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En un decepcionante fallo de su Tribunal Superior de Justicia, Kenia mantiene vigente la criminalización de las relaciones homosexuales

Martes, 28 de mayo de 2019

kenyaDecepcionante fallo judicial el conocido este viernes en Kenia, por el cual la Alta Corte de Justicia de ese país mantiene la criminalización de las relaciones homosexuales. El proceso judicial se remonta a 2016, cuando la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) presentó una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel.

Son varios los artículos del Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

La denuncia presentada por NGLHRC en abril de 2016 consideraba que estas normas «degradan la dignidad inherente de las personas afectadas al prohibir las más privadas e íntimas posibilidades de autoexpresión”. Para Eric Gitari, director ejecutivo de la asociación, la ley además hace socialmente aceptable la persecución y el sometimiento a chantaje de las minorías sexuales, especialmente a quienes temen salir del armario. «Hemos tratado una gran cantidad de casos de violencia, de personas que dan palizas a otras porque no están de acuerdo con su orientación sexual. Pero nuestros clientes no se atreven a denunciarlo a la policía porque no sabrían cómo explicar lo que estaban haciendo con otros hombres en la intimidad de sus habitaciones, sin admitir que estaban cometiendo un delito», denunciaba entonces Gitari.

Pese a todo ello, tras un largo proceso plagado de dilaciones (hace más de un año que se esperaba su resolución), un panel de tres jueces (Roselyn Aburili, Chacha Mwita y John Mativo) han decidido por unanimidad que los artículos 162 y 165 del Código Penal keniano no son discriminatorios hacia las personas homosexuales, argumentando que persiguen a cualquier persona que cometa los actos en ellos detallados y señalando que, a su juicio, los demandantes no han aportado pruebas suficientes de que las personas homosexuales se vean discriminadas por el Estado debido a la redacción de estos artículos, que mantienen de esta forma vigentes.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

 

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa ha contribuido en buena parte a alentar esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria fue, como no podía ser menos, uno de los nombres citados en la mencionada publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se  presentó una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gaislo que no fue aceptado por los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Triunfo de CitizenGO

En clave nacional no está de más recordar, por cierto, la campaña que CitizenGO, la marca internacional de la organización ultraconservadora HazteOír, ha llevado a cabo contra la despenalización de las relaciones homosexuales en Kenia. No es de extrañar, dado el peso de Kenia en África y en la Commonwealth. Lamentablemente, en este caso se han apuntado una victoria que hará aún más difícil la ya complicada vida de las personas LGTB en buena parte del continente africano.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , ,

La posibe despenalización de la homosexualidad en Kenia, historia LGBT en África

Sábado, 2 de marzo de 2019

kenia-lgbt-la-despenalizacion-de-las-relaciones-sexuales-entre-homosexuales-podria-avivar-un-nuevo-amanecer-en-casa-y-en-toda-africaEl viernes, el Tribunal Supremo de Kenia iba a decidir si deroga dos secciones de su código penal de la época colonial, que criminalizan la Homosexualidad. Activistas LGBT+ en el corazón de la batalla legal dicen que el fallo podría abrir un “mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia”. El fallo se ha retrasado y habrá que esperar un poco más para conocer qué ocurre.

En abril de este año, el activista gay Eric Gitari interpuso por primera vez una demanda por discriminación, cuestionando la validez constitucional de los artículos 162 y 165 del Código Penal de Kenia, que fueron introducidos en 1930 por el Imperio Británico y que penalizan la sodomía, y que castigan los actos sexuales “contra el orden de la naturaleza” con una pena de 14 años de prisión. Gitari le dice a PinkNews que ha sido un “proceso de litigio incremental a largo plazo” para llegar a este punto.

La audiencia se celebra después de que los jueces escucharon los alegatos de Octubre sobre la relevancia de la decisión de la Corte Suprema de la India para revocar la Sección 377, una ley colonial británica similar que prohíbe el sexo entre personas del mismo sexo.

La decisión de la Corte Suprema de Kenia marcará un momento crucial para los derechos LGBT+ no sólo para los casi 50 millones de personas que viven en Kenia, sino también en todos los países del este de África. Los activistas le dicen a PinkNews que esperan que una decisión positiva tenga un efecto dominó, abriendo las puertas para la legalización de la actividad sexual entre personas del mismo sexo en la cercana Uganda y el sur de Sudán.

Gitari, que presentó la petición de despenalización en nombre de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC), una organización no gubernamental con sede en Nairobi que él mismo cofundó, tiene sentimientos opuestos sobre la audiencia. Hablando por teléfono desde Boston, EE.UU., Gitari dice que, por un lado, los anteriores éxitos legales de su grupo son “indicativos de la posibilidad y alta probabilidad de éxito de que la ley sea anulada”. (El año pasado, la NGLHRC obtuvo una calificación de ganar en un caso separado cuando el Tribunal de Apelación de Kenya dictaminó que los exámenes anales forzados de personas acusadas de tener relaciones homosexuales son inconstitucionales).

gitari-924_n1Eric Gitari

Por otro lado, Gitari está tratando el fallo con un “prudente optimismo” porque, según él, se trata de una “continua intimidación política del poder judicial por parte del poder ejecutivo del gobierno”.

Varias figuras políticas líderes en Kenia se han pronunciado en contra de los derechos LGBT+, con el Presidente Uhuru Kenyatta afirmando en una entrevista con CNN en abril de 2018 que los derechos LGBT+ “no tienen importancia” para los ciudadanos del país. “Este caso podría haber sido desestimado hace mucho tiempo”, dice Gitari, “o retrasado por tecnicismos, pero hay un sentido de resolución, aunque haya llevado años”.

Gitari, sin embargo, no está solo en sus esfuerzos. En enero de 2018, el caso de la NGLHRC con título de nobleza Eric Gitari contra Fiscal General y otrose consolidó con otra petición, presentada en junio de 2016 que también pedía la despenalización de las relaciones sexuales homosexuales consensuales en privado.

En total, cuatro grupos de derechos humanos están solicitando en la demanda actual: NGLHRC, la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK), Nyanza, Rift Valley y Western Kenya Network (NYARWEK) y la Comisión de Derechos Humanos de Kenya.

Lo que está en juego aquí tiene consecuencias de gran alcance, dicen los distintos grupos. En todo el continente, los activistas LGBT+ esperan el veredicto, con la esperanza de que, si sigue su camino, se abran las compuertas para la revocación de leyes similares en otros países de África, donde la homosexualidad es una práctica común todavía en 32 de las 54 naciones del continente. En particular, se espera que un fallo positivo tenga un fuerte impacto en los países de la región de África oriental, incluyendo Uganda, Tanzania, Ruanda y Sudán del Sur.

Brian Macharia, un oficial de comunicaciones de GALCK, otro demandante en el caso, le dice a PinkNews: “Una victoria tendrá un efecto dominó en la comunidad del este de África”. Ken Abott, director de programas de NYARWEK, explica que existe una “fuerte conexión empresarial” entre Kenia y sus vecinos Tanzania y Uganda. “Hay mucha influencia entre los líderes políticos de los tres estados”, agrega. “Si Kenia decide despenalizar las conductas homosexuales entre adultos, es probable que Uganda haga lo mismo, y Tanzania[también]”.

La audiencia de Kenia también se produce a raíz de que Angola despenalizó  la homosexualidad en enero, cuando eliminó la disposición “vicios contra la naturaleza” de su código penal de la época colonial.

Mientras tanto, en Botswana, la Corte Suprema ha fijado una fecha para el 14 de marzo para escuchar un caso que busca despenalizar la homosexualidad en el país.

La lucha de Kenia por los derechos LGBT+ y los cambios en las opiniones sociales

La campaña por la igualdad LGBT+ en Kenia ha ido ganando impulso desde la introducción de una nueva constitución en agosto de 2010, que, según los activistas, protege a todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género. (Sin embargo, las personas LGBT+ no se mencionan explícitamente en el documento.)

La decisión del año pasado de que la prueba anal es inconstitucional es un ejemplo de progreso. Otro se produjo en 2015 cuando el parlamento keniano rechazó un proyecto de ley que propuso la pena de muerte para personas condenadas por sexo gay.

Lejos de la esfera política, en cines, cafés y otros espacios comunes de Kenia, hay indicios de que la visión social hacia los homosexuales ha cambiado notablemente en los años desde que, en 2011, una publicación de las Naciones Unidas informó de que la homosexualidad se considera en gran medida tabú y repugnante para los valores culturales y la moralidad.

En septiembre de 2018, el estreno de la película de Wanuri Kahiu, aclamada por la crítica. Rafiki que representa una historia de amor entre dos mujeres jóvenes, fue recibida con proyecciones agotadas en Nairobi y críticas favorables en algunos medios de comunicación kenianos. A pesar de haber sido prohibida inicialmente por el Consejo de Clasificación Cinematográfica de Kenia (KFCB), el Tribunal Supremo revocó la decisión para que la película pudiera ser elegible para una nominación al Oscar. (Finalmente fue rechazada como la propuesta de Kenia para la mejor película extranjera). Un revisor en el El Daily Nationel periódico independiente de mayor circulación en Kenia, incluso criticó la película por representar una oposición social generalizada hacia la homosexualidad.

“Que comunidades enteras, sin una voz disidente entre ellas, se esforzarían por hacer de las vidas de los individuos queer un infierno viviente es simplemente irreal”, escribió el crítico de Nairobi Thomas Rajula, quien por lo demás elogió en gran medida la película en su artículo.

Aunque un fallo a su favor el viernes sería un triunfo para la comunidad LGBT+ de Kenia, los activistas dicen que también representaría un paso adelante para los derechos humanos en el país. Bajo la legislación actual, los activistas argumentan que cualquier acto sexual privado más allá del sexo vaginal penetrante entre un hombre y una mujer es ilegal, incluyendo el sexo anal y oral, sin importar el género de las personas involucradas.

Mercy Njueh, asistente de comunicaciones de NGLHRC, le dice a PinkNews: “Incluso las personas heterosexuales, si la ley se siguiera hasta el final, serían perseguidas. Por lo que estamos luchando no es sólo por el género y las minorías sexuales. Se trata de los derechos humanos. Estamos presionando para que los kenianos, reconocidos por la Constitución, puedan disfrutar de sus derechos humanos sin tener que temer”.

Se espera que la decisión del viernes sea favorable para ellos, pero los activistas que hablaron con PinkNews no son ingenuos de la influencia de las mentes más conservadoras. Esperan que una decisión que derogue las secciones 162 y 165 sea apelada, y en lo que respecta a ellas, también están dispuestas a apelar si las cosas no salen como quieren.

Por ahora, Njueh está “esperanzada” para el fallo del viernes: “Tenemos un tribunal muy progresista… esperamos que los jueces elijan estar en el lado correcto de la historia“.

Para Macharia, un resultado favorable el viernes daría a la comunidad LGBT+ de Kenia un sentido concreto y judicial de validez. “Afirma las identidades queer, lo que significa que la calidad de vida de la gente queer es mejorada y promovida, para que la gente pueda vivir una vida feliz y saludable, sin tener que estar constantemente mirando por encima de sus hombros”, dice. Macharia, con la voz quebrada, agrega: “Aclama un nuevo amanecer para la afirmación LGBTQ, es una celebración de la diversidad. Dios. Ni siquiera tengo las palabras. Es un mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia. ¡Ánimo, africanos gays!

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

kenyaActualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

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La justicia de Kenia declara ilegales los humillantes exámenes anales a los acusados de homosexualidad

Sábado, 24 de marzo de 2018

gay_kenia_analCaleb Omar Idris y George Maina Njeri denunciaron que fueron sometidos a examen anal 

Victoria del activismo LGTB en Kenia

Durante las pruebas el personal médico insertaba el dedo en el ano de los acusados.

La ONU considera que estas prácticas son “inhumanas, crueles y degradantes”.

Buena noticia la que nos llega desde Kenia, cuya Corte de Apelaciones ha fallado que el uso de los exámenes anales para “probar” la homosexualidad es ilegal. El proceso judicial tiene origen en la detención de dos hombres que en 2015 fueron acusados de mantener relaciones homosexuales (en su momento recogimos la noticia), a los que se sometió a esta humillante práctica.

El Tribunal de Apelaciones de Kenia ha declarado ilegal la práctica de reconocimientos médicos anales para determinar si una persona es homosexual, tipificado como delito en este país.

El tribunal se pronunció así en respuesta a un recurso de apelación presentado por dos hombres contra el fallo del Tribunal Superior de Mombasa, en la costa de Kenia, que en 2016 desestimó una demanda de inconstitucionalidad contra la citada práctica. Los dos varones, Caleb Omar Idris y George Maina Njeri, se sometieron a esas pruebas, tras ser denunciados por la policía, y decidieron emprender una acción judicial para que fueran declaradas ilegales.

Los detenidos recurrieron a la justicia, pero en 2016 un juez del tribunal de Mombasa alegó que los demandantes se sometieron de forma voluntaria a ese examen, lo que legalmente invalidaba su demanda. El Tribunal Superior de Mombasa consideró que la práctica de los exámenes anales era legal e incluso “razonable” como prueba de homosexualidad. Una decisión que fue criticada por el activismo LGTB de Kenia y por organizaciones internaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional. Eric Gitari, responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés), que ha dado apoyo y sostén a los demandantes, calificó de “deliberadamente homófobo” al juez que firmó la sentencia, que llegó a afirmar que “la boca y el ano no son órganos sexuales”, al tiempo que comparaba a los “sodomitas” con los perros.

La sentencia fue recurrida, y finalmente un tribunal de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Kenia ha dado la razón a los demandantes, al considerar esta práctica ilegal. “La prueba no puede permitirse. Yo, por tanto, permito la apelación y anulo la decisión del Tribunal Superior”, dictaminó el juez Alnashir Visram, del Tribunal de Apelación. Durante esas pruebas, personal médico inserta sus dedos en el ano del acusado o pide a los hombres que se desnuden y se inclinen o tumben en sillones con estribos para examinar visualmente su región anal. Sin embargo, el magistrado Visram subrayó que esa decisión fue inconstitucional y, además, supone una violación de los derechos humanos.

“Estamos agradecidos de que la Corte de Apelaciones haya puesto por delante los derechos de los ciudadanos kenianos. Con esta sentencia, los jueces afirman que todos merecemos ser tratados con dignidad y nuestros derechos básicos respetados, tal y como consagra la Constitución de Kenia“, ha declarado Njeri Gateru, principal asesor legal de la NGLHRC.

No hay que olvidar que los exámenes anales, cuyo supuesto objetivo es encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como “prueba” de homosexualidad, están considerados una forma de tortura- Además de no tener “ningún valor médico”, la ONU considera inhumanas, crueles y degradantes estas prácticas, que también están prohibidas por tratados internacionales contra la tortura y los derechos civiles, pero  son una práctica habitual en muchos lugares en los que las relaciones homosexuales están criminalizadas. Hasta este fallo, Kenia era uno de los al menos ocho países donde se usan exámenes anales médicos, junto a Camerún, Egipto, el Líbano, Túnez, Turkmenistán, Uganda y Zambia, según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Su erradicación en Kenia supone sin duda un paso en la buena dirección.En Kenia, los “delitos” homosexuales se castigan con hasta catorce años de prisión.

La sentencia de la Corte de Apelaciones de Kenia ha sido recibida con satisfacción por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTB de diversos países africanos, pero también por varias delegaciones diplomáticas extranjeras en Kenia, como la alemana:


O por la propia ILGA:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Cáscara Amarga/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El Tribunal Supremo de Kenia valora la abolición de la ley que penaliza la homosexualdiad

Miércoles, 28 de febrero de 2018

activista_kenia-290x150El Tribunal Supremo de Kenia valora la abolición de la ley que penaliza la homosexualidad, vigente desde la época colonial británica, como consecuencia de la demanda de tres asociaciones que la consideran anticonstitucional. Tres asociaciones del colectivo keniano de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales exigen anular las secciones del código penal que sancionan el sexo homosexual en un juicio en el Tribunal Superior de Justicia. Introducidas durante la dominación colonial británica, estas secciones hacen referencias al “conocimiento carnal contra natura” y al “ultraje contra la moral pública”. El juicio se desarrollará en los juzgados de Milimani, en la capital, Nairobi.

Desde este viernes, 19 de febero, el Tribunal Supremo de Kenia revisa una demanda para abolir la ley que penaliza las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, presentada en 2016 por la Comisión Nacional por los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC por sus siglas en inglés: National Gay and Lesbian Human Rights Commission), junto con la Colación de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK por sus siglas en inglés: Gay and Lesbian Coalition of Kenia) y la Coalición LGBT de Nyanza-Valle del Rift y Kenia Occidental (NYARWEK Network). De conseguirlo sería un paso significativo para los países del este de África, en los que la homosexualidad está penalizada en casi todos los países de la región, 38 en todo el contienen africano según Amnistía Internacional.

“Aunque tenemos una Constitución que porta la voluntad del pueblo keniano y que dice que nadie debería ser discriminado, estas leyes lo hacen. Están lejos de tratar la moralidad y se usan para justificar la discriminación, la violencia, el acoso y la intrusión en la vida privada de los ciudadanos de Kenia”, denunció el director ejecutivo de la NGLHRC, Eric Gitari, en un comunicado. «El hecho de que nos escuchen es un indicador de que nuestra democracia ha alcanzado la mayoría de edad», declara Eric Gitari, abogado y fundador de la NGLHRC. La sala habilitada para la vista, en Nairobi, tuvo que trasladarse a un espacio más grande debido a la gran multitud de personas que acudieron a la vista del caso. «Los jueces saben que todo el mundo está mirando (…). Tenemos esperanza. El juicio dará una guía a los países de África. Alentará a los activistas en tantos países africanos, va a crear un efecto dominó», asegura el activista, consciente de que las leyes que prohíben la homosexualidad promueven el acoso abuso y discriminación de la comunidad LGBT.

La ley de Kenia prohíbe actualmente lo que denomina el «conocimiento carnal contra el orden de la naturaleza», que castiga con penas de hasta 14 años de prisión. Una ley que se remonta a la época colonial británica de principios de siglo XX, que los demandantes consideran anticonstitucional. Entre 2010 y 2014, el gobierno de Kenia procesó 595 casos de homosexualidad, mientras que en 2016, los tribunales de Kenia dictaminaron que las pruebas anales forzadas a hombres sospechosos de ser homosexuales eran constitucionales y podrían utilizarse como evidencia en un juicio.

En el documento se explica que, aunque las leyes penalizan un amplio abanico de “actividades consensuadas que no generen descendencia”, se aplican “de forma selectiva contra lesbianas, gais, bisexuales y personas transgénero”. La NGLHRC, formada por un grupo de abogados para proteger los derechos de las personas LGBT, asegura haber recibido más de un millar de denuncias de miembros de dicha comunidad por delitos como asesinatos, violencia grupal, violaciones, chantajes y extorsión.

Según Neela Ghoshal, investigadora principal del programa de Derechos LGBT de Human Rights Watch, «el caso ante el Tribunal Supremo de Kenia que busca despenalizar la conducta consensuada entre personas del mismo sexo es de importancia monumental para Kenia y más allá (…). Un dictamen positivo afirmaría que los kenianos amantes del mismo género son tan dignos de igualdad, privacidad y dignidad como cualquier otra persona (…). Los valientes activistas kenianos y la gente común que presentaron este caso son un modelo y una inspiración para las personas LGBTQ y sus aliados en toda África».

LGTBfobia de Estado en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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El activismo LGTB de Kenia espera con incertidumbre la decisión judicial sobre la posible despenalización de la homosexualidad

Jueves, 25 de enero de 2018

activista_kenia-290x150La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) presentó en abril de 2016 una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel. El proceso judicial sigue en marcha y en la audiencia celebrada a finales de la semana pasada, el abogado de la NGLHRC, Paul Muite, ha solicitado la comparecencia de un psiquiatra para explicar por qué no deben ser ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. Por su parte, el Foro de Profesionales Cristianos de Kenia, a través de su abogado Charles Kanjama, dijo que también llamaría a dos testigos para que emitan una opinión divergente. En opinión de la citada agrupación de cristianos, el Código Penal se encuentra “dentro de los límites de la ley” al perseguir la homosexualidad. La sentencia será, sin duda, uno de los temas candentes de la próxima Reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth del presente 2018. Si Kenia legalizara la homosexualidad finalmente, por sentencia judicial, abrirá el camino a otros países mancomunados a seguir sus pasos.

Sigue en marcha la batalla legal que busca revertir la ilegalización de la homosexualidad en Kenia. Si la demanda de la NGLHRC logra una sentencia favorable a la descriminalización, tendrá una repercusión mundial indiscutible. Del mismo modo, si el tribunal falla a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, sería un antecedente peligroso para el empeoramiento de la situación de las personas que mantienen relaciones con otras de su mismo sexo en decenas de países de la órbita de la Commonwealth (organización en forma de mancomunidad supranacional, formada por 52 países soberanos que comparten vínculos históricos con el Reino Unido).

La próxima Reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth, en la que el fallo judicial sobre la posible legalización (o no) de la homosexualidad será uno de los puntos más candentes de debate, está fijada para la semana del 16 de abril de 2018 en Londres. Este año le ha correspondido albergar la sede al Reino Unido, que no la acogía desde 1997, tras las anteriores ediciones de Malta (2015), Sri Lanka (2013), Australia (2011), Trinidad y Tobago (2009) y Uganda (2007). Ahora, todas las miradas están puestas en los tres jueces que llevan el caso: Roselyn Aburili, Chacha Mwita y John Mativo. La próxima audiencia tendrá lugar el 22 de febrero y se espera una sentencia para antes de abril.

Respecto a la mencionada audiencia que tendrá lugar en febrero, cabe apuntar que se producirá un cruce de posturas radicalmente enfrentadas. Por una parte, el activismo LGTB ha solicitado la comparecencia de un psiquiatra, que explicará conceptos como la orientación sexual y dejará claro por qué no deben ser ilegales las relaciones entre personas del mismo sexo. En oposición a la igualdad y a los Derechos Humanos, el Foro de Profesionales Cristianos de Kenia también presentará a comparecientes que defenderán la retorcida idea de que la actual persecución y penalización de la homosexualidad estaría “dentro de los límites de la ley”.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

El activista LGTB keniata Denis Nzioka ha valorado que, si bien tras la sentencia judicial sobre la homosexildad “los keniatas LGTBI no se despertarán felices, casados y viviendo en casas con vallas blancas”, en términos judiciales “tendrá implicaciones importantes”, ya que “podría cambiar el mundo”. Nzioka agrega en este sentido que “la despenalización es diferente de la realidad vivida por los keniatas”. El activista igualitario espera que la opinión pública juegue un papel importante en la decisión de los jueces, en tanto que “la gente lo seguirá [el debate] en los medios, y solo podemos esperar que el diálogo sea equilibrado”.

LGTBfobia de Estado en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais.

Fuente Dosmanzanas

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Un tribunal de Kenia considera “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais

Lunes, 20 de junio de 2016

joji baro4Nueva vuelta de tuerca homófoba en Kenia. El Tribunal Superior de Mombasa ha determinado que es “constitucional” la realización de tests anales como prueba para determinar si un hombre es homosexual, un “delito” que puede acarrear penas de hasta 14 años de prisión. Dos hombres solicitaron una resolución judicial para anular este tipo de análisis, tras ser detenidos en febrero de 2015 por la sospecha de mantener relaciones sexuales. El activismo LGTB ha anunciado que apelará el fallo y solicitará un juicio justo e imparcial.

La homofobia de estado keniata vuelve a mostrar su cara más oscura tras fallar un alto tribunal que no solo es “legal” sino también “razonable” practicar exploraciones anales como prueba de homosexualidad en un juicio. Una práctica condenada por distintas organizaciones internaciones de derechos humanos y por el propio activismo LGTB de este país africano. Para Eric Gitari, responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) , “es muy doloroso que mientras estamos tratando de alentar a la comunidad gay a que vaya a la corte para defender sus derechos, los tribunales estén en su lugar afirmando la violación de sus derechos”.

Según la sentencia (que será apelada por activistas LGTB), cualquier ciudadano de Kenia podría denunciar a otro por su orientación sexual, con independencia de que en realidad ni siquiera sea gay el “acusado”. Resulta bastante paradójico que la “justicia” acepte el rumor como fundamento para iniciar una investigación que incluye pruebas humillantes y sin ningún aval científico. Lo más triste es que el efecto del fallo puede desatar una ola de acusaciones y denuncias, muchas de las cuales pueden basarse únicamente en diferencias o inquinas personales. Ante semejante panorama, el activista Gitari se ha preguntado retóricamente: “¿Queremos utilizar los escasos recursos de la nación en esto?”.

Asimismo, Eric Gitari califica de “deliberadamente homófobo” al juez que firma la sentencia, Mathew Emukule. Siguiendo el relato de Gitari, el magistrado ha llegado a afirmar que “la boca y el ano no son órganos sexuales”, al tiempo que comparaba a los “sodomitas” con los perros. Este portavoz LGTB también cree posible que se den casos de extorsiones y que esto “confirma que este país trata a los gais con una consideración inferior a la de los humanos”.

Una de las organizaciones que ha condenado la sentencia es Amnistía Internacional. Muthoni Wanyeki, directora para el Este de África de esta ONG, ha reaccionado a la noticia diciendo que “las exploraciones anales de hombres sospechosos de mantener relaciones con otra persona del mismo sexo es aberrante y viola la prohibición de la tortura y otros malos tratos en virtud del derecho internacional. No se debe permitir que continúe”.

Kenia: un infierno para las personas LGTB

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, partiendo de las leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país. En abril de este mismo año informábamos de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia presentaba una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Sin embargo,  existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social.

Fuente Dosmanzanas

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Activistas LGTB de Kenia presentan una demanda contra las leyes que penalizan las relaciones homosexuales

Sábado, 23 de abril de 2016

10610833_344908322332462_7081899909783201984_nLa Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) de Kenia ha presentado una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel. Según los demandantes, la ley “mantiene un marcado contraste con los valores constitucionales de Kenia de democracia, igualdad y respeto al estado de derecho”. La audiencia tendrá lugar en Nairobi ante la División Constitucional y de Derechos Humanos del Tribunal Superior de Justicia de Kenia, que ya falló a favor de la inscripción como asociación de NGLHRC el pasado 2015.

Existen dos artículos en el Código Penal de Kenia que castigan las relaciones homosexuales. El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga con 5 años de prisión a “un varón que, en público o en privado, cometa un acto de grave indecencia con otro varón, o induzca a otro varón a cometer un acto de grave indecencia con él”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

La denuncia presentada por NGLHRC el pasado 15 de abril considera que “estas leyes degradan la dignidad inherente de las personas afectadas al prohibir las más privadas e íntimas posibilidades de autoexpresión”. Para Eric Gitari, director ejecutivo de la asociación, la ley además hace socialmente aceptable la persecución y el sometimiento a chantaje de las minorías sexuales, especialmente a quienes temen salir del armario.

gitari-924_n1Gitari afirma que, en los casos de asistencia legal que acoge NGLHRC, “hemos tratado una gran cantidad de casos de violencia, de personas que dan palizas a otras porque no están de acuerdo con su orientación sexual. Pero nuestros clientes no se atreven a denunciarlo a la policía porque no sabrían cómo explicar lo que estaban haciendo con otros hombres en la intimidad de sus habitaciones, sin admitir que estaban cometiendo un delito”. La penalización de las relaciones homosexuales supone, pues, la indefensión completa ante las agresiones homófobas.

Por ello han presentado la demanda ante el Tribunal Superior de Justicia, al entender que lo dispuesto en los artículos 162 y 163 del Código Penal “mantiene un marcado contraste con los valores constitucionales de Kenia de democracia, igualdad y respeto al estado de derecho”. La audiencia tendrá lugar el próximo mes de octubre en Nairobi, ante una corte que ya falló a favor de NGLHRC cuando presentaron una demanda contra la administración por negar su inscripción como ONG. En aquella ocasión el Tribunal Superior de Justicia estableció que, en una sociedad democrática, la moral y la religión imperantes no pueden utilizarse para la limitación de derechos de los ciudadanos como el de asociación.

Como una muestra más de la alta homofobia social, NGLHRC ha decidido cerrar provisionalmente su sede cuando se ha difundido la presentación de la demanda, por temor a sufrir ataques violentos por parte de los intolerantes, y hará “un seguimiento de la seguridad, para ayudar a mantener a salvo a nuestro equipo, abogados y comunidad ante un evento sin precedentes”.

La difícil situación de las personas LGTB en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica). Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Sin embargo,  existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal Superior de Justicia de Kenia dictamina la legalidad de las organizaciones LGTB

Miércoles, 29 de abril de 2015

10610833_344908322332462_7081899909783201984_nEl Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha dictaminado que las autoridades gubernamentales no pueden impedir que las organizaciones LGTB se registren como ONG. El alto tribunal estima que la religión y la moral imperantes no pueden socavar los derechos constitucionales, entre ellos el de asociación. También ha resuelto que las garantías recogidas en la Constitución de Kenia son aplicables a todos los ciudadanos, sea cual sea su orientación sexual.

Este 24 de abril, el Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha fallado a favor de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés), que había denunciado a la Junta Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales y a la Fiscalía General de Kenia por impedir su registro como ONG en más de cinco ocasiones desde el año 2012, en base a que el nombre de la organización era “inaceptable” porque el Código Penal de Kenia castiga las relaciones homosexuales.

El Tribunal Superior de Justicia, cuyas competencias son similares al Tribunal Supremo español, ha dilucidado en su sentencia dos cuestiones fundamentales. En primer lugar, a petición de los demandantes, ha aclarado que, cuando la Constitución de Kenia otorga derechos a “todas las personas”, incluye a todos los ciudadanos, sin distinción por razón de la orientación sexual. En segundo lugar, el alto tribunal ha dictaminado que, en una sociedad democrática, la moral y la religión imperantes no pueden utilizarse para la limitación de derechos.

Por todo ello, el panel de tres jueces del Tribunal Superior de Justicia ha fallado por unanimidad a favor de los demandantes, estimando que la Junta Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales ha violado el artículo 36 de la Constitución keniana, que protege el derecho de asociación. También ha emitido un mandato de ejecución inmediata para que la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas sea registrada como Organización No Gubernamental.

El Foro de Cristianos Profesionales de Kenia, que se había personado en el juicio como parte afectada en el bando de los acusados, ha solicitado permiso al Tribunal Superior de Justicia para poder presentar una apelación a su sentencia, autorización que le ha sido concedida. Si la apelación es aceptada finalmente a trámite tras su presentación, deberá dictaminar al respecto el Tribunal Supremo de Kenia, que es quien tiene la competencia final para la interpretación de la Constitución, a semejanza del Tribunal Constitucional español.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas ha emitido una nota de prensa para dar a conocer la noticia, firmada por su director ejecutivo Eric Gitari, que concluye con la siguiente valoración:

Esta sentencia del Tribunal Superior de Justicia es innovadora; marca un hito histórico para la inclusión de las minorías sexuales y de género en el espacio democrático de Kenia. Alude a un país que está deseoso de convertirse en mucho más abierto y democrático, a pesar de los desafíos. Al subrayar la moralidad constitucional de la inclusión en detrimento de la moral religiosa, los jueces honran el espíritu y las aspiraciones de los kenianos cuando promulgaron esta Constitución después de un período de violencia postelectoral que había estallado tras años de exclusión virulenta de los demás. Esperamos que este rechazo a las limitaciones de los derechos civiles por parte de la moral y la religión se convierta en un símbolo de jurisprudencia para las otras treinta y ocho naciones africanas que todavía usan argumentos morales para limitar los derechos de las minorías.

Nos congratulamos de la apelación presentada por el Foro de Cristianos Profesionales de Kenia y esperamos que mejore la jurisprudencia sobre la igualdad en nuestro país durante el proceso legal. Al celebrar la victoria, honramos la lucha de muchos activistas y aliados que han desarrollado su labor antes de nosotros y nos han ayudado en la nuestra.

La importancia de una sentencia semejante, que parte de un tribunal que sienta jurisprudencia sobre todos los demás, es indudable, sobre todo por la argumentación en que se sostiene el fallo. Dada la dificultad de que un cambio favorable a los derechos LGTB provenga del poder legislativo o ejecutivo, esperemos que sea la vía judicial la que sirva para conseguir la igualdad de todas las personas LGTB de Kenia.

La difícil situación de las personas LGTB en Kenia

A pesar de la importancia de la esta victoria legal, y de la repercusión que pueda tener en el futuro, las personas LGTB kenianas se tienen que seguir enfrentando a una legislación y una sociedad muy hostiles.

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica). Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable.

Sin embargo, como evidencia la noticia que nos ha ocupado, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que se ha visto truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros.

Fuente Dosmanzanas

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Grupo LGBT de Kenia desafía a las autoridades en protesta contra la ley mata gays ugandesa.

Sábado, 15 de febrero de 2014

noticias_file_foto_725173_1392111952Una valiente manifestación tuvo lugar en Kenia: un grupo de activistas LGBT del país se plantó frente al Alto Comisionado de Uganda en Nairobi. Lo hicieron “en solidaridad con sus hermanos y hermanos ugandeses”, que viven estos meses aterrorizados ante la posible aprobación de la ley mata gays, que salió adelante en el parlamento ugandés en diciembre y que supondría la pena de muerte o la cadena perpetua para la población homosexual. El cuyo único trámite que falta para que entre en vigor es la ratificación del Presidente del país Yuweri Museveni, que lo está retrasando por la presión internacional.

El primer ministro ugandés Amama Mbabazi twitteó ayer que el proyecto de ley contra la homosexualidad en el país sería “plenamente debatido y resuelto democráticamente”.

Ese mismo día decenas de activistas LGBTI keniatas salieron a las calles con máscaras con los colores del arcoiris para proteger sus identidades, y con una bandera gay en la que se podría leer la proclama “Estamos en solidaridad con nuestros gays y lesbianas africanos en Uganda – la libertad no conoce fronteras, la libertad está por venir”.

Los manifestantes trataron de entregar una carta de protesta a Angelina Wapakhabulo, Alta Comisionada de Uganda en Kenia, pero no fue aceptada por el personal del edificio.

La protesta de Nairobi se celebró como parte de un Día de Acción Global contra las leyes homófobas de Uganda, que contaba también con actos en Estados Unidos y Noruega.

Maria Muthui, activista lesbiana del grupo LGBTI Tushauriane Initiative Kenya, habló para el Kenya’s Standard Digital y pidió a los legisladores que sean cautelosos a la hora de aprobar una ley que podría afectar directamente a miembros de sus familias. “Yo no me levanto una mañana y decido ser lesbiana, los riesgos y las consecuencias son muchas, pero nosotros como gays y lesbianas tenemos que vivir con ello”, dijo.

No es la primera vez que este grupo sale a la calle en defensa de los derechos gays. A principios de este mes marcharon contra de las leyes anti gays en Nigeria.

El director de la Comisión Nacional de Derechos de Gays y Lesbianas de Kenia Eric Gitari también comentó que los manifestantes piden al presidente nigeriano Goodluck Jonathan que entienda que la aprobación de la ley afectaría a los hombres y mujeres LGBT de su país. “Hemos salido en solidaridad con nuestras compañeros ugandeses para pedirle al presidente Yoweri Museveni (Uganda) que no promulgue el proyecto de ley porque los efectos de la ley ya han hecho que de gays y lesbianas del país hayan tenido que buscar asilo en Kenia ya que sus vidas están en peligro”, explicó. [Foto: AP]

Fuente Ragap

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