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La organización ultracatólica HazteOir ha cuadruplicado sus ingresos en ocho años

Viernes, 26 de abril de 2024
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IMG_428520 años de lobby ultra a lomos de particulares

La entidad, ligada según un informe de la Conferencia Episcopal a El Yunque, aumenta sus ingresos a golpe de campaña: primero contra las mujeres y el colectivo LGTBI, finalmente contra la eutanasia y la ley de Educación, y maneja ya cuatro millones al año en donaciones individuales

La irrupción de Vox en las instituciones ha permitido la entrada de HazteOir o Abogados Cristianos en el Congreso de los Diputados y en cámaras autonómicas y municipales, aunque también han tenido sus desavenencias

(elDiario.es).- HazteOir crece y crece. La organización ultracatólica y antiabortista dirigida por Ignacio Arsuaga ha cuadruplicado sus ingresos en ocho años y ya maneja cuatro millones de euros anuales, según sus propias cuentas. El grueso de la subida presupuestaria se ha dado en las aportaciones regulares que realizan sus simpatizantes, que se han multiplicado por 13 en el periodo analizado. Las puntuales solo se han más que duplicado.

El crecimiento de HazteOir –que alcanzó el culmen de su popularidad logrando sacar a centenares de miles de personas, incluidas una veintena de obispos, para protestar contra la ley del matrimonio igualitario, la reforma de la ley del Aborto o Educación para la Ciudadanía– no ha sido lineal, sostenido en el tiempo. Aunque los ingresos, tanto globales como desglosados, tienden a subir en general, no lo hacen cada ejercicio ni de manera regular

La organización se aprovechó de que el PP del exministro Jorge Fernández Díaz la declaró de utilidad pública para impulsar su crecimiento; sin embargo, que en 2019 el Gobierno socialista le quitara esa condición no pareció afectar a sus cuentas. elDiario.es se ha puesto en contacto con HazteOir para pedir detalles de las cuentas, pero no ha obtenido respuesta.

Como se observa en el siguiente gráfico, la evolución de los ingresos va a tirones: subida fuerte en 2016 y 2017, tres ejercicios estables, subida fuerte en 2020 y otros tres años sin grandes alteraciones hasta 2022, último ejercicio del que hay cuentas y que de hecho presenta las cifras más flojas de los últimos tres.

Fuente CitizenGo. Creado con Datawrapper

Las grandes subidas económicas de HazteOir se dan cuando la organización es más agresiva, cuando se hacen visibles en protestas contra algo. En 2016 y 2017, años en los que elevó su recaudación un 61% y un 34%, respectivamente, fueron los de la campaña contra las mujeres y el colectivo LGTBI.

Una campaña que tuvo su momento álgido con los autobuses tránsfobosque empezaron paseando por Madrid y llegaron hasta Nueva York. Correlación o causalidad, entre esos dos ejercicios pasaron de ingresar 1,1 millones anuales a 2,5 millones. También empezaron a solidificar su base: la mayoría (porcentual) del incremento recaudatorio llegó por la vía de las aportaciones regulares, la gente que se queda y paga cada mes. Esta partida pasó de 15.470 euros anuales en 2015 a 579.519 euros en 2017 (una subida del 3.646%).

La campaña del autobús –que llevaba el lema “si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer seguirás siéndolo”– le dio proyección a HazteOir, pero también le enfrentó con el Ayuntamiento de Madrid, que la acabó prohibiendo. A partir de ahí, y coincidiendo con que perdió el favor –y la financiación para realizar actos– del PP de la Comunidad de Madrid, la organización adoptó una especie de perfil bajo, que se vio reflejado en el estancamiento de los ingresos.

El siguiente gran impulso llegó en 2020, cuando HazteOir volvió a dispararse. Ese ejercicio elevó su recaudación total un 70% hasta instalarse ya por encima de los cuatro millones anuales, de nuevo a lomos de los habituales, que triplicaron sus aportaciones mensuales. Ese fue el año en que se debatió y aprobó la Lomloe, nueva ley de Educación conocida como ley Celaá, y se empezó a hablar de la de Eutanasia, que se aprobaría al siguiente.

Buena parte de la sociedad conservadora se echó a la calle contra ambas normas de la mano del PP. En un principio arrancó como una protesta del sector educativo y familiar conservador, pero HazteOir fue fagocitando el movimiento hasta hacerse con él. De nuevo hubo autobús, esta vez contra la ministra de Educación que daba nombre a la ley, a la que compararon con Hitler.

20 años de lobby ultracatólico

HazteOir.org es una organización que funciona al estilo de los lobbies norteamericanos y que surgió en 2001 como consecuencia de los movimientos ciudadanos que pedían que se promovieran más políticas de apoyo a la familia durante el Gobierno de Aznar. Concluido este, pasó a ser, de facto, el principal grupo opositor al primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Y de ahí a oponerse con todo el ruido posible a las medidas más progresistas de los Gobiernos del PSOE en los últimos años.

IMG_4286Liderados por Ignacio Arsuaga (sobrino de Rodrigo Rato), la organización –actualmente subsumida dentro de la plataforma europea CitizenGo– logró aglutinar a buena parte del catolicismo más radical, convirtiéndose en un aparato de propaganda de las ideas más ultraconservadoras a lo largo de estas dos últimas décadas. Una función que, en los últimos tiempos, ha querido retomar la asociación Abogados Cristianos.

Apoyados por el cardenal Rouco Varela, HazteOir logró liderar el movimiento educativo católico en España, entrando en los círculos de liderazgo del PP, primero, y posteriormente de Vox, con una posición radical en lo tocante a la defensa de la vida, el matrimonio tradicional y contra la igualdad hombre-mujer. Las organizaciones de Arsuaga y Santiago Abascal siempre han ido de la mano. La irrupción de Vox en las instituciones ha permitido la entrada de HazteOir o Abogados Cristianos en el Congreso de los Diputados, en cámaras autonómicas y municipales, aunque también han tenido sus desavenencias cuando el partido ultra ha actuado a la manera de la “derechita cobarde”, según HO.

Fuente Religión Digital

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¡Qué pena lo de Munilla!

Miércoles, 14 de marzo de 2018
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obispo--575x323“Una cura de silencio o la renuncia”

Por sus declaraciones sobre el 8M

Sacerdotes valencianos critican la “deriva ideológica” de Munilla

“Haría un gran servicio a la Iglesia española si dimitiera de su condición de obispo”

(José M. Vidal).- Con él llegó el escándalo. Desde el mismo momento en que Rouco le nombró obispo de San Sebastián, para cortarle las alas al clero demasiado nacionalista para el gusto del otrora vicepapa y, al mismo tiempo, cambiar el rumbo de aquella Iglesia diocesana, José Ignacio Munilla se convirtió en piedra constante de polémica. Tanto dentro como fuera de la Iglesia. Y así lleva años.

Munilla es un obispo malquerido. El 90% de los curas firmaron varios comunicados públicos (con nombre y apellidos) contra su obispo. Y los mismo hicieron muchos fieles. Es evidente que, con el paso del tiempo, las cosas se han ido calmando tanto entre el clero como entre los fieles. Munilla tiene sus feligreses incondicionales, que le siguen a pie juntillas. Y, a los curas, los soporta, porque no tiene más remedio y trata de puentear a la mayoría, trayéndose curas de fuera de su línea y colocando sus ‘afines’ en los puestos de responsabilidad de la diócesis. Algo de todos conocido y de denuncia pública constante.

Si los curas y la gente contraria al obispo ha bajado durante estos últimos años el diapasón de la protesta es, simplemente, porque saben que es ineficaz y que es muy difícil que se plame en realidades concretas. Munilla sólo tiene un superior: el Papa. La Conferencia episcopal no puede decirle nada. Sólo aconsejarle prudencia. La mayoría de los obispos españoles pasan de él y los suyos (los de la vieja guardia), en vez de aconsejarle moderación, le piden que siga dando caña. Y él, así de inconsciente, les hace caso, se crece y se viene arriba…

Y hasta cree y presume de ser buen comunicador y dominar el lenguaje de los medios y la dinámica de las modernas redes sociales. Quizás sepa tuitear, pero olvida que, incluso, en sus tuits y en las fotos que los acompañan, se refleja su forma de ser y actuar de obispo-señor, que vive sólo para una parte ínfima de su rebaño.

Por su parte, el Papa Francisco, que conoce bien la realidad española, sabe que Munilla es uno de los discípulos predilectos del cardenal Rouco. Sabe, por lo tanto, que su modelo es el del Concilio congelado. Conoce el magma toledano de donde procede y que le revienta la Iglesia en salida, hospital de campaña y con olor a oveja. Pero sigue esperando su conversión personal y pastoral.

Además, es muy difícil remover a un obispo. Sólo por una falta gravísima. Algún caso reciente ha habido, como el del obispo alemán derrochador absoluto o el de algunos otros prelados encubridores de los pederastas clericales. Ante todo lo demás, aunque machaque una diócesis, prácticamente no puede hacer nada o casi nada. Y, por otra parte, Francisco no puede ser el apagafuegos de todas las hogueras eclesiásticas del mundo.

Munilla lo sabe y, por eso, campa a sus anchas con sus viejas doctrinas y con sus arcaicos esquemas mentales y religiosos, en los que confunde la fe con la ideología más rancia. Por eso, relaciona el feminismo con el diablo o manda al infierno a los gays o condena a los podemitas.

Lo peor del caso Munilla no es su descrédito personal (porque ya no tiene crédito), sino el daño que hace a la imagen y a la credibilidad de la institución. Ante la imparable ola feminista, el cardenal Osoro había conseguido colocar a la Iglesia del lado de la historia y de este evidente signo de los tiempos. Pero llega Munilla, que se pirra por salir en los medios, y lanza su soflama sobre el feminismo diabólico. Y vuelve a colocar la imagen eclesial por los suelos.

¿No suele decir el obispo de San Sebastián que, si aceptó ser obispo de esa diócesis, fue por servir a la Iglesia? Pues, por el bien de la institución a la que dice servir, monseñor, calle ya. Haga una cura de silencio. O váyase de misionero a África. Aquí, da pena y hace mucho daño. Renuncie a la mitra, porque no se puede ser obispo malquerido y rodeado del ‘odium plebis’. Le haría un gran favor a la Iglesia española.

***

Por su parte, un grupo de sacerdotes de los barrios populares de Valencia han condenado las declaraciones misóginas del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que dijo, entre otras cuestiones, que las feministas “llevaban a Satán dentro” en un intento de deslegitimar la protesta del 8 de marzo.

Los miembros del Grup de Seglars i Rectors del Dissabte de València han enviado un comunicado en el que consideran que el obispo “oyó sus propios prejuicios de género, el rencor a las movilizaciones sociales y el menosprecio a las mujeres. Una vez más, su deriva ideológica ha originado estupor en la opinión pública, escándalo entre las personas cristianas y desconcierto entre las que confiamos en la renovación que promueve el papa Francisco“.

“Fuera del Evangelio no hay autoridad decisiva en la Iglesia y sólo habla con autoridad quien previamente ha escuchado la realidad”, continua el comunicado, que insiste en que “al atribuir ese clamor popular al diablo, Munilla ha perdido toda autoridad.

Los sacerdotes consideran que “el 8 de Marzo el evangelio de Jesús estaba en la calle, en la defensa de la dignidad de las mujeres, que es la de todo el mundo. Munilla haría un gran servicio a la Iglesia española si dimitiera de su condición de obispo. Y, si no lo hace, Francisco tendría que cesarlo, si quiere que su proyecto de renovación no caiga en el vacío”.

Fuente Religión Digital/eldiariocv

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Rouco desacredita al Papa Francisco ante los seminaristas de Murcia

Miércoles, 24 de mayo de 2017
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rouco-visperas-720_560x280Rouco celebra Vísperas con los seminaristas de Murcia

“No le interesa la educación y Juan Pablo II le supera en capacidad evangelizadora”

“Se le notaba un evidente menosprecio al Papa”, dice un ‘escandalizado’ seminarista

Todo muy democrático, el problema no es que este senil cardenal critique al papa sino buscar qué seminarista ha filtrado este despropósito…

(José Manuel Vidal).-Rouco ha puesto verde al Papa Francisco, diciendo que no se interesa por la educación y contraponiéndolo a Juan Pablo II, que fue el gran evangelizador, que evangelizó más que los doce apóstoles juntos”. Éste es uno de los wasap que un seminarista del seminario de Murcia enviaba el pasado miércoles, al cura de su parroquia. Otros muchos sacerdotes y varios profesores recibieron mensajes del mismo o parecido tenor. De tal forma que, desde el día 17, la comidilla del universo eclesiástico de Murcia es la siguiente: Rouco puso a parir al Papa Francisco delante de los seminaristas”.

Los mensajes cruzados entre seminaristas y curas murcianos (la inmensa mayoría, indignada con el cardenal gallego) se refieren a la charla informal que Rouco Varela sostuvo el miércoles por la noche en el comedor del seminario de San Fulgencio de Murcia, tras le calebración de las Vísperas. En la cena, unos 70 seminaristas del seminario diocesano y del Redemptoris Mater de los Neocatecumenales, asi como sus respectivos formadores.

“Rouco parecía sentirse a gusto y con ganas de rajar. Tanto es así que nos tuvo allí, contando sus ‘batallitas’ hasta las doce de la noche. Y algunas, como las referidas al Papa Francisco, un poco subidas de tono”, cuenta uno de los seminaristas presentes en la cena-coloquio. Y añade: “Tanto que el propio rector del Redemptoris, Sebastián Martínez, intentó cogerle el micrófono varias veces (no sé si porque quería irse o para que no nos siguiese escandalizando), pero Rouco le daba con el codo y seguía”.

Mientras algunos seminaristas se preguntaban cómo era posible que “un cardenal puediese estar diciendo estas cosas contra el Papa reinante”, Rouco Varela insistía en declarar públicamente su nulo afecto por Francisco. Se le notaba un evidente menosprecio al Papa, por no ser un buen teólogo y por su falta de capacidad evangelizadora. Y para apoyar su tesis acudía, una y otra vez, a la comparación con San Juan Pablo II y con Benedicto XVI”, explica otro seminarista presente en la charla.

El ambiente de sorpresa iba subiendo en el comedor. Incluso los formadores se movían inquietos en sus sillas, rogando a Dios que el cardenal concluyese pronto su charla, pero el caso es que ninguno se atrevió a contradecir a Rouco Varela allí, públicamente, ante sus seminaristas. Quizás, por respeto a todo un señor cardenal de la Iglesia. O por miedo a eventuales represalias, porque todo el mundo sabe que el ex vicepapa español sigue teniendo mucho poder. Hay muchos obispos que le deben la mitra.

“Cuando un cardenal, que promete defender al Papa hasta la efusión de su sangre si fuese necesario, se atreve a ponerle a parir ante los futuros curas en formación y algunos demasiado jóvenes para poder filtrar sus ‘ataques’, creo que el deber de los formadores es salir en defensa del Papa e intentar matizar o pararle los pies al mismísimo cardenal”, explica, escandalizado, uno de los curas a los que sus seminaristas le mandaron varios mensajes de lo sucedido.

Otro sacerdote murciano, con seminaristas presentes en el acto, añade: “Que un cardenal diga estas cosas del Papa, escandaliza. Pero que lo diga ante jóvenes en formación y, por lo tanto, influenciables ante la púrpura, escandaliza aún más a cualquier persona con el más mínimo sentido moral. Más aún, me atrevería a decir que es un pecado.

Religión Digital se puso en contacto con uno de los formadores del seminario murciano presente en el acto, para recabar su versión. El formador nos remitió el comunicado oficial del seminario, con una versión ‘pía’ de la charla del cardenal Rouco Varela. Pero ese mismo día, el rector del seminario, Sebastián Chico Martínez, reunió a los seminaristas de nuevo en el comedor, les abroncó a todos y les instó a no contar a nadie lo que pasa en el seminario, “porque hay periodistas que quieren hacer daño al centro con noticias falsas”.

Y lo que es peor, los superiores han comenzado una caza de brujas entre los seminaristas, para tratar de descubrir a los que escribieron a sus curas, para contarles que “Rouco se había pasado tres prueblos, criticando directa a indirectamente a Francisco”.

Algunos curas y seminaristas apuntan no sólo a la gravedad del hecho en sí, sino también al contexto en el que se produjo. Y es que el cardenal Rouco está asistiendo en la UCAM de Murcia a un Congreso de Mariología, donde otro de los invitados-estrella es el cardenal Müller, prefecto de Doctrina de la Fe.

“Los ‘resistentes’ se unen, quieren crear escuela y se pasean por sus feudos españoles: Müller y Rouco, en Murcia y, hace poco, el cardenal Sarah, en Córdoba. Dios los cría…”, dice otro sacerdote murciano pro-Francisco, profundamente dolido por la estrategia de los “enemigos del Papa”, que utilizan incluso a los seminaristas en formación, para “sembrar su cizaña.

Fuente Religión Digital

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Nada nuevo en la Conferencia Episcopal Española: Antonio Cañizares, el cardenal del “Imperio Gay” elegido vicepresidente de la Conferencia Episcopal otra vez

Viernes, 17 de marzo de 2017
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blazquez-y-canizaresSe reedita el dúo de la época de las manifestaciones contra el matrimonio igualitario: Ricardo Blázquez, presidente y Antonio Cañizares vicepresidente de la Conferencia Episcopal

El sector “rouquista” se reunió días antes de la Plenaria para elaborar una estrategia común

El núcleo duro del Episcopado conserva Enseñanza, Clero, Vida Consagrada y Patrimonio, pero pierde Doctrina de la Fe

La Permanente incluye a todos los involucrados en causas judiciales, excepto al arzobispo de Granada

La Conferencia Episcopal ha elegido nueva ejecutiva, a su presidente y vicepresidente y el caso es que el cardenal Cañizares ha sido elegido como vicepresidente de la institución. Sí, aquel que vaticinó el fin de la familia por el Imperio Gay ha sido recompensado con una vicepresidencia. El currículum lgtbifóbico del Sr. Cañizares es bastante extenso: desde su apoyo a las manifestaciones contra el matrimonio igualitario (junto a HazteOír) pasando por la homilía “En defensa y apoyo de la familia” donde tenía el cinismo de preguntarse si era homófobo defender a la familia. La familia heterosexual claro, ya que los demás no tenemos derecho a ella; y su llamamiento a la objeción ciudadana ante las leyes de género. Pero no nos engañemos, Francisco, y no Cañizares, fue el que por primera vez calificó de “maldad” el “adoctrinamiento” de niños en la “ideología de género”

En la misma votación, ha salido reelegido como presidente Ricardo Blázquez, al que llaman “un hombre moderado”. Recordamos por ejemplo cuando dijo que “llamar matrimonio a las uniones homosexuales es introducir corruptelas”, que “el matrimonio verdadero es el heterosexual” o que “separar el género del sexo es poco serio” .

Según cuenta Jesús Bastante en Religión Digital.- Frente a la “Iglesia en salida”, la autoprotección. Los obispos españoles han optado por una Comisión Permanente con una mínima mayoría conservadora, fraguada días antes en una reunión en la que, según ha podido saber RD, una decena de obispos -auspiciados por Rouco Varela y su otrora delfín, Fidel Herráez-, elaboraron una estrategia que no supo entrever hasta el final, el sector moderado.

El objetivo no era tanto la Presidencia (Ricardo Blázquez es una figura de consenso, y la elección de Cañizares ha seguido otros criterios) o el Comité Ejecutivo (de mayoría renovadora), sino colocar a sus piezas en los puestos clave (Enseñanza, Clero y Patrimonio) y, especialmente, “proteger” a aquellos hermanos en el Episcopado señalados por distintos escándalos judiciales.

Una llamada de atención, más allá de conservadores, moderados o progresistas, y un signo de que los obispos se protegen. No es, por tanto, una cuestión de afinidades, sino un aviso al conjunto de la sociedad: la CEE parece decidida a “remar hacia adentro”.

Así, se advierte la presencia en el Comité Ejecutivo de Jesús Sanz (con varias causas abiertas por el caso “Lumen Dei”), o Jiménez Zamora (imputado por un supuesto caso de espionaje en Zaragoza); o las presidencias de comisiones para los obispos de Astorga (caso “Ramos Gordon”) o Javier Salinas (salpicado por distintos escándalos). Únicamente ha quedado fuera el arzobispo de Granada, Javier Martínez, quien la semana pasada declaró como testigo en el caso Romanones y que tampoco entrará en la Permanente como Metropolitano.

Todo ello, en detrimento de algunos de los prelados que más sintonizan con el espíritu del Papa Francisco, como Luis Ángel de las Heras o Ángel Pérez Pueyo, que quedan fuera de la Permanente, y aceptando que uno de sus líderes quedara fuera de las comisiones importantes. Así, Fidel Herráez (a quien se llegó a proponer para presidir la Conferencia Episcopal), sólo entrará en la Permanente por su condición de metropolitano en una provincia eclesiástica sin presidentes de comisión. Algo similar, aunque por muy distintas razones, sucede con Julián Barrio (Compostela) o Celso Morga (Mérida-Badajoz). Entre los metropolitanos, sólo quedan fuera Martínez y Jaume Pujol, además de Juan del Río, que en estas elecciones no se postulaba a puesto alguno.

Una vez hecho el reparto, el sector duro ha logrado las comisiones de Enseñanza y Catequesis (César Franco); Misiones (Francisco Pérez); Pastoral (Braulio Rodríguez); Patrimonio Cultural (Juan José Asenjo); Relaciones Interconfesionales (Adolfo González Montes); Vida Consagrada (Jesús Catalá); y especialmente, Clero, con la asunción del obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza.

Sin embargo, el sector moderado ha conseguido “recuperar” Doctrina de la Fe (que recaerá en monseñor Benavent), y mantener las comisiones más sociales: Pastoral Social (Atilano Rodríguez); Migraciones (Juan Antonio Menéndez) o Apostolado Seglar (Javier Salinas). También conserva la Comisión de Medios (Ginés García Beltrán), Seminarios y Universidades (Vives) o Liturgia (López Martín).

El escenario se muestra más o menos equilibrado, pero la sensación entre los obispos es que, una vez más, la minoría más conservadora ha conseguido colocar sus peones en lugares estratégicos. Ya se atisba la figura de Jesús Sanz de cara al futuro, y tanto Enseñanza como Patrimonio Cultural, Vida Consagrada (una de las sorpresas) o Clero (la elección de Rafael Zornoza ha suscitado muchas suspicacias en la Casa de la Iglesia) muestran cómo el sector afín a Rouco Varela (el cardenal sigue teniendo una gran influencia entre los obispos) continúa teniendo un peso fuerte. Eso sí: los personajes más señalados por la polémica en los medios (Reig, Iceta, Munilla, Demetrio o Javier Martínez) quedan fuera.

Entretanto, tanto Omella como Osoro han optado por un “perfil bajo”, a la espera de cómo terminan de desarrollarse los acontecimientos, y convencidos de que el sector más “francisquista” del Episcopado español cuenta con mayoría en el Ejecutivo, además de con la promesa de Blázquez y Cañizares de ejercer una Presidencia colegiada. En esa tesitura, la relevancia de las sedes de Madrid, Barcelona y Valencia se antoja fundamental.

Ésta es la composición de la Comisión Permanente: Leer más…

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El Vaticano no quiere a Fernández Díaz como embajador ante la Santa Sede

Domingo, 31 de julio de 2016
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28582110235-da22110204-b_560x280El Gobierno está sondeando la posibilidad de mandar al ministro a Roma

Sectores cristianos critican sus políticas contra los refugiados y las vallas de Ceuta y Melilla

(Jesús Bastante).- Es uno de los políticos más alabados por los sectores ultracatólicos en España. Miembro del Opus Dei, reconocido católico de misa diaria (hasta asegura tener un ángel de la guardia, Marcelo, que le ayuda a tomar decisiones y a aparcar), Jorge Fernández Díaz aspira a llegar al Vaticano y a hacerlo por la puerta grande: como embajador de España ante la Santa Sede.

El actual Ministro de Interior en funciones jamás ha escondido su condición de católico ni miembro del Opus Dei, uno de los grupos más ultraconservadores. Como tal, Fernández Díaz mantiene unas excelentes relaciones con el actual Nuncio (embajador) en España, Renzo Fratini, y con los cardenales Rouco Varela y Cañizares. Desde hace algunos años, además, es un asiduo en las principales ceremonias católicas dentro y fuera de nuestro país.

Así, se pudo ver a Fernández Díaz asistiendo, como un fiel más, a la beatificación de Álvaro del Portillo, sucesor de Escrivá de Balaguer al frente del Opus. Fernández Díaz también ha representado al Gobierno en algunas canonizaciones y al nombramiento de Ricardo Blázquez, actual presidente de la Conferencia Episcopal, como cardenal.

El Ejecutivo sondea al Vaticano

El destino de Fernández Díaz es uno de los desafíos que habrá de afrontar Mariano Rajoy en el hipotético caso de que se le permita formar gobierno. Paralelamente a meter su nombre en la tríada de posibles presidentes del Congreso, desde hace semanas miembros del Ejecutivo están sondeando al Vaticano la posibilidad de que el Ministro de Interior sea el representante de España ante el Papa, según confirman fuentes tanto de la Santa Sede como de la Iglesia española. Sobre el papel, la trayectoria de Fernández Díaz no admitiría dudas para el Vaticano… antes de que llegara el Papa Francisco.

Según confirman fuentes eclesiásticas, el Papa Francisco “preferiría” no tener que encontrarse en la tesitura de otorgar el correspondiente plácet a Fernández Díaz como embajador. Desde el Vaticano se recuerda que, a diferencia de otros pontífices, Francisco “está muy informado” de lo que sucede en el mundo, y no únicamente por los “cauces oficiales” (Nunciatura, Conferencia Episcopal, embajador o Gobierno), sino que Bergoglio tiene “sus propios contactos”.

Roma plantea un “silencio administrativo”

Entre ellos, varios eclesiásticos y responsables de acción social y caritativa de la Iglesia, que han hecho llegar al Vaticano sus serias dudas sobre la conveniencia de que Fernández Díaz represente a España. Aunque la Santa Sede no suele inmiscuirse en este tipo de nombramientos, y el procedimiento normal es el de aceptar el plácet (y más en el caso de nuestro país, el primero con el que los Estados pontificios tuvieron relaciones diplomáticas), en este caso Francisco podría actuar como en el reciente caso de la embajada de Francia. Entonces, el Gobierno de Hollande presentó a Laurent Stefanini, abiertamente gay. Roma no negó el plácet, pero sí lo demoró en una suerte de “silencio administrativo” que obligó al ejecutivo francés a presentar, un año después, otro candidato, al que la Santa Sede recibió de inmediato.

Fuentes consultadas resaltan que el Papa conoce las críticas que sectores católicos han hecho de las políticas de Interior respecto a la acogida de inmigrantes y refugiados, con especial relevancia a la situación en las vallas de Ceuta y Melilla o los centros de internamiento de extranjeros. Otras voces, como las del arzobispo de Tánger, Santiago Agrelo, o la dominica sor Lucía Caram, han sido más claras y han mostrado su rotunda negativa a las políticas llevadas a cabo por Fernández Díaz.

La oposición al nombramiento es especialmente cruda en Catalunya, donde colectivos cristianos, agrupados en torno a Esglèsia Plural, han lanzado una campaña de recogida de firmas para evitar que Fernández Diaz llegue a la Embajada. Según la asociación “si se llega a materializar sería uno de los golpes más duros en las últimas décadas para la Iglesia catalana y también para el proceso que el país ha emprendido hacia su autodeterminación que culminará, muy probablemente, con la creación de un nuevo Estado“. Los impulsores de la campaña tildan a Fernández Díaz de ser “un ultracatólico confeso” que “pondrá al servicio de la derrota del Papa sus habilidades como conspirador”.

Sea como fuere, lo cierto es que en Roma se admite que la candidatura de Fernández Díaz podría presentarse de inmediato, siempre y cuando Rajoy supere la investidura y vuelva a convertirse en presidente del Gobierno. Uno de sus primeros cambios será Fernández Díaz, cuya actuación al frente de Interior ha estado marcada por la polémica. Cuentan que todos los caminos conducen a Roma. El del todavía Ministro de Interior, tal vez, no culmine en la Ciudad Eterna.

Fuente Religión Digital

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Carta abierta del “Imperio Gay” contra “el druida Panorámix” cardenal Cañizares

Miércoles, 25 de mayo de 2016
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14636565070455PanoramixPor su interés, reproducimos esta sarcástica carta de Paco Ramírez, director del Observatorio Español contra la LGBTFOBIA que publica Cáscara Amarga:

He visto con estupor, ignominia y humillación que el pasado lunes durante una homilía en la Universidad Católica de Valencia afirmó con gran ofensa y desdén que el Imperio Gay ha arremetido contra “el bien precioso de la familia cristiana”. Además tuvo la desfachatez y vileza de criticar con saña la recién aprobada Ley de Igualdad Social LGBTI de la Comunitat Valenciana que para usted supone una “subversión” y “revolución”, que tendrá “consecuencias destructivas contra para el futuro del hombre y la humanidad”. Todo debido a una de las más “insidiosas” para usted de las ideologías del mundo, la ideología de género.

Sr. Cañizares está usted “loco de atar”, puesto que sin duda ve fantasmas, amenazas y conspiraciones mundiales – en este caso gays en vez de judeomasónicas- por doquier, puesto que el reconocimiento de derechos a las personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales para remediar la atávica discriminación, acoso, agresión y hasta genocidio que la sociedad y ciertos poderes como la Iglesia han mantenido y siguen manteniendo contra el indeleble principio de que todas las personas nacen iguales en derechos y deberes, con sus virtudes y sus defectos. No se trata de conceder más derechos y prebendas que a los demás, no quitamos derechos a nadie a no ser que considere usted un derecho el derecho a odiar, humillar, discriminar, despreciar y ofender.

CjARA6uWsAAIQwVComo Panorámix el druida de “Astérix y Obélix”, se empeña en seguir defendiendo con furia y rencor una concepción de la sociedad y de la Iglesia caduca y que ya no existe, el mundo ha cambiado y su Aldea Gala de la ortodoxia fundamentalista se ha convertido en un burbuja traslúcida que no le pemite ver que sus homilías en vez de difundir el mensaje de amor y concordia del Evangelio son un altavoz para el odio, la confrontación y la incitación a la violencia.

No hace falta que le diga que no sólo la sociedad ha cambiado, sino también están habiendo cambios pequeños en su Iglesia, sobre todo en sus feligreses y en su base, y que ahora apuesta más por amparar y acoger que por condenar y castigar, aunque la continúa ambigüedad del Papa Francisco nos tiene algo confundidos.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver, y yo le aconsejería sinceramente que se jubile y se retire como el Papa Emérito, porque usted Sr. Cañizares está enfermo aunque no lo note, y su enfermedad se llama homofobia en grado grave, cuando su continua obsesión durante años ha sido arremeter contra los derechos de los homosexuales y de las mujeres.

Recientes estudios [1] han descubierto que la homofobia y la intolerancia irracional se debe a problemas psicológicos, son gente propensa a trastornos psicóticos que en casos extremos puede llevar a la esquizofrenia. Por tanto por mucho que se empeñe en ver que la homosexualidad y la transexualidad son enfermedades, vicios o pecados, es al revés, la homofobia y la transfobia son enfermedades sociales de las que debería tratarse urgentemente.

En un estudio publicado recientemente [2] se han analizado algunos de los factores que podrían estar asociados con la creencia en las teorías de la conspiración. En concreto, se identifican dos variables que serían clave: la existencia de un contexto de incertidumbre y las dudas sobre la moralidad de los agentes supuestamente implicados.

Según plantean los investigadores, las teorías de la conspiración son una forma de “dar sentido” o explicar acontecimientos que resultan estresantes, porque son incontrolables, aleatorios, confusos, o difíciles de comprender con las categorías de pensamiento que habitualmente usamos. Son hechos que se salen de lo común y que conllevan una cierta sensación de ser vulnerable ante lo desconocido, pues sus causas y la forma de hacerles frente son inciertas. Esta obsesión enfermiza contra la homosexualidad que el Sr. Cañizares tiene le hace ver un poder oscuro que está cambiando sus esquemas mentales, y su prolija imaginación ve un “Imperio Gay” que conquista cada vez más territorios y se acerca a su tranquila e intemporal Aldea Gala con el ánimo de hacer peligrar su tradicional creencia y moralidad.

Tan sólo me gustaría terminar esta misiva invocándole que el matrimonio existía incluso antes de la propia creación de la Iglesia y no es un concepto exclusivo de la misma, y mucho más cuando estamos hablando de matrimonio civil, que nada tiene que ver con la imposición de las reglas y normativas de su Iglesia. Finalizo recordándole un dicho del mismo Jesús: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” [Mateo 22,21]. Por tanto no se entrometa en la sociedad y las leyes que se quiere conceder, y dedíquese a hablar del reino de los Cielos y de las normas que quiera imponer a su Iglesia y a sus feligreses.

papelP.D: Un mensaje final al papa Francisco. Por favor jubile lo antes posible a la siguiente lista de personas enfermas, que necesitan una cura urgente de su alma y un internado para modernizar sus fosilizados esquemas mentales:

1. Cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Valencia
2. Juan Antonio Reig Plá, obispo de Alcalá de Henares
3. Joaquín Mª López de Andújar y Cánovas del Castillo, obispo de Getafe
4. José Rico Pavés, obispo titular de Mentesa y auxiliar de Getafe
5. Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba
6. Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla
7. Cardenal Fernando Sebastián
8. José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián
9. Cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid
10. Rafael Palmero, obispo eméritode Alicante-Orihuela
11. Casimiro López Llorente, obispo de Segorbe-Castellón
12. Jaume Pujol, arzobispo de Tarragona
13. Bernardo Álvarez, obispo de Tenerife

Paco Ramírez es director del Observatorio Español contra la LGBTFOBIA

Referencias:

[1] G Ciocca, Jannini E, Lenzi A, et al. Psicoticismo, mecanismos de defensa inmaduros y tiene el estilo de apego temeroso están asociados con la actitud homofóbica Superior. Journal of Sexual Medicine. 2015.

[2] van Prooijen, J., & Jostmann, N. (2013). Belief in conspiracy theories: The influence of uncertainty and perceived morality European Journal of Social Psychology, 43 (1), 109-115 DOI: 10.1002/ejsp.1922

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Ningún obispo impuesto… Tampoco en 2016

Domingo, 13 de marzo de 2016
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iceta-perez-asurmendi-y-munilla“Imponen los obispos que quiere el grupo de presión que controla los oportunos resortes”

“¿Se va a cerrar el círculo diseñado hace algún tiempo por el cardenal Rouco para ‘normalizar’ la Iglesia vasca?”

(Jesús Martinez Gordo).- Nuevamente, malestar y perplejidad en la Iglesia católica vasca. Y también, incertidumbre. Malestar, en primer lugar, y mucho, en la diócesis de S. Sebastián por la gestión de Mons. J. I. Munilla a lo largo de los seis años que lleva al frente de la misma. Es lo que se concluye del último balance dado a conocer por “Eutsi Berrituz”, un importante, y numeroso, colectivo de sacerdotes, religiosos, religiosas, laicas y laicos guipuzcoanos, y del que se ha tenido conocimiento a través de diferentes medios de comunicación social.

Perplejidad, en segundo lugar, por el silencio público de Mons. M. Iceta, obispo de Bilbao, ante las reiteradas denuncias por no haber recibido ni escuchado a la familia de un ex-alumno del colegio Gaztelueta, presuntamente víctima de abusos por parte de su profesor-tutor. Y perplejidad también por el procedimiento empleado en la nominación, del nuevo obispo de Vitoria, el sacerdote navarro J. C. Elizalde, continuando, por desgracia, la línea imperante estos dos últimos siglos.

E, igualmente, incertidumbre por el rumbo que pueda marcar el nuevo equipo de prelados a partir del próximo 12 de marzo (fecha de ordenación y entrada del obispo de Vitoria).

¿Se va a “cerrar el círculo”, al parecer, diseñado hace algún tiempo por el cardenal, ahora arzobispo emérito de Madrid, A. M. Rouco, con el propósito de “normalizar” y “desnacionalizar” estas iglesias? En consecuencia con ello ¿se seguirá aparcando toda participación corresponsable (democrática) en la elección, por ejemplo, de los vicarios generales de Bilbao? Los mismos vicarios generales, prolongados en su tarea, sin consulta de ninguna clase al pueblo de Dios, ¿van a seguir jugando al posibilismo en nombre de una supuesta paz y tranquilidad diocesanas que acaba dañando la corresponsabilidad eclesial y su credibilidad personal?

Más aún. Una vez jubilado Mons. M. Asurmendi, ¿se concentrarán todos los seminaristas en Pamplona o regresarán, más bien, los de S. Sebastián a Vitoria, sumándose a ellos los de Bilbao? ¿Se erigirá, por fin, un seminario interdiocesano?

El nuevo equipo de obispos ¿apostará por sumar (y optimizar) los escasos recursos humanos y económicos existentes en cada una de las tres diócesis y pondrá en marcha una facultad de teología interdiocesana que sea referencial para la Iglesia y para el País Vasco?

Y, sin ánimo de agotar los muchos asuntos en juego, Don J. C. Elizalde ¿será capaz de quebrar semejantes diagnóstico y estrategia y traer a nuestras diócesis -a pesar de las limitaciones que presenta su nombramiento- un poco del aire fresco y primaveral que está insuflando el papa Francisco a la Iglesia?

¡Ojalá fuera así!

En todo caso, son demasiadas preguntas y casi ninguna respuesta.

Bueno, sí. Sí que ha habido algún que otro esclarecedor movimiento (o estancamiento) en estos últimos años: el “traslado” (“manu militari“) a Pamplona de los seminaristas de S. Sebastián y el “mutis por el foro” del obispo de Bilbao ante la posibilidad de erigir una facultad interdiocesana de teología.

Queda por ver si, a partir de ahora, vamos a asistir a la culminación de esta estrategia supuestamente “normalizadora” y “desnacionalizadora” o si, más bien, se va a producir un cambio de ciclo, esta vez sí, sin trampa ni cartón.

A la espera de lo que nos depare el nuevo equipo de obispos, quizá no esté de más recordar que muchos de tales malestares, perplejidades e incertidumbres son consecuencia de la manera de nombrarlos que, lamentablemente, perdura en la actualidad y que se caracteriza por no tener en cuenta la voluntad de los directamente concernidos (imponiendo los obispos que quiere el grupo de presión que controla los oportunos resortes) y, lo que es más triste y escandaloso, por favorecer que algunos de los nombramientos realizados puedan ser interpretados como nepóticos ¿Qué otra exegesis es posible -se preguntan algunos- para que se haya nominado a Mons. A. Carrasco Rouco, sobrino carnal del cardenal A. M. Rouco, para presidir la diócesis de Lugo?

¡Qué cosas!

Urge recuperar, cuanto antes, la praxis que ha sido tradicional durante los dieciocho primeros siglos de la Iglesia: la elección de los obispos resultaba de un acuerdo entre la voluntad de los directamente concernidos y la responsabilidad de velar y garantizar la unidad de fe y la comunión eclesial que era (y sigue siendo) propia del sucesor de Pedro. Así se imposibilitaba, con palabras del papa S. Celestino I (422-432), que el obispo fuera impuesto.

Este principio ha estado operativo hasta que una insoportable injerencia de los poderes civiles (el llamado galicanismo) llevó a que el sucesor de Pedro se reservara el derecho de nominación, movido por la necesidad de defender la libertad de los prelados y, con la de ellos, la de la Iglesia.

El concilio Vaticano II reivindicó la libertad de la comunidad cristiana para elegir sus obispos. Y, a su luz, ha reaparecido la exigencia de que el pueblo de Dios recobre su protagonismo.

Sin embargo, es una demanda que solo ha quedado recogida de manera colateral en el actual Código de Derecho Canónico. Según el artículo 377 & 1, el papa “nombra libremente a los obispos”. Es el procedimiento habitual. Pero, seguidamente, señala (recogiendo la praxis de unas treinta diócesis alemanas, austriacas y suizas) que “confirma a los que han sido legítimamente elegidos”. Estas iglesias locales intervienen en la elección de sus respectivos obispos, bien sea presentando una terna a la Santa Sede o eligiendo a uno de los tres propuestos por el Vaticano.

Es un procedimiento que no ha gustado a la curia vaticana; sobre todo, en el pontificado de Juan Pablo II. Por eso, siempre que ha sido posible, ha emitido el mensaje de que se trataba de un “privilegio” que había que erradicar cuanto antes. En el fondo, una falacia que ha buscado (y busca) acallar a las diócesis que quieren acogerse al mismo. Y es posible que también se trate de una estrategia para ocultar (o, al menos, despistar) algunos de los problemas que presenta su defensa, más formal que real, de la libertad del papa: nepotismo, floración de “lobbys” eclesiásticos y desmedido poder de la misma curia. Como muestra, basta un botón.

En su día fue muy comentado el diálogo sostenido entre el obispo Felipe Fernández y el papa Juan Pablo II en la audiencia concedida a un grupo de prelados españoles con ocasión de una de las visitas que, preceptivamente, han de realizar todos los obispos del mundo a la Sede Primada cada cinco años (llamadas “ad limina”).

En el origen de este diálogo que, ahora reconstruyo, se encuentra el interés del papa Wojtyla por visitar Ávila y Alba de Tormes en el primero de sus viajes a España; un interés fundado en sus trabajos -siendo un joven estudiante- sobre S. Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. El papa visitó las citadas ciudades el 1 de noviembre de 1982. Tuvo en ellas sendos encuentros con los monjes y monjas de clausura y quedó impresionado de aquella jornada. Tanto, que retuvo el nombre del entonces obispo abulense: Mons. Felipe Fernández.

Años después, el episcopado español realizó una de las referidas visitas “ad limina”. Una vez pulsada la situación de las diferentes diócesis en los dicasterios vaticanos, los prelados se reunieron con Juan Pablo II.

Como es de suponer, son muy pocos los obispos a quienes el papa conoce por su nombre. Sin embargo, había uno en el grupo del que se acordaba perfectamente: de Mons. Felipe Fernández, obispo de Ávila. Y así lo identificó y saludó Juan Pablo II. La reacción de D. Felipe fue inmediata: “Santidad -respondió- soy, efectivamente, Felipe Fernández, pero no soy el obispo de Ávila. La sorpresa del papa fue casi mayor que la del obispo tan inusualmente identificado: “¿Cómo? ¿Que no eres el obispo de Ávila?” “Efectivamente, Santidad, soy el obispo de Tenerife. Y lo soy desde el año 1991”. La posterior pregunta de Juan Pablo II fue directa y asombrosa para los no iniciados en los procedimientos curiales: “Pero ¿y quién te ha mandado allí?”. “Vd. Santidad“, respondió D. Felipe. Y la reacción final del papa (a medio camino entre el desconcierto y la incredulidad) fue bien elocuente del peso de la curia vaticana: “¿Yooooo?”.

La conclusión es difícilmente cuestionable: es preciso cambiar en el artículo 377 & 1 del Código de Derecho Canónico la frase principal por la subordinada: “el papa confirma a los obispos que han sido legítimamente elegidos y, en circunstancias excepcionales, los nombra libremente“. Una propuesta para que, lo que ha sido extraño en la inmensa mayoría de las diócesis durante estos dos últimos siglos (la intervención del pueblo de Dios), pase a ser lo habitual. Y para que lo que, hasta el presente, ha sido rutinario (el nepotismo, los “lobbys”, la curia y, finalmente, la imposición), acabe desterrado.

Y si semejante cambio se antoja una petición imposible, siempre queda poner en marcha una campaña para que, a las diócesis que así lo deseen, se les aplique el mismo (o parecido) procedimiento que el empleado para las alemanas, austriacas y suizas. No es previsible que sean legión los obispos que avalen semejante petición ante la Santa Sede, pero tampoco un disparate o una alucinación. Algunos milagros todavía son razonablemente posibles…

He aquí, cómo evitar muchos de los malestares, perplejidades e incertidumbres que hoy se enseñorean no solo de la diócesis de Vitoria, sino también de las de S. Sebastian y Bilbao. Y tengo el pálpito de que no solo de ellas.

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La Iglesia y el Episcopado español

Domingo, 22 de noviembre de 2015
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cardenal-Rouco-Varela-manifestacion-matrimonio_EDIIMA20130311_0230_4“Rouco no es la Iglesia”

“Nuestro Episcopado, causa de hastío y mucha irritación en ambientes eclesiales”

(Ignacio Villota Elejalde).- Comienzo este artículo con una anécdota personal. Hace unos años, leyendo un diario de ámbito nacional, me encontré con una de esas noticias tan típicas de cierta prensa: “La Iglesia dice….”. Entré en su lectura y se trataba de que el cardenal Rouco Varela había emitido una de aquellas ocurrencias perversas que tantas desafecciones provocaron en la Iglesia.

Siguiendo mi constitutivo compulsivo, tomé el teléfono y llamé a un amigo del diario citado, perteneciente a la cúpula de la redacción. Le dije lo obvio: Rouco no es la Iglesia.En concreto, este Cardenal no representa en gran parte más que la cara agria, fundamentalista y, a veces, cruel de la Institución.

Le intenté explicar que la Iglesia es una realidad compleja e infinitamente más rica teológicamente y en la vida real que lo que puede representar un personaje como este Cardenal. Que la Iglesia es una parte de la realidad humanizadora que funciona en África, América Latina y en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Que Cáritas, soporte importante del cariño y la compasión en nuestros tiempos, es Iglesia, reconocida esta realidad por tirios y troyanos, enormemente respetada.

Le decía también que la Iglesia claro que ha tenido, como institución contaminada por un agobiante juridicismo, múltiples facetas antipáticas e, incluso, crueles y nefastas hasta nuestro días.

Pienso en su actitud prepotente que le impulsa a pasar de ser perseguida a perseguidora desde el siglo IV: Inquisición, persecución de herejes, autos de fe, imposiciones político-religiosas en la vida civil, amenazas y condenas hasta ayer a teólogos llamados “disidentes”.

Que la Institución eclesial, a imitación del Bajo Imperio Romano, se apropió de unos poderes espirituales y políticos que, muchos creemos, no provienen de Jesús. Se inmiscuyó en las conciencias y en las intimidades de las personas con gran arrogancia y despotismo.

Es verdad que muchas veces esta cáscara de la Iglesia ha hecho mucho daño y ha forzado grandes desafecciones a la causa de Jesús, que simplemente, como nos lo reitera el Papa Francisco, es la de la compasión, el cariño y la ternura con todos, pero preferentemente con los excluidos.

También es verdad que la Institución, ya desde la herejía arriana, ha hecho más hincapié en los dogmas y las verdades definitivas que en el amor, la esencia del Evangelio. Que durante muchos siglos ha desarrollado todo su poder en la defensa de “sus verdades” que, luego, la Historia ha demostrado en demasiadas ocasiones que no eran las verdades del Evangelio.

Le decía a mi amigo del diario que la gran labor de la Iglesia ahora es eliminar toda la escoria que siglos de aquel juridicismo agobiante ha contaminado la sacramentología y la eclesiología, palideciendo la imagen de Jesús y, obviamente, del Cristianismo.

Pero, al mismo tiempo, en la Iglesia Pueblo de Dios, se ha asistido, durante todos los siglos, a la emergencia de personas e instituciones que han hecho de la ternura y la compasión el lema de su predicación y actuación, según su conciencia, a veces, al margen de la Jerarquía. Hoy no se podría hablar de labor humanizadora en América, tras las tropelías de la conquista, olvidando al Padre Montesinos, a Bartolomé de las Casas, a los jesuitas de la Reducciones del Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil y a tantos hombres y mujeres cristianos que intentaron edulcorar la vida de los nativos y de los negros esclavizados. Eran Iglesia.

Hoy la Iglesia no son los Nuevos Movimientos, tan enaltecidos en estas pasadas décadas, con sus luces y gravísimas sombras, son Iglesia no la Iglesia. Son Iglesia, sobre todo, por poner un ejemplo, los Hermanos de San Juan de Dios, los salesianos, los combonianos y otros muchos, muchísimos más que trabajan por los pobres en los cinco continentes por hacer de sus vidas algo que merezca la pena.

Son Iglesia, pero no la Iglesia, desde luego, ciertos delincuentes variopintos del Vaticano, los que sean, pero son Iglesia, muchos más, infinitamente más los hombres y mujeres que en Roma y en todas las partes del mundo sostienen con su trabajo el buen hacer de las parroquias, escuelas y obras asistenciales de raíz cristiana o no.

Aquí es donde nos encontramos con nuestro Episcopado, causa de hastío y mucha irritación en ambientes eclesiales conciliares del país y muchas, demasiadas desafecciones en las filas de los creyentes cristianos, que ha hecho confundir, a los no muy letrados, la Iglesia con ciertas personas sus dichos y sus hechos.

Me refiero, sobre todo, a aquellos obispos de la Iglesia española, los que se han hecho oír y ver a partir de sus ocurrencias, sus obsesiones, sus tics psicológicos y su mediocridad humana, social y teológica, siempre al calor de lo que se fraguaba y se indicaba desde Roma en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En el último número del semanal Vida Nueva, se habla de una posible renovación del Episcopado español. El título del artículo es significativo; “Obispos para salir del Búnker”. Es sabido que los últimos años de Pablo VI fueron los de los inicios del restauracionismo teológico y los de la involución en la vida pastoral. Se entendió en los foros vaticanos y en ciertos movimientos eclesiales, reticentes con el Vaticano II, que era el momento de la ortodoxia.

Tras la muerte de Juan Pablo I, se tenía diseñado un perfil de Papa que, con gran fortaleza y si era necesario, con dureza debía llevar a la Iglesia al lugar de donde la arrancaron y donde debía estar: Trento y Vaticano I. Eligieron a un hombre bien conocido por ellos: una persona luchadora en la Polonia sufriente que se defendió contra el marxismo imperante y profundamente intransigente moral y dogmáticamente.

Era el Cardenal de Cracovia, Wojtila, Juan Pablo II. Hombre de más certezas que creencias, ya se significó desde inicios de los ochenta. Nunca perdonó los “grandes errores” del Cardenal Tarancón durante la Transición política y, antes, en la marcha de la Iglesia española, al hacer su transición teológica y pastoral a la luz de Vaticano II.

De ahí su decisión de un cambio copernicano en el Episcopado español. Contó, principalmente con un Nuncio, Tagliaferri, y con dos peones básicos, los cardenales Suquía y, sobre todo, Rouco Varela. Inició el cambio del Episcopado para lo que el Nuncio tenía una gran experiencia de su paso por Perú en donde derechizó el Episcopado. Era la hora de un conjunto de hombres, en su gran mayoría muy piadosos, dóciles, obedientes y, bastantes, muy mediocres. Eran los hombres del momento. Hoy quedan 45 obispos de Juan Pablo II y 24 de Benedicto XVI.

Para teólogos abiertos, pastores en la línea conciliar, laicos que se habían subido al tren del Concilio u obispos de la época anterior fueron estos dos pontificados unos años tórridos y plúmbeos. Varios de los grandes teólogos españoles, que los había y hay, fueron denunciados, a veces anónimamente, a la Congregación de la Fe como otros muchos más de la Iglesia universal. Se habla en unos sitios de doscientos y en otros de trescientos. Al frente de tal Congregación puso Juan Pablo II a un hombre de su total confianza, el Cardenal Ratzinger, futuro Benedicto XVI.

Encomendado el “cuidado” del dogma y la moral a Ratzinger, inició Juan Pablo II, su “nueva Evangelización”. Dotado de grandes cualidades de comunicación y firmeza, firmeza arrolladora y, seguramente, de santidad, comenzó el desmontaje del Vaticano II, desde un punto de vista teológico, jurídico y pastoral. Para ello contó con los llamados “nuevos movimientos” de los que, al menos un par de ellos se pasaron varios pueblos en su tomadura de pelo a Juan Pablo II, aunque donaron al Vaticano pingües fortunas que taparon agujeros y compraron voluntades.

Desde Roma, y contando con el Nuncio y los cardenales de Madrid, se acabó con los obispos proclives a la apertura de la Iglesia. Se eligieron obispos no dotados humanamente, pero sí pertrechados de un gran bagaje de ideas restauracionistas. Se prohibieron intervenciones públicas de teólogos sospechosos, se denunció y persiguió de todas las maneras posibles ideas revisionistas acerca de una teología anquilosada y apolillada, que no daba respuestas a las preguntas del mundo. La intransigencia ante los problemas sexuales llevó a intervenciones auténticamente tristes y pobres, que llevaron a muchos sufrimientos…. y a mucha risa.

Muchos de estos obispos, con su aceptación del Episcopado, arribaron en sus vidas al cumplimiento del “Principio de Peter”: “Como individuos, tendemos a trepar hacia nuestro nivel de incompetencia. Nos comportamos como si lo mejor fuese trepar cada vez más arriba, y el resultado lo tenemos a nuestro alrededor: las trágicas víctimas de una irreflexiva escalada”.

De “trepas” y “carreristas” ha hablado ya mucho el Papa Francisco. ¿Victimas? Muchas. De ellas hablo en mi “carta de apoyo” al Obispo de Córdoba (DEIA, 1-ix-2015).

Ahora me quedo sólo con los ominosos silencios individuales y colectivos ante los grandes delitos sociales, económicos y políticos en nuestro país. Han configurado una renuncia explícita a la misión profética del cristiano. No quiero dejar de lado el fraude y la inmoralidad en la utilización de nuestros medios de comunicación, pagados por todos: la COPE y 13Tv.

Conclusión. Me quedo con el título del artículo de Vida Nueva (Nº 2.963) “Obispos para salir del búnker”.

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Diez años después de retransmitir la gran manifestación homófoba de 2005, Telemadrid retransmitirá por fin el Orgullo LGTB

Sábado, 4 de julio de 2015
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telemadrid_da1cb4e8La cadena pública autonómica de Madrid, Telemadridretransmitirá por primera vez en su historia la marcha del Orgullo LGTB, que con independencia de su carácter reivindicativo es ya también el primer evento festivo de la capital española. La retransmisión, que había sido demandada a los partidos políticos madrileños antes de las elecciones autonómicas, es sin duda una de las primeras manifestaciones del nuevo clima político regional, que al menos de partida es mucho más sensible a las reivindicaciones del colectivo LGTB.

Hace ya casi dos meses, con ocasión de un debate entre los partidos políticos madrieños organizado por COGAM, todos los partidos salvo el PP se adhirieron expresamente al compromiso de que Telemadrid retrasmitiese el Orgullo. Ángel Garrido, número 2 de la lista de Cristina Cifuentes (y ahora consejero de Presidencia, Justicia y portavoz del Gobierno madrileño) se mostraba entonces reticente, alegando que su partido prefería que los gobiernos no se inmiscuyeran en la televisiones públicas (una afirmación que entonces fue recibida con la lógica sorna por parte de los asistentes) aunque al mismo tiempo reconoció que el Orgullo de Madrid tiene la suficiente entidad como para merecer dicha retransmisión. Parece, por tanto, que el nuevo gobierno madrileño, que a falta de que se produzca el relevo en el consejo de administración de Telemadrid aún controla la entidad, ha decidido dejar de lado las reticencias y sumarse al carro.

La retransmisión televisiva del Orgullo por el canal autonómico madrileño era una demanda tradicional de los colectivos LGTB, teniendo en cuenta que Telemadrid no ha tenido duda alguna en retransmitir otro tipo de eventos convocados contra los derechos LGTB, como la gran manifestación homófoba que tuvo lugar el 18 de junio de 2005 (pocos días antes de la aprobación de la ley matrimonio igualitario) o las mal llamadas “misas de la familia”. Estas últimas no eran otra cosa que grandes concentraciones que el anterior arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, convocaba precisamente en la Plaza de Colon, como muestra de fuerza de los sectores más reaccionarios frente a las reformas sociales del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (muy especialmente la aprobación del matrimonio igualitario) y en las cuales siempre tuvo un papel fundamental el Camino Neocatecumenal (los ”kikos”). Las “misas de la familia” fueron eliminadas por el nuevo arzobispo, Carlos Osoro, después de que en los últimos años la asistencia decayera. Telemadrid también dedicó una grandísima cobertura mediática a las “Jornadas Mundiales de la Juventud”.

La marcha del Orgullo LGTB 2015 partirá hoy sábado 4 de julio de la Glorieta de Atocha para finalizar en Colón, un recorrido similar al de año pasado, y tendrá por lema ”Leyes por la igualdad real ya”. Por lo que se refiere a la retransmisión televisiva del Orgullo, al parecer se enmarcará en el contexto de una edición especial del programa Aquí en Madrid, que presentan todas las tardes Goyo González y María Gracia.

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Rouco presiona a los obispos para que no asistan a la “beatificación política” de monseñor Romero

Viernes, 22 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en Rouco presiona a los obispos para que no asistan a la “beatificación política” de monseñor Romero

romero-rouco-720_560x280Desde luego, hay pájaros de mal agüero que no se resignan a “morir matando”… 

La ausencia de prelados españoles avergüenza al propio Nuncio del Papa

El único representante oficial de la CEE será el sacerdote José María Gil

(José M. Vidal).- No se resigna a pasar a un segundo plano. El cardenal Rouco Varela mandó tanto y durante tanto tiempo en la Iglesia española que se sigue sintiendo como una especie de “reina madre” del episcopado. Y en calidad de tal, ha llamado personalmente por teléfono a varios prelados españoles, para disuadirlos de asistir a la elevación a los altares del arzobispo salvadoreño, Oscar Arnulfo Romero, por considerar que se trata de “una beatificación política”.

Y las presiones de Rouco han surtido efecto, al menos por ahora. Oficialmente, ni un sólo obispo español estará en la beatificación del Santo de América. La única representación oficial del episcopado la ostentará el secretario general, José María Gil. A no ser que algún prelado se decida a última hora a coger un avión por su cuenta con destino a San Salvador.

En círculos eclesiales se habla de “vergüenza“. Cuentan en esos mismos ámbitos que el propio Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini, se quedó de piedra al leer esta mañana la nota oficial de la Conferencia episcopal. Y llamó a su presidente, el cardenal Blázquez, para mostrarle su desacuerdo con la decisión.

En los pasillos de la última Plenaria, algunos obispos comentaron su deseo de ir a la beatificación de Romero. Ésos fueron precisamente los que recibieron las llamadas telefónicas del arzobispo emérito de Madrid.

Los demás son conscientes del feo que hace la jerarquía española a la Iglesia salvadoreña y, de rebote, al propio Papa, pero creen que ya es demasiado tarde, para enmendar el error, plantarse ante Rouco y plantearse el viaje de prisa y corriendo, dado que la beatificación es pasado mañana en San Salvador.

Poco tiempo y problemas de agenda han aducido la mayoría de los prelados a los que llamó el Nuncio del Papa, para quejarse. El cardenal Cañizares fue el que se mostró más abierto a la sugerencia de Fratini y hasta podría decidirse asistir al acto.

Pero el ridículo ya está hecho. Porque monseñor Romero es el arzobispo mártir de una Iglesia hermana, vinculada con la española por ser heredera de la fe que allí llevamos, por los misioneros que desde entonces hasta ahora han dejado allí sus vidas. Entre ellos, Rutilio Grande o Ignacio Ellacuría y sus hermanos jesuitas, asesinados por la dictadura militar salvadoreña.

Romero es un mito. Romero es un símbolo. Romero es la antítesis del obispo-príncipe. Romero es un modelo acabado de la Iglesia hospital de campaña, que apuesta por los pobres y da la vida (literalmente) por ellos. Él encarna como nadie esa otra forma de ser Iglesia, enraizada en el Evangelio y en la justicia, que ha estado reprimida y, ahora, de la mano de Francisco, vuelve por sus fueros.

Ante ese icono, el episcopado español se retrata una vez más. Y es que, en la etapa eclesial anterior a Francisco (hace menos de tres años), hablar de Romero, Gutiérrez, Casaldáliga o Helder Cámara era poco menos que nombrar a “herejes” y personajes anti-Iglesia. Ahora, Romero y Cámara van camino de los altares y tanto Casaldáliga como Gutiérrez (y la Teología y la espiritualidad de la Liberación, que representan) han sido rehabilitados por Roma.

Ese giro copernicano es el que no acepta el cardenal Rouco Varela ni el grupito de prelados que todavía lo secunda. Siguen en sus trece, fieles al viejo modelo eclesial y poniendo palos, abierta o camufladamente, en las ruedas del pontificado del Papa Bergoglio. Les parece que se está pasando de rosa al elevar a los altares a los iconos de la ‘progresía’.

Otro grupo de obispos (entre ellos, los que decían en Añastro que querían ir a la beatificación) todavía se dejan condicionar por una llamada del cardenal gallego. Unos porque le deben favores. Otros, porque no se atreven a contradecirle.

Y la gran mayoría de los prelados se deja llevar por la vieja inercia del “no significarse”. Es decir, mantenerse quietos y callados, sin hacer ruido y, por lo tanto, sin subirse decididamente y con ganas al carro de Francisco.

De ahí que esta espantada del episcopado español sea una anécdota con fuerza de categoría. Un episodio con fuerza significativa, que retrata a la perfección la situación actual de la jerarquía española y lo mucho que tendrá que remar el pontificado de Francisco, para que sus reformas y su forma de vivir y predicar el Evangelio llegue a España y cuaje en la jerarquía de su Iglesia.

Fuente Religión Digital

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La reforma del ático de Rouco Varela costó más de medio millón de euros

Domingo, 22 de febrero de 2015
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1352461232696Rouco Varela detallednplano-general-de-la-vivienda-en-la-que-residira-rouco-varela¡Olé tus mitras!… El Cardenal “okupa” se muda y dando la campanada, fiel a su estilo… Esto es la austeridad que se predica para los demás… Los gastos corren a cargo de la diócesis… barra libre

El purpurado se ha trasladado a su nueva residencia junto a dos religiosas

El piso, junto a la catedral, tiene 370 metros cuadrados, 6 habitaciones y 4 cuartos de baño

(Jesús Bastante).- El cardenal Rouco ya no vive en palacio. En el Palacio Arzobispal, se entiende. Seis meses después de su cese, el purpurado se ha trasladado a un lujoso ático, de 370 metros cuadrados, en la calle Bailén, 12 8º dcha., junto a la catedral de La Almudena. Según han confirmado a RD fuentes oficiales, la reforma del mismo ha costado más de medio millón de euros, que han sido asumidos por la diócesis

El propio arzobispado, a través de su web, ha confirmado la noticia a mediodía: “la nueva dirección de la residencia del Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid Emmo. y Rvdmo. Sr. D. Antonio María Rouco Varela, será: C/ Bailén, 12 8º dcha.

El “cardenal okupa”, como la llaman algunos sacerdotes de la diócesis de Madrid, ha abandonado, medio año después de que la Santa Sede anunciase su marcha, el Palacio Arzobispal de la calle San Justo. Su destino, muy cercano, junto al viaducto, y al lado del templo catedralicio.

Según un plano general del bloque -al que tuvo acceso la cadena Ser-, cada planta cuenta con dos viviendas de seis habitaciones , dos de ellas en la zona de servicio, y cuatro cuartos de baño. La habitación principal tiene baño incorporado y vestidor.

El piso tiene también una amplia terraza con unas imponentes vistas de Madrid y además ha sido reformado recientemente. El edificio en el que se encuentra es obra, entre otros, del arquitecto Julio Cano Lasso y está situado en uno de los emplazamientos más especiales de la ciudad.

El piso fue una donación al arzobispado. Hasta ahora vivían allí cuatro sacerdotes, profesores de la universidad de San Dámaso y pertenecientes a Comunión y Liberación, que ahora residen en un piso de la calle Goya.

El cardenal vivirá acompañado por dos religiosas, así como un secretario sacerdote. Junto a la reforma del piso, Rouco ha adquirido un coche nuevo. En estos días, la mudanza está terminando de llevar a su nueva residencia algunos tomos de la biblioteca personal de Rouco Varela, para después proceder al pintado y reacondicionamiento del palacio arzobispal. Por el momento, Carlos Osoro continuará residiendo en Aravaca.

Observad cómo casi al final del video uno de los tertulianos derechistas menciona a gays y lesbianas

 

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Para que pase el invierno (con carta al “pederasta” de Reus)

Jueves, 4 de diciembre de 2014
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imagesLeído en el blog de Xabier Pikaza:

Ya no tengo duda, nos espera un duro invierno, tiempos de inmensa decepción, gran frío, que deberán convertirse en época de siembra.

Nos habían educado para una Iglesia triunfante, vencedora de guerras como la de España (1936-1939), una iglesia que podía imponerse por su número y su brillo, dictando lecciones de moralidad y buen gobierno a todos.

Llenábamos los templos en el culto, todos eran nuestros, extendíamos al mundo entero nuestro ejemplo de Iglesia limpia y verdadera, frente a los demás poderes que debían estarnos sometidos.

A pesar del Vaticano II (1962-1965) ese proyecto de Iglesia se ha mantenido hasta ayer, de la mano de Mons Rouco en España (y en algún sentido de la mano restauradora de Juan Pablo II). Pero los últimos ecos de campana de ese tipo clerical y dominador de Iglesia se están apagando en España (no hablaré aquí de otros países).

People walk over a bridge in the grounds of the Charlottenburg Castle during heavy snowfall in BerlinSe anuncia a lo lejos una primavera, pero antes tiene que pasar el gran invierno, tiempo de frío y de do hogar, para descubrir la verdad de lo que somos (confesando lo que fuimos), pues sólo podremos ofrecer y extender nuestros valores si confesamos nuestras deficiencias y reparamos nuestros pecados. No estaría mala volver a las fuertes amenazas de Isaías y de Juan Bautista (¡es Adviento!) para poder esperar la primavera.

No se trata de pasar el invierno mano a mano, esperando que escampe y que pasen los hielos, sino comprometiéndonos a vivir en la verdad,con examen de conciencia, contrición de corazón, confesión de boca… y camino concreto de enmienda, no sólo unos pocos individuos (que serían los malos), sino todos, la Iglesia entera, pues somos en conjunto responsables, como seguiré diciendo.

Sólo así, en este largo invierno que vamos a pasar, se podrá encender la lumbre de la nueva primavera que esperamos en la Iglesia. Éste es mi diagnóstico, seguido por una carta dirigida a JA, a quien la prensa ha llamado el pederasta de Reus.

PARA QUE PASE EL INVIERNO

No puedo hablar de otros, voy en el mismo carro

Quizá estoy viendo el tema de manera demasiado narcisista, como clérigo que he sido intensamente a lo largo de cuarenta años (del 1963 al 2003), para retirarme después a la “vida privada”, escribiendo cada año un libro de teología o de vida cristiana, cosa que pienso seguir haciendo, Dios mediante, con Mabel, en los años que nos queden de vida.

No sé bien lo que podíamos haber hecho, pero es evidente que hemos hechos muchas cosas mal, y me refiero ya en concreto a los casos y casos y casos de pederastia clerical que se irán conociendo, fatídica y gozosamente en los próximos días y meses. Bastará leer la prensa: los cuatro o más de la presunta trama de Granada, el mercedario de Reus, el médico de Barcelona… Irán saliendo casos y casos, pues los hay, sin duda.

Fue una situación explosiva aquella de los seminarios masivos de los años cincuenta a los ochenta y hasta noventa del siglo pasado. Había “vocaciones” reales, se hizo mucha ayuda social (miles y miles y miles de españoles pudieran estudiar por los seminarios, y han sido después grandes profesionales…), pero en conjunto aquella situación, y un tipo de presbíteros que se formaron no habían pasado por el crisol y el cernidor de la madurez afectiva y personal.

Como otros muchos de mi generación, conozco (conocía) muchos casos, pero no se podía hablar, por un tipo de silencio y secretismo, porque sabías que en la Iglesia no se te escucharía, porque el Estado no tenía tampoco medios (ni voluntad, ni legislación) para intervenir en estos casos, o porque quizá (como otros muchos) no tuve la talla ni la valentía para entrar en esos temas.

No tiene sentido decir hoy (año 2014) que debíamos haber denunciado sin más en el 1960 o incluso en el 1990 por eso, porque simplemente no se podía, ni civil, ni religiosamente. Ahí está el “pecado”, que la Iglesia entonces no se diera cuenta (o no quisiéramos darnos cuenta, ni la sociedad civil), que así pasáramos y triunfáramos sobre los “cadáveres” (los marcados sexuales y afectivos) de cientos de jóvenes y de adolescentes utilizados.

Voy a recordar un tiempo viejo

No puedo tratar aquí de nuestra vida en el seminario, con sus grandísimos valores, con sus duras sombras. No tengo aún distancia para recordar detalles, aunque en conjunto fue un tiempo de apuesta por Dios y su Evangelio, en una comunidad mercedaria a la que quiero, pues fue y sigue siendo mi casa. Hay varios casos más, pero quiero recoger aquí uno que me ha marcado hasta el día de hoy, en lo positivo y negativo.

Hacia el 1974, recién llegado de profesor a Salamanca, conocí a una familia normal de otra región. Uno de sus hijos venía a estudiar a la ciudad y trabé gran amistad con sus padres y con la hija pequeña, un sueño de niña (unos 14 años) que me habló de la catequesis, pues quería conocer cosas y cosas de religión y yo era “teólogo”, algo que le sonaba muy alto.

A los dos meses me llamó el padre. La niña había tomado las pastillas, y la habían podido salvar in extremis con un lavado de estómago. Tomé el primer tren, recorrí cientos de kilómetros y hablé con la niña (me dejaron con ella) una tarde entera en un parque, bajo un sol invernal enfermo. No hice más que escuchar, dejé que me hablara, y me hablo llorando. El caso era claro. El cura catequista, en quien ella más confiaba, había intentado violarla. No supo reaccionar de otra manera, se le rompió su vida por dentro, y a la mañana siguiente, tomó pastillas y pastillas de aspirinas y otras cosas que encontró en la casa, cuando fueron sus padres al trabajo…

Despertó a la vida otra vez por suerte, porque alguien volvió a casa y la vio inconsciente. Simplemente lloré con ella, y le dije que lo contara a su padre, que yo llamaría al obispo… Ella se me puso en pie y me hizo jurar: “Al padre no”, porque tenía una escopeta en casa y mataría al cura, “al obispo tampoco”, porque se enterarían todos los de la catequesis… Lo dejé así, la niña “salió”, y desde aquel día no fue nunca más a misa… (su padre sospechó algo, pero quizá no quiso saber más, simplemente me dio un grandísimo abrazo, su madre siguió llorando).

Aquella niña, BI, y tiene tres hijos (y un marido que me quiere muchísimo, pues sólo el conoce bien el caso, ni lo supo su hermano, ya muerto …). Hice mal entonces, no llamé al obispo. Fue hace 45 años. Todo era turbio, el cura aquel una HP…, pero la niña “salió” (aunque no ha bautizado a sus hijas); yo no estaba preparado para la verdad. Ni sé lo que habría hecho el obispo. Yo sabía hebreo, además de arameo, pero no me habían preparado para un caso como ése.

He conocido por “dirección espiritual” (antes se llamaba así) o por “murmuración clerical” bastantes casos más, en momentos en que se pensaba que ese era un “daño colateral”. La solución solía ser clara. Si el asunto llegaba a conocerse, se expulsaba al niño, y se mandaba al cura a Filipinas o a la Republica de Islandia (por inventar dos nombres). Lo que importaba es que todo siguiera, que la Iglesia tuviera la cara limpia.

Los “viejos” de Salamanca conocemos incluso un sonado caso de suicidio de un seminarista (fue el año 1975 o 1976). El rector de su seminario (que después ha sido un cargo clave en la Iglesia de España) habló en el sermón (¡un sermón impresionante, de poner los pelos de punta!) del Dios que a todos perdona y que recibe al suicida en el cielo; pero no aludió a las razones de su muerte, que parecían bien claras (al menos en las murmuraciones de los compañeros del muerto).

imagesq¡Dios, Dios, qué grande eres!, pensé tras el sermón…, pero no hicimos nada. Aquel seminarista no tuvo la suerte de BI, Dios le recibió en su seno. Pero nuestra Iglesia (¡la mía, yo era protagonista de ella!) tenía manchadas las manos, y más que las manos. Nos habían enseñado a “recibir al destino”, pero no supimos (o no quisimos) ver las razones humanas del mal, ni el suicidio de aquel adolescente (que había llegado al fin, a diferencia de lo que pasó con mi amiga BI (que a Dios gracias no guarda rencor de muerte, y me quiere aunque yo siga siendo cura, como ella me dice: ¡No, no lo has dejado, eres cura, pero de otra forma! Así me dice cada vez que nos vemos).

No nos habían educado para ir al fondo de la verdad, el mundo civil no tenía leyes ni interés en ese campo, el mundo de la Iglesia miraba al otro lado. Y así torcimos la mirada, como si nada pasada, cuando pasaba muchísimo. Yo leía a Hegel (me interesaba muchísimo la Fenomenología del Espíritu cap. 4), traducía cosas del hebreo, publicaba libros sobre Los Orígenes de Jesús (donde llegué a barruntar el tema). Pero no supimos ver lo que había muy cerca de nosotros, quizá por obediencia debida, por sacralización de las instituciones clericales. No sé si tenemos culpa de ello, pero sí responsabilidad. Somos en parte una generación “perdida” para el evangelio.

Dejé un tipo de clero el año 2003

Lo dejé a pesar de que me sentía muy bien en la Orden de la Merced, lo dejé básicamente por cuestiones doctrinales (me “expulsaron” de la Pontificia) y por búsqueda y encuentro de un amor concreto, radicalmente limpio, sin volver nunca la mirada al otro lado, con M., con la que vivo, con la bendición de Dios y de la Iglesia, con la firma voluntad de volver a los orígenes del evangelio.

Desde entonces no conozco ya por dentro (paso a paso) lo que ha pasado dentro de las instituciones, pero M. y yo hemos preferido vivir en un pueblo pequeño, casi como ermitaños… Pero han pasado muchísimas cosas buenas, entre ellas tres.

(a) La sociedad civil ha empezado a interesarse por la pederastia, y con toda razón considerada ya como crimen, y en ese camino debemos seguir, con todas las consecuencias, con tolerancia cero. Nuestra sociedad civil es mucho más justa y madura que en los años 60 al 90 del siglo pasado. Damos gracias a Dios por ello, estamos mucho mejor que en los tiempo gloriosos de un nacional-catolicismo que permitía de algún modo el abuso a los niños, para gloria del sistema.

(b) La Iglesia ha decidido abrir sus armarios, para que se conozcan sus “trapos sucios”, primero por presión externa (a partir de USA, a finales del siglo pasado), después por voluntad interna de verdad y de evangelio, primero con Benedicto XVI, luego con Francisco. Está siendo una apertura dolorosísima, pero necesaria humanamente, y sobre todo, evangélicamente. Si no realiza esta apertura de armarios (con verdad radical, sin exhibicionismos) nuestra iglesia se muere en dos generaciones.

(c) La gente (en especial muchos abusados) empieza a hablar, tiene que hablar, y es bueno que lo haga. Algunos como el seminarista del 1976 ya no hablarán (en este mundo, aunque su sangre sigue clamando); otros como la niña BI no hablarán por pudor, por salud mental… Pero otros muchos hablarán, algunos por simple desahogo, otros por voluntad de verdad, otros incluso con rabia (y algunos para conseguir dinero, como en USA).

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El Cardenal Rouco Varela se despide de la diócesis de Madrid arremetiendo de nuevo contra el matrimonio igualitario.

Martes, 14 de octubre de 2014
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rouco_varelaRouco Varela ha llamado a proteger el “derecho a la vida desde que es concebido en el vientre de su madre” y el matrimonio “como una comunidad indisoluble de vida y de amor fecundo en el fruto precioso de los hijos”.

Miles de fieles despiden al cardenal en La Almudena, con notables ausencias políticas y episcopales

Rouco se despide: “No debemos retroceder en nuestra misión de ser testigos valientes de Jesucristo”

No hubo representantes del Gobierno ni de la cúpula episcopal: faltaron Camino y Carrasco Rouco

El Cardenal Arzobispo Emérito de Madrid Antonio María Rouco Varela se ha despedido este sábado de los diocesanos madrileños con una Eucaristía en la Catedral de la Almudena, ha informado el Arzobispado en un comunicado. En su homilía, el religioso gallego ha destacado que el 22 de octubre se cumplirán 21 años de su labor de obispo en Madrid. “Venía de Santiago de Compostela, en donde había ejercido el ministerio episcopal durante 18 años”, ha recordado, apuntando que “quería responder en Madrid a la llamada del Señor en aquel momento crítico de la historia contemporánea de la Iglesia y del mundo”.

Rouco Varela ha llamado a proteger el “derecho a la vida desde que es concebido en el vientre de su madre” y el matrimonio “como una comunidad indisoluble de vida y de amor fecundo en el fruto precioso de los hijos, y ha agradecido la labor de los misioneros y en especial de Cáritas Diocesana por ayudar a aliviar “la pobreza y el dolor de muchos necesitados espiritual y materialmente”.

rouco-en-la-misa-de-despedidaEntre las autoridades que han estado presentes en su despedida se encuentran el presidente regional, Ignacio González; el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaria; el presidente de la Asamblea de Madrid, Ignacio Echevarría; la alcaldesa de la capital, Ana Botella; el exalcalde y exministro Alberto Ruiz Gallardón; los consejeros regionales Javier Rodríguez y Pablo Cavero, así como diversos concejales de distrito y delegados de Área en el Ayuntamiento de Madrid.

La eucaristía ha sido concelebrada por el Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini; el Arzobispo Castrense, Juan del Río; el Nuncio Apostólico en Kazajistán, Miguel Maury; el Obispo de Astorga, Camilo Lorenzo; y los Obispos Auxiliares de Madrid, Fidel Herráez, César Franco y Juan Antonio Martínez Camino; y los vicarios Generales de las diócesis de la Provincia Eclesiástica de Madrid, además de cientos de presbíteros diocesanos.

Leemos en Religión Digital:

(Jesús Bastante).- Despedida y cierre. El cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, vivió este mediodía un baño de multitudes, por parte del pueblo y del clero, durante su despedida oficial de la que ha sido su diócesis durante los últimos veinte años. Varios miles de personas llenaban la catedral de La Almudena desde al menos una hora antes de la “Misa estacional en acción de gracias” por el ministerio del obispo gallego.

No faltaba nadie. O casi nadie, pues no hubo representación del Gobierno, y apenas del Episcopado español Sólo el nuncio Fratini, el arzobispo castrense, el obispo de Astorga y dos de sus tres auxiliares (Fidel y César Franco). No se merecía tal vacio el purpurado en su despedida.

Más de quinientos sacerdotes, el seminario en pleno, autoridades civiles, políticas (encabezadas por el presidente de la Comunidad, Ignacio González y el presidente del Consejo de Estado, José Manuel Romay Beccaría) y militares, y también los “ex”: se juntaron los tres más famosos de la Villa: el hasta hace un mes ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón; la todavía alcaldesa, Ana Botella, y el arzobispo dimisionado, Rouco Varela), y representantes de todos los movimientos y casi todas las congregaciones religiosas con presencia en Madrid. Y una decena de bancos reservados para la “Casa del cardenal”: empleados, familiares y personalidades cercanas al purpurado.

Hasta una pantalla gigante en la plaza de Oriente para seguir una ceremonia que no fue anunciada hasta última hora, pero que arrancaba quince minutos antes de su inicio oficial con el volteo de campanas. Como en las grandes ocasiones.

A esa misma hora entraba por la puerta de Bailén el cardenal Rouco Varela. Entre los aplausos de los que aún no habían entrado. Un nutrido componente policial no fue necesario. En esta ocasión no hubo Femen ni protestas de desahuciados. Era el día de Rouco Varela.

Todos merecen una despedida digna, y la de hoy lo fue. Revestida de la solemnidad y el protocolo propios de la jornada, y del modelo de Iglesia defendida, a capa y espada, por el cardenal que el próximo 25 de octubre dejará su sitio, en esta misma catedral, a Carlos Osoro Sierra. Leer más…

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Rouco, el quiasmo de la “Roca” y el “escándalo”, por José Mª Castillo, teólogo

Domingo, 21 de septiembre de 2014
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imagen_194De su blog Teología sin Censura:

Lo que más me ha llamado la atención del reciente libro de José Manuel Vidal (Rouco: una biografía no autorizada), sobre el cardenal Rouco Varela, ha sido la exacta reproducción de lo que, según el evangelio de Mateo, fue uno de los comportamientos más duros y chirriantes del apóstol Pedro. Me refiero a lo que sucedió precisamente el día en el que, según el evangelio de Mateo, Jesús mencionó la palabra “Iglesia” (Mt 16, 18). Si es que efectivamente esa palabra fue pronunciada por Jesús – cosa que discuten los expertos -, lo que sí parece cierto es que, aquel día, Jesús le dijo a Pedro dos palabras muy duras. Porque le llamó “Roca” (Mt 16, 18), que es la firmeza de la fe (Mt 7, 24). Y le llamó “Satanás” (Mt 16, 23), que es el “escándalo” que hace daño a la gente.

¿Por qué este contraste tan provocador y escandaloso? ¿A qué viene juntar, uno tras otro, estos dos relatos tan contradictorios? Es más, ¿cómo se explica que el mismo Pedro, que confesó sin titubeos la grandeza de Jesús como Mesías, a renglón seguido se enfrentó con el mismo Jesús hasta “increparlo” (Mt 16, 22) porque no iba a triunfar en el poder y la gloria de un trono, sino que iba a fracasar como un delincuente en la humillación de un patíbulo? ¿Qué estaba pasando allí, en el siglo primero, en “Cesarea de Filipo” (Mt 16, 13)?

Estaba pasando allí – curiosamente – algo muy parecido a lo que está pasando aquí, en la diócesis de Madrid. ¿Por qué? ¿Qué tiene que ver lo que le ocurrió a Pedro con lo que le está ocurriendo al cardenal Rouco Varela? En circunstancias muy distintas, por supuesto, el cardenal Rouco da la impresión de que está viviendo algo que, en el fondo, viene a ser lo mismo que vivió el apóstol Pedro cuando Jesús le dijo lo de la Iglesia y lo de la roca que da solidez y estabilidad a esta Iglesia. Pedro pensó seguramente que la firmeza de una roca es una forma de hablar de importancia y poder. Por eso a Pedro no le cabía en su cabeza que el Mesías tuviera que terminar sus días padeciendo y fracasando. Y eso, no porque lo iban a matar los malos, los pecadores, los enemigos de la religión, sino todo lo contrario. Jesús, el Mesías de Israel, tenía que ir a la capital, Jerusalén, la ciudad santa, y allí, se vería, no ya destituido de su cargo, sino algo mucho más grave y que nadie podía imaginar. Iban a ser los sumos sacerdotes y los dirigentes de la religión los que lo iban a humillar. Y en aquellas manos consagradas tendría que padecer mucho, sufrir y fracasar, perder su poder y su dignidad. Y así es como podría resucitar a la plenitud de la vida (Mt 16, 21).

Según la lógica humana, las cosas salen adelante cuando se tiene poder para realizarlas. ¿Qué se puede conseguir desde abajo, desde los últimos y los pequeños, desde la inconsistencia de los débiles? Así, según parece, pensaba el apóstol Pedro. Como pensaban los demás apóstoles cuando andaban discutiendo cuál de ellos era el primero, el más importante o quiénes debían ocupar los primeros puestos (Mc 9, 33-37; Mt 18, 1-5; Lc 9, 46-48; Mc 10, 35-45; Mt 20, 20-28; Lc 22, 24-27). Sabemos que Jesús cortó por lo sano y de forma tajante estas pretensiones infantiles y ridículas. Los que quieren ser importantes, trepar en la vida, mandar siempre sobre los demás, ¿por qué no se buscan todo eso en los ámbitos de la vida y de la sociedad donde eso, y nada más que eso, es lo que está juego? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar en la Iglesia a este modelo de “tipos grises”, que en la vida no habrían pintado nunca nada, de no ser porque se metieron a curas y, en los ambientes de curia y sacristía, fueron hábiles para trepar?

El evangelio de Mateo juntó, y puso yuxtapuestos, dos relatos aparentemente contradictorios: en el primero (16, 13-20), habla de Pedro como Roca; en el segundo (16, 21-28), le dice a Pedro que es Satanás. Esta proximidad de la “roca” y el “demonio” no puede ser una ocurrencia de Mateo. Los estudiosos dicen que hay en esto una “inversión quiástica: dos palabras o expresiones en forma cruzada que mantienen una simetría, a fin de que la disparidad de sentidos resulte ser la clave para destacar la fuerza de una afirmación. Y la afirmación, en este caso, es que la lógica del Evangelio rompe y echa por tierra todas nuestras pretensiones infantiles de famas y poderes. No porque Jesús pretenda que seamos masoquistas o el Evangelio se tenga que vivir a contrapelo de nuestras aspiraciones al bienestar y la felicidad. No es eso. Lo que el Evangelio nos viene a decir es que no busquemos el bienestar y la felicidad mandando, dominando y siendo importantes. Todo lo contrario, a juicio de Jesús, este mundo se arregla y nosotros encontraremos la fuente de la bondad y la felicidad, cuando seamos capaces de vivir de forma que pasemos por la vida contagiando bienestar, respeto, bondad y cariño. La bondad que mostró Jesús, lo mismo cuando abrazó a los débiles que cuando denunció la hipocresía de los poderosos. Si el papa Francisco está dando tanto que hablar, es porque ha echado por este camino. Los que, a toda costa, quieren el triunfo de la Iglesia, terminan en el piso principal de su mansión, como ejemplo de lo que nunca se debe hacer.

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Rouco se encastilla en el palacio episcopal

Domingo, 14 de septiembre de 2014
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1373458714689RoucodetdnEsta es la iglesia que nos repugna…

Va a seguir viviendo en la misma planta que ocupaba hasta ahora

Osoro se irá temporalmente a una residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados

En la diócesis madrileña la decisión de Rouco se considera de “mal gusto” y, en Roma, “como un gesto prepotente” del vicepapa español

(José M. Vidal).- No se resigna a perder su puesto ni su palacio de arzobispo de Madrid. El cardenal Antonio María Rouco Varela se encastilla y, en una decisión sin precedentes, que está suscitando sorpresa e indignación en el propio Vaticano, ha decidido seguir viviendo en el palacio episcopal de la calle San Justo de Madrid. En el mismo piso del palacio en el que ha vivido hasta ahora: la planta noble del edificio, ubicada en el segundo piso. Así se lo comunicó a sus vicarios en una reciente reunión que mantuvo recientemente con ellos.

Tal y como les explicó en ese encuentro, el cardenal ha decidido quedarse en su residencia habitual y acondicionar el primer piso (justo por debajo del suyo) como vivienda del nuevo titular de la archidiócesis, Carlos Osoro. Rouco continuaría, pues, ocupando la zona noble del palacio. El segundo piso es el más vistoso, tiene varias galerías y la escalera noble conduce directamente hasta él.

La única concesión que está dispuesto a hacer al nuevo arzobispo es no salir a la calle por la escalera central, para lo cual habilitó una salida a la calle de la Pasa (en la parte trasera del palacio) a través del apartamento de uno de los obispos auxiliares.

El primer piso, en el que, hasta ahora, sólo había salones, acaba de ser acondicionado como vivienda por orden de Rouco, para ponerla a disposición del nuevo arzobispo. A diferencia del segundo piso o planta noble, el primero tiene ventanas con enormes rejas a escasa distancia de la acera de la calle y no dispone de balcones ni de galerías. Hasta por fuera se nota perfectamente, con sólo verlo, que el ‘jefe’ es el que vive en la segunda planta.

Dicen en los ambientes clericales madrileños que Rouco quiere escenificar, con esta inesperada decisión, que sigue mandando (en segundo plano, pero sin retirarse del todo) en la archidiócesis. Colocándose, incluso físicamente, por encima del nuevo titular de Madrid y sin abandonar su residencia de siempre. Otros aseguran que siente que tiene derecho a seguir en su casa de siempre y a no moverse de ella. Por los servicios prestados.

En cualquier caso, la decisión de Rouco está levantando ampollas tanto en Madrid como en Roma. Entre otras cosas, porque se trata de algo inédito en la historia reciente de la Iglesia española. El único caso con cierto paralelismo es el del ya fallecido cardenal García Gasco, que siguió viviendo en el palacio episcopal de Valencia unos cuatro o cinco meses después del nombramiento de su sucesor en la sede levantina, precisamente monseñor Osoro. Pero, pasado ese tiempo, se trasladó a vivir a otra residencia.

rouco_vaderEn la diócesis madrileña la decisión de Rouco se considera de “mal gusto” y, en Roma, “como un gesto prepotente” del vicepapa español. De mal gusto, porque todos los obispos dimisionarios dejan la residencia episcopal, para no dar la impresión de tutelar a su sucesor y dejarle absoluta libertad y el campo libre. Muchos se van incluso a sus lugares de origen o a otras diócesis. Y, cuando quieren seguir viviendo en la sede que rigieron, piden permiso y cuentan con la anuencia del nuevo titular.

“Quedarse en el palacio, en su vivienda de siempre es un hecho inédito y sin precedentes, que demuestra cómo se las gasta el cardenal, que no se resigna a perder el poder y ceder el paso a su sucesor designado por Roma. Además, una vez tomada la decisión se la planteó a Don Carlos Osoro, sabiendo que éste, por respeto y por la vieja relación que los une, no podía negárselo”, cuentan dos de los vicarios que asistieron a la reunión donde Rouco oficializó la decisión.

En esa misma reunión, el todavía cardenal de Madrid también comunicó a sus vicarios que había pedido a Osoro poder seguir disponiendo de su coche, de su chófer, de una secretaria y de las dos monjas que lo cuidan. “Y Don Carlos, muy amablemente, accedió a todo; se ha portado muy bien conmigo“, les confió Rouco.

En Roma, por su parte, creen que el gesto de Rouco “le retrata” y “deja en evidencia su forma de ser y de ejercer el pontificado al estilo principesco, que tanto disgusta al Papa Francisco”. Las fuentes romanas aseguran que lo que esperan es que “de aquí a la toma de posesión de monseñor Osoro, el cardenal Rouco reflexione y no se encastille en el palacio episcopal, como hacían algunos prelados en la Edad Media”.

En efecto, en la Edad Media e incluso en el Renacimiento, solía suceder que un obispo, arropado por el cabildo, se encastillase y no dejase entrar en la sede al sucesor nombrado por el Papa. Así pasó, por ejemplo, en Santiago de Compostela con Berenguel de Landoria.

El segundo hijo de los condes de Rodez, una de las cortes más importantes de la época, es nombrado arzobispo de Compostela, el 15 de julio de 1317, a los 55 años. Once meses después del nombramiento, emprende camino hacia Santiago para hacerse cargo de su sede arzobispal. Pero el obispo y el cabildo compostelano se encastillan contra él.

Berenguel trató de entrar en el burgo cuatro veces, de las cuales 3 fue rechazado en emboscadas. Entonces urdió un plan de ataque, en su castillo de Padrón, aliándose con otros nobles. En 1318, entró victorioso en la ciudad, que le dedicó una torre de la catedral santiaguesa, la Berenguela, utilizada primero como torre vigía y después como campanario.

Como dice un vicario, “la vieja Iglesia de Rouco se encastilla, y, con este gesto, el cardenal echa tierra sobre sí mismo, porque lo lógico y lo habitual es que abandone el palacio e, incluso, la diócesis, como hizo, por ejemplo, el cardenal Amigo, que abandonó Sevilla y se trasladó a vivir a Madrid, y como hacen la mayoría de los prelados”.

Y añade el clérigo madrileño: Sin pretenderlo, Rouco le pone en bandeja a Osoro el gesto de abandonar el palacio, como hizo el Papa, e irse a vivir a otro lugar menos ostentoso, como el seminario o alguna residencia sacerdotal”

Con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados

De hecho, fuentes valencianas, aseguran que el arzobispo electo de Madrid, Carlos Osoro, estaría pensando en tomar esa decisión. El nuevo prelado madrileño se despide de los valencianos el día 28 de septiembre y acompañará a su sucesor, el cardenal Cañizares, en su toma de posesión el día 4 de octubre. Desde el 28 de septiembre empezará a trasladar sus libros y sus efectos personales a Madrid.

Al menos de momento y provisionalmente, monseñor Osoro se instalará en la casa-residencia de ancianos de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la calle Lagasca, 17, muy cerca del parque del Retiro. Después de su toma de posesión, tendrá que decidir si fija su residencia oficial en el piso de abajo del palacio de Rouco o se se instala en el seminario o en otra residencia de la Iglesia madrileña. Y Rouco seguirá ocupando él solito el palacio episcopal.

Osoro también tendrá que decidir la suerte de los tres obispos auxiliares de Rouco. Según la praxis eclesial habitual, el Vaticano debería buscar acomodo rápido a los tres prelados. Fidel Herráez, el fiel servidor y mano derecha del cardenal Rouco durante décadas, es probable que vaya de arzobispo a Burgos.

César Franco podría ser nombrado obispo de Segovia. Pero lo más complicado es buscarle acomodo al ex secretario general del episcopado, monseñor Martínez Camino que, en los próximos meses, se dedicará a viajar y a dar ejercicios espirituales. Lo que todo el mundillo clerical madrileño tiene claro es que monseñor Osoro no se dejará tutelar y ocupará todo el espacio, sin necesidad de obispo auxiliares y, mucho menos, de la sombra de Rouco.

Fuente Religión Digital

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“A la espera de una conversión”, por Juan José Tamayo

Domingo, 7 de septiembre de 2014
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francisco-con-los-obisposLeído en la página web de Redes Cristianas

20 años ha que aterrizaba en Madrid procedente de Santiago de Compostela Antonio María Rouco Varela para hacerse cargo de la archidiócesis de Madrid tras la jubilación del cardenal Ángel Suquía, a quien había sustituido diez años antes al frente de la archidiócesis de Santiago. Unos años después asumía las riendas de la Conferencia Episcopal Española (CEE) acumulando en su persona todo el poder de la Iglesia católica en nuestro país con el apoyo y la legitimación del Vaticano –que no de la ciudadanía cristiana, cada vez más alejada de su ideología y de su forma de gobernar- bajo los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, que le premiaron con cargos muy influyentes en los dicasterios romanos.

Durante cuatro lustros fue configurando un modelo de cristianismo a su imagen y semejanza de espaldas al concilio Vaticano II, a los aires de la modernidad y a la opción por los pobres. Un modelo que extendió a toda la Iglesia católica española con la colaboración del actual arzobispo de Valladolid monseñor Ricardo Blázquez y el recién nombrado arzobispo de Valencia el cardenal Cañizares, y sin voces discrepantes –al menos no audibles- dentro del episcopado. Hablaba y actuaba por todos y nadie le replicaba, se estuviera de acuerdo o no. Era el silencio de los corderos

Así fue instaurando una Iglesia conforme al paradigma restauracionista de los pontificados reinantes, como sucursal y clon del Vaticano; un cristianismo de cristiandad, de grandes concentraciones en espacios públicos, combativo y beligerante contra la secularización, el socialismo y el laicismo; con conciencia de Iglesia perseguida, cuando gozaba de todos los privilegios espirituales y materiales; con pretensiones de confesionalizar la sociedad y de imponer a esta la moral católica; un cristianismo excluyente, homófobo y misógino; insensible al incremento de la desigualdad por mor de la crisis y en alianza con los sectores política y religiosamente más conservadores. Este modelo de Iglesia ha provocado una gran desafección hacia la Iglesia católica traducida en abandono masivo de la práctica religiosa, el incremento del número de apostasías o el alejamiento de facto.

Cumplida la edad de jubilación y ampliado su mandato tres años más por Benedicto XVI, ha tenido que abandonar primero la presidencia de la CEE y ahora el arzobispado de Madrid, al frente del cual Francisco ha nombrado a monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Valencia, a quien sustituye el cardenal Cañizares, antes arzobispo de Toledo y primado de España y durante los últimos seis años Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, nombrado por Benedicto XVI con cuyo proyecto teológico y eclesiástico estaba identificado. Ambos tuvieron importantes responsabilidades en la CEE durante las cuatro presidencias del cardenal Rouco y, por tanto, fueron cómplices del modelo de Iglesia del arzobispo gallego.

¿Qué significan estos nombramientos? De entrada, están hechos desde arriba, sin consulta ni participación de las comunidades cristianas implicadas, de espaldas al principio electivo de las sociedades democráticas modernas: “un ciudadano, una ciudadana, un voto”. Se aleja asimismo de la participación popular en la elección de obispos de los primeros siglos del cristianismo. “Ordénese como obispo a aquel que, siendo irreprochable, haya sido elegido por todo el pueblo”, dice la Tradición Apostólica, del s. III. “No se imponga al pueblo un obispo que el pueblo no desea”, decía Cipriano, obispo de Cartago, del mismo siglo. “Quien debe presidir a todos, debe ser elegido por todos”, afirmaba el papa León Magno en el siglo V

En segundo lugar, se mantiene la estructura patriarcal y misógina. Francisco sigue la misma práctica de sus predecesores de marginar a las mujeres y de excluirlas del ministerio ordenado, de los espacios sagrados, de las responsabilidades directivas y de los órganos de poder, apelando infundadamente a la voluntad de Cristo. En tercer lugar, tengo mis dudas de que estos nombramientos contribuyan a la necesaria reforma y a la deseada primavera de la Iglesia en la dirección que pretende el propio Francisco, salvo que se produzca una conversión. Osoro es un eclesiástico vinculado los nuevos movimientos eclesiales neoconservadores de orientación espiritualista, razón por la cual fue nombrado obispo primero y arzobispo después por Juan Pablo II.

Siendo arzobispo de Toledo y vicepresidente de la CEE, el cardenal Cañizares destacó por sus montaraces condenas de las reformas legales durante los gobiernos socialistas de Rodríguez Zapatero y por pedir a las madres y los padres católicos y a los colegios de confesionalidad cristiana que presentaran objeción de conciencia contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía, aprobada democráticamente. En sus ataques furibundos fue incluso más allá que Rouco Varela, con quien formó el tandem quizá más conservador del episcopado español.

Pero no seamos escépticos. Siempre es posible la conversión.

Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Cincuenta intelectuales para una conciencia crítica (Fragmenta, Barcelona 2013)

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“De Rouco a Osoro”, por José María Castillo

Sábado, 6 de septiembre de 2014
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rouco-osoro-arzobispo-madrid--644x362De su blog Teología sin Censura:

Mucho está dando que hablar el cambio de arzobispo en la archidiócesis de Madrid. Como suele ocurrir en estos casos, el cambio está dando pie a toda clase de comentarios. No pretendo, por supuesto, decir aquí si este cambio será para bien o para mal. Sólo quiero indicar algo que me parece importante y que, por lo que voy sabiendo, no se suele tener en cuenta. Al escribir esto, no es que yo intente ingenuamente aportar la solución definitiva a tantos devaneos mentales como – según creo – van y vienen por los mentideros eclesiásticos y los murmullos de sacristía. Mi pretensión, ahora mismo, no pasa de ser una modesta sugerencia. Por si viene a cuento. Nada más que eso.

Mi propuesta se limita (y se reduce) a recordar una cosa evidente. El cambio de un obispo por otro obispo no pasa de ser un cambio administrativo en la gestión y gobierno de una diócesis. Por más que se pondere lo mucho que vale el que se va o el que viene, a fin de cuentas, eso por sí solo, ni va a modificar la fe de los que tienen creencias religiosas, ni va a conseguir que sean buenas personas quienes ya son buena gente, ni tampoco hará que aumente el ateísmo y otros males que en los ambientes de Iglesia se detestan cordialmente. En principio – me sospecho -, lo más probable es que todo seguirá igual (o de forma muy parecida) a como han estado, en los últimos años, las cosas de la religión católica en Madrid y sus cercanías.

Entonces, ¿qué decir del cambio de Rouco por Osoro? A mí me parece que lo primero, que se debería tener en cuenta, es que estos dos hombres no son simplemente dos jerarcas religiosos. Lo son, por supuesto. Pero con decir eso, nos quedamos en la superficie, es decir, en la consideración más superficial del asunto. Porque, si es que la teología y, sobre todo el Evangelio, pintan algo en este cambio, a mí se me ocurre que lo primero, que se debería tener muy presente, es que, al tratarse de dos obispos, estamos hablando de dos “sucesores de los Apóstoles” de Jesús.

Ahora bien, según consta repetidamente en los evangelios, el primer requisito, que Jesús les exigía (y supongo que les debe seguir exigiendo) a sus “apóstoles”, es el “seguimiento” del propio Jesús y su Evangelio. Esto está tan claro en los evangelios, que el que no lo tenga claro, ni merece ser “apóstol”, ni por tanto “obispo”. Además, sabemos (también por los evangelios) que “seguir a Jesús” es renunciar a toda clase de dignidades, categorías, propiedades, seguridades… Es “dejarlo todo y seguirle” (Mt 19, 27 par; Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-62). Para ir por la vida, como dijo el mismo Jesús, sin “oro, ni plata, ni calderilla, ni alforja…” (Mt 10, 9-10 par).

Y aquí me permito hacer una aclaración importante. La ordenación episcopal no es un “acto mágico”, que automáticamente convierte a un sacerdote en sucesor de los apóstoles. Es verdad que Lutero se pasó de la raya al admitir que la autoridad apostólica dependería totalmente de la fidelidad del obispo a la Palabra de Dios (Comentario a la carta a los Gálatas [1535], ed. Weimar, 40, 1, p. 181). Pero tan cierto como eso es que, desde San Agustín y San Gregorio Magno, hasta los más autorizados teólogos de la Edad Media, defendieron la doctrina que formuló atrevidamente San Anselmo: “Los obispos conservan su autoridad en cuanto concuerdan con Cristo; y lo mismo, la pierden si está en desacuerdo con él” (“Sicut enim episcopi servant sibi auctoritatem quandiu concordant Christo, ita ipsi sibi eam adimunt, cum discordant a Christo”. Epist. II, 162). Como acertadamente resume Y. Congar: “Hay que introducir – en el cargo episcopal – estos elementos éticos en la ontología misma del cargo recibido”.

Por otra parte, esto es tan determinante, que, si nos limitamos a ponderar la ideología del que se va o del que viene, la simpatía del primero o del segundo, los títulos que cada cual ostenta, las lenguas que domina, etc, etc., entonces lo que queda patente es que nos importa más el “jerarca” religioso que el “discípulo” de Jesús. O sea, nos interesa más la “Religión” que el “Evangelio.

Y en tal caso, si es eso lo que sucede, lo que queda en pie es que hemos organizado una Iglesia que tendrá mucho que ver con las jerarquías y organizaciones de este mundo, pero tiene poco que ver con el Evangelio de Jesús. Y si esto efectivamente es así, ¿a dónde vamos? Por muy buenos arzobispos que nos manden, no pasaremos de ser una antigualla del pasado que sólo puede interesar a gente que piensa poco y, desde luego, será siempre una buena pista de lanzamiento para los trepas más mediocres que se pasean entre oropeles de antaño. Y me temo que este tipo de individuos, si no producen indiferencia, lo que producen es risa, mucha risa.

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La capa magna del arzobispo Cañizares causa furor en Twitter

Lunes, 1 de septiembre de 2014
Comentarios desactivados en La capa magna del arzobispo Cañizares causa furor en Twitter

1409398620670canizares fotogalc4El cardenal Antonio Cañizares, portando la mayestética capa.

Católicos progresistas denuncian que el Papa deja a España fuera de su reforma

El Papa jubila a Rouco Varela

El nuevo prelado de Valencia se enfundó la prenda, de más de cinco metros de longitud y en franco desuso desde que Pablo VI la desaconsejara en 1969, en la ordenación de dos sacerdotes.

El polémico cardenal Antonio Cañizares, nuevo arzobispo de Valencia en sustitución de Carlos Osoro, que a su vez releverá a Rouco Valera como prelado de Madrid, es conocido como uno de los miembros más conservadores del episcopado español.

En 2009, llegó a afirmar que “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios, con los millones de vidas destruidas por el aborto” para justificar los abusos a menores en el seno de la Iglesia católica.

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Cañizares, arzobispo de Toledo de 2002 de 2008, eligió portar una ‘capa magna‘ en la ordenación de dos sacerdotes en 2007, una prenda que el papa Pablo VI desaconsejó en 1969. La prenda, de más de cinco metros de longitud, requiere de un ayudante que sostenga su tramo final (más imágenes) y ha provocado numerosos comentarios en tono de mofa en Twitter.

Antes de ser elegido arzobispo de Valencia por el papa Francisco, Cañizares ocupaba desde 2008 la prefectura de la Congregación Vaticana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la división de la Curia Romana encargada de la mayoría de los asuntos relacionados con la Liturgia de la Iglesia Católica y el ritual de los Sacramentos.

La imagen de Cañizares con la capa magna, que los usuarios de redes sociales han recuperado con motivo de su nombramiento, contratasta con la reforma que quiere imponer Jorge Bergoglio en la Iglesia católica, que pretende acercarla a los pobres, recuperar la humildad de las instituciones eclesiásticas y hacerlas más empáticas con las necesidades del pueblo.

Fuente Público

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DiversAH denuncia ataques homófobos de la Iglesia Católica con la complicidad de RTVE.

Lunes, 11 de agosto de 2014
Comentarios desactivados en DiversAH denuncia ataques homófobos de la Iglesia Católica con la complicidad de RTVE.

ateismo cristianismo dios jesus homosexualidad libro obispo vaticano dios biblia jesus.Como recordaréis, el pasado domingo, tras la misa, este administrador escribía en el Foro acerca de semejante ataque homófobo Y como siempre, los desmanes de un sujeto, atacan a todas las personas LGTBI, pero también a las heterosexuales y, de paso, ensucian a toda la Iglesia católica, a sus fieles y al Evangelio.

*

“La Iglesia católica y RTVE se dan la mano, de nuevo, en un ejercicio que apoya los delitos de odio y daña la autoestima y vida de muchas personas”, denuncian desde DiversAH.

No todo discurso es válido para su difusión neutra, y más en una televisión pública

Difundir discursos homófobos como si fueran neutrales, invocando a la libertad de expresión, es ser cómplice de la vulneración de los derechos humanos, así, el programa de La 2 de Televisión Española ‘El día del Señor’ ha vuelto a dar protagonismo al Obispo de Alcalá de Henares Juan Antonio Reig Plà, mediante la retransmisión de su misa en Rivas-Vaciamadrid. Iglesia católica y RTVE se dan la mano, de nuevo, en un ejercicio que apoya los delitos de odio y daña la autoestima y vida de muchas personas, denuncia la Asociación de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales de Alcalá de Henares en su página web. El programa de La 2 “El día del Señor” ha vuelto a dar protagonismo al Obispo de Alcalá de Henares Juan Antonio Reig Plà, mediante la retransmisión de su misa en Rivas-Vaciamadrid.  Iglesia católica y RTVE se dan la mano, de nuevo,  en un ejercicio que apoya los delitos de odio y daña la autoestima y vida de muchas personas.

El pasado 2 de agosto de 2014 en el programa de La 2 de TVE “El Día del Señor” el espectador ha vuelto a encontrarse con otra misa del obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plà, que está siendo actualmente difundida en la web de RTVE, y cuyo fragmento de su discurso adjuntamos a continuación:

[…] Yo preguntaba al principio: “¿Quién eres tú? Tú eres hijo de Dios. Has sido creado a imagen y semejanza de Dios y has sido creado como varón y como mujer. Algo que está oscurecido ahora mismo en España. ¡Tantas leyes que han olvidado esto!  Que somos en su divinidad cada uno varón, mujer… Que el matrimonio es el camino por el cual se vive la vocación mayoritaria al amor.  Y esto está olvidado y las leyes a veces lo ocultan. Tantas leyes en España han sido aprobadas últimamente, que van desmereciendo justo la divinidad de la persona, justo la grandeza del amor, y olvidar la diferencia sexual varón-mujer que es la llamada al amor, donde se puede experimentar esa sed ya compartida en este mundo en un matrimonio que camina hacia la santidad.

¿Qué está pasando ahora mismo con todas las dificultades para aceptar la sacralidad de la vida humana? ¿Pero qué pasa? Porque se ha olvidado Dios, porque ya lo dijeron los verdaderos profetas: la muerte de Dios es la muerte del hombre.

Por tanto vendrán situaciones en que no se reconocerá la sacralidad de la vida en su origen, en que no se respetará su final y por tanto habrá leyes que más o menos veladas vayan anunciando en el nombre de “muerte digna” lo que no es más que procurar la muerte de los ancianos y de los que están viviendo situaciones difíciles. Y lo mismo se aprobarán leyes que no aprueban o que no respetan la grandeza de lo que es el hombre y su diferencia sexual con lo que se llama mal llamada “la transexualidad”… ¡Tantas cosas que están pasando en España!”.

Reig Plà tuvo notoriedad a partir de que en Abril del 2012 RTVE retransmitiera una homilía homófoba en la que llegó a enunciar:

” Quisiera decir una palabra a aquellas personas llevados por tantas ideologías que acaban por no orientar bien lo que es la sexualidad humana. Piensan ya desde niños que tienen atracción hacia las personas de su mismo sexo y, a veces, para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a clubs de hombres nocturnos. Os aseguro que encuentran el infierno”.

Previamente, en 2011, la diócesis de Alcalá de Henares había publicado una guía online para curar la homosexualidad, con recomendaciones tales como que aquellas madres y  padres que sospechen de “tendencias homosexuales” en su niña o niño debieran acudir a “expertos” en terapias correctoras.

Las asociaciones LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales) pidieron al Obispo que reconociese el peligro de sus declaraciones y de ofrecer terapias contra la homosexualidad. Rouco Varela, el antaño cardenal arzobispo de Madrid, así como el resto de obispos, han estado apoyando públicamente a Reig Plà, el cual ha seguido con su cruzada contra la diversidad afectivosexual. En distintos actos de los que se han hecho eco los medios de comunicación, Reig Plà ha comparado la Ley de Salud Sexual y Reproductiva con el Holocausto,  señalado que “la revolución sexual está produciendo muertos”, o presentado la publicación de “Amar en la diferencia” (2013), del simposio “La cuestión referida a la atracción sexual hacia el mismo sexo”, donde se culpa a eso que se llama “lobby gay” e “ideología de género” de los males de la sociedad.

Las asociaciones LGTB también pidieron a RTVE que eliminase de su web la retransmisión de la homilía de Reig Plà, a lo que el director de RTVE.es, Ricardo Villa, se negó publicando el siguiente Twitter:

“¿De verdad queréis que censuremos su opinión? Es decir, que condene personalmente sus opiniones no significa que debamos eliminarlas ¿no? Y menos todavía que RTVE las comparta”.

Desde la asociación DiversAH queremos recordar que:

ateismo cristianismo dios jesus homosexualidad libro reig pla obispo vaticano dios biblia jesus.-Aquellas personas homosexuales libres de la homofobia tienen más facilidad para llevar relaciones afectivas y sexuales óptimas para su proyecto de vida y bienestar. La homosexualidad no mata. La homofobia sí lo hace– y cuando no mata, cercena el bienestar de quienes la sufren: según varios estudios, una persona que ha sufrido la homofobia tiene mucha más vulnerabilidad a la depresión, a intentos de suicidio, a la drogodependencia y a la adquisición y transmisión del VIH-.

-La transfobia niega la identidad de aquellas mujeres y hombres transexuales, sometiéndoles a presiones que dificultan una vida social, afectiva, sexual y laboral óptima.  Detrás de cada persona transexual que ha intentado suicidarse, o que trabaja en el negocio del sexo, no está la transexualidad, sino la transfobia de aquellos que prefieren marginar y vejar antes que vivir en igualdad.

-Las declaraciones contra la homosexualidad y la transexualidad suponen un peligro para la vida de muchos homosexuales, bisexuales y transexuales. El delito de odio más frecuente en España es el de la homofobia, según datos de la Secretaria de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior (2013). Los menores LGTB sufren un verdadero infierno en sus colegios e institutos, llegando el 80% de ellos a ocultar su orientación sexual por miedo (“Homofobia en las aulas”, COGAM; 2013). A día de hoy hay muchas personas homosexuales y bisexuales que no se atreven o no pueden a vivir acorde a su orientación sexual, lo que consigue que no puedan tener relaciones acorde con sus necesidades. Cualquier manifestación o discurso que difunda la homofobia está contribuyendo al odio, a la agresión e incluso al asesinato.

– No todo discurso es válido para su difusión neutra, y más en una televisión pública. Una televisión pública jamás debe difundir mensajes de odio, especialmente hacia un colectivo estigmatizado, y mucho menos cuando no se informa del peligro de ese mensaje, haciéndolo pasar por natural, invisibilizando sus efectos. Eliminar mensajes de odio no es censura, es respeto hacia los derechos humanos. Quien visibiliza la homofobia, haciéndolo pasar por un “discurso más”, igualmente válido al de otros, es cómplice de la agresión.

Por esto consideramos que es imprescindible:

La colaboración de todas aquellas personas, independientemente de su religión, orientación sexual e ideología, que quieran vivir en una sociedad donde se respeten los derechos humanos para no permitir la difusión de discursos que atenten contra la vida de personas bisexuales, transexuales y homosexuales.  Católicos o no católicos, no podemos permitir que se destilen mensajes de odio hacia una población vulnerable a la agresión. Recordemos todos al obispado de Alcalá de Henares, y por extensión a los demás, que la homosexualidad no es una enfermedad, que una sociedad es más igualitaria en tanto en cuanto permita la diversidad afectivosexual, que los problemas que verdaderamente hay que denunciar son la desigualdad social, el machismo y la corrupción, alentados muchas veces por los amigos de obispos y sacerdotes.

La rectificación de RTVE, eliminando de su web el discurso de Reig Plà. RTVE, pese a ser consciente del perfil de Reig Plà, ha vuelto a hacer difusión de una misa suya. ¿Cuántas veces más lo volverá a hacer? RTVE no puede confundir la libertad de expresión con la propagación del odio. Hagamos saber a RTVE que no consentimos su complicidad en la discriminación.  Difundir discursos homófobos como si fueran neutrales, invocando a la libertad de expresión, es ser cómplice de la vulneración de los derechos humanos. Porque toda persona tiene derecho a no ser perseguida y vejad por motivos de nacionalidad, etnia, raza u orientación sexual.

La Iglesia Católica, junto con la ayuda de RTVE, alienta la agresión hacia bisexuales, homosexuales y transexuales.  ¿Cuántas personas más tienen que ser vejadas, insultadas, agredidas, intimidades o negadas hasta que la complicidad hacia la agresión pare?, ¿cuántas más? Depende de todos nosotros crear una sociedad igualitaria.  No seamos cómplices del odio, como lo es RTVE, y señalemos la homofobia y transfobia de quienes detentan la voz y el poder.

Por todo lo expuesto, os pedimos que hagáis visible vuestra repulsa ante las declaraciones del obispo y su difusión en RTVE mediante la difusión del comunicado y el envío de un mail de adhesión a presidenciadiversah@gmail.com. Gracias.

Fuente DiversAH

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“No me pueden despedir así. Mi hoja de servicios a la Iglesia merece otra cosa”

Martes, 5 de agosto de 2014
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1352461232696Rouco Varela detallednLa última jugada de Rouco

(José Manuel Vidal,  Religión Digital).-

Indignado e incómodo, el cardenal Rouco Varela no daba crédito a lo que estaba pasando. En su fuero interno pensaba: “No me pueden despedir así. Mi hoja de servicios a la Iglesia merece otra cosa. Tuvo que hacer gala de todo su autocontrol ante el Nuncio, aunque en su mente martilleaba sin cesar una idea: Roma estaba cometiendo una gran injusticia con él. En el fondo y en la forma.

Un sudor frío comenzó a recorrer su frente. Y eso que la tarde del 26 de julio hacía un calor de muerte en la calle Pío XII de Madrid, sede de la Nunciatura de la Santa Sede. En el interior del despacho del Nuncio Fratini, sin embargo, el ambiente era apacible. Los gruesos muros del palacete no dejan pasar el calor y el jardín que lo rodea lo mantiene fresco incluso en el fragor del verano madrileño.

Rouco no acababa de creérselo. Y, además, se sentía humillado. El día 25 había estado en Compostela, presenciando en primera fila, como eclesiástico de mayor rango, la primera ofrenda del nuevo Rey, Felipe VI, al Apóstol. Allí, todo el mundo sabía que estaba de salida, pero seguía conservando su aura de poder. En todos los corrillos clericales compostelanos se hablaba de él y de su “secreto” para permanecer en el puesto de arzobispo de Madrid tres años después de haber cumplido los 75 y con un Papa que no es de su cuerda.

Agasajado cordialmente por unos, temido por otros, el cardenal se fue esa misma noche con su sobrino, monseñor Carrasco Rouco, a pernoctar al obispado de Lugo. Y allí recibió, al día siguiente, la llamada del Nuncio de Su Santidad:Eminencia, tengo que verlo mañana sin falta en la sede de Nunciatura. Tengo que darle una noticia en persona”. Ni Rouco preguntó de qué se trataba ni el Nuncio se lo adelantó.

Durante el viaje de Lugo a Madrid no paró de darle vueltas a la llamada del Nuncio. ¿Qué cosa tan importante tendría que comunicarle monseñor Fratini, para hacerle regresar a Madrid a toda prisa? Y repasó asuntos eclesiásticos graves. Podía ser algún caso de pederastia apunto de estallar. O el traslado urgente de algún obispo. O que el representante papal quisiese saber su opinión sobre el caso Pujol. O que Roma quisiese conocer su parecer sobre el sucesor del cardenal Sistach en Barcelona. O que hubiesen llegado al Vaticano rumores sobre el calamitoso estado de las cuentas del arzobispado de Madrid…

Ni por asomo se puso en la tesitura de que el Nuncio le fuese a comunicar que el Papa aceptaba su renuncia. Primero, porque no suele ser el procedimiento habitual. Normalmente, cuando un cardenalazo pasa a la reserva, Roma le comunica con mucha antelación el día en que se va a hacer pública la aceptación de su renuncia, así como el nombre de su sucesor. Esa era la praxis, al menos hasta ahora. Pero ya se sabe que, con Francisco, las cosas han cambiado tanto en tan poco tiempo…

cardenal-Rouco-Varela-manifestacion-matrimonio_EDIIMA20130311_0230_4Y como no se lo esperaba, salió de Nunciatura todavía más dolido. Como un basilisco. Y así sigue: tremendamente herido y enfadado con el mundo. Los que le han visto estos días aseguran que “casi llora por las esquinas” y que, en privado, no hace más que lamentarse. Repite al que quiere oírle casi lo mismo que le dijo al Nuncio: Con lo bien que estoy de salud, puedo seguir. Hace una semana que estuve en Roma y nadie me dijo nada. Y, ahora, me lo sueltan a través del Nuncio. Con Benedicto XVI no habría pasado”.

En su entorno, que cada vez presenta más grietas, aseguran que “cuando se lo dijo el Nuncio, se pilló un rebote monumental y, ahora, está afectadísimo. No quiere irse. No acepta la idea de tener que dejar el cargo y pasar a ser emérito“. Su enfado es tal que, a algunos llegó a decirles que, venga quien venga, él se va a quedar en Madrid. Más aún, amenaza con permanecer en el propio palacio de San Justo, residencia de los arzobispos madrileños: “Haremos un piso abajo para el que venga y yo me quedaré arriba, en mi casa de siempre”.

Para demostrar que está en buena forma y que la archidiócesis sigue funcionando a pleno rendimiento, el cardenal ha llenado de grandes actos su agenda hasta octubre: el 6 de agosto preside, en Compostela, la conmemoración del 25 aniversario de la JMJ de 1989; del 18 al 21 de septiembre Madrid acoge las II Jornadas Sociales Católicas Europeas; el 27 de septiembre la beatificación de monseñor Álvaro del Portillo, sucesor de Escrivá de Balaguer al frente del Opus Dei; y hasta tiene programado ya para el día 7 de octubre el comienzo de la visita pastoral a la vicaría V de la diócesis madrileña.

Pero no por ésas. De ahí que su indignación se acreciente, cuando se para a pensar en la forma en que le comunicaron la aceptación de la renuncia: haciéndolo regresar a toda prisa de su tierra y por boca de un hombre que, hasta ahora, había sido una especie de subalterno para él. El emperador humillado. El vicepapa español despedido por un simple nuncio, al que siempre tuvo controlado y mantuvo sin mando real en el episcopado.

Hombre de poder, acostumbrado a dirigir los hilos de la política eclesiástica española durante más de dos décadas, Rouco se siente, por vez primera, impotente y sin apenas capacidad de maniobra. Pero fiel a sí mismo, no ha parado de buscar explicaciones a la llamada del Nuncio. De entrada, está tan enfadado con monseñor Fratini que hasta le echa la culpa de que el Papa le haya aceptado la renuncia así, de repente y sin previo aviso.

Por otra parte, su indignación subió de tono, cuando la noticia se filtró a los medios y el miércoles 30 de julio, tan sólo tres días después de que se lo comunicase el Nuncio, el diario La Razón publicaba el siguiente titular: El Papa acepta la renuncia de Rouco Varela al frente de Madrid.

Le dolía especialmente que fuese ese diario, por ser el periódico “de cabecera” del cardenal Cañizares, su eventual sucesor. En su entorno más próximo se apresuraron a atribuir al prefecto del Culto la maniobra de la filtración de la noticia. Para quemarlo como eventual sucesor. Pero Rouco no terminó de creérselo. Conoce muy bien al ministro de la liturgia del Papa (desde los tiempos en que eran íntimos amigos) y sabe que no maneja los tiempos ni los medios ni quiere echar más leña al fuego de la sucesión. Le basta con esperar desde la distancia romana. Leer más…

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