James Martin: «El acercamiento pastoral a los católicos LGTBIQ+ no es moda ni responde a ‘presiones’ de la cultura, sino constitutivo de la Iglesia»
«El papa Francisco ha dado algunos pequeños pasos, aunque significativos, con respecto a su propio acercamiento a las personas LGTBIQ+ en la Iglesia»
«¿Por qué la iglesia es tan lenta a la hora de intentar ayudar y proteger a un grupo de personas que a menudo corre el riesgo de sufrir acoso, palizas y violencia? ¿Por qué es tan difícil para los católicos ver a las personas LGTBIQ+ como hijas amadas de Dios?»
«La etiqueta de «pecador» es especialmente ofensiva, ya que todos somos, de una manera u otra, pecadores. Ninguno de nosotros es perfecto: todos pecamos y todos necesitamos el perdón y el arrepentimiento. Pero a ningún otro grupo lo tratan con tanto desprecio»
«Llegar a los que están en los márgenes —y en la Iglesia no hay nadie más marginado que las personas LGTBIQ+— no es solo la tarea de la Iglesia, sino el ministerio de Jesús mismo»
| James Martin, sj. *
¿Por qué ha sido tan difícil para la iglesia católica acercarse a las personas LGTBIQ+? ¿Por qué su retraso a propiciar este acercamiento y reconocimiento a diferencia de la mayoría de organizaciones seculares, e incluso de otras iglesias? ¿Y por qué la iglesia es tan lenta a la hora de intentar ayudar y proteger a un grupo de personas que a menudo corre el riesgo de sufrir acoso, palizas y violencia? ¿Por qué es tan difícil para los católicos ver a las personas LGTBIQ+ como hijas amadas de Dios?
Es cierto que esto no es extensible a todo el mundo. Algunas diócesis, parroquias y escuelas católicas promueven a las personas LGTBIQ+ para importantes ministerios, donde las hacen sentirse bienvenidas en la que, pese a todo, es también su Iglesia. Y, a medida que más católicos se abren a su orientación sexual y se sienten menos avergonzados por la forma en que Dios los ha creado, más familias se ven implicadas.
Y a medida que más familias se ven implicadas, más parroquias y escuelas también. Todo esto significa que crece el deseo de una mejor acogida. Otra pequeña pero importante influencia se ha producido en las familias de los obispos y sacerdotes, cuyas sobrinas y sobrinos, en comparación con hace unos años, son más propensos a «salir del armario».
Esto les permite a los obispos y sacerdotes (así como a los hermanos y hermanas de las órdenes religiosas) considerar a las personas LGTBIQ+ no simplemente como categorías o estereotipos —o incluso como categorías teológicas que tienen una sexualidad «objetivamente desordenada»—, sino como personas, como individuos, como miembros de una familia. Con estos pequeños pasos hacia una mayor comprensión y amor, la Iglesia avanza.
Además, en los últimos años, el papa Francisco ha dado algunos pequeños pasos, aunque significativos, con respecto a su propio acercamiento a las personas LGTBIQ+ en la Iglesia. En primer lugar, el Santo Padre ha nombrado a muchos cardenales, arzobispos y obispos que son más acogedores para los católicos LGTBIQ+. En segundo lugar, el propio Francisco ha hablado con entusiasmo sobre la necesidad de acoger a las personas LGTBIQ+ en la Iglesia, en varios lugares. (De hecho, es el primer Papa que utiliza la palabra «gay» públicamente). Por último, ha escrito cartas alentadoras a los católicos que atienden a los católicos LGTBIQ+ en todo el mundo (incluyéndome a mí). En conjunto, los esfuerzos del papa Francisco han permitido que las personas LGTBIQ+ sientan que la Iglesia es más un hogar para ellos.
Pero todavía hay lugares en los que las personas LGTBIQ+ son objeto de las más severas críticas por parte de los líderes de la Iglesia (tanto del clero como de los laicos), quienes constantemente los tildan de «pecadores». En algunos lugares se les hace sentir que no son bienvenidos en las parroquias, se les despide de sus puestos en instituciones católicas e incluso se les niegan los sacramentos.
La etiqueta de «pecador» es especialmente ofensiva, ya que todos somos, de una manera u otra, pecadores. Ninguno de nosotros es perfecto: todos pecamos y todos necesitamos el perdón y el arrepentimiento. Pero a ningún otro grupo lo tratan con tanto desprecio, incluso cuando sus vidas no son totalmente conformes con la enseñanza de la Iglesia.
Por ejemplo, muchas parejas casadas utilizan hoy en día métodos anticonceptivos. Sin embargo, cuando imparto charlas a los matrimonios, nadie pregunta: «¿Por qué les habla a los pecadores?». Asimismo, muchos estudiantes de colegios y universidades son sexualmente activos, lo que tampoco está en conformidad con la enseñanza de la Iglesia. Y, sin embargo, de nuevo, cuando ofrezco charlas a estudiantes universitarios, nadie me dice: «¿Por qué hablas con pecadores?».
Solo la persona LGTBIQ+ es etiquetada como tal. Con casi todos los demás grupos, incluso cuando muchas personas del grupo no viven plenamente de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia, la gente las trata con respeto, asume que están siguiendo sus conciencias y las acoge en la Iglesia.
¿Por qué? Principalmente, porque las conocemos. Conocemos a parejas casadas que pueden estar luchando con las enseñanzas sobre el control de la natalidad, pero que, a su vez, están usando sus conciencias lo mejor que pueden para tomar una decisión moral. Asimismo, conocemos a estudiantes universitarios y sabemos que hacen todo lo posible por vivir una vida moral. Conocemos a estas personas, las queremos y, por eso, confiamos en ellas. Los vemos en la complejidad de sus vidas, como nos vemos a nosotros mismos en la complejidad de las nuestras.
No ocurre lo mismo con las personas LGTBIQ+, que a menudo siguen siendo desconocidas, misteriosas y «otras» para muchas personas de la Iglesia, incluidos muchos líderes eclesiásticos. No son individuos con con- 5 ciencia que se esfuerzan por llevar una vida amorosa, sino estereotipos y categorías. Por eso son rechazados, excluidos y condenados.
La clave es la «Cultura del encuentro» que el papa Francisco destaca a menudo: llegar a conocer a las personas como amigos, en sus «alegrías y esperanzas» y «penas y angustias», como señala el Concilio Vaticano II en su hermoso documento Gaudium et Spes. En efecto, los «gozos y esperanzas» y las «tristezas y angustias» de todas las personas —dice la Iglesia en ese documento— son los gozos y las esperanzas y las tristezas y angustias de los «seguidores de Cristo». ¿Por qué? Porque «nada genuinamente humano deja de suscitar un eco en sus corazones». En otras palabras, la Iglesia está cerca de todas las personas.
Sin embargo, está más cerca de algunas personas que de otras. Naturalmente, estamos cerca de los que conocemos. Esta es una de las razones por las que la Iglesia debe acercarse a las personas LGTBIQ+: para que podamos conocerlas, amarlas y acompañarlas.
Esta es la tarea de la Iglesia hoy en día. Porque esta fue, fundamentalmente, la misión de Jesús: llegar a todos los que se sentían abandonados, excluidos o marginados. Jesús lo hizo repetidamente en su ministerio público: acercándose a un centurión romano, a una mujer samaritana, a un recaudador de impuestos llamado Zaqueo. Todas las personas que, por diferentes razones, se encontraban en los márgenes. Ese centurión romano ni siquiera era judío. Esa mujer samaritana ocultaba una extraña historia sexual y fue condenada al ostracismo por su propio pueblo. Y ese recaudador de impuestos en connivencia con el poder ocupante de Roma fue muy probablemente odiado por sus compañeros judíos. Sin embargo, Jesús se acerca a ellos y recuerda a sus discípulos que no se trata de estereotipos o categorías, sino de personas.
Por lo tanto, llegar a los que están en los márgenes —y en la Iglesia no hay nadie más marginado que las personas LGTBIQ+— no es solo la tarea de la Iglesia, sino el ministerio de Jesús mismo. Por lo tanto, el acercamiento pastoral a los católicos LGTBIQ+ no es simplemente una moda, ni una tendencia pasajera, ni siquiera algo que responda a las «presiones» de la cultura, sino una labor constitutiva de la Iglesia y una misión que encuentra sus raíces últimas en los Evangelios.
Fuente Religión Digital
Biblioteca, General, Historia LGTBI, Iglesia Católica, Iglesia Inclusiva
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