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El Tribunal de Primera Instancia de Túnez desestima los cargos contra ocho jóvenes acusados de practicar la homosexualidad

Martes, 12 de abril de 2016

túnez-bandera-flagLa Sala de lo Penal del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos contra ocho hombres acusados por practicar la homosexualidad, por ausencia de pruebas. Se trata de la primera vez que un tribunal tunecino aplica esa medida, ya que siempre habían respaldado las versiones presentadas por la Policía. Se sospecha además que las detenciones estuvieron causadas por una venganza policial, pues tres de los ocho implicados pertenecen al grupo de seis jóvenes condenados el pasado mes de diciembre a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales, cuya pena fue rebajada a un mes por la Corte de Apelaciones, y que denunciaron las torturas y maltratos a que fueron sometidos.

Según notificaba el grupo de defensa de los derechos LGTB de Túnez Shams, el pasado 26 de marzo fueron detenidos nueve jóvenes, seis tunecinos y tres libaneses. Contra ocho de ellos la Policía presentó cargos por mantener relaciones homosexuales y por consumo de drogas. Se da la circunstancia de que tres de los seis jóvenes tunecinos ya habían sido detenidos y juzgados por practicar la homosexualidad el pasado año, siendo condenados a tres años de prisión, el máximo estipulado, por un tribunal de la localidad de Kaiurán.

En aquella ocasión, los acusados fueron sometidos a todo tipo de maltratos y torturas, tanto por parte de los miembros de las fuerzas policiales como por los funcionarios de prisiones y presos. Las torturas incluyeron los infames exámenes anales, que sirvieron como prueba para su condena. Los jóvenes quedaron en libertad provisional tras un mes de prisión, al presentar apelación contra su sentencia. La Corte de Apelaciones posteriormente redujo la condena al mes de prisión que ya habían cumplido, con lo que no tuvieron que volver a experimentar el maltrato y las continuadas vejaciones a que fueron sometidos.

Quizás debido a aquella experiencia, en esta ocasión los jóvenes fueron inmediatamente asesorados por el equipo jurídico de Shams, encabezado por Mounir Baatour. Según sus declaraciones, la Fiscalía trató de que el juicio se agilizase lo máximo posible, para que no tuviera lugar la repercusión mediática que habían despertado las detenciones anteriores motivadas por homosexualidad. Sin embargo, los defensores se negaron a que los detenidos fueran sometidos en esta ocasión a los exámenes anales, una práctica ilegal que viola la Convención contra la Tortura a la que se ha adherido Túnez.

Y esa negativa, al parecer, ha sido definitiva, pues “sin testimonios ni pruebas, el juez decidió exonerarlos de todos los cargos”, explica Baatour, por lo que no aplicó el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones homosexuales con hasta tres años de prisión, en su sentencia dictada el 30 de marzo. Sin embargo, los jóvenes aún siguen acusados de haber consumido marihuana, por lo que siguen a disposición judicial.

Logo-de-Shams-TunezPero la desestimación de los cargos por homosexualidad ha causado satisfacción entre los activistas LGTB. Según declara el vicepresidente de Shams Hedi Shaly, actualmente solicitante de asilo en su exilio en Bélgica debido a las constantes amenazas de muerte que recibe en su país, “esta es la primera vez que ha sucedido algo así”, pues los jueces siempre habían validado con sus sentencias las versiones aportadas por la Policía. Shaly espera que “la Policía y el sistema de justicia cese en su persecución de la gente por razón de su orientación sexual”. Por su parte, Ahmed Ben Amor, otro de los vicepresidentes de Shams, no duda en atribuir la detención de los seis jóvenes al “comportamiento homófobo de los agentes de la ley” y a su “negativa a respetar las libertades individuales”.

Desde la página de Facebook de Shams, se dio a conocer la noticia con el siguiente comunicado:

Shams ha sido informada de que la Sala Penal número 8 del Tribunal de Primera Instancia de Túnez ha desestimado los cargos en el caso de los 8 jóvenes acusados de homosexualidad,  que fueron detenidos por agentes de la comisaría del departamento de Omrane Superior.

Shams se felicita por la desestimación, algo que ocurre por primera vez en un caso relacionado con la homosexualidad, y aplaude el valor de los jueces que han tomado esa decisión.

Shams recuerda que el principio mismo de continuar procesando a los ciudadanos en virtud del artículo 230 es condenable, porque es una invasión de la privacidad y de la integridad física, y es una violación de los convenios internacionales ratificados por Túnez y de su Constitución.

Shams solicita al Ministerio de Justicia que cambie su política penal y dé instrucciones al Ministerio Público para que cese la persecución de ciudadanos en virtud del artículo 230, que debe ser abolido.

Fuente Dosmanzanas

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Reducida a un mes la condena a tres años de prisión de los seis jóvenes tunecinos acusados de practicar la homosexualidad

Lunes, 7 de marzo de 2016

noticias_file_foto_1026469_1450090773La Corte de Apelaciones de la localidad tunecina de Susa ha reducido la pena impuesta a los seis jóvenes estudiantes acusados de practicar la homosexualidad, condenados inicialmente a tres años de prisión, resolviendo que se limite a un mes. Al sobrepasar el tiempo de detención que ya cumplieron antes de la libertad condicional, los acusados no tendrán que volver a ingresar en la cárcel, ni se verán obligados a sufrir los abusos y torturas a que fueron sometidos durante ese período.

El pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, un juez de la localidad tunecina de Kaiurán dictó una condena a tres años de prisión, la máxima establecida por la ley, para seis jóvenes estudiantes, a quienes halló culpables de vulnerar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga las relaciones sexuales entre varones adultos.

A este castigo, se añadió el de destierro de Kaiurán durante los tres años siguientes al cumplimiento de la pena. Uno de los condenados, además, fue hallado culpable del delito de “atentado al pudor” por haber sido encontrados en su ordenador vídeos que el juez consideró “inmorales”.

Una vez presentado el correspondiente recurso, el pasado 7 de enero la Corte de Apelaciones de Susa dictaminó la puesta en libertad provisional de los seis jóvenes, tras abonar una fianza de 500 dinares (225 euros, 245 dólares). La vista de la apelación se fijó inicialmente para el 25 de febrero, pero fue aplazada hasta primeros de marzo.

Más de dieciséis organizaciones internacionales de defensa de los derechos humanos hicieron llegar su protesta al Gobierno de Túnez, solicitando la retirada de los cargos contra los seis estudiantes y la derogación del artículo 230. El presidente Béji Caïd Essebsi, sin embargo, declaró durante un viaje oficial a Egipto que “rechazaba” esa medida, y que la derogación de la ley homófoba “no tendrá lugar”.

Finalmente, la Corte de Apelaciones ha fallado la anulación de la pena de destierro y la reducción de la condena por las prácticas homosexuales a un mes de prisión, tiempo que ya excede al transcurrido entre su detención y la libertad provisional, por lo que no tendrán que volver a ingresar en la cárcel. También ha establecido una sanción de 400 dinares (180 euros, 195 dólares). La decisión es semejante a la tomada con otro joven, conocido como Marwen, que fue condenado inicialmente a un año de prisión por el mismo delito, pena que luego se redujo a los dos meses de cárcel que ya había cumplido.

La abogada de los estudiantes ha comunicado que cuatro de ellos recurrirán al Tribunal de Casación, quizás en busca de que la primera condena sea anulada y así poder quedar libres de unos antecedentes que serán un obstáculo permanente para sus carreras universitarias y profesionales.

El espanto del abuso y la tortura

Presos-LGTB-1Aun denunciando lo esencialmente injusto de cualquier condena por homosexualidad, en este caso hay que congraturlarse al menos de que los jóvenes no tengan que volver a ingresar en la cárcel. El relato que uno de los estudiantes hizo a la organización LGTB tunecina Shams de su detención y estancia en prisión es aterrador. A partir de ese testimonio, así reconstruían los hechos desde la página de Shams (en árabe, traducido al inglés en esta página), con las palabras del joven de 19 años entrecomilladas:

El 1 de diciembre, los seis jóvenes estaban en un apartamento de estudiantes en Kaiurán. De los seis, solo cuatro eran residentes. De los otros dos, uno de ellos se había escapado de su casa después de un altercado con su familia. Su familia había denunciado su desaparición, y la policía lo localizó junto a los otros cinco.

Tras ello, la policía irrumpió en la casa de los estudiantes el 1 de diciembre, mientras que los seis jóvenes estaban cenando. Confiscaron los móviles y ordenadores portátiles de los seis jóvenes. Tres días más tarde, fueron detenidos después de que la policía encontrara un vídeo pornográfico gay en uno de los ordenadores.

“Me negué a ser sometido al examen anal en la clínica, por lo que me golpearon y torturaron física y mentalmente. Finalmente accedí”.

Nunca olvidará las palabras que usó el médico —”¡Agáchate, como si fueses a rezar!”— antes de introducirle un instrumento en el ano y realizar la exploración rectal.

“El calabozo de la comisaría era como una tumba”.

Pero la cárcel fue peor.

“Nos encerraron en una habitación con otros 190 presos, y los abusos por parte de los guardias de la cárcel comenzaron inmediatamente. Nos hicieron dormir en el suelo sin mantas ni colchones”.

Así es como el muchacho, condenado por violar el artículo 230 del Código Penal de Túnez, describió las circunstancias inhumanas de su primer día en prisión, un día de diciembre frío y húmedo.

Al día siguiente, los guardias les llevaron a la peluquería.

“Nos afeitaron la cabeza, mientras nos pegaban e insultaban”.

Pero eso no fue nada comparado con lo que les esperaba los siguientes días.

“Estoy enfermo, y necesito tomar medicación a diario. Cada día, el guardia que me llevaba a la enfermería me acosaba, me acariciaba y me golpeaba en las partes más sensibles de mi cuerpo”.

Eso hizo que su condición psicológica y médica empeorara.

Lo peor era cuando los guardias estaban aburridos. Un cuadro lleno de crueldad.

“Nos exigían que nos pusiéramos a su disposición para divertirles. Durante más de dos semanas, más de quince guardias nos golpearon con palos. Nos obligaban a arrodillarnos para que nos pudieran dar patadas más fácilmente. Nos escupían y nos torturaban con agua, y solo nos soltaban cuando ya no podíamos aguantar más”.

Los guardias difundieron a propósito entre los demás presos el crimen que les había enviado a los seis a prisión, lo que transformó sus noches en la celda en largas pesadillas.

“Los demás presos nos pegaron, nos golpearon en nuestras partes íntimas y trataron de robarnos la ropa. Su líder nos puso en el centro de un círculo, rodeados por los otros presos, que nos pegaban con un palo para que bailásemos. Nos hacían preguntas muy íntimas. Si no contestábamos, nos pegaban. Si lo hacíamos, también nos pegaban”.

Su estancia se convirtió en una lucha contra torturadores y violadores. No fueron capaces de dormir debido a las amenazas de los otros presos:

“Vais a ver lo que os vamos a hacer en cuanto cerréis los ojos.”

El joven proseguía:

“Después de dos semanas de horror y tortura, me tomé las medicinas de otro preso, que tenía un problema con los niveles de glucosa en sangre, porque quería suicidarme. Odiaba la vida. Había perdido la esperanza. No podía dormir. Ya no quería vivir. Nuestros seres queridos nos trajeron comida y ropa, pero nos las confiscaron”.

Estos ciudadanos tunecinos fueron sometidos a torturas y condiciones tan severas como las de Guantánamo. Fueron escupidos por el sistema judicial a las cloacas de la humanidad y al pantano de la injusticia. El joven concluía:

“Incluso después de salir de la cárcel, ya no puedo seguir viviendo: todo se me ha vuelto negro. No puedo comunicarme con mi familia o salir de mi habitación. Me han arruinado los estudios, me han arruinado la vida. No puedo enfrentarme a nadie. Mi país me ha destruido. Me han oprimido y me han destrozado”.

Esperemos que tanto él como sus compañeros logren encontrar la fortaleza y el apoyo necesarios para poder seguir con sus vidas. Aunque el recuerdo de la infamia sufrida será difícilmente superable.

Fuente Dosmanzanas

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Activistas LGBTI de Túnez protestan por el ingreso en prisión de seis jóvenes acusados de practicar sexo gay

Viernes, 18 de diciembre de 2015

noticias_file_foto_1026469_1450090773Seis jóvenes tunecinos han sido condenados a tres años de prisión por mantener relaciones homosexuales. El juez ha dictado además el destierro de su lugar de residencia, la localidad de Kairuán, durante los cinco años posteriores al cumplimiento de la pena. La escalada homófoba en el país magrebí también ha causado el exilio de Hedi Sahly, uno de los vicepresidentes de la asociación LGTB Shams, puesta en el disparadero desde el propio Parlamento tunecino por uno de sus diputados, que la ha calificado de “peligrosa para la paz social”, y desde el mismo Gobierno del país, que ha solicitado a las autoridades judiciales su disolución. Shaly explica que ha recibido serias amenazas de muerte por su lucha por la derogación del artículo 230 del Código Penal de Túnez, que castiga la homosexualidad.

El Código Penal de Túnez establece en su artículo 230 la condena a 3 años de prisión para los que sean “culpables” de sodomía pero esta normativa incluye también a extranjeros en el territorio tunecino. En febrero pasado conocíamos el caso de un sueco de 50 años de edad que era condenado a dos años de cárcel por homosexualidad. El terror se recrudece porque este mes, seis jóvenes han sido encarcelados para cumplir una condena de tres años acusados de relaciones sexuales homosexuales, según un grupo LGBTI local llamado Shams , que el Gobierno tunecino pretende disolver.

Los hombres fueron condenados por un tribunal de Kairouan este pasado jueves, 10 de diciembre, después de que se vieron obligados a someterse a exámenes anales para “probar su culpabilidad”. Además, uno de los jóvenes fue condenado a seis meses adicionales de prisión por ‘exhibicionismo’ tras encontrar la policía videos de contenido sexual gay en su ordenador.

El tribunal también ha desterrado a los seis acusados de su ciudad natal de Kairouan durante un periodo de cinco años. Una condena que comenzará a aplicarse después de completar sus condenas carcelarias. Kairouan es la cuarta ciudad más sagrada en el Islam y atrae a peregrinos de todo el mundo musulmán. Una ciudad donde se aplica a rajatabla la ultraconservadora Sharia.

Los activistas LGBTI de Shams han protestado contra este juicio al que consideran “injusto y piden a la sociedad civil movilizarse para la liberación de los seis prisioneros. El grupo condena la vigencia del artículo 230 por “restringir las libertades individuales y la invasión de la privacidad de los ciudadanos”, escribió el grupo en su cuenta de Facebook.

Esta nueva condena se suma a la del joven Marwen, de 22 años de edad, sentenciado hace unos meses a un año de prisión por el mismo delito. Marwen se hallaba en libertad bajo fianza hasta que se resolviera su apelación, cuya vista también estaba fijada para el 10 de diciembre. Para ese mismo día estaba convocada una manifestación por la asociación LGTB Shams, tanto para apoyar a Marwen como para protestar por el acoso de que es objeto por parte del Gobierno tunecino, que ha pedido a las autoridades judiciales su disolución. La página de Facebook desde la que se convocaba la manifestación se encuentra ahora borrada.

Acoso a los miembros de la asociación LGTB Shams

Precisamente el apoyo a Marwen, cuya sentencia causó revuelo internacional, hizo que los miembros de Shams aparecieran con cierta frecuencia en los medios de comunicación tunecinos solicitando la derogación de las leyes que castigan la homosexualidad. Esas apariciones pusieron en el disparadero a Shams, que fue objeto de ataques en el propio Parlamento tunecino, donde el diputado Ennahdha Abedlatif el Maki llegó a calificar a la asociación LGTB de “peligrosa para la paz social”. Por su parte, el secretario del gobierno de Túnez, Ahmed Zarrouk, solicitaba a las autoridades judiciales la disolución de Shams por su defensa de los derechos LGTB.

Hedi-Sahly-Activista-LGTB-de-Tunez1Todo ello ha tenido como consecuencia que los miembros de Shams se hayan convertido en objetivo de los fanáticos. Hedi Shaly, uno de sus vicepresidentes, ha comunicado que debe partir para el exilio debido a las serias amenazas de muerte de que es objeto. En una entrevista concedida a HuffPost Tunisie, Shaly detalla cómo ha podido acceder a informes internos del Ministerio del Interior gracias a un familiar que trabaja en ese organismo. En ellos aparece como una de las personas oficialmente bajo amenaza. Las autoridades, sin embargo, le han negado cualquier protección.

Shaly denuncia también que desde la mezquita de Hammamet se pidió la muerte del portavoz de Shams, Bouhdid Belhadi, residente en la ciudad. Aunque miembros de la policía local se encontraban presentes en ese momento, no se tomó ninguna medida. Sus compañeros de Shams fueron a buscarle para poder esconderle, por lo que ha tenido que abandonar sus estudios universitarios. Por su parte, la policía únicamente se ha puesto en contacto con él para exhortarle a que se comporte de manera más discreta, sin hacer nada más por protegerle.

Otro de los vicepresidentes de Shams, y miembro fundador, es Ahmed Ben Amor, quien también recibe amenazas de muerte diarias, según relata Hedi Shaly. Ha sido golpeado y maltratado por extraños en la calle, le han acosado y atacado violentamente de manera gratuita. Pero lo peor es que, cuando ha intentado interponer alguna demanda por esos hechos, lo único que ha recibido por parte de los policías han sido insultos.

Miembros-de-Shams-TunezAsí pues, Hedi Shaly teme seriamente por su vida, por lo que ha decidido abandonar el país. No tiene claro aún dónde pedirá asilo político, aunque le sirve “cualquier lugar donde me sienta seguro y pueda terminar mis estudios”. En todo caso, continuará con su labor de defensa de los derechos de las personas LGTB tunecinas allá donde se instale definitivamente. La dureza de la vida que abandona se resume con este último testimonio:

En la facultad, las proclamas abiertamente homófobas asumidas por la Unión General Tunecina de Estudiantes, un sindicato estudiantil de tendencia islamista, resuenan contra los estudiantes y militantes LGTB. Acosan a mi padre para que me obligue a dejar de defender a los “maricones”, como nos llaman ellos. Mi hermano, que también está en la universidad, ya no quiere ir a estudiar porque los otros alumnos se burlan de él.

Me engañaron haciéndome creer que ahora éramos libres, que vivimos en una democracia, que ya no había lugar para el miedo. Incluso los partidos políticos y las asociaciones que se dicen progresistas nos han fallado. Las prácticas policiales agresivas continúan contra nosotros con total impunidad. La libertad en Túnez es una quimera.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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