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Matrimonio póstumo entre Xavier Jugelé, el policía asesinado en París, y su viudo Étienne Cardiles

Viernes, 2 de junio de 2017

etienne-cardiles-y-xavier-jugele-300x154Según ha informado Le Parisien, Étienne Cardiles ha contraido matrimonio a título póstumo con Xavier Jugelé, el policía asesinado el pasado abril en París en un atentado que fue reivindicado por el Estado Islámico. Jugelé, abiertamente gay, era miembro de la asociación LGTB de policías y gendarmes Flag !, y su pareja Étienne Cardiles (al que se encontraba unido civilmente) fue objeto de atención gracias al emotivo discurso que pronunció en el homenaje que Francia dedicó a Jugelé. Un discurso que Le Monde calificó como “lección de dignidad y civismo”, que dió la vuelta al mundo y del cual nos hicimos eco en su integridad. Ahora Cardiles y Jugelé ya son oficialmente esposos, gracias a una figura legal, la del “matrimonio póstumo”, que el Estado francés permite en circunstancias especiales. 

La ceremonia de matrimonio entre Cardiles y Jugelé se celebró este martes en el Ayuntamiento del Distrito XIV de París. Fue un acto discreto, que no se anunció previamente, y en el cual estuvieron presentes el expresidente François Hollande (que presidió el homenaje de Estado a Jugelé) y la alcaldesa de París, la socialista de origen gaditano Anne Hidalgo.

Francia es uno de los pocos países que permiten a día de hoy la celebración de matrimonios póstumos, aunque solo en casos expresamente autorizados por el presidente de la República (artículo 171 del Código Civil francés). La fecha oficial de boda es, en este caso, el día anterior al del fallecimiento del cónyuge difunto (en este caso, el 19 de abril). Todo apunta a que fue el propio François Hollande el que, antes de ceder la presidencia a su sucesor Emmanuel Macron, autorizó la boda.

El profundo simbolismo de una boda

La boda de Étienne Cardiles y Xavier Jugelé, además de una ceremonia que en el plano privado muy posiblemente haya confortado a Cardiles y a los seres queridos de ambos, supone además un espaldarazo simbólico al matrimonio igualitario, cuyo proceso de aprobación en Francia ha sido el más convulso de entre todos los países que lo han hecho por vía parlamentaria, debido a la fortísima oposición de la derecha política y social francesa. Nunca hasta entonces las fuerzas homófobas se habían organizado de una forma tan efectiva, dando lugar al nacimiento de fenómenos como La manif pour tous o Sens commun, su articulación política, que fue capaz por ejemplo de situar al homófobo François Fillon como candidato de Los Republicanos, el principal partido de la derecha francesa, a las elecciones presidenciales en lugar del moderado y mucho más favorable a los derechos LGTB Alain Juppé (una elección que vista de forma retrospectiva seguramente costó la presidencia a Los Republicanos).

Por no recordar lo que sucedió en su momento, cuando cientos de miles de manifestantes se movilizaron con un discurso muy duro mientras florecía un ambiente inaudito de crispación y violencia, hasta el punto de que las agresiones homófobas se incrementaron en un 78% durante ese periodo. Locales de ambiente violentados, constantes enfrentamientos con la policía, la jerarquía católica culpando a las víctimas de ser los causantes de la violencia, la agresividad en los discursos de los políticos opuestos al proyecto de ley sobrepasando todas las barreras… La amenaza de la entonces portavoz de la Manif pour tous, la cómica Frigide Barjot, de que correría la sangre, se convirtió en realidad. En dosmanzanas tuvimos que informar de agresiones como la sufrida por una pareja gay en Parísla muerte por una paliza de un joven antifascista y participante en manifestaciones contra la discriminación o ataques a militantes LGTB por parte de fanáticos.

Hoy todo aquello parece un mal sueño, pero sucedió en realidad y dejó un poso de odio que costará mucho eliminar. De hecho, según una encuesta conocida poco antes de que Hollande abandonase la presidencia, los franceses solo “salvan” dos de sus logros: la lucha contra el terrorismo y la aprobación del matrimonio igualitario, ambos con un 54% de apoyo. Este último, de hecho, es considerado por la mitad de los franceses como el logro principal de su presidencia.

 

Fuente Dosmanzanas

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El homófobo François Fillon, fuera de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas

Miércoles, 26 de abril de 2017

imagen-sin-tituloAunque con matices, publicamos este resumen que publica Dosmanzanas con respecto a las recientes elecciones francesas, sin dejar de mirar el peligro que supone el paso a la segunda vuelta de la homófoba, antieuropea y xenófoba Marine Le Pen, realmente un peligro mayor que el de Fillon:

Ya se ha celebrado la primera vuelta de las elecciones francesas. No faltarán estos días análisis sobre el resultado (un verdadero terremoto político) pero como página LGTB que somos no podemos sino destacar la que, desde este punto de vista, es sin duda una excelente noticia: la derrota del candidato conservador François Fillon, que hace solo unos meses parecía destinado a convertirse en el próximo presidente de la República francesa. Fillon, uno de los políticos más abiertamente hostiles a los derechos LGTB, ha quedado fuera de la segunda vuelta.

Los dos candidatos más votados en la primera vuelta de las elecciones francesas han sido Emmanuel Macron (candidato de En Marche !, una formación política construida en realidad en torno a su persona) y Marine Le Pen (Frente Nacional). Inmediatamente por detrás han quedado François Fillon (Los Republicanos) y Jean-Luc Mélenchon (Francia Insumisa). En quinto lugar, ya muy alejado, se sitúa el candidato del Partido Socialista francés, Benoît Hamon. Pasan a la segunda vuelta, por tanto, Macron y Le Pen. Un centrista surgido de las filas socialistas (partido en el que militó y con el que llegó a ser ministro de Economía entre 2014 y 2016) y la representante de la extrema derecha, a la que todos situaban como candidata segura desde al menos 2014, cuando su partido consiguió la victoria en las elecciones europeas.

No era este, sin embargo, el caso de Macron. Hasta hace pocos meses, todos los analistas daban como cierto que el candidato a disputar la segunda vuelta con Le Pen (y que según las encuestas conseguiría la presidencia) sería el que presentasen Los Republicanos (la antigua UMP, el principal partido de la derecha francesa). De ahí que toda la tensión política se centrase en las elecciones primarias de ese partido. Desde dosmanzanas prestamos gran atención a aquellas primarias, en las que se impuso Fillon, un candidato abiertamente homófobo. Mucho han cambiado las cosas desde entonces.

Fillon, el candidato preferido de los homófobos

francois-fillonYa tras la primera vuelta de las primarias de Los Republicanos, el pasado noviembre, alertábamos del peligro de Fillon. En aquellas elecciones quedaba fuera el expresidente Nicolas Sarkozy, que solo pudo conseguir la tercera posición pese a que parecía destinado a ser él quien se enfrentase al que todos consideraban favorito semanas antes, el moderado Alain Juppé. Juppé quedó segundo y la victoria ya en la primera vuelta fue para Fillon, cuya candidatura había crecido como la espuma en pocas semanas, arrastrado en buena parte por el empuje del sector más ultraconservador de la derecha francesa, representado por Sens commun, un movimiento político nacido al calor de las movilizaciones contra la aprobación del matrimonio igualitario.

Fillon, un católico conservador y profundamente anti-LGTB pasaba a ser el gran favorito. A diferencia de Sarkozy (y por supuesto de Juppé), Fillon no dudó en seguir presentándose durante su campaña como un ferviente opositor al matrimonio igualitario. Una actitud que le viene de lejos: ya en 1982 se opuso a igualar la edad de consentimiento para mantener relaciones homosexuales a la de las relaciones heterosexuales, mientras que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario). Fillon, que de hecho se ha mostrado orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” prometía incluso “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, su propuesta era eliminar la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). Así lo volvió a recalcar, de hecho, en un debate televisado con Juppé, al que acabó finalmente imponiéndose.

Otras propuestas que el entorno de Fillon barajaba era legislar para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, así como impedir el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

Y en estas llegó Macron

6a00d8341bfe5d53ef01b8d243b95a970c-600wiSin embargo, cuando todo parecía abocado a un enfrentamiento entre una candidatura de extrema derecha y otra de derecha extrema, comenzó a adquirir pujanza la candidatura de Emmanuel Macron, antiguo militante socialista y ministro de Economía entre 2014 y 2016, que encabeza En Marche !, un movimiento político centrista construido en torno a su persona. Hasta el punto de que desde la derecha se desencadenó contra él una campaña de indisimulados tintes homófobos: un diputado de Los Republicanos le acusó de estar apoyado “por el lobby gay” y Macron vio de hecho como revivían viejos rumores sobre su posible homosexualidad. Rumores que ya en noviembre había desmentido, asegurando que “nunca había llevado una doble vida” (Macron está casado desde 2007 con Brigitte Trogneux). Tras reaparecer el rumor, Macron se mostraba aún más explícito y se permitía ironizar sobre su hipotética relación con Mathieu Gallet, el actual director general de Radio France.

Emmanuel Macron, decíamos entonces, era, de los candidatos que contaban con posibilidades reales de llegar a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales (por aquel entonces el izquierdista Mélenchon estaba muy por atrás en las encuestas) el menos hostil a los derechos LGTB. Partidario del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental, Macron defiende también que se permita el acceso a las parejas de mujeres y a las mujeres solteras a las técnicas de reproducción asistida, una vieja promesa socialista que el primer ministro Manuel Valls bloqueó.

Eso no significa que sea un tema del que haya hecho bandera o con el que parezca familiarizado. Buen ejemplo de ello fue su intentona de congraciarse con los opositores al matrimonio igualitario, al declarar que “uno de los errores” del quinquenio de Hollande había sido humillarles. Unas declaraciones que fueron recibidas con gran enfado por el colectivo LGTB francés y que muestran que, si bien Macron no es abiertamente hostil a sus reivindicaciones, tampoco parece muy dispuesto a dar la batalla por ellas.

Le Pen, sin sorpresas

marine-le-pen-600x300Por lo que se refiere a Marine Le Pen, lo cierto es que siempre ha adoptado un perfil bajo por lo que a su oposición a los derechos LGTB se refiere. Ello no quiere decir que su partido no mantenga el ideario homófobo que corresponde a la extrema derecha, y de hecho entre los compromisos de Le Pen está el de derogar el matrimonio igualitario, si bien lo expresa de forma muy alambicada.

En lugar de hablar abiertamente de la derogación del matrimonio igualitario, en su programa Le Pen propone “crear una unión civil (PACS mejorado) que reemplazará las disposiciones de la ley Taubira, sin efectos retroactivos”. Es decir, Le Pen es partidaria de regresar a la situación previa a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo en 2013. La medida regresiva no afectaría a los enlaces que hubieran tenido lugar durante el periodo de vigencia de la ley de matrimonio igualitario, lo que ya de por sí supone una importante dificultad jurídica. A cambio propone una versión “mejorada” del Pacto Civil de Solidaridad, una ley limitada de parejas con derechos inferiores a los de las casadas que existe desde 1999. Para que pudiera poner en práctica este retroceso, eso sí, Le Pen necesitaría reunir también una mayoría parlamentaria a su favor en las elecciones legislativas de junio.

Quizá entre las razones del “perfil bajo” de Le Pen (una mujer que no se caracteriza precisamente por su continencia) se encuentra el hecho de que, según algunas encuestas, no son pocos los homosexuales que parecen dispuestos a votarla por su discurso islamófobo. Y decimos “los homosexuales” de forma consciente, porque esta tendencia ha sido detectada sobre todo entre varones gais, no tanto entre mujeres lesbianas.

Las elecciones francesas, un terremoto político

Hasta aquí nuestra primera aproximación a un resultado electoral que dará mucho que hablar en próximos días. Motivos no faltan: el hundimiento del bipartidismo tradicional (por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial habrá unas elecciones presidenciales en las que no estarán al menos o los viejos gaullistas o los socialistas), y muy especialmente del Partido Socialista; el inesperado surgimiento de un importante espacio electoral a la izquierda de los socialistas (no faltarán los paralelismos con España)… Habrá que ver, no obstante, que sucede el próximo 7 de mayo, cuando se celebre la segunda vuelta de las presidenciales: si finalmente Macron se impone a Le Pen, y con qué margen. Y las que cobran también un gran interés son las elecciones legislativas del próximo mes de junio, en las que el escenario de repente aparece muy abierto.

En cualquier caso, nosotros esta noche ya nos felicitamos por el mal resultado de Fillon.

Fuente Dosmanzanas

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La derecha francesa elige como candidato a la presidencia a Fillon, que ha hecho de la oposición a los derechos LGTB una de sus señas de identidad

Miércoles, 30 de noviembre de 2016

francois-fillonDeprimente panorama el que ofrece Francia por lo que a la futura evolución de los derechos LGTB se refiere tras el triunfo del muy conservador François Fillon en las primarias de Los Republicanos, el gran partido de la derecha francesa. El que hasta hace solo unas semanas era principal favorito, y “esperanza” del activismo LGTB, Alain Juppé, ha sido claramente derrotado en la segunda vuelta. Fillon será, por tanto, el que con casi total seguridad se enfrentará a Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional, en la ronda definitiva de las elecciones presidenciales francesas, que se celebrarán el próximo 7 de mayo (siempre que en la primera vuelta, que se celebra dos semanas antes, ningún candidato obtenga más del 50% de los votos). 

Hace una semana hacíamos un primer análisis de lo sucedido después de la derrota en la primera vuelta del expresidente Nicolas Sarkozy, que quedó en tercera posición pese a que parecía destinado a ser él el que se enfrentase a Juppé. Pero en las últimas semanas la candidatura de Fillon creció como la espuma, arrastrado, en buena parte, por el empuje del sector más ultraconservador de la derecha francesa, representado por Sens commun, un movimiento político nacido al calor de las movilizaciones contra la aprobación del matrimonio igualitario.

Movimiento al que Sarkozy, que hasta hace unos meses se había significado precisamente por su oposición al matrimonio igualitario, defraudó al hacer público su cambio de opinión sobre el tema en un libro en el que repasaba su trayectoria política. Allí lamentaba “vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo cuando pudo hacerlo, y respecto al matrimonio igualitario, defendió que aunque debería haber sido decidido en referéndum, una vez aprobado no había lugar a dar marcha atrás. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirmaba.

El giro de Sarkozy decepcionó a los activistas homófobos de La manif por tous y de Sens commun, que a la larga acabaron por abandonarle y dar su apoyo expreso al que había sido su primer ministro entre 2007 y 2012, el muy conservador y católico François Fillon. Un político profundamente anti-LGTB, que a diferencia de Sarkozy (y por supuesto de Juppé), ha seguido presentándose durante todo este tiempo como un ferviente opositor al matrimonio igualitario. Una actitud que le viene de lejos: ya en 1982 se opuso a igualar la edad de consentimiento para mantener relaciones homosexuales a la de las relaciones heterosexuales, mientras que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario).

Fillon, que de hecho se ha mostrado orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” ha prometido “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, su propuesta es eliminar la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). Así lo recalcó, de hecho, en el debate televisado con Juppé que tuvo lugar la pasada semana. Otras propuestas que el entorno de Fillon ha barajado serían legislar para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, así como impedir el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

El derrotado, un centrista moderado favorable al matrimonio y a la adopción

El gran derrotado de las primarias de la derecha francesa es Alain Juppé, alcalde de Burdeos, un político moderado que en su momento no presentó su candidatura a la presidencia del partido (que ganó Sarkozy) y que prefirió jugar la carta de las primarias, pensando que un escenario “abierto” a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes, le daría ventaja.

De hecho, es cierto que durante todo este tiempo Juppé parecía favorito frente a Sarkozy. Lo que era una buena noticia para el colectivo LGTB, dado el giro pro-LGTB que Juppé había experimentado en el pasado. Juppé comenzó su “proceso” publicando en octubre de 2012 una entrada en su blog en la que contaba que después de reunirse con activistas LGTB comprendía sus puntos de vista, añadiendo que aunque él hubiera preferido una ley de unión civil no se oponía al matrimonio igualitario. Con posterioridad afirmó ya con claridad que el matrimonio igualitario estaba integrado en la sociedad francesa y se declaró opuesto a la reescritura de la ley, para finalmente, en noviembre de 2014, declararse además favorable a la adopción homoparental después de un proceso de “madura reflexión”.

Por desgracia, los electores franceses (las primarias estaban abiertas a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes republicanos) han castigado a Juppé y han preferido, para disputar la presidencia a Marine Le Pen, un candidato más próximo a la extrema derecha que esta representa.

Salvo improbable sorpresa, un futuro oscuro en materia LGTB

Está por ver cómo afecta esta nueva variable a la situación política. Los hay que piensan que Fillon será capaz, con su discurso ultraconservador en lo social, de quitar votantes a Le Pen. Nosotros no lo tenemos tan claro. De hecho, como en otras ocasiones hemos comentado, el Frente Nacional de Le Pen se cuidó mucho de no tener un gran protagonismo en las protestas contra el matrimonio igualitario, y nunca ha querido hacer de su oposición a los derechos LGTB un eje llamativo de su discurso (lo que no quiere decir, por supuesto, que no exista). Por el contrario, los vínculos entre el pujante movimiento surgido de las protestas contra el matrimonio igualitario con el sector más conservador de Los Republicanos (antes UMP) eran ya muy evidentes. Y más que en el votante ultracatólico, Le Pen quiere cazar votos en el que tradicionalmente era el caladero de la izquierda, las clases obreras, azuzando para ello un discurso anti-Unión Europea, antiinmigración y a favor de un “proteccionismo inteligente”. No nos parece tan claro que ese voto vaya a sentirse más atraído por Fillon (neoliberal en lo económico) que por Le Pen… Lo que sí nos parece es que las personas que voten en clave LGTB no tendrán especiales motivos para decidirse en favor de uno u de la otra si es que ellos son los candidatos finales (a la espera, por supuesto, de que se formalicen los programas electorales).

Un panorama muy oscuro en materia LGTB, en definitiva. Lo que no supone una especial sorpresa: ya hace tiempo que los propios socialistas franceses, desfondados tras el “esfuerzo” que les supuso aprobar el matrimonio igualitario, dejaron de lado al colectivo LGTB tras la incorporación como primer ministro de Manuel Valls. En febrero del año pasado nos hacíamos eco, por ejemplo, de como la propia ministra francesa de Familia, Infancia y Derechos de las Mujeres, Laurence Rossignol, confirmaba la renuncia a modificar la vergonzante ley que impide a las parejas de mujeres o a las mujeres sin pareja acceder a la reproducción asistida. “No quiero que se diga que la izquierda promueve debates sociales para distraer la atención, como fue el caso durante el debate sobre el matrimonio igualitario”, justificó.

De hecho, el único avance que se ha producido en este tiempo, la aprobación de una nueva normativa para la modificación de la referencia al sexo legal en el Registro Civil, ha sido decepcionante, al mantener el proceso bajo tutela judicial“El peor texto escrito nunca en el mundo sobre el cambio registral de las personas transgénero”, la calificó la Fédération LGBT francesa.

En cualquier caso, todos los analistas dan por hecho que ni el candidato socialista, sea el que sea, ni el que presenten las fuerzas a su izquierda logrará pasar a la segunda vuelta (así lo prevén todas las encuestas, y no parece que en este caso vayan a fallar). Salvo en el improbable caso de que en los próximos meses la situación política francesa dé un vuelco…

Fuente Dosmanzanas

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El triunfo de François Fillon en las primarias de la derecha francesa augura tiempos oscuros en materia LGTB

Martes, 22 de noviembre de 2016

francois-fillonPues nada… Aviso a navegantes… Los que dicen que derecha e izquierda son iguales y se resisten a votar a una izquierda moderada ya que ellos son tan puros, revolucionarios y arcangélicos, al final tendrán que votar a la derecha para que el fascismo de Marine Le Pen no salga vecedor… Los “puros” que hicieron posible el ascenso del Nazismo con todas sus consecuencias y que vivieron tan campantes mientras no les tocó a ellos… Es tan maravillosos ser “puro” mientras eres “intelectual” o “profesor de la Uni”, tienes un patrimonio inmobiliario enorme pero eres muy revolucionario y no te embargan ni te desahucian… pero eso sí, “puro“, muy “puro“… Y la derecha sigue gobernando… recortando… ciscándose en el pueblo soberano… Y los “puros“… muy “puros“…

Malas noticias para los derechos LGTB, otra vez. El resultado de la primera vuelta de las elecciones primarias de Los Republicanos, el gran partido de la derecha francesa, ha arrojado como inesperado vencedor a François Fillon, cuyas posturas contrarias al matrimonio igualitario y a la homoparentalidad son bien conocidas. El que era principal favorito, y “esperanza” del activismo LGTB, Alain Juppé, ha quedado en segunda posición, pero a una importante distancia de Fillon, y sus opciones parecen ya pocas una vez que el tercero en discordia, Nicolas Sarkozy, ha anunciado su apoyo a Fillon en la segunda vuelta.

El resultado de las primarias de Los Republicanos es de gran importancia: de ellas saldrá el candidato que con casi total seguridad se enfrentará a Marine Le Pen, la candidata del ultraderechista Frente Nacional, en la ronda definitiva de las elecciones presidenciales francesas, que se celebran el próximo 7 de mayo (siempre, claro está, que en la primera vuelta, que se celebra dos semanas antes, ningún candidato obtenga más del 50% de los votos). Todos los analistas dan por hecho que ni el candidato socialista, sea el que sea, ni el que presenten las fuerzas a su izquierda logrará pasar a la segunda vuelta (así lo prevén todas las encuestas, y no parece que en este caso vayan a fallar).

Hasta hace apenas unos días, se consideraba que la batalla en el seno de Los Republicanos era básicamente cosa de dos, Nicolas Sarkozy y Alain Juppé. Ya lo mencionábamos en una entrada publicada hace ahora dos años, en la que recogíamos las profundas divergencias en materia LGTB entre Sarkozy, que por aquel entonces prometía derogar el matrimonio igualitario si llegaba al poder, y Juppé, que se había posicionado claramente a favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental. “He dicho que la ley debe ser reescrita de cabo a rabo, pero si preferís digo que lo hay que hacer es derogarla para hacer una nueva, en francés es lo mismo. Si así os parece mejor, eso cuesta poco”, declaraba por entonces el expresidente Sarkozy en un acto de Sens commun, un movimiento político ultraconservador nacido al calor de las movilizaciones contra el matrimonio igualitario y vinculado a la que entonces aún se llamaba UMP. Sarkozy consiguió poco después hacerse con la presidencia de esta fuerza política, que pocos meses después cambiaría su nombre a “Los Republicanos”.

Ya por entonces se consideraba que el gran rival de Sarkozy sería Juppé, alcalde de Burdeos, un político moderado y muy popular, que no presentó su candidatura a la presidencia del partido y que prefirió jugar la carta de las primarias, pensando que un escenario “abierto” a todos los ciudadanos, y no solo a los militantes, le daría ventaja. De hecho durante todo este tiempo Juppé parecía favorito frente a Sarkozy. Lo que era una buena noticia para el colectivo LGTB, dado el giro pro-LGTB que Juppé habia experimentado. El alcalde de Burdeos comenzó su “proceso” publicando en octubre de 2012 una entrada en su blog en la que contaba que después de reunirse con activistas LGTB comprendía sus puntos de vista, añadiendo que aunque él hubiera preferido una ley de unión civil no se oponía al matrimonio igualitario. Con posterioridad afirmó ya con claridad que el matrimonio igualitario estaba integrado en la sociedad francesa y se declaró opuesto a la reescritura de la ley, para finalmente, en noviembre de 2014, declararse además favorable a la adopción homoparental después de un proceso de “madura reflexión”.

François Fillon, la sorpresa… desagradable

Nouveau nom de l'UMP, nouveau logo possible.

Nouveau nom de l’UMP, nouveau logo possible.

El propio Nicolas Sarkozy, que pese a su alto grado de conocimiento fuera de Francia nunca fue en realidad favorito para repetir como presidente del país, hizo su propio viraje en materia LGTB (bastante menos ambicioso que el de Juppé). El pasado enero hacía pública su nueva opinión sobre el tema en un libro en el que repasaba su trayectoria política: lamentaba “vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo cuando pudo hacerlo, y respecto al matrimonio igualitario, defendió que aunque debería haber sido decidido en referéndum, una vez aprobado no había lugar a dar marcha atrás. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirmaba. Un giro, por cierto, que causó estupor entre los activistas homófobos de La manif por tous y de Sens commun.

Activistas que por cierto se cuentan entre los que han acabado dando su apoyo a un tercer candidato, el derechista François Fillon, por el que nadie daba un duro hace solo unas semanas pero que ha subido como la espuma conforme se acercaba el día de la votación. Las encuestas previas a la votación de este domingo, de hecho, le daban prácticamente empatado con Sarkozy en el segundo puesto, y con posibilidades de quitarle el puesto a este. No solo ha sido así, sino que Fillon se ha impuesto con rotundidad, al obtener el 44,2% de los votos, frente al 28,3% de Juppé y el 20,8% de Sarkozy. La segunda vuelta de las primarias será, por tanto, entre Fillon y Juppé, pero el primero se perfila como gran favorito, y no solo por su ventaja de 16 puntos. El propio Sarkozy le ha dado ya su apoyo explícito frente a Juppé. Solo una grandísima movilización del voto de izquierda (recordemos que las primarias de Los Republicanos están abiertas a toda la ciudadanía) podría impedir su victoria, algo que no parece muy probable.

¿Por qué creemos que la elección de Fillon es una mala noticia? En primer lugar, porque el que fuese primer ministro de Sarkozy entre 2007 y 2012, a diferencia de Juppé e incluso del propio Sarkozy, sigue presentándose como opositor al matrimonio igualitario. No es de extrañar: ya en 1982 se opuso a la despenalización de la homosexualidad, al igual que en 1999 se opuso al PACS (Pacte Civile de Solidarité, la limitada ley de parejas que antecedió al matrimonio igualitario).

Fillon, que de hecho se muestra orgulloso de “seguir diciendo lo mismo, a diferencia de otros” en esta materia ha prometido “reescribir” la ley de matrimonio igualitario para modificar los aspectos relativos a la homoparentalidad. En concreto, eliminaría la posibilidad de adopción plena por parejas del mismo sexo (mantendría solo la “adopción simple”, una fórmula de acogida de niños que seguirían manteniendo los vínculos de parentalidad con sus padres biológicos). También se legislaría para hacer aún más explicita la ya vigente prohibición del acceso a las técnicas de reproducción asistida a las parejas del mismo sexo y a las mujeres sin pareja masculina, y se impediría el registro de hijos nacidos por gestación subrogada en países extranjeros (aunque en este caso la modificación legal chocaría con la jurisprudencia europea: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha condenado ya dos veces a Francia por esa razón).

Veremos qué sucede el próximo domingo, 27 de noviembre, en la segunda vuelta de las primarias. Pero si como parece Fillon se convierte en el candidato de Los Republicanos frente a Marine Le Pen, las personas que voten en clave LGTB no tendrán especiales motivos para decidirse en favor de uno u otro candidato. Una situación que augura, en cualquier caso, tiempos oscuros para los derechos LGTB en Francia.

Fuente Dosmanzanas

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Tras asegurar hace poco más de un año que lo derogaría, Sarkozy dice ahora que mantendrá el matrimonio igualitario si llega al poder

Jueves, 28 de enero de 2016

14160768464708En materia de derechos LGTB, pocos políticos tan mentirosos hemos conocido como Nicolas Sarkozy. Durante su anterior etapa en la presidencia de la República Francesa incumplió su promesa de mejorar el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo. Tras perder las elecciones frente al socialista François Hollande, que sí cumplió con la promesa de legalizar el matrimonio igualitario (aunque dejó otras por el camino…) se convirtió en adalid de la peor homofobia, asegurando que derogaría la ley si volvía al poder. Ahora asegura que no lo hará.

La presidencia de Nicolas Sarkozy se caracterizó por la negativa a permitir ningún avance en materia LGTB, y ello pese a que en la campaña de 2007 había prometido mejorar el PACS (Pacte Civile de Solidarité, la figura jurídica abierta a las parejas del mismo sexo pero con derechos mucho más restringidos que los del matrimonio que el gobierno socialista de Lionel Jospin promovió en 1999) y convertirlo en una verdadera unión civil con derechos similares a los del matrimonio entre heterosexuales (dejando fuera la adopción). No fue así, y de hecho durante la campaña electoral de 2012 recuperó su perfil más conservador y justificó el incumplimiento de aquella promesa con el argumento de que “nos dimos cuenta de que sería inconstitucional reservar un contrato así solo a los homosexuales. Este contrato de unión civil habría socavado la institución del matrimonio”.

Finalmente el Partido Socialista francés se hizo con la mayoría en el Parlamento y Hollande ganó las presidenciales. El matrimonio igualitario fue finalmente aprobado, pero las fuerzas de la derecha (política y social) aprovecharon las vacilaciones de los socialistas durante el proceso y promovieron la que hasta la fecha ha sido la mayor campaña de odio contra el matrimonio igualitario vista en un país de la Europa occidental. GayLib, el que era grupo LGTB de la UMP, acabó de hecho por desvincularse del partido ante la hostilidad desplegada por sus compañeros. La reacción fue tal que movimientos fuertemente homófobos como la Manif pour tous adquirieron vida propia y se convirtieron desde entonces en agentes que condicionan de forma significativa la política francesa.

Sarkozy, en su afán por recuperar popularidad entre la derecha, se sumó sin dudarlo a la ola homófoba. En noviembre de 2014, en un acto de Sens commun, uno de los movimientos nacidos al calor de las movilizaciones contra el matrimonio igualitario pero afín a la UMP, prometió derogar la ley que lo hace posible si llegaba de nuevo al poder. En aquel momento Sarkozy hacía campaña para ser elegido presidente de la UMP (cosa que consiguió, por cierto) y sus declaraciones fueron interpretadas como un movimiento para hacerse con el favor del sector más conservador de su partido frente a su gran rival interno, Alain Juppé, que no se presentaba como candidato a ese cargo pero al que muchos ven como el gran rival de Sarkozy en las elecciones primarias de las que en 2017 deberá salir el próximo candidato conservador a la presidencia de la República. Juppé, más centrado que Sarkozy, se había alejado ya de los posicionamientos más extremos y se había declarado de forma explícita a favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental.

Ahora Sarkozy, quizá habiendo recalculado sus fuerzas y ante la pujanza del Frente Nacional (un partido también contrario al matrimonio igualitario pero que en todo este proceso ha preferido huir de la primera línea), vuelve a dar un giro de 180 grados. Ha sido en un libro que acaba de publicarse, La France pour la vie, en el que repasa su trayectoria política, y en que “lamenta vivamente” no haber cumplido su viejo compromiso de aprobar la unión civil entre parejas del mismo sexo. Respecto al matrimonio igualitario, defiende que Hollande debería haberlo llevado a referéndum, pero una vez aprobado asegura que no ha lugar a dar marcha atrás y “descasar” a las parejas que han contraído matrimonio. “Es un punto sobre el que, lo asumo, he evolucionado”, afirma.

Estupor de los grupos homófobos

La marcha atrás de Sarkozy, como era de esperar, ha generado estupor entre los grupos homófobos. Es el caso de La manif pour tous, que lo acusa de traicionar sus convicciones y que le ha solicitado ya una entrevista para pedirle explicaciones y ofrecerle “soluciones jurídicas” para las parejas ya casadas en caso de que se derogase la ley. El giro tampoco ha sentado bien en Sens commun, que lo califica de “deplorable” y que ha anunciado que no apoyará a ningún candidato republicano que no respete sus compromisos en esta materia.

También en su propio partido (que por cierto ya no es la UMP, formación que como tal dejó de existir en 2015 para convertirse en una nueva marca, “Los Republicanos”) se han comenzado a escuchar voces críticas. Es el caso de Hervé Mariton, el que fuera uno de sus competidores por la presidencia de la UMP y que también optará por ser elegido candidato de la derecha a las presidencia de la República, que en un tuit dice lamentar la marcha atrás de Sarkozy y asegura que él sí “mantiene su compromiso”.

Una situación política, en cualquier caso, poco prometedora

La marcha atrás de Sarkozy puede considerarse una buena noticia, más allá de que el personaje tenga un más que evidente déficit de credibilidad. En este momento, y salvo nuevo giro de la situación, los dos candidatos que parecen con más posibilidades de ser candidatos de la derecha a las próximas elecciones presidenciales, Juppé y Sarkozy, no serían hostiles al matrimonio igualitario.

En cualquier caso, incluso al margen de Los Republicanos, la situación de los derechos LGTB en Francia arroja pocos motivos para el optimismo, dada por un lado la pujanza del Frente Nacional y por otro el giro derechista del Partido Socialista tras el nombramiento como primer ministro de Manuel Valls. Valls, recordemos, dio al traste con las intenciones de su predecesor de permitir a las mujeres lesbianas el acceso a la reproducción asistida, solo permitido en Francia a parejas de distinto sexo, casadas o no, que además deben acreditar la esterilidad de al menos uno de sus miembros. Se trata de una prohibición total, que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada, y que obliga a cualquier mujer francesa sin pareja masculina que desee ser madre a acudir (si se lo puede permitir) a clínicas privadas de países vecinos, como Bélgica, Holanda o España. Hace pocas semanas, de hecho, Le Monde denunciaba como aún hoy un médico que colabore con una pareja de lesbianas para ayudarle a ser madres se expone a una pena de cárcel de cinco años de prisión y multa de 75.000 euros. Increíble, pero cierto.

Fuente Dosmanzanas

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Sarkozy: “Hay que desechar el matrimonio gay”

Martes, 18 de noviembre de 2014

14160768464708Nicolas Sarkozy, en un acto en Saint Etienne. JEFF PACHOUD AFP

Nicolas Sarkozy, en su empeño por volver a la primera fila de la política francesa, no ha dudado en sumarse a la ola de homofobia que recorre Francia y que parece haber arraigado con fuerza entre los sectores más conservadores. En un acto de Sens commun, movimiento político vinculado a la UMP y nacido al calor de las movilizaciones contra el matrimonio igualitario, Sarkozy ha prometido derogar la ley que lo hace posible si llega de nuevo al poder. Lo cierto es que la declaración de Sarkozy parece sobre todo un movimiento táctico para hacerse con el favor del sector más conservador de su partido frente a su gran rival interno, Alain Juppé, que se ha posicionado en favor del matrimonio igualitario y de la adopción homoparental. ¿Hay que recordar, Sarkozy ha sido acusado de corrupción y tráfico de influencias por las autoridades francesas?.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy defiende ahora “derogar” la ley que regula el matrimonio homosexual después de haber propuesto hasta el momento una “reescritura” de la norma, promulgada en mayo de 2013. 

Nicolas Sarkozy, a la caza en Francia del voto antihomosexual

El ex presidente apuesta por reescribir la ley actual para permitir la unión entre gays

Rechaza, sin embargo, la adopción en el seno de las parejas homosexuales

La carrera por el liderazgo del principal partido de la oposición en Francia, la UMP, alcanzó ayer su punto álgido con un evento inusual. Convocados por la organización que se opone al matrimonio entre homosexuales, los tres candidatos a la presidencia de la formación -Nicolas Sarkozy, Hervé Mariton y Bruno Le Maire- coincidieron en un mismo acto. La ocasión era perfecta para cazar adeptos entre los votantes de derechas que se oponen a estas bodas y los que las toleran.

En el acto participaban los tres candidatos a la presidencia de la UMP, el principal partido de la derecha francesa: el propio Sarkozy, Hervé Mariton y Bruno Le Maire. Como era de esperar, los seguidores de Sens commun, movimiento político vinculado a la UMP que comparte ADN con la Manif pour tous, el conocido lobby homófobo francés, reclamaron a los tres candidatos que se posicionaran frente al matrimonio igualitario. Fue entonces cuando Sarkozy, que comenzaba su intervención proponiendo modificar “de cabo a rabo” la ley que permite en Francia el matrimonio entre personas del mismo sexo, acababa prometiendo lisa y llanamente su derogación. “He dicho que la ley debe ser reescrita de cabo a rabo, pero si preferís digo que lo hay que hacer es derogarla para hacer una nueva, en francés es lo mismo. Si así os parece mejor, eso cuesta poco”, declaraba el expresidente entre los vítores de un público entregado.

A petición del equipo de campaña del ex presidente, los rivales no se cruzaron en el atril. Juntos pero no revueltos, cada uno trató de sacar músculo en este debate sin cara a cara que puede ser crucial para que los militantes decidan a finales de noviembre quién será el presidente de la formación y el posible candidato a las elecciones presidenciales de 2017.

En este examen oral colectivo, Nicolas Sarkozy se vendió como el líder capaz de unir fuerzas dentro de la UMP. “No quiero que imitemos al Partido Socialista“, señaló en referencia a la fractura abierta dentro de la izquierda entre los que apoyan la política de François Hollande y los que la contestan.

El ex presidente no quiso un cara a cara en la tribuna, los tres políticos sí respondieron a las preguntas de los asistentes sobre el tema de la familia y la polémica ley del matrimonio homosexual. El acto había sido convocado por la organización Sens Común, la vertiente política de la Manif Pour Tous, el movimiento ciudadano creado en 2013 en oposición a la norma impulsada por François Hollande.

Sarkozy vinculó su rechazo al matrimonio igualitario con su rechazo a la homoparentalidad. “No sirve de nada decir que se está en contra de la reproducción asistida [para las mujeres lesbianas] o de la gestación subrogada si uno no se compromete a abolir la ley Taubira. Con el matrimonio para todos, la separación entre el matrimonio y la filiación es imposible”, añadió. conviene recordar, en este punto, que no solo la UMP, sino el propio gobierno socialista de Manuel Valls rechazan tanto la apertura de la reproducción asistida a las mujeres lesbianas (que deben viajar para ello a países vecinos, como Bélgica o España, y que solo muy recientemente han visto parcialmente confirmada por la justicia francesa su derecho a verse reconocidas como madres de los hijos así concebidos) como la gestación subrogada.

Aplausos a Sarkozy

Le Maire fue abucheado cuando aseguró que no pensaba pedir la derogación de la ley actual. A Sarkozy la audiencia le aplaudió cuando dijo que la norma tenía que ser reescrita “de arriba abajo” para conservar estas uniones pero eliminar la posibilidad de que estas parejas puedan adoptar.

Hasta ahora el ex presidente se había pronunciado vagamente sobre este tema, algo que le habían reprochado muchos militantes del partido. “La ley debe ser reescrita de arriba abajo, incluso derogarla, al fin y al cabo es lo mismo, hay que desecharla“(…) Hay que derogarla para hacer otra. Yo quiero que exista un matrimonio para los homosexuales y un matrimonio para los heteros“, dijo. Declaraciones homófobas que preocupan al sector más liberal de Francia. Tras mencionar en el mitin la necesidad de una “reescritura completa” de la ley del matrimonio entre parejas del mismo sexo, Sarkozy rectificó sobre la marcha para defender su abolición. “Si preferís que digamos derogar la ley Taubira (por el nombre de la ministra de Justicia), para hacer otra, aunque quiera decir lo mismo (…), no cuesta nada llamarlo así”, dijo, en respuesta a los militantes que le pedían a voz en grito la “derogación”.

Decenas de miles de personas han salido a las calles de París en el último año para pedir la revocación del matrimonio igualitario convocados por el colectivo “Manif pour tous”, aunque las encuestas indican que el apoyo a este tipo de uniones mantiene un respaldo mayoritario entre la población.

El dirigente había llegado al acto de ayer reforzado, tras conocerse esta semana que el ex primer ministro François Fillon intentó que el Elíseo presionara a la Justicia para que acelerara los procesos por corrupción abiertos contra Sarkozy. Este supuesto complot para eliminar al rival ha jugado a favor del ex mandatario que, a pesar de ello, no parte como favorito en la carrera por liderar la UMP.

Lucha de poder en la derecha francesa: Sarkozy frente a Juppé

El posicionamiento de Sarkozy era secundado por Hervé Mariton -nada sorprendente, teniendo en cuenta que se trata de un conocido opositor a la ley de matrimonio igualitario- pero no por Bruno Le Maire, el más joven y moderado de los tres candidatos a presidir la UMP, que reafirmaba -entre abucheos, eso sí- su ya conocida posición de no tocar la ley si el partido llega de nuevo al gobierno.

En cualquier caso, a pocos observadores de la política francesa se les escapa que el verdadero destinatario de la jugada era el principal rival político de Sarkozy, Alain Juppé, que aunque no se presenta a dirigir la UMP sí tiene intención de presentarse a las primarias para ser el candidato presidencial en 2017 (la que en definitiva es también la gran ambición política de Sarkozy). Juppé, que además de sempiterno alcalde de Burdeos ha ocupado varias carteras ministeriales y ha sido primer ministro, está considerado el político más popular de su partido y las encuestas le dan como el actual favorito de los electores del centro-derecha frente a Sarkozy.

Y es que Juppé, que parece deseoso de romper el cordón umbilical entre la UMP y la Manif por tous, se ha mostrado abiertamente favorable al matrimonio igualitario y a la adopción homoparental. Juppé comenzó su “proceso” publicando en octubre de 2012 una entrada en su propio blog en la que contaba que después de reunirse con activistas LGTB comprendía sus puntos de vista, añadiendo que aunque él hubiera preferido una ley de unión civil no se oponía al matrimonio igualitario. Entonces decía oponerse, sin embargo, a la adopción homoparental. Hace dos meses afirmaba ya con claridad que el matrimonio igualitario estaba integrado en la sociedad francesa y se mostraba opuesto a la reescritura de la ley, para finalmente, este 12 de noviembre, declararse favorable a la adopción homoparental después de un proceso de “madura reflexión”.

Recortando ventaja

El 36% de los franceses, según la última encuesta de popularidad de Ifop, prefieren al ausente en el acto de ayer, el ex ministro Alain Juppé. Un 21% se decanta por Sarkozy. Entre los simpatizantes de la UMP es el ex mandatario el que tiene ventaja, aunque esta se va recortando. Si hace unos meses apostaba por él un 59%, ahora sólo lo hace un 53%.

El efecto Sarkozy amenaza con desinflarse, sobre todo porque son los militantes de la UMP los que tendrán que votar al líder del partido en noviembre. Consciente de que la batalla es reñida, el ex presidente ha tratado de acaparar la atención mediática, con mítines programados en ciudades clave e introduciendo fórmulas novedosas en sus actos, como el debate abierto con los militantes que participan en sus actos.

“Es la misma relación de fuerzas (Sarkozy-Fillon) que había a principios de septiembre, antes de que Sarkozy anunciara su vuelta a la política. Es como si el tirón que supuso ese anuncio se hubiera disipado rápidamente”, aseguran en el Ifop.

Críticas en su propio partido

De hecho, las declaraciones de Sarkozy han recibido críticas de varios compañeros de su propio partido, instalado en una situación de permanente esquizofrenia por lo que al matrimonio igualitario se refiere. Es el caso de la antigua portavoz de Sarkozy y excandidata de la UMP a la alcaldía de París, Nathalie Kosciusko-Morizet, que en su momento se abstuvo en la Asamblea Nacional cuando se votó la ley de matrimonio igualitario (y que ya hace más de un año advirtió de que no se puede engañar a los electores prometiendo una marcha atrás que no es viable), de la exministra de Familia Nadine Morano o del senador conservador y abiertamente gay Roger Karoutchi, todos ellos reconocidos “sarkozystas”.

Karoutchi, que ha opinado incluso que la derogación de la ley sería inconstitucional,  se ha mostrado favorable sin embargo a una reforma legal que cierre definitivamente las puertas al acceso de las mujeres lesbianas a la reproducción asistida o de cualquier pareja a la gestación subrogada. Un nuevo y lamentable ejemplo de que se puede ser abiertamente gay y contrario a los derechos LGTB…

Fuente El Mundo y Dosmanzanas

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