“¿Y dónde quedó la “salvación de las almas?”, por Consuelo Vélez.
De su blog Fe y Vida:
Un lector de una revista misionera me escribió una carta manifestando su preocupación porque él ve que la Iglesia (con obispos incluidos) se ha convertido en una ONG que se dedica a programas sociales y a negociaciones de paz pero que no cumple su tarea fundamental que debería ser “la salvación de las almas”. Incluso se pregunta si el crecimiento de otros grupos cristianos se debe a la falta de una pastoral que hable de la fe y se ocupe de lo espiritual y no de lo terrenal.
Todas estas preocupaciones son legítimas y no es fácil abordar estos temas cuando de entrada se percibe que se está hablando desde dos horizontes diferentes, dos antropologías diferentes, dos teologías diferentes, dos pastorales diferentes, dos espiritualidades diferentes. Pero, intentaré hacer algunas reflexiones, sin ánimo de convencer a nadie sino de explicitar, un poco más, el horizonte desde el que, a partir de Vaticano II, se mueve la iglesia, la teología, la pastoral, la espiritualidad.
Comencemos con la antropología. La visión griega es dualista y esta visión fue asumida por el cristianismo porque la fe se expresa en las categorías de cada tiempo y esas eran las categorías del imperio cuando el cristianismo comenzó a expandirse. Desde esos presupuestos, el ser humano se concibió como un compuesto de cuerpo-alma y al morir se separaban esos dos elementos, destruyéndose el cuerpo y salvándose o condenándose el alma. Además, esa visión se prestó para separar lo material de lo espiritual, con el agravante de que lo material es lo malo y lo espiritual es lo bueno. Por esto se veía positivo castigar el cuerpo y mortificarlo para salvar al alma, única realidad que importaba. Ahora bien, inclusive con esta visión dualista, todos los místicos y muchos cristianos han entendido que la salvación del alma se consigue con la práctica de la caridad. Amar al prójimo, realizar obras de misericordia, preocuparse por dar de comer al hambriento y de beber al sediento, es lo que ha dado origen a la variedad de carismas que se organizan en comunidades religiosas -masculinas y femeninas- y que, hasta el día de hoy, siguiendo la inspiración carismática de la comunidad, hacen obras de caridad y de servicio a los más necesitados. A través de estas obras, evangelizan, primero que todo con el testimonio y, en segundo lugar, con la palabra explícita.
Pero gracias al desarrollo de las ciencias, entre ellas la antropología, cada vez se consolida más una visión de un ser humano integral donde la dimensión espiritual no está separada de la corporal, sino que ambas constituyen al ser humano. La corporeidad es más que lo biológico, en el sentido de que es la posibilidad de expresión de la persona y de esa sed de infinito y de trascendencia que tiene todo ser humano (lo espiritual) que no tiene otra forma de vivirse más que en la corporeidad, en el aquí y ahora de nuestra historia. Además, esa es la comprensión semita propia de la Sagrada Escritura, con lo cual, la Iglesia ha ido asumiendo esa mejor comprensión del ser humano y tiene claro que hay que salvar al ser humano “entero”, es decir, con toda su realidad social, económica, política, cultural.
Con Vaticano II se enriqueció la teología y la pastoral porque se entendió que Dios se revela en este mundo y es ahí donde hay que concretar la fe, el compromiso, el amor cristiano. La teología actual sigue mostrando cómo fe y obras -como lo dice la carta de Santiago (2, 17)- son inseparables. Por su parte, la pastoral ha comprendido la urgencia de responder a todo el ser humano porque comunicar la fe no es “adoctrinar” a las personas con las ideas religiosas sino ayudar a que cada persona descubra la presencia de Dios en su historia, en sus luchas y realizaciones, en su vida cotidiana.
La espiritualidad cristiana debe basarse en las palabras y obras de Jesús de Nazaret, consignadas en los evangelios, correctamente interpretados con la exégesis bíblica. El Jesús anunciador del Reino solo trae “buenas noticias”: “El Espíritu del Señor está sobre mí, me ha ungido, para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos, la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del señor” (Lc 4, 18-19). No habla de almas, de cielos, de huida del mundo. Habla de la vida plena a la que están llamados todos los hijos e hijas de Dios, vida plena que supone la integralidad de lo que el ser humano es.
Conviene recordar que, en las curaciones que Jesús realiza, el acento está en lo que significa la enfermedad en ese contexto: se creía que era castigo de Dios por algún pecado de la propia persona o de sus padres y por eso debería excluirse a los enfermos de la comunidad. Jesús rompe esa concepción y al curarlos, los incluye a la comunidad, realizando con sus obras el amor efectivo de Dios hacia los seres humanos. Dios no castiga, no condena, no separa. Dios acude en su ayuda, rompe todas las exclusiones, supera todas las barreras, hace visible su misericordia infinita hacia toda su creación.
Sería suficiente recordar el texto de Mateo 25, 31-46 -texto que está escrito en un género literario apocalíptico en el que se usan expresiones como juicio final, premio y castigo, etc., dando la clave profunda del amor que Dios nos invita a vivir por nuestra fe: “cada vez que hiciste algo a uno de estos hermanos míos, más pequeños, a mí me lo hiciste”. Encontrar a Jesús, amarlo y servirlo es reconocerlo en “todo” ser humano, amándolo y sirviéndolo, comenzando por los más necesitados.
Podríamos seguir anotando aquí la multitud de citas bíblicas donde Jesús hace presente a Dios en medio de su pueblo con gestos de servicio, de acogida, de misericordia, de romper barreras de exclusión como el acercarse a hablar con mujeres, con publicanos, con leprosos (todos aquellos que según la ley judía podían hacer impuro al que hablara con ellos) mostrando con sus actos que, efectivamente, Él vino “a dar vida y vida en abundancia” (Jn 10,10). Jesús sigue la línea de los profetas que denuncian el culto vacío y llaman al pueblo a vivir “la justicia y el derecho”, único culto que Dios desea: “Detesto vuestras fiestas y holocaustos … no quiero oír la salmodia de tus arpas. Que fluya, sí, el juicio como agua y la justicia como arroyo perenne” (Am 5, 21-14).
Mal harían los cristianos si no trabajan por la salvación del ser humano en todas sus dimensiones porque esto es lo que Dios quiere. Mal harían los obispos colombianos si no trabajan por la paz y la justicia porque esto es lo que Dios quiere. Por supuesto, la evangelización explícita, no ha de faltar, pero, aunque la evangelización no se hiciera con palabras, “las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí” (Jn 10,25) y, los cristianos podrían decir “las obras que hacemos son las que dan testimonio de la fe que profesamos”. Nuestra fe es una fe “encarnada” y, por tanto, solo haciendo obras de misericordia estamos trabajando por la salvación de las almas y, en la comprensión actual, por la salvación del ser humano.

Los escándalos de conducta sexual inapropiada y la falta de creencias son otras razones importantes para dejar atrás la religión.
17 de abril de 2024. Mientras el día llegaba a su fin, se difundió la noticia del hallazgo del cuerpo de Manuel José Bermúdez Andrade, de 58 años, líder y activista gay de la ciudad de Medellín. Su cuerpo fue descubierto en las orillas del río Medellín, cerca del municipio de Santo Domingo, en el nordeste antioqueño, tras haber sido denunciado como desaparecido en días antes. Aunque la información disponible hasta ahora es preliminar, ha generado una profunda consternación en el movimiento LGBTIQ+ de Colombia.


De lo indicado sobre el parecer que merecía a los obispos alemanes la posición timorata y nada empática de los padres sinodales sobre la homosexualidad, se concluía que esta Iglesia también estaba comprometida con una revisión a fondo de la doctrina, moralidad y trato con los homosexuales.
Xavier Montecel
“Dios es el padre de todos»
“Creo que la Iglesia no excluye a nadie para quien no existe ningún motivo”, siguió diciendo el prelado. “
Pero la visita que más sorprendió fue sin duda la del obispo Anselmi, quien subrayó el mensaje inclusivo y luego se mostró divertido durante algunos juegos al aire libre, en compañía de manifestantes de todas las edades.
En una conferencia de prensa para dar a conocer la nueva declaración del Vaticano sobre la dignidad humana, que fue noticia por condenar la teoría de género y la atención sanitaria que afirma el género, el cardenal que dirige la oficina de doctrina también hizo comentarios positivos sobre la homosexualidad. Sin embargo, también redobló los aspectos antitransgénero de la declaración.
Un nuevo estudio de padres y madres LGTBQ encontró que dos tercios de los participantes, y especialmente los padres trans, dijeron que sus hijos experimentaron estigma estructural y/o interpersonal en la escuela. Los padres, sin embargo, compartieron una variedad de formas proactivas y reactivas en las que trabajaron para prevenir o compensar dicho estigma.
La publicación de hoy es de Catholics for Inclusion in Western Massachusetts (Católicos por la Inclusión en el oeste de Massachusetts). El año pasado, el grupo fue 

Xóchitl Gálvez, candidata presidencial, en el debate.
Jorge Máynez, candidato presidencial de Movimiento Ciudadano (MC).
Unos señalan con sus discursos de odio y otros nos matan y aprueban leyes discriminatorias y asesinas…


Elizabeth Sweeny Block es profesora asociada de Ética Cristiana en el Departamento de Estudios Teológicos de la Universidad de St. Louis y autora de numerosos artículos sobre identidad de género y personas transgénero:
Miguel Díaz es John Courtney Murray, S.J., catedrático de Servicio Público en la Universidad Loyola de Chicago, y se desempeñó como presidente de los EE.UU. Embajador ante la Santa Sede de 2009 a 2012, y es autor de Queer God de Amor:
Craig Ford Jr, es profesor asistente de Teología y Estudios Religiosos en St. Norbert College y profesor adjunto en el Instituto de Estudios Católicos Negros de la Universidad Xavier, Luisiana:
Jason Steidl Jack es profesor asistente de estudios religiosos en la Universidad de St. Joseph en Nueva York y autor de Ministerio católico LGBTQ: pasado y presente:
Dignitatis Infinita marca la primera vez que la Santa Sede trata los temas complejos e hiperpolitizados de la teoría de género y las intervenciones médicas para personas transgénero en un documento autorizado. Tergiversa profundamente estos temas y demuestra una dolorosa falta de comprensión de ambos. A pesar de señalar correctamente que siguen siendo “objeto de considerable debate” entre los expertos científicos (n° 57), el DDF parece creer que no se necesitan más estudios, que seis párrafos son suficientes para tratar estos temas difíciles y sensibles, y que la única evidencia necesaria para respaldar sus afirmaciones iniciales de que la teoría de género y las intervenciones médicas para las personas transgénero son moralmente equivalentes a la pobreza, la guerra, la trata de personas, el abuso de los inmigrantes, el aborto y el abuso sexual del clero son textos de prueba de documentos del Papa Francisco. Después de cinco años, uno hubiera esperado un análisis cuidadoso y exhaustivo, informado por evidencia científica rigurosa, erudición teológica académicamente sólida, así como las perspectivas de las mujeres y las propias personas transgénero. En cambio, el DDF ha promulgado precisamente el tipo de reclamos que históricamente se han utilizado para marginar a las mujeres y a las personas LGBTQ+, justificar la violencia contra ellas y violar su dignidad.
Mary Doyle Roche es profesora asociada de Estudios Religiosos en el College of the Holy Cross, Worcester, Massachusetts, y autora de Escuelas de Solidaridad: Familias y Enseñanza Social Católica:
Ismael Ruiz es profesor postdoctoral Provost-Candler en Estudios Católicos en la Escuela de Teología Candler de la Universidad Emory, y ha publicado y trabajado extensamente sobre la inclusión LGBTQ+ en la educación católica:
Cristina L.H. Traina es la Cátedra Avery Cardinal Dulles, S.J., de Teología Católica en la Universidad de Fordham, donde enseña teología y ética cristianas:
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