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Condenado a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales el joven tunecino que denunció haber sido violado por dos agresores

Lunes, 18 de febrero de 2019

040416-tunez-homosexualidadUn joven tunecino ha sido condenado a ocho meses de prisión por haber mantenido relaciones homosexuales tras haber denunciado la violación y robo que sufrió por parte de dos agresores. Estos últimos también han sido castigados con penas semejantes por cargos de sodomía, agresión y robo. El denunciante, además, fue sometido a un examen anal, considerado una forma de tortura, durante el proceso de investigación. Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB de Túnez denuncian el extraordinario incremento de sentencias por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos años, que atribuyen a la «creciente influencia» del partido islamista Ennadha en los tribunales.

Durante el proceso, que tuvo lugar el pasado día 12 de febrero, el joven de 26 años Anas pudo dar su versión de los hechos, que habían sido adelantados por miembros de la asociación LGTB Shams, encargada de su defensa. Según su declaración, había concertado una cita con otro joven a través de la red social Facebook, sin embargo, cuando acudió al lugar del encuentro halló a dos personas, por lo que supo que le habían tendido una trampa. Ambos lo redujeron, lo violaron y le robaron algunos efectos, como el teléfono móvil y la chaqueta.

El joven procedió a dirigirse a comisaría de Sfax, la localidad donde ocurrieron los hechos, donde quiso interponer una denuncia por violación y robo. Sin embargo, el fiscal ordenó que se le practica un examen anal para determinar si había mantenido relaciones homosexuales con anterioridad. Posteriormente, se procedió a su detención al amparo del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión.

Tras más de un mes en prisión preventiva, donde, debido a los cargos a los a que se enfrentaba, ha sido objeto de amenazas y agresiones por parte de los otros presos, ha tenido lugar el juicio. El juez no ha creído la versión del joven y ha estimado que no había tenido lugar una violación, sino una disputa tras haber mantenido relaciones sexuales. Por ello, ha condenado al joven Anas a seis meses de prisión por practicar la sodomía y a dos meses más por denuncia calumniosa. Sus dos agresores han sido condenados también a seis meses de cárcel por mantener relaciones homosexuales, a quince días por agresión y a un mes y medio más por robo.

Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB de Túnez han expresado su repulsa por la condena. Desde la asociación Damj la califican de «violación flagrante de los derechos humanos y de la dignidad moral», e instan al cese inmediato de todos los procesos abiertos en aplicación del mencionado artículo 230 del Código Penal, así como al abandono definitivo de la práctica de los exámenes anales.

El abogado de Anas y presidente de la asociación Shams, Mounir Baâtour, denuncia que las condenas por delitos relacionados con la homosexualidad se han incrementado extraordinariamente en los últimos años. Si en 2016 se produjeron 56 condenas, en 2017 sumaron 79 y en el pasado 2018 ascendieron a un total de 127. Según Baâtour, «los jueces se están volviendo cada vez más estrictos con respecto a la moralidad», lo que atribuye a la «creciente influencia» del partido de inspiración islamista Ennahdha, miembro de la coalición de Gobierno actual, en los tribunales.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

Efectivamente, la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo de pasado año 2018 recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Dosmanzanas

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Un joven tunecino se enfrenta a cargos por mantener relaciones homosexuales después de haber denunciado ser víctima de violación

Jueves, 14 de febrero de 2019

040416-tunez-homosexualidadUn joven tunecino se enfrenta a cargos por mantener relaciones homosexuales después de denunciar haber sido víctima de violación y robo con violencia. Además, ha sido sometido a la infame práctica de un examen anal, considerada como una forma de tortura. Se enfrenta a penas de hasta 3 años de prisión, en un juicio que tendrá lugar este 11 de febrero. Desde las asociaciones de defensa de los derechos LGTB se reclama la retirada de los cargos y su liberación inmediata.

Los hechos tuvieron lugar en la ciudad portuaria de Sfax, según relata Mounir Baâtour, abogado y presidente de la asociación Shams. El joven Anas, de 23 años, se había citado con otros dos jóvenes, que le habían tendido una trampa a través de la red social Facebook. La supuesta cita concluyó con la violación de Anas por parte de los dos agresores y del robo de su teléfono móvil y su chaqueta.

Cuando Anas procedió a denunciar ante la policía la violación y el robo, fue inmediatamente detenido, acusado de haber mantenido relaciones homosexuales, condenadas en Túnez con hasta 3 años de prisión en aplicación del artículo 230 de su Código Penal. Además, fue sometido a un examen anal para comprobar si había «signos de práctica habitual de la sodomía». Esta infamia, considerada como una forma de tortura, ha sido denunciada ampliamente por los defensores de los derechos humanos y de las personas LGTB, pero las autoridades tunecinas se excusan en que no es obligatorio someterse a ella. Sin embargo, la negativa es habitualmente considerada por los jueces como una prueba de culpabilidad.

Al joven se le ha negado además la libertad provisional en espera de juicio, por lo que lleva más de un mes en prisión. Según Mounir Baâtour, su estado psicológico es preocupante, pues se enfrenta a diario al acoso y los ataques de los otros presos. Por ello, han dirigido al jefe de Gobierno tunecino, Youssed Chahed, una carta en la que le exhortan a que intervenga para que la Fiscalía levante los cargos contra Anas, así como para que cumpla con su promesa de ordenar poner fin a la práctica de los exámenes anales, y, finalmente, a la despenalización de la homosexualidad con la derogación del mencionado artículo 230.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo de pasado año 2018 recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Dosmanzanas

 

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Zambia: condena a dos hombres por mantener relaciones homosexuales

Lunes, 13 de agosto de 2018

the-two-kapiri-gay-men-being-taken-away-after-making-court-appearanceLos dos hombres son retirados después de comparecer en la corte.

Un año después de su arresto en agosto de 2017, el tribunal de distrito de Kapiri Mposhi, en el centro del país, ha declarado culpables de «actos contra natura» a Japhet Chataba y Stephen Sambo. Los acusados fueron sometidos a la infame práctica de los exámenes anales, considerados por las asociaciones de defensa de los derechos humanos como una forma de tortura. De acuerdo con el Código Penal zambiano, se enfrentan a una pena que puede llegar a los 14 años de cárcel.

Los supuestos hechos se produjeron el 25 de agosto del año pasado. Japhet Chataba y Stephen Sambo fueron detenidos después de que la empleada de un hotel los denunciara por haber mantenido relaciones sexuales. Durante el juicio, cinco testigos afirmaron que habían presenciado los actos por los que se acusa a los dos hombres, que se declararon no culpables. Los acusados se sometieron a la tortura de los exámenes anales, una práctica tan humillante como inútil para la finalidad que pretende.

A pesar de que los resultados de la infame prueba fueron «inconsistentes con las acusaciones», el juez Ackson Mumba consideró que las declaraciones de los testigos y el hecho de que los acusados se negaran a declarar constituían una prueba suficiente para decretar su culpabilidad. El Código Penal de Zambia prevé una pena de 14 años de cárcel por el «conocimiento carnal de cualquier persona contra natura». Ahora será el tribunal el que fije la pena para Chataba y Sambo.

Zambia, LGTBfobia social y de Estado

Zambia heredó la legislación homófoba de la época colonial británica tras su independencia en 1964. Tanto las relaciones homosexuales masculinas como las femeninas son ilegales, con prolongadas penas de cárcel. Se trata, de hecho, de uno de los países africanos en los que la homofobia social es más fuerte: hasta el 98% de la población considera la homosexualidad moralmente inaceptable, según datos de 2010. La fuerte influencia evangélica no sería ajena a este clima de odio homófobo. Ya en 2010 recogíamos cómo múltiples instituciones del país (incluidos dos de los principales partidos políticos y diferentes líderes cristianos) se posicionaban con fuerza en contra de la homosexualidad como reacción al anuncio por parte del Gobierno sueco de que apoyaría a colectivos pro derechos humanos de Zambia, incluidos grupos LGTB.

Buen ejemplo del desprecio con que se tratan los derechos LGTB en Zambia fueron las declaraciones del actual presidente del país Edgar Lungu a principios de 2013, cuando era ministro del Interior. «Los defensores de los derechos de los homosexuales deben ir al infierno. No es un problema que vayamos a tolerar. No habrá discusión alguna sobre los derechos de los homosexuales. Ese asunto es ajeno a este país», afirmaba entonces.

La persecución ha proseguido y la LGTBfobia social, si cabe, ha aumentado. En 2014, el Ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Namulambe afirmaba que despenalizar la homosexualidad sería una afrenta al cristianismo… y ese mismo año, dos hombres eran absueltos por falta de pruebas tras más de un año en prisión preventiva. Pero en noviembre de 2015, una mujer transexual fue condenada a la cárcel por «sodomía» después de que, según el testimonio de la acusada, un taxista la forzara a mantener relaciones sexuales.

El pasado mes de abril, el gobierno de Zambia rechazó la recomendación de ocho países para reconocer las relaciones sexuales entre personas homosexuales, bisexuales y transexuales, remitida entre otras 203 recomendaciones en favor de los derechos humanos que le fueron sugeridas durante el Examen Periódico Universal de la ONU.

Unas  muestras de la homofobia y la transfobia legal que convierten en un infierno la vida de tantas personas LGTB en África

Fuente Dosmanzanas

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Un Tribunal de Apelaciones del Líbano dictamina que la homosexualidad «no es un delito»

Miércoles, 18 de julio de 2018

gaylebanonImportantísima nueva sentencia de la justicia libanesa: uno de los Tribunal de Apelaciones de este país ha dictaminado que la homosexualidad «no es un delito» y, por ende, que no debe de ser perseguida. Es el más reciente y a la vez más notable paso en el camino hacia la completa despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo en este país de Oriente Próximo. El artículo 534 del Código Penal del Líbano castiga con un año de prisión los actos sexuales «contra natura». Hasta ahora, a pesar de no existir en la legislación nacional una referencia explícita a la homosexualidad, el citado artículo se ha venido utilizando como arma arrojadiza para perseguir y detener a activistas o a miembros de la comunidad sexualmente diversa. Para la jueza Randa Khoury, el artículo 534 se encuentra «desactualizado» y no refleja el «desarrollo social».

Con la ya histórica sentencia del Tribunal de Apelaciones libanés, criminalizar la sexualidad, al menos en el ámbito de la justicia, será mucho más complicado. El nuevo parlamento salido de las urnas el pasado mes de mayo tiene la tarea de derogar el artículo 534 del Código Penal. Es cierto que no será una tarea sencilla y más teniendo en cuenta la gran fragmentación parlamentaria (son más de 20 partidos políticos, 17 de los cuales tienen menos de 5 diputados). También hay que tener en cuenta que son las primeras elecciones tras la reforma política que, entre otras cosas, ha elevado el número de diputados de 99 a 128 (además, casi había transcurrido una década desde los anteriores comicios). Lo que no cambia y sigue institucionalizado es que el presidente de Líbano tiene que ser cristiano maronita; el primer ministro, musulmán suní, y el portavoz del parlamento, musulmán chií.

La citada resolución viene a completar distintas disposiciones anteriores que interpretan la necesidad de revocar el artículo 534 del Código Penal libanés por considerarlo discriminatorio y en clara oposición con el artículo 183, que garantiza los derechos fundamentales de la ciudadanía. La primera de las sentencias fue emitida por el juez Mounir Soliman (el 2 de diciembre de 2009), la segunda la firmó el juez Naji Dahdah (el 28 de enero de 2014) y la tercera el juez Hisham Kuntar (el 5 de mayo de 2016). Además, como recogió dosmanzanas en su momento, la jueza libanesa Janet Hanna dictaminaba a favor de los derechos de un hombre transexual, que solicitaba ver reconocida su condición de varón en el registro civil.

El fallo más reciente hasta el que ahora ha emitido el Tribunal de Apelaciones se remontaba a enero de 2017. El juez Rabih Maalouf abría otra vez las puertas a la despenalización de la homosexualidad en el Líbano. En aquella sentencia el magistrado dictaminaba «el derecho de los homosexuales a establecer unas relaciones humanitarias o íntimas con las personas que deseen, sin ningún tipo de discriminación en términos de orientación, ya que es uno de los derechos naturales más elementales, inherentes a ellos como seres humanos».

El artículo 534 del Código Penal libanés en la diana

Todos estos importantes hechos jurídicos del Líbano parecen confirmar que los tribunales, como ha ocurrido en otros países del mundo, están por delante de la clase política en lo que a la defensa de los derechos del colectivo LGTB se refiere. Además, importantes instituciones y organizaciones de diversa naturaleza también apoyan a la comunidad LGTB. La Sociedad Libanesa de Psiquiatría ha hecho público en diversas ocasiones la necesidad de que «el artículo 534 del Código Penal libanés que procesa actividades homosexuales sea abolido», siendo el primer país árabe en el que tiene lugar tal posicionamiento.

Desde dicha entidad profesional argumentan que aunque antaño se consideró, erróneamente, que «la homosexualidad era el resultado de dinámicas familiares problemáticas o del desarrollo psicológico», en las últimas décadas se ha demostrado que esas premisas estaban basadas «en desinformación y prejuicios». La Sociedad Libanesa de Psiquiatría, a su vez, se refiere a los posicionamientos de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1973 o al de la Organización Mundial de la Salud de 1990, entre otros, para declarar que internacionalmente «la homosexualidad no cumple los criterios para ser considerada una enfermedad», por lo que «la experiencia clínica indica que quienes integraron su orientación sexual en un sentido positivo del yo funcionan de manera psicológicamente más saludable que aquellos que no lo han hecho».

Fuente Dosmanzanas

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La Comisión de Libertades Individuales e Igualdad recomienda en un informe la despenalización de la homosexualidad en Túnez

Sábado, 16 de junio de 2018

colibe_essebsi-300x234La Comisión de Libertades Individuales e Igualdad de Túnez hizo público el pasado martes un informe en el que, entre otros, recomiendan al Estado que acabe con la persecución legal de las relaciones entre personas del mismo sexo. El organismo fue instaurado por iniciativa del presidente Béji Caïd Essebsi en agosto del año pasado para evaluar la situación de los derechos humanos en el país magrebí y proponer iniciativas para su promoción. Las conclusiones de su trabajo apuntan a la despenalización de la homosexualidad y el fin de los infames «exámenes anales». Ahora está por ver cómo se materializarán estas recomendaciones.

Buenas noticias desde el Magreb. La Comisión de Libertades Individuales e Igualdad (Colibe), un organismo consultivo creado para fomentar los derechos humanos en Túnez, ha emitido un informe en el que, entre otras recomendaciones, insta al Gobierno a despenalizar la homosexualidad. El texto de 235 páginas fue remitido al presidente de la República el pasado viernes y se hizo público este martes. Entre sus redactores se encuentran un profesores universitarios, un escritor, un juez y un activista entre otros.

Las conclusiones del informe, en el que se analizan las carencias en materia de derechos humanos en el país y se proponen soluciones, abarcan diferentes campos. Recomiendan abolir la pena de muerte, terminar con las distinciones entre los ciudadanos musulmanes y los no musulmanes, garantizar la libertad de conciencia y de religión eliminando el delito de blasfemia y diversas medidas de equiparación de derechos entre hombres y mujeres.

En materia LGTB, el texto hace dos recomendaciones concretas: la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo y la prohibición de los exámenes anales, una infame práctica que está considerada por las asociaciones de defensa de los derechos humanos como una forma de tortura. En cualquier caso, la adopción de estar medidas depende de la iniciativa del presidente Béji Caïd Essebsi, que dio luz verde a los trabajos de Colibe, y de la Asamblea de Representantes del Pueblo. Estaremos pendientes de los próximos pases que se den.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Dosmanzanas

 

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La justicia de Kenia declara ilegales los humillantes exámenes anales a los acusados de homosexualidad

Sábado, 24 de marzo de 2018

gay_kenia_analCaleb Omar Idris y George Maina Njeri denunciaron que fueron sometidos a examen anal 

Victoria del activismo LGTB en Kenia

Durante las pruebas el personal médico insertaba el dedo en el ano de los acusados.

La ONU considera que estas prácticas son “inhumanas, crueles y degradantes”.

Buena noticia la que nos llega desde Kenia, cuya Corte de Apelaciones ha fallado que el uso de los exámenes anales para “probar” la homosexualidad es ilegal. El proceso judicial tiene origen en la detención de dos hombres que en 2015 fueron acusados de mantener relaciones homosexuales (en su momento recogimos la noticia), a los que se sometió a esta humillante práctica.

El Tribunal de Apelaciones de Kenia ha declarado ilegal la práctica de reconocimientos médicos anales para determinar si una persona es homosexual, tipificado como delito en este país.

El tribunal se pronunció así en respuesta a un recurso de apelación presentado por dos hombres contra el fallo del Tribunal Superior de Mombasa, en la costa de Kenia, que en 2016 desestimó una demanda de inconstitucionalidad contra la citada práctica. Los dos varones, Caleb Omar Idris y George Maina Njeri, se sometieron a esas pruebas, tras ser denunciados por la policía, y decidieron emprender una acción judicial para que fueran declaradas ilegales.

Los detenidos recurrieron a la justicia, pero en 2016 un juez del tribunal de Mombasa alegó que los demandantes se sometieron de forma voluntaria a ese examen, lo que legalmente invalidaba su demanda. El Tribunal Superior de Mombasa consideró que la práctica de los exámenes anales era legal e incluso “razonable” como prueba de homosexualidad. Una decisión que fue criticada por el activismo LGTB de Kenia y por organizaciones internaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional. Eric Gitari, responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés), que ha dado apoyo y sostén a los demandantes, calificó de “deliberadamente homófobo” al juez que firmó la sentencia, que llegó a afirmar que “la boca y el ano no son órganos sexuales”, al tiempo que comparaba a los “sodomitas” con los perros.

La sentencia fue recurrida, y finalmente un tribunal de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Kenia ha dado la razón a los demandantes, al considerar esta práctica ilegal. “La prueba no puede permitirse. Yo, por tanto, permito la apelación y anulo la decisión del Tribunal Superior”, dictaminó el juez Alnashir Visram, del Tribunal de Apelación. Durante esas pruebas, personal médico inserta sus dedos en el ano del acusado o pide a los hombres que se desnuden y se inclinen o tumben en sillones con estribos para examinar visualmente su región anal. Sin embargo, el magistrado Visram subrayó que esa decisión fue inconstitucional y, además, supone una violación de los derechos humanos.

“Estamos agradecidos de que la Corte de Apelaciones haya puesto por delante los derechos de los ciudadanos kenianos. Con esta sentencia, los jueces afirman que todos merecemos ser tratados con dignidad y nuestros derechos básicos respetados, tal y como consagra la Constitución de Kenia“, ha declarado Njeri Gateru, principal asesor legal de la NGLHRC.

No hay que olvidar que los exámenes anales, cuyo supuesto objetivo es encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como “prueba” de homosexualidad, están considerados una forma de tortura- Además de no tener “ningún valor médico”, la ONU considera inhumanas, crueles y degradantes estas prácticas, que también están prohibidas por tratados internacionales contra la tortura y los derechos civiles, pero  son una práctica habitual en muchos lugares en los que las relaciones homosexuales están criminalizadas. Hasta este fallo, Kenia era uno de los al menos ocho países donde se usan exámenes anales médicos, junto a Camerún, Egipto, el Líbano, Túnez, Turkmenistán, Uganda y Zambia, según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Su erradicación en Kenia supone sin duda un paso en la buena dirección.En Kenia, los “delitos” homosexuales se castigan con hasta catorce años de prisión.

La sentencia de la Corte de Apelaciones de Kenia ha sido recibida con satisfacción por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTB de diversos países africanos, pero también por varias delegaciones diplomáticas extranjeras en Kenia, como la alemana:


O por la propia ILGA:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Cáscara Amarga/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Túnez: un adolescente de 16 años es condenado a 4 meses de prisión, acusado de mantener relaciones homosexuales

Lunes, 26 de junio de 2017

040416-tunez-homosexualidadUn adolescente tunecino de 16 años ha sido condenado a 4 meses de prisión, acusado de mantener relaciones homosexuales. Aunque no se presentó evidencia alguna que respaldara la acusación, el Tribunal de Menores consideró la negativa del adolescente a someterse a la infamia de un examen anal como prueba suficiente de su culpabilidad. El joven, dada su minoría de edad, cumplirá la sentencia en un centro correccional de menores.

Según fuentes cercanas, el joven cuenta con 16 años de edad y es huérfano de madre, mientras que su padre está ingresado en prisión. Suele alojarse en un centro social de Susa, aunque es frecuente que se vea obligado a pedir refugio y comida. La detención se produjo el pasado mes de mayo, cuando el adolescente se encontraba en casa de tres amigos, todos ellos mayores de edad, que le habían acogido. Los cuatro fueron detenidos en base al artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales.

Mientras que sus acompañantes aún están a la espera de juicio, el adolescente, debido a su edad, ha sido juzgado por el Tribunal de Menores de la localidad de Susa. Tras su detención fue puesto en libertad, con la condición de presentarse a juicio el pasado martes 20 de junio. Sin embargo, al no acudir a la corte, ha sido condenado en ausencia.

La única evidencia presentada en su contra ha sido su negativa a someterse a los infames exámenes anales, al considerar que eran un atentado contra su dignidad humana (recordemos que están considerados por las asociaciones de defensa de los derechos humanos como una forma de tortura). Para el juez, este rechazo ha bastado como prueba de culpabilidad, y ha condenado al adolescente a una pena de cuatro meses de prisión. Debido a su minoría de edad, deberá cumplir la sentencia en el centro correccional de menores de Sidi El-Hani.

La asociación tunecina Shams ha condenado la sentencia en los siguientes términos: Shams condena firmemente la condena a prisión de un menor de16 años por homosexualidad, y recuerda que se trata de un adolescente sin domicilio fijo, que encontró refugio con unos amigos para resguardarse y comer (su madre murió y su padre está en la cárcel). Además, no se ha probado nada contra él, y, aunque fuera gay, la estancia en prisión no cambiará su orientación sexual, porque la homosexualidad no es un delito, ni una enfermedad, ni una opción”.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

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El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba son detenidos por mantener relaciones homosexuales

Viernes, 31 de marzo de 2017

karim-2-tt-width-604-height-402-crop-0-bgcolor-000000-lazyload-0El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba fueron detenidos el pasado 13 de marzo en el domicilio del primero, acusados de mantener relaciones homosexuales. Tras la detención, ambos fueron sometidos a la infame tortura que suponen los exámenes anales. Actualmente se encuentran detenidos a espera de juicio, y pueden enfrentarse a penas de hasta 3 años de prisión.

El pasado 13 de marzo, unos agentes de Policía irrumpieron en el domicilio del cineasta tunecino Karim Belhaj, de 38 años de edad, que en esos momentos estaba acompañado de un joven de 21 años. Ambos reconocieron haber estado manteniendo relaciones sexuales, por lo que fueron inmediatamente detenidos.

A instancias de la Fiscalía, se ordenó que se les practicase un examen anal, una práctica vejatoria, sin ninguna utilidad probatoria desde el punto de vista científico, que está considerada una forma de tortura. Tras los resultados, ambos permanecen en la prisión de Mornaguia, cercana a la capital, a la espera de que se celebre el juicio. La noticia de la detención y la situación de los dos acusados no se ha dado a conocer hasta ahora, debido a las precauciones que han decidido adoptar los encargados de su defensa.

Karim Belhaj se licenció en 2001 en el Instituto Magrebí de Cinematografía, y después cursó estudios en la Escuela Superior de Estudios Cinematográficos de París como ayudante de dirección. Realizó su primer documental, S.O.S., en 2011, y su primer cortometraje, Case départ, en 2012, con el apoyo del Ministerio de Cultura francés. En él narraba las dificultades cotidianas a que se enfrentan los licenciados tunecinos. Como ayudante de dirección ha participado en la realización de numerosos cortometrajes y anuncios publicitarios.

En un comunicado, la Société des Réalisateurs de Films (Sociedad de Realizadores de Películas) francesa ha mostrado su solidaridad y su apoyo a los detenidos, así como su indignación por la infamia que representa el sometimiento a las pruebas anales. La asociación “condena con firmeza en estas prácticas y pide la liberación inmediata de los dos hombres”.

Según el abogado Mounir Baâtour, que se encarga de la defensa del joven que acompañaba al cineasta, Karim Belhaj es un director comprometido que lleva denunciando las desigualdades sociales de su país desde hace muchos años. Baâtour, que es también presidente de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams, espera que el juicio se celebre en menos de un mes.

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante (basta con poner la palabra Túnez en el buscador para ver el horror). Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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Túnez: condenados a ocho meses de cárcel dos jóvenes acusados de mantener relaciones homosexuales

Miércoles, 15 de marzo de 2017

túnez-bandera-flagUn tribunal de la ciudad tunecina de Susa ha condenado a Achref y Sabri, dos hombres de 20 y 21 años, a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La Policía había detenido el pasado mes de diciembre a los jóvenes, que fueron sometidos a malos tratos físicos y psicológicos, además de a los infames exámenes anales para “probar” los hechos. El juez ha considerado probados los hechos a pesar de que estos humillantes procedimientos dieron un resultado negativo. Los acusados recurrirán la sentencia.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, la Policía detenía a dos jóvenes tunecinos en la localidad de Susa por considerarlos homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal dictaminó la libertad con cargos de los acusados el día 13 de diciembre y fijó la vista ante el tribunal para el pasado 6 de enero. La fecha se pospuso dos veces, primero al 3 de marzo y luego al viernes pasado, cuando se leyó el veredicto de culpabilidad.

El abogado y presidente de Shams Mounir Baatour ha rechazado la pena, impuesta a pesar de obligar a los acusados a someterse a la tortura de los exámenes anales y de que su resultado fuera negativo. Baatour ha anunciado que la asociación recurrirá el fallo. También lo harán los dos jóvenes, que se encuentran en libertad hasta que se celebre la vista de apelación.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

 

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Otro juez del Líbano se muestra favorable a despenalizar la homosexualidad en este país de Oriente Próximo

Jueves, 2 de febrero de 2017

gaylebanonA pesar de la LGTBfobia manifiesta de buena parte de los representantes políticos del Líbano y de la vigencia de prácticas policiales internacionalmente ilegales para “detectar” la supuesta homosexualidad de los acusados (como los exámenes anales, por ejemplo), los tribunales parecen cada vez más reacios a aplicar el artículo 534 del Código Penal que castiga con un año de prisión los actos sexuales “contra natura”. Rabih Maalouf es el cuarto juez libanés que se manifiesta en contra de la criminalización de la homosexualidad porque su persecución, considera, “constituye una violación de los derechos humanos más fundamentales, consagrados en la constitución libanesa y de las leyes internacionales de derechos humanos”.

El fallo emitido por el juez Rabih Maalouf abre las puertas a la despenalización de la homosexualidad en el Líbano. En una nueva sentencia histórica, hecha pública el pasado 26 de enero, el magistrado ha dictaminado “el derecho de los homosexuales a establecer unas relaciones humanitarias o íntimas con las personas que deseen, sin ningún tipo de discriminación en términos de orientación, ya que es uno de los derechos naturales más elementales, inherentes a ellos como seres humanos”.

La citada resolución viene a completar las tres disposiciones anteriores que interpretan la necesidad de revocar el artículo 534 del Código Penal libanés por considerarlo discriminatorio y en clara oposición con el artículo 183, que garantiza los derechos fundamentales de la ciudadanía. La primera de las sentencias fue emitida por el juez Mounir Soliman (el 2 de diciembre de 2009), la segunda la firmó el juez Naji Dahdah (el 28 de enero de 2014) y la tercera el juez Hisham Kuntar (el 5 de mayo de 2016). Además, como recogió dosmanzanas en su momento, la jueza libanesa Janet Hanna dictaminaba a favor de los derechos de un hombre transexual, que solicitaba ver reconocida su condición de varón en el registro civil.

El camino hacia la despenalización de la homosexualidad en el Líbano

Todos estos importantes hechos jurídicos del Líbano parecen confirmar que los tribunales, como ha ocurrido en otros países del mundo, están por delante de la clase política en lo que a la defensa de los derechos del colectivo LGTB se refiere. Además, importantes instituciones y organizaciones de diversa naturaleza también apoyan a la comunidad LGTB. La Sociedad Libanesa de Psiquiatría ha hecho público en diversas ocasiones la necesidad de que “el artículo 534 del Código Penal libanés que procesa actividades homosexuales sea abolido”, siendo el primer país árabe en el que tiene lugar tal posicionamiento.

Desde dicha entidad profesional argumentan que aunque antaño se consideró, erróneamente, que “la homosexualidad era el resultado de dinámicas familiares problemáticas o del desarrollo psicológico”, en las últimas décadas se ha demostrado que esas premisas estaban basadas “en desinformación y prejuicios”. La Sociedad Libanesa de Psiquiatría, a su vez, se refiere a los posicionamientos de la Asociación Americana de Psiquiatría de 1973 o al de la Organización Mundial de la Salud de 1990, entre otros, para declarar que internacionalmente “la homosexualidad no cumple los criterios para ser considerada una enfermedad”, por lo que “la experiencia clínica indica que quienes integraron su orientación sexual en un sentido positivo del yo funcionan de manera psicológicamente más saludable que aquellos que no lo han hecho”.

Por su parte, otras organizaciones como el colectivo LGTB Helem, Legal Agenda y la Arab Humans Rights Fund también trabajan por los derechos humanos de la ciudadanía, con independencia de su orientación sexual o identidad de género. Hace unos meses, estas asociaciones publicaron un vídeo pedagógico en el que explican de forma muy básica los derechos de las personas detenidas acusadas de homosexualidad.

En dicho vídeo, que insertamos a continuación, se pone de manifiesto que “en 2016 personas homosexuales todavía son detenidas y perseguidas por su orientación sexual”. En este sentido, recuerdan a las víctimas que tienen derecho a mantener la privacidad de sus relaciones sexuales, a guardar silencio y a realizar una llamada telefónica. Igualmente, informan que los acusados pueden negarse a revelar sus comunicaciones privadas y a que se les practique un examen anal, considerado como una prueba ilegal.

Activismo versus LGTBfobia institucionalizada

Las relaciones homosexuales en el Líbano (una república árabe multiconfesional en la que coexisten musulmanes sunitas, musulmanes chiítas, cristianos de diversas confesiones y drusos) son formalmente ilegales. Una de las manifestaciones proigualitarias más importantes de los últimos años tuvo lugar en 2012. Entonces, decenas de personas se manifestaron frente a los tribunales de justicia en Beirut (capital del país), para protestar por el uso de exámenes anales contra hombres sospechosos de ser homosexuales. La concentración tenía lugar tras la detención de 36 hombres en un cine frecuentado por gais, que fueron posteriormente sometidos a dichos exámenes. El acto fue convocado por el colectivo LGTB Helem bajo el lema “contra los exámenes de la vergüenza, vaginales o anales”, en solidaridad también hacia las mujeres víctimas de exámenes vaginales para determinar su virginidad”.

En mayo de 2013 año informábamos de las declaraciones del ministro del Interior libanés, Marwan Charbel, que se jactó de que su país es hostil a los gais y propuso negar la entrada al mismo de las parejas del mismo sexo que se casen en Francia, precisamente durante el proceso de aprobación del matrimonio igualitario en el país galo. Estas declaraciones homófobas tenían lugar apenas dos semanas después de que se produjera una redada en la principal discoteca gay de Beirut, la capital del país. La policía arrestó, desnudó y golpeó a seis asistentes, que fueron acusados de “promover la prostitución, las drogas y la homosexualidad”. En 2014, asimismo, recogíamos que  27 hombres fueron detenidos en un hamam por sospechas de comportamiento homosexual.

Fuente Dosmanzanas

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Escalofriante relato de un joven gay nigeriano: ‘La policía me amenazó con una sonda anal por tener gestos femeninos’

Martes, 15 de diciembre de 2015

ugandaEl Papa con el Presidente de Uganda

El Papa estuvo en África, un continente donde la homofobia campa a sus anchas… Visitó Uganda, donde recientemente se aprobó un ley que permitirá disolver las asociaciones LGTBI… No dijo nada acerca de la intolerable homofobia que se está imponiendo en Nigeria con leyes injustas y castigos salvajes y que es apoyada por los obispos locales. No pidió explicaciones por la persecución y asesinatos de tantas personas LGTB. No condenó a estos presidentes homófobos a pesar de la esperanza surgida entre el activismo LGTBI y que quedó frustrada…  ¿Les habrá felicitado por sus politicas homófobas como hizo la Iglesia católica nigeriana ante el recrudecimiento de la persecución contra los homosexuales? El silencio es complicidad.

Apaleamientos públicos y detenciones ilegales son el día a día de los gays en Nigeria. Un país que tiene algunas de las leyes más draconianas en el mundo contra la homosexualidad y al norte del país hasta la pena de muerte para quienes practiquen sexo gay. El portal Gay Star News ha denunciado esta situación contando la historia de Delle, un joven de 19 años de edad cuyo nombre verdadero ocultan para evitar represalias, que fue detenido en la calle en un control policial y le amenazaron con realizarle una prueba con una sonda anal sólo porque tenía una ‘mirada y ademanes femeninos’.

Activistas nigerianos celebraron el Día Internacional de los Derechos Humanos haciendo un llamamiento para lograr una Nigeria libre e igualitaria. Y que mejor manera que contar los angustiosos momentos que vivió este joven y que reflejan la realidad de los homosexuales nigerianos.

Delle es un chico gay de 19 años que vive en la capital de Nigeria, Lagos, con su familia. Un día de octubre se dirigía al banco para sacar dinero para su padre en Lagos Continental, uno de los distritos más conflictivos de la ciudad: “Cuatro policías me pararon en la calle. Me dijeron que parecía muy femenino y, de inmediato, sospecharon que era gay. No me visto de mujer pero mi voz y mis gestos sí lo son. Me ordenaron que les diera mi teléfono y se pusieron a buscar en mis mensajes. Yo no tenía nada incriminatorio pero me dijeron que la gente como yo éramos los que dañamos al país”, explica Delle.

“Los policías me dijeron que me llevaban a la comisaría y me amenazaron con hacerme una prueba con una sonda anal para demostrar que yo no había sido penetrado“, relata el joven.

Usar una sonda rectal para determinar si alguien ha tenido sexo anal está completamente desacreditada por los médicos y no prueba nada. Se considera invasiva y una forma de tortura por parte de expertos en derechos humanos. Sin embargo, es una práctica habitual de la policía, sobre todo, en África y Medio Oriente.

Por suerte, Delle conocía sus derechos legales: “Me di cuenta de que no tenían nada en mi contra. Tampoco tenían derecho a intimidarme. Después de tenerme retenido un largo rato, me dejaron ir”, explica el joven que ha tenido mucha suerte porque lo normal es que los gays sufran todo tipo de torturas policiales.

el-papa-y-el-presidente-de-nigeria_560x280El Papa con el presidente de Nigeria

Pero su historia es muy común en Nigeria, donde el acoso policial y las represalias populares contra la comunidad LGBTI está generalizada y en gran parte no declarada.

Para Delle, el impacto de la homofobia en el país es mucho mayor que este incidente. Los gays son considerados técnicamente criminales y se enfrentan ala persecución si su orientación sexual se conoce más allá del pequeño grupo de amigos gays.

“Es muy difícil tratar de simular ser algo que no eres. Sobre todo para alguien como yo que tengo que tratar de fingir ser hetero para pasar desapercibido. No tengo otra opción. Si mi familia lo supiera no creo que me aceptasen. Continuamente me preguntan cuándo voy a tener una novia. Decirles que soy gay sería el fin de mi relación con mi familia”, comenta Delle.

Los nigerianos son todavía muy homofóbicos. Si alguna vez hay una oportunidad para nosotros de tener nuestra libertad es muy lejana. Tenemos una vida muy triste aquí. Yo realmente quiero irme de este país. Tengo tantas cosas que quiero hacer por mí mismo, pero debido a la situación no puedo ser yo mismo y me pierdo muchas oportunidades”, se queja el joven nigeriano.

A Delle le encantaría tener novio y poder pasear de la mano con él: Quiero tener novio y una relación en la que pueda ser yo mismo. No puedo seguir este ritmo de fingir más. Por lo menos, yo quiero salir de las ‘garras’ de mis padres y ser lo que soy verdaderamente.

Delle tiene un mensaje para la comunidad LGBTI internacional: “Oro para que las personas de otros países nos ayuden. Queremos cambiar. Con personas que ayuden a comprender la aceptación y con el apoyo de sus gobiernos, esperamos que puedan enviar este amor hacia nuestra comunidad LGBTI de Nigeria“.

Los nigerianos están pidiendo que se utilice el hastags #FreeAndEqualNaija para poner de relieve el apoyo a esta causa.

Fuente Ragap

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Una mujer transexual, vejada y condenada a prisión por sodomía en Zambia

Sábado, 7 de noviembre de 2015

31Su delito, haber mantenido supuestamente relaciones sexuales con un joven de 19 años. Una nueva muestra de la homofobia y la transfobia legal que convierten en un infierno la vida de tantas personas LGTB en África.

Se llama Hatch Bril, es peluquera, tiene 27 años de edad, vive en la ciudad zambiana de Mongu es transexual y se enfrenta a una pena que oscila entre 15 años de cárcel a cadena perpetua, según la sección 155 del Código Penal de Zambia. Bril se ha declarado inocente de la acusación de sodomía, que fue presentada por el taxista Abraham Chilemu, de 19 años, el cual le denunció ante la policía en Mongu, al oeste de Zambia,

Los hechos ocurrieron el pasado mes de septiembre. Según relata el diario Zambia Daily Mail (que se refiere despectivamente a la acusada como “hombre vestido de mujer” y “falsa mujer”), el taxista Abraham Chilemu denunció a Bril por, según su versión, haberlo engañado para mantener relaciones sexuales. El joven asegura que “se enamoró perdidamente” de Bril cuando la vio y se sintió traicionado al descubrir que era una mujer transexual, alegando que ella le había engañado para tener relaciones sexuales. El policía que registró la denuncia dio por buena la postura de Chilemu. El magistrado aseguró que Bril había ‘insertado el pene de Chilemu en su ano’, pero no había ninguna evidencia clara de una violación por parte del taxista, como manchas de sangre o la ropa rasgada de la joven transexual.

La versión de Bril es bien diferente: asegura que fue el taxista el que le dijo que quería tener sexo con ella. Bril rehusó, pero ante la insistencia de Chilemu, se vio obligada a revelar su condición. El joven la habría forzado de todos modos a mantener relaciones sexuales. Posteriormente la llevó hasta su familia, que la habría golpeado y trasladado a la policía para que fuera detenida.

Como pruebas, se había aportado un sujetador, unas bragas, maquillaje, unas pulseras y una peluca con extensiones pertenecientes a Bril por lo que se dictaminó que Chilemu había sido “engañado en la creencia de que Bril era una mujer”. El Zambia Daily Mail informó que a Chilemu ‘le hicieron creer que en realidad iba a acostarse con una mujer por la forma en que Bril estaba vestida y tenía el pelo largo. El tribunal escuchó que Bril engañó al adolescente en lo que fue amor a primera vista en un bar mientras estaba vestido y apareció como una mujer en el día de autos’.

Tras someterse a los crueles y degradantes “exámenes anales” para determinar si había tenido “conocimiento carnal contra natura” (Bril se vio obligada a someterse a una sonda anal, procedimiento que activistas LGBTI categorizan como una forma de tortura y critican como un indicador nada fiable de si el coito anal se llevó a cabo), el juez encontró a Bril culpable de un delito de sodomía. Para más vejación de la víctima, el forense también tomó una foto de la forma del ano de Bril. El fiscal argumentó la descabellada teoría de que, ‘cuanto mayor sea el ancho es más probable que la persona sea gay’. La condenada se enfrenta a una pena mínima de quince años de prisión, que pueden alargarse hasta la cadena perpetua según las circunstancias del “crimen”. El magistrado dio por probado que se había producido un encuentro sexual por un supuesto corte en la piel que se habría detectado durante la tortura del examen anal.

El fallo también exime al demandante de cualquier cargo al desestimar la posibilidad de una violación, ya que según su versión, no había signos de violencia o restos de sangre en la ropa de la acusada. En un razonamiento rocambolesco, el juez consideró al joven víctima de un engaño de Bril, y a esta culpable por “introducir el pene de Chilemu en su ano”. A la acusada solo le queda ahora la posibilidad de recurrir ante el Tribunal Supremo de Zambia, algo que ya ha anunciado que hará.

Las supuestas pruebas incriminatorias no tienen validez científica y las organizaciones de derechos humanos las han condenado por ser inconcluyentes, degradantes y una forma de tortura. En este caso, el médico forense informó que vio ‘cortes’ en el ano de Bril, con lo que el magistrado afirmó que ‘esto es una evidencia de que había tenido lugar un acto sexual ilegal’.

El tribunal de primera instancia dictaminó que no había “ninguna duda” de que Bril había cometido el delito. El caso llegará a la Corte Suprema, por lo que Bril podría tener una sentencia más dura, que rondaría entre 15 años de cárcel a cadena perpetua.

Zambia, homofobia social y de Estado

Zambia heredó la legislación homófoba de la época colonial británica tras su independencia en 1964. Tanto las relaciones homosexuales masculinas como las femeninas son ilegales, con prolongadas penas de cárcel. Se trata, de hecho, de uno de los países africanos en los que la homofobia social es más fuerte: hasta el 98% de la población considera la homosexualidad moralmente inaceptable, según datos de 2010. La fuerte influencia evangélica no sería ajena a este clima de odio homófobo. Ya en 2010 recogíamos cómo múltiples instituciones del país (incluidos dos de los principales partidos políticos y diferentes líderes cristianos) se posicionaban con fuerza en contra de la homosexualidad como reacción al anuncio por parte del Gobierno sueco de que apoyaría a colectivos pro derechos humanos de Zambia, incluidos grupos LGTB.

Buen ejemplo del desprecio con que se tratan los derechos LGTB en Zambia fueron las declaraciones de Edgar Lungu, su ministro de Interior, a principios de 2013. “Los defensores de los derechos de los homosexuales deben ir al infierno. No es un problema que vayamos a tolerar. No habrá discusión alguna sobre los derechos de los homosexuales. Ese asunto es ajeno a este país”, afirmaba entonces. El año pasado, una pareja gay era absuelta por falta de pruebas tras más de un año en prisión preventiva.

Fuente 76 Crimes y Dosmanzanas

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Sentencia de culpabilidad para el entrenador de fútbol ugandés acusado por sodomía

Viernes, 11 de septiembre de 2015

Uganda-Red-Pepper-OutingUn tribunal de Kampala ha emitido veredicto de culpabilidad contra Chris Mubiru, exentrenador del equipo de fútbol Sports Club Villa de la capital ugandesa y de la selección nacional, por un delito de “sodomía”. La pena, que se dará a conocer en los próximos días, podría ser de cadena perpetua según el Codigo Penal vigente en Uganda.

El caso,  se remonta a 2012, cuando el infame tabloide Red Pepper publicó unas fotografías de Mubiru manteniendo supuestamente relaciones sexuales con uno de sus jugadores. Bajo el titular “Smoked Out” (“Al descubierto”), el tabloide se jactaba en portada de haber “pillado” al entrenador “sodomizando a jugadores”. En el interior, más imágenes con textos describiendo las escenas de la forma más homófoba, destinados claramente a incendiar la opinión pública. Recordamos que en enero de 2011 fue asesinado el activista gay David Kato (su asesino fue condenado a 30 años de cárcel, una de las pocas noticias positivas que nos han llegado de aquel país). Kato era uno de los 100 ciudadanos homosexuales cuyo nombre y fotografía habían sido publicados por Rolling Stone (una publicación local), acompañados del titular “Hang Them” (“a la Horca”).

Un año más tarde de la aparición de las fotos en Red Pepper, Mubiru fue detenido. La policía alegó que no pudo arrestar al entrenador en su momento por no hallarse en el país. Una vez detenido, y tras cuatro horas de interrogatorio, el acusado siguió negando repetidamente ser quien aparece en las fotos y vídeos que el tabloide hizo llegar a las fuerzas de seguridad. Los portavoces policiales instaron a cualquiera que pudiera tener acusaciones contra el entrenador a presentar la correspondiente denuncia, en busca de testigos que sostengan sus acusaciones.

Algún tiempo después comenzaba el proceso contra Mubiru por “conocimiento carnal” del futbolista Emmanuel Nyanzi. Las pruebas presentadas por la acusación habrían sido, al parecer, cremas dermatológicas y analgésicos localizados por la policía en el domicilio del entrenador. La fiscalía da por hecho que este drogó a su presunta víctima y utilizó ambos productos para facilitar los supuestos encuentros sexuales. Este habría sido además sometido a la tortura de los “exámenes anales” para determinar su posible homosexualidad. El tribunal exoneró a Mubiru de los cargos por sodomía con otro hombre, George Oundo, porque el acto habría tenido lugar con consentimiento mutuo. Con todo, el condenado se enfrenta a una pena de hasta cadena perpetua, que se dará a conocer el próximo día 18 de septiembre.

Uganda, en proceso de aprobar una nueva ley homófoba

Como es bien conocido, el clima de odio hacia las personas LGTB en Uganda se ha exacerbado con motivo del proceso de discusión y aprobación de una ley que pretendía endurecer el trato penal a la homosexualidad, una ley que ha sido anulada por el Tribunal Constitucional de Uganda por un defecto de forma, a pesar de lo cual ya se puso en marcha otra iniciativa el año pasado para aprobar una nueva ley que sustituya a la anterior. Una norma que eliminaría las referencias directas a la homosexualidad, que sería sustituida por el eufemismo “prácticas sexuales antinaturales” y se centraría en castigar con penas de cárcel cualquier actividad considerada como “promoción” de las relaciones no tradicionales.

Una jugada con la que el presidente Yoweri Museveni intentaría mantener su popularidad sin poner en riesgo la ayuda externa que recibe el país. Aunque el presidente amagó en su momento con vetar la anterior ley, al final optó por sumarse a la corriente homófoba y apoyarla; una decisión adoptada en clave interna, pero que a nivel internacional no le trajo más que quebraderos de cabeza, incluyendo sanciones económicas en forma de reducción de la ayuda exterior.

Un informe elaborado por Sexual Minorities Uganda en mayo de 2014 denunciaba el extraordinario aumento en los ataques contra las personas LGTB en el país desde que se inició todo este proceso legal. Desde su aprobación inicial y hasta la fecha de elaboración del informe, se habían producido 162 de estos incidentes, que incluían linchamientos, violencia colectiva, incendio de hogares, chantaje, pérdida de puestos de trabajo, detenciones, expulsiones y suicidios. El informe denunciaba el ambiente de hostilidad creado durante todo el proceso de tramitación de la ley, cuyo fruto es la autoridad práctica para perseguir a las personas LGTB con total impunidad. Un terrible ejemplo de este clima asfixiante lo recogíamos el pasado enero, cuando nueve hombres homosexuales sufrieron un intento de linchamiento y la policía, en lugar de protegerlos, los detuvo y sometió a torturas.

Fuente Dosmanzanas

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Dos hombres detenidos en Kenia, acusados de practicar la homosexualidad

Lunes, 2 de marzo de 2015

5George Njeri habla con policías de Kwale Palacio de Justicia, donde fue acusado de participar en actos sexuales antinaturales el viernes. Photo/ALLOYS MUSYOKA

Dos hombres han sido detenidos en el condado keniano de Kwale acusados de practicar la homosexualidad. Ambos se enfrentan a penas de hasta 14 años de prisión, según una legislación que data de la época colonial británica. El abogado defensor de los detenidos denuncia que sus clientes son víctimas de acoso policial, mientras que la Fiscalía pretende que sean sometidos a infames pruebas médicas que demuestren su homosexualidad.

Todo apunta a que la detención de George Maina Njeri y Caleb Omar Idris forma parte de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera de Kenia. Debido a ello, la pareja fue puesta a disposición del tribunal de primera instancia el pasado 19 de febrero, bajo el cargo de “realizar actos contra natura”, pero no se les permitió presentar ninguna alegación hasta que la investigación concluya.

La Policía afirma que los dos detenidos confesaron ser “una pareja casada”, aunque el matrimonio entre personas del mismo sexo está prohibido en Kenia. Aducen también que los actos por los que fueron detenidos tuvieron lugar entre el 2 y el 17 de febrero en la localidad de Ukunda. El fiscal George Mungai pretende relacionar este caso con un conjunto de detenciones, fruto de una más amplia investigación policial, entre las que se contaría la de cuatro extranjeros acusados de difundir pornografía homosexual entre menores.

Mungai ha solicitado a la juez de primera instancia Christine Njagi que los detenidos sean obligados a someterse a exámenes médicos para probar su homosexualidad. El abogado de los acusados, David Omuya, afirma sin embargo que sus clientes están dispuestos a colaborar con la Justicia, pero que son víctimas de “acoso por parte de la Policía, en contra de sus derechos constitucionales”. También acusa a los agentes encargados de la detención de no haberse identificado correctamente, pues iban vestidos de paisano. La juez estimó que debería abrirse una investigación sobre este asunto. También ordenó que los detenidos permanecieran en comisaría hasta este 24 de febrero, fecha en la que podrán presentar sus alegaciones.

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica). Según un estudio del Pew Global Attitudes Project del pasado 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable.

Sin embargo, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que se ha visto truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros.

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Ciudadano sueco, condenado en Túnez a dos años de cárcel por homosexualidad

Sábado, 14 de febrero de 2015

10978566_341827759334210_8017027566200155124_nUn hombre de unos cincuenta años, procedente de Suecia y afincado en Francia, ha sido detenido en Túnez y condenado a dos años de prisión acusado de mantener relaciones homosexuales, considerado delito según la legislación vigente en el país. Las autoridades suecas están en contacto con las tunecinas para encontrar una solución.

Poco más se sabe por ahora. Según el periódico sueco Aftonbladet, la policía tunecina detuvo al hombre el 18 de enero, acusándolo de violar el artículo 230 del Código Penal del país, que criminaliza la sodomía con penas de hasta tres años de cárcel. Un tribunal lo condenó el pasado miércoles a dos años de prisión, aunque el acusado ha recurrido la sentencia. El ministerio de Exteriores de Suecia se ha puesto en contacto con sus homólogos tunecinos para intentar conseguir la liberación del condenado y el cónsul de su país en la ciudad costera de Susa lo ha visitado.

Según ha explicado una portavoz del Gobierno sueco, en las conversaciones con sus homólogos magrebíes las autoridades nórdicas han subrayado la importancia que tiene para Suecia la igualdad de derechos independientemente de la orientación sexual. Yamina Thabet, de la Asociación Tunecina de Apoyo a las Minorías (ATSM), ha declarado que la ley que penaliza las relaciones consentidas entre personas del mismo sexo en Túnez es “una vulneración de las libertades” y ha aprovechado para pedir una vez más su derogación.

La realidad de las personas LGTB en Túnez, a pesar de estar considerado como uno de los países socialmente más liberales de la región, sigue siendo muy dura. En 2012 conocíamos la difícil situación creada bajo el Gobierno islamista salido de las primeras elecciones celebradas tras el estallido de la llamada “Primavera Árabe” pese a las buenas palabras iniciales. En la estela de una auténtica ola de demagogia homófoba desatada por los islamistas y por la oposición, el ministro de Derechos Humanos criticaba entonces el lanzamiento de una publicación online dirigida al público gay, afirmando que “la libertad de expresión tiene sus límites” y mostrando su acuerdo con el entrevistador en que la homosexualidad “es una perversión que necesita tratamiento”.

En 2013 también  se produjo el encarcelamiento del político opositor Mounir Baâtour, acusado de sodomía, que fue además víctima de los abusivos exámenes anales. Este tipo de humillante maltrato persigue encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como supuesta “prueba” de homosexualidad de la víctima. Organizaciones de defensa de los derechos de las minorías sexuales como ATSM o la comunidad web Shams luchan cada día por conseguir el fin de la criminalización de los ciudadanos LGTB.

Imagen Facebook de Shams

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