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De un “A-DIOS” a un “EN-DIOS”

Martes, 11 de diciembre de 2018
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tibherine8 de diciembre de 2018, beatificación de los 7 monjes de Tibhirine (Argelia)

Guillermo Oroz Aragón; Mari paz López Santos
Navarra; Madrid

ECLESALIA, 07/12/18.- ¡Ven, asómate, celebra con nosotros! El 8 de diciembre serán beatificados los siete monjes cistercienses de la comunidad de Tibhirine (Argelia, 1996).

Su historia se difundió por los medios a nivel mundial en el 2010 a través de la película “DE DIOSES Y HOMBRES”, y nos acercó a los sucesos que marcaban el día a día en Argelia a mediados de los años 90, y a la vida de aquella comunidad monástica junto a sus vecinos musulmanes en medio de la violencia que se había desatado.

Los monjes contemplativos viven en el silencio y habitualmente sus vidas están muy lejos de quienes vivimos en medio del mundo. ¿Qué nos ha dejado aquella pequeña comunidad de monjes cristianos inmersa en un país musulmán?

Nos han donado un testimonio de Amor que ahora se hace universal. Amor por encima de dificultades, hostilidades, injusticias, despropósitos y violencia. Un Amor que se expande en el Tiempo, con mayúsculas, porque ese Amor ni caduca ni tiene fin.

Nos han entregado el testigo para ser mensajeros de su opción personal y comunitaria, discernida durante tres largos años, hasta llegar a la comprensión común de no abandonar esa tierra y las gentes a las que amaban.

Eligieron permanecer junto a sus vecinos musulmanes compartiendo vida y riesgo. No deseaban la muerte, eso hubiera sido patológico, pero la encontraron junto con otros que también van a ser beatificados, y muchos más (imanes, creyentes musulmanes, trabajadores extranjeros, periodistas, etc.) que nos han dejado sembradas semillas de paz en el complicado mundo en que vivimos.

Ahora nuestra responsabilidad es cuidar, regando y abonando, esas semillas para que crezcan como plantas fuertes que produzcan frutos de amor, paz, solidaridad y alegría en una humanidad sufriente y secuestrada por rivalidades e intereses que causan tanta desolación.

Vivimos en el mundo en que vivimos. Ese es uno de los mensajes más inmediatos que la comunidad de monjes de Tibhirine nos da. No hay escapatoria, no hay huida. Nunca la hubo. Ni entre los muros de un monasterio en el desierto. Porque no debe haberla. Porque Dios no nos quiere huyendo. Porque el amor no huye.

Y el mundo en que vivimos es un mundo en que la Mentira campa a sus anchas, fomentada por poderosísimos intereses y amplificada por cuasi todopoderosos medios de masas. Arrinconada, torturada, asesinada la Verdad. Así en el mismo Cristo; así también en Tibhirine.

Por eso no hemos de permitir -y ése quiere ser nuestro pequeño granito de arena- que la mentira hinque sus fauces en la historia de nuestros hermanos monjes. No hemos de permitir que nadie siembre semillas de destrucción, de confrontación, de división, de odio. Que nadie cuente, desde la sangre de los monjes, otra historia que no sea su verdadera historia de amor, de perdón, de reconciliación, de unidad, más allá de todas las barreras que nos ponemos unos a otros, más allá de todas las fronteras que dibujamos entre nosotros mismos, más allá de toda apariencia y de toda falsedad. Y más allá de todo riesgo, hasta ofrecer la vida por los que amas.

Antes de recurrir al Testamento que nos dejaron, salido del corazón y de la pluma de Christian, prior de la comunidad de Tibhirine, escrito tres años antes de su muerte, creemos imprescindible destacar dos nombres que llevan asociadas dos historias: Mohamed y Ribât- es-Salâm. Historias que ayudarán a comprender más profundamente la vida y mensaje de aquella comunidad: el amor es más fuerte que la muerte, nos gritan a siete voces. Esta es la propuesta que nos hacen para que la hagamos nuestra. ¿Nos atreveremos? Ellos sí se atrevieron. Para el Amor, para Dios, todo es único, irrepetible. El amor sólo conoce nombres propios. “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap 21, 5-6).

Christian, que vivió algunos años en Argelia en su niñez, decía: “Por primera vez, vi hombres rezando de manera diferente a mis padres.(…) Tengo un profundo reconocimiento hacia mi madre que nos enseñó, a mí y a mis hermanos, el respeto a los gestos y a la rectitud de la oración musulmana.(1)

Volvió en su juventud, durante la guerra de Argelia y “creará lazos de amistad con el guardia campestre de la ciudad, Mohamed, ‘un hombre maduro y profundamente religioso (…) Un día mientras los dos amigos paseaban y conversaban acerca de la oración, los nacionalistas argelinos quisieron poner fin a la vida del subteniente francés (Christian). En ese momento el guarda campestre se interpuso y salvo la vida de Christian. Dos o tres día más tarde, el guardia fue encontrado degollado cerca del pozo. Christian quedará marcado para siempre por este episodio que le reveló cómo un musulmán puede vivir el ‘único mandamiento”, dando su vida por amor a otro: ‘En la sangre de este amigo, supe que mi llamada a seguir a Cristo debería vivirla, tarde o temprano, en el país mismo donde me había sido dada la muestra más grande amor’. (2)

La sangre de Mohamed colmó la medida de la sangre de Christian. Las dos fueron vertidas en la misma copa, en el mismo cáliz. La historia de Mohamed completa la historia de Christian. El amor de Mohamed es el mismo amor que el amor de Christian.

La sangre y la vida de Mohamed irán para siempre unida a la sangre y la vida de Christian. Hasta el punto final del martirio.

“Dar la vida por los demás” (Jn 15,13) está escrito, está dicho. Es lo que hizo Mohamed y lo que hicieron los monjes de Tibhirine. Es la cosecha que recogió, en sus manos amorosas, el Padre de todos los hombres.

Por eso, porque es justo, porque es lo que quieren Christian y los demás desde la Luz, recordamos, con el corazón y la fe, a los monjes del Atlas. Junto a ellos, apoyado en el hombro del prior, reconocemos a un anciano musulmán cuyo nombre es Mohamed y cuya sangre fue derramada por su amigo Christian. La prueba más grande de amor. No deberíamos olvidarlo nunca.

El otro nombre es Ribât-es-Salam, que significa Vínculo de la Paz, un grupo de cristianos y musulmanes que inició su andadura en marzo de 1979 y que se reunían periódicamente en el monasterio de Tibhirine con el objetivo de orar juntos:

“Nuestros hermanos Alawiyines (…) ya nos habían dicho: ‘No queremos comprometernos con ustedes en una discusión dogmática. En el dogma o la teología, hay muchas barreras que está hechas por el hombre. Nosotros nos sentimos llamados a la unidad. Deseamos dejar que Dios cree cosas nuevas entre nosotros. Esto se puede hacer sólo con la oración. Por eso hemos querido este encuentro de oración con vosotros”.

Descubrir y descifrar “los signos de Dios, en el “horizonte” de los mundos y los corazones, simplemente ubicándonos en la escucha y en la escuela del otro, musulmán en este caso” (3).

Ribât es-Salam fue el ideal de paz y oración, (“somos orantes en medio de un pueblo de orantes” decía Christian) desde el que los monjes quisieron fundar un nuevo modo de convivir y relacionarse unos con otros, musulmanes y cristianos. Christian tenía costumbre de hacer lectio divina también desde el Corán, y dejó consignado que había tenido experiencia de la Palabra de Dios entre las palabras del Corán.

Mientras muchos empuñan las armas, ayer como hoy, e invocan lo que nos divide, aquellos monjes y aquellos creyentes musulmanes apostaron por invocar el amor, la oración y la paz, que nos une a todos. Apuesta firme, apuesta hasta las últimas. Somos soldados derrotados de una Causa invencible.

Cuando nuestro corazón dude, cuando los altavoces de propaganda de la Mentira llenen nuestras mentes de imágenes y gritos inhumanos, recordemos a los hermanos del Atlas. Recordemos Ribât es-Salam, el vínculo de paz. Recordemos que la apuesta de Jesús fue la paz y el amor que nos conducen a Dios. “Mi paz os dejo, mi paz os doy”(Jn 14, 27)

Tres miembros de Ribât también murieron violentamente en aquellos años y serán beatificados el 8 de diciembre: Henri, hermano marista (+8 mayo 1994); Christian, misionero padre blanco (+27 diciembre 1994) y Odette, hermana del Sagrado Corazón (+10 noviembre 1995). (4)

Libros, artículos, poemas, documentales, fotos, pinturas, esculturas, una gran película… nos han permitido adentrarnos en quienes fueron aquellos monjes que, durante casi tres años -desde que el 24 de diciembre de 1993 fueron sobresaltados por un grupo armado que asaltó el monasterio hasta la noche de su secuestro el 28 de marzo de 1996 -discernieron, personal y comunitariamente y eligieron, apoyados unos y otros en la oración y la confianza en Dios, quedarse en Tibhirine junto a sus vecinos musulmanes.

Podríamos seguir escribiendo, dando datos, animando saber, compartiendo lo que para nosotros fue el descubrimiento de nuestros hnos. monjes de Tibhirine… ¡déjalo, no te entretengas más! ¡Id directos a saborear la fruta que ya era antes de que talaran los árboles: el Testamento de Christian de Chergé, prior de la comunidad y regalo para la posteridad de la comunidad de Tibhirine.

“Cuando un A-Dios se vislumbra…” ¡Sigue, adéntrate en clave de silencio y oración, y contempla “el testimonio de entendimiento y entrega, que aúna las muertes no arrebatadas sino donadas; aúna todos los perdones concedidos antes de ser infringido el daño; previene del peligro de culpabilizar –por extensión- a todo un pueblo, a un grupo, a un país; da testimonio de la visión del pecador más allá de su pecado (amigo del último instante”). Sus palabras son el último gemido de tantos mártires anónimos de Argelia, del mundo y de la historia de todas las religiones” (5).

Y cuando digas con ellos al final del Testamento: ¡AMEN! IN SHALLAH!, habrás comprendido como se pasa de un “A-Dios” a un “En-Dios”.

Gracias a Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno, monjes cistercienses de Tibhirine y a todos los que también dieron su vida y juntos son beatificados: Henri (Marista), Hélene (Pequeñas Hermanas de la Asunción), Esther y Caridad (españolas, Agustinas Misioneras); Jean, Alain, Charles y Christian (Misioneros Padres Blancos); Angéle Marie y Bibiane (Hnas. N. S. de los Apóstoles); Odette (Pequeñas Hnas. Sagrado Corazón de Charles de Foucauld); y Mons. Pierre Claverie (Dominico y obispo de Orán)  (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

  1. LA ESPERANZA INVENCIBLE – Escritos esenciales del monje mártir de Argelia, Christian de Chergé (Ed. Lumen, pág. 12)
  2. Íd. (Págs. 12-13)
  3. Íd. (Pág. 120)
  4. Íd. (Pág. 145)
  5. Mari Paz López Santos (web Familia Cisterciense, 2003)

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TESTAMENTO de Christian de Chergé
Prior del monasterio de Tibhirine (Argelia)
Abierto el domingo de Pentecostés, 25 de mayo de 1996

Cuando un A-Dios se vislumbra…

Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
¡AMEN! IN SHALLAH!

 Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+

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En Facebook: AMIGOS DE LOS MONJES DE TIBHIRINE

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“Senegal, donde nadie quiere tener un vecino gay”, por Aitor Guenaga

Lunes, 9 de julio de 2018
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Michel iba para cura, pero ahora da testimonio de la persecución sufrida por ser gay en Senegal.

Sólo el 3% de la ciudadanía senegalesa afirma que no le molestaría tener una persona homosexual como vecina, según el Afrobarómetro

En Senegal, como en otros países, el Código Penal prevé penas de prisión y multas por “actos impúdicos o contra natura”

Las denuncias ante la Policía se suceden y las amenazas llegan desde la propia familia: “Hemos hecho una reunión y te vamos a matar porque eres homesexual. Eres la vergüenza de nuestra familia y te mataremos”

En las últimas semanas, ciudades de medio mundo se han llenado de besos y abrazos entre personas del mismo sexo, de manifestaciones donde la bandera arcoiris ha tomado las calles o incluso ha teñido las fachadas de ayuntamientos y otros edificios oficiales. Madrid ha estallado este fin de semana y el movimiento LGTBI sigue de fiesta. Pero en muchas partes del mundo, la homosexualidad, lejos de ser algo para celebrar y visibilizar, sigue marcada a fuego en los Códigos Penales de países incluso laicos y alejados de las tendencias fundamentalistas.

Es el caso de Senegal, un país de órbita francófona que ha vivido un “gran retroceso” en “la tolerancia que existía hace no tantos años” con las prácticas homosexuales, según coinciden en denunciar activistas LGTBI y miembros de ONGs que trabajan sobre el terreno en África. Un Estado con un modelo de desarrollo de cierto éxito -la foto fija recuerda a la España del desarrollismo, con kilómetros de nuevas autopistas  y viviendas en construcción por buena parte del país, un nuevo aeropuerto y el proyecto de crear un nuevo Dakar en las afueras mientras el dinero siga fluyendo- alejado de las influencias yihadistas -pese a que alrededor de un 92% de la población profesa la religión musulmana- y un destino turístico más que seguro para los blancos que cada vez tienen que borrar más países de su mapa de vacaciones. Un país en el que s ólo el 3% de la ciudadanía senegalesa afirma que no le molestaría tener una persona homosexual como vecina, según el Afrobarómetro de 2015. El margen de error de cualquier sondeo demoscópico.

Tal vez por eso, el actual presidente de este país subsahariano, Macky Sall, dejó claro ya en 2013 que Senegal no estaba preparado para legalizar las relaciones entre personas de mismo sexo. Y que su despenalización “no se producirá mientras yo esté en el poder”, pese a las presiones que se puedan producir desde los países occidentales. En 2019 hay nuevas elecciones presidenciales y el sueño de cambio que encumbró a Sall ha entrado en barrena para parte de la población que vio con buenos ojos su llegada al poder. El presidente Macron ha visitado en numerosas ocasiones Senegal desde que accedió al Elíseo, pero este tema no está, al menos públicamente, en la agenda política. Salvo en la de algunas ONGs -que han impulsado proyectos pegados a la comunidad LGTBI- e instituciones que están dispuestas a destinar fondos públicos para proyectos de apoyo a este tipo de “colectivos vulnerables”.

En Dakar, la capital de Senegal, es martes y la contaminación se adhiere a los extremidades sudadas de un grupo de periodistas y de representantes de las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa. De la mano de responsables de Médicos del Mundo, nos adentramos en un edificio en un lugar indeterminado donde nos esperan gays, lesbianas, activistas LGTBI y trabajadoras del sexo. La cita no es pública. Nos han convocado a una reunión sin luz ni taquígrafos en un edificio del centro de la ciudad. El sol cae a plomo, como la represión y las denuncias contra los homosexuales que siguen dando la batalla contra un Código Penal que en su artículo 319.3  prevé penas de prisión de entre 1 y 5 años y multas de entre 100.000 y 1,5 millones de ‘cefas’ (150 y 2.300 euros) por “actos impúdicos o contra natura”. Así se definen legalmente las relaciones entre personas del mismo sexo en este país subsahariano.

michel-precioso-condicion-lesbiana-senegal_ediima20180706_0083_5Bijoux esconde su precioso rostro y trata de vivir su condición de lesbiana en libertad en Senegal.

Michel sabe de lo que habla. Cuando a los 17 años descubrió que le gustaban los hombres también había decidido casarse con Dios. Estaba estudiando en el Instituto de Teología para ser cura (diácono) y ya mantenía relaciones con uno de sus superiores. Internet y los móviles están muy presentes en la vida cotidiana de los senegaleses. Tanto que Michel usaba la aplicación Romeo -una suerte de bazar para entablar amistades y relaciones de pareja- para entrar en contacto con otros hombres. “Un día se me olvidó el móvil y ni primo le contó a mi tía lo que descubrió. Tuve que marcharme de casa y, poco después, tuve que abandonar la congregación”. Después tuvo que abandonar el país que le vio nacer.

Michel tiene ahora 26 años. Es flaco, espigado y no muy alto. Tuvo que marcharse a Costa de Marfil y a otros países de África del Oeste como Camerún. Pero allá donde recalaba para rehacer su vida acababa llegando también una carta de los líderes espirituales de su congregación en la que advertían a quien quisiera leer sobre su orientación sexual. Y vuelta a empezar. Finalmente volvió a Senegal a casa de unos amigos. Pero su familia, implacable, comenzó a enviarle amenazas de muerte a través del móvil:

“Hemos hecho una reunión y te vamos a matar porque eres homesexual. Eres la vergüenza de nuestra familia y te mataremos, te lo juro en nombre de Dios.

“Te estamos viendo últimamente y sabemos donde vives ahora y te juro que morirás pronto porque sabemos dónde estás ahora e iremos.

michel-expulsado-iglesia-senegalesa-gay_ediima20180706_0087_5Michel, antes de ser expulsado por la iglesia senegalesa por ser gay.

Su sueño de ser cura se ha truncado. Al menos en esta vida. Su determinación por reivindicar su homosexualidad en libertad está en plena ebullición. Como Bijoux, una mujer de 28 años que trabaja activamente en una asociación de lesbianas creada en 2004. La echaron de la escuela al descubrirse su orientación sexual tras ser denunciada por sus propias compañeras de pupitre. Y acabó trabajando en lo que pudo y así tirar para adelante, aunque a día de hoy la información sobre su condición sexual sigue colgada en la Red. La “estigmatización y las denuncias” llovieron en los siguientes años como solo sabe llover en el trópico. Fuera en temporada de lluvias o en el ciclo seco. Tan orgullosa como Fatou, que apunta que en Senegal “siempre tienes que fingir, tener varias caras -estar casado, tener hijos y ser homosexual, por ejemplo-, usar estrategias para que te dejen vivir tranquila”, expone. A ella la casaron a sus 14 años con un hombre del pueblo. Se negó a tener relaciones sexuales con él. Y lo pagó caro: “me pegaba patadas y puñetazos hasta que se cansó y dejó de venir por casa. “Pero cuando pienso en todo lo que he recorrido y en lo que he luchado para rehacer mi vida, para reinventarme… la verdad es que me siento orgullosa de mí misma. Ahora cuando ahorro un poco de dinero me alquilo una habitación de hotel y me quedo tranquila viendo una película, pensando en recuerdos del pasado o compartiendo una bebida con una amiga. Y así soy feliz“, revela. Pequeños espacios de libertad en una ciudad que ha visto manifestaciones contra la homosexualidad relatadas a toda plana en las primeras páginas de los periódicos. 

activista-movimiento-lgtbi-jean-marie_ediima20180706_0088_20El activista del movimiento LGTBI en Senegal Jean Marie.

Jean Marie es un activista LGTBI que no se esconde. Si estuviéramos en Oakland (EE UU) en 1966 se diría que encaja como un guante en la estética de los Panteras Negras. Pero el rinoceronte dorado que cuelga de su negrísimo cuello nos traslada al África subsahariana de un plumazo. Es el secretario general de la red nacional de asociaciones -un total de 35- que más está haciendo por la lucha de los derechos de lesbianas y gays en su país. “Estamos trabajando en un contexto muy difícil“, admite. “Luchamos contra la discriminación y la estigmatización que arrastramos“. Y ahí entra como un tiro la labor de Médicos del Mundo y su forma de tejer una red que une a la sociedad civil, la protección de “colectivos vulnerables” como el LGTBI o las trabajadoras del sexo, con el recordatorio al Estado de sus “obligaciones” en materia de salud y otros derechos. “Yo no llevo la bandera del movimiento LGTBI, no queremos apropiarnos de una lucha que no es nuestra“, afirma Guillermo Martínez, responsable de esta ONG en Senegal. Desde 2017 han formado ya a 13 personas para ser hojas frondosas metafóricas de baobab, el árbol nacional.

El objetivo, en realidad, es fortalecer una red de entidades locales y de personas que sirvan a la comunidad a través de proyectos financiados por instituciones como las diputaciones de Bizkaia y Gipuzkoa. Solo Bizkaia ha destinado para proyectos concretos de Médicos del Mundo 120.000 euros anuales para este tipo de colectivos en peligro. A veces, la cosa es cuestión de vida o muerte.

“Sois unos luchadores por los derechos humanos”

Y pese al dinero público que sigue fluyendo, la diputada foral vizcaína  de Empleo, Inclusión e Igualdad, Teresa Laespada, tras escuchar junto a su homólogo en el cargo en Gipuzkoa y reconocido activista gay de los derechos del colectivo LGTBI, Denis Itxaso, todos estos testimonios, asegura que “el cambio cultural no se puede producir desde el dinero, sino desde el activismo local”. Denis recuerda que en España ya se ha producido ese cambio político -cuenta que el Ministerio del Interior español lo dirige hoy un magistrado que visibiliza su condición de homosexual- y cultural, “pero no en la religión”. “Aquí, igual que hace décadas en España, sois unos luchadores por los derechos humanos”, apunta, clavando su mirada en Jean Marie y Bijoux. 

Los periodistas y las autoridades vascas abandonan la sala. El calor se ha vuelto aún más pegajoso en Dakar. Ha caído el sol y el tráfico se ha puesto de nuevo imposible. En la habitación del hotel les espera una ducha, aire acondicionado, tal vez un baño en la piscina y una cerveza Flag helada. Antes de partir, todos han sido invitados a dejar en un cuadro su huella dactilar junto a un baobab -el árbol nacional- a modo de hojas que crecen y crecen hasta llenar el infinito. Hay pinturas de todos los colores, esos que se multiplican en los vestidos de las mujeres que llenan los puestos de los mercados o recorren con sus cacahuetes o sus deliciosos mangos a la búsqueda de unos cientos de ‘cefas‘.

Cada huella dactilar parece una metáfora de la red tejida en estos años para que los derechos de estos “colectivos vulnerables” funcione como tejido civil, protección y a la vez tormenta de arena que pretende impregnar a una población preocupada por el futuro de su país. 

Fuente El Diario Norte

Ampliación con noticias de Cristianos Gays y Dosmanzanas

Homosexualidad castigada penal y socialmente

Senegal, un país de África occidental de mayoría musulmana, castiga las relaciones homosexuales con hasta cinco años de cárcel y multas que en los casos más extremos pueden llegar hasta los 1.500 euros, cifra exorbitante para un ciudadano senegalés. Ya en 2010 nos hacíamos eco de un informe de Human Rights Watch que alertaba del incremento de las agresiones hacia las personas homosexuales en ese país, estimuladas por líderes políticos y religiosos que habrían sido decisivos a la hora de fabricar un clima de violencia homófoba con la connivencia de buena parte de los medios de comunicación. Según una encuesta de Pew Global Attitudes Project realizada en 2013, el 96 % de los senegales consideran que la homosexualidad no debe ser aceptada por la sociedad.

En abril de 2013, la jefatura del Estado senegalés emitió un comunicado en el que declaraba que “los valores culturales básicos enraizados [en Senegal] no pueden ser compatibles con la opción de despenalizar la homosexualidad”, afirmando con firmeza que “el Estado no ha considerado esa opción, que se excluye por completo de su doctrina política”. Esta misma declaración fue reiterada por el presidente Macky Sall dos meses más tarde, durante la visita que efectuó al país africano Barack Obama. Incluso quienes defendieron la despenalización en el pasado, como el expresidente honorario de la Federación Internacional de Derechos Humanos Sidiki Kaba, desistió de su intención al convertirse en ministro de Justicia de Senegal.

Muchas de las agresiones, detenciones e incluso linchamientos ni siquiera alcanzarían las páginas de la prensa internacional. El hostigamiento también alcanza a las mujeres lesbianas o percibidas como tales, como recogimos por ejemplo en septiembre de 2013. Entonces, por suerte, cuatro de las cinco detenidas fueron puestas en libertad.

En febrero de 2014, una pareja de hombres fue condenada a seis meses de prisión, denunciada por sus propios vecinos. También nos hemos hecho eco del caso del periodista Tamsir Jupiter Ndiaye, condenado por segunda vez a la cárcel a principios de este mes de agosto después de que un joven lo acusara de intentar violarlo.

En agosto de 2015 reseñamos cómo se sentenció a seis meses de cárcel a siete jóvenes, declarados culpables de un delito de actos “contra natura, a pesar de que no se aportaron pruebas materiales ni testimonios que probaran las acusaciones. En diciembre del mismo año, fueron detenidos 11 hombres acusados de participar en actos homosexuales, por participar en una ceremonia ritual de boda entre dos hombres. Finalmente, fueron puestos en libertad después de que un juez estimara que no se habían presentado pruebas suficientes.

En 2016,una horda violenta trataba de linchar a un estudiante homosexual de la Universidad de Dakar, provocando graves disturbios. Una violenta horda de jóvenes invadió el campus de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, en persecución de un joven al que acusaban de haber hecho proposiciones homosexuales a otro estudiante. Después de que el equipo de seguridad se negara a entregar al perseguido, los violentos iniciaron los disturbios, en los que incendiaron diversos edificios del centro universitario y destrozaron una entidad bancaria cercana. Según denuncian las asociaciones de defensa de los derechos LGTB, se trataría del noveno caso de asalto a la Universidad Cheikh Anta Diop desde el año 2012, todos ellos motivados por la persecución de estudiantes homosexuales o percibidos como tales.

Fuente Cristianos Gays

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Contando las noches y los días

Sábado, 9 de junio de 2018
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tibherine21 de mayo, XXII Aniversario de la muerte de los monjes de Tibhirine

Mari Paz López Santos
Madrid.

ECLESALIA, 21/05/18.- … Marzo 26, 27, 28, 29, 30, treinta y uno, 1, 2, 3, 4, 5, 6, siete, 8, 9, 10, 11, 12, 13,  catorce, 15, 16, 17, 18, 19,20, veintiuno, 22, 23, 24, 25, 25, 27, veintiocho, 29, 30, 1, 2, 3, 4, cinco, 6, 7, 8, 9, 10, 11, doce, 13, 14, 15, 16, 17, 18, diecinueve, 20,  Mayo 21+

… 6ª y 7ª Semana de Cuaresma, Semana Santa, Octava de Pascua, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª, 6ª,  martes+ de la 7ª Semana de Pascua.

… 56 días de la primavera de 1996

La noche del 26 al 27 de marzo de 1996 fueron secuestrados siete monjes cistercienses del monasterio de Tibhirine (Argelia). Retenidos cincuenta y seis días y asesinados el 21 de mayo del mismo año.

“La lámpara del Sagrario de nuestra capilla de Tibhirine se apagó en esa triste noche del 26 al 27 de marzo. La capilla habitada por los cantos y las oraciones en las horas del Oficio Divino desde 1937 se quedó de repente silenciosa y vacía: “¿Hasta cuándo, Señor?”. “No es más que un hasta luego”, cantan nuestros corazones”, así cuenta la noche del secuestro el hno. Jean Pierre, uno de los dos monjes supervivientes (1).

Cincuenta y seis días en latente espera. ¿Volverán?… y la primavera, estación en que todo nace de nuevo, acogiendo la oscuridad de la violencia, el silencio de la ausencia y la esperanza del retorno de los hermanos, que la muerte transformó en Pascua eterna, Vida para siempre.

Escuchemos en silencio las palabras de los que se llevaron:

“Yo no creo que la violencia pueda extirpar la violencia. No podemos existir como hombre sino aceptando hacernos imagen del Amor, tal y como se ha manifestado en Cristo; quien, siendo justo, quiso sufrir la suerte del injusto”.

Esto dejó escrito el hno. Luc (2). Y también:

“No hay verdadero amor a Dios sin consentir sin reservas la muerte” (3).

El hno. Michel dejó escrito:

“Si nos ocurriera algo –no lo deseo-, queremos vivirlo aquí en solidaridad con todos estos argelinos y argelinas a quienes les ha costado ya la vida, nada más que solidarios con todos estos desconocidos, inocentes… Me parece que Aquel que nos ayuda hoy a resistir es el que nos ha llamado. Esto me deja profundamente maravillado” (4).

Dice el hno. Christophe:

“Ante la muerte dime que mi fe, Amor, permanecerá. A menudo me siento asustado de creer” (5)

El hno. Célestin se expresa en una antífona pascual:

“Oh Jesús, yo acepto con todo mi corazón que tu muerte se renueve, se cumpla en mí; yo sé que contigo se vuelve a subir desde el vertiginoso descenso a los abismos a proclamar al demonio su derrota”. (6)

Del hno. Paul:

“El Espíritu opera, trabaja en profundidad en el corazón de los hombres. Estemos disponibles para que Él pueda actuar en nosotros mediante la oración y la presencia amante a todos nuestros hermanos”. (7)

El hno. Bruno:

“Heme aquí ante ti, Dios mío. Heme aquí, rico en miseria y pobreza, y de una cobardía sin nombre. Heme aquí ante ti que eres Amor y Misericordia. Ante ti, pero sólo por tu gracia, hema aquí todo entero, con todo mi espíritu, todomi corazón, toda mi voluntad”. (8)

Y, el hno. Christian, superior de la comunidad de Tibhirine, en su reflexión cuaresmal, dieciocho días antes del secuestro:

“Tenemos que ser testigos del Emmanuel, es decir, del “Dios-con”. Hay una presencia de “Dios con los hombres” que debemos asumir nosotros. Es desde esta perspectiva como comprendemos nuestra vocación de ser una presencia fraternal de hombres y de mujeres que comparten la vida de musulmanes, de argelinos, en la oración, el silencio y la amistad. Las relaciones Iglesia-Islam son aún balbucientes porque aún no hemos vivido bastante junto a ellos. (9)

Antes de empezar a escribir, me di un tiempo de silencio y quietud, intentado adentrarme -lo poco que puede hacer alguien que nunca ha sido retenida y privada de la libertar de moverse- en lo que debieron ser esos cincuenta y seis días en lo oculto, en lo oscuro, como semilla bajo la tierra.

Digo semilla, en singular, considerando que los  siete monjes secuestrados,  más los dos que no fueron descubiertos (hnos. Amédée y Jean Pierre) son una  sola semilla: la comunidad.

¿Perderían la noción del tiempo? Nunca lo sabremos, pero conociendo la vida monástica, el ritmo, la cadencia, los tiempos y la dinámica de la oración –el Oficio Divino- que estructura como una sólida columna vertebral la vida del monje y de la comunidad, imagino a los hermanos de Tibhirine juntos (si es que les dejaban) contando las noches y los días; cantando o susurrando antífonas y salmos de los tiempos litúrgicos que vivieron encerrados.

Ganaron el tiempo de la eternidad, dejándonos su testimonio y su testamento espiritual. Serán beatificados antes de que acabe el 2018.

Esta es mi comprensión y como tal la recibí a las pocas semanas de su muerte sin conocerles de nada. Lo recibido gratis es para ser compartido (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).


  1. “Martirio y Consagración – Los mártires de Argelia”, Dom Bernardo Olivera, o.c.s.o. Publicaciones Claretianas, 1999 – pág. 84
  2. (ídem) (Luc, Carta 24.3.96) pág. 87
  3. (ídem) (Luc, Carta 19.3.95) pág. 87
  4. (ídem) (Michel, Carta 4.14) pág. 88
  5. (ídem) (Christophe, Diario, 1-12-94) pág. 89
  6. (ídem) (Célestin, Antífona pascual) pág. 92
  7. (ídem) (Paul, Carta del 11.1.95) pág. 89
  8. (ídem) (Bruno, 21.3.90) pág. 89
  9. (ídem) (Christian, Reflexiones para la Cuaresma, 8.3.96) pág. 88

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Carta a los 7 monjes de Tibhirine. Celebración 20º aniversario de su muerte

Sábado, 4 de junio de 2016
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tibherineAunque tarde, publicamos este bello artículo:

Mari paz López Santos
Madrid

ECLESALIA, 23/05/16.- Queridos hnos. monjes de Tibhirine (Christian, Christophe, Luc, Celestin, Paul, Michel y Bruno):

Durante muchos años vuestro testimonio como comunidad de monjes cristianos en un país musulmán fue silencioso: compartir vuestra vida de oración, trabajo y acogida, atentos a vuestros vecinos y a quienes se acercaban a la hospedería del monasterio. Pero también compartíais el sufrimiento y la inquietud que generaba la violencia que azotaba Argelia en aquellos años, junto a la gente sencilla del pueblo. Como otros muchos religiosos y religiosas que optaron por permanecer aún sabiendo que el precio podía ser el que, finalmente, pagasteis.

Tras vuestro secuestro y muerte, en 1996, y en los años siguientes, a muchas personas en el mundo fue llegando, de una forma casi subliminal… (¿será esto el soplo del Espíritu que no hay quien lo pare?) vuestro testimonio. Se ha esparcido silenciosamente a modo de semillas dormidas bajo tierra, que en la explosión de la primavera se convierten en plantas magníficas, con hojas y flores, distribuyendo el polen de vuestra vida vivida con coherencia, discernimiento y opción comunitaria.

En 2011, la película “DE DIOSES Y HOMBRES” recogía con dignidad, dureza y belleza lo que fueron los últimos tres años de vuestras vidas. Y este acontecimiento os puso en medio del mundo para quien quiera recoger el mensaje de no-violencia, cercanía interreligiosa en la vida desde lo sencillo, desde la oración, desde la ayuda al otro, ya sea cristiano, musulmán o quien se acerque necesitado.

En los tiempos que corren se necesita urgentemente “escucharos” de nuevo. Será a través de lo que dejasteis escrito, como el Testamento de Christian, abierto el 25 de mayo de 1996, en la fiesta de Pentecostés; los libros y textos de muchos de vosotros y los testimonios de quienes os conocieron en persona: también vuestros vecinos y amigos musulmanes; las personas con las que compartíais diálogo interreligioso desde el respeto y los sencillos detalles de la vida.

Y también, como le pasó al San Pablo, los que de alguna forma quedamos “tocados” por vuestra vida, aún sin conoceros personalmente, poniéndonos en marcha para ayudar a que la semilla de Tibhirine siga siendo fecunda para la vida de la Iglesia y, muy especialmente, del mundo en este convulso tiempo en donde tenemos que mirarnos en vuestro espejo, para identificar al hermano más allá de la densa bruma de la violencia; con mirada certera, sin caer en el desprecio globalizado. Una filigrana de la que sois maestros y mucho tenemos que aprender.

He escrito en otras ocasiones sobre lo recibido a través de vuestro testimonio y, como siempre, creo que debo callar y nuevamente dar la palabra a Christian que, en su Testamento, dice todo lo que hay que decir y en primera persona (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Me uno a su despedida: ¡Amén!… ¡In Shallah!

 Mari Paz López Santos

Cuando un A-Dios se vislumbra…

Si me sucediera un día –y ese día podría ser hoy–
ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento
a todos los extranjeros que viven en Argelia,
yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia,
recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país.
Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida
no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.
Que recen por mí.
¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda?
Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas
y abandonadas en la indiferencia del anonimato.
Mi vida no tiene más valor que otra vida.
Tampoco tiene menos.
En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia.
He vivido bastante como para saberme cómplice del mal
que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo,
inclusive del que podría golpearme ciegamente.
Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez
que me permita pedir el perdón de Dios
y el de mis hermanos los hombres,
y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.
Yo no podría desear una muerte semejante.
Me parece importante proclamarlo.
En efecto, no veo cómo podría alegrarme
que este pueblo al que yo amo sea acusado, sin distinción, de mi asesinato.
Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la “gracia del martirio”
debérsela a un argelino, quienquiera que sea,
sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.
Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente.
Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo.
Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila
identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.
Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma.
Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido,
encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio
que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia,
precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.
Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón
a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista:
“¡qué diga ahora lo que piensa de esto!”
Pero estos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad.
Entonces podré, si Dios así lo quiere,
hundir mi mirada en la del Padre
para contemplar con El a Sus hijos del Islam
tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo,
frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu,
cuyo gozo secreto será siempre, el de establecer la comunión
y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.
Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos,
doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente
para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida,
yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy,
y a vosotros, amigos de aquí,
junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos,
¡el céntuplo concedido, como fue prometido!
Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías.
Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este “A-DIOS” en cuyo rostro te contemplo.
Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices
en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío.
                                                                                                      ¡AMEN! IN SHALLAH!

          Argel, 1 de diciembre de 1993
Tibhirine, 1 de enero de 1994

Christian.+

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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