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Un colegio católico de Asunción (Paraguay) quiso expulsar a dos chicas por ser lesbianas

Jueves, 17 de marzo de 2022

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Sus compañeres hicieron una protesta frente a la institución para denunciar lesboodio.

 La directora del colegio “Nuestra Señora del Huerto” amenazó el 8 de marzo con desmatricular a dos chicas lesbianas. Así lo confirmó a Presentes Lourdes Irala, mamá de una de ellas.  Según la directora, hubo quejas de padres que decían que su hija Federica  se “exhibía demasiado” y que “era demasiado vergonzoso para el colegio”.

“Nos dijo: ustedes tienen una de estas opciones: o sacarla del colegio o la dejan y nosotros hacemos una denuncia, porque nos dijeron que ellas están viviendo juntas fuera de tu casa”, agregó Lourdes. “Dos o tres veces nos hizo llamar por este tema, para ver si sabíamos. Yo ya estaba al tanto de la relación con Alejandra. Fue una discriminación porque nosotras como familias ya lo tenemos bien hablado”.

Sus compañeres hicieron una protesta el miércoles frente a la institución para denunciar lesboodio. El Ministerio de Educación y Ciencias intervino y aseguró que las alumnas podrán volver a inscribirse al colegio.

«Según Diosito, todos somos sus hijos, él no discrimina», cantaban sus compañeres al unísono con un megáfono. Del portón principal colgaron banderas LGBTIQ+ y carteles que decían “Huerto, no te calles”, “Respetar las identidades de otras personas es gratis y salva vidas” y “No se trata de ser todos iguales sino de aprender a respetar las diferencias”.

 “¿Desde cuándo se convirtió en un colegio para lesbianas?”

WhatsApp-Image-2022-03-10-at-14.21.51-1152x1536Según cuenta Lourdes, cuando ella y el papá de Federica volvieron de la reunión, tuvieron que explicarle a su hija que la habían desmatriculado y que analizarían qué hacer al respecto. Pero Federica no lo tomó bien. “Después, en un momento dado, cuando la dejamos sola tomó unas gotas de alprazolam (un fármaco para tratar la ansiedad y ataques de pánico), no sabemos ni cómo lo consiguió”, dijo su mamá.

“Después de esta discriminación en el colegio que hubo de parte de la directora, le afectó bastante psicológicamente a las dos. Es por eso justamente que esta nena no aguantó tanta presión y tanta humillación e intentó quitarse la vida”, dijo a Presentes Rocío Solís, mamá de Alejandra. A ella también le pidieron que desmatriculara a su hija. La directora le dijo que si no lo hacía, que la expulsarían y no podría ingresar a otros colegios.

“La directora, desde un principio, comenzó a agarrarse con ella porque una mamá del turno tarde, de la primaria, le dijo: ‘¿desde cuándo el colegio se convirtió en un colegio para lesbianas?’. Eso mismo le dijo la directora a Federica. Que ella tenía que tomar cartas en el asunto, que ella no va a apoyar esto jamás porque sino ella se tiene que ir a vender cebollas en la calle”, manifestó Lourdes

“Les prohibía que estén juntas o que hablen en el colegio, incluso que iban juntas en el baño, cosa que es mentira. Buscaba excusas para echarlas del colegio porque supuestamente manchaban el nombre de la institución. ‘Nosotros estamos recibiendo quejas de padres donde sabemos que tu hija acosa a su compañera’, me dijo, y es mentira. Los compañeros de mi hija son compañeros de años, se adoran”, contó Rocío.

 El 35% de las denuncias a Rohendu son por discriminación en el ámbito educativo

El servicio de atención telefónica Rohendu, una iniciativa de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas, registró un incremento de los casos de violencia y discriminación desde el inicio de la pandemia. Un 35% de llamadas por discriminación pertenecen al ámbito educativo. Muchos no llegan a instancias ministeriales, como este caso, o quedan en Rohendu porque la gente tiene miedo de denunciar.

WhatsApp-Image-2022-03-10-at-19.59.27“Es un porcentaje bajo porque está muy normalizado que sucedan este tipo de situaciones. El colegio, como tiene el poder, las madres terminan sacándoles nomás. En la mayoría de los casos nosotras recibimos denuncias de terceros, o muchas veces, de algún compañero o compañera. Recibimos casos de profesores que nos consultan si podemos hacer algo o intervenir pero nos piden por favor que no demos sus nombres por miedo a que se los eche del colegio”, expresa Carolina Robledo Desh, la presidenta y una de las socias fundadoras de Aireana. 

En el 2020, Aireana acompañó un caso similar. Se trataba de una lesbiana de 18 años que sufrió discriminación y violencia familiar, además de hostigamiento por parte del director y la psicóloga del colegio privado evangélico al que asistía. Cuando su madre se enteró de que era lesbiana, recurrió a la dirección del colegio. La adolescente fue sometida a una serie de “tratamientos”  para  “corregir”  su  orientación  sexual.

Según expresan en el informe de la Codehupy 2020,  la  enviaron  a  una  psicóloga,  quien  le  administró  hormonas  y  luego  antidepresivos. Ante tanto hostigamiento en el colegio por parte de la directiva, la adolescente realizó una denuncia en el departamento jurídico del MEC, el que tomó la denuncia y realizó una investigación sobre  el  hecho.

Como  resultado,  envió  una  nota  al  colegio  advirtiendo  que  su actuar era discriminatorio. De todas formas, el director del colegio puso una serie de restricciones a la alumna para volver a matricularse: no dejaba que se acerque a sus compañeras, tampoco podía teñirse el pelo, bajar las notas ni asistir a la iglesia.

“Es un hostigamiento progresivo, por eso decimos siempre que la discriminación mata. Obviamente, en el caso que citamos en el informe de la Codehupy, ellos le hicieron el camino del suicidio. Los directivos hostigan hasta lo último a las pobres adolescentes. A eso te lleva la discriminación. Entonces, por eso es tan importante hablar del tema y tener una ley contra toda forma de discriminación”, sostiene Carolina. 

Aireana publicó un comunicado la noche del 10 de marzo, en el que aplauden el acompañamiento de les compañeres de Federica y Alejandra, que se manifestaron contra la medida que dispuso la dirección. En Paraguay no existen leyes que impidan o criminalicen la orientación sexual y/o identidad de género, son las instituciones las que actúan con base a su prejuicio”, refuerzan.

Echar a jóvenes del colegio por su orientación sexual es inconstitucional 

WhatsApp-Image-2022-03-10-at-14.21.52-1152x1536Representantes del MEC anunciaron la intervención del caso y aseguraron que las afectadas seguirán matriculadas en el colegio. Además, recomendaron el análisis de la actuación de la directora. Sonia Escauriza, directora de Niñez y Adolescencia del MEC, dijo a la prensa local: “Hace poco lanzamos la campaña del mes de la lucha contra el acoso escolar y estamos trabajando en conjunto con las instituciones involucradas para que esto no vuelva a ocurrir. Nos preocupa que a partir de esta denuncia saltan otras más”.

La abogada especializada en derechos humanos, Diana Vargas explicó a Presentes que cualquier institución, sea pública o privada, tiene que adecuarse al marco constitucional y legal del Paraguay. “La constitución vigente del 92 dice claramente que consagra el derecho a la igualdad y prohíbe expresamente la discriminación. El derecho a la igualdad, si hablamos de discriminación, tiene el rasgo de derechos fundamentales, derechos humanos, el núcleo duro de la constitución”, indicó. 

Como  no  está  aprobada  la  Ley  “Julio  Fretes”  Contra Toda Forma de Discriminación, no existe un mecanismo de denuncia establecido. Esto implica que la resolución de casos muchas veces depende de la buena voluntad de la persona a cargo. Sin embargo, Vargas señaló: “Es un buen precedente. Hay que rescatar los aspectos positivos: la actuación del MEC y el protagonismo de los estudiantes y las estudiantes, sus compañeros”.

La Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores apuntó en redes: “Como Comisión ya estamos tomando intervención en el caso de la presunta discriminación por orientación sexual de una adolescente, cuya consecuencia puso en peligro su vida”.

Fuente Agencia Presentes

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Construyen una casa digna para adultas mayores trans en Paraguay

Sábado, 12 de febrero de 2022

1644226982740Casa Diversa, el centro comunitario trans llegó a alojar a 30 personas.
Foto: Jessie Insfran.

Transvivienda es un proyecto para construir una casa destinada a trans adultas mayores.

ASUNCIÓN, Paraguay. “El alquiler no te espera. Te echan, te tiran o te sacan tus cosas y terminás en la calle”, cuenta Yren Rotela, fundadora de Casa Diversa, el primer centro comunitario con énfasis en personas trans.

La precariedad laboral, el trabajo sexual como principal actividad laboral, los prejuicios y la insuficiencia de ingresos hizo que las condiciones de vida de las personas trans tuvieran impactos diferenciados en el real acceso a los derechos sociales básicos. Pero es la problemática habitacional una de las más afectadas.

La asunción social de la identidad de género en las personas trans representa un punto de inflexión en sus trayectorias biográficas. Desde muy temprano, migran de un espacio a otro sin un lugar al cual arraigarse. A partir de ahí comienzan a transitar un camino signado por una sistemática exclusión económica y social, con un impacto en todos los ámbitos de sus vidas, como la familia, la salud, el trabajo, la vivienda y la seguridad.

Ni techo ni trabajo ni derechos

Génesis tiene 28 años y vive en Casa Diversa, ubicado hoy en el distrito de Julián Augusto Saldívar (a 28 km de Asunción). Estudió hasta el segundo año de periodismo en una universidad técnica, pero la expulsaron cuando comenzó a transicionar. En otra oportunidad, la despidieron de un trabajo por su orientación sexual. Distintos escenarios de exclusión, la llevaron a dedicarse al trabajo sexual.

“En la calle pasás frío, calor, lluvia, hambre, aguantás a los tipos, a la gente que viene y, en los casos más extremos, van y te matan ahí en la calle. Nadie sabe quién fue ni lo investigan. Tenés que tomar alcohol o lo que sea para poder aguantar porque sana no vas a hacer nunca nada. De noche salimos y de día dormimos toda una tarde. Hay veces que volvemos a salir sin comer nada”, relata Génesis.

A menudo, a las personas trans se les niega la posibilidad de alquilar un departamento o no consiguen pisos accesibles. La falta de acceso a una vivienda digna profundiza la situación de vulnerabilidad social de las personas trans.

La alternativa de alojamiento más frecuente es el alquiler de habitaciones de hoteles, que es considerada por ellxs una opción precaria porque deben sortear diversos obstáculos, entre ellos, resignar gran parte del tiempo que destinan a sus actividades laborales, exponerse a situaciones de riesgo y recibir sobreprecios de los alquileres, por discriminación.

“Hay muchas compañeras que viven en alquileres y no tienen una plata segura, son trabajadoras sexuales y ya son grandes para eso. También hay veces que le quieren alzar el precio del alquiler. Ponele que pagan un millón de guaraníes en alquiler (143 dólares) y, al mes, le quieren alzar a un millón y medio por ser trans nomás. Hay veces que les pagás a los dueños de los que te alquilan y antes del mes ya te echan o pagás el doble”, expresa Génesis.

La solución colectiva

En ese contexto nace Transvivienda, un hogar para las personas trans adultas mayores. El proyecto se encuentra en una primera etapa y consiste en la construcción de dos habitaciones con baños compartidos, que serán otorgadas a las adultas mayores de Casa Diversa, Mónica Ávalos y Liz Paola Cortaza.

Ellas podrán vivir ahí sin pagar renta ni servicios básicos y compartirán las áreas comunes con las demás. De esa forma podrán acceder a una vivienda propia que ayudará a mejorar su calidad de vida.

“Todos los seres humanos soñamos con tener una tierra, solo que cuesta muchísimo. Transvivienda se pensó hoy para Mónica y en Liz Paola, son las dos beneficiarias del plan piloto. De ahí nosotras queremos dar a conocer que, si nosotras en sociedad civil lo pudimos lograr, el Estado puede y tiene que hacerlo. La idea es que ambas vayan fortaleciéndose, se vayan empoderando y puedan tomar otra herramienta en su vida. Nuestra incidencia va a ser para que el día de mañana, Flor, Ara y Moria, puedan acceder a la vivienda propia. Y el Estado tiene que darnos ese derecho”, sostiene Yren.

Según explica Yren, ninguna está en contra del trabajo sexual, sino que hoy muchas ya se encuentran cansadas emocional y físicamente. “Llegamos a los 30 años sintiéndonos viejas. No lo somos, pero nuestro cuerpo está dañado. Llegamos muy mal a esa edad. Mónica se recuperó del cáncer, hoy tiene buena salud, un trabajo, si logra independizarse va a poder irse y seguir con su vida. Es lo que buscamos. Pero ahora, queremos darle ese respiro”, refiere.

Moria tiene 34 años y por más de 20 se dedicó al trabajo sexual, hoy le gustaría que esa no sea la única opción para sus compañeras más jóvenes. “La calle viene y nos arrastra. Algunas murieron, algunas se casaron y algunas viajaron a otro país, pero muy pocas tienen esa suerte. A Ara y a Flor les digo que estudien para que sepan defender sus derechos o al menos leer un contrato de alquiler. No quiero que ellas pasen lo mismo que yo pasé”, dice Moria.

Salvo contadas excepciones, en la mayoría de los locales de Asunción no se permite el ingreso de las personas trans. Eso las fue expulsando a ciudades aledañas, como San Lorenzo, que es uno de los sitios más grandes de trabajo sexual en el país, pero también una de las ciudades con mayores casos de violencia hacia las personas trans

Cuando Casa Diversa se instaló allí, llegaron a vivir entre 30 personas LGBTI. Pero comenzaron a tener problemas habitacionales, entre ellos, las inundaciones. La última vez que se les inundó la casa, tuvieron que subir todas sus pertenencias al techo y estuvieron ocupándose de que no se les echara todo a perder. En esos días, varios de sus objetos personales fueron robados.

El acceso a una vivienda a través del mercado inmobiliario formal con los precios y las exigencias que impone se vuelve inviable. Sin una vivienda estable, la probabilidad de violencia aumenta. Es por eso que, entre todas, decidieron construir un espacio seguro que les permita trabajar, seguir formándose y luchar por derechos básicos que hoy no les son garantizados.

Fuente Agencia Presentes

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Fiscalía paraguaya imputó a bomberos por abusar sexualmente de una compañera lesbiana

Martes, 1 de febrero de 2022

NO LESBOFOBIAUna combatiente lesbiana del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay (CBVP) fue drogada y abusada sexualmente el 2 de enero por sus compañeros.

Belén, una joven lesbiana integrante del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, fue víctima de una violación grupal en la ciudad de Ypacaraí (a 37km de Asunción, departamento Central) el domingo 2 de enero, en un encuentro entre bomberos activos y aspirantes, después de haber terminado de cursar la academia.

De acuerdo a un descargo que hizo su madre, Lucía Valenzuela en sus redes sociales, los agresores, Rodney Piris y César Federico Molinas, un camarada y un aspirante a bombero, la drogaron y la llevaron a un negocio de venta de materiales de construcción de Rodney Piris, donde la violaron. Luego la volvieron a vestir y la llevaron a su casa. Al día siguiente, se acercaron a su casa para llevarle una pastilla anticonceptiva. La agente fiscal Blanca Aquino, a cargo de la investigación, presentó la imputación en la mañana del martes.

En diálogo con Presentes, Lucía expresó que ese día lxs aspirantes al Cuerpo de Bomberos Voluntarios tenían el ensayo de juramento en Emboscada y que luego saldrían a festejar juntxs. “Ella siempre me decía: ‘Él sabe que yo soy lesbiana, no me va a hacer nada. Yo confío en él’. Mi hija no me cuenta hasta 8 días después. Belén se hizo muy amiga de ese muchacho Molinas, inclusive yo lo conocía. Él me llegó a traer hasta mi casa porque yo vendía mis artesanías en el centro de Ypacaraí. Nosotros confiábamos mucho en él”, sostuvo.

Según narró Lucía, en un momento ya quedaban pocos de los “camaradas” (como se reconocen lxs del CBV) y pasaron por una farmacia con la excusa de comprar Yerón, un medicamento muy popular que viene en formato de pastillas para aliviar el malestar provocado por excesos de alcohol, alimentos o tabaco. Se trasladaron del cuartel al negocio de venta de materiales de construcción, de Rodney Piris, donde harían la despedida.

“Como muchas veces ellos ya salieron juntos, Belén tomó el Yerón con toda confianza. Más todavía porque era Molina quien le dio. Pero me dijo que en ese trayecto, otro muchacho vio cuando ella tomó la pastilla. Después de dejarlo le dijeron que esa sería la última partida que iban a tomar, mientras que esperaban a los otros y sino después ya le llevaban a Belén a su casa también porque ya era la última”, siguió Lucía.

“Ya le van a gustar los hombres”

En ese momento, la joven comenzó a sentirse mal. Lucía explica que le ofrecieron a Belén acostarse en la oficina, ella se recostó y comenzó a quedarse dormida. Belén escuchó, entonces, que Rodney Piris y César Federico Molinas dijeron: “Nos vamos a turnar” y “después de esto ya le van a gustar los hombres”. Cuando la volvieron a vestir, le pusieron el cinto de uno de ellos.

Según el relato de Lucía, uno de ellos inclusive fue a su casa el día siguiente para llevarle una pastilla del día después. Esta caja forma parte también de las pruebas presentadas. Entre las evidencias con que cuenta la fiscalía se encuentra además un cinturón de uno de los acusados.

Belén hizo la denuncia el 10 de enero, ocho días después del hecho. Un médico forense la inspeccionó y sostienen que “no se hallaron lesiones o rastros de violencia compatible”. Sin embargo, la abogada de Belén, Maira Torres, explicó que no le hicieron un análisis completo y que ella tuvo que solicitar uno aparte.

El 19 de enero, la fiscalía allanó el sitio en el que se cometió el abuso y accedió a imágenes de circuito cerrado que se encuentra en peritaje. También convocaron a otros miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios a declarar. La prueba toxicológica no pudo realizarse porque ya habían pasado más de 48 horas. En un comunicado del Ministerio Público sostienen que la agente fiscal solicitó las evaluaciones psicológicas a la víctima.

La fiscala del caso es Milena Basualdo, la misma que estuvo a cargo del femicidio de Meliza Fleitas. Presentes intentó comunicarse con la fiscal Basualdo y alegó estar de vacaciones. Derivó al medio con la fiscal interina, Blanca Aquino, que no respondió al pedido de información.

Violación correctiva, un “castigo” a la orientación sexual

“Ella es lesbiana, sus compañeros sabían y fue una violación correctiva. Está motivado por la orientación sexual de ella”, dijo a Presentes la abogada feminista, Michi Moragas que está acompañando el caso el Consultorio Jurídico Feminista. “Ellos la drogaron, abusaron de ella, la vistieron y, al vestirla, le pusieron el cinturón de uno de ellos, no el suyo. Entonces, al día siguiente lo que hicieron fue ir a recuperar el cinturón y le llevaron una pastilla anticonceptiva de emergencia”.

Maira Torres, la abogada de Belén, coincide con este punto y agrega que se trató de un crimen homofóbico. “La fiscalía fue muy lenta y parcial. Esperemos que Blanca Aquino que está interinando pueda manejar mejor la Unidad. 

“Por debajo de las violaciones correctiva subyace la idea de que la lesbiana es lesbiana porque no encontró un buen macho o que se puede cambiar la orientación sexual si es así. O si una mujer tiene una relación sexual con un hombre deja de ser lesbiana, y en el caso concreto, es algo que le dijeron muy explícitamente”, explicó Moragas. 

Rosa Posa, activista de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas, expresó que existe una obsesión por corregir la orientación sexual de las lesbianas. “Las violaciones correctivas suceden muchísimo más de lo que sabemos y de lo que se denuncia. También sucede a nivel de las familias, muy rodeado de silencio, de vergüenza, son cosas que no son denunciadas por muchas razones: por el closet, por las que siempre tenemos las mujeres y por la discriminación por ser lesbianas”, manifestó Rosa.

“Todo lo que tiene que ver con la lesbiandad está rodeado de mucho silencio. La negación es permanente, desde el marco de la violencia. Si la violaron es por casualidad pero no es por lesbiana, si te despiden de un trabajo nunca es porque sos lesbiana. Es una negación de toda nuestra existencia, hasta cuando nos matan y nos violan. Yo creo que una violación es terrible, independientemente de la orientación sexual de la víctima”, reforzó Rosa. En sus palabras, el mensaje de disciplina consiste en hacerles recordar cuál es “su lugar” como lesbianas.

Pedido de Justicia para Belén

El viernes 21 de enero, mujeres autoconvocadas se manifestaron frente a la Fiscalía de Itauguá. También hubo una movilización en la plaza de Ypacaraí organizada por los familiares y amigos de Belén el domingo. Hoy se realizó la última, minutos antes de que anunciaran la imputación y la orden de captura de Rodney Piris y César Federico Molinas. Desde el Cuerpo de Bomberos emitieron un comunicado repudiando el hecho y cualquier tipo de abuso contra las mujeres.

 

Una fuente del movimiento de Ni una Bombero Más dijo a Presentes que este no constituye un hecho aislado. Cuando surgió la denuncia a Rubén Valdez, capitán en el Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay, trabajaron en un protocolo. De acuerdo a la activista, el protocolo se aplica pero muchas voluntarias no se animan a denunciar por miedo a que las perjudiquen en la institución.

Habló de que existe una cultura misógina por las características verticalistas del CBVP. “Los voluntarios tienen todavía costumbres muy machistas. Por ejemplo, cuando hay una guardia donde todos los voluntarios son hombres, ellos le dicen ‘guardia perfecta’, porque no hay una mujer. Es doloroso porque muchas veces las voluntarias son relegadas a la ambulancia, no se les manda a combatir incendios. De nuevo las tareas de cuidado para la mujer y las de combate para los hombres”, sostuvo.

“Hay como un patrón de encubrimiento. Hay mucho acoso y uno de los problemas es que tienen un régimen disciplinario muy fuerte que prácticamente impide que se hagan denuncias públicas. Por eso no ves bomberas que estén hablando del tema”, explicó Moragas. De hecho, según narra la madre de la víctima, Tanto Molinas como Piris le dijeron que nadie le iba a creer que ella no quería.

Paraguay continúa siendo el único país del Cono Sur que carece de una ley contra la discriminación, lo cual impide implementar un mecanismo de recepción de denuncias y la aplicación de la sanción correspondiente

Fuente Agencia Presentes

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Paraguay 2021: La negación y el autoritarismo como políticas de gobierno para personas LGBT

Miércoles, 22 de diciembre de 2021

Paraguayan boyAunque crecen los desafíos para los colectivos LGBT, este año renovaron su lucha y resistencia.

Ni la situación de derechos ni las condiciones de vida de las personas LGBTIQ+ mejoraron el segundo año de pandemia de covid-19 en Paraguay.

Desde el Estado no se registraron avances en torno a garantizar el derecho a la vida, seguridad, igualdad y no discriminación, así como en el acceso al trabajo digno.

Por el contrario, la violencia verbal, física y simbólica aumentó, según el último informe de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy).

En el apartado «Somos fuerza, resistencia y comunidad aún sin un Estado garante de derecho» elaborado por Rosa Posa, Lía Benítez Flecha y Carolina Robledo (de Aireana, grupo por las lesbianas), Mariana Sepúlveda (de Panambí, asociación de travestis, transexuales y transgéneros), Walter Morínigo (de Presencia Joven) y Erwing Augsten (de la Red contra toda forma de discriminación) identifican un estancamiento en el reconocimiento de derechos. Pero también celebran el avance en la movilización social.

Según un informe de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) la violencia sigue en aumento

El incremento de la violencia

La Asociación Panambi recibió 80 denuncias, de las cuales 20 fueron por violencia en penitenciarías, 20 por discriminación a la identidad de género, 30 por abuso de autoridad y 10 por agresión física en la zona de trabajo sexual.

En agosto, la activista por los derechos de las personas trans, Yren Rotela, recibió amenazas de muerte en varias oportunidades. “No valés nada, te vas a morir”, fue una de las frases que recibió de parte del agresor no-identificado.

El servicio de atención de Aireana, Rohendu, registró 203 denuncias entre noviembre de 2020 y octubre de 2021. La categoría “afrontar la discriminación” recibió los índices más altos.

En ella resaltan contextos relacionados con la salida del clóset; violencia, acoso y/o persecución a causa de la orientación sexual, identidad y/o expresión de género.

La violencia económica por identidad de género

Estas violencias se profundizan cuando se cruzan con otros motivos de discriminación como la clase social, la raza o el estado serológico. Entre noviembre de 2020 y septiembre de 2021, el Centro de Denuncias de DDHH y VIH recibió 46 denuncias.

Del total, 34 fueron de discriminación por orientación sexual, 7 por orientación sexual, 4 maltrato por identidad de género y 1 por violencia de género.

Persiste en la negación de la discriminación, la negación de la existencia de parejas del mismo sexo y la negación de la identidad de género. Así como la disociación de la orientación sexual y la identidad o expresión de género de los demás derechos.

El panorama actual está también marcado por despidos injustificados y discriminación laboral. “Negar es una estrategia que sostiene el avance del pensamiento antiderechos bajo el lema de proteger a la familia. En singular, se trata de la familia cisheterosexual nuclear). Lo que se hace es impedir los derechos de otras personas”, sostienen en el informe.

Sin respuesta al pedido de rectificación de nombre en la CI de las personas trans

El 15 de octubre, día de la visibilidad trans en Paraguay, 10 personas trans lanzaron la campaña “Soy Real #MiNombreDebeSerLegal” con el objetivo de que sus documentos personales reflejen el nombre con el cual se identifican.

El procedimiento establecido por las leyes no debería demorar más de tres meses. Sin embargo, ya pasaron cinco años desde que las activistas trans Mariana Sepúlveda o Yren Rotela iniciaron la rectificación de sus nombres y todavía no tienen una sentencia favorable.

El Código Civil otorga el derecho a solicitar ese cambio vía judicial, invocando una justa causa.

El pedido de rectificación de los diez nombres de Franchesca Yegros, Camila Denis, Kimberly Ayala, Liam Chaparro, Iris Leticia Brítez, Marie Lucía García, Liz Paola Cortaza, Ihara Jacquet, Yren Rotela y Mariana Sepúlveda todavía no recibió una respuesta oficial.

Sin identidad no hay acceso

Además de negarles el acceso a la salud, a la educación, a la Justicia y hasta una vivienda, el Estado les niega el reconocimiento de su identidad.

Ese mismo mes, la Pastoral de vida arquidiocesana emitió un pronunciamiento oponiéndose a que la defensora general, Lorena Segovia, sea elegida en la terna para ministra de la Corte Suprema de Justicia.

El motivo fue haber reconocido que en Paraguay existen niños y adolescentes trans.

De acuerdo a la organización, Segovia manifestó abiertamente durante la audiencia pública una «promoción de una ideología que atenta contra la dignidad humana».

Presas sin condena

Respecto de la situación penitenciaria, la mayoría de las personas trans están presas sin condena, pero esta situación también es extensiva al resto de la población penitenciaria: el 71,7% de las personas privadas de libertad en Paraguay no tienen condena.

Las mujeres trans están recluidas en cárceles de varones y son víctimas de ataques, agresiones y de discriminación, principalmente, por parte de los guardiacárceles.

La resolución N° 302 del Ministerio de Justicia, el 30 de abril del año pasado amplía un formato de planilla de uso diario en establecimientos penitenciarios.

En ella solicitan la incorporación de dos columnas denominadas “LGBTIQ+ y DISCAPACITADOS”, como datos que deberían consignarse en el parte diario.

La existencia negada

La abogada y activista feminista, Mirta Moragas, dijo a Presentes: “En la cárcel hay una sobrerepresentación de las personas LGBT. Desde el año pasado, el parte diario penitenciario tiene una clasificación LGTBI. Nadie reconoce que existimos pero en la cárcel sí nos reconocen, por ejemplo. El parte diario penitenciario distingue a personas extranjeras, personas indígenas y ya tienen una casilla LGTB”.

La semana pasada, Aireana firmó un convenio con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura con el objetivo de seguir trabajando por la defensa de los derechos humanos y continuar con el trabajo por los derechos de las mujeres privadas de libertad, y su derecho al acceso a las visitas íntimas.

También acordaron impulsar acciones tendientes a la remoción de la discriminación por orientación sexual hacia personas, como las mal llamadas “terapias de conversión”, formas de tortura que siguen operando en el territorio nacional.

La discriminación y el odio siguen matando a personas trans

La joven trans, Gabriela Cabrera, de 23 años, murió bajo circunstancias que la Justicia paraguaya sigue sin esclarecer.

La primera hipótesis que arrojó el médico forense fue que se trató de un suicidio pero a un mes de su aparición sin vida los resultados de la autopsia no se dieron a conocer.

La fiscalía ordenó la detención de su pareja, Reinaldo Manuel Fernández González, que se encontraba abrazado al cuerpo cuando la encontraron. Le tomaron declaración indagatoria pero estuvo detenido menos de seis horas.

El fiscal a cargo dijo que no lo detuvieron porque “no reunía indicios suficientes para hacerlo”.

Días antes de su muerte, el domingo 7, fue golpeada brutalmente por un grupo de personas. Hasta el momento, ni los forenses ni la Fiscalía pueden determinar el motivo de su muerte y tampoco identificaron a los agresores, pero al menos hay una investigación en curso.

Sus compañeras de Casa Diversa exigen una investigación exhaustiva de la Fiscalía y que se haga justicia. Hasta la fecha, suman 62 asesinatos a personas trans en transición democrática en Paraguay.

La Justicia no ha dado respuestas sobre el crimen de Gabi Cabrera.Foto: Jessie Insfrán

Agentes policiales: primer anillo de violencia contra las trabajadoras sexuales

Los agentes policiales, en lugar de proteger a las trabajadoras sexuales, les impiden que trabajen o las extorsionan a cambio de sexo o dinero.

Aunque el trabajo sexual es una actividad lícita (no está prohibida pero tampoco regulada expresamente en la legislación), es continuamente objeto de discriminación, estigmatización y violencia. Esto facilita que las trabajadoras se vean afectadas por diferentes situaciones de violencia desde los propios agentes policiales, quienes controlan sus lugares de trabajo.

Los medios de comunicación también contribuyeron con violencia simbólica a través de la publicación de sus nombres y oficios.

Las trabajadoras sexuales denuncian no haber accedido a planes sociales del Gobierno durante la emergencia sanitaria, así como también la falta de investigación de los asesinatos a trabajadoras sexuales, principalmente, en las zonas de frontera.

Avanzan los discursos de odio y los grupos antiderechos

Bajo el lema “Construyamos la civilización del amor”, el sábado 25 de septiembre grupos de familias antiderechos marcharon en la “Caminata por la vida y la familia” en el microcentro de Asunción.

Su objetivo, según apuntan, fue llamar la atención de las autoridades que pretenden introducir en la legislación paraguaya el aborto y la educación sexual desde una perspectiva de género, a lo que llaman “la cultura de la muerte”.

La marcha fue presidida por el arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, el mismo que sostiene que el movimiento LGBT es una “agresión de ideologías que buscan destruir la naturaleza del varón y la mujer”. El mismo que intentó silenciar a la estudiante Belén Whittinsglow.

El mismo que pidió a Alexa Torres no hacer “de una piedrita una montaña”, para evitar que haga público el acoso que recibió por parte del sacerdote Silvestre Olmedo.

En Encarnación, el grupo antiderechos denominado “Movimiento Nacional Somos Muchos, Muchos Más” promovió la firma de acuerdo con candidatos a la intendencia de esa ciudad. Este acuerdo tuvo la intención de generar una Dirección de “Vida y Familia” dentro del municipio.

Estas acciones son realizadas con la intención de evitar la protección de derechos para las personas TLGBI.

La constante lucha contra los derechos LGBTI

Bajo la consigna “vida y familia” fueron vulnerados los derechos a la libre manifestación y movilización en el contexto de las marchas por los derechos TLGBI de la capital del departamento de Itapúa.

En esa misma ciudad, en mayo, grupos fundamentalistas denunciaron ante el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) la circulación entre estudiantes de la educación media de una encuesta realizada en contexto de pandemia.

El instrumento contaba con la posibilidad de seleccionar dentro del campo “identidad de género” las opciones de: mujer trans, varón trans o no binarie. En pocas horas, el MEC se desvinculó de dicha encuesta mediante un comunicado público firmado por el ministro de Educación, Juan Manuel Brunetti, donde reafirma su postura “por la vida y la familia”.

El violento rol de la Iglesia

En septiembre, el pastor evangélico José Duarte, que se hace llamar “el profeta de Lambaré” acusó de homosexuales y amenazó de muerte a lxs vecinxs que se manifestaron por polución sonora frente a la iglesia evangélica “Ejército de Avivamiento del Reino de Dios”.

A partir de las denuncias en redes sociales, se divulgaron videos de Duarte oficiando supuestas expulsiones de “espíritus malignos” y la instrumentalización de niñes para dar credibilidad a sus prácticas.

El autoritarismo penetró en diferentes instancias de la sociedad y el Estado, así como la concentración de poder político y económico en el movimiento Honor Colorado, una de las facciones de la ANR, el partido de gobierno.

A esto se suma la insistencia con declarar ciudades como “provida y profamilia”, que tomaron más fuerza y poder luego de las últimas elecciones municipales.

Fuente Agencia Presentes

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Activistas y organizaciones de derechos humanos exigen investigación y justicia por la muerte de Gabi Cabrera

Lunes, 22 de noviembre de 2021

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La joven trans, Gabriela Cabrera, de 23 años, murió bajo circunstancias que aún no fueron esclarecidas por la Justicia paraguaya. La primera hipótesis que arrojó el médico forense fue que se trató de un suicidio pero sus compañeras de Casa Diversa exigen una investigación exhaustiva de la Fiscalía y que se haga justicia.

 La joven trans de 23 años, Gabriela Cabrera, apareció muerta el jueves 11 de noviembre  a orillas del arroyo San Lorenzo, ubicado sobre las calles Saturio Ríos y Fortín Arce en la ciudad de San Lorenzo. Gabi, como le decían de cariño sus allegadxs, era voluntaria de Casa Diversa, el primer hogar de Paraguay para víctimas LGBT de violencia. Llegó en marzo de este año cuando seis hombres la secuestraron, golpearon y torturaron al interior de un vehículo, y luego, la arrojaron al arroyo San Lorenzo.

Ocho meses más tarde, la policía la encuentra muerta en el mismo lugar. Sus vecines vieron a Gabi en el suelo con un hombre que lloraba sobre su cuerpo inmóvil. A las diez de la mañana notificaron del hecho tanto a la activista por los derechos humanos, Yren Rotela como a la familia, y fueron juntxs a identificar el cuerpo de la joven trans. Según Rotela, la persona que estaba durmiendo al lado del cuerpo sin vida de Gabi es Reinaldo Manuel Fernández Gonzalez, su pareja de 25 años.

La fiscalía ordenó la detención de Reinaldo y le tomaron declaración indagatoria pero estuvo detenido menos de seis horas. En comunicación con Presentes, el fiscal Gerardo Mosqueira dijo que no lo detuvieron porque no reunieron indicios suficientes para hacerlo. “No podemos imputar por imputar nomás, tenemos que tener elementos para sostener una imputación”, expresó.

Sin embargo, Reinaldo declaró que antes de encontrarla muerta, habían tenido una discusión. Que la dejó por diez minutos y que, cuando regresó, la encontró sin vida, con una cuerda enredada en el cuello muy cerca de un árbol. “Nos dijo que Gabi se colgó por el árbol. Que estaban juntos, después él salió del lugar y que al volver ya la encontró a Gabi colgada por el árbol. Entonces, él, del susto, saltó por ella y ahí se soltó la cuerda y cayeron al suelo juntos y se quedó dormido. Esa fue la escena que nosotros encontramos”, cuenta Mosqueira.

El agente fiscal indicó que el médico forense determinó de forma preliminar que se podría tratar de un caso de suicidio, pero para determinar la causa real de muerte, el cuerpo fue sometido a una autopsia. “El viernes pasado se realizó la autopsia y el resultado estará en dos o tres semanas, donde se podrá determinar si se trató o no de un suicidio”, agrega Mosqueira. Su familia y gente querida exigieron que el caso sea investigado en profundidad.

Para Yren no está claro que se trate de un suicidio. Le llama la atención que todo haya transcurrido en un lapso de 10 minutos, que la cuerda se haya roto cuando caían juntxs al suelo y que el cuerpo de Gabi no tuviera ningún golpe. Yren la vio por última vez el martes 9 por la tarde. En aquella oportunidad, le preguntó cómo estaba y Gabi le contó que estaba con lesiones, que le pegaron unos hombres el fin de semana. “Me humillaron mucho”, le dijo a Yren, quien notó que Gabi rengueaba de una pierna. También le dijo que le dolía la cabeza, un dato que corroboró Mónica, promotora de Salud de la Asociación Panambí.

Madre, me voy el viernes y me quedo hasta el domingo porque ese día regresa con todo Paola Cacho”, le dijo Gabi, refiriéndose a la casa de sus xadres. Paola Cacho es un personaje artístico que ella creó para el programa Diversas que tienen los domingos con Casa Diversa. “Ella me dice eso y yo me quedo con esa versión. Yo no la vi entristecida. Es más, le pregunté cómo estaba y me dijo que bien. Recién después me contó que le pegaron”, narra Yren.

A0329991-7E2D-4037-8C29-0E601C26D6AAGabi formaba parte del elenco de Transformando Realidades. Foto: Juan Florenciañez

Respecto del lugar, Mosqueira expresó: “Lo que pasa es que ellos son pareja y se van a vivir a ese lugar. Según su mamá, vivió tres meses ahí y ni siquiera volvía mucho a su casa. Solamente me comentó que salía a la noche a trabajar y que siempre estaba con su novio. Mientras que no tengamos el resultado de la autopsia es difícil saber”.

Intento de transfemicidio 

El sábado 13, Yren publicó en sus redes sociales dos videos grabados la madrugada del sábado 6 de noviembre, cuatro días antes de la aparición sin vida de Gabi, en los cuales se la ve claramente siendo agredida por un grupo de hombres a la salida de un boliche en San Lorenzo. “El viernes llegan a mí esas imágenes”, cuenta Yren, “cuando yo hago pública la muerte de Gabi, la gente que grabó el video me escribe a mis redes sociales”.

Gabi ejercía el trabajo sexual en la esquina de una de las discotecas y frecuentaba esa locación. Una de las personas que contactó a Yren con las imágenes de aquella noche cuenta que, por diversión, le arrojan una champañera cargada y luego un vaso de chopp directo a la cabeza. “Esa es la que después yo veo cuando nos encontramos días después. Entonces, ella reacciona porque se sintió herida y empieza a tirar botellas en medio de la ruta. En ese momento, una de las botellas cruza y se dice que fue por un parabrisas”, cuenta.

Hay otra versión que dice que esas mismas personas que le tiraron el vaso son las que luego fueron a pegarle. Una tercera versión que llega a Yren sostiene que una de las botellas casi alcanza a una chica y, entre cinco hombres golpean a Gabi, después se sumaron más personas para continuar agrediéndola. Todas las versiones coinciden en que fueron varixs quienes la golpearon hasta dejarla inconsciente.

Una de las personas que compartió el video con Yren le contó que llamó desesperadamente al 911 y que nunca llegaron. Estuvo más de una hora tirada en el suelo. En el video se la ve solo a una mujer de remera negra apartando a la gente que la golpeaba y corriendo a Gabi del camino. “A ella le pegaron entre más de 10 personas por 20 minutos. Los que estaban dentro de uno de los boliches filmaron y me pasaron el video. Y había guardias de seguridad que vieron todo y no defendieron a Gabi”, expresa la activista.

“Sé lo que se siente cuando una se siente humillada. Lo que Gabi pasó, muchas de nosotras hemos pasado y nos hemos curado solas. Yo mucho tiempo me aguanté en esa esquina. Hoy tengo que salir a denunciar, no me puedo quedar callada. Si la disco apagaba la música y alguien decía por el micrófono: ‘paren, basta, vamos a llamar a la policía’ hubiera sido otra la historia. No puede ser que como sociedad nos quedemos callados porque era una trans. Si Gabi no moría, esto nunca iba a salir a la luz”, consignó Yren.

De acuerdo al fiscal Mosqueira, este caso no tiene ningún nexo con la muerte de Gabi. “Se denunció también este hecho pero aclaro que no tiene nada que ver con su muerte porque el golpe habría ocurrido el 6 de noviembre, aunque no sabemos la fecha exacta. El cuerpo de Gabi cuando fue encontrado ese día jueves no tenía rastros de golpes. Eso lo identifica el médico forense”, sostuvo.

La fiscal a cargo de esta causa es Viviana Riveros. De acuerdo al Ministerio Público, tras el golpe que recibió Gabi el sábado, recibió asistencia médica y luego se retiró a su casa. Riveros manifestó que cuentan con algunos circuitos cerrados y que están buscando a testigos del hecho que deben prestar declaración indagatoria en los próximos días. La publicación del Ministerio dice: “La muerte en estas circunstancias es investigada a fin de determinar si ha sido consecuencia de hechos de violencia previa”.

Desde el domingo, el hastag #JusticiaParaGabi es tendencia en Twitter. Lxs usuarios piden un esclarecimiento de las circunstancias en la que murió Gabi Cabrera. Casa Diversa, la Coalición TLGBI y la Plataforma Feminista del Paraguay, encargada de organizar y convocar las marchas del 8 de marzo y del 25 de noviembre, exigen una “investigación exhaustiva” para dilucidar las circunstancias de su muerte y que “no se convierta en una estadística más de impunidad”.

La Comisión Asesora de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores sacó un comunicado el lunes  a la tarde en el que repudia los hechos de violencia que trascendieron en las últimas semanas. “La población LGBTI es víctima cotidiana de la discriminación y  la violencia en varios ámbitos, impidiendo el goce o ejercicio de sus derechos en términos de igualdad. Es necesario demostrar con hechos y acciones la voluntad del Estado de velar por el cumplimiento de los derechos consagrados en la Constitución y las leyes, y de proteger aún con más celo a aquellos grupos más vulnerables y en situación de riesgo”, refieren.

A Gabi le gustaba bailar y actuar. Fue parte del elenco artístico de Transformando realidades bajo la dirección actoral de Omar Mareco y era encargada de la huerta de Casa Diversa. De tratarse de un transfemicidio, sumarían 63 asesinatos a personas trans en transición democrática en Paraguay. En octubre de 2019, la justicia paraguaya condenó por primera vez un transfemicidio, los otros 61 quedaron impunes.

Fuente Agencia Presentes

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Paraguay regresó a las calles con su 18° marcha TLGBI: «¡Somos fuerza, resistencia y comunidad!»

Jueves, 7 de octubre de 2021

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Unas mil personas se congregaron ayer en la Escalinata de Antequera por los derechos de las personas trans, lesbianas, gays, bisexuales e intersex de Paraguay.

Unas mil personas se congregaron  ayer en la Escalinata de Antequera por los derechos de las personas trans, lesbianas, gays, bisexuales e intersex de Paraguay. Bajo el lema Ñande mbareteve oñondivepa, ¡Somos fuerza, resistencia y comunidad!, la Coalición TLGBI*, organizó la 18° marcha por los derechos de la diversidad sexual y de género en el microcentro de Asunción en el Día Nacional por los derechos TLGBI.

En septiembre se celebra el mes de la memoria en Paraguay, en alusión a la fecha en que se registró la primera protesta pública escrita con relación a las detenciones arbitrarias y masiva de personas homosexuales, ocurrida durante la investigación de asesinato de Bernardo Aranda en 1959.

La marcha partió a las 18:30 de la Escalinata de Antequera, ubicada sobre la calle Fulgencio R. Moreno y Antequera, el lugar donde se hicieron visibles las primeras travestis en los años de la dictadura de Alfredo Stroessner, pasó por la Plaza Uruguaya, en homenaje a las trabajadoras sexuales, seguido por calle Palma, donde en la misma época obligaron a desfilar a los 108 (número adjudicado a 108 hombres homosexuales identificados como “sospechosos” del asesinato de Aranda) y desembocó en la Plaza de la Democracia.

Tras un año y medio de la pandemia de covid-19, las organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas independientes marcharon denunciando los abusos al colectivo LGBTIQ+ durante la emergencia sanitaria. “Este año salimos a las calles con todas las medidas sanitarias para la seguridad de todes. Salimos porque el encierro en el que nos mantuvieron las autoridades de este gobierno fue propicio para el aumento de violencia en los hogares, para el abuso policial, la corrupción y muchas otras atrocidades”, expone la Coalición TLGBI.

 

El año pasado, la marcha en homenaje a los 61 años de la carta de un amoral se hizo en formato caravana de autos, colectivos y bicicletas. Con tapabocas y pocos abrazos. Esta vuelta, se sentía la transpiración del asfalto a medida que la movilización avanzaba por las calles asuncenas hacia Plaza de la Democracia. No quedaron rastros de pieles sin purpurina y maquillaje. Volver a las calles se sintió como una explosión tornasolada, una recuperación del tiempo y la memoria. Volvieron las reivindicaciones en los cuerpos, una de las principales: la solidaridad con las comunidades indígenas reprimidas el día anterior a raíz del proyecto cartista-Zavala-Riera que aumenta penas a las ocupaciones de tierras.

Pamela Montserrat marcha junto con su pareja con un cartel que dice: “Mi identidad es real, tiene que ser legal”. Se manifiestan por una identidad de género reconocida por la sociedad y el Estado. Ambxs son activistas de Diversxs de Alto Paraná. «Si no reconocen mi identidad no puedo trabajar y si no puedo trabajar, nos quedamos en este círculo de la exclusión», dijo Pamela. Alma Rolandi, activista de Sununu, del movimiento estudiantil FACSO-UNA, también lleva un cartel, pero con una foto de Chana Coronel, vocera de los derechos a las visitas íntimas de lesbianas privadas de libertad.

“Este 2021 constituye en desafío para nosotres, teniendo en cuenta el contexto social-económico-político en el que nos encontramos que se expresa de manera directa sobre nuestras corporalidades con el aumento de la violencia tanto verbal, física y simbólica hacia personas que no encajamos en el régimen de la cis-heterosexualidad obligatoria”, expresó la Coalición TLGBI en su manifiesto.

Jess-Insfrán-Pérez-18MarchaTLGBI-3-1024x683Durante la marcha se llevaron a cabo intervenciones artísticas como la instalación de Manu Alviso, que también es conocido por su arte Pop Pink Miliko. Las espaldas de los militares queer de cuatro colores formaban la palabra «Goce”. También lxs artistas del teatro aéreo Nhi Mu, Fátima Fernández Centurión, David Amado, Ahmad Rahal, Sonia Moura, Pamela Cáceres y Fernando Benítez, vestidxs con los colores del orgullo, se colgaron de un edificio de calle Estrella. Luego de la lectura del manifiesto se celebró el cierre de la 18° marcha TLGBI en Asunción, al ritmo de la tatucada de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas, y DJ maricón.

Purahei Soul y la diva drag Envidia Metenés cerraron la noche con un dúo inédito. El festival artístico en Plaza de la Democracia no estuvo exento de enunciados políticos: “Sabemos que dicha violencia no sólo nos afecta como personas TLGBI, sino que se hace más fuerte cuando se interseccionan con otros motivos de discriminación como la clase social, la raza, el estado serológico, la discapacidad y otras formas de opresión”, apuntó la Coalición.

*La Coalición TLGBI+ es una agrupación de organizaciones civiles y está conformada por: Aireana, Asociación Panambí, Asociación Escalando, Fundación Vencer, It Gets Better Paraguay (ASOEDHU), Las Ramonas, Grupo de Ecología Social “Ñepyrũ”, Somos Pytyvohara, Transitar, Unidas en la Esperanza (UNES), Red Paraguay de la Diversidad (REPADIS), Unidos por el Arcoiris (Asociación de Familiares y amistades de personas LGBT), y activistas independientes.

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Para las personas trans paraguayas, la respuesta del Estado es la cárcel

Jueves, 23 de septiembre de 2021

OLYMPUS DIGITAL CAMERA Las personas trans son el eslabón más vulnerable en las cárceles paraguayas. El sistema penitenciario agudiza una discriminación que ya existe en la sociedad hacia la población LGBTI, en general, y a las personas trans, en particular.

Yanina Monserrat tiene 21 años y está a 13 días de salir de prisión, pero lo dice en voz baja para que nadie se entere: “Cualquier cosa puede pasar”.

En 2014, cuando Yanina entró a la Penitenciaría Nacional de Emboscada, un guardiacárcel le pegó con una cachiporra de madera en la espalda y le cortó el pelo cortito. En otra ocasión, la encerró junto con otros 17 presos. Casi la violaron. “Pasamos entre 20 personas y dos personas trans, pero solo a mí me pegó y me cortó el pelo sin decirme nada. Lo amenacé con denunciarlo y me dijo que no iba a valer de nada mi denuncia, entonces me callé nomás”, cuenta Yanina hace dos años.

El guardiacárcel le pegó en la espalda, en los pies y brazos, con cachiporra. Yanina le mostró las marcas en su cuerpo a su mamá pero no quiso hacer la denuncia. Peor que eso era que la enviaran a otro centro penitenciario. Obligarlas a cambiarse de ropa y cortarles el pelo está entre las formas de discriminación y violencia más comunes dentro de las penitenciarías. Así como trasladarlas arbitrariamente a otros penales, negociar sus celdas con tercerxs y someterlas a explotación, abusos y violación.

Las personas trans fueron históricamente sujetxs de exclusión social, trans-odio y violaciones de sus derechos humanos. Y no solo en Paraguay. Cualquier persona detenida está sometida a un régimen de tortura, está alojada en condiciones inhumanas de detención, en lugares sobrepoblados y hacinados. Donde entra una persona hay más de cinco, y si no tenés condiciones materiales, dormís en el piso, comés alimentos podridos o pasás hambre.

El sistema penitenciario paraguayo se caracteriza por una división estricta entre los sexos, en una lógica binaria y heteronormativa que expone a las personas LGBTI a discriminación y violencias.

De acuerdo con los datos del MNP de mediados del 2020, la población penitenciaria de Paraguay alcanzaba a 13.925 reclusxs. De ellxs, según el Ministerio de Justicia, al menos 37 son personas trans a nivel país. La mayoría de las personas trans están presas sin condena, pero esta situación también es extensiva al resto de la población penitenciaria: el 71,7% de las personas privadas de libertad en Paraguay no tienen condena. Pero las personas trans están expuestas a un sistema que se caracteriza por una división estricta entre los sexos, en una lógica binaria y heteronormativa, que las violenta doblemente por ser travestis y trans.

Guardiacárceles, los primeros agentes de la violencia

“Vos tenés dos sistemas paralelos más o menos. Están las leyes, los reglamentos, los protocolos pero cómo funciona la cárcel es otra cosa. Todo depende de los guardiacárceles. Si vos hablás con los directores o directoras, los mejores intencionados te dicen que contra eso no pueden hacer nada”, reflexiona Mirta Moragas, abogada y activista feminista. Trabajó directamente con lesbianas privadas de libertad.

Los traslados son otra forma de ostentar poder. Si la persona privada de libertad es de Asunción y cae presa, puede pasarle que el guardiacárcel decida enviarla al departamento de Concepción (300km de la capital) solamente porque le cae mal. Ahí se pierden los contactos con las redes afectivas, como la familia, y de apoyo, como las organizaciones de derechos humanos que supervisan las condiciones del encierro y alcanzan recursos.

Yanina Monserrat estuvo detenida hasta 2019, fecha de la entrevista con Presentes

Yren Rotela es activista trans y defensora de derechos humanos y hace años trabaja de manera articulada con el Ministerio de Justicia, a través de la dirección de Atención a Grupos Vulnerables y DDHH. Según expresa, hay veces que en el encierro, el no tener algunos planes o desarrollos o proyectos o actividades que ayuden a la salud mental, al fortalecimiento y a pensar en esa reinserción hace que la convivencia se debilite.

“Muchas veces hay problemas entre ellas. Yo recibo algunas denuncias que, cuando tienen un pabellón, muchas veces esos pabellones o esas celdas se venden, entonces ellas terminan siendo pasilleras. Y siendo pasilleras también tienen muchas dificultades. Por eso se hacen esos traslados, y, a menudo, por buscar una celda o un pabellón, ellas se van”, apunta.

La mayoría de las personas trans están presas sin condena, pero esto abarca al resto de la población penitenciaria. Siete de cada diez personas privadas de libertad en Paraguay no tienen condena.

Los funcionarios no tienen ningún tipo de capacitación específica con relación a derechos humanos. Muchas veces, en las cárceles les obligan a cortarse el pelo o a vestirse como varón. Mientras sigan estando en cárceles de hombres va a seguir siendo un problema porque son el eslabón más vulnerable y más vulnerado. Todo el tiempo, son víctimas de ataques, de agresión y de discriminación”, observa Dante. 

El ex-comisionado del MNP coincide en que los guardiacárceles son los agentes principales de la violencia pero reconoce que en la cárcel hay distintos sectores que están, generalmente, gerenciados o explotados por otras personas privadas de libertad. “Nosotros, en los relatos que recuerdo específicamente, muchas de ellas referían haber sido víctimas de discriminación, ataques o violencia por parte de otras personas privadas de libertad. Muchas veces, eso en connivencia con los guardias y, otras veces, por afuera”, matiza.

“La respuesta siempre es el encierro” 

Yo enviaba (droga) sobre pedido”, cuenta Yanina, tendida sobre su cama mirando al vacío. “Un muchacho me dijo que vendía pero una de mis amigas envidiosas me dieron akase (dolor de cabeza, en guaraní). Si querían una caja de crack y tres de cocaína, yo llevaba, ellos me pasaban la plata y yo les entregaba. Pero la otra le robó a un tipo y me llevaron a mí en la comisaría porque estaba con ella. Ahí me revisaron y tenía un teléfono y 800.000 (guaraníes). Encontraron en mi carterita la droga”.

A Yanina la detuvieron por “cómplice de robo agravado” en 2014. La condenaron a 8 años, pero después de apelar le redujeron la pena a 5, y salió en 2019. En ese momento, en Tacumbú había 15 mujeres trans privadas de libertad. De ellas, cinco eran amigas de Yanina, a las demás solo el saludo y “hasta ahí nomás”. Le gustaba ver películas, novelas y escuchar música en YouTube. El celador le deja usar el celular, aunque está prohibido. Con eso hace videollamada con su abuela y escucha Natti Natasha.

El Protocolo de Atención a las Personas Trans Privadas de Libertad habla de promover el respeto a las personas trans de parte de otros internos, respetar sus visitas, incluidos amigos y familiares, facilitar el acceso a información, espacios y actividades para la reinserción social.

“A nosotras nos dan prisión, no nos dan, por ejemplo, un arresto domiciliario u otras alternativas. La respuesta siempre es el encierro, expresa Yren Rotela, activista trans y defensora de derechos humanos. “Eso pasa cuando un fiscal nos imputa por el hurto de 100.000 guaraníes (15 dólares). No estoy juzgando el hecho sino el proceso judicial. En la lógica de la presunción de inocencia no entramos nosotras, porque siempre somos culpables. Y eso tiene que ver con los prejuicios, las discriminaciones y los tabúes que tiene todo este aparato judicial”, sostiene.

Al igual que afuera de las cárceles, adentro, las personas trans son particularmente afectadas por los problemas estructurales que caracterizan a los penales del país. El hacinamiento, la corrupción o el autogobierno aumentan la vulnerabilidad del colectivo ya expuesto a todo tipo de abusos.

La cárcel de Tacumbú, un riesgo para las personas LGBTI

Tacumbú presenta los niveles de hacinamiento y sobrepoblación más altos de todo el país, y es un riesgo para las personas LGBTI detenidas. Ya en el 2013, tanto el MNP como la CIDH apuntaron a las deficientes condiciones materiales en las que se encuentran las personas trans detenidas allí, además de la violencia y discriminación a las que están expuestas. Esto se detalla en un documento coordinado por la Asociación para la Prevención de la Tortura (APT), con sede en Ginebra.

“El penal es lo que los guardiacárceles quieran y organicen. Y ahí también hay privilegios que, obviamente, son de clase, y hay muchas violencias contra las personas trans. Es un mundo paralelo y, en ese mundo, siempre terminan perdiendo las personas trans. Las más desamparadas afuera, son las más desamparadas adentro. Porque lo único que me iguala, eventualmente, es la plata”, sostiene Mirta Moragas.

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108: el número que criminalizó la homosexualidad y es Orgullo y lucha LGBT en Paraguay

Martes, 14 de septiembre de 2021

4-1024x576Marcha del Orgullo en Asunción. Foto: Fernanda Rivas/Archivo Presentes

De dónde viene el número que fue símbolo de persecución e insulto a homosexuales. Y por qué es parte crucial de la memoria LGBT* en América Latina.

El 108 funciona como un símbolo en Paraguay. De insulto a orgullo. De número a palabra. Fue borrado de hoteles tradicionales, de las casas, de las chapas de los autos, de los números internos de las instituciones públicas. Lo intentaron desaparecer así como desaparecieron a personas homosexuales, a cuerpos diversos, a identidades que no encajan en los moldes de la buena moral. Al 108 se le llama también el “número maldito” por su carga histórica y simbólica, y al día de hoy muchxs siguen utilizándolo como insulto.

De dónde viene el 108 

A Bernardo Aranda, locutor de radio Comuneros de 25 años, lo encontraron quemado en su casa ubicada en Estados Unidos y Novena Proyectadas, de Barrio Obrero (Asunción). Fue el 1 de septiembre de 1959, cinco años después de iniciada la larga dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989). A pesar de que las circunstancias de la muerte de Aranda no fueron esclarecidas, la policía dijo que se trató de un “crimen pasional”.

Entre las razones por las que el caso adquirió tanta relevancia pública estuvieron la popularidad de Aranda y la insistencia de la opinión pública por encontrar a los responsables del crimen.

Este caso fue utilizado como excusa para perseguir a 108 hombres homosexuales identificados como “sospechosos”. Además de sufrir exposición y estigma de la sociedad asuncena, fueron capturados y torturados.

pasted image 0Tira cómica firmada por Guaripolín en la revista Ñande. En ella aluden al crimen de Aranda y refuerzan la hipótesis de la policía que hablaba de un “crimen pasional”. Extraído de 108 “Ciento ocho”, investigación de Erwing Szkol.

A partir del 2 de septiembre, la policía detuvo violenta y arbitrariamente a personas que suponían eran homosexuales con el pretexto de realizar averiguaciones sobre el caso. De acuerdo a la investigación del abogado y activista por los derechos humanos TLGBI, Erwing Szkol, el 7 de septiembre de 1959, cinco días después del inicio de las investigaciones, por primera vez se hizo pública la premisa de que las personas detenidas poseían “dudosa conducta sexual”. Era una tentativa de relacionar estos “amorales” al crimen, justificando nuevas detenciones.

El sábado 12 de septiembre, el diario El País, afín a la dictadura stronista, publicó una nota sobre las detenciones realizadas esa madrugada con el titular: “108 Personas de Dudosa Conducta Moral Están Siendo Interrogadas. Intensa Acción Policial. Esperan Resultados”. Esta fue la primera nota en la que aparece el número 108 con relación a las detenciones de “amorales”. Desde entonces, el número 108 dejó de ser solo una cifra y pasó a convertirse en un insulto a las personas consideradas homosexuales.

Eco de un registro periodístico

Los medios de prensa se hicieron eco de las informaciones de la policía y, según describen en el informe “108 Ciento Ocho” de Szokol, apelaban también a una campaña de “saneamiento moral”, exhortando a las autoridades a utilizar la persecución penal de facto con el fin de acabar con este “vicio”. Sin embargo, un aspecto que suele ignorarse al contar los sucesos históricos del origen del nombre/número 108 es que no se trataba de una cifra oficial, sino del registro que hizo un redactor durante su cobertura.

carta-amoral-El número 108 viene de una lista de homosexuales acusados de estar relacionados con un crimen. Y todas las personas que aparecieron en la lista fueron detenidas y torturadas. Pero no fue la única lista que se publicó durante los años de la dictadura ni el único episodio de abuso en contra de personas homosexuales. Circularon muchas otras listas con nombres que no se vinculaban siquiera con Aranda.

Esta redada a opositores y a espacios de entretenimiento vinculados a la comunidad gay se perpetró durante 10 años. El 13 de octubre de 1963, por citar sólo uno de los tantos hechos, se distribuyeron por los principales puntos de Asunción una serie de volantes donde figuraba una nómina de 43 personas acusadas de “amorales”. Fue firmada por el “Comité de Padres, por el saneamiento de nuestra sociedad”.

El primer grito por la libertad sexual en Paraguay

El 30 de septiembre, el diario El País publicó una carta titulada “Carta de un amoral”, que se convirtió en un hito en la historia de la lucha y resistencia del movimiento LGBTI paraguayo. Esta carta es reivindicada por las organizaciones TLGBI de Paraguay como la primera manifestación pública por la libertad sexual conocida en el país, incluso 10 años antes de los disturbios de Stonewall (New York, EEUU, 1969).

 Es por eso que, todos los años, durante el mes de septiembre se conmemoran los derechos de las personas TLGBI en Paraguay. Gracias al rescate histórico y la construcción de la memoria local, se pudo demostrar que en Paraguay ya existían voces de protesta en tiempos de dictadura.

El 108 hoy ya no es un “número maldito”. Es un símbolo de lucha y un homenaje a las víctimas que sufrieron represión, tortura, exilio y muerte a causa de su orientación sexual e identidad de género.

Fuente Agencia Presentes

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El pastor paraguayo José Duarte amenazó con insultos homofóbicos en pleno oficio: “Morirás en los próximos días”

Viernes, 10 de septiembre de 2021

240874990_255054153287086_8462050895196319566_nEl pastor José Duarte se hace llamar “el profeta de Lambaré” y creó una iglesia donde los insultos y las amenazas son moneda corriente. Esta semana se viralizó un video homofóbico y se clausuró su iglesia.

 “Si no se arrepienten, va a morir un Matías y va a morir una Jessica. Por levantarse contra la obra de dios. Y entre ustedes hay un hombre que tiene espíritu de inmoralidad sexual. Alguien que es un homosexual está entre ustedes”, amenazó el pastor José Duarte en el video que se hizo viral esta semana en Paraguay. Se lo ve caminando desde la tarima, donde cuelga la bandera del Estado de Israel, hacia el exterior de la iglesia señalando con el dedo a les vecines que se manifestaron por polución sonora.

“Les hablaré de parte de Dios. Ahí hay alguien llamado Matías, tiene un espíritu de homosexualidad. Es el tiempo de que te arrepientas o habrás muerto en los próximos días, si sigues atacando la obra del Señor. Ya solté la palabra”, advirtió con el micrófono en mano. Les fieles se levantan y aplauden al autodenominado “profeta de Lambaré”. Esto ocurrió en la iglesia evangélica “Ejército de Avivamiento del Reino de Dios” en el barrio de Puerto Pabla, Lambaré (a 11 km de Asunción).

Les vecines se manifestaron el martes 31 de agosto frente a la iglesia por la polución sonora durante las supuestas “sesiones de liberación”. Cuestionaron los gritos en altavoz y la ocupación de espacios públicos para estacionar los autos de las personas que acuden al culto. El principal responsable de los cultos que se llevan a cabo de manera casi diaria es un pastor que se autodenomina “profeta”: José Duarte.

 

A partir de las denuncias en redes sociales, se divulgaron videos de Duarte oficiando  supuestas expulsiones de “espíritus malignos” y la instrumentalización de niñes para dar credibilidad a sus prácticas. “Hace meses que escuchamos los gritos de un ‘profeta’ que libera ‘demonios’, a través de altoparlantes. Ni descansar podemos”, expresó Nicolás Almada, vecino de Puerto Pabla, a través de su cuenta de Twitter.

Almada también menciona que hicieron varias denuncias en la Policía Nacional, la Fiscalía y hasta en la Municipalidad de Lambaré por la polución sonora generada por esta iglesia protestante. Otra vecina expresó a la 1080 AM que la iglesia cuenta con el respaldo del exjefe comunal, funcionarios de la Fiscalía y altas autoridades lambareñas porque acuden a los encuentros. Entre ellos, el exintendente Guido González quien renunció al cargo para postularse a su reelección por la Asociación Nacional Republicana (Partido Colorado).

En este video se lo ve al pseudoprofeta en uno de los rituales “imponiendo mano” y hablando en otra lengua a personas que caen al suelo con fuerza y convulsionan. Dice frases como “sal espíritu del demonio” y en un momento se lo ve induciendo a una mujer al vómito. En otro de los archivos que comparte Almada a través de Twitter, niñes cuentan sus testimonios de “encuentros con dios”, caen al suelo y entran en una suerte de trance.

“El Cristo de los evangelios es un Cristo inclusivo”

Juan Manuel Talavera, de Cristianos Inclusivos, una comunidad de cristianos de varias denominaciones que tienen una mirada incluyente a la diversidad sexual, se refirió a los dichos del pastor Duarte como “repudiables” y considera que su práctica de la fe es completamente opuesta al mensaje de Cristo en los evangelios.

“En Cristianos Inclusivos, no en vano nuestro lema es ‘Dios ama sin condición’, porque el Cristo de los evangelios es un Cristo que es inclusivo, es un Cristo que está siempre del lado de la población marginada, que nunca estuvo a favor del establishment ni de los opresores. Es fundamental también hacer una denuncia desde el cristianismo para decir que lo que este pastor está demostrando ser todo menos cristiano”, refirió Juan Manuel. 

Respecto a cómo funcionan los movimientos del evangelismo Cristian Stephan, de la Congregación Evangélica Alemana de Asunción, explicó que es todo un fenómeno y una problemática con la que se encuentran los evangélicos. “Nosotros no estamos de acuerdo en la predicación de un discurso de odio que genera discriminación y estigma y que menoscaba la dignidad de la vida, desprecia al otro en su situación de vida. Lastimosamente, no hay ninguna ley en Paraguay que condene hechos como este pero es lamentable”, puntualiza.

La Asociación de Iglesias Evangélicas: “Nos parece deleznable”

Presentes se comunicó con el pastor Osvaldo Centurión, presidente de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay (ASIEP), una entidad que nuclea iglesias evangélicas en el país, por los dichos de José Duarte acerca de la homosexualidad. “Ese hecho nos parece deleznable, nos parece fuera de lugar y desacertado. Doctrinal o bíblicamente nadie es llamado para maldecir a nadie, al contrario. El nuevo testamento nos dice que tenemos que bendecir a los que nos maldicen, amar al enemigo, darle de comer si tuviera hambre, darle de comer si tuviere sed”, describe.

Sin embargo, hace unos días, desde el perfil de Facebook “Con Mis Hijos No Te Metas”, Centurión invitó a una movilización el 12 de agosto en contra de lo que denominan la “agenda de género del Ministerio de la Niñez y Adolescencia. El colectivo antiderechos se opone a la Educación Integral de la Sexualidad, entre otros argumentos, porque “pretende enseñar a los niños a masturbarse en la primera infancia y capacitar a los adultos para que les enseñen”. Así lo describen en su página web.

Clausuran la Iglesia del “profeta”

Ayer, la Municipalidad de Lambaré clausuró la sede de la iglesia “Ministerio Ejercito de Avivamiento del Reino de Dios”, que fue viralizada en redes por la amenaza de muerte de José Duarte a los manifestantes. La Comuna indicó que habría varios incumplimientos en torno a la construcción del templo, donde ya se generaron incidentes durante la mañana del miércoles.

Al mismo tiempo, el viceministro de Culto, Fernando Griffith, dijo que Duarte no está registrado como “Pastor” y que la iglesia “Ejército de Avivamiento del Reino de Dios” de Lambaré no figura en el Registro de Culto y que no estaba habilitada para operar. Pero este no es un caso aislado. Una investigación del año pasado de El Surtidor expuso que religiosos y pseudo profesionales de la salud mental continúan ofreciendo “terapias de conversión sexual” en Paraguay.

Fuente Agencia Presentes

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Seis hombres secuestraron y y torturaron a una joven trans en Paraguay

Viernes, 19 de marzo de 2021

APERTURA8-golpiza-998x499Por Juliana Quintana, desde Asunción

Ilustración: Florencia Capella

Mientras mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y personas no binarias se preparaban para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, a las 11 de la mañana, una mujer trans (se omite su identidad porque sigue en riesgo) apareció golpeada y maniatada a orillas del arroyo San Lorenzo, en la ciudad homónima, a 13 kilómetros de Asunción. Al menos seis hombres la secuestraron y golpearon, en un primer episodio. Más tarde fue arrojada al riachuelo por otro grupo de personas. 

La sobreviviente no pudo realizar aún la denuncia en comisaría ni en la justicia por encontrarse muy traumatizada.

Según contó a Presentes la activista por derechos humanos y representante de Casa Diversa, Yren Rotela, la joven trans de 22 años sufrió dos episodios de violencia la misma noche. La víctima es trabajadora sexual y, ese domingo 7 de marzo, por la noche, se encontraba haciendo su recorrido en el centro de San Lorenzo. En un primer momento, recuerda que salió a trabajar y, entre las 5 y las 6 de la mañana un grupo de seis hombres la secuestraron, golpearon y torturaron al interior del vehículo.

Rotela explica que alrededor de las nueve y media caminó sobre la avenida Mariscal López donde fue vista por vecinas de la zona. “Ella cuenta que la ataron y la golpearon en la nuca. Al despertarse, se encuentra en el arroyo y empieza a arrastrarse hasta llegar a una casa cercana. Ahí pide ayuda y se desmaya. La señora que la encontró pensó que estaba muerta. Lo que le hicieron es terrible, mirá si la mataban, si la dejaban ahí, o si llovía y la llevaba el raudal. No sé qué iba a pasar con ella, dice Rotela a Presentes.

La dueña de casa llamó a la policía y las redes de cuidado de la ciudad se pusieron en contacto con Yren, quien la acompañó al Hospital Materno Infantil de Calle’i.

100 denuncias en 2020

Yahaira López, directora ejecutiva del programa Población Trans en la Asociación para la Educación de los Derechos Humanos (ASOEDHU), explica: “La gente nos violenta sin conocernos. Nos tratan como si no fuéramos personas porque ejercemos el trabajo sexual. No tenemos casa, no tenemos familia, y encima nos tratan como si fuéramos un bicho que no merece vivir dentro de esta sociedad”

El centro de documentación y registro de violencia hacia las personas trans de Panambi registró un incremento de los casos de violencia y discriminación desde el inicio de la pandemia. De acuerdo a los datos de Panambí, durante el 2020 recibieron 100 denuncias. El 52% proveniente de Asunción, y el 31% de otras ciudades del departamento Central. El resto corresponde a distintos puntos del país.

La violencia adquirió fuerza en la pandemia en relación a años anteriores. No tenemos otra opción que el trabajo sexual, no tenemos oportunidad de demostrar nuestra capacidad. En Paraguay tenemos una enorme barrera machista y patriarcal que no nos ofrece el cupo laboral trans”, refiere Yahaira.

La agresión física y la discriminación fueron las principales formas de violencia que sufrieron el 2020 las personas trans. La cantidad de denuncias duplica las recibidas en el período anterior. Desde 1989, la caída de la dictadura stronista, hasta el año pasado se identificaron 63 asesinatos a personas trans. Además, Paraguay es el único país del Cono Sur que no posee una ley contra toda forma de discriminación. 

Esta legislación no solo podría ayudar a mejorar la situación de las personas TLGBI, que en el 99% de los casos se dedican al trabajo sexual, sino también la de los pueblos originarios en Paraguay, donde cerca del 75% de sus integrantes vive en situación de pobreza extrema. Esto se debe a que, en la mayor parte de los casos, fueron desposeídos de sus tierras ancestrales durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y en la primera década de transición democrática.

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Fuente Agencia Presentes

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Serafina Dávalos: la primera abogada de Paraguay, feminista y lesbiana

Sábado, 12 de septiembre de 2020

Serafina-Davalos-sepiaPor Juliana Quintana

ASUNCIÓN.- Hoy se cumplen 137 años del nacimiento de Serafina Dávalos, la abogada que cuestionaba la maternidad obligatoria y discutía con intelectuales de su época como Manuel Domínguez, Arsenio López Decoud, Juan E. O’leary y Fulgencio Moreno. La que allanó el camino para que las mujeres en Paraguay pudieran estudiar, enseñar, doctorarse, dirigir centros de formación, representar al país en el extranjero y adelantarse a su época en la lucha por la igualdad de géneros. ¿Quién fue esta lesbiana que a principios del siglo XX planteaba que el matrimonio es la esclavitud de la mujer?

Eran tiempos en que las mujeres ricas participaban de reuniones sociales, en su universo de vestidos largos, enaguas, peinados endurecidos, abanicos, medias, peinetas y tacos. Las mujeres pobres trabajaban en tareas de cuidado para otras familias y prácticamente no tenían derechos. 

Serafina Dávalos torció ese camino y abrió otro. Fue la primera abogada paraguaya, en un momento en que el trabajo intelectual no era una actividad de la mayoría de las mujeres. Recién en 1870, Adela y Celsa Speratti, hermanas y educadoras paraguayas establecieron la primera escuela normal en Asunción, paso crucial para el desarrollo del sistema educativo del país. La inserción de las mujeres en decisiones políticas llegó mucho más tarde, con el voto femenino en 1961.

Hija de Gaspar Dávalos y Teresa Alfonso, y hermana de Nicasio, Serafina nació el 9 septiembre de 1877 en la ciudad Ajos, de Coronel Oviedo. Se mudó sola a Asunción para hacer la secundaria. Estudió en la Escuela Normal de la Asunción, donde obtuvo diploma de maestra en 1898. Fue la primera mujer en graduarse de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Asunción en 1907.

“No creo que sea un mito de mi familia, pero antes nos sentábamos en las veredas. Y cuando ella caminaba orgullosa por la ciudad, plantada ante la sociedad, porque tenía muy claro qué quería hacer, las mujeres entraban corriendo a sus hijas para que Serafina no les pase al lado como si tuviera la lepra, la peste. El rechazo social. Pero ella muy orgullosa, se compró un auto, manejaba”, cuenta Rosemary Dávalos, sobrina nieta de Serafina en entrevista con la conductora de televisión Pelusa Rubín.

La élite y la clase media paraguaya eran muy europeizantes en su forma de actuar. Paseaban entre el teatro y los salones donde se realizaban piezas teatrales, cantos se tocaba el piano. El instituto paraguayo  -un centro cultural que se creó en 1895- ofrecía clases de dibujo, piano, esgrima. La Sociedad Italiana de Socorros Mutuos y la Unión Club eran los salones más elegantes de la época.

En estos espacios se encontraban la élite y la clase media. Los sectores populares se reunían en las afueras. Uno de los entretenimientos de los fines de semana era ir al Belvedere, en España y Brasil. Lo que hoy es el hotel del Paraguay era la “cancha sociedad”, donde se reunían para partidas de caballos, paseos y tomar algún refresco. Quienes no tenían dinero para entrar a esos lugares iban de picnic a Tacumbú.

Por entonces la mayoría de lxs paraguayxs leían y hablaban en guaraní. El español era el segundo idioma, pero solo accedía a él la clase alta, que podía darse el lujo de recibir educación. Todas las decisiones del gobierno, de los libros, las actas y la escuela estaban en español. Asunción era contada por los hombres. Las hojas de libros de historia oficiales desterraron del relato a las mujeres y, entre ellas, a Serafina Dávalos. Decenas de mujeres trabajaron para rescatar esta memoria silenciada.

En el libro “Alquimistas: Otra historia del Paraguay”, Line Bareiro, Clyde Soto y Mary Monte recuperaron la historia oculta de las mujeres, su movimiento y el feminismo en Paraguay. El audiovisual Alquimistas: Historia de las Mujeres en Paraguay, realizado en 1995 por el Centro de Documentación y Estudios (CDE) y Decidamos, se convirtió en una pieza histórica y un documental clave para trazar la historia del feminismo en Paraguay.

Contra el patriarcado, humanismo

Dávalos fundó y militó varios gremios como el Movimiento Feminista de Asunción, el Centro Feminista Paraguayo, la Unión Femenina del Paraguay y la Liga Paraguaya por los Derechos de la Mujer. En su tesis, Humanismo, cuestionó el sometimiento de las mujeres a una sociedad patriarcal y consideró la igualdad jurídica como determinante del cambio de situación social de la mujer.

“No hay duda que la mujer puede elevarse en el terreno de la inteligencia a tanta altura como los varones. Para el efecto, désela el mismo tratamiento educativo que a aquellos en lo fundamental; nada de reservas de ideas profundas y elevadas por creerla incapaz; lo que se ha dado en llamar lo femenino, no falsea la naturaleza de la razón de la mujer”, escribía Serafina en 1907 (Humanismo, pág. 13).

Ese trabajo causó grandes controversias en la clase intelectual de su época. En años en que las mujeres tenían prohibido votar, ella ya cuestionaba la desigualdad de género y exigía igualdad de oportunidades. No vivió para ver cómo Paraguay se convertía en el último país latinoamericano en otorgar el derecho de voto a las mujeres, en 1961 con la ley “De los derechos políticos de la mujer”.

Rescatando a Serafina

La historiadora Ana Barreto Valinotti, incluyó la biografía de Serafina Dávalos en su libro Mujeres que hicieron historia en el Paraguay, editado en 2011. Allí escribió: “Serafina falleció en 1957, en la pobreza, habiendo ejercido su profesión de abogada hasta el final de sus días. A sus restos se les negaron funerales cristianos”. Varixs expertxs coinciden en que Serafina murió después de una larga enfermedad, en el olvido y la indigencia, bajo el estigma de habérsele negado “cristiana sepultura”.

Rosemary Dávalos, junto con su marido, Gustavo Ilutovich, y otros referentes culturales conformaron el grupo Rescatando a Serafina. Su misión es encontrar su tumba y poner en valor su legado. De acuerdo al relato de algunos historiadores, no se le permitió entrar a la iglesia porque era lesbiana y por sus reivindicaciones sociales. También hacían lo mismo con masones y otras instituciones que tenían algún tipo de disputa con la Iglesia Católica. Cuando la enterraron ni siquiera le pusieron lápida para que no se la encontrara.

La heterosexualidad obligatoria

Como explica Rosa Posa, activista de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas en su podcast ¿Por qué se piensa que Serafina era heterosexual?, las lesbianas son habitualmente auscultadas de la sociedad tanto hoy como en la “historia oficial”. “Decir que Serafina no era lesbiana es como una señal de un pensamiento súper heterocéntrico. La gente es hetero hasta que se demuestre lo contrario. No es así el mundo por mucho que se empeñen en verlo así. Es como si al decir que Serafina Dávalos era lesbiana le estamos sacando mérito”, expresa

Este año se firmaron los acuerdos para iniciar la restauración de la casa de Serafina Dávalos a través de la gestión del Instituto Paraguayo de Artesanía. Pero ya hace tiempo, el colectivo Serafina Dávalo -integrado, en su mayoría, por alumnxs de la facultad de Derecho- venía presionando para darle continuidad a la construcción de la memoria histórica nacional de las mujeres.

Entre las calles Estados Unidos y Tacuary descansa la casa de Serafina, donde vivió con su pareja Honoria Barilán. Así lo confirmó Rosemary: “Estamos en el siglo XXI y aunque la gente todavía se asusta con la homosexualidad, estas dos mujeres se plantaron ante la sociedad paraguaya y vivieron juntas siempre. Todxs sabían que eran pareja”.

En el 2017, el abogado Nicasio Dávalos, hijo de un hermano de Serafina, presentó querella criminal contra Honoria Balirán ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal de Asunción, a cargo del juez Ernesto Giménez, acusándola de ser autora de “la muerte lenta y horrorosa de la doctora en Derecho”. Esta denuncia se desestimó por falta de pruebas.

A  raíz de una nota que publicó ese año Última Hora, Aireana, hizo un descargo en redes sociales en el que llaman a la reflexión del periodista en la manera en que construyó el relato, desde sus propios prejuicios.

“Tenemos miles de “Nicasios” en las vidas de las lesbianas, tipos que acusan a las parejas de sus hermanas de ladronas por comprar cosas conjuntamente, señores que se inventan que sus hijas fueron pervertidas por otra mujer con la que vivieron un montón de años, padres que después de violentar a sus hijas, acusan a las parejas de estas por ser denunciados. En fin, “el mal siempre está fuera”, apuntan.

“Cuando hay que demostrar que te perjudica, te enferma y te hace morir entonces sí es lesbiana. Pero cuando brilla, la única mujer que estaba en los círculos intelectuales de la época, no lo es. Es como si hubiera que demostrar una y otra vez que lo somos. Pero es como si fuera gravísimo demostrarlo. No es una afirmación que hacemos a la ligera, sino porque llevamos mucho tiempo en el activismo y porque estudiamos mucho”, refiere Rosa Posa. Gran parte de la memoria colectiva feminista en Paraguay está construida en torno a la figura de Dávalos, que no solo dejó un legado teórico sino también cuestionamientos que, todavía, siguen vigentes.

Fuente Agencia Presentes

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Transformando: la primera escuela para personas LGBT en Paraguay

Jueves, 6 de agosto de 2020

DSC_0013-1024x683Por Juliana Quintana

Fotos: Jess Insfrán

Al asumir sus identidades, todas dejaron de ir a la escuela. Algunas nunca llegaron a ir. Del seno de Casa Diversa, el albergue para personas LGBTI+ víctimas de violencia, y por iniciativa de las residentes nace la Escuela Transformando, un espacio donde se estudia Matemática, Ciencia y Comunicación, pero también Derechos Humanos y Educación Sexual Integral para personas trans.

En la Escuela Transformando les profesores son voluntaries. No hay uniformes, maestros homofóbicos, ni baños con género. Las materias se eligen en función a los gustos y la disponibilidad horaria de cada alumne. Aunque la propuesta inicial consiste en que les alumnes se incorporen, eventualmente, al sistema educativo formal, la escuela LGBTI+ funcionará como un lugar de preparación y empoderamiento para encarar las barreras de la educación tradicional.

“Venimos insistiendo en la dirección de educación permanente para adultos mayores porque queríamos tener un espacio educativo, pensando en chicas como Araceli o Moria que no leen ni escriben. No queremos que las adolescentes lleguen a la adultez sin antes alfabetizarse. El año pasado tuvimos una profesora que se llama Wilfrida, que empezó a darle clases a algunas chicas. Ahí dijimos ‘bueno, ya que no existe una educación ni un lugar seguro para nosotras, vamos a educarnos antes’”, expresa Yren  Rotela, activista de Panambi por los derechos trans.

El año pasado, las residentes de Casa Diversa, ubicada en San Lorenzo, una ciudad a 13 kilómetros de Asunción, recibieron talleres de artes plásticas, teatro, maquillaje y peluquería. Conversando, se dieron cuenta de que todas querían aprender algo más y se les ocurrió abrir una escuela que les permita recuperar la fe en la educación. Entonces, empezaron una campaña por redes sociales para recibir libros, cuadernos y útiles escolares.

La organización Mil Solidarios del Bañado Sur, encabezada por el pa’i Oliva (padre, en guaraní) donó pupitres, un pizarrón y un escritorio para la Escuela Transformando. “Él es un gran aliado y compañero. Fue la única persona que nunca me rechazó. Me habló con cariño y me apoyó desde que lo conocí, contó Yren.

Transformando es una iniciativa autogestionada y busca desestigmatizar a las materias que culturalmente son adjudicadas a las chicas trans. Por eso, lxs alumnxs tienen la posibilidad de asistir a clases de fotografía, cocina, oratoria, escritura y ortografía, entre otras. De momento, la escuela tiene una capacidad de 30 personas y son, en su mayoría, personas trans que parten de contextos diferentes. Cuatro de ellas tienen que terminar el bachillerato y, el resto, debe empezar la primaria. Las que viven en Casa Diversa tendrán la facilidad de acceder a las clases en su casa.

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Un sistema que no está preparado

Yren explica que el bullying es un factor determinante para la deserción escolar y la fobia a la educación. “Sabemos que hoy la violencia hacia nosotras es altísima en este sistema y si no estás empoderada no vas a resistir. Por algo digo que hasta hoy sigo teniendo errores ortográficos. A veces me olvido de poner una S, una coma, un punto. Hay cosas que no aprendí por culpa del modelo educativo que no respeta las identidades y los gustos de las personas”, sostiene.

Y es que el sistema educativo paraguayo no ofrece a las personas trans las condiciones de inclusión que están consagradas en la constitución nacional. La ley de Educación Inclusiva tiene por objeto remover las barreras que limitan el aprendizaje y la participación. Así como garantizar la accesibilidad de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo por medio de recursos humanos calificados, tecnologías adaptativas y un diseño universal.

El año pasado, Casa Diversa se reunió con representantes del Ministerio de Educación y Cultura pero les ofrecieron espacios que no están preparados para las personas LGBT. Queremos estar incluidas en el sistema educativo pero ellos no tienen respeto hacia nuestra identidad. ¿A qué le llaman educación inclusiva? ¿Hay protocolos de cuidado? ¿Qué garantías de seguridad nos ofrecen? A veces son los profesores, a veces la estructura y a veces el alumnado. ¿Cómo hacemos para aguantar todo eso? Es muy molesto ir a resistir ahí adentro en lugar de ir a aprender”, cuestiona la defensora de derechos humanos.

Dueñas de su futuro

El trabajo sexual es la principal actividad económica de las personas trans en Paraguay. Según explica Rotela, el 99% de elles se dedica a la prostitución. La espiral de la violencia comienza en las familias, cuando son expulsadxs del interior de sus hogares en edad escolar. Desde ese momento, la identidad de género comienza a ser motivo de expulsión de todo los demás ámbitos de sus vidas, incluyendo el mercado laboral. Y en la calle reciben todo tipo de abusos.

“A mí lo que me preocupa mucho es el tema de la calle. No estoy en contra del trabajo sexual pero sí en contra de la manera en la que lo ejercemos nosotras en esta inseguridad. La policía viene, te fastidia, te coimea, te violenta. También está la gente que nos grita, nos insulta, nos tira botellas. El porcentaje más alto de asesinatos de personas trans fue en calle. Y es difícil sacarles a las personas ya mayores pero me preocupa la adolescencia, que vuelva a tener esa única alternativa”, manifiesta Yren.

Moria es de Villa Hayes, tiene 32 años y nunca fue a la escuela. Su mamá tuvo muchos hijos y no tuvo los medios para enviarlos al colegio. “A mis 12 ya se dieron cuenta que era diferente a los muchachos, por mis gestos, cómo me comportaba. Me echaron de mi casa y empecé a trabajar como jardinera en la casa de una señora que se llamaba Isabel. Ella me enseñó todo lo que sé: a hablar, normas de comportamiento, cómo sentarme en la mesa, cómo tratar a la gente, todo. Se llamaba Isabel”, narra Moria. 

Isabel quiso enviarla a la escuela nocturna, pero terminaba tarde y le daba miedo que fuera sola. Cuando Moria cumplió los 15, su cuidadora falleció y tuvo que comenzar a “hacer calle”, como le dice ella. Hace cuatro meses se incorporó a Casa Diversa y desde entonces tiene nuevas amigas, se comunica más con otrxs, participa de charlas y, sobre todo, dice, se siente mejor. Le encanta todo lo que tenga que ver con la costura porque la tranquiliza, pero también quiere aprender a leer para no tener que volver a ejercer la prostitución.

Isabel Moreno tiene 39, es presidenta de la Asociación Escalando y socia fundadora de Panambi. Cuando tenía 15 comenzó a transicionar, y como su papá no la aceptaba, decidió dejar su casa y los estudios. Al irme de mi barrio tuve que empezar a hacer calle. Para mí es importante terminar el colegio porque quiero seguir una carrera y abandonar el trabajo sexual. Hay muchas chicas que se destruyen en la calle, pasamos por mucha violencia”, relata.

Hoy, después de años de activismo, pudo volver a vivir con su padre, con el que mantienen buenas relaciones. “Yo, la verdad, quiero superarme en la vida. Me siento segura cursando acá, siento que voy a estar en mi espacio, a gusto, me voy a sentir cómoda”, expone Isa.

Además de Panambi, Escalando se suma como organización de apoyo a la escuela. Luego de instalar su oficina comenzarán a enseñar a les alumnes la técnica del sublimado con unas máquinas, para hacer tazas, pines, calcomanías, remeras, banderas y bolsos y, así, arrancar microemprendimientos. Estas iniciativas aportan otras perspectivas a la realidad a la que son habitualmente arrojadas.

“Fuimos descubriendo que, además de todo esto y del cuidado de la salud mental de las chicas, un abrazo puede calmar mucho. A veces nosotras no queremos que nos abrace la gente o que nos besen en la mejilla porque nosotras nunca tuvimos ese afecto. Trato de cuidar todos los detalles en la escuela para que se quieran quedar. Que se enamoren y que busquen lo que les guste y decidan seguir hasta el final”, aseguró Yren.

Clases a distancia y biblioteca popular

El inicio de la cuarentena obligatoria obligó a la Escuela Transformando a posponer varias de sus clases presenciales. La semana pasada se reanudó el plan de alfabetización de las personas trans que viven en Casa Diversa, con las medidas sanitarias correspondientes. Les alumnes de fotografia cursan los miércoles a distancia, de 15 a 17 horas; Teatroterapia con el profesional del teatro paraguayo, Omar Mareco los lunes y jueves, de 17 a 19 y se sumaron algunas materias urgentes como primeros auxilios.

Entre las iniciativas que nacieron en el encierro, también surgió la biblioteca popular de Casa Diversa. A partir de una serie de donaciones de útiles y libros escolares, les residentes del refugio LGBT levantaron de cero una biblioteca para que la comunidad se acerque, lea e intercambie libros. Las cajas de madera se convirtieron en estantes de colores llenos de libros y macetas con plantas.

Según cuentan las organizadoras, el fin es incentivar a las personas de la diversidad sexual y de género a la lectura y, cuando la pandemia lo permita, tener un café literario. Con el apoyo de amigxs, aliadxs y colaboradorxs, la Escuela Transformando va camino a cambiar la historia de las personas LGBTI+ en Paraguay.

Fuente Agencia Presentes

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Marina paraguaya secuestró y torturó a 35 personas, entre ellas 3 mujeres trans

Jueves, 23 de julio de 2020

WhatsApp-Image-2020-07-20-at-13.49.27-770x385Por Juliana Quintana

Fotos y videos de espaldas laceradas, con hematomas en cuerpos de jóvenes y adultos mayores recorrieron perfiles de Facebook y grupos de WhatsApp paraguayos desde el jueves a la noche. Se trata de las 35 personas que fueron privadas de su libertad por parte de funcionarios de la Marina de Ciudad del Este, con el argumento de ser sospechosxs del asesinato de un suboficial en un enfrentamiento armado el miércoles pasado. Entre lxs aprehendidxs que fueron secuestradxs y torturadxs había 3 mujeres trans.

Les decían que miraran al suelo para no identificar sus rostros, y a Cris, Sadis y R, las únicas mujeres trans, las acosaron y les dijeron que no iban a sobrevivir. “Sin ninguna explicación, las agarraron también porque no son contrabandistas, son trabajadoras sexuales que estaban en sus domicilios. Las llevaron para burlarse de ellas y para torturarlas. Decían que les iban a cortar el pelo para que ‘vuelvan a ser hombres’. Su único pecado fue ser transexuales”, expresó Franchesca Galatti, activista de Panambi en Ciudad del Este.

Voluntarixs de Somos Gay de Ciudad del Este les llevaron víveres y medicamentos el viernes. 33 personas fueron liberadas y 2 siguen privadas de libertad, sin suficientes pruebas. Hasta el momento, ningún militar está imputado. La Asociación Panambi repudió la actuación de los militares y exigió, una vez más, al Estado que se investigue el caso de violencia contra las personas trans y los 62  transfemicidios reportados en transición democrática.

Militares por la madrugada

Cerca del río Paraná, en el barrio San Miguel de Ciudad del Este (CDE), el miércoles pasado se desencadenó una balacera entre un grupo de presuntos contrabandistas y agentes de la Marina. La Armada Paraguaya emitió un comunicado en el que contó a los medios locales que en el tiroteo que duró cerca de 15 minutos, Marcos Gabriel Agüero, un marino de 22 años resultó herido y falleció el jueves. Pero no habló de las denuncias de tortura y las detenciones arbitrarias.

Los relatos de las víctimas coinciden en que la noche del miércoles 15, alrededor de las doce de la noche, cuando varixs de lxs vecinxs dormían, los militares ingresaron a las casas, rompieron las puertas y secuestraron de sus hogares a 35 personas arbitrariamente para llevarlxs a la base naval, en la armada paraguaya. Puede verse también con claridad en los registros audiovisuales del circuito cerrado el momento en que los militares arrastran, golpean y arrojan a la camioneta a lxs detenidxs.

“Fue aterrador. Eran las doce de la noche y estábamos a punto de dormir. Escuchamos ruidos, salimos a mirar y los vimos pasar (a los militares). Nos encerramos y cada una se acostó en su pieza. Ahí entraron y tiraron la puerta a patadas. Eran como 12 o 15 milicos. Nos sacaron de la casa del cabello, a las tres. Nos metieron a una camioneta, como perros o bolsas de basura, y nos llevaron a la base naval. Ahí comenzó nuestro calvario”, dijo a Presentes Sadis López Armoa.

Una tortura de 12 horas

El traslado fue encubierto. Escondieron los cuerpos de las chicas con mercadería, y los militares se sentaron arriba de ellas. “Disparaban al aire y colocaban su arma boca para abajo y nos quemaban porque sabían bien que había personas abajo”, siguió Sadis. Algunas víctimas alegaron que las 35 personas fueron torturadas y quedaron con marcas de violencia y tortura. A uno de ellxs, le derramaron agua caliente y alcohol en la cabeza, a otrx le pegaron entre cuatro militares en un baño.

Entre las doce de la noche y las dos de la tarde los familiares de las víctimas no sabían a dónde se las habían llevado. “Todo ese tiempo nos tuvieron boca para abajo en el piso, apenas podíamos respirar. Nos torturaban, nos pegaban con cachiporra, con palo, con sogas gruesas con las que se atan barcos. Nos decían que nos iban a hacer hombres a la fuerza, que no tenemos que ser así. Todos escucharon”, contó Sadis. 

Las fotos y videos de las tres fueron las últimas en trascender, pero se observan las heridas que no se limitan a la espalda sino también en el abdomen y piernas. Según cuentan, consiguieron que los militares dejaran de patear a R cuando le dijeron que hacía unos días había sufrido un accidente y que tenía una herida abierta. “Es triste la manera en que las hicieron sufrir. Me contaron que le ponían una maderita entre sus dedos y después le pisaban encima. Esos métodos antes se usaban durante la dictadura”, enfatizó Franchesca.

Blanca Segovia, delegada del Defensor del Pueblo en Alto Paraná, acompañó desde el jueves al mediodía a lxs menores de edad. Trató de ir antes a la base naval pero los militares a partir de las 9 prohibieron el ingreso de personas, ya sean particulares o abogados. Recién pasado el mediodía se trasladaron a la sede del Ministerio Público y ahí pudo contactar con ellos. Estuvieron incomunicados durante toda la mañana.

“La prueba de la parafina”

De acuerdo a Segovia, a las 5 de la mañana los militares le practicaron una muestra de nitrato y nitrito a las víctimas también conocida como “la prueba de la parafina”, que es para identificar restos de pólvora, para ver si algunx de ellxs había realizado el disparo. “Tres son las denuncias importantes: la tortura dentro del predio, la prueba parafina que se tomó por los militares sin la presencia del Ministerio Público y el amedrentamiento que sufrieron durante el traslado desde la sede de la base naval hasta la sede del Ministerio Público”, sostiene la abogada.

“Cuando estaban a punto de cortarnos el pelo llegó la fiscalía. Recién pudimos respirar bien. Estábamos preocupadas porque ya era de noche de nuevo. Si no llegaban, sentíamos que esa misma gente que nos había torturado podía volver a hacernos de todo, relató Sadis. La abogada y activista social Yolanda Paredes acompañó la declaración de R y considera que las personas que fueron detenidas no encajan con el perfil de persona que buscaban los militares.

“Si existe algún tipo de enfrentamiento, los militares pueden ingresar a tierra hasta 50 metros porque tienen la facultad de policía fluvial pero eso es en agua. Ese día ingresaron 200 metros. Prohibieron que la policía se involucre, irrumpieron en sus casas, rompieron puertas, secuestraron a gente de sus camas, que eran niños, ancianos y travestis. Todos coinciden en la agresividad de los que actuaron”, explicó Paredes y apuntó que la fiscalía incautó supuestamente dos armas: un rifle y una escopeta pero la bala que mató al militar era de grueso calibre.

Ningún militar fue imputado

A partir de las dos de la tarde del jueves, los militares de la Marina llevaron a lxs detenidos hasta la Fiscalía para prestar declaración y fueron sometidos a una inspección médica. La Fiscal Hermenegilda Cubilla de la Unidad 1, del penal ordinario de CDE abrió una carpeta para investigar las torturas. En diálogo con Presentes, dijo que recién tuvo conocimiento del caso a las 17:30. “En ese momento, nos comunicaron que nos ingresó una causa. Llamamos al médico forense el Dr. Hugo Céspedes y él mismo inspeccionó a 22 personas mayores y 6 menores”, señaló. Al día siguiente, llegó de Asunción el fiscal Alberto González.

La delegada de la Defensoría del Pueblo acompañó a los detenidos hasta la Fiscalía y confirmó que se trató de 5 menores entre 14 y 17 años, 4 varones y una chica de 17 años. “Todos fueron golpeados y en los menores se nota perfectamente los rastros de violencia. Se tiene que investigar a los militares. Como derechos humanos nosotros estamos totalmente en contra de cualquier tipo de violación y vamos a seguir los pasos. Por lo menos ahora se consiguió la libertad de estas 33 personas”, enfatizó.

A las doce de la noche, cuando terminó la declaración indagatoria en la fiscalía, Franchesca llevó a sus tres compañeras al Hospital del Trauma. “Según cuentan ellas, los militares estaban con efectos de alcohol, tomaban y se burlaban de ellas y les pegaban, tanto a ellas como a los hombres que estaban ahí. Las tenían maniatadas boca abajo para que no les vean los rostros. Horas y horas estuvieron así. Además, lo poco que tenían de valor, como dinero y joyas, le robaron”.

Una disputa histórica

El contrabando en esa zona fronteriza tiene una historia de varias décadas. Se vincula al propio modo de vivir de Ciudad del Este y Presidente Franco. Ese comercio fronterizo en su faceta ilegal siempre tuvo la participación de la Marina. Así lo explica Jorge Rolón Luna, abogado, docente de derechos humanos y ex comisionado del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura.

Desde tiempos de la dictadura de Stroessner, la Marina controló y formó parte de las estructuras de contrabando a través del río, ya sea la frontera con Argentina o con Brasil. Esto se inscribe dentro de una vertiente del comercio que tiene raíces históricas y se vincula con que el dictador Stroessner asignó esos negocios del comercio a través de la vía fluvial a los marinos. 

“Lo que sí se sabe es que irrumpieron en domicilios privados sin orden de allanamiento, llevaron detenidas a personas sin orden de detención. Hay elementos y pruebas suficientes, es algo no negado, que torturaron estas personas. Las sometieron a una brutal golpiza tanto desde el momento de la privación de libertad de estas personas -no pueden aprehender ni detener- hasta, inclusive, según los testimonios en la propia base naval donde continuaron detenidos durante todo ese día, -algo que es ilegal también-”, describió.

En el sistema jurídico paraguayo rige una prohibición absoluta de tortura. Eso implica comisión de hechos punibles. “Los militares de la base naval de Ciudad del Este son un poder muy fuerte. Son una especie de Estado dentro del Estado que actúan totalmente al margen de la ley. Y las instituciones civiles como la fiscalía y el poder judicial se someten a este poder fáctico. Hay que ver cómo se desarrolla esto, si estas personas siguen privadas de libertad y qué dicen esas actas de imputación”, concluye Rolón Luna.

Fuente Presentes

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Intento de transfemicidio en Paraguay: la salvaron sus compañeras

Miércoles, 24 de junio de 2020

PARAGUAY-PORTADA-1024x512-1024x512Por Juliana Quintana

Paola Benítez Ramírez, una mujer trans de 24 años, fue víctima de un crimen de odio el lunes 25 de junio en su departamento, ubicada al lado de Casa Diversa, el refugio para personas LGBT víctimas de violencia, (Avenida del Agrónomo y Cabo Verde, del barrio San Roque) en la ciudad de San Lorenzo, a 14 kilómetros de Asunción. La fiscal Mirtha Rivas de la unidad 3 de San Lorenzo, a cargo de la investigación, imputó a Miguel Cabral Cardozo por lesión grave y solicitó prisión preventiva pero el juez le dio prisión domiciliaria.

“Estoy a los inicios del proceso, voy a citar a los testigos y analizar los antecedentes. Yo necesito que un forense me diga el grado de las lesiones que sufrió para avanzar con la investigación. El acusado se abstuvo de declarar, solo se le tomaron los datos personales con su abogado defensor”, informó la fiscal Mirtha Rivas en diálogo con Presentes.

Cerca de las 18 horas, Cabral Cardozo, de 19 años, llegó al departamento que Paola comparte con otras tres compañeras y recibió el servicio sexual que acordaron previamente. De acuerdo a la información que pudo acceder Presentes, Cabral se rehusó a pagar lo convenido porque, en sus palabras, pensó que iba a estar “con una mujer”. Aprovechó que Paola se estaba vistiendo para golpearla en la cabeza varias veces, primero con una silla, luego con un vaso de vidrio y la hirió en el ojo con la rodilla.

“Eso de confundirnos con una mujer es famoso en los hetero gua’u (supuestamente, en guaraní). Porque piden una cosa y después salen pidiendo de más sin pagar lo que corresponde. Él consiguió su número de un sitio de anuncios de trans, la llamó por teléfono, hicieron una cita y vino. Quería un servicio, la Paola se lo dio, le pagó, después quería otro tipo de servicio y la Pao le dijo que eso le costaba más dinero. Ahí salió la reacción animal de este hombre”, expresa Tami Tossi, amiga de Paola.

“Alejate porque le voy a matar”

Cuando Cabral comenzó a agredirla, Paola pidió auxilio y la primera en escuchar los gritos fue Liz Paola, que estaba en la habitación de al lado. Liz bajó las escaleras para advertir lo que ocurría a las demás que, en ese momento, se encontraban en Casa Diversa. Todas intentaron entrar a la habitación, golpearon y gritaron a través de la puerta pero Cabral no abría.

La activista trans Yren Rotela estaba en una transmisión en vivo por Facebook cuando escuchó los gritos. “Yo ahí corro y me subo encima de un lavatorio que da a la ventana y la veo en el piso. Él me mira y me dice: ‘alejate porque le voy a matar’”, cuenta Rotela.

Alcanzó a ver que él estaba encima de la cama y Paola en una esquina en el piso. Tenía algo en la mano que en ese momento no logró identificar pero pensó que se trataba de un cuchillo. De acuerdo al relato de las residentes, Cabral entraba y salía de la pieza, como nervioso, y cuando comenzó a amenazar a las demás, Yren lo filmó con el celular de una de las chicas. En el video se puede ver al hombre diciendo que quería “llegar a un acuerdo”.

“Me hizo revivir todos los momentos difíciles que pasé”

“Yo me desesperé y mandé a cerrar el portón del corredor porque tenía miedo de que él salga. Te juro que cuando lo miraba también miraba a Blas Enrique Amarilla el día en que intentó matarme; me hizo revivir todos esos momentos difíciles que pasé”, expresa la cofundadora de Panambi y directora de Casa Diversa.

Según cuenta, su compañera envió el video a varios grupos de WhatsApp que se viralizó al poco tiempo. Yren le hablaba al agresor para tranquilizarlo y le suplicaba que dejara salir a Paola de la habitación: “Si no la dejás salir, esa chica se va a morir”. Recién entonces Cabral la sacó del departamento arrastrándola del pelo, la arrojó al pasillo y se volvió a encerrar.

Entre todas, se acercaron a Paola para levantarla pero se desvaneció en la escalera. Le hablaban y no respondía, llamaron siete veces al 911. Tuvieron que salir a la calle a pedir ayuda hasta que vieron pasar a un policía en moto. El oficial ingresó, y pidió que nadie tocara a la víctima porque tenía la cabeza ensangrentada y fue a buscar a los Bomberos Voluntarios.

Al llegar, asistieron a Paola y la llevaron al Hospital General de San Lorenzo. Los agentes de la Comisaría 1ª Central hicieron varios intentos de golpear la puerta del departamento donde Cabral estaba encerrado. Tanto Yren como Tami confirman que, cuando finalmente salió, tenía puesta una ropa diferente, limpia, también se había bañado y cambiado el tapabocas. La policía lo detuvo y lo llevó a la comisaría. Más tarde, las compañeras de Paola se percataron de que su billetera no estaba y encontraron el celular de la víctima en una propiedad privada.

Mientras Tami y Paola fueron al hospital, Yren hizo la denuncia esa misma noche en la comisaría. El parte médico indica que Paola tuvo un traumatismo de cráneo, producto de las lesiones que le produjo el golpe de la silla y cortes con el vaso. “Fue algo muy fuerte. Yo creo que este chico vino preparado, trajo una mochila, lastimó a nuestra amiga y cuando vino la policía ya estaba todo cambiado de ropa. Si no estábamos nosotras otra iba a ser la historia”, dice Tami. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, Yren y Paola fueron a declarar.

Una ola de violencia mediática  

Miguel Cabral confesó en declaraciones a la prensa local que había golpeado a Paola con una silla. Según su versión, él se encontraba en el domicilio de Paola esperando ómnibus de pasajeros y que fue “invitado por una mujer para ingresar a un departamento. Pero que una vez en el recinto “se dio cuenta” de que se trataba de una persona trans. La nota trata a Paola con el nombre que le asignaron al nacer.

En Paraguay siguen resonando los 61 casos de asesinato de personas trans que no recibieron  investigación ni condena desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner. El año pasado, en un juicio histórico, el Tribunal de Sentencia de la ciudad de Luque declaró culpable a Blas Enrique Amarilla del asesinato de Romina Vargas, y le aplicó la sanción máxima de 25 años de cárcel. Fue la primera condena en el país por el asesinato de una persona trans. Sin embargo, la ley contra toda forma de discriminación y la ley de identidad de género siguen siendo deudas pendientes con la democracia.

El programa de televisión paraguayo El Repasador ridiculizó el intento de transfemicidio de Paola en la edición del 16 de junio. A través de comentarios violentos de les panelistas hacia la identidad de género de las personas trans, la música y los efectos con los que enmarcaron el video que grabó Yren cuando la encontraron Paola luego de ser torturada, el programa dedicó todo un segmento a la revictimización y burla del caso.

“Desde las diversidades trans lamentamos que los medios masivos de comunicación sigan con sus etiquetas negativas y epítetos peyorativos y ofensivos donde exponen a las risas, las burlas, chistes e insultos”, escribió Yren desde su muro de Facebook y expresó su preocupación hacia las expresiones de supuestos profesionales en áreas como ciencias sociales y jurídicas, que validan la discriminación y transgreden las normas éticas del periodismo.

Televisión antiderechos y con invitadas neonazis 

Esta no es la primera vez que El Repasador se ensaña en contra del colectivo LGBT: el programa es conocido por su postura antiderechos y con antecedentes de discriminación hacia colectivos feministas, disidencias y LGBTIQ+. Incluso, el año pasado invitó como panelista a Sara Winter, política neonazi que fue detenida el lunes en Brasil por manifestaciones antidemocráticas contra el Congreso y la corte suprema.

En la Ley N° 5777 de protección integral de la mujer incluye la violencia mediática y la define como la “acción ejercida por los medios de comunicación social, a través de publicaciones u otras formas de difusión (…) que promuevan la cosificación, sumisión o explotación de mujeres o que presenten a la violencia contra la mujer como una conducta aceptable”.

Organizaciones como Aireana, Diversxs Asunción y Panambi se expresaron en repudio al programa. La asociación de travestis, transexuales y transgéneros Panambi puso a disposición de los medios una guía para comunicar en diversidad para el tratamiento informativo de noticias sobre personas trans con enfoque de derechos.

 El Comité de Derechos Humanos (CDH) recomendó al Estado Paraguayo proteger a las personas trans contra toda forma de discriminación e investigar sistemáticamente los casos de violencia contra ellas.

“Las personas trans no tenemos ninguna seguridad, no tenemos ningún espacio, no tenemos nada. Yo me asusté mucho cuando él nos dice ‘váyanse de acá o sino le mato a tu amiga’ mientras escuchábamos como la otra gemía de dolor pidiendo auxilio. No le deseo a nadie ver a una amiga de la manera en que yo vi a Paola. Ojalá la Justicia haga su trabajo”, recuerda Tami.

Pero la Constitución Nacional es clara. En su artículo 46 estipula que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos: “No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Así como el artículo 25, del derecho a la libre expresión de su personalidad, que expresa que las personas son libres de formar su propia identidad.

*Casa Diversa recibe aportes al número: (+595)982601004. También el grupo activista por la resistencia de las trans-travesti y no binarie, Transitar Paraguay, está recaudando fondos para solventar los gastos hospitalarios, tratamiento y medicamentos de primera necesidad de Paola. Reciben donaciones que incluyen artículos de higiene personal y analgésicos. El número disponible para giros Personal es: (+595)986220246.

Fuente Agencia Presentes

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Violencia en cuarentena: el doble encierro de las personas LGBT

Viernes, 1 de mayo de 2020

PARAGUAY_FESTIVAL_IGUALDAD_CARTELESPor Juliana Quintana

A 14 kilómetros de Asunción, en San Antonio, es de noche y están quemando basura. El humo se cuela en la casa de James a través de las ventanas que no están selladas, las puertas que no tocan el suelo y las grietas en la pared. Vive con su hermana queer y un papá, que le sigue tratando de “hija”.

Cada tanto pasa esto, que alguien prende un pucho, se quema algo o hacen un asado en el vecindario y a James se le comienza a desencadenar un ataque de asma. Ese día, cuando su papá lo ve llorando y respirando con dificultad,  le grita que está loca, que tiene un brote psicótico y llama a la policía.

“Me amenazó con pegarme con un ventilador, me dijo que me iba a romper la cara. Tuve miedo, entonces, comencé a gritar. Guardé algunas cosas en la mochila y me fui corriendo. Por un momento pensé que iba a alcanzarme porque se me enganchó el bolso en el portón. Lo arranqué de un tirón y corrí como 25 cuadras hasta el centro de Ñemby. Le pedí a unos amigues que me fueran a buscar”, cuenta James. Esto ocurrió unas semanas antes de que el Gobierno decrete el aislamiento preventivo en el país.

Cuando la cuarentena se volvió obligatoria, le escribió a su hermana porque estaba preocupado, no quería estar dando vueltas en la calle. Fue así que decidió volver a su casa. “Muchas de las discusiones empiezan porque le pido que no me diga ‘mi hija’. Él ya sabe que no me identifico como mujer, y tampoco soy de su propiedad”, expresa James.

Por eso, “para no lidiar con él” alteró su ciclo de sueño, duerme de día y vive de noche. Tiene 26 años y hace cuatro, cuando le dijo a su papá que era lesbiana, no parecía haber problemas. Pero cuando le dijo que era pansexual y que se identificaba con un género no-binario, no lo aceptó. 

“Es muy difícil vivir en un ambiente donde no se te respeta. Todo lo que tiene que ver conmigo se lo pregunta a mi hermana delante de mí, hace como que no estoy acá o me trata horrible. Él ve que estoy haciendo una transición que tiene que ver con mi imagen y eso parece ser muy drástico para él. Con mi hermana finge demencia y le da el privilegio de ser el hijo varón”, dice.

Una habitación propia

El coronavirus puso en evidencia los contextos de desigualdad y exclusión estructural que viven las personas LGBTI+ en Paraguay, así como las diferentes escenarios de violencias a la que están expuestas. Para les que ya vivían en hogares en los que eran discriminades por sus orientaciones sexuales o identidades de género, durante este periodo de confinamiento, la convivencia se vio agravada. El nombre de les entrevistades fueron modificados para proteger sus identidades.

Karina tiene 26 años y vive con sus madre y padre. Ellxs saben que es lesbiana desde el 2012 pero en la casa nunca se habla de esto. Cuando empezó el periodo de cuarentena, hace más de un mes, terminó con su pareja y prefirió no contárselo a nadie. “Yo hago un esfuerzo para no mostrarme mal en los espacios comunes. Soy consciente del privilegio de tener una habitación propia porque me da esa facilidad. Para la gente que quizás no tenga esa privacidad debe ser un proceso mucho más difícil. Pero el confinamiento me afecta al estar reducida a habitar un pequeño espacio”, confiesa.

Salir del closet en cuarentena 

Algo similar le ocurre a Carlos, que salió del clóset durante la cuarentena porque su mamá se dio cuenta de que estaba mal. “En general, prefiero guardarme el sufrimiento antes que preocuparlos porque van a reaccionar mal. Se lo tuve que contar a mi mamá hace poco. Era un día que yo estaba muy vulnerable, de esos que sentís que te tocan y te vas a desmoronar como una casita de cartas. Vino, me habló, me preguntó qué me pasaba. Y ahí no aguanté más, lloré muchísimo y le dije que soy gay”, expresa.

“Hay como una cultura de no hablar del tema. Y, en mi casa, no van a saber cómo lidiar con eso o lo van a responder con más silencio porque es una situación que fuerza a todos los miembros de la familia a quedarse en un mismo rincón. La actitud de elles no habilita que tengamos ese espacio para hablar”, sostiene Karina.

Carlos opina que su mamá “se lo tomó bien”, pero desde entonces no se volvió a mencionar el tema. Se encierra en su habitación y trata de distraerse con lo que puede: “No tenés escapatoria de lo que sentís ni de lo que pensás y eso forma como un estado de claustrofobia emocional. Tengo opciones para decir lo que siento, como hablar con los amigues o escribir, ver una peli, pero igual no tengo esa posibilidad de salir y tomar un café con alguien”.

Se gatilla el estrés 

Muchas personas LGBT que viven con sus familias están atravesando momentos difíciles, ya sea por rupturas o por un distanciamiento obligatorio de sus vínculos. En un artículo del portal queer Them, la psicoterapeuta estadounidense Laura A. Jacobs explica que estas preocupaciones actúan de manera sinérgica, activando nuestros estresores de fondo. Los sentimientos de depresión y desesperanza serán mucho más pronunciados en este periodo.

Montse Vera, psicóloga de la red feminista de salud mental, opina que la población LGBTI está desprotegida y tiene muchos más factores de riesgo psicológico. Según explica, hay más predisposición a estados depresivos por el rechazo que reciben tanto de adentro como afuera del hogar. La falta de actividades y de interacción social habilita un tiempo de soledad inédito que lleva a las personas a repensarse en esta sociedad que todo el tiempo moraliza y sanciona.

“Nos quedamos encerrades con nuestres fantasmas y cuando tenés personas que vienen con síntomas de depresión que sienten que su existencia no encaja, más la tristeza de sentirse presionades en la convivencia, exacerban los síntomas. Lo que yo estoy viendo en las terapias a distancia es que hay muchísimas pesadillas o impulso a la autolesión y algunas ideaciones suicidas, que tiene que ver con ese proceso. Hay una sensación de insatisfacción personal y de culpa”, reflexiona Montse.

Alicia es hija única, tiene 26 años y también quedó encerrada con sus padres. Susurra la palabra bisexual para que no la escuchen hablando de eso por teléfono. Según relata, se siente libre de expresar su sexualidad siempre y cuando sea fuera del ámbito de la familia. “Yo siento que tengo una muy buena relación con mis padres pero hay una parte de mí que ellxs no conocen. La persona que soy hoy es gracias a estos años de terapia que vengo haciendo”, manifiesta. En lo que va de la cuarentena, ya tuvo dos ataques de pánico.

La virtualidad como refugio

El encierro se duplica para quienes no salieron del clóset y están obligades a compartir más tiempo y espacio con las familias y se recluyen a sus habitaciones o en la virtualidad donde pueden ser elles mismes. Cada vez que discute con su papá, James se encierra en su habitación. “Me refugio en la virtualidad porque ahí es donde puedo exigir validación y obtenerla, o ser parte de una imaginería en la que la gente identificada de esta manera puede también compartir espacio”, dice.

Sobre ese punto, a Karina le ayuda concentrarse en el trabajo y conectarse con sus amigas. Cree que es una buena manera de descentrarse y entender que si bien todes tenemos derecho a sufrir, hay quienes están con problemas habitacionales más graves o esperando esos 500.000 guaraníes de subsidio para sobrevivir (se refiere a Pytyvo, el programa del Estado que gira 76 dólares a un miembro de la familia, una vez al mes). “Me ayuda tocar un instrumento, hablar o conectar con amigos, tratar de pensar cómo están las otras personas a mi alrededor”.

Existe un imaginario en el que pasar más tiempo con la familia durante el encierro podría facilitar la comunicación. Alicia cree que la cercanía y la proximidad de este tiempo se traduciría en comprensión. Sin embargo, para Montse, este no es el momento de solucionar conflictos históricos con la familia porque en caso de que se produzca una situación de quiebre, no hay a dónde acudir. 

Acá no hay una Secretaría de diversidad, menos un Ministerio, ni hay una estructura estatal que lxs proteja. Lo que hay son organizaciones que tienen también sus limitaciones en la atención en este momento. Entonces, ¿adónde vas? Encima con el contexto del covid, si te vas de la casa, no es fácil que cualquier amigx te reciba. Por ahora, es importante evitar la confrontación en lo posible y estar en contacto permanente con los afectos ya sean amigues o vínculos”, recomienda la profesional.

Las personas trans en emergencia 

El Decreto del Gobierno que insta a la ciudadanía a “quedarse en sus casas” restringe los horarios de trabajo hasta las 20:00hs. Para les trabajadores sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública o en casas de citas esto significa un descenso en la demanda. Tienen que dedicarle más horas al trabajo para ganar lo mismo. Muchas viven al día, si no juntan el dinero, no pagan la habitación en la que viven, no comen, no llegan a pagar el alquiler.

“Las personas travestis y trans somos vulnerables a adquirir y transmitir el virus a nuestro entorno cercano a través de la convivencia. La disposición del gobierno de quedarnos en nuestras casas y la restricción la circulación en horas de la noche afecta a las trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública o en casas de citas”, expone la activista trans por los derechos humanos Yren Rotela.

Desde el centro comunitario de formación y albergue transitorio Casa Diversa en varias ocasiones pidieron el apoyo del Estado. Solicitaron alimentos de primera necesidad y elementos de cuidado que las permita protegerse pero hasta la fecha no contaron con ninguna respuesta. Ellas mismas se autogestionaron kits para personas trans y todas las semanas preparan ollas populares a partir de donaciones y colectas de alimentos no perecederos*.

Muchas personas trans que ejercen el trabajo sexual que fueron expulsades de hoteles precarios o que viven hacinades en asentamientos sin ninguna asistencia del Estado ahora están en situación de calle, sin paradero. Además, en las últimas semanas denunciaron casos de violencia institucional por parte del brazo armado de la policía, conocido como Grupo Lince.

Según Darío Arias, militante LGBTI de Argentina y cosecretarie regional de ILGALAC (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe), a nivel regional, la violencia a las que habitualmente están sometidas estas comunidades creció exponencialmente. Esto se debe a que la enorme mayoría de los gobiernos de la región no tomaron medidas preventivas con un enfoque específico en materia de géneros y diversidad sexual.

“Las personas LGBTI+ están en una situación de emergencia en materia de derechos, especialmente lxs travestis y trans. Es fundamental que los estados de la región implementen medidas con una perspectiva antidiscriminatoria y con un enfoque de géneros y diversidad como así también territorial e interseccional. Esto, por supuesto, tiene que hacerse en relación a todas las dimensiones que nos atraviesan como sujetos en esta sociedad”, refuerza.

*Para donaciones a Casa Diversa: Cta. Cte. Banco Familiar: 22 2660341 y Giros Tigo: (+595)984609823.

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Fuente Agencia Presentes

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Protestan a los besos frente a un boliche lesbofóbico de Asunción

Miércoles, 4 de marzo de 2020

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Por Juliana Quintana

Fotos: Jess Insfrán

Más de cien personas de la diversidad sexual en el centro de Asunción participaron de una besatón contra la discriminación por orientación sexual y de género el sábado delante del boliche Toc, Toc (Avda. Colón 320 casi Palma). La concentración se realizó en el centro cultural La Chispa a las 20 para montar carteles con consignas que decían: “Besar es mi derecho”, “Querenos libres”, “Toc, tóxico” y “Derecho de admisión es discriminación”.

La actividad fue convocada en las redes por cinco chicas a las que echaron del club por besarse una semana atrás. “Estamos acá para amarnos y exigir que nos dejen expresar nuestro cariño en público”, expuso Cecilia Zaldívar, una de las mujeres que fueron expulsadas del boliche. Cerca de las 22, partieron hacia el club nocturno con música, banderas coloridas y cánticos.

DSC_0079-1024x777Lesbianas, homosexuales, no binaries y personas trans se besaron frente al bar por cinco minutos de corrido, invocando al mismo acto que generó la expulsión de las chicas en un primer lugar. David Amado fue con su novio a la besatón porque considera que lo que sucedió fue una respuesta fascista a la expresión de dos personas adultas que deciden hacer con sus vidas lo que desean. Cree que el derecho de admisión es una excusa para seguir permitiendo conductas violentas hacia lo que escape de la heteronorma.

El activista bisexual Miliki Chaves dijo a Presentes que los bares deberían cuestionar su derecho de admisión porque habilita un montón de violencia no solo a las personas TLGBI sino hacia las personas campesinas e indígenas. “Tenemos que dejar de normalizar la violencia hacia las personas LGBT que expresan sus deseos y afectos de maneras diferentes. Es inadmisible que guardias de seguridad falten al respeto y agredan físicamente. Me parece que hay que comenzar a aplicar protocolos de prevención de este tipo de discriminación”, expresó.

Una señora que se negó a ser identificada apareció frente al bar y comenzó a gritar que se dispersaran y que la homosexualidad es una inmoralidad. Niqo Martínez llevaba la vocería de la movilización y exclamó: “No importa cuánto nos agredan, vamos a estar presentes siempre”. La señora le comenzó a estirar del pelo y le rompió la camisa. Estuvo desde el principio del escrache pero, ante el repudio de la gente, acabó yéndose.

“Dos personas del mismo sexo no se pueden besar”

El sábado 15 de febrero, un grupo de cinco amigas fueron a bailar al club Toc Toc. En un momento, Deb Axé besó a una de ellas y, tres guardias de seguridad se acercaron, la levantaron entre dos y empujaron a todas por un pasillo que daba a la salida de emergencia hasta el exterior del local.

DSC_0066-1024x683“Fue todo muy rápido. Mientras les preguntábamos qué pasaba y tratábamos de que suelten a Debby, abrieron una puerta de emergencia que estaba casi al lado nuestro y nos metieron en ese pasillito. Yo no sé cómo reaccioné y comencé a filmar. Nos empujaron y Sigrid se cayó al piso. Ahí nos asustamos más y yo empecé a gritar que no me toquen”, narró Cecilia.

“Me acuerdo que me puse en el medio del guardia y de una de las chicas y, en ese forcejeo, me lastimaron todo el brazo. Me agarraron fuerte y me empujaron contra la pared”, contó Carolina Rodríguez. Una vez afuera, el gerente les dijo que ese era un lugar privado y que dos personas del mismo sexo no se pueden besar.

Luego de exigir que les devuelvan las entradas, llamaron a la policía pero cuando llegaron, les dijeron que no podían ingresar a un espacio privado. “No es la primera vez que soy víctima de discriminación en Paraguay. Al menos, me hubiera gustado que se acerquen a decirme que no aceptan a gente LGBT en su local pero la manera que nos sacaron me parece indignante y devastador”, siguió Deb.

Al día siguiente, Caro y Sigrid fueron a hacer el parte médico al hospital de Barrio Obrero para que queden pruebas de la agresión física que recibieron. Se asesoraron con abogadas del grupo por los derechos de las lesbianas, Aireana, e iniciaron la convocatoria de la besatón en redes sociales. Según contaron, recibieron mensajes de muchas personas denunciando casos similares en otros locales del país: Shamrock, el Bolsi, Britania, shoppings, bares, restaurantes. Los nombres se repiten cíclicamente.

Exigen una ley contra toda forma de discriminación

Aunque en Paraguay, aún no existe una ley contra forma de discriminación, hay elementos legales que protegen los derechos de todas las personas. El artículo 46 de la Constitución Nacional estipula que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos. “No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Así como el artículo 25 que refiere: “Toda persona tiene el derecho a la libre expresión de su personalidad, a la creatividad y a la formación de su propia identidad”.

DSC_0062-1024x683Sobre la ausencia de una ley antidiscriminatoria, Carol sostuvo: “Se supone que la ley es la voz del Estado. Si ni siquiera hay una voz a la que podamos apelar es como que no existimos ni importamos y, al final, les otorga derechos a personas como ese gerente de discriminar a quien quiera”. Sigrid considera que es fundamental demostrar cariño y amor hacia las amigas o los vínculos sexoafectivos en cualquier lugar.

“El modelo político capitalista y heteronormado, a través de distintos estamentos o instituciones como la iglesia, castiga o estigmatiza a las personas con identidades de género y orientaciones sexuales disidentes. Siempre se atacan a las manifestaciones de afecto, por eso es tan importante simbólicamente que el beso se posicione como gesto político ante tanta violencia. El beso es un manifiesto político en sí mismo”, consigno Miliki.

El besatón delante del boliche se convirtió en un perreo diverso y reivindicativo. “Soy pecadora y yo lo confieso, vamos a comernos despacito a besos”, corearon les manifestantes al ritmo de Ms. Nina, de regreso a La Chispa, donde el beso es libre y sin restricciones.

Fuente Agencia Presentes

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Asesinaron a Luciana Robledo, una trans paraguaya que vivía en Argentina

Martes, 7 de enero de 2020

60BB4BF1-3A31-412B-AB85-60970AAB3EBBEsto es un horror continuo…

Por Rosario Marina

Luciana Robledo fue asesinada y encontrada el 24 de diciembre en una habitación de la manzana 99 de la Villa 31, en la zona de Retiro, Ciudad de Buenos Aires. En el parte de la Policía no respetaron su identidad de género. La nombran como varón y la llaman “el travestido”. Una persona fue detenida, pero ya fue liberada.

Luciana tenía 32 años, era de Paraguay y vivía en Argentina desde hacía 8 años. La última vez que su mamá supo de ella fue el 22 de diciembre cuando hablaron por teléfono. “Los datos no son muchos. La madre no está aquí­, está en el Paraguay. Cinco días después, su pareja se acercó a la casa de una amiga de Luciana para decirle que estaba muerta. Entonces la madre empieza a hacer una investigación, a pedir a pedir y llegan a concretar que está muerta”, dijo a Presentes Madelein, integrante del colectivo La Rosa Naranja.

Interviene el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional nº 32, Secretaría 114, a cargo del Dr. Santiago Alberto Poncio. La causa está caratulada por “averiguación de homicidio”.

El dueño del edificio, un hombre 33 años de edad, y su sobrina le dijeron a la Policía que habían escuchado “discusiones y golpes en el interior de una de las habitaciones en el primer piso, puerta nº 2”, y que después vieron “a un travestido retirándose del lugar” (sic).

Los policías entraron al edificio, tocaron en el nº2 pero no atendió nadie. Derribaron la puerta y encontraron a Luciana acostada boca arriba en el piso, sobre una frazada. Como no reaccionaba llamaron al SAME del Hospital Fernández para que los médicos constataran que había fallecido. Después rastrillaron la zona hasta que encontraron a un hombre peruano de 35 años y lo detuvieron.

Hace mucho tiempo Luciana vivió en el Hotel Gondolín. De eso se acuerda Zoe, la presidenta de esa Asociación Civil, pero después perdió contacto con ella.

Según información que pudo recolectar Teresa, la madre de Luciana que vive en Paraguay, hay una persona imputada a la que se le tomó declaración indagatoria pero se resolvió una falta de mérito, por lo que quedó libre. Teresa pidió ayuda, a través de la organización La Rosa Naranja, para poder repatriar el cuerpo que, según datos judiciales, aún está en la morgue.

 Fuente Agencia Presentes

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Prohíben abrazarse a pareja gay en un shopping de Paraguay

Jueves, 12 de diciembre de 2019

Paraguay-foto--1010x505Rodrigo Paredes (23) y Daniel Moreno (30) fueron el domingo al shopping Pinedo, ubicado en la ciudad de San Lorenzo, a 12 km de Asunción. Cerca de las seis de la tarde, se sentaron en uno de los banquitos del pasillo y se abrazaron, cuando una guardia de seguridad de nombre Claudia Herreira les llamó la atención. “No pueden estar así”, les dijo. “¿Cómo es así?”, pregunta Rodrigo. “Así abrazados”, responde. “¿Es porque somos gays?”, inquirió el joven. Herreira afirmó y reforzó que no podían estar así, “a no ser que sean heteros”.

El caso se dio a conocer a raíz de las publicaciones que hizo Rodrigo desde sus redes sociales. “Me da mucha impotencia porque uno va queriendo pasar el rato como cualquier otra persona, compartir con su pareja, con amigos y recibir ese trato de manera discriminatoria. Vimos a otras parejas heterosexuales que estaban tranquilamente abrazados pero nosotros no podíamos por ser dos varones”, subrayó.

La pareja dejó una queja a la gerencia del centro comercial contando lo sucedido y, al cabo de seis días, recibieron una respuesta en la que se disculpaban “si hubo una equivocación”. Cuando Cecilia Figueredo, gerente de marketing del shopping Pinedo fue consultada por Presentes, expresó que el espacio es “inclusivo”, pero que, por política del centro comercial, las parejas deben mantener “el buen comportamiento” en público, indistintamente de su orientación sexual.

Sin embargo, el ejemplo que aportó para esta definición es que las personas no deben estar acostadas en los bancos, lo que no coincide con la versión de los hechos de Rodrigo y Daniel.

“Pinedo es un shopping de familia”

“Acá siempre vienen personas trans, lesbianas, no tenemos problemas con eso. Lo que nosotros cuidamos es el buen comportamiento porque el Pinedo es un shopping de familia y hay gente que nos reclama. Abrazarse y tomarse de la mano, para nosotros, no es ningún problema.  El jefe de monitoreo le comunicó al guardia lo que vio y ella les pidió que se moderen”, dijo Figueredo, y se justificó varias veces con que no les pidieron que se retiraran.

“Es un hecho de discriminación porque somos una pareja homosexual y llama la atención que seamos dos chicos abrazados. Se supone que si vos le querés a una persona querés demostrar cariño”, manifestó Daniel.

“El derecho de admisión en ningún caso es reconocido como un derecho absoluto ni tampoco sujeto a criterios del titular del establecimiento, sino que se encuentra sometida al previo control administrativo con el fin de garantizar su cumplimiento y finalidad adscrita por la ley”, expresó en uno de sus tuits. Además, el mismo día que elevaron el reclamo a la gerencia del shopping, escribieron a las redes del shopping Paseo la Galería para consultarles si tenían políticas similares a las del Pinedo, y se acercaron para verificar que sostuvieran su discurso.

Recrudecieron las denuncias en el 2019

Simón Cazal, cofundador de la organización SomosGay, recordó que este año incrementó la cantidad de personas que se acercaron a la organización a denunciar discriminación y violencias y que a la fecha ascienden a 13, tanto de espacios privados como públicos. A este número se suma este caso del shopping Pinedo y el de Bruno Olmedo.

“Este año recibimos un pico de agresión en relación a las violencias registradas en los últimos 10 años. Hay una militancia constante y activa no solo por parte de los sectores fundamentalistas sino también del Estado y creemos que esa es la causa de este escenario”, sostiene Cazal y considera que el derecho de admisión es la excusa que usan los locales para discriminar abiertamente.

De acuerdo al informe anual de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY) que se publicará el 10 de diciembre, hasta el mes pasado se registraron tres denuncias de discriminación a lesbianas en lugares públicos (restaurante, club deportivo y negación de alquiler de casa).

“La mayoría de casos que recibimos sobre violencia y discriminación hacia lesbianas suceden en el ámbito familiar”, explicó Rosa Posa, activista de Aireana, grupo por los derechos de las lesbianas.

Sin ley antidiscriminatoria

El documento fue elaborado por Rosa Posa, de Aireana; Erwing Augsten, de la Red contra toda forma de discriminación (RCTD) y Mariana Sepúlveda, de Panambí (Asociación de travestis, transexuales y transgéneros del Paraguay).

En junio, a Lola Asunción, una mujer trans, le prohibieron el ingreso al Shopping del Sol. En septiembre, echaron a Adison Montiel y Mattias Ayala del shopping Mariscal López por besarse, el mismo mes en que el centro comercial inició una campaña por la inclusión LGBT.

En noviembre, Daniel Guerrero sufrió un ataque de homo-odio en un shopping de la ciudad de Mariano Roque Alonso mientras se estaba cambiando en el baño. Una limpiadora le derramó lavandina en la cara. “Sos un asqueroso de mierda, dejá de espiar a las personas”, le gritó. Llamó a la policía, narró los hechos pero no le creyeron.

El martes, en el Villa Morra Park (una plaza de comidas ubicado sobre la Avenida Mariscal López, en Asunción) a Adriana Lezcano y su pareja le pidieron que no se besen públicamente delante de familias con niñes.

En Paraguay, aún no existe una ley contra forma de discriminación y el gobierno de Mario Abdo Benítez reafirmó su posición en contra de los derechos LGTBIQ+. Ya en campaña declaró que “se le acabaría la tinta” vetando proyectos de leyes que atentaran “contra la familia”. 

No obstante, el artículo 25 de la Constitución Nacional refiere a la expresión de la personalidad y refiere que: “Toda persona tiene el derecho a la libre expresión de su personalidad, a la creatividad y a la formación de su propia identidad”.

Fuente Agencia Presentes

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Mujeres trans paraguayas marcharon y denunciaron a la policía y la justicia

Sábado, 30 de noviembre de 2019

DSC_0098-02-1024x748Por Juliana Quintana

“Oñondive jejahei’yre, la injusticia nos mata”, fue el lema que eligió la articulación del Paro de Mujeres Paraguay para marchar por el día internacional de la eliminación de violencia contra las mujeres. Con una sensación térmica de 40 grados, más de cinco mil mujeres rurales, indígenas, travestis, trans, gays, lesbianas y no binaries marcharon desde la Plaza Italia (Asunción), hasta la Plaza de la Democracia.

La marcha partió poco después de las 19 horas y comenzó por Ygatimi hasta la calle Chile donde se encontraban las intervenciones artísticas. Delante de la sede del Ministerio Público se colgaron los nombres y los rostros de los feminicidas de las 46 mujeres asesinadas en el 2019, y la protesta acompañó con el cántico: “poder judicial, corrupto y criminal”.

Alejandra Villalba es trabajadora sexual y promotora de Panambi. Hace dos años, hubo un robo en su parada en la ciudad de San Lorenzo y, sin ninguna prueba, la esposaron, la metieron en la patrullera y la llevaron a la comisaría. Estuvo detenida 3 días. Pero no la iban a dejar ir, tuvo que pagar a un abogado para que la liberen. “Yo creo que no hay ninguna justicia para las personas trans. Por cualquier cosa nos tratan de delincuentes y nos criminalizan”, contó Alejandra a Presentes.

La activista recordó que este año la discriminaron en varias oportunidades. Hace unos meses se encontraba cerca de la municipalidad de Capiatá en su zona de trabajo y entre cuatro policías la presionaron para que se retire porque no querían que se la viera allí. “Yo dependo de eso para sobrevivir. Creo que es un atropello de las fuerzas policiales”, continúa.

“Los jueces y fiscales siempre solicitan nuestra prisión” 

DSC_0106-01-683x1024“Hay una inoperancia judicial, estatal y un prejuicio muy alto que simplemente nos encarcelan para darnos castigo por nuestra identidad. A esta altura deberíamos tener medidas alternativas a una prisión domiciliaria como a cualquier otra persona. Los jueces y los fiscales siempre solicitan nuestra prisión como un castigo por nuestra identidad. El castigo para nosotras siempre es la cárcel o la muerte”, explica Yren Rotela, presidenta de Panambí quien además, junto con la activista Mariana Sepúlveda, trabaja como facilitadora judicial.

Según el registro del observatorio de violencia, del Centro de Documentación y Estudios (CDE), que se construye a partir del relevamiento de casos que difunde la prensa en 2019 hubo 45 femicidios. Pero la mañana de la marcha trascendió un nuevo caso en el barrio de Santa Lucía, de Asunción. Los transfemicidios, sin embargo, no se cuentan.

Por eso, en el 2013 Yren escribió por primera vez una lista con los nombres de las personas trans asesinadas que la comunidad trans e investigadoras pudieron confirmar. Desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner hubo 62 casos de asesinato de personas trans y solo una condena por transfemicidio.

Xonorika, activista de Transitar manifestó que cuando las excluyen de lo social, las excluyen también de la cultura y de la política. “No te mata solo un balazo, te matan precarizando tu vida. El mundo activamente genera condiciones para exterminarnos. Yo insto a que la gente cis se pregunte por qué no hay gente trans en las universidades, por qué no están en sus espacios. Estaría lindo que la propia gente de la comunidad se dé cuenta de que se puede hacer más al respecto. No esperar a que los cambios vengan desde el Estado. Tiene que hacerse algo al respecto porque es urgente. El genocidio trans es real”, expuso.

Primera condena por un transfemicidio 

Este año, por primera vez en Paraguay, hubo una condena por el  asesinato de una persona trans. El Tribunal de Sentencia de la ciudad de Luque (a 10 km de Asunción) declaró culpable a Blas Enrique Amarilla del asesinato de Romina Vargas, y le aplicó la sanción máxima de 25 años de cárcel.

DSC_0067-01-3756x1878“El caso de Romina fue histórico porque fue la primera vez que hubo una sentencia sobre un homicidio y un crimen de odio, pero no fue un regalo del Estado. Nosotras las mujeres trans y las mujeres en la diversidad, nos manifestamos y luchamos sin cansancio exigiendo justicia. Yo creo que no podemos parar porque queremos justicia por todos los asesinatos. Queremos que paren el feminicidio, el transfeminicidio y el travesticidio”, expresó Yren.

“El caso de Romina (Vargas) es la forma más explícita de violencia. Que te quiten la vida. Estuve acompañando ese proceso y lo que me llamó la atención fue cómo el juez, que era un hombre cis, en ningún momento podía mencionar la palabra «transfobia». Yo me pregunto qué otras formas de reconocer justicia hay aparte de la penalización. Creo que esa es otra discusión y me parece interesante que tiene que ver con un proceso muy largo de la comunidad trans de luchar por justicia”, reflexionó Xonorika.

Las manifestantes bailaban y cantaban “señor, señora, no sea indiferente, se matan a travestis en la cara de la gente”, al ritmo de la batucada de Aireana. Entre platillos, bombos y colores, sobresalió un nuevo elemento en la movilización: la bandera wiphala, como símbolo de solidaridad a la lucha y resistencia de los pueblos indígenas en Bolivia.

El recorrido terminó en la Plaza de la Democracia donde se llevó a cabo el festival del 25NPy. Por el escenario pasaron varies intérpretes, entre elles, destacó la escena final de Cabaret Trans, una obra de Panambi que busca sensibilizar por medio del arte a la sociedad y a los órganos del Estado sobre las situaciones cotidianas de violencia que sufren las personas Trans. La pieza artística fue dirigida por Omar Mareco, coreografiada por Antonio Otazo, y el guión fue escrito por las mismas actrices.

«Siempre ñande hina las pecadoras. Pecadores los sacerdotes pedófilos, pecadores los profesores universitarios acosadores, pecadores los que niegan nuestra identidad, los que critican nuestra apariencia. En lugar de preocuparse de cosas mucho más importantes. Los feminicidios, por ejemplo, que hoy suman 46 en lo que va del año. Lastiman a los niños, niñas y adolescentes, pero ha’ekuera hina (nosotres somos) pro vida y pro familia”, comienza el número musical Fabu Olmedo.

Cabaret Trans estuvo lleno de mensajes políticos. Al finalizar el musical, las artistas miraron hacia la pantalla donde se proyectaron los titulares de los portales de noticias con los transfeminicidios de los últimos años. Romina; Nikol; Naomi; Andrea; los nombres que se repiten y se multiplican todos los años.

Fuente Agencia Presentes

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El concejal de Ciudad del Este Celso Mirada “Kelembu”, agredió a activistas LGBT en Festival

Miércoles, 6 de noviembre de 2019

PARGUAY-FESTIVAL-IGUALDAD-2019_Nuevo acto de violencia organizada contra el colectivo LGTBI paraguayo, solo un mes después del asedio y agresión a los participantes en una marcha en favor de sus derechos. En esta ocasión ha sido en Ciudad del Este, donde de nuevo un grupo de personas autocalificadas como «provida» y «profamilia» cercaron un festival promovido por el colectivo SomosGay. Entre ellos se encontraba un concejal de la localidad, que llegó a derribar parte del mobiliario instalado para el evento. El evento iba a ser una fiesta. Arrancó a las 10 de la mañana con danza, música, canto y servicios comunitarios de salubridad. También montaron una feria que promocionaba proyectos independientes. Pero del otro lado de las rejas, al mismo tiempo, el sector autodenominado “provida y profamilia” colocó sábanas por el cercado perimetral del parque. Su idea era impedir la visualización de los actos del festival desde las afueras “para proteger la integridad de los niños”.

El pasado sábado, SomosGay celebraba en Ciudad del Este (departamento del Alto Paraná) su Festival por la Igualdad y la Libertad 2019. Un evento que, en la línea tradicional del activismo LGTBI paraguayo, buscaba reivindicar derechos en un clima festivo y familiar y aliviar el mal sabor de boca que había dejado en el colectivo lo sucedido el pasado 29 de septiembre en Hernandarias (también en Alto Paraná), cuando los activistas que participaban en otro evento fueron violentamente atacados por  contramanifestantes convocados por los mencionados grupos «profamilia». Un acoso que llegó a ser justificado por el intendente de Hernandarias, Rubén Rojas, cuya actitud llegó incluso a merecer el reproche de la Comisión de Derechos Humanos del Senado paraguayo.

PARAGUAY_FESTIVAL-_IGUALDAD_2-960x480Celso Mirada “Kelembu”, concejal de Ciudad del Este, acompañado por un grupo de antiderechos, irrumpió en el Festival por la Igualdad y la Libertad el sábado pasado y comenzó a destruir la decoración y a agredir a les manifestantes. La concentración se llevó a cabo en el Parque Chino, (Av. Bernardino Caballero, centro de CDE) y aglutinó a cerca de 100 personas.

El Festival de Ciudad del Este contaba con actuaciones musicales y servicio gratuito de tests rápidos del VIH, entre otras actividades. «En compañía de todas las familias, amigos y amigas, más unidos y unidas que nunca, viviremos una jornada llena de entusiasmo para fortalecernos en el camino hacia un Paraguay libre de odio y discriminación», anunciaba SomosGay. Lamentablemente, los defensores del discurso del odio volvieron a aparecer para tratar de impedirlo. Grupos autodenominados «profamilia» se personaron en el parque en el que se desarrollaba el evento y lo cercaron con sábanas, intentando invisibilizarlo (una estrategia que también utilizaron en Hernandarias). El concejal Celso «Kelembu» Miranda,  presidente de la Junta Municipal de Ciudad del Este, irrumpió derribando parte del mobiliario instalado para el Festival. También se lanzaron piedras contra los asistentes. SomosGay ha lamentado el clima de «amedrentamiento, insultos y provocaciones», que los asistentes tuvieron que soportar, «además del bloqueo de la zona, impidiendo a las personas acceder al Parque Chino. En el lugar se encontraban familias, adolescentes, amigos y amigas, quienes estuvieron expuestos al peligro, el odio y la furia provenientes de estos grupos violentos».

El siguiente vídeo (inserto en un tuit de @a24compy, un medio paraguayo) muestra algunas imágenes de lo sucedido:

El festival organizado por SomosGay Ciudad del Este fue una respuesta política a la agresión que sufrieron les miembres de la organización Diversxs de Alto Paraná hace un mes. Y, a pesar de que la organización LGBT solicitó protección policial, el concejal de la Asociación Nacional Republicana (ANR), “Kelembu”, ingresó al parque; derrumbó las mesas, sillas y arrancó la decoración que habían instalado más temprano les organizadores.

PARAGUAY-FESTIVAL-IGUALDAD-CON-MIS-HIJOS-NO-TE-METAS-GRUPAL“Llegaron a gritar con parlantes, con bocinas, como hicieron en Hernandarias. La diferencia es que, esta vez, vinimos preparados. Teníamos un equipo de sonido mucho más fuerte que tapaba el ruido, habíamos conseguido guardia de la policía. No podíamos dejar que el relato del sector conservador quede instalado”, dijo Simón Cazal, cofundador de SomosGay, en diálogo con Presentes.

Una hipótesis que maneja Sofía Masi,  jefa de prensa de la municipalidad de Ciudad del Este y activista de la agrupación feminista Kuña Poty, es que la  Policía no colaboró con les activistas porque tenía órdenes de no tocar al concejal una vez que ingresara al parque. “Duele porque daba mucha impotencia estar en el festival en una plaza pública, con personas ejerciendo su derecho a la libertad de expresión y, del otro lado, una autoridad que venía a atacarnos. Tenía cables y bombas”, expresó.

Que tire la primera piedra

PARAGUAY_FESTIVAL_IGUALDAD_019_Alpra Zolange, no binarie de 22 años, estuvo a cargo de conducir el evento de SomosGay, y contó que los agresores lxs trataron de “putos” y “kururú (sapos) con teta”. “Nos insultaron, nos tiraron piedras, nos derramaban agua por el rostro. Cuando ingresaron, hasta padres de familia atacaron a nuestrxs compañerxs”, refirió.

Les miembres del colectivo LGBT intentaron cortar con tijeras las sábanas, desde el interior del parque, pero se produjo una serie de forcejeos y discusiones. Los antiderechos, que tiraban piedras a les activistas, hirieron en la cabeza a una adolescente de 17 años que se encontraba de su lado, sosteniendo la sábana y tuvo que ser asistida por los bomberos.

Además, una simpatizante “provida profamilia” que arrojaba las piedras intentó despojar su cámara a un periodista del diario Vanguardia por registrar los hechos de violencia.

“Cuando escucho que alguien canta ‘con mis hijos no te metas’, se me vienen a la memoria muchos recuerdos de mi infancia. Ellos se metieron en mi niñez cuando yo salí del clóset. Se metieron conmigo y me discriminaron desde chiquitito”, siguió Alpra.

“De la oscuridad a la luz”

Días antes del festival, empezó a gestarse una plataforma de escrache dirigida específicamente a violentar el evento. La Gobernación de Alto Paraná invitó a la activista provida Sara Winter a brindar una conferencia titulada De la Oscuridad a la Luz – Ideología de Género y Destrucción Familiar. Winter realizó, además, una serie de charlas donde incluso asistieron niños, niñas y adolescentes enviados desde sus propias instituciones educativas.

PARAGUAY_FESTIVAL_IGUALDAD_LGBT_2019Con una resolución quieren violar la constitución nacional y los derechos garantizados internacionalmente. Es una política de retroceso de derechos conquistados tras largas luchas. Desde las municipalidades, las gobernaciones, las cámaras de senadores, desde el propio Estado se emiten resoluciones en las que se declaran pro-vida y pro-familia”, cosignó Masi.

“Me indigna mucho que esta gente nos trate de esta manera. Hace cinco años que con SomosGay venimos luchando en Ciudad del Este y recibimos bloqueo tras bloqueo. Esto tiene que servir para unirnos más como colectivo LGBT, no vamos a parar. Tienen que entender que somos seres humanos y estamos llenos de amor”, manifestó Alpra. Y Masi agregó: “Nosotras creemos que estamos en una nueva dictadura: la dictadura de los antiderechos”.

SomosGay denuncia: la agenda ultraconservadora se ha instalado en Paraguay

SomosGaySomosGay ha denunciado que acciones como la de Ciudad del Este no son hechos aislados o espontáneos. «Forman parte de una agenda orientada a frenar los derechos humanos de la comunidad LGBTI+, incluso poniendo en riesgo la integridad física de las personas», explican desde el colectivo, según el cual una plataforma de escrache dirigida directamente a violentar el Festival empezó a gestarse días anteriores durante una charla de la activista «provida» brasileña Sara Winter. Una charla que según el colectivo paraguayo tuvo lugar bajo la organización de la Gobernación de Alto Paraná. «Winter realizó, además, una serie de charlas en ese tenor, donde incluso asistieron niños, niñas y adolescentes enviados desde sus propias instituciones educativas, siendo expuestos al discurso de odio e información tendenciosa. Es preocupante que quienes deberían ser los primeros en velar por la seguridad de las personas y propiciar el bienestar de toda la ciudadanía, sean quienes generen violencia, vulneren derechos y expongan a los ciudadanos a situaciones de alto riesgo», lamenta SomosGay.

El colectivo SomosGay ha reiterado en un comunicado posterior que los actos de violencia perpetrados en las últimas semanas no son casos aislados, sino que «forman parte de una estructura institucionalizada orientada a frenar el acceso a derechos». «La comunidad LGBTI+ continúa sufriendo persecuciones que se recrudecieron considerablemente en los últimos meses, con actos de violencia alentados por las propias autoridades locales, ataques en eventos celebrados en espacios públicos y proliferación del discurso de odio. Todo esto ante la casi nula intervención del Estado, a fin de dar cumplimiento a lo establecido en la Constitución Nacional. Sin embargo, esta exacerbación del discurso antiderechos junto con los ataques permanentes a miembros de la comunidad no se tratan de actos fortuitos e inconexos. Existe suficiente evidencia para afirmar que la agenda ultraconservadora prospera a grandes pasos a nivel regional, reclutando a fieles católicos, evangélicos e incluso a legisladores y parlamentarios, a fin de frenar el avance de los derechos humanos», denuncia.

PARAGUAY_FESTIVAL_IGUALDAD_CARTELESSomosGay pone de nuevo como ejemplo lo sucedido con la activista «provida» Sara Winter, «quien a través de la Gobernación de Alto Paraná realizó la charla ‘De la Oscuridad a la Luz – Ideología de Género y Destrucción Familiar’, de la que participaron la concejala Sandra Miranda y el concejal conocido como ‘Kelembu’, quien luego lideró una turba y violentó el Festival por la Igualdad y la Libertad 2019». «Durante su estadía en nuestro país, Winter participó de programas televisivos, impartió conferencias ante niños, niñas y adolescentes de varias instituciones educativas, se presentó en la Costanera de Hernandarias, en el Aula Magna de la Universidad Católica de Asunción y en el Centro Familiar de Adoración. De esta forma, su presencia alimentó el resentimiento que luego detonó el sábado en el Parque Chino de Ciudad del Este», continúa la nota. Sara Winter, cuyo nombre real es Sara Fernanda Giromini, es una antigua activista feminista ahora reconvertida a activista «provida», que apoya a Jair Bolsonaro y se ha convertido en una de sus principales embajadoras en la exportación del discurso de odio contra las personas LGTBI.

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Apoyo al colectivo LGTBI paraguayo

Desde dosmanzanas aprovechamos para trasladar todo nuestro apoyo al colectivo LGTBI de Paraguay, un país que viene experimentado en los últimos años una preocupante deriva ultraconservadora de la mano de grupos ideológicamente vinculados tanto a la Iglesia católica como a iglesias evangélicas y que ha cobrado ya significativa fuerza política. Baste recordar lo sucedido hace ahora dos años, cuando el Ministerio de Educación emitió un decreto que prohibía la difusión de materiales escolares sobre «ideología de género [sic]». Una decisión que dejaba a las escuelas de Paraguay sin materiales educativos para formar, entre otros temas, sobre la diversidad sexual y de género.

Pese a todo, el activismo paraguayo no se rinde y continua su labor de visibilización de la realidad LGTBI y su lucha en favor de los derechos. Una labor que pasa por extender los eventos fuera de la capital, Asunción, donde ya han alcanzado una presencia consolidada. El pasado 29 de junio, por ejemplo, unas dos mil personas marchaban por el centro de la capital paraguaya mientras el presidente del país, Mario Abdo, presumía en Twitter de defender «a la familia como fundamento de la sociedad y a la protección de la vida desde la concepción». Y este 29 de septiembre, el mismo día que era atacado en Hernandarias, el activismo volvía a salir a las calles de Asunción para conmemorar los 60 años de la publicación de «carta a un amoral» en el diario El País de Paraguay, un texto que, 10 años antes de los disturbios de Stonewall, se considera punto de arranque de la lucha en favor de los derechos de las personas LGTBI en el país.

Fuente Agencia Presentes (Por Juliana Quintana. Fotos: Luis Centurión Gómez)/Dosmanzanas

 

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