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El Orgullo Gay de Uganda, aplazado tras amenazas del Gobierno

Martes, 9 de agosto de 2016

28064_represion-violenta-manifestacion-ugandaLos organizadores de la Gay Pride de Kampala anunciaron el viernes el “aplazamiento” del evento y afirmaron que el ministro de la Ética de Uganda, país notoriamente homófobo, había amenazado con detener a todos los participantes.

Estamos habituados a relacionar el Orgullo LGTB con lo lúdico. Como un evento activista y concienciado que está envuelto en festividad y alegría. Una concepción que compartimos con otros países occidentales pero que está a años luz de como se vive en otras regiones donde el Orgullo LGTB se relaciona con agresiones, prohibición y silencio. Este es el caso de países como Rusia, Turquía, Serbia… y Uganda donde este pasado fin de semana la celebración del Orgullo LGTB ha terminado con quince detenidos.

Como ya publicamos el pasado sábado, el intento de celebración el Gay Pride en la capital ugandesa ha vuelto a sufrir un nuevo revés. Después de que el pasado viernes una veintena de personas que asistían a un desfile de moda fueran detenidas, la organización de este acto reivindicativo han tenido que aplazar, sin apuntar a ninguna otra fecha futura . La celebración del Orgullo LGTB de Uganda ha terminado con fuertes medidas policiales. Los cuerpos de seguridad ugandeses han arruinado el evento al detener durante una redada en un club nocturno a quince personas a las que han acusado de reunirse de forma clandestina para promover la homosexualidad. En Uganda, donde la homosexualidad todavía es ilegal, la celebración del Orgullo ha terminado una vez más con varios activistas entre rejas. Así lo ha declarado Clare Byaruhanga, activista LGTB, que ha declarado a la agencia Reuters que la policía del país entró por la fuerza en una fiesta que se estaba celebrando en un club de Kampala y ha acusado a los organizadores del evento de promover la homosexualidad. Las fuerzas de seguridad trasladaron a los detenidos a una Comisaría cercana al club, donde pasaron unas dos horas retenidos hasta que fueron puestos en libertad sin cargos. Sin embargo, Byaruhanga ha denunciado que los quince arrestados sufrieron insultos y burlas durante la detención, y que el personal de seguridad intentó “averiguar si los individuos transgénero eran realmente mujeres u hombres en un proceso que fue muy degradante”.

orgullo_gay_ugandaEl pasado jueves, 4 de agosto por la noche durante el tercer día de celebración del Orgullo LGTB ugandés, la policía interrumpió la celebración del Orgullo LGTB en Kampala, la capital ugandesa, llevando a cabo una redada en el Club Venom. El evento que tenía lugar en ese momento era la coronación de Mr./Ms./Mx. Uganda Pride, el cual fue interrumpido por la redada de la policía. Los asistentes permanecieron retenidos en el local durante aproximadamente hora y media, tiempo durante el cual fueron golpeados y sometidos a humillaciones. Además, se les hicieron fotografías y se les amenazó con difundirlas públicamente (algo que ya ha sucedido en ocasiones anteriores en ese país, como cuando acción el tabloide Red Pepper dio a conocer 200 nombres de personas LGTB o que apoyaban sus derechos). Algunos testigos aseguran que el trato fue mucho más cruel hacia las personas transexuales. La tensión del momento fue tal que un joven saltó desde un sexto piso con la intención de escapar de la policía. Se encuentra hospitalizado en estado grave.

Al menos 16 personas fueron finalmente detenidas y llevadas a comisaría. Entre los detenidos se encuentran activistas del país como Frank Mugisha y Pepe Julian Onziema, dirigentes de la organización Sexual Minorities Uganda (SMUG) y Clare Byarugaba de Chapter Four Uganda, organización ugandesa a favor de los derechos humanos que lucha contra de la legislación homófoba del país.  Entrada la noche, alrededor de la 1:20 de la madrugada, los detenidos fueron puestos en libertad sin cargos.

Varias organizaciones de derechos humanos, como Human Rigths Watch, han denunciado estas actuaciones policiales, mostrando que los cuerpos de seguridad están para proteger el derecho a la asociación pacífica y asamblea de cualquier ciudadano, y no para violar estos derechos. Por su parte, la policía se defiende alegando que no se les había informado de la celebración de este acto y que creían que se estaba celebrando una boda homosexual, lo cual violaría las leyes homófobas del país. Los organizadores del evento aseguran que sí se les había informado debidamente, al igual que de los actos celebrados en días anteriores, en los que no tuvo lugar ningún tipo de incidente.

“En tanto que comité, decidimos postergar los eventos restantes”, previstos el sábado y domingo, indicaron los organizadores, que se mostraron optimistas acerca de las actuales negociaciones con “altos responsables del gobierno”. “Comunicaremos las nuevas fechas en cuanto hayan concluido las negociaciones”, precisaron.

La decisión fue adoptada después de una reunión del abogado de los organizadores, Nicholas Opiyo, con el ministro de la Ética, Simon Lokodo, y un representante de la policía.

31804_uganda-pride-2015El letrado aseguró que el ministro ordenó la anulación de las actividades y les advirtió de que si se celebraban la policía detendría a todos los participantes y serían movilizados ciudadanos para “defender los valores morales de Uganda”.

El ministro, que no reaccionó por el momento a estas afirmaciones, habría declarado que “si los participantes fueran golpeados, ellos tendrían toda la culpa”, según Opiyo.

La homofobia está muy extendida en Uganda. Acosos e intimidaciones a los homosexuales son corrientes en este país donde se desarrolla un cristianismo evangelista muy beligerante contra el movimiento LGBT.

La comunidad internacional ha vertido duras críticas al endurecimiento de las políticas en el país. Y es que Uganda ha aprobado una ley antigay que incluye la cadena perpetua como una de las penas establecidas para impedir la homosexualidad. Sin embargo, el Tribunal Constitución derogó la legislación alegando dificultades legales.

A pesar de las amenazas de los parlamentarios, que han advertido de que la ley podría volver a ser aprobada, los analistas han indicado a Reuters que la presión ejercida por la comunidad internacional frenará cualquier propuesta similar. 

Una comunidad que no se puede esconder entre excusas y subterfugios. Es el momento de estar a la altura de las circunstancias.

Uganda, donde las relaciones llamadas “contra natura” son castigadas con cadena perpetua por una ley de la época de la colonización británica, adoptó en diciembre de 2013 una nueva legislación que reprime sobre todo la “promoción de la homosexualidad” y vuelve obligatoria la denuncia de homosexuales.

Uganda: una pesadilla continua

La situación de las personas LGTB en Uganda es muy complicada. La presidenta del Parlamento, Rebecca Kadaga, insiste en reintroducir la ley que endurecía el trato penal a la homosexualidad, aprobada por el Parlamento en diciembre de 2013 y a la cual ella misma llegó a llamar “un regalo de Navidad”. Esta ley, que provocó la indignación internacional, fue anulada por vicio de forma por el Tribunal Constitucional en agosto de 2014.La ley finalmente fue invalidada por el Tribunal Constitucional a causa de una falta de procedimiento: se había aprobado sin el quórum necesario.

Por otra parte, se suceden los ataques a la libertad de reunión y asociación que citábamos antes. En noviembre de 2015, de hecho, se aprobó una ley que permite al gobierno tener un control férreo sobre las ONG y asociaciones del país, pudiendo no autorizar sus actividades e incluso disolverlas si no se adecuan al “interés público” o si son “contrarias a la dignidad del pueblo de Uganda”. Las asociaciones LGTB ya avisaron de su peligro, ya que los activistas que trabajen en una organización que no cuente con el visto bueno del gobierno pueden llegar a ser encarcelados. Ello supone llevar la lucha por los derechos LGTB a la ilegalidad.

Queda la esperanza de que la presión exterior, como ha sucedido en ocasiones anteriores, rebaje la intensidad de los ataques que desde el Estado ugandés está recibiendo el colectivo LGTB. La administración Obama, por ejemplo, ha jugado un papel importante en este sentido (papel que corre peligro cierto si los republicanos recuperan en noviembre la Casa Blanca). Pero conviene tener en cuenta que no todo depende del marco jurídico. La sociedad civil ugandesa también es fuente de ataques homófobos. Un ejemplo es el intento de linchamiento a un grupo de hombres homosexuales o los ataques que reciben los activistas que intentan llevar adelante la lucha. Son muy numerosos los frentes en los que hay que seguir trabajando.

En fin, si ponemos en el buscador el nombre de Uganda… el horror es continuo.

Fuente Agencias/Cáscara amarga/Dosmanzanas/Redacción Chueca

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La presidenta del Parlamento de Uganda anima a reintroducir la infame ley homófoba que el Constitucional anuló por defecto de forma

Sábado, 23 de abril de 2016

uganda_speaker_of_parliament_defends_right_to_oppress_gaysLa pesadilla homófoba en Uganda podría regresar. Rebecca Kadaga, la presidenta del Parlamento, se ha mostrado partidaria de volver a tramitar la ley que endurecía el trato penal a las personas homosexuales y que fue anulada por el Tribunal Constitucional de ese país por defecto de forma. Kadaga fue una de sus mayores defensoras y llegó a calificar la brutal ley de regalo de Navidad a su pueblo.

El texto aprobado por el Parlamento ugandés en diciembre de 2013 y ratificado dos meses después por el presidente Yoweri Museveni, preveía penas de hasta cadena perpetua para las personas LGTB y quienes los apoyaran. En agosto de 2014, sin embargo, el Constitucional anulaba la medida, aunque no se pronunció sobre el fondo de la cuestión y se limitó a considerar que en la votación del texto por el pleno del Parlamento, este no disponía del quórum necesario (al menos un tercio de los diputados electos). El fallo, conviene precisar, no supuso la despenalización de las relaciones homosexuales en Uganda, ya ilegales en el marco jurídico anterior.

Nada más conocerse la sentencia, un grupo de representantes comenzó a organizarse para forzar una nueva votación de la ley homófoba en el menor tiempo posible. El proyecto, en cualquier caso, debería ser sometido a una nueva tramitación completa para no volver a ser tumbado. En este tiempo, el Parlamento ha discutido y aprobado una ley que permite al Gobierno prohibir o disolver cualquier ONG, entre ellas las que defienden los derechos LGTB o luchan contra la propagación del VIH.

Pero parece que esta medida no es suficientemente represiva para Kadaga, quien ha reabierto el debate sobre la anulada ley homófoba. La presidenta de la cámara se ha mostrado decidida, en una entrevista, a promover su tramitación si se presenta de nuevo ante el Parlamento. Si efectivamente empezara una nueva discusión del asunto, sería posible para el presidente Yoweri Museveni (que amagó en su momento con vetar la ley aunque al final optó por sumarse a la corriente homófoba) detener el proceso por medio del ministerio de Hacienda, que en este caso solo tendría que emitir un dictamen negativo de impacto fiscal para que el proyecto no prosperara. Museveni se ahorraría así más complicaciones con los países donantes de ayuda al desarrollo, entre ellos Estados Unidos.

Absuelto el entrenador de fútbol acusado de sodomía

Sin salir de Uganda, esta semana también hemos conocido la resolución de un caso que habíamos recogido en dosmanzanas. Chris Mubiru, exentrenador del equipo de fútbol Sports Club Villa de Kampala, ha sido absuelto de los cargos de sodomía que pesaban sobre él. El asunto se remonta a 2012, cuando el infame tabloide Red Pepper publicó unas fotografías de Mubiru manteniendo supuestamente relaciones sexuales con uno de sus jugadores. Bajo el titular “Smoked Out” (“Al descubierto”), el tabloide se jactaba en portada de haber “pillado” al entrenador “sodomizando a jugadores”. En el interior, más imágenes con textos describiendo las escenas de la forma más homófoba, destinados claramente a incendiar la opinión pública.

Un año más tarde de la aparición de las fotos en Red Pepper, Mubiru fue detenido y comenzaba el proceso por “conocimiento carnal” del futbolista Emmanuel Nyanzi. El entrenador habría sido además sometido a la tortura de los “exámenes anales” para determinar su posible homosexualidad. En septiembre de 2015, un tribunal de Kampala lo encontró culpable de sodomía y lo sentenció a 10 años de prisión y al pago de una multa. Ahora, el Tribunal Supremo ha revocado la sentencia original por falta de pruebas de que se hubiera producido penetración anal.

Fuente Dosmanzanas

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Sentencia de culpabilidad para el entrenador de fútbol ugandés acusado por sodomía

Viernes, 11 de septiembre de 2015

Uganda-Red-Pepper-OutingUn tribunal de Kampala ha emitido veredicto de culpabilidad contra Chris Mubiru, exentrenador del equipo de fútbol Sports Club Villa de la capital ugandesa y de la selección nacional, por un delito de “sodomía”. La pena, que se dará a conocer en los próximos días, podría ser de cadena perpetua según el Codigo Penal vigente en Uganda.

El caso,  se remonta a 2012, cuando el infame tabloide Red Pepper publicó unas fotografías de Mubiru manteniendo supuestamente relaciones sexuales con uno de sus jugadores. Bajo el titular “Smoked Out” (“Al descubierto”), el tabloide se jactaba en portada de haber “pillado” al entrenador “sodomizando a jugadores”. En el interior, más imágenes con textos describiendo las escenas de la forma más homófoba, destinados claramente a incendiar la opinión pública. Recordamos que en enero de 2011 fue asesinado el activista gay David Kato (su asesino fue condenado a 30 años de cárcel, una de las pocas noticias positivas que nos han llegado de aquel país). Kato era uno de los 100 ciudadanos homosexuales cuyo nombre y fotografía habían sido publicados por Rolling Stone (una publicación local), acompañados del titular “Hang Them” (“a la Horca”).

Un año más tarde de la aparición de las fotos en Red Pepper, Mubiru fue detenido. La policía alegó que no pudo arrestar al entrenador en su momento por no hallarse en el país. Una vez detenido, y tras cuatro horas de interrogatorio, el acusado siguió negando repetidamente ser quien aparece en las fotos y vídeos que el tabloide hizo llegar a las fuerzas de seguridad. Los portavoces policiales instaron a cualquiera que pudiera tener acusaciones contra el entrenador a presentar la correspondiente denuncia, en busca de testigos que sostengan sus acusaciones.

Algún tiempo después comenzaba el proceso contra Mubiru por “conocimiento carnal” del futbolista Emmanuel Nyanzi. Las pruebas presentadas por la acusación habrían sido, al parecer, cremas dermatológicas y analgésicos localizados por la policía en el domicilio del entrenador. La fiscalía da por hecho que este drogó a su presunta víctima y utilizó ambos productos para facilitar los supuestos encuentros sexuales. Este habría sido además sometido a la tortura de los “exámenes anales” para determinar su posible homosexualidad. El tribunal exoneró a Mubiru de los cargos por sodomía con otro hombre, George Oundo, porque el acto habría tenido lugar con consentimiento mutuo. Con todo, el condenado se enfrenta a una pena de hasta cadena perpetua, que se dará a conocer el próximo día 18 de septiembre.

Uganda, en proceso de aprobar una nueva ley homófoba

Como es bien conocido, el clima de odio hacia las personas LGTB en Uganda se ha exacerbado con motivo del proceso de discusión y aprobación de una ley que pretendía endurecer el trato penal a la homosexualidad, una ley que ha sido anulada por el Tribunal Constitucional de Uganda por un defecto de forma, a pesar de lo cual ya se puso en marcha otra iniciativa el año pasado para aprobar una nueva ley que sustituya a la anterior. Una norma que eliminaría las referencias directas a la homosexualidad, que sería sustituida por el eufemismo “prácticas sexuales antinaturales” y se centraría en castigar con penas de cárcel cualquier actividad considerada como “promoción” de las relaciones no tradicionales.

Una jugada con la que el presidente Yoweri Museveni intentaría mantener su popularidad sin poner en riesgo la ayuda externa que recibe el país. Aunque el presidente amagó en su momento con vetar la anterior ley, al final optó por sumarse a la corriente homófoba y apoyarla; una decisión adoptada en clave interna, pero que a nivel internacional no le trajo más que quebraderos de cabeza, incluyendo sanciones económicas en forma de reducción de la ayuda exterior.

Un informe elaborado por Sexual Minorities Uganda en mayo de 2014 denunciaba el extraordinario aumento en los ataques contra las personas LGTB en el país desde que se inició todo este proceso legal. Desde su aprobación inicial y hasta la fecha de elaboración del informe, se habían producido 162 de estos incidentes, que incluían linchamientos, violencia colectiva, incendio de hogares, chantaje, pérdida de puestos de trabajo, detenciones, expulsiones y suicidios. El informe denunciaba el ambiente de hostilidad creado durante todo el proceso de tramitación de la ley, cuyo fruto es la autoridad práctica para perseguir a las personas LGTB con total impunidad. Un terrible ejemplo de este clima asfixiante lo recogíamos el pasado enero, cuando nueve hombres homosexuales sufrieron un intento de linchamiento y la policía, en lugar de protegerlos, los detuvo y sometió a torturas.

Fuente Dosmanzanas

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Periódico de Kenia publica una lista de personas homosexuales, promoviendo su persecución

Miércoles, 13 de mayo de 2015

citizenEn Kenia “no hay lugar para la homosexualidad”

Nuevamente un periódico de un país africano pone en riesgo la vida de personas LGTB llevando a su portada sus nombres y fotografías.

La homosexualidad se ha convertido en un tema de actualidad en Kenia tras el fallo de un tribunal en el que obliga al gobierno a permitir el registro de asociaciones de gays y lesbianas después la justicia considerara que este colectivo necesita reconocimiento. El tribunal estimó que la religión y la moral imperantes no pueden socavar los derechos constitucionales, entre ellos el de asociación. También resolvió que las garantías recogidas en la Constitución de Kenia son aplicables a todos los ciudadanos, sea cual sea su orientación sexual.

Habrá que esperar al resultado de la apelación anunciada por el Foro de Cristianos Profesionales de Kenia, que se personó como parte afectada en el bando de los acusados, lo que motivaría la intervención del Tribunal Supremo, que es el que tiene la competencia final para la interpretación de la Constitución. En cualquier caso el fallo fue recibido con satisfacción por la NGLHRC. Sin embargo, Kenia no es un país precisamente fácil para las personas LGTB, y entraba dentro de lo previsible que sucediera algo como lo ocurrido ahora.

Después de que este fallo provocara la indignación de la mayoría de la población keniana, que se opone a la homosexualidad en el país, el popular semanario Weekly Citizen ha causado un gran revuelo en la capital después de que publicara los nombres y fotos de varios kenianos populares, señalándoles como homosexuales.

El periódico de KeniaWeekly Citizen” publicó en su portada un listado de personas LGBT, con nombres y fotos, bajo el titular “Top gays, lesbians list in Kenya out” (“Destapamos la lista de los principales gays y lesbianas de Kenia”), una acción que pone en peligro sus vidas. El diario de Nairobi, que se describe a sí mismo como “el periódico político más acreditado de Kenia”, muestra en su portada las caras de 12 personas, con nombre, apellidos y descripción. En las páginas interiores se hace una descripción al detalle de cada uno de ellos, incluso de los que no habían salido públicamente del armario. Algunos de ellos son conocidos internacionalmente como activistas por los derechos de la comunidad LGBT. En la lista también aparece un político y un cantante de gospel. Podemos ver entre ellos políticos, hombres de negocios, periodistas y activistas. Un día después, la edición en papel del periódico llevaba a su portada las fotografías de diez de ellos. Algunas son personas abierta y públicamente LGTB, pero no todas, y en cualquier caso la publicación explicita de sus nombres en una lista así les sitúa en una posición de alto riesgo. “Si los homófobos querían un objetivo, si la policía quería detener a alguien, si jóvenes antigays estaban buscando adolescentes a los que atacar, ahora ya tienen un rostro y un nombre”, ha declarado a Gay Star News el activista Denis Nzioka, precisamente uno de los nombres de la lista. “Ahora somos objetivos andantes”, ha añadido.

Entre los que están en la lista se encuentra Maina Kageni, un célebre locutor de radio; el profesor de la Escuela universitaria de Derecho de Buffalo (en el estado de Nueva York) Makau Mutua; el escritor Binyavanga Wainaina, abiertamente gay, o el periodista John Githongo y muchos otros se encuentran entre los que han sido mencionados en el periódico. Los activistas temen que este artículo forme parte de “una campaña para encender aún más al odio contra la comunidad LGBT”.

Aunque Citizen Weekly presenta la información como periodística y se cuida de no llamar expresamente a la violencia, lo cierto es que todo apunta a que el artículo se inscribe en una campaña de hostilidad hacia las personas LGTB. Los antecedentes de publicaciones similares en otros países africanos, muy singularmente en la vecina Uganda, no son desde luego alentadores: desde el tabloide Red Pepper, que publicó en 2014 lo que llamó el “top 200″ de los homosexuales ugandeses, hasta el asesinato en 2011 del activista ugandés David Kato tras ser uno de los 100 ciudadanos homosexuales cuyo nombre y fotografía habían sido publicados por Rolling Stone (otra publicación local), acompañados de la leyenda “Hang Them” (“a la horca”).

La homosexualidad es ilegal en Kenia, lo que obliga a muchos kenianos a permanecer en el armario. Los activistas temen que el periódico incite a la violencia colectiva, similar a cuando el activista ugandés David Kato fue asesinado después de ser “nombrados y avergonzados” en la primera página de un periódico sensacionalista en 2010. La diferencia con el caso de Uganda es que en el Weekly Citizen no se llama directamente a la violencia o al asesinato, como ocurrió entonces.

El vicepresidente del país, William Ruto, afirmó en una iglesia de Nairobi la semana pasada que no “hay lugar” para la homosexualidad en la sociedad keniana y que está dispuesto a proteger “la religión y los valores culturales” del país. “No vamos a permitir la homosexualidad en nuestra sociedad porque viola nuestras creencias religiosas y culturales”, dijo Ruto en la iglesia Jesus Winner Ministry de las afueras de Nairobi. “Vamos a estar junto a nuestros líderes religiosos para defender nuestra fe y nuestras creencias (…) No hay lugar para la homosexualidad en este país, se lo puedo asegurar”, añadió.

La difícil situación de las personas LGTB en Kenia

Kenia es un país mayoritariamente cristiano (aunque con una importante minoría musulmana) y profundamente homófobo, que castiga la práctica de la homosexualidad con penas de hasta 14 años de cárcel, en base a leyes heredadas de la época colonial británica. Precisamente a principios de este año informábamos de la detención de dos hombres, acusados de practicar la homosexualidad, víctimas de una operación policial más amplia, con la que se pretendería dar ejemplo tras salir a la luz unos informes que señalan un aumento del turismo homosexual en la zona costera del país.

A las leyes vigentes y a la agresividad de las fuerzas policiales, se suma una marcada homofobia social. Según un estudio del Pew Global Attitudes Project de 2013, únicamente un 8% de sus 44 millones de habitantes estaría dispuesto a algún reconocimiento social de los homosexuales, y un 90% considera tal orientación sexual inaceptable.

Sin embargo, como evidencia la noticia que nos ha ocupado, existe en Kenia un valeroso grupo de activistas LGTB muy productivo. Entre sus miembros se encuentra Denis Nzioka, que incluso trató de presentarse en las últimas elecciones presidenciales como candidato y así visibilizar a la población LGTB. También David Kuria Mbote se presentó como senador en las últimas elecciones, aunque tuvo que cancelar su campaña debido a las fuertes amenazas recibidas y la falta de fondos. Su breve campaña, sin embargo, sirvió para que por primera vez una persona abiertamente gay pudiera dirigirse a sus conciudadanos y ser escuchado.

La salida del armario del escritor keniano Binyavanga Wainaina y el que se desarrollaran sin incidentes las protestas convocadas en Nairobi el pasado 2014 contra la legislación ugandesa alentaban incluso la esperanza de una mayor apertura en Kenia para los derechos LGTB. Esperanza que se ha visto truncada, como muestra la detención en julio de 2014 de sesenta personas en un club de ambiente de Nairobi. Incluso se ha presentado una iniciativa ante el Parlamento de la nación, que pretende que los actos homosexuales sean sancionados con cadena perpetua para los kenianos y lapidación para los extranjeros.

Fuente Cáscara Amarga y Dosmanzanas

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Ser homosexual en África: ‘Decían que iban a librarse del diablo con nuestra muerte’

Viernes, 11 de julio de 2014

Varios-Nairobi-Kenia-Jon-Cuesta_EDIIMA20140626_0805_13Varios asistentes a una misa clandestina gay bailan al ritmo de la música en Nairobi, Kenia. \ Jon Cuesta

38 de los 54 países del continente criminalizan la homosexualidad en su legislación

Uganda, que aprobó en febrero la conocida como ley antigay, es uno de los peores países para ser homosexual por la persecución política y social

Cientos de ugandeses han huido del país desde comienzo de año y muchos de ellos recalan en el campo de refugiados de Kak

Patrick disfrutaba del día en compañía de su novio en el interior de su pequeño apartamento de una habitación en Kampala, la capital de Uganda. Todo era perfecto hasta que un amigo suyo entró por sorpresa en su casa sin avisar y se encontró a la pareja en situación cariñosa e íntima. “A partir de ahí se desató el infierno para nosotros”, recuerda Patrick –nombre ficticio para proteger su seguridad–. El que era su amigo comenzó a gritar y a alertar a sus vecinos de la situación. “Decía que yo era el mismo diablo y que merecía ser linchado”.

El bullicio atrajo al lugar al propietario de la casa, que vivía en la zona, mientras muchos residentes del barrio se acercaban y le insultaban por haber alquilado su propiedad a un homosexual. “Para intentar limpiar su nombre, el dueño se justificó diciendo que nunca había sabido que éramos gays y que podían prendernos fuego, pero lejos de su apartamento”. La multitud, contagiada por un ataque de ira colectivo, forzó a la pareja a quitarse la ropa hasta dejarles completamente desnudos. “Nos ataron juntos, espalda con espalda, y nos arrojaron un líquido que por su olor enseguida identifiqué como queroseno”.

Patrick, consciente de su destino, comenzó a rezar a la espera de que el odio de sus vecinos acabara con su vida y también con la de su chico. Entonces, uno de los líderes del espontáneo grupo les prendió fuego. “La gente gritaba que iban a librarse del diablo con nuestra muerte“, relata. Una patrulla de la policía que pasaba por allí se acercó al ver el alboroto y ayudó a apagar las llamas que se extendían rápidamente por los cuerpos desnudos de las víctimas. Paradójicamente, las fuerzas del orden no tenían intención de detener a los agresores. Los policías arrojaron a Patrick y a su pareja a la parte trasera del vehículo policial. Estaban arrestados, pero al menos seguían vivos.

Ambos fueron trasladados al cuartel militar de Mbuya, situado en una colina al sureste de Kampala, donde fueron interrogados y torturados durante dos meses. “Una noche, un soldado me sacó de la celda y me ató los testículos a un ladrillo”, recuerda. “Me dijo que nos los necesitaría más porque iba a morir pronto”. Días después, Patrick observó que un conocido de su misma tribu trabajaba como vigilante en el cuartel y consiguió idear un plan para escapar de allí y llegar a Kenia. Hoy día sobrevive en el campo de refugiados de Kakuma, aunque busca la manera de ser reubicado en otro lugar. “Aquí he sufrido ya varios ataques porque todos saben que soy gay“.

Peligro legal y social

En África, 38 de los 54 países del continente castigan penalmente la homosexualidad y la pena de muerte es aplicada en países como Mauritania, Sudán, Somalia y algunos estados de Nigeria. Los gobiernos nigeriano y ugandés han sido recientemente los últimos en aprobar leyes represivas y homófobas contra este colectivo. En Nigeria, ser gay o lesbiana puede llevarte a la cárcel durante 14 años y en Uganda puede incluso suponer la cadena perpetua.

Aunque, según Eric Gitari, abogado especializado en derechos humanos y director de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas en Kenia, las leyes no son lo más peligroso. “Los mayores riesgos no son los ataques por parte del Estado ni los arrestos, sino la violencia, el acoso y la discriminación de la propia sociedad”, explica Gitari. “Están justificados por una ley inexistente que dice que somos criminales, y por una clase política que decide utilizar su tiempo en el Parlamento para discutir lo que la gente puede y no puede hacer en la privacidad de sus dormitorios”.

Comision-Nacional-Derechos-Humanos-Lesbianas_EDIIMA20140626_0801_13Eric Gitari, director de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas en Kenia e incansable activista, teme más a la sociedad que a los políticos y sus leyes. \ Jon Cuesta

En Kenia, la homosexualidad no está aceptada, aunque gays y lesbianas viven más tranquilos que en su vecina Uganda. Por ello, antes incluso de que el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, promulgara en febrero de este año la ley antigay, el clima hostil había forzado ya a muchos ugandeses a abandonar su país y buscar en Kenia un lugar seguro como refugiado por orientación sexual. Es el caso de Nick, un joven de 28 años cuyo nombre apareció en las famosas listas negras de homosexuales publicadas por los periódicos ugandeses con el objetivo de estigmatizar y perseguir al colectivo. “Mi propia familia me denunció por ser gay”, recuerda. “Fui acosado, detenido y la policía me violó dentro de la cárcel”.

Como muchos, Nick consiguió llegar a Nairobi con el objetivo de pedir asilo en algún país occidental y escapar del horror. Desde marzo de 2013 pasa sus días en el campo de refugiados de Kakuma, un árido territorio al noroeste de Kenia. Allí, más de 150.000 refugiados –la mayoría procedentes de las guerras de Somalia y Sudán del Sur– sobreviven a las duras condiciones y al hambre. Pero, para quienes están allí por motivos de orientación sexual, a todos esos ingredientes hay que sumar el acoso y la violencia del resto de refugiados. “Las condiciones no son distintas a las de mi país”, comenta Nick. “La gente aquí es muy homófoba y sufro ataques continuos tanto de los refugiados como de la propia policía”.

Eric Gitari, director de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas en Kenia, pudo comprobar en primera persona la situación del colectivo de refugiados por orientación sexual en Kakuma en una reciente visita al lugar. “En los campos, la policía acosa sexualmente y viola a los homosexuales. El año pasado hubo tres muertes no investigadas, y cuando yo estuve en el campo uno más fue envenenado y murió”.

Iglesia y homosexualidad

La presión eclesiástica ha sido uno de los principales puntos de apoyo del presidente ugandés a la hora de impulsar esta renovada presión hacia los homosexuales. Buen conocedor de ello es el padre Anthony Musaala, un famoso saderdote ugandés que fue expulsado de la Iglesia Católica de su país el año pasado por escribir una carta pública en la que destapaba escándalos en el seno de la Iglesia. Entre ellos, Musaala hablaba de hijos secretos de sacerdotes, abusos sexuales a menores y de su propia experiencia personal: con 16 años, sufrió abusos mientras vivía interno en un colegio católico en Uganda.

Portada-Red-Pepper-fotografia-Musaala_EDIIMA20140626_0818_13Portada del periódico Red Pepper, que publica la fotografía del padre Musaala y le señala como homosexual.

El padre Musaala fue denostado en su país y acusado de homosexual. Su fotografía fue publicada junto a la de otras tres personas en portada del periódico ugandés Red Pepper días después de la promulgación de la ley antigay, en febrero de este año. “Soy una de las personas más buscadas en Uganda y he tenido que huir porque mi vida corre peligro”, comenta.

Es domingo, y nos lo encontramos celebrando una misa clandestina a las afueras de Nairobi, capital de Kenia. No es una ceremonia cualquiera. La música no para de sonar y los participantes bailan y cantan al ritmo de las indicaciones del padre Musaala. La mayoría de los asistentes son refugiados gays que han huido de Uganda y necesitan compartir sus problemas e inquietudes. “Son gente rechazada por la sociedad y por su propia familia, y trato de darles ánimos, consejos y toda la ayuda que necesitan“, dice Musaala. La misa, que tiene lugar en una pequeña habitación de un viejo edificio, es un espacio de libertad donde los asistentes pueden ser ellos mismos sin tener que esconderse.

Yassin-Senyonga-Kenia-Jon-Cuesta_EDIIMA20140626_0798_13Yassin Senyonga fue perseguido por la policía y repudiado por su propia familia antes de huir a Kenia como refugiado por orientación sexual. \ Jon Cuesta

Yassin Senyonga tiene 31 años y acude a la cita dominical con el padre Musaala y el resto de colegas, que, como él, se refugian por el mero hecho de querer a una persona de su mismo sexo. En Uganda, Yassin tenía su vida encarrilada. Tranquilidad, un buen trabajo como diseñador de interiores en una empresa de Kampala y su pareja, Eric, con el que llevaba saliendo cuatro años.

Un buen día, en el trabajo le avisaron de que Eric había sido agredido y detenido por la policía, y que también le buscaban a él. Sin poder hacer las maletas, Yassin corrió a un lugar seguro para esconderse. En su huída llamó a su madre, pero tuvo que cortar la llamada antes de tiempo. “Me dijo que era un marginado social y el culpable de traer la enfermedad a la familia”. Ahora malvive en Nairobi con una pequeña paga que le proporciona ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados. Su sueño es pedir asilo en Canadá o algún país europeo, aunque su destino, como el de tantos y tantos como él, es totalmente incierto. “Solo deseo recuperar mi vida”.

Fuente El Diario

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Activista gay ugandés pide asilo político en México.

Lunes, 19 de mayo de 2014

Byarugaba-Dickson_MILIMA20140518_0052_8Byarugaba Dickson. (Especial)

En Uganda se promueve la homofobia, “las instituciones no enseñan la tolerancia y los líderes religiosos fundamentalistas dan sus sermones de odio”.

Eugenia Jiménez

México

El activista gay Byarugaba Dickson, de Uganda, solicitó asilo político en México porque debido a su preferencia sexual es perseguido en su país, donde el presidente Yoweri Museveni ha iniciado una cruzada contra los homosexuales.

Dickson, de 29 años de edad, llegó a México esta semana, invitado para ofrecer una conferencia en la que expuso la realidad que viven los homosexuales en su país. En entrevista con MILENIO, afirmó que aprovechó para solicitar asilo porque “aquí no se nos persigue”.

En su país, donde 80 por ciento son cristianos, indicó que se promueve la homofobia, “las instituciones no enseñan la tolerancia y los líderes religiosos fundamentalistas dan sus sermones de odio”.

Además de que una encuesta reveló que 96 por ciento de la población ugandesa está de acuerdo en castigar a los homosexuales. En diciembre el Congreso aprobó la ley donde se reemplazó la pena de muerte por la cadena perpetua para la homosexualidad, y en febrero de este año el presidente Museveni la firmó para que entre en vigor, por lo que se inició una cacería contra los gays.

Aunado a que el periódico Red Pepper  publicó los nombres de 200 activistas gays y algunas fotografías para que los reconocieran y denunciaran.

Como su nombre apareció, “una de mis vecinas me denunció y  me llegó una notificación de la policía, por lo que me empecé a esconder”.

La homosexualidad, explica, era ilegal en Uganda desde 2009, pero no se aplicaban represalias y con esta ley se incrementaron los castigos porque para el presidente la homosexualidad es repugnante y antinatural. Además, expuso,  “a los gays no se les puede rentar departamentos, si lo hacen también los arrendadores van a la cárcel por no denunciarlos”.

Byarugaba Dickson dejó de estudiar porque “me expulsaron de mi casa al saber que era gay”.

El director general de Políticas Públicas de la Secretaría de Gobernación, Ricardo Sepúlveda, expresó su apoyo y compromiso al caso del activista.

Fuente Milenio

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El Parlamento Europeo propone proteger la privacidad de las personas LGTB y condena las leyes homófobas de Uganda y Nigeria.

Sábado, 15 de marzo de 2014

6a00d8341bfb1653ef017eea7ac5ba970dLa Eurocámara ha dado luz verde, en primera lectura, al reglamento general de protección de datos. Entre otros muchos aspectos, el texto hace hincapié en la no discriminación por orientación sexual o identidad de género. El socialdemócrata Martin Schulz, como presidente del Parlamento, será ahora el encargado de transmitir la propuesta al Consejo Europeo y a la Comisión, así como a las cámaras nacionales de los países miembros de la Unión Europea.

Estos días hemos conocido que el semanario ugandés Red Pepper alentaba la persecución pública de homosexuales, con nombres y apellidos, lo que le ha costado la retirada de la publicidad de la multinacional de telecomunicaciones Orange. La norma propuesta este miércoles por la Eurocámara impedirá que ataques a la orientación sexual, como el ocurrido en Uganda, queden libres de castigo cuando se produzcan en la Unión Europea.

Si no se cuenta con el consentimiento explícito del interesado o no se reúnen determinados condicionantes que lo posibiliten, se prohibirá el tratamiento de datos personales que revelen el origen étnico o racial, las opiniones políticas, la religión o las creencias filosóficas, la orientación sexual o la identidad de género, la afiliación y las actividades sindicales, así como el tratamiento de aspectos genéticos o biométricos o informaciones relativas a la salud o la vida sexual, entre otros.

Las enmiendas introducidas por el Parlamento Europeo respaldan de forma mucho más clara que la propuesta inicial de la Comisión el derecho a la privacidad del colectivo LGTB y garantizan que cualquier acción encaminada a la discriminación personal intencionada, en la que se revelen o se hagan públicos datos privados con fines oscuros, tendrá consecuencias legales. En cualquier caso, la aprobada esta semana no es todavía la versión definitiva. Habrá que esperar a conocer las enmiendas que propone el Consejo Europeo (que agrupa a los gobiernos de los 28 países de la Unión) para ver si se producen cambios sustanciales.

Condena a Uganda y Nigeria y estudio de posibles sanciones

Apenas un día después, el Parlamento Europeo aprobaba con el acuerdo de los principales grupos una resolución de condena a las leyes homófobas recientemente aprobadas en Uganda y Nigeria. El texto de la resolución solicita su derogación y propone que si no hay marcha atrás se suspenda a los dos países del acuerdo de Cotonú sobre intercambio comercial y asistencia entre la Unión Europea y los estados de África, Caribe y Pacífico.

La Eurocámara también sugiere a la Unión Africana que se posicione y pide a sus líderes y a los de la Unión Europea “que sitúen estas leyes en el centro de los debates de la 4ª Cumbre África-UE, que se celebrará los días 2 y 3 de abril de 2014″. El texto pide además que se examine la posibilidad de sanciones selectivas, como prohibiciones de viajes y de visados, para los principales responsables de la elaboración y la adopción de estas dos leyes.

El Parlamento Europeo acaba lamentando “la situación social, económica y política de las naciones africanas amenazadas por el fundamentalismo religioso que es, en general, cada vez más difícil y está cada vez más omnipresente, con nefastas consecuencias para la dignidad, el desarrollo y la libertad de las personas” y pidiendo a la Comisión y al Consejo Europeo que incluyan una mención a la no discriminación por motivos de orientación sexual en todo acuerdo futuro que sustituya al acuerdo de Cotonú.

Fuente Dosmanzanas

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Orange retira su publicidad de un tabloide homófobo ugandés.

Martes, 11 de marzo de 2014

650_1000_uganda-1Leemos en Dosmanzanas que la empresa francesa de telecomunicaciones Orange ha comunicado que cesará de insertar publicidad en el semanario ugandés Red Pepper, desde donde se alienta a la persecución pública de los homosexuales. La organización de defensa de los derechos LGTB All Out insta a las empresas ubicadas en Uganda a que actúen del mismo modo, retirando su publicidad de los medios homófobos y comprometiéndose a proteger y apoyar a sus trabajadores LGTB.

Como informábamos hace unas semanas, tras la promulgación por el presidente Yoweri Museveni de la ley que endurece el trato penal a gais y lesbianas, en Uganda se ha instalado el horror homófobo. Uno de los que han contribuido a esa exacerbación de la homofobia es el tabloide Red Pepper, que ha publicado lo que ha llamado “el top 200″ de los homosexuales de Uganda, dando a conocer 200 nombres entre los cuales hay conocidos activistas LGTB (como Pepe Julian Onziema) pero también personas que nunca han expresado públicamente su orientación sexual y otras que sin ser LGTB han apoyado la igualdad de derechos. No hay que olvidar que el asesinato en enero de 2011 del activista gay David Kato se produjo tras ser uno de los 100 ciudadanos homosexuales cuyo nombre y fotografía habían sido publicados por Rolling Stone (otra publicación local), acompañados de la leyenda “Hang Them” (“a la horca”).

Desde la organización de defensa de los derechos LGTB All Out se constató que Red Pepper exhibía publicidad de la empresa francesa de telecomunicaciones Orange, iniciándose el pasado miércoles 5 de marzo una petición para que tanto la multinacional francesa como el resto de empresas implantadas en Uganda cesen de colaborar con una publicación empeñada en una cruel caza de brujas contra un colectivo tan desamparado como el de gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. La petición ha recogido hasta el momento más de 70.000 firmas.

Dos días más tarde, el jefe de prensa de la empresa francesa, Jean-Bernard Orsoni, comunicaba que Orange había tomado la decisión de cesar su colaboración con el tabloide homófobo. Orsoni explicaba que “nos anunciamos en todos los países donde operamos, y, por desgracia, nuestra publicidad se publicó en esa revista. Nos ha impactado, pero no tenemos ningún control editorial sobre los medios de comunicación en los que insertamos nuestra publicidad”.

Instan a seguir el ejemplo de Orange

Guillaume Bonnet, responsable de la campaña de All Out en Francia, cree que “Orange puede desempeñar un papel importante tomando la iniciativa y mostrando las consecuencias que puede tener el proyecto de ley contra la homosexualidad en Uganda para los negocios. Si  Orange y otras compañías actúan de este modo, enviarán un mensaje inequívoco a los medios de comunicación y al gobierno de Uganda”. Desde All Out también se insta a que tanto Orange como las demás empresas protejan y apoyen a sus trabajadores en Uganda, incluidos los trabajadores LGTB.

En este sentido, la asociación de trabajadores LGTB de Orange, Mobilisnoo, remitía el mismo viernes 7 de marzo un comunicado al comité ejecutivo del grupo de telecomunicaciones, en el que recordaban que la empresa es “signataria de la carta de compromiso LGTB desde enero de 2013 y que desde el año 2000 la carta deontológica de las Naciones Unidas obliga a condenar enérgicamente estos actos”. El jefe de prensa de Orange aseguraba que “tenemos por costumbre proteger a nuestros trabajadores, sean quienes sean”.

Guillaume Bonnet no dejaba de señalar que la ley recientemente aprobada castiga también a las empresas y multinacionales que apoyen de algún modo a los homosexuales, pudiendo sus responsables ser condenados a penas de prisión de hasta 7 años. “Si Orange defendiera a sus trabajadores LGTB, la empresa sería culpable según la ley”, afirmaba el responsable de All Out, constatando lo absurdo y desproporcionado de la legislación homófoba ugandesa.

Hasta ahora, tan solo una gran empresa ha protestado públicamente contra dicha legislación. El pasado mes de diciembre, el presidente de Virgin, Richard Branson, comunicaba su negativa a hacer negocios en Uganda como consecuencia de la aprobación de la ley homófoba e invitaba a otras empresas a hacer lo mismo. “Los Gobiernos tienen que comprender que las personas deben poder amar a quienes quieran. No es asunto de ningún Gobierno (ni de nadie) juzgar la sexualidad de las personas. En su lugar, deberían celebrar que las personas construyan relaciones amorosas que fortalezcan la sociedad, sin importar quiénes son”, expresaba Branson en una entrada publicada en su propio blog.

Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , , , ,

Uganda desata con fervor la caza al gay.

Lunes, 10 de marzo de 2014

1394304005_679519_1394304618_noticia_normalKasha Jacqueline Nabagesera, activista lesbiana de Uganda. / tadej znidarcic (redux / cordon press)

Un artículo de El País que relata la terrible realidad de los homosexuales ugandeses…

Se han registrado 49 ataques alentados por la ley que condena a los homosexuales a cadena perpetua

Evangelistas de EE UU están detrás de la oleada de homofobia

La ley antigais ugandesa convierte en criminales a miles de personas

“Mamá, soy gay”

Obama advierte a Uganda de que la ley antigay puede complicar su relación

Condena de por vida para los homosexuales de África

Incluso cuando ríe apoyando la cabeza y las largas trenzas sobre sus brazos delgados, tirados en la mesa; incluso cuando saca la lengua entre dientes, con los mofletes bien inflados, para burlarse de todo un poco; incluso en ese pequeño instante, la ugandesa Kasha Jacqueline parece de paso. Tuerce el gesto para hablar de lo suyo, observa a un lado y a otro, en alerta, y un poco más tranquila, sigue hablando. “Rezo por ti, Kasha, te he visto en el periódico”, le dice un vecino del barrio de Ntinda, al este del centro de Kampala, capital de Uganda. Jacqueline es lesbiana y su nombre aparece en la lista incriminatoria de 200 homosexuales que el diario radical ugandés Red Pepper publicó tras la aprobación y firma presidencial de la controvertida Ley de Antihomosexualidad.

“Este sitio en el que hemos quedado”, desvela Jacqueline soltando la mochila sobre la mesa, atenta al tintineo frenético de los mensajes de móvil, “es el único al que voy, el único en el que me siento protegida”. El local, a la espalda de un centro comercial, está montando las mesas; no hay nadie más, pero los pocos que están la conocen. “Si vienen a arrestarme”, explica con una mueca de consuelo, “los responsables de seguridad y la gente del barrio llegarían corriendo para evitarlo; harían mucho ruido”. Ofrece un cigarrillo y pilla la cerveza con gusto. “A veces, entre todo esto, es lo que más necesitas, el alcohol, y eso es un riesgo”. Tiene miedo a que la agredan. A que lo hagan de nuevo. La última vez fue hace unos días: unos individuos en coche la hicieron saltar de golpe a la acera. La próxima vez, soltaron por su boca, irían en serio.

Jacqueline es lesbiana y nunca, desde que fue consciente de ello en secundaria —“ya me lo advirtió una profesora cuando tenía siete años, aunque no lo entendí”—, lo guardó en el armario. Quizá por este descaro penado en Uganda, Jacqueline es una de las activistas en la defensa de los derechos de los gais más conocidas —junto a Pepe Onziema y Frank Mugisha, también en la lista de los 200—, por su trabajo en la organización Freedom and Roam Uganda (Libertad y Camino, podría traducirse). “Todo el mundo sabe quién soy; la prensa me ha llegado a perseguir hasta el supermercado”. Ya no sale de casa, no coge su coche, no pasea, solo tira de su boda-boda (mototaxi) para ir de un sitio a otro. Para seguir hablando, al límite de eso que la ley criminaliza por ser “promoción” de la homosexualidad. “Sí, por eso también me pueden detener”, sonríe Jacqueline, “pero no voy a dejar de hacerlo ni voy a abandonar este país”.

Desde que el presidente Yoweri Museveni, con el trasero en la silla de mando desde hace 28 años, firmase la ley, apoyado por un comité médico que defiende que la homosexualidad se aprende y desaprende, se han multiplicado los arrestos, agresiones y el acoso a los homosexuales. 52 ataques desde diciembre, según documentan grupos de activistas. No está en la calle, no se palpa, Kampala es una ciudad abierta, luminosa, con un tráfico terrible y arropada por el verde frondoso que nace a orillas del gigante lago Victoria. La homosexualidad, su condena, no es evidente, como tampoco lo es la expresión de la heterosexualidad. Ya decía Museveni en una declaración dirigida a Obama que incluso él perdería el voto si alguien le viera besarse en la calle con su mujer, Janet, con la que lleva casado 41 años.

El presidente estadounidense había amenazado con un cambio en las relaciones bilaterales si la norma progresaba —Washington envía unos 400 millones de dólares (288 millones de euros) al año a Kampala en asistencia—. No sirvió más que para desatar el discurso más patriótico entre los medios afines al Gobierno. También han lanzado sus advertencias el Banco Mundial, Noruega, Suecia, Dinamarca… Si se corta la ayuda, las previsiones de crecimiento económico de un 6% se irán al traste.

1394304005_679519_1394305014_sumario_normalrachel adams (efe).Ser africano y gay no es una elección, dice la pancarta de un manifestante en el Orgullo Gay de Kampala (Uganda) en 2012

La redacción de la norma, conocida también como la ley mata al gay, se ha retocado, no obstante, en los últimos tiempos. De la pena capital que incluía el primer texto del parlamentario David Bahati, conocido por su fervor religioso evangelista, se ha pasado a la cadena perpetua por uniones del mismo sexo y a penas de entre cinco y siete años para la práctica del sexo entre gais, su promoción (incluso a través de los medios), la coacción a terceras personas, la incitación a la prostitución de menores, la gerencia de burdeles para homosexuales… La ley, en cualquier caso, no ha entrado en vigor a falta todavía de una orden ministerial. Pocos en la calle conocen este detalle.

A la carrera y esquivando el atasco de Kampala para atender a un cliente detenido, Nicholas Opiyo, abogado experto en derechos humanos, así lo explica: “Da igual que no esté en vigor, las agresiones y la homofobia ya existían, lo que ha hecho la ley es codificar algo que ya se practicaba, les ha dado más poder”. Muchos de los que aparecieron en la lista de Red Pepper han tenido que dejar sus trabajos o domicilios ante la condena pública y el rechazo de su entorno.

¿Siempre fue así? “No; antes, la homosexualidad no era un tema de debate, era privado, pero desde hace 15 años ha habido un gran cambio, llegó el pentecostalismo e inició una campaña contra los homosexuales”, apunta el abogado.

La religión, las nuevas iglesias en alza, las ramificaciones del evangelismo… Por ahí van unos y otros cuando tratan de dar forma a la vía de penetración del odio visceral al homosexual. “El Gobierno necesita del pentecostalismo para llegar a la gente que va todos los días a la iglesia”, continúa entre semáforos Opiyo, “y el pentecostalismo necesita a los políticos para llegar al poder”. Un detalle para marcar esta diferencia: “Antes, Uganda era un país en el que la política contra el VIH predicaba el uso del condón”, dice el letrado, “ahora eso ha desaparecido. Algún cartel queda, dicho sea de paso. Y en este cambio muchos ven la mano de Janet Museveni, fiel devota también del evangelismo.

Aparca en el juzgado y aparca la charla. “Mira”, aclara Opiyo, “aquí no hay muchos que sepan siquiera de qué se habla, pero todos rechazan el sexo entre hombres, sobre todo el anal, cuando la mayoría de los heterosexuales lo practican”. Y marcha relatando la historia de un conocido transexual que fue detenido en el aeropuerto tras enseñar la foto de su pasaporte. No casaba con su aspecto y se lo llevaron.

Hablando de religiones, en el distrito de Nzambya, en el centro de la capital, en terreno polvoriento plagado de iglesias de toda creencia, se encuentra la sede de la Conferencia Episcopal Ugandesa. No hay quien no se pregunte qué opina de todo esto el catolicismo. Recibe el padre Philip Odii, quien pronto enseña, vaya por delante, un borrador que tiene sobre la mesa para que los obispos valoren y cierren una opinión única sobre la Ley de Antihomosexualidad. Están en ello, pero no parece fácil, porque acaban de leerse la norma. “Nosotros estamos contra cosas como la fornicación, como es sabido, comenta el risueño sacerdote, “pero [la homosexualidad] no se resuelve con la condena, sí quizá con ayuda”.

¿Qué dirá ese texto que aún se está cerrando? “Ya hemos dicho que defendemos el principio de no discriminación que señala la Biblia”, responde el padre Odii. Hasta ahí pueden leer, por el momento. Con una salvedad: “No estamos detrás de la ley”, dice con sorna. ¿Y los evangelistas? “Ellos sí han presionado”, admite golpeando su puño contra la palma. El guarda del recinto episcopal abre la puerta para despedir, aunque también tiene ganas de hablar. “Oiga, ¿sabe una cosa? El sexo entre un hombre y otro hombre va contra la naturaleza”, dice con un plato de comistrajo de arroz. Tenía razón entonces el abogado Opiyo: de las mujeres nadie se acuerda. “Eso está prohibido, y Occidente nos dice que discriminamos, ¿cómo es en su país?”.

El hombre blanco ha vuelto a traer la religión. Los ugandeses son testigos, más en las pequeñas localidades que en la gran ciudad, Kampala; pero los misioneros llegados sobre todo de Estados Unidos (Kansas, Atlanta, etcétera) no se esconden. Y el evangelismo en general se lleva la palma, aunque se oigan los nombres de movimientos como Religious Right, International Transformation Network, Born Again… Hasta los hay que preguntan por los illuminati, una suerte de secta del Nuevo Orden con la que se han vinculado a varias celebridades. Aquí, en Uganda, también tienen sus seguidores.

Pero si hay una persona que reúne muchas influencias es el parlamentario David Bahati, el padre de la ley contra los gais, al que el periodista Jeff Sharlet ha ligado a Familia, un grupo de fundamentalistas homófobos de Washington. En un restaurante algo desolado del barrio de Naguru —se puede hablar tranquilo—, al noreste del centro de la capital, aguarda la periodista freelance y consultora Patience Akumu. “Si no podemos cambiar de Gobierno”, dice con burla, “pues cambiamos de religión”. “Una nueva religión”, prosigue para analizar el auge de ciertas iglesias, “es una nueva esperanza, da soluciones”.

La clave, según relata Akumu, está en aportar “moralidad” cuando falta todo lo demás y hacerlo con ese ritmo gospel que va sin duda con el espíritu africano. “Antes la gente se dormía en misa”, señala. “Además”, puntualiza, “tienes que entender que vivimos en el tercer mundo, en un país con un 30% de alfabetización y una clase política ignorante”. Akumu, dicho sea, tiene miedo a escribir sobre la homosexualidad.

Unas Iglesias u otras predican contra los gais por amenazar a la familia tradicional y dedicarse a reclutar a niños para la prostitución. Así, en bruto, es la idea que queda en muchos ciudadanos. Volvemos con Jacqueline. ¿Entiende que la juzguen por ser homosexual? “Es muy difícil de entender, pero pase lo que pase, aunque sea dentro de 15 años, esté yo o no esté, sé que esto que está pasando es para bien”. Y después de todo, en su vida privada, ¿puede tener pareja? “Claro, yo la protejo de esto”, asegura con la mano en el pecho. Jacqueline parece, sin duda, de paso, pero nunca víctima de nada.

El texto

Nada dice la ley sobre ser o no gay, siempre y cuando uno no mantenga forma alguna de relaciones homosexuales, promueve o reconozca este tipo de relaciones o contribuya de un modo u otro a ellas. Todo eso, tan abierto, está prohibido en un texto legal acogido por el colectivo gay como un todo vale para encerrar la homosexualidad para siempre. Estos son algunos de los apartados más significativos de la ley:

. La persona que comita la ofensa de homosexualidad, esto es, tocamiento, penetración o estímulo de boca o ano con el pene o algún artilugio sexual, podrá ser condenado a cadena perpetua.

. También podrá cumplir cadena perpetua el que cometa esta ofensa y su víctima sea un menor de 18 años, una persona discapacitada o tenga el VIH; sea el autor el padre o tutor del ofendido o tenga responsabilidad sobre él, o use drogas o cualquier otra cosa para aturdir a su víctima para cometer actos homosexuales.

. Aquel que intente cometer una ofensa de homosexualidad como las definidas anteriormente podrá ser condenado a siete años de prisión.

. También podrá recaer la sentencia de por vida para aquel que pretenda contraer matrimonio con una persona del mismo sexo. La institución o persona que ampare esta unión podrá cumplir hasta siete años de cárcel.

. Recaerá una pena de hasta siete años para el que ayude o induzca a otro a cometer actos homosexuales; para aquel que conspire en este sentido con falas pretensiones o de modo fraudulento, y para el que mediante amenazas e intimidaciones incite a un hombre a o una mujer a comportamientos carnales indecentes con alguien del mismo sexo.

. La persona que participe en la producción, obtención, marketing, difusión, diseminación o publicación de material pornográfico para promover la homosexualidad; la financie o patrocine; use aparatos eléctricos como Internet, películas, móviles para su promoción, o sea cómplice o intente inducirla podrá recibir una pena de cinco a siete años o multa económica.

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El horror homófobo se instala en Uganda.

Sábado, 1 de marzo de 2014

Uganda1Nos cuenta Dosmanzanas que no ha pasado ni una semana desde que el presidente de Uganda, Yoweri Museweni, firmara -y defendiera con pasión- la ley que castiga con penas de hasta cadena perpetua a a gays y lesbianas e incluso criminaliza a todo aquel que les de cobertura o no los denuncie, y ya se empiezan a conocer las primeras consecuencias del clima homófobo generado por esta infame legislación. A las denuncias de intentos de suicidio, de historias de acoso e incluso de algún asesinato se une, y esto sí es un hecho cierto, la publicación por un tabloide ugandés de los nombres de supuestos 200 homosexuales, que ven como sus vidas pueden convertirse en un infierno de la noche a la mañana.

El tabloide Red Pepper ha publicado lo que ha llamado “el top 200″ de los homosexuales de Uganda, dando a conocer 200 nombres entre los cuales hay conocidos activistas LGTB (como Pepe Julian Onziema) pero también personas que nunca han expresado públicamente su orientación sexual y otras que sin ser LGTB han apoyado la igualdad de derechos. No se trata, desgraciadamente, de la primera vez que una publicación ugandesa hace algo así. Cómo no recordar el asesinato en enero de 2011 del activista gay David Kato, uno de los 100 ciudadanos homosexuales cuyo nombre y fotografía habían sido publicados por Rolling Stone (otra publicación local), acompañados de la leyenda “Hang Them” (“a la Horca”). Es cierto que el asesino de Kato fue finalmente detenido y condenado a 30 años de cárcel y que un juez llegó a prohibir la publicación de este tipo de listas, pero la propia Red Pepper hacía oídos sordos a la prohibición y seguía hace un año los pasos de Rolling Stone publicando una nueva lista de supuestos “reclutadores gays” que incluía nombres y fotos. Ahora, con el nuevo marco legal, es seguro que las publicaciones ugandesas se sentirán mucho más respaldadas para cometer este tipo de barbaridades.

Otra espantosa noticia que han recogido algunas webs es el asesinato de un joven, supuestamente gay, que habría sido quemado vivo en los días posteriores a la aprobación de la ley por el Parlamento de Uganda, que tuvo lugar a finales de diciembre. La historia no ha sido confirmada, y aunque algunas de las páginas que la recogen reproducen una terrible fotografía del cuerpo del joven aún en llamas siendo observado por un grupo de niños, bien podría corresponder a otro tipo de incidente (terrible en cualquier caso). Más fiable parece el testimonio de Kasha Nabagesera, una de las activistas LGTB más importantes de Uganda, que puesta con comunicación con Fundación Triángulo (ver más abajo) ha contado, entre otras cosas, que una pareja de chicos gays ha sido asesinada en Kampala “al no dejarse detener por la policía”.

También merece credibilidad el testimonio a la web británica Gay Star News del activista Pepe Julian Onziema (antes mencionado como una de las personas incluidas en la lista de Red Pepper) según el cual varias personas habrían intentado suicidarse -tres de ellas lo habrían conseguido- al no poder soportar la situación que se les viene encima.

Condena internacional y suspensión de la ayuda

ban-ki-moonEn otro orden de cosas, la aprobación de la ley homófoba ha merecido la condena de personalidades y organismos internacionales. Algunas de ellas, como las de Desmond Tutu o las de la Casa Blanca, ya las recogíamos el lunes. Pero ha habido muchas más, entre ellas la del secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, que al igual que hizo Tutu comparó la legislación homófoba de Uganda al nazismo y al apartheid; la del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon; la de la alta comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Navanethem “Navi” Pillay, o la de la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, la inglesa Catherine Ashton, por mencionar algunas de las más relevantes.

También resulta significativo que varios países hayan anunciado ya la paralización de las ayudas económicas a Uganda o al menos su revisión. Es el caso de Dinamarca, Holanda, Noruega, Reino Unido o Suecia. Varios de estos países han anunciado que derivarán dichas ayudas, en lugar del al Gobierno de Uganda, a organizaciones de la sociedad civil favorables a los derechos humanos. Conviene precisar, en este punto, que la retirada de ayuda internacional a Uganda es rechazada por la mayoría de los activistas LGTB de ese país, al considerar que no mejorará la situación y que incluso podría generar más hostilidad interna hacia las personas LGTB. El Gobierno de Uganda, entretanto, se muestra desafiante y ya ha manifestado a través de su portavoz que las amenazas de retirada de la ayuda occidental por este tema le son indiferentes.

Condena de los colectivos españoles

También en España se han sucedido las condenas, sobre todo por parte de los colectivos LGTB. La Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha hecho extensiva la condena a la situación que viven las personas LGTB en numerosos países de África y ha pedido al Gobierno español “que trabaje activamente por un cambio en esta zona del mundo, por la garantía de los Derechos Humanos, independientemente de la orientación sexual y la identidad de género, y las garantías para el libre movimiento de las familias LGTB”.

Más rotunda se ha mostrado la Confederación COLEGAS, que ha exigido una condena pública del Ministerio de Asuntos Exteriores. “Desde COLEGAS solicitamos al gobierno español a que se pronuncie oficialmente sobre estos temas y que haga unas reconvenciones a estos países, algo que tradicionalmente realizan la mayoría de países occidentales pero que no acaba de incorporarse a la política exterior española”, ha declarado su presidente, Paco Ramírez. COLEGAS ha demandado a la Agencia Española de Cooperación Internacional que haga públicas las cantidades que España entrega a Uganda, Nigeria, Zimbabue y Gambia en concepto de ayudas y los conceptos en los que se entrega, así como la congelación inmediata de toda ayuda enviada directamente a sus gobiernos “con excepción de las ayudas a ONG y otro tipo de organizaciones humanitarias”.

La activista Kasha Nabagesera, “aterrorizada”

Fundación Triángulo, por su parte, se ha puesto en contacto con Kasha Nabagesera, una de las activistas LGTB más importantes de Uganda, que les ha transmitido que por el momento se encuentra bien pero “aterrorizada”. Nabagesera les ha comunicado, como hemos recogido arriba, que una pareja de chicos gays ha sido asesinada en Kampala “al no dejarse detener por la policía”. Si antes Nabagesera tenía que cambiar habitualmente de residencia, ahora no puede ni siquiera pensar en esto ante el miedo a ser descubierta.

“Esta situación nos ha llevado a replantearnos no solo el retroceso de derechos humanos de personas LGBT en Uganda, sino la demonización y la criminalización de personas que no elegimos amar de manera diferente. Desde Fundación Triángulo estaremos vigilantes de nuestros compañeros activistas con nombre propio que sin miedo y con toda la valentía que les caracteriza, han comandado una lucha por el respeto de sus derechos. Es en nombre de ellos y de David Kato que el activismo africano debe seguir en pie de lucha”, ha declarado el presidente de Fundación Triángulo, José María Núñez.

El Congreso declara 2014 año de los derechos LGTB

Siguiendo en España, es obligado referirse a la resolución del Congreso de los Diputados, que por una vez ha sido sensible a la ola homófoba que viven numerosos países de África y del mundo y ha aprobado por unanimidad una propuesta que la FELGTB había remitido a los grupos políticos y que ha materializado Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tras acordarla con los grupos popular y socialista. La resolución condena “la persecución y criminalización de las personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, así como las leyes homófobas que las institucionalizan, en cualquier lugar del mundo” y declara 2014 “Año por el Reconocimiento de los Derechos Humanos de las personas LGTB”.

Asimismo, el Congreso de los Diputados insta al Gobierno español a:

  • Mantener el compromiso de defensa en la ONU y otros foros internacionales de la aplicación efectiva de las normas de derechos humanos, en especial del artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, promoviendo la protección en todos los ámbitos de las personas lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales.
  • Seguir trabajando, en el marco de la UE y en otros foros, para promover activamente la derogación de las leyes que en numerosos países penalizan a las personas homosexuales y transexuales. Especialmente en los países del mundo que todavía permiten la aplicación de la pena de muerte por mantener relaciones homosexuales consentidas entre personas adultas.
  • Buscar todas las fórmulas legales que permitan establecer un protocolo que garantice una especial atención a los procedimientos y solicitudes de asilo y refugio de las personas perseguidas por su identidad u orientación sexual y/o por su compromiso en la defensa de los derechos humanos de estas.
  • Colaborar en los trabajos y actividades que se desarrollen con motivo del ‘Año por el Reconocimiento de los Derechos Humanos de las personas LGTB’.

Desde dosmanzanas felicitamos tanto a la FELGTB como al Congreso por la aprobación de esta resolución. Ahora queda lo más difícil: que no quede en papel mojado y que el Gobierno español la haga efectiva. “Nos ponemos a disposición del Gobierno para trabajar en ello”, ha declarado al respecto Boti García Rodrigo, presidenta de la FELGTB.

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Un diario de Uganda desvela 200 nombres de homosexuales en el país.

Jueves, 27 de febrero de 2014

650_1000_uganda-1Europa debe dar respuesta a la LGTBfobia en África

Leemos en Universogay y en AmbienteG que tras la ley anti-gay que condenará a los homosexuales a cadena perpetua en Uganda, un diario de presa amarillista publica una lista de 200 homosexuales.

El diario “Red Pepper” de Uganda tiene en el día de hoy una portada cuanto menos alarmante. La edición de este periódico ha sorprendido con una expresión en mayúsculas que dice “¡Expuestos!” y viene referida nada más y nada menos que a las personas que hay en la portada y también las que se encuentran en su interior.

Después de distintas aprobaciones a favor de la homosexualidad el presidente de la región terminó por firmar un proyecto de ley que condenaba a todos los gay a cadena perpetua porque según la misma, su tendencia va contra los principios morales.

En lo que se refiere al periódico lo único que ha hecho es enfurecer más a la población que está en contra de la homosexualidad e indignar a quienes son de este tendencia. No obstante, la lista de gay que aparecen en este número de “Red Pepper” es bastante extensa, ya que contamos con 200 nombres de homosexuales del país. Lo peor de todo es que algunos han salido sin el consentimiento de los señalados. Junto a los nombres de algunas de estas personas, aparecen sus fotografías para que puedan ser fácilmente identificados por sus vecinos. Y además, muchos de ellos no habían hecho pública su orientación sexual en un país en el que la homosexualidad es ilegal.

Sin embargo, no es la primera vez que en Uganda se hace una publicación de esta índole, ya que en 2011, en el  diario Rolling Stone que ya no existe, hizo lo mismo y además solicitó la ejecución de las personas que mencionaba. Si recordáis, la revista Rolling Stone ya publicó hace varios años otra lista con homosexuales ugandeses, e incluso uno de los hombres aparecidos en este listado, un activista gay, David Kato,  fue asesinado tras la publicación del artículo.

Después de la dura ley anti-gay establecida por el presidente esta lista con 200 nombres de homosexuales lo único que hace es buscar más problemas a una región que está actualmente, cuestionada bajo las entrañas de la homofobia.

Homofobia/ Transfobia. , ,

Recordatorio

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