Comentarios desactivados en El obispo de Solsona, abucheado en Tàrrega por vincular la homosexualidad con la falta de una figura paterna
Xavier Novell salió de la iglesia escoltado por agentes de los Mossos d’Esquadra y la Policía Local.
Miembros del colectivo LGTBI protestaban por sus últimas referencias a la homosexualidad
El obispo de Solsona, Xavier Novell, necesitó ser escoltado por agentes policiales el pasado domingo al salir de la iglesia parroquial de Santa Maria de l’Alba en Tàrrega (Lleida), donde ha sido abucheado por miembros del colectivo LGTBI que protestaban por sus últimas referencias a la homosexualidad.
La protesta ha sido convocada por miembros del colectivo LGTBI De Transcantó, de Tàrrega, con el apoyo del Observatori Contra l’Homofòbia (OCH), y ha reunido a varias decenas de personas en la plaza Major de la capital de la comarca del Urgell. Ante los abucheos y pitadas, Novell ha salido de la iglesia escoltado por agentes de los Mossos d’Esquadra y la Policía Local.
Los manifestantes se han concentrado frente al templo al inicio de la ceremonia y han desplegado pancartas donde se podía leer lemas en contra de la homofobia y en favor de la libertad sexual. Han entonado cánticos como “obispo da la cara”, “amamos como queremos”, “la a homofobia tiene cura, es educación” o “obispo no eres bienvenido”. No han faltado tampoco las banderas del arco iris y algunas esteladas. Tras la lectura de un manifiesto, los concentrados se han dirigido a la puerta lateral de la parroquia, donde alrededor de la una y media de la tarde han empezado a salir los asistentes a la ceremonia, que observaban con estupefacción una protesta que poco tenía que ver con las confirmaciones juveniles y de ambiente familiar que se acababan de celebrar.
En dos ocasiones dos chicas se han besado en la boca delante de todos para reivindicar la libertad sexual, mientras que uno de los jóvenes feligreses ha salido del templo y se ha puesto a rezar delante del manifestantes. Finalmente, los Mossos han entrado en la iglesia para garantizar la seguridad del obispo Novell a su salida; lo que ha encendido los ánimos de los manifestantes, que le han abucheado con más contundencia . La protesta ha seguido a la comitiva policial hasta el coche, que estaba a unos metros de la puerta de salida.
Novell ha mirado con una sonrisa en la boca a los manifestantes, pero no les ha dirigido ninguna palabra. Una vez ha entrado en el coche y se ha ido del lugar, nuevamente un grupo de feligreses se han abrazado frente de los activistas y han realizado una oración.
El portavoz del colectivo De Transcantó, Marc Andreu, ha valorado positivamente la protesta como reacción a “cualquier agresión homófoba o LGTBIfòbica” y ha recordado que no es la primera vez que reciben ofensas y faltas de respeto por parte de Novell, que nunca ha escondido su postura conservadora. Según Andreu, esta semana han enviado al obispo de Solsona una carta para quejarse y no han recibido “ningún tipo de corrección ni disculpa”: “Se le ha dicho por activa y por pasiva, por Twitter y otras redes sociales, se le ha enviado una carta y no hemos recibido ningún tipo de matiz, corrección ni disculpa”.
Eugeni Rodríguez, portavoz del Observatorio contra la Homofobia, también ha participado en la protesta y ha reclamado a la Generalitat que llame a Novell a una reunión urgente con los grupos de la comarca y con el Observatorio. Rodríguez considera que este rechazo a la homosexualidad por parte de representantes eclesiásticos genera una “situación muy dura a la gente de aquí, porque se está insultando y marginando en nombre de Dios”.
Novell ha recibido en los últimos días duras críticas de representantes sociales y políticos, desde el Govern hasta de varios ayuntamientos, por haberse preguntado si la homosexualidad se debe a la falta del rol paterno en las familias. El primero fue el alcalde de Cervera, Ramon Royes, que anunció que el próximo pleno de la Paeria debatirá una moción para declarar Novell persona ‘non grata’ en la capital de la Segarra. El Ayuntamiento de Solsona también ha rechazado las declaraciones del obispo y el Ayuntamiento de Tàrrega, que también forma parte de la Diócesis, ha reprobado sus palabras.
Por su parte, la Asociación Cristiana de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (ACGIL) lamentó “la enésima” muestra de homofobia del obispo de Solsona, Xavier Novell, ha mostrado su “tristeza” y ha denunciado “su falta de sensibilidad evangélica y su obsesión enfermiza con las personas homosexuales”.
En un comunicado, la ACGIL ha invitado al obispo, que en su glosa del pasado domingo 21 se preguntó si la homosexualidad no se debe a la falta del rol parental en las familias, “a dejarse transformar para llegar al amor en plenitud”.
“No es la primera vez que nos sentimos profundamente heridas por este hombre como personas cristianas con diversidad sexual y de género“, añade la ACGIL.
La asociación de cristianos homosexuales considera “obsoleto buscar causas de la homosexualidad, como si fuera una enfermedad a evitar, y nos devuelve a épocas y conceptos humanos y científicos que hoy sólo sostienen las personas y las sociedades más inhumanas”. “Con sus palabras, el obispo de Solsona opta nuevamente por situarse al lado de estas concepciones inhumanas y profundamente antievangélicas”, sostiene la asociación.
La ACGIL afirma que dentro de la Iglesia y de las personas cristianas cada vez hay más sectores que “afortunadamente, han superado la visión arcaica y profundamente discriminatoria hacia la homosexualidad y la transexualidad que tienen la gran mayoría de jerarquías de la iglesia católica y de algunas otras iglesias cristianas”.
Tras recordar que “Jesús de Nazaret vino a instaurar un mundo nuevo donde todo el que ama tiene carta de ciudadanía, independientemente de si es “hombre o mujer, judío o griego, esclavo o libre“, la asociación invita “al obispo de Solsona y a todas aquellas personas ancladas en el viejo paradigma inhumano y discriminatorio que dejen inflamar sus corazones por el Espíritu, para que se dejen transformar”.
El obispo de Solsona cuestionó en su glosa del pasado domingo si la homosexualidad se debe «a que en la cultura occidental la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, difuminada».
Comentarios desactivados en Informe anual sobre derechos LGTB en Europa: Malta vuelve a encabezar la clasificación, mientras que España baja hasta la 9ª posición
ILGA Europa ha emitido su informe anual sobre la situación de los derechos LGTBI en el continente europeo. El estudio, como es de costumbre, incluye la clasificación de los distintos países según el grado de adecuación de sus normativas jurídicas al reconocimiento y promoción de los derechos de las personas LGTBI. El informe de 2017 se refiere al estado de los derechos de las personas LGTBI europeas entre enero y diciembre de 2016. En esta ocasión, vuelve a encabezar la clasificación Malta, un país que ha aprobado importantes medidas legislativas en el reconocimiento de los derechos de las personas transexuales e intersexuales, así como contra las infames “terapias reparadoras” de la homosexualidad, situándose a la vanguardia mundial en cuanto a legislaciones de ese tipo. Noruega asciende hasta la segunda posición, debido a su reciente legislación sobre identidad de género. España, por el contrario, baja desde la quinta a la novena posición, debido al inmovilismo del Gobierno respecto a leyes de ámbito nacional contra la discriminación de las personas LGTBI o la falta de adecuación de la ley estatal de identidad de género a las reivindicaciones del colectivo.
Como en años anteriores, la clasificación de ILGA Europa se basa en un porcentaje, en el que influyen todas las medidas implementadas en materia de igualdad y no discriminación (25 % de la puntuación total), derecho de familia (27 %), crímenes y discursos de odio (20 %), reconocimiento legal de la identidad de género y la integridad corporal (15 %), libertades de reunión, asociación y expresión (8 %) y asilo (5 %). El porcentaje de consecución de logros en estas materias varía según su ámbito de aplicación sea nacional o territorial. También se debe tener en cuenta que el clima o aceptación sociales no influyen en la calificación de ILGA Europa.
En cuanto a la consecución de logros en los seis apartados mencionados, el conjunto de los países europeos obtiene un porcentaje total del 38 %, mientras que los miembros de la Unión Europea alcanzan el 48 %. Este es el detalle por apartados:
La clasificación de los países europeos
La lista de países europeos según su porcentaje de consecución de los objetivos, es la siguiente:
Aquí tenéis también el mapa con los porcentajes obtenidos por cada país (podéis pinchar en él para ampliarlo):
Malta vuelve a encabezar este año la clasificación, sin duda debido a una de las legislaciones de identidad de género más avanzadas del mundo, pues prohíbe taxativamente cualquier procedimiento quirúrgico innecesario en las características sexuales de una persona sin su consentimiento. También está adecuada a la despatologización de la transexualidad y es aplicable a los menores. La ley maltesa también prohíbe a los profesionales de la medicina la realización de innecesarias intervenciones quirúrgicas en los niños intersexuales. En 2016, además, el Parlamento maltés aprobó dos leyes muy positivas para la población LGTB. El país mediterráneo se convirtió en el primero de Europa en prohibir las dañinas e inútiles “terapias” reparadoras de la homosexualidad o la transexualidad. También amplió su ya avanzada legislación para permitir a las personas transgénero solicitar el cambio en el registro del sexo legal a partir de los 16 años (hasta entonces eran 18), y a la población reclusa servir condena en una prisión acorde a su identidad de género.
La ministra de Libertades Civiles maltesa ha comunicado este año que se ha abierto el proceso para que la isla apruebe finalmente el matrimonio igualitario. Precisamente es en el apartado de “familia” donde Malta reduce su porcentaje de logros, debido a la actual discriminación de las parejas del mismo sexo, que hasta el momento solo pueden optar por las uniones civiles. De prosperar el proceso, la legislación maltesa destacará aún más en su respeto a los derechos LGTBI.
Noruega, por su parte, ha ascendido desde la undécima posición hasta la segunda, debido a la aprobación en junio de 2016 de otra de las leyes de identidad de género más avanzadas del mundo. Desde su promulgación, basta un simple trámite administrativo para que los mayores de 16 años puedan modificar la referencia al sexo que aparece en sus documentos oficiales. El mismo procedimiento se aplica a los niños y adolescentes de entre 6 y 16 años, siempre que cuenten con el visto bueno de sus tutores legales.
El inmovilismo legislativo, como ocurre en el caso de España, es el que ocasiona que países como Suecia u Holanda, que encabezaron en su día la lista o se situaron a la vanguardia de los derechos LGTBI, hoy se encuentren en la duodécima y décima posición respetivamente. Según un portavoz de ILGA Europa, el motivo de la clasificación sueca es que aún sigue exigiendo procedimientos quirúrgicos para que las personas transexuales puedan cambiar su sexo registral. En cuanto a Holanda, ni su Constitución ni sus leyes contra los delitos de odio protegen específicamente a las personas LGTBI.
La situación en España
La puntuación alcanzada por España sigue viéndose mermada por la falta de disposiciones de rango constitucional o leyes de carácter estatal que protejan específicamente la orientación sexual y la identidad de género. También influye notoriamente la falta de adecuación de la vigente ley de identidad de género de ámbito nacional a la despatologización de la transexualidad, más la carencia de una legislación protectora de las personas intersexuales.
Estas son las recomendaciones que ILGA Europa hace al Gobierno español:
Extender las protecciones contra la discriminación en la legislación laboral para garantizar que las personas LGBTI estén protegidas en todos los campos (orientación sexual, identidad de género y características sexuales) en todas las regiones.
Incluir específicamente todos los campos (orientación sexual, identidad de género y características sexuales) en la legislación que prohíbe la discriminación en el ámbito educativo.
Incluir específicamente todos los campos (orientación sexual, identidad de género y características sexuales) en la legislación que prohíbe la discriminación en el ámbito de la salud.
Por su parte, en cuanto a los sucesos ocurridos en 2016, de relevancia social, que han afectado al colectivo LGTBI, ILGA Europa destaca los siguientes:
El discurso de odio dirigido a personas LGBTI por varias instancias de funcionarios eclesiásticos prominentes fue una tendencia negativa en 2016. Los incidentes fueron registrados por ONG o fueron objeto de quejas por parte de representantes públicos favorables a la igualdad. El lenguaje utilizado se refería a las leyes contra la discriminación como algo negativo, hablaba de una tendencia de la llamada “ideología de género” o cuestionaba la moralidad de las personas LGBTI. En un caso específico, el director de una escuela católica fue multado después de comparar las leyes contra los crímenes de odio con el terrorismo.
Incluso dentro de la Policía, el acoso motivado por prejuicios fue denunciado en diciembre por una integrante lesbiana de las fuerzas del orden. Las ONG LGBTI siguieron ayudando a las personas que informaban de incidentes violentos. Una ONG con sede en Madrid ha registrado más de 200 crímenes de odio contra las personas LGBT a lo largo del año.
Como dato positivo, varias regiones reforzaron sus disposiciones sobre el derecho de familia, abriendo el acceso a las técnicas de reproducción asistida a todas las mujeres.
En efecto, el informe de ILGA hace una detallada relación de muchas de las agresiones sufridas por personas LGTBI a lo largo del 2016, de las que lamentablemente hemos tenido que hacernos eco en dosmanzanas, así como destaca la labor del Observatorio Madrileño contra la LGTBfobia por su amparo a las víctimas y su denuncia de la violencia.
También destaca los mensajes de odio por parte de miembros de la jerarquía católica, como el arzobispo de Valencia y cardenal, Antonio Cañizares, que definió a la “ideología de género” como “una de las ideologías más insidiosas en la historia de la humanidad y de la cultura”. Detalla a su vez la misiva firmada por los obispos de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla; de Getafe, Joaquín María López de Andújar, y el obispo titular de Mentesa y auxiliar de Getafe, José Rico, en la que acusaban a la Asamblea de Madrid de perpetrar “un ataque a la libertad religiosa y de conciencia” por aprobar la ley integral de transexualidad y hacían un llamamiento a la desobediencia civil.
Asimismo, el informe se hace eco de la carta que envió el director del colegio Juan Pablo II de Alcorcón a los padres de los alumnos, en la que, en referencia a la mencionada ley integral de transexualidad madrileña, la equiparaba con el terrorismo. También se refiere al reparto de folletos a colegios por parte de HazteOír, en los que denigraba los avances legislativos en materia de derechos LGTBI.
Como acontecimientos socialmente positivos, el informe señala la salida del armario del patinador Javier Raya, el waterpolista Víctor Gutiérrez y el árbitro de fútbol Jesús Tomillero.
Clasificación en años anteriores
En el primer informe, de 2010, cuando no se valoraban aún las medidas respecto al colectivo transexual, Suecia encabezó la lista. En 2011 y 2012, con valoración también respecto a la identidad de género, ya fue el Reino Unido quien consiguió la mayor puntación. También lo hizo en 2013, cuando se inició el sistema porcentual, en 2014 y en 2015. En 2016, ya fue Malta quien se hizo con la primera posición, debido a su avanzada legislación sobre identidad de género. España, en todos los casos, se ha situado siempre entre los 10 países de cabeza
Comentarios desactivados en Niegan a un joven el acceso a una fiesta patronal en Oaxaca por ser homosexual
A Jesús Ramírez le duele que por ser muxhe (homosexual en zapoteco) no le permitan representar al santo patrón de Juchitán, San Vicente Ferrer, en la fiesta patronal.
“No agredo a nadie, simplemente quiero que se respete mi fe”, dice el bailarín de danza contemporánea, y señala que sólo pretende cumplir con una promesa que hace siete años le hizo al santo patrono.
La fiesta en honor a San Vicente Ferrer inició este viernes con un baile de gala y continuará mañana con la “regada de flores y frutas” –un paseo de carretas adornadas, caballerangos y delegaciones de mayordomos–, pero a Jesús Ramírez le negaron el acceso a esa celebración.
Los organizadores argumentan que en la obra “El Faldón”, que lo llevó a realizar una gira a Francia, España y Portugal, el bailarín de danza contemporánea utilizó una enagua de istmeña “y ahora no puede vestirse de San Vicente Ferrer porque puede interpretarse como un santo muxhe”.
El agraviado recuerda que hace “siete u ocho años me fui a estudiar fuera de Juchitán y mi objetivo era terminar una carrera y tener un trabajo. Hice una manda: que cuando terminara sería capitán de la vela de San Vicente, porque yo tuve un sueño donde estaba con él y me vestía de San Vicente, y ahora que voy a cumplir, mi pueblo me dice que no y que no haga nada”.
Añade: “La maestra Geraldina me mandó a traer para preguntarme cómo iba ir vestido y le dije que iría representando a San Vicente y mis acompañantes iban a ir regando sus obsequios”.
La mujer le dijo que no, que mejor fuera montado en caballo, pero no vestido de San Vicente, “porque qué van a decir los periodistas si ponen una foto tuya de enagua y una foto de San Vicente”. Ramírez le explicó que era distinto “porque una parte es mi trabajo y la otra es parte de mi fe”.
“Me da tristeza esta situación porque fui rechazado” para no formar parte de esta festividad, pero sobre todo por la doble moral que hay en Juchitán, donde se dice que se acepta a los muxhes, pero persiste la discriminación y la intolerancia, apunta.
Pese a la postura de los organizadores –añade–, este sábado “voy a salir vestido de San Vicente Ferrer de manera independiente, no importa que vaya un metro o una cuadra después de la ‘regada’, no importa si no me dejan entrar a la fiesta, el asunto es que cumpla mi promesa”.
Afortunadamente, subraya, sus vecinos lo apoyan porque conocen su historia y no comprenden por qué ahora le cierran las puertas, y dice que el domingo dará un refrigerio a sus invitados como tradicionalmente se hace.
Cada año, en estas fechas, en Juchitán se realizan 20 velas (fiestas tradicionales), una de ellas es la de San Vicente Ferrer, patrón del pueblo.
En todas las iglesias existen personas lgtbi, nada hace pensar que el porcentaje sea diferente que en el resto de la población. Por esa razón el cristianismo, como la vida misma, también es lgtbi, o mejor dicho, también se vive desde una orientación sexual o de género no normativa. Además, no es algo nuevo, siempre ha habido personas lgtbi en las iglesias, desde su origen. No hay ninguna indicación en la Biblia que nos haga pensar que Jesús solo escogió a discípulos y discípulas heterosexuales, o que las multitudes que le seguían formaban parte de una especie de “apartheid heterosexual”. Tampoco al leer los evangelios podemos afirmar que Jesús tuviera una atracción sexual y afectiva hacia las mujeres. La probabilidad de que Jesús fuera gay, es la misma que la de cualquier otro ser humano, ya que según la tradición cristiana Jesús fue hecho en todo igual que nosotros.
Sin embargo la manera en la que el cristianismo asume su homosexualidad es bien diversa y esto genera fuertes tensiones internas, además de afectar a la forma en la que es percibido por el resto de la sociedad. La razón de que esto sea así es que, como en el resto de la población, la forma en la que los cristianos entienden el mundo y se entienden a ellos mismos no es siempre la misma. En el caso del protestantismo y el evangelicalismo todo esto se traduce en que la afirmación “la Biblia dice…” no puede hacerse sin poner sobre la mesa el paradigma al que pertenece quien habla. La aceptación, indiferencia o la condena de las personas lgtbi tienen más que ver con la manera de entender el mundo y al ser humano, que con unos cuantos versículos que se encuentran en la Biblia.
Las controversias bíblicas entre cristianos y cristianas o entre iglesias que parten de paradigmas distintos no tienen mucho sentido, puesto que el conflicto se esconde en el paso previo que da lugar al supuesto punto de partida de la discusión. Además jamás se resolverá demostrando bíblicamente al otro la validez de una interpretación determinada, sino haciendo que una de las dos partes abandone el paradigma al que pertenece. Lo cual, no es fácil, y personalmente creo que no se puede conseguir con una discusión que no te implica personalmente. Cambiar los valores, creencias, y formas de percibir la realidad necesita algo más que una discusión o un diálogo sereno y respetuoso.
Sintetizando mucho, y mostrando con claridad el lugar desde el que reflexiono, percibo tres diferentes paradigmas que se dan en el cristianismo y que a continuación explico brevemente.
Paradigma fundamentalista
Esta cosmovisión percibe el mundo como un peligro y entiende que los cristianos y cristianas poseen una verdad revelada en la Biblia, a la que tienen acceso independientemente de sus condicionantes personales, que debe ser predicada a toda persona para transformarla. Desconfían de todo avance, por eso se alinean con las tesis que pretenden conservar las tradiciones. Rechazan también los aportes de las ciencias que no sirvan para ratificar sus posiciones previas, y no los aplican en la interpretación de los textos bíblicos. Por eso su interpretación es literal. Según este paradigma los genitales determinan si somos hombres y mujeres, y a partir de ellos se asocia a cada persona unas características y funciones determinadas. Al ser esta división divina, quienes no encajan dentro de su paradigma, se revelan contra la voluntad de Dios y no pueden ser tratados como cristianos. Dentro de sus comunidades aplican una ética estricta, silencian las voces discordantes impidiendo la reflexión, ejercen presión y maltrato psicológico a las personas lgtbi, y expulsan a quienes no siguen la “verdad oficial”. Paradójicamente, al ser su posición cada vez más minoritaria en la sociedad, empiezan a presentarse como víctimas que se ven privadas de libertad de expresión, cuando en realidad son ellas mismos quienes no la respetan en sus comunidades.
Paradigma paternalista
Quizás la diferencia más clara con el paradigma fundamentalista es que, aunque siguen creyendo que existe una verdad revelada en la Biblia y accesible fácilmente a quien la busca desinteresadamente, el mundo es un lugar donde el Reino de Dios se puede revelar, y por tanto donde el amor cristiano debe hacerse presente. La primera función de cristianos y cristianas es acompañar sin condenar, y por tanto, aunque las personas lgtbi no formen parte de la voluntad divina original, la tarea del cristianismo es mostrar a un Dios que acoge tanto a buenos como a malos, a enfermos como a sanos. El énfasis bíblico recae sobre todo en los textos de los evangelios donde no se juzga a pecadores y pecadoras, sino que se les llama a seguir al maestro. La actitud de todo creyente, es en consecuencia una actitud maternal y de acompañamiento a aquellas personas lgtbi que quizás por causas biológicas o ambientales, no viven acordes con el diseño divino. Se trata por tanto, de un paradigma que pone el énfasis en el yo heterosexual más que en el prójimo lgtbi, porque de lo que se trata es de “comportarse como un buen cristiano”, “demostrar amor”, situando a la persona lgtbi como objeto que muestra hasta que punto la persona heterosexual se comporta de manera “cristiana”. En el fondo un paradigma que sigue discriminando y victimizando a las personas lgtbi, pero en este caso por respetables y amorosas personas cristianas que no tendrían nada que ver con los intransigentes fundamentalistas.
Paradigma evangélico
En este paradigma, el mundo, la realidad que envuelve a cada ser humano, no es sólo un lugar donde se puede revelar el Reino de Dios, sino el lugar privilegiado desde donde se interpreta la Biblia. La Biblia no es Palabra de Dios cuando es leída o predicada de forma abstracta, sino cuando es vivida e interpretada desde la realidad del prójimo. Solo el otro y la otra, sobre todo cuando sufre una situación de injusticia, puede hacer de la Biblia palabra divina que interpela. Por esta razón no hay verdades absolutas que permitan discriminar a nadie, no hay fórmulas eternas, ni lecturas o interpretaciones que nos autoricen a situarnos como sujetos ante los demás para objetivarlos. El amor sitúa al prójimo a nuestro nivel, y su experiencia nos puede ayudar a salir de los condicionantes que impiden a nuestro ego entender la voluntad divina. Por eso las lecturas legalistas de la Biblia no tienen ningún sentido, y en sí mismas no constituyen una lectura evangélica. Los conocimientos que aportan las ciencias son útiles tanto para entender al prójimo, como para entender el contexto en el que se enmarcan los textos bíblicos. El evangelio no trata tanto de verdades, sino de prójimos; cuando nuestras lecturas los liberan son evangélicas, cuando los discriminan no lo son. Y es aquí donde las personas lgtbi se entienden a sí mismas como lugares desde donde la Palabra de Dios puede leerse, y al mismo tiempo, como sujetos que son interpelados por la Palabra de Dios que se revela en otros seres humanos. Jesucristo era liberador, no porque defendiese la Ley de la Torá, tampoco por que la interpretase de una forma progresista y acorde con la sociedad en la que vivía, sino porque la leía siempre desde la realidad de la persona que vivía oprimida para liberarla. En eso consiste el evangelio.
Cada comunidad cristiana puede formar parte de uno de estos paradigmas, o reflejar varios de ellos a la vez, todo dependerá del grado de madurez que posean para albergar la diversidad. Sin embargo es importante destacar que el tipo de comunidad a la que pertenezca una persona lgtbi, puede hacer que ésta viva el cristianismo de una forma opresiva o liberadora. Quizás sea razonable que una determinada comunidad necesite de un tiempo más o menos largo para replantearse el lugar que ocupan dentro de ella las personas lgtbi, pero no lo es tanto, que las personas lgtbi se nieguen a buscar, transformar, o incluso construir comunidades donde puedan vivir el evangelio de una forma saludable. Ver el daño que la homofobia infringe a muchas personas lgtbi dentro de unas comunidades cristianas que se niegan a abandonar, es descorazonador, y nos hace preguntarnos si es el evangelio lo que pretenden seguir, o simplemente necesitan lugares que les den seguridad, aunque sea a un precio tan alto. Quizás serán las personas cristianas lgtbi más jóvenes, que gracias a los avances sociales se resisten más a vivir discriminadas dentro de sus iglesias, las que nos permitirán ver en pocos años más comunidades realmente evangélicas, y menos paternalistas y fundamentalistas.
Comentarios desactivados en 150 estudiantes se van de su graduación para no escuchar el discurso de Mike Pence
Un grupo de 150 estudiantes y familiares se levantaron y se fueron en mitad de la graduación de la Universidad de Notre Dame como protesta por haber invitado al vicepresidente Mike Pence.
Notre Dame es una de las universidades más prestigiosas del país y es, también, un centro católico. Dice la tradición que cuando el país tiene un nuevo presidente éste es invitado automáticamente a ofrecer el discurso de graduación del curso que corresponda, pero este año la universidad tuvo que evitar invitar a Donald Trump porque antes incluso de que se lo plantearan miles de estudiantes y profesores firmaron una petición para que Trump se quedara en casa.
Como no pudieron invitar al presidente, invitaron al Vicepresidente: Mike Pence. A Pence ya lo conocemos de sobra por ser uno de los políticos más LGTBfóbicos de Estados Unidos, así que lo de invitarle evidentemente tampoco sentó demasiado bien a un buen puñado de estudiantes que en cuanto vieron al VP colocarse detrás de los micrófonos se levantaron y se fueron. Un grupo de unas 150 personas (casi todos estudiantes, pero también algunos familiares) formaron una fila y se marcharon del estadio en el que se estaba llevando a cabo la graduación como forma de protesta ante la presencia de la mano derecha de Trump en la facultad. “Incluso aquellos que no están de acuerdo con Mike Pence reconocen que es un hombre de principios. Y yo estoy orgulloso de considerarlo un amigo.“, dijo el rector de la universidad, el Reverendo John I. Jenkins.
Los estudiantes, por cierto, habían pedido permiso a la Universidad para marcharse y se les concedió siempre y cuando su abandono del recinto fuera pacífico y en silencio. Y así fue. Al menos por su parte, porque el resto de público se encargó de abuchearles.
Comentarios desactivados en Xabier Novell obispo de Solsona se pregunta si la homosexualidad se debe a la ausencia paterna
El obispo de Solsona ha publicado en la hoja parroquial de este domingo la carta dominical ‘Amor que se convierte en fecundo’.
El obispo sostiene que «todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre».
‘Amor que se convierte en fecundo’ es el título de la carta dominical del obispo de Solsona
¡Pero qué obsesión!…
El obispo de Solsona, Xavier Novell, ha cuestionado en su glosa dominical si la homosexualidad se debe «a que en la cultura occidental la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, difuminada».
Bajo el título de ‘Amor que se convierte en fecundo’, Novell publicó este domingo pasado su carta dominical en la hoja parroquial de su diócesis, en la que invita a leer el capítulo V del ‘Amoris Laetitia‘, que habla de «la fecundidad del amor y de todo lo necesario para engendrar y la educación de los hijos, así como de algunos elementos importantes de la vida familiar».
Así, Novell recuerda que el papa afirma que «todo niño tiene derecho a recibir el amor de una madre y de un padre, ambos necesarios para su maduración íntegra y armoniosa» y, en este sentido, advierte que «en un tiempo como el nuestro, hay que desvelar que es muy difícil el crecimiento sereno y equilibrado si faltan unos padres que ejercen su función educadora desde la identidad maternal femenina y paternal masculina».
También recuerda que la doctrina papal establece que «hay roles y tareas flexibles, que se adaptan a las circunstancias concretas de cada familia, pero la presencia clara y bien definida de ambas figuras, femenina y masculina, crea el ámbito más adecuado para la maduración del niño».
Así, Novell reconoce que se pregunta «si el fenómeno creciente de la confusión en la orientación sexual de muchos chicos adolescentes no será debida a que, en la cultura occidental, la figura del padre estaría simbólicamente ausente, desviada, difuminada» e incluso si «la virilidad parecería cuestionada».
El obispo de Solsona concluye recomendando a todos los padres y madres, «especialmente a aquellos que esperáis nuevos hijos y/o estáis educando en la infancia, leed cuidadosamente estas páginas, las conversáis y las usáis para mejorar en la tarea más importante de su vida: ser padres».
Comentarios desactivados en James Alison reclama a la Iglesia «hablar bien de la homosexualidad en primera persona»
James Alison: «La proporción del clero gay es mucho mayor que la normal en la sociedad civil»
«Si sales del ‘armario eclesiástico’, no hay protección, dado que pasas a ser un traidor»
(Jesús Bastante).- ¿Pecado o bendición? La homosexualidad sigue siendo tabú en el interior de la Iglesia. El sacerdote y teólogo gay James Alison reclama la necesidad de abordar el «gran reto» de la Iglesia de hoy: hablar de la homosexualidad «en primera persona».
Vamos a comenzar hablando de algo que en las últimas semanas ha estado en el meollo mediático. Has escrito en News Week «Las reflexiones de un sacerdote gay». Hablar de la homosexualidad en la Iglesia es muy complicado. Y hablar desde dentro, imagino que más.
Sí, pero yo creo que el gran reto es aprender a hablar bien de esas materias en primera persona, porque hablar de «ellos» constantemente, cuando más bien debería ser «nosotros», es medio ridículo.
En esos temas tabú uno siempre se pregunta, no solo por el tema de la sexualidad, sino por las situaciones que para la Iglesia oficial siempre han sido problemáticos y difíciles de abordar, o directamente sujetos de condenación o de apartamiento.
¿Cómo vive esto alguien que es sacerdote gay y que quiere mantenerse fiel a su conciencia y a su fe en el Evangelio, en una institución que, «per se», rechaza ese tipo de situaciones?
Hace cierto tiempo llegué a ser una especie de no persona, y más que una condenación es silencio; no te contestan las cartas, no te reciben. Eso es lo normal. Uno deja de existir para el sistema. Y esto, en algunas personas es suficiente para que se vayan a hacer otra cosa. Lo difícil es aceptar el estado de «no persona» como base a partir de la cual llegar a hacer algo.
En mi caso, mi situación canónica es irregular. Y estoy esperando a que lo regularicen, pero esto significaría que alguien, de muy arriba, lo examinara muy bien.
Bueno, estamos en un pontificado de sorpresas y muchas de ellas agradables. Tengo la sensación de que en estos últimos cuatro años se puede hablar de cualquier cosa dentro de la Iglesia. Luego, evidentemente hay posturas, pero hay una ristra de temas tabúes en discusión. Algunos no lo aceptan, pero la sensación de que se pueden plantear opciones. ¿La estás sintiendo tú también?
Absolutamente, y en muchas materias. Además, mucho más rápidamente de lo que se pensaba. Tengo que decir que esto comenzó a ser verdad bajo Ratzinger. Él era más suave en dejar que las cosas fueran tratables que su predecesor.
Pero sí, se ha acelerado muchísimo con Francisco. Y ya se ve que muchos temas están siendo debatidos entre altos clérigos de una manera que antes era impensable, porque todos tenían una misma voz a pesar de no creer mucho en lo que estaban diciendo. Y esto me parece muy sano. Tenemos a Kasper diciendo esto, a Müller diciendo lo otro… Me parece bien.
El sano diálogo en una sociedad en la nos estamos acostumbrando a posturas enfrentadas y los matices parecen estar desapareciendo. Es sanísimo que en una institución tan anquilosada en el tiempo, como algunos piensan que es la Iglesia católica, esto se pueda dar.
Sí y de hecho, se está dando en todos los niveles.
¿Qué es lo que más te duele de la postura de la Iglesia ante la homosexualidad? O ante los homosexuales, que no es exactamente lo mismo.
La postura oficial se basa en una premisa que es un deducción «apriorística», un método de pensar muy antiguo. Este pensamiento significa que existe una cosa esencial, que es el acto sexual. Este acto, sería una cosa ya hecha que tiene su propio orden interno y está movido siempre por las mismas fuerzas, que serían la necesidad de llegar a la reproducción y la necesidad de llegar a producir unidad entre los cónyuges.
Básicamente, las relaciones sexuales orientadas hacia la procreación.
A partir de esta base, que como digo es «apriorística», se deduce que lo que para nosotros sería una orientación sexual hacia personas del mismo sexo, no es esto, sino una forma muy grave de concupiscencia. Un desorden con respecto a su objeto, por eso es un desorden objetivo.
Pero eso es una cosificación de la persona homosexual. Es plantear que su tendencia está únicamente ligada a la comisión de unos actos pecaminosos, dado que no están orientados a la vida reproductiva.
Es el resultado del pensamiento «apriorístico». La Iglesia, ha estado más bien dispuesta a moverse en otras áreas donde antes se regía por pensamientos «apriorísticos». Pero en esta área todavía tienen mucho miedo a soltar. Toda su mal llamada enseñanza, que no es enseñanza sino protección contra la posibilidad de enseñar en materia de sexo, está regida por esas deducciones «a priori».
Entonces, es un problema más bien con el sexo en general.
Sí, pero las consecuencias son psicológicamente muy fuertes para la gente con una orientación homosexual. Nosotros tenemos que aprender, desde muy jóvenes, que lo que estamos sintiendo es parte de lo que somos o sería un desorden terrible, algún tipo de monstruosidad que llevamos dentro donde de ninguna manera tenemos que dejar que influya en nuestro yo. Solamente puede ser considerado como fuente gravísima de tentaciones. Entonces, mi yo tiene que separarse completamente.
Y sublimarse.
Bueno, eso es un lenguaje florido, pero de alguna manera es deshacerme de ello, sacrificarme de alguna forma. Las consecuencias psicológicas de estas dos posturas son radicalmente diferentes en la vida de cada uno.
La primera posición, a estas alturas del juego, es la sana y la que lleva a las personas a crecer en responsabilidad y capacidad de aprender lo que es el amor, lo que no es y cómo relacionarse con los demás. Mientras que la otra priva a la persona de la capacidad de relación y de aprender lo que es el amor, además de hacerle portador de valores abstractos pero sin la capacidad de relacionarse personalmente. O sea, es perfecto para vivir una caricatura clerical. Esto no solo se da en el mundo clerical, se da en otros ambientes, también. Leer más…
Comentarios desactivados en Javier Gimeno, el cofrade de Lledó vetado por ser gay apela al Papa: «Creo que se ha banalizado mi fe y mi dignidad»
El castellonense Javier Gimeno lamenta el «escarnio público» que ha sufrido
Pide que la Hermandad de la Mare de Déu «reconsidere su posicionamiento retrógrado»
El castellonense Javier Gimeno ha enviado una carta al Papa Francisco después de que la Cofradía de Lledó -de la que se dio de baja después de que no le dejaran acceder a la junta directiva por ser homosexual y estar casado con un hombre- para que «interceda» y la Cofradía «reconsidere su postura».
En la misiva, Gimeno, que es conocido en Castellón por ser la pareja del modisto Higinio Mateu, expone su situación y explica que la Cofradía de la Mare de Déu de Lledó, encargada de los festejos de la fiesta dedicada a la patrona de la ciudad, desestimó, pese a su reconocida religiosidad, su petición para ser miembro de la Junta Directiva por «ser homosexual y casado con un hombre».
Esta decisión generó un debate en la ciudad de Castellón y, según explica en la carta, tanto las personas allegadas al seno de la Cofradía como la sociedad en general «se decantaron por arroparme y darme su apoyo». Gimeno recuerda al Papa sus manifestaciones respecto a los gays, en las que se negaba a juzgar a una persona por ser homosexual.
El castellonense ha asegurado que en estos tiempos que «existe un evidente alejamiento de la sociedad hacia la Iglesia por los numerosos casos de corrupción y pederastia, ahora que usted está poniendo su empeño por introducir reformas sustanciales en el seno de la Curia, nos salpica otro episodio profundamente lamentable como ha resultado mi caso por ser homosexual y estar casado con un hombre».
Gimeno ha añadido que, a lo largo de su vida, ha demostrado «su profunda religiosidad y amor por nuestra madre la Virgen María», y ha subrayado que, con la negativa a admitirlo como directivo, se ha «banalizado» su fe y su dignidad al «haberme sometido a un escarnio público que no merezco, menospreciándose mi voluntad de ser miembro de la Cofradía de la Mare de Déu de Lledó». Por ello ha pedido la intercesión del Papa para que la Cofradía «reconsidere la postura y abandone ese posicionamiento retrógrado».
Gimeno ha aprovechado también la carta para pedir al Papa que «interceda igualmente por aquellas personas separadas o divorciadas que, al igual que yo, también forman parte de la Iglesia, y que no suponen ninguna amenaza para los valores familiares».
El texto completo de la carta de Javier Gimeno al Papa Francisco
Castellón de la Plana, 17 de mayo de 2017
Beatísimo Padre:
Quiero contarle de forma muy resumida la situación creada en mi ciudad, en Castellón de la Plana, con motivo de las celebraciones de las fiestas patronales dedicadas a la Mare de Déu de Lledó, a principios del mes de mayo. Con ese motivo se hizo público en la prensa local la desestimación por parte de la Real Cofradía de la Mare de Déu de Lledó (encargada de la organización de los festejos) de mi petición para ser miembro de la junta directiva de dicha entidad. Según las informaciones, el prior de dicha Cofradía don Ignacio Pérez de Heredia, había desestimado mi solicitud en aplicación del Derecho Canónico, por ser homosexual y casado con un hombre.
A la publicación de la noticia siguieron los habituales comentarios y debates que causaron una gran polémica entre la sociedad castellonense, y en la que se vieron involucrados la propia Cofradía, el obispado de la diócesis Segorbe-Castellón, y el propio Ayuntamiento, que tomó cartas en el asunto mediando entre ambas instituciones eclesiásticas. Todo ello vino seguido, además, de numerosas declaraciones en prensa por mi parte y de personas allegadas tanto del seno de la Cofradía como de la sociedad civil en general que se decantaron por arroparme y darme su apoyo.
Está claro y respeto que la postura adoptada por la Real Cofradía de la Mare de Déu de Lledó ante estos hechos debe ser la postura de la Iglesia, porque son hijos de la Iglesia. Como Vd. dijo en una ocasión, la Iglesia tiene una postura clara sobre estos asuntos. Pero la Iglesia también es misericordia como Vd. ha recordado con la celebración del Año de la Misericordia, un año santo en el que debemos anteponer la misericordia al juicio.
Ahora quisiera recordar sus declaraciones con motivo de su retorno de Río de Janeiro en su viaje a Brasil en 2013, respecto a los gays:
«Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos».
Precisamente ahora, en estos tiempos en los que el nihilismo invade de manera creciente a la juventud y a la sociedad en general, como nos ha recordado su predecesor Benedicto XVI; ahora precisamente que existe un alejamiento evidente de la sociedad hacia la Iglesia por los numerosos casosde pederastia, corrupción…; precisamente ahora cuando Vd. está poniendo todo su empeño por introducir reformas sustanciales en el seno de la Curia a las que está encontrando una fuerte resistencia.
Precisamente, ahora, nos salpica otro episodio desagradable y profundamente lamentable como ha resultado ser mi caso por ser homosexual y estar casado con un hombre; yo que he demostrado sobradamente mi profunda religiosidad y amor a nuestra madre: la Virgen María en su advocación de Santa María de Lledó.
La Iglesia, Beatísimo Padre, se ha expresado en reiteradas ocasiones sobre estos temas y no era necesario volver sobre ello una vez más. Sino de las cosas positivas que representa la Real Cofradía de la Mare de Déu de Lledó para la ciudad de Castellón de la Plana, y de sus gentes.
Permítame, por favor, mi vana y exagerada presunción, pero quiero poner de manifiesto ante Vd. que el motor de la vida individual y colectiva de los pueblos ha sido y es la religión, entendida ésta como el conjunto de misterios y realidades, que han ligado el espíritu humano con su poder de atracción o repulsión, de admiración y respeto, al mismo tiempo que se manifestaban a través de fenómenos físicos y espirituales. Entendida la religiosidad en este sentido tan amplio, hemos de confesar que la religiosidad es tan antigua como la humanidad, y así ha quedado demostrado por la cultura y la evolución de la propia humanidad.
Santidad, creo que se ha banalizado mi fe y mi dignidad por haberme sometido a un escarnio público que no merezco, menospreciándose mi voluntad de ser miembrode la Real Cofradía de la Mare de Déu de Lledó. Hasta el punto que el fervor y amor por nuestra Madre -como advirtió el Papa Benedicto XVI- podría hacer mella en mí y reducirse hasta lo absurdo.
La Iglesia no puede tratar este asunto sin más. Y es por eso que pido su intercesión para que se reconsidere la postura de la Real Cofradía de la Mare de Déu de Lledó para que abandone ese posicionamiento retrógrado, y que esta institución tan arraigada y querida por todos los castellonenses abrace a todos sus hijos por igual, que sea madre y consuelo, que contribuya muy positivamente al desarrollo de la sociedad y al fortalecimiento de la fe y la religiosidad popular.
Aprovecho esta carta para solicitar que interceda, igualmente, por aquellas personas separadas o divorciadas que, al igual que yo, también forman parte de la Iglesia, y que no suponen ninguna amenaza para los valores familiares. Para que no se alejen del Dios de Jesucristo.
Porque no se excluya a nadie y para que abran los ojos a las nuevas formas de familia. Porque todos somos y seremos miembros de la Iglesia.
Comentarios desactivados en Un obispo preside la oración en un encuentro de católicos LGTB en Estados Unidos
Dos noticias de cariz muy diferente revelan las tensiones internas que se están produciendo en el seno de la Iglesia católica estadounidense por lo que la inclusión de las personas LGTB se refiere. Por un lado, un obispo ha asistido a un encuentro para personas LGTB católicas, en el que además ha dirigido la oración. Por otro, se siguen conociendo casos de discriminación en instituciones dependientes de la Iglesia.
Que las instituciones de la Iglesia católica no son precisamente un lugar fácil para las personas LGTB es bien conocido. No obstante, también es cierto que se están produciendo en los últimos tiempos movimientos internos, especialmente en países como Estados Unidos o Alemania, de los que venimos informando regularmente. Hoy recogemos movimientos de signo contrario al otro lado del Atlántico, unos a favor de la inclusión y otros de reafirmación de la exclusión.
En una entrevista concedida durante el encuentro, Stowe declaró sentir humildad ante la persistencia de las personas LGTB católicas, con “una vida de fe en una iglesia que no siempre la ha acogido o valorado”. Según el obispo, ellas también le han dado a la Iglesia “una valiosa lección de misericordia”, al pedirle “ser más inclusiva y más parecida a Cristo, a pesar de que se les hayan dado tantas razones para marcharse”.
Stowe dirigió la oración, además, en presencia de la hermana Jeaninne Gramick, de la Congregación de Loreto. Esta monja es desde hace más de 20 años una de las figuras más prominentes en defensa de la inclusión de las personas LGTB católicas en la Iglesia. Cofundadora de New Ways Ministry, ha publicado varios libros y ha protagonizado un documental sobre su vida y su mensaje, In Good Conscience. Más aún, Gramick llegó a ser reprobada por la Congregación para la Doctrina de la Fe en 1999, junto a otro de los fundadores de la organización, Robert Nugent, fallecido en 2014. Pese a ello persistió en su tarea, aunque tuvo que cambiar de congregación.
La participación de Stowe, como era de prever, no dejó de causar gran controversia, a través de correos y publicaciones en blogs, algunas de las cuales calificó de “maliciosas”. Con todo, es un signo positivo que pese a las presiones en contra, Stowe persistiera en ir al encuentro.
“Algunos santos probablemente fueron gais”
En el contexto de esta charla, merece ser destacada una anécdota. La protagonizó el jesuita James Martin, de quien ya hemos hablado en esta página por su apoyo al colectivo LGTB (la última hace menos de un mes, cuando afirmó que las iglesias debían denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia).
Martin respondió en su perfil de Facebook a quienes le reprocharon su publicación sobre el encuentro del obispo Stowe. En concreto, al comentario de que “a ningún santo canonizado le haría mucha gracia”, James Martin respondió: “algunos de ellos eran probablemente gais. Un cierto porcentaje de la humanidad es gay, por lo que muy probablemente lo fueron algunos de los santos. Te sorprenderás de verte saludado por hombres y mujeres LGTB cuando llegues al cielo”. Un comentario que curiosamente ha sido recogido en Infovaticana, un portal ultraconservador que, a pesar de su nombre, no tiene nada que ver con ninguna página oficial del Vaticano.
Dos casos de discriminación
La asistencia del obispo Stowe a un encuentro LGTB contrasta con dos casos de discriminación recientemente conocidos, también en Estados Unidos. En el primer caso, Evan Michael Minton, un hombre trans, ha demandado al grupo de hospitales Dignity Health de California por haberse negado a practicarle una histerectomía (extirpación del útero). Fue, en concreto, en el San Juan Medical Center, centro que canceló la intervención justo el día antes de que se le practicara: “Me dejó destrozado, no quiero que esto afecte a mis hermanos y hermanas transgénero como me afectó a mí. Nadie debería pasar por esto”, asegura.
De acuerdo con la explicación de los administradores, la cancelación se debió a que la operación violaba las políticas de la empresa, basadas en las directivas éticas y religiosas para los servicios de salud católicos de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, publicadas en 2009. En este sentido, la doctora de Minton, Lindsey Dawson, afirma no culpar a los administradores o al personal del centro. “Culpo a la doctrina católica”, ha declarado.
El segundo caso es el de William di Canzio, retirado de sus funciones de lector en la parroquia de Daylesford Abbey, en las afueras de Filadelfia, por haber contraído matrimonio con otro hombre. La decisión se produce después de que el arzobispo de Filadelfia, Charles Caput (uno de los más conservadores de Estados Unidos), haya prohibido expresamente que personas con pareja del mismo sexo lleven a cabo labores litúrgicas. Sin embargo, el relato de los acontecimientos que ofrece el propio Di Canzio muestra las tensiones actuales, pues el propio párroco expresó un claro malestar al tener que aplicar la decisión: “el abad Richard Antonucci de la Abadía de Daylesford en Paoli pidió reunirse conmigo, aunque no quiso decirme por adelantado el motivo. Empezó la conversación diciendo que se había enterado de que me había casado con mi compañero desde hace doce años, Jim Anderson. ‘Créeme’, me dijo, ‘os deseo sinceramente muchos, muchos años de felicidad juntos’. Luego me pasó una copia de la directiva del arzobispo Charles Caput [y] dijo que, a su pesar, tenía que aplicar la directiva”.
En definitiva, noticias contradictorias que hablan de tensiones en el interior de la Iglesia católica por lo que a la situación de sus fieles LGTB se refiere. Unas tensiones cuya visibilidad, inimaginable hace solo unos pocos años, es señal de que se están produciendo cmovimientos a los que merece la pena seguir atentos.
Comentarios desactivados en Detenida una monja por haber facilitado y consentido los abusos en el Instituto Próvolo
Nauseabundo… ¿Quién era responsable de la Iglesia argentina en esa época? ¿Quién era el Papa cuando el cura abusador fue trasladado a Argentina?…
Kosaka Kumiko habría seleccionado las víctimas de los pederastas
Kumiko también golpeaba a los alumnos, los estudiaba para «entregar» a los más débiles a sus victimarios y los corrompía con prácticas como la visualización de pornografía
La religiosa lo niega todo y dice que «estaba allí para hacer el bien»
(C.D./Ap).- «Comisión por omisión del abuso sexual con acceso carnal». Este es el cargo principal al que se enfrenta la monja de origen japonés Kosaka Kumiko, quien ha sido detenida en el marco de las investigaciones de las violaciones perpetradas contra niños sordos e hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo de la provincia argentina de Mendoza.
Kumiko, de 42 años, quedó detenida en la Penitenciaría de Agua de las Avispas en la ciudad de Mendoza, situada a unos a 1.190 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
Durante una declaración de ocho horas la religiosa, vestida con un hábito gris y esposada, se desvinculó de las supuestas violaciones ocurridas en el Instituto dela localidad mendocina de Luján de Cuyo. Por esos hechos están detenidos e imputados dos sacerdotes -uno de los cuales fue denunciado por los mismos delitos en Italia- y tres exempleados laicos del centro.
«Negó todo y en un momento dijo que ella estaba allí para hacer el bien», dijo el viernes a The Associated Press Martín Ahumada, portavoz del fiscal general de la provincia de Mendoza.
La religiosa, que tenía como misión guiar espiritualmente a los niños sordos, fue acusada por una exalumna de haber ocultado la hemorragia que sufrió cuando supuestamente fue violada de niña por el sacerdote Horacio Corbacho, uno de los detenidos con prisión preventiva desde fines de 2016.
La joven denunció que la monja le puso un pañal para disimular el sangrado que le había provocado la violación.
La acusación completa contra Kumiko, quien se entregó esta semana tras permanecer prófuga durante un mes, es «comisión por omisión de abuso sexual con acceso carnal en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser el autor encargado de la guarda y por ser cometido contra un menor», indicó Ahumada.
Según las denuncias Kumiko -que posee nacionalidad argentina- también golpeaba a los alumnos, los estudiaba para «entregar» a los más débiles a sus victimarios y los corrompía con prácticas como la visualización de pornografía. La monja vivió en el Próvolo entre 2004 y 2012 y tomó los hábitos en la Congregación de Hijas de María Santísima del Huerto.
En una serie de entrevistas a testigos protegidos hechas por AP en Mendoza, varias jóvenes señalaron que Kumiko era muy unida a Corradi y que encubría los abusos que ocurrían en el instituto.
De ser hallada culpable en un juicio ella y el resto de los acusados podrían recibir entre 10 y 50 años de cárcel.
El escándalo en el colegio para sordos se destapó en 2016 cuando una de las supuestas víctimas se animó a denunciar los presuntos abusos sufridos cuando era una niña. A partir de ese momento se sucedió una catarata de denuncias de al menos 20 presuntas víctimas y testimonios de unos 100 testigos en contra de Corbacho, de 55 años, del sacerdote italiano Nicola Corradi, de 82, y los exempleados José Luis Ojeda, Jorge Bordón y Armando Gómez.
Nicola Corradi
Los acusados han negado los cargos y todos están confinados en un penal menos Corradi, que goza de prisión domiciliaria por su avanzada edad y problemas de salud.
El nombre de Corradi apareció públicamente en 2009 cuando decenas de sordos italianos del Instituto Antonio Próvolo de Verona dijeron haber sido abusados en dicho centro por 24 curas, laicos y hermanos religiosos desde la década de 1950. La lista de abusadores fue publicada en internet y especificaba que el sacerdote italiano estaba en Argentina.
En 2012 la diócesis de Verona sancionó a cuatro de los 24 acusados, entre los que no estaba Corradi. En ningún caso hubo un proceso penal porque el delito había prescrito.
El nombre del cura volvió a aparecer en una carta dirigida al Papa Francisco en octubre de 2014 en la que las víctimas italianas le hacían notar que Corradi estaba en Argentina desde los años ochenta junto a otros tres sacerdotes presuntamente abusadores.
Pero el sacerdote permaneció dirigiendo el instituto para sordos en Mendoza hasta que a fines de 2016 el centro fue cerrado por las denuncias. Una comisión investigadora del Vaticano integrada por sacerdotes argentinos estuvo recientemente en Mendoza para informarse sobre las denuncias contra los curas detenidos.
Comentarios desactivados en Francisco reconoce las virtudes heroicas del cardenal Van Thuan
Un buen pastor… un hombre de Dios uno de cuyos libros, Cinco panes y dos peces, os recomendamos vivamente leer…
(Fides/RV).- En la audiencia concedida esta mañana al Card. Angelo Amato, S.D.B.,, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el Santo Padre Francisco ha autorizado a la Congregación a promulgar varios Decretos, entre ellos el que se refiere a «las virtudes heroicas del Siervo de Dios Francisco Javier Nguyên Van Thuân, Cardenal de la Santa Iglesia Romana»
Van Thuân nació el 17 de abril de 1928 en Huê, Vietnam. Fue ordenado sacerdote el 1 de junio de 1953. Nombrado por Pablo VI arzobispo titular de Vadesi y Coadjutor de Saigon (Thành-Phô Chi Minh, Hôchiminh Ville) el 24 de abril de 1975, pocos meses después, con la instauración del régimen comunista fue arrestado y encarcelado.
Vivió en la cárcel durante 13 años hasta el 21 de noviembre de 1988, sin un juicio ni sentencia, pasando 9 de ellos en aislamiento.
En el largo periodo de aislamiento en Hanoi, custodiado por dos guardias, había recogido todos los pedazos de papel que encontraba, realizó una especie de agenda en la que escribió más de 300 frases del Evangelio, celebró la Eucaristía en la palma de la mano y creó pequeñas comunidades cristianas.
El 21 de noviembre de 1988 fue liberado, con el nombramiento como arzobispo coadjutor de Saigón, el 24 de noviembre de 1994 fue nombrado vicepresidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, del que pasó a ser presidente en 1998. Cargo en el que permaneció hasta 2002, fecha en que falleció por un tumor.
Comentarios desactivados en Hacia la construcción de puentes entre la Iglesia y la comunidad LGTB
Agradecemos al autor y a Cristianismo y Justicia el conocer este artículo al habernos mencionado en su twitter.
Juanjo Peris. “Nací en la última generación de homosexuales que creció preguntándose si era el único en todo el planeta que sentía como yo”. La frase es de Cleve Jones en sus memorias sobre los años de militancia en el movimiento “que salvo mi vida” en el San Francisco de Harvey Milk, pero me la podría haber atribuido a mí mismo ya que, una generación más tarde, sigue existiendo contextos de exclusión.
Crecer en un contexto de ausencia de referentes y rechazo no es fácil. Es conocido que las tasas de depresión y suicidio son más alta en la población homosexual que en el resto de población. Alan Downs, en base a las entrevistas con sus clientes, defiende, que muchos de los varones homosexuales pasan por tres etapas: una primera de estar invadidos por la vergüenza, donde aprenden a cortarse en pedazos, mostrando a los demás aquello que sería aceptable, y autocensurándose ocultando aquello que no se considera aceptable en el entorno social (algunos de sus clientes llegaron incluso a tener puestos destacados en organizaciones e iglesias homófobas durante esta etapa). Una segunda, de compensación, soledad y adicción. Y una tercera de aceptación completa, de desaprender lo erróneamente aprendido y de aprender a cultivar autenticidad.
En un reciente estudio con profesores LGTB (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales) en USA, al ser estos preguntados sobre si sus alumnos y compañeros conocían su identidad, mayoritariamente admitían que tenían muy clara la separación entre vida pública y vida privada. No obstante, al preguntarles qué pensaban sobre que sus compañeros heterosexuales tuvieran fotos de sus parejas en el despacho, y acudieran con ellas a las recepciones y fiestas del colegio, se daban cuenta que cuando decían “tener clara la separación entre vida pública y vida privada” se refería exclusivamente a la población LGTB.
No se trata solamente de un tema de autoaceptación personal, se trata de vivir en autenticidad, y más allá de escapar a la tentación permanente de obtener validación de los demás, vivir en espacios de libertad. De ahí el error de los aparentemente tolerantes con las personas LGTB que piden que vivan “con discreción” fomentando “doble vida” y falta de utenticidad.
Cuando comencé a relacionarme con grupos LGTB, me llamó bastante la atención que muchos de sus líderes provenían de ámbitos cristianos. Muchos de ellos habían sido personas muy activas en sus comunidades, con algún tipo de responsabilidad hasta que algún día, al ser descubierta o revelar su homosexualidad, fueron expulsados o relevados de sus cargos. Algunos decidieron iniciar andadura de militancia en otros ámbitos de defensa de derechos humanos. Al no tener cabida en las estructuras eclesiales, algunos decidieron iniciar grupos de oración o de reflexión sobre el Evangelio en locales de colectivos LGTB, lo cual no siempre era comprendido por el resto de miembros que lo veían como una especie de autoexclusión interiorizada.
En este tiempo en Londres, con mayor pluralidad de iglesias cristianas, me he podido encontrar con personas LGTB que “por coherencia” abandonaron la iglesia católica para abrazar otras tradiciones cristianas “inclusivas”. Personalmente entendía que participaran en comunidades donde se sienten acogidos, pero ¿cambiar por algo que puede cambiar en el futuro?
En una clasificación, que leí hace bastante tiempo, sobre de la postura de distintos grupos cristianos ante la “homosexualidad” encontramos una primera que niega la existencia misma de la homosexualidad: la “atracción hacia personas del mismo sexo” es una patología y en consecuencia los “actos homosexuales” son malos. Una segunda postura, sí que admite la existencia de personas LGTB, pero no acepta la relación sexual entre dos personas del mismo sexo (las personas LGTB estarían, por tanto, llamadas a la vida en celibato). Y una tercera, admitiría tanto la existencia de personas LGTB, como aceptaría las relaciones, bendiciendo uniones entre personas del mismo sexo.
Iglesias “cristianas” patrocinadoras de campañas como “God hates fags”, o de clínicas de curación a personas homosexuales pertenecerían a la primera postura. Exodus Internacional era una de esas clínicas que tras 37 años ofreciendo programas de “curación y reconversión” cerró sus puertas, no sin antes reconocer el nulo efecto de sus terapias y pedir perdón a las víctimas por el “daño y sufrimiento provocado”.
La postura de la iglesia Católica no es uniforme, se ha movido con cierta ambigüedad entre el primer y el segundo grupo. La conocida frase del Papa Francisco, “Quién soy yo para juzgar a un gay”, me alegró de manera muy especial porque personalmente lo consideraba un reconocimiento de la existencia de las personas LGTB y por lo tanto un distanciamiento de la postura más excluyente.
La brecha entre la comunidad LGTB y la comunidad cristiana se ha fraguado durante mucho tiempo sin que hubiera voces en el interior de la iglesia que promovieran un acercamiento. No faltaba quienes reconocían en privado, pero no defendían en público. El reconocimiento y la visibilidad es el primer paso. La construcción de puentes entre las personas LGTB y la comunidad cristiana es urgente. Es necesario caminar hacia una iglesia absolutamente no excluyente que entienda que hay diversas formas de amar. Debemos desterrar fantasmas y propiciar el encuentro. Lo contrario priva a las personas LGTB de la comunidad cristiana y a la comunidad cristiana de los dones y regalos de la comunidad LGTB. Se trata al fin, para las personas LGTB, de vivir, de reconocerse y abrazarse como su creador les soñó, a su imagen y semejanza, viviendo en autenticidad y en verdad. Se trata, para el resto de comunidad cristiana, de abrirse a la diversidad, haciendo que la iglesia sea un verdadero recinto de verdad y de amor.
Comentarios desactivados en Un sacristán de Cieza, procesado por abusos sexuales a tres monaguillos
El juez solicita para él una fianza de 9.000 euros o el embargo de sus bienes
«Al obispo sólo les importa la imagen, no el dolor de las víctimas», dice uno de los abusados
(José M. Vidal).- «Por todo ello se manda que D. F.J.R.P preste fianza en cantidad de 9.000 euros con la finalidad de asegurar el resarcimiento de las víctimas». El auto del juez de la audiencia de Murcia, al que ha tenido acceso RD, no deja lugar a dudas y declara «procesado» al sacristán de la basílica de la Asunción de Cieza por «serios y continuados abusos y agresiones sexuales» sobre tres monaguillos de la parroquia.
Según detalla Ignacio, una de las víctimas, éstos son algunos de los abusos sexuales que sufrió: «Tocamientos, masturbaciones, eyaculaciones en el cuerpo, rozamientos desnudos, fotografías desnudas, etc, todo ello con el empleo de la fuerza por parte del sacristán». A cambio, les daba «regalos y dinero» o les ofrecía «puestos de relevancia en el altar e invitaciones a su casa de la playa».
En la parte dispositiva, el auto declara «procesado en la presente causa a D. F.J.R.P. y decreta «el embargo de bienes del citado procesado en cantidad suficiente para cubrir la citada suma si no prestara dicha fianza«. Por otra parte, el juez habla de los altos «índices de criminalidad», que quedan patentes en la instrucción de la causa y cita al sacristán a una «declaración indagatoria para el día 17 de mayo de 2017 a las 10.00 horas».
Ignacio (nombre supuesto), el monaguillo que inició el proceso contra el sacristán hace dos años y que todavía continúa con terapia psicológica, se muestra satisfecho de la evolución del caso. Él fue el primero en denunciar el caso canónicamente, pero «el obispado me trató fatal, el obispo me engañó y me fue dando largas, de tal forma que, cuando quise denunciar por lo civil, ya había prescrito».
«Profundamente dolido» por la actitud de monseñor Lorca Planes, obispo de Cartagena-Murcia, Ignacio pensó que la institución a la que querñía y de la que formaba parte «sólo intentaba tapar el caso y alargarlo en el tiempo, para que prescribiese y para que no pudiese denunciarlo y, así, evitar el escándalo público. Al obispo sólo les importa la imagen, no el dolor de las víctimas».
El caso sólo pudo seguir adelante, porque a la denuncia canónica inicial se sumaron otras dos civiles de otros dos monaguillos contra el mismo sacristán de Nuestra Señora de la Asuncion. E Ignacio pudo sumarse a dichas querellas como testigo principal.
«Por ahora, esto pinta bien. Estoy esperanzado y se nos abre el horizonte. Sólo espero que la Justicia lo condene, nos dé la razón y deje claro que no mentimos y que lo denunciamos para defender a muchos niños que estaban cerca del sacristán. Necesitamos ese reconocimiento público», explica Ignacio.
Cuando RD destapó en exclusiva el caso, hace dos años, mantuvimos en secreto el nombre de la víctima, pero, como dice Ignacio, «en un pueblo como el nuestro todos nos conocemos y, de hecho, la gente cercana a la parroquia, al sacristán y al cura de entonces, se meten conmigo por la calle y me dicen de todo«.
Y algo parecido les pasa a los otros dos «monaguillos» denunciantes, que «sufren represalias por parte del círculo eclesiástico del pueblo». De hecho, Ignacio cuenta que uno de los denunciantes, que trabaja de camarero en un restaurante del pueblo, vio que entraban el sacristán y el entonces cura del pueblo. «Se puso a temblar, con ataques de ansiedad y le dijo al jefe que no podía servir aquella mesa, pero el jefe lo obligó a hacerlo. Y tuvo que servirles y aguantar, encima, sus saludos y recochineos. ‘¿Qué tal fulanito? ¿Cómo te va la vida?’, le preguntaban entre risas».
A estas alturas, en el pueblo también se conoce la identidad tanto del acusado como del párroco de entonces. El sacristán, que responde a las iniciales F.J.R.P., entonces un empleado contratado por la basílica, y, según relata la denuncia, «era el verdadero administrador de la parroquia, ya que él manejaba la economía de la misma, disponía de los cepillos y dirigía los grupos de laicos». Mientras tanto, el párroco en aquella época, A.M.C., «sólo participaba en los actos litúrgicos, dejando todo el movimiento de la parroquia en manos del sacristán». Protegido por el párroco y dueño de los dineros, el sacristán no sólo abusaba de Ignacio, sino de otros niños.
El obispo Juan Manuel Lorca Planes
Dos de ellos e Ignacio son los que ahora lo sientan en el banquillo, tras dos años de sufrimiento. «El proceso fue muy largo y duro, tanto en la instrucción como a la hora de contárselo a nuestras familias», dice. Ahora, las tres familias están «unidas como una piña en esta batalla«. Los monaguillos denunciantes cuentan también con el apoyo de algunos sacerdotes y de muchos chavales de la parroquia de los mismos grupos juveniles a los que también ellos pertenecieron.
Tras apartarse de la Iglesia en un primer momento, Ignacio ha vuelto a participar en los sacramentos, pero en otra parroquia, y sigue teniendo padre espiritual. «La fe es lo que me salva y lo que me mantiene. He aprendido por experiencia que la fe radica en Jesús, no en los obispos, curas o sacristanes y que, en cualquier institución, puede haber manzanas podridas».
Los otros dos chavales no pudieron aguantar dentro de la Iglesia que no sólo los había herido, sino que, además, los había abandonado y acusado de «mentir y de denunciar por dinero«, y dejaron la práctica religiosa. Y eso que uno de los monaguillos denunciantes y su familia pertenecían al Camino Neocatecumenal.
«Entiendo que es muy difícil seguir en la Iglesia, después de todo lo que nos ha pasado. Yo, porque tuve la suerte de contar con mi familia y con la ayuda de mi terapeuta y de mi padre espiritual. Y quizás también porque, en mi lucha intraeclesial, me encontré con clérigos que me dieron la espalda, pero también con otros que me aconsejaron, me ayudaron y hasta dieron la cara por mí».
Ignacio, que escribió cartas al dicasterio romano de Doctrina de la Fe, asi como a la Nunciatura española, agradece, sobre todo, el apoyo del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. «Monseñor Munilla es amigo de mi terapeuta e, informado del caso, llamó por teléfono a monseñor Lorca Planes y le pidió que diese la cara por mí y que me ayudase».
A raíz de esa llamada, el obispo de Murcia citó a Ignacio, a su terapeuta y a otro sacerdote. «Se mostró absolutamente compungido por el caso, dijo que estaba sufriendo y que iba a tomar medidas inmediatamente, pero pasó el tiempo, se olvidó de mí y lo único que hizo fue remover al párroco con la escusa de su jubilación y con todos los honores».
Comentarios desactivados en El cardenal Tobin transmite sus «bendiciones y mejores deseos» para una misa pro-LGBT en la catedral de Newark
El evento busca recordar que «todos tienen sitio en la mesa del Señor»
«Los gays son parte de nuestra Iglesia tanto como cualquier otro católico»
«El amor de Dios se ofrece siempre y donde quiera que sea a todos los que estén abiertos a recibirlo «
(Cameron Doody).- El cardenal Joseph Tobin quiere que las personas gay se sientan en casa en la Iglesia. Lo dice con palabras, y también con gestos. El arzobispo de Newark ha transmitido sus «bendiciones y mejores deseos» a los organizadores de un peregrinaje y misa para las personas LGBT en la catedral de la archidiócesis. Un evento que busca concienciar sobre cómo«todos son miembros de la familia de Dios y todos tienen sitio en la mesa del Señor».
El próximo 21 de mayo la catedral de la Basílica del Sagrado Corazón de Newark acogerá dicho peregrinaje y misa, y también una visita guiada de esta catedral y una cena compartida. Lo organizan dos parroquias locales conocidas por su ministerio con las personas gay, y también los colectivos católicos pro-LGBT In God’s Image («A imagen de Dios«) y Owning Our Faith («Reclamando nuestra fe«). Los convocantes se alegran del respaldo del cardenal Tobin, reflejando en el folleto para el evento que tiene lugar «con las bendiciones y mejores deseos» del purpurado.
In God’s Image se define, en su web, como grupo que sirve «las necesidades espirituales de los miembros de la comunidad LGBT de Nueva Jersey central, sus familias y sus amigos». «Enraizados en la paz y la justicia», prosiguen en su página, «somos un grupo parroquial que comparte fe y apoyo con adultos gay, lesbiana, bisexual y transgénero». Aunque son un grupo católico, precisan, «que reconoce y respeta la doctrina de la Iglesia», buscan crear un ambiente -también abierto a personas de otras tradiciones religiosas- donde «todos puedan compartir sus historias de forma honesta y fiel».
El colectivo asimismo comparte en su web algunos detalles de su propia historia, que ya cuenta con diez años de recorrido. «Es esencial recordar una verdad básica. Dios ama a cada uno como un individuo único», afirman en la página, citando a una carta pastoral de la Conferencia Episcopal de los EEUU sobre las personas gay de 1997 que abogaba por que la comunidad católica ofreciera «a sus hermanas y hermanos homosexuales entendimiento y cuidado pastoral».
«Dios no ama menos a alguien simplemente porque él o ella es homosexual», continúa la cita. «El amor de Dios se ofrece siempre y donde quiera que sea a todos los que estén abiertos a recibirlo».
Por su parte, Owning our Faith se retrata como proyecto que busca fomentar un diálogo entre la Iglesia y la gente de minoridades sexuales y de género, y trabajar para que dichas personas encuentren en la Iglesia mayores espacios de inclusión y acogida. «Más que nada, queremos que todos sepan que son amados y que no están solos», afirman, a la vez que tratan de «abrir corazones y recordar a todos que Dios trabaja a través del amor».
A principios de este mes el cardenal Tobin salió en defensa una vez más de los católicos LGBT, sosteniendo en una glosa al nuevo libro de James Martin, sj, que «en demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas». Situación que debe cambiarse ya, añadió, mediante un ministerio más compasivo con este colectivo «que les recuerde que son una parte de nuestra Iglesia tanto como cualquier otro católico».
Comentarios desactivados en El sacerdote jesuita James Martin llama a las iglesias a pronunciarse contra la persecución homófoba en Chechenia
Otro jesuita, para más señas papa, Francisco, permanece mudo ante este genocidio, como mudo ha estado en sus visitas a países africanos donde se nos persigue, acosa, asesina… Sus obispos, mudos, como los monos de Gibraltar que ni ven, ni oyen, ni dicen nada, pero con un agravante: Francisco y sus obispos SI ven, SI oyen… pero no dicen nada pisoteando el profetismo del Evangelio.
Las iglesias cristianas deben pronunciarse contra la persecución a las personas LGTB en Chechenia. Así de rotundo se ha expresado James Martin, un sacerdote de Estados Unidos del que ya hablamos el pasado 11 de abril. Se trata de un jesuita de notable relevancia que ya en ocasiones anteriores se ha destacado por su apoyo a las personas LGTB. Lo hizo, por ejemplo, tras el atentado de Orlando, y próximamente publicará un libro a favor del acercamiento entre jerarquía y comunidad LGTB que ha cosechado alabanzas de importantes miembros de la jerarquía católica.
James Martin es sacerdote jesuita y periodista. Actualmente es editor jefe de America, una importante publicación católica de Estados Unidos. Es también una de las voces más prominentes a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. Con ocasión del atentado en Orlando, Martin estuvo entre los primeros en alzar la voz: pidió que la jerarquía condenase el atentado hablando claramente de homofobia, bifobia y transfobia, y que se solidarizase explícitamente con el colectivo LGTB.
Con anterioridad, Martin había hablado de la probable homosexualidad del teólogo y mártir protestante Dietrich Bonhoeffer, según una reciente y acreditada biografía, señalando, significativamente que “importa” que Bonhoeffer fuera gay, porque muestra que “los hombres y mujeres gais pueden ser santos, muy santos, incluso mártires“.
And does it matter if Bonhoeffer was gay? Yes, it does. Because it reminds us that gay men and women can be holy–very holy, even martyrs.
Ahora ha vuelto a destacarse por dos actos. El más reciente ha sido su pronunciamiento público contra la persecución en Chechenia; y el segundo es la próxima publicación de un libro a favor de la inclusión de las personas LGTB.
Llamamiento a pronunciarse contra la persecución en Chechenia
Así, en primer lugar, James Martin ha llamado a los católicos a denunciar la persecución de los homosexuales en Chechenia a través de sus perfiles en redes sociales. La propia revista America, de hecho, ha informado sobre la persecución.
Por una parte, James Martin ha publicado tres tuits: en el último afirma claramente que “el encarcelamiento de hombres gais en Chechenia es un asunto de dignidad humana. Las iglesias deben pronunciarse”; en el anterior recuerda la afirmación del Catecismo de que se debe evitar todo signo de discriminación injusta, y en el primero, que acompaña de un enlace al artículo de America, señala que la persecución en Chechenia es precisamente un ejemplo de discriminación injusta, acompañándolo significativamente de una foto de Putin.
The jailing of gay men in Chechnya is an issue of human dignity. The murder of gay men in Chechnya is a life issue. Churches must speak out.
También en Facebook ha dejado un mensaje en el que afirma: “La iglesia tiene una absoluta responsabilidad moral y debe pronunciarse a favor de todos aquellos que son marginados y perseguidos, en este caso los hombres gais en Chechenia que están siendo encarcelados y asesinados. Da igual lo que pienses sobre temas LGTB, esto es un claro ejemplo de ‘discriminación injusta’, condenada por el Catecismo de la Iglesia Católica (2358) y hay que oponerse. El encarcelamiento de estos hombres es un asunto de dignidad humana; el asesinato de estos hombres es un asunto de vida humana”.
Un libro que invita a “tender puentes” entre los católicos LGTB y la jerarquía
Por otra parte, este mismo sacerdote publicará próximamente un libro titulado Construyendo un puente (“Building a bridge”) en el que se pronuncia a favor del acercamiento entre la Iglesia católica y las personas LGTB. El libro está basado en una charla dada por James Martin con ocasión de un premio recibido por parte de New Ways Ministry, una organización que lleva más de 20 años trabajando a favor de la inclusión de las personas LGTB en la Iglesia católica. En dicha charla, animaba tanto a la jerarquía de la Iglesia como a los católicos LGTB a establecer un puente.
En la “primera dirección” de este puente, desde la jerarquía a los fieles católicos LGTB, destaca en particular la insistencia en que la jerarquía se refiera al colectivo con el nombre que dicho colectivo emplea para sí mismo. Esto significa dejar de utilizar términos como “estar aquejados de atracción por el mismo sexo” (que por ejemplo emplea con profusión en España el obispo Reig Pla, utilizando incluso el acrónimo AMS para darle más empaque) o incluso “homosexualidad”, por tener connotaciones excesivamente clínicas. Martin propone usar en su lugar los términos de la misma militancia, como LGTB o LGTBQ.
Ciertamente, Martin también pide a las personas LGTB católicas que tengan “comprensión” y “respeto” con la jerarquía, atendiendo a lo que, dentro de la doctrina, es su misión de enseñar. Puede que en algunos asuntos disientan, pero un camino de diálogo debe incluir, afirma Martin, el reconocimiento, por parte de los propios católicos LGTB, del papel que pese a todo corresponde a los obispos según la fe que ellos mismos profesan. Se ha de evitar por ello, afirma, el lenguaje agresivo que en ocasiones se escucha de parte de ámbitos LGTB católicos. En este sentido, invita también a ir más allá de los pronunciamientos en materia LGTB y a atender a otros mensajes de tipo social frecuentemente pasados por alto: “Frecuentemente, especialmente en asuntos de justicia social, puede que encuentres que te desafían con una sabiduría que no escucharás en ningún otro lugar en el mundo”.
Lo más interesante de este libro ha sido el apoyo explícito de algunas altas autoridades eclesiásticas, en forma de elogios que aparecerán en la cubierta del mismo. El cardenal Kevin Farrell, prefecto del dicasterio Laicos, Familia y Vida, ha afirmado que es “un libro bienvenido y muy necesario que ayudará a obispos, sacerdotes, colaboradores pastorales, y a todos los líderes eclesiales a ejercer un ministerio más compasivo a la comunidad LGTB. Ayudará también a los católicos LGTB a sentirse más en casa en la que, a fin de cuentas, es su iglesia”. El cardenal Joseph Tobin, hasta hace poco arzobispo de Indianápolis y ahora arzobispo de Newark, afirma por su parte que “en demasiadas partes de nuestra iglesia, las personas LGTB se les ha hecho sentir que no son bienvenidas, se les ha hecho sentir excluidas e incluso avergonzadas. El libro valiente, profético e inspirador de James Martin marca un paso esencial en la invitación a los líderes eclesiales a ejercer su ministerio con mayor compasión y al recordar a los católicos LGTB que son tan parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.
En definitiva, se trata de una toma de postura positivamente destacable por venir de una figura prominente y por suscitar reconocimiento incluso entre miembros de la jerarquía católica. Poco que ver todavía, en cualquier caso, con la situación que vive la Iglesia católica en España.
Comentarios desactivados en El arzobispo anglicano australiano Glenn Davies, cree que la sociedad está siendo «acosada» a favor del matrimonio gay
Un arzobispo de Sidney, en Australia, ha condenado el posible reconocimiento del derecho de las parejas homosexuales a contraer matrimonio en el país oceánico, defendiendo que si tal derecho es reconocido en la región es debido al «acoso» al que estarían sometiendo a los ciudadanos las organizaciones que están trabajando por los derechos civiles de la población de lesbianas, gays y bisexuales.
Glenn Davies, arzobispo de la Iglesia Anglicana en Sidney, ha publicado un artículo de opinión en el diario The Australian con el objetivo de condenar el posible avance del país oceánico hacia el reconocimiento del derecho de las parejas homosexuales a contraer matrimonio, defendiendo que si tal derecho es reconocido será debido a que los activistas LGTB han «vendido una mentira» a los ciudadanos«, así como a un supuesto «acoso» ejercido por dichos activistas contra los ciudadanos, los políticos y las empresas.
El arzobispo de la Iglesia Anglicana en Sidney ha manifestado en su artículo de opinión que los activistas LGTB que están trabajando arduamente para conseguir que el primer ministro Malcolm Turnbull apruebe el matrimonio entre personas del mismo sexo no son más que «una panda de matones».
«La campaña por el reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo en este país no está navegando en una balsa con los colores del arco iris. Lo está haciendo en una barcaza repleta de matones«, ha manifestado el arzobispo de la Iglesia Anglicana en Sidney.
El líder religioso ha expresado que el hecho de que la mayoría de las principales compañías australianas se hayan mostrado a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo se debe a que «el mundo corporativo está siendo presionado a favor de esa causa».
«Demuestra un lamentable estado el hecho de que los ejecutivos de algunas de las empresas más grandes estén siendo demasiado débiles para resistir los ataques de una minoría estridente a través de plataformas de medios sociales. Esa es la forma en la que se vende la diversidad», ha manifestado el arzobispo de la Iglesia Anglicana en Sidney para contrarrestar la fuerza de los activistas que promueven la legalización del matrimonio igualitario en la región.
Comentarios desactivados en James Alison: «Dios tiene como costumbre escoger lo inadecuado para darle chispa a sus obras»
Reflexiones de un sacerdote y teólogo gay en primera persona
«El amor es el amor, independiente de la orientación sexual»
(James Alison, Newsweek).- Mis papás ayudaron a organizar una marcha en Londres a favor de la familia en 1971. Fue parecida a aquellas que tuvieron lugar en México y en Colombia el año pasado. Eran manifestaciones masivas de repudio al movimiento hacia la normalización de la vida de las personas LGBT, sea por la descriminalización de la homosexualidad, sea, más recientemente, por la llegada del matrimonio civil igualitario.
Ahora me ha tocado ir en el sentido contrario de mis papás: hablar en primera persona como teólogo y sacerdote católico, que también se da el caso de que es un hombre gay sin armario, o fuera del «closet» al respecto de las marchas y sus efectos. Me ha tocado dar este testimonio ante varios públicos, católicos y ecuménicos, en Colombia el año pasado, y en México en esta cuaresma.
¿Por qué levantar la voz? Pues, en primer lugar, porque ni mi papá, un diputado evangélico de la línea dura del partido Conservador, ni mi mamá, que participó en la organización de la marcha británica, sabía que el niño que tenían en casa era gay. Yo, sí, acababa de aprender en el colegio, a los nueve años, que era un «queer» – joto o puto. Pero de haber sabido ellos, es de dudarse que hubieran cambiado de parecer.
Durante muchos años, y en el caso de mi papá hasta poco antes de su muerte, seguían pensando que ser gay era una elección libre que la hace cierta gente perversa y contraria a la fe cristiana. Mi papá hasta llegó a sospechar que me había hecho gay como acto personal de hostilidad o venganza hacia él. En todo caso, el modelo que seguían en aquella época personas de convicciones evangélicas fuertes, era el de Abrahán. Este manifestó su obediencia a Dios al mostrarse dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac. ¿Cómo no imitarle, entonces, con todo el dolor de alma que provocara, al sacrificar psicológicamente al hijo gay?
Ciertamente no fui el único niño de la época en haber crecido bajo esta sombra. Aunque muchísimos de mis contemporáneos no están aquí para dar su propio testimonio, pues la cosecha del sida entre los que llegamos a la adultez sexual entre 1980 y 1985 fue devastadora. Pero no cabe duda de que entre las familias que organizaron las marchas recientes, habrá más de un corderito rosa que corre el riesgo de llegar con terror a la adolescencia y a la adultez como oveja o carnero rosa. Irá descubriendo que la tan alabada vida familiar de su hogar se verá sometida a fuerzas estresantes inmensamente destructoras para todos sus miembros.
Pero no las habrá causado él o ella, y sí la falta de veracidad de gente religiosa que poco pretexto tiene, pues ya sabemos mucho más de lo que se sabía hacía medio siglo.
Por esto me parece ineludible hablar de estas realidades en primera persona, como una tentativa, sin duda inadecuada, de dar testimonio del proceso de los últimos lustros que ha permitido que personas LGBT, católicas y evangélicas, entre otras, comencemos a vivir de manera armoniosa tanto la fe como la realidad de la orientación sexual o la verdad sobre el género.
Dirán algunos que hablar de lo gay en primera persona, me hace indigno de ser un sacerdote. Mi respuesta: Dios tiene como costumbre escoger lo inadecuado para darle chispa a sus obras; aun así, sobre mi indignidad para el sacerdocio, estamos de acuerdo. Sin embargo, dudo que sea mucho mayor que la de muchísimos hermanos sacerdotes. A fin de cuentas, no es exactamente un secreto el que la proporción de hombres gay en el sacerdocio supera en mucho aquella de la población en general.
La cuestión es si sí o si no la indignidad se rescata un poquito al arriesgar vivirla con algo de transparencia. Y mi experiencia es que al tener que escoger entre la indignidad transparente y la indignidad tapada, el pueblo fiel prefiere la primera en su cura. A fin de cuentas, la vulnerabilidad es siempre más atractiva que una rigidez mantenida por el miedo. Muchos clérigos se refieren a «ellos» al hablar de la gente gay, cuando, visto quien habla, la palabra «nosotros» sería más adecuada. Y esto ya está pasando de ser mentirita blanca a algo bien más grave. Sobre todo, cuando el tono es acusador ¡como tantas veces lo es!
Entonces ¿qué es lo que ha pasado en las últimas décadas para que nos demos cuenta de que, en verdad, la defensa de la familia pasa más bien por la aceptación serena de sus miembros LGBT y la convivencia con ellos, y no por su rechazo, con la consiguiente destrucción de la familia?
Quiero hablar aquí primero con lenguaje católico y luego con lenguaje evangélico. Conozco bien a los dos, pues me convertí de la religión evangélica de mis papás al catolicismo a los 18 años. En parte por haberme enamorado de un compañero católico de colegio, y en parte por haber apreciado que la comprensión católica de la naturaleza humana, más abierta al aprendizaje sobre lo que verdaderamente existe, desembocará en el reconocimiento de que el amor es el amor, independiente de la orientación sexual.
Pero, mi historia personal aparte, la verdad es que, en los dos campos, a esta altura del campeonato, existen recursos más que suficientes para que toda persona de buena voluntad pueda reconocer aquello que es verdadero sin colocar en riesgo la integridad de su fe.
Lo primero que me ha tocado vivir es el cambio de percepción de las ciencias humanas con respecto a lo gay. Aquello que antiguamente se consideraba o bien un vicio o una patología ya se ha comprobado, vez tras vez, que es una variante minoritaria y no patológica dentro de la condición humana, y una que ocurre regularmente. Se ha hecho evidente en la medida en que los estudiosos fueron descubriendo que no existe patología alguna intrínseca al hecho de tener una orientación sexual gay. O sea, que todos, gente hetero y gente gay tenemos tendencia a toda clase de problemas psicológicos, pero nuestra respectiva orientación sexual no es de por sí uno de ellos.
Esto ya se había demostrado en los años ‘50 del siglo pasado, y poco a poco fue comprobándose a nivel mundial hasta llegar a ser ciencia pacíficamente aceptada. A esta altura del campeonato, sólo no la aceptan los teóricos de conspiración que dicen que la ciencia ha sido adulterada por un poderoso «lobby gay» internacional, y algunos entre el alto clero para quienes la versión pre-científica es conveniente.
Antiguamente se comparaba el ser gay con una patología: por ejemplo, la anorexia, la cual es, objetivamente hablando, un desorden muy serio. Ahora más justamente puede parangonarse con la zurdera, que nadie duda que sea una variante minoritaria y no patológica.
Esto significa, sobre todo en la Iglesia Católica, donde la llamada «ley natural» nos enseña a discernir como actuar a partir de lo que realmente somos, que el hecho de esta u otra orientación sexual es de mínima importancia moral. Es el uso de la vivencia relacional y erótica de la persona según su orientación sexual que sería bueno o malo según el caso. Hasta uno de los obispos que estuvo presente en el sínodo de la familia de 2015 reconoció esto al constatar que «el reconocimiento de la existencia de la orientación estable lo cambia todo».
Todo esto se hace más patente aún si tomamos en cuenta los avances de los últimos veinte años, donde ha quedado claro que la configuración biológica, con componentes genético, hormonal y otros, que se manifestará en una persona adulta gay o lésbica ya está presente antes de nacer. O sea, el que los adultos busquen ejercer una presión hacia la heterosexualidad sobre un niño que va a ser gay, solo resultará ineficaz. Como también toda «cura» que se pueda intentar. Y toda tentativa en este sentido tenderá a lastimar al niño.
Por otro lado, tampoco a un joven o una joven hetero se le puede «reclutar» para el otro equipo: hasta los que durante la adolescencia fueron más curiosos, o los que pasan meses o años encerrados con el mismo sexo, en la cárcel o la marina, por ejemplo, típicamente terminan por ser lo que siempre fueron una vez abierta la posibilidad de una vivencia según su naturaleza.
Sin siquiera que tengan muchos de los elementos científicos a su disposición, los pueblos de mayoría católica parecen haberse dado cuenta de lo real sin demasiado problema: si alguien es así, entonces lo importante es que sea así de la mejor manera posible. Y como se ama la familia, entonces es evidente que la pareja de «mi tío Roberto» no es un tal Eduardo, sino «mi tío Eduardo». O sea, distinguir entre algo violento, abusivo y pecaminoso, y algo tierno, amoroso y enriquecedora de la vida de la familia no es tan difícil. Y los Obispos que truenan, sólo pierden credibilidad.
Igualmente, en el mundo evangélico, para los que quieren, sobran recursos para mostrar la inexistencia de pasaje alguno en la Biblia, tanto hebrea como cristiana, que denuncia aquello que tan sólo desde 1868 venimos llamando «la homosexualidad».
Cualquier traducción de la Biblia que utilice esta palabra para actualizar las realidades muy antiguas allí descritas es hija de una moda interpretativa moderna, politizada y poco caritativa. Por ejemplo, es perfectamente evidente que el pecado de Sodoma fue de soberbia, engreimiento e inhospitalidad: así lo describe el profeta Ezequiel.
El abuso sexual que se practicó sobre los visitantes nada tenía que ver con una orientación sexual, y todo que ver con la práctica de humillar a un anfitrión degradando a sus invitados. Los abusos de la cárcel de Abu Ghraib tienen todo que ver con Sodoma. La vivencia del matrimonio igualitario, absolutamente nada.
Hasta la famosa frase del Levítico 18, cuya traducción exacta es «no yacerás con un varón los yacimientos de los varones (plural) con una mujer (singular)» es, con su sintaxis misteriosa, con toda probabilidad una referencia a la prostitución sagrada de los cultos de fertilidad del pueblo Cananeo. Forma, además, parte del código de santidad del pueblo de Israel que fue derogado para todo cristiano proveniente de la gentilidad por San Pedro en Hechos 10.
O sea, para los cristianos, en materia de pureza, nada está prohibido y la cuestión de la bondad de algo depende de si o no es apropiado, conveniente. Para esto, se necesita una práctica habitual de discernimiento para determinar el bien a seguir y el mal a evitar, y cualesquiera reglas son guías que nunca pueden reemplazar la conciencia.
Entendida la diferencia entre una orientación sexual estable vivida de manera amorosa y las prácticas de humillación sexual y de prostitución sagrada que proliferaban en el mundo antiguo, resulta fácil entender que es a la idolatría subyacente a estas últimas realidades, que se refieren los trechos del nuevo Testamento.
Sobre la primera realidad, el Nuevo Testamento, a ejemplo de Jesús, mantiene un silencio total. Y ¡no es que faltaban en la cultura griega palabras que avistaban una realidad más cercana a la moderna si era esta la que San Pablo buscaba condenar! Sin embargo ¡cuántas traducciones tergiversan estos matices de la palabra de Dios y se prestan para ensombrecer cruelmente la conciencia de jóvenes LGBT y sus familiares!
Poco después de las marchas de la familia en México, llegó al país un nuevo Nuncio Apostólico. Aparentemente pidió a los obispos que bajaran de tono. Y hasta se disculpó el Cardenal (Norberto) Rivera, pidiendo ayuda. Afirmó que el clero sabe poco sobre lo LGBT, y necesita quienes le eduque.
Pregunto a quienes de veras tengan en su corazón los intereses de las familias, actuales y venideras, ¿por qué no tomar en serio aquella invitación? Hay que insistir en que se prepare a gente que no tema hablar de estos asuntos en primera persona. Así una verdadera información tanto científica como bíblica podrá ser repasada para el bien de la familia, por medio de testimonios sanos que saben de qué hablan: información no contaminada ni por las prácticas esquivas del mundo eclesiástico en esta materia, ni por el oportunismo político partidista.
James Alison es un teólogo y sacerdote católico nacido en Inglaterra que vive actualmente en Madrid. Se puede leer sus textos y saber más sobre él y sus libros en su página
Comentarios desactivados en El jesuita James Martin pide a la iglesia en su libro «Construyendo un puente» la inclusión de la comunidad LGBT
James Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado «Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad», un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.
El cardenal de Newark y el cardenal Farrell prologan un nuevo libro de James Martin
Tobin: «En la Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse excluidas e incluso avergonzadas»
«El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados», añade McElroy
(C. Doody/Agencias).- Ni «homosexuales» ni gente «atraída por el mismo sexo», sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin, colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es «Necesario», «valiente» e «inspirador».
Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Construyendo Puentes: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice «homosexuales» ni gente «atraída por el mismo sexo», sino personas «LGBT».
El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: «Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas», agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que «el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico».
El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: «El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son». McElroy dijo que Martin «nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa».
Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.
Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.
«Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil», dijo Martin. «Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT».
El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.
Comentarios desactivados en «La Iglesia que queremos y necesitamos. Recuerdo de Alberto Iniesta», por José Mª Castillo
Es bueno recordar a los imprescindibles que se creyeron, de verdad, el Evangelio…
De su blog Teología sin Censura:
Recordamos aquí a Alberto Iniesta. Y la Iglesia que él quiso y que nosotros necesitamos. Pero este recuerdo será acertado, si tenemos presente que recordamos a Alberto y su gestión como obispo de Vallecas cuando estamos viviendo una “crisis” y una “estafa”. Y hacemos este recuerdo cuando nos damos cuenta de que la crisis va disminuyendo, pero la estafa no disminuye. Además, lo peor del caso es que no pocos de nuestros obispos dan la impresión de que o no se enteran de la estafa que estamos soportando; o (lo que sería más grave) se enteran, pero, más allá de algunas exhortaciones superficiales y genéricas, con las que algunos prelados despachan un asunto de tanta gravedad, las preocupaciones apostólicas de tales pastores – al menos por lo que dicen – parece que se centran en los temas en los que ponen mayor énfasis: el sexo, la identidad de género, la homofobia, el poder y los privilegios de la Iglesia, aunque estas cosas no se digan nunca así, tal como son y tal como suenan.
1. Alberto Iniesta
Alberto Iniesta ha sido, sin duda ni exageración, uno de los hombres más ejemplares que hemos tenido en España, en nuestra reciente historia del siglo XX. Su proyecto de la Asamblea de Vallecas, en marzo de 1975, cuando estaba agonizando la dictadura franquista en nuestro país, fue una intuición que se adelantó a los sueños de democracia, que, con dudas e indecisiones, los políticos y los clérigos de aquellos años gestionaron, en la transición que desembocó en la Constitución del 78.
Dicho en pocas palabras, la Asamblea de Vallecas fue, no sólo un “proyecto de Iglesia”. Además de eso, fue un “proyecto de sociedad”. Una sociedad en la que el pueblo toma la palabra. Y toma, sobre todo, la capacidad de decidir. Para resolver los problemas más graves que nos afectan a todos los ciudadanos. Sobre todo, los problemas que nos impiden ser ciudadanos libres, que viven en una sociedad igualitaria y justa.
Conocí a Alberto Iniesta en abril de 1971. En aquel abril, antes de la “Asamblea Conjunta Obispos-Sacerdotes”, se celebró en Ginebra un Encuentro de los Consejos Presbiterales de Europa, en el que participaron más de doscientos sacerdotes. La representación española, presidida por el entonces obispo de Málaga, Angel Suquía, estaba compuesta por un grupo de sacerdotes, entre los que estábamos Alberto Iniesta y yo. Y precisamente a Iniesta y a mí se nos encargó hacer y presentar la ponencia sobre la Iglesia que estábamos necesitando. Un trabajo que tuvimos que hacer en pocos días. Fue entonces cuando quedé impresionado por la genialidad, la humanidad y la profunda espiritualidad de Alberto Iniesta. Un hombre que sólo quería el bien de la Iglesia, para bien de la sociedad.
Así las cosas, lo que más me impresionó, en mis muchas horas de convivencia y conversación con Alberto Iniesta, en Madrid, en Ginebra, en octubre de 1971 (en Roma), en el Sínodo Mundial de Obispos, cuyo tema fue el “sacerdocio” y “la justicia en el mundo”, lo que más me impresionó – repito – fue la convicción más firme, que tenía Alberto Iniesta: la Iglesia necesita, de forma apremiante, una reforma a fondo. No se trata de una “reforma doctrinal”, sino de una “reforma de vida”, en la “gestión del gobierno” y en la “participación del pueblo” en la toma de decisiones.
Como era de esperar – y de temer –, ni el sistema religioso del Vaticano, ni el sistema político de Franco, podían permitir el planteamiento pastoral, participativo y democrático de Iniesta. En consecuencia, sucedió lo que era de temer. A última hora, en vísperas de la Asamblea de Vallecas, de Roma vino la prohibición de darle a la Iglesia aquel nuevo giro, que era el primer paso de una reforma y una renovación a fondo, no sólo de la Iglesia, sino igualmente de la sociedad 1.
Además, todo aquello se ejecutó de la forma más tajante y (yo añadiría que también) más cruel que se podía ejecutar. Alberto Iniesta fue llamado urgentemente a Roma. Y – por lo que después se pudo saber -, a Iniesta, no sólo se le prohibió, de forma terminante, la celebración de la Asamblea, sino que además el bueno de Alberto fue (y se sintió) ofendido y humillado por el Cardenal Prefecto de la Congregación de Obispos. Ofendido y humillado hasta el extremo de verse hundido e incapacitado, durante años, en un monasterio cisterciense, a donde se retiró para superar su profunda depresión. Hasta que ya, en edad de jubilación, regresó a su diócesis de origen, Albacete, para terminar sus días en paz, estudio y oración.
2. La Iglesia que necesitamos: volvamos al origen
¿Qué Iglesia quiso Alberto Iniesta? ¿Por qué la Iglesia, que quiso Alberto Iniesta, resultó ser intolerable, absolutamente inaceptable, para el sistema político de una dictadura y para el sistema religioso del Vaticano?
La respuesta fácil, convencional, que tienen estas preguntas, es conocida. Y es, por eso, la respuesta que siempre damos. La Iglesia, que se buscaba mediante la Asamblea de Vallecas, en marzo de 1975, no cabía, no pudo caber o encajar en el régimen dictatorial del franquismo, ni en el Código de Derecho Canónico de la Iglesia Católica. Por eso, aquello tuvo el final que tuvo. El fracaso de un proyecto que muchos añoramos.
¿Es posible en este momento volver a intentarlo? Hay que hacerlo. Pero va a necesitar tiempo y paciencia. Después de 30 años, bloqueando la renovación que inició el Vaticano II, la Iglesia está viviendo una situación de desconcierto. ¿Por qué este desconcierto? Cuando tenemos un papa, Francisco, que quiere limpiar el papado de la pompa y el hieratismo que nunca quiso Jesús, el boato y la mentira que condena el Evangelio, en esta situación, un sector señalado del episcopado, en lugar de alegrarse y unirse al papa Francisco, lo que están haciendo quienes se han vinculado a ese sector de cardenales, obispos y clérigos es poner dificultades al papa. Y así, aumentar el desconcierto en determinados sectores de la Iglesia.
¿Qué hacer, estando así las cosas? Vamos a ir derechamente al origen. Y a lo más original de la Iglesia. Todo comenzó, como sabemos, con el anuncio, que realizó Jesús, de la “Buena Noticia”, es decir, la llegada del Reinado de Dios 2. Es verdad que quien fundó y gobernó las primeras “asambleas” cristianas (“ekklesiai”) fue Pablo. Pero también es verdad que, si Pablo pudo fundar y gobernar aquellas “iglesias”, lo hizo porque antes que él y su experiencia en el camino de Damasco, había existido Jesús de Nazaret, su mensaje, su forma de vida y su muerte en una cruz.
3. La “fe” y el “seguimiento”
Si el origen primitivo de la Iglesia se analiza detenidamente, lo que llama la atención, en este proceso incipiente de “fundación” de la Iglesia, es que los evangelios (especialmente los sinópticos) no ponen en, el centro de este origen primero de la Iglesia, la “fe” (“pistis”, “pisteuo”) de los discípulos de Jesús, sino el “seguimiento” (“akoloutheo”) que aquellos discípulos aceptaron para compartir su vida con la vida que llevó Jesús. Baste pensar que, en los evangelios sinópticos, mientras que la fe se elogia 36 veces, del seguimiento de Jesús se habla 56 veces. O sea, el “seguimiento” aparece 20 veces más que la “fe”.
Pero lo importante no es la cantidad de veces que se menciona la fe o el seguimiento. Lo elocuente, en este asunto capital, es la significación relevante que los relatos evangélicos le dan al seguimiento de Jesús. Y lo que ese seguimiento representa en la vida. En efecto, según los sinópticos, cuando Jesús empezó a reunir el primer grupo de discípulos y las primeras multitudes de gente, que se iban con él y le escuchaban, en ningún relato se dice que Jesús les propusiera el tema de la fe, como pregunta, como exigencia, como condición para estar con él, para vivir el proyecto que él les presentaba. Y menos aún. En ninguna parte dicen los evangelios que la fe fuera la condición para estar con Jesús o para ser discípulo suyo.
Esto necesita alguna explicación. En los evangelios sinópticos, se habla de la fe en los relatos de curaciones, cuando Jesús resuelve las situaciones de sufrimiento de enfermos o personas excluidas. A estas personas, Jesús les dice siempre lo mismo: “tu fe te ha salvado”, es decir, “tu fe te ha curado”. Es le fe-confianza, la fe de quienes se fían de Jesús, viendo en él la solución del sufrimiento de este mundo. Y es importante caer en la cuenta de que esto es así, según los evangelios, incluso en los casos de personas que, sin duda, tenían otra religión y otras creencias, como ocurrió con el centurión romano (Mt 8, 5, 13 par), con la curación de la mujer cananea (Mc 7, 24-30 par) y en la sanación del leproso galileo (Lc 17, 11-19) 3.
Sin embargo – y en contraste con lo que acabo de indicar -, lo que la teología no ha tenido debidamente en cuenta es que, cuando los evangelios afrontan el problema fundamental de quienes pueden o no pueden estar con Jesús, la clave de la respuesta a este problema es el “seguimiento” de Jesús, tanto para los “discípulos” (Mc 1, 16-20; Mt 4, 12, 17; Lc 4, 14-15), como para el “pueblo” (“óchlos”) (Mt 4, 25; 8, 1). Por eso, lo primero que hizo Jesús fue llamar a los discípulos al seguimiento (Mc 1, 16-20; Mt 4, 12-17; Lc 5, 11; cf. Jn 1, 37-43). Jesús no empezó por pedir a aquellos hombres una “profesión de fe” o la aceptación de un “credo”. No. Lo primero fue una palabra: “sígueme”. Leer más…
Comentarios desactivados en «Te van a crucificar»: la soledad de las víctimas de abusos sexuales
Este tipo de abusos se cometen en la intimidad, sin testigos ni pruebas
Se someten a un calvario de interrogatorios, informes físicos, psíquicos y cuestionamientos
(Cristina Sánchez Aguilar, en AlfayOmega).- «Te van a crucificar», vaticinó un juez ante la propuesta de una víctima de abusos sexuales de denunciar por la vía penal. Dar el paso supone exponerse ante la opinión pública y adentrarse en un calvario de interrogatorios, informes físicos, psíquicos y cuestionamientos que, lejos de ayudar en su proceso de sanación, provoca «que te tomen por mentirosa, que te sientas doblemente víctima», admite una de ellas
«No denuncié por lo penal porque no me merecía que me hicieran más daño. Tenía claro que tenía que hacer justicia pero, por mi situación psicológica en aquel momento, no podía exponerme a ser revictimizada. Yo era una víctima abusada ya de adulta y sabía que la sospecha iba a pesar sobre mí». Llamémosla Ana. Sufrió abusos sexuales por parte de un sacerdote siendo mayor de edad y ha necesitado años de terapia, de altos y de bajos, para caminar hacia un proceso de sanación en el que todavía está inmersa.
«Un juez me advirtió abiertamente que dar el paso es «como si te crucificaran». El motivo es que la propia víctima es la única que puede desmontar con su relato la presunción de inocencia del autor del delito, ya que este tipo de abusos se cometen en la intimidad, sin testigos ni pruebas», explica. Es la palabra de uno contra la del otro, con el agravante de que «suelen pasar muchos años entre el abuso y el momento en que la víctima está preparada para contarlo, con lo que eso conlleva de posibles contradicciones a la hora de elaborar el relato». Ahí viene la segunda parte: «Que te traten como si fueras un mentiroso».
Su caso en la justicia civil ha prescrito. Lo que sí hizo en su día fue denunciar por la vía canónica, «fundamentalmente por razones terapéuticas, porque en el camino que estaba recorriendo era muy importante contar la verdad. Una de las cosas que más me pesaba era tener que vivir con ese secreto encima». Ella, reconoce, tuvo la suerte de «estar bien acompañada, con profesionales que conocían cada paso que dar». Pero, con la perspectiva de la experiencia, denuncia que en España «es necesario que se desarrollen los protocolos de actuación para las víctimas de abuso sexual por parte de la justicia civil, porque las víctimas no saben qué pasos dar ni cómo hacerlo».
En el caso de la Iglesia, «sí que existe un protocolo de actuación en la web de la Conferencia Episcopal Española, aunque es difícil de encontrar y alienta cierta desconfianza hacia las víctimas». Esto provoca que quienes se arman de valor para denunciar «actúen un poco por tanteo, algo que luego se puede volver en su contra si se cometen errores».
«Tiene 20 años, pero no ha superado 2º de Bachillerato»
Llamémoslo Adrián. Era un adolescente cuando se armó de valor para denunciar a su supuesto agresor, un profesor del colegio en el que empezaba 1º de la ESO. Para él y su familia parte de la sanación pasaba por lograr que se hiciera justicia: «Si no lo hubiéramos denunciado no podríamos dormir por la noche», dice su padre. Pero en medio del proceso tuvieron que parar «porque mi hijo estaba muy mal». Cuando cumplió los 18 años retomó la denuncia.
Ahora el joven tiene 20 años. Desde hace tres no es capaz de entrar en un aula, por lo que todavía no ha logrado aprobar 2º de Bachillerato. «Es totalmente incapaz de ir a clase, tiene fobia al colegio, sufre episodios de ansiedad y de estrés, tiene pocos amigos y no se fía de nadie… Desde hace años no duerme bien por la noche y tiene pesadillas recurrentes». Juan Cuatrecasas habla con dolor por ver sufrir a su hijo, pero también con mucha claridad, porque su objetivo es «ayudar a otros para que no pasen por lo mismo que hemos pasado nosotros». De hecho, desde hace poco decidió, tras preguntar al psiquiatra de Adrián, «dejar de ocultar mi rostro. No quería seguir tapándome como si mi hijo y yo fuéramos los malos».
Todo comenzó en 2008 en un colegio de Lejona, en Vizcaya. Presuntamente, el menor de 12 años sufrió «un abuso sexual continuado» -tal y como especifica la acusación- por parte de un profesor y el acoso de sus compañeros de colegio. Adrián dio el paso de denunciarlo por la vía penal en 2011, «con todo lo que eso conlleva». El maestro se declaró inocente y nueve años después el juicio está a la espera de fecha, por lo que, verdugo y víctima, jurídicamente, todavía no pueden definirse como tales.
Un proceso «muy desagradable»
Cuatrecasas recuerda especialmente la última sesión pericial a la que acudió su hijo al juzgado. «La anterior ya había sido desagradable, pero esta fue el colmo. Le hicieron preguntas en las que cuestionaron su tendencia sexual, le hicieron preguntas vejatorias sobre su intimidad… y hasta quisieron hacerle una exploración, pero por indicación del psiquiatra se negó. Habían pasado más de cinco años desde los abusos…. ¡qué iban a encontrar!», exclama el padre. «Este es un ejemplo claro del proceso de doble victimización que sufren los denunciantes».
Lo corrobora José Miguel Garrido, abogado del caso Vallmont, en el que 13 menores denunciaron a un profesor por abusos sexuales. «Siempre se pone en duda al denunciante. En nuestro caso, los padres se quejaban porque se trataba a los niños como si mintieran». Esto provoca «que la gente no quiera someterse a un proceso penal». Aunque finalmente ganaron el caso, «al final los niños no querían ni declarar porque estaban cansados de interrogatorios, de valoraciones… Para las víctimas es muy sacrificado».
«A mi hijo le han hecho una cantidad inmisericorde de análisis periciales, psiquiátricos, psicológicos… y al profesor nada o, al menos, oficialmente no hay constancia», añade Cuatrecasas. «Uno de los días que fue a declarar a la Fiscalía de menores tuvimos que sacarlo en brazos por la crisis de ansiedad que le causó contarlo todo de nuevo».
Para el padre de Adrián, algo falla en el tratamiento de estos casos y pide a los poderes públicos que articulen medidas, como por ejemplo, que se establezcan protocolos de acompañamiento para atender a las víctimas de abusos sexuales. «Lo peor de todo es lo solos que nos hemos sentido en todo este calvario». Otra de sus peticiones es que este tipo de delitos «no prescriban, porque un menor de edad, como mi hijo, con 12 años por ejemplo, muchas veces no sabe qué le está ocurriendo. Pero cuando crece y rebobina, se da cuenta, pero ya es tarde, porque el delito ya ha prescrito».
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