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Un colegio argentino utiliza un manual católico con contenido homofóbico

viernes, 14 de noviembre de 2014
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manualEl libro de texto Nueva evangelización, de la editorial española Casals, ha provocado el rechazo de gran parte de los internautas.

El Colegio Parroquial El Salvador, situado en la localidad argentina de Yerba Buena, ha comenzado a utilizar un manual católico, publicado por la editorial española Casals. El manual, escrito por Pedro de la Herrán y Aurelio Fernández, incluye una serie de premisas de carácter homofóbico. En el manual se incluye un apartado titulado“¿Es legítimo el llamado matrimonio homosexual?”. El texto expresa una oposición a ese tipo de unión civil a través de diversas cita de la Conferencia Episcopal Española de 2004, como por ejemplo: “Tenemos el deber de recordar que el matrimonio no puede ser concretado más que por personas de diversos sexo: una mujer y un varón. A dos personas del mismo sexo no les asiste ningún derecho a contraer matrimonio entre ellas”.

Una fotografía del manual fue filtrada en internet. En ella se observaba la oposición de dicho libro a la unión civil entre personas del mismo sexo. Esta imagen provocó un enorme rechazo por parte de los internautas que criticaron duramente la publicación de la editorial Casals.

Esteban Paulón, presidente de la Federación Argentina LGBT, ha declarado que “la difusión de estos contenidos entra en conflicto con la Ley de Educación Sexual Integral y con los acuerdos pedagógicos del Consejo Federal de Educación” ya que no se trata al tema desde una perspectiva de inclusión, como se estipula en la ley. Además considera que “el Estado debe controlar que los contenidos brindados a niñas y niños en las escuelas, sean cuales sean, reconozcan el estado de derecho”.

Daniela Ruiz, transexual e integrante de la Comisión Organizadora de la marcha del Orgullo LGTBIQ afirma “Estos tipos de discriminación encubierta en textos escolares son una deconstrucción de los derechos conseguidos”. Además, considera que “cuando hay influencias religiosas, que insinúan una presunta pecaminosidad de casarse con alguien del mismo sexo, se entra en algo muy negativo porque realmente hay legislaciones que promueven la igualdad y el reconocimiento de todas las persona”.

La Federación Argentina LGBT realizará una denuncia ante el Ministerio de Educación de Tucumán, el de la Nación Nacional y también ante el Instituto Nacional contra la Discriminación la Xenofobia y el Racismo (INADI). De esta manera, expresan su rechazo a un manual cuya presencia en las aulas consideran intolerable.

Fuente Cáscara Amarga

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Docente de Universidad chilena Finis Terrae asocia a familias homoparentales con las “perversiones de Hitler y Stalin”

jueves, 13 de noviembre de 2014
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2510_10Javier-Fuenzalida-A-G_18Javier Fuenzalida

El Movilh pidió un pronunciamiento a la Universidad y criticó la campaña del terror contra el AVP emprendida por la Iglesia Católica, así como movilizaciones homofóbicas en Temuco y Calama.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) pidió hoy a la Universidad Finis Terrae un pronunciamiento sobre los “grotescos dichos” del docente Javier Fuenzalida, quien asoció a las familias homoparentales con las “perversiones de Stalin y Hitler”, al tiempo que repudió a la Iglesia Católica por persistir en “desacreditar al Acuerdo de Vida en Pareja (AVP) con afirmaciones falsas y homófobas”.

En una columna publicada por el periódico Estrategia, Fuenzalida se identificó como docente de la Finis Terrae y sostuvo que “Nicolás tiene dos papás” y su distribución en jardines infantiles “es el peor abuso de poder sobre un inocente niño indefenso. Ni Stalin, ni Hitler, que trataron de destruir las familias llegaron a tanta perversidad. Es tiránico.”

Calificó además al cuento de “vil falso libro”, de “fraude inaceptable y cobarde” y consideró que la crianza por parte de dos mujeres o dos hombres no existe, reduciendo el amor paternal o maternal a la exclusiva reproducción de parejas heterosexuales. “El pobre Nicolás, confundido, se sentirá engañado por estos falsos dos papás” , sostuvo Fuenzalida.

En carta dirigida al rector de la Universidad Finis Terrae, Cristian Nazer, el Movilh solicitó aclarar si la Casa de Estudios “comparte o no los dichos del mencionado docente y si está permitiendo que sea esta la “educación” que Fuenzalida promueve en sus aulas”. “En caso de no compartir las grotescas afirmaciones del docente, solicitamos adopte medidas al instante para evitar que nuevamente vuestra casa de Estudios sea relacionada con opiniones homofóbicas y para evitar que este profesor promueva el odio en las aulas, determinando las sanciones que sean correspondientes”, indicó el organismo.

Iglesia Católica

En otro ángulo, el Movilh repudió hoy las declaraciones del arzobispo de Concepción, Fernando Chomalí.

El religioso señaló hoy en La Tercera que “el AVP es un eslabón más en el empobrecimiento de la familia, entendida como la vida en común y de por vida, de un hombre con una mujer, para ayudarse, amarse, dar vida y cuidar a los hijos. La Iglesia enseñará siempre que ése es el camino que responde de mejor manera a lo que son el hombre y la mujer, al deseo de los hijos, y, para los creyentes, al querer de Dios” .

Añadió que “estas personas (homosexuales) en cuanto ciudadanos, tienen derechos como todo chileno. Sin embargo, me parece que el derecho del hijo a ser concebido en el contexto del matrimonio, ser educado por sus padres, es un derecho anterior al deseo que puede tener una persona con tendencia homosexual. Al niño se le exige de sobremanera en una relación de este tipo y ello no cuida el mejor interés del niño. Es por eso que no estoy de acuerdo. Aunque también soy enfático en afirmar que en Chile debemos terminar con una mentalidad homofóbica muy difundida y que es muy injusta respecto de estas personas, que merecen respeto y ser tratados con dignidad como todo ser humano”.

Junto con acusar “una evidente e injustificada campaña del terror de la Iglesia Católica contra el AVP”, el Movilh consideró que la declaración de Chomalí “refleja la permanente burla que los arzobispos, obispos y cardenales hacen de las familias homoparentales”.

“¿Cómo es posible, que de manera tan descarada e incoherente Chomalí critique la homofobia y llame a respetar a la diversidad sexual al mismo tiempo que considera a la legalización de nuestras relaciones como un peligro para los niños y niñas?. Esto es abusivo, indignante y sólo contribuye a promover la ignorancia y la desigualdad”, indicó el Movilh.

Añadió que “doble es el malestar al considerar que ha sido la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica la responsable de encubrir los más graves y violentos abusos contra niños y niñas. Estamos así en presencia de una alta jerarquía descarada, hipócrita que no mide lo que hace, ni lo que dice”.

Iglesias Evangélicas en Temuco y Calama

En un ángulo similar, el Movilh lamentó que ayer un grupo de evangélicos protestaran en la Dirección Regional de La Araucanía de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) contra el libro “Nicolás tiene dos papás”. Leer más…

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El arzobispo de Concepción, Mons. Fernando Chomalí: «Un católico no puede ser homofóbico, pero el matrimonio se da sólo entre hombre y mujer»

miércoles, 12 de noviembre de 2014
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20112505161658_11.10.06«Han mostrado el rostro misericordioso de Jesús»

Y sin embargo, el arzobispo de Concepción, Mons. Fernando Chomalí, ha salido en defensa de los sacerdotes Felipe Berríos S.J., José Aldunate S.J. y Mariano Puga, que se han manifestado a favor del matrimonio igualitario. El prelado, en una entrevista concedida a La Tercera, ha alabado la labor social de los presbíteros, y llega incluso a decir que han afirmado la doctrina católica sobre la homofobia. Además asegura que en la Iglesia siempre ha habido controversias teológicas.

El 24 de Junio, el P. Felipe Berríos, en el programa de televisión El Informante, se manifestó abiertamente partidario del matrimonio igualitario, señalando incluso que la homosexualidad le ha ayudado «a ampliar su concepción de la sexualidad». El mismo mensaje lo ha reiterado en entrevistas sucesivas, además de relativizar la postura de la Iglesia sobre el aborto y criticar acerbamente la figura de San Juan Pablo II.

El P. José Aldunate, por su parte, antiguo profesor de teología moral, entrevistado por el semanario The Clinic, el 24 de agosto, se mostró partidario del aborto terapéutico y en caso de violación. Y también avaló el matrimonio igualitario. Incluso apoyó la posibilidad de «papisas» en la Iglesia.

Y el P. Mariano Puga, finalmente, el 6 de junio, en entrevista a La Segunda, también señaló que en los llamados casos límites, el aborto debe ser «una decisión de la mamá».

A pesar de esos hechos, Mons. Chomalí responde de la manera siguiente en una entrevista concecida a La Tercera:

También se ha debatido en torno al Acuerdo de Vida en Pareja (AVP).

Creo que el AVP es un eslabón más en el empobrecimiento de la familia, entendida como la vida en común y de por vida, de un hombre con una mujer, para ayudarse, amarse, dar vida y cuidar a los hijos. La Iglesia enseñará siempre que ése es el camino que responde de mejor manera a lo que son el hombre y la mujer, al deseo de los hijos, y, para los creyentes, al querer de Dios.

¿Se debe reconocer como familias a las parejas homosexuales.?

Creo que estas personas, en cuanto ciudadanos, tienen derechos como todo chileno. Sin embargo, me parece que el derecho del hijo a ser concebido en el contexto del matrimonio, ser educado por sus padres, es un derecho anterior al deseo que puede tener una persona con tendencia homosexual. Al niño se le exige de sobremanera en una relación de este tipo y ello no cuida el mejor interés del niño. Es por eso que no estoy de acuerdo. Aunque también soy enfático en afirmar que en Chile debemos terminar con una mentalidad homofóbica muy difundida y que es muy injusta respecto de estas personas, que merecen respeto y ser tratados con dignidad como todo ser humano.

En cuanto al examen en el Vaticano de los dichos de tres sacerdotes, ¿Ha dividido esto a los católicos?

El cardenal Ezzati ya aclaró el tema. Lo que sí le puedo decir es que estos sacerdotes han estado siempre cerca de los pobres, los perseguidos, los oprimidos y han mostrado el rostro misericordioso de Jesús en lugares donde ha habido mucho dolor. Han estado muy presentes en situaciones dolorosas de la vida del país, junto al sufriente. Ellos han afirmado la doctrina de la Iglesia en el sentido de que no se puede discriminar a una persona por su condición sexual ni menos hacer mofa de ello. Un católico no puede ser homofóbico, pero también hay que afirmar que el matrimonio se da sólo entre un hombre y una mujer, y que no se puede homologar a otro tipo de relaciones afectivas. No obstante, en la Iglesia siempre ha habido controversias teológicas. Lo importante es que somos una familia muy unida.

En el resto de la entrevista, el arzobispo se muestra contrario precisamente al aborto y el matrimonio igualitario, defendido por esos sacerdotes, así como a la eutanasia.

Fuente La Tercera

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Varias universidades católicas de Estados Unidos acuerdan reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo

martes, 11 de noviembre de 2014
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Matrimonio-GayLa extensión del matrimonio igualitario y su creciente aceptación en los Estados Unidos está poniendo a los centros superiores de enseñanza católicos ante la disyuntiva de reconocer estos matrimonios a efectos de funcionamiento interno o no hacerlo alegando motivos religiosos. Algunas universidades, sobre todo jesuitas, han decidido de hecho reconocer las parejas del mismo sexo casadas, lo que ha generado protestas de algunos obispos.

La Universidad de Creighton, en Nebraska, ha decidido reconocer las parejas del mismo sexo casadas a efectos de seguros de salud. Se trata de parejas casadas fuera del estado, dado que Nebraska no reconoce el matrimonio igualitario al seguir en vigor una enmienda constitucional aprobada en el año 2000. Ello da a la decisión un especial valor, dado que la universidad no tenía obligación legal de reconocer estos matrimonios. Pero la significación de la noticia es aún mayor si se tiene en cuenta que la de Creighton es una universidad católica, dirigida por la Compañía de Jesús.

No se trata sin embargo del único caso de universidad católica que toma esta decisión en los Estados Unidos. Otras 21 universidades de los jesuitas también reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo a efectos de funcionamiento interno. También la Universidad de Notre Dame, en Indiana (esta no vinculada directamente a los jesuitas) ha decidido reconocer estos matrimonios.

Al justificar su decisión, las universidades tratan de mantener un delicado equilibrio. Por un lado, afirman su adhesión a la doctrina católica sobre el matrimonio, pero por otro hablan de la necesidad de cumplir la ley, pues muchas de estas universidades se encuentran en estados que ya reconocen el matrimonio igualitario. Además, apelan significativamente al “principio de misericordia”, como algunos denominan la actitud que diversos sectores de la jerarquía católica, con el apoyo del papa Francisco, estaría fomentando hacia divorciados y personas LGTB.

En palabras del presidente de la Universidad de Creighton, el padre Tim Lannon, “no ha sido una decisión fácil. Tras mucha oración y discernimiento, creo que  extender los beneficios es lo correcto. Esta decisión conlleva la tensión entre la enseñanza de la iglesia sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la preocupación de justicia social por la atención y bienestar de las familias de nuestros colegas”. El presidente de la Universidad de Notre Dame, el reverendo John Jenkins, ha afirmado por su parte que “reconocemos una llamada urgente para acoger, apoyar y apreciar a nuestros hermanos y hermanas gais y lesbianas, que demasiado a menudo han sido marginados e incluso apartados de entre nosotros, y que en muchos casos portan las cicatrices de este trato”.

Los obispos se enfadan

Muy distinto es el punto de vista de una parte de la jerarquía católica. Especialmente contrariado se ha mostrado George Lucas, arzobispo de Omaha, diócesis donde se encuentra la Universidad de Creighton. En palabras suyas: “estoy decepcionado por el anuncio del Padre Lannon (…). Aunque pretenda que no se está afirmando la aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, ése es precisamente el mensaje que está dando la universidad (…). No hay tensión entre la doctrina católica y la justicia social. Ambas están fundadas en las mismas verdades sobre la naturaleza de la persona humana, la complementariedad de hombre y mujer y el significado de la vida humana y el amor. Al tiempo que experimentamos tensión al asegurar el respeto y trato justo a todas las personas, incluidas aquellas con atracción por el mismo sexo, tenemos el derecho a esperar de una universidad católica que nos ayude a ver un camino justo hacia delante, arraigado en la fe y fundado en la rica tradición intelectual católica. Creighton no ha logrado satisfacer esa expectativa con esta expansión de beneficios”.

Kevin Rhoades, obispo de Fort Wayne–South Bend, donde se encuentra la Universidad de Notre Dame, defiende por su parte que no se apliquen estos beneficios apelando para ello a la libertad religiosa. “Querría que se estudiara más qué lo que la ley requiere y qué protecciones relativas a la libertad religiosa tienen Notre Dame y nuestras otras instituciones católicas para que no se vean obligadas a cooperar en la ley que redefine el matrimonio. Nuestra Conferencia Episcopal de Indiana está estudiando estos asuntos”, ha declarado.

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El Papa a los protestantes: «Nuestras divisiones afean la belleza de la túnica de Cristo»

domingo, 9 de noviembre de 2014
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papa-protestantes-720_560x280«Cuántas cosas podemos aprender unos de otros!», exclama

«Por desgracia todavía hoy sigue habiendo rivalidades y conflictos entre nuestras comunidades»

«No se trata sólo de recibir información sobre los demás para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don»

(VIS).-Francisco recibió esta mañana en audiencia a una delegación de la Alianza Evangélica Mundial (WEA, en inglés), una red de iglesias evangélicas en 128 naciones, con sede en Nueva York (Estados Unidos) que han formado una alianza con más de 100 organizaciones internacionales para dar voz a 600 millones de cristianos evangélicos en todo el mundo.

Comenzando su discurso a la Alianza el Papa subrayó que el Bautismo es un don divino inestimable que tenemos en común y gracias al cual no vivimos sólo en la realidad terrenal sino en la potencia del Espíritu. Después pasó a recordar que desde el principio hubo divisiones entre los cristianos, y que por desgracia todavía hoy sigue habiendo rivalidades y conflictos entre nuestras comunidades.

‘Dicha situación -observó- debilita nuestra capacidad de cumplir con el mandato del Señor de predicar el Evangelio a todas las naciones. La realidad de nuestras divisiones afea la belleza de la única túnica de Cristo, pero no destruye por completo la unidad profunda que genera la gracia de todos los bautizados. La eficacia del anuncio cristiano, indudablemente, sería mayor si los cristianos superasen sus divisiones y pudieran celebrar los sacramentos juntos, difundir juntos la Palabra de Dios y dar testimonio de caridad».

El Obispo de Roma manifestó también su alegría porque en muchos países del mundo, los católicos y los evangélicos han establecido relaciones de hermandad y cooperación, reconociendo que los esfuerzos conjuntos del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Teológica de la Alianza Evangélica Mundial ‘‘han abierto nuevas perspectivas, aclarando malentendidos y mostrando formas de superar los prejuicios’‘.

»Espero -recalcó- que estas consultas inspiren ulteriormente nuestro testimonio común y nuestros esfuerzos evangelizadores. Si realmente creemos en la libre y generosa acción del Espíritu, ¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros! No se trata sólo de recibir información sobre los demás para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros. También espero que el documento «Testimonio cristiano en un mundo multirreligioso. Recomendaciones de conducta» se convierta en fuente de inspiración para el anuncio del Evangelio en contextos multirreligiosos».

»Tengo confianza en que el Espíritu Santo, que suscita en la Iglesia, con su poderoso aliento, el coraje de perseverar y también de buscar nuevos métodos de evangelización, marque el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre católicos y evangélicos. Una etapa que permita realizar más plenamente la voluntad del Señor de llevar el evangelio hasta los confines de la tierra.. Os aseguro mis oraciones por esta causa y también os pido que recéis por mí y mi ministerio», concluyó Francisco.

Fuente Religión Digital

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Por unos Medios de Comunicación de la Iglesia honestos, participativos y veraces. COPE y 13tv no pueden seguir propagando una doctrina tan ideologizada, sesgada y partidista

domingo, 9 de noviembre de 2014
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imagesEditorial de Redes Cristianas:

Cada día que pasa se nos van imponiendo con mayor firmeza dos convicciones:  que en la era de la globalización de los mercados y la economía financiera la universalización de las comunicaciones representa uno de los mayores fenómenos de nuestro tiempo; y que, a pesar de los impresionantes logros de la tecnología, la sociedad posmoderna no ha logrado globalizar el derecho que asiste a la ciudadanía a expresar y difundir libremente su opinión y a recibir “sin limitación de fronteras” —como define la Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. 19—, informaciones veraces y útiles para la colectividad. 

De hecho, un reducido número de agencias,  en conexión con 300  multinacionales,  controlan la información y la opinión pública mundial. Este oligopolio del poder mediático se impone sobre el mismo poder político a través de sus medios de comunicación de masas.

Salvando las distancias —y,  en el mejor de los supuestos, las intenciones— algo similar está pasando en la Iglesia católica y, más en concreto, en la Iglesia española donde la Conferencia Episcopal a través de la Comisión de Medios de Comunicación ejerce un control absoluto sobre la información y la opinión pública en la Iglesia.  

Contra la propia doctrina oficial de la Iglesia que, aunque tímidamente,  apuesta por la honestidad informativa en sus documentos oficiales — entre otros, la Constitución Lumen Gentium del Vaticano II, nº 119; Decreto Inter Mirifica para la comunicación, del mismo concilio; y las encíclicas Pacem in Terris de Juan XXIII y Evangelii Nuntiandi de Pablo VI— y defiende el derecho a una información que respete la verdad, la justicia y la caridad, la Conferencia Episcopal Española está manteniendo unos medios que, como la COPE y 13tv, van justamente en dirección contraria. A través de su línea editorial, de sus espacios y tertulias se difunden  unos  mensajes que frecuentemente nada tienen que ver con la verdad, que faltan a la justicia y quebrantan con  insultos el debido respeto y la caridad con las personas. Propagan, en último extremo, una doctrina tan ideologizada, sesgada y partidista que resulta muy difícil reconocer en ella la doctrina católica universal. Hoy día son más una empresa comercial que centros o focos de evangelización.

Desde Redes Cristianas ya en nuestro Manifiesto por la Laicidad de septiembre de 2008 “denunciamos a la Conferencia Episcopal Española por el intolerable abuso del derecho a la Libertad de Expresión que está haciendo la COPE (a la que hoy añadimos 13tv)… y le exigimos el cambio radical en su línea editorial”. Y ante los nuevos aires que están llegando desde Roma y con la llegada a Madrid del obispo Carlos Osoro, creemos que el cambio debe iniciarse ya desde el reconocimiento del pluralismo que reina en el cristianismo en España  y desde el derecho de la comunidad católica y civil a disponer de unos medios de comunicación abiertos a la diversidad de tendencias,  siendo honestos, participativos y veraces.

Entretanto, hay medios que -vinculados a congregaciones religiosas o con estructuras más independientes- apuestan por una comunicación alternativa, honesta y poniendo el foco en la denuncia de las injusticias y en las personas que sufren. Es el caso de revistas como Humanizar, Revista 21, Alandar, Tiempo de Hablar, Utopía, Éxodo, Encrucillada o Irimia; y de medios digitales como Eclesalia, Ciberiglesia y Atrio, que dan otra visión de cómo se puede comunicar desde una perspectiva creyente.

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El arzobispo chileno Ricardo Ezzati dice que las «uniones homosexuales son inaceptables, graves y peligrosas para la sociedad «

miércoles, 5 de noviembre de 2014
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Ricardo-EzzatiNi cambian, ni cambiaran… llevan la homofobia en las venas…

«Hay temas en los que no puede haber matices»

Denuncia el «debilitamiento de la familia»

Sínodo sobre familia: Parejas del mismo sexo son contrarias al “diseño de Dios”

Tras un mes en Roma participando del Sínodo de la Familia, Ricardo Ezzati comentó que la «legalización de las uniones entre homosexuales es grave, además añadió que » la aprobación del matrimonio gay debilitará a la familia». La máxima autoridad católica del país llegó este jueves a Chile en medio de una gran polémica. Luego de que un centenar de católicos chilenos pidieran al papa Francisco a través de una carta intervenir en la crisis existente en la Iglesia Católica en Santiago. A raíz de esto, Ezzati dijo que «hay temas en los que no puede haber matices». En este sentido declaró que «cualquier sea la intención de quienes han puedo esta opción, el efecto será el debilitamiento de la familia. Más grave aún es la legislación de las uniones homosexuales, porque se niega la diferencia sexual entre las personas de esas uniones», concluyó.

Junto con repudiar “esta nueva arremetida homofóbica”, el Movilh anunció una masiva manifestación por las familias homoparentales para el próximo 15 de noviembre.

 El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, arremetió ayer nuevamente contra la dignidad de las parejas y familias homopareantales al calificar a las uniones entre personas del mismo sexo como inaceptables, graves y peligrosas para la sociedad, declaraciones que fueron rechazadas al instante por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh).

En efecto el religioso señaló a La Tercera que “las uniones de hecho son inaceptables en el plano de los principios y peligrosa en el plano social y educativo. Cualquiera sea la intención de quienes han propuesto esta opción, el efecto será el debilitamiento de la familia. Más grave aún es la legalización de las uniones homosexuales, ya que, en este caso, se niega la diferencia sexual entre las personas de esas uniones. Esto no perjudica el reconocimiento de la dignidad de cada persona: para todos quiero expresar mi respeto y solicitud pastoral. Lo que solicito también a todos quienes comparten el gozo del Evangelio”

Añadió que “la Iglesia siente el deber de decir una palabra de verdad y de esperanza. Es necesario acoger las personas con su existencia concreta (…) Con mucha claridad la Relatio Synodi afirma que no existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías entre las uniones homosexuales y el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia. Sin embargo, hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza, sin el estigma de injusta discriminación.”.

El Movilh acusó al instante una “nueva arremetida homofóbica del cardenal Ricardo Ezzati cuyo descaro violenta a las familias homoparentales. Al mismo tiempo que habla de respeto para las personas LGBTI, considera a la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo como “peligrosas” para la educación, la sociedad y las familias. Este tipo de declaraciones afectan la dignidad de la diversidad sexual tanto por su lenguaje agresivo y violento, como por su explícita incoherencia”

El organismo agregó que “tras 23 años del movimiento de la diversidad sexual en Chile, hay consenso en no discriminar a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, sin embargo no ocurre lo mismo cuando se habla de parejas del mismo sexo o de familias homoparentales, las cuales siguen siendo ofendidas y dañadas por falta de igualdad de derechos. Hay muchos que nos aceptan, pero en celibato, lo que es una contradicción con los derechos humanos”.

Junto con anunciar una masiva Gay Parade para el próximo 15 de noviembre, el Movilh lamentó “esta cruzada religiosa y homofóbica liderada por obispos católicos y evangélicos y por muchos parlamentarios de la UDI que consideran un peligro a la diversidad familiar. Este insulto, que daña a los hijos e hijas de estas uniones, debe seguir siendo enfrentado con argumentos, amor y manifestaciones pacíficas hasta que se comprenda que todos somos distintos y que merecemos igualdad de derechos”.

El Movilh puntualizó que la Gay Parade tendrá como principales demandas la total igualdad social y legal para las familias homoparentales, así como la regulación de la custodia de los hijos en el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP), “proyecto que exigiremos se transforme en ley a más tardar en enero próximo”.

Fuente MOVILH

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«Tenemos que decirle a la Iglesia que somos parte de ella y que no nos puede apartar»

martes, 4 de noviembre de 2014
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javier-erik--575x323Javier y Erik posan frente a la catedral del Buen Pastor en Donostia/San Sebastián. / PEDRO MARTÍNEZ

La Curia abre el debate para acoger a los homosexuales y permitir la comunión de divorciados

Erik Ríos y Javier Gómez relatan cómo ven el intento aperturista del Vaticano hacia los colectivos a los que pertenecen

«Supondría un apoyo para muchos gays que la Iglesia dijera: estamos con vosotros»

«La doctrina católica puede llevar a los divorciados a tener que elegir entre amor y fe»

Dani Soriazu

Si existe en la Tierra una institución con una estructura rígida y poco proclive a los cambios, esa es sin duda la Iglesia Católica. Ahora bien, soplan nuevos tiempos en su seno. Al menos, esa es la sensación que ha quedado tras el último sínodo extraordinario sobre la familia celebrado en Roma y en el que se han cuestionado y debatido conceptos que llevaban inmóviles desde hacía siglos, como el divorcio o a la aceptación de las uniones entre personas del mismo sexo. Temas de suma importancia para cientos de miles de fieles y que han salido a la palestra por influencia del nuevo tono del papa Francisco.

«Supondría un apoyo para muchos homosexuales el que la Iglesia les dijera: estamos con vosotros», cuenta Erik Ríos. Este joven pasaitarra y creyente de 26 años asegura que el inmovilismo de la institución católica puede hacer daño a muchos que, como a él, les gustan las personas del mismo sexo. «Porque si ya de por sí para muchos es difícil salir del armario por el rechazo social que pueda haber, siendo religioso la situación puede ser mucho peor».

No obstante, los deseos de los más progresistas tuvieron que quedarse en solo un borrador. El texto definitivo, que se aprobó al finalizar el sínodo -en el que participaron 191 prelados y padres sinodales- quedó bastante más descafeinado en sus aspiraciones aperturistas. No obstante, Bergoglio ha sido capaz de sembrar un debate que todavía no ha terminado y que da esperanza a aquellos cristianos de base que sienten un vacío porque la doctrina católica no les termina de hacer un hueco.

En el caso de los divorciados que no se pueden volver a casar por la iglesia «se puede quedar como una herida que no cierra. Sentirte como alguien incompleto o un cristiano de segunda categoría», explica Javier Gómez, madrileño que lleva viviendo en Donostia desde hace seis años, divorciado y con una hija. «Es una gozada escuchar este tipo de nuevos planteamientos. Se ve que en el Vaticano hay una mentalidad más humana, más abierta y más cercana a los que sufren, algo que se echaba de menos», añade.

Los dos protagonistas se lamentan de que la Iglesia, sobre todo entendida como las altas instancias que la gobiernan, no debería avanzar tan alejada de los pasos de la sociedad y en asuntos que los cristianos y religiosos de base ya tienen más que asumidos. «Yo siempre he tenido el apoyo de mi parroquia y nunca me han puesto ninguna pega por estar divorciado, por ejemplo, para poder comulgar», asegura Javier.

En el mismo sentido se pronuncia Erik: «Ser homosexual y creyente no es incompatible. Las enseñanzas católicas enseñan a respetar al prójimo, sea como sea». No obstante, se felicita del paso que se ha dado, «y aunque no es suficiente, entiendo que esta institución no puede cambiar de golpe», añade.

«Hacen una lectura torticera»

Cuando el sínodo se encontraba en su ecuador se hizo pública la ‘Relatio post disceptationem’, el documento que hacía una síntesis de las discusiones que estaban produciéndose en el seno de este cónclave sobre los temas a debate.

En el texto se aceptaban como un hecho las relaciones entre el mismo sexo ya que se podían encontrar afirmaciones como que «las personas homosexuales tienen dotes y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana». Y también se hacía una pregunta: «¿Somos capaces de acoger a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad (…) aceptando y valorando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica y el matrimonio?».

Erik tiene clara la respuesta: sí. «Lo que pasa es que hay ciertos sectores que han hecho una lectura bastante torticera de lo que son las enseñanzas de Jesucristo». Se refiere a los sectores más conservadores. Los mismos que un día después de conocer este documento lamentaron que no se mencionara en él ni la palabra «pecado» ni la «ley natural». Algo que, por otra parte, algunos llegaron a describir como ausencias muy reveladoras de ese cambio de aires. Al final del sínodo, los epígrafes referidos a la apertura a los gays quedaron reducidos a parafrasear el catecismo, pidiendo respeto para ellos y evitar discriminaciones. Los cambios en relación a los divorciados también siguieron el mismo camino.

«Aún así creo que hay que lanzar un mensaje de esperanza», apunta Erik, quien pide al resto de personas del colectivo LGTB que no renuncien a sus creencias ni a su condición sexual. «Porque somos nosotros los que tenemos que decirle a la Iglesia que estamos aquí, que somos parte de ella y que no nos puede apartar. Que si las cosas cambian será gracias a nuestras reivindicaciones».

El dilema de tener que elegir

Javier explica que, al igual que cualquier divorciado, si quisiera volver a casarse por la iglesia debería declarar la nulidad de su anterior matrimonio. Para ello, el derecho canónico pide que se aduzcan razones como que se carecía de suficiente uso de razón o que ha existido un engaño doloroso. «Y no lo veo bien. Estuve enamorado y tuve una hija. Y por eso mismo no puedo renegar así de aquel matrimonio». En este sentido, varios padres sinodales han expuesto durante el reciente sínodo la necesidad de «hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad», una de las reivindicaciones.

«Vivir con otra persona es una decisión muy importante, pero la religión también», apunta Javier. En estos momentos no tiene intención de volver a casarse aunque entiende que otros divorciados se puedan ver obligados a tener que elegir, enfrentándose a dos sentimientos muy profundos. «Porque no quieres renunciar a una nueva vida en pareja, pero tampoco a la fe. Y ahora mismo la única opción que les queda a muchos es casarse por lo civil y después organizar una misa que luego no pasa por los registros», explica.

Una vez abierta la puerta a acoger al colectivo gay, la siguiente pregunta es: ¿Y al matrimonio? ¿Y las adopciones? A la primera, la ‘Relatio post disceptationem’ sostenía que las uniones del mismo sexo no pueden «equipararse» al matrimonio entre un hombre y una mujer pero que, sin negar «las problemáticas morales» relacionadas con las uniones homosexuales, hay casos en que «el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas». En cuanto a las adopciones, el texto expresó «una atención» especial hacia los niños de estas parejas, pero no fue más allá en sus líneas rojas.

«Pero qué es mejor, ¿que los niños estén esperando en un orfanato? Hay contradicciones entre aquellos que dicen defender a la familia y a la vez la destruyen», se queja Erik, que asegura que le gustaría casarse por la iglesia, «en la basílica de San Ignacio de Loyola».

Fuente Diario Vasco

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«Lo que nos ha enseñado el Sínodo», por José María Castillo, teólogo

domingo, 2 de noviembre de 2014
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papa-francisco1Leído en su blog Teología sin Censura:

1. El papado es necesario en la Iglesia. Ahora vemos, más claro que nunca, que la Iglesia necesita una autoridad suprema, que esté por encima de grupos, tendencias, divisiones y enfrentamientos. De no existir el papado, es posible (incluso probable) que en la Iglesia, después de lo ocurrido, se hubiera producido un cisma. Se sabe que cinco cardenales fueron a pedirle al dimitido Benedicto XVI que apoyara a los defensores de una Iglesia conservadora y tradicional, con una teología y una moral igualmente integrista. Pero el ex-papa Ratzinger les contestó a los cinco cardenales que en la Iglesia no hay más que un papa, que es Francisco. Es más, inmediatamente informó a Francisco de lo que estaba ocurriendo. El papado ha salvado la unidad de la Iglesia. Si un solo arzobispo, Lefebvre, pudo crear un cisma, ¿no habrían podido cinco cardenales ser origen de una fractura mayor?

2. Francisco está cambiando el papado. Lo está transformando más de lo que muchos se imaginan. Y con el papado, está transformado también a la Iglesia. Lo sagrado y lo ritual pierden fuerza. Y crece en importancia lo humano, la cercanía a la gente, la sencillez, la normalidad de la vida. Nace así un estilo nuevo de ejercer la autoridad en la Iglesia. Pierde importancia en ella la religión. Y gana presencia el Evangelio. Además, estamos viendo que este hombre es más fuerte y tiene más personalidad de lo que muchos decían. Una personalidad original, que no le ha llevado a subir, sino a bajar. No para alejarse de los últimos, sino para acercarse a ellos. El nuevo camino de la Iglesia está trazado.

3. El conservadurismo de la Curia pierde fuerza. En este Sínodo no ha ocurrido lo que pasó en el Concilio Vaticano II. Allí también los curiales integristas eran minoría. Pero eran una minoría más fuerte y determinante que la que ha participado en el Sínodo. De hecho, la minoría curial, en el Concilio, supo llevar las cosas a su terreno. Y fue determinante en las cuestiones determinantes para el futuro inmediato. Por eso el capítulo 3º de la Constitución sobre la Iglesia quedó redactado de forma que el papado y la curia han tenido incluso más poder después del Concilio que antes del Concilio. Por otra parte, los escándalos en asuntos de dinero y en abusos de menores han hundido la credibilidad del sistema curial de gobierno en la Iglesia.

4. Ya no son intocables determinados problemas morales que lo eran. ¿Se apela ahora, con la misma seguridad que antes del Sínodo, a la llamada “Ley Natural”? ¿Sigue siendo un tabú lo de la homosexualidad? ¿Alguien se atreve a decir que la Iglesia nunca podrá permitir que los sacerdotes se casen? ¿Es tan impensable, como antes, la posibilidad de que las mujeres lleguen a recibir el sacramento del Orden? ¿No es verdad que la familia tiene hoy problemas mucho más graves y apremiantes que los que se plantean en los confesionarios y en las sacristías? Si ahora nos hacemos estas preguntas – y otras similares -, esto nos viene a decir que en la Iglesia, sin que nos hayamos dado cuenta, el Sínodo nos ha cambiado (algo, por lo menos, o quizás mucho) en temas mucho más serios de lo que imaginamos.

5. La forma de ejercer el poder se está desplazando. El integrismo conservador pierde fuerza porque se empeña en seguir ejerciendo el poder de una forma que cada día tiene menos poder. Cada día tiene menos fuerza el poder que prohíbe, impone, amenaza y castiga. El “poder represivo” es cada día menos poder. Mientras que el “poder seductor” no se enfrenta al sujeto, le da facilidades, es amable y responde a lo que necesita la gente. Es verdad que este poder, cuando “se universaliza”, como ocurre con la informática y su incesante oferta universal de satisfacción inmediata, entonces se convierte en un poder que somete a los sujetos de forma que cada sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Pero cuando el “poder seductor” no “se universaliza, sino que “se humaniza”, entonces lo que hace es que responde a los anhelos más profundos de las personas. Y esto justamente es lo que el mundo está percibiendo en el papa Francisco. Lo que las multitudes de Galilea percibían en Jesús de Nazaret, cuando Jesús anda por el mundo.

 

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A Juan Manuel de Prada no le gusta el Papa: «Mamarrachadas kasperianas»

sábado, 1 de noviembre de 2014
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juanmanuelDePradaEste señor tan enfadado es Juan Manuel de Prada… Y ha querido mostrar su enfado con Francisco en un artículo que lleva el impresentable título de este post. Parece que a la Caverna no le ha gustado ni tan siquiera que se hable de divorciados y homosexuales en el pasado Sínodo que termino… como había empezado… «sin novedad en el frente»…  Lo que se demuestra es que la Caverna está ya acopiando munición de grueso calibre para ir contra Francisco… Mientras tanto, los «francotiradores mediáticos», disparan a too lo que parece moverse…

Leído en el blog de Isabel Gómez Acebo:

«Conozco a parejas homosexuales que llevan muchos años juntos y son un ejemplo de entrega y fidelidad»

«Al que piensa distinto no hay que descalificarle sino tratar de convencerle»

Siempre digo que leo a Juan Manuel de Prada porque me parece un escritor fino y culto del que aprendo muchas cosas que desconocía previamente. Además compartimos ideas religiosas, aunque desde posiciones distintas, lo que siempre es enriquecedor porque aumenta el pluralismo eclesial y da que pensar.

Tengo la impresión de que no le ha gustado el nombramiento del papa Francisco porque ha abierto un camino en la Iglesia muy novedoso y rompedor con muchas tradiciones del pasado. Su último artículo en el periódico ABC se títula Un lío sinodal porque piensa que lo que se ha tratado en Roma nos trae un lío a los católicos. Parece que la frase que más le ha preocupado es la que hace alusión a las personas homosexuales según la cual tienen dones y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana”. Pues dado, nos dice, que todas las criaturas de Dios por el hecho de serlo los tienen, la alusión específica a este colectivo se tiene que deber a turbios intereses, es un afán majadero, para halagar servilmente a la mentalidad de la época o por ofrendar incienso al César”, entre otros. Tengo que pensar que detrás de ese César no está el presidente Obama, sino el papa Francisco.

¡Qué joven es Juan Manuel¡ Probablemente no ha escuchado los calificativos que para estas personas ha dedicado la sociedad española de mi infancia y juventud. La frase maricón de mierda era la más benévola y muchas otras venían acompañadas de violencia física. El hecho de acostarse con personas del mismo sexo era el mayor pecado imaginable y descalificaba a sus autores para la menor bondad. Pero incluso hoy, en muchos países de nuestro mundo, son condenados a muerte.

Creo que poner de relieve que pueden tener cualidades es una justa compensación a todas las diatribas que han recibido y que reciben ¿No hay colectivos más pecadores en nuestra sociedad? Conozco a parejas homosexuales que llevan muchos años juntos y son un ejemplo de entrega y fidelidad.

Claramente no pienso lo mismo que el autor y los dos estamos en nuestro perfecto derecho de disentir y publicar nuestras ideas. Pero me parece que sobraba hablar de “mamarrachadas kasperianas” en clara alusión al cardenal Kasper, y de “liantes con solideo”. Al que piensa distinto no hay que descalificarle sino tratar de convencerle y el desprecio y los insultos predisponen en contra.

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Profesor de derecho de la Universidad Católica de Chile: “Los actos homosexuales y el estilo de vida gay constituyen pecado de lujuria”

sábado, 1 de noviembre de 2014
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photo-300x300Siguiendo su argumento, “si a alguien no le gusta la palabra “imbécil”, sustituya por la que prefiera.

Ya ha sido acusado por sus declaraciones homofóbicas

Estudiantes y dirigentes de movimientos por la diversidad sexual emplazan a las autoridades de la Universidad Católica a pronunciarse ante el discurso de de uno de los miembros del cuerpo docente.

No es la primera vez que hace noticia. El profesor de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile y columnista, Cristóbal Orrego, fue denunciado el 2012 por estudiantes de la institución al referirse “contra los maricas” que participaron de un video que explicaba la Ley Antidiscriminación, entonces en pleno debate.

En la instancia, a través de redes sociales, recalcó que “si a alguien no le gusta la palabra “marica”, sustituya por la que prefiera. Yo uso alguna distinta de “homosexual” porque muchos homosexuales, quizás la mayoría, llevan su problema con dignidad y no salen del clóset”.

Sus declaraciones fueron rechazadas por el rector de la UC, Ignacio Sánchez, quien aseguró que “rechazaba las opiniones discriminatorias” y que el profesor había presentado sus disculpas.

homourl-300x225Sin embargo, Orrego volvió a la carga. Haciendo uso nuevamente de las redes sociales, el docente declaró que “al fin comienzan a despertar algunos: no cabe la neutralidad. Si ellos salen del clóset, tendremos que entrar nosotros”.

El profesor de derecho manifestó que estaba dispuesto a perder su trabajo “por decir que los actos homosexuales y el estilo de vida gay constituyen pecado de lujuria, la presión del lobby consigue doblegar a las autoridades católicas”. Y agregó: “ojalá que no suceda, pero no me callaré: por el bien de los niños, de la patria, de los mismos homosexuales, de todos”.

Algunos activistas de la diversidad sexual, como Jaime Parada Hoyl, ya se pronunciaron a través de sus redes: “Profesor UC Cristóbal Orrego nos declara guerra santa: si ellos salen del clóset tendremos que entrar nosotros”.

Por su parte, los estudiantes del colectivo Crecer, base Derecho, publicaron una declaración pública, donde exigen que las autoridades se pronuncien ante las declaraciones del docente.

“Entendemos que una Universidad, que se jacta de cumplir un rol público, no puede permitir la proliferación impune por parte de su cuerpo docente, de discursos que incitan al odio y discriminación arbitraria, los cuales afectan a la comunidad universitaria y a la sociedad en su conjunto”, señalaron.orrego

Fuente El Desconcierto

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Palabras de Pablo VI sobre Santa Teresa de Jesús

jueves, 30 de octubre de 2014
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luz-de-cristoInteresante información del Papa que nombró a Teresa Doctora de la Iglesia. Podéis oir al papa Pablo VI en español pinchando en «ir a descargar«:

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Ir a descargar

Radio Vaticana emitió ayer este programa en el que se recoge la grabación en español de las palabras de Pablo VI sobre Teresa de Jesús en la ceremonia de proclamación de la santa como doctora de la Iglesia, el 27 de septiembre de 1970.

Pablo VI proclamó a Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia, destacando que era la primera mujer en recibir este título, que incidía en la historia de la Iglesia y que las mujeres, están llamadas a «reconciliar a los hombres con la vida», «a salvar la paz del mundo» (VAT. II, Mensaje a las Mujeres). «Santa Teresa era española, y con razón España la considera una de sus grandes glorias». Mujer excepcional, gran carmelita, fundadora, reformadora, escritora genialísima y fecunda, resplandor de sabiduría en la santidad, madre y maestra espiritual, contemplativa y activa en la oración, con todas sus fuerzas para llegar a Dios, por encima de todo obstáculo. Son algunas de las magníficas características que recordó el Papa Montini en su intensa y emocionada homilía, pronunciada también en español ese histórico 27 de septiembre de 1970:

«Debemos añadir dos observaciones que Nos parecen importantes. En primer lugar hay que notar que Santa Teresa de Ávila es la primera mujer a quien la Iglesia confiere el título de Doctora; y esto no sin recordar las severas palabras de San Pablo: «La mujeres cállense en las Iglesias» (1 Cor. 14. 34); lo cual quiere decir todavía hoy que la mujer no está destinada a tener en la Iglesia funciones jerárquicas de magisterio y de ministerio. ¿Se habrá violado entonces el precepto apostólico?

Podemos responder con claridad: no. Realmente no se trata de un título que comparte funciones jerárquicas de magisterio, pero a la vez debemos señalar que este hecho no supone en ningún modo un menosprecio de la sublime misión de la mujer en el seno del Pueblo de Dios. 

Por el contrario ella, al ser incorporada a la Iglesia por el Bautismo, participa de ese sacerdocio común de los fieles, que la capacita y la obliga a «confesar delante de los hombres la fe que recibió de Dios mediante la Iglesia» (Lumen gentium, c 2, 11).
Y en esa confesión de la fe tantas mujeres han llegado a las cimas más elevadas, hasta el punto de que su palabra y sus escritos han sido luz y guía de sus hermanos. Luz alimentada cada día en el contacto íntimo con Dios, aún en las formas más elevadas de la oración mística, para la cual San Francisco de Sales llega a decir que poseen una especial capacidad. Luz hecha vida de manera sublime para el bien y el servicio de los hombres.  Por eso el Concilio ha querido reconocer la preciosa colaboración con la gracia divina que las mujeres están llamadas a ejercer, para instaurar el reino de Dios en la tierra, y al exaltar la grandeza de su misión, no duda en invitarlas igualmente a ayudar «a que la humanidad no decaiga», a «reconciliar a los hombres con la vida», «a salvar la paz del mundo» (VAT. II, Mensaje a las Mujeres). 

En segundo lugar, no queremos pasar por alto el hecho de que Santa Teresa era española, y con razón España la considera una de sus grandes glorias. En su personalidad se aprecian los rasgos de su patria: la reciedumbre de espíritu, la profundidad de sentimientos, la sinceridad de alma, el amor a la Iglesia. Su figura se centra en una época gloriosa de santos y de maestros que marcan su siglo con el florecimiento de la espiritualidad. Los escucha con la humildad de la discípula, a la vez que sabe juzgarlos con la perspicacia de una gran maestra de vida espiritual, y como tal la consideran ellos.
  Por otra parte, dentro y fuera de las fronteras patrias, se agitaban violentos los aires de la Reforma, enfrentando entre sí a los hijos de la Iglesia. Ella por su amor a la verdad y por el trato íntimo con el Maestro, hubo de afrontar sinsabores e incomprensiones de toda índole y no sabía cómo dar paz a su espíritu ante la rotura de la unidad: «Fatiguéme mucho – escribe – y como si yo pudiera algo o fuera algo lloraba con el Señor y le suplicaba remediase tanto mal» (Camino de perfección, c. 1, n. 2; BAC, 1962, 185). 
Este su sentir con la Iglesia, probado en dolor que dispersaba fuerzas, la llevó a reaccionar con toda la entereza de su espíritu castellano en un afán de edificar el reino de Dios; ella decidió penetrar en el mundo que la rodeaba con una visión reformadora para darle un sentido, una armonía, una alma cristiana. 

A distancia de cinco siglos, Santa Teresa de Ávila sigue marcando las huellas de su misión espiritual, de la nobleza de su corazón sediento de catolicidad, de su amor despojado de todo apego terreno para entregarse totalmente a la Iglesia. Bien pudo decir, antes de su último suspiro, como resumen de su vida: «En fin, soy hija de la Iglesia». 

En esta expresión, presagio y gusto ya de la gloria de los bienaventurados para Teresa de Jesús, queremos adivinar la herencia espiritual por ella legada a España entera. Debemos ver asimismo una llamada dirigida a todos a hacernos eco de su voz, convirtiéndola en lema de nuestra vida para poder repetir con ella: ¡Somos hijos de la Iglesia!»

Fuente: Radio Vaticana , vía De la Rueca a la Pluma

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Homosexuales católicos buscan un espacio en la Iglesia

miércoles, 29 de octubre de 2014
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20131210_james_alison_-_gay_crossDesde hace cinco años en Bogotá funciona un grupo de oración de católicos homosexuales.

El debate de los homosexuales y la iglesia católica se libra no solo desde orillas conservadoras y excluyentes. Del otro lado, están los sectores de la comunidad LGBTI que quieren pertenecer a la Iglesia.

En Bogotá, desde hace cinco años, funciona un grupo de oración de homosexuales católicos, que no solo cumple la mayoría de los sacramentos, sino que adelanta obras sociales.

Noticias RCN logró un registro para televisión de la comunidad San Sebastián en el barrio Chapinero de Bogotá, el primer grupo de oración de homosexuales de la Iglesia católica en Colombia. «No es importante lo que esta allá afuera, sino que lo más importante somos cada uno de nosotros», afirma uno de los participantes de la comunidad. 

Homosexuales que se reconocen como miembros activos de la Iglesia católica aseguran que sienten el llamado de Dios para trabajar por la comunidad. «Son personas que tienen dones que pueden poner al servicio de otros, y esta comunidad lleva por lo menos cinco años trabajando dentro de la Iglesia para hacer su realización espiritual», explica la psicóloga Martha Cuellar.

Este espacio en el que se reúnen cada semana a puerta cerrada, es, según describe uno de sus miembros, «una comunidad con la que podemos vernos, una comunidad en la que podemos realmente compartir».

Después de un trabajo de investigación de más de un mes, Noticias RCN tuvo acceso a la reunión del grupo de oración en donde se realizó una liturgia.

Una vez al mes celebran el memorial de la muerte y resurrección con el sacramento de la eucaristía.

Los miembros de la comunidad aseguran que su fe es más fuerte que la discriminación de la que a diario son víctima.

«Se ha querido históricamente y culturalmente segregar a las personas de la población LGBTI del derecho de tener un desarrollo espiritual», explica Cuellar.

Los integrantes de la comunidad católica LGBTI aseguran que sus obras dan cuenta de lo escrito en la Biblia y que no son una comunidad resultado de la reciente polémica suscitada en el Sínodo de la familia en Roma en torno a la participación de homosexuales en la Iglesia.

«Un homosexual, por ser hijo de Dios, lo ama, lo quiere», asegura el párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Lourdes, Adolfo Vera quien ve en la aceptación de homosexuales en su parroquia como un reto pastoral. «Ninguna condición de vida es pecado. Es pecado la forma como se vive», agrega el religioso.

El padre Vera es visto como un líder por los integrantes de la comunidad católica LGBTI y considera al grupo homosexual católico como un «grupo bien conformado y consolidado» que buscó en varas comunidades de Chapinero un espacio en la Iglesia. 

Vera puntualiza la postura de la Iglesia católica frente a las parejas conformadas por parejas del mismo sexo.  «Nunca se va a poder acercar a nivel de la Iglesia la familia como institución conformada por personas del mismo sexo. Nunca por la Iglesia se va a aceptar la adopción de hijos, especialmente por  los roles y las actitudes de los géneros masculino y femenino», asegura. «Como cualquier persona heterosexual, la condición o la actitud de una persona homosexual, es dejarse orientar y conducir», puntualiza el religioso.

Fuente NoticiasRCN.com

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Los grupos LGTB cristianos disminuyen la homofobia internalizada de sus miembros: Un estudio arroja luz sobre cómo el magisterio católico influencia a gais y lesbianas y cómo una pastoral inclusiva hace la diferencia

lunes, 27 de octubre de 2014
Comentarios desactivados en Los grupos LGTB cristianos disminuyen la homofobia internalizada de sus miembros: Un estudio arroja luz sobre cómo el magisterio católico influencia a gais y lesbianas y cómo una pastoral inclusiva hace la diferencia

cristianiglbtLos grupos como oportunidad única para los católicos LGTB

Interesante resultado el de un estudio llevado a cabo en Italia y que muestra cómo los gays y lesbianas que asisten a grupos LGTB cristianos ven disminuir su propia homofobia internalizada. Un hecho que viene a reforzar la tesis de que una pastoral basada en la afirmación de la identidad y su inclusión resultarían positivas para las personas LGTB católicas. Las conclusiones del estudio adquieren especial relevancia tras el reciente Sínodo sobre la Familia, que anunció un enfoque pastoral más inclusivo para dar marcha atrás posteriormente. Tras el Sínodo extraordinario sobre la Familia, que ha dejado una sensación agridulce, por no decir decepcionante, en materia LGTB, resulta oportuno volver sobre las consecuencias que la actual doctrina y práctica católicas tienen para las personas LGTB que se definen como católicas. Además, tiene también importancia estudiar qué efecto tendría otro enfoque pastoral y doctrinal en estas personas. En este contexto toma especial significado este estudio, dado a conocer por la asociación LGTB cristiana Gionata (Italia) y que fue presentado en el congreso “Los Caminos del Amor”, celebrado a la par que se iniciaba el Sínodo.

Los resultados son claros. En primer lugar, el catolicismo tiene un profundo impacto en cómo gays y lesbianas perciben su homosexualidad. Muestra claramente que los homosexuales católicos tienen mayores niveles de homofobia internalizada si los comparamos con los no creyentes. Además, se comprueba que la homofobia internalizada es tanto más fuerte cuanto más arraigados están los valores católicos en la familia de origen. Otro resultado importante es el que se arroja sobre el efecto de las asociaciones y grupos de personas LGTB cristianas. Estos grupos han ido surgiendo por iniciativa de creyentes LGTB al margen de sus jerarquías y constituyen un “material empírico” disponible, que han desarrollado por su propia iniciativa una actividad pastoral centrada en la afirmación de la identidad LGTB, una vida comunitaria y unas celebraciones fundadas en dicha aceptación. De esta manera, los resultados que ofrezcan pueden tenerse por un primer indicio de qué efectos tiene esta otra línea pastoral. En este sentido, los resultados del estudio son claros: las personas que asisten a estos grupos ven como disminuye su propia homofobia internalizada. Esto es, conforme pasa el tiempo las personas que asisten a estos grupos van reduciendo el impacto que la homofobia tiene en sus vidas. Esta perspectiva temporal ayuda también a entender que los índices de homofobia internalizada en los católicos que asisten a estos grupos siga siendo más alto que entre los no creyentes. Ello tendría como una de sus causas el hecho de que coinciden personas que llevan poco tiempo, y que manifiestan todavía el peso de los prejuicios interiorizados, y otros que tienen ya una trayectoria en dichos grupos. En palabras de Petilli, “parece que quienes tienen una opinión más negativa de su homosexualidad asisten a estos grupos. Conforme pasan más tiempo en ellos, descienden los niveles de homofobia internalizada. Esto muestra lo importante que es para gays y lesbianas católicos que vayan a grupos que validen su homosexualidad”. Para Petilli, el efecto positivo que tienen estos grupos y sus actividades es innegable: “Ha de pensarse que, para algunos, el grupo es el único lugar donde pueden vivir sin inhibir su homosexualidad y es el único contexto donde pueden profesar su religión sin remordimientos. La mayor parte de las actividades en estos grupos intentan ayudar a sus miembros a argumentar contra la doctrina católica oficial (…) y a interpretar la homosexualidad desde una perspectiva religiosa positiva. Es más, en un grupo es posible encontrar a otros gays y lesbianas católicos que tienen la misma experiencia y que pueden convertirse en fuente de apoyo, además de modelos de comportamiento. Esto no debe infravalorarse. Pues con frecuencia los gays y lesbianas católicos son doblemente rechazados tanto por la comunidad gay, que los discrimina porque son creyentes, como por el mundo religioso, que los excluye por ser homosexuales”. Por ello, concluye afirmando que “asistir a estos grupos es una oportunidad única para romper con el aislamiento (…) y desarrollar una nueva identidad donde la homosexualidad y los valores religiosos coexistan en perfecto equilibrio”.

Unos resultados que adquieren una significación especial tras el reciente Sínodo extraordinario sobre la Familia, cuya primera síntesis (“Relatio post disceptationem”), publicada a mitad del Sínodo, sorprendió por dar a entender un cambio en la visión de la realidad LGTB. Sin anunciar cambios doctrinales, sí parecía avanzar un cambio en el enfoque pastoral, al hablar de los “dones” que las personas homosexuales tenían que aportar y al reconocer valores positivos en sus parejas. Estos avances fueron sin embargo retirados del último informe (la “Relatio Synodi”).

***

Y este es el artículo completo que nos ha enviado Gionata:

Artículo de Innocenzo Pontillo, traducido del italiano por Carola y Carmen del grupo Ichthys (Espana) que hemos recibido a través de Progetto Gionata.

A falta de pocos días para la conferencia internacional Los caminos del Amor, para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014), que ha querido poner a la atención del Sínodo de los Obispos católicos la pregunta «Cuál es la pastoral para las personas homosexuales y transexuales», se ha publicado por fin el trabajo de investigación “Religión y homosexualidad: un estudio empírico sobre la homofobia internalizada de personas homosexuales en función del grado de religiosidad“. Además, se comprueba que la homofobia internalizada es tanto más fuerte cuanto más arraigados están los valores católicos en la familia de origen.

Esta investigación, por primera vez en Italia, analiza en profundidad el impacto de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia Católica sobre la vida de las personas homosexuales e investiga sobre los efectos que una pastoral Católica, inclusiva y acogedora, puede tener sobre personas gais y lesbianas católicas.

Este estudio italiano ha involucrado directamente a 366 personas homosexuales, entre católicas y no creyentes, y algunos grupos italianos de personas cristianas homosexuales que tienen experiencia, en la Iglesia Católica, de una pastoral inclusiva que mira a la resolución de los conflictos que gais y lesbianas católicos pueden percibir entre sus creencias religiosas y su homosexualidad.

Este trabajo de investigación ha sido conducido por la doctora Arianna Petilli, titulada en Psicología Clínica y de la Salud (Instituto Miller, Florencia/Génova, Italia), junto con el profesor Davide Dèttore (Departamento de Psicología, Universidad de Florencia, Florencia, Italia), la doctora Antonella Montano (Instituto Eck, Roma, Italia) y al profesor Giovanni Battista Flebus (Universidad de Milán/Bicocca, Milán, Italia).

Los resultados de la investigación confirman que la religión Católica influencia fuertemente el modo en el que gais y lesbianas evalúan su homosexualidad, mostrando que las personas homosexuales católicas están caracterizadas por niveles mayores de homofobia interiorizada, con respecto a las no creyentes. Los resultados evidencian, además, que cuanto más influencian los valores católicos a la familia de origen, más fuerte es la homofobia interiorizada por la persona homosexual y tiene raíces más profundas.

La investigación, por primera vez, analiza también los efectos de la pastoral inclusiva, promovida por los grupos de personas cristianas homosexuales en la Iglesia Católica italiana. Nacidos por lo general de manera espontánea, esos grupos son a menudo hospedados de manera pública en parroquias católicas (como sucede en Italia en Florencia, Catania, Palermo, Padua) y llenan el vacío de una pastoral oficial de acompañamiento de las personas homosexuales.

Los resultados de la investigación muestran que al aumentar el tiempo de frecuentación de estos grupos, los niveles de homofobia interiorizada, o sea el rechazo de su propia homosexualidad, se reducen significativamente en las personas católicas homosexuales.

En efecto muchas de las actividades organizadas en el interior de los grupos (oraciones, testimonios, estudio de textos bíblicos) tienen el objetivo de ayudar a las personas católicas homosexuales a interpretar la homosexualidad desde una óptica religiosa positiva.

El camino de acogida y reconciliación promovido en el interior de la Iglesia Católica por los grupos de personas cristianas homosexuales, hoy presentes en todo el mundo, es un ejemplo extremadamente interesante de una pastoral nacida desde abajo que, cuando se vuelve realidades parroquiales, tiene el mérito de enseñar concretamente a las comunidades religiosas que los acogen cómo superar cualquier forma de discriminación y de estereotipo sobre las personas homosexuales.

Preguntamos a la doctora Arianna Petilli cuál era el objetivo de su estudio? 



Todo el trabajo ha sido guiado por un objetivo bien preciso, tratar de entender cómo la religión Católica influencia las actitudes que gais y lesbianas adoptan con respecto a su propia homosexualidad. Por lo tanto, han sido confrontados tres distintos grupos de personas homosexuales: los gais y las lesbianas que se definían no creyentes, los gais y las lesbianas católicos que frecuentaban un grupo de cristianos homosexuales y los gais y las lesbianas católicos que declaraban no haber nunca frecuentado uno.

En total la investigación ha involucrado a 366 personas. De los tres grupos han sido medidos y confrontados los niveles de homofobia interiorizada. Antes de proceder a analizar juntos los resultados de su investigación, nos explica mejor qué es la homofobia interiorizada y cómo la religión católica influencia los niveles de homofobia interiorizada de gais y lesbianas.


Con la expresión “homofobia interiorizada” se hace referencia a la interiorización, por parte de una persona homosexual, de la visión negativa que la sociedad tiene enraizada con respecto a la homosexualidad. Dicho en otros términos, le personas homosexuales aprenden y aplican hacia ellas mismas los estereotipos negativos relativos  a la homosexualidad que están difundidos en el contexto social en el que viven.

Por lo que respecta a la relación entre religión Católica y homofobia interiorizada, parecería que reconocerse en una religión que promueve una visión negativa de la orientación homosexual, no haga más que incrementar los prejuicios de gais y lesbianas hacia la homosexualidad y, por consecuencia, hacia ellos mismos.

Como es sabido, de hecho, la Iglesia Católica mantiene firme su posición de condena moral de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, proponiendo la castidad como única posibilidad de conducta correcta para gais y lesbianas.

Una persona, por lo tanto, que siente atracción hacia el mismo sexo y que se define católica, deberá enfrentarse a las enseñanzas de su propia confesión religiosa, en especial si en ellas se reconoce y si éstas tienen un importante valor subjetivo.

En la mayor parte de los casos eso ocasionará un fuerte conflicto entre sus propias preferencias sexuales y las creencias religiosas, lo cual obstaculizará el proceso de aceptación de su propia homosexualidad.

Cuáles son los resultados de su estudio sobre la relación entre religión Católica y homofobia interiorizada?

De una manera que no sorprende, también los resultados de mi estudio confirman que la religión católica influencia notablemente el modo en el que gais y lesbianas evalúan su homosexualidad, mostrando que las personas gais y lesbianas católicas involucradas en la investigación, con respecto a los no creyentes, están caracterizadas por niveles mayores de homofobia interiorizada.

Los resultados evidencian, además, que cuanto más influencian los valores religiosos católicos a la familia de origen del entrevistado, tanto más su homofobia interiorizada es fuerte y arraigada.

Concentrémonos más de cerca en los grupos de personas cristianas homosexuales. Ante todo, cómo nacen estos grupos y cuál es su finalidad? 



Esta perspectiva temporal ayuda también a entender que los índices de homofobia internalizada en los católicos que asisten a estos grupos siga siendo más alto que entre los no creyentes. Ello tendría como una de sus causas el hecho de que coinciden personas que llevan poco tiempo, y que manifiestan todavía el peso de los prejuicios interiorizados, y otros que tienen ya una trayectoria en dichos grupos. En palabras de Petilli, “parece que quienes tienen una opinión más negativa de su homosexualidad asisten a estos grupos. Conforme pasan más tiempo en ellos, descienden los niveles de homofobia internalizada. Esto muestra lo importante que es para gays y lesbianas católicos que vayan a grupos que validen su homosexualidad”.

No obstante la doctrina católica institucionalizada, en varias partes del mundo gais y lesbianas católicos se han reunido espontáneamente en grupos en los (cuales) que siguen practicando su religión sin buscar esconder o modificar su homosexualidad, ni mucho menos proponiendo la castidad como único camino a poderse recorrer. 
Esto ha tenido lugar también en Italia con el  nacimiento de grupos de cristianos homosexuales.

La finalidad, en especial, es la de ayudar a las personas participantes a resolver la incompatibilidad que experimentan entre sus creencias religiosas y la homosexualidad.

Como explicaba antes, a causa de las enseñanzas católicas oficiales que siguen mostrándose contrarias a la sexualidad homosexual, muchas personas gais y lesbianas católicas pueden percibir un fuerte conflicto entre sus valores religiosos y su orientación sexual.

Los grupos de personas cristianas homosexuales buscan ofrecer a quienes participan en ellos la posibilidad de vivir su homosexualidad en el respeto de las creencias religiosas, sin tener que renunciar a ninguno de estos dos aspectos.

Cómo buscan alcanzar este resultado?

En el interior de cada grupo se organizan numerosas actividades con la finalidad de promover una nueva interpretación religiosa positiva de la homosexualidad. Por ejemplo algunos encuentros se dedican a la lectura de los textos sagrados, interpretados según las contribuciones de la nueva exégesis que demuestran como cada pasaje de la Biblia tenga que ser atentamente posicionado en el interior del contexto histórico y cultural en el que se escribió.

Otros momentos están dedicados a la oración, colectiva e individual y, otros todavía, a la profundización con expertos de temas referentes a la relación entre Iglesia Católica y homosexualidad. Además, sobre la base de mi experiencia en algunos grupos de cristianos homosexuales, me he podido dar cuenta de cómo, en el interior de los grupos, la religión se interpreta a menudo como una relación directa con Dios que no necesita de la mediación de la institución Católica.

De este modo será privilegiado un camino espiritual personal que tendrá el efecto de reducir la importancia de los documentos católicos, siempre hostiles a la homosexualidad ejercitada, y por lo tanto de redimensionar su impacto negativo sobre la imagen que los homosexuales católicos tienen de sí mismos y de su sexualidad.

Por otro lado, aunque la mayoría de las veces los que frecuentan esos grupos sean mayormente católicos, la definición de “cristianos” indica su distancia de las jerarquías eclesiales y de una manera de concebir la religión como un conjunto de dogmas y prohibiciones.

Cuáles son los resultados de su estudio en lo que respecta a los grupos de cristianos homosexuales?

Como decía antes, las personas gais y lesbianas católicas de mi estudio han resultado ser más homofóbicas que las personas homosexuales no creyentes, sin distinción determinada por formar parte o no de un grupo de cristianos homosexuales. Se podría por lo tanto considerar superficialmente que estos grupos no sean capaces de alcanzar el efecto esperado.

En realidad, la investigación pone en evidencia ulteriores resultados que ofrecen diferentes motivos de reflexión. Ante todo se ha observado que al aumentar el tiempo de frecuentación del grupo, los niveles de homofobia interiorizada de los participantes se reducen significativamente.

Además, confrontando los niveles de homofobia interiorizada de las personas gais y lesbianas que habían llegado al grupo hace menos de un año con los de las personas católicas que nunca habían frecuentado esos grupos, se ha podido apreciar cómo, al menos en este estudio, sean justamente las personas que acaban de llegar al  grupo las más homofóbicas.

Parecería, por lo tanto, que esos grupos sean frecuentados sobre todo por quienes poseen una visión más negativa de su homosexualidad. El hecho de que, con el aumentar del tiempo de participación, los niveles de homofobia interiorizada se reduzcan, hace evidente cuán importante sea, para las personas gais y lesbianas católicas, frecuentar grupos religiosos que validen su homosexualidad.

Por qué, según su opinión, frecuentar estos grupos tiene efectos tan positivos?



Debéis tener en cuenta que, para algunas personas, el grupo representa el único lugar en el que vivir sin inhibiciones su propia homosexualidad y el único contexto en el cual practicar su propia religión sin sentimientos de culpa.

Muchas de las actividades organizadas (al) en el interior de los grupos, de hecho, tienen el objetivo de ayudar a los participantes a poner en discusión las enseñanzas católicas oficiales, siempre contrarias a su sexualidad homosexual, para interpretar, por lo contrario,  la homosexualidad, desde una óptica religiosa positiva. 
En el grupo es además posible conocer otras personas gais y lesbianas católicas que, viviendo la misma condición, pueden llegar a ser importantes fuentes de apoyo además de válidos modelos de referencia.

Se trata de un aspecto, este último, para no subestimar por qué a menudo gais y lesbianas católicos están forzados a un doble aislamiento, el que reciben por la comunidad homosexual, que los repulsa por ser creyentes, y el del mundo religioso que los rechaza por ser homosexuales.

Se hace evidente, por lo tanto, que la frecuentación de esos grupos se transforma en una oportunidad única para romper el aislamiento al que a menudo muchas personas homosexuales católicas están forzadas y para desarrollar una nueva identidad en la cual homosexualidad y valores religiosos coexisten en equilibrio perfecto.

Frente a ello, este estudio avala la tesis de que un enfoque más inclusivo sería mucho más positivo para sus propios fieles LGTB. En 2015 tendrá lugar otra sesión del Sínodo, que serán la base para decisiones vinculantes. Está por ver si se retoma lo que se abrió paso para luego dar marcha atrás. Por el momento, ya hay también apoyos empíricos.

Los resultados completos de la investigación en Italiano (archivo PDF): https://waysoflove.files.wordpress.com/2014/09/articolo-italiano-conferenza-1.pdf

Los resultados completos de la investigación en Inglés (archivo PDF):  http://waysoflove.files.wordpress.com/2014/09/articolo-inglese-conferenza-1.pdf

Gionata

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Nueva organización mundial de católicos gays escribió al Sínodo

lunes, 27 de octubre de 2014
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1500x500Pidiendo acogida, respeto, compasión y delicadeza

WOHCA defiende que el matrimonio «es una realidad en cambio«

La carta instaba a los eclesiásticos a seguir el ejemplo de Jesús, «que nunca rechazó a nadie que se acercase a Él con un corazón sincero»

(Antonio Marujo, Lisboa)- Un congreso fundador de la nueva Organización Mundial de Asociaciones Gay Católicas (WOHCA) envió una carta al Sínodo de Obispos, contestando algunas ideas de la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la cuestión homosexual y pidiendo una «acogida auténtica» de las comunidades cristianas a los gays.

El documento enviado a Roma – de hecho, una carta seguida de un documento doctrinario – pide que en la Iglesia no se haga «discriminación entre las personas, no marginando a nadie, sino dando a cada uno lo que se puede dar, imitando a Dios Padre». El texto, que se preocupa de tender la mano a la Iglesia oficial y de subrayar los aspectos positivos de la mirada de la doctrina católica sobre el fenómeno, empieza por decir que la homosexualidad «existe en la historia de todas las sociedades y culturas».

El documento no se limita a pedir acogida, pero añade: «Expresamos nuestro deseo sincero, ardiente y honesto, de amar y servir a la Iglesia de una manera más concreta y activa en los diversos ministerios laicales abiertos a todos los miembros del pueblo de Dios según nuestras posibilidades

José Leote, del grupo portugués Rumos Novos, responsable por la organización del congreso, ha afirmado a Religión Digital que es importante entender que los homosexuales «tienen experiencias espirituales y religiosas tan dignas como las otras personas».

En el documento enviado a Roma, los participantes del congreso escriben que el matrimonio es una realidad en cambio constante y defienden que el Sínodo apoye y bendiga los esfuerzos de los católicos homosexuales «en el sentido de desarrollar relaciones auténticas«.

iglesia-y-homosexualidad Pidiendo una actitud de respeto, compasión y delicadeza, dicen que el Sínodo sobre la familia debería incluir, en sus conclusiones, «un lenguaje para la acogida en misericordia, como expresión de amor» y que haya «líneas pastorales» necesarias para la integración y acogida de los homosexuales en las comunidades cristianas.

El documento sugiere aún que la Iglesia debería bendecir a «las parejas constituidas por personas del mismo sexo casadas civilmente, siguiendo el ejemplo de Jesús que nunca rechazó a nadie que se acercase a Él con un corazón sincero«. Para estos católicos homosexuales, el evangelio se resume «en una palabra: amor». Pero, a pesar de que muchas veces sufren «el dolor de la discriminación, la intolerancia y la separación» en muchas comunidades, su mayor deseo es «construir puentes» dentro de la Iglesia.

José Leote describe los diferentes estados de ánimo de las dos semanas de Sínodo: «El relatorio provisional mostró la apertura, en el sentido que el Papa pidió, de una Iglesia más cerca de todas las personas. Al final, se vio que una parte de la jerarquía quiere seguir con una Iglesia aduana de la fe y no un hospital de campaña, con una insistencia en el derecho canónico, olvidando que ‘el sábado fue hecho para el hombre’ y no al revés». Pero confía en que «la semilla está echada», después de escuchar las palabras del Papa Francisco, domingo pasado, durante la beatificación de Pablo VI.

El congreso fundador de la nueva WOHCA tuvo lugar en Portimão (Algarve, sur de Portugal), coincidiendo con el inicio del Sínodo de Obispos. Han participado cuarenta representantes de asociaciones de homosexuales católicos de ocho países: Portugal, España, Argentina, Brasil, Costa Rica, México, Perú y Estados Unidos.

En paralelo con el Sínodo, un II Congreso tendrá lugar en Sevilla en octubre de 2015, para debatir y aprobar los estatutos de la nueva organización, después de prepararlos durante los próximos meses.

Fuente Religión Digital

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«Familia: ¿Qué quiere la Iglesia?», por José María Castillo, teólogo

domingo, 26 de octubre de 2014
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Dios es FamiliaDe su blog Teología sin Censura:

¿Qué quiere resolver la Iglesia en lo que se refiere a los problemas que más preocupan ahora mismo a la familia? Como es lógico, lo primero que llama la atención – y resulta difícil de explicar – es que los problemas que ha tratado el Sínodo no son los que más interesan y preocupan a la gran mayoría de las familias del mundo. El angustioso problema de la vivienda, el problema de un jornal o un sueldo con el que llegar dignamente a fin de mes, el problema de la salud y de la seguridad social, el de la educación de los hijos. Por lo menos, estos asuntos tan graves y que tanto angustian a la gente no han estado – que sepamos – como problema centrales en el orden del día de ninguna de las comisiones o de las sesiones del Sínodo.

Esto da pie para pensar o quizá sospechar – al menos, en principio – que quienes han preparado y organizado los trabajos del Sínodo son personas que pueden dar la impresión de que viven más preocupadas por los dogmas católicos y la moral, que predica el clero, que por los sufrimientos y humillaciones que están soportando muchas más familias de las que imaginamos. No hay que ser ni un sabio ni un santo para darse cuenta de esto. Para hacerse lógicamente la pregunta que acabo de plantear. Y que nadie me diga que los asuntos, que acabo de apuntar, son problemas que tienen que ser resueltos por economistas y por políticos. Por supuesto, lo que he dicho es asunto que concierne directamente a la economía y a la política. Pero, ¿sólo a economistas y políticos? Y entonces, ¿el sufrimiento, la dignidad, la seguridad y los derechos de la gente, los derechos fundamentales de las familias, no nos tienen que interesar, ni por ellos podemos ni tenemos que hacer nada?

Esta es la primera gran cuestión que, a mi modesto entender, tendría que interesar sobre todo – y antes que ninguna otra cosa – a la Iglesia, especialmente a sus dirigentes. Lo digo con tiempo, cuando todavía tenemos un año por delante para llegar a las conclusiones finales del Sínodo.

Pero, viniendo ya a los problemas que el Sínodo ha tratado, mi pregunta es la siguiente: a la Jerarquía de la Iglesia, ¿qué es lo que más le interesa y le preocupa? ¿gente que “se quiere”? o ¿gente que “se somete”? Confieso que estas preguntas se me han ocurrido pensando y recordando lo que yo mismo estoy viendo en el mundo eclesiástico desde hace más de 60 años, es decir, desde que ando metido en ambientes clericales. Lo mismo en España que fuera de España, lo que yo he palpado, en los ambientes de Iglesia, es que los problemas de la economía y los asuntos sociales no suelen preocupar demasiado. Porque normalmente tales problemas (en las instituciones eclesiásticas) están resueltos. Mientras que los asuntos relacionados con la ortodoxia dogmática (sumisión a la Jerarquía) y con el sexo (observancia de la moral), no sólo suelen ser muy preocupantes, sino que con frecuencia resultan casi obsesivos o rozando la obsesión. La consecuencia, que se suele seguir de este estado de cosas, y que la gente nota mucho, está a la vista de todos: los obispos no suelen hablar (o se limitan a alusiones genéricas) sobre la corrupción política y sus consecuencias, mientras que esos mismos obispos suelen poner el grito en el cielo si lo que se plantea es el problema de los matrimonios entre personas homosexuales o, en general, cuestiones relacionadas con el sexo. De ahí, por poner un ejemplo, la diferencia de trato que reciben, en tantos confesionarios, los capitalistas y banqueros o los gays y lesbianas.

Todo esto nos lleva – me parece a mí – a una pregunta mucho más radical: ¿por qué las religiones afrontan de manera tan distinta los problemas relacionados con “la propiedad de los bienes” y los problemas que se refieren al “cariño entre las personas”? Desde el punto de vista de la sociología, uno de los especialistas más reconocidos en esta materia, Anthony Giddens, ha escrito: “La familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La producción agrícola involucraba normalmente a todo el grupo familiar, mientras que entre las clases acomodadas y la aristocracia la transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio. En la Europa medieval el matrimonio no se contraía sobre la base del amor sexual, ni se consideraba como un espacio donde el amor debía florecer” (Un mundo desbocado, pg. 67-68).

En realidad, “la propiedad de los bienes” (y no “el cariño entre las personas”), como factor determinante de la familia tradicional, viene de más lejos y tiene su origen en otra fuente: el Derecho. Como es sabido, la familia era la unidad que interesaba al primer Derecho romano. Este Derecho no se ocupaba de lo que ocurría dentro de la familia. Las relaciones entre sus miembros eran un asunto privado, en el que la comunidad no intervenía. La familia estaba representada por su cabeza, el paterfamilias, en el que se concentraba toda la propiedad familiar. Y todos sus descendientes, en línea paterna estaban bajo su control. Cualquier hijo no dejaba de estar bajo su poder. Más aún, un hijo no dejaría de estar bajo el poder de su padre hasta que llegase a adulto e incluso, hasta que no muriese el padre, no podría tener propiedades por sí mismo. Consecuentemente toda la propiedad familiar se mantenía unida y los recursos de la familia, como un todo, se reforzaban (Peter G. Stein, El Derecho romano en la historia de Europa, pg. 7-8). Lo notable es que la Iglesia hizo plenamente suyo este Derecho. De forma que, por ejemplo, el concilio de Sevilla, del año 619, califica al Derecho romano como lex mundialis, es decir la ley por antonomasia a la que tendrían que someterse todos los pueblos (cf. E. Cortese, Le Grandi Linee della Storia Giuridica Medievale, pg. 48).

Pues bien, en este contexto de ideas y de leyes, resulta comprensible y lógico que la Iglesia, a medida que se fue acomodando a la cultura y al Derecho heredado del Imperio romano, en esa misma medida fue asumiendo e integrando en su vida y en su sistema organizativo lo que era común a las demás religiones. Me refiero a lo que, con razón, ha dicho uno de los más reconocidos especialistas en esta materia: “La religión es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implica dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles” (Walter Burkert, La creación de lo sagrado, pg. 146). De ahí que las teologías y los rituales de las religiones, si en algo insisten y en algo son semejantes los unos a los otros, es precisamente en cuanto afecta a la “sumisión”. Y conste que, por lo que afecta concretamente a esta sumisión, los rituales que la crean, la fomentan y la mantienen, “no están limitados a una religión particular, sino que se encuentran en todo el planeta, y se puede demostrar que algunos de ellos son prehumanos” (o. c., pg. 156). La sumisión, desde las sociedades prehumanas, se expresa creando la impresión que uno produce al inclinarse, arrodillarse, tirarse al suelo, arrastrarse, en suma, todo lo que es “no agrandarse”. Y está demostrado que los rituales religiosos coinciden todos en esto (K. Lorenz, On Aggression, Nueva York, 1963, pg. 259-264; I. Eibl-Eibesfeldt, Liebe und Hass: Zur Naturgeschichte elementarer Verhaltensweisen, Munich, 1970, pg. 199 ss).

Ahora bien, lo más sorprendente, en todo este asunto, es comparar estos supuestos básicos de la familia y de la religión con los relatos de los evangelios que, repetidas veces, se refieren tanto a la familia como a la religión. Sabemos, en efecto, que Jesús, lo mismo en lo que se refiere a la familia como en lo que respecta a la religión, asumió públicamente y sin ambigüedades una actitud sumamente crítica. Me explico.

Por lo que afecta a la religión, los evangelios nos informan de los enfrentamientos y conflictos constantes y crecientes que tuvo Jesús con los dirigentes religiosos y sus rituales. A esto se refieren los enfrentamientos con escribas y fariseos, con los sumos sacerdotes y senadores, incluso con el mismo Templo de Jerusalén. Hasta terminar siendo detenido por las autoridades religiosas, acabando en el juicio, la condena y la ejecución violenta en el tormento de los crucificados, los “lestaí” (Mc 15, 27; Mt 27, 38), es decir, no los simples ladrones, sino los rebeldes políticos, como explica F. Josefo (H. W. Kuhn: TRE vol. 19, 717). Jesús fue el hombre más profundamente religioso que podamos imaginar. Pero la religión de Jesús quedó desplazada del modelo establecido: su religión (como el Dios que representaba) no estuvo centrada en “lo sagrado”, sino en “lo humano”. Esto es capital para entender el Evangelio Y sin embargo, esto no es central para entender la Teología cristiana. Ni esto es tampoco el centro de la vida de la Iglesia.

Por lo que se refiere a la familia, es seguro que las relaciones de Jesús con su propia familia fueron tensas y complicadas: sus parientes lo tuvieron por loco (Mc 3, 21) y no creían en él, incluso lo despreciaban (Mc 6, 1-6; cf. Jn 7, 5). Por otra parte, lo primero que Jesús les exigía, a quienes pretendían seguirle, era abandonar la propia familia (Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-62). Y cuando un día le dijeron que le buscaban su madre y sus hermanos, la respuesta de Jesús fue decir que su madre y sus hermanos son los que escuchan y cumplen lo que Dios quiere (Mc 3, 31-35; Mt 12, 46-50; Lc 8, 19-21). Pero Jesús, en lo que se refiere a las relaciones con la familia, llegó más lejos. Porque se atrevió a decir que él no había venido a traer paz, sino espadas, división y conflicto, precisamente entre los miembros de la propia familia (Mt 10, 34-42; Lc 12, 51-53; 14, 26-27). Es más, Jesús llegó a tocar en lo intocable de aquel modelo de familia: “No llaméis “padre” a nadie en la tierra” (Mt 23, 9). Una prohibición tan fuerte, en aquella cultura, que llegó a desmontar el eje mismo de aquel modelo de relaciones familiares. Los grandes, los importantes, no son los “padres” y “jerarcas”, sino los “niños”, los “pequeños”: el reinado de Dios es de los que se hacen como ellos (Mt 19, 14).

¿Qué quiere decir todo esto? ¿Dónde está el fondo del asunto? Las relaciones de parentesco no son libres, sino que nos son dadas e impuestas a cada ser humano que viene a este mundo. Por el contrario, las relaciones comunitarias y de amistad, dado que nacen de convicciones libres y de sentimientos que cada cual acepta libremente, son siempre relaciones que se basan en la libertad humana y se mantienen por la fuerza de la decisión libre. Lo más bello, lo más gratificante y lo más motivador de la relación de fe y confianza en el otro, y en Dios, es que siempre es posible porque es una relación libre. De tal manera que lo determinante, en este modelo de familia y de grupo, no es la sumisión, ni al “poder represivo”, ni al “poder seductor” (Byung-Chul Han), sino que lo decisivo es la fe y la confianza, en el encuentro (con el Otro, con los otros, con alguien en concreto) mediante la “relación pura” (A. Guiddens), que se basa en la comunicación emocional. La forma de comunicación en la que las recompensas derivadas de la misma son la base primordial para que tal comunicación pueda mantenerse y perdurar. Por esto precisamente la experiencia nos dice que donde hay cariño verdadero, por eso mismo hay libertad, mientras que donde hay religión (centrada en lo ritual y lo sagrado) hay sumisión.

Ahora bien, supuesto lo dicho en esta (ya demasiado prolongada) reflexión, vuelve la pregunta inicial: ¿Qué quiere la Iglesia con todo lo que ha removido a propósito de la familia? Por supuesto, el papa Francisco, al convocar y programar el Sínodo de la Familia, ha querido responder a problemas apremiantes que tienen planteados miles de familias en todo el mundo. Pero es de suponer que el papa Francisco, al convocar este Sínodo, exigiendo libertad para hablar de los problemas y transparencia para informar de lo que se ha hablado en las sesiones sinodales, lo que ha hecho ha sido poner en marcha, sin posible vuelta atrás, un proceso de apertura de la Iglesia a los problemas reales y concretos que, en este momento histórico, se nos plantean a todos.

Pero lo que ha ocurrido es que, no sólo se ha puesto en marcha este proceso, sino que, además de eso, el mundo se ha enterado de que en la Iglesia persiste muy vivo un sector importante de clérigos (de todos los rangos) y de laicos que identifican las creencias cristianas con posiciones inmovilistas e intolerantes que, además, desde el punto de vista de la más documentada, sana y ortodoxa teología, son posiciones indemostrables. Y, por tanto, posiciones que ocultan pretensiones inconfesables de poder y autoridad que se orientan más a mantener intacta la “sumisión” de los fieles que a fomentar la “libertad” que brota del cariño entre los seres humanos.

La situación es delicada. Hay que evitar, a toda costa, un nuevo cisma en la Iglesia. Pero no podemos estar incondicionalmente con quienes identifican el cristianismo con una religión centrada en la observancia de rituales sagrados, que produce obsesivamente sumisión a jerarquías ancladas en un pasado y en una cultura que ya no son ni nuestro tiempo, ni la cultura en que vivimos. Un cristianismo así, produce personas muy religiosas y un clero fiel a jerarquías eclesiásticas que se identifican más con los privilegios que le ofrece el poder político que con la libertad indispensable para lograr una sociedad más justa en la que todos los ciudadanos podamos vivir en justicia e igualdad de derechos. Si nuestro proyecto de vida quiere ser fiel a Jesús y a su Evangelio, no tenemos más camino que la apertura al futuro que entre todos tenemos que construir. Es más, si de verdad queremos a la Iglesia y ser fieles a la ”memoria peligrosa” de Jesús, los cristianos tenemos, en el camino que nos está abriendo y trazando el papa Francisco, el itinerario cierto que nos lleva al fin que anhelamos.

José M. Castillo

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Sistach afirma que el Sínodo «ha abierto rendijas» para «encontrar respuestas pastorales» a gays y divorciados vueltos a casar… y otros gestos cardenalicios.

domingo, 26 de octubre de 2014
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martinez_sistach_470x350_470x350Sr. Cardenal… no pedimos «resquicios», sino que abran las puertas de una vez…

«El Papa me ha dicho que continúe, pues sigo. Me siento joven y con ganas de servir»

Reconoce que hubo «sensibilidades diferentes» y que se vivieron «momentos de tensión»

Leemos en Religión Digital: «El Sínodo ha abierto rendijas en la Iglesia que permitirán encontrar respuestas pastorales a temas como los divorciados vueltos a casar, o la acogida a los homosexuales«. En su primera entrevista tras participar en el Sínodo, que emitirá este domingo Els Signes dels Temps (TV3), Al margen de este tema, y preguntado sobre su relevo al frente de la diócesis de Barcelona, el cardenal Martínez Sistach dice: «El Papa me ha dicho que continúe, pues sigo. Me siento joven y con ganas de servir a la Iglesia, donde sea».

Martínez Sistach afirma: «Yo digo que hay unas rendijas, de posibles soluciones . Y pienso que durante el próximo año, hasta la asamblea de octubre de 2015, los entendidos, teólogos, biblistas, canonistas… deberán analizar cada una de estas rendijas, posibles respuestas pastorales, por si tienen un fundamento que realmente el magisterio lo permite o no , que el papa puede hacerlo o no puede hacerlo « . El cardenal de Barcelona cree que «estos resquicios se estudiarán en profundidad y quizás algunas sí podrán dar resultado» .

Sobre las sesiones de trabajo, Sistach explica que se celebraron en un clima de «comunión, fraternidad y pastoralidad«, pero reconoce que había «sensibilidades diferentes» y se vivieron momentos de «tensión» . El cardenal reconoce que dentro de la Iglesia «hay opiniones y posturas un poco opuestas o muy contrapuestas. Hay un cierre o una apertura, pero una apertura siempre con fidelidad a la Palabra de Dios».

Sobre el tema de los divorciados vueltos a casar, ha dicho que los padres sinodales han intentado «armonizar la fidelidad a la indisolubilidad del matrimonio con la misericordia hacia estas personas«. La entrevista se emitirá este domingo, a las diez de la mañana, en El Signes dels Temps

Mons. Martin Currie: «ojalá que podamos encontrar acomodo a las parejas homosexuales» en la Iglesia

nl-martin-currie-101En una entrevista concedida a la CBC, el arzobispo de St. John Newfoundland (Canadá) afirmó: «Ojalá encontremos acomodo para que las uniones del mismo sexo sean aceptadas y respetadas y puedan formar parte de la vida de la Iglesia». Al ser preguntado por LifeSiteNews sobre dichas declaraciones, el prelado argumenta que quiere «evitar alienar a esas parejas en la Iglesia» al mismo tiempo que, sin que se le mencionara el asunto, asegura que no tiene «un solo hueso gay en mi cuerpo«.

En dos ocasiones LifeSiteNews ha requerido de Mons. Currie una posible aclaración de sus palabras. En una primera respuesta, el prelado afirma: «yo mantengo la enseñanza de la Iglesia. No acepto matrimonios del mismo sexo. Cualquier cosa que enseñe la Iglesia, lo apoyo. He disciplinado a gente por ir a bodas entre homosexuales». Sin embargo, no quiso desmentir lo indicado en la entrevista a la CBC, raficándose en ello: «soy un hijo leal de la Igleisa y no he dicho nada más que no haya sido dicho por otros en el Sínodo».
Problema pastoral

Y luego ha razonado sus tesis: «Mi problema es pastoral. ¿Cómo manejamos la cuestión de los hijos de las parejas del mismo sexo? ¿les negamos el bautismo? Tengo dificultad para aceptar eso«. Y añade: «Hemos perdido familias por eso. Hay una necesidad pastoral de acogerles, no necesariamente a la pareja del mismo sexo por sí misma, sino al resto de su familia que creen que la postura de la Iglesia es rígida y dura». Preguntado por el texto de la primera relatio del Sínodo, que fue rechazado, en el que se aseguraba que «las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana», el arzobispo comparte esa idea: «yo creo que algunos tienen dones que ofrecer. Algunos que conozco tienen el don de la música, por ejemplo»

Mons. Luis Agusto Castro indica que «acoger a las personas homosexuales tiene que ser lo más obvio para la iglesia y las familias cristianas» pero no significa aceptar el matrimonio gay

Mons-luis-augusto-Castro-GDEl Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), Mons. Luis Augusto Castro, señaló recientemente que es parte de la tarea de la Iglesia y las familias cristianas el acoger a las personas homosexuales, sin embargo descartó que esto signifique aceptar el matrimonio igualitario.

En declaraciones recogidas por el diario El Tiempo, tras retornar a Colombia de su participación en el Sínodo Extraordinario sobre la Familia, en el Vaticano, Mons. Luis Augusto Castro señaló que no se pueden dar conclusiones, pues el sínodo se divide en dos partes y la segunda se cumplirá el año próximo. “Tenemos un año para reflexionar sobre toda esta temática y luego sí conocer las conclusiones que el papa Francisco nos dará”, dijo.Monseñor Castro resaltó el mensaje del sumo pontífice de no tener miedo a la novedad y abrirse a nuevas formas para ayudar a la familia, e insistió en que se debe mirar hacia otras formas de familia y no pasar como si solo interesara las que están bien constituidas. “Hay familias que viven así no más, sin matrimonio, pero puede haber amor, responsabilidad, sacrificio; a estas hay que ayudarlas también. Y a las que han optado por su matrimonio civil,  también hay que ayudarlas”, dijo.

Frente a los homosexuales, el presidente de la Conferencia Episcopal dijo que hay que acogerlos.Acoger a las personas homosexuales tiene que ser lo más obvio para la iglesia y las familias cristianas. Muchas son personas de fe, están unidas a la iglesia, trabajan en la pastoral y se pueden sentir rechazadas por la iglesia. Lejos estamos de tener una actitud de discriminación o rechazo”, apuntó. Sin embargo, dejó claro que el trato no se puede confundir con aceptar el matrimonio entre personas del mismo sexo. “Eso es otra cosa, una sociedad que se quiere formar, pero nunca la pondremos al nivel del matrimonio cristiano. Estas personas son dignas, las unas como las otras. Ese afecto y comprensión hay que tenerlos con todas”, insistió.

Donde sí hubo una posición más flexible fue con los divorciados. Monseñor Castro confirmó que la iglesia busca cómo favorecer a la familia en procesos como el de anulación matrimonial, que hoy puede tardar dos o tres años. Dijo que planteó reducir esos procesos para hacerlos más sencillos y rápidos. Explicó, además, que hoy en día la anulación matrimonial afronta una doble instancia que alarga las cosas. Una propuesta fue dejarla en una sola, algo que se va a estudiar. Así mismo, señaló que cifras indican que de los matrimonios civiles el 86 por ciento se divorcia, mientras que de los católicos, solo el 14 por ciento se divorcia. Por eso, el llamado de la Iglesia es mirar otras formas de familia, que están en proceso de formación, para ayudarlas a que opten por el sacramento del matrimonio.

 

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«Casi casi, seres humanos», por Nicolás Alessio

jueves, 23 de octubre de 2014
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san-sebastian-gayDesde Argentina, Nicolás Alessio nos ha enviado esta carta abierta que agradecemos y publicamos gustosamente:

Para los Obispos en el Sínodo «sobre la familia», los homosexuales, son casi casi, seres humanos.

Los más audaces querían reconocer que «tienen dones para aportar», algo así como cuando tuvieron que reconocer que los «indios» tenían alma y por lo tanto también algún «don» más deben tener. Otros, también audaces, plantearon que había que «tratarlos con misericordia y darles acogida en la Iglesia«, algo así como que bueno, a pesar de ser un desorden grave de la naturaleza, si rezan, si viven célibes y aceptan esta cruz ofreciéndo sus vidas a Dios, no hay que porque maltratarlos. Esta claro que hay que odiar al pecado, pero no al pecador. Y, hablar de «matrimonio» entre ellos, mejor ni hablar.

La posición es clara: nosotros tenemos el poder de salvar, pues a estos hermamos en problemas, hay que ofrecerles nuestra benevolencia, nuestra piedad y clemencia. Matrimonio? familia? jamás.

Los más tímidos, como se asustaron de los grandes titulares mediáticos que anunciaban la revolución gay en la Iglesia, cosa que no era, pero bueno, empezaron a quejarse y al final, aquellas frases ya conocidas y de sentido común, les parecieron confusas y que por lo tanto no debían aceptarse y no las votaron. Tampoco aparecieron en el Mensaje Final de la Asamblea.

Para estos obispos, tambien, los homosexuales son casi casi seres humanos, pero que nadie se confunda, para la Iglesia son desordenados y por lo tanto peligrosos. De «matrimonio», ni hablar.

nicolas-alessioPara audaces y para tímidos la realidad es la misma: la doctrina sobre la homosexualidad y sobre el matrimonio no se toca.

Tal vez los audaces, querían seguir la onda «francisco», mostrarse afables, amables y cuando están dentro de la Iglesia, plantear lo que se les tenga que plantear. Buena estrategia proselitista.

Tal vez los tímidos fueron más sinceros y al grano: los homosexuales son lo que son y punto. No demos pie a falsas expectativas.

Entonces, para los Obispos y Francisco, los homosexuales, «fueron» , casi casi, seres humanos.

Nicolás Alessio

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Fernando Sebastián: «La Iglesia no va a abdicar de su doctrina, como algunos desean»

miércoles, 22 de octubre de 2014
Comentarios desactivados en Fernando Sebastián: «La Iglesia no va a abdicar de su doctrina, como algunos desean»

sebastianSigue la resaca del Sínodo. Ante las grandes expectativas de algunos que al final han dado paso a más de lo mismo , resuenan las chirriantes y homófobas palabras del  cardenal Sebastián que leemos en Religión Digital. Buena muestra de ello es la satisfacción que mostraba el presidente de la Conferencia Episcopal Polaca, Stanisław Gądecki, encuadrado en el bloque más conservador, tras el giro radical de los textos referidos a la homosexualidad, o el cardenal Kasper, frente a por ejemplo la decepción que abiertamente reconocía sentir el obispo de Amberes, Johan Bonny, que hace poco más de un mes reclamaba en una carta abierta una mayor apertura a las personas homosexuales, o el arzobispo católico de Westminster y presidente de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales, Vincent Nichols, según el cual el documento aprobado no ha llegado todo lo lejos que hubiera sido deseable.

«Comulgar no es un capricho, requiere penitencia y conversión»

«La pastoral a homosexuales debe ser como la de cualquier otro que tiene un problema dentro»

El cardenal Fernando Sebastián, uno de los participantes en el Sínodo de los Obispos, ha asegurado a quienes desean que la Iglesia «abdique de su doctrina» que «lo van a desear inútilmente», en referencia a los dos temas que ha abordado la Asamblea Extraordinaria del Sínodo sobre los divorciados que se han vuelto a casar y la pastoral a los homosexuales.

«A los que temen que la Iglesia abdique de su doctrina, les digo que no tengan ese temor y a los que lo desean, les digo que lo van a desear inútilmente», ha subrayado en declaraciones a la COPE recogidas por Europa Press.

Concretamente, sobre la pastoral a homosexuales, Sebastián ha remarcado que debe ser «como la de cualquier otro que tiene un problema dentro» con «benignidad, comprensión, para ayudar pero reafirmando la visión cristiana del matrimonio» que, según ha recordado, es «la alianza de amor irreductible entre varón y mujer». «Eso nadie lo ha puesto en duda ni ha estado sometido a ningún riesgo en ningún momento», ha precisado.

Además, sobre los divorciados que se han vuelto a casar, ha subrayado que «querer comulgar no puede ser un capricho para acompañar al niño en su comunión» sino que significa «volver a la comunión espiritual de la Iglesia». En todo caso, ha apuntado que a estas personas hay que ofrecerles «con comprensión y benignidad» un «itinerario de penitencia y conversión». «Algunos podrán reconstruir el primer matrimonio, otros no, y en cada caso la Iglesia tendrá que ver«, ha añadido.

En todo caso, ha afirmado que incluso en estos dos asuntos, se han obtenido más de cien votos a favor de los participantes del Sínodo, es decir, casi los dos tercios, «un consenso muy amplio».

En cualquier caso, ha señalado que este no es el problema que la familia tiene sino que es «más grave el gran número de bautizados que no se casa, que se unen en parejas de hecho, que se casan por lo civil y viven felizmente fuera de la Iglesia«.

Sobre el debate durante el Sínodo, Sebastián ha asegurado que ha sido «mucho más apacible» de como se ha «pintado», con «diferencias y contrastes, pero sin acritudes, polémicas o crispación«. Durante las reuniones, según ha puntualizado, ha reinado una «gran voluntad de comprensión y de búsqueda común, más que de confrontación«.

El cardenal ha admitido que el documento de trabajo presentado el pasado lunes quedaba «un poco desequilibrado en favor de la voluntad de acercamiento», tanto, según ha indicado, «que algunos interpretaron que la Iglesia quería hacer transformaciones radicales hasta de la propia doctrina».

Sebastián ha explicado que esto «nunca ha sido verdad» pues «en ningún momento ha habido ninguna blandura en la transmisión de la doctrina». El texto, según ha agregado, quedó «equilibrado y completado» en la segunda relación, a su juicio, un reflejo «mucho más adecuado» del Sínodo. (RD/EP)

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«El papa, el sínodo y los maricones», por Bruno Bimbi

lunes, 20 de octubre de 2014
Comentarios desactivados en «El papa, el sínodo y los maricones», por Bruno Bimbi

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***

Seamos sinceros, por favor. ¿Ustedes realmente se creyeron que la reunión de tías solteronas del Vaticano iba a terminar con papá Francisco cantando “I Will Survive”?

Me mata tanta ingenuidad.

Una semana entera nos tuvieron a la espera, bombardeados por titulares de diarios e informes en los noticieros que contaban, orgullosos por ese argentino que consiguió sentarse en el trono de la última monarquía absolutista de Europa, que ahora la Iglesia católica, apostólica y romana iba a reconciliarse con los maricones. Que habría una “apertura” y una “acogida” (¡ay, señor traductor!) y no dirían más que somos sodomitas, pervertidos, desviados, antinaturales, pecadores, en fin, una manga de tragasables que irán al infierno por putos.

Dijeron que era histórico. Revolucionario. Una tormenta. Un cambio de época. No esperaron siquiera a ver el documento final, porque las ganas de confirmar que Francisco no es más Bergoglio y la Iglesia católica no es más apostólica ni romana tienen obnubilada a la prensa de casi todo el mundo, sobre todo a la argentina. Tienen una ganas bárbaras de creerle.

La primera versión del documento que pretendía resumir lo discutido en el “sínodo” por los obispos, vestidos con sus largas polleras negras y sus solideos y cinturones rosados, se titulaba Relatio post disceptationem —en latín clásico, esa lengua que solo ellas siguen hablando— y, para alegría de los más papistas que el papa, traía tres párrafos hablando de los omosessuali —en italiano, porque no había en latín una palabra para eso— y, curiosamente, el término no venía acompañado por las ofensas de siempre. ¡Extra, extra!

Los admiradores de Francisco estaban eufóricos, contándonos lo innovador y super-recontra-moderno que era ese texto que no nos insultaba más. Decía, presten atención, que los omosessuali tenemos “dones y talentos” y que podemos ofrecérselos a ellos, la comunità cristiana — y sólo a ellos, claro. Y se preguntaba —sí, se preguntaba, no afirmaba— si ellos serían capaces de “acogernos” y “evaluar” nuestra orientación sexual, pero siempre senza compromettere la dottrina cattolica su famiglia e matrimonio, por supuesto. No vaya a ser cosa que, de tanto evaluarnos y acogernos, alguien pueda pensar que la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio se movió medio milímetro del lugar donde Dios la puso, representado en el acto de ponerla por otras tías solteronas que se reunieron en el siglo XVI, con las mismas polleras negras, pero —según muestran las pinturas de la época del Concilio de Trento— sin nada rosado, salvo las de mayor jerarquía. Divas, ellas.

El texto también recordaba, por si quedaban dudas, que “las uniones entre personas del mismo sexo no pueden equipararse con el matrimonio entre el hombre y la mujer” y reclamaba al mundo que “tampoco es aceptable que se quiera ejercer presión sobre la actitud de los pastores o que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a la introducción de una legislación inspirada en la ideología de género” (la Iglesia le dice “ideología de género” a los estudios de género).

Benedicto manda saludos.

Por último, en el tercer párrafo, los obispos recordaban que la Iglesia tiene “problemas morales” con las parejas del mismo sexo, pero “reconoce” que “en algunos casos”, el apoyo mútuo “para el sacrificio” (WTF?) puede ser valioso, y hacían una confusa referencia a los niños con dos papás o dos mamás (aunque, obviamente, no usaban esas palabras), sin que quedase claro qué querían decir.

Y eso es todo.

Tenemos algunos dones y talentos. Pueden acogernos. Deven evaluarnos. Nuestras parejas siguen siendo un problema moral. La doctrina no se toca. Re-que-te-con-tra-mo-der-no. Pero apenas eso, para buena parte de los medios de comunicación de todo el mundo, era histórico. Revolucionario. Una tormenta. Un cambio de época. ¡Imaginate! La iglesia reconoce que tenemos algunos dones y talentos. ¡Guau!

Hagamos de cuenta, por un instante, que el sínodo hubiese terminado ahí y que ese texto fuese el documento final. Y hagamos de cuenta, por un instante, que no fuese un documento sobre los homosexuales, sino sobre los judíos. O sobre los negros. Y que dijese, con palabras parecidas, que tienen algunas cosas buenas, una que otra virtud, por lo cual estaría bueno acogerlos y evaluarlos, sin que eso comprometa la doctrina de la Iglesia sobre la judeidad y la negritud, que, como sabemos, es bien clarita. Me imagino que los negros y los judíos estarían contentísimos con semejante demostración de cariño y admiración.

Pero vos sos un denso, querés demasiado, no reconocés que es un gran avance.

—¿Cuál es el avance? A ver, explicame…

—Dicen que tienen dones, talentos. Antes decían que eran unos putos de mierda que se iban a ir al infierno. Es un avance, che, no seas tan exigente…

Pero no. Ni siquiera eso.

Después de una semana de discusiones, intrigas, trascendidos, aclaraciones, desmentidas, enojos y una incomprensible expectativa de casi todos los diarios del mundo, la reunión de tías solteronas decidió que no tenemos dones ni virtudes. O sea, para que quede claro: estuvieron una semana discutiendo sobre ese documento, porque no se ponían de acuerdo; votaron y decidieron, por mayoría, que no tenemos ningún don y ninguna virtud.

Ni una solita.

Ni siquiera eso fueron capaces de decir, aunque no fuese tan sincero, para disimular un poco.

El documento final, titulado en latín Relatio Synodi y divulgado este sábado, ya no trae más el subtítulo que hablaba de “acoger” a los omosessuali: ahora dice que hay que dar atención pastoral a sus familias. No dice más, repito, que los gays tengamos dones, ni virtudes, ni nada bueno. Dice, en cambio, que algunas familias viven la “experiencia” de tener dentro una persona con orientamento omosessuale. A esas familias, la Iglesia católica —que, por si quedaban dudas, sigue siendo apostólica y romana— debe darles atención pastoral para que entiendan que “no hay fundamento alguno para asimilar o establecer la más remota analogía entre las uniones del mismo sexo y el plan de Dios para el matrimonio y la familia”. Ni-la-más-re-mo-ta. Lo dicen estos señores de edad avanzada, desempleados y económicamente inactivos, que hablan en latín, usan polleras negras y solideos y cinturones rosados y son expertos internacionales en familia y matrimonio, pese a ser oficialmente castos, vírgenes, solteros y sin hijos. El plan de Dios, al que ellos tuvieron acceso através de la Wikileaks divina, no incluye a los omosessuali.

¿Entendieron, manga de putos?

Sin embargo, continúa el documento, los hombres y mujeres con orientamento omosessuale deben ser acogidos (y vuelve esa palabrita) “con respeto y sensibilidad”, evitándose todo tipo de “discriminación injusta”.

El respeto se nota mucho y se agradece inmensamente.

Lo más gracioso (por decirlo de alguna forma) es que la parte que habla de no discriminarnos injustamente es una cita, entre comillas, de un viejo documento escrito por Joseph Ratzinger en 2003, antes de ser papa (durante el reinado de Wojtila), titulado “Considerazioni circa i progetti di riconoscimento legale delle unioni tra persone omosessuali”. El objetivo del documento era, justamente, exigir a los gobiernos del mundo que discriminaran injustamente a las parejas homosexuales, negándoles el derecho al matrimonio civil. El documento de Ratzinger afirmaba, entre otras cosas, que “los actos homosexuales contrastan con la ley natural” y “cierran el acto sexual al don de la vida”, por lo que “no son el resultado de una verdadera complementariedad afectiva y sexual” y “en ningún caso pueden recibir aprobación”. Las muestras de respeto, sensibilidad y no discriminación continúan: “los actos homosexuales están condenados como graves depravaciones” y aunque no pueda decirse que los que “padecen esta anomalía” sean personalmente responsables por ella, cometen actos “intrínsecamente desordenados”. Para ser precisos, la parte citada por los obispos, que dice que los omosessuali deben ser acogidos con “respeto, compasión y delicadeza” y no sufrir “discriminación injusta” (ahí está: la que ellos nos imponen es justa, obvio), ordena que vivamos castos (como supuestamente ellos viven) y dice que “la inclinación homosexual es objetivamente desordenada y las prácticas homosexuales son pecados gravemente contrarios a la castidad”.

Todo muy bonito.

El texto de Ratzinger, resucitado desde las catacumbas de la Inquisición por el sínodo franciscano y agregado a último momento en el documento (también agregaron, al final, una condena más explícita a los países que aprueban el matrimonio igualitario), era tan repulsivo que el escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, escribió una durísima crítica en la que afirmaba que

“con argumentos así, aderezados con la presencia sulfúrica del demonio, la Iglesia mandó a millares de católicos y de infieles a la hoguera en la Edad Media y contribuyó decisivamente a que, hasta nuestros días, el alto porcentaje de seres humanos de vocación homosexual viviera en la catacumba de la vergüenza y el oprobio, fuera discriminado y ridiculizado y se impusiera en la sociedad y en la cultura el machismo, con sus degenerantes consecuencias: la postergación y humillación sistemática de la mujer, la entronización de la viril brutalidad como valor supremo y las peores distorsiones y represiones de la vida sexual en nombre de una supuesta normalidad representada por el heterosexualismo. Parece increíble que después de Freud y de todo lo que la ciencia ha ido revelando al mundo en materia de sexualidad en el último siglo la Iglesia Católica —casi al mismo tiempo que la Iglesia Anglicana elegía al primer obispo abiertamente gay de su historia— se empecine en una doctrina homofóbica tan anacrónica como la expuesta en las doce páginas redactadas por el cardenal Joseph Ratzinger”.

Once años después, la Iglesia católica, que sigue siendo apostólica y romana, bajo el reinado de Francisco, que sigue siendo Bergoglio, continúa empecinada en la misma doctrina homofóbica anacrónica, aunque su departamento de marketing y relaciones públicas ahora funcione mucho mejor y algunos crean que ha cambiado algo.

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Fuente BlogsTodoNoticias

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