Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Iglesia’

La Iglesia y el Episcopado español

domingo, 22 de noviembre de 2015
Comentarios desactivados en La Iglesia y el Episcopado español

cardenal-Rouco-Varela-manifestacion-matrimonio_EDIIMA20130311_0230_4«Rouco no es la Iglesia»

«Nuestro Episcopado, causa de hastío y mucha irritación en ambientes eclesiales»

(Ignacio Villota Elejalde).- Comienzo este artículo con una anécdota personal. Hace unos años, leyendo un diario de ámbito nacional, me encontré con una de esas noticias tan típicas de cierta prensa: «La Iglesia dice….». Entré en su lectura y se trataba de que el cardenal Rouco Varela había emitido una de aquellas ocurrencias perversas que tantas desafecciones provocaron en la Iglesia.

Siguiendo mi constitutivo compulsivo, tomé el teléfono y llamé a un amigo del diario citado, perteneciente a la cúpula de la redacción. Le dije lo obvio: Rouco no es la Iglesia.En concreto, este Cardenal no representa en gran parte más que la cara agria, fundamentalista y, a veces, cruel de la Institución.

Le intenté explicar que la Iglesia es una realidad compleja e infinitamente más rica teológicamente y en la vida real que lo que puede representar un personaje como este Cardenal. Que la Iglesia es una parte de la realidad humanizadora que funciona en África, América Latina y en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Que Cáritas, soporte importante del cariño y la compasión en nuestros tiempos, es Iglesia, reconocida esta realidad por tirios y troyanos, enormemente respetada.

Le decía también que la Iglesia claro que ha tenido, como institución contaminada por un agobiante juridicismo, múltiples facetas antipáticas e, incluso, crueles y nefastas hasta nuestro días.

Pienso en su actitud prepotente que le impulsa a pasar de ser perseguida a perseguidora desde el siglo IV: Inquisición, persecución de herejes, autos de fe, imposiciones político-religiosas en la vida civil, amenazas y condenas hasta ayer a teólogos llamados «disidentes».

Que la Institución eclesial, a imitación del Bajo Imperio Romano, se apropió de unos poderes espirituales y políticos que, muchos creemos, no provienen de Jesús. Se inmiscuyó en las conciencias y en las intimidades de las personas con gran arrogancia y despotismo.

Es verdad que muchas veces esta cáscara de la Iglesia ha hecho mucho daño y ha forzado grandes desafecciones a la causa de Jesús, que simplemente, como nos lo reitera el Papa Francisco, es la de la compasión, el cariño y la ternura con todos, pero preferentemente con los excluidos.

También es verdad que la Institución, ya desde la herejía arriana, ha hecho más hincapié en los dogmas y las verdades definitivas que en el amor, la esencia del Evangelio. Que durante muchos siglos ha desarrollado todo su poder en la defensa de «sus verdades» que, luego, la Historia ha demostrado en demasiadas ocasiones que no eran las verdades del Evangelio.

Le decía a mi amigo del diario que la gran labor de la Iglesia ahora es eliminar toda la escoria que siglos de aquel juridicismo agobiante ha contaminado la sacramentología y la eclesiología, palideciendo la imagen de Jesús y, obviamente, del Cristianismo.

Pero, al mismo tiempo, en la Iglesia Pueblo de Dios, se ha asistido, durante todos los siglos, a la emergencia de personas e instituciones que han hecho de la ternura y la compasión el lema de su predicación y actuación, según su conciencia, a veces, al margen de la Jerarquía. Hoy no se podría hablar de labor humanizadora en América, tras las tropelías de la conquista, olvidando al Padre Montesinos, a Bartolomé de las Casas, a los jesuitas de la Reducciones del Paraguay, Bolivia, Argentina y Brasil y a tantos hombres y mujeres cristianos que intentaron edulcorar la vida de los nativos y de los negros esclavizados. Eran Iglesia.

Hoy la Iglesia no son los Nuevos Movimientos, tan enaltecidos en estas pasadas décadas, con sus luces y gravísimas sombras, son Iglesia no la Iglesia. Son Iglesia, sobre todo, por poner un ejemplo, los Hermanos de San Juan de Dios, los salesianos, los combonianos y otros muchos, muchísimos más que trabajan por los pobres en los cinco continentes por hacer de sus vidas algo que merezca la pena.

Son Iglesia, pero no la Iglesia, desde luego, ciertos delincuentes variopintos del Vaticano, los que sean, pero son Iglesia, muchos más, infinitamente más los hombres y mujeres que en Roma y en todas las partes del mundo sostienen con su trabajo el buen hacer de las parroquias, escuelas y obras asistenciales de raíz cristiana o no.

Aquí es donde nos encontramos con nuestro Episcopado, causa de hastío y mucha irritación en ambientes eclesiales conciliares del país y muchas, demasiadas desafecciones en las filas de los creyentes cristianos, que ha hecho confundir, a los no muy letrados, la Iglesia con ciertas personas sus dichos y sus hechos.

Me refiero, sobre todo, a aquellos obispos de la Iglesia española, los que se han hecho oír y ver a partir de sus ocurrencias, sus obsesiones, sus tics psicológicos y su mediocridad humana, social y teológica, siempre al calor de lo que se fraguaba y se indicaba desde Roma en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

En el último número del semanal Vida Nueva, se habla de una posible renovación del Episcopado español. El título del artículo es significativo; «Obispos para salir del Búnker». Es sabido que los últimos años de Pablo VI fueron los de los inicios del restauracionismo teológico y los de la involución en la vida pastoral. Se entendió en los foros vaticanos y en ciertos movimientos eclesiales, reticentes con el Vaticano II, que era el momento de la ortodoxia.

Tras la muerte de Juan Pablo I, se tenía diseñado un perfil de Papa que, con gran fortaleza y si era necesario, con dureza debía llevar a la Iglesia al lugar de donde la arrancaron y donde debía estar: Trento y Vaticano I. Eligieron a un hombre bien conocido por ellos: una persona luchadora en la Polonia sufriente que se defendió contra el marxismo imperante y profundamente intransigente moral y dogmáticamente.

Era el Cardenal de Cracovia, Wojtila, Juan Pablo II. Hombre de más certezas que creencias, ya se significó desde inicios de los ochenta. Nunca perdonó los «grandes errores» del Cardenal Tarancón durante la Transición política y, antes, en la marcha de la Iglesia española, al hacer su transición teológica y pastoral a la luz de Vaticano II.

De ahí su decisión de un cambio copernicano en el Episcopado español. Contó, principalmente con un Nuncio, Tagliaferri, y con dos peones básicos, los cardenales Suquía y, sobre todo, Rouco Varela. Inició el cambio del Episcopado para lo que el Nuncio tenía una gran experiencia de su paso por Perú en donde derechizó el Episcopado. Era la hora de un conjunto de hombres, en su gran mayoría muy piadosos, dóciles, obedientes y, bastantes, muy mediocres. Eran los hombres del momento. Hoy quedan 45 obispos de Juan Pablo II y 24 de Benedicto XVI.

Para teólogos abiertos, pastores en la línea conciliar, laicos que se habían subido al tren del Concilio u obispos de la época anterior fueron estos dos pontificados unos años tórridos y plúmbeos. Varios de los grandes teólogos españoles, que los había y hay, fueron denunciados, a veces anónimamente, a la Congregación de la Fe como otros muchos más de la Iglesia universal. Se habla en unos sitios de doscientos y en otros de trescientos. Al frente de tal Congregación puso Juan Pablo II a un hombre de su total confianza, el Cardenal Ratzinger, futuro Benedicto XVI.

Encomendado el «cuidado» del dogma y la moral a Ratzinger, inició Juan Pablo II, su «nueva Evangelización». Dotado de grandes cualidades de comunicación y firmeza, firmeza arrolladora y, seguramente, de santidad, comenzó el desmontaje del Vaticano II, desde un punto de vista teológico, jurídico y pastoral. Para ello contó con los llamados «nuevos movimientos» de los que, al menos un par de ellos se pasaron varios pueblos en su tomadura de pelo a Juan Pablo II, aunque donaron al Vaticano pingües fortunas que taparon agujeros y compraron voluntades.

Desde Roma, y contando con el Nuncio y los cardenales de Madrid, se acabó con los obispos proclives a la apertura de la Iglesia. Se eligieron obispos no dotados humanamente, pero sí pertrechados de un gran bagaje de ideas restauracionistas. Se prohibieron intervenciones públicas de teólogos sospechosos, se denunció y persiguió de todas las maneras posibles ideas revisionistas acerca de una teología anquilosada y apolillada, que no daba respuestas a las preguntas del mundo. La intransigencia ante los problemas sexuales llevó a intervenciones auténticamente tristes y pobres, que llevaron a muchos sufrimientos…. y a mucha risa.

Muchos de estos obispos, con su aceptación del Episcopado, arribaron en sus vidas al cumplimiento del «Principio de Peter»: «Como individuos, tendemos a trepar hacia nuestro nivel de incompetencia. Nos comportamos como si lo mejor fuese trepar cada vez más arriba, y el resultado lo tenemos a nuestro alrededor: las trágicas víctimas de una irreflexiva escalada».

De «trepas» y «carreristas» ha hablado ya mucho el Papa Francisco. ¿Victimas? Muchas. De ellas hablo en mi «carta de apoyo» al Obispo de Córdoba (DEIA, 1-ix-2015).

Ahora me quedo sólo con los ominosos silencios individuales y colectivos ante los grandes delitos sociales, económicos y políticos en nuestro país. Han configurado una renuncia explícita a la misión profética del cristiano. No quiero dejar de lado el fraude y la inmoralidad en la utilización de nuestros medios de comunicación, pagados por todos: la COPE y 13Tv.

Conclusión. Me quedo con el título del artículo de Vida Nueva (Nº 2.963) «Obispos para salir del búnker».

Fuente Religión Digital

General , , , , , , ,

Creo

jueves, 8 de octubre de 2015
Comentarios desactivados en Creo

Del blog de la Communion Béthanie:

 

tumblr_n2krh6Jzwy1rb1477o1_500

Creo

Creo en Dios. Por él el universo y nuestra existencia.
son creados siempre de nuevo.
En la construcción del mundo, su Espíritu nos anima y nos lleva.
Él da cada día a nuestra vida un sentido positivo,
una dignidad fundamental, una vocación creadora.
Dios es el futuro de la humanidad.
Su presencia eterna sobrepasa los espacios y los tiempos.
Creo que Jesús, profeta, nos hace entender Su palabra.
Es al que escuchamos y al que miramos
para saber quién es Dios y quién es el hombre:
un Dios de amor, según la Biblia; un Dios para el cual el ser humano
y la tierra entera son una esperanza invencible.
En Jesús, el hombre y Dios están reunidos para siempre e inseparables.
Él es un ejemplo para nosotros y para el mundo.
Reconocemos una sola Iglesia, universal
y que sólo Dios conoce.
Existe más allá de las instituciones cristianas
y las fronteras religiosas.
Creo en el amor más fuerte que la muerte.

*

Laurent Gagnebin

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

Cardenal Barbarin: «La Iglesia no puede rechazar a nadie por ser homosexual»

miércoles, 7 de octubre de 2015
Comentarios desactivados en Cardenal Barbarin: «La Iglesia no puede rechazar a nadie por ser homosexual»

93586926Y lo dice el enemigo público número 1 del matrimonio igualitario en Francia. No tiene vergüenza:

En su diócesis de Lyon cuenta con colaboradores homosexuales

Blázquez: «En el Sínodo no hay grupos que van por un lado o por otro»

El arzobispo de Lyon (Francia), cardenal Philippe Barbarin, ha asegurado hoy que la doctrina de la Iglesia sobre los homosexuales «no es nueva» aunque «el papa la presenta de forma diferente» y consiste en que «la Iglesia no puede rechazar a nadie por ser homosexual».

Barbarin, primado de la Iglesia en Francia, ha ofrecido hoy una conferencia en Logroño, donde se encuentra para impartir una jornada de formación a los sacerdotes riojanos y ha aludido al sínodo que ha comenzado hoy, tras el que considera que el Papa «no dirá cosas nuevas, porque la palabra es eterna» pero «dirá las cosas de siempre de manera nueva».

En esta misma línea ha subrayado la importancia de «la libertad»· a la hora de afrontar la situación de los homosexuales en la Iglesia.

«Hay dos tipos de sacerdotes al recibir a los homosexuales, uno les dice que el reglamento de la Iglesia es una tontería y el otro solo se ciñe a él» y «mientras el primero mata a Dios, el segundo mata a las personas».

Por eso cree que lo que el papa propone y reafirmará tras el sínodo es «en primer lugar acoger a los hijos de Dios y servirles».

El cardenal de Lyon ha advertido del «problema que parece haber en la sociedad con la libertad» ya que «se considera todo se ciñe a reglamentos que hay que cumplir» y «eso no es cristiano».

«La Iglesia no puede rechazar a nadie, cada uno debe estar en su lugar, pero todos tienen su puesto», ha dicho, y ha afirmado que él mismo tiene en su diócesis colaboradores homosexuales y «les quiero y traen muchas cosas importantes en la comunidad», ha dicho Barbarin, que este mismo año criticó la regulación en Francia sobre el matrimonio homosexual.

Y ha subrayado que «si una persona es gay y busca a Cristo, quiénes somos nosotros para juzgarlo» y esa persona «va adelante de Dios como cada uno, para todos es igual y solo hay una palabra de Dios y un amor de Dios».

Por otro lado, y en declaraciones a la Cope, el cardenal de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, ha subrayado que «ha sido una mañana intensa y serena y hemos llevado el ritmo que llevaremos a lo largo de estas tres semanas. El Papa ha pedido tres actitudes a los padres sinodales, coraje apostólico, humildad evangélica, escuchar y al mismo tiempo una oración confiada. Tres actitudes para los padres sinodales y para sí mismo, no tener miedo a los problemas de nuestro tiempo y no temer a la sociedad contemporánea, nosotros también somos de hoy, no de ayer o antes de ayer, queremos prestar un servicio desde aquí a la Iglesia y también a la humanidad porque estamos tratando un tema que afecta a la sociedad entera, el matrimonio y la familia y todos estamos implicados como padres, como abuelos… y tenemos que tratarlo con mucho respeto».

«No hay nada de trincheras, en esas expresiones hay mucho de imaginativo. Cada uno tiene sus propias experiencias. El matrimonio y la familia son células vivas en la sociedad, el matrimonio une desde el amor y la fidelidad. Hay diferencias que son legítimas y no contradictorias y eso hay que entenderlo. Unas personas somos varones y nuestra personalización va en la línea de ser varones y otras personas son mujeres y van en la línea de madurar como mujeres. Todos somos iguales en la misma dignidad, todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Es muy bella la vida matrimonial y familiar y eso es algo que quiere destacar el Sínodo», apuntó Blázquez.

(RD/Agencias)

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , ,

Dom 27.9.15. No impidáis al exorcista: Cosas buenas fuera de la Iglesia

domingo, 27 de septiembre de 2015
Comentarios desactivados en Dom 27.9.15. No impidáis al exorcista: Cosas buenas fuera de la Iglesia

simone-weil2Simone Weil, fascinada por Cristo,hermana de los sufrientes… nunca fue bautizada.

Del blog de Xabier Pikaza:

Dom 26 del tiempo ordinario. Ciclo B. Éste es el domingo del exorcista «no comunitario», es decir, que no forma parte de la Iglesia «oficial».

¿Qué pasa con un hombre que hace cosas buenas en nombre de Jesús, o siguiendo su ejemplo, pero no forma parte de la iglesia organizada, es decir de la Comunidad Zebedea?

Juan Zebedeo, uno de los primeros jerarcas de la iglesia, se lo impide: No quiere que utilicen el nombre de Jesús, pues le parece propiedad de su Iglesia.Se pone así a mandar en la Iglesia, decidiendo por su cuenta lo que se puede hacer y no hacer en nombre de Jesús (y quiénes pueden hacerlo)

Pero Jesús,se opone a Juan: quiere que los «exorcistas», es decir, los que liberan y ayudan a los otros, puedan “utilizar” su nombre, aunque no forman parte de su iglesia externa. Jesús no quiere tener el monopolio del evangelio, ni de las obras buenas. Lo que importa es que se haga el bien, no que triunfe en lo externo el grupo de Jesús

Ésta postal se dividirá en dos parte.

En la primera comento sencillamente el texto del evangelio (la primera parte, que es importante por sí misma, no todo el evangelio de este domingo).

En la segunda me refiero a las frases de la imagen que se atribuyen al Papa Francisco (en la línea de este evangelio), aunque posiblemente no son propias de él. Buen fin de semana a todos.

1. UN EXORCISTA QUE NO FORMA PARTE DE LA IGLESIA DE JUAN

Evangelio: Marcos 9, 38-43.45.47-48.

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros».
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.

El riesgo de la iglesia zebedea

Losenviados deben realizar su misma obra, expulsando a los demonios y curando a los enfermos (cf. Mc 3, 14-15; 6, 6b-13). Es normal que se organicen, para realizar mejor esa tarea. Pues bien, muy pronto, algunos de ellos, quieren “tomar el poder” e imponer sus condiciones, impidiendo que «los de fuera del grupo» apelen al nombre de Jesús cuando hacen obras buenas. Ésta es la actitud de Juan, uno de los dos zebedeos, que intentarán tomar el poder dentro de la iglesia (cf. Mc 10, 35-45). Por eso hablamos ya aquí del riesgo de la iglesia zebedea.

Juan busca el control eclesial del nombre de Jesús, que aparece así como algo propio (nuestro y de aquellos que nos siguen: akolouthein hêmin). No le parece mal que existan otros exorcistas y que actúen y hagann obras buenas. Pero quiere que no apelen al nombre de Jesús, pues ese nombre le parece propiedad de la iglesia zebedea. A su juicio, sólo los que «fichan» en la iglesia pueden llamarse «cistianos» y empler el nombre de Jesús.

Los de Juan quieren ser iglesia oficial. Humanamente, parace que tiene razón. Es como si los cristinos de la iglesia oficial hubieran inscrito el nombre de Jesús en un tipo de registro de propiedad: sólo ellos poseen el derecho de llamarse los del Cristo (cf. 10, 41). Quieren controlar el evangelio y por eso reaccionan con fuerza, quizá con violencia, oponiéndose al exorcista ajeno (¡le impiden que actúa como representante de Jesús, le excomulgan: ¡se los hemos impedido: ekôlyomen auton!). De esa forma inician un camino de imposición y exclusivismo cristiano que ha sido normal en largos trechos de historia cristiana, una iglesia que quiere la exclusiva de Jesús, quizá por pureza (¡sólo nosotros lo hacemos bien!), quizá por egoísmo (¡este camino es nuestro!). )No tendrá razón? )Para qué sirve si Jesús cura a los posesos fuera de ella?

Muchos siguen dando la razón a Juan Zebedro, y así ponen de relieve estos estos aspectos de la Iglesia:

— los cristianos forman un grupo que tiene identidad social (es importante ser del grupo, seguir a los jefes); propiedad sobre el Nombre (ser de Jesús, el Cristo);

— los cristianos tienen una obra propia, que nadie más pueda realizar de manera que se constituyen como un grupo cerrado, con una obra exclusiva, que sólo ellos controlan;

— todos los que quieren ser cristianos tienen que someterse a los poderes y las autoridades oficiales.

Respuesta de Jésús

Pues bien, en contra de eso, Jesús no ha creado un grupo de control, no quiere el triunfo de «su» iglesia, en clave de poder o imposición interna. Es profeta de gracia universal, no rabino de escuela cerrada, nombre sagrado de un grupito de iniciados que desean adquirir dominio con gestos milagrosos. Así responde a los jerarcas zebedeos:

a: Principio general: ¡No se lo impidáis, no impidáis al exorcista! (9, 39a). Los discípulos no pueden controlar a Jesús, emplear la fuerza para asegurar el evangelio. Así lo exige elcamino de pasión; no es Jesús quien hace, le hacen; no es él quien impone y exige, le imponen.

b: Razón 1ª: Pues nadie que haga un milagro en mi nombre… (9, 39b). El «nombre» de Jesús (su mensaje fundante, su fama) es mayor que la iglesia. Por eso es bueno que se extienda, que ayude a los humanos a cambiar y curarse. No es Jesús quien se pone al servicio de la iglesia sino al contrario: la iglesia ha de ponerse al servicio del nombre, es decir, la acción liberadora de Jesús.

c: Razón 2ª: Pues quien no esté contra nosotros estará con nosotros (9, 40). Jesús aparece vinculado a sus discípulos, formando con ellos un mismo nosotros donde se incluyen aquellos que actúan en su nombre, aunque no formen parte oficial de la iglesia. Frente a las luchas intracristianas por cuestión de exclusivas, privilegios y controles de ortodoxia jerarquizante (social), ha elevado aquí Jesús el principio de unificación suprema: lo que vincula a sus creyentes es la obra mesiánica de liberación que realizan no algún tipo de poder de grupo.

a’: Ampliación: Pues quien os dé a beber un vaso de agua en nombre (en onomati) de que sois del Cristo, en verdad os digo que no quedará sin recompensa (9, 41). En este contexto recuerda Jesús a los suyos su nombre verdadero: khristou (=del Cristo, cristianos). Pero ello no les da poder para imponerse sino todo lo contrario: les hace servidores de los otros (como ha dicho 9, 35), poniéndoles en manos de quienes les acojan o rechacen (como en 6, 6b-13).

Aplicación. Una iglesia no zebedea

Los verdaderos seguidores de Jesús no son «cristianos» (es decir, del Cristo), para así imponerse sobre los demás desde el propio grupos sino para ayudar siempre a los demás, sin formar un grupo cerrado, sin querer controlar el nombre de Jesús. Ellos han de querer que el evangelio se extienda, por encima de las fronteras del propio grupo; por eso, deben alegrarse de que haya otros que apelen al nombre de Jesús, de otras maneras, sin formar parte del grupo, siempre que lo hagan para bien de los pobres y enfermos.

En este contexto se ha iniciado la primera disputa de poder dentro de la iglesia. Los zebedeos han reaccionado como grupo amenazado. Lógicamente, desean controlar: necesitan que la iglesia sea estructura de dominio (como cierto judaísmo), con poder sobre los bienes mesiánicos. Jesús, en cambio, deja que loa “cristianos no eclesiásticos” (que no forman parte de la iglesia oficial) utilicen su nombre: no les controla, ni quiere que su grupo se convierta en familia exclusivista de influjos y poderes, al servicio de sí misma. Así sacude el miedo de los cristianos, haciéndoles iglesia abierta, vinculada por gracia y entrega de la vida al servicio de los “endemoniados” (de los pobres), no por dominio espiritual o control sobre los bienes mesiánicos.

Ciertamente, la iglesia zebedea es mediadora de salvación (realiza exorcismos en nombre de Jesus), pero sólo puede serlo si renuncia a ser única, es decir, si acepta el poder de salvación o/y competencia mesiánica de otros grupos cristianos. Es evidente que el exorcismo realizado fuera de ella es sacramento en el sentido fuerte de ese término: signo y presencia de la salvación de Dios.

Eso significa que Jesús está en la iglesia, pero no se encierra en ella. Por eso, sus discípulos deben renunciar a toda competencia y a todo dominio sobre el evangelio: son de Cristo (khristou, es decir cristianos), allí donde quedan, como pobres de los pobres, en manos de aquellos que les puedan dar (o negar) un vaso de agua. Eso es ser de Cristo: estar como necesitado en manos de los otros, pero ofreciéndoles desde esa misma necesidad la gracia de la transformación mesiánica (cf. 6, 6-12). A los zebedeos les importaba su poder dentro de la iglesia, a Jesús el bien de los posesos

NO ES NECESARIO CREER EN DIOS PARA SER BUENA PERSONA…

Las palabras de la imagen del comienzo de esta postal se atribuyen al Papa Francisco, y recogen sin duda elementos de su magisterio; puede haberlas dicho en diversos contextos, y de algún modo recogen aspectos de su Magisterio. Pero tomadas en sí mismas (por lo que yo sé, tras haber hecho un rastreo importante, aunque no exhaustivo de su enseñanza) no son de Francisco, sino que han sido creadas por alguien que quiere hablar en su nombre.

Tienen un sentido, se pueden asumir en parte desde el evangelio, pero no me parece justo atribuírselas sin más al Papa.

Me las han mandado algunos amigos, las conozco hace algún tiempo, pero sólo he querido referirme hoy a ellas, porque tienen cierta semejanza con el mensaje del evangelio de este domingo: Jesús alaba a un «exorcista no comunitario», a un hombre que no forma parte de la Iglesia Zebedea, y que hace cosas buenas (ayuda a los posesos), utilizando incluso su nombre. Vaya desde aquí un breve comentario a esas palabras:

«No es necesario creer en Dios para ser una buena persona».

No sé si el Papa Francisco ha dicho algo así, pero es evidente que lo piensa y que podría haberlo dicho. Algo así he leído en una entrevista que le hicieron al Papa en algún diario (creo que en La Repubblica). Por otra parte, ésa es una doctrina de Pablo en la Carta a los Romanos y del mismo Concilio Vaticano II (Lumen Gentium).

Invirtiendo la sentencia, el mismo Jesús sabe y dice en el Evangelio de Mateo (cap. 23) que hay personas que apelan a Dios para hacer el mal, cosa que es bien sabida. De todas formas, una verdadera fe en Dios ayuda a ser buenas personas.

«En cierta forma, la idea tradicional de Dios no está actualizada».

Ésta es una frase muy, muy ambigua ¿dónde no está bien actualizada? ¿En algunos manuales de teología? ¿En alguno sermones? En la mente de muchos amigos de discusiones de café que piensan que pueden opinar sin más de Dios sin tener una idea de lo que Dios implica.

Es evidente que hay una “idea tradicional” de Dios poco actualizada según el evangelio cristiano… y que Francisco quiero superarla, acudiendo a las bases del menaje de Jesús. Pero hay en las tradición cristiana visiones espléndidas de Dios, como la de Francisco de Asís o Juan de la Cruz. Nos toca a los cristianos actualizar la ideal del Dios cristianos, como dice de un modo impresionante en Vaticano II, en la Lumen Gentium sobre los ateos.

Mis dos últimos libros (Teodicea. Itinerarios del hombre a Dios y Trinidad. Itinerario de Dios al hombre) están dedicados a actualizar la idea de Dios, en sentido tradicional y actual.

«Uno puede ser espiritual pero no religioso».

Esto no lo ha podido decir así el Papa, al menos no me suena como suya esta distinción de espiritualidad y religión…. Francisco va más en la línea de un evangelio social, comprometido… que de un espiritualismo separado de la religión y del compromiso social.

Esta oposición de espiritualidad y religión es algo que está muy de moda, por todas partes, de un modo muy ambiguo. Así se dice “sí a la espiritualidad y no a la religión”… Como si la espiritualidad fuera buena (un Buda difuso y mal conocido) y la religión mala (cosa de oscurantismos e inquisiciones).

Si la espiritualidad es buena y la religión es buena no hay problema… Pero hay una tendencia a una espiritualidad muy intimista, sin compromiso social, sin ética, sin justicia… y eso es simplemente malo, un engaño. Ciertamente, puede haber una religión impositiva, sin espiritualidad, sin libertad… Y eso es también malo.

Para entender lo que significa esa frase hay que precisarla… y distinguir bien los términos. Una espiritualidad sin “religión” (es decir, sin religación social) tiende a ser un engaño.

«No es necesario ir la Iglesia y dar dinero».

Esta frase es una obviedad y una tontería… No se le puede atribuir al Papa Francisco… Para entenderla hay que situarse… Es evidente que no es necesario “ir” a una iglesia; lo que importa es “ser iglesia”, es decir, ser comunión… Ciertamente no es necesario dar dinero en el “cepillo” de la Iglesia (¿no habrá leído el autor de la frase lo que dice el evangelio de Marcos de la gente que da dinero por aparentar… y de la viuda que da su propia vida…?)

Ciertamente, no es preciso “dar” dinero en un tipo de cepillo de iglesia… Pero si no se comparte el dinero, es decir, si no se hace justicia, si no se tiene misericordia con los necesitados, no se puede hablar del Dios cristiano. En ese sentido “es necesario dar dinero”… ¿Habrá leído el autor de esta frase algo del evangelio de Lucas cuando habla de convertir el dinero en signo y medio de fraternidad?

«Para muchos, la naturaleza puede ser una Iglesia».

Esto es evidente, Nadie mejor que Francisco ha destacado la relación entre la naturaleza y Dios, en su Encíclica sobre la Ecología. Ciertamente, la naturaleza es la primera iglesia…¡pero si esa es la doctrina primera que uno se topa en la Biblia, en Gen 1, donde el orden cósmico, luz y aguas, tierras y mares, estrellas y animales.. forman el primer templo de Dios. Por tanto, destacar así esta frase es una obviedad.

El problema está en que la naturaleza es iglesia para y por los hombres… La naturaleza es Iglesia cristiana cuando está al servicio del pan compartido (¡fruto de la tierra y del trabajo de los hombres!). Hay un nivel de encuentro fraterno, de pan compartido, de recuerdo de Jesús que forma parte de la fe en Dios para los cristianos. En esa línea, una naturaleza cerrada en sí misma no es la iglesia cristiana sin más.

«Algunas de las mejores personas de la historia no creían en Dios, mientras que muchos de los peores actos se hicieron en su nombre».

No hay duda… Desde siempre se viene hablando en la iglesia católica de los “santos paganos”… y de las “semillas del Verbo” (es decir del germen de Dios) en los hombres antiguos, en los nos creyentes… Más aún, el evangelio de Mateo afirma que muchos que no han conocido a Dios expresamente han hecho el bien a los demás… mientras que otros muchos creyentes falsos no lo hecho. Éste es el ABC de todo el cristianismo (Mt 25, 31-46). Pero al lado de eso han de hacerse dos anotaciones:

1. Muchos ateos han hecho y hacen el mal. Hay una falta de respeto por lo divino que puede conducir y conduce no sólo a la impiedad sino a la destrucción humana (sin negar que hay ateos muy buenos…, por favor).

2. Y hay muchos teístas, creyentes en Dios, que son fieles a la vida, a la honradez, a la justicia, al amor.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , ,

Juan José Tamayo: Otra Teología es necesaria

domingo, 19 de julio de 2015
Comentarios desactivados en Juan José Tamayo: Otra Teología es necesaria

httpjux-user-files-prodFoto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).

Leído en  The Bo Review of Human Arts

Juan José Tamayo – Otra Teología es necesariaThe Bo Review of Human Arts

Sep 11, 2014

-Scroll down the article to read its English version-

Sotanas negras y cónclaves en los que mentes sesudas se esfuerzan por poner límites al disfrute humano. No creo exagerar si digo que ésa es, para muchos, la percepción social de la teología y del pensamiento cristiano en general. Pero es fácil anquilosarse en la crítica cómoda y hacer oídos sordos a las voces, cada vez más numerosas, que reclaman la separación del mensaje cristiano original de unos estrictos esquemas doctrinales de –dicen- cuestionable legitimidad interpretativa.

Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es una de esas voces: licenciado y doctor tanto en teología como en filosofía, desde la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid defiende un mensaje cristiano muy ligado a la liberación de los excluidos, a la teoría de género y a la ecología. Nada más y nada menos.

[The Bo Review of Human Arts] La teología, como disciplina teórica, parte de una premisa clara: la existencia de Dios. Teniendo en cuenta que parte importante de la población niega la verdad de esta premisa, ¿por qué debería importarles la teología?

[Juan José Tamayo] El concepto ‘teología’, etimológicamente, es el ‘logos’ sobre ‘theos’: un discurso sobre Dios. Ciertamente creo que esa etimología es correcta, pero resulta demasiado reducida porque la teología reflexiona sobre Dios, pero también sobre la religión, la espiritualidad y sobre todo aquello que tiene que ver con el mundo de lo sagrado. Esas cuestiones no implican el presupuesto de la existencia de Dios, sino una reflexión sobre Dios independientemente de su existencia, y sobre la funcionalidad cultural, política, social, económica y simbólica de las imágenes que se han ido construyendo sobre él a lo largo de la Historia. La teología tiene su propia autonomía, pero debe cultivar la interdisciplinariedad, si no quiere quedarse en un discurso autista: sociológicamente, estudia la relación entre las creencias religiosas y la sociedad; a nivel psicológico estudia las motivaciones para creer… Pero incluso en su sentido más estricto no presupone la existencia de Dios, sino que analiza el recorrido del pensamiento religioso y filosófico, y del pensamiento secular, sobre el problema de Dios en las diferentes cosmovisiones.

Para un no creyente no intelectual, la teología no es importante, pero es que tampoco suele serlo para un creyente no formado. Pero yo creo que en el mundo intelectual debe serlo porque la religión ha conformado la identidad cultural de no pocos pueblos. A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria. En los distintos géneros literarios, que pueden ser el épico, el mítico, el poético, el narrativo, moral… se esconde una extraordinaria riqueza antropológica y cósmica. Esos libros han planteado los grandes problemas del ser humano sobre el origen, el destino, el sentido y sin-sentido de la vida, la muerte, etc. de manera muy concreta y específica con la formulación propia de su contexto. Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.

[Bo] La teología tiene que lidiar con críticas a su incoherencia: puede llegar a conclusiones frontalmente opuestas. Por un lado, el catecismo de la Iglesia católica defiende la integridad del embrión desde la concepción , y el carácter objetivamente desordenado de la homosexualidad . Al mismo tiempo, la «otra teología» que tú defiendes no estaría en absoluto de acuerdo. ¿Pero ambas teologías salen de unos mismos evangelios? No creo que esa pregunta formulada de esa manera tenga mucho sentido

[JJT] Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso. Lo mismo se puede decir que cualquier texto de la filosofía, que admite una interpretación plural y da lugar a diversas escuelas hermenéuticas. Algunos ejemplos. Del pensamiento de Hegel surgieron dos tendencias: los hegelianos de izquierdas y de derechas. También la lectura posterior del marxismo ha desembocado en dos tipos de marxismo: el ortodoxo y cientista, y el utópico-humanista. Lo mismo puede decirse de Kant, Aristóteles, Tomás de Aquino, Platón, Agustín de Hipona… Los textos de estos filósofos no conforman un sistema cerrado que obligue a acatarlo acríticamente a quien se considere su seguidor, sino que han derivado en diferentes interpretaciones.

El texto sagrado es la elaboración teórica de una religión en su momento originario, de acuerdo con las categorías propias de esa época y conforme al tipo de relaciones sociales, culturales y económicas vigentes en ese momento histórico. Uno de los errores que a mí me parecen más graves en la historia del cristianismo es fundamentar los dogmas en textos religiosos originarios. Los evangelios, o las cartas de Pablo de Tarso, no son textos dogmáticos, sino que utilizan diferentes géneros literarios –parenético, simbólico, narrativo, sapiencial, histórico, épico, mítico, etc.- y todos ellos están influidos por el contexto en el que son elaborados. ¿Cómo se puede deducir de cualquier palabra de Jesús el fundamento de un dogma cristiano, cuando Jesús hablaba en parábolas, utilizaba un lenguaje simbólico, vivía una experiencia vinculada a la realidad de su tiempo y a su historia? Jesús no es un maestro en teología, ni un definidor de dogmas, sino un narrador de parábolas y un educador popular que recurre a diferentes formas del lenguaje para transmitir un mensaje que cree que puede contribuir al reconocimiento de la dignidad y la libertad de los seres humanos, a la liberación de su pueblo, y especialmente de los excluidos empobrecidos, pecadores, publicanos, mujeres, etc. Es legítimo que unos mismos textos remitan a diferentes interpretaciones e incluso a muy diversas formas de vida. El error está en considerar que una determinada interpretación es la única, la verdadera y la que tiene que ser aceptada por todos los creyentes. Eso se llama fundamentalismo.

[Bo] Tu labor está muy ligada a la teología de la liberación, una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. Pero creatividad e interpretación correcta no siempre van unidas… ¿Realmente el mensaje de Jesús abarca conceptos tan novedosos como la ecología, el feminismo, la teoría queer?

[JJT] No se puede extrapolar una ideología de un momento histórico, retrotrayéndola a otro anterior. Eso es anacronismo. Por ejemplo, es un error decir que Jesús fue un feminista, un ecologista, un defensor de la teología de la liberación o de la teoría queer. Sin embargo, sí se puede decir que en el movimiento originario de Jesús de Nazaret, en sus propuestas éticas, políticas y sociales, en su concepción de la religión y en su relación con la naturaleza hay una serie de líneas en perfecta sintonía con todas estas corrientes a las que te has referido. Ciertamente no se puede decir que Jesús fuera feminista, pero sí que defendió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Lo demostró incorporando a su movimiento igualmente a hombres y mujeres y reconociendo su dignidad, su libertad y su papel importante. Sí se puede afirmar que en el origen del movimiento igualitario de Jesús de Nazaret hay un grupo de mujeres, liderado por María Magdalena, que se habían liberado del patriarcado y no querían depender de un varón. Tenían su propia autonomía y compartían las comidas en común, que constituyen una de las más importantes prácticas de Jesús recogidas en los evangelios y que están en el origen de la eucaristía como celebración comunitaria del compartir. Y si la resurrección es el fundamento y el principio de la Iglesia cristiana, habrá que afirmar que en el origen de la Iglesia cristiana se encuentra el testimonio de la resurrección que dan unas mujeres, que son las primeras que tienen la experiencia que luego van a transmitir a los apóstoles.

En el tema de la liberación creo que sucede lo mismo. No se puede decir que Jesús fue un teólogo de la liberación porque hacerlo es proyectar unas categorías propias de los últimos cuarenta años surgidas en el contexto cultural de América Latina, y proyectarlas 20 siglos atrás. Sin embargo, sí se puede decir que en el origen de la teología de la liberación se encuentra el modo de ser, vivir y actuar de Jesús de Nazaret ante la realidad y los poderes de su tiempo: el político, económico, cultural y religioso. Su actitud frente al poder fue de denuncia, lo que le ocasionó la condena a muerte por el Imperio romano y la posterior ejecución, y su actitud ético-social, la opción por los excluidos.

[Bo] Este Jesús que me presentas es un Jesús al que desde luego no calificaría de conservador. En cambio, la imagen social del cristianismo, su cara visible -las jerarquías eclesiales, los dogmas- es el conservadurismo.

[JJT] Sí es verdad que a Jesús se le ha asociado con posiciones conservadoras, pero ésa es sólo una parte de verdad. Ha habido otra serie de movimientos dentro de la institución que han ofrecido otra imagen mucho más abierta, renovadora, crítica y alternativa de Jesús de Nazaret. Además, creo que esa imagen puede cambiar dentro de la propia institución. Te pongo un ejemplo: hace 50 años Pier Paolo Pasolini, director de cine italiano, dirigió la película ‘El Evangelio según San Mateo’. Un evangelio totalmente desnudo, presentado con toda radicalidad, sin interpretación, presentando las escenas descritas en unos lugares que se corresponden estrictamente con los de aquella época. La vi siendo muchacho, y me fascinó y despertó en mí la conciencia social y el compromiso con los excluidos que emana directamente del evangelio. Pues la película fue condenada. Se acusó al director de blasfemo, se dijo que era un irrespetuoso y un irreverente, y que no reflejaba la auténtica figura e imagen de Jesús. Se le criticó por ser comunista, porque aunque dirigió la película en plena celebración del Concilio Vaticano II, esa sensibilidad y esa vinculación de Jesús de Nazaret con un compromiso liberador, con un proyecto de sociedad igualitaria, todavía no estaba suficientemente desarrollado en la Iglesia. Pues bien, 50 años después, L’Osservatore Romano ha considerado que es –cito literalmente- “una obra maestra y, probablemente, la mejor película jamás hecha acerca de Jesús”. Hay, en la película, sigue diciendo el órgano oficial del Vaticano, “el fluir de la página evangélica” que la convierte en un “soplo expresivo religioso”. “Es una representación que toca las cuerdas sagradas y comienza con un realismo sincero”… La humanidad febril y primitiva qu el cineasta lleva a la pantalla confirma un nuevo vigor al verbo cristiano que aparece en este contexto actual, concreto y revolucionario. Por tanto, considerar que la institución vincula a Jesús de Nazaret con las tendencias más conservadoras, aun siendo cierto la mayoría de las veces y en la mayoría de las épocas de la historia bimilenaria del cristianismo, es muy matizable.

[Bo] Francisco, el nuevo Pontífice, no deja indiferente a nadie. Mientras que unos lo alaban y ven en él el signo definitivo de cambio, otros creen que las novedades son aparentes, mera fachada. ¿Soplan los vientos de cambio definitivamente, o es un falso señuelo?

[JJT] Mi percepción es la siguiente: creo que Francisco es un hombre que sabe ubicarse en el nuevo escenario político y religioso, quiere distanciarse de los dos pontificados anteriores y causar impacto en la sociedad a nivel mundial. Es consciente de que los dos pontificados anteriores supusieron un retroceso de la Iglesia católica a épocas y planteamientos anteriores al concilio Vaticano II: fueron los modelos de Iglesia neoconservadora, e incluso integrista, de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, que acentuaron los aspectos doctrinales por vía dogmática y, en consecuencia, reprimieron a los teólogos y las teólogas que no seguían la orientación oficial. Eran modelos desmesuradamente preocupados por cuestiones morales relativas al origen de la vida, al final de la vida, a la concepción de la pareja y a la sexualidad. Francisco considera que hay que abrir otros caminos. Y, aun no distanciándose de las cuestiones doctrinales y morales, no las considera como prioridades.. No es que sea crítico de los dogmas o de la moral tradicional, sino que para él el centro de atención es el mensaje social del cristianismo y pone ese mensaje al servicio de los excluidos por el sistema.

Me parece que ahí es donde él ha acertado: en situarse de lado de los sectores marginados de nuestra sociedad. Por eso es una persona tan sensible al problema de la inmigración, las relaciones norte-sur, la pobreza y la guerra, la injusticia, la creciente inequidad. Todas aquellas cuestiones en las que cree que el cristianismo puede aportar unos mínimos de humanidad, de justicia, de misericordia, de compasión y solidaridad que no detecta en los climas culturales actuales, ni siquiera en los políticos socialdemócratas. Más allá de eso, no creo yo que vaya a llevar a cabo cambios importantes en la estructura y organización de la Iglesia católica.

La reforma de la Iglesia, manteniendo su actual estructura, es imposible. No se puede realizar salvo que se democratice, y la democratización consiste en que todos los creyentes puedan emitir su propio juicio y voto a la hora de elegir a sus representantes. En que puedan intervenir y exponer sus opiniones razonadas en cuestiones fundamentales a la hora de elaborar los principios doctrinales, los problemas morales, las cuestiones organizativas: esto tiene que ser fruto de un debate abierto, en la línea de la razón dialógica de Jürgen Habermas.

La reforma de la Iglesia es imposible si no se lleva a cabo un proceso de participación de todos los creyentes. ¿Los cauces? Ahora mismo no sé cuáles serían, pero claro que existen. ¿Y cómo van a intervenir o participar todas y todos los creyentes? Y ¿por qué no? Para mí, en este proceso de democratización que es el punto de partida de la reforma de la Iglesia, y que es muy difícil llevar adelante, el fenómeno más escandaloso sin duda ninguna es la exclusión de las mujeres. No son consideradas sujetos morales, porque la doctrina moral la elaboran varones conforme a unos principios patriarcales. No son sujetos teológicos porque la doctrina teológica también la elaboran varones, a partir de una Congregación para la Doctrina de la Fe que impone una autoridad que no necesariamente es la que mejor responde al espíritu originario del cristianismo. No son sujetos religiosos ya que no pueden acceder a la esfera de lo sagrado si no es través de la mediación de los varones (sacerdotes, obispos, papa…). No son sujetos eclesiales ya que no pueden ejercer funciones directivas, ni asumir puestos de responsabilidad en la comunidad cristiana. En este terreno Francisco parece que va a mantener similares planteamientos excluyentes de las mujeres que sus predecesores. Por si las teólogas y los teólogos feministas nos hubiéramos hecho ilusiones –yo, ciertamente, no- ya ha cerrado la puerta de acceso de las mujeres al ministerio sacerdotal. No parece que sea una actitud muy inclusiva. Más bien, resulta abiertamente excluyente.

Hasta ahora ha habido una oportunidad de cambio, que ha sido cortar de raíz con la continuidad de los cardenales. Francisco ha nombrado a un nuevo grupo de cardenales que proceden de todo el mundo, es verdad, pero eso no es reflejo de la universalidad de la Iglesia, ya que no dejan de ser príncipes de la Iglesia en lugar de representantes del pueblo. Otro ejemplo de negativa a democratizar a la Iglesia: ha creado una comisión de ocho cardenales para la reforma de la Iglesia, pero en ella no hay un solo teólogo ni una sola teóloga, ni un solo seglar, tampoco hay representantes de las congregaciones religiosas consistentes: franciscanos, dominicos, jesuitas, carmelitas, agustinos… De modo que por ahí lo veo difícil; ahora, en el otro campo sí. Como ahora mismo hay una crisis tan fuerte de liderazgo en el mundo político y de liderazgo moral en el ámbito cívico, yo creo que el Papa destaca y brilla con luz propia, y creo sin duda ninguna que por sus propios méritos. Claro que tiene una oportunidad que no quiere perder, y hace muy bien.

Foto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).
Entrevista: Violeta Lanza.
Traducción Español-Inglés: Rebecca Schofield (asistente: Isabel Ciudad). Leer más…

Espiritualidad , , , , , , ,

Los fue enviando

domingo, 12 de julio de 2015
Comentarios desactivados en Los fue enviando

fc3aatedelascension

YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís,
cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia,
a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber visto a Jesús de Nazaret
anunciando también la Buena Nueva
a los pobres de América Latina;
de decirle a María: «¡Comadre nuestra, salve!»;
de celebrar la sangre de los que han sido fieles;
de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso
de amar a Nicaragua, la niña de la honda.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;
de hablar como un hermano a otro hermano;
de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;

de cultivar la flor de la Esperanza
entre las llagas del Resucitado.

*

Pedro Casaldáliga,
Todavía estas palabras. 1994

*

 

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

– «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

*

Marcos 6,7-13

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

Más allá de una sola Iglesia… y de toda la Iglesia en su conjunto universal

domingo, 5 de julio de 2015
Comentarios desactivados en Más allá de una sola Iglesia… y de toda la Iglesia en su conjunto universal

88729La celebración de la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero será mañana sábado aquí en San Salvador. Llegué ayer para participar en el acto, invitado, junto con seis personas más de World Vision, por la Conferencia Episcopal Salvadoreña. Este es un gesto de fraternidad que agradecemos profundamente.

Lo primero que hice al llegar a la ciudad fue dirigirme a la sede de World Vision-El Salvador para participar en un acto en memoria de la vida, mensaje y testimonio de Romero. Estuvo presente el presbítero Héctor Pinto, representante de la Conferencia Episcopal Salvadoreña. También nos acompañaron la señora Ana Romero y el señor Milton Romero, sobrinos de Monseñor. Ellos tuvieron la amabilidad de participar en una entrevista sobre la vida de su tío y algunos recuerdos familiares. Me concedieron el honor de dirigir la entrevista y de exponer una perspectiva bíblica y cristiana de la vida de Monseñor.

¿Y por qué yo como pastor evangélico bautista (que considero la santidad de otra manera) y World Vision (que no es una Iglesia) participamos en esta beatificación? Porque Monseñor Romero, más allá de su filiación católica y de lo que internamente significa su beatificación ―que es un acto canónico estrictamente católico― es un cristiano universal que nos dejó un elocuente testimonio de radicalidad evangélica, coherencia de vida y santidad política que los cristianos y cristianas de hoy necesitamos retomar. Estar aquí es reconocer el valor de ese testimonio para la fe cristiana en nuestro continente.

World Vision no es una Iglesia, en el sentido institucional; es una organización cristiana interconfesional que sirve a niñas, niños y sus familias pobres y marginadas a través de programas de desarrollo humano, emergencias e incidencia en políticas públicas. Trabajamos con sentido de unidad cristiana: católicos, evangélicos, ortodoxos, anglicanos, protestantes históricos y otros creyentes de diversas comunidades de fe, en procura de un mundo más digno y solidario, donde la plenitud de vida sea una realidad que puedan gozar las niñas y niños de nuestro mundo.

Por este sentido interconfesional y esta perspectiva de servicio a la promoción humana es que estamos aquí, para celebrar la vida y el legado de quien se entregó por la causa de la justicia, la paz y la reconciliación, que son causas del Reino de Dios. Y este Reino, como sabemos, está más allá de una sola Iglesia… y de toda la Iglesia en su conjunto universal.

San Salvador, 22 de mayo de 2015

Por Harold Segura C en Lupa Protestante

Publicado por ICM Pan de Vida

Cristianismo (Iglesias), General , ,

Da que pensar …

lunes, 29 de junio de 2015
Comentarios desactivados en Da que pensar …

couple-gay-1024x683Del blog Pays de Zabulon:

Da que pensar …

El Vaticano ha publicado el Instrumentum laboris, una especie de documento de trabajo para preparar la próxima sesión del Sínodo sobre la familia titulado «LA VOCACIÓN Y LA MISIÓN DE LA FAMILIA EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO CONTEMPORANEO»

Lo que me hace reflexionar es que, por un lado, veo la recensión entusiasta en el sitio italiano www.gionata.org

«El (Instrumentum laboris) reafirma que todas las personas, independientemente de su orientación sexual, deben ser respetados en su dignidad y acogidas con tacto y delicadeza, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Es deseable que los proyectos pastorales diocesanos presten especial atención al acompañamiento de las familias en las que vive una persona homosexual y a esas mismas personas».


Mi curiosidad se despertó, porque recuerda al anterior Instrumentum Laboris de 2014, titulado «LOS DESAFÍOS PASTORALES DE LA FAMILIA EN EL CONTEXTO DE LA EVANGELIZACIÓN». Rápidamente, voy a consultar la versión francesa del Instrumentum, la de 2014 (aquí), y y allí leo consideraciones sutiles y prudentes sobre la diversidad de las situaciones según los países, y luego después de haber recordado que » los hombres y las mujeres que tienen tendencias homosexuales » deben ser acogidos con respecto, compasión, delicadeza. En su relación se debe evitar cualquier signo de discriminación injusta «» (Nº 110), aquí entre las orientaciones pastorales:

116. En relación a la posibilidad de una pastoral para estas personas, es preciso distinguir entre las que han hecho una elección personal, a menudo sufrida, y la viven con delicadeza para no dar escándalo a otros, y un comportamiento de promoción y publicidad activa, habitualmente agresiva. 

Y la constatación de que el cuidado pastoral es demasiado impotente ante estos acontecimientos recientes. Bueno, por qué no, quiere decir que a partir de ahora se va a pensar en ello.

 118. El gran desafío será desarrollar una pastoral que logre mantener el justo equilibrio entre acogida misericordiosa de las personas y acompañamiento gradual hacia una auténtica madurez humana y cristiana. Algunas Conferencias Episcopales hacen referencia, en este contexto, a determinadas organizaciones como modelos logrados de este tipo de pastoral.

Lo haré. Pero quien decreta lo que es maduro o no? Los homosexuales serían, por tanto, todos inmaduros? ¡Con toda eguridad esto va a gustarles como aproximación pastoral con tacto y delicadeza!

119. (…) En las escuelas o en las comunidades parroquiales, se deberían activar programas formativos para proponer a los jóvenes una visión adecuada de la madurez afectiva y cristiana, con la que afrontar también el fenómeno de la homosexualidad.

«Afrontar» el fenómeno de la homosexualidad … Valora pues. L& fórmula, o la traducción, o la misma idea son torpes.

120. Se debe constatar que las respuestas recibidas se pronuncian en contra de una legislación que permita la adopción de niños de parte de personas en unión del mismo sexo, porque ven en riesgo el bien integral del niño, que tiene derecho a tener una madre y un padre, como ha recordado recientemente el Papa Francisco (cfr. Discurso a la Delegación de la Oficina internacional católica de la infancia, 11 de abril de 2014). Sin embargo, en el caso de que las personas que viven estas uniones pidan el bautismo para el niño, las respuestas, casi por unanimidad, subrayan que el pequeño debe ser acogido con la misma atención, ternura y solicitud que reciben los otros niños.

Los niños que viven en una familia donde la unión es entre personas del mismo sexo pueden ser bautizados. ¡Uf! Porque los pequeños no están allí para nada. Pero el «Sin embargo«, que otorga este gran avance me molesta un poco.

Te hace pensar. Y, por último, ¡estoy perplejo!

Esperemos los trabajos sinodales y discusiones que seguirán.

Después de todo, sólo es un documento de trabajo para hacer reaccionar, ¿no es así?

Ahora bien, si veo el Instrumentum laboris de 23 de junio de 2015 ( aquí, en italiano) lo concerniente al cuidado pastoral de las personas homosexuales, nos encontramos con esto:

La atención pastoral por las personas con orientación homosexual

130. (55) Algunas familias viven la experiencia de tener en su seno personas con orientación homosexual. Al respecto, la Asamblea se interrogó sobre qué atención pastoral es oportuna frente a esta situación, refiriéndose a lo que enseña la Iglesia: «No existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia». No obstante, los hombres y mujeres con tendencias homosexuales deben ser acogidos con respeto y delicadeza. «Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 4).

131. Reafirma que todas las personas, independientemente de su orientación sexual, deben ser respetadas en su dignidad y acogidas con tacto y delicadeza, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Es deseable que los proyectos pastorales diocesanos presten especial atención al acompañamiento de las familias en las que vive una persona homosexual y a esas mismas persona».

A primera vista, nada nuevo con respecto a este tema. O más bien menos, tanto en contenido como en volumen, como si la cuestión de la orientación homosexual y de las uniones entre personas del mismo sexo estuviera, de qué manera, fuera de tema.

De hecho, los avances señalados parecen más bien implicar la consideración de la diversidad familiar y la aceptación de que pueden existir varios modelos. Probablemente son los avances concernientes a las uniones fuera del matrimonio y las familias llamadas «recompuestas» o que incluyen a personas divorciadas. Por contra, por ahora, no veo dónde los avances que conciernen a las personas con una orientación sexual hacia el mismo sexo…

Queda este hermoso pasaje sobre la sinfonía de las diferencias, que si se aplica a toda situación humana, es efectivamente prometedor (traducción personal):

La Sinfonía de las diferencias 

82. (35) Al mismo tiempo, numerosos Padres sinodales insistieron en un enfoque más positivo para las riquezas de las diferentes experiencias religiosas, no escondiendo en absoluto las dificultades. En esta gran diversidad religiosa y cultural que caracteriza a las naciones, es oportuno primero responder a las posibilidades positivas y evaluarlas a la luz de los límites y las lagunas..

83. A partir de la observación del pluralismo religioso y cultural, esperamos que el Sínodo mantendrá y mejorará la imagen de la «sinfonía de las diferencias.» Es evidente que todo el conjunto de la pastoral del matrimonio y la familia tiene que estimar los elementos positivos que se encuentran en las diferentes experiencias culturales y religiosas, y que aparecen como una «praeparatio evangélica». Favoreciendo encuentros con personas que han elegido un camino de toma de conciencia y de responsabilidad para con los bienes auténticos del matrimonio, podemos establecer una colaboración eficaz para la promoción y defensa de la familia.

Continuará…

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad, Homofobia/ Transfobia. ,

«Aprended de mí», por Gema Juan OCD

domingo, 14 de junio de 2015
Comentarios desactivados en «Aprended de mí», por Gema Juan OCD

17835167524_baee3fdb26_mDe su blog Juntos Andemos:

Cuando el profeta Sofonías hablaba de la restauración del pueblo de Dios, decía que sería un pueblo nuevo, purificado en la verdad, que tendría unos labios sinceros y unas manos limpias de maldad: «Un pueblo pobre y humilde, un resto de Israel que se acogerá al Señor, que no cometerá crímenes ni dirá mentiras».

Los grandes amigos de Dios, místicos y profetas de todos los tiempos, comprendieron que la restauración de la gran familia de Dios pasaba por recuperar su verdadera identidad y que esta solo se podía conseguir, como decía Sofonías: acogiéndose al Señor, es decir, viviendo de cara a Él, para asemejarse a Él y por tanto, desechando la mentira, la violencia y la opresión de cualquier tipo.

En busca de esa semejanza, Juan de la Cruz emprendió un largo viaje y se convirtió en cartógrafo de los caminos de Dios, capaz de encaminar a cuantos quieren agrandar la gran comunidad de los hijos de Dios, viviendo las bienaventuranzas.

Para leer bien los mapas, Juan recomienda tener en cuenta dos cosas fundamentales. La primera es aceptar que Dios es el que conduce por los caminos, es decir, el que realiza la semejanza; Él es el que imprime su amor en cada persona que le busca y desea.

Por aquí se puede entender la humildad de la que hablaba Sofonías: un pueblo que se deja guiar por Dios. En uno de sus Dichos de luz y amor, Juan advertirá que «humilde es… el que se sabe dejar a Dios». El que se deja conducir y transformar por Él. Y explicará cómo aprender a «saberse dejar llevar de Dios».

Lo que más importa –dirá– es unirse a Jesús en su vida y camino, en el modo como pasó haciendo bien por el mundo. Por eso, recomendará a una de sus hermanas andar «deseando hacerse en el padecer algo semejante a este gran Dios nuestro, humillado y crucificado; pues que esta vida, si no es para imitarle, no es buena».

La segunda cosa que recomienda es descubrir el motor para caminar. Juan sabe que está en el deseo profundo, en el amor. Y recuerda que Dios jamás fuerza a nadie, solo despierta ese deseo: «toca» con su amor, hiere con una herida que pone en marcha. Por eso, decía cosas como esta:

«En las heridas de amor no puede haber medicina sino de parte del que hirió, y por eso esta herida alma salió en la fuerza del fuego que causó la herida tras de su Amado que la había herido, clamando a él para que la sanase».

Dios «hiere» a su pueblo para que vaya tras Él, para que busque la cura que solo Dios puede dar, para que busque «su salud, que es su amado». Juan todavía añadirá, como en íntima confesión, que la salud que da Dios es «más regalada salud para mí que todas las saludes y deleites del mundo… porque tú vuelves la muerte en vida admirablemente».

El «desear padecer» del que habla Juan es ir «tras de su Amado» y no otra cosa. No es inventar «penitencias y muchas maneras de ceremonias y otros muchos voluntarios ejercicios». Y aún explica que, quienes tanto inventan, «piensan que les bastará eso y esotro para venir a la unión de la Sabiduría divina». Ir tras Él es querer ser como Él y dejarse tocar por Él. Es escucharle cuando dice: «Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón», y aprender a amar como Él.

Juan dirá que Dios no solo enseña a amar «como Él nos ama» sino que a la persona que se deja en sus manos «la hace amar con la fuerza que Él la ama transformándola en su amor, como habemos dicho, en lo cual le da su misma fuerza con que pueda amarle, que es como ponerle el instrumento en las manos y decirle cómo lo ha de hacer, haciéndolo juntamente con ella, lo cual es mostrarle a amar y darle la habilidad para ello».

El resto de Israel es la Iglesia de Jesús, la comunidad de los que le siguen y le aman. La comunidad que busca a su Amado y siempre necesita reencontrarse mirando a su Señor, que sigue diciendo: «Aprended de mí».

Solo una Iglesia enamorada de su Señor podrá ser el pueblo que ilumine a otros pueblos. Solo una comunidad así, hecha de pequeñas comunidades enamoradas, podrá revelar el rostro del Dios enamorado de todos los seres humanos.

Iglesia enamorada será la que se deje guiar por su Señor y quiera asemejarse a Él en el amor extremado, el amor que lleva a elegir la verdad y la paz, la humildad auténtica como camino de comunión con todos los seres humanos. Y tan enamorada que –como dice Juan– «tanto es lo que de caridad y amor querrían hacer por Él, que todo lo que hacen no les parezca nada» y así reparte la salud y el amor que recibe.

Esa Iglesia escuchará, con inmensa alegría, de labios de su Amado: «Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis».

Espiritualidad , , , , , , ,

El eurovisivo iraní Tooji sale del armario en un vídeoclip con sexo gay en la iglesia

sábado, 13 de junio de 2015
Comentarios desactivados en El eurovisivo iraní Tooji sale del armario en un vídeoclip con sexo gay en la iglesia

noticias_file_foto_1010173_1433927680Fuertecito sí que es el video y ya de paso podía haberse dado un revolcón en una mezquita y una sinagoga… , pero cómo no, a los «sensibles» «religiosos» que no levantan la voz para condenar la homofobia provocada por los dirigentes religiosos, que miran para otro lado ante los asesinatos en Irán, Irak o en África… o cuando un adolescente termina por suicidarse ante el acoso homófobo, les parecerá blasfemo y montarán el consabido boicot. Ojalá esa indignación se mostrase igual cuando un homosexual es arrojado desde un edificio, apaleado en un callejón, o expulsado de una parroquia o de su trabajo. A todos ellos va dedicado el segundo video, ese sí que muestra la auténtica blasfemia homófoba.

Tooji, el representante de Noruega en Eurovisión 2012 ha reconocido públicamente su homosexualidad en el lanzamiento de su último videoclip, “Father”, en el que aparece desnudo en una escena de sexo gay con un sacerdote interpretado por un actor, dentro de una iglesia de Oslo.

El cantante, de 28 años y de origen iraní, dice que quiere dar a conocer lo que está pasando en Irán y que la religión es culpable de legitimar la violencia contra las personas LGBT.

Christian Kvarme, Obispo de Oslo, ha condenado el vídeo, que lo considera “totalmente inaceptable” y “un grave abuso contra la Iglesia”, según la prensa local.

El vídeo sirve al cantante para declarar públicamente su homosexulidad. Así lo manifestó en Twitter en el lanzamiento del vídeo este lunes (8 de junio): “Mi nuevo vídeo Father ha salido (del almario), y por tanto, yo también”.

Paralamente publicó otro vídeo titulado “Los derechos humanos sobre la religión”, en el que explica su decisión de salir del armario.

https://www.youtube.com/watch?v=SMMeHWgi1pA

“Es hora de que pongamos los derechos humanos por encima de la religión. Siempre he pensado que a quien amo es asunto mí. Perdono a los que juzgan, perdono a la sociedad y a la gente que se deja llevar como ovejas a las que se les dice qué pensar, cómo vivir y qué creer. Cualquier persona que busca dentro de sí mismo encontrará que hay un idioma, que está allá de cualquier hombre y más allá de cualquier libro, el lenguaje del amor. Soy gay y me pongo de pie por mis derechos, y por eso hice el video Father”, dice Tooji, en resumen.

Fuente Ragap

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Islam, Judaísmo, Música , , , , , , , , , ,

Abrirse al Espíritu

viernes, 29 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en Abrirse al Espíritu

Yogi-10Patricia Paz
Buenos Aires (Argentina).

ECLESALIA, 27/05/15.- En este mundo tan convulsionado necesitamos urgente un nuevo Pentecostés. En realidad lo que necesitamos es abrirnos a ese fuego y a ese viento del Espíritu que, a veces, parecería estar soplando en vano. ¡Es que estamos encerrados en nuestros cenáculos y no queremos abrir las puertas!

En aquél tiempo, relata el Evangelio, “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse”(Hech 2,4). ¿Qué sería para los hombres y mujeres de hoy hablar en distintas lenguas? ¿Cuál sería el lenguaje que necesitamos para que cada uno “nos oiga hablar en su propia lengua”? (Hech 2,6) ¿Cómo tendríamos que mirarnos para descubrir en cada uno, sobre todo en el diferente, en el extranjero, la presencia amorosa de Dios?

Frente al drama de tantos desplazados que buscan con desesperación un lugar para vivir, de tantos inmigrantes de diferentes culturas que se trasladan en busca de mejores oportunidades, hay más muros que se alzan y más manos que se esconden, que espacios de acogida y brazos que sostienen. Hay miedo, mucho miedo, de distinta índole, pero miedo que aísla y en muchos casos despierta la violencia.

Hay también, por supuesto, muchísimas personas que están trabajando para aliviar esta situación, pero no alcanza. Porque para que alcance necesitamos que nuestros corazones se abran a la acción del Espíritu, que se conviertan. Necesitamos animarnos “a proclamar con nuestras lenguas las maravillas de Dios”(Hech 2,11), un Dios que nos invita a descubrir el Reino entre nosotros y hacerlo crecer. Este Dios que ha puesto en nuestras manos la posibilidad de lograrlo, sólo necesita que aceptemos libremente el desafío.

Esto es vivir Pentecostés, abrirse a lo que ya está como posibilidad, dejándonos transformar, sacudiendo nuestras comodidades y nuestros miedos. “Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes”. No hemos cambiado mucho, podríamos agregar sirios, rohingyas, sumnitas, chiitas, cristianos, sudacas, chicanos, todavía necesitamos re-conocernos y descubrir un lenguaje común de amor y empatía.

La Iglesia nació del Espíritu para proclamar hasta los confines de la tierra la Buena Noticia. Desde este Pentecostés animémonos a dar un paso más. La Ruah nos invita a construir una Comunidad fraterna, que trascendiendo todas las religiones sea capaz de abrir sus puertas y derribar sus muros para que nadie quede a la deriva…

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Espiritualidad , , ,

Pascua (10), vamos a pescar: La iglesia tiene dos centros (no uno)

domingo, 24 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en Pascua (10), vamos a pescar: La iglesia tiene dos centros (no uno)

Pedro Y Juan ante la resurrecciónDel blog de Xabier Pikaza:

Termino esta serie de Pascua, ya en las puertas de Pentecostés,con el motivo de unos pescadores que no echan la red para «extraer» la pesca del lago, sino para cuidar y amar a los peces convertidos en ovejas, es decir, en ganado.

Ya sé que el motivo es extraño y puede ser algo barroco, como las escenas del evangelio de Juan, que comienza con parábolas simples (un ciego, un paralítico…) y que después se lía, volviendo y revolviendo las imágenes, como en este caso (Jn 21), pasando de la pesca y de la red con peces al rebaño y al pastor examinado de amor y no de pastos o de leches.

Ármese de paciencia el lector y lea el texto (Jn 21) y déjese extrañar, y vuelva luego, si aun tiene resuello, a esta postal, en la que quiero insistir en las figuras de Pedro (signo del orden de la Gran Iglesia) y el Discípulo Amado (que sin duda va por libre). Pedro debe defender (aceptar) la libertad del Discípulo Amado… el Amado ha de seguir en la barca de Pedro.

Recordemos el comienzo de la escena. Pedro sale a pescar con seis amigos, un grupo de Siete (es decir, toda la Iglesia; cf. Hech 6-7). Entre ellos se ha colado un «extraño», que no tiene ni siquiera nombre, y le llaman Amado (cf. Jn 15, 15).

— Se puede discutir quién es ese Discípulo Amado, si es figura simbólica o real. Algunos dicen que es Juan el Zebedeo, otros con Lázaro, a quien Jesús amaba (cf. Jn 11, 5. 28) o María Magdalena, a quien Jesús parece haber querido mucho…. Pero es muy difícil decidirlo.

pedrojuan— Pedro «es» la Gran Iglesia, como sabemos por Jn 1, 42, cuando Jesús le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan; tú te llamarás Cefas, que significa Pedro», es decir, Piedra cimiento (cf. Mt 16, 17-18). Incluso el Discípulo Amado, el de tantas libertad, ha de entrar en su barca…, pero tendrá su propio oficio, será libre siendo Iglesia (es decir, por ser Iglesia).

Imagen 1: Iglesia son dos dos que corren al sepulcro de Jesús (Pedro y el «otro»)
Imagen 2: Pedro y el Discípulo amado al final de la pesca (aunque el tema se pude aplicar a la primera llamada de Mc 1, 18-22; pero «imaginemos» que estos dos son Pedro y Juan, no Pedro y Andrés).
Imagen 3: La Iglesia son dos (Pedro y el discípulo amado, que avanzan con Jesús).

(La imagen normal de la Iglesia formada por Pedro y Pablo es buena, pero es posterior…).

Éste ha sido un «pacto» no escrito, el primer «concilio» de la Iglesia antigua:

‒ La Gran iglesia (Pedro) ha de admitir a carismáticos liberados, que van a lo suyo, testigos de la libertad originaria del amor, debe aceptarles como son ( iglesia especial, sin muchas leyes o estructuras).

‒ Por su parte, ese Discípulo amado debía reconocer un tipo de autoridad de Pedro, es decir, la Gran iglesia (como supone Jn 21), sin desvincularse del todo.

Así cuenta Jn 21 nuestra historia que empieza con los peces del agua y termina con las ovejas del monte, en un camino de reconocimiento y amor en la iglesia. .

Pedro dice: Vamos a pescar, compañeros; y entra en la barca el Discípulo Amado, que es «casta».

Así dice Pedro, y el Discípulo amado se cuela en la barca, sin decir nada, sin pedir permiso. Está allí porque sí, como estaba cerca de Jesús en la Última Cena. (Jn 13, 21-27). Parece un «don nadie», y sin embargo tiene conexiones, de forma que incluso es amigo del Sumo Sacerdote y consigue así que a Pedro le abran la puerta de la casa donde se celebra el juicio de Jesús (cf. Jn 18, 15-16).

Esta amistad del Discípulo amado con el Sumo sacerdote supone que era un hombre de categoría, emparentado con la «casta» de los altos círculos de Jerusalén, y así le presenta el evangelio como alguien que está cerca de la élite sacerdotal: es un judío importante que se ha hecho amigo de Jesús.

Todo parece indicar que este Discípulo Amado era Casta, pero sabe querer y se mantiene bajo la cruz, donde no está Pedro, que no es casta, pero tiene miedo… Más aún, este Discípulo Amado, amigo del Gran Sacerdote, se hace también «amigo» de la madre de Jesús (Jn 19, 26-27)… y corre luego con Pedro buscando el sepulcro vacío de Jesús, donde ven el sudario y las vendas, cuidadosamente dobladas (Jn 20).

Pedro ha de hacerse Discípulo Amado (es decir, reconocer su autoridad).

Pedro tiene que rehacer oficialmente la Iglesia de los compañeros de Jesús, pero no empieza de cero… pues a su lado sigue silencioso este Discípulo Amado… que quizá no sabe otras cosas, pero sabe querer y ser querido (¡sólo en amar es mi ejercicio!)

pedro y juanEl relato empieza con Simón Pedro diciendo «voy a Pescar» (21, 3). Sin este principio no hubiera habido iglesia, como han indicado otros testimonios de Mt y Lc-Hech. Se le juntan varios discípulos, formando así un número de siete (como los helenistas de Hech 6), no Doce como los apóstoles de Jerusalén (evidentemente, faltan aquí las mujeres, que estaban, sin duda). Suben con Pedro a la barca y, a la voz del Señor, que les espera en la orilla, vuelven a echar las redes tras una noche en la que no han pescado nada.

Ahora logran pescar un gran número de peces (todos los pueblos) y el Discípulo amado reconoce a Jesús y dice a Pedro: ¡Es el Señor!» (Jn 21, 3-7). Pedro ha dirigido la faena, pero no sabe ver, porque aún no ama, y así depende del Discípulo amado, para descubrir a Jesús que espera en la orilla, recibiendo los peces que le traen y ofreciéndoles el pan y el pez del Reino. «Después que comieron, Jesús dijo: «Simón, hijo de Juan ¿me amas más que estos?». Le dijo: «¡Sí, Señor! Tú sabes que te quiero». Le dijo: «¡Apacienta mis corderos!…» (Jn 21, 15-17).

En este contexto volvemos a descubrir la vinculación y diferencia entre Pedro y el Discípulo Amado, en línea de amor. Ambos han estado en la barca de la pesca; ambos deben seguir vinculados. Pedro tiene que aprender a amar a Jesús; el Discípulo amado debe aceptar el ministerio de Pedro. De esa forma, los dos quedan vinculados por el mismo amor. Así se entiende el final de la escena, que está centrada en Pedro, pero en su referencia al Discípulo Amado.

– Pedro sigue siendo el encargado de cuidar de ese rebaño, como responsable del trabajo de la iglesia; para ello debe transformarse en amor, convirtiéndose él también en discípulo amado (Jn 21, 15-19).
– El Discípulo Amado ha de seguir al lado de Pedro, libre y creativo, dentro de una iglesia que es de todos. Ese discípulo avanza por sus propios caminos, al lado de Pedro, como representante de la comunidad del espíritu y amor dentro de la iglesia (cf. Jn 21, 20-24).

— Eso significa que en un sentido muy profundo sólo existe iglesia del amor: el mismo Pedro debe transformarse en esa línea si es que quiere seguir a Jesucristo y anunciar su pascua sobre el mundo.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

‘Iglesia, servidora de los pobres’, leída con ojos de mujer Pepa Torres Pérez, Ap. C.J.

domingo, 10 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en ‘Iglesia, servidora de los pobres’, leída con ojos de mujer Pepa Torres Pérez, Ap. C.J.

20091017elpepivin_11Leido en la página web de Redes Cristianas

Sucedió hace unos meses en un encuentro de colectivos de mujeres en un barrio de Madrid en el que, reflexionando sobre el tiempo y el espacio propio de las mujeres, una mujer boliviana levantó la mano y contó, con toda naturalidad, que su tiempo más personal era el que sacaba cada mañana antes de irse a trabajar para hablar con su Diosito. Su aportación desconcertó a la asamblea y las animadoras no supieron muy bien cómo reconducir aquella participación “inesperada”, de modo que al final el diálogo terminó en una deriva sobre si las religiones en la historia han favorecido la liberación de las mujeres o su opresión.

Leyendo la Instrucción Pastoral Iglesia, servidora de los pobres he vuelto a recordar este debate y me pregunto cuál sería el comentario de estos colectivos al leerla. Yo misma me siento confusa. Mi primer sentimiento ante su lectura ha sido el de alegría y esperanza, pues la sensación global que me habita al leerla es algo parecido a lo que debió sentir el autor del Libro del Sirácida al escribir: El grito de los excluidos y excluidas atraviesa las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansa, no ceja hasta que se haga justicia (cf. Eclo 35,12-14.16-18). Este grito se hace un clamor insostenible en nuestro mundo, que nos recuerdan cada día quienes desafían las fronteras arriesgando sus vidas en el intento de cruzarlas y otros hechos cotidianos, ante los que como cristianas y cristianos, no queremos acostumbrarnos: gentes que trabajan a destajo en la recogida de la mandarina cobrando 0,70€ la caja; trabajadoras internas, eternas “sin papeles” por 500€; doce mujeres asesinadas, en lo que va de año, a manos de sus ex-parejas; el retorno forzoso a los hogares de muchas otras como consecuencia de los recortes sociales (entre ellos la Ley de dependencia); más de 17.000 familias desahuciadas, desde que se inició la crisis; y un largo etcétera.

El grito de los pobres, y entre ellos el de los inmigrantes como los más pobres entre los pobres (n. 7) alcanza también al corazón de los obispos españoles y por eso la Instrucción urge a la comunidad cristiana y a los poderes públicos (nn. 44-45) entre otras cosas a trabajar por la justicia (nn. 19, 20, 22, 42, 53), denunciando la corrupción (nn. 10-12) y las políticas que están generando desigualdad y exclusión (n. 48) y buscando alternativas (nn. 32,49,52,53). Sin embargo, mi consolación no es completa, pues me deja todavía un tanto seca y descontenta al sentir de nuevo, como en tantas ocasiones a lo largo de la historia de la Iglesia, que “lo femenino queda disuelto en lo social”.

Es cierto que por primera vez en un documento episcopal, el corazón de los obispos se descubre conmovido como el de Jesús por la pobreza y la violencia contra las mujeres: “nos aflige el incremento del número de mujeres afectadas por la penuria económica pues, no sin razón, se habla de ‘feminización de la pobreza’. Algunas de ellas incluso son víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual, particularmente las extranjeras, engañadas en su país de origen con falsas ofertas de trabajo y explotadas aquí en condiciones similares a la esclavitud. Igualmente nos duele sobremanera la violencia doméstica que tiene a las mujeres como sus principales víctimas. Resulta necesario incrementar medidas de prevención y de protección legal, pero sobre todo fomentar una mejor educación y cultura de la vida que lleve a reconocer y respetar la igual dignidad de la mujer (n. 7). Pero, a la vez, me cuesta reconocerme en el genérico masculino al que gran parte de la instrucción va dirigida. Visibilizarnos en el lenguaje hubiera sido ya un buen punto de partida, máxime cuando seguimos siendo las sustentadoras de la Iglesia y, en la acción social, sus principales protagonistas.

La Instrucción recoge también la preocupación de los obispos por las desigualdades que sufrimos las mujeres en el ámbito familiar, laboral y social (n. 51), pero omite, sin embargo, una desigualdad que pone en sospecha el resto de sus afirmaciones: la desigualdad que vivimos las mujeres al interior de la Iglesia, la división sexual y la subalternidad con que se nos contempla, invisibiliza, o sigue relegando a tareas auxiliares, excluyéndonos de los espacios de toma de decisiones o de representación y el acceso a los ministerios.

El Pontificado del papa Francisco está siendo una buena noticia de frescura y libertad para una Iglesia que quiere descentrarse y desplazarse para servir al mundo en las periferias. Ojalá que este abrir puertas lo sea también para nosotras las mujeres al interior mismo de la Iglesia. Mientras tanto el espíritu de María Magdalena y aquellas otras que seguían y servían a Jesús con su bienes por los caminos de Galilea (cf. Lc 8, 1-3) seguirá alentándonos a forzar la comunidad de iguales y el primado de la mutualidad y la reciprocidad en la relación entre mujeres y hombres en la Iglesia, frente al primado de la subalternidad y su forma políticamente correcta: la complementariedad. Quizás eso mismo es lo que quieren decir los obispos cuando reconocen que: Es preciso aceptar las legítimas reivindicaciones de sus derechos, convencidos de que varón y mujer tienen la misma dignidad. Debemos reconocer que la aportación específica de la mujer, con su sensibilidad, su intuición y capacidades propias, resulta indispensable y nos enriquece a todos (n. 51).

En la próxima reunión de colectivos de mujeres del barrio, seguro que algunas mujeres me preguntan por esto… ¿Y vosotras en la Iglesia, con el nuevo Papa, cómo vais?

Espiritualidad, General , , , ,

Pascua 8. Una noche de Pesca en el lago (Jn 21, 1-44)

viernes, 8 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en Pascua 8. Una noche de Pesca en el lago (Jn 21, 1-44)

lamaestaparicinenellagott5Del blog de Xabier Pikaza:

De la pascua como navegación en la tormenta pasamos, de manera lógica, a la pesca y enseñanza de Jesús sobre el largo. Ésa es una escena clave del evangelio de Juan, que ha reelaborado las tradiciones de un discípulo especial, llamado el Discípulo Amado, hasta formar con ellas un texto precioso, que ha sido después aceptado por todos los cristianos.

Parece que al principio la iglesia centrada en el recuerdo de Pedro (y los Doce) puso dificultades en admitir este evangelio porque, al parecer, no dejaba claras las relaciones entre el discípulo amado de Jesús y el resto de los apóstoles (y en especial de Pedro). Además, parecía encerrarse en un ideal de pura libertad interior, rompiendo así la estructura social del conjunto de la iglesia.

Para subsanar en parte esa dificultad, el redactor último de la obra, aprovechando tradiciones anteriores, ha incluido al final de ella un precioso capítulo pascual (Jn 21) donde hallamos dos de los relatos más hermosos del NT. El anterior terminaba en Jn 20, 30-31, con su buena conclusión. Pues bien, sin suprimir esa conclusión, el nuevo redactor ha incluido dos nuevas narraciones pascuales (21, 1-14 y 21, 15-25), centradas en torno a las figuras de Pedro y el discípulo amado. Aquí estudiamos la primera de ellas; en la estación siguiente la segunda.

Pedro es importante en esta pascua, pero son necesarios los siete (es decir, todos) navegando en la noche vacía. Pedro es importante, pero es más necesario el testimonio del Discípulo Amado, que es capaz de ver en la noche. La pascua es tarea de todos, con Cristo animando, esperando en la orilla (y en los remos y redes de la barca).

Me voy a pescar. Noche inútil.

Se dice que estaban reunidos siete discípulos: Pedro y Tomás, Natanael y los Zebedeos (Santiago y Juan) y dos discípulos más, cuyo nombre no se cita (21, 2). Uno de estos últimos podría ser el discípulo amado. En total eran siete, no Doce como los representantes de la iglesia del principio. Este número de siete es signo de misión universal. En este contexto nos sitúa la escena que sigue.

El que inicia el movimiento es Pedro diciendo: ¡Me voy a pescar! (21, 3). Muchos lectores se han visto sorprendidos por el dato: realizado ya el misterio de la pascua, después que el mismo Cristo ha enviado a sus discípulos al mundo (cf Jn 20, 21), parece que Pedro se entretiene en la pesca del lago, como hacía antes de haberse tropezado con el Cristo. Pero quien mire con más profundidad descubrirá en la escena un fuerte simbolismo: estamos ante el signo de la pesca escatológica.

Es posible que en el fondo de la escena haya un recuerdo histórico. Es probable que Pedro y sus compañeros hayan descubierto algún día la ayuda de Jesús mientras se hallaban afanosos, pescando sobre el lago (como presupone en contexto vocacional Lc. 5, 1-11). Pero ahora es evidente que la pesca ha recibido un carácter pascual y misionero.

Pedro es pescador al servicio de Jesús, como el mismo Señor lo había prometido (Mc 1, 16-20: os haré pescadores de hombres). En ese nuevo oficio, al servicio del reino, él sale a echar las redes sobre el lago de este mundo. No va solo, le acompañan los auténticos discípulos, los siete creadores de la comunidad universal cristiana, los auténticos apóstoles de pascua.

Van en medio de la noche, en el lago de la historia. Pedro dirige la barca. Le acompañan los otros y de un modo especial el discípulo querido. Para todos hay lugar en la faena. Pedro y el discípulo amado comparten un lugar en la barca y tarea pascual de Jesucristo. La experiencia pascual empieza siendo dura… Pero vengamos al texto:

Subieron a la barca y en aquella noche no pescaron nada.
Apuntando ya la madrugada estaba Jesús en la orilla,
pero los discípulos no sabían que era Jesús. Jesús les dijo:
– ¡Muchachos! ¿No teneís nada de comer?
Le respondieron: ¡No!.
Él les dijo:¡Echad las redes a la derecha de la barca y encontrareis!
La echaron y no podían arrastrarla por la cantidad de peces.
Entonces, el discípulo al que Jesús amaba dice a Pedro:
-¡Es el Señor!
Y Simón Pedro, oyendo que es el Señor,
se ciñó el vestido y se lanzó al mar (21, 3-7)

Este Cristo de la pascua parece oculto mientras extienden los discípulos las redes sobre el lago. Ha resucitado el Señor, pero el mar de la vida sigue siendo insondable. Todo parece como estaba: mar y noche, barca y pescadores sobre el lago. Sobre el enigma de la vida es inútil esforzarse. Sobre el mar del mundo no se puede conseguir la pesca escatológica que había prometido Jesús en el principio del camino misionero (cf Mc 1, 16-20). Acaba la noche y las luces primeras del día traen a la playa a estos sufridos pescadores fracasados.

Recordemos que son varias las escenas pascuales donde el Cristo empieza siendo un desconocido: el jardinero del huerto (Jn 20, 14-15), el caminante de Emmaus (Lc 24, 15-16). Con toda naturalidad el hombre de la playa pregunta a los que vuelven de vacío y les dice echad las redes a la parte derecha (Jn 21, 6). Parece que sabe más que ellos.

Los discípulos escuchan su palabra sin poner reparo (en contra de Lc 5, 5). El inicio de la experiencia pascual se encuentra precisamente en el gesto de confianza de aquellos que han estado faenando en las vigilias de la noche. Querían descansar cuando rompe la mañana: necesitan un lecho para el sueño. Pero escuchan la voz de aquel desconocido y de pronto la red queda llena de peces.

Conocer a Jesús

La narración llega a su centro. Está llena la red y los fornidos pescadores tienen gran dificultad en arrastrarla. Entonces, mientras los otros se encuentran ocupados en la dura faena de la pesca, el discípulo amado tiene tiempo de mirar. Mira y descubre la verdad, en experiencia mística de pascua. Así le dice a Pedro: Es el Señor (Jn 21, 7). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

«Herejías».

jueves, 7 de mayo de 2015
Comentarios desactivados en «Herejías».

quema_de_templarios_en_franciaDel blog de José Arregi:

A un franciscano ya mayor con quien tuve la suerte de convivir durante años, y de bromear y debatir a menudo, le escuché: “De toda la historia de la Iglesia, solo me interesan los herejes. Solo ellos han aportado algo verdadero. Y vaya si el buen fraile, ilustrado y locuaz, sabe de historia. Lo que no superaría es un examen de ortodoxia, por laxo que fuera el examinador. Pero en servicialidad fraterna, ahí se lleva la palma.

¿Y de qué se trata sino de eso en la vida franciscana? ¿Y a qué nos invita sino a eso el Evangelio de Jesús, él que puso como modelo al samaritano hereje y compasivo, frente al sacerdote servidor del templo, juez de la ley y guardián de la doctrina, para los que la pureza y la verdad son más importantes que el socorro del herido?

En las religiones tradicionales, sobre todo monoteístas, y en el cristianismo católico más que en ninguna otra, ha predominado una errónea preocupación por la verdad. Y ahí se corrompe todo. Nada más peligroso que la pretensión de poseer la verdad y el bien, de creerse nombrados por “Dios” para ser sus garantes en la historia. No hay persecución, cruzada, inquisición, tortura ni hoguera que no se haya justificado en nombre de la verdad y del bien.

Sin embargo, no quisiera incurrir en contraposiciones simplistas: dogma contra vida, creencias contra praxis, verdad contra bondad. Ni quisiera descalificar sin más el dogma, la creencia o la convicción de la verdad. Un dogma puede inspirar la vida, una creencia puede animar una buena praxis, la convicción de una verdad puede apoyar la bondad. ¡Benditos sean entonces el dogma, la creencia, la convicción verdad! Pero solo en cuanto fomentan vida buena, praxis bondadosa, bondad feliz. He ahí el criterio del evangelio en cualquier página que se abra. Ninguna creencia es mala de por sí, pero solo es buena si ayuda a una vida solidaria y feliz.

Pues bien, ese mismo es el criterio de la “herejía”. Por eso mismo, tampoco querría hacer sin más el elogio de la herejía o del hereje. La herejía es tan ambigua y parcial como lo que llamamos verdad. Y solo será liberadora en la medida en que no se impone como nuevo dogma, es tolerante, humilde y desapegada, esté en fin inspirada por la bondad, por la entraña compasiva del buen samaritano hereje: Vio al herido y se compadeció, se compadeció y se acercó, se acercó y lo atendió, y siguió feliz su camino tomándolo a su cargo.

Sin embargo, con toda su ambigüedad, la herejía es indispensable. Todo orden necesita subversión para seguir fomentando nueva vida. Toda afirmación –incluso esta misma– necesita negación para seguir hablando, escuchando, entendiéndonos más a fondo. Toda verdad necesita contradicción para avanzar a la luz y a la sombra del misterio salvador. Todo dogma necesita herejías para seguir inspirando la liberación y la vida, más allá de los límites del pensamiento. ¿Qué sería una Iglesia sin mucho más pluralismo, sin mucha mayor libertad de expresión y de enseñanza en su seno que la que reina, por ejemplo, en los partidos políticos? No sería Iglesia de Jesús. Pero así es la Iglesia que vemos: una institución donde un estamento clerical se ha hecho dueño de la verdad que llaman divina. Solo es su verdad.

Avancemos. La herejía no solo es sana y necesaria. Es también inevitable, como escribió Rahner. Quien se tome a la letra el dogma de la Trinidad no tiene alternativa: o niega la unidad o niega la trinidad, “herejías” ambas. Y así con todos los dogmas, que son construcciones mentales, radicalmente limitadas, como todos nuestros esquemas y lenguajes, por mucho que se consideren doctrina revelada. Toda “revelación divina” viene del fondo de la experiencia humana individual y colectiva con su límite, su ambigüedad, su provisionalidad radical. La “revelación” es el misterio indecible al que apunta lo dicho en el texto “sagrado” o en la fórmula dogmática. Y solo aquel que se atreve a transcender lo dicho en la palabra se abre a la revelación del misterio indecible más allá de la palabra.

Así pues, todo dogma y todo texto que se presenta como “revelado” nos sitúa ante una elección: quedarnos en lo dicho o abrirnos más allá.Herejía” significa justamente “elección”, y nadie está libre de elegir. La “herejía”, la elección es un imperativo. Solo quien elige ir más allá de la doctrina se abre al misterio y, en último término, a la misericordia fraterna, a la projimidad compasiva. La “herejía” es hoy más imperativo que nunca, invadidos como estamos por la información, la opinión, la palabra. Amigo, amiga: escoge la palabra que más te inspira, y transciéndela, déjate llevar por su impulso hacia el misterio y la misericordia.

No hay peor elección que identificar la revelación o el misterio con la fórmula dogmática con su significado concreto, limitado por la palabra, la historia, la cultura. Y no hay peor elección que la pretensión de estar en posesión de la verdad. Quienes se creen investidos de poder divino para definir la verdad y el error no son neutros, también eligen, se eligen a sí mismos. Solo que a su elección, su opinión, la llaman divina, y en esa ceguera está el peligro. Mala elección. La peor herejía. Lo grave no es errar, sino creerse infalible.

Evoco con emoción la memoria de todos y de todas las herejes de cualquier religión, iglesia, patria y partido. La memoria de los “paganos” condenados por la Iglesia solo por seguir otra religión o no seguir ninguna. La memoria de los cristianos y cristianas silenciadas, condenadas, apresadas, desterradas, quemadas vivas en nombre de la verdad. Amarga historia de la Iglesia, llena de lágrimas. Vosotros, innumerables, perdonadnos en nombre de Jesús, el hereje. Y rogad por nosotros, seguid inspirándonos, caminad con nosotros.

Espiritualidad, General , , ,

Misericordia, viga maestra que sostiene a la Iglesia

domingo, 26 de abril de 2015
Comentarios desactivados en Misericordia, viga maestra que sostiene a la Iglesia

102vigaEl Papa acaba de publicar una bula convocando para el año 2016 a un jubileo extraordinario de la misericordia. Precisamente ahí, en el anuncio de la misericordia de Dios y en la vivencia de las obras de misericordia, se juega la Iglesia su credibilidad, o sea, el ser escuchada y respetada. Pues la misericordia es “la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia”. En la misericordia, y no en la ley o en la justicia, está la clave para entender el Evangelio de Jesús. Lo que movía a Jesús, en todas las circunstancias, era la misericordia. En ella se refleja el modo de obrar del Padre y ella es criterio para saber quienes son realmente sus hijos.

Subrayo tres de las muchas ideas que pueden encontrarse en la carta de Francisco. La primera es la relación entre el jubileo de la misericordia y el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento, con el que ella iniciaba un nuevo periodo de su historia. Y de hacer siempre reales las palabras de Juan XXIII en su discurso inaugural del Concilio: la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad.

El segundo subrayado se refiere a una idea de Tomás de Aquino, recogida también por la liturgia: donde Dios manifiesta de verdad su omnipotencia es cuando usa de misericordia. La misericordia, lejos de ser un signo de debilidad, es un signo del poder de Dios. ¿Cómo es esto posible? Vale la pena recordar la explicación que ofrece Santo Tomás: “la manera de demostrar que Dios tiene el poder supremo es perdonando libremente los pecados… porque perdonando y apiadándose conduce a los hombres a la participación del bien infinito, que es el máximo efecto del poder divino”. En otras palabras: tiene poder el que logra lo que se propone. Lo que Dios quiere para todos y cada uno de sus hijos es la salvación. Perdonando los pecados consigue ese fin. Luego su poder se manifiesta cuando perdona y tiene misericordia.

Al final de la carta hay una pequeña sorpresa. La misericordia puede favorecer el diálogo interreligioso. Ella posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. En primer lugar, porque es una ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano. Por tanto, puede ser un buen lugar de encuentro con todo ser humano. Pero también porque las grandes religiones monoteístas, como el judaísmo y el islam, la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios. Por eso, el Papa desea que este año jubilar de la misericordia “nos haga más abiertos al diálogo” para conocer esas nobles tradiciones religiosas y permita que todos los creyentes en el único Dios nos comprendamos mejor. Más aún: el Papa desea que la vivencia de la misericordia “elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación”.

Espiritualidad , , , , , , ,

«¿Dedocracia o democracia en la Iglesia?», por Pepe Mallo

domingo, 22 de marzo de 2015
Comentarios desactivados en «¿Dedocracia o democracia en la Iglesia?», por Pepe Mallo

iglesia-puebloGracias una vez más, querido Pepe, por tu reflexión, llena de Evangelio y de sentido común, a veces experiencia, tiene miedo a la comunidad de hermanos.

Sábado 14 de marzo de 2015.

Enviado a la página web de MOCEOP

Los obispos con frecuencia no se fían de los sacerdotes, y éstos siguen su ejemplo no fiándose de sus fieles. “el menos común de los sentidos”, también en la Iglesia.

El clero, lo sabes por Después del Vaticano II muchos obispos empezaron a solicitar a los sacerdotes lo que ahora solicita el arzobispo madrileño: nombres para vicarios y otros cargos (rectores del semanrio, delegados del clero, arciprestes…). Pronto se cansaron. Juan Pablo II, eligiendo obispos a su imagen y semejanza, contribuyó a cercenar cualquier atisbo de participación decisoria en asuntos eclesiales. El poder eclesial se entendió más en términos de dominio y no de búsqueda fraterna de la voluntad de Dios. El principio de tradición evangélica de “tratar y decidir entre todos lo que afecta a todos” (reflejado en He 15,22) ha sido sustituido por “sólo el presidente de la Iglesia trata y decide todo lo que afecta a todos”. Si él quiere puede consultar con quien quiera y como quiera. Es lamentable que la teología del poder eclesial, inspirada en el Evangelio, esté aún por hacer. La institución eclesial en su funcionamiento actual está lejos del Evangelio. Fraternidad es mucho más que democracia: más libre, más participativa, más escuchar a todos, más decidir entre todos, más confiar en todos, más respeto a lo acordado, más sinceridad, más aprecio por las cosas y las personas… En este camino nos introdujo el Evangelio de Jesús. ¡Ojalá tu reflexión, amigo Pepe, nos acerque más al Evangelio!

¿DEDOCRACIA O DEMOCRACIA EN LA IGLESIA?

“Osoro escribe a los curas de Madrid y les pide “nueve o diez nombres” de sacerdotes o religiosos para la Curia.” Con este titular abre la noticia RD el pasado 10 de febrero. Y continúa en subtitulares “El arzobispo trabaja en una reforma en profundidad de la diócesis madrileña.” En el desarrollo del reportaje, se recogen estas declaraciones del Arzobispo: “Quiero contar con todos vosotros. Quiero escucharos. Quiero que entre todos hagamos un plan pastoral pero que esté refrendado con la realidad. Hay que pasar de lo teórico al mundo real.”

Este anuncio de Osoro amplifica el eco de las palabras del papa Francisco: «La desclericalización del poder es muy importante para la Curia Romana y para la administración de las diócesis». No son secretos reservados los reiterados propósitos de Francisco de reformar la Curia vaticana ni las diligencias que ha llevado a cabo al respecto. En el reciente Consistorio, los cardenales han respaldado la descentralización del poder y la simplificación de la Curia, ratificando las palabras de Francisco: «La reforma de la Curia quiere favorecer la absoluta transparencia y una evangelización más eficaz

Una decisión de tal calado lógicamente está provocando intenso revuelo y cuenta, por consiguiente, con enérgicos defensores e inflexibles detractores. ¿Cambio justificado, prudente, razonable o provocación, desafío y desplante? Cada ojo lo verá a través del matiz de su propio cristalino. Sin embargo, mirándolo bien, sin reflejos, a pesar de los desacuerdos, ambas posturas coinciden unánimes en una idéntica interpelación: ¿Democracia en la Iglesia? A partir de este dilema, me surgen varias controvertidas cuestiones:

1.- ¿Acaso ha existido “democracia” en la Iglesia a lo largo de veintiún siglos?

Parece que solo nombrar la palabra “democracia” provoca recelos en algunas mentes suspicaces. Las democracias en política no han sido nunca ejemplo fehaciente de integridad, honestidad y coherencia. Pero insisto, ¿puede haber democracia en una institución jerarquizada como es la Iglesia? Bueno, podríamos hablar de una “democracia orgánica” (término acuñado por alguien que procesionaba bajo palio); régimen que conduce al más estricto autoritarismo eclesial. Sin embargo, ¿valdría enzarzarse sobre la implantación de una “democracia participativa” en la Iglesia? Con frecuencia se argumenta con el criterio de la “sagrada tradición” en la defensa de ciertas normas, comportamientos, ritos y usanzas de la Institución. Personalmente pienso que deberíamos preguntarnos cuándo nacieron esas tradiciones y de dónde proceden. Por ejemplo, en el caso que nos atañe, la institución de la Curia Romana cuenta solo con poco más de cuatro siglos; se inicia en los años que siguieron al Concilio de Trento. Esa centralización administrativa resultaba necesaria entonces, dentro de una concepción absolutista del papado, el cual debía resolver, de un modo directo, prácticamente todos los aspectos de la vida de la Iglesia.

Aquí debo hacer una leve digresión. “Ecclesia” significa asamblea. Los primeros seguidores de Jesús adoptaron este término para definir su identidad, rememorando los entrañables momentos vividos con el Maestro y, principalmente, la Cena del Señor. Pero no era una asamblea cualquiera. Se trataba de una “comunidad”, una vivencia común, la fraternidad. La autoridad de Pedro no significó dominio, dictadura, autoritarismo. Por eso, creo importante recalcar el sentido “comunitario y fraternal” de las primeras iglesias cristianas.

2.- ¿Cuándo nace y de dónde procede la participación de los creyentes en la gestión de la Iglesia?

Meridianamente, desde sus comienzos. Cuando apenas eran unos pocos, Pedro busca el acuerdo de la minúscula comunidad (Iglesia) para presentar candidatos en reemplazo de Judas. (Hch. 1,15-26). Cuando la comunidad crece y los apóstoles no dan abasto en la justa atención a todos los miembros de la Iglesia de Jerusalén, tras la protesta de los helenistas, convocan a toda la comunidad para que elijan al grupo de los “siete” para el servicio (diaconía) de la Iglesia. (Hch. 6, 1-6) Y esta participación no cesa en los siglos posteriores. Todavía en el siglo I, el papa Clemente, tercer obispo de Roma escribe: “Los apóstoles impusieron la norma de que varones probados les sucedieran en el ministerio con el consentimiento de toda la comunidad”. La Didajé o Enseñanzas de los Doce Apóstoles, considerado el primer “catecismo” escrito que conocemos y reconocido con gran estima por los Padres de la Iglesia, dice: “Elegíos obispos y diáconos dignos del Señor, hombres mansos, no amantes del dinero, sinceros y probados…” (Cap. 15.1) Y el papa san Celestino I (s.IV) insiste: “Nadie sea dado como obispo a quienes no lo quieran. Búsquese el deseo y el consentimiento del clero, del pueblo y de los hombres públicos.” (Carta a los obispos de Vienne). Podríamos añadir un largo etcétera. Esta es la auténtica Tradición eclesial. El afán de poder y el centralismo la invalidaron y aniquilaron, anulando totalmente la intervención de la comunidad. ¿No era esta forma de aportación comunitaria una “democracia participativa”, vale decir la participación del pueblo de Dios en la gestión de la comunidad (Iglesia)? Por tanto, la iniciativa de Osoro entronca irreprochablemente en lo más genuino de la Tradición durante los primeros cinco siglos de la Iglesia.

3.- ¿Reformar o regenerar?

Tras estas reflexiones, me pregunto: ¿Qué se pretende tanto con el proyecto del papa Francisco como con la propuesta del arzobispo Osoro, ¿reformar la curia o regenerarla? Aunque podamos usarlos como sinónimos, los dos términos encierran matices muy diferentes: “reformar” significa dar nueva forma, o sea modificar, variar, retocar. Sin embargo, “regenerar” encierra el significado de restablecer, restaurar, reponer.

La Iglesia jerárquica, desde desafortunados tiempos pretéritos, ha institucionalizado la endogamia. El principio de Juan Palomo ha sido el “guiso” siempre aderezado por los eminentes jerarcas de la Iglesia, secundados por sus mandos intermedios. Parece que la Iglesia la constituye solamente el clero, los demás no pintan nada. Los laicos han quedado postergados y preteridos a lo largo de muchos siglos. ¿Qué se persigue, pues, con estas iniciativas, continuar con la dedocracia jerárquica rediseñando las fórmulas “seudotradicionales” o restablecer y reponer la Tradición de las Comunidades primitivas?

El último Consistorio aboga por la «auténtica sinodalidad y la verdadera colegialidad» en el gobierno de la Iglesia (RD. 13 de febrero de 2015). Como se ve, los términos “sinodalidad y colegialidad” hacen referencia exclusivamente al estamento clerical. Por su parte monseñor Osoro cursa su propuesta solamente a los sacerdotes. No parece, pues, que la participación de los laicos esté muy próxima. Sin embargo, no faltan voces significativas en la Iglesia que buscan este restablecimiento. El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich afirma rotundamente (RD. 11 de febrero de 2015): «Una institución centralizada no es una institución fuerte. Es una institución débil. Hay que estar abiertos a los laicos, hombres y mujeres, pero especialmente mujeres. Yo lo digo y lo repito también en mi diócesis: Por favor, vean cómo podemos incorporar a los laicos, especialmente a las mujeres, en posiciones de responsabilidad en la administración diocesana. ¿Qué impedimentos necesitan superarse? La mentalidad! La mentalidad! Los obispos tienen que decidir. Los obispos y el Santo Padre tienen que comenzar a cambiar.”

Especialmente a las mujeres”, dice el cardenal. Efectivamente, reconoce que es uno de los grupos más marginados de la Iglesia. Reza el proverbio “Cuando la mujer da un paso, todos avanzamos”. (Rubrico. Yo esto lo percibo en mi esposa). Hay mujeres con una preparación similar e incluso superior a muchos eclesiásticos. Otro colectivo relegado y hasta proscrito es el de los curas casados. La Iglesia está desperdiciando y desaprovechando la experiencia y la preparación de estos meritorios sacerdotes que dedicaron ardientemente su vida a la proclamación y vivencia del Evangelio desde su estado sacerdotal y actualmente desde su opción matrimonial.

El cardenal Marx aviva la esperanza del cambio: «No estamos creando una nueva Iglesia, pero hay un aire fresco, un paso hacia adelante». Esto me hace pensar que ha llegado la hora de que tanto la jerarquía como los laicos, imponiéndose a su propia mentalidad de “clientes del clero”, tomen conciencia de que todos somos “responsables activos” en el funcionamiento y en la marcha de la Iglesia. Sustraerse a esta obligación, equivale a potenciar el “clericalismo”, ya de por sí excesivo y, a veces, abusivo.

Pepe Mallo

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General , , , , ,

«Romero, 35 años después», por José Mª Castillo

miércoles, 18 de marzo de 2015
Comentarios desactivados en «Romero, 35 años después», por José Mª Castillo

cartel-del-congreso-de-la-uca_560x280De su blog Teología sin frontera:

Del 18 al 23 de este mismo mes de marzo, en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), se va a celebrar un Congreso Internacional de Teología, que recordará y analizaráEl legado de los mártires de cara al futuro”.

Intervendrán en el congreso teólogos latinoamericanos (Jon Sobrino, el obispo de Saltillo (México) Mons. José Raúl Vera, brazo derecho de Don Samuel Ruiz en Chiapas, Ricardo Falla y Rodolfo Cardenal, jesuitas), la teóloga norteamericana Melinda Roper (de la congregación de Maryknoll) y teólogos europeos (José M. Castillo, José L. Sicre, Javier Vitoria, Martha Zechmeister), completando el programa un selecto panel de testigos que compartieron con Romero su compromiso y su empeño por defender la vida y la dignidad de un pueblo masacrado por todas las violencias imaginables. Me refiero a Mons. Ricardo Urioste, la Hermana Noemí Ortiz, la actual profesora de la Universidad Sonia Suyapa Pérez y el jurista Héctor Dada.

Este congreso presenta, además, la singular actualidad de celebrarse cuando faltan pocas semanas para el 23 de Mayo, fecha que el papa Francisco ha señalado para la beatificación de Monseñor Romero. Se superan y se dejan atrás las incontables dificultades que, en la misma Curia Vaticana, ha tenido que superar el arzobispo Romero, un hombre que, ya en vida, se dio de cara con problemas muy graves para poder comunicarse (o simplemente para entrevistarse) con Juan Pablo II. Y que, años después de su muerte martirial, sus restos mortales se vieron desplazados de la catedral de San Salvador a la oscuridad de la cripta de dicha catedral, al tiempo que, en Roma, manos ocultas (que nunca dieron la cara) bloquearon el proceso de beatificación, justificando el bloqueo con la manida acusación de que Romero era comunista.

Pero la importancia de este congreso no estará en recordar, una vez más, lo que ocurrió en los años de la cruel guerra civil que tanta sangre y tanto sufrimiento causó en aquel torturado país. Lo que interesa, en este momento, es tomar conciencia de lo que estamos viviendo. Y pensar a fondo en el futuro. Los que dieron sus vidas por un futuro mejor, ¿qué han conseguido con el derramamiento de su sangre? Cuando mataron a Ignacio Ellacuría, cinco jesuitas más y dos mujeres, allí mismo en la UCA, donde se va a celebrar el congreso, yo empecé a ir aquella universidad para ayudar, de alguna manera al menos, a suplir el vacío que habían dejado los que murieron.

Y desde entonces me vengo haciendo una pregunta a la que nunca encuentro respuesta: ¿por qué ha ocurrido tantas veces, y sigue ocurriendo de forma tan provocativa, que las religiones se afanan, se preocupan y luchan con más empeño por alcanzar la felicidad de la “otra vida”, que por humanizar y hacer más soportable y más digna “esta vida”? Si encontramos caminos de respuesta a esta inquietante pregunta, daremos sin duda alguna un paso de gigante.

 ***

 

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Iglesia Católica , , , , , ,

«La ermita y la fortaleza», por Pedro Miguel Lamet

domingo, 15 de marzo de 2015
Comentarios desactivados en «La ermita y la fortaleza», por Pedro Miguel Lamet

ErmitaLeído en su blog:

Dos edificios, dos símbolos. Ambos suelen estar separados en las afueras de nuestros pueblos. Aquí, en Cortegana (Huelva) están juntos. El castillo, en lo más alto y bien pertrechado e inexpugnable, para impedir que entren los malos, con torres, cañones, almenas, zanjas y puentes levadizos. La ermita, pequeña con sus frágiles paredes de cal, agazapada en un valle silencioso, sólo turbada por la algarabía de los días de la fiesta patronal, pero siempre humilde, abierta a todos incluidos los más débiles.

Dos símbolos y dos estilos.
La Iglesia-fortaleza, parapetada en sus dogmas, su moral inmutable, su ortodoxia, su rechazo a los de fuera, castillo de invierno para proteger a los “buenos”, los “católicos de toda la vida”, los impecables.

La Iglesia-ermita,
íntima, pobre, sencilla, con las puertas siempre abierta a los pequeños, los pobres, los atribulados, los dudosos, los increyentes, como las manos de la Virgencita de pueblo que recoge nuestras lágrimas, y una explanada ancha delante para la fiesta, la charla, la música, el baile, la romería, la convivencia, el olvido y el perdón.

Que cada uno identifique estos dos símbolos
con quien les parezca: actitudes, grupos, papas, movimientos, posturas, compromisos. Y luego, lo más importante, se pregunte: Y yo, ¿a qué me parezco más a una ermita o a una fortaleza? ¿Cuál de ellas recuerda más a Jesús de Nazaret?

Espiritualidad , , , , ,

Iglesia “en salida” vs restauración identitaria: ¿empate técnico? , por Pedro A. Ribeiro de Oliveira

domingo, 15 de marzo de 2015
Comentarios desactivados en Iglesia “en salida” vs restauración identitaria: ¿empate técnico? , por Pedro A. Ribeiro de Oliveira

Scene 07/53 Exterior Galilee Riverside; Jesus (DIOGO MORCALDO) is going to die and tells Peter (DARWIN SHAW) and the other disciples this not the end.Leído en la página web de Redes Cristianas

“Estamos en medio de una crisis eclesial donde importantes sectores intermedios importantes obstruyen el proyecto de Iglesia del Papa, una Iglesia “en salida”. Para destrabar el proceso y llevar adelante el proyecto es indispensable la movilización de las bases eclesiales que sólo ganarán fuerza en la medida que los sectores de la liberación y los sectores carismáticos caminaran juntos “, dice Pedro A. Ribeiro de Oliveira, sociólogo, en artículo publicado a continuación.

Pedro A. Ribeiro de Oliveira tiene un doctorado en Sociología por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Es profesor en la Maestría en Ciencias de la Religión de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais – PUC-Minas, consultor ISER-Asesoría. Entre sus obras, destacamos Fe y Política: Fundamentos(Aparecida: Ideas & Letters, 2004), Fortaleciendo la red de una Iglesia misionera (San Paulo: Paulinas 1997) y Religión y dominación de clase (Petropolis: Vozes, 1985).

Aquí está el artículo.

El Papa asombró all mundo con su visita a Lampedusa, donde se solidarizó con los migrantes que buscan ilegalmente una mejor vida en Europa, Francisco mostró su proyecto de pontificado: una Iglesia “en salida”. Explicitó este proyecto en la exhortación “La Alegría del Evangelio” (# 20-24), donde dice preferir “una Iglesia accidentada, herida, embarrada por haber salido a las calles, a una Iglesia enferma por estar encerrada (# 49). Este proyecto está ganando la simpatía y el entusiasmo de muchas personas, dentro y fuera de la Iglesia Católica, pero hay fuertes indicios de resistencia a él dentro de la jerarquía católica, porque va en la dirección opuesta a la línea de los dos pontificados anteriores, centrados en el proyecto que se puede llamar restauración identitaria. Haciendo un análisis de coyuntura de la situación, me parece que estos dos proyectos están ahora en “empate técnico”. ¿Es posible desbloquear el impasse que impide la actualización de la Iglesia propuesta del Concilio Vaticano II que viene? Analizar el problema desde el punto de vista sociológico es el propósito de este artículo (1).

La elección de Juan Pablo II marca el comienzo del proceso de restauración identitaria de la Iglesia Católica: proyecto de reafirmación de la Iglesia y de sospecha de todo lo que no tuviera la marca católica. Su propósito no era volver al pasado tridentino, pero imponer la interpretación del Concilio Vaticano II desde el Concilio Vaticano I, que convirtió la autoridad del Papa suprema e incontestable sobre toda la Iglesia Católica. Contando con la participación del teólogo Joseph Ratzinger, que le sucedió en el papado, Juan Pablo II utilizó varios instrumentos eclesiásticos para implementar este proyecto, siendo el principal: el nombramiento de obispos en sintonía con la misma línea, la reforma del derecho caónico y la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica y las normas restrictivas para la liturgia.

Este proyecto encontró apoyo en los movimientos eclesiales como el Opus Dei, Comunión y Liberación, Focolares, Camino Neocatecumenal, Renovación Carismática Católica y otros de un alcance más pequeño a nivel global. La gama de alianzas formadas por el Papa, la Curia Romana, los obispos de su confianza en las diócesis clave, y los Movimientos eclesiales procedieron a difundir su propia interpretación de los documentos promulgados por el Concilio como la única interpretación auténtica, mientras que descalificaban a cualquier divergencia.

Así, Juan Pablo II y Benedicto XVI reforzaron la tradición tridentina que ve en la salvación individual de las almas la misión propia de la Iglesia – como dijo Benedicto XVI al episcopado brasileño, 12 de mayo 2007 – mientras que la población católica quiere protección, cura y seguridad (catolicismo popular), una alegre convivencia y cercanía con lo divino (catolicismo carismático) y la reafirmación de la fe en otro mundo posible donde la Justicia y la Paz se abracen ( catolicismo de la liberación). Sin darse cuenta que la salvación de las almas a través de los sacramentos está perdiendo terreno, minada por paradigma técnico-científico de la modernidad, el hedonismo favorecido por el acceso al mercado de consumo, por la valoración y apreciación de la vida terrena y la incredulidad en el infierno, la Iglesia ve la reducirse el número de sus fieles, especialmente entre los jóvenes (2).

Dada esta falta de coincidencia, la Iglesia busca atraer fieles ofreciéndoles espectáculos religiosos que combinan entretenimiento, misa y devociones (marianas, los santos y el Santísimo). Estaciones de radio y televisión, así como los santuarios se convierten en el escenario de este espectáculo religión-media donde los sacerdotes atrajeron mucho público, pero más allá de las emociones del espectáculo, cada uno vuelve a su vida cotidiana sin fortalecer sus lazos con la Iglesia.

Todo esto debilitó el impulso de las innovaciones introducidas por el Concilio (la actitud ecuménica e interreligiosa, Teología de la Liberación, las Comunidades Eclesiales de Base, los órganos colegiados, la liturgia inculturada, la renovación de la vida religiosa, la apertura de los seminarios, y otros), pero sin implementar un nuevo modelo de Iglesia Católica capaz de diálogo con el mundo contemporáneo. La rigidez de la Iglesia para insistir en su convicción de ser eportadora de la verdad absoluta en contraposición al “relativismo” del mundo ha creado una barrera de comunicación entre ellos. Por un lado estaba el cuerpo clerical facultado por el proyecto de restauración identitaria; y del otro estaba la gran masa de laicos y laicas reducidos a la condición de auxiliares de los curas, sino de simples usuarios de los servicios religiosos.

El fracaso del proyecto de restauración identitatira llevó a la renuncia de Benedicto, pero no desmanteló su red de apoyo: ella tiene todavía tiene adeptos en la Curia romana – su bastión principal – en los Movimientos eclesiales que explícitan o disimuladamente cultivan la tradición tridentina, entre muchos obispos, sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas formados para ese modelo de iglesia. Aunque estos sectores declaran su obediencia piadosa al Papa, hay indicios de que a ellos les desagradan tanto las críticas de Francisco a la ostentación mundana de las personas consagradas, como su aliento a una Iglesia pobre y servidora de los pobres.

Por otra parte, no se puede olvidar la importancia del patrimonio y activos económicos acumulados por la Iglesia: ellos pueden asegurarle una sobrevida independientes de los fieles.

Ante esta situación de “empate técnico” entre los dos proyectos, ¿Cómo será la forma de un desempate para la Iglesia “en la salida”? Como se dijo antes, este desempate se decidirá ante la base formada por la gran comunidad católica, más que en los tribunales eclesiásticos. Es entonces necesario examinar qué sectores de la comunidad católica tienen afinidad con el proyecto de Francisco.

La Iglesia “en salida” no puede contar ni con los Movimientos tradicionalistas, ni con los oriundos de Renovación Carismática que vuelven a los tiempos de Pío XII – como Shalon, Toca de Assis, Nueva Canción y otros. Tampoco puede contar con los fieles practicantes del catolicismo popular- devocionales y protector. El apoyo de la Iglesia “en salida” sólo puede residir en sectores cuyas raíces se encuentran en el Concilio Vaticano II: por un lado, el sector polarizado por las Comunidades Eclesiales de Base y Pastoral Social; y por el otros, los diversos grupos congregados por el Movimiento carismático. Veamos esto más de cerca.

El catolicismo de la liberación es fruto de la recepción latinoamericana del Concilio Ecuménico de 1962 a 1965 y tuvo importancia por el desempeño de las Comunidades Eclesiales de Base – CEB – Pastoral Social junto con los movimientos sociales. Tiene su fundamentación en la Teología de la Liberación que, mientras era descalificada en espacios eclesiales oficiales, se mantiene muy viva en la sociedad brasileña. Aunque minoritario tiene,en el episcopado, el clero y sobre todo en la intelectualidad católica

El catolicismo carismático es hoy la forma hegemónica de la Iglesia en Brasil. Introducido en la década de 1970 por la Renovación Carismática Católica – RCC – que combina la oración de alabanza, la música y la curación. Su organización a través de los grupos de oración apoyados por equipos de servicio le dan una gran autonomía respecto a las autoridades eclesiásticas, mientras que su énfasis en la práctica de los sacramentos favorece su integración en las estructuras parroquiales. En la década de 1990 el movimiento carismático se dividió en dos partes: uno asume la pastoral de las parroquias dándole el tono carismático, mientras que los otros forman “comunidades de vida” y ” de alianza”, que poco a poco retornaron al catolicismo de la salvación individual revestido con un estilo carismático. Es necesario tener en cuenta esta distinción, porque la RCC no se identifica con esos Movimientos ni con los sacerdotes mediáticos y si con los grupos de oración. También hay que señalar que si bien la forma carismática es hegemónico hoy en la mayoría de las parroquias y las diócesis de Brasil, su fundamentación teológica sigue siendo frágil.

Obsérvese que tanto el catolicismo de la liberación como el carismático nacieron del Concilio Vaticano II, a pesar de que han tomado caminos divergentes: mientras que los sectores polarizados por la CEB y la Pastoral Social, buscan hacer realidad el Reino de Dios en el mundo de los pobres, los sectores sintonizados con RCC quieren implantarlo en el corazón de cada persona; mientras unos realizan celebraciones que nutren la relación entre la fe y la política, los otros hacen celebraciones de alabanza. Tales diferencias, sin embargo, no implican necesariamente incompatibilidad entre estos dos frutos del Concilio Vaticano II, pues son como dos hermanos separados por las circunstancias históricas y no por enemistad o antagonismo de fondo. En este sentido, hay que recordar dos cosas: crece tanto el número de animadores CEBs que son miembros de grupos de oración carismáticos, como el número de personas que participan activamente en las luchas sociales sin abandonar el camino de la oración carismática.

Llegamos a la conclusión de este análisis de coyuntura eclesiástica recordando que Francisco comenzó su pontificado – con la construcción de puentes – pidiendo que oren por él. Pero no sólo orar. También es necesario movilizar a la comunidad católica para la realización de su proyecto. Después de años habituados a entender la “misión” como rebaño de personas atraídas por la Iglesia para llevarlos a la práctica de los sacramentos, asumir el proyecto de la Iglesia “en salida” requiere elaboración teórica y acciones prácticas. Teórica, porque se trata de recuperar y actualizar la visión del Concilio Vaticano II; practicar, porque se trata de construir una “nueva manera de ser Iglesia” no desde el templo, sino de las casas y la calle.

Francisco es sin duda el personaje principal de este proyecto, pero sólo podrá lograrlo con la ayuda de los sectores intermedios de la iglesia – obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas – y la movilización de las bases. En esto radica el punto clave de este análisis: de la participación activa de laicos y laicas depende el éxito del proyecto de Iglesia “en salida”. En este sentido, es esencial la reconciliación y el entendimiento entre los sectores católicos polarizados por las CEBs y Pastorales Sociales y los sectores de los y grupos agregados de oración de raíces carismáticas. Desde allí se puede hacer crecer su cooperación en favor del éxito del proyecto de Iglesia “en salida”.

Estamos en medio de una crisis eclesial donde sectores intermedios importantes obstruyen el proyecto papal de Iglesia “en salida”. Para desobstruir el proceso y llevar adelante el proyecto es indispensable y esencial movilizar a las bases de la Iglesia que sólo ganarán fuerza en la medida que los sectores de la liberación y los sectores carismáticos caminaran juntos. Esta tarea no es fácil, pero es en la crisis que somos más creativos.

Leer más…

Espiritualidad, Iglesia Católica , , , , , , , , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.