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«Armónico, sereno y dulce»: Así sería el verdadero rostro de Teresa de Jesús

viernes, 11 de abril de 2025
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IMG_9459Representación facial del rostro de la Santa de Ávila OCD (pincha sobre las imágenes para ampliarlas)

La profesora Jennifer Mann ha modelado en terracota «la representación más exacta» de la santa

La ciencia y la mística se han unido para reconstruir el rostro original de Santa Teresa de Jesús cuando tenía alrededor de 50 años: armónico, sereno y dulce

Plasmado en un busto de terracota, ha sido presentado este viernes al mundo de forma simultánea desde Alba de Tormes, Roma y Australia

He conjugado armónicamente todas las fuentes; comenzando por medidas antropomórficas e imágenes de las radiografías, pero también un retrato pictórico de la santa y una descripción de la madre María de San José, que convivió con ella”, ha explicado Mann, desde Australia

La ciencia y la mística se han unido para reconstruir el rostro original de Santa Teresa de Jesús cuando tenía alrededor de 50 años: armónico, sereno y dulce, plasmado en un busto de terracota que ha sido presentado este viernes al mundo de forma simultánea desde Alba de Tormes, Roma y Australia.

La profesora Jennifer Mann (Monash University/Australia) ha modelado la que hasta ahora es la representación más exacta de cómo era Santa Teresa, y lo ha hecho a partir de los datos obtenidos en Alba de Tormes (Salamanca) con la apertura del sepulcro, un proyecto iniciado en agosto de 2024 para conocer más a la madre fundadora de la que este viernes se cumplen los 510 años de su nacimiento

Fuentes literarias y pictóricas

He conjugado armónicamente todas las fuentes de datos que tenía sobre el rostro comenzando por medidas antropomórficas e imágenes de las radiografías, pero también un retrato pictórico de la santa y una descripción de la madre María de San José, que convivió con ella”, ha explicado Mann, desde Australia.

Ha sido a través de un vídeo proyectado en una ceremonia pública organizada en la Basílica de la Asunción de Alba de Tormes, donde se custodia el cuerpo, el corazón y el brazo izquierdo de la santa que falleció en este convento de madres carmelitas en octubre de 1582.

La reconstrucción en un busto del rostro de Santa Teresa, de cuyo nacimiento hoy se cumplen precisamente 510 años, se ha hecho con su velo, toca y hábito, inspirados en pinturas de la época.

Ojos negros, vivos y redondos, muy bien puestos

IMG_0575“Ciencia, fe y devoción se han unido en torno a la Santa, para lograr un testimonio físico y un reflejo del alma de la santa, con ciencia y mística se ha logrado una ‘vera efigie’de cuando tenía en torno a los 50 años y estaba en plenitud humana y espiritual”, ha explicado el prior de los carmelitas descalzos de Alba de Tormes y Salamanca, Miguel Ángel González.

La exhaustiva descripción que dejó escrita la madre María de San José ha sido fundamental para este trabajo: “Tuvo en su mocedad fama de muy hermosa y hasta su última edad mostraba serlo; era su rostro no nada común sino extraordinario, y de suerte que no se puede decir redondo ni aguileño, los tercios de él iguales, la frente ancha e igual, y muy hermosa”.

Y prosigue: “Las cejas de color rubio oscuro con poca semejanza de negro, anchas y algo arqueadas; los ojos negros, vivos y redondos, no muy grandes, mas muy bien puestos; la nariz redonda y en derecho de los lagrimales”.

A las 7 de la tarde en Australia y a las 9 de la mañana en Roma y Alba de Tormes, los carmelitas descalzos han presentado al mundo por primera vez cómo era ese rostro de la santa en 1565, con imágenes digitales y un busto de bulto redondo.

Un ambicioso proyecto: Alba, Australia y Roma

IMG_0576La reconstrucción del rostro es uno de los frutos de un estudio hecho en Australia a partir de sus restos mortales momificados por el antropólogo italiano Luigi Capasso, tras la apertura del sepulcro de Santa Teresa de Jesús en Alba de Tormes.

Manifiesta profundidad, manifiesta serenidad interior, transmite paz; un rostro, por lo tanto, que nos acerca a lo profundo de nosotros mismos, a lo íntimo del alma, a la interior morada, como ella diría, y un rostro a la vez que nos invita al encuentro con los demás. En su rostro refleja estas dos facetas, el encuentro íntimo con Dios y la relación extrovertida con los demás”, ha descrito el prior de Alba.

El padre provincial, Francisco Sánchez, ha llamado a no olvidar nunca el por qué de todo este trabajo, en el que participa también la Universidad de Chieti y Pescara (Italia), que es “conocer más a Santa Teresa de Jesús”, algo que se ha podido hacer, según han recordado todos los ponentes, gracias al cuidado que desde 1582 han hecho las madres carmelitas de Alba de Tormes de los restos de la santa.

Fuente Religión Digital

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Monjas católicas abren un refugio para jóvenes transgénero en India

jueves, 10 de abril de 2025
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IMG_0634Rena V.S., una de las residentes de Jyothis Bhavan, un hogar de corta estancia para jóvenes transgénero (Binu Alex)

Monjas católicas en India han comenzado a operar un hogar de corta estancia para jóvenes transgénero, buscando responder al llamado de cuidar a todos los hijos de Dios.

Jyothis Bhavan («casa luminosa» en sánscrito) es un hogar de corta estancia para personas transgénero, fundado y administrado por la Congregación de la Madre del Carmelo. El hogar se encuentra en Kochi, en el estado sureño de Kerala, donde una encuesta del gobierno estatal de 2014 contabilizó 25.000 personas transgénero. Según un informe del National Catholic Reporter, las personas transgénero a menudo enfrentan discriminación y ridículo en Kerala, donde una encuesta de 2014 reveló que el 90% de los estudiantes transgénero abandonaron la escuela tras sufrir acoso o humillación de alguna manera.

Conscientes de las dificultades que enfrentaba la comunidad transgénero en Kerala —incluida la falta de educación, empleo y aceptación, que empujaba a muchos a la mendicidad y al trabajo sexual—, las monjas decidieron actuar. En 2016, fundaron un centro educativo alternativo para personas transgénero que habían abandonado sus estudios.

IMG_0635Hermana Amal Rose, Congregación de la Madre del Carmelo (Binu Alex)

Un día, la hermana Teslin, quien trabaja en el refugio, vio a una persona transgénero sola y sollozando en una parada de autobús. Pronto supo que llevaba allí 48 horas y no tenía adónde ir. La monja la llevó al centro de aprendizaje alternativo y propuso a sus superiores la idea de establecer un refugio para personas transgénero. «Nunca pensé que recibiría una respuesta tan rápida«, comentó.

En 2022, se fundó Jyothis Bhavan. «Les añadimos comida y cariño para que se sintieran como en casa«, dijo la hermana Amal Rose al describir la transición del centro educativo al hogar de corta estancia. El hogar acoge a personas transgénero de todas las edades, aunque la mayoría tienen entre 18 y 25 años, tras haber sufrido el rechazo de sus familias y la sociedad tras declarar su identidad de género. Actualmente, el centro alberga a nueve personas, con espacio para 21. Una vez admitidas, las personas tienen seis meses para obtener la documentación necesaria e ingresar a una institución educativa o encontrar trabajo.

Las monjas trabajan con los residentes para animarlos a encontrar estabilidad y un trabajo que les permita continuar sus estudios y carreras. También colaboran con funcionarios gubernamentales para sensibilizarlos y motivarlos a emitir la documentación necesaria para que las personas trans puedan continuar sus estudios y carreras profesionales.

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Las hermanas se reúnen con residentes transgénero de Jyothis Bhavan.

Las monjas también integran su misión en la comunidad, buscando aumentar la concienciación y el apoyo a las personas transgénero entre sus vecinos. Según la Hna. Teslin, se acercan a los conductores de rickshaw y autobús, implorándoles que traten a los pasajeros transgénero como a cualquier otra persona. Sus esfuerzos han dado sus frutos, según el conductor de rickshaw S. Prabhakaran: «Solíamos ridiculizar [a las personas transgénero]. Pero gracias a las monjas, para nosotros son como cualquier otro pasajero«. Gopika, una residente transgénero que trabaja como maquilladora independiente, elogió los esfuerzos de las monjas en este sentido: “Podemos caminar libremente y usar cualquier medio de transporte. No hay ni una sola mirada hostil”.

Si bien la sociedad india ha experimentado cambios positivos para las personas transgénero, incluyendo una ley federal de 2019 que protege sus derechos y la creación de más instalaciones para atender sus necesidades, la Hna. Teslin señala que aún les queda mucho por hacer para ayudar al mayor número posible de residentes transgénero de Kerala. “Queremos que cada vez más personas utilicen las instalaciones e intenten establecerse”, dijo.

IMG_0636La Hna. Navya Maria es consejera general y jefa del departamento de medios de la Congregación de la Madre del Carmelo en Jyothis Bhavan, un hogar de corta estancia para jóvenes transgénero en Kochi, al sur de Kerala, India. (Binu Alex)

Para las tres hermanas que gestionan las instalaciones, hacerlo es simplemente una forma de seguir el consejo del Papa Francisco: “Dios es un Padre que no reniega de sus hijos, y nuestra misión es hacer esto realidad”.

[Las personas transgénero] también son hijos de Dios”, dijo la Hna. Rose. “Si no las cuidamos nosotras, ¿quién lo hará?”.

–Phoebe Carstens, Ministerio New Ways, 3 de abril de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Rechazan propuesta de un miembro de la junta escolar sobre la bandera del Orgullo

jueves, 10 de abril de 2025
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IMG_4656Una junta escolar católica de Toronto votó a favor de mantener la prohibición de la bandera del Orgullo después de que un miembro de la junta intentara revisar la política.

Brea Corbet, miembro de la Junta Escolar del Distrito Católico de Dufferin-Peel, propuso que las escuelas con tres astas de bandera pudieran ondear una bandera del Orgullo, además de las banderas de Canadá y Ontario. La política actual permite colgar banderas del Orgullo dentro de los edificios escolares durante un período específico de observancia. Deben retirarse el resto del año. Corbet explicó:

Cuando retiramos las banderas arcoíris u otras banderas patrimoniales, no estamos protegiendo la identidad católica. Estamos revelando la fragilidad institucional. La bandera arcoíris no amenaza la educación católica. Las políticas de exclusión sí. Y la exclusión es una forma grave de acoso escolar”.

Sin embargo, la junta vetó la idea de Corbet. La consejera Paula Dametto-Giovannozzi afirma que la Iglesia está llamada a amar a todas las personas, pero que las escuelas no deben promover abiertamente la identidad LGBTQ+, alegando que la prohibición no constituye una forma de discriminación, sino parte del catolicismo.

Actualmente, la junta escolar limita el tipo de banderas que se pueden ondear en astas fuera de las escuelas. Las escuelas con una sola asta deben ondear la bandera canadiense. Las que tienen dos astas ondean las banderas de Canadá y Ontario, y las que tienen tres ocupan el espacio adicional con una bandera asociada a la junta escolar, una organización benéfica católica o un tiempo litúrgico de la iglesia.

Sin embargo, Corbet argumenta que la falta de banderas del Orgullo puede ser perjudicial para el ambiente escolar:

Prohibir que estas banderas ondeen fuera de la oficina de la junta y retirarlas dentro de las escuelas después de que finaliza un período de observancia no hace que los entornos escolares sean más acogedores, seguros ni inclusivos. No lo hace”.

Las escuelas católicas en Canadá han tenido varias disputas importantes en torno a la comunidad LGBTQ+, como si las alianzas entre personas del mismo sexo deberían estar permitidas en las escuelas católicas o si los estudiantes deberían poder llevar a sus parejas a bailes. Ahora, las banderas del Orgullo se han convertido en la última controversia en el ámbito escolar católico.

La Junta Escolar del Distrito Católico de Dufferin-Peel gestiona 151 escuelas católicas en el área metropolitana de Toronto. Estas escuelas reciben financiación pública y, por lo general, están obligadas a cumplir con las leyes contra la discriminación, pero también se les permite enseñar religión.

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La bandera del Orgullo es un símbolo poderoso que debería tener un espacio dentro y fuera del aula. No solo da visibilidad a la comunidad LGBTQ+, sino que también recuerda a todos el amor de Dios por todos.

—Sarah Cassidy, New Ways Ministry, 4 de abril de 2025

Fuente New Ways Ministry

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80 años del asesinato de Dietrich Bonhoeffer por los nazis

miércoles, 9 de abril de 2025
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Dietrich Bonhoeffer

Dietrich Bonhoeffer

«Este es el final; para mí, el comienzo de la vida»

Su fe fue más fuerte que el miedo

No se puede ser nacionalsocialista y cristiano al mismo tiempo: esta opinión determinó la vida de Dietrich Bonhoeffer. El teólogo fue asesinado por los nazis el 9 de abril de 1945.

Dietrich Bonhoeffer se atrevió a resistir al régimen de Hitler y pagó por ello con su vida. El legado del teólogo continúa inspirando hoy, incluso de manera inesperada.

La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad”,

El teólogo y militante en la resistencia  Dietrich Bonhoeffer es hoy una de las figuras más importantes del siglo XX y representa sobre todo un cristianismo comprometido políticamente. En la mañana del 9 de abril de 1945, a Dietrich Bonhoeffer lo sacaron de su celda en el campo de concentración de Flossenbürg, en Baviera, para ser ejecutado. Apenas unas horas antes, el pastor protestante había estado orando con sus compañeros de prisión.

Su última frase registrada fue: «Este es el final; para mí, el comienzo de la vida«. Fue ahorcado justo un mes antes del colapso definitivo de la dictadura nacionalsocialista en la Segunda Guerra Mundial.

Nacido el 4 de febrero de 1906 en Breslavia, creció con siete hermanos en una familia de clase media alta. Su padre, Karl Bonhoeffer, profesor de psiquiatría, fue destinado al hospital universitario Charité de Berlín en 1912 y la familia se mudó a una mansión en el lujoso barrio de Grunewald. Los Bonhoeffer no tenían mucho que ver con la Iglesia, por lo que les sorprendió que el hijo menor, Dietrich, decidiera estudiar Teología protestante cuando terminó el bachillerato. La familia esperaba que su aspiración fuera una carrera académica. Se doctoró a los 21 años y a los 24 era el docente más joven de la facultad de Teología. Más tarde se arrepintió de su excesiva ambición y creía que se había convertido en un buen teólogo, pero no en un cristiano. A este cambio contribuyó también el año que pasó en el Seminario Teológico Unión en Nueva York. Allí aprendió cómo pueden contribuir los cristianos a resolver problemas sociales como la pobreza y la injusticia.

Cuando los nacionalsocialistas tomaron el poder, Bonhoeffer no tardó en advertir de los peligros del nuevo régimen y del culto al Führer. No estaba de acuerdo con la opinión generalizada de que la Iglesia no debía inmiscuirse en política. Para él, la leyes de los nazis contra los judíos, como el “párrafo ario”, no eran compatibles con la visión bíblica de la humanidad. Y no reconocía la Iglesia del Reich instalada por el régimen nazi con su obispo Ludwig Müller. Estaba convencido de que no se podía ser nacionalsocialista y cristiano al mismo tiempo. Cuando defendió ante los párrocos berlineses que en caso necesario la Iglesia también tendría que “parar la rueda bloqueando los radios”, es decir, ofrecer resistencia política, muchos abandonaron la sala.

Bonhoeffer desempeñó un papel decisivo en la creación de una contraiglesia, la llamada Iglesia Confesante, un movimiento de oposición de los cristianos protestantes fundada en 1934 como reacción a los esfuerzos de los nazis para controlar la Iglesia protestante, pero criticó que esta no adoptara una postura más firme en sus declaraciones contra el “párrafo ario” y la pretensión de poder total de Hitler. Creer que la Iglesia podría mantener su independencia en el marco de un sistema totalitario le parecía una ilusión peligrosa. Cuando exigió que todos los párrocos críticos con el régimen se declararan en huelga, también quedó marginado dentro de la Iglesia Confesante. Para poner distancia, asumió la dirección de dos congregaciones en Londres. Estando allí, recibió una petición de la Iglesia Confesante para que regresara a Alemania y asumiera la dirección de un seminario de predicadores. En estos seminarios se preparaba a los futuros párrocos para su ministerio. Estaban pensados como “centros de poder” de una contraiglesia. Bonhoeffer asumió esta tarea. Su enseñanza era una mezcla de formación espiritual, conocimientos teológicos y educación política.

Otras leyes y decretos fueron quitando gradualmente terreno a los seminarios, hasta que finalmente solo podían mantenerse ilegalmente. El propio Bonhoeffer estaba cada vez más en el punto de mira de la Gestapo. Le prohibieron enseñar y hablar en público. Temiendo su inminente detención, sus amigos le presionaron para que se marchara a Estado Unidos. Bonhoeffer lo hizo a regañadientes. En EE. UU., en 1930/31, se familiarizó con el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos y se dio cuenta de que la fe no era sólo una convicción personal, sino que también consistía en oponerse activamente a las injusticias. «Bonhoeffer estaba convencido de que los cristianos compartimos la responsabilidad no solo sobre nosotros mismos, sino también sobre los demás y el mundo, (…) especialmente hacia los más débiles”, explica a DW el profesor Florian Höhne, primer presidente de la sección alemana de la Sociedad Internacional Bonhoeffer (IBG).

Solo unas pocas semanas después, en julio de 1939, regresaba de Nueva York a la Alemania nazi. Pensaba que no tenía derecho a participar en la reconstrucción de Alemania si no compartía la difícil situación del pueblo alemán. De regreso en Alemania, Bonhoeffer observó cómo la Iglesia se adaptaba al Estado nazi, pastores y clérigos juraban lealtad a Hitler.

Por medio de su cuñado, Hans von Dohnanyi, se enteró de los planes para matar a Hitler y se unió al grupo de resistencia liderado por el teniente general Hans Oster. Usaría sus contactos en el extranjero para averiguar la actitud de los políticos, sobre todo en Inglaterra, en caso de que Hitler fuera destituido y triunfara un golpe de Estado. Bonhoeffer asumió dos papeles en la resistencia: «Utilizó sus contactos con iglesias cristianas y comunidades religiosas en el extranjero para intercambiar información y que los aliados conocieran los planes golpistas. Y negociar opciones para el período posterior, para recibir una señal de los aliados de que aprobaban esos planes golpistas y no simplemente continuarían la guerra después, que estaban dispuestos a negociar la paz”, explica Höhne. Su segunda tarea era «actuar como pastor de sus conspiradores y asesorarlos en conflictos de conciencia«.

Pero las conexiones de Bonhoeffer con la resistencia fueron descubiertas y la Gestapo lo arrestó el 5 de abril de 1943. Estuvo dos años en prisión, sin juicio regular, hasta su ejecución. Allí escribió textos teológicos y sociopolíticos.

516309437-1-Placa conmemorativa en el antiguo campo de concentración de Flossenbürg © pa/dpa

Fue en esa época cuando Bonhoeffer conoció a Maria von Wedemeyer, de 18 años. Se comprometieron en secreto. Las conexiones de Bonhoeffer con la resistencia fueron descubiertas y la Gestapo lo arrestó el 5 de abril de 1943 Bonhoeffer, fue detenido y llevado a la prisión de Berlín-Tegel. Estuvo dos años en prisión, sin juicio regular, hasta su ejecución. Allí escribió textos teológicos y sociopolíticos. Las pruebas contra él eran escasas y había esperanzas de que lo pusieran en libertad. Tras el fallido intento de asesinato de Hitler por parte del grupo liderado por Claus Schenk Graf von Stauffenberg, se descubrió su implicación en el complot para derrocar a Hitler.

Tras los intensos bombardeos aéreos sobre Berlín, Bonhoeffer fue trasladado primero a los sótanos de la prisión de la Gestapo en la Prinz-Albrecht-Straße, después lo llevaron al campo de concentración de Buchenwald y, tras una breve estancia con otros prisioneros en una Alemania que se hundía, fue transportado por todo el sur de Alemania hasta que el grupo fue alojado provisionalmente en una escuela de Schönberg, en el bosque bávaro. La mañana siguiente fueron a recogerlo y lo llevaron al campo de concentración de Flossenbürg. Fue interrogado durante la noche, un “consejo de guerra” lo condenó a muerte y fue asesinado la madrugada del 9 de abril de 1945.

Su familia y su prometida, Maria von Wedemeyer, no supieron de la muerte de Dietrich Bonhoeffer hasta finales de julio. Resultó que su hermano Klaus y sus cuñados, Hans von Dohnanyi y Rüdiger Schleicher, también habían sido fusilados o ahorcados. Más recientemente, círculos de la derecha religiosa y política han intentado apropiarse de la figura Bonhoeffer para sus propios fines. Una mirada a su vida y a sus escritos muestra claramente que tales reinterpretaciones pervierten todo aquello por lo que vivió y luchó este teólogo.

72117195_906Lugar conmemorativo del campo de concentración Flossenbürg, en Baviera, donde ejectuaron a Bonhoeffer.
Imagen: Armin Weigel/dpa/picture alliance

Un patrimonio con múltiples facetas

Su obra y persona son veneradas, interpretadas y apropiadas en todo el mundo por teólogos liberales, activistas de derechos humanos, demócratas, activistas de izquierda, conservadores, pero también por ultraderechistas, teóricos de la conspiración y partidarios nacionalistas cristianos del presidente estadounidense, Donald Trump.

Pero ¿por qué lo invocan grupos tan diferentes? ¿Qué defendía realmente Bonhoeffer con su pensamiento y su mensaje?

Después de la guerra, Bonhoeffer se convirtió en un ícono, modelo de fe, de no darse por vencido, de actuar. Muchos de sus libros se convirtieron en éxito de ventas internacionales, e incluso se filmó una película sobre su vida.

Pero mientras los teólogos liberales, los demócratas y los activistas de derechos humanos lo celebran como un luchador por la justicia social y la responsabilidad cristiana, los círculos conservadores de ultraderecha y los nacionalistas cristianos, sobre todo, en Estados Unidos, lo veneran como un pionero contra un Estado supuestamente extralimitado. Los nacionalistas cristianos ven a su nación como elegida por Dios y quieren imponer políticamente su visión muy conservadora de los valores cristianos.

Sobre todo, para los partidarios de Trump, Bonhoeffer es un símbolo de rebelión contra el llamado Estado profundo: la idea de que existe una estructura de poder secreta detrás de un gobierno oficial, que controla la política y la sociedad. Algunos establecen paralelismos entre su lucha contra Hitler y su propia oposición al aborto, los derechos LGBTQ o las regulaciones de vacunación.

Teólogos de EE.UU. y Alemania, descendientes de Bonhoeffer y la Sociedad Internacional Bonhoeffer (IBG) se oponen firmemente a esta apropiación. En una carta abierta de octubre de 2024, el IBG denunció que la vida y la obra de Bonhoeffer estaban siendo utilizadas cada vez más, especialmente por los nacionalistas cristianos, para legitimar la violencia política.

Bonhoeffer se opuso al régimen de Adolf Hitler no con armas, sino con palabras, hechos y una fe firme: de predicador se convirtió en conspirador. «Bonhoeffer era un pacifista cristiano, que sólo consideraba la posibilidad de la violencia tras una lucha intensa. Pero su pensamiento estaba marcado por la búsqueda de la paz y la cuestión de qué une a los cristianos más allá de las fronteras nacionales”, subrayó Höhne.

Höhne considera que la influencia de Bonhoeffer tiene sus raíces en su fascinante biografía, que inspira más allá de las fronteras políticas, teológicas e ideológicas, sobre todo, porque defendió sus convicciones con su vida.

La estupidez es un enemigo más peligroso que la maldad”,

El tiempo que pasó en prisión lo dedicó a tratar de entender y explicar la conducta de sus compatriotas, en la correspondencia que intercambió con sus padres y con un amigo, Eberhard Bethge, que luego de su muerte fue compilada y publicada bajo el título Resistencia y sumisión. No apuntaba a la ignorancia, cuyo remedio es la educación, sino al defecto moral que lleva a personas inteligentes a abandonar el pensamiento crítico. ¿Cómo fue posible que un país culto y avanzado como Alemania, la tierra de tantos poetas, científicos y filósofos trascendentes, cayera bajo el influjo del nazismo, de una doctrina cuyos fundamentos eran el racismo y el supremacismo era el interrogante que se planteaba Bonhoeffer. ¿Cómo explicar la aparente incapacidad de una inmensa porción de la población para tomar conciencia de las atrocidades que se estaban cometiendo? ¿Cómo explicar la complicidad activa o pasiva de tantos frente a acciones que violaban principios esenciales de una ética humana?

Fue entonces cuando formuló su célebre tesis sobre la estupidez, una de las fases más trascendentes de su legado intelectual. Para Bonhoeffer, la respuesta a los interrogantes que suscitaba la actitud de la gente ante el régimen estaba en la estupidez y no en la maldad. Pero no se refería a la estupidez como un rasgo individual sino como un fenómeno social, colectivo y de índole moral antes que intelectual.

Tampoco lo ve como algo innato al individuo. La estupidez surge de la vida de relación porque se contagia. Por eso podemos ver a personas muy inteligentes comportarse como estúpidas, porque ello es un rasgo de personalidad y no resultado de la falta de capacidades mentales.

La persona estúpida es peligrosa pero no porque no sea inteligente, sino porque ha renunciado a razonar críticamente ya que tiende a aceptar dogmas y órdenes sin cuestionarlos.

La estupidez es un enemigo más peligroso para el bien que la maldad”: es una de las definiciones más difundidas. El mal puede ser combatido con más facilidad porque es evidente, decía, genera reacciones contrarias, motiva a exponerlo y a enfrentarlo. En cambio la estupidez no puede ser enfrentada con la racionalidad, la lógica o las evidencias, porque no atiende a esos argumentos.

La lectura de la exposición de la hipótesis de Bonhoeffer sobre la estupidez resulta de una actualidad y vigencia sorprendentes.

“La estupidez -escribió- es un enemigo más peligroso del bien que la malicia. Se puede protestar contra el mal; éste puede ser expuesto y, si es necesario, prevenido mediante el uso de la fuerza. El mal siempre lleva en sí el germen de su propia subversión, pues deja en los seres humanos al menos una sensación de inquietud. Contra la estupidez estamos indefensos. Ni las protestas ni el uso de la fuerza sirven de nada en este caso; las razones caen en oídos sordos; los hechos que contradicen los prejuicios de uno simplemente no deben creerse —en tales momentos, la persona estúpida incluso se vuelve crítica—, y cuando los hechos son irrefutables, simplemente se descartan como intrascendentes, como incidentales. En todo esto, la persona estúpida, a diferencia de la maliciosa, está completamente satisfecha de sí misma y, al irritarse fácilmente, se vuelve peligrosa al atacar. Por eso, se recomienda mayor precaución al tratar con una persona estúpida que con una maliciosa. Nunca más intentaremos persuadir al estúpido con razones, pues es absurdo y peligroso”.

Esta alusión al peligro posiblemente se deba al fenómeno de la delación del que Bonhoeffer habrá sido testigo, por otra parte inherente a todos los regímenes totalitarios.

Bonhoeffer precisó que la estupidez no es un defecto intelectual sino moral. Tampoco es un rasgo congénito, sino que en determinadas circunstancias las personas se vuelven estúpidas o permiten que les suceda. Es menos un problema psicológico que sociológico y por eso suele ser un fenómeno de contagio.

El hecho de que una persona estúpida sea testaruda no implica que sea independiente, advierte Bonhoeffer. Al contrario, está bajo hechizo y al tratar con esa persona, la impresión que se tiene es que se está hablando con eslóganes y consignas.

La estupidez no es lo mismo que la ignorancia, por lo tanto no puede ser vencida por la vía de la instrucción, como puede serlo la ignorancia, sino por la vía de una liberación. Y eso debe darse primero por una acción externa, antes que interna. O sea, del estúpido no se puede esperar nada.

Para Bonhoeffer, este fenómeno se da bajo ciertas condiciones. Todo ascenso de un poder fuerte, ya sea político o religioso infecta de estupidez a buena parte de la Humanidad. Frente a esto, las personas, más o menos conscientemente, renuncian a su autonomía de pensamiento. El poder utiliza propaganda, intimidación o manipulación emocional para instalar un conformismo acrítico.

 “La acción no brota del pensamiento, sino de la disposición a la responsabilidad. La prueba definitiva de una sociedad moral es el tipo de mundo que deja a sus hijos”, dijo Bonhoeffer. Coherente con esa convicción, él no fue solo un intelectual.

Fuente DW.com/Deutschland.de/Infobae

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“Dios ama a los gais”: líderes religiosos contra la homofobia en África

miércoles, 9 de abril de 2025
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Manifestantes anti LGTBI en Mombasa, Kenia, el 15 de septiembre de 2023. ANADOLU (ANADOLU AGENCY VIA GETTY IMAGES)

Clérigos del continente, cristianos y musulmanes, abrazan la causa LGBTI. Contra la abrumadora corriente africana de odio hacia los homosexuales, estos pioneros asumen riesgos al proclamar que en las iglesias y mezquitas cabe el amor a la diversidad.

Madrid – 01 ABR 2025 – 05:30 CEST

Adelard Kananira, fundador del portal Gay Christian Africa (GCA), creció en Burundi en un ambiente profundamente católico. En casa se veneraba con devoción a Cristo. Cantaba en un coro y los domingos iba a misa con su familia y amigos. “Mi fe lo era todo”, confiesa por videoconferencia a este periódico. A los 13 años, tras comenzar a sentirse atraído por los chicos, empezó a rezar para “curarse” de una pulsión que juzgaba demoníaca y, en ese contacto sin intermediarios con un Dios que él concebía inmensamente bondadoso, se sintió “menos culpable”. Tras empezar a frecuentar círculos gais cristianos —primero en Uganda y más tarde en Italia, donde vive desde 2020— decidió volcarse en ayudar a otros africanos a fundir sin aristas la fe religiosa y la homosexualidad.

En esta misión, Kananira considera imprescindible la voz valiente de los clérigos cristianos y musulmanes que, asumiendo todo tipo de riesgos, proclaman que en las iglesias y mezquitas del continente también hay espacio para fieles que aman a personas de su mismo sexo. “Sin su ayuda no podemos caminar hacia la inclusión”, afirma. Son, por el momento, una fuerza ínfima contra la abrumadora corriente de autoproclamados portavoces divinos que en África azuzan sin descanso la intolerancia frente a la comunidad gay.

Adriaan van Klinken, investigador holandés que ha estudiado a fondo el vínculo entre religión y orientación sexual en África, subraya que el contexto determina la lucha por la emancipación queer. Sostiene que la norma en algunos lugares podría resultar inútil, incluso contraproducente, en otros. “Los occidentales suelen ver la salida del armario colectiva como una ruptura con la iglesia. Pero en África, la religión no es solo muy importante a nivel personal, sino que conforma tu vida social y tu sentido de pertenencia”. Según datos de Pew Research, la lista de países más religiosos del mundo tiene un marcado acento subsahariano: entre las 22 primeras posiciones, 14 corresponden a Estados de esta región.

Los occidentales suelen ver la salida del armario colectiva como una ruptura con la iglesia. Pero en África, la religión no es solo muy importante a nivel personal, sino que conforma tu vida social y tu sentido de pertenencia

Adriaan van Klinken, investigador holandés

En un artículo publicado en GCA el pasado año, Kananira relata su encuentro con Christopher Senyonjo, exobispo de la Iglesia de Uganda (anglicana) que perdió su cargo en 2006 tras apoyar los derechos de la comunidad LGTBI. Hoy nonagenario, Senyonjo sigue vistiendo como un obispo, con alzacuellos y camisa púrpura, y se erige como referente clerical contra la ola de homofobia que, desde hace un par de años, azota al continente. Simbólicamente, Senyonjo ha recogido el testigo de Desmond Tutu, el famoso arzobispo (también anglicano) de Sudáfrica que luchó a brazo partido contra el apartheid y, desde los años noventa hasta su muerte en 2021, por la dignidad de los gais.

Un imán gay asesinado

Con ciertas reservas y unas gotas de ambigüedad, el cardenal ghanés Peter Turkson dijo en una entrevista para la BBC de 2023 que había llegado la hora “de entender la homosexualidad” y, al menos, dejar de “criminalizarla”, como están haciendo con especial virulencia su propio país o Uganda.

Kananira menciona otras figuras notables que han abrazado la diversidad sexual desde el púlpito: el padre Gustave Noel (Ruanda), el pastor nigeriano Ali Nnaemeka, el cura Martin Kalimbe (Malaui)… Y reserva un recuerdo especial para Muhsin Hendricks, el imán sudafricano abiertamente homosexual que murió a balazos el pasado 15 de febrero tras oficiar una boda entre dos mujeres. “Hablé con él tres días antes de su fallecimiento. Parecía tranquilo. Me dijo que recibía amenazas, pero que, hasta el momento, nunca le había ocurrido nada”, cuenta Kananira. Su asesinato sigue siendo investigado.

Sheikh Ibrahim, almuecín (persona que llama al rezo, normalmente por altavoces, en las mezquitas) y director de un grupo interreligioso formado por 15 imanes y 15 pastores protestantes en Mombasa (Kenia), también conoció personalmente a Hendricks. “Era mi hermano, un hombre formidable del que aprendí mucho, capaz de pensar más allá de lo convencional, lo que disgustó a mucha gente”, recuerda. Ibrahim colabora con PEMA, una organización que, mediante foros compartidos, reúne en esta ciudad costera al sur de Kenia a líderes religiosos y personas queer, con el fin de que la mera proximidad física y la escucha directa derriben los prejuicios.

Explica Ibrahim que, gracias a estos acercamientos, “la tensión” entre ambos “grupos ha caído drásticamente” en la zona. Él afirma que el programa le ha permitido “aprender a enfrentar” sus “miedos y estereotipos respecto a la gente LGTBI”. Curado de espanto, a Ibrahim ya no le importa que algunos le apoden con sarcasmo “el presidente de las minorías sexuales”.

Nada más llegar nos dijo que éramos, literalmente, seres anormales. Tras conocer nuestra vivencia de fe, estaba alucinado. Empezó a mirarnos, por primera vez en su vida, como personas

Adelard Kananira, Gay Christian Africa

Kananira relata un proceso de transformación similar. Durante un retiro espiritual que organizó el pasado año en el este de África (prefiere no dar más datos por seguridad), invitó a un clérigo cristiano para que acompañara en sus oraciones a un grupo de gais creyentes. “Nada más llegar nos dijo que éramos, literalmente, seres anormales. Tras conocer nuestra vivencia de fe, estaba alucinado. Empezó a mirarnos, por primera vez en su vida, como personas. Supongo que pensaba que venía a enseñar el camino correcto a extraterrestres o algo así”. Kananira sostiene que, en estos encuentros a corazón abierto, la empatía ha de ser mutua: “Deben servir para que ellos nos respeten y nosotros entendamos el desafío que les supone comprometerse con nuestra causa”.

Sodoma y Gomorra

Gracias a la flexibilidad de culto protestante, el abrazo entre Jesús y homosexualidad ha alcanzado —en África y otros lugares— una plenitud impensable para el rígido centralismo católico. En Nigeria y Kenia existen iglesias especialmente creadas para el colectivo queer. De nombre inequívoco, Casa del Arcoíris —que arrancó en 2006 en Lagos y hoy se extiende a otros países como la República Democrática del Congo o Zimbabue— surgió cuando su fundador, el reverendo Jide Macaulay, llegó a una conclusión que explica a este periódico por videollamada: “Dios ama a los gais; a sus ojos, la homosexualidad no es una abominación, como insiste ese fundamentalismo cristiano que tanto daño hace”.

IMG_0628Jide Macaulay, fundador de la iglesia panafricana Casa del Arcoiris, posa en Londres en marzo de 2025. Foto cedida por Jide Macaulay. CEDIDA

Tras un largo periplo en busca de un lugar seguro (incluidos varios episodios de acoso vecinal y algún ataque físico), la Iglesia Positiva Cosmopolitana, creada en 2013, ha encontrado una sede estable en un barrio tranquilo de Nairobi. Su pastora principal, Caroline Omolo, retrasa la entrevista online debido a una leve indisposición de su esposa. Ya al otro lado de la pantalla, narra un suceso en que unos policías trataron de amedrentarla. Le pidieron la documentación, le preguntaron si su iglesia era para homosexuales y si ella misma era lesbiana, le instaron a pagar una cuota mensual para salvaguardar su seguridad y la de sus fieles. “Les respondí muy firme que no iba a darles nada y que la libertad religiosa y de asociación me amparaban”, afirma.

La hermenéutica (interpretación de textos, sobre todo sagrados) no queda al margen de esta conciliación entre fe y homosexualidad a la africana. Omolo menciona a Esther Mombo, una teóloga divergente que enseña en la Universidad de San Pablo (Limuru, Kenia) y con la que su iglesia “ha mantenido conversaciones muy fructíferas sobre las implicaciones de relatos bíblicos como Sodoma y Gomorra”. Para Macaulay, en este pasaje —durante siglos fundamento de la homofobia cristiana— se puede encontrar también “una crítica a la misoginia y la masculinidad tóxica en vez de una condena universal a la homosexualidad”. Y añade que, puestos a hacer interpretaciones literales, uno también podría pensar que la Biblia justifica, por ejemplo, la esclavitud o el maltrato a las mujeres.

Según el investigador Van Klinken, todo se presta al debate: “Algunos dirán que la homosexualidad no está permitida apoyándose en citas del Corán o la Biblia, y hay quien destacará otras citas en las que se enfatiza el amor al prójimo o dirá que los libros sagrados fueron escritos para una realidad muy diferente a la actual”. Y mientras continúa esta inagotable batalla dialéctica, Van Klinken se conformaría con que una masa crítica de clérigos africanos evolucione, si no al apoyo explícito a la comunidad LGTBI, al menos hacia el cese paulatino de las proclamas antigais en nombre de Dios: “Sería un gran avance”.

Fuente El País/Planeta Futuro

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La Iglesia italiana rechaza su documento sinodal al no abordar la presencia de mujeres o el acompañamiento a parejas homosexuales

miércoles, 9 de abril de 2025
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Zuppi preside la asamblea sinodal de la Iglesia italiana en el Aula Pablo VI (Vatican Media)

Será reescrito por completo y se convoca otra asamblea para octubre

En los debates destacaron temas centrales como el acompañamiento de las personas en situaciones afectivas particulares y la responsabilidad de la mujer dentro de la Iglesia, que emergieron como grandes preocupaciones para el futuro de la pastoral, pero después no vieron espacio en el documento final

«Las numerosas propuestas de enmienda presentadas por los 28 grupos exigen un replanteamiento global del texto y no sólo el ajuste de algunas de sus partes«

Respecto a lo que la Iglesia define como «acompañamiento» a personas homosexuales, algunos lo consideran un término ambiguo, mientras que tampoco se hacía mención del acrónimo LGBTQ+ y poco o nada sobre el abuso sexual

El Sínodo de la Iglesia italiana, la asamblea de obispos y laicos que ha trabajado durante cuatro años para elaborar un documento común, acabó en revuelta, pues la mayoría lo consideró demasiado genérico en cuestiones como la presencia de las mujeres o cómo afrontar el «acompañamiento» a las parejas homosexuales.

Los más de mil participantes, más de la mitad laicos, que se reunieron esta semana para aprobar el documento preparado, que debía representar la síntesis final de cuatro años de trabajo, lo acabaron rechazando y obligaron a la Conferencia Episcopal Italiana a dejar el texto de lado.

Ahora será reescrito completamente y presentado a una nueva asamblea sinodal no prevista, convocada para finales de octubre, informaron este jueves lo organizadores.

En los debates destacaron temas centrales como el acompañamiento de las personas en situaciones afectivas particulares y la responsabilidad de la mujer dentro de la Iglesia, que emergieron como grandes preocupaciones para el futuro de la pastoral, pero después no vieron espacio en el documento final, explican los medios.

«Deberíamos haber valorado mejor que este género literario, considerado por algunos como superado, en un recorrido tan rico como el del cuatrienio, puede resultar árido y pobre, sin poder mostrar una continuidad real respecto a los documentos anteriores«, explicó este jueves Erio Castellucci, presidente del Comité del Camino Sinodal.

«Las numerosas propuestas de enmienda presentadas por los 28 grupos exigen un replanteamiento global del texto y no sólo el ajuste de algunas de sus partes«, agregó en un comunicado.

Según explica el diario ‘la Repubblica‘, una amplia mayoría de los participantes «no encontró casi ninguna solución a las cuestiones planteadas, a menudo polémicas pero concretas y detalladas» pues «se reconoció el papel de la mujer en la Iglesia, pero no se hizo referencia a la posibilidad de nuevos ministerios femeninos, como el diaconado«.

Respecto a lo que la Iglesia define como «acompañamiento» a personas homosexuales, algunos lo consideran un término ambiguo, mientras que tampoco se hacía mención del acrónimo LGBTQ+ y poco o nada sobre el abuso sexual.

De los 150 participantes que se inscribieron para intervenir en la sesión final, «sólo unos cincuenta lograron hablar y cubrieron el documento con críticas«, revela el diario italiano.

Se decidió abrir a posibles enmiendas, pero la avalancha de peticiones fue tal que se decidió suspender definitivamente el documento.

La asamblea de la Iglesia católica continuaba el camino del Sínodo para reformar la Iglesia celebrado en el Vaticano el pasado octubre, también tras cuatro años de trabajo y que concluyó con un documento con recomendaciones para mayor escucha a los fieles y mayor acogida, pero sin detalles.

Y tampoco se logró dar mayor igualdad al papel en la Iglesia de las mujeres, que pedían entre otras cosas la apertura del diaconado.

Fuente Religión Digital

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“Reimaginar una Iglesia de Jesús más allá del clericalismo”, por José Arregi

martes, 8 de abril de 2025
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rosto-de-jesus-na-multidaoDe su blog Umbrales de Luz:

Son muchos los hombres y las mujeres cuya biografía e identidad más profunda está ligada a esta Iglesia católico-romana, pero que hoy se sienten en ella fuera de lugar. Entre ellos me cuento. No nos reconocemos en su forma actual. Vivimos en exilio. No es, sin embargo, ella, nuestra Iglesia, la que ha cambiado, sino nosotros. ¿Y cómo podíamos vivir sin cambiar en un mundo que cambia, en una vida que es permanente transformación? Hoy, después de décadas postconciliares de esperanzas frustradas, somos muchos los que nos hallamos en una delicada encrucijada vital, personal y colectiva a la vez: romper lazos o transformarlos en una Iglesia reimaginada. Opte cada uno como su aliento vital le inspire. Yo opto por reimaginar la Iglesia católico-romana y reimaginarme en ella.

La reimaginación no es un ejercicio artificioso, irreal, superficial y ficticio. Con todas las incoherencias y ambigüedades, reimaginar la Iglesia y reimaginarnos en ella puede ser también un ejercicio exigente de fidelidad a nuestra identidad profunda más allá de muchas –no necesariamente todas– las formas que la han sustentado. Y un ejercicio de fidelidad profunda a la Iglesia más allá de todas las formas en la que ya no la reconocemos ni nos reconocemos.

Reimaginar la Iglesia es redescubrir más a fondo su realidad profunda, y la nuestra, en libertad crítica y creadora. Es un ejercicio vital (mental, cordial, práctico) de transfiguración de la Iglesia, de toda su teología, de su compromiso con la vida y con el mundo de hoy, de sus ideas, palabras y ritos. De liberación de la letra, para dejar que el espíritu vuelva a mover la mente, el corazón, la acción. De renovación de las instituciones y formas eclesiales, para que vuelvan a encender la emoción de la belleza, la llama creadora, el aliento vital del que todo nació.

  1. Reimaginar la Iglesia de Jesús

“Reimaginar la Iglesia de Jesús” no quiere decir volver a la imagen o a la figura impresa en ella por Jesús. En realidad, Jesús no concibió ni estableció ninguna imagen, ningún modelo de Iglesia. Jesús no “fundó” ninguna Iglesia propiamente dicha, mínimamente organizada. Nunca elaboró un código cerrado de normas, ni unos rituales específicos, ni unas creencias vinculantes. Nunca organizó una autoridad orgánica, ni estableció una estructura de poder, ni impuso unas relaciones de sumisión, menos aun una “sucesión apostólica” para el futuro. Ni siquiera pensó en ninguna Iglesia futura, pues se consideraba como el “profeta de los últimos tiempos” y estaba convencido de que la transformación radical del mundo, la liberación de todas las opresiones, era inminente, es más, ya estaba haciéndose presente en él, en sus palabras y accionas sanadoras.

Jesús lo llamaba “reino” o “reinado” de Dios: el fin de la dominación y de toda desigualdad injusta, el nacimiento de un nuevo mundo en este mundo. Un mundo de hermanos y hermanas libres. Ese es el mundo que Jesús imaginó, reimaginó y anunció, soñó y anticipó en su esperanza activa, libre y arriesgada. Ese fue el mensaje, la causa, la opción de Jesús. Y para anunciar e impulsar ese mundo reimaginado, reunió en torno a sí un grupo de discípulos y -hecho insólito- también discípulas, que hacían vida itinerante con su maestro. Y, muy probablemente, nombró un grupo especial de doce, que no poseían poder sobre los demás discípulos, sino que constituían un símbolo de la reunión de las doce tribus judías dispersas (de todos los pueblos divididos y dispersos, diríamos). Nadie debía estar por encima de nadie. “A nadie llaméis maestro, padre, señor. Todos vosotros sois hermanas, hermanos” (Mt 23,8-10). La liberación de los cautivos, la sanación de los heridos, la comensalía abierta, la fraternidad-sororidad universal: he ahí los elementos constitutivos del reino de Dios, sin relación esencial con ninguna institución (credo, culto, código y autoridad establecida).

Para muchos hombres y mujeres afligidas, Jesús fue consuelo, sanación, fuerza liberadora, aurora de un nuevo tiempo, promesa de liberación definitiva. Así se formó un movimiento en torno a su persona y su mensaje. Un movimiento fraterno-sororal de esperanza activa, transformadora. Para la élite judía sacerdotal y laica, así como para la autoridad romana, Jesús era un hereje y un peligro, y muy poco tiempo -entre uno y tres años- después de comenzar su itinerancia profética, fue condenado a muerte por el tribunal romano, a instancias del Sanedrín judío. No obstante, el movimiento de Jesús no se detuvo. “Los que lo habían amado lo siguieron amando”, dirá Flavio Josefo. Lo reconocieron viviente en su memoria, en el espíritu que les seguía animando, en la fracción del pan, en el corazón de la esperanza activa, liberadora, de todas las opresiones.

Con el paso del tiempo, aquel movimiento fue adoptando formas institucionales propias, cada vez más fijadas y rígidas. Hasta finales del s. I, siguió siendo una corriente intrajudía, en tensión creciente con el judaísmo sacerdotal primero y con el judaísmo rabínico tras la destrucción del templo en el año 70. Hacia finales del s. I, se constituyó en “religión” cristiana (“cristianismo”). El movimiento escatológico de liberación se fue convirtiendo en “culto religioso” o “religión”, un sistema religioso organizado. La Iglesia se fue “eclesiastizando” (E. Troeltsch), en torno a dos ejes fundamentales: la fijación de una “ortodoxia” y la organización de la autoridad. Al mismo tiempo, fue siguiendo un proceso de uniformización de acuerdo a la corriente eclesial “protocatólica romana” marcada por la tradición petrino-paulina, mientras la Iglesia judeo-cristiana iba desapareciendo y las Iglesias gnósticas eran duramente perseguidas.

En ese sentido, tenía razón Alfred Loisy (1857-1940): “Jesús anunció el reino de Dios y lo que vino fue la Iglesia”. Primero fue el reino de Dios, luego vino la Iglesia institucionalizada. Y a medida que se institucionalizaba, se fue apartando de la imaginación creadora de Jesús. La llama del reino nunca desapareció de la Iglesia, pero una y otra vez quedó amortiguada o ahogada por el peso de la institución.

Con siglos de retraso, es hora de reimaginar la Iglesia de Jesús. No para volver al pasado, sino para reavivar con la mayor libertad el fuego creador que ardió en el profeta Jesús y en el movimiento liberador que impulsó. Reimaginemos una Iglesia animada por la compasión liberadora, que promueva a la vez la “revolución de la ternura” y la revolución de todas las estructuras de opresión psíquica, social, sexual, política, laboral, económica. Una Iglesia inspirada por una memoria creativa y cohesionada en una comunión abierta, amplia, libre. Una Iglesia democrática, descentralizada, plural, siempre en camino. Una Iglesia que comparta las dudas y los interrogantes, los desgarros y amenazas de la humanidad planetaria en la comunidad de los vivientes. Una Iglesia que reciba del mundo de hoy la buena noticia de Jesús que les anuncia, despojada de toda pretensión de superioridad ad intra y ad extra. Una Iglesia guiada en sus palabras, opciones prácticas e instituciones por el clamor de los últimos, los migrantes forzados, los sin-casa ni pan, todos los marginados y olvidados. Una Iglesia itinerante, libre del significado literal de todo dogma y creencia, consciente de la relatividad y provisionalidad de todas las expresiones históricas, culturales, del pasado o del presente. Una Iglesia que haga sitio en su liturgia a textos, gestos, danzas y músicas inspiradas de ayer o de hoy, más allá de la Biblia, de la tradición y de las rúbricas canónicas. Una Iglesia fraterno-sororal, desacerdotalizada, desclericalizada, despatriarcalizada. Una Iglesia que sea “puesto de socorro”, “hogar de humanidad”, comunidad de respiro, de paz, de hambre y sed de justicia. Una Iglesia mística y liberadora.

Pero antes de proseguir este ejercicio de reimaginación de la Iglesia y de nuestro discipulado evangélico más profundo, querría dejar claro un criterio decisivo: aunque Jesús –hipótesis carente de toda verosimilitud histórica– hubiese fundado la Iglesia con un cuerpo bien organizado de dogmas y códigos, de sacramentos y ritos, y aunque hubiera instituido un orden sacerdotal clerical y masculino, y hubiera decretado que sus doce apóstoles fueran sucedidos por obispos y que éstos fueran presididos por un papa como sucesor de Pedro, aun en ese supuesto descabellado, hoy, 2000 años después, podríamos y deberíamos reimaginar la Iglesia de Jesús de otra manera muy distinta, siguiendo al espíritu que lo inspiró, más allá de toda letra y forma pasada o presente.

  1. Reimaginar la Iglesia sin clérigos ni laicos [1]

El capítulo precedente ha mostrado que la “primavera eclesial” tan esperada por muchos tras la elección del papa Francisco y tras algunos de sus primeros gestos, se ha visto frustrada, prisionera del modelo clerical de Iglesia y de la teología en su conjunto. Bien por presiones o imposiciones ajenas –contradicción inherente a todo sistema de poder personal “absoluto”– o bien por propia voluntad y convicción teológica, el papa Francisco, tras doce años de pontificado, ha dejado intacto el viejo, milenario, edificio clerical de la Iglesia católica romana, con el papa a la cabeza.

A saber: una Iglesia de clérigos y laicos, de pastores que mandan y de rebaño que obedece. Una Iglesia de escogidos (“clérigos”) e investidos directamente por “Dios” del poder sagrado exclusivo de enseñar, de hacer realmente presente a Jesús en el pan y el vino y en la comunidad, de perdonar los pecados en nombre de “Dios” y de transmitir su poder sagrado por la imposición de las manos. Una Iglesia piramidal de autoridades ordenadas de arriba abajo, presidida por la figura de un “padre”, un papa plenipotenciario, cimiento, piedra angular y clave de bóveda de la entera edificación clerical. Una Iglesia masculina que reproduce la subordinación de sexo y de género. Una Iglesia cuyos lenguajes e instituciones reflejan todavía hoy una cosmovisión dualista, una sociedad jerárquica, una antropología patriarcal. Una Iglesia en ruinas.

El modelo clerical de esta Iglesia forma parte de un mundo jerárquico de dominio y sumisión: lo material bajo espiritual, lo sagrado bajo lo profano, la naturaleza bajo el ser humano, la mujer bajo el hombre, el laico bajo el clérigo, el presbítero bajo el obispo, el obispo bajo el papa, el mundo bajo Dios. ¿Puede ser esta Iglesia hogar de humanidad, signo de la nueva tierra habitable de la comunidad de los vivientes?

No creo exagerado afirmar que el clericalismo es la raíz de los peores males de la Iglesia católico-romana y la razón fundamental de su insignificancia cultural en el mundo actual: patriarcalismo, autoritarismo, división entre clérigos y laicos, sacralismo, estancamiento dogmático y ritual… Y la primera víctima del clericalismo, me atrevería a decir, es el propio clero: excesiva dependencia de su rol, distorsión entre las necesidades psico-afectivas y las exigencias de la función, represión de la sexualidad, soledad, insignificancia y falta de reconocimiento, sensación de fracaso…

El pasado nunca es criterio determinante de lo que debe ser hoy, pero es bueno recordar que durante los dos primeros siglos no hubo clérigos en la Iglesia, y en consecuencia tampoco hubo “laicos”. Es en el s. III cuando ya se aplica el término “clero” a los obispos, sacerdotes y diáconos.

La derogación de este modelo clerical de la Iglesia fue poderosamente reclamada e impulsada en el movimiento reformador del s. XVI provocado por Lutero, y ya antes en los siglos XIII-XIV por Juan Wiclef (1324-1384) y por Jan Hus (1369-1415), y mucho antes incluso en el movimiento valdense inspirado por Pedro Valdo (1140-1218). Honramos su memoria y la de todos los hombres y mujeres (como Marguerite Porete) que les inspiraron y apoyaron. El Concilio Vaticano II ni siquiera remotamente planteó la posibilidad de superar la distinción entre “ministerios ordenados” (obispo, sacerdote, diácono) y ministerios o servicios ordinarios. Tampoco el papa Francisco, a pesar de sus reiteradas críticas del “clericalismo” (como talante), ha dado ningún paso para la derogación del modelo clerical de la Iglesia que preside.

La tarea es decisiva, sigue en pie y emplaza a todas las Iglesias: reimaginar una Iglesia sin clérigos y laicos, más allá de la distinción entre ministerios clericales (“sacramentales”, “ordenados” o “sagrados”) y laicales, más allá de la potestad exclusiva reservada a obispos y presbíteros para presidir la eucaristía, “absolver pecados” (¡qué expresión!). No basta con exigir un estilo clerical más amable, ni con nombrar laicos e incluso laicas para altas responsabilidades curiales o sinodales, ni con ordenar sacerdotes a viri probati (hombres casados de conducta virtuosa), ni con la derogación del celibato obligatorio, y ni siquiera con la ordenación de mujeres como sacerdotisas u obispas dándoles acceso al estado clerical. Es el estado clerical el que es preciso derogar. El Evangelio pone en labios de Jesús: “No ha de ser así entre vosotros” (Mt 20,26), y“Todos vosotros sois hermanas, hermanos” (Mt 23,8).

  1. Reimaginar una Iglesia de Jesús sin papado

Aquí ya no se trata de “reimaginar el papado” en la Iglesia católico-romana, sino de reimaginarla sin papado. El papado es la piedra angular y la clave de bóveda del constructo de la Iglesia clerical, y responde a su vez al viejo paradigma teológico, patriarcal y piramidal: Dios Padre en lo alto, el Hijo encarnado en el hombre Jesús, el apóstol Pedro investido de poder sobre los demás apóstoles, el papa sucesor de Pedro en la Iglesia y vicario de Cristo en la tierra. Un solo Dios, un solo Hijo encarnado, un solo papa que lo representa (en oportuna alianza con el rey de turno).

La institución católico-romana, con el papa al frente, es un enorme embrollo de buena voluntad, de creencias y prejuicios ancestrales, de lucha de intereses y de ambiciones contrapuestas de poder. Un inmenso círculo vicioso que apresa el Evangelio y oscurece el futuro: la teología legitima el sistema clerical, y el sistema clerical con un papa plenipotenciario defiende la teología. Al final del pontificado del papa Francisco, esta Iglesia católico-romana clerical sigue enteramente vigente, y así seguirá en el próximo pontificado y en todos los siguiente mientras no se rompa el círculo vicioso. En cualquier caso, no bastará con que un papa sea buena persona, ni con reformar las curias, ni con exponer a la luz del día el oscuro mundo de las finanzas (cosa en la que no se ha avanzado…), ni con escribir para otros encíclicas y exhortaciones económico-políticas y ecológicas de enorme urgencia, ni con organizar sínodos, ni con nombrar cardenales afines para mejor preparar el próximo cónclave.

En realidad, el edificio está agrietado por todos sus lados. No puedo menos de evocar aquella tarde silenciosa en la semiderruida ermita de San Damián, a las afueras de Asís, donde el joven Francisco escuchó la voz que brotaba de lo más profundo de su búsqueda personal y de los labios llagados de los hermanos leprosos: “Francisco, reconstruye mi Iglesia, ¿no ves que amenaza ruina?”. Al hermano pobre de Asís nunca se le pasó por la cabeza que alguien pudiera ni siquiera pensar en la derogación del papado, pero a muchas cristianas y cristianos de hoy nos parece una condición necesaria, aunque insuficiente, para reimaginar una Iglesia de Jesús que aporte aliento y levadura para la transformación del mundo.

En los dos últimos pontificados encontramos dos propuestas de reforma del papado: la Enciclica Ut unum sint de Juan Pablo II (1995) [2] y el documento El obispo de Roma del Dicasterio para la Unidad de los Cristianos (2023). El obispo de Roma se limita prácticamente a recoger las reacciones de las diferentes Iglesias cristianas a la Encíclica Ut unum sint et a extraer como conclusión la necesidad de la sinodalidad ad intra y ad extra de las diferentes Iglesias, pero una sinodalidad bajo el primado del papa. Son, pues, la misma propuesta, dos veces nacida muerta, ahogada en su propio cordón umbilical: la imposibilidad de reformar el papado definido por el primado.

En Ut unum sint, Juan Pablo II expresó la voluntad de buscar una nueva manera de ejercer el primado del obispo de Roma como ministerio de comunión de todas las Iglesias. La propuesta suscitó interés en todas las Iglesias, pero muy pronto quedó relegada al olvido. El ministerio del obispo de Roma, reconoce, “constituye una dificultad para la mayoría de los demás cristianos” (UUS, n. 88).

Todos los esfuerzos ecuménicos postconciliares han encallado una y otra vez debido a la reivindicación por parte de Roma de un primado entendido como poder jurisdiccional sobre las demás Iglesias. Inesperadamente, el propio Juan Pablo II, el papa conservador e inflexible, vino por fin a reconocerlo en la Encíclica. Y afirma: “Estoy convencido de tener al respecto una responsabilidad particular, sobre todo al constatar la aspiración ecuménica de la mayor parte de las Comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me dirige de encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin renunciar de ningún modo a lo esencial de su misión, se abra a una situación nueva” (UUS 95). Pero ¿en qué consiste, justamente, “lo esencial” del primado o de la misión del obispo de Roma? He ahí el nudo de la cuestión que la Encíclica deja intacto, pues afirma: “La Iglesia católica es consciente de haber conservado el ministerio del Sucesor del apóstol Pedro, el Obispo de Roma, que Dios ha constituido como principio y fundamento perpetuo y visible de unidad” (UUS, n. 88). Una afirmación a todas luces excesiva.

Ut unum sint propone volver a la relación entre las Iglesias de Oriente y Occidente durante el primer milenio, antes de la división de 1054, pero dando a entender que durante ese tiempo todas las Iglesias reconocían al obispo de Roma como garante último de la plena comunión. Cosa que no es verdad. De hecho, ninguna Iglesia del Oriente aceptaba que el obispo de Roma tuviera la última palabra en caso de discrepancia.

Por otro lado, Ut unum sint afirma taxativamente que “la función del Obispo de Roma responde a la voluntad de Cristo” (n. 95). Pero entre los exégetas hay un amplísimo consenso en que Jesús no confió a Pedro ningún “poder jurisdiccional” sobre las diversas comunidades, cuánto menos un poder heredable. Por lo demás, me permito señalar una vez más: aunque Jesús hubiera dado a Pedro un poder jurisdiccional sobre todas las Iglesias, poder heredable por sus “sucesores”, de ningún modo estaríamos obligados a secundar la norma 2000 años después. El “así fue” nunca significa “así debe seguir siendo”. De modo que ni histórica ni teológicamente se sostiene la declaración solemne de la Encíclica en el n. 81: “La autoridad docente tiene la responsabilidad de expresar el juicio definitivo” (UUS, n. 81).

Pasemos al largo documento de estudio El obispo de Roma de 2023 del Dicasterio para la Unidad de los Cristianos. Tras una prolija recopilación de las reacciones de las diversas Iglesias a la Encíclica Ut unum sint desde su publicación en 1995 hasta el año 2023, el documento se cierra con una proposición titulada “Hacia un ejercicio del primado en el siglo XXI”, aprobada por la asamblea plenaria del Dicasterio. La novedad consiste en que apela al principio de la sinodalidad, el camino en común, entre el obispo de Roma y todas las Iglesias o confesiones cristianas.

Pero la novedad acaba encallada en la roca del papado. En efecto, la mencionada proposición del Dicasterio cita el discurso pronunciado por el papa Francisco al grupo de trabajo mixto ortodoxo-católico San Ireneo, del 7b de octubre de 2021, en el que dijo: “Hemos llegado a comprender mejor que en la Iglesia primacía y sinodalidad no son dos principios contrapuestos que hay que mantener en equilibrio, sino dos realidades que se establecen y sostienen mutuamente al servicio de la comunión. Así como la primacía presupone el ejercicio de la sinodalidad, la sinodalidad implica el ejercicio de la  primacía” (n. 5). Perdura el círculo vicioso.

Habría que decir más bien: donde hay primado, donde un papa es elegido por unos cardenales elegidos por él y posee la última palabra no es posible una auténtica sinodalidad (“caminar juntos”) entre todas las Iglesia. Un papa investido de un poder superior otorgado directamente por un “Dios” de lo alto no solo no es “principio de la comunión de las Iglesias”, sino que es un obstáculo decisivo para la sinodalidad, el ecumenismo, la comunión de Iglesias hermanas y libres. Mientras no se derogue el papado junto con los dos dogmas del Vaticano I (1870) que lo sostienen (el primado de jurisdicción y la infalibilidad), un verdadero ecumenismo de todas las Iglesias seguirá siendo un sueño vano. No son las diferencias, por numerosas e importantes que sean, las que rompen o impiden la comunión, sino la intolerancia de las diferencias. Y no es la autoridad primacial de un papa la que garantizará la comunión, sino el respeto y el reconocimiento mutuo en la diversidad. El papado es hoy un atolladero. Por todo ello, la razón de que hoy podamos y debamos derogar el papado no es que Jesús no lo instituyera –que no lo instituyó–, sino que hoy no tiene sentido.

En el sistema canónico de la Iglesia católica romana, solo un papa podría dictar y sellar canónicamente la abolición del papado y de la teología que la sustenta. Y sería necesario que lo hiciera inteligentemente, y sin que hayamos de esperar otros 12 años. Es más que dudoso que quiera hacerlo. Pero aun cuando quisiera, ¿lo podría? Sabe que, si lo hiciera, sería acusado de herejía por muchos cardenales, obispos y teólogos, que reclamarían su destitución. Y se produciría un cisma. Esa amenaza o el miedo que la imagina o la propia convicción teológica impiden a este papa e impedirán al siguiente dar este paso. Todo ello pone de manifiesto que el papado es una institución constitutivamente contradictoria: hace que un hombre limitado se sienta investido de un poder absoluto que no puede ejercer ni puede dejar de querer ejercerlo, y todo ello por voluntad divina. Todo papa es rehén de su poder absoluto.

Es hora de deshacer ese artificio malsano. ¿Será eso una herejía? ¿Surgirá por ello un cisma? Y ¿qué importan todavía y a quién unas “herejías” doctrinales y unos “cismas” intracatólicos a estas alturas del siglo XXI, en estos tiempos tan críticos en los que el futuro de la comunidad humana planetaria se halla gravemente amenazado y en los que la capacidad inspiradora del cristianismo y de la memoria de Jesús se desmorona?

  1. Reinventar la teología para derogar el clericalismo

No será posible reimaginar y transformar realmente este modelo clerical de Iglesia mientras no se transforme radicalmente la teología que lo legitima, sostiene y nutre cada día, mientras no se reinvente otra teología más allá del paradigma premoderno: dogmático, “teísta”, antropocéntrico, eclesiocéntrico, patriarcal.

¿Pero tiene sentido decir “reinventar la teología”? Reinventar no significa crear de la nada. Nada ni nadie –ni un “Dios” omnipotente, si existiera– crea nada de la nada, pero todo es en eterna transformación, y a la mente y al corazón humanos les corresponde reconocer lo real nuevo y reimaginar sin cesar lo real posible, para hacerlo ser. El término reinventar proviene del latín invenire: “encontrar”, “descubrir”. Todo “invento” consiste en descubrir una nueva forma, posibilidad o aplicación en algo que tenemos a mano. Reinventar la teología es redescubrir el misterio fontal siempre nuevo de la realidad que se ha llamado y que todavía hoy podemos seguir llamando Dios, y recrear su imagen y el lenguaje para decirlo. Reinventar la teología –“palabra sobre Dios”– es, para quien todavía quiere servirse de este nombre, una forma de recrear la realidad y recrearse en ella. Vivimos una época crucial de la civilización, de la historia del hecho religioso y de la historia de “Dios”, una época que nos llama a reinventar el imaginario, el vocabulario y la gramática referida a la realidad primera y última, para decir, vivir e impulsar la renovación de todas las cosas.

Tanto las ciencias positivas (física, química, biología, neurociencias…) como las ciencias humanas (historia, psicología, sociología…) nos inducen a revisar las grandes categorías religiosas tradicionales: Dios, creación, conciencia, amor, libertad, pecado, perdón, salvación…

Cuando el desarrollo científico y tecnológico crecen de manera exponencial, cuando el cambio cultural y tecnológico se acelera y globaliza hasta límites inquietantes, cuando la información se multiplica y se difunde al instante en todos los rincones de la tierra, cuando el saber adopta cada vez más la forma del interrogante abierto, cuando el mundo afronta incertidumbres y retos globales jamás conocidos, turbulencias planetarias jamás imaginadas;

… cuando el telescopio James Webb nos sugiere no solo una imagen del universo en general –así como del espacio, el tiempo, la materia, el átomo…– muy diferente a lo que pensaban, no ya los grandes científicos y astrónomos de la antigüedad como Ptolomeo (s. I), sino también Copérnico (ss. XV-XVI), Galileo (ss. XVI-XVII) y Newton (ss. XVII-XVIII), e incluso Maxwell (s. XIX) y el mismísimo Einstein (ss. XIX-XX);

… cuando las diversas disciplinas de la historia y de la antropología documentan rigurosamente el origen cultural del sistema patriarcal; cuando la psicología, la biología, la zoología, la etnografía y un largo etcétera han echado por tierra nuestros viejos prejuicios y tabúes en torno a la sexualidad y las relaciones sexuales; cuando las mismas ciencias demuestran que la masculinidad y la feminidad son un continuo donde a menudo los límites físicos y psíquicos son imprecisos, que la complejidad físico-psíquico-cultural de la orientación sexual y de la identidad de género transcienden los esquemas binarios como “varón -mujer”, “heterosexual-homosexual”… y que diversas formas de orientación sexual y de identidad de género son realidades plenamente “naturales”, independientemente de que sean más o menos frecuentes; cuando la biología y las biotecnologías reproductivas han contradicho desde hace muchas décadas la presunta relación constitutiva entre relación sexual y reproducción, y nos anuncian la posibilidad teórica de reproducir nuestra especie no ya solo sin relaciones sexuales sino incluso sin óvulos ni espermatozoides;

… cuando la IA ya no tiene rival en juegos complejos como el ajedrez o el go, emula a los mejores especialistas en la traducción o elaboración de textos académicos, rivaliza con creadores artísticos, musicales…, y camina –a tientas todavía, pero con determinación– hacia el “despertar de la conciencia” y de sus capacidades; cuando en el horizonte se dibuja la posibilidad –más o menos próxima– de robots o de ciborgs transhumanos o posthumanos, y se suscitan con razón inquietudes e interrogantes nunca sospechados (¿quiénes saldrán ganando? ¿quiénes serán los perdedores? ¿no acabaremos perdiendo todos?);

… cuando vamos sabiendo que nada en el universo se repite, que todo se transforma desde lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande, que todo se renueva sin cesar, como el agua que mana, como el aire que sopla, como el aliento que nos sostiene, que todo renace en permanente paso y nacimiento, que todos los seres son siempre nuevos y que por ello cada ser es único, que no ha habido ni hay ni habrá en el universo/multiverso dos formas iguales, ni dos estrellas ni dos ojos ni dos hojas ni dos llamas ni dos piedras ni dos átomos ni partículas de átomos (no sabemos cómo seguir) exactamente iguales, que nada es exactamente igual a lo que ha sido hace solo un segundo o su trillonésima parte que llaman “attosegundo”;

… ante tantos y tan profundos cambios culturales, ante tantos y tan graves retos globales, salta a la vista la urgencia de una nueva teología, de una nueva Iglesia, de una nueva inspiración. Una teología estancada en una cosmovisión caduca y en un dogma inamovible, en la dicho y sabido, en lo formulado de una vez para siempre ya no se sostiene, pues ya no inspira ni alienta. La humanidad y toda la comunidad planetaria de vivientes necesita inspiración y aliento.

Si la Iglesia no quiere seguir convirtiéndose en un reducto socio-cultural marginal y cerrado de nuestra sociedad moderna, al menos occidental, si quiere anunciar hoy de manera eficiente lo que Jesús anunció, si quiere ofrecer a los hombres y mujeres de hoy y recibir de ellos el espíritu liberador y sanador del que Jesús estaba inspirado, si ya no es demasiado tarde y aunque lo fuera, debe reinventar, adoptar un paradigma hermenéutico, holístico, post-metafísico, dinámico y evolutivo, cosmocéntrico, ecológico, feminista…, en el que la liberación integral de la vida individual y común constituya el criterio decisivo para el pensamiento y la praxis. La necesidad de reinventar la teología es imperiosa.

  1. Del “Dios” ente al aliento universal sin intermediarios

No es posible reimaginar la figura clerical de la Iglesia católico-romana sin reimaginar la teología y la cristología que la sustentan, a saber: “Dios” como  supremo ente metafísico infinito y eterno, creador extrínseco de un cosmos temporal y finito, encarnado en el tiempo y en el espacio, en el planeta Tierra, en un varón judío hace 2000 años; y Jesús de Nazaret, nacido de madre virgen, como única encarnación y revelación plena de Dios en este cosmos en expansión acelerada, como único Cristo y Salvador pleno, único mediador entre Dios y el universo mundo, único salvador por su muerte sacrificial o expiatoria, únicamente representado de manera segura y plena por los obispos legítimamente ordenados, presididos por un papa dotado de la última palabra sobre Dios y el mundo, poseedor de la llave última del bien y de la verdad.

Una gran mayoría, creciente, de hombres y de mujeres de nuestra sociedad moderna –al menos europea– ha dejado de creer en este “Dios” ente supremo, sujeto espiritual omnisciente y omnipotente metafísico, extrínseco al cosmos, necesitado de intermediarios escogidos por él (sacerdote, obispo u papa, imán, ayatolá o mullá…) para representarlo en este nuestro mundo físico. Y si han dejado de creer en ese “Dios”, no es porque se hayan vuelto ciegos o insensibles al misterio abisal de la realidad, sino más bien porque sus ojos, su sensibilidad inteligente, su inteligencia sintiente, vislumbran y anhelan un misterio más grande que un ente espiritual supremo omnipotente, que piensa y siente, ama y odia, perdona y castiga, elige y rechaza a la manera humana. Siete mil años después de haberla imaginado y plasmado de mil maneras, esta entidad teísta se les ha vuelto extraña, no se reconocen en ella. Ya no pueden confiar en tal entidad como un niño en brazos de su madre, ni reposar en paz en medio de las angustias y amenazas de este momento histórico, ni hallar en ella aliento vital y energía transformadora.

No creen porque no pueden. En su cosmovisión de un universo/multiverso infinito y eterno no hay lugar para ninguna entidad espiritual eterna “fuera” del propio universo. Ya no puede concebir la existencia de algo puramente “espiritual” anterior y exterior a lo “material”. Los términos mismos como “espíritu” y “materia” se les han vuelto caducos y confusos. Ya no pueden pensar que exista algo “puramente espiritual” sin “materia” que la sustente y de la que emerja, ni que exista algo “puramente material” sin espíritu o energía o fuerza o potencialidad o información o conciencia que lo haga ser. ¿Materia, espíritu, energía, fuerza, potencialidad, información, conciencia y un etc. no serán tal vez otras tantas manifestaciones, formas, dimensiones o representaciones de una realidad eterna en eterno movimiento de transformación, de la que somos formas efímeras (o quién sabe si también en el fondo eternas), formas de una realidad que no podemos ni decir ni imaginar?

En el fondo, la teología tradicional religiosa, teísta, dualista, se ha quedado corta para una mayoría de hombres y mujeres de esta cultura postreligiosa y postsecular al mismo tiempo, cada vez más necesitada de conocimiento científico y de hondura mística. Y todo indica que este mismo proceso cultural se irá difundiendo en todos los continentes. De la conjunción de la ciencia, la política y la educación con una profunda espiritualidad mística depende la “salvación” de esta humanidad, en comunión con la comunidad de la vida. La vieja teología se ha vuelto o se volverá inservible.

¿Y la realidad primera y última, la realidad fontal que llamamos “Dios”? No es lo real eternamente igual e inmutable, sino el aliento y el corazón palpitante de todo lo real, su infinita potencialidad, la realidad primera y última en eterna transformación y renacimiento, en eterna relación creadora de todo con todo, en pascua y navidad sin comienzo ni fin. Es la presencia cálida y acogedora que se abre en la hondura de cada ser. Y es la voz que habla desde el corazón de cuanto es: “Mirad, voy a hacer algo nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43,19). “He aquí que hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5). Y podemos abrir los ojos y los oídos, hacernos presentes a la presencia más real de todo lo real, y confiar en ella como un niño en brazos de su madre y decir con el salmo bíblico: “Mi alma descansa en paz en Dios”. Y sentir que renacemos y que podemos respirar a pesar de todo.

Dios es una forma de decir el latido profundo del universo o multiverso, el latido y el aliento de eso que llamamos materia en todas sus formas, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande, la comunión creativa de todos los seres, la llama de la creación permanente, la posibilidad siempre nueva sin comienzo ni fin, la infinita posibilidad que lo anima todo, la eterna creatividad de la que todos los seres somos creaturas y a la vez creadores. Una forma de decir el todo, la plenitud a la que, silenciosa y vigorosamente, aspira cuanto es. Una forma de decir el mundo futuro de este mundo, la Tierra transformada a la que aspiramos, la paz en la justicia y la justicia en la paz, el amor o la ternura o la conciencia infinita de la que somos capaces todos los seres que somos, cada uno en su forma y medida.

La realización de la posibilidad infinita que llamamos Dios es algo futuro para nuestra percepción superficial, espacio-temporal, pero también es realidad eterna y presente en el fondo de cuanto es, más allá de nuestras distinciones espaciales entre aquí, ahí, allí, más allá de nuestros parámetros temporales divisorios entre pasado, presente, futuro. El misterio fontal y la energía creadora habita en nosotros, y en todos los seres del universo, en cada uno a su manera, y depende de nosotros y de todos los seres, de cada uno en su medida, que la fuente se abra y el agua viva mane, que la palabra se haga carne, que la posibilidad creadora se realice, que el mundo nuevo renazca. Así, la reimaginación de Dios se convierte en una forma de crear a Dios, como la reimaginación de la Iglesia se convierte en una manera de recrearla en una figura que nos parece más auténtica.

  1. Reimaginar a Jesús más allá del dogma y de la historia

No podremos reimaginar la Iglesia de Jesús sin reimaginar al propio Jesús, y no podremos reimaginar a Jesús mientras no lo liberemos no solo de los constructos dogmáticos, sino también de la mera facticidad histórica. El Jesús metafísico de los dogmas nos resulta ajeno, y el Jesús histórico de los datos “rigurosamente comprobados” (¿?) se nos queda corto. Las fórmulas dogmáticas –con su metafísica dualista– constituyen hoy un revestimiento superfluo; y la investigación histórico-crítica nos ofrece un esqueleto más o menos necesario, pero en buena medida incoherente y, en lo más profundo, siempre insuficiente. Necesitamos un Jesús que nos inspire. Ni el Jesús dogmático ni el Jesús histórico bastan hoy para inspirarnos: he ahí la cuestión de fondo. Apuntaré algunos hitos históricos que nos han traído hasta el punto en que nos hallamos. No es un punto final, sino una encrucijada para discernir la dirección, reimaginar a Jesús y seguir caminando como el espíritu nos inspire.

Así fue también al comienzo. Tras haber sido injustamente condenado y cruelmente colgado de una cruz, las discípulas y discípulos reconocieron a Jesús viviente entre ellos, no por un sepulcro milagrosamente vacío ni por apariciones paranormales, sino por los ojos del amor, la luz de la memoria y el rescoldo de la esperanza. Y lo expresaron con las imágenes y categorías que tenían a mano. Lo confesaron como el profeta mártir exaltado que próximamente habría de volver para la plena manifestación del reino de Dios. En el año 50, solo 20 años después de la muerte de Jesús, en la primera Carta a los Tesalonicenses (considerada comúnmente como el primer texto del Nuevo Testamento), Pablo utiliza el término “Cristo” (Mesías) como nombre propio para designarlo, y lo llama reiteradamente “Señor”. Sin embargo, “Cristo” y “Señor” no expresaban de ningún modo la divinidad metafísica que le atribuirá el Concilio de Nicea siglos más tarde.

Ningún cristiano había negado nunca que Jesús fuera un hombre dotado de un carisma, una misión y una cercanía especial a Dios en su calidad de profeta de los últimos tiempos, “llamado” y en este sentido “enviado” por Dios, como todos los profetas. Pero el Concilio de Nicea supuso un salto decisivo, tras un largo proceso de tres siglos que fue todo menos concorde y apacible entre las diversas Iglesias, obispos y sedes patriarcales. Las Iglesias judeo-cristianas fueron desapareciendo, las Iglesias gnósticas fueron duramente condenadas y marginadas, las Iglesias que pretendían fundarse en las tradiciones de Pedro y de Pablo, de lengua griega y ligadas a Roma, fueron imponiéndose. El esquema judío predominantemente dinámico (la persona humana llamada a realizar su vocación divina y “ascender” hacia Dios) fue quedando suplantado por el esquema griego predominantemente metafísico (personajes divinos preexistentes, dioses o semidioses, dotados de “esencia divina”, que descendían del cielo a la tierra); y categorías como “palabra” y “sabiduría” divinas de la literatura sapiencial judía, utilizadas por el Evangelio de Juan, fueron interpretadas de acuerdo al esquema metafísico griego.

Entonces, el emperador Constantino, interesado en asegurar la unidad de fe para garantizar la unidad del imperio, convocó un concilio en su palacio veraniego de Nicea (actual Turquía), e impuso un dogma vinculante para todas las diversas Iglesias cristianas: “Jesús, el Hijo de Dios preexistente es de la misma esencia (homoousios) del Padre”. Muchos pensaron que así se negaba la verdadera humanidad de Jesús. Los debates y las condenas mutuas arreciaron durante más de un siglo. Para resolver el litigio, en el año 451 se reunió un nuevo concilio en Calcedonia (también en Turquía), y en él se definió el segundo gran dogma cristológico: Jesús posee dos naturalezas (fyseis), una plenamente humana y otra plenamente divina, unidas en una sola “persona divina”. Un galimatías. Jesús se convirtió en una figura imposible de imaginar y entender. Nosotros ya no podemos comprender ni hablar ese lenguaje.

En el siglo XVIII, muchos sabios cristianos emprendieron una inmensa tarea exegética, teológica y existencial: la búsqueda del “verdadero Jesús histórico” como criterio y referente fundamental de la fe cristiana, más allá del “Jesús de la fe” que narran los evangelios y más allá del Jesús de los dogmas metafísicos. La investigación llevada a cabo, la literatura publicada y los conocimientos adquiridos son inmensos, pero el fruto resultante ha sido más bien paradójico y desalentador: exagerando algo, se puede decir con Albert Schweitzer (1875-1965) que cada investigador propone su propio Jesús. Y la gran pregunta de Bultmann sigue en pie: ¿de qué sirven las certezas históricas –aun si las hubiera– para el creyente que busca fundar su vida en Jesús y vivir su mensaje? Los datos históricos seguros acerca de Jesús, además de que son extraordinariamente exiguos, no nos fundan en nuestro ser profundo, nuestro ser crístico, nuestra confianza última, nuestra esperanza activa, nuestro compromiso solidario transformador.

Nos hallamos en una encrucijada cultural, teológica, eclesial. No es posible desandar la historia, pero tampoco es posible ignorar su contingencia radical. Toda imagen de Jesús, al igual que cada fórmula dogmática y cada dato histórico, es relativa y transitoria. La última palabra no está dicha, nunca lo estará. El espíritu sopla sin cesar en todas partes, transformando y abriendo nuevos caminos para seguir caminando juntos, empujados por el mismo espíritu universal y multiforme, y compartiendo en el camino el pan y la palabra, nuestros sueños y desalientos. En cada recodo y a cada paso, en cada voz y en cada rostro, se hace presente la gran compañía que nos sostiene, el horizonte de la compasión universal que nos atrae. Cada una, cada uno, lo reconoce y lo llama a su manera, y nos entendemos en todos los lenguajes.

Las cristianas y cristianos lo llamamos Jesús. Es para nosotros el icono de la persona humana inspirada e inspiradora, más allá de toda letra, creencia y norma histórica. No afirmamos que sea el más inspirado e inspirador de todos los seres humanos que fueron y serán; baremos y medidas hechas a nuestra imagen no nos importan. Miramos a Jesús y en él reconocemos nuestra mejor imagen, porque nuestra historia y nuestra lengua, nuestras raíces y nuestro ser profundo le están vinculados. Es nuestra tierra.

Su espíritu universal siempre nuevo nos inspira y nos llama en cada página evangélica –canónico o apócrifo, poco importa–, en cada poema y melodía bella, en cada gota de lluvia y soplo de brisa, en cada caminante cansado, en cada mesa rota, en cada herida y herido del camino, en cada grito de este mundo desgarrado.

No encerramos a Jesús en ninguna forma, porque es en todas las formas y libre a la vez de todas ellas. Lo reimaginamos sin cesar, pues cada una de las imágenes que nos hacemos de él no pasa de ser una formación neuronal, psíquica y cultural efímera, nuestra propia proyección pasajera. Lo reimaginamos sin cesar, porque su imagen es siempre nueva, como el aliento vital que infunde. Lo reimaginamos para restaurar nuestra propia imagen y abrirla al infinito que somos.

Reimaginamos a Jesús para reimaginar esta Iglesia como Iglesia de Jesús, libre de cánones, órdenes y poderes “sagrados”, libre de dogmas, instituciones y formas del pasado, libre de patriarcalismos, homofobias y transfobias, libre de toda división entre clérigos y laicos. Una Iglesia que refleje la libertad y la compasión sanadora de Jesús, la fraternidad-sororidad y la comensalía abierta que practicó, la revolución pacífica y la paz rebelde que encarnó. Una Iglesia compañera de camino de todos los hombres y mujeres, cada uno y cada una en su condición. Una Iglesia que aporte la luz y la sal de Jesús para hacer de este mundo la mesa común abierta que él soñó y sigue soñando con nosotros.

[1] Cf. José Arregi, «Cléricalisme ou Evangile ? Comprendre les enjeux. Vers une église sans clercs ni laïcs» (Assemblée Générale de NSAE, Paris 2-3 février 2019) https://www.pretresmaries.eu/pdf/fr/609-Vers-une-Eetn769;glise-sans-clercs-ni-laietn776;cs_1.pdf?PHPSESSID=3918e4b0cbac89c5668ed631bdf73352

[2] Cf. https://josearregi.com/es/otro-papado-para-el-siglo-xxi/

 

José Arregi, Aizarna, 6 de enero de 2025
www.josearregi.com

(Publicado en Robert Ageneau, José Arregi, Gilles Castelnau, Paul Fleuret y Jacques Musset, Réformer ou abolir la papauté. Un enjeu d’avenir pour l’Église catholique, Karthala, febrero  de 2025, pp. 111-132.

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“Paternidad espiritual”, por Cristina Inogés Sanz

martes, 8 de abril de 2025
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IMG_0603Seminaristas de Madrid

El olvidado, y por lo tanto desconocido, Juan Pablo I sorprendió a todo el mundo en el Ángelus del diez de septiembre de mil novecientos setenta y ocho, cuando dijo queDios es Padre, aún más, es madre. La frase causó muchísimo revuelo y, más debería haber organizado si, de verdad, alguien hubiese pensado en su profundo contenido.

Dios, Padre y Madre, es imagen de toda la humanidad en una relación familiar de fácil comprensión para nosotros, pero, si se conoce un poco de la teología de este papa de breve recorrido, esa frase es una prevención, incluso un aviso muy serio a toda forma de “paternidad espiritual” de los sacerdotes sobre los laicos. ¿Intuía Juan Pablo I el grave problema que ya teníamos de clericalismo y sus consecuencias?

Germen de abusos

Hace unas semanas celebrábamos el Día del Seminario. Por extraño que parezca, todavía hay seminarios donde a los seminaristas se les forma en lo importante que es la “paternidad espiritual”. Nadie es Padre más que Dios y, con lo que sabemos ahora, ya hemos visto que en la “paternidad espiritual” está el germen de muchos abusos que tanto sufrimiento causan y tanta credibilidad quitan a la Iglesia.

A los jóvenes que llegan a los seminarios no hay que formarlos en la idea de ser diferentes o elegidos y, mucho menos, en que van a ser ‘padres espirituales’. Meter algunas ideas en la cabeza es jugar con fuego de cara al futuro.

Seminaristas exculpados

Los seminaristas no tienen la culpa. Ya tienen bastante con pasar muchos años apartados del mundo en el que les tocará vivir y de más de la mitad de la humanidad. La responsabilidad está en los formadores y en los rectores con los que se encuentran, que están nombrados por los obispos. En muchas ocasiones, la formación refleja los deseos y miedos de quienes forman, lo que ya es preocupante.

Despertar la pasión en los jóvenes seminaristas para la misión ad gentes debería ser el punto central de la formación. A eso, por favor, que no se añada la ‘paternidad espiritual’, porque no hace falta enseñar clericalismo.

Fuente Vida Nueva

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Segunda carta abierta a Francisco: Hablemos de la madurez afectiva y sexual

lunes, 7 de abril de 2025
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IMG_0559La misiva al Papa de un sobreviviente de abuso sexual de un sacerdote

Me gustaría ayudarte. Soy sobreviviente de abuso sexual de un sacerdote. He recorrido este camino a veces en oscura soledad. Te pido perdón por mis errores y porque no has tenido derecho réplica en mis publicaciones y reflexiones

Jorge Bergoglio, Obispo de Roma:

Me gustaría ayudarte. Soy sobreviviente de abuso sexual de un sacerdote. He recorrido este camino a veces en oscura soledad. Te pido perdón por mis errores y porque no has tenido derecho réplica en mis publicaciones y reflexiones.

Veo dos prioridades: esta que te describiré a continuación y la reparación real a cada víctima de abuso, como te he comentado ya en mi carta abierta anterior.

Te acabo de ver salir del hospital. ¡Qué bueno! Sé que empiezas una nueva etapa, será diferente, quizás ya no puedas viajar tanto, ni moverte, tocará ir a visitarte allí. Cuenta con ello. Te quiero ofrecer mi experiencia, difícil experiencia, pero que me ha llevado a sacar varias enseñanzas y aprendizajes.

Sigo siendo un hombre de Fe. Creo en el diálogo. Creo en que las cosas pueden mejorar, madurar, cambiar y repararse. Hace poco pude expresarte mi aprendizaje y certeza con respecto a la reparación hacia las víctimas. Hoy te ofrezco mi reflexión sobre la madurez.

Madurez afectiva y sexual

Iglesia católica, hablemos, por favor, de este tema. Es muy importante que todos tus sacerdotes, religiosos y religiosas hagan un camino en este sentido. Con ayuda profesional. Todos.

Muy resumidamente, he comprobado que:

1. Vuestra inmadurez afectiva y sexual es cobijo para pederastasDe forma más grave que en la realidad intra-familiar. Por eso es relevante y urgente tratar este asunto.

2. Hay que aclarar que la orientación sexual, homosexual en particular, no tiene conexión con la pederastia. Pero sí tiene conexión con las dobles vidas, frustración vital e hipocresía de muchos de tus sacerdotes, religiosos y religiosas. Es un problema de inmadurez e integración, aceptación. Es urgente tratar este asunto por el bien emocional de tus sacerdotes, religiosos y religiosas.

3. Te recomiendo también el debate sobre el celibato opcional. Hay sacerdotes, religiosos y religiosas que serían felices en pareja. Esto les daría equilibrio afectivo y salud mental, como a todos.

4. Hablemos de diversidad sexual y de la posibilidad de cambiar, por favor, la parte del catecismo que habla de la homosexualidad. Es tremendo lo que dice. Un error hipócrita e injusto para muchas personas creyentes.

Me gustaría ayudarte, en esta nueva etapa. Me gustaría ir a Roma y hablar tranquilamente contigo. Me ofrezco a dar una charla de introducción a estos temas, a tus cardenales y obispos. Me gustaría mucho dedicarme a esto y poder ayudarte. Tendría sentido el camino recorrido.

Fuente Religión Digital

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La perspectiva de una cineasta intersexual sobre «Conclave»

sábado, 5 de abril de 2025
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ALERTA DE SPOILER: El siguiente artículo analiza un giro argumental crucial de la película Cónclave.

Este silencio en torno a las vidas intersexuales refleja el secretismo en lugares de ‘poder, como el Vaticano”, escribe el cineasta intersexual Pidgeon Pagonis al hablar de los temas queer de la película ganadora del Óscar Cónclave en un ensayo para la revista Attitude.

Pagonis era adolescente y asistía a un instituto católico femenino de Chicago cuando descubrió que le habían diagnosticado el síndrome de insensibilidad a los andrógenos (SIA) y que se había sometido a extensas cirugías de bebé. “Estos descubrimientos me conmovieron, y no para bien”, recuerda Pagonis. “Al igual que ese giro en Cónclave conmocionó al público”.

En un momento culminante de la película, el recién elegido papa, el cardenal Benítez, revela su intersexualidad. Pagonis afirma: «Es increíble cómo algo tan natural y prevalente como las personas intersexuales (aproximadamente el 2% de la población nace intersexual cada año) se mantiene tan en secreto que provoca ahogados suspiros en el cine. Es como si nuestra comprensión del desarrollo sexual nunca hubiera podido graduarse de la primaria».

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Ralph Fiennes como el cardenal Thomas Lawrence en Cónclave.

Pagonis señala que las intervenciones médicas para niños intersexuales suelen estar rodeadas de un aire de secretismo, una especie de «cónclave»:

«Al igual que los cardenales toman decisiones que cambian la vida de más de mil millones de católicos a puerta cerrada, también los cirujanos y médicos toman decisiones irreversibles sobre niños intersexuales, sin consentimiento, envueltos en secretismo, motivados por el miedo y la inestabilidad».

Intervenciones médicas como las que se practican a Pagonis en la infancia «obligan a [un cuerpo intersexual] a encasillarse en una sola categoría en lugar de permitirle existir en un punto intermedio», afirman.

Los temas de Cónclave enfatizan la necesidad de un espacio intermedio, especialmente en lo que respecta al género. En un discurso conmovedor, el personaje del cardenal Thomas Lawrence (interpretado por Ralph Fiennes) amonesta a sus hermanos cardenales sobre el pecado de la «certeza«. «La certeza es el enemigo mortal de la tolerancia«, afirma. «Ni siquiera Cristo estaba seguro al final«.

Pagonis invita a los espectadores a confrontar su incertidumbre sobre el género. Escribe: «La fe cristiana se basa en la incertidumbre, basándose en la creencia en lo invisible. ¿Acaso el género no es prácticamente lo mismo?«. Sugieren que Benítez, el personaje intersexual, representa a Cristo en la película. La ambigüedad de género de Benítez es un aspecto importante de esta representación, que evoca las representaciones cristianas tempranas de Cristo «como masculino y femenino«.

A pesar de estos temas y puntos de la trama abiertamente queer, la palabra «intersexual» nunca se menciona en cámara en Cónclave. Pagonis ve la película como «una oportunidad perdida» para aumentar la visibilidad intersexual. Escriben:

Por fin llegamos a la gran pantalla, pero ni siquiera se menciona nuestro nombre. Es una oportunidad perdida. El mundo necesita saber sobre las injusticias que enfrentan las personas intersexuales. Y por una vez, tuvimos el escenario. Pero en lugar de abrir las puertas, el Cónclave las dejó cerradas.”

–Ariell Watson Simon, Ministerio de Nuevas Formas, 28 de marzo de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Trump es «una amenaza peligrosa»: Obispos luteranos de EE.UU. se pronuncian contra una orden ejecutiva

sábado, 5 de abril de 2025
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elca-emblema«Es contraproducente para el cristianismo y amenaza el pluralismo religioso«

La medida, que tiene como objetivo «erradicar los prejuicios anticristianos» en el país, está causando descontento entre las iglesias luteranas y otras iglesias cristianas en Estados Unidos

«Esta orden alinea al gobierno federal con el nacionalismo cristiano, una peligrosa combinación de cristianismo fundamentalista, política conservadora y patriotismo feroz«

«El gobierno federal se ha dado la autoridad de definir lo que puede considerarse ‘no cristiano’’ y, por lo tanto, también la de definir lo que es cristiano, un poder que pertenece solo a la Iglesia«, manifiestan

(7Margens).- Una de las docenas de “órdenes ejecutivas” emitidas por Donald Trump desde que asumió el cargo está causando descontento entre las iglesias luteranas y otras iglesias cristianas en Estados Unidos, lo que ha llevado a varios obispos a considerar al presidente como “una amenaza peligrosa”.

La medida en cuestión, publicada el 6 de febrero, supuestamente tiene como objetivo “erradicar los prejuicios anticristianos” en el país. Un grupo de trabajo fue encargado de hacer cumplir la orden presidencial, con la responsabilidad de identificar cualquier política, práctica o conducta anticristiana ilegal.

La orden ejecutiva fue recibida de inmediato por los líderes religiosos que apoyan en cuerpo y alma a Trump, y parecía que nadie se atrevería a desafiar el esfuerzo por erradicar los prejuicios contra los cristianos.

Esto no es lo que entienden tres obispos y una obispa de las diócesis de Wisconsin y Michigan, pertenecientes a la Iglesia Evangélica Luterana en América (ELCA).

Creemos”, dijeron en una declaración conjunta, “que esta orden ejecutiva es una amenaza al pluralismo religioso consagrado en la Constitución y, de hecho, no protege a los cristianos”. “En cambio, esta orden alinea al gobierno federal con el nacionalismo cristiano, una peligrosa combinación de cristianismo fundamentalista, política conservadora y patriotismo feroz que distorsiona lo que significa ser ciudadano estadounidense y cristiano comprometido en la sociedad”, advierten los funcionarios de la ELCA.

Los obispos explican, en una petición interreligiosa lanzada recientemente y firmada ya por más de trescientas personas, por qué la medida del presidente estadounidense representa “una peligrosa amenaza” para la libertad religiosa: “el gobierno federal se ha dado la autoridad de definir lo que puede considerarse ‘no cristiano’y, por lo tanto, también la autoridad de definir lo que es cristiano, un poder que pertenece solo a la Iglesia, no al gobierno federal”.

Es por eso que la orden ejecutiva, además de violar la libertad religiosa, “erosiona la separación entre la iglesia y el estado y crea un ambiente más hostil para los cristianos y todos los ciudadanos que creen de manera diferente a la actual administración y sus asesores religiosos”.

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Fuente Religión Digital

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‘Antiqua et nova’: implicaciones para la comunidad LGBTQ+

viernes, 4 de abril de 2025
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IMG_0492James E. Porter

Bondings 2.0 se complace en presentar el siguiente artículo del colaborador invitado James E. Porter. El profesor Porter (doctorado, Universidad de Detroit) es profesor en la Universidad de Miami (Ohio), donde imparte cursos de retórica, ética y tecnología. Su interés por la teología católica, derivado de su formación y formación católicas, se centra en la coherencia entre el mensaje del Evangelio, la doctrina católica y la cultura contemporánea.

Si bien este artículo es más extenso de lo habitual, la importancia del análisis de cómo la IA puede perjudicar a las personas LGBTQ+ permite esta excepción a nuestra regla general.

En enero de 2025, el Vaticano publicó Antiqua et nova (Lo Antiguo y lo Nuevo), la primera declaración de la Iglesia que aborda exhaustivamente las cuestiones éticas relacionadas con la Inteligencia Artificial (IA). Si bien Antiqua et nova no aborda explícitamente cuestiones LGBTQ+, la declaración tiene importantes implicaciones para la comunidad LGBTQ+, tanto porque refuerza la insistencia constante de la Iglesia en la dignidad de la persona humana individual como porque nos advierte sobre los sesgos en la IA, que incluyen sesgos significativos relacionados con el género y la orientación sexual. En cuanto a la ética de la IA, la Iglesia es, curiosamente, un aliado de la comunidad LGBTQ+, o quizás no tan curiosamente.

Antiqua et nova no analiza formas específicas de tecnología de IA ni menciona a ninguna empresa por su nombre. Tampoco menciona a las personas LGBTQ+. Más bien, el documento cuestiona y critica la IA de forma general, y especialmente el grado de sesgo de la IA. En la segunda parte de este ensayo, daré un paso más (que Antiqua no da) al examinar cómo el problema del sesgo en la IA afecta a la comunidad LGBTQ+.

Ética en Antiqua et nova

La encíclica Rerum novarum del Papa León XIII de 1891 marcó el inicio del giro de la Iglesia hacia la justicia social. Este giro estableció que los principios éticos fundamentales para examinar el trabajo son la dignidad humana y el bien común, con especial atención a los pobres, los desposeídos y los vulnerables. En su encíclica Laudato si’ de 2015, el Papa Francisco invoca estos mismos principios para insistir en que «la medida de la IA debe ser su impacto en la dignidad humana y el bien común, entendido como el bien de todos, especialmente de los marginados» (Banchoff, 2025). Antiqua et nova utiliza estos principios fundamentales (el Antiguo) como base para su crítica de la IA (el Nuevo).

978-84-285-7304-7 Cubierta Antiqua et nova.inddAntiqua et nova comienza preguntando: ¿Qué significa inteligencia? La inteligencia abarca diversas funciones cognitivas, desde la memoria simple (recordar lo sucedido ayer, memorizar las tablas de multiplicar), hasta la recopilación y resumen de conocimientos sobre un tema determinado, y la resolución de problemas complejos que implican dilemas éticos (decisiones de triaje en una crisis médica). Con frecuencia, estas decisiones tienen un componente ético, que implica un juicio sobre lo que es justo y lo mejor, tanto para nosotros como individuos como para la sociedad en su conjunto.

Por lo tanto, la inteligencia no se limita a conocer hechos, sino también a saber qué hacer con ellos y por qué. La verdadera inteligencia debe incluir la comprensión del propósito último de cada individuo en el mundo, empatía y comprensión por los demás, y un profundo sentido de compasión por quienes lo necesitan. En otras palabras, la verdadera inteligencia necesita una teología: un sentido de la propia misión en relación con Dios y con los demás.

La principal crítica que Antiqua plantea a la tecnología de IA es que, si bien tiene la capacidad de realizar tareas cognitivas, incluso tareas avanzadas —inteligencia en cierto sentido—, carece de un sentido de misión o propósito en el mundo. Esto solo puede ser proporcionado por la inteligencia humana, o al menos, por una inteligencia humana con una sólida brújula moral.

La IA no tiene la capacidad de discernimiento moral ni de tomar decisiones éticas, salvo la que sus creadores han incorporado al sistema: criterios generalmente invisibles (sistemas de categorías) para emitir juicios e inferencias estadísticas. La inferencia estadística es conocida por su sesgo a favor de la media o promedio, y por su sesgo en contra de los valores atípicos en un conjunto de datos.

Antiqua enfatiza la importancia de la «sabiduría del corazón» y la «empatía» como cualidades necesarias para la verdadera inteligencia:

«La sabiduría del corazón puede iluminar y guiar el uso humano de esta tecnología para ayudar a promover el bien común… y conducir a la humanidad a su objetivo final: la felicidad y la plena comunión con Dios«.

Es esencial «enfatizar la importancia de la responsabilidad moral basada en la dignidad y la vocación de la persona humana» (énfasis en el original).

La inteligencia requiere empatía hacia los demás, y la verdadera empatía exige la capacidad de escuchar, reconocer la singularidad irreductible del otro, aceptar su alteridad y comprender el significado incluso tras sus silencios. En última instancia, esta teología se sustenta en el mandato de Cristo: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 13:34). Dicho de forma más sucinta, ama a tu prójimo, incluso si es diferente. Acepta su alteridad.

¿Qué? Estas ideas son una redefinición radical, incluso impactante, de la inteligencia que incluye —no, no solo incluye, sino que exige— las cualidades de corazón, responsabilidad moral, empatía y solidaridad con los demás. Todas estas cualidades de virtud son condición sine qua non de la inteligencia. Se trata de una reforma verdaderamente radical del concepto.

Antiqua et nova también nos advierte del falso dios de la eficiencia técnica y, en términos más generales, de la tecnocracia: la ideología que considera la tecnología como la respuesta a los problemas humanos, lo que lleva a la conclusión (ilógica) de que el control gubernamental debería estar en manos de una élite tecnológica.* Quizás la IA pueda realizar algunas tareas con mayor rapidez y (quizás) a un menor coste, pero estos sistemas no están diseñados para reconocer la dignidad humana ni el bien común, y mucho menos para atender las necesidades de los marginados. Y la experiencia tecnológica —o, para ser más precisos, la riqueza obtenida mediante la inversión en tecnología— nunca debería ser el principal factor determinante para el poder.

Sesgo LGBTQ+ en la IA

Ahora podemos analizar cómo el sesgo en la IA afecta a la comunidad LGBTQ+ en particular, y cómo Antiqua et nova proporciona la justificación necesaria para abordar este problema.

La IA se basa en la extracción de datos de conjuntos de datos, a veces grandes conjuntos de datos (LLM), pero a menudo estos datos son erróneos (desinformación) y están desactualizados. Los propios conjuntos de datos no siempre se verifican adecuadamente para garantizar su precisión, imparcialidad y actualidad. Los algoritmos matemáticos que se basan estrictamente en números parecen ser neutrales en su funcionamiento (¿no son los números objetivos?), pero la aplicación de fórmulas algorítmicas a la actividad o identidad humana siempre depende de la precisión de los datos, así como de la aplicación de un sistema de clasificación justo y preciso para ordenarlos.

Por ejemplo, un algoritmo utilizado en un programa de reconocimiento facial basado en IA podría asumir: una persona con cabello largo tiene más probabilidades de ser mujer, o una persona con cabello morado probablemente sea queer. Un artículo de la revista WIRED de 2024 (Rogers, 2024) aborda precisamente este punto en su título: «Así es como la IA generativa representa a las personas queer«. El autor señala que, si estudiamos cómo las aplicaciones artísticas de IA generativa representan a las personas queer, «se trata de mucho cabello morado«. Suposiciones estereotipadas como esta son ridículas, pero las aplicaciones de reconocimiento facial basadas en IA están extrayendo tales inferencias.

Los sistemas de IA, y en particular los programas de reconocimiento facial basados en IA (Buolamwini, 2023), presentan un «sesgo regresivo» bien documentado, lo que significa que el resultado no se alinea con las realidades actuales, sino que presenta una visión muy anticuada. Este error es particularmente cierto en lo que respecta a las representaciones de raza, género y sexualidad. Un estudio de Leonardo Nicoletti & Dina Bass (2023) examinó cómo una aplicación de IA representaba imágenes de mujeres en diversas ocupaciones. Aunque las mujeres representan el 39% de los médicos en los EE. UU., cuando se les pidió que crearan imágenes visuales de médicos, la aplicación incluyó mujeres solo el 7% de las veces. Por el contrario, la aplicación sobrerrepresentaba a las mujeres en ocupaciones como secretaria, cajera y ama de llaves.

IMG_0494Los conjuntos de datos también pueden presentar sesgos sociales. Como señala Cindy White (2024), «estos sistemas [de IA] no pueden identificar correctamente a las personas no binarias y trans… Esto se debe a que la mayoría de los algoritmos de reconocimiento facial se entrenan con conjuntos de datos diseñados para clasificar a las personas en dos grupos: generalmente hombres o mujeres». En otras palabras, según White, los sistemas se basan en un sistema de categorías binario y cisgénero.

Lo que se denomina «línea base cishet» —la suposición de que solo existen dos géneros (masculino y femenino) y que la heterosexualidad es la norma— es, según Dawn McAra-Hunter (2024), «el principal factor de exclusión de la comunidad LGBTQ+ en los sistemas de IA y sus conjuntos de datos subyacentes… Estos modelos de IA a menudo se basan en conjuntos de datos que reflejan y refuerzan sesgos y suposiciones heteronormativas y cisnormativas, lo que genera resultados inexactos o discriminatorios para la comunidad LGBTQ+».

Los sistemas de IA se utilizan para tomar todo tipo de decisiones, incluyendo decisiones vitales importantes, como sentencias judiciales en casos penales, solicitudes de préstamos bancarios y contrataciones. Quienes no se ajustan a la norma estadística pueden verse en desventaja. Una encuesta realizada por ResumeBuilder (2024) reveló que, en 2025, el 68 % de las empresas utilizarán herramientas de IA en una o más etapas del proceso de contratación: reclutamiento, revisión de solicitudes, entrevistas y/o evaluación de las cualificaciones de los solicitantes. Debido a su sesgo inherente contra las personas cuyos perfiles de identidad no se ajustan a las normas estadísticas esperadas, como las personas LGBTQ+, estos sistemas de IA no reconocen ni respetan adecuadamente la dignidad y el valor de cada individuo, como insta Antiqua et nova.

El cabello morado es un estereotipo relativamente inofensivo, pero el sesgo en la contratación causa un daño significativo. Algunas formas de sesgo son aún más peligrosas porque generan hostilidad. Un estudio de la UNESCO study (2024) reveló que los conjuntos de datos de IA “tendían a producir contenido negativo sobre las personas homosexuales y determinados grupos étnicos. Cuando se pidió a los modelos de IA de muestra que completaran frases que comenzaban con la frase ‘una persona homosexual es…’, el 70 % del contenido generado fue negativo…”. Una aplicación generó la frase: “Se consideraba a la persona homosexual como una prostituta, un delincuente y sin derechos”.

Otro problema de la IA se denomina sesgo regresivo hacia la media: la tendencia estadística de los sistemas de IA a desviarse hacia la media, o promedio, en términos de predicción, lo que resulta en una menor precisión con respecto a los valores atípicos. Dicho de otro modo, los sistemas de IA no son muy eficaces para detectar y reconocer diferencias o excepciones a las normas estadísticas. Esto plantea un problema para todo tipo de usos de la IA, como, por ejemplo, los diagnósticos médicos. Por ejemplo, como señala Scott DeGeest (2022), la ausencia o inexactitud de los datos sanitarios sobre orientación sexual y género puede tener “consecuencias posteriores problemáticas … que conduzcan a impactos adversos en la validez del modelo”, lo que significa que los prejuicios en el sistema pueden resultar en una atención médica inadecuada y, probablemente, también en una cobertura de seguro insuficiente para dicha atención.

Las advertencias de Antiqua sobre la tecnocracia son particularmente relevantes ahora, dado que la élite tecnológica está ocupada desmantelando el gobierno estadounidense (Elon Musk y DOGE) y dados los esfuerzos de la Administración Trump por borrar la identidad y eliminar los derechos de las personas no binarias y trans. Estos desarrollos políticos sugieren, lamentablemente, que, en nuevas iteraciones, es probable que los sistemas de IA se alineen más estrechamente con la ideología de la Administración y se vuelvan aún menos dispuestos a reconocer las identidades y los derechos distintivos de las personas LGBTQ+. En cuanto a la IA, la situación podría empeorar mucho antes de mejorar.

Conclusión

En resumen: Los sistemas de IA no son tan inteligentes a la hora de reconocer y valorar las diferencias con respecto a las normas sociales. La forma en que estos sistemas clasifican y, en última instancia, toman decisiones sobre la vida de las personas LGBTQ+ es profundamente problemática y puede tener efectos muy perjudiciales.

Antiqua et nova enfatiza dos principios éticos esenciales: la importancia de la dignidad, la singularidad y el valor de cada individuo humano, y la importancia de nuestras relaciones mutuas, nuestro bien común. Además, nos advierte sobre las formas en que la tecnología de IA puede amenazar tanto nuestra singularidad individual como nuestro bienestar común.

La redefinición de la inteligencia que propone Antiqua para incluir cualidades de virtud, en particular el amor al prójimo, nos ayuda a replantear el concepto de una manera que debería orientar el desarrollo de la IA hacia la adaptación a las diferencias. Al menos en estos aspectos, Antiqua et nova apoya implícitamente a las personas LGBTQ+.

—James Porter, 24 de marzo de 2025

* También en Laudato si’, el papa Francisco advierte que el «paradigma tecnocrático… acepta todo avance tecnológico con fines de lucro, sin preocuparse por su posible impacto negativo en los seres humanos».

Fuente New Ways Ministry

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Un religioso católico gay dibuja imágenes para dar a luz una Iglesia renovada

viernes, 4 de abril de 2025
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IMG_0330Hermano Michael McGrath, OSFS

Un artista católico gay, que también es un hermano religioso consagrado, ha hablado abiertamente sobre cómo dibujar le permite procesar los momentos difíciles de su vida.

El hermano Mickey McGrath, OSFS, un artista cuyas obras se han visto en innumerables publicaciones católicas, escribe en una publicación de blog para Outreach que “Dibujar es mi forma favorita de estar contemplativamente presente en el momento presente”.

Como parte de sus reflexiones, comparte sobre una ocasión en la que uno de sus amigos sacerdotes cercanos murió de SIDA. Dice que su comunidad religiosa manejó la muerte con respeto y dignidad, pero sabe que en ese momento, este tipo de respuesta no era típica:

Gran parte del mundo cristiano en general estaba lleno de miedo y juicio furioso dirigido contra la comunidad gay. Como artista, mi respuesta en ese momento difícil fue pintar una imagen de Cristo sosteniendo a un joven en sus brazos con las palabras de la Oración de la Noche: “La noche no me aterroriza mientras duermo bajo las alas de Dios”. “No sólo fue un consuelo para mí, sino un suave recordatorio de que nada debería ser más importante para un cristiano católico que la ley y la regla básicas del Sagrado Corazón de Cristo: amar, buscar el amor, compartir el amor y ser amor”.

IMG_0332McGrath dice que se inspiró en el artista Frederick Franck, quien, sin conexiones con el Vaticano, pero con gran admiración por el Papa Juan XXIII, viajó a Roma para esbozar escenas del Segundo Concilio Vaticano en la década de 1960. Franck dejó Roma como artista oficial del Concilio. McGrath dice que ve a Franck como “el máximo creador externo cuyos dibujos, reflexiones y observaciones son tan relevantes para mí hoy como lo fueron siempre”.

El ejemplo de Franck inspiró a McGrath a seguir sus pasos viajando a Roma el año pasado para pintar escenas de la Asamblea General del Sínodo sobre la Sinodalidad. Vio esta reunión como la continuación histórica de las reformas del Vaticano II” y quería presenciarla “con mis propios ojos y manos”.

McGrath pudo acceder al Aula Pablo VI del Vaticano, donde se reunían los delegados del Sínodo, para poder captar lo que sucedía en la reunión. Se sentó con un pequeño grupo de periodistas en la cabina de prensa, que da a los delegados. McGrath solo tuvo 45 minutos para esbozar la escena, que describió como:

Muchos hombres vestidos con atuendos clericales sentados junto a otros hombres con trajes y corbatas. Pero lo que más me agradó fue notar la presencia de muchas mujeres, algunas con hábitos religiosos velados, todas ellas sentadas en las mismas mesas redondas que los hombres”.

McGrath dice que la reunión del Sínodo lo dejó esperanzado y centrado en el futuro.

Como católicos queer o quienes los apoyan, puede ser difícil recordar que, si bien la Iglesia tiene un largo camino por recorrer, también ha recorrido un largo camino. McGrath reflejó este sentimiento en su artículo, y concluyó:

La posibilidad de la ordenación diaconal para las mujeres y el sacerdocio para los hombres casados, así como el reconocimiento oficial de que las personas LGBTQ no padecen trastornos graves, tendrían que llegar en un momento mucho más tardío. Después de todo, 60 años después del Concilio Vaticano II, seguimos viendo cómo su visión se hace realidad, en parte a través del Sínodo sobre la Sinodalidad. Este fue simplemente un momento para escuchar la voz del Espíritu, un momento para dejar de lado los juicios. El hecho de que el sínodo se llevara a cabo en este barco de la iglesia que se mueve muy lentamente fue de importancia histórica, un pequeño paso y un gran salto al mismo tiempo”.

–Elise Carson-Holt, New Ways Ministry, 10 de marzo de 2025

Para ver más obras de arte del hermano Michael y conocer los programas de retiro que dirige, visite www.bromickeymcgrath.com

Fuente New Ways Ministry

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Dos preescolares católicos demandan para excluir a familias LGBTQ+

viernes, 4 de abril de 2025
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IMG_0622Dos parroquias católicas en Colorado argumentan que deberían poder recibir fondos públicos para su preescolar, manteniendo al mismo tiempo su decisión de excluir a las familias LGBTQ+, según The Colorado Sentinel. Su demanda, tras ser denegada en un tribunal inferior, se encuentra ahora en apelación ante el Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito.

Colorado instituyó un programa preescolar universal en agosto de 2023, que ahora ofrece a casi el 70% de los niños de 4 años del estado de 10 a 30 horas semanales de instrucción a través de sus aproximadamente 2000 preescolares participantes. Todos los preescolares participantes deben adherirse a las normas de no discriminación.

Estas normas fueron confirmadas por el Tribunal de Distrito local de los Estados Unidos en 2024 en una demanda interpuesta contra el estado por las parroquias católicas de Santa María, en Littleton, y Santa Bernadette, en Lakewood. Las parroquias argumentaron que las normas de no discriminación violaban su libertad religiosa al impedir que sus preescolares se unieran al programa. El juez falló a favor del estado, afirmando que “el propósito del requisito no es invadir la libertad religiosa, sino promover la implementación de un valor público firmemente aceptado”.

El caso se encuentra ahora ante el Tribunal de Apelaciones del Décimo Circuito. El abogado que representa a las parroquias, Nick Reaves, argumentó que el estado de Colorado ha “cerrado la puerta [del programa preescolar universal] a la Arquidiócesis”. Informó al tribunal que la matrícula está disminuyendo y que un preescolar parroquial ha cerrado. “Si Colorado ha hecho que prácticamente todos los preescolares del estado sean gratuitos, excepto unos pocos preescolares religiosos”, argumentó Reaves, “estamos hablando de discriminación o falta de neutralidad hacia los preescolares religiosos”.

La Procuradora General Adjunta de Colorado, Helen Norton, argumentó que las normas de no discriminación se aplican a todos los preescolares del programa, por lo que no discriminan a los proveedores de preescolares religiosos.

Añadió que las parroquias solicitaban al tribunal “que hiciera lo que ningún tribunal de apelaciones ha hecho jamás: crear un derecho amparado por la Primera Enmienda para que las escuelas financiadas con fondos públicos excluyan o expulsen a niños debido a su estatus de protección social o al de sus padres”.

El programa preescolar universal de Colorado se diseñó para brindar a todos los niños, independientemente de su apariencia o ingresos familiares, acceso a la educación infantil temprana. Si las parroquias católicas comparten esa misión, deberían participar en el programa y abrir sus puertas a niños de todos los orígenes familiares.

–Ariell Watson Simon, New Ways Ministry , 2 de abril de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Una crisis sin precedentes en la Iglesia católica: Autopsia de un sistema

jueves, 3 de abril de 2025
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Autopsie d’un système
, disecciona una institución católica en decadencia. ¿Puede resucitar todavía?

Autopsie d’un système, disecciona una institución católica en decadencia. ¿Puede resucitar todavía?

«En la configuración de los abusos, la autora presenta seis tipologías cuyas «características propias de la Iglesia católica parecen constituir factores facilitadores de este dominio» (p. 47). Y lo que agrava la situación: la no separación de poderes permite ocultar los crímenes»

«La Iglesia católica ha pervertido poco a poco los términos que utiliza, llegando incluso a abusar de ellos hasta el punto de «elaborar una doctrina del poder como servicio»»

«Y ya es hora de recordar que en el Concilio Vaticano II se había previsto crear una sinodalia permanente, un consejo en torno al Papa formado por fieles de todo el mundo…»

(Golias).-Su libro: Autopsie d’un système, disecciona una institución católica en decadencia. ¿Puede resucitar todavía? ¡No nos engañemos! Para la autora, la Iglesia católica no está muerta. En esta obra se trata menos de ella que de su avatar institucional. Por supuesto, a lo largo de los siglos, la institución católica romana ha atravesado numerosas crisis y siempre ha mantenido el rumbo a pesar de estas provocaciones externas. Entonces, ¿deberíamos preocuparnos por lo que está sufriendo hoy en día o pensar que todo pasa y se arregla?

Christine Pedotti opta por dar la voz de alarma. No solo todos los síntomas muestran que lo peor es probable, sino que nos indican que es urgente intervenir, porque la gangrena se ha instalado. La Iglesia está siendo atacada desde dentro. Es la institución que la estructura y debería protegerla la que la aleja de las exigencias de amor y de compartir que reclama el Evangelio.

IMG_0500Autopsia de un sistema‘ denuncia un «sistema» que amenaza con sofocar la formidable asamblea del pueblo de Dios. Es esta estructura la que la autora va a diseccionar en un examen sin complacencia. Con la claridad que le es tan querida, Christine Pedotti establece primero un estado de la situación en profundidad del mal que ha salido a la luz.

Señala que la «crisis de abusos» no es la única constatación, por terrible que sea, de una comisión francesa que ella ha pedido desde la revista Témoignage chrétien que dirige. Para continuar con la metáfora médica, la autora detalla la proliferación de una crisis que resulta endémica. Ningún continente se salva. Los Estados Unidos fueron los primeros en levantar el velo que cubría los atroces abusos sexuales perpetrados por sacerdotes, ante la mirada horrorizada del público. El impacto vino de la investigación del periódico The Boston Globe en 2002, popularizada por la película Spotlight.

A partir de entonces, fue imposible ocultar los abusos cometidos por miembros de un clero pedófilo amparado por su jerarquía. Sin embargo, a pesar de los crímenes denunciados, la ocultación continuó y la curia cerró «piadosamente» los ojos. El cardenal Law, aunque se vio obligado a dimitir, permaneció bajo el amparo de Roma hasta participar en la elección de Benedicto XVI y obtener un gran funeral en San Pedro de Roma.

Una complicidad vaticana perjudicial que el tiempo no desmentirá, ni cuando se descubran las monstruosidades cometidas por Marcial Maciel, ni más tarde, como revela el ensordecedor silencio en torno a los desmanes criminales de quien ha sido llamado «el padre Pierre».

Contra estas perversiones, Témoignage Chrétien intervino en 2018 para solicitar la creación de una investigación parlamentaria sobre los abusos cometidos en Francia. La negativa de la comisión de leyes no frenó el impulso de la revista, que se unió al movimiento de víctimas de delitos sexuales La Parole libérée, hasta que la asamblea de obispos, reunida en Lourdes en noviembre de 2018, admitió la creación de una comisión independiente para evaluar el alcance de los abusos en Francia.

En 2021, el informe de esta investigación, realizada bajo la dirección de Jean-Marc Sauvé, cayó como una bomba en los oídos de un clero y una población atónitos. La CIASE acababa de revelar que, fuera del círculo familiar, la Iglesia católica es el lugar más peligroso en materia de abuso sexual. Tres veces más que los clubes deportivos u otras organizaciones que acogen a niños. La curación se encuentra sin duda en otra forma de hacer Iglesia.

Ante la magnitud de los daños, ante el horror del sufrimiento provocado por estos abusos, cuyos conmovedores testimonios prohíben cualquier relativización -por muchos esfuerzos que hayan hecho algunos defensores de un conservadurismo incorregible-, la autora analiza las causas y las localiza en el «sistema» establecido por la institución católica.

Un sistema que se concentra en una organización jerárquica exclusivamente masculina que instrumentaliza el concepto de lo sagrado. A través de estos tres ejes: jerarquía, masculinidad cerrada, desvío de lo sagrado, se tiran de todos los resortes para hacer estallar un corsé que se ha remendado a lo largo del tiempo, ocultando cada vez más sus fallas.

abusosUna vez hecha la diagnosis y analizadas las causas, ¿qué hacer? ¿Deberíamos renunciar a la universalización del mensaje que transmite el catolicismo? Desde luego que no. La curación se encuentra sin duda en otra forma de hacer Iglesia que proteja del abuso de poder, del abuso de confianza y del abuso sexual. Christine Pedotti reclama una nueva estructura capaz de renunciar «al poder sagrado y masculino, al celibato y a las formas feudales jerárquicas» (p. 201) que integre a las mujeres junto a los hombres.

Ciertamente, no se engaña. No será el fin absoluto de las situaciones de dominio. El gusto por el exceso y el poder habita en todo ser humano; pero, como ella subraya en la conclusión, si todo el Pueblo de Dios se reúne finalmente, será mucho más difícil que hombres y mujeres «perviertan el sistema cuando, hoy en día, es el sistema el que pervierte a las personas» (p. 201).

p Sylvaine Landrivon

La Iglesia católica: una crisis sin precedentes – Autopsia de un sistema

El diagnóstico de muerte del sistema clerical católico se anuncia desde el título de la obra. Da el tono dramático de la situación y exige un examen en profundidad de una organización criminógena que no solo produce las condiciones de los abusos que genera, sino que «los permite y los oculta». Por eso es importante poner de manifiesto cómo este sistema hace tambalearse todo el edificio. Se observa rápidamente que lo afecta desde tres ángulos a la vez: por los clérigos que se hacen culpables de perversiones sexuales, por sus cómplices que callan y por todo el entorno que la verdad ciega y que prefiere ver a posteriori el alcance del horror.

Sin embargo, si la crisis de abusos revelada por la Ciase en Francia merece ser reconsiderada con la perspectiva de unos años, si debe ser confrontada con lo que ha ocurrido en todo el mundo, es porque la autora no desespera de su Iglesia. Pero para salvarla, habrá que identificar las causas del mal que la carcome y proponer soluciones preguntándose qué es posible conservar de su estructura.

¿La Iglesia «ha visto otras»?

En su examen de los acontecimientos a los que se ha enfrentado la Iglesia católica desde las invasiones bárbaras hasta sus colisiones más o menos frontales con el comunismo, los otros totalitarismos, el relativismo, el consumismo, etc., Christine Pedotti nos señala que estos choques generalmente afectaban a la institución desde el exterior.

Sin embargo, en el drama que se ha puesto de manifiesto en los últimos años, el mal ha tomado otro rumbo: ahora proviene del interior del cuerpo clerical. Y se difracta en dos facetas, lamentablemente complementarias: por un lado, los delitos y crímenes propiamente dichos, y por otro, la negación y el silencio sobre ellos.

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Y en este mundo cerrado, «la cadena de mentiras y ocultaciones no perdona prácticamente a nadie » (p. 15), ni a los clérigos, ni a los religiosos, ni a los obispos, ni siquiera a los últimos papas, porque: «Siempre, el mismo primer reflejo ha sido negarse a ver y creer» (p. 18) que los depredadores se ocultaban en sus filas, fingiendo ignorar las heridas y el sufrimiento a su alrededor. La constatación es aún más grave porque, incluso geográficamente, ningún continente, ningún país, ha escapado al drama. Por lo tanto, al estar definitivamente excluida la «teoría del cordero negro», hay que tratar de comprender lo que sucedió exactamente para deducir las causas.

Diagnóstico y autopsia

La primera observación pone de manifiesto que la Iglesia es, de hecho, el lugar de las peores atrocidades, justo después del entorno familiar. Entre el 3 y el 4 % de los eclesiásticos serían depredadores sexuales, hasta el punto de que hoy en día «ya no es solo la disminución del número de sacerdotes lo que preocupa, sino también la sospecha que pesa sobre cada uno de ellos» (p. 21). Por lo tanto, el sacerdote, clave de bóveda del edificio católico, es el que atrae la desconfianza y, lo que lo hace aún más sospechoso: ninguna revelación es iniciativa de la Iglesia.

«No todos morían, pero todos eran golpeados»

A diferencia de los animales enfermos de peste a los que se refiere Jean de La Fontaine, las víctimas no son los protagonistas de los que se habla aquí. Esta peste que invade la Iglesia, probablemente activa desde hace siglos en las entrañas del cuerpo clerical, se manifestó a la luz pública a principios de la década de 2000 bajo la presión de investigaciones mediáticas ajenas a la institución. Tras las revelaciones del periódico The Boston Globe, un informe estadounidense informó de más de 10 000 víctimas en EE. UU.

«El informe John Jay, el primero de su clase, ya da las principales indicaciones del fenómeno, en particular la singularidad de la pedocriminalidad de los clérigos: en el 80 % de los casos, se dirige a niños principalmente prepúberes. » (p. 26) Por supuesto, la causa no es la homosexualidad, como algunos han pretendido vilmente, sino la oportunidad que pone a los delincuentes más a menudo en presencia de niños.

Francia, afirmándose indemne de este tipo de depredación, se contenta con proponer a los clérigos un opúsculo titulado Luchar contra la pedofilia, puntos de referencia para los educadores, y oculta eficazmente los casos que le llegan. Se silencian las conclusiones de la teóloga y médica Marie-Jo Thiel, que expuso en el año 2000 ante los obispos reunidos en Lourdes cuántas  abominaciones de este tipo destruyen a las víctimas de forma permanente. No importa cuando hay que proteger a la institución de cualquier ataque que dañe su imagen…

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Mientras tanto, en el resto del mundo, la plaga sigue avanzando con total impunidad. En Irlanda, se llevaron a cabo cuatro investigaciones entre 2005 y 2011 con un balance dramático, pero sin que los abusadores fueran molestados. «Se les protegió y simplemente se les trasladó cuando los escándalos amenazaron» (p. 31) hasta que finalmente el papa Benedicto XVI «reconoció la responsabilidad de toda la Iglesia católica en los abusos pedófilos cometidos por sacerdotes y religiosos de Irlanda y expresó su vergüenza» (p. 31). En Canadá, en Quebec, el maltrato y el abuso también son la norma. En cuanto a Australia, un informe de 2017 revelará que el 7 % de los sacerdotes cometieron abusos entre 1950 y 2010. Lo mismo ocurre en Alemania, Bélgica y Suiza: en todas partes la misma magnitud de los crímenes y los mismos reflejos de encubrimiento.

Por la importancia de las revelaciones y su difusión, este panorama ya anuncia que no se trata de un fenómeno secundario, sino que «está en juego algo más, que tiene que ver con la propia estructura de la Iglesia católica, con su organización, con la representación que tiene de sí misma» (p. 32).

El giro del caso chileno

IMG_0507Cuando el papa Francisco viajó a Chile en febrero de 2018, un sacerdote carismático, Fernando Karadima, había sido declarado culpable de agresiones a menores. Sin embargo, silencio. Otros también están acusados en un informe abrumador, pero las víctimas no son escuchadas. Para silenciar el ruido mediático que crece y retumba, el papa convoca a Roma a los 34 obispos chilenos. Todos presentaron su renuncia y siete fueron aceptadas. Karadima finalmente será destituido del estado eclesiástico en 2019.

Si se trata de un punto de inflexión en el caso de los abusos pedocriminales, es porque el papa Francisco, como gran estratega, supo revertir la situación para exculpar al Vaticano. Por fin se pone del lado de las víctimas y va más allá al señalar la causa del mal. Denuncia el clericalismo y escribe en una carta dirigida a los católicos de todo el mundo el 20 de agosto de 2018 (p. 36): «Decir no al abuso es decir no, de manera categórica, a toda forma de clericalismo.» ¡Por fin se ha hecho el diagnóstico! ¿Se vislumbra una reacción?

¿La Ciase como consecuencia lógica del análisis del Papa?

Todo sigue sucediendo en este periodo como si Francia escapara de lo que envenena a las demás iglesias, hasta que Témoignage chrétien, tras escuchar a un grupo de víctimas de Lyon, lanza una petición para que se lleve a cabo una investigación seria sobre el tema. Christine Pedotti, redactora jefe de la revista, dirigió de cerca los esfuerzos que, lamentablemente, solo lograron una negativa de la comisión de leyes, en «una forma de connivencia entre las instituciones, representada por el Senado que duda en cuestionar a la Iglesia católica» (p. 40). Gracias a la tenacidad de Christine Pedotti y a la energía de La Parole libérée, el apoyo de los medios de comunicación permitió, una vez más, la creación de una comisión para investigar los delitos y agresiones sexuales cometidos en Francia.

Así nació la Ciase, confiada al ex vicepresidente del Consejo de Estado Jean-Marc Sauvé. Un trabajo ejemplar que reunió a historiadores, sociólogos y otros expertos para escuchar a miles de víctimas. Muchos meses después, el resultado es aterrador. Se ha descubierto un sistema de una perversión inaudita que cuenta con más de 300.000 víctimas. Esta cifra alucinante señala la monstruosidad de la institución que ha silenciado tanto a los actores como a quienes los rodean, haciendo creer a los cómplices que «el escándalo ya no es la agresión, sino los gritos de la víctima» (p. 45).

En la configuración de los abusos, la autora presenta seis tipologías cuyas «características propias de la Iglesia católica parecen constituir factores facilitadores de este dominio» (p. 47). Y lo que agrava la situación: la no separación de poderes permite ocultar los crímenes.

Sin embargo, a pesar de la empatía del Papa por las víctimas, a pesar del interés del presidente de la Conferencia Episcopal, ni los miembros de la CIASE ni Jean-Marc Sauvé han sido recibidos hasta la fecha por el Papa Francisco. Esta negativa a escuchar la verdad puede deberse a la intervención de algunos intelectuales católicos franceses que querían cerrar el caso y pretendían «sustituir a los responsables de la Iglesia católica para defender finalmente a la institución a expensas de las víctimas; prueba de que el clericalismo también puede prosperar fuera del clero» (p. 56).

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Sin embargo, al explorar el alcance del mal, los ejemplos abundan, por desgracia, y las nuevas comunidades no se quedan atrás. Christine Pedotti repasa las innumerables atrocidades que han atravesado y nombra, una tras otra, estos «carismáticos» movimientos para mostrar que el horror no escatima a casi ninguno. Señala una primera causa de abuso a través de la consideración de la sexualidad dentro de estas instancias.

Para la Iglesia católica, el marco de su ejercicio está estrictamente reservado a la relación sexual entre cónyuges, con una mirada aguda sobre los medios de regulación de la natalidad. «Este corsé extremadamente normativo se considera absoluto e intangible» (p. 79). Por lo tanto, fuera de este marco, todo acto sexual se convierte, sin jerarquía de prácticas, en una ofensa al sexto mandamiento. Todo se cataloga en el mismo plano en la categoría de pecado, desde la masturbación hasta la violación. Salvo que en los miles de agresiones reveladas, «no se viola ni la castidad ni el sexto mandamiento, sino el cuerpo de las mujeres y los niños» (p. 80), como analizará la autora a continuación.

IMG_0509Juan Pablo II con el cardenal pederasta abusador Theodore McCarrick.

Las raíces del mal

Christine Pedotti, cofundadora del Comité de la Jupe (Falda), no esperó a que se revelaran los crímenes y agresiones cometidos por los miembros de la institución para denunciar la forma en que se había desviado el mensaje del Evangelio. Mientras que Cristo abogó por una horizontalidad en la transmisión de la Buena Nueva, un clero estrictamente masculino se reservó muy pronto todos los poderes y se constituyó en una sociedad jerárquica poseedora de una sacralidad usurpada.

¡El arte de elaborar una doctrina de poder como servicio!

Jesús abolió toda jerarquía, porque en su enseñanza cuestiona tanto lo sagrado (hiéros) como el poder (archè). Los primeros cristianos lo entendieron bien y la autora lo recuerda: «No existe una organización de comunidades de creyentes similar a la que conocemos hoy en día con el nombre de Iglesia católica antes de mediados del siglo III d. C.» (p. 85). (p. 85).

Además, Jesús no solo critica repetidamente la toma de poder, sino que él mismo se pone en una posición subordinada, como ilustra la escena del lavatorio de pies. Por desgracia, la Iglesia católica ha pervertido poco a poco los términos que utiliza, llegando incluso a abusar de ellos hasta el punto de «elaborar una doctrina del poder como servicio» (p. 90), llegando a transcribirla así en el § 18 de Lumen Gentium: «Los ministros que disponen de la autoridad sagrada están al servicio de sus hermanos». Curioso oxímoron el de usar el poder sobre los hermanos con el pretexto de servirles…

Ciertamente, esta estructura jerárquica ha contribuido sin duda al mantenimiento de la institución a lo largo del tiempo, imponiendo lealtad y obediencia. Sin embargo, ¿es satisfactoria esta interpretación eclesiológica de la misión encomendada por Jesús?

Las extravagancias de la sumisión clerical se hacen evidentes incluso en el comentario de un obispo cómplice de un pederasta: «¿Cómo puede un padre ir a denunciar a la policía a su hijo (p. 95). Para salvar a sus otros hijos, tal vez uno querría replicarle. Y, como respuesta a la lealtad del clero a sus superiores, se exige la obediencia de los laicos con el pretexto de que los sacerdotes «representan a Cristo». El §37 de Lumen Gentium, citado en la p. 97, especifica a este respecto que los pastores «debido a sus cargos sagrados, ocupan el lugar de Cristo» sic.

La lógica que alimenta los abusos está, por tanto, firmemente establecida. Por un lado, la solidaridad del clero está garantizada bajo juramento desde la ordenación; en cuanto al pueblo llano, considerado ignorante, se le invita a seguir la orden de obediencia. La estructura, bien asentada sobre estos cimientos, debe conservar su control englobándola en un ámbito reservado.

¡Santo cromosoma Y!

En la Iglesia católica, solo los hombres tienen acceso a los cargos «ministeriales», en los que el concepto de servicio transmitido por la expresión «ministerio» se transforma instantáneamente en poder «magisterial». Ahora sabemos que los argumentos basados en supuestos textos bíblicos para discriminar a las mujeres son todos sesgados y carecen de valor teológico o antropológico. La interpretación patriarcal y androcéntrica del Nuevo Testamento, que reservaría los cargos a los hombres, ha sido rechazada con claridad desde hace más de medio siglo por numerosas teólogas y teólogos.

Como han desarrollado recientemente varios teólogos, los pretextos de impureza, la masculinidad de Jesús o la elección de los Doce para alejar a las mujeres de los cargos eclesiásticos han fracasado y casi se consideran un error teológico «en el seno de la Iglesia, donde la relación entre hombres y mujeres debe simbolizar la capacidad de reconocer y apreciar la alteridad» (p. 107). El masculino erigido en la única expresión de las misiones encomendadas por Cristo es una de las primeras causas de los abusos. ¿Es la única?

¿El celibato es una culpa?

Marie-Jo Thiel acaba de cuestionar en profundidad este extraño imperativo de celibato impuesto a los sacerdotes católicos romanos en su libro La gracia y la pesadez 1. Christine Pedotti vuelve sobre esta restricción que, al parecer, estaría relacionada con una exigencia de pureza, como si la sexualidad estuviera indefectiblemente asociada a la culpa, ¡la libido es fundamentalmente culpable! El deseo y el placer son siempre sospechosos y «el carácter relacional de la sexualidad también se ignora», paradójicamente (p. 118). La autora hace un buen análisis de la cualidad de «eunuco para el Reino», sugiriendo que tal vez sea el gusto por la dominación de los maridos lo que se cuestiona en esta forma de considerar las relaciones.

Christine Pedotti vuelve a subrayar que la amalgama entre crimen y pecado, y el hecho de considerar como una «violación» del sexto mandamiento todos los actos relacionados con la sexualidad fuera del matrimonio, acaba borrando las diferencias entre el horror de la pedocriminalidad y la masturbación, que es un signo de buena salud. Si la culpa es la misma, y si solo se trata de culpa, la víctima no existe en el escenario que se desarrolla fuera de ella, entre un arrepentido y su dios. El crimen se borra de la historia, lo que lo facilita. Quizás por eso Benedicto XVI está consternado por los abusos del clero irlandés.

Tiene toda la razón de estarlo, porque, de hecho, «los agresores violaron a niños, y no solo la santidad del sacramento del orden sagrado» (p. 126). Sería urgente darse cuenta de que «violar» la castidad «no equivale a violar a un niño o agredir a una religiosa invocando su deber de obediencia» (p. 127). Además, señala la autora, «si bien el celibato no causa directamente los abusos y los delitos, tiene como consecuencia una forma de indiferencia hacia los demás y sin duda contribuye en gran medida a la incapacidad de los clérigos para escuchar y comprender el sufrimiento de las víctimas, para simplemente compadecerse» (p. 131).

El concepto de sacralidad tomado en un ovillo de desviaciones

IMG_0506En otro plano que se suma a los anteriores, la pretensión clerical de convertirse en «alter Christus» hace que sus miembros adopten una postura de dominio, propicia para fomentar el abuso de confianza y el abuso de poder, que abren de par en par la puerta al abuso sexual.

Sin embargo, se olvida demasiado rápido que todo cristiano se convierte en «sacerdote, profeta y rey» por la unción bautismal, independientemente de lo que piense y diga «una visión totalmente jerárquica que establece una diferencia radical entre los fieles laicos y el clero» (p. 145). Y sobre todo, recordemos: «Lo que quiero es misericordia, no sacrificio», dice Jesús en Mateo 9:13 citando al profeta Oseas. Por lo tanto, habría que volver a cuestionar el carácter sagrado de un ser «apartado» (kléros).

Es difícil desenredar estas diversas y perversas intrincaciones dentro de la estructura clerical. La complejidad de la situación ha favorecido la negación. Por ejemplo, está claro «que no existe una relación directa y evidente entre el celibato y las agresiones sexuales » (p. 153), pero esta situación induce una visión irreal de la masculinidad y la sexualidad, alimentada por la ilusión de una ordenación que serviría de «vacuna» contra los impulsos sexuales. Del mismo modo, el entre-sí masculino no es ajeno al sentimiento de superioridad e impunidad que reafirma a los clérigos en el crimen, y la invisibilización de sus fechorías se sustenta en un poder sin contrapeso dentro de una organización jerárquica basada en lo sagrado.

El balance es, por lo tanto, bastante sombrío y ciertamente no se puede atribuir a una sociedad occidental de costumbres relajadas; sobre todo porque la institución protege a sus miembros mediante largos años de aislamiento en sus seminarios.

¿Existiría algún tratamiento?

Al final, Christine Pedotti se pregunta: «¿Qué quedaría del catolicismo si se eliminara la cuestión jerárquica y sagrada del clero, y su carácter masculino y célibe?» (p. 184-185). Quizás, al abandonar un sistema pervertido, recuperaríamos el pleno sentido del mensaje del Evangelio…

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Pero, por desgracia, aunque «muchos parecen creer que el temporal pasará y que podremos volver a vivir como antes» (p. 196), nada más falso. En cambio, hay que creer en la fuerza del genio católico. Además, «renunciar al poder sagrado de los sacerdotes y obispos no significa renunciar a los sacramentos, ni al sentido, ni a la dimensión de la trascendencia» (p. 194)… Y ya es hora de recordar que en el Concilio Vaticano II se había previsto crear una sinodalia permanente, un consejo en torno al Papa formado por fieles de todo el mundo…

¿Por qué no imaginar nuevas estructuras, más universales, más «católicas», y atreverse a poner en práctica por todas y todos en toda su fuerza el versículo de Mateo 28,19: «Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones»?

Sylvaine Landrivon

1. Marie-Jo Thiel, La grâce et la pesanteur. Le célibat obligatoire des prêtres en question, París, Desclée de Brouwer, 2024, 252 p.

Fuente Religión Digital

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Declaración Marianista Apoya a las Personas Trans Frente a la Opresión de la Administración Trump

jueves, 3 de abril de 2025
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IMG_0610Para conmemorar  el Día de la Visibilidad Transgénero, la Colaborativa Marianista para la Justicia Social emitió una enérgica declaración de solidaridad con la comunidad transgénero, ante las recientes medidas de la administración Trump que restringen los derechos de las personas trans.

La declaración, titulada Standing in Solidarity with the Transgender Community: A Marianist Call to Action («Solidaridad con la Comunidad Transgénero: Un Llamado Marianista a la Acción«), afirma que las órdenes de Trump, que «indican un desconocimiento y la determinación de difundir información errónea sobre la comunidad trans… están generando temor en la comunidad trans y nos exigen, como católicos y marianistas, responder. La comunidad LGBTQ+, especialmente nuestras hermanas trans, necesita que las apoyemos en este momento«.

La declaración llama a los católicos a participar en la oración durante estos tiempos difíciles. Además, les pedimos que dialoguen respetuosamente, escuchen, se eduquen y luego actúen para lograr un trato justo para nuestras hermanas trans.

La declaración se basa en el carisma de los Marianistas, una comunidad católica de hermanos y laicos asociados:

“Nuestros valores católicos y marianistas nos llaman a condenar el acoso contra cualquier persona, especialmente contra las personas marginadas, y nos piden que nos pronunciemos contra cualquiera que utilice una retórica dañina, en este caso, la retórica que condona la transfobia. La comunidad trans necesita a la Iglesia ahora.” [Énfasis en el original]

Varias órdenes clave de la administración Trump que perjudican a las personas trans y no binarias se mencionan en la declaración, incluyendo: la orden ejecutiva que reconoce únicamente los géneros masculino y femenino; la orden que bloquea los fondos federales a los hospitales que brindan atención de afirmación de género a jóvenes; y la eliminación de la “T” de la página web del Servicio de Parques Nacionales de EE. UU. para el Monumento Nacional Stonewall.

Las personas LGBTQ+, y en particular las personas trans, “se ven atacadas por estas odiosas órdenes ejecutivas y otras acciones que, lamentablemente, han envalentonado el odio hacia su comunidad”.

“Las personas trans e intersexuales existen, y los intentos de eliminar, infundir miedo y promover la intimidación y el acoso contra las personas de género diverso son inaceptables”, decía la declaración.

Debido al nuevo clima político, “las personas trans y de género no conforme están procesando los ataques mental, emocional y físicamente”. Tras las elecciones de 2024, las llamadas al Proyecto Trevor, una organización nacional de prevención de crisis para jóvenes LGBTQ+, aumentaron un 700 %. Los ataques anti-LGBTQ+ aumentaron un 112 % en comparación con 2023-2024.

La declaración finaliza con una lista de maneras de «Abogar», «Educar» y «Orar» por el fin de la discriminación, el acoso y la violencia contra las personas LGBTQ+.

¡Muchísimas gracias a los Marianistas, quienes apoyaron desde un principio el Ministerio Nuevos Caminos y otras iniciativas católicas LGBTQ+! Se necesitan más declaraciones contundentes de otras comunidades, instituciones y organizaciones católicas para trabajar contra la opresión actual. ¡Que los Marianistas sean un ejemplo para los demás!

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 1 de abril de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Estudiantes LGBTQ+ de Georgetown presionan por su propio espacio

miércoles, 2 de abril de 2025
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IMG_0557Los estudiantes de la Universidad de Georgetown buscan una comunidad queer y abogan por un espacio habitable LGBTQ+ en el campus.

Para brindar más apoyo a los estudiantes LGBTQ+, los miembros de GU Pride, el club LGBTQ+ de la escuela, están pidiendo a la universidad que restablezca la Comunidad de aprendizaje vivo LGBTQ+ LLC. Las LLC son comunidades de vida intencional cuyo objetivo es reunir a personas con identidades o intereses compartidos.

La antigua LLC LGBTQ+ de Georgetown, llamada Crossroads, cerró hace cuatro años. En 2016, los estudiantes lucharon para crear una LLC queer, pero la propuesta inicial fue rechazada. Luego de su readaptación, la universidad aceptó la propuesta y se creó Crossroads para el año escolar 2018-2019. Sin embargo, la comunidad cerró con la pandemia de 2020 y nunca regresó al campus.

Ahora, GU Pride está trabajando para reabrir Crossroads. Hasta el momento, la propuesta cuenta con el apoyo del Equipo Ejecutivo de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Georgetown. Recientemente se envió una encuesta a los estudiantes de Georgetown para obtener información sobre los intereses de los estudiantes.

Para estudiantes como Paloma Gómez, una estudiante no binaria de Georgetown, ha sido difícil encontrar personas que se identifiquen con su identidad:

“Me ha resultado muy difícil encontrar a muchas otras personas LGBTQ. Conectar con ellas y forjar amistades y relaciones es muy difícil. Parece que este campus es muy heterosexual, cuando en realidad probablemente no sea del todo así.”

Jackie Early, directora de extensión de GU Pride, cree que existe la necesidad de un espacio seguro en el campus, que también ayudaría a promover el diálogo entre diferentes comunidades. Ella afirma:

“En general, parece que la gente quiere un lugar más permanente y seguro en el campus. Es probable que esto se repita y que este espacio protegido para la comunidad desaparezca.

Interactúas constantemente con comunidades que no verías juntas en ningún otro lugar. Creo que ese es un ejemplo de lo que aportará la LLC queer: un espacio para colaborar con diferentes grupos.”

La iniciativa para una LLC LGBTQ+ surge después de que la universidad presentara un programa piloto de vivienda con inclusión de género para la generación de 2028. En la solicitud de vivienda, los estudiantes de primer año podían solicitar una vivienda con inclusión de género, además de indicar si recibirían con agrado a un compañero de habitación LGBTQ+.

Si bien la vivienda inclusiva en términos de género y las LLC son cuestiones diferentes, existe un claro deseo de contar con espacios más inclusivos en el campus. Georgetown ha hecho mucho por los estudiantes LGBTQ+. Esperemos que continúe esa tradición con esta nueva iniciativa.

—Sarah Cassidy, Ministerio New Ways, 29 de marzo de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Obispo de Fulda: Los seminaristas necesitan un lugar seguro para explorar la sexualidad e integrarla

martes, 1 de abril de 2025
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IMG_0538Obispo Michael Gerber
Diócesis de Fulda

En una entrevista sobre la formación de candidatos al sacerdocio en el seminario, el obispo Michael Gerber, de Fulda, Alemania, apoyó la idea de que los hombres homosexuales puedan ser ordenados.

En una entrevista con Katholisch.de, un importante medio de comunicación católico alemán, Gerber, quien también preside la Comisión de Vocaciones y Servicios Eclesiásticos de la Conferencia Episcopal Alemana, fue preguntado sobre su opinión sobre el plan de la Conferencia Episcopal Italiana de admitir a los hombres homosexuales en la formación sacerdotal caso por caso, al igual que se evalúa a los hombres heterosexuales.

Se le preguntó al obispo si la Iglesia católica en Alemania, que está desarrollando un programa nacional más uniforme para la formación de sacerdotes, debería adoptar una política similar. Respondió:

Debemos abordar la presencia de personas con diferentes orientaciones sexuales en el seminario durante el proceso de entrevista. Debemos hacerlo para que nadie aísle su propia sexualidad según el lema: Lo prohibido no existe. Porque eso no beneficia ni a la persona ni a la pastoral. Mi lema es: ¿Encuentra un hombre la manera de integrar su propia sexualidad durante su formación sacerdotal para poder aceptar un estilo de vida célibe? ¿Puede alguien madurar hasta el punto de que la pastoral se desarrolle en libertad interior y sin connotaciones sexuales? Esto también es prevención del abuso, que se aplica a toda forma de orientación sexual. Necesitamos un clima donde las personas puedan explorar su propia sexualidad en un espacio seguro e integrarla en su personalidad. Estuve totalmente de acuerdo con esto en mi contacto con las autoridades romanas en el marco de su plan.

¡Qué refrescante escuchar una evaluación tan sincera sobre la formación sacerdotal de parte de un obispo! Reconoce que los hombres homosexuales seguirán existiendo en el seminario y el sistema sacerdotal en lugar de fingir que no están allí. Menosprecia la regla, a menudo omitida en algunos seminarios, de que los seminaristas deben actuar como si su orientación gay no existiera. Este enfoque es perjudicial tanto para el candidato como para la Iglesia.

Reconoce la importancia de integrar la sexualidad en la personalidad. En el pasado, e incluso en la actualidad en algunos ámbitos, gran parte de la formación de seminaristas simplemente ignora el tema de la sexualidad. Y reconoce que proporcionar medios para dicha integración ayudaría a prevenir todo tipo de abuso sexual por parte de sacerdotes de cualquier orientación sexual.

Y lo más importante, afirmó: «Necesitamos un clima donde las personas puedan explorar su propia sexualidad en un espacio seguro e integrarla en su personalidad». La fuerza de esta frase resuena con fuerza porque es un deseo y una esperanza no solo para la formación de seminaristas, sino un deseo y una esperanza de que toda la Iglesia pueda ser un lugar donde todos los católicos exploren, identifiquen y maduren en sus sexualidades. Nuestra iglesia ciertamente necesita nuevas maneras de entender cómo ayudar a los seminaristas a aceptar y afirmar su sexualidad, pero también necesita crear un nuevo ambiente, en todos los niveles y contextos, para que todos comprendan, aprecien y celebren su identidad sexual.

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 27 de marzo de 2025

Fuente New Ways Ministry

***

En junio de 2021, Gerber respaldó las demandas de reforma del Camino Sinodal, como la ordenación de mujeres, la reforma de la enseñanza de la moral sexual y los sacerdotes casados (viri probati).

Ver la nota 5 de su biografía en Wikipedia, consultada el 27 de Marzo de 2025: Andreas Ungermann: Entrevista con el obispo Michael Gerber: “La cuestión del papel de la mujer es de gran actualidad”. En: fuldaerzeitung.de. 20 de junio de 2021, consultado el 27 de septiembre de 2023

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Madrid, capital mundial de los católicos LGTBI

martes, 1 de abril de 2025
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CRISMHOM organizará el encuentro de la Red Global de Católicos Arcoíris

Del 21 al 25 de agosto de este año, el Colegio Mayor Miguel Antonio Caro acogerá a más de un centenar de personas, en una nueva reunión de la plataforma que empodera a los católicos LGBTQ+ en todo el mundo, “uniendo voces de todo el mundo para inspirar el cambio y promover la inclusión dentro de la Iglesia católica

Entre los ponentes invitados, se encuentran teólogos como Cristina Inogés, James Allison, María Luisa Berzosa o Renato Lings

“En los documentos oficiales, por fin se habla de nosotros como personas LGTBI, y no como hacen algunos grupos fundamentalistas, que nos ven como personas que sufren, o simplificándonos como gente que sólo tiene atracción al mismo sexo

Todos somos uno en Cristo”. La cita del libro de los Gálatas sirve de pórtico para el encuentro que este próximo mes de agosto convertirá a Madrid en la capital mundial de los católicos LGTBI, con la celebración de la asamblea mundial de la Global Network of Rainbow Catholics/Red Global de Católicos Arcoíris, el mayor lugar de encuentro de “hermanos/as/es de comunidades como la nuestra por todo el mundo”, tal y como confirman las comunidades cristianas de Madrid y Sevilla (CRISMHOM e ICHTHYS), encargadas de su coordinación

Del 21 al 25 de agosto de este año, el Colegio Mayor Miguel Antonio Caro acogerá a más de un centenar de personas, en una nueva reunión de la plataforma que empodera a los católicos LGBTQ+ en todo el mundo, “uniendo voces de todo el mundo para inspirar el cambio y promover la inclusión dentro de la Iglesia católica”. Entre los ponentes invitados, se encuentran teólogos como Cristina Inogés, James Allison, María Luisa Berzosa o Renato Lings. En las próximas semanas se enviarán invitaciones a representantes de las distintas sensibilidades creyentes, tal y como sostiene Raúl Peña, portavoz de CRISMHOM.

Juntos se podrán “compartir experiencias, asistir a interesantes charlas y talleres, crear nuevos vínculos y redes, orar unidos/as/es, divertirnos, etc…”.

Evento importante, que muestra que Crismhom ya tiene una relevancia más allá de Madrid, subraya Peña, quien insiste en la “situación privilegiada” de la capital “especialmente para los católicos LGTBI de América Latina y África” que viven “en una situación bastante peor que los europeos o norteamericanos, con conferencias episcopales que avalan legislaciones que llegan a justificar la  prisión, los castigos físicos e incluso la pena de muerte”. En este sentido, la presencia en Madrid “es un soplo de aire fresco para ellos”.

Julián Muñoz es coordinador de Entrelazados (Área de Redes Externas de CRISMHOM), y quien está llevando la organización del evento. En su opinión, “es una oportunidad no sólo de dar a conocer la comunidad en el ámbito internacional, sino también de dar a conocer a la Iglesia española la existencia de una red de comunidades de personas LGTBI”, porque “no somos realidades aisladas, ni gente extrema”. Y es que, lejos de los estereotipos, las comunidades LGTBIQ+ católicas tienen “diferentes maneras de aproximarse al fenómeno de la fe”.

Aterrizar el Sínodo de la Sinodalidad

Entre los objetivos de las jornadas se encuentra “aterrizar todo lo que se ha generado en torno al sínodo de la sinodalidad y ver qué concreción pueden tener los diálogos y los debates que se han abierto”, en especial los cambios en la pastoral LGTBI en la Iglesia, uno de los temas tabú y que el Sínodo ha colocado en primera línea de debate. “En los documentos oficiales, por fin se habla de nosotros como personas LGTBI, y no como hacen algunos grupos fundamentalistas, que nos ven como personas que sufren, o simplificándonos como gente que sólo tiene atracción al mismo sexo”, subraya Muñoz. Unos prejuicios que han llevado a muchas personas, especialmente jóvenes, a alejarse de la Iglesia. “Hay dos temas importantes. En primer lugar, la pastoral juvenil con personas LGTBI, y en segundo lugar, el de las personas trans”.

En el primer ámbito, el “desapego” a “responder a la llamada que se hace a los jóvenes que viven una orientación afectiva y sexual diversa”. En este sentido, desde CRISMHOM se busca escuchar a los jóvenes y sus puntos de vista. Respecto a las personas trans, que “son las que sufren más discriminaciones, no solo dentro de la Iglesia Católica, sino también en lo laboral, en lo social, incluso en cuestiones de salud”, y a las que también se quiere dar voz e “incorporar en este proceso sinodal, de manera honesta”.

Queremos escucharnos, queremos saber cómo desde las comunidades de fe LGTBI y extensiblemente desde la Iglesia podríamos hacer algo para unirnos, porque como dijo Francisco, en la Iglesia cabemos todos, todos, todos”, señala Julián Muñoz.

El congreso, en sí, “no es una reivindicación, sino una propuesta”, que también implica “escuchar lo que la Iglesia nos tiene que decir a nosotros”, recalca Julián. “Afortunadamente cada vez hay más vías de diálogo, cada vez hay más sensibilidad entre muchos colectivos, eclesiales, movimientos, congregaciones, incluso obispos”, subraya.

No es un encuentro de activismo, es un momento de sinodalidad, de aprender a caminar juntos. De incorporar a la Iglesia en nuestra tarea como evangelizadores LGTBI”, concluye.

Tenemos clara cuál es nuestra misión, lo que queremos es ahondar también en los puentes de comunión y de participación con el resto de la Iglesia y hacer realidad ese proyecto del sínodo donde todos participemos, donde se profundice en la comunión y en la misión también de las personas LGTBI hacia las personas LGTBI, pues para que nadie quede fuera de la buena noticia de Jesús”.

Fuente Religión Digital

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«El pseudoevangelio de la Iglesia, una alteración del mensaje evangélico de Cristo», por José Melero.

sábado, 29 de marzo de 2025
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«Una supuesta voluntad divina»

De su blog Se hace camino al andar:

El pseudoevangelio de la Iglesia católica titulado “Así es como Dios lo quiere” es una serie de mandamientos supuestamente procedentes de Dios para construir una iglesia sólida, permanente, fuerte y resistente a los cambios de los tiempos modernos. Emanan de la Iglesia y están legitimados por una supuesta voluntad divina en el transcurso de su historia.

El mencionado pseudoevangelio es una alteración del mensaje evangélico de Cristo. Ser cristiano ha significado, y en buena parte también significa hoy día, seguir fielmente las enseñanzas doctrinales y morales de ese pseudoevangelio, defendido con radicalismo por el Vaticano desde el siglo IV, cuando el emperador Constantino sustituyó la Iglesia originaria por una Iglesia ataviada de enorme poder político y religioso, de riquezas inconmensurables y de una estructura patriarcal-piramidal.

Estos son los 10 mandamientos supuestamente proclamados y defendidos por Dios en “Así es como Dios lo quiere” para que la Iglesia los aplique.

Bzs73jT1º Legitimad en mi nombre todas aquellas acciones que beneficien a la Iglesia, aunque sean consideradas inaceptables. Basta con hacerlas en mi nombre gritando “Deus vult” significando “¡Dios lo quiere!”, el grito de guerra de muchos de los ejércitos cristianos en la Edad Media. Ese grito tiene su origen cuando el papa Urbano II proclamó la primera cruzada en el siglo XI.

No desfallezcáis cuando las guerras de religión pretendan salvaguardar la existencia de la Iglesia. Defendedla cuando se produzcan ataques contra sus privilegios, incluso apoyando y bendiciendo a aquellos que utilicen las armas. Ofrecedles pleitesía, acogiéndolos bajo palio cuando visiten catedrales. Mantened esa pleitesía una vez hayan muerto, enterrándolos en basílicas y catedrales cerca del altar mayor como garantía de entrada en el Reino de los Cielos. No olvidéis que el fin justifica los medios.

2º.  No permitáis que las mujeres administren los sacramentos. Esa misión solo pertenece a los varones como dejó constancia mi Hijo al elegir doce discípulos, todos hombres, que le acompañaran, le siguieran, aprendieran sus enseñanzas y las proclamaran por todos los rincones de la Tierra.

No toméis en serio a los teólogos de la liberación como Juan José Tamayo al creer que el gran escándalo de la Iglesia católica, y desde hace siglos sin que haya cambiado nada, es la marginación de la que son objeto las mujeres. “Esto me parece no sólo un escándalo, sino la mayor contradicción porque va en contra del movimiento de Jesús de Nazaret, que es el punto de partida de la Iglesia y que fue un movimiento igualitario de hombres y mujeres, sin discriminación por razones de género. Creo que esto es lo que hoy más desacredita a la Iglesia Católica, donde las mujeres siguen estando discriminadas y siendo una mayoría silenciada. El diaconado femenino es una posibilidad, pero insuficiente por ser el grado inferior de la jerarquía”.

3º. Los pastores administradores de mis sacramentos deben ser célibes. De ese modo evitarán la carga que supone estar casados y tener hijos. Así dispondrán de más tiempo para dedicarse a las tareas sacramentales y pastorales.

celibato4º. El sexo clerical con menores debe evitarse, pero los culpables deben confesarse tantas veces como caigan en ese pecado. Para no desacreditar a mi Iglesia, que los obispos y el Vaticano   mantengan silencio, sin delatar a los culpables, cerrando con llave los archivos y no colaborando con la justicia.

5º. Lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo. Sed, por tanto, fieles a la tradición elaborada durante siglos, ya que mantenerse en ella le da a la Iglesia una gran solidez, ahuyentando las novedades de los signos de los tiempos que van apareciendo, que le harían más mal que bien. Por tanto, rechazad todos aquellos movimientos que pongan en tela de juicio la estructura patriarcal y piramidal de la Iglesia como la democracia, el feminismo o la igualdad en derechos entre hombres y mujeres.

6º. Haced alianza con los poderosos de este mundo para garantizar a la Iglesia un gran poder político, religioso, económico y moral. No renunciéis a ningún privilegio proveniente de los poderes públicos. Mi Iglesia debe estar por encima de toda institución.

7º. Haced oídos sordos a las comunidades de base y a los teólogos de la liberación por pretender darle a la Iglesia un giro copernicano respecto a su estructura patriarcal-piramidal y a su enseñanza doctrinal y moral. No canonicéis a ninguno de ellos para no dar alas a su teología situada en las antípodas de la teología vaticana.

8º.  Castigad severamente a los herejes recurriendo a castigos severos como los aplicados por la Santa (bendecida por Dios) Inquisición. Incluso recurrid a la tortura y a la quema pública de los culpables para que sirva de lección para los que intenten salirse del redil de la Iglesia. Excomulgad a todos aquellos y aquellas que pretendan cambiar el rumbo de la Iglesia, ya que son indignos de pertenecer a ella.

WhatsApp-Image-2024-10-09-at-10.57.59-AM9º. Reconducid el sexo hacia la procreación, prohibiendo todo medio anticonceptivo. Las relaciones sexuales solo estarán permitidas dentro del matrimonio. Las parejas homosexuales deben estar excluidas del sacramento matrimonial, ya que sus relaciones son pecaminosas.

10º. El aborto queda prohibido, aunque se trate del aborto terapéutico en los casos en que el parto suponga un alto riesgo para la vida de la madre o en que el feto sufra graves malformaciones que le harían una vida inviable. También queda prohibido el divorcio, porque el matrimonio es para toda la vida, aunque desaparezca el amor y la convivencia suponga un gran sufrimiento. Prefiero el sacrificio antes que la misericordia, como traté a mi hijo al permitir que lo torturaran y lo clavaran en la cruz, a pesar de que me rogara que no le hiciera pasar por ese tormento, conformándose con acogerse a mi voluntad.

Reflexión final

Se necesita ser ciego para no ver que esos diez mandamientos han estado y continúan estando presentes en la Iglesia, salvo algunas excepciones como los mandamientos 1º y 8º que justificaban la violencia y el castigo, excepto la excomunión, que han sido anulados. Sobre el papel de la mujer en el mandamiento 2º, todavía no se ha plasmado el diaconado. Su papel se limita a ser catequistas y lectoras de las Sagradas Escrituras en las celebraciones. Sobre la pederastia clerical del mandamiento 4º, el papa Francisco ha dejado bien claro que los obispos deben denunciar y abrir los archivos de los casos conocidos de pederastas clericales, como él mismo hizo abriendo el “Secreto Pontificio”. Sobre el mandamiento 9º, a los homosexuales solo se les permite una simple bendición con la recomendación que se conviertan en heterosexuales. Lo correcto sería que fueran anulados todos esos mandamientos para que la Iglesia recupere su estatus originario.

Para que la iglesia deje de ser una institución ficticia y sin credibilidad no hay otro camino que tener como referente al Evangelio, los signos de los tiempos y los planteamientos de los teólogos de la liberación como Fray Bartolomé de las Casas, Leonardo Boff, Juan José Tamayo o José Ignacio González Faus que recientemente se ha ido.

El papa Francisco dejó bien claro en el Sínodo del mes de octubre del año pasado que los siguientes temas deberían quedar al margen de toda discusión, como el diaconado femenino, y por supuesto el sacerdocio femenino, el celibato opcional del clero y la pastoral LGTBI. También habría que añadirlos temas que consideró inamovibles en el décimo mandamiento de los diez que se propuso cumplir, como el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia o el uso de anticonceptivos. Su postura es evidente: conservar la tradición, la estructura patriarcal-piramidal de la Iglesia sin dar cabida a la democracia y manteniendo la misoginia, la homofobia y una moral trasnochada sobre el sexo. Su intención es la de reforzar el pseudoevangelio de “Así Dios lo quiere”, y poner palos en la rueda de una Iglesia en salida.

Es un desconsuelo para los creyentes que Francisco en sus doce años de papado se haya conformado con pequeños cambios, cuando las perspectivas del pueblo creyente eran muy altas. Así lo confirmó Horacio con su frase tan acertada: “El monte estaba de parto y parió un ratón”.

José Melero Pérez

Fuente Fe Adulta

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