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La XVI edición de Zinegoak reivindica «el poder de la pluma» y homenajea al cineasta Sridhar Rangayan

Lunes, 11 de marzo de 2019
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EA66BC96-158E-412C-86B1-580DF37A959BLa edición XVI de Zinegoak, el festival Internacional de Cine y Artes Escénicas Gaylesbitrans de Bilbao, que ha tenido lugar entre el 18 de febrero y el 3 de marzo, ha reivindicado ‘el poder de la pluma’. Este año, Zinegoak ha concedido su Premio Honorífico al cineasta y activista indio Sridhar Rangayan, mientras que el Premio Especial ha ido a parar a manos de la ONG Apoyo Positivo, que cumple un cuarto de siglo. «Estamos muy contentos de la acogida. Cada año es un pasito más para que Bilbao entienda la actividad como algo para toda la ciudad, y no solo para el colectivo», cuenta Pau Guillén, director del certamen, que habló con dosmanzanas para analizar las principales novedades de esta última edición.

El cineasta y activista indio Rangayan, que lleva más de dos años poniendo el foco en temáticas ligadas a los derechos humanos y la diversidad sexual, ha sido uno de los grandes protagonistas de la última edición del Zinegoak de Bilbao. El activista, que pasó unos días en la ciudad y aprovechó también para presentar su película Evening Shadows, es todo un valiente, teniendo en cuenta que hasta hace unos meses la homosexualidad estaba penada en su país.

«Rangayan decidió montar en 2001 una productora y, con ella, hacer un cine que no se podía hacer en India, o que tenía poquísimas referencias. Teniendo en cuenta que, al año, se producen 1200 pelis allí, no tiene ningún sentido que una realidad como la LGTB esté tan invisibilizada o minorizada», explica Guillén. Eso sí, Rangayan lo tuvo bastante difícil desde el principio y, de hecho, su primera película todavía no se puede ver en las salas de cine comerciales de su país.

El cineasta se las ha tenido que ver siempre con la censura de la India, que calificaba automáticamente de ‘cine para adultos’ cualquier película en la que apareciese un personaje homosexual o lésbico. Aun así, nunca dejó de luchar y sigue peleando por sacar adelante sus proyectos audiovisuales.

«En 2009, cuando un tribunal deroga la ley 377, se da una apertura en la India y él aprovecha ese espacio para montar Kashish, uno de los primeros festivales queer del país y un festival que en 2013 sufre un revés, al igual que toda la comunidad LGTB de la India», comenta Guillén, en referencia a la decisión de la Corte Suprema de la India de pronunciarse en contra de la despenalización de las relaciones homosexuales. En ese momento, el colectivo LGTB del país volvió a experimentar entonces una situación de vulnerabilidad absoluta.

Por otro lado, la organización del festival decidió otorgar un premio especial a la ONG Apoyo Positivo, por la labor que esta lleva a cabo desde hace veinticinco años. «En los últimos años están haciendo un trabajo fantástico en torno a la sensibilización sobre cuestiones de salud sexual en el colectivo de hombres que tienen sexo con otros hombres. Pero también acercándolo al colectivo de las mujeres, utilizando para ello un lenguaje que conecta muy bien con las nuevas generaciones. Han apostado por lo audiovisual y han construido una webserie, ‘Indetectables’, de la que ya se prepara la tercera temporada», expone Guillén.

El poder de la pluma

Zinegoak,  creado en 2004 y organizado por la asociación Hegoak, ha conseguido crecer en estos años hasta convertirse en un referente en Bilbao. «Intentamos utilizar una herramienta cultural, y el cine, como arma para hablar de diversidad sexual de una forma amplia, y para lanzar mensajes. Ir un poquito más allá de lo que ya va calando, de lo que tiene que ver con orientación del deseo o con identidad, y hablar de cuestiones como la expresión de género, o del género en sí mismo», señala Guillén.

El lema de esta última edición, que ha buscado incidir en la expresión de género y la plumofobia, ha sido ‘el poder de la pluma’. «Se trata de visibilizar todos aquellos aspectos que tengan que ver con la diversidad sexual. Y este de la expresión me parece básico. ¿Por qué tenemos que estar expresando nuestra identidad en función de los parámetros que nos exige la sociedad?», razona el director. «Lo poderoso, en realidad, es ser tú, seas como seas, te expreses como te expreses y estés donde estés».

Por esa razón, explica, eligieron la imagen de Cassandro el Exótico —triple campeón del mundo en su categoría— para ilustrar el magnífico cartel de este año: «Cassandro es un luchador mexicano que, en ese mundo tan masculinizado y machista, ha decidido mostrarse tal cual. Ese es su auténtico poder y su forma de presentarse a los demás. Ante eso, ha conseguido el respeto y ha logrado visibilizar cosas que estaban invisibilizadas».

El palmarés 2019

Por lo que se refiere al palmarés, la keniata Rafiki se ha coronado como gran triunfadora, logrando el premio a la Mejor Dirección para Wanuri Kahiu, además de los premios de Lesbianismo y Género y Diversidad y Derechos Humano. También ha sobresalido Ni d’Éve ni d’Adam. Une histoire intersexe, documental dirigido por la directora Floriane Devigne, que trata la invisivilidad de la intersexualidad, y que ha obtenido el premio de la sección DOK, así como la mención especial del Premio de Diversidad y Derechos Humanos.

El Premio al Mejor Largometraje de la sección FIK (a la mejor película de ficción) ha sido concedido ex-aequo para Retablo, de Álvaro Delgado-Aparicio, y The Man Who Surprised Everyone, de Natasha Merkulova y Aleksey Chupov. Tal y como ha destacado el jurado, «ambas comparten una puesta en escena delicada y certera que retrata mundos aparentemente apacibles pero que albergan una violencia asfixiante y brutal. Los protagonistas libran batallas universales que trascienden al colectivo LGBT y las fronteras de cualquier índole». El mejor guion de la sección FIK, por su parte, ha recaido en 1985, de Yen Tan, «por combinar tensión y emoción en su retrato del drama personal y familiar de un joven, en un momento histórico y trágico de la comunidad LGBT».

Respecto a la nueva sección KRAK, el premio a la Mejor Película lo han conseguido ex-aequo Les Garçons Sauvages de Bertrand Manrico, «por conseguir una atmósfera onírica y mágica, y plantear una puesta en escena al servicio de una idea política: la salvación del mundo a través de la feminización»Obscuro Barroco de Evangelia Kranioti, «por su propuesta estética y la brillantez con la que consigue aunar dos iconos brasileños en una sola pieza: la literatura de Clarice Lispector y la figura de Luana Muniz». El Jurado de Euskal Aktoreen Batasuna, por su parte, ha otorgado el premio a la Mejor Interpretación Protagonista a Félix Maritaud por su papel en Sauvage, «por su capacidad de interpretar un personaje real, con su abanico de colores durante toda la cinta, trabajando a la perfección los diferentes estados de ánimo y las relaciones de ese personaje en situaciones muy extremas».

Fuente Dosmanzanas

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La posibe despenalización de la homosexualidad en Kenia, historia LGBT en África

Sábado, 2 de marzo de 2019
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kenia-lgbt-la-despenalizacion-de-las-relaciones-sexuales-entre-homosexuales-podria-avivar-un-nuevo-amanecer-en-casa-y-en-toda-africaEl viernes, el Tribunal Supremo de Kenia iba a decidir si deroga dos secciones de su código penal de la época colonial, que criminalizan la Homosexualidad. Activistas LGBT+ en el corazón de la batalla legal dicen que el fallo podría abrir un “mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia”. El fallo se ha retrasado y habrá que esperar un poco más para conocer qué ocurre.

En abril de este año, el activista gay Eric Gitari interpuso por primera vez una demanda por discriminación, cuestionando la validez constitucional de los artículos 162 y 165 del Código Penal de Kenia, que fueron introducidos en 1930 por el Imperio Británico y que penalizan la sodomía, y que castigan los actos sexuales “contra el orden de la naturaleza” con una pena de 14 años de prisión. Gitari le dice a PinkNews que ha sido un “proceso de litigio incremental a largo plazo” para llegar a este punto.

La audiencia se celebra después de que los jueces escucharon los alegatos de Octubre sobre la relevancia de la decisión de la Corte Suprema de la India para revocar la Sección 377, una ley colonial británica similar que prohíbe el sexo entre personas del mismo sexo.

La decisión de la Corte Suprema de Kenia marcará un momento crucial para los derechos LGBT+ no sólo para los casi 50 millones de personas que viven en Kenia, sino también en todos los países del este de África. Los activistas le dicen a PinkNews que esperan que una decisión positiva tenga un efecto dominó, abriendo las puertas para la legalización de la actividad sexual entre personas del mismo sexo en la cercana Uganda y el sur de Sudán.

Gitari, que presentó la petición de despenalización en nombre de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC), una organización no gubernamental con sede en Nairobi que él mismo cofundó, tiene sentimientos opuestos sobre la audiencia. Hablando por teléfono desde Boston, EE.UU., Gitari dice que, por un lado, los anteriores éxitos legales de su grupo son “indicativos de la posibilidad y alta probabilidad de éxito de que la ley sea anulada”. (El año pasado, la NGLHRC obtuvo una calificación de ganar en un caso separado cuando el Tribunal de Apelación de Kenya dictaminó que los exámenes anales forzados de personas acusadas de tener relaciones homosexuales son inconstitucionales).

gitari-924_n1Eric Gitari

Por otro lado, Gitari está tratando el fallo con un “prudente optimismo” porque, según él, se trata de una “continua intimidación política del poder judicial por parte del poder ejecutivo del gobierno”.

Varias figuras políticas líderes en Kenia se han pronunciado en contra de los derechos LGBT+, con el Presidente Uhuru Kenyatta afirmando en una entrevista con CNN en abril de 2018 que los derechos LGBT+ “no tienen importancia” para los ciudadanos del país. “Este caso podría haber sido desestimado hace mucho tiempo”, dice Gitari, “o retrasado por tecnicismos, pero hay un sentido de resolución, aunque haya llevado años”.

Gitari, sin embargo, no está solo en sus esfuerzos. En enero de 2018, el caso de la NGLHRC con título de nobleza Eric Gitari contra Fiscal General y otrose consolidó con otra petición, presentada en junio de 2016 que también pedía la despenalización de las relaciones sexuales homosexuales consensuales en privado.

En total, cuatro grupos de derechos humanos están solicitando en la demanda actual: NGLHRC, la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK), Nyanza, Rift Valley y Western Kenya Network (NYARWEK) y la Comisión de Derechos Humanos de Kenya.

Lo que está en juego aquí tiene consecuencias de gran alcance, dicen los distintos grupos. En todo el continente, los activistas LGBT+ esperan el veredicto, con la esperanza de que, si sigue su camino, se abran las compuertas para la revocación de leyes similares en otros países de África, donde la homosexualidad es una práctica común todavía en 32 de las 54 naciones del continente. En particular, se espera que un fallo positivo tenga un fuerte impacto en los países de la región de África oriental, incluyendo Uganda, Tanzania, Ruanda y Sudán del Sur.

Brian Macharia, un oficial de comunicaciones de GALCK, otro demandante en el caso, le dice a PinkNews: “Una victoria tendrá un efecto dominó en la comunidad del este de África”. Ken Abott, director de programas de NYARWEK, explica que existe una “fuerte conexión empresarial” entre Kenia y sus vecinos Tanzania y Uganda. “Hay mucha influencia entre los líderes políticos de los tres estados”, agrega. “Si Kenia decide despenalizar las conductas homosexuales entre adultos, es probable que Uganda haga lo mismo, y Tanzania[también]”.

La audiencia de Kenia también se produce a raíz de que Angola despenalizó  la homosexualidad en enero, cuando eliminó la disposición “vicios contra la naturaleza” de su código penal de la época colonial.

Mientras tanto, en Botswana, la Corte Suprema ha fijado una fecha para el 14 de marzo para escuchar un caso que busca despenalizar la homosexualidad en el país.

La lucha de Kenia por los derechos LGBT+ y los cambios en las opiniones sociales

La campaña por la igualdad LGBT+ en Kenia ha ido ganando impulso desde la introducción de una nueva constitución en agosto de 2010, que, según los activistas, protege a todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género. (Sin embargo, las personas LGBT+ no se mencionan explícitamente en el documento.)

La decisión del año pasado de que la prueba anal es inconstitucional es un ejemplo de progreso. Otro se produjo en 2015 cuando el parlamento keniano rechazó un proyecto de ley que propuso la pena de muerte para personas condenadas por sexo gay.

Lejos de la esfera política, en cines, cafés y otros espacios comunes de Kenia, hay indicios de que la visión social hacia los homosexuales ha cambiado notablemente en los años desde que, en 2011, una publicación de las Naciones Unidas informó de que la homosexualidad se considera en gran medida tabú y repugnante para los valores culturales y la moralidad.

En septiembre de 2018, el estreno de la película de Wanuri Kahiu, aclamada por la crítica. Rafiki que representa una historia de amor entre dos mujeres jóvenes, fue recibida con proyecciones agotadas en Nairobi y críticas favorables en algunos medios de comunicación kenianos. A pesar de haber sido prohibida inicialmente por el Consejo de Clasificación Cinematográfica de Kenia (KFCB), el Tribunal Supremo revocó la decisión para que la película pudiera ser elegible para una nominación al Oscar. (Finalmente fue rechazada como la propuesta de Kenia para la mejor película extranjera). Un revisor en el El Daily Nationel periódico independiente de mayor circulación en Kenia, incluso criticó la película por representar una oposición social generalizada hacia la homosexualidad.

“Que comunidades enteras, sin una voz disidente entre ellas, se esforzarían por hacer de las vidas de los individuos queer un infierno viviente es simplemente irreal”, escribió el crítico de Nairobi Thomas Rajula, quien por lo demás elogió en gran medida la película en su artículo.

Aunque un fallo a su favor el viernes sería un triunfo para la comunidad LGBT+ de Kenia, los activistas dicen que también representaría un paso adelante para los derechos humanos en el país. Bajo la legislación actual, los activistas argumentan que cualquier acto sexual privado más allá del sexo vaginal penetrante entre un hombre y una mujer es ilegal, incluyendo el sexo anal y oral, sin importar el género de las personas involucradas.

Mercy Njueh, asistente de comunicaciones de NGLHRC, le dice a PinkNews: “Incluso las personas heterosexuales, si la ley se siguiera hasta el final, serían perseguidas. Por lo que estamos luchando no es sólo por el género y las minorías sexuales. Se trata de los derechos humanos. Estamos presionando para que los kenianos, reconocidos por la Constitución, puedan disfrutar de sus derechos humanos sin tener que temer”.

Se espera que la decisión del viernes sea favorable para ellos, pero los activistas que hablaron con PinkNews no son ingenuos de la influencia de las mentes más conservadoras. Esperan que una decisión que derogue las secciones 162 y 165 sea apelada, y en lo que respecta a ellas, también están dispuestas a apelar si las cosas no salen como quieren.

Por ahora, Njueh está “esperanzada” para el fallo del viernes: “Tenemos un tribunal muy progresista… esperamos que los jueces elijan estar en el lado correcto de la historia“.

Para Macharia, un resultado favorable el viernes daría a la comunidad LGBT+ de Kenia un sentido concreto y judicial de validez. “Afirma las identidades queer, lo que significa que la calidad de vida de la gente queer es mejorada y promovida, para que la gente pueda vivir una vida feliz y saludable, sin tener que estar constantemente mirando por encima de sus hombros”, dice. Macharia, con la voz quebrada, agrega: “Aclama un nuevo amanecer para la afirmación LGBTQ, es una celebración de la diversidad. Dios. Ni siquiera tengo las palabras. Es un mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia. ¡Ánimo, africanos gays!

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

kenyaActualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

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LesGaiCineMad 2018: arranca la 23ª edición del Festival Internacional de Cine LGBT de Madrid

Viernes, 26 de octubre de 2018
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680x0-cine-23-lesgaicinemadCon el pase de «Las herederas» comenzó ayer noche la 23ª edición de LesGaiCineMad, el Festival Internacional de Cine LGBT de Madrid que sus principales promotores, Gerardo José Pérez y Miguel Lafuente, han presentado a los medios de comunicación destacando lo más interesante de su programación.

El Hostel Bastardo de Madrid servía ayer mismo para la presentación de la 23ª edición de LesGaiCineMad con la presencia de su Director, Gerardo José Pérez, su Director de Programación, Miguel Lafuente, la activista Samantha Flores, imagen del festival este año y una representación de los miembros del jurado y algunos cineastas y protagonistas de las diferentes secciones de esta edición, como Enrique Toribio o Gustavo Pecoraro.

El Festival Internacional de Cine LGBT de Madrid es una valiosa herramienta de cambio social a favor de la igualdad para las personas LGBT, tal y como ha reconocido la representante de la Dirección General de Promoción Cultural de la Comunidad de Madrid. La programación de este año se completa con 105 películas, de las que 84 han sido seleccionadas para las diferentes secciones oficiales a competición, incluyendo largometrajes de ficción, cortometrajes y películas documentales que representan la filmografía de 23 países tan diferentes como Taiwán, Nepal, Paraguay, destacando la presencia de 3 películas hechas en África, como el documental Upon the shadow (Nada Mezni Hafaiedh, 2018, Tunez), el cortometraje Le convive (Hakim Mastour, Suiza & Argelia), y el largometraje Rafiki (Wanuri Kahiu, 2018, Kenia), primera película de esta nacionalidad que se proyecta en LesGaiCineMad.

Miguel Lafuente ha querido destacar de entre toda la programación las dos sesiones dedicadas a los cortometrajes, siendo LesGaiCineMAd uno de los pocos festivales que tienen el Certificado de Calidad de Festivales de Cortometrajes, único de su temática que lo tienen en España. De entre los largometrajes destaca la presencia de Las herederas (Marcelo Martinessi, 2018, Paraguay), Oso de Plata en Berlín para su protagonista y Premio Teddy a la mejor película de temática gay de la Berlinale, así como ganadora del Premio Sebastiane Latino en San Sebastián, Retablo (Álvaro Delgado Aparicio, 2018, Perú), presente también en Berlín, Las hijas del fuego (Albertina Carri, 2018, Argentina), que pasa por San Sebastián después de conseguir el premio a la mejor película argentina en BAFICI, o Knife + Heart (Un couteau dans le coeur, Yann Gonzalez, 2018, Francia), presente en Cannes y en Sitges, y que se presenta en una proyección especial en colaboración con Nocturna en la noche de Halloween.

Este año el Premio de Honor es para Els 5 QKs, un colectivo de transgresores cineastas que hacían «cine muy marica» durante la transición española, de los que hacen una precaria retrospectiva debido a que ellos mismos terminaron destruyendo sus negativos ante la negativa de la Filmoteca de Barcelona a aceptar sus trabajos, tal y como ellos explican en el decumental Maricones: el cine de Els 5 QKs (Ricardo González, 2018, España).

Lafuente ha querido destacar que casi un 42% de la totalidad de las películas proyectadas en el festival están dirigidas por mujeres, estando el porcentaje perfectamente igualado al 50 % en la sección oficial, destacando una película como Dyke, camera, action! (Caroline Berler, EE.UU.), que repasa la historia de las directoras que han hecho cine lésbico. Por último, sin la sección arcoriris recupera películas de temática LGBT estrenadas a lo largo del año, incluyendo la que fuera la ganadora de la pasada edición, Close Knit, no estrenada en salas comerciales en España, motivo por el que nos recomienda asistir al festival para poder ver una amplia representación del cine LGBT que se hace en el mundo, dado que solo tienen la distribución asegurada en España 3 de todas las que se proyectan en el festival: The miseducation of Cameron Post (Desiree Akhavan, 2018, Reino Unido & EE.UU.), I hate New York (Gustavo Sánchez, 2018, España) y Las herederas.

Fuente Universogay

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LLega la 23ª edición de LesGaiCineMad en Madrid

Jueves, 27 de septiembre de 2018
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640x0-cine-cartel-lesgaicinemad-2018Cartel de LesGaiCineMad 2018 | Foto: Uso permitido

Fundación Triángulo ultima los detalles de cara al inicio de LesGaiCineMad, cuyo comienzo está previsto para el próximo 25 de octubre, extendiéndose hasta el 11 de noviembre, y teniendo la visibilización de las realidades de los mayores LGBT como uno de sus ejes principales en esta 23ª edición.

Comienza la cuenta atrás para el inicio de LesGaiCineMad, el próximo 25 de octubre, extendiéndose a lo largo de 18 días, hasta el 11 de noviembre, en una programación que no solo incluye proyecciones cinematográficas, sino también exposiciones, coloquios y mesas redondas. Organizado por Fundación Triángulo, se trata del festival de cine de temática LGBT más importante de los países de habla hispana, así como el que acoge mayor número de espectadores de los que se celebran en la Comunidad de Madrid. Uno de los ejes principales de la que será su 23ª edición es la visibilización de las realidades de los mayores LGBT, una situación que denunciaba el año pasado Samantha Flores, Premio de Honor 2017, quien este año es la imagen de su cartel.

Hasta un 70 % de las obras proyectadas son estrenos en salas españolas, estando confirmados para su sección oficial algunos de los títulos más esperados de la temporada:

> Rafiki (Wanuri Kahiu, 2018, Kenia): la primera película de Kenia seleccionada para el Festival de Cannes, pero que a su vez era prohibida por la censura de su país hasta que una juez ha levantado esta prohibición de manera provisional para que pueda optar a conseguir nominación a los premios Oscar.

 

> Las herederas (Marcelo Martinessi, 2018, Paraguay, Alemania, Uruguay, Brasil, Noruega & Francia), doblemente premiada en la Berlinale, y ganadora del premio Sebastiane Latino

 

> Tinta bruta (Filipe Matzembacher & Marcio Reolon, 2018, Brasil), presentada en la sección Panorama del Festival de Berlín y ganadora del Premio Teddy a la mejor película de ficción

 

> The miseducation of Cameron Post (Desiree Akhavan, 2018, EE.UU.), ganadora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance

 

> Mario (Marcel Gisler, 2018, Suiza), que conseguía los premios al mejor actor, para Max Hubacher, y al mejor debutante, para Jessy Moravec, en los premios de la academia del cine suizo

 

> 1985 (Yen Tan, 2018, EE.UU.), que ya consiguiera el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine Gay y Lésbico de Barcelona, entre otras propuestas que se darán a conocer a lo largo de estas semanas

 

Entre las películas documentales confirmadas destaca I hate New York (Gustavo Sánchez, 2018, España), un producción respaldada por J.A. Bayona que se centra en el periplo de cuatro activistas y artistas trans de la escena underground neoyorquina; Señorita María, la falda de la montaña (2017, Rubén Mendoza, Colombia), galardonada con el premio a la mejor dirección en la 57ª edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias; o Dykes, camera, action! (Caroline Berler, 2018, EE.UU.), que repasa la historia del cine queer realizado por mujeres; tres propuestas que ya fueran anticipadas en la tercera edición de Cinema Pride.

 

 

 

Fuente Universogay

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La justicia keniana levanta temporalmente el veto sobre la película «Rafiki», una historia de amor entre dos mujeres, para que pueda optar a los Óscar

Martes, 25 de septiembre de 2018
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rafikiLos espectadores kenianos tienen por fin la oportunidad de ver Rafiki, la primera película de la historia del país en ser proyectada en el Festival de Cannes. El Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha levantado temporalmente el veto a su difusión, impuesto por las autoridades en abril del año pasado por «promoción del lesbianismo». Un cine de Nairobi mostrará el filme en siete pases entre el 23 y el 29 de septiembre. La exhibición limitada de la cinta, que narra la historia de amor entre dos mujeres, era un requisito para poder competir en los Premios Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Rafiki («Amiga», en suahili), dirigida por la cineasta Wanuri Kahiu y protagonizada por las actrices Samantha Mugatsia y Sheila Muniya, narra la historia de dos chicas que se enamoran en Kenia, un país en el que las relaciones homosexuales no solo son incomprendidas por la mayoría social, sino que están castigadas por la ley. «En Nairobi, las estudiantes Kena y Ziki llevan vidas muy diferentes, pero las dos hacen lo posible por alcanzar sus sueños. Sus caminos se cruzan en medio de una campaña electoral que enfrenta a sus padres respectivos. Las chicas se gustan, pero la sociedad keniana es muy conservadora, y tendrán que elegir entre el amor y la seguridad…», reza la sinopsis del filme en la web del Festival de Cannes, donde fue proyectada el pasado mes de abril.

La película está inspirada en el relato Jambula Tree, de la escritora ugandesa Monica Arac. Su selección para participar en Cannes, en concreto en su sección Un certain regard(«Una cierta mirada»), fue un hito histórico para el cine de su país, ya que ninguna película realizada en Kenia y dirigida y protagonizada por mujeres de ese país había logrado ser seleccionada para tan prestigioso certamen. A partir de ese momento comenzaban a sucederse las felicitaciones, incluyendo las de organismos como el Ministerio de Deportes y Patrimonio de Kenia o la Kenya Film Commission.

La alegría quedaba sin embargo empañada al conocerse que Ezekiel Mutua, consejero delegado del Kenya Film Classification Board (KFCB, el órgano gubernamental keniano que regula la programación y la clasificación de los contenidos audiovisuales en los medios) decidía prohibir la exhibición de la película. Según anunciaba Mutua, la razón para prohibir Rafiki era «su temática homosexual y su clara intención de promover en Kenia el lesbianismo, contrario a la ley y a los valores predominantes de los kenianos». El dirigente del KFCB tenía antecedentes de censura homófoba: en noviembre del año pasado contábamos, por ejemplo, que Mutua decidía censurar la serie de Disney Andi Mack, dirigida mayoritariamente al público preadolescente, debido a que uno de sus personajes salía del armario.

Hace solo unos días, la directora de la película presentaba una demanda contra el Gobierno keniano por el veto a su difusión. Kahiu argumentaba que la decisión de la KFCB impedía que la cinta pudiera ser evaluada por el Comité de Selección de los Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa, ya que las normas requieren que  los filmes escogidos para su toma en consideración se hayan proyectado en su país de origen antes del 30 de septiembre. El Tribunal Superior de Justicia le dio la razón y anunció el viernes pasado la suspensión temporal de la prohibición.

El fallo de la jueza Wilfrida Okwany permite la proyección de Rafiki en siete pases, desde este domingo hasta el próximo sábado, en un cine de la capital Nairobi. Okwany expresó su convicción de que Kenia es una sociedad fuerte «cuyos fundamentos morales no se verán sacudidos por ver una película como esta». La película, eso sí, está clasificada para mayores de 18 años. Ezekiel Mutua, que reaccionó airadamente en las redes sociales contra el fallo, insistió en que se exigirá un justificante de mayoría de edad para poder ver el filme.

La directora Wanuri Kahiu ha reaccionado exultante ante la sentencia: «Estoy llorando. En un aeropuerto francés. ¡Con TANTA alegría! ¡Nuestra constitución es FUERTE! ¡¡¡¡¡Dad las gracias a la libertad de expresión!!!!! ¡LO HICIMOS!», escribía en Twitter. En su primera proyección, el Prestige Cinema ha colgado el cartel de «No hay entradas».

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Dosmanzanas

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La primera película de Kenia seleccionada para el Festival de Cannes, «Rafiki», es censurada en su propio país por lesbianismo

Martes, 8 de mayo de 2018
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rafiki_2La película lésbica “Rafiki” será la primera película rodada en Kenia que se estrenará en el Festival de Cannes.

La cinta, dirigida por la directora Wanuri Kahiu, no se estrenará en su país puesto que ha sido prohibida por promover la homosexualidad.

La cineasta Wanuri Kahiu se encuentra todavía celebrando que su película, Rafiki, se haya convertido en la primera película de Kenia en ser seleccionada para el Festival de Cannes, cuando ya tiene que lamentar que se haya censurado su exhibición en su propio país por mostrar una relación lésbica.

Era el año 2007 cuando la escritoria ugandesa Monica Arac de Nyeko ganó el premio Caine a la Escritura Africana por su historia Jambula Tree, un relato en el que Kena y Ziki, dos amigas adolescentes, descubrían que estaban enamoradas la una de la otra.

Una década después Jambula Tree ha sido adaptado al cine por la directora y guionista Wanuri Kahiu en la película Rafiki (“amigo” en swahili) y la película tiene el honor de ser la primera cinta keniata que se estrenará en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes. Formar parte de la programación de un festival tan importante como ése puede ayudar a Rafiki a encontrar distribución internacional… Pero donde no podrán ver la película es en su propio país, Kenia. El organismo que se encarga de clasificar por edades las películas que se estrenan en el país, la Kenya Film Classification Board, ha decidido prohibir la película en el país. ¿El motivo? Que su temática homosexual y su “claro intento por promover el lesbianismo en Kenia, lo cual es contrario a la ley.

“Desafortunadamente, nuestra película ha sido censurada en Kenia porque trata asuntos que son incómodos para la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia”, Kahiu, la directora y co-guionista de la película, se ha mostrado “increíblemente decepcionada” por la decisión de la junta que hará que la primera película del país que llega al festival de Cannes no pueda verse en su propio país. “Realmente esperaba que la clasificaran como +18. Porque creo que el público keniano es lo suficientemente maduro y perspicaz.“, explica Kahiu en una entrevista a la BBC, “Creo que prohibir la película no permitirá que el público keniano tenga una conversación sobre la película, ni siquiera permiten que la gente la vea y, como adultos, decidan lo que piensan.

rafiki-pelicula-lesbica-prohibida-kenia-696x522La directora ha asegurado en otra entrevista, esta vez en The Hollywood Reporter, que antes de emitir su decisión la junta solicitó varios cambios en la película para no prohibirla. Sorprendentemente no querían eliminar las escenas más intimistas, sino el final: “No me pidieron que cambiara ninguna escena íntima. Me pidieron que cambiara el final porque no les parecía que fuera lo suficientemente ‘arrepentido’” explica Kahiu, “Si nos hubieran pedido que redujéramos la intimidad para la clasificación, habría sido una cosa y lo habríamos hecho gustosamente. Sin embargo el cambio que pedían era que el final cambiara para ser menos esperanzador. Me negué a hacer un final triste, y me negué a que los personajes tuvieran remordimientos y no creo en representar imágenes de africanos como tristes, enfadados o desesperados. Ése no es mi estilo, y ése no es mi ethos.

Según Ezekiel Mutua, director ejecutivo de la Junta de Clasificación Cinematográfica de Kenia, se trata de un obra que muestra “prácticas homosexuales que van en contra de las leyes y la cultura del pueblo keniano (…). Consideramos que la moraleja de la historia en esta película es legitimar el lesbianismo en Kenia, contrario a la ley y las directrices de clasificación de contenido de la Junta (…). Como Junta, nos hemos mantenido firmes en este tema y defenderemos el bien más amplio de la sociedad al asegurarnos de que el contenido de la película y la transmisión no promueva ni legitime la homosexualidad en este país”.

kenya-rafikiEzékiel Mutua y Wanuri Kahiu

Una postura que se contradice no solo con el hecho de que la Junta ya aprobara el guion de la película, sino con declaraciones del propio Mutua en las que se refiere a Kahiu como un “icono”, elogiando su película por abordar un problema que la sociedad de Kenia estaba “tratando de barrer debajo de la alfombra” y animando a los cineastas keniatas a abordar este tipo de temas conflictivos. Una postura realmente insólita para una persona como Ezekiel Mutua quien cuando saltó la noticia de los leones “gais” dijo que eran animales a los que había que aislar y someter a terapia porque estaban poseídos por el demonio. Sí, dijo eso de verdad.

En Kenia ha saltado la polémica con este tema y en el hashtag #KFCBbansLesbianFilm se encuentran opiniones de muchos kenianos que están a favor de que se censure la película… pero muchos otros más que no están de acuerdo. Estén a favor o en contra hay mucha gente apuntando a la junta censora por haber conseguido lo contrario a lo que pretendían: darle publicidad a la película. Así que Mutua ha explicado en su Twitter cuál es la postura de la junta y… bueno, después de los leones poseídos sus palabras derrochan una insultante homofobia:

 

Es una falacia decir que la KFCB crea publicidad para el contenido homosexual que prohibimos. Si algunos pervertidos quieren ver el contenido ilegal no es porque lo hayamos prohibido, es porque los pervertidos y los desviados sociales tienen cierto gusto por la auto destrucción.

El año pasado, Kenia ya censuraba la emisión en televisión de Andi Mack, la serie de Disney Channel que aborda la salida del armario de un adolescente, mientras que el gobierno trataba infructuosamente el año anterior de que Google retirara de YouTube un vídeoclip de Art Attack con contenido homosexual.

“Tal vez este trabajo que está en el exilio también regrese, y podamos tener un discurso abierto sobre nuestra gente, nuestros hijos, cómo interactuamos con nuestra comunidad y cuál es nuestro rol”, declara Kahiu en un programa de televisión, expresando su esperanza de que la película pueda ser finalmente exhibida en su propio país aludiendo a lo que le sucediera a Ngugi Wa Thiong’o, el célebre autor keniata que se viera obligado a pasar más de dos décadas en el exilio antes de poder regresar a su tierra natal.

Aquí dejamos el trailer de Rafiki, en el que se puede comprobar fácilmente que cuando Wanuri Kahiu habla de mostrar otra cara de la gente africana lo dice en serio:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando/Universogay/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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