Comentarios desactivados en Una casa del terror cristiana situaba a las víctimas de Orlando en el infierno
Un grupo de evangélicos cristianos quería representar como almas atormentadas en el Infierno a las personas asesinadas en la masacre de la discoteca Pulse
Una iglesia evangélica de Chicago pretendía celebrar Halloween a su manera este fin de semana pasado organizando una “casa del terror” (cristiana, por supuesto) en el gimnasio de una escuela pública. Tener a un grupo de cristianos fundamentalistas celebrando esta fiesta en un lugar en el que estudian niños ya nos parece suficientemente terrorífico, pero lo más grave es que la atracción, titulada “The Room: a journey to Hell“, pretendía reproducir la decoración de la discoteca Pulse de Orlando y mostrar a las víctimas de la matanza como almas que estaban en el Infierno como castigo divino a su homosexualidad.
En el folleto promocional se describía The Room como una experiencia interactiva cristiana en la quelos visitantes deberían recorrer 10 espacios en los que se les mostrarían escenarios en los que sus protagonistas debieron elegir entre vida o muerte, pecado o salvación, Cielo o Infierno. Además de la discoteca Pulse, en la publicidad también aparecían escenas de un aborto clandestino y de un tiroteo en una iglesia de Charleston en 2015.
El evento estaba previsto para los días 29 y 30 en una escuela de educación primaria. Afortunadamente, fue cancelado después de que las autoridades educativas retiraran el permiso para celebrarlo: según un portavoz del distrito escolar de Chicago (CPS), “los organizadores escondieron el verdadero contenido del evento y no hemos dado nuestra aprobación a ninguna de las actividades que ahora están promocionando.”
En Estados Unidos están de moda las Hell Houses, la respuesta religiosa a las atracciones que representan mansiones encantadas. En lugar de recorrer una casa poblada de fantasmas, monstruos y asesinos psicópatas, en las Hell houses se representan las consecuencias del pecado que, como ya sabéis, en el imaginario religioso son castigos infernales.
Por supuesto, la homosexualidad no escapa a las obsesiones de esta gente. En el documental que tiene el mismo título, Hell House, aparece una de las más famosas de Estados Unidos y en ella se pueden ver escenas como la de un moribundo en una cama de hospital mientras a su lado un demonio se burla diciendo “Paul pensaba que el estilo de vida homosexual era todo lo que un hombre podía desear. Pero ¡Oh, no!, ahora está muriendo de SIDA“. Finalmente Paul es enviado al Infierno mientras maldice a Dios por no aprobar su homosexualidad.
Ya veis que ahora los medios tecnológicos son mejores y la forma de transmitir el mensaje, mucho más espectacular, pero realmente no es nada más que la milenaria estrategia de asustarnos contándonos cuentos terroríficos sobre las llamas del infierno y las torturas por toda la eternidad que según ellos les esperan a los pecadores.
Comentarios desactivados en «Es pecado mortal votar al Partido Demócrata», advierten desde una parroquia católica de San Diego
Robert McElroy, obispo de San Diego, desautoriza al boletín parroquial
El material violaría la prohibición en EEUU de que organizaciones religiosas hagan declaraciones políticas
(C. Doody/Infobae).- «¡Es un pecado mortal votar al Partido Demócrata!». Esa es la advertencia que fue incluida en el boletín parroquial de la iglesia católica de la Inmaculada Concepción en San Diego, estado de California, el pasado 16 de octubre.
El folleto, metido dentro de la hoja de la comunidad aparentemente sin el consentimiento del párroco, fue repartido para crear conciencia de qué debía tenerse en cuenta al momento de acercarse a las urnas el martes día 8. En el texto se incluían temas políticos y otros más sensibles, como el aborto.
«Inmediatamente después de la muerte, las almas de aquellos que murieron en estado de pecado mortal descienden al infierno», continuaba la particular nota. Votar para Hillary Clinton sería, pues, apoyar no sólo el aborto, sino también los matrimonios entre personas del mismo sexo, la eutanasia, la clonación humana y la manipulación genética de embriones.
La advertencia sobre el estado del alma del votante de Clinton fue repetida en otro fascículo insertado en el boletín del 30 de octubre, en el que los activistas también instaban a los fieles a«confesar el pecado»de haber votado a la candidata demócrata.
Para los autores de este material, «el demonio» está detrás de la aspirante a la Casa Blanca. Para eso citan un libro de 1971 escrito por el activista Saul Alinsky en el cual explicaba las «reglas para la radicalización» a las que Clinton, a su vez, aspiraría.
Hillary citó al autor en 2015, cuando habló ante una cumbre mundial de mujeres y afirmó que, en aras de promover un mayor protagonismo femenino en el mundo de hoy, «se han de cambiar códigos culturales profundos, creencias religiosas y prejuicios estructurales».
No se referiría al aborto en esta ocasión, como alega la propaganda de la parroquia californiana, sino a escollos sociales que impiden que las mujeres tengan acceso a la educación, a apoyos en caso de sufrir violencia machista y a servicios de salud reproductiva.
Por su parte, autoridades de la Iglesia católica en San Diego se mostraron consternados por semejantes consejos electorales en un boletín religioso. Juristas especializados en la temática consultados por el periódico local The Union Tribune señalaron que es muy probable que el material viole las regulaciones del Servicio de Impuestos Internos (IRS) en torno a que organizaciones extentas de impuestos hagan declaraciones oficiales en pro o en contra de un candidato político.
Robert McElroy, el obispo de San Diego, emitió un comunicado en el que afirmó:
«Permítanme reiterar que mientras nosotros tenemos un papel moral de explicar cómo las enseñanzas católicas toman en cuenta ciertos aspectos de la vida pública, no debemos apoyar y no apoyaremos a un candidato específico utilizando medios de comunicación de la feligresía o boletines para favorecer a un postulante o partido».
Aún no está claro cómo ese artículo fue incluido en el boletín dominical de la parroquia de la Inmaculada Concepción. El portavoz de la diócesis Kevin Eckery indicó que el sacerdote a cargo, Richard Perozich, «no lo revisó ni lo aprobó». «No es un pecado mortal votar a los demócratas, en primer lugar. Y en segundo término, la Iglesia no toma posiciones en esto», afirmó Eckery.
Comentarios desactivados en Lutero y la Virgen María, el Magnificat (con E. Tourón)
Del blog de Xabier Pikaza:
Quiero recordar, con cierta anticipación, dos fechas importantes en mi vida. (a) Una es la muerte de mi amigo y colega Eliseo Touron del Pie, hace 20 años. (b) Otra es el quinto centenario del comienzo de la Era Protestante, con M.Lutero (hace quinientos años). Ambas se vinculan en María, y más en concreto en el Magnificat.
1. Eliseo Tourón del Pie falleció el 27 de diciembre de 1996, en plena madurez, siendo decano de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid, tras unos años de sufrimiento de enfermedad y teología, el que tuve la suerte y privilegio de acompañarle con gran intimidad.
2. Martín Lutero, que era monje agustino, publicó el año 1517 sus famosas tesis la justificación, las indulgencias y la reforma de la Iglesia. Fueron en un plano desafortunadas, por la ruptura que surgió tras ellas. Fueron en otro muy afortunadas, porque abrieron y siguen abriendo un camino de reflexión y reforma para las iglesias (incluso, y en especial, para las de tipo luterano).
Anticipándome a las fechas, quiero recoger hoy un trabajo de Eliseo Tourón sobre El Magnificat en Lutero (Ephemerides Mariologicae 44 (1994) 371-390). Le acompañé a pensarlo e incluso a perfilarlo, de manera que lo considero mío (siendo totalmente suyo). Conservo un borrador texto y así lo quiero publicar (sin notas eruditas), por tres motivos:
a) Por recordar al entrañable amigo y profesor Tourón del Pie, ahora que van a cumplirse los veinte años de su muerte, tras una vida rica en docencia y humanidad en Roma, Poio, Salamanca y Madrid (San Dámaso).
— (b) Por anticipar las celebración conjunta de los 500 años de la Reforma Protestante, que no ha culminado todavía, no ha cumplido todas sus promesas, ni ha logrado conducirnos a un diálogo más fuerte, a un compromiso más sincero de todos los cristianos. (c) Por retomar con Lutero y Tourón el signo de María, la primer cristiana de la historia. Tourón fue amigo del alma, estudioso de María. Lutero sigue siendo profeta en teología, y así quiero recordarle con Tourón, retomando su comentario al Magnificat de María,Madre de Jesús, el canto de los pequeños que aman a Dios y creen en el poder de su brazo.
Todo lo que sigue es básicamente de Eliseo Tourón de Pie, todo ello quiere ser un recuerdo y homenaje de Lutero. El trabajo es algo complejo, en sus dos primeras partes. El lector menor interesado puede pasarlas por alto, para ir a la tercera donde se expone más cordialmente el «calor mariano» del comentario de Lutero.
LUTERO Y EL MAGNIFICAT DE MARÍA
(E. Tourón del Pie, ApMar 44 (1994) 371-390)
El comentario de Lutero al Magnificat es un comentario bíblico-teológico-espiritual ceñido al texto lucano (cf. Lc 1, 46-55).
Los tres aspectos (bíblico, teológico y espiritual) de su exégesis son inseparables. El primero marca la pauta a los otros dos. Pero no es menos cierto que la postura teológica de Lutero, elaborada a la luz de su experiencia religiosa de la torre (Turmerlebnis) -la experiencia de la sola iustitia Dei por la sola fides en Jesucristo sin las obras de la ley- configurará y condicionará su misma exégesis y espiritualidad. De ella vendrá sus luces y sus sombras, su grandeza y sus límites.
También hay que conceder un margen de confianza a que el texto bíblico hable elocuentemente en Lutero desbordándolo y sorprendiéndolo. Este es el caso del Magnificat que además junta una doble virtud:
— por una parte, se ciñe a la riqueza, expresividad y sobriedad evangélicas del texto neotestamentario tan del gusto de Lutero
— y por otra se combina admirablemente con una piedad evangélica al mismo tiempo que conserva algunas reminiscencias católicas no abandonadas del todo. Esto obliga a verlo como el comentario bíblico mariano de Lutero más representativo, ecuánime y ecuménico de toda la evolución de Lutero sobre María. Punto de partida obligado dentro de su gran teología y cristología soteriológica, pero no inmóvil sino dinámico.
El comentario lo podemos dividir en dos partes, aunque Lutero no haya señalado esas fisuras dado que comenta versículo tras versículo en una lectio continua. En la primera, que corresponde a los primeros versículos, podríamos encontrar los verdaderos principios hermenéuticos que dirigen y orientan su exégesis. Y en la segunda parte que se inicia con la enumeración de las obras de Dios (magnalia Dei), cantadas por María en antítesis y en inversión escatológica con las obras de los hombres soberbios-poderosos-ricos, encontraríamos su aplicación y verificación.
1. Principio teológico: el Dios creador-salvador «mira hacia abajo» («In-die-Tiefe-sehen»).
Dios se fija en la nada, en lo que está muerto, lo insignificante, menospreciable y pecador. Todo esto lo hace para que se resalte, según Lutero, el solus Deus, solus Christus.
Por el contrario, se opone al principio antropológico del hombre en pecado que «mira hacia arriba»(herabsehen),busca el poder, la gloria, la riqueza , su propia salvación. Todo ello denota soberbia, orgullo, idolatría. Esto corresponde a lo que H. Düffel, uno de los mejores comentaristas luteranos, dice que el comentario del Magnificat está fijado «entre la doctrina teológica luterana de la creación y de la salvación». No se trata de «una mariología conclusa» (keine abschliessende Mariologie), sino de «un ejemplo de la nada humana» (ein Exempel menschlicher Nichtigkeit) que mira exclusivamente hacia la gracia de Dios.
Asi se pone de manifiesto el primado teológico del solus Deus (Allein Gott) (cf. H. DUEFFEL, Luthers Stellung zur Marienverehrung. (Göttingen 1968) pp. 114 y 127. El comentario del Magníficat se sitúa :» nach der Auffasung Luthers über Gott und die Geschichte und der Stellung von Schöpfungs- und Erlösungwerk» (p.114).
En este sentido establece Lutero :»Porque lo mismo que al comienzo de la creación hizo el mundo de la nada (por eso se le llama creador y omnipotente), de la misma forma seguirá actuando hasta el final de los tiempos de tal suerte, que lo inexistente, lo insignificante, lo menospreciado, lo miserable y lo que está muerto lo trueque él en algo precioso, honorable, dichoso y viviente. Y por el contrario, todo lo precioso, honrado, dichoso y viviente lo transforma en nonada, pequeñez y despreciado, miserable y perecedero” (Magnificat.178).
((Hemos manejado y citamos por la traducción y edición española del Magnificat que se encuentra en las Obras de Lutero, preparadas por Teófanes Egido, Ediciones Sígueme (Salamanca 1977) pp. 177-204. De aquí en adelante aparecerá simplificado el título de la obra: Magnif. y a continuación la página.).
1. INTRODUCCIÓN, SOLO DIOS, SOLO CRISTO. POCO LUGAR PARA MARÍA Dios mira la bajeza de las criaturas
Para ello aduce Lutero textos de la Escritura (Dan 3,55;Sal 138,6; 113,5-6 etc.) en apoyo como es habitual en él, pero en favor de su doctrina sobre el modo propio de crear Dios de la nada (Nichtigkeit) y de mirar la bajeza (Niedrigkeit) de toda criatura, incluida María. La obra que Dios hizo en ella, la divina maternidad de engendrar a su Hijo, no vino preparada por las virtudes de María ni fue esperada por ella dada su humildad. En el momento en que Dios se fija en ella, por más Virgen pura y humilde que fuera, pertenecía a «una cepa muerta» (el tronco de Jesé):
«Justamente como una cepa muerta, que no dejaba sospechar ni esperar que de ella pudiera brotar un nuevo rey de tan elevado rango. Y precisamente entonces, cuando esta falta de vistosidad había tocado su punto máximo, llega Cristo para nacer de esta menospreciada estirpe, de esta insignificante y pobre mozuela; el renuevo y la flor brotan de una persona a la que las hijas de los señores Anás y Caifás no hubieran creído digna de ser su más humilde criada. De esta suerte las obras y mirada de Dios tienden hacia la bajura, las de los hombres, sólo hacia las alturas” (Magnif. 180).
Muchos miran hacia arriba. Parece que Lutero ha tenido en cuenta la manera con la que teólogos y predicadores de la época consideraban a María como portadora de unas virtudes dignas de ser elegida como madre de Dios y de esperar ella este honor. (Muy en concreto puede ser clara la discrepancia con el comentario de Alanus de Insulis (ca. 1120-1202), discípulo de S. Bernardo de Claraval, al Cantar de los cantares 3,6. Se fijaba en las virtudes de María para ser madre de Cristo. Decía: «Et sicut virga dum in altum erigitur, recta linea dirigitur, sic virgo Maria in altum beatitudinis fuit erecta, et tramite virtutum directa».En cambio, Lutero destaca la nada y pobreza de María: «solch unansehlich gestalt», d.h. «…von dem geringen armen dyrnleyn» Maria Christus geboren wird». Leer más…
Comentarios desactivados en Marcelo Crivella, polémico obispo evangélico con historial homófobo gana la alcaldía de Río de Janeiro
En una elección turbulenta, rodeada de polémicas, Marcelo Crivella ganó la alcaldía de Río de Janeiro, Brasil.
La homosexualidad es una “conducta maligna”, un “mal terrible” y una “condición lamentable”. Es lo que escribía en su libro Evangelizando a África el alcalde electo de Río de Janeiro, Marcelo Crivella. Obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, Crivella simboliza la pujanza de los grupos evangélicos en Brasil, portavoces en su mayoría de la LGTBfobia más indisimulada.
El pasado domingo tuvo lugar la segunda vuelta de las elecciones municipales en Río de Janeiro, la segunda mayor ciudad de Brasil. El candidato del conservador Partido Republicano Brasileño (PRB)una organización con once años de trayectoria política. Con el 59% de los votos, Marcello Crivella, se impuso a su rival socialista Marcelo Freixo, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), por cerca de veinte puntos porcentuales. La derecha conquista así otro importante bastión de poder tras desalojar a la presidenta Dilma Rousseff el pasado mes de agosto mediante un procedimiento de impeachment.
Al votar en Copacabana, el religioso prometió dedicarse «a cuidar sobre todo de la salud, educación, transporte y seguridad». Crivella fue obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, fundada en 1977 por su tío Edir Macedo. El pastor ha subrayado que, más allá de la vida religiosa, tuvo varios oficios antes de convertirse en senador: ingeniero civil, escritor, oficial de reserva del ejército, taxista, profesor universitario y funcionario. Crivella llegó al cargo de senador en 2002 sin haber participado nunca antes en una elección, en gran parte gracias al voto de los fieles.
Desde que comenzó a disputarse la alcaldía de Río en 2004, ha prometido constantemente que la Iglesia Universal no influiría en sus decisiones políticas. Sin embargo, sus declaraciones al respecto son vistas con escepticismo tanto por otros líderes religiosos como por analistas políticos.
Y es que el historial de Crivella es muy desalentador para la población LGTB carioca. El alcalde electo, que tomará posesión en enero, es obispo de la evangélica Iglesia de Universal del Reino de Dios. Tras pasar diez años en África como misionero, escribió el libro Evangelizando a África, en el que califica la homosexualidad de “conducta maligna”, “mal terrible” y “condición lamentable” , y que los gays son víctimas de un «terrible mal». Dijo, además, que la Iglesia católica «predica doctrinas demoníacas», mientras que el hinduismo y las religiones africanas albergan «espíritus impuros». Debido a las repercusiones negativas del texto, durante la campaña electoral tuvo que disculparse por las ofensas que publicara «hace décadas», «cuando era joven», después de vivir en un ambiente de guerra y superstición.
En las semanas previas a su elección, Crivella se declaró favorable a las uniones civiles pero no al matrimonio entre personas del mismo sexo, que es legal en Brasil desde 2013. Un cambio respecto a sus posiciones previas, en las que se había mostrado contrario a cualquier reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Los antecedentes, sin embargo, no invitan al optimismo.
El pastor Ed René Kivitz, miembro de la Iglesia Bautista del Agua Blanca, dijo a BBC Brasil que la dualidad entre el Crivella religioso y el Crivella político no es más que una «estrategia de campaña». A pesar de que Crivella intentó desligarse de su papel como miembro de la Iglesia Universal, Kivitz opina que su carrera política se decide «en el horizonte interno de su experiencia religiosa».
Crivella fue ministro de la Pesca durante el gobierno de Dilma Rousseff y aliado del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (ambos del Partido de los Trabajadores) en varias campañas políticas. No obstante, durante el proceso de impeachment de Rousseff votó «sí» al juicio político de la presidenta.
La elección del pastor evangélico, en una ciudad conocida internacionalmente por sus exuberantes carnavales, ha sido interpretada como otro paso hacia la consolidación del conservadurismo en el país más grande de América Latina. Las preocupaciones apuntan a que su futura gestión agudizará la intolerancia religiosa y dañará la políticas a favor de la equidad de género y los derechos de la comunidad LGTB. Sin embargo, analistas consultados por BBC Brasil creen que algunas alegaciones en cuanto a Crivella son «exageradas». «Él tuvo que dejar claro que no va a eliminar el Desfile Gay o el carnaval, ni tolerar ningún tipo de persecución hacia las religiones de origen africano», argumenta Ricardo Ismael, doctor en Ciencias Políticas e investigador de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. «Es una exageración ese tipo de acusación. No sería estratégica para él», opina Ismael.
La pujanza evangélica, seria amenaza para las personas LGTB
Y es que, a pesar de los avances jurídicos, Brasil sigue registrando un elevado índice de LGTBfobia social, lo que cada año causa la muerte violenta de varios cientos de personas. No es precisamente ajeno a este clima de odio la pujanza del lobby evangélico en ese país, al que en diversas ocasiones hemos hecho referencia (conviene recordar que los evangélicos agrupan ya a un quinto de la población brasileña). Aunque Brasil es el país con más personas católicas del mundo, la comunidad evangélica agrupa al 20% de los brasileños. Entre 2000 y 2010, el número de evangélicos en ese país creció un 61%. La Iglesia Universal, principal denominación Pentecostal en Brasil, es la tercera con más fieles en ese país. . Hace un par de años, por ejemplo, cerca de 100.000 personas convocadas por diversos grupos evangélicos mostraban en Río de Janeiro su oposición al matrimonio igualitario, un derecho reconocido judicialmente en ese país. La convocatoria coincidió con la “Marcha por Jesús”, un evento que anualmente congrega a decenas de miles de fieles evangélicos.
La fuerza de los grupos evangélicos en Brasil también se hizo evidente el nombramiento del diputado homófobo Marco Feliciano como presidente de la Comisión de Derechos Humanos en 2013, cargo que ocupó durante varios meses. Desde ese puesto, Feliciano fue uno de los promotores de una iniciativa para reintroducir las “terapias” reparadoras de la homosexualidad (prohibidas por el Consejo Federal de Psicología de Brasil) que fue retirada solo cuando quedó claro que sería objeto de una contundente derrota en el pleno de la Cámara de Diputados si llegaba a votarse bajo la presión de las fuertes movilizaciones sociales que tenían lugar en Brasil en aquel momento, y en las que participó de forma muy activa el colectivo LGTB.
Pero Feliciano no está solo. Jean Wyllys, el primer diputado abiertamente gay del Parlamento brasileño, denunciaba hace unos meses, a raíz de la masacre homófoba de Orlando, los “delirios homofóbicos” de políticos y líderes religiosos a los que calificaba de “mentirosos” por trasladar “la idea de que gais, lesbianas y transexuales deseamos imponer una ‘ideología de género’ o la ‘cristianofobia’”, advirtiendo que esos discursos “pueden conducir a la barbarie”. Wyllys, que ha llegado a estar amenazado de muerte por su defensa de la igualdad y por su propia orientación homosexual, acusaba directamente a Marco Feliciano, al también diputado Pastor Eurico, al pastor Silas Malafaia, a la psicológa Marisa Lobo y a la pastora y cantante Ana Paula Valadão. También mencionaba a Jair Bolsonaro, que es católico pero defiende la agenda conservadora del Frente Parlamentario Evangélico en el Congreso.
Artículo de Luciano Moia publicado en Avvenire (diario de los obispos católicos italianos) del 7 de mayo de 2016, pág.17, traducido del italiano por Carola de Cammini di Speranza (Italia) .
Se llaman cristianos lgbt. Rezan, reflexionan sobre su condición y envían documentos con propuestas pastorales a los obispos. También se reúnen en un Foro que, una vez al año, llama a reunirse a quien, encontrándose en esta compleja “frontera existencial”, no quiere por ello renunciar a buscar su propio puesto en la comunidad eclesial.
Si pensamos en desfiles de gusto discutible, con ostentaciones descaradas y reivindicaciones expresadas de manera torpe, al estilo del Orgullo, estamos totalmente fuera de pista. El Foro de las personas cristianas lgbt, que se reunió hace unos días en Albano Laziale (Roma, Italia), discutió de ley natural y de formación de las conciencias, de acompañamiento espiritual y de proyectos pastorales.
Entre las decenas de participantes, además de sacerdotes y religiosas, también no pocos padres con hijas e hijos homosexuales. Los participantes del Foro de Albano tuvieron la oportunidad de encontrarse con el obispo diocesano, Marcello Semeraro, que es también secretario del C9 (El Consejo de los cardenales). Hablando a la madre de un hijo homosexual que preguntaba hasta qué punto una persona lgbt se pueda considerar “dentro” de la Iglesia, Semeraro recordó que no es evangélico, con referencia a la pertenencia a la comunidad eclesial, emplear términos como “dentro” o “fuera”.
Se trata más bien de acompañar e integrar a todas las personas, a partir de la condición de cada una. Semeraro hizo referencia a la Amoris laetitia, donde el Papa subraya que «cada persona, independientemente de su orientación sexual propia, tiene que ser respetada en su dignidad y acogida con respeto». Mientras que con respecto a las familias «se trata de asegurar un acompañamiento respetuoso, para qué los que manifiestan la tendencia homosexual puedan recibir las ayudas necesarias para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida» ( Amoris Letizia, 250).
Pero cómo traducir en concreto estas indicaciones en práctica pastoral? Como enseñar el rostro de una Iglesia llamada a acoger, acompañar, integrar a todas y todos los que llaman a su puerta? De ello habló el padre Pino Piva, coordinador nacional del apostolado de los ejercicios espirituales ignacianos: «La pastoral para personas homosexuales cristianas, que desean ser parte de la vida de la Iglesia a partir de su identidad, tiene sobre todo el deber de ayudar a estas personas a mantener la esperanza en Dios, en la Iglesia, en la comunidad».
Según el jesuita, también para las personas homosexuales, «la pastoral de la Iglesia está llamada a dar origen a procesos de cambio, conversión, promoción, liberación. Esto significa optar para la formación de la conciencia que sepa ver la voluntad de Dios en el día a día, aquí y ahora, en vez que una genérica afirmación de principios abstractos que despersonaliza ». Padre Piva, que sigue habitualmente a grupos de oración con la presencia de personas cristianas lgbt, se dijo convencido que la pastoral para las personas homosexuales «ya no deba ser considerada “extraordinaria” o “de frontera”, ello para evitar sufrimientos inútiles, provocados por ignorancia del Evangelio y por una falsa concepción de verdad sin misericordia».
Más complejas, no solo desde el punto de vista teórico, las consideraciones ofrecidas al Foro por el filósofo Damiano Migliorini, autor entre otras cosas con Beatrice Brogliato, de un monumental ensayo, casi 500 páginas, sobre el amor homosexual. Según este experto la cuestión homosexual y la nueva cuestión del género «son en su conjunto un verdadero test para la teología católica » porqué implican la necesidad de «ir a las raíces más profundas de sus fundamentos, en moral como en eclesiología, en sacramentaria como en teología dogmatica».
Si bien es cierto que Amoris laetitia abre nuevas perspectivas, todas aún por enfocar, se trata – explicó Migliorini – de hacerse una serie de preguntas y de reflexionar sobre las posibles consecuencias. Algunos ejemplos: «Realmente la doctrina de la ley moral natural aplicada a las cuestiones de moral sexual no permite una integración de las instancias procedentes de las minorías sexuales? Dentro de lo razonable de la doctrina moral cuál sitio se puede encontrar para el amor homosexual?». Hasta llegar a la cuestión tal vez más dramática: «Hasta qué punto podemos atrevernos a llegar en el evaluar la presencia de homosexuales, transexuales, bisexuales en el plan de Dios?».
Preguntas que desde el Foro de cristianos lgbt vuelven ahora a las asociaciones, a los grupos de oración ya empeñados en caminos de escucha. Una red más amplia de lo que se podría imaginar. A demostración que esta realidad existe, llama a las puertas de nuestras comunidades y pide espacio, escucha, acogida no discriminante.
Tanto que también la Oficina nacional Cei (Conferencia episcopal italiana) para la pastoral de la familia ha lanzado un sondeo para recoger las propuestas de acompañamiento dirigidas a las personas homosexuales presentes en las comunidades y para evaluar futuras iniciativas. «La condición homosexual –concluyó el padre Piva – no es un problema para la fe, más bien una oportunidad de progresiva comprensión de lo esencial».
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Testo original: Chiesa e cristiani lgbt. “Che ruolo per noi?”
Comentarios desactivados en Lutero no protestaría contra la indulgencia revisada por Francisco
De su blog Vivir y pensar en la Frontera:
Estos días en que luteranos y católicos se abrazan en una reinterpretación histórica de la Reforma, es apropiado recordar la revisión que hizo Francisco sobre el tema de las indulgencias cuando proclamó el Año de la misericordia.
Hoy podemos afirmar que Lutero no protestaría contra la manera de entender la indulgencia por el actual obispo de Roma. Es un momento histórico oportuno para reiterar la explicación de la indulgencia según Francisco, tal como se publicó en este blog de RD al comienzo del Año de la Misericordia.
En el catecismo aprendimos de pequeños: «¿Qué creéis en la comunión de los santos? Que los unos fieles participamos de los bienes espirituales de los otros, como miembros de un mismo cuerpo». Nos enseñaron lo que significa la comunión de los santos, es decir, la comunicación y circulación de la gracia del Espíritu Santo entre todas las personas creyentes, vivas o difuntas: “Yo rezo por tí, tú rezas por mí, y también rezamos por las personas difuntas y con ellas, que también rezan por nosotros”. Como circula la sangre por todo el cuerpo, llevando oxígeno y vida a todas las células, así circula la gracia del Espíritu Santo por todos los miembros del cuerpo de la iglesia. Esta unión se llama Comunión de los santos, intercambio de méritos y oraciones entre quienes están unidos a Cristo y unidos entre sí por la acción del Espíritu Santo.Con una imagen actual, podríamos decir:Conexión por la Red de Gracia, Internet del Espíritu Santo
El Papa Pablo VI reformó la doctrina sobre las indulgencias (1967); quería evitar los abusos y exageraciones de la Edad Media, que luego criticó Lutero. Pero incluso después de esta reforma todavía se siguió hablando del perdón y la indulgencia con comparaciones jurídicas, penales o mercantiles, por ejemplo, pena, culpa, castigo, compensación, precio, cancelación,etc., adornado todo ello barrocamente con fuegos de purgatorios y almas separadas en una antesala de espera dantesca para el permiso de entrada al Paraíso…
El Papa Francisco, en la Bula de Proclamación del Jubileo de la Misericordia, redescubría «la” Indulgencia (en cursiva, y en singular), más allá de «las” indulgencias (en plural). La llamaba “Indulgencia misericordiosa” y reinterpretaba las indulgencias; en vez de tratarlas como rebajas penales o mercantiles, de pena o de precio, las veía como sanación y rehabilitación, intercambio de oraciones y comunicación de misericordia. Conservaba así lo principal de la enseñanza tradicional e insistía en la Comunión de los Santos, que había sido deformada a lo largo de los siglos. Hablaba así Francisco de perdón e indulgencia con comparaciones de: curación, rehabilitación, fortalecimiento e intercesión.
Acentuaba Francisco la circulación de la misericoridia divina por todos los miembros de la Iglesia, como la sangre por todo el cuerpo. «La Iglesia vive, decía Francisco en la Misericordiae vultus, en la comunión de los santos». La misericordia es fuente inagotable de agua reconstituyente, y rehabilitadora (metáforas terapéuticas) y se difunde por una red de comunicación que extiende sin fin sus conexiones (metáforas informáticas).
La indulgencia es terapia para la convalecencia del corazón, después de curarse por el perdón el pecado como enfermedad; es también extensión universal de las redes de comunicación de la gracia; es comunicación ilimitada y plenaria de la misericordia, gracia y paz que brotan de la actividad del Espíritu Santo en el cuerpo eclesial.
No recurría Francisco a ninguna de las manerase medievales exageradas de hablar de indulgencias con comparaciones penales de cancelación de años o días de castigo con fuegos de purgatorios o cancelación del pago de una multa, o las imágenes mercantiles de rebajas en precios de saldo.
En cambio, Franciso usaba, en aquel documento de proclamación del Año de la misericordia, otras comparaciones mejores y nmás apropiadas para reinterpretar y hacer evolucionar la doctrina sobre la indulgencia. Francisco usaba comparaciones medicinales, comunicativas y orantes; se comprende así mejor el sentido de la indulgencia como rehabilitación, capacitación, fortalecimiento o vitaminas reconstituyentes.
El Papa Francisco nos invitó a vivir el Jubileo con júbilo por la misericordia La imagen de las redes de comunicación vale para hablar de la difusión de la misericordia. «La Iglesia vive la comunión de los santos, es capaz con su oración de ir al encuentro de la debilidad de unos con la santidad de otros. Vivir la indulgencia en el Año Santo significa acercarse a la misericordia del Padre con la certeza de que su perdón se extiende sobre toda la vida del creyente… » (id.)
«No obstante el perdón, llevamos en nuestra vida las contradicciones que son consecuencia de nuestros pecados. En el Sacramento de la Reconciliación Dios perdona los pecados, que realmente quedan cancelados; y, sin embargo, la huella negativa que los pecados dejan en nuestros comportamientos y en nuestros pensamientos permanece. La misericordia de Dios es incluso más fuerte que esto. La misericordia se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Iglesia, alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado»(Misericordiae vultus, n. 22).
Comentarios desactivados en Católicos y luteranos se comprometen a «eliminar los obstáculos que nos impiden la plena unidad»
Francisco y Munib Younam firman una histórica declaración conjunta en Lund
«Instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero y defender los derechos de los refugiados»
(Jesús Bastante/Agencias).- «Nosotros, luteranos y católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo». Con un histórico abrazo, el Papa y el presidente de la Federación Luterana Mundial, Munib Younam, firmaron una declaración conjunta, tras la oración ecuménica en Lund.
En el texto, ambas iglesias se comprometen a «seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia».
«Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo», añade el texto, que rechaza «de manera enérgica, todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión».
Luteranos y católicos, así, reclaman «un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación». Cincuenta años después del comienzo del diálogo, ambas iglesias «ya no son extrañas» y han aprendido que «lo que nos une es más de lo que nos divide».
Ambos reconocen que «luteranos y católicos han dañado la unidad de la Iglesia» por culpa de «prejuicio y los conflictos«, que hicieron que «la religión fue instrumentalizada con fines políticos».
«Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación», concluye el documento, que se compromete a «eliminar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad».
Se asegura que muchos miembros de ambas comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena (…). Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico», agrega el texto.
Ésta es la declaración conjunta:
Con ocasión de la Conmemoración conjunta Católico – Luterana de la Reforma
Lund, 31 de octubre de 2016
«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí» (Jn 15,4).
Con corazones agradecidos
Con esta Declaración Conjunta, expresamos gratitud gozosa a Dios por este momento de oración en común en la Catedral de Lund, cuando comenzamos el año en el que se conmemora el quinientos aniversario de la Reforma. Los cincuenta años de constante y fructuoso diálogo ecuménico entre Católicos y Luteranos nos ha ayudado a superar muchas diferencias, y ha hecho más profunda nuestra mutua comprensión y confianza. Al mismo tiempo, nos hemos acercado más unos a otros a través del servicio al prójimo, a menudo en circunstancias de sufrimiento y persecución. A través del diálogo y el testimonio compartido, ya no somos extraños. Más bien, hemos aprendido que lo que nos une es más de lo que nos divide.
Pasar del conflicto a la comunión
Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que Luteranos y Católicos hayamos dañado la unidad vivible de la Iglesia. Las diferencias teológicas estuvieron acompañadas por el prejuicio y por los conflictos, y la religión fue instrumentalizada con fines políticos. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos pide una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos que obstruyen el ministerio de la reconciliación. Aunque el pasado no puede ser cambiado, lo que se recuerda y cómo se recuerda, puede ser trasformado. Rezamos por la curación de nuestras heridas y de la memoria, que nublan nuestra visión recíproca. Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Hoy, escuchamos el mandamiento de Dios de dejar de lado cualquier conflicto. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente.
Nuestro compromiso para un testimonio común
A medida que avanzamos en esos episodios de la historia que nos pesan, nos comprometemos a testimoniar juntos la gracia misericordiosa de Dios, hecha visible en Cristo crucificado y resucitado. Conscientes de que el modo en que nos relacionamos unos con otros da forma a nuestro testimonio del Evangelio, nos comprometemos a seguir creciendo en la comunión fundada en el Bautismo, mientras intentamos quitar los obstáculos restantes que nos impiden alcanzar la plena unidad. Cristo desea que seamos uno, para que el mundo crea (cf. Jn 17,21).
Muchos miembros de nuestras comunidades anhelan recibir la Eucaristía en una mesa, como expresión concreta de la unidad plena. Sentimos el dolor de los que comparten su vida entera, pero no pueden compartir la presencia redentora de Dios en la mesa de la Eucaristía. Reconocemos nuestra conjunta responsabilidad pastoral para responder al hambre y sed espiritual de nuestro pueblo con el fin de ser uno en Cristo. Anhelamos que sea sanada esta herida en el Cuerpo de Cristo. Este es el propósito de nuestros esfuerzos ecuménicos, que deseamos que progresen, también con la renovación de nuestro compromiso en el diálogo teológico.
Pedimos a Dios que Católicos y Luteranos sean capaces de testimoniar juntos el Evangelio de Jesucristo, invitando a la humanidad a escuchar y recibir la buena noticia de la acción redentora de Dios. Pedimos a Dios inspiración, impulso y fortaleza para que podamos seguir juntos en el servicio, defendiendo los derechos humanos y la dignidad, especialmente la de los pobres, trabajando por la justicia y rechazando toda forma de violencia. Dios nos convoca para estar cerca de todos los que anhelan dignidad, justicia, paz y reconciliación. Hoy, en particular, elevamos nuestras voces para que termine la violencia y el radicalismo, que afecta a muchos países y comunidades, y a innumerables hermanos y hermanas en Cristo. Nosotros, Luteranos y Católicos, instamos a trabajar conjuntamente para acoger al extranjero, para socorrer las necesidades de los que son forzados a huir a causa de la guerra y la persecución, y para defender los derechos de los refugiados y de los que buscan asilo.
Hoy más que nunca, comprendemos que nuestro servicio conjunto en este mundo debe extenderse a la creación de Dios, que sufre explotación y los efectos de la codicia insaciable. Reconocemos el derecho de las generaciones futuras a gozar de lo creado por Dios con todo su potencial y belleza. Rogamos por un cambio de corazón y mente que conduzca a una actitud amorosa y responsable en el cuidado de la creación.
Uno en Cristo
En esta ocasión propicia, manifestamos nuestra gratitud a nuestros hermanos y hermanas, representantes de las diferentes Comunidades y Asociaciones Cristianas Mundiales, que están presentes y quienes se unen a nosotros en oración. Al comprometernos de nuevo a pasar del conflicto a la comunión, lo hacemos como parte del único Cuerpo de Cristo, en el que estamos incorporados por el Bautismo. Invitamos a nuestros interlocutores ecuménicos para que nos recuerden nuestros compromisos y para animarnos. Les pedimos que sigan rezando por nosotros, que caminen con nosotros, que nos sostengan viviendo los compromisos de oración que manifestamos hoy.
Exhortación a los Católicos y Luteranos del mundo entero
Exhortamos a todas las comunidades y parroquias Luteranas y Católicas a que sean valientes, creativas, alegres y que tengan esperanza en su compromiso para continuar el gran itinerario que tenemos ante nosotros. En vez de los conflictos del pasado, el don de Dios de la unidad entre nosotros guiará la cooperación y hará más profunda nuestra solidaridad. Nosotros, Católicos y Luteranos, acercándonos en la fe a Cristo, rezando juntos, escuchándonos unos a otros, y viviendo el amor de Cristo en nuestras relaciones, nos abrimos al poder de Dios Trino. Fundados en Cristo y dando testimonio de él, renovamos nuestra determinación para ser fieles heraldos del amor infinito de Dios para toda la humanidad.
(Guillermo Ortiz – RV).- Desde la realidad del corazón de Cristo en el Evangelio, poco antes de su entrega definitiva en la cruz, y afirmando que ahí «podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él», Francisco expresó el 31 de octubre, en la Oración Ecuménica: «queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida». Y rezó: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad».
En su alocución el Obispo de Roma dijo que Católicos y Luteranos han empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación y reconoció que «nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente«. Y afirmó que:
«la experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. ‘¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?’. Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de ‘sólo por la gracia divina’, se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios».
El Papa continuó explicando la importancia del testimonio cristiano de unidad. Dijo que «Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos ‘para que el mundo crea’ (Jn. 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: ‘Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia’. Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta«.
Texto completo de las palabras de Papa Francisco en la Catedral de Lund
«Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn 15,4). Estas palabras, pronunciadas por Jesús en el contexto de la Última Cena, nos permiten asomarnos al corazón de Cristo poco antes de su entrega definitiva en la cruz. Podemos sentir sus latidos de amor por nosotros y su deseo de unidad para todos los que creen en él. Nos dice que él es la vid verdadera y nosotros los sarmientos; y que, como él está unido al Padre, así nosotros debemos estar unidos a él, si queremos dar fruto.
En este encuentro de oración, aquí en Lund, queremos manifestar nuestro deseo común de permanecer unidos a él para tener vida. Le pedimos: «Señor, ayúdanos con tu gracia a estar más unidos a ti para dar juntos un testimonio más eficaz de fe, esperanza y caridad». Es también un momento para dar gracias a Dios por el esfuerzo de tantos hermanos nuestros, de diferentes comunidades eclesiales, que no se resignaron a la división, sino que mantuvieron viva la esperanza de la reconciliación entre todos los que creen en el único Señor.
Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Ahora, en el contexto de la conmemoración común de la Reforma de 1517, tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común, que ha ido conformándose durante los últimos 50 años en el diálogo ecuménico entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica. No podemos resignarnos a la división y al distanciamiento que la separación ha producido entre nosotros. Tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo han impedido que nos comprendiéramos unos a otros.
Jesús nos dice que el Padre es el dueño de la vid (cf. v. 1), que la cuida y la poda para que dé más fruto (cf. v. 2). El Padre se preocupa constantemente de nuestra relación con Jesús, para ver si estamos verdaderamente unidos a él (cf. v. 4). Nos mira, y su mirada de amor nos anima a purificar nuestro pasado y a trabajar en el presente para hacer realidad ese futuro de unidad que tanto anhela.
También nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón: solamente Dios es el juez. Se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios, que anhela naturalmente estar unido, y ha sido perpetuada históricamente por hombres de poder de este mundo más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Sin embargo, había una voluntad sincera por ambas partes de profesar y defender la verdadera fe, pero también somos conscientes que nos hemos encerrado en nosotros mismos por temor o prejuicios a la fe que los demás profesan con un acento y un lenguaje diferente.
El Papa Juan Pablo II decía: «No podemos dejarnos guiar por el deseo de erigirnos en jueces de la historia, sino únicamente por el de comprender mejor los acontecimientos y llegar a ser portadores de la verdad» (Mensaje al cardenal Johannes Willebrands, Presidente del Secretariado para la Unidad de los cristianos, 31 octubre 1983). Dios es el dueño de la viña, que con amor inmenso la cuida y protege; dejémonos conmover por la mirada de Dios; lo único que desea es que permanezcamos como sarmientos vivos unidos a su Hijo Jesús. Con esta nueva mirada al pasado no pretendemos realizar una inviable corrección de lo que pasó, sino «contar esa historia de manera diferente» (COMISIÓN LUTERANO-CATÓLICO ROMANA SOBRE LA UNIDAD, Del conflicto a la comunión, 17 junio 2013, 16).
Jesús nos recuerda: «Sin mí no podéis hacer nada» (Jn 15,5). Él es quien nos sostiene y nos anima a buscar los modos para que la unidad sea una realidad cada vez más evidente. Sin duda la separación ha sido una fuente inmensa de sufrimientos e incomprensiones; pero también nos ha llevado a caer sinceramente en la cuenta de que sin él no podemos hacer nada, dándonos la posibilidad de entender mejor algunos aspectos de nuestra fe. Con gratitud reconocemos que la Reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. A través de la escucha común de la Palabra de Dios en las Escrituras, el diálogo entre la Iglesia Católica y la Federación Luterana Mundial, del que celebramos el 50 aniversario, ha dado pasos importantes. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada.
La experiencia espiritual de Martín Lutero nos interpela y nos recuerda que no podemos hacer nada sin Dios. «¿Cómo puedo tener un Dios misericordioso?». Esta es la pregunta que perseguía constantemente a Lutero. En efecto, la cuestión de la justa relación con Dios es la cuestión decisiva de la vida. Como se sabe, Lutero encontró a ese Dios misericordioso en la Buena Nueva de Jesucristo encarnado, muerto y resucitado. Con el concepto de «sólo por la gracia divina», se nos recuerda que Dios tiene siempre la iniciativa y que precede cualquier respuesta humana, al mismo tiempo que busca suscitar esa respuesta. La doctrina de la justificación, por tanto, expresa la esencia de la existencia humana delante de Dios.
Jesús intercede por nosotros como mediador ante el Padre, y le pide por la unidad de sus discípulos «para que el mundo crea» (Jn 17,21). Esto es lo que nos conforta, y nos mueve a unirnos a Jesús para pedirlo con insistencia: «Danos el don de la unidad para que el mundo crea en el poder de tu misericordia». Este es el testimonio que el mundo está esperando de nosotros. Los cristianos seremos testimonio creíble de la misericordia en la medida en que el perdón, la renovación y reconciliación sean una experiencia cotidiana entre nosotros. Juntos podemos anunciar y manifestar de manera concreta y con alegría la misericordia de Dios, defendiendo y sirviendo la dignidad de cada persona. Sin este servicio al mundo y en el mundo, la fe cristiana es incompleta.
Luteranos y católicos rezamos juntos en esta Catedral y somos conscientes de que sin Dios no podemos hacer nada; pedimos su auxilio para que seamos miembros vivos unidos a él, siempre necesitados de su gracia para poder llevar juntos su Palabra al mundo, que está necesitado de su ternura y su misericordia.
En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.
En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.
Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.
El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:
Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.
Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.
Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.
Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?
Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.
La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.
Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.
Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.
Comentarios desactivados en V Centenario de la Reforma
Hoy día 31 de octubre comienzan los actos conmemorativos del V centenario de la Reforma impulsada por Martin Lutero. Queremos compartir hoy con vosotros la carta que al respecto ha publicado la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA) a la cual pertenecemos algunos de los miembros de esta comunidad de Cristianos Gays:
En el año 2017 se cumplirán 500 años de un hecho que cambió la historia de la humanidad: el 31 de octubre de 1517 Martín Lutero colgaba en Wittemberg sus 95 tesis de denuncia contra la corrupción religiosa y moral de su tiempo; eso fue el inicio de un profundo movimiento de liberación cuyas consecuencias siguen vivas en nuestros días.
Ante el comienzo de la celebración de este Centenario el próximo 31 de octubre de 2016 la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas se une a esta acción de gracias al Señor mostrando la cercanía y unidad de espíritu, deseando que sea un año de gracia que nos acerque más a Dios nuestro Padre.
Fruto de esto creemos que la unidad en el sentido de la comunión plena no significa uniformidad, sino unidad en la diversidad y diversidad en la unidad. Dentro de la única Iglesia, comunidad de bautizados, hay lugar para una diversidad legítima de mentalidades, de tradiciones, de ritos, de reglas canónicas, de teologías y de espiritualidades. Podemos decir también que la esencia de la unidad, concebida como comunión, es la catolicidad en su significado originario, que no es confesional sino cualitativo; indica la realización de todos los dones que pueden aportar las Iglesias particulares y confesionales.
En definitiva, la unidad es una aventura del Espíritu. Por eso, concluimos tomando prestadas las palabras del apóstol: “La esperanza no quedará defraudada, pues el amor de Dios se ha derramado en nuestros corazones por la virtud del Espíritu Santo, que nos ha sido dado” (Rm 5, 5)
Comentarios desactivados en Francisco prepara la rehabilitación de Martín Lutero: «Lutero fue un reformador en un momento difícil, puso la Palabra de Dios en manos de los hombres»
El Papa Francisco, junto a la estatua de Martín Lutero
Francisco defiende la reforma en una entrevista a La Civilità Cattolica antes de viajar a Suecia
El Papa podría proponer la fórmula de la «intercomunión» con los luteranos
Para Bergoglio, el agustino «era un reformador, y en aquel tiempo la Iglesia no era un ejemplo a imitar»
«El proselitismo es una actitud pecaminosa, que pretende convertir la iglesia en una organización«
(Jesús Bastante).- El 31 de octubre de 1517, el agustino Martín Lutero clavaba en la puerta de la iglesia de Wittemberg sus famosas 95 tesis, en las que denunciaba la corrupción y la venta de indulgencias en la Iglesia de Roma. Este fue el germen del segundo gran cisma de la Historia de la Cristiandad, tras el que en 1054 separó a católicos y ortodoxos. Ahora, 499 años después, Francisco quiere sentar las bases para acabar con la división entre católicos y luteranos.
Francisco ha querido viajar a Suecia para abrir la conmemoración del «Año Lutero», que culminará justo dentro de un año, cuando se cumpla en V Centenario de la Reforma. Aunque oficialmente no se quiere hablar de «celebración», lo cierto es que el camino a seguir sugiere un momento histórico para el ecumenismo.
Y es que el Papa prevé «rehabilitar a Martín Lutero». No es posible, como recordó recientemente Kurt Koch, responsable de Ecumenismo de la Santa Sede, levantar la excomunión al fraile (esto solo puede hacerse en vida), pero sí reconocer -el Papa ya lo ha hecho- que «las intenciones de Martín Lutero no estaban erradas«, tal y como afirmó a su vuelta del viaje a Armenia, y ha vuelto a repetir en una entrevista, intencionadamente concedida a La Civiltà Cattolica, días antes de su visita a Suecia.
«Era un reformador, tal vez algunos métodos no fueron correctos, más en aquel tiempo, si leemos la historia del pastor alemán luterano que se convirtió y se hizo católico, vemos que la Iglesia no era precisamente un modelo a imitar: había corrupción, mundanismo, el apego a la riqueza y el poder«, subrayó Bergoglio.
Reconocer que Lutero tenía razón en muchas de las cosas que defendió, y que el futuro ecuménico no depende tanto de anatemas y condenas anteriores, sino de comprensión y fe compartida en el presente y el futuro, supone un paso adelante histórico, pues implica reconocer que no fue un hereje y, sobre todo, que su gesto fue necesario.
«La diversidad es lo que quizá nos hizo tanto daño a todos y hoy procuramos la manera de encontrarnos después de 500 años. Creo que lo primero que hay que hacer es orar juntos. Después debemos trabajar por los pobres, los refugiados, tantas personas sufriendo, y, por último, que los teólogos procuren estudiar juntos… Se trata de un largo camino», reconocía Francisco, quien esta misma semana se encontraba con teólogos protestantes en el Vaticano, y posaba sonriente ante una efigie de Martín Lutero.
«No todos los días un papa conmemora a Lutero», comentaba esta semana el portavoz del Vaticano, Greg Burke, al recalcar la importancia histórica de la visita que se inicia mañana. Bergoglio, desde hace décadas, mantiene relaciones de hermandad con líderes ortodoxos y evangélicos, en una suerte de «ecumenismo real» que puede llevar a toda la Iglesia a romper definitivamente con las diferencias doctrinales y centrarse no tanto en una unidad física de confesiones, sino en una unión en el camino de construir un mundo según los designios del Evangelio.
«El proselitismo es pecado», ha vuelto a decir el Papa. Y es que el futuro no parece estar en una unidad de iglesias, sino en un trabajo común, y en la confesión mutua al mismo Dios. Algo que, en la práctica, ya se hace. Especialmente en aquellos rincones del mundo donde, a día de hoy, ser cristiano supone estar cerca de la muerte y del martirio. «Es el ecumenismo de la sangre», ha dicho en más de una ocasión Bergoglio.
El lema del viaje a Suecia no ha sido escogido al azar. «Juntos en la esperanza», es toda una declaración de intenciones. Para ponerlo más claro, el Papa ha anunciado que hablará en español en todas sus intervenciones, lo que sugiere que tiene previsto improvisar en su lengua materna, y nadie descarta que pueda realizar algún «anuncio sorpresa».
¿Cuál podría ser? Fuentes vaticanas apuntan a la posibilidad de permitir la llamada «intercomunión», un término que suele utilizarse para designar la participación común en la eucaristía entre cristianos cuyas iglesias no están en comunión entre sí. La mera posibilidad de que ésto pueda producirse ha llevado a los cardenales más ultraconservadores, como Raymond Burke, a amenazar con otro cisma si esto se produce.
Obispos luteranos y católicos han expresado su deseo de que el Papa permita la intercomunión, por lo menos, en un primer momento, para los luteranos casados con católicos. El Papa ha mostrado apertura a que los luteranos reciban la Comunión junto con los católicos y el año pasado dijo a una mujer luterana que «siguiera adelante» guiada por su conciencia. También el año pasado, un pastor luterano de Roma insistió en que el Papa había «abierto la puerta» a la intercomunión entre católicos y luteranos después de que el Papa visitara una comunidad luterana y afirmara que las dos religiones «debían caminar juntas».
El viaje del pontífice para conmemorar uno de los momentos más difíciles de la historia católica, suscita críticas entre los sectores más conservadores, que la consideran inadecuada. Para Koche, «Lutero no quería dividir la Iglesia. No quería crear dos iglesias. Quería reformar la Iglesia Católica, pero en aquel momento no era posible, y dio lugar a la división de los cristianos y ha terribles guerras de religión», resumió el purpurado.
Además del diálogo interreligioso, Francisco aprovechará para lanzar desde el estadio Malmö un nuevo llamamiento de solidaridad con los refugiados y por la paz, dos temas que unen a católicos y protestantes. Entre los invitados a narrar el propio testimonio en el estadio figura el religioso colombiano Hector Fabio Henao, quien hablará del proceso de paz en Colombia, así como el Obispo de Alepo, la ciudad siria que sufre constantes bombardeos.
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(Jesús Bastante).- «Lutero fue un reformador en un momento difícil, dio un gran paso para poner la Palabra de Dios en manos de los hombres». Pocos días antes de su viaje a Suecia para participar en la conmemoración ecuménica de los 500 años de la Reforma luterana, el Papa Francisco ha concedido una entrevista a La Civilità Cattolica, en la que habla de los retos del ecumenismo, las tentaciones del proselitismo y el martirio de los cristianos en Oriente Medio.
«A mí me viene una sola palabra, cercanía. Mi esperanza es poder estar más cerca de mis hermanos y hermanas. La cercanía hace bien a todos. La distancia nos hace daño. Cuando nos alejamos, nos cerramos en nosotros mismos, y no hay unidad, somos incapaces de encontrarnos. Debemos empezar a encontrarnos unos a otros. Si no lo hacemos, enfermaremos de división. Mi esperanza es poder dar un paso hacia adelante, para estar más cerca de mis hermanos y hermanas, que viven en Suecia», incide el Papa cuando se le pregunta por los objetivos de su visita.
Sobre Lutero, Francisco confiesa que «sólo puedo pensar en dos palabras: Reforma y Escritura«. Y es que, para el Papa, «Lutero fue un reformador en un momento difícil para la Iglesia. Lutero quiso poner remedio a una situación compleja. Después, en parte por situaciones políticas, y también religiosas, esa reforma se convirtió en separación y no en un proceso de reforma de toda la Iglesia, porque la Iglesia es semper reformanda«. Del mismo modo, Bergoglio asegura que «Lutero dio un gran paso para poner la Palabra de Dios en manos de los hombres«.
Para el Papa, «la reforma y la escritura son fundamentales para profundizar en la tradición luterana», como él mismo pudo comprobar «en las congregaciones previas al cónclave», en las que «los deseos de reforma estaban vivos y presentes en nuestros debates».
«El diálogo teológico debe continuar, es un camino a seguir» sostiene, rotundo, el Papa, que recuerda el «gran documento ecuménico sobre la Justificación». «Por supuesto, hay dificultades, pero hay que continuar el diálogo teológico», añade Bergoglio, quien insiste en que «debemos perseverar en el entusiasmo por la oración y las obras de misericordia en común, es decir, el trabajo para ayudar a los enfermos, los pobres, los que están en prisión. Hacer algo juntos es una forma alta y eficaz de diálogo. También creo que la educación. Es importante trabajar juntos y no forma sectaria».
En todo, caso, «debemos tener muy claro que el proselitismo es pecado«, subraya Francisco, quien recuerda cómo «Benedicto XVI ya dijo que la Iglesia no crece por proselitismo, sino por atracción. El proselitismo es una actitud pecaminosa, que pretende convertir la iglesia en una organización«.
Frente a esta actitud, el Santo Padre propone otra: «Hablar, rezar, trabajar juntos: este es el camino que debemos tomar. Cuando los cristianos son perseguidos y asesinados lo son por ser cristianos, no porque sean luteranos, calvinistas, anglicanos, católicos u ortodoxos. Hay un ecumenismo de la sangre«.
Sobre la matanza de Niza, el Papa recordó la reciente reunón de Asís, en la que «todos hemos dicho que no se puede hacer la guerra en nombre de la religión, o de Dios. Eso es una blasfemia, es satánico».
Sobre el terrorismo, Francisco incidió en que «toda persona es capaz de convertirse en un terrorista con el simple uso de la lengua. No hablo de los conflictos que se hacen abiertamente, como la guerra. Estoy hablando de un terrorismo solapado, oculto, que tira palabras como bombas», y eso duele mucho (…)Es necesario un cambio profundo de corazón para vencer esta tentación «.
Sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio, el Papa se mostró convencido de que «el Señor no abandonará a su pueblo». En su opinión «Oriente Medio es una tierra de mártires«.
Recordando su visita a Lesbos, Bergoglio narró cómo «me encontré con un padre con dos hijos. Me dijo que estaba enamorado de su esposa. Él es musulmán y ella era cristiana. Cuando llegaron los terroristas, querían llevarse la cruz, y ella se negó, y fue sacrificada delante de su marido y sus hijos. Y siguió diciéndome: ‘Yo la amo tanto, que la quiero tanto’. Sí, es una mártir. Pero el cristiano sabe que hay esperanza. La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos«.
Comentarios desactivados en Los mormones lanzan una web para curar la homosexualidad
Los mormones quieren “ayudarte a manejar tu orientación sexual”
La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha dado un paso oficial hacia el reconocimiento de la homosexualidad como una realidad entre sus miembros con el lanzamiento de la página web «mormones y gay». Los mormones han aceptado definitivamente que hay homosexuales en sus filas, para lo que han actualizado una página web, a la que denominan «Mormón y Gay». Un gesto con el que quieren hacer entender a sus feligreses que ser gay no implica que una persona ya no pueda pertenecer a los mormones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
Sin embargo, aceptar la homosexualidad en sus filas de ninguna manera significa que acepten las relaciones homosexuales. Es decir… esto tiene trampa… En una muestra más de lo que ha avanzado el mundo, en pleno 2016 hablamos de que una iglesia quiere curar la homosexualidad. ¿Cómo? Pues como siempre: enmascarándolo con palabras bonitas y envolviéndolo todo de amor y respeto. Como cuando escuchas eso de “yo respeto la homosexualidad pero no a los homosexualistas”...
La Iglesia de los Santos del Último Día ha declarado que, simplemente, acepta a las personas homosexuales como hijos de Dios, pero mantiene sus enseñanzas tradicionales que advierten que la atracción a los miembros del mismo sexo es un pecado. Resulta que la Iglesia Mormona dice que la homosexualidad es mala, a menos que no la practiques. Y con este concepto como base, han creado la web Mormonandgay que en teoría está dirigida a los LGTB mormones… Y realmente es una trampa, porque si empiezas a leer verás como de una forma siniestra y oscura van dejando caer perlas cobre cómo manejar tu “orientación por el mismo sexo” e incluso sobre cómo dejarla atrás.
El sitio web es un centro de recursos para las personas homosexuales que necesitan ayuda para lidiar con sus impulsos homosexuales, más lugar de un sitio web para promover los derechos de los homosexuales. El sitio web expone las experiencias de algunos mormones homosexuales que hablan acerca de cómo se enfrentaron a su «problema» usando la fe. Relatos que tienen el propósito de guiar a otros mormones homosexuales que buscan maneras de estar comprometidos con su fe, incluso si son homosexuales, o a pesar de serlo, porque la página refleja las actuales creencias de los mormones sobre la homosexualidad, presentándola como una enfermedad que se puede curar. Según ello, las personas homosexuales pueden seguir viviendo sus vidas como las parejas heterosexuales con el apoyo y la ayuda espiritual de la comunidad mormona.
No cabe duda de que esta manera de aceptar la homosexualidad implica un doloroso conflicto personal en los individuos que pretendan compaginar la fe con la aceptación de la orientación sexual. Porque si bien puede ser un signo de esperanza para los mormones que son secretamente homosexuales, también puede aumentar la presión mental que experimentan a medida que se vean obligados a creer que su comportamiento no es natural. Por un lado, crean un escenario seguro para que los mormones homosexuales puede salir del armario sin ningún temor, ya que estarán protegidos, pero este apoyo se les prestará sólo si permanecen célibes, o acceden a casarse con una persona del sexo opuesto.
Miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, Quentin L. Cook cree que esta es la manera justa de proceder de la iglesia para demostrar amor y compasión. Considera poco cristianos los actos de segregación de mormones sólo porque sean homosexuales, porque va en contra de lo que la iglesia representa. Como líderes de esta iglesia, están capacitados para atender a las necesidades y preocupaciones de las personas homosexuales, y para ayudar a los miembros de la Iglesia a que acepten a los mormones homosexuales y se sientan amados y aceptados.
¿En serio piensan que uno puede dejar de ser homosexual enviando mensajes subliminales? Hombre, si pensamos que al menos ya no quieren aplicarnos el electroshock podríamos pensar que algo han avanzado… pero no. Porque al menos antes te decían “te vamos a freír el cerebro porque estás enfermo”. Ahora te dicen que te quieren, que te cuidan y que te van a “ayudar a cambiar” pero siguen pensando exactamente lo mismo: que estás enfermo.
Y todo esto nos lo tomaríamos a risa sino fuera un tema muy serio. La religión sigue ejerciendo una gran influencia, a veces terrible sobre la sociedad y muchas personas LGTB siguen sin aceptarse por las creencias que les han inculcado o por el entorno en el que se desenvuelven. Luego vienen las noticias en las que todos nos lamentamos y decimos “ojalá hubiéramos podido hacer algo”… Y mira, sí que se puede. Puedes mandar a paseo a estos meapilas que, al contrario de lo que predican, esparcen odio allí donde por donde van. Lo hemos dicho muchas veces: es el lobo disfrazado con piel de cordero.
Comentarios desactivados en La Comunidad de Madrid denuncia ante la Fiscalía al director del colegio Juan Pablo II por homofobia y El PP de Alcorcón se niega a condenar la carta del colegio Juan Pablo II
Hace unas semanas te contábamos que el director del colegio Juan Pablo II de Madrid había enviado una carta bastante repugnante a los padres de los alumnos en la que comparaba la ley contra la lgtbfobia aprobada en Madrid con el “fanatismo terrorista”. Tras la denuncia por parte de Arcópoli, la Comunidad ha decidido enviar el caso a la Fiscalía para ver si se ha cometido algún delito por homofobia. Y por si fuera poco, la Consejería de Políticas Sociales ha abierto una investigación para ver si el centro cumple el concierto educativo, y es que en caso de no hacerlo, podría suponer la retirada del mismo.
Y cuando hablamos de la retirada del concierto nos referimos a que el gobierno podría retirarle los fondos. Es decir, podrían quedarse sin dinero. Y ahí, es donde les duele a los homófobos. Bueno, a todos menos a determinados grandes almacenes que parecen pasar de todo.
Recordemos que la misiva, entre otras cosas, decía que era una pena que se pierda el tiempo en leyes absurdas cuando se podría estar defendiendo la familia y las raíces cristianas. Oye, qué manía tienen los cristianos con definir lo que es familia y lo que no. Además, también hablaba de los “valientes obispos” que ya no podrían seguir siendo homófobos. Lo que igual no se esperaba este señor es que la mismísima Cristina Cifuentes saliera al paso diciendo que “este tipo de afirmaciones son de una gran radicalidad que incluyen afirmaciones que desde luego no es lo que recoge el espíritu de nuestra Constitución y de nuestra legislación y, desde luego, de la legislación de la Comunidad de Madrid, que hay que cumplir.”
De momento las autoridades están revisando la oferta de actividades extraescolares, las asignaturas optativas y el cumplimiento de los currículos y parece ser que hasta ahora está todo en orden. Bueno, todo menos los pensamientos de Carlos Martínez, el director, que parecen bastante “desordenados”, que es una palabra que seguro que le gusta mucho.
Así que toca esperar y ver como se resuelve todo esto. Si por nosotros fuera, inhabilitaríamos al Sr. Martínez de por vida.
El PP de Alcorcón se niega a condenar la carta del colegio Juan Pablo II
Pues aunque la propia Comunidad de Madrid ha puesto el caso en manos de la fiscalía para que investiguen si se ha cometido un delito de odio tipificado precisamente en esa ley LGTBI, y aunque la Consejería de Políticas Sociales está investigando al centro para ver si cumple el concierto que tiene con la Comunidad (y si no lo cumple, quitarles el dinero), el PP del Ayuntamiento de Alcorcón ha dicho, básicamente, que a ellos esa carta les parece bien.
El gobierno de Alcorcón tiene un largo historial de enfrentamientos con el colectivo LGTB. Aunque su alcalde dice que no es homófobo (y lo dice muy alto y muy claro, en plan “voy a denunciar a Arcópoli por llamarme homófobo“), el grupo municipal del PP en esta localidad madrileña no ha votado a favor de ninguna propuesta a favor de la igualdad del colectivo. La última ha sido rechazar un programa contra la discriminación en las aulas y para el fomento de la convivencia e interculturalidad presentada por el PSOE y que contaba con el respaldo de todos los otros grupos (Ganar Alcorcón, Ciudadanos y La Izquierda).
Esa propuesta del PSOE llevaba en el texto, además, el compromiso de desarrollar la ley LGTB en lo que concierne a las competencias del ayuntamiento y poner en marcha un plan para fomentar la convivencia en los centros escolares públicos y concertados (como el Juan Pablo II); que es lo que exige la ley.
Pero al PP de Alcorcón esa ley debe parecerle también comparable al “fanatismo terrorista“, porque han dicho que nanai de la china. Que ellos no votan eso. Y tampoco quieren condenar la carta que Carlos Martínez, el director del Juan Pablo II, envió a los padres. Aunque el propio PP en la Comunidad lo haya hecho.
Yago Blando, el coordinador general de Arcópoli, sigue pidiendo al Ayuntamiento una reunión para saber exactamente cómo pretende el PP municipal fomentar la igualdad y cuáles son sus propuestas para luchar contra la discriminación del colectivo LGTB. Porque no tiene mucho sentido que por un lado digan que no son homófobos y que ellos son los primeros en luchar por la igualdad pero luego no sólo rechazar todas las propuestas sobre el tema de otros grupos sino ni siquiera plantear alguna.
¿Qué misterio se oculta en el PP de Alcorcón?
Arcópoli lamenta que el alcalde de Alcorcón se niegue a condenar la carta homófoba del colegio Juan Pablo II
El grupo municipal popular es el único grupo que vota en contra de una iniciativa para poner en marcha un programa contra la discriminación en las aulas y condenar las manifestaciones homófobas en los colegios de la ciudad.
Arcópoli vuelve a mostrar su estupor por la situación del gobierno de la ciudad de Alcorcón, ya que el equipo de David Pérez se niega a aprobar un programa contra la discriminación en las aulas y para el fomento de la convivencia e interculturalidad. A propuesta del grupo municipal socialista y con el voto afirmativo de toda la oposición (Ganar Alcorcón, Ciudadanos y La Izquierda) se presentó una iniciativa a raíz de la carta homófoba del director del colegio concertado Juan Pablo II para combatir este tipo de acciones y fomentar la igualdad.
El grupo municipal popular votó en contra de la propuesta socialista que pedía además desarrollar la ley LGTB en lo concerniente a las competencias municipales así como la puesta en marcha del programa para fomento de la convivencia en todos los centros docentes públicos y concertados, tal como exige la ley a día de hoy.
No alcanzamos a comprender que un grupo municipal que rechaza ser llamado homófobo se niegue sistemáticamente a aprobar cualquier tipo de iniciativa por la igualdad LGTB, a desarrollar la ley aprobada por la Asamblea de Madrid y a condenar que el director de un colegio sufragado con fondos públicos y que actúa en el término municipal de Alcorcón compare la lucha por la igualdad con el “fanatismo terrorista” tratando de adoctrinar así a su alumnado. La propia Comunidad de Madrid (del mismo color político que la alcaldía) ha llevado esta carta a la fiscalía por si es constitutiva de delito.
Desde Arcópoli nuestro Coordinador Yago Blando solicita de nuevo al grupo municipal una reunión que nunca concretan para tratar de comprender cómo luchan por la igualdad y cuáles son sus propuestas para combatir la discriminación al colectivo LGTB en su ciudad, cuando se niegan una y otra vez a aprobar resoluciones por la convivencia e incumplen acuerdos del pleno favorables al colectivo LGTB.
Comentarios desactivados en David Fernández sj, rector de la Universidad Iberoamericana : «Dios no sólo ama a los homosexuales, sino que le caen bien»
Rector de la Universidad Iberoamericana: «Postura de jerarcas, ¿cristiana?»
«Discriminarlos no es digno de un Dios fiel y rebosante de misericordia»
«Más misericordia quiere decir un trato respetuoso, afectuoso, con cariño, por todas las personas, incluidas aquellas cuya sexualidad es diversa a la de la mayoría»
(Cameron Doody).- «Algo que tiene que entender la Iglesia es que debemos respetar a las personas gays y lesbianas». En pleno debate sobre el matrimonio homosexual en México, el rector de la Universidad Iberoamericana, David Fernández sj, sotiene que la tajante oposición a semejante relación por parte de la jerarquía católica del país no es «cristiana».
Desde el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), le acaban de conceder el Reconocimiento Nacional por la Igualdad y la No Discriminación 2016, como reconocimiento a su defensa de los derechos de todos y su compromiso para borrar todo rastro de la discriminación de las instituciones y la sociedad en general. Y no es difícil ver en qué medida se merece el premio.
Escribiendo en agosto en el diario Reforma, Fernández toma ejemplo del Papa Francisco y propone que lo que hace falta en el debate nacional sobre el matrimonio homosexual es que se dé «menos importancia a las normas y más a la misericordia». Y por si cupiera alguna duda sobre en qué consiste tal postura, Fernández lo explica bien claro: «Más misericordia quiere decir un trato respetuoso, afectuoso, con cariño, por todas las personas, incluidas aquellas cuya sexualidad es diversa a la de la mayoría».
En la oposición del catolicismo oficial al matrimonio homosexual, explica Fernández, hay una grave paradoja: la de que la Iglesia obliga a personas con atracción por otras de su mismo sexo a la castidad, a la vez que predica que el celibato es un don de Dios. Si la abstinencia es un don, afirma, no puede ser obligatoria: a unos se lo da y a otros no. «¿Todas las lesbianas y personas transgénero u homosexuales tienen el don de la castidad?», se pregunta Fernández, antes de asumir que «probablemente alguna de las dos posturas que sostiene la Iglesia debe estar equivocada».
A juicio del jesuita, es imposible imaginar que nuestro «buen Padre Dios» -lleno como está de bondad y benevolencia- obligue a los homosexuales a no tener pareja con la que puedan expresar su amo. Y concluye, además, que la Iglesia tiene que estar abierta a lo que diga la ciencia sobre ese tema.
La conclusión a la que llega Fernández es que tanto las investigaciones científicas como su experiencia pastoral le muestran que aunque la orientación homosexual sea minotaria no quiere decir que sea algo anormal. Afirma que la mayor parte de los homosexuales con los que ha tenido trato «son excelentes seres humanos, sensibles, afectuosos, comprometidos, devotos del servicio y la compasión». Hasta se atreve a decir, desde su veteranía, que «Dios no sólo ama» a los gays, lesbianas y personas transgénero, «sino que le caen bien».
Si el celibato es, para muchos curas y religiosos, algo que «nos cuesta mucho trabajo», peor debe ser para los homosexuales obligados a vivir con esa disciplina, concluye el rector de la Ibero. Discriminarlos no puede ser la respuesta, dado que ni es eso algo «auténticamente humano» ni «digno de un Dios fiel (y) rebosante de misericordia«. Lo que sí importa es que la acogida que nos ofrece Dios es incondicional para todos. «El Dios de Jesucristo es antes que nada misericordia, amor, perdón, cercanía, comprensión, ternura. Y no hace acepción de personas, no tiene preferencia entre sus hijos e hijas».
A continuación, el texto completo del artículo:
Postura de jerarcas, ¿cristiana?
– Por Padre David Fernández, sj, publicado en el diario Reforma
Una de las frases más citadas del Papa Francisco es aquella que externó cuando, a su vuelta de Río de Janeiro, los periodistas le preguntaron sobre las personas homosexuales. «¿Quién soy yo para juzgarlos?», dijo. Con esa expresión, ponía en práctica lo que expresó él en Roma desde el principio de su pontificado: «hay que dar menos importancia a las normas y más a la misericordia».
De hecho, en un documento de trabajo difundido en el mes de junio de 2014, el Papa jesuita señalaba, en alusión a las personas homosexuales, que «los católicos del mundo deben ser menos excluyentes y más humildes». Más recientemente, también afirmó que la Iglesia debería pedir perdón a los y las homosexuales. En el documento preparatorio del Sínodo de Obispos de octubre de 2014 el Papa afirmó que, aunque los jerarcas sigan oponiéndose a las uniones entre personas del mismo sexo, «la Iglesia Católica debe tener una actitud respetuosa». Y un tono semejante, comedido, tuvo el documento oficial publicado en esa ocasión.
Más misericordia quiere decir un trato respetuoso, afectuoso, con cariño, por todas las personas, incluidas aquellas cuya sexualidad es diversa a la de la mayoría. Algo que tiene que entender la Iglesia a la que pertenezco es que, mientras queramos seguir siendo cristianos seguidores de Jesús, debemos respetar a las personas gays y lesbianas. Desafortunadamente, no es precisamente esto lo que estamos viendo en estos días de debate sobre la iniciativa del Ejecutivo acerca del matrimonio igualitario.
Muchos sacerdotes y dignatarios eclesiásticos, siguiendo la postura oficial de la Iglesia, afirman que ser homosexual no es pecado; pero al mismo tiempo preconizan que los homosexuales no deben practicar su homosexualidad, y los exhortan a abstenerse. Esto para mí es muy difícil de entender.
Esa misma Iglesia que llama a la abstinencia postula que el celibato y la castidad son dones de Dios. Es decir, que no se pueden forzar: a unos los da y a otros no. ¿Todas las lesbianas y personas transgénero u homosexuales tienen el don de la castidad? Probablemente alguna de las dos posturas que sostiene la Iglesia debe estar equivocada. Obligar a algo que es un don, ¿es posible?
Muchas veces, delante de Dios me he hecho esa y otras preguntas y admito que me siento confundido. ¿Podrá el Dios revelado por Jesús, el Dios de la misericordia, de la ternura, de la liberación, de la solidaridad, nuestro buen Padre Dios, exigirle obligatoriamente a un joven que nació homosexual o lesbiana que guarde un celibato impuesto hasta el día de su muerte?
Y luego me pregunto de nuevo. ¿Podría ese Dios que es Padre y Madre buenos, ese Dios bondadoso y benévolo, exigir a un joven o una joven que nacieron distintos, que nunca, en toda su vida, tengan una pareja y expresen hacia ella su amor?
Hay muchas hipótesis y teorías sobre el origen de estas sexualidades minoritarias. La discusión continúa y me confieso abierto a lo que la ciencia diga. Pero lo que puedo afirmar con toda rotundidad es que, en mi experiencia pastoral y educativa, la enorme mayoría de las personas que se consideran homosexuales lo descubrieron desde pequeños, y se asumen así desde su nacimiento. Su sexualidad no es mayoritaria, ciertamente, pero tampoco es anormal: justo igual que los zurdos. En todas las culturas, las más homofóbicas, incluso en aquellas en la que la homosexualidad se penaliza con la muerte, siempre hay un porcentaje constante de personas con estas orientaciones, que ronda entre el 6 y el 10 por ciento. De manera que lo verdaderamente importante para nosotros cristianos es que creemos que a todos y todas los ha creado Dios. Así como son. Y después de tratar a muchos durante mucho tiempo puedo afirmar que buena parte de ellos son excelentes seres humanos, sensibles, afectuosos, comprometidos, devotos del servicio y la compasión. Me atrevo a decir que Dios no sólo los ama, sino que le caen bien.
¿Puede la Iglesia privar a estas personas del derecho al ejercicio genital de su sexualidad?
Cuando la Carta a los Romanos habla de su condena a «cambiar el uso natural por otro contra la naturaleza», el autor no tenía ni idea de las realidades que nosotros conocemos ahora de manera más científica sobre la sexualidad, y pensaban que sólo eran costumbres de paganos e idólatras.
En el debate actual una pregunta central es si la unión de personas del mismo sexo es matrimonio u otra cosa. No lo sé. Pero me pregunto de nuevo: ¿discriminarlos es auténticamente humano, digno de un Dios fiel a lo que ha creado y rebosante de misericordia? Me siento ofuscado.
Si a nosotros sacerdotes católicos que hemos abrazado libremente el celibato nos cuesta mucho trabajo ser fieles hasta la muerte, ¿cómo será para las personas homosexuales, lesbianas, transgénero o transexuales, llevar esa carga impuesta contra su voluntad por los años sin cuento que tienen por vivir después de confesarse a sí mismos y a sí mismas su condición?
El Dios de Jesucristo es antes que nada misericordia, amor, perdón, cercanía, comprensión, ternura. Y no hace acepción de personas, no tiene preferencia entre sus hijos e hijas.
Comentarios desactivados en El cardenal Blázquez, presidente de la Conferencia Episcopal Española, asegura que no hay que discriminar a los homosexuales porque “ellos y sus familias ya llevan una buena cruz”
La última astracanada episcopal… Hay que tener bemoles para soltar esta sarta de estupideces… Está claro que este no está en la lista de obispos «aperturistas«… Vamos a ver, que se quite el dedo de la boca que no se le entiende… O sí… ¿Quién dijo Cambio?… Aquí lo único que ha cambiado es el tono de voz. Entre el ronco Rouco y el suave Blázquez, la misma homofobia, los mismos exabruptos, la misma intransigencia…
Lejos quedan los obispos españoles no ya solo de los representantes de otras iglesias cristianas que han asumido plenamente la inclusión de las personas LGTB, sino de algunos de sus compañeros católicos de otros países a la hora de referirse a la realidad LGTB. Incluso cuando pretenden tener palabras algo más amables de lo habitual acaban por resultar ofensivos o grotescos. Es lo que le ha sucedido al cardenal arzobispo de Valladolid y actual presidente de la Conferencia Episcopal Española, Ricardo Blázquez, según el cual hay que acoger “con respeto” a los homosexuales… porque “ya llevan una buena cruz el que lo lleva y su familia” [sic].
Las peculiares declaraciones de Blázquez tuvieron lugar este lunes durante su intervención en unas jornadas de reflexión celebradas en el Seminario Conciliar de Madrid sobre “la belleza del amor matrimonial” en la exhortación papal Amoris Laetitia. Un texto del que nos hicimos eco hace varios meses y en el que el papa Francisco reafirmaba, entre otras cosas, la doctrinal oficial de la Iglesia católica en materia LGTB. Al hilo de lo allí contenido, Blázquez se preguntaba si la humanidad “se distribuye entre homosexuales y heterosexuales”. “No, se distribuye sabiamente entre varones y mujeres”, respondía, como si una cosa tuviera que ver con otra… Blázquez aseguraba además, respecto a las personas con “tendencias homosexuales”, que tal y como dice el papa hay que acogerlas “con respeto” y “evitando toda discriminación injusta”. “A veces, en nuestros pueblos cuántos motes hemos puesto a estas personas, cuando ya llevan una buena cruz el que lo lleva y su familia”, añadía para reforzar su argumento, dando a entender qué el mismo se han referido de forma homófoba a otras personas…
Blázquez también aseguraba que “cuando se intenta separar el género del sexo me parece poco serio, porque la sexualidad no es solo genitalidad, también es una forma especial de sentir. Esta cuestión no se resuelve con una operación quirúrgica, es de otro orden”. Una afirmación para empezar contradictoria, pero que además contiene elementos que casi parecen formar parte de la por ellos tan denostada “ideología de género”. Por supuesto que una cosa es la genitalidad y otra la sexualidad. Y respecto a que el género “no se resuelva” con una operación quirúrgica, parece que el cardenal Blázquez ignora que en efecto hay mujeres con pene, hombres con vagina… y que no todas las personas trans se someten a reasignación genital sin que por ello su identidad sea menos femenina o menos masculina.
Más “convencionales”, pero no por ello menos burdas, son sus declaraciones sobre los “lobbies” que “reivindican una libertad absolutamente” y después son “absolutamente cerrados a la libertad de otros” o su crítica a los supuestos “centros de gestación de legislación para todos los países, que a veces lo ponen como condición para recibir subvenciones” (lo cierto es que no acabamos de entender muy bien a qué se refiere con esta frase).
Dejando de lado la realidad LGTB, Blázquez también ha criticado las técnicas de reproducción asistida, el divorcio y las relaciones prematrimoniales. “¿Entonces los hijos ya se van a fabricar en un laboratorio?”, se ha preguntado. “No”, se respondía él mismo, ignorando que de hecho existen ya miles de personas que en su momento fueron gestadas gracias a estas técnicas. Sobre el divorcio, ha lamentado que hoy día el procedimiento sea más sencillo que hace años, y sobre su preocupación por el hecho de que hoy día las parejas convivan sin estar casadas ha puesto el ejemplo de su propio sobrino (no sabemos si le hará mucha gracia que su tío hable en público de su vida privada…).
Lejos de los cardenales más aperturistas
Las declaraciones de Blázquez no nos sorprenden especialmente: ya tras sustituir a Antonio María Rouco Varela en la presidencia de la Conferencia Episcopal Blázquez criticó el matrimonio igualitario. En cualquier caso, al arzobispo de Valladolid se le considera un “moderado”, especialmente en comparación con su precedesor. Pero declaraciones como estas dejan bien claro lo lejos que se sitúa de los cardenales más aperturistas a la realidad LGTB, como Christoph Schönborn (arzobispo de Viena), Rainer Maria Woelki (arzobispo de Berlín), Jozef De Kezel (arzobispo de Malinas-Bruselas) o Blase J. Cupich (arzobispo de Chicago), de los que hablábamos hace pocos días. Parece que habrá que seguir esperando para ser testigos de una renovación profunda de la jerarquía católica española.
Comentarios desactivados en Rápida campaña de respuesta al brote de odio homófobo en Holanda
Hace unos días nos hacíamos eco de un preocupante brote homófobo en Holanda: en el intervalo de pocas horas, se habían repartido octavillas homófobas en varios barrios de Ámsterdam, una pareja era agredida en pleno centro de la capital holandesa y un grupo neonazi boicoteaba un paso de cebra arcoíris en la cercana ciudad de Leiden. Hoy nos alegra recoger una pronta campaña de respuesta.
La campaña se basa en el reparto de tarjetas, que se han elaborado tanto en neerlandés como en inglés, en las que se reafirma el compromiso de la ciudad de Ámsterdam con la diversidad. “Si eres lesbiana, homo, bi, trans, queer, o heterosexual. Si eres cristiano, judío, o musulmán, de otra religión o ateo. Si eres una combinación de lo anterior, o te sientes en medio. La diversidad importa. La diversidad es lo que nos hace humanos. Ámsterdam defiende el derecho a ser quienes somos. Ámsterdam rechaza toda forma de discriminación. Apoyamos este mensaje, apoyo este mensaje. ¡Ayuda a difundirlo y compártelo!”, expresa el texto. A continuación incluye el hashtag #020diversity, con objeto de difundir la campaña en redes sociales. De fondo, las banderas LGTB y trans, con el escudo de la ciudad de Ámsterdam y los símbolos del cristianismo, el islam y el judaísmo.
Especialmente destacables son los apoyos con los que cuenta la campaña, entre los que hay varias organizaciones religiosas cristianas, judías y musulmanas de la ciudad, como la Comunidad Judía Liberal, la Mezquita Al Kabir, la Iglesia Protestante o el Consejo de Iglesias. También apoyan la campaña el Ayuntamiento de Ámsterdam y organizaciones LGTB como TransAmsterdam o COC, una asociación que lleva activa desde 1946.
Hay que tener el cuenta, en este sentido, que las octavillas repartidas hace pocos días hacían un llamamiento a las tres grandes religiones monoteístas a unirse en contra de la homosexualidad. Utilizaban, para ello, citas del Levítico (uno de los libros incluidos tanto en la Torá judía como en el Antiguo Testamento cristiano), del Corán y del Nuevo Testamento (en concreto, la Primera Epístola de Pablo a los Romanos).
Tres detenidos
La difusión del panfleto homófobo generó una ola de indignación en la capital holandesa. Tres personas, de hecho, fueron detenidas como responsables después de ser identificado por las cámaras de seguridad el vehículo que utilizaron. Aunque sus identidades no han sido completamente difundidas, se sabe que son un hombre de 39 años y otros dos de 29 años, residentes en Rotterdam y La Haya, y que según habrían manifestado a la policía solo querían “abrir un debate”. Ya puestos en libertad tras ser interrogados, la Fiscalía holandesa estudia ahora el caso.
Volviendo a la campaña en favor de la diversidad, resulta en cualquier caso alentadora la velocidad con la que se ha articulado. Pese a los brotes homófobos, los Países Bajos demuestran todavía una envidiable capacidad de reacción.
Comentarios desactivados en El presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, aboga por el respeto a los derechos de las minorías y condena el extremismo religioso
El presidente de Rumanía,Klaus Iohannis, ha efectuado unas declaraciones en las que ha defendido el derecho a la diversidad de los ciudadanos y el respeto a las minorias, además de condenar el extremismo religioso, cuando se le ha preguntado acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque no ha efectuado una defensa del matrimonio igualitario, ni mencionado explícitamente al colectivo LGTB, su actitud respecto a los derechos de las minorías le posiciona a una enorme distancia del habitual discurso a favor de la “familia tradicional”, del que recientemente hizo gala el propio primer ministro del país.
Debido a esto, en la última conferencia de prensa ofrecida por el presidente Klaus Iohannis, el mandatario fue interrogado por su opinión al respecto. Sin ofrecer un apoyo explícito a la regulación del matrimonio entre personas del mismo sexo en Rumanía, Iohannis sí que abogó por el respeto y la tolerancia hacia las minorías: “es importante reiterar algo en lo que creo”, declaraba, “que se debe volver a la tolerancia y la aceptación de los demás. No somos todos iguales, ninguno de los grupos étnicos o religiosos”.
El presidente sí que tuvo duras palabras para quienes quieren enfrentar la religión con los derechos civiles, al estimar que “es un error prestar obediencia y tomar el camino de la fe extrema. No lo apoyo. Yo creo en la tolerancia, la confianza y la apertura hacia los demás”. Es más, Iohannis considera que “el fanatismo religioso no ayuda a la sociedad. Si ser cristiano implica la tendencia hacia el fanatismo… se envía una señal equivocada”.
Quizás este alegato del presidente Iohannis a favor de la tolerancia puede estar fundamentado en su propia identidad. Él mismo es miembro de la minoría étnica de origen germano y de la minoría luterana, si bien pertenece al Partido Nacional Liberal, muchos de cuyos miembros se han afiliado al conservador Partido Popular en el Parlamento europeo, un grupo que no se distingue precisamente por su defensa de los derechos LGTB.
Vlad Viski, presidente de la asociación de defensa de los derechos LGTB MozaiQ, considera que las declaraciones del presidente Iohannis son importantes, aunque demasiado comedidas: “Los comentarios de Klaus Iohannis son una primicia en Rumania. Por primera vez, un político importante se muestra en apoyo de la diversidad. Sin embargo, sus declaraciones no van tan lejos como quisiéramos, ya que Iohannis no especificó que se estuviera refiriendo a la comunidad LGBTI, sino que evitó el uso de una referencia directa a las personas LGBTI. El primer ministro de Rumania, Dacian Ciolos, sin embargo, ha salido hoy en apoyo de la llamada ‘familia tradicional’, lo cual es decepcionante y demuestra que la lucha de las personas LGBTI está lejos de concluir”.
A pesar de ello, según Viski la comunidad LGTB ha reaccionado a las declaraciones de Iohannis con satisfacción, mientras que los homófobos han expresado su ira. “Los partidarios de la ‘Coalición por la Familia’ han tomado una postura muy agresiva, de condena a Iohannis”, afirma el activista, “se han observado en todos los medios cientos de comentarios llenos de odio. Esto demuestra el discurso extremadamente homófobo y transfóbo que está siendo promovido por aquellos que tratan de prohibir el matrimonio homosexual en la Constitución”.
Dos procesos paralelos sobre el matrimonio igualitario
Como señalábamos, los derechos LGTB en Rumanía están pendientes en la actualidad de dos procesos, que deben ser resueltos próximamente.
Por un lado, la pareja formada por Adrian Coman, un ciudadano rumano, y Robert Hamilton, estadounidense, contrajo matrimonio en Bélgica y presentó un recurso de inconstitucionalidad contra el Código Civil rumano por violar la libertad de circulación de personas dentro de la Unión Europea al impedir el reconocimiento de su matrimonio. Al no estar legalmente casados en Rumanía, Hamilton no puede permanecer más de tres meses seguidos en el país. Los representó la abogada Iustina Ionescu de la organización Accept.
Tras un largo proceso judicial, en julio de este año el Tribunal Constitucional anunció que retrasaba la resolución de la demanda hasta el 20 de septiembre. Pero en esa fecha, su presidente Valer Dordeanu anunciaba que la decisión aún no estaba tomada y volvía a posponer el fallo, esta vez hasta octubre. El alto tribunal conminaba a las partes a comparecer de nuevo para presentar sus alegatos. Para Dordeanu, la extensión y la complejidad del asunto hacían necesaria una deliberación más profunda. “Es un caso muy complejo” y de “elevado impacto mediático” que podía crear un importante precedente.
El otro proceso que se está llevando a cabo en Rumanía tiene que ver con la prohibición a nivel constitucional del matrimonio igualitario. El Tribunal Constitucional de Rumanía dio el pasado mes de julio su visto bueno a la iniciativa popular de referéndum promovida por la Coalición por la Familia —un grupo de asociaciones respaldado por la Iglesia ortodoxa— que ha reunido más de 3 millones de firmas. De esta manera, la propuesta puede empezar su tramitación en el Parlamento, cuyas dos cámaras deberán aprobarla con una mayoría de dos tercios para luego ser sometida a consulta popular. Existe la posibilidad de que el referéndum se celebre conjuntamente con las próximas elecciones generales, lo cual hace temer que la campaña electoral se centre en los derechos de la población LGTB, con el consiguiente riesgo de que la profunda LGTBfobia social llegue hasta los discursos políticos y electorales.
Actualmente, el artículo 48.1 de la Constitución rumana establece que “La familia se funda por el matrimonio libremente consentido entre los esposos, en base a la igualdad de estos y al derecho y deber de los padres de asegurar el crecimiento, la educación y formación de los hijos”. Es decir, no hay referencia alguna al sexo que deben tener ambos esposos. Por ello, la Coalición por la Familia de Rumanía ha logrado reunir tres millones de firmas para obligar al Gobierno rumano a convocar un referéndum, cuyo propósito es reformar ese artículo para que defina el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, y que además prohíba expresamente cualquier reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo.
Presentadas las firmas en el Parlamento, la propuesta debía obtener un dictamen favorable del Tribunal Constitucional, que debía revisar si la supresión de los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos, tal y como se establece en la legislación rumana, es contraria a la Carta Magna.
Sin embargo, el alto tribunal decidió el pasado 20 de julio que se puede permitir la discriminación constitucional de parte de la población de Rumanía en función de su orientación sexual, por lo que la iniciativa popular puede continuar el trámite parlamentario. Para que prospere, debe ser aprobada por el 75% de los representantes de las dos cámaras que constituyen el Parlamento rumano, y después ser sometida a consulta popular. Si sus ciudadanos respaldan finalmente la propuesta, Rumanía engrosaría la lista de países europeos que prohíben constitucionalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, en la que se encuentran Armenia, Bielorrusia, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Hungría, Letonia, Lituania, Moldavia, Montenegro, Polonia, Serbia y Ucrania.
Comentarios desactivados en Varios obispos aperturistas hacia la realidad LGTB entre los nuevos cardenales de la Iglesia católica
El papa Francisco ha nombrado 17 nuevos cardenales, de los cuales 13 son cardenales electores, esto es, con derecho a voto en un cónclave. Nombramientos que según las primeras interpretaciones suponen un reforzamiento del “ala moderada” de la Iglesia católica. Sin entrar en estas valoraciones, lo cierto es que algunos de los nuevos cardenales han destacado en sus declaraciones sobre la realidad LGTB en un sentido más o menos positivo, lo que no deja de ser un pequeño avance. Eso sí, sin alejarse en ningún caso de la doctrina oficial de la Iglesia.
Sin ánimo de exhaustividad, hacemos hoy un breve repaso de aquellos con derecho a voto el el cónclave que han hecho las declaraciones, a nuestro juicio, de mayor relevancia. Incluimos también a Carlos Osoro, que no ha hecho afirmaciones tan explícitas como las de sus compañeros, pero sobre el que teniendo en cuenta el particular contexto español no podemos pasar por alto.
Jozef De Kezel, arzobispo de Malinas-Bruselas (Bélgica)
Cuando Jozef De Kezel fue nombrado arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, en noviembre del año pasado, destacó la necesidad de respetar a las personas homosexuales: “Hay que respetar a quienes son homosexuales. La Iglesia tiene sus razones para no reconocer un matrimonio homosexual, que yo acepto. El respeto de unos y otros es un valor importante del Evangelio pero también de la cultura moderna”. De Kezel, por cierto, sustituyó en su cargo al polémico André-Joseph Léonard, quien llegó a calificar el sida como una forma de “justicia inmanente”.
Bien es cierto que con un antecesor así se entiende que ya en su momento las asociaciones LGTB belgas recibieran con alivio el nombramiento de De Kezel para la principal archidiócesis del país. Así lo hizo por ejemplo la Rainbow House, federación que reúne a 45 colectivos. O la Communauté du Christ Libérateur (asociación LGTB cristiana de Bruselas), que aseguró tener un recuerdo positivo de su periodo como obispo auxiliar de Bruselas, cargo que ocupó años atrás, y recordarlo como “un hombre curioso, abierto y lleno de respeto hacia todas las personas”.
Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos)
Otro nuevo cardenal que merece nuestra atención es Blase J. Cupich, arzobispo de Chicago. Con ocasión del pasado Sínodo de la Familia, Cupich afirmó en rueda de prensa que debía escucharse a las personas LGTB: “De hecho, conté con sus voces como parte de mis consultas. Pero creo que nos podríamos beneficiar de las voces reales de personas que se sienten marginadas antes que recibirlas filtradas a través de las voces de otros representantes o de los obispos. Si realmente vamos a acompañar a la gente, tenemos primero que involucrarnos con ellos. En Chicago, me reúno regularmente con gente que se siente marginada, ya sean personas mayores, divorciados y vueltos a casar, gais y lesbianas como personas individuales y también parejas”.
Igualmente, con ocasión de la masacre homófoba de Orlando, Cupich destacó por dirigirse explícitamente a las personas LGTB en una carta y mostrarles su apoyo: “A vosotros hoy aquí, y a toda la comunidad gay y lesbiana, particularmente afectados por los espantosos crímenes cometidos en Orlando, motivados por el odio, conducidos quizá por la inestabilidad mental, y ciertamente estimulados por una cultura de la violencia, sabed esto: la archidiócesis de Chicago está con vosotros”.
Maurice Piat (arzobispo de Port Louis, Mauricio)
Otro nuevo cardenal con menor repercusión en los medios pero cuyas posiciones resultan interesante desde nuestro punto de vista es Maurice Piat, que procede de Mauricio. Por un lado, el arzobispo de Port Louis hace una valoración inequívocamente negativa de la realidad LGTB (sin llegar a los extremos de otros jerarcas), mientras que por el otro insiste en el “sufrimiento” que según él viven las personas homosexuales y la necesidad de “acogerlas”: “Personalmente, creo que las personas homosexuales viven un gran sufrimiento. No pueden formar una familia con hijos nacidos de ellos mismos. Creo que no es fácil para un hombre o una mujer asumir esta situación y puedo comprender que defiendan el matrimonio para todos. Pero la verdad que hay que decir a los homosexuales es acompañarles en su sufrimiento, acompañarles donde están, allí donde nos encontramos con ellos”.
Estaría por ver, en eventuales discusiones sobre la realidad LGTB, en qué se traduce concretamente esta idea de que las personas LGTB se definen, según él, por su “sufrimiento”…
Carlos Osoro, arzobispo de Madrid (España)
Incluimos en esta lista al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro. En este caso, la valoración tiene que ser ambivalente. Osoro entró en el arzobispado de Madrid presentándose como obispo de una Iglesia en la quenadie “sobra”, lo que se leyó como adhesión al estilo pastoral de Francisco. Y una de sus primeras decisiones como sucesor de Antonio María Rouco Varela fue la de poner fin a la conocida “misa de las familias” en la madrileña plaza de Colón. Un evento que empezó en 2006 como una muestra de fuerza de Rouco Varela frente a las reformas sociales del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (muy especialmente la aprobación del matrimonio igualitario) y en el cual siempre tuvieron un papel fundamental el Camino Neocatecumenal (los ”kikos”).
Sin embargo, en una reciente entrevista tras su nombramiento, Osoro ha mostrado su perfil más conservador al asegurar que la familia es el mejor antídoto “contra la ideología de género”. Ciertamente, poco antes subraya el valor de la “misericordia” ante la mención por el periodista del acompañamiento a “homosexuales” de que habla Jesús. Con todo, esto no es impedimento para decir que “Toda ideología nos separa, nos rompe, elimina a unos para poner a otros. Busca el interés personal o los intereses de un grupo. ¿Cómo se elimina? Tengo mi teoría. La familia es el mejor antídoto para eliminar esta ideología”.
Se suman a los arzobispos de Viena y Berlín
Estos nuevos cardenales, en cualquier caso, refuerzan el grupo de los “moderados” en el cónclave. En clave LGTB, los cardenales De Kezel y Cupich, sobre todo, engrosan un grupo en el que ya están Christoph Schönborn, de Viena, y Rainer Maria Woelki, de Berlín. El primero avaló a un gay con pareja para que formara parte del consejo parroquial, y posteriormente felicitó a Conchita Wurst por su triunfo en Eurovisión, afirmando entonces que: “En el colorido jardín de Dios hay una variedad de colores. No todos que han nacido como seres masculinos se sienten como hombre, y lo mismo del lado femenino. Merecen como persona el mismo respeto al que todos tenemos derecho”. Woelki, por su parte, afirmó que las parejas del mismo sexo debían considerarse análogas a las heterosexuales: “cuando las personas aceptan una responsabilidad mutua, cuando viven en una relación de pareja homosexual duradera, eso se debe considerar de manera similar a una relación de pareja heterosexual”.
Si bien siguen constituyendo un grupo pequeño, estos cardenales abiertos a la realidad LGTB tienen ya un peso específico significativo, sobre todo por las importantes diócesis que representan (Malinas-Bruselas, Chicago, Viena, Berlín). Está por ver qué efecto puede tener a medio y largo plazo. Con todo, y aunque los arcanos de las elecciones papales los dejamos para los expertos vaticanistas, merece destacarse que, de cara a la elección de un nuevo papa, aumenta el número de electores que buscarían un perfil moderado. Solo el tiempo dirá en qué desemboca la combinación de estos elementos.
Comentarios desactivados en La Fundación Iguales pide explicaciones al Arzobispado de Santiago por dichos contra campaña #NiUnaMenos y movimiento LGBTI
Bajo el nombre “La ideología de Género: una gran amenaza para la familia”, el movimiento DefiendoChile está realizando un taller en distintas iglesias, entre las que está la parroquia María Madre de Misericordia, de Lo Barnechea, donde se impartió el pasado jueves a las 20:40 horas. La actividad busca “capacitar” a voluntarios/as para “instruir y difundir la ideología de género” en distintos lugares de la sociedad, denostando los derechos de la diversidad sexual y las mujeres.
En una sesión de más de dos horas, realizada este martes en una iglesia en Las Condes, Andrea Balbontín, de DefiendoChile, se refirió a las mujeres y a la campaña masiva que se ha desatado en los últimos días motivada por los casos de extrema violencia sufrida por mujeres en la región, denominada #NiUnaMenos: “Es una campaña para destruir la familia”. Agregó que “la ONU avala el maltrato contra los hombres” al darle su apoyo, que “la violencia de género es una invención. Me duele el daño que se le está haciendo al hombre con esto”. Ante esto, el presidente ejecutivo de Fundación Iguales, Luis Larrain, expresó que “Es impactante la desconexión de este movimiento con el mundo real. Cuesta creer la falta de empatía ante la violencia que sufren las mujeres y otros grupos discriminados en nuestra sociedad”.
Respecto a orientación sexual e identidad de género, Balbontín plantea que «la ideología de género es la destrucción de nuestra sociedad a manos de poderes mundiales que no tienen nada que ver con nosotros, destruir el matrimonio, destruir la relación única entre hombre y mujer, adoctrinar a nuestros niños, destruir la sociedad», asegurando que «a ellos (los gays) no les interesa el matrimonio, no les interesa la adopción. A ellos les interesa cambiar la sociedad completa porque solamente de esa manera pueden dominar«.
Además, plantea que «los proyectos que vienen son el matrimonio igualitario, la adopción homoparental, el vientre subrogado. Para la comunidad LGBTI el vientre subrogado es esencial. Es decir, arrendar el útero de una mujer para que ahí pueda procrear un homosexual. ¿De qué manera se hace esto? Arriendo mi útero, a través de inseminación artificial se recoge un espermio de un hombre homosexual, voy a tener 9 meses en mi guatita a ese niño y luego cobro por ese servicio. Es lo más aberrante y consecuente a la muerte y este proyecto de ley se va a presentar el próximo año y esto nadie nos lo ha dicho y ojo porque va a afectar a las mujeres vulnerables».
Entre los dichos más graves de Balbontín está el cruce que hace entre la derogación del artículo 365, que establece una edad de consentimiento diferente para las relaciones del mismo y de distinto sexo, con la pedofilia. Asegura que «si en Chile derogamos el artículo 365 del Código Penal, que es el único que está protegiendo a los niños de la pedofilia, ñvamos a tener a todos los pedófilos de Chile abusando sexualmente de nuestros niños menores de 14 años». Para Larrain, “Hay dos opciones: o ella no entiende nada de nuestras demandas, o confunde todo a propósito para desprestigiarnos.”
Es por esto, que como Fundación Iguales pedimos un pronunciamiento de parte del Arzobispado de Santiago. “Le hemos enviado una carta al Arzobispado de Santiago para que se pronuncie sobre esta verdadera campaña de desinformación y ataque contra las mujeres y la diversidad sexual que se lleva a cabo en una parroquia de su jurisdicción. De lo que aprendí en el colegio, me acuerdo que el amor al prójimo era uno de los dos mensajes centrales del cristianismo. ¿Dónde está eso acá?”, señaló Larrain.
Comentarios desactivados en «Una sociedad libre de homofobia, un reto para los cristianos – 4», por José Antonio Pagola
Los hermanos y hermanas del Grupo Cristiano Betania de Aldarte, Bilbao, nos han enviado amablemente este texto que agradecemos y que publicaremos en cuatro partes sucesivas…
Ponencia de José A. Pagola impartida en la universidad de Deusto el 11 de mayo de 2016, organizada por las comunidades de Betania LGTB y otros colectivos cristianos. CUARTA PARTE:
6. La necesidad de promover una mirada más humana, misericordiosa y justa sobre la experiencia homosexual
Como decía anteriormente, el Sínodo sobre la Familia ha terminado sin abordar directamente la cuestión de la homosexualidad, pero entre los temas pendientes ha quedado uno: reconocer “los elementos positivos” que se transparentan en las llamadas uniones estables de personas homosexuales”. Pues bien, creo que esa búsqueda algo se está moviendo en la Iglesia. Es posible observar que jerarcas, teólogos y pastoralistas católicos van delineando poco a poco desde diversas perspectivas un horizonte más amplio para discernir y valorar la experiencia homosexual de manera más positiva y más evangélica.
Ya en 1999, en el Sínodo sobre Europa, el General de los dominicos, Timothy Radcliffe, bien conocido por su preocupación por las personas homosexuales, tuvo una intervención donde advirtió a los obispos europeos que “la autoridad de la Iglesia solo convencerá si es capaz de acompañar a las personas, si está atenta a sus desengaños, a sus peticiones y a sus dudas… La Iglesia no tendrá autoridad (para las personas homosexuales) si no aprende su lenguaje ni acepta sus dones [Paolo Gamberini, “Parejas homosexuales. Vivir, sentir y pensar de los creyentes”, en Selecciones de Teología (2016) 267].
Posteriormente varios jerarcas europeos se han pronunciado afirmando de diversas maneras que en el amor homosexual hemos de reconocer elementos positivos que son constitutivos de las persona humana creada a imagen de Dios. Entre los más conocidos, el cardenal Cristobal Schönborn, arzobispo de Viena en una intervención en el Sínodo Extraordinario sobre la Familia; el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich, miembro del Consejo de Cardenales del Papa, o el obispo de Amberes Johanj Bonny, que considera que la Iglesia debiera reconocer en las uniones de homosexuales los valores de amor, fidelidad y compromiso.
Pero, seguramente, quien ha hablado con más claridad ha sido el cardenal Carolo Martini, arzobispo de Milán, que ha afirmado que “las uniones homosexuales… pueden testimoniar el valor de un afecto reciproco”. Por eso, si un creyente homosexual llega a madurar la elección de vivir con una pareja del mismo sexo, Martini invita “a no demonizar ni condenar al ostracismo tal elección. El criterio para juzgar tal relación será la fidelidad en la relación, la reciprocidad y el amor responsable” [Paolo Gamberini, a. c., 268 y 277].
Naturalmente es en los teólogos, moralistas y pastores donde se aprecia una voluntad más firme de repensar la actitud de la Iglesia para promover una valoración más justa y más humana. Solo señalaré tres perspectivas.
El teólogo moralista Pablo Romero ha recordado recientemente que la Iglesia ha de introducir la conciencia de que la orientación homosexual es “una realidad recibida” (de la vida, del azar, de la naturaleza, de Dios…). Por eso, la persona homosexual no podrá aceptarse a sí misma como don o como criatura agradecida a Dios si no puede reconocer que su orientación sexual concreta es “don de Dios” desde el que está llamada a realizarse. La persona homosexual es la primera que ha de ser educada y ayudada a pasar de una posible homofobia a una valoración positiva de su diferencia sexual o, si es creyente a una aceptación agradecida a Dios de su propio camino [Pablo Romero, “Uniones homosexuales: ¿Rechazo? ¿Misericordia? ¿Reconocimiento?”, en Selecciones de Teología (2016) 217, 28-29].
Por otra parte, en reacción a una moral de carácter objetivo y negativo, hay autores que insisten en que “es necesaria una moral del discernimiento sobre las relaciones para proponer al creyente homosexual un itinerario espiritual que le ayude a vivir a imagen de Dios” (Paolo Gamberini). “Lo que evidencia la bondad moral de una relación viene dado por la capacidad que tiene de expresar de manera profunda, auténtica y convincente, el mundo interior de las dos personas; de crear las condiciones para un desarrollo de una verdadera interpersonalidad, la cual solo se realiza en la medida en que se abandona la tentación de tratar al otro (la otra) como objeto, y se reconoce a la vez su unicidad irrepetible y su inestimable dignidad (Gianni Piana) [Paolo Gamberini, a. c., 275-276].
En esta misma línea, Paolo Gamberini afirma que el objetivo de la ética que se ha de proponer a las personas homosexuales consiste en “favorecer el crecimiento de las relaciones más auténticas según las condiciones. El creyente homosexual deberá optar por lo que le aproxime más a lo ‘mejor’ de la relación que está viviendo: con su propio cuerpo, con los otros y con Dios”. Desde esta perspectiva el bien moral consistirá en potenciar las relaciones con los otros y el mundo, consigo mismo y con Dios [Paolo Gamberini, a. c., 275-276].
7. Promover la acogida en las parroquias y comunidades cristianas
Es importante, sin duda, la actuación de la jerarquía y el trabajo de los teólogos y moralistas, pero si queremos dar pasos decisivos para liberar a la Iglesia y a la sociedad de la homofobia es decisivo el clima de respeto, acogida y amistad que se puede generar en las parroquias, comunidades e instituciones y grupos cristianos. Desde esas bases se puede iniciar la reacción para ir cambiando la actitud global de la Iglesia ante las personas homosexuales. Tal vez tenemos que empezar por escuchar las palabras que Jesús nos está dirigiendo a todos: “Nací homosexual y no me estáis acogiendo”.
En el sínodo extraordinario de 2014, en la Relación después de la discusión se planteaba la acogida a las personas homosexuales en un tono positivo: “Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a las comunidades cristianas: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades?” (Relación, n. 50). Para decepción de bastantes, estas palabras no fueron recogidas. Solo se vuelve a la orientación de la Congregación para la Doctrina de la Fe (1986): “Toda persona, independiente de su propia tendencia homosexual, sea respetada en su dignidad y acogida con respeto, con la preocupación de evitar todo signo de discriminación injusta”.
Quiero comenzar con unas palabras llenas de sensatez evangélica y de realismo del papa Francisco: “La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre… A menudo nos comportamos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas” (La alegría del evangelio 47).
Desde este horizonte hemos de trabajar para hacer que en nuestras comunidades cristianas se acoja, se escuche y se acompañe a toda persona homosexual, necesitada como todos de acogida, escucha y amistad.
Comunidades cristianas donde sean valoradas por su dignidad sin que su orientación sexual sea motivo de rechazo, discriminación, recelo, lenguaje ofensivo…
Comunidades cristianas donde puedan encontrar cauces adecuados para crecer como seguidores y seguidoras de Jesús, dando testimonio de su vida cristiana e integrándose activamente al servicio de la comunidad.
Comunidades cristianas en las que puedan encontrar amigos y amigas con los que poder compartir momentos difíciles de soledad, rupturas, discernimientos, toma de decisiones.
Comunidades cristianas que sepan solidarizarse y defender a toda persona homosexual de la estigmatización, la hostilidad, las humillaciones o burlas que pueda sufrir en nuestro entorno social o eclesial.
Comunidades cristianas comprometidas en concienciar a la Iglesia y a la sociedad para que se respeten los derechos de la población homosexual y se promueva todo lo que favorezca su convivencia digna y justa en medio de la mayoría heterosexual.
Dejadme terminar con un mensaje que quiero comunicar a la comunidad homosexual en nombre de Jesús. Es lo más importante que yo os puedo decir:
“Cuando os veáis rechazados en la sociedad o en la Iglesia, sabed que Dios os está acogiendo. Cuando os sintáis condenados por algunos sectores, sabed que Dios os mira con ternura. Cuando os sintáis solos, olvidados, pequeños y débiles, escuchad vuestro corazón y sentiréis que Dios está ahí, con vosotros. Aunque nosotros os olvidemos, Dios no os abandonará jamás. No lo merecéis. No lo merecemos nadie, pero Dios es así: misericordia insondable y bendición para todos”.
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