Sacerdote rompe con la diócesis de Fulda por el Orgullo Gay y las bendiciones a parejas homosexuales
El Sr. Winfried Abel
Pues muy bien, que cierre la puerta al salir… Por cierto, en aras de la transparencia que tanto reclaman, sería bueno saber si va a seguir cobrando del dinero que aportan los feligreses a los que acaba de escupir… ¿El obispo Michael Gerber va a tomar medidas ante este energúmeno?
El sacerdote LGTBIfobo Winfried Abel ha anunciado que dejará de considerarse sacerdote de la diócesis de Fulda tras la participación de la misma en el Día del Orgullo Gay y la aprobación de bendiciones para parejas homosexuales.
El sacerdote alemán ampliamente conocido por sus intervenciones en medios de la Fachosfera como EWTN, K-TV y Radio Horeb, ha realizado una impresentable declaración pública en la que anuncia que deja de identificarse como sacerdote de la diócesis de Fulda.
En una carta abierta publicada por kath.net, Abel afirma: “En esta diócesis no quiero seguir siendo sacerdote. En adelante, me llamaré ‘sacerdote de la Iglesia Católica Romana’ porque en el ministerio de Pedro, con sede en Roma, veo el garante de una Iglesia a la que sigue vigente la promesa de Jesús: ‘Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella’. Esto ya no está garantizado en la Iglesia de Fulda”.
El motivo principal de su ruptura es la postura de la diócesis respecto a la pastoral LGBTIQ+. Abel reaccionó especialmente ante el apoyo del vicario general de la Diócesis, Martin Stanke al Día del Orgullo Gay. Según el sacerdote, el saludo oficial publicado en la página web diocesana con motivo de esta celebración “es una muestra de cómo la diócesis de Fulda ha perdido su capacidad de diferenciarse de la sociedad secular”.
Entre las perlas venenosas que escribe el ultra, afirma que “Las llamadas “Pride-Paraden” son síntomas de una sociedad moralmente desenfrenada que ha sobrepasado los límites de la decencia y la moral; son un despliegue colorido de perversiones, la glorificación de obscenidades de mal gusto y un espectáculo de la pérdida del sentido de la vergüenza”.
El personaje, en giro paranoico vincula estas prácticas con el pecado original: “Pride” está al principio de la historia de la humanidad como desencadenante de la catástrofe original que llamamos caída, porque el hombre, en su orgullo y arrogancia, se volvió contra Dios y rompió su amistad con Él”.
Abel también se refirió con dureza a la guía pastoral (“Handreichung”) aprobada en abril por la Conferencia Episcopal Alemana (DBK) y el Comité Central de Católicos Alemanes (ZdK), que permite bendiciones a parejas homosexuales y otras uniones no sacramentales. A su juicio, esta práctica contradice la enseñanza de la Iglesia: “Estoy profundamente conmocionado porque “mi” Iglesia católica en este país, a la que he servido durante 61 años, se ha vuelto tan carente de nivel que incluso nuestros obispos ya no distinguen entre amor sexual, erótico, amistoso y divino –sexus, eros, philia, agape–, sino que aprueban y bendicen indiscriminadamente todo lo que se presenta bajo el término “amor”.
Con la maldad y perversidad que caracteriza a estos fascistas, para ilustrar su posición, Abel escribió: “Si un alcohólico pide una bendición, desea ser liberado de su adicción, no que se bendiga su alcoholismo. Si una pareja homosexual solicita el apoyo de la Iglesia para confirmar su forma de vida, la Iglesia debe rechazar esa bendición. Una Iglesia que se somete al Zeitgeist (el ‘espíritu del tiempo’, es decir, las ideas y tendencias dominantes en la sociedad) acabará por no ser tomada en serio por nadie”.
En otro pasaje, el sacerdote critica a la diócesis por incluir en sus anuncios laborales la fórmula “m/w/d” (masculino/femenino/diverso), alineándose así con las directrices estatales y lo que él llama “supuestos avances de las ciencias humanas”. Para Abel, esta tendencia es “una negación de la creación divina, que hizo al hombre varón y mujer”.

el Obispo Michael Gerber y su Vicario Gral Martin Stanke
Winfried Abel, nacido en 1939 y ordenado sacerdote en 1964, trabajó como capellán y en la pastoral penitenciaria entre 1970 y 1983, antes de dedicarse a la educación y los ejercicios espirituales. Fue párroco de la parroquia de Neuenberg, Fulda, de 1989 a 2014, y posteriormente desempeñó el cargo de espiritual en el seminario Leopoldinum de Heiligenkreuz. Actualmente continúa activo en diversos medios ultracatólicos. Sus memorias sobre su etapa como capellán penitenciario serán publicadas próximamente por la editorial Media Maria.
Abel concluye su carta con un apocalíptico diagnóstico sobre la situación de la Iglesia en Alemania que resultaría cómico, si no fuera tan insultante: “Hoy quisiera gritar a los pocos creyentes que quedan: ‘¡Pueblos, escuchad las señales!’ Los síntomas del declive moral de la Iglesia en nuestra diócesis son inconfundibles y ensordecedores. Una Iglesia que se rinde al Zeitgeist no resistirá las puertas del infierno”.
Fuente, Agencias
Obispo Michael Gerber
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