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Archivo para julio, 2025

“20 años avanzando en derechos: ni un paso atrás”: La Marcha del Orgullo reúne a miles frente al retroceso en derechos LGTBI que impulsa la ultraderecha global

lunes, 7 de julio de 2025
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La cabeza de la manifestación del Orgullo/Clara Navarro

La manifestación en Madrid hace memoria de los logros conquistados, especialmente el matrimonio igualitario, y denuncia la ofensiva contra el colectivo LGTBI bajo el lema “20 años avanzando en derechos: ni un paso atrás

Marta Borraz

5 de julio de 2025

Celebrar quienes son, pero también advertir de lo que no están dispuestos a perder. Con esta doble convicción ha salido a las calles de Madrid la manifestación estatal por el Orgullo que cada año congrega en la capital a miles de personas y que esta vez hace memoria y quiere plantar cara a la ofensiva ultra que se extiende globalmente. Porque lo que desde hace años se dibuja como una amenaza para los derechos LGTBI ya no es solo una advertencia: está aquí y desmantela avances legislativos en una arremetida coordinada en pleno ascenso.

Bajo el lema “20 años avanzando en derechos: ni un paso atrás”, la marcha ha partido pasadas las 19.00 horas de Atocha con la vista puesta en el Orgullo de Budapest, que hace solo una semana llenó las calles de la capital húngara frente a la prohibición del ultraderechista Viktor Orbán. El veto forma parte de una corriente ideológica que la organización europea ILGA califica de “nueva era” para los derechos LGTBI, utilizados en muchas partes del mundo como “chivos expiatorios” para impulsar modificaciones legislativas que acaban erosionando la democracia.

Los ejemplos se reproducen en varios países del mundo, de Hungría a Estados Unidos, pero también en comunidades y ayuntamientos en los que gobiernan Vox y el Partido Popular, que han vuelto a negarse un año más en muchos de ellos a colocar banderas arcoíris este mes y que capitanean el recorte de leyes LGTBI en Madrid o en la Comunitat Valenciana. Pero la manifestación busca también rememorar los logros conquistados, entre ellos el matrimonio entre personas del mismo sexo, de cuya aprobación con la tenaz oposición del PP y la Iglesia se han cumplido este junio 20 años.

El Orgullo ha comenzado a caminar pasados unos minutos de las 7 de la tarde bajo un cielo nublado pero un intenso calor. Lo ha hecho a ritmo de la canción “A quien le importa”, de Alaska y Dinarama y bajo el grito unánime de “Ni un paso atrás”. Junto a los presidentes de COGAM y FELGTB, Ronny de la Cruz y Paula Iglesias, y la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la cabecera marchan la ministra de Sanidad, Mónica García, el diputado del PSOE Víctor Gutiérrez, el director general de diversidad del Ministerio de Igualdad, Julio del Valle, y varios concejales en el Ayuntamiento de Madrid. Entre ellos, los socialistas Reyes Maroto o Santi Rivero, Eduardo Rubiño y Jimena González (Más Madrid) y la también senadora Carla Antonelli. Les acompaña también la exdiputada de Izquierda Unida Marisa Castro, que defendió el matrimonio igualitario a principios de los 2000.

Dos personas en la manifestación del Orgullo/Alberto Astudillo

Desde una hora antes de que diera comienzo la marcha, numerosas personas, colectivos y grupos de amigos se daban cita en los alrededores de Atocha. La marea arcoíris avanza por el Paseo Del Prado, cuyos márgenes están repletos de gente que baila y observa a la marcha pasar. Dentro van Isabel y Ana, dos amigas de 55 y 49 años que han venido al Orgullo aunque no son LGTBI “porque los derechos humanos hay que reivindicarlos igual”. “Hoy es quizá más importante y tenemos más razones que nunca”, describe Isabel, que cuenta la experiencia que han vivido acudiendo a la manifestación y que les hace “convencernos todavía más de que hay que estar aquí”. “Mientras veníamos un hombre nos ha empezado a gritar si no nos daba vergüenza, que estamos enseñando en los colegios a los niños de 4 años a masturbarse”, explica Isabel, que va ataviada con abanico, pulsera y vestido arcoíris.

Niurka Gibaja/Alberto Astudillo

Precisamente la instrumentalización de la infancia para cercenar derechos LGTBI es uno de los elementos comunes a la ultraderecha en todo el mundo. La supuesta proteccion de la infancia es, de hecho, el pretexto que usa Orbán en Hungría para aprobar sus leyes homófobas. “Viendo lo que está pasando en otros países da mucho miedo”, dice Raquel, de 30 años, que ha venido junto a su novia Tania. “Este año no nos podía echar para atrás el calor. Mucha gente ha empezado a tener miedos que antes no había sentido, hemos retrocedido en muchos aspectos”, resume esta última. La pareja, que se casa el año que viene, cree también que es “fundamental” recordar el 20 aniversario del matrimonio igualitario. “Creo que en nuestra generación hemos crecido dándolo por hecho pero hay que valorarlo”, afirman.

Le siguen las familias LGTBI agrupadas en la organización Galehi. Tania, de 37 años, empuja un carrito de bebé. Tiene junto a sus mujer dos hijos de 8 meses y 7 años que se manifiestan con ellas. El niño tiene claro por qué están aquí: “Para que las familias de dos mamás y dos papás sigan existiendo”, dice entre vergonzoso y decidido. “Lo que está pasando nos preocupa, sobre todo pensando en el futuro de ellos, en cómo va a ser cuando crezcan y quieran ser lo que quieran ser”, sostiene Tania, que explica que desde que los niños nacieron pasaron de ver el Orgullo como espectadoras a manifestarse.

Un grupo de personas posan con la bandera trans/Alberto Astudillo

Antes de empezar, los organizadores de la manifestación han mencionado “la ola reaccionaria de odio que crece año a año” y que “nos quiere ocultas y en el armario”, ha señalado Ronny de la Cruz, que ha recordado la masiva marcha de Budapest de hace una semana: “Frente al odio toda la población civil llenó las calles de diversidad y a Orbán le pasó por encima el arcoíris. Este debería ser el ejemplo para todos los gobiernos que quieren prohibirnos y devolvernos al armario”, ha dicho. “Nos quieren hacer creer que somos una minoría amenazante, pero somos una mayoría que cree en la diversidad y el respeto y eso lo vamos a demostrar hoy en Madrid”, ha añadido Paula Iglesias.

De la Cruz ha aprovechado que el PP celebra este fin de semana su congreso para reclamarle que pida disculpas por el “infame” recurso contra el matrimonio igualitario ante el Tribunal Constitucional: “Ya es hora: pidan perdón”, ha exclamado. El mensaje ha sido secundado por Yolanda Díaz. “El PP tendría hoy una grandísima oportunidad para rectificar”, ha afirmado.

«El odio nos señala, pero no nos borra»/Alberto Astudillo

Díaz ha insistido en el mensaje que advierte de la ofensiva reaccionaria. “La extrema derecha viene por los márgenes pero apunta al centro, quiere colonizar la esencia de la democracia. Hago un llamamiento a defender los derechos humanos en todo el mundo porque van a por todas pero no lo van a conseguir”, ha afirmado.

Diversidad rural, Orgullo universal”, corean detrás de la pancarta de la asociación castellanomanchega Bolo Bolo. Los colectivos vienen de diferentes provincias y pueblos de España que ya han celebrado sus Orgullos en las semanas previas. Banderas trans, arcoíris, no binarias o bisexuales llenan de color la calle mientras varias batucadas animan el trayecto. Desde la barrera, un hombre moja a quienes van dentro de la marcha con una pistola de agua y varios hombres con carritos intentan vender cerveza. “Sale de la armario la I de intersex”, clama a su lado un grupo que viene también de Castilla-la Mancha.

Un grupo de miembros de la Fundación Triángulo y Chrisallys con pancartas por los derechos trans/Alberto Astudillo

Muchos jóvenes pero también mayores han asistido a una manifestación que demuestra que aún queda mucho por lograr y que los derechos “no pueden darse por logrados”, dice Liam, de 14 años, que se define como de género no binario. Pero ella está aquí principalmente por un motivo personal: “He venido porque los padres de mi pareja no nos dejan vernos y tenemos que hacerlo a escondidas”, dice. Su pareja es también una persona no binaria, pero Liam, que ha venido con su abuela y lleva una bandera trans atada al cuello, explica que para los progenitores de su pareja “ambas somos leídas como mujeres, por lo que es una relación que no aceptan”.

Fuente elDiario.es

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Georgetown amplía las opciones de alojamiento inclusivo para estudiantes

lunes, 7 de julio de 2025
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Heally Hall, Universidad de Georgetown

La Universidad de Georgetown continúa ampliando sus opciones de alojamiento inclusivo, ampliando su disponibilidad de alojamiento solo para estudiantes de primer año a todos los estudiantes.

Como se informó anteriormente en Bondings 2.0, la Universidad de Georgetown, un colegio jesuita en Washington, D. C., puso a disposición alojamiento inclusivo para todos los estudiantes de primer año en 2024. Después de que la Junta Directiva de Georgetown votara a favor de implementar un referéndum, aprobado por los estudiantes de Georgetown, que solicitaba el establecimiento de viviendas integrales inclusivas, la Oficina de Vivienda Residencial implementó cambios en el Sistema de Emparejamiento de Compañeros de Habitación en el Campus (CHARMS), que permitió a los estudiantes de primer año indicar su preferencia por un alojamiento inclusivo. El «Cuestionario de Preferencias de Vivienda» también se actualizó para incluir una pregunta sobre si un estudiante apoyaría y apoyaría a un compañero de habitación que se identifica como LGBTQ+.

Estas medidas supusieron un avance positivo con respecto al sistema anterior, que exigía que las personas trans, no conformes con su género y no binarias solicitaran alojamiento caso por caso. Para estudiantes trans como Jackie Early (CAS ’26), este proceso era «muy abrumador si eres una estudiante trans que no lo ha reconocido«.

Ahora, como informa The Georgetown Voice, Georgetown ha hecho que sus opciones de alojamiento inclusivo sean aún más accesibles, abriendo la opción de alojamiento inclusivo a todos los estudiantes.

«Este nuevo proceso elimina barreras innecesarias y trata el alojamiento inclusivo como una opción estándar en lugar de una excepción«, escribió un portavoz de la universidad en una declaración a The Voice.

Tanto las organizaciones estudiantiles como la administración universitaria han colaborado para lograr estos cambios. Jaden Cobb (CAS ’25), presidente de la Asociación de Estudiantes de la Universidad de Georgetown (GUSA) 2023-24, comentó que la motivación para implementar estos cambios radicaba en el deseo de que las personas trans se sintieran realmente incluidas y como en casa. “Les permitiríamos elegir [a sus compañeros de cuarto] en función de quién es la persona, en lugar de su género”, dijo Cobb.

La vicepresidenta de Asuntos Estudiantiles, Eleanor Daugherty, también destacó la importancia y la necesidad de opciones de vivienda verdaderamente inclusivas:

Estuve muy involucrada en el tema de la vivienda inclusiva desde mucho antes del referéndum. Creo que el referéndum fue una confirmación de la disposición de la universidad, compartida entre estudiantes y líderes, para garantizar una vivienda inclusiva y acogedora.

“Nuestra prioridad siempre es alojar a los estudiantes según su identidad y asegurarnos de que se encuentren en un entorno seguro y positivo… GUPride [la organización estudiantil LGBTQ+ del campus] realmente merece un gran reconocimiento por habernos informado sobre esto, tanto a mí como a otros, mucho antes del referéndum para que pudiéramos trabajar mejor en la acogida de los estudiantes en las viviendas”.

Sin embargo, el sistema actualizado aún se encuentra en sus primeras etapas y algunos estudiantes han expresado su frustración con el proceso.

Por ejemplo, incluso si dos estudiantes han acordado compartir habitación, si ninguno de ellos ha optado por una vivienda de género neutro, esto puede complicar el proceso, como descubrió recientemente Paloma Gómez (CAS ’28), estudiante no binaria de primer año. Además, si bien la selección de una vivienda de género inclusivo influye en la formación de grupos de compañeros de habitación (independientemente del género), no garantiza un tipo de habitación específico ni el acceso a baños de género neutro. Para estudiantes como Gómez, esto significa que el proceso de alojamiento aún está plagado de incertidumbre.

«Realmente valoro el hecho de que la vivienda de género inclusivo, tal como existe, exista. Es decir, puedes compartir habitación con alguien independientemente de tu identidad de género«, dijo Gómez. «Eso es genial, pero no es suficiente«.

Para Cobb, quien fue clave en los cambios iniciales del sistema de vivienda, los pasos que se han dado hasta ahora son señales de un progreso significativo y señalan que el camino hacia la inclusión plena continúa:

Llegar a donde estamos ahora, incluso con la opción de vivienda inclusiva de género, es un gran paso, lo cual es asombroso… pero será necesario que las generaciones futuras, especialmente a medida que algunas se gradúen, continúen el trabajo para que siga avanzando, especialmente con todos estos ataques a la inclusión en la administración actual”.

Phoebe Carstens, New Ways Ministry, 24 de junio de 2025

Fuente New Ways Ministry

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El homófobo Cardenal Ambongo asegura que muchos obispos europeos apoyan el rechazo de África a Fiducia Suplicans

lunes, 7 de julio de 2025
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Se olvida este traidor al Evangelio, que cuando habla de que su preocupación es la vida y no las personas homosexuales, estas sufren discriminación, acoso y asesinatos gracias a discursos como el suyo.

El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap, arzobispo de Kinshasa y presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), declaró el 1 de julio que la postura adoptada por los obispos africanos frente a la declaración Fiducia supplicans no fue exclusiva del continente africano.

La posición adoptada por África también fue la de muchos obispos aquí en Europa. No es solo una excepción africana, afirmó en declaraciones a EWTN News.

El presidente del SECAM señala que la oposición africana al documento vaticano es un posición compartida en otras regiones del mundo, destacando que la cuestión de la homosexualidad es un problema doctrinal y teológico.

El cardenal, de 65 años, subrayó que la homosexualidad representa un problema “doctrinal y teológico, y que la enseñanza moral de la Iglesia al respecto no ha cambiado.

Tras la publicación de Fiducia supplicans  por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF) el 18 de diciembre de 2023, Ambongo viajó a Roma para transmitir al entonces Papa Francisco la preocupación de los obispos africanos ante la autorización de bendiciones no litúrgicas a parejas del mismo sexo.

Según explicó, trabajó conjuntamente con el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del DDF, y con el Papa Francisco para emitir una declaración que afirmase que dicha autorización no era aplicable en el contexto africano. El comunicado del SECAM del 11 de enero de 2024 citó las supuestas prohibiciones bíblicas sacadas absolutamente de contexto, sobre los actos homosexuales y calificó las uniones entre personas del mismo sexo como “intrínsecamente corruptas”.

Días antes, el 4 de enero, el DDF ya había emitido una nota reconociendo que distintos contextos pastorales podrían requerir una recepción más lenta del documento.

Posteriormente, el Papa Francisco, con una absoluta falta de parresía,  defendió la declaración y calificó a la Iglesia africana como “un caso aparte”. En una entrevista publicada en el diario italiano La Stampa, el entonces pontífice afirmó: «Para ellos, la homosexualidad es algo feo desde un punto de vista cultural; no la toleran».

Ambongo, que intervino en una rueda de prensa vaticana sobre justicia climática y conversión ecológica, manifestó que África recibió la declaración como una imposición ajena a las prioridades del continente. “La prioridad pastoral para nosotros no es el problema de las personas homosexuales, ni el de la homosexualidad. Para nosotros, la prioridad pastoral es la vida: cómo vivir, cómo sobrevivir, declaró con absoluta crueldad y falta de empatía y misericordia. Temas como la homosexualidad “son para vosotros aquí en Europa, no para nosotros en África”, afirmó cínicamente.

Fuente Agencias

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Chile: Corte Suprema rebaja condena contra asesino de Ever Albarrán: de presidio perpetuo a 15 años de cárcel

lunes, 7 de julio de 2025
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Pese a que el asesino desmembró el cuerpo del joven trans y repartió sus restos  por diversas calles de Los Ángeles, la Suprema consideró que no hubo ultraje de cadáver, ni alevosía. El Movilh calificó al fallo de “nefasto e injusto”.

La Segunda Sala de la Corte Suprema bajó la pena de presidio perpetuo de primera de instancia contra el asesino de joven trans Ever Albarrán, ocurrido en 2023, condenado al homicida, Óscar Andrés Contreras Alarcón, a solo 15 años de presidio mayor en su grado medio, un hecho que fue calificado por el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) como “injusto, incomprensible e insensible”.

Si bien el 21 de abril pasado la jueza del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Los Ángeles, Ingrid Quezada, señaló que Contreras Alarcón desmembró el cuerpo fallecido de la víctima, «decapitándola y cercenando sus extremidades inferiores, lo que configuró el delito de ultraje de cadáver desde que atenta a la memoria del occiso al haberse afectado considerablemente su cuerpo», la Corte Suprema absolvió al asesino del profanación del cuerpo y de la acusación de haber actuado con alevosía.

La vocera del Movilh, Javiera Zúñiga, precisó que “un sujeto asesina a una persona trans mientras ambos estaban en supuesto estado de ebriedad, la descuartiza y reparte las partes de su cuerpo por distintas calles. Pero para nuestro máximo tribunal ello no constituye ultraje de cadáver, ni alevosía, Esta sentencia es tan incomprensible, como insensible e injusta y se configura como una de las más nefastas para los derechos de las personas trans. Nuestra solidaridad con la familia de Ever y nuestro agradecimiento al Ministerio Público por haber defendido hasta el final que aquí existió ultraje de cadáver y alevosía”.

La sentencia

Fue el 7 de mayo pasado cuando el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Los Ángeles declaró admisible el recurso de nulidad contra el fallo de primera instancia que presentó la Defensora Penal Pública, Carolina Andrea Valenzuela Valdez. Tras ello, la Suprema dictó la sentencia de reemplazo.

Los/as ministros/as de la Segunda Sala de la Corte Suprema, Manuel Antonio Valderrama, Leopoldo Llanos y María Teresa Letelier R., y los Abogados Integrantes Pía Tavolari y Carlos Urquieta, sentenciaron el pasado 1 de julio queteniendo presente que los hechos que se han tenido por acreditados no resultan suficientes para comprobar el especial ánimo del agente de haber obrado con el propósito de menospreciar la memoria de la víctima” (…) se absuelve a “Oscar Andrés Contreras Alarcón, de la acusación formulada en su contra por el querellante, de ser autor del delito de ultraje de cadáver”.

Además, añadieron, “los hechos establecidos respecto de la conducta del encausado no alcanzan a cumplir la exigencia de haber obrado con alevosía o ensañamiento, que las circunstancias primera y cuarta del artículo 391 N°1 del Código Penal sanciona como constitutivos del delito de homicidio calificado, desde que los acometimientos violentos perpetrados por el acusado en contra de la víctima, se produjeron mientras ambos se encontraban alcoholizados y drogados, en tanto que el acusado resultó lesionado en sus manos, circunstancias que desvirtúan la “absoluta indefensión” alegada por los acusadores, no habiéndose logrado comprobar que Contreras Alarcón haya creado o se haya aprovechado de las circunstancias materiales en que el ilícito se perpetró. Tampoco se logró acreditar suficientemente que la multiplicidad de lesiones causadas a la víctima, todas en zonas vitales del cuerpo, hayan sido realizadas con el especial ánimo de aumentar deliberada e inhumanamente su dolor, sino sólo demuestran la persistencia de la voluntad homicida de su autor”.

Que, en consecuencia, el acusado ha resultado responsable en calidad de autor de delito consumado de homicidio simple, ilícito que el artículo 391 N°2 del Código Penal sanciona con la pena de presidio mayor en su grado medio”, de quince 15 años “más las accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena, en calidad de autor de un delito de homicidio simple”, finalizó la Suprema.

El caso

Ever André Albarrán Ortiz, guardia de seguridad trans de 30 años, fue asesinado el 31 de agosto del 2023 por un “conocido” , Óscar Andrés Contreras Alarcón (32) quien descuartizó a la víctima.

De acuerdo a la información disponible, Ever y Óscar se conocían por razones laborales, pues desarrollaban trabajos esporádicos en construcción.

El 31 de agosto del 2023 ambos y una tercera persona compartieron una cerveza en el Restobar Dejavú, tras lo cual pidieron un Uber hasta la casa de Óscar, ubicada en la , población Real Victoria de Los Ángeles, lugar donde solo llegó el agresor y Ever, según las investigaciones del caso.

Ever fue agredido con objetos contundentes y cortantes, tras una fuerte discusión. El asesino confesó el crimen luego de que una cámara ubicada en la Población El Retiro, de Los Ángeles, lo captara dejando un bolso en la vía pública. Se trató de una mochila con dos piernas humanas que encontró el 1 se septiembre un vecino en la calle Lynch con Alberto D’Halmar.

La Policía de Investigaciones relató en ese momento que el asesino, “un sujeto de 32 años, fue ubicado en su domicilio en las cercanías del hallazgo, quien ante la contundencia de los antecedentes, confiesa y reconoce el homicidio” de la víctima a quien “posteriormente descuartiza en tres partes y las abandona en diferentes lugares de la comuna” (La Tribuna, 9 de abril del 2023).

A su vez el abogado querellante de la familia, Nicolás Arismendi, sostuvo que tras el crimen el agresor “distribuye el cuerpo de Ever, depositándolo en una mochila, una parte, el resto envuelto en una sábana y otra parte en el bolso (…) Para nosotros este claramente es un crimen de odio de alguien que ha luchado toda su vida por ser una personas transgénero, ha luchado con discriminación, con burlas” (22 de septiembre, Chilevisión).

Explicó que algunas de las heridas de Ever se encuentran en zonas íntimas. “Nosotros entendemos que esa es una clara manifestación de odio, ya que no son sectores que dan muerte, sino más bien es un mensaje que trata de transmitir en este caso el autor, y esto tiene un correlato justamente con la manera en la cual distribuye el cuerpo de Ever, que es en tres lugares distintos” (Radio Biobío, 2 enero, 2024).

Fuente MOVILH

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¡Poneos en camino!

domingo, 6 de julio de 2025
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Pobreza evangélica

No tener nada.
No llevar nada.
No poder nada.
No pedir nada.
Y, de pasada,
no matar nada;
no callar nada.

Solamente el Evangelio, como una faca afilada.
Y el llanto y la risa en la mirada.
Y la mano extendida y apretada.
Y la vida, a caballo dada.

Y este sol y estos ríos y esta tierra comprada,
para testigos de la Revolución ya estallada.
¡Y “mais nada”!

*

Pedro Casaldáliga
Clamor elemental,
Editorial Sígueme, Salamanca 1971

***

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

“La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario.

No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: “Está cerca de vosotros el reino de Dios.”

Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: “Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el reino de Dios.”

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.”

Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:

“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.”

Él les contestó:

– “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

*

Lucas 10, 1-12. 17-20

***

 

Si yo, queridos hermanos en la fe, he sido enviado a vosotros para proclamar que Jesús ha resucitado y es el único Rey y Señor; si yo, que he sido llamado a ser vuestro obispo, he sido encargado de despertar la aurora que os duerme ya en el corazón […], ¿quién llevará este anuncio de esperanza a los «otros», a esa porción del pueblo que no coincide ya con el perímetro de la Iglesia, a esos a quienes los valores cristianos ya no les dicen nada? ¿Quién hará llegar la Buena Noticia de Cristo a tantos hermanos que, trastornados por los problemas de la supervivencia y del trabajo, ya no tienen tiempo para pensar en el Señor? […] ¿Quién llevará este anuncio de salvación a tantas personas generosas que no son capaces de atravesar los confines del inframundo y se baten sólo por una justicia sin trascendencias, por una libertad sin utopías, por una solidaridad sin parentescos? ¿Quién gritará el grito de liberación que nos ha traído Cristo en el corazón de tantos jóvenes extraviados que, en su ineludible necesidad de felicidad, buscan respuestas en las ideologías, en la fascinación del nihilismo, en las alucinaciones de la violencia, en el paraíso de la droga? ¿Quién pondrá una brizna de esperanza en el pecho de tanta gente desesperada, envilecida por las miserias morales, derrotada, marginada, para quien Jesús es un forastero, la Iglesia una extraña y el Evangelio sólo un jirón de recuerdos infantiles?

¿Deberé ser sólo yo, vuestro obispo, quien asuma esta tarea tan gravosa respecto al mundo? De ninguna manera. Pero no porque yo no tenga que hacerla. No porque se trate de una empresa que supere mis capacidades y produzca desaliento no digo a mi pobreza, sino incluso a la audacia de los más fuertes. Es sólo porque esta tarea corresponde a todo el pueblo de Dios. Es porque hoy un anuncio de esperanza sólo se vuelve creíble cuando lo ofrece una comunidad que vive en comunión y no por un individuo que juega con las palabras y se ejercita con la academia.

La gente empieza hoy a dudar de los jefes carismáticos. El oficio del «líder» ya no se sostiene, y menos aún en la Iglesia. Nos corresponde, por tanto, a nosotros, a todo el pueblo de los bautizados, depositarios de la esperanza cristiana, pasar por los caminos del mundo y proclamar juntos: «Valor, no te deprimas si adviertes que se reagudizan viejas angustias. Si te espanta la soledad del camino y la indiferencia de tus compañeros de viaje. Si experimentas los escalofríos de viejos delirios y de nuevos miedos. Si te oprime la oscuridad de la noche que no termina nunca… No te desanimes, porque aún no se ha dicho la última palabra. Levántate y camina con nosotros. O, al menos, intenta mirar en nuestra misma dirección. Al fondo hay una luz. Y hay un Hombre que, a pesar de todo, es capaz de presentarte el trecho de camino que te queda, por largo o corto que sea, como una ocasión extraordinaria para renacer».

*

A. Bello,
Vocabulario de comunión. Junto con el seguimiento de Cristo,,
Arluno 1991, pp. 133ss

***.

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“Con medios pobres”. 14 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,1-12.17-20)

domingo, 6 de julio de 2025
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Con frecuencia entendemos el acto evangelizador de manera excesivamente doctrinal. Llevar el Evangelio sería dar a conocer la doctrina de Jesús a quienes todavía no la conocen o la conocen de manera insuficiente.

Si entendemos las cosas así, las consecuencias son evidentes. Necesitaremos antes que nada «medios de poder» con los que asegurar la propagación de nuestro mensaje frente a otras ideologías, modas y corrientes de opinión.

Además serán necesarios cristianos bien formados, que conozcan bien la doctrina y sean capaces de transmitirla de manera persuasiva y convincente. Necesitaremos también estructuras, técnicas y pedagogías adecuadas para propagar el mensaje cristiano.

En definitiva, será importante el número de personas preparadas que, con los mejores medios, lleguen a convencer al mayor número de personas. Todo esto es muy razonable y encierra, sin duda, grandes valores. Pero, cuando se ahonda un poco en la actuación de Jesús y en su acción evangelizadora, las cosas cambian bastante.

El Evangelio no es solo ni sobre todo una doctrina. El Evangelio es la persona de Jesús: la experiencia humanizadora, salvadora, liberadora que comenzó con él. Por eso evangelizar no es solo propagar una doctrina, sino hacer presente en el corazón mismo de la sociedad y de la vida la fuerza salvadora de la persona de Jesucristo. Y esto no se puede hacer de cualquier manera.

Para hacer presente esa experiencia liberadora, los medios más adecuados no son los de poder, sino los medios pobres de los que se sirvió el mismo Jesús: amor solidario a los más abandonados, acogida a cada persona, ofrecimiento del perdón de Dios, creación de una comunidad fraterna, defensa de los últimos…

Entonces, lo importante es contar con testigos en cuya vida se pueda percibir la fuerza humanizadora que encierra la persona de Jesús cuando es acogida de manera responsable. La formación doctrinal es importante, pero solo cuando alimenta una vida más evangélica.

El testimonio tiene primacía absoluta. Las estructuras son necesarias precisamente para sostener la vida y el testimonio de los seguidores de Jesús. Por eso lo más importante no es tampoco el número, sino la calidad de vida evangélica que puede irradiar una comunidad.

Quizá debamos escuchar con más atención las palabras de Jesús a sus enviados: «No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias». Llevad con vosotros mi Espíritu.

 

José Antonio Pagola

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“Descansará sobre ellos vuestra paz”. Domingo 06 de julio de 2025. 14º Domingo del tiempo ordinario

domingo, 6 de julio de 2025
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Leído en Koinonia:

Isaías 66, 10-14c: Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz.
Salmo responsorial: 65: Aclamad al Señor, tierra entera.
Gálatas 6, 14-18: Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
Lucas 10, 1-12. 17-20: Descansará sobre ellos vuestra paz.

Primera lectura. La alegría del pueblo de Israel cuando contempla su renacer después de todas las amarguras del destierro la muestra el tercer Isaías con la figura del parto y los hijos recién nacidos que necesitan de la madre para mamar de sus pechos y recibir sus consuelos, los llevaran en sus brazos y sobre las rodillas los acariciarán. Están en la mano del Señor y como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo.

La figura de Dios Madre es muy querida para los profetas. Sin duda la experiencia familiar del padre, de la madre y de los hijos, es quizás la más admirable y comprensible para todos, cuando se quiere hablar del amor de Dios.

Cuando la Biblia habla de Dios Padre, ciertamente no está determinando el género masculino de la divinidad. Es cierto que esta denominación y esta traducción están condicionadas sociológicamente y sancionadas por una sociedad de carácter varonil. Pero, realmente, a Dios no se le quiere concebir simplemente como a un varón. Sobre todo en los profetas, Dios presenta rasgos femeninos maternales. La noción de Padre aplicada a Dios, debe interpretarse simbólicamente. Padre es un símbolo patriarcal -con rasgos maternales-, de una realidad transhumana y transexual que es la primera y la última de todas.

El profeta Oseas en el capítulo undécimo, trae uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. La experiencia del amor de Dios hace decir al profeta que el Señor ha ejercido las tareas de un padre-madre con el pueblo. También otros profetas presentan a Dios con características materno-paternales: un Dios que consuela a los hijos que se marchan llorando, porque los conduce hacia torrentes por vía llana y sin tropiezos (Jer 31,9); un Dios a quien le duele reprenderlos: ¡Si es mi hijo querido Efraim, mi niño, mi encanto! Cada vez que le reprendo me acuerdo de ello, se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión. (Jer 31,20).

Esa ternura del amor de Dios queda expresada de manera inigualable en la figura de la madre:

¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré (Is 49,15).

Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo (Is 66,13).

Realmente el pueblo se sentía hijo de Yahveh. Desde la primera experiencia salvífica de Dios en la salida de Egipto, el Señor ordenó a Moisés decir al Faraón: Así dice el Señor. Israel es mi hijo primogénito, y yo te ordeno que dejes salir a mi hijo para que me sirva (Ex 4,23). Y esa seguridad que la experiencia de Dios-Padre daba a los israelitas no les permitía sentirse huérfanos porque, si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá (Sal 27, 10).

La paternidad de Dios evocaba también una atención especial y una relación de protección de frente a aquellos que necesitaban ayuda y cuidado. Los profetas muestran la predilección de Dios por los pobres, los pecadores, los huérfanos y las viudas, en una palabra por todos aquellos que sólo podían esperar la salvación de la intervención amorosa del Padre-Madre que se preocupa más por los hijos desprotegidos y abandonados que por los demás.

Segunda lectura. En la despedida de su carta a los Gálatas, Pablo de manera muy sintética reafirma dos de sus temas preferidos. La salvación no se da por la ley, y el hombre en Cristo es una nueva criatura.

La circuncisión era una muestra clara del cumplimiento de la Ley, pero Pablo les dice a los Gálatas que la salvación no proviene de la ley sino de Cristo. Y se apoya en la Cruz, signo de ignominia para los romanos, los paganos y los judíos, que ahora es el signo de la victoria y de la salvación, y por eso Pablo se gloría en ella, como también todos los cristianos, porque de ella brota la vida.

Circuncidarse o no circuncidarse no es lo importante. Lo importante es renacer como nueva criatura. El mundo de la ley ha muerto. Ya no hay diferencia entre judíos y paganos. Ya no hay circuncisos e incircuncisos, lo único que cuenta es el hombre nuevo, el hombre que es capaz de superar la tragedia del pecado y realizar el proceso de la resurrección de Jesús, para vivir como una persona nueva.

Por segunda vez en el evangelio de Lucas, Jesús envía a sus discípulos a la misión. Ahora la época de la cosecha ha llegado y es necesario muchos obreros para recoger la mies; son setenta y dos, un número que evoca la traducción de los Setenta en Génesis 10, en donde aparecen setenta y dos naciones paganas. Jesús va camino hacia Jerusalén, el camino que debe ser modelo del camino de la Iglesia futura. Salen de dos en dos para que el testimonio tenga valor jurídico según la ley judía (cfr. Dt 17,6; 19,15).

La misión no será fácil; debe llevarse a cabo en medio de la pobreza, sin alforjas ni provisiones. La misión es urgente y nada puede estorbarla, por eso no pueden detenerse a saludar durante el camino; tampoco los discípulos deben forzar a nadie para que los escuchen pero sí es el deber anunciar la proximidad del Reino.

Este modelo de evangelización es siempre actual. Ciertamente es una tarea difícil si se quiere ser fieles al evangelio de Jesús. Muchas veces por una falsa comprensión de la inculturación se hacen concesiones que van contra la esencia del evangelio.

Cuando los discípulos regresan de la misión están llenos de alegría. Hay una expresión que merece un poco de atención: Hasta los demonios se nos someten en tu nombre. ¿Qué significado tienen los demonios? Una breve explicación del término se dará al final.

Jesús manifiesta su alegría porque se han vencido las fuerzas del mal, porque él rechaza cualquier forma de dominio, y exhorta a sus discípulos a no vanagloriarse por las cosas de este mundo. Lo importante es tener el nombre inscrito en el cielo, es decir participar de las exigencias del Reino y vivir de acuerdo con ellas (cfr. Ex 32,32).

Hay otro motivo de alegría para bendecir la Padre. Sus discípulos son una muestra de que el Reino se revela a los sencillos y humildes. No son los conocimientos lo que permite la experiencia del Reino. Es esa experiencia de Dios por medio del contacto íntimo con Jesús y su seguimiento. Leer más…

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6.7.25. Paz a esta casa… Misión universal cristiana (Lc 10, Dom 14 TO)

domingo, 6 de julio de 2025
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Del blog de Xabier Pikaza:

Dos discursos misioneros tiene Lucas, Uno para los judíos, con los 12 apóstoles (Lc 9,  1-6).  Y otro para todos los pueblos de la tierra, con los setenta misioneros (Lc 10, 1-12).  El evangelio de hoy recoge el segundo discurso,  que voy a introducir en las reflexiones que siguen.

(1) Anuncio general del reino, según Mc 1, 14-15. (2) Jesús trató de paz, no de pecado y envió a sus misioneros como testigos de paz vida, sin más armas ni riquezas que su propia vida ya pacificada

(2) La palabra central de ese evangelio es: 5Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. 6Y si hay gente de paz,…

La imagen es un porta-paz que se empleaba cuando yo er niño, a fin de la misa,  para ofrecer paz a todos

| Xabier Pikaza

TESTIGOS DEL REINO (Mc 1, 14-15). CAMBIO DE MENTE

 Jesús no tiene conciencia personal de pecado, no estádominado por la angustia de la muerte, sino enriquecido por don de Dios. Pero tenía una inmensa conciencia y sufrimiento por el sufrimientos de los hombres. No salió al mundo a perdonar  pecados, sino a superar enfermedades y dolores.

Muchos profetas y “fundadores” religiosos antiguos se hallaban marcados por un fuerte sentimiento de culpabilidad, de manera que debían ser purificados (cf. Is 6, 5).  Algunos pensadores cristianos han presentado a Jesús como un profeta obsesionado por los pecados de los hombres, en sentido penitencial, intimista, como un predicador horrorizado por la maldad moral de la población, en la  línea de Juan Bautista, como si su mensaje central hubiera sido  “sois pecadores, estáis condenados, aunque añadiendo después, en vez de decir “venid al río, que yo os bautizo”, como Juan, Jesús dice, más bien, venid conmigo y nos perdonamos y amamos unos a los otros

  • 14 Después que Juan fue entregado,
  • marchó  Jesús a Galilea, proclamando el evangelio de Dios
  • 15 Y diciendo: El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios ha llegado.
  • Cambiad de mente  y creed en el evangelio.

Ésta es la experiencia original, el principio y motor del cristianismo. La solución de los problemas que atenazan a los hombres no depende simplemente de ellos, de forma que no se encuentran condenados a buscar su salvación con obras propias, con un esfuerzo duro al servicio del cambio social o personal. Hay algo previo, hay evangelio: Dios existe y viene (está viniendo ya) para ofrecer su reino o señorío salvador para los hombres.

– Se ha cumplido el tiempo. La llegada del Reino marca la plenitud del tiempo. Juan Bautista moraba todavía al otro lado, antes de que el tiempo terminara y se cumpliera; por eso, dentro de la lógica de la profecía israelita, debía mantenerse en actitud de conversión penitencial. Pero ahora, cuando llega el reino que Jesús anuncia, el tiempo (kairos) de los hombres se ha cumplido. Nos encontramos ya del otro lado de la historia. Por eso, frente a las posibles pequeñas conversiones que sólo cambian por fuera lo que existe, dejando que en el fondo todo siga como estaba, Jesús nos ha ofrecido la mutación, es decir, el nuevo nacimiento. Dios nos hace ser, y de esa forma somos: herederos y testigos de su gracia.

-Convertíos…(meta-noeite) Dejad que Dios os cambié, que cambie vuestra forma de pensar, de sentir, de querer… Esta conversión no se expresa ya en forma de arrepentimiento y penitencia, sino en cambio de mente y vida, es decir, como meta-noia,  mutación interior y exterior, no por obra humana, sino por presencia y acción de Dios. Los nuevos creyentes del evangelio no cambian de vida por aquello que son (lo que ellos hacen), sino por lo que Dios hace en ellos. Superando el nivel previo de lucha de la vida, de acción y reacción (de obra y sanción), viene a desplegarse ahora un extenso y gozoso continente de existencia filial, hecha de gratuidad y expresada comofe en el evangelio, es decir, como acogida de la buena noticia de Dios. No es la conversión la que causa el evangelio sino al revés: el evangelio de Dios, que aceptamos por Jesús con fe gozosa, nos convierte, nos transforma, haciéndonos capaces de acoger y construir la familia mesiánica o iglesia.

-Creed en el evangelio. Frente a los principios antiguos de la vida, que son luchas por la supervivencia, fuertes envidias y estrategias de poder (como irá señalando todo el evangelio), Jesús pone a los hombres ante el principio de la fe. No se trata de creer en cualquier cosa, en ejercicio posible de autoengaño, sino de creer en el evangelio, en la buena nueva de Dios que ama a los hombres. De una vez y para siempre, en la tierra Galilea, ha venido a realizarse la mutación humana principal, el cambio que conduce de la vieja a la nueva historia. Al a venida del reino de Dios responde el hombre con fe, es decir, con el propio y fuerte asentimiento. Aceptar el don de Dios, reconocerse amado: esta es la verdad, es el poder del evangelio de Dios en nuestra vida.

Los cuatro momentos anteriores son fundamentales y se implican mutuamente. Viene Dios, ofreciendo al hombre su ser) como evangelio; por eso nos transforma por sí mismo, es decir, desde el principio de su gracia; pero es tan intenso su poder que logra transformarnos de manera humana, haciendo que nosotros mismos nos hagamos seres nuevos.

El evangelio no es anuncio de un Dios que flota por arriba, dejando que la historia de los hombres siga como estaba, sino fuerza superior e interna del Dios que ha penetrado en nuestra vida. Hasta ahora, esa actuación/presencia de Dios no podía realizarse; tenían posibilidad de ser transformados por Dios, pero no estaban dispuestova a ponerla en marcha. Tenían capacidad, pero no escuchaban, tenían posibilidad de transformarse en Dios, pero no se dejaban. Tenían necesidad de que viniera uno distinto, como Jesús, que les transformara y que ellos se dejaran transformar.

Alguien podría decir que Jesús se ha limitado a proclamar, en nombre de Dios, esta buena nueva de transformación, como un simple pregonero que habla y deja que las cosas sigan como estaban. Pero a lo largo de todo lo que sigue, iremos descubriendo que este anuncio de reino es un impulso de reino. Jesús no se ha limitado a proclamarlo, sino que lo ha expandido y desplegado como vida, ofreciéndolo con obras y palabras a los hombres de su entorno (1,14-8,26).

Jesús no ha pedido nada. No ha exigido nada. Simplemente ha querido que hombres y mujeres “escuchan” su palabra, que crean en ella, que la acepten y se dejen transformar por su ofrecimiento y su llamada. Jesús sitúa a sus oyentes en la misma actitud del Shema israelita (Dt 6, 4 ss): Escucha Israel. Esto es lo que Jesús pide a sus oyentes: Que escuchen, que se dejan transformar (recrear) por su voz, por su llamada de Evangelio. Jesús no aparece como un suplicante que implora a Dios agua para el campo, hijos para la familia, fortuna para la casa, vida para los enfermos… Simplemente ha ido en busca de Dios, con los penitentes del Bautista y ha escuchado la voz ¡eres mi Hijo! descubriendo que Dios no pide penitencia (que nos sacrifiquemos ante él), sino que nos ofrece gracia.  No nos pide nada, sino que nos da todo lo que tiene, para que seamos con él y como él.

  1. El Reino es Palabra de Dios que nos llama, dialoga con nosotros, haciéndonos capaces de palabra, conversando unos con otros. Escuchar la palabra y responde a ella, eso es el Reino. No viene a través de una victoria militar externa, sino por una palabra que nos dice que seamos. Escuchar esa palabra, eso es el Reino. de los hombres (donde aparece y se despliega la Palabra de Dios). El Reino es palabra compartida, no propaganda para comprar, publicidad comercial para vender, sino  ofrecimiento gratuito de vida, que viene de Dios y que los hombres pueden compartir, amorosamente.
  2. El Reino es curación, esto es, salud: Que hombres y mujeres puedan no sólo decir y escuchar palabras aisladas sino vivir en plenitud, compartiendo la vida. En esa línea, el evangelio identifica el Reino de Dios con la Salud, que es Vida abundante, que los hombres y mujeres aceptan como don de Dios, viviendo en transparencia, encontrando y compartiendo así vida unos en otros. Entre la Palabra y la Salud hay una conexión recíproca: la misma Palabra cura y la salud hace posible que los hombres compartan la Palabra.
  3. El Reino es encuentro de amor, presencia de Dios en los hombres/mujeres (de los hombres/mujeres en Dios), siendo así comunicación amorosa de unos con otros (en) otros. No se trata de creer unas verdades separadas de la vida, sino de vivir en fe, es decir, de “creerse”, comunicándose la vida. Ésta es quizá la nota distintiva del Reino que Jesús anuncia. Todo es de Dios (Dios es todo) y, sin embargo, los hombres y mujeres han realizarlo todo, no esperando que llegue de un modo pasivo, sino haciendo que llegue, siendo ellos mismos profetas mesiánicos, en comunicación de amor. En ese sentido decimos que todo hombre/mujer es Mesías, porque Dios actúa cada uno, de tal manera que podemos añadir que cada hombre (especialmente el más pobre) es Dios para los restantes hombres y mujeres [1].

  Jesús no es un “filósofo” que habla de Reino en teoría, ni un político que quiere instaurarlo por fuerza, sino alguien que lo anuncia y comienza a construirlo ya, aquí mismo, desde la periferia de los campesinos-artesanos de Galilea, recreando así la experiencia israelita, no a solas, sino con aquellos que quieran seguirle vincularse en Dios por su palabras

El Reino es pan: que los hombres vivan .No es sólo palabras, que los hombres y mujeres se comuniquen entre sí, sino que vivan, que compartan mutuamente la comida, no el dinero en abstracto, ni un tipo de posesiones materiales, sino el alimento de cada día, pan nuestro, que nos hace hermanos, palabra común vida que nos regalamos unos a otros.

El Reino de Dios es banquete, no alimento material, sino  comida compartida. (Lc 14, 16-24; Mt 22, 1-14; cf. Ev. Tom 64). Según un tradición antigua, Dios había preparado su comida para todos y de un modo preferente para los “buenos judíos” (representantes de unas “clases” superiores, “elegidas”). Pero, siguiendo la inspiración y experiencia del Bautista, Jesús ha descubierto que los invitados preferentes han rechazado la llamada: No han venido, ni quieren que otros vengan a compartir su banquete. En ese contexto, Jesús se ha sentido enviado por Dios para ofrecer la invitación a los “cojos, mancos, ciegos”, expulsados por razones económicas, sociales y/o religiosas (que vagan por plazas y caminos: cf. Lc 14, 21-23).

El Reino es Comunión, comida para todos, superando las fronteras de los hijos, “elegidos” de Israel, como muestra el pasaje ejemplar de la siro-fenicia que pide para su hija las “migajas” de la mesa de los hijos del reino (cf. Mc 7, 28). Avanzando  en esa línea, un nuevo pasaje afirma que vendrán personas de todas las naciones (de norte y sur, levante y poniente), para tomar parte en el banquete final, que no es comida para cuando el mundo acabe, sino para este mismo mundo, empezando por los antes excluidos (Mt 8, 11-12; Lc 13, 28).Siendo del todo israelita, el mensaje de Jesús es totalmente universal, de manera que, en último término, sólo puede expresarse y expandirse allí donde se abre a todos, empezando por los pobres.

El Reino es vida para los condenados a muerte en el mundo. He comenzado presentando el Reino como pan: que hombres y mujeres puedan comer cada día, compartiendo los dones de Dios (de la tierra) con gozo y salud.

 El hombre no ha sido creador para producir, sino para compartir. Hasta el momento actual (siglo XXI), los hombres han aprendido a producir, no a compartir y, en general, cuanto más producen menos comparten. Así sucedía ya en la sociedad urbana y comercial de Galilea, en tiempos de Jesús. Desde ese contexto se entiende la opción de Jesús, que abandona la producción de bienes materiales y deja el trabajo (pues cuanto más se progresa y produce en una línea menos suele compartirse en otra) para enseñar a compartir y compartir con más intensidad, en actitud de gracia, no sólo su palabra, sino su pan con los hombres y mujeres de su entorno. ¡Hay una producción de bienes materiales que es en realidad  una fábrica de hambre! Por eso,  Jesús no enseña a producir (¡eso ya lo sabían los hombres de su tiempo y lo saben los del nuestro!), sino a comunicar la vida en gratuidad, compartiendo así los bienes, que pueden mostrarse de esa forma como una señal de Dios.

-Un proyecto desde la pobreza. Sólo allí donde se aprende a compartir, por don de amor, no por imposición, se puede vivir en gratuidad. Eso significa que el Reino es un “regalo” que viene de Dios, pues Dios mismo es regalo que se expresa allí donde los hombres y mujeres comparten lo que son y lo que tienen, de manera que su vida y sus bienes se convierten en signo y mediación de amor. Desde ese fondo, Jesús empieza a actuar como profeta de los  campesinos desposeídos de Galilea, haciendo que ellos mismos puedan confiar (¡son hijos de Dios, herederos del Reino!) y abrir un camino de pan y amistad, no para imponerlo por la fuerza, sino para acogerlo, regalarlo, cultivarlo, de un modo gratuito. Jesús no quiere la pobreza, sino la comunión, una comunión que sólo puede surgir allí donde los hombres y mujeres superan el deseo de posesión particular e inician un camino de comunicación gratuita y creadora de vida,  desde, con los pobres, al servicio de la vida de todos.

La novedad de Jesús es que el Reino se instaura a partir de los pobres (no desde los sabios, ricos, fuertes soldados u observantes religiosos). El Reino de Dios no se impone ni realiza por la fuerza, desde arriba (a través de una victoria militar), ni se logra con más producción (por riqueza), sino que  “está viniendo” como gracia (desde Dios), a partir de los expulsados de la sociedad, allí donde ellos se acogen y aman entre sí, para abrirse, al mismo tiempo, a los propietarios (productores, sedentarios), para ofrecerles su riqueza de  Reino (curación) y recibir lo que ellos puedan ofrecerles (casa, alimento),  iniciando una experiencia de vida común, donde la producción y comunicación se vinculan mutuamente, como seguiremos indicando.

En este contexto, recreando las promesas davídicas, Jesús descubre que no hace falta un rey más poderoso (para imponerse sobre todos), ni un propietario más productor y un rico más rico (fabricando comida para todOs),  pues el Reino empieza a desplegarse desde el amor de los más pobres (campesinos sin campo, artesanos sin “arte”, prescindibles), portadores de una vida/salud que ellos ofrecen a los ricos/productores y lo hacen de tal forma que éstos puedan y quieran acogerles, poniendo su posesión y producción al servicio de todos.

En ese sentido, el reino es perdón, la  vida como regalo, más que como ley. No llega a través de la toma de poder  de los ricos/poderosos (ni de pobres que toman el poder, como han querido algunos celosos), pues Dios no es poder, ni de unos, ni de otros, sino impulso de amor que proviene de los más pequeños  que pueden sanar a ricos, a fin de que todos vayan en comunión con todos [2].

COMO JESÚS. MISIONEROS PORTADORES DE PAZ

Juan Bautista esperaba y preparaba a los hombres para el paso del desierto a la tierra prometida, por medio del Juicio (hacha, huracán, fuego), pues parecía que el pecado dominaba sobre el mundo. Jesús, en cambio, sabe que el mundo es de Dios, no del pecado y que el tiempo (kairós) del pecado se se ha cumplido, de manera que el Reino (basileia) ha venido y está ya presente. Por eso invita a sus oyentes a que crean, es decir, a que acepten la buena noticia (Evangelio), dejándose cambiar por ella, pues el impuso de vida es la gracia de Dios, no el pecado.

– Jesús no tiene conciencia personal de pecado, no estádominado por la angustia de la muerte, sino enriquecido por don de Dios. Muchos profetas y “fundadores” religiosos antiguos se hallaban marcados por un fuerte sentimiento de culpabilidad, de manera que debían ser purificados (cf. Is 6, 5).  Algunos pensadores cristianos han presentado a Jesús como un profeta obsesionado por los pecados de los hombres, en sentido penitencial, intimista, como un predicador horrorizado por la maldad moral de la población, en la  línea de Juan Bautista, como si su mensaje central hubiera sido  “sois pecadores, estáis condenados, aunque añadiendo después, en vez de decir “”venid al río, yo os bautizo”, como Juan, dice, más bien, venid a mí que yo os perdono.

(b) Posiblemente él tenía conciencia de pecado  cuando era discípulo de Juan y esperaba su bautismo (cf. Mc 1, 9).Pero, habiendo  recibiendo  el bautismo de Juan,, tras haber escuchado la palabra de Dios que le “engendra” diciéndole “tú eres mi Hijo”, Jesús  ya no tienes conciencia de pecado. Dios no le ha dicho “antes eras pecador” pero yo te he perdonado, sino que le dice “tú eres mi hijo, en ti me he complacido”. Por eso es desde ahora y para siempre, Jesús es  un hombre de paz, de manera que sus discípulo, compañeros, han de ser también portadores de paz En esto se distingue radicalmente el bautismo de Jesús de la experiencia de nacimiento profético de Isaías, conforme a la cual Dios le dice “ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado” ( וסר עונך וחטאתך תכפר Is 6, 8). Isaías es un perdonado, conforme al rito de expiación de Lev 16. Jesús, en cambio, es un amado, que nace del amor de Dios, sin pecado.

(c) No teniendo conciencia de pecado, en sentido moralista, Jesús no ha centrado su misión en el ofrecimiento de perdón por el pecado, sino en el ofrecimiento  y despliegue de paz como principio y contenido del reino. No va diciendo a los hombres “Dios os perdona”, sino ¡paz con vosotros, llega el Reino. Jesús no ha tenido señales de angustia o sentimiento de culpa ante Dios, ni ha ido por Galilea perdonando de un modo “altivo” (por superioridad)  a otros hombres y mujeres diciendo “yo os perdono” situándose así por encima de ellos) Éste no es un dato “moralista” secundario sino el elemento “teológico” esencial de la vida y mensaje de Jesús, que ha superado el nivel moralista y penitencial de Isaías y de Juan Bautista (para perdón de los pecados), iniciando así una misión de amor (de nuevo nacimiento, curación y vida), en paz que es amo por encima de los pecados. En ese sentido, lo que llamamos “perdón de Jesús”, no ha de entenderse en sentido penitencial (de arrepentimiento y cambio externo, sino en sentido filial de “nuevo” o más alto nacimiento.

(d) Este mensaje y camino superior de paz (nuevo nacimiento) de Jesús se sitúa por encima del nivel penitencial del templo de Jerusalén, con sus sacrificios expiatorios y sus rituales sacrificiales. En ese sentido debemos entender el mismo Padrenuestro, que en su versión original no dice “perdona nuestros pecados (ἄφες ἡμῖν τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν: Lc, 11, 12,), sino “perdona nuestra deudas” (ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφειλήματα ἡμῶν: Mc 6, 12). El templo era por entonces una inmensa “máquina” sacrificial y  clerical de perdonar pecados… Pero  Jesús no va al templo, para dejarse perdonar, ni para perdonar a otros a través de esa máquina de sacrificios, sino que vive y expresa el perdón en casas, campos y  caminos, acogiendo, dialogando, dejándose querer y queriendo, ofreciendo así una terapia de vida/perdón por la que enseña a los hombres y mujeres a quererse y perdonarse mutuamente, en gratuidad, superando todas las “deudas”. Jesús no dice a los ·pecadores” “yo” os perdono, insistiendo en su yo, como si él pudiera perdonar y los otros no… (casos como el de la adúltera de Jn 8 o el paralítico de Mc 2, 5 par han de entenderse de un modo especial), sino mostrando que Dios  ha confiado a los hombres la autoridad y gracia del perdón (Mt 9, 7; en otra perspectiva, cf. Jn 20,21-23).

 Este mensaje de perdón de Jesús no es una enseñanza más, entre las enseñanzas de los escribas judíos de su tiempo, ni un elemento del mensaje de Jesús entre otros, sino la raíz y el argumento central de su enseñanza, que la tradición de los evangelios ha vinculado a su bautismo (Mc 1, 9-11 par). Éste es el gran cambio, el nacimiento mesiánico de Jesús como “hijo de Dios”, nacido en la historia de los hombres.

Todo lo anterior forma parte de su vida como israelita, discípulo de Juan, compañero suyo en el desierto del Jordán junto al río.  Como un israelita ha venido Jesús para bautizarse en río de Juan Bautista. Parece uno más entre todos los que vienen, y como uno más le acoge y bautiza Juan.   Pero lo que entonces comienza es totalmente distinto.

Estando ya mi casa sosegada

Tras haber sido Bautizado (Mc 1, 9) y haber salido del agua penitencial, habiendo cumplido y superado el camino  de arrepentimiento israelita, Jesús queda integrado en el amor gratuito de Dios, que es vida  y nuevo nacimiento, amor mutuo, por encima incluso de todas las deudas a las que puede aludir Mt 6, 12, conforme al lenguaje de la iglesia (Rom 3, 8-10), donde ya no hay deudas, sino que todo es gratuidad.

 Jesús descubre al Dios Padre, que le llama Hijo, afirmando que ha puesto en él sus complacencias, concediéndole su Espíritu Santo, para transformar en palabra y amor la vida de los hombres. De un modo consecuente, agradeciendo al Bautista su enseñanza de juicio y de muerte y enfrentándose al poder diabólico, Jesús vuelve a Galilea, su tierra, para anunciar con-versión (meta-noia), pasando de la amenaza de pecado  a la promesa de vida, como ofrecimiento de paz (Mc 1, 12-15).

Esta es la palabra clave del segundo mensaje misionero de Lucas. El primero (Lc  9, 1-6), dirigido los 12 “apóstoles”, para los judíos,  está tomado de Mc 6, 6-13 y se centra en la curación de enfermos endemoniados y en el anuncio del Reino de Dios. El segundo (Lc 10, 1-12), reelaborado a partir del documento Q (cf. Mt 10, 7-16), está dirigido a los setenta discípulos de la misión universal de Jesús, tras la pascua, en una línea más paulina y   contiene las palabras más significativas del evangelio, centradas en la “paz” :

 2Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies…

  • 4No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
  • 5Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”.
  • 6Y si hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
  • 7 Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan…9curad a los enfermos … y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lc 10, 2-9).

           Esta es la palabra y misión central: Ofrecer la paz con vuestra propia vida, más que con teoría. Si no reciben la paz, si no la aceptan, no la perdáis vosotros. Quedad en paz y salid, buscando nuevos lugares donde ofrecer la paz de de Jesús, que es paz de la humanidad entera vida.

NOTAS

[1] Cf.  Hermanos de Jesús y servidores de los más pequeños (Mt 25,31-46), Sígueme, Salamanca 1984.

[2] A través de la toma de poder religioso, económico o militar no llega el Reino de Dios, sino un tipo de imperio que termina imponiéndose al fin sobre todos, para hacerles sus esclavos. El Reino implica pan (abundancia de bienes), pero no un pan que se produce y ofrece a todos por presión social, vinculada al “poder”, sino un pan de gratuidad, que los hombres y mujeres pueden compartir, desde los más pobres, todo aquello que son y tienen, abriendo un camino que culmina en la Cena de Jesús, Mc 14, 25

***

6.7.25. Dom  14 TO. Nueva misión cristiana: Cuando entréis en una casa…


Presenté ayer el tema, comentado el evangelio del domingo (Lc 10) en el que Lucas describe la segunda misión cristiana, la de los  70 misioneros, para todo los pueblos del mundo.

Esta es una misión dirigida a las familias como grupos de convivencia y vida, y no a personas por aislado.  Es una misión centrada esencialmente en la paz, no en un tipo de cambio interior meramente espiritualista. Así dice su párrafo central: 

-Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz….  

No se trata de cambiar personas separadas, sino de recrear las relaciones humana (familias, casas, comunidades de experiencia y camino de vida compartida). Esta misión de los 70  no pretende curar a individuos aislados, sino crear comunidades de diálogo y amor mutuo, superando la guerra..

Lo contrario al cristianismo no son personas incrédulas  en sentido subjetivo, sino comunidades humanas que no viven en paz. superando en comunión la guerra.

| Xabier Pikaza

Introducción

La nueva misión cristiana del siglo XXI ha de ser como quería el Papa  Francisco “misión de familias, de los antiguos y nuevos grupos sociales en línea sinodal, no para conservar sin más las relaciones que hay (en una vía en parte  muerta), sino para crear desde Jesús nuevas vías de familia y de comunicación universal humana

Sirvan estas reflexiones de introducción al tema. Dentro de dos días seguiré, pues quedará sin duda materia pendiente.

    Por naturaleza e instinto los vivientes nacen dentro de un nicho ecológico, que ellos pueden adaptar por instinto: “Las zorras tienen madrigueras, los pájaros hacen nidos, los hombres, en cambio no tienen donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 20):

Vienen al mundo indefensos, han de ser acogidos, cuidados y educados largos años, en familia. No tienen casa previa, han de hacerla, haciéndose a sí mismos, en un plano personal y social, cultural y religioso. Así lo ha sabido Jesús, que acepta su desamparo radical de hijo del hombre), para iniciar así su gran tarea de ser (=hacer) casa para aquellos que no la tienen.

    Esa tarea (hacer casa) vincula y define todos los hilos de la vida, desde la posesión del suelo hasta la arquitectura, con implicaciones personales, sociales, laborales y económica, siempre con el riesgo de construir sobre arenas movedizas y no sobre roca, como pasa hoy en España (Mt 7, 24-27). La casa no es un problema más, es “el problema”, como muestra la crisis sangrienta en que vivimos, con una economía desquiciada y desalmada que se muestra en la especulación (hacer casa para enriquecerse a costa de otros) y al desahucio de los pobres.

Esta tarea no se arregla con un ligero barniz ornamental, sino que necesita un toque más hondo, estructural y personal, económico y financiero, político y moraly, en el fondo, ecológico, en sentido radical humano. Ciertamente, un tipo de riqueza es importante para casa en el sentido de “haus” (mansión esteran), pero no para ser “home”, convirtiendo así la casa en hogar, espacio habitado de humanidad, en familia y amor, en acogida y ternura.

    Estamos en centro de una gran crisis de casa, casa, unos por pobreza material (errantes sin casa sobre el mundo)…, otros por exceso de riqueza, pero sin humanidad. Tal como están las cosas, la crisis en esa doble dirección no ha hecho más que empezar. O cambiamos mucho o nos destruimos. La Biblia puede ayudarnos a caminar en la buena dirección.

Israel, una casa

     Los hebreos (nómadas de estepa, emigrantes, evadidos de Egipto, cananeos pobres…) lograron superar su desamparo y construir un pueblo donde cada familia tuviera su propia casa y todos una Casa Común. Tardaron siglos, entre dificultades y crisis económicas, sociales y religiosas, pero lo intentaron, como sabe la Escritura. Creyeron ser casa de Dios y en parte lo fueron.

Su construcción siguió un ideal agrario de autonomía: Cada familia era y tenía una casa, con un campo propio, y estaba gobernada por un padre que mantenía unidos a los miembros del grupo (bet-ab, casa paterna), vinculados en clanes sociales más amplios, de manera que todos pudieran vivir tranquilos, cada uno “bajo su parra y su higuera” (cf. 1 Rey 4, 25), bajo un techo propio. Como garantía de unidad y justicia social, los judíos construyeron la Casa Común de Dios (el templo de Jerusalén) y desde ese trazaron las leyes del año sabático y del jubileo (que culminan en Lev 25), garantizando a todas las familias una casa y propiedad en Israel.

En principio no podía desahuciarse, ni expulsarle de su casa a nadie durante más de siete años, y además debían rescatarle (acogerle) sus familiares. De todas formas, ese ideal no logró imponerse nunca del todo (y hubo que dictar leyes de protección para emigrantes, huérfanos, viudas y esclavos sin casa), para remediar las situaciones de desamparo. No lograron ser perfectos aquellos judíos, pero lo intentaron y sus leyes sociales eran mucho más justas que las nuestras.

    A pesar de ello, en tiempos de Jesús, muchos judíos (en especial galileos) cayeron bajo la opresión de los poderes políticos y económicos vinculados al Templo y al Imperio de Roma, perdiendo sus casas “materiales”, en manos de la oligarquía dominante, perdiendo sus hogares por ruptura social y familiar, en una situación parecida a la nuestra (año 2019).

Jesús, arquitecto

Mc 6, 3 le presenta como tekton, constructor (albañil, herrero, carpintero) , y su oficio era hacer casas, como artesano subordinado, al servicio de los nuevos terratenientes ricos de las ciudades controladas por emperadores, reyes (Herodes, Antipas…) y sacerdotes (Anás, Caifás…) dedicados a la megalomanía de las grandes edificaciones (templos, puertos, palacios…), mientras los pobres perdían tierras y casas, por deudas y embargos.

Un día descubrió que su tarea no era construir más casas para el sistema económico, sino salir a la calle para iniciar una conversión-revolución de tipo social y familiar, económico y religioso, a fin de que todos pudieran tener no sólo casa-edificio  en la tierra de Dios sino casa-familia entre los hijos de Dios.

    A partir de ese descubrimiento, Jesús se liberó sin sueldo y, dejando su trabajo de tekton-constructor, se hizo arqui-tekton del Reino de Dios a fin de que  todas las familias tuvieran casa, empezando por los expulsados sociales, cojos-mancos-ciegos, leprosos-excluidos. No hizo casitas para pobres sin techo en las laderas y costas de Galilea, sino algo anterior: Les ofreció dignidad y conciencia, solidaridad y deseo de vivir, para que ellos mismos pudieran crear casa (construirla y compartirla). Su revolución tuvo dos rasgos principales:

‒ Llamó a los sin techo (nómadas de la vida, itinerantes) y los envió para curar-transformar a los propietarios ricos, que podían ser enfermos de la vida (de su orgullo y su prepotencia…). No empezó desde arriba, cambiando le economía del César de Roma con sus gobernadores y reyes. La buena nueva de la Casa de Dios (para todos) debía empezar desde los pobres, excluidos, sin-techo, portadores de una nueva esperanza de vida y casa compartida. Éste fue el oficio de Jesús “tekton” (arquitecto), constructor de casas de humanidad, abiertas a los pobres y excluíos, a los impuros  y a los niños.

‒Creyó que los ricos podrían cambiar por el testimonio y palabra de los pobres, pero no por guerra militar (como querían los celotas), por conquista armada de Jerusalén, sino por transformación social, personal…. No se trataba de controlar el poder existente (para que todo siguiera lo mismo, aunque con nuevos dueños), sino de superar una estructura de poder que expulsaba de la casa a los pobres e impedía que los ricos pudieran tener verdadera casa/hogar (fogueera, sukalde, etxea, en el sentido radical de ls palabra). Pensó que los ricos podían cambiar y construir hogares, pero sólo acogiendo a los pobres.

     Jesús, el tekton de casas materiales, al servicio del orden establecido, se hizo así arqui-tekton, constructor de una humanidad reconciliada, a partir de los pobres. Por eso criticó a los viñadores homicidas (especuladores, sacerdotes), que se habían adueñado de la “finca” para su servicio (Mc 12, 1-12). Evidentemente, esos constructores que habían tomado la viña, para construir en ella sus palacios y templos, le juzgaron y mataron, oponiéndose así a la revolución de los pobres. Pero los cristianos saben que su muerte no fue en vano y que Dios le convirtió en “piedra angular” de la nueva casa del Reino (Mc 12, 10, cita de Sal 118, 22).

    La cuestión de fondo era el Templo que debía ser “casa de oración”, es decir, de diálogo y encuentro, de fraternidad y gozo para todos, y de un modo especial para los pobres (es decir, un tipo de Parlamento, al servicio de la justicia y la igualdad). Pues bien, los sacerdotes y senadores (aliados con Roma) lo habían convertido en “cueva de ladrones” (Mc 11, 17), para legalizar sus intereses financieros, mientras los pobres, a quienes Jesús prometía el Reino, quedaban sin casa.

     No le mataron por cuestiones religiosas separadas de la vida, sino por intereses muy materiales pero, al mismo tiempo, muy humano, muy social, vinculado a la construcción de hogares de humanidad, abiertos a todos, en especial a los más pobres. Evidentemente, conspiraron contra él y le mataron los sacerdotes de Jerusalén, que habían pactado con Roma, para seguir siendo dueños de la Casa/Templo (con devotos sometidos y dinero), convirtiendo la religión en un mercado, cueva de bandidos, mientras los pobres no tenían casa familiar, como he puesto de relieve en mi Historia de Jesús (Verbo Divino, Estella 2013).

Evangelios, la casa

Los cristianos no empezaron formando una nueva religión instituida, sino una federación de casas inter-dependientes, abiertas, desde y para los pobres, creando redes de comunicación y de vida fraterna, casas-familias, impulsadas por el testimonio y presencia de Jesús, a quien descubren como resucitado. Entre los diversos grupos hubo divisiones y tendencias, pero en todos formaban una “ekklesia”, una asamblea de personas y familias, compartiendo casa y esperanza,  edificio y comida, fuego, luz, espacio de comunión donde los niños fueran recibidos…. Podríamos fijar los tipos de casas de la Iglesia primitiva (en el documento Q en los escritos de Pablo), o presentar la iglesia como casa-para-los-sin-casa (1 Pedro),  pero he querido centrarme Marcos,, que ratifican de forma solemne la experiencia de la casa cristiana.

Marcos describe la forma en que los “señores” del mundo (gobernadores, sacerdotes) mataron a Jesús para mantener su “casa” (imperio, templo) como negocio sobre el pueblo. Su visión de los seguidores de Jesús se resume en tres símbolos centrales que son Pan, Casa y Palabra, como destaqué en un libro titulado precisamente así (Sígueme, Salamanca 1998). Ese convencimiento me ha llevado a redactar un largo comentario del Evangelio de Marcos (Pan, casa y palabra, Verbo Divino, Estella 2012), poniendo como centro del mensaje de Jesús la experiencia y tarea de la casa.

Desde ese fondo se entiende la palabra y tarea central de Jesús: “Quien deje casa o hermanos… por el evangelio tendrá cien casas y hermanos…” (cf. Mc 10, 28-31).Jesús no pide a los suyos que dejen la casa por ascetismo o mendicidad, sino por el evangelio: Por comunión con los pobres, para compartirla con ellos, creando espacios de familia más amplia. El problema no era (ni es) que no haya casas (¡las hay, y muchas…!), es que no se comparten. Los ricos hacen casas para su disfrute privado, no para bien de todos.

El tema de fondo no es de pobreza, sino de participación; Jesús no quiere que sus amigos quemen casas, sino que las compartan, de manera que así se multipliquen. Ésta es su nueva contabilidad, su “mercado de Reino: No se trata de tener contra los otros (multiplicando así los millones propios), sino de tener con y para todos, disfrutando así el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas.

Un esquema de casa

Principio. Casa (oikia, oikos) es lugar de reunión y comunidad reunida. La nueva familia de Jesús, formada por hermanos/as, hijos y madres (sin padres de tipo patriarcal: 3, 31-35; l0, 29-30), aparece como casa en Marcos. Los seguidores de Jesús no son sinagoga (estancia judía de oración y estudio de la ley) ni iglesia en el sentido posterior de comunidad sagrada, sino casa y/o comunión fraterna. Frente al templo nacional israelita, construido en jerarquía sobre el privilegio de los sacerdotes, Jesús edifica la casa de Dios (cf. 12, 10-11), abierta a todas las naciones (11, 17). Lógicamente, le condenan pues ello implica la «caída» del templo israelita (11, 12-14; 14, 58; 15, 29).

Textos. Jesús ha iniciado un movimiento laical de personal que abandonan templo y sinagoga para convivir y descubrir el sentido de Dios (el mesianismo)en la casa familiar donde se juntan, dialogan y oran:

Casa de Simón y Andrés, lugar la curación (resurrección) y servicio (1, 29), frente a sinagoga «de ellos» (judíos) donde habita el hombre impuro (1, 23)

Casa de curación y perdón criticado por los escribas (2, 1-12), casa del publicano que invita a Jesús y sus discípulos, superando la ley de pureza de los escribas de los fariseos (2, 15-17).

Casa de familia donde Jesús reúne al «corro» de madres, hermanos/as, que cumplen la voluntad de Dios, superando la crítica de escribas y familiares antiguos ( 3, 20-35).

Casa del Archisinagogo que se hace creyente con su esposa, pues entra Jesús con tres discípulos y cura a la hija enferma/muerta (5, 35-43).

Casa de libertad y universalidad mesiánica (7, 17; cf. 9, 28), por encima de la ley de los escribas, con pan/curación para los gentiles (7, 24-30).

— Casa de igualdad/fidelidad matrimonial (10, 10), donde el niño es el más grande (9, 33)

Casa de Simón leproso, donde la mujer unge a Jesús para la sepultura y se anuncia (anticipa) la misión universal (14, 3-9). En esa línea se puede hablar de una casa eucarística, aunque Marcosn o llama al cenáculo casa sino habitación superior (katalyma:14, 14) donde Jesús instaura su pascua.

— Conclusión. La casa no es negocio, sino experiencia de humanidad  Una humanidad económica y políticamente enferma como la nuestra (Europa, España 2025), donde es muy difícil ganar lo suficiente para construir/comprar una casa es una injusticia estructural.  El hecho de que muchos jóvenes o menos jóvenes no puedan tender posibilidades de construir/edificar una casa constituye un problema que es más que económico y político, un problema estructurl, de humanidad.

Mateo sigue básicamente a Marcos y pone en el centro de su mensaje el tema de la casa, pero añadiendo que Jesús quiso edificar (oiko-domeô) una casa universal, dando las llaves a Pedro para que todos pudieran habitar en ella, prometiendo que nada ni nadie (ni siquiera el infierno, ni el neo-capitalismo) podría destruirla (Mt 16, 18-19). Esa ha sido su alternativa judeo-mesiánica de la casa frente a la casa judeo-sacerdotal de Jerusalén, convertida en cueva de bandidos, dando a Pedro recibió la función (a veces no cumplida) de abrir la casa de modo que todos pudieran tener cabida en ella.

Esa visión se expresa en la parábola del juicio (Mt 25, 31-46), donde el tema de la casa (los sin-casa, extranjeros…) se inscribe en un contexto más amplio de necesidades personales, familiares y sociales (hambre, sed, desnudez, enfermedad, cárcel). Centro de esas necesidades son los sin-ropa (dignidad) y de los sin-casa (xenoi, extraños), que son los que vienen de fuera (emigrantes no acogidos) y también (como en nuestra sociedad) los expulsados (desahuciados) de las casas. En contra de la injusticia actual, el centro del proyecto de Jesús es acoger (ofrecer casa) a los que, por diversas circunstancias, no la tienen.

Lucas introduce en su evangelio algunas novedades de tipo económico y social, pero ha concretado su proyecto de Reino en el libro de los Hechos, presentando desde el principio la utopía de la casa común (cf. Hech 2-4). Los primeros cristianos formaron una “federación de casas”, compartiendo la fe de Jesús y la comida. No tenían apenas estructuras exteriores, pero se reunían en las casas de los miembros (hermanos), convertidas en espacios de comunicación monetaria (¡bienes, comida!) y personal, de acogida y diálogo abierto en especial a huérfanos, viudas y sin-casa (cf. Hch 6).

    Aquí se planteó el primer gran problema de la Iglesia, que Pablo interpretó como “dogma” central del evangelio: Las comidas compartidas en las casas de la Iglesia (Hch 15; cf. Gal 2, 5.14). Algunos querían “comidas y casas separadas” (para judíos por un lado, gentiles, por otros…). Pablo, en cambio, recordó que según Jesús todos los creyentes debían ser acogidos en las casas de la comunidad, compartiendo dignidad y comida. Así entendió el evangelio en forma de relación de casa y mesa, en comunión abierta a judíos y griegos, hombres y mujeres, libres y esclavos (Gal 3, 28). El problema de la Iglesia no es de ley ni clero, sino de casa y comida.

Juan ofrece una doctrina absolutamente necesaria para entender y resolver el tema, como indicó Caifás, Sumo Sacerdote, afirmando que debía morir Jesús, para que se mantuviera el “orden de la casa”, el sistema religioso y social de la oligarquía de Jerusalén, vinculada a los romanos, que concede casas a unos y expulsa a otros (Jn 11, 47-53). Esa doctrina sigue siendo esencial en nuestro tiempo: Para que el sistema siga deben “morir” los pobres, quedarse sin casa Jesús, en cambio, murió (fue asesinado “legalmente”) porque quiso “reunir a todos los hijos dispersos” (ofrecer a todos casa-familia). Era peligroso para la Gran Casa de Jerusalén, sigue siendo peligroso.

    En esa línea avanza la exigencia suprema de Jesús, que es de transparencia. El sistema de poder se mantiene por mentira y ocultamiento: Unos saben, a otros se les niega el saber; unos pueden, a otros se les quita el poder; unos tienen grandes casas, otros son expulsados de ellas. Pues bien, para invertir esa situación, Jesús propone un remedio: ¡Que todo se sepa! (Jn 15, 15). Ése es también hoy el principio de la solución: ¡Que se sepa quién manipula las casas, quien roba, quien excluye, de manera que empiece ya aquí el juicio de Mt 25, 31-46! Sólo donde se sepa y se diga en todas las plazas quiénes y cómo expulsan a los otros de las casas podrá iniciarse un camino de renovación.

Nosotros, una encrucijada económica…

    Nuestro tiempo (2025) se parece en muchos rasgos al de Jesús. (a) Los poderes especulativos (ceo-capitalismo, bancos), manejando al Estado, han empleado parte del capital para construir casas, no para bien de la gente (¡que pueda vivir!), sino para ganancia propia, subiendo el precio y creando una inmensa burbuja inmobiliaria y financiera… Por otra parte están los cientos de miles y millones de migrantes sin casa, que vagan por mares desiertos y fronteras buscan un lugar donde puedan ser acogidos y crear una cas..

 (b) Una parte considerable de los que han comprado las casas en esas condiciones, con grandes hipotecas, tienen dificultades en pagarlas y corren el riesgo de perderlas (ser desahuciados). La solución tiene aspectos políticos, sociales y económicos que desbordan mi planteamiento. Pero la Biblia (mensaje de Jesús) ofrece al menos dos indicaciones significativas:

  1. La situación es escandalosa y anti-cristiana, en ella están implicadas las mismas iglesias oficiales (parecidas al templo de Jerusalén, que Jesús rechazó). Este escándalo ha surgido (al menos en España) en una sociedad de catolicismo básico (nacional-catolicismo), pero la Iglesia oficial no ha tenido la lucidez de verlo ni la valentía de condenarlo. Será tiempo de que lo haga…. Y en el fondo sigue siendo escandalosa la riqueza de algunos que no tienen más casa que el capital, ni más hogar que la fuerza
  2. La solución no es sólo el cristianismo, pero los cristianos ten mucho que decir y proponer, en la línea del mensaje de Jesús: O sabemos presentar el evangelio como experiencia y tarea de “casa compartida”, o terminaremos haciendo su mensaje y la misma Iglesia se vuelva irrelevante. ¿Si la sal se vuelve insípida con qué se salará? (Mt 5, 13).
  3. Este es un problema de nueva construcción de hogares‒casas de evangelio… Con una iglesia que sea casa abierta para los sin casa, con casas que sean hogares para los ricos, que habitan en ellas y acojan a otros… Esta es la situación creada para miles y miles (millones) sin techo, si casa material y su casa humana.

Pero el tema es mucho más que de economía. Seguiré  mañana

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“Tres personajes muy distintos”. Domingo 14 Tiempo Ordinario. Ciclo C

domingo, 6 de julio de 2025
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Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

El verano (en España) con sus olas de calor no se presta a grandes reflexiones teológicas. Además, los tres textos de este domingo van cada uno por su cuenta. Pero nos ponen en contacto con tres personalidades muy distintas e interesantes.

Un profeta demasiado optimista: Jerusalén y Gaza (Isaías 66,10-14)

            Recuerda las imágenes que has visto de Gaza: ruina total, niños hambrientos, madres desesperadas… Jerusalén durante los siglos VI y V a.C. también estaba en ruina y, además, vacía. Su población había sido deportada a Babilonia, había huido a Egipto o se había dispersado por las regiones vecinas.

En este contexto, un profeta proclama su mensaje utópico, centrado en la vuelta de los hijos a su madre: la mayor alegría para Jerusalén y el mayor consuelo para los desterrados. El profeta también habla de la paz y la riqueza que inundarán la ciudad. Un mundo maravilloso de alegría, consuelo, paz y esplendor.

¿Cómo se consigue? ¿Qué deben hacer los judíos? Según este poema, nada. Todo lo hace Dios. Es él quien hace derivar hacia Jerusalén la paz y la riqueza de las naciones; es él quien consuela. Es él quien manifiesta a sus siervos su poder (su mano), como dice la última frase del poema.

Vuelve la mirada a Gaza. El único que ha propuesto una solución es Trump, que desea convertirla en una ciudad turística. Netanyahu prefiere seguir bombardeándola. ¿Habrá algún profeta capaz de consolar  a los gazatíes? ¿Servirá de algo su consuelo?

Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis,

alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto.
Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos,

y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes.
Porque así dice el Señor:

«Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz,

como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas y sobre las rodillas las acariciarán;

como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo,

y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo, se alegrará vuestro corazón,

y vuestros huesos florecerán como un prado;

la mano del Señor se manifestará a sus siervos.

Un judío rebelde: Pablo (Gálatas 6,14-18)

            En algunas instituciones y colegio se ha propuesto (incluso llevado a cabo) suprimir los crucifijos. En tiempos de Pablo eso no era problema porque no existían. El buen israelita (y muchos cristianos de origen judío) no presumían de llevar una cruz al cuello sino de estar circuncidados. Esa era la garantía de pertenecer al pueblo de Dios y de hallarse en buena relación con él. Pablo, circuncidado a los ocho días, terminó convencido de que la circuncisión no sirve de nada. El único que salva es Jesús al morir por nosotros. La cruz de Cristo es su único motivo de gloria. Y los que se pasan el día hablándole de lo maravillosa que es la circuncisión, que hagan el favor de dejarlo tranquilo.

Hermanos: Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por la cual el mundo está crucificado para mí y yo para el mundo. Pues lo que cuenta no es la circuncisión ni la incircuncisión, sino la nueva criatura. La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma, también sobre el Israel de Dios. En adelante, que nadie me moleste, pues yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén

Un optimista realista: Jesús (Lucas 10,1-12)

            [La liturgia ofrece la posibilidad de elegir una lectura breve. Es la que sigo].

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

‒ La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino!

Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. 

Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa.» Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.

Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios.» 

Jesús lleva tiempo dedicado a la actividad misionera, pero quiere que sus discípulos se entrenen para sucederlo. Según Mateo, envió a los Doce para esa tarea, dándoles antes una serie de instrucciones. Lucas, que escribe hacia el año 80, cuando el cristianismo se ha difundido por el imperio romano, sabe que la expansión del evangelio no ha sido sólo obra de los Doce sino también de otras muchas personas anónimas. E introduce un cambio muy importante: el discurso que Jesús dirige a los Doce en el evangelio de Mateo, en Lucas se lo dirige a setenta y dos (6 x 12, un número simbólico).

Curiosamente, lo primero que deben hacer es rezar para que el Señor envíe operarios a su mies. El dueño de la mies no es Dios Padre, sino el mismo que Jesús, que les ordena ponerse en camino. Con una advertencia y unas órdenes.

La advertencia: no van a una labor fácil ni agradable. Van como corderos en medio de lobos. El peligro no es la dentellada que provoca la muerte sino la que desprestigia y tira por tierra el mensaje del evangelio. El imperio romano estaba repleto de grupos y predicadores religiosos parecidos a muchos de los actuales que utilizan la religión como forma de ganarse la vida. Por eso, la mejor forma de evitar las dentelladas de los lobos es llevar una forma de vida totalmente pobre y austera: No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias. La talega hace referencia al dinero, la alforja al alimento, las sandalias al vestido.

Luego añade unas palabras que sólo se encuentran en Lucas: «no os detengáis a saludar a nadie por el camino». Eso mismo le dijo el profeta Eliseo a su criado Guejazí, un día que lo envió a una misión urgente (curar al hijo de la sunamita). Lucas, que conocía el Antiguo Testamento de memoria, pensó que este momento era el adecuado para poner en boca de Jesús las mismas palabras. La misión de los discípulos es urgente, no se puede perder el tiempo charlando a mitad de camino.

¿Qué hacer cuando llegan a un pueblo o aldea? Jesús concede una importancia capital al alojamiento, insistiendo en no cambiar de casa. Probablemente refleja su experiencia personal; y Lucas, la de los primeros misioneros. Cambiar de casa puede provocar muchos celos y tensiones.

Las palabras siguientes resultan extrañas en este sitio: Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios.» Los discípulos ya habían llegado a un pueblo y habían sido bien acogidos por una familia, que les da de comer. Si Lucas hubiera escrito con ordenador, quizá hubiera marcado bloque, cortado y pegado, cambiando el orden de las frases. O quizá no, porque este orden ilógico deja para el final, dándole mayor importancia, la misión de los discípulos: curar a los enfermos y anunciar la cercanía del Reino de Dios.

El contraste entre la lectura de Isaías y el evangelio

El mundo utópico de Isaías, el esplendor de Jerusalén, se realiza sin esfuerzo alguno, por pura obra de Dios. En cambio, el mundo utópico que predican Jesús y los discípulos conlleva mucho sacrificio y esfuerzo. Además, es un mensaje que puede ser rechazado, como le ocurrió al mismo Jesús en Corozaín y Betsaida.

Además, esos discípulos enviados a la misión no son un grupo de selectos. Todos hemos conocido gente que nos ha hecho gran bien desde el punto de vista humano y cristiano, que nos han anunciado el Reino de Dios. Y también nosotros hemos llevado y debemos llevar adelante esa tarea, a veces dura, y muchas veces con sensación de fracaso. Pero esto no es motivo para dejar de esperar en el triunfo de la utopía.

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Domingo XIV del Tiempo Ordinario. 06 Julio, 2025

domingo, 6 de julio de 2025
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«…el Señor designó a otros setenta y los envió por delante». fragilidad

(Lc 10, 1-12.17-20)

Jesús tiene urgencia por anunciar el Reino y se decide a compartir su misión personal con un grupo a quienes envió delante de él. Los seguidores de Jesús somos camino en el Camino, casa en Casa y alegría en la Alegría. Jesús nos habla de ser cauces, puentes de CORRESPONSABILIDAD,  COMUNIÓN, pero antes nos instruye desde el espíritu del amor. Nos advierte de las dificultades, al mismo tiempo que nos abre el camino de la confianza.

La mies es abundante”: nos habla  de que hay mucho trabajo por realizar, pero no nos dice que nos estresemos y agobiemos, sino que roguemos para que nos envíen ayuda.

Rogad por tanto al dueño de la mies”: en una sociedad de la inmediatez, donde cada vez somos más autosuficientes, Jesús nos ruega que oremos, que pidamos al Padre, que seamos pequeñas y humildes, sabiendo que nuestra fuerza es LA CONFIANZA en Dios.

Que envíe obreros”: esto somos los seguidores de Jesús, obreros, personas que trabajamos un campo que no es nuestro. Hij@s que descubren el Reino del Amor y no solo entregan su tiempo, sino  su Vida entera. No nos pertenecemos porque no somos pagados con dinero sino retribuidas con Amor, y el Amar de Dios es calidad.

Y nos envía como corderos en medio de lobos”: nos habla de vulnerabilidad, de fragilidad, y así somos los seguidor@s de Jesús, pequeñ@s, frágiles  pero sabemos que  la fuerza se realiza en la debilidad. Solo en lo pequeño, en lo frágil y vulnerable Dios actúa, porque ahí es donde nos dejamos acariciar. En lo grande y perfecto, Dios no tiene espacio, se queda fuera.

Oración

Padre, ayúdanos a entregar la vida por el Reino desde nuestra fragilidad.

Descúbrenos el valor de despertenecernos

para ser camino que otr@s transiten hacia Ti.

 

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El llevar a los demás el Evangelio es connatural a vivirlo.

domingo, 6 de julio de 2025
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DOMINGO 14º (C)

Lc 10,1-12; 17-20

En el relato se puede apreciar que se trata de un claro reflejo a lo que se practicaba en las primeras comunidades. En ningún evangelio se percibe un grado de organización suficientemente sólida como para llevar a cabo una programación como esta. Por otra parte, los seguidores de Jesús no se enteraron de nada hasta la experiencia pascual.

De todas formas, las recomendaciones son una mina para conocer la estructura de las primeras misiones comunitarias. “De dos en dos, porque para los judíos la opinión de uno solo no tenía ningún valor en un juicio, y los misioneros son, sobre todo, testigos. También, porque el amor exige por lo menos dos para ser vivido y proclamado.

Poneos en camino”. La itinerancia es la clase de vida que eligió Jesús cuando se decidió a proclamar la buena noticia. El anuncio no se puede hacer sentado. Seguir a Jesús exige una dinámica continuada. Nada se puede comunicar desde una cómoda instalación personal. La disponibilidad y la movilidad son exigencias básicas del mensaje.

Os mando como ovejas en medio de lobos”. Cuando se escribieron los evangelios, las primeras comunidades cristianas estaban viviendo la oposición, tanto del mundo judío como del pagano. Esa oposición no impidió el desarrollo de la misión de predicar.

Ni talega ni alforja ni sandalias”. La pobreza es signo del abandono de toda seguridad. Significa no confiar en los medios externos para llevar a cabo la misión. Se trata de confiar solo en Dios y el mensaje. Tenemos obligación de utilizar al máximo los medios que la técnica proporciona, pero no debemos poner nuestra confianza en ellos.

No os detengáis a saludar a nadie por el camino”. No se trata de negar el saludo a nadie. En aquella cultura, el saludo llevaba consigo un largo ceremonial que podía durar horas o días. Esta recomendación quiere destacar la urgencia de la tarea a realizar.

Decid primero: ¡Paz! Nuestro concepto de paz no expresa lo esencial. “Salom” no significaba ausencia de problemas y conflictos, sino la abundancia de medios para que un ser humano pudiera conseguir su plenitud humana. Llevar la paz es proporcionar esos medios que hacen al hombre sentirse a gusto e invitado a humanizar su entorno.

Comed y bebed de lo que tengan”. Lo más difícil es aceptar la dependencia de los demás en las necesidades básicas, no poder elegir ni lo que comes ni con quien comes. Muchos intentos de evangelizar han fracasado por no tener esto en cuenta.

Curad. Seguimos dando demasiada importancia a la salud corporal. Curar en este contexto, significa ayudar a un ser humano alcanzar su plenitud. Curar significa alejar de un ser humano de todo lo que le impide ser él. Las mayores carencias no son materiales.

El Reino está cerca”. Ni teología, ni apologética, ni ideología. Lo único que un ser humano debe saber es que Dios le ama. Dios es (está) en ti. Descúbrelo y lo tendrás todo. El que proclama el Reino de Dios, tiene que manifestar que pertenece a ese Reino. Tiene que responder a las necesidades del otro. Tiene que estar dispuesto al servicio. No debe exigir nada, ni siquiera la adhesión. Tiene que limitarse a hacer una oferta.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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El sueño de Dios

domingo, 6 de julio de 2025
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Lc 10, 1-20

«El Señor designó a otros 72 y los mandó por delante»

Decía José Enrique Ruiz de Galarreta, que «el sueño de Dios no puede ser la raquítica salvación de media docena de perfectos, sino que es toda la creación, realizada y perfecta, lo que constituye el sueño de Dios; su proyecto; el Reino». Consecuente con esa idea, José Enrique definía la humanidad en los siguientes términos: «Una comunidad de Hijos queridos por Dios que sólo amándose como hermanos podrá realizarse».

Si concebimos así la historia –como proyecto de Dios– podremos entender dos aspectos cruciales para nuestra vida. El primero, que caminamos hacia esa plenitud individual y colectiva que constituye el Reino, es decir, hacia un mundo libre de las pasiones que lo deshumanizan.

El segundo, que los protagonistas de la última etapa del camino somos nosotros; que Dios ha confiado en nosotros, ha puesto en nuestras manos su proyecto y nos ha dotado de tal grado de inteligencia y de libertad, que tenemos de hecho la capacidad de culminarlo… o malograrlo; de tomar el camino que lleva a la meta… o tomar otro y vernos condenados a vagar por la historia desorientados y sin llegar a ninguna parte.

Y esta disyuntiva es la que nos lleva a Jesús, pues Jesús se sintió enviado por Dios para marcar el rumbo de la humanidad –el Reino–, y porque a su muerte nos envió a nosotros por el mundo para completar su obra: «Como Dios me envió, así os envío yo a vosotros»

Los cristianos somos, por tanto, enviados por Jesús con su misma misión, y nuestra seña de identidad por excelencia es el compromiso con la misión; es decir, con esa tarea apasionante y descomunal de poner nuestro grano de arena en el logro de la plena realización humana.

Creemos, por tanto, que la humanidad tiene un destino, pero también creemos que tiene una gran propensión a equivocarse y necesita buenos guías que le muestren el camino para no perderse; para salvarse del desastre. Desde nuestra perspectiva, los criterios de Jesús son cauce de salvación, aunque no pensamos que esos criterios sean exclusivos de los cristianos, sino que están presentes en muchas personas, religiones y filosofías ajenas a él que las convierte en agentes de salvación.

La diferencia está en que entre los seguidores de Jesús (los que verdaderamente le siguen), estos criterios se convierten en la esencia de todo, en la propia razón de su existencia; en su norma de vida; en el sentido de su vida.

Pero hay varias formas de entender a Jesús; muchas de ellas válidas y la mayoría insuficientes. Unos lo conciben como gran maestro de sabiduría al igual que tantos que ha habido en el mundo, otros, como portador de unos criterios que propician una sociedad más justa e igualitaria, otros, como encarnación de Dios que se hace hombre para abrirnos las puertas de la vida eterna… Otros, finalmente, como el camino a seguir para que el proyecto de Dios, el Reino de Dios, llegue a hacerse realidad: «Yo soy el camino…»

Es probable que conozcan la leyenda de aquel maestro de obra que en plena Edad Media visitaba la sección de cantería en el solar donde se estaba construyendo una catedral. Dice la leyenda que se acercó a uno de los canteros, y le preguntó: «¿Qué estás haciendo?», y él le respondió: «Estoy tallando este bloque de mármol». Le hizo la misma pregunta a un segundo cantero, y éste le dijo: «Estoy fabricando un capitel». Siguió su camino, y ante la misma pregunta un tercer cantero le respondió: «Estoy construyendo una catedral»… Los tres estaban haciendo lo mismo, pero con una perspectiva y una motivación muy diferentes.

Nuestra catedral es la humanidad y nuestro compromiso llevarla a buen puerto al estilo de Jesús; como la semilla, como la levadura, siendo sal, siendo luz… siendo conscientes de que no estamos tallando un bloque de mármol; que estamos construyendo una catedral; la catedral definitiva.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Si

Fuente Fe Adulta

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Paz a esta casa.

domingo, 6 de julio de 2025
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DOMINGO 14º T.O. (C)

(Lc 10,1-12.17-20)

El binomio bíblico y cristiano más genuino es el de Profeta-rey. En ese sentido, rey es sinónimo de poder económico, ideológico y político. Profeta es quien pronuncia la palabra de perfección en el amor y quien denuncia la manipulación e injusticia del poder, es decir, del rey, del poderoso, del opresor. El/la profeta de Yavé Dios no denuncia ni anuncia desde sí mismo/a, aunque también corre el peligro de hacerlo, sino desde la experiencia del dolor, de la pobreza del pueblo (porque pertenece al pueblo) y desde las exigencias de la justicia que Dios quiere. El/la profeta clama contra el opresor, contra el poderoso, porque no se siente o no quiere sentirse culpable de su ignominia, de sus infamias; le pone al descubierto de su falsedad, de sus argucias, de sus embustes, pero también despierta en los oprimidos, en los dominados, la conciencia de liberación para evitar callejones sin salida, para abrir las puertas que les encierran en sus propios miedos, para acoger y confiar en la Ruah Divina que todo lo llena, todo lo impulsa.

Es posible salir de ese binomio paralizante Profeta-rey si abandonamos el poder opresor, el dominio de unos sobre otros mediante la conversión y la reconciliación. Es lo que simboliza el número 72 que, según la tradición judía, (¡ojalá lo tuvieran en cuenta los genocidas, los corruptos!) corresponde al número de pueblos esparcidos por toda la tierra. ‘Poneos en camino’. ‘La mies es abundante y los obreros pocos’.

La misión es universal. Los/as misioneros/as deben ir de dos en dos, es decir, toda la comunidad cristiana es sinodal, misionera, al servicio de la evangelización de la sociedad, sin triunfalismos, sin etiquetas, con medios pobres, humildes, ‘sin alforja ni sandalias’, en medio de dificultades, en un mundo lacerado por el dolor, la guerra, la pobreza, los egoísmos.

Cuando entréis a una casa decid primero: ‘Paz a esta casa’ y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz”. La casa común, la madre tierra, la creación que se nos regaló para cuidarla, amarla, protegerla de depredadores sin escrúpulos, enviados como corderos en medio de lobos y ‘no os detengáis a saludar a nadie por el camino’; que nada ni nadie os enrede, os desvíe de vuestro propósito, de renunciar a una vida con sentido… La misión es urgente y su contenido lleva siempre un mensaje de paz que proviene del Abbá Dios, de su Palabra. Es, además, una tarea responsabilidad de todos los bautizados, no de ‘sabios ni ricos’.

En la primera lectura Isaías nos recuerda que un insignificante pueblo de repatriados, una comunidad mermada, humillada, escucha de su profeta una palabra de aliento, de esperanza (Is 66,10-14c). El simbolismo del amor filial y maternal habla de Dios, anuncia paz, ensancha la esperanza, aun estando crucificada, y hace sentir una presencia de salvación. En Gaza, Ucrania, Sudán del sur, Haití, Congo, Yemen… pero también en la división entre iguales, entre ciudadanos enfrentados por intereses mezquinos de los dirigentes… se descubre una presencia fuerte y auténtica: ‘Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz, como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones’. Esperar, a pesar del horror, una paz que termine con la inhumanidad de sembrar el odio y la muerte.

Con el Papa Francisco la Iglesia se proclama a sí misma como sinodal, en perspectiva misionera y de comunión, poniendo en el centro de su ser la evangelización. En otras palabras, la misión de la Iglesia es la evangelización viviendo la comunión juntos, en sinodalidad. Para ello hay que volver a los orígenes y replantear la estructura ministerial en la Iglesia, de modo que no exista una diferencia perpetuada hasta el concilio vaticano II en la Lumen Gentium cuando afirma que, entre el sacerdocio universal de los fieles y el sacerdocio ministerial «existe una diferencia esencial y no solo de grado», es decir, presupone que existen dos órdenes ontológicos separados [1]: bautizados en un orden inferior y ordenados en el superior.

El evangelio incide precisamente en que es la comunidad el centro de la vida eclesial y no al revés, situando el ministerio en el lugar que le corresponde, el del servicio. ‘Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya y proclamad: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. El aparato estructural no puede nunca ahogar la espontaneidad del Espíritu.

Sinodalidad es un nuevo Pentecostés que derribó barreras (lenguas, culturas, jerarquías religiosas judías), capacitó a todos para profetizar y convirtió un grupo de personas vulnerables y temerosas en una comunidad de amor y misionera.

Pentecostés es el Espíritu de Dios que nos humaniza, que ‘sacramentaliza’ el cuerpo de los pobres para amar a Dios, es el Espíritu que irrumpe para desacralizar la religión del poder y encarnar la Gracia en lo humano, desde los bienaventurados descartados y los samaritanos misericordiosos.

El clericalismo se resiste porque Pentecostés fue siempre subversivo frente al poder religioso establecido… Jesús no vino para fundar una religión ni para cambiar un clericalismo por otro, que es lo que hacen las ideologías políticas, incluso las eclesiásticas, cuando llegan al poder.

La sinodalidad desafía el «control sacralizado» del clericalismo, desmontando toda una estructura de ritos, lenguaje y sumisión que oculta los abusos de poder, de conciencia, económico y sexual. El clericalismo es una idolatría que, en lugar de liberar lo humano para lo trascendente, lo somete a la inmanencia de un clero que se cree superior al Pueblo de Dios [2].

Como comunidad de los/as seguidores de Jesús somos llamados/as a liberar, a ser Gracia y don para los demás. Nuestro compromiso se juega en la lucha pacífica por instaurar la paz y la bondad a nuestro alrededor.

¡Shalom!

Mª Luisa Paret

[1] B. Pérez Andreo, teólogo. “Si la curia es un cáncer hay que extirparlo, no reformarlo”.

[2] G. J. Kowalski, teólogo por la UCA. Argentina.

Fuente Fe Adulta

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La verdadera alegría.

domingo, 6 de julio de 2025
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Comentario al evangelio del domingo 6 julio 2025

Lc 10, 1-12. 17-20

En la conclusión de un relato nacido en las primeras comunidades de seguidores de Jesús, que trataba de regular la forma de vida y de acción de los misioneros itinerantes, se ha colado un dicho de profunda sabiduría acerca de la alegría incondicionada.

Mientras los discípulos vuelven alegres por lo que han conseguido -un poder que somete incluso a los demonios-, Jesús les muestra que el motivo real de la auténtica alegría no tiene que ver con lo que se hace, lo que se tiene, lo que se logra o consigue. La alegría incondicionada no es un estado de ánimo que se halla a merced de las circunstancias o acontecimientos, sino un estado de ser que, como tal, permanece estable e inalterado.

En cuanto estado de ánimo, la alegría (con minúscula) se alterna con la tristeza. Y ambos tienen su lugar y su razón de ser dentro del abanico de los sentimientos humanos. Así los reconocemos, los acogemos y los gestionamos de la manera más constructiva.

Pero aquí se habla de la Alegría (con mayúscula), aquella que constituye nada menos que nuestra identidad más profunda. En el texto se recurre a una expresión acorde con el contexto religioso teísta y mítico: vuestros nombres están inscritos en el cielo.

En las culturas antiguas, el nombre equivalía a la identidad. Por tanto, la afirmación evangélica podría “traducirse” de este modo: estad alegres porque vuestra identidad es eterna. Sea lo que sea que suceda u os ocurra, lo que sois se halla siempre a salvo. Tal comprensión nos hace ver que la auténtica Alegría no requiere ninguna condición: somos Alegría.


Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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La paz no es ausencia de guerra, sino un estado de gracia

domingo, 6 de julio de 2025
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Del blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

Con la que está cayendo, bueno será que hoy pensemos y oremos un poco por la paz.

Las dos lecturas de hoy: Haré llegar como un río la paz, (Isaías), Llevad la paz por las casas (Evangelio) pueden ayudarnos a pensar, a desearnos y orar por la paz personal, socio-política, eclesial.

01.- Shalom: Paz de Jesús.

Jesús, como buen judío, saludaba con la paz: «shalom«. Deseaba la paz. Todavía hoy los judíos se saludan con la paz: «shalom«. Pero cuando un judío saluda a otro con la paz no le desea sólo que no hagan la guerra. Paz significa algo más que ausencia de guerra.

        Por otra parte, y al mismo tiempo, Jesús desea y siembra la paz. Desde el nacimiento de Jesús amanece la paz. Los pastores escuchan en la noche de Belén: Gloria a Dios en el cielo y en la tierra: paz.

Jesús confiere salud, paz. A los enfermos les manda en paz: vete en paz. Hoy hemos escuchado cómo Jesús envía a los suyos a transmitir paz: paz a esta casa. Cuando Jesús se hace presente en el desilusionado grupo de creyentes les confiere paz: paz a vosotros. (Jn 20,26). Jesús nos deja su paz: la paz os dejo, mi paz os doy, (Jn 14,20)

02.- ¿Qué paz?

Shalom, la paz de Jesús  no es sólo la mera ausencia de guerra. La paz tampoco es una “victoria”. (La otra cara de la moneda de una victoria es una derrota).

La paz o dejo mi paz os doy, pero no como la da el mundo, (Jn 14,27)

Podríamos decir que vivir en paz es vivir en serenidad y armonía integrando y “poniendo en su sitio y orden” las dimensiones personales y sociales: la libertad, la economía, la etnia, la patria, los bienes, el placer.

Al mismo tiempo la paz brota cuando asumimos las limitaciones personales, la o las enfermedades, incluso la muerte.

03.- La paz: hermosa y difícil tarea.

La paz siempre ha sido y es una tarea difícil. También hoy en día apenas vivimos en paz personal y social. Vivimos permanentemente agitados, en ocasiones en una honda ansiedad, frustrados, decepcionados, en guerra, en conflictos económicos…

Y vivimos así porque nuestra armonía interior se ha desorganizado, porque perseguimos valores y realidades que no son tan importantes como parecen y en cuya consecución estamos dejando, hecha girones parte de nuestra vida interior, esa vida interior que nos equilibra, que nos hace dominar los acontecimientos en lugar de ser vapuleado por ellos.

La ausencia de paz es el resultado y consecuencia de la pérdida de la paz personal.

Si lo más importante en la vida es ser rico (el dinero), la grandeza de la patria norteamericana, rusa, vasca, española o la que fuere… es muy difícil que vivamos en paz personal, social, incluso eclesiástica como estamos viendo estas semanas en el episcopado español.

Nos alejamos de la paz por los criterios que barajamos en la vida.

La ansiedad, la falta de paz, la guerra comienzan en los criterios que empleamos en la vida y transmitimos en la familia, en los parlamentos, en la Iglesia en las aulas, en los medios de comunicación.

Yo no soy político ni entiendo mucho de política ni debo entrar en política partidista, ¿pero en qué cabeza cabe que se pretenda la paz aumentando el presupuesto armamentístico?

¿Cómo amanecerá la paz si nuestra máxima aspiración es ser ricos?

¿Cómo viviremos en paz con el racismo y el desprecio hacia el migrante en nuestra mente?

¿Cómo vamos a vivir en paz si la suprema aspiración es el placer?

04.- La paz interior personal en el plano de la conciencia.

No es menos cierto que la Iglesia, la religión ha transmitido miedo y falta de paz. En la Iglesia se ha jugado demasiado con el pecado, la culpabilidad, la condenación, el remordimiento, la angustia, el escrúpulo, el infierno…

Todo esto ha hecho mucho daño y ha minado paz de muchísimas personas.

¡Y hoy en día, en ciertos sectores de la Iglesia actual se pretende volver a esas posturas!

Los dos grandes problemas que pueden quitarnos la paz y causarnos desasosiego: el pecado y la muerte, encuentran paz en JesuCristo.

05.- Hacia la paz: La paz os dejo mi paz os doy.

Resulta entrañable el regalo de Cristo a los suyos: la Paz os dejo, mi paz os doy.

Ante las grandes potencias e intereses del mundo puede parecer una simpleza hablar y vivir en paz serena, en reconciliación, respeto, solidaridad a fondo, sin embargo la paz está ahí y no en los drones, en los aranceles,

La paz será posible cuando dejemos de pensar como valores fundamentales el dinero, el poder, el prestigio y un largo etcétera de posibilidades semejantes.

Quiera Dios que cesen las guerras actuales y todas las guerras. Pero la paz no es sólo ausencia de la guerra, sino un verdadero estado de gracia, de serenidad, construido en lo más profundo del ser humano.

La paz comienza en la mente y en el corazón del ser humano, en la familia, en la escuela y en la universidad, en los parlamentos…

La paz comienza cuando consideramos al otro como un hermano y no como un extranjero o de otra raza, o de otra religión.

La paz os dejo, mi paz os doy. No como la da el mundo.

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“Predicar la Buena Noticia del Reino con constancia y generosidad”, por Consuelo Vélez

domingo, 6 de julio de 2025
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De su blog Fe y Vida:

XIV Domingo del Tiempo Ordinario 6-07-2025

Jesús envía a los setenta y dos porque el anuncio del reino ha de hacerse más allá de las fronteras de Israel, es decir, también a los paganos.

La mies es mucha pero faltan obreros. Es una llamada actual también para nosotros hoy

Jesús les previene de la dificultad de la misión. Por eso han de ir «ligeros de equipaje«

La alegría ha de ser por haber anunciado el reino, no por hacer cosas extraordinarias

Pidamos acoger la misión que Jesús nos confia y realizarla con la prontitud que se necesita

 

Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo:

+ «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.

¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: «¡Que descienda la paz sobre esta casa!». Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.

En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: «El Reino de Dios está cerca de ustedes». Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan: ¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca». Les aseguro que, en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo:

– «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre».

Él les dijo:

+ «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo»

(Lucas 10, 1-12.17-20).

El evangelio de Lucas nos presenta a Jesús enviando a los Doce a proclamar el Reino de Dios y a curar, en el capítulo nueve. En este capítulo diez, el envío es a setenta y dos, de dos a dos, delante de sí a todas las ciudades donde él había de ir. En los dos pasajes se ven semejanzas, pero también diferencias. En este segundo texto podemos ver una intencionalidad del evangelista: si el anuncio a Israel se confía a los Doce, aquí el anuncio del reino ha de hacerse más allá de las fronteras de Israel, es decir, también a los paganos.

Otro dato interesante de este pasaje es la referencia a la mies abundante y la falta de obreros. Se necesitan muchos obreros para anunciar la buena noticia del reino. Es un texto vocacional para anunciar Buenas Noticias en un mundo amplio, necesitado de ellas. Para esta predicación Jesús da unas recomendaciones muy concretas. Es una misión que ha de realizarse en medio del conflicto, porque las fuerzas del anti reino están presentes y a eso han de enfrentarse los enviados. El pasaje termina haciendo referencia a la alegría de los discípulos porque “hasta los demonios se les someten” pero Jesús les dice que no debe ser ese el motivo de la alegría, sino el que “sus nombres estén escritos en el cielo”, es decir, por haber cumplido la misión, por ser portadores de la buena noticia, sin enorgullecerse por ello.

Jesús les dice a sus discípulos que no lleven dinero, ni alforja, ni calzado y no se detengan a saludar a nadie. Todo va encaminado a mostrar la prioridad del anuncio sobre todas las distracciones que pueden retrasarlo. También que “no vayan de casa en casa” sino que entren a las ciudades, es decir, les insiste en este ir más allá de los lugares cercanos para que el evangelio se anuncie en las plazas, en todos los lugares posibles. Les advierte de la posibilidad de no ser recibidos a lo que deben responder con la constancia del anuncio en otros lugares. Diríamos, con nuestras palabras, es un anuncio gratuito y quien no lo escucha se pierde la oportunidad. Pero, por parte del discípulo, ha de seguir adelante con la misión encomendada con gratuidad, sin depender de que sea recibida.

A veces se escuchan demasiados lamentos del mundo como alejado de Dios, de los valores, del bien. Y, sin embargo, en el mundo hay muchas búsquedas, muchos deseos positivos, muchos esfuerzos humanos realizando el devenir histórico. En ese horizonte ha de predicarse la buena noticia de manera significativa, actualizada y generosa. Con seguridad muchos más la acogerían si supiéramos anunciarla.

Pidamos acoger la misión que Jesús nos confía hoy a nosotros y realizarla con la libertad, desprendimiento, amplitud, sencillez y generosidad suficientes de manera que llegue a muchos y nuestro mundo pueda ser, cada vez, un mundo más justo y en paz.

(Foto tomada de: https://paroquiaamparopvh.org.br/noticia/jesus-envia-seus-discipulos-em-missao)

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Yo os envío – San Lucas 10, 1-12.17-20 -, por Joseba Kamiruaga Mieza.

domingo, 6 de julio de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

Del miedo al Covid al miedo a la vacuna, del miedo a la crisis económica al miedo a la guerra. Desde hace años, nos alimentamos de miedos.

La crisis económica, cultural y civilizatoria que estamos viviendo pone de relieve algunas cosas que quizá aún no estaban tan claras.

El momento es bastante delicado, los nudos se están deshaciendo. También para la Iglesia. Nuestra Iglesia.

Respiramos cristianismo desde que venimos al mundo, estamos inmersos en testimonios artísticos que remiten continuamente al Evangelio, ¡nos importan tanto nuestras fiestas cristianas!

Todo eso es cierto.

Más o menos.

Pero vivir en una sociedad en la que las referencias histórico-culturales siguen remitiendo al Evangelio no significa ser discípulos de aquel Nazareno que se profesaba Maestro y Señor. Y, al final, esto se ha hecho evidente.

Ciertamente, hay amplias zonas del país en las que las parroquias reúnen a mucha gente y se respira una religiosidad popular fuerte y arraigada. Pero, en cuanto se tocan las cuestiones verdaderas del Evangelio, se produce una huida generalizada.

Nos descubrimos egoístas, victimistas, racistas, rabiosos.

Como escribió hace tiempo el Cardenal Ravasi: es el pensamiento cristiano el que está en minoría, no el cristianismo. No es el cristianismo el que está en crisis, sino la forma histórica que ha adoptado en Occidente y que tiene dificultades para hablar de Dios.

He aquí, pues, la pregunta incómoda: ¿sigue existiendo la Iglesia? ¿Quién es la Iglesia? ¿Qué identifica a los discípulos? 

El gran Lucas nos ayuda en este camino, poniendo de relieve las necesidades del discípulo. 

Desde el punto de vista de Jesús, no desde el nuestro. 

Otra historia

Israel creía que el mundo estaba compuesto por setenta y dos naciones: cada año, en el Templo de Jerusalén, se sacrificaban setenta bueyes para la conversión de las naciones paganas.

Jesús envía a todo el mundo, a las setenta y dos naciones, a sus discípulos.

Jesús no se limita a rezar por su conversión. No se lamenta del rumbo que está tomando la historia, del mal giro de los acontecimientos. Actúa: envía discípulos creíbles para proponer a todos un cambio de vida.

Sin duda, es otra historia.

Y es interesante notar un matiz en algunas nuevas traducciones litúrgicas del texto: no se habla de pocos obreros, sino de pocos que trabajan.

Hay muchos obreros, demasiados: presbíteros, religiosas, religiosos, catequistas, laicos comprometidos. Pero ¿cuántos de nosotros, en realidad, tenemos ese fuego que arde dentro por el deseo de anunciar a Cristo? ¿De vivirlo? ¿De hacerlo presente y accesible? ¿Cuántos de nosotros (yo el primero, que soy el primero de los ignorantes) hemos hecho de las palabras del Evangelio nuestro estilo de vida, de modo que seamos creíbles y se nos crea?

Aunque estuviéramos repletos de presbíteros, religiosos y laicos comprometidos, pero no tuviéramos a nadie que trabajara, no cambiaría mucho… Si, al final, no logramos comunicar el amor que hemos descubierto (que estamos buscando, que nos habita, que nos fascina), nos convertimos solo en funcionarios de lo sagrado.

Anunciar, pues. Y eso es difícil.

Hablar de Jesús a los cristianos, ¡terrible! Ya lo saben todo.

Pero se puede hacer. 

Estilo

Los discípulos son enviados de dos en dos, precediendo al Señor.

No debemos convertir a nadie: es Dios quien convierte, es Él quien habita en los corazones.

A nosotros solo nos corresponde preparar el camino.

Somos enviados en pareja: el anuncio no es una actitud carismática de algún gurú, sino una dimensión de comunidad que se construye, un esfuerzo por estar juntos.

Y nos pide que recemos: no para convencer a Dios de que envíe obreros (¡eso es precisamente lo que Él quiere!), sino para convencernos a nosotros, los discípulos, de que nos convirtamos finalmente en evangelizadores.

El anuncio se fecunda con la oración: ¿por qué no convertirnos en terroristas silenciosos del bien, sembrando bendiciones y oraciones secretas allí donde trabajamos?

¿Confiar en el Señor, en lugar de juzgar?

El Señor nos pide que vayamos sin muchos medios, utilizando los instrumentos siempre y solo como instrumentos, yendo a lo esencial. Lo sé, amigas catequistas: el curso de natación o la semana blanca son mil veces más atractivos que vuestra hora de catequesis. Pero vosotras tenéis algo que no se le pide a ningún entrenador: el amor hacia vuestros chicos.

Y nos advierte: «Somos ovejas en medio de lobos», ¡y cuán proféticas se están volviendo estas palabras en nuestro mundo impregnado de ira! Siempre y cuando no nos convirtamos también nosotros en lobitos esperando que los lobos se conviertan.

El Señor nos pide que llevemos la paz, que seamos personas tolerantes, pacificadas. Nadie puede llevar a Dios con la soberbia y la fuerza, la arrogancia del anuncio nos aleja de Dios de manera definitiva.

Por último, el Señor nos pide que permanezcamos, que moremos, que compartamos con autenticidad.

No somos diferentes, no estamos aparte: el cansancio, la ansiedad, las dudas, las alegrías y las esperanzas de nuestros hermanos son de manera precisa las nuestras, exactamente las nuestras. 

¡Alegraos!

Es agotador. Es fatigante, lo sabemos.

También lo sabe Pablo, que, a pesar de convertir la cuenca del Mediterráneo, siente todas las limitaciones de su carácter. También lo sabe Pablo, que nos aclara que el problema no son las reglas (en su caso, la circuncisión), sino ser una nueva criatura. Y nosotros, la Iglesia, por desgracia, somos percibidos como los garantes de las reglas.

Como Isaías, estamos llamados a animar a los exiliados que regresan de Babilonia, a volar alto, a soñar en grande, a construir el sueño de Dios que es la Iglesia. Y paciencia por los resultados que faltan: la nuestra es una época de profecía. Es tiempo de sembrar, no de cosechar.

Entonces podremos experimentar verdaderamente la alegría del anuncio, la alegría de ver que Dios, ¡de verdad!, pasa a través de nuestras pequeñas y balbuceantes palabras, ver que la Palabra se viste con nuestras pequeñas reflexiones.

¡Qué alegría sentimos al ver a otros compartir nuestra misma fe!

Si doce hombres de Galilea incendiaron el mundo con su amor, ¿qué podemos hacer nosotros?

Dejemos de quedarnos estancados en la rutina, superemos los miedos del mundo, no valoremos los resultados como una empresa sagrada: alegrémonos, amigos, nuestros nombres están escritos en los cielos, Dios ya llena nuestros corazones y nos confía el Reino.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para el Domingo 6 de julio de 2025

1.- Recorrer con confianza los caminos.

2.- Donde nosotros vemos desiertos, Dios ve oportunidades.

3.- No a la fuerza sino con la humildad.

4.- Operarios de la belleza, cosechadores del bien.

5.- El buen anuncio es por contagio.

6.- La grandeza se mide con el corazón.

7.- Llevar la paz: tarea del evangelizador.

8.- Yo os envío – San Lucas 10, 1-12.17-20.

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

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¡No andéis preocupados por vuestra vida, que no es vuestra! Ni por vuestros logros que no os pertenecen

sábado, 5 de julio de 2025
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Del blog de Alfonso J.Olaz El Rincón del Peregrino:

19.06.2025 | Alfonso Olaz OFS

¡No andéis preocupados por vuestra vida, que no es vuestra! Ni por vuestros logros que no os pertenecen

¡De qué te vale sobrevivir sin amor, para morir cada día con miedo!
Y volviendo a nacer, ¡No saber para qué he vivido y cuál es mi destino…!

Malviviendo cada día

¿De qué me sirve no escuchar lo que debo hacer, para no hacerlo?
Y no haciendo lo que escucho, hago lo que no debo

¡Alégrate de estar siempre oculto!
¡Cómo Jesús lo estuvo…!
¡Colabora desde la penumbra para el bien común y no te rindas…!

¡El humilde está muy cerca de Dios…!
Tocando con sus pies su tierra roja, de árboles y plantas floridas
Ha escrito su nombre en el suelo, junto al de Jesús
¡Y ya nada espera!

¡Solo vive para Dios!
Y confiando en todo, todo le basta
No hace planes, vive al día
Como las aves del cielo
Y los animales terrenos

Con tus manos desnudas, corazón lleno de misericordia
y bastón del peregrino del evangelio
Aprendió la sabiduría del pobre, de los descartados
Con el compañero de su escuela: Jesús, pobre y alegre.

Hermano/a peregrino
Que tu cielo es la tierra

Y tu tierra es de cielo azul de alegría y verde de esperanza
Para acampar en la gran tienda del arco iris, todos los hermanos, todos.

Y así lo hace cada día
A pesar de las tormentas y de la noche oscura

Porque vive como cree
Y no se rinde
No anda preocupado por su vida, que es toda de Jesús.
Y de su hermano Jesús es toda su vida, para compartirla con todos.

Del Evangelio a la vida
De la Vida al evangelio

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“Costureras sagradas”, por Yolanda Chávez

sábado, 5 de julio de 2025
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Hoy me reuní con algunas catequistas. Todas ellas migrantes. Llegaron con los ojos llenos de lo que no se dice fácilmente: miedo, dolor, tristeza. No venían a buscar respuestas. Solo querían saber —con lágrimas temblando en la voz— si este temor profundo, en un tiempo que persigue con furia los rostros color café, no sería, acaso, una forma de fallarle a la fe que aún las sostiene.

Sin embargo, entre palabra y palabra, me impresionó algo más profundo que el miedo. Me impresionó su deseo de seguir siendo presencia para otros. «Tengo miedo por mí, pero pienso en las personas que me esperan cada jueves«, dijo una. «Puedo tan poco, pero algo me dice que este es el tiempo de estar para los demás«, dijo otra.

Me vinieron a la mente las costuras. Las pequeñas, esas que no se ven en la superficie de la colcha. Las que unen retazo con retazo. Ellas —las mujeres migrantes catequistas del sur de California— son eso: costuras vivas. Imperceptibles muchas veces. Pero sin ellas, se deshilacha la esperanza.

Y entonces vi que no están solas en esa tarea. Las acompañan otras costureras sagradas, tejedoras invisibles de la historia de la salvación:

Agar, extranjera en tierra ajena, que huye al desierto con su hijo y escucha a un Dios que la llama por su nombre. Las hijas de Selofojad, sin padre ni tierra, que se atreven a levantar la voz como extranjeras del sistema, y reclaman el derecho a heredar futuro. Rut, moabita migrante, que cruza fronteras por amor y recoge espigas ajenas hasta abrir la genealogía del Mesías. Noemí, anciana, rota, desplazada por el hambre y el duelo, que vuelve a su tierra, y aun así, es capaz de revitalizar el destino compartido. María, joven de Galilea forzada al exilio, que atraviesa la noche hacia Egipto, abrazando en un niño al Dios que tiembla y que migra. Priscila, judía expulsada de Roma, que se convierte en exiliada itinerante, predicadora audaz que ama, enseña y edifica sin pedir permiso.

Ellas no brillan como las figuras principales del relato. No son Abraham, ni Moisés, ni David, ni José, ni Pablo. Pero sin sus delicadas costuras, el gran manto de la historia se rompe.

Así también hoy: nuestras hermanas con el miedo dibujado en su rostro café, con silencios, con oraciones mientras abren su corazón y comparten sus lágrimas, son las que están sosteniendo la fe de muchas comunidades. No se notan. Pero están. Y eso basta para que la historia continúe.

Ellas son Costureras sagradas. Costureras de frontera. Costureras de futuro.

Mujeres que cosen, con hilos de lo invisible, la historia de Dios.

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McElroy, contra las deportaciones de Trump: «Es inhumana y moralmente repugnante»

sábado, 5 de julio de 2025
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McElroy, durante su entrevista en la CNN captura de pantalla

El cardenal de Washington lamenta la «sensación de terror» que sufren los indocumentados en EEUU

«Es justo poder controlar nuestras fronteras. Sin embargo, lo que está sucediendo ahora va mucho más allá. Es una deportación masiva e indiscriminada de hombres, mujeres, niños y familias que literalmente destroza, y tiene la intención de hacerlo«

 

El arzobispo estadounidense Robert W. McElroy, alto cargo de la Iglesia católica, crítico este jueves la política de detenciones y deportaciones de inmigrantes dispuesta por el presidente de EE.UU., Donald Trump, a las que tildó de «inhumanas» y «moralmente repugnantes«.

McElroy, quien desde enero pasado también ejerce como arzobispo en Washington, mostró en una entrevista con CNN su rechazo a la ofensiva migratoria de la Administración Trump e instó a una política más justa y compasiva.

«Es justo poder controlar nuestras fronteras. Sin embargo, lo que está sucediendo ahora va mucho más allá. Es una deportación masiva e indiscriminada de hombres, mujeres, niños y familias que literalmente destroza, y tiene la intención de hacerlo«, afirmó.

La entrevista de McElroy fue hecha en Roma el mismo día en el que el mandatario visitó el polémico centro de detención de inmigrantes en Florida conocido como Alcatraz caimán‘.

Al respecto, el arzobispo sostuvo que el mecanismo empleado por Trump se basa en «crear un profundo miedo» entre los millones de indocumentados en Estados Unidos, la mayoría de los cuales «han trabajado duro, convivido con las leyes y han contribuido enormemente a la sociedad».

«Esto no solo es incompatible con la enseñanza católica, sino que es inhumana y moralmente repugnante«, aseveró.

El Gobierno de Trump tiene el derecho de deportar a gente que ha cometido delitos graves, y por ello McElroy no cree que los estadounidenses tengan objeciones, «pero no es eso: esto es simplemente un esfuerzo para intentar atraer una sensación de terror a aquellos que están indocumentados«.

McElroy fue designado por el papa Francisco para dirigir la arquidiócesis de la capital estadounidense el pasado enero, coincidiendo con la investidura presidencial de Trump.

Además, fue uno de los cardenales que participó en el cónclave de mayo que eligió a León XIV, el primer papa estadounidense

Fuente Religión Digital

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