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La gracia (o no) de ser mujer

domingo, 26 de marzo de 2017
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«‘Ordinatio sacerdotalis’, una puerta mal cerrada»

«El machismo tiene carta de ciudadanía en determinados sectores de la Iglesia» 

(Manuel Regal).- Hace pocos días Christina Moreira hizo pública a través de los medios de comunicación su condición de mujer ordenada como cura y de su práctica pastoral como tal en la comunidad «Home Novo» de A Coruña.

La primera mujer gallega, la primera también española que da este paso, dentro de las 240 existentes en todo el mundo, entre las que se encuentra una docena de mujeres obispas, eso sí, sin ninguna estructura de poder. Lo hacía siendo conocedora de que con todo eso ella y la comunidad que la acompaña rompían con las normas eclesiásticas vigentes, pero desde el convencimiento de que respondía así a una vocación personal muy discernida, asentada en la condición de igualdad que hombre y mujer tienen por naturaleza como miembros de la familia cristiana a través del bautismo.

Ya hemos transmitido en estas mismas páginas nuestro opinión sobre la cuestión de la ordenación de las mujeres como cuidadoras de la comunidad. Cuando después del Vaticano II el Papa Paulo VI hubo de dar respuesta a la demanda eclesial de un debate sobre la cuestión, solicitó el parecer al respecto de un equipo de expertos en temas bíblicos; estos manifestaron unánimemente que desde un punto de vista exegético no había ningún impedimento para que las mujeres pudiesen ser ordenadas como cuidadoras de la comunidad.

Aún así, por indicación de este Papa, la Comisión para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Seper, en el año 1976, publicó la declaración Inter insigniores, en la que se cerraba esta posibilidad echando mano básicamente de dos argumentos: Cristo, designando a los Doce apóstoles creó el servicio sacerdotal sólo para hombres, y la actuación sacramental in persona Christi demanda que sea hombre quien lo pueda representar.

Pensamos, con muchísimas personas creyentes, con muchísimos teólogos también, que esos dos argumentos son muy discutibles; el primero, porque no existe la seguridad de que la designación de los Doce hubiese tenido para Jesús el alcance de crear un cuerpo sacerdotal tal como después fue apareciendo en la Iglesia; y el segundo, por lo mismo y además porque condicionar con el sexo la capacidad representativa de Cristo, hoy parece simplemente aberrante. Quién mejor representará a Cristo será la persona, hombre o mujer, que más viva en la actitud de servir hasta el extremo de dar la vida.

Pero esos fueron también los argumentos de los que echó mano el Papa Juan Pablo II para cerrar el debate en su breve carta Ordinatio sacerdotalis del año 1994. Y así no tiene reparos en afirmar en ella que es «una disposición que hay que atribuir a la sabiduría del Señor del Universo»(n. 3). Permítaseme la vulgaridad, pero es mucho decir de Dios poder afirmar tal cosa por muy Papa que uno sea, máximo cuando no existen evidencias que lo justifiquen y las consecuencias son tan graves para todo el conjunto eclesial y para la mujeres en concreto, en un momento histórico en el que el feminismo se presenta como un signo de los tiempos que demanda escucha fiel, discernimiento atento y prácticas cuidadosamente maduradas.

Sin dudar para nada de sus rectísimas intenciones, a muchísimas personas de la Iglesia esa declaración nos ha llegado como una manera de esquivar el debate de un tema ciertamente espinoso, pasándole al mismísimo Dios la patata caliente.

El arzobispado de Santiago, en su declaración esquemática y aséptica, no hace sino emplear estas mismas argumentaciones para declarar ilícita e inválida la ordenación como cura de Christina Moreira y, por lo tanto, también los sacramentos que ella y su comunidad realizan y viven.

Pero así están las cosas. El deseo del Papa Juan Pablo II de que el asunto quedase definitivamente cerrado no se ha cumplido, porque la sociedad está ahí apretando y porque una parte muy considerable de la Iglesia seguimos pensando que esa fue una puerta mal cerrada.

Corremos el riesgo de convertirnos en una institución anacrónica, quizás ya lo estamos siendo en buena medida, y no precisamente por apegarnos en cuerpo y alma al estilo de vida de Jesús, lo cual merecería la pena el aislamiento, sino por vincularnos artificialmente a unos modelos eclesiales que podrían cambiar precisamente buscando ser más fieles al espíritu de Cristo.

Algo que una vecina nuestra, mujer de aldea, sin conocimientos teológicos, pero con fina sensibilidad cristiana, resolvía a su manera con esta argumentación simple en un momento en que en pequeño grupo se hablaba de estas cosas: «A mí me da igual que el médico sea hombre o mujer, que el profesor de nuestros hijos sea hombre o mujer, que el veterinario sea hombre o mujer; yo lo que quiero es que sea buena persona y que cumpla bien su oficio». Lo más sencillo es casi siempre lo más verdadero.

La respuesta en los medios digitales ante la actuación de Christina Moreira demuestra hasta qué punto la desconsideración hacia la mujer, el machismo, tiene carta de ciudadanía en determinados sectores de la Iglesia, como la tiene también por desgracia en la sociedad de la que formamos parte.

Suponemos que Christina Moreira hace pública su condición y práctica de cura porque lo ve como algo normal, porque entiende que puede ser un signo profético en bien de la Iglesia y de las mujeres, porque piensa que puede ayudar a que el debate se mantenga vivo a pesar de todo. Suponemos que estará dispuesta a poner las espaldas bajo los golpes que le van a caer encima, como le caen a quien a tales cosas se arriesga. Deseamos que pueda vivir todo esto sin afán ninguno de méritos y prestigios cristianamente anacrónicos. De nuestra parte reciba respeto, cierta admiración y agradecimiento y oración: que los golpes no la hundan, que los aplausos no la confundan. Y Dios dirá.

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Fuente Religión Digital

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“A mi Dios me creó mujer, aunque tardara en darme cuenta de ello”. Entrevista de Carlos Osma aa Marta Siscar.

lunes, 20 de marzo de 2017
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marta-siscarFotografía de Lucia Gamu

Del blog Homoprotestantes:

Estudiaste música en el Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, y ahora diriges varios coros como la Coral del Casal de Gent Gran Bac de Roda” o el grupo B-Side A Cappella1”. ¿Qué significa para ti la música? ¿Qué te ha aportado en tu desarrollo personal?
 
Primero que nada, agradecer la entrevista y el interés por el tema: espero aportar mi granito de arena por lo que me ha tocado vivir a quien me pueda leer.
Y pasando a la música, una de las cosas de las que más agradecida estoy a mi madre es que me ofreciera la opción de estudiar música. Al principio no fue sino un «hobby» sin más. Pero en una vida de muchos ‘tumbos’ (muchos) y de probar muchas cosas, al final esa vida ha querido que me terminara dedicando a esto.

La música en sí me ha aportado y me sigue aportando muchas cosas: te puede transportar, relajar o revitalizar. Además, que por lo general, la música no es algo que hagas sola, sobretodo en el mundo coral: he de reconocer que los ensayos con la gente de B-Side, es más, la gente de B-Side me alegran la vida, ellos lo saben pero no quiero dejar de decirlo. Además de la satisfacción de escribir algo (no compongo pero si hago adaptaciones de temas actuales) y que ellos lo interpreten tal y como lo tienes en la cabeza o que te digan lo mucho que les gusta como quedan mis versiones… que todo eso es muy satisfactorio, el ver como se implican en algo en lo que crees, y además que con ello lo pasan, lo pasamos genial y nos reímos mucho.
Y esta unión entre el grupo es, en parte, gracias a la música: ya dicen que se sincronizan hasta los ritmos cardíacos haciendo música juntos. Estoy muy feliz siendo músico y de poder hacer música
Marta formas parte también de la asociación trans* de Barcelona Generem!2. ¿Qué supuso para ti conocer esta asociación? ¿Colaboras de alguna manera en Generem”? ¿Qué te aporta realizar este trabajo?
Generem! poco a poco se está convirtiendo en un referente para las personas trans* en Barcelona y en Catalunya (incluso fuera): a pesar de ser una asociación bastante joven, o quizá por eso, son gente con ganas de cambiar las cosas y de defender los derechos.
Aunque es verdad que mis primeros pasos los di sola, ya estaba en contacto con Generem! desde antes de salir del armario, y tras dar el paso, me quise implicar en esta asociación. Creo que es importante tener cerca gente que te comprenda y te entienda por haber pasado lo mismo que tú, que te puede aconsejar y en cierta manera guiar. Tuve la suerte de conocer gente así en mi previa y si puedo servir para lo mismo, estoy encantada, sea por medio de Generem!, o por leer esta entrevista o por coincidir en cualquier otro momento.
Creo que lo más necesario para la sociedad en general es cubrir la falta de información y visibilización de nuestro colectivo y por eso procuro ayudar en este sentido en Generem!: un ámbito importante en el que trabajamos es con formaciones en diversos ámbitos, charlas, colaboraciones académicas y de todo tipo para mostrar que somos personas normales, que intentamos convivir en sociedad, con nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestros buenos momentos y nuestros problemas, como cualquiera.
Aún así, en pleno siglo XXI las personas trans* seguimos teniendo muchos derechos que se nos son negados sin escusas razonables: un campo que nos afecta enormemente es el campo sanitario y por eso es el que centra la actividad no sólo de Generem!, sino del resto de asociaciones (unidas en la plataforma Trans*forma la Salut). Defendemos un modelo sanitario de acompañamiento y no de juicio ni de patologización que se va implementando poco a poco a través de Trànsit3, el nuevo modelo de referencia en Catalunya. Pero mientras no se cierre definitivamente los modelos como el de la UTIG del Hospital Clínic que nos catalogan de enfermas mentales a quienes diagnosticar y curar y que no nos permitan vivir la diversidad libremente, seguiremos trabajando e impulsando un acompañamiento médico de calidad y un acceso a las cirugías para quien las precise con las medidas que sean oportunas.
En resumen, solo pretendemos que las personas trans* podamos desarrollar una vida plena, sin restricciones, garantizando todos los derechos, y cubriendo tanto las necesidades médicas como la integración social, laborales, y luchando contra cualquier tipo de discriminación. En definitiva, los mismos derechos que cualquier otra persona.
Puedes contarnos cómo fue tu infancia ¿Cómo vivías tu identidad de género? En una ciudad de unos 10.000 habitantes como Pego, ¿fue difícil ser diferente?
La verdad es que yo siempre he sido, y no sé si por todo esto o no, una niña bastante tímida —ya ves que me refiero a mi misma en femenino, incluso hablando del pasado: personalmente creo que nunca he sido un niño, no puedo referirme de otra manera, aunque en algún momento lo pareciera—, con lo que mis «conflictos» con el género han sido siempre un tanto secretos. También he de decir que nunca supuso un problema fingir en ese rol masculino: me he conformado con lo que había y ya está, pero siempre con el sueño o la ilusión, un poco quizá viéndolo como una fantasía, de cambiarlo.
No sé de dónde surgió, pero es algo que ha estado siempre ahí: desde bien pequeña, quizá con 4 o 5 años me recuerdo con faldas, incluso antes de que yo lo recuerde, algunas compañeras de clase me lo han recordado como jugando, mis disfraces siempre eran femeninos… Pero aunque nadie nunca me enseñó que esta tendencia a la feminidad era incorrecta, quizá por temor o vergüenza la mantuve oculta. Es cierto y creo que era evidente que yo me he sentido más cómoda jugando con otras niñas en el recreo y no haciendo deporte con los niños y que siempre he sido una niña tranquila y poco enérgica, lo cual, al no encajar ni en un lugar ni en otro, supongo que hizo que fuera difícil sociabilizar como el resto de niños. Aún así, no por ello me identificaría como víctima de discriminación o bullying, también porque me esforzaba en disimular y no mostrarme diferente al resto (cosa que no sé si conseguía).

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Consejos para la mujer fuerte

miércoles, 8 de marzo de 2017
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Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

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“Por amor de ellas”, por Gema Juan OCD

miércoles, 8 de marzo de 2017
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16611027496_cf68f0fc64_mRecuperamos este interesante post de su blog, Juntos Andemos y este enlace a otro artículo de Leonardo Boff…

“La porción femenina de Dios”, por Leonardo Boff, teólogo y escritor

Ocho de marzo, de un año cualquiera. Se repite incansable, desde 1977, el «Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internaciona. Igual que se repiten historias que podrían llamar a la desesperanza, por su persistencia. Como si dijeran: no se puede hacer nada.

Pero no es cierto. Siempre se puede hacer algo. Y lo dice la historia creciente de mujeres libres, que responde al dolor de otras tantas sin liberar. Es posible seguir avanzando, hay que alimentar la conciencia y seguir con el trabajo que puede producir el cambio necesario.

En el siglo XVI, el siglo en que vivió Teresa de Jesús, se podía leer cosas como esta: «La mujer cuando dice una palabra descomedida paga con la bofetada, pero cuanto toca en lo vivo la honra (al marido) a las veces paga con la cabeza».

Por descontado, el problema estaba –según fray Antonio de Guevara, autor de esas palabras– en si las mujeres «ponen lengua a sus maridos». Es decir, el problema era que una mujer osase contestar a su marido. Por eso, se preocupaba por ayudarlas, recomendándoles «prudencia, cordura, honestidad y habilidad». Para ser tan poca cosa la mujer… se le pedía mucho.

¿Parece una locura que en el siglo XVI se viera como una reacción normal que un varón agrediera a una mujer, por cualquier motivo? ¿Es más cuerdo el siglo XXI?

Teresa tenía plena conciencia de esta situación. A sus hermanas les decía: «Acordaos también de muchas casadas… que no se osan quejar… y sin descansar con nadie». Y les advertía para que tuvieran conciencia de su libertad porque muchas mujeres pasaban por «estar sujetas a un hombre, que muchas veces les acaba la vida».

En el siglo actual, muchas mujeres viven lejos de estos temores y de situaciones tan degradantes. Aunque las sesgadas estadísticas de los países desarrollados, siguen avisando de que la mano oscura de la violencia contra las mujeres, persiste. Porque persiste una imagen de ellas.

Esto, sin contar con la situación de las mujeres que el azar hizo nacer en geografías menos favorecidas, donde lo menos que puede sucederles es lo que Teresa relataba del nacimiento de una niña: «Dio mucha pena a sus padres de ver que también era hija… como cosa que les importaba poco la vida de la niña, a tercer día de su nacimiento se la dejaron sola y sin acordarse nadie de ella desde la mañana hasta la noche».

Apenas se recuerda que el primer «8 de marzo» fue un 19 de marzo en el lejano 1911. Y que uno de los países pioneros fue Alemania, la casa de tantos grandes pensadores. Y quizás no se recuerda porque hoy es uno de los países donde la prostitución está legalizada y se ha convertido en el paraíso de los proxenetas.

Algo chirría y parece decir que sin un cambio profundo mental, que afecte también a las estructuras que sostienen los estados, no habrá una transformación real. Resulta evidente que el cambio no se ha dado, por más que nadie –o casi nadie– se atreva a hablar de forma parecida a la de Guevara. La mujer sigue siendo un objeto: un cuerpo que se puede usar, con el que se puede comerciar. Hueca. Cuando no un arma de guerra.

La hipocresía se eleva a la categoría de cinismo cuando se legaliza el crimen, bajo una capa de mejorar la situación de las mujeres. Y, cuando las personas que defienden y se benefician del negocio de usar mujeres, dicen que se trata de un simple trabajo, felizmente regulado… pero les horroriza pensar que sus hijas pudieran trabajar en ello.

Más allá de las disputas ideológicas o morales que puede traer la cuestión de la legalización de la prostitución, a nadie se le oculta que mueve cantidades ingentes de dinero y que promueve el tráfico humano que, en nuestros días, sigue al alza. Suben los ingresos de unos pocos, pero las condiciones de vida de esas mujeres no mejoran, siguen sin ser consideradas como seres humanos plenos.

¿Qué paz se celebra en este día? ¿Se tratará del «beso de tan falsa paz que da el mundo», del que hablaba Teresa? Porque quedan muchas, demasiadas mujeres cuyos derechos parecen no existir.

Decía ella: «Creed que es menester aquí estar con la espada en la mano de la consideración». Es necesario seguir creando pensamiento, con la radicalidad de la espada que pide Teresa, que no permite que la hipocresía siga generando falsa paz. Y recordar sus palabras: «Hay otra cosa más preciosa, sin ninguna comparación, dentro de nosotras que lo que vemos por de fuera. No nos imaginemos huecas en lo interior».

Nadie queda fuera esta llamada: «Aunque sean cosas muy pequeñas, no dejéis de hacer por su amor lo que pudiereis». Por amor de Dios, por amor de ellas.

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Vaticano, reino de hombres

miércoles, 8 de marzo de 2017
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Hoy, 8 de Marzo, es necesario seguir recordando esta injusticia antievangélica…

Las empleadas son sólo el 18%

En 2004, el personal femenino era del 13%

El Vaticano, como sede de la Iglesia Católica, siempre ha sido una burocracia abrumadoramente masculina, y estadísticas dadas a conocer el viernes antes del Día Internacional de la Mujer sustentan esa percepción.

El año pasado, apenas 18% de los empleados de la Santa Sede eran mujeres, comparado con 17% hace cuatro años.

monjas-altar-limpian_560x280Pero en el Estado de la Ciudad del Vaticano -que administra los museos del Vaticano, su supermercado, su farmacia y una tienda por departamentos libre de impuestos- ha habido un incremento más marcado en la inclusión de mujeres, de acuerdo con estadísticas dadas a conocer el viernes. En el 2004, 13% del personal eran mujeres, pero en el 2014 la cifra había subido a 19%.

El papa Francisco ha prometido nombrar a más mujeres para posiciones de alto rango en el Vaticano, aunque ha descartado nombrar a una mujer para dirigir una congregación. En la actualidad, solamente dos mujeres tienen el rango de subsecretarias.

(RD/Agencias)

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‘Queer’, homosexual, Intersexual, transexual… maneras de definir la identidad sexual

jueves, 23 de febrero de 2017
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intersexualHombre y mujer; heterosexual y homosexual, bisexual… ¿sabes cuántas categorizaciones más -reconocidas formalmente- se usan para identificar la orientación sexual y de género de una persona?

Naciones Unidas, por ejemplo, acepta el «tercer género» como las personas que no se identifican ni con el femenino ni con el masculino.En algunos países, incluso, tiene validez legal.

Es el caso de India, en donde un fallo de la Corte Suprema permite a quienes lo deseen aparecer en documentos oficiales emitidos por el gobierno como «tercer género».

El concepto se utiliza para reconocer que la identidad del ser humano puede no estar limitada a lo femenino y masculino.

La Asociación Psicológica Americana (APA, por sus siglas en inglés) reconoce que los términos que se usan para conceptualizar la orientación sexual de una persona y la identidad de género (sentirse mujer, hombre o algo más) varían.

«La comprensión de estas definiciones se está desarrollando, y el uso de los términos a veces cambia», se indica en las directrices de la organización.

Coincide con este punto Introducción a la Psicología Lesbiana, Gay, Bisexual, Trans y Queer, publicado recientemente por la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.

«No hay definiciones universales acordadas con respecto a estos términos, muchos de los cuales se asocian con culturas occidentales. Otras, utilizan diferentes palabras y conceptos».

Asociaciones de psicología, psiquiatría, universidades y organismos oficiales aceptan que los géneros no son solo el masculino y el femenino.

Queer (raro)

Es un término que se utiliza para describir orientación sexual, identidad de género o expresión de género (la manera de manifestar la masculinidad o feminidad externamente) que no se adecúa a las normas sociales dominantes. También se le conoce como «fluidez de género».

Según la APA, históricamente, la palabra en inglés se usaba de manera despectiva para referirse a personas dentro del colectivo LGBTQ (lesbianas, gay, bisexual, transgénero y queer).

En la actualidad, muchos la utilizan de forma neutral o incluso positiva. También se le conoce como «fluidez de género». «Algunos jóvenes la emplean como un término de identidad para no identificarse como hombre o mujer, lo que también se conoce como géneros binarios. Su uso también les permite escaparse de las restricciones impuestas por las orientaciones de lesbianas, homosexuales y bisexuales», explica la APA.

Intersexual

Son las personas que nacen con una anatomía sexual, órganos reproductivos o cromosomas que no se corresponden con la definición típica de un hombre o una mujer.

Estas características pueden ser aparentes al momento del nacimiento o pueden aparecer años después, generalmente en la pubertad.

«Hay muchos tipos de condiciones médicas intersexuales, pero quienes se agrupan en esta categoría, no están de acuerdo con que se les defina con un término médico», de acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

La organización explica que muchos infantes intersexuales son sometidos a procedimientos médicos, entre los que se incluyen cirugías genitales, para que sus cuerpos se adapten a la definición culturalmente dominante de feminidad o masculinidad.

Pansexual / Pangénero / Poligénero

De acuerdo al Centro LGBT de la Universidad de Wisconsin-Madison, en EE.UU., el término pansexual se utiliza para identificar a personas que tienen un deseo sexual por parejas que se basa en la atracción a rasgos físicos específicos, identidades y/o de personalidad.

Estos que pueden corresponderse -o no- con las características tradicionales de sexualidad e identificación de género de un hombre o una mujer.

Los términos que se utilizan para definir la orientación sexual, identidad de género o expresión de género de una persona van cambiando.

Según la misma organización, una persona pangénero es aquella cuya identidad de género está integrada por varias identidades de género o expresiones de las mismas.

Poligénero, por su parte, sirve para identificar a una persona que tiene más de un género o una combinación de géneros.

Transgénero

Según la Organización Mundial de la Salud, el término se utiliza como «paraguas» para identificar a las personas cuya identidad de género y de expresión no se corresponde con las normas y las expectativas tradicionalmente asociadas con un hombre o una mujer.

Un individuo transgénero (trans) no se identifica con el género con el que nació. Una mujer trans nace con genitales masculinos pero se siente como mujer.

Mientras que un hombre trans nace con genitales femeninos pero se identifica con el género masculino.

Según ONUSida, se calcula que aproximadamente 1% de la población en edad reproductiva es transgénero.

Asexual

El Departamento de Igualdad e Inclusión de la Universidad de Berkeley, en EE.UU., define a este grupo de personas como aquellas que no se sienten atraídas hacia ningún género.

Soy asexual: no siento deseo sexual por nadie… y no quiero sentirlo

También explica que se utiliza el término «sin género», para identificar a quienes no tienen un género interno definido o carecen de un sentido de identidad de género.

Quienes se incluyen en las categorías descritas con anterioridad, suelen necesitar un tiempo para saber con claridad cómo se sienten.

El término que diferentes organizaciones de defensa de los derechos de grupos LGBTQ utilizan para definir el proceso a través del cual las personas exploran su orientación sexual y su identidad de género es el de questioning, que se puede traducir como cuestionar.

Fuente Cáscara Amarga

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Manuela Carmena lamenta que la sociedad no reconozca «la enorme trascendencia de la sexualidad» ante la mutilación genital

miércoles, 8 de febrero de 2017
Comentarios desactivados en Manuela Carmena lamenta que la sociedad no reconozca «la enorme trascendencia de la sexualidad» ante la mutilación genital

carmena_mutilacion_genitalIntervención de la alcaldesa en la inauguración del I Congreso Internacional sobre MGF

«A veces reflexiono y pienso que sucedería si en lugar de hablar de una mutilación genital se hablara de que a las mujeres se le cortan los brazos o que se las deja ciegas».

 Esta práctica supone «privarlas de su sexualidad» y «humillarlas»

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha lamentado el pasado viernes que todavía se viva en «una sociedad que no ha reconocido el enorme peso y trascendencia que tiene la sexualidad en los seres humanos» ante «la inmensa monstruosidad» que se produce la práctica de la mutilación genital en algunas mujeres.

Carmena y representantes de todos los grupos municipales del Consistorio capitalino acudieron al Congreso Internacional ‘Aspectos socioculturales y legales de la mutilación genital femenina‘.

Tras celebrar el apoyo y la presencia de todos los grupos, la regidora madrileña ha destacado que el conjunto del Ayuntamiento de Madrid apuesta por «algo que es trascendental» y que no pueden más que hacer que «todo lo que esté en su mano para colaborar» en su erradicación.

«Cuando se habla del terrible problema que significa la mutilación genital femenina siempre queda la sensación de que aunque es un tema de gran gravedad extraordinaria y que supone un sufrimiento a la integridad total de todas las mujeres que lo sufren, parece que no acabara de calar», ha criticado.

Así, ha señalado que parece como «si la sociedad en general no estuviera suficientemente preocupada como debería estar».» A veces reflexiono y pienso que sucedería si en lugar de hablar de una mutilación genital se hablara de que a las mujeres se le cortan los brazos o que se las deja ciegas». «Qué quiere decir esto. Que aunque nos parezca mentira, todavía vivimos en una sociedad que no ha reconocido el enorme peso y transcendencia que tiene la sexualidad de los seres humanos, la dimensión de la sexualidad. No es algo más. Es algo que forma parte de la absoluta integridad del ser humano. De algo que lo completa y lo define. Por eso no puedo abstraerme de hacer estas comparaciones», ha reseñado.

Por ello, ha insistido en que esta práctica supone «privarlas de su sexualidad» y «humillarlas», algo que ve como «una inmensa monstruosidad». «Hay que reflexionar y hacer todo lo que esté en nuestras manos para cambiarlo», ha concluido.

Fuente Agencias, vía Cáscara amarga

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«Ideología de género, violencia contra la mujer», por José María Castillo

jueves, 2 de febrero de 2017
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32103635286_8c3fe28b1e_oDe su blog Teología sin Censura:

«Jesús defendió siempre a las mujeres. Y ellas siempre estuvieron de su parte. Hasta que agonizó en la cruz»

La reciente declaración del cardenal Cañizares, contra la “ideología de género”, ha reactivado e intensificado la fuerte confrontación ideológica y mediática, que, desde finales del siglo pasado, se viene manteniendo, y hasta se está acentuando, entre los entendidos en este asunto, entre los no entendidos y hasta entre los más ignorantes en el tema. ¿Dónde está el problema? Y sobre todo, ¿por qué interesa esto tanto a la gente? Y, en definitiva, ¿qué pensar sobre esta cuestión?

Lo primero que, a mi juicio, se debería tener en cuenta es que hablar de “ideología de género” es hablar de “violencia”. De una de las formas más brutales de violencia, que viene sufriendo más de la mitad de la humanidad desde tiempos inmemoriales. ¿Por qué? ¿en qué? Me explico.

Como sabe todo el mundo, raro es el día que no nos llegan noticias de mujeres que han sido víctimas de la violencia que sobre ellas ejercen los hombres: malos tratos, torturas, asesinatos… Y de sobra sabemos, digan lo que digan las declaraciones universales de Derechos Humanos, el hecho es que las mujeres no gozan de los mismos derechos que los hombres. Por ejemplo, las mujeres ganan menos dinero que los hombres. Y, por tanto, se tienen que ver sometidas y dependientes de lo que deciden los hombres, en una cantidad de asuntos y situaciones que sería imposible enumerar aquí. Por no hablar de la vergonzosa legislación de la Iglesia: he buscado en el Código de Derecho Canónico, y, en el índice de materias, ni aparece la palabra “mujer”. Evidentemente, todo esto es “violencia”. Y es una violencia brutal. Por no hablar de otros países, de otras culturas, de otras religiones, donde la violencia contra las mujeres se ensaña hasta el asesinato y la tortura legalizados.

Así no podemos seguir. Por eso me parece acertado recordar que, con frecuencia, aparecen ideologías cuyo motor es el odio. Un odio del que no suelen ser conscientes quienes lo viven y lo difunden. A lo largo del siglo pasado, surgió, en primer lugar, la ideología basada en el “odio de clases” sociales. Lo que desembocó en el marxismo. Luego vino la ideología que se sustentaba en el “odio de entre razas”. Lo que provocó el nacimiento del nazismo. Y ahora tenemos otra manifestación del odio. El “odio entre sexos”. Lo que ha dado pie a otra ideología. La ideología de género. Para nadie es un secreto la violencia y el sufrimiento que estas tres ideologías han provocado y, en buena medida, siguen causando.

Esto supuesto, lo que básicamente defiende la ideología de género es suprimir de la sociedad todo lo que pueda significar y causar opresión de la mujer. Lo que se tendría que traducir en una sociedad enteramente igualitaria, sobre todo en cuanto se refiere a las desigualdades entre hombres y mujeres.

Ahora bien, para aclarar este asunto tan complejo, lo primero que debemos tener en cuenta es que no es lo mismo hablar de “diferencia” que hablar de “igualdad”. La diferencia es un “hecho”. Mientras que la igualdad es un “derecho” (Luigi Ferrajoli). El hombre y la mujer son “diferentes” biológicamente, somáticamente, etc. Pero el hombre y la mujer son “iguales” en dignidad y derechos. Teniendo en cuenta que las “desigualdades”, entre hombres y mujeres, son producto, no sólo del derecho, sino además son el resultado inevitable de tradiciones culturales cuyos orígenes se nos pierden en las lejanías de la pre-historia. Y no olvidemos que cuando un hecho es producto de la cultura, ese hecho se incorpora a cada ser humano “como constitutivo de su identidad”. Por eso, un hecho cultural no se cambia mediante leyes, amenazas o castigos, sino solamente mediante la educación. Una educación bien pensada y paciente, que sea capaz de modificar ciertas pautas culturales que son condicionantes de nuestra identidad.

Esto supuesto, tengo mis razones para pensar que es una simpleza (además de un asunto muy discutible, por otras razones) decir que el enorme problema de la ideología de género se resuelve –entre otras cosas– mediante la promoción de métodos anticonceptivos o promoviendo campañas a favor del aborto. Hay que precisar muy bien lo que se dice cuando se habla de estos asuntos. Porque, entre otras cosas, lo que se consigue, con este tipo de afirmaciones genéricas, es poner nerviosos a obispos y cardenales, que, ante las autoridades que van a legislar sobre estos temas, tienen más poder de lo que seguramente imaginamos.

A lo dicho hay que añadir que “los orígenes del puritanismo” son determinantes en esta cuestión. Pero tales orígenes son tan antiguos, y están tan enraizados en la cultura de Occidente, que, como ya demostró el profesor de Oxford, E. R. Dodds, este puritanismo fue asimilado ya por Jenofonte o Píndaro, que tomaron estas convicciones de conducta de los chamanes que existen todavía en Siberia. Y que, en el s. V (a. C), fueron convicciones popularizadas por Pitágoras y especialmente Empédocles, que, en su obsesión por la “pureza”, llegó a estigmatizar el matrimonio. Un estigma que las religiones siguen considerando como necesario para el acceso a ”lo sagrado”. El intocable celibato de los curas es buena prueba de esto.

Por mi condición de teólogo, quiero acabar indicando dos cosas: 1) Jesús no se interesó nunca por los temas relacionados con la sexualidad. Es un asunto del que no hablan los evangelios. Cuando Jesús se refirió a esta cuestión, lo hizo porque hablaba de mujeres casadas. Y, en la cultura judía de entonces, la mujer casada era propiedad del marido. Lo que impedía la igualdad de hombres y mujeres (Mt 19, 1-9 par; cf. Dt 24, 1)). O era una situación en la que desear a una mujer casada, era “desear lo ajeno”, que prohíbe el décimo mandamiento (Ex 20, 17: Mt 5, 31-32). 2) El único colectivo humano, con el que Jesús nunca tuvo el más mínimo enfrentamiento, fueron precisamente las mujeres, por más que se tratase de infieles, de prostitutas, de adúlteras…. Jesús las defendió siempre. Y ellas siempre estuvieron de su parte. Hasta que agonizó en la cruz.

Y termino diciendo que “los hombres de Iglesia” (curas, obispos, cardenales) harían un bien inmenso a esta Iglesia, si dejaran ya de hablar tanto de asuntos de los que entienden poco, como es el caso de los temas relacionados con el sexo, y se preocuparan más por la justicia, el sufrimiento humano, la igualdad de todos en dignidad y derechos. No lo olvidemos nunca, nuestro extravío, como seguidores de Jesús, está en que “la pureza, más bien que la justicia, se ha convertido en el medio cardinal de la salvación” (E. R. Dodds). Aunque parezca mentira, esto ha sido, y sigue siendo, la ruina de la Iglesia y de la cultura de Occidente.

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8.12.16. Inmaculada, una mujer.

jueves, 8 de diciembre de 2016
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la-virgen-de-pasoliniDel blog de Xabier Pikaza:

María no es una diosa, sino una mujer concreta, de Nazaret de Galilea, pero una mujer que ha vivido muy cerca de Dios y que engendrado y educado humanamente (es decir, “divinamente”) al mismo Jesús, Hijo de Dios.

Según la tradición, ella fue engendrada de una forma normal (matrimonial) por unos padres que se llamaban Joaquín y Ana (¡nombres apócrifos!), de tal manera que su concepción y gestación fue “Inmaculada” (sin ningún tipo de pecado). Pero más que a la simple “concepción” (generación), este título de Inmaculada se refiere a todo el proceso de la vida de María, pues ella fue siempre fiel a Dios, es decir, in-maculada.

Este “dogma” de la Inmaculada, definido por el Papa Pío IX el año 1854, ha surgido en el contexto de una antropología hoy parcialmente superada, pero expresa y transmite una intensa experiencia de fe que quiero destacar. Dejo para otro posible momento la discusión hermenéutica del tema. Hoy me limito a comentar el evangelio del día (Lc 1, 26-38) desde la perspectiva de María Inmaculada.

Felicidades a todos los cristianos, especialmente católicos, que, a partir de este “dogma”, pueden contemplar con gozo el misterio de todo engendramiento humano, que puede y debe llamarse in-maculado. Felicidad, por tanto, para todos los que nacen de Dios, naciendo de la carne y de la vida humana, es decir, a todos los hombres y mujeres de la tierra (En la imagen, la Inmaculada de J. de Ribera, de la Iglesia de la Purísima, de Salamanca).

Evangelio : Lc 1, 26- 38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:– Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: — No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Y María dijo al ángel:

— ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón? El ángel le contestó: — El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. María contestó: — Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y la dejó el ángel. Palabra del Señor

Iniciativa de Dios, respuesta humana. Presentación del texto

La incitativa parte de Dios, pero es evidente que su acción (la palabra de llamada del ángel que le dice: ¡concebirás…!) responde al deseo más profundo de María y lo explicita y desarrolla hasta su límite más hondo. Este es un Dios que se dirige al corazón y cuerpo, al alma y vida entera de esta virgen nazarena, haciendo que ella exprese todo su ser al responderle. Por su parte, María responde a Dios con plena libertad, como mujer que ama, como madre que desea un hijo, como hermana que se pone al servicio del conjunto de la humanidad. Ella es distinta de Dios (sólo en cuanto diferentes pueden dialogar y amarse) y sin embargo sus deseos se vinculan y coinciden: cada uno quiere al otro, los dos buscan al Hijo.

De esa forma, la paternidad de Dios se expresa a través de la libre respuesta de María y la maternidad de María culmina allí donde expresa y traduce en forma humana el misterio eterno de Dios Padre. Así lo ha mostrado en belleza insuperable el texto de la Anunciación (Lc 1, 26-38), que presentamos de una forma esquemática, poniendo en boca de Dios las palabras de su ángel (Gabriel significa poder de Dios) y destacando sus rasgos principales:

– Introducción (Lc 1, 28-29). Dios saluda (¡Ave, alégrate!) y María se extraña y turba porque ese saludo rompe los esquemas normales de palabra y cortesía de este mundo. Suele ser el inferior el que comienza presentando sus respetos; aquí es Dios, ser Supremo, quien se inclina ante María y le ofrece su presencia.

– Promesa y objeción (Lc 1, 29-34). Dios le tranquiliza (¡no temas!), prometiéndole precisamente aquello que María, como buena israelita y madre, había deseado más que nada sobre el mundo: ¡concebirás, tendrás un hijo, será grande, y Dios mismo le dará el trono de David su padre! Su hijo cumplirá la esperanza de Israel, el sueño y deseo de la humanidad entera. Pero María se atreve a objetar al mismo Dios: ¡no conozco varón! De tal forma se coloca en manos de Dios y purifica su deseo que, queriéndolo todo (al mismo Dios), parece que no quiere nada (ni el encuentro normal con un varón). – Espíritu de Dios y voluntad de María (1, 35-38).

Dios acepta piadoso y reverente el argumento de su amiga María. Ella le ha dicho que no quiere encerrarse simplemente en la línea de generaciones de la historia, como una mujer más en la espiral de deseos y conocimiento de varones. Dios lo acepta y responde a María diciéndole que ponga su vida a la luz del más hondo deseo divino: ¡vendrá el Espíritu Santo sobre ti…! .

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Las mujeres también clavamos tesis…

miércoles, 30 de noviembre de 2016
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senecafallsEl primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls

Por Asun Quintana

La historia protestante en general y el movimiento de la Reforma en particular también tienen nombre de mujer. Durante toda la historia de la humanidad, la participación de las mujeres ha sido invisible y olvidada y en los mejores casos interpretada por varones. Pero las mujeres protestantes tenemos historia, hubo mujeres que contribuyeron a la Reforma Protestante. Mujeres claves apenas conocidas que influenciaron de una manera contundente: Margarita de Navarra, Juana de Albret– reinas españolas- Argula von Grumbach, Catalina Von Bora y tantas otras.

A lo largo de la historia, la condición de las mujeres ha sido de sumisión, desigualdad y opresión. El siglo XVI no fue la excepción, continúa la historia de sumisión a valores y normas masculinas. Pero la Reforma trajo el primer rayo de luz que produjo ciertos cambios en esta situación: el sacerdocio universal (hombres y mujeres), la lectura individual de la Biblia (por lo tanto la alfabetización de las mujeres también) la igualdad y dignidad de todo ser humano ante Dios, la libre interpretación y libre conciencia etc. Esto se tradujo en un mayor valor de las mujeres: la revalorización de la mujer casada, como compañera, la visión de la sexualidad como buena en el matrimonio, y mayor libertad para las mujeres cultas, como el caso de grandes escritoras, reformadoras religiosas y reinas. Pero fue prácticamente nulo el cambio real en cuanto a los derechos de las mismas. Tenemos que esperar hasta el siglo XIX y la llamada 2ª Reforma para empezar a ver los movimientos en pro de los derechos de la mujer y los primeros cambios.

El renacimiento norteamericano protestante fue decisivo en el impulso de estos movimientos a favor de la mujer, y Nueva Inglaterra fue su cuna. Los movimientos europeos de la Reforma más radical que fueron perseguidos en Europa tuvieron que huir y llegaron a las costas de América, y su fe y sus principios reformadores y democráticos se propagaron rápidamente. Promovían la formación profesional y académica de las mujeres sobre la base de profundos principios cristianos.

Las mujeres de los pastores protestantes se van encontrando asociadas al ministerio de sus maridos desarrollando tareas docentes y sanitarias en su comunidad así como de cierta dirección espiritual. Lideran y apoyan movimientos abolicionistas y movimientos antirracistas, con las hermanas Grimké a la cabeza. En 1834 se fundó la Sociedad Reformista Femenina Neoyorquina, presidida por Lydia Finney, que trabajó para mantener a mujeres fuera de la prostitución. Otras líderes, como Dorothea Dix, enfocaron sus energías en la reforma de la prisión en la década de 1830. Finalmente, el movimiento abolicionista unió de nuevo a las mujeres.

En 1837 se celebró en Nueva York el Primer Congreso Antiesclavista Femenino, organizado por tres sociedades antiesclavistas femeninas. Y el Congreso Antiesclavista Mundial se celebró en Londres en 1840. De la delegación norteamericana en Londres formaban parte cuatro mujeres que, sin embargo, no fueron bien recibidas en Inglaterra, todo lo contrario. El Congreso, escandalizado por su presencia, no las reconoció como delegadas e impidió que participaran. Las cuatro mujeres tuvieron que seguir las sesiones tras unas cortinas.

Ante esta discriminación decidieron convocar otra convención para defender los derechos de las mujeres. Se celebró en la capilla wesleyana del barrio textil de Seneca Falls, los días 19 y 20 de julio de 1848 con el objetivo de discutir «la condición social, civil y religiosa de la mujer» y se convirtió en el primer foro público y colectivo de mujeres. La convocatoria fue fue impulsada por Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott. Participaron hombres y mujeres y de aquí surge el primer documento colectivo en pro de los derechos de la mujer liderado por mujeres evangélicas e inspirado en los principios bíblicos: la denominada Declaración de Seneca Falls, aprobada el 19 de julio de 1848.

En este contexto surge también el movimiento a favor de la educación superior de la mujer que dio lugar a la fundación una serie de Colleges para cursar estudios superiores a las mujeres. Entre las que se formaron aquí está A.Gordon Gulik, fundadora en España del Instituto Internacional de señoritas. Esta última llega a España con su esposo en 1871 y fue la impulsora de la educación y formación de las mujeres. El Instituto de los Gulick (el Instituto Internacional para mujeres) es de prestigio nacional, los intelectuales de la época lo conocen, y los Gulick conectan con figuras intelectuales de la talla de los Fliedner, Giner de los Ríos, Usoz Ríos, y Salmerón…ligados a la Institución Libre de Enseñanza, por donde pasarían los grandes escritores del 98 y del 27.

Alice preparó a las tres primeras mujeres licenciadas por libre (porque estaba prohibido que las mujeres asistieran a la universidad), tres mujeres evangélicas: Ester Alonso, Juliana Campo, Marina Rodríguez. Las dos primeras se licenciaron en Filosofía y Letras en 1897. La tercera se licenció en Farmacia en 1900.

Como todas ellas, firmes creyentes, queremos seguir en este espíritu. En estas fechas, conmemorando los 500 años de la Reforma, las 95 tesis que Martín Lutero clavó en Wittemberg, y el DIA INTERNACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO, queremos denunciar la desigualdad e injusticia que sigue sufriendo la mujer en pleno siglo XXI, clavando nuestras tesis en este medio digital de amplia difusión.

En la mayoría de países las condiciones de igualdad entre hombres y mujeres distan mucho de ser una realidad, a pesar de que reconocemos el avance general hacia la igualdad. La situación de muchas mujeres hoy ya no es la misma que la de sus abuelas e incluso sus madres, pero creemos que aún no es la que Dios que quiere para las mujeres. La violencia no es más que la punta del iceberg de toda una idelogía machista. Con las siguientes tesis a modo de reflexión presentaremos realidades que observamos hoy en las iglesias evangélicas y que son consecuencia del trato desigual hacia las mujeres y la falta de valoración de sus capacidades.

Fuente Protestante Digital

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Fundación Triángulo pide que se aplique la Ley de Igualdad a un pub por sexismo

jueves, 24 de noviembre de 2016
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sexismo_sala_voraDetalle del cartel que anunciaba la fiesta universitaria

Pretendían realizar un show lésbico para hombres heterosexuales, utilizando además como reclamo imágenes de mujeres desnudas «con claras connotaciones machistas y sexistas».

Fundación Triángulo ha remitido una queja al Instituto de la Mujer de Extremadura para que actúe de inmediato, aplicando la Ley de Igualdad de Extremadura, tras conocer la promoción de «una fiesta por parte del la sala VORA de Cáceres con un show lésbico para hombres heterosexuales, utilizando además como reclamo imágenes de mujeres desnudas con claras connotaciones machistas y sexistas», según esta asociación LGTB.

«La realización de este tipo de eventos resultan denigrantes para la dignidad de la mujer y no pueden ser permitidos«, reprochan desde Fundación Triángulo Extremadura.

Fundación Triángulo trabaja para el desarrollo de la Ley LGBTI de Extremadura por la Igualdad Social de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales con la administración pública regional, a la que además insta a «que desarrolle como se debe la Ley de Igualdad aprobada hace dos legislaturas sin que haya tenido hasta el momento un adecuado desarrollo e implementación».

Finalmente la discoteca emitió un comunicado en las redes sociales donde anunciaba que se suspendía por las “amenazas” recibidas.

Han sido muchas las organizaciones que trasladan su indignación por el uso que se ha hecho de las mujeres. Entre ellos el Consejo de la Juventud de Extremadura, que advierte que la amenaza real de todo esto recae en los derechos y libertades de las extremeñas.

El motivo, explica, que la relación afectiva sexual de dos mujeres lesbianas se concibe aquí como una mercancía para el uso y disfrute de hombres heterosexuales, dejando a un lado la libertad de ellas de amarse sin complacer a un macho dominante. Hace hincapié en que las extremeñas no pueden ser la mercancía de consumo de una discoteca.

Marisa Prudencio, del colectivo Mujeres Sembrando, critica en el mismo sentido que eventos de esta naturaleza generalizan un modelo de sociedad donde todo se mercantiliza, incluido el cuerpo y la sexualidad de la mujer.

Olga Tostado, del área de Igualdad del Consejo de la Juventud, traslada que “Es necesario hacer conscientes a las chicas que no es una ventaja entrar gratis en una fiesta o no pagar una consumición, cuando al final son ellas el objeto que esa noche se consume”.

Fuente Cáscara amarga

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Ideología o perspectiva de género

jueves, 10 de noviembre de 2016
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10931270_907373155961286_2154423199149426020_nDesde hace bastante tiempo se viene condenando sin paliativos la ideología de género, diciendo que “no es compatible con la doctrina cristiana sobre la persona humana y sobre el matrimonio y la familia. Es una imposición contraria la antropología sobre el matrimonio y la familia».

No he oído, en cambio, hacer declaraciones claras y contundentes contra el machismo, en la Iglesia y en la sociedad, sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, contra el maltrato y la violencia machista, la discriminación de las mujeres, el odio contra ellas, la necesidad de una plena igualdad… que es lo que está en la base de la inequidad en las relaciones entre hombres y mujeres.

Para empezar habría que aclarar que el empleo del término “ideología” ya es un intento de desprestigiarla, pues no se utiliza con el significado de “las ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona o colectividad”, sino como una más de las formas (peores, dicen algunos) de pensar trasnochadas, que ya no tienen utilidad en nuestros días, pues ya estarían superadas en nuestra historia.

Lo que no se dice es que lo que miles de mujeres, feministas en su inmensa mayoría, aplican para superar la discriminación en la sociedad y en la Iglesia, es la perspectiva o categoría de género, que es un instrumento de análisis para denunciar desigualdades, cuestionando roles y papeles excluyentes de los derechos y la igualdad que les corresponden, hasta alcanzar la plena igualdad con los hombres.

El análisis que realiza la perspectiva de género es profundamente liberadora, porque aporta autoestima, respeto y dignidad a las mujeres, cuando son marginadas y tratadas como inferiores por una sociedad patriarcal, androcéntrica y machista. Los malos tratos, las injusticias, las diferencias salariales, el desprecio… y, en último término, el asesinato hacia ellas, es una clara y dramática demostración de ello.

Todo este entramado androcéntrico es una construcción histórica de relaciones sociales y de poder que, igual que se ha ido forjando a lo largo de miles de años, se puede derribar con un esfuerzo colectivo y con voluntad política, mediante actuaciones transversales, inclusivas, en una permanente búsqueda de equidad para recobrar la estima personal y social.

Los análisis de género que identifican, desenmascaran todas estas injusticias (sea en el ámbito que sea) y realizan propuestas transformadoras e inclusivas, no tienen ninguna incompatibilidad con el mensaje de Jesús, que es profundamente liberador de cualquier clase de opresión, discriminación o marginación. Y, en concreto contra las mujeres, a quienes unió a su grupo en un plano de igualdad, las sanó de sus dolencias y se dejó interpelar y cambiar en su relación personal con ellas. Hoy día Jesús, estoy seguro, estaría mucho más cercano a esta perspectiva y análisis de género, que a las críticas y descalificaciones que se realizan cada día con más intensidad y sin pudor.

Siguiendo el espíritu de Francisco, en lugar de desprestigiar y condenar (sin conocer en la mayoría de los casos de lo que se habla), se debería acoger, dialogar, confraternizar y comprender este instrumento de análisis feminista, tal como se está haciendo con los movimientos sociales, los homosexuales y transexuales, el diaconado femenino… Porque conocer y relacionarse, estando abiertos, intentando aprender del otro, es la base del aprecio y del posible cambio de perspectivas e ideas cerradas y excluyentes. Para dejarse interpelar y no seguir perdiendo a más mujeres de la comunidad eclesial.

Miguel Ángel Mesa

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Ministerio femenino

domingo, 23 de octubre de 2016
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mujeres-sacerdotes1Las mujeres, no solo las feministas, se preguntan por qué en la Iglesia católica las mujeres no forman parte de la jerarquía (diaconado, presbiterado, episcopado), cuando en la Iglesia Luterana y en la Iglesia Anglicana hay pastoras ordenadas y obispas.

El argumento que se suele dar en contra del ministerio femenino es que Jesús eligió 12 apóstoles varones. En este sentido tanto Pablo VI como Juan Pablo II cerraron la puerta al ministerio femenino en la Iglesia católica.

Pero estas decisiones papales no son infalibles y los argumentos que aducen son más sociológicos y anatómicos que teológicos. El patriarcalismo dominante en Israel impedía que Jesús hubiera nombrado a mujeres entre los 12 apóstoles que representaban a las 12 tribus de Israel. Por otra parte Jesús no quiso establecer una nueva sociedad religiosa sino inspirar un camino evangélico que con el tiempo se tenía que estructurar a la luz del Espíritu. Además, Jesús, en contra de la costumbre de su tiempo, habla con mujeres, las sana y perdona y las admite en su grupo de discípulos. Jesús resucitado se aparece a las mujeres antes que a los apóstoles y María Magdalena es considerada la apóstol de los apóstoles. En Pentecostés el Espíritu desciende sobre hombres y mujeres.

En las comunidades fundadas por Pablo aparecen mujeres en cargos importantes de gobierno: Febe, Junia, Prisca, María, Trifena, Trifonia, Pérside, etc. Teológicamente hablando tanto el varón como la mujer son imagen de Dios.

Lo que sucedió es que las estructuras patriarcales greco-romanas, los prejuicios acerca de  la inferioridad de las mujeres, el ansia de poder patriarcal… excluyeron a las mujeres de los ministerios. Las razones de tal exclusión son sociológicas, no teológicas y nacen de una lectura literalista y fundamentalista de la Escritura y del ansia de poder.

El 12 de mayo último, en una reunión del Papa Francisco con la Unión  de Superioras Generales, una de ellas preguntó qué impide que la Iglesia ordene diaconisas como sucedió en la Iglesia primitiva, puesto que las mujeres trabajan en la Iglesia, enseñan, acompañan a enfermos y pobres, presiden la liturgia en ausencia del sacerdote… El Papa ante este cuestionamiento ha nombrado una comisión de expertos y expertas para estudiar el diaconado femenino y su presencia en la Iglesia primitiva.

Se abre pues una puerta al ministerio femenino, una puerta que hasta ahora parecía definitivamente cerrada. Confiamos que esta apertura pueda conducir a los demás ministerios femeninos en la Iglesia. Esto nos daría una imagen de Iglesia jerárquica menos hierática y poderosa, más humana y tierna, más alegre y sencilla, más cercana al pueblo y a los pobres.

Víctor Codina

Cristanisme i Justicia

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Frei Betto: «Ha llegado la hora de que la Iglesia asuma su lado femenino»

jueves, 25 de agosto de 2016
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inglaterra4«En la Iglesia Católica la misoginia es un síndrome injustificable»

Misoginia, homofobia, características que la religión católica comparte con la musulmana. Y hay quienes se sorprenden de que las Iglesias estén vacías, de que sólo vayan cuatro gatos  y de que sólo sean masivos los espectáculos procesionales… Tendrían que hacérselo mirar…

(Frei Betto).- El Papa Francisco acaba de nombrar una comisión para analizar si las mujeres deben tener acceso al diaconado, como sucede con los varones, solteros o casados. El diácono ocupa en la jerarquía un grado por debajo del sacerdocio. Puede presidir matrimonios y bautizar, aunque no celebrar la misa. En la Iglesia primitiva había diaconisas.

En muchos países, incluido el Brasil, ya hay religiosas que, autorizadas por el obispo local, presiden matrimonios y celebran bautismos, aunque no sean diaconisas.

Francisco es muy hábil. En vez de dinamitar el edificio prefiere demolerlo, ladrillo a ladrillo. Es lo que hace cuando se mete en temas que desde hace siglos estaban congelados por los tabús que envuelven la doctrina católica tradicional: segundos casamientos, acceso de los divorciados a los sacramentos, homosexualidad, celibato obligatorio, corrupción en la Curia Romana, castigo riguroso a los pedófilos, etc.

No hay fundamento bíblico para excluir a las mujeres del sacerdocio, e incluso del derecho a ser obispas y papisas. El gran obstáculo es la cultura patriarcal predominante en los primeros siglos del cristianismo y todavía vigente en la Iglesia Católica.

anglicanas_144831El evangelista Mateo señala, en el árbol genealógico de Jesús, cinco mujeres: Tamar, Raab, Rut, María, y de modo implícito a la madre de Salomón, la que «fue mujer de Urías». No es precisamente una ascendencia de la que uno pudiera enorgullecerse.

Siendo viuda, Tamar se disfrazó de prostituta para seducir a su suegro y engendrar un hijo de la misma sangre que su difunto marido. Raab era prostituta en Jericó. Rut, bisabuela de David, era moabita, o sea pagana ante los ojos de los hebreos. La «que fue mujer de Urías», Betsabé, fue seducida por David mientras éste enviaba al marido de ella a la guerra. Y María, la madre de Jesús, tampoco escapó de sospechas de los vecinos, al aparecer embarazada antes de casarse con José. Como se ve, el Hijo de Dios entró en la historia humana por la puerta de atrás.

Jesús se hacía acompañar por los Doce y por algunas mujeres: María Magdalena; Juana, mujer de Cusa, procurador de Herodes; Susana «y otras más» (Lucas 8, 1). Sin embargo Jesús no tenía nada de machista. Y frecuentaba, en Betania, la casa de sus amigas Marta y María, hermanas de Lázaro.

El primer apóstol fue una mujer: la samaritana que dialogó con Jesús a la orilla del pozo de Jacob y enseguida salió a anunciar que había encontrado al Mesías. La primera testigo de la resurrección fue la Magdalena. Y al curar a la suegra de Pedro, Jesús demostró que no asociaba sacerdocio y celibato. Pedro era casado y no por eso dejó de ser escogido como el primer papa.

1405368183459En la Iglesia Católica la misoginia es un síndrome injustificable, sobre todo si consideramos que en las comunidades rurales y de las periferias urbanas son las mujeres quienes predominantemente dirigen la actividad pastoral. Hoy, felizmente, algunas mujeres casadas, incluso en el Brasil, tienen el título de doctoras en teología.

La teología de mi hermano de hábito Tomás de Aquino data del siglo XIII y todavía sirve de fundamento a la doctrina oficial católica. Pero necesita actualizaciones, como en el tema mujer, considerada un ser ontológicamente inferior al hombre. Razón por la cual el esclavo liberto puede ser sacerdote y la mujer no.

No hay un solo caso en los evangelios en el que Jesús haya repudiado a una mujer, como hizo con Herodes Antipas, o haya proferido maldiciones sobre ellas, como hizo con los escribas y fariseos. Con ellas se mostró misericordioso, acogedor, afectuoso, y exaltó su fe y su amor.

Ha llegado la hora de que la Iglesia asuma su lado femenino y abra todos los ministerios a las mujeres. En definitiva la mitad de la humanidad es mujer, y la otra mitad nacida de mujer.

– Traducción de J. L. Burguet

Funte Religión Digital

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Santa María Magdalena

martes, 26 de julio de 2016
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Magdalena

Advertencia: Esta pequeña reflexión fue escrita a mediados mayo, es decir, un poco antes de que nos sorprendiera la noticia el día 10 de junio de que por expreso deseo del Papa Francisco la celebración de Santa María Magdalena haya sido “elevada” a Fiesta. ¿Nos leyó el corazón?

***

¿Humildad? no, más bien hay que llamarlo “invisibilidad” o incluso “ocultamiento”. Las grandes mujeres de nuestra historia cristiana a penas encuentran hueco en nuestra liturgia. Hoy celebramos la “memoria obligatoria” de Santa María Magdalena, la Apóstol de los apóstoles (como se la reconoció en el siglo IX) y ni siquiera se celebra en la liturgia como “fiesta”, solo como “memoria obligatoria”.

Nuestra liturgia hace tiempo que necesita una buena reforma, una que nos muestre a la mujeres, a las que han sido grandes referentes, las modelos de nuestra fe “ocultadas” durante demasiado tiempo.

Hoy deberíamos celebrar la “Solemnidad” (que es más que ‘fiesta’) de Santa María Magdalena y hablar de esta mujer no como de una prostituta penitente (como se ha hecho) sino como lo que fue en verdad: una discípula fiel. La última en marchar al pie de la Cruz y la primera en regresar en la mañana de Resurrección.

Fue a ella y no a otra u otros a quien eligió el Resucitado para anunciar la Buena Noticia de su VIDA con mayúsculas. Fue una mujer la primera testigo de la Resurrección, la primera en reconocer a Jesús en su vida recién estrenada. Ella anunció, aunque la tomaron por loca. Ella anunció, aunque sabía que la palabra de una mujer no era tenida en cuenta.

Y fue ella quien con su desconcierto y con su llanto le robó el primer abrazo al resucitado. Aquella primera mañana de Pascua el duelo y la impotencia le devolvieron la identidad perdida: ¡María! Y al oír su nombre, con el timbre inconfundible de la voz del Maestro, el miedo y el desconsuelo desaparecieron para siempre.

Ella que había sabido acompañar a Jesús por los caminos (Lc 8, 1-3), dejándolo todo, arriesgándolo todo, es también la primera en inaugurar el nuevo camino que amanece en la mañana de Pascua.

No, María Magdalena no es la eterna penitente vestida de saco y cenizas. María Magdalena es la mujer fiel y feliz, arriesgada y con autoridad que emprende la hermosa labor de anunciar a todas las gentes. Ella, como los primeros apóstoles, también contó lo que había vivido con el Maestro y su experiencia, tan rica y tan válida como la de ellos ha sido y es instrumento del Reino.

Sin las mujeres en la Iglesia no habría “mañana de Pascua”, si acaso tarde porque ellos, los varones, no madrugaron para ir al sepulcro.

Ahora te invitamos a leer la noticia del 10 de junio.

Fuente:  Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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22.7.16. Apostolorum Apostola, Santa María Magdalena

domingo, 24 de julio de 2016
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apostorum-apostolaComo no pudimos publicarlo el mismo día 22, fiesta de María Magdalena, lo traemos hoy para poderlo meditar en este domingo…

Del blog de Xabier Pikaza:

La Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por deseo expreso del Papa Francisco, ha elevado la memoria de santa María Magdalena a la categoría de fiesta en el Calendario Romano General (22 de julio), creando para ello, por deseo del mismo papa, un prefacio propio titulado Apostolorum Apostola (Apóstol de los apóstoles), donde se dice que ella ha sido la iniciadora de la misión cristiana, realizando una tarea superior (y anterior) a la de los mismos apóstoles. Cf. texto vaticano, en latín, con el antiguo y nuevo título de Magdalena como apóstol de los apóstoles, en
https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/06/10/magdala.html:

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, aclamarte siempre, Padre todopoderoso,de quien la misericordia no es menor que el poder, por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto a María Magdalena, pues ella lo había amado en vida, lo había visto morir en la cruz, lo buscaba yacente en el sepulcro, y fue la primera en adorarlo resucitado de entre los muertos; y él la honró ante los apóstoles con el oficio del apostolado para que la buena noticia de la vida nueva llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor, nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…

Este prefacio papal pone a María Magdalena por encima de presbíteros, obispos y apóstoles. Según el famoso adagio lex orandi lex credendi (la oración es el principio de fe de la Iglesia), este prefacio ha de tener grandes consecuencias en la visión de la mujer en la Iglesia y en los ministerios de la comunidad. En ese contexto, este día (22.7.16), quiero recordar la obra y figura de M. Magdalena.

(Imagen y 3. Icono tradicional de Magdalena como apóstol de los apóstoles, enseñado a Pedro con los Doce
Imagen 2: María Magdalena, patrona de los dominicos estudiantes; escalera principal del convento de S. Esteban, Salamanca).

La primera historia.

La llamaban Magdalena porque era de Magdala, ciudad de pescadores de la costa del mar de Galilea, entre Cafarnaúm y Tiberíades, con más de doscientos barcos y famosa por sus salazones. Ella formó parte del círculo más íntimo de los discípulos de Jesús, que caminaba con Doce varones, para simbolizar a las tribus de Israel, pero que tenía otros amigos, varones y mujeres, quizá más importantes que los Doce.

Todos los seguidores/itinerantes, varones y mujeres, eran íntimos de Jesús: con él andaban, comían y dormían en los campos y aldeas. Entre ellos se cuenta María de Magdala. El evangelio de Lucas (Lc 8, 2-3; cf. también Mc 15, 40-41) supone que ella, y otras mujeres, sostenían económicamente a Jesús y a su grupo. Pero ese dato es posterior y resulta, por lo menos, ambiguo pues en el grupo de itinerantes de Jesús no parece que hubiera patronos para sostener a unos «clientes» pobres. Magdalena no era una rica patrona sedentaria, sino discípula itinerante de Jesús y así subió con él a Jerusalén, compartiendo los discípulos todo lo que tenía.

La tradición posterior ha pensado que había sido prostituta y que los males de los que Jesús le había liberado eran males de prostitución. Pero los evangelios no dicen nada de eso, a no ser que la identifiquemos con la mujer de Lc 7, 37-39. De todas maneras, aunque hubiera sido prostituta, ello no sería deshonra en sentido cristiano, pues el mismo Jesús dijo a los sacerdotes y presbíteros de Jerusalén: «Las prostitutas os precederían en el Reino de los cielos”» (cf. Mt 21, 31-32).

En realidad, sólo se le llama prostituta desde el siglo II, para destacar la misericordia de Jesús con ella y para rebajar su autoridad. En esa línea se ha dicho también que estuvo endemoniada (Lc 8, 2-3), pero ese dato ha de tomarse en sentido simbólico: Magdalena sería un ejemplo de las mujeres curadas por Jesús. Pero la primera tradición no dice nada de eso.

PARA NO MULTIPLICAR LAS MARÍAS,

AppleMarkA partir del evangelio de Juan, la tradición ha supuesto que María Magdalena era la hermana de Lázaro y de Marta.

Pero María, la hermana de Lázaro y de Marta (cf. Lc 10, 39 y en Jn 11-12), pertenece a un contexto social y familiar diferente. Más sentido tendría identificar a Magdalena con la mujer de la unción (Mc 14, 3-9, pues las dos se vinculan a la muerte y pascua de Jesús, pero tampoco esto es probable.

Podemos afirmar que Magdalena estuvo en la Última Cena, aunque no sabemos cómo fue esa cena, pues los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) la han interpretado de un modo simbólico, para destacar la culminación del camino de Jesús y el fracaso de los Doce. De todas maneras, la importancia de Magdalena no está en su presencia o no presencia en la Cena, sino en el hecho de que ella (con otras mujeres), fue la única «cristiana» que vio morir a Jesús, aunque no pudo «enterrarle» (pues no tenía autoridad para ello; cf. Mc 15, 40. 47; 16, 1-8).

Ella ha sido la primera que ha descubierto, por experiencia de amor personal, que Jesús está vivo, que no se le puede buscar en el sepulcro. En ese sentido, su amor de mujer jugó un papel esencial en el nacimiento de la iglesia cristiana, como lo muestran los textos de la pasión de los cuatro evangelios y de un modo especial el final canónico de Marcos (Mc 16, 9) y Jn 20, 1-18. Así lo supone el comienzo del libro de los Hechos (Hech 1, 13-14), aunque después no hable más de ella.

Celso, el más lúcido de los críticos anticristianos del siglo II, entiende bien los evangelios cuando dice que Magdalena (¡a quien él presenta como una mujer histérica!) fue la fundadora del cristianismo.

Ciertamente, lo fue, pero no por ser histérica, sino por ser una mujer clarividente, capaz de interpretar desde el amor luminoso la historia de la vida y el misterio de la persona de Jesús. Esto es mucho más escandaloso y profundo que lo que algunos críticos afirman cuando dicen que ella fue amante e incluso esposa de Jesús. Ella estuvo en el comienzo de la experiencia pascual y fue iniciadora de la experiencia de la Iglesia.

Los sinópticos presentan a María entre las discípulas que habían seguido y servido a Jesús en Galilea, llegando con él hasta Jerusalén, donde permanecieron a su lado hasta la cruz, a diferencia de los discípulos varones que escapan (cf. Mc 15, 50-51; cf. Mt 27, 56.61; 28, 1). Ella aparece ante el sepulcro vacío y debe trasmitir el anuncio de pascua (Mc 15, 47; 16, 1). En esa línea avanza el final canónico de Marcos que dice expresamente que Jesús resucitado se apareció primero a ella (en contra de Pablo que dice que se apareció primero a Pedro: 1 Cor 15, 5). Ella es, según eso, la primera portadora del mensaje cristiano y resulta lógico que, en sentido simbólico, haya sido identificada con la mujer de la unción, de la que he tratado antes.

El evangelio de Juan ha mantenido la tradición de la presencia de María Magdalena en la tumba vacía (Jn 20, 1), pero después ha desarrollado de un modo ejemplar su experiencia pascual, presentándola como primer testigo de la resurrección, en clave de amor.

Ella ha estado ante la cruz de Jesús, aunque su papel queda eclipsado por la madre y el discípulo amado (Jn 19, 25-27) y después, en contra de la tradición sinóptica (cf. Mc 15, 47 par), no aparece como testigo de la sepultura (Jn 19, 38-42). Sin embargo, ella va al sepulcro el domingo de pascua (sin llevar perfumes para ungir a Jesús, en contra de Mc 16, 1).

Según el evangelio de Juan, Magdalena viene dos veces al sepulcro de Jesús.

Primero sola; ya no necesita de las compañeras que según la tradición iban con ella. Va sola pero actúa como representante de todos los discípulos, de manera que, cuando encuentra el sepulcro vacío (Jn 20, 1), vuelve a contárselo a Pedro y al discípulo amado, representantes oficiales de la comunidad. Después con dos discípulos, que descubren el sepulcro vacío y se marchan. Los otros discípulos se van, pero ella queda en el huerto del sepulcro, con la intención de recoger a un muerto (a un cadáver) y llevárselo a su casa (para vivir de esa manera, para siempre, con la muerte). Pero Jesús se le muestra como vivo, jardinero del nuevo jardín de la vida y que le llama por su nombre y le dice:

María…Vete a donde mis hermanos y diles: subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Vino María Magdalena y anunció a los discípulos: he visto al Señor y me ha dicho estas cosas (Jn 20, 16-18).

Sin duda, en su forma actual, este relato es posterior, y responde a la teología del evangelio de Juan. Pero transmite un elemento clave del principio del cristianismo: la experiencia pascual (es decir, el origen de la Iglesia) es un recuerdo y encuentro de amor.

En un primer momento, María ha ido al sepulcro para honrar a un cadáver, como han a lo largo de los siglos las mujeres (y los hombres) amantes de la historia. Pero su búsqueda de un «cuerpo» se transforma en encuentro de una persona, de la persona amiga que le acoge (se deja tocar) para darle después una tarea: ¡vete! Mirada así, la experiencia pascual no es sentimentalismo ni pura evasión, sino el descubrimiento de una fraternidad viva: «Vete y diles a mis hermanos… Y María fue…». La buscadora de un muerto se convierte así en compañera y animadora de vivos, como fundadora de la Iglesia.

Desde tiempo antiguo (por lo menos desde Celso, siglo II d.C.), se ha criticado a la Iglesia diciendo que el cristianismo es una experiencia visionaria de un grupo de amigos (de amigas) de Jesús y que el testimonio que ellos han dado, diciendo que le han visto, es un testimonio sesgado, pues los amigos/as ven cosas que no son objetivas, desfigurando la realidad. En contra de eso, los testigos de la resurrección de Jesús (los fundadores de la Iglesia) debían haber sido personas «neutrales», políticos como Herodes o Pilato, economistas, filósofos… Leer más…

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Charlotte Goiar: «El prejuicio es humano, no es de Dios, Dios es amor». Una cristiana que hace unos meses se sometió a una operación de reasignación de sexo y ha querido compartir con nosotros su experiencia.

martes, 12 de julio de 2016
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CharlotteInteresante entrevista que publica Carlos Osma en su blog Homoprotestantes.

 Hace casi un año y medio nos llegó un mensaje al correo de Protestants Inclusius informándonos de que una mujer gallega estaba en Barcelona para someterse a una operación de reasignación de sexo y pedía acompañamiento pastoral. Fue así como nos conocimos, la noche antes de la operación. Recuerdo entrar a la habitación del hospital en la que estabas sola, y encontrar a una mujer decidida que había recorrido un largo camino para llegar hasta allí. Después hubo muchas conversaciones y momentos de oración, e intuí en ti una mezcla de miedo y esperanza. ¿Cómo recuerdas tú aquellos días?

Aquel momento fue muy importante en mi vida. Necesitaba esa operación desde que había nacido. Pero estaba sola como dices, y sometida a mucha tensión tanto psicológica como física por parte de todos, no me confirmaron la fecha de la cirugía hasta apenas unos pocos días antes. Hicieron todo lo posible por agotarme hasta el último momento. Fueron unos días difíciles y a la vez vitales, no entraba a quirófano por capricho, sino por necesidad. Se trataba de cirugía mayor, sabía que personas habían muerto en los quirófanos de todo el mundo al someterse antes a este tipo de intervención tan compleja. Cuando afrontas algo así tú sola, estando completamente sola y devastada emocionalmente, simplemente te supera y te abandonas a algo superior a ti, porque ya no puedes más. Sólo tenía una amiga en Barcelona y vosotros que no os conocía. Lo dejé todo en manos de Dios.

Una de las cosas que más me sorprendió de nuestras conversaciones fue la larga y dura batalla legal que habías tenido que llevar para lograr que la sanidad pública se hiciese cargo de la operación de reasignación. ¿Puedes explicarnos brevemente aquella batalla legal?

El Servicio Gallego de Salud nunca quiso tratarme, a pesar de estar diagnosticada oficialmente desde los 16 años y de necesitar la cirugía desde entonces, siempre me negaron la cirugía que estaba indicada por los médicos. Después de muchos años de lucha administrativa vino la judicial, recurrieron todas las sentencias y demoraron su ejecución lo máximo que pudieron. Posiblemente si lo hubiesen demorado unos pocos meses más me habría suicidado. Hicieron todo lo posible por debilitarme y arruinar mi salud desde mi adolescencia hasta el mismo día que, 25 años después, entré en quirófano.

Descubrí también que la palabra transexual no te hacía sentir cómoda, utilizabas una expresión que no había oído nunca: el síndrome de Harry Benjamin. ¿Puedes explicarnos en qué consiste éste síndrome y porqué no te sientes identificada con la palabra transexual?

Nunca me sentí identificada con esas etiquetas sexuales ambiguas, básicamente por eso mismo, por su ambigüedad e indefinición. Hay un diagnóstico médico que se llama Transexualismo. Afecta a las personas. Usar “transexual” como identidad propia para mi es hacer una personificación de la enfermedad, y yo no soy ese diagnóstico. Mi identidad es mujer. Soy una mujer. Eso es lo que viene reflejado en mi DNI. Y la Organización Mundial de la Salud  (OMS) ahora lo denomina como “Incongruencia de Género” (CIE-11) y también es conocido como síndrome de Harry Benjamin.

Este síndrome es un trastorno del desarrollo sexual que ocurre en aproximadamente en 1/30.000 bebés con genotipo XY y 1/100.000 bebés con genotipo XX, según datos estadísticos de la OMS, en la cual la diferenciación sexual a niveles neurológico y anatómico no se corresponden. Así, una niña nacida con este trastorno, aparenta ser un niño físicamente al nacer, aunque su sexo cerebral es femenino. A la inversa, los niños varones nacidos con este trastorno presentan un desarrollo físico femenino, aunque neurológicamente permanecen siendo varones.

Como cualquier persona se puede imaginar, el trastorno reviste gravedad, y su tratamiento es uno de los más dramáticos de la historia de la medicina, que precisa de múltiples intervenciones médicas y quirúrgicas de por vida.

La operación duró 10 horas, y recuerdo que cuando acabó estabas exhausta, pero aún así querías seguir hablando. A mí me aterrorizan las operaciones, pensé que eras una persona muy valiente. ¿Qué te llevó a la cirugía de reasignación? No todas las personas que están en tú situación optan por la cirugía. ¿Porqué fue necesaria para ti?

La cirugía no es optativa y está indicada por un médico. Depende de un diagnóstico médico concreto y es la única opción terapéutica que existe. Los que no necesitan esta operación no es porque eligen no operarse, sino porque no comparten el mismo diagnóstico, o están mal diagnosticados, porque todos los casos de síndrome de Harry Benjamin revisten gravedad y requieren cirugía.

Me explicaste entre risas que al personal de atención al paciente de la clínica donde te operaron le sorprendió que pidieras acompañamiento pastoral antes de tu ingreso. Te defines como cristiana. ¿Cómo y desde cuándo te introdujiste en el cristianismo?

Sí, antes de la cirugía, había preguntado a la clínica si disponían de servicio de acompañamiento pastoral, como en todas las grandes clínicas europeas, y me habían respondido que no, de una manera que les sorprendió que les hubiese preguntado eso. Me estoy refiriendo a la Clínica Diagonal de Barcelona, que fue dónde me intervinieron y estuve hospitalizada por más de dos meses.

Todo comenzó tras la muerte de mi madre hace tres años, estaba tan afectada por todo, y encima sola y dejada de lado por todos, mientras afrontaba la crueldad e inhumanidad del Servicio Gallego de Salud, que llegó un momento en mi vida que no pude más. Entonces me di cuenta que yo sola no podía sobrevivir a esto, de que tenía que existir una fuerza superior a mi a la cual poder traspasarle esto.

Nunca me había imaginado y sigo sin entender qué culpa tengo yo de haber nacido con esta patología, y el odio que despierta en tantas personas. Me sentía tan vulnerable, aislada y empequeñecida ante la magnitud de lo que estaba afrontando, que me abandoné a algo superior a mi, a quien poder dejarle el control de mi vida. Llegó un momento en que era mi única salvación. Sino fuera por Dios ahora mismo ya estaría muerta.


Mediante una amiga inglesa cristiana, poco a poco comencé a estudiar algunos textos cristianos. Fue así como poco a poco encontré alivio en Dios, como una forma de dejar el curso de todo en manos de una fuerza superior a mí, entonces comencé a leer la Biblia por primera vez poco después de cumplir los 40 años. Profundicé en el estudio de la vida de Jesucristo, Hijo de Dios, en quién siempre había creído ya desde la infancia. Fue así por causa de un momento de profunda desesperación, cuando ya todo parecía perdido y no podía más, que el cristianismo me irradió de una nueva vitalidad para seguir viviendo. Creo en la creación del Universo, creo que un diseño inteligente está por detrás.

Creo en Dios, pero mi concepto de Dios difiere por completo del tradicional, del bíblico, del contenido en las escrituras de los hombres; mi concepto de Dios es mucho más abstracto y elevado. Dios no puede ser contenido en forma material a través de ningún libro o religión humana, pues es la fuente intangible de toda creación.

Como cristiana metodista creo que necesitamos dirigirnos a Dios a través de su hijo, Jesucristo, de una forma más libre y natural, porque Dios habita dentro de lo más profundo de nuestro ser, y para dirigirnos a ese centro, no entiendo ni aplico ninguna regla o escrito humano, de origen mental ni material, porque esa no creo que sea la vía.

¿Has sentido comprensión por parte de la Iglesia? ¿Te has sentido bien tratada?

Por parte, tanto la Iglesia Cristiana Metodista como de Protestants Inclusius ambas de Barcelona, he sentido una comprensión absoluta, y una total sensibilidad y humanidad hacia mí y mi proceso médico, de una forma extraordinaria. No sólo me he sentido tratada con todo respeto y cariño, sino es que además todo el acompañamiento, los detalles, cualquier cosa que necesitase estabais allí. Cuando, por contraste, ni una sola persona de mi familia de sangre se interesó lo más mínimo por si había salido viva de la cirugía y su post-operatorio.

No existe ningún verso bíblico que condene a las personas que sufren de trastornos congénitos. Todo lo contrario, cuando los que se creían justos preguntaron a Jesucristo, el Hijo de Dios: “¿cuándo te vimos enfermo y fuimos a verte?”. El les respondió: “De cierto os digo que cuando lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mateo 25, 39-40).

El problema no está en el cristianismo en sí mismo, sino en las personas y la interpretación tergiversada que hacen de las escrituras bíblicas y cómo lo llevan a la práctica. El prejuicio es humano, no es de Dios. Dios es Amor, no tiene prejuicios contra nadie. Es totalmente contradictorio a su propia naturaleza y a la propia esencia del cristianismo. El cristianismo no condena a nadie, lo hacen los hombres en su nombre, lo cual es un error del hombre, no del cristianismo.

Una cosa que observé durante aquellos días de postoperatorio es que no vives una fe teórica, sino una que está profundamente relacionada con tu experiencia. ¿Ha cambiado algo en tu forma de entender la fe cristiana desde entonces?

El pecado y la maldad del hombre son horripilantes, su fealdad se contrapone de una manera diametralmente opuesta a la belleza y la bondad natural de la gloria de Dios. Somos hermosos y hermosas porque estamos conectados a Dios. Toda la armonía de su creación se traslada a la experiencia estética cotidiana que nos rodea, a través de actos bellos y nobles, cuya bondad se siente y se transmite de unos a otros, y es aquí dónde yo he podido experimentar la presencia divina.

Las muestras de afecto y amor incondicional de tantas personas, las experiencias positivas que me sucedíanTodo esto es de Dios. Todo lo demás es ajeno a él. Siempre percibí a Dios a través de la experiencia directa y genuina de la vida. Eso no ha cambiado, sigo percibiendo a Dios y entendiendo la fe cristiana del mismo modo, a través de las experiencias de la vida misma.

Aún así, sigues manteniendo una relación “cotidiana” con Dios. ¿Cómo es esa relación?

Es una relación espontánea y natural. No me arrodillo a orar ni esas cosas. Simplemente vivo en una relación continuada con Él, en todo momento sé que Él está ahí presente, no hacen falta las palabras ni los textos, sólo los sentimientos. Pero está bien orar, y sobre todo hacerlo en grupo, como cuando lo hicimos en la clínica tantas veces mientras estuve ingresada, es una experiencia única que hasta que no la vives no sabes lo que te revitaliza y la paz interior que te produce. La oración es una forma más de dirigirse a Dios, y creo que debe ser lo más espontánea posible.

Para terminar, y pensando en las familias cristianas o no cristianas, con hijos o hijas que están pasando por una experiencia similar a la que tú has pasado. ¿Qué te gustaría decirles? ¿Cuál crees que es la mejor manera de ayudar y acompañar a esos niños?

“Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mateo 19:14). Pienso que es muy importante que estos padres y madres de estos niños no pierdan la fe debido a los errores humanos de los demás, pues de los niños es el Reino de los Cielos, y es precisamente en esta situación tan dramática por la que estos niños están pasando, que es justamente cuando más necesario y vital resulta mantener la fe, tanto para los padres, como para sus propios hijos e hijas.

Muchas gracias Charlotte


Que Dios os bendiga Carlos

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XI Domingo del Tiempo Ordinario. 12 junio, 2016

domingo, 12 de junio de 2016
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TO-D-X
“Se colocó detrás, a sus pies, y llorando se puso a bañarle los pies en lágrimas y a secárselos con el cabello; le besaba los pies y se los ungía con la mirra.”
(Lc. 7, 38)

Al meditar, y saborear, el texto que nos propone la Iglesia para este domingo, nos encontramos de nuevo con las lágrimas de una mujer. El domingo pasado era el llanto de una madre a la que Jesús se acerca sintiendo compasión, dejándose tocar por su dolor. En esta ocasión, Simón ofrece una comida y además de las mujeres que sirven la mesa, hay al menos una prostituta en la fiesta que él ha organizado. Parece una costumbre muy masculina que atraviesa los tiempos y las culturas, recordemos que la fiesta que se pensó para recibir a los campeones del mundo de fútbol, en Madrid en el 2010, acabó en un club de alterne.

En el Evangelio, nuevamente encontramos las lágrimas de una mujer, pero esta vez el texto, de pronto, nos introduce en el corazón de una mujer prostituta. A diferencia de la viuda de Naín, ahora es ella la que se acerca a Jesús, y lo hace agradecida, llora de gratitud. ¿Cuántas lágrimas de amargura había derramado esta mujer? ¿Cuántas mujeres que se prostituyen lloran mientras realizan su trabajo, mientras “se dejan hacer” por el varón de turno? La prostitución es una tragedia femenina para beneficio del varón. Jamás un hombre comprenderá lo que significa prostituirse, o ser prostituída, porque corroe lo más íntimo de la feminidad de una mujer, su posibilidad de trasmitir vida, sus entrañas. Ningún hombre excepto Jesús, el Maestro, el Señor, que le recuerda con su manera de acogerla que es hija de Dios. Jesús la deja llorar, y se deja hacer por ella. Y a los varones de ayer y de hoy, les da una lección que urge que aprendan, para que el drama que sufren tantas mujeres en todos los lugares y culturas del mundo, desaparezca. “Os aseguro que lo que hayáis hecho a uno solo de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis” (Mt. 25, 40)

Tú eres el Profeta, que anuncias el camino a la Vida,
denuncias el que lleva a la muerte,

y yo quiero ser profeta de tu presencia
con mi mirar, mi acoger, mi denunciar, con mis lágrimas.

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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Cardenal Sarah: «Hay un plan para destruir la familia y el matrimonio»

jueves, 26 de mayo de 2016
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Le-cardinal-Robert-Sarah-nouveau-prefet-Congregation-pour-culte-divin_0_730_333Lo de este reincidente ya roza el ridículo… por no decir la canallada al comparar con el estado Islámico la teoría de género. Lo que tendrían que hacer la ONU y la UE es romper toda relación con ese Estado Vaticano autócrata, misógino y homófobo y no admitir a ningún nuncio mientras no manden al trastero a estos sotanosaurios…

El prefecto de Culto Divino acusa a la UE y la ONU de «imponer al mundo» la ideología de género

«Existen dos fuerzas diabólicas: el ISIS o Estado Islámico y la teoría del género», asegura

El cardenal guineano Robert Sarah, prefecto electo de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y actual presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, aseguró este martes en Ávila que «se ve claramente que hay un plan para destruir la familia y el matrimonio», algo que en su opinión conlleva «en el fondo a destruir la humanidad» porque todo está fundado en la familia y en el matrimonio entre el hombre y mujer.

preguntaAsí lo apuntó durante su intervención en las jornadas «Mujer, familia y sociedad», organizadas por el Instituto Berit de la Familia y la Universidad Católica de Ávila (UCAV), que se centró en las críticas a la ideología de género, haciendo hincapié en una batalla de la cual, según él, depende el futuro: «La familia es fundamental, el matrimonio monógamo y fiel es una célula básica«, argumentó.

Sarah defendió la estructura tradicional del matrimonio y afirmó que «hay diferentes modos de destruir a la familia», comenzando por considerar «a la familia como algo abstracto, sin una estructura fija», informa Ical.

Respecto al aborto, se preguntó qué futuro se espera para una sociedad que destruye a los niños indefensos y débiles y afirmó que es una «sociedad violenta y criminal al destruir a una criatura indefensa». Además, insistió en que no hay futuro sin los niños, como se está viendo con la natalidad en lugares como París, Londres o Madrid, donde «vienen de otras culturas, que tienen otra religión y otra cultura y ellos sí tienen niños y esto crea un desequilibrio social».

27126418452_d81be56be6_zA preguntas de los periodistas, aseguró que existen «dos fuerzas diabólicas: el ISIS o Estado Islámico y la teoría del género«. En su opinión, el Estado Islámico trata «a la mujer como una mercancía, una esclava», y la teoría del género «niega la complementariedad entre el hombre y la mujer, entre lo masculino y lo femenino».

El cardenal se ha referido al hecho de que tanto la ONU como la UE hayan aprobado este tipo de leyes para decir que «de ahora en adelante esto es así porque está dictaminado con una ley».

En este sentido, ha propuesto «luchar» contra ello porque «esta ley va en contra de la naturaleza y de la enseñanza de Dios», pero «no sólo desde el punto de vista católico o creyente».

Desde su punto de vista, «esta batalla no es sólo de los cristianos, sino de los creyentes, porque los musulmanes están de acuerdo y defienden la humanidad».

Fuente Religión Digital/Agencias

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«Mejores son tus amores que el vino», por Carlos Osma

jueves, 21 de abril de 2016
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FUERTECOMOLAMUERTEESELAMORDe su blog Homoprotestantes:

El libro del Cantar de los Cantares es una joya incómoda dentro de la Biblia, su inclusión dentro del Canon generó más discusiones y enfrentamientos que el actual debate sobre la inclusión de las personas LGTBI dentro de la Iglesia. Quizás sea por eso que nos encanta, que le tenemos cariño, que lo consideramos uno de los libros “más nuestros”, más Queer, y por tanto más frescos y transgresores. “Mi amado es mío y yo soy suyo”, y por mucho que se les atragante a algunas y algunos, abrimos bien la boca para decir: “A su sombra deseada me siento y su fruto me es dulce al paladar”.

Intentos de domesticar y adecentar el Cantar ha habido siempre, quizás el más burdo e infantil lo encontramos todavía en algunas traducciones como la Reina-Valera 1995 donde a los amantes se les etiqueta como esposo y esposa. Y es que no es decente eso de que una joven Sulamita se lleve al amado a la habitaciones de su madre, y le invite a comer lo frutos exquisitos de su jardín sin antes haber pasado por el altar. El precio que tuvo que pagar el cantar para ser aceptado como un libro tan inspirado como los demás, fue el de la obligatoriedad de ser interpretado alegóricamente. Y de interpretaciones alegóricas y absurdas sobre nuestros deseos y afectos sabemos mucho las personas LGTBI. Tras relaciones que nuestro entorno etiquetaba como “amigos como hermanos”, “solteronas que comparten piso”, “compañeros de seminario” o “primas inseparables”; se escondían dulces caricias, besos que saben a miel, ropas que caían al suelo, y pasión en lugares inconfesables. Por eso el Cantar es  nuestro, porque habla de nuestra experiencia, de cómo nuestros deseos tan fuertes y reales como los del resto, fueron desdibujados o directamente borrados para que pudiésemos seguir formando parte de los entornos donde nacimos.

Si los defensores del conservadurismo heteropatriarcal más recalcitrante imponen lecturas literales y homófobas de la Biblia, en el Cantar de los Cantares se rinden a los encantos de la alegoría. Una muestra más de que son unos reprimidos sexuales en toda regla, incapaces de entender el sexo y el placer como un verdadero regalo divino. Y es que el Cantar nos habla de eso, de dos personas que quieren estar juntas,  que se buscan para disfrutar de todos los placeres posibles sin la necesidad de que la religión, la ley, la procreación, o la sociedad les dé su visto bueno. Dos personas libres y adultas que quieren disfrutan del sexo y del amor plenamente, y que saben, como todas aquellas personas que han decidido dejarse abrasar por el deseo, que la pasión es insaciable como el abismo y que ni las aguas más caudalosas pueden apagar el amor.

“Bésame con esos besos tuyos, son mejores que el vino tus caricias” le dice la Sulamita a su amado. Y nos encanta escucharle decir eso, porque el resto de mujeres que aparecen en la Biblia no dicen cosas así. La Sulamita es una de las nuestras, no es la mujer virtuosa que claudica a los roles de género que le imponen en su sociedad. No está al servicio de la procreación, de la generación de mano de obra para que la economía familiar prospere. No se somete al varón, ella es libre y habla con su amado tratándole de tú a tú; su amor se da entre iguales. Y si él no quiere pasar la noche entre sus pechos, quizás ella decida irse tras los rebaños de sus compañeros, porque es como una yegua en medio de los sementales que tiran del carro del Faraón.

Jamás he leído o escuchado a nadie insinuar que el Cantar fuera escrito por una mujer, la autoría masculina es la posición unánimemente aceptada. Pero cuando se habla de autoría se está pensando siempre en el redactor del Cantar, en la persona que recogió los distintos poemas procedentes de contextos, épocas y lugares distintos e intento componer con ellos una obra con cierta coherencia. ¿Hay en esos poemas anteriores rastros de voces que no encontramos en otros libros de la Biblia? ¿Hay huellas de deseos no normativos? ¿Podremos escuchar tras la Sulamita la voz de quienes no tienen voz en la Biblia?

La respuesta a todas esas preguntas entran en el campo de la teología-ficción, la misma teología-ficción con la que algunos respetables rabinos, y posteriormente teólogos, dijeron ver tras los enamorados al pueblo de Israel y a Yahvé, a la Iglesia y a Dios, a Cristo y la Iglesia, a Cristo y el alma, a Dios y María… Una lista inacabable de identificaciones que no se resentirá si le añadimos una más, una que esté basada en nuestra experiencia como personas LGTBI en busca de liberación. Porque hay veces que uno casi sin proponérselo, cree ver tras la amada la experiencia de muchas mujeres que vivieron oprimidas hace miles de años, mujeres a las que se intentó silenciar pero que supieron abrirse paso en un mundo patriarcal para decir que querían ser libres, que deseaban tener relaciones en pie de igualdad con el hombre al que amaban, y que no querían ser simples objetos a merced de los deseos y necesidades de su amo. Pero hay otras veces, en la que tras los versos del Cantar escuchamos la experiencia de mujeres que amaban a otras mujeres pero no pudieron nombrar lo que deseaban y fueron obligadas a vivir mintiendo bajo una máscara heterosexual para no levantar sospechas. Mujeres que con su manera descarada y atrevida de dirigirse a los hombres, se revelaron para decir que ellas no seguían la norma, que a pesar de todo, no se sometían completamente al poder heteropatriarcal.

Me resisto a ver tras la Sulamita sólo una proyección de los deseos de hombres heterosexuales, y es por eso que quizás ingenuamente intento encontrar también la voz de hombres que se pusieron en el lugar de las mujeres que habían amado para entender que sentían y cuales eran sus deseos. Hombres que se enamoraron de mujeres libres que les decían lo que pensaban, lo que les gustaba y lo que no, lo que les hacía gozar y lo que les aburría. Me niego a creer que tras los versos del Cantar no se almacena alguna de estas experiencias. Pero me parece evidente también, que hace miles de años los hombres que se enamoraban de otros hombres podían escribir versos como: “Ven, amor mío, corramos al campo a pasar la noche bajo los mirtos”. Y para poder expresar sentimientos como estos algunos tuvieron que pagar el precio de negar su identidad. Hombres que buscaron subterfugios para dejar constancia de lo que sentían, de la pasión que albergaban. Hombres que buscaron caminos de liberación y se preguntaron cómo era posible “despreciar a quien da por amor cuanto tiene”. Que buscaron por las noches en sus camas al amor de su vida, y por el día se hicieron pasar por hermanos para poder besarse y abrazarse sin que los culparan. Hombres que pidieron a sus amados que les pusieran como un sello sobre su corazón, y que reconocieron que su pasión era tan insaciable como el fuego divino.

Leer el Cantar de los Cantares es abrirse al deseo de liberación que muchos seres humanos tienen y han tenido a lo largo de la historia. El pueblo judío lee este libro en público durante la fiesta de Pésaj que recuerda su salida de Egipto, su liberación de la esclavitud por parte de Yahvé. Y para las personas LGTBI el libro del Cantar puede ser también un lugar de liberación que nos invita a expresar nuestros deseos libremente y dejar atrás los tabús para vivir y disfrutar con las personas que amamos. Porque aunque los guardias que patrullan nuestras iglesias y teologías no quieran decirnos donde está nuestro amado, aunque se atrevan a agredirnos por no seguir sus normas y leyes, el Cantar nos anima a levantarnos y gritar a quienes nos escuchan, que si encuentran a nuestro amado le digan: que estamos enfermos de amor.

Carlos Osma

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