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Entradas Etiquetadas ‘Diversidad Familiar’

«El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría». Domingo 28 de diciembre de 2014. La Sagrada Familia de Nazaret. Santos Inocentes

domingo, 28 de diciembre de 2014
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JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett MillaisJesús adolescente en el taller de José.-John Everett Millais

Leído en Koinonia:

Eclesiástico 3,2-6.12.14: El que teme al Señor honra a sus padres.
Salmo responsorial: 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.
Hebreos 11,8.11-12.17-19: Fe de Abrahán, de Sara y de Isaac.
Lucas 2,22-40 El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría

Celebramos hoy la fiesta de la Sagrada Familia. Los textos de la liturgia hacen referencia a temas familiares. En la primera lectura, tomada del libro del Eclesiástico, escuchamos los consejos que un hombre, Ben Sirac, que vivió varios siglos antes de Jesucristo, da a sus hijos. El respeto y la veneración de éstos hacia sus padres es cosa agradable a los ojos de Dios, que éste no dejará sin recompensa. Los hijos que veneren a sus padres serán venerados a su vez por sus propios hijos. Todo estos consejos, aún conservando hoy plena validez, parecen insuficientes, puesto que están dados desde una mentalidad estrictamente rural, en donde otros aspectos de la vida familiar no son tenidos en cuenta. No sólo importa hablar hoy del respeto que los hijos deber a los padres, sino de la actitud de éstos con relación a los hijos. Esta insuficiencia resulta particularmente notable en momentos como los actuales, cuando la familia tiene planteados problemas de pérdida de sus funciones.

Desde una perspectiva cristiana, la familia continúa teniendo una función insustituible: ser una comunidad de amor en donde los que la integran puedan abrirse a los demás con una total sinceridad y confianza. Dejando aparte los consejos que en último lugar da San Pablo, y que son puramente circunstanciales y muy ligados a las costumbres y mentalidad de la época, la exhortación a la mansedumbre, a la paciencia, al perdón y, sobre todo, al amor, es algo realmente básico para la familia de nuestro tiempo.

El evangelio de Lucas que hoy proclamamos nos cuenta –dentro del género de los «relatos de la infancia»- el rito de la presentación del niño en el Templo, celebrado también por los padres de Jesús. El fragmento de hoy concluye con unas palabras muy importantes, que, junto con otros pasajes paralelos de Mateo, proclaman el “progreso” en el “crecimiento” de Jesús «en edad, sabiduría y gracia, ante los hombres y ante Dios».

Tiempos hubo en que la «cristología vertical descendente» clásica se veía en la necesidad de corregir estas palabras diciendo que, obviamente, eran metáforas, porque Jesús no podía «crecer, progresar en sabiduría ni en gracia», ya que era perfecto… La cristología renovada, «ascendente» ahora, por el contrario, se fijó en estos versículos y los subrayó: sería el evangelio mismo el que nos estaría afirmando que Jesús «fue haciéndose», no sólo creciendo en edad, sino «en sabiduría» e incluso «en gracia».

Este evangelio, y sus paralelos, es, por ello muy importante, por cuanto nos insta a desvincularnos de los planteamientos metafísicos griegos fixistas. La «encarnación» no sería un chispazo de conexión instantánea entre dos «naturalezas», sino todo un proceso histórico.

Pablo da algunos consejos para la convivencia con otros. Se requiere humildad, acogida mutua, paciencia. Y si fuese necesario, perdonar. Así procede Dios con nosotros. Su actitud debe ser el modelo de la nuestra (v.12-13). Pero, “por encima de todo”, está el amor, de Él tenemos que revestirnos, dice Pablo empleando una metáfora frecuente en sus cartas (v.14). De este modo “la paz de Cristo” presidirá en nuestros corazones (v.15).

Si el amor es el vínculo que une a las personas, la paz se irá construyendo en un proceso, los desencuentros irán desapareciendo (los enfrentamientos también) y las relaciones se harán cada vez más trasparentes. En el marco de la familia humana, esos lazos son detallados en el texto del Eclesiástico (3,3-17).

Lucas nos presenta a la familia de Jesús cumpliendo sus deberes religiosos (vv. 41-42). El niño desconcierta a sus padres quedándose por su cuenta en la ciudad de Jerusalén. A los tres días, un lapso de tiempo cargado de significación simbólica, lo encuentran. Sigue un diálogo difícil, suena a desencuentro; comienza con un reproche: “¿Por qué nos has hecho esto?”. La pregunta surge de la angustia experimentada (v. 48). La respuesta sorprende: “¿Por qué me buscaban?” (v. 49), sorprende porque la razón parece obvia. Pero el segundo interrogante apunta lejos: “¿No sabían que yo debía estar en las cosas de mi Padre?”. María y José no comprendieron estas palabras de inmediato, estaban aprendiendo (v.50).

La fe, la confianza, suponen siempre un itinerario. En cuanto creyentes, María y José maduran su fe en medio de perplejidades, angustias y gozos. Las cosas se harán paulatinamente más claras. Lucas hace notar que María “conservaba todas las cosas en su corazón” (v. 51). La meditación de María le permite profundizar en el sentido de la misión de Jesús. Su particular cercanía a él no la exime del proceso, por momentos difícil, que lleva a la comprensión de los designios de Dios. Ella es como primera discípula, la primera evangelizada por Jesús.

No es fácil entender los planes de Dios. Ni siquiera María “entiende”. Pero hay tres exigencias fundamentales para entrar en comunión con Dios: 1) Buscarlo (José y María “se pusieron a buscarlo”); 2) Creer en Él (María es “la que ha creído”); y 3) Meditar la Palabra de Dios (“María conservaba esto en su corazón”). Leer más…

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Dom 28 12. 14. Simeón y María, las dos espadas

domingo, 28 de diciembre de 2014
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Sagrada_Familia_iconoDel blog de Xabier Pikaza:

El Papa Bonifacio VIII publicó la bula Unam Sanctam (año 1302), que ha marcado por siglos la historia de la Iglesia, con la doctrina de las dos espadas que dirigen la historia de los hombres. Una es la espada del poder civil, blandida por el rey y los soldados, que imponen la (su) en las batallas de la vida. Otra es la espada espiritual de la Iglesia que dirige con su imperio las conciencias, utilizando para ello la espada de los reyes, que han de estar a su servicio:

Una y otra espada, pues, están en la potestad de la Iglesia, la espiritual y la material. Más ésta (la material) ha de esgrimirse a favor de la Iglesia; aquella ha de esgrimirla la iglesia misma. Una ha de esgrimirse por mano del sacerdote, otra por mano del rey y de los soldados, si bien a indicación y consentimiento del sacerdote. Pero es menester que una espada esté bajo la otra espada y que la autoridad temporal se someta a la espiritual… Porque, según atestigua la verdad, la potestad espiritual tiene que instituir a la temporal y juzgarla, en el caso de que no sea buena…» (Unam Sanctam, 1302; Denz-H. 872).

Pues bien, el evangelio de este domingo de Navidad nos sitúa ante visión muy distinta de las dos espadas. Una es la espada del patriarca Simeón que mata y somete por la fuerza mentirosa y asesina de la espada. Otra es la espada de la matriarca María, madre de Jesús, que asume el sufrimiento de una maternidad difícil para que su Hijo (y con él todos los hijos) vivan.

CG-ArtDel paso de una espada a la otra trata esta postal, que nos sitúa en el centro de la dinámica cristiana (y de la misma sociedad). Si no superamos la espada de Simeón, para asumir la de María, nos destruiremos no sólo como Iglesia, sino también como humanidad.

La doctrina de Bonifacio VIII sigue latente en la conciencia de cierta iglesia católica-romana que parece apelar al tiempo de la Espada Material y Espiritual para dominar sobre la Cristiandad e, indirectamente, sobre el mundo entero. En contra de eso se eleva en este domingo de Navidad la experiencia y tarea de la Espada Mesiánica de la Madre que da vida a sus hijos, sin dominarles ni imponerles nada.

Frente a un tipo de hombre como Simeón, que ha dominado el mundo por la espada (para imponerse sobre las hermanas y tenerlas sometidas, sin dejar que escojan en libertad), se eleva María, que acepta la espada de la maternidad y del amor abnegado y gozoso, para dar vida a hermanos y hermanas, hijos e hijas. Buen Domingo, buena Navidad a todos, con la espada amorosa de María.

Texto Lucas 2,22-40 (fragmento)

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor…

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»
Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.
volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Introducción

Este Simeón, llamado justo, que recibe y proclama la palabra de Dios sobre María y su Hijo ha de entenderse como inversión del antiguo Simeón, el patriarca vengador del principio de la historia israelita.

No se dice que sea un anciano, como se ha pensado después, sino simplemente un anthropos, hombre. Se llama Simeón (= Dios ha escuchado, cf .Gen 29, 33) y llega del pasado más profundo de la israelita, como el patriarca de su nombre. No es un sacerdote, es simplemente un justo. Él invierte la visión de la espada mesiánica vengadora del antiguo Simeón, él ilumina el camino de la espada de María.

Antiguo Simeón, el poder de la espada

La figura de Simeón, el patriarca, Hijo de Jacob, está asociada con tres gestos significativos:

1. Simeón es el patriarca violento y justiciero que tomó la espada para vengar a los extranjeros
que pretendidamente violaron a la virgen Dina, siendo de algún modo condenado por el mismo padre Jacob (cf. Gen 34, 30-31; 49, 5-7). Simeón «defiende» con la espada a su hermana Dina, pero lo hace para tenerla sometida, para que no tenga libertad para entrar y salir (tratar con los siquemitas), que son un riesgo para ella, pero también una promesa de libertad.

Simeón es el hombre de la espada que defiende con violencia a «sus mujeres» (sin dejarlas en libertad) y que mata con engaño a los pretendidos «enemigos», que quieren pactar con él.

Ciertamente, el mismo Jacob, patriarca astuto (pero al fin humano) se desvincula de la espada de sus hijos fieros (Simeón y Leví), pero esos hijos de la espada siguen estando al principio de la historia de Israel, como representantes del poder de la guerra vengadora, que quiere defender la pretendida honra de su hermana Dina matando por engaño a todos los “enemigos”.

Este Simeón es el portador la “espada” de Dios, que es, al mismo tiempo, espiritual y material, como quería Bonifacio VIII. Esa espada sigue dirigiendo la historia de muchos pretendidos justos, dentro y fuera de Israel y de la Iglesia (y de cierto Islam). Esa espada es el poder de la venganza eterna que lleva a la muerte.

2. La nueva teología judía de los signos anteriores a Jesús defendió a Simeón con su espada. De esa forma, el libro clave de los Jubileos 30 (uno de los más influyentes en el mundo judía del tiempo de Jesús) rehabilita su figura y le presenta como vengador de sangre, patrono de todos los que luchan con la espada en contra de los opresores de su pueblo. De esa forma ha recreado Judit 9, 2-15 su hazaña sangrienta, marcando desde entonces la mente y tarea de un judaísmo violento, que quiere defender a espada pura su pretendida tierra prometida. En esa línea, el libro de Judit presenta a la heroína de su pueblo como hija de Simeón, renovando su gesto de venganza y matando con su propia espada a Holofernes, opresor del pueblo.

3. Pero otros libros judíos del tiempo de Jesús (como el Testamento de los XII Patriarcas) presentan ya Simeón como arrepentido… Él aparece así en su testamento como un hombre envidioso, que tuvo celos de José y quiso matarle. Superando su violencia juvenil, el nuevo, este Simeón anciano pide a sus descendientes que eviten la envidia, que amen y acojan a los otros, que respondan a Dios con la piedad, no con la guerra. Este Simeón, que antes era hombre de espada o envidia, viene a presentarse como patriarca de conversión y esperanza mesiánica .

El nuevo Simeón del evangelio, el profeta de María

Nuestro personaje (Lc 2, 25-35) se entiende bien sobre el transfundo de evocaciones que suscita el viejo Simeón. Es portador de la esperanza mesiánica, expresión del Israel que aguarda la llegada del salvador (en la línea de Testamento de Simeón). Pero, al mismo tiempo, es hombre convertido que invierte la violencia: no pondrá la espada vengadora en manos de Judit, su descendiente, para que mate al enemigo, sino que enseñará a María, madre mesiánica, a sufrir dentro del alma el dolor de la espada cristiana.

Este Simeón del Evangelio personifica la justicia y piedad israelita: es el pueblo que escucha a Dios, que recibe su Espíritu y espera la llegada de su Cristo. No tiene edad, no es ahora ni de antes, es de siempre: es la plenitud de la esperanza. Es evidente que Dios no le puede engañar ni rechazar; ha recibido la promesa de ver al Cristo-Señor antes de morir y vive solamente para ello. Por eso, cuando llegan los padres de Jesús, él se presenta, toma al niño en brazos y bendice a Dios diciendo:

Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz… (Lc 2, 29).

Ha esperado bien, sabe morir. Su vida ha culminado, ha tenido sentido lo que ha hecho. Por eso bendice a Dios diciendo ¡gracias!. Puede morir desde la esperanza realizada, como individuo concreto y como patriarca, representante del pueblo, condensado en su figura. El verdadero Israel que es Simeón ha cumplido su tarea, puede acabar, esperando al salvador donde se vinculan en gesto de paz todos los pueblos (pantôn tôn laôn).

De esa forma, la espada que mata a los adversarios se vuelve principio y tarea de amor que recibe a todos. Desaparece ya la división entre ethnê (gentiles) y laos (judíos); la gloria (doxa) de Israel es que su Cristo sea luz (phôs) de las gentes . Leer más…

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Fiesta de la Sagrada Familia. Ciclo B. «Donde la familia no es lo importante»

domingo, 28 de diciembre de 2014
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circuncisionDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Dos lecturas que encajan

En una fiesta de la Sagrada Familia, esperamos que las lecturas nos animen a vivir nuestra vida familiar. Y así ocurre con las dos primeras.

El libro del Eclesiástico insiste en el respeto que debe tener el hijo a su padre y a su madre; en una época en la que no existía la Seguridad Social, “honrar padre y madre” implicaba también la ayuda económica a los progenitores. Pero no se trata sólo de eso; hay también que soportar sus fallos con cariño, “aunque chocheen”.

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 2-6. 12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

La carta a los Colosenses ha sido elegida por los consejos finales a las mujeres, los maridos, los hijos y los padres. En la cultura del siglo I debían resultar muy “progresistas”. Hoy día, el primero de ellos provoca la indignación de muchas personas: “Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor.” Cuando se conoce la historia de aquella época resulta más fácil comprender al autor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Un evangelio atípico

Si san Lucas hubiera sabido que, siglos más tarde, iban a inventar la Fiesta de la Sagrada Familia, probablemente habría alargado la frase final de su evangelio de hoy: “El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.” Pero no habría escrito la típica escena en la que san José trabaja con el serrucho y María cose sentada mientras el niño ayuda a su padre. A Lucas no le gustan las escenas románticas que se limitan a dejar buen sabor de boca.

Como no escribió esa hipotética escena, la liturgia ha tenido que elegir un evangelio bastante extraño. Porque, en la fiesta de la Sagrada Familia, los personajes principales son dos desconocidos: Simeón y Ana. A José ni siquiera se lo menciona por su nombre (sólo se habla de “los padres de Jesús” y, más tarde, de “su padre y su madre”). El niño, de sólo cuarenta días, no dice ni hace nada, ni siquiera llora. Sólo María adquiere un relieve especial en la bendición que le dirige Simeón, que más que bendición parece una maldición gitana.

Sin embargo, en medio de la escasez de datos sobre la familia, hay un detalle que Lucas subraya hasta la saciedad: cuatro veces repite que es un matrimonio preocupado con cumplir lo prescrito en la Ley del Señor. Este dato tiene enorme importancia. Jesús, al que muchos acusarán de ser mal judío, enemigo de la Ley de Moisés, nació y creció en una familia piadosa y ejemplar. El Antiguo y el Nuevo Testamento se funden en esa casa en la que el niño crece y se robustece.

La misma función cumplen las figuras de Simeón y Ana. Ambos son israelitas de pura cepa, modelos de la piedad más tradicional y auténtica. Y ambos ven cumplidas en Jesús sus mayores esperanzas.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.»

Simeón

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: – «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño.

Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: – «Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma.»

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

Sorpresa final

Las lecturas de hoy, que comenzaron tan centradas en el tema familiar, terminan centrando la atención en Jesús. Con dos detalles fundamentales:

  1. Jesús es el importante. La escena de Simeón lo presenta como el Mesías, el salvador, luz de las naciones, gloria de Israel. Ana deposita en él la esperanza de que liberará a Jerusalén. José y María son importantes, pero secundarios.

2. Jesús es motivo de desconcierto y angustia. Lo que Simeón dice de él desconcierta y admira a José y María. Pero a ésta se le anuncia lo más duro. Cualquier madre desea que su hijo sea querido y respetado, motivo de alegría para ella. En cambio, Jesús será un personaje discutido, aceptado por unos, rechazado por otros; y a ella, una espada le atravesará el alma. Lucas está anticipando lo que será la vida de María, no sólo en la cruz, sino a lo largo de toda su existencia.

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Si por ellos fuera… Jesús, José y María pasarían esta noche en la calle…

miércoles, 24 de diciembre de 2014
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canizares-en-valenciaDefienden únicamente «su» exclusivista visión de la Familia. ¡Respeten de una vez la ley civil, la Democracia y la dignidad de TODAS las formas de Familia. Y lo peor es que no se ven ridículos con esta apoteosis de mitras, báculos y ropajes medievales…

Por cierto, ciudadano Cañizares, este domingo mi marido y yo, con mi madre y mi cuñada celebraremos el Díaa de la Familia… como Dios manda, con inclusividad y fidelidad al Evangelio…

Urge a la «defensa» de la familia para «superar la cultura de la muerte»
Cañizares denuncia que la familia «está siendo sacudida en sus cimientos por graves amenazas claras y sutiles»
«La familia debería ser la primera y gran prioridad mundial»

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, hace en su carta pastoral de este domingo un llamamiento a las familias y parroquias de la diócesis a participar el próximo sábado en el Día de la Familia y ha advertido de que «sólo la defensa y afirmación de la familia abrirá el camino, necesario y urgente, hacia la civilización del amor, hacia la afirmación del hombre y su dignidad, hacia la cultura de la vida superando la tenebrosa cultura de la muerte que con tanto poderío nos amenaza«.

En su carta, el purpurado explica que la familia es «un inmenso regalo de Dios, un maravilloso don divino, lo mejor que tenemos» y señala que la cita del próximo sábado, víspera de la fiesta de la Sagrada Familia, «será el gran canto jubiloso de esperanza que se encuentra en la identidad de la familia y de su base y fundamento, que es el matrimonio entre un hombre y una mujer, abierto a la vida, icono de la alianza nupcial de Dios».

El cardenal reconoce que «vivimos tiempos no fáciles para las familias« y alerta de que «la institución familiar se ha convertido en blanco de contradicción: por una parte, es la institución social más valorada en los sondeos de opinión, y, por otra, está siendo sacudida en sus cimientos por graves amenazas claras y sutiles, incluso con legislaciones que no la favorecen como se debiera hacer». Además, la familia «se ve acechada hoy, en nuestra cultura y en nuestra sociedad, por un sinfín de graves dificultades, al tiempo que sufre incluso ataques de gran calado, que a nadie se nos oculta».

De hecho, continúa Cañizares, «esta situación es tan delicada, tan grave y de tan graves consecuencias para el futuro del hombre y de la sociedad que hoy, sin duda, se puede considerar la estabilidad del matrimonio y la salvaguardia y defensa de la familia, su apoyo y reconocimiento público, como el primer problema social».

«Cuando se ataca, se deteriora, o no se defiende o protege la familia se pervierten las relaciones humanas más sagradas, se llena la historia de muchos hombres y mujeres -en todas las edades- con sufrimiento y desesperanza, y se proyecta una amarga sombra de soledad y desamor sobre la historia colectiva y sobre toda la vida social».

Por todo ello, considera el purpurado que «la familia debería ser la primera y gran prioridad mundial». Sin embargo, el cardenal Antonio Cañizares, exhorta a no tener miedo aunque sean muchas las dificultades y, aunque «a veces hasta puedan escasear nuestras fuerzas, o debilitarse nuestros ánimos», porque «contamos con el auxilio, fuerza y fortaleza de Dios, y lo invocamos y nos confiamos a sus manos».

Al término de su carta, el cardenal Cañizares invita a que la celebración del Día de la Familia el próximo sábado en la archidiócesis de Valencia «sea una gran fiesta de la fe de las familias cristianas en Dios que es Amor; una gran fiesta de gozo y de humanidad compartida con todos los que, con nosotros, apuestan por la familia, creen en la familia, viven en familia y la defienden».

«Ese día será una ocasión preciosa para afirmar vibrante y gozosamente, con certeza y valentía, la gran verdad de la familia; ese día expresaremos y manifestaremos, sin poder callarlo, la gran seguridad, la fundada esperanza de que en la familia está el futuro de la humanidad y de cada hombre» y, además, «será, sin duda, el testimonio más cierto de que nuestra sociedad valenciana, de que la Iglesia en Valencia unida a toda la Iglesia, tiene futuro porque apostamos por la familia, pequeña iglesia doméstica, signo y morada del amor, que es Dios».

Fuente Religión Digital

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El borrador de la ley extremeña de Igualdad LGTB estará «en breve»

martes, 16 de diciembre de 2014
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jornada_diversidad_familiar_fundacion_trianguloLa consejera de Empleo, Mujer y Políticas Sociales, María Ángeles Muñoz, ha manifestado que para que la norma tenga «éxito» se necesita «la colaboración de los auténticos destinatarios, de sus protagonistas».

Fundación Triángulo reclama políticas sociales que tengan en cuenta la diversidad familiar

Durante la inauguración en Cáceres de la I Jornada Técnica de Diversidad Familiar organizada por la Fundación Triángulo, Muñoz ha anunciado que el borrador de la Ley de Igualdad entre Heterosexuales, Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales estará «en breve» y que se trasladará al colectivo LGTB para que hagan aportaciones.

En cualquier caso, ha asegurado que estará aprobada antes de que finalice la legislatura con el objetivo de que esta Ley contribuya a «garantizar el derecho a la igualdad y a la no discriminación en todos los ámbitos», como el laboral, el educativo, el social o el sanitario.

Muñoz ha manifestado que con esta Jornada y el encuentro previsto para esta tarde de unas 20 familias formadas por lesbianas, gays, bisexuales y transexuales con hijos, «Cáceres se convierte este fin de semana en capital LGTB de la Comunidad Autónoma y en capital de la libertad».

Asimismo, ha explicado que el apoyo del Gobierno extremeño se materializa en varias líneas de colaboración, entre ellas el Proyecto Plural, que desarrolla la Fundación Triángulo gracias a una subvención de 55.000 euros que este año le ha concedido la Dirección General de Política Social y Familia.

A este respecto, la consejera de Empleo, Mujer y Políticas Sociales ha resaltado que la política de atención del Gobierno de Extremadura al colectivo LGTB «va mucho más allá» y, como ejemplo, ha mencionado el protocolo específico para las personas transexuales en el que está trabajando el Servicio Extremeño de Salud.

Por último, ha felicitado a la Fundación Triángulo por la organización de las Jornadas Técnicas celebradas en Cáceres, dirigidas especialmente a los profesionales de los Servicios Sociales de Base y los Programas de Atención a las Familias de Extremadura.

«Foros especializados constituyen, sin duda, espacios de aprendizaje para acercar la realidad de las familias LGTB a los profesionales del ámbito de lo social por parte de sus protagonistas», ha apuntado.

La Fundación Triángulo de Extremadura ha reclamado que las políticas sociales y las leyes tengan en cuenta la diversidad de las familias que cuenten en su seno con personas del colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (LGTB) y aquellas que estén formadas por personas del mismo sexo y con hijos porque es una «realidad» que necesita de una atención por parte de las administraciones.

De esta forma, la fundación ha organizado en Cáceres durante este fin de semana unas jornadas dirigidas a los trabajadores de los servicios sociales de base de la región para ofrecerles unas pautas de actuación a la hora de atender, tanto en las grandes ciudades como en los pequeños núcleos rurales, a estas familias de una forma integral.

Desde el colectivo se reclama, por ejemplo, que se adapte desde el lenguaje administrativo hasta las política activas para abordar esta situación desde todos los ámbitos ya que la sociedad tiende a reproducir un único modelo de familia con padre y madre con hijos pero existe un porcentaje «muy amplio» con familias homoparentales, uniparentales o reconstituidas que hay que tener en cuenta.

La vicepresidenta de la Fundación Triángulo y coordinadora del área de familia, Silvia Tostado, ha señalado minutos antes de comenzar las jornadas, que el colectivo «necesita» que se empiece a reconocer «de verdad» la diversidad de las familias LGTB que tienen hijos e hijas y a las que «hay que dar respuestas».

Aunque no existen estadísticas de cuántas familias hay compuestas por miembros LGTB, Tostado ha explicado que «aproximadamente» un 10 por ciento de la población se reconoce homosexual, por lo que «hay que pensar que al menos un diez por ciento de las familias tienen algún miembro LGTB«.

«Es imprescindible dar repuesta a esa realidad en toda Extremadura», ha resaltado Tostado, porque los problemas de estas familias se reproducen a la hora de acudir a los registros a inscribir a los hijos, o en la atención sociosanitaria ya que «hay profesionales que todavía no han asumido que la diversidad familiar es un hecho» y por eso desde la fundación se trabaja para que «se vea la pluralidad familiar que hay».

En las jornadas, que tienen lugar en el complejo cultural San Francisco de la capital cacereña, se ha proyectado un documental grabado en la región titulado ‘Tengo una familia’ y después se han desarrollado varias mesas redondas con la participación de expertos de otras comunidades autónomas que han puesto sobre la mesa, entre otros asuntos, la realidad de jóvenes que se han criado con padres LGTB.

Las charlas y conferencias se sucederán a lo largo del fin de semana y también tendrá lugar un encuentro de una veintena de familias LGTB que intercambiarán sus experiencias y pondrán en común los principales problemas con los que se encuentran.

Fuente Cáscara Amarga

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Fundación Triángulo organiza unas jornadas sobre diversidad familiar en Cáceres

martes, 25 de noviembre de 2014
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jornadas_diversidad_familias_fundacion_trianguloEl objetivo del encuentro es «profundizar» en el conocimiento de la situación «legal» y «social» de las familias LGBT con hijos, así como de la de aquellas en las que algún miembro del núcleo familiar es gay, lesbiana, bisexual o transexual.

La Fundación Triángulo ha organizado unas jornadas técnicas sobre diversidad familiar dirigidas a trabajadores de Servicios Sociales de Base de los ayuntamientos de toda la región, que se desarrollarán el próximo 12 de diciembre en el complejo San Francisco de Cáceres.

Según ha explicado la vicepresidenta de la fundación, Silvia Tostado, este viernes en rueda de prensa, las jornadas surgen de la «necesidad» de «abrir un espacio de aprendizaje» para los trabajadores públicos sobre la realidad de las familias LGBT, ya que desde la fundación detectaron que hacia falta un «trabajo de formación» para que de alguna manera la diversidad familiar «fuera asumida por todo lo público».

Unas jornadas, ha dicho, que «vienen para quedarse«, al tiempo que ha considerado «necesario» organizar, un encuentro similar en los distintos sectores de la Administración pública.

Junto a Tostado, ha estado presente en la rueda de prensa, el director general de Política Social y Familia, Juan Bravo que ha destacado que iniciativas como ésta representa «la inquietud e interés» de la sociedad por «mejorar y avanzar» en las políticas de apoyo a las familias, así como en los «cambios» que se están produciendo en los últimos años y que han incidido «de forma directa en la conformación de las familias y su apreciación por la sociedad«.

Según Bravo, la palabra que «mejor» define el concepto de familia en la actualidad es «diversidad«, ya que las familias «no tienen un significado único y excluyente», ha resaltado.

Por último, ha felicitado a la fundación, «por hacer visible esta nueva modalidad de familia en Extremadura y avanzar en lo que es la normalización, de este tipo de familias en la sociedad».

Encuentro de familias LGTB en Cáceres

Por otra parte, la vicepresidenta de la Fundación Triángulo ha avanzado que a las jornadas técnicas sobre diversidad familiar, le seguirá un encuentro de familias LGBT de Extremadura.

El objetivo del mismo, es habilitar un espacio para que gays, lesbianas, bisexuales y transexuales con hijos donde puedan «compartir», «hablar de sus experiencias», «retos», «necesidades«, y sobre todo, porque necesitan espacios donde sus hijos «compartan con otros niños que tienen modelos familiares similares a los suyos».

Según la vicepresidenta, este es un ámbito en el que «queda mucho por hacer» porque son niños que tienen modelos familiares «distintos a los que se nos han marcado como norma«. En este sentido, ha indicado que el trabajo debe hacerse desde «muchos frentes», entre ellos, los cuentos infantiles, los libros de texto o series de televisión, donde aparece otro «referente» de familia y sus hijos «no encuentran» su modelo familiar.

Por ello, ha añadido, es «importante» que se «mantengan» estos espacios, algo por lo que van a seguir «trabajando» ha asegurado.

Fuente 20Minutos

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El Papa defendió modelo de familia tradicional y excluyente para criar a los hijos

domingo, 23 de noviembre de 2014
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Papa-Francisco-defendió-a-la-familia-tradicionalEl sumo pontífice bautiza a un bebé en el Vaticano. (Imagen: AP).

Lo sentimos, Francisco… A lo que tiene derecho un niño es a ser amado… lo que no garantiza necesariamente el tipo de familia tradicional… ¿hay que recordar cómo tantos jóvenes son echados de sus casas por ser homosexuales?

Jarro de agua fría para todos aquellos que esperan que el nuevo papa pase de las palabras a los hechos en el muchas veces anunciado proceso de aperturismo en cuestiones morales, incluida la homosexualidad. Jorge Bergoglio inauguró el pasado lunes una conferencia interreligiosa en el Vaticano sobre la familia tradicional, en la que rechazó de manera implícita el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.  Este coloquio interreligioso ha reunido en el Vaticano durante tres días a dirigentes católicos, judíos, musulmanes y otras confesiones con el “fin de proponer de nuevo la belleza de la unión natural entre el hombre y la mujer en el matrimonio”.

Humanum, “un coloquio internacional interreligioso sobre la complementariedad del hombre y la mujer” según lo define su página web, tenía como objetivo aunar posiciones entre las distintas religiones para luchar contra el matrimonio igualitario y en él han participado, durante tres días, unos trescientos representantes de catorce confesiones como el jainismo, el judaísmo, el anglicanismo o el mormonismo, además del catolicismo. En el discurso de apertura, el papa afirmó que la unión entre un hombre y una mujer está “en la raíz del matrimonio” y que “los niños tienen derecho a crecer en una familia con un padre y una madre capaces de crear un entorno adecuado para el desarrollo y la madurez emocional del niño”, según extractos de su discurso difundidos por la radio vaticana.

Según el papa Francisco, “el matrimonio y la familia están en crisis”, porque “vivimos en una cultura de lo temporal, en la que cada vez más gente está renunciando al matrimonio como un compromiso público”. A pesar de que no hizo ninguna mención explícita a gays y lesbianas, el discurso del pontífice podría incluso ser suscrito por alguno de los mandatarios africanos, por ejemplo cuando declaró que “la revolución en las costumbres y la moral ha enarbolado con frecuencia la bandera de la libertad, pero en realidad ha traído la devastación material y espiritual a innumerables seres humanos, especialmente a los más pobres y los más vulnerables”.

Varios de los líderes religiosos participantes en la conferencia han mostrado su acuerdo con las declaraciones del papa. Russell Moore, de la Convención Baptista Sureña, celebró que la concepción excluyente del matrimonio “no pueda ser revisada por las ideologías actuales”. Henry B. Eyring, de la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días (comúnmente conocida como iglesia mormona), también expresó su satisfacción porque las diferentes confesiones se hayan mostrado unidas sobre la “santidad del matrimonio entre un hombre y una mujer”.

Por su lado, el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, había resaltado el domingo, en el Osservatore Romano, diario del Vaticano, que “el primer lugar de la diferenciación sexual (…) es la experiencia de la filiación”.

El Vaticano celebró el mes pasado un Sínodo sobre la Familia, reuniendo a cardenales y obispos, que dio lugar a fuertes tensiones, fundamentalmente sobre la cuestión de la homosexualidad.

Los activistas LGTB, como es lógico, se han sentido decepcionados, pero algunos de ellos han visto en las declaraciones de Bergoglio una confirmación de su escepticismo previo con respecto a los repetidos mensajes de apertura moral. Jeremy Hooper, asesor de GLAAD, publicó en Twitter una foto de su hija con el texto: “Mientras #Humanum ataca a mi familia, yo celebro la alegría de ser padre. De la vida. Del amor”. “Durante los últimos dos años, he escuchado cada vez a más personas decirme que el papa Francisco es algo así como un activista secreto LGTB”, añadía Hooper. “Tenía, como mínimo, reservas. Ahora debo decir por desgracia que su discurso de apertura en esta convención solo ha reforzado mi escepticismo”.

En definitiva, vuelve a quedar de manifiesto la debilidad del tan proclamado proceso de flexibilización del rigorismo moral católico encabezado por el papa. Frente a declaraciones inclusivas como mencionar la homoparentalidad al referirse a la necesidad de abrirse a nuevas realidades o mostrarse abierto a aceptar las uniones civiles, a la hora de la verdad parece que la ortodoxia sobre la homosexualidad se impone. Así quedó también de manifiesto en el documento final del reciente Sínodo de la Familia, que había generado unas expectativas que se tornaron en decepción.

Fuente Los Andes

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Encuentro Nacional reunirá personas LGBT y familiares de todo Paraguay

lunes, 17 de noviembre de 2014
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congreso_lgbt_paraguayo«Este Congreso merece especial atención, ya que es una iniciativa histórica para la población LGBT de ser escuchada y construir demandas políticas de movilización hacia diversas instituciones de gobierno y la sociedad civil», afirman desde la organización.

En el marco del proyecto Araroky Táva: Ambientes sociales favorables para la participación juvenil activa el ejercicio de sus Derechos Humanos impulsado por SOMOSGAY con el apoyo de la Unión Europea, la Fundación Triángulo de España y la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), el día sábado 22 de noviembre se llevará a cabo el Encuentro para familiares y amigos de personas LGBT y el Congreso Nacional LGBT desde las 10:00 hasta las 16:00 hs. en la sala de conferencias del Parque Hotel Alta Gracia, en la ciudad de Caacupé.

Los talleres participativos del Encuentro de Padres serán llevados a cabo por las especialistas en los temas; la Educadora Rossana Mayeregger, Yolanda Mujica y Eugenia Insaurralde, con un fuerte componente experiencial, donde las y los familiares puedan ahondar en las mayores situaciones cotidianas con referencia al tema de la diversidad sexual, los derechos humanos y la discriminación.

El camino que inicia el Congreso Nacional LGBT es el de una serie de conferencias departamentales y municipales, que gradualmente se realizarán a medio plazo, en las cuales se llevaría la discusión de las principales demandas políticas LGBT. Se espera cubrir varias cuestiones en este III Congreso Nacional, como el trabajo, la justicia y la seguridad pública, la salud y el bienestar, el deporte y la educación para las personas lesbianas, gay, bisexuales y trans, enfocadas a delinear estrategias para fortalecer la ciudadanía LGBT, así como para combatir la violencia, la homofobia y la discriminación.

Este III Congreso Nacional busca reunir a activistas de todo el país por el avance de la consolidación de un movimiento de justicia social que apoye la construcción de una sociedad paraguaya sin exclusiones. Para este evento, están invitados a participar los activistas LGBT interesados en las discusiones, debates y temas previstos a trabajar durante los dos días del evento.

Como resultado de este Congreso se aspira al establecimiento de líneas de trabajo de la Federación LGBT Paraguaya a través del Primer Plan de Ciudadanía LGBT de Paraguay, que guiará sus actividades para garantizar los derechos civiles, sociales, económicos y políticos para la población LGBT.

Este evento busca ofrecer un espacio positivo para la discusión de los problemas de las y los gays, lesbianas, bisexuales y trans. Con este Congreso Nacional, además, se busca iniciar un proceso de fortalecimiento de las bases de activistas en el interior de nuestro país. Este objetivo se muestra clave para las metas de SOMOSGAY y la Federación LGBT Paraguaya en general, principalmente en lo referente a la creación de espacios de intercambio y aprendizaje que busquen empoderar a los y las activistas de todo el país, dando respuesta al centralismo puesto hasta ahora por el movimiento en la capital del país.

El formulario de inscripción se encuentra disponible en línea en este enlace: http://bit.ly/congresoform. Además, las inscripciones están disponibles vía telefónica y de manera presencial en El Centro Comunitario LGBT.

Fuente Somos Gay

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«El Sínodo sobre la familia, freno a la reforma de Francisco», por Juan José Tamayo, teólogo

viernes, 7 de noviembre de 2014
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familia tradicionalEl arzobispo norteamericano Chaput se suma a Burke y acusa al Papa de convertir la Iglesia «en un barco sin timón» y denuncia que Bergoglio «está dejando a los creyentes un poco mareados»

Leído en la página web de Redes Cristianas

La reforma de Francisco parece haber naufragado o, al menos, encallado en el Sínodo celebrado en Roma del 5 al 19 de octubre, que ha reunido a cerca de 200 obispos de todo el mundo para reflexionar sobre la concepción, la actitud y la práctica pastoral de la Iglesia católica en torno a diferentes orientaciones sexuales, a los diferentes modelos de familia y otras cuestiones vinculadas con ella. Éramos muchas las personas de fuera y de dentro de la Iglesia católica que esperábamos un cambio de mentalidad, de orientación y de rumbo en un tema que se caracteriza por planteamientos anclados en el pasado sin apertura alguna a los cambios producidos en las últimas décadas en la sociedad. Pero éramos también conscientes de los obstáculos que se interponían y del peligro de que se produjera un estancamiento

El primer obstáculo lo constituían los propios protagonistas del Sínodo: los obispos. ¿Qué aportaciones podían hacer unas personas que no son especialistas en el tema, ni siguen de cerca los estudios especializados en las diferentes disciplinas que se ocupan del fenómeno de la familia en toda su complejidad? Personas que, además, han renunciado a formar una familia para dedicarse en exclusiva al servicio de la Iglesia. Es verdad que fueron invitados expertos y matrimonios, pero sin apenas influencia en los debates y sin voto a la hora de aprobar las proposiciones finales.

El segundo era la herencia de los papas anteriores. Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI se mantuvieron instalados rígidamente en el paradigma tradicional de la familia y de la doctrina sobre la sexualidad y condenaron los modelos de familia que no se atuvieran a la imagen conservadora del matrimonio “cristiano”. Pablo VI, beatificado el pasado domingo por Francisco, condenó los métodos anticonceptivos en 1968 en la encíclica Humanae vitae, en clara oposición a las orientaciones del concilio Vaticano II, que defendía la paternidad responsable, y en contra de la mayoría de la Comisión de científicos y de teólogos que le asesoraba y que era partidaria del uso de dichos métodos para poner en práctica el principio conciliar de la referida paternidad responsable. La encíclica provocó una de las más graves rupturas de los teólogos, las teólogas y de los movimientos cristianos críticos con el Vaticano y generó un clima de malestar profundo dentro de la Iglesia, que desembocó en una actitud de justificada desobediencia colectiva a las orientaciones papales tanto en la teoría como en la práctica.

En la encíclica Familiaris consortio Juan Pablo II ya alertaba sobre los signos más preocupantes en torno al tema que ha discutido el Sínodo reciente, entre los cuales citaba “la facilidad del divorcio y del recurso a una nueva unión por parte de los mismos fieles; la aceptación del matrimonio puramente civil, en contradicción con la vocación de los bautizados a “desposarse en el Señor”; la celebración del matrimonio sacramento no movidos por una fe viva, sino por otros motivos; el rechazo de las normas morales que guían y promueven el ejercicio humano y cristiano de la sexualidad dentro del matrimonio”.

El cardenal Ratzinger, siendo presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigió en 1986 una durísima carta a los obispos norteamericanos en la que afirmaba que la particular inclinación de la persona homosexual, aunque en sí no sea pecado, constituye, sin embargo, una tendencia, más o menos fuerte, hacia un comportamiento intrínsecamente malo desde el punto de vista moral. Por este motivo la inclinación misma debe ser considerada objetivamente desordenada. El documento reaccionaba ante quienes creíamos –y seguimos creyendo- que oponerse a la actividad homosexual y a su estilo de vida constituye una forma de discriminación injusta, y osaba aseverar, negando la evidencia, que la actitud de la Iglesia contra la homosexualidad no comporta discriminación alguna, sino que busca la defensa de la libertad y de la dignidad de la persona.

En coherencia con este planteamiento, Ratzinger pedía a los obispos que no incluyeran en ningún programa pastoral a organizaciones de personas homosexuales sin antes dejar claro que toda actividad homosexual es inmoral, ordenaba retirar todo apoyo a organizaciones que pretendieran subvertir la enseñanza de la Iglesia en esta materia, prohibía el uso de locales “propiedad de la Iglesia” para actos de grupos homosexuales e instaba a defender los valores del matrimonio frente a proyectos legislativos que defiendan las reivindicaciones de los colectivos homosexuales.

Por esas fechas, la Congregación romana para la Educación Católica publicaba la Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional de las personas con tendencias homosexuales con vistas a su admisión en el seminario y a las órdenes sagradas, que prohibía a los homosexuales ingresar en los seminarios y acceder al sacerdocio. Prohibición que sigue manteniéndose hoy a rajatabla.

No resultaba fácil romper en el Sínodo con esa tendencia excluyente de las personas homosexuales y de las personas católicas divorciadas y vueltas a casar, ya que en ella fueron educados –mejor instruidos- muchos de los padres sinodales.

Un tercer obstáculo fue la creación, desde el comienzo de la preparación del Sínodo, de un “frente” de oposición a cualquier cambio, liderado por el cardenal Gerhard Ludwig Müller, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nombrado por Benedicto XVI para mantener la ortodoxia y evitar cualquier desviación en materia doctrinal y moral. Se apresuró a escribir un libro sobre la familia recordando la doctrina tradicional, que considera inamovible, y firmó un documento junto con otros cardenales en contra de la reforma que en este tema pretendía introducir Francisco.

Pero no todas eran inercias, obstáculos y problemas. Había también síntomas de apertura. Fue el propio papa Francisco quien, al poco de ser elegido, propició un nuevo clima y abrió el debate sobre la actitud de la Iglesia hacia los homosexuales y el acceso de las personas católicas divorciadas y vueltas a casar a los sacramentos. En el propio Sínodo reinó un clima de libertad y los participantes en el mismo pudieron expresar sin ningún tipo de restricciones en lo referencia a la expresión de sus ideas. Dicho clima fue favorecido por Francisco, quien asistió a las sesiones en actitud de escucha y sin interferirse en las discusiones.

Ya en el viaje de vuelta de Brasil en julio de 2013, preguntado a bordo del avión por su actitud hacia los homosexuales, respondió de esta guida: “Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad ¿quién soy yo para juzgarle? No debemos marginar a la gente por esto, deben ser integrados a la sociedad”.

En otra ocasión insinuó la posibilidad de revisar la actual prohibición del acceso de los divorciados que han vuelto a casarse y adoptar una actitud menos excluyente que la actual. Hubo cardenales que remaron en la dirección del papa y mostraron una actitud más abierta y favorable al cambio, entre ellos el cardenal Kasper que, en respuesta a los cardenales firmantes del documento conservador, respondió que “la verdad católica no es un sistema cerrado” y defendió el acceso de las personas divorciadas vueltas a casar a la eucaristía, si bien imponiendo unas condiciones muy severas:

“Si un divorciado vuelto a casar: 1. Se arrepiente de su fracaso en el primer matrimonio 2. Se han esclarecido las obligaciones del primer matrimonio, y se ha definitivamente excluido que regrese atrás. 3. Si no puede abandonar sin otras culpas las responsabilidades asumidas con el matrimonio civil. 4. Si, sin embargo, se esfuerza por vivir del mejor modo según sus posibilidades el segundo matrimonio a partir de la fe y de educar a los propios hijos en la fe. 5. Si tiene el deseo de los sacramentos como fuente de fuerza para su situación, ¿debemos o podemos negar, después de un tiempo de nueva orientación (metanoia), los sacramentos de la penitencia y después de la comunión?”.

Su respuesta es afirmativa, pero con importantes matices y precisiones: “Este posible camino no sería una solución general. No es el camino ancho de la gran masa, sino más bien el estrecho camino de la parte probablemente más pequeña de los divorciados vueltos a casar, sinceramente interesados en los sacramentos. ¿No es necesario tal vez evitar aquí la peor parte? (o sea la pérdida de los hijos con la pérdida de toda una segunda generación)… Un matrimonio civil como el que fue descrito con criterios claros debe distinguirse de otras formas de convivencia irregular, como los matrimonios clandestinos, las parejas de hecho, sobre todo la fornicación, de los así llamados matrimonios salvajes. La vida no es solo blanco y negro. De hecho, hay muchos matices”.

La propia metodología seguida en la preparación del Sínodo permitía albergar esperanzas de cambio. El Vaticano envió una encuesta a todos los cristianos y cristianas en torno a las cuestiones que se iban a abordar en la asamblea episcopal para conocer la opinión de las diferentes comunidades católicas del mundo sobre el tema. La mayoría de las respuestas eran favorables a una mayor apertura y a una actualización de la doctrina sobre la familia más acorde con los cambios producidos en las últimas décadas.

Pero ese clima de apertura enseguida se encontró con la réplica del cardenal Müller, que apelaba a argumentos de carácter dogmático y jurídico para oponerse incluso a la posibilidad de discutir sobre el tema: “Si el matrimonio precedente de unos fieles divorciados y vueltos a casar era válido, en ninguna circunstancia su nueva unión puede considerarse conforme a derecho; por tanto, es imposible que reciban los sacramentos”.

En el Sínodo se han producido, es verdad, cambios importantes en el análisis de la situación de la familia y en las críticas hacia sus patologías, en las actitudes y en el lenguaje empleado. La proposición 8 hace un buen análisis de las situaciones más graves por las que pasa hoy la familia: discriminación de las mujeres y creciente violencia de género contra ellas, con demasiada frecuencia dentro de la familia; abusos sexuales de los niños y de las niñas; penalización de la maternidad en vez de su consideración como valor; mutilación genital en algunas culturas; efectos negativos de las guerras, el terrorismo y el crimen organizado en las familias; crecimiento del fenómeno de los niños de la calle en las grandes metrópolis y en sus periferias.

La actitud ante los matrimonios civiles y las parejas de hecho es más comprensiva y acogedora, ya que, se dice, en ellos deben descubrirse elementos positivos, y en la actitud hacia los homosexuales. Muestra la necesidad de acoger las personas en situaciones difíciles como el divorcio y de buscar nuevos caminos pastorales para las familias heridas, no basadas en “soluciones únicas”

Pero en las cuestiones de fondo no se ha producido cambio alguno. Dos ejemplos. La proposición 52 describe las dos tendencias de los padres sinodales en torno a la posibilidad –solo la posibilidad- de que los divorciados vueltos a casar puedan acceder a los sacramentos de la penitencia y de la eucaristía: la que se muestra partidaria de mantener las actuales normas prohibitivas en vigor, y la partidaria de permitir el acceso a los sacramentos, pero con muchas restricciones: no de manera generalizada, sino en algunas situaciones especiales y con condiciones muy precisas. Además, el eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de un “caminar penitencial” bajo la responsabilidad del obispo diocesano. Aun con todas estas restricciones, esta proposición contó con el rechazo de 74 padres sinodales y no logró los 2/3 tercios.

Otro ejemplo es la proposición 55 sobre los homosexuales. Defiende la necesidad de una acogida respetuosa y de un trato no discriminatorio hacia ellos, pero es contundente en el rechazo de los matrimonios homosexuales, hasta el punto de excluirlos del plan de Dios sobre la familia y el matrimonio. Con todo, la proposición fue rechazada por 62 padres sinodales y tampoco logró los 2/3.

Para frenar la lógica sensación pesimista que deja el Sínodo en quienes esperaban que la apertura fuera real ya, se afirma, como consuelo, que en este Sínodo no se ha dicho la última palabra y que hay que esperar al de octubre de 2015, que elaborará las conclusiones definitivas sobre la familia. Yo pregunto: ¿Cambiará entonces el panorama y se reconocerá sin trabas, prejuicios y prevenciones el acceso de las personas católicas divorciadas y vueltas a casar el matrimonio a los sacramentos de la eucaristía y de la penitencia y el reconocimiento del matrimonio homosexual como lo hace la Iglesia Anglicana, o volverán a emplearse fórmulas ambiguas del “sí, pero no”, tan propias del lenguaje eclesiástica ¿O se dejará la respuesta ad kalendas graecas?

¿Se seguirá pensando con categorías jurídicas o se hará al ritmo de la vida y atendiendo a los problemas reales de la familia? ¿Se buscarán las respuestas apelando al Código de Derecho Canónico o a la racionalidad dialógica? ¿Se seguirá expulsando de la comunidad eclesial y de la eucaristía que, según el Vaticano II, es el centro de la vida cristiana, a quienes se considera pecadores por el hecho de haber iniciado un nuevo proyecto de vida común y de haber formado una nueva familia?

¿Se respetarán y reconocerán en la Iglesia católica las diferentes identidades sexuales: gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, que de hecho existen entre los cristianos y las cristianas como existen en la sociedad? ¿Caminará la Iglesia oficial al ritmo de la sociedad y será sensible, como pedía Juan XXIII, a los signos de los tiempos, entre los cuales se encuentra el reconocimiento explícito de los diferentes modelos de familia, o perderá de nuevo el tren de la historia?

Y una reflexión final en clave de realismo. Yo creo que considerar un problema el acceso a la eucaristía a personas divorciadas vueltas a casar y a los matrimonios homosexuales solo existe en las mentes de los jerarcas, no en la práctica. Y negar dicho acceso se encuentra en el Código de Derecho Canónico, no en la vida de las comunidades cristianas. Son muchas las comunidades eclesiales de todo el mundo (parroquias, comunidades de base, grupos de matrimonios, etc.) que ni siquiera se plantean el problema. Las cristianas y los cristianos divorciados que han vuelto a casarse y las parejas homosexuales son acogidos sin ningún tipo de reserva en dichas comunidades, de las que forman parte, y participan en los sacramentos como el resto de los creyentes. Y lo hacen con toda naturalidad, sin ningún complejo de culpa, sin consultar ni pedir permiso a los clérigos y obispos, ni preguntarse si actúan conforme a la disciplina de la Iglesia, sin someterse a ningún “camino de penitencia”. Bastante penitencia ha tenido y sigue teniendo su vida como para añadirle todavía otra más.

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Los gays y el Sínodo de los Obispos

martes, 4 de noviembre de 2014
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rainbow churchUn buen amigo brasileño nos ha enviado este artículo que publica Diversidade Católica de Brasil:

Domingo, 02 de noviembre 2014

Los gays y el Sínodo de los Obispos

La Iglesia Católica tiene un momento efervescente con la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Familia. El mensaje cristiano en este campo tiene una magnitud y una innegable belleza, pero también inevitables problemas y preguntas. Sólo se tiene en cuenta el matrimonio, base de la familia, en la unión exclusiva e indisoluble entre un hombre y una mujer, que entre los fieles se debe celebrar con un rito religioso. Sólo se aceptan las relaciones sexuales practicadas en el matrimonio, con exclusión de los métodos artificiales de control de la natalidad. En el mundo de hoy, estas posiciones divergen de la vida de la gran mayoría de los fieles y contrastan con las nuevas configuraciones familiares. Los impasses de la moral sexual católica también se refieren a los gays.

Para convocar el Sínodo, Francisco envió a todas las diócesis del mundo un documento preparatorio con 39 preguntas, para entender mejor esta realidad y comenzar a tender un puente sobre este abismo entre la doctrina y la práctica. Entre las preguntas: ¿Que el cuidado pastoral se puede dar a las personas que viven en uniones del mismo sexo? ¿Y en el caso de los niños que adoptan, lo que debe hacer para pasar la fe cristiana? Por lo tanto, no es simplemente reiterar la doctrina. Vamos a tratar de incluir caminos y ciudadanía eclesial.

En la enseñanza del Papa, sobre todo en su carta a La Alegría Del Evangelio (Evangelii Gaudium), el anuncio del amor salvífico de Dios precede a la obligación moral y religiosa. Este anuncio debe sanar todo tipo de heridas y calentar el corazón, como a los discípulos de Emaús en el encuentro con el Cristo Resucitado. La Iglesia debe ser la casa del Padre siempre abierta, donde hay espacio para todos los que se enfrentan a dificultades en sus vidas, y no una aduana pastoral. La confesión no debe ser una sala de torturas, sino un lugar de la misericordia, en la que el Señor nos anima a hacer lo mejor que podamos. La Eucaristía no es el premio de los perfectos, pero para aquellos que necesitan comida y generoso remedio. Matizando la moral, el Papa da una gran importancia al bien posible, las etapas de crecimiento de las personas que van a ser la construcción de todos los días.

Los informes producidos desde la celebración del Sínodo apuntan claramente en esta dirección: no cambiar la doctrina ni el ideal de la familia, pero acoger sin condenar a las personas que viven en otros modelos de la familia, incluyendo las uniones homosexuales y sus hijos. Por primera vez, no estamos hablando de actos «intrínsecamente desordenados» y contrario a la ley natural, algo tan común hasta hace poco. Lo que queda es el rechazo vehemente a equiparar legalmente el matrimonio homosexual y el matrimonio heterosexual. Estos informes no son la enseñanza oficial de la Iglesia, ni las conclusiones de la próxima Asamblea Ordinaria del Sínodo convocado en octubre de 2015. Tiene sólo valor consultivo. Será enseñanza oficial sólo la exhortación post-sinodal, que será escrita por el Papa en 2016.

Es cierto que esta exhortación será en la línea del Papa Francisco, fomentando la flexibilidad y la acogida. El valor de todo este proceso mucho más que los textos son discusiones abiertas sobre la Iglesia como nunca se han visto en décadas. Es muy bueno que el superior general de los jesuitas dijera públicamente que podía haber más amor cristianos en una unión irregular que en una pareja casada en la iglesia. Y el arzobispo de Nigeria se opone a la criminalización de la homosexualidad en su país, y él apoya a las familias que acogen a sus hijos gays con sus compañeros. Todo esto ayuda a formar en la Iglesia la opinión pública que acepta y estima la diversidad sexual.

El cristiano adulto que es consciente de los signos de los tiempos y encuentra razones en favor de la ciudadanía plena LGBT, no espera el pleno apoyo de la jerarquía católica para actuar en esta dirección. Sin embargo, es muy importante aprovechar las oportunidades que puedan surgir en la Iglesia, sobre todo a nivel local, para la recepción de las personas y la superación de los prejuicios. La homofobia religiosa tiene una larga historia y una considerable amplitud. Pero a nadie se le debe prohibir cambiar para mejor, ni a las personas, ni a las instituciones.

Equipo Diversidade Católica

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«Familia: ¿Qué quiere la Iglesia?», por José María Castillo, teólogo

domingo, 26 de octubre de 2014
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Dios es FamiliaDe su blog Teología sin Censura:

¿Qué quiere resolver la Iglesia en lo que se refiere a los problemas que más preocupan ahora mismo a la familia? Como es lógico, lo primero que llama la atención – y resulta difícil de explicar – es que los problemas que ha tratado el Sínodo no son los que más interesan y preocupan a la gran mayoría de las familias del mundo. El angustioso problema de la vivienda, el problema de un jornal o un sueldo con el que llegar dignamente a fin de mes, el problema de la salud y de la seguridad social, el de la educación de los hijos. Por lo menos, estos asuntos tan graves y que tanto angustian a la gente no han estado – que sepamos – como problema centrales en el orden del día de ninguna de las comisiones o de las sesiones del Sínodo.

Esto da pie para pensar o quizá sospechar – al menos, en principio – que quienes han preparado y organizado los trabajos del Sínodo son personas que pueden dar la impresión de que viven más preocupadas por los dogmas católicos y la moral, que predica el clero, que por los sufrimientos y humillaciones que están soportando muchas más familias de las que imaginamos. No hay que ser ni un sabio ni un santo para darse cuenta de esto. Para hacerse lógicamente la pregunta que acabo de plantear. Y que nadie me diga que los asuntos, que acabo de apuntar, son problemas que tienen que ser resueltos por economistas y por políticos. Por supuesto, lo que he dicho es asunto que concierne directamente a la economía y a la política. Pero, ¿sólo a economistas y políticos? Y entonces, ¿el sufrimiento, la dignidad, la seguridad y los derechos de la gente, los derechos fundamentales de las familias, no nos tienen que interesar, ni por ellos podemos ni tenemos que hacer nada?

Esta es la primera gran cuestión que, a mi modesto entender, tendría que interesar sobre todo – y antes que ninguna otra cosa – a la Iglesia, especialmente a sus dirigentes. Lo digo con tiempo, cuando todavía tenemos un año por delante para llegar a las conclusiones finales del Sínodo.

Pero, viniendo ya a los problemas que el Sínodo ha tratado, mi pregunta es la siguiente: a la Jerarquía de la Iglesia, ¿qué es lo que más le interesa y le preocupa? ¿gente que “se quiere”? o ¿gente que “se somete”? Confieso que estas preguntas se me han ocurrido pensando y recordando lo que yo mismo estoy viendo en el mundo eclesiástico desde hace más de 60 años, es decir, desde que ando metido en ambientes clericales. Lo mismo en España que fuera de España, lo que yo he palpado, en los ambientes de Iglesia, es que los problemas de la economía y los asuntos sociales no suelen preocupar demasiado. Porque normalmente tales problemas (en las instituciones eclesiásticas) están resueltos. Mientras que los asuntos relacionados con la ortodoxia dogmática (sumisión a la Jerarquía) y con el sexo (observancia de la moral), no sólo suelen ser muy preocupantes, sino que con frecuencia resultan casi obsesivos o rozando la obsesión. La consecuencia, que se suele seguir de este estado de cosas, y que la gente nota mucho, está a la vista de todos: los obispos no suelen hablar (o se limitan a alusiones genéricas) sobre la corrupción política y sus consecuencias, mientras que esos mismos obispos suelen poner el grito en el cielo si lo que se plantea es el problema de los matrimonios entre personas homosexuales o, en general, cuestiones relacionadas con el sexo. De ahí, por poner un ejemplo, la diferencia de trato que reciben, en tantos confesionarios, los capitalistas y banqueros o los gays y lesbianas.

Todo esto nos lleva – me parece a mí – a una pregunta mucho más radical: ¿por qué las religiones afrontan de manera tan distinta los problemas relacionados con “la propiedad de los bienes” y los problemas que se refieren al “cariño entre las personas”? Desde el punto de vista de la sociología, uno de los especialistas más reconocidos en esta materia, Anthony Giddens, ha escrito: “La familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La producción agrícola involucraba normalmente a todo el grupo familiar, mientras que entre las clases acomodadas y la aristocracia la transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio. En la Europa medieval el matrimonio no se contraía sobre la base del amor sexual, ni se consideraba como un espacio donde el amor debía florecer” (Un mundo desbocado, pg. 67-68).

En realidad, “la propiedad de los bienes” (y no “el cariño entre las personas”), como factor determinante de la familia tradicional, viene de más lejos y tiene su origen en otra fuente: el Derecho. Como es sabido, la familia era la unidad que interesaba al primer Derecho romano. Este Derecho no se ocupaba de lo que ocurría dentro de la familia. Las relaciones entre sus miembros eran un asunto privado, en el que la comunidad no intervenía. La familia estaba representada por su cabeza, el paterfamilias, en el que se concentraba toda la propiedad familiar. Y todos sus descendientes, en línea paterna estaban bajo su control. Cualquier hijo no dejaba de estar bajo su poder. Más aún, un hijo no dejaría de estar bajo el poder de su padre hasta que llegase a adulto e incluso, hasta que no muriese el padre, no podría tener propiedades por sí mismo. Consecuentemente toda la propiedad familiar se mantenía unida y los recursos de la familia, como un todo, se reforzaban (Peter G. Stein, El Derecho romano en la historia de Europa, pg. 7-8). Lo notable es que la Iglesia hizo plenamente suyo este Derecho. De forma que, por ejemplo, el concilio de Sevilla, del año 619, califica al Derecho romano como lex mundialis, es decir la ley por antonomasia a la que tendrían que someterse todos los pueblos (cf. E. Cortese, Le Grandi Linee della Storia Giuridica Medievale, pg. 48).

Pues bien, en este contexto de ideas y de leyes, resulta comprensible y lógico que la Iglesia, a medida que se fue acomodando a la cultura y al Derecho heredado del Imperio romano, en esa misma medida fue asumiendo e integrando en su vida y en su sistema organizativo lo que era común a las demás religiones. Me refiero a lo que, con razón, ha dicho uno de los más reconocidos especialistas en esta materia: “La religión es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implica dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles” (Walter Burkert, La creación de lo sagrado, pg. 146). De ahí que las teologías y los rituales de las religiones, si en algo insisten y en algo son semejantes los unos a los otros, es precisamente en cuanto afecta a la “sumisión”. Y conste que, por lo que afecta concretamente a esta sumisión, los rituales que la crean, la fomentan y la mantienen, “no están limitados a una religión particular, sino que se encuentran en todo el planeta, y se puede demostrar que algunos de ellos son prehumanos” (o. c., pg. 156). La sumisión, desde las sociedades prehumanas, se expresa creando la impresión que uno produce al inclinarse, arrodillarse, tirarse al suelo, arrastrarse, en suma, todo lo que es “no agrandarse”. Y está demostrado que los rituales religiosos coinciden todos en esto (K. Lorenz, On Aggression, Nueva York, 1963, pg. 259-264; I. Eibl-Eibesfeldt, Liebe und Hass: Zur Naturgeschichte elementarer Verhaltensweisen, Munich, 1970, pg. 199 ss).

Ahora bien, lo más sorprendente, en todo este asunto, es comparar estos supuestos básicos de la familia y de la religión con los relatos de los evangelios que, repetidas veces, se refieren tanto a la familia como a la religión. Sabemos, en efecto, que Jesús, lo mismo en lo que se refiere a la familia como en lo que respecta a la religión, asumió públicamente y sin ambigüedades una actitud sumamente crítica. Me explico.

Por lo que afecta a la religión, los evangelios nos informan de los enfrentamientos y conflictos constantes y crecientes que tuvo Jesús con los dirigentes religiosos y sus rituales. A esto se refieren los enfrentamientos con escribas y fariseos, con los sumos sacerdotes y senadores, incluso con el mismo Templo de Jerusalén. Hasta terminar siendo detenido por las autoridades religiosas, acabando en el juicio, la condena y la ejecución violenta en el tormento de los crucificados, los “lestaí” (Mc 15, 27; Mt 27, 38), es decir, no los simples ladrones, sino los rebeldes políticos, como explica F. Josefo (H. W. Kuhn: TRE vol. 19, 717). Jesús fue el hombre más profundamente religioso que podamos imaginar. Pero la religión de Jesús quedó desplazada del modelo establecido: su religión (como el Dios que representaba) no estuvo centrada en “lo sagrado”, sino en “lo humano”. Esto es capital para entender el Evangelio Y sin embargo, esto no es central para entender la Teología cristiana. Ni esto es tampoco el centro de la vida de la Iglesia.

Por lo que se refiere a la familia, es seguro que las relaciones de Jesús con su propia familia fueron tensas y complicadas: sus parientes lo tuvieron por loco (Mc 3, 21) y no creían en él, incluso lo despreciaban (Mc 6, 1-6; cf. Jn 7, 5). Por otra parte, lo primero que Jesús les exigía, a quienes pretendían seguirle, era abandonar la propia familia (Mt 8, 18-22; Lc 9, 57-62). Y cuando un día le dijeron que le buscaban su madre y sus hermanos, la respuesta de Jesús fue decir que su madre y sus hermanos son los que escuchan y cumplen lo que Dios quiere (Mc 3, 31-35; Mt 12, 46-50; Lc 8, 19-21). Pero Jesús, en lo que se refiere a las relaciones con la familia, llegó más lejos. Porque se atrevió a decir que él no había venido a traer paz, sino espadas, división y conflicto, precisamente entre los miembros de la propia familia (Mt 10, 34-42; Lc 12, 51-53; 14, 26-27). Es más, Jesús llegó a tocar en lo intocable de aquel modelo de familia: “No llaméis “padre” a nadie en la tierra” (Mt 23, 9). Una prohibición tan fuerte, en aquella cultura, que llegó a desmontar el eje mismo de aquel modelo de relaciones familiares. Los grandes, los importantes, no son los “padres” y “jerarcas”, sino los “niños”, los “pequeños”: el reinado de Dios es de los que se hacen como ellos (Mt 19, 14).

¿Qué quiere decir todo esto? ¿Dónde está el fondo del asunto? Las relaciones de parentesco no son libres, sino que nos son dadas e impuestas a cada ser humano que viene a este mundo. Por el contrario, las relaciones comunitarias y de amistad, dado que nacen de convicciones libres y de sentimientos que cada cual acepta libremente, son siempre relaciones que se basan en la libertad humana y se mantienen por la fuerza de la decisión libre. Lo más bello, lo más gratificante y lo más motivador de la relación de fe y confianza en el otro, y en Dios, es que siempre es posible porque es una relación libre. De tal manera que lo determinante, en este modelo de familia y de grupo, no es la sumisión, ni al “poder represivo”, ni al “poder seductor” (Byung-Chul Han), sino que lo decisivo es la fe y la confianza, en el encuentro (con el Otro, con los otros, con alguien en concreto) mediante la “relación pura” (A. Guiddens), que se basa en la comunicación emocional. La forma de comunicación en la que las recompensas derivadas de la misma son la base primordial para que tal comunicación pueda mantenerse y perdurar. Por esto precisamente la experiencia nos dice que donde hay cariño verdadero, por eso mismo hay libertad, mientras que donde hay religión (centrada en lo ritual y lo sagrado) hay sumisión.

Ahora bien, supuesto lo dicho en esta (ya demasiado prolongada) reflexión, vuelve la pregunta inicial: ¿Qué quiere la Iglesia con todo lo que ha removido a propósito de la familia? Por supuesto, el papa Francisco, al convocar y programar el Sínodo de la Familia, ha querido responder a problemas apremiantes que tienen planteados miles de familias en todo el mundo. Pero es de suponer que el papa Francisco, al convocar este Sínodo, exigiendo libertad para hablar de los problemas y transparencia para informar de lo que se ha hablado en las sesiones sinodales, lo que ha hecho ha sido poner en marcha, sin posible vuelta atrás, un proceso de apertura de la Iglesia a los problemas reales y concretos que, en este momento histórico, se nos plantean a todos.

Pero lo que ha ocurrido es que, no sólo se ha puesto en marcha este proceso, sino que, además de eso, el mundo se ha enterado de que en la Iglesia persiste muy vivo un sector importante de clérigos (de todos los rangos) y de laicos que identifican las creencias cristianas con posiciones inmovilistas e intolerantes que, además, desde el punto de vista de la más documentada, sana y ortodoxa teología, son posiciones indemostrables. Y, por tanto, posiciones que ocultan pretensiones inconfesables de poder y autoridad que se orientan más a mantener intacta la “sumisión” de los fieles que a fomentar la “libertad” que brota del cariño entre los seres humanos.

La situación es delicada. Hay que evitar, a toda costa, un nuevo cisma en la Iglesia. Pero no podemos estar incondicionalmente con quienes identifican el cristianismo con una religión centrada en la observancia de rituales sagrados, que produce obsesivamente sumisión a jerarquías ancladas en un pasado y en una cultura que ya no son ni nuestro tiempo, ni la cultura en que vivimos. Un cristianismo así, produce personas muy religiosas y un clero fiel a jerarquías eclesiásticas que se identifican más con los privilegios que le ofrece el poder político que con la libertad indispensable para lograr una sociedad más justa en la que todos los ciudadanos podamos vivir en justicia e igualdad de derechos. Si nuestro proyecto de vida quiere ser fiel a Jesús y a su Evangelio, no tenemos más camino que la apertura al futuro que entre todos tenemos que construir. Es más, si de verdad queremos a la Iglesia y ser fieles a la ”memoria peligrosa” de Jesús, los cristianos tenemos, en el camino que nos está abriendo y trazando el papa Francisco, el itinerario cierto que nos lleva al fin que anhelamos.

José M. Castillo

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Nada nuevo a pesar del tono: «Los divorciados pertenecen a la Iglesia y no hay que discriminar a los homosexuales»

martes, 7 de octubre de 2014

14125976954316Los obispos convocados al Sínodo de la Familia durante la misa solemne en la Basílica de San Pedro.Efe

¿Y en que se nota lo que dice el título?…

Efe. Ciudad del Vaticano

Los divorciados pertenecen a la Iglesia y no hay que discriminar a los homosexuales, según el documento de base que debatirán los obispos en el Sínodo extraordinario sobre la familia cuyos trabajos comenzaron hoy.

Esos dos enunciados están contenidos en la ‘relatio disceptationem’, texto que engloba las posiciones que expondrán durante dos semanas los padres sinodales, los obispos con voz y voto en la asamblea, y que fue leída por el relator general del Sínodo, el húngaro Peter Erdo.

En el texto, que servirá de base para el debate hasta el 19 de octubre, cuando concluirá la asamblea, se constata que existe un amplio consenso «respecto al hecho de que las personas de tendencia homosexual no deben ser discriminadas, como recalca también el Catecismo de la Iglesia Católica».

Pero también se detecta que entre las posiciones que expresarán los participantes y los fieles que fueron consultados antes de este Sínodo «no se espera una equiparación de estas relaciones [homosexuales] con el matrimonio entre hombre y mujer«.

familia2Otro de los temas más controvertidos que se afrontará será el de los divorciados que se han vuelto a casar, pero de la relación introductoria de hoy surgió que «es uno de los desafíos pastorales más apremiantes» y que «la pastoral de la Iglesia debería hacerse cargo de estas personas de modo particular».

«Los divorciados vueltos a casar por lo civil pertenecen a la Iglesia. Necesitan ser acompañados por sus pastores y tienen derecho a ello. Se les invita a escuchar la palabra de Dios, a participar en la liturgia de la Iglesia, en la oración y a realizar obras buenas de caridad», se afirma.
Un ‘cuidado particular’

«La pastoral de la Iglesia debe cuidarles de una forma del todo particular, teniendo presente la situación de cada uno», según la introducción a los trabajos leída por Erdo.

Aunque no entró en detalle sobre la posibilidad de que los divorciados que se casen de nuevo puedan volver a recibir los sacramentos, que será uno de los objetos de debate.

Erdo sí que apuntó que se podrá estudiar, para evitar estos casos, que se «amplíen los casos de nulidad matrimonial, que podrían ser declaradas directamente por los obispos, así como el modelo ortodoxo que consiente nuevas uniones tras un recorrido penitencial».

4f944b1f25En este texto también se explica que otro de los temas que se afrontarán será la violencia en familia y que «son las mujeres y los niños quienes sufren violencia y abusos», como consecuencias del abuso de alcohol y drogas, la práctica de juegos de azar, consumo de pornografia y de «otras formas de dependencia sexual y de las redes sociales«.

Ante ello, la Iglesia está llamada, reflexionan los obispos, al «anuncio de la sobriedad y la esencialidad, promoviendo el valor de las relaciones personales, la sensibilidad para con los más pobres, la capacidad de un uso responsable de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, respetando la dignidad de las personas, especialmente las más débiles e indefensas, que pagan el precio más alto de la soledad y de la marginación».

En esta introducción, los obispos concordaron que en este Sínodo se les pide que actúen con el «espíritu del buen Samaritano» y por tanto se muestren cercanos «de aquellos a los que la vida ha herido y esperan una palabra de esperanza».

La reunión de los 253 participantes a esta asamblea comenzó a las 8:30 hora local con la presencia del Papa Francisco.

Fuente El Mundo y Religión Digital

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El Papa se la juega: Francisco trata de abrir la Iglesia a las nuevas formas de familia

domingo, 5 de octubre de 2014
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Arranca un Sínodo de la Familia con fuertes críticas de los sectores ultraconservadores

Se debatirá sobre divorciados, matrimonios gay, anticonceptivos, aborto, violencia machista o pobreza

Los críticos son los mismos que atacan al Papa por ser inflexible contra los curas pederastas (…) Los mismos ‘lobos’ que denunció el Papa Benedicto antes de renunciar

Francisco pide a los padres sinodales «no frustrar el sueño de Dios»

Leemos en Religión Digital:

(Jesús Bastante).- ¿Cambio o ruptura? ¿Revolución o cisma? Francisco se la juega a partir de este domingo, con la celebración de un inédito Sínodo sobre la Familia, en la que obispos, laicos y matrimonios debatirán, sin límites, sobre temas que hasta ahora eran considerados tabú en la Iglesia católica. No ha quedado ningún tema sin tocar: divorciados vueltos a casar, anticonceptivos, matrimonios gay, parejas interreligiosas, aborto, relaciones fuera del matrimonio, violencia doméstica, abusos a menores en el seno de la familia, la inmigración, la globalización, los distintos tipos de pobreza…

«Hay una puerta que hasta ahora estuvo cerrada y el Papa quiere que se abra. El Papa quiere que el pueblo de Dios se exprese y diga lo que piensa«, afirma Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, que por primera vez en la historia reciente de la Iglesia católica ha contado con la opinión de laicos, mujeres y matrimonios, y que también se ha encontrado con una dura contestación por parte de los sectores más radicalmente conservadores, que han llegado a acusar a Francisco de ser un Papa ilegítimo.

Las puertas abiertas del Papa pretenden que entre el aire en la Iglesia, que se cree una nueva conciencia, basada en la misericordia y la apertura, y no en la condena y la persecución de aquellos que no comulgan al cien por cien con la Tradición, y que ha provocado la huida de millones de creyentes que no han visto reflejada su fe en Jesús en la institución vaticana. «No es el Evangelio el que hay que interpretar según el Código de Derecho Canónico sino el Código según el Evangelio de la paz y del perdón«, señala a este diario el prestigioso canonista jesuita José María Díaz Moreno.

Y, sin embargo, el órdago lanzado por Francisco no ha sido bien recibido por buena parte de la Curia romana. Los mismos cardenales que, desde el comienzo de su pontificado, han organizado una «silenciosa oposición» a las reformas del Papa, ahora dan la cara y arremeten directamente contra algunos de los puntos más polémicos -y que se van a abordar en el Sínodo-, como la atención a los menores de familias rotas, los matrimonios entre creyentes y no creyentes y, especialmente, el caso de los divorciados vueltos a casar.

Después de que, por encargo de Francisco, el cardenal Kasper hablara de la necesidad de buscar soluciones para permitir que aquellos que han fracasado en su primer matrimonio puedan tener la oportunidad de rehacer su vida y seguir formando parte de la Iglesia a todos los niveles, algunos cardenales han abierto la caja de los truenos. Cinco de ellos, entre los que se cuenta el mismísimo prefecto de Doctrina de la Fe, cardenal Müller, contraatacaron atacando las tesis de Kasper, quien abundó -en un discurso que Francisco alabó públicamente- en que «todo pecado puede ser absuelto, todo pecado puede ser perdonado. También el divorcio«.

Algunos han ido más allá. Sectores ultraconservadores en Italia o España han llegado a dudar de la legitimidad de Bergoglio como Papa, aduciendo a una supuesta duplicidad de votos en una de las elecciones del cónclave y, sobre todo, a una «pérdida de legitimidad» por sus actuaciones, desde su decisión de abandonar el Palacio y vivir en Casa Santa Marta hasta su cercanía a los inmigrantes, el hecho de que lavara los pies en Jueves Santo a mujeres, una de ellas musulmanas -el rito exigía que sólo fueran hombres, como los doce Apóstoles-, o se mostrara a favor de una mayor presencia de mujeres en puestos de responsabilidad en la Iglesia.

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Los críticos son los mismos que atacan al Papa por ser inflexible contra los curas pederastas, por haber procesado, por primera vez en la historia de la Iglesia, a un arzobispo que abusó de niños, y quienes cuestionan su capacidad porque se arrodilla ante los musulmanes y pide construir juntos una sociedad mejor. No ven con buenos ojos sus palabras al diálogo y por la paz en Siria, Israel, Palestina, Irak, que le han hecho ser uno de los favoritos a recibir este año el Premio Nobel de la Paz, algo que jamás consiguió el Papa de Roma. Son los mismos «lobos» que denunció el Papa Benedicto antes de tener que renunciar.

Francisco también ha declarado que el celibato sacerdotal «no es un dogma de fe», y que, por tanto, se puede discutir. Como la acogida a divorciados, o la participación de todos en el gobierno de la Iglesia. De hecho, la importancia de este Sínodo -más allá de que se tomen unas u otras decisiones en cuanto a la doctrina- es la recuperación de la «sinodalidad» como modo de gobierno.

Francisco no es un papa que gobierne a golpe de preceptos -podría hacerlo, y declararse «infalible»-, sino que se ha dotado de un grupo de nueve cardenales que le asesora y ha convocado este Sínodo, en el que participan cardenales, obispos, laicos -y hasta 14 matrimonios-. No podemos soñar con que la Iglesia se convierta en una institución democrática pero sí que al menos escuche y tenga en cuenta la opinión de todos.

Ahora, del 5 al 19 de octubre, el Vaticano abre un período de reflexión y debate, con el objetivo de actualizar su doctrina sobre temas que afectan, y mucho, a millones de fieles en todo el mundo. Y que podrían servir para hacer de la Iglesia católica una institución más accesible, menos oscura y en consonancia con un mundo en cambio. O también para provocar un cisma, si los ultraconservadores continúan poniendo palos en la rueda del carro que, con dificultades, quiere seguir conduciendo Francisco.

Y leemos en  El País:
Pablo Ordaz

Ya hay un alto prelado en la cárcel por blanqueo de dinero y un arzobispo en arresto domiciliario por abuso de menores. El papa Francisco no ha ido todavía ni a Milán ni a Lourdes ni a Madrid, pero sí a Corea, a Albania y a la isla de Lampedusa, lugares donde ni el catolicismo ni la vida misma han navegado nunca con el viento a favor. La agenda que se marcó Jorge Mario Bergoglio cuando, según sus propias palabras, llegó al Vaticano “desde el fin del mundo” se va cumpliendo. Un plan de transparencia para el dinero del IOR (el Instituto para las Obras de Religión), tolerancia cero con los pederastas y un viaje continuo hacia las periferias del mundo. La siguiente etapa, que empieza hoy con el Sínodo sobre la Familia, es tal vez más difícil aún, porque consiste en abrir las puertas de la Iglesia a quienes se fueron alejando por azares de la vida –divorciados vueltos a casar— o a quienes siempre las encontraron cerradas –parejas de hecho, nuevas familias surgidas de relaciones rotas, hijos adoptados por parejas del mismo sexo–. Y es precisamente aquí, en las distancias cortas entre el dogma y la tradición, donde un papa como Francisco se la juega.

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Queremos estar presentes. Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH, Sevilla (España)

domingo, 5 de octubre de 2014
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El Sínodo extraordinario de los Obispos católicos sobre la familia, convocado en el Vaticano desde el 5 al 19 de Octubre de 2014, se interrogará sobre numerosos temas, desde las uniones «de parejas que viven juntas sin matrimonio religioso o civil», al acompañamiento de los divorciados de nuevo casados, a las uniones de personas del mismo sexo, al problema de la educación de sus hijos. Temas sobre los cuales la Iglesia Católica vuelve por fin a reflexionar y a interrogarse.

Varios grupos y movimientos católicos italianos e internacionales, a pocas horas del comienzo del Sínodo de los Obispos, han decidido organizar en Roma (Italia) para el próximo Viernes 3 de Octubre de 2014 la conferencia internacional “Los caminos del Amor” que quiere proponer a algunos teólogos, procedentes de varias partes del mundo, un tema desafiante: «Qué pastoral con las personas homosexuales y transexuales». Porque en efecto no se puede hablar de familia sin hablar de todas las familias, incluyendo a aquellas que han tenido, que tienen y que tendrán que enfrentarse con la homosexualidad.

Queremos estar presentes en “Los caminos del Amor”

Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH, Sevilla (España)
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piex111Ichthys nace en octubre del año 2003 en Sevilla, España. Cuatro amigos deciden reunirse cada cierto tiempo para orar y compartir la fe sin dejar a un lado su identidad sexual, habitualmente rechazada o malentendida en sus respectivos grupos cristianos. Durante un tiempo se ven casi a escondidas. Pronto deciden llamar al Grupo con el nombre de Ichthys.

Ichthys es el acróstico del término griego Jesucristo, hijo de Dios, Salvador, ΙΧΘΥΣ, que significa “pez”. Su dibujo lo empleaban las primeras personas cristianas para identificarse de forma secreta entre ellas, pues eran perseguidas y despreciadas y temían ser capturadas o excluidas. Ichthys confía en la Iglesia santa, heredera del mensaje de Jesús. Somos Iglesia. La Iglesia de Cristo no rechaza a ningún hijo o hija de Dios por su color de piel, por su estatura, por su lengua, ni por su identidad sexual. Reclamamos una Iglesia auténtica, cercana a todas y todos, sin distinción y sin condiciones.

Elegimos este nombre porque también nos sentimos, de alguna forma, en parecida situación: por un lado, las personas creyentes en Dios no aceptan fácilmente nuestra identidad sexual por lo que se dan continuas muestras de desprecio y se cuestiona nuestro sentimiento de ser hijas e hijos del Padre; por otro lado, las no creyentes nos señalan con el dedo invitándonos a abandonar la fe y más explícitamente a la Iglesia Católica, puesto que tantas veces se muestra tan poco acogedora.

Un pez dibujado en la arena nos unifica, al igual que Dios es uno.

Ichthys actualmente está formado por unas 30 personas, entre las que hay homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y heterosexuales. Desde el año 2006 nos reunimos en una Parroquia católica de Sevilla. Esta circunstancia nos permite mantener vivo nuestro sentimiento de Iglesia, por encima del dolor que puedan producirnos expresiones, actitudes y hechos que siempre interpretamos a la luz de la oración.

Somos un grupo de acogida para todas aquellas personas que se encuentran alejadas de Dios a causa de su identidad sexual. Esto nos lleva a encontrar nuestra misión a partir de la Palabra y, desde la oración, a descubrir de qué forma ser sal y luz, anuncio que Cristo ama a todas las mujeres y a todos los hombres sin establecer distinciones por las diversas formas de manifestarse en ellos y ellas el amor que, de todas maneras, es también expresión de su Voluntad Creadora.

Queremos estar presentes en “Los caminos del Amor”, Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales, y lo estaremos. Deseamos unir nuestra voz a la de cuantos participen en este Encuentro en Roma. Un Encuentro arriesgado, porque nunca antes se elevó de forma tan nítida el sentir de las personas creyentes LGTB ante la Iglesia. Pero arriesgado es también vivir el Evangelio, más aún si por ser un Grupo LGTB se nos prohíbe celebrar una oración en un templo, o por ser transexual te retiran la comunión en la Eucaristía, o por ser una pareja del mismo sexo te ponen mil problemas para bautizar a tu hija o hijo.

Apoyamos esta iniciativa valiente, nacida del dolor que provoca el rechazo a las personas que sólo por amar de manera diferente, sienten el desprecio de un sector eclesial que con sus actitudes hacia nuestro colectivo, se posicionan al otro lado del Evangelio. Conscientes del empeño vital que se implica en este encuentro, anhelamos el resultado del mismo y sus documentos para poder profundizar en los mismos como comunidad cristiana LGTB, y por este motivo os agradecemos de antemano el hacer visible nuestra realidad dentro de nuestra Iglesia, y luchar por nuestros intereses.

Es hora de hacer realidad las palabras del papa Francisco: que los pastores lo sean de todo el rebaño, sin distinción. Queremos pastores que huelan a oveja..

Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH,
Sevilla, España

“Los caminos del Amor”. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014)

Conferencia patrocinada por el European Forum of LGBT Christians (Forum Europeo de Cristianos LGBT) y realizada con la contribución del Ministerio de Instrucción, Ciencia y Cultura de los Países Bajos

Sitio web: http://waysoflove.wordpress.com/

Facebook https://www.facebook.com/waysoflove2014

Email lestradedellamore@gmail.com

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Sínodo sobre la familia en Roma. ¡Seamos honestos con la realidad!

domingo, 5 de octubre de 2014
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Dios es FamiliaEditorial de Redes Cristianas:

Comunicado de redes Cristianos ante el Sínodo sobre la Familia

El 5 de octubre va a comenzar en Roma la primera fase del Sínodo de la familia. Un encuentro mundial que, en línea con los nuevos aires que están llegando desde la ciudad eterna, ha venido precedido de algunas novedades interesantes.

En primer lugar, se ha hecho preceder de un amplio cuestionario, enviado a todas las diócesis del mundo, con el fin de recoger la situación y posicionamiento que los cristianos y cristianas de hoy tienen sobre la que se considera célula básica de la sociedad y de la misma Iglesia. A pesar de su larguísima introducción —fiel reflejo de un estilo y doctrina hoy ampliamente superados—, el cuestionario quiere ser fiel a las distintas situaciones de la familia que hoy son conflictivas en la Iglesia, resultando particularmente interesante el espacio dedicado a pulsar el conocimiento que el pueblo católico tiene en este tema sobre la doctrina de su propia Iglesia. La difusión del cuestionario ha sido ciertamente muy desigual y tampoco la que cabía esperar. No obstante, es para celebrar el gesto y animar a los responsables de la Iglesia a repetirlo en otros temas también importantes. —A la luz de esta experiencia, queda meridianamente claro que la Iglesia católica en España sigue necesitando alguna explicación sobre los motivos que han obligado a la Conferencia Episcopal a mantener largo tiempo en suspenso el cuestionario, hasta el punto de que alguna diócesis, como la de Madrid, que viene organizando todos los años la “Misa de la Familia” en diciembre, lo ofreciera a última hora sin mucho entusiasmo y reformado.

Son de destacar también otros gestos alentadores, como la difusión del llamado Instrumentum laboris o síntesis de las aportaciones recibidas en Roma desde todo el mundo y que pretende ser el punto de partida de los trabajos del sínodo. —Nuevamente se echa en falta la aportación específica de la Iglesia española. ¿Tan seguros estamos de nuestra actual situación?, ¿tan poco tenemos que comunicar con el resto de la Iglesia en este tema?

No se puede pasar tampoco por alto el nombramiento reciente por parte del papa de una comisión, presidida por el decano del Tribunal de la Rota, Pio Vito Pinto, con el fin específico de aclarar los procedimientos de nulidad, frecuentemente escandalosos, de los matrimonios católicos. ¿Es esta comisión la respuesta del papa Francisco a la oposición de los siete cardenales, liderados por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, ante la posibilidad de una apertura legislativa y sacramental a los matrimonios en situación irregular, expuesta, con conocimiento del papa, por el cardenal Kasper?

A Redes Cristianas, que valora positivamente estos pasos democratizadores en la Iglesia, no dejan de sorprenderle algunos otros que parecen ir en dirección contraria. Nos sorprende que, ante un problema que afecta por igual a hombres y mujeres, se convoque al Sínodo predominantemente a hombres y en su mayoría célibes. ¿Qué pasa con las mujeres cristianas, no son ellas en gran medida las mantenedoras de la familia, las educadoras y activas participantes en la Iglesia? Este patriarcalismo manifiesto nos sume en la perplejidad. Como también nos llena de sorpresa el nombramiento para el sínodo de personas que, como en cardenal Fernando Sebastián, han demostrado suficientemente su incapacidad para entender las distintas formas que asume hoy la convivencia o la familia en nuestro país. Nos resulta muy difícil esperar alguna respuesta positiva a este problema desde personas que nunca han llegado a entenderlo.

Nos preocupa también el límite que oficialmente se ha marcado al Sínodo: conocimiento de la realidad, sí, compadecimiento ante las situaciones familiares dolorosas, también; pero sin tocar la doctrina actual de la Iglesia sobre la familia, sin mover el tema de la indisolubilidad. A estas alturas de la investigación y de la ciencia bíblica nos llena de perplejidad que se sigan interpretando los textos bíblicos como si se tratara de definiciones dogmáticas, como si el Dios de hoy fuera un Dios mudo y no tuviera nada que seguir revelando o dejándose descubrir en la historia. Nos gustaría que nuestra Iglesia mantuviera los oídos abiertos a sus teólogos y místicos: reconocimiento y honestidad para no caer en la indiferencia. Nos gustaría que en cuestiones de moralidad no prescindiera nunca de la conciencia, para que la apuesta por la compasión no se convierta en mera veleidad.

Nos preocupa sobre todo la ausencia en el sujeto sinodal de la realidad más hiriente del mundo de hoy: la división de clases y el empobrecimiento. Todo esto tiene un peso determinante en la convivencia y agrupación familiar: desde la falta de trabajo a las migraciones, etc.

Desde esta sección de Iglesia que somos Redes Cristianas queremos enviar al Sínodo de Roma sobre la familia cristiana dos mensajes a cual más importante. Primero, sed honestos con la realidad, reconociéndola en todas sus múltiples dimensiones. Y, segundo, sed capaces de poner el Evangelio, siempre Buena Noticia, por delante de la actual doctrina que, por ideológica, es parcial y excluyente.

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«Familia y matrimonio. Reflexiones ante el Sínodo», por José María Castillo, teólogo

sábado, 4 de octubre de 2014
Comentarios desactivados en «Familia y matrimonio. Reflexiones ante el Sínodo», por José María Castillo, teólogo

sinodofamilia_462Leído en su blog Teología sin censura:

En vísperas de la celebración del Sínodo sobre la Familia, si es que, efectivamente, las cuestiones más apremiantes, que según parece se van a plantear en el mencionado Sínodo, serán principalmente de orden moral, es posible – más aún, probable – que sean de alguna utilidad las siguientes reflexiones.

1. Una cuestión previa, que podría ser de enorme importancia, es que la Jerarquía de la Iglesia se pregunte por qué sus enseñanzas se sitúan en ámbitos tan distintos cuando afrontan problemas relaciones con el dinero o problemas relacionados con el amor entre los seres humanos. Es demasiado frecuente que cuando la Jerarquía eclesiástica y la Teología católica se refieren a asuntos cuya temática determinante es el derecho de propiedad, el dinero, el capital, el lucro y la acumulación de bienes, las enseñanzas teológicas y magisteriales se suelen quedar en el ámbito de lo especulativo, lo genérico y lo meramente exhortativo, mientras que cuando la Jerarquía y la Teología plantean y pretenden resolver los problemas y las situaciones que afectan a la relación amorosa entre las personas, la respuesta magisterial y teológica se va derechamente a las decisiones, es decir, no se limita a la especulación doctrinal, ni siquiera a la exhortación, sino que aterriza pronto en la decisión, que se traduce en norma, en ley, que prohíbe o impone, incluso con severos castigos a quienes no se atienen a un presunto “derecho natural”, que, al presentarse como constitutivo de la misma naturaleza creada y querida por Dios, no admite discusión y, menos aún, cualquier forma de rechazo.

Este desacuerdo – incluso esta incoherencia – entre el “magisterio sobre el dinero” y el “magisterio sobre el amor” es algo que resulta, ante todo, tan patente y, por otra parte, tan inexplicable, que el efecto de todo esto en la opinión pública, suele ser el escándalo. Y el consiguiente desprestigio para la Iglesia, que así pierde credibilidad y autoridad para hablar de dos asuntos tan determinantes, para la vida de los ciudadanos, como es el caso de las convicciones que éstos deben asumir ante los problemas que nos plantea la economía y los problemas que vivimos en la familia. Porque, al enfrentarnos con dos problemas tan enormes, como son el dinero y el amor, nunca deberíamos olvidar que estos dos ámbitos de la vida, el de la economía y el de la familia, están tan íntimamente ligados el uno al otro, que, como enseguida vamos a ver, en la práctica son inseparables. Con lo cual quiero decir que: o se resuelven ambos a la vez, con la misma contundencia y el mismo lenguaje; o producen el efecto contrario, que consiste en que, al pretender (inconscientemente) separar dos ámbitos de la vida y de la sociedad, que no se pueden separar, lo que se consigue es perder la credibilidad, tanto en lo que la Iglesia dice (o se calla) sobre el dinero y el capital, como lo que la Iglesia dice (o se calla) sobre la experiencia determinante del amor entre los seres humanos.

Los ejemplos y las preguntas, sobre el problema que acabo de apuntar, se amontonan y se acentúan de día en día. ¿Por qué la Iglesia es tan exigente en lo que refiere al aborto (yo no soy abortista), defendiendo la vida del embrión y del feto, y no es igualmente comprometida y exigente en los interminables problemas que plantea el espantoso problema del tráfico de niños, el uso y abuso de los niños en trabajos forzados, en guerras, en la compra y venta de órganos, etc, etc? ¿Por qué la Iglesia impone la excomunión “latae sententiae” para quienes procuran el aborto, y no echa mano de la misma censura para quienes obligan a los niños a ir a la guerra como soldados o a trabajar hasta doce horas diarias por un jornal de miseria? ¿Por qué la Iglesia (en la que hay tantos creyentes ejemplares) ve un peligro tan grave para la familia en el matrimonio homosexual y no ve un peligro tan grave – o mayor aún – en las condiciones económicas que tienen que soportar familias que se ven destrozadas por el paro, los jornales de hambre, la inseguridad sanitaria y laboral, las pésimas condiciones para la educación de los hijos, etc, etc?

2. En los problemas relativos a la familia, la Iglesia debería tener siempre presente que, por lo menos hasta el siglo IV, los cristianos siguieron los mismos condicionamientos y usos, por lo que concierne al casamiento, que el contorno pagano (J. DUSS-VON-WERDT, en Myst. Sal., vol. IV/2, 411). Lo cual quiere decir que los cristianos de los primeros siglos no tenían conciencia de que la revelación cristiana hubiera aportado algo nuevo y específico al hecho cultural del matrimonio en sí. En cualquier caso, es seguro que el casamiento ante el sacerdote, como exigencia obligatoria, apareció por primera vez hacia el año 845, en los decretos pseudoisidorianos y se justificaba por razones de derecho civil, no por argumentos teológicos (J. G. LE BRAS, Histoire des collections canoniques en Occident depuis les Fausses Décrëtales jusqu’à Gratien, Paris 1931. Cf. J. DUSS-VON-WERDT, o. c., 414). Es a finales del siglo XII, en 1184, cuando se habla formalmente y por primera vez del matrimonio como sacramento, en el concilio de Verona (DENZINGER-HÜNERMANN, El Magisterio de la Iglesia, nº 761). Por lo demás, en todo este asunto es básico saber que, hasta los siglos XII y XIII, el tiempo en que se sistematizó la teología cristiana como saber organizado, cuando la Iglesia no sólo se rigió por el Derecho romano, sino que – como es bien sabido – la custodia de la tradición jurídica romana recayó fundamentalmente en la Iglesia. Como institución, el Derecho propio de la Iglesia en toda Europa fue el Derecho romano. Como se decía en la Ley ripuaria de los francos (61(58) 1), “la Iglesia vive conforme al Derecho romano”. Es verdad que la Iglesia iba construyendo su propio Derecho. Pero también es cierto que, a medida que los problemas a los que debía enfrentarse la Iglesia crecían en complejidad, las referencias al Derecho romano se incrementaban. El material romano relevante para la Iglesia se recopiló en colecciones específicas, tales como la Lex Romana canonice compta realizada en el siglo IX. El hecho es que, como han dicho los especialistas en estas cuestiones, “la Iglesia no redujo sus enseñanzas al Evangelio” (PETER G. STEIN, El Derecho romano en la historia de Europa, Madrid, Siglo XXI, 2001, 57). Todo el sistema organizativo y legal de la Iglesia se fue gestando sobre la base, no tanto del Evangelio, sino del Derecho romano, la lex mundialis, como lo denominó el Concilio de Sevilla, del 619, presidido por san Isidoro (Conc. Hispalense II. Cth. 5. 5. 2. ENNIO CORTESE, Le Grandi linee della Storia Giuridica Medievale, Roma, 2008, 48).

Por tanto, si la Iglesia no vio dificultad alguna en adaptarse a las leyes civiles y laicas de los pueblos y culturas en los que fue creciendo y a los que se ajustó sin poner oposición o resistencia, ¿por qué ahora, cuando el cristianismo es una institución de ámbito, no ya europeo, sino global, vamos a rechazar que la Iglesia acepte e integre en su vida los usos y costumbres, las tradiciones y normas de conducta, que en cada momento y en cada país se vean más convenientes?

3. Si a lo dicho, añadimos ahora el punto de vista de los más competentes sociólogos de nuestro tiempo, tendremos elementos de juicio suficientes para poder situarnos ante los problemas, que se le plantean, y las soluciones, que necesita, la familia en el momento actual, ya metidos en el tercer milenio. Ante todo, conviene tener en cuenta que la familia tradicional era, sobre todo, una unidad económica. La transmisión de la propiedad era la base principal del matrimonio. Por otra parte, en la Europa medieval el matrimonio no se construía sobre la base del amor sexual, ni se consideraba un espacio donde el amor debía florecer. Y a todo esto hay que añadir la desigualdad entre hombres y mujeres como elemento constitutivo de la familia tradicional (cf. ANTHONY GIDDENS, Un mundo desbocado. Los efectos de la globalización en nuestras vidas, Madrid, Taurus, 2000, 65-79). Ahora bien, es evidente que la renovación de la familia y del matrimonio se tiene que construir sobre la base de un hecho fundamental, a saber: ni la familia es ya una unidad económica, sino que, en todo caso, se tiene que construir sobre el fundamento del amor sexual. Y, sobre todo, resulta capital tener presente, en todo caso, que la igualdad de derechos entre hombre y mujer, y la libertad en la toma de decisiones de ambos, son los pilares sobre los que se pueden renovar y reconstruir la familia y el matrimonio en este momento.

Por tanto, las soluciones que se puedan aportar a los problemas planteados al Sínodo, concretamente la problemática del divorcio, la aceptación por parte de la Iglesia de las uniones entre personas del mismo sexo o el uso de anticonceptivos, son cuestiones de suma importancia, para cientos de miles de personas, que se pueden resolver sin atentar ni poner en cuestión para nada la teología cristiana del matrimonio. La Iglesia puede hoy resolver estos problemas modificando la legislación canónica actual y sin traicionar para nada su fe y su tradición.

4. Desde el punto de vista de la teología dogmática, queda por responder una pregunta fundamental: ¿no es doctrina de fe la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre los sacramentos y, por tanto, también sobre el sacramento del matrimonio? Prescindiendo de una serie de datos históricos, que no es posible resumir en este breve estudio, y si nos atenemos a la conclusión que podemos y debemos defender sobre este asunto capital, se puede y se debe afirmar que está fuera de duda que el concepto de lo que pertenece a la fe, y consiguientemente también el concepto de herejía, que utilizaron los teólogos y obispos de Trento, era algo muy distinto de lo que ahora se entiende bajo esos conceptos. Esto es seguro, al menos, por lo que se refiere a la Sesión VII del concilio tridentino (DENZINGER-HÜNERMANN, nn. 1600-1613). Por lo tanto, se puede afirmar con toda certeza que la doctrina, que se definió en Trento sobre los sacramentos no es una doctrina de fe en el sentido de un conjunto de verdades de fe divina y católica. Ni, en consecuencia, la negación o la puesta en duda de las verdades, que se enuncian, en la mencionada Sesión VII, tal negación no comporta incurrir en herejía (JOSÉ M. CASTILLO, Símbolos de libertad. Teología de los sacramentos, Salamanca, Sígueme, 1981, 340-341; P. F. FRANSEN, Réflexions sur l’anathème au concile de Trente: ETL 29 (1953) 670; A. LANG, Der Bedeutungswandel der Begriffe “fides” und “haeresis” und die dogmatische Wertung der Konzilsentscheidungen von Viene und Trient: MTZ 4 (1953) 133-146). En consecuencia, es claro que las formulaciones clásicas de la teología sacramental pueden y deben ser replanteadas desde una nueva perspectiva. Y, por lo tanto, tales formulaciones clásicas pueden y deben ser pensadas y expresadas a partir de los problemas que hoy vemos y vivimos sobre los sacramentos. Y con vistas a dar la debida solución a tales problemas.

Así pues, una vez desbloqueado el “corsé dogmático”, que nos podría impedir o dificultar la búsqueda en libertad de la respuesta que hoy necesitan tantos creyentes católicos (o simplemente cristianos), habida cuenta de que las cuestiones, que se plantean en el Sínodo, son, tanto científicamente como teológicamente, “quaestiones disputatae” (“cuestiones discutidas”), la respuesta evangélica y cristiana más coherente y certera será la respuesta que más nos humanice a todos en la bondad, el respeto, la tolerancia y la búsqueda de la felicidad para quienes se debaten en la duda, la búsqueda del bien y del amor a todos y para todos.

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El Vaticano, la obsesión por la familia y cómo criticar a los gays sin que se note

miércoles, 1 de octubre de 2014
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noticias_file_foto_867163_1412068891Encuesta a católicos de los cinco continentes sobre algunos de los temas que más preocupan a la Iglesia.

Frustración ante el Sínodo de la familia. Más de lo mismo: Paternalismo, Discriminación, Homofobia y NO al matrimonio.

¿Quién podría estar en contra de la familia? ¿Quién puede estar en desacuerdo con que “es el primer y más significativo ambiente en el que se experimenta la belleza de la vida, la alegría del amor, la donación gratuita, el consuelo del perdón dado y recibido, y donde se comienza a encontrar al otro”? Cuando la Iglesia Católica habla de la familia el mensaje suele estar muy cuidado. Todo tiene ese aura extremadamente positiva, a la que parece difícil sacarle pegas. Pero lo cierto es que la familia se ha convertido en una obsesión tanto en los círculos eclesiásticos como en los ambientes conservadores en general. El problema llega cuando en medio de estos mensajes se intenta desentrañar cuál será ese peligro que vive la familia y que hace tan acuciante la necesidad de defenderla.

No es, desde luego, la crisis económica, la falta de oportunidades para estudiar, la falta de políticas que permitan compaginar la vida familiar y laboral. El motivo último tiende a quedar oculto. El nuevo estilo de la Iglesia está dejando atrás hablar abiertamente de matrimonio gay o de aborto, aunque todavía lo haga, pero encuentra otras maneras de reafirmarse. El auténtico peligro, en opinión de la Iglesia, está en que haya otros modelos de familia que no son los que ellos soy homosexual tengo hijos soy catolico1defienden, pero esto está indicado entre líneas. Y desde luego no se explica por qué le hecho de que existan otras opciones le quita valor a las familias tradicionales. Se deja ver, por ejemplo, en el mensaje con el que el Vaticano ha anunciado que la próxima ‘Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales’ tendrá como mensaje ‘Comunicar la familia, ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor.

El comunicado empieza dejando caer que las crónicas de las noticias dejan claras las dificultades que atraviesa la familia y muestra el primer dato revelador: “los cambios culturales no ayudan a entender el gran bien que es la familia”. Es una manera sutil de dejar caer que los nuevos modelos familiares estropean la familia e incluso la despojan de cualidades positivas. Para el Vaticano las preocupaciones son el matrimonio gay y el aborto, pero se las arregla para no mencionar ni a uno ni a otro cuando se pregunta: “¿Cómo podemos decir hoy al hombre herido y desilusionado que el amor entre un hombre y una mujer es algo muy bueno? ¿Cómo hacer que los hijos experimenten que son un don precioso?”. Habrá que esperar para ver qué dice el Papa Francisco sobre estas preguntas en el mensaje oficial sobre el tema que se revelará el 24 de enero, coincidiendo con la conmemoración de San Francisco de Sales, patrón del periodismo. La Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales se celebrará, como es tradicional, el domingo anterior a la fiesta de Pentecostés, es decir, el 17 de mayo próximo.

Fuente Ragap

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Ante el Sínodo de la familia: El desafío espiritual del debate sobre el matrimonio

viernes, 19 de septiembre de 2014
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330px-Caravaggio_-_Taking_of_Christ_-_DublinUn texto publicado ya hace tiempo  cuando se debatía el matrimonio igualitario en Francia y que nos envía el buen hermano Irimego. Y sigue estando de actualidad, en estos momentos en que se debate, acerca de la Familia en torno al próximo Sínodo… Esperemos que la Iglesia Católica se abra a la realidad de la rica diversidad Familiar…

El desafío espiritual del debate sobre el matrimonio

Los tiempos son duros para los homosexuales católicos, y particularmente entre ellos para los sacerdotes. Han sufrido y buscaron mucho tiempo para descubrir, nombrar, apreciar, esta sexualidad sorprendente que sentían. En el horizonte llega una ley que reconocería por fin que esta manera de desear y de amar es buena: ¡ qué liberación! Pero deben soportar, cada día, a sus amigos cristianos, a sus obispos, sus curas, sus colegas sacerdotes, y que ahora Radio Vaticano, que condenan con toda la fuerza este proyecto …

Ellos que deberían sostenernos, mira por donde nos atropellan. Ellos que jamás hicieron nada para que las personas homosexuales y las parejas del mismo sexo encuentren su sitio en la sociedad, condenan sin inteligencia ni discusión. Los tiempos son duros.

Sin embargo, estos tiempos que no hemos escogido son los tiempos en los que tenemos que vivir el Evangelio. Porque la puesta del debate actual no es solamente, para nosotros, el hacer triunfar la justicia y la verdad. La apuesta más secreta, la apuesta más fundamental, es vivir évangéliquement este tiempo de prueba.

He aquí que nuestros amigos se han hecho nuestros enemigos: ¿que vamos a hacer con esta invitación del Cristo a “querer a nuestros enemigos”?

Ya por todas partes nos golpean sobre la mejilla izquierda: ¿reaccionaremos a la invitación de Cristo, soportando pacientemente la bofetada sobre la otra mejilla, o bien vamos a librarnos de la llamada del evangelio?

Lo que hemos logrado pensar y decir alcanza sólo a bien pocas personas, y nuestra voz parece acallada por todo el ruido que le es contrario: ¿vamos a creer que nuestra voz es “como la semilla de mostaza del Reino de los cielos “? ¿Vamos a creer, con el Padre, que no sirve para nada inquietarse por la cizaña sembrada en su campo?

Somos traicionados por todas partes: ¿vamos a encontrar, en esta situación, la presencia del Cristo que ofrece la eucaristía en el momento de la traición?

Tendríamos otros tantos problemas que hay que resolver, tantos pobres a los que hay que ayudar, tantas parejas a las que animar, y que debemos soportar estos tormentos que nos desvían de lo esencial: ¿ sabremos escribir esta derrota de nuestra vida de la misma manera en la que son escritos los relatos del Evangelio, y la derrota de nuestro Maestro?

Y pretenden que somos incapaces de amar de verdad: ¿sabremos, al contrario, encontrar en nosotros la fuente del amor divino, e irradiarlo a nuestro alrededor ?

¡ Si ven en nosotros a hombres y mujeres que viven el Evangelio, si ven en nosotros resucitados que no tienen miedo de la muerte porque la vida y la alegría les vienen de Otro, posiblemente se convertirán!

Algunos pasajes bíblicos para meditar:

Salmo 40: ” hasta el amigo, que tenía mi confianza, y compartía mi pan, se ha vuelto en mi contra. “

Mateo 5, 39: ” Pero yo os digo: No resistáis a quien os haga algún daño.”

Mateo 5, 44: ” Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. “

Mateo 13, 24: ” la cizaña. “

Mateo 13, 31: ” la semilla de mostaza. “

Al final de los cuatro evangelios, los relatos de la Pasión.

Y para soportar el golpe, están todos los salmos para pedir ser liberados de los enemigos …

(illustraciónn : Caravagio,el arresto de Christo)

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Fuente : Le blog du Père Jonathan

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«Nora y Zoe, dos mamás para un bebé», un cuento para explicar a los niños con dos mamás de dónde vienen

lunes, 28 de julio de 2014
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650_1000_noraLos modelos de familias están cambiando y esta realidad diversa también llega a los cuentos destinados a los más pequeños. En el libro «Nora y Zoe, dos mamás para un bebé» se cuenta la historia de dos mujeres enamoradas que quieren tener un bebé.

La autora del cuento es Rosa Maestro, fundadora de la web Masola.org a favor de la diversidad familiar y autora del cuento «Cloe quiere ser mamá», del que ya os hablamos en su momento. También cuenta con las bonitas ilustraciones de Bárbara Guillén Feltrer, licenciada en Bellas Artes, ilustradora y diseñadora gráfica.

En este caso las protagonistas son dos mujeres que quieren tener un bebé y para ello reciben una semillita mágica con la que lograrán su sueño de crear una familia. Un nuevo cuento adaptado a los diferentes modelos de familia y que posibilita que los niños crezcan en la tolerancia y diversidad.

Una historia adaptada a niños pequeños (se recomienda para niños de entre tres y ocho años) que también ayuda a hacer más visibles las técnicas de reproducción asistida, tratamientos mediante los que 16.000 niños nacen al año en España y sobre los cuales también deberían aprender los niños con familias «tradicionales».

El cuento para explicar de dónde vienen a los niños con dos mamás «Nora y Zoe, dos mamás para un bebe» cuesta 15 euros y se vende a través de su propio blog o a través de Amazon.

Más información | Nora y Zoe, dos mamás para un bebé
En Bebés y más | ‘Cloe quiere ser mamá’, un precioso cuento para explicarles a los hijos de madres solteras de dónde vienen, Cada vez nacen más bebés de madres solteras

Vía AmbienteG

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Católicos de todo el mundo aportarán propuestas al Papa para la aceptación de gays y lesbianas en la Iglesia

viernes, 25 de julio de 2014
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es_wol11Conferencia paralela de teología y homosexualidad ante el Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebrará en octubre de este año

Refrescamos la noticia que dimos hace unos días

Dos días antes de que comience el Sínodo de los Obispos sobre la Familia 2014 presidida por el Papa Francisco que tendrá lugar en el Vaticano entre el 5 y el 19 de octubre,  asociaciones y grupos católicos italianos,  europeos y  estadounidenses celebrarán una conferencia internacional de teología en Roma.  Su intención es la de presentar a los prelados  una propuesta concreta para la aceptación plena de la Iglesia a los  homosexuales y transexuales.

Los Caminos del Amor: hacia una Pastoral de homosexuales y transexuales ” pretende que los obispos realicen esta integración con “respeto, compasión , delicadeza, y evitar una etiqueta de discriminación injusta”, según publica en su página web Redes Cristianas.

Distintos tipos de familias

La Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los Obispos fue convocada por el pontífice a finales del pasado año con la intención de revisar la visión de la familia en el seno de la iglesia e incluyendo  temas tales como “las parejas que conviven sin casarse”, “el camino espiritual de los divorciados vueltos a casar”; “uniones de personas del mismo sexo” y “la educación religiosa de los niños las parejas del mismo sexo”.

Recoger propuestas

La reflexión de los prelado se realizará en  dos etapas: la Asamblea General Extraordinaria, cuyo objetivo es  “precisar el estado de la cuestión y recoger testimonios y propuestas de los obispos para anunciar y vivir el Evangelio con credibilidad para la familia”, y  posteriormente, en el 2015 durante una Asamblea General Ordinaria en 2015, con el fin de “individualizar las líneas operativas para la pastoral de la persona humana y de la familia”.

Las preguntas a los prelados

Como trabajo previo se remitió a los obispos una serie de preguntas a fin de recabar el pulso sobre estos temas en las distintas iglesias.  Figuran cuestiones como:  “¿Existe en el país una ley civil de reconocimiento de las uniones de personas del mismo sexo equiparadas, de algún modo, al matrimonio?”

¿Actitud ante el matrimonio de igual sexo?

Y también: “¿Qué actitud asumen las Iglesias particulares y locales ante el Estado civil, promotor de uniones civiles entre personas del mismo sexo, y también ante las mismas personas implicadas en este tipo de uniones?”

¿Cómo comportarse pastoralmente?

Desde el punto de vista pastoral se inquiere sobre   la atención pastoral posible  a desarrollar “en relación a las personas que han elegido vivir según este tipo de uniones”. Además, los obispos deben responder a “¿cómo habría que comportarse pastoralmente, en el caso de uniones de personas del mismo sexo que hayan adoptado niños, en vista de la transmisión de la fe?”

Conferencia paralela
Ante el Sínodo sobre  la Familia, asociaciones y grupos católicos de Europa y Estados Unidos han organizado una conferencia internacional de teología en Roma el día 3 de octubre antes del comienzo del Sínodo El evento reunirá a los teólogos y clérigos católicos, junto con representantes de la Iglesia Valdense y de la sociedad civil, informa Redes Cristianas.

Caben todas las uniones

Los conferenciantes quieren dar su punto de vista sobre cómo renovar la pastoral con el fin de incluir plenamente a los homosexuales y las personas transexuales, y las parejas del mismo sexo y las familias. Afirman: “el tema de la familia no se puede discutir más, sin tener en la reflexión todo tipo de familias, incluidas las basadas en el amor entre personas del mismo sexo”.

Los hijos de los homosexuales

“Se hablará sobre la vocación de los homosexuales que quieren vivir su fe en la Iglesia Católica y al Evangelio y  sobre la cuestión de los padres del mismo sexo y sus hijos que a veces han nacido de un matrimonio anterior. Algunos otros son el fruto de una elección madurada dentro de la propia pareja”.

Derecho a formarse en la fe

“Estos niños y niñas tienen el derecho a recibir la formación en la fe y los sacramentos dentro de sus comunidades”, consideran. Los panelistas también hablarán  de todas aquellas personas homosexuales y transexuales que no han sido capaces de construir una relación estable y viven sus vidas con una sensación de abandono y soledad.

Amargura y engaño

“La conferencia también será una oportunidad para hablar sobre los sentimientos de amargura y el engaño o, a veces el fomento de esas esposas y esposos de las personas homosexuales que sentían que no podían soportar una vida negándose a sí mismos en un matrimonio que no podían soportar más y decidieron abandonar a sus familias”, explican.

Prestigiosos ponentes

El foro será presentado  por Marco Politi, periodista, escritor y uno de los vaticanistas más activos. Intervendrá  monseñor. Geoffrey Robinson,  obispo católico jubilado, ex obispo auxiliar de Sydney, Australia. Autor de “Enfrentarse al  poder y al sexo en la Iglesia Católica”.

Expertos en conciencia gay

Otro de los ponentes será el padre James Alison, teólogo católico y sacerdote. Originario del Reino Unido, vive en  Brasil y ha trabajado extensamente sobre la homosexualidad y la fe católica, en particular, sobre la conciencia católica y la conciencia gay.

Diferentes iglesias

Con ellos, la reverenda Antonietta Potente, teóloga dominica italiana que vive en  Bolivia;  Letizia Tomassone, pastora valdense, presidenta de la Comisión de Fe y Homosexualidad de las iglesias  Bautista, Metodista y valdenses en Italia; y Joseanne Peregin, presidente de la Comunidad de Vida Cristiana en Malta y madre de un homosexual.

Fuente El Plural

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