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Hombre azotado 14 veces en un día como “terapia de conversión” por ser gay en Nigeria

Sábado, 4 de enero de 2020

marcha-lgtbi-muertes-nigeria-696x522En 2014, el ex presidente nigeriano Goodluck Jonathan promulgó la “Ley de prohibición de matrimonio entre personas del mismo sexo (SSMPA)” que dictaminó que estar en una pareja del mismo sexo en cualquier forma, incluyendo matrimonio, uniones civiles e incluso relaciones, significaría un 14 -año de prisión.

También hace que una persona que “se registre, opere o participe en clubes, sociedades y organizaciones homosexuales, o que haga pública o indirectamente una demostración pública de una relación amorosa entre personas del mismo sexo en Nigeria sea responsable de 10 años de prisión.

En una entrevista con la BBC, el hombre, que pidió permanecer en el anonimato por su seguridad, dijo: “Todos me ven como una abominación, no debería ser algo que debería existir. Crecí en una familia cristiana, una familia muy religiosa que cree que las relaciones entre personas del mismo sexo son demoníacas”.

Dijo que cuando se acercó a su hermana, ella reaccionó mal, y unos días después, cuando pidió reunirse con él, trajo a un “profeta” que lo obligó a la llamada terapia de conversión.

El hombre continuó: “Él vendría a intervalos para hacer algunos” ejercicios espiritual es”, como dijo, que incluían desnudarme y azotarme y todo eso. “El primer día que continuó, lo hizo unas siete veces. Viniendo a diferentes intervalos por siete veces. Hizo lo mismo el segundo día, se convirtió en 14 veces. Luego, al tercer día, por agotamiento y por los dolores que estaba pasando, me desmayé”.

La BBC también entrevistó a una mujer que entró en terapia de conversión voluntariamente, después de que le habían enseñado que su atracción por el mismo sexo estaba mal. Ella dijo: “Levanté las piernas y luego vertieron aceite en mi vagina. No sé el contenido de lo que había en el aceite porque era un poco picante, pero me hizo sentir bastante incómodo. Para mí fue intrusivo porque ¿qué tiene que ver mi vagina con la liberación? Pero en ese momento no sabía mucho sobre mí, estaba listo para hacer cualquier cosa para tomar la sensación de atracción hacia el mismo sexo, estaba listo para hacer cualquier cosa para que desaparezca”.

Xeenarh Mohammed, de la Iniciativa para la Igualdad de Derechos en Nigeria, dijo que el SSMPA ha facilitado que la policía apunte a cualquier persona que perciban como gay: “Los jóvenes, especialmente los hombres jóvenes, se han visto afectados específicamente por la Ley de Prohibición del Matrimonio entre personas del mismo sexo porque la policía la ha utilizado como una cobertura para apuntar básicamente a las personas que encuentran que no se ajustan a las masculinidades de la manera que imaginan … detienen a personas así y las extorsionan por dinero “.

El mes pasado, 47 hombres se declararon culpables el mismo día después de que fueron llevados a los tribunales por cargos de mostrar afecto al mismo sexo en público. Los hombres dijeron que iban a una fiesta de cumpleaños en un hotel, pero la policía insistió en que estaban siendo “iniciados” en un club gay.

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El Papa con el presidente nigeriano… ¿Le dijo algo?

LGTBfobia de Estado en Nigeria

Mientras la Comunidad LGTBI de Nigeria nos da una lección de Orgullo a todos, la última noticia que publicábamos era la referente a Adeniyi Raji, un solicitante de asilo en el Reino Unido quien tras rechazar su solicitud de asilo  se enfrenta a la deportación a Nigeria anteriormente, Nneka Obazee, que intentaba suicidarse tras ser detenida para ser deportada a su país de origen, Nigeria, donde podría enfrentarse a la cárcel o incluso la muerte por lapidación al ser lesbiana.

Estas noticias lamentablemente no son novedad en el país africano. De hecho, esta redada se suma a otras similares. Recientemente, seis personas fueron arrestadas con los mismos cargos. Fue en el estado de Abia, donde de nuevo se enfrentan a penas de cárcel. Hace un año recogíamos en esta página la detención de otras 40 personas tras participar en un evento informativo sobre el VIH. Y en abril de 2017 nos hacíamos eco de la detención de otras 53 personas, acusadas de haber participado en una «boda gay». La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años.

Todas estas detenciones se dan bajo el amparo de un Estado que es agente perseguidor. En Nigeria, país con un influyente movimiento evangélico cristiano en el sur y un fuerte apoyo a la ley islámica en el norte, las relaciones homosexuales se castigan con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel o incluso hasta la muerte por lapidación en los estados del norte en los que además se aplica la sharía o ley islámica (el estado de Kaduna, de hecho, es uno de los que aplican en parte de su territorio). El pasado mes de abril recogíamos que 53 personas fueron detenidas en el país, acusadas de haber participado en una “boda gay”. La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años, que ya prestaron declaración ante el juez y que todavía esperan que se dicte sentencia.

Asímismo cabe recordar que a principios de 2014 el presidente Goodluck Jonathan promulgó una ley, que agrava el tratamiento penal para cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. Desde su entrada en vigor, de hecho, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB de Nigeria, alentados por los líderes políticos y religiosos, que han creado un ambiente de profunda homofobia social. Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

Así, por ejemplo, en enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión. En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. En noviembre 21 estudiantes fueron detenidos acusados de prostitución masculina, según un periódico local.

En marzo de 2016, una turba violenta atacó a 20 jóvenes de quienes sospechaban, por su aspecto afeminado, que eran homosexuales. Todos ellos habían sido arrastrados fuera de sus casas y reunidos para golpearlos sin compasión. La brutal paliza a que les sometieron hizo temer por sus vidas. Ninguna de las víctimas quiso presentar denuncia, por temor a las represalias de sus agresores y por no enfrentarse al estigma de ser considerados homosexuales públicamente. En mayo, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

En el mes de octubre del mismo año, fue detenido un hombre acusado de mantener relaciones homosexuales, tras negarse a ser víctima de un chantaje. Al parecer, todo fue urdido por una pareja de madre e hijo, que se dedican a extorsionar a homosexuales con la amenaza de denuncia. Tras la negativa, la Policía procedió casi inmediatamente al arresto.

Posteriormente, en diciembre dimos la noticia de que un magistrado del Tribunal de Damaturu, la capital del estado de Yobe, había condenado a cinco hombres a sendos siete años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

En abril de este 2017, publicamos la detención de 53 personas, a quienes se acusaba de participar en la celebración de una supuesta “boda gay”.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Parece haber servido de poco, sin embargo. En enero del pasado año nos hacíamos eco de un informe de la organización The Initiative for Equal Rights, que denunciaba hasta 152 graves vulneraciones de los derechos humanos de la población LGTB entre diciembre de 2015 y noviembre de 2016. Evidentemente, se trata de las denuncias que han llegado a conocimiento de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. En un país en el que la homosexualidad está fuertemente castigada por el Código Penal y sufre un fortísimo rechazo social, el número real es con seguridad mucho mayor.

Fuente PinkNews/Cristianos Gays

Más información: terapia de conversión, flagelación, goodluck jonathan, Nigeria, Ley de Prohibición del Matrimonio Homosexual

Fuente Pink News

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , ,

Los 57 arrestados como sospechosos de ser gays en Nigeria son Acusados de pertenecer a un «culto secreto»

Jueves, 6 de septiembre de 2018

640x0-youtube-nz0yeftsv1c-acusados-de-pertenecer-a-un-culto-secreto-los-57-arrestados-como-sospechosos-de-ser-gays-en-nigeriaFoto Youtube

Era noticia que publicábamos hace unos días. El pasado domingo, 26 de agosto, un grupo de alrededor de 80 personas se encuentra celebrando un cumpleaños en un hotel de Egbeda, en la provincia de Lagos, cuando son interrumpidos por una redada de la policía que arresta a 57 de los invitados como sospechosos de estar participando en «actividades homosexuales». Se trata de la segunda acción policial de este tipo en el mes de agosto en Nigeria, después de que arrestaran a 6 personas en otro hotel del estado de Abia por la misma razón. Este jueves, 30 de agosto, un tribunal les acusa con tres cargos de conspiración, reunión legal y por pertenecer a un «culto secreto».

Un magistrado ha ordenado que los arrestados permanezcan en prisión bajo fianza de 200.000 narias (alrededor de 475 euros), aplazando el proceso para el 10 de septiembre. Los artículos 214 y 217 del capítulo 21 del Código Penal de Nigeria condena las relaciones entre personas del mismo sexo con penas de hasta 14 años de cárcel, aunque en 12 estados del norte donde se aplica la ley Sharia podrían haberse enfrentado a la muerte por lapidación. Todos los acusados se han declarado inocentes de todos los cargos, así como niegan la versión de la policía de lo sucedido.

«Fui a una fiesta de cumpleaños y la mayoría de nosotros no nos conocemos (…). Fui invitado por mi amigo Muyiwa, y no solo éramos chicos en la fiesta, estábamos con algunas chicas y otras estaban en las habitaciones del hotel vistiéndose para la fiesta», declara un arrestado de 25 años de edad que asegura que estaba simplemente adquiriendo una bebida en el pasillo cuando irrumpe la policía arrestando a cualquier persona, incluyendo algunas chicas que después dejaron marchar, así como no les comunicaron los cargos por los que les arrestaban hasta dos días después. «Al principio, la policía nos dijo que encontraron algunas drogas ilegales, como shisha, tramadol y otras, pero los que estaban en posesión [de estas sustancias] salieron y reclamaron su posesión (…). Nos acusaron de ser homosexuales. Yo no lo soy, fui allí de fiesta. También nos acusaron de ser iniciados, pero no se fundó ningún material de iniciación con nosotros o en el lugar», asegura el joven.

«Estaba en la recepción cuando llegó la policía y me dijeron que me echara al suelo, lo que hice con gusto porque sabía que no había cometido ningún delito. Pero he sido acusado de ser gay. Todos los esfuerzos por explicar a la policía y mostrarles la prueba de mi invitación al desfile y las imágenes resultaron rechazados», declara otro arrestado de 23 años de edad que asegura que estaba hospedado en el hotel por una noche de vuelta de una competición en la que había participado y que no conoce a ninguno de los invitados a la fiesta. También asegura no conocer previamente a ninguno de los invitados otro de los arrestados, que simplemente vio que se estaba celebrando algo y decidió unirse a la fiesta.

Son habituales en Nigeria este tipo de actuaciones policiales en lugares públicos en los que se producen reuniones de personas que son acusadas de estar realizando «actos homosexuales». La primera ministra británica reconocía la responsabilidad en la herencia homofóbica de la era colonial que persiste en 36 países de los 53 que conforman la Commonwealth. «Lamento profundamente el hecho de que se introdujeran esas leyes, y el legado de discriminación, violencia e incluso muerte que persiste hoy», declaraba Theresa May, asumiendo la responsabilidad del Reino Unido en este terrible legado cultural.

LGTBfobia de Estado en Nigeria

Mientras la Comunidad LGTBI de Nigeria nos da una lección de Orgullo a todos, la última noticia que publicábamos era la referente a Adeniyi Raji, un solicitante de asilo en el Reino Unido quien tras rechazar su solicitud de asilo  se enfrenta a la deportación a Nigeria anteriormente, Nneka Obazee, que intentaba suicidarse tras ser detenida para ser deportada a su país de origen, Nigeria, donde podría enfrentarse a la cárcel o incluso la muerte por lapidación al ser lesbiana.

Estas noticias lamentablemente no son novedad en el país africano. De hecho, esta redada se suma a otras similares. Recientemente, seis personas fueron arrestadas con los mismos cargos. Fue en el estado de Abia, donde de nuevo se enfrentan a penas de cárcel. Hace un año recogíamos en esta página la detención de otras 40 personas tras participar en un evento informativo sobre el VIH. Y en abril de 2017 nos hacíamos eco de la detención de otras 53 personas, acusadas de haber participado en una «boda gay». La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años.

Todas estas detenciones se dan bajo el amparo de un Estado que es agente perseguidor. En Nigeria, país con un influyente movimiento evangélico cristiano en el sur y un fuerte apoyo a la ley islámica en el norte, las relaciones homosexuales se castigan con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel o incluso hasta la muerte por lapidación en los estados del norte en los que además se aplica la sharía o ley islámica (el estado de Kaduna, de hecho, es uno de los que aplican en parte de su territorio). El pasado mes de abril recogíamos que 53 personas fueron detenidas en el país, acusadas de haber participado en una “boda gay”. La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años, que ya prestaron declaración ante el juez y que todavía esperan que se dicte sentencia.

Asímismo cabe recordar que a principios de 2014 el presidente Goodluck Jonathan promulgó una ley, que agrava el tratamiento penal para cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. Desde su entrada en vigor, de hecho, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB de Nigeria, alentados por los líderes políticos y religiosos, que han creado un ambiente de profunda homofobia social. Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

Así, por ejemplo, en enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión. En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. En noviembre 21 estudiantes fueron detenidos acusados de prostitución masculina, según un periódico local.

En marzo de 2016, una turba violenta atacó a 20 jóvenes de quienes sospechaban, por su aspecto afeminado, que eran homosexuales. Todos ellos habían sido arrastrados fuera de sus casas y reunidos para golpearlos sin compasión. La brutal paliza a que les sometieron hizo temer por sus vidas. Ninguna de las víctimas quiso presentar denuncia, por temor a las represalias de sus agresores y por no enfrentarse al estigma de ser considerados homosexuales públicamente. En mayo, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

En el mes de octubre del mismo año, fue detenido un hombre acusado de mantener relaciones homosexuales, tras negarse a ser víctima de un chantaje. Al parecer, todo fue urdido por una pareja de madre e hijo, que se dedican a extorsionar a homosexuales con la amenaza de denuncia. Tras la negativa, la Policía procedió casi inmediatamente al arresto.

Posteriormente, en diciembre dimos la noticia de que un magistrado del Tribunal de Damaturu, la capital del estado de Yobe, había condenado a cinco hombres a sendos siete años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

En abril de este 2017, publicamos la detención de 53 personas, a quienes se acusaba de participar en la celebración de una supuesta “boda gay”.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Parece haber servido de poco, sin embargo. En enero del pasado año nos hacíamos eco de un informe de la organización The Initiative for Equal Rights, que denunciaba hasta 152 graves vulneraciones de los derechos humanos de la población LGTB entre diciembre de 2015 y noviembre de 2016. Evidentemente, se trata de las denuncias que han llegado a conocimiento de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. En un país en el que la homosexualidad está fuertemente castigada por el Código Penal y sufre un fortísimo rechazo social, el número real es con seguridad mucho mayor.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

General, Homofobia/ Transfobia., Islam , , , , , , , ,

Nigeria: 57 arrestados en una redada acusados de mantener relaciones homosexuales. Se enfrentan a una posible pena de 14 años de cárcel

Jueves, 30 de agosto de 2018

lagos-arrested-lagos-state-police_640x345_acf_croppedDesgraciadamente Nigeria vuelve a ser noticia por la LGTBfobia de Estado. 57 hombres han sido arrestados, acusados de homosexualidad y consumo de drogas. Pueden ser condenadas con hasta 14 años de cárcel. Esta última redada se suma a otros episodios similares en un país que penaliza por ley las relaciones entre personas del mismo sexo y donde nueve estados del norte tienen en vigor la pena de muerte, al aplicarse allí la ley islámica.

De nuevo Nigeria salta a los medios por la persecución de Estado contra las personas LGTB. El pasado domingo 26 de agosto, una redada a las dos de la madrugada acabó con 57 personas detenidas y acusadas de mantener relaciones homosexuales.

Al haber sido arrestadas en Egbeda (estado de Lagos), encaran una posible condena de 14 años. Pero podría haber sido incluso peor, pues de haberse encontrado en algunos de los estados donde se aplica la ley islámica, la condena habría sido a muerte. Además del cargo por relaciones homosexuales, les acusan también de consumo de sustancias prohibidas, según las declaraciones en rueda de prensa del portavoz de la policía.

Sin embargo, los asistentes niegan los cargos, en especial rechazan la acusación de homosexualidad, lo cual, dada la persecución legal, es una línea de defensa comprensible. Argumentan o bien que la fiesta no era gay o que asistieron a ella por otros motivos al de que fueran homosexuales: «Era una fiesta de cumpleaños y la mayoría de nosotros no nos conocíamos… No solo éramos chicos, había también algunas mujeres con nosotros y otras estaban en las habitaciones del hotel vistiéndose para la fiesta», declaró uno de los detenidos, un graduado de 25 años en Comunicación por la Universidad Olabisi Onabanjo.

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LGTBfobia de Estado en Nigeria

Mientras la Comunidad LGTBI de Nigeria nos da una lección de Orgullo a todos, la última noticia que publicábamos era la referente a Adeniyi Raji, un solicitante de asilo en el Reino Unido quien tras rechazar su solicitud de asilo  se enfrenta a la deportación a Nigeria anteriormente, Nneka Obazee, que intentaba suicidarse tras ser detenida para ser deportada a su país de origen, Nigeria, donde podría enfrentarse a la cárcel o incluso la muerte por lapidación al ser lesbiana.

Estas noticias lamentablemente no son novedad en el país africano. De hecho, esta redada se suma a otras similares. Recientemente, seis personas fueron arrestadas con los mismos cargos. Fue en el estado de Abia, donde de nuevo se enfrentan a penas de cárcel. Hace un año recogíamos en esta página la detención de otras 40 personas tras participar en un evento informativo sobre el VIH. Y en abril de 2017 nos hacíamos eco de la detención de otras 53 personas, acusadas de haber participado en una «boda gay». La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años.

nigeria-policeTodas estas detenciones se dan bajo el amparo de un Estado que es agente perseguidor. En Nigeria, país con un influyente movimiento evangélico cristiano en el sur y un fuerte apoyo a la ley islámica en el norte, las relaciones homosexuales se castigan con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel o incluso hasta la muerte por lapidación en los estados del norte en los que además se aplica la sharía o ley islámica (el estado de Kaduna, de hecho, es uno de los que aplican en parte de su territorio). El pasado mes de abril recogíamos que 53 personas fueron detenidas en el país, acusadas de haber participado en una “boda gay”. La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años, que ya prestaron declaración ante el juez y que todavía esperan que se dicte sentencia.

Asímismo cabe recordar que a principios de 2014 el presidente Goodluck Jonathan promulgó una ley, que agrava el tratamiento penal para cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. Desde su entrada en vigor, de hecho, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB de Nigeria, alentados por los líderes políticos y religiosos, que han creado un ambiente de profunda homofobia social. Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

Así, por ejemplo, en enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión. En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. En noviembre 21 estudiantes fueron detenidos acusados de prostitución masculina, según un periódico local.

En marzo de 2016, una turba violenta atacó a 20 jóvenes de quienes sospechaban, por su aspecto afeminado, que eran homosexuales. Todos ellos habían sido arrastrados fuera de sus casas y reunidos para golpearlos sin compasión. La brutal paliza a que les sometieron hizo temer por sus vidas. Ninguna de las víctimas quiso presentar denuncia, por temor a las represalias de sus agresores y por no enfrentarse al estigma de ser considerados homosexuales públicamente. En mayo, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

En el mes de octubre del mismo año, fue detenido un hombre acusado de mantener relaciones homosexuales, tras negarse a ser víctima de un chantaje. Al parecer, todo fue urdido por una pareja de madre e hijo, que se dedican a extorsionar a homosexuales con la amenaza de denuncia. Tras la negativa, la Policía procedió casi inmediatamente al arresto.

gettyimages-463808219-650x440Posteriormente, en diciembre dimos la noticia de que un magistrado del Tribunal de Damaturu, la capital del estado de Yobe, había condenado a cinco hombres a sendos siete años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

En abril de este 2017, publicamos la detención de 53 personas, a quienes se acusaba de participar en la celebración de una supuesta “boda gay”.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Parece haber servido de poco, sin embargo. En enero del pasado año nos hacíamos eco de un informe de la organización The Initiative for Equal Rights, que denunciaba hasta 152 graves vulneraciones de los derechos humanos de la población LGTB entre diciembre de 2015 y noviembre de 2016. Evidentemente, se trata de las denuncias que han llegado a conocimiento de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. En un país en el que la homosexualidad está fuertemente castigada por el Código Penal y sufre un fortísimo rechazo social, el número real es con seguridad mucho mayor.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos gays

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Detenidos más de 40 hombres en Nigeria acusados de “actos homosexuales” tras participar en un evento informativo sobre VIH

Miércoles, 2 de agosto de 2017

activista_nigeria-300x150Repugnante la última actuación de las autoridades de Nigeria: en su triste cruzada contra la diversidad de orientación sexual e identidad de género, una nueva redada se ha saldado con la detención de más de 40 hombres, acusados de “actos homosexuales”. Por desgracia, este tipo de intervenciones por parte de la policía, que contravienen el derecho internacional, no son ninguna novedad en este país del continente africano. Sin embargo, resulta especialmente significativo el hecho de que los arrestados se encontraban en un evento informativo sobre el VIH/sida, en el marco de un ambiente festivo, dentro del salón de un hotel de Lagos. La activista LGTB nigeriana Bisi Alimi ha dicho que “estos hombres estaban tratando de salvar sus vidas y hacer su país mejor, con la prevención de la propagación del VIH”.

Sin poder ofrecer una cifra exacta de arrestos, algunos medios hablan de unos 42 hombres detenidos, acusados de “actos homosexuales”. Al parecer, estas víctimas de la LGTBfobia de estado se encontraban en el salón de un hotel de Lagos, celebrando una reunión en la que resolverían sus dudas y recibirían asesoramiento e información en relación al VIH/sida.

Más concretamente, la policía de la división de Owode Onirin detiene a 42 personas sospechosas de ser homosexuales en una redada realizada este sábado, 29 de julio, en el Hotel Vincent, en el estado de Lagos de Nigeria. “Es cierto. Alrededor de 42 presuntos homosexuales fueron arrestadas y el hotel ha sido clausurado mientras continúa la investigación. Están bajo custodia del Grupo de Trabajo del Estado de Lagos y serán acusados pronto ante el tribunal”, confirma Olarinde Famous-Cole, portavoz de la policía. “Se han informado de que el hotel aloja a homosexuales. Estaban allí esta tarde cuando los policías les descubrieron. Alrededor de 40 de ellos fueron pillados in fraganti”, según declara un vecino de la zona, identificado como Tunji, indicando que la redada se desarrolló alrededor de las tres y media de la tarde, quien también señala que no es la primera vez que este establecimiento acoge encuentros de homosexuales.

Sin embargo, Bisi Alimi, activista LGBT nigeriano, puntualiza que el acto en el que fueron pillados “in fraganti”, fue el de hacerse pruebas del VIH y recibir asesoramiento y educación al respecto. Una información vital y necesaria para un país en el que alrededor de tres millones y medio de personas viven con el virus según un informe de 2015. “Estos hombres estaban tratando de salvar sus vidas y hacer de su país un lugar mejor previniendo la expansión del VIH”, explica Alimi, quien vive como refugiado en el Reino Unido desde que recibiera amenazas de muerte en su país.

El Gobierno de Nigeria parece ignorar que este tipo de acciones persecutorias son muy negativas para frenar el avance de la pandemia, a pesar de ser uno de los países del mundo más afectados por sus efectos. En este sentido, solo hace falta a acudir al informe publicado por ONUSIDA del año pasado: “la situación fue particularmente difícil en Nigeria, que en 2015 ocupó el segundo lugar del mundo en relación a la epidemia de VIH. Nigeria tuvo el mayor número de nuevas infecciones entre los niños en el mundo; se calcula que 41.000 [entre 28.000-57 000]. Aproximadamente, es el equivalente a los ocho países siguientes juntos. Solo ha habido un 21% de nuevas detecciones pediátricas por VIH en Nigeria desde 2009, en comparación con el 60% de promedio entre los otros países prioritarios del Plan Mundial”. Con todo, aún con más de tres millones y medio de personas que viven con VIH en este país, el Gobierno nigeriano demuestra que no le importa que se desincentive el interés de la ciudadanía por luchar contra la pandemia.

Como ocurre en otros países en los que se criminaliza la homosexualidad, no importa la orientación sexual real de las víctimas: a menudo es suficiente una sospecha, un juicio por las apariencias o un simple intento de “desacreditar” a un enemigo. El caso es que estos hombres se enfrentan a una pena de prisión que puede ascender hasta los 14 años, además de otras posibles penas como los azotes o latigazos.

LGTBfobia de Estado en Nigeria

En Nigeria, país con un influyente movimiento evangélico cristiano en el sur y un fuerte apoyo a la ley islámica en el norte, las relaciones homosexuales se castigan con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel o incluso hasta la muerte por lapidación en los estados del norte en los que además se aplica la sharía o ley islámica (el estado de Kaduna, de hecho, es uno de los que aplican en parte de su territorio). El pasado mes de abril recogíamos que 53 personas fueron detenidas en el país, acusadas de haber participado en una “boda gay”. La mayoría de los detenidos eran jóvenes de entre 20 y 30 años, que ya prestaron declaración ante el juez y que todavía esperan que se dicte sentencia.

Cabe recordar que a principios de 2014 el presidente Goodluck Jonathan promulgó la mencionada ley, que agrava el tratamiento penal para cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. Desde su entrada en vigor, de hecho, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB de Nigeria, alentados por los líderes políticos y religiosos, que han creado un ambiente de profunda homofobia social. Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

En enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión. En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. En noviembre 21 estudiantes fueron detenidos acusados de prostitución masculina, según un periódico local.

En marzo de 2016, una turba violenta atacó a 20 jóvenes de quienes sospechaban, por su aspecto afeminado, que eran homosexuales. Todos ellos habían sido arrastrados fuera de sus casas y reunidos para golpearlos sin compasión. La brutal paliza a que les sometieron hizo temer por sus vidas. Ninguna de las víctimas quiso presentar denuncia, por temor a las represalias de sus agresores y por no enfrentarse al estigma de ser considerados homosexuales públicamente. En mayo, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

En el mes de octubre del mismo año, fue detenido un hombre acusado de mantener relaciones homosexuales, tras negarse a ser víctima de un chantaje. Al parecer, todo fue urdido por una pareja de madre e hijo, que se dedican a extorsionar a homosexuales con la amenaza de denuncia. Tras la negativa, la Policía procedió casi inmediatamente al arresto.

Posteriormente, en diciembre dimos la noticia de que un magistrado del Tribunal de Damaturu, la capital del estado de Yobe, había condenado a cinco hombres a sendos siete años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo. En abril de este 2017, publicamos la detención de 53 personas, a quienes se acusaba de participar en la celebración de una supuesta “boda gay”.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Parece haber servido de poco, sin embargo. En enero de este mismo año nos hacíamos eco de un informe de la organización The Initiative for Equal Rights, que denunciaba hasta 152 graves vulneraciones de los derechos humanos de la población LGTB entre diciembre de 2015 y noviembre de 2016. Evidentemente, se trata de las denuncias que han llegado a conocimiento de las organizaciones de defensa de los derechos humanos. En un país en el que la homosexualidad está fuertemente castigada por el Código Penal y sufre un fortísimo rechazo social, el número real es con seguridad mucho mayor.

Fuente Dosmanzanas/Universogay/Cristianos  Gays

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Acusan a 53 personas de acudir a la celebración de una boda gay en Nigeria

Sábado, 22 de abril de 2017

gay_pixDetienen a 53 personas en Nigeria, acusándolas de «conspiración, reunión ilegal y pertenencia a un grupo anti social» por estar celebrando lo que se supone era una boda gay en un establecimiento hotelero en base a una ley de 2014 que condena la mera convivencia entre personas del mismo sexo.

Mientras se suceden las condenas y movilizaciones por la purga de homosexuales en Chechenia, continúa la caza del gay en Nigeria, donde sólo el año pasado se registran hasta 152 violaciones de los derechos de la comunidad LGBT, siendo habitual agredir físicamente a cualquier persona sospechosa de ser homosexual. No es tampoco la primera vez que se detiene a un grupo de personas que acuden a algún tipo de celebración, que pueda ser un cumpleaños o con cualquier otro pretexto, como sucedía el pasado 15 de abril en el estado de Kaduna, donde se retenía algo más de cincuenta personas sospechosas de acudir a la celebración de una boda gay.

«Los sospechosos fueron detenidos el 15 de abril en un motel (…). Se les acusa de conspiración, reunión ilegal y de pertenencia a un grupo anti social», declara el senador Mahmud Bello. Según la versión de la policía se les detiene por estar «preparando la celebración de un matrimonio homosexual en un hotel de Zaira, entre Faruk y Sanussi, que siguen fugados» y habrían sido delatados, presuntamente, por un trabajador del establecimiento hotelero. La mayoría de los detenidos son estudiantes de entre 20 y 30 años de edad que fueron puestos en libertad este miércoles, 20 de abril, tras declararse inocentes y abonar una fianza interpuesta por un juez de la Corte de Justicia de Zaria, quien les ha citado para continuar el proceso el próximo 8 de mayo.

La ley de Nigeria castiga la homosexualidad con penas de entre 10 y 14 años de cárcel, no sólo las «relaciones amorosas entre personas del mismo sexo», sino la mera «cohabitación entre personas del mismo sexo», según una ley aprobada por el ahora expresidente Goodluck Jonathan en 2014. A pesar de ser un país terriblemente homofóbico, cuya población es fuertemente religiosa, ya sean cristianos o musulmanes, nunca ha nadie ha sido condenado por esta ley, salvo una joven, condenada por ser lesbiana, aunque puedo eludir la cárcel al conseguir el estatus de refugiada en Francia.

Pero desde que la ley entrara en vigor sí parece haberse generado «un sentimiento de miedo y de celo excesivo» ante la manera en la que actúan las fuerzas de seguridad, según explica Wendy Isaack, especialista de temas de género para Human Rights Watch, como prueba de ello están las numerosas detenciones que a menudo se producen por simples sospechas o por celebrar su cumpleaños con sus amigos, como sucedía cuando detenían al activista Ifeanyi Orazulike.

Nigeria: violencia social y de Estado

106131-20111207La homosexualidad es ilegal en Nigeria según los artículos 214 y 217 de su Código Penal y puede tener penas de hasta 14 años de cárcel. En Nigeria las relaciones homosexuales se castigan con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica). A principios de 2014, además, el presidente Goodluck Jonathan promulgó una ley que agravaba el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad, prohibiendo toda muestra de afectividad entre personas del mismo sexo y cualquier actividad relacionada con la realidad LGTB. No en vano, algunos la describieron como la ley para “encarcelar a todos los gays”. Desde su entrada en vigor, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB de Nigeria, alentados por los líderes políticos y religiosos, que han creado un ambiente de profunda homofobia social. Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

En enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

124943_pngbase64eeb7ed4290656355_principalEn enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. En noviembre 21 estudiantes fueron detenidos acusados de prostitución masculina, según un periódico local.

En marzo de 2016, una turba violenta atacó a 20 jóvenes de quienes sospechaban, por su aspecto afeminado, que eran homosexuales. Todos ellos habían sido arrastrados fuera de sus casas y reunidos para golpearlos sin compasión. La brutal paliza a que les sometieron hizo temer por sus vidas. Ninguna de las víctimas quiso presentar denuncia, por temor a las represalias de sus agresores y por no enfrentarse al estigma de ser considerados homosexuales públicamente. En mayo, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

En el mes de octubre del mismo año, fue detenido un hombre acusado de mantener relaciones homosexuales, tras negarse a ser víctima de un chantaje. Al parecer, todo fue urdido por una pareja de madre e hijo, que se dedican a extorsionar a homosexuales con la amenaza de denuncia. Tras la negativa, la Policía procedió casi inmediatamente al arresto.

Posteriormente, en diciembre dimos la noticia de que un magistrado del Tribunal de Damaturu, la capital del estado de Yobe, había condenado a cinco hombres a sendos siete años de prisión por haber mantenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo.

SANYO DIGITAL CAMERA Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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El expresidente de Nigeria abre la puerta a revisar la legislación homófoba en el futuro

Viernes, 10 de junio de 2016

el-papa-y-el-presidente-de-nigeria_560x280 Goodluck Jonathan, el expresidente de Nigeria tristemente conocido por firmar la ley que agrava el tratamiento penal de la homosexualidad, ha abierto la posibilidad de un cambio en esta legislación represiva. El mandatario supedita esta modificación a la evolución de las mentalidades de la sociedad africana.

La ley nigeriana castiga con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica) por el delito de sodomía, es decir, por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. La reforma que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad contempla penas de 10 años de prisión por la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo, así como la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

Tras su paso por la Cámara de Representantes y el Senado, el entonces presidente Goodluck Jonathan sancionaba con su firma en enero de 2014 la normativa homófoba. Su portavoz afirmaba, después de confirmar la ratificación, que “la ley está en línea con nuestras creencias culturales y religiosas como pueblo. Creo que esta ley está hecha para el pueblo y que lo que ha hecho el gobierno es consistente con lo que prefiere su entorno”.

Sin embargo, un año después de su salida de la presidencia, Jonathan muestra una postura más tolerante con la realidad LGTB. Durante su intervención en un foro en Londres el lunes pasado, el expresidente apeló a la igualdad de derechos de todos los nigerianos y abrió la puerta a una reforma legal despenalizadora: “La nación podría en su debido momento revisar la ley a la luz de los crecientes debates”, en Nigeria y el resto del mundo, sobre “la igualdad de trato y la no discriminación”. Eso sí, teniendo en cuenta que “el asunto de la orientación sexual aún está en desarrollo”.

A falta de ver si alguien en Nigeria toma nota de las palabras del exmandatario, hay que felicitarse al menos de que Jonathan utilice conceptos que no estamos acostumbrados a escuchar de un gobernante africano. Esperemos que discursos como este vayan calando en un país en el que, por desgracia, la homofobia social y de Estado está a la orden del día y tiene terribles consecuencias.

Nigeria: violencia social y de Estado

La homosexualidad es ilegal en Nigeria según los artículos 214 y 217 de su Código Penal y puede tener penas de hasta 14 años de cárcel.

La ley nigeriana castiga con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica) por el delito de sodomía, es decir, por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Pero desde la promulgación de una ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB, alentados por los líderes políticos y religiosos que han creado un ambiente de profunda homofobia social. La reforma contempla penas de 10 años de prisión por la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo, así como la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

En enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. Y hace algo más de un mes, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Fuente Dosmanzanas

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El homófobo Goodluck Jonathan pierde las elecciones en Nigeria y dice que su sucesor aprobará el matrimonio gay

Martes, 7 de abril de 2015

el-papa-y-el-presidente-de-nigeria_560x280Goodluck Jonathan siendo recibido por Francisco…

El partido del homófobo presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ha anunciado este miércoles que ha perdido las elecciones presidenciales. En los comicios, se ha impuesto el opositor Muhamadu Buhari. “Ninguna ambición personal merece que se derrame la sangre de los nigerianos”, ha afirmado Goodluck Jonathan a sus seguidores.

Recordemos que Nigeria es un país donde la homofobia está al a orden del día , que es apoyada por la Iglesia Católica… Anteriormente, nos hemos hecho eco de acosos brutales y de  cómo un joven fue azotado, y otros cuatro hombres fueron azotados quince veces por mantener relaciones homosexuales, y cómo se tienden redadas a los gays para entregarlos a la policía y detenciones recientes . Sin embargo, Jonathan considera que su gobierno ha sido más que justo para todos los nigerianos. “Hemos establecido un legado de libertad democrática, transparencia, crecimiento económico y unas elecciones libres y justas. Durante los últimos 16 años, hemos alejado al país de las políticas étnicas y regionales“, ha apuntado el político.

Ahora falta ver cómo irá el país a manos del exlíder militar Muhamadu Buhari, un hito histórico dado que es la primera vez que la oposición consigue arrebatar el poder al PDP con la fuerza de los votos. De esta forma, Buhari ha conseguido, después de dos intentonas, volver a la Jefatura del Estado, que ya ocupó entre 1983 y 1985 tras dar un golpe de Estado, imponiendo un régimen castrense antes de ser derrocado por otro golpe militar.

A inicios de marzo, en plena lucha por los votos, Goodluck Jonathan afirmó a los medios que su rival se encontraba negociando con varios países europeos el permitir las uniones homosexuales. Así, según él, se le hizo a Buhari una oferta en la que si se mostraba partidario de apoyar la legislación para permitir el matrimonio del mismo sexo y derogar las leyes anti-homosexuales en Nigeria, estos cuatro países de países desconocidos le apoyarían y financiarían económicamente de forma encubierta primero, y, finalmente, en público, en el momento adecuado.

 

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Doce detenidos en Nigeria acusados de participar en una “boda gay”

Viernes, 30 de enero de 2015

gay_pixLa policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, ha comunicado la detención de doce personas, acusadas de participar en una “boda gay. Los detenidos, sin embargo, niegan los hechos, aduciendo que simplemente celebraban una fiesta de cumpleaños. La ley vigente en Nigeria, promulgada a principios del año pasado por el presidente Goodluck Jonathan, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual.

La policía islámica, o Hisbah, es quien vela en los territorios del norte de Nigeria, donde rige la sharia (o ley islámica), el cumplimiento de sus preceptos. Su jefe en la ciudad de Kato, Aminu Daurawa, comunicaba a los medios de comunicación la detención de doce hombres por participar en lo que sospechan que era una “boda gay”. Según Daurawa, fuentes de la investigación habían detectado días atrás que los supuestos novios habían invitado a un grupo de amigos para celebrar su unión bajo el pretexto de una fiesta de cumpleaños.

Las fuerzas de la Hisbah irrumpieron en la fiesta, donde se encontraban catorce personas, a quienes describieron como “de aspecto y comportamiento afeminado”, lo que provocó su detención inmediata. Los supuestos contrayentes eran Faruk Maiduguri, de 20 años de edad y a quien las responsables policiales identifican como “novio”, y Abba Mohammed, de 25 años, a quien identifican como “novia”. Faruk, entre lágrimas, repetía a los agentes que se trataba tan solo de su fiesta de cumpleaños y no de una boda homosexual.

Según el informe policial, dos de los presentes lograron huir, por lo que el total de los detenidos asciende a doce personas. El jefe Daurawa afirma que la intervención de sus fuerzas impidió que los invitados fueran linchados por una horda de vecinos, que habían tenido conocimiento de la celebración del enlace.

Aunque aún no se conocen los cargos definitivos de los que serán acusados, las familias de los jóvenes han sido convocadas. La sharia, vigente en esa zona del país, puede llegar a castigar las relaciones homosexuales con la pena de muerte, aunque son más habituales las penas de prisión y los fuertes castigos físicos. La ley aprobada el pasado año, que rige en todo el territorio nigeriano, establece que “las personas implicadas en la formalización de un contrato de matrimonio o unión civil entre personas del mismo sexo cometen un delito y podrán ser condenadas a una pena de 14 años de prisión”.

Desde su exilio en Londres, donde vive refugiado por temer por su vida de permanecer en Nigeria, el activista LGTB Davis Mac-Iyalla mostraba su indignación por estas detenciones. “La policía de Nigeria y el gobierno no tienen derecho a invadir la privacidad de las personas”, afirmaba con contundencia. “La prensa va a etiquetar esto como una boda para que se vea como un crimen y un tabú”, proseguía, añadiendo que “es una vergüenza que las autoridades nigerianas no sean capaces de combatir a los terroristas de Boko Haram, que sacrifican a los ciudadanos, pero que sí estén siempre dispuestas a perseguir a los gais… (…) Me enfurece que las autoridades de mi país de nacimiento no tengan ninguna clase de respeto por los derechos humanos. Esto también incluye a los principales líderes religiosos de Nigeria”.

Violencia social y de estado

Desde la promulgación de la ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad en Nigeria, no cesan de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB, alentados por los líderes políticos y religiosos que han creado un ambiente de profunda homofobia social. En dosmanzanas hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

En enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Actuaciones de este tipo han provocado que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicita su derogación y propone que si no hay marcha atrás se suspenda a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

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¿Por qué los católicos deben condenar la violencia contra los homosexuales?

Viernes, 5 de diciembre de 2014

papa-francisco-homosexuali2-defaultEn nombre de la dignidad de la persona

“Las leyes todavía criminalizan determinadas expresiones de sexualidad y género”

“Los líderes eclesiásticos deben distinguir entre la condena moral de determinados actos y relaciones, y la aprobación, de manera implícita o explícita, de la violencia”

(Celso Pérez, en America).- La reciente asamblea del Sínodo de Obispos sobre la Familia ha vuelto a suscitar interés sobre la posición católica con respecto a personas homosexuales y lesbianas. Durante el sínodo, líderes eclesiásticos discutieron sobre las perspectivas pastorales y teológicas relativas al lugar que ocupan las personas homosexuales en la Iglesia, y las enseñanzas de la Iglesia en materia de homosexualidad. A raíz del texto del informe intermedio y el informe final, denominado Relatio, buena parte del debate se centró en discutir en qué medida las personas homosexuales son bienvenidas en la Iglesia y en las feligresías locales.

Aunque hubo un diálogo notablemente abierto, los debates del sínodo incluyeron menciones relativamente escasas a la violencia que enfrentan habitualmente las minorías sexuales y de género en todo el mundo. (En este ensayo, empleo la expresión abreviada minorías sexuales y de género para referirme a todas las personas que se identifican como algo distinto de heterosexuales o cisgénero). Lamentablemente, la violencia es a menudo una realidad concreta para católicos y no católicos que no se ajustan ciertas expresiones de sexualidad o género. Organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han advertido sobre los alarmantes índices de agresiones físicas contra estas personas.

Asimismo, en al menos 76 países, las leyes todavía criminalizan determinadas expresiones de sexualidad y género. A menudo estas leyes exponen a las personas a la persecución penal por parte del Estado, y a ataques y persecuciones por parte de miembros de la sociedad civil. Con frecuencia, algunos gobiernos usan a las minorías sexuales y de género como convenientes chivos expiatorios de problemas sociales, políticos y económicos, lo cual agrava su vulnerabilidad.

La creciente concientización sobre estas prácticas discriminatorias enfatiza la importancia de que los católicos, al debatir temas de sexualidad y género, reiteren un mensaje en contra de la violencia dirigida a estas personas. Como ha sido señalado por líderes eclesiásticos, estos llamados son consistentes con la doctrina católica sobre la dignidad de todos los seres humanos. El Catecismo de la Iglesia Católica insta a los católicos a acoger a las “personas homosexuales” con “respeto, compasión y delicadeza“.

La carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe “Sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales” (1986) exhorta a respetar la dignidad intrínseca de cada persona en las palabras, en las acciones y en la legislación, y condena la violencia contra las personas homosexuales. Si bien algunos líderes eclesiásticos y comunidades religiosas han enfatizado un mensaje de dignidad y respeto, muchos otros no lo han hecho. En los últimos años, católicos tanto religiosos como laicos, a través de sus actos y sus palabras, han promovido políticas y prácticas que parecen propiciar un clima de indiferencia o incluso hostilidad, en el cual se pueden producir actos de violencia contra miembros de minorías sexuales y de género.

Cambios positivos

Desde su elección en marzo de 2013, el Papa Francisco ha manifestado reiteradamente su preocupación por las personas más vulnerables de la sociedad. En su primera exhortación apostólica, “El Gozo del Evangelio”, el papa destacó la necesidad de “estar cerca de nuevas formas de pobreza y fragilidad, donde estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente“. El Papa citó el ejemplo de Jesús en Mateo 25, que explica la necesidad de identificarse con los más oprimidos. En declaraciones públicas menos formales, el papa Francisco ha reiterado con frecuencia este mensaje como parte central de la vida cristiana.

El papa Francisco parece haber aplicado este interés en los vulnerables al modo en que trata a las minorías sexuales y de género. En el verano de 2013, cuando se le preguntó por la existencia de curas homosexuales en la Iglesia, el Papa respondió con las siguientes palabras, que luego cobrarían gran resonancia: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?“. En una entrevista posterior publicada en la revista estadounidense America, amplió estos comentarios y destacó la necesidad de amar y acompañar a personas homosexuales, en lugar de rechazarlas y condenarlas de manera categórica.

Otros líderes eclesiásticos han repudiado de manera más explícita los actos de violencia física y hostigamiento contra minorías sexuales y de género. El verano pasado, por ejemplo, el Nuncio Apostólico en Kenia, Arzobispo Charles Daniel Balvo, enfatizó que si bien la Iglesia no aprueba la conducta homosexual, reconoce y respeta la dignidad individual de todas las personas. Ante la escalada de denuncias sobre violencia contra personas homosexuales en algunas regiones de África, el arzobispo señaló que los “homosexuales deberían ser defendidos frente a violaciones de su dignidad y sus derechos humanos; son seres humanos como cualquiera de nosotros“. En Brasil, la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de San Pablo, un grupo integrado por laicos y miembros del clero, repudió enérgicamente el número alarmante de ataques contra minorías sexuales y de género denunciados en el país.

Otros se han manifestado en contra de las leyes que criminalizan actos sexuales. El cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Mumbai, ha criticado abiertamente la ley contra la sodomía. Luego de que el Tribunal Supremo de dicho país restableciera la ley, el arzobispo señaló que la Iglesia “se opone a la legalización del matrimonio gay, pero enseña que los homosexuales tienen la misma dignidad que cualquier otro ser humano, y condena cualquier forma de discriminación injusta, hostigamiento o abuso”. Según el arzobispo, esto incluye la criminalización de las relaciones sexuales practicadas con consentimiento entre personas del mismo sexo, ya que la Iglesia “nunca ha considerado que las personas homosexuales sean criminales”.

El obispo Gabriel Malzaire de Roseau, de Dominica, y el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, han expresado comentarios similares sobre la criminalización de la sodomía en Dominica y Uganda, respectivamente. Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia y Ghana han instado este año a los católicos a ponerse del lado de los vulnerables ante las leyes draconianas que están siendo sancionadas en el continente africano.

Numerosas comunidades católicas también han acogido a minorías sexuales y de género, generado así un espacio seguro para ellas en la Iglesia y en la sociedad en general. En Estados Unidos, por ejemplo, una encuesta extraoficial llevada a cabo por organizaciones católicas determinó que hay más de 200 parroquias en el país donde las personas gay son bienvenidas. Curas estadounidenses han observado la creciente aceptación de personas que se identifican como lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (que a menudo se agrupan colectivamente bajo la sigla LGBT), especialmente entre los feligreses más jóvenes.

Incluso líderes eclesiásticos que se han manifestado públicamente en contra de las relaciones entre personas del mismo sexo por razones morales han llamado al respeto y la compasión hacia las personas LGBT. En Nueva York, el cardenal Timothy Dolan consideró positiva la decisión de permitir que grupos de personas LGBT marcharan durante el desfile de San Patricio en la Ciudad de Nueva York. El cardenal Dolan, que se ha opuesto públicamente al matrimonio entre personas del mismo sexo, participará en el desfile del próximo año en calidad de Gran Mariscal.

También en Europa se han observado tendencias similares. Este año, las conferencias episcopales en Alemania y Suiza publicaron informes sobre las creencias y prácticas de feligreses. Los informes se elaboraron sobre la base de extensas encuestas en parroquias de Alemania y Suiza, y a modo de preparación para el Sínodo de Obispos sobre la Familia. En ambos casos, los feligreses manifestaron un apoyo considerable a los homosexuales. El Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, expresó que la Iglesia “no siempre ha adoptado el tono correcto” respecto de los homosexuales, y promovió un enfoque de mayor apertura.

Manteniendo la coherencia

El significado y el alcance de la discriminación injusta en contra de personas homosexuales aún es objeto de debate en círculos católicos. Sin embargo, las enseñanzas que imparte la Iglesia sugieren que, como mínimo, esto incluye la necesidad de abstenerse de ejercer la violencia contra personas por su orientación sexual o expresión de género, percibidas o reales, y de condenar dicha violencia. Tal como lo han señalado líderes católicos, esto incluye la criminalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos.

En 1986, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger escribió: “Es deplorable que las personas homosexuales hayan sido y sean objeto de actos maliciosos de violencia, tanto en las palabras como en los hechos. Ese tratamiento merece la condena de los pastores de la Iglesia, en cualquier lugar donde se manifieste”. Las enseñanzas posteriores de conferencias episcopales locales, incluso una carta de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, reiteraron este mensaje de repudio a la violencia.

Si bien este mensaje no constituye una enseñanza oficial, también la Santa Sede se ha opuesto públicamente a la aplicación injusta de sanciones penales a personas homosexuales. En 2008, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el representante del Vaticano declaró públicamente que el Vaticano “sigue defendiendo la idea de que se deben evitar todos los signos de discriminación injusta hacia personas homosexuales e insta a los Estados a eliminar las sanciones penales contra estas personas. Los gobiernos deben eliminar las sanciones penales injustas”.

Si bien en la declaración no se proporcionaron ejemplos de cuáles serían estas sanciones penales injustas, el vocero del Vaticano señaló que incluyen “no sólo la pena de muerte, sino toda la legislación penal que implique violencia o discriminación respecto de los homosexuales”. En un evento paralelo de las Naciones Unidas realizado en Nueva York en 2009, la Santa Sede reiteró su oposición a todas las formas de violencia y discriminación injusta contra personas homosexuales, incluida la legislación penal discriminatoria que menoscaba la dignidad inherente de la persona humana.

Fracasos de la Iglesia

A pesar de estos ejemplos positivos, muchas comunidades y líderes católicos han ignorado o aparentemente contradicho la posición de la Iglesia respecto de las minorías sexuales y de género. En lugar de defender las enseñanzas de la Iglesia sobre ética sexual y, al mismo tiempo, condenar la violencia y promover el respeto por la dignidad humana, muchos han guardado silencio ante terribles atrocidades cometidas contra minorías vulnerables.

En Camerún, por ejemplo, organizaciones de derechos humanos informaron en reiteradas oportunidades sobre casos de ciudadanos que son detenidos y perseguidos penalmente simplemente por “ser homosexuales“, lo cual supuestamente se deduce del modo en que se visten, su gesticulación o sus gustos personales. Organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las minorías sexuales y de género son objeto de espantosos ataques. El año pasado, un reconocido defensor de derechos humanos, Eric Lembembe, fue torturado y asesinado brutalmente.

El arzobispo Samuel Kléda de Camerún no sólo no ha denunciado estos tipos de actos deplorables, sino que además ha contribuido activamente a un clima de hostilidad hacia las minorías sexuales y de género. En febrero de 2013, el arzobispo Kléda se sumó a un grupo católico de profesionales del derecho para apoyar públicamente la criminalización de la homosexualidad propuesta por el gobierno. En un panel de debate con juristas, el arzobispo citó el pasaje de Levítico 20:13 que insta a aplicar la pena de muerte para las relaciones sexuales entre dos hombres. El Código Penal de Camerún ya dispone que la persona que mantenga “relaciones sexuales con otra persona del mismo sexo” puede enfrentar una pena de prisión de hasta cinco años.

Desde 2006 los políticos en Nigeria han debatido una serie de medidas legislativas que criminalizarían el matrimonio entre personas del mismo sexo, aplicarían penas severas a parejas del mismo sexo e incluso penalizarían la participación en un grupo que promueva los derechos de minorías sexuales y de género. Este año, en una carta enviada al presidente Goodluck Jonathan en representación de la Iglesia Católica de Nigeria, miembros del clero de ese país reivindicaron como “valiente y sabia” una nueva ley que prevé fuertes sanciones penales para las exhibiciones públicas de afecto entre personas del mismo sexo. Los líderes eclesiásticos de Nigeria no han realizado ningún esfuerzo por condenar los ataques violentos contra minorías sexuales y de género ocurridos luego de que la ley fuera sancionada este año.

En Uganda, la Iglesia católica ha vacilado en su posición con respecto a un proyecto legislativo similar. En diciembre de 2009, el arzobispo Cyprian Lwanga se opuso al Proyecto de Ley contra la Homosexualidad, que inicialmente proponía sancionar actos sexuales entre personas del mismo sexo con la pena de muerte. El arzobispo Lwanga manifestó que el proyecto “era incompatible con los valores cristianos” como “el respeto, las compasión y la sensibilidad“. En ese momento la Santa Sede también condenó el proyecto por considerar que constituía una discriminación injusta. Sin embargo, en junio de 2012, una coalición de iglesias anglicanas, católicas y ortodoxas pidió al parlamento de Uganda que agilizara el proceso de sanción de una de las versiones preliminares del proyecto de ley.

La ley de Uganda fue aprobada a principios de 2014. Esta incluía disposiciones que establecían sanciones más rigurosas para personas que participaran en actos homosexuales, incluso la prisión perpetua. La ley también penalizaba delitos relacionados como la promoción de la homosexualidad y la “tentativa a cometer actos de homosexualidad”. Organizaciones de derechos humanos informaron un aumento en los casos de desalojos, violencia y discriminación contra minorías sexuales y de género a partir de la aprobación de la ley.

En lugar de condenar estos ataques, varios obispos de Uganda apoyaron de manera categórica la ley durante las homilías pronunciadas en Pascuas. Algunos prácticamente avalaron de forma tácita o, al menos parecieron justificar, los actos de violencia. Más recientemente, el Arzobispo Lwanga publicó un manuscrito en el cual subrayó la necesidad de respetar y proteger a las personas homosexuales. No obstante, hasta este momento, la Iglesia de Uganda en general no ha adoptado medidas significativas para condenar los abusos de los cuales son las objeto minorías sexuales y de género. Si bien la ley de 2014 fue derogada por el Tribunal Constitucional de Uganda en agosto, legisladores de Uganda presentaron un proyecto de ley similar, que pretenden aprobar antes de fin de año.

En el Caribe, el arzobispo de Kingston, Jamaica, Charles Dufour, también se ha rehusado a repudiar tanto la violencia endémica que enfrentan allí minorías sexuales y de género, como la criminalización por parte del gobierno de ese país de actos sexuales privados practicados con consentimiento entre adultos. En los últimos años, organizaciones de derechos humanos, la Organización de los Estados Americanos, el Departamento de Estado de los Estados Unidos y otros gobiernos y organizaciones han criticado estos casos de violencia. Abundan los casos de miembros de minorías sexuales y de género que son víctimas de golpizas, brutalidad policial, tortura y homicidio.

Al igual que en otras partes del Caribe, algunos grupos locales cuestionan las leyes de Jamaica contra la sodomía. Cuando fue interrogado por activistas que le pidieron que aclarara cuál era la postura de la Iglesia católica con respecto a la criminalización de actos realizados con consentimiento entre parejas del mismo sexo, el arzobispo Dufour indicó que no “sentía la necesidad de efectuar ninguna declaración en particular” sobre el debate en Jamaica. No obstante, el arzobispo Dufour sí alertó sobre el vilipendio y la persecución de grupos religiosos que se oponen a reconocer los derechos de las minorías sexuales y de género. Estas declaraciones son profundamente desalentadoras. El arzobispo Dufour y otros líderes de la Iglesia de Jamaica han desaprovechado una oportunidad importante para poner en práctica la postura de la Santa Sede.

Las declaraciones y acciones de los líderes eclesiásticos tienen un profundo impacto sobre el entorno social en el cual viven las personas que pertenecen a minorías sexuales y de género. Los líderes eclesiásticos deben distinguir entre la condena moral de determinados actos y relaciones, y la aprobación, de manera implícita o explícita, de la violencia y la persecución. De lo contrario, no sólo se oponen a las enseñanzas de la Iglesia, sino que contribuyen a un clima de hostilidad que pone en peligro vidas humanas. El año próximo, el Sínodo de Obispos seguirá analizando las prácticas de la pastoral familiar de la Iglesia. Mientras los líderes eclesiásticos continúan debatiendo sobre la moralidad de las uniones de personas del mismo sexo y acerca de si los homosexuales deben ser acogidos en la Iglesia, también harían bien en condenar, de manera clara y categórica, la violencia que enfrentan minorías sexuales y de género en comunidades alrededor del mundo.

Celso Perez es becario Gruber en Human Rights Watch. Se graduó en derecho (J.D.) en Yale Law School y obtuvo una maestría (M.A.) y una licenciatura (B.A.) en ética teológica en Boston College.

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Buscan abordar derechos LGBT en cumbre africana en EE.UU

Viernes, 1 de agosto de 2014

malawi-gay-rightsOrganizaciones de derechos humanos pidieron al presidente Obama que garantice el trato del asunto de la discriminación contra homosexuales en África en la cumbre de la semana próxima en Washington con más de 40 líderes africanos.

Activistas defensores de los derechos humanos y de homosexuales pidieron el martes al presidente Barack Obama que garantice que el asunto de la discriminación contra homosexuales en África esté en la agenda de la cumbre de la semana próxima en Washington con más de 40 líderes africanos.

Human Rights Campaign, una organización nacional por los derechos de homosexuales, y Human Rights First, que intercede por una postura estadounidense enérgica respecto a los derechos humanos en el exterior, emitieron un comunicado retratando la cumbre como una oportunidad única para promover la igualdad para las personas LGBT africanas.

Según los dos grupos, 37 naciones africanas con más de 800 millones de residentes tienen leyes que criminalizan las relaciones entre personas de este colectivo, y han sido invitados líderes de 32 de esas naciones a la cumbre que se realizará del 4 al 6 de agosto.

Entre los invitados están los presidentes Yoweri Museveni, de Uganda, y Goodluck Jonathan, de Nigeria, quienes firmaron al inicio de este año duras leyes contra los homosexuales.

En respuesta a la ley de Uganda —la cual intensificó las sanciones contra las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y posibilita la sentencia de cadena perpetua para violadores-, Estados Unidos impuso prohibición de otorgamiento de visa a algunos funcionarios ugandeses y retuvo o reasignó fondos destinados a instituciones involucradas en abusos a los derechos humanos.

Shawn Gaylord, asesor de Human Rights First sobre derechos de LGBT, expresó apoyo a estas iniciativas y pidió al gobierno de Obama que realice una revisión diplomática completa a la política estadounidense en Nigeria.

“Creemos que Estados Unidos puede hacer más tanto en Nigeria como en Uganda para garantizar que no se otorguen fondos estadounidenses a ninguna institución o grupo que esté abusando de los derechos humanos, incluyendo discriminar activamente a la comunidad LGBT”, dijo en un correo electrónico.

Vía SentidoG

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Alerta sobre “cacería” de homosexuales en Nigeria

Sábado, 10 de mayo de 2014

124943_pngbase64eeb7ed4290656355_principal3011-Nigeriano-05La Policía de Bauchi aceptó tener en su poder una lista de sospechosos de tener una “orientación sexual minoritaria”, los mismos que están siendo vigilados y usados para “descubrir” a sus víctimas.

Amnistía Internacional advierte sobre una “cacería” de homosexuales en Nigeria, el país más poblado de África y más dividido por sus creencias religiosas. Amnistía Internacional informa de que el gobierno nigeriano lleva a cabo una “cacería de homosexuales”, misma que ha derivado en arrestos de gays en cuatro de las 36 provincias de ese país africano.

Para la organización internacional, esta persecución es producto de la ley que criminaliza las asociaciones LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans), sus reuniones, así como el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Amnistía Internacional advierte de que Nigeria vive en un ambiente de “irrespeto” a los derechos humanos, con esta ley similar a la que rigió al país durante las dictaduras, hasta 1999.

Por su parte, activistas LGBT dijeron temer una mayor persecución contra miembros de su colectivo, pues la nueva ley da herramientas para que la Policía, notablemente corrupta, lleve a cabo arrestos arbitrarios y tenga mayor campo de acción para sobornar a los gays.

“Con una simple firma, el presidente (Goodluck) Jonathan (en la fotografía) ha convertido a Nigeria en una de las sociedades más intolerantes del mundo”, dice un comunicado de Amnistía Internacional emitido desde Londres, a través del que exigen la derogación de la ley que “prohíbe la homosexualidad en Nigeria.

Y es que este martes, The Associated Press reportó que desde Navidad, han sido arrestado 38 homosexuales en la provincia norteña de Bauchi. Otras 10 personas fueron detenidas este lunes en cuatro provincias sureñas, según Amnistía Internacional.

Así mismo, se informa que la Policía de Bauchi aceptó tener en su poder una lista de sospechosos de tener una “orientación sexual minoritaria”, mismos que están siendo vigilados y usados para “descubrir” a sus víctimas.

El presidente de Nigeria promulgó una ley que prohíbe las asociaciones homosexuales y señala penas de 14 años en prisión por casarse. Esto a pesar de las críticas de la comunidad internacional; muchos creen que el presidente Goodluck Jonathan utiliza la condena hacia los homosexuales con fines políticos, en un país profundamente dividido por las religiones y grupos tribales, quienes llegan a protagonizar enfrentamientos a muerte.

Nigeria es el país más poblado de África; de sus 160 millones de habitantes, la mitad norteña es musulmán, mientras que la mitad del sur profesa el cristianismo, todos coinciden en condenar la homosexualidad.

Fuente SDP noticias

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Imagina que debes huir de tu país porque amas a alguien.

Sábado, 12 de abril de 2014

381-imagina-que-debes-huir-de-tu-pais-porque-amas-a-alguienEn 11 países de Oriente Medio y Norte de África la homosexualidad puede acarrear largas penas de prisión. En Mauritania, Sudán, Arabia Saudita, Yemen y el 
sur de Somalia la homosexualidad conlleva pena de muerte. Los activistas LGTBI son perseguidos policialmente y represaliados; muchos de ellos, forzados al exilio. Es probable que un porcentaje de los subsaharianos que vemos tratando de saltar la valla de Melilla proceda de la persecución homófoba, de la búsqueda desesperada de salvar su vida.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, es el promotor de una ley que prohíbe siquiera nombrar la realidad LGTB. Goodluck Jonathan, presidente de Nigeria, aprobó este año una ley que criminaliza cualquier expresión pública de afecto entre personas del mismo sexo. El presidente ugandés Yoweri Museveni auspicia con leyes la persecución mortal a homosexuales, bisexuales y transexuales en su país. Son solo algunos ejemplos de la homofobia de Estado.

Imagina que tienes que huir de tu país. Que debes salir rápido de allí porque tu integridad física y hasta tu vida están en peligro. Imagina que tienes que dejar todo atrás: una casa, tus libros, tu ropa, los objetos queridos. Imagina que debes renunciar a un trabajo necesario, a un proyecto en el que te esforzaste, a una ciudad a la que perteneces. Imagina que apenas tienes tiempo de decir adiós a tus amigos, que debes dejar atrás a tus hermanos, que quizá te despidas para siempre de tus padres.

Imagina que todo lo anterior te sucede porque amas a alguien.

Que te acosan, que te hostigan, que te persiguen solo porque te has enamorado. Que tu huida no es sino un eslabón más de la cadena con la que han atado tu vida; el trágico eslabón que te libera, sin embargo, de una infancia de soledad, de una adolescencia de desprecios, de una juventud de insultos y amenazas. Imagina que hasta tus amigos te dieron la espalda muchas veces, que hasta tus hermanos y tus padres han llegado a participar de tu persecución, que su ignorancia y su miedo se convirtieron en rabia y te condenaron y apartaron.

Imagina que todo eso sucede porque tu identidad de género no se corresponde con sus expectativas.

Imagina que te ves en la obligación de pedir asilo en otro país porque en el tuyo no está asegurada tu protección. Imagina la carga de terror, de inseguridad, de humillación que arrastras contigo. Es de lo poco que te puedes llevar. Imagina que debes refugiarte en un país que te es extraño y te mira con recelo, un país donde eres extranjero. Imagina que tu vida debe comenzar de nuevo en una ciudad donde no hay viejos amigos ni ese único familiar cómplice que alguna vez tuvo un abrazo para ti. Imagina que debes buscar cualquier trabajo, tienes que sobrevivir.

Imagina que tu país natal es Honduras. Que has tenido que huir de allí porque eras perseguida aunque no hubieras hecho mal a nadie, rechazada aunque eres bondadosa, excluida aunque seas alguien constructivo, vejada hasta el punto de que tu dignidad fue apenas lo único que pudo resistir. Imagina algo que en un pasado ya lejano no habrías podido imaginar para ti: que llegarías a tener el estatus legal de refugiada a causa de la represión sufrida en tu propio país.

Imagina que tu nombre es Alexandra Licona Andino.

Alexandra Licona Andino es hondureña con el estatus legal de refugiada en España a causa de la persecución a la que estaba sometida en su país por razón de su identidad de género. La FELGTB le otorga una mención de honor en sus premios Plumas y Látigos 2014 como reconocimiento a las personas represaliadas por orientación sexual o identidad de género. Personas que son penadas por la sociedad y por la ley de sus países de origen. Que son castigadas. Cuyo castigo acaso comenzó en su casa y en la escuela, continuó en la calle y el lugar de trabajo, llegó hasta el patio de una cárcel. Que ha supuesto burlas, injurias, golpes, palizas, violaciones. Que puede suponer muerte. Que supone crimen impune en cualquier esquina o pena de muerte en un tribunal. Que supone suicidio tantas veces.

Es de obligada lectura el exhaustivo e impactante estudio jurídico mundial “Homofobia de Estado”, publicado en mayo de 2013 por la ILGA (Asociación de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales), para hacerse una idea del alcance de la criminalización de la que son víctimas millones de personas por su orientación sexual y su identidad de género.

El estudio de la ILGA reconoce que 2012 y 2013 serán años recordados por el avance de las leyes de matrimonio entre personas del mismo sexo, una cadena de progreso que se ha ido extendiendo de continente en continente, desde Latinoamérica (Argentina, Uruguay, Brasil, México –donde las bodas solo pueden celebrarse en el D.F. pero sus efectos son reconocidos en todo el país-), a Europa (Francia, Reino Unido) y Oceanía (Nueva Zelanda). Aunque en Australia se ha retrocedido y en EE.UU. este progreso solo es posible con muchas dificultades y a base de demandas.

Pero la ILGA recuerda también que “a pesar de este avance tan alentador, poco ha cambiado en la proporción de países que criminalizan los actos sexuales consentidos entre personas adultas del mismo sexo y aquellos que no lo hacen, es decir, respectivamente 76 (aproximadamente un 40% de los estados miembros de Naciones Unidas)”. Los esfuerzos del movimiento LGTBI internacional y de sus aliados (ONG’s, ciertos gobiernos etc.) por cambiar este estado de cosas continúan y continuarán, siendo importante darse cuenta de que en la actualidad el mundo se divide –desde el punto de vista de la legislación- entre “LGTBI-friendly” (amistosa con lo LGTBI) y “LGTBI-unfriendly” (no amistosa con lo LGTBI).

Aunque aún no apoyados en leyes, algunos países de Asia, África y Latinoamérica ven cambios graduales en la igualdad, el respeto y la protección de las personas LGTBI. Sin embargo, en un tercio de los países del mundo, en su mayoría de Oriente Medio y Norte de África (donde el heteropatriarcado religioso considera la homosexualidad como un pecado y una abominación), y en el África subsahariana, aún están penalizadas las relaciones homosexuales consentidas entre adultos, incluso si sus manifestaciones solo se producen en el ámbito privado. Son países en los que la discriminación se extiende al ámbito del empleo, condenando a las personas LGTBI a la exclusión, países donde la incitación al odio es institucional, países donde ese odio se convierte con frecuencia en torturas y crimen, extraoficial y oficial.

En 11 países de Oriente Medio y Norte de África la homosexualidad puede acarrear largas penas de prisión. En Mauritania, Sudán, Arabia Saudita, Yemen y el 
sur de Somalia la homosexualidad conlleva pena de muerte. Los activistas LGTBI son perseguidos policialmente y represaliados; muchos de ellos, forzados al exilio. Un porcentaje de esos subsaharianos que vemos tratando de saltar la valla de Melilla, es probable que proceda de la persecución homófoba, de la búsqueda desesperada de salvar su vida.

Por otra parte, el informe alerta de que “mientras la criminalización es la más sangrante forma de homofobia de Estado, los países que han descriminalizado la homosexualidad en el pasado reciente, como Rusia, están tristemente buscando relegitimar la discriminación basada en la orientación sexual tanto a nivel nacional, mediante leyes contra el activismo LGBTI –definido ridículamente como “propaganda homosexual”- como a nivel internacional, en nombre de la ‘tradición’”. En países como Rusia, que reconociendo los derechos de las personas LGTBI había avanzado en la protección de los derechos humanos, ese retroceso “convierte a las minorías sexuales en vulnerables a la extorsión, la explotación y otras formas de abuso, tanto a manos del Estado como de otros agentes no estatales”. Son abusos que llegan a manifestarse en agresiones físicas e incluso en asesinatos.

La FELGTB condena con sus premios Látigo la labor de los presidentes que el pasado año más han hecho retroceder los derechos humanos de las personas LGTB: Vladimir Putin, promotor de la ley que prohíbe siquiera nombrar la realidad LGTB; Goodluck Jonathan, presidente de Nigeria, que aprobó este año una ley que criminaliza cualquier expresión pública de afecto entre personas del mismo sexo; y el presidente ugandés Yoweri Museveni, quien auspicia con leyes la persecución mortal a homosexuales, bisexuales y transexuales en su país.

Con sus premios Pluma, sin embargo, la FELGT reconoce la labor de la eurodiputada Ulrike Lunacek, copresidenta del Intergrupo LGBT e impulsora del informe “Homofobia y discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género”, aprobado recientemente por el Parlamento Europeo, así como el trabajo de las personas que hicieron posible el reconocimiento en España del Matrimonio Igualitario y de la Ley de Identidad de Género, los activistas Pedro Zerolo, Beatriz Gimeno y Antonio Poveda, y el ex presidente José Luis Zapatero.

Emociona especialmente la mención de honor a Alexandra Licona Andino. Porque en el suyo va implícita una mención sin nombre de todas aquellas personas que en tantos rincones del mundo sufren violencia y persecución por su orientación sexual o su identidad de género. Todas aquellas personas a las que tenemos el deber de ayudar, de proteger, de refugiar. Solo porque su identidad no responde a las expectativas de otros. Solo porque aman.

Fuente El Diario

Foto InOutPost

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El primer ministro de Bélgica denuncia la homofobia ante los dirigentes africanos en la IV Cumbre Unión Europea-África.

Martes, 8 de abril de 2014

PS party President Di Rupo addresses a news conference in BrusselsDe nuevo Bélgica vuelve a protagonizar positivamente la actualidad en temas LGTB. El primer ministro de ese país, Elio Di Rupo, aprovechó su discurso del pasado miércoles ante la IV Cumbre Unión Europea-África para defender los derechos de las personas LGTB y denunciar su discriminación.

Bélgica fue el segundo país del mundo en aprobar el matrimonio igualitario y es de los pocos con un jefe de gobierno abiertamente gay. Se trata de Elio Di Rupo, cuya homosexualidad es conocida desde 1996, lo que no le ha impedido ser dirigente del Partido Socialista (francófono), presidente de la región valona, alcalde de Mons y finalmente primer ministro belga. Di Rupo no duda además en aprovechar las tribunas que se le ofrecen para defender los derechos LGTB, como hizo por ejemplo en 2012 ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Y lo hace incluso en foros hostiles. Es el caso de la IV Cumbre Unión Europea-África, en presencia de los presidentes de países con legislaciones homófobas que han sido tristemente noticia en tiempos recientes. Estaban por ejemplo el presidente de Uganda Yoweri Museveni, que ha firmado una ley que condena la homosexualidad a cadena perpetua y a delatarlas; o también Goodluck Jonathan, de Nigeria, donde está en vigor otra ley que castiga cualquier actividad relacionada con la realidad homosexual.

En ese marco, no precisamente receptivo, Elio Di Rupo pronunció un discurso en el que recordó las persecuciones y genocidios de la historia europea y africana: “En nuestros dos continentes ha habido los horrores del genocidio, de la depuración étnica. Pienso en la Shoah, evidentemente. Y al genocidio ruandés. Pienso también en la guerra de los Balcanes y a lo que puede que se esté produciendo ahora en el Sahel. No podemos tolerar en ningún lugar que algunos se vean privados de sus derechos y perseguidos por sus orígenes, su orientación sexual, su religión o sus convicciones (…) Aún hay demasiados hombres y mujeres en el mundo que tienen que luchar por su dignidad y sus libertades. Demasiadas minorías son despreciadas, demasiados derechos quedan negados”.

En cuanto a la declaración final de la cumbre, la homofobia ha sido uno de los factores que ha llevado a que resulte bastante descafeinada. Por parte europea se intentó hacer una referencia vaga al  respeto “de la igualdad de los sexos y de los grupos más vulnerables, incluyendo a quienes pertenecen a las minorías”, de acuerdo a un borrador del que France Press obtuvo una copia. Pero ni eso fue admitido, quedando en la redacción final un compromiso para “combatir todas las formas de discriminación, de racismo, de xenofobia y todos los actos de intolerancia en los dos continentes”.

En este contexto, la figura de Elio Di Rupo se suma a la del candidato a la presidencia de la Comisión Europea, Martin Schulz, en la defensa de los derechos LGTB ante líderes de países con leyes homófobas. Una postura que hubiera sido deseable que estuviera presente en más dirigentes. En este sentido, y aunque no nos sorprenda, no está de más señalar que Mariano Rajoy en sus declaraciones sobre la cumbre no hizo mención alguna a la realidad de las personas LGTB en África.

Fuente Dosmanzanas

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José Luis Rodríguez Zapatero, Premio Pluma 2014 por su trabajo a favor de la igualdad legal

Sábado, 5 de abril de 2014

zapatero-14marokDiscurso íntegro de Zapatero en el Congreso por la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB, celebrará el próximo 24 de abril, a las 18’30 horas, en la Sala Clamores, la entrega de los Premios Plumas y Látigos 2014, que reconocen la labor de quienes luchan contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, y que penalizan a quienes la fomentan.

Este año, los galardones recaen sobre los artífices del reconocimiento del Matrimonio Igualitario en España y la Ley de identidad de género: el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero y los expresidentes de la FELGTB, Pedro Zerolo, Beatriz Gimeno y Antonio Poveda.

https://www.youtube.com/watch?v=iJC_5DhkwgQ

Asimismo, se reconoce con el Premio Pluma Institucional la labor de la eurodiputada Ulrike Lunacek, copresidenta del Intergrupo LGBT e impulsora del informe “Homofobia y discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género” aprobado recientemente por el Parlamento Europeo.

La Pluma Mediática es concedida en esta ocasión a la escritora y periodista Ruth Toledano por sus artículos a favor de la igualdad.

Asimismo se le otorgará una mención especial a Alexandra Licona Andino, hondureña con el estatus legal de refugiada por la persecución a la que estaba sometida en su país por razón de su identidad de género, como reconocimiento a las personas represaliadas por orientación sexual o identidad de género.

Por último, los premios Látigos condenan la labor de los presidentes que el pasado año más han hecho retroceder los derechos humanos de las personas LGTB: Vladimir Putin, promotor de la ley que prohíbe siquiera nombrar la realidad LGTB; Goodluck Jonathan, presidente de Nigeria, que aprobó este año una ley que criminaliza cualquier expresión pública de afecto entre personas del mismo sexo; y al presidente ugandés Yoweri Museveni, quien auspicia con leyes la persecución mortal a homosexuales, bisexuales y transexuales en su país.

En el acto participarán Alejandro Martínez y los actores de la obra “Orgullo, El Musical”, y el cantautor transfeminista Viruta FTM.

SPAIN-HOMOSEXUALITY-LAW-53

La entrada, 5 euros, supondrá una aportación para los programas educativos, de prevención del VIH y en defensa de los Derechos Humanos LGTB que realiza la FELGTB.

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Lo que hay que oir… ‘El sexo gay conduce a los hombres a usar pañales y padecer cáncer de recto’

Miércoles, 26 de marzo de 2014

1524735_663102417074878_877964633_nIncreíble pero cierto el razonamiento de un periodista nigeriano que advierte que los hombres adultos gays llevan ‘pañales’ y sufren graves enfermedades. Puestos a hacer reflexiones surrealistas y absurdas, el ministro de Asuntos Exteriores de Nigeria, Aminu Wali, justificaba ante las Naciones Unidas que la reciente aprobación de la legislación contra la homosexualidad en el país se ha creado para ‘proteger a la población LGBT de la violencia de las masas’ aunque, para ello, se enfrenten a penas de 14 años de cárcel. La prensa cercana al Gobierno también cierra filas en torno a su Gobierno llegando aún más lejos alertando a los padres de los “peligros” de la conducta homosexual y la necesidad de proteger a sus hijos citando como ‘hábitos comunes’ de los gays reclutar jovencitos para sus prácticas de sodomización’. Por supuesto, ni se nombra la moda nigeriana de sacar de la cama a jóvenes gays para apalearlos.

Sin citar fuentes médicas y sin ningún rigor científico, el columnista Benedict Hart publica en el diario Vanguard: “Los expertos médicos han confirmado que debido al coito anal, una práctica homosexual frecuente, los músculos del esfínter tienden a estirarse mucho y a debilitar el ano dando lugar a graves problemas digestivos, estreñimiento, irregularidades del tracto intestinal y, en última instancia, cáncer de recto. Unas afirmaciones que nos dejan sin aliento ya que decir semejantes burradas en un medio lo único que puede provocar es que las personas salgan a la calle predispuestas a odiar y a machar a todo lo que tenga que ver con la homosexualidad.

El columnista se despacha a gusto en su artículo titulado Protección de los niños del flagelo de la homosexualidad demostrando que las teorías más descabelladas y absurdas son válidas con tal de defender la draconiana nueva ley anti gay de su Gobierno. Afirma que la gente gay no sólo está expuesta a graves peligros ‘espirituales’ sino también fatales para la salud: ‘Muchos hombres homosexuales adultos tienen que usar pañales provocados por sus prácticas insanas’, afirma Hart. Primera noticia que tenemos de un adulto varón que use pañales a menos que tenga alguna enfermedad relacionada con la demencia senil.

El columnista apoya sus estrambóticas teorías citando la Biblia y psicólogos, que se saca de la manga, asegurando que los padres deben ser responsables de la conducta homosexual de sus hijos: ‘A menudo los gays están dotados de las artes para atraer a la gente’, añade Hart.

No podemos olvidar que el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, fue muy criticado internacionalmente por la firma del proyecto de ley que prohíbe tanto el matrimonio igualitario como el sexo adulto gay consentido y la pertenencia a grupos de derechos de los homosexuales. “Más allá incluso prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo, esta ley limita peligrosamente la libertad de reunión y de expresión para todos los nigerianos“, dijo el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry.

Está claro que a Benedict Hart habrá que sumarlo a la lista de la LGBTfobia junto a Scott Lively, el instigador de las leyes anti gays en África y Rusia.

Fuente Ragap

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La Iglesia Anglicana Nigeriana obliga a abjurar de ser gay o bisexual.

Martes, 4 de marzo de 2014

synod Charge 3 2013Leemos en Ragap:

Aquellos que quieran tener cualquier cargo de responsabilidad en el seno del anglicanismo en Nigeria tienen que hacer un juramento ante Dios de que no son gays, ni bisexuales y deben comprometerse a no tener relaciones sexuales con nadie de su mismo sexo. Los obispos africanos de esta confesión mantienen sus posturas más combativas en apoyo a la persecución legal a la homosexualidad pese a que Justin Welby, el arzobispo de Canterbury, abandere el compromiso de luchar contra la homofobia. La tensión es tan grande que planea la sombra de un cisma. De momento, los obispos africanos ya han amenazado con la secesión.

Desempeñar cualquier función en el escalafón de la Iglesia Anglicana Nigeriana requiere comprometerse públicamente recitando el siguiente juramento: “Declaro ante Dios y su Iglesia que nunca he sido homosexual / bisexual o me arrepiento de ser homosexual / bisexual y me comprometo que no voy a disfrutar de la práctica de la homosexualidad / bisexualidad”. Esta normativa es de obligado cumplimiento tanto a los miembros laicos, como del clero y para los trabajadores del obispado.

Es más, el incumplimiento de esta promesa conlleva el castigo divino eterno: “Si después de este juramento con el que me involucro, realizo prácticas homosexuales o bisexuales en contra de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras que figuran en la Biblia que caiga sobre mí toda la ira de Dios y me someteré voluntariamente a la disciplina canónica como consagra la constitución de la Iglesia de Nigeria. Que Dios me ayude“, concluye la cita.

Según la Agencia de Noticias de Nigeria, hace unos días tomaron posesión de sus cargos los nuevos miembros del Consejo de la Iglesia Parroquial de Saint Matthews en Maitama, Abuja y tuvieron que comprometerse públicamente con este juramento ante los miembros de la comunidad.

El Vicario de la Iglesia Anglicana en Nigeria, Ben Idume, justifica este formulismo ya que considera que ‘los homosexuales necesitan ayuda y asesoramiento pero no se les debe permitir que ocupen cargos dentro de nuestra comunidad’.

Uno de los que realizaron el juramento es Lucky Erhaikhuemen, de 43 años, director de la vicaría en Abuja, asegura que hace dos décadas este formulismo no tendría importancia en el seno de la Iglesia de Nigeria pero que ‘ahora es necesaria’. Para Erhaikhuemen: “El juramento es una guía que advierte a quienes ocupan posiciones de liderazgo en la Iglesia que deben defender las enseñanzas de las Escrituras y señalar la parte piadosa a las generaciones más jóvenes, ha asegurado. Condenar al ostracismo a un grupo social, no nos parece la manera más piadosa de actuar por parte de una institución, máxime cuando ésta es religiosa.

“Con lo que está sucediendo en los países occidentales y las iglesias allí, hay una gran cantidad de una presión sobre los líderes y miembros de iglesias para comprometer las enseñanzas de la iglesia,” añadió Erhaikhuemen.

Como os contamos en RAGAP, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, aprobó recientemente leyes draconianas que prohíben todas las formas de expresión y apoyo a la comunidad LGBTI, la persecución a los matrimonios del mismo sexo e incluso cárcel para aquellos que tuvieran conocimiento de personas que son gays y lo ocultaran. Pero en Inglaterra tampoco se lo ponen difícil a las parejas gays en el seno de la Iglesia Anglicana porque aquellas que quieran una bendición tienen que discutir sobre sexualidad con el cura.

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Condena de por vida para los homosexuales de África.

Martes, 18 de febrero de 2014

1392580632_115937_1392581067_noticia_normalRetrato de un joven homosexual ugandés. / DESRUS BENEDICTE (CORDON PRESS)

Leemos en El País:

El joven Mbede, muerto en enero, fue encarceldo por declararse por sms

Caza al homosexual

El mensaje de móvil decía lo siguiente: “Estoy muy enamorado de ti”. Salió del teléfono de Roger Jean Claude Mbede, joven camerunés muerto el pasado 10 de enero, a la edad de 34 años. El receptor del sms era un amigo al que conoció a finales de 2010, mientras cursaba un máster en filosofía de la educación en la Universidad de Centroáfrica, en Yaundé, capital de Camerún. El individuo del que Roger se había enamorado trabajaba en la administración de la Presidencia de la república, ocupada desde hace más de 30 años por Paul Biya. El 2 de marzo de 2011, este joven telefoneó a Mbede para invitarle a su casa tras llegar a su buzón telefónico la declaración de amor. Allí aguardaban al invitado por sorpresa dos policías en lo que, según llegó a concluir Mbede posteriormente, era una emboscada orquestada por su anfitrión y supuesto amigo. Siete días después entraba en la prisión de Kondengui con una condena de tres años y un estigma que le llevarían a la muerte: era homosexual.

“Sus últimos días fueron un infierno”, admite en un intercambio de correos uno de los abogados de Mbede, el también camerunés Michel Togué, acosado y amenazado en su tierra por defender en los tribunales a un homosexual —se ha visto incluso obligado a enviar fuera del país a su familia. “La mediatización de su caso le ha expuesto a la homofobia de la sociedad camerunesa y de su familia”, continúa el letrado que junto a Alice Nkom y Saskia Ditisheim trataron de sacar del penal al joven camerunés. Ni los suyos pudieron resistirse a condenar a Mbede por su orientación sexual. “Le veían como un servidor del diablo”, señala Togué. Y por eso, como apuntan activistas que han seguido el caso hasta el triste final, le dejaron morir muy enfermo en su localidad natal, Ngoumou, cerca de Yaundé.

Pero no siempre fue así. “Antes de que se revelase que era homosexual”, recuerda Togué, “Roger tenía una vida normal con su entorno, pero tras su condena, esa armonía se convirtió en una discriminación salvaje y una estigmatización total”.

Mbede no es un caso excepcional, aunque por llegar su pena al Tribunal Supremo de Camerún se convirtiera en un símbolo, un ejemplo del maltrato, sentencia y marginalización de los homosexuales en ese país, que ha traspasado fronteras. La muerte de Mbede coincide con la reciente aprobación en dos países africanos de leyes que encierran a los gais entre rejas por serlo, mostrarlo o unirse en pareja; dos polémicas normas que persiguen a cualquiera que anime la homosexualidad —se haga como se haga eso— o participe en organizaciones o forme parte de clubes gais.

Primero llegó Uganda, en diciembre, con el visto bueno parlamentario de un paquete legislativo que prevé incluso la cadena perpetua por actos homosexuales. El presidente ugandés, Yoweri Museveni, bien por la fuerte presión internacional —azotada por organizaciones como Amnistía Internacional y Human Rights Watch— o bien porque no aceptaba alguna coma del texto, se negó a firmarlo en primera instancia y la ley está por el momento bloqueada. Un portavoz de Museveni admitió no obstante a la agencia de noticias AFP que el mandatario mantenía que los homosexuales están enfermos, pero que no por eso había que matarles o condenarles de por vida.

Eso habrá que verlo porque el pasado viernes, el presidente ugandés comunicó a miembros de su partido, el Movimiento de Resistencia Nacional, que firmará. Y lo hará avalado por el trabajo presentado por un grupo de científicos convocados por el Ministerio de Sanidad para resolver el siguiente dilema: el homosexual nace o se hace. La conclusión a la que han llegado apunta a que no existe “responsabilidad genética” en la homosexualidad, esto es, que no es una enfermedad, sino un comportamiento “anormal” que surge en la vida. Y visto así, hay que regularlo, han aconsejado a Museveni sus expertos.

“La homosexualidad”, le comunicó al presidente el asesor científico Richard Tushemereirwe, según recoge Reuters, “tiene consecuencias serias para la salud pública y, por lo tanto, no debe ser tolerada”.

Nigeria impone penas de hasta 14 años por uniones entre homosexuales

Screen-shot-2013-12-15-at-7.00.23-PMAsesinato por linchamiento de dos homosexuales en Nigeria ante la misma policía

Tras Uganda llegó Nigeria a mediados de enero, que si bien evitó la posibilidad de mandar a alguien a prisión a perpetuidad, sí marcó grosso modo dos caminos posibles: 14 años en el penal para los que, siendo del mismo sexo, osen celebrar su unión, y 10 años para aquellos que alienten la homosexualidad, participen en asociaciones gais, actos homosexuales… Aquí no hubo forma de bloquear nada. El presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, firmó la norma —conocida como la ley “Encarcela a los gais”— y en prácticamente 24 horas empezaron los arrestos.

Pero ni la ley viene de nuevas —fue aprobada ya en el Senado en 2011— ni la homofobia pilla por sorpresa a los nigerianos. Según pudo saber la ONG Amnistía Internacional, las autoridades del Estado de Bauchi, uno de los 36 que forman Nigeria, contaban ya con una lista de 168 personas sospechosas de ser homosexuales. Bauchi es, en cualquier caso, uno de los nueve Estados en los que rige la sharía (ley que aplica con rigor los dictados del islam) y juzga por tanto ilegal la homosexualidad —el pasado 17 de enero, la cadena BBC informaba de la condena en este Estado a 20 latigazos a un joven, Mubarak Ibrahim, por haber mantenido relaciones sexuales hace siete años.

El presidente de Uganda firmará una ley que prevé la cadena perpetua

“[Desde la aprobación de la ley] ha habido muchas detenciones, pero también han puesto a muchos en libertad posteriormente”, relata en conversación telefónica Makmid Kamara, investigador para Nigeria de Amnistía, organización que tilda esta norma, como lo ha hecho Naciones Unidas, de “draconiana”.

Los arrestos, sirva de ejemplo Bauchi, no provienen solo de las fuerzas de seguridad del Estado o de la policía de la sharía. “Mucha gente se ha visto forzada a abandonar su casa por los ataques de grupos de ciudadanos”, apunta Kamara. “Hay muchos que se han tenido que ir a dormir con amigos para evitar a los asaltantes”, prosigue. ¿Por qué cebarse ahora contra los homosexuales? “No es nuevo, antes teníamos casos aislados de agresiones, pero ha habido una escalada de la violencia con esta ley”, responde el investigador de Amnistía. Preocupan las agresiones a esta organización, pero también la marginalización a la que los legisladores nigerianos han querido someter al colectivo gay, a los activistas que luchan por sus derechos, a sus organizaciones, a la libre asociación de personas…

¿Qué será, por ejemplo, de las ONG que tratan de prevenir el contagio del VIH y a las que acuden sin duda ciudadanos homosexuales? “Cualquiera puede caer en las manos de esta ley”, advierte Kamara, “y como ejemplo están las tomboys [mujeres con apariencia y comportamientos masculinos]”. También están en la mirilla de las masas que azuzan la homofobia.

Camerún, Nigeria, Uganda, Ghana, Senegal, Gambia… Según las cifras de Amnistía, 38 de los 54 países del continente africano, un 70%, criminalizan la homosexualidad. En algunos, como Mauritania, Somalia o Sudán, ese delito puede llevar a una sentencia de muerte. ¿A qué se debe tan vasto rechazo a la homosexualidad en África? Motivos sociopolíticos hay muchos, pero hay uno que se repite más que otros: la religión.

El 70% de los países africanos consideran un crimen ser homosexual

El think tank estadounidense Pew Research Center trató de analizar en un informe datado el pasado mes de junio la aceptación que la homosexualidad tiene en el mapa del mundo. En bruto, el estudio concluía que allí donde la religión no tenía presencia en la vida de la gente, la homosexualidad contaba con mayor aceptación en la sociedad. También coincidía esta tendencia con aquellos países en los que la hucha anda algo más llena a final de mes. En los que caen del lado del globo más pobre y con una influencia de la religión notable —con excepciones, una cosa lleva a la otra—, pocos creen que la homosexualidad deba ser aceptada.

Las cifras asustan, pero explican: en el África subsahariana, el 98% de los nigerianos consultados, el 96% de los senegaleses, ghaneses y ugandeses, y el 90% de los kenianos consideran que la homosexualidad es inaceptable. Dando la vuelta a los porcentajes, el exiguo visto bueno al colectivo gay resulta escalofriante: dos de cada cien en Nigeria, cuatro de cada cien en Senegal… Tampoco resulta muy diferente en el norte africano arabo-musulmán, y tan solo es algo menos inquietante en el sur, en uno de los países más desarrollados del continente, bandera de la lucha contra el racismo: Sudáfrica. Según el Pew Research Center, el 61% de los preguntados para el estudio rechazan la homosexualidad. Y eso que es legal y su discriminación pasa por ser inconstitucional.

El empuje de la religión, de las religiones, iglesias, confesiones, etc. es también uno de los argumentos que el escritor keniano Binyavanga Wainaina, de 43 años y bien conocido en su país, trae a la charla cuando es preguntado por qué tantos africanos dan la espalda a los gais. Él es homosexual. Lo hizo público en su último cumpleaños, el pasado 18 de enero, en un texto personal y demoledor que ha sacudido el país y el continente bajo el título “Mamá, soy un homosexual”. Wainaina lo escribió como un capítulo perdido de su libro Un día escribiré sobre este lugar. Y lo escribió para afirmar que era gay ahora que sus padres, fallecidos, ya no podían escucharle.

Activistas e intelectuales culpan a la religión de alentar la homofobia

“Lo hice justo el día de mi cumpleaños”, relata en conversación telefónica y a ritmo acelerado el autor keniano, “para provocar una discusión entre los africanos y ver qué pasaba”. Admite que no sabía cómo explicarse, pero que la muerte de un amigo con sida hace ocho meses y las leyes aprobadas en Uganda y Nigeria dieron la puntilla a sus ganas de contarlo. Leer más…

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Se suceden los ataques contra homosexuales en Nigeria por parte de hordas homófobas.

Domingo, 16 de febrero de 2014

Nigeria_gay_sex_video_mobHabíamos recibido un durísimo video en el que se mostraba el asesinato de dos jóvenes sospechosos de ser homosexuales, ante las puertas de la misma comisaría y sin que nadie hiciera nada por impedirlo, ni tan siquiera la policía… No publicamos el video porque las imágenes son atroces pero para quien siga negando lo evidente, colocamos el enlace. Advierto, eso sí, de que son muy, muy duras.

Un grupo de exaltados apalea a los sospechosos de ser gays en la capital de Nigeria

Tras la promulgación por el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, de la ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad en el país africano, no cesan de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB. En un barrio de la capital, Abuja, una horda enfurecida asaltó repetidamente los domicilios de doce homosexuales, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. Días atrás, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Es evidente que la promulgación de la ley y las incendiarias declaraciones públicas de sus partidarios han avivado el clima de homofobia social en Nigeria. Si la nueva legislación ya castiga fuertemente cualquier comportamiento que revele la orientación homosexual, los fanáticos parecen haber decidido actuar, con total impunidad, contra un colectivo repetidamente vilipendiado y totalmente desprotegido. Todo ello con la aquiescencia de líderes religiosos tan relevantes como la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica nigeriana.

Incluso en las regiones del norte musulmán, donde la ley islámica establece la pena de muerte por lapidación para quienes mantengan relaciones homosexuales, las multitudes enfurecidas exigen la ejecución inmediata de quienes son acusados sin siquiera permitir la celebración de un juicio.

La conocida web de información LGTB Gay Star News daba a conocer dos nuevos hechos terribles que dan cuenta de la espantosa situación en que vive la comunidad homosexual en Nigeria.

Salvaje humillación en Port Harcourt

A finales de enero, una multitud arrancaba de su casa a una pareja homosexual en Port Harcourt, una localidad del sur del país de unos dos millones de habitantes. Amenazante, la horda de asaltantes exigía a los dos hombres que repitieran ante ellos lo mismo que estaban practicando en la intimidad de su hogar. Así, fueron obligados a masturbarse mutuamente y después realizar sexo anal, mientras la multitud les rodeaba y abucheaba aumentando la humillación pública a la que eran sometidos. Todo ello fue grabado con los teléfonos móviles y subido a las redes sociales, sin que se sepa el destino final de las víctimas. Gay Star News, que afirma haber visionado totalmente el vídeo, evitó reproducirlo para no aumentar su humillación ni exponerles a mayores peligros.

En declaraciones a la misma web, el activista nigeriano Bisi Alimi culpaba a la nueva ley de otorgar a las masas homófobas el derecho de detener a quienes sospechen que son homosexuales. La corrupción policial hace el resto. “No acuden a la Policía porque saben que la Policía simplemente se dedica a sacar dinero, así que administran el castigo ellos mismos, sin que ningún juez los haya declarado culpables”, afirmaba con contundencia.

Ataques en la capital, Abuja

Los hechos ocurridos en el barrio de Gishiri, situado en la capital nigeriana, parecen confirmar esa afirmación. Gishiri al parecer era conocido por su tolerancia con la comunidad homosexual. Sin embargo, a finales del pasado mes de enero los líderes de esa comunidad fueron avisados de que las fuerzas de la Seguridad del Estado iban a realizar una operación para arrestar y fichar a todos aquellos que fueran sospechosos de ser homosexuales.  Los miembros de la comunidad LGTB decidieron huir para no ser detenidos.

Días después, cuando comprobaron que las fuerzas policiales no actuaban, optaron por regresar, para comprobar que se había despertado un fuerte ambiente de hostilidad hacia ellos, al parecer alimentado por el hermano de un joven homosexual, a quien querían capturar. Durante dos noches, una hora de unos cuarenta hombres asaltó los hogares de doce de los miembros conocidos de la comunidad LGTB, a quienes exigían la entrega del joven. Varios fueron golpeados con palos llenos de clavos, uno de ellos incluso frente a las puertas de la comisaría local, sus hogares fueron arrasados, sus posesiones robadas.

La respuesta policial fue la detención de los homosexuales. Cuatro de ellos fueron conducidos a la cercana comisaría de Mabushi, donde fueron sometidos a un denigrante interrogatorio acerca de su sexualidad. La oficialía de la comisaría de Gishiri daba cuarenta y ocho horas a la comunidad LGTB para que abandonara el barrio “por su propia seguridad”.

Bisi Alimi declaraba al respecto: “Los crecientes ataques y la caza de brujas de las personas LGBTI en Nigeria es consecuencia del silencio de la comunidad internacional. Las personas LGBTI nigerianas viven en constante temor por sus vidas, propiedades y seres queridos. El ataque de Abuja, entre otros, es un efecto directo de la acción deliberada del Estado para criminalizar a una población muy indefensa y vulnerable. Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas, los Estados Unidos, el Gobierno británico, la Unión Europea, la Commonwealth y la Unión Africana para que se posicionen en defensa de las vulnerables personas LGBTI de Nigeria”.

Fuente Dosmanzanas.

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Grupo LGBT de Kenia desafía a las autoridades en protesta contra la ley mata gays ugandesa.

Sábado, 15 de febrero de 2014

noticias_file_foto_725173_1392111952Una valiente manifestación tuvo lugar en Kenia: un grupo de activistas LGBT del país se plantó frente al Alto Comisionado de Uganda en Nairobi. Lo hicieron “en solidaridad con sus hermanos y hermanos ugandeses”, que viven estos meses aterrorizados ante la posible aprobación de la ley mata gays, que salió adelante en el parlamento ugandés en diciembre y que supondría la pena de muerte o la cadena perpetua para la población homosexual. El cuyo único trámite que falta para que entre en vigor es la ratificación del Presidente del país Yuweri Museveni, que lo está retrasando por la presión internacional.

El primer ministro ugandés Amama Mbabazi twitteó ayer que el proyecto de ley contra la homosexualidad en el país sería “plenamente debatido y resuelto democráticamente”.

Ese mismo día decenas de activistas LGBTI keniatas salieron a las calles con máscaras con los colores del arcoiris para proteger sus identidades, y con una bandera gay en la que se podría leer la proclama “Estamos en solidaridad con nuestros gays y lesbianas africanos en Uganda – la libertad no conoce fronteras, la libertad está por venir”.

Los manifestantes trataron de entregar una carta de protesta a Angelina Wapakhabulo, Alta Comisionada de Uganda en Kenia, pero no fue aceptada por el personal del edificio.

La protesta de Nairobi se celebró como parte de un Día de Acción Global contra las leyes homófobas de Uganda, que contaba también con actos en Estados Unidos y Noruega.

Maria Muthui, activista lesbiana del grupo LGBTI Tushauriane Initiative Kenya, habló para el Kenya’s Standard Digital y pidió a los legisladores que sean cautelosos a la hora de aprobar una ley que podría afectar directamente a miembros de sus familias. “Yo no me levanto una mañana y decido ser lesbiana, los riesgos y las consecuencias son muchas, pero nosotros como gays y lesbianas tenemos que vivir con ello”, dijo.

No es la primera vez que este grupo sale a la calle en defensa de los derechos gays. A principios de este mes marcharon contra de las leyes anti gays en Nigeria.

El director de la Comisión Nacional de Derechos de Gays y Lesbianas de Kenia Eric Gitari también comentó que los manifestantes piden al presidente nigeriano Goodluck Jonathan que entienda que la aprobación de la ley afectaría a los hombres y mujeres LGBT de su país. “Hemos salido en solidaridad con nuestras compañeros ugandeses para pedirle al presidente Yoweri Museveni (Uganda) que no promulgue el proyecto de ley porque los efectos de la ley ya han hecho que de gays y lesbianas del país hayan tenido que buscar asilo en Kenia ya que sus vidas están en peligro”, explicó. [Foto: AP]

Fuente Ragap

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La iglesia católica de Nigeria felicita al presidente del país por el recrudecimiento de la persecución homófoba… El Papa debería amonestar a los obispos nigerianos por esta vergüenza.

Jueves, 6 de febrero de 2014

archbishop-kaigama-of-jos-nigeria-crop1Si hay algo que une a las diferentes comunidades religiosas en África, tantas veces enfrentadas, es su profunda homofobia. En Nigeria, uno de los países que ha endurecido recientemente su legislación contra gays y lesbianas, la Conferencia Episcopal católica ha emitido un comunicado alabando al presidente Goodluck Jonathan por haber firmado la nueva ley. Leemos en Ragap y en Dosmanzanas:

Dice el refrán que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Esta máxima popular bien podría aplicársela el Papa Francisco. Si la cabeza de la Iglesia Católica considera que él no es quien para juzgar a los gays, entonces la Iglesia Católica tampoco debería celebrar las leyes que permiten meter en la cárcel durante años a quienes muestren públicamente una relación gay, participen en un colectivo LGBT o participen en un matrimonio del mismo sexo. Esto es lo que ha hecho el presidente de la Conferencia Episcopal católica en Nigeria. El arzobispo Ignatius Kaigama no ha dudado en felicitar al Gobierno del país por la aprobación de las duras leyes contra la homosexualidad en el país. Hace unos días la cabeza de la Iglesia Anglicana, el arzobispo Justin Welby, regañó públicamente a los obispos de esta confesión en Nigeria y Uganda por estar a favor de las leyes contra los gays. La Iglesia católica todavía no se ha movido públicamente para llamar al orden a Kaigama.

No es que Welby esté a favor del matrimonio gay, pero sí se ha posicionado públicamente a favor de luchar contra la homofobia. El Papa Francisco, más allá de su declaración de compasión y trato justo hacia los gays, no ha realizado aún ningún movimiento en concreto. Las palabras de Kaigama deberían hacerlo. No parece que sea compasivo desear a alguien pasar años en una cárcel por ser quienes son. El religioso no duda en alertar de una peligrosa conspiración del mundo occidental para imponer valores gays.

Os elogiamos por esta valiente y sabia decisión y oramos para que Dios continúe bendiciendo, guiando y protegiendo a ti y a tu administración contra la conspiración del mundo desarrollado para convertir a nuestro país y continente en el vertedero de la promoción de prácticas inmorales, que han continuado denigrando el propósito de Dios para el hombre en el área de la creación y la moralidad en sus propios países”, señala el arzobispo. El religioso celebra que el gobierno de Goodluck Jonathan haya resistido la presión internacional por la “promoción de las prácticas inmorales y no éticas de unión del mismo sexo y otros vicios relacionados” y por proteger “nuestra cultura nigeriana y africana más valorada de la institución del matrimonio y la protección de la dignidad del ser humano”.

Como sabemos, el pasado 14 de enero, Jonathan firmaba la ley aprobada por su Parlamento, que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad. A partir de su entrada en vigor, en Nigeria es un delito castigado con penas de hasta 14 años de cárcel el celebrar una ceremonia de unión homosexual. También está penado con 10 años de prisión la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo o la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

 

Al día siguiente de la promulgación se producían las primeras detenciones de activistas de derechos humanos y de lucha contra el VIH en la región de Bauchi, de mayoría musulmana. Uno de ellos fue inmediatamente condenado y castigado con 20 latigazos en público y una multa. Los otros detenidos esperan sentencia, mientras la multitud exige su ejecución inmediata, algo que es legal en los estados del norte del país en los que rige la sharía o ley islámica.

Un panorama terrible que, sin embargo, parece ser del agrado de los obispos católicos, que han descrito la nueva ley represiva como “un buen paso en la buena dirección para la protección de la dignidad de las personas”. Los prelados han felicitado al presidente Jonathan por no doblegarse a “las presiones de algunos grupos internacionales” para “promover prácticas inmorales como la unión entre personas del mismo sexo y otros vicios relacionados”. El arzobispo de Jos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, Ignatius Kaigama, ha asegurado al jefe del Estado que rezarán contra “la conspiración del mundo desarrollado” que, según su visión, supone el apoyo a los derechos de las personas homosexuales.

 

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Recordatorio

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