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El expresidente del Frente Nacional Jean-Marie Le Pen, condenado por incitación al odio homófobo

Lunes, 3 de diciembre de 2018

jean-marie-le-pen-matrimonio-homosexual-696x522Un tribunal correccional de París ha condenado al expresidente del Frente Nacional Jean-Marie Le Pen por incitación al odio homófobo. La causa, sus comentarios  en los que ha comparado la homosexualidad con la pederastia y criticado el homenaje al policía abiertamente gay Xavier Jugelé, asesinado en los Campos Elíseos, por el protagonismo de su viudo Étienne Cardiles. Le Pen deberá abonar dos multas de 400 euros cada una, así como las costas del juicio e indemnizaciones por daños y prejuicios, por un montante total de 11.000 euros.

Los hechos por los que se ha juzgado y condenado a Le Pen sucedieron en 2016 y 2017. En marzo de 2016, el expresidente del Frente Nacional francés publicaba un vídeo de la serie «Journal de bord»Diario de a bordo») en su blog en el que afirmaba que «la exaltación de la homosexualidad afecta a todas las profesiones que se acercan a la infancia y a la juventud». Le Pen contrastaba esta situación con la prohibición de «la pedofilia». Una comparación que para los jueces es «injuriosa» y supone la expresión pública de «un discurso de carácter discriminatorio».

En diciembre del mismo año, el exdirigente de ultraderecha respondía en el diario Le Figaro sobre la presencia de personas homosexuales en el Frente Nacional. Le Pen afirmaba entonces que «los homosexuales son como la sal en la sopa. Si no hay ninguna, está un poco sosa. Si hay demasiada, es imbebible». Por aquel entonces, Florian Philippot, abiertamente gay después de ser objeto de un outing, era vicepresidente del partido. Philippot, odiado por el sector más tradicionalista del FN y particularmente por Jean-Marie Le Pen, acabaría dimitiendo después de que Marine Le Pen le retirase buena parte de las competencias internas de las que gozaba.

La sentencia contra Le Pen padre considera que la comparación de la «sal en la sopa» es una injuria que además incita al odio a la comunidad LGTB. Por estas dos causas, se le impone una multa de 400 euros, el pago de 2.000 euros a la asociación contra la discriminación homófoba Mousse, y de otros 2.000 euros por las costas del juicio. El abogado de Mousse Étienne Deshoulières se ha felicitado por la sentencia, que en su opinión «confirma que el discurso homófobo no tiene ya cabida en la política francesa».

El expresidente del FN también ha sido condenado por sus comentarios a raíz del homenaje al policía asesinado en los Campos Elíseos Xavier Jugelé, en abril de 2017. Le Pen declaró entonces que «más que un homenaje al policía, se homenajeaba al homosexual». Tras esta afirmación, añadió que «la participación de su pareja y el largo discurso que este ha pronunciado parecían una especie de institucionalización del matrimonio homosexual, de exaltarlo de alguna manera». Le Pen consideró que la situación marital del Jugelé, de hecho, es una «particularidad familiar» que debería haberse tratado con «más discreción».

Lo cierto es que en el discurso de Étienne Cardiles, pareja del policía fallecido, se alababa tanto la vocación de Jugelé por proteger la paz y a la ciudadanía, como la faceta personal que el resto de personas no conocían de él. En ningún momento se hacía referencia expresa a su homosexualidad: de hecho ni siquiera se hacía referencia a su militancia como miembro de la asociación LGTB de policías y gendarmes Flag ! A Le Pen le molestó especialmente, por tanto, la naturalidad con la que se visibilizó la realidad familiar del policía fallecido.

Así lo entiende también la justicia, para la cual «decir que la orientación sexual de una víctima justificaría una marginación» es una injuria. Le Pen debe pagar por esta causa otra multa de 400 euros, las costas del juicio, que ascienden a 2.000 euros, y una indemnización de 5.000 euros por daños y perjuicios al viudo del policía asesinado. Cardiles se ha mostrado «satisfecho de ver que cuando todo un país se emocionaba por una situación, Jean-Marie Le Pen era el único que la denigraba y hoy se encuentra condenado».

Fuente Dosmanzanas

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Un joven gay de 19 años recibe una brutal paliza a la salida del metro de Turín (Italia) ante la indiferencia de los transeúntes: «nadie me ayudó»

Lunes, 30 de julio de 2018

img-20180724-wa0028-0090-u43390708801364zde-u3000104734331219g-593x443corriere-web-torinoAlberto (nombre ficticio con el que aparece en la prensa italiana) se llevó una enorme paliza que le va a obligar a quedarse en su casa el resto del verano, con un pronóstico de recuperación de unos 30 días. Ocurrió el sábado pasado en San Salvario, una zona de marcha de los alrededores de Turín. A la salida del metro, otro joven empezó a insultarle y a gritarle «maricón». La agresión, cometida por otro joven de edad similar a él, se produjo porque al atacante no le gustaba su forma de vestir y de caminar. «Había mucha gente, pero nadie me ayudó», le explicó a la policía. El matón estaba acompañado por un grupo que también se mofó de la víctima. La policía está investigando lo sucedido y analizando las imágenes que tiene del metro. Alberto, que ya ha abandonado el hospital, va a tener que renunciar al viaje de graduación a Barcelona con sus compañeros. «Lo único que pido ahora es justicia».

«No puedo acostarme, tengo que poner la prótesis en tensión tres veces al día y los dolores son muy fuertes. Lo peor, sin embargo, es la sensación de no ser libre. Es realmente absurdo que en 2018 un chaval, homosexual o heterosexual, no sea libre de vestirse como quiera o de caminar como desee. Es inconcebible que tenga miedo de que alguien lo llame ‘maricón’ o que le agreda salvajemente», ha relatado Alberto en una entrevista. La víctima teme represalias por su denuncia y por haber trasladado el caso a los medios, aunque argumenta que «no es correcto guardar silencio frente a cualquier tipo de discriminación».

Mientras se produjo la agresión, Alberto no recibió la ayuda de nadie. No obstante, luego sí fue socorrido por un par de personas: «me gustaría agradecerles, pero ni siquiera sé sus nombres». Por otra parte, el joven se lamenta de perderse su viaje de graduación: «Me quedaré en casa, mientras ese matón podrá disfrutar de las vacaciones. Había soñado con viajar a Barcelona, organizado y pagado para ello». Su única esperanza, tras lo sucedido, es que «al menos en estas semanas la policía realmente pueda identificar a esta persona y evitar que hiera a otras».

Alberto, que salió hace tiempo del armario como gay ante sus familiares y amigos, fue víctima de la homofobia durante su adolescencia y esta paliza le ha mostrado que sigue sin estar libre del odio y de la discriminación por su orientación sexual. La rotura del pie y de la clavícula que padece es un recuerdo de ello. «Usualmente me visto de una manera muy llamativa porque me gusta y no creo que tenga que rendirle cuentas a nadie. Pero el sábado llevaba unos pantalones y una camisa, nada más. Ese chico seguía diciéndome que estaba vestido como un marica».

Malos tiempos para la comunidad LGTB italiana

Como recogía dosmanzanas en junio, en el ámbito LGTB poco cabe esperar del nuevo Gobierno italiano de coalición entre la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas. A los antecedentes LGTBfobos del nuevo vice primer ministro y titular de Interior, Matteo Salvini, se unen las declaraciones de Lorenzo Fontana, responsable de Familia y Discapacidad, en las que aseguraba que las familias homoparentales «a nivel legal, no existen».

De hecho, como recuerda la organización Arcigay, la trayectoria de la Liga Norte está salpicada de ejemplos de hostilidad hacia la comunidad LGTB. Nos hemos hecho eco de algunos de ellos: el patrocinio, por parte del Gobierno de Lombardía, de un evento homófobo, el intento de obstruir la tramitación de la ley de uniones civiles mediante la introducción de miles de enmiendas o la invitación al presidente de HazteOír Ignacio Arsuaga a propagar su campaña de odio en el Parlamento Europeo. En el caso del M5S, su postura al respecto ha variado de unos prometedores comienzos a desentenderse del tema y, por ejemplo, otorgar libertad de voto a sus representantes sobre la adopción homoparental.

Solo un mes antes, la ciudad de Turín, precisamente donde se ha producido la brutal agresión contra Alberto, acogió una campaña de GECO, una asociación de madres y padres contra la LGTBfobia para trasladar que el problema no lo tienen las personas por su orientación sexual o identidad de género, sino los que discriminan y tienen prejuicios. La llamada Deomofobina, con aspecto de fármaco, se distribuyó como «antídoto contra la discriminación».

Por cierto, el entramado de HazteOír criticó esta campaña. El director de CitizenGO Italia, Filippo Savarese, dijo que «esta operación busca confundir la identidad sexual de los niños porque el contenido de esto es completamente ideológico: se afronta el tema de la homosexualidad, de la sexualidad en general, de la identidad y las relaciones, de manera completamente ideológica, totalmente tendenciosa». De estas agrupaciones ultras, que con sus discursos promueven el odio, ahora solo se puede esperar el silencio como respuesta a la violencia.

Fuente Dosmanzanas

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Lorenzo Fontana, nuevo ministro italiano de Familia y Discapacidad: las familias homoparentales «a nivel legal, no existen»

Martes, 5 de junio de 2018

1024px-governo_conteEs como si Ciudadanos y Podemos hubieran pactado y sale este monstruo…

Mal comienzo en materia LGTB para el nuevo Gobierno italiano de coalición entre la Liga Norte y el Movimiento Cinco Estrellas. A los antecedentes LGTBfobos del nuevo vice primer ministro y titular de Interior, Matteo Salvini, se unen las declaraciones de Lorenzo Fontana, el responsable de Familia y Discapacidad. Fontana, que también arrastraba un historial de odio hacia la comunidad, afirmó en una entrevista que las familias homoparentales «a nivel legal, no existen». La organización Arcigay ya ha expresado su preocupación por la LGTBfobia de la Liga Norte, pero Salvini se ha apresurado a aclarar que no se darán pasos atrás en los tímidos avances conseguidos con el anterior Gobierno, como la ley de uniones civiles.

Tras semanas de negociaciones, el pasado viernes tomaba posesión el nuevo Gobierno italiano nacido de las elecciones del 4 de marzo. El Ejecutivo de coalición entre la Liga Norte de Matteo Salvini (extrema derecha euroescéptica y xenófoba) y el Movimiento Cinco Estrellas de Luigi di Maio (M5S, anti-establishment y también euroescéptico) cuenta con 18 carteras. Cinco de ellas estarán en manos de la Liga, ocho serán para el M5S y las restantes serán ocupadas por independientes más o menos cercanos a alguno de los dos partidos. Salvini y Di Maio ostentarán dos vicepresidencias y las carteras de Interior, el primero, y Desarrollo Económico, Trabajo y Política Social, el segundo.

Italian Northern League leader Matteo Salvini shows a rosary as he speaks during a political rally in Milan, Italy February 24, 2018. REUTERS/Tony Gentile Matteo Salvini

En el ámbito LGTB, poco cabe esperar del nuevo Gobierno. De hecho, como recuerda la organización Arcigay, la trayectoria de la Liga Norte está salpicada de ejemplos de hostilidad hacia la comunidad LGTB. Hemos recogido algunos de ellos: el patrocinio, por parte del Gobierno de Lombardía, de un evento homófobo, el intento de obstruir la tramitación de la ley de uniones civiles mediante la introducción de miles de enmiendas o la invitación al presidente de HazteOír Ignacio Arsuaga a propagar su campaña de odio en el Parlamento Europeo. En el caso del M5S, su postura al respecto ha variado de unos prometedores comienzos a desentenderse del tema y, por ejemplo, otorgar libertad de voto a sus representantes sobre la adopción homoparental.

Entre los miembros del Gobierno, uno de los que tienen unos antecedentes más desalentadores es el propio líder de la Liga Norte. Esta misma semana, antes de tomar posesión como vicepresidente y ministro del Interior, Salvini declaraba su intención de participar en un Gobierno «en el que la madre se llame madre y el padre, padre». «No quiero hablar de progenitor 1 y progenitor 2, 3, 4, 5», añadía. «En la familia hay una madre y un padre e hijos, que tienen una madre y un padre». Una clara muestra de desprecio y negación de las familias no tradicionales. Ya durante la campaña electoral, Salvini había apelado al tristemente manido «derecho de los niños a un padre y una madre».

lorenzo_fontanaLorenzo Fontana

Preocupante es también la trayectoria del titular de Familia y Discapacidad, el también leghista Lorenzo Fontana. Exdiputado europeo y forjador de la alianza entre la Liga Norte y el Frente Nacional francés, afirmó que el pueblo italiano «está siendo atacado» por el «debilitamiento de la familia y la lucha por el matrimonio gay y la teoría de género en las escuelas», así como la inmigración a Italia combinada con la emigración de los jóvenes italianos. Fontana se ha autodefinido como un «cruzado» contra «la destrucción de nuestras tradiciones y nuestra sociedad» y ha puesto a Rusia como ejemplo de «defensa de la familia tradicional». En una entrevista concedida tras tomar posesión del cargo, rechazó el concepto de familia homoparental porque según él, «a nivel legal, no existen». Eso sí, como la mayoría de los homófobos, el nuevo ministro tiene «muchos amigos homosexuales».

Tras la polémica desatada por estas declaraciones, el propio Salvini ha salido al paso para aclarar que Fontana «es libre de tener sus ideas, pero no son una prioridad y no están en el contrato de Gobierno». El vicepresidente ha asegurado que «las uniones civiles y el aborto no son leyes que estén en discusión». Eso sí, ha añadido que sigue pensando que «en el futuro, nuestro país debe continuar teniendo principios como que la mamá se llama mamá y el papá se llama papá. Y que se puede adoptar un hijo si hay una mamá y un papá». En definitiva, un panorama sombrío para la equiparación de derechos si la Liga Norte impone su visión frente a un Movimiento Cinco Estrellas para el que la igualdad LGTB no parece un asunto prioritario.

Fuente Dosmanzanas

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El abiertamente gay Florian Philippot, vicepresidente del Frente Nacional, abandona el partido

Martes, 26 de septiembre de 2017

400b4cc4c73bd039a9f0ebae0e6a0El vicepresidente del Frente Nacional francés, Florian Philippot, ha presentado su dimisión a la presidenta del partido, Marine Le Pen, y ha anunciado públicamente su abandono de esta formación después de que Le Pen le retirase buena parte de las competencias internas de las que gozaba, muy singularmente las referidas a estrategia y comunicación (“era el vicepresidente de nada”, ha asegurado). La salida de Philippot, abiertamente gay y odiado por el sector más tradicionalista de la formación, puede implicar importantes cambios en la política francesa, y en especial en la manera en la que el Frente Nacional había sido capaz de aglutinar el fenómeno “homonacionalista”.

La homosexualidad de Florian Philippot pasó a ser pública y notoria en 2014, cuando el semanario Closer le hizo un outing en toda regla, lo que desencadenó un debate público en Francia sobre la legitimidad de sacar del armario a políticos que militen en partidos contrarios a los derechos LGTB. Más allá de esto, la nueva imagen pública del que era considerado la mano derecha de Marine Le Pen reforzó el papel de su partido como refugio de los que muchos han dado en llamar “homonacionalistas”. Un término, en cualquier caso, que puede resultar equívoco: más que “nacionalistas” propiamente dichos se trata generalmente de jóvenes gais que no guardan demasiada memoria de cómo y contra quién hubo que luchar en su momento para conquistar visibilidad y derechos, y que ahora ven con simpatía a movimientos de derecha que han hecho del rechazo de la inmigración musulmana su bandera. Simpatizantes, por otra parte, de los que estos movimientos se aprovechan para blanquear su imagen y defenderse de las acusaciones de homofobia, pese a que en su mayoría son contrarios al avance de los derechos LGTB.

Un movimiento, conviene destacar, que no es exclusivo de Francia (ahí esta el ejemplo de Milo Yiannopoulos su apoyo y el otros homocons a Donald Trump durante la campaña presidencial estadounidense) pero que en este país parecía haber encontrado buen acomodo bajo las alas del Frente Nacional. El perfil bajo que este partido mantuvo en las movilizaciones contra el matrimonio igualitario y la reconocida presencia de candidatos gais (recordemos que este partido cuenta con dos diputados abiertamente homosexuales en la Asamblea Nacional, más que ninguna otra formación) es buena muestra de ello. Nadie duda, en este sentido, de que la influencia de Philippot ha sido clave, lo que le ha granjeado no pocas antipatías en el seno de una formación con un historial no precisamente favorable a los derechos LGTB (entre otras, las del fundador del partido, Jean-Marie Le Pen, cuya repugnancia hacia Philippot no es ningún secreto). No faltan los que han llegado a hablar de la existencia de un “lobby gay” dentro del Frente Nacional deseoso de hacerse con el control del partido.

Philippot, en cualquier caso, no solo resultaba incómodo para una parte del partido por su condición homosexual. Se trata de un político ajeno al tradicionalismo francés, procedente del gaullismo, y cuyo discurso es básicamente el de un populismo nacionalista con componente social, partidario indiscutible de la salida del Francia del euro y crítico con el liberalismo económico (una especie de “Steve Bannon a la francesa”). Una línea de pensamiento que por una parte ha sido capaz de ampliar las bases del Frente Nacional y atraer a votantes que en otras épocas lo fueron de formaciones de izquierda, pero que por otra parte, según algunos analistas, puede haber alejado del partido a votantes más tradicionales.

En este sentido, al Frente Nacional parece habérsele indigestado la derrota en las elecciones presidenciales, pese a haber conseguido pasar a la segunda vuelta y recibir más votos que nunca. En política, la sensación de éxito o fracaso depende más de las expectativas que de los resultados reales, y en este caso las expectativas de Marine Le Pen quedaron frustradas desde el momento en que no consiguió ser la más votada en la primera vuelta, algo que muchos daban por casi seguro. Una Marine Le Pen que intenta ahora mantener las riendas mientras se desata la lucha entre las diversas facciones por hacerse con el control del partido tras el “mal resultado”, y para ello no ha dudado en dejar caer en desgracia a Philippot, el que ha sido su mano derecha y para muchos el artífice de sus éxitos pasados. En el horizonte, mientras tanto, se vislumbra como posible figura emergente Marion Maréchal-Le Pen, sobrina de Marine Le Pen, supuestamente retirada de la política desde hace meses pero por cuyo retorno parecen suspirar muchos militantes. Una joven mucho más cercana a los postulados tradicionales del partido, que por ejemplo no ha dudado en relacionar el matrimonio igualitario con la poligamia, y con la que el Frente Nacional seguramente recuperaría una línea anti-LGTB más definida.

Está por ver qué sucede, tras la salida de Philippot, con otros políticos abiertamente gais del Frente Nacional, como Steeve Briois (otro de los vicepresidentes del Frente Nacional), Bruno Bilde (pareja de Briois y diputado en la Asamblea Nacional) o Sébastien Chenu (uno de fundadores de GayLib y que se unió al Frente Nacional en 2014). ¿Mantendrán su influencia? ¿Serán apartados poco a poco de la primera línea del partido? También será interesante ver cómo influye la nueva situación en los votantes “homonacionalistas” del partido a los que nos referíamos arriba. Estaremos atentos.

Fuente Dosmanzanas

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El Frente Nacional es el partido que cuenta con más diputados abiertamente gais en la nueva Asamblea Nacional francesa

Viernes, 23 de junio de 2017

asambleaHace pocos días recogíamos la noticia de que el nuevo Parlamento británico contaría con 45 diputados abiertamente LGTB de un total de 650, el mayor número en la historia del Reino Unido. También la nueva Asamblea Nacional francesa contará con el mayor número de diputados abiertamente LGTB de su historia, pero la proporción es mucho menor: 5 de 577. Los cinco, además, son hombres gais. El partido que más aporta (dos) es el  Frente Nacional, formación de extrema derecha que no se caracteriza precisamente por su defensa de los derechos LGTB. Sin duda el dato merece una reflexión.

Los hechos son los que son: de los cinco diputados abiertamente gais de la nueva Asamblea Nacional, dos pertenecen al Frente Nacional. Se trata de Bruno Bilde, muy próximo a la líder de la formación, Marine Le Pen, y de Sébastien Chenu. Este último, de hecho, cuenta con un historial destacado por lo que a la visibilidad en política se refiere. En su momento fue uno de fundadores de GayLib, grupo LGTB inicialmente vinculado a la UMP (antiguo nombre de Los Republicanos) y que en 2013 se desvinculó de esta formación debido a su virulenta oposición al matrimonio igualitario y pasó a aliarse con la UDI, una formación de centro-derecha. Sébastien Chenu, ya fuera de GayLib, se unió al Frente Nacional en 2014.

Por el contrario, ha quedado fuera de la Asamblea el político gay más destacado del Frente Nacional: su vicepresidente, Florian Philippot, que aunque pasó a la segunda vuelta en su circunscripción fue finalmente derrotado por el candidato de La République en Marche !, la formación constituida en torno a la figura de Emmanuel Macron que se ha hecho con la mayoría absoluta de la Asamblea.

Los otros tres diputados abiertamente gais son Luc Carvounas (Partido Socialista), Pacôme Rupin (La République en Marche !) y Franck Riester (Los Republicanos). Riester, de hecho, es el único de los cinco que repite mandato: ya fue diputado en la anterior legislatura, y de hecho era uno de los escasos miembros de la UMP (cuando todavía tenía ese nombre) favorable al matrimonio igualitario.

Conviene precisar que este contaje de diputados abiertamente gais tiene en cuenta la información que actualmente se tiene sobre la vida personal de los nuevos representantes, que además no es precisamente abundante en el caso de La République en Marche !, la formación con más diputados (308, sin contar los 42 de sus socios del centrista MoDem), muchos de ellos desonocidos en el panorama político francés. Algunos de ellos podrían visibilizarse como LGTB en el futuro.

Un motivo para la reflexión

El hecho de que el Frente Nacional sea el que más diputados abiertamente gais haya logrado siendo un partido contrario a los derechos LGTB (su candidata a las últimas elecciones presidenciales apostaba por derogar la ley de matrimonio igualitario) es una noticia que debe llamar a la reflexión por parte tanto del colectivo LGTB como de los propios partidos políticos.

Por un lado, negar que en algunos países europeos los partidos en los que el discurso islamófobo y el rechazo a la inmigración han pasado a ocupar un papel central ejercen atractivo sobre una parte de los votantes LGTB (muy singularmente de los varones gais) sería ingenuo. De hecho, es una tendencia que ya las encuestas previas a las elecciones presidenciales francesas detectaron. Sin duda, todo ello merece una reflexión por parte de los colectivos LGTB, que quizá deberían dar más importancia a que las nuevas generaciones sepan de dónde venimos, lo díficil que ha sido conquistar derechos y lo fácil que es perderlos.

Bien es cierto que en el caso concreto de Francia se da la paradoja de que el perfil más abiertamente homófobo fue en su momento asumido por la derecha tradicional, que buscó hacer de las protestas contra el matrimonio igualitario un elemento de desgaste de la presidencia de François Hollande en beneficio propio. El Frente Nacional de Le Pen, sin embargo, se cuidó mucho de no tener un gran protagonismo en las protestas, y de hecho nunca ha querido hacer de su contrastada oposición a los derechos LGTB un eje llamativo de su discurso. Más que dirigirse al votante socialmente conservador, la estrategia de Le Pen fue la de intentar cazar votos en el que tradicionalmente era el caladero de la izquierda, las clases obreras, azuzando para ello un discurso anti-Unión Europea, antiinmigración y a favor de un “proteccionismo inteligente”. No le fue suficiente para llegar a la presidencia, pero el intento fue desde luego serio.

En cualquier caso, es una realidad que en Europa hay partidos de extrema derecha que tienen menos problema a la hora de incluir en sus listas a candidatos abiertamente homosexuales que los partidos tradicionales. Que el Frente Nacional, con un total de ocho diputados, tenga dos diputados gais, mientras que La République en Marche !, con un total de 308, tenga solo uno, tiene una explicación tristemente bien sencilla: el partido de Macron no ha querido hacer el esfuerzo de inclusión y diversidad que podría haber hecho. Algo que bien puede hacerse extensivo a otros partidos y países. Está claro que la visibilidad LGTB y los techos de cristal no conocen necesariamente de ideologías.

Fuente Dosmanzanas

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Marine Le Pen vuelve a defender la derogación del matrimonio igualitario en Francia

Miércoles, 3 de mayo de 2017

marineYa más de media Francia optó por el Fascismo con el pronazi Gobierno de Vichy que tanto le gusta al padre de Marine Le Pen… Y el supuesto antisistema Mélenchon defiende el voto en blanco ante este embate de la intolerancia. Lo mismo que hizo el Partido Comunista  de Stalin, que nos masacró, asesinó, persiguió…

Marine Le Pen recuerda su intención de derogar la Ley Taubira, que aprobaba el matrimonio igualitario y la adopción de homosexuales en Francia, que unida a su intención de activar el Frexit podría desencadenar una ola de homofobia en Francia, al igual que ha sucede en el Reino Unido y los Estados Unidos.

A menos de una semana de segunda y definitiva vuelta de la elecciones presidenciales de Francia las encuestas siguen dando la victoria a Emmanuel Macron, pero los supuestos antisistema parecen estar más a favor de Marine Le Pen, quien ha recorta poco a la distancia con su oponente a pesar de polémicas como las declaraciones de su propio padre, Jean-Marie Le Pen, criticando el homenaje al policía fallecido en los Campos Elíseos, Xavier Jugelé, que considera demasiado gay. Una actitud que nos recuerda las intenciones de la candidata del Frente Nacional de derogar el matrimonio igualitario, así como alerta sobre un posible repunte de homofobia y xenofobia que se podría producir en Francia de cumplir su amenaza de activar el Frexit, tal y como se desatara en el Reino Unido tras la aprobación del Brexit.

«No va a ser una prioridad», declara Le Pen en una televisión el 1 de mayo, pero sí es «una promesa que se llevará a cabo», refiriéndose a la derogación de la conocida como Ley Taubira, aprobada en febrero de 2013, mediante la que se legaliza en Francia el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como permite la adopción por parte de homosexuales, entrando en vigor el 17 de mayo del mismo año. Una medida que no dejaría de señalar la hipocresía de la actitud de Le Pen al no tener intención de hacerla retroactiva porque es imposible constitucionalmente, es decir, que no se anularían los matrimonios ya celebrados, permitiendo de esta manera una situación de desigualdad entre parejas homosexuales a las que únicamente permitiría formalizar legalmente su relación a través de uniones civiles.

Otra de las medidas anunciadas por Le Pen es su intención de activar el Frexit, la salida inmediata de Francia de la Unión Europea, lo que, sin duda, desataría una ola de homofobia y xenofobia en un país en el que no es la primera vez que se producen revueltas de minorías que se sienten discriminadas por la sociedad en general y por las autoridades en particular. Revueltas que ya están presentes en la campaña ante la mera posibilidad de que Le Pen pueda convertirse en la presidenta de la República Francesa y que recuerdan las manifestaciones contra Donald Trump en los Estados Unidos, donde también se desataba la homofobia tras ganar las elecciones el actual presidente estadounidense, quien además ha demostrado en sus primeros 100 días al frente del gobierno es un candidato homófobo.

El candidato de En marche, se ha comprometido a fomentar los derechos laborales de los trabajadores pertenecientes al colectivo LGBT,

Fuente Universogay

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Una economista abiertamente lesbiana, cabeza de cartel de la extrema derecha de AfD para las elecciones alemanas

Viernes, 28 de abril de 2017

afd-koeln-alice-weidelNo hay nada peor que una víctima que defienda a sus verdugos…

Entre la estrategia política y el cinismo absoluto: Alternativa para Alemania (AfD), partido de derecha reaccionaria, ha elegido a una candidata abiertamente lesbiana como cabeza de cartel para las próximas elecciones generales, junto a un exmiembro de la CDU. Alice Weidel, unida civilmente a otra mujer y con dos hijos, defenderá un programa que pretende, entre otras cosas, acabar con la educación en la diversidad afectivo-sexual y blindar la discriminación de las parejas del mismo sexo.

Los partidos políticos alemanes calientan motores para las elecciones generales del próximo mes de septiembre. El pasado fin de semana, Alternativa para Alemania celebró su congreso en Colonia. Además de discutir el programa electoral, los miembros del partido de extrema derecha eligieron a sus dos cabezas de cartel, que serán las caras más visibles durante la campaña. Tras la renuncia de la líder Frauke Petry a presentarse, la formación escogió a Alexander Gauland, exmiembro de la CDU con la que ocupó diversos cargos públicos, y a Alice Weidel, economista afiliada a la AfD desde 2013.

Especialmente llamativo es el caso de Weidel. De 37 años de edad, unida civilmente a otra mujer y con dos hijos, su designación choca frontalmente con las posiciones indisimuladamente LGTBfobas del partido. En el programa electoral acordado, la AfD aboga por la promoción de la “familia tradicional” como “modelo” a seguir, invocando para ello la “protección especial” que establece la Constitución alemana para la familia y el matrimonio. Dos instituciones en las que, para la formación ultraconservadora, no caben modelos diferentes del tradicional.

La educación en la diversidad afectivo-sexual es otro de los caballos de batalla de la AfD. El programa apela a terminar con lo que califican de “adoctrinamiento político-ideológico” y condena la enseñanza positiva de la homosexualidad y la transexualidad y lo que ellos llaman “ideología de género” (“Gender-Mainstreaming”). “La escuela no debe convertir a nuestros hijos en un juguete de las inclinaciones sexuales de una minoría ruidosa”, llega a afirmar el documento.

Weidel se suma ahora a otros dirigentes LGTB en partidos de extrema derecha. Por ejemplo Florian Philippot, vicepresidente del Frente Nacional francés, cuya homosexualidad reveló una revista. El holandés Pim Fortuyn, asesinado en 2002, es otro caso. E incluso se discutió mucho sobre la orientación del austriaco Jörg Haider, presidente del FPÖ fallecido en 2008, después de que un hombre asegurara haber sido su pareja durante muchos años. Por el momento, la flamante candidata de AfD no se ha pronunciado sobre los postulados de su partido con respecto a la realidad LGTB.

Lo que está claro también es que hay una parte de los homosexuales que se sienten atraídos por el discurso islamófobo de las formaciones de extrema derecha en auge en Europa. Recientemente nos referíamos a este fenómeno, confirmado por alguna encuesta con motivo de la clasificación de Marine Le Pen para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Y aventuramos que la AfD no va a dudar en intentar zafarse de las acusaciones de LGTBfobia utilizando a su candidata lesbiana.

El preocupante ascenso de la AfD en Alemania

El ascenso continuado de la AfD, que a pesar de un cierto estancamiento en los últimos meses sigue en tercera posición en las encuestas, es una pésima noticia para la comunidad LGTB alemana. La formación se apuntó con entusiasmo al movimiento homófobo Demo für alle, un calco de la francesa Manif pour tous que lucha contra la educación en la diversidad afectivo-sexual en las escuelas alemanas. El plan educativo propuesto por el Gobierno regional de Baden-Wurtemberg provocó la ira de los ultraconservadores por incluir entre sus objetivos la “aceptación de la diversidad sexual”. La Demo für alle llevó a cabo una serie de manifestaciones en las cuales participó activamente el partido derechista.

Bajo la dirección de Frauke Petry, la formación también ha hecho causa común con el movimiento islamófobo Pegida. Con el debate sobre la llamada crisis de los refugiados todavía candente, la AfD obtuvo sus mayores éxitos hasta la fecha en las elecciones regionales celebradas en marzo de 2016. Plenamente establecidos como un nuevo actor de la política alemana, la AfD presentó también en marzo del año pasado su programa marco para las próximas citas electorales, que ahora han desarrollado.

Mientras tanto, las declaraciones LGTBfobas se fueron sucediendo: en abril del año pasado, una representante de la AfD sugería que los hijos de las parejas del mismo sexo son más propensos a convertirse en criminales. Unos meses después, un diputado del parlamento regional de Sajonia-Anhalt lanzaba una exclamación, matizada después, a favor del encarcelamiento de la población LGTB en Alemania. En resumen, una formación que, si se confirman los pronósticos, traerá consigo una derechización de la política alemana y abrirá un panorama aún más sombrío para los derechos LGTB en el país más poblado y económicamente poderoso de la Unión Europea.

Fuente Dosmanzanas

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El homófobo François Fillon, fuera de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas

Miércoles, 26 de abril de 2017

imagen-sin-tituloAunque con matices, publicamos este resumen que publica Dosmanzanas con respecto a las recientes elecciones francesas, sin dejar de mirar el peligro que supone el paso a la segunda vuelta de la homófoba, antieuropea y xenófoba Marine Le Pen, realmente un peligro mayor que el de Fillon:

Ya se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones francesas. No faltarán estos días análisis sobre el resultado (un verdadero terremoto político) pero como página LGTB que somos no podemos sino destacar la que, desde este punto de vista, es sin duda una excelente noticia: la derrota del candidato conservador François Fillon, que hace solo unos meses parecía destinado a convertirse en el próximo presidente de la República francesa. Fillon, uno de los políticos más abiertamente hostiles a los derechos LGTB, ha quedado fuera de la segunda vuelta.

Los dos candidatos más votados en la primera vuelta de las elecciones francesas han sido Emmanuel Macron (candidato de En Marche !, una formación política construida en realidad en torno a su persona) y Marine Le Pen (Frente Nacional). Inmediatamente por detrás han quedado François Fillon (Los Republicanos) y Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa). En quinto lugar, ya muy alejado, se sitúa el candidato del Partido Socialista francés, Benoît Hamon. Pasan a la segunda vuelta, por tanto, Macron y Le Pen. Un centrista surgido de las filas socialistas (partido en el que militó y con el que llegó a ser ministro de Economía entre 2014 y 2016) y la representante de la extrema derecha, a la que todos situaban como candidata segura desde al menos 2014, cuando su partido consiguió la victoria en las elecciones europeas.

No era este, sin embargo, el caso de Macron. Hasta hace pocos meses, todos los analistas daban como cierto que el candidato a disputar la segunda vuelta con Le Pen (y que según las encuestas conseguiría la presidencia) sería el que presentasen Los Republicanos (la antigua UMP, el principal partido de la derecha francesa). De ahí que toda la tensión política se centrase en las elecciones primarias de ese partido. Desde dosmanzanas prestamos gran atención a aquellas primarias, en las que se impuso Fillon, un candidato abiertamente homófobo. Mucho han cambiado las cosas desde entonces.

Fillon, el candidato preferido de los homófobos

francois-fillonYa tras la primera vuelta de las primarias de Los Republicanos, el pasado noviembre, alertábamos del peligro de Fillon. En aquellas elecciones quedaba fuera el expresidente Nicolas Sarkozy, que solo pudo conseguir la tercera posición pese a que parecía destinado a ser él quien se enfrentase al que todos consideraban favorito semanas antes, el moderado Alain Juppé. Juppé quedó segundo y la victoria ya en la primera vuelta fue para Fillon, cuya candidatura había crecido como la espuma en pocas semanas, arrastrado en buena parte por el empuje del sector más ultraconservador de la derecha francesa, representado por Sens commun, un movimiento político nacido al calor de las movilizaciones contra la aprobación del matrimonio igualitario.

Fillon, un católico conservador y profundamente anti-LGTB pasaba a ser el gran favorito. A diferencia de Sarkozy (y por supuesto de Juppé), Fillon no dudó en seguir presentándose durante su campaña como un ferviente opositor al matrimonio igualitario. Una actitud que le viene de lejos: ya en 1982 se opuso a igualar la edad de consentimiento para mantener relaciones homosexuales a la de las relaciones heterosexuales, mientras que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario). Fillon, que de hecho se ha mostrado orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” prometía incluso “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, su propuesta era eliminar la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). Así lo volvió a recalcar, de hecho, en un debate televisado con Juppé, al que acabó finalmente imponiéndose.

Otras propuestas que el entorno de Fillon barajaba era legislar para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, así como impedir el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

Y en estas llegó Macron

6a00d8341bfe5d53ef01b8d243b95a970c-600wiSin embargo, cuando todo parecía abocado a un enfrentamiento entre una candidatura de extrema derecha y otra de derecha extrema, comenzó a adquirir pujanza la candidatura de Emmanuel Macron, antiguo militante socialista y ministro de Economía entre 2014 y 2016, que encabeza En Marche !, un movimiento político centrista construido en torno a su persona. Hasta el punto de que desde la derecha se desencadenó contra él una campaña de indisimulados tintes homófobos: un diputado de Los Republicanos le acusó de estar apoyado “por el lobby gay” y Macron vio de hecho como revivían viejos rumores sobre su posible homosexualidad. Rumores que ya en noviembre había desmentido, asegurando que “nunca había llevado una doble vida” (Macron está casado desde 2007 con Brigitte Trogneux). Tras reaparecer el rumor, Macron se mostraba aún más explícito y se permitía ironizar sobre su hipotética relación con Mathieu Gallet, el actual director general de Radio France.

Emmanuel Macron, decíamos entonces, era, de los candidatos que contaban con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (por aquel entonces el izquierdista Mélenchon estaba muy por atrás en las encuestas) el menos hostil a los derechos LGTB. Partidario del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental, Macron defiende también que se permita el acceso a las parejas de mujeres y a las mujeres solteras a las técnicas de reproducción asistida, una vieja promesa socialista que el primer ministro Manuel Valls bloqueó.

Eso no significa que sea un tema del que haya hecho bandera o con el que parezca familiarizado. Buen ejemplo de ello fue su intentona de congraciarse con los opositores al matrimonio igualitario, al declarar que “uno de los errores” del quinquenio de Hollande había sido humillarles. Unas declaraciones que fueron recibidas con gran enfado por el colectivo LGTB francés y que muestran que, si bien Macron no es abiertamente hostil a sus reivindicaciones, tampoco parece muy dispuesto a dar la batalla por ellas.

Le Pen, sin sorpresas

marine-le-pen-600x300Por lo que se refiere a Marine Le Pen, lo cierto es que siempre ha adoptado un perfil bajo por lo que a su oposición a los derechos LGTB se refiere. Ello no quiere decir que su partido no mantenga el ideario homófobo que corresponde a la extrema derecha, y de hecho entre los compromisos de Le Pen está el de derogar el matrimonio igualitario, si bien lo expresa de forma muy alambicada.

En lugar de hablar abiertamente de la derogación del matrimonio igualitario, en su programa Le Pen propone “crear una unión civil (PACS mejorado) que reemplazará las disposiciones de la ley Taubira, sin efectos retroactivos”. Es decir, Le Pen es partidaria de regresar a la situación previa a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo en 2013. La medida regresiva no afectaría a los enlaces que hubieran tenido lugar durante el periodo de vigencia de la ley de matrimonio igualitario, lo que ya de por sí supone una importante dificultad jurídica. A cambio propone una versión “mejorada” del Pacto Civil de Solidaridad, una ley limitada de parejas con derechos inferiores a los de las casadas que existe desde 1999. Para que pudiera poner en práctica este retroceso, eso sí, Le Pen necesitaría reunir también una mayoría parlamentaria a su favor en las elecciones legislativas de junio.

Quizá entre las razones del “perfil bajo” de Le Pen (una mujer que no se caracteriza precisamente por su continencia) se encuentra el hecho de que, según algunas encuestas, no son pocos los homosexuales que parecen dispuestos a votarla por su discurso islamófobo. Y decimos “los homosexuales” de forma consciente, porque esta tendencia ha sido detectada sobre todo entre varones gais, no tanto entre mujeres lesbianas.

Las elecciones francesas, un terremoto político

Hasta aquí nuestra primera aproximación a un resultado electoral que dará mucho que hablar en próximos días. Motivos no faltan: el hundimiento del bipartidismo tradicional (por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial habrá unas elecciones presidenciales en las que no estarán al menos o los viejos gaullistas o los socialistas), y muy especialmente del Partido Socialista; el inesperado surgimiento de un importante espacio electoral a la izquierda de los socialistas (no faltarán los paralelismos con España)… Habrá que ver, no obstante, que sucede el próximo 7 de mayo, cuando se celebre la segunda vuelta de las presidenciales: si finalmente Macron se impone a Le Pen, y con qué margen. Y las que cobran también un gran interés son las elecciones legislativas del próximo mes de junio, en las que el escenario de repente aparece muy abierto.

En cualquier caso, nosotros esta noche ya nos felicitamos por el mal resultado de Fillon.

Fuente Dosmanzanas

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El Frente Nacional de Francia está ganando apoyo en la comunidad LGTB

Martes, 11 de abril de 2017

bb30buoigaae3ozEl mes pasado ya hablábamos de esta inquietante tendencia… Y paarece que se confirma, como nos cuenta el activista italiano LGBTQI Andrea Puggelli al inicio de la campaña electoral en Francia…  El pasado domingo, Marine Le Pen negaba el papel, innegable, de Francia en el Holocausto, como hizo antes de la entrega de las autoridades francesas pronazis del Gobierno de Vichy de homosexuales franceses que fueron asesinados en los campos de exterminio… Por algo tantos colaboracionistas franceses durante la ocupación Nazi de Francia y nostálgicos del gobierno colaboracionista de Vichy y sus hijos, les votan… Su homofobia, antisemitismo e islamofobia

A dos semanas de las elecciones presidenciales francesas, ha empezado el cortejo a los votantes LGBT por parte de Marine Le Pen para tratar de distanciar a su partido de los frentes internos más nazis.

Ya durante su campaña para dirigir el Frente Nacional en 2010, Marine Le Pen se propuso enterrar el legado del fundador del partido, su padre Jean-Marie Le Pen (que ha sido procesado dos veces por negación del Holocausto) intentando cambiar el nombre del partido y de esta forma liberarlo de su obsesión por la ocupación nazi en Francia. marine Le Pen afirmó que los votantes franceses debían estar mucho más preocupados por la nueva “ocupación ilegal” por parte de los inmigrantes musulmanes. Es lo que la prensa francesa llamó “la desdemonización” del Frente Nacional.

Esta estrategia, a día de hoy, está funcionando. Desde que ganó el liderazgo del Frente Nacional en 2011, Marine Le Pen ha logrado incorporar en el partido varias posiciones sobre diferentes frentes algo que se refleja en algunas encuestas de opinión que señalan un creciente electoral apoyo entre, por ejemplo, los votantes LGBT.

Algunos activistas progresistas LGBT y unos políticos de la derecha francesa ya predijeron que los votantes LGTB podrían ayudar políticos como Marine Le Pen  porque “cada vez más temen a los inmigrantes musulmanes”.  Llama la atención que si bien los partidos de izquierda han sido responsables de casi todos los avances de los derechos LGBT en el continente, los homosexuales, bisexuales y trans pueden estar ahora eligiendo a los partidos nacionalistas. Sugieren que la crisis política de la izquierda en el continente es aún más profunda de lo que muchos pensaban.

Sin embargo, esta estrategia no es fácil de aguantar para Marine Le Pen. Si empuja demasiado, corre el riesgo de una revuelta dentro de la base tradicional de su partido. Así que menciona a personas LGBT rara vez y apoya la derogación de la ley del matrimonio igualitario del 2013. Pero ha dado la bienvenida a un gran número de hombres gays en su círculo mas cercano, incluyendo el vice presidente del partido Florian Philippot. El Frente Nacional ahora tiene más figuras gay de alto rango que cualquier otra formacion politica importante en Francia.

En diciembre del año pasado, Le Monde publicó un  articulo con este titular, “El Frente Nacional capta la atención de una parte del electorado gay”. El artículo se basa en una encuesta realizada por el instituto de investigación Cevipof. El estudio registró que casi el 40% de los gays votaron por el Frente Nacional en las ultimas elecciones regionales.

Según el Instituto IFOP, entre marzo de 2011 y noviembre de 2016, el apoyo al Frente Nacional ha crecido entre los LGBT  desde un 9% hasta  al 16,5% . En una encuesta realizada por Ipsos entre los votantes LGTB en 2016 nos puede dar otras pistas al expresar estos su preocupación por la inmigración, la delincuencia y el terrorismo.

Los datos disponibles sobre los crímenes de odio en Francia no sugieren que el crecimiento de la inmigración haya convertido a las personas LGBT en un objetivo de ataque. Los crímenes de odio reportados a una línea telefónica dirigida por el grupo SOS Homophobie alcanzaron un máximo histórico de 3.517 en 2013 (año en que se debatió la propuesta de matrimonio igualitario) y cayeron a 1.318 en 2015, a pesar de que se han concedido a cientos de miles de inmigrantes nuevos permisos de residencia en ese período.

Didier Lestrade (fundador de Act Up) publicó “Why Gays Turned Right” en 2011 -mucho antes de que la nueva dirección de Marine Le Pen se solidificara y las primeras encuestas mostraran un apoyo LGTB al Frente Nacional- el hecho, más que aceptado socialmente, especialmente entre los hombres gays, de expresar opiniones anti-inmigrantes. “La gente ya no tiene problemas para decir que es de derechas”, dijo Lestrade. “Es el final de un tabú”. Algunos activistas LGBT enojados por la gestión del debate sobre el matrimonio igualitario (y otros temas) han perdido su confianza en el Partido Socialista, diciendo que no votarán a este partido político este año. Los socialistas, que eligieron a su candidato presidencial, Benoît Hamon, hace unas semanas, tienen mucho trabajo por hacer para recuperar los apoyos.

Francia vota para elegir el próximo Presidente de la República en dos vueltas: una primera votación será el 23 de abril y en ella serán once los partidos que acudirán. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos son los dos primeros los que se enfrentarán en una segunda vuelta programada para el 7 de mayo.

El candidato con mas posibilidades de ganar a Marine Le Pen era el republicano François Fillon. Pero su campaña ha sido sacudida por las acusaciones de que pagó cientos de miles de euros de fondos del gobierno a su esposa por un trabajo que nunca hizo. Fillon también es visto como un aliado fiel a los conservadores católicos, apoyando abiertamente a los participantes en las protestas de La Manif Pour Tous contra el matrimonio igualitario. De hecho tomó posiciones públicas más a la derecha que las expresada por la misma Marine Le Pen.

El caos en el Partido Republicano y en el Socialista ha hecho surgir como un contendiente en estas elecciones al ex Ministro de Economía, Emmanuel Macron. Pero Marine Le Pen todavía lidera unas encuestas para la primera vuelta y tiene la oportunidad de consolidar el apoyo del electorado LGBT al resultar simplemente como el menor de los dos males si finalmente hay una segunda vuelta contra el candidato republicano.

Una victoria de Le Pen no solo significaría el triunfo de una presidenta en Francia que quiere debilitar a la Unión Europea, sino que también podría servir de modelo para los partidos nacionalistas de otros países de Europa occidental. Partidos que, generalmente, tienen vínculos mucho más profundos con la derecha religiosa que el Frente Nacional de Francia, algo que podría empujar a un realineamiento a la hora de expandir su base electoral.

En los Países Bajos, el primer país del mundo que aprobó el matrimonio igualitario, se celebraron elecciones en marzo y el Party for Freedom (Partido Nacional por la Libertad de extrema derecha) también intentó durante mucho tiempo buscar el apoyo de las personas LGBT  a su plataforma anti-inmigrante y antimusulmana. En Alemania, con elecciones a finales de verano, el partido nacionalista Alternatives for Germany (Alternativa para Alemania) que es antiLGBT se está refiriendo a estos ultimos con el lema “Mi pareja y yo no tenemos ninguna razon para conocer a los inmigrantes musulmanes. Para ellos nuestro amor es un pecado mortal “.

Esta misma estrategia es la que en parte usó Trump, aunque no le hizo ganar muchos votos LGBT pero intentó lograr este apoyo después de los atentados en Orlando. Si bien tuvo peores resultados que cualquier otro candidato republicano de los últimos 24 años entre los votantes LGBT en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, ganándose sólo el 14% de sus votos, según las encuestas  a pie de calle. Sin embargo, la reacción hacia la inmigración se ha vuelto tan volátil en la política europea que esta estrategia podría funcionar mejor para los líderes nacionalistas europeos que lo que le ha resultado a Trump.

Fuente 20 Minutos

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El Parlamento Europeo respalda el reconocimiento de las adopciones por parejas mismo sexo en toda la UE

Viernes, 10 de febrero de 2017

107-cohauila-aprueba-iniciativa-para-que-familias-homoparentales-puedan-adoptarEl Parlamento Europeo ha aprobado un informe que respalda el reconocimiento a nivel de la UE de las adopciones de menores, independientemente de la orientación sexual de los padres y madres.

El informe, que fue aprobado la semana pasada por 533 votos a favor frente a 41 en contra, prepara el camino para que la futura legislación de la UE permita el “reconocimiento transfronterizo automático de las órdenes de adopción nacionales” en toda la UE.

El informe señala que, si bien “los dictámenes difieren todavía en los Estados miembros en cuanto a los principios que deben regir el proceso de adopción”, el sistema actual puede causar “problemas importantes a las familias europeas que se trasladan a otro Estado miembro tras adoptar un hijo, como que la adopción no sea reconocida, lo que significa que los padres pueden tener problemas para ejercer legalmente su autoridad parental”.

El informe también afirma que el principio de no discriminación debe ser afirmado dentro de la ley de adopción, protegiendo los derechos de los padres del mismo sexo bajo las disposiciones de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE.

Malin Bjork, diputada del Parlamento Europeo y vicepresidenta del Intergrupo de Derechos LGBTI, ha declarado que “hoy el Parlamento Europeo ha dejado claro que una familia no deja de ser una familia simplemente cruzando una frontera. El amplio apoyo que este informe recibió ha dado a la Comisión un mandato claro para garantizar la plena libertad de movimiento, incluso para las familias LGBTI”.

Daniele Viotti, eurodiputada, copresidenta del Intergrupo LGBTI, continuó señalando que “demasiadas familias ‘arcoíris’ han sido reprimidas debido a las interpretaciones heteronormativas de ‘familia’. Los países deberían dejar de usar argumentos de ‘orden público’ para discriminar a las familias del mismo sexo. Es hora de que la legislación sea actualizada para reflejar las normas del siglo XXI”.

La mayor oposición provino de los eurodiputados del Frente Nacional francés, de extrema derecha y liderados por la euroescéptica Marine Le Pen. Los eurodiputados del Partido Conservador británico y el Partido de la Independencia del Reino Unido, también de marcadas políticas antiLGTB, se abstuvieron en gran medida.

Fuente agencias, Cáscara amarga

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Campaña homófoba contra Emmanuel Macron, el candidato que amenaza con dejar fuera de las presidenciales francesas al anti-LGTB François Fillon

Viernes, 10 de febrero de 2017

6a00d8341bfe5d53ef01b8d243b95a970c-600wiCuando todo parecía abocado a un enfrentamiento entre una candidatura de extrema derecha (la de Marine Le Pen) y otra de derecha extrema (la de François Fillon, el candidato más explícitamente anti-LGTB de todo el espectro político), la pujanza que está adquiriendo en las encuestas el candidato centrista, Emmanuel Macron, modifica radicalmente el panorama. No es por eso de extrañar que desde ciertas plataformas se haya lanzado una campaña de indisimulados tintes homófobos contra Macron, al que un diputado de Los Republicanos (el partido de Fillon y Sarkozy) ha acusado de estar apoyado “por el lobby gay”.

Numerosos medios recogían este martes la noticia de que Emmanuel Macron ha desmentido que mantenga una relación homosexual fuera de su matrimonio (Macron está casado desde 2007 con Brigitte Trogneux). En realidad, los rumores sobre la homosexualidad de Macron vienen de lejos, y ya en noviembre los desmintió asegurando que “nunca había llevado una doble vida”. La esposa de Macron es veinte años mayor que él, circunstancia que de haberse producido a la inversa no llamaría la atención, pero que en este caso ha contribuido a alimentar las especulaciones.

Este lunes por la noche, sin embargo, Macron se mostraba explicito y se permitía ironizar sobre su hipotética relación con Mathieu Gallet, el actual director general de Radio France, asegurando que en todo caso, dado que en su vida privada no se separa de su esposa, esa relación la habría mantenido “mi holograma” (Macron aprovechaba la frase para hacer una broma sobre la presentación de la candidatura presidencial del izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que se desdobló entre Lyon y Paris gracias precisamente a un holograma).

Lo que no todos los medios recogían es el contexto en el que se producía el desmentido de Macron, cuando desde algunas plataformas informativas vinculadas a Rusia se le acusaba de ser el candidato del “lobby gay”. Muy singularmente destaca la entrevista publicada por la agencia rusa Sputnik al diputado de Los Republicanos Nicolas Dhuicq, que directamente asegura que “uno de los tipos que le apoya [a Macron] es el famoso hombre de negocios Pierre Bergé, socio y durante mucho tiempo amante de Yves Saint Laurent, que es abiertamente homosexual y promueve el matrimonio gay. Hay un verdadero lobby gay, muy rico, detrás de él. Esto creo que lo dice todo”.

El mismo artículo de Sputnik acusa, por cierto, a Emmanuel Macron de ser un agente del establishment bancario estadounidense y de haber mantenido vínculos con Hillary Clinton después de que el pasado 1 de febrero la organización WikiLeaks hiciese público un correo electrónico que demuestra que Macron, por entonces ministro de Economía, fue uno de los invitados a una serie de encuentros que en el año 2015 organizó el primer ministro francés, Manuel Valls, con Clinton. En este sentido, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, ha desmentido que esta organización (a la que en los últimos meses algunos han acusado de simpatías prorrusas) esté contribuyendo de forma intencionada a una campaña de desprestigio de Macron, el menos “prorruso” de los tres candidatos que hoy día parecen con posibilidades de hacerse con la presidencia.

Macron, el menos hostil a los derechos LGTB de los candidatos con posibilidades

Emmanuel Macron, antiguo militante socialista y ministro de Economía entre 2014 y 2016, encabeza ahora En Marche!, un movimiento político centrista construido en torno a su persona. Dejando de lado otras consideraciones políticas, lo cierto es que de los tres candidatos que a día de hoy cuentan con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Macron es sin duda el menos hostil a los derechos LGTB. A la espera de que haga público su programa electoral y se conozcan con precisión sus posiciones en esta materia, se da por hecho su apoyo al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental. Posición muy distinta a la del Frente Nacional de Marine Le Pen (si bien la formación de extrema derecha nunca ha querido hacer de su oposición a los derechos LGTB un eje llamativo de su discurso) y desde luego a la de François Fillon, que sí ha hecho bandera de la homofobia (lo que de hecho le permitió obtener el apoyo del sector más conservador de la derecha francesa para derrotar al moderado Alain Juppé en las primarias de Los Republicanos).

Todo ello teniendo en cuenta que, salvo sorpresa, ni el candidato del Partido Socialista ni otros candidatos de la izquierda parecen contar hoy día con posibilidades de pasar a la segunda vuelta de las presidenciales. Por lo que se refiere a los socialistas, la derrota de Manuel Valls en las primarias frente al más izquierdista Benoît Hamon puede considerarse en cualquier caso una buena noticia en clave LGTB, dado el vergonzante bloqueo de Valls a la ampliación tanto a las mujeres sin pareja masculina como a las parejas de mujeres del derecho a recurrir a la reproducción asistida.

Seguiremos con atención lo que suceda en próximas semanas…

Fuente Dosmanzanas

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El líder de la derecha populista sueca, forzado a marcharse de un local de ambiente gay en Estocolmo

Jueves, 15 de diciembre de 2016

jimmie_akessonJimmie Åkesson, líder de los Demócratas de Suecia (SD) ha protagonizado un incidente en un local de ambiente gay de Estocolmo. El diputado del partido de derecha populista y xenófoba fue forzado a abandonar el establecimiento ante la actitud hostil de varios de los clientes, que manifestaron su indignación por su presencia.

La derecha populista y xenófoba de Demócratas de Suecia vuelve a verse inmersa en un incidente con la comunidad LGTB. Su líder Åkesson visitaba la noche del pasado día 1 el local de ambiente gay “The Secret Garden” en Estocolmo junto con varios amigos y dos guardaespaldas, según la publicación Aftonbladet.

Muchos de los clientes del establecimiento, al percatarse de la presencia del político derechista, expresaron su sorpresa y disconformidad. Varios abandonaron el local. Åkesson permaneció sin embargo “con buen humor” y charlando con algunos de los presentes. Pero con el transcurso de la noche, la situación se fue tensando. A la hora del cierre un grupo de clientes intentó aproximarse al líder de SD, pero fueron bloqueados por su personal de seguridad. Uno de los presentes intentó golpearlo tras llamarlo “maldito racista”. Llegado este punto, los empleados del local llamaron a la policía y los guardaespaldas escoltaron al diputado al exterior.

No es la primera vez que el partido derechista de Åkesson se ve envuelto en un conflicto con la comunidad LGTB. Suya fue la iniciativa, en el verano de 2015, de organizar una “marcha del Orgullo” por las calles de los barrios de mayoría musulmana de Estocolmo. Una convocatoria rechazada por las asociaciones LGTB por considerarla una provocación xenófoba y que se saldó con un fracaso rotundo. El SD (que fue extraparlamentario hasta el año 2010 y viene experimentando un fuerte crecimiento desde entonces) se opone a la adopción homoparental y Åkesson ha llegado a calificar de “obscenas” las marchas oficiales del Orgullo LGTB. Lo cual no le impide utilizar a gais y lesbianas para azuzar el miedo y el odio contra la población extranjera.

Los Demócratas de Suecia forman parte de una constelación de partidos europeos que comparten un discurso abiertamente xenófobo pero no se identifican con la extrema derecha clásica. Estas formaciones, sin renegar de gran parte de sus posiciones homófobas y tránsfobas, utilizan los derechos LGTB, que tradicionalmente han denostado, como munición contra los ciudadanos foráneos. Un ejemplo de este comportamiento es la presencia de dirigentes LGTB en el seno del UKIP británico o del FN francés. Estos políticos no se desvían de la línea oficial del partido de presentar a los inmigrantes como la principal amenaza para la comunidad.

Fuente Dosmanzanas

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La derecha francesa elige como candidato a la presidencia a Fillon, que ha hecho de la oposición a los derechos LGTB una de sus señas de identidad

Miércoles, 30 de noviembre de 2016

francois-fillonDeprimente panorama el que ofrece Francia por lo que a la futura evolución de los derechos LGTB se refiere tras el triunfo del muy conservador François Fillon en las primarias de Los Republicanos, el gran partido de la derecha francesa. El que hasta hace solo unas semanas era principal favorito, y “esperanza” del activismo LGTB, Alain Juppé, ha sido claramente derrotado en la segunda vuelta. Fillon será, por tanto, el que con casi total seguridad se enfrentará a Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional, en la ronda definitiva de las elecciones presidenciales francesas, que se celebrarán el próximo 7 de mayo (siempre que en la primera vuelta, que se celebra dos semanas antes, ningún candidato obtenga más del 50% de los votos). 

Hace una semana hacíamos un primer análisis de lo sucedido después de la derrota en la primera vuelta del expresidente Nicolas Sarkozy, que quedó en tercera posición pese a que parecía destinado a ser él el que se enfrentase a Juppé. Pero en las últimas semanas la candidatura de Fillon creció como la espuma, arrastrado, en buena parte, por el empuje del sector más ultraconservador de la derecha francesa, representado por Sens commun, un movimiento político nacido al calor de las movilizaciones contra la aprobación del matrimonio igualitario.

Movimiento al que Sarkozy, que hasta hace unos meses se había significado precisamente por su oposición al matrimonio igualitario, defraudó al hacer público su cambio de opinión sobre el tema en un libro en el que repasaba su trayectoria política. Allí lamentaba “vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo cuando pudo hacerlo, y respecto al matrimonio igualitario, defendió que aunque debería haber sido decidido en referéndum, una vez aprobado no había lugar a dar marcha atrás. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirmaba.

El giro de Sarkozy decepcionó a los activistas homófobos de La manif por tous y de Sens commun, que a la larga acabaron por abandonarle y dar su apoyo expreso al que había sido su primer ministro entre 2007 y 2012, el muy conservador y católico François Fillon. Un político profundamente anti-LGTB, que a diferencia de Sarkozy (y por supuesto de Juppé), ha seguido presentándose durante todo este tiempo como un ferviente opositor al matrimonio igualitario. Una actitud que le viene de lejos: ya en 1982 se opuso a igualar la edad de consentimiento para mantener relaciones homosexuales a la de las relaciones heterosexuales, mientras que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario).

Fillon, que de hecho se ha mostrado orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” ha prometido “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, su propuesta es eliminar la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). Así lo recalcó, de hecho, en el debate televisado con Juppé que tuvo lugar la pasada semana. Otras propuestas que el entorno de Fillon ha barajado serían legislar para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, así como impedir el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

El derrotado, un centrista moderado favorable al matrimonio y a la adopción

El gran derrotado de las primarias de la derecha francesa es Alain Juppé, alcalde de Burdeos, un político moderado que en su momento no presentó su candidatura a la presidencia del partido (que ganó Sarkozy) y que prefirió jugar la carta de las primarias, pensando que un escenario “abierto” a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes, le daría ventaja.

De hecho, es cierto que durante todo este tiempo Juppé parecía favorito frente a Sarkozy. Lo que era una buena noticia para el colectivo LGTB, dado el giro pro-LGTB que Juppé había experimentado en el pasado. Juppé comenzó su “proceso” publicando en octubre de 2012 una entrada en su blog en la que contaba que después de reunirse con activistas LGTB comprendía sus puntos de vista, añadiendo que aunque él hubiera preferido una ley de unión civil no se oponía al matrimonio igualitario. Con posterioridad afirmó ya con claridad que el matrimonio igualitario estaba integrado en la sociedad francesa y se declaró opuesto a la reescritura de la ley, para finalmente, en noviembre de 2014, declararse además favorable a la adopción homoparental después de un proceso de “madura reflexión”.

Por desgracia, los electores franceses (las primarias estaban abiertas a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes republicanos) han castigado a Juppé y han preferido, para disputar la presidencia a Marine Le Pen, un candidato más próximo a la extrema derecha que esta representa.

Salvo improbable sorpresa, un futuro oscuro en materia LGTB

Está por ver cómo afecta esta nueva variable a la situación política. Los hay que piensan que Fillon será capaz, con su discurso ultraconservador en lo social, de quitar votantes a Le Pen. Nosotros no lo tenemos tan claro. De hecho, como en otras ocasiones hemos comentado, el Frente Nacional de Le Pen se cuidó mucho de no tener un gran protagonismo en las protestas contra el matrimonio igualitario, y nunca ha querido hacer de su oposición a los derechos LGTB un eje llamativo de su discurso (lo que no quiere decir, por supuesto, que no exista). Por el contrario, los vínculos entre el pujante movimiento surgido de las protestas contra el matrimonio igualitario con el sector más conservador de Los Republicanos (antes UMP) eran ya muy evidentes. Y más que en el votante ultracatólico, Le Pen quiere cazar votos en el que tradicionalmente era el caladero de la izquierda, las clases obreras, azuzando para ello un discurso anti-Unión Europea, antiinmigración y a favor de un “proteccionismo inteligente”. No nos parece tan claro que ese voto vaya a sentirse más atraído por Fillon (neoliberal en lo económico) que por Le Pen… Lo que sí nos parece es que las personas que voten en clave LGTB no tendrán especiales motivos para decidirse en favor de uno u de la otra si es que ellos son los candidatos finales (a la espera, por supuesto, de que se formalicen los programas electorales).

Un panorama muy oscuro en materia LGTB, en definitiva. Lo que no supone una especial sorpresa: ya hace tiempo que los propios socialistas franceses, desfondados tras el “esfuerzo” que les supuso aprobar el matrimonio igualitario, dejaron de lado al colectivo LGTB tras la incorporación como primer ministro de Manuel Valls. En febrero del año pasado nos hacíamos eco, por ejemplo, de como la propia ministra francesa de Familia, Infancia y Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol, confirmaba la renuncia a modificar la vergonzante ley que impide a las parejas de mujeres o a las mujeres sin pareja acceder a la reproducción asistida. “No quiero que se diga que la izquierda promueve debates sociales para distraer la atención, como fue el caso durante el debate sobre el matrimonio igualitario”, justificó.

De hecho, el único avance que se ha producido en este tiempo, la aprobación de una nueva normativa para la modificación de la referencia al sexo legal en el Registro Civil, ha sido decepcionante, al mantener el proceso bajo tutela judicial“El peor texto escrito nunca en el mundo sobre el cambio registral de las personas transgénero”, la calificó la Fédération LGBT francesa.

En cualquier caso, todos los analistas dan por hecho que ni el candidato socialista, sea el que sea, ni el que presenten las fuerzas a su izquierda logrará pasar a la segunda vuelta (así lo prevén todas las encuestas, y no parece que en este caso vayan a fallar). Salvo en el improbable caso de que en los próximos meses la situación política francesa dé un vuelco…

Fuente Dosmanzanas

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El triunfo de François Fillon en las primarias de la derecha francesa augura tiempos oscuros en materia LGTB

Martes, 22 de noviembre de 2016

francois-fillonPues nada… Aviso a navegantes… Los que dicen que derecha e izquierda son iguales y se resisten a votar a una izquierda moderada ya que ellos son tan puros, revolucionarios y arcangélicos, al final tendrán que votar a la derecha para que el fascismo de Marine Le Pen no salga vecedor… Los “puros” que hicieron posible el ascenso del Nazismo con todas sus consecuencias y que vivieron tan campantes mientras no les tocó a ellos… Es tan maravillosos ser “puro” mientras eres “intelectual” o “profesor de la Uni”, tienes un patrimonio inmobiliario enorme pero eres muy revolucionario y no te embargan ni te desahucian… pero eso sí, “puro“, muy “puro“… Y la derecha sigue gobernando… recortando… ciscándose en el pueblo soberano… Y los “puros“… muy “puros“…

Malas noticias para los derechos LGTB, otra vez. El resultado de la primera vuelta de las elecciones primarias de Los Republicanos, el gran partido de la derecha francesa, ha arrojado como inesperado vencedor a François Fillon, cuyas posturas contrarias al matrimonio igualitario y a la homoparentalidad son bien conocidas. El que era principal favorito, y “esperanza” del activismo LGTB, Alain Juppé, ha quedado en segunda posición, pero a una importante distancia de Fillon, y sus opciones parecen ya pocas una vez que el tercero en discordia, Nicolas Sarkozy, ha anunciado su apoyo a Fillon en la segunda vuelta.

El resultado de las primarias de Los Republicanos es de gran importancia: de ellas saldrá el candidato que con casi total seguridad se enfrentará a Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional, en la ronda definitiva de las elecciones presidenciales francesas, que se celebran el próximo 7 de mayo (siempre, claro está, que en la primera vuelta, que se celebra dos semanas antes, ningún candidato obtenga más del 50% de los votos). Todos los analistas dan por hecho que ni el candidato socialista, sea el que sea, ni el que presenten las fuerzas a su izquierda logrará pasar a la segunda vuelta (así lo prevén todas las encuestas, y no parece que en este caso vayan a fallar).

Hasta hace apenas unos días, se consideraba que la batalla en el seno de Los Republicanos era básicamente cosa de dos, Nicolas Sarkozy y Alain Juppé. Ya lo mencionábamos en una entrada publicada hace ahora dos años, en la que recogíamos las profundas divergencias en materia LGTB entre Sarkozy, que por aquel entonces prometía derogar el matrimonio igualitario si llegaba al poder, y Juppé, que se había posicionado claramente a favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental. “He dicho que la ley debe ser reescrita de cabo a rabo, pero si preferís digo que lo hay que hacer es derogarla para hacer una nueva, en francés es lo mismo. Si así os parece mejor, eso cuesta poco”, declaraba por entonces el expresidente Sarkozy en un acto de Sens commun, un movimiento político ultraconservador nacido al calor de las movilizaciones contra el matrimonio igualitario y vinculado a la que entonces aún se llamaba UMP. Sarkozy consiguió poco después hacerse con la presidencia de esta fuerza política, que pocos meses después cambiaría su nombre a “Los Republicanos”.

Ya por entonces se consideraba que el gran rival de Sarkozy sería Juppé, alcalde de Burdeos, un político moderado y muy popular, que no presentó su candidatura a la presidencia del partido y que prefirió jugar la carta de las primarias, pensando que un escenario “abierto” a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes, le daría ventaja. De hecho durante todo este tiempo Juppé parecía favorito frente a Sarkozy. Lo que era una buena noticia para el colectivo LGTB, dado el giro pro-LGTB que Juppé habia experimentado. El alcalde de Burdeos comenzó su “proceso” publicando en octubre de 2012 una entrada en su blog en la que contaba que después de reunirse con activistas LGTB comprendía sus puntos de vista, añadiendo que aunque él hubiera preferido una ley de unión civil no se oponía al matrimonio igualitario. Con posterioridad afirmó ya con claridad que el matrimonio igualitario estaba integrado en la sociedad francesa y se declaró opuesto a la reescritura de la ley, para finalmente, en noviembre de 2014, declararse además favorable a la adopción homoparental después de un proceso de “madura reflexión”.

François Fillon, la sorpresa… desagradable

Nouveau nom de l'UMP, nouveau logo possible.

Nouveau nom de l’UMP, nouveau logo possible.

El propio Nicolas Sarkozy, que pese a su alto grado de conocimiento fuera de Francia nunca fue en realidad favorito para repetir como presidente del país, hizo su propio viraje en materia LGTB (bastante menos ambicioso que el de Juppé). El pasado enero hacía pública su nueva opinión sobre el tema en un libro en el que repasaba su trayectoria política: lamentaba “vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo cuando pudo hacerlo, y respecto al matrimonio igualitario, defendió que aunque debería haber sido decidido en referéndum, una vez aprobado no había lugar a dar marcha atrás. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirmaba. Un giro, por cierto, que causó estupor entre los activistas homófobos de La manif por tous y de Sens commun.

Activistas que por cierto se cuentan entre los que han acabado dando su apoyo a un tercer candidato, el derechista François Fillon, por el que nadie daba un duro hace solo unas semanas pero que ha subido como la espuma conforme se acercaba el día de la votación. Las encuestas previas a la votación de este domingo, de hecho, le daban prácticamente empatado con Sarkozy en el segundo puesto, y con posibilidades de quitarle el puesto a este. No solo ha sido así, sino que Fillon se ha impuesto con rotundidad, al obtener el 44,2% de los votos, frente al 28,3% de Juppé y el 20,8% de Sarkozy. La segunda vuelta de las primarias será, por tanto, entre Fillon y Juppé, pero el primero se perfila como gran favorito, y no solo por su ventaja de 16 puntos. El propio Sarkozy le ha dado ya su apoyo explícito frente a Juppé. Solo una grandísima movilización del voto de izquierda (recordemos que las primarias de Los Republicanos están abiertas a toda la ciudadanía) podría impedir su victoria, algo que no parece muy probable.

¿Por qué creemos que la elección de Fillon es una mala noticia? En primer lugar, porque el que fuese primer ministro de Sarkozy entre 2007 y 2012, a diferencia de Juppé e incluso del propio Sarkozy, sigue presentándose como opositor al matrimonio igualitario. No es de extrañar: ya en 1982 se opuso a la despenalización de la homosexualidad, al igual que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario).

Fillon, que de hecho se muestra orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” en esta materia ha prometido “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, eliminaría la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). También se legislaría para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, y se impediría el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

Veremos qué sucede el próximo domingo, 27 de noviembre, en la segunda vuelta de las primarias. Pero si como parece Fillon se convierte en el candidato de Los Republicanos frente a Marine Le Pen, las personas que voten en clave LGTB no tendrán especiales motivos para decidirse en favor de uno u otro candidato. Una situación que augura, en cualquier caso, tiempos oscuros para los derechos LGTB en Francia.

Fuente Dosmanzanas

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La Homofobia de la la Manif Por Tous, vuelve a pasearse por París

Martes, 18 de octubre de 2016

780x580-noticias-la-manif-pour-tous-16-octubreAfortunadamente son cuatro gatos integristas y ningún representante político de alto nivel… Tienen la batalla perdida… Acudieron al llamamiento del colectivo ultracatólico Manif Pour Tous, que aboga por la derogación de la ley del matrimonio igualitario, como medida de presión ante las próximas elecciones presidenciales.

La organización cifra los asistentes en 200.000. Según las autoridades fueron 24.000

El movimiento reaccionario, «Manif Por Tous», trata de volver a abrir el debate sobre el matrimonio igualitario y otras cuestiones respecto al colectivo LGTB de cara a las elecciones del próximo año en Francia. Varios miles de personas se han manifestado este domingo en París para exigir la derogación de la ley que legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo tres años después de su aprobación en Francia, y defender la familia tradicional a seis meses de las elecciones presidenciales.

Como comentan en EstoyBailando, Europa, esa tierra de libertad… y la Francia de liberté, egalité, fraternité…. y de la homofobia. Y es que los pesados de la Manif Pour Tous salieron de nuevo a las calles de París el día de ayer para quejarse de que los homosexuales podemos casarnos en el país galo dede 2013. Porque esa es su gran preocupación: que otros puedan hacer uso de los mismos derechos que ellos tienen, no sea que alguien se equivoque y vaya a pensar que todo el mundo es igual. Tiene que haber clases: los heteros en la parte superior de la pirámide con todos sus derechos bien reconocidos, y las personas LGTBI en la parte baja, dejándonos pisar por los primeros. Y así estamos desde el 2012, fecha en la que esta gente comenzó a manifestarse para no perder su puesto en la escala social. Y aprovechando la ocasión, de paso se han manifestado contra la gestación subrogada y la reproducción asistida. Por supuesto, ellos dicen que no son homófobos ni nada que se les parezca, que son muy católicos y sólo quieren preservar la familia natural. Como si la familia se diera sola en la naturaleza y no fuera una construcción social.

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De cara a las próximas elecciones presidenciales de 2017 y después de tres años de la aprobación de la ley de matrimonio igualitario y dos de religioso silencio, el movimiento reaccionario liderado por Ludovine de la Rochere, La manif por tous, vuelve a las calles de París para protestar por la legalización del matrimonio igualitario. 200.000 personas según los organizadores, 24.000 según la policía, se congregaron en la explanada de Trocadero, cerca de la Torre Eiffel este domingo, 16 de octubre. No faltaban las banderas tricolores, pero tampoco las rosas y azules, los colores del movimiento, con la silueta de una pareja heterosexual cogida de la mano con un niño y una niña.

Una banderola con la proclama “en 2017 voto a la familia” abría la marcha, compuesta tanto por padres en compañía de sus hijos, como de personas de avanzada edad, que respondían al espíritu del movimiento. El movimiento Manif Pour Tous, de inspiración católica, logró movilizar en 2012 y 2013 a decenas, o incluso centenares de miles de manifestantes en toda Francia contra la ley del “matrimonio para todos”, de la que fue abanderada la ministra de Justicia Christiane Taubira, y que el Parlamento galo adoptó el 17 de mayo de 2013. «Habían dicho que La manif pour tous era cosa del pasado pero resistiremos hasta la derogación de la ley Taubira», declaran desde este movimiento «que lucha por el bien de los niños y de la familia», motivo por el que consideran tan perjudicial la ley aprobada por la ministra de justicia, Christiane Taubira, en 2013, con la que Francia legalizaba el matrimonio igualitario y la adopción de parejas del mismo sexo.

La Administración de François Hollande aprueba esta ley (que, cómo en el resto de países, no obliga a nadie a nada) a pesar de las casi medio millón de personas que La manif pour tous había conseguido arrastrar a las calles, según su propio cómputo. «Estoy en contra del matrimonio igualitario y contra los líderes de mierda que se oponen al poder de la gente», declara el domingo Michel Delaune, un ingeniero retirado de 72 años de edad.

Movilizados por última vez en octubre de 2014, la Manif Pour Tous también está en contra de la maternidad subrogada, la tecnología de reproducción asistida y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, lo que no deja de ser contradictorio para un grupo que se considera pro-vida, y cunato menos confuso si tenemos en cuenta que actualmente en Francia sólo se permite la reproducción asistida para parejas heterosexuales, mientras que los vientres de alquiler están prohibidos.

« En 2017, voto por la familia » o «Un padre y una madre: es hereditario», son algunas de las pancartas que portaban los asistentes a la manifestación con el único objetivo de llamar la atención de los políticos contra esa «desestabilización familiar» a la que les ha llevado François Hollande. Su gozo en un pozo, si consideramos que ninguno de los principales representantes de los principales grupos políticos han participado en la manifestación, más allá de la inefable Marion Maréchal-Le Pen en representación del Frente Nacional.

Por lo demás, tan sólo podrían contar con el apoyo del cristianodemócrata Jean-Frédéric Poisson, el que menos intención de voto tiene actualmente según las encuestas, quien sí estaría dispuesto a derogar la ley. Por su parte, la intención del ex primer ministro, François Fillon, no es la derogación de la ley, pero sí su modificación para limitar el acceso de las parejas homosexuales a los hijos adoptivos.

Quienes no quisieron faltar al encuentro fueron media docena de integrantes de Femen, que se presentaron para denunciar la homofobia, encargándose la policía de separarlas después de ser rodeadas por los propios manifestantes y que han recibido los insultos del grupo cuando aparecían, con el pecho descubierto, en un lateral de la manifestación, según informan fuentes policiales. Sin duda, las únicas que deben estar al tanto de la creciente homofobia en México, ante manifestaciones con reivindicaciones similares, organizadas por grupos de idéntica ideología que están causando estragos, particularmente entre la comunidad transexual.

 Por otro lado, las fuerzas de seguridad han intervenido igualmente para frenar un tenso enfrentamiento entre una veintena de jóvenes “antifascistas” y los manifestantes.

Manif Pour Tous es parte activa de una petición lanzada a principios de abril en siete países de la Unión Europea, que solicita que la legislación europea recoja una definición heterosexual del matrimonio. Esta iniciativa, bautizada como Mum, dad and kids (Mamá, papá y los niños), define el matrimonio como “la unión estable de un hombre y una mujer”, y a la familia como una unión “fundamentada en el matrimonio y/o la descendencia”.

Fuente Fuente: eldiario.es /Universogay/Estoy Bailando

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Francia aprueba una nueva ley de reconocimiento de género que sigue judicializando el reconocimiento legal de la identidad de las personas transexuales

Lunes, 17 de octubre de 2016

34634_colectivo-trans-reconocimiento-generoLa Asamblea Nacional francesa votó el pasado 12 de octubre la reforma del Código Civil, que incluye la nueva normativa para la modificación de la referencia al sexo legal en el Registro Civil. El texto final ha decepcionado a la inmensa mayoría de las asociaciones LGTB, dado que el proceso del cambio registral de la referencia al sexo sigue totalmente judicializado. No bastará, como en las legislaciones más avanzadas aprobadas recientemente en otros países, con la mera expresión de la voluntad de la persona transexual. Será un juez quien decida al respecto, después de que la persona solicitante cumpla con la obligación de presentar pruebas que demuestren su identidad de género, si bien se elimina el requisito de someterse previamente a algún tipo de tratamiento médico. Según la Fédéración LGBT, se trata del “peor texto escrito nunca en el mundo sobre el cambio registral de las personas transgénero”.

Hasta ahora, Francia carecía de una legislación que estableciera el procedimiento a seguir para efectuar los cambios registrales necesarios que asegurasen los derechos de las personas transexuales. Únicamente existía la posibilidad de un largo, y muchas veces infructuoso, procedimiento judicial, cuya jurisprudencia exigía, de hecho, la esterilización completa para poder acceder al reconocimiento legal de la identidad de género.

La normativa aprobada se incluye en el Proyecto de Ley de Modernización de la Justicia del siglo XXI, que persigue actualizar los reglamentos sobre derechos y obligaciones de los ciudadanos para adecuarlos a la realidad imperante. Sin embargo, en cuanto al reconocimiento de la realidad de las personas transexuales, esa actualización parece haber nacido obsoleta. Se introduce una sección 2 bis en el capítulo II del título II del libro 1º del Código Civil, que consta de los artículos 60 a 61.8 , en los que se describe el proceso para el cambio legal del nombre y el cambio en el registro civil de la referencia al sexo. Las personas transexuales tendrán pues que realizar ambos trámites, que deben instarse ante distintos órganos administrativos.

El cambio de nombre se solicitará ante un funcionario del registro civil, pudiéndolo llevar a cabo las personas mayores de edad y los menores emancipados. Tan solo los tutores legales podrán efectuar la solicitud cuando se trate de menores no emancipados, aunque se requerirá el consentimiento del menor si supera los 13 años de edad. Si el funcionario estima que el requerimiento no responde a un interés legítimo, o si considera que va en menoscabo de un menor, informará al procurador de la República, que podrá denegar solicitud, dando paso a la vía judicial para su resolución.

Sin embargo, la solicitud de modificación registral del sexo tendrá que efectuarse ante un tribunal. El texto de los artículos legales aprobados al respecto es el siguiente:

Sección 2 bis

De la modificación de la referencia al sexo en el Registro Civil

Art. 61-5 – Toda persona adulta o menor emancipado que demuestre, con un conjunto suficiente de hechos, que la referencia al sexo en el registro civil no coincide con aquella con la que se muestra y con la que es conocida puede obtener el cambio.

Los hechos principales, cuya prueba puede ser informada por cualquier medio, pueden ser:

1. Que se muestre públicamente como perteneciente al sexo reivindicado;

2. Que sea conocida por el sexo reivindicado por su entorno familiar, de amigos o profesional;

3. Que haya obtenido el cambio de nombre para que coincida con el sexo reivindicado;

Art. 61-6 – La petición se presentará ante el Tribunal de Primera Instancia.

El solicitante dará fe de su consentimiento libre e informado de la modificación de la referencia al sexo en el registro civil y aportará todos los elementos de prueba en apoyo de su  petición.

El hecho de no haber sido sometido a un tratamiento médico, cirugía o esterilización no puede motivar la denegación de la solicitud.

Si el tribunal constata que el solicitante cumple con las condiciones establecidas en el artículo 61-5, ordenará la modificación relativa al sexo y, si es necesario, al nombre en el Registro Civil.

El artículo 61-7 es meramente procedimental, mientras que el 61-8 establece que la modificación de la referencia al sexo el el Registro Civil “no tendrá efecto en las obligaciones frente a terceros o las afiliaciones establecidas antes del cambio”. Eso quiere decir, por poner un ejemplo, que se conservan los derechos de paternidad o custodia previos a la modificación.

En resumen, queda en manos del juez requerir la presentación de las pruebas que estime oportunas y valorar si permiten o no efectuar la modificación registral del sexo. En esto, el texto finalmente aprobado difiere del proyecto presentado inicialmente en el mes de mayo por el Partido Socialista, que establecía un trámite meramente administrativo que debía resolver en un plazo determinado el procurador de la República, aunque requería el mismo tipo de pruebas para apoyar la solicitud. A pesar de que ese primer proyecto ya fue criticado por las asociaciones LGTB, por no ceñirse a la simple voluntad expresada por la persona transexual para efectuar el cambio registral, fue el propio Partido Socialista quien introdujo posteriormente en el trámite parlamentario las modificaciones que judicializan además todo el proceso. Sí que fueron rechazadas las enmiendas propuestas por la centroderechista Unión de Demócratas e Independientes, que pretendían incluir entre los requisitos la presentación de informes médicos.

La nueva normativa entrará en vigor cuando sea promulgada por el presidente de la República, François Hollande, y posteriormente publicada en el Boletín Oficial, una fecha que se espera próxima pero que aún es incierta.

Sombras e incertidumbres de la ley

Es evidente que la legislación francesa dista mucho de las aprobadas en países como Noruega, Dinamarca, Irlanda, Malta o Argentina, en las que basta con la voluntad expresada libremente por la persona transexual para que se efectúen los cambios registrales oportunos. Por el contrario, en Francia prima la arbitrariedad judicial, al establecer la obligatoria presentación de determinadas pruebas para que un juez las valore. Unas pruebas que, antes de que se siente alguna jurisprudencia o se dicten algunos criterios, siembran dudas y abren interrogantes.

¿Qué debe entender un juez como “mostrarse públicamente como perteneciente al sexo reivindicado”? ¿Quiere decir que la persona transexual debe tener un aspecto físico preciso o haber experimentado unos determinados cambios corporales que satisfagan las expectativas del magistrado? Si bien por una parte se establece que “el hecho de no haber sido sometido a un tratamiento médico, cirugía o esterilización no puede motivar la denegación de la solicitud”, ¿no es posible que un juez estime que no haberse sometido a esos tratamientos hace que no se “muestre públicamente como perteneciente al sexo reivindicado”? ¿No se podría seguir medicalizando el proceso a través de ese subterfugio?

¿Qué ocurre si el entorno familiar o laboral de una persona transexual no quiere reconocer su identidad de género? ¿Y si sus familiares o compañeros de trabajo son tránsfobos? ¿Por qué debe depender el reconocimiento de la identidad de género de una persona transexual de la opinión de otras personas?

En cuanto al cambio del nombre también surgen dudas. Si bien se trata de un trámite meramente administrativo, la normativa no obliga al funcionario del Registro Civil a admitir las solicitudes con capítulos sancionadores. Dado que en las localidades medianas y pequeñas esos funcionarios son los alcaldes, ¿no podrían un alcalde o procurador de la República tránsfobos judicializar el proceso arbitrariamente, con el consiguiente transtorno para la persona transexual?

Repercusión en asociaciones y partidos

Han sido pocas las reacciones positivas a la redacción aprobada entre el activismo LGTB, aunque algunos colectivos han querido destacar que supone un avance respecto a la situación previa. Así han hecho desde SOS-Homophobie, al admitir que la nueva normativa supone un avance, aunque lo encuentran insuficiente: “A SOS-Homophobie le hubiera gustado que la solicitud de modificación en el Registro Civil se hiciera ante un funcionario del propio registro, pues es la única opción que permite garantizar la autodeterminación efectiva de las personas transexuales. Además, los menores no emancipados no se benefician de la nueva normativa. SOS-Homophobie considera que la ley debería haber permitido que los menores puedan iniciar un tratamiento tras obtener el consentimiento de sus padres”.

El Partido de Izquierda, por su parte, “lamenta el carácter timorato” de la nueva legislación, y denuncia “la cobardía del Gobierno y de numeroso diputados” en el proceso de su aprobación. Para la formación, “solo un procedimiento declarativo sin intervención judicial es una garantía plena contra la arbitrariedad”, por lo que estima que “lejos de ponerse al día, Francia ha adoptado esta semana una nueva ley… particularmente retrógrada en Europa”.

Más crítica aún ha sido la reacción de la Association Nationale Transgenre (ANT), que publicaba el siguiente comentario en su cuenta oficial de Facebook: “El Parlamento francés acaba de aprobar una ley que no ofrece ninguna garantía de desmedicalización en el procedimiento del cambio registral para las personas transexuales ante un tribunal. La ANT no felicita al gobierno ni a los parlamentarios que han participado en la adopción de una ley de este tipo, la peor votada en Europa en los últimos años”.

Contundente también ha sido la oposición a la nueva normativa de la Fédération LGTB, que comentaba en su cuenta de Twitter: “Ayer por la noche, la Asamblea Nacional ha aprobado el peor texto escrito nunca en el mundo sobre el cambio registral de las personas transgénero”. Posteriormente añadía: “Judicialización, disparidad entre territorios, evaluación arbitraria por parte de los jueces, binariedad: la cuenta no acaba”.

La directora de ILGA-Europa, Evelyne Paradis, hacía unas declaraciones en las que, ha felicitado a la comunidad trans del país por la nueva norma: “Felicitaciones a toda la comunidad trans en Francia y el movimiento activista que ha empujado este profundo cambio. Esta es una clara señal del progreso en Europa.” A pesar de felicitarse por la desmedicalización del proceso en Francia, consideraba que “en Europa, existen varios modelos que estaban disponibles para que Francia los siguiera. Dinamarca, Malta, Irlanda y, más recientemente, Noruega han elegido respetar la integridad física de las personas transexuales y han optado por la autodeterminación. El hecho de que Francia no haya seguido la senda más progresista y humana es muy lamentable. La lucha continuará por la plena igualdad y el respeto a las personas transexuales en Francia”.

El único en defender con cierta firmeza la regulación aprobada ha sido el grupo LGTB asociado al Partido Socialista, Homosexualités et Socialisme (HES), que emitía el siguiente comunicado: Al rechazar cualquier condición médica, quirúrgica o psiquiátrica, la Asamblea Nacional conduce a Francia por el curso adoptado por las naciones más avanzadas en la consideración de las personas transexuales, como Malta, Argentina, Noruega, Irlanda o Dinamarca, por ejemplo. Desde HES esperamos y trabajaremos por que esta dirección se intensifique”.

El colectivo LGTBI francés lucha además contra un enemigo invisible pero con un gran poder: el populismo. La moderación política ha sido derrotada por una derecha trasnochada e intolerante que hace una década no dejaba de ser una anécdota electoral.

Los resultados obtenidos por el Frente Nacional de Marine Le Pen han ido mejorando en los últimos comicios y sabemos de su deseo de prohibir el matrimonio igualitario. El partido ha cobrado tanto protagonismo en el panorama político del país galo que Nicolas Sarkozy había prometido abolir el matrimonio igualitario si llega al poder con el ánimo de captar los votos homofóbicos que le devuelvan al Elíseo, aunque luego se retractó.

Ante esta enrevesada situación, aunque hay que recordar que la mayor parte de la población francesa muestra su apoyo al colectivo LGTBI, los avances legislativos logrados, a esar de sus defciencia se tienen que celebrar por partida doble.

España, retrasada

En Europa, el grupo de países que respetan legalmente el principio de autodeterminación del género son Noruega (que reconoce ese derecho también a los menores), Irlanda, Dinamarca y Malta. Este último país, de hecho, está considerado por las organizaciones trans el más aventajado por lo que al tratamiento del sexo legal de los menores se refiere, al no establecer límite de edad inferior para proceder a la modificación. La ley maltesa, además, prohíbe cualquier procedimiento quirúrgico innecesario en las características sexuales de una persona sin su consentimiento, siendo la primera del mundo en promulgar una disposición de este tipo (tan demandada por los colectivos de personas intersexuales). En el continente americano, también lo hace Argentina, cuya ley fue pionera en el proceso de desmedicalización y desjudicialización del reconocimiento legal de la identidad de género. Nepal, por su parte, ha introducido en su nueva Constitución el derecho a decidir libremente el sexo que figura en los documentos oficiales, aunque desconocemos cómo se está implementando. Y en Escocia ya se están planteando un avance similar.

España, mientras tanto, ha quedado “congelada” en el tiempo y mantiene como requisito para que las personas trans puedan acceder a la modificación registral del sexo un diagnóstico de “disforia de género” y exige (con algunas excepciones) dos años de tratamiento hormonal. Y aunque otras leyes posteriores de ámbito autonómico sí incorporan ya el principio de la despatologización, no dejan de ser normas de alcance limitado por lo que a este aspecto se refiere, que no permiten modificar algunos de los documentos oficiales más importantes. Y en el caso de los menores, todo queda por el momento a criterio del juez de turno.

Fuente: Dosmanzanas/ Redacción Chueca

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Marion Maréchal-Le Pen, diputada del ultraderechista Frente Nacional de Francia, asegura que el matrimonio igualitario nos llevará a la poligamia

Miércoles, 3 de agosto de 2016

Marion-Marechal-Le-Pen-donne-une-conference-de-presse-a-Haute-Goulaine-pres-de-Nantes-le-3-avril-20_exact1024x768_pMarion Maréchal-Le Pen (Saint-Germain-en-Laye, 10 de diciembre de 1989) es una política francesa, nieta de Jean-Marie Le Pen y sobrina de Marine Le Pen. Hija de  Yann Le Pen, segunda hija de Jean-Marie Le Pen uien la tuvo con su padre biológico Roger Auque, periodista y diplomático francés auque fue reconocida por su padre legal  Samuel Maréchal quien fue el fundador del movimiento juvenil del Frente Nacional (como se ve, la moral derechista se les exige a los demás mientras ellos pasan de ella…). Se inscribió en el ultraderechista Frente Nacional en 2007, el cual fundó su abuelo Jean Marie Le Pen y en 2012 fue elegida para el Parlamento francés por la tercera circunscripción de Vaucluse, convirtiéndose así en la parlamentaria francesa más joven de la historia.

Desde luego, la familia Le Pen tiene en la sangre el odio desde tiempos ancestrales. Una cosa es ser de derechas y tener ciertas opiniones sobre la forma en la que se debe llevar la política económica e incluso social. Pero el odio y la homofobia que esta familia propone en Francia no deja nunca de sorprendernos. Por algo tantos colaboracionistas franceses durante la ocupación Nazi de Francia y nostálgicos del gobierno colaboracionista de Vichy y sus hijos, les votan… Su homofobia, antisemitismo e islamofobia

La última en apuntarse al carro es una de las políticas más jóvenes de Francia, Marion Maréchal-Le Pen, nieta del fundador del Frente Nacional, sobrina de Marine Le Pen y con quién comparte las ganas de hacernos vomitar a todos juntos.

Solo tiene 22 años pero de su boca ya han salido unos cuantos improperios. Es lo que tiene nacer en una familia tan extremista y clasista. Y claro, viviendo en una burbuja de riqueza y asco hacia lo desconocido, sus comentarios van en la misma línea. La chica considera que el matrimonio gay debería ser ilegal porque “abrirá la puerta a la poligamia”. Es decir, que pretende enlazar la homosexualidad con el poliamor como si ello fuera algo malo.

Porque, incluso haciéndole caso ¿qué sería tan grave de la poligamia? ¿Hay algo terrible en que 2, 3, 4 o 5 personas decidan conscientemente mantener una relación conjunta? Hay veces que el mundo nos sorprende por como avanza en materia científica o tecnológica y que nuestra mentalidad se quede en las peores etapas de la historia. Le Pen, te deseamos lo peor en tu carrera política.

Fuente Cromosomax

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Acusan a un político italiano de decir: ‘Si mi hijo resultara gay, lo lanzaría a un horno y lo quemaría vivo’

Lunes, 15 de febrero de 2016

2016021018210210_2_servizio_figlio_gay_x_TG.mp4.flv1Estas polémicas palabras se atribuyen a Giovanni De Paoli, miembro del Frente Nacional, un partido homófobo de extrema derecha que se opone a las uniones civiles y consejero de la región de Liguria. Las dirigió a un grupo de padres de chicos gays en el marco de una audiencia en la Comisión Regional de Salud y Seguridad Social celebrado en Génova, según denuncia Stefania Gori, de Agedo, la Asociación de padres, parientes y amigos de personas LGBT.

Agedo ha explicado a la agencia ANSA que las palabras del político causaron un gran impacto: “Se nos heló la sangre … Se nos puso la piel de gallina y nos hizo pensar en los campos de concentración y los crematorios nazis donde se estima que miles de personas fueron asesinadas, entre ellas homosexuales, con una camisa a rayas con el triángulo rosa. Creemos que este comportamiento está fuera de lugar, sobre todo, si se trata de un representante público”.

Según Agedo, el político pronunció esta frase al finalizar la sesión de la comisión regional que debatía la ley regional sobre la familia y donde se habían escuchado a los representantes de la Coordinadora Arco Iris, quienes durante los dos últimos dos años han sido los artífices de la aprobación de propuestas regionales para la comunidad LGBT. El consejero De Paoli retuvo a algunos de los delegados que participaban en la comisión y fue cuando dijo esta homófoba frase.

Pero el político ha negado las acusaciones y afirmó que los padres le habían oído mal. “Hay un gran alboroto por nada”, dijo en un comunicado. “Como a menudo lo que sucede cuando se habla de la derecha italiana, soy una víctima de los prejuicios. Nunca dije la frase que se me atribuye erróneamente por la prensa, que no estuvo presente en el evento. Mi frase fue exactamente lo contrario, a saber: “Si mi hijo fuese gay, yo no le echo en un horno y lo quemo. Pero yo soy un tradicionalista, admito que no me gusta que los niños sean homosexuales. Siempre digo la verdad. Eso es lo que la gente piensa: ‘La familia es un papá y una mamá, un abuelo y una abuela’. ¿Qué haría yo si tuviera un hijo gay? Si se tratara de una enfermedad lo curaría sino creo que es un vicio y no habría nada para curarlo”. Y añade: “No pido perdón a nadie, no hablaba de ellos, hablé de mis cosas. Hablé de mi posición y la Comisión había terminado”.

Pero las excusas del político no han convencido a nadie. la Asociación Agedo lo tiene claro: “No inventamos las cosas. Sin duda, pronunció la frase cuando no había ninguna razón para hacerlo”.  Fuentes de Agedo están considerando consultar a un abogado por si las palabras del político pueden ser causa de una acción de odio por homofobia, pero la primera reacción fue, sobre todo, “de un gran dolor y de miedo, antes de la ira”, dice Stefania Gori.

Y el líder de la Liga Norte, Matteo Salvini, ha sido quien ha roto el incómodo silencio de la Liga italiana sobre las supuestas palabras pronunciadas por De Paoli y plantea la renuncia del político ante el consejo regional: “Si ha dicho estas palabras, debería renunciar a su puesto”. El tema ha cobrado una trascendencia mediática que también ha intervenido el Presidente de la región de Liguria, Giovanni Toti que, sorprendentemente apoya la versión del político conservador: “Si la sentencia ha sido pronunciada es reprobable, vulgar y de una gravedad sin precedentes. No puede permanecer sin consecuencias políticas. Pero, De Paoli me juró que no las ha pronunciado. Todo el caso parece una manipulación con el único propósito de apoyar un debate político en este momento ya suficientemente dañino y doloroso. Evidentemente nuestro juicio cambiaría radicalmente, si la sentencia resulta que había sido pronunciada”.

Sus incendiarias y deplorables palabras llegan en un momento en el que el Senado de Italia está en plena votación de un proyecto de ley que, de aprobarse, finalmente permitirá las uniones civiles para parejas del mismo sexo.

Fuente Ragap

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Tras asegurar hace poco más de un año que lo derogaría, Sarkozy dice ahora que mantendrá el matrimonio igualitario si llega al poder

Jueves, 28 de enero de 2016

14160768464708En materia de derechos LGTB, pocos políticos tan mentirosos hemos conocido como Nicolas Sarkozy. Durante su anterior etapa en la presidencia de la República Francesa incumplió su promesa de mejorar el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo. Tras perder las elecciones frente al socialista François Hollande, que sí cumplió con la promesa de legalizar el matrimonio igualitario (aunque dejó otras por el camino…) se convirtió en adalid de la peor homofobia, asegurando que derogaría la ley si volvía al poder. Ahora asegura que no lo hará.

La presidencia de Nicolas Sarkozy se caracterizó por la negativa a permitir ningún avance en materia LGTB, y ello pese a que en la campaña de 2007 había prometido mejorar el PACS (Pacte Civile de Solidarité, la figura jurídica abierta a las parejas del mismo sexo pero con derechos mucho más restringidos que los del matrimonio que el gobierno socialista de Lionel Jospin promovió en 1999) y convertirlo en una verdadera unión civil con derechos similares a los del matrimonio entre heterosexuales (dejando fuera la adopción). No fue así, y de hecho durante la campaña electoral de 2012 recuperó su perfil más conservador y justificó el incumplimiento de aquella promesa con el argumento de que “nos dimos cuenta de que sería inconstitucional reservar un contrato así solo a los homosexuales. Este contrato de unión civil habría socavado la institución del matrimonio”.

Finalmente el Partido Socialista francés se hizo con la mayoría en el Parlamento y Hollande ganó las presidenciales. El matrimonio igualitario fue finalmente aprobado, pero las fuerzas de la derecha (política y social) aprovecharon las vacilaciones de los socialistas durante el proceso y promovieron la que hasta la fecha ha sido la mayor campaña de odio contra el matrimonio igualitario vista en un país de la Europa occidental. GayLib, el que era grupo LGTB de la UMP, acabó de hecho por desvincularse del partido ante la hostilidad desplegada por sus compañeros. La reacción fue tal que movimientos fuertemente homófobos como la Manif pour tous adquirieron vida propia y se convirtieron desde entonces en agentes que condicionan de forma significativa la política francesa.

Sarkozy, en su afán por recuperar popularidad entre la derecha, se sumó sin dudarlo a la ola homófoba. En noviembre de 2014, en un acto de Sens commun, uno de los movimientos nacidos al calor de las movilizaciones contra el matrimonio igualitario pero afín a la UMP, prometió derogar la ley que lo hace posible si llegaba de nuevo al poder. En aquel momento Sarkozy hacía campaña para ser elegido presidente de la UMP (cosa que consiguió, por cierto) y sus declaraciones fueron interpretadas como un movimiento para hacerse con el favor del sector más conservador de su partido frente a su gran rival interno, Alain Juppé, que no se presentaba como candidato a ese cargo pero al que muchos ven como el gran rival de Sarkozy en las elecciones primarias de las que en 2017 deberá salir el próximo candidato conservador a la presidencia de la República. Juppé, más centrado que Sarkozy, se había alejado ya de los posicionamientos más extremos y se había declarado de forma explícita a favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental.

Ahora Sarkozy, quizá habiendo recalculado sus fuerzas y ante la pujanza del Frente Nacional (un partido también contrario al matrimonio igualitario pero que en todo este proceso ha preferido huir de la primera línea), vuelve a dar un giro de 180 grados. Ha sido en un libro que acaba de publicarse, La France pour la vie, en el que repasa su trayectoria política, y en que “lamenta vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo. Respecto al matrimonio igualitario, defiende que Hollande debería haberlo llevado a referéndum, pero una vez aprobado asegura que no ha lugar a dar marcha atrás y “descasar” a las parejas que han contraído matrimonio. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirma.

Estupor de los grupos homófobos

La marcha atrás de Sarkozy, como era de esperar, ha generado estupor entre los grupos homófobos. Es el caso de La manif pour tous, que lo acusa de traicionar sus convicciones y que le ha solicitado ya una entrevista para pedirle explicaciones y ofrecerle “soluciones jurídicas” para las parejas ya casadas en caso de que se derogase la ley. El giro tampoco ha sentado bien en Sens commun, que lo califica de “deplorable” y que ha anunciado que no apoyará a ningún candidato republicano que no respete sus compromisos en esta materia.

También en su propio partido (que por cierto ya no es la UMP, formación que como tal dejó de existir en 2015 para convertirse en una nueva marca, “Los Republicanos”) se han comenzado a escuchar voces críticas. Es el caso de Hervé Mariton, el que fuera uno de sus competidores por la presidencia de la UMP y que también optará por ser elegido candidato de la derecha a las presidencia de la República, que en un tuit dice lamentar la marcha atrás de Sarkozy y asegura que él sí “mantiene su compromiso”.

Una situación política, en cualquier caso, poco prometedora

La marcha atrás de Sarkozy puede considerarse una buena noticia, más allá de que el personaje tenga un más que evidente déficit de credibilidad. En este momento, y salvo nuevo giro de la situación, los dos candidatos que parecen con más posibilidades de ser candidatos de la derecha a las próximas elecciones presidenciales, Juppé y Sarkozy, no serían hostiles al matrimonio igualitario.

En cualquier caso, incluso al margen de Los Republicanos, la situación de los derechos LGTB en Francia arroja pocos motivos para el optimismo, dada por un lado la pujanza del Frente Nacional y por otro el giro derechista del Partido Socialista tras el nombramiento como primer ministro de Manuel Valls. Valls, recordemos, dio al traste con las intenciones de su predecesor de permitir a las mujeres lesbianas el acceso a la reproducción asistida, solo permitido en Francia a parejas de distinto sexo, casadas o no, que además deben acreditar la esterilidad de al menos uno de sus miembros. Se trata de una prohibición total, que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada, y que obliga a cualquier mujer francesa sin pareja masculina que desee ser madre a acudir (si se lo puede permitir) a clínicas privadas de países vecinos, como Bélgica, Holanda o España. Hace pocas semanas, de hecho, Le Monde denunciaba como aún hoy un médico que colabore con una pareja de lesbianas para ayudarle a ser madres se expone a una pena de cárcel de cinco años de prisión y multa de 75.000 euros. Increíble, pero cierto.

Fuente Dosmanzanas

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Victoria del populismo ultraderechista del Frente Nacional en las elecciones regionales de Francia

Miércoles, 9 de diciembre de 2015

marine-le-pen-600x300“La victoria del Frente Nacional es la revuelta del pueblo contra las élites”… Con el mismo lenguaje de los populismos emergentes o caídos en desgracia… la sombra del régimen de Vichy  sobrevuela Francia…

La primera vuelta de las elecciones regionales francesas se ha saldado con la victoria del Frente Nacional (FN), el partido de extrema derecha liderado por Marine Le Pen. 6 de las 13 regiones de Francia han dado una clara victoria al populismo ultraconservador. La segunda vuelta será decisiva para determinar el grado de poder territorial de las principales fuerzas políticas en Francia de cara a las próximas elecciones legislativas (que se celebrarán dentro de 18 meses).

El Partido Socialista del presidente François Hollande ha sido el más castigado por los electores. Hasta los comicios del 6 de diciembre, los socialistas tenían el control de 21 de las 22 regiones (el año pasado el mapa cambió, reduciéndose a 13). El caso es que el Partido Socialista solo podrá conservar el gobierno de 2 o 3 regiones. De cara a la segunda vuelta, los socialistas retirarán sus listas en aquellos territorios en los que la izquierda no tenga ninguna opción, con la esperanza de frenar el avance del FN. La más beneficiada de esta decisión será la derecha del homófobo declarado Nicolas Sarkozy, encarnada en Los Republicanos, la nueva marca electoral de la vieja UMP. Sarkozy, por su parte, ha dejado bien claro que no apoyará ninguna candidatura socialista donde cuentes con la posibilidad de gobernar.

El diario francés Le Monde, en su editorial de este lunes, califica de “reaccionario y xenófobo” al FN y define su ideología como “contraria a los valores de la república”. Esto le lleva a preguntarse, retóricamente, “¿cómo entender que es capaz de gobernar por sí solo el destino de casi un cuarto de la población francesa, si gana el 13 de diciembre en el Norte, en Provenza y en el Este?”. El rotativo galo achaca el triunfo de los de Le Pen a su discurso sobre la inmigración (especialmente tras la llegada masiva de refugiados procedentes de Siria e Irak) y a los atentados yihadistas de París, el pasado 13 de noviembre. El miedo es el caldo de cultivo ideal para el florecimiento y el éxito de los populismos. A esto se une la crisis de la izquierda, el aumento del paro y el estancamiento económico. El Frente Nacional ha construido su discurso jugando estas bazas y su líder, Marine Le Pen, resume así el éxito electoral de la formación: “el resultado increíble del FN es la rebelión del pueblo contra la élite”.

Incertidumbre en materia LGTB

Desde el punto de vista de las políticas LGTB, el avance del FN plantea inquietantes interrogantes. Si los resultados de los comicios regionales se repitieran en las generales, la derecha y la ultraderecha contarían con una holgada mayoría parlamentaria. Y aunque se haya revelado que varios dirigentes del FN son homosexuales ello no garantiza que el partido vaya a respetar los derechos de la comunidad LGTB. Haciendo un ejercicio de memoria histórica Ernst Röhm, líder de las SA, era homosexual, y esto no impidió que el nazismo persiguiera, torturara y asesinara en campos de concentración a miles de personas LGTB (el propio Röhm acabaría siendo eliminado, finalmente, con la aprobación de Hitler).

le-fn-toujours-homophobeEn enero del año pasado, sin ir más lejos, dosmanzanas recogía la infame propuesta de Julien Rochedy (en la fotografía de la izquierda), director del Frente Nacional de la Juventud, de proponer una ley que prohíba la “propaganda LGTB en los colegios de Francia. “Estoy en contra de la propaganda LGTB en la escuela, yo no quiero que mis hijos aprendan eso”, en estos términos justificaba Rochedy su propuesta homófoba. La aversión hacia la diversidad sexual de este joven dirigente se ponía de manifiesto al reconocer que tampoco le gusta la visibilidad del colectivo “en las calles o en las paredes”.

Incluso la mismísima Marine Le Pen se atrevió a asegurar sin vacilar que “Rusia no persigue a los homosexuales”, ignorando los reiterados ataques a personas homosexuales en ese país, amén de la supresión en la práctica de la libertad de expresión de los ciudadanos rusos LGTB. Le Pen manifestó en su momento, además, que le parecería “sorprendente” que el anuncio del presidente Hollande y del ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, de no asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi tuviera alguna relación con la violación de derechos humanos del colectivo LGTB en Rusia.

Un panorama en cualquier caso poco favorable

fn-produire-francaisCartel xenófobo del Frente Nacional

En cualquier caso, y aunque el FN no viese confirmadas sus expectativas, el actual panorama político francés ofrece pocas esperanzas en materia LGTB. No está de más recordar que la derecha tradicional se significó bastante más que el propio FN en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, y de hecho el propio Sarkozy se ha posicionado en este tema con una virulencia que Le Pen, pese a oponerse, siempre ha preferido evitar.

Por lo que se refiere al Partido Socialista, aunque justo es reconocerle su papel en la histórica aprobación del matrimonio igualitario, posteriormente se ha caracterizado por su tibieza a la hora de abordar otras reformas, especialmente tras el nombramiento como primer ministro de Manuel Valls, representante de su ala más derechista, que dio al traste con las intenciones de su predecesor de permitir a las mujeres lesbianas el acceso a la reproducción asistida. En Francia, el acceso solo está permitido a parejas de distinto sexo, casadas o no, que además deben acreditar la esterilidad de al menos uno de sus miembros. Se trata de una prohibición total, que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada, y que obliga a cualquier mujer francesa sin pareja masculina que desee ser madre a acudir (si se lo puede permitir) a clínicas privadas de países vecinos, como Bélgica, Holanda o España.

En definitiva, la situación de Francia en estos momentos arroja pocos motivos para el optimismo en materia LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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