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Juan José Tamayo: Otra Teología es necesaria

Domingo, 19 de julio de 2015

httpjux-user-files-prodFoto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).

Leído en  The Bo Review of Human Arts

Juan José Tamayo – Otra Teología es necesariaThe Bo Review of Human Arts

Sep 11, 2014

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Sotanas negras y cónclaves en los que mentes sesudas se esfuerzan por poner límites al disfrute humano. No creo exagerar si digo que ésa es, para muchos, la percepción social de la teología y del pensamiento cristiano en general. Pero es fácil anquilosarse en la crítica cómoda y hacer oídos sordos a las voces, cada vez más numerosas, que reclaman la separación del mensaje cristiano original de unos estrictos esquemas doctrinales de –dicen- cuestionable legitimidad interpretativa.

Juan José Tamayo (Amusco, Palencia, 1946) es una de esas voces: licenciado y doctor tanto en teología como en filosofía, desde la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid defiende un mensaje cristiano muy ligado a la liberación de los excluidos, a la teoría de género y a la ecología. Nada más y nada menos.

[The Bo Review of Human Arts] La teología, como disciplina teórica, parte de una premisa clara: la existencia de Dios. Teniendo en cuenta que parte importante de la población niega la verdad de esta premisa, ¿por qué debería importarles la teología?

[Juan José Tamayo] El concepto ‘teología’, etimológicamente, es el ‘logos’ sobre ‘theos’: un discurso sobre Dios. Ciertamente creo que esa etimología es correcta, pero resulta demasiado reducida porque la teología reflexiona sobre Dios, pero también sobre la religión, la espiritualidad y sobre todo aquello que tiene que ver con el mundo de lo sagrado. Esas cuestiones no implican el presupuesto de la existencia de Dios, sino una reflexión sobre Dios independientemente de su existencia, y sobre la funcionalidad cultural, política, social, económica y simbólica de las imágenes que se han ido construyendo sobre él a lo largo de la Historia. La teología tiene su propia autonomía, pero debe cultivar la interdisciplinariedad, si no quiere quedarse en un discurso autista: sociológicamente, estudia la relación entre las creencias religiosas y la sociedad; a nivel psicológico estudia las motivaciones para creer… Pero incluso en su sentido más estricto no presupone la existencia de Dios, sino que analiza el recorrido del pensamiento religioso y filosófico, y del pensamiento secular, sobre el problema de Dios en las diferentes cosmovisiones.

Para un no creyente no intelectual, la teología no es importante, pero es que tampoco suele serlo para un creyente no formado. Pero yo creo que en el mundo intelectual debe serlo porque la religión ha conformado la identidad cultural de no pocos pueblos. A lo largo de toda la Historia, ha ido acumulando una serie de conocimientos en relación con el mundo de las creencias en el que hay un auténtico poso cultural. En los textos sagrados que estudia la teología cristiana y en los de cualquier religión –los Avesta, de la religión irania, el Libro de los Muertos de la cultura egipcia, los Vedas, los Upanishads o la Mahábharata del hinduismo, los mitos de las religiones griega y romana, los mitos, los ritos y las utopías de Abya-Yala- hay una riqueza extraordinaria. En los distintos géneros literarios, que pueden ser el épico, el mítico, el poético, el narrativo, moral… se esconde una extraordinaria riqueza antropológica y cósmica. Esos libros han planteado los grandes problemas del ser humano sobre el origen, el destino, el sentido y sin-sentido de la vida, la muerte, etc. de manera muy concreta y específica con la formulación propia de su contexto. Esa riqueza no puede dilapidarse, ya que constituye el ADN de nuestra existencia. Si la olvidáramos, nos empobreceríamos como seres vivos, como seres humanos, como seres culturales y creadores de símbolos.

[Bo] La teología tiene que lidiar con críticas a su incoherencia: puede llegar a conclusiones frontalmente opuestas. Por un lado, el catecismo de la Iglesia católica defiende la integridad del embrión desde la concepción , y el carácter objetivamente desordenado de la homosexualidad . Al mismo tiempo, la “otra teología” que tú defiendes no estaría en absoluto de acuerdo. ¿Pero ambas teologías salen de unos mismos evangelios? No creo que esa pregunta formulada de esa manera tenga mucho sentido

[JJT] Los textos religiosos, de cualquier religión, constituyen una lectura de determinados fenómenos en un determinado momento y contexto histórico. No son objetos sagrados que requieran veneración cultural. Aceptar un texto en su literalidad sería una manera fundamentalista e integrista de lectura, y a mi juicio equivocada. Los textos históricos –y todos los son de una u otra forma- necesitan una hermenéutica histórico-crítica, y ésta no es uniforme sino plural por la propia naturaleza de todo discurso. Lo mismo se puede decir que cualquier texto de la filosofía, que admite una interpretación plural y da lugar a diversas escuelas hermenéuticas. Algunos ejemplos. Del pensamiento de Hegel surgieron dos tendencias: los hegelianos de izquierdas y de derechas. También la lectura posterior del marxismo ha desembocado en dos tipos de marxismo: el ortodoxo y cientista, y el utópico-humanista. Lo mismo puede decirse de Kant, Aristóteles, Tomás de Aquino, Platón, Agustín de Hipona… Los textos de estos filósofos no conforman un sistema cerrado que obligue a acatarlo acríticamente a quien se considere su seguidor, sino que han derivado en diferentes interpretaciones.

El texto sagrado es la elaboración teórica de una religión en su momento originario, de acuerdo con las categorías propias de esa época y conforme al tipo de relaciones sociales, culturales y económicas vigentes en ese momento histórico. Uno de los errores que a mí me parecen más graves en la historia del cristianismo es fundamentar los dogmas en textos religiosos originarios. Los evangelios, o las cartas de Pablo de Tarso, no son textos dogmáticos, sino que utilizan diferentes géneros literarios –parenético, simbólico, narrativo, sapiencial, histórico, épico, mítico, etc.- y todos ellos están influidos por el contexto en el que son elaborados. ¿Cómo se puede deducir de cualquier palabra de Jesús el fundamento de un dogma cristiano, cuando Jesús hablaba en parábolas, utilizaba un lenguaje simbólico, vivía una experiencia vinculada a la realidad de su tiempo y a su historia? Jesús no es un maestro en teología, ni un definidor de dogmas, sino un narrador de parábolas y un educador popular que recurre a diferentes formas del lenguaje para transmitir un mensaje que cree que puede contribuir al reconocimiento de la dignidad y la libertad de los seres humanos, a la liberación de su pueblo, y especialmente de los excluidos empobrecidos, pecadores, publicanos, mujeres, etc. Es legítimo que unos mismos textos remitan a diferentes interpretaciones e incluso a muy diversas formas de vida. El error está en considerar que una determinada interpretación es la única, la verdadera y la que tiene que ser aceptada por todos los creyentes. Eso se llama fundamentalismo.

[Bo] Tu labor está muy ligada a la teología de la liberación, una de las corrientes más creativas del pensamiento cristiano nacidas en el Sur, lejos de los centros de poder político, económico y religioso, con señas de identidad y estatuto teológico propios. Pero creatividad e interpretación correcta no siempre van unidas… ¿Realmente el mensaje de Jesús abarca conceptos tan novedosos como la ecología, el feminismo, la teoría queer?

[JJT] No se puede extrapolar una ideología de un momento histórico, retrotrayéndola a otro anterior. Eso es anacronismo. Por ejemplo, es un error decir que Jesús fue un feminista, un ecologista, un defensor de la teología de la liberación o de la teoría queer. Sin embargo, sí se puede decir que en el movimiento originario de Jesús de Nazaret, en sus propuestas éticas, políticas y sociales, en su concepción de la religión y en su relación con la naturaleza hay una serie de líneas en perfecta sintonía con todas estas corrientes a las que te has referido. Ciertamente no se puede decir que Jesús fuera feminista, pero sí que defendió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Lo demostró incorporando a su movimiento igualmente a hombres y mujeres y reconociendo su dignidad, su libertad y su papel importante. Sí se puede afirmar que en el origen del movimiento igualitario de Jesús de Nazaret hay un grupo de mujeres, liderado por María Magdalena, que se habían liberado del patriarcado y no querían depender de un varón. Tenían su propia autonomía y compartían las comidas en común, que constituyen una de las más importantes prácticas de Jesús recogidas en los evangelios y que están en el origen de la eucaristía como celebración comunitaria del compartir. Y si la resurrección es el fundamento y el principio de la Iglesia cristiana, habrá que afirmar que en el origen de la Iglesia cristiana se encuentra el testimonio de la resurrección que dan unas mujeres, que son las primeras que tienen la experiencia que luego van a transmitir a los apóstoles.

En el tema de la liberación creo que sucede lo mismo. No se puede decir que Jesús fue un teólogo de la liberación porque hacerlo es proyectar unas categorías propias de los últimos cuarenta años surgidas en el contexto cultural de América Latina, y proyectarlas 20 siglos atrás. Sin embargo, sí se puede decir que en el origen de la teología de la liberación se encuentra el modo de ser, vivir y actuar de Jesús de Nazaret ante la realidad y los poderes de su tiempo: el político, económico, cultural y religioso. Su actitud frente al poder fue de denuncia, lo que le ocasionó la condena a muerte por el Imperio romano y la posterior ejecución, y su actitud ético-social, la opción por los excluidos.

[Bo] Este Jesús que me presentas es un Jesús al que desde luego no calificaría de conservador. En cambio, la imagen social del cristianismo, su cara visible -las jerarquías eclesiales, los dogmas- es el conservadurismo.

[JJT] Sí es verdad que a Jesús se le ha asociado con posiciones conservadoras, pero ésa es sólo una parte de verdad. Ha habido otra serie de movimientos dentro de la institución que han ofrecido otra imagen mucho más abierta, renovadora, crítica y alternativa de Jesús de Nazaret. Además, creo que esa imagen puede cambiar dentro de la propia institución. Te pongo un ejemplo: hace 50 años Pier Paolo Pasolini, director de cine italiano, dirigió la película ‘El Evangelio según San Mateo’. Un evangelio totalmente desnudo, presentado con toda radicalidad, sin interpretación, presentando las escenas descritas en unos lugares que se corresponden estrictamente con los de aquella época. La vi siendo muchacho, y me fascinó y despertó en mí la conciencia social y el compromiso con los excluidos que emana directamente del evangelio. Pues la película fue condenada. Se acusó al director de blasfemo, se dijo que era un irrespetuoso y un irreverente, y que no reflejaba la auténtica figura e imagen de Jesús. Se le criticó por ser comunista, porque aunque dirigió la película en plena celebración del Concilio Vaticano II, esa sensibilidad y esa vinculación de Jesús de Nazaret con un compromiso liberador, con un proyecto de sociedad igualitaria, todavía no estaba suficientemente desarrollado en la Iglesia. Pues bien, 50 años después, L’Osservatore Romano ha considerado que es –cito literalmente- “una obra maestra y, probablemente, la mejor película jamás hecha acerca de Jesús”. Hay, en la película, sigue diciendo el órgano oficial del Vaticano, “el fluir de la página evangélica” que la convierte en un “soplo expresivo religioso”. “Es una representación que toca las cuerdas sagradas y comienza con un realismo sincero”… La humanidad febril y primitiva qu el cineasta lleva a la pantalla confirma un nuevo vigor al verbo cristiano que aparece en este contexto actual, concreto y revolucionario. Por tanto, considerar que la institución vincula a Jesús de Nazaret con las tendencias más conservadoras, aun siendo cierto la mayoría de las veces y en la mayoría de las épocas de la historia bimilenaria del cristianismo, es muy matizable.

[Bo] Francisco, el nuevo Pontífice, no deja indiferente a nadie. Mientras que unos lo alaban y ven en él el signo definitivo de cambio, otros creen que las novedades son aparentes, mera fachada. ¿Soplan los vientos de cambio definitivamente, o es un falso señuelo?

[JJT] Mi percepción es la siguiente: creo que Francisco es un hombre que sabe ubicarse en el nuevo escenario político y religioso, quiere distanciarse de los dos pontificados anteriores y causar impacto en la sociedad a nivel mundial. Es consciente de que los dos pontificados anteriores supusieron un retroceso de la Iglesia católica a épocas y planteamientos anteriores al concilio Vaticano II: fueron los modelos de Iglesia neoconservadora, e incluso integrista, de Juan Pablo II y de Benedicto XVI, que acentuaron los aspectos doctrinales por vía dogmática y, en consecuencia, reprimieron a los teólogos y las teólogas que no seguían la orientación oficial. Eran modelos desmesuradamente preocupados por cuestiones morales relativas al origen de la vida, al final de la vida, a la concepción de la pareja y a la sexualidad. Francisco considera que hay que abrir otros caminos. Y, aun no distanciándose de las cuestiones doctrinales y morales, no las considera como prioridades.. No es que sea crítico de los dogmas o de la moral tradicional, sino que para él el centro de atención es el mensaje social del cristianismo y pone ese mensaje al servicio de los excluidos por el sistema.

Me parece que ahí es donde él ha acertado: en situarse de lado de los sectores marginados de nuestra sociedad. Por eso es una persona tan sensible al problema de la inmigración, las relaciones norte-sur, la pobreza y la guerra, la injusticia, la creciente inequidad. Todas aquellas cuestiones en las que cree que el cristianismo puede aportar unos mínimos de humanidad, de justicia, de misericordia, de compasión y solidaridad que no detecta en los climas culturales actuales, ni siquiera en los políticos socialdemócratas. Más allá de eso, no creo yo que vaya a llevar a cabo cambios importantes en la estructura y organización de la Iglesia católica.

La reforma de la Iglesia, manteniendo su actual estructura, es imposible. No se puede realizar salvo que se democratice, y la democratización consiste en que todos los creyentes puedan emitir su propio juicio y voto a la hora de elegir a sus representantes. En que puedan intervenir y exponer sus opiniones razonadas en cuestiones fundamentales a la hora de elaborar los principios doctrinales, los problemas morales, las cuestiones organizativas: esto tiene que ser fruto de un debate abierto, en la línea de la razón dialógica de Jürgen Habermas.

La reforma de la Iglesia es imposible si no se lleva a cabo un proceso de participación de todos los creyentes. ¿Los cauces? Ahora mismo no sé cuáles serían, pero claro que existen. ¿Y cómo van a intervenir o participar todas y todos los creyentes? Y ¿por qué no? Para mí, en este proceso de democratización que es el punto de partida de la reforma de la Iglesia, y que es muy difícil llevar adelante, el fenómeno más escandaloso sin duda ninguna es la exclusión de las mujeres. No son consideradas sujetos morales, porque la doctrina moral la elaboran varones conforme a unos principios patriarcales. No son sujetos teológicos porque la doctrina teológica también la elaboran varones, a partir de una Congregación para la Doctrina de la Fe que impone una autoridad que no necesariamente es la que mejor responde al espíritu originario del cristianismo. No son sujetos religiosos ya que no pueden acceder a la esfera de lo sagrado si no es través de la mediación de los varones (sacerdotes, obispos, papa…). No son sujetos eclesiales ya que no pueden ejercer funciones directivas, ni asumir puestos de responsabilidad en la comunidad cristiana. En este terreno Francisco parece que va a mantener similares planteamientos excluyentes de las mujeres que sus predecesores. Por si las teólogas y los teólogos feministas nos hubiéramos hecho ilusiones –yo, ciertamente, no- ya ha cerrado la puerta de acceso de las mujeres al ministerio sacerdotal. No parece que sea una actitud muy inclusiva. Más bien, resulta abiertamente excluyente.

Hasta ahora ha habido una oportunidad de cambio, que ha sido cortar de raíz con la continuidad de los cardenales. Francisco ha nombrado a un nuevo grupo de cardenales que proceden de todo el mundo, es verdad, pero eso no es reflejo de la universalidad de la Iglesia, ya que no dejan de ser príncipes de la Iglesia en lugar de representantes del pueblo. Otro ejemplo de negativa a democratizar a la Iglesia: ha creado una comisión de ocho cardenales para la reforma de la Iglesia, pero en ella no hay un solo teólogo ni una sola teóloga, ni un solo seglar, tampoco hay representantes de las congregaciones religiosas consistentes: franciscanos, dominicos, jesuitas, carmelitas, agustinos… De modo que por ahí lo veo difícil; ahora, en el otro campo sí. Como ahora mismo hay una crisis tan fuerte de liderazgo en el mundo político y de liderazgo moral en el ámbito cívico, yo creo que el Papa destaca y brilla con luz propia, y creo sin duda ninguna que por sus propios méritos. Claro que tiene una oportunidad que no quiere perder, y hace muy bien.

Foto: Tamayo (centro) junto a los teólogos Rubem Alves (derecha) y Leopoldo Cervantes (izquierda).
Entrevista: Violeta Lanza.
Traducción Español-Inglés: Rebecca Schofield (asistente: Isabel Ciudad).

Links a la bibliografía reciente de Tamayo:
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JUAN JOSÉ TAMAYO – WE NEED ANOTHER THEOLOGY

Judicious minds in black soutanes and conclaves, striving to set limits on human enjoyment: I don’t think I exaggerate when I say that, for many people, this is the social perception of theology and of Christian thought in general. But it is easy to stagnate in comfortable criticism and let voices fall on deaf ears, voices each time more numerous, demanding the separation of the original Christian message from some austere doctrinal blueprints of – as they say – questionable interpretative legitimacy.

Juan José Tamayo (born in Amusco, Palencia in 1946) is one of these voices: with a degree and a PhD in both Theology and Philosophy, as the Chair of Theology and Religious Science of the Carlos III University of Madrid he defends a Christian message that is closely linked with the liberation of the excluded, gender theory and ecology. Nothing more, nothing less.

[The Bo Review of Human Arts] Theology, as a theoretical discipline, is based on one clear principle: the existence of God. Given that a significant number of the population deny the truth of this principle, why should theology matter to them?

[Juan José Tamayo] The concept of ‘theology’, etymologically, is the ‘logos’ of the ‘theos’: a discourse on God. I certainly believe that this etymology is correct, but it ends up being far too limited because theology not only considers God, but also considers religion, spirituality -everything which has to do with the sacred world. These questions don’t imply the presumption of the existence of God, but are rather a reflection upon God, independent of his existence, and upon the cultural, political, social, economic and symbolic purpose of the images which have been constructed of him throughout history. Theology has its own autonomy, but it must cultivate an interdisciplinarity if it does not want to remain an isolated discourse: sociologically, it studies the relationship between religious beliefs and society; on a psychological level it studies the motivations for believing…Yet even in its strictest sense it doesn’t presume the existence of God, rather it analyses the route of religious and philosophic thought, and of secular thought, on the matter of God in different cosmovisions.

For a non-academic non-believer, theology is not important, yet very often neither is it so for an uneducated believer. But I believe that in the intellectual world it should be important because religion has shaped the cultural identity of many societies. Throughout history a body of knowledge has been accumulated – via theology – concerning the world of beliefs in which there is a genuine cultural background. In the sacred texts studied in Christian theology and also in those from any other religion – the Avesta, of the Iranian religion, the Book of the Dead from Egyptian culture, the Vedas, the Upanishads or the Hindu Mahabharat, the myths of the Greek and Roman religions, the myths, rites and utopias of Abya Yala – there is an extraordinary wealth of diversity. In different literary genres, be they epic, myth, poetry, narrative, moral…there is extraordinary hidden cosmic and anthropological wealth. These books have raised the huge issues faced by human beings concerning origin, destiny, the meaning and meaninglessness of life, of death, etc. in a very concrete and specific way due to the very formulation of their context. This wealth cannot be squandered, because it constitutes the DNA of our existence. If we were to forget it, it would impoverish us as living beings, as human beings, as cultural beings and as creators of symbols.

[Bo] Theology must fight criticism of its incoherence: it can lead to directly opposing conclusions. On the one hand, the catechism of the Catholic Church defends the integrity of an embryo from the moment of conception , and maintains the objectively disordered nature of homosexuality . At the same time, this “other theology” that you defend would certainly not be in agreement. And yet both theologies hail from the same Gospel?

[JJT] Religious texts, of any religion, constitute a reading of determined phenomena at a particular time and in a particular historical context. They are not sacred objects which require cultural veneration. To interpret a text literally would be a fundamentalist and traditionalist reading and, in my opinion, a mistaken one. Historic texts – as do all texts, in one way or another – need a historical-critical hermeneutic and this is not uniform, rather plural due to the nature of all discourse. The same could be said for any philosophical text that recognizes differing interpretations and is open to different hermeneutic schools. For example, from the thoughts of Hegel there emerged two trends: Left Hegelians and Right Hegelians. Subsequent readings of Marxism also led it to divide into two types: the orthodox and scientific, and utopic-humanism. The same could be said of Kant, Aristotle, Thomas of Aquinas, Plato, Augustine of Hippo…The works of these philosophers do not define a closed system which forces whoever considers themselves a follower to comply without question; rather they have evolved into different interpretations.

A sacred text is the theoretical elaboration of a religion at its moment of origin, in keeping with the actual principles of the era and conforming to the kinds of social, cultural and economic relations in force at that historic moment. To me the most serious of errors in the history of Christianity is to base the dogmas on these primary religious texts. The Gospels, or the letters written by Paul of Tarsus, are not dogmatic texts, rather they utilise different literary genres – parenetic, symbolic, narrative, wisdom, historical, epic, myth, etc. – and all these are influenced by the context in which they are produced. How can the foundations for the Christian dogma be inferred from some word that Jesus used, when Jesus spoke in parables, used symbolic language, lived an experience bound to the reality of his time and history? Jesus is not a master of theology, nor a definer of dogmas, rather a narrator of parables and a popular educator who uses different forms of language in order to convey a message that he believes can contribute to the recognition of dignity and freedom of human beings, the liberation of the people, and especially the excluded and rejected: the poverty-stricken, sinners, tax collectors, women etc. It is legitimate for some of the same texts to convey different interpretations, even different ways of life. The error lies in the belief that a particular interpretation is the only one, the only truthful one and the only one that must be accepted by all believers. This is what we call fundamentalism.

[Bo] Your work is closely linked with Liberation theology, one of the most creative forms of Christian thought born in the South, far away from the centres of political, economic and religious power and with its own sense of identity and theological status. But creativity and correct interpretation don’t always go hand in hand…Does the message of Jesus really include such novel concepts as ecology, feminism and queer theory?

[JJT] The ideology of a historical moment cannot be extrapolated, cannot be taken back and superimposed upon a different past. This is anachronism. For example, it is wrong to say that Jesus was a feminist, an ecologist, a supporter of Liberation theology or of queer theory. However, it can be said that in the original movement of Jesus of Nazareth, in its ethical, political and social propositions, in its conception of religion and in its relationship with nature there are a series of points that fall in perfect harmony with all these forms of Christian thought that you mentioned. It certainly cannot be said that Jesus was a feminist, but yes, he did defend equal rights between men and women. He demonstrated this by incorporating men and women equally in his movement and recognising their dignity, their freedom and the importance of their roles. Yes, it can be said that in the origins of the egalitarian movement of Jesus of Nazareth there was a group of women, led by Mary Magdalene, who had been liberated from patriarchy and who did not wish to depend on men. They had their own autonomy and shared meals together, constituting one of the most important practices of Jesus described in the Gospel and which is also at the heart of the Eucharist as a communal celebration of sharing. And if the resurrection marks the foundation and the beginning of the Christian church, we have to say that the origin of the Christian church lies with the testimony of the resurrection given by several women who were the first to experience it, and who then related this to the apostles.

On the issue of Liberation I believe it is the same. It cannot be said that Jesus was a Liberation theologian because to do so is like taking some principles conceived in the cultural context of Latin America during the last 40 years and project them 20 centuries back. However yes, it can be said that in the origins of Liberation theology we see Jesus of Nazareth’s way of being, living and acting in the face of the political, economic, cultural and religious realities and powers of his time. His attitude towards power was to denounce it, leaving him to be condemned to death by the Roman Empire and subsequently executed, and thus his socio-ethical attitude as the choice for those excluded by society.

[Bo] This Jesus that you’re presenting to me is a Jesus who would certainly not qualify as conservative. However, the social image of Christianity, its public face – the ecclesial hierarchies, the dogmas – is conservative.

[JJT] It’s certainly true that Jesus has been associated with conservative positions, but this is just part of the truth. There has been another series of movements inside the institution which have offered another much more open, reformist, critical and alternative image of Jesus of Nazareth. Furthermore I believe that this image can change inside the institution itself. I’ll give you an example: 50 years ago Pier Paolo Pasolini, an Italian film director, directed the film ‘The Gospel According to St. Matthew’. A totally unembellished Gospel, presented in all its radicalism, without interpretation, the described scenes set in the places that strictly correspond with those from that period. I saw it as a boy, and it fascinated me, it awoke in me the social consciousness and dedication to the excluded which emanates directly from the Gospel. Surprisingly, the film was condemned. The director was accused of blasphemy, said to be disrespectful and irreverent, that he did not reflect the authentic figure and image of Jesus. He was criticised for being a communist, because although he directed the film in full celebration of the Second Vatican Council, such sensibility and the notion of linking Jesus of Nazareth to a dedicated liberator, with goals for an egalitarian society, were not yet sufficiently developed in the church. So, 50 years later, L’Osservatore Romano considers it to be – and I quote – “a masterpiece and, probably, the best film ever made about Jesus.” It goes on to describe how the official Vatican organ in the film emits “the flow of the Gospel passage”, transforming it into an “expressive religious breath”. “It’s a representation that plays the sacred chords and begins with a sincere realism”…The frenzied and primitive humanity that the filmmaker brings to the screen adds a new vigour to the Christian word which appears in this current, concrete and revolutionary context. Therefore to consider that the institution links Jesus of Nazareth to the most conservative of tendencies, although certainly being true on the majority of occasions and during the majority of eras in the two-millenia-long history of Christianity, is rather nuanced.

[Bo] Francis, the new Pope, does not leave anybody indifferent. While some praise him and see a definitive sign of change in him, others believe that recent developments are superficial, merely a facade. Will we feel the winds of change, or is it all an act?

[JJT] My perception is this: I believe that Pope Francis is a man who knows where to position himself in the new political and religious scene; he wants to set himself apart from the two previous Popes and make an impact on society on a global level. He is aware of the fact that the two previous Popes incited a reversal of the Catholic church to times and approaches from before the Second Vatican Council: they were models of the neo-conservative, even traditionalist, Church of John Paul II and Benedict XVI, who dogmatically emphasized aspects of the doctrine and consequently reprimanded theologians who did not follow official orientation. They were exemplars who were disproportionately preoccupied by moral questions relative to the origins of life, the ending of life, the conception of the couple and sexuality. Pope Francis considers the need to open other paths. And although he does not distance himself from doctrinal and moral issues, he doesn’t consider them a priority. It’s not that he is critical of dogmas or of traditional morals, rather that for him the centre of attention is the social message of Christianity, and he uses that message to the benefit of those excluded by the system.

In my opinion, this is where he’s correct: in situating himself alongside the marginal sectors of our society. This is why he is so sensitive to the problems of immigration, North-South relations, poverty and war, injustice, growing inequality. All those issues to which he believes Christianity can bring some minimal humanity, justice, pity, compassion and solidarity: all that he does not detect in the current cultural climate, nor in left-wing politicians. Beyond that, I don’t believe that he will carry out any important changes to the structure and organization of the Catholic Church.

The reform of the Church, whilst maintaining its current structure, is impossible. It cannot be achieved unless it is democratized, and democratization consists of all believers being able to give their own opinions and vote at the time of choosing their representatives. They must be able to intervene and present their reasoned opinions on key issues at the time of developing principle doctrines, moral problems and organizational issues: this must come as the result of an open debate, along the lines of Jürgen Habermas’ dialogic reasoning.

The reformation of the Church is impossible if a process of participation for all believers is not carried out. The potential courses to take? Right now I don’t know what they might be, but of course they do exist. And how are all believers going to intervene or participate? And why not? For me, in this process of democratization – which is the starting point for the reform of the church, and which is very difficult to carry out – the most scandalous phenomenon is without a doubt the exclusion of women. They are not considered moral subjects, because the moral doctrine is produced by men conforming to patriarchal principles. They are not theological subjects because the theological doctrine is also produced by men, from a Congregation for the Doctrine of Faith which imposes an authority that is not necessarily the best response to the original spirit of Christianity. They are not religious subjects since they cannot access the sacred sphere if it is not through the mediation of men (priests, bishops, popes…).They are not ecclesial subjects as they cannot exercise leadership nor assume positions of responsibility in the Christian community. In this area Pope Francis looks set to maintain similar proposals, exclusive of women, like his predecessors. In case feminist theologians were to have any illusions – I certainly do not – he has already closed the door on women in priesthood. It doesn’t seem to be a very inclusive attitude. Rather it is openly exclusionary.

Until now there has been an opportunity for change, which has been nipped in the bud with the continuity of cardinals. Pope Frances has named a new group of cardinals who come from all over the world, it’s true, but this is not reflective of the universality of the church, as it doesn’t stop there from being princes of the church instead of representatives of the people. Another example of refusal to democratize the Church: it has created a commission of eight cardinals for the reformation of the church, but in it there is not one theologian, nor one layperson, nor are there representatives of consistent religious congregations: Franciscans, Dominicans, Jesuits, Carmelites, Augustines… So in that respect, it’s not at all easy to imagine; yet with regards to other issues, it is. As there is such a strong crisis of leadership in the political world and moral in the civic sphere at the moment, I believe that the Pope stands out and shines in his own light, and I believe without a doubt on his own merit too. Of course, he has an opportunity that he doesn’t wish to lose, and he’s doing very well.

Photo caption: Tamayo (centre) together with the theologians Rubem Alves (right) and Leopoldo Cervantes (left).
Interview by Violeta Lanza.

Translation by Rebecca Schofield. (Assistant: Isabel Ciudad)

Links to Tamayo’s most recent works:
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