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La Comisión Interamericana de Derechos Humanos admite a trámite una demanda contra Jamaica por su LGTBfobia de Estado

Sábado, 20 de octubre de 2018

31608_protesta-lgtb-jamaicaAviso de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Jamaica por su LGTBfobia de Estado. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), entidad autónoma dentro de la OEA, ha declarado la admisibilidad de una demanda contra la legislación jamaicana que criminaliza las relaciones entre personas del mismo sexo. La decisión es el resultado de la petición presentada por un ciudadano gay que tuvo que abandonar el país por la persecución sufrida a causa de su orientación sexual. La isla caribeña es la sociedad más hostil a la comunidad LGTB de toda América.

El desafío legal a Jamaica lo planteó en 2012 Gareth Henry, un ciudadano jamaicano que obtuvo asilo político en Canadá debido a la persecución que sufría en su país debido a su orientación sexual. La demanda contó también con el apoyo de Human Dignity Trust (HDT), una organización de lucha a favor de los derechos civiles LGTB con base en el Reino Unido. Las víctimas consignadas son el propio Henry y Simone Carline Edwards, una mujer lesbiana que solicitó asilo en los Países Bajos después de sobrevivir a los disparos de dos hombres, que también intentaron matar a su hermano gay.

Siete años después, la CIDH reconoce en su informe el hostigamiento que sufre la comunidad LGTB y lista los hechos que, de ser probados, acarrearían serias violaciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos:  «las amenazas de muerte y a la integridad física, las afectaciones a la vida privada y familiar, las violaciones del derecho de circulación y residencia, el trato desigual, la falta de acceso a la justicia y la protección judicial, y la privación del acceso a la atención médica». Su decisión de declarar admisible la petición abre un periodo en el que se investigarán las (para la CIDH aún presuntas) violaciones de derechos humanos cometidas por Jamaica.

Los testimonios de las víctimas son estremecedores. Henry asegura que tuvo que huir de Jamaica temiendo por su vida tras ser objeto de violencia policial y de bandas organizadas y espera que la decisión de la Comisión Interamericana sea el primer paso de un cambio en la situación de las personas LGTB. Edwards destaca la sensación de impunidad que ampara a las hordas LGTBfobas como la que casi acaba con su vida y la de su hermano. También se mostró esperanzada de que las leyes que perpetúan esta situación sean derogadas algún día para poder regresar a su país sin miedo a ser atacada de nuevo. Human Dignity Trust, en un comunicado celebrando la decisión de la CIDH, recuerda que la legislación represora no solo criminaliza las relaciones consentidas entre hombres, sino que legitima la violencia contra toda la comunidad LGTB.

Jamaica, un infierno para las personas LGTB

Que Jamaica es posiblemente la sociedad más homófoba de América no es un secreto, y no solo porque las relaciones homosexuales masculinas sigan siendo delito. En el pasado hemos recogido noticias verdaderamente espantosas sobre la situación social en la que viven las personas LGTB en la isla. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces la organización J-FLAG, había sido previamente amenazado, y en junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gais. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones sexuales en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos otro caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Poco después cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió Dwayne Jones, una joven adolescente transgénero asesinada pocas semanas antes por una turba de personas que descubrieron su condición.

En marzo de 2015 dábamos cuenta del brutal linchamiento a un joven gay, a manos de una turba furiosa, que lo mató a pedradas. En 2016 se producían dos nuevos asesinatos de posible motivación homófoba. Y en septiembre de 2017, el activista Dexter Pottinger era apuñalado hasta la muerte en su domicilio.

Son solo algunos de los casos que trascienden las fronteras de Jamaica. Muchos otros ni siquiera llegamos a conocerlos, entre otras cosas por la falta de confianza y la pasividad de los cuerpos y fuerzas de seguridad ante estos casos. La violencia y el miedo, de hecho, no son episodios aislados sino que forman parte de la vida cotidiana de las personas LGTB jamaicanas, bien reflejados en el completo informe de 86 páginas que en 2014 publicó sobre Jamaica la organización Human Rights Watch.

Ello no impide que incluso en un ambiente tan hostil surjan valientes activistas, que de hecho en 2015 celebraron por primera vez varios actos con motivo del Orgullo LGTB, sin convocar, eso sí, una manifestación como tal. Algo que por supuesto sí pueden hacer los homófobos. Una de estas llamativas muestras públicas de homofobia fue la que recogimos en 2014, cuando cientos de personas, convocados por una coalición de líderes religiosos, salieron a las calles de Kingston coincidiendo con el Orgullo para protestar contra lo que denominaron la «creciente amenaza de la homosexualidad».

Fuente Dosmanzanas

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Belice despenaliza la homosexualidad y allana el camino para que otros países del Caribe como Jamaica sigan sus pasos

Sábado, 13 de agosto de 2016

BELICE-LGTB-300x150Buenas noticias las que nos llegan desde este pequeño país centroamericano, cuya población ronda los 380.000 habitantes. El Tribunal Superior, finalmente, ha declarado “inconstitucional” la criminalización de la “sodomía, que acarreaba penas de hasta 10 años de prisión. El activismo LGTB ha sido clave en este proceso judicial, que se remonta a 2010. Muy especialmente, sobresale el nombre de Caleb Orozco, presidente de United Belize Advocacy Movement (UNIBAM), quien presentó en su día el primer recurso de inconstitucionalidad contra el Código Penal. Tanto en Belice como en otros países de la región, la legislación homófoba tiene su origen en el antiguo colonialismo británico. Ahora, todas las miradas apuntan hacia Jamaica, un país con altos índices de homofobia social y política.

“Mientras que Belice es el tercer país de despenalizar las relaciones íntimas entre personas del mismo sexo este año, defensores y abogados desde la India hasta Kenia están trabajando diligentemente en los esfuerzos de descriminalización”, asegura Ty Cobb, director de Human Rights Campaign (HRC). Con la declaración de inconstitucionalidad de la persecución de la homosexualidad en Belice, el número de países que criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo cae a 72.

La organización LGTB que ha liderado la lucha contra la eliminación del homófobo artículo 53 del Código Penal de Belice, UNIBAM, ha expresado su enorme satisfacción por la histórica sentencia judicial. A través de su cuenta de Twitter, los activistas de esta entidad se congratulaban porque “hemos ganado en todos los sentidos” y han confesado encontrarse “sin palabras” para manifestar su emoción.

Antes de conocerse el fallo del Tribunal Superior, recientemente, se han producido algunos indicios positivos de que la situación de Belice parecía estar cambiando. El pasado mes junio la Embajada de los Estados Unidos en Belmopán (capital del país) izó una bandera del arcoíris para conmemorar el mes del Orgullo LGBT. Era la primera vez que el emblema igualitario se exhibía públicamente en el país por parte de una institución (en este caso, una embajada).

El embajador estadounidense en Belice, Carlos Moreno, aseveraba entonces que “los derechos LGBT son derechos humanos, los derechos humanos son los derechos LGBT, no hay distinción y no hay ninguna diferencia”. Por su parte, el activista LGTB Caleb Orozco (sin duda, uno de los principales protagonistas de la despenalización de la homosexualidad en Belice) decía que “ningún otro caso legal ha provocado un debate igual en una mesa durante la cena, ningún otro caso ha desafiado a los beliceños a reflexionar sobre la dignidad y los derechos de los ciudadanos como lo ha hecho la situación de la comunidad LGBT”.

Una larga batalla en los tribunales del activismo LGTB

Desde 2013, como recogía dosmanzanas, el Tribunal Supremo del pequeño estado centroamericano de Belice lleva debatiendo sobre la eliminación de la homosexualidad de su Código Penal a instancias del activista por los derechos LGTB Caleb Orozco, que en septiembre de 2010 interpuso un recurso de inconstitucionalidad. Orozco, debido a su valiente iniciativa, se ha tenido que enfrentar a constantes amenazas de muerte.

El entonces fiscal general de Belice, Nigel Hawke, defendía “el derecho como nación soberana de mantener el artículo 53 del Código Penal si así se desea”, estimando que no se quebrantaba con ello ningún derecho constitucional. Un extremo que, afortunadamente, ha sido 3 años después contrariado por la Justicia. La homosexualidad ha dejado de ser ilegal en Belice.

A la espera de un efecto dominó en la región

Belice es el tercer país que despenaliza la actividad sexual entre personas del mismo sexo este año, uniéndose a Nauru (un pequeño Estado insular en el Océano Pacífico) y Seychelles (un estado insular en el Océano Índico). Ahora, todas las miradas y las esperanzas de las respectivas comunidades LGTB apuntan a un efecto dominó en el Caribe y Centroamérica. Entre otros países, muy singularmente se esperan cambios en Jamaica.

Carolyn Gomes, directora ejecutiva de la Coalición de Comunidades Vulnerables del Caribe, se ha felicitado por el fallo del Tribunal Superior de Belice. Gomes argumenta que esta sentencia no solo tendrá consecuencias positivas para los hombres homosexuales en Belice sino en toda la región en general. Asimismo, ha indicado que “fomentará una mayor tolerancia para los miembros de la comunidad gay, teniendo en cuenta que todas las personas nacemos iguales en dignidad y derechos”.

En unos términos similares se ha manifestado Dane Lewis, directora ejecutiva del Foro de Jamaica de Lesbianas, Todo-Sexuales y Gais (J-FLAG). “La respuesta de la comunidad es que la victoria es una victoria para la región. Estamos muy orgullosos de Caleb Orozco, que ha sido muy valiente en su pretensión de ser reconocido como un ciudadano igual en su país”, remarca Lewis.

El Partido Laborista de Jamaica, encabezado por Andrew Holness, que ganó las elecciones generales de 25 de febrero, dijo que la ley de “sodomía” sería una de varias cuestiones que se someterían a referéndum. Sin embargo, no ha habido ningún movimiento reciente que indicara que el nuevo Gobierno cumpliría con su palabra. Esperemos que las noticias de Belice sirvan para precipitar un cambio en Jamaica y otros países del entorno.

Fuente Dosmanzanas

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Dos nuevos asesinatos de probable motivación homófoba en Jamaica

Martes, 7 de junio de 2016

homofobiaNos llega la noticia, vía la web británica Gay Star News, de dos nuevos asesinatos en Jamaica con posible motivación homófoba. Según recoge el diario jamaicano The Gleaner, los asesinados serían Orville Lorne, de 40 años, y otro hombre de nombre desconocido, de la misma edad. Las muertes ocurrieron el martes 24 de mayo en Montego Bay, cuando un grupo de hombres armados irrumpieron en su vivienda de madrugada y les dispararon.

Según el diario jamaicano, varios vecinos de los fallecidos (habitantes de una barriada ya de por sí muy violenta) aseguraron que en efecto se trataba de dos homosexuales, a los que de hecho se refirieron como “fish” (“pescados”), uno de los numerosos términos utilizados en Jamaica para referirse a los homosexuales de modo despectivo. “No sabemos nada. Solo que se han cargado a dos ‘pescados’. No nos va ese rollo por aquí, no verás a nadie llorando por eso”, declaraba por ejemplo una joven. La policía jamaicana, aunque ha confirmado el doble asesinato, nada parece haber dicho sobre su posible motivación homófoba.

Quien sí ha denunciado públicamente el asesinato relacionándolo con la violencia homófoba que sufre Jamaica, atizada aún más en los últimos tiempos por los pujantes movimientos evangélicos, es el valiente activista jamaicano Maurice Tomlinson (al que en alguna ocasión anterior hemos hecho referencia) en la web Erasing 76 Crimes.

Jamaica, un infierno para las personas LGTB

Que Jamaica es posiblemente la sociedad más homófoba de América no es un secreto, y no solo porque las relaciones homosexuales masculinas sigan siendo delito. En marzo de 2015 dábamos cuenta del brutal linchamiento a un joven gay, a manos de una turba furiosa, que lo mató a pedradas. La violencia y el miedo, de hecho, no son episodios aislados sino que forman parte de la vida cotidiana de las personas LGTB jamaicanas, bien reflejados en el completo informe de 86 páginas que en 2014 publicó sobre Jamaica la organización Human Rights Watch (que puedes descargar en PDF aquí) hasta 56 casos de violencia contra personas LGTB, en muchos de los cuales ni siquiera se llevó a cabo investigación policial. Denunciaron 19 víctimas, pero solo fueron tenidos en cuenta 8 casos, y de estos solo en 4 hubo detenciones. En algún caso los propios policías contribuyeron a la agresión. El informe también recogía casos de discriminación flagrante, llevada a cabo tanto por instituciones públicas como privadas, así como la situación de personas LGTB que, repudiadas por sus propias familias, se ven obligadas a malvivir por las calles.

La lista de decesos, crímenes, violaciones y agresiones de toda clase a personas LGTB es larga. En dosmanzanas hemos recogido numerosos episodios a lo largo de los últimos años. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces la organización J-FLAG, había sido previamente amenazado, y en junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gais. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones sexuales en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad. En septiembre de 2013, conocimos otro caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Poco después cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió Dwayne Jones, una joven adolescente transgénero asesinada pocas semanas antes por una turba de personas que descubrieron su condición. Son solo algunos de los casos que trascienden las fronteras de Jamaica. Muchos otros ni siquiera llegamos a conocerlos, entre otras cosas por la falta de confianza y la pasividad de los cuerpos y fuerzas de seguridad ante estos casos.

Ello no impide que incluso en un ambiente tan hostil surjan valientes activistas, que de hecho el pasado año celebraron por primera vez varios actos con motivo del Orgullo LGTB, sin convocar, eso sí, una manifestación como tal. Algo que por supuesto sí pueden hacer los homófobos. Una de estas llamativas muestras públicas de homofobia fue la que recogimos hace dos años, cuando cientos de personas, convocados por una coalición de líderes religiosos, salieron a las calles de Kingston coincidiendo con el Orgullo para protestar contra lo que denominaron la “creciente amenaza de la homosexualidad”.

Maurice Tomlinson, de hecho, asegura en el referido artículo de Erasing 76 Crimes que estos dos asesinatos no alterarán los planes de celebrar el próximo octubre el Orgullo LGTB en Montego Bay, contando eso sí con una fuerte seguridad privada.

Fuente Dosmanzanas

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Jamaica ultima los preparativos para la celebración de su primer Orgullo LGTB

Lunes, 3 de agosto de 2015

jflagEstá considerado como uno de los países con mayores índices de homofobia de América y, a menudo, las noticias sobre temática LGTB que nos llegan desde Jamaica son dramáticas. Sin embargo, en esta ocasión anunciamos la primera celebración del Orgullo LGTB en la isla caribeña, cuyos actos tendrán lugar entre el 31 de julio y el 5 de agosto. Aunque no habrá una manifestación, debido al miedo de los activistas por su integridad y a la falta de garantías sobre su seguridad, se han organizado distintas actividades de visibilización como un flashmob en Kingston (la capital), así como reuniones temáticas o una exposición artística, entre otras. “Una manifestación no es la única forma en la que podemos celebrar nuestro orgullo y la libertad como jamaicanos LGBT”, ha expresado Latoya Nugent, directora del Foro de Jamaica de Lesbianas, Todo-Sexuales y Gais (J-FLAG).

Un gran avance para una sociedad tan profundamente homófoba como la jamaicana. Teniendo en cuenta que la homosexualidad masculina está penada con hasta 10 años de prisión (e incluso con trabajos forzados) y de que muchas personas LGTB son víctimas de ataques, vejaciones y crímenes, aunque con limitaciones, la celebración del primer Orgullo LGTB en Jamaica es un auténtico hito.  “Vamos a hacer una pausa en las vibraciones negativas de los grupos de presión anti-gay y a centrarnos en los avances que hemos logrado como comunidad”, explica Latoya Nugent, líder de la asociación LGTB J-FLAG. Pero como el miedo es una realidad y cualquier tipo de reacción es posible, los emplazamientos y los detalles de las actividades de la semana del Orgullo LGTB de Jamaica no se han hecho públicos. Los organizadores han dispuesto de una dirección de correo electrónico (prideja2015@gmail.com) para que las personas interesadas reciban más información poco antes de cada evento.

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Cabe destacar que la semana del Orgullo LGTB coincide con las celebraciones por la independencia (fue colonia británica hasta el 6 de agosto de 1962). A través del hashtag de Twitter #Prideja2015 y de otras redes sociales muchas personas están haciendo público su apoyo a esta iniciativa pionera de visibilización inclusiva en esta isla centroamericana. Por su parte, Diana King, cantante y compositora jamaicana de reggae fusion, es una de las voces que ha manifestado su respaldo al Orgullo de Jamaica. Como expresa ella misma en un vídeo, “apoyo el Orgullo no porque sea lesbiana sino porque creo en la igualdad. Todos merecemos igualdad en el amor, así como el mismo apoyo, el mismo respeto y la misma protección”.

El apoyo de esta artista a la diversidad sexual no es baladí. La música popular jamaicana, por lo general, ha sido un caladero frecuente de incitación al odio y a la violencia contra las personas LGTB. Cantantes como Buju Banton, Elephant Man, Beenie Man, Vybz Kartel, Sizzla, Capleton, Shabba Ranks o T.O.K son tristemente conocidos por sus letras intolerantes y aberrantes. Sirva de ejemplo el tema A Nuh Fi Wi Faul, de Elephant Man, en el que se anima a “matar a los sodomitas como a pájaros” o asevera que grace-phelps-planting-peace-jamaica-2dos mujeres en la cama son “dos lesbianas que deberían estar muertas”. Y es que, según argumenta este infame ‘artista’ (por decir algo), “a los jamaicanos no nos gustan los gais”.

Buju Banton, otro homófobo cantante jamaicano, fue detenido en 2004 por participar, junto a una docena de hombres armados, en el asalto a una casa en Kingston, lanzando gritos e insultos LGTBfóbicos. Varias personas fueron trasladadas al hospital tras el ataque. En 2005 fue llevado a juicio aunque, finalmente, encontró la impunidad en la justicia, siendo absuelto. Banton, en su tema Boom Boom Bye Bye, considera que a los hombres gais hay que ponerles “un arma de fuego en la cabeza”.

Un infierno para la población LGTB

Hace unos meses, concretamente el pasado marzo, dábamos cuenta del brutal linchamiento a un joven gay, a manos de una turba furiosa, que lo mató a pedradas. La violencia y el miedo, de hecho, no son episodios aislados sino que forman parte de la vida cotidiana de las personas LGTB jamaicanas. Para Graeme Reid, director de derechos LGBT de Human Rights Watch, “las personas LGBT en Jamaica se enfrentan a niveles intolerables de violencia y no pueden confiar en la policía”. Esta misma organización, en 2014, publicó un informe de 86 páginas, titulado Inseguros en casa: La violencia y la discriminación contra las personas LGBT en Jamaica y detallaba también, en este completo documento de 86 páginas (que puedes descargar en PDF aquí) hasta 56 casos de violencia contra personas LGTB, en muchos de los cuales ni siquiera se llevó a cabo investigación policial. Denunciaron 19 víctimas, pero solo fueron tenidos en cuenta 8 casos, y de estos solo en 4 hubo detenciones. En algún caso los propios policías contribuyeron a la agresión. El informe también recogía casos de discriminación flagrante, llevada a cabo tanto por instituciones públicas como privadas, así como la situación de personas LGTB que, repudiadas por sus propias familias, se ven obligadas a malvivir por las calles.

Tal y como recuerda Human Rights Watch “los altos niveles de crimen violento, la desconfianza pública en la policía local, los bajos niveles de denuncia de delitos, las bajas tasas de enjuiciamiento, y la percepción de que el sistema de justicia penal está sesgado en detrimento de los pobres son los factores que afectan a todos los jamaicanos”. Pero las personas LGTB de Jamaica, “especialmente aquellos que son pobres y no pueden vivir en zonas más seguras, más ricas, son particularmente vulnerables”.

Si este año está a punto de celebrarse el primer Orgullo LGTB en Jamaica, en el año 2014, cientos de personas salieron a las calles de Kingston (el día del Orgullo), en una manifestación homófoba, para protestar contra lo que denominaron la “creciente amenaza de la homosexualidad”. Los líderes de las distintas confesiones religiosas de Jamaica se organizaron bajo la denominación CAUSE (Churches Action Uniting Society for Emancipation), que acoge al 99% de las mismas. Esta unión pretende luchar contra lo que han dado en llamar la “agenda laicista”, que incluye una “agenda gay”.

La lista de decesos, crímenes, violaciones y agresiones de toda clase a personas LGTB es larga (muchos, incluso, ni siquiera llegamos a conocerlos, por la falta de confianza y la pasividad de los cuerpos y fuerzas de seguridad ante estos casos). Hemos recogido numerosos episodios de esta violencia a lo largo de los últimos años. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces el colectivo J-FLAG (Jamaica Forum for Lesbians, All-sexuals and Gays) había sido previamente amenazado. En junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gays. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos el caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Tan solo dos semanas más tarde, cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió la anteriormente citada Dwayne Jones, joven adolescente transgénero asesinada por una turba de personas que descubrió su condición.

En junio de 2014, por cierto, mientras otros lugares del mundo celebraban el Orgullo LGTB, por las calles de Kingston, la capital jamaicana, tenía lugar una manifestación homófoba, alentada por los líderes de varias iglesias de Jamaica, contra la “agenda gay” y lo que denominan “creciente amenaza de la homosexualidad”.

Esta terrible realidad ya ha sido denunciada por ejemplo por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que en un informe sobre la situación de los derechos humanos en Jamaica publicado en 2012 puso de manifiesto la vulnerabilidad de su colectivo LGTB. El informe (que se puede descargar en castellano aquí) dedicaba quince páginas a la discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género (páginas 105 a 120). Como respuesta, el Gobierno de Jamaica anunció la aprobación de una normativa antidiscriminatoria contra las minorías que por el momento no se ha materializado.

Precisamente la CIDH tiene pendiente de resolución la denuncia de Gareth Henry, un activista jamaicano que obtuvo asilo político en Canadá debido a la persecución que sufría en su país debido a su orientación sexual. Henry, que fue líder de J-FLAG, vio morir asesinados a 13 de sus amigos y él mismo fue objeto de amenazas de muerte por parte de la policía

Fuente Dosmanzanas y Cristianos Gays

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En Jamaica, siguen siendo habituales las “violaciones correctivas” a lesbianas

Sábado, 2 de mayo de 2015

Angeline JacksonAngeline_Jackson

Es una actitud bastante común en la isla, donde activistas defensores de los derechos de las personas homosexuales afirman que sufren una gran discriminación y son a veces agredidos.

Algunos miembros de la comunidad LGTB incluso han sido blanco de ataques sexuales brutales con el fin de hacerlos heterosexuales o de castigarlos por no encajar dentro de ciertos parámetros sociales.

Cuando Angeline Jackson y una amiga fueron emboscadas y violadas a punta de revólver en un sendero en las afueras de la capital jamaiquina, la policía inicialmente pareció menos preocupada con el ataque que con el hecho de que ella fuera lesbiana. “La primera mujer policía con la que hablé me dijo que debía cambiar de vida y acercarme a la iglesia“, relata Jackson sacudiendo la cabeza al evocar el ataque del 2009.

Jackson dice que integrantes de un pequeño grupo de violadores homófobos se hicieron pasar por lesbianas y las citaron en un sendero aislado. La respuesta que recibió luego del ataque la impulsó a actuar. Ahora, a los 24 años, Jackson dirige la única organización de mujeres lesbianas y bisexuales registrada que hay en Jamaica.

La isla es conocida por su intolerancia hacia los homosexuales, que son vistos por muchos como gente que adopta comportamientos morales pervertidos importados del exterior. Pero ahora está recibiendo bastante atención el estigma de las mujeres homosexuales y las agresiones sexuales de que son víctimas, a menudo no denunciadas.

El año pasado el vicepresidente estadounidense Joe Biden mencionó la batalla que se libra en Jamaica contra “las violaciones correctivas de las mujeres lesbianas” al hablar de la lucha mundial por los derechos de los gays. Esa expresión surgió hace algunos años en Sudáfrica, donde los ataques a mujeres lesbianas eran comunes en los barrios pobres.

El presidente estadounidense Barack Obama destacó la campaña de Jackson durante su visita de 24 horas a Jamaica a principios del mes, diciéndole a una multitud que valientemente decidió hacerse oír a pesar de que “como mujer y como lesbiana, la justicia y la sociedad a menudo no estaban de su lado” en Jamaica.

En esta isla de menos de 3 millones de habitantes, los activistas de la comunidad LGBT reciben pocas denuncias de agresiones sexuales. La principal organización defensora de los derechos de los gays de Jamaica, J-FLAG, ha documentado varios casos en los últimos años y la agrupación de Jackson dice estar al tanto de una docena aproximadamente.

Es imposible determinar la magnitud del problema en Jamaica, donde no hay una definición clara de lo que constituye un delito causado por la intolerancia y la policía no tiene estadísticas de los ataques a la comunidad LGBT.

Los activistas dicen que los homosexuales jamaiquinos prefieren no denunciar ataques o amenazas por temor a ser estigmatizados o culpados por lo sucedido. La organización Human Rights Watch dijo el año pasado que estaba al tanto de diez casos de agresiones sexuales –ocho a lesbianas, una a una mujer transgénero y otra a un hombre gay– en Jamaica, incluidas violaciones a punta de puñal o de revólver. “Está claro, a juzgar por los testimonios de las víctimas, que la animosidad hacia la comunidad LGBT incide” en esos ataques, afirmó Graeme Reid, director del programa para esa comunidad de la organización de derechos humanos con sede en Nueva York.

Incluso cuando los ataques son denunciados, llevar a los responsables a juicio es complicado por la ineficiencia del sistema judicial de Jamaica, el cual está abrumado. El principal inculpado en el caso de Jackson fue exonerado en el 2011, aunque ya había sido acusado de otras violaciones en el pasado.

Enid Ross-Stewart, directora de la unidad de delitos sexuales de la policía de la isla, dijo que los investigadores nunca recibieron denuncias de que alguien fue blanco de un ataque por su condición de homosexual y que está convencida de que “todas las personas que son violadas hacen la denuncia”.

A veces, las mujeres que son víctimas de agresiones sexuales revelan sus experiencias solo después de que han salido del país.

La cantante de música reggae Diana King, que en el 2012 fue la primera artista musical jamaiquina que reveló públicamente que es lesbiana, dijo hace poco en un tuit desde su casa en Florida que cuando tenía 13 años fue “violada en grupo por haber mirado fijo a otra muchacha”. En sus memorias del 2010, la escritora Stacey Chin, quien hoy vive en Brooklyn, dijo que fue marginada en la universidad de Kingston cuando comentó que era lesbiana y que un día varios estudiantes varones la llevaron a un baño y la agredieron sexualmente mientras le decían que la mujer había sido creada para que los hombres pudiesen disfrutar.

Algunas lesbianas jamaiquinas buscaron asilo en el exterior. En el 2008, Simone Edwards sobrevivió a un ataque en el que dos hombres le dijeron “sodomita” luego de pegarle dos tiros en la calle. “Antes de dispararme, los tipos me decían muchacha sodomita, muchacha lesbiana. Venían y me decían ‘lo único que necesitas es una buena noche de sexo con un hombre”, comentó Edwards en una llamada telefónica desde La Haya. Edwards recibió asilo en Holanda y su historia fue contada en el documental El crimen abominable en el 2013.

Si bien se percibe una creciente aceptación de la comunidad LGBT en algunos círculos de Jamaica, las actitudes homofóbicas siguen siendo alimentadas por líderes eclesiásticos y por músicos reggae que condenan la homosexualidad. Igual que en otras naciones caribeñas, las relaciones sexuales entre dos hombres son ilegales en Jamaica y conllevan hasta 10 años de prisión y trabajos forzados, aunque las leyes contra la sodomía casi no son aplicadas.

En Montego Bay, al norte, una lesbiana dijo que no estaba lista para buscar justicia por una “violación correctiva” que sufrió en el 2011 a manos de un amigo de su hermano. El hombre la acorraló y le dijo: “¿Crees que no sé quién eres? Te manejas como si fueras un hombre. Pero sé cómo te ves y sé quién eres”, relató. La mujer, quien pidió permanecer anónima por temor a represalias de su agresor y a ser marginada por su familia, admitió que probablemente nunca denuncie la violación. “Alguna vez pensé que si tenía un arma, mataría al hombre que me violó”, expresó la mujer, quien es una veinteañera. “Pero hago lo posible por mirar hacia adelante”.

Agencias, vía El Nuevo Día

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Terrible linchamiento de un joven LGTB en Jamaica

Miércoles, 11 de marzo de 2015

Jamaica_Stoning_GayOtro terrible crimen contra una persona LGTB ha tenido lugar en Jamaica en los pasados días. Una turba furiosa ha asesinado a un joven supuestamente homosexual a pedradas, mientras las terribles imágenes eran grabadas en vídeo. Este horrible crimen se suma a la sangrienta lista de asesinatos, linchamientos y ataques violentos que sufren los miembros de la comunidad LGTB en el país caribeño, ante la impasibilidad, cuando no la colaboración, de las autoridades. Hemos decidido no reproducir en la noticia las estremecedoras imágenes, aunque se puede acceder a ellas en la página que aquí enlazamos. Advertimos de que son terribles, y brutales e insoportables.

Dwayne Brown, un activista LGTB jamaicano que actualmente reside en el exilio en Nueva York, daba noticia del terrible vídeo, que había sido difundido en la página de Facebook del sitio de noticias caribeño On-the-ground-news. Las espantosas imágenes muestran a un joven, de entre 19 y 21, años yaciendo en el suelo, con la cabeza sobre un charco de sangre, con restos de lo que parecen cuerdas o cables alrededor de su cuerpo, mientras sus verdugos le destrozan el cráneo con grandes piedras y profieren insultos homófobos. Uno de ellos le grita repetidamente “Batty-man yuh fi dead”, una expresión jamaicana que se puede traducir como “gay, tienes que morir”.

Si por algo destaca es por su crueldad, y es que muestra a la víctima de tal forma que parece estar atada con cuerdas o cables, tendido en un charco de su propia sangre. Una gran piedra se lanza a su cabeza mientras la sangre sale a borbotones. La identidad de los verdugos y muchos otros detalles de la lapidación son todavía desconocidos. Algunos medios han informado de que la víctima era gay y que había visitado lugares de ambiente en Kingston, la capital. Informes no confirmados de otros medios sugieren que fue apedreado en Montego Bay y se cree que ha sucedido en las últimas semanas.

Brown refiere la conmoción, y el terror por sus propias vidas, que han causado estas imágenes en las personas LGTB jamaicanas. También denuncia el “mortal silencio” tanto de las autoridades como de los medios de comunicación e incluso de la propia comunidad LGTB, silencio que “fomenta y hace que proliferen este tipo de actos inhumanos contra los LGTB jamaicanos”. El activista recuerda el espantoso linchamiento de la adolescente transgénero Dwayne Jones en junio de 2013, que fue golpeada y apuñalada hasta la muerte por una multitud tras ser reconocida como mujer transexual. Desde entonces no se ha acusado ni detenido a nadie relacionado con ese asesinato.

El activista Dwayne Brown declara con indignación apenas contenida que “ya es hora de que la persecución de las personas LGBTI llegue a su fin. El silencio de nuestro gobierno, el silencio de nuestros políticos, el silencio de nuestra comunidad permite que este tipo de comportamiento continúe. Hasta que no se rompa ese silencio seguirán muriendo personas como resultado de ataques homófobos. La gente tiene que alzarse contra ello y pedir que se realice una investigación completa sobre este vídeo. Debemos tener pruebas concluyentes de quién era esta persona. El hecho de que alguien pueda ser golpeado hasta la muerte por varias personas, y no pase nada por ser lo que era es asqueroso. No es nada nuevo, pero tiene que cambiar”.

Un infierno para las personas LGTB, así se suele describir a Jamaica, y no solo por la discriminación oficial, sino sobre todo por la virulencia de su LGTBfobia social. Las relaciones homosexuales masculinas están castigadas en Jamaica con penas de hasta 10 años de cárcel, aunque apenas se hace uso de esta legislación, pero la gravedad de la existencia de esa ley empequeñece comparada con el hecho de que el acoso, la violencia y el asesinato de personas LGTB están a la orden del día.

Hemos recogido numerosos episodios de esta violencia a lo largo de los últimos años. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces el colectivo J-FLAG (Jamaica Forum for Lesbians, All-sexuals and Gays) había sido previamente amenazado. En junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gays. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos el caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Tan solo dos semanas más tarde, cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió la anteriormente citada Dwayne Jones, joven adolescente transgénero asesinada por una turba de personas que descubrió su condición.

En junio de 2014, por cierto, mientras otros lugares del mundo celebraban el Orgullo LGTB, por las calles de Kingston, la capital jamaicana, tenía lugar una manifestación homófoba, alentada por los líderes de varias iglesias de Jamaica, contra la “agenda gay” y lo que denominan “creciente amenaza de la homosexualidad”.

Esta terrible realidad ya ha sido denunciada por ejemplo por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que en un informe sobre la situación de los derechos humanos en Jamaica publicado en 2012 puso de manifiesto la vulnerabilidad de su colectivo LGTB. El informe (que se puede descargar en castellano aquí) dedicaba quince páginas a la discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género (páginas 105 a 120). Como respuesta, el Gobierno de Jamaica anunció la aprobación de una normativa antidiscriminatoria contra las minorías que por el momento no se ha materializado.

Precisamente la CIDH tiene pendiente de resolución la denuncia de Gareth Henry, un activista jamaicano que obtuvo asilo político en Canadá debido a la persecución que sufría en su país debido a su orientación sexual. Henry, que fue líder de J-FLAG, vio morir asesinados a 13 de sus amigos y él mismo fue objeto de amenazas de muerte por parte de la policía

En octubre de 2014, Human Rights Watch detallaba también, en un completo documento de 86 páginas (que puedes descargar en PDF aquí) hasta 56 casos de violencia contra personas LGTB, en muchos de los cuales ni siquiera se llevó a cabo investigación policial. Denunciaron 19 víctimas, pero solo fueron tenidos en cuenta 8 casos, y de estos solo en 4 hubo detenciones. En algún caso los propios policías contribuyeron a la agresión.

El informe también recogía casos de discriminación flagrante, llevada a cabo tanto por instituciones públicas como privadas, así como la situación de personas LGTB que, repudiadas por sus propias familias, se ven obligadas a malvivir por las calles.

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El activista gay jamaicano Javed Jaghai, retira su lucha para legalizar la homosexualidad al sentirse amenazado

Sábado, 6 de septiembre de 2014

noticias_file_foto_849947_1409583413El miedo ha ganado la batalla en Jamaica. La situación de inseguridad que vive la población LGBT en el país caribeño ha podido con el activista gay Javed Jaghai. Este joven de 25 años había interpuesto en febrero del año pasado una demanda contra la ley vigente desde el siglo XIX que prohíbe el sexo homosexual en el país, pero finalmente la presión de los detractores de la diversidad sexual ha provocado que retire la demanda, por su seguridad y la de su familia. “Si bien nunca me han dañado físicamente, sí he sido amenazado las suficientes veces como para saber que soy vulnerable. Sé también que mis seres queridos están bajo amenaza y que tienen miedo por mi seguridad. Aunque la causa y el caso son nobles, ya no estoy dispuesto a jugarme mi vida o las de mis padres y hermanos”, ha señalado Jaghai en la declaración jurada presentada ante el tribunal.

La duración esperada para el proceso legal, que todavía tenía meses de andadura por delante, también ha jugado un papel importante y Jaghai ha señalado que no podía soportar “otros cuantos años de mirar por encima del hombro por la posible próxima amenaza a mi integridad física y a la de mi familia”. El joven ha presentado también ante el tribunal los casos de ataques y de violencia contra el colectivo gay que se han sucedido en los últimos meses en el país. En la mayoría de los casos se trata de agresiones físicas de grupos de personas que se saldan sin ninguna detención.

La demanda de Jaghai, miembro del colectivo LGBT jamaicano J-FLAG, estaba apoyada por este colectivo y por el de lucha contra el Sida Aids-Free World (Mundo sin Sida). “Una ley que criminaliza lo que dos adultos que consienten hacen en la privacidad de su propio hogar no tiene lugar en una sociedad libre que valora y protege a todos sus ciudadanos. La existencia de esta ley y la hostilidad cultural directamente relacionada que experimentan los LGBT jamaicanos debería tenerse cuidadosamente en cuenta a la luz de las razones de Jaghai para que el caso se suspenda. Esto es un ejemplo vivo de la forma en que la continuada existencia y la aplicación de la ley anti-sodomía contribuye a la falta de acceso a la justicia para las minorías sexuales y de género en Jamaica”, ha señalado Dane Lewis, director ejecutivo de J-FLAG.

También se han referido a la retirada de la demanda desde Aids-Free World. “El miedo que ha llevado a Javed a retirarse del caso es el mismo miedo que mantiene a los hombres gays en Jamaica escondidos, lejos de pruebas efectivas del VIH, prevención, tratamiento, cuidado e intervenciones de apoyo”, ha señalado la representante de este colectivo, Janet Burak. “El propio Ministro de Salud de Jamaica ha señalado públicamente que el estigma y la discriminación están produciendo la epidemia de VIH entre los hombres que tienen sexo con hombres. El ratio de prevalencia del VIH para esta población de riesgo en el país es la más alta del hemisferio occidental (un 33%), y las leyes anti-gay de Jamaica están entre las más duras en la región del Caribe, con sentencias de hasta 10 años de prisión por relaciones sexuales consentidas entre hombres”, explican.

Fuente Ragap

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El periódico más influyente de Jamaica aboga por el matrimonio igualitario y la derogación de las leyes homófobas

Lunes, 9 de junio de 2014

The-Jamaica-GleanerEn un editorial fechado el pasado 5 de junio, el periódico The Jamaica Gleaner  ha abogado por que el Gobierno del país caribeño modifique su normativa legal para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y derogue las leyes que castigan la homosexualidad masculina. Un editorial sorprendente en un país que muchos consideran el más homófobo del continente americano, no tan solo por su legislación, sino porque el acoso, la persecución y la violencia contra las personas LGTB por parte de la población civil está, lamentablemente, a la orden del día.

El editorial de The Jamaica Gleaner analiza los fundamentos legales de la institución del matrimonio como un contrato establecido entre dos personas que acuerdan convivir y compartir sus bienes. Para el editorialista, que las parejas del mismo sexo estén excluidas de poder formalizar ese acuerdo es una flagrante discriminación cuyo motivo no es otro que la homofobia.

Para quienes consideran que el matrimonio igualitario socavaría los cimientos de la institución matrimonial, The Jamaica Gleaner ofrece datos fundamentados de que esa institución está en franco declive en el país. No solamente ha disminuído el número de matrimonios celebrados anualmente en Jamaica, sino que también se ha incrementado notablemente el número de divorcios. Según los datos censales,  el 70 % de los jamaicanos mayores de 16 años (la edad a partir de la cual se puede contraer matrimonio) nunca se ha casado, y el 80 % de los niños nacen fuera de esta institución y, en su mayoría, ni siquiera tienen padres registrados en su partida de nacimiento.

El editorialista sostiene la idea de que la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo lo fortalecería en vez de debilitarlo. También cree que las confesiones religiosas, fuertemente opuestas a esa apertura, deberían aprender a convivir en una sociedad moralmente plural. El hecho de que se les permitiera rehusar celebrar este tipo de matrimonios bastaría para salvaguardar el derecho a la libertad religiosa.

Para The Jamaica Cleaner, la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer recogida en la sección 18 de la Carta de Derechos y Libertades Fundamentales de Jamaica está basada en una profunda homofobia, la misma que sostiene aún las leyes contra la sodomía, que castigan la homosexualidad masculina con penas de hasta 14 años de prisión y trabajos forzados. Con esas leyes, afirma el editorial, “el Estado se otorga el papel de comisario de las preferencias sexuales e invade la privacidad de los dormitorios. Nada importa que ese poder apenas se utilice: su mera existencia es escalofriante”.

Las leyes contra la sodomía y el impedimento del matrimonio igualitario, concluye The Jamaica Cleaner, “representan un ataque al principio de igualdad de las personas; al derecho de las personas a forjar relaciones, especialmente cuando el ejercicio de esos derechos no afecta a los derechos de los demás; y a su derecho a la igualdad de protección bajo la ley. De hecho, la negación de estos derechos humanos es también un ataque a la dignidad de las personas a quienes se impide la expresión pública de la poderosa emoción humana del amor dentro de la santidad del matrimonio”.

Esta crítica de las leyes homófobas en el editorial de un periódico tan influyente ha sorprendido a los activistas LGTB, que ni siquiera se han planteado aún la lucha por el matrimonio igualitario. “Obviamente, los intelectuales jamaicanos están un paso por delante del movimiento LGTB”, afirmaba uno de ellos. La principal lucha legal del activismo LGTB en Jamaica se centra en la derogación de las leyes contra la sodomía, ahora en manos del Tribunal Supremo tras la denuncia presentada por Javed Jaghai como representante de la organización J-FLAG . Jaghai se enfrenta ante el alto tribunal a los líderes de las distintas confesiones cristianas, que se han presentado como defensores de las leyes homófobas.

Jamaica, el país más homófobo de América

La defensa de los derechos LGTB del editorial de The Jamaica Gleaner ha sorprendido dada la fuerte homofobia social dominante en Jamaica. Como ya comentábamos, las relaciones homosexuales masculinas están castigadas con penas de hasta 10 años de cárcel, y, aunque apenas se hace uso de esta legislación, el acoso, la violencia y el asesinato de personas LGTB están a la orden del día.

En dosmanzanas hemos recogido numerosos episodios. En diciembre de 2010 era asesinado un activista gay que, según informó entonces J-FLAG, había sido previamente amenazado, y en junio de 2012 eran asesinados otros dos hombres gais. A finales de ese mismo año, dos jóvenes descubiertos manteniendo relaciones sexuales en los baños de la Universidad Tecnológica de Jamaica caían en manos de una muchedumbre enfurecida y uno de ellos era golpeado brutalmente por los guardas de seguridad.

En septiembre de 2013, conocimos el caso de un joven que escapó milagrosamente de un linchamiento homófobo. Tan solo dos semanas más tarde, cuatro hombres homosexuales que compartían vivienda vieron cómo un grupo de agresores le prendían fuego. Esa misma casa había sido también el último lugar en el que vivió Dwayne Jones, una joven adolescente transgénero asesinada pocas semanas antes por una turba de personas que descubrieron su condición.

Esta terrible realidad ya ha sido denunciada por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), que en un informe sobre la situación de los derechos humanos en Jamaica publicado en 2012 puso de manifiesto la vulnerabilidad de su colectivo LGTB. El informe (que se puede descargar en castellano aquí) dedicaba quince páginas a la discriminación basada en la orientación sexual e identidad de género (páginas 105 a 120). Como respuesta, el Gobierno de Jamaica anunció la aprobación de una normativa antidiscriminatoria contra las minorías que por el momento no se ha materializado. Precisamente la CIDH tiene pendiente de resolución la denuncia de un ciudadano jamaicano que obtuvo asilo político en Canadá debido a la persecución que sufría en su país debido a su orientación sexual.

Fuente Dosmanzanas

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