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Dios es poesía

Martes, 2 de febrero de 2016

received_10208606618512438Yolanda Chávez,
Los Ángeles (USA).

ECLESALIA, 29/01/16.- La Teopoesía es un alumbramiento grandioso, genial; aflora del encuentro con Dios que libera desde la vida, introduce en el corazón y en las entrañas de los seres la delicada dimensión de la belleza con sus tintes estéticos en todas sus dimensiones para transformarse en palabras.

Produce imágenes, llena los espacios vacíos con su presencia divinizadora, perfuma los sentidos de quienes la perciben; se deja oler, se deja sentir, se deja comer por ellos y los transforma de teólogos a poetas y de poetas a teólogos, Rubem Alves lo explicaba así:

“Desde hace unos años tengo perdida mi respetabilidad académica. Nadie me la quitó, pero un buen día, por razones que no me sé explicar, algo sucedió en mí. No sé qué me pasó, más lo cierto es que de repente me descubrí incapaz, en absoluto, de pensar, hablar y escribir analíticamente. Fui poseído por la forma poética y sigo por ella poseído cuando escribo. Aunque esto me gusta, me crea también muchos problemas con auditorios científicos y académicos, porque esa gente no cree que la poesía sea algo serio; sin embargo, yo creo que es la cosa más seria: creo que Dios es poesía. Si pudiese hacer una nueva traducción del texto de Juan: “y el Verbo se hizo carne”, pondría “y un Poema se hizo carne”.

El Verbo conjugado en todos los tiempos se hace carne y se hace Poema. Se ofrece y se da transmutándose literariamente. Alves descubre la raíz replanteando estos dos conceptos:

 “La literatura es un proceso de transformaciones alquímicas. O, si prefieren una palabra en desuso, utilizada por los teólogos antiguos, “transustancia” su carne y su sangre en palabras y dice a sus lectores: “¡Lean! ¡Coman! ¡Beban! ¡Ésta es mi carne, ésta es mi sangre!”.

“¿Y el lugar de la teología? Forma parte de esta sinfonía de gemidos (Ro 8.22-23): habla sobre Dios, que es la confesión de una nostalgia infinita, que brota de este cuerpo tan bueno y amigo, que puede sonreír, acariciar, plantar, tocar flauta, hacer el amor, entregarse como holocausto por aquellos a quienes ama y también hacer teología. Teología: poesía del cuerpo, sobre esperanzas y nostalgias, pronunciadas como una oración”.

La Teopoesía domina los lenguajes vibrantes contenidos en el cuerpo, se nos comunica emergiendo de las entrañas porque allí habita el misterioso deseo de crear, co-crear y re-crear.

Se nos comunica surgiendo del corazón porque allí late secretamente la nostalgia por lo trascendente, por esa realidad englobante que nos sobrepasa.

Evita el cerebro porque moriría entre sus grises pliegues intelectuales. No se racionaliza, Sopla hacia donde quiere; oyes su rumor, pero no sabes de donde viene ni a donde va (Jn 3: 8).

Después de todo, de Dios sólo se puede hablar poética, humanamente, con metáforas, porque: “La teología no es cosa de quien cree en Dios/ sino de quien tiene nostalgias de Dios”.

“Recordemos la disputa de Jesús con Satán, quien le dijo que debería ser una persona práctica, que debería volverse cocinero. Y Jesús le dijo: ‘No, yo prefiero ser poeta’” (Mt 4:1-4).

Para Rubem Alves, uno de los máximos exponentes de la Teopoética, celebrando su legado año y medio después de su partida para ya no sentir más nostalgias de Dios.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Juan José Tamayo: Otra Teología es necesaria

Domingo, 19 de julio de 2015

httpjux-user-files-prodFoto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).

Leído en  The Bo Review of Human Arts

Juan José Tamayo – Otra Teología es necesariaThe Bo Review of Human Arts

Sep 11, 2014

-Scroll down the article to read its English version-

Sotanas negras y cónclaves en los que mentes sesudas se esfuerzan por poner límites al disfrute humano. No creo exagerar si digo que ésa es, para muchos, la percepción social de la teología y del pensamiento cristiano en general. Pero es fácil anquilosarse en la crítica cómoda y hacer oídos sordos a las voces, cada vez más numerosas, que reclaman la separación del mensaje cristiano original de unos estrictos esquemas doctrinales de –dicen- cuestionable legitimidad interpretativa.

Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es una de esas voces: licenciado y doctor tanto en teología como en filosofía, desde la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid defiende un mensaje cristiano muy ligado a la liberación de los excluidos, a la teoría de género y a la ecología. Nada más y nada menos.

[The Bo Review of Human Arts] La teología, como disciplina teórica, parte de una premisa clara: la existencia de Dios. Teniendo en cuenta que parte importante de la población niega la verdad de esta premisa, ¿por qué debería importarles la teología?

[Juan José Tamayo] El concepto ‘teología’, etimológicamente, es el ‘logos’ sobre ‘theos’: un discurso sobre Dios. Ciertamente creo que esa etimología es correcta, pero resulta demasiado reducida porque la teología reflexiona sobre Dios, pero también sobre la religión, la espiritualidad y sobre todo aquello que tiene que ver con el mundo de lo sagrado. Esas cuestiones no implican el presupuesto de la existencia de Dios, sino una reflexión sobre Dios independientemente de su existencia, y sobre la funcionalidad cultural, política, social, económica y simbólica de las imágenes que se han ido construyendo sobre él a lo largo de la Historia. La teología tiene su propia autonomía, pero debe cultivar la interdisciplinariedad, si no quiere quedarse en un discurso autista: sociológicamente, estudia la relación entre las creencias religiosas y la sociedad; a nivel psicológico estudia las motivaciones para creer… Pero incluso en su sentido más estricto no presupone la existencia de Dios, sino que analiza el recorrido del pensamiento religioso y filosófico, y del pensamiento secular, sobre el problema de Dios en las diferentes cosmovisiones.

Para un no creyente no intelectual, la teología no es importante, pero es que tampoco suele serlo para un creyente no formado. Pero yo creo que en el mundo intelectual debe serlo porque la religión ha conformado la identidad cultural de no pocos pueblos. A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria. En los distintos géneros literarios, que pueden ser el épico, el mítico, el poético, el narrativo, moral… se esconde una extraordinaria riqueza antropológica y cósmica. Esos libros han planteado los grandes problemas del ser humano sobre el origen, el destino, el sentido y sin-sentido de la vida, la muerte, etc. de manera muy concreta y específica con la formulación propia de su contexto. Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.

[Bo] La teología tiene que lidiar con críticas a su incoherencia: puede llegar a conclusiones frontalmente opuestas. Por un lado, el catecismo de la Iglesia católica defiende la integridad del embrión desde la concepción , y el carácter objetivamente desordenado de la homosexualidad . Al mismo tiempo, la “otra teología” que tú defiendes no estaría en absoluto de acuerdo. ¿Pero ambas teologías salen de unos mismos evangelios? No creo que esa pregunta formulada de esa manera tenga mucho sentido

[JJT] Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso. Lo mismo se puede decir que cualquier texto de la filosofía, que admite una interpretación plural y da lugar a diversas escuelas hermenéuticas. Algunos ejemplos. Del pensamiento de Hegel surgieron dos tendencias: los hegelianos de izquierdas y de derechas. También la lectura posterior del marxismo ha desembocado en dos tipos de marxismo: el ortodoxo y cientista, y el utópico-humanista. Lo mismo puede decirse de Kant, Aristóteles, Tomás de Aquino, Platón, Agustín de Hipona… Los textos de estos filósofos no conforman un sistema cerrado que obligue a acatarlo acríticamente a quien se considere su seguidor, sino que han derivado en diferentes interpretaciones.

El texto sagrado es la elaboración teórica de una religión en su momento originario, de acuerdo con las categorías propias de esa época y conforme al tipo de relaciones sociales, culturales y económicas vigentes en ese momento histórico. Uno de los errores que a mí me parecen más graves en la historia del cristianismo es fundamentar los dogmas en textos religiosos originarios. Los evangelios, o las cartas de Pablo de Tarso, no son textos dogmáticos, sino que utilizan diferentes géneros literarios –parenético, simbólico, narrativo, sapiencial, histórico, épico, mítico, etc.- y todos ellos están influidos por el contexto en el que son elaborados. ¿Cómo se puede deducir de cualquier palabra de Jesús el fundamento de un dogma cristiano, cuando Jesús hablaba en parábolas, utilizaba un lenguaje simbólico, vivía una experiencia vinculada a la realidad de su tiempo y a su historia? Jesús no es un maestro en teología, ni un definidor de dogmas, sino un narrador de parábolas y un educador popular que recurre a diferentes formas del lenguaje para transmitir un mensaje que cree que puede contribuir al reconocimiento de la dignidad y la libertad de los seres humanos, a la liberación de su pueblo, y especialmente de los excluidos empobrecidos, pecadores, publicanos, mujeres, etc. Es legítimo que unos mismos textos remitan a diferentes interpretaciones e incluso a muy diversas formas de vida. El error está en considerar que una determinada interpretación es la única, la verdadera y la que tiene que ser aceptada por todos los creyentes. Eso se llama fundamentalismo.

[Bo] Tu labor está muy ligada a la teología de la liberación, una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. Pero creatividad e interpretación correcta no siempre van unidas… ¿Realmente el mensaje de Jesús abarca conceptos tan novedosos como la ecología, el feminismo, la teoría queer?

[JJT] No se puede extrapolar una ideología de un momento histórico, retrotrayéndola a otro anterior. Eso es anacronismo. Por ejemplo, es un error decir que Jesús fue un feminista, un ecologista, un defensor de la teología de la liberación o de la teoría queer. Sin embargo, sí se puede decir que en el movimiento originario de Jesús de Nazaret, en sus propuestas éticas, políticas y sociales, en su concepción de la religión y en su relación con la naturaleza hay una serie de líneas en perfecta sintonía con todas estas corrientes a las que te has referido. Ciertamente no se puede decir que Jesús fuera feminista, pero sí que defendió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Lo demostró incorporando a su movimiento igualmente a hombres y mujeres y reconociendo su dignidad, su libertad y su papel importante. Sí se puede afirmar que en el origen del movimiento igualitario de Jesús de Nazaret hay un grupo de mujeres, liderado por María Magdalena, que se habían liberado del patriarcado y no querían depender de un varón. Tenían su propia autonomía y compartían las comidas en común, que constituyen una de las más importantes prácticas de Jesús recogidas en los evangelios y que están en el origen de la eucaristía como celebración comunitaria del compartir. Y si la resurrección es el fundamento y el principio de la Iglesia cristiana, habrá que afirmar que en el origen de la Iglesia cristiana se encuentra el testimonio de la resurrección que dan unas mujeres, que son las primeras que tienen la experiencia que luego van a transmitir a los apóstoles.

En el tema de la liberación creo que sucede lo mismo. No se puede decir que Jesús fue un teólogo de la liberación porque hacerlo es proyectar unas categorías propias de los últimos cuarenta años surgidas en el contexto cultural de América Latina, y proyectarlas 20 siglos atrás. Sin embargo, sí se puede decir que en el origen de la teología de la liberación se encuentra el modo de ser, vivir y actuar de Jesús de Nazaret ante la realidad y los poderes de su tiempo: el político, económico, cultural y religioso. Su actitud frente al poder fue de denuncia, lo que le ocasionó la condena a muerte por el Imperio romano y la posterior ejecución, y su actitud ético-social, la opción por los excluidos.

[Bo] Este Jesús que me presentas es un Jesús al que desde luego no calificaría de conservador. En cambio, la imagen social del cristianismo, su cara visible -las jerarquías eclesiales, los dogmas- es el conservadurismo.

[JJT] Sí es verdad que a Jesús se le ha asociado con posiciones conservadoras, pero ésa es sólo una parte de verdad. Ha habido otra serie de movimientos dentro de la institución que han ofrecido otra imagen mucho más abierta, renovadora, crítica y alternativa de Jesús de Nazaret. Además, creo que esa imagen puede cambiar dentro de la propia institución. Te pongo un ejemplo: hace 50 años Pier Paolo Pasolini, director de cine italiano, dirigió la película ‘El Evangelio según San Mateo’. Un evangelio totalmente desnudo, presentado con toda radicalidad, sin interpretación, presentando las escenas descritas en unos lugares que se corresponden estrictamente con los de aquella época. La vi siendo muchacho, y me fascinó y despertó en mí la conciencia social y el compromiso con los excluidos que emana directamente del evangelio. Pues la película fue condenada. Se acusó al director de blasfemo, se dijo que era un irrespetuoso y un irreverente, y que no reflejaba la auténtica figura e imagen de Jesús. Se le criticó por ser comunista, porque aunque dirigió la película en plena celebración del Concilio Vaticano II, esa sensibilidad y esa vinculación de Jesús de Nazaret con un compromiso liberador, con un proyecto de sociedad igualitaria, todavía no estaba suficientemente desarrollado en la Iglesia. Pues bien, 50 años después, L’Osservatore Romano ha considerado que es –cito literalmente- “una obra maestra y, probablemente, la mejor película jamás hecha acerca de Jesús”. Hay, en la película, sigue diciendo el órgano oficial del Vaticano, “el fluir de la página evangélica” que la convierte en un “soplo expresivo religioso”. “Es una representación que toca las cuerdas sagradas y comienza con un realismo sincero”… La humanidad febril y primitiva qu el cineasta lleva a la pantalla confirma un nuevo vigor al verbo cristiano que aparece en este contexto actual, concreto y revolucionario. Por tanto, considerar que la institución vincula a Jesús de Nazaret con las tendencias más conservadoras, aun siendo cierto la mayoría de las veces y en la mayoría de las épocas de la historia bimilenaria del cristianismo, es muy matizable.

[Bo] Francisco, el nuevo Pontífice, no deja indiferente a nadie. Mientras que unos lo alaban y ven en él el signo definitivo de cambio, otros creen que las novedades son aparentes, mera fachada. ¿Soplan los vientos de cambio definitivamente, o es un falso señuelo?

[JJT] Mi percepción es la siguiente: creo que Francisco es un hombre que sabe ubicarse en el nuevo escenario político y religioso, quiere distanciarse de los dos pontificados anteriores y causar impacto en la sociedad a nivel mundial. Es consciente de que los dos pontificados anteriores supusieron un retroceso de la Iglesia católica a épocas y planteamientos anteriores al concilio Vaticano II: fueron los modelos de Iglesia neoconservadora, e incluso integrista, de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, que acentuaron los aspectos doctrinales por vía dogmática y, en consecuencia, reprimieron a los teólogos y las teólogas que no seguían la orientación oficial. Eran modelos desmesuradamente preocupados por cuestiones morales relativas al origen de la vida, al final de la vida, a la concepción de la pareja y a la sexualidad. Francisco considera que hay que abrir otros caminos. Y, aun no distanciándose de las cuestiones doctrinales y morales, no las considera como prioridades.. No es que sea crítico de los dogmas o de la moral tradicional, sino que para él el centro de atención es el mensaje social del cristianismo y pone ese mensaje al servicio de los excluidos por el sistema.

Me parece que ahí es donde él ha acertado: en situarse de lado de los sectores marginados de nuestra sociedad. Por eso es una persona tan sensible al problema de la inmigración, las relaciones norte-sur, la pobreza y la guerra, la injusticia, la creciente inequidad. Todas aquellas cuestiones en las que cree que el cristianismo puede aportar unos mínimos de humanidad, de justicia, de misericordia, de compasión y solidaridad que no detecta en los climas culturales actuales, ni siquiera en los políticos socialdemócratas. Más allá de eso, no creo yo que vaya a llevar a cabo cambios importantes en la estructura y organización de la Iglesia católica.

La reforma de la Iglesia, manteniendo su actual estructura, es imposible. No se puede realizar salvo que se democratice, y la democratización consiste en que todos los creyentes puedan emitir su propio juicio y voto a la hora de elegir a sus representantes. En que puedan intervenir y exponer sus opiniones razonadas en cuestiones fundamentales a la hora de elaborar los principios doctrinales, los problemas morales, las cuestiones organizativas: esto tiene que ser fruto de un debate abierto, en la línea de la razón dialógica de Jürgen Habermas.

La reforma de la Iglesia es imposible si no se lleva a cabo un proceso de participación de todos los creyentes. ¿Los cauces? Ahora mismo no sé cuáles serían, pero claro que existen. ¿Y cómo van a intervenir o participar todas y todos los creyentes? Y ¿por qué no? Para mí, en este proceso de democratización que es el punto de partida de la reforma de la Iglesia, y que es muy difícil llevar adelante, el fenómeno más escandaloso sin duda ninguna es la exclusión de las mujeres. No son consideradas sujetos morales, porque la doctrina moral la elaboran varones conforme a unos principios patriarcales. No son sujetos teológicos porque la doctrina teológica también la elaboran varones, a partir de una Congregación para la Doctrina de la Fe que impone una autoridad que no necesariamente es la que mejor responde al espíritu originario del cristianismo. No son sujetos religiosos ya que no pueden acceder a la esfera de lo sagrado si no es través de la mediación de los varones (sacerdotes, obispos, papa…). No son sujetos eclesiales ya que no pueden ejercer funciones directivas, ni asumir puestos de responsabilidad en la comunidad cristiana. En este terreno Francisco parece que va a mantener similares planteamientos excluyentes de las mujeres que sus predecesores. Por si las teólogas y los teólogos feministas nos hubiéramos hecho ilusiones –yo, ciertamente, no- ya ha cerrado la puerta de acceso de las mujeres al ministerio sacerdotal. No parece que sea una actitud muy inclusiva. Más bien, resulta abiertamente excluyente.

Hasta ahora ha habido una oportunidad de cambio, que ha sido cortar de raíz con la continuidad de los cardenales. Francisco ha nombrado a un nuevo grupo de cardenales que proceden de todo el mundo, es verdad, pero eso no es reflejo de la universalidad de la Iglesia, ya que no dejan de ser príncipes de la Iglesia en lugar de representantes del pueblo. Otro ejemplo de negativa a democratizar a la Iglesia: ha creado una comisión de ocho cardenales para la reforma de la Iglesia, pero en ella no hay un solo teólogo ni una sola teóloga, ni un solo seglar, tampoco hay representantes de las congregaciones religiosas consistentes: franciscanos, dominicos, jesuitas, carmelitas, agustinos… De modo que por ahí lo veo difícil; ahora, en el otro campo sí. Como ahora mismo hay una crisis tan fuerte de liderazgo en el mundo político y de liderazgo moral en el ámbito cívico, yo creo que el Papa destaca y brilla con luz propia, y creo sin duda ninguna que por sus propios méritos. Claro que tiene una oportunidad que no quiere perder, y hace muy bien.

Foto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).
Entrevista: Violeta Lanza.
Traducción Español-Inglés: Rebecca Schofield (asistente: Isabel Ciudad). Leer más…

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“Rubem Alves, el teólogo que escapó del gueto de las iglesias”, por Juan José Tamayo

Viernes, 15 de agosto de 2014

1406417217_489051_1406417606_noticia_normalRubem Alves, teólogo y escritor brasileño. / LUCAS LACAZ (FOLHAPRESS)

El escritor brasileño pensó la religión desde su relación con la poesía y la vida

La muerte del brasileño Rubem Alves el pasado 19 de julio ha teñido de luto a la teología latinoamericana, y muy especialmente a la teología de la liberación, de la que algunos autores le consideran el padre y fue, ciertamente, uno de sus principales iniciadores, junto con otras grandes figuras como José Comblin, José Míguez Bonino, Juan Luis Segundo, Gustavo Gutiérrez, Segundo Galilea y sus compatriotas Hugo Assmann y Leonardo Boff. Su tesis doctoral, Hacia una teología de la liberación humana, publicada con el título de Teología de la esperanza humana, causó un profundo impacto en el panorama filosófico, teológico y científico-social mundial. La editorial Sígueme la publicó en 1973 con el título Cristianismo, ¿opio o liberación? con una presentación del teólogo norteamericano Harvey Cox, autor de la paradigmática obra La ciudad secular, que definía a Alves como un intelectual que sabía “combinar el corazón apasionado y comprometido del Tercer Mundo con una inteligencia refinada” y cuya mente “puede agrupar, como herencia, bajo un solo enfoque, las opiniones de Franz Fanon, Karl Marx, Jürgen Moltmann, Mario Savio, Karl Barth y Paul Lehmann, y enriquecerlos con las ideas de intelectuales latinoamericanos, tal como como Esdras Costra y Paulo Freire”.

¿Se extralimitaba Cox con tal reconocimiento? Creo que no. Alves se convirtió muy pronto en referencia obligada para la elaboración de una teoría crítica de la civilización actual y de la teología, tanto tradicional como moderna, así como un crítico radical de la dictadura brasileña y del fundamentalismo de las iglesias cristianas. Por ambas críticas tuvo que pagar un doble precio: la persecución de la dictadura de su país que le obligó a exiliarse y la expulsión de la Iglesia Presbiteriana, a la que pertenecía. Con todo, fue esta una condena beneficiosa, ya que, según la interpretación de Leopoldo Cervantes-Ortiz, “Alves salió para siempre del gueto de las iglesias para entrar de lleno en el terreno de la imaginación”. Es la experiencia que hemos vivido muchos teólogos y teólogas heterodoxos de nuestras iglesias, que nos ha conducido por los caminos de una teología inclusiva, interreligiosa, intercultural, interétnica e interdisciplinar, que nos ha enriquecido humana y religiosamente y a la que nunca hubiéramos llegado si nos hubiéramos instalado en el regazo eclesiástico materno.

Alves incorpora un nuevo lenguaje a la teología: el del humanismo político, que es el de la esperanza; el de la libertad, que anuncia un ser humano y una comunidad alternativos; el histórico, que habla de los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de los hombres; el secular y secularizado, que abandona la metafísica, “lo religioso” y los absolutos eclesiásticos, pero también los absolutos históricos; el iconoclasta, subversivo y de la imaginación, que rechaza los hechos como límite, da nombre a las cosas ausentes, rompe el hechizo de las cosas presentes y abre caminos hacia el futuro. Es, en fin, el lenguaje de la esperanza, que define como “el presentimiento de que la imaginación es más real que la realidad y que la realidad es menos real de lo que parece”. ¡Maravillosa definición!

Alves fue un pensador interdisciplinar que transitó por la teología, la literatura, la filosofía política, el psicoanálisis, las ciencias sociales y la educación. Todas sus obras son un intento, creo que logrado, de construir una teología lúdico-poética-erótica centrada en el cuerpo y en la vida en su dimensión real. El lugar de la teología es la vida cotidiana, no la academia. Teología y vida interactúan. Teología y literatura están en diálogo permanente. Su hablar de Dios y con Dios tiene como principales interlocutores a los poetas y otros autores literarios. Una de sus sugerencias finales fue sustituir la palabra teología por teo-poesía. Creo que habría que atenderla en beneficio de la teología y de la poesía. Solo por eso merece un lugar destacado en ambos lares.

Juan José Tamayo es profesor de la Universidad Carlos III de Madrid y autor de Teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso, Tirant lo Blanch, 2011.

Fuente El País

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Muere Rubem Alves, padre intelectual de la Teología de la Liberación

Martes, 22 de julio de 2014

1405806059_759032_1405806651_noticia_normalAlves, en su casa de Campinas (Brasil). / Lalo De Almeida (Folhapress)

Muere Rubem Alves, uno de los autores más leídos en Brasil

Uno de los mayores pensadores contemporáneos de Brasil

Propone que la religión sea interpretada y practicada desde la perspectiva de los más pobres

Rubem Alves, el polifacético intelectual, considerado uno de los mayores pensadores contemporáneos de Brasil, estaba internado en terapia intensiva desde el 10 de julio a raíz de una pulmonía, y murió como consecuencia de una falencia múltiple de órganos en el hospital Centro Médico de Campinas, confirmó a dpa ese centro de salud.

Alves se convirtió en el impulsor intelectual del movimiento más revolucionario de la Iglesia católica, la Teología de la Liberación, a partir de su tesis de doctorado defendida en 1969 en Princeton, Estados Unidos, bajo el título de “La Teología de la Esperanza Humana”.

En su tesis, el intelectual brasileño ya sustentaba los pilares sobre los cuales se erguiría la ideología de la Teología de la Liberación, la cual propone que la religión sea interpretada y practicada desde la perspectiva de los más pobres, y se apoya en ideas marxistas.

Según el conocido teólogo brasileño Leonardo Boff, uno de los referentes de la Teología de la Liberación y amigo personal de Alves, éste fue “el primero en escribir a fondo sobre la teología de la liberación”.

Primero como pastor presbiteriano y después como teólogo, Alves ya era una figura prominente en los años 60′, y nos aproximamos en los 70′ a raíz de la Teología de la Liberación. Uno de los trazos fundamentales del abordaje de Alves fue el entendimiento de que esa línea de pensamiento debería ser complementada por dos procesos, el psicoanalítico y el pedagógico”, explicó Boff, citado por el portal del diario “O Globo”.

Boff, quien fue perseguido por el régimen militar y por la propia Iglesia católica a raíz de sus ideas, destaca entre las obras fundamentales de Alves “La Teología de la esperanza” y “El enigma de la religión”.

Alves es considerado un referente académico en diversas áreas, puesto que se desempeñó además como ensayista, cronista, contador de historias, filósofo y poeta.

Nacido en septiembre de 1933 en Boa Esperanza, en el sur de Minas Gerais, Alves cursó teología en el Seminario Presbiteriano de Campinas, y más tarde cursó una maestría en Teología en Nueva York.

Regresó a Brasil, pero se vio obligado a abandonar el país en 1968, cuando comenzó a ser perseguido por la dictadura militar brasileña acusado de subversión. Resolvió entonces volver a Estados Unidos para cursar un doctorado en filosofía en el Seminario de Teología de Princeton.

La obra de Alves incluye más de 160 títulos, muchos de los cuales son tenidos como referencia en sus respectivas áreas. Entre ellas se destacan, además de las citadas por Boff, “¿Qué es la religión?“, vinculada a filosofía y religión; “El regreso del pájaro encantado” un libro infantil; “Variaciones sobre la vida y la muerte”, que versa sobre teología; y “Filosofía de la ciencia”, que relaciona temas filosóficos y de conocimiento científico.

Fuente Religión Digital y El País

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