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La Justicia tunecina confirma la legalidad de una organización LGBTQ

Miércoles, 22 de mayo de 2019

040416-tunez-homosexualidadDesestima un delito contra la moral religiosa

Túnez es aún uno de los 71 Estados que todavía castigan las relaciones homosexuales

Shams ha denunciado en varias ocasiones “la caza de brujas” contra los homosexuales que cerró el año 2018 con “cifras récord“: 123 arrestos, 250 agresiones, más de 500 peticiones de asilo en el extranjero y tres asesinatos homófobos

La Justicia tunecina desestimó hoy una denuncia presentada en 2016 por la Fiscalía General del Estado que exigía la suspensión de actividades para la asociación Shams (Sol), que defiende los derechos de la comunidad LGTBQ en Túnez, por un presunto delito contra “la moral” religiosa.

Este fallo supone una “prueba” para la independencia de la Justicia y un “alivio” para los activistas y los miembros de esta comunidad, declaró a Efe su director, Bouhdid Belhadi, quien denunció, sin embargo, que se trata de una “decisión política” de las autoridades vinculada con los comicios previstos para finales de año.

“Por el momento, lo que les interesa es ganar las elecciones y para ello tiene que atraer a la base electoral, generalmente conservadora. Cuando lleguen al poder se encargarán de hacer lo mismo con la comunidad internacional, con un mensaje más abierto”, denunció el responsable.

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No hay relación entre el concepto de minorías y los derechos LGBTQ

La Fiscalía General del Estado, que todavía puede apelar al Tribunal Supremo, acusó a Shams de “violar la ley de asociaciones” y de cambiar sus objetivos sin informar a las autoridades, por lo que exigía la suspensión de su actividad durante 30 días, un paso previo a una eventual disolución definitiva.

“Para la Secretaria General no había ninguna relación entre (el concepto de) minorías sexuales, tal como aparece en nuestro estatuto, y los derechos LGBTQ a los que hacemos referencia en nuestras intervenciones mediáticas”, explicó Belhadi.

En la primera vista, la Justicia ya dio razón a la asociación, pero para sorpresa de ésta la Fiscalía recurrió la decisión el pasado mes de febrero aduciendo motivos religiosos.

“Alegó conceptos vagos como la moral asegurando que la existencia de Shams atenta contra los valores de la sociedad árabe-musulmana y que defiende una causa penalizada por la ley”, afirmó en referencia al artículo 230 del Código Civil que criminaliza y castiga la homosexualidad con hasta tres años de cárcel y permite los exámenes anales.

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Acoso judicial

Asociaciones de defensa de los derechos humanos como Human Rights Watch o Amnistía Internacional acusaron al Gobierno tunecino de “acoso judicial” y le exhortaron revisar con urgencia las leyes “discriminatorias” para adaptarlas a las normas internacionales.

Asimismo, lamentaron la deriva conservadora del país, hasta ahora pionero en la defensa de las libertades individuales en la región del Magreb.

Shams ha denunciado en varias ocasiones “la caza de brujas” contra los homosexuales que cerró el año 2018 con “cifras récord”: 123 arrestos, 250 agresiones, más de 500 peticiones de asilo en el extranjero y tres asesinatos homófobos.

Tras la revolución de 2011, que terminó con la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali, las personas LGBTQ salieron de la sombra, aunque su situación es todavía muy precaria, ya que Túnez es aún uno de los 71 Estados que todavía castigan las relaciones homosexuales.

En 2014, varias organizaciones defensoras de los derechos civiles presentaron una propuesta para anular esta norma, pero la iniciativa fue rechazada por el Gobierno.

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La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La última noticia que tuvimos de Túnez era que un joven tunecino había sido condenado a ocho meses de prisión por haber mantenido relaciones homosexuales tras haber denunciado la violación y robo que sufrió por parte de dos agresores. Estos últimos también han sido castigados con penas semejantes por cargos de sodomía, agresión y robo. El denunciante, además, fue sometido a un examen anal, considerado una forma de tortura, durante el proceso de investigación. Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB de Túnez denunciaban el extraordinario incremento de sentencias por delitos relacionados con la homosexualidad en los últimos años, que atribuyen a la «creciente influencia» del partido islamista Ennadha en los tribunales.

Efectivamente, la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería».

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Un reportaje de la red de noticias Konbibi reflejaba esta situación hace unos meses. En marzo de pasado año 2018 recogíamos una de las pocas noticias positivas que nos llegaba del país. Rached Ghannouchi, líder del partido Ennahdha que forma parte de la coalición de Gobierno actual, declaraba en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Esperemos que poco a poco se vaya imponiendo su visión.

Fuente Agencias/Religión Digital/Cristianos Gays

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El presidente de uno de los partidos que gobiernan Túnez define la homosexualidad como «un fenómeno natural» que no debe ser perseguido

Miércoles, 4 de abril de 2018

g1Rached Ghannouchi, líder del partido tunecino Ennahdha —que forma parte de la coalición de gobierno actual—, ha declarado en una entrevista que «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente». Si bien no es la primera vez que Ghannouchi aboga por la despenalización de la homosexualidad en Túnez, si es la primera ocasión en que utiliza términos como «natural» para definir algo que el Código Penal tunecino castiga con hasta tres años de prisión. Mounir Baâtour, presidente de la asociación LGTB Shams, se congratula por las declaraciones del líder islamista, pero insta a Ghannouchi a que no se quede en las meras palabras y tome las medidas políticas oportunas para que su partido presente ante el Parlamento una propuesta definitiva de despenalización de la homosexualidad.

La revista Jeune Afrique ha publicado en su último número una entrevista con Rached Ghannouchi, presidente del partido islamista Ennahdha (o Partido del Renacimiento), que actualmente forma parte de la colación de gobierno que rige en Túnez. A lo largo de la entrevista, Ghannouchi fue interpelado por su opinión respecto a la penalización de la homosexualidad. El líder islamista respondió que, según su criterio, «la homosexualidad es un fenómeno natural y no hay que interferir en los deseos y comportamientos de la gente», puesto que «todos somos libres y no tenemos que preocuparnos por lo que sucede en las casas». También agregó que no se debe intervenir en las elecciones individuales, ya que «cada cual es libre de vivir la vida que desee siempre y cuando no perjudique a nadie».

No es la primera vez que Ghannouchi se posiciona en contra de la penalización de la homosexualidad, pues anteriormente ya había declarado que la ley no debe perseguir los actos pertenecientes a la vida privada, ya que únicamente se debe dar cuenta de esos hechos ante la divinidad de su confesión religiosa. Sin embargo, sí se trata de la primera ocasión en que define la homosexualidad como algo «natural», circunstancia que no ha pasado desapercibida para los activistas LGTB tunecinos.

mounir-baatour-tunez-300x155En declaraciones a la agencia EFE, Mounir Baâtour, abogado y presidente de la asociación Shams, estimaba que «el hecho de haber utilizado la palabra ‘natural’ es muy importante para nosotros, es un paso más en la defensa de los homosexuales, mostrar que no es algo abominable, una perversión o una enfermedad». Sin embargo, también reclamaba al presidente del partido gubernamental que no se quedara en meras declaraciones: «Si mañana se presenta una proposición de ley para despenalizar la homosexualidad, queremos que Ennahda, con sus 69 diputados, respeten su palabra. Si su presidente dice que es algo ‘natural’, entonces ¿cómo se puede prohibir algo que es natural? No nos importan los discursos políticos sino los hechos: cada día los homosexuales acaban en prisión. Apoyamos a cualquier político que respalde los derechos de los homosexuales al margen de su pertenencia política».

En un reciente reportaje, Baâtour describía perfectamente lo que supone en realidad la penalización de la homosexualidad:

El artículo 230 del Código Penal no condena a los homosexuales a tres años de prisión, los condena a cadena perpetua. Porque si alguien es homosexual y va a la cárcel durante tres años, cuando sale, ¿acaso se ha convertido en heterosexual? Seguirá siendo homosexual. Volverá a la cárcel otros tres años, y así continuamente durante toda su vida.

Legalizado tras la llamada «Revolución tunecina», Ennahda ha formado parte de los gobiernos de Túnez desde las elecciones de 2011, es las que se promovió como un partido islámico de corte democrático. Rached Ghannouchi, su presidente y cofundador, sufrió prisión y exilio durante el régimen de Ben Ali, presentándose a su regreso como partidario del respeto al orden constitucional y haciendo gala de moderación en asuntos como la obligatoriedad del velo para las mujeres.

No obstante, para la población LGTB de Túnez las esperanzas de aperturismo social y político depositadas en aquellas fechas pronto se vieron defraudadas. El artículo 230 del Código Penal tunecino sigue castigando la homosexualidad con penas de hasta tres años de prisión, las detenciones y condenas de hombres homosexuales y bisexuales son continuas (tan solo en el pasado 2017 se produjeron 71 condenas por homosexualidad). Las declaraciones públicas de representantes del Gobierno difieren por completo de las realizadas por Rached Ghannouchi. El ministro de Derechos Humanos, Samir Dilou, afirmaba en su día que «la homosexualidad es una perversión que necesita tratamiento»; Mehdi Ben Gharbia, ministro encargado de las relaciones institucionales, rechazaba despenalizar las relaciones homosexuales ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU; el diputado Abedlatif el Maki ligaba la homosexualidad con prácticas como el consumo de drogas o la violencia conyugal cuando defendía la disolución de Shams.

Hedi-Sahly-Activista-LGTB-de-Tunez1Además, la presión social y de los líderes religiosos es feroz, hasta el punto de que muchos de los activistas LGTB han tenido que partir hacia el exilio debido a las amenazas de muerte recibidas. Así describía uno de ellos, Hedi Shaly, la actual situación de persecución y profunda desilusión:

En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los «maricones», como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él.

Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera.

Fuente Dosmanzanas

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Un reportaje denuncia la terrible situación de las personas LGTB en Túnez

Martes, 3 de abril de 2018

040416-tunez-homosexualidadUn reportaje de la red de noticias Konbibi se ocupa de la realidad de las personas LGTB en Túnez. Tragedias personales de quienes son despreciados hasta por sus propias familias debido a su orientación sexual, además de sufrir la represión de las leyes vigentes que castigan la homosexualidad. El trabajo de Konbibi nos da a conocer las historias de Nidhal y Karim, dos jóvenes cuya vida ha quedado completamente destrozada por el mero hecho de ser homosexuales. La penalización de la homosexualidad, en palabras del abogado y activista Mounir Baâtour, en realidad condena a homosexuales y bisexuales a cadena perpetua, porque la estancia en prisión no revierte la orientación sexual, por lo que el condenado que sale de prisión vuelve a ser culpable del mismo delito una y otra vez, indefinidamente.

El reportaje en vídeo, que podéis ver a continuación, nos habla de cómo afecta a la vida cotidiana de los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos la represión pública por parte del Estado y la intolerancia de sociedad y familia. También nos presenta a un abogado experto en la defensa de personas LGTB y a los miembros de la asociación Shams, que viven en la paradoja de ser, a la vez, una organización legalizada y tener que desarrollar su labor prácticamente en la clandestinidad debido a las amenazas de los líderes religiosos.

El testimonio de Nidhal

El reportaje comienza con la presentación y la entrevista a Nidhal, que transcribimos completamente:

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—Me llamo Nidhal, tengo 29 años, y he pasado 3 meses y 19 días en la cárcel porque soy homosexual. Fui detenido el 3 o 4 de agosto. Me golpearon. Me dijeron: «eres un maricón, vas a ver lo que vamos a hacer contigo. No eres musulmán, no eres un hombre, eres una vergüenza». Y… quisieron hacerme el examen anal. Me negué.

—¿En qué consiste ese examen?

—El examen anal es un examen que hacen para utilizarlo como prueba de si soy gay o no. Si ha habido penetración o algo así, van a probarlo.

—Es una violación, ¿no?

—Sí, claro, es una violación, eso es. Es lo que le dije al juez.

—¿Cómo transcurrió el encarcelamiento?

—El primer día que estuve en la cárcel había allí un jefe, que leyó mi ficha. Me dijo: «¡Ven, maricón!, ¡ven aquí, maricón!, vas a ver lo que quiere decir ‘la homosexualidad’». Me metieron en una habitación con prisioneros acostumbrados a estar en la cárcel. Hubo intentos de violación, y cuando hablé con el jefe me dijo: «No, tú te quedas aquí».

—¿Hubo detenidos que le intentaron violar?

—Hubo prisioneros que me intentaron violar. Estaba aislado, estaba siempre solo. No querían comer conmigo, no querían hablarme. Estaba siempre solo.

—¿En que consiste, en la vida diaria, ser homosexual hoy en día en Túnez?

—De momento, es un problema para mi familia. He perdido la relación con muchos de mis amigos.

—¿A qué se dedicaba antes?

—Arbitraba partidos de fútbol de primer nivel. Hubo compañeros que dijeron que yo era gay, así que me expulsaron.

—¿En qué trabaja ahora?

—En nada. Debido a la prisión, existe algo que se llama B3.

—Los antecedentes penales.

—Eso es. Lo peor es que se trata de homosexualidad. Nadie va a aceptarte. Nadie.

Tras difundirse la entrevista, los familiares de Nidhal reaccionaron con violencia. El pasado 15 de marzo, un tío y un primo suyos, guiados por su propio padre, le agredieron por haber llevado la vergüenza a la familia y le amenazaron con «lavar el honor de la familia con sangre». Entraron en su apartamento por la fuerza y se llevaron todas sus pertenencias. Nidhal encontró refugio en la asociación LGTB tunencina Shams, que ha lanzado una campaña de apoyo para que, entre otras cosas, pueda abandonar Túnez y buscar asilo en otro país. «Tengo que marcharme de aquí, pero con el corazón destrozado», se lamenta Nidhal.

La tragedia de Karim

tunez-shamsKarim tiene 25 años y fue víctima de una violación por parte de otro hombre. Decidió denunciarlo a la policía, y el resultado fue que su agresor será juzgado por la agresión sexual, pero él también lo será por homosexualidad. Se enfrenta, como Nidhal, a la pena de prisión establecida por la ley y al rechazo de su propia familia. El resumen de lo que es su vida actual, es sobrecogedor:

—Todos se han vuelto contra mí. Sobre todo tengo miedo de mi padre, que me pega casi todos los días.

—Si pudieras pedir un único deseo, ¿cuál sería?

—Que nada de esto hubiera ocurrido. Nunca debí ir a comisaría. Tengo la impresión de que el acusado soy yo. Sufro el odio absoluto de todo mi país. Me gustaría no ser tunecino. A veces pienso en el suicidio. Lo he pensado muchas veces…

Precisamente, el abogado y activista LGTB Mounir Baâtour hace referencia a los casos como el de Karim que se ha encontrado a lo largo de su vida profesional. Por su experiencia, se ve obligado a aconsejar a los hombres víctimas de violación que no denuncien, al correr el riesgo de ser acusados ellos mismos. Baâtour resume perfectamente lo que significa la penalización de la homosexualidad:

—El artículo 230 del Código Penal no condena a los homosexuales a tres años de prisión, los condena a cadena perpetua. Porque si alguien es homosexual y va a la cárcel durante tres años, cuando sale, ¿acaso se ha convertido en heterosexual? Seguirá siendo homosexual. Volverá a la cárcel otros tres años, y así continuamente durante toda su vida.

La represión del activismo

shams-rad-300x155El reportaje incluye una visita al local de la emisora Shams Rad, la primera cadena de radio LGTB del mundo árabe. La ubicación de la sede debe ser ocultada, debido a las amenazas de muerte recibidas, y al hecho de que varios imanes hayan inducido a los fieles a actuar en su contra con violencia. Efectivamente, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

En resumen, la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica «cacería». Tan solo en el año 2017 se produjeron 71 condenas por homosexualidad en Túnez.

No obstante, el pasado abril pudimos publicar una “buena” noticia, y es que el Consejo Nacional de la Orden Médica decretó que los propios médicos deben informar a la gente que tiene el derecho de rechazar someterse los exámenes anales para determinar si son o no homosexuales. Un rayo de luz entre tanto nubarrón…

Fuente Dosmanzanas

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Dispersan una convocatoria para solicitar la derogación de las leyes contra la homosexualidad en Túnez

Miércoles, 31 de enero de 2018

La policía de Túnez dispersa una convocatoria de protesta frente al Ministerio de Turismo para solicitar la derogación de las leyes contra la homosexualidad y el fin de la «criminalización de la libertad sexual y la discriminación contra las mujeres»

La policía de Túnez dispersa una protesta frente al ministerio de turismo, este sábado, 27 de enero, con el objetivo de exigir la derogación de las leyes contra la homosexualidad. La primavera árabe trajo consigo las reivindicaciones del colectivo LGBT, pero su situación no ha experimentado una gran mejoría, siendo todavía perseguidos con penas de hasta tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales.

780x580-noticias-reprimen-protesta-en-tunez-2A pesar de las mínimas muestras de apertura en Túnez, donde tras una postura oficial de los médicos contra los exámenes anales, el gobierno anuncia su intención de no imponerlos a aquellas personas sospechosas de ser homosexuales, y quizás animados por la primera edición de Mawjoudin, el primer festival de temática LGBT que se celebra en el país, y a un mes de que comenzara a emitir Shams Rad, la primera radio LGBT del mundo árabe, la Asociación de Pensadores Libres convoca un acto de protesta frente al ministerio de turismo para exigir la derogación de las leyes «retrógradas» contra las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y el fin de «la criminalización de la libertad sexual y la discriminación contra las mujeres», que es finalmente reprimida por la policía, vestidos de civiles, después de que haya sido sido prohibida «por su propia seguridad», según explica el ministerio del interior del país africano.

780x580-noticias-reprimen-protesta-en-tunez«Teníamos información de que iban a ser atacados», declara Khalifa Chibani, portavoz del ministerio, explicando que las autoridades deciden prohibir la manifestación «por su seguridad y para preservar el orden público». Con el hashtag #Sayebni (Déjenme ir, en español), la acción de proteta es convocada por la Asociación de Pensadores Libres, que es difundido a través de las redes sociales por Shams. A pesar de la prohibición, una docena de manifestantes decide seguir adelante, siendo dispersados y retenidos algunos de ellos en furgones policiales. Entre las varias trifulcas que se han producido, destaca la que protagoniza Amina Sboui, ex miembro de Femen, cuando ha tratado de mostrar una bandera arco iris, a quien se han llevado en el furgón policial junto a otro activista que llevaba un cartel pidiendo un estado secular. Asimismo, Bouhdid Belhadi, de Shams Rad, se queja de maltrato sufrido a manos de la policía, quienes son los únicos que finalmente han mostrado hostilidad contra el grupo de protesta.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

780x580-noticias-reprimen-protesta-en-tunez-1La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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La asociación LGTB tunecina Shams recibe amenazas de muerte tras inaugurar su emisora online de radio

Miércoles, 10 de enero de 2018

780x580-noticias-shams-radLa asociación tunecina de defensa de los derechos LGTB Shams ha recibido numerosos insultos y amenazas, incluso de muerte, tras inaugurar el pasado mes de diciembre su cadena de radio en la red, que se cree que es la primera de su tipo en el mundo árabe. Los integrantes de la asociación, sin embargo, continúan en su empeño de promover la tolerancia y el respeto en un país donde las relaciones homosexuales son castigadas hasta con tres años de cárcel.

El 12 diciembre, la asociación LGTB tunecina Shams comunicaba la inauguración de una webradio, denominada Shams Rad, que, bajo el lema de «Igualdad y dignidad», quería dar a conocer la vida cotidiana de la población homosexual, bisexual y transexual de Túnez. Su intención es contrarrestar la visión absolutamente negativa que ofrecen generalmente los medios de comunicación en su país y su entorno.

Precisamente eligieron el formato online para poder difundir su mensaje no solo en Túnez, sino también en el resto de países de su entorno cultural. Para ello contaron con la colaboración de la embajada de Holanda en Túnez, con cuyo apoyo pudieron finalmente ofrecer su primera programación el 19 de diciembre, convirtiéndose, según los miembros de Shams, en la primera emisora de su tipo en el mundo árabe. Con un horario que abarca desde el comienzo de la mañana hasta medianoche, los integrantes de la emisora intentan, según sus palabras «abordar la vida cotidiana de la comunidad LGBT, el aspecto político, social y psicológico del este asunto. También habrá música, cine…».

Poco después de la inauguración, el Consejo Sindical de Imanes y Miembros de Mezquitas comunicaba la presentación de una demanda contra Shams, arguyendo que «el lanzamiento reciente de una radio por la asociación constituye un peligro inminente para nuestros valores y nuestra identidad religiosa y social». Incluso llegaron a afirmar que la asociación pretendía defender «la delincuencia sexual». Tras la demanda, llegaron a difundirse rumores de que el Ministerio del Interior había ordenado el cierre de la emisora, pero su portavoz lo desmintió, indicando que se trataba de un asunto fuera de sus competencias.

Lo que también han proliferado son los insultos y amenazas. Según el presidente de Shams, Mounir Baâtour, «hemos recibido más de cinco mil amenazas de muerte y también de quemar la sede de la emisora». A pesar de ello, los miembros de la asociación persisten en su empeño, pues, como afirma su director ejecutivo, Bouhdid Belhedi, «nadie habla honestamente sobre la comunidad LGTB. Esto ofrece a la gente una manera de defender a nuestra comunidad, algo que necesitamos en Túnez y en Oriente Medio».

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El ministro tunecino Mehdi Ben Gharbia rechaza despenalizar la homosexualidad ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU

Jueves, 28 de septiembre de 2017

bn14928mehdi-ben-gharbia0414El ministro tunecino Mehdi Ben Gharbia ha comparecido ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde ha rechazado la posibilidad de derogar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexualescon penas de hasta 3 años de prisión. El ministro, sin embargo, ha querido vender como una concesión su compromiso de terminar con la obligatoriedad de las pruebas anales (una infame forma de tortura) en los juicios por homosexualidad, aunque las asociaciones LGTB denuncian que se trata de una medida de cara a la galería, pues podrán seguir siendo practicadas por orden judicial, si bien el acusado podrá negarse a someterse a ellas.

Mehdi Ben Gharbia es el ministro encargado por el Gobierno de Túnez de las relaciones con los órganos constitucionales, la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos. Por ello, ha sido quien ha comparecido el pasado 21 de septiembre, en Ginebra, ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, donde ha rechazado hasta 14 recomendaciones encaminadas a despenalizar la homosexualidad masculina en Túnez. El ministro aceptó 189 de las 248 recomendaciones para avanzar en el respeto a los derechos de los ciudadanos de Túnez, pero entre las que ha declinado aplicar se encuentran, según sus palabras, aquellas “que requieren un diálogo social y consenso nacional, como la abolición de la pena de muerte o la finalización de la criminalización de la homosexualidad”.

Tras ello, intentó convencer al Comité de que su compromiso para modificar el Código Penal en lo referente a la práctica de las pruebas anales en los casos relacionados con la homosexualidad suponía un avance. La realidad, no obstante, es otra. Aunque el ministro aseguraba que su intención era “acabar con el recurso a pruebas anárquicas, sin consentimiento y sin base legal”, el hecho es que las pruebas anales podrán seguir siendo ordenadas por el juez instructor en los casos derivados del artículo 230, que castiga la sodomía. Según el ministro, cuando su reforma entre en vigor, el acusado, que deberá ser debidamente tutelado, se podrá negar a someterse a la infame inspección. Las asociaciones LGTB, por su parte, aclaran que ese derecho siempre ha existido, por lo que la reforma no cambiará nada en ese aspecto. La diferencia estribará en que, a diferencia de lo que ocurre actualmente, la negativa a someterse al examen anal no será tomada como una prueba de la acusación, o una confesión de hecho.

Dos casos con resultados distintos

Recientemente, se han producido dos casos relacionados con la aplicación del artículo 230 y la negativa a someterse a las pruebas anales, que han tenido un resultado bien distinto. El 11 de septiembre era detenido el imán de la mezquita de Mnihla junto a un joven, acusados ambos de practicar la homosexualidad. El imán se negó a someterse al examen anal, y el juez de primera instancia liberó a ambos por falta de pruebas.

Esta resolución judicial fue vista por algunos como muestra de un cambio. Sin embargo, tan solo una semana después, fueron detenidos en Kef un profesor y un árbitro de fútbol, acusados bajo los mismos cargos. Pero en este caso, el juez estimó su negativa a someterse a las pruebas anales como una prueba de su culpabilidad, tal como es costumbre en los tribunales tunecinos.

La diferencia de trato ha hecho que muchos consideren que la exculpación del imán fue debida a su condición de hombre de religión, y no a ningún cambio de tendencia.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, como bien sabemos, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del citado artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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Un joven homosexual tunecino es asesinado con ensañamiento tras recibir 37 cuchilladas

Martes, 12 de septiembre de 2017

bn37699meurtreEl Ministerio de Interior de Túnez ha informado del asesinato de un varón, tras sufrir 37 cuchilladas, por un joven con quien había pactado mantener relaciones sexuales. Tras el mortal ataque, lleno de brutalidad, el asesino se puso en contacto con un cómplice para robar los bienes de la víctima. Ambos han sido detenidos y están a la espera de juicio. Según denuncian las asociaciones LGTB, la violencia contra los hombres homosexuales y bisexuales se ha incrementado en los últimos años, ante la aveniencia social y la impasividad de las autoridades.

En países como Túnez, donde la homosexualidad no es solo sancionada por las leyes, sino que sufre un fuerte rechazo social, los varones gais y bisexuales se enfrentan tanto al castigo legal, como a la más completa indefensión ante el odio de algunos de sus conciudadanos. A la persecución policial de quienes mantienen relaciones con personas de su mismo sexo y los que defienden sus derechos desde el más valiente activismo, se une la vulnerabilidad de quien debe permanecer en amenazadora clandestinidad.

Eso explica el infortunado destino de un joven tunecino en la región de El Omrane, que fue mendazmente engañado por un congénere, bajo la promesa de mantener relaciones sexuales, algo que debería ser totalmente lícito y no representar ningún peligro. Sin embargo, tras llegar al domicilio de la víctima, el joven le agredió con una botella de cerveza rota, para posteriormente asestarle nada menos que 37 cuchilladas, un ensañamiento que solo se puede explicar desde el odio más feroz. Según su confesión, tras salir de la vivienda fue en busca de otro cómplice, con quien horas después regresó para robar un televisor y otros objetos de valor. Ambos se encuentran detenidos y a la espera de ser juzgados.

Según Badr Baabou, presidente de la asociación de derechos LGTB tunecina Damj, las agresiones de carácter homófobo son habituales en Túnez, con una sociedad que no solo las ignora, sino que incluso las justifica. Muestra de ello son los abominables mensajes en las redes sociales sobre el asesinato del joven de El Omrane, que no solo es disculpado, sino que incluso es aplaudido.

El temor al rechazo social e incluso a inculparse si se formula una denuncia, ya que la homosexualidad está castigada penalmente en Túnez, hace muy difícil contabilizar los hechos violentos. Sin embargo, Baabou constata que el pasado año se conocieron 180 ataques homófobos que entrañaron heridas graves para las víctimas. Una violencia que parece acrecentarse en los últimos años, debido a la fuerte LGTBfobia social y la inoperancia policial ante las denuncias.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

Y es que la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión, — sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

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Túnez: un adolescente de 16 años es condenado a 4 meses de prisión, acusado de mantener relaciones homosexuales

Lunes, 26 de junio de 2017

040416-tunez-homosexualidadUn adolescente tunecino de 16 años ha sido condenado a 4 meses de prisión, acusado de mantener relaciones homosexuales. Aunque no se presentó evidencia alguna que respaldara la acusación, el Tribunal de Menores consideró la negativa del adolescente a someterse a la infamia de un examen anal como prueba suficiente de su culpabilidad. El joven, dada su minoría de edad, cumplirá la sentencia en un centro correccional de menores.

Según fuentes cercanas, el joven cuenta con 16 años de edad y es huérfano de madre, mientras que su padre está ingresado en prisión. Suele alojarse en un centro social de Susa, aunque es frecuente que se vea obligado a pedir refugio y comida. La detención se produjo el pasado mes de mayo, cuando el adolescente se encontraba en casa de tres amigos, todos ellos mayores de edad, que le habían acogido. Los cuatro fueron detenidos en base al artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales.

Mientras que sus acompañantes aún están a la espera de juicio, el adolescente, debido a su edad, ha sido juzgado por el Tribunal de Menores de la localidad de Susa. Tras su detención fue puesto en libertad, con la condición de presentarse a juicio el pasado martes 20 de junio. Sin embargo, al no acudir a la corte, ha sido condenado en ausencia.

La única evidencia presentada en su contra ha sido su negativa a someterse a los infames exámenes anales, al considerar que eran un atentado contra su dignidad humana (recordemos que están considerados por las asociaciones de defensa de los derechos humanos como una forma de tortura). Para el juez, este rechazo ha bastado como prueba de culpabilidad, y ha condenado al adolescente a una pena de cuatro meses de prisión. Debido a su minoría de edad, deberá cumplir la sentencia en el centro correccional de menores de Sidi El-Hani.

La asociación tunecina Shams ha condenado la sentencia en los siguientes términos: Shams condena firmemente la condena a prisión de un menor de16 años por homosexualidad, y recuerda que se trata de un adolescente sin domicilio fijo, que encontró refugio con unos amigos para resguardarse y comer (su madre murió y su padre está en la cárcel). Además, no se ha probado nada contra él, y, aunque fuera gay, la estancia en prisión no cambiará su orientación sexual, porque la homosexualidad no es un delito, ni una enfermedad, ni una opción”.

La hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales, lo que ha sido calificado por la asociación Shams como una auténtica “cacería”.

Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

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La asociación tunecina Shams publica la primera revista LGTB del país

Martes, 25 de abril de 2017

shams-mag-portada-211x300La revista recibe el nombre de Shams Mag y el primer número, correspondiente al mes de marzo, fue publicado en realidad el pasado 1 de abril. Shams Mag se convierte así en la primera revista LGTB de Túnez, un país muy castigado por la homofobia y en el que iniciativas de este tipo necesitan de una especial dosis de valentía.

La asociación Shams tiene como objetivos el defender los derechos humanos de las personas LGTB en el país, la abolición de las leyes homófobas (como el artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión) y la sensibilización sobre las infecciones de transmisión sexual.

Shams fue la primera asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez en lograr la legalidad, lo que la convirtió en una referencia en el norte de África y en los países de cultura árabe. No lo han tenido fácil, sin embargo. Sus miembros más visibles se han convertido en víctimas de la implacable LGTBfobia social, siendo objeto de acoso y agresiones y habiendo tenido, en algún caso, que exiliarse. A principios de 2016, recordamos, sus actividades llegaron a ser suspendidas, aunque finalmente la justicia tunecina dio la razón a los activistas y Shams pudo seguir en funcionamiento.

En este difícil contexto, la asociación ha decidido comenzar la publicación de la revista Shams Mag, revista gratuita que constituye un espacio de expresión del colectivo (puedes descargarla, de hecho, en este enlace). A lo largo de las 27 páginas del primer número podemos acercarnos a la realidad LGTB de Túnez. Hay artículos de diversos temas como salud sexual, VIH, orientación sexual, derechos o cultura escritos algunos en árabe, otros en francés y otros tantos en inglés.

La publicación de la revista es una gran apuesta en la que se materializan las reivindicaciones del colectivo tunecino: visibilidad de la realidad LGTB para concienciar a la sociedad; un medio a través del que informar sobre derechos humanos o salud sexual y un espacio donde opinar y expresar las reivindicaciones. No obstante, no es oro todo lo que reluce: los firmantes de los artículos deben recurrir a pseudónimo, debido al miedo a las represalias. Y ello pese a que las leyes tunecinas no castigan la publicación de material abiertamente LGTB.

En definitiva, una valiente iniciativa en un país muy castigado por la homofobia y en el que se vulneran constantemente los derechos de las personas LGTB: el ya referido artículo 230 del Código Penal; frecuentes ataques homófobos y detenciones, los infames exámenes anales… Le deseamos toda la suerte de mundo.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Detenida una pareja homosexual tunecina tras investigarse sus mensajes privados en redes sociales

Miércoles, 12 de abril de 2017

large_5988589036 bienvenue-tataouineUna pareja homosexual tunecina ha sido detenida el pasado sábado 8 de abril, después de que la policía investigara los mensajes que se dejaban en sus cuentas de Facebook. Ambos se enfrentan a penas de prisión de hasta de 3 años, según el artículo 230 del Código Penal de Túnez. Las asociaciones de defensa de los derechos LGTB han denunciado esta detención, que viene a engrosar la larga lista de detenciones y condenas contra hombres homosexuales y bisexuales en los últimos tiempos.

La detención se produjo en Tataouine, capital de la región más meridional de Túnez. Según denuncia la asociación Shams, la investigación policial implicó la vulneración de la intimidad de los dos detenidos, pues se inspeccionaron los mensajes privados que ambos se intercambiaban a través de sus cuentas de Facebook, entre los que, según algunas fuentes, se incluirían algunas fotografías en las que aparecían desnudos.

Desde Shams se exige la liberación inmediata de los dos detenidos, dado que la actuación policial supone una “injerencia injustificada en la vida privada de los ciudadanos”. La asociación ya no duda en calificar la enorme presión ejercida en los últimos tiempos por las fuerzas del orden como “caza de homosexuales”.

Y es que la persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo son constantes y las condenas a prisión habituales.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

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El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba son detenidos por mantener relaciones homosexuales

Viernes, 31 de marzo de 2017

karim-2-tt-width-604-height-402-crop-0-bgcolor-000000-lazyload-0El cineasta tunecino Karim Belhaj y el joven que le acompañaba fueron detenidos el pasado 13 de marzo en el domicilio del primero, acusados de mantener relaciones homosexuales. Tras la detención, ambos fueron sometidos a la infame tortura que suponen los exámenes anales. Actualmente se encuentran detenidos a espera de juicio, y pueden enfrentarse a penas de hasta 3 años de prisión.

El pasado 13 de marzo, unos agentes de Policía irrumpieron en el domicilio del cineasta tunecino Karim Belhaj, de 38 años de edad, que en esos momentos estaba acompañado de un joven de 21 años. Ambos reconocieron haber estado manteniendo relaciones sexuales, por lo que fueron inmediatamente detenidos.

A instancias de la Fiscalía, se ordenó que se les practicase un examen anal, una práctica vejatoria, sin ninguna utilidad probatoria desde el punto de vista científico, que está considerada una forma de tortura. Tras los resultados, ambos permanecen en la prisión de Mornaguia, cercana a la capital, a la espera de que se celebre el juicio. La noticia de la detención y la situación de los dos acusados no se ha dado a conocer hasta ahora, debido a las precauciones que han decidido adoptar los encargados de su defensa.

Karim Belhaj se licenció en 2001 en el Instituto Magrebí de Cinematografía, y después cursó estudios en la Escuela Superior de Estudios Cinematográficos de París como ayudante de dirección. Realizó su primer documental, S.O.S., en 2011, y su primer cortometraje, Case départ, en 2012, con el apoyo del Ministerio de Cultura francés. En él narraba las dificultades cotidianas a que se enfrentan los licenciados tunecinos. Como ayudante de dirección ha participado en la realización de numerosos cortometrajes y anuncios publicitarios.

En un comunicado, la Société des Réalisateurs de Films (Sociedad de Realizadores de Películas) francesa ha mostrado su solidaridad y su apoyo a los detenidos, así como su indignación por la infamia que representa el sometimiento a las pruebas anales. La asociación “condena con firmeza en estas prácticas y pide la liberación inmediata de los dos hombres”.

Según el abogado Mounir Baâtour, que se encarga de la defensa del joven que acompañaba al cineasta, Karim Belhaj es un director comprometido que lleva denunciando las desigualdades sociales de su país desde hace muchos años. Baâtour, que es también presidente de la asociación de defensa de los derechos LGTB Shams, espera que el juicio se celebre en menos de un mes.

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante (basta con poner la palabra Túnez en el buscador para ver el horror). Las detenciones por mantener relaciones sexuales con personas del mismo sexo, son constantes y las condenas a prisión habituales.

Además, los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Fuente Dosmanzanas

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Túnez: condenados a ocho meses de cárcel dos jóvenes acusados de mantener relaciones homosexuales

Miércoles, 15 de marzo de 2017

túnez-bandera-flagUn tribunal de la ciudad tunecina de Susa ha condenado a Achref y Sabri, dos hombres de 20 y 21 años, a ocho meses de prisión por mantener relaciones homosexuales. La Policía había detenido el pasado mes de diciembre a los jóvenes, que fueron sometidos a malos tratos físicos y psicológicos, además de a los infames exámenes anales para “probar” los hechos. El juez ha considerado probados los hechos a pesar de que estos humillantes procedimientos dieron un resultado negativo. Los acusados recurrirán la sentencia.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, la Policía detenía a dos jóvenes tunecinos en la localidad de Susa por considerarlos homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal dictaminó la libertad con cargos de los acusados el día 13 de diciembre y fijó la vista ante el tribunal para el pasado 6 de enero. La fecha se pospuso dos veces, primero al 3 de marzo y luego al viernes pasado, cuando se leyó el veredicto de culpabilidad.

El abogado y presidente de Shams Mounir Baatour ha rechazado la pena, impuesta a pesar de obligar a los acusados a someterse a la tortura de los exámenes anales y de que su resultado fuera negativo. Baatour ha anunciado que la asociación recurrirá el fallo. También lo harán los dos jóvenes, que se encuentran en libertad hasta que se celebre la vista de apelación.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

La persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Los activistas luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión. Una legislación que se ha aplicado también a mujeres transexuales.

Fuente Dosmanzanas

 

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Un activista LGTB francés es secuestrado, apaleado y violado durante dos días

Lunes, 13 de marzo de 2017

zak-1Zak Ostmane

Dos hombres drogaron y secuestraron a un activista LGTB en un hotel de Marsella y le golpearon y violaron durante todo el fin de semana.

Zak Ostmane, natural de Argelia, consiguió escapar al ver un coche de policía desde la ventana y gritar pidiendo ayuda.

El activista argelino exiliado en Francia Zak Ostmane ha sido secuestrado, golpeado y violado repetidamente durante dos días. Dos individuos ya han sido detenidos por los hechos y puestos a disposición judicial por la Policía de Marsella. Miembro de la organización LGTB Shams-France, Zak Ostmane fue el primer activista argelino en proclamar públicamente su homosexualidad en su país y en reclamar el fin de la discriminación. El pasado 8 de marzo, desde la cuenta de Facebook de la organización Shams-France, se daba la noticia del brutal ataque sufrido por uno de sus fundadores, Zak Ostmane.

Zak Ostmane, de 35 años, huyó de Argelia (país que penaliza la homosexualidad con una multa y dos años de prisión) y llegó a Francia como refugiado. Instalado en Marsella, fundó la asociación Shams-France, un grupo de apoyo a las personas LGTBI de Oriente Medio que llegan al país y necesitan ayuda.

El pasado viernes por la noche Zak estaba tomando algo con unos amigos en un bar cuando dos hombres drogaron su cerveza para luego llevarle a una habitación de hotel. Ostmane ha explicado en una entrevista que se empezó a encontrar mal al tomar la segunda cerveza y que suele ser bastante desconfiado pero por el efecto de la droga no era consciente de lo que hacía y ni siquiera se dio cuenta de que estaba en un hotel. Una vez allí se sentó en la cama, uno de los hombres le ofreció una cerveza y el otro salió de la habitación. Al ir a dejar la botella sobre una mesa su acompañante le dio un puñetazo que le dejó inconsciente y, al despertar, se lo encontró sodomizándole.

El segundo hombre volvió a la habitación y comenzó a golpearle mientras le exigía dinero. Como no llevaba nada encima, el asaltante cogió su tarjeta de crédito y Zak le dio un PIN falso. Al volver, enfadado porque no había podido sacar dinero, volvieron a golpearle hasta que les dio el código correcto; pero el cajero se tragó la tarjeta lo que provocó que el hombre volviera aún más enfurecido y continuara la paliza.

Zak ha descrito su agresión al blog francés Unicorn Booty, y ha explicado que tras el ataque le da auténtico terror salir a la calle. Ahí explica que, estando medio inconsciente, vio como uno de los dos atacantes rompía una sábana y lo ataba de pies y manos para lanzarle entonces contra la pared. Intentó gritar pidiendo ayuda, pero uno de los hombres sacó un cuchillo de grandes dimensiones y le amenazó con matarle si no se callaba.

Más adelante el hombre americano le dijo: “Vosotros, los franceses… odiáis a Trump, pero será un gran presidente. Luchará contra el terrorismo, pero vosotros no le ayudáis, sólo ayudáis a los negros y a los árabes. Es una pena que Hitler no tuviera tiempo de acabar con los judíos.

Finalmente, el domingo, tras dos días encerrado en la habitación, Zak pudo divisar desde la ventana abierta un coche de policía en la Place de l’Opera: “Pensé que si no hacía nada iba a morir. Así que grité con todas mis fuerzas.” Los agresores volvieron a golpearle para que se callara, pero la policía había escuchado los gritos y corrieron al hotel, entraron a la habitación y detuvieron a los dos asaltantes. El director del hotel asegura que ni él ni ningún trabajador notó nada extraño y, según cuenta Zak, le considera en parte responsable de lo ocurrido.

Nadie respondió durante ese tiempo a los gritos de dolor y auxilio que profirió la víctima. Finalmente, en un momento que estuvo a solas, vio por la ventana un coche de Policía. Se arriesgó y gritó pidiendo ayuda. Ante los gritos, los secuestradores acudieron y le arrancaron violentamente de la ventana. Sin embargo, pronto irrumpieron los agentes y por fin le liberaron.

La policía llevó a Zak al hospital y estuvo ingresado durante todo el día. La Policía de Marsella confirma que se ha abierto una investigación al respecto y que se ha procedido a poner a disposición judicial a los dos detenidos, bajo los cargos de violación, secuestro, violencia voluntaria y robo. Se trata de dos exmilitares, uno de ellos antiguo miembro de la Legión Extranjera, al parecer de nacionalidad estadounidense, y el otro un legionario desertor. Como parte de la analítica realizada a Zak Ostmane, se ha realizado una prueba de drogas, para saber con qué sustancia pudieron hacer que perdiera la noción de lo que hacía, incluso la consciencia. También se investiga al dueño del hotel, que en vez de acudir en auxilio de la víctima le ha acusado de provocar los hechos.

Desde Shams-France, la organización LGTB que dirige Zak, publicaron las imágenes del activista en el hospital junto a un texto en el condenaban “este acto abyecto y bárbaro” y ofrecían todo su apoyo a su amigo. El texto era el siguiente: “El pasado fin de semana, Zak Ostmane, gran activista y miembro fundador de Shams-France, ha sido secuestrado durante más de 48 horas, agredido y brutalmente violado por dos individuos en Marsella. Condenamos enérgicamente este acto bárbaro y despreciable, y ofrecemos todo nuestro apoyo a nuestro querido amigo”. Acompañaban a la noticia dos fotografías del activista hospitalizado, en cuyo rostro se apreciaba claramente la brutalidad de la agresión sufrida.

 

Según los medios franceses, los asaltantes son dos militares veteranos. Uno de ellos, además, era un legionario desertor. Los dos están detenidos en la prisión de Baumettes y están acusados de violación, secuestro, asalto con violencia y de intento de fuga.

Zak Ostmane fue el primer argelino en hacer pública su homosexualidad en su país, reclamando su derecho a vivirla sin discriminación. Refugiado en Francia, es autor de libro Mi libertad, mi lucha, mi refugio en Francia. También es miembro fundador de Shams-France, una organización hermana de la existente en Túnez, que lucha por los derechos LGTB en Marruecos, Argelia, Túnez y Libia, así como atiende a los exiliados por razón de orientación sexual e identidad de género de todos esos países.

Fuente: Yagg.com, vía EstoyBailando/Dosmanzanas

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Detenidos dos jóvenes tunecinos, acusados de mantener relaciones homosexuales

Sábado, 17 de diciembre de 2016

túnez-bandera-flagDos jóvenes de 20 y 21 años han sido detenidos en la ciudad tunecina de Susa, acusados de mantener relaciones homosexuales. Según denuncia la asociación LGTB Shams, que trató de impedir que se les realizaran los infames exámenes anales, ambos fueron obligados a someterse a la humillante prueba bajo la amenaza de la Fiscalía de considerar su negativa como una confesión de culpabilidad. También manifiestan que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía durante su interrogatorio. Los dos jóvenes han sido puestos en libertad con cargos, y se ha fijado su vista ante el tribunal para el próximo 6 de enero de 2017.

En la madrugada del pasado 8 de diciembre, dos jóvenes tunecinos fueron detenidos en la localidad de Susa, bajo la acusación de haber mantenido relaciones homosexuales. Como suele ser tristemente habitual, tras el interrogatorio, la Policía ordenó la realización de exámenes anales a los dos detenidos, una práctica que está considerada una inequívoca forma de tortura, además de carecer de fundamento científico alguno para probar la homosexualidad.

Desde la asociación LGTB Shams y la Liga Tunecina para los Derechos Humanos se trató de impedir la infame prueba, haciendo un llamamiento para que los médicos forenses de los distintos centros hospitalarios se negaran a realizarla. En un principio, la denuncia y el llamamiento parecieron surtir efecto y la prueba fue cancelada.

Sin embargo, una vez liberados, desde Shams se pusieron en contacto con uno de los jóvenes, que relató cómo se desarrollaron posteriormente los acontecimientos. Tras 30 horas de detención e incesantes interrogatorios, en los que fueron maltratados, humillados y golpeados por los agentes de Policía, fueron conducidos ante el fiscal. Este les convenció de que su negativa a realizar el examen anal sería interpretada como un reconocimiento tácito de culpabilidad, por lo que finalmente accedieron a someterse a la humillante prueba.

El examen fue realizado por el médico forense del hospital Farhat Hached, que procedió a insertar un objeto en forma de tubo en el ano de cada uno de los jóvenes. Finalmente, redactó un informe en el que concluía que la prueba había dado un resultado negativo. Tras el informe, el fiscal decidió dictaminar la libertad con cargos de los acusados, y fijar la fecha de la vista ante el tribunal para el próximo 6 de enero de 2017. Ambos se enfrentan a las penas establecidas por el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión.

Shams condena enérgicamente tanto la detención como el maltrato a que fueron sometidos los dos jóvenes, así como la obligatoriedad de someterse al examen anal. Desde la asociación manifiestan que presentarán una denuncia por torturas contra el médico forense del hospital Farhat Hached de Susa. Asimismo, hacen un llamamiento a los defensores de los derechos humanos y de las minorías para que se movilicen de cara al juicio del 6 de enero.

El incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB tunecinos

Logo-de-Shams-TunezLa persecución social y de Estado hacia los hombres homosexuales y bisexuales tunecinos es incesante. Los defensores de los derechos LGTB —que luchan por la derogación del artículo 230 del Código Penal, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta 3 años de prisión— sufren constantes agresiones, hasta el punto de que algunos de ellos han tenido que exiliarse ante las repetidas amenazas de muerte.

Precisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

Fuente Dosmanzanas

 

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Nueva agresión al activista tunecino Bouhdid Belhedi por su pertenencia a la asociación LGBT Shams

Lunes, 5 de septiembre de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, miembro de la ejecutiva y responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sufrido una nueva agresión debido a su militancia. Un individuo dijo reconocerle como activista LGTB y empezó a golpearle hasta que cayó al suelo, donde siguió propinándole patadas mientras profería todo tipo de insultos homófobos. La agresión fue contemplada por un agente de Policía, que no hizo nada por impedirla. Belhedi ya fue agredido por tres individuos el pasado mes de abril, que también dijeron reconocerle como miembro de Shams.

El pasado 29 de agosto, a las 10 de la mañana, Bouhdid Belhedi se encontraba cerca del hotel Majestic, en la capital tunecina, cuando un individuo le detuvo y dijo reconocerle como miembro de Shams, una asociación que lucha por la igualdad de derechos de las personas LGTB tunecinas y por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad con penas de hasta tres años de cárcel.

El agresor comenzó inmediatamente a propinar al activista puñetazos en cabeza, costillas y estómago, hasta que le derribó. Con Belhedi en el suelo, el violento fanático continuó dándole patadas mientras seguía profiriendo insultos homófobos, hasta que finalmente se marchó. En las inmediaciones, un miembro de la Policía tunecina presenció la agresión, pero no actuó ni para impedir los golpes ni para detener al agresor. Belhedi terminó lleno de contusiones debido a la paliza, que afectaban sobre todo al cuello.

No se trata, lamentablemente, de la primera ocasión en que Bouhdid Belhedi sufre agresiones por su activismo. El pasado 27 de abril, el activista se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

En junio de 2015, Belhedi ya sufrió una experiencia desagradable, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

En ninguna de las ocasiones ha presentado denuncia o ha acudido a un centro hospitalario, al conocer de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos, incluido el personal sanitario, respecto a los ciudadanos LGTB. También ha tenido presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, que le hace temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas.

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor logra salir del coma profundo y agradece las muestras de cariño recibidas

Viernes, 5 de agosto de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El pasado 20 de julio  recogíamos la tristísima noticia del segundo intento de suicidio de Ahmed Ben Amor, un valiente activista LGTB tunecino de 22 años. Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, decía entonces que “solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”. Y el “milagro” se ha producido: el joven Ben Amor ha logrado recuperarse del grado 3 de consciencia de la escala de Glasgow (el menor de los posibles) y ha dado las gracias a todos los que se han preocupado por él y pedían noticias sobre su estado.

Después de aparecer en televisión defendiendo la despenalización de la homosexualidad en Túnez, Ahmed Ben Amor comenzó a ser víctima de agresiones y amenazas de muerte, de manera continuada y progresiva. Ben Amor exigió durante su intervención televisiva la derogación del artículo 230 del Código Penal tunecino, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Sin embargo, su situación se volvió tan insoportable que se vio obligado a no salir de su domicilio sin estar acompañado.

Como consecuencia del lamentable acoso sufrido, Ahmed ingirió una gran cantidad de pastillas para tratar de suicidarse, por primera vez, el pasado 9 de julio. Dos días más tarde reconocía que “ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación”.

Y lo volvió a intentar tras recuperarse, días más tarde. Pero, afortunadamente, la vida le ha brindado “una segunda oportunidad”, como él mismo ha confesado. Asimismo, ha querido dedicar “un pensamiento enérgico de amor para los que han pedido más noticias [sobre mí]”:

Fuente Dosmanzanas

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El joven activista tunecino Ahmed Ben Amor se encuentra en coma profundo tras un segundo intento de suicidio

Jueves, 21 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283Tristes noticias desde Túnez. El joven activista LGTB Ahmed Ben Amor, de 22 años, ha intentando suicidarse por segunda vez en pocos días, pero en esta ocasión su estado es gravísimo, encontrándose en un coma profundo del que los médicos dan pocas esperanzas de que se recupere. Ahmed, que fundó la asociación Shams cuando solo contaba 18 años, ha sacrificado valientemente lo mejor de su juventud en la defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas, abogando por la despenalización de la homosexualidad de manera pública y continuada, algo que sin duda le ha pasado factura.

Cuando sus amigos le creían recuperado del primer intento de suicidio, Ahmed Ben Amor lo ha intentado por segunda vez. Según Bouhdid Belhedi, portavoz de la asociación Shams de la que Ahmed es vicepresidente y cofundador, el pasado 16 de julio “estábamos con él en su casa desde el primer intento de suicidio. Nos preguntó si podíamos dejarlo solo durante algún tiempo. Aprovechó entonces para tomarse todas las pastillas que los médicos le habían facilitado”. Cuando regresaron algo más de una hora más tarde, le encontraron aún consciente, aunque tardó poco en perder el conocimiento y caer en coma. Antes de hacerlo les dijo: “Solo quiero morir”.

Bouhdid cuenta que, según les han informado los médicos que le tratan, su nivel de consciencia se ha evaluado en el grado 3 dentro de la escala de Glasgow, el menor de los posibles. “Los médicos han perdido la esperanza… Estamos a la espera de qué puede ocurrir”, añade Bouhdid con hondo pesar, “es muy triste. Solo un milagro puede salvarlo. No nos queda más que esperar”.

Ahmed intentó suicidarse por primera vez el pasado 9 de julio. En aquella ocasión logró recuperarse tras ingresar en el hospital, aunque sus primeras palabras tras hacerlo delataban su profundo sufrimiento. Así escribía el 11 de julio en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Tan solo un día antes del segundo intento de suicidio, volvía a escribir para agradecer los cientos de muestras de apoyo y cariño recibidas personalmente y a través de la redes sociales, desde todas las partes del mundo: “Estoy conmovido, positivamente sorprendido, desbordado y halagado. No encuentro palabras para agradecértelo, me vuelven a dar ganas de atarme a la vida… gracias… muchas gracias”. Tristemente, las fuerzas y las ganas no han parecido ser suficientes para mitigar su profundo dolor.

Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, no dudaba entonces en culpar a la presión homófoba del primer intento de suicidio: “Las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

Y es que Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado. En una ocasión, encontró una inscripción escrita con sangre enfrente de su casa y de su coche averiado. Habían rajado los neumáticos con un cuchillo y habían escrito: “La próxima vez, el cuchillo estará en su cabeza”.

Tras el primer intento de suicidio, desde Shams emitieron una nota de prensa titulada “Túnez, ¿qué estás haciendo con tu juventud?”, en la que denunciaban la ferocidad de la homofobia en la sociedad tunecina y la inacción cómplice del Gobierno, de la que Ahmed es una triste víctima: “Ha llegado el momento de un análisis sereno. Ahmed no es más que el síntoma de una juventud sacrificada en Túnez. ¿Cómo un joven tan brillante ha podido ser excluido de todos los ámbitos de su vida? Empezando por su familia, su instituto, sus amigos… ¿Con el único pretexto de que decidió decir que era gay?”. También denunciaban el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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El activista LGTB tunecino Ahmed Ben Amor intenta suicidarse al no soportar más las agresiones y amenazas de muerte que recibe por su lucha

Miércoles, 13 de julio de 2016

Ahmed-Ben-Amor-2-300x283El activista tunecino Ahmed Ben Amor, vicepresidente y fundador de la organización LGTB Shams, intentó suicidarse el pasado sábado 9 de julio, tras las amenazas y ataques sufridos por una intervención televisa en la que defendió la despenalización de la homosexualidad en Túnez. Afortunadamente, ha logrado sobrevivir, aunque aún se encuentra hospitalizado en observación. Las agresiones contra los valientes activistas LGTB tunecinos, en incremento en los últimos tiempos, son tan continuadas y violentas que algunos incluso se han visto obligados a exiliarse.

Desde Shams informaban el pasado fin de semana de que habían encontrado a Ahmed Ben Amor “en estado comatoso” en su domicilio. El vicepresidente de la organización, de 20 años de edad, había intentado suicidarse ingiriendo “una enorme cantidad de medicamentos”. Conducido a un centro hospitalario privado, el domingo se encontraba ya fuera de peligro.

Ahmed había intervenido el pasado mes de abril en el programa de debates Klem Ennes defendiendo la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales masculinas con penas de hasta 3 años de prisión. Tras su emisión, los ataques verbales y las amenazas de muerte llegaron por centenares, de manera continuada y progresiva, haciendo su situación tan insoportable que se vio obligado a no salir nunca de su domicilio sin estar acompañado.

Según Yadh Krendel, presidente y cofundador de Shams, “las amenazas y la presión cotidianas que sufría Ahmed son, de hecho, la causa de esta desesperada y desafortunada tentativa. Todos los miembros de nuestra organización que permanecen en Túnez, y los demás activistas LGTB, se enfrentan a las mismas presiones con la mirada cómplice del Estado tunecino. Es preciso que este último se involucre en la protección de nuestras minorías”.

En el mismo sentido se ha expresado el propio Ahmed Ben Amor, que este lunes ha publicado el siguiente mensaje en su cuenta de Facebook: “Siento haber dejado todo atrás para dirigirme hacia la única verdad… no podía pasarlo por alto, ya no podía sufrir esas sucias amenazas, el linchamiento y acompañamiento sistemáticos, la muerte es mucho mejor que la negación…”.

Desde Twitter se creó el hashtag #WeLoveYouAhmed, que ha sido utilizado a través de todo el mundo por los usuarios de la red social para expresar su afecto y apoyo a Ahmed Ben Amor, así como para respaldar el trabajo de Shams y las demás asociaciones que luchan por la igualdad de derechos de las personas LGTB en Túnez.

Sin embargo, desde Shams también se han visto obligados a expresar su “amargura y rabia” por los lamentables e insidiosos comentarios, preñados de la homofobia más descarnada, que los intolerantes han publicado desde que se supo la noticia del intento de suicidio. También denuncian el “increíble doble juego de las autoridades tunecinas, que enarbolan la belleza de la naciente democracia en el extranjero y amenazan, acosan y violan los derechos humanos más básicos en su propio suelo”.

Como buena noticia, Conor Michael, uno de los mejores amigos de Ahmed, ha comentado que sus padres han acudido a visitarle desde su localidad de Mahdia, y que “ahora aceptan el hecho de que su hijo es gay”. Cuando Ahmed salió del armario, la reacción de sus padres fue echarle de su casa.

Amenazas y agresiones a los activistas LGTB

Lamentablemente, como denuncia Shams, las agresiones y amenazas contra los activistas LGTB son continuadas. El propio Ahmed Ben Amor, incluso antes de la intervención televisiva, recibía amenazas de muerte diarias. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

El también vicepresidente de la asociación, Hedi Shaly, se ha visto obligado a exiliarse tras recibir a su vez continuadas y serias amenazas de muerte, viviendo ahora como refugiado en Bélgica. Así describía la dureza de la vida que abandonaba: “En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él. Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera”.

Hace unos meses, Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de Shams, fue agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo, cuando paseaba por la calle de su ciudad natal. Belhedi ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión y defendió la despenalización de la homosexualidad. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Precisamente unos días antes de la agresión a Bouhdid Belheli, Ahmed Ben Amor denunciaba el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams

Fuente Dosmanzanas

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Agredido un activista de Túnez por su pertenencia a la asociación LGTB Shams, en un ambiente de creciente hostilidad social y mediática

Lunes, 2 de mayo de 2016

Bouhdid-Belhedi-300x218Bouhdid Belhedi, responsable de comunicación de la asociación de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, ha sido agredido brutalmente por tres desconocidos debido a su activismo. El temor a las represalias, tanto sociales como de los mismos miembros de la Policía, determinó a Bouhdid a rechazar el interponer una denuncia. Shams había denunciado días atrás el crecimiento de los discursos públicos de odio en los medios de comunicación y redes sociales de Túnez, ante la inoperancia, cuando no connivencia, de las autoridades, cuya consecuencia es el incremento de la violencia contra los ciudadanos LGTB tunecinos.

El pasado viernes 27 de abril, Bouhdid Belhedi se encontraba en su localidad natal de Hammamet, a donde se había dirigido para someterse a diversas pruebas y cuidados médicos debido a su delicado estado de salud. Antes de regresar a la capital, donde tiene su residencia, fue interceptado en la calle por tres individuos, que le preguntaron si pertenecía a la asociación Shams. Al contestar afirmativamente, los tres agresores comenzaron a amenazarle y golpearle fuertemente en el estómago. La paliza continuó mientras le retenían para impedir que escapara, hasta que unos transeúntes intervinieron y fueron los agresores quienes finalmente se dieron a la fuga.

Se da el caso de que Shams ha obtenido un reciente éxito ante los tribunales, al conservar su estatus como ONG en contra de la decisión del gobierno. A ello se suma la reciente sentencia desestimatoria de los cargos contra unos ciudadanos acusados de mantener relaciones homosexuales, que criticaba fuertemente la actuación de los miembros de la Policía. A su vez, se han difundido internacionalmente las denuncias por las torturas a que son sometidos por funcionarios y presos los detenidos por homosexualidad. Todo ello ha ocasionado que el colectivo LGTB esté presente en los medios de comunicación, y que la actitud tanto de los ciudadanos más intolerantes como de los miembros de la Policía sea fuertemente agresiva.

Así, conociendo de primera mano el desprecio de los funcionarios públicos respecto a los ciudadanos LGTB, Bouhdid evitó acudir al hospital, donde le hubieran facilitado el informe médico de lesiones imprescindible para interponer una demanda. También tenía presente la reciente campaña policial contra los defensores LGTB, lo que le hizo temer ser detenido, a pesar de ser la víctima, y sufrir así todo tipo de abusos y torturas. Por lo tanto, tomó la determinación de no presentar denuncia alguna.

Además, ya había tenido una experiencia desagradable en el mes de junio de 2015, cuando  fue entrevistado en un canal de televisión, donde le preguntaron sobre su labor en Shams. En aquel momento, la asociación estaba en primera línea de noticias por su admisión en el registro de ONG y su defensa de la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con penas de hasta tres años de prisión. Tras su intervención, Bouhdid recibió amenazas de muerte y fue objeto de graves acusaciones difamatorias por parte de los medios de comunicación y líderes religiosos.

Shams denuncia el incremento de la hostilidad contra los ciudadanos LGTB

Logo-de-Shams-TunezPrecisamente unos días antes de la agresión, desde Shams se había denunciado el incremento de la agresividad verbal y física contra las personas LGTB tunecinas con el siguiente comunicado:

Túnez está experimentando una gran campaña anti-LGBT, lanzada por un artista tunecino desde un canal de televisión en horario estelar. Este artista lanzó su discurso de odio contra los homosexuales de Túnez, haciendo un llamamiento para su exclusión absoluta.

Después de su emisión, un segundo artista participó en otro programa de debates del mismo canal de televisión, apoyando al primer artista y despreciando a los homosexuales tunecinos. Desde entonces, varios individuos anónimos han tomado la iniciativa de esa campaña en las redes sociales, haciendo un claro llamamiento a la gente para que “se queme o se corte el cuello a todos los homosexuales de Túnez”, a semejanza de los vídeos del Estado Islámico.

La tendencia ha crecido tanto que hay comercios que han puesto carteles que indican: “No se permiten homosexuales en esta tienda”. En Kaiurán, una ciudad situada en la región central, considerada el bastión del salafismo [movimiento islamista conservador], los taxis muestran en la ventana trasera un aviso que indica: “Prohibido para los homosexuales.”

Los actos violentos han llegado al punto de que un joven universitario fue agredido físicamente por transeúntes debido a su apariencia, que al parecer le hacía sospechoso de ser homosexual.

Hasta el momento, las autoridades gubernamentales han permanecido en silencio. Han mostrado muy poco interés en la adopción de medidas para disuadir de la violencia y frenar esta cascada de agresiones y discriminación contra los homosexuales tunecinos.

Por otra parte, el gobierno parece cómplice, porque no está dispuesto a derogar el artículo 230 del Código Penal, que encarcela a los hombres sospechosos de homosexualidad, con un examen rectal como prueba suficiente de culpabilidad.

En esta situación caótica, Shams expresa su extrema preocupación por el aumento dramático de los discursos de odio y la estigmatización de las personas LGBT de Túnez. La asociación denuncia que algunos políticos se sienten tentados de obtener poder mediante la manipulación de esta situación, ya sea con su complicidad silenciosa o, incluso, con un no expresado apoyo a la violencia.

La asociación Shams exige el cese inmediato de esta campaña de difamación y un proceso judicial contra las personas que alientan estos llamamientos a la violencia.

Esta violencia es una preocupación directa y cotidiana de cientos de homosexuales tunecinos, que se convierten en víctimas de los efectos de los discursos y actos violentos, mientras sufren la indiferencia general, en especial de los funcionarios de Túnez y de los miembros de su Parlamento.

Ahmed Ben Amor, vicepresidente de Shams.

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El Tribunal de Primera Instancia de Túnez desestima los cargos contra ocho jóvenes acusados de practicar la homosexualidad

Martes, 12 de abril de 2016

túnez-bandera-flagLa Sala de lo Penal del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos contra ocho hombres acusados por practicar la homosexualidad, por ausencia de pruebas. Se trata de la primera vez que un tribunal tunecino aplica esa medida, ya que siempre habían respaldado las versiones presentadas por la Policía. Se sospecha además que las detenciones estuvieron causadas por una venganza policial, pues tres de los ocho implicados pertenecen al grupo de seis jóvenes condenados el pasado mes de diciembre a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales, cuya pena fue rebajada a un mes por la Corte de Apelaciones, y que denunciaron las torturas y maltratos a que fueron sometidos.

Según notificaba el grupo de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, el pasado 26 de marzo fueron detenidos nueve jóvenes, seis tunecinos y tres libaneses. Contra ocho de ellos la Policía presentó cargos por mantener relaciones homosexuales y por consumo de drogas. Se da la circunstancia de que tres de los seis jóvenes tunecinos ya habían sido detenidos y juzgados por practicar la homosexualidad el pasado año, siendo condenados a tres años de prisión, el máximo estipulado, por un tribunal de la localidad de Kaiurán.

En aquella ocasión, los acusados fueron sometidos a todo tipo de maltratos y torturas, tanto por parte de los miembros de las fuerzas policiales como por los funcionarios de prisiones y presos. Las torturas incluyeron los infames exámenes anales, que sirvieron como prueba para su condena. Los jóvenes quedaron en libertad provisional tras un mes de prisión, al presentar apelación contra su sentencia. La Corte de Apelaciones posteriormente redujo la condena al mes de prisión que ya habían cumplido, con lo que no tuvieron que volver a experimentar el maltrato y las continuadas vejaciones a que fueron sometidos.

Quizás debido a aquella experiencia, en esta ocasión los jóvenes fueron inmediatamente asesorados por el equipo jurídico de Shams, encabezado por Mounir Baatour. Según sus declaraciones, la Fiscalía trató de que el juicio se agilizase lo máximo posible, para que no tuviera lugar la repercusión mediática que habían despertado las detenciones anteriores motivadas por homosexualidad. Sin embargo, los defensores se negaron a que los detenidos fueran sometidos en esta ocasión a los exámenes anales, una práctica ilegal que viola la Convención contra la Tortura a la que se ha adherido Túnez.

Y esa negativa, al parecer, ha sido definitiva, pues “sin testimonios ni pruebas, el juez decidió exonerarlos de todos los cargos”, explica Baatour, por lo que no aplicó el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión, en su sentencia dictada el 30 de marzo. Sin embargo, los jóvenes aún siguen acusados de haber consumido marihuana, por lo que siguen a disposición judicial.

Logo-de-Shams-TunezPero la desestimación de los cargos por homosexualidad ha causado satisfacción entre los activistas LGTB. Según declara el vicepresidente de Shams Hedi Shaly, actualmente solicitante de asilo en su exilio en Bélgica debido a las constantes amenazas de muerte que recibe en su país, “esta es la primera vez que ha sucedido algo así”, pues los jueces siempre habían validado con sus sentencias las versiones aportadas por la Policía. Shaly espera que “la Policía y el sistema de justicia cese en su persecución de la gente por razón de su orientación sexual”. Por su parte, Ahmed Ben Amor, otro de los vicepresidentes de Shams, no duda en atribuir la detención de los seis jóvenes al “comportamiento homófobo de los agentes de la ley” y a su “negativa a respetar las libertades individuales”.

Desde la página de Facebook de Shams, se dio a conocer la noticia con el siguiente comunicado:

Shams ha sido informada de que la Sala Penal número 8 del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos en el caso de los 8 jóvenes acusados de homosexualidad,  que fueron detenidos por agentes de la comisaría del departamento de Omrane Superior.

Shams se felicita por la desestimación, algo que ocurre por primera vez en un caso relacionado con la homosexualidad, y aplaude el valor de los jueces que han tomado esa decisión.

Shams recuerda que el principio mismo de continuar procesando a los ciudadanos en virtud del artículo 230 es condenable, porque es una invasión de la privacidad y de la integridad física, y es una violación de los convenios internacionales ratificados por Túnez y de su Constitución.

Shams solicita al Ministerio de Justicia que cambie su política penal y dé instrucciones al Ministerio Público para que cese la persecución de ciudadanos en virtud del artículo 230, que debe ser abolido.

Fuente Dosmanzanas

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