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El expresidente de Nigeria abre la puerta a revisar la legislación homófoba en el futuro

Viernes, 10 de junio de 2016

el-papa-y-el-presidente-de-nigeria_560x280 Goodluck Jonathan, el expresidente de Nigeria tristemente conocido por firmar la ley que agrava el tratamiento penal de la homosexualidad, ha abierto la posibilidad de un cambio en esta legislación represiva. El mandatario supedita esta modificación a la evolución de las mentalidades de la sociedad africana.

La ley nigeriana castiga con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica) por el delito de sodomía, es decir, por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. La reforma que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad contempla penas de 10 años de prisión por la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo, así como la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

Tras su paso por la Cámara de Representantes y el Senado, el entonces presidente Goodluck Jonathan sancionaba con su firma en enero de 2014 la normativa homófoba. Su portavoz afirmaba, después de confirmar la ratificación, que “la ley está en línea con nuestras creencias culturales y religiosas como pueblo. Creo que esta ley está hecha para el pueblo y que lo que ha hecho el gobierno es consistente con lo que prefiere su entorno”.

Sin embargo, un año después de su salida de la presidencia, Jonathan muestra una postura más tolerante con la realidad LGTB. Durante su intervención en un foro en Londres el lunes pasado, el expresidente apeló a la igualdad de derechos de todos los nigerianos y abrió la puerta a una reforma legal despenalizadora: “La nación podría en su debido momento revisar la ley a la luz de los crecientes debates”, en Nigeria y el resto del mundo, sobre “la igualdad de trato y la no discriminación”. Eso sí, teniendo en cuenta que “el asunto de la orientación sexual aún está en desarrollo”.

A falta de ver si alguien en Nigeria toma nota de las palabras del exmandatario, hay que felicitarse al menos de que Jonathan utilice conceptos que no estamos acostumbrados a escuchar de un gobernante africano. Esperemos que discursos como este vayan calando en un país en el que, por desgracia, la homofobia social y de Estado está a la orden del día y tiene terribles consecuencias.

Nigeria: violencia social y de Estado

La homosexualidad es ilegal en Nigeria según los artículos 214 y 217 de su Código Penal y puede tener penas de hasta 14 años de cárcel.

La ley nigeriana castiga con penas que pueden llegar hasta los 14 años de cárcel (en el sur cristiano) o incluso hasta la muerte por lapidación (en los estados del norte en los que se aplica la ley islámica) por el delito de sodomía, es decir, por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Pero desde la promulgación de una ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad, no han cesado de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB, alentados por los líderes políticos y religiosos que han creado un ambiente de profunda homofobia social. La reforma contempla penas de 10 años de prisión por la exhibición pública o privada de una relación afectiva entre dos personas del mismo sexo, así como la pertenencia a cualquier tipo de asociación u organización de defensa de los derechos LGTB.

Hemos informado de algunos de estos terribles hechos, aunque es de suponer que la información de la mayoría de este tipo de actos execrables no alcance a los medios de comunicación occidentales.

En enero de 2014, una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

En enero de 2015, la policía islámica de Kato, una ciudad al norte de Nigeria, comunicaba la detención de doce personas por participar en la celebración de una supuesta boda entre dos personas del mismo sexo. La ley vigente en Nigeria, anteriormente citada, castiga con hasta 14 años de prisión a quienes participen en una ceremonia de unión homosexual. Y hace algo más de un mes, seis jóvenes fueron detenidos en Benin City acusados de mantener relaciones sexuales.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no había marcha atrás se suspendiese a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Sin embargo, la directora del programa africano del Centro Europeo para la Gestión de Políticas de Desarrollo (ECDPM), Faten Aggard-Clerx, muy crítica con lo que considera una postura hipócrita de la Unión Europea, se preguntaba, en referencia a Nigeria, si el organismo europeo está dispuesto a “mantener sus valores a pesar de sus intereses en algunas partes de África”. Aggard-Clerx denunciaba que la Unión Europea no había alzado la voz contra las leyes homófobas aprobadas en Etiopía en 2004, pero sí lo hacía una vez que las condenas por homosexualidad iban a carecer de la posibilidad de indulto. También ponía el ejemplo del presidente de Uganda, Yoweri Museveni, muy criticado por aprobar una ley fuertemente homófoba, pero alabado por su papel en Sudán del Sur.

Fuente Dosmanzanas

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Extremadura mediará para solucionar la deportación del nigeriano gay

Viernes, 24 de julio de 2015

nigeriano_gay_psoeEl nigeriano afincado en Alcántara (Cáceres) junto a su pareja, de nacionalidad española, ha sido recibido por el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, en la sede de Presidencia, donde también ha estado presente el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha mostrado su apoyo al joven nigeriano gay, cuya deportación se ha paralizado temporalmente, y ha pedido que se agilicen aquellas gestiones que permitan una solución definitiva.

Tanto Fernández Vara como Sánchez se han comprometido a realizar gestiones para facilitar en lo posible la resolución del problema suscitado por la orden de expulsión de Henry, actualmente paralizada, pues en algunas regiones de Nigeria la homosexualidad está castigada con la pena de muerte.

Según ha explicado en un comunicado la Junta, gracias a gestiones realizadas por ésta y las delegaciones del Gobierno en Extremadura y Madrid, que tuvieron conocimiento de la situación a través de iniciativa de la Fundación Triángulo, se logró paralizar la extradición el pasado miércoles.

Así, mientras el proceso de paralización se ha demorado por seis meses, los trámites para conseguir que Henry pueda permanecer en España, donde su situación de arraigo “está demostrada”, deben estar formalizados a mediados de agosto, por lo que tanto el ciudadano nigeriano como su pareja han solicitado la ayuda de las administraciones para poder acelerar el procedimiento.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea extremeña, Blanca Martín, ha adelantado que trasladará a los grupos de la Cámara el asunto del joven nigeriano “para impulsar alguna iniciativa y contribuir con ello a que su situación se resuelva lo antes posible”.

Martín, que también se ha reunido hoy con Henry en la Cámara autonómica, ha apelado al “compromiso firme” de todas las instituciones y fuerzas políticas “para que no se nos llene la boca al hablar de igualdad y luego no hacer nada”, según se recoge en un comunicado de prensa.

Fuente Cáscara Amarga

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Fundación Triángulo logra paralizar la deportación a Nigeria de un ciudadano gay de Extremadura

Sábado, 18 de julio de 2015

proximas-ciudadano-reportado-Nigeria-compatriotas_EDIIMA20150715_0787_18Henry O., que vivía con su pareja en un pueblo extremeño desde hace ocho años, iba a ser deportado a su país, donde la homosexualidad se castiga con la pena de muerte

Tiene seis meses para regularizar su situación en España

La delegada del Gobierno de Madrid, Concepción Dancausa, ha paralizado la expulsión in extremis de un joven nigeriano gay que iba a ser deportado a su país de origen, donde la homosexualidad es delito y está castigada con la pena de muerte. Según han confirmado fuentes de la Delegación del Gobierno, Dancausa ha contado con el aval del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, para paralizar el traslado del joven, que estaba previsto para ayer a las 7 de la mañana. El joven nigeriano, Henry, vivía junto a su pareja en un pueblo extremeño desde hacía 8 años y tenía una oferta laboral, pero al no tener papeles iba a ser deportado a Nigeria con otros ciudadanos que se encontraban en su misma situación irregular. La Fundación Triángulo se había movilizado para evitar la repatriación del joven a un país donde “la homofobia social pone en peligro” su vida.

Después del mal trago que ha tenido que pasar Henri Okorun los últimos días, su caso ha tenido un final feliz, al menos por el momento. Fundación Triángulo de Extremadura, en coordinación con la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la Asociación de Derechos Humanos de Extremadura (ADHEX), conseguía que se paralizara su deportación a Nigeria (su país de origen), en el último momento, con la colaboración de varias administraciones. A pesar de que ya está arraigado en Extremadura, este ciudadano del municipio cacereño de Alcántara arrastra una situación administrativa “irregular”. El caso es que no ha podido contraer matrimonio con su pareja, como era el deseo de ambos, porque se le exige unos certificados que no puede solicitar (por los riesgos que le conllevaría salir de España y por la imposibilidad de volver a entrar a nuestro país de forma legal).

Concepción Dancausa, la delegada del Gobierno en Madrid, fue la acabó intercediendo ante el Ministerio del Interior para que anulara la orden de expulsión de Henri Okorun, por “razones sobrevenidas”. Sin embargo, parece que en la decisión pesaron las opiniones favorables a la paralización del presidente de la Junta de Extremadura, el socialista Guillermo Fernández Vara, y de la delegada del Gobierno en esta comunidad autónoma, Cristina Herrera. Okourun ha contado en todo momento con el apoyo de la Fundación Triángulo, además de CEAR y ADHEX, que también se han interesado por su situación. Su pareja y los vecinos de Alcántara, el municipio cacereño en el que Okourun reside y en el que está perfectamente integrado, también han vivido con angustia lo sucedido.

Las redes sociales también se han movilizado para exigir el cese de su expatriación a Nigeria, en primer lugar, y se han felicitado tras la paralización del expediente de expulsión. El coordinador de ALEAS-Izquierda Unida (agrupación LGTB de la formación) en Madrid, así como participante de la coalición Ahora Madrid, trasladaba en un tuit sus felicitaciones “a colectivos como @FTriangulo y activistas”. Con la etiqueta #HenriSeQueda, otras personas han mostrado su apoyo a Henri Okorun. El activista social Rafa González, por su parte, aseguraba que “Extremadura no puede tolerar una repatriación que llevará a la muerte a un ser humano por su orientación sexual”. El mismo usuario, en otro tuit, añadía que “una vez más, con unidad; ¡si se puede!”. No han faltado los agradecimientos varios a Fundación Triángulo, como por ejemplo: “Muy buen trabajo. Gracias compañeros de Triangulo Extremadura”, tuit firmado por Alexandre Munin.

El presidente de Fundación Triángulo, José María Núñez, ha señalado que si a Henri Okorun  no se le ha concedido hasta el momento la consideración de arraigo “es por la negación del consulado español de apostillar los documentos de Fe de Vida y Antecedentes Penales imprescindible para poder desarrollar los procedimientos, bien de arraigo o de matrimonio, a través de los cuales podríamos dar salida a esta situación”.

Henry O. llegó a España en 2007 desde su país natal, Nigeria, donde incluso estudió en la universidad. Primero a Madrid, y desde hace tres años asentado en Alcántara (Cáceres), a donde se mudó para intentar buscar un empleo que de momento no llega. Es una persona con formación, pero desde que llegó a Cáceres sólo puede hacer pequeñas ‘chapuzas‘ sin retribución oficial. Dice su círculo más cercano de amistades que tenía una oferta para incorporarse al mercado laboral, pero todavía no la ha concretado.

Si lo hubiera hecho hubiera regularizado su situación y no habría sido detenido hace 48 horas ni dormido hace dos noches en la Comisaría de Cáceres, con un pie en el vuelo que partía esta madrugada del jueves de Barajas. Un avión especial repleto de compatriotas partió a las siete de la mañana.

Henry estaba en la lista oficial de deportados, aunque aún no llegue a entender a estas horas, ya en libertad, que ocho años después de vivir de forma ininterrumpida en España haya llegado a pasar en las últimas horas un auténtico calvario, que tiene de momento final feliz. La Delegación del Gobierno de Madrid ha paralizado la orden de expulsión, pero a la vez le da un periodo de seis meses para regularizar su situación y demostrar su arraigo en el país, como marca la Ley de Extranjería, bien a través de un contrato de trabajo o bien mediante un matrimonio.

Su pareja, Carlos Mateos, un jubilado madrileño que se trasladó con él a vivir a tierras extremeñas, comenzó desde hace meses a dar la voz de alarma sobre la situación de Henry, con quien tiene previsto casarse en breve. En el horizonte, el riesgo de la muerte, con la que se pena en buena parte de las regiones de Nigeria el ser homosexual y encima hacer alarde de ello, como confirma el presidente de la Fundación Triángulo de Extremadura, José María Núñez, que recibió el aviso de riesgo que padecía el nigeriano por parte de su pareja.

Lo primero que se hizo fue pedir a la embajada española en Nigeria un certificado de soltero de Henry, condición indispensable para poderse casar: “Nos dijeron que debía solicitarlo él mismo en persona allí pero claro, es imposible que Henry regrese a su país a por el documento habiendo reconocido públicamente su homosexualidad. Por el momento hemos intentado sin éxito que fuera otra persona”.

Henry hizo pública su condición de homosexual el pasado mes de enero en el programa ‘El Permiso’ de la televisión regional, Canal Extremadura. No fue de forma explícita, pero sí de una manera natural al comentar la rehabilitación de la vivienda de ambos. Lo hizo, quizás, sin pensar en las consecuencias

A finales de junio, la Delegación del Gobierno en Extremadura acogió un encuentro con los afectados y la Fundación Triángulo para intentar encontrar una solución. La deportación esperaba a la vuelta de la esquina: “Desde el primer momento comprobamos que se trataba de una persona con arraigo social en Alcántara, pero nosotros sólo nos podemos mover desde la legalidad y faltaba un certificado. Por suerte la delegada del Gobierno Concepción Dancausca paralizó la deportación durante seis meses”.

La penosa situación del colectivo LGTB en Nigeria

Nigeriay es uno de los 79 países o territorios del mundo que persigue la homosexualidad, según el informe de ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales) del pasado mayo, y de hecho ha endurecido recientemente su tratamiento penal. Asimismo, dosmanzanas se ha hecho eco en diversas ocasiones de la escalada de violencia homófoba del estado africano y de la violación de derechos humanos por parte de sus autoridades judiciales, políticas y administrativas. La última noticia que recogimos ocurrió a principios de este año, cuando la policía islámica de Kato (una ciudad al norte de Nigeria) detenía a doce personas acusadas de participar en una “boda gay”. Los detenidos negaron los hechos, aduciendo que simplemente celebraban una fiesta de cumpleaños.

Anteriormente, en enero de 2014 una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no hay marcha atrás se suspenda a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Polémica alrededor de las deportaciones

El caso de Henri Okorun no es el único que ha generado ruido mediático y en las redes sociales. El pasado mes de abril, la reacción social acabó doblegando al gobierno de Rajoy, que permitió entrar en España a la mujer camerunesa perseguida por ser lesbiana. En el mismo mes, publicábamos que la justicia del Reino Unido denegaba el asilo a una activista nigeriana por no creer que fuera realmente lesbiana.

En 2013, Interior denegó el asilo a otra mujer lesbiana de Camerún y expulsó a una ciudadana de Panamá que había sufrido malos tratos en su país debido a su condición transexual, pese a contar con informes favorables al asilo tanto por parte del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados como de CEAR) pero nos tememos que ha habido muchos otros que ni siquiera han tenido eco mediático. Las razones para felicitarse, por tanto, son limitadas.

Fuente Dosmanzanas, Cáscara Amarga y El Mundo

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La justicia del Reino Unido deniega el asilo a una activista nigeriana por no creer que sea realmente lesbiana

Martes, 7 de abril de 2015

Apata-Adejumoke-CREDIT-YouTubeEl juez John Bowers, de la Alta Corte de Justicia, ha denegado la condición de refugiada en el Reino Unido a Aderonke Apata, una activista LGTB oriunda de Nigeria. Según la controvertida versión del juez, la activista nigeriana se habría involucrado “en relaciones del mismo sexo con el fin de fabricar una solicitud de asilo basada en la sexualidad lésbica”. Sin embargo, el magistrado ignora en su auto el temor fundado de Apata: regresar a su país de origen después de haberse declarado públicamente como lesbiana en el Reino Unido puede suponerle la persecución legal y colectiva, en una sociedad (la nigeriana) profundamente homófoba.

Si la deportación de la activista LGTB nigeriana Aderonke Apata se hace efectiva por parte del Reino Unido, su suerte puede resultar fatal. Y es que si el auto de John Bowers, juez de la Alta Corte de Justicia de Inglaterra y Gales, acaba traduciéndose en la devolución de Apata a Nigeria, a la activista no le sobran motivos para temer por sus derechos, por su integridad física o incluso por su propia vida. En 2014, Nigeria dio luz verde a una ley que agrava el tratamiento penal para cualquier aspecto relacionado con la homosexualidad y que castiga con penas de hasta 14 años, por ejemplo, a los participantes de una unión homosexual. Desde entonces, se han incrementado los ataques de la población civil contra las personas LGTB. La irresponsable utilización de discursos anti LGTB por parte de las autoridades religiosas y políticas de Nigeria no hace más que alimentar el odio homófobo entre la sociedad y los improvisados “juicios populares”, a menudo manchados de sangre y violencia extrema (y que suelen quedar impunes).

El juez Bowers comparte en buena medida el no menos polémico dictamen del Ministerio del Interior del Reino Unido, según el cual, supuestamente, la activista nigeriana habría modificado sus hábitos públicos, adoptando otras costumbres, vestimenta y las costumbres de “un determinado grupo social” (las lesbianas), como una manera de obtener el estatuto de refugiada. Incluso se ha cuestionado la veracidad de su sexualidad por el hecho de ser madre (a pesar de haber presentado al tribunal en verano un DVD que contenía vídeos y fotografías de carácter privado, que apoyaría su petición). Especialmente preocupantes resultaron las declaraciones del abogado del Ministerio del Interior, según el cual “uno no puede ser heterosexual un día y homosexual al otro”. Unas palabras, por cierto, recogidas en la campaña iniciada en apoyo a Aderonke Apata y que en el momento de redactar esta noticia sumaba más de 64.000 firmas.

La recogida de firmas no es, en cualquier caso, la única muestra de solidaridad con la denostada activista nigeriana, ya que otros activistas LGTB han creado también un blog o una cuenta de Twitter, entre otras acciones. Todo ello se suma a las firmas de apoyo presentadas ante el juez y que este no ha tenido en consideración a la hora de firmar su auto. Para Peter Tatchell, activista por los derechos humanos, Aderonke Apata “ha sido identificada públicamente en el Reino Unido y en Nigeria como una mujer lesbiana o bisexual. Estas mujeres se enfrentan a la doble amenaza de la persecución legal y la violencia colectiva en Nigeria”.

En Cristianos Gays nos hemos hecho eco de la escalada de violencia homófoba del estado africano y de la violación de derechos humanos por parte de sus autoridades judiciales, políticas y administrativas. La última noticia que recogimos ocurrió a principios de este año, cuando la policía islámica de Kato (una ciudad al norte de Nigeria) detenía a doce personas acusadas de participar en una “boda gay. Los detenidos, sin embargo, negaron los hechos, aduciendo que simplemente celebraban una fiesta de cumpleaños.

Anteriormente, en enero de 2014 una multitud de miles de personas rodeaba un tribunal islámico, donde se juzgaba a once hombres acusados de practicar la homosexualidad, exigiendo su ejecución inmediata. Meses después, cuatro de los detenidos, que confesaron los hechos probablemente bajo tortura, fueron condenados a recibir públicamente 15 latigazos y al pago de una multa o un año de prisión.

En febrero del mismo año, otra horda enfurecida asaltó los domicilios de doce homosexuales en la capital, Abuja, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. En las mismas fechas, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Actuaciones de este tipo provocaron que el Parlamento Europeo aprobara en marzo de 2014, con el acuerdo de los principales grupos, una resolución de condena a las leyes homófobas de Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicitaba su derogación y proponía que si no hay marcha atrás se suspenda a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

Por cierto que la Iglesia Anglicana Nigeriana obligaba a abjurar de ser gay o bisexual, mientras el líder de los anglicanos Justin Welby protestaba ante los gobiernos de Nigeria y Uganda por sus políticas homófobas y el Papa recibía al homófobo presidente de Nigeria

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Se suceden los ataques contra homosexuales en Nigeria por parte de hordas homófobas.

Domingo, 16 de febrero de 2014

Nigeria_gay_sex_video_mobHabíamos recibido un durísimo video en el que se mostraba el asesinato de dos jóvenes sospechosos de ser homosexuales, ante las puertas de la misma comisaría y sin que nadie hiciera nada por impedirlo, ni tan siquiera la policía… No publicamos el video porque las imágenes son atroces pero para quien siga negando lo evidente, colocamos el enlace. Advierto, eso sí, de que son muy, muy duras.

Un grupo de exaltados apalea a los sospechosos de ser gays en la capital de Nigeria

Tras la promulgación por el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, de la ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad en el país africano, no cesan de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB. En un barrio de la capital, Abuja, una horda enfurecida asaltó repetidamente los domicilios de doce homosexuales, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. Días atrás, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Es evidente que la promulgación de la ley y las incendiarias declaraciones públicas de sus partidarios han avivado el clima de homofobia social en Nigeria. Si la nueva legislación ya castiga fuertemente cualquier comportamiento que revele la orientación homosexual, los fanáticos parecen haber decidido actuar, con total impunidad, contra un colectivo repetidamente vilipendiado y totalmente desprotegido. Todo ello con la aquiescencia de líderes religiosos tan relevantes como la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica nigeriana.

Incluso en las regiones del norte musulmán, donde la ley islámica establece la pena de muerte por lapidación para quienes mantengan relaciones homosexuales, las multitudes enfurecidas exigen la ejecución inmediata de quienes son acusados sin siquiera permitir la celebración de un juicio.

La conocida web de información LGTB Gay Star News daba a conocer dos nuevos hechos terribles que dan cuenta de la espantosa situación en que vive la comunidad homosexual en Nigeria.

Salvaje humillación en Port Harcourt

A finales de enero, una multitud arrancaba de su casa a una pareja homosexual en Port Harcourt, una localidad del sur del país de unos dos millones de habitantes. Amenazante, la horda de asaltantes exigía a los dos hombres que repitieran ante ellos lo mismo que estaban practicando en la intimidad de su hogar. Así, fueron obligados a masturbarse mutuamente y después realizar sexo anal, mientras la multitud les rodeaba y abucheaba aumentando la humillación pública a la que eran sometidos. Todo ello fue grabado con los teléfonos móviles y subido a las redes sociales, sin que se sepa el destino final de las víctimas. Gay Star News, que afirma haber visionado totalmente el vídeo, evitó reproducirlo para no aumentar su humillación ni exponerles a mayores peligros.

En declaraciones a la misma web, el activista nigeriano Bisi Alimi culpaba a la nueva ley de otorgar a las masas homófobas el derecho de detener a quienes sospechen que son homosexuales. La corrupción policial hace el resto. “No acuden a la Policía porque saben que la Policía simplemente se dedica a sacar dinero, así que administran el castigo ellos mismos, sin que ningún juez los haya declarado culpables”, afirmaba con contundencia.

Ataques en la capital, Abuja

Los hechos ocurridos en el barrio de Gishiri, situado en la capital nigeriana, parecen confirmar esa afirmación. Gishiri al parecer era conocido por su tolerancia con la comunidad homosexual. Sin embargo, a finales del pasado mes de enero los líderes de esa comunidad fueron avisados de que las fuerzas de la Seguridad del Estado iban a realizar una operación para arrestar y fichar a todos aquellos que fueran sospechosos de ser homosexuales.  Los miembros de la comunidad LGTB decidieron huir para no ser detenidos.

Días después, cuando comprobaron que las fuerzas policiales no actuaban, optaron por regresar, para comprobar que se había despertado un fuerte ambiente de hostilidad hacia ellos, al parecer alimentado por el hermano de un joven homosexual, a quien querían capturar. Durante dos noches, una hora de unos cuarenta hombres asaltó los hogares de doce de los miembros conocidos de la comunidad LGTB, a quienes exigían la entrega del joven. Varios fueron golpeados con palos llenos de clavos, uno de ellos incluso frente a las puertas de la comisaría local, sus hogares fueron arrasados, sus posesiones robadas.

La respuesta policial fue la detención de los homosexuales. Cuatro de ellos fueron conducidos a la cercana comisaría de Mabushi, donde fueron sometidos a un denigrante interrogatorio acerca de su sexualidad. La oficialía de la comisaría de Gishiri daba cuarenta y ocho horas a la comunidad LGTB para que abandonara el barrio “por su propia seguridad”.

Bisi Alimi declaraba al respecto: “Los crecientes ataques y la caza de brujas de las personas LGBTI en Nigeria es consecuencia del silencio de la comunidad internacional. Las personas LGBTI nigerianas viven en constante temor por sus vidas, propiedades y seres queridos. El ataque de Abuja, entre otros, es un efecto directo de la acción deliberada del Estado para criminalizar a una población muy indefensa y vulnerable. Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas, los Estados Unidos, el Gobierno británico, la Unión Europea, la Commonwealth y la Unión Africana para que se posicionen en defensa de las vulnerables personas LGBTI de Nigeria”.

Fuente Dosmanzanas.

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