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Transformando: la primera escuela para personas LGBT en Paraguay

Jueves, 6 de agosto de 2020

DSC_0013-1024x683Por Juliana Quintana

Fotos: Jess Insfrán

Al asumir sus identidades, todas dejaron de ir a la escuela. Algunas nunca llegaron a ir. Del seno de Casa Diversa, el albergue para personas LGBTI+ víctimas de violencia, y por iniciativa de las residentes nace la Escuela Transformando, un espacio donde se estudia Matemática, Ciencia y Comunicación, pero también Derechos Humanos y Educación Sexual Integral para personas trans.

En la Escuela Transformando les profesores son voluntaries. No hay uniformes, maestros homofóbicos, ni baños con género. Las materias se eligen en función a los gustos y la disponibilidad horaria de cada alumne. Aunque la propuesta inicial consiste en que les alumnes se incorporen, eventualmente, al sistema educativo formal, la escuela LGBTI+ funcionará como un lugar de preparación y empoderamiento para encarar las barreras de la educación tradicional.

“Venimos insistiendo en la dirección de educación permanente para adultos mayores porque queríamos tener un espacio educativo, pensando en chicas como Araceli o Moria que no leen ni escriben. No queremos que las adolescentes lleguen a la adultez sin antes alfabetizarse. El año pasado tuvimos una profesora que se llama Wilfrida, que empezó a darle clases a algunas chicas. Ahí dijimos ‘bueno, ya que no existe una educación ni un lugar seguro para nosotras, vamos a educarnos antes’”, expresa Yren  Rotela, activista de Panambi por los derechos trans.

El año pasado, las residentes de Casa Diversa, ubicada en San Lorenzo, una ciudad a 13 kilómetros de Asunción, recibieron talleres de artes plásticas, teatro, maquillaje y peluquería. Conversando, se dieron cuenta de que todas querían aprender algo más y se les ocurrió abrir una escuela que les permita recuperar la fe en la educación. Entonces, empezaron una campaña por redes sociales para recibir libros, cuadernos y útiles escolares.

La organización Mil Solidarios del Bañado Sur, encabezada por el pa’i Oliva (padre, en guaraní) donó pupitres, un pizarrón y un escritorio para la Escuela Transformando. “Él es un gran aliado y compañero. Fue la única persona que nunca me rechazó. Me habló con cariño y me apoyó desde que lo conocí, contó Yren.

Transformando es una iniciativa autogestionada y busca desestigmatizar a las materias que culturalmente son adjudicadas a las chicas trans. Por eso, lxs alumnxs tienen la posibilidad de asistir a clases de fotografía, cocina, oratoria, escritura y ortografía, entre otras. De momento, la escuela tiene una capacidad de 30 personas y son, en su mayoría, personas trans que parten de contextos diferentes. Cuatro de ellas tienen que terminar el bachillerato y, el resto, debe empezar la primaria. Las que viven en Casa Diversa tendrán la facilidad de acceder a las clases en su casa.

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Un sistema que no está preparado

Yren explica que el bullying es un factor determinante para la deserción escolar y la fobia a la educación. “Sabemos que hoy la violencia hacia nosotras es altísima en este sistema y si no estás empoderada no vas a resistir. Por algo digo que hasta hoy sigo teniendo errores ortográficos. A veces me olvido de poner una S, una coma, un punto. Hay cosas que no aprendí por culpa del modelo educativo que no respeta las identidades y los gustos de las personas”, sostiene.

Y es que el sistema educativo paraguayo no ofrece a las personas trans las condiciones de inclusión que están consagradas en la constitución nacional. La ley de Educación Inclusiva tiene por objeto remover las barreras que limitan el aprendizaje y la participación. Así como garantizar la accesibilidad de los alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo por medio de recursos humanos calificados, tecnologías adaptativas y un diseño universal.

El año pasado, Casa Diversa se reunió con representantes del Ministerio de Educación y Cultura pero les ofrecieron espacios que no están preparados para las personas LGBT. Queremos estar incluidas en el sistema educativo pero ellos no tienen respeto hacia nuestra identidad. ¿A qué le llaman educación inclusiva? ¿Hay protocolos de cuidado? ¿Qué garantías de seguridad nos ofrecen? A veces son los profesores, a veces la estructura y a veces el alumnado. ¿Cómo hacemos para aguantar todo eso? Es muy molesto ir a resistir ahí adentro en lugar de ir a aprender”, cuestiona la defensora de derechos humanos.

Dueñas de su futuro

El trabajo sexual es la principal actividad económica de las personas trans en Paraguay. Según explica Rotela, el 99% de elles se dedica a la prostitución. La espiral de la violencia comienza en las familias, cuando son expulsadxs del interior de sus hogares en edad escolar. Desde ese momento, la identidad de género comienza a ser motivo de expulsión de todo los demás ámbitos de sus vidas, incluyendo el mercado laboral. Y en la calle reciben todo tipo de abusos.

“A mí lo que me preocupa mucho es el tema de la calle. No estoy en contra del trabajo sexual pero sí en contra de la manera en la que lo ejercemos nosotras en esta inseguridad. La policía viene, te fastidia, te coimea, te violenta. También está la gente que nos grita, nos insulta, nos tira botellas. El porcentaje más alto de asesinatos de personas trans fue en calle. Y es difícil sacarles a las personas ya mayores pero me preocupa la adolescencia, que vuelva a tener esa única alternativa”, manifiesta Yren.

Moria es de Villa Hayes, tiene 32 años y nunca fue a la escuela. Su mamá tuvo muchos hijos y no tuvo los medios para enviarlos al colegio. “A mis 12 ya se dieron cuenta que era diferente a los muchachos, por mis gestos, cómo me comportaba. Me echaron de mi casa y empecé a trabajar como jardinera en la casa de una señora que se llamaba Isabel. Ella me enseñó todo lo que sé: a hablar, normas de comportamiento, cómo sentarme en la mesa, cómo tratar a la gente, todo. Se llamaba Isabel”, narra Moria. 

Isabel quiso enviarla a la escuela nocturna, pero terminaba tarde y le daba miedo que fuera sola. Cuando Moria cumplió los 15, su cuidadora falleció y tuvo que comenzar a “hacer calle”, como le dice ella. Hace cuatro meses se incorporó a Casa Diversa y desde entonces tiene nuevas amigas, se comunica más con otrxs, participa de charlas y, sobre todo, dice, se siente mejor. Le encanta todo lo que tenga que ver con la costura porque la tranquiliza, pero también quiere aprender a leer para no tener que volver a ejercer la prostitución.

Isabel Moreno tiene 39, es presidenta de la Asociación Escalando y socia fundadora de Panambi. Cuando tenía 15 comenzó a transicionar, y como su papá no la aceptaba, decidió dejar su casa y los estudios. Al irme de mi barrio tuve que empezar a hacer calle. Para mí es importante terminar el colegio porque quiero seguir una carrera y abandonar el trabajo sexual. Hay muchas chicas que se destruyen en la calle, pasamos por mucha violencia”, relata.

Hoy, después de años de activismo, pudo volver a vivir con su padre, con el que mantienen buenas relaciones. “Yo, la verdad, quiero superarme en la vida. Me siento segura cursando acá, siento que voy a estar en mi espacio, a gusto, me voy a sentir cómoda”, expone Isa.

Además de Panambi, Escalando se suma como organización de apoyo a la escuela. Luego de instalar su oficina comenzarán a enseñar a les alumnes la técnica del sublimado con unas máquinas, para hacer tazas, pines, calcomanías, remeras, banderas y bolsos y, así, arrancar microemprendimientos. Estas iniciativas aportan otras perspectivas a la realidad a la que son habitualmente arrojadas.

“Fuimos descubriendo que, además de todo esto y del cuidado de la salud mental de las chicas, un abrazo puede calmar mucho. A veces nosotras no queremos que nos abrace la gente o que nos besen en la mejilla porque nosotras nunca tuvimos ese afecto. Trato de cuidar todos los detalles en la escuela para que se quieran quedar. Que se enamoren y que busquen lo que les guste y decidan seguir hasta el final”, aseguró Yren.

Clases a distancia y biblioteca popular

El inicio de la cuarentena obligatoria obligó a la Escuela Transformando a posponer varias de sus clases presenciales. La semana pasada se reanudó el plan de alfabetización de las personas trans que viven en Casa Diversa, con las medidas sanitarias correspondientes. Les alumnes de fotografia cursan los miércoles a distancia, de 15 a 17 horas; Teatroterapia con el profesional del teatro paraguayo, Omar Mareco los lunes y jueves, de 17 a 19 y se sumaron algunas materias urgentes como primeros auxilios.

Entre las iniciativas que nacieron en el encierro, también surgió la biblioteca popular de Casa Diversa. A partir de una serie de donaciones de útiles y libros escolares, les residentes del refugio LGBT levantaron de cero una biblioteca para que la comunidad se acerque, lea e intercambie libros. Las cajas de madera se convirtieron en estantes de colores llenos de libros y macetas con plantas.

Según cuentan las organizadoras, el fin es incentivar a las personas de la diversidad sexual y de género a la lectura y, cuando la pandemia lo permita, tener un café literario. Con el apoyo de amigxs, aliadxs y colaboradorxs, la Escuela Transformando va camino a cambiar la historia de las personas LGBTI+ en Paraguay.

Fuente Agencia Presentes

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Intento de transfemicidio en Paraguay: la salvaron sus compañeras

Miércoles, 24 de junio de 2020

PARAGUAY-PORTADA-1024x512-1024x512Por Juliana Quintana

Paola Benítez Ramírez, una mujer trans de 24 años, fue víctima de un crimen de odio el lunes 25 de junio en su departamento, ubicada al lado de Casa Diversa, el refugio para personas LGBT víctimas de violencia, (Avenida del Agrónomo y Cabo Verde, del barrio San Roque) en la ciudad de San Lorenzo, a 14 kilómetros de Asunción. La fiscal Mirtha Rivas de la unidad 3 de San Lorenzo, a cargo de la investigación, imputó a Miguel Cabral Cardozo por lesión grave y solicitó prisión preventiva pero el juez le dio prisión domiciliaria.

“Estoy a los inicios del proceso, voy a citar a los testigos y analizar los antecedentes. Yo necesito que un forense me diga el grado de las lesiones que sufrió para avanzar con la investigación. El acusado se abstuvo de declarar, solo se le tomaron los datos personales con su abogado defensor”, informó la fiscal Mirtha Rivas en diálogo con Presentes.

Cerca de las 18 horas, Cabral Cardozo, de 19 años, llegó al departamento que Paola comparte con otras tres compañeras y recibió el servicio sexual que acordaron previamente. De acuerdo a la información que pudo acceder Presentes, Cabral se rehusó a pagar lo convenido porque, en sus palabras, pensó que iba a estar “con una mujer”. Aprovechó que Paola se estaba vistiendo para golpearla en la cabeza varias veces, primero con una silla, luego con un vaso de vidrio y la hirió en el ojo con la rodilla.

“Eso de confundirnos con una mujer es famoso en los hetero gua’u (supuestamente, en guaraní). Porque piden una cosa y después salen pidiendo de más sin pagar lo que corresponde. Él consiguió su número de un sitio de anuncios de trans, la llamó por teléfono, hicieron una cita y vino. Quería un servicio, la Paola se lo dio, le pagó, después quería otro tipo de servicio y la Pao le dijo que eso le costaba más dinero. Ahí salió la reacción animal de este hombre”, expresa Tami Tossi, amiga de Paola.

“Alejate porque le voy a matar”

Cuando Cabral comenzó a agredirla, Paola pidió auxilio y la primera en escuchar los gritos fue Liz Paola, que estaba en la habitación de al lado. Liz bajó las escaleras para advertir lo que ocurría a las demás que, en ese momento, se encontraban en Casa Diversa. Todas intentaron entrar a la habitación, golpearon y gritaron a través de la puerta pero Cabral no abría.

La activista trans Yren Rotela estaba en una transmisión en vivo por Facebook cuando escuchó los gritos. “Yo ahí corro y me subo encima de un lavatorio que da a la ventana y la veo en el piso. Él me mira y me dice: ‘alejate porque le voy a matar’”, cuenta Rotela.

Alcanzó a ver que él estaba encima de la cama y Paola en una esquina en el piso. Tenía algo en la mano que en ese momento no logró identificar pero pensó que se trataba de un cuchillo. De acuerdo al relato de las residentes, Cabral entraba y salía de la pieza, como nervioso, y cuando comenzó a amenazar a las demás, Yren lo filmó con el celular de una de las chicas. En el video se puede ver al hombre diciendo que quería “llegar a un acuerdo”.

“Me hizo revivir todos los momentos difíciles que pasé”

“Yo me desesperé y mandé a cerrar el portón del corredor porque tenía miedo de que él salga. Te juro que cuando lo miraba también miraba a Blas Enrique Amarilla el día en que intentó matarme; me hizo revivir todos esos momentos difíciles que pasé”, expresa la cofundadora de Panambi y directora de Casa Diversa.

Según cuenta, su compañera envió el video a varios grupos de WhatsApp que se viralizó al poco tiempo. Yren le hablaba al agresor para tranquilizarlo y le suplicaba que dejara salir a Paola de la habitación: “Si no la dejás salir, esa chica se va a morir”. Recién entonces Cabral la sacó del departamento arrastrándola del pelo, la arrojó al pasillo y se volvió a encerrar.

Entre todas, se acercaron a Paola para levantarla pero se desvaneció en la escalera. Le hablaban y no respondía, llamaron siete veces al 911. Tuvieron que salir a la calle a pedir ayuda hasta que vieron pasar a un policía en moto. El oficial ingresó, y pidió que nadie tocara a la víctima porque tenía la cabeza ensangrentada y fue a buscar a los Bomberos Voluntarios.

Al llegar, asistieron a Paola y la llevaron al Hospital General de San Lorenzo. Los agentes de la Comisaría 1ª Central hicieron varios intentos de golpear la puerta del departamento donde Cabral estaba encerrado. Tanto Yren como Tami confirman que, cuando finalmente salió, tenía puesta una ropa diferente, limpia, también se había bañado y cambiado el tapabocas. La policía lo detuvo y lo llevó a la comisaría. Más tarde, las compañeras de Paola se percataron de que su billetera no estaba y encontraron el celular de la víctima en una propiedad privada.

Mientras Tami y Paola fueron al hospital, Yren hizo la denuncia esa misma noche en la comisaría. El parte médico indica que Paola tuvo un traumatismo de cráneo, producto de las lesiones que le produjo el golpe de la silla y cortes con el vaso. “Fue algo muy fuerte. Yo creo que este chico vino preparado, trajo una mochila, lastimó a nuestra amiga y cuando vino la policía ya estaba todo cambiado de ropa. Si no estábamos nosotras otra iba a ser la historia”, dice Tami. Al día siguiente, a las ocho de la mañana, Yren y Paola fueron a declarar.

Una ola de violencia mediática  

Miguel Cabral confesó en declaraciones a la prensa local que había golpeado a Paola con una silla. Según su versión, él se encontraba en el domicilio de Paola esperando ómnibus de pasajeros y que fue “invitado por una mujer para ingresar a un departamento. Pero que una vez en el recinto “se dio cuenta” de que se trataba de una persona trans. La nota trata a Paola con el nombre que le asignaron al nacer.

En Paraguay siguen resonando los 61 casos de asesinato de personas trans que no recibieron  investigación ni condena desde la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner. El año pasado, en un juicio histórico, el Tribunal de Sentencia de la ciudad de Luque declaró culpable a Blas Enrique Amarilla del asesinato de Romina Vargas, y le aplicó la sanción máxima de 25 años de cárcel. Fue la primera condena en el país por el asesinato de una persona trans. Sin embargo, la ley contra toda forma de discriminación y la ley de identidad de género siguen siendo deudas pendientes con la democracia.

El programa de televisión paraguayo El Repasador ridiculizó el intento de transfemicidio de Paola en la edición del 16 de junio. A través de comentarios violentos de les panelistas hacia la identidad de género de las personas trans, la música y los efectos con los que enmarcaron el video que grabó Yren cuando la encontraron Paola luego de ser torturada, el programa dedicó todo un segmento a la revictimización y burla del caso.

“Desde las diversidades trans lamentamos que los medios masivos de comunicación sigan con sus etiquetas negativas y epítetos peyorativos y ofensivos donde exponen a las risas, las burlas, chistes e insultos”, escribió Yren desde su muro de Facebook y expresó su preocupación hacia las expresiones de supuestos profesionales en áreas como ciencias sociales y jurídicas, que validan la discriminación y transgreden las normas éticas del periodismo.

Televisión antiderechos y con invitadas neonazis 

Esta no es la primera vez que El Repasador se ensaña en contra del colectivo LGBT: el programa es conocido por su postura antiderechos y con antecedentes de discriminación hacia colectivos feministas, disidencias y LGBTIQ+. Incluso, el año pasado invitó como panelista a Sara Winter, política neonazi que fue detenida el lunes en Brasil por manifestaciones antidemocráticas contra el Congreso y la corte suprema.

En la Ley N° 5777 de protección integral de la mujer incluye la violencia mediática y la define como la “acción ejercida por los medios de comunicación social, a través de publicaciones u otras formas de difusión (…) que promuevan la cosificación, sumisión o explotación de mujeres o que presenten a la violencia contra la mujer como una conducta aceptable”.

Organizaciones como Aireana, Diversxs Asunción y Panambi se expresaron en repudio al programa. La asociación de travestis, transexuales y transgéneros Panambi puso a disposición de los medios una guía para comunicar en diversidad para el tratamiento informativo de noticias sobre personas trans con enfoque de derechos.

 El Comité de Derechos Humanos (CDH) recomendó al Estado Paraguayo proteger a las personas trans contra toda forma de discriminación e investigar sistemáticamente los casos de violencia contra ellas.

“Las personas trans no tenemos ninguna seguridad, no tenemos ningún espacio, no tenemos nada. Yo me asusté mucho cuando él nos dice ‘váyanse de acá o sino le mato a tu amiga’ mientras escuchábamos como la otra gemía de dolor pidiendo auxilio. No le deseo a nadie ver a una amiga de la manera en que yo vi a Paola. Ojalá la Justicia haga su trabajo”, recuerda Tami.

Pero la Constitución Nacional es clara. En su artículo 46 estipula que todos los habitantes de la República son iguales en dignidad y derechos: “No se admiten discriminaciones. El Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o las propicien”. Así como el artículo 25, del derecho a la libre expresión de su personalidad, que expresa que las personas son libres de formar su propia identidad.

*Casa Diversa recibe aportes al número: (+595)982601004. También el grupo activista por la resistencia de las trans-travesti y no binarie, Transitar Paraguay, está recaudando fondos para solventar los gastos hospitalarios, tratamiento y medicamentos de primera necesidad de Paola. Reciben donaciones que incluyen artículos de higiene personal y analgésicos. El número disponible para giros Personal es: (+595)986220246.

Fuente Agencia Presentes

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Violencia en cuarentena: el doble encierro de las personas LGBT

Viernes, 1 de mayo de 2020

PARAGUAY_FESTIVAL_IGUALDAD_CARTELESPor Juliana Quintana

A 14 kilómetros de Asunción, en San Antonio, es de noche y están quemando basura. El humo se cuela en la casa de James a través de las ventanas que no están selladas, las puertas que no tocan el suelo y las grietas en la pared. Vive con su hermana queer y un papá, que le sigue tratando de “hija”.

Cada tanto pasa esto, que alguien prende un pucho, se quema algo o hacen un asado en el vecindario y a James se le comienza a desencadenar un ataque de asma. Ese día, cuando su papá lo ve llorando y respirando con dificultad,  le grita que está loca, que tiene un brote psicótico y llama a la policía.

“Me amenazó con pegarme con un ventilador, me dijo que me iba a romper la cara. Tuve miedo, entonces, comencé a gritar. Guardé algunas cosas en la mochila y me fui corriendo. Por un momento pensé que iba a alcanzarme porque se me enganchó el bolso en el portón. Lo arranqué de un tirón y corrí como 25 cuadras hasta el centro de Ñemby. Le pedí a unos amigues que me fueran a buscar”, cuenta James. Esto ocurrió unas semanas antes de que el Gobierno decrete el aislamiento preventivo en el país.

Cuando la cuarentena se volvió obligatoria, le escribió a su hermana porque estaba preocupado, no quería estar dando vueltas en la calle. Fue así que decidió volver a su casa. “Muchas de las discusiones empiezan porque le pido que no me diga ‘mi hija’. Él ya sabe que no me identifico como mujer, y tampoco soy de su propiedad”, expresa James.

Por eso, “para no lidiar con él” alteró su ciclo de sueño, duerme de día y vive de noche. Tiene 26 años y hace cuatro, cuando le dijo a su papá que era lesbiana, no parecía haber problemas. Pero cuando le dijo que era pansexual y que se identificaba con un género no-binario, no lo aceptó. 

“Es muy difícil vivir en un ambiente donde no se te respeta. Todo lo que tiene que ver conmigo se lo pregunta a mi hermana delante de mí, hace como que no estoy acá o me trata horrible. Él ve que estoy haciendo una transición que tiene que ver con mi imagen y eso parece ser muy drástico para él. Con mi hermana finge demencia y le da el privilegio de ser el hijo varón”, dice.

Una habitación propia

El coronavirus puso en evidencia los contextos de desigualdad y exclusión estructural que viven las personas LGBTI+ en Paraguay, así como las diferentes escenarios de violencias a la que están expuestas. Para les que ya vivían en hogares en los que eran discriminades por sus orientaciones sexuales o identidades de género, durante este periodo de confinamiento, la convivencia se vio agravada. El nombre de les entrevistades fueron modificados para proteger sus identidades.

Karina tiene 26 años y vive con sus madre y padre. Ellxs saben que es lesbiana desde el 2012 pero en la casa nunca se habla de esto. Cuando empezó el periodo de cuarentena, hace más de un mes, terminó con su pareja y prefirió no contárselo a nadie. “Yo hago un esfuerzo para no mostrarme mal en los espacios comunes. Soy consciente del privilegio de tener una habitación propia porque me da esa facilidad. Para la gente que quizás no tenga esa privacidad debe ser un proceso mucho más difícil. Pero el confinamiento me afecta al estar reducida a habitar un pequeño espacio”, confiesa.

Salir del closet en cuarentena 

Algo similar le ocurre a Carlos, que salió del clóset durante la cuarentena porque su mamá se dio cuenta de que estaba mal. “En general, prefiero guardarme el sufrimiento antes que preocuparlos porque van a reaccionar mal. Se lo tuve que contar a mi mamá hace poco. Era un día que yo estaba muy vulnerable, de esos que sentís que te tocan y te vas a desmoronar como una casita de cartas. Vino, me habló, me preguntó qué me pasaba. Y ahí no aguanté más, lloré muchísimo y le dije que soy gay”, expresa.

“Hay como una cultura de no hablar del tema. Y, en mi casa, no van a saber cómo lidiar con eso o lo van a responder con más silencio porque es una situación que fuerza a todos los miembros de la familia a quedarse en un mismo rincón. La actitud de elles no habilita que tengamos ese espacio para hablar”, sostiene Karina.

Carlos opina que su mamá “se lo tomó bien”, pero desde entonces no se volvió a mencionar el tema. Se encierra en su habitación y trata de distraerse con lo que puede: “No tenés escapatoria de lo que sentís ni de lo que pensás y eso forma como un estado de claustrofobia emocional. Tengo opciones para decir lo que siento, como hablar con los amigues o escribir, ver una peli, pero igual no tengo esa posibilidad de salir y tomar un café con alguien”.

Se gatilla el estrés 

Muchas personas LGBT que viven con sus familias están atravesando momentos difíciles, ya sea por rupturas o por un distanciamiento obligatorio de sus vínculos. En un artículo del portal queer Them, la psicoterapeuta estadounidense Laura A. Jacobs explica que estas preocupaciones actúan de manera sinérgica, activando nuestros estresores de fondo. Los sentimientos de depresión y desesperanza serán mucho más pronunciados en este periodo.

Montse Vera, psicóloga de la red feminista de salud mental, opina que la población LGBTI está desprotegida y tiene muchos más factores de riesgo psicológico. Según explica, hay más predisposición a estados depresivos por el rechazo que reciben tanto de adentro como afuera del hogar. La falta de actividades y de interacción social habilita un tiempo de soledad inédito que lleva a las personas a repensarse en esta sociedad que todo el tiempo moraliza y sanciona.

“Nos quedamos encerrades con nuestres fantasmas y cuando tenés personas que vienen con síntomas de depresión que sienten que su existencia no encaja, más la tristeza de sentirse presionades en la convivencia, exacerban los síntomas. Lo que yo estoy viendo en las terapias a distancia es que hay muchísimas pesadillas o impulso a la autolesión y algunas ideaciones suicidas, que tiene que ver con ese proceso. Hay una sensación de insatisfacción personal y de culpa”, reflexiona Montse.

Alicia es hija única, tiene 26 años y también quedó encerrada con sus padres. Susurra la palabra bisexual para que no la escuchen hablando de eso por teléfono. Según relata, se siente libre de expresar su sexualidad siempre y cuando sea fuera del ámbito de la familia. “Yo siento que tengo una muy buena relación con mis padres pero hay una parte de mí que ellxs no conocen. La persona que soy hoy es gracias a estos años de terapia que vengo haciendo”, manifiesta. En lo que va de la cuarentena, ya tuvo dos ataques de pánico.

La virtualidad como refugio

El encierro se duplica para quienes no salieron del clóset y están obligades a compartir más tiempo y espacio con las familias y se recluyen a sus habitaciones o en la virtualidad donde pueden ser elles mismes. Cada vez que discute con su papá, James se encierra en su habitación. “Me refugio en la virtualidad porque ahí es donde puedo exigir validación y obtenerla, o ser parte de una imaginería en la que la gente identificada de esta manera puede también compartir espacio”, dice.

Sobre ese punto, a Karina le ayuda concentrarse en el trabajo y conectarse con sus amigas. Cree que es una buena manera de descentrarse y entender que si bien todes tenemos derecho a sufrir, hay quienes están con problemas habitacionales más graves o esperando esos 500.000 guaraníes de subsidio para sobrevivir (se refiere a Pytyvo, el programa del Estado que gira 76 dólares a un miembro de la familia, una vez al mes). “Me ayuda tocar un instrumento, hablar o conectar con amigos, tratar de pensar cómo están las otras personas a mi alrededor”.

Existe un imaginario en el que pasar más tiempo con la familia durante el encierro podría facilitar la comunicación. Alicia cree que la cercanía y la proximidad de este tiempo se traduciría en comprensión. Sin embargo, para Montse, este no es el momento de solucionar conflictos históricos con la familia porque en caso de que se produzca una situación de quiebre, no hay a dónde acudir. 

Acá no hay una Secretaría de diversidad, menos un Ministerio, ni hay una estructura estatal que lxs proteja. Lo que hay son organizaciones que tienen también sus limitaciones en la atención en este momento. Entonces, ¿adónde vas? Encima con el contexto del covid, si te vas de la casa, no es fácil que cualquier amigx te reciba. Por ahora, es importante evitar la confrontación en lo posible y estar en contacto permanente con los afectos ya sean amigues o vínculos”, recomienda la profesional.

Las personas trans en emergencia 

El Decreto del Gobierno que insta a la ciudadanía a “quedarse en sus casas” restringe los horarios de trabajo hasta las 20:00hs. Para les trabajadores sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública o en casas de citas esto significa un descenso en la demanda. Tienen que dedicarle más horas al trabajo para ganar lo mismo. Muchas viven al día, si no juntan el dinero, no pagan la habitación en la que viven, no comen, no llegan a pagar el alquiler.

“Las personas travestis y trans somos vulnerables a adquirir y transmitir el virus a nuestro entorno cercano a través de la convivencia. La disposición del gobierno de quedarnos en nuestras casas y la restricción la circulación en horas de la noche afecta a las trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en la vía pública o en casas de citas”, expone la activista trans por los derechos humanos Yren Rotela.

Desde el centro comunitario de formación y albergue transitorio Casa Diversa en varias ocasiones pidieron el apoyo del Estado. Solicitaron alimentos de primera necesidad y elementos de cuidado que las permita protegerse pero hasta la fecha no contaron con ninguna respuesta. Ellas mismas se autogestionaron kits para personas trans y todas las semanas preparan ollas populares a partir de donaciones y colectas de alimentos no perecederos*.

Muchas personas trans que ejercen el trabajo sexual que fueron expulsades de hoteles precarios o que viven hacinades en asentamientos sin ninguna asistencia del Estado ahora están en situación de calle, sin paradero. Además, en las últimas semanas denunciaron casos de violencia institucional por parte del brazo armado de la policía, conocido como Grupo Lince.

Según Darío Arias, militante LGBTI de Argentina y cosecretarie regional de ILGALAC (Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex para América Latina y el Caribe), a nivel regional, la violencia a las que habitualmente están sometidas estas comunidades creció exponencialmente. Esto se debe a que la enorme mayoría de los gobiernos de la región no tomaron medidas preventivas con un enfoque específico en materia de géneros y diversidad sexual.

“Las personas LGBTI+ están en una situación de emergencia en materia de derechos, especialmente lxs travestis y trans. Es fundamental que los estados de la región implementen medidas con una perspectiva antidiscriminatoria y con un enfoque de géneros y diversidad como así también territorial e interseccional. Esto, por supuesto, tiene que hacerse en relación a todas las dimensiones que nos atraviesan como sujetos en esta sociedad”, refuerza.

*Para donaciones a Casa Diversa: Cta. Cte. Banco Familiar: 22 2660341 y Giros Tigo: (+595)984609823.

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Fuente Agencia Presentes

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El activista LGTBI colombiano Jhon Restrepo, víctima de un ataque con arma blanca por parte de un grupo armado

Lunes, 30 de marzo de 2020

7F655928-DDF1-4549-9EB6-3480128FB082La Organización colombiana de defensa de los derechos humanos Casa Diversa ha comunicado el ataque con arma blanca perpetrado contra el director de su sede en la Comuna 8 de Medellín, Jhon Restrepo, conocido por su lucha en defensa de los derechos LGTBI. El activista había denunciado las amenazas que estaba recibiendo en los últimos meses por parte de miembros de grupos armados. Afortunadamente, Restrepo ha sido dado de alta tras ser atendido de sus heridas y se encuentra fuera de peligro, aunque bajo medidas de protección. La brigada policial y la Fiscalía afirman que han iniciado la correspondiente investigación.

A última hora de este pasado 25 de marzo, Jhon Restrepo se encontraba en la sede de la Casa Diversa de la Comuna 8 de Medellín cuando fue atacado brutalmente por un grupo de hombres que le asestaron varias puñaladas. Restrepo había dedicado la jornada a disponer ayuda humanitaria para el colectivo vecinal afectado por el actual aislamiento debido a la epidemia de COVID-19.

Los agresores le ocasionaron cinco heridas de arma blanca, que necesitaron atención hospitalaria. Afortunadamente, el activista ha sido dado de alta y se encuentra fuera de peligro. Según declaraciones de la comandancia policial de la localidad, se ha procedido a abrir una investigación para esclarecer los hechos. La Fiscalía, por su parte, informaba también de que se estaba tratando de averiguar el móvil de la agresión y con sus responsables. Mientras se desarrolla la investigación, las autoridades han activado los protocolos de protección pertinentes.

Jhon Restrepo había advertido de que durante los dos últimos meses estaba recibiendo amenazas de miembros de grupos armados que le exigían que abandonase su activismo y les entregase su sede, por lo que había tomado precauciones y cancelado algunas de las actividades programadas.

El activista ha dedicado estos últimos años a luchar por que los miembros de la comunidad LGTBI víctimas de la violencia de grupos armados en Medellín encontraran reparación, especialmente en el barrio de Villatina de la Comuna 8, tal como se contemplaba en los acuerdos de paz entre el Gobierno y las guerrillas de 2016. Había conseguido que el Estado colombiano proporcionase medios para poder abrir otra sede en otro sector de la Comuna 8, siendo la primera ocasión en que dicha ayuda afectaba al colectivo LGTBI.

Fuente Dosmanzanas

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Taxista atropelló a una mujer trans y la dejó morir: exigen investigar qué pasó

Viernes, 26 de julio de 2019

FIOMARA-ASUNCION-218x300Por Juliana Quintana, desde Asunción

Fiomara Wiegueth era una trans de 22 años. El sábado a la noche un taxista la atropelló en la avenida Fernando de la Mora, cerca de la Terminal de Ómnibus de Asunción, y la dejó morir. En esa zona muchas trans expulsadas del ámbito educativo y del mercado laboral, sobreviven ejerciendo el trabajo sexual, como Fiomara. La fiscala de la causa, Patricia Calabrese, dijo a Presentes que el taxista fue imputado por homicidio culposo y omisión de auxilio.

De acuerdo a una persona que fue testigo presencial -cuyos datos no fueron revelados por la fiscalía porque podría comprometer a la investigación-, después de atropellar a la joven, el taxista se bajó del vehículo, vio a la víctima en el suelo, todavía viva, y huyó. Esta persona fue quien llamó a la ambulancia y a la policía.

“El testigo presencial dice que vio desde su ventana que el taxista la atropelló, se bajó del vehículo, miró y se fué. Le hicieron el alcotest y determinaron que no estaba alcoholizado”, expresó la fiscala Calabrese.

Mientras un equipo de trabajadorxs de la salud intentaba reanimar a Fiomara, uno de los paramédicos del Servicio de Emergencias Médicas Extrahospitalarias (SEME) descendió de la ambulancia -se presume fue a buscar algunos insumos de trabajo- y fue arrollado por un motociclista que venía a alta velocidad. El hombre que iba al mando de la motocicleta y la mujer que lo acompañaba terminaron dentro del vehículo de emergencias. El paramédico que llegó a auxiliar a Fiomara finalmente sobrevivió.

Cuando se enteraron de lo ocurrido, los padres de Fiomara, Eusebio Martínez y Ninfa Eva Servián viajaron desde Coronel Oviedo (a 150 km de Asunción) y atravesaron por una serie de obstáculos burocráticos antes de que se les permitiera retirar el cuerpo de su hija. “Ese día, nosotros llegamos a Asunción como a la una de la tarde, y el cuerpo llegó como a las seis, ni tuvimos tiempo de ir a hacer la denuncia. En la fiscalía barrial Número 1 nos negaron todo porque no llevamos su partida de nacimiento. Aunque nosotros habíamos llevado una copia de su cédula de identidad, no querían entregarnos el cuerpo”, manifestó Eusebio. “Ese día se entregó el cuerpo (de Fiomara) a los familiares que vinieron de la ciudad de Coronel Oviedo para identificarla. También ya se solicitó examinar las cámaras de seguridad de la zona”, dijo la fiscala Calabrese.

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“Queremos saber qué fue lo que pasó con Fiomara”

Ni bien se enteró de lo ocurrido, la activista trans Yren Rotela impulsó una red de ayuda por redes sociales para financiar el sepelio y el traslado de Fiomara a Coronel Oviedo. Yren fue, también, quien se comunicó con sus padres y les entregó lo recaudado en Casa Diversa donde le hicieron un homenaje pequeño y una despedida.

“Estamos cubriendo todos los gastos de la funeraria y del sepelio pero nadie se comunicó con nosotros. Todavía no nos explicaron qué fue lo que pasó ahí”, contó Eusebio. La familia hacía seis meses que no tenía novedades de su hija. La última vez que habían tenido contacto, ella contó que quería hacer un viaje a San Pablo, Brasil. Los padres aseguraron que, “luego de nueve meses de duelo”, volverán a Asunción para hacer los trámites referentes a la investigación.

“Esta es una clara muestra de la criminalización, la discriminación y el estigma que se tiene hacia las personas trans. Queremos que la Fiscalía se mueva, queremos justicia. Queremos saber qué fue lo que pasó con Fiomara”, concluyó Yren.

Fuente Agencia Presentes

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , ,

Recordatorio

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