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“Curas pederastas: ¿Una solución radical?”, por José María Castillo

Martes, 13 de noviembre de 2018

42d1d446-e1bd-4f9a-bc77-d87f88763551De su blog Teología sin censura:

Este problema de la pederastia, que tanto daño hace a las víctimas para toda su vida y tanto está destrozando la credibilidad de la Iglesia, no se resuelve suprimiendo la ley del celibato. Los hombres casados abusan sexualmente de menores probablemente lo mismo que los solteros.

Una medida positiva podría ser suprimir la prescripción, en el derecho penal, para este delito. Me consta que los menores, que se sienten humillados por este tipo de abusos, tardan muchos años en decirlo. Y, en la mayoría de los casos, cuando un adulto dice que, de niño, abusaron de él en esta materia, el delito ya ha prescrito. Si llega el día en que penalmente esto nunca prescribe, posiblemente habrá quienes se contengan ante la probabilidad de terminar, alguna vez, en la cárcel.

Pero lo más importante, que quiero decir en esta reflexión, es que la Iglesia tendría que recuperar y poner al día lo que fue la ley eclesiástica que duró en torno a mil doscientos años. La ley que consistía en expulsar del clero (incluso si eran obispos) a los eclesiásticos que cometían abusos que escandalizaban gravemente a los ciudadanos. Los papas, los concilios, los sínodos, tanto en la Iglesia occidental como en la oriental, no sólo insistieron en esta ley, sino que la aplicaron a tres clases de delitos: faltas contra el ordenamiento eclesiástico establecido, contra la sexualidad y abusos que ofendían al prójimo.

Tantas veces y en tantos casos, se repitió esta práctica, que la ley cuajó en una fórmula bien conocida: “sea degradado o expulsado” (y otras expresiones equivalentes) y que viva, de ahora en adelante, “laica communione contentus”. Dicho más claramente: “que salga del clero, que comulgue como laico, y que se busque la vida como como todo hijo de vecino”.

En 1983, publiqué un extenso artículo sobre este asunto, en la “Revista Catalana de Teología” (VIII/1, pgs. 81-111). Y allí cito, en 277 notas, la abundante y documentada bibliografía que existe sobre este penoso asunto. Son notorios los excelentes trabajos que han escrito sobre este tema: C. Vogel, P. M. Suriski, E. Herman, P. Hinschius, F. Kober, K. Hofmann.

El punto capital, que quiero destacar, es que no debe ser dificultad “para quitarle el sacerdocio”, a un clérigo ordenado, el argumento según el cual, si está “ordenado de sacerdote”, tiene el “carácter” sacramental, que es imborrable, eterno y nadie lo puede suprimir o prescindir de él.

El argumento teológico del “carácter sacramental” fue un invento de los teólogos escolásticos del s. XI-XII, que destaca Pedro Lombardo, y en el s. XIII desarrolla Tomás de Aquino (Sum. Theol. III, q. 34, a. 2). Pero ni entre los teólogos escolásticos hubo unanimidad, como demostró ampliamente el excelente estudio de J. Galot.

Y termino recordando que la enseñanza de la Ses. 7ª del concilio de Trento no se puede aducir como “dogma de fe” de la Iglesia, ya que lo que afirma el concilio es que hay tres sacramentos (bautismo, confirmación, orden sacerdotal) que no se pueden repetir (“Unde ea iterari non possunt“) (CT, vol. 5, 857, 9-10; 859, 16).

O sea, lo que afirma Trento es que los tres sacramentos mencionados solo se pueden administrar una sola vez en la vida. Sacarle a Trento que los curas pederastas tienen que seguir siendo curas toda su vida, eso no está definido por la Iglesia en ninguna parte.

Y termino: decir, como ha dicho el Sr. Giménez Barriocanal (El País, 10. XI. 18), que es “irrelevante el porcentaje de pederastia, insignificante”, eso o es una falsedad o una ignorancia impropia de un alto cargo en la Conferencia Episcopal.

Puedo asegurar que sólo el amor y la fidelidad a la Iglesia me mueven a decir estas cosas. El ocultamiento y la hipocresía sólo sirven para hacer más daño a la institución y a seres humanos inocentes.

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La Iglesia católica y la pederastia: el clericalismo que no salva.

Sábado, 10 de noviembre de 2018

abusosAnte los atroces crímenes contra la moral, la dignidad, la libertad y la indemnidad sexual de los menores de edad, a los cuales, sacerdotes y religiosos les robaron la infancia y el sueño a sus padres de verlos crecer felices y sanos como niños normales, parece ser que la Iglesia Católica trata de responder.

El pasado 12 de septiembre, el papa Francisco convocaba a los presidentes de las Conferencias Episcopales para hablar de los casos de abusos en una reunión de carácter privado que tendrá lugar en el Vaticano entre el 21 y el 24 de febrero de 2019.

Con tal motivo, el Comité Ejecutivo, en su reunión de septiembre, aprobó la creación de una Comisión para preparar los materiales de trabajo que presentará el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, en este encuentro. Bajo la presidencia del obispo de Astorga, Mons. Juan Antonio Menéndez Fernández, canonista, comenzará sus trabajos esta misma semana.

Lo curioso de esta situación es que no se cuenta con las víctimas para elaborar los nuevos protocolos o para que aporten datos que pueden ser relevantes de cara al trato que se les da a las mismas por parte de la Iglesia católica cuando se denuncian abusos sexuales a manos de sacerdotes. Cuando muchos e importantes clérigos españoles siguen convencidos de que el modo correcto de resolver estos graves delitos es mediante la confesión y en la oscuridad del confesionario, se entiende que no sea necesario contar con la aportación de las víctimas.

La Comisión que preparará los protocolos y documentación que Ricardo Blázquez presentará en el Vaticano, tendrá, en primera instancia, un cariz fundamentalmente jurídico. Estará compuesta por juristas de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos; del Servicio Jurídico Civil; del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica; del Servicio Jurídico de CONFER; y de la Vicesecretaría para Asuntos Generales. Parece ser que tampoco se cuenta esta vez con psicólogos y psiquiatras expertos en abordaje del trauma de los abusos y sus derivados como el trastorno de estrés postraumático. Prescindir de estos profesionales a la hora de elaborar materiales de referencia para que los protocolos sean efectivos, es como prescindir de nutricionistas en la elaboración de un menú para perder peso. Un sin sentido total y absoluto.

La explicación de todo esto, en un tiempo en el cuál muchos escritores cristianos hablan de la existencia de un cierto lobby gay sacerdotal y episcopal, parece reafirmar que a día de hoy donde el progreso y las interdisciplinariedad se imponen, el clericalismo que durante años hemos vivido en España quiere persistir.

El papel de los laicos aún no está muy afinado, pues sino no se entendería que tras los escándalos económicos que se han producido en el Vaticano y en diferentes países, no se contrate a una gestoría profesional que se haga cargos de los medios materiales y se viva una ejemplaridad de transparencia en cuanto a bienes materiales de la Iglesia Católica.

Pensar que todo el que no hable a favor de la Iglesia es un hereje o no ama suficientemente a la Esposa de Cristo, es desconocer la realidad de la familia, donde existiendo mucho amor entre sus miembros, los problemas se resuelven, también judicialmente cuando componen delitos y delitos graves, al igual que se acuden a profesionales externos para sanar problemas de salud de los miembros de la familia.

La defensa inconsistente que algunos clérigos tratan de hacer, pensando que no se debe acudir a los tribunales civiles o a los medios de comunicación y aludiendo para ello que “los problemas de la familia se resuelven en la familia” o “los trapos sucios se lavan en casa”, ya no tiene alcance a estas alturas del siglo XXI. Cuando un padre, un tío o un abuelo abusa de un menor en el seno de la familia, debe ser puesto en conocimiento de las autoridades civiles cuanto antes, y no tratar de resolverlo en el hogar familiar. Por protección al menor en primer lugar y por un deber de justicia innato a la condición humana. La justicia civil entonces, impondrá sus penas, y en el seno de la familia, se castigará de forma ejemplar por el daño causado al núcleo familiar y a la víctima en cuestión.

¿Qué pedimos los católicos a la sociedad? Qué se nos respete en nuestra libertad para creer, celebrar y elegir nuestra educación en principio y valores. ¿Qué aportamos como valor diferencial a la sociedad? Nuestras obras de caridad, nuestros colegios, hospitales, comedores sociales, fundaciones y ONG´S. Todo eso ya es bien sabido, y casi como una monserga, aparece de forma repetitiva en las declaraciones para marcar la X en favor de la Iglesia en la declaración de la renta, pero, ¿nuestra ejemplaridad para abordar un tema tan delicado como los abusos sexuales a menores? ¿nuestro avance para hablar de feminismo y empoderamiento de la mujer tras años de represión? ¿nuestra implicación en la lucha contra un capitalismo salvaje que destruye la esencia del hombre e impone un liberalismo económico que no entiende de hombres sino de números y rentabilidad? No. Ante esto no tenemos palabras ni somos ejemplares. De este modo, pudiera parecer que pedimos a la sociedad que respete y se sienta atraída por un estilo, una formas y un dogmatismo clerical que encajan más en el nacional catolicismo, tan añorado por muchos, que en la etapa de avance, progreso y descubrimiento que nos toca vivir.

¿Le pediríamos a alguien que viviera ahora alumbrado por la luz de las velas? Resulta ridículo, ¿verdad? La corriente eléctrica ya llega a casi todas las partes del planeta tierra y el acceso a la misma, esta facilitado y normalizado.

No llevar la bandera de la ejemplaridad en la lucha contra los abusos sexuales en 2018, es tan decadente como vivir a día de hoy alumbrado por velas sin saber que existe la red eléctrica y las bombillas. Por desgracia, así vivimos este tema en la Iglesia Católica.

El representante de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Silvano Tomasi, informó en 2009, en una declaración ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que según las estadísticas internas del Vaticano entre el 1,5 y el 5% del clero católico estaba involucrado en casos de abusos sexuales a menores. En 2018, considerando los nuevos casos destapados y aquellos que se ocultaron durante años, el porcentaje asciende al 8%.

El caso de abusos sexuales de Granada, donde 9 sacerdotes y dos laicos estaban implicados en forma de red organizada, y donde declararon como víctimas 4 jóvenes, ha sido la baza principal de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española para transmitir que dichas denuncias no siempre son ciertas. La realidad del asunto es una manipulación total y efectiva por parte de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española. Concluye la Sentencia del Tribunal Supremo español con fecha 28 de abril de 2018 y en respuesta a la Audiencia de Granada que de forma sesgada y parcial juzgó el caso:

“El Tribunal de instancia – Audiencia de Granada, sección segunda- tilda de inverosímil la imputación hecha por la acusación. Inverosímil significa según la RAE es lo que parece mentira o es imposible o muy difícil de creer. Lo que no dice la sentencia es que la imputación sea falsa. Lo que es incoherente con tildar el comportamiento del acusador como fruto de mala fe. Incluso lo que tilda de mentiras en referencia a datos que suministra durante la causa le lleva a un reproche de deslealtad que no puede justificar la condena en costas. No solamente porque deslealtad y mala fe son conceptos bien diversos, sino porque en modo alguno explicita la trascendencia de esa supuesta falta a la verdad en datos más o menos circunstanciales incorporados al discurso del acusador.

Tampoco la recurrida llega a afirmar que las circunstancias permitan considerar que el acusador «no podía dejar de tener conocimiento de la injusticia y sinrazón de su acción», ya que, como advertimos, lo que se atribuye al mismo es el conocimiento de determinados datos concretos, pero no, inequívocamente, de aquella falta de verdad respecto del hecho esencial imputado al acusado, o, tampoco, de datos que demostrasen esa falsedad en lo esencial.

Por todo ello hemos de estimar el recurso con declaración de oficio de las costas originadas por éste.

F A L L O

Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido Estimar el recurso de casación formulado por D., contra la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada con fecha 11 de abril de 2017; la que dejamos sin efecto …”.

La falta de pruebas para condenar al principal sacerdote imputado, no es sinónimo de la falta de verdad en la denuncia. Verdad que fue confirmada, como en el caso Gaztelueta, por equipos de la policía judicial expertos en análisis de testimonio, que otorgan a las víctimas un testimonio verosímil y coherente y en los curas agresores un testimonio deshonesto cuando declaran en sede judicial.

Por si esto fuera poco, igualmente en el examen de los aparatos informáticos y telefónicos intervenidos al grupo de curas, además de la negativa a facilitar contraseñas de archivos protegidos por parte de los sacerdotes y de la desaparición o borrado de archivos o memorias, se encontraron múltiples archivos con documentos relativos a abusos sexuales en menores, documentos sobre el perfil de las víctimas en redes sociales, documentos sobre menores, penas, eyaculación precoz, sexo para uno, prescripción … etc (libros, comentarios, artículos…etc).

Con todo esto, además de las múltiples pruebas periciales que confirman de forma rotunda la existencia de los abusos, por la vía penal, como suele ocurrir por el código penal español que en este momento está en vigor, se declara la prescripción de los delitos de abuso sexual -señala el juez instructor del caso de Granada – “En el Auto judicial de 14 de Febrero  se acuerda, por aplicación legal obligatoria y por supuesto, no es porque no existan indicios de responsabilidad suficientes como ya se explicó en aquel auto,  declarar la prescripción de los delitos de abusos sexuales sin penetración, exhibicionismo y encubrimiento, todo ello con prevalimiento , y en sus distintas formas de participación, en cuanto a los hechos expuestos en el mismo y por los que se siguió inicialmente la  causa en relación a Francisco J. Campos Martínez , Manuel Morales Morales , Sergio Quintana Muñoz, José Gabriel Flores Flores, Manuel Jiménez Jiménez, Manuel Fajardo Rodríguez, Manuel Quintana Muñoz, Angel Moreno Muñoz, Juan Carlos Moreno Muñoz, Vicente Rodríguez Rodríguez, y José Jorge Nieto García.

Y para contrarrestar, las víctimas de tan execrables delitos llevados a cabos por sacerdotes que se permiten dar lecciones morales, confían en el derecho canónico y en los maravillosos protocolos de la Santa Sede para estos delitos que recogen: Leer más…

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¿Informar de los abusos del clero es ‘atacar’ a la Iglesia católica?

Martes, 6 de noviembre de 2018

manifestaciones-vs-pederastiaCompartimos el editorial de Religion Digital porque practicamente podríamos firmarlo nosotros… Quien denuncia y no quien comete el delito es acusado de atacar a la Iglsia… El mundo al revés.

“No vamos a olvidar a las víctimas, que hoy se sienten en la Iglesia como descartados”

“No pretendemos atacar a la Iglesia, sino cumplir con nuestra deontología profesional”

(Editorial de RD).- Arrecian los casos de abusos sexuales, de poder y de conciencia del clero católico en todo el mundo. Incluso en España comienzan a emerger y se espera que, como en el ámbito anglosajón, también en el hispano se produzca una explosión de denuncias, mientras la Iglesia española sigue tomando medidas cosméticas y de cara a la galería.

¿Qué debe hacer un medio de comunicación como el nuestro a la hora de informar sobre esta plaga? ¿Informar de todo, informar selectivamente, o silenciar esa información para no contribuir al mayor descrédito de la institución?

Algunos lectores nos escriben sobre el tema, se quejan de que “damos demasiadas noticias sobre los abusos del clero” y piden que bajemos “el diapasón y el nivel de información respecto a estos casos”. Unos pocos nos acusan, incluso, de “atacar a la Iglesia”, de “intentar mancharla” y de fijar demasiado el foco en lo negativo, sin resaltar lo positivo.

También, es cierto, recibimos palabras de ánimo e invitaciones a seguir en la brecha de la denuncia por parte de numerosos lectores y, especialmente de las víctimas, que siempre lo son, y que agradecen a “los medios honestos y profesionales, que nos dan voz en un ambiente tan silente y poco solidario a la par que carente de empatía con tanto drama y tragedia humana”.

Unas cuantas consideraciones al respecto:

1/ Somos una web aconfesional. De ahí que no estemos sometidos a las directrices de la jerarquía, renuente en muchos casos a ponerse abiertamente al servicio del cambio de mentalidad que el Papa Francisco está pidiendo respecto a los abusos: centrarse en las víctimas. La mayoría de los medios católicos de nuestro país continúan guardando silencio sobre esta lacra, unas veces urgidos por los obispos y otras, por sus propios mecanismos de autocensura y autocontrol. Por ahora, obispos y medios confesionales se esconden y siguen anclados en las viejas inercias de tapar y encubrir, y lavar los trapos sucios en casa. Cuando quieran cambiar de dinámica y colocarse al ritmo que marca Francisco de contribuir con valentía a la verdad y a la sanación, posiblemente ya sea demasiado tarde para ellos.

2/ Sin ser confesionales, sí somos un grupo de periodistas católicos laicos que quieren rendir, libre y autónomamente, un servicio importante y necesario para toda la comunidad eclesial (desde la jerarquía hasta el último fiel), que consiste en informar de todo lo que pasa en el ámbito religioso de la forma más profunda y más rápida. Y, por supuesto, de todo lo que pasa en la Iglesia católica, mayoritaria en el ámbito hispano al que nos dirigimos primordialmente y del que proceden la mayoría de nuestros más de cinco millones de visitantes mensuales.

3/ Es evidente que los medios de comunicación nos alimentamos más de lo malo que de lo bueno. Y no por interés malsano, sino porque la dinámica noticiosa se basa precisamente en aquel viejo aserto de que no es noticia si un perro muerde a un hombre. Sí lo es, en cambio, si un hombre muerde a un perro. Es decir, si publicamos las noticias negativas de la pederastia clerical no es por atacar ni manchar a la institución, sino por puro criterio de interés informativo.

4/ Está claro, también, que lo negativo llama más la atención y tiende a fijarse más en la memoria selectiva de los lectores. Pero más del 80% de las noticias que publicamos en RD son de carácter positivo y resaltan el buen hacer, la misericordia y la lucha por la justicia y la paz de muchos colectivos eclesiales. Desde curas a frailes, monjas y misioneros, pasando por fieles, parroquias, Cáritas y asociaciones de todo tipo. Damos, pues, muchas más noticias positivas, con especial referencia al ministerio y al magisterio del Papa Francisco y a su primavera.

5/ Hemos lanzado, en este sentido, varias campañas en apoyo del Papa, alguna de las cuales sigue vigente, recogiendo decenas de miles de apoyos a Francisco en ProFrancisco.

6/ No informar de la plaga de los abusos clericales sería tanto como minusvalorar el enorme drama de la pederastia clerical, que, precisamente, se ha agravado, porque muchos, tanto en la jerarquía como en el clero, han optado y siguen optando por esconder, tapar, ocultar y encubrir. Esta vieja dinámica, que tanto daño hizo y sigue haciendo a la institución, sólo puede conducir a nuevas heridas, escándalos y crisis. Demuestra, además, que algunos, víctimas del clericalismo, no han calibrado bien lo que esta plaga significa desde hace décadas.

7/ Esta gravísima crisis está golpeando el corazón de toda la Iglesia, provoca una hemorragia constante de fieles que se van asqueados, hace tambalear la fe de muchos católicos sencillos, aparta de la institución, de una manera radical, a las generaciones jóvenes, y conduce a la pérdida total de credibilidad de la institución. La Iglesia tiene que volver a ganarse la confianza de la gente y, para eso, tiene que volver a ser casa segura para todos, especialmente para los menores.

8/ Como suele repetir el Papa, el clericalismo está en la base de los abusos sexuales, de poder y de conciencia. No es una cuestión de homosexualidad o promiscuidad, como apuntan los más tradicionalistas, sino de poder. La única forma que tenemos los medios de contrarrestarlo es la denuncia clara, tajante, radical y total de sus abusos del clero. Porque los abusadores le temen más a los medios que al infierno. Como decía Óscar Wilde, “”todo se trata de sexo, excepto el sexo, que se trata de poder”.

9/ No tratamos tampoco de resaltar por encima de todo la pederastia clerical, dejando de lado a la que se da en los demás ámbitos de la vida social. Nos centramos en la clerical, porque somos un medio especializado y centrado en la información religiosa. Por eso, nos fijamos en los abusos cometidos en el seno de todas las confesiones religiosas.

10/ En definitiva, con nuestras denuncias de la pederastia clerical no pretendemos atacar a la Iglesia católica, sino cumplir con nuestra deontología profesional, que nos obliga a contar todos los casos (por mucho que asqueen) y con nuestra conciencia de creyentes, que tratan de comprometerse sólo con la verdad, que nos hace libres. Por eso, no vamos a olvidar a las víctimas, que hoy se sienten en la Iglesia como esos descartados de los que tanto habla el Evangelio de Jesús, y a quienes está recuperando el Papa Francisco.

A los lectores que nos acusan de exhibir demasiado las vergüenzas clericales, tenemos que invitarlos a huir de la dinámica ramplona de ‘matar al mensajero’, que evidencia una falta total de argumentos serios. Si los medios de comunicación publicamos estos casos, es porque existen. Nadie se los inventa. Y, como todo el mundo sabe, lo que se publica es casi siempre sólo la punta del iceberg. El poder clerical, como otros tipos de poder, tiene más miedo a los medios que al mismísimo Satanás. Controlar el poder eclesiástico es uno de los sacrosantos deberes de los informadores religiosos. Que intentamos cumplir lo mejor que podemos y sabemos.

Fuente Religión Digital

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El obispo Semeraro a las personas LGTB: “os reconocemos como hermanos en Cristo. Éste es un sello de verdad que nunca nadie podrá negar”

Lunes, 5 de noviembre de 2018

beso-gay-vaticanoArtículo de Luciano Moia, enviado al Forum de Cristianos LGTB de Albano Laziale, publicado en el periódico católico Avvenire el 9 de octubre de 2018, pág.19, traducción del texto italiano de Luis Clemente M.

El obispo de Albano (Italia) ha recordado en el Forum Nacional de Jóvenes homosexuales (5-7 de octubre de 2018) que es encargo de la Iglesia no excluir a nadie. Pero quedan tantos nudos que deshacer…

Siete grupos cristianos y eso pone en acto un titulo de fraternidad: “Cristiano es mi nombre”; escribía Paciano de Barcelona en el cuarto siglo: “esto permite a todos los cristianos de llamarse por el nombre. Y éste es el título por el cual os reconozco como hermanos. Ésta es la verdad de siempre, es la verdad del bautismo que ha impreso en nosotros un sello de hijos y de fraternidad (carácter bautismal) que nada, ni siquiera el pecado, podrá nunca destruir”.

Por tanto es mejor caer en la cuenta del sustantivo cristiano que sobr ele adjetivo LGTB. Ésta es una parte del largo y caluroso discurso dirigido el sábado por el obispo de Albano y secretario del C9, Marcello Semeraro al Forum nacional de cristianos lgbt que por tres días ha reunido justo en el pueblo de i Castelli Romani , más de doscientas personas.

Tantos jóvenes e incluso padres y pastoralistas. Madres y padres en búsqueda de una palabra de consuelo para comprender siempre mejor el propio lugar en situaciones nunca sencillas, más allá de la retórica sobre el llamado nivel de tolerancia difusa.

Sacerdotes y educadores atentos en el esfuerzo de dar concreción a las indicaciones de Amoris Laetitia (N. 250), sobre la necesidad de ofrecer a quien manifiesta tendencias homosexuales “las ayudas necesarias para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en sus vidas”.

De todas las intervenciones ha aparecido la urgencia de una profundización antropológica, bíblica y teológica del fenómeno de la homosexualidad; la necesidad – aunque sobre la base de cuando ha dicho Semeraro – de una pastoral inclusiva y no de nichos, hoy promovida y realizada para defenderse de los posibles ataques de quien no pierde la ocasión para rajarse las vestiduras y gritar el escándalo; la oportunidad que las comunidades cristianas vivan la acogida y el efectivo reconocimiento de la dignidad personal de los hijos de Dios en las formas posibles, pero sin perder nunca de vista la lógica del discernimiento.

Para sintetizar estas necesidades, el obispo de Albano ha tomado apunte también del documento enviado a la secretaría del Sínodo por parte de algunos jóvenes lgbt, en donde exhorta por parte de la Iglesia a una mayor cercanía y se pide continuar a interrogarse para entender qué se propone a los jóvenes que “deciden constituirse como parejas homosexuales” que sin embargo quieren seguir estando en la Iglesia. Semeraro ha recordado que estos jóvenes se sienten a menudo heridos y ha añadido: “Los “heridos” somos también nosotros, adultos que nos proponemos acompañaros y sosteneros”, pero es justo la fragilidad la que puede ayudar a descubrir ternura, solidaridad, y conciencia de los propios límites.

A propósito de la necesidad de una renovación de la teología, Daniela Di Carlo, pastora Valdés de Milan, ha explicado que una lógica cristiana no es solamente que cualquier exclusión suena inaceptable, sino también una acogida que ponga entre paréntesis sexualidad y afectividad, como si estos dos componentes no fueran parte integrante de la persona.

Sobre la misma línea Cristina Simonelli, presidenta de la coordinación de las teólogasas italianas, que a su vez ha lamentado una excesiva timidez de la investigación teológica y ha hablado de “omisiones de la teología moral”, pero también de la exégesis, que a su parecer, ha olvidado desde hace mucho el interrogarse sobre la sexualidad si no es para confirmar conceptos de aquello que ha definido como “sexofobia introyectada”.

Y a propósito de la castidad, ha dicho que es siempre oportuno hablar de ella en modo equilibrado, no solo por predicar la abstinencia sino también para reclamar delicadeza y respeto recíproco. “Es necesaria una purificación de la memoria por parte de la Iglesia-ha concluida la teóloga- porque hoy muchas personas homosexuales se sienten todavía despreciadas, ofendidas, o son forzadas a mimetizarse porque son consideradas molestas en su ambiente eclesial”.

Anteriormente, después de un saludo por vídeo del P. James Martin – un jesuita que es redactor de la revista América – habían ofrecido su testimonio la predicadora metodista Greetje Van der Veer, la comunidad de la parroquia Regina Pacis de Reggio Emilia y la comunidad de las religiosas dominicas Unión de Santo Tomás de Florencia que desde hace diez años acoge los encuentros del grupo Kairos.

De parte de todos el deseo de una “conversión pastoral” en una lógica de acogida recíproca “bajo la mirada de Dios que bendice”.

Texto original> Per una pastorale inclusiva. «Lgbt? Per accogliervi conta che siate cristiani»

Fuente Proyetto Gionata

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El documento final del Sínodo de los Jóvenes ha quedado muy por debajo de las expectativas sobre LGTB, mujeres o plena participación

Lunes, 5 de noviembre de 2018

respetolgbt_560x280Ya lo veíamos hace unos días y lo lamentábamos… Si alguien esperaba algo nuevo acerca de las personas LGTBI y la igualdad de la mujer… que espere sentado.  Poco y además con renuencias. Y, claro, nos han llamado de todo…

¿Qué ocurrió entre el Instrumentum Laboris y el documento final del Sínodo?

Los sinodales presentaron al Papa un texto descafeinado, que evita polémicas

El documento final ha quedado muy por debajo de las expectativas sobre LGTB, mujeres o plena participación

Los jóvenes pedían una respuesta concreta de la Iglesia que, en el documento final, no se da. Ahora hay que esperar al Papa

(Jesús Bastante).- Un documento descafeinado. Esta es la sensación de muchos tras la publicación del texto oficial del Sínodo de Obispos sobre la Juventud, cuyo resultado final ha quedado muy por debajo de las expectativas, incluso de que se habló en el llamado ‘Pre Sínodo’ y que se incluyó en el ‘Instrumentum Laboris’.

La sensación es que, entre uno y otro documento, los padres sinodales han optado por un texto de mirada amplia, sin entrar de lleno en los temas escabrosos y evitando polémicas como la que se diera en 2015 cuando una nota al pie de página de Amoris Laetitia provocó un amago de cisma ante la apertura a la comunión para los divorciados vueltos a casar.

El texto presentado este domingo al Papa pide favorecer la acogida a los homosexuales y promover la presencia femenina en los órganos de responsabilidad de la Iglesia, pero no introduce ningún cambio sustancial.

Tampoco refleja algunas de las peticiones concretas planteadas en la asamblea, como la creación de unministerio’ vaticano para los jóvenes. Apenas pide “el establecimiento de un cuerpo representativo de la juventud a nivel internacional”.

El texto tampoco responde a la exigencia de que las mujeres puedan votar en el Sínodo y da un paso atrás en el reconocimiento a la diversidad sexual respecto al ‘instrumentum laboris’, el documento de trabajo de la asamblea, en el que se utilizaba el término LGTB.

El documento final del Sínodo menciona la pederastia eclesial, pasa de puntillas por la cuestión de las drogas y pide a los jóvenes que descubran el justo valor de la castidad” sin ocuparse de las relaciones sexuales anteriores o fuera del matrimonio.

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Del Instrumentum Laboris…

Y es que el Instrumentum Laboris fue recibido como un baño de realidad, en el que el Vaticano admitía que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”, e incorporaba, por primera vez, las críticas más aceradas de los jóvenes católicos sobre “temas controvertidos”, como los anticonceptivos, la homosexualidad, el aborto, el matrimonio o la cuestión de género, temas sobre los que “los jóvenes ya discuten libremente y sin tabúes”.

Los jóvenes pedían poder debatir “abiertamente y sin prejuicios” sobre estos y otros temas, que van desde el desempleo a las nuevas tecnologías, pasando por los desafíos de las migraciones, el trabajo precario, las nuevas esclavitudes, las drogas e, incluso, el papel de la mujer. Sin embargo, el documento final sólo concede una propuesta de futuro: la de que en próximos Sínodos pueda arbitrarse una postura para que laicos y mujeres (ni siquiera las religiosas que participaron en las congregaciones pudieron votar) tuvieran voz, y voto en la toma de decisiones.

Al documento final…

El texto aprobado por más de dos tercios sí habla de invitar a “a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar este camino, participando en procesos de discernimiento comunitario que también incluyen a aquellos que no son obispos en las deliberaciones”, y de apostar decididamente por una “Iglesia sinodal”, pero no concretiza.

El documento final incluye una dura crítica al clericalismo y al drama de los abusos sexuales en la Iglesia, así como a la corrupción en la curia, algo que habían solicitado los jóvenes durante el pre-sínodo. Pero apenas añade propuestas arriesgadas sobre la igualdad hombre y mujer en la toma de decisiones (como se reclamaba en el Instrumentum Laboris), y se limita a recomendar “que todos sean más conscientes de la urgencia de un cambio inevitable, también a partir de una reflexión antropológica y teológica sobre la reciprocidad entre hombres y mujeres”.

Sobre la cuestión LGTB, siglas que sí aparecían en el Instrumentum, pero que han desaparecido del documento entregado al Papa, “el Sínodo reafirma que Dios ama a cada persona y también lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia sobre una base sexual”. Al tiempo, considera que “es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Poco para lo que se esperaba.

“Los jóvenes desean una Iglesia auténtica, una comunidad transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa, accesible, alegre e interactiva“, añade el ‘Instrumentum Laboris‘, que se divide en tres partes: Reconocer, Interpretar y Elegir. Pedían una respuesta concreta de la Iglesia que, en el documento final, no se da. Ahora hay que esperar a ver cómo da forma el Papa a los resultados del Sínodo, con la esperanza de que, como él mismo apuntó, “el Sínodo es un camino”, y “una buena vendimia, que promete buen vino”. Veremos.

Fuente Religión Digital

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

Miércoles, 31 de octubre de 2018

ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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Cáritas reclama una Ley Integral contra la trata de personas y un compromiso por el trabajo decente en España

Miércoles, 31 de octubre de 2018

1-de-cada-4-trabajadores-realiza-horas-extras-sin-remuneracion-y-la-mitad-de-los-temporeros-cobran-en-negro_560x2801 de cada 4 trabajadores realiza horas extras sin remuneración, y la mitad de los temporeros cobran “en negro”

Un informe denuncia la precariedad y explotación laboral entre los temporeros, la hostelería y los empleos del hogar

(Jesús Bastante).- Uno de cada cuatro trabajadores temporeros son inmigrantes irregulares, que sufren precariedad y explotación laboral y donde se observan “posibles situaciones de trata con fines de explotación laboral o trabajo forzoso, según el último informe presentado por Cáritas este mediodía en Madrid.

El estudio, que lleva por título Vulneraciones de derechos laborales en el sector agrícola, la hostelería y los empleos el hogar, está basado en 917 entrevistas a personas acompañadas por Cáritas en estos tres sectores. Y las vulneraciones son graves. Así, el 30% cobra menos del salario que le correspondería legalmente; el 25% realiza horas extras sin remuneración; o, en el caso de los temporeros, la mitad cobra todo o parte del salario ‘en negro’.

La situación se hace más preocupante al comprobar que una de cada 20 personas han recibido amenazas, porcentaje que aumenta hasta el 13% en el sector agrícola, tal y como denuncia Hilde Daems, del equipo de Inclusión Social de Cáritas. Un 4% vio retenida su documentación (en el sector agrícola, el 12%), mientras que un 12% ha recibido un trato humillante, que en el sector agrícola se dispara hasta el 22,5%.

Se han normalizado las vulneraciones de derechos. La norma es no cumplir la norma, añade Daems, que apunta que estos trabajadores “se encuentran desprotegidos y no se sienten legitimados para acceder al mercado de trabajo”. Sólo un 5% se atreven a denunciar, por miedo a perder el trabajo o porque la denuncia no cambiaría sus condiciones laborales.

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Casi uno de cada cuatro trabajadores del sector agrícola, constata el informe, están en riesgo de sufrir “posibles situaciones de trata con fines de explotación laboral o trabajo forzoso. Un delito que Cáritas exige se erradique de inmediato. Así, afirman sus responsables, “es urgente impulsar una Ley integral para todas las formas de trata que incluya y establezca mecanismos adecuados para la protección, recuperación y restauración de las víctimas”.

“Buscamos una sociedad donde no existan personas en situación de tanto dolor y precariedad como con las que nos encontramos“, sostiene Paco Cristóbal, director del Área de Comunicación de Cáritas Española, quien apuesta por “visibilizar lo invisible”.

“Exigimos sociedades sin pobreza y sin exclusión social”, constaba Cristóbal, quien añade que el informe muestra la “realidad de la explotación laboral” en nuestro país. “En Cáritas nos tomamos muy en serio la vulneración de los derechos laborales y nos comprometemos con su erradicación y su prevención. Para ello, abogamos desde hace años por un marco de Trabajo Decente para todos dentro de la iniciativa que venimos impulsado en coordinación con otras organizaciones de Iglesia”, constata el experto.

Para erradicar este lacra, Cáritas apuesta por poner en marcha las medidas que contempla el Protocolo Vinculante P029 relativo al Convenio sobre el trabajo forzoso, que entró en vigor en España el pasado 20 de septiembre, así como “modificar el Código Penal para tipificar de manera autónoma el trabajo forzoso, la esclavitud y la servidumbre, diferenciándolos de la explotación laboral”.

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Al tiempo, alerta de la dificultad en la renovación de las autorizaciones de trabajo, lo que provoca que un número significativo de personas extranjeras caigan en situación de irregularidad sobrevenida, siendo arrojadas de nuevo a la economía sumergida y teniendo que comenzar de cero para volver a la regularidad, con los costes que implica tanto para el trabajador como para el empresario.

Además, la normativa de extranjería contempla un régimen sancionador muy rígido que provoca dificultad en la movilidad territorial y funcional, y que trabajar en el mercado sumergido se considere una infracción grave para el trabajador y muy grave para el empleador, por lo que esta actividad se vuelve más oculta y fuente de mayor vulnerabilidad.

Cáritas incide, por ello, en la necesidad de evitar la irregularidad sobrevenida”, flexibilizando el sistema de renovación de las autorizaciones de residencia y trabajo, y desvinculando dicho permiso con el territorio o la actividad que la persona pueda desarrollar. Esto contribuiría a reducir la bolsa de empleo sumergido y facilitaría que los empleadores acudieran a la contratación regular, además de permitir que los trabajadores pudieran acceder a formación y búsqueda de empleo sin caer en la vulnerabilidad y la exclusión.

Por último, sería positivo replantearse el acceso a autorizaciones de residencia de personas que ya están en nuestro territorio, pero en situación irregular, y que durante un largo espacio de tiempo están abocadas a acudir a la economía informal para sobrevivir, constata Cáritas.

Durante la rueda de prensa, han aportado su testimonio personal dos testigos directos de las malas y buenas prácticas que tiene lugar en los ámbitos analizados: Samira El Allali, una mujer de origen marroquí que lleva a sus espaldas una larga trayectoria tanto como trabajadora del hogar como empleada en el sector de la hostelería; y Eugenio Zambrano, director financiero de la empresa agrícola Berries de los Mimbrales situada en Almonte (Huelva), productora de frutos rojos y que, dentro de un modelo de economía social, utilizada criterios éticos en la contratación de sus trabajadores.

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“La reforma necesaria de la Iglesia”, por José Mª Castillo

Martes, 30 de octubre de 2018

450_1000De su blog Teología sin censura:

El papa Francisco ha convocado un Encuentro Mundial de todos los presidentes de las Conferencias Episcopales de la Iglesia Católica. El Encuentro se tendrá en Roma, en el próximo mes de febrero. Un acontecimiento como éste no se había producido nunca en la Iglesia. Seguramente porque nunca la Iglesia lo había necesitado tanto como ahora, cuando raro es el día que no nos enteramos de nuevos escándalos (clericales o eclesiásticos) que se hacen públicos en los sitios más inesperados y en situaciones que no imaginábamos.

Lo primero, que nos viene a decir esta convocatoria del Papa Francisco, es que la Iglesia necesita, de manera urgente, una reforma a fondo. Todo el mundo sabe que ya Lutero (y los demás reformadores del s. XVI) promovieron una reforma en su tiempo. Ninguna persona culta pone en duda la genialidad de Lutero. Pero también es verdad que la reforma de Lutero, en vez de reformar, lo que hizo fue dividir a la Iglesia. Y hoy, una de las cosas que más necesitamos es unirnos todos, lo más posible y en cuanto sea posible.

La segunda cosa, que nos dice esta convocatoria que ha hecho el Papa Francisco, es que la Curia Vaticana – al menos, tal como está ahora mismo – es incapaz para resolver los problemas más serios que tiene planteados actualmente la Iglesia. La Curia Romana ha servido, entre otras cosas y hasta ahora, para ocultar los problemas de fondo, que tiene planteados la Iglesia desde hace siglos. Pero las clandestinidades ya no son posibles, en la cultura en que vivimos y con la abundancia creciente de técnicas de la comunicación, que manejamos y nos manejan.

En tercer lugar, el Papa Francisco, al convocar este Encuentro de todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo, lo que en realidad está haciendo es poner en práctica una de las cuestiones más importantes que decidió el Concilio Vaticano II, a saber: que el “orden (o colegio) de los obispos” es, con el Romano Pontífice, “sujeto de suprema y plena potestad sobre la Iglesia universal” (LG 22, 3). O sea, el poder supremo en la Iglesia no lo tiene la Curia Romana, sino que lo tiene el Papa y el Colegio o Cuerpo episcopal con el Papa.

Ya es hora de que, en la práctica del gobierno de la Iglesia, las cosas se gestionen de otra manera, dado que, tal como se han gestionado hasta este momento, la Iglesia está atascada en un clericalismo atrasado, que, en gran medida, está alejando a la Iglesia de la cultura y de la sociedad de nuestro tiempo. Las iglesias vacías, los conventos vacíos, los seminarios también medio vacíos, con una teología extraviada ante los problemas más apremiantes de este momento…, ¿y seguimos tirando y esperando a ver si esto mejora? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿estamos ciegos o andamos perdidos y sin ideas de los deberes apremiantes que nos urgen?

Además, es importante saber que el Papa Francisco, al dar más protagonismo a las Conferencias Episcopales, no hace sino recuperar la tradición de la Iglesia del primer milenio. Durante diez siglos, la Iglesia era gobernada por los Sínodos locales o regionales. Y con aquella forma de gobierno, la Iglesia se hizo presente y marcó toda la cultura de Europa.

Por el contrario, cuando en el s. XI el Papa Gregorio VII le dio el giro decisivo al gobierno de la Iglesia, constituyendo al papa como “señor supremo del mundo”, hasta desembocar en el “poder pleno y supremo” (“plenitudo potestatis”) (Inocencio III), la consecuencia fue legitimar (como si fuera el dueño del mundo) a los reyes de Europa para justificar el colonialismo cuyas consecuencias estamos pagando ahora, con un futuro que no sabemos ni cuándo ni cómo tendrá solución.

Además, si el papado busca sus colaboradores directos en las Conferencias Episcopales, el gobierno de la Iglesia será más participativo, con más posibilidades de cooperación de los laicos y menos gestión administrativa de la mera burocracia, que inevitablemente queda más alejada de los problemas que vive la gente y de las soluciones que necesitan sobre todo los más desvalidos.

En todo caso, cuanto sea o ayude a evitar la tentación de “los Zebedeos”, aquellos que apetecían los primeros puestos (Mc 10, 35-41; Mt 20, 20-24) será un factor importante para que en la Iglesia haya más unión de todos y el ejemplo de Jesús esté más vivo y presente en quienes gobiernan.

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Iglesia Católica , , , , ,

“Tender un puente”, de James Martin, SJ, publicado en español.

Martes, 30 de octubre de 2018

tender-un-puente-jpgJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

La orientación sexual de las personas ha generado mucha incomprensión dentro de la Iglesia católica. De hecho, el debate no siempre ha estado a la altura del respeto, compasión y sensibilidad cristiana hacia las personas que forman la comunidad de católicos LGBTI.

Este libro de James Martin, “Tender un puentenos sitúa ante los pilares de un puente necesario entre la comunidad LGTBI y la iglesia institucional. Un puente que todos los católicos debemos construir, porque formamos parte de una misma Iglesia.

Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Tender un Puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

El pasado 26 de Octubre fue presentado el libro en el Centro Arrupe de Sevilla por el grupo Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla. Juan V. Fernández, buen amigo de James Martin, se encargó de presentarlo y un vídeo grabado especialmente para la ocasión por el propio Martin, sirvió para introducir el libro y reflexionar sobre su contenido. Os dejamos con el video:

Fuente Loyola Grupo de Comunicación/Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla/Cristianos Gays

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Una víctima acusa al obispo de Oviedo Jesús Sanz Montes de encubrir al cura que abusó de ella

Martes, 30 de octubre de 2018

sanzmontes2013“Me dijo que era mi palabra contra la suya”, asegura este mujer

No abrió ninguna investigacioón ni ningún proceso eclesiástico contra él

El Gobierno de España anuncia al Vaticano que cambiará la ley para que los abusos sexuales “sean imprescriptibles

“Si quieres una compensación económica, pídela y veremos”

Una víctima asturiana de 36 años acusa al actual arzobispado de Oviedo, Jesús Sanz Montes, de tratar de ocultar su caso ocurrido hace casi tres décadas. Sanz Montes conoce lo sucedido de primer mano, ya que la mujer le escribió una carta a mano en la que le relataba todo lo que le había hecho un cura en Villaviciosa desde que tenía seis años y hasta los trece.

El caso no ha sido admitido a trámite en los juzgados al haber prescrito el delito. Sin embargo, ahora que ha dado el paso de denunciar, la víctima se niega a que la Iglesia también dé carpetazo al caso.

La mujer y el arzobispo de Oviedo llegaron a verse en persona, según relata ella misma al periódico El País. Sanz Montes tenía en la mano la carta. La había leído. Le dijo que no podía hacer nada, que era su palabra contra la del sacerdote al que acusaba.

También le explicó que el cura estaba bajo vigilancia y que llevaba un tiempo apartado. No abrió ninguna investigación ni ningún proceso eclesiástico, tal y como marca el protocolo que tiene la Conferencia Episcopal.

Era el año 2015. Habían pasado muchos años, de sufrimiento y de dolor por lo sucedido. Toda esa fase fue necesaria para que, finalmente, se decidió a hablar. La negativa del arzobispo de Oviedo a actuar la convenció de que tenía que denunciar.

Lo hizo pero la sección octava de la Audiencia Provincial lo rechazó porque el delito había prescrito. Cuenta la víctima que el sacerdote al que acusa de haber abusado sexualmente de ella tuvo que declarar. Acudió acompañado por un abogado de la propia diócesis que no había movido un dedo. Lo negó todo.

La asturiana no da la batalla por perdida. El caso sigue en manos de una abogada que trata de reunir pruebas para volver a llevar el caso de los tribunales. Sabe que su caso no es único. Ese mismo sacerdote acumula más denuncias, de una comunidad cristiana en la que vivían. Los recuerdos enterrados durante años comenzaron a golpearla cuando comenzó a la Universidad. Sufrió una depresión y tuvo que acudir al psicólogo. No entienden cómo es posible que este tipo de casos prescriban.

La Archidiócesis de Oviedo ha confirmado a El País que este caso se archivó en 1997 y que esta segunda denuncia había prescrito. Este diario explica que este mismo años 2018, el arzobispado ha trasladado a este sacerdote a la zona de Pola de Siero.

Éste no es el único caso que refleja la investigación del rotativo madrileño, que apunta otros cuatro casos: el de Leopoldo Martín, de 80 años, que sufrió en un internado religioso hace más de 70 años; el de Teresa Conde, que relata los abusos que sufrió siendo menor, durante dos años, en un religioso de los Trinitarios de Salamanca; el de Manolo, que denunció a un salesiano en Cádiz, quien fue declarado inocente; o el de Manuel Villar, quien denunció abusos en Castellón. El País asegura que al correo habilitado para denuncias le han llegado al menos un centenar de casos, que están analizando.

Fuente Agencias/El País, vía Religión Digital

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Monseñor André de Witte: “La victoria de Bolsonaro sería ‘desastrosa’ para Brasil y para el mundo”

Lunes, 29 de octubre de 2018

_filephotojairbolso30361285_b8dd3f78bispo-dom-andre-de-witte-considera-que-bolsonaro-e-um-perigo-realY ha ocurrido: El candidato ultraderechista Jair Bolsonaro ha resultado elegido con más del 55% de los votos… Que Dios se apiade de Brasil… pronto se arrepentirán de esta barbaridad.

El obispo ha sido amenazado de muerte en las redes sociales “por partidarios de Bolsonaro”

“Tiene esa actitud machista, racista y homofóbica, y realmente preocupa”

La victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro en las presidenciales del domingo sería “desastrosa” para Brasil y para el mundo, según dijo en una entrevista con Efe el presidente de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), el obispo André de Witte, quien ha sido amenazado por su postura.

“Si Bolsonaro vence, nosotros esperamos que no, pero si él vence, va tener una repercusión drástica y desastrosa para muchas cosas, para las personas y para la sociedad como un todo y para la sociedad en el mundo”, afirmó De Witte, obispo de Ruy Barbosa, ciudad en el estado de Bahía, situado en el empobrecido nordeste de Brasil.

El líder católico, de 73 años, nació en un pueblo cerca de Gante (Bélgica), pero vive en Brasil desde 1976, cuando arribó en plena dictadura militar (1964-1985), la misma que tiene como modelo y que añora Bolsonaro.

“La posición de Bolsonaro sería realmente desastrosa” porque va a abrir las puertas “para el agronegocio, para la industria extractiva”, con lo que “el valor de la naturaleza preservada va a ser totalmente perjudicado”, advierte el líder de la CPT, una comisión del Episcopado brasileño, según la cual De Witte ha sido amenazado de muerte en las redes sociales “por partidarios de Bolsonaro”.

El obispo, firme defensor de los derechos humanos, viajó la semana pasada a Ginebra y expuso ante la ONU sus temores sobre la realidad brasileña ya que, para él, la elección no es “simplemente entre dos candidatos, es entre dos sistemas”.

“(Bolsonaro) Amenaza con acabar con todo tipo de activismo, entonces todos aquellos que están del lado de las personas vulnerables están ya con esa preocupación”, comenta y cita en ese grupo a los indígenas, los descendientes de los esclavos africanos, los Sin Tierra y los nordestinos.

“Tiene esa actitud machista, racista y homofóbica, y realmente preocupa”, añade sobre el candidato del Partido Social Liberal (PSL).

El obispo, que considera que la llegada del ultraderechista al poder puede tener consecuencias mundiales, estableció un paralelismo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Trump fue elegido y dejó del Acuerdo de París. Son consecuencias realmente que envuelven no solo a Estados Unidos, sino al mundo y la manera en que Bolsonaro se presenta parece peor que Trump”, indica.

El polémico capitán en la reserva del Ejército ha suavizado su discurso en las últimas semanas negando ahora que quiera dejar el Acuerdo de París y prometiendo que mantendrá los programas sociales que sirven de soporte para muchas familias en el agreste nordeste.

No obstante, este jueves dijo del pacto internacional contra el cambio climático que pone en riesgo la soberanía de Brasil y también que pretende acabar con el discurso de “pobrecitos” de los nordestinos.

“Para la Amazonía ya dijo que no iba a regularizar ningún centímetro de áreas indígenas”, denuncia De Witte, quien invita a la reflexión parafraseando al papa Francisco: “hay dos opciones o colocamos al ser humano en el centro o al dinero, el lucro y el mercado”.

Al obispo también le preocupa “la forma de hablar sobre las armas” del capitán, quien pretende flexibilizar sus ventas para la población civil.

“En un vídeo le vi mostrando una pistola diciendo que era para las personas de bien y después una ametralladora diciendo que esa era la tarjeta de visita de los latifundistas para recibir a los Sin Tierra. Es un llamado a la violencia“, expresa.

violencia

La Comisión Pastoral de la Tierra, creada también en plena dictadura militar como respuesta a la grave situación de explotación de los trabajadores rurales, especialmente en la Amazonía, viene denunciando últimamente un crecimiento de la violencia en el campo.

En 2017, Brasil registró 70 muertes en conflictos por la tierra, un 15 % más con respecto al año anterior (61) y el mayor en los últimos 14 años, según el reporte de la CPT.

De Witte lamenta los episodios violentos que ya se han registrado en los últimos días en medio del crispado clima electoral, como el que vivió un colaborador de la comisión quien, volviendo de un programa de radio, fue abordado por cuatro personas que le dijeron que “iban a acabar con todos los locutores comunistas”.

En vísperas de la segunda vuelta electoral para elegir nuevo presidente, la Conferencia Nacional de Obispos del Brasil (CNBB) exhortó a la ciudadanía a elegir, con “libertad de conciencia”, por un proyecto que promueva un país “democrático” y busque la “paz social”.

El domingo, los brasileños acudirán a las urnas para elegir quien será el primer mandatario del país, entre el últraconservador Jair Bolsonaro, quien ganó la primera vuelta electoral el pasado 7 de octubre, y el progresista Fernando Haddad.

Al referirse al clima de confrontación que caracterizó la campaña electoral, los obispos brasileños instaron en el comunicado a que “se depongan las armas del odio y la venganza, que han generado un clima de violencia estimulado por noticias falsas, discursos y posturas radicales, que ponen en riesgo las bases democráticas de la sociedad”.

Asimismo, consideraron necesario que “toda actitud que incite a la división, la discriminación, la intolerancia y la violencia debe ser superada”, a fin de que la sociedad retome “el camino de la paz”.

“Las elecciones son una ocasión para el ejercicio de la democracia, que requiere de los candidatos proyectos y propuestas que apunten a la construcción de una sociedad en la que reinen la justicia y la paz social”, sostuvieron.

El Episcopado brasileño recordó a los electores que le “cabe a la población juzgar, con libertad de conciencia, el proyecto que mejor responda a los principios del bien común, de la dignidad, el combate a la corrupción, el respeto a las instituciones del Estado democrático y de la Constitución nacional”.

“No podemos callarnos cuando la vida es amenazada, cuando los derechos no son respetados, cuando la justicia es corrompida y la violencia se instaura“, sostuvo.

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Brasil: un país con una fortísima LGTBfobia social

El hecho de que Tinta Bruta y Bixa Travesty se hayan hecho con los dos principales galardones de los Teddy es significativo, especialmente si se tiene en cuenta que las películas proceden de un país, Brasil, con un altísimo grado de LGTBfobia social, que además va en aumento. Según datos del Grupo Gay de Bahía, entre enero y septiembre de 2017 un total de 277 personas LGTB fueron víctimas de homicidio en ese país, la cifra más alta desde que este colectivo comenzó hace ya más de tres décadas a hacer este recuento.

Un deterioro al que también nos hemos referido en fechas recientes al recoger tanto el episodio de acoso que sufrió Judith Butler en una visita al país para participar en un debate universitario como la decisión de un juez federal contra la orden del Consejo Federal de Psicología (el organismo que regula el ejercicio de esta actividad profesional en Brasil) que prohibía desde hace años las “terapias” reparadoras de la homosexualidad.

No debe perderse de vista el papel que la pujanza de los grupos evangélicos está jugando. A finales de 2016 Marcelo Crivella, un obispo evangélico con historial homófobo, se hacía con la alcaldía de Río de Janeiro. Y en estos momentos Jair Bolsonaroun homófobo recalcitrante que pese a ser católico defiende sin tapujos la agenda conservadora del frente parlamentario evangélico (transversal a diversos partidos políticos) ha conseguido ganar en la primera vuelta para hacerse con la presidencia del país en las elecciones celebradas recientemente, con un 46%. Unas elecciones que tienen lugar, recordemos, después de un periodo de profunda regresión política tras la polémica destitución de Dilma Rousseff y su sustitución por el conservador Michel Temer y el encarcelamiento y fraudulenta inhabilitación del candidato que iba primero en las encuestas, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva .

Fuente Agencias/Vía Religión Digital/Cristianos Gays

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¿Pero qué jóvenes? Una ocasión más perdida: El Documento Final del Sínodo de los jóvenes ni reconoce la igualdad de la mujer ni la diversidad familiar ni mucho menos la orientación seual ni la identidad de género…

Lunes, 29 de octubre de 2018

respetolgbt_560x280“Que no, hermanas, no; obras quiere el Señor…”

(Teresa de Jesús Moradas V, 3-11)

Si alguien esperaba algo nuevo acerca de las personas LGTBI y la igualdad de la mujer… que espere sentado. Seguir hablando hoy de “inclinaciones sexuales” para referirse a las personas LGTBI y obviar la “orientación sexual” y la “identidad de género” (p. 150) es no entender nada… Poco y además con renuencias:

“Es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”

El Sínodo aprueba “avanzar hacia una Iglesia participativa y corresponsable” en la que no sólo voten los obispos

El documento final proclama el “cambio inevitable” para un mayor papel de mujeres y laicos en la Iglesia

(Jesús Bastante/VN).- Ha sido un documento propio de un Sínodo, que ha buscado el consenso, y que lo ha encontrado. Todos los puntos han superado, con mucho, los dos tercios exigidos, y el documento final se ha aprobado con 191 votos a favor y 43 en contra. Sí llama la atención que de 268 padres sinodales, una veintena no han votado.

Los puntos más polémicos, y que han contado con más votos en contra, han sido los referidos a la sinodalidad, los abusos sexuales, el papel de la mujer y, especialmente, el punto 150, referido a los homosexuales, donde 65 padres sinodales han votado en contra, por 178 a favor. En el mismo, se subraya cómo “hay preguntas sobre el cuerpo, la afectividad y la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda”, entre los que se destacan los relacionados con “la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales”.

En este sentido, “el Sínodo reafirma que Dios ama a cada persona y también lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia sobre una base sexual”. Al tiempo, considera que “es reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”.

En muchas comunidades cristianas ya hay caminos de acompañamiento en la fe de las personas homosexuales: el Sínodo recomienda alentar estos caminos”, señala el documento, que pide ayudar a estas personas “a leer su propia historia; adherirse libre y responsablemente al llamado bautismal; reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas para que esto suceda”. Así “ayudamos a que ningún joven sea excluido, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia el don de sí mismo”.

Respecto al papel de la mujer, el documento final admite el deseo de “un mayor reconocimiento y valorización de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia”, y subraya que muchas mujeres desempeñan un papel insustituible en las comunidades cristianas”, aunque “en muchos lugares es difícil darles espacio en los procesos de toma de decisiones, incluso cuando no requieren responsabilidades ministeriales específicas”.

“La ausencia de la voz y la mirada femeninas empobrecen el debate de la Iglesia y el camino, restando al discernimiento una contribución preciosa”, por lo que el Sínodo “recomienda que todos sean más conscientes de la urgencia de un cambio inevitable, también a partir de una reflexión antropológica y teológica sobre la reciprocidad entre hombres y mujeres”.

Sobre los abusos sexuales, el documento apunta que “es un fenómeno muy extendido en la sociedad, que también afecta a la Iglesia y representa un serio obstáculo para su misión”. De este modo, “el Sínodo reafirma su firme compromiso con la adopción de medidas preventivas rigurosas que impidan su repetición, a partir de la selección y capacitación de quienes se encargarán de las responsabilidades y tareas educativas”.

“Hay diferentes tipos de abuso: poder, económico, conciencia, sexual”, y “la tarea de erradicar las formas de ejercicio de la autoridad en la que se injertan y de contrarrestar la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han manejado muchos casos es evidente. En cuanto a las razones, el documento apunta al clericalismo, que “surge de una visión de vocación elitista y excluyente, que interpreta el ministerio recibido como un poder para ejercer en lugar de un servicio libre y generoso para ofrecer; y esto nos lleva a creer que pertenecemos a un grupo que tiene todas las respuestas y ya no necesita escuchar y aprender nada, o finge escuchar

Sobre la sinodalidad, el documento invita a “a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar este camino, participando en procesos de discernimiento comunitario que también incluyen a aquellos que no son obispos en las deliberaciones. En este punto, el Sínodo quiere abrirse a “los jóvenes marginados y a aquellos que tienen poco o ningún contacto con las comunidades eclesiales”. “Esperamos que estos caminos involucren a familias, institutos religiosos, asociaciones, movimientos y a los propios jóvenes, para que se propague la “llama” de lo que hemos experimentado en los últimos días”.

De este modo, el texto final llama a “despertar” la sinodalidad, que es una “dimensión constitutiva de la Iglesia”. Por ello, “la Iglesia está llamada a asumir un rostro relacional que se centra en escuchar, dar la bienvenida, el diálogo, el discernimiento común en un proceso que transforma las vidas de quienes participan en ella”, para construir “una Iglesia de escucha, en la conciencia de que escuchar es más que sentir”.

Es una escucha mutua en la que todos tenemos algo que aprender. Gente fiel, Colegio Episcopal, Obispo de Roma: uno escucha a los demás; y todos escuchando al Espíritu Santo”, proclama el Sínodo, que pide avanzar hacia una Iglesia participativa y corresponsable capaz de aumentar la riqueza de la variedad de la que está compuesta, recibiendo con gratitud la contribución de fieles laicos, incluidos jóvenes y mujeres, la de la vida consagrada de mujeres y hombres, y la de colectivos, asociaciones y movimientos. Nadie debe ser puesto o puesto a un lado”.

“Esta es la manera de evitar el clericalismo, que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones, y la clericalización de los laicos, que los encierra en lugar de lanzarlos hacia el compromiso misionero en el mundo”, constata el documento. “El Sínodo pide que se haga efectiva y ordinaria la participación activa de los jóvenes en los lugares de corresponsabilidad de las Iglesias particulares, así como en los organismos de las Conferencias Episcopales y de la Iglesia universal”, añade el texto, que pide “el establecimiento de un cuerpo representativo de la juventud a nivel internacional”.

A continuación, el resumen ofrecido por Vatican News

Es el episodio de los discípulos de Emaús, narrado por el evangelista Lucas, el hilo conductor del Documento Final del Sínodo de los Jóvenes. Leído en el Aula en voces alternas por el Relator General, Card. Sérgio da Rocha, los Secretarios Especiales, Padre Giacomo Costa y Don Rossano Sala, junto con Mons. Bruno Forte, miembro de la Comisión para la Redacción del texto, el Documento es complementario al Instrumentum laboris del Sínodo, del que retoma la división en tres partes. Acogido con aplausos, el texto -dijo el Cardenal da Rocha- es “el resultado de un verdadero trabajo de equipo” de los Padres sinodales, junto con los demás participantes en el Sínodo y “en modo particular con los jóvenes”. El Documento contiene, pues, los 364 modos, es decir, las enmiendas, que se han presentado. “La mayoría de ellos -añadió el Relator General- fueron precisos y constructivos”.

“Caminaba con ellos”

En primer lugar, pues, el Documento final del Sínodo examina el contexto en el que viven los jóvenes, destacando sus puntos de fuerza y sus desafíos. Todo comienza con una escucha empática que, con humildad, paciencia y disponibilidad, permita dialogar verdaderamente con la juventud, evitando “respuestas pre confeccionadas y recetas ya preparadas”. Los jóvenes, intactos, quieren ser “escuchados, reconocidos, acompañados” y desean que su voz sea “considerada interesante y útil en el campo social y eclesial”. La Iglesia no siempre ha tenido esta actitud, reconoce el Sínodo: a menudo los sacerdotes y los obispos, sobrecargados por muchos compromisos, tienen dificultad para encontrar tiempo para el servicio de la escucha. De ahí la necesidad de preparar adecuadamente a los laicos, hombres y mujeres, que sean capaces de acompañar a las jóvenes generaciones. Además, ante fenómenos como la globalización y la secularización, los chicos se encaminan hacia un redescubrimiento de Dios y de la espiritualidad, y esto debe ser un estímulo para que la Iglesia recupere la importancia del dinamismo de la fe.

La escuela y la parroquia

Otra respuesta de la Iglesia a las interpelaciones de los jóvenes proviene del sector educativo: las escuelas, universidades, colegios, oratorios, permiten una formación integral de los chicos, ofreciendo al mismo tiempo un testimonio evangélico de promoción humana. En un mundo donde todo está conectado – familia, trabajo, tecnología, defensa del embrión y del migrante – los obispos definen como irremplazable el papel que desarrollan las escuelas y universidades, en donde los jóvenes transcurren mucho tiempo. En particular, las instituciones educativas católicas están llamadas a afrontar la relación entre la fe y las exigencias del mundo contemporáneo, las diferentes perspectivas antropológicas, los desafíos científicos y técnicos, los cambios en las costumbres sociales y el compromiso por la justicia. La parroquia también tiene su papel: “Iglesia en el territorio”, necesita volver a pensar su vocación misionera, porque a menudo es poco significativa y poco dinámica, especialmente en el ámbito de la catequesis.

Los migrantes, paradigma de nuestro tiempo

El Documento sinodal se detiene luego en el tema de los migrantes, “el paradigma de nuestro tiempo” como fenómeno estructural y no como emergencia transitoria. Muchos migrantes son jóvenes o menores no acompañados que huyen de la guerra, violencias, persecuciones políticas o religiosas, desastres naturales, pobreza, y terminan siendo víctimas del tráfico, de las drogas, abusos psicológicos y físicos. La preocupación de la Iglesia es sobre todo por ellos -dice el Sínodo- en la perspectiva de una auténtica promoción humana que pase a través de la acogida de los refugiados y prófugos, y sea punto de referencia para los muchos jóvenes separados de sus familias de origen. Pero no sólo: los migrantes -recuerda el Documento- son también una oportunidad de enriquecimiento para las comunidades y sociedades a las que llegan y que pueden ser revitalizadas por ellos. Resuenan pues, los verbos sinodales “acoger, proteger, promover, integrar”, indicados por el Papa Francisco para una cultura que supere la desconfianza y los miedos. Los obispos piden también un compromiso mayor en el garantizar a quien no querría migrar, el derecho efectivo de permanecer en su propio país. La atención del Sínodo se dirige también a las Iglesias que son amenazadas, en su existencia, por las migraciones forzadas y las persecuciones sufridas por los fieles.

Compromiso firme contra todo tipo de abuso. Luz en la verdad y pedido de perdón

Luego hay una amplia reflexión sobre los “diferentes tipos de abusos” (de poder, económicos, de conciencia, sexuales) cometidos por algunos obispos, sacerdotes, religiosos y laicos: en las víctimas -se lee en el texto- causan un sufrimiento que “puede durar toda la vida y que ningún arrepentimiento puede remediar”. De ahí el llamamiento del Sínodo a “un firme compromiso a la adopción de rigurosas medidas de prevención que eviten su repetición, a comenzar de la selección y la formación de aquellos a quienes se les confiarán tareas de responsabilidad y educación”. Por lo tanto, será necesario erradicar aquellas formas -como la corrupción o el clericalismo- en las que se injertan estos tipos de abusos, contrarrestando también la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han gestionado muchos casos. Al mismo tiempo, el Sínodo expresa su gratitud a todos aquellos que “tienen el valor de denunciar inmediatamente el mal”, porque ayudan a la Iglesia “a tomar conciencia de lo que ha ocurrido y de la necesidad de reaccionar con decisión”. “La misericordia, de hecho, exige justicia”. No deben olvidarse, sin embargo, los numerosos laicos, sacerdotes, consagrados y obispos que se dedican cada día, con honestidad, al servicio de los jóvenes, quienes pueden ofrecer realmente “una ayuda preciosa” para una “reforma de envergadura histórica” en este ámbito.

La familia “Iglesia doméstica”

Otros temas presentes en el Documento tienen que ver con la familia, principal punto de referencia para los jóvenes, primera comunidad de fe, “Iglesia doméstica”: el Sínodo recuerda, en particular, el papel de los abuelos en la educación religiosa y en la transmisión de la fe, y advierte sobre el debilitamiento de la figura paterna y de los adultos que asumen estilos de vida “juveniles”. Además de la familia, para los jóvenes cuenta mucho la amistad con sus coetáneos porque les permite compartir su fe y ayudarse mutuamente en su testimonio.

Promoción de la justicia “contra la cultura del descarte”

El Sínodo se detiene seguidamente, en algunas formas de vulnerabilidad de los jóvenes en diversos ámbitos: en el trabajo, donde la desocupación juvenil empobrece a las jóvenes generaciones, socavando su capacidad de soñar; las persecuciones hasta la muerte; la exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas; la discapacidad. Frente a esta “cultura del descarte”, la Iglesia debe hacer un llamamiento a la conversión y a la solidaridad, convirtiéndose en una alternativa concreta a las situaciones de malestar. En el lado opuesto, no faltan en cambio los ámbitos en los que el compromiso de los jóvenes se expresa con originalidad y especificidad: por ejemplo, el voluntariado, la atención a los temas ecológicos, el empeño en política para la construcción del bien común, la promoción de la justicia, para lo cual los jóvenes piden a la Iglesia “un compromiso firme y coherente”.

Arte, música y deporte, “recursos pastorales”

También el mundo del deporte y de la música ofrece a los jóvenes la posibilidad de expresarse lo mejor posible: en el primer caso, la Iglesia les invita a no subestimar las potencialidades educativas, formativas e inclusivas, de la actividad deportiva; en el caso de la música, en cambio, el Sínodo se centra en su ser “un recurso pastoral” que interpela también a una renovación litúrgica, porque los jóvenes tienen el deseo de una “liturgia viva”, auténtica y alegre, un momento de encuentro con Dios y con la comunidad. Los jóvenes aprecian las celebraciones auténticas en las que la belleza de los signos, el cuidado de la predicación y el compromiso comunitario hablen realmente de Dios”: por tanto, se les debe ayudar a descubrir el valor de la adoración eucarística y a comprender que “la liturgia puramente expresión de sí misma, sino una acción de Cristo y de la Iglesia”. Las jóvenes generaciones, además, quieren ser protagonistas de la vida eclesial, aprovechando sus propios talentos, asumiéndose responsabilidades. Sujetos activos de la acción pastoral, ellos son el presente de la Iglesia, deben ser animados a participar en la vida eclesial, y no obstaculizados con autoritarismo. En una Iglesia capaz de dialogar de una manera menos paternalista y más directa, de hecho, los jóvenes saben ser muy activos en la evangelización de sus semejantes, ejerciendo un verdadero apostolado que debe ser apoyado e integrado en la vida de las comunidades.

“Se abrieron los ojos”

Dios habla a la Iglesia y al mundo a través de los jóvenes, que son uno de los “lugares teológicos” en los que el Señor se hace presente. Portadora de una sana inquietud que la hace dinámica – se lee en la segunda parte del Documento – la juventud puede estar “más adelantada que los pastores” y por eso debe ser acogida, respetada, acompañada. Gracias a ella, de hecho, la Iglesia puede renovarse, sacudiéndose de encima “la pesadez y lentitudes”. De ahí el llamado del Sínodo al modelo de “Jesús joven entre los jóvenes” y al testimonio de los santos, entre los cuales hay muchos jóvenes, profetas de cambio.

Misión y vocación

Otra “brújula segura” para la juventud es la misión, don de sí mismo que conduce a una felicidad auténtica y duradera: Jesús, en efecto, no quita la libertad, sino que la libera, porque la verdadera libertad es posible sólo en relación con la verdad y la caridad. Estrechamente ligado al concepto de misión, está el de vocación: cada vida es una vocación en relación con Dios, no es fruto de la casualidad o un bien privado que se gestiona por sí mismo -afirma el Sínodo- y toda vocación bautismal es una llamada a la santidad para todos. Por eso, cada persona debe vivir su propia vocación específica en cada ámbito: profesión, familia, vida consagrada, ministerio ordenado y diaconado permanente, que representa un “recurso” que debe ser desarrollado plenamente aún.

El acompañamiento

Acompañar es una misión que la Iglesia debe llevar a cabo a nivel personal y de grupo: en un mundo “caracterizado por un pluralismo cada vez más evidente y una disponibilidad de opciones cada vez más amplia”, buscar junto con los jóvenes un recorrido específico para hacer elecciones definitivas es un servicio necesario. Destinatarios son todos los jóvenes: seminaristas, sacerdotes o religiosos en formación, novios y jóvenes esposos. La comunidad eclesial es lugar de relaciones y ámbito en el cual, en la celebración eucarística, uno es tocado, instruido y sanado por el mismo Jesús. El Documento Final destaca la importancia del sacramento de la Reconciliación en la vida de fe y anima a los padres, enseñantes, animadores, sacerdotes y educadores a ayudar a los jóvenes, a través de la Doctrina Social de la Iglesia, a asumir responsabilidades en el campo profesional y socio-político. El desafío en sociedades cada vez más interculturales y multirreligiosas es indicar en la relación con la diversidad, una ocasión de enriquecimiento mutuo y comunión fraterna.

No a moralismos y falsas indulgencias, sí a la corrección fraterna

El Sínodo promueve, por tanto, un acompañamiento integral centrado en la oración y en el trabajo interior que valora también la aportación de la psicología y de la psicoterapia, en cuando están abiertas a la trascendencia. “El celibato por el Reino” – se exhorta – debe ser entendido como “un don que debe ser reconocido y verificado en la libertad, la alegría, la gratuidad y la humildad”, antes de la elección final. Se busque acompañantes de calidad: personas equilibradas, de escucha, fe y oración, que se han medido con sus propias debilidades y fragilidades y que, por ello sean acogedoras “sin moralismos ni falsas indulgencias”, sabiendo corregir fraternalmente, lejos de actitudes posesivas y manipuladoras. “Este profundo respeto – se lee en el texto – será la mejor garantía contra los riesgos de plagio y abusos de cualquier tipo”.

El arte del discernimiento

“La Iglesia es el ambiente para discernir y la conciencia – escriben los Padres sinodales – es el lugar donde se capta el fruto del encuentro y de la comunión con Cristo”: el discernimiento, a través de “una confrontación regular con un guía espiritual”, se presenta, por tanto, como un trabajo sincero de conciencia, “sólo puede entenderse como una auténtica forma de oración” y “requiere el valor de comprometerse en la lucha espiritual”. La prueba de las decisiones tomadas es la vida fraterna y el servicio a los pobres. De hecho, los jóvenes son sensibles a la dimensión de la diaconía.

“Se fueron sin demora”

María Magdalena, primera discípula misionera, sanada de sus heridas, testigo de la Resurrección, es el icono de una Iglesia joven. Los esfuerzos y la fragilidad de los jóvenes “nos ayudan a ser mejores, sus preguntas – se lee – nos desafían, las críticas son necesarias porque muchas veces a través de ellas la voz del Señor nos pide conversión y renovación”. Todos los jóvenes, incluso aquellos con diferentes visiones de vida, sin excepción, están en el corazón de Dios. Los Padres subrayan el dinamismo constitutivo de la sinodalidad, es decir, caminar juntos: el final de la Asamblea y el documento final son sólo una etapa, porque las condiciones concretas y las necesidades urgentes son diferentes entre países y continentes. De ahí la invitación a las Conferencias Episcopales y a las Iglesias particulares a continuar el proceso de discernimiento con el fin de desarrollar soluciones pastorales específicas.

Sinodalidad, estilo misionero

“La sinodalidad” es un estilo de misión que nos anima a pasar del yo al nosotros y a considerar la multiplicidad de rostros, sensibilidades, proveniencias y culturas. En este horizonte hay que valorar los carismas que el Espíritu dona a todos, evitando el clericalismo que excluye a muchos de los procesos de toma de decisiones y la clericalización de los laicos que frena el impulso misionero. La autoridad – es la esperanza – se vive en una perspectiva de servicio. Sinodal también sea el enfoque del diálogo interreligioso y ecuménico, orientado al conocimiento mutuo y a la ruptura de prejuicios y estereotipos, así como a la renovación de la vida comunitaria y parroquial para acortar la distancia entre los jóvenes-Iglesia y muestre la íntima conexión entre la fe y la experiencia concreta de vida, debe ser también sinodal. Se formalizó la petición reiterada en el Aula de establecer, a nivel de las Conferencias Episcopales, un “Directorio de pastoral juvenil en clave vocacional” que pueda ayudar a los responsables diocesanos y a los agentes locales a cualificar su formación y su acción “con y para los jóvenes”, ayudando a superar una cierta fragmentación de la pastoral de la Iglesia. Reafirmada la importancia de la JMJ, así como la de los centros juveniles y de los oratorios que, sin embargo, deben ser replanteados.

El desafío digital

Hay algunos desafíos urgentes que la Iglesia está llamada a asumir. El Documento Final del Sínodo trata de la misión en el entorno digital: parte integrante de la realidad cotidiana de los jóvenes, una “plaza” donde pasan mucho tiempo y donde se encuentran fácilmente, un lugar esencial para llegar e involucrar a los jóvenes en las actividades pastorales, la web presenta luces y sombras. Si, por un lado, permite el acceso a la información, activa la participación sociopolítica y la ciudadanía activa, por otro, presenta un lado oscuro – el llamado dark web – en el que se encuentran la soledad, la manipulación, la explotación, la violencia, el cyberbulismo y la pornografía. De ahí la invitación del Sínodo a habitar en el mundo digital, promoviendo las potencialidades comunicativas con vistas al anuncio cristiano, y a “impregnar” de Evangelio sus culturas y dinámicas. Se espera que se creen Oficinas y organismos de cultura y evangelización digital que, además de “fomentar el intercambio y la difusión de buenas prácticas, puedan gestionar sistemas de certificación de los sitios católicos, para contrarrestar la difusión de noticias falsas sobre la Iglesia”, emblema de una cultura que “ha perdido su sentido de la verdad”, fomentando la promoción de “políticas y herramientas para la protección de los menores en la red”.

Reconocer y valorar a la mujer en la sociedad y en la Iglesia

El documento evidencia también la necesidad de un mayor reconocimiento y valoración de la mujer en la sociedad y en la Iglesia, porque su ausencia empobrece el debate y el camino eclesial: hay una urgente necesidad de cambio por parte de todos – se lee – incluso a partir de una reflexión sobre la reciprocidad entre los sexos. Se espera que “haya una presencia femenina en los organismos eclesiales a todos los niveles, incluso en las funciones de responsabilidad” y que “haya una participación femenina en los procesos de toma de decisiones eclesiales con respecto al papel del ministerio ordenado”. “Es un deber de justicia” – afirma el documento – que encuentra su inspiración en Jesús y en la Biblia.

Cuerpo, sexualidad y afectividad

El Documento se detiene sobre el tema del cuerpo, de la afectividad, de la sexualidad: ante los avances científicos que plantean cuestiones éticas, fenómenos como la pornografía digital, el turismo sexual, la promiscuidad, el exhibicionismo en línea, el Sínodo recuerda a las familias y a las comunidades cristianas la importancia de hacer descubrir a los jóvenes que la sexualidad es un don. A menudo la moral sexual de la Iglesia se percibe como “un espacio de juicio y condena”, mientras que los jóvenes buscan “una palabra clara, humana y empática” y “expresan un deseo explícito de confrontación sobre cuestiones relacionadas con la diferencia entre la identidad masculina y la femenina, la reciprocidad entre hombres y mujeres, la homosexualidad. Los Obispos reconocen el esfuerzo de la Iglesia por transmitir en el contexto cultural actual “la belleza de la visión cristiana de la corporeidad y de la sexualidad”: es urgente buscar “caminos más apropiados, que se traduzcan concretamente en la elaboración de caminos formativos renovados”. “Es necesario proponer a los jóvenes una antropología de afectividad y sexualidad capaz de dar el justo valor a la castidad” para el crecimiento de la persona, “en todos los estados de vida”. En este sentido, es necesario prestar atención a la formación de agentes pastorales creíbles y maduros desde el punto de vista afectivo-sexual. El Sínodo constata también la existencia de “cuestiones relativas al cuerpo, a la afectividad y a la sexualidad que requieren una elaboración antropológica, teológica y pastoral más profunda, que debe llevarse a cabo de la manera más adecuada y en los niveles más adecuados, desde lo local hasta lo universal”. Entre ellas surgen las relacionadas con la diferencia y la armonía entre la identidad masculina y femenina y las inclinaciones sexuales. “Dios ama a cada persona y también a la Iglesia al renovar su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales”. Igualmente – continúa el Documento – el Sínodo “reafirma la importancia antropológica decisiva de la diferencia y de la reciprocidad entre hombre-mujer y considera reductivo definir la identidad de las personas a partir de su orientación sexual”. Al mismo tiempo se recomienda “fomentar” los “caminos de acompañamiento en la fe, ya existentes en muchas comunidades cristianas”, de “personas homosexuales”. En estos caminos las personas son ayudadas a leer su propia historia; a adherirse libre y responsablemente a su propia llamada bautismal; a reconocer el deseo de pertenecer y contribuir a la vida de la comunidad; a discernir las mejores formas de alcanzarla. De esta manera ayudamos a cada joven, sin excluir a nadie, a integrar cada vez más la dimensión sexual en su personalidad, creciendo en la calidad de las relaciones y caminando hacia “el don de sí”.

Acompañamiento vocacional

Entre los otros desafíos señalados por el Sínodo está también el económico: la invitación de los Padres es a invertir tiempo y recursos en los jóvenes con la propuesta de ofrecerles un período destinado a la maduración de la vida cristiana adulta que “debe permitir un alejamiento prolongado de los ambientes y de las relaciones habituales”. Además, mientras esperamos un acompañamiento antes y después del matrimonio, se alienta la creación de equipos educativos, incluyendo figuras femeninas y matrimonios cristianos, para la formación de seminaristas y personas consagradas, también con el fin de superar las tendencias al clericalismo. Se requiere una atención especial en la acogida de los candidatos al sacerdocio, que a veces tiene lugar “sin un conocimiento adecuado y una relectura profunda de su historia”: “la inestabilidad relacional y afectiva, y la falta de raíces eclesiales son signos peligrosos. Descuidar las normas eclesiales a este respecto – escriben los Padres sinodales – constituye un comportamiento irresponsable, que puede tener consecuencias muy graves para la comunidad cristiana”.

Llamados a la santidad

Las diversidades vocacionales – concluye el Documento Final del Sínodo de los Jóvenes – están reunidas en la única y universal llamada a la santidad. Lamentablemente, el mundo está indignado por los abusos de algunas personas de la Iglesia, más que animado por la santidad de sus miembros”, por eso la Iglesia está llamada a “un cambio de perspectiva”: a través de la santidad de tantos jóvenes dispuestos a renunciar a la vida en medio de la persecución para permanecer fieles al Evangelio, puede renovar su ardor espiritual y su vigor apostólico.

El regalo del Papa a los participantes del Sínodo

Finalmente, como recuerdo del Sínodo de los Jóvenes, el Santo Padre ha regalado a todos los participantes una baldosa de bronce en bajorrelieve que representa a Jesús y al joven discípulo amado. Se trata de una obra del artista italiano Gino Giannetti, acuñada por el Estado de la Ciudad del Vaticano, emitida en sólo 460 ejemplares.

Para leer el documento final, pincha aquí:

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¿Quién mató al arzobispo? Fuenteovejuna, todos a una

Sábado, 27 de octubre de 2018

44771657_1102247113285813_7506303953693310976_nReabierto el ‘caso Romero’: un juez pone en busca y captura al presunto asesino del arzobispo mártir

Del blog de Xabier Pikaza:

La pregunta de Lope de Vega en Fuenteovejuna era quién mato al Comendador, y la respuesta todos a una.

La pregunta de hoy es quién mató al Arzobispo San Romero, y así la sigue planteando la prensa (25.10.18).

‒ El cardenal Rosa Chávez, de El Salvador, ha pedido que se abra de nuevo el caso de su asesinato.

‒‒ Un tribunal de El Salvador ha ordenado la detención del capitán Álvaro Saravia Merino, uno de los dos responsables directos del asesinato” (el otro, bien conocido por los medios parece haber muerto hace algún tiempo).

El tema me interesa y quiero que se llegue hasta el final, pero sólo si el juicio se abre sin limitaciones, citando y buscando, a todos los responsables de la muerte de Romero, cuyo caso he comparado con la muerte de un Comendador avieso y cruel, llamado Hernán Perez, a quien mataron en tiempo de los Reyes Católico, todos los vecinos de Fuenteovejuna (en Córdoba de España), cuya historia llevó al teatro Lope de Vega.

43722355_1102247636619094_3449270398418419712_nVino la justicia para condenar a los culpables, pero nadie en el pueblo quiso dar nombre, ni apellido, respondiendo siempre a la pregunta del juez “le mató Fuenteovejuna, es decir, Todos‒a‒Una”. Fue según Lope de Vega una muerte necesaria, un asesinato justiciero, un tiranicidio, admitido por entonces por muchos jesuitas.

El caso de Fuente-ovejuna era claro. El de Romero es mucho más complejo, y me parece muy difícil que haya un juez que se atreva a desentrañarlo hoy por hoy , a pesar de que en Roma le han canonizado.

Quisiera que su caso de desentrañe, pero no para clamar venganza contra posible culpables particulares, sino para que su muerte pueda significar el comienzo de cambio económico y social, religioso y humana… pues aquí, como en el drama de Fuenteovejuna todos fueron (y en algún sentido somos culpables, si nos aprovechamos de la economía y política actual) culpables de la muerte del Arzobispo.

Imágenes de la tumba de Romero, en la cripta de la Catedral de San Salvador. Allí la vi el año 2006. No me parece la mejor tumba posible para un hombre como él, encargada y realizada en Italia… ideada por alguien que no parece haber entendido y querido a Monseñor (como me decía una anciana que puso una pequeña flor en el suelo, con lágrimas en los ojos). ¡Parece como si quisieran haber querido matarle de nuevo, me dijo!

Para iluminar el caso. Mis tres “visitas” a El Salvador

La primera el año 1991, a los once años del asesinato de Romero y a los dos años del de Ellacuría y compañeros, poco después de haberse firmado el tratado de paz. Ofrecí un curso en la Universidad Salesiana, sobre la colina… Viajé en todos los autobuses, hablé con todas las gentes, compartí sufrimientos y esperanzas con la monja que asistía a Romero en la casita‒hospital donde vivió, la que sale en todas las fotos de su muerte… Yahvé entonces descubrí la trama de fondo de su muerte. En algún sentido, todos los que tenían algún poder le habían matada.

Estuve otra vez varios días (el año 1999, creo) con las hermanas Mercedarias de SS. Hablamos horas y horas de la guerra y de la paz, en unos ejercicios espirituales y en un curso posterior. Dirigí alguna clase a los teólogos del seminario y comí con los profesores… y con el nuevo Arzobispo de El Salvador, Mons. Fernando Sáenz Lacalle, sacerdote del Opus Dei, natural del Cintruénigo, Navarra (España), capellán militar, alto oficial del ejército. Los profesores del seminario me “obligaron” a sentarme con él, mientras todos ellos se iban, en gesto clarísimo de distanciamiento. Hablé mucho con Lacalle, de los pimientos de la Ribera de Navarra, y de la situación del ejército en el Salvador. Se veía claro que él se sentía más cerca del ejército que de Romero. Con él estaba también parte del clero.

marisa-martc3adnezFinalmente volví el año 2006, invitado por Paco Soto, gran misionero andaluz, y por Marisa D’Aubuisson, hermana de uno de los altos mandos militares de El Salvador, fundador del partido Arena, de quien se dice que fue instigador del asesinato de Romero. Quien quiera conocer la visión de esa mujer lea la entrevista que adjunto al final de esta reflexión. Hablamos mucho en el curso, desde una perspectiva bíblica y social. Me invitó a su casa y comí con su familia, descubriendo de nuevo que el asesinato de Romero fue consecuencia de una serie factores entre los que estaba el ejército nacional de El Salvador, con el influjo de las familias ricas y la administración de USA. Ella, Marisa, su hermana, le quería, y le asistió en su enfermedad, queriendo que comprendiera el crimen humano y cristiano del asesinato de Romero. Conservo los apuntes de aquel curso. Hablé a los grupos de BIPO (Biblia Popular) sobre formas de lectura, científica, cultural y popular de la Biblia. Conservo aún los apuntes

¿UN JUICIO DEL CASO ROMERO?

No han hecho todavía el “juicio de Romero” (porque había muchos intereses de fondo…), y no sé si es bueno hacerlo ahora, a no ser que se haga un juicio nacional, social y religioso, de todos los muertos de El Salvador en los últimos 50 años, sabiendo que más de el 90% de los crímenes han quedado sin juzgar.

1. Lo más fácil sería encontrar a Álvaro Saravia, uno de los “pistoleros” a sueldo de ejército y de USA y condenarle, cerrando así el caso (pues el otro pistolero a sueldo murió hace tiempo). Pero esto sería casi como echar la culpa de la muerte de Jesús a sus verdugos, dejando libres a Caifás y Pilatos… Saravia es sólo el último eslabón de una cadena de “asesinos” en serie (muchos de ellos de “manos blancas”) , que mataron a Romero.

2. Entre los asesinos principales están algunos grupos militares “nacionalistas” (entre los que sobresale quizá D’Abuyson, que sintieron y “sufrieron” en su carne el peligro que podía representar un hombre de Dios como Romero, alguien que quería la verdad, y el bien de todos, sin armas, sin más autoridad que el evangelio, como voz de los perseguidos. Para situar la acción y responsabilidad de D’Abuyson léase la entrevista que sigue de su hermana Marisa (en la que repite y dice muchas cosas de las que me habló el año 2005)

3. ¿Eran responsables los guerrilleros por promover un tipo de alzamiento, que fue excusa para la intervención armada de militares y para‒militares, con la oligarquía del país, que se sintió amenazada por la toma de conciencia y libertad de los campesinos? Quizá mejor supo interpretar ese tema está I. Ellacuría, que hablaba de ello con libertad cristiana, con gran hondura filosófica, social y religiosa, siendo asesinado por ello con sus compañeros, el año 1989. Ellos fueron de los últimos “mártires” del caso Romero, asesinados como él, por los enemigos de la verdad, a suelde de los intereses militares y sociales de algunos “oligarcas” del país y el extranjero (en gran parte de USA).

4. Fue culpable una parte de la administración económico‒militar de USA, que quería mantener su presencia en el Salvador, reprimiendo los intentos de libertad y autonomía del pueblo, acusándoles de marxismo y de violencia. Ciertamente, quizá no se echar la culpa directa a la administración oficial USA, pero sus intereses económicos, militares y geoestratégicos estaban y están en la muerte de Romero.

5. Fue culpable parte de la Iglesia, que tuvo miedo de personas como Romero y de las transformaciones sociales como las que podían realizarse en América Latina. Fue culpable una parte de la Iglesia por falta de compromiso con el pueblo, por falta de verdad evangélica, por falta de solidaridad con Romero. Nunca he comprendido que a Mons. Sáinz Lacalle, pensando como pensaba, y siendo quien era, le hicieran arzobispo de San Salvador, tras Mons. Ribera (que fue digno sucesor de Romero). No entendí ni entiende una política eclesial que dejó sólo a Romero durante los tres años de su vida pública, después muchos años, tras su muerte.

6. Fue culpable de la muerte de Romero una economía mundial que impuso y sigue imponiendo su dictado sobre los pueblos, con asesinato indirecto de miles de hambrientos cada día, y con asesinato directo de líderes religiosos y sociales como Romero.

Fuenteovejuna de nuevo

En el drama de Lope de Vega sobre la muerte del Comendador a manos del pueblo de Fuenteovejuna asistimos a la ejecución discutible, pero justiciera, del Comendador Pérez de Guzmán. Fue el pueblo sufriente el que tomó la justicia en sus manos, matando al tirano (conforme a la doctrina muy discutida de la moralidad del tiranicidio).

Por el contrario, en la muerte de Romero no intervino el pueblo oprimido como tal, que se ha sentido identificado con él, cristianos y no cristianos. Romero fue asesinado porque estaba con ese pueblo, porque decía palabras de puro evangelio, frente a un Fuenteovejuna de opresión, formado por terratenientes y militares, por los representantes de un comercio mundial asesino y de un poder imperial como el de USA, con el silencio de parte de una iglesia, que se ha sentido más cerca del poder político‒militar y económico que del pueblo.

No hacía falta que a Romero le canonizaran. Le ha canonizado previamente el pueblo. No hace falta que encuentren y condenen a Álvaro Saravia, si es que fue el uno de los que dispararon a Romero por encargo, “por un puñado de dólares”. Los culpables verdaderos de la muerte de Romero siguen gobernando la economía y política militar del mundo, por más que algunos ahora hablen bien de Romero.

Romero murió como Jesús, en cuya muerte participaron también todos los poderes de su tiempo (económicos, políticos, militares…), como dice muy bien Mt 23, 35, cuando dice que todos fueron culpables, y que en la sangre de corrió y se derramó hasta la muerte la sangre de todos los asesinados de la historia, desde el justo Abel hasta el último de los que han muerto hoy día (24.10.18) quizá con armas y bombas vendidas por el Estado español a ejércitos regulares y a traficantes de la muerte.

((Sigue entrevista de Marisa D’Abuyson, hermana de uno de aquellos que dictaron sentencia de muerte contra el Arzobispo Romero)

Adjunto:

Marisa Martínez: “Mi hermano Roberto d’Aubuisson estuvo en la planeación del crimen de monseñor Romero en El Salvador”. BBC Mundo 26 MARZO 2018 Leer más…

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Sínodo de los jóvenes: La mayor polémica está en la inclusión o no en el texto final de términos relacionados con la cultura LGTBI

Sábado, 27 de octubre de 2018

respetolgbt_560x280Se constata “la urgencia de un cambio necesario e inevitable” sobre el papel de la mujer, adelanta Il Messagero

La declaración del Sínodo planteará una “reforma histórica” para erradicar la pederastia en la Iglesia

(Jesús Bastante).- “Es necesario reconocer con humildad que detrás de la propagación de la cultura del abuso hay un vacío espiritual que se enfrenta a una conversión decisiva del corazón”. El documento final del Sínodo, cuyo borrador votarán los padres sinodales el sábado antes de presentarlo al Papa, incluirá un rotundo mea culpa de la pederastia eclesial, al tiempo que planteará una “reforma eclesial de importancia histórica” para erradicar los abusos de la Iglesia católica.

Al menos así lo adelanta Il Messagero, que ha tenido acceso al borrador de texto que debaten los padres sinodales. En la línea de lo adelantado por los cardenales Marx y Tagle, el documento recogerá cómolos abusos sexuales son también abusos de poder, que se achacan a “la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han manejado”.

Desafortunadamente, la Iglesia ha acabado asumiendo un estilo de ejercicio de poder que marca la historia del mundo, hecha de violencia contra los pequeños y vulnerables”, apunta el borrador.

Y es que, pese a algunas oposiciones internas, el objetivo de Francisco no es otro que reflejan, ante el mundo y ante los jóvenes, “una Iglesia que se pone verdaderamente a la escucha y que no tiene siempre una respuesta prefabricada ya lista”. Pese a todo, y al deseo del Papa de ofrecer un documento que arriesgue, se mantiene hasta el final la duda de si el texto final incluirá o no referencia a la terminología asociada con la cultura LGTBI.

“Se quiere utilizar un lenguaje inclusivo, pero no enredarnos con las palabras, sino ofrecer una propuesta para todos”, apuntó a RD un padre sinodal, que entiende que el borrador “es bastante rico”, y que “no defraudará”.

Sin embargo, según lo adelantado por Il Messagero, las referencias al papel de la mujer en la Iglesia se limitan a dos puntos del documento, en concreto los 62 y 155. En los mismos, se dice que “entre los jóvenes surge la exigencia de un mayor reconocimiento y valorización de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia”, y se reconoce que “muchas mujeres desempeñan un papel insustituible en las comunidades cristianas, pero rara vez participan en los procesos de toma de decisiones, incluso cuando tales procesos no requieren responsabilidades ministeriales específicas o reconocimiento eclesial”.

La ausencia de la voz y la mirada femeninas empobrecen el debate y quitan al discernimiento una contribución preciosa. Es importante emprender procesos que hagan a todos más conscientes de la urgencia de un cambio necesario e inevitable, recalca el primero de los puntos.

Por su parte, el número 155 añade que “un aspecto de particular importancia en este sentido es el de la presencia femenina en los cuerpos eclesiales en todos los niveles, también en función del liderazgo, y de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones eclesiales”.

“Es un deber de justicia, que se inspira tanto en la forma en que Jesús se relacionó con los hombres y mujeres de su tiempo, como en la importancia del papel de algunas figuras femeninas en la historia de la Iglesia. El tema de la presencia femenina en las asambleas sinodales también se planteó, evitando la disparidad entre la representación de la vida religiosa masculina y femenina, se apunta.

Fuente Religión Digital

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Dos víctimas acusan al cardenal Dolan de encubrir los sacerdotes que abusaron de ellos

Sábado, 27 de octubre de 2018

dolanEl hoy arzobispo de Nueva York vivía en la mismacasa donde se produjeron, en los 70, los crímenes

Chris O’Leary: “Dolan no es ningún pastor, es un lobo. No es parte de la solución, sino del problema. Borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine”. Las denuncias no aparecen en el expediente

Otra víctima acusa a Dolan de encubrir al sacerdote que abusó de él, esta vez en Nueva York

“Sin ninguna duda, ha estado activamente escondiendo a abusadores en la archidiócesis”

Kevin Stanton: “El cardenal es un obispo absolutamente negligente y un fraude piadoso”

Un bufete de abogados publica nombres y fotos de 265 sacerdotes acusados de abusos en San Francisco

La fiscalía de Virginia (Estados Unidos) abre una investigación sobre abusos a menores en la Iglesia

Justicia chilena llama ahora a la ‘conciliación’ en el ‘caso Karadima‘, y las víctimas anuncian que no acudirán

Felipe Berríos pide al Estado que intervenga la Iglesia chilena: “No tiene ninguna credibilidad”

(Cameron Doody).- El cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, encubrió a un sacerdote que, en los años 70 y 80, abusó de un menor en la misma casa parroquial de San Luis donde el hoy purpurado residía, según denuncia la propia víctima, Chris O’Leary, en conversación exclusiva con RD. Este diario ha intentado, sin éxito, recabar la opinión de Dolan.

Chris, superviviente reconocido, apenas era un niño cuando comenzó a sufrir abusos por parte parte del padre LeRoy Valentine, abusos que duraron varios años. Hablando con RD, Chris desvela que Dolan ocultó deliberadamente a las autoridades eclesiales la denuncia que él formuló contra un cura con el que Dolan vivió en la iglesia de la Immacolata en Richmond Heights, Misuri, un barrio de San Luis.

La pesadilla de Chris empezó a finales de la década de los 70, cuando fue abusado por Valetine. Las cicatrices físicas y emocionales sufridas durante años hicieron que no fuera hasta 2002 cuando se atrevió a contar su drama. Valentine fue apartado del sacerdocio en 2013 tras confirmarse otros abusos en la diócesis.

6coc_oqc_400x400El padre LeRoy Valentine abraza a Chris O’Leary.

En marzo de aquel año, justo cuando salía a la luz el escándalo de Spotlight, otras tres víctimas de Valentine, que ya habían llegado a un acuerdo judicial con la archidiócesis de San Luis, se enteraron de que el cura abusador seguía en el ministerio activo, en una escuela de primaria. En contra de las promesas del entonces arzobispo (luego cardenal) Justin Rigali. Se desató el escándalo, y la archidiócesis invitó a otras posibles víctimas de Valentine a presentarse. Chris aceptó la invitación.

“Había pasado mucho tiempo con el padre Valentine, a solas y ayudándole en sus misas, y pensaba: ‘Si alguien le conoció, fui yo'”, dice Chris.

Chris denunció los abusos de Valentine a una fiscal de su distrito, a una periodista de la televisión local y al entonces obispo auxiliar y vicario de curas en la archidiócesis de San Luis, Timothy Dolan. Solo Dolan se puso en contacto con él, pero el hoy cardenal de Nueva York le contó que no había pasado nada. Que sus recuerdos no significaron nada. Así es como Chris recuerda las palabras exactas de Dolan:

Conozco bien al padre Valentine. Estuvimos juntos en el seminario. Vivimos y trabajamos juntos en la Immacolata. Sé que LeRoy Valentine no hizo nada de lo que se le acusa. Sé que nunca haría nada para hacerle daño a un niño.

Aún así, si todavía quieres hablar con alguien, podría organizar algo.

En otras palabras, Dolan no creyó a Chris, sino a su abusador, Valentine. Un hombre con el que Dolan vivió en la parroquia de la Immacolata, en la habitación contigua a la que Valentine traía a sus víctimas. Chris afirma que otra víctima le contó después que Dolan sabía, y veía a Valentine traer a niños a su habitación.

Chris acusa a Dolan de haberle hecho “ver lo blanco negro” al no creerle, y dice que esta tortura psicológica le hirió profundamente. El daño provino del hombre que protagoniza el más pronto recuerdo de Chris de un cura, cuando Dolan mandó a su clase representar el episodio de la curación de Jesucristo del hombre ciego en Marcos 8, y encomendó a Chris el papel de Cristo.

Aún así, Chris aceptó la oferta de Dolan de ponerle en contacto con alguien que le podría ayudar. Chris se encontró pocas semanas después con una mujer que cree recordar fue Nancy Brown, la entonces directora adjunta de la Oficina de la Protección del Menor en la archidiócesis de San Luis. Brown, como Dolan, le dijo que no pasó nada con Valentine. Le manifestó que estaba “malinterpretando” las acciones e intenciones de su depredador. De igual forma que con el obispo, Chris creyó en la palabra de la psicóloga y, durante los siguientes nueve años, continuó con su vida.

cardenales-rigali-dolan-y-burkeCardenales Rigali, Dolan y Burke juntos, en una foto que Chris denuncia que la archidiócesis de San Luis ha intentado quitar de Internet y de las redes sociales

“Dolan borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine”

Dolan dejó la archidiócesis de San Luis rumbo a Milwaukee en agosto de 2002, y Rigali partió rumbo a Filadelfia en julio de 2003. Pero aunque estos protectores de Valentine siguieron adelante, Chris no pudo hacerlo, y empezó a sufrir ataques de pánico, cada vez más frecuentes e intensos conforme iban pasando los años.

Chris perdió su trabajo, vio cómo se desintegró su matrimonio y se distanció de su familia. Entre tanto, nunca supo nada de la archidiócesis, ahora encabezada por el entonces arzobispo (y ahora cardenal) Raymond Burke.

El 9 de mayo de 2011, Chris no pudo aguantar más el dolor, y regresó a la archidiócesis de San Luis. El diácono Philip Hengen -entonces director de la Oficina de la Protección del Menor- se puso a la defensiva desde el principio. El religioso trajo consigo dos abogados a su primera reunión con Chris, en contra de la política archidiocesana sobre reuniones con víctimas de abusos sexuales.

La Iglesia no había cambiado su actitud ante el abusador Valentine desde que Chris se reuniera con Dolan nueve años atrás. Sus representantes repitieron que los abusos de Chris nunca se produjeron. Pero Chris descubrió algo más perturbador en su reunión con Hengen y los abogados en 2011: que la archidiócesis no tenía constancia de sus conversaciones con Dolan en 2002. Una laguna que hizo pensar a Chris que Dolan había encubierto deliberadamente a Valentine.

“Dolan borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine”, denuncia Chris. Un hecho que, según la víctima, fue corroborado por el sucesor de Dolan como vicario de curas en San Luis, el ahora obispo Rick Stika, en un tuit de agosto de 2018.

Stika confirmó que Dolan seguía a cargo de la protección del menor en la archidiócesis cuando Chris hizo su primera denuncia, y que no había partido aún para Milwaukee. Stika le dijo a Chris que no había encontrado ningún rastro de sus acusaciones en el expediente de Valentine.

“Dolan no es ningún pastor. Es un lobo”

La archidiócesis de San Luis no sólo insistió en no tener constancia de la denuncia de 2002 de Chris. Hengen también achacó a problemas paternales la ansiedad que Chris padecía ya en 2011. Las negaciones de los abusos que había sufrido le sumieron en una espiral descendente que solo se intensificó cuando Hengen prometió en julio de 2011, a insistencia de Chris, hablar con su psicólogo. Nunca lo hizo.

El 10 de mayo de 2013 la archidiócesis de San Luis anunció que Valentine sería apartado del ministerio debido a otra denuncia recibida contra él en 2012. Dicha denuncia, a diferencia de la de Chris, había sido considerada sustanciada. Pero ni siquiera entonces la Iglesia se puso en contacto con él para interesarse por su caso. Se limitó a repetir sus ofertas poco precisas de colaborar en un plan de tratamiento que Chris tendría que costear.

Chris se sintió frustrado con la que dice fue la estrategia de la archidiócesis “de hacer simplemente que desapareciera”, e intentó ir al superior de Hengen, monseñor Richard Hanneke, entonces vicario de curas. Hanneke acabó mandándole de vuelta a Hengen.

Chris lo había perdido todo y se había visto obligado a volver a vivir en casa de sus padres, pero lo peor estaba todavía por llegar. En octubre de 2015 demandó a la archidiócesis de San Luis y dos meses después descubrió que tenía en el brazo un melanoma maligno. Aunque parece que ya se ha recuperado de ese cáncer, Chris dice que el estrés de luchar contra la Iglesia le ha supuesto otro problema serio de salud: la diabetes tipo II.

Chris se vio forzado a llegar a un acuerdo judicial con la archidiócesis de San Luis en septiembre de 2017. Fue debido a un problema con los plazos de prescripción que Chris dice surgió de los esfuerzos de la archidiócesis de manipularle psicológicamente y de darle largas. Chris sigue luchando, no obstante, en la que él llama la “guerra” en la Iglesia entre los “convencidos de que el escándalo [de abusos] es real y sigue siendo un problema” y los “escépticos, negadores y apañadores que cree ‘que todo son calumnias'”. Su sitio web es la trinchera desde la que libra su lucha.

En febrero de este año, Chris recibió un email de la directora de la Oficina de la Protección del Menor de la archidiócesis de San Luis que admitía que sus acusaciones de abusos contra Valentine “fueron reconocidas por el diácono Philip Hengen, la archidiócesis de San Luis y los tribunales”. Solo unas semanas después, no obstante, un portavoz de la archidiócesis insistió en que “el historial de las acusaciones del señor O’Leary que tiene la archidiócesis es sensiblemente distinto” al que mantiene Chris. Y que “la información que compartió O’Leary cambió múltiples veces”, negándole así a esta víctima de abusos el cierre de heridas que tanto busca.

Chris busca también contarle a todo el que quiera escuchar el papel que jugó el ahora cardenal Dolan en los abusos sexuales, emocionales y psicológicos que sufrió a manos de la Iglesia. Esta es una parte de su relato que dice que nunca ha sido reconocida.

El cardenal Dolan “es un lobo”, dice Chris. “Esto hace sea aún más asqueroso que… se esté presentado como un pastor”. “El cardenal Dolan no es parte de la solución. Es parte del problema”.

Esta es la primera parte de una serie de RD sobre acusaciones de encubrimiento de abusos contra el cardenal Timothy Dolan. Publicaremos la segunda parte en los próximos días.

***

(Cameron Doody).- Nuevas revelaciones de víctimas de abusos colocan en una delicada situación al cardenal Dolan. Junto a la denuncia de Chris -publicada ayer en exclusiva por RD-, abusado por un cura en la habitación contigua a la que ocupaba el hoy arzobispo de NY, otro superviviente de la pederastia clerical, Kevin Stanton, denuncia que el purpurado también encubrió los abusos de su depredador, esta vez en Nueva York.

En esta conversación exclusiva con RD, Kevin denuncia que Dolan otorga títulos a curas depredadores, que ha aparcado a algunos de ellos en una residencia especial en el Bronx, y que impone estándares imposibles de pruebas a las víctimas para proteger a la Iglesia de demandas de indemnizaciones.

Kevin tenía seis años cuando el padre Joseph Reynolds de Millbrook, Nueva York, vino a su casa una noche de 1986 para una cena con sus padres en la que no faltaba el alcohol. Reynolds no olvidó llevarse consigo el muñeco de Snoopy con el que había predicado a niños durante años, y con el cual se ganó la confianza de Kevin, hasta el punto de abusar sexualmente de él aquella noche en su dormitorio.

El dolor físico y emocional que Kevin sostuvo a manos de Reynolds fue suficiente como para impedir que contara los abusos hasta 2010, cuando los denunció al fiscal del condado de Dutchess. Se encontró con que la justicia no pudo procesar sus abusos debido a que habían prescrito. Cuando Kevin acudió ese mismo año a la archidiócesis de Nueva York, la junta de revisión encabezada por Dolan juzgó su denuncia como no sustanciada. Kevin ni siquiera sabe por qué, dado que los criterios para determinar la validez o no de una denuncia de abusos a menores nunca han sido públicos.

Desde el momento en el que hizo su denuncia, Kevin ha llegado a albergar aún más dudas acerca del proceso en Nueva York, después de saber que Reynolds había sido suspendido del ministerio en 2009 por otras acusaciones de abusos: un año antes de que Kevin se quejara de él.

“Dolan voluntaria y conscientemente dejó a curas abusadores en parroquias durante cinco años”

Insatisfecho con el trato que recibió a manos de Dolan y la archidiócesis de Nueva York, Kevin se puso a investigar por su cuenta. Así, descubrió primero que aunque los predecesores de Dolan -los cardenales John O’Connor y Edward Egan- habían prometido retirar a curas abusadores del ministerio, no hicieron nada.

Kevin también supo que cuando Dolan llegó a Nueva York en 2009, tampoco tomó ninguna acción decisiva contra los sacerdotes pedófilos, alojando a algunos de ellos en un centro especial en el Bronx -Reynolds sigue residiendo ahí hoy- y otorgándoles a algunos títulos específicos, como “Sacerdote Senior Administrador” (un eufemismo para considerarlos ‘curas eméritos’, sin levantar sospechas entre los fieles). Un proceso, afirma Kevin, con el que “Dolan voluntaria y conscientemente dejó a curas abusadores en parroquias durante cinco años”. Leer más…

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Santiago Agrelo: “¡Que vuelva el latín!”

Jueves, 25 de octubre de 2018

nuevo_misal_romanoAnte la nueva edición del Misal Romano aprobado por la Conferencia Episcopal

“Volvamos al latín. Al menos, nos engañaremos un poco a nosotros mismos pensando que decimos algo”

(Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger).- ¡Que vuelva al latín! Lo digo en serio: ¡Que vuelva el latín a la liturgia romana!

Y no piensen que he perdido el juicio. He perdido sólo la esperanza, no ya de ver retirado de la circulación el «Misal Romano. Edición típica según la tercera edición típica latina, aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos», sino incluso la de ver asomar al ánimo de los pastores una mínima señal de preocupación o inquietud por el abandono en que el Misal ha dejado a los fieles.

¿Por qué volver al latín? Porque cuando el latín era la lengua ritual, los fieles suponían que con aquella lengua incomprensible el cura expresaba pensamientos sublimes, realidades misteriosas, cosas de Dios. Y ahora, que de aquella lengua del clero se ha hecho traducción literal a la lengua del pueblo, a todos ha resultado evidente que detrás de las palabras no había nada: ¡Nada!

Fíjense en el texto que padecemos esta semana en las misas del Tiempo Ordinario:

“Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero corazón.”

“Concédenos, Señor, estar al servicio de tus dones con un corazón libre, para que, con la purificación de tu gracia, nos sintamos limpios por los mismos misterios que celebramos.”

“Señor, haz que nos sea provechosa la celebración de las realidades del cielo, para que nos auxilien los bienes temporales y seamos instruidos por los eternos.”

Me pregunto si entre los millones de fieles de lengua española se encontrará uno solo que utilice semejante fraseología. Apuesto a que no.

Entonces, por favor, volvamos al latín. Al menos, nos engañaremos un poco a nosotros mismos pensando que decimos algo.

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Un sacerdote francés acusado de abusos aparece ahorcado en su parroquia

Jueves, 25 de octubre de 2018

maxresdefault-2Es el segundo que se quita la vida en las últimas semanas 

Es un momento de tragedia y sufrimiento”, declara el obispo de Orléans

Un sacerdote acusado de agresión sexual contra un menor se suicidó en Francia, anunciaron el lunes autoridades católicas y fuentes judiciales.

Pierre-Yves Fumery, de 38 años de edad, se ahorcó en su presbiterio de la ciudad de Gien, en el valle del Loira. Su cuerpo fue encontrado el sábado.

El fiscal regional, Loic Abrial, dijo a la AFP que una investigación preliminar estaba en curso desde el 21 de septiembre por “sospechas de agresión sexual contra un menor de menos de 15 años” tras recibir “informaciones preocupantes”.

“Hubo varias audiencias (…) y el sacerdote fue interrogado el 15 de octubre, en calidad de testigo, añadió.

El obispo de Orléans, monseñor Jacques Blaquart, había alertado a una cedula especializada de la diócesis sobre presuntos “comportamientos inapropiados” de Fumery con adolescentes.

“Es un momento de tragedia y sufrimiento”, declaró el lunes Blaquart ante la prensa.

Este es el segundo suicidio de un sacerdote acusado de agresión sexual en Francia en poco más de un mes.

En septiembre, Jean-Baptiste Sèbe, también de 38 años de edad, se suicidó en su iglesia en Normandía, después de que una mujer lo acusara de comportamiento indecente y agresión sexual contra su hija.

Según el diario católico “La Croix“, el cura fallecido enseñaba teología en el Instituto Católico de París y era capellán en varios colegios e institutos públicos en Rouen, donde era muy apreciado.

En el momento de su muerte no se había presentado ninguna denuncia oficial.

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Hilari Raguer: “Hay un franquismo vergonzante enquistado en la sociedad y en la Iglesia españolas”

Miércoles, 24 de octubre de 2018

30308834457_b1599f0dc1_zDesde luego que la caída del caballo del Franquismo al independentismo ha sido que ser durísima… Leído en su blog

“En España hemos tenido casi cuarenta años de escuela franquista, y han dejado huella”

“Menéndez-Reigada y Enrique Herrera exultarían desde sus sepulcros al ver el nuevo trono de Franco”

“Entrerrar a Franco en la Almudena sería cambiar un mausoleo por otro también solemne, oficial y más a domicilio de los fanáticos”

José Arregi ¿Franco en la catedral de La Almudena?

Antonio Aradillas: La ‘exclaustración’ de La Almudena por el ‘caso Franco’

(Hilari Raguer osb historiador).- Es un hecho, nos guste o no, que hay un franquismo vergonzante enquistado en la sociedad española, y de paso en la Iglesia española. Las condenas públicas en la constitución y la legislación no han podido exterminarlo del todo y poner de veras España en la línea de los estados plenamente democráticos que han proscrito el nazismo y el fascismo derrotados en 1945 y prohibido el enaltecimiento de sus caudillos.

Maurice Duverger, que fue mi profesor de ciencias políticas en un curso de doctorado en la Sorbona en 1960-1961 (y cuyas obras hizo editar y comentaba en Barcelona el profesor Manuel Jiménez de Parga, para que sus alumnos supieran cómo funciona una democracia, por si algún día la alcanzábamos), decía que las ideas políticas que difícilmente se cambiarán en el resto de la vida nos las inculcan en la escuela primaria hablando de la historia nacional, porque es entonces cuando se nos dice quiénes son los buenos y quiénes los malos. Esto, en Francia, donde hay una potente escuela republicana y apenas tentaciones fascistoides. En España hemos tenido casi cuarenta años de escuela franquista, y han dejado huella.

catecismo-patrioticoEjemplos contundentes del nacionalcatolicismo que imperaba en la escuela franquista son el Catecismo patriótico español de Menéndez-Reigada (1938, reeditado por Península, Barcelona 2003) y España es mi madre, de Enrique Herrera Oria S.J. (1938, reeditado también por Península, Barcelona 2008; ambos con prólogo mío).

La imposición de semejantes libros de texto iba acompañada de la campaña de depuración de maestros y profesores, iniciada por el ministro de Educación Pedro Sáinz Rodríguez, para borrar la obra educativa de la República. Menéndez-Reigada y Herrera Oria canonizan a Franco en vida e identifican el deber de amar a la patria, enseñanza tradicional de la Iglesia, con el amor a Franco y la obediencia a su régimen dictatorial.

Franco – dice Menéndez-Reigada – es “como la encarnación de la patria y ha recibido de Dios el poder de gobernarnos”. Ambos autores describen una historia de España delirante, que culmina en la cruzada. La obra de Herrera Oria es muy extensa; su libro quinto lleva el título de Mueran los traidores. ¡Arriba España!

espana-es-mi-madreEspaña – dice- es algo muy grande; si algunos extranjeros hablan mal de ella es por envidia. El castellano “habrá de ser la lengua de la civilización del futuro, porque el inglés y el francés, que podrían compartir esta función, son lenguas tan desgastadas que se encuentran al borde de su disolución completa”.

En esta cuestión ambas obras, tan patrioteras y pretendidamente españolísimas, imitan el catecismo de Napoleón, que inculcaba a los niños franceses el amor a Napoleón y la obligación en conciencia de obedecerle, pagar los impuestos y prestar el servicio militar, e imponía la celebración obligatoria de san Napoleón el 15 de agosto, suplantando nada menos que la solemnidad de la Asunción.

La Iglesia española se ha mostrado muy prudente al admitir que Franco sea exhumado del Valle, pero no lo sería tanto si lo deja enterrar en la Almudena, sobre todo si no es en un nicho corriente sino en un monumento. Sería cambiar un mausoleo por otro también solemne, oficial y más a domicilio de los fanáticos. Menéndez-Reigada y Enrique Herrera exultarían desde sus sepulcros al ver el nuevo trono de Franco.

Fuente Religión Digital

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Los sinodales ya discuten el documento final, donde hay referencias a la “comunidad LGTB”

Miércoles, 24 de octubre de 2018

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1El Papa Francisco realizó una visita sorpresa a los redactores del texto, que será votado el sábado

El domingo concluye el Sínodo de la Juventud, con la publicación del texto final y la misa de clausura

(J. Bastante/Aica).- Los padres sinodales ya discuten el documento final, cuyo redactado fue entregado esta mañana y en el que, según confesó el cardenal Tagle, “el tema de la llamada comunidad LGTB ha estado presente.

“Se ha subrayado el estilo de acogida para todos, sin distinciones. Al mismo tiempo, hay requisitos que cumplir cuando se habla de otras cuestiones, por ejemplo de los seminarios”, destacó el presidente de Cáritas Internationalis durante el tradicional briefing, en el que Paolo Ruffini ha confirmado el Sínodo recibió con un largo aplauso la presentación del borrador del documento final.

Un borrador que contó, el último día, con un colaborador especial entre la comisión que se encargó de su redacción. Nada más y nada menos que el Papa Francisco, quien hizo una visita sorpresa el martes por la tarde.

Los 12 miembros de la comisión encargada de redactar el documento final del Sínodo de los Obispos sobre ‘los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’ se llevaron ayer por la tarde una buena sorpresa. Estaban trabajando en el borrador del texto, cuando acudió a verles de forma inesperada el papa Francisco.

Según reveló en las redes sociales el australiano Peter Andrew Comensoli, arzobispo de Melbourne y representante de Oceanía en este grupo de trabajo, Jorge Mario Bergoglio estuvo “escuchando” las deliberaciones de la comisión. “Una cosa es tener un debate robusto con hermanos obispos. Otra completamente diferente es tener al Papa tomando notas mientras hablas. ‘¡Qué espectáculo!‘”, comentó Comensoli.

Este martes los padres sinodales y auditores conocerán tanto el borrador de la declaración final de la asamblea como el de la carta a los jóvenes de todo el mundo.

Tras la presentación de ambos textos, mañana miércoles y el jueves las sesiones se dedicarán a debatir sobre el documento final, al que los padres sinodales pueden plantear las propuestas de modificación que consideren oportunas.

El viernes se elegirá la composición del próximo Consejo del Sínodo mientras que el sábado estará dedicado a las últimas intervenciones, la lectura del documento y su votación punto por punto. La asamblea tendrá su colofón con la publicación del texto final y con la misa de clausura que el pontífice presidirá el domingo en la basílica de San Pedro del Vaticano.

Mientras se preparan para discutir, y después votar, el documento final, los Padres realizarán una peregrinación desde el parque de Monte Mario hasta San Pedro, unos 6 kilómetros por la Vía Francigena, cuyo último tramo también es conocido con el nombre de ruta de San Francisco de Asís o Camino Franciscano, que recorre parte de Europa hasta Roma.

Según informó el prefecto del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, Paolo Ruffini, los padres Sinodales caminarán un pequeño tramo de este camino de peregrinación de origen medieval el jueves, tres días antes de la finalización del Sínodo.

La Vía Francigena es la ruta de peregrinación europea más transcurrida en la actualidad, de origen medieval, pero revitalizada recientemente, cruza el viejo continente de norte a sur, desde la catedral de Canterbury, en Inglaterra, hasta Roma, cruzando Francia y parte de Suiza.

El Sínodo es para mí como una escuela: los jóvenes nos han enseñado mucho con sus testimonios. Debemos ser humildes, escuchar de verdad las experiencias de los jóvenes. Gracias a ellos, he puesto en discusión muchas de mis ideas”, culminó Tagle.

Fuente Religión Digital

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Ni mujeres, ni expertos, ni víctimas… la ‘Comisión Antipederastia’ nace herida de muerte

Miércoles, 24 de octubre de 2018

miembros-de-la-comision-antipederastia-de-la-ceeÉstos son los miembros de la ‘Comisión Antipederastia’ de la CEE ABC

La CEE recula tras las críticas, internas y externas y ahora dice que incluirá a seglares en el futuro

Roma advierte de un ‘tsunami’ de denuncias. “Y no estamos preparados”, admite un obispo español

(Jesús Bastante).- Ni mujeres, ni expertos en distintas materias (educadores, psicólogos, psiquiatras…), ni, lamentablemente, víctimas. La ‘Comisión Antipederastia anunciada por la Conferencia Episcopal la pasada semana nace herida de muerte, y con duras críticas, tanto dentro como fuera de la institución.

La comisión, que en principio nacía como un grupo de expertos en Derecho Canónico para acompañar el informe que el cardenal Ricardo Blázquez llevará en febrero al encuentro con el Papa, está presidida por el polémico obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez, cuestionado por las víctimas, y por seis sacerdotes, todos ellos juristas: Jorge Otaduy, del Opus Dei, director de la Revista “Ius Canonicum“; Silverio Nieto, del Servicio Jurídico Civil de la Conferencia Episcopal; Carlos Morán, del tribunal de la Rota; el jesuita Miguel Campo Ibáñez, canonista de la CONFER; y el vicesecretario para Asuntos Generales de la Conferencia, Carlos López Segovia.

Amén de la ausencia -clamorosa- de mujeres, laicos y especialmente, víctimas de abusos sexuales, el mayor drama de este equipo vino cuando alguien en la Casa de la Iglesia quiso ir más allá y, como un modo de responder al informe de El País sobre casos de pederastia en la Iglesia española, anunciar a bombo y platillo que la comisión no sólo se centraría en cuestiones legales, sino que abordaría una respuesta completa al drama de los abusos.

La indignación de las víctimas fue inmediata, tanto por los nombres elegidos (la crítica, además de Menéndez, se cebó en la figura de Silverio Nieto y, en menor medida, de Jorge Otaduy y Carlos Morán) como por no haber sido informados y mucho menos invitados. La cascada de críticas también vino de círculos internos, que entendían que, con esta comisión, la Iglesia española volvía a darse “un tiro en el pie” (en expresión de un arzobispo español).

Sólo entonces, y tras escuchar las opiniones de algunos expertos en comunicación, los obispos filtraron, a través de Cope, que más adelante se incorporarán varios seglares expertos en diversas disciplinas, hombres y mujeres. Un matiz que, lamentablemente, ya llega tarde. Y que sigue sin hablar de la necesaria presencia, con voz y con voto, de las víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

La creación de esta comisión, de este modo, también ha sido criticada en la Santa Sede, que entiende que la Iglesia españolasigue sin entender la importancia de este drama para el presente y el futuro de la institución, y se escuda en que apenas se conocen casos en nuestro país.

“Si esperan a que surja un escándalo, que surgirá, cualquier medida que se tome después será en vano”, sostienen expertos desde el Vaticano, que auguran que, más tarde o más temprano, el tsunami de abusos que ya ha pasado por Estados Unidos, Irlanda, Alemania o Australia llegará a las ‘costas‘ de la Iglesia de nuestro país.

“Y no estamos preparados“, admite un prelado español, quien añade que “la comisión que se ha creado es un buen elemento en el ámbito de lo legal, pero si no nos ponemos al servicio de las víctimas será peor que no haber hecho nada”.

Fuente Religión Digital

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