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Condenado a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales el joven tunecino que denunció haber sido violado por dos agresores

Lunes, 18 de febrero de 2019

040416-tunez-homosexualidadUn joven tunecino ha sido condenado a ocho meses de prisión por haber mantenido relaciones homosexuales tras haber denunciado la violación y robo que sufrió por parte de dos agresores. Estos últimos también han sido castigados con penas semejantes por cargos de sodomía, agresión y robo. El denunciante, además, fue sometido a un examen anal, considerado una forma de tortura, durante el proceso de investigación. Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB de Túnez denuncian el extraordinario incremento de sentencias por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos años, que atribuyen a la «creciente influencia» del partido islamista Ennadha en los tribunales.

Durante el proceso, que tuvo lugar el pasado día 12 de febrero, el joven de 26 años Anas pudo dar su versión de los hechos, que habían sido adelantados por miembros de la asociación LGTB Shams, encargada de su defensa. Según su declaración, había concertado una cita con otro joven a través de la red social Facebook, sin embargo, cuando acudió al lugar del encuentro halló a dos personas, por lo que supo que le habían tendido una trampa. Ambos lo redujeron, lo violaron y le robaron algunos efectos, como el teléfono móvil y la chaqueta.

El joven procedió a dirigirse a comisaría de Sfax, la localidad donde ocurrieron los hechos, donde quiso interponer una denuncia por violación y robo. Sin embargo, el fiscal ordenó que se le practica un examen anal para determinar si había mantenido relaciones homosexuales con anterioridad. Posteriormente, se procedió a su detención al amparo del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión.

Tras más de un mes en prisión preventiva, donde, debido a los cargos a los a que se enfrentaba, ha sido objeto de amenazas y agresiones por parte de los otros presos, ha tenido lugar el juicio. El juez no ha creído la versión del joven y ha estimado que no había tenido lugar una violación, sino una disputa tras haber mantenido relaciones sexuales. Por ello, ha condenado al joven Anas a seis meses de prisión por practicar la sodomía y a dos meses más por denuncia calumniosa. Sus dos agresores han sido condenados también a seis meses de cárcel por mantener relaciones homosexuales, a quince días por agresión y a un mes y medio más por robo.

Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB de Túnez han expresado su repulsa por la condena. Desde la asociación Damj la califican de «violación flagrante de los derechos humanos y de la dignidad moral», e instan al cese inmediato de todos los procesos abiertos en aplicación del mencionado artículo 230 del Código Penal, así como al abandono definitivo de la práctica de los exámenes anales.

El abogado de Anas y presidente de la asociación Shams, Mounir Baâtour, denuncia que las condenas por delitos relacionados con la homosexualidad se han incrementado extraordinariamente en los últimos años. Si en 2016 se produjeron 56 condenas, en 2017 sumaron 79 y en el pasado 2018 ascendieron a un total de 127. Según Baâtour, «los jueces se están volviendo cada vez más estrictos con respecto a la moralidad», lo que atribuye a la «creciente influencia» del partido de inspiración islamista Ennahdha, miembro de la coalición de Gobierno actual, en los tribunales.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

Efectivamente, la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo de pasado año 2018 recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Dosmanzanas

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Un joven tunecino se enfrenta a cargos por mantener relaciones homosexuales después de haber denunciado ser víctima de violación

Jueves, 14 de febrero de 2019

040416-tunez-homosexualidadUn joven tunecino se enfrenta a cargos por mantener relaciones homosexuales después de denunciar haber sido víctima de violación y robo con violencia. Además, ha sido sometido a la infame práctica de un examen anal, considerada como una forma de tortura. Se enfrenta a penas de hasta 3 años de prisión, en un juicio que tendrá lugar este 11 de febrero. Desde las asociaciones de defensa de los derechos LGTB se reclama la retirada de los cargos y su liberación inmediata.

Los hechos tuvieron lugar en la ciudad portuaria de Sfax, según relata Mounir Baâtour, abogado y presidente de la asociación Shams. El joven Anas, de 23 años, se había citado con otros dos jóvenes, que le habían tendido una trampa a través de la red social Facebook. La supuesta cita concluyó con la violación de Anas por parte de los dos agresores y del robo de su teléfono móvil y su chaqueta.

Cuando Anas procedió a denunciar ante la policía la violación y el robo, fue inmediatamente detenido, acusado de haber mantenido relaciones homosexuales, condenadas en Túnez con hasta 3 años de prisión en aplicación del artículo 230 de su Código Penal. Además, fue sometido a un examen anal para comprobar si había «signos de práctica habitual de la sodomía». Esta infamia, considerada como una forma de tortura, ha sido denunciada ampliamente por los defensores de los derechos humanos y de las personas LGTB, pero las autoridades tunecinas se excusan en que no es obligatorio someterse a ella. Sin embargo, la negativa es habitualmente considerada por los jueces como una prueba de culpabilidad.

Al joven se le ha negado además la libertad provisional en espera de juicio, por lo que lleva más de un mes en prisión. Según Mounir Baâtour, su estado psicológico es preocupante, pues se enfrenta a diario al acoso y los ataques de los otros presos. Por ello, han dirigido al jefe de Gobierno tunecino, Youssed Chahed, una carta en la que le exhortan a que intervenga para que la Fiscalía levante los cargos contra Anas, así como para que cumpla con su promesa de ordenar poner fin a la práctica de los exámenes anales, y, finalmente, a la despenalización de la homosexualidad con la derogación del mencionado artículo 230.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo de pasado año 2018 recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Dosmanzanas

 

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El presidente de uno de los partidos que gobiernan Túnez define la homosexualidad como «un fenómeno natural» que no debe ser perseguido

Miércoles, 4 de abril de 2018

g1Rached Ghannouchi, líder del partido tunecino Ennahdha —que forma parte de la coalición de gobierno actual—, ha declarado en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Si bien no es la primera vez que Ghannouchi aboga por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, si es la primera ocasión en que utiliza términos como «natural» para definir algo que el Código Penal tunecino castiga con hasta tres años de prisión. Mounir Baâtour, presidente de la asociación LGTB Shams, se congratula por las declaraciones del líder islamista, pero insta a Ghannouchi a que no se quede en las meras palabras y tome las medidas políticas oportunas para que su partido presente ante el Parlamento una propuesta definitiva de despenalización de la homosexualidad.

La revista Jeune Afrique ha publicado en su último número una entrevista con Rached Ghannouchi, presidente del partido islamista Ennahdha (o Partido del Renacimiento), que actualmente forma parte de la colación de gobierno que rige en Túnez. A lo largo de la entrevista, Ghannouchi fue interpelado por su opinión respecto a la penalización de la homosexualidad. El líder islamista respondió que, según su criterio, «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente», puesto que «todos somos libres y no tenemos que preocuparnos por lo que sucede en las casas». También agregó que no se debe intervenir en las elecciones individuales, ya que «cada cual es libre de vivir la vida que desee siempre y cuando no perjudique a nadie».

No es la primera vez que Ghannouchi se posiciona en contra de la penalización de la homosexualidad, pues anteriormente ya había declarado que la ley no debe perseguir los actos pertenecientes a la vida privada, ya que únicamente se debe dar cuenta de esos hechos ante la divinidad de su confesión religiosa. Sin embargo, sí se trata de la primera ocasión en que define la homosexualidad como algo «natural», circunstancia que no ha pasado desapercibida para los activistas LGTB tunecinos.

mounir-baatour-tunez-300x155En declaraciones a la agencia EFE, Mounir Baâtour, abogado y presidente de la asociación Shams, estimaba que «el hecho de haber utilizado la palabra ‘natural’ es muy importante para nosotros, es un paso más en la defensa de los homosexuales, mostrar que no es algo abominable, una perversión o una enfermedad». Sin embargo, también reclamaba al presidente del partido gubernamental que no se quedara en meras declaraciones: «Si mañana se presenta una proposición de ley para despenalizar la homosexualidad, queremos que Ennahda, con sus 69 diputados, respeten su palabra. Si su presidente dice que es algo ‘natural’, entonces ¿cómo se puede prohibir algo que es natural? No nos importan los discursos políticos sino los hechos: cada día los homosexuales acaban en prisión. Apoyamos a cualquier político que respalde los derechos de los homosexuales al margen de su pertenencia política».

En un reciente reportaje, Baâtour describía perfectamente lo que supone en realidad la penalización de la homosexualidad:

El artículo 230 del Código Penal no condena a los homosexuales a tres años de prisión, los condena a cadena perpetua. Porque si alguien es homosexual y va a la cárcel durante tres años, cuando sale, ¿acaso se ha convertido en heterosexual? Seguirá siendo homosexual. Volverá a la cárcel otros tres años, y así continuamente durante toda su vida.

Legalizado tras la llamada «Revolución tunecina», Ennahda ha formado parte de los gobiernos de Túnez desde las elecciones de 2011, es las que se promovió como un partido islámico de corte democrático. Rached Ghannouchi, su presidente y cofundador, sufrió prisión y exilio durante el régimen de Ben Ali, presentándose a su regreso como partidario del respeto al orden constitucional y haciendo gala de moderación en asuntos como la obligatoriedad del velo para las mujeres.

No obstante, para la población LGTB de Túnez las esperanzas de aperturismo social y político depositadas en aquellas fechas pronto se vieron defraudadas. El artículo 230 del Código Penal tunecino sigue castigando la homosexualidad con penas de hasta tres años de prisión, las detenciones y condenas de hombres homosexuales y bisexuales son continuas (tan solo en el pasado 2017 se produjeron 71 condenas por homosexualidad). Las declaraciones públicas de representantes del Gobierno difieren por completo de las realizadas por Rached Ghannouchi. El ministro de Derechos Humanos, Samir Dilou, afirmaba en su día que «la homosexualidad es una perversión que necesita tratamiento»; Mehdi Ben Gharbia, ministro encargado de las relaciones institucionales, rechazaba despenalizar las relaciones homosexuales ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU; el diputado Abedlatif el Maki ligaba la homosexualidad con prácticas como el consumo de drogas o la violencia conyugal cuando defendía la disolución de Shams.

Hedi-Sahly-Activista-LGTB-de-Tunez1Además, la presión social y de los líderes religiosos es feroz, hasta el punto de que muchos de los activistas LGTB han tenido que partir hacia el exilio debido a las amenazas de muerte recibidas. Así describía uno de ellos, Hedi Shaly, la actual situación de persecución y profunda desilusión:

En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los «maricones», como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él.

Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera.

Fuente Dosmanzanas

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Un reportaje denuncia la terrible situación de las personas LGTB en Túnez

Martes, 3 de abril de 2018

040416-tunez-homosexualidadUn reportaje de la red de noticias Konbibi se ocupa de la realidad de las personas LGTB en Túnez. Tragedias personales de quienes son despreciados hasta por sus propias familias debido a su orientación sexual, además de sufrir la represión de las leyes vigentes que castigan la homosexualidad. El trabajo de Konbibi nos da a conocer las historias de Nidhal y Karim, dos jóvenes cuya vida ha quedado completamente destrozada por el mero hecho de ser homosexuales. La penalización de la homosexualidad, en palabras del abogado y activista Mounir Baâtour, en realidad condena a homosexuales y bisexuales a cadena perpetua, porque la estancia en prisión no revierte la orientación sexual, por lo que el condenado que sale de prisión vuelve a ser culpable del mismo delito una y otra vez, indefinidamente.

El reportaje en vídeo, que podéis ver a continuación, nos habla de cómo afecta a la vida cotidiana de los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos la represión pública por parte del Estado y la intolerancia de sociedad y familia. También nos presenta a un abogado experto en la defensa de personas LGTB y a los miembros de la asociación Shams, que viven en la paradoja de ser, a la vez, una organización legalizada y tener que desarrollar su labor prácticamente en la clandestinidad debido a las amenazas de los líderes religiosos.

El testimonio de Nidhal

El reportaje comienza con la presentación y la entrevista a Nidhal, que transcribimos completamente:

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—Me llamo Nidhal, tengo 29 años, y he pasado 3 meses y 19 días en la cárcel porque soy homosexual. Fui detenido el 3 o 4 de agosto. Me golpearon. Me dijeron: «eres un maricón, vas a ver lo que vamos a hacer contigo. No eres musulmán, no eres un hombre, eres una vergüenza». Y… quisieron hacerme el examen anal. Me negué.

—¿En qué consiste ese examen?

—El examen anal es un examen que hacen para utilizarlo como prueba de si soy gay o no. Si ha habido penetración o algo así, van a probarlo.

—Es una violación, ¿no?

—Sí, claro, es una violación, eso es. Es lo que le dije al juez.

—¿Cómo transcurrió el encarcelamiento?

—El primer día que estuve en la cárcel había allí un jefe, que leyó mi ficha. Me dijo: «¡Ven, maricón!, ¡ven aquí, maricón!, vas a ver lo que quiere decir ‘la homosexualidad’». Me metieron en una habitación con prisioneros acostumbrados a estar en la cárcel. Hubo intentos de violación, y cuando hablé con el jefe me dijo: «No, tú te quedas aquí».

—¿Hubo detenidos que le intentaron violar?

—Hubo prisioneros que me intentaron violar. Estaba aislado, estaba siempre solo. No querían comer conmigo, no querían hablarme. Estaba siempre solo.

—¿En que consiste, en la vida diaria, ser homosexual hoy en día en Túnez?

—De momento, es un problema para mi familia. He perdido la relación con muchos de mis amigos.

—¿A qué se dedicaba antes?

—Arbitraba partidos de fútbol de primer nivel. Hubo compañeros que dijeron que yo era gay, así que me expulsaron.

—¿En qué trabaja ahora?

—En nada. Debido a la prisión, existe algo que se llama B3.

—Los antecedentes penales.

—Eso es. Lo peor es que se trata de homosexualidad. Nadie va a aceptarte. Nadie.

Tras difundirse la entrevista, los familiares de Nidhal reaccionaron con violencia. El pasado 15 de marzo, un tío y un primo suyos, guiados por su propio padre, le agredieron por haber llevado la vergüenza a la familia y le amenazaron con «lavar el honor de la familia con sangre». Entraron en su apartamento por la fuerza y se llevaron todas sus pertenencias. Nidhal encontró refugio en la asociación LGTB tunencina Shams, que ha lanzado una campaña de apoyo para que, entre otras cosas, pueda abandonar Túnez y buscar asilo en otro país. «Tengo que marcharme de aquí, pero con el corazón destrozado», se lamenta Nidhal.

La tragedia de Karim

tunez-shamsKarim tiene 25 años y fue víctima de una violación por parte de otro hombre. Decidió denunciarlo a la policía, y el resultado fue que su agresor será juzgado por la agresión sexual, pero él también lo será por homosexualidad. Se enfrenta, como Nidhal, a la pena de prisión establecida por la ley y al rechazo de su propia familia. El resumen de lo que es su vida actual, es sobrecogedor:

—Todos se han vuelto contra mí. Sobre todo tengo miedo de mi padre, que me pega casi todos los días.

—Si pudieras pedir un único deseo, ¿cuál sería?

—Que nada de esto hubiera ocurrido. Nunca debí ir a comisaría. Tengo la impresión de que el acusado soy yo. Sufro el odio absoluto de todo mi país. Me gustaría no ser tunecino. A veces pienso en el suicidio. Lo he pensado muchas veces…

Precisamente, el abogado y activista LGTB Mounir Baâtour hace referencia a los casos como el de Karim que se ha encontrado a lo largo de su vida profesional. Por su experiencia, se ve obligado a aconsejar a los hombres víctimas de violación que no denuncien, al correr el riesgo de ser acusados ellos mismos. Baâtour resume perfectamente lo que significa la penalización de la homosexualidad:

—El artículo 230 del Código Penal no condena a los homosexuales a tres años de prisión, los condena a cadena perpetua. Porque si alguien es homosexual y va a la cárcel durante tres años, cuando sale, ¿acaso se ha convertido en heterosexual? Seguirá siendo homosexual. Volverá a la cárcel otros tres años, y así continuamente durante toda su vida.

La represión del activismo

shams-rad-300x155El reportaje incluye una visita al local de la emisora Shams Rad, la primera cadena de radio LGTB del mundo árabe. La ubicación de la sede debe ser ocultada, debido a las amenazas de muerte recibidas, y al hecho de que varios imanes hayan inducido a los fieles a actuar en su contra con violencia. Efectivamente, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

En resumen, la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería». Tan solo en el año 2017 se produjeron 71 condenas por homosexualidad en Túnez.

No obstante, el pasado abril pudimos publicar una “buena” noticia, y es que el Consejo Nacional de la Orden Médica decretó que los propios médicos deben informar a la gente que tiene el derecho de rechazar someterse los exámenes anales para determinar si son o no homosexuales. Un rayo de luz entre tanto nubarrón…

Fuente Dosmanzanas

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La asociación LGTB tunecina Shams recibe amenazas de muerte tras inaugurar su emisora online de radio

Miércoles, 10 de enero de 2018

780x580-noticias-shams-radLa asociación tunecina de defensa de los derechos LGTB Shams ha recibido numerosos insultos y amenazas, incluso de muerte, tras inaugurar el pasado mes de diciembre su cadena de radio en la red, que se cree que es la primera de su tipo en el mundo árabe. Los integrantes de la asociación, sin embargo, continúan en su empeño de promover la tolerancia y el respeto en un país donde las relaciones homosexuales son castigadas hasta con tres años de cárcel.

El 12 diciembre, la asociación LGTB tunecina Shams comunicaba la inauguración de una webradio, denominada Shams Rad, que, bajo el lema de «Igualdad y dignidad», quería dar a conocer la vida cotidiana de la población homosexual, bisexual y transexual de Túnez. Su intención es contrarrestar la visión absolutamente negativa que ofrecen generalmente los medios de comunicación en su país y su entorno.

Precisamente eligieron el formato online para poder difundir su mensaje no solo en Túnez, sino también en el resto de países de su entorno cultural. Para ello contaron con la colaboración de la embajada de Holanda en Túnez, con cuyo apoyo pudieron finalmente ofrecer su primera programación el 19 de diciembre, convirtiéndose, según los miembros de Shams, en la primera emisora de su tipo en el mundo árabe. Con un horario que abarca desde el comienzo de la mañana hasta medianoche, los integrantes de la emisora intentan, según sus palabras «abordar la vida cotidiana de la comunidad LGBT, el aspecto político, social y psicológico del este asunto. También habrá música, cine…».

Poco después de la inauguración, el Consejo Sindical de Imanes y Miembros de Mezquitas comunicaba la presentación de una demanda contra Shams, arguyendo que «el lanzamiento reciente de una radio por la asociación constituye un peligro inminente para nuestros valores y nuestra identidad religiosa y social». Incluso llegaron a afirmar que la asociación pretendía defender «la delincuencia sexual». Tras la demanda, llegaron a difundirse rumores de que el Ministerio del Interior había ordenado el cierre de la emisora, pero su portavoz lo desmintió, indicando que se trataba de un asunto fuera de sus competencias.

Lo que también han proliferado son los insultos y amenazas. Según el presidente de Shams, Mounir Baâtour, «hemos recibido más de cinco mil amenazas de muerte y también de quemar la sede de la emisora». A pesar de ello, los miembros de la asociación persisten en su empeño, pues, como afirma su director ejecutivo, Bouhdid Belhedi, «nadie habla honestamente sobre la comunidad LGTB. Esto ofrece a la gente una manera de defender a nuestra comunidad, algo que necesitamos en Túnez y en Oriente Medio».

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El ministro tunecino Mehdi Ben Gharbia rechaza despenalizar la homosexualidad ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU

Jueves, 28 de septiembre de 2017

bn14928mehdi-ben-gharbia0414El ministro tunecino Mehdi Ben Gharbia ha comparecido ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde ha rechazado la posibilidad de derogar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexualescon penas de hasta 3 años de prisión. El ministro, sin embargo, ha querido vender como una concesión su compromiso de terminar con la obligatoriedad de las pruebas anales (una infame forma de tortura) en los juicios por homosexualidad, aunque las asociaciones LGTB denuncian que se trata de una medida de cara a la galería, pues podrán seguir siendo practicadas por orden judicial, si bien el acusado podrá negarse a someterse a ellas.

Mehdi Ben Gharbia es el ministro encargado por el Gobierno de Túnez de las relaciones con los órganos constitucionales, la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos. Por ello, ha sido quien ha comparecido el pasado 21 de septiembre, en Ginebra, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde ha rechazado hasta 14 recomendaciones encaminadas a despenalizar la homosexualidad masculina en Túnez. El ministro aceptó 189 de las 248 recomendaciones para avanzar en el respeto a los derechos de los ciudadanos de Túnez, pero entre las que ha declinado aplicar se encuentran, según sus palabras, aquellas “que requieren un diálogo social y consenso nacional, como la abolición de la pena de muerte o la finalización de la criminalización de la homosexualidad”.

Tras ello, intentó convencer al Comité de que su compromiso para modificar el Código Penal en lo referente a la práctica de las pruebas anales en los casos relacionados con la homosexualidad suponía un avance. La realidad, no obstante, es otra. Aunque el ministro aseguraba que su intención era “acabar con el recurso a pruebas anárquicas, sin consentimiento y sin base legal”, el hecho es que las pruebas anales podrán seguir siendo ordenadas por el juez instructor en los casos derivados del artículo 230, que castiga la sodomía. Según el ministro, cuando su reforma entre en vigor, el acusado, que deberá ser debidamente tutelado, se podrá negar a someterse a la infame inspección. Las asociaciones LGTB, por su parte, aclaran que ese derecho siempre ha existido, por lo que la reforma no cambiará nada en ese aspecto. La diferencia estribará en que, a diferencia de lo que ocurre actualmente, la negativa a someterse al examen anal no será tomada como una prueba de la acusación, o una confesión de hecho.

Dos casos con resultados distintos

Recientemente, se han producido dos casos relacionados con la aplicación del artículo 230 y la negativa a someterse a las pruebas anales, que han tenido un resultado bien distinto. El 11 de septiembre era detenido el imán de la mezquita de Mnihla junto a un joven, acusados ambos de practicar la homosexualidad. El imán se negó a someterse al examen anal, y el juez de primera instancia liberó a ambos por falta de pruebas.

Esta resolución judicial fue vista por algunos como muestra de un cambio. Sin embargo, tan solo una semana después, fueron detenidos en Kef un profesor y un árbitro de fútbol, acusados bajo los mismos cargos. Pero en este caso, el juez estimó su negativa a someterse a las pruebas anales como una prueba de su culpabilidad, tal como es costumbre en los tribunales tunecinos.

La diferencia de trato ha hecho que muchos consideren que la exculpación del imán fue debida a su condición de hombre de religión, y no a ningún cambio de tendencia.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, como bien sabemos, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba son detenidos por mantener relaciones homosexuales

Viernes, 31 de marzo de 2017

karim-2-tt-width-604-height-402-crop-0-bgcolor-000000-lazyload-0El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba fueron detenidos el pasado 13 de marzo en el domicilio del primero, acusados de mantener relaciones homosexuales. Tras la detención, ambos fueron sometidos a la infame tortura que suponen los exámenes anales. Actualmente se encuentran detenidos a espera de juicio, y pueden enfrentarse a penas de hasta 3 años de prisión.

El pasado 13 de marzo, unos agentes de Policía irrumpieron en el domicilio del cineasta tunecino Karim Belhaj, de 38 años de edad, que en esos momentos estaba acompañado de un joven de 21 años. Ambos reconocieron haber estado manteniendo relaciones sexuales, por lo que fueron inmediatamente detenidos.

A instancias de la Fiscalía, se ordenó que se les practicase un examen anal, una práctica vejatoria, sin ninguna utilidad probatoria desde el punto de vista científico, que está considerada una forma de tortura. Tras los resultados, ambos permanecen en la prisión de Mornaguia, cercana a la capital, a la espera de que se celebre el juicio. La noticia de la detención y la situación de los dos acusados no se ha dado a conocer hasta ahora, debido a las precauciones que han decidido adoptar los encargados de su defensa.

Karim Belhaj se licenció en 2001 en el Instituto Magrebí de Cinematografía, y después cursó estudios en la Escuela Superior de Estudios Cinematográficos de París como ayudante de dirección. Realizó su primer documental, S.O.S., en 2011, y su primer cortometraje, Case départ, en 2012, con el apoyo del Ministerio de Cultura francés. En él narraba las dificultades cotidianas a que se enfrentan los licenciados tunecinos. Como ayudante de dirección ha participado en la realización de numerosos cortometrajes y anuncios publicitarios.

En un comunicado, la Société des Réalisateurs de Films (Sociedad de Realizadores de Películas) francesa ha mostrado su solidaridad y su apoyo a los detenidos, así como su indignación por la infamia que representa el sometimiento a las pruebas anales. La asociación “condena con firmeza en estas prácticas y pide la liberación inmediata de los dos hombres”.

Según el abogado Mounir Baâtour, que se encarga de la defensa del joven que acompañaba al cineasta, Karim Belhaj es un director comprometido que lleva denunciando las desigualdades sociales de su país desde hace muchos años. Baâtour, que es también presidente de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams, espera que el juicio se celebre en menos de un mes.

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante (basta con poner la palabra Túnez en el buscador para ver el horror). Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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Túnez: condenados a ocho meses de cárcel dos jóvenes acusados de mantener relaciones homosexuales

Miércoles, 15 de marzo de 2017

túnez-bandera-flagUn tribunal de la ciudad tunecina de Susa ha condenado a Achref y Sabri, dos hombres de 20 y 21 años, a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La Policía había detenido el pasado mes de diciembre a los jóvenes, que fueron sometidos a malos tratos físicos y psicológicos, además de a los infames exámenes anales para “probar” los hechos. El juez ha considerado probados los hechos a pesar de que estos humillantes procedimientos dieron un resultado negativo. Los acusados recurrirán la sentencia.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, la Policía detenía a dos jóvenes tunecinos en la localidad de Susa por considerarlos homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal dictaminó la libertad con cargos de los acusados el día 13 de diciembre y fijó la vista ante el tribunal para el pasado 6 de enero. La fecha se pospuso dos veces, primero al 3 de marzo y luego al viernes pasado, cuando se leyó el veredicto de culpabilidad.

El abogado y presidente de Shams Mounir Baatour ha rechazado la pena, impuesta a pesar de obligar a los acusados a someterse a la tortura de los exámenes anales y de que su resultado fuera negativo. Baatour ha anunciado que la asociación recurrirá el fallo. También lo harán los dos jóvenes, que se encuentran en libertad hasta que se celebre la vista de apelación.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

 

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Sentenciado a un año de prisión un joven tunecino por mantener relaciones homosexuales

Jueves, 1 de octubre de 2015

200x200p-noticias-20040-2014-5-29-01026Un joven tunecino ha sido sentenciado a un año de prisión por mantener relaciones homosexuales. El acusado se tuvo que someter a la vergonzosa tortura que representa el examen anal mientras fue investigado. Human Rigth Watch y las asociaciones LGTB tunecinas han expresado su indignación tanto por la sentencia como por el humillante tratamiento dispensado al joven. El propio ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Salah Ben Aissa, declaraba en medios radiofónicos que la ley que castiga las relaciones sexuales entre varones, vigente en el país, debe ser derogada. Se calcula que cada año son detenidos en Túnez al menos 50 varones por mantener relaciones homosexuales y que más de 500 estarían actualmente en prisión.

El joven de 22 años, residente en la localidad de Sousse, a 120 de la capital tunecina, fue interrogado como testigo en el proceso de una investigación de asesinato. Varias llamadas telefónicas desde su número de teléfono constaban en el móvil de la víctima. Durante el interrogatorio, las preguntas se ciñeron a las prácticas sexuales que había mantenido con el asesinado. Según su abogado, la policía le forzó a confesar el delito de sodomía tras amenazarle con una acusación de homicidio.

Tras la confesión, fue detenido por violar el artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga con hasta tres de prisión las relaciones sexuales entre varones adultos. Para corroborar la confesión, el joven fue sometido a un infame examen anal, práctica legal en Túnez a pesar de ser considerada una forma de tortura por todas las organizaciones de defensa de los derechos humanos. Ya celebrado el juicio, el pasado 22 de septiembre el joven fue sentenciado a un año de prisión.

Eric Goldstein, representante de Human Rigth Watch en el norte de África y Oriente Medio, ha exigido al gobierno tunecino la revocación inmediata de la sentencia y la puesta en libertad del acusado. Según Goldstein, “el gobierno de Túnez no debe procesar a sus ciudadanos por actos sexuales privados y consensuados. Si Túnez realmente aspira a ser un líder regional en materia de derechos humanos en la región, debe liderar la vía de la despenalización de las conductas homosexuales”.

El hecho de que se haya sometido al acusado a un examen anal ha sido calificado por Human Rigth Watch como “cruel, inhumano y degradante”, insistiendo en que la práctica está considerada como una forma de tortura por las Naciones Unidas. También se destaca que “los profesionales médicos que participan en los exámenes anales forzados a personas sospechosas de homosexualidad violan la ética médica y facilitan graves errores judiciales”.

Ya en 2013 se denunciaba que Mounir Baâtour, presidente del opositor Partido Liberal, había sido sometido a un examen anal tras ser detenido acusado de practicar la homosexualidad.

 La difícil situación de los homosexuales tunecinos

Tras cuatro años de la llamada Primavera Árabe, que trajo esperanzas de modernización a la sociedad tunecina, y de la redacción de una nueva Constitución el pasado 2014, lo cierto es que ser homosexual en Túnez sigue siendo muy difícil. Ahmed Ben Amor, vicepresidente de la asociación Shams, que lucha por la despenalización de la homosexualidad, denuncia que se producen al menos 50 detenciones anuales de varones tunecinos acusados de practicar la homosexualidad, y que más de 500 estarían actualmente en prisión por condenas por estos cargos. Según Ben Amor, el trato a que son sometidos tanto en comisarías como posteriormente en prisión es especialmente degradante.

El activista también destaca que no es solo la ley la que dificulta la vida de los varones homosexuales tunecinos, sino que el rechazo social es muy intenso y que cada día reciben en su asociación “mensajes de personas amenazadas, expulsadas por sus familias o torturadas”.

Reacción del ministro de Justicia

Quizás debido a las reacciones internacionales de protesta por la sentencia y el procedimiento seguido contra el joven tunecino, el ministro de Justicia de Túnez, Mohamed Salah Ben Aissa, fue interrogado al respecto en la emisora de radio Shems FM. El ministro se mostró contrario a la legislación vigente en Túnez que penaliza la homosexualidad, por creerla contraria a la actual Constitución del país. Según sus palabras, “el problema es el artículo 230, que es el que lo criminaliza. Tras la aprobación de la nueva Constitución, no está permitido violar la libertad individual, la privacidad y las opciones personales, incluidas las sexuales”. Ben Aissa afirmó que el citado artículo 230 debería ser derogado en esta legislatura.

Baabu Badr, presidente de la Asociación Damj por la Justicia y la Igualdad, se felicitó por estas declaraciones, aunque se mostraba cauto al respecto.  Para Badr, el ministro se ha expresado así “porque es independiente y no hace cálculos electorales”, pero no cree que ese sea el talante del gobierno.

Hasta el momento, tan solo el partido progresista de izquierdas Al Massar, que no tiene representación parlamentaria, ha apoyado expresamente la despenalización de la homosexualidad. Sin embargo, el asunto fue planteado la pasada semana en la Comisión de derechos y libertades de la Asamblea de Representantes tunecina. Su presidente, Belhaj Hamida Bochra, reconoció tras la reunión que Túnez tenía “un marco legal desfasado” que debería “ser revisado para ajustarse a la Constitución”.

Fuente Dosmanzanas

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Ciudadano sueco, condenado en Túnez a dos años de cárcel por homosexualidad

Sábado, 14 de febrero de 2015

10978566_341827759334210_8017027566200155124_nUn hombre de unos cincuenta años, procedente de Suecia y afincado en Francia, ha sido detenido en Túnez y condenado a dos años de prisión acusado de mantener relaciones homosexuales, considerado delito según la legislación vigente en el país. Las autoridades suecas están en contacto con las tunecinas para encontrar una solución.

Poco más se sabe por ahora. Según el periódico sueco Aftonbladet, la policía tunecina detuvo al hombre el 18 de enero, acusándolo de violar el artículo 230 del Código Penal del país, que criminaliza la sodomía con penas de hasta tres años de cárcel. Un tribunal lo condenó el pasado miércoles a dos años de prisión, aunque el acusado ha recurrido la sentencia. El ministerio de Exteriores de Suecia se ha puesto en contacto con sus homólogos tunecinos para intentar conseguir la liberación del condenado y el cónsul de su país en la ciudad costera de Susa lo ha visitado.

Según ha explicado una portavoz del Gobierno sueco, en las conversaciones con sus homólogos magrebíes las autoridades nórdicas han subrayado la importancia que tiene para Suecia la igualdad de derechos independientemente de la orientación sexual. Yamina Thabet, de la Asociación Tunecina de Apoyo a las Minorías (ATSM), ha declarado que la ley que penaliza las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo en Túnez es “una vulneración de las libertades” y ha aprovechado para pedir una vez más su derogación.

La realidad de las personas LGTB en Túnez, a pesar de estar considerado como uno de los países socialmente más liberales de la región, sigue siendo muy dura. En 2012 conocíamos la difícil situación creada bajo el Gobierno islamista salido de las primeras elecciones celebradas tras el estallido de la llamada “Primavera Árabe” pese a las buenas palabras iniciales. En la estela de una auténtica ola de demagogia homófoba desatada por los islamistas y por la oposición, el ministro de Derechos Humanos criticaba entonces el lanzamiento de una publicación online dirigida al público gay, afirmando que “la libertad de expresión tiene sus límites” y mostrando su acuerdo con el entrevistador en que la homosexualidad “es una perversión que necesita tratamiento”.

En 2013 también  se produjo el encarcelamiento del político opositor Mounir Baâtour, acusado de sodomía, que fue además víctima de los abusivos exámenes anales. Este tipo de humillante maltrato persigue encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como supuesta “prueba” de homosexualidad de la víctima. Organizaciones de defensa de los derechos de las minorías sexuales como ATSM o la comunidad web Shams luchan cada día por conseguir el fin de la criminalización de los ciudadanos LGTB.

Imagen Facebook de Shams

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