Del blog de Xabier Pikaza:
Dom 31, tiempo ordinario. Mt 23, 1-12. Mt 23 es un capítulo de dura polémica, en el que Jesús (=Mateo) se opone a un tipo de judíos que, a su juicio, quieren convertir la religión en poder,con mandos superiores (rabinos, padre, dirigentes)… Pero, al mismo tiempo, él se opone, aún con más fuerza, a un tipo nuevo de cristianos que quieren expresar el mensaje y vida de Jesús en una forma de autoridad sagrada (jer-arquía) sobre los otros (rechazando de esa forma el evangelio).
En sentido externo, Jesús critica a los escribas y fariseos de un tipo de judaísmo. Pero en sentido más profundo él se eleva en contra de aquellos que, haciéndose pasar por cristianos,no lo son, pues asumen y ejercen en nombre de Cristo un poder que va en contra de Dios.
Éste es un capítulo de intensa y durísima retórica que resulta esencial para entender el evangelio, pues rechaza toda jer-arquía, fundando así una an-arquía superior, que viene del Cristo y se expresa en forma de fraternidad universal.
Más que del judaísmo rabínico de entonces (que tenía, sin duda, sus problemas de poder), Mateo plantea aquí de los riesgos de poder de su grupo cristiano, al que amonesta en nombre de Jesús, para que no convierta el evangelio en principio de dominio sagrado sobre otros.
Sobre esa an-arquía radical se fundará en Mt 28,18 la nueva ex-ousía de la misión cristiana, que es la ousía-esencia que sale de sí misma (ex) para así hacer que otros existan. Sólo allí donde se niega todo poder (an-arquía) puede darse la verdadera ex-ousía, que es autoridad creadora.
1. En la cátedra de Moisés se han sentado… (23, 2-7).
Este pasaje nos sitúa ante un tema clave de la identidad cristiana, en un momento en que la iglesia corre el riesgo de convertir el camino de Jesús en una carrera de honores. Hay cristianos que se sienten superiores y se sientan en sus “cátedras”, diciendo que son de Dios/Moisés, siendo de su propio orgullo:
23 2 En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos; 3 cumplid, por tanto, y guardad todo lo que os digan, pero no hagáis según sus obras, pues dicen y no hacen 4 Pues pesan cargas pesadas (e incapaces de soportar) y las echan a las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas
5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres: ensanchan sus filacterias y alargan los flecos; 6 buscan el primer puesto en los banquetes y la primera cátedra en las sinagogas, 7y los saludos en las plazas, y que los hombres le llamen Rabí (Mt 23, 5-7) .
El mayor problema que Mateo ha visto en las comunidades es la hipocresía, el hecho de que se eleven en ellas un tipo de vigilantes, imponiendo sobre los pequeños unos cargas y pesos que ellos no soportan. De esa forma condena un riesgo que él advierte en algunas comunidades regidas por escribas y fariseos, donde el purismo (a su juicio falso) de los dirigentes desemboca en la opresión de los pequeños, un pecado que él había destacado en el discurso eclesial (Mt 18), pues no se encuentra sólo en los judíos de fuera, sino también en los cristianos.
Mateo no ha inventado este reproche, sino que lo ha tomado del Q (cf. Lc 11, 46) y especialmente de Mc 12, 38-39, lo que indica que el problema surgió pronto en ciertos grupos, en un tiempo en que muchos cristianos seguían integradas en las sinagogas, y no se habían independizado de ellas, formando así comunidades mixtas. Ni los cristianos habían abandonado del todo las sinagogas judías, ni los judíos de tendencia rabínica se habían cerrado aún de un modo exclusivista, como harán más tarde al condenar a los “minim” o herejes (entre los que estarán después los cristianos) .
Los cristianos de Mateo no habían instituido todavía un cuerpo separado de dirigentes, con mandos exclusivos,pues los cristianos siguen conviviendo, al menos en parte, con otros judíos. Pues bien, en contra del testimonio de Jesús, algunas comunidades rabínicas, a las que se encuentran asociados los cristianos, están creando (conforme a las acusaciones de Mateo) un sistema de honores,tomando el poder como signo de Dios.
‒ Poder de apariencia: “Hacen las cosas para ser vistos” (23, 5). Antes, en un contexto donde todos, en general, eran judíos, no había que acentuar los distintivos exteriores. Pero ahora algunos sienten la necesidad de decir con sus vestidos de “presidentes” que son mejores que los demás, vistiéndose de un modo distinto, para que los otros les vean, creando así una competición por el aspecto externo.
‒ Poder de presidencia: “Buscan los primeros asientos en los banquetes y las primeras cátedras en las sinagogas” (23, 6).Surge así una religión hecha de autoridad en las comidas y reuniones, en las que, más que el diálogo personal y la ayuda mutua (comunicación entre iguales, desde los más pequeños, como había puesto de relieve Mt 18), importa un tipo de estratificación social. Ciertamente, éste es un riesgo de muchas comunidades instituidas (no sólo judías y cristianas), y así puede verse en grupos religiosos de diverso tipo, pues la crítica de Mateo se dirige no sólo a los escribas/fariseos, dirigentes de las comunidades judías en general, sino, y sobre todo, a los cristianos .
En contra del mensaje de Jesús, la dinámica del poder está empezando a introducirse en las comunidades de sus seguidores, de manera que el mismo evangelio puede hacerse fuente y signo de distinción y jerarquización social, en un contexto donde empiezan dominan elementos económico/políticos (primeros puestos en comidas y reuniones). De esa forma, los que ocupan las primeras cátedras (como los obispos posteriores) tienden a convertirse en referencia fundamental de Dios, como una expresión de su poder sobre los otros (es decir, sobre los más pequeños), en contra de la norma central del juicio (25, 31-46).Evidentemente, este Jesús no aceptaría la iglesia posterior de obispos con primeras cátedras.
‒ Honor y poder social: “Y los saludos en las plazas, y que los hombres les llamen Rabí” (23, 7). Poder significa honor y afirmación pública en la sociedad antigua, un reconocimiento que tiene tanta importancia como la riqueza económica, con la que se vincula (cf. 6, 19-34 y 19, 16-30). Éste no es sólo un tema de pequeña moralidad para administradores eclesiales, sino un problema básico de institución comunitaria. De esa manera, el mensaje mesiánico, dirigido a los pobres y excluidos, a los que Jesús ha querido ofrecer toda la dignidad (cf. Mt 18), se convierte en un medio para el establecimiento de nuevas y más hondas desigualdades, fundadas en motivos religiosos .
Mateo no condena el buen judaísmo de la honradez y devoción profunda, ni el buen cristianismo del seguimiento de Jesús, sino un mal judaísmo y un cristianismo con jerarcas ansiosos de poder. Leer más…
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