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La posibe despenalización de la homosexualidad en Kenia, historia LGBT en África

Sábado, 2 de marzo de 2019

kenia-lgbt-la-despenalizacion-de-las-relaciones-sexuales-entre-homosexuales-podria-avivar-un-nuevo-amanecer-en-casa-y-en-toda-africaEl viernes, el Tribunal Supremo de Kenia iba a decidir si deroga dos secciones de su código penal de la época colonial, que criminalizan la Homosexualidad. Activistas LGBT+ en el corazón de la batalla legal dicen que el fallo podría abrir un “mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia”. El fallo se ha retrasado y habrá que esperar un poco más para conocer qué ocurre.

En abril de este año, el activista gay Eric Gitari interpuso por primera vez una demanda por discriminación, cuestionando la validez constitucional de los artículos 162 y 165 del Código Penal de Kenia, que fueron introducidos en 1930 por el Imperio Británico y que penalizan la sodomía, y que castigan los actos sexuales “contra el orden de la naturaleza” con una pena de 14 años de prisión. Gitari le dice a PinkNews que ha sido un “proceso de litigio incremental a largo plazo” para llegar a este punto.

La audiencia se celebra después de que los jueces escucharon los alegatos de Octubre sobre la relevancia de la decisión de la Corte Suprema de la India para revocar la Sección 377, una ley colonial británica similar que prohíbe el sexo entre personas del mismo sexo.

La decisión de la Corte Suprema de Kenia marcará un momento crucial para los derechos LGBT+ no sólo para los casi 50 millones de personas que viven en Kenia, sino también en todos los países del este de África. Los activistas le dicen a PinkNews que esperan que una decisión positiva tenga un efecto dominó, abriendo las puertas para la legalización de la actividad sexual entre personas del mismo sexo en la cercana Uganda y el sur de Sudán.

Gitari, que presentó la petición de despenalización en nombre de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gays y Lesbianas (NGLHRC), una organización no gubernamental con sede en Nairobi que él mismo cofundó, tiene sentimientos opuestos sobre la audiencia. Hablando por teléfono desde Boston, EE.UU., Gitari dice que, por un lado, los anteriores éxitos legales de su grupo son “indicativos de la posibilidad y alta probabilidad de éxito de que la ley sea anulada”. (El año pasado, la NGLHRC obtuvo una calificación de ganar en un caso separado cuando el Tribunal de Apelación de Kenya dictaminó que los exámenes anales forzados de personas acusadas de tener relaciones homosexuales son inconstitucionales).

gitari-924_n1Eric Gitari

Por otro lado, Gitari está tratando el fallo con un “prudente optimismo” porque, según él, se trata de una “continua intimidación política del poder judicial por parte del poder ejecutivo del gobierno”.

Varias figuras políticas líderes en Kenia se han pronunciado en contra de los derechos LGBT+, con el Presidente Uhuru Kenyatta afirmando en una entrevista con CNN en abril de 2018 que los derechos LGBT+ “no tienen importancia” para los ciudadanos del país. “Este caso podría haber sido desestimado hace mucho tiempo”, dice Gitari, “o retrasado por tecnicismos, pero hay un sentido de resolución, aunque haya llevado años”.

Gitari, sin embargo, no está solo en sus esfuerzos. En enero de 2018, el caso de la NGLHRC con título de nobleza Eric Gitari contra Fiscal General y otrose consolidó con otra petición, presentada en junio de 2016 que también pedía la despenalización de las relaciones sexuales homosexuales consensuales en privado.

En total, cuatro grupos de derechos humanos están solicitando en la demanda actual: NGLHRC, la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia (GALCK), Nyanza, Rift Valley y Western Kenya Network (NYARWEK) y la Comisión de Derechos Humanos de Kenya.

Lo que está en juego aquí tiene consecuencias de gran alcance, dicen los distintos grupos. En todo el continente, los activistas LGBT+ esperan el veredicto, con la esperanza de que, si sigue su camino, se abran las compuertas para la revocación de leyes similares en otros países de África, donde la homosexualidad es una práctica común todavía en 32 de las 54 naciones del continente. En particular, se espera que un fallo positivo tenga un fuerte impacto en los países de la región de África oriental, incluyendo Uganda, Tanzania, Ruanda y Sudán del Sur.

Brian Macharia, un oficial de comunicaciones de GALCK, otro demandante en el caso, le dice a PinkNews: “Una victoria tendrá un efecto dominó en la comunidad del este de África”. Ken Abott, director de programas de NYARWEK, explica que existe una “fuerte conexión empresarial” entre Kenia y sus vecinos Tanzania y Uganda. “Hay mucha influencia entre los líderes políticos de los tres estados”, agrega. “Si Kenia decide despenalizar las conductas homosexuales entre adultos, es probable que Uganda haga lo mismo, y Tanzania[también]”.

La audiencia de Kenia también se produce a raíz de que Angola despenalizó  la homosexualidad en enero, cuando eliminó la disposición “vicios contra la naturaleza” de su código penal de la época colonial.

Mientras tanto, en Botswana, la Corte Suprema ha fijado una fecha para el 14 de marzo para escuchar un caso que busca despenalizar la homosexualidad en el país.

La lucha de Kenia por los derechos LGBT+ y los cambios en las opiniones sociales

La campaña por la igualdad LGBT+ en Kenia ha ido ganando impulso desde la introducción de una nueva constitución en agosto de 2010, que, según los activistas, protege a todos los ciudadanos, independientemente de su orientación sexual e identidad de género. (Sin embargo, las personas LGBT+ no se mencionan explícitamente en el documento.)

La decisión del año pasado de que la prueba anal es inconstitucional es un ejemplo de progreso. Otro se produjo en 2015 cuando el parlamento keniano rechazó un proyecto de ley que propuso la pena de muerte para personas condenadas por sexo gay.

Lejos de la esfera política, en cines, cafés y otros espacios comunes de Kenia, hay indicios de que la visión social hacia los homosexuales ha cambiado notablemente en los años desde que, en 2011, una publicación de las Naciones Unidas informó de que la homosexualidad se considera en gran medida tabú y repugnante para los valores culturales y la moralidad.

En septiembre de 2018, el estreno de la película de Wanuri Kahiu, aclamada por la crítica. Rafiki que representa una historia de amor entre dos mujeres jóvenes, fue recibida con proyecciones agotadas en Nairobi y críticas favorables en algunos medios de comunicación kenianos. A pesar de haber sido prohibida inicialmente por el Consejo de Clasificación Cinematográfica de Kenia (KFCB), el Tribunal Supremo revocó la decisión para que la película pudiera ser elegible para una nominación al Oscar. (Finalmente fue rechazada como la propuesta de Kenia para la mejor película extranjera). Un revisor en el El Daily Nationel periódico independiente de mayor circulación en Kenia, incluso criticó la película por representar una oposición social generalizada hacia la homosexualidad.

“Que comunidades enteras, sin una voz disidente entre ellas, se esforzarían por hacer de las vidas de los individuos queer un infierno viviente es simplemente irreal”, escribió el crítico de Nairobi Thomas Rajula, quien por lo demás elogió en gran medida la película en su artículo.

Aunque un fallo a su favor el viernes sería un triunfo para la comunidad LGBT+ de Kenia, los activistas dicen que también representaría un paso adelante para los derechos humanos en el país. Bajo la legislación actual, los activistas argumentan que cualquier acto sexual privado más allá del sexo vaginal penetrante entre un hombre y una mujer es ilegal, incluyendo el sexo anal y oral, sin importar el género de las personas involucradas.

Mercy Njueh, asistente de comunicaciones de NGLHRC, le dice a PinkNews: “Incluso las personas heterosexuales, si la ley se siguiera hasta el final, serían perseguidas. Por lo que estamos luchando no es sólo por el género y las minorías sexuales. Se trata de los derechos humanos. Estamos presionando para que los kenianos, reconocidos por la Constitución, puedan disfrutar de sus derechos humanos sin tener que temer”.

Se espera que la decisión del viernes sea favorable para ellos, pero los activistas que hablaron con PinkNews no son ingenuos de la influencia de las mentes más conservadoras. Esperan que una decisión que derogue las secciones 162 y 165 sea apelada, y en lo que respecta a ellas, también están dispuestas a apelar si las cosas no salen como quieren.

Por ahora, Njueh está “esperanzada” para el fallo del viernes: “Tenemos un tribunal muy progresista… esperamos que los jueces elijan estar en el lado correcto de la historia“.

Para Macharia, un resultado favorable el viernes daría a la comunidad LGBT+ de Kenia un sentido concreto y judicial de validez. “Afirma las identidades queer, lo que significa que la calidad de vida de la gente queer es mejorada y promovida, para que la gente pueda vivir una vida feliz y saludable, sin tener que estar constantemente mirando por encima de sus hombros”, dice. Macharia, con la voz quebrada, agrega: “Aclama un nuevo amanecer para la afirmación LGBTQ, es una celebración de la diversidad. Dios. Ni siquiera tengo las palabras. Es un mundo de oportunidades para la gente queer en Kenia. ¡Ánimo, africanos gays!

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

kenyaActualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente PinkNews/Cromosomax/Cristianos Gays/Dosmanzanas

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El Tribunal Superior de Justicia de Kenia evaluará la despenalización de la homosexualidad en la India, país con el que comparte normativa homófoba

Jueves, 4 de octubre de 2018

kenyaEl Tribunal Superior de Justicia de Kenia ha aceptado estudiar los argumentos sobre si la decisión de la India de acabar con la criminalización de la homosexualidad es relevante para Kenia. Hasta el fallo reciente de la Corte Suprema de la India (un país de más de 1.300 millones de habitantes que declaraba inconstitucional la sección 377 del Código Penal), ambos países compartían las mismas leyes que prohíben las relaciones entre personas del mismo sexo debido al «legado» de la época colonial británica. Los condenados por estos «delitos» tienen que afrontar penas de hasta 14 años de prisión en Kenia. El próximo 25 de octubre el citado tribunal escuchará las alegaciones en este sentido.

El tribunal permitirá a las partes presentar comunicaciones sobre el asunto a raíz de la decisión de la Corte Suprema de la India de rechazar la sección 377 del Código Penal. La ley de la época colonial criminalizó todas las «relaciones carnales contra el orden de la naturaleza». El 25 de octubre, el altos tribunal keniata escuchará las alegaciones sobre si el reciente veredicto de la India tiene alguna relevancia para Kenia.

Los activistas que hacen campaña para despenalizar la homosexualidad constatan que la ley se usa en Kenia para perseguir a las personas LGTB. Asimismo, las medidas contra la discriminación hacen que las personas sexualmente diversas sean vulnerables a situaciones de injusticias y discriminaciones.

A los espectadores keniatas finalmente se les permitió ver Rafiki, la primera película de la historia del país en ser proyectada en el Festival de Cannes. El Tribunal Superior de Justicia de Kenia levantaba temporalmente el veto a su difusión, impuesto por las autoridades en abril del año pasado por «promoción del lesbianismo». La exhibición limitada de la cinta, que narra la historia de amor entre dos mujeres, era un requisito para poder competir en los Premios Óscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

La situación legal de la homosexualidad en Kenia

Actualmente existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe Homofobia de Estado de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes «tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza» o «quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza».  El artículo 163, por su parte, castiga a «quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años».

Asimismo, el artículo 165 establece que «el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años». Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

No está de más recordar, en cualquier caso, que en estos momentos se encuentra pendiente de resolución un importante proceso judicial, promovido por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés) que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. En febrero nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaba dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% consideraba tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social: en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales. Kenyatta se reafirmaba en su posición en abril de este año tachando los derechos LGTB de asunto «no aceptable» y «sin importancia para el pueblo de la República de Kenia».

Fuente Dosmanzanas

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La justicia de Kenia declara ilegales los humillantes exámenes anales a los acusados de homosexualidad

Sábado, 24 de marzo de 2018

gay_kenia_analCaleb Omar Idris y George Maina Njeri denunciaron que fueron sometidos a examen anal 

Victoria del activismo LGTB en Kenia

Durante las pruebas el personal médico insertaba el dedo en el ano de los acusados.

La ONU considera que estas prácticas son “inhumanas, crueles y degradantes”.

Buena noticia la que nos llega desde Kenia, cuya Corte de Apelaciones ha fallado que el uso de los exámenes anales para “probar” la homosexualidad es ilegal. El proceso judicial tiene origen en la detención de dos hombres que en 2015 fueron acusados de mantener relaciones homosexuales (en su momento recogimos la noticia), a los que se sometió a esta humillante práctica.

El Tribunal de Apelaciones de Kenia ha declarado ilegal la práctica de reconocimientos médicos anales para determinar si una persona es homosexual, tipificado como delito en este país.

El tribunal se pronunció así en respuesta a un recurso de apelación presentado por dos hombres contra el fallo del Tribunal Superior de Mombasa, en la costa de Kenia, que en 2016 desestimó una demanda de inconstitucionalidad contra la citada práctica. Los dos varones, Caleb Omar Idris y George Maina Njeri, se sometieron a esas pruebas, tras ser denunciados por la policía, y decidieron emprender una acción judicial para que fueran declaradas ilegales.

Los detenidos recurrieron a la justicia, pero en 2016 un juez del tribunal de Mombasa alegó que los demandantes se sometieron de forma voluntaria a ese examen, lo que legalmente invalidaba su demanda. El Tribunal Superior de Mombasa consideró que la práctica de los exámenes anales era legal e incluso “razonable” como prueba de homosexualidad. Una decisión que fue criticada por el activismo LGTB de Kenia y por organizaciones internaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional. Eric Gitari, responsable de la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas de Kenia (NGLHRC en sus siglas en inglés), que ha dado apoyo y sostén a los demandantes, calificó de “deliberadamente homófobo” al juez que firmó la sentencia, que llegó a afirmar que “la boca y el ano no son órganos sexuales”, al tiempo que comparaba a los “sodomitas” con los perros.

La sentencia fue recurrida, y finalmente un tribunal de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Kenia ha dado la razón a los demandantes, al considerar esta práctica ilegal. “La prueba no puede permitirse. Yo, por tanto, permito la apelación y anulo la decisión del Tribunal Superior”, dictaminó el juez Alnashir Visram, del Tribunal de Apelación. Durante esas pruebas, personal médico inserta sus dedos en el ano del acusado o pide a los hombres que se desnuden y se inclinen o tumben en sillones con estribos para examinar visualmente su región anal. Sin embargo, el magistrado Visram subrayó que esa decisión fue inconstitucional y, además, supone una violación de los derechos humanos.

“Estamos agradecidos de que la Corte de Apelaciones haya puesto por delante los derechos de los ciudadanos kenianos. Con esta sentencia, los jueces afirman que todos merecemos ser tratados con dignidad y nuestros derechos básicos respetados, tal y como consagra la Constitución de Kenia“, ha declarado Njeri Gateru, principal asesor legal de la NGLHRC.

No hay que olvidar que los exámenes anales, cuyo supuesto objetivo es encontrar restos de esperma y medir la dilatación del esfínter anal como “prueba” de homosexualidad, están considerados una forma de tortura- Además de no tener “ningún valor médico”, la ONU considera inhumanas, crueles y degradantes estas prácticas, que también están prohibidas por tratados internacionales contra la tortura y los derechos civiles, pero  son una práctica habitual en muchos lugares en los que las relaciones homosexuales están criminalizadas. Hasta este fallo, Kenia era uno de los al menos ocho países donde se usan exámenes anales médicos, junto a Camerún, Egipto, el Líbano, Túnez, Turkmenistán, Uganda y Zambia, según la organización defensora de los derechos humanos Human Rights Watch. Su erradicación en Kenia supone sin duda un paso en la buena dirección.En Kenia, los “delitos” homosexuales se castigan con hasta catorce años de prisión.

La sentencia de la Corte de Apelaciones de Kenia ha sido recibida con satisfacción por organizaciones de derechos humanos y colectivos LGTB de diversos países africanos, pero también por varias delegaciones diplomáticas extranjeras en Kenia, como la alemana:


O por la propia ILGA:

¿Hacia la posible despenalización de la homosexualidad?

No está de más recordar que sigue pendiente de resolución otro importante proceso, también promovido por la NGLHRC, y que busca poner fin a la criminalización de la homosexualidad en Kenia. Si la sentencia es favorable tendrá una repercusión internacional indiscutible. Del mismo modo, un fallo a favor de mantener la penalización de las relaciones homosexuales o, incluso, de endurecer la ley, constituiría un antecedente muy peligroso. Hace pocas semanas nos hacíamos eco, por cierto, de la campaña que CitizenGO, la marca internacional de HazteOír, promovía contra la posible despenalización.

Actualmente, existen varios artículos en el Código Penal de Kenia (modificado en 2003) que castigan las relaciones homosexuales (página 99 del informe “Homofobia de Estado” de ILGA 2017). El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga a “quien intente cometer alguno de los delitos establecidos en el artículo 162 comete delito grave y será penado con prisión de 7 años”.

Asimismo, el artículo 165 establece que “el varón que, en público o en privado, cometa un acto de indecencia grave con otro varón, o indujera a otro varón a cometerlo con él mismo, o intentara inducir la realización de un acto similar, incluso con terceras personas, es culpable de un delito grave y será penado con prisión de 5 años”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, solo entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

Un pasado de persecución y LGTBfobia de Estado

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana), en el que a las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social, que castiga la práctica de la homosexualidad, como hemos dicho, con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de 2015 informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra por ejemplo Denis Nzioka, que en 2012 trató de presentarse a las elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó entonces como senador, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social. Más recientemente, en junio de 2016, un tribunal de este país consideraba “legal” y “razonable” usar torturas anales para incriminar a sospechosos de ser gais. Veremos si finalmente lo consiguen lo hacen los tribunales.

Fuente Cáscara Amarga/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Activistas LGTB de Kenia presentan una demanda contra las leyes que penalizan las relaciones homosexuales

Sábado, 23 de abril de 2016

10610833_344908322332462_7081899909783201984_nLa Comisión Nacional de Derechos Humanos de Gais y Lesbianas (NGLHRC en sus siglas en inglés) de Kenia ha presentado una demanda contra la ley que castiga las relaciones homosexuales con hasta 14 años de cárcel. Según los demandantes, la ley “mantiene un marcado contraste con los valores constitucionales de Kenia de democracia, igualdad y respeto al estado de derecho”. La audiencia tendrá lugar en Nairobi ante la División Constitucional y de Derechos Humanos del Tribunal Superior de Justicia de Kenia, que ya falló a favor de la inscripción como asociación de NGLHRC el pasado 2015.

Existen dos artículos en el Código Penal de Kenia que castigan las relaciones homosexuales. El artículo 162 establece penas de 14 años de cárcel para quienes “tengan conocimiento carnal con otra persona contra el orden de la naturaleza” o “quien permita que un varón tenga conocimiento carnal con él o ella contra el orden de la naturaleza”.  El artículo 163, por su parte, castiga con 5 años de prisión a “un varón que, en público o en privado, cometa un acto de grave indecencia con otro varón, o induzca a otro varón a cometer un acto de grave indecencia con él”. Según los datos del propio Gobierno de Kenia, entre 2010 y principios de 2014 se procesó a 595 personas por estos cargos.

La denuncia presentada por NGLHRC el pasado 15 de abril considera que “estas leyes degradan la dignidad inherente de las personas afectadas al prohibir las más privadas e íntimas posibilidades de autoexpresión”. Para Eric Gitari, director ejecutivo de la asociación, la ley además hace socialmente aceptable la persecución y el sometimiento a chantaje de las minorías sexuales, especialmente a quienes temen salir del armario.

gitari-924_n1Gitari afirma que, en los casos de asistencia legal que acoge NGLHRC, “hemos tratado una gran cantidad de casos de violencia, de personas que dan palizas a otras porque no están de acuerdo con su orientación sexual. Pero nuestros clientes no se atreven a denunciarlo a la policía porque no sabrían cómo explicar lo que estaban haciendo con otros hombres en la intimidad de sus habitaciones, sin admitir que estaban cometiendo un delito”. La penalización de las relaciones homosexuales supone, pues, la indefensión completa ante las agresiones homófobas.

Por ello han presentado la demanda ante el Tribunal Superior de Justicia, al entender que lo dispuesto en los artículos 162 y 163 del Código Penal “mantiene un marcado contraste con los valores constitucionales de Kenia de democracia, igualdad y respeto al estado de derecho”. La audiencia tendrá lugar el próximo mes de octubre en Nairobi, ante una corte que ya falló a favor de NGLHRC cuando presentaron una demanda contra la administración por negar su inscripción como ONG. En aquella ocasión el Tribunal Superior de Justicia estableció que, en una sociedad democrática, la moral y la religión imperantes no pueden utilizarse para la limitación de derechos de los ciudadanos como el de asociación.

Como una muestra más de la alta homofobia social, NGLHRC ha decidido cerrar provisionalmente su sede cuando se ha difundido la presentación de la demanda, por temor a sufrir ataques violentos por parte de los intolerantes, y hará “un seguimiento de la seguridad, para ayudar a mantener a salvo a nuestro equipo, abogados y comunidad ante un evento sin precedentes”.

La difícil situación de las personas LGTB en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica). Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y en mayo de 2015 se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Sin embargo,  existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que vio luego truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. El propio presidente Uhuru Kenyatta declaraba en 2015 que, si bien no permitiría “cazas de brujas” contra la población LGBT de Kenia, tampoco derogaría las leyes que castigan la homosexualidad debido a su gran aceptación social.

Fuente Dosmanzanas

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El presidente de Kenia rechaza los ataques a la población LGTB pero defiende la criminalización de la homosexualidad

Martes, 27 de octubre de 2015

noticias_file_foto_1025750_1445340021Ampliamos la noticiaque publicábamos hace unos días

Uhuru Kenyatta, presidente de Kenia, se ha mostrado contrario a las “cazas de brujas” contra la población LGTB en una entrevista para la CNN el pasado domingo. Se trata, a pesar de su limitado alcance, de un importante posicionamiento de un líder africano en una región con una fuerte homofobia legal y social. El mandatario ha rechazado, sin embargo, acabar con las legislación que penaliza las relaciones homosexuales en el país con hasta 14 años de prisión.

Tres meses después de la visita del presidente norteamericano Barack Obama al país africano, parece que sus valiente discurso a favor de los derechos LGTB han producido algún efecto en la política keniana. Kenyatta, ahora como entonces, se niega rotundamente a cualquier cambio legal que alivie la situación de la comunidad LGTB. Pero sus declaraciones de la semana pasada suponen una tímida condena de la violencia homófoba, por desgracia tan presente en la región.

El presidente keniano intenta justificar la persistencia de la criminalización de las relaciones homosexuales por el “nivel de desarrollo” del país. Cuando el entrevistador afirma que la dignidad LGTB no es un asunto de valores culturales si no de derechos humanos, Kenyatta responde: “No digo que estas personas no tengan sus derechos”, recalca, sino que “la mayoría de nuestra sociedad no desea legalizar el asunto de los derechos gays”.

Sería el rechazo social, por tanto, lo que impediría al gobierno introducir en la agenda pública un “asunto”, que “no es central” y además representaría unos “valores que no aceptamos”. El presidente afirma, eso sí, que “no permitirá” la persecución, violencia o torturas contra ninguna persona en forma de “caza de brujas” y que “cada individuo tiene derecho a ser protegido por la ley y eso está en nuestra constitución”.

La difícil situación de las personas LGTB en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófoboque castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable. La prensa alienta esta homofobia social y el pasado mayo se publicaba, en la portada de un periódico keniano, un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gays y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Aun así existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB. Entre sus miembros se encuentra el mencionado Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez un político abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos. El de Kuria es, como no podía ser menos, otro de los nombres citados en la publicación.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que se ha visto truncada, como muestran los hechos: En febrero pasado, dos hombres fueron detenidos en Kenia por mantener relaciones sexuales,  la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi, una pareja gay de Kenia, primeros en casarse públicamente, eran obligados en agosto a huir del país para salvar sus vidas, o  Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros. Y no hace falya más que poner la palabra Kenia en el buscador para encontrarnos con el horror…

Fuente Dosmanzanas y Cristianos Gays

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El Presidente de Kenia quiere lavar su imagen homófoba: ‘No permitiré que los gays sean perseguidos’

Jueves, 22 de octubre de 2015

noticias_file_foto_1025750_1445340021En agosto pasado os contamos que una pareja gay de Kenia, primeros en casarse públicamente, eran obligados a huir del país para salvar sus vidas. En su visita a África del presidente de EE.UU, Barack Obama, el pasado mes de julio además de tratar asuntos comerciales y estrechar lazos con Kenia, país donde nació su padre, ha hablado y mucho de derechos. Ha defendido los derechos de las mujeres para que dejen de ser “ciudadanos de segunda” y los de los homosexuales. Ha sido además muy duro con la corrupción, que implica en muchos casos a altos cargos del Gobierno. También ha abordado el asunto del terrorismo, ya que Kenia es uno de los países golpeados por los yihadistas de Al Shabab. Esta visita está teniendo ahora sus frutos porque parece que el presidente keniano, Uhuru Kenyatta, ha dicho que no permitirá que los gays sean perseguidos en un país donde la homosexualidad es un delito. Sin embargo, Kenyatta ha declarado a la CNN que los kenianos tenían “problemas más acuciantes de que los derechos LGBTI y la mayoría no desea legalizar el sexo gay.

“Dicho y hecho, no voy a permitir que algunas personas persigan a otras por su condición sexual. No vamos a permitir que la gente se tome la ley por sus propias manos y acosen a las personas LGBTI. Todo individuo tiene derecho a ser protegida por la ley. Está reconocido en nuestra constitución”, explicó el presidente.

No obstante, una cosa es lo que diga el presidente para lavar su imagen internacional y otra son los hechos: En febrero pasado, dos hombres fueron detenidos en Kenia por mantener relaciones sexuales. Y el año pasado, 60 personas fueron detenidas en un bar gay de Nairobi en una macroredada.

Kenyatta continuó: “Lo que estamos diciendo es que como sociedad no aceptamos algunos de estos valores. Usted no va a crear los Estados Unidos, Gran Bretaña, los Países Bajos en Kenia, en Nigeria o en Senegal en una sola noche. Tenemos que entender que se trata de un proceso y que se toma su tiempo’.

Kenia es un país cuyo líder ha sido duramente criticado por su poca transparencia y violación de derechos humanos. El presidente, Uhuru Kenyatta, fue acusado de cometer crímenes contra la humanidad tras las elecciones de 2007 por la Corte Penal Internacional. Según una encuesta de la agencia Transparency International realizada en 2010, un 45% de los participantes declaró haber pagado un soborno ese año.

Los políticos de la oposición demandan al gobierno que no intente esconder sus trapos sucios. La líder del partido opositor Narc-Kenya, Martha Karua, dijo que “la visita del presidente Obama debería haber sido utilizada para debatir los temas más importantes como el comercio y la seguridad”, con una vaga esperanza de que Obama instigue un cambio de actitud en el gobierno de Kenyatta. Otros opositores al gobierno corrupto aseguraron que desvelarán a Obama “la falta de buena gobernanza del presidente Kenyatta”. “Nuestros hospitales no tienen medicinas mientras que la corrupción es ignorada por la cúpula del gobierno”, declaró Moses Wetang’ula, el líder de una minoría opositora en el Senado, al diario keniano Daily Nation.

Por eso, nos tenemos que tomar esta buena noticia con mucha cautela porque posiblemente no sea más que un intento por parte de Kenyatta de lavar su imagen a nivel internacional en un país en el que la homofobia es un sentimiento que está fuertemente arraigada en la mayoría de la sociedad.

Foto de portada: AFP

Fuente Ragap

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Obama declara en una convención ante Jóvenes Líderes Africanos que la homofobia tiene el mismo origen que el racismo

Sábado, 8 de agosto de 2015

noticias_file_foto_1022454_1438761901El pasado mes de junio, el presidente de Gambia, Yahya Jammeh, decía que “cortará el cuello” a los gays y que “nadie podrá detenerle”; en Kenia, su vicepresidente, William Ruto, explicaba en una iglesia de Nairobi sin ningún tipo de tapujos que no “hay lugar” para la homosexualidad en el país porque atentaba contra “la religión y los valores culturales”. En abril de este año, una mujer perseguida en Camerún por ser lesbiana luchaba por lograr asilo político en España. Solomy Bossa Balungi, una de los cinco jueces de la corte del Tribunal Constitucional de Uganda que en el mes de agosto de 2014 anuló por unanimidad el draconiano proyecto de ley contra la homosexualidad recibe constantes amenazas de muerte y mensajes en el que le advierten de que ‘será castigada por Dios’. En la mayoría de los países de África los homosexuales son perseguidos, castigados y asesinados. Por eso es muy importante concienciar sobre esta dramática situación a los futuros líderes africanos y que mejor manera de hacerlo que de la mano del presidente de los EE.UU.

Barack Obama, lo tiene claro. Les ha dicho a jóvenes líderes africanos que la homofobia tiene el mismo origen que el racismo y que tienen la responsabilidad y deber de ser tolerantes con el colectivo LGBTI. Estas palabras las ha pronunciado en su intervención en el Omni Shoreham Hotel en Washington DC, en el marco de la cumbre de tres días para los Jóvenes Líderes Africanos.

La respuesta de Obama se produjo tras la intervención de un participante que denunció que en Kenia han asesinado a personas albinas con el fin de ‘cosechar partes del cuerpo’ para los rituales tribales, según informa el Washington Blade. “Lo mismo es para la orientación sexual”, dijo Obama, a su vez que condenó la matanza de personas albinas.

“Hablé de esto en África, y todo el mundo dijo: ‘No queremos oír eso’. Pero la verdad del asunto es que si se están tratando a las personas de manera diferente en base a quienes aman y quienes son, entonces hay una conexión entre esa forma de pensar y la mentalidad que llevó al racismo y la mentalidad que lleva al conflicto con las minorías étnicas. Esto significa que no somos capaces de ver a alguien más como ser humano”, sentenció Obama.

El presidente estadounidense llegó a comparar la opresión de los negros en África, debido al imperialismo europeo, con las personas LGBTI que están siendo oprimidas en algunos países del continente: “No te puedes quejar cuando alguien te hace algo malo y luego te estás comportando mal con otras personas. Tiene que haber algo de consistencia en la forma de pensar sobre estos temas. Y es tarea de los jóvenes porque la gente de edad se atascan en sus formas”, espetó Obama.

En su visita del mes pasado a África, el presidente de Estados Unidos espera recaudar apoyos para abolir la Ley Antigay de Etiopía tras mantener unas fructíferas reuniones con los líderes del país. En una entrevista con el periodista de la BBC, John Sopel, antes de su visita al continente africano, el presidente Obama dijo que sería “muy contundente” sobre la necesidad de la igualdad en el país. No defraudó en su visita a Kenia, donde desafió públicamente al presidente, Uhuru Kenyatta. En el país natal de su padre, Obama lanzó un llamamiento en favor de los derechos de las personas LGTBI.

Fuente Ragap

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Obama ignora las presiones y hace referencia a la discriminación de las personas LGTB en su primera visita oficial a Kenia

Miércoles, 29 de julio de 2015

barack-obamaEl presidente estadounidense Barack Obama ha aprovechado su primera visita oficial a Kenia, el país natal de su padre, para lanzar un llamamiento en favor de los derechos de las personas LGTB, algo que el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, ha rechazado de plano. “Creo en el principio de tratar a todos por igual ante la ley“, aseguró el presidente afroamericano en un encuentro celebrado en la residencia presidencial en Nairobi.

Barack Obama y Uhuru Kenyatta ofrecieron este sábado una conferencia de prensa conjunta, en la que ambos abordaron, entre otros asuntos espinosos, el trato que el continente africano da al colectivo LGTB. Así, Obama expresó su firme apoyo a los derechos de las personas homosexuales en África. “Como afroamericano en Estados Unidos, soy dolorosamente consciente de lo que sucede cuando las personas son tratadas de manera diferente bajo la ley“, señaló Obama. El presidente estadounidense hizo hincapié en la idea de que ningún país debería “discriminar a los ciudadanos por su orientación sexual” y recalcó que “si alguien respeta la ley, trabaja, respeta las normas de tráfico y hace todo lo que un buen ciudadano debe hacer y no causa daño a nadie, la idea de que va a ser maltratado porque es distintos es simplemente errónea”.

Pero el alegato de Obama no pareció conmover a Kenyatta. El presidente keniata respondió a Obama diciendo que, aunque ambas naciones comparten muchos valores y formas de ver la vida, hay otros asuntos en los que no pueden estar de acuerdo, por sus creencias. En primer lugar, calificó el tema de los derechos gays de “no-tema” para su país y dijo que esta cuestión no estaba en la mente de los kenianos, haciendo hincapié con total naturalidad en que la situación económica y la seguridad estatal eran asuntos de mayor preocupación. Estos comentarios de Kenyatta arrancaron el aplauso de los kenianos asistentes al acto, mientras que Obama se mostraba inexpresivo.

La importancia del gesto de Obama se comprende mejor si se tiene en cuenta que durante las semanas previas a su gira africana las presiones de políticos y líderes religiosos locales para que no hiciera mención alguna al tema fueron especialmente intensas. Un portavoz de la Casa Blanca ya había declarado, sin embargo, que el presidente sí tenía la intención de discutir el asunto.

A continuación, os dejamos el vídeo que resume el debate en torno a los derechos de las personas homosexuales mantenido por los dos presidentes:

Ser gay en Kenia

Kenia, un país mayoritariamente cristiano y profundamente homófobo, castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Sin ir más lejos, el pasado mayo dábamos cuenta de la publicación, en la portada de un periódico keniano, de un listado con el nombre y la fotografía de las que supuestamente eran las doce personas gais y lesbianas más influyentes en el país, poniendo en grave riesgo su vida.

Antes de abandonar el continente africano, Obama hará una parada en Etiopía, convirtiéndose en el primer mandatario estadounidense en visitar el país. Un país donde, al igual que en Kenia, existe una fuerte homofobia de estado institucionalizada y donde, por desgracia, los homosexuales son perseguidos con penas que pueden llegar a alcanzar los 15 años de prisión.

Fuente Dosmanzanas

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Diez cristianos son asesinados cada día en el mundo por sus creencias

Viernes, 3 de abril de 2015

Egipto_Cristianos perseguidosUn informe denuncia la situación de 150 millones de personas

Por primera vez en 1.600 años, el arzobispo anunció que no se celebraría misa en Mosul

Especialmente en Irak, Siria y Nigeria

El Congreso de los Diputados de España condena la persecución de cristianos en el mundo

Contra la radicalización violenta y extremista

La persecución que sufrió Cristo, y que recordamos estos días, continúa vigente hoy para muchos seguidores del Resucitado. Así, según un cruel y reciente informe presentado por una ONG, 332 cristianos son asesinados al mes por sus creencias religiosas, es decir diez al día.

“Persecución es todo trato injusto sufrido por los cristianos como consecuencia de su fe. No se trata sólo de la violación del derecho a elegir su religión, sino de toda discriminación”. Así define la ONG Open Doors la dramática situación que padecen más de 150 millones de cristianos en todo el mundo.

La persecución no surge por casualidad, sino que es premeditada y organizada. Tiene distintos niveles, que van desde la opresión hasta la violación de los derechos fundamentales, como negar el acceso a la educación y al trabajo. A largo plazo puede desembocar en una severa persecución, para terminar tratando a los cristianos como ciudadanos de segunda clase a quienes no se les respeta ni los derechos más básicos.

Ron Boyd-MacMillan, Director de Investigación y Estrategia de Open Doors afirma que “hay cuatro fuentes de persecución en el mundo: el extremismo islámico, la opresión comunista, el nacionalismo y la intolerancia religiosa y secular.

En este sentido apunta que “el principal cambio observado en los últimos 30 años ha sido la sustitución de la opresión comunista por el extremismo islámico como el perseguidor principal de cristianos en todo el mundo” Sin embargo, el experto apunta que otras fuerzas de opresión continúan. “Corea del Norte, bajo su régimen estalinista, sigue siendo el país más peligroso para los cristianos, y la comunidad más numerosa que persigue a los cristianos es la china.

Estado Islámico lanzó una ofensiva contra el norte de Irak. La primera ciudad en caer fue Mosul, después cayeron otras más pequeñas. Decenas de miles de cristianos, entre ellos crisitianos tuvieron que huir. La situación de deterioró con rapidez. Hasta 1.000 de las 3.500 familias de cristianos que vivían en Mosul huyeron y el arzobispo de la Iglesia Católica Caldea anunció que por primera vez en 1.600 no se celebraría misa.

Grandes cantidades cristianos se han marchardo al extranjero o a la que había sido hasta ahora una zona más segura, a la región Kurda. Allí se encuentran sin perspectivas de empleo o de educación escolar adecuada, ni sistema sanitario o alojamiento apropiado. Según esta ONG, la iglesia se enfrenta a muchas situaciones difíciles, como los asesinatos de miembros de la iglesia, los secuestros y la falta de líderes adecuados.

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 Masacre en Kenia: Al Shabab asesina a 147 personas en la Universidad de Garissa

“Hay muchos cadáveres de cristianos, pero también hay algunos vivos”

Medio millar de estudiantes cristianos de Garissa no han podido ser localizados

Este Jueves Santo, el grupo yihadista somalí Al Shabab ha asesinado a 147 personas en un ataque en la Universidad de Garissa, en el este de Kenia y muy cerca de la frontera de este país con Somalia, donde ha mantenido durante más de 16 horas retenidos a un grupo indeterminado de estudiantes y profesores.

El ataque empezó sobre las 05.30 hora local, cuando los atacantes entraron en el recinto universitario haciéndose pasar por fieles que iban a rezar en la mezquita que se encuentra en el campus. Una vez dentro, detonaron varios artefactos explosivos y empezaron a disparar de forma indiscriminada por todo el campus, que habitualmente acoge a más de 800 alumnos.

Los terroristas consiguieron acceder a las residencias donde se alojan los universitarios en el campus tras enfrentarse en un tiroteo con los policías que custodiaban la entrada a esta zona, explicó el inspector general de la Policía, Joseph Boinnet. Allí, “los muyahidines cogieron a profesores y estudiantes no musulmanes“, según relató el portavoz de Al Shabab, Sheikh Ali Raage, que remarcó que el objetivo final de los milicianos atrincherados en el campus era acabar con todos los no musulmanes que están en su poder”.

Las Fuerzas de Defensa de Kenia y la Policía, desplegadas en la zona, consiguieron evacuar tres de las cuatro residencias donde se alojan los alumnos y abatieron a tiros a cuatro de los atacantes, mientras que otro terrorista fue detenido cuando intentaba escapar de la zona, informó el Ministerio del Interior. No obstante, los terroristas -todavía es una incógnita cuántos participan en el asalto- consiguieron atrincherarse en una de las residencias del campus reteniendo a un número indeterminado de rehenes.

Dada la gravedad de algunos de los más de 79 heridos -algunos en estado crítico fueron trasladados en avión hasta Nairobi- no se descarta que la cifra de víctimas mortales pueda aumentar. Durante horas se han escuchado tiros y explosiones en el campus, ya que algunos terroristas han permanecido en la azotea del edificio, desde donde se han enfrentado a las fuerzas de seguridad.

El Ministerio del Interior ha asegurado haber localizado a 500 de los 815 estudiantes del campus de Garissa, aunque se desconoce el número de alumnos que se encontraban en el recinto universitario en el momento del ataque. El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, en un mensaje a la nación diez horas después de que empezara el ataque, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas. Según el Gobierno, Mohamed Kuno, un antiguo profesor de Garissa, es el cerebro de este ataque, por lo que ha ofrecido una recompensa de 20 millones de chelines (unos 200.000 euros) por cualquier información que lleve a su detención.

El ataque no ha sorprendido a los residentes de la zona, ya que en los últimos días habían sido alertados de que Al Shabab podría estar planeando una nueva masacre. “Ya habíamos recibido amenazas que alertaban a las instituciones de este área”, aseguró al diario The Standard un funcionario de seguridad. Desde este jueves y hasta el próximo 16 de abril, se ha impuesto el toque de queda desde las 18.30 hasta las 06.30 hora local (15.30-03.30 GMT) en las regiones fronterizas de Tana River, Garissa, Wajir y Mandera.

El creciente número de ataques transfronterizos ha puesto en entredicho la capacidad de las fuerzas de seguridad kenianas para controlar una frontera que discurre a lo largo de 700 kilómetros de zona semidesértica y con una densidad de población muy baja.

No es la primera vez que Al Shabab, cuando perpetra masacres en Kenia, selecciona a sus víctimas, a las que suele obligar a recitar versículos del Corán para tratar de identificar a los musulmanes. Lo hizo en el ataque al centro comercial Westgate de Nairobi en 2013, donde mató al menos a 67 personas, y lo volvió a hacer el pasado noviembre en Mandera, cuando ejecutó de un disparo a 28 de los 60 pasajeros de un autobús tras identificarlos como no musulmanes.

Pese a que Al Shabab insiste en que su objetivo son los cristianos, los yihadistas atentan indiscriminadamente y asesinan constantemente a musulmanes en Somalia.

El grupo terrorista, que se adhirió formalmente a Al Qaeda en 2012 y lucha para instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia, volvió a recordar que mantendrá “la guerra” con Kenia mientras dure la presencia de tropas kenianas en territorio somalí.

 

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Kenia reconoce legalmente a la primera mujer transexual

Sábado, 11 de octubre de 2014

adrew-mbugua-photos-300x279Tras ganar el caso ante el Tribunal Superior de Justicia en Nairobi, el primero de este tipo que conoce el país africano, Andrew Mbugua pasará a llamarse Audrey en su expediente escolar, que no especificará si es mujer u hombre a decisión del juez.

La justicia de Kenia ha reconocido a una persona transexual, por primera vez, el derecho a ser identificada legalmente con nombre de mujer, en su documento de certificación de estudios secundarios, informó hoy la prensa local.

Audrey, de 30 años, y que no se ha sometido aún a ninguna cirugía de reconstrucción genital, presentó la demanda hace un año, tras la negativa del Consejo Nacional de Estudios de Kenia (KNEC) a cambiar el nombre que aparecía en su certificado de estudios superiores.

La demandante alegó que el hecho de que su expediente llevara el nombre de un hombre y tuviera marcada la casilla de género masculino ha hecho imposible que ella consiguiera un trabajo, lo que representa “una violación de sus derechos”, afirmó.

Tras el fallo, el juez Weldon Korir afirmó que “las calificaciones no se otorgan en función del sexo. Por tanto, la eliminación de la marca de género no va a diluir la calidad del certificado.

Audrey se inscribió en sus exámenes del KNEC como Andrew en 2001 y en 2010 solicitó el cambio de nombre en sus documentos. Sin embargo, el KNEC rechazó su petición alegando que carecía de los certificados médicos requeridos, una operación a la que Audrey todavía no ha sido sometida.

Sin que se les permita completar la terapia, las personas transexuales sufren problemas de identidad“, además de “el estigma y la discriminación”.

Esta decisión judicial representa un primer paso hacia la consecución de los derechos de las personas transexuales en un país cuyo presidente, Uhuru Kenyatta, ha sido acusado de discriminación hacia la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.

La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) denunció en un informe publicado en abril pasado que durante el primer año de mandato de Kenyatta, el Gobierno ha intentado retroceder en los derechos fundamentales de este colectivo.

Fuente Cáscara Amarga

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Última víctima de la homofobia en África: Aparece ahorcado un joven keniata gay

Viernes, 30 de mayo de 2014

noticias_file_foto_796327_1401366382Se llamaba Flexx Amollo, tenía 20 años, y se lo encontraron colgado de un cable eléctrico anoche en su casa, en la ciudad keniata de Kisumu. Según algunos amigos activistas LGBT, el joven estaba “deprimido” y había pedido ayuda. En su último mensaje en su perfil de Facebook le decía a sus amigos que su última volunta era ‘ser enterrado muy bien’. Kenia se había convertido en uno de los refugios para la población gay en África pero parlamentarios keniatas pedían investigar en este mes de marzo por qué no se aplican las leyes homófobas del país. La respuesta no puede ser más desalentadora: El Gobierno respondía a las críticas alardeando de detener a 600 gays en cuatro años. Posiblemente, Flexx fue incapaz de soportar la presión y decidió acabar con el sufrimiento.

Las leyes contra la homosexualidad en Kenia datan todavía de la época colonial, al igual que ocurre en el caso de India. El Código Penal incluye en su Sección 162 penas de hasta catorce años de cárcel para quienes cometan actos sexuales contra natura, o la Sección 163 de hasta siete años para quienes lo intenten. De acuerdo con el artículo 165 del Código Penal de Kenia, recibirán una condena de cárcel “cualquier varón que, en público o en privado, cometa cualquier acto de grave indecencia con otro varón, o induzca a otro varón a cometer cualquier acto de grave indecencia con él, o intente inducir la realización de cualquier acto similar por parte de cualquier varón con él”. La homosexualidad en Kenia es considerada un delito y los gays son repudiados por la mayor parte de la sociedad. Ahora las leyes se están aplicando con más dureza por la presión de los sectores más conservadores. Kenia es un país mayoritariamente cristiano y profundamente homófobo. Es más, el máximo líder de la Iglesia Católica en el país, Zacchaeus Okoth, condenaba la homosexualidad por considerarla “antibíblica” y “antiafricana”.

El joven keniata Flexx Amollo viene a engrosar la lista de los reprimidos por orientación sexual. Su cuerpo ha sido trasladado a la morgue de Kisumu a la espera un informe post-mortem. Denis Nzioka, un activista de los derechos LGBTI en Kenia, expresó sus condolencias en las redes sociales: “RIP Flexx Amollo # Gonetoosoon.

Por desgracia, ha habido numerosos informes en los últimos meses de suicidios en los países con leyes anti-homosexuales. Sólo en Uganda, desde que se aprobó la draconiana ley, se produjeron, al menos, 17 intentos de suicidio.

Irungu Kangata, diputado por la coalición Jubilee Alliance (formada para apoyar electoralmente al actual presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta), lidera un grupo de parlamentarios que pretende endurecer las leyes kenianas contra la homosexualidad. El grupo responde a la presión que se ejerce desde determinados grupos y confesiones religiosas, que quieren emular las leyes ahora vigentes en la vecina Uganda y en Nigeria.

Kangata afirma que “vamos a plantear esta cuestión en el Parlamento, y el director de la Seguridad del Estado y el fiscal general deberán explicar por qué la policía no ha podido detener a los autores de estos crímenes”, refiriéndose a quienes practican la homosexualidad, a la que equipara con el robo o el asesinato.

El activista LGTB Denis Nzioka mantiene un fundado temor de que un proyecto de ley semejante al ugandés se ponga sobre la mesa. “Me preocupa lo que vaya a suceder”, comenta Nzioka, “si bien el proyecto de ley aún debe ser tramitado en el Parlamento y eso llevará su tiempo. Pero la comunidad y los grupos de derechos humanos están preparando un plan de contraataque para asegurarse de que nunca vea la luz”.

Los recursos a los que pueden acudir los grupos de defensa de los derechos LGTB son los legales, ya que no cuentan con ningún apoyo entre la población. El 90% de los kenianos apoyan la discriminación de las personas LGTB. La única oportunidad de que un proyecto de ley semejante no prospere se reduce a acudir a la Corte Constitucional de Kenia, y esperar a que esta lo declare inconstitucional.

¿Qué panorama le espera a la población LGBT africana?. Si la vida es dura ya de por sí en muchos países, los gays se convierten en los ‘chivos expiatorios’ de una sociedad que busca culpabilizar a alguien de los males que los aquejan: la miseria y la ignorancia.

Fuente Ragap

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Parlamentarios de Kenia pretenden promover leyes homófobas semejantes a las de Uganda y Nigeria.

Lunes, 3 de marzo de 2014

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Uganda: ‘Occidente se puede quedar sus ayudas, aún nos desarrollaremos sin ellas‘

Un grupo de parlamentarios de Kenia pretende plantear el endurecimiento de las leyes contra la homosexualidad en el país africano, a semejanza de las legislaciones aprobadas recientemente en Uganda y Nigeria. Los activistas LGTB kenianos se disponen a luchar contra esta pretensión, utilizando todos los recursos a su alcance, incluso acudiendo a la Corte Constitucional.

Irungu Kangata, diputado por la coalición Jubilee Alliance (formada para apoyar electoralmente al actual presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta), lidera un grupo de parlamentarios que pretende endurecer las leyes kenianas contra la homosexualidad. El grupo responde a la presión que se ejerce desde determinados grupos y confesiones religiosas, que quieren emular las leyes ahora vigentes en la vecina Uganda y en Nigeria.

Kangata afirma que “vamos a plantear esta cuestión en el Parlamento,  y el director de la Seguridad del Estado y el fiscal general deberán explicar por qué la policía no ha podido detener a los autores de estos crímenes”, refiriéndose a quienes practican la homosexualidad, a la que equipara con el robo o el asesinato.

Si bien las relaciones homosexuales ya están castigadas en Kenia con penas de hasta 14 años de prisión, las recientes leyes ugandesas y nigerianas están encaminadas a hacer desaparecer cualquier rastro de actividad homosexual. La ley ugandesa llega a incrementar el castigo por mantener relaciones homosexuales hasta la cadena perpetua. En ambos países se penaliza, además, el activismo LGTB o cualquier acto de visibilidad de la homosexualidad. En Uganda incluso se llega a castigar a quienes no delaten a los sospechosos de comportamiento homosexual y en Nigeria a quienes colaboren con las asociaciones LGTB.

El activista LGTB Denis Nzioka mantiene un fundado temor de que un proyecto de ley semejante al ugandés se ponga sobre la mesa. “Me preocupa lo que vaya a suceder”, comenta Nzioka, “si bien el proyecto de ley aún debe ser tramitado en el Parlamento y eso llevará su tiempo. Pero la comunidad y los grupos de derechos humanos están preparando un plan de contraataque para asegurarse de que nunca vea la luz”.

Los recursos a los que pueden acudir los grupos de defensa de los derechos LGTB son los legales, ya que no cuentan con ningún apoyo entre la población. Más del 90% de los kenianos apoyan la discriminación de las personas LGTB. El único medio de que un proyecto de ley semejante no prospere se reduce a acudir a la Corte Constitucional de Kenia, y esperar a que esta lo declare inconstitucional.

Nzioka también teme que las leyes ugandesas y nigerianas se expandan por más países del entorno, sobre todo los del norte de mayoría musulmana. Aunque Kenia tiene una población mayoritariamente cristiana, existe una pujante comunidad musulmana en el noreste y las provincias costeras. En todo caso, tanto la una como la otra son fuertemente homófobas y la iniciativa parlamentaria, como en el caso de Uganda, parte de diputados de confesión cristiana.

Según Nzioka, la previsible expansión de estas leyes se cimenta en la ambición política de los líderes africanos, que ven en la homosexualidad el subterfugio perfecto para alcanzar mayor popularidad entre sus electores. “Sé que algunos de estos líderes se rebajan a ese nivel y hablan de criminalizar la homosexualidad”, afirma el activista. “Están jugando a la política con la homosexualidad, es su as en la manga. Los políticos usarán cualquier medio para asegurarse que son elegidos. Y no hay asunto más favorable para ello que la homosexualidad”, concluye.

124943_pngbase64eeb7ed4290656355_principalSituación de las personas LGTB en Kenia

Como señalábamos antes, Kenia es un país mayoritariamente cristiano y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel (en base a leyes heredadas de la época colonial británica). Según un estudio del Pew Global Attitudes Project del año 2007, únicamente un 3% de sus 39 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 96% considera tal orientación sexual inaceptable.

Sin embargo, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra el mencionado Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado.

La reciente salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB.

Esperanza que no sobrevivirá al clima de fuerte homofobia que previsiblemente se desencadenará si el proyecto de ley homófobo es presentado. Recordemos las terribles atrocidades que se han sucedido tanto en Uganda como en Nigeria tras la promulgación de este tipo de leyes.

Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , ,

Recordatorio

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