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Lesbiana revela años de violación correctiva por parte de su padre

Viernes, 15 de marzo de 2019

Violacion-a-mujerUna mujer italiana de 23 años ha hablado de los años de agresión sexual que sufrió a manos de su padre, que intentó “corregir” su sexualidad. Lo que se conoce como violación correctiva

Francesca, que es lesbiana, dijo al periódico La Repubblica que el abuso comenzó cuando tenía 15 años. Su hermana había leído una serie de mensajes de texto entre Francesca y sus amigas, en los que ella había hablado de sus sentimientos hacia otras chicas. La hermana le mostró los mensajes a su padre.

Más tarde, la familia recogió a Francesca de la escuela y la atacó de camino a casa. “Y mientras estábamos en el auto, me golpearon en la cabeza, en las piernas, me golpearon en todas partes”, dijo.

Recordó que estaba encerrada en su habitación con su padre, quien comenzó a desvestirse, diciendo: “Debes mirar estas cosas, no a las mujeres” antes de violarla como castigo. Francesca sufrió años de “violación correctiva” y palizas, y su madre se lo dijo una vez: “Mejor una hija muerta que una lesbiana”. “Intenté suicidarme tres veces, pero después de otro abuso sexual escapé”, dijo. “Ahora estaba en una encrucijada, de vida o muerte. Y elegí vivir y denunciar a mis padres. No fue fácil, pero tuve a muchas personas hermosas a mi lado que me ayudaron a superar tiempos difíciles.” La mujer ha iniciado una acción civil contra sus padres, que niegan las acusaciones.

Italia ha visto un aumento de la homofobia y la violencia contra la comunidad LGBT en los últimos años.

En 2018, el gobierno italiano bloqueó la distribución de una encuesta destinada a investigar la homofobia, el racismo y el sexismo entre los jóvenes después de haber sido criticada por “promover la fluidez sexual”. La encuesta, realizada por la Universidad de Perugia, tenía por objeto encuestar a los adolescentes que estudian en la región de Umbría sobre una serie de temas relacionados con los derechos de los homosexuales, aunque no hacía mención alguna a los problemas de los transexuales.

A principios de este año, un hombre en Turín fue golpeado por 12 atacantes que le dijeron: “Maldito maricón, te mataremos”. Leonardo Ranieri, de 53 años, fue ingresado en el hospital local de Molinette con múltiples lesiones, moretones y un tabique fracturado tras el ataque de enero.

En octubre, las autoridades de Roma liberaron a una niña de 17 años que había sido encerrada por su familia después de salir como lesbiana.

La organización Gay Center, con sede en Roma, dice que recibe alrededor de 20.000 denuncias de homofobia y transfobia en su línea directa cada año, una media de 54 al día.

Los menores que necesiten denunciar casos de homofobia y transfobia pueden ponerse en contacto con sus organizaciones locales LGBT+, y Gay Center también ofrece una aplicación y la línea de ayuda (800713713).

Fuente Cromosomax

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En Brasil aumenta de manera alarmante el asesinato de mujeres lesbianas

Jueves, 13 de septiembre de 2018

NO LESBOFOBIADesde el 2014 se ha incrementado en 237 por ciento el asesinato de mujeres lesbianas, en su mayoría, jóvenes y negras. 

El estudio de investigación realizado por el colectivo Nosotras-Disidencias femeninas”, vinculado a la Universidad Federal de Río de Janeiro y titulado “Lesbofobias- Las historias que nadie cuenta”, arrojó cifras alarmantes.

Desde el año 2000 hasta el 2017 se registraron 180 feminicidios de lesbianas, de los cuales 126, es decir, el 70 por ciento, ocurrieron en entre los años 2014 y 2017. Esto significa que en estos últimos años ha habido un aumento del 237 por ciento en este tipo de crímenes.

El mayor número de crímenes contra mujeres lesbianas ocurrió de 2016 a 2017, cuando subió de 30 a 54 registros. Más de un tercio de las víctimas son mujeres jóvenes, de entre 20 y 24 años. En el 23% de los casos, las víctimas tenían menos de 19 años. El estudio también arrojó que en la mayoría de los asesinatos las mujeres eran negras.

Milena Carneiro Peres, una de las autoras del estudio, explicó al sitio Catraca Livre que decidió investigar la violencia contra lesbianas tras el asesinato de Luana Barbosa dos Reis, una mujer “lesbiana, madre negra y pobre” que fue golpeada a muerte frente a su hijo por tres militares en 2016. “La búsqueda [de otros casos] me hizo realizar que los registros sobre las violencias que las lesbianas sufren son precarios, raros e incompletos, las lesbianas son invisibilizadas en vida y en muerte”, afirmó.

Pese a las escalofriantes cifras, Cinthia Abreu, integrante de la Marcha Mundial de Mujeres y Marcha de Mujeres Negras de São Paulo, explica que los datos reflejan una mayor visibilidad para el tema en los últimos años debido a la auto-organización de las mujeres. “Este incremento se debe también a la visibilidad, porque las personas ahora no hablan de pelea callejera o confusión, sino de asesinatos por lesbofobia, cuando una mujer es asesinada debido a su orientación sexual, por ser lesbiana en esta sociedad”, apunta.

Pero no solo son los asesinatos los que cuentan en este informe, según explica Abreu sigue la violencia hacia mujeres lesbianas a través de violaciones correctivas. Hombres que violan a mujeres para “curarlas” de su homosexualidad. “Se percibe que en algunos de los casos, los actos son cometidos por alguien de la propia familia de la víctima y no por personas desconocidas. Algo que ocurre en el ámbito familiar, cuando la familia intenta curar lo que consideran un desvío sexual”, expresó.

En el estudio también se aborda el tema de la discriminación laboral hacia las mujeres por su orientación sexual.

El pasado 29 de agosto se conmemoró en Brasil el Día Nacional de la Visibilidad Lésbica. Esta fecha instituyó en 1996, en el marco del Primer Seminario de Lesbianas y Bisexuales en Brasil. Además de visibilizar las cuestiones que violentan a la vida de las lesbianas, la fecha representa la lucha y la resistencia crecientes, principalmente en las periferias del país, a través de las voces de las mujeres lesbianas negras.

Fuente Universogay

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“Mi familia casi me asesina y me obligaba a beber sangre de pollo para ‘limpiarme’”, lamenta una mujer lesbiana de Timor Oriental

Sábado, 11 de noviembre de 2017

east-timor-lbt-reportTimor Oriental, un pequeño país del Sudeste Asiático (fue colonia portuguesa hasta 1975 y pocos días después de declarar la independencia fue invadido por Indonesia, que lo ocupó hasta 2002) invisibiliza a la comunidad LGTB. La organización igualitaria timorense ASEAN SOGIE Caucus ha publicado esta semana un informe en el que pone de manifiesto la difícil realidad del colectivo LGTB (especialmente de mujeres lesbianas y bisexuales, así como de personas trans). A la carencia de políticas igualitarias en general por parte del Estado se une una imperante LGTBfobia social, cuyas víctimas suelen sufrir en silencio el odio y la discriminación en sus propios círculos familiares (incluyendo episodios violentos y “violaciones correctivas”). Con todo, el primer ministro de Timor Oriental, Rui Maria De Araujo, decía el pasado mes de julio, antes de la celebración del Orgullo LGTB, que “la discriminación, la falta de respeto y el abuso hacia las personas debido a su orientación sexual o identidad de género no proporcionan ningún beneficio a nuestra nación”.

El testimonio de las mujeres de la fotografía es solo uno de los muchos casos de discriminación LGTBfóbica de Timor Oriental, según ha revelado la organización igualitaria ASEAN SOGIE Caucus. La joven fue sometida a vejaciones por los miembros de su propia familia, al no aceptar su atracción por personas de su mismo sexo. “Mi familia no me acepta por ser yo misma. Recibí cortes en la cara, golpes, casi fui asesinada, me obligaban a beber sangre de pollo para ‘limpiarme’”.

La víctima prosigue explicando que “los ataques físicos por parte de mis propios hermanos y hermanas son habituales. Ellos me golpean, me estiran del pelo y me desnudan para que recuerde qué es lo que tengo entre las piernas. ‘Eres una mujer, ¿lo ves?’. Me obligaron a mantener relaciones con un hombre y que quedé embarazada de una niña. Ella ahora tiene 9 años. Pero yo soy quien soy. No puedo cambiarme”.

Iram Saeed, una de las autoras del informe de ASEAN SOGIE Caucus, considera esa investigación como “un esfuerzo pionero en la historia de Timor Oriental”. Ella espera que dicho informe sirva como un “control de la realidad” para todas las agencias del Gobierno con el fin de abordar temas de derechos humanos para las personas LGTB. El informe recoge distintos episodios de abuso psicológico y físico, incluida la violencia doméstica, el matrimonio forzado y los intentos de miembros de la familia de cambiar la orientación sexual e identidad de género de las víctimas con prácticas como las “violaciones correctivas”, entre otras.

Otra mujer cuenta que, debido a su orientación sexual, “fui atada y empujada por mi hermano, estrangulada con una manguera y arrojada dentro de un tanque de agua durante horas. Traté de terminar con mi vida algunas veces. Mi mayor sueño es continuar mi educación”. Y así se suceden las voces LGTB que denuncian la crueldad de sus propias familias, motivadas por el odio, la ignorancia y la incomprensión. Otra mujer narra que fue “violada por mi propio tío, que creía que podía cambiar mi orientación sexual al obligarme a mantener una relación heterosexual. Me quedé embarazada, pero encontré medicamentos para abortar. Después de eso, salí de mi casa y vivo con amigos”.

Muchas mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales, según el mencionado informe, señalan que la dependencia económica ha sido uno de los frenos de cara a rehacer sus vidas. El 66% ganan menos de 85 euros al mes y, aunque en muchos casos, desearían ampliar su formación para progresar laboral y socialmente, se encuentran con muchas barreras.

Llamada de atención del primer ministro

El pasado mes de julio tenía lugar la celebración del primer Orgullo LGTB en la historia de Timor Oriental, bajo el lema de “Aceptación”. Solo unos días antes, el primer ministro timorense, Rui Maria De Araujo, declaraba que “la discriminación, la falta de respeto y el abuso hacia las personas debido a su orientación sexual o identidad de género no proporcionan ningún beneficio a nuestra nación”. De este modo, De Araujo se convertía en el primer líder del Sudeste Asiático en posicionarse de alguna forma a favor del colectivo LGTB.

Fuente Dosmanzanas

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Brutal agresión homófoba, con “violación correctiva” incluida, a un adolescente de 17 años en Paraguay

Sábado, 26 de agosto de 2017

BullyingTerrible historia la sucedida en Paraguay, donde un adolescente gay de 17 años sufrió una brutal agresión, con “violación correctiva” incluída, el pasado mes de julio. El chico arrastraba previamente un historial de acoso y no contaba ni siquiera con la comprensión de su entorno familiar más directo. Ya dado de alta del hospital, continúa recuperándose sobre todo de sus secuelas psicológicas. Los dos autores de la agresión han sido detenidos.

La agresión tuvo lugar en la noche del 8 al 9 de julio, en las cercanías de Caaguazú, a unos 200 kilómetros al este de Asunción, la capital paraguaya. El chico salió de su casa, al parecer para acudir a una celebración de cumpleaños, y ya no regresó. Fue encontrado en un cañaveral, inconsciente, con un fuerte traumatismo craneal y la mandíbula rota. Además había sido agredido sexualmente. Inicialmente atendido en el hospital de Caaguazú, finalmente fue trasladado a un hospital de Asunción.

Hay dos detenidos como presuntos responsables de la agresión, a los que se les imputan delitos de coacción sexual, violación y lesión grave, por los cuales se enfrentan a penas de hasta diez años de cárcel. En un principio los medios de comunicación paraguayos aseguraron que eran tíos o primos de la víctima, aunque informaciones posteriores niegan que exista parentesco. En cualquier caso, todo apunta a que los agresores sí que buscaban dar una lección al chico, que ya arrastraba tras de sí un historial de acoso y desprecio por su orientación sexual, del que su propia familia habría sido en cierto modo partícipe. De hecho, ya después de conocida la agresión, su madre y su hermana le quitaban hierro asegurando que “a él le gustaba”.

Mes y medio después de sucedida la agresión, el chico ha sido ya dado de alta, aunque sigue precisando asistencia psicológica. Por el momento no ha regresado a su domicilio y se encuentra al cargo de una familiar que sí le ha ofrecido todo su apoyo y ha denunciado lo sucedido tanto a las autoridades competentes como al colectivo SomosGay.

Según explica la agencia Presentes, Zusana Cáceres, directora de la Coordinadora Municipal por los Derechos del Niño, la Niña y el Adolescente de Caaguazú, había intervenido ya en el caso de este adolescente hace alrededor de un año, ante las repetidas ausencias del joven y de sus hermanos menores a la escuela. Al acudir a entrevistar a la familia, detectaron que los chicos no contaban con el acompañamiento de su familia: la madre padecía problemas de adicción al alcohol y el padre trabajaba en los cultivos de caña de azúcar de la zona y pasaba la mayor parte del día fuera del hogar. En aquella entrevista el chico contó que no quería seguir asistiendo a la escuela, donde era víctima de acoso y discriminación. “Dijo que sentía mucho rechazo. Vivía en una comunidad rural, donde todavía perviven muchos factores culturales, mucho machismo. Y su orientación sexual era algo muy mal visto. El chico era muy discriminado por su manera de vestir y de relacionarse”, ha declarado Cáceres a Presentes. La funcionaria tiene claro, en este sentido, que los agresores buscaban castigar al muchacho. “En la mentalidad de algunas personas que viven en el área rural, todavía persiste esa creencia de que ‘así va a aprender a ser un hombre’, y justifican la violencia”, ha añadido.

SomosGay: el caso es “uno de incontables”

Pocos días después de ocurrir la agresión, el colectivo paraguayo SomosGay emitió un comunicado en el que reclamaba al Estado que asumiera su responsabilidad de velar por el bienestar de los menores cuando no lo hacen sus padres o tutores, y muy singularmente de los menores LGTB. “Cotidianamente los gais, las lesbianas, las personas bisexuales y trans sufrimos un Estado que no solo incumple sus obligaciones de garantizar los derechos de todas y todos indistintamente sino que además fomenta todo tipo de vejámenes hacia nuestro colectivo, muchas veces con consecuencias nefastas e irreversibles. Los niños, niñas y adolescentes LGBT son los que más padecen al ser los más vulnerables; el caso de Caaguazú es uno de incontables en nuestro país”, expresaba el texto.

“Teniendo en cuenta tanta violencia y discriminación hacia nuestro colectivo, recordamos las lamentables declaraciones del canciller Eladio Loizaga respecto a que ‘en Paraguay no hay homofobia’. Nuestra organización repudia tal afirmación y ante esto evidenciamos que el Estado sigue sosteniendo diferentes políticas discriminatorias hacia las personas LGBT en claro incumplimiento con la Constitución Nacional”, añadía, en referencia a las lamentables declaraciones del ministro paraguayo de Exteriores hace ahora tres años. SomosGay denunciaba también los discursos de odio de personas que ejercen cargos públicos: “Precisamente este tipo de discursos emitidos por personas revestidas de autoridad legitima e incita delitos y crímenes y nos aleja del Estado de Derecho para acercarnos más a la barbarie”.

Entrevistado pocos días después de la agresión, el director de SomosGay, Simón Cazal, confirmó la delicada situación familiar del muchacho y el carácter “correctivo” de la agresión. De hecho, Cazal asegura que su organización tiene conocimiento, como promedio, de unas diez agresiones sexuales de este tipo al mes, sobre todo contra mujeres lesbianas.

Fuente Dosmanzanas

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Los padres de un chico gay indio de veinte años tratan de organizarle una “violación correctiva” como terapia para superar la homosexualidad después de salir del armario

Sábado, 21 de enero de 2017

fruitsalad2Los familiares incluso ordenaron que le dieran una paliza y trataron de mandar al joven a un especialista para que ‘le curara’.

Un hombre ha sido golpeado y amenazado con ser violado en el este de la India, luego de que su familia se enteró de que convivía con su amante homosexual. Según informó India Times’ el incidente tuvo lugar en la ciudad de Calcuta, capital del estado de Bengala Occidental. La víctima, un joven de poco más de 20 años conocido como ‘Sanjoy‘, fue sometido a agresión física y emocional. Su familia había empleado a grupo de matones locales para que le dieran una paliza y torturaran sicológicamente.

El joven gay de veinte años se había independizado y vivía con su pareja en Calcuta (una de las ciudades más grandes de la India, capital del estado de Bengala Occidental). Sin embargo, su familia desconocía su orientación sexual y, por lo tanto, tampoco eran sabedores de que convivía con su novio. Al enterarse, la incomprensión de sus progenitores les llevó a obligar al chico a visitar a un médico para que le proporcionara algún “tratamiento”. Pero, aunque el muchacho aceptó visitar al doctor, la respuesta de este fue que la orientación homosexual era natural y no había nada de malo en ello. Insatisfechos, decidieron buscar una solución alternativa y drástica: intentaron organizar una “violación correctiva” y lo sometieron a agresiones físicas y verbales. A pesar de la LGTBfobia de Estado de la India, la víctima ha logrado una orden de alejamiento de sus padres.

Una portavoz del grupo defensor de minorías sexuales Humsafar Trust, con sede en Bombay, contó que los padres de Sanjoy trataron de mandarle a un médico para ‘curar’ su homosexualidad y cuando el último lo rechazó, consideraron la opción de la violación colectiva como terapia para que olvidara sus inclinaciones. Sanjoy (un seudónimo), un joven gay de veinte años, se fue de casa de sus padres para vivir con su novio. Pero sus progenitores no eran conscientes de que su pareja era otro chico y, cuando descubrieron la realidad de la situación, se negaron a aceptarla. Su “solución” fue obligar al muchacho a que visitara a un médico, pero este, lejos de decirles lo que querían oír, les explicó que la homosexualidad es totalmente normal. Ante ello y mal asesorados decidieron organizar una “violación correctiva” para su hijo (de la que no han trascendido más detalles). No contentos con esto, pagaron a unos matones para que lo agredieran y lo acosaran.

Sanjoy ha logrado ganar un pleito contra sus padres y ahora vive con su amante, aunque han gastado todo su dinero en el proceso judicial. Aunque todos estos sucesos provocaron que la pareja se separara por unos días, decidieron permanecer juntos y unidos. De hecho, el compañero sentimental de Sanjoy citado por ‘Gay Star News’, ha asegurado que “el amor nos mantuvo fuertes y nuestra fuerza mental se sumó al combustible de la actitud de no renuncia… Vivimos juntos como hasta ahora, sin nada más que el uno al otro”. Pero todo lo ocurrido no ha sido fácil de llevar, ya que “el dolor es real, las dificultades son grandes, las lágrimas son rojas y a veces nos sentimos lo suficientemente bajos de moral como para no vivir o para no respirar”.

Sanjoy ha agotado sus recursos económicos y, para seguir con su defensa jurídica, necesita ayuda. Desde la asociación The Humsafar Trust le están prestando su apoyo y están coordinando la recepción de donaciones. Koninika Roy ha hecho público un email en su cuenta de Facebook para que le contacten las personas interesadas en ayudar a los jóvenes: koni.hst@gmail.com.

Bajo la ley de la era colonial, Sección 377 del Código Penal, la homosexualidad puede considerarse como un crimen en la India. La norma fue abolida en el 2009 y reinstaurada en el 2013 por la Corte Suprema.

Las parejas gays en el país a menudo se enfrentan a persecución por parte de sus familias, las más tradicionales incluso pueden llegar a matar a sus parientes homosexuales para guardar su ‘honor‘. Crímenes de esta índole tienen lugar tanto en las comunidades musulmanas como en las hindúes.

Homofobia de estado en la India

29421_manifestante-lgtb-la-indiaEl artículo 377 del Código Penal de la India castiga las relaciones sexuales “contra natura” con hasta 10 años de prisión. A finales de 2013, la Corte Suprema decidió recriminalizar la homosexualidad, dejando sin efecto la histórica sentencia sancionada por el Alto Tribunal de Delhi en 2009 (en la que declaraba “inconstitucional” la prohibición de las relaciones entre personas del mismo sexo). En los últimos años,mos hemos hecho eco del aumento exponencial de la violencia contra personas LGTB en la India, a raíz de la ilegalización de las relaciones homosexuales.

Como ocurre en muchos otros países en los que existe homofobia de estado, los grupos homófobos en la India (incluidos los policiales) se creen en el derecho de realizar impunemente cualquier acción contra las personas sexualmente diversas. No es necesario que las víctimas sean realmente homosexuales (lo que en ningún caso les eximiría de su responsabilidad criminal), con que ‘lo parezcan’ es suficiente.

En 2014, un año después de la recriminalización de la homosexualidad en la India, el activismo LGTB denunciaba un repunte de la violencia homófoba. Y a principios del año pasado recogíamos que ese mismo año 2014 se realizaron un mínimo de 600 detenciones a personas que habían sido acusadas de practicar la homosexualidad. Una cifra que en 2015 se elevaba a más de 1.300 personas, incluyendo 207 adolescentes. Una cifra, no obstante, que parece poco realista si tenemos en cuenta que desconocemos el alcance de la corrupción policial y la cantidad de afectados por extorsiones económicas a cambio de evitar el arresto o el procesamiento judicial.

foreskin-press-police-cop-policeman-gay-march-india-indian-pride-article-377-chennai2En octubre de 2015 dábamos cuenta de más casos de extorsión por ser o “parecer” homosexual por parte de miembros de la policía, quienes, según constatan los activistas LGTB “con frecuencia visitan los puntos donde los gais se encuentran y les extorsionan pidiéndoles dinero”. Por otra parte, la estigmatización y los prejuicios provocan todo tipo de injusticias. A principios de 2016 nos hacíamos eco del intento de suicidio de un adolescente de quince años, quemándose vivo, tras ser acosado por ser gay. También el intento de suicidio de una pareja de chicas lesbianas ante la imposición familiar de que no volvieran a verse. Una de ellas falleció…

El año pasado, la Corte Suprema de la India aceptó reexaminar la ley que penaliza la homosexualidad con hasta 10 años de prisión tras el éxito cosechado por la película Aligarh (Hansal Metha, 2015, india), que relata la historia real de un profesor de lengua marathi en la Universidad Musulmana de Aligarh, suspendido de su trabajo cuando un reportero de televisión le graba furtivamente mientras mantiene relaciones sexuales con otro hombre en su dormitorio, por la que su protagonista, Manoj Bajpayee , ha sido reconocido con el premio Dabasaheb Phalke, máximo galardón de la cinematografía hindi. Recientemente, otro popular cineasta, Karan Johar, publicaba su biografía, An unsuitable boy, en la que reconocía indirectamente su homosexualidad. Pero hasta la fecha, no se ha producido ningún movimiento para revisar la temida Sección 377.

Fuente RT, vía Dosmanzanas/ Universogay

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Denuncian las violaciones correctivas para «curar» a lesbianas en Perú

Lunes, 11 de abril de 2016

Violacion-a-mujer El Informe Anual sobre los derechos humanos de personas transexuales, lesbianas, gays y bisexuales en el Perú 2014 – 2015, revela que en Perú son habituales las violaciones correctivas para «curar» a lesbianas o para castigarlas por su homosexualidad.

Mujeres homosexuales se ven sometidas a lo que denominan violaciones correctivas en Perú según desvela el informe anual sobre los derechos humanos de personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en Perú encargado por el Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (PROMSEX) y la Red Peruana TLGB

«Lamentablemente es una práctica que tiene cierta recurrencia», reconoce Margarita Díaz Picasso, directora general de Igualdad de Género y No Discriminación del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables de Perú. Los casos «no están documentados, no es usual la denuncia, pero los he escuchado desde 2005», confirma María Isabel Cedano, directora de la organización Estudio para la Defensa de Derechos de la Mujer (Demus), una activista con 25 años de experiencia, 10 de ellos en el ámbito del feminismo. El informe no habla de cifras, pero recoge testimonios, situando los casos en un contexto.

Kattia Montenegro es una estudiante de 21 años de Arequipa, una ciudad del sur de Perú que cuando todavía no había hecho pública su sexualidad, tenía que soportar las amenazas de su hermana cuando le decía «te voy a mandar violar para que te hagas mujercita». «Probar un varón» serviría para enderezarla, le decía su hermana. La primera vez que la amenazó se asustó, pero la segunda vez, decidió confesar a sus padres su orientación sexual y hablarles del acoso que sufría por parte de su hermana. Pero las amenazas, insultos y agresiones continuaron, por lo que decidió denunciarla acudiendo a un servicio público gratuito, Centro de Emergencia Mujer, que proporciona orientación legal, defensa judicial y asesoramiento psicológico a víctimas de violencia familiar y sexual. Allí encontró el apoyo que necesitaba para soportar un proceso que duró un año. Ganó el juicio y su hermana fue obligada a someterse a un tratamiento psicológico y a compensarle económicamente. «Para entonces ya era activista y eso me dio la capacidad para denunciar, Sabía qué hacer, dónde acudir», explica Kattia, cuyo caso es una excepción.

Otra joven sin identificar, denuncia que fue violada en su propia casa por un amigo de la familia que pretendía «curarme». Así lo entendió ella por lo que su violador le decía durante el ataque haciendo referencia a que no está bien «ser como eres» o que «una mujer que llora por otra, no es correcto». Si bien trató de olvidar esta humillación no tardó en darse cuenta de que estaba embarazada. Un caso similar es descrito por Marxy Condori, del Movimiento Lesbia de Arequipa, donde describe el caso de una lesbiana que fue violada por su propio tío «para hacerla mujer». Desde el Movimiento le aconsejaron denunciar a su tío, quien podría repetir la agresión, pero su madre trataba de disuadirla. Cuando la madre de Shaly se esteró de que era lesbiana y salía con otra chica, le quitó su móvil, le prohibió usar las redes sociales y no le dejaba salir. Una situación que se prolongó a lo largo de un año, hasta que finalmente la echaron de casa.

Estos ataques son el resultado de la violencia del sistema de presión del patriarcado, según Maribel Reyes, secretaria nacional de la Red Peruana TLGB, que asegura que «el propio término, violación correctiva, ha nacido de ese enfoque de presión que dice que hay que castigar todo lo que se salga de la norma establecida: la mujer heterosexual y sumisa a la sombra de un hombre». Por eso, «no creo que los que someten a mujeres lesbianas a estos procesos crean que van a cambiar su orientación sexual, sino que lo hacen a modo de castigo». Según otra investigación, referida exclusivamente a la capital peruana del colectivo No Tengo Miedo, en 2014 de cada diez lesbianas, entre cuatro y cinco habían sufrido violencia familiar. «En el caso de las lesbianas, el 22 % de la violencia familiar es sistemática» y «en el 75 % de los casos de violencia familiar se utiliza la heterosexualidad obligatoria como mecanismo de control (…) Para corregirla y/o curarla, se utiliza el control emocional, económico e incluso la amenaza de violencia sexual y muerte”, precisa el informe.

Perú no es el único país donde se producen las violaciones correctivas, también se conocen casos similares como los expuestos en India, Zimbabwe, Sudáfrica o Ecuador. En julio de 2007 una pareja de lesbianas era violada y asesinada en Sudáfrica, como consecuencia, varios grupos de defensa de los derechos humanos crearon la campaña 07/07/07, para reclamar el fin de los crímenes de odio contra la población LGTB. En 2012 se clausuran Ecuador varias clínicas para «curar» homosexuales en las que la violación era un método habitual.

El gobierno peruano no cuenta con una política nacional contra a discriminación por orientación sexual e identidad de género. Tampoco tiene tipificados los crímenes de odio hacia la comunidad LGTB, aunque ha habido alguna iniciativa parlamentaria para cambiar esta realidad. El congresista Carlos Bruce, de la formación Perú Posible, presentó en 2009 el Proyecto de Ley Contra los Crímenes de Odio, volviendo a presentar su borrador en 2013, modificado y sin el término «crímenes de odio». Finalmente lo que se aprobó fue la Ley Contra Acciones Criminales Originadas por Motivos de Discriminación, que distaba mucho de su borrador original y excluía deliberadamente a la comunidad LGTB.

Fuente Universogay

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Nuevo y brutal asesinato de una joven lesbiana en Sudáfrica

Miércoles, 20 de enero de 2016

corrective-rape-espnAmpliación de la noticia que publicamos el pasado 15 de enero:

Nuevo -y espantoso- asesinato de una mujer lesbiana en Sudáfrica. El cuerpo de Motshidisi Pascalina, de entre 18 y 20 años, fue encontrado el 18 de diciembre con muestras de haber sido torturada, posiblemente violada, asesinada y horriblemente mutilada.

El asesinato ocurrió en Evaton, localidad del cinturón industrial de Johannesburgo. El cuerpo de Pascalina fue encontrado en un área despoblada, semidesnudo, atado y quemado. según informan medios sudafricanos le habían arrancado los ojos y mutilado los genitales. Sus padres, que no sabían nada de ella desde dos días antes, la identificaron gracias a un tatuaje en la pierna. Representantes del colectivo local Vaal LGBTI se han mostrado absolutamente horrorizados por lo sucedido. “Había aprobado su examen de graduación. La gente la quería. Su familia está destrozada por lo sucedido. En Vaal LGBTI estamos tristes y en estado de shock por la forma en que la asesinaron. Ningún padre merece que asesinen a sus hijos de esa manera”, ha declarado Lindiwe Nhlapo.

Cuatro sospechosos han sido ya detenidos, y aunque aún no han trascendido detalles, todo apunta, por cómo fue encontrado el cuerpo de Pascalina, que la joven ha sido víctima de una de las tristemente conocidas “violaciones correctivas”, una espantosa forma de agresión contra mujeres lesbianas, sobre todo de raza negra, que con frecuencia llegan al asesinato. En dosmanzanas hemos recogido en el pasado diversos casos, como el de Dudulike Zozo, una joven de 26 años violada y asesinada en junio de 2013, encontrada también medio desnuda cerca de su domicilio, con una escobilla de baño introducida en su vagina. Su asesino fue condenado a 30 años de prisión a finales de 2014. No es el único caso que hemos recogido. En agosto de 2014 fue descubierto el cuerpo sin vida de Gift Makau, a quien habían violado, estrangulado e introducido una manguera en la boca. Otros casos han sido los de Patricia Mashigo, de 36 años, apedreada hasta la muerte en abril de 2013; Sihle Skotshi, una jovencísima jugadora de fútbol, asesinada por un grupo de salvajes en noviembre de 2012; una adolescente de solo 13 años violada en mayo de 2011; Noxolo Nogwaza, activista brutalmente violada y asesinada en abril de 2011, o la futbolista Eudy Simelane, también violada y asesinada en el año 2009.

Casos que no son más que la punta del iceberg, al no llegar en todos los casos al asesinato: se calcula que solo en Ciudad del Cabo se producirían cada semana hasta diez violaciones de este tipo. No fue hasta mayo de 2011 que el Gobierno de Sudáfrica decidía crear una comisión para perseguir los crímenes de odio de raíz homófoba, después de que le llegara una petición firmada por 170.000 personas en la que se pedía al Gobierno que tomara cartas en el asunto (una iniciativa promovida por activistas lesbianas locales). Una comisión que sin embargo no parece haber conseguido gran cosa, y cuya pasividad fue denunciada ya en 2013 por los activistas. Ello ocurre, no lo olvidemos, en el país de África con un mayor nivel de protección jurídica de las personas LGTB -gracias a su avanzada legislación en derechos civiles tras el final del apartheid– y en el que en mayo de 2014 conocíamos la noticia del nombramiento de la primera ministra abiertamente lesbiana en la historia del continente.

Fuente Dosmanzanas

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Cuatro detenidos de entre 18 y 20 años por quemar y mutilar a una joven lesbiana

Viernes, 15 de enero de 2016

corrective-rape-espnHa ocurrido en Sudáfrica, único país del continente africano en el que se reconece el derecho al matrimonio entre parejas del mismo sexo.

Al mismo tiempo pervive una mentalidad extremadamente machista en las áreas más deprimidas, donde se concentra la población negra.

Las mujeres lesbianas sufren las ‘violaciones correctivas‘, con el objetivo de curar su tendencia.

La Policía sudafricana ha detenido a cuatro personas por el asesinato de una joven lesbiana cuyo cuerpo fue mutilado y quemado en una localidad al sur de Johannesburgo, sehún ha informado este martes la prensa de este país.

El cadáver de la víctima, que tenía entre 18 y 20 años, fue encontrado en un descampado del municipio de Sebokeng atado, calcinado y con los órganos genitales mutilados.

Los ataques homófobos y las llamadas “violaciones correctivas” (perpetradas contra lesbianas para “curar” su homosexualidad) son un fenómeno habitual en las zonas deprimidas negras de Sudáfrica, que tiene una de las Constituciones más progresistas del mundo en materia de derechos sexuales.

En los últimos meses dos lesbianas de la zona han sido violadas para ‘curar’ su homosexualidad

“Los sospechosos han sido detenidos”, dijo al diario The Citizen un activista político local, que se manifestó este martes junto a miembros de la comunidad gay ante la comisaría de Policía para pedir justicia.

“Por el momento, no sabemos si la policía lo clasificará como un crimen de odio”, agregó el activista, quien recordó que en los últimos meses dos lesbianas de la zona han sido violadas.

Colectivos gays sudafricanos han pedido en numerosas ocasiones la aprobación de leyes especiales para los delitos contra las minorías sexuales, que actualmente son tratados como delitos comunes por la ley y las estadísticas en el país austral.

Sudáfrica es el único país africano que reconoce los matrimonios entre personas del mismo sexo y el derecho a la adopción de las parejas del mismo sexo. Sin embargo, las relaciones homosexuales son condenadas por buena parte de una población mayoritariamente pobre y poco educada, entre la que predominan las actitudes machistas.

Fuente Agencias/Cáscara Amarga

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Las violaciones correctivas a Lesbianas también suceden en Perú

Sábado, 15 de agosto de 2015

Segunda-Lima-Amnistia-Internacional-Peru_EDIIMA20150806_0206_18Segunda marcha por la la igualdad en Lima / Amnistía Internacional Perú

Hemos hablando en más de una ocasión de las lesbianas que son violadas en Sudáfrica, para ‘curarlas‘ de su ‘enfermedad‘. Lamentablemente, esta salvajada no es exclusiva de Sudáfrica, que a la par, es el único país africano con el matrimonio gay legalizado. Esta práctica de violar a lesbianas también sucede en países como Jamaica, India o Perú, tal y como ha denunciado esta semana El Diario.es

Algunas mujeres lesbianas son castigadas a tener relaciones sexuales con hombres para ‘curar’ su homosexualidad

Los amigos o familiares suelen ser los encargados de violarla, lo que puede arrastrar a la víctima al suicidio, según la activista y experta Ruth Moreno

El Estado peruano no tiene ninguna ley que proteja los derechos del colectivo LGTBI y el Congreso rechazó en 2013 tipificar los delitos de odio contra homosexuales

“Quería ‘curarme’ a la fuerza. Lo entendí así pues me decía que no estaba bien ‘ser como eres’ y que ‘una mujer que llora por otra, no es correcto’. Nunca más quise saber de él. Tenía miedo, mucho miedo”.

Así empieza el relato de una de tantas jóvenes lesbianas que en Perú son víctimas de las llamadas ‘violaciones correctivas’. Una práctica machista no aislada que se basa en forzar sexualmente a aquellas mujeres que se atreven a mostrar en público que aman a otras mujeres.

 Esta joven, que protege su identidad bajo el pseudónimo C. Lesbiana, fue violada por un vecino y amigo de la familia a quien hasta el momento había tratado como a un pariente. “Sucedió que, un día, mientras estaba llorando en mi cama, sola, la puerta estaba sin seguro, así que entró. Se acercó a mi cama y me preguntó si estaba bien. Le contesté que sí, que vaya a la sala, que me alistaba en un momento. El resto es historia”. Una historia que terminó en embarazo.

Ella no es más que otra víctima de un sistema que somete a estas mujeres con la intención de forzar a la heterosexualidad. Se trata de situaciones de violencia sexual basadas en tocamientos indeseados, que en los casos más extremos pueden desembocar en violación. Expertos y activistas explican que son castigos correctivos que causan daños físicos y psicológicos irreversibles en la víctima, y que en algunos casos se ejecutan de manera repetida si la joven no accede a “curarse” a la primera y acepta públicamente su cambio de condición sexual acatando las normas que dicta una parte de la sociedad que sigue pensando que la homosexualidad es una enfermedad.

Las secuelas psicológicas de estos abusos, y el sentimiento de que no son “capaces de curarse”, llevan a muchas mujeres al suicidio, cuenta Ruth Moreno, activista del Movimiento Homosexual de Lima. “Normalmente los agresores suelen ser los tíos, los primos o algún amigo cercano de la víctima”, prosigue, y asegura que aunque a través de los talleres de apoyo a colectivos LGTBI se conocen casos como estos, “nadie llega a denunciar”.

“En radio Yaraví, dos conductores de un programa narraron cómo una persona conocida había contratado a un hombre para violar a su hija lesbiana. Ella tuvo un hijo y, según ellos, logró curarse. Entre burlas y risas, comentaron sobre este delito que ha quedado impune”, cuenta una joven lesbiana de Arequipa en otro de los testimonios recogidos en el Informe sobre Derechos Humanos de Personas Trans, Lesbianas, Gays y Bisexuales en el Perú 2014 – 2015.

“Los hombres consideran que el acto penetrativo es un acto de corrección, lo hacen porque creen que ellas son lesbianas porque no conocen nada más”, explica Brenda Álvarez, asesora legal del Centro de Promoción y Defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos (Promsex) y especialista en temas de feminismo.

Según los colectivos de defensa de los derechos LGTBI peruanos, estos actos de violencia extrema son la culminación de repetidas amenazas a las que las mujeres lesbianas se ven sometidas. En la calle se enfrentan de manera constante a comentarios homófobos y humillantes. Críticas que conforman un recuerdo público y constante de su condición sexual y que casi siempre van acompañadas de una oferta: “Probar a un buen varón”.

Aquí, la discriminación está en todos lados, explica Moreno. En las familias “es común que las encierren en sus habitaciones, que les roben el celular y les corten la ropa ancha para obligarlas a llevar vestimenta femenina”. Incluso “las obligan a tener novio o a ponerse falda aunque a ellas no les guste“, añade Brenda Álvarez.

Este informe, elaborado por Promsex y la Red Peruana TLGB, alerta de que la mayor parte de los casos no son denunciados y, en el caso de serlo, la víctima no especifica que se trate de abusos de intención ‘correctiva’. Según datos de Promsex, solo el 5% de los casos de violaciones a mujeres en Perú son denunciados, de los cuales no se sabe cuántos son castigos correctivos.

Perú, cuyo Gobierno no ha respondido a las preguntas de eldiario.es, no cuenta con una política nacional contra la discriminación por la orientación sexual y la discriminación de género. Así como no tiene tipificados los crímenes de odio hacia la población LGTB, causa por la que lleva años luchando Amnistía Internacional en el país. A pesar de esto, según datos de Promsex, el 90% de la población admite que existe discriminación hacia este colectivo, una percepción que no se refleja en las políticas.

En julio de 2013 el Congreso rechazó sancionar de manera explícita los crímenes de odio motivados en la orientación sexual e identidad de género y en julio de 2014 aprobó un decreto que censuraba toda mención a las personas y comunidades LGTBI. Así, según señala un informe del Movimiento Homosexual de Lima, cada semana se produce en el país un crimen de odio contra personas de este colectivo que no queda debidamente registrado y tipificado como tal.

La directora ejecutiva de Amnistía Internacional en Perú, Marina Navarro, advierte de la necesidad de “adecuar la legislación nacional con los estándares internacionales y tipificar los crímenes de odio contra las personas LGTBI” y denuncia que en el país “existe impunidad en los crímenes hacia personas LGTBI”. Resalta que a veces este tipo de crímenes “no son debidamente investigados y juzgados”.

Fuente El Diario

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Las ‘violaciones correctivas’, una práctica silenciada en la India

Viernes, 17 de julio de 2015

55a3de7d8ff5d.r_1436852220814.0-64-600-373Vyjayanti Vasanta Mogli, activista en la comunidad LGTB en India, asegura que “los propios padres traman el ‘castigo’ porque creen que es su responsabilidad poner a su hija o a su hijo por el buen camino“.

Elena del Estal

DELHI.- Priyanka se fue de casa porque sus padres no aceptaban que quisiese ser un hombre en vez de una mujer. Tuvo que buscar trabajo para sobrevivir. Sin estudios, con orígenes humildes, sólo encontró un puesto en una gasolinera. Sus compañeros se reían de ella porque quería ser él. Que apretase sus pechos para disimularlos no era suficiente. “Una noche conmigo y te haré una mujer”, le decían. Un día, las amenazas se hicieron realidad: uno de ellos la violó “para curarla de su masculinidad”.

Vyjayanti Vasanta Mogli ha recopilado durante seis años un total de 15 historias como la de Priyanka, cuyo nombre es ficticio, que han sido recientemente publicadas en un informe para denunciar una práctica silenciada en India: las violaciones correctivas. “Sexo forzado con una clara intención de corregir la orientación sexual o la identidad de género de una persona”, explica por teléfono Mogli desde Telangana, en el sur de la India.

De los 15 casos, cuatro de ellos son de lesbianas, y el resto de personas transgénero: mujeres que se sentían hombres. “No hemos registrado ningún caso donde la víctima sea un hombre homosexuales o trans, pero eso no significa que no existan”, explica la activista, que forma parte de un colectivo de asociaciones que luchan por los derechos de la comunidad LGTB en India.

La propia familia

Una de los hechos más traumáticos que el colectivo denuncia es que estas violaciones correctivas se llevan a cabo por la propia familia de la víctima. En el sur de la India –explica Mogli- para evitar la dote (el pago de dinero u objetos por parte de la familia de la mujer a la familia del hombre antes del casamiento) las chicas son casadas con algún miembro de la familia, bien el tío materno de menor edad o un primo paterno. “Conocemos dos casos en los que repetidamente los padres animaban al primo a violar a su hija, con intención de “repararla”. Ambas personas huyeron de su casa y acudieron a nosotros en busca de ayuda”, continúa la activista.

Ballori fue forzada a casarse con su primo cuando sus padres descubrieron que era lesbiana. Tenía 16 años. Con el consentimiento de su familia, su reciente marido la forzaba a tener sexo repetidamente para “curarla” de su homosexualidad. En un país donde las violaciones maritales no son consideradas violaciones y, por tanto, tampoco delito, las mujeres no tienen opción de acusar a sus maridos.

En el caso de Ballori, cuyo nombre se ha cambiado en esta historia para proteger su anonimato, al tratarse de un matrimonio infantil y por tanto ilegal, el caso se puede denunciar como violación. Aunque Mogli advierte de que las víctimas de este tipo de violación no suelen reportar lo que han sufrido, precisamente porque los perpetuadores son miembros de su propia familia. “Estas personas incurren en una fuerte carga emocional. ¿Cómo van a denunciar a sus padres, tíos o primos? Vienen a nosotros en busca de apoyo médico o psicológico, o para buscar trabajo ya que una vez huidas de su casa deben mantenerse por sí mismas, pero nunca para denunciar a su familia. Sus historias van saliendo poco a poco, con el tiempo.

Origen: Sudáfrica

El término violación correctiva fue concebido en Sudáfrica hace más de 10 años cuando distintas organizaciones comenzaron a darse cuenta del incremento de este tipo de ataques contra mujeres lesbianas. Uno de los casos más conocidos fue el de Sizakele Sigasa, activista por los derechos LGTB y su amiga Salone Massooa: ambas mujeres fueron violadas, torturadas y asesinadas por un grupo de hombres que las vio salir juntas de un bar.

Así, en los últimos 15 años, al menos 31 mujeres han muerto en Sudáfrica víctimas de violaciones tanto grupales como individuales que tenían como objetivo “corregir” sus tendencias sexuales. Como siempre, los números hablan de casos registrados, pero se cree que la mayoría de estos delitos no se denuncian, por lo que la cifra real puede ser mucho mayor.

En India, aunque no se trate de una práctica reciente, sólo se ha comenzado a hablar de ello últimamente debido a la publicación del informe en el que Mogli ha participado y al anuncio de la realización de una película basada en historias reales, pero está lejos de ser un tema que se debata públicamente. Que sea tabú conlleva un silencio, y el silencio permite que la situación se perpetúe. “Por eso es tan importante que la película se lance”, comenta la activista Mogli.

Romper el tabú

Satyavati trata la historia de tres chicas, dos de ellas lesbianas que mantienen una relación, y la tercera heterosexual que tiene novio. Cuando los padres de esta última creen sospechar que su hija tiene una relación “no natural” con otra de las chicas, planean que un miembro de la familia la fuerce a tener sexo, con el objetivo de corregir el comportamiento homosexual que creen que su hija tiene. El resultado, sufrimiento extremo.

“Son acciones inhumanas realizadas en nombre de la cultura, las tradiciones y los valores llevadas a cabo por las propias familias” explica Deepthi Tadanki, la directora del film, y continúa “Los propios padres traman el delito porque creen que es su responsabilidad poner a su hija o a su hijo por el buen camino”.

Su película trata así una ficción basada en hechos reales. Cuando Tadanki estaba investigando sobre el tema conoció a dos personas que habían sufrido violaciones correctivas, pero ninguna de ellas quiso hablar abiertamente sobre lo que le pasó. “No ha sido nada fácil”, asegura a Público. Pero a pesar de las adversidades tiene muy claro por qué quiere sacar a la luz esta película: “Hace falta mucha concienciación: por un lado para que la comunidad LGTB pueda salir del armario y por el otro para que el resto de la sociedad acepte la sexualidad”.

En un país cinéfilo acostumbrado a que la gran mayoría de películas de Bollywood hablen del amor heterosexual pero donde las parejas casi nunca llegan a besarse, ver en la pantalla a dos mujeres acariciándose eróticamente es, para muchos, algo inconcebible. “Todo lo relacionado con el colectivo LGTB es tabú en India. Si hasta la Junta de la Censura -el organismo dependiente del Ministerio de Comunicación que debe aprobar las películas para que sean proyectadas- ha silenciado la palabra lesbiana en varios films… ¿Qué más puedo decir?”, exclama Tadanki.

La directora reconoce que su propuesta está siendo bien recibida y que encuentra apoyos y ánimos para que continúe su trabajo, aunque lamenta que “cuando se trata de aportar dinero, la respuesta es cero”. A pesar de las dificultades económicas (dice necesitar unos 22.000 euros, de los que de momento sólo ha conseguido recaudar algo más de 2.000) no cesará en su empeño, y tiene claro que sacará su película adelante porque estas historias tienen que ser contadas. “Satyavati significa honestidad, veracidad. Con mi película trato de dar a conocer hechos amargos pero ciertos que ocurren en este mundo.

Fuente Público

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En Jamaica, siguen siendo habituales las “violaciones correctivas” a lesbianas

Sábado, 2 de mayo de 2015

Angeline JacksonAngeline_Jackson

Es una actitud bastante común en la isla, donde activistas defensores de los derechos de las personas homosexuales afirman que sufren una gran discriminación y son a veces agredidos.

Algunos miembros de la comunidad LGTB incluso han sido blanco de ataques sexuales brutales con el fin de hacerlos heterosexuales o de castigarlos por no encajar dentro de ciertos parámetros sociales.

Cuando Angeline Jackson y una amiga fueron emboscadas y violadas a punta de revólver en un sendero en las afueras de la capital jamaiquina, la policía inicialmente pareció menos preocupada con el ataque que con el hecho de que ella fuera lesbiana. “La primera mujer policía con la que hablé me dijo que debía cambiar de vida y acercarme a la iglesia“, relata Jackson sacudiendo la cabeza al evocar el ataque del 2009.

Jackson dice que integrantes de un pequeño grupo de violadores homófobos se hicieron pasar por lesbianas y las citaron en un sendero aislado. La respuesta que recibió luego del ataque la impulsó a actuar. Ahora, a los 24 años, Jackson dirige la única organización de mujeres lesbianas y bisexuales registrada que hay en Jamaica.

La isla es conocida por su intolerancia hacia los homosexuales, que son vistos por muchos como gente que adopta comportamientos morales pervertidos importados del exterior. Pero ahora está recibiendo bastante atención el estigma de las mujeres homosexuales y las agresiones sexuales de que son víctimas, a menudo no denunciadas.

El año pasado el vicepresidente estadounidense Joe Biden mencionó la batalla que se libra en Jamaica contra “las violaciones correctivas de las mujeres lesbianas” al hablar de la lucha mundial por los derechos de los gays. Esa expresión surgió hace algunos años en Sudáfrica, donde los ataques a mujeres lesbianas eran comunes en los barrios pobres.

El presidente estadounidense Barack Obama destacó la campaña de Jackson durante su visita de 24 horas a Jamaica a principios del mes, diciéndole a una multitud que valientemente decidió hacerse oír a pesar de que “como mujer y como lesbiana, la justicia y la sociedad a menudo no estaban de su lado” en Jamaica.

En esta isla de menos de 3 millones de habitantes, los activistas de la comunidad LGBT reciben pocas denuncias de agresiones sexuales. La principal organización defensora de los derechos de los gays de Jamaica, J-FLAG, ha documentado varios casos en los últimos años y la agrupación de Jackson dice estar al tanto de una docena aproximadamente.

Es imposible determinar la magnitud del problema en Jamaica, donde no hay una definición clara de lo que constituye un delito causado por la intolerancia y la policía no tiene estadísticas de los ataques a la comunidad LGBT.

Los activistas dicen que los homosexuales jamaiquinos prefieren no denunciar ataques o amenazas por temor a ser estigmatizados o culpados por lo sucedido. La organización Human Rights Watch dijo el año pasado que estaba al tanto de diez casos de agresiones sexuales –ocho a lesbianas, una a una mujer transgénero y otra a un hombre gay– en Jamaica, incluidas violaciones a punta de puñal o de revólver. “Está claro, a juzgar por los testimonios de las víctimas, que la animosidad hacia la comunidad LGBT incide” en esos ataques, afirmó Graeme Reid, director del programa para esa comunidad de la organización de derechos humanos con sede en Nueva York.

Incluso cuando los ataques son denunciados, llevar a los responsables a juicio es complicado por la ineficiencia del sistema judicial de Jamaica, el cual está abrumado. El principal inculpado en el caso de Jackson fue exonerado en el 2011, aunque ya había sido acusado de otras violaciones en el pasado.

Enid Ross-Stewart, directora de la unidad de delitos sexuales de la policía de la isla, dijo que los investigadores nunca recibieron denuncias de que alguien fue blanco de un ataque por su condición de homosexual y que está convencida de que “todas las personas que son violadas hacen la denuncia”.

A veces, las mujeres que son víctimas de agresiones sexuales revelan sus experiencias solo después de que han salido del país.

La cantante de música reggae Diana King, que en el 2012 fue la primera artista musical jamaiquina que reveló públicamente que es lesbiana, dijo hace poco en un tuit desde su casa en Florida que cuando tenía 13 años fue “violada en grupo por haber mirado fijo a otra muchacha”. En sus memorias del 2010, la escritora Stacey Chin, quien hoy vive en Brooklyn, dijo que fue marginada en la universidad de Kingston cuando comentó que era lesbiana y que un día varios estudiantes varones la llevaron a un baño y la agredieron sexualmente mientras le decían que la mujer había sido creada para que los hombres pudiesen disfrutar.

Algunas lesbianas jamaiquinas buscaron asilo en el exterior. En el 2008, Simone Edwards sobrevivió a un ataque en el que dos hombres le dijeron “sodomita” luego de pegarle dos tiros en la calle. “Antes de dispararme, los tipos me decían muchacha sodomita, muchacha lesbiana. Venían y me decían ‘lo único que necesitas es una buena noche de sexo con un hombre”, comentó Edwards en una llamada telefónica desde La Haya. Edwards recibió asilo en Holanda y su historia fue contada en el documental El crimen abominable en el 2013.

Si bien se percibe una creciente aceptación de la comunidad LGBT en algunos círculos de Jamaica, las actitudes homofóbicas siguen siendo alimentadas por líderes eclesiásticos y por músicos reggae que condenan la homosexualidad. Igual que en otras naciones caribeñas, las relaciones sexuales entre dos hombres son ilegales en Jamaica y conllevan hasta 10 años de prisión y trabajos forzados, aunque las leyes contra la sodomía casi no son aplicadas.

En Montego Bay, al norte, una lesbiana dijo que no estaba lista para buscar justicia por una “violación correctiva” que sufrió en el 2011 a manos de un amigo de su hermano. El hombre la acorraló y le dijo: “¿Crees que no sé quién eres? Te manejas como si fueras un hombre. Pero sé cómo te ves y sé quién eres”, relató. La mujer, quien pidió permanecer anónima por temor a represalias de su agresor y a ser marginada por su familia, admitió que probablemente nunca denuncie la violación. “Alguna vez pensé que si tenía un arma, mataría al hombre que me violó”, expresó la mujer, quien es una veinteañera. “Pero hago lo posible por mirar hacia adelante”.

Agencias, vía El Nuevo Día

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Sudáfrica: condenado a 30 años de prisión por la “violación correctiva” y el asesinato de una joven lesbiana

Sábado, 29 de noviembre de 2014

duduzile-zozoman_accused_murdering_Duduzile_Zozo_attended_vigil_in_her_honourTerrible hecho con tintes surrealistas el ocurrido en Sudáfrica, país acostumbrado a vivir diferentes escenas homófobas. Un hombre ha sido condenado a 30 años de cárcel tras confirmar que asesinó a una lesbiana y más tarde “violó” su cadáver con una escobilla de baño. El asesino conocía a la víctima y a su familia, e incluso asistió a una misa por su muerte antes de ser arrestado. El sabía que era lesbiana, y al parecer hizo todo esto como una labor de violación correctiva, un acto que busca curar la homosexualidad mediante la violación. Algo espantoso y que se hace con cierta frecuencia en el país africano.

Lekgoa Lesley Motleleng (fotografía derecha), ha sido condenado a 30 años de prisión por el brutal asesinato y violación de la joven lesbiana Duduzile Zozo (fotografía izquierda), ocurrido en Ekurhuleni, cerca de Johannesburgo, a finales de junio de 2013. Se trataba, desgraciadamente, de un nuevo caso de “violación correctiva”,  término con el que se conoce a la brutal práctica, extendida en Sudáfrica, de violar a mujeres abiertamente lesbianas para así darles “una lección”, y que en muchas ocasiones desemboca en un asesinato.

Duduzile Zozo, de 26 años de edad, fue salvajemente violada y asesinada en junio de 2013. Fue encontrada medio desnuda cerca de su domicilio, con una escobilla de baño introducida en su vagina. La madre de la joven, Thuziwe Zozo, aseguraba que su hija era apreciada por la comunidad y nunca había tenido problemas, y mostraba su convencimiento de que había sido atacada debido a su sexualidad.

El asesinato produjo una gran conmoción social, con repetidas llamadas al gobierno para que tomase medidas contra la plaga de “violaciones correctivas” que sufrían las mujeres abiertamente lesbianas en Sudáfrica. La activista Thulisle Msiza declaraba en aquellos momentos: “parece que las lesbianas no podemos ir a ninguna parte. No podemos ser nosotras mismas. Hemos de escondernos, o de lo contrario somos asesinadas. Hemos de permanecer entre paredes. Como animales enjaulados (…) Es como vivir de nuevo en la era del apartheid”.

La investigación policial condujo hasta un joven de 22 años, Lekgoa Lesley Motleleng, vecino de Duduzile Zozo, que tuvo incluso la sangre fría de acudir a la vigilia previa a su entierro antes de ser identificado como su asesino. Según esa investigación, la violación y asesinato se produjo después de que la joven rechazara las proposiciones de Lekgoa Lesley Motleleng.

Según informa la organización de mujeres lesbianas sudafricanas Forum for the Empowerment of Women (FEW), la condena ha sido fruto de un acuerdo con la fiscalía alcanzado el pasado mes de octubre. Siphokazi Nombande, miembro de FEW declaraba que “no me siento totalmente satisfecha con la condena. Merecía la cadena perpetua. Mató a una mujer inocente que sabía que era lesbiana”.

El juez del caso, Tshifiwa Maumela dijo que esperaba que se deteniesen este tipo de actos “correctivos” y que dejasen al colectivo LGBT vivir su vida libremente y disfrutar de los mismo derechos consagrados en la Constitución de Sudáfrica. Un estudio reciente llevado a cabo en Sudáfrica muestra que una de cada 3 lesbianas en Sudáfrica es obligada a tener sexo para que se “curen”. Nombande, sin embargo, sí se mostraba satisfecha con la actitud del juez, que condenó expresamente las “violaciones correctivas”. En palabras del magistrado, las personas LGTB solo quieren que “las dejen en paz” y “nadie tiene derecho a corregir a nadie”. Según Nombande, no es frecuente que un juez reconozca el sesgo homófobo en este tipo de juicios. “En la mayoría de los casos a los que hemos asistido”, afirma Nombande, “es raro que el juez mencione el hecho de que la persona ha muerto porque el atacante estaba tratando de ‘corregirla’. Al menos en esta ocasión se ha comprendido que no se trataba de un caso más de violación o asesinato, sino que había un elemento de odio”.

La brutal práctica de las “violaciones correctivas”

Desgraciadamente, el de Duduzile Zozo era el enésimo caso de una mujer salvajemente atacada por su homosexualidad en Sudáfrica, donde la vida de una mujer lesbiana de raza negra tiene escaso valor. Estas mujeres son víctimas de “violaciones correctivas” que con frecuencia llegan al asesinato, con el objetivo de “curarlas” de su homosexualidad y, en último  término, “castigarlas”.

En dosmanzanas hemos recogido algunos de esos nombres. En agosto de este año fue descubierto el cuerpo sin vida de Gift Makau, a quien habían violado, estrangulado e introducido una manguera en la boca. Otros casos han sido los de Patricia Mashigo, de 36 años, apedreada hasta la muerte en abril de 2013; Sihle Skotshi, una jovencísima jugadora de fútbol, asesinada por un grupo de salvajes en noviembre de 2012; una adolescente de solo 13 años violada en mayo de 2011; Noxolo Nogwaza, activista brutalmente violada y asesinada en abril de 2011, o la futbolista Eudy Simelane, también violada y asesinada en el año 2009.

Casos que no son más que la punta del iceberg: se calcula que solo en Ciudad del Cabo se producirían cada semana hasta diez violaciones de este tipo. Y al menos se habrían producido una treintena de asesinatos en los últimos 15 años, según la periodista sudafricana Janet Smith.

No fue hasta mayo de 2011 que el Gobierno de Sudáfrica decidía crear una comisión para perseguir los crímenes de odio de raíz homófoba, después de que le llegara una petición firmada por 170.000 personas en la que se pedía al Gobierno que tomara cartas en el asunto (una iniciativa promovida por activistas lesbianas locales). Una comisión que sin embargo no parece haber conseguido gran cosa, y cuya pasividad fue denunciada en 2013 por los activistas. Ello ocurre, no lo olvidemos, en el país de África con un mayor nivel de protección jurídica de las personas LGTB -gracias a su avanzada legislación en derechos civiles tras el final del apartheid– y en el que en mayo de este año conocíamos la noticia del nombramiento de la primera ministra abiertamente lesbiana en la historia del continente.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Cada semana, más de diez lesbianas son víctimas de ‘violaciones correctivas’ en Sudáfrica

Martes, 26 de agosto de 2014

noticias_file_foto_845860_1408895512Ndumie Funda y una víctima de la violencia contra las mujeres LGTB en Sudáfrica. LULEKI SIZWE (Facebook) Cada semana, más de 10 mujeres bisexuales o lesbianas son violadas en Ciudad del Cabo para curar su homosexualidad.

Action Aid cifra en 500.000 el número de mujeres afectadas por estas agresiones cada año en toda Sudáfrica. Muchas son violadas en grupo, contraen enfermedades y mueren, pero los agresores permanecen impunes

Los países más homófobos del mundo

Ser gay te puede matar en siete países

“Puse en peligro mi vida por intentar curar mi homosexualidad”

Cada semana, más de 10 mujeres bisexuales o lesbianas son violadas en Ciudad del Cabo para curar su homosexualidad. Sufren las llamadas violaciones correctivas, agresiones individuales o grupales en las que se contagian de enfermedades venéreas, y que sus agresores a menudo concluyen con palizas, en ocasiones fatales. Y suelen afectar a mujeres negras de las zonas más pobres, que en la mayor parte de los casos ni siquiera denuncian, conscientes de que estas agresiones no quitan el sueño a las autoridades.

Irónicamente, Sudáfrica es también conocida como la nación arcoiris; uno de los países teóricamente más avanzados en el reconocimiento de los derechos de gays , lesbianas, bisexuales y transexuales (LGTB) de África; el único estado del continente que permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo -desde 2006-, y uno de los pocos en aprobar con una ley de equidad homosexual en el trabajo.

Funda: “Si el Gobierno se implicase podríamos acabar con algunos de estos crímenes, todo depende de quién controle el país”

La teoría es una cosa, pero la realidad otra: “Tenemos una de las constituciones más progresistas de África, pero seguimos padeciendo estos crímenes de odio”, denuncia a Público Ndumie Funda, dirigente y fundadora de la organización Luleki Sizwe, que desde 2008 asiste a las mujeres que son víctimas de esta barbarie. Teniendo en cuenta el número de mujeres que se ven sometidas a estas prácticas sólo en Ciudad del Cabo -con cerca de cuatro millones de habitantes, menos del 10% de la población total- no es difícil comprender la dimensión de este problema, que afecta también a otros países del continente.

Los complejos machistas se unen a la voluntad de cambiar la orientación sexual de una persona; creen que no está bien y no ven otra manera de cambiarla“, explica la activista. En los últimos 10 años, más de 30 lesbianas, bisexuales o transexuales han sido asesinadas en este país por su orientación o identidad sexual, pero la inmensa mayoría de los agresores salen impunes, y la legislación no considera estos delitos como crímenes de odio.

“Si el Gobierno se implicase podríamos acabar con algunos de estos crímenes, todo depende de quién controle el país”, critica la activista, antes de recordar que hace menos de medio año otra mujer fue violada y asesinada por su orientación sexual, pero los culpables siguen en la calle. “Tenemos que entender la realidad a la que nos enfrentamos, invertir en prevenir estos crímenes de odio, crear una legislación de la que seamos parte”, razona.

Es precisamente con esta denominación, crímenes de odio, como describe Funda estos ataques, evitando referirse a ellos como violacionescorrectivas. Independientemente de su denominación, el número de casos registrados aumenta , organizaciones LGTB de otros países piden a las turistas LGTB que no viajen a Sudáfrica, mientras plataformas como Luleki Sizwe ayudan a las víctimas y critican a quienes permanecen cruzados de brazos ante esta realidad.

“Apoyamos a las víctimas de violaciones y a todos aquellos que sufren el odio por el mero hecho de su orientación sexual. Hablamos con líderes religiosos, familias, escuelas, comunidades… intentamos que se traten estos temas, hacemos presión, visibilizamos estos crímenes”, defiende la activista.

En 2009, ‘Action Aid’ cifraba en 500.000 el número de mujeres afectadas por estas agresiones cada año en SudáfricaUna de las últimas campañas relacionadas con las violaciones correctivas aseguraba que de cada 25 hombres acusados de asesinato en Sudáfrica, 24 salen en libertad, aunque Funda insiste en que las cifras están siendo revisadas. “No creo que más de cien hombres hayan sido condenados en la historia de Sudáfrica por estos delitos”, lamenta.

En 2009 Action Aid cifraba en 500.000 el número de mujeres afectadas por estas agresiones cada año en Sudáfrica. Ese mismo año, el 28% de los hombres entrevistados por el Concilio de Investigaciones Médicas reconocieron haber violado a una mujer, uno de cada veinte confesó haber cometido crímenes sexuales en los últimos años, y en un grupo de 487 hombres cerca del 7% reconocieron haber participado en violaciones colectivas. 

AI: “El Estado no protege de la violencia a un sector de la población”

Amnistía Internacional tambián ha documentado estos crímenes, señalando directamente al Gobierno sudafricano como corresponsable del sufrimiento de miles de mujeres. “La ausencia de una respuesta política y policial adecuada a la proliferación de estos delitos es motivo de continua preocupación, y favorece la comisión de violaciones de derechos humanos puesto que el Estado no cumple con su obligación de proteger de la violencia a un sector de la población”, asegura en su informe Cuando el amor es delito: Penalización de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en el áfrica subsahariana (2013).

“Violan a las mujeres, obtienen su satisfacción y de paso las curan del lesbianismo, se da en muchos países de áfrica central”, explica Ramírez

El hecho de que estos crímenes sigan teniendo lugar, y aunque de momento las afectadas sean mujeres de raza negra -a menudo de las zonas más pobres- ha hecho que la federación LGTB Colegas recomiende a las turistas lesbianas y bisexuales que no visiten Sudáfrica, para evitar exponerse a estas agresiones.

“En África son muy habituales este tipo de correcciones; piensan que así les hacen un favor, las curan“, explica Paco Ramírez, portavoz de Colegas. “La violan, obtienen su satisfacción y de paso la curan del lesbianismo, se da en muchos países de áfrica central“, añade.

El activista afirma que, de momento, los hombres no sufren este tipo de agresiones, y recuerda que estas prácticas no pueden considerarse algo aislado, aunque se focalicen principalmente en Sudáfrica. “En otras zonas de África existe la creencia de que, si tienes una enfermedad venérea y haces el amor con una virgen, esta te cura de tu enfermedad“, explica, como ejemplo.

La lucha de Ndumie Funda

Ndumie Funda lucha por los derechos de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales desde mucho antes de crear Luleki Sizwe, y sus últimos años de vida han estado muy marcados por estos ataques a las mujeres LGTB. De hecho, Funda bautizó esta plataforma uniendo los nombres de su expareja y de una amiga, ambas fallecidas por distintas enfermedades contraídas durante las violaciones correctivas a las que se vieron sometidas.

Uganda castiga la homosexualidad con la pena de muerte, y otros 37 países africanos la consideran ilegal

La determinación de Funda a la hora de ayudar a las víctimas es total, y su esfuerzo ha permitido que algunos medios internacionales se hagan eco de la difícil realidad a la que se enfrentan las mujeres sudafricanas. La activista, que no llega a los cuarenta años, reconoce que en otros países de África la situación es peor en ciertos aspectos.

Uganda aplica la pena de muerte a los homosexuales, y otros 37 países africanos consideran ilegal ser gay, lesbiana, bisexual o transexual. Funda lo sabe, y reconoce que queda mucho trabajo por hacer, pero defiende que su labor debe focalizarse en Sudáfrica, en Ciudad del Cabo, donde están sus raíces. “Sé que las cosas están mal en otros países, pero tengo que centrarme en lo que ocurre aquí. Es aquí donde vivo, aquí está mi lucha”.

Fuente Público

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Violan y estrangulan a una adolescente lesbiana en Sudáfrica para “curar” su homosexualidad

Martes, 19 de agosto de 2014

noticias_file_foto_842880_1408374530Nuevo asesinato de una mujer lesbiana en Sudáfrica. El cuerpo sin vida de Gift Makau, de 18 años, fue descubierto el pasado viernes en Ventersdorp, al noroeste del país. Había sido violada, estrangulada y le habían introducido una manguera en la boca. Todo apunta a que se ha tratado de un nueva “violación correctiva”, término con el que se conoce a la brutal práctica, extendida en Sudáfrica, de violar a mujeres abiertamente lesbianas para así darles “una lección”. En muchos casos la violación desemboca en asesinato. Un hombre de 24 años ha sido ya detenido como sospechoso.Las “violaciones correctivas” por las que algunos ignorantes desalmados tratan de “curar” a las mujeres lesbianas no cesan en Sudáfrica.

Los hechos ocurrieron el pasado viernes (15 de agosto). La joven Gift Makau, de 18 años, fue encontrada muerta con signos de violencia. Había sido violada y estrangulada con un alambre y unos cordones de zapatos, y los presuntos autores del crimen le habían introducido una calceta en la boca, según informa el portal local Times Live. Makau es la menor de tres hermanos. Su cuerpo fue enterrado ayer (17 de agosto).

“En la comunidad, nunca habían abusado de ella ni la habían insultado”, asegura su primo Lucky Gaorongqe en declaraciones South Africa Times. “Era una chica moderna que nunca fue violenta. Disfrutaba jugando y arbitrando partidos de fútbol en el barrio”. El primo asegura que la familia, que sabía que la joven era lesbiana, está completamente destrozada. “Su madre no lo está sobrellevando, pero estamos con ella. Y la gente también nos está ayudando mucho”, cuenta.

Un hombre de 24 años ha sido arrestado en relación con la violación y asesinato de la adolescente. Hoy (18 de agosto) comparece ante los tribunales de la ciudad.

Jabu Pereira, director de la organización LGBT Iranti-org, lamenta lo sucedido. “Estos crímenes atroces tienen que terminar. Nuestro gobierno debe invertir en programas de educación pública que ayuden a cambiar las actitudes públicas”, señala.

Las circunstancias apuntan a que el suceso responde a las características de las “violaciones correctivas”, según el portal. Sudáfrica es uno de los países donde se dan más casos de esta horrible práctica.

Estas violaciones no están reconocidas por el sistema legal sudafricano como crimen de odio, a pesar de que la Constitución establece que ninguna persona será objeto de discriminación por su condición y la identidad social, incluida la orientación sexual. Según Human Rights Watch, en los últimos 20 años, las actitudes hacia la homosexualidad han ido a peor.

Más de 10 lesbianas son violadas o violadas en grupo por semana, según las estimaciones de Luleki Sizwe, una organización sin ánimo de lucro en Sudáfrica. Se estima que al menos 500 lesbianas son víctimas de violación correctiva cada año y que el 86% de las lesbianas negras en Cabo Occidental viven con el temor de ser agredidas sexualmente, según informó Triangle Project en 2008.

En los últimos años también se han registrado casos en Zimbabwe, Uganda y Jamaica.

El de Gift Makau es un nuevo nombre que sumar a la ya larga lista de mujeres sudafricanas de raza negra brutalmente agredidas por ser lesbianas. Un colectivo que con frecuencia es víctima de las terribles “violaciones correctivas” con el objetivo de “curarlas” de su homosexualidad y, en último término, “castigarlas”, desembocando incluso en la muerte. En dosmanzanas hemos recogido algunos de esos nombres. El último de ellos, el de Duduzile Zozo, de 26 años, también violada y asesinada en junio de 2013. Otros casos han sido los de Patricia Mashigo, de 36 años, apedreada hasta la muerte en abril de 2013; Sihle Skotshi, una jovencísima jugadora de fútbol, asesinada por un grupo de salvajes en noviembre de 2012; una adolescente de solo 13 años violada en mayo de 2011; Noxolo Nogwaza, activista brutalmente violada y asesinada en abril de 2011, o la futbolista Eudy Simelane, también violada y asesinada en el año 2009.

Casos que no son más que la punta del iceberg: se calcula que solo en Ciudad del Cabo se producirían cada semana hasta diez violaciones de este tipo. Y al menos se habrían producido una treintena de asesinatos en los últimos 15 años, según la periodista sudafricana Janet Smith.

No fue hasta mayo de 2011 que el Gobierno de Sudáfrica decidía crear una comisión para perseguir los crímenes de odio de raíz homófoba, después de que le llegara una petición firmada por 170.000 personas en la que se pedía al Gobierno que tomara cartas en el asunto (una iniciativa promovida por activistas lesbianas locales). Una comisión que sin embargo no parece haber conseguido gran cosa, y cuya pasividad fue denunciada en 2013 por los activistas. Ello ocurre, no lo olvidemos, en el país de África con un mayor nivel de protección jurídica de las personas LGTB -gracias a su avanzada legislación en derechos civiles tras el final del apartheid– y en el que hace pocas semanas conocíamos la noticia del nombramiento de la primera ministra abiertamente lesbiana en la historia del continente.

Hace un año, con motivo del asesinato de Duduzile Zozo, reproducíamos las siguientes palabras de la activista Thulisle Msiza: “parece que las lesbianas no podemos ir a ninguna parte. No podemos ser nosotras mismas. Hemos de escondernos, o de lo contrario somos asesinadas. Hemos de permanecer entre paredes. Como animales enjaulados (…) Es como vivir de nuevo en la era apartheid”. Palabras que por desgracia parece que siguen vigentes.

Foto: diversityact.org.au

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Sudáfrica nombra a su primera ministra abiertamente lesbiana.

Martes, 27 de mayo de 2014

Lynne_BrownLynne Brown se ha convertido en la ministra de empresas públicas del país en un gabinete de gobierno que también incluye al primer ministro negro de finanzas.

Jacob Zuma, reelegido presidente de Sudáfrica tras la victoria del Congreso Nacional Africano en las elecciones del pasado 7 de mayo, ha nombrado a Lynne Brown, abiertamente lesbiana, nueva ministra de Empresas Públicas. Brown se convierte en la primera persona abiertamente homosexual en formar parte del gobierno de un país africano, un continente que está experimientando una virulenta ola de homofobia en los últimos años.

Lynne Brown tiene 52 años, es mestiza y nació en Ciudad del Cabo y comenzó su carrera como profesora, obteniendo un diploma en el University College de Londres, pertenece como Jacob Zuma al Congreso Nacional Africano. No se trata de la primera vez que ocupa un cargo político: ya entre 2008 y 2009 fue jefa del gobierno de la Provincia Occidental del Cabo. Pero su nombramiento como ministra de la República de Sudáfrica  -lo que la convierte en la primera persona abiertamente homosexual en el gobierno de un estado africano- es de gran importancia simbólica, especialmente si se tienen en cuenta los antecedentes de Zuma, que hace solo unas pocas semanas se negaba a condenar las legislaciones homófobas aprobadas recientemente por varios países africanos alegando que Sudáfrica “respeta la soberanía de otros países para adoptar sus propias legislaciones”. Zuma ha sido además un claro opositor al matrimonio entre personas del mismo sexo en el pasado, aunque en una entrevista concedida en 2012 se mostraba resignado y reconocía que el matrimonio igualitario en Sudáfrica “está constitucionalmente aceptado. No importa lo que yo pueda opinar”. En efecto, la Constitución de Sudáfrica prohíbe expresamente la discriminación por razones de orientación sexual, lo que en su momento llevó a su Corte Suprema a declarar inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario y forzó su aprobación en 2006.

Aunque no es vista como una activista por los derechos LGTB, su ascenso a un puesto en el gabinete fue descrito el lunes como un momento significativo por el locutor de radio y escritor político abiertamente homosexual Eusebio McKaiser, que dijo: “Es, por desgracia, probablemente de interés periodístico, supongo, en la medida en que el impacto social de las personas abiertamente homosexuales alcancen altas posiciones de liderazgo público, no puede ser minusvalorado en un país como Sudáfrica, donde los niveles de homofobia, incluida la violencia contra las mujeres lesbianas negras, sigue estando al día. “El simbolismo es importante también desde una perspectiva africana, con otros países de nuestro entorno que están promulgando y haciendo cumplir las leyes que criminalizan el sexo entre personas del mismo sexo y estilo de vida”, destacó.

Steven Friedman, director del Centro para el Estudio de la Democracia, ha añadido: “Creo que vale la pena prestar atención sobre el hecho de que ella no es una activista de los derechos homosexuales, sino por el hecho de que bajo el presidente más socialmente conservador desde 1994 se encuentra la primera ministra abiertamente homosexual, lo cual es significativo”.

Sudáfrica fue el primer país africano en legalizar el matrimonio igualitario, pero Zuma, un polígamo tradicional zulú, ha sido criticado con anterioridad por algunos comentarios culturalmente fundamentalistas y por no condenar la represión contra los homosexuales en países como Nigeria y Uganda.

Por si fuera poco, la primera presidencia de Zuma se caracterizó por el nombramiento en cargos relevantes de personas hostiles a los derechos LGTB y fue criticada por la tardanza en reaccionar ante las espantosas “violaciones correctivas” de mujeres lesbianas que asolan el país. Es por eso que la elección de una mujer como primera persona homosexual en el gobierno supone otro motivo de satisfacción.

Segunda buena noticia desde Sudáfrica en pocos días

La designación de Lynne Brown como ministra es además la segunda buena noticia que nos llega desde Sudáfrica en pocos días. El pasado miércoles Zakhele Mbhele, de 29 años, juraba como diputado de la nueva Asamblea Nacional por la la Alianza Democrática (el principal partido de la oposición sudafricana), convirtiéndose en el primer parlamentario negro abiertamente gay del continente.

Fuente Cáscara amarga y Dosmanzanas

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Zakhele Mbhele, primer diputado negro y abiertamente gay del continente africano.

Sábado, 24 de mayo de 2014

meet_africas_first_openly_gay_mpPor fin una buena noticia que nos llega de África. Zakhele Mbhele, de 29 años, ha jurado este miércoles como diputado de la nueva Asamblea Nacional de Sudáfrica. Mbhele, de la Alianza Democrática (el principal partido de la oposición sudafricana) es el primer parlamentario negro abiertamente gay del continente.

Zakhele Mbhele no es el único diputado abiertamente gay de Sudáfrica, un país que prohíbe constitucionalmente la discriminación por razones de orientación sexual (lo que en su momento llevó a su Corte Suprema a declarar inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario y forzó su aprobación en 2006), pero sí es el primero de raza negra, no solo en su país sino en todo el continente africano.

Mbhele no quiere ser visto únicamente como el primer diputado negro y gay de África, pero él mismo reconoce que su elección puede considerarse “un hito histórico” que servirá de modelo a los jóvenes LGTB de su país. “Una de las consecuencias más dañinas de la homofobia es el efecto destructivo que tiene sobre la autoestima de una persona LGTB joven. Esa fue desde luego una de las cuestiones contra la que tuve que luchar cuando empecé a aceptar mi sexualidad en mis años de adolescente”, ha declarado. “Que haya más personas abiertamente gays que consiguen sus objetivos en la sociedad puede ayudar a contrarrestar ese daño, al ofrecer a los jóvenes LGTB modelos en los que inspirarse para edificar su propia autoestima y trabajar con ambición para conseguir sus sueños”, ha añadido.

El nuevo diputado ha asegurado que combatirá la homofobia y la transfobia y trabajará para mejorar la atención que la policía sudafricana concede a los crímenes de odio contra las personas LGTB, por desgracia muy frecuentes en Sudáfrica. Mbhele también defiende que su país debe condenar las legislaciones homófobas recientemente aprobadas por otros países africanos, algo que el presidente sudafricano, Jacob Zuma, se ha negado a hacer alegando que Sudáfrica “respeta la soberanía de otros países para adoptar sus propias legislaciones”. Zuma, recordemos, es un conocido opositor al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque en una entrevista concedida en 2012 se mostraba resignado y reconocía que el matrimonio igualitario en Sudáfrica “está constitucionalmente aceptado. No importa lo que yo pueda opinar”. Aun así, la presidencia de Zuma se ha caracterizado por el nombramiento en cargos relevantes de personas hostiles a los derechos LGTB y ha sido criticada por la tardanza en reaccionar ante las espantosas “violaciones correctivas” de mujeres lesbianas que asolan el país.

Por todo ello nos alegramos enormemente de la elección de Zakhele Mbhele como diputado y le deseamos toda la fortuna del mundo.

Fuente Dosmanzanas

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El presidente de Sudáfrica rechaza condenar la ley homófoba de Uganda.

Viernes, 11 de abril de 2014

zumaJacob Zuma, presidente de Sudáfrica, ofreció el pasado martes en el parlamento de su país su “respeto” hacia la ley homófoba aprobada por Uganda el pasado mes de febrero, que castiga a las personas homosexuales con penas de hasta cadena perpetua y obliga a delatarlas.

Sudáfrica respeta la soberanía de otros países para adoptar sus propias legislaciones”, declaró Zuma en respuesta a una interpelación del partido Alianza Democrática (DA) en la Asamblea Nacional sudafricana. “En este sentido, Sudáfrica colabora con Uganda  mediante vías diplomáticas en áreas con intereses comunes, teniendo en cuenta la soberanía de Uganda”, añadió. El mandatario desoye así la petición de la Comisión de Derechos Humanos sudafricana, que instó al Gobierno a “mostrar de manera clara y visible su rechazo a la draconiana ley de Uganda”, cuando esta fue aprobada, y a “unirse a aquellos que respetan los derechos y libertades de todas las personas”.

La oposición ha expresado su preocupación por las palabras de Zuma. La portavoz de la DA Lindiwe Mazibuko invocó a Nelson Mandela y a la Constitución sudafricana, que prohíbe expresamente la discriminación basada en la orientación sexual. La líder de la oposición instó al presidente a sumarse a los países que condenan la homofobia en Uganda, comparando esta situación con el apartheid vigente hasta 1994: “No deberíamos estar a la espera mientras nuestro presidente adopta esta vergonzosa postura ante países que violan los derechos humanos de su pueblo”, declaró. Comportarse así sería, para Mazibuko, “enviar un mensaje al resto del mundo de que somos unos hipócritas”.

Lo cierto es que las declaraciones de Zuma no suponen ninguna sorpresa en un presidente que no se ha caracterizado precisamente por su apoyo a los derechos LGTB. Cuando en el año 2006 se tramitaba el proyecto de ley de matrimonio igualitario en el país sudafricano por mandato de su Tribunal Constitucional, Zuma, entonces vicepresidente del Congreso Nacional Africano (ANC, el partido de Nelson Mandela) declaró que “el matrimonio homosexual es una desgracia para la nación y para Dios”.  Ante las protestas de los colectivos de defensa de los derechos LGTB, se vio obligado a rectificar, disculpándose por el dolor que sus palabras hubieran causado y expresando su “respeto, reconocimiento y aplauso a la magnífica contribución de muchos gays y lesbianas a la lucha que nos condujo a la libertad, y al papel que siguen desempeñando en la exitosa construcción de una Sudáfrica sin distinciones raciales ni discriminaciones”.

En una entrevista hace poco más de un año, el presidente ya afirmó resignado que el matrimonio igualitario en Sudáfrica “está constitucionalmente aceptado. No importa lo que yo pueda opinar”. Sin embargo, la presidencia de Zuma se ha caracterizado por el nombramiento en cargos relevantes de personas muy contrarias a los derechos LGTB, y ha sido muy criticada por la tardanza en reaccionar ante las espantosas “violaciones correctivas” de mujeres lesbianas que asolan el país.

Fuente Dosmanzanas

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