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¡No andéis preocupados por vuestra vida, que no es vuestra! Ni por vuestros logros que no os pertenecen

sábado, 5 de julio de 2025
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Del blog de Alfonso J.Olaz El Rincón del Peregrino:

19.06.2025 | Alfonso Olaz OFS

¡No andéis preocupados por vuestra vida, que no es vuestra! Ni por vuestros logros que no os pertenecen

¡De qué te vale sobrevivir sin amor, para morir cada día con miedo!
Y volviendo a nacer, ¡No saber para qué he vivido y cuál es mi destino…!

Malviviendo cada día

¿De qué me sirve no escuchar lo que debo hacer, para no hacerlo?
Y no haciendo lo que escucho, hago lo que no debo

¡Alégrate de estar siempre oculto!
¡Cómo Jesús lo estuvo…!
¡Colabora desde la penumbra para el bien común y no te rindas…!

¡El humilde está muy cerca de Dios…!
Tocando con sus pies su tierra roja, de árboles y plantas floridas
Ha escrito su nombre en el suelo, junto al de Jesús
¡Y ya nada espera!

¡Solo vive para Dios!
Y confiando en todo, todo le basta
No hace planes, vive al día
Como las aves del cielo
Y los animales terrenos

Con tus manos desnudas, corazón lleno de misericordia
y bastón del peregrino del evangelio
Aprendió la sabiduría del pobre, de los descartados
Con el compañero de su escuela: Jesús, pobre y alegre.

Hermano/a peregrino
Que tu cielo es la tierra

Y tu tierra es de cielo azul de alegría y verde de esperanza
Para acampar en la gran tienda del arco iris, todos los hermanos, todos.

Y así lo hace cada día
A pesar de las tormentas y de la noche oscura

Porque vive como cree
Y no se rinde
No anda preocupado por su vida, que es toda de Jesús.
Y de su hermano Jesús es toda su vida, para compartirla con todos.

Del Evangelio a la vida
De la Vida al evangelio

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

«La vida oculta de Jesús», por José Mª Castillo

martes, 8 de enero de 2019
Comentarios desactivados en «La vida oculta de Jesús», por José Mª Castillo

45828949234_3caee2fcff_zDe su blog Teología sin censura:

En los días de Navidad, como es lógico, la liturgia de la Iglesia nos recuerda los relatos de la infancia de Jesús, que nos han conservado los evangelios de Mateo y Lucas. En estos relatos, como es bien sabido, se habla de hechos prodigiosos, que las gentes de Judea y Galilea pudieron advertir cuando vinieron a este mundo Juan Bautista y Jesús de Nazaret.

Es enorme la cantidad de estudios, investigaciones y análisis bien documentados que han hecho y publicado los especialistas en la investigación de estos relatos. Que en Nazaret, Belén y Jerusalén ocurrieran las cosas que se cuentan – y tal como se cuentan – en los relatos del nacimiento y la infancia de Jesús, es un asunto muy discutido y sobre el que existen numerosas y muy diversas opiniones de los entendidos.

Sea lo que sea, de estas opiniones, hay un hecho que, “para los cristianos”, es de suma importancia. El nacimiento de Jesúsrepresentó, a fin de cuentas, al menos un acontecimiento fundamental: mediante este nacimiento, Dios entró en la historia de la humanidad y se hizo presente en ella. Por eso (y ante un hecho de tal importancia), parece razonable pensar que tal acontecimiento se viera acompañado de fenómenos que tuvieron que llamar la atención de la gente. Y eso, de una forma o de otra, es lo que se recuerda en los relatos de la infancia de Jesús.

Pues bien, esto supuesto, el problema más serio se plantea cuando pensamos en cómo se pudo (o se debió) desarrollar la infancia, la juventud y la adultez de aquel niño y aquel joven, que fue Jesús de Nazaret. O sea, lo que solemos denominar “la vida oculta” de Jesús el Nazareno. ¿Por qué representa esto un problema y, por cierto, un problema que da mucho que pensar?

La dificultad, que esto entraña, se comprende enseguida. El evangelio de Marcos nos dice que cuando los parientes de Jesús vieron la vida que éste llevaba, tan entregado a la gente, hasta el extremo de no tener tiempo ni para comer, fueron a llevárselo por la fuerza, porque “decían que se le había ido la cabeza” (Mc 3, 21). No cabe duda: para la gente muy “religiosa” y sumisa a las “leyes clericales” (o equivalentes), el Evangelio y quien se entrega a él de veras, se hace insoportable.

Pero lo más fuerte no es lo que acabo de contar. El mismo Marcos nos informa – y lo confirman los otros sinópticos (Mc 6, 1-6; Mt 13, 53-58; cf. Lc 4, 16-30) – de algo que resulta sobrecogedor.

Cuando Jesús fue por primera vez a su pueblo (Nazaret), después de haber dedicado su vida al anuncio del Evangelio, el día que se puso a enseñar en la sinagoga, los vecinos del pueblo se quedaron “impresionados” (Mc 6, 1) y se preguntaban: “¿De dónde le viene a éste todo eso que dice y qué sabiduría es la que le han enseñado”?

A los paisanos de Jesús no les cabía en la cabeza que a un hijo de aquella familia, tan vulgar, le hubieran enseñado cosas tan sublimes y que hiciera prodigios tan admirables. Es más, todo aquello “les escandalizaba” a los parientes y vecinos de Jesús en Nazaret. Y lo que es más grave: Jesús se sintió allí “despreciado” hasta por su propia familia (Mc 6, 4).

La “vida oculta” de Jesús no la conoció nadie. Ni sus vecinos. Ni su familia más cercana. Y es que la expresión “vida oculta” puede referirse a algo que es exactamente lo contrario de lo que nos suele ocurrir a casi todo el mundo. Casi todos ocultamos lo que hacemos y nos avergüenza.

Jesús, por el contrario, ocultó lo que enaltece y encumbra. Concretamente, en los temas del “saber” y el “poder, Jesús pasó casi toda su vida en un anonimato casi total. Esta actitud ante la vida y la sociedad fue central en la conducta de Jesús.

En el polo opuesto, ahí tenemos a tantos y tantos de nuestros intelectuales, de nuestros políticos, de nuestros clérigos y monseñores… Y hasta nuestro vecino, el de la esquina, que sabe de todo, pontifica de todo y tiene soluciones para todo. ¡Qué pobres hombres somos! ¿Y así queremos, a fuerza de ridículos y mentiras, arreglar este mundo?

Efectivamente, El gran Teatro del mundo.

Biblia, Espiritualidad ,

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