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«Yo también he estado en el Camino Neo-Catecumenal», por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

domingo, 21 de diciembre de 2014
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el-papa-y-kiko_560x280Leído en la página web de Redes Cristianas

A raíz de la noticia de que el día 5 de este mes el Papa Francisco recibió media hora a Kiko Argüello, fundador del Camino Neo-Catecumenal, se han disparado en Religión Digital (RD) los comentarios sobre esa experiencia catecumenal de la Iglesia de hoy. La mayoría de ellos de personas que participaron del Camino durante años, y, al decidir salir, abandonar la experiencia, se han visto rechazados, postergados, y, a veces, desgraciadamente, humillados. Me lo creo porque yo, a pesar de ser presbítero, como ellos llaman a los curas, -y en eso tiene toda la razón, (mucho mejor que llamarnos sacerdotes)-, y con todo el perendengue con que tratan con que nos tratan a los clérigos, experimenté mucho de lo que bastantes ex-neocatecumenales expresan.

No, efectivamente, no son nada caritativos, ni misericordiosos, ni dulces, ni comprensivos, ¡ni cristianos!, sobre todo los catequistas, con los que abandonan el Camino. Te tratan como a un apestado, como a un hereje, como un renegado. Me sucedió en una celebración del Sacramento de la Confirmación, en la Iglesia del Tránsito, a la que asistí para concelebrar en la misma, pues se confirmaba mi sobrina Esperanza, miembro del Camino. Simplemente, ni me vieron, ni reconocieron, ni saludaron, cuando voluntaria y graciosamente, caminé con la tercera comunidad de esa parroquia dos años, participando de las preparaciones y celebraciones de la Palabra y de la Eucaristía.

Ahora os cuento por qué sucedió ese trato y ese rechazo. Pero como ahora tengo que celebrar misa, lo haré cuando pueda, por la tarde, o a la noche. Sigo. El curso 1986-87, estando haciendo en la casa provincial de los Sagrados Corazones una especie de año sabático, Kiko me pidió que le hiciera el favor de ir a Santander a cubrir la baja de un presbítero itinerante que había fallecido, y había dejado el equipo sin cura. Lo consulté con el padre provincial, José Luis Lozano, quien me permitió actuar como me pareciera mejor, pero mostrando su opinión de que no le apetecía nada que dejara el curso intensivo de inglés que estaba haciendo, muy bueno, pero muy caro, con vistas a ir a la universidad de Princeton, a intentar el doctorado en Filosofía de la Educación, para completar el Master en la misma materia, que había dejado sin concluir en la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Sâo Paulo, Brasil. Me costó mucho, pero decidí no dejar tirado al equipo de Santander. Dimos una catequesis, en dos parroquias de la capital, y nacieron dos nuevas comunidades. La experiencia, sobre todo por la compañera catequista, no se me hizo nada agradable.

Pero lo peor fue en la convivencia de catequistas de fin de año, en el Valle de los Caídos, donde sin venir a cuento, ni tener nada que ver con la catequesis de que estábamos haciendo la presentación y la evaluación, me recordó algo de mi época de la parroquia del Tránsito, referente a una chica de la comunidad, con la que me relacionaba sin ningún tipo de información, ni fidedigna, ni no; simplemente, como le sucede con frecuencia a Kiko, por intuición y, por lo visto, por sus dotes casi taumatúrgicas de lector de conciencias, y de conocedor de intenciones profundas y de los misterios del corazón. Me lo reprochó en público, cuando yo, como responsable del equipo, presentaba el resultado de la catequesis. No me, callé y le afeé la pretensión de confundirme con algo que, como he dicho, no tenía nada que ver, y que habría sucedido casi dos años antes. Y todo porque esa chica había escogido para padrino de su hijo. El gran catequista Kiko no está acostumbrado a que nadie que no sea de su primera comunidad, y en petit comité, le responda. Así que se enfadó mucho, y me vino a buscar al fin de la comida para darme un repaso, con su equipo completo: con Carmen y Mario Pezzi. Intentó impresionarme con su áurea de gran fundador, y, entre otras cosas originales, me soltó eso tan sangrante de “has querido matar al padre”. Mi repuesta, además de la risa, fue que se quitara de la cabeza que yo tuviera con él alguna relación parecida a la paternidad espiritual, o de cualquier tipo, así como le solté que no le debía nada a él en el recorrido de mi experiencia de fe. Que, gracias a Dios, había comenzado mucho antes de conocerlo.

No sé quién lo contó, porque de mi boca no salió mi una palabra de ese encontronazo. Pero como fue público, alguien debió de largar a los catequistas del Tránsito. El caso es que me encontré con ese vacío y ese ostensible y nada disimulado desprecio. Y, sin embargo, Kiko es mucho más maduro que esos catequistas, porque después de ese affaire solicitó otra vez mi presencia para otra catequesis por Cantabria. Lo que me demuestra algo que me ha parecido percibir en la relación Kiko-catequistas, sobre todo más antiguos, del Camino: que Kiko no reprende a los catequistas más señalados, o si lo hace, no consigue que dejen de dar tan mal testimonio de la verdad y la seriedad de su comportamiento cristiano: me refiero, ni más ni menos, que al ABC del mismo: “amarás al prójimo como a ti mismo”, o, todavía más, “como yo os he amado”. Dan la impresión los más allegados a Kiko de que ese mandamiento sólo fuera válido en sus relaciones con su gran catequista, y, todo lo más, con lo más granado de los inicios del Camino. Pero no con los simples mortales del montón. Sobre todo si alguno de esos infelices y desorientados aprendices de cristianos tiene la osadía de poner en tela de juicio alguna de las genialidades de su padre y maestro.

Tal vez mis palabras han sonado un poco fuertes. Pero puedo asegurar, y aseguro, que me he quedado mas bien corto, y que tengo cosas más serias e importantes que comentar del comportamiento no ya cristiano, sino simplemente humano, y humanista, de los miembros del Camino Neocatecumenal, sobre todo de los equipos de catequistas más antiguos, en los que, creo, más se debería comprobar la validez y fortaleza del mandato del amor fraterno de Jesús.

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«¿Qué haces con tu hermano?»

jueves, 18 de diciembre de 2014
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carit_560x280La nueva campaña institucional de Cáritas invita a «construir una fraternidad comprometida»

«Cada uno somos guardianes de nuestros hermanos, guardianes de sus derechos y de los nuestros»

«Es una llamada a vivir volcados en la realidad que vivimos, en la de las personas que ven recortados sus derechos cada día y que busca conmovernos «

(Caritas).- «¿Qué haces con tu hermano?«. Con esta pregunta interpeladora, Cáritas Española lanza su Campaña de Navidad 2014, que marca el arranque de la campaña institucional 2014-15 y que, hasta el año 2017, va a desarrollarse en varias etapas bajo el lema general «Ama y vive la justicia».

Durante este primer periodo de la campaña (2014-15) –donde el segundo momento de impacto será el Día de Caridad, en junio próximo– el objetivo se va a centrar en las personas más vulnerables y la pérdida de sus derechos, que han dado lugar a nuevos rostros de pobrezas. De ahí la elección de la frase del Génesis «¿Qué has hecho (qué haces) con tu hermano?», con la que se pretende interpelarnos sobre quién es realmente el otro, quién es la persona para nosotros, cuál es su dignidad y cómo acompañamos y cuidamos al que está en situación de necesidad o de desventaja social.

La nueva campaña institucional de Cáritas es una invitación a construir una fraternidad comprometida, que tiene su raíz en nuestra condición común de ser miembros de una sola familia humana, con la misma dignidad y derechos, todos, hijos e hijas de Dios.

Llamados a «desear, buscar y cuidar el bien de los demás», como señala el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium, en este primer año de campaña se plantea esta pregunta valiente: ¿Qué haces con tu hermano? ¿Qué hacemos con nuestros hermanos y hermanas?

Como explica Eva San Martín, responsable de la campaña, «no se trata tanto de formular un juicio sobre nuestras actitudes como de lanzar una llamada urgente que nos interpela y nos rescata de ser cómplices en la indolencia; es una llamada a vivir volcados en la realidad que vivimos, en la de las personas que ven recortados sus derechos cada día y que busca conmovernos y movernos ante las injusticias cotidianas de un estilo de vida cómodo y superficial«.

Como continuidad a las ediciones anteriores, el objetivo de esta campaña institucional es sensibilizar en los valores de Cáritas a través de un amplio repertorio de materiales de sensibilización, así como dinamizar los proyectos y ámbitos de la acción de la institución.

Bajo el lema «Ama y vive la justicia», con esta campaña «emprendemos un camino hacia las fuentes, a las raíces de nuestra esencia e identidad, para recordarlas, actuar en consecuencia, ser presencia activa y un referente en valores en la sociedad, especialmente en este tiempo en el que las personas parecen haber perdido valor«, añade Eva San Martín.

Al plantear la cuestión «¿Qué haces con tu hermano«?, Cáritas quiere recordarnos que cada uno somos guardianes de nuestros hermanos, guardianes de sus derechos y de los nuestros, de los que nos hacen persona. Como se indica en la guía de la campaña, «sin los derechos humanos no podemos abrir la puerta a un orden civil acorde a la dignidad humana. Todos, somos guardianes de la verdad, de la libertad, de la justicia, del amor».

Tras la primera fase de la campaña, durante el segundo periodo de la misma (2015-2016) el lema inspirador va a ser «Practica la justicia»: Parafraseando a Miqueas, «practica la justicia, ama la misericordia y camina humildemente con tu Dios» (Mi 6,8), desde Cáritas se pondrá el acento en la práctica de la justicia y de los derechos, en la acción directa transformadora y en la denuncia profética.

«Llamados a ser en común» será la idea central del último período de la campaña (2016-17), con el objetivo puesto en la comunidad, el compromiso y la participación. Los contenidos desarrollarán la propuesta de que el amor trasciende, supera la justicia, se hace comunión y construye comunidad. Una comunidad que se pone en marcha, contracorriente, que da testimonio de su fe con sus obras, con su manera de ser y hacer. Una comunidad que es sal y luz.

https://www.youtube.com/watch?v=ApcjlWXm1I8

Vía Religión Digital

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Con la teología que tenemos no es posible aceptar los Derechos Humanos

martes, 16 de diciembre de 2014
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xxairesnuevosDe su blog Teología sin Censura:

Cuando el mundo entero recuerda el día en que se firmó la Declaración universal de los Derechos Humanos (10.XII.1948), resulta inevitable hacerse esta pregunta: ¿por qué el Estado de la Ciudad del Vaticano no ha firmado todavía los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos, aprobados por Naciones Unidas (16.XII.1966)? Es decir, ¿por qué el poder central de la Iglesia no ha aceptado, después de más de 50 años de su promulgación, la puesta en práctica de los Derechos Humanos, que son tan decisivos para la vida y la seguridad de cada uno de nosotros?

Sabemos que la Iglesia, a partir de Juan XXIII, predica insistentemente la importancia de los Derechos Humanos. Pero el hecho es que esa misma Iglesia, en su gobierno interno y en sus relaciones públicas con los Estados, no pone en práctica los Derechos Humanos. Basta leer detenidamente el vigente Código de Derecho Canónico para darse cuenta de que, por mucho que el clero predique a favor de los Derechos Humanos, la pura verdad es que la Iglesia no los acepta, sino que su mentalidad, sus normas de gobierno y la cultura que genera la práctica de la Religión Cristiana es una cultura que se opone y está en contradicción con lo que representan los Derechos Humanos en la sociedad. Por ejemplo, la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

Ahora bien, es evidente que mientras las cosas sigan así, la Iglesia tiene (y tendrá) una presencia marginal y una influencia cada día más limitada en el mundo actual y en la sociedad futura. ¿Qué credibilidad puede tener y con qué autoridad le va a decir la Iglesia a la gente que cumpla con sus deberes más básicos, si ella misma es la primera que no tolera comprometerse a cumplir legalmente y públicamente tales deberes?

Lo digo ya y en pocas palabras. El Vaticano no ha firmado todavía los Derechos Humanos, ni se ha comprometido pública y oficialmente a ponerlos en práctica, por la sencilla razón de que la teología que enseña la Iglesia no le permite poner en práctica los Derechos Humanos. Lo cual quiere decir que, mientras no se modifique la teología que tenemos en la Iglesia, no será posible que la Iglesia ponga en práctica los Derechos Humanos.

Este estado de cosas es tanto más indignante cuanto que, si este asunto se piensa detenidamente y con cierta profundidad, enseguida se da uno cuenta de que la teología, que impide aceptar y poner en práctica en la Iglesia los Derechos Humanos, se podría modificar sin necesidad de tocar ni un solo punto que sea contrario a la Fe divina y católica de la Iglesia. Además, si la Fe “divina” nos impide ser plenamente “humanos”, con todas sus consecuencias, ¿qué Fe “divina” es ésa? ¿En virtud de qué presunta “divinidad” podemos aceptar unas creencias que no nos permiten vivir plenamente nuestra “humanidad”?

El fondo del problema está en que el ejercicio del poder se entiende y se pone en práctica en la Iglesia de manera que se presenta como divinamente revelado lo que en realidad no lo es. Por ejemplo, es evidente que la definición dogmática del concilio Vaticano I sobre la potestad plena y suprema del Romano Pontífice, sobre la disciplina y el régimen de la Iglesia universal (Constitución “Pastor Aeternus”, cap. III, canon. DH 3064), no da pie ni justifica la afirmación que llegó a hacer el papa san Pío X: “En la sola jerarquía residen el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y, dócilmente, el de seguir a sus pastores” (Encícl. “Vehementer Nos”, 11. Febr. 1906, 8-9).

En cualquier caso, lo más lógico es pensar y concluir que la definición del concilio Vaticano I no justifica que la Jerarquía de la Iglesia pueda ejercer su poder de forma que, en la realidad concreta de la vida (privada y pública), el poder religioso entre en conflicto con los Derechos Humanos de los ciudadanos. Nadie puede demostrar que la Jerarquía eclesiástica tenga semejante poder. Por eso, y sin duda alguna, resulta difícil de entender que los problemas que hoy más preocupan, a no pocos clérigos y laicos, sean los problemas que se refieren al tema de la familia, y no los problemas que se han derivado de una forma injustificable de ejercer el poder religioso por parte de los jerarcas de la Iglesia. Por eso, si en el pasado Sínodo de la familia, celebrado en Roma, cinco reconocidos cardenales se han llegado a poner nerviosos y preocupados por los temas que se estaban tratando en el Sínodo, ¿cómo se explica que no se pongan igualmente nerviosos y preocupados por la forma de ejercer el poder en la Iglesia? ¿No se dan cuenta estos hombres que, desde semejante mentalidad, lo único que consiguen es hundir más a la Iglesia?

La conclusión, que se deduce de todo lo dicho es clara, a saber: por muy importantes y urgentes que sean los problemas que se han planteado (o se deberían plantear) en el Sínodo sobre la familia, indeciblemente más importante y apremiante es que cuanto antes la Iglesia tenga la libertad y la audacia de afrontar el problema que se refiere a definir y delimitar si la “potestad divina” de la Iglesia puede llegar hasta el extremo de limitar o incluso anular determinados “derechos humanos” de los creyentes en Jesús el Señor.

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El arzobispo de Granada vive a cuerpo de rey

martes, 16 de diciembre de 2014
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1418546428457OBISPOFrancisco Javier Martínez acudiendo a los juzgados en 2008. Fue el primer prelado español que se sentó en el banquillo acusado injurias, de las que fue absuelto.

El papa Francisco tiene un  motivo más para cesar a este personaje, como hizo con otro

El Juez reclama al arzobispo de Granada el expediente de los interrogatorios a los “Romanones

Vive en un palacio en el que dispone de unos mil metros cuadrados para su residencia particular, veinte veces mayor que el apartamento de cincuenta metros que ha elegido el Papa Francisco en la Casa Santa Marta. Recibe de la Conferencia Episcopal un sueldo mensual de 1.200 euros al mes. Gasta una media de 2.000 a 3.000 euros mensuales con la Visa oro que corre a cargo de la diócesis. Tiene todos los gastos cubiertos y unos ‘extras’ que suponen más de 180.000 euros al año sin contar los costes disparatados de los centros de estudio y las sociedades limitadas que ha creado, ni los gastos de la Curia (la oficina administrativa de apoyo al arzobispo) ni las nóminas de la ‘legión’ de seglares del movimiento ultraconservador Comunión y Liberación que ha colocado.

Javier Martínez, el arzobispo de Granada, no es el mejor ejemplo de la “Iglesia pobre y para los pobres” que quiere Jorge Bergoglio. Coche con chófer, secretarias, servicio doméstico, cocinera… Nada que ver con la “austeridad y humildad” que pide el Pontífice para los discípulos de Pedro. Ni con el personal que tenía a su servicio su antecesor en el cargo, el cardenal y arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares: un secretario que era sacerdote y una asistenta a media jornada.

EL SALARIO EN ESPECIE

Sueldo y Visa oro aparte, el arzobispo percibe unas retribuciones en especie que llegan a ser escandalosas. Utilización de vivienda y vehículo, manutención, viajes, teléfono, gastos de libre disposición… forman parte del salario en especie por las que cualquier mortal tendría que tributar en su declaración de la renta. ¿Lo hace el arzobispo? Javier Martínez está por encima del mínimo exento de la declaración de la renta con los ingresos salariales que recibe de la Conferencia Episcopal (1.200 euros al mes) y el complemento que cobra de la diócesis (8.893 euros al año). Que incluya en su declaración los pagos directos de consumos, bienes y servicios que carga a la diócesis es otra historia.

En el año 2009, en plena crisis económica y financiera, los gastos del arzobispo le costaron a la diócesis 183.167,13 euros. Sus desplazamientos, consumo de teléfono, gastos de representación y complementos de retribución y libre disposición supusieron 29.000 euros. Sus dos secretarias costaron 91.621 euros (incluyendo sus nóminas y seguridad social) y los gastos de la residencia arzobispal (funcionamiento, teléfono, personal seglar y prima de seguro), 60.543 euros, sin incluir consumos de calefacción o servicio de limpieza, que se cargaban en el capítulo de gastos generales.

GASTOS DE CASI 190.000 EUROS EN 2010

Ni con la crisis recortó sus gastos. Javier Martínez los incrementó. En 2010 alcanzaron los 188.528, una cantidad que supone más 500 euros de media al día y más que la ayuda que recibe al mes un parado que no recibe más prestaciones que la renta Básica de Inserción (426 euros). Solo sus desplazamientos, gastos de representación y de vehículo, teléfono, y complementos de retribución y libre disposición le costaron a la diócesis 41.524 euros. Lo demás se fue en teléfonos (más de 7.000 euros, entre el consumo de su secretaria y la residencia arzobispal), en gastos de funcionamiento de la vivienda (15.456 euros), en las nóminas y seguros sociales de sus dos secretarias y el personal de servicio de la residencia y poco más.

Los datos forman parte de la liquidación de los presupuestos del Arzobispado de los años 2009 y 2010. Son los datos oficiales, aunque los gastos reales podrían ser superiores. Este diario ha tenido acceso a la liquidación del presupuesto de los últimos cinco ejercicios. No son cuentas transparentes, ni muchos menos. En los años 2009 y 2010 al menos figuran algunas partidas concretas imputables al arzobispo. Pero desde el año 2011, todos sus gastos se engloban en partidas generales. Cuestión de ingeniería contable para que no se sepan los gastos reales.

LA DECISIÓN DE CAMUFLAR LOS GASTOS

La decisión de incluir los gastos del prelado en partidas genéricas coincidió con la difusión en el diario Público de algunas de las costosas extravagancias del arzobispo. Sus ‘caprichos’ han creado un profundo malestar en un sector del clero. También entre algunos fieles, que no entienden el tren de vida del arzobispo ni el derroche en actividades seudo-culturales alejadas de los feligreses de a pie y de nula rentabilidad para la Iglesia en una provincia que tiene la tercera tasa más alta de paro de España, con 161.800 desempleados según la EPA, y en la que hay 64.700 hogares con todos sus miembros en paro.

Los comentarios sobre sus gastos, excesivos y para muchos escandalosos, han recorrido numerosas parroquias y han llegado hasta Roma. Hace unos años, cuando no se sabía ni de la misa la media, 132 sacerdotes, la mitad de los que forman la diócesis de Granada, firmaron un documento muy crítico con su gestión, que enviaron al nuncio del Vaticano en España. Ahora casi nadie quiere hablar. El miedo se ha instalado hasta en el sector más crítico del arzobispo, y más después de que le estallara el caso de los abusos sexuales en el que están imputados tres sacerdotes como presuntos autores y otros siete están siendo investigados como presuntos encubridores.

UN VESTIDOR EN LA RESIDENCIA ARZOBISPAL

Algunas de sus excentricidades fueron muy comentadas ‘sotto voce’ entre el clero granadino, como que alterara el proyecto de rehabilitación funcional del palacio arzobispal para construirse un vestidor en una de las estancias o que suprimiera la capilla de la residencia para habilitarla como comedor. Pero lo que más ha indignado a buena parte de los curas son sus dispendios, la creación de centros de estudios y sociedades mercantiles que se nutren de los fondos de la diócesis y la colocación de numerosos seglares (calculan que unos sesenta) de Comunión y Liberación que ha ido empleando en organismos, centros de estudios, Escuela de Magisterio y colegios dependientes del Patronato Diocesano San Juan de Ávila de Granada. Javier Martínez ha empleado a miembros de Comunión y Liberación en el propio Arzobispado, en su Gabinete de Prensa, en la Curia, en la Biblioteca Arzobispal, en centros dependientes de la diócesis… Son empleados con nóminas elevadas que, en muchos casos tienen, además, alojamiento y servicios gratis total, como las cuatro mémores de Comunicación y Liberación (consagradas laicas) que viven en el palacio arzobispal.

UN PRESUPUESTO DE 7,2 MILLONES DE EUROS

El prelado granadino maneja un presupuesto de 7,2 millones de euros. Más de la mitad, unos 3,8 millones, proceden de fondos públicos. Las cuentas no reflejan la realidad de la actividad económica de la diócesis (de la que informaremos en otro reportaje), aunque permiten hacerse una idea de lo que cuesta su séquito de colaboradores y el mantenimiento de las dependencias en las que trabajan. Los gastos del edifico de la Curia diocesana, contiguo al palacio arzobispal, ascendieron en 2009 a 159.870 euros. Eso, solo en gastos de mantenimiento, calefacción, agua y electricidad, teléfonos, correos y material de oficina. Las nóminas del clero, su Seguridad Social, dietas y gastos de kilometraje suman unos 3,1 millones de euros y las del personal seglar, un millón de euros, más 300.000 de cuotas a la Seguridad Social. Su servicio de comunicación cuesta unos 196.000 euros, de los que casi 100.000 son gastos de la revista Fiesta. La deuda que ha contraído la Curia para financiar la Escuela de Magisterio también cuesta otro pico. La diócesis paga en intereses bancarios unos 300.000 euros al año.

Fuente Andalucesdiario.es

 

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El líder de la secta ‘migueliana’ Orden y Mandato, Miguel Rosendo, ingresa en prisión incondicional acusado de asociación ilícita y abusos sexuales

lunes, 15 de diciembre de 2014
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noticias_file_foto_915570_1418570647¿Cómo se puede estar tan mal? ¿Qué puede pasar por la cabeza de un adulto para aceptar tanta humillación?

El líder de la secta de Los Miguelianos hacía beber su semen a sus adeptos para ‘recibir al cuerpo de Cristo’

El juez ordena el ingreso en prisión comunicada y sin fianza para el líder de Orden y Mandato

Se le acusa de asociación ilícita y abusos sexuales dentro de la organización religiosa

Llegó a los juzgados a punto de agotarse las 72 horas máximas de arresto

Su mano derecha, Marta Paz, ha quedado en libertad, pero imputada por asociación ilícita

La diócesis de Tui-Vigo nombró a un «comisario extraordinario» para la orden

Miguel Rosendo y Marta Paz, trasladados a Pontevedra

La Guardia Civil detiene en Madrid al líder de Orden y Mandato Miguel Rosendo

Ya son cuatro los imputados en Orden y Mandato

 El líder de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, Feliciano Miguel Rosendo da Silva, ha sido enviado a prisión provisional y sin fianza acusado de sendos delitos de asociación ilícita y abusos sexuales. En concreto, Rosendo ha salido de los juzgados de Tui (Pontevedra) poco después de las 14,00 horas escoltado por agentes de la Guardia Civil, que lo trasladan en un automóvil a la prisión de A Lama (Pontevedra).

El que fue detenido el pasado jueves en la localidad madrileña de Collado Villalba, llegó a los jugados de Tui sobre las 9,35 horas de este domingo, también custodiado por agentes de la Guardia Civil y con el rostro cubierto. Tras prestar declaración durante casi cuatro horas y media ante el titular del Juzgado Mixto número uno de la localidad, Marcos Amboage, el detenido abandonó el edificio judicial ante la mirada de decenas de personas, que acudieron al lugar debido a la expectación generada por el caso. Precisamente, durante la comparecencia de Rosendo da Silva, una vecina de la parroquia tudense de Rebordáns ha denunciado públicamente ante los medios que uno de sus hijos ha sido captado por una «secta» de Salamanca y ha exigido que la Iglesia «de la cara» e intervenga.

Poco después de la salida del líder de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, también han abandonado las dependencias judiciales tanto el juez como el fiscal, que rechazado hacer declaraciones a los medios de comunicación sobre el caso sobre el que ha sido decretado el secreto de sumario.

Una de las dos personas detenidas en relación con la supuesta secta de Oia, Marta Paz, considerada mano derecha del exlíder, Feliciano Miguel Rosendo da Silva, también arrestado, fue puesta ayer en libertad con cargos (asociación ilícita) tras prestar declaración ante el Juzgado de Instrucción 1 de Tui. Paz tendrá que presentarse ante el juez cada semana. Marta Paz, una de las llamadas «consagradas miguelianas», pseudo monjas que no han sido ordenadas como tal bajo el amparo de la Iglesia, fue detenida el pasado jueves en un domicilio de Collado Villalba, donde se instaló la supuesta secta, rebautizada como «La Voz del Serviam». Por la mañana, el magistrado interrogó durante seis horas y media a dos exmiembros de la supuesta secta, un hombre y una mujer, en calidad de imputados por un presunto delito de asociación ilícita, confirmaron fuentes judiciales.

Miguel Rosendo y Marta Paz fueron arrestados el pasado jueves en el marco de la operación «El Edén«, tras las investigaciones llevadas a cabo sobre las actividades de esta organización. La causa judicial abierta, declarada secreta, investiga los presuntos delitos de asociación ilícita en concurso con organización criminal, abusos sexuales, blanqueo de capitales y contra la integridad moral y contra la hacienda pública. La Guardia Civil se incautó durante el registro practicado en Collado Villalba donde fueron detenidos Miguel Rosendo y Marta Lima de 4.000 euros, diversa documentación, material informativo y dos vehículos.

La Diócesis de Tui-Vigo está dispuesta, «como siempre lo ha estado, a colaborar con la justicia» en relación a las irregularidades y la investigación abierta sobre la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel de Oia, e invita «a todos los afectados a comportarse así para el esclarecimiento de toda la verdad». En un comunicado remitido ayer a los medios, el Obispado asegura que ha actuado «desde el primer momento en que tuvo conocimiento de posibles irregularidades en la citada asociación diocesana», tomando «medidas encaminadas a esclarecer los hechos«. Asimismo, la Diócesis aclara que siempre ha estado «acompañando, consolando y procurando reorientar espiritual y psicológicamente a cada una de las víctimas y a sus familiares», por parte de sacerdotes y fieles cercanos a las víctimas de tales sucesos. Según recuerda la Diócesis, desde que en diciembre de 2012 llegaron a conocimiento del Obispo unas «supuestas irregularidades» cometidas por Miguel Rosendo, se inició un proceso de investigación interna. Ante las conclusiones del informe, el obispo apartó de sus funciones a Rosendo y nombró a un ‘Comisario Extraordinario’ por tiempo indefinido. Finalmente, el 16 de abril de 2014, se da a conocer esta decisión a los miembros de la Asociación y, a partir de esa fecha, «un grupo significativo de miembros» se dieron de baja. «A día de hoy Orden y Mandato de San Miguel Arcángel sigue siendo una asociación pública de fieles de derecho diocesano establecida en Tui-Vigo. Consta de 25 miembros llamados ‘exploradores’ que realizan su labor de apostolado únicamente en esta Diócesis, y cuatro ‘Consagradas Miguelianas’ que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid). Todos ellos están bajo la responsabilidad del Comisario Extraordinario«, concluye.

Todo es escabroso en esta historia. Los Miguelianos se dedicaban a la oración pseudo religiosa, para esconder una organización absolutamente piramidal, que giraba en torno a su fundador y líder máximo, Miguel Rosendo. Laico, casado y con hijos, aficionado a la música y a la herboristería, La Guardia Civil detenía este jueves a l fundador de la secta Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, y a la «monja» Marta Paz Alonso, tras el registro a una vivienda en la localidad madrileña de Collado Villalba. Están acusados de los delitos de asociación ilícita en concurso con organización criminal, abusos sexuales, blanqueo de capitales, y contra la integridad moral y contra la hacienda pública, según señalaron fuentes de la investigación. Una de las presuntas víctimas de los abusos sexuales declaró que el líder de la orden les aseguró que ‘por su semen les llegaría el cuerpo de Cristo y que, de esa manera, se purificaban’.

Quienes durante años siguieron los pasos del fundador de la Orden y Mandato de San Miguel y hoy ya no lo hacen bajo una nueva denominación, La Voz del Serviam, radicada en Madrid, han descrito episodios de abusos sexuales, físicos y psicológicos, así como el enriquecimiento ilícito de Rosendo a su costa. Según recoge el informe de un investigador que contrataron estas familias, Rosendo ha mantenido relaciones sexuales, en las que también han participado ordenados «miguelianos», con varios súbditos bajo el pretexto de ‘ritos de sanación’. A algunas de las mujeres, a las que convencía de que eran «escogidas por Dios», les ordenaba tomarse todos los días una pastilla sin desvelar su composición ni finalidad, según el colectivo que ha denunciado los hechos.

Miguel fue reuniendo su alrededor un grupo de personas (gran parte de ellas procedentes del ámbito de la droga) a las que rescataba de una dependencia e instauraba en otra: la dependencia religiosa encarnada por su propia persona.

En un primer momento utilizó el gancho de la música. De hecho, Orden y Mandato ha grabado varios discos, tiene alguna de sus canciones que se interpretan en muchos ámbitos religiosos y su coro cantó para el Papa Benedicto en la JMJ de Madrid 2011.

Poco a poco, Miguel Rosendo fue formando una organización piramidal, con rangos y grados, que van desde los «primicios» (los que están en la primera etapa de formación), pasando por los niños más pequeños o «huellitas de ángel», los adolescentes «camino a la huella», Hasta los adultos o «huella» y los consagrados «hermanos o hermanas miguelianos/as».

Todo en ellos suena a raro y estrambótico. Desde el léxico que utilizan hasta sus propios uniformes: chillones, llamativos, con una mezcla de colores azul oscuro y amarillo chillón, que llaman mucho la atención pero casi molestan a la vista. Pertenecen a la galaxia de organizaciones como los Franciscanos de la Inmaculada, los Heraldos del Evangelio o los propios Legionarios de Cristo.

Su teología, como la de otras muchas organizaciones católicas del sector más ultraconservador y «talibán» de la Iglesia, está más cerca del Concilio de Trento que del Vaticano II. Sus centros de incidencia, en este caso, son el arcángel San Miguel (y su enemigo, el Diablo), un Dios entendido como Juez Supremo y castigador que premia a los buenos y castiga a los malos, y una devoción a la Virgen estereotipada. Todo en su doctrina huele a rancio y superficial.

La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, que en su día llegó a a acoger a 400 adeptos, sufrió una desbandada tras ser apartado cautelarmente por la Diócesis de Tui Vigo Miguel Rosendo, que se trasladó a Madrid junto a sus seguidores más fieles y allí fundó La Voz del Serviam.

Hoy integran la orden 27 miembros llamados «exploradores», seglares laicos que realizan su labor de apostolado en la Diócesis de Tui-Vigo, y cuatro «consagradas miguelianas«, una especie de monjas que no son tales y que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid).

Rosendo fue apartado de la Diócesis de Tui Vigo por «conducta moral inapropiada», ya que durante años tuvo «engañados» tanto a sus correligionarios como a la propia Iglesia, llegando a aglutinar a unas 400 personas, según denunciado familiares y ex adeptos.

Fuente Ragap, El País, El Mundo, Público, Religión Digital,

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Un nuevo cuestionario para la segunda parte del Sínodo de la Familia aborda tangencialmente la realidad LGTB

sábado, 13 de diciembre de 2014
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Familia homoparentalEl Vaticano consultará a las diócesis sobre la posibilidad de tramitar gratuitamente la nulidad matrimonial y de eliminar las «discriminaciones injustas» contra los homosexuales, según el cuestionario publicado y en el que también se pregunta a las familias «cuáles son los pasos posibles» para «una pastoral sacramental» en lo referente a los divorciados vueltos a casar.

Comienzan los preparativos para la segunda parte del Sínodo extraordinario sobre la Familia convocado por el papa Francisco, cuya primera fase concluyó de forma decepcionante pese a las expectativas generadas durante su desarrollo. Para ello, se ha enviado un nuevo cuestionario a las diócesis católicas que incluye referencias tangenciales a la realidad LGTB.

El Vaticano ha publicado una nueva serie de preguntas  para la segunda parte del Sínodo, que tendrá lugar los días 4 y 25 de octubre de 2015, con el título “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Las respuestas tendrán que ser comunicadas a la secretaría del Sínodo antes del 15 de abril. Entonces se pasará a la preparación del Instrumentum Laboris, que servirá de base para los debates en la reunión de los obispos.

Una vez más, la realidad LGTB se encuentra presente, si bien reducida a las personas homosexuales. En este sentido, el nuevo cuestionario (para leerlo en español, puedes pinchar aquí) plantea que “la atención pastoral de las personas con tendencia homosexual plantea nuevos desafíos, debidos también a la manera en que vienen propuestos socialmente sus derechos”. Ante ello, se plantea la pregunta: “¿Cómo la comunidad cristiana dirige su atención pastoral a las familias que tienen en su interior personas con tendencia homosexual? Evitando toda discriminación injusta, ¿en qué modo se ha de cuidar a estas personas en este tipo de situaciones a la luz del Evangelio? ¿Cómo proponerles las exigencias de la voluntad de Dios en su situación?”.

Hay que notar que el documento que se toma como base es el del informe final de la primera reunión del Sínodo (la Relatio Synodi). Queda a un lado el primer informe, presentado a mitad de la reunión, la Relatio post disceptationem. En la última versión se redujo notablemente el alcance de lo dicho en el primer informe. La primera Relatio llegó a hablar de los “dones y cualidades” que tenían que ofrecer los homosexuales a la comunidad cristiana. También hablaba en términos positivos de las parejas del mismo sexo, afirmando que “hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas” y que el asunto requería “una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realistas de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual”. En cambio, en el informe final se reafirmó la doctrina tradicional y se habló incluso de “presiones” para aprobar el matrimonio igualitario en diversos países. Incluso con estas modificaciones, los párrafos correspondientes a la homosexualidad no obtuvieron los dos tercios de los apoyos, pese a lo cual el papa decidió incluirlos.

El basarse en el informe final y no en la primera Relatio se hace ver en la formulación de la pregunta en este segundo cuestionario. Se habla, por ejemplo, de personas con “tendencia homosexual” y no de “personas homosexuales”. Esta última formulación fue la que se llegó a emplear en la primera Relatio y ya suscitó protestas porque, según algunos, seguía la “ideología gay” al pretender que la homosexualidad era una característica intrínseca de las personas y no una tendencia que de algún modo les afecte. Por ello, afirma esta postura, no es correcto hablar de “personas homosexuales” sino de “personas afectadas de homosexualidad” (o “atracción por el mismo sexo”, como emplean entre otros el obispo Reig Pla, paladín de la homofobia en la jerarquía española, usando además las siglas “AMS”).

Una vez más ha habido lecturas variables de este nuevo cuestionario entre los cristianos LGTB. Los más optimistas se aferran el hecho de que en la pregunta sobre la atención pastoral se evite toda referencia a una eventual “curación” y se limita a preguntar cuál habría de ser la “atención” que deban recibir las personas homosexuales. Sería irreal no reconocer, sin embargo, que buena parte de las expectativas generadas se han desinflado. Queda ver cómo evolucionarán los acontecimientos en la preparación de próximo Instrumentum Laboris y, sobre todo, en la reunión de la segunda parte del Sínodo.

Fuente Religión Digital

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Piden al papa que condene la violencia y la discriminación LGTBfóbicas

sábado, 13 de diciembre de 2014
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18545_El_Papa_Francisco_y_los_gaysLa ONG Human Rights Watch ha expresado su preocupación porque las comunidades religiosas promuevan políticas y prácticas contra personas de minorías sexuales y de género, y pidió al papa un mensaje de claro repudio sobre este tipo de violencia.

El director del Programa de Derechos de Personas LGBT de la ONG Human Rights Watch (HRW), Graeme Reid, escribió al Papa Francisco para pedirle por las minorías sexuales y de género perseguidas. En la carta, Reid escribe que «La Iglesia católica y Human Rights Watch abordan los derechos de minorías sexuales y de género desde perspectivas diferentes, pero existen puntos comunes a partir de los cuales podemos lograr avances constructivos«, y afirma que «si bien entendemos que la Iglesia tiene derecho a promover sus doctrinas sobre la sexualidad en el ámbito público, le pedimos a Su Santidad que se sume a nuestros esfuerzos para asegurar que nadie utilice estas ideas para justificar el abuso violento o degradante de minorías sexuales y de género».

El activista recuerda que el actual papa «ha hecho un llamamiento por una postura católica que respete los derechos civiles de los miembros de las minorías sexuales y de género, y que reivindique al mismo tiempo las enseñanzas morales de la Iglesia sobre la ética sexual», aunque lamenta que «muchas comunidades católicas no han adoptado el mismo criterio».

Para ello, desde HRW solicitan a Francisco que «repudie de manera clara y pública la violencia contra personas de minorías sexuales y de género, ya sea perpetrada por el Estado o por actores privados; inste a la despenalización de las relaciones sexuales practicadas con consentimiento, y apoye la derogación de otras sanciones penales injustas que discriminan a personas de minorías sexuales y de género; contribuya a moderar el tono con el cual los líderes locales de la Iglesia realizan declaraciones públicas sobre sexualidad; e inste a que se reconozcan mayores garantías legales a los miembros de minorías sexuales y de género».

19mar2013---o-ditador-robert-mugabe-que-governa-o-zimbabue-desde-1980-e-sua-mulher-grace-conversam-com-o-papa-francisco-durante-a-missa-inaugural-do-pontifice-celebrada-nesta-terca-feira-19-na-1363732555015_956x500El papa recibiendo al dictador homófobo Mugabe

La misiva recuerda al papa los casos en África, donde «este año, numerosos obispos católicos en Uganda apoyaron una de las leyes más draconianas de persecución de homosexuales y lesbianas, la cual ya ha provocado un sufrimiento generalizado, que incluye actos de violencia y desalojos», y destaca que «durante las homilías pronunciadas en Pascuas, varios obispos católicos elogiaron públicamente la nueva ley». También hace mención a la jerarquía del clero católico de Nigeria , que «ha manifestado su apoyo a leyes similares» y a una carta en representación de la Iglesia Católica de Nigeria enviada al presidente del país, en la que «miembros del clero de ese país elogiaron la ‘valiente y sabia’  ley que prevé fuertes sanciones penales para las exhibiciones públicas de afecto entre dos hombres o dos mujeres«.

Reid alaba, por otro lado, la postura de otros líderes eclesiásticos que «han rechazado estas así llamadas leyes ‘antigays’, a través de mensajes de paz y tolerancia«, como un grupo de obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia y Ghana que «han llamado a los católicos a ponerse del lado de los vulnerables, y a oponerse a la persecución de minorías sexuales y de género en África». También menciona al cardenal Peter Turkson, que «ha manifestado públicamente que ‘los homosexuales no son criminales’ y no deberían ser condenados a cadena perpetua». No obstante, desde HRW lamentan que actuaciones como estas «a menudo quedan silenciadas».

Fuente Cáscara Amarga

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Carta abierta al Papa Francisco de una víctima de abusos ignorada

viernes, 12 de diciembre de 2014
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1402648948319detallednJavier Paz, con su denuncia en la mano.

Javier Paz Ledesma escribe al Papa tras ser ignorado en sus denuncias de abusos del cura Isidro López Santos desde los diez hasta los 20 años

Javier Paz Ledesma, tras denunciar canónicamente al cura Isidro López Santos por abusar de él desde los diez hasta los 20 años, tras dirigirse repetidas veces al Vaticano con esta misma denuncia, tras exponer su caso en este medio, y tras, desesperado ante el silencio de la Iglesia, finalmente demandar penalmente a su abusador -demanda que se archivó pero que provocó, por su difusión, que el reticente obispo de Salamanca finalmente «apartase» al cura en un retiro dorado sin consecuencias-, ha decidido escribirle una carta al Papa Francisco para recordarle que a él, al contrario que a la víctima de Granada, ni le ha llamado, ni se ha interesado por su caso.

Indignado por el silencio de la Iglesia, Javier se dirige al pontífice para recordarle su silencio:

Su Santidad, Papa Francisco.

Mi nombre es Javier Paz Ledesma. A principios del año 2011, puse una denuncia por la vía canónica contra el sacerdote Isidro Lopez Santos. Lo hice en el Obispado de Salamanca, ante el actual obispo Carlos López. La causa de la denuncia eran los abusos sexuales sufridos desde los 10 años hasta los casi 20 cumplidos a manos de ese sacerdote.

La denuncia dio vueltas y vueltas, sin ser atendida y sin prestar atención al dolor de la víctima denunciante -en este caso el que escribe- o a las muchas otras que sufrían en silencio. Algo de lo que tenía constancia el Obispo y que también se sabía en la Santa Sede, pues a ella fue enviada mi denuncia.

A pesar de que no fue una vez la que yo escribí a Roma, a la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe, sino varias. A pesar de que además de mí, otra persona se dirigió a esta misma congregación en el mismo sentido y con los mismos objetivos: un delito de abusos por parte del sacerdote Isidro López Santos. A pesar de que en esa otra denuncia también se criticaba la falta de resolución del obispo de Salamanca, Carlos López, recibimos el silencio por toda respuesta desde Roma o Salamanca.

En vistas de la inacción del Obispado, de sus silencios y demoras cómplices, el 30 de abril de este 2014 decidí poner denuncia por la vía penal para poder así hacer público mi caso y sacarlo de la oscuridad a la que lo había relegado la Iglesia Católica.

Son ya tres años largos los que dura el proceso. Tres años en los que no se ha hecho nada. Fue sólo al sacar el caso a la luz con mi denuncia penal y unas declaraciones en un medio de comunicación cuando aparece una sentencia rápida por parte de la Iglesia. Una sentencia escandalosa y casi secreta que da un retiro dorado a un abusador de menores sin aplicar una sola condena.

Por mi lado, yo todavía estoy esperando que alguien se acerque a mí, que me pidan perdón por los daños, que reparen los años de dolor y sufrimiento.

Pero ahora resulta que usted, Papa Francisco, pretende convertirse en adalid de esta causa -y muchas otras, según leo-, y de repente se moviliza para salvar almas en pena, supuestamente ejecutando justicia a diestro y siniestro, sin reparar en medios. Aunque la mayoría de víctimas no veamos ningún resultado real más allá de grandilocuentes brindis al sol.

Porque yo todavía estoy esperando una llamada de alguien, una explicación por la demora en mi caso que afecta a bastantes más personas, y no sólo de la parroquia en la que yo sufrí los abusos. Yo, como todas esas víctimas de los abusos de la Iglesia y su ocultación culpando a las víctimas, sigo esperando una justicia real. Algo que no quede a merced de un castigo eclesial, sin reparación a las víctimas y reducido a un gesto vacuo.

Sigo esperando que usted me llame y se interese por mi estado, que castigue a los negligentes y cómplices que durante años permitieron que algo sabido fuera a mayores.

Y sigo esperando que su justicia no esté por encima de la de los hombres y mi abusador cumpla condena como cualquier otro pederasta.

Pues si así no se hace, creo que este teatro de expiación y de arremeter contra ciertos casos no es más que un bonito decorado dentro de una campaña de márketing que, al igual que las de los políticos, solo pretende fidelizar a los ya adeptos y lavar una imagen mancillada por el paso de los años y de las complicidades.

Para resumir: el Obispado de Salamanca ocultó y fue cómplice con su silencio y connivencia durante años, al tener constancia de las actuaciones de Isidro Lopez, al no apartarlo cautelarmente a raíz de mi denuncia del trato con menores, y habiendo el acusado -ahora ya culpable por la sentencia emitida- reconocido los hechos.

En este caso, Su Santidad no se movilizó, todo quedó en la sombra, a pesar de las repetidas llamadas de auxilio. Algo que a mí y a muchas otras víctimas de abusos nos hace preguntarnos: ¿Tendrá valor para limpiar la casa de arriba abajo, o se quedará en detalles, espectáculos magníficos y puntuales para hacer campaña pero sin meterse de verdad en harina?

De no ser así, le invito a ponerse en contacto conmigo. Yo le ayudaré, junto a muchas otras personas, a limpiar en la ciudad de Salamanca.

Atentamente, una víctima de los abusos sexuales y del silencio de la Iglesia.

Fuente Público

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El Obispado de Canarias despide, meses después, al profesor de Religión que se casó con otro hombre

viernes, 12 de diciembre de 2014
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1407778080_069064_1407779122_portada_grandeComo se  adivinaba, al final ha habido despido… Uno más que sufre la homofobia eclesial  ¿Estas son las nuevas formas vaticanas?… Para conocer más del caso, podéis pinchar en los siguientes enlaces: 1, 2, 3, 4, 5, 6,).

El docente denuncia que «las autoridades eclesiales preteden acoger al gay ‘por compasión'»

Denuncia «el cerco ideológico y moral de una institución eclesiástica que, desde mi humilde y formada opinión, se empecina en no situarse ni a la altura de los tiempos ni a la altura del Evangelio»

Durante meses, la diócesis permitió a Luis Alberto González seguir impartiendo clases

El profesor gay de religión pidió expresamente su baja

Ha cobrado 34.000 euros de indemnización tras reclamar su baja tanto al Obispado de Canarias como a la Consejería de Educación.

(Jesús Bastante en Religión Digital).- Lo que parecía ser un gesto de apertura de la jerarquía eclesiástica española a las personas homosexuales, finalmente, quedó en agua de borrajas. Este verano contábamos en RD el caso de Luis Alberto González Delgado, profesor de Religión de Lanzarote quien, tras haber contraído matrimonio con otro hombre y haber informado del mismo al obispo de Canarias, Francisco Cases, continuaba en su puesto sin ninguna condena. El pasado 1 de diciembre el docente recibió, de la Consejería de Educación del Gobierno canario, la noticia de que se le había retirado la declaración de idoneidad y que, por lo tanto, su contrato quedaba extinguido.

El profesor, que desarrollaba su labor desde hacía 16 años, se despedía de sus alumnos del IES Las Salinas y de la EA Pancho Lasso de Arrecife (Lanzarote), dejando atrás «el cerco ideológico y moral de una institución eclesiástica que, desde mi humilde y formada opinión, se empecina en no situarse ni a la altura de los tiempos ni a la altura del Evangelio».

En opinión de Luis Alberto, la diócesis «contaba con distintas opciones ante mis requerimientos», pues fue él quien, en distintas ocasiones, trató de aclarar su situación. Finalmente, la autoridad eclesiástica «optó por retirarme la autorización para enseñar (la ley le ampara)«. El «inevitable despido» se ha aplicado «respetando los derechos laborales adquiridos (la ley me ampara)«, no sin problemas.

«Las autoridades eclesiásticas -denuncia el docente- no están dispuestas a aceptar una relación o un matrimonio homosexual, aunque pretendan sorprendernos con la acogida al gay ‘por compasión’«. En su opinión, y desde la óptica de la experiencia, «con la homosexualidad aplican lo de ‘aborrecer el pecado pero acoger al pecador’, y reto a cualquier obispo a que me desdiga».

Sobre su labor docente, el profesor asegura quedarse «con la satisfacción de haber ofrecido un conocimiento sólido, crítico y a la vez respetuoso y tolerante, sobre el hecho religioso», y espera continuar su vida profesional y personal sin más cortapisas.

COMUNICADO DE PRENSA
TRAS SER DESPEDIDO COMO PROFESOR DE RELIGIÓN

El pasado día 1 de diciembre me notificó la Consejería de Educación, Universidades y Sostenibilidad del Gobierno de Canarias la extinción de mi contrato laboral como profesor de religión «como consecuencia de la revocación de la declaración de idoneidad eclesiástica que se realizó con anterioridad al primer contrato de trabajo por la Diócesis de Canarias, en aplicación del derecho eclesiástico y canónico citados».

Mis diferencias con la jerarquía católica se fueron agudizando en los últimos años y las decisiones tomadas, matrimonio incluido, han derivado en este final. La Autoridad Eclesiástica de la provincia de Las Palmas contaba con distintas opciones ante mis requerimientos y optó por retirarme la autorización para enseñar (la ley le ampara).

En consecuencia, yo me he mantenido firme ante las dos instituciones, Obispado y Consejería de Educación, hasta conseguir que el inevitable despido se aplicara respetando los derechos laborales adquiridos (la ley me ampara).

Dejo atrás el cerco ideológico y moral de una institución eclesiástica que, desde mi humilde y formada opinión, se empecina en no situarse ni a la altura de los tiempos ni a la altura del Evangelio.

Las autoridades eclesiásticas no están dispuestas a aceptar una relación o un matrimonio homosexual, aunque pretendan sorprendernos con la acogida al gay «por compasión». Con la homosexualidad aplican lo de «aborrecer el pecado pero acoger al pecador», y reto a cualquier obispo a que me desdiga.

De mi labor docente, que abarca dieciséis años, me quedo con la satisfacción de haber ofrecido un conocimiento sólido, crítico y a la vez respetuoso y tolerante, sobre el hecho religioso.

Los últimos meses de trabajo han sido inolvidables por el fructífero intercambio de ideas con el alumnado, tanto en el IES Las Salinas como en la EA Pancho Lasso de Arrecife, al potenciar de forma conjunta el respeto a la diversidad.

Arrecife, 10 de diciembre de 2014
Luis Alberto González Delgado

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Francisco: «Nadie habló de matrimonio homosexual en el sínodo»

martes, 9 de diciembre de 2014
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papa-francisco-homosexuali2-default«Y una cosa que me dije desde el primer momento fue: «Jorge no cambies, seguí siendo el mismo, porque cambiar a tu edad es hacer el ridículo»

¿Será entonces que Francisco es el mismo Bergoglio que afirmó que el matrimonio igualitario era la guerra del Diablo cuando se iba a aprobar en Argentina?

(Elisabetta Piqué, La Nación).- «Dios es bueno conmigo; me da una sana dosis de inconciencia. Voy haciendo lo que tengo que hacer». «Una cosa que me dije desde el primer momento fue: ‘Jorge, no cambies, seguí siendo el mismo porque cambiar a tu edad es hacer el ridículo’«. Son algunas de las frases que, a punto de cumplir 21 meses de pontificado, y con la espontaneidad de siempre, el papa Francisco pronunció en una entrevista exclusiva con el diario La Nación de Argentina.

El exarzobispo de Buenos Aires, que el 17 de diciembre cumplirá 78 años, dijo que la reforma de la curia romana en curso no estará lista el año próximo, como se especulaba. Admitió, por otra parte, que «falta mucho todavía» para terminar el trabajo de limpieza emprendido en el Vaticano y habló con gran naturalidad de las resistencias que enfrenta, que no le preocupan.

«La resistencia ahora se evidencia, pero para mí es un buen signo que las ventilen, que no las digan a escondidas cuando uno no está de acuerdo. Es sano ventilar las cosas, es muy sano«, aseguró, en una entrevista de 50 minutos que tuvo lugar el jueves último en la Casa de Santa Marta, en el Vaticano, su hogar desde que fue elegido al trono de Pedro el 13 de marzo de 2013.

Accesible, de buen humor y relajado, Francisco no eludió temas candentes, como las controversias que rodearon el último sínodo extraordinario de obispos, de octubre pasado, sobre la familia, que dejó a la luz divisiones en cuanto a cómo enfrentar desafíos como el de los católicos divorciados vueltos a casar, que se animó a definir como «excomulgados de hecho».

«El cardenal alemán Wálter Kasper (favorable a una apertura hacia los divorciados) lo que hizo fue decir ‘busquemos hipótesis’, es decir, él abrió el campo. Y algunos se asustaron», explicó.

Nada ha cambiado aún. Para tranquilizar a esos sectores que creen que el sínodo creó confusión, el Papa también recordó que el sínodo «es un proceso» y que «no se tocó ningún punto de la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio».

Francisco concedió la entrevista exclusiva a La Nación en vísperas de un cita clave: la fiesta de la Virgen de Guadalupe, patrona de América latina, el viernes.

Hablando del aluvión de argentinos que viajan a Roma para sacarse la foto con él, confirmó que, en vista de las elecciones del año próximo, decidió no recibir más en privado a políticos, sino tan solo al término de las audiencias generales de los miércoles en la Plaza de San Pedro.

«La Argentina tiene que llegar al término del mandato en paz. Una ruptura del sistema democrático, de la Constitución, en este momento sería un error. Todos tienen que colaborar en eso y elegir luego las nuevas autoridades. Para no interferir con eso, no recibo más a políticos en audiencia privada», dijo.

Además, confirmó que en el 2016 pretende viajar a Argentina y en el 2015 a otros tres países de América latina -que prefirió no mencionar-, y, por primera vez, al continente africano.

El sínodo extraordinario de obispos sobre la familia dejó en evidencia dos visiones de Iglesia, con un sector abierto al debate y otro que no quiere saber nada. ¿Es así? ¿Usted qué piensa?

No diría que la cosa es tan así… Es verdad, uno simplificando podría decir que había unos más de este lado, o más del otro, pero en un plano de búsqueda de la verdad. Usted me puede preguntar ‘¿hay algunos que son completamente tercos en sus posturas?’. Y, sí, alguno habrá. Pero eso no me preocupa. Es cuestión de rezar para que los convierta el Espíritu, si es que hay algunos de esos.

«Lo que sí se sintió fue una búsqueda fraternal de cómo enfrentar problemas pastorales de la familia. La familia está recontra baqueteada (maltratada), los jóvenes no se casan. ¿Qué pasa?

«Después, cuando vienen a casarse, que ya están conviviendo, creemos que con tres conferencias los preparamos para el matrimonio. Y eso no basta porque la gran mayoría no son conscientes de lo que significa el comprometerse para toda la vida«.

«Benedicto lo dijo dos veces en el último año, que habría que tener en cuenta para la nulidad matrimonial qué fe tuvo esa persona cuando se casó. Si era una fe general, pero sabía perfectamente lo que era el matrimonio, como para conferírselo a la otra persona. Y eso es una cosa que debemos estudiar a fondo».

Los sectores conservadores, sobre todo de Estados Unidos, temen un desmoronamiento de la doctrina tradicional de la Iglesia. Dicen que el sínodo creó confusión porque si bien habló de «elementos positivos» en convivencias y en las parejas homosexuales en el borrador, luego hubo marcha atrás…

El sínodo fue un proceso y así como la opinión de un padre sinodal, es de un padre sinodal, así también, un primer borrador, era un primer borrador, donde se recogía todo. Nadie habló de matrimonio homosexual en el sínodo.

«Lo que sí hablamos es de la familia que tiene un hijo o una hija homosexual, de cómo lo educa, cómo lo lleva, cómo se ayuda a esa familia a llevar adelante esta situación un poco inédita. O sea que en el sínodo se habló de la familia y de las personas homosexuales en relación a sus familias, porque es una realidad que a todo rato encontramos en los confesionarios: un padre y una madre que tiene un hijo o hija así.

«A mí me tocó varias veces en Buenos Aires. Y bueno, hay que ver cómo ayudar a ese padre o a esa madre para que acompañen a ese hijo o hija. Eso es lo que se tocó en el sínodo. Por eso alguno habló de elementos positivos en el primer borrador. Pero era un borrador relativo».

El Papa afirmó no tener miedo de seguir el camino de la sinodalidad (palabra que deriva del griego «syn», «odos», caminar juntos), «porque es el camino que Dios nos pide, es más el Papa es garante, está ahí para cuidar eso», y añadió: «En el caso de los divorciados y vueltos a casar, nos planteamos ¿qué hacemos con ellos, qué puerta se les puede abrir? Y fue una inquietud pastoral: ¿entonces les van a dar la comunión? No es una solución; eso solo no es la solución, la solución es la integración.

«No están excomulgados, es verdad. Pero no pueden ser padrinos de bautismo, no pueden leer la lectura en la misa, no pueden dar la comunión, no pueden enseñar catequesis, no pueden como siete cosas, tengo la lista ahí. ¡Si yo cuento esto parecerían excomulgados de facto! Entonces, abrir las puertas un poco más».

Para toda América latina es un orgullo inmenso tener al primer papa latinoamericano. ¿Qué espera usted de América latina?

América Latina viene recorriendo un camino desde hace tiempo, desde la primera reunión del Celam. Monseñor Larraín, chileno, el primer presidente del Celam, ya muerto, le dio un gran impulso.

«Fue la conferencia de Río, después Medellín, después Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Son hitos que el episcopado latinoamericano fue haciendo, colegialmente, con metodologías distintas. Primero tímidamente.

«Pero este camino de 50 años no se puede ignorar porque es un camino de toma de conciencia de una Iglesia en América latina, y de maduración en la fe. Junto con este camino se desplegó también una gran inquietud por estudiar el mensaje guadalupano. La cantidad de estudios sobre la Virgen de Guadalupe, sobre la imagen, sobre el mestizaje, sobre el Nican Mopoua, es impresionante, es una teología de fondo. Por eso al celebrar el día de la Virgen de Guadalupe, patrona de América, el 12 de diciembre y los 50 años de la Misa Criolla , estamos conmemorando un camino de la Iglesia latinoamericana.

Un reciente sondeo (Instituto Pew) demostró que, más allá del positivo «efecto Francisco», hay católicos que siguen abandonando la Iglesia…

Conozco la estadística que dieron en Aparecida, es el único dato que tengo. Evidentemente hay varios factores que intervienen en eso, externos a la Iglesia. La teología de la prosperidad, por poner un ejemplo, inspira muchas propuestas religiosas que atraen gente. Pero luego la gente queda a mitad de camino. Leer más…

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«Contra la pederastia», por José M. Castillo, teólogo

domingo, 7 de diciembre de 2014
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pederastia-en-la-iglesia_560x280Leído en su blog Teología sin Censura:

Es evidente que la Iglesia ha dado pasos de gigante, durante el pontificado de los dos últimos papas (Benedicto XVI y Francisco), en la defensa de las víctimas de los delitos de pederastia. Y sabemos que estos pasos han sido decisivos cuando los delincuentes son clérigos. Reconocer la gravedad de los hechos, pedir perdón públicamente por semejantes delitos y, lo que es más fuerte, denunciar a los responsables ante la justicia, todo eso era sencillamente inimaginable hace pocos años.

Pero, aun reconociendo la transparencia y la valentía de los dos últimos pontífices en este orden de cosas, todavía hay que preguntarse: al tratarse de casos de tanta gravedad, ¿se ha hecho todo lo que se tendría que hacer? Planteo esta pregunta por dos razones:

1) Porque un menor de edad, que sufre una agresión así, tan humillante y tan honda, es una criatura que queda destrozada en su intimidad secreta para mucho tiempo, quizá para siempre, porque arrastra una herida que seguramente nunca va a cicatrizar en él.

2) Porque pederastas no son sólo los curas. Pederastas hay por todas partes y son muchos más de los que imaginamos. Son individuos que destrozan vidas. Unas vidas que quizá nunca más se recuperan. Y es evidente que, si la Iglesia se muestra de verdad intransigente en este asunto, con ello beneficia sobre todo a quienes sufren las agresiones, vengan de donde vengan. Y es urgente que las autoridades competentes en el tema, tomen conciencia de la gravedad de lo que está ocurriendo.

Quienes roban niños para venderlos a la prostitución infantil organizada, quienes mantienen redes de pederastia en la red, quienes viajan a países lejanos para poder disfrutar de forma repugnante abusando de criaturas inocentes, tendrían que pagarlo muy caro. Lo que pasa es que, como las víctimas son seres inocentes, débiles e indefensos, eso, aunque sabemos que se toman medidas para impedirlo, tampoco parece que sea demasiado preocupante para los poderes públicos que podrían y tendrían que castigarlo con mayor severidad.

Por todo esto, vuelve mi pregunta: sólo con pedir perdón a las víctimas y a sus familias, sólo con denunciar los casos en el juzgado de guardia, ¿solamente con eso hace la Iglesia lo que tendría que hacer?

Respondo a esta pregunta recordando lo que fue la práctica de la Iglesia, que sepamos con seguridad, desde el s. III hasta comienzos del s. XIII, es decir, durante más nueve siglos. Y, por cierto, una práctica que se refería en concreto (entre otras cosas) a los pecados y delitos que los eclesiásticos pudieran cometer en materia de sexo. Me refiero a la práctica que consistía en que los clérigos, incluidos los obispos, que cometían determinadas faltas, eran castigados con la expulsión del clero o del ministerio que ejercían. Este asunto ha sido ampliamente analizado por estudiosos del tema, tanto en el caso de la Iglesia latina como de las Iglesias orientales (C. Vogel, P. M. Seriki, E. Herman, P. Hinschius, F. Kober, K, Hofmann, J. M. Castillo).

Las conclusiones seguras a las que se ha llegado en el estudio de este problema son las siguientes:

1. En la Iglesia latina antigua, hasta finales del s. XII, existía la secularización de obispos y sacerdotes. Esta secularización llevaba consigo, en numerosos casos, la pérdida del orden recibido, de tal manera que el sujeto en cuestión volvía a la condición de laico. Es decir, dejaba de ser obispo, presbítero, diácono…. Los términos que utilizaban los abundantes documentos de papas, concilios y sínodos no admiten otra lectura, sino la supresión y la anulación del orden, los poderes y dignidades, que el sujeto había recibido mediante la ordenación. La fórmula, que solían utilizar los cánones, es conocida: “laica communione contentus”. El sujeto quedaba reducido a vivir la comunión en la Iglesia como laico.

2. De lo dicho se desprende obviamente que, hasta finales del s. XII, no existió en la Iglesia una doctrina sobre el “carácter indeleble”, como realidad ontológica que configura, de una vez para siempre, al sujeto que ha recibido la ordenación. Se sabe con seguridad que fue, precisamente a partir de la segunda mitad del s. XII, cuando los teólogos elaboraron las primeras teorías sobre el “carácter sacramental”. Teorías que siempre han sido objeto de discusión y sobre cuya autoridad como “dogmas de fe” nunca la Iglesia se ha impuesto. Ni siquiera en la Ses. VII del concilio de Trento, en el que el “anathema” del concilio no tiene valor dogmático, cosa que queda patente analizando las Actas de Trento. Por tanto, hay tres sacramentos (bautismo, confirmación, orden) que imprimen carácter. Pero nunca se ha definido, como dogma de fe, en qué consiste eso. Por lo demás, en este asunto no cabe echar mano del texto de la carta a los Hebreos (5, 5-6) en el que se habla del “sacerdocio eterno según el orden de Melquisedeq”. Ese texto (Gen 14, 18-20; Heb 7, 1-3) es simplemente una prefiguración del Cristo glorioso. Pero no se refiere para nada al ministerio eclesiástico (cf. A. Vanhoye).

3. Una diferencia, sin embargo, se establecía, por lo general, entre el clérigo secularizado y el laico: si el clérigo era readmitido alguna vez al ministerio, no necesitaba ser ordenado de nuevo. Aunque había casos en que se le volvía a ordenar. Probablemente a partir de esta praxis evolucionó, más tarde, la doctrina sobre el “carácter” y sus consecuencias.

4. La pérdida de la cualidad de clérigo era siempre consecuencia de una sanción. Lo cual quiere decir lógicamente que había determinados comportamientos que se consideraban incompatibles con el ministerio eclesial. Pero, más en el fondo, todo esto significa que el ministerio ordenado era visto como una realidad funcional, es decir, existía en función del bien a la comunidad de los fieles. De tal manera que si este bien se veía seriamente amenazado, el ministerio dejaba de existir, en los casos establecidos en la legislación de los sínodos y concilios.

5. El centro de la vida de la Iglesia no estaba en los obispos y los sacerdotes, en sus poderes, sus privilegios y sus intereses. El centro de la vida de la Iglesia estaba en la comunidad que había aceptado el sujeto y para la que el sujeto era ordenado. Por eso, las llamadas “ordenaciones absolutas” eran inválidas (Calcedonia, can. 6) (año 451). Tales ordenaciones eran las que recibía un sujeto que no era ordenado “para una comunidad concreta”. Y aceptado por dicha comunidad (E. Schillebeeckx). Por eso, si un obispo o un sacerdote escandalizaba o dañaba a la comunidad, era expulsado del clero y perdía el ministerio recibido en la ordenación.

¿Se puede decir que esta forma de proceder dañaba el “principio misericordia” (J. Sobrino) que debe ser determinante en la vida de los cristianos y de la Iglesia? Por supuesto, la misericordia se debe tener con los obispos y con los sacerdotes. Pero, si somos fieles al Evangelio, ¿no debe prevalecer la misericordia con los pequeños, con los niños y los menores, con los débiles y los indefensos? Por lo demás, si en una institución (sea del tipo que sea) ve que uno de sus funcionarios daña gravemente los fines para los que la institución fue creada, ¿no es lógico, justo y necesario que a ese funcionario se le expulse de la institución y así se impida que siga haciendo daño? Esto es lo que se hace en las empresas y en los organismos públicos. ¿Y por qué no se va a hacer igualmente en la Iglesia? Si un sujeto “ordenado” (de lo que sea) hace daño a la Iglesia, a la fe y a la buena convivencia en la sociedad, ¿por qué no se le expulsa, como se hace en todas partes, y que se busque la vida como pueda, cosa que le ocurre a tanta gente? A mí me parece que la “seguridad” en las ordenaciones y los cargos eclesiásticos es un principio determinante de la “corrupción” o, al menos, de la “frivolidad” con que, a veces, se procede en los ambientes clericales. El día que seamos más valientes y más libres en este orden de cosas, ese día empezaremos a ser consecuentes con el Evangelio y con la misma Iglesia.

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Memorias del encuentro con la obispa Patricia Fresen, en Frankfurt, Abril 13/14

domingo, 7 de diciembre de 2014
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2014-01-21-14-01-56Interesante relato que hemos leído en la web E :

Patricia Fresen, es una de nuestras Obispas del Movimiento RCWP. Es Obispa y es hermana y amiga. Natural de Sudafrica 7 de Diciembre de 1940 de padres de Alemania e Irlanda.

 Ella se desplazó generosamente regalándonos su tiempo desde Stuttgart hacia Frankfurt, aceptando la invitación de nuestra amiga común Elfriede, quien fue nuestra comunicadora a través de su buena traducción por excelencia. Aquí no importa si era largo o corto el trayecto entre estas dos ciudades, lo importante ha sido nuestro encuentro fraterno y el aprovechar la riqueza de sus años y sabiduría.

 Nos acompañó Leila Betancurt misionera USEMI, otra amiga y hermana, de búsqueda en este caminar de Iglesia. Juntas disfrutamos las delicias de este encuentro y charla, con Patricia y Elfriede.

 En España, alguien me dijo: “hay una obispa que es negra”  No, le respondí, y le conté de Patricia lo que sabía. Nació en Sudafrica. Era una religiosa de la Orden de los Predicadores, es decir una dominicana, fiel discípula de Santo Domingo en la “contemplación y acción”. Misionera y profesora, enseñando en un Seminario; la Homilética, Teología Sistemática y Espiritualidad, a los futuros sacerdotes.  Más adelante fue profesora en la Universidad privada de San Agustín en Johannesburgo.

logo-arcwp5Fue ordenada sacerdote en Agosto del 2003 y obispa en Enero del 2005.

 Queríamos no solo conocer a Patricia, sino saber acerca de su vida. Nos cuenta, cómo dando  Homilética a los seminaristas, se cuestiona, el por qué ella, no podría ser sacerdote, si estaba  formando sacerdotes? Ella, desde su Bautismo, lleva en su interior un fuerte llamado a la justicia y equidad, por ello también se había involucrado en la lucha contra el racismo en Sudafrica, lo que la llevó a la cárcel, y nos dice: “si no se puede cambiar una ley injusta, al final hay que romperla” .

Siendo religiosa fue ordenada presbitera, cuando regresa a su Congregación y comparte con sus Hermanas de Comunidad, fue acusada por una de sus Hermanas, ante la Congregación de la Fe, haciendo que inmediatamente se solicitara a la Superiora, le pidiera el que se retractara o se retirara. Pagó un costo muy alto, el mantenerse firme ante la llamada del Espíritu: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”  (Hechos 5:29). Amando su Congregación, fue retirada. No dice con qué recursos contaba cuando salió, pero si nos comentó, pasó varios días comiendo, solo pasta. No tenía empleo, no contaba con una pensión, ni el  Seguro Social y ningún subsidio. Eso sin contar con las secuelas que este sufrimiento ha dejado en su salud.

 Con estos antecedentes Patricia, ante el llamado del Espíritu, va mar a dentro en la barca petrina de la Iglesia de Cristo, como presbitera, misionera, profeta y líder, enseñándonos a evangelizar  para ser cada vez más humanos/as

 ¿Patricia, de qué vives?  Nos respondió: “Me invitan a dar conferencias, me pagan los viajes. Escribo artículos. En Alemania, recibo un subsidio del estado y vivo en un techo que me ha proporcionado, una Pastora amiga, sin tenerle que pagar arriendo”.

 stlouispriestsElla, fue llamada a ser Obispa. En su primera llamada, dijo: “No, eso no es para mí”. No pasó mucho tiempo, y vuelva la llamada, en esta ocasión, esa llamada, viene con finos argumentos: 1) “El episcopado no es para ti, es al servicio de la Iglesia, serás Obispa, sin palacio ó casa episcopal, sin automóvil y chofer a la puerta.  Es así que esta obra de la justicia puede continuar en la Iglesia.” 2) “Eres una mujer preparada, tienes estudios suficientes…”, 3) “Tienes el idioma, la lengua nativa” 4) “Y tienes la edad…”. Terminados los argumentos, ella, se pone de pie. Creen que se va a retirar, hay un momento de suspenso y de sus labios sale esta respuesta: “Estoy lista!”

 Se acuerda la fecha y el lugar, apenas corrieron unos meses, suficientes para hacer oración y entrar en retiro espiritual.

 El ritual fue católico romano, en plena sucesión apostólica y de servicio. A discreción se mantiene en reserva el nombre del celebrante, sus acompañantes y testigos. En el momento de la postración, el obispo retiro su asiento a un lado del altar y le dijo: “No te postrarás delante de mí, sino delante de Dios”.

Cuando Patricia se levanta, alcanza a ver en el piso una gotas de agua, ella, no entendía que era, hasta que descubre que son lágrimas del obispo…

 En la unción, cuenta ella, que el aceite que le echo en su cabeza, le rodaba, y él le dijo: “Esto tengo que hacerlo, muy bien hecho”. La suave fragancia del aceite, le duró por varios días, nos dice.

 Patricia, es una más de nuestras obispas, sin mitra y sin báculo, sin usanzas clericales, una hermana y amiga entre nosotras/os. Es toda una obispa; a pie! Sin guardas espaldas, ni vigilancias especiales, tiene suficiente con la protección Divina, que la arropa, la  lleva y la trae anunciando su mensaje:

2014-01-21-13-58-58

 Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre…y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”  (Mateo 28:19)

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Un papa que trine y no que truene

domingo, 7 de diciembre de 2014
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1417283548_792548_1417286537_noticia_normalEl patriarca Bartolomeo I besa la cabeza del Papa. / Gregorio Borgia (AP)

El sector más conservador de la Iglesia empieza a censurar el perfil tan político de Francisco

Pedro vuelve a abrazar a Andrés en Estambul: «La plena comunión no es sumisión ni absorción»

Francisco a Bartolomé: «Le pido un favor, bendígame a mí y a la Iglesia de Roma»

El Papa en la catedral católica turca: «Siempre hay la tentación de resistir al Espíritu»

El papa se reunió con el Gran Rabino de Turquía

Francisco se recoge en oración en la Mezquita Azul y en Santa Sofía: «¡Qué belleza!»

Pablo Ordaz

Hay días, pocos, en los que el papa Francisco hace de papa convencional y entre el respetable –inclúyase al público en general y a la numerosa prensa internacional que le sigue en sus viajes— cunde entonces una cierta sorpresa tiznada de decepción. Las jornadas en las que, como el sábado en Estambul, Jorge Mario Bergoglio se dedica a hablar del Espíritu Santo o de la carta de San Pablo a los corintios se pueden contar con los dedos de una mano. Desde su llegada a la silla de Pedro, precedida por el gran escándalo de las filtraciones que desembocó en la renuncia de Benedicto XVI, las intervenciones del papa Francisco han contenido siempre un claro mensaje político de denuncia, ya sea hacia dentro de la Iglesia –contra el lujo, la pederastia o la falta de misericordia— o hacia el mundo que le rodea. Sus encendidos discursos contra el sistema económico mundial, la falta de atención a los inmigrantes o la necesidad de una alianza, “más allá de las armas”, contra el terrorismo islamista le han granjeado una atención mediática sin precedentes. Pero también un murmullo de desaprobación creciente, aunque todavía poco audible, entre los sectores más conservadores de la Iglesia.

El martes pasado, durante el vuelo de regreso de Estrasburgo, donde Francisco realizó una critica feroz al “tecnicismo burocrático” de una Unión Europea (UE) que se percibe “cansada y envejecida”, un periodista le preguntó si, a tenor de sus palabras, se le podía considerar “un papa socialdemócrata”. Bergoglio, esbozando una sonrisa, contestó: “¡Querido, eso es un reduccionismo! Yo no sabría clasificarme en un lado u otro, pero todo lo que digo viene del Evangelio, que toma la doctrina social de la Iglesia. Pero gracias por la pregunta. Me ha hecho usted sonreír”. Una sonrisa que, sin embargo, no todos comparten.

Los sectores más conservadores –que van asomando la cabeza a través de ciertos blogs solo para iniciados— prefieren un papa que trine las virtudes de Dios y de su Iglesia y no uno que truene a diario contra los pecados propios y ajenos. O que, puestos a tronar, lo hiciese contra los de la acera de enfrente –parejas en pecado, uniones homosexuales, religiones tradicionalmente antagónicas— y no, como Bergoglio hace a menudo, contra sus propias huestes. Una parte de la Curia –la que vivía feliz discutiendo sobre el sexo de los ángeles en los mejores restaurantes de Roma mientras, por poner un ejemplo, 30 millones de estadounidenses abandonaban la fe católica en los últimos años— no se esperaba un papa, digamos, tan beligerante. Un papa capaz de dejar a los pies de los caballos de la justicia civil a clérigos aficionados a blanquear dinero del banco del Vaticano –monseñor Nunzio Scarano—o a aprovechar su prestigio sacerdotal para desplumar ancianas y abusar sexualmente de menores de edad, como se investiga ahora en Granada.

Un año y medio después de su elección, la actitud del papa Francisco hacia su Iglesia y hacia el mundo sigue levantando oleadas de admiración entre propios y extraños, pero también un mar de fondo cada vez más identificable después de que, durante el pasado sínodo sobre la familia, Bergoglio demostrara que no es solo un constructor de bellos discursos o de imágenes históricas –como la de ayer inclinándose y haciéndose bendecir por el patriarca ortodoxo Bartolomeo I–, sino un papa dispuesto a cambiar la Iglesia.

Fuente El País

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¿Por qué los católicos deben condenar la violencia contra los homosexuales?

viernes, 5 de diciembre de 2014
Comentarios desactivados en ¿Por qué los católicos deben condenar la violencia contra los homosexuales?

papa-francisco-homosexuali2-defaultEn nombre de la dignidad de la persona

«Las leyes todavía criminalizan determinadas expresiones de sexualidad y género»

«Los líderes eclesiásticos deben distinguir entre la condena moral de determinados actos y relaciones, y la aprobación, de manera implícita o explícita, de la violencia»

(Celso Pérez, en America).- La reciente asamblea del Sínodo de Obispos sobre la Familia ha vuelto a suscitar interés sobre la posición católica con respecto a personas homosexuales y lesbianas. Durante el sínodo, líderes eclesiásticos discutieron sobre las perspectivas pastorales y teológicas relativas al lugar que ocupan las personas homosexuales en la Iglesia, y las enseñanzas de la Iglesia en materia de homosexualidad. A raíz del texto del informe intermedio y el informe final, denominado Relatio, buena parte del debate se centró en discutir en qué medida las personas homosexuales son bienvenidas en la Iglesia y en las feligresías locales.

Aunque hubo un diálogo notablemente abierto, los debates del sínodo incluyeron menciones relativamente escasas a la violencia que enfrentan habitualmente las minorías sexuales y de género en todo el mundo. (En este ensayo, empleo la expresión abreviada minorías sexuales y de género para referirme a todas las personas que se identifican como algo distinto de heterosexuales o cisgénero). Lamentablemente, la violencia es a menudo una realidad concreta para católicos y no católicos que no se ajustan ciertas expresiones de sexualidad o género. Organismos internacionales como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos han advertido sobre los alarmantes índices de agresiones físicas contra estas personas.

Asimismo, en al menos 76 países, las leyes todavía criminalizan determinadas expresiones de sexualidad y género. A menudo estas leyes exponen a las personas a la persecución penal por parte del Estado, y a ataques y persecuciones por parte de miembros de la sociedad civil. Con frecuencia, algunos gobiernos usan a las minorías sexuales y de género como convenientes chivos expiatorios de problemas sociales, políticos y económicos, lo cual agrava su vulnerabilidad.

La creciente concientización sobre estas prácticas discriminatorias enfatiza la importancia de que los católicos, al debatir temas de sexualidad y género, reiteren un mensaje en contra de la violencia dirigida a estas personas. Como ha sido señalado por líderes eclesiásticos, estos llamados son consistentes con la doctrina católica sobre la dignidad de todos los seres humanos. El Catecismo de la Iglesia Católica insta a los católicos a acoger a las «personas homosexuales» con «respeto, compasión y delicadeza«.

La carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe «Sobre la Atención Pastoral a las Personas Homosexuales» (1986) exhorta a respetar la dignidad intrínseca de cada persona en las palabras, en las acciones y en la legislación, y condena la violencia contra las personas homosexuales. Si bien algunos líderes eclesiásticos y comunidades religiosas han enfatizado un mensaje de dignidad y respeto, muchos otros no lo han hecho. En los últimos años, católicos tanto religiosos como laicos, a través de sus actos y sus palabras, han promovido políticas y prácticas que parecen propiciar un clima de indiferencia o incluso hostilidad, en el cual se pueden producir actos de violencia contra miembros de minorías sexuales y de género.

Cambios positivos

Desde su elección en marzo de 2013, el Papa Francisco ha manifestado reiteradamente su preocupación por las personas más vulnerables de la sociedad. En su primera exhortación apostólica, «El Gozo del Evangelio», el papa destacó la necesidad de «estar cerca de nuevas formas de pobreza y fragilidad, donde estamos llamados a reconocer a Cristo sufriente«. El Papa citó el ejemplo de Jesús en Mateo 25, que explica la necesidad de identificarse con los más oprimidos. En declaraciones públicas menos formales, el papa Francisco ha reiterado con frecuencia este mensaje como parte central de la vida cristiana.

El papa Francisco parece haber aplicado este interés en los vulnerables al modo en que trata a las minorías sexuales y de género. En el verano de 2013, cuando se le preguntó por la existencia de curas homosexuales en la Iglesia, el Papa respondió con las siguientes palabras, que luego cobrarían gran resonancia: «Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?«. En una entrevista posterior publicada en la revista estadounidense America, amplió estos comentarios y destacó la necesidad de amar y acompañar a personas homosexuales, en lugar de rechazarlas y condenarlas de manera categórica.

Otros líderes eclesiásticos han repudiado de manera más explícita los actos de violencia física y hostigamiento contra minorías sexuales y de género. El verano pasado, por ejemplo, el Nuncio Apostólico en Kenia, Arzobispo Charles Daniel Balvo, enfatizó que si bien la Iglesia no aprueba la conducta homosexual, reconoce y respeta la dignidad individual de todas las personas. Ante la escalada de denuncias sobre violencia contra personas homosexuales en algunas regiones de África, el arzobispo señaló que los «homosexuales deberían ser defendidos frente a violaciones de su dignidad y sus derechos humanos; son seres humanos como cualquiera de nosotros«. En Brasil, la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de San Pablo, un grupo integrado por laicos y miembros del clero, repudió enérgicamente el número alarmante de ataques contra minorías sexuales y de género denunciados en el país.

Otros se han manifestado en contra de las leyes que criminalizan actos sexuales. El cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Mumbai, ha criticado abiertamente la ley contra la sodomía. Luego de que el Tribunal Supremo de dicho país restableciera la ley, el arzobispo señaló que la Iglesia «se opone a la legalización del matrimonio gay, pero enseña que los homosexuales tienen la misma dignidad que cualquier otro ser humano, y condena cualquier forma de discriminación injusta, hostigamiento o abuso». Según el arzobispo, esto incluye la criminalización de las relaciones sexuales practicadas con consentimiento entre personas del mismo sexo, ya que la Iglesia «nunca ha considerado que las personas homosexuales sean criminales».

El obispo Gabriel Malzaire de Roseau, de Dominica, y el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, han expresado comentarios similares sobre la criminalización de la sodomía en Dominica y Uganda, respectivamente. Obispos de Sudáfrica, Botsuana, Suazilandia y Ghana han instado este año a los católicos a ponerse del lado de los vulnerables ante las leyes draconianas que están siendo sancionadas en el continente africano.

Numerosas comunidades católicas también han acogido a minorías sexuales y de género, generado así un espacio seguro para ellas en la Iglesia y en la sociedad en general. En Estados Unidos, por ejemplo, una encuesta extraoficial llevada a cabo por organizaciones católicas determinó que hay más de 200 parroquias en el país donde las personas gay son bienvenidas. Curas estadounidenses han observado la creciente aceptación de personas que se identifican como lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (que a menudo se agrupan colectivamente bajo la sigla LGBT), especialmente entre los feligreses más jóvenes.

Incluso líderes eclesiásticos que se han manifestado públicamente en contra de las relaciones entre personas del mismo sexo por razones morales han llamado al respeto y la compasión hacia las personas LGBT. En Nueva York, el cardenal Timothy Dolan consideró positiva la decisión de permitir que grupos de personas LGBT marcharan durante el desfile de San Patricio en la Ciudad de Nueva York. El cardenal Dolan, que se ha opuesto públicamente al matrimonio entre personas del mismo sexo, participará en el desfile del próximo año en calidad de Gran Mariscal.

También en Europa se han observado tendencias similares. Este año, las conferencias episcopales en Alemania y Suiza publicaron informes sobre las creencias y prácticas de feligreses. Los informes se elaboraron sobre la base de extensas encuestas en parroquias de Alemania y Suiza, y a modo de preparación para el Sínodo de Obispos sobre la Familia. En ambos casos, los feligreses manifestaron un apoyo considerable a los homosexuales. El Cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal alemana, expresó que la Iglesia «no siempre ha adoptado el tono correcto» respecto de los homosexuales, y promovió un enfoque de mayor apertura.

Manteniendo la coherencia

El significado y el alcance de la discriminación injusta en contra de personas homosexuales aún es objeto de debate en círculos católicos. Sin embargo, las enseñanzas que imparte la Iglesia sugieren que, como mínimo, esto incluye la necesidad de abstenerse de ejercer la violencia contra personas por su orientación sexual o expresión de género, percibidas o reales, y de condenar dicha violencia. Tal como lo han señalado líderes católicos, esto incluye la criminalización de las relaciones sexuales consentidas entre adultos.

En 1986, el entonces Cardenal Joseph Ratzinger escribió: «Es deplorable que las personas homosexuales hayan sido y sean objeto de actos maliciosos de violencia, tanto en las palabras como en los hechos. Ese tratamiento merece la condena de los pastores de la Iglesia, en cualquier lugar donde se manifieste». Las enseñanzas posteriores de conferencias episcopales locales, incluso una carta de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, reiteraron este mensaje de repudio a la violencia.

Si bien este mensaje no constituye una enseñanza oficial, también la Santa Sede se ha opuesto públicamente a la aplicación injusta de sanciones penales a personas homosexuales. En 2008, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el representante del Vaticano declaró públicamente que el Vaticano «sigue defendiendo la idea de que se deben evitar todos los signos de discriminación injusta hacia personas homosexuales e insta a los Estados a eliminar las sanciones penales contra estas personas. Los gobiernos deben eliminar las sanciones penales injustas».

Si bien en la declaración no se proporcionaron ejemplos de cuáles serían estas sanciones penales injustas, el vocero del Vaticano señaló que incluyen «no sólo la pena de muerte, sino toda la legislación penal que implique violencia o discriminación respecto de los homosexuales». En un evento paralelo de las Naciones Unidas realizado en Nueva York en 2009, la Santa Sede reiteró su oposición a todas las formas de violencia y discriminación injusta contra personas homosexuales, incluida la legislación penal discriminatoria que menoscaba la dignidad inherente de la persona humana.

Fracasos de la Iglesia

A pesar de estos ejemplos positivos, muchas comunidades y líderes católicos han ignorado o aparentemente contradicho la posición de la Iglesia respecto de las minorías sexuales y de género. En lugar de defender las enseñanzas de la Iglesia sobre ética sexual y, al mismo tiempo, condenar la violencia y promover el respeto por la dignidad humana, muchos han guardado silencio ante terribles atrocidades cometidas contra minorías vulnerables.

En Camerún, por ejemplo, organizaciones de derechos humanos informaron en reiteradas oportunidades sobre casos de ciudadanos que son detenidos y perseguidos penalmente simplemente por «ser homosexuales«, lo cual supuestamente se deduce del modo en que se visten, su gesticulación o sus gustos personales. Organizaciones que trabajan en la defensa de los derechos de las minorías sexuales y de género son objeto de espantosos ataques. El año pasado, un reconocido defensor de derechos humanos, Eric Lembembe, fue torturado y asesinado brutalmente.

El arzobispo Samuel Kléda de Camerún no sólo no ha denunciado estos tipos de actos deplorables, sino que además ha contribuido activamente a un clima de hostilidad hacia las minorías sexuales y de género. En febrero de 2013, el arzobispo Kléda se sumó a un grupo católico de profesionales del derecho para apoyar públicamente la criminalización de la homosexualidad propuesta por el gobierno. En un panel de debate con juristas, el arzobispo citó el pasaje de Levítico 20:13 que insta a aplicar la pena de muerte para las relaciones sexuales entre dos hombres. El Código Penal de Camerún ya dispone que la persona que mantenga «relaciones sexuales con otra persona del mismo sexo» puede enfrentar una pena de prisión de hasta cinco años.

Desde 2006 los políticos en Nigeria han debatido una serie de medidas legislativas que criminalizarían el matrimonio entre personas del mismo sexo, aplicarían penas severas a parejas del mismo sexo e incluso penalizarían la participación en un grupo que promueva los derechos de minorías sexuales y de género. Este año, en una carta enviada al presidente Goodluck Jonathan en representación de la Iglesia Católica de Nigeria, miembros del clero de ese país reivindicaron como «valiente y sabia» una nueva ley que prevé fuertes sanciones penales para las exhibiciones públicas de afecto entre personas del mismo sexo. Los líderes eclesiásticos de Nigeria no han realizado ningún esfuerzo por condenar los ataques violentos contra minorías sexuales y de género ocurridos luego de que la ley fuera sancionada este año.

En Uganda, la Iglesia católica ha vacilado en su posición con respecto a un proyecto legislativo similar. En diciembre de 2009, el arzobispo Cyprian Lwanga se opuso al Proyecto de Ley contra la Homosexualidad, que inicialmente proponía sancionar actos sexuales entre personas del mismo sexo con la pena de muerte. El arzobispo Lwanga manifestó que el proyecto «era incompatible con los valores cristianos» como «el respeto, las compasión y la sensibilidad«. En ese momento la Santa Sede también condenó el proyecto por considerar que constituía una discriminación injusta. Sin embargo, en junio de 2012, una coalición de iglesias anglicanas, católicas y ortodoxas pidió al parlamento de Uganda que agilizara el proceso de sanción de una de las versiones preliminares del proyecto de ley.

La ley de Uganda fue aprobada a principios de 2014. Esta incluía disposiciones que establecían sanciones más rigurosas para personas que participaran en actos homosexuales, incluso la prisión perpetua. La ley también penalizaba delitos relacionados como la promoción de la homosexualidad y la «tentativa a cometer actos de homosexualidad». Organizaciones de derechos humanos informaron un aumento en los casos de desalojos, violencia y discriminación contra minorías sexuales y de género a partir de la aprobación de la ley.

En lugar de condenar estos ataques, varios obispos de Uganda apoyaron de manera categórica la ley durante las homilías pronunciadas en Pascuas. Algunos prácticamente avalaron de forma tácita o, al menos parecieron justificar, los actos de violencia. Más recientemente, el Arzobispo Lwanga publicó un manuscrito en el cual subrayó la necesidad de respetar y proteger a las personas homosexuales. No obstante, hasta este momento, la Iglesia de Uganda en general no ha adoptado medidas significativas para condenar los abusos de los cuales son las objeto minorías sexuales y de género. Si bien la ley de 2014 fue derogada por el Tribunal Constitucional de Uganda en agosto, legisladores de Uganda presentaron un proyecto de ley similar, que pretenden aprobar antes de fin de año.

En el Caribe, el arzobispo de Kingston, Jamaica, Charles Dufour, también se ha rehusado a repudiar tanto la violencia endémica que enfrentan allí minorías sexuales y de género, como la criminalización por parte del gobierno de ese país de actos sexuales privados practicados con consentimiento entre adultos. En los últimos años, organizaciones de derechos humanos, la Organización de los Estados Americanos, el Departamento de Estado de los Estados Unidos y otros gobiernos y organizaciones han criticado estos casos de violencia. Abundan los casos de miembros de minorías sexuales y de género que son víctimas de golpizas, brutalidad policial, tortura y homicidio.

Al igual que en otras partes del Caribe, algunos grupos locales cuestionan las leyes de Jamaica contra la sodomía. Cuando fue interrogado por activistas que le pidieron que aclarara cuál era la postura de la Iglesia católica con respecto a la criminalización de actos realizados con consentimiento entre parejas del mismo sexo, el arzobispo Dufour indicó que no «sentía la necesidad de efectuar ninguna declaración en particular» sobre el debate en Jamaica. No obstante, el arzobispo Dufour sí alertó sobre el vilipendio y la persecución de grupos religiosos que se oponen a reconocer los derechos de las minorías sexuales y de género. Estas declaraciones son profundamente desalentadoras. El arzobispo Dufour y otros líderes de la Iglesia de Jamaica han desaprovechado una oportunidad importante para poner en práctica la postura de la Santa Sede.

Las declaraciones y acciones de los líderes eclesiásticos tienen un profundo impacto sobre el entorno social en el cual viven las personas que pertenecen a minorías sexuales y de género. Los líderes eclesiásticos deben distinguir entre la condena moral de determinados actos y relaciones, y la aprobación, de manera implícita o explícita, de la violencia y la persecución. De lo contrario, no sólo se oponen a las enseñanzas de la Iglesia, sino que contribuyen a un clima de hostilidad que pone en peligro vidas humanas. El año próximo, el Sínodo de Obispos seguirá analizando las prácticas de la pastoral familiar de la Iglesia. Mientras los líderes eclesiásticos continúan debatiendo sobre la moralidad de las uniones de personas del mismo sexo y acerca de si los homosexuales deben ser acogidos en la Iglesia, también harían bien en condenar, de manera clara y categórica, la violencia que enfrentan minorías sexuales y de género en comunidades alrededor del mundo.

Celso Perez es becario Gruber en Human Rights Watch. Se graduó en derecho (J.D.) en Yale Law School y obtuvo una maestría (M.A.) y una licenciatura (B.A.) en ética teológica en Boston College.

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Para que pase el invierno (con carta al «pederasta» de Reus)

jueves, 4 de diciembre de 2014
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imagesLeído en el blog de Xabier Pikaza:

Ya no tengo duda, nos espera un duro invierno, tiempos de inmensa decepción, gran frío, que deberán convertirse en época de siembra.

Nos habían educado para una Iglesia triunfante, vencedora de guerras como la de España (1936-1939), una iglesia que podía imponerse por su número y su brillo, dictando lecciones de moralidad y buen gobierno a todos.

Llenábamos los templos en el culto, todos eran nuestros, extendíamos al mundo entero nuestro ejemplo de Iglesia limpia y verdadera, frente a los demás poderes que debían estarnos sometidos.

A pesar del Vaticano II (1962-1965) ese proyecto de Iglesia se ha mantenido hasta ayer, de la mano de Mons Rouco en España (y en algún sentido de la mano restauradora de Juan Pablo II). Pero los últimos ecos de campana de ese tipo clerical y dominador de Iglesia se están apagando en España (no hablaré aquí de otros países).

People walk over a bridge in the grounds of the Charlottenburg Castle during heavy snowfall in BerlinSe anuncia a lo lejos una primavera, pero antes tiene que pasar el gran invierno, tiempo de frío y de do hogar, para descubrir la verdad de lo que somos (confesando lo que fuimos), pues sólo podremos ofrecer y extender nuestros valores si confesamos nuestras deficiencias y reparamos nuestros pecados. No estaría mala volver a las fuertes amenazas de Isaías y de Juan Bautista (¡es Adviento!) para poder esperar la primavera.

No se trata de pasar el invierno mano a mano, esperando que escampe y que pasen los hielos, sino comprometiéndonos a vivir en la verdad,con examen de conciencia, contrición de corazón, confesión de boca… y camino concreto de enmienda, no sólo unos pocos individuos (que serían los malos), sino todos, la Iglesia entera, pues somos en conjunto responsables, como seguiré diciendo.

Sólo así, en este largo invierno que vamos a pasar, se podrá encender la lumbre de la nueva primavera que esperamos en la Iglesia. Éste es mi diagnóstico, seguido por una carta dirigida a JA, a quien la prensa ha llamado el pederasta de Reus.

PARA QUE PASE EL INVIERNO

No puedo hablar de otros, voy en el mismo carro

Quizá estoy viendo el tema de manera demasiado narcisista, como clérigo que he sido intensamente a lo largo de cuarenta años (del 1963 al 2003), para retirarme después a la “vida privada”, escribiendo cada año un libro de teología o de vida cristiana, cosa que pienso seguir haciendo, Dios mediante, con Mabel, en los años que nos queden de vida.

No sé bien lo que podíamos haber hecho, pero es evidente que hemos hechos muchas cosas mal, y me refiero ya en concreto a los casos y casos y casos de pederastia clerical que se irán conociendo, fatídica y gozosamente en los próximos días y meses. Bastará leer la prensa: los cuatro o más de la presunta trama de Granada, el mercedario de Reus, el médico de Barcelona… Irán saliendo casos y casos, pues los hay, sin duda.

Fue una situación explosiva aquella de los seminarios masivos de los años cincuenta a los ochenta y hasta noventa del siglo pasado. Había “vocaciones” reales, se hizo mucha ayuda social (miles y miles y miles de españoles pudieran estudiar por los seminarios, y han sido después grandes profesionales…), pero en conjunto aquella situación, y un tipo de presbíteros que se formaron no habían pasado por el crisol y el cernidor de la madurez afectiva y personal.

Como otros muchos de mi generación, conozco (conocía) muchos casos, pero no se podía hablar, por un tipo de silencio y secretismo, porque sabías que en la Iglesia no se te escucharía, porque el Estado no tenía tampoco medios (ni voluntad, ni legislación) para intervenir en estos casos, o porque quizá (como otros muchos) no tuve la talla ni la valentía para entrar en esos temas.

No tiene sentido decir hoy (año 2014) que debíamos haber denunciado sin más en el 1960 o incluso en el 1990 por eso, porque simplemente no se podía, ni civil, ni religiosamente. Ahí está el “pecado”, que la Iglesia entonces no se diera cuenta (o no quisiéramos darnos cuenta, ni la sociedad civil), que así pasáramos y triunfáramos sobre los “cadáveres” (los marcados sexuales y afectivos) de cientos de jóvenes y de adolescentes utilizados.

Voy a recordar un tiempo viejo

No puedo tratar aquí de nuestra vida en el seminario, con sus grandísimos valores, con sus duras sombras. No tengo aún distancia para recordar detalles, aunque en conjunto fue un tiempo de apuesta por Dios y su Evangelio, en una comunidad mercedaria a la que quiero, pues fue y sigue siendo mi casa. Hay varios casos más, pero quiero recoger aquí uno que me ha marcado hasta el día de hoy, en lo positivo y negativo.

Hacia el 1974, recién llegado de profesor a Salamanca, conocí a una familia normal de otra región. Uno de sus hijos venía a estudiar a la ciudad y trabé gran amistad con sus padres y con la hija pequeña, un sueño de niña (unos 14 años) que me habló de la catequesis, pues quería conocer cosas y cosas de religión y yo era “teólogo”, algo que le sonaba muy alto.

A los dos meses me llamó el padre. La niña había tomado las pastillas, y la habían podido salvar in extremis con un lavado de estómago. Tomé el primer tren, recorrí cientos de kilómetros y hablé con la niña (me dejaron con ella) una tarde entera en un parque, bajo un sol invernal enfermo. No hice más que escuchar, dejé que me hablara, y me hablo llorando. El caso era claro. El cura catequista, en quien ella más confiaba, había intentado violarla. No supo reaccionar de otra manera, se le rompió su vida por dentro, y a la mañana siguiente, tomó pastillas y pastillas de aspirinas y otras cosas que encontró en la casa, cuando fueron sus padres al trabajo…

Despertó a la vida otra vez por suerte, porque alguien volvió a casa y la vio inconsciente. Simplemente lloré con ella, y le dije que lo contara a su padre, que yo llamaría al obispo… Ella se me puso en pie y me hizo jurar: “Al padre no”, porque tenía una escopeta en casa y mataría al cura, “al obispo tampoco”, porque se enterarían todos los de la catequesis… Lo dejé así, la niña “salió”, y desde aquel día no fue nunca más a misa… (su padre sospechó algo, pero quizá no quiso saber más, simplemente me dio un grandísimo abrazo, su madre siguió llorando).

Aquella niña, BI, y tiene tres hijos (y un marido que me quiere muchísimo, pues sólo el conoce bien el caso, ni lo supo su hermano, ya muerto …). Hice mal entonces, no llamé al obispo. Fue hace 45 años. Todo era turbio, el cura aquel una HP…, pero la niña “salió” (aunque no ha bautizado a sus hijas); yo no estaba preparado para la verdad. Ni sé lo que habría hecho el obispo. Yo sabía hebreo, además de arameo, pero no me habían preparado para un caso como ése.

He conocido por “dirección espiritual” (antes se llamaba así) o por “murmuración clerical” bastantes casos más, en momentos en que se pensaba que ese era un “daño colateral”. La solución solía ser clara. Si el asunto llegaba a conocerse, se expulsaba al niño, y se mandaba al cura a Filipinas o a la Republica de Islandia (por inventar dos nombres). Lo que importaba es que todo siguiera, que la Iglesia tuviera la cara limpia.

Los “viejos” de Salamanca conocemos incluso un sonado caso de suicidio de un seminarista (fue el año 1975 o 1976). El rector de su seminario (que después ha sido un cargo clave en la Iglesia de España) habló en el sermón (¡un sermón impresionante, de poner los pelos de punta!) del Dios que a todos perdona y que recibe al suicida en el cielo; pero no aludió a las razones de su muerte, que parecían bien claras (al menos en las murmuraciones de los compañeros del muerto).

imagesq¡Dios, Dios, qué grande eres!, pensé tras el sermón…, pero no hicimos nada. Aquel seminarista no tuvo la suerte de BI, Dios le recibió en su seno. Pero nuestra Iglesia (¡la mía, yo era protagonista de ella!) tenía manchadas las manos, y más que las manos. Nos habían enseñado a “recibir al destino”, pero no supimos (o no quisimos) ver las razones humanas del mal, ni el suicidio de aquel adolescente (que había llegado al fin, a diferencia de lo que pasó con mi amiga BI (que a Dios gracias no guarda rencor de muerte, y me quiere aunque yo siga siendo cura, como ella me dice: ¡No, no lo has dejado, eres cura, pero de otra forma! Así me dice cada vez que nos vemos).

No nos habían educado para ir al fondo de la verdad, el mundo civil no tenía leyes ni interés en ese campo, el mundo de la Iglesia miraba al otro lado. Y así torcimos la mirada, como si nada pasada, cuando pasaba muchísimo. Yo leía a Hegel (me interesaba muchísimo la Fenomenología del Espíritu cap. 4), traducía cosas del hebreo, publicaba libros sobre Los Orígenes de Jesús (donde llegué a barruntar el tema). Pero no supimos ver lo que había muy cerca de nosotros, quizá por obediencia debida, por sacralización de las instituciones clericales. No sé si tenemos culpa de ello, pero sí responsabilidad. Somos en parte una generación “perdida” para el evangelio.

Dejé un tipo de clero el año 2003

Lo dejé a pesar de que me sentía muy bien en la Orden de la Merced, lo dejé básicamente por cuestiones doctrinales (me “expulsaron” de la Pontificia) y por búsqueda y encuentro de un amor concreto, radicalmente limpio, sin volver nunca la mirada al otro lado, con M., con la que vivo, con la bendición de Dios y de la Iglesia, con la firma voluntad de volver a los orígenes del evangelio.

Desde entonces no conozco ya por dentro (paso a paso) lo que ha pasado dentro de las instituciones, pero M. y yo hemos preferido vivir en un pueblo pequeño, casi como ermitaños… Pero han pasado muchísimas cosas buenas, entre ellas tres.

(a) La sociedad civil ha empezado a interesarse por la pederastia, y con toda razón considerada ya como crimen, y en ese camino debemos seguir, con todas las consecuencias, con tolerancia cero. Nuestra sociedad civil es mucho más justa y madura que en los años 60 al 90 del siglo pasado. Damos gracias a Dios por ello, estamos mucho mejor que en los tiempo gloriosos de un nacional-catolicismo que permitía de algún modo el abuso a los niños, para gloria del sistema.

(b) La Iglesia ha decidido abrir sus armarios, para que se conozcan sus “trapos sucios”, primero por presión externa (a partir de USA, a finales del siglo pasado), después por voluntad interna de verdad y de evangelio, primero con Benedicto XVI, luego con Francisco. Está siendo una apertura dolorosísima, pero necesaria humanamente, y sobre todo, evangélicamente. Si no realiza esta apertura de armarios (con verdad radical, sin exhibicionismos) nuestra iglesia se muere en dos generaciones.

(c) La gente (en especial muchos abusados) empieza a hablar, tiene que hablar, y es bueno que lo haga. Algunos como el seminarista del 1976 ya no hablarán (en este mundo, aunque su sangre sigue clamando); otros como la niña BI no hablarán por pudor, por salud mental… Pero otros muchos hablarán, algunos por simple desahogo, otros por voluntad de verdad, otros incluso con rabia (y algunos para conseguir dinero, como en USA).

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Hijos de P., pero de los nuestros .

martes, 2 de diciembre de 2014
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1107976642Del blog de Xabier Pikaza:

Presenté el otro día (25. 11) una postal sobre la pederastia clerical, muy leída y discutida, con opiniones dispares, como es conveniente. Algunas de ellas me han hecho pensar, y así recojo otras ideas para seguir planteando el tema.

El título de la postal está tomado de una frase cínica de F. D. Roosevelt sobre Somoza, dictador de Nicaragua:»Tal vez sea un HP, pero es nuestro HP” (May be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch. Dick Morris (consultor político de USA) la aplicó tambuién Franco: “Sure he’s a son of a bitch, but he’s our son of a bitch”.

En esa línea, los pederastas clericales son unos HP, pero son “nuestros”, forman parte del tejido de iglesia, formada de ovejas y cabras, de cizaña y trigo.

Jesús dijo un día de ellos que sería mejor que se ataran una piedra de molino y se ahogaran en el agua (¡ellos, pero no que les ahogáramos nosotros!). Y ese mismo Jesús añadió , en otro momento, que no los arranquemos y echemos al fuego, porque no podemos distinguir aquí del todo el trigo y la cizaña. Buen fin de semana a todos

Nuevas reflexiones

1. Contexto y origen: El espacio familiar

La pederastia es una conducta en la que “un menor es utilizado como objeto sexual por parte de otra persona con la que mantiene una relación de desigualdad, ya sea por la edad, la madurez o el poder”. Se trata de un problema muy extendido, que (según los últimos estudios) afecta a una quinta parte de la población. Entre los países analizados destacan USA (el 27 % de las mujeres y el 16 % de los varones han sufrido acoso y daño en este campo) y España (el 22,5 % de las mujeres y el 15 % de los varones) (cf. Lameiras F.).

De manera sorprendente (¡y lógica!) los abusadores sexuales de menores son, mayoritariamente, hombres (87 %) y gran parte de los casos (un 70-80 %) se dan dentro de la familia, entres padres/padrastros e hijas/os (Oliverio-Ferraris). La pederastia surge así en espacios humanamente cercanos, en los que el abusador no tiene “resuelta” su herida afectiva, y el abusado está de algún modo bajo su cuidado “familiar”. Sin duda, la paternidad es muy buena, pero conlleva sus riesgos si no se vive con madurez.

((Los datos son incuestionables: el 42,5 % de los abusadores son los padres biológicos. En segundo lugar, aparecen los familiares cercanos -incluyendo tíos, abuelos, hermanos, primos, etcétera- que representan el 23,7 %. El tercer lugar corresponde a los conocidos no familiares, con el 17,5 %. Solo en el último lugar entre los perpetradores identificados están quienes la opinión general supone son los abusadores más frecuentes: los padrastros, responsables de estos hechos en el 13,8 % de los casos: Intebi, Irene: Abuso sexual infantil en las mejores familias, pág. 110, Granica, 2008.))

Bibliografía. Freyd, Jennifer J.: Abusos sexuales en la infancia. La lógica del olvido [1996], trad. de Pablo Manzano. Madrid: Morata, 2003; Lameiras Fernández, Maria: «Aproximación psicológica a la problemática de los abusos sexuales en la infancia», en Maria Lameiras Fernández (coord.): Abusos sexuales en la infancia. Abordaje psicológico y jurídico (págs. 61-83). Madrid: Biblioteca Nueva, 2002; Oliverio-Ferraris, Anna, y Graziosi, Bárbara: ¿Qué es la pedofilia?. Barcelona: Paidós, 2004.

2. Pederastia clerical, un entorno cercano

Es muchísimo menos frecuente que la intrfamiliar (en daros absolutos y relativos: parece que llegue ni al 25/20), aunque tiene también algunos rasgos semejantes como la cercanía afectiva, con la autoridad del clérigo y su carácter sagrado, sobre todo en espacios afectivos y vitales cerrados.

imagesComo no condenamos la familia por decir que en ella hay pederastia, tampoco podemos condenar al clero porque en su entorno se han dado casos sangrantes de abuso infantil. En sí mismo, el espacio clerical (como el de los padres de familia) es muy bueno, pero hay que tener muy en cuenta los riesgos que pueden ir vinculados a un tipo de autoridad “sagrada”, en ambientes que no sean de gran libertad y madurez afectiva.

Por otra lado, la mayor parte de los casos de pederastia intra-familiar (a no ser en casos de violencia suma) se mantienen aún en silencio, y sólo afloran en clínicas y consultas de psicología. Por el contrario, los casos de pederastia clerical, antes silenciados (porque en entorno social y jurídico no permitía su publicidad) empiezan a publicarse ahora, para salud mental de todos (aunque a veces también con un morbo especial, vinculado a la misma condición de poder que ha tenido el clero).

Deseo que el tema quede claro: La inmensa mayoría de los casos de pederastia familiar (a no ser que lleguen a ser de tipo extremo) no se denuncian ni publican, de manera que sólo se conocen en ambientes muy cercanos al que ha sufrido el abuso, en consultas de psicólogos.

Pues bien, en este contexto, para gran honra suya, la Iglesia católica (aunque con vacilaciones) ha decidido airear este problema, aún a sabiendas de que habrá algunos que intentarán “aprovecharse” para conseguir beneficios materiales y de publicidad (y no todas las acusaciones son igualmente verdaderas). Hay que agradecer a la Santa Sede el empeño de llegar hasta el final en este tema, “puenteando” a veces (como en el caso de Granada) a los mismos obispos, que debían haber sido los que asumieran la responsabilidad en esos casos.

3. Lo primero es el bien de los abusados

Ante todo el “bien personal”, para lograr en lo posible que el daño sufrido no destruya su personalidad, ni les impida desarrollarse con madurez. Para ello es conveniente tratar a los niños o menores desde muy pequeños, antes que la herida se vuelva incurable.

Algunos casos de acusación (con “castigo” de los “abusadores”) llegan demasiado tarde, cuando la víctima no podrá ganar ya nada en plano personal (¡quizá sí en plano económico!), aunque el “castigo” del abusador puede tener carácter ejemplar (e incluso lograr a veces su cambio). En este campo se sitúan las dos famosas palabras de Jesús:

‒ El abusador en sí: “Más le hubiera valido que se atara una piedra de molino y se hubiera echado al mar…”. Sería mejor que los abusadores no hubiera nacido o se hubieran matado antes de realizar sus crímenes, pero los han hecho, y habrá que buscar también lo mejor para ellos.

‒La sociedad y el abusador: Los abusadores siguen siendo personas, y así los debe reconocer la sociedad, sabiendo, con Jesús “que quien esté libre de pecado tire la primera piedra”. Su “pecado” es de algún modo un reflejo del pecado social, de manera que no se les puede “matar” (quemar) como pura cizaña, pues no ha llegado aún la hora de la gran separación. En este sentido tiene su valor la frase de Roosevelt (son unos hijos de P., pero son de los nuestros…), aunque debe matizarse y aplicarse de un modo distinto (no para bien de USA, sino de todos los hombres).

4. Los abusadores han nacido de nuestro “cuerpo”, es decir, de nuestro grupo.

El caso tiene cierta semejanza al de los “defraudadores” dentro de un tipo de sociedad, de política o de partido. No se puede decir (como hace ahora muchos políticos de España) que “el partido” o el grupo está limpio, pero que tiene unos pocos “defraudadores”. Sin duda, los defraudadores-abusadores tienen su propia responsabilidad, pero han surgido en un contexto que ha favorecido su “pecado”. Pero eso es necesario que todo el grupo (que la Iglesia en su conjunto) asuma su responsabilidad, que no busque unos pocos “chivos emisarios”.


Los abusadores han nacido en un contexto social que favorece su “pecado”.
Son unos HP, no se les puede disculpar sin más, pues no todos son como ellos, pero de alguna forma son “hijos” de un tipo de entorno afectivo o clerical (como en el caso de los abusadores clericales). Por eso dijo Jesús: “Quien esté limpio tire la primera piedra…”.

Quiero precisarlo bien: No, no es que todos sean iguales, pero llevamos una responsabilidad colectiva, en especial el conjunto de la Iglesia que ha colocado en una situación difícil a los abusadores, para gloria del sistema. La Iglesia Católica no puede resolver el problema diciendo que la culpa la tienen unos pocos, para que todo siga igual, sino que tiene que estudiar y buscar la manera para que en ella no puedan repetirse estos casos.

5. Hijos de P, pero nuestros. Ya lo he dicho. Compartir con ellos la “conversión”.

Hay una sociedad (e iglesia) injusta que se contenta con castigar a ciertas personas concretas echándoles la culpa (haciéndoles chivos expiatorios…). Pues bien, sin negar la culpa muy especial de alguno, el “cuerpo eclesial” tiene que asumir su propia responsabilidad, por haber creado espacios en los que ha sido posible la pederastia de algunos…

Como he dicho, la mayoría de los casos de pederastia se dan en “familia”. Eso no puede llevarnos a destruir la familia, sino a cambiarla, en clave de madurez, de igualdad hombre-mujer, de libertad “sexual” (entre adultos…).

Pues bien, junto a la familia, el clero católico ha sido quizá el colectivo más noble y maduro de la sociedad occidental, pero ha tenido sus dificultades y problemas. Por eso puede y debe mantenerse, pero, a fin de cumplir su función, debe cambiar de forma radical, en un plano social y afectivo.

Hay que “castigar” a esos HP, hay que hacer que vean su “culpa”, que asuman su responsabilidad, pero no por venganza o talión, sino por proceso terapéutico social y cristiana: Para que puedan aprender, para puedan ser personas de otra manera. El bien de los abusados (que siempre lo que se ha de buscar primero) no consiste en ver cómo se pudren los abusadores en la cárcel, sino como pueden cambiar, para que la sociedad sea distinta (y distinta la Iglesia), y para que no se den en el futuro casos como ésos.

Esos HH tienen un “pecado” o responsabilidad muy especial (¡mejor si se hubieran matado!), pero no todo en ellos era malo, no todo lo que han hecho ha sido negativo… Muchos han realizado hasta buenas obras en otro campo.

Por eso, según el evangelio, habrá que lograr que se corten una mano (simbólicamente, como dice el evangelio; no cortársela nosotros con el hacha, como se hace en ciertos contextos musulmanes), para que así, “castrados” en un plano (¡simbólicamente!) puedan asumir su realidad y contribuir en otro plano (incluso con su “penitencia”) al despliegue más luminoso de todos.

6. Reflexión final

No quiero cansarme de decirlo, los abusadores en cuanto talas (¡algunos pueden ser enfermos irrecuperables o casi totalmente malos!) son unos perfectos HH, pero son de los nuestros, son hijos de nuestro entorno eclesial y social. Casi podría decir que “les hemos hecho así”, les hemos “puesto” en esos “puestos”. Por eso será bueno que asumamos todos algún tipo de responsabilidad, y que cambiemos, porque el reino de los cielo no es sólo de perfectos, sino de “convertidos” (Santo Tomás y toda la tradición medieval decía que son los Obispos se supone que son perfectos; todos los otros, empezando por los monjes, son pecadores que pueden convertirse…).

No, no se trata de “agarrar” a los 20, 40 o 5.000 pederastas que pueda haber en el clero de España o del mundo (¡manzanas podridas…), de forma que sólo quedamos los sanos. Se trata de lograr que los pederastas lo reconozcan (sin necesidad de que se extienda por hay una búsqueda de brujas pederastas por doquier, con o sin razones…). Se trata de abrir unos espacios de maduración y cambio, para bien de los abusados (que será al fin el bien de todos, incluso, y sobre todo, de los abusadores).

Saldrán más acusaciones (como la de Reus, de la que quiero hablar mañana…). No tengamos miedo de ello, siempre que actuemos todos con madurez y realismo, empezando por la cúpula de la Iglesia.

7. Le tengo mucho miedo a los pederastas, pero también temo a los “cazadores de pederastas”

No a los que han sufrido el abuso, ellos son signo privilegiado de Dios en esta sociedad enferma y mala… Por ellos hay que hacerlo todo, ellos tienen todo el derecho de decir, de confesar su situación

Temo a los que se aprovechan del abuso de otros para destruir sin más lo bueno de un tipo de sociedad o de iglesia… Temo a los que se aprovechan del escándalo de otros para aparecer como inquisidores (dime de qué presumes y te diré de lo que careces…).

En ese contexto, la función de los medios de comunicación me parece necesaria, no solo buena… Es necesario que se sepa (lo que hagáis en secreto se anunciará desde los tejados, decía Jesús. Pero no quiero que esa función se haga de un modo parcial, por pura propaganda, sin buscar las condiciones profundas y difíciles de la vida, lo que sera—

La pederastia clerical de la que ahora se habla ha sido un efecto grave de las condiciones del clero católico en la segunda mitad del siglo XX, en países de honda y cerrada tradición clerical. Parecía que íbamos a ser salvadores del mundo, pero en nuestro propio orgullo ha estado nuestro castigo. La mejor forma de ser pecadores (un tipo de demonios) es querer ser ángeles, desconociendo la realidad de la naturaleza, lo que somos y podemos…

El tipo de “clero” católico y de seminarios como los de USA, Irlanda o España en la segunda mitad del siglo XX, han sido espacios bastante propicios para un tipo de pederastia, por la situación de los formadores y por el carácter aún infantil de muchos formados (que han venido a los seminarios con diez o doce años). El “despertar” sexual (especialmente el de los varones) tiene sus cauces, sus ritos de paso, sus riesgos, como han sabido todas las culturas, desde la antigüedad. Quizá algunos pensaron que la “vocación” (la religión, el ideal, un tipo de pureza sublimada) podía suplir las “carencias” naturales. Ahora vemos que no podía ser así.

A mi juicio, lo admirable (o misterio) no es que haya habido algunos casos (¡quizá bastantes!) de malformación sexual, de iniciaciones equivocadas, de heridas que no eran necesarias, sobre todo allí donde se han dado en ambientes uni-sexuales (no quiero decir homo-sexuales, aunque de todo se ha dado) de varones… Lo admirable es que se han dado (a mi juicio) muchos menos de los que se podía esperar, de manera que el conjunto del clero ha sido y sigue siendo sano.

Eso no quiere decir que no tengan que cambiar las cosas. Tienen que cambiar y muchos. Mejor dicho, ya han cambiado. Los viejos seminarios se han cerrado (prácticamente todos). La iglesia se enfrenta ahora a otros problemas (quizá incluso más graves). Pero ahora tiene una ventaja: La voluntad de verdad: Que las cosas se sepan, que se digan, de manera que “juguemos” con las cartas limpias.

Es bueno que haya “descubrimiento de los pederastas clérigos…”, pero no caza de brujas, no deseo de venganza. Estoy convencido de que irán saliendo muchos otros casos. Pero con eso no se resuelve todo. Con el descubrimiento de la verdad de lo que hemos sigo tiene que ir, mano a mano, el empeño de amor por lograr una sociedad distinta, al servicio de los seres humanos, empezando por los niños. El poder o celibato del clero está al servicio de esos: Del bien de los más pequeños.

En esa línea, tras casi cincuenta años de vida clerical (¡sigo siendo un clérigo extra-muros y casado!) me siento agradecido a Dios y a la Iglesia, porque las cosas empiezan a cambiar.

((Seguiré mañana o pasado mañana, Dios mediante)).

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«Ante la pederastia clerical, breve decálogo», por Xabier Pikaza

domingo, 30 de noviembre de 2014
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El Juez de Granada califica de “degradantes y vejatorios” los abusos sexuales contra Daniel

Cristianos de Andalucía piden la destitución del arzobispo de Granada

TSJA: En el caso de abusos «más diligencia no se puede pedir»

Arzobispado de Tarragona investiga la denuncia de abusos de seminarista

Un exseminarista denuncia abusos sexuales en los Mercedarios de Reus

Del blog de xabier Pikaza:

Y para seguir con el tema, este artículo: «Hijos de P., pero de los nuestros»

Desde hace algunos años vuelve regularmente a de prensa (y por desgracia a la vida), el tema de la pederastia, especialmente en su vertiente clerical, aunque son infinitamente más los casos ocultos que los desvelados.

En este momento está en primera plana el asunto de una presunta “mafia” de pederastas curas de Granada (España), sacudiendo la conciencia clara o «farisea» de millones de personas. Es bueno que así sea, si sirve para orientar a la Iglesia y para «curar» (de formas distintas) no sólo a las víctimas, sino a los posibles pederastas.

El tema en general es muy complejo y no tengo gran autoridad para abordarlo, pues no soy médico, educador, psicólogo o juez…. Pero lo he vivido de cerca, desde hace mucho tiempo, he conocido muchos casos, y eso me permite opinar con libertad, desde una perspectiva cristiana (humana).

El problema nos sitúa en la raíces de la conflictividad afectiva de hombres y mujeres, mayores y niños, y nadie tiene las claves para resolverlo, aunque muchos piensan que, al fin, en esta sociedad, es insoluble. No se puede solucionar, pues forma parte de la trama de la vida… pero puede encauzarse quizá un poco mejor, y así pienso hacerlo en las reflexiones que siguen, abriendo caminos de cambio para la sociedad (y de un modo más concreto) para la misma Iglesia, en línea de humanidad, que es la línea de la Iglesia, para bien de los niños y de todos los hombres y mujeres.

1. Pederastia, un tema humano

La pederastia se inscribe en el proceso de educación y maduración afectiva y sexual de los niños. En un momento dado, algunos educadores (del entorno familiar o social) en vez de acompañarles y guiarles en respeto, gozo y libertad, hasta que ellos puedan elegir y recorrer personalmente su opción afectiva, tienden a aprovecharse de ellos, para encontrar placer o ejercer su poder.

Algún tipo de pederastia se ha dado y seguirá dándose siempre en el contexto familiar y educativo, recibiendo valoraciones distintas en las diversas sociedades, desde los sistemas tribales antiguos, pasando por las culturas clásicas (Grecia. la India…) hasta la actualidad. En algunos contextos culturales un tipo de pederastia se sigue considerando legal e incluso se admite el matrimonio con menores.

2. Perversión suprema. Dos tipos de pederastia

Está por un lado la pederastia “casual”, por así decirlo, mucho más frecuente de lo que se dice, en contextos de cercanía afectiva, especialmente familiar. Un tanto por ciento bastante elevado de niños y niñas han sido objeto de miradas y “tocamientos”, que a veces se “resuelven” con la edad, pero que otras veces causan en ellos grandes traumas, como saben bien los expertos (amigos y educadores, psicólogos y médicos etc.). Muchas veces, este tipo de pederastia casual no necesita resolverse en los tribunales, sino que se resuelve (y sufre) con la misma vida, aunque en otros casos debe llevarse ante el juez.

Está por otra parte la pederastia organizada en forma de “trata de niños y niñas”, desde el llamado “turismo sexual” (para conseguir por dinero el “trato” con menores, hasta la prostitución infantil y el utilizamiento organizado de niños y niños. En este caso se sitúan las “mafias” que actúan a veces por dinero, otras por simple “placer”, de forma duradera. En esta línea se pueden situar los casos de “aprovechamiento” continuo de niños y niñas. Ésta es una de las grandes lacras de nuestra sociedad. Aquí debe acudirse siempre al juez.

3. Iglesia, un lugar sagrado (y peligroso) para niños

La iglesia cristiana puede y debe concebirse como espacio de maduración en el amor, en libertad. Por eso, en ella cobra un sentido especial el “amor” a los niños, entendido en forma de respeto y de acompañamiento en el proceso de la educación personal, familiar, afectiva. En esta línea se (nos) sitúa de un modo especial evangelio de Marcos (y de Mateo) que presentan el “escándalo de niños” (es decir, la utilización sexual o humana de menores) como el mayor de todos los pecados: “Más le valdría atarse a una piedra de molino y tirarse al mar que hacer daño a los niños”.

Pero la misma cercanía afectiva que ofrecen los grupos de Iglesia (y otros grupos semejantes: ciertos centros educativos, escuelas deportivas etc.) puede convertirse en espacio de alto riesgo, si es que los “educadores cristianos” pierden su norte (no son hombres y mujeres de madurez afectiva) y buscan en los niños una satisfacción sexual compensatoria. Siempre se ha sabido que lo más alto puede convertirse en lo más bajo, pasando del “creo en Dios Padre” a la “resurrección de la carne” en un lugar equivocado.

4. Pederastia clerical. Una situación de riesgo

La iglesia debería ser (y en gran parte ha sido y sigue siendo) un espacio ejemplar de acogida, educación y maduración de los niños. Así lo muestra la inmensa labor de miles de religiosas y religiosos que han entregado su vida a la educación de los niños, en libertad y respeto. Pero en ciertos sectores de Iglesia, un tipo de celibato ministerial (o de autoridad), impuesto de un modo apresurado (para captar vocaciones de grupo) y vivido en contextos “sacralizados” (con poca libertad y madurez) ha podido servir de “caldo de cultivo” para un tipo de “tendencia a la pederastia compensativa” (ante otras carencias afectivas).

Con seguridad, esta pederastia clerical sacralizada no es mayor que la que se da en otros contextos de familia y escuela, o en centros educativos y organizaciones sociales de diverso tipo, pero presenta una mayor gravedad por el hecho de que se produce en un ambiente sacralizado donde el educador clérigo ejerce una autoridad espiritual sobre los menores (y se aprovecha de su dignidad) para utilizarles sexualmente, de un modo más o menos claro. Siempre se ha dado la mirada especial al más “guapito/a”, algún tipo de preferencia (¡y es normal!), pero si ese gesto sale del cauce normal de la vida puede convertirse en fuente de satisfacción sexual sustitutoria (enfermiza, y a veces criminal).

5. Justicia social (y cristiana), el derecho del niño

Pues bien, en este contexto se ha dado un cambio fundamental que (para sonrojo de los eclesiásticos) ha comenzado en la sociedad civil antes que en la Iglesia: Desde hace unos decenios (y especialmente en los últimos años) la justicia de los países occidentales está condenando severamente la pederastia. Se ha dado aquí un salto cualitativo, algo que antes (y en otros países todavía) resultaba impensable: La sociedad civil ha tomado a su cargo la defensa de la libertad y de la autonomía “afectiva” de los niños.

Este cambio (el descubrimiento y protección de los derechos personales, afectivos y sexuales de los niños) constituye un elemento clave en el despliegue de la humanidad. La sociedad civil se siente capaz de proteger a los niños, por encima incluso de su mismos entornos familiares y sociales (donde ellos vivían antes). Pues bien, en este campo, eso es absolutamente normal (y necesario) que la Iglesia acepte en este campo el veredicto y control de la sociedad civil, sin privilegios clericales,

6. Estamos en un tiempo bueno. Contra la “omertá” clerical

Ha existido desde antiguo una pederastia de ese tipo, envuelta en gestos de secreto sagrado y mantenida oculta por la “omertá” típica de todos los grupos cerrados (desde la mafia siciliana hasta una gran iglesia). Estos problemas se resolvían en silencio, dentro de la propia iglesia (o familia), conforme a una larga tradición, que tenía sus valores, pero también sus grandes (mayores) riesgos; han sido miles y miles de hombres y mujeres los que han sufrido en la Iglesia (y más en otros grupos sociales) un tipo de presión afectiva, sexual y personal de este tipo.

Pues bien, nos hallamos en un tiempo bueno, propiciado por la nueva libertad social, y por la misma actitud de la Iglesia Católica que quiere abrirse y mostrar sus problemas, sin miedo ante el mundo, por el cambio de actitud del Papa Benedicto y más por el de Francisco. Está terminando la omertá clerical, está es una de las mejores noticias que hemos escuchados en los últimos decenios en un campo eclesiástico. No es que ahora haya más casos de pederastia, posiblemente hay muchos menos, pero se conocen, ye es muy bueno que se conozcan, para que así sepamos lo que somos y podamos plantear de mejor manera nuestras experiencias, caminos y metas.

7. Un tema “social”. No sólo “castigar”, sino reeducar (también) al pederasta

La justicia social (cf. Constitución Española 25, 2) tiene como fin no sólo el “corregir” (castigar) a los infractores (y proteger a los niños sometidos al abuso sexual de los mayores), sino abrir a los mismos pederastas un camino de “corrección” (de re-educación, re-socialización). No se trata sólo de castigar, sino especialmente de ofrecer espacio de maduración distinta, empezando quizá por la cárcel (¡qué utopía!), para centrarse sobre todo en el cambio social.

El problema de la pederastia no se resuelve sólo con el miedo al castigo, ni con la “cárcel que debe reeducar”, sino con el establecimiento de una sociedad madura y sana en el campo social y afectivo. Como decimos, la sociedad no debe ocuparse sólo de defender al niño jurídicamente al niño (cosa necesaria), sino también de educar y ofrecer espacio de cambio para el pederasta, haciendo posible el surgimiento de una sociedad donde los adultos puedan desplegar en libertad su opción sexual, sin descargarla (de forma enfermiza o “voluntaria” y criminal) sobre los niños.

8. Una iglesia para niños, pero también para “pederastas” (para su perdón y “conversión”)

Conforme a lo anterior, la iglesia debe abrir espacio de educación en madurez y libertad para los niños; esto es lo más importante, ofrecer espacio sociales de madurez en el amor, sin imposiciones, ni magias estructurales, sin normas que se impongan sobre individuos y grupos. Por eso, ella no puede condenar sin más al pederasta, sino ofrecerle también espacios, estímulos y caminos para una educación en el amor y libertad (y para el surgimiento de una sociedad sin pederastas).

También el pederasta merece un respeto y una atención. No podemos hacerle chivo expiatorio de todos nuestros males, como ahora tiende a decirse en ciertos círculos de Iglesia. (He oído decir a un jerarca muy alto de la iglesia hispana que hay que arrancar a los pederastas y expulsarlos de la iglesia, como manzanas podridas…). Ciertamente, los pederastas clericales han de ser juzgados sin más por las leyes sociales, pero ellos siguen siendo “hijos queridos” de la Iglesia, que (en muchos casos) tiene la responsabilidad real (¡no la culpa!) de lo que ellos son, pues les ha hecho vivir (hasta ahora) en un ambiente que parecía propicio para cierto tipo de pederastia. En esa línea, muchos pederastas clericales son producto de un tipo de iglesia, y no se les puede condenar sin que la Iglesia haga “penitencia” (y abra un camino de conversión) con ellos.

9. Un cambio de iglesia (más allá de un celibato)

Creo (y sé por experiencia) que el celibato temporal o para siempre es un “don” evangélico, si evangélicamente se vive. Creo, además, que el celibato ofrece unos cauces de autonomía y responsabilidad fuerte en la entrega por el Reino de Jesús. Pero vivido en ambientes de poder (¡sólo el célibe puede…!) y desarrollado en espacios de afectividad “cerrada” ha podido convertirse en caldo de cultivo de un tipo de pederastia (vinculada sobre todo con un tipo de homosexualidad entendida como pecado).

Por eso es necesario un cambio fuerte en la vida de la Iglesia, más allá de pequeños maquillajes de imagen, de simples cambios de cosmética propagandística. Se trata de volver al Evangelio, a la raíz de la vida humana, en libertad y autonomía, destacando la madurez de las personas (con opciones afectivas básicamente estables). Por eso me alegro de “presunto” crimen del “clan” de Granada, si sirve para replantear algunos temas básicos del celibato y del “poder” eclesial y si, al mismo tiempo, sirve para que los pederastas puedan encontrar, al fin, si es que lo han sido, un camino de madurez humana, no como “manzanas podridas”, sino como pecadores (culpables) arrepentidos y transformados (es decir, como cristianos de primera).

10. Un tema para la Congregación de la Doctrina de la Fe.

Éste es finalmente un problema que me viene impactando hace ya tiempo. Los mayores de edad, dedicados a la teología, con cierta libertad, amor y riesgo, hemos sentido en la nuca la mano fría de esta Congregación, que nos ha vigilado (y a veces perseguido) por la forma de entender la Encarnación del Logos, la Personalidad el Espíritu Santo o el sentido biológico de la maternidad divina de María… Pues bien, los años altos y “gloriosos” de esta Congregación han pasado, y ahora ella se ocupa de temas “bajos” de pederastia clerical, considerada como tema de fe.

Tengo mis grandes dudas sobre la efectividad de este cambio. No sé si los clérigos de la Doctrina de la Fe de “Pedro” son los mejor preparados para entender, vigilar, castigar y “convertir” a los que tienen problemas de “petrina”. Pero ahí están. No sé si han caído o han subido en el escalafón vaticano… Pero es evidente que han cambiado. Les deseo un buen trabajo. Quizá vuelva a hablar de ellos otro día, si el tema lo merece.

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Francisco, a José María Castillo: “Te perdí en los años 80, y ahora te vuelvo a encontrar”

domingo, 30 de noviembre de 2014
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matecas_560x280De izquierda a derecha, Manuel Guerrero, José Manuel Vidal, José María Castillo y Reyes Mate

El teólogo granadino admite que el Papa le escribió, “de su puño y letra” el pasado mes de agosto

Sentido homenaje al padre de la “Teología Popular” en el Colegio Mayor Chaminade

«Me preocupa mucho la Iglesia porque la quiero con toda mi alma, en contra de los que me tachan, acusan y ofenden con exceso de hacerla daño»

(Jesús Bastante).- Fue la guinda al homenaje que tuvo lugar anoche en el Colegio Mayor Chaminade. El protagonista, el maestro José María Castillo, admitió, a preguntas de sus cercanos, que el pasado mes de agosto recibió «una carta del Papa, que está escrita, hasta el sobre, de su puño y letra». «Te perdí en los años 80, y ahora te vuelvo a encontrar», anunció, emocionado, el padre de la Teología Popular. Décadas después de ser condenado, sin pruebas ni juicio, por Doctrina de la Fe, el propio Pontífice es quien -como ha hecho recientemente con Gustavo Gutiérrez- aboga por su necesaria rehabilitación.

«Él me tenía que conocer cuando era provincial de los jesuitas en Argentina, y el pasado mes de abril, a través de la periodista Elisabetta Piqué, le mandé mi libro La Laicidad del Evangelio -explicó Castillo-. Un día, en agosto, me llegó una carta del Papa, que está escrita, hasta el sobre, de su puño y letra. Y allí me decía:Padre José María Castillo…‘. Eso se lo podía haber ahorrado, porque no hay más padre que Dios (bromeó). Y en la carta me dice: ‘Te perdí en los años 80, y ahora te vuelvo a encontrar’. Me dijo que le ha dado mucha alegría, y ‘te pido reza por mí como yo rezo por ti’, y acaba con un gran abrazo».

«Son unas letras breves, pero de su puño y letra. Eso, expresado de esa manera, para mí representa muchísimo. Por eso me gustaría poder hablar con él», subrayó Castillo, quien definió al Papa Francisco como «uno de los hombres más influyentes del mundo«, que utiliza esa influencia para cambiar las cosas para todos. «El mundo, a su vez, vislumbra por dónde va Francisco, que posee una humanidad, cercanía, saber estar y firmeza que nos sirve a todos como ejemplo«.

En cuanto al futuro de la Iglesia, Castillo reclamó, y creímos escuchar al mismo Papa, «recuperar cuanto antes un gobierno sinodal en la Iglesia, que toda la gestión del gobierno no esté centrada en Roma. Irle quitando poderes a la curia y dándoselos a las conferencia episcopales, y que éstas procedieran como en el primer milenio, hasta la reforma gregoriana, donde las decisionesla tomaban los sínodos».

«Cuanto antes se haga esto, ya está dando pasos que veo difícil que tengan retorno, muy decisivos. No es quitar poder al papado, sino redistribuir su poder, hacer la tarea más compartida, más internacionalizada…», insistió Castillo.

Tras la carta del Papa, el teólogo confesó que «me gustaría poder hablar con él un rato, aunque solo fueran diez minutos. Me pondría nervioso, pero le agradecería el bien que está haciendo y le pediría, en nombre de tanta gente que espera mucho de él, que no se canse, que siga adelante, todo el tiempo que su salud le permita. ¡Y que no venga con renuncias ahora!».

El acto arrancó con unas breves palabras del editor de Desclée, Manuel Guerrero, quien admitió que «a José María le conozco desde antes que él lo sepa: quedé prendado y enamorado por su mensaje», y presentó los últimos libros de su autor: La laicidad del Evangelio, Teología Popular, o La Religión de Jesús. «Estos libros te oxigenan, te echas para atrás tranquilo, en el asiento, te liberas…. Yo quiero de esto».

Por su parte, el director de Religión Digital, José Manuel Vidal, incidió en que «somos muchos los que admiramos, queremos, seguimos y debemos mucho a José María Castillo». En su intervención, el periodista, que se autodefinió como «seguidor, discípulo y amigo» del homenajeado, apuntó a Castillo con tres palabras: «Alimento, pontífice y primavera».

Alimento, porque Castillo es «un gran teólogo, que tiene una gran obra, pero que además sabe transmitirla». Y es que «su teología es capaz de dialogar de tú a tú, con los grandes pensadores, pero también la virtud de poder conectar con la gente sencilla. Una teología clara, fecunda, divulgativa y al alcance de cualquiera». «Ésta es la Teología de Francisco. Él no es teólogo ni divulgador. Ha bebido su teología de teólogos y pensadores como Castillo y otros muchos. El Papa ha leído a Castillo, y que ha estado muy cerca del Papa, y ha sido uno de sus referentes claros«, apuntó Vidal, antes de que el teólogo hablase de la carta del Papa. Leer más…

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Debates en el Vaticano: Temas que ponen a prueba la renovación del Papa Francisco

domingo, 30 de noviembre de 2014
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pieropapaIrina Santesteban (LA ARENA)

La proclamada renovación que llevó al Vaticano el Papa Francisco tuvo otro hito importante con la realización del Simposio Mundial de Jóvenes contra la Trata. Mientras tanto, otros temas, como el reconocimiento de los gays o la sanción a curas abusadores, todavía esperan.

El tráfico de personas con fines sexuales o para explotación laboral, fue el tema central del encuentro que tuvo lugar el sábado y domingo pasados en la Casona Pío IV en el Vaticano, a instancias del Papa Francisco, y organizado por la Academia de Ciencias del Vaticano, la Asociación Civil Vínculos en Red (de Villa María, Córdoba) y Global Freedom Network (Red Mundial para la Libertad).

La titular de la ONG Vínculos en Red, la cordobesa Alicia Peressutti, de fuertes vínculos con Jorge Bergoglio desde sus épocas de cardenal de la ciudad de Buenos Aires, hace 18 años que trabaja en la problemática de la trata de personas. Cuando asumió como Papa, Alicia fue designada como asesora ad honorem del Vaticano y es en ese carácter que fue una de las organizadoras del evento que reunió a un centenar de jóvenes de 50 países, no sólo católicos, sino también de otras religiones.

El nombre del encuentro fue Simposio de Jóvenes contra la Prostitución y la Trata de Personas, Máximas Violencias contra el Ser Humano, y consistió en ponencias de distintas personas que trabajan en la temática, y testimonios de víctimas de trata, la mayoría de ellos, muy jóvenes.

15096Si bien el tema se centró en el tráfico de personas con fines de esclavitud o explotación sexual, también se abordó la problemática de las personas que mediante engaños son llevados de un país a otro, para trabajar en condiciones de semi-esclavitud. Sin embargo, como la explotación sexual es mucho más redituable, la mayoría de las redes de trata reclutan a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, para prostituirlos.

La periodista Alejandra Conti, enviada especial del diario La Voz del Interior, entrevistó a Alicia Peressutti, quien fue muy clara cuando expresó que las mafias que trafican con personas «apuntan a niñas, niños y jóvenes, y cada vez más a niños y varones jóvenes«. Rechazó que la aceptación del trabajo infantil y el tráfico de niños y jóvenes, sean «cuestiones socioculturales«, para ella son directamente «cuestiones de dinero». «Un esclavo laboral rinde unos dos mil dólares al mes. Un esclavo sexual, 20 mil. De allí el poder de los explotadores sobre la política, la economía, la Justicia, la policía«.

Alicia fue candidata a Cordobesa del Año 2012 por su trabajo social, que consiste en alertar, informar y educar sobre el poder de las mafias de traficantes de personas. Su organización Vínculos en Red también trabaja en la contención de las víctimas que logran salir de las redes. Ha publicado nueve novelas sobre el tema de la trata y es una de las impulsoras de la diplomatura de Género y contra la Trata de Personas de la Universidad Nacional de Villa María.

Por su estrecha relación con el entonces cardenal Bergoglio, hoy su trabajo tiene un fuerte respaldo del Vaticano, donde además de asesorar ad honorem en el tema de trata de personas, es también colaboradora permanente de la Academia Pontificia de Ciencias del Vaticano, que preside el suizo Werner Arber, Premio Nobel de Medicina en 1978 y que fue el primer científico protestante en ocupar ese cargo, designado en 2011 por el papa Benedicto XVI.

Complicidad oficial

Cuestión íntimamente relacionada con el delito de trata de personas, fue también abordada por el Seminario, y la mayoría de los testimonios de las víctimas fueron muy elocuentes cuando hablaron de la actitud de las fuerzas de seguridad. Según Conti, se diferenciaron dos grupos: en los países desarrollados se resaltó la actitud de la policía para el rescate de las personas víctimas de trata; pero en los países de Asia, África y Latinoamérica, se denunció la complicidad de las fuerzas policiales con las redes mafiosas.

Sin embargo, Peressutti dice sin rodeos que es el propio sistema capitalista el que «se beneficia de la esclavitud», por eso no hace lo suficiente para combatirla, «¿cómo va a ir contra el negocio que le da de comer?», se pregunta. «Los operativos muy aparatosos son para dejar tranquila a la gente y a las ONG. La verdad es que no hay investigación seria; ni aquí ni en muchos otros países». «Aunque un funcionario o un policía no cobre de la mafia, si mira para otro lado también es corrupto».

Delito que mueve millones

Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), la trata de personas afecta prácticamente a todos los países, ya sea como punto de origen, tránsito o destino, y en base a sus informes se puede afirmar que en 137 Estados se ha explotado a víctimas de por lo menos 127 países

Para la Unodc, el tráfico humano es uno de los negocios ilícitos más lucrativos en Europa, donde las mafias obtienen beneficios calculados en 3 mil millones de dólares al año, siendo un negocio criminal que se abastece de la población mundial más marginalizada.

En Europa, unas 140.000 mujeres se encuentran atrapadas en una situación de violencia y degradación por motivos de explotación sexual, y una de cada siete trabajadoras sexuales ha sido esclavizada en la prostitución a consecuencia de la trata de personas.De manera global, una de cada cinco víctimas son niños, aunque en las regiones y subregiones más pobres de África y Asia, conforman la mayoría de las personas traficadas. Por su parte, las mujeres equivalen a dos tercios de las víctimas de la trata de personas en el mundo.

Abusos contra niños

El respaldo que viene brindando el Vaticano en materia de lucha contra el tráfico de personas, que afecta muy especialmente a los niños, niñas y adolescentes, debería ser acompañado por un mayor esfuerzo para denunciar y enjuiciar a los curas acusados por pedofilia, abusos sexuales y corrupción de menores.

Si bien en enero de este año, por primera vez el papa Francisco envió a un representante del Vaticano a una reunión convocada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre ese tema, los miles de casos denunciados en todo el mundo, y la falta de una respuesta contundente por parte de la Iglesia Católica, para sancionar a los responsables y no ocultar estos hechos, es una verdad que comprueban dolorosamente los propios feligreses. En la Argentina, los casos del cura Grassi (condenado por abuso infantil) o del capellán Von Wernich (por delitos de lesa humanidad), que no han sido expulsados de la Iglesia, son ejemplos que nos eximen de mayores comentarios.

Así como no puede haber contemplaciones para quienes explotan y trafican con niños, y los utilizan como mano de obra barata o esclava, o para prostituirlos, tampoco se puede ocultar o mirar para otro lado, cuando las denuncias de curas pedófilos son constantes en muchos países.

Monseñor Silvano Tomasi, representante de la Santa Sede ante Naciones Unidas en Ginebra, fue quien expuso ante el comité de la ONU sobre los Derechos del Niño, constituyendo la primera vez que el Vaticano se aviene a debatir públicamente sobre los abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes en todo el mundo.

Tomasi reconoció que el caso de los sacerdotes abusadores es «particularmente grave», porque se trata de personas que gozan de una gran confianza y como religiosos están para proteger a los niños, y nunca para aprovecharse de esa situación para someterlos y abusarlos.

En esa reunión se evaluó el cumplimiento de los compromisos de la Santa Sede, en cuanto a ratificar la Convención de los Derechos del Niño, luego de los escándalos surgidos en relación a abusos cometidos por sacerdotes en todo el mundo.

Habrá que ver en el tiempo, si esos compromisos son acompañados de políticas concretas en la materia, para evaluar la sinceridad y efectividad de la renovación que proclama Francisco.

Gays y divorciados

El sínodo de obispos que se reunió en octubre en el Vaticano, para debatir un documento sobre la familia, no aprobó el borrador que había propuesto el Papa, donde flexibilizaba la tradicional posición negatoria de la Iglesia respecto a los homosexuales, así como la posibilidad de que los divorciados pudieran recibir los sacramentos.

Aunque el documento constituyó un «cambio de tono» en el tratamiento de la homosexualidad y los divorciados, no produjo la modificación que muchos católicos esperaban.

Fuente ArgenPress

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La vida de la Iglesia es tensionada por los cambios

jueves, 27 de noviembre de 2014
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news_4l54as214l7qv99Leído en Reflexión y Liberación :

Entonces, la vida de la Iglesia aparece tensionada entre la tentación del statu quo y la virtud de la renovación. Visto así…
(Marco Antonio Velásquez).

La Iglesia, desde que irrumpe en la historia de la humanidad con la Buena Nueva, no cesa de avanzar y de transformarse. Largos períodos de quietud aparente son remecidos por verdaderos sobresaltos históricos. Es la acción del Espíritu Santo que moviliza a la Iglesia en la dirección del cambio. Al contrario, nada es más ajeno al impulso renovador del Espíritu de Dios que la inmovilidad y la inacción.

Entonces, la vida de la Iglesia aparece tensionada entre la tentación delstatu quo y la virtud de la renovación. Visto así, el cambio es la respuesta movilizadora del Espíritu de Dios que lleva a la Iglesia a hacer presente el Evangelio de siempre, en las más variadas y cambiantes circunstancias de la historia.

Sin embargo, la evidencia deja al descubierto el enorme peso de la inercia en la vida de la Iglesia, que se expresa como una poderosa fuerza que resiste su renovación. Considerando que el cambio conlleva riesgos, lo que opera en el inconsciente eclesial es el miedo a los riesgos y a la inseguridad que produce el cambio. Así, el miedo se convierte en una fuerza paralizante de la vida de la Iglesia.

Mientras el miedo al cambio pone en evidencia las propias limitaciones, la fe –como potencia creadora– abre a nuevos horizontes, posibilitando la vida en el Espíritu. De esta manera, el miedo al cambio aparece como una suerte de contradicción elemental, en cuanto invade el propio terreno de la esencia religiosa de la Iglesia, el ámbito de la fe. En los hechos, la Iglesia, como depositaria de la fe (fidei depositum), aparece más confiada en los efectos de la actuación humana que en los caminos insospechados que abre el Espíritu de Dios.

En medio de esta tensión entre el miedo al cambio y la aventura de la fe, el apego irrestricto a la doctrina se convierte en algo así como un muro de contención que impide los procesos de apertura y de renovación. Así, la doctrina, que remite a la fuente original de la Palabra revelada, adquiere la preponderancia de una verdad, a la que se concede validez inmutable. Sin embargo, se omite que la doctrina es también creación del pensamiento humano, que se construye a partir de un complejo sistema de creencias. Se omite también que tales sistemas son dinámicos, de modo que las creencias de la época medieval difieren de las creencias de la postmodernidad actual.

En la práctica, pasa inadvertido el hecho que el Evangelio es precisamente la novedad permanente de la buena noticia de la salvación, donde –con el mismo Evangelio de siempre– Dios quiere entrar en la historia de la humanidad con respuestas siempre nuevas, no para someter, sino para acompañar a sus hijos e hijas solidariamente en este anticipo del Reino que es la Iglesia. Visto así, es como si la cerrazón a los cambios fuera la dificultad que se le impone a Dios para hacer historia con su Pueblo.

En la historia de la Iglesia hay constancia de momentos significativos donde el Espíritu de Dios irrumpe con fuerza incontenible, son loskairós. Uno de esos tiempos de gracia intensos ha sido el Concilio Vaticano II, que estuvo precedido, atravesado y sucedido de fuertes tensiones.

La contundencia de ese proceso, donde la Iglesia se desinstaló paraaggiornarse con los nuevos tiempos, dio paso a un hostil período de acusaciones, investigaciones, reprensiones, sanciones, intervenciones, excomuniones y rehabilitaciones. Los guardianes de la ortodoxia encontraron una febril actividad. En efecto, en los últimos 60 años quedaron bajo la sospecha de la Congregación de la Doctrina de la Fe cerca de 200 sacerdotes, religiosos y religiosas, teólogos y teólogas, obispos, cardenales, laicos y laicas. Cada uno de ellos jugó un rol inestimable en la construcción de una Iglesia abierta al mundo y solidaria con los destinos de la humanidad. Ellos, con su audacia, y venciendo el miedo, consiguieron mover a la Iglesia en la dirección de hacerla más coherente con el Evangelio y abierta al Espíritu Santo.

Una larga lista de testigos del Evangelio ha experimentado con sus propias vidas las consecuencias de ser los pioneros en adentrarse en las periferias existenciales:

P. Teilhard de Chardin, SJ (1948); Henri de Lubac, SJ (1950); Henri Bouillard, SJ (1950); Gastón Fessard, SJ (1950); Henri Rondent, SJ (1950); Jean Danielou, SJ; Hans Urs von Balthasar (1950); Marie-Dominique Chenu, OP (1942); Yves Congar, OP (1952); 40 curas obreros franceses; P. Edward Schillebeeckx, OP (1968, 1979, 1984, 1986); P. John McNeill, SJ (1974, 1977, 1987); P. Bernard Häring,CssR (1975); P. Hans Küng (1975, 1979); P. Charles Curran (1979, 1986); Jacques Pohier, OP (1979); P. Anthony Kosnik (1979); Mons. Luigi Sartori (80s); seis padres claretianos de Madrid (80s); P. August Bernhard Hasler (80s); Mons. PedroCasaldáliga (80s); Karl Rahner, SJ (80s); Mons. Alan C. Clark (1982); P. Matthew Fox, OP (1983); Mons. Pierre MartinNgo Dinh Thuc (1983); abad Georg de Nantes (1983); cardenal Joseph Höffner (1983); Mons. Raymond G. Hunthausen (1983, 1985, 1987); Gustavo Gutiérrez, OP (1983, 1984, 1986, 1988, 2001); P. Ernesto Cardenal (1983);P. Fernando Cardenal, SJ (1984); P. Migue D´Escoto (1984); P. Edgardo Parrales (1985);Hnas. Elizabeth Morancy y ArleneViolet (1983); Mary Agnes Manzour (1983); JeannineGramick y P. Robert Nugent (1983, 1988, 1999); Barbara Ferraro y Patricia Hussey (1084); Leonardo Boff, OFM (1985, 1991); P. György Bulányi, SP (1986); Mons. Marcel Lefevre (1988); P. William J. Rewak SJ, Edward Glynn SJ, Michael Buckley SJ, David Hollenbach SJ y John Baldovin SJ (90s); P. André Guindon, OMI (1992); P. Eugen Drewermann (1992); Hna. Ivone Gebara (1993, 1995); Carmel McEnroy (1995); Hna. Lavinia Byrne (1995, 1998, 2000); P. Tissa Balasuriya, OMI (1997); Vassula Ryden (1995); Mons. Jacques Gaillot (1995); P. Marciano Vidal (1997, 2001); P. Paul Collins, MSC (1998, 2001); Jacques Dupois, SJ (1998, 2001); P. Anthony de Melo, SJ (1998); Perry Schmidt-Leukel (1998); Michael Stoeber (1999); P. Roger Haight, SJ (2000, 2002); P. Roger Hayght (2001); P. Antonio Rosmini Serbati (2001); P. Thomas Aldworth, OFM (2002); P. Joseph Imbach, OFM (2002); P. Willigis Jäeger, OSB (2002); siete mujeres del Danubio (2002); P. Thomas Reese, SJ (2005); P. Jon Sobrino, SJ (2006); P. Pedro Arrupe, SJ (1981); Dom Helder Camara; P. Giusseppe Nardin; P. Alex Zanottelli; P. José María Castillo SJ; Juan Antonio Estrada; P. Benjamín Forcano; P. Eugenio Melandri; P. Paul Valadier, SJ; Vittorio Cristelli; Rembert Weakland; Mons. Bartolomé Carrasco Briseño; P. Eugen Drewermann; Andre Guindon; P. Matew Fox; Pjillipe Denis; Card. Karl Lehman y 2 obispos alemanes; Mons. Samuel Ruiz; P. Renato Kizito Sesana; 16 teólogo moralistas alemanes; Mons. Méndez Arceo; P. John Sye Kong-seok; P. Paul Cheong Yang-mo; P. Edouard Ri Je-min; Mons. Peter Smith; Luigi Lombardi Vallauri; P. Jim Callan; Apola Bignardi, Mons. Luigi Marinelli; Mons. Eugene Rixen; Reinhard Messner; Sor Joan Chittister; P. Vitaliano Della Sala; Franco Barbero; Juan José Tamayo; P. Bernard Kroll; P. Fabrizio Longhi; P. Aitor Urresti.

Y a falta de personas, también han caído en la sospecha muchas organizaciones eclesiales, tales como: el Movimiento Somos Iglesia con un par de millones de miembros; 50 mil religiosas norteamericanas de la LWCR (Conferencia de Mujeres Líderes Religiosas); el Consejo Pastoral de los Países Bajos y La Conferencia de Obispos de Alemania en tiempos de la Humanae vitae; la Conferencia Internacional Anglicana – Católica en tiempos de apogeo del ecumenismo; la Iglesia Popular de Nicaragua en tiempos de la guerra civil; la “Declaración de Colonia” firmada por 163 teólogos alemanes y la “Carta a los Cristianos” firmada por 63 filósofos, historiadores y teólogos italianos relativas a cuestiones de moral sexual; la Facultad de Teología de Univ. de Friburgo; las Ediciones Paulinas de Brasil; la Casa Editorial de la Sociedad de San Pablo; los Instituto Interreligioso – Centro de Estudios Católicos – Instituto Teológico del Colegio Máximo de Cristo Rey – Centro de Reflexión Teológica, todos centros jesuitas de México; la Conferencia de Religiosos de Colombia; los Consultorios Católicos de Alemania, la Comisión Internacional de Liturgia de Habla Inglesa y la Pfarrer Initiative o “Desobediencia de los Párrocos”, movimiento surgido en Austria y que se ha diseminando rápidamente por el mundo, entre otros tantos.

En el presente, cuando la Iglesia vive un nuevo kairós, con la revolución de la misericordia que promueve el papa Francisco, vuelven a multiplicarse acusaciones, sanciones y persecuciones, indicando que se avecinan importantes cambios en la Iglesia.

Marco Antonio Velásquez Uribe

Consejo Editorial revista Reflexión y Liberación – Chile

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