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Por qué el Vaticano no puede declarar santa a Evita

Lunes, 20 de mayo de 2019

la-cgt-pide-la-beaticacion___CEo0AouVt_720x0__3No reúne los requisitos para ser canonizada, a pesar de su entrega a los pobres. 

“A 100 años de su nacimiento, la CGT aclama a Evita Santa del Pueblo”. Así se titula un documento que distribuyó en la tarde de este martes la central obrera, en la que se convocó a un acto en el salón Felipe Vallese del histórico edificio de la calle Azopardo y que fue el punto de largada para el inicio de la campaña de la CGT para lograr la beatificación de Eva Perón.

Argentina cuenta por ahora con solo tres santos: Nazaria Ignacia March, José Gabriel del Rosario Brochero y Héctor Valdivielso Sáez. Hay además 13 beatos, entre los que se encuentra Ceferino Namuncurá.

“Con la presencia de todo el Consejo Directivo de los trabajadores, de representantes de los curas villeros y de la comunidad en general, se llevará a cabo este acto que representa un freno a la contracultura que parece decirnos todo lo puedo, por eso los humillo, hasta en su fe”, dice el texto con la que la CGT invitó al inicio de la campaña por la beatificación de Eva Perón.

Sigue: “Eva Perón entregó su vida en un mandato providencial que fue la misión de rescate de la dignidad de la persona humana en su sentido más trascendente. Síntesis de una profunda fe en su pueblo y en Dios, que a cien años de su nacimiento continúa estando en el corazón popular y en los altares del pueblo humilde junto a la Virgen María.Eva Perón sintió y así lo predicó la misión de venir al mundo para hacer obras de bien que entregó como don al pueblo argentino e iberoamericano y a todos los pueblos con sed de justicia. Su amor no fue complaciente sino el difícil y doloroso camino de la Cruz, de hacer justicia y verdad”.Y completa: Es en este marco profundamente cristiano, católico y humanista que está Confederación General del Trabajo entiende el mensaje y la obra incomensurable de Eva Perón y no en el pequeño escenario de la tribuna llena de palabras y vacía de realizaciones”.

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El pasado 7 de mayo se cumplió el centenario del nacimiento de Eva Perón, quien murió en julio de 1952. Toda la dirigencia cegetista está detrás de la movida por la beatificación de Evita, aunque uno de sus impulsores es el judicial Julio Piumato.

Para no pocos peronistas, sobre todo para muchos de quienes fueron sus contemporáneos, Eva Duarte de Perón fue una santa por su abnegada entrega a los pobres. Más aún: el hecho de haber seguido ayudando a tantos necesitados y haber reivindicado sus derechos cuando su salud estaba gravemente amenazada por un cáncer de útero -que derivó en su prematura muerte- llegó a ser considerado como un verdadero martirio. De hecho, a los pocos días de su deceso, el sindicato de los canillitas envió una carta al Vaticano pidiendo la apertura del proceso de canonización para que sea proclamada santa, solicitud que la Santa Sede, diplomáticamente, desestimó. Aunque su “canonización” popular constituiría un hecho innegable.

Casi 70 años después, aprovechando la singular circunstancia de un Papa argentino –al que, además, le atribuyen ser peronista- y la perspectiva que permite el paso del tiempo –un factor este último que la Iglesia valora mucho-, la CGT anunció que impulsará una campaña para que, ahora sí, la “Jefa espiritual de la Nación”, como la declaró el Congreso tras su muerte, llegue a los altares. Historia no le falta en este aspecto a la central obrera. Tras el renunciamiento de Eva Perón a la candidatura a la vicepresidencia, su entonces secretario general, José Espejo, dijo en un acto por el Día de la Lealtad que “la decisión tiene la grandeza de los mártires y de los santos”. Al día siguiente fue “Santa Evita”.

¿Pero es posible que semejante solicitud pueda prosperar esta vez? ¿Reúne quien fuera la segunda esposa de Perón los requisitos para la apertura de un proceso canónico inicialmente de beatificación, para determinar si puede ser reconocida como beata, y que, eventualmente, se completa con el de canonización, para establecer si puede ser considerada santa? En la Iglesia dicen que no, porque Evita puede haber sido una mujer ejemplar, pero hace falta además una práctica religiosa que ella no tenía.

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Por lo pronto, el pedido de apertura de la causa de un católico debe hacerse en la diócesis donde murió, en este caso, el arzobispado de Buenos Aires, a cuyo frente está hoy el cardenal Mario Poli. Para que la acepte hace falta una sólida argumentación. De ser así, inicia un minucioso estudio del candidato, que incluye el estudio de sus escritos y discursos y la toma de testimonios.

En el caso de que el estudio resulte satisfactorio, ya considerado el postulado como Siervo de Dios, el arzobispado gira la causa a la congregación para la Causa de los Santos del Vaticano, donde se efectúa un segundo análisis de su vida y obra. Si se concluye que vivió su fe “en grado heroico”, o sea, de una manera excepcional, es declarado “venerable”. Luego hace falta que se compruebe que Dios obró un milagro por su intercesión –en general, una curación inexplicable a los ojos de la ciencia, por lo cual interviene una junta médica- para que sea declarado beato. Si se le comprueba un segundo milagro, es proclamado santo.

En caso de que la muerte de la persona propuesta fue un asesinato y se compruebe que fue por “odio a la fe” –o sea, que es un mártir- no hace falta el milagro. Así ocurrió con el obispo Enrique Angelelli, dos de sus sacerdotes y un catequista, ultimados durante la última dictadura, que recientemente fueron declarados beatos. El Papa –que es el que pone la firma en estos casos- puede eximir del milagro, como Francisco hizo en el caso de Juan XXIII. Pero se trata de una situación absolutamente excepcional. Todo este proceso puede llevar años y hasta décadas, sobre todo si las pruebas de santidad no son suficientemente contundentes.

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Documento de la CGT pidiendo la beatificación de Eva Perón.

Ahora bien: el hecho de que Eva Perón es considerada por muchas personas como una mujer muy bondadosa y entregada a los pobres no es motivo suficiente para la Iglesia como para ser declarada beata, dijo una calificada fuente eclesiástica a Clarín. Hace falta –agregó- una práctica religiosa y una ortodoxia doctrinal. No alcanza –concluyó- con decir que se cree en Dios o que se actúa inspirado en los principios cristianos.

Fuente Clarín

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Pedro Arrupe, el profético General de los jesuitas, comienza su camino a los altares

Sábado, 9 de febrero de 2019

arrupe-priere2Cardenal De Donatis: “Fue un auténtico hombre de Dios y de Iglesia”

Padre Sosa, General de la Compañía: “Es un momento de gran felicidad, que esperábamos desde hace tiempo”

Pascual Cebollada, sj: “Arrupe fue un hombre de Dios y un hombre de la Iglesia”

El postulador de la causa del ex-Prepósito General elogia al “hombre del Vaticano II”

“Fue alguien guiado por el Espíritu Santo, confiado en el Padre y arraigado en Jesucristo”

Pedro Arrupe, el profético General de los jesuitas, camino de los altares

Este martes, 5 de febrero, se celebró en Roma la Apertura del proceso de Beatificación del P. Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), 28º Superior General de la Compañía de Jesús. La sesión, presidida por el Cardenal Angelo de Donatis, Vicario General de la Diócesis de Roma, tuvo lugar en el Palacio Apostólico de San Juan de Letrán.

(José M. Vidal).- Apertura del proceso de Beatificación del padre Pedro Arrupe Gondra (1907-1991), 28º Superior General de la Compañía de Jesús, en el Aula della Conciliazione del Palacio apostólico de Letrán, presidida por el cardenal-vicario de Roma, Angelo De Donatis, que calificó al jesuita de “auténtico hombre de Dios y de Iglesia”. Por su parte, el actual Prepósito General, Arturo Sosa, reconoció que se trata de “un momento de gran felicidad para la Compañía”.

El acto, presidido por el cardenal vicario de Roma, Angelo De Donatis, comienza con la invocación del Espíritu Santo y la presentación de los miembros del jurado del proceso:  el padre Slawomir Oder como delegado legal, el padre José Alonso como promotor de Justicia, el notario adjunto Francesco Alegrini y el notario principal Marcello Terramani.

El padre Pascual Cebollada, portulador de la causa, pide permiso para que se de inicio al proceso de beatificación del padre Arrupe.

“Es la Compañía de Jesús la que pide a la Iglesia y ofrece a esta persona, a su 28º Superior General que murió en 1991, para que la Iglesia haga un discernimiento sobre sus virtudes, y pueda juzgar si esta persona es digna de ser un modelo de vida evangélica para todos, es decir, si en el fondo es santo”, con estas palabras el P. Pascual Cebollada, S.J., Postulador General de la Compañía de Jesús presenta, la causa de Beatificación del padre Arrupe.

“Nosotros – precisa el jesuita – creemos que sí, por eso lo presentamos fundamentalmente por dos razones: la primera porque es un hombre de Dios, es un hombre que en su comportamiento, en sus escritos, en su relación con las personas y en sus decisiones es alguien guiado por el Espíritu Santo, confiado en el Padre y arraigado en Jesucristo; y en segundo lugar es un hombre de la Iglesia, es un hombre que en todo está junto a esa Iglesia del Vaticano II, que es la Iglesia que le toca vivir y junto a esa tradición y esa novedad típica de cada momento de cambio, en el que el P. Arrupe es una persona central para toda la Iglesia.

La mesa presidencial pronuncia el juramento. El primero, el cardenal De Donatis, que firma el documento. Y, a cotinuación, todos los demás miembros del jurado, asi como el postulador.

Prestado el juramento, el cardenal establece que las audiencias comiencen en la sede del tribunal y aprueba la lista de testigos, para proceder a pronunciar un breve discurso sobre la vida y las obras de santidad del aspirante a beato.

El acto termina con una avemaría y un canto.

Tras el acto, el padre Sosa, actual General de los Jesuitas asegura que “es un momento de una gran felicidad para toda la Compañía”. Porque “Arrupe es una figura inspiradora, el hombre del Vaticano II y de la Iglesia de Francisco” y porque “esperábamos este día desde hace mucho tiempo”.

Y para el postulador de la causa, padre Pascual Cebollada, “Arrupe tenía un alma misionera y fue enviado a Japón, donde asistió a la explosión de la bomba atómica en Hiroshima. Se dedicó a dar vida a los que no tienen vida. Era optimista y esperanzado, pero nunca ingenuo”.

 

Algunas palabras de De Donatis: Leer más…

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Arrupe, ¿santo? Su causa de canonización arranca en Roma hoy, 5 de febrero

Martes, 5 de febrero de 2019

arrupe-thuEl religioso español, que vivió el desastre de Hiroshima, creó el Servicio Jesuita para Refugiados

Francisco: “La Iglesia necesita que aprovechéis el coraje y el ejemplo del Padre Arrupe”

(Jesús Bastante).- El padre Arrupe, ¿santo? La posibilidad, impensable en tiempos de Juan Pablo II o Benedicto XVI, comenzó a tomar forma durante el pontificado de Francisco. El Papa argentino cita constantemente a quien fuera su prepósito general, la última vez durante la JMJ de Panamá, y parece decidido a apostar por su beatificación.

Tanto es así, que la causa de canonización de Pedro Arrupe arrancará en Roma, el próximo 5 de febrero (28 aniversario de su muerte), con una ceremonia que tendrá lugar en el Palacio Laterano, junto a la basílica de San Juan de Letrán, donde el vicario general de Roma, el cardenal Angelo De Donatis, presidirá una eucaristía de acción de gracias.

Vasco, nacido en Bilbao el 14 de noviembre de 1907, el padre Arrupe estudió medicina en Madrid, ingresó al noviciado en 1927 y fue ordenado sacerdote en 1936. Su primer destino fue Estados Unidos, luego Japón, donde permaneció durante veinte años.

El 6 de agosto de 1945, vivió la experiencia catastrófica del bombardeo atómico de Hiroshima, que lo marcará para siempre, como se puede leer en uno de sus escritos:

“Tan pronto como las baldosas y las explosiones de cristal y de vigas terminaron de caer y cesó el estruendo, me levanté del suelo y vi el reloj frente a mí, todavía sujeto a la pared, pero me detuve: parecía como si el reloj hubiera permanecido clavado. Eran las 8:10. Este reloj silencioso e inmóvil era para mí un símbolo. La explosión de la primera bomba atómica puede considerarse como un evento por encima de la historia. No es un recuerdo, es una experiencia perpetua, que no se detiene con el tic-tac del reloj. Hiroshima no tiene relación con el tiempo: pertenece a la eternidad”.

Arrupe fue elegido en 1965 en la clausura del Concilio, 28º Superior General de la Compañía de Jesús, y se pone en marcha, durante casi veinte años, “un proceso profundo y delicado de cambio que provoca grietas y cierta preocupación”, según apunta la biografía oficial.

Su sucesor en 1985, Peter Hans Kolvenbach, lo define como “un innovador que ha abierto muchos caminos nuevos, ha dado un impulso a un nuevo espíritu misionero en el mundo y ha iniciado una nueva forma de vida consagrada, siguiendo el ejemplo de los apóstoles”.

Arrupe, de hecho, acentuó el servicio prestado por los jesuitas en todo el mundo, con especial atención a los más pequeños y por la justicia social. De África a Asia y a Europa, fue bajo su intuición que nació el “Servicio Jesuita a Refugiados“.

El 7 de agosto de 1981 de agosto, Arrupe sufrió una grave trombosis cerebral al regresar a Roma de un viaje a Filipinas y Tailandia. Como consecuencia, pierde buena parte de la capacidad de comunicarse y la movilidad del lado derecho. Murió el 5 de febrero de 1991, viviendo en oración esta vez de la enfermedad.

El Papa Francisco ha rendido varias veces homenaje a la “visión profética” del Superior General, recogiéndose en su tumba en la iglesia de Gésù en Roma y alentando así a los antiguos alumnos y estudiantes de escuelas o universidades jesuitas en septiembre de 2016: “La Iglesia necesita que aprovechéis el coraje y el ejemplo del Padre Arrupe”.

Dos veces en sus homilías en Santa Marta, evocó esta anécdota contada por el padre. Pedro Arrupe, invitado por un hombre rico para recibir dinero para las misiones en Japón. La entrega del sobre tuvo lugar delante de periodistas y fotógrafos. Arrupe dijo que ese día sufrió una “gran humillación” pero aceptó el dinero “para los pobres de Japón”. Cuando abrió el sobre, “había 10 dólares en él”. Y el Papa arremetió contra “esta espiritualidad de los cosméticos, donde uno quiere parecer ‘bueno, hermoso’.

Por otro lado, el Instituto Universitario de Migraciones (IUEM) de Comillas, que celebra este año su 25 aniversario, el IUEM ha creado el I Premio Padre Arrupe a los Derechos Humanos.

Con él se busca reconocer la labor de personas e instituciones en la defensa y promoción de los Derechos Humanos en el ámbito de las migraciones y el refugio. La convocatoria permanecerá abierta hasta el 30 de marzo.

Para más información, consulta las bases en este enlace.

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Fuente Religión Digital

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De un “A-DIOS” a un “EN-DIOS”

Martes, 11 de diciembre de 2018

tibherine8 de diciembre de 2018, beatificación de los 7 monjes de Tibhirine (Argelia)

Guillermo Oroz Aragón; Mari paz López Santos
Navarra; Madrid

ECLESALIA, 07/12/18.- ¡Ven, asómate, celebra con nosotros! El 8 de diciembre serán beatificados los siete monjes cistercienses de la comunidad de Tibhirine (Argelia, 1996).

Su historia se difundió por los medios a nivel mundial en el 2010 a través de la película “DE DIOSES Y HOMBRES”, y nos acercó a los sucesos que marcaban el día a día en Argelia a mediados de los años 90, y a la vida de aquella comunidad monástica junto a sus vecinos musulmanes en medio de la violencia que se había desatado.

Los monjes contemplativos viven en el silencio y habitualmente sus vidas están muy lejos de quienes vivimos en medio del mundo. ¿Qué nos ha dejado aquella pequeña comunidad de monjes cristianos inmersa en un país musulmán?

Nos han donado un testimonio de Amor que ahora se hace universal. Amor por encima de dificultades, hostilidades, injusticias, despropósitos y violencia. Un Amor que se expande en el Tiempo, con mayúsculas, porque ese Amor ni caduca ni tiene fin.

Nos han entregado el testigo para ser mensajeros de su opción personal y comunitaria, discernida durante tres largos años, hasta llegar a la comprensión común de no abandonar esa tierra y las gentes a las que amaban.

Eligieron permanecer junto a sus vecinos musulmanes compartiendo vida y riesgo. No deseaban la muerte, eso hubiera sido patológico, pero la encontraron junto con otros que también van a ser beatificados, y muchos más (imanes, creyentes musulmanes, trabajadores extranjeros, periodistas, etc.) que nos han dejado sembradas semillas de paz en el complicado mundo en que vivimos.

Ahora nuestra responsabilidad es cuidar, regando y abonando, esas semillas para que crezcan como plantas fuertes que produzcan frutos de amor, paz, solidaridad y alegría en una humanidad sufriente y secuestrada por rivalidades e intereses que causan tanta desolación.

Vivimos en el mundo en que vivimos. Ese es uno de los mensajes más inmediatos que la comunidad de monjes de Tibhirine nos da. No hay escapatoria, no hay huida. Nunca la hubo. Ni entre los muros de un monasterio en el desierto. Porque no debe haberla. Porque Dios no nos quiere huyendo. Porque el amor no huye.

Y el mundo en que vivimos es un mundo en que la Mentira campa a sus anchas, fomentada por poderosísimos intereses y amplificada por cuasi todopoderosos medios de masas. Arrinconada, torturada, asesinada la Verdad. Así en el mismo Cristo; así también en Tibhirine.

Por eso no hemos de permitir -y ése quiere ser nuestro pequeño granito de arena- que la mentira hinque sus fauces en la historia de nuestros hermanos monjes. No hemos de permitir que nadie siembre semillas de destrucción, de confrontación, de división, de odio. Que nadie cuente, desde la sangre de los monjes, otra historia que no sea su verdadera historia de amor, de perdón, de reconciliación, de unidad, más allá de todas las barreras que nos ponemos unos a otros, más allá de todas las fronteras que dibujamos entre nosotros mismos, más allá de toda apariencia y de toda falsedad. Y más allá de todo riesgo, hasta ofrecer la vida por los que amas.

Antes de recurrir al Testamento que nos dejaron, salido del corazón y de la pluma de Christian, prior de la comunidad de Tibhirine, escrito tres años antes de su muerte, creemos imprescindible destacar dos nombres que llevan asociadas dos historias: Mohamed y Ribât- es-Salâm. Historias que ayudarán a comprender más profundamente la vida y mensaje de aquella comunidad: el amor es más fuerte que la muerte, nos gritan a siete voces. Esta es la propuesta que nos hacen para que la hagamos nuestra. ¿Nos atreveremos? Ellos sí se atrevieron. Para el Amor, para Dios, todo es único, irrepetible. El amor sólo conoce nombres propios. “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5-6).

Christian, que vivió algunos años en Argelia en su niñez, decía: “Por primera vez, vi hombres rezando de manera diferente a mis padres.(…) Tengo un profundo reconocimiento hacia mi madre que nos enseñó, a mí y a mis hermanos, el respeto a los gestos y a la rectitud de la oración musulmana.(1)

Volvió en su juventud, durante la guerra de Argelia y “creará lazos de amistad con el guardia campestre de la ciudad, Mohamed, ‘un hombre maduro y profundamente religioso (…) Un día mientras los dos amigos paseaban y conversaban acerca de la oración, los nacionalistas argelinos quisieron poner fin a la vida del subteniente francés (Christian). En ese momento el guarda campestre se interpuso y salvo la vida de Christian. Dos o tres día más tarde, el guardia fue encontrado degollado cerca del pozo. Christian quedará marcado para siempre por este episodio que le reveló cómo un musulmán puede vivir el ‘único mandamiento”, dando su vida por amor a otro: ‘En la sangre de este amigo, supe que mi llamada a seguir a Cristo debería vivirla, tarde o temprano, en el país mismo donde me había sido dada la muestra más grande amor’. (2)

La sangre de Mohamed colmó la medida de la sangre de Christian. Las dos fueron vertidas en la misma copa, en el mismo cáliz. La historia de Mohamed completa la historia de Christian. El amor de Mohamed es el mismo amor que el amor de Christian.

La sangre y la vida de Mohamed irán para siempre unida a la sangre y la vida de Christian. Hasta el punto final del martirio.

“Dar la vida por los demás” (Jn 15,13) está escrito, está dicho. Es lo que hizo Mohamed y lo que hicieron los monjes de Tibhirine. Es la cosecha que recogió, en sus manos amorosas, el Padre de todos los hombres.

Por eso, porque es justo, porque es lo que quieren Christian y los demás desde la Luz, recordamos, con el corazón y la fe, a los monjes del Atlas. Junto a ellos, apoyado en el hombro del prior, reconocemos a un anciano musulmán cuyo nombre es Mohamed y cuya sangre fue derramada por su amigo Christian. La prueba más grande de amor. No deberíamos olvidarlo nunca.

El otro nombre es Ribât-es-Salam, que significa Vínculo de la Paz, un grupo de cristianos y musulmanes que inició su andadura en marzo de 1979 y que se reunían periódicamente en el monasterio de Tibhirine con el objetivo de orar juntos:

“Nuestros hermanos Alawiyines (…) ya nos habían dicho: ‘No queremos comprometernos con ustedes en una discusión dogmática. En el dogma o la teología, hay muchas barreras que está hechas por el hombre. Nosotros nos sentimos llamados a la unidad. Deseamos dejar que Dios cree cosas nuevas entre nosotros. Esto se puede hacer sólo con la oración. Por eso hemos querido este encuentro de oración con vosotros”.

Descubrir y descifrar “los signos de Dios, en el “horizonte” de los mundos y los corazones, simplemente ubicándonos en la escucha y en la escuela del otro, musulmán en este caso” (3).

Ribât es-Salam fue el ideal de paz y oración, (“somos orantes en medio de un pueblo de orantes” decía Christian) desde el que los monjes quisieron fundar un nuevo modo de convivir y relacionarse unos con otros, musulmanes y cristianos. Christian tenía costumbre de hacer lectio divina también desde el Corán, y dejó consignado que había tenido experiencia de la Palabra de Dios entre las palabras del Corán.

Mientras muchos empuñan las armas, ayer como hoy, e invocan lo que nos divide, aquellos monjes y aquellos creyentes musulmanes apostaron por invocar el amor, la oración y la paz, que nos une a todos. Apuesta firme, apuesta hasta las últimas. Somos soldados derrotados de una Causa invencible.

Cuando nuestro corazón dude, cuando los altavoces de propaganda de la Mentira llenen nuestras mentes de imágenes y gritos inhumanos, recordemos a los hermanos del Atlas. Recordemos Ribât es-Salam, el vínculo de paz. Recordemos que la apuesta de Jesús fue la paz y el amor que nos conducen a Dios. “Mi paz os dejo, mi paz os doy”(Jn 14, 27)

Tres miembros de Ribât también murieron violentamente en aquellos años y serán beatificados el 8 de diciembre: Henri, hermano marista (+8 mayo 1994); Christian, misionero padre blanco (+27 diciembre 1994) y Odette, hermana del Sagrado Corazón (+10 noviembre 1995). (4)

Libros, artículos, poemas, documentales, fotos, pinturas, esculturas, una gran película… nos han permitido adentrarnos en quienes fueron aquellos monjes que, durante casi tres años -desde que el 24 de diciembre de 1993 fueron sobresaltados por un grupo armado que asaltó el monasterio hasta la noche de su secuestro el 28 de marzo de 1996 -discernieron, personal y comunitariamente y eligieron, apoyados unos y otros en la oración y la confianza en Dios, quedarse en Tibhirine junto a sus vecinos musulmanes.

Podríamos seguir escribiendo, dando datos, animando saber, compartiendo lo que para nosotros fue el descubrimiento de nuestros hnos. monjes de Tibhirine… ¡déjalo, no te entretengas más! ¡Id directos a saborear la fruta que ya era antes de que talaran los árboles: el Testamento de Christian de Chergé, prior de la comunidad y regalo para la posteridad de la comunidad de Tibhirine.

“Cuando un A-Dios se vislumbra…” ¡Sigue, adéntrate en clave de silencio y oración, y contempla “el testimonio de entendimiento y entrega, que aúna las muertes no arrebatadas sino donadas; aúna todos los perdones concedidos antes de ser infringido el daño; previene del peligro de culpabilizar –por extensión- a todo un pueblo, a un grupo, a un país; da testimonio de la visión del pecador más allá de su pecado (amigo del último instante”). Sus palabras son el último gemido de tantos mártires anónimos de Argelia, del mundo y de la historia de todas las religiones” (5).

Y cuando digas con ellos al final del Testamento: ¡AMEN! IN SHALLAH!, habrás comprendido como se pasa de un “A-Dios” a un “En-Dios”.

Gracias a Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno, monjes cistercienses de Tibhirine y a todos los que también dieron su vida y juntos son beatificados: Henri (Marista), Hélene (Pequeñas Hermanas de la Asunción), Esther y Caridad (españolas, Agustinas Misioneras); Jean, Alain, Charles y Christian (Misioneros Padres Blancos); Angéle Marie y Bibiane (Hnas. N. S. de los Apóstoles); Odette (Pequeñas Hnas. Sagrado Corazón de Charles de Foucauld); y Mons. Pierre Claverie (Dominico y obispo de Orán)  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

  1. LA ESPERANZA INVENCIBLE – Escritos esenciales del monje mártir de Argelia, Christian de Chergé (Ed. Lumen, pág. 12)
  2. Íd. (Págs. 12-13)
  3. Íd. (Pág. 120)
  4. Íd. (Pág. 145)
  5. Mari Paz López Santos (web Familia Cisterciense, 2003)

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TESTAMENTO de Christian de Chergé
Prior del monasterio de Tibhirine (Argelia)
Abierto el domingo de Pentecostés, 25 de mayo de 1996

Cuando un A-Dios se vislumbra…

Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! IN SHALLAH!

 Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+

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En Facebook: AMIGOS DE LOS MONJES DE TIBHIRINE

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“Hoy necesitamos estos modelos de personas que saben darlo todo por los más desprotegidos”

Sábado, 25 de agosto de 2018

martires-riojanosLos obispos argentinos expresan su “alegría” por la inminente beatificación de los mártires riojanos

Invitan a tomar cuenta de su testimonio “para seguir a Jesucristo con todas las consecuencias”

Con motivo de la próxima beatificación de monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera, los obispos argentinos enviaron una carta al administrador diocesano de La Rioja, presbítero Roberto Enrique Queirolo.

La carta se dio a conocer en el marco de la 180° reunión de la comisión permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que comenzó en la mañana del 21 de agosto y se desarrolla hasta el jueves 23 en la ciudad de Buenos Aires.

En el mensaje, los prelados expresan “alegría” por la inminente beatificación de los mártires riojanos, y adhieren “plenamente a los frutos del proceso canónico que concluyó con la declaración del martirio de estos hermanos nuestros”, destacando especialmente la seriedad y el rigor con el que trabaja la Congregación para las Causas de los Santos.

“Hoy necesitamos estos modelos de personas que saben darlo todo en la lucha por los derechos de los más desprotegidos y al mismo tiempo son capaces de promover la comunión y la paz”, consideran los obispos.

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Texto del comunicado

Los miembros de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina queremos expresarte nuestra alegría por la inminente beatificación de Mons. Enrique Angelelli, los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera.

Eran un obispo, un religioso, un sacerdote diocesano y un padre de familia. A todos ellos les cabe lo que un antiguo cristiano escribía sobre los primeros mártires: “Hacen el bien y se los castiga como malhechores, castigados de muerte se alegran como si se les diera la vida” (Carta a Diogneto).

Conocemos el rigor y la seriedad con que trabaja la Congregación para la Causa de los Santos y adherimos plenamente a los frutos del proceso canónico que concluyó con la declaración del martirio de estos hermanos nuestros.

El 4 de agosto de 1976, la muerte de Mons. Angelelli coronó una vida de generosa entrega a la causa del Evangelio. Sabemos por sus últimos escritos que él preveía este final y estaba generosamente dispuesto a entregar la vida.

Hoy necesitamos estos modelos de personas que saben darlo todo en la lucha por los derechos de los más desprotegidos y al mismo tiempo son capaces de promover la comunión y la paz.

La corrupción pasada y presente, los crecientes sufrimientos de los más pobres y el recuerdo de nuestros propios errores y pecados, nos impulsan a mirar el testimonio de estos hermanos para seguir a Jesucristo con todas las consecuencias.

Recibí este saludo afectuoso, que te pedimos hagas extensivo a toda la Iglesia que peregrina en La Rioja.

Buenos Aires, 21 de agosto de 2018

Fuente AICA/Religión Digital

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Juan Pablo I no murió asesinado… aunque los cardenales tuvieron serias dudas

Lunes, 20 de noviembre de 2017

se-reconocen-los-actos-cristianos-juan-pablo-i-1Roma declarará las virtudes heroicas de Albino Luciani, paso previo a la beatificación

Una investigación desvela que el Papa sufrió un fuerte dolor en el pecho la noche antes de fallecer 

(J. Bastante/Agencias).- Juan Pablo I no murió asesinado… aunque los propios cardenales que eligieron a su sucesor tuvieran serias dudas. Estas son algunas de las principales conclusiones de la investigación ‘Papa Luciani. Crónica de una muerte’, de Stefania Falasca, vice-postuladora de la causa de canonización, que hoy sale a la venta en Italia, cuando todo parece indicar que la Congregación para las Causas de los Santos declarará las “virtudes heroicas” del Papa de la sonrisa.

“Podemos decir, con toda la documentación, que Luciani murió por un ataque al corazón. Esta es la verdad desnuda y cruda”, subraya Falasca en una entrevista con Radio Vaticano. En el libro, prologado por el cardenal Parolin, la investigadora ha tenido acceso a toda la documentación clínica, a datos inéditos y a una entrevista con Sor Margherita, una de las religiosas que atendía al Pontífice y quien revela cómo, poco antes de cenar por última vez, Luciani sufrió una indisposición física a la que no dio importancia, pero que resultó vital para su muerte.

En la entrevista, sor Margherita desmiente que Juan Pablo I estuviera fatigado, o agobiado por el peso de la responsabilidad. “Siempre lo vi tranquilo, sereno, lleno de confianza, seguro”, relata. Ella entró, junto a sor Vincenza Taffarel, la religiosa que cuidó durante dos décadas del Papa veneciano, en la mañana del 29 de septiembre de 1978 a los aposentos papales.

Luciani “no seguía dietas particulares, comía lo que comían los demás“, según la religiosa, quien habla para el libro de Falasca de cómo fue el último día del Papa. “Estaba planchando en la habitación con la puerta abierta y lo vi pasar varias veces. Caminaba en el apartamento con varios folios en la mano que estaba leyendo. Recuerdo que viéndome planchar me dijo: ‘Hermana, os hago trabajar tanto… pero no se preocupe en planchar tan bien la camisa porque hace calor, sudo y tengo que cambiarla a menudo. Planche solo el cuello y los puños, que el resto no se ve…'”.

Tanto la monja como el ayudante de cámara, Angelo Gugel, declaran cómo el Papa sufrió esa misma noche una indisposición mientras cenaba con uno de sus secretarios, el irlandés John Magee. Así se relata en un documento inédito, encargado por la Curia, días después de la muerte del Pontífice. El informe, enviado a la Secretaría de Estado el 9 de octubre de 1979, desvela el episodio de dolor localizado en la parte superior de la región esternal, sufrido por el S. Padre hacia las 19.30 del día de la muerte, prolongado durante más de cinco minutos, que se verificó mientras el Papa estaba sentado y preparado para rezar con el padre Magee y retrocedió sin ninguna terapia“.

De hecho, sor Vicenza, que era enfermera, y que habló esa misma noche con el médico personal del Papa, Antonio Da Ros, no hizo ninguna referencia al malestar papal. La Farmacia Vaticana no tuvo que abrir y, por tanto, al Papa no se le suministró fármaco alguno, por más que Luciani sufriera un fuerte dolor en el pecho, que seguramente fue un síntoma del ataque esa misma noche acabó con su vida. Según Magee, fue el propio Papa quien no quiso advertir al doctor, quien solamente fue informado al día después. Ya era tarde.

Siguiendo el testimonio de sor Margherita, no fueron los secretarios quienes encontraron el cuerpo del Pontífice, sino ella y sor Vicenza. Al parecer, el Papano había tocado el café que le habían dejado en la sacristía y que siempre tomaba en torno a las 5,15 de la mañana. Sor Vicenza, relata la religiosa, entró en la habitación del Pontífice después de haber llamado varias veces a la puerta.

“Santidad, ¡usted no debería gastarme estas bromas!”, dijo la religiosa, que tenía problemas de corazón. “Me llamó impresionada -cuenta sor Margherita- entonces entré y le vi yo también… Toqué sus manos, estaban frías, y me llamaron la atención sus uñas un poco oscuras”.

Entre los documentos inéditos en el apéndice del libro están recogidos losregistros clínicos en los que se evidencia que ya en 1975, durante un ingreso hospitalario, le había sido diagnosticada la mínima patología cardiovascular tratada con anticoagulantes y considerada resuelta. E incluye las preguntas que los cardenales que quisieron hacer antes del nuevo cónclave, en la más absoluta discreción, a los médicos que habían atendido al Papa con motivo del embalsamiento.

En este sentido, los púrpurados querían saber si “el examen del cuerpo” permitía “excluir lesiones traumáticas de cualquier naturaleza”; si era correcto el diagnóstico de “muerte repentina” y finalmente preguntaron: “¿La muerte repentina es siempre natural?”. Y es que los cardenales, antes de entrar al Cónclave que eligió a Karol Wojtyla, tenían serias dudas acerca de si la muerte de Luciani fue provocada.

Fuente Religión Digital

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Juan Pablo I: ¿Una vía de beatificación equivocada?

Jueves, 22 de junio de 2017

lucianiBraulio Hernández
Tres Cantos (Madrid).

ECLESALIA, 15/05/17.- “Pepe, ven enseguida aquí. Tienes que ir a Roma, al Vaticano. Tienes que llevar en persona esta carta a Albino Luciani. El Papa está en grave peligro”. El texto no está sacado de una película de ficción, ni de una novela de intrigas. Es la confesión de un octogenario, Giuseppe Pedullá, 85 años, quien durante décadas ha tenido que cargar con esa pesada losa por haberse negado a llevar, el 26 de septiembre de 1978, la carta de su amigo el Arzobispo Perantoni a Juan Pablo I que era amigo del arzobispo. “Te arrepentirás”, le reprochó el arzobispo al joven Giuseppe. Tres días después de aquella llamada telefónica de urgencia, el Papa Luciani era encontrado muerto en los aposentos papales en circunstancias extrañas.

Cada vez van quedando menos testigos de la línea caliente en torno a la enigmática muerte de Juan Pablo I, producida sólo 33 días después de ser nombrado Papa. Es como si el tiempo corriera a favor de la versión oficial. Decía Santa Teresa de Jesús que “la verdad padece pero no perece”. Y el testimonio de Giuseppe Pedullá, en el otoño de su vida, es como un milagro patente. Apesadumbrado durante décadas por no haber podido salvar a Juan Pablo I (“no me sentí con fuerzas para hacerme portador de un mensaje tan espantoso, tuve miedo y pensé que el arzobispo Perantoni exageraba”), un buen día decidió liberarse de ese peso que le oprime y le impide dormir, y no llevarse el secreto a la tumba. Su confesión pública fue mostrada a la luz justo hoy hace dos años, el 26 de abril de 2015. Fue ante el periodista Stéfano Lorenzetto, en una larga entrevista, publicada en ‘Il Giornale’. Un extracto de la misma se puede ver en el escrito del cura Jesús López Sáez Pudo avisar a Juan Pablo I, en la página web de la Comunidad de Ayala, de Madrid.

Meses después de aquella entrevista, Giuseppe Pedullá se presentó en Madrid, para dar testimonio, en una eucaristía en la Comunidad de Ayala, y conocer en vivo y en directo a la persona que más se ha implicado en hacer justicia a la figura de Juan Pablo I: el sacerdote Jesús López Sáez (abulense como Teresa de Jesús) que desde 1985 viene manifestando a través de sus libros, artículos, conferencias y en la página web de la Comunidad de Ayala -de la que es presidente y fundador- que Juan Pablo I (de quien se dijo que estaba enfermo y que murió abrumado por el peso del papado) fue un Papa mártir: que su muerte no fue natural sino provocada. Por hacer frente a los mercaderes del templo (a los escándalos vaticanos del Instituto para las Obras de Religión -IOR-), a la masonería y a la mafia. El cura Jesús López ha sufrido el calvario de la marginación eclesial por apostar, desde el Evangelio, que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Su viacrucis comenzó en 1985 cuando se publicó su Pliego “La incógnita Juan Pablo I” en la revista de información religiosa “Vida Nueva”, lo que provocó que el entonces Presidente de la Comisión de Enseñanza y Catequesis de la Conferencia Episcopal Española, Elías Yanes, le conminara a callar: “Sobre eso, ni una palabra más”, si quieres conservar tu puesto. Poco después el cura Jesús sería despedido de su brillante puesto como Responsable de Catequesis de Adultos en el Secretariado homónimo de la CEE. Y, años después, tras escribir, en edición privada, su segundo libro sobre el asunto: “El día de la cuenta. Juan Pablo II a examen”, el que fuera obispo de Ávila, Adolfo González, le amenazó con retirarle las licencias ministeriales si salía publicado en edición pública. Sea por lo que fuere, monseñor Adolfo fue trasladado poco después a Almería.

Por la información de que disponemos a día de hoy, se sabe que el proceso de beatificación de Juan Pablo I está muy avanzado. Desconocemos si se habrá tenido en cuenta los testimonios de personas valiosas, ya fallecidas, que aparecen en el libro (Venecia en el Corazón) del periodista veneciano Camilo Bassotto, amigo de Albino Luciani, a quien el cardenal argentino Eduardo Pironio (la misteriosa Persona de Roma) hizo entrega de un documento (quizá el testimonio más importante en palabras del cura Jesús) para que lo publicara, pero sin firma, conteniendo las confidencias que le confió el papa Juan Pablo I sobre los cambios, arriesgados, que pensaba hacer.

Si la causa de la beatificación se fundamenta en que ‘era un Papa bueno’, o “por sus virtudes heroicas” será una beatificación viciada de raíz, denuncia el cura Jesús en un nuevo Pliego: Justicia para Juan Pablo I. Beatificación viciada de raíz.  Porque su heroicidad “está en otra parte: tomar hasta el último respiro las decisiones oportunas y arriesgadas, ser mártir de la purificación y renovación de la Iglesia. No hacen falta milagros. Se trata de hacerle justicia”. Es decir, en el proceso de beatificación de Juan Pablo I hay que cambiar de agujas e ir por otra vía.

Y es que en la causa de beatificación se mantiene la versión oficial: que Juan Pablo I no gozaba de buena salud y que murió por causas naturales. Incluso un alto eclesiástico llegó a decir que su nombramiento como Papa “fue un descuido del Espíritu Santo”. Algo que contradice la versión de personas cercanas, testigos calientes, algunos ya fallecidos, entre ellos su médico personal el Dr. Da Ros quien, tras años de silencio, declaró que “Juan Pablo I estaba bien de salud”. En la misma línea se manifestó quien durante siete años fuera secretario personal de Albino Luciani, Mario Senigaglia: “Todos los años íbamos a Pietralba, cerca de Bolzano, y subíamos al Corno Bianco, desde los 1.500 hasta los 2.400 metros, a buena velocidad”. Y añade: “Albino Luciani no estaba enfermo del corazón. Un enfermo del corazón no escala montañas, como hacía el patriarca conmigo todos los años”. Según una en cuesta publicada en Italia (Ya, 8-10-1987) más de quince millones de italianos, el 33 por ciento de la población, se mostraban convencidos de que la muerte de Juan Pablo I fue provocada. En 1998 el cardenal brasileño Aloisio Lorscheider, rompiendo el silencio oficial, declaró: “Las sospechas siguen en nuestro corazón como una sombra amarga, como una pregunta a la que no se ha dado respuesta”

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Argentina abre la causa de beatificación de Enrique Angelelli

Domingo, 1 de noviembre de 2015

angelelli25El martirio del obispo asesinado durante la dictadura podría demostrarse en dos años

“El Papa Francisco conoció a monseñor Angelelli“, afirma monseñor Colombo

(Alver Metalli, en Terres d’America).- El obispo de La Rioja (Argentina), Marcelo Colombo, abrió ayer la causa de beatificación de Enrique Angelelli, asesinado durante y por la dictadura en agosto de 1976. En la ceremonia participó el obispo emérito, Robert Rodríguez, y varios sacerdotes que se constituyeron como comisión Histórica y el Tribunal Diocesano.

Colombo hizo todo lo posible para que comenzara cuanto antes. “Desde que asumí esta responsabilidad pastoral he querido dar toda mi colaboración y siempre encontré en la máxima conducción de la Conferencia Episcopal Argentina una gran sensibilidad e interés por la causa Angelelli”, declara el prelado.

Ya en 1983, siete años después del asesinato de Angelelli, varios obispos argentinos pidieron que se aclararan las circunstancias de su muerte, que desde el principio había despertado sospechas. “Me refiero a cuatro obispos muy reconocidos por su compromiso con los derechos humanos”, aclara monseñor Colombo, dando los nombres y la diócesis a la que pertenecen: De Nevares (Neuquén), Novak (Quilmes), Hesayne (Viedma) y Mendiharat (Salto, Uruguay).

“Ellos expresaron, pero no fueron los únicos, lo que muchos pensaban y decían en La Rioja desde el primer momento: “¡A Angelelli lo mataron! Sobre todo, si se tiene en cuenta que su muerte fue la última de una serie de muertes ocurridas en los días inmediatos anteriores, me refiero a los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville y el laico Wenceslao Pedernera“.

Monseñor Colombo será quien interrogue a los testigos en la instrucción diocesana que acaba de comenzar y documentará la fama de santidad y las condiciones en que se produjo el homicidio de Angelelli en agosto de 1976. Colombo también designó formalmente la Comisión histórica del Tribunal diocesano, de la que formarán parte, entre otros, el obispo emérito Roberto Rodríguez, otra figura importante para la puesta en marcha de la causa, y varios sacerdotes. Estos últimos deberán reunir los escritos de Angelelli -se sabe que el trabajo de compilación se encuentra bastante avanzado-, las grabaciones y filmaciones que de él existen, que no son muchos, analizarlos y clasificarlos, elaborar a partir de ellos las respuestas que se exigen para un procedimiento de este tipo, antes de enviar todo a Roma.

Se sabe que el Papa Francisco en varias oportunidades pidió información sobre el estado de la causa penal que abrió la justicia argentina para dar un rostro a los mandantes y ejecutores del asesinato. “El Papa conoció a monseñor Angelelli”, explica Colombo. “Como provincial jesuita durante esos años visitó la diócesis donde trabajaban algunos sacerdotes de su orden, algunos de los cuales incluso habían sufrido la persecución y la cárcel en esos días”. Monseñor Colombo recuerda que “en 2006, en ocasión del 30° aniversario del asesinato de Angelelli, Bergoglio encabezó las celebraciones con la participación de numerosos obispos y sacerdotes. Fue elocuente su homilía de entonces. Todos la recuerdan con emoción. Como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina dispuso la creación de la comisión investigadora ad hoc, presidida por monseñor Giaquinta”.

Los juicios que se realizaron en Argentina sobre la muerte de Angelelli aportaron importantes certezas. Quedó comprobada la mecánica de un falso accidente automovilístico premeditado y provocado cuando el auto en el que viajaba Angelelli circulaba por la ruta nacional 38 -que hoy lleva el nombre de “Ruta Monseñor Enrique Angelelli”- a la altura de la localidad de Punta de los Llanos. La responsabilidad del atentado se atribuye al Tercer Cuerpo de Ejército y en julio de 2014 fueron condenados a cadena perpetua el ex general Luciano Benjamín Menéndez, Luis Fernando Estrella y otros militares.

la-causa-de-angelelli.jpgLa causa que acaba de abrirse en la diócesis de La Rioja no tiene fecha de vencimiento establecida sino que la intención de los promotores es proceder sin perder tiempo. Uno de los miembros de la Comisión histórica recién constituida, Pedro Goyochea, declaró: lo que se va a comprobar es su martirio, es decir, sufrir una muerte violenta a causa del Evangelio, a causa de la pastoral de conjunto, que como lo definió el obispo Colombo, fue una decisión de monseñor Angelelli de aplicar las condiciones del Concilio Vaticano Segundo, en nuestra provincia“.

Otro sacerdote que integra el Tribunal Diocesano instituido en el diócesis, Roberto Queirolo, anticipó al diario local Chilecito que “en dos años podría estar terminada la instrucción para enviar la causa a la Santa Sede“, como ya se hizo con los curas de Chamical, Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, cuya fase diocesana concluyó el 15 de mayo pasado y el mismo Colombo llevó todo el material a Roma después de asistir a la beatificación de monseñor Romero en El Salvador. El padre Roberto Queirolo recordó que después del homicidio de Murias y Longueville y del laico Wenceslao Pedernera, ocurridos con pocos días de diferencia en julio de 1976, “todos los sacerdotes le pidieron a Angelelli que se proteja, pero él decidió quedarse con su pueblo y no dejar solas a sus ovejas“.

El Papa Francisco sigue con atención el proceso de beatificación y “quiere darle celeridad, admitió el perito de La Rioja, quien recordó también que en 2006, cuando se cumplieron 30 años del asesinato, Bergoglio manifestó en una homilía en la catedral de La Rioja que el fallecido obispo “recibía pedradas por predicar el Evangelio y derramó su sangre por ello“.

Por otra parte, copias de las dos cartas que Angelelli llevaba consigo en el momento de ser asesinado habían sido enviadas al Vaticano pocos días antes y son las mismas que el Papa devolvió al obispo de La Rioja. “En la causa de monseñor Angelelli fue decisiva la inclusión de dos documentos que el Papa nos envió para presentar ante los tribunales argentinos”, reconoce monseñor Marcelo Colombo.

Fuente Religión Digital

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San Romero de América, en los altares y en los corazones

Domingo, 24 de mayo de 2015

beatificacion-de-monsenor-romero_560x280Multitudinaria beatificación de Oscar Arnulfo Romero en San Salvador

Monseñor Paglia dice que “Romero cargó sobre sus hombros todo el dolor de los pobres”

(José M. Vidal).- Fiesta de la fe y del amor para elevar a los altares oficialmente (en los corazones ya estaba) al obispo mártir de la justicia Oscar Arnulfo Romero. En la plaza de Cristo Salvador abarrotada de fieles. En una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato, que aseguraba, en su homilía, que la opción proferencial por los pobres del nuevo beato no era ideológica, sino evangélica.

Acompañado de cientos de obispos, cardenales y sacerdotes. Con casullas rojas, como corresponde a la beatificación de un mártir.

“Que se digne inscribir en el número de los beatos a Oscar Arnulfo Romero”, pide el arzobispo de San Salvador. A continuación, el postulador de su causa, Vincenzo Plagia lee la biografía del aspirante a beato. Y reslata que, en sus obras, escribió: “Los pobres son la encarnación de Cristo”. O “deseo ser una hostia ofrecida al Señor sobre el altar”. Y el Señor se lo concedió.

Y Paglia sigue contando su vida y sus palabras. Decía, por ejemplo, “el obispo no es sólo un profeta, sino un creador de comunidad”. Y su relato se ve interrumpido por aplaudos. “Con Romero, Jesús caminaba de nuevo con su pueblo”, dice monseñor Plagia. Y añade que cargó sobre sus hombros con todo el dolor de los pobres. “El pueblo sintió el olor de pastor de Romero y éste llegó a ser un ejemplo de pastor que defiende a los pobres”.

Lo acusaron de hacer política, pero Romero aclaraba: ‘lo que busco hacer no es política, sino Evangelio que tiene que iluminar las calles del país

Paglia dice que Romero veneraba a Pablo VI, mientras a Juan Pablo II apenas tuvo tiempo de conocerlo. “El secreto de la verdad, para mí, es estar en comunión con el Papa” “Su voz se difundió por toda la tierra y el sensus fidelium lo veneró desde siempre como santo”. “Hoy Romero sigue pidiendo nuestra conversión”

Con esta celebración se lleva a cabo la misa interrumpida el día del martirio y la otra interrumpida la del día del funeral. Y, desde el cielo, Romero bendice a este país, a todo el mundo, a toda la Iglesia y al Papa Francisco que sentimos cerca de nosotros en estos momentos“.

A continuación se lee, precisamente, la carta del Papa Francisco en la que concede el permiso para beatificar a monseñor Romero. Y el pueblo aplaude y canta el Amén.

Y, entre una estruendosa ovación, llegan las reliquias de monseñor Romero. En una urna, la camisa ensangrentada que llevaba el dia de su asesinato. Mientras suena “Tu reino es justicia, tu reino es paz, venga a nosotros tu reino, Señor”.

El pueblo de el Salvador, a través de su arzobispo, monseñor Alas, agradece la beatificación al Papa: “Expreso nuestro más profundo agradecimeinto al Papa Francisco por la beatificación del mçártior Oscar Romero, que derramó su sangre en defensa de la fe”.

Tras las lecturas, la intencionada homilía de monseñor Amato.

Algunas frases de la homilía del cardenal Amato

“La beatificación de monseñor Romero es una fiesta de gozo y de fraternidad. Un don del Espíritu Santo a la Iglesia y a la noble nación salvadoreña”

“La del obispo es una dura tarea, como decía San Agustín”

“Romero amó a sus fieles y a sus sacerdotes con el afecto y con el martirio, dando la vida como ofrenda de reconciliación y de paz”

“Testigo heróico del Reino de Dios”

“Las almas de los justos están en las manos de Dios”

“La memoria de Romero sigue viva y da consuelo a los pobres y marginados de la tierra”

“Nada ni nadie separó a Romero de Cristo y de su Evangelio”

“Una bala traidora lo hirió de muerte y su sangre se mezcló con la sangre redentora de Cristo”

“¿Quién era Romero? ¿Cómo se preparó al martirio?”

“Era un sacerdote bueno, un obispo sabio, pero sobre todo un hombre virtuoso. Amaba a Jesús y lo adoraba en la eucaristía. Amaba a la Iglesia y al Papa y a su pueblo”

“El martirio no fue una improvisación, sino que tuvo una larga preparación”

“Hombre de fe profunda y de esperanza inquebrantable”

“Siempre decía: ‘Con tu todo y con mi nada haremos mucho”

“Un cambio en su vida de pastor casi tímido fue el asesinato de Rutililo Grande, jesuita salvadoreño”

“Este evento tocó el corazón de monseñor Romero”

“Los campesinos se quedaban huérfanos y Romero quiso tomar su puesto”

“La liberación que el padre Grande predicaba se inspira en la fe”

“Desde aquel día, su lenguaje se volvió más explícito en la defensa del pueblo oprimido, sin preocuparse de las amenazas que cotidianamente recibía”

“Sus palabras no eran una provocación al odio y a la venganzia, sino una invitación a la concordia de sus hijos divididos”

“Soñaba que un día, sobre las ruinas del mal, brillaría la gloria de Dios y su amor”

“Su opción por los pobres no era ideológica, sino evangélica. Su caridad se extendía también a los perseguidores”

“La caridad pastoral le infundía una fortaleza extraordinaria”

“Tengo que ir adelante. No guardo rencor a nadie, decía”

“Romero es otra estrella luminosa que se enciende en el firmamento espiritual de la Iglesia americana”

“Son muchos los santos de este maravilloso continente”

“Tierra de amor y fidelidad a la buena noticia del Evangelio”

“Su beatificación, fiesta de paz, de justicia y de perdón”

“Que su martirio sea una bendición para El Salvador para las familias, los pobres y los ricos. Para todos los que buscan la felicidad”

“Romero no es un símbolo de división, sino de paz, de concordia y de fraternidad”

“Romero es nuestro. Pertenece a la Iglesia y a la humanidad”

“Romero es nuestro, pero también de todos. Para todos es el profeta del amor de Dios y del amor al prójimo”

“Beato Oscar Romero, ruega por nosotros”

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Obama celebra la beatificación de monseñor Romero y pide inspirarse en él

Domingo, 24 de mayo de 2015

obama-en-su-visita-a-la-tumba-de-romero_560x280“Figura inspiradora para El Salvador y toda América”

Agradeció a Francisco su decisión de beatificar al Santo de América

El presidente de EEUU, Barack Obama, celebró la beatificación del mártir salvadoreño monseñor Óscar Arnulfo Romero, que se realizará hoy en San Salvador ante unas 285.000 personas, y dijo que su figura debe servir de inspiración para trabajar por la justicia y la paz.

Monseñor Romero, asesinado de un tiro el 24 de marzo de 1980 en plena misa cuando era arzobispo de San Salvador, fue una figura inspiradora para la gente de El Salvador y de toda América”, destacó Obama en un comunicado divulgado por la Casa Blanca.

Según Obama, Romero fue un hombre “inteligente” y “valiente“, que “hizo frente a los males que veía sin temor, guiado por las “necesidades” de la población “oprimida y pobre” de su país.

El mandatario recordó que se emocionó “profundamente” cuando tuvo la oportunidad de visitar la tumba del arzobispo en marzo de 2011, dentro del viaje que realizó a San Salvador.

El Salvador ha avanzado mucho en los últimos 35 años”, subrayó Obama, quien agregó que actualmente el trabajo que realiza EEUU en ese país y en toda Centroamérica se guía por la “visión” de Romero y está orientado a “promover oportunidades económicas, fortalecer el imperio de la ley y crear vecindarios más seguros”.

Obama agradeció también al papa Francisco por su decisión de beatificar a Romero y por su “liderazgo” al enfatizar la obligación compartida de “ayudar a los que más lo necesitan”. Esperemos que la visión del arzobispo Romero nos inspire a todos a respetar la dignidad de todos los seres humanos y a trabajar por la justicia y la paz“, concluyó.

Miles de devotos de monseñor Romero llenaban hoy, desde primeras horas de la madrugada, la plaza del Salvador del Mundo de la capital salvadoreña, donde el arzobispo será beatificado a las 10.00 hora local (16.00 GMT) ante unas 285.000 personas, según estimaciones de la Iglesia católica.

El 24 de marzo de 1980, monseñor Romero fue asesinado de un tiro en el pecho mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital Divina Providencia de San Salvador.

La Comisión de la Verdad que investigó los crímenes cometidos durante la guerra civil de El Salvador (1980-1992) indicó que “existe plena evidencia” de la complicidad en este asesinato del ya fallecido Roberto D’Aubuisson, fundador de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), partido que gobernó el país entre 1989 y 2009.

Una ley de amnistía aprobada un año después de los Acuerdos de Paz que en 1992 pusieron fin a la guerra civil en el país dejó en la impunidad el crimen de monseñor Romero, recordado por denunciar las injusticias cometidas en los años previos al conflicto armado. (RD/Agencias)

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San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro

Sábado, 23 de mayo de 2015

romero

El ángel del Señor anunció en la víspera…

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa…!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!

Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares…
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

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Pedro Casaldáliga

ÓSCAR-ROMERO-2

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Beato Monseñor Romero: sacerdote, profeta y… mártir

Sábado, 23 de mayo de 2015

beatificacion-monsenor-romeroComo primicia de un nuevo Pentecostés, nuestro hermano Oscar es beatificado hoy…

Reflexiones con motivo de su próxima beatificación
Pablo Dominguez, Secretariado Diocesano de Migraciones, Alicante

ECLESALIA, 19/05/15.- En estos momentos en el cielo, Mons. Romero se debe sentir como un niño con zapatos nuevos. Romero fue sacerdote, profeta y… mártir; pero desde ahora también oficialmente Beato, en su  recién reconocimiento por la Iglesia Católica. Parece que la talla de sus humildes pies que pisaron nuestro mundo, especialmente el de los más pobres, ha crecido. Ascendiendo así en los altares.

Pero Monseñor Romero ya era santo, desde el día que lo mataron hace 35 años. Así lo siente suyo su pueblo, no solo el salvadoreño, sino todo un continente, especialmente todos los empobrecidos de Latinoamérica y del mundo entero que conocen su testimonio. Llamándolo, recordándolo e invocándolo como San Romero de América, pastor y mártir nuestro. Confirmando sus palabras días antes de su asesinato: “Un obispo morirá, pero la Iglesia de Dios, que es el pueblo, no perecerá jamás… Si me matan resucitaré en el Pueblo”.

Este posiblemente es el reconocimiento más grande que ha recibido hasta ahora Mons. Romero, quizá con aras de hacerle justicia terrenalmente. Con esta proclamación se puede interpretar un paso más del Papa Francisco, en nuestro querer una Iglesia pobre y para los pobres. Como así lo fue la experiencia eclesial de Romero: “Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia”.

Por eso en este acontecer eclesial no solo se reconoce el camino de santidad de Oscar Romero como obispo de los pobres, sino también una vez más la realidad de un pueblo mundial que ha sido y es oprimido por el desigual sistema económico, político y social de nuestro mundo. Al mismo tiempo que a una teología más encarnada en la lucha y liberación de la humanidad, “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres (y mujeres) de nuestro tiempo… son a la vez… de los discípulos(as) de Cristo”, como dice el Concilio Vaticano II en la constitución pastoral Gaudium et Spes. Recordemos que más del 80% de la humanidad vive en la pobreza, repartida por todos los continentes, también en los barrios de nuestras ciudades.

Entre los nombramientos y títulos, en su currículum terrenal, además de haber llegado a ser Arzobispo de San Salvador, fue galardonado con diferentes reconocimientos civiles antes de su asesinato, por su lucha a favor de los Derechos Humanos, los más distinguidos fueron los Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown (EE.UU.) y la Universidad de Lovaina (Bélgica). Y la nominación en 1979 al Premio Nobel de la Paz, quien sería finalmente entregado a Madre Teresa de Calcuta. A quien felicitó por su premio. Pero por encima de todos estos, el más importante, fue recibir la gracia de su conversión, casi a sus 60 años, de ser pastor de su pueblo pobre: “Con este Pueblo no cuesta ser buen pastor”, decía él, llevándole a correr su misma suerte. Su identificación fue tan grande que expresaba: “El Pueblo es mi pastor, mi profeta… Pastores somos todos porque ustedes son quienes me están guiando”. Dejando así a un lado todo tipo de privilegios y comodidades ofrecidas por los poderosos de su tiempo.

Romero como el profeta que fue no se libró de todo tipo de calumnias y acusaciones propias de su contexto, por su denuncia de las injusticias y posición de estar con los más pobres. La Iglesia no puede ser neutral cuando la Creación gime hasta el presente con dolores de parto (Rm 8, 18-23), tiene que estar siempre al lado de quienes más sufren. Seguramente haría suyas las palabras de su homólogo brasileño en el apostolado, Helder Camara: “Cuando alimenté a los pobres me llamaron santo; pero cuando pregunté por qué hay gente pobre me llamaron comunista”.

El reinado de Romero fue como el de Jesús, siguiendo sus pasos lo mataron, porque no era para los grandes poderes de este mundo. Habiendo hecha suya la causa de los pobres entregó su vida, muriendo por los suyos, por su pueblo. La vida de Mons. Romero es evangelio encarnado, hecho vida. Si el grano de trigo no cae a tierra y muere, queda solo; pero si muere da mucho fruto. (Jn 12, 24).

Este reconocimiento oficial de nuestra Iglesia Católica llega hoy para Mons. Romero, mañana será para Mons. Gerardi, Arlen Siu, Felipe y Mary Barreda, Joao Bosco, Ellacuría y compañeros… Como así para miles de peregrinos y peregrinas que entregaron su vida por un mundo más humano, más de Dios, de los empobrecidos y empobrecidas de nuestra historia. Ellacuría, quien también se encarnó en la patria chica de Romero, corriendo su misma suerte, tras su perpetrada muerte, afirmó lapidariamente: “Con Monseñor Romero Dios pasó por la historia”.

Que mi sangre sea semilla de libertad y señal de que la esperanza será pronto una realidad”. Querido Romero, escuchamos tus palabras como un eco en nuestro corazón que nos invita a seguir comprometiéndonos con tu causa, a seguir tus pasos. Desde que acabaron con tu vida el fruto de tu entrega no ha dejado de dar vida, y vida en abundancia (Jn 10, 10). Tus pies que caminaron por los maltrechos caminos de nuestro mundo, siguiendo los de Jesús, marcaron un camino lleno de esperanza y liberación. Hoy tus zapatos se quedan pequeños. Tu pueblo ya te hizo santo. Tu vida, ¿también  hoy no será una de las bellas flores de nuestra nueva primavera eclesial, en el permanente Pentecostés que estamos invitados, invitadas a vivir?

“El Reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección. Esta es la esperanza que nos alienta a los cristianos. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige”.

(Palabras de la última homilía de Mons. Romero, instantes antes que entregara su vida).  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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23.05.15. Beato Romero

Sábado, 23 de mayo de 2015

11262993_883173091743476_6507209933649503993_nAsí quiero recordarte, Óscar Romero, treinta y cinco años después de tu muerte, sentado y cercano, con traje negro de cura-obispo. No ibas para Beato, no había hecho carrera para obispo mártir, ni te habías preparado para hablar de la justicia como hablaste… Pero te tocó y lo hiciste.

Las circunstancias te pusieron en la brecha, y fuiste voz de evangelio, día a día, en la vida muerte de tu pueblo, encontrando la palabra y el gesto adecuado en cada circunstancia. Habías nacido para otras respuesta, pero escuchaste las nuevas voces doloridas de tu pueblo y supiste encontrar la voz de la Justicia, la justicia del Dios de Jesús para tu gente.

Eras en el fondo muy tradicional, te gustaban las capillas piadosas, el rezo intenso de la gente, sin mezclarte en cuestiones que parecían simplemente materiales… pero los intereses materiales golpearon y mataron a tu pueblo, y tú supiste llegar al fondo de las almas, hasta la verdad de Jesús, con la voz del evangelio.

Y la inmensa mayoría de tu pueblo te sintió cercano: por tu manera de sentirte y ser iglesia, por tu forma de ser pueblo. Por eso te quisieron los más pobres de los pobres de tu pueblo, sintieron que eras de ellos, que estabas con ellos, siendo de Dios.

No te querían los jerarcas de la buena sociedad organizada, los jefes de las armas, ni los grandes del dinero y del comercio para algunos. Dijeron que eras enemigo del orden, amigo de revoluciones peligrosos… y hasta Roma llegaron las voces y escritos de tus acusadores. Y en la misma Roma te tuvieron miedo y quisieron silenciarte los dueños casi eternos de una Curia llamada Vaticana: Te humillaron cuando fuiste, te quisieron expulsar del obispado, querían que callaras (quizá los mismos que ahora te dicen Beato).

El mismo “Santo Padre” fue duro contigo, como si debiera vigilarte, como si tuviera que ignorarte y después marginarte cuando fuiste a verle (en mayo de 1879, diez meses antes de tu asesinato). Lo recuerdo muy bien, hasta creo que tengo por ahí algún escrito de aquel tiempo. Se decía que Roma quería apartarte, poniendo en tu lugar un “administrador apostólico”, porque no eras un hombre del sistema, una “figura” apropiada para aquel momento (es decir, para los dueños de un poder sangriento).

No voy a remover papeles, pero los que tenemos cierta memoria y un poco de edad sabemos recordar. Sé que volviste muy triste de Roma, y que el Papa (hoy ya santo) no quiso o no pudo entenderte. No te condenó porque era puro evangelio lo que tú decías y hacías, pero no se puso de tu parte.

Y así mataron los “poderes militares” al servicio de un sistema de dominio económico, pero te dejó morir una Iglesia aliada al sistema, una Iglesia que ahora se dice orgullosa de ti, todos buscando un lugar en tu foto de gloria.

11295892_883176528409799_5746432243968923782_nHan pasado los años, y algunos piensan que las cosas ya se han olvidado, pero muchos que éramos entonces ya “mayores” recordamos, y nos alegramos de que te digan Beato (¡no te hacen, ya lo eres, beato y santo). Nos alegramos, pero nos alegraríamos más si se dijeran las cosas en verdad, si cambiara la visión del conjunto de la Iglesia…

Ciertamente, tu Papa Juan Pablo II, viajando por tu tierra tres años más tarde, el 1983, quiso entrar en tu catedral inacabada, para orar ante tu tumba, para decir entonces que habías dado la vida por “amor a Dios y servicio a tus hermanos”. Era quizá tarde, pero fue hermoso que lo hiciera, y es hermoso que la Iglesia Universal, a través del Papa Francisco (a pesar de la oposición de muchos, dentro y fuera de la Iglesia) haya querido nombrarte Beato, no simplemente por tu muerte en defensa de la fe, sino en defensa de la justicia.
Las tres imágenes que comentan esta postal se las debo a Rosa Quinta, que las ha “colgado” amablemente en mi Facebook, donde podrá verlas quien quiera. Gracias Rosa, te debo este gesto, y el cariño que tienes por Romero.
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Tres años de verdad

Le asesinaron hace treinta y cinco años (24. 03. 80), después de tres de pasión con su pueblo y como su pueblo de El Salvador. Su “vida pública”, como arzobispo de la capital (San Salvador) duró tres años, como la de Jesús y no dejó a nadie indiferente.

Unos le consideraban un profeta, un mártir, un luchador por la paz y el diálogo, un hombre de Iglesia.
Otros, en cambio, le vieron como un simple un revolucionario, un agitador de masas, un político frustrado que promovía la crispación, un personaje en busca de notoriedad social.

Y así le mataron los políticos e ideólogos de un orden imperial capitalista. Su rostro amable, esculpido en piedra, entre D. Bonhoeffer y M.Luther King, en la abadía de Westmister, Londres, invita a mantener la esperanza contra toda desesperanza (cf. Imagen).

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El recuerdo de su asesinato, unido nuevamente al de Jesús, proclama la certeza y la fuerza de un amor y una justicia que es el rostro de Dios sobre la tierra.

Experiencia fundante.

Ciertamente, Romero se había preocupado siempre por los pobres, pero de un modo general. Pues bien, unas semanas después de haber sido nombrado arzobispo de San Salvador, el 22 de febrero de 1977, uno de sus buenos amigos, que trabajaba mano a mano con los pobres, Rutilio Grande SJ, fue brutalmente asesinado por los escuadrones de la muerte.

Ese asesinato despertó su conciencia cristiana y marcó desde entonces subida.

En los meses y años que siguieron a la muerte de Grande, fueron asesinados muchos sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral. Entre ellos había religiosas como Dorothy Kazel, Ida Ford, Maura Clarke, y trabajadores laicos como Jean Donovan, que fueron asesinados el 2 de diciembre del 1980. Estas muertes tuvieron una gran repercusión pública, pero hubo también muchos catequistas, organizadores de asambleas de trabajo, periodistas, estudiantes, personas vinculadas al servicio médico y más de tres mil campesinos, que eran asesinados cada mes. Ellos deben ser añadidos a la lista de los iconos de justicia, aunque sus muertes hayan sido en gran parte desconocidas, no reconocidas y no publicadas. A través de estos injustamente asesinados, Romero se encontró en el centro de una guerra dirigida en contra de los pobres.

Metáfora central

La metáfora central que configuró la visión espiritual del Beato Romero fue Cristo crucificado y el pueblo crucificado de El Salvador, como él mismo decía:

Cada vez que miramos a los pobres…descubrimos el rostro de Cristo… El rostro de Cristo se encuentra entre los sacos y cestas de los trabajadores del campo; el rostro de Cristo se encuentra en aquellos que son torturados y maltratados en las prisiones; el rostro de Cristo está muriendo de hambre en los niños que no tienen nada que comer; el rostro de Cristo está en los pobres que piden a la Iglesia, con el deseo de que su voz sea escuchada

El Cristo crucificado iluminó su vida, hasta que el 24 de Marzo de 1980, dentro de la iglesia del Hospital de la Divina Providencia, le dispararon y mataron mientras celebraba la misa.

Teología operativa.

El eje principal en torno al cual giró la vida de Romero fue la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. En ésa línea, él creyó que había sido llamado a “sentir con la iglesia”, especialmente en la medida en que ella sufre en el mundo.

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Rouco presiona a los obispos para que no asistan a la “beatificación política” de monseñor Romero

Viernes, 22 de mayo de 2015

romero-rouco-720_560x280Desde luego, hay pájaros de mal agüero que no se resignan a “morir matando”… 

La ausencia de prelados españoles avergüenza al propio Nuncio del Papa

El único representante oficial de la CEE será el sacerdote José María Gil

(José M. Vidal).- No se resigna a pasar a un segundo plano. El cardenal Rouco Varela mandó tanto y durante tanto tiempo en la Iglesia española que se sigue sintiendo como una especie de “reina madre” del episcopado. Y en calidad de tal, ha llamado personalmente por teléfono a varios prelados españoles, para disuadirlos de asistir a la elevación a los altares del arzobispo salvadoreño, Oscar Arnulfo Romero, por considerar que se trata de “una beatificación política”.

Y las presiones de Rouco han surtido efecto, al menos por ahora. Oficialmente, ni un sólo obispo español estará en la beatificación del Santo de América. La única representación oficial del episcopado la ostentará el secretario general, José María Gil. A no ser que algún prelado se decida a última hora a coger un avión por su cuenta con destino a San Salvador.

En círculos eclesiales se habla de “vergüenza“. Cuentan en esos mismos ámbitos que el propio Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini, se quedó de piedra al leer esta mañana la nota oficial de la Conferencia episcopal. Y llamó a su presidente, el cardenal Blázquez, para mostrarle su desacuerdo con la decisión.

En los pasillos de la última Plenaria, algunos obispos comentaron su deseo de ir a la beatificación de Romero. Ésos fueron precisamente los que recibieron las llamadas telefónicas del arzobispo emérito de Madrid.

Los demás son conscientes del feo que hace la jerarquía española a la Iglesia salvadoreña y, de rebote, al propio Papa, pero creen que ya es demasiado tarde, para enmendar el error, plantarse ante Rouco y plantearse el viaje de prisa y corriendo, dado que la beatificación es pasado mañana en San Salvador.

Poco tiempo y problemas de agenda han aducido la mayoría de los prelados a los que llamó el Nuncio del Papa, para quejarse. El cardenal Cañizares fue el que se mostró más abierto a la sugerencia de Fratini y hasta podría decidirse asistir al acto.

Pero el ridículo ya está hecho. Porque monseñor Romero es el arzobispo mártir de una Iglesia hermana, vinculada con la española por ser heredera de la fe que allí llevamos, por los misioneros que desde entonces hasta ahora han dejado allí sus vidas. Entre ellos, Rutilio Grande o Ignacio Ellacuría y sus hermanos jesuitas, asesinados por la dictadura militar salvadoreña.

Romero es un mito. Romero es un símbolo. Romero es la antítesis del obispo-príncipe. Romero es un modelo acabado de la Iglesia hospital de campaña, que apuesta por los pobres y da la vida (literalmente) por ellos. Él encarna como nadie esa otra forma de ser Iglesia, enraizada en el Evangelio y en la justicia, que ha estado reprimida y, ahora, de la mano de Francisco, vuelve por sus fueros.

Ante ese icono, el episcopado español se retrata una vez más. Y es que, en la etapa eclesial anterior a Francisco (hace menos de tres años), hablar de Romero, Gutiérrez, Casaldáliga o Helder Cámara era poco menos que nombrar a “herejes” y personajes anti-Iglesia. Ahora, Romero y Cámara van camino de los altares y tanto Casaldáliga como Gutiérrez (y la Teología y la espiritualidad de la Liberación, que representan) han sido rehabilitados por Roma.

Ese giro copernicano es el que no acepta el cardenal Rouco Varela ni el grupito de prelados que todavía lo secunda. Siguen en sus trece, fieles al viejo modelo eclesial y poniendo palos, abierta o camufladamente, en las ruedas del pontificado del Papa Bergoglio. Les parece que se está pasando de rosa al elevar a los altares a los iconos de la ‘progresía’.

Otro grupo de obispos (entre ellos, los que decían en Añastro que querían ir a la beatificación) todavía se dejan condicionar por una llamada del cardenal gallego. Unos porque le deben favores. Otros, porque no se atreven a contradecirle.

Y la gran mayoría de los prelados se deja llevar por la vieja inercia del “no significarse”. Es decir, mantenerse quietos y callados, sin hacer ruido y, por lo tanto, sin subirse decididamente y con ganas al carro de Francisco.

De ahí que esta espantada del episcopado español sea una anécdota con fuerza de categoría. Un episodio con fuerza significativa, que retrata a la perfección la situación actual de la jerarquía española y lo mucho que tendrá que remar el pontificado de Francisco, para que sus reformas y su forma de vivir y predicar el Evangelio llegue a España y cuaje en la jerarquía de su Iglesia.

Fuente Religión Digital

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Brasil: Inicia el proceso de beatificación y canonización de Helder Cámara en la arquidiócesis de Olinda y Recife

Domingo, 12 de abril de 2015

helder-camara-el-obispo-rojoConocí y abracé a Dom Hélder Cámara cuando vino a España a presentar su obra “Sinfonía de los dos mundos“… Toda una experiencia que aún conservo, como su autógrafo en un pequeño libro…

“La Congregación para la Causa de los Santos emitió su parecer favorable autorizando el inicio del proceso de beatificación y canonización de Dom Hélder Câmara.” El anuncio, lo hizo la arquidiócesis de Olinda y Recife, asegurando que el aval de la Santa Sede fue ratificado por medio de una carta enviada por el Prefecto de este dicasterio, el cardenal Angelo Amato, SDB, al arzobispo de esta arquidiócesis, monseñor Fernando Saburido, a menos de diez días desde que se anunció la confirmación del recibimiento del pedido de apertura del proceso de dom Hélder, con fecha del 16 de febrero.

Con este aval, será posible iniciar el proceso para reconocer las “virtudes heroicas” del obispo brasilero, para lo cual una comisión jurídica deberá estudiar los textos publicados en vida y analizar los testimonios de las personas que conocieron al “obispo de los favelados”, como se le recuerda por su acción precursora en la pastoral de las favelas, aunque en su antigua arquidiócesis de Olinda y Recife también es evocado como el “obispo de la Paz” (fue cuatro veces nominado para recibir el Premio Nobel de la Paz).

Posteriormente, el relator del proceso, nombrado por la Congregación para la Causa de los Santos, elaborará un documento denominado Positio. “Se trata de un compendio de relatos y estudios realizados por la comisión”. Una vez aprobado, el Papa podrá concederle el título de Venerable Siervo de Dios.

El paso siguiente es la beatificación. “Ser beato o bienaventurado significa ser un modelo de vida para la comunidad y, además, tener la capacidad de actuar como intermediario entre los cristianos y Dios”. Después de esto vendrá la canonización, para lo cual es imprescindible la comprobación de un milagro que deberá ocurrir después de su nominación como beato.

Monseñor Saburido ha comentado que la fama de santidad de Dom Hélder fue el factor que motivó a la arquidiócesis a hacer el pedido de apertura del proceso de beatificación ante el Vaticano, en junio de 2014. También destacó que “fue una persona de gran influencia en la vida del Brasil y en el ámbito internacional”, un ejemplo de ello fue su decisiva contribución en la creación de la CNBB y del CELAM.

Óscar Elizalde Prada
Fuentes: Arquidiócesis de Olinda y Recife, CNBB, Agencias

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La radicalidad evangélica de Óscar Romero

Martes, 24 de marzo de 2015

a-oscar-romero-la-voz-de-los-sin-voz_560x280Retirar su causa, signo profético

“Su fe me da vida y me parece válida para mi lugar y mi tiempo”

(Rodrigo Sánchez).-La vida y el testimonio de Óscar Romero han significado para mí, como para muchos, un ejemplo vibrante de entrega y compromiso con el Reino de Dios. Estudiaba yo la secundaria cuando por primera vez escuché hablar de él, causando en mí un fuerte impacto el hecho de haber sido asesinado mientras celebraba la Eucaristía. Desde entonces he madurado en todos los aspectos y ahora que comprendo mejor la profundidad de su vida y su radicalidad evangélica me siento más atraído hacia su persona y más interpelado a seguir su ejemplo. Leer su vida y sus palabras me da vida. Dicho esto quisiera explicar porque me gustaría que Oscar Romero no fuera canonizado.

El hecho es que no me opongo a esta canonización en particular sino a todas ellas en general, pues me parece que carecen de fundamento y sentido evangélico, al menos en la forma que actualmente se desarrolla el proceso.
La doctrina de la Iglesia nos dice que todos estamos llamados a la santidad, y que todos aquellos que mueren y gozan en la presencia de Dios (que se van al cielo) son ya considerados santos. Al proclamar a determinadas personas como santos, estas se nos proponen como un ejemplo a seguir por haber vivido de forma sobresaliente en alguna o varias maneras.

Creo en la comunión de los santos y valoro la posibilidad de tener y seguir el modelo de alguna persona cuyas actitudes, pensamientos, sueños y fe me dan vida y me parecen válidos para mi lugar y mi tiempo. Por otro lado, pienso que la intención y el proceso de las canonizaciones se han tergiversado.

La historia nos dice que la Iglesia en su jerarquía ha utilizado la proclamación de santos para exponer un determinado modelo de vida cristiana acorde a sus intereses e ideas. Lo que ha sucedido es que la canonización tiene camino libre si la persona postulada se ajusta a estos valores, y en caso contrario, su proceso (si lo hay) se vuelve eterno y complicado. Óscar Romero es un buen ejemplo de esto.

Hay otras dudas que me surgen al respecto. Está visto que el proceso requiere una gran inversión de tiempo y dinero, y que aquellos postuladores o congregaciones que tienen más recursos tienen también más posibilidades de llevar a término la causa. Recuerdo a una religiosa, que a la pregunta sobre su fundador, me respondió que nunca iba a ser santo (!?) porque su congregación no tenía dinero para iniciar el proceso. Además es imposible no indignarse ante el tremendo despilfarro en las ceremonias de beatificación o canonización y su contraste con la crisis y pobreza de la mayoría de los pueblos. La reciente canonización de 500 españoles es un ejemplo de ello.

Otro aspecto importante radica en el sentido mismo de la canonización. Si la idea es proponer la vida de una persona como modelo, ¿por qué supeditar su santidad a la consecución de uno o varios milagros? En todo caso esos milagros fueron obtenidos de Dios después de muertos, así que, ¿cómo nos sería posible imitarlos en esa virtud? Parece entonces una especie de competencia entre santos, para ver quién es más poderoso, quién más cercano a Dios. Nada más alejado de la propuesta de Jesús.

Lo mismo se puede pensar de aquellos que fueron o son proclamados santos por haber tenido alguna aparición importante, y sin tener en cuenta realmente su vida. Sin duda que tuvieron que haber sido buenos cristianos, pero el haber sido elegido por Dios para ser testigo de esta o aquella aparición o revelación es precisamente don de Dios. No podemos imitarlos tampoco en este aspecto pues uno no puede indicarle a Dios a quién elegir.

Cuando alguien ha vivido apasionada y entregadamente, cuando su compromiso con Dios en el prójimo nos ha revelado un amor sin fronteras, cuando su fidelidad en la lucha por la justicia y la libertad lo lleva al sufrimiento e incluso a la muerte, entonces es su propia vida la que habla. La gente seguirá sus pasos y se identificará con su lucha. Sólo por citar tres ejemplos, Marcelino Champagnat fundó a los Hermanos Maristas en 1817. Desde entonces muchos siguieron sus pasos, se identificaron con su espiritualidad y continuaron sus sueños siempre teniendo presente a aquél que les inspiró. Hombres y mujeres de los cinco continentes no necesitaron que fuera proclamado santo (fue canonizado en 1999) para seguir su ejemplo y para compartir el regalo de su vida y carisma con todos. Muchos hemos considerado a Óscar Romero un ejemplo de santidad y ni aún la constante oposición e indiferencia de la jerarquía nos ha convencido de lo contrario. Así mismo, mis padres han sido el mayor ejemplo de vida amorosa y comprometida. Aún tengo la dicha de tenerlos conmigo pero estoy seguro que cuando vayan al encuentro del Padre no voy a necesitar confirmación alguna para venerarlos y ciertamente no iniciaré un proceso para lograr que todo el mundo reconozca en ellos lo que yo reconozco.

Desde mi manera de ver las cosas, ganaríamos mucho si dejáramos de lado estas proclamas. Si terminamos por reconocer que todos los que están en la presencia del Padre son santos (¿acaso no tenemos un día para todos los santos?) y que el legado de aquellos que hicieron algo sobresaliente hablará por sí mismo, nos ahorraríamos mucho tiempo, muchos recursos humanos y materiales para ser destinados más solidariamente. Ganaríamos también en la construcción de una Iglesia menos centralizada en la que las Iglesias locales tuvieran más atributos.

En suma, no me opongo a reconocer la santidad ni la ejemplaridad de aquellos que nos inspiran. Propongo cribar ese reconocimiento y dejarlo más auténtico, libre de sesgos y turbiedades.

En el esfuerzo por construir una Iglesia más libre y apegada al evangelio, la Iglesia Latinoamericana y en concreto aquellos alrededor de Óscar Romero se han distinguido por remar contra corriente y por romper paradigmas. Ahora muchos por esos lares afirman: “Roma confirmará lo que siempre supimos”. Y yo me pregunto por qué necesitan esa confirmación si siempre lo supieron. Por ello me gustaría ver que los que tienen autoridad para hacerlo retiraran la causa. Eso, en mi opinión, sería un signo más profético que su misma canonización.

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El Vaticano reconoce que hubo una campaña para denigrar a monseñor Romero

Martes, 24 de marzo de 2015

SALVADOREÑOS CONMEMORARÁN MAÑANA EL 32 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE ROMEROEste martes se cumplen 35 años de su martirio, en vísperas de su beatificación

Se le tildó de “desequilibrado”, “marxista” o “títere manipulado por la teología de la liberación”

Treinta y cinco años después del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero, el Vaticano reconoció que hubo una campaña para denigrar al religioso centroamericano, cuya beatificación estuvo bloqueada en la época de Juan Pablo II y reivindicada en la nueva era de Francisco, que lo considera un modelo para América Latina.

Asesinado en San Salvador cuando oficiaba misa el 24 de marzo de 1980 por un francotirador contratado por la ultraderecha, monseñor Romero fue tildado tanto en los últimos años de su vida como después de muerto de ser un desequilibrado”, “un marxista”, un “títere manipulado por curas de la teología de la liberación que le escribían sus encendidos sermones” contra la oligarquía, las injusticias sociales y la represión en su país.

Acusaciones, denuncias y críticas lanzadas por diplomáticos, políticos, religiosos y hasta cardenales.

Intrigas y presiones que frenaron el proceso de canonización de monseñor Romero, quien será finalmente beatificado el próximo 23 de mayo en su ciudad, 19 años después de que el proceso fuera abierto oficialmente por el Vaticano en 1997.

El arzobispo italiano Vincenzo Paglia, actual presidente del Consejo Pontificio de la Familia y postulador de la causa de beatificación de monseñor Romero, reconoció en febrero pasado las numerosas trabas que el proceso sufrió.

De no haber sido por el papa latinoamericano Francisco Romero no hubiera sido beatificado, confesó.

Entre los enemigos de Romero dentro del Vaticano figuran dos influyentes cardenales, los colombianos Alfonso López Trujillo, ya fallecido y conocido por sus posiciones ultraconservadoras y Darío Castrillón Hoyos, jubilado, los cuales ocupaban en la década del 90 importantes cargos en la Curia Romana.

“López Trujillo temía que la beatificación de Romero se transformara en la canonización de la Teología de la Liberación”, recordó Andrea Riccardi, fundador de la comunidad de San Egidio, el movimiento católico que apoyó y financió la causa de Romero.

Los enemigos de la canonización del prelado centroamericano arremetieron aún antes de que la causa fuera abierta formalmente y lo criticaban por su cercanía al teólogo jesuita Jon Sobrino, censurado por años por el Vaticano como uno de los grandes exponentes de la Teología de la Liberación, quien sobrevivió a la matanza perpetrada en 1989 por militares salvadoreños contra seis compañeros jesuitas.

Los problemas doctrinales, el extenuante análisis de sus homilías, el temor de una instrumentalización ideológica por parte de la izquierda de su beatificación fueron algunos de los argumentos para obstruir la causa.

“Por 15 años la causa estuvo en un estado de parálisis burocrático”, explicaron fuentes religiosas, que acusan a la Congregación para la Doctrina de la Fe, liderada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, hoy en día el papa emérito Benedicto XVI, de frenar el proceso.

Juan Pablo II estaba convencido de que Romero era un mártir, no sé lo que pensaba Benedicto XVI. Creo que para él era más un asunto de oportunidad. Ninguno de los dos conocían la situación en la región como la conoce el papa Francisco”, comentó en Roma monseñor Jesús Delgado, su exsecretario personal.

Delgado acaba de lanzar en italiano un libro con las cartas inéditas de Romero entre 1977 y 1980 con el título “La iglesia no puede callar”.

Tras haber sido un obispo conservador muy cercano al poder, Romero asumió el arzobispado de San Salvador en febrero de 1977, pero su conversión y cercanía con la Teología de la Liberación comenzó 15 días después de su asunción horrorizado por la represión y la pobreza.

Si bien el papa polaco incluyó personalmente el nombre de Romero en la lista de los “testigos de fe” del siglo XX durante el Jubileo del año 2000 y rezó ante su tumba cuando visitó El Salvador, algunos no olvidan “la humillación” a la que lo sometió en vida cuando lo recibió tras muchas dificultades en 1979 en el Vaticano.

“Buscaba respaldo y terminó sintiéndose solo, decepcionado, frustrado, humillado”, escribió en un testimonio María López, quien conversó con Romero pocos días después de ese encuentro.

El anuncio pocos días después de su elección en marzo del 2013 de Jorge Mario Bergoglio de que quería “una Iglesia pobre y para los pobres“, desbloqueaba de hecho el proceso.

Francisco empleaba casi las mismas palabras que hace más de tres décadas monseñor Romero: “La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres”.

Cuando en agosto pasado Francisco reconoció que “no hay más impedimentos” para su beatificación, quería decir que se había encontrado el camino para elevarlo a los altares.

En efecto la beatificación, sin necesidad de probar un milagro tras ser proclamado un mártir por su fe, resulta coherente con su papado y respalda la lucha por la justicia social en América Latina.

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Romero y el escuadrón de los 500

Domingo, 22 de marzo de 2015

1422969219_OscarArnulfoRomeroSan Romero de América

La Iglesia del país presentará a la Santa Sede el testimonio de medio millar de mártires

Un millón de fieles doblarán la población de San Salvador para la beatificación de Romero

La beatificación será el 23 de mayo. El pequeño país centroamericano hará las cosas en grande. Con el pensamiento puesto en toda América Latina

por Andrea Bonzo

Ahora que la fecha es oficial –el 23 de mayo se celebrará la esperada beatificación de Romero- El Salvador se está movilizando para hacer las cosas en grande. Empezando por el altar, cuyo proyecto fue ilustrado incluso con una foto por el vicepostulador de la causa, Mons. Rafael Urrutia. La ceremonia se llevará a cabo en la Plaza Salvador del Mundo (dedicada al patrono del país) aunque, como explicó el arzobispo de San Salvador Mons. José Luis Escobar Alas, quizás el lugar elegido no tendrá espacio suficiente para contener la multitud que está prevista. “No tenemos un lugar que pueda acoger a un millón, o medio millón de personas”. Por eso el arzobispo hizo saber que las autoridades están evaluando la posibilidad de colocar pantallas gigantes para retransmitir la ceremonia en toda la ciudad.

Escobar Alas hizo también un anuncio que pocos esperaban: “Estamos recogiendo el testimonio de más de 500 hermanos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, sobre todo catequistas, que dieron la vida por su fe”, con el propósito de presentar todo en el Vaticano “para pedir que también sean declarados mártires” en un proceso colectivo, porque “son verdaderos testigos de la fe católica”.

Por otra parte es muy elocuente el simbolismo de la fecha elegida para la ceremonia aunque no sea el 24 de marzo, cuando se cumplen 35 años del asesinato (es muy poco tiempo para organizar un acto de tales dimensiones). El blog Super Martyrio, que sigue atentamente el proceso de beatificación del obispo, no deja de destacarlo: “La beatificación de Monseñor Romero en vísperas de Pentecostés será significativa como reflexión sobre la muerte de Romero”. En efecto, Pentecostés es el 40º aniversario de la primera carta pastoral de Romero, titulada “El Espíritu Santo en la Iglesia”, que en cierta forma se considera un compendio del pensamiento y de las ideas del próximo beato. La carta fue publicada precisamente en Pentecostés del año 1975, cuando Romero era obispo de Santiago de María.

Que las cosas se harán en grande lo anunció también el presidente, Salvador Sánchez Cerén, ex guerrillero y miembro del partido de izquierda Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Ya poco después del anuncio del reconocimiento del martirio, el presidente había convocado a la nación “a la paz y reconciliación definitiva”, cosa que volvió a ratificar ayer en Twitter: “La figura de Mons. Romero une y reconcilia a toda la sociedad salvadoreña”.

Sin embargo, la mirada está puesta mucho más allá de las fronteras del pequeño El Salvador. Prima la convicción de que Romero debe ser un beato para todo el continente. “Esta beatificación es un regalo enorme para América Latina, un emblema de paz”, había anticipado el embajador de El Salvador ante la Santa Sede, Manuel Roberto López, apenas se anunció el reconocimiento del martirio. Se sumó luego el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, quien definió a Romero como “un símbolo de toda América”. Si el presidente Sánchez Cerén decide confirmar el propósito que manifestó en privado a los obispos salvadoreños, se enviarán invitaciones para la ceremonia de beatificación “a todos los presidentes de América Latina”.

La celebración promete ser una fiesta de todo el continente, aunque solo falte el latinoamericano más famoso. “¡Allí habrá guerra entre el cardenal Amato y monseñor Paglia!”, bromeó Francisco en el vuelo de retorno de Manila. “¿Cuál de los dos hará la beatificación? Yo personalmente, no. Es normal que las beatificaciones sean celebradas por el cardenal del Dicasterio o algún otro”. Pero la incógnita ya fue develada y la ceremonia estará presidida por el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato.

 

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Oscar Romero, beato y mártir

Sábado, 7 de febrero de 2015

romero-salvadorEl Papa reconoce que el arzobispo salvadoreño fue asesinado “in odium fidei”

Al proclamarlo mártir, no necesita un milagro para elevarlo a los altares

El Papa confirma la próxima beatificación de Romero

La comisión de teólogos de la Santa Sede reconoce el martirio de Óscar Romero

Monseñor Paglia dice que la beatificación será “antes de finales de año”

 También podría subir a los altares el jesuita Rutilio Grande, inspirador-amigo del arzobispo

El Papa ha proclamado beato al arzobispo de San Salvador (El Salvador), Óscar Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980, al reconocer que el obispo es mártir, ya que fue asesinado “in odium fidei” (en odio por su fe) mientras oficiaba una misa en la iglesia de la Divina Providencia en San Salvador.

Según ha informado el Vaticano en una nota de prensa, Francisco ha autorizado a la Congregación de la Causa de los Santos del Vaticano, tras una reunión con el Prefecto cardenal Angelo Amato, la promulgación del decreto de martirio de Romero.

Las Normas de la Congregación para las Causas de los Santos (Normae Servandae in Inquisitionibus ab Episcopis faciendis in Causis Sanctorum), aprobadas y ratificadas por Juan Pablo II el 7 de febrero de 1983, establecen que el proceso de beatificación puede ser completado por dos vías: por causa de virtudes heroicas, si el fiel vivió las virtudes cristianas en grado heroico, o de martirio si el fiel sufrió martirio por su fe, con recorridos procesales distintos en ambos casos.

En el caso de Romero, que ha sido proclamado mártir, no se procede a la declaración de venerable y, además, no ha sido necesario aprobar un milagro.

El proceso de beatificación del arzobispo salvadoreño se inició hace 14 años. El 18 de agosto, en el avión de vuelta de su viaje apostólico a Corea del Sur, el Papa reconoció ante los periodistas que el proceso de beatificación de Romero había sido “desbloqueado” debido a que consideraba muy importante avanzar ya que el arzobispo era “un hombre de Dios”.

La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización. El primero es siervo de Dios, el segundo venerable, el tercero beato y el cuarto santo.

Fuente Religión Digital

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La comisión de teólogos de la Santa Sede reconoce el martirio de Óscar Romero

Domingo, 11 de enero de 2015

vive1_560x280El Papa podría anunciar su beatificación el 24 de marzo, en el 35 aniversario de su asesinato

Francisco quiere hacer coincidir su viaje a Centroamérica para presidir la ceremonia

(Jesús Bastante).- Paso definitivo para la canonización del obispo mártir de El Salvador. La comisión de teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos acaba de aprobar, por unanimidad, la declaración de “martirio” de Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo de San Salvador asesinado el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa por un grupo de paramilitares.

Según adelanta el diario Avvenire (propiedad de la Conferencia Episcopal italiana), el próximo paso es que sea la propia Congregación la que confirme este juicio y, finalmente, la aprobación del Papa. En este caso, al incoarse la causa del martirio, no es preciso un milagro para la declaración de beato.

Distintas fuentes apuntan que podría ser el propio Francisco quien beatificase a Romero el próximo mes de septiembre, si finalmente viaja a El Salvador durante la gira que le llevará a Estados Unidos y algunos países de centro y sudamérica. Otras fuentes afirman que el Papa podría anunciar dicha declaración el martes 24 de marzo, coincidiendo con el 35 aniversario de su asesinato.

Curiosamente -tal vez no tanto-, el propio Francisco citó expresamente a monseñor Romero en su audiencia general del miércoles. Y es que el impulso de Bergoglio ha resultado definitivo para acabar con la paralización de un proceso que estuvo frenado en Roma desde 1998.

Su postulador en la fase inicial fue Vicenzo Paglia, actual responsable del Pontificio Consejo para la Familia. Tras más de veinte años durmiendo el sueño de los justos en un cajón, la causa se reactivó en 2012, y una vez designado como Papa Francisco, se desbloqueó definitivamente.

En más de una ocasión, Bergoglio ha citado el ejemplo de Romero, y según fuentes del episcopado salvadoreño, llegó a decir a los obispos del país que la beatificación del arzobispo mártir era prácticamente un hecho. Apenas quedan semanas para que esta noticia se confirme, y “San Romero de América” deje de ser una frase esperanzada para convertirse en una oración oficial en la Iglesia católica.

Fuente Religión Digital

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