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Olvido

Miércoles, 6 de noviembre de 2019

Del blog Nova Bella:

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El olvido está lleno de memoria

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Mario Benedetti

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“Los muertos viven”, por José Arregui

Viernes, 1 de noviembre de 2019

t8835aErmita de Santa Engracia

Leído en su blog:

En el corazón o la memoria de todo

Las campanas de Aizarna han tocado a muerto. Han irrumpido en la calma de la mañana otoñal, difundiendo en el valle la memoria de Luisa, abuela nonagenaria del caserío Irure, mujer de extraordinaria fortaleza y ternura, mujer hecha hospitalidad materna para todo el que llegase, fuera quien fuera y como fuera. Las ondas sonoras del bronce han ascendido por el horizonte de Santa Engracia hacia el Infinito, fundiéndose con la música del universo sin medida.

¿Y Luisa, su espíritu, su conciencia, ‘ella’… a dónde se han ido? ¿Se habrá disuelto en la nada al apagarse su viva sonrisa, su dulce mirada, la luminosa paz de sus ojos? La pregunta me turba, pero no puedo pensar razonablemente que algo, alguien, alguna de las infinitas formas del Ser se disuelva en la nada. La nada no existe, ni de ella puede surgir algo. Toda forma es una conjunción de formas precedentes. Y todo lo que constituye a cada cosa en su figura concreta se convierte luego en otra cosa y en otra, y así sin cesar, en constante transformación. Nada se convierte en nada.

Cuando en otoño se suelta del tallo el rabillo de la hoja y, balanceándose en el aire, cae al suelo, vuelve a convertirse en tierra y la tierra en savia, la savia en yema, hoja, flor, fruto, y semilla envuelta en fruto. El fruto se convierte en alimento de seres vivos, y la semilla en germen en el seno de la tierra. La vida seguirá viviente en nuevas formas, inagotables y maravillosas. Nada se aniquila, todo se transforma. El milagro de la primavera empieza en el otoño, y la abundancia del verano en el desierto del invierno. O a la inversa: el verano viene del otoño y el invierno de la primavera, en la rueda de la vida en que todo es uno.

En la espiral de la vida más bien, pues nada vuelve a ser lo que fue, ni la misma forma se repite nunca. Observad y admirad: de incontables hojas que han sido, son y serán en la tierra, no ha habido, ni hay ni habrá jamás dos iguales. Ni dos granitos de arena ni dos toques de campana exactamente iguales, a pesar de las apariencias. Ni siquiera, al parecer, han existido ni existen ni existirán dos átomos que sean idénticos del todo. Asombroso. Cada forma, viviente o no viviente, desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande, en el universo entero, es diferente de todas las demás. Cada ser es único y distinto. Infinita dignidad de cada ser. Infinito respeto a cada ser.

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Cada ser es único y distinto, pero no separado ni solitario. Todo cuanto es desde siempre está conectado con todo lo que es, ha sido y será hasta siempre. Esa frágil hoja que ya amarillea y se mece a la brisa de la tarde no sería exactamente como es si en este universo, desde el primer Big Bang hasta hoy, hubiera faltado una sola partícula atómica en su forma exacta. Todos estamos interrelacionados con todos los seres, no solo del presente, sino también del pasado más lejano y del futuro más remoto. Solo nos distingue la forma, pero todas las formas estamos unidas. Somos interser, inter-seres, inter-vivientes, inter-humanos, ligados en todo con todo eternamente, desde el primer neutrón hasta las galaxias aún sin formarse. En la forma particular que somos siguen siendo y viviendo todos los seres que fueron e incluso serán, porque somos la transformación de lo que otros fueron, y otros serán la transformación de lo que nosotros somos. Cada ser guarda, se puede decir, la memoria viva de todo lo que fue en el pasado e incluso de lo que será en el futuro. De alguna manera, en cada ser es todo. Somos uno.

Y somos uno en el Todo sin forma que nos hace ser, en el Fondo de esta forma o ‘yo’ físico, mental y emocional, en el Fondo de esta conciencia individual que nos distingue y que erróneamente creemos que nos separa. Somos uno en el Ser, el Espíritu, el Aliento Vital que nos hace existir, respirar, vivir. Somos comunión de vida inmortal en formas infinitamente diversas. Somos uno en el Corazón eterno o la Memoria creadora que late en lo más profundo de las formas pasajeras. Cada forma encarna la Memoria del Todo. “La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. A ti, a mí, a todos, nos corresponde encarnar la Memoria vivificadora de todos los muertos. Cuando los recordamos, es decir, cuando los ‘traemos al Corazón’ bueno de la vida, los hacemos vivir. Infinita responsabilidad mística, ecológica, política: mantener viva la Vida o la Memoria de todos los seres.

Creo en “Dios” en cuanto Todo, Corazón, Memoria o Conciencia de todas las formas. Creo que, al igual que cuanto nace ‘muere’ a su antigua forma –incluida su conciencia individual separada–, cuanto muere ‘nace’ en el Todo, en la Memoria o en la Conciencia universal de todos los seres, en este universo o en otro, más allá del espacio y del tiempo, en una forma que desconocemos. Creo que el aliento vital no muere, que la vida resucita sin cesar, que cuando doblan las campanas anuncian la vida.

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Costa Rica tendrá su Museo de la Identidad y el Orgullo LGTBQ

Martes, 10 de septiembre de 2019

costa-rica-lgtb-mioCosta Rica tendrá su propio Museo de la Identidad y el Orgullo LGTBQ. El proyecto nació hace más de un año como idea y fue tomando forma de la mano de un equipo multidisciplinario de personas interesadas en crear este espacio. Se encuentra adscrito a la figura jurídica de la Fundación para la Memoria de las Personas LGTBIQ.

El nuevo museo, que primero será digital y luego tendrá un espacio físico, busca ser un espacio para la memoria, la historia, la reflexión y la defensa de los Derechos Humanos de la población LGTBIQ en Costa Rica y se espera abra en el 2020.

«Necesitamos de un medio para la sensibilización, para el diálogo, un espacio para presentar la historia desde los cuerpos que la han vivido», señala Joselyne Sánchez, coordinadora de la iniciativa en la página del espacio.

La idea es crear un espacio que permita la difusión de información para su lectura crítica, para la reescritura de historias, memorias y discursos grupales, sectoriales o nacionales, y con esto, para el rescate del «otro», incluso de otras poblaciones que han permanecido en los márgenes, que han sido estereotipadas y representadas de manera limitada.

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«Siempre hemos sido parte de la historia. Somos parte de la construcción de nuestro pasado. Somos parte del tejido de nuestro futuro. Somos Costa Rica» son algunas de las frases del vídeo de lanzamiento del Museo de la Identidad y el Orgullo (Museo MIO) que circula desde este lunes en redes sociales.

La Fundación para la Memoria de las Personas LGTBIQ de Costa Rica se encuentra integrada por profesionales de museos, arte y derechos humanos, así como activistas, comunicadores, productores audiovisuales y el diputado Enrique Sánchez Carballo.

En este momento el equipo está trabajando en la recopilación de la historia de las personas LGTBIQ a través de materiales académicos y audiovisuales.

Fuente Oveja Rosa

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Instrumentos de Paz

Martes, 10 de abril de 2018

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El mundo tiene una ardiente sed de la paz de Dios, anhela ver resplandecer el arco iris de la divina gracia después de la tempestad, pero no consigue liberarse de la agitación y de la inquietud, puesto que es un mundo caído al que se le ha infligido el destino inexorable de no conocer la paz. Si se me preguntara en qué consiste esa paz, sólo podría sugerir la imagen de algo que sea transitorio para proporcionar la idea de lo que es imperecedero. Conocéis la paz de un niño adormecido, también sabéis algo de la paz que experimenta un hombre en sí mismo cuando encuentra a la mujer amada, algo de la paz que encuentra el amigo cuando mira a los ojos del amigo fiel; conocéis algo de la paz que experimenta un niño en brazos de su madre, de la paz que reposa en ciertos rostros maduros en la hora de la muerte; de la paz del sol vespertino, de la noche que lo cubre todo y de las estrellas perennes; conocéis algo de la paz de aquel que murió en la cruz. Pues bien, tomad todo eso como signo caduco, como símbolo pobre de lo que puede ser la paz de Dios. Estar en paz significa saberse seguro, saberse amado, saberse custodiado; significa poder estar tranquilo, tranquilo del todo; estar en paz con un hombre significa poder construir firmemente sobre la fidelidad, significa saberse una sola cosa con él, saberse perdonados por él. La paz de Dios es la fidelidad de Dios a pesar de nuestra infidelidad.

En la paz de Dios nos sentimos seguros, protegidos y amados. Es cierto que no nos quita del todo nuestras preocupaciones, nuestras responsabilidades, nuestras inquietudes; pero por detrás de todas nuestras agitaciones y de todas nuestras preocupaciones se ha levantado el arco iris de la paz divina: sabemos que es él quien lleva nuestra vida, que ésta forma unidad con la vida eterna de Dios.

Que Dios haga de nosotros hombres de su paz incomparable, hombres que reposen en él, aun en medio del trastorno de las cosas del mundo, que esta paz purifique y serene nuestras almas y que algo de la pureza y de la luminosidad de la paz que Dios pone en nuestros corazones irradie en otras almas sin paz; que nos convirtamos el uno para el otro, el amigo para el amigo, el esposo para la esposa, la madre para el hijo, en portadores de esta paz que viene de Dios.

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Dietrich Bonhoeffer,
Memoria y fidelidad,
Magnano 1995, pp. 146-149, passim.

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“La naturaleza del pensamiento “, por Jean Klein.

Martes, 13 de marzo de 2018

_98281437_gettyimages-531862950Nuestra verdadera naturaleza es quietud. Es presencia sin devenir. En la ausencia de devenir hay integridad y absoluta tranquilidad. Esta tranquilidad es el terreno propio de toda actividad. La actividad de pensar, como toda actividad, está fundada en la totalidad. La tranquilidad es el continuo en el que el pensar aparece y desaparece. Lo que aparece y desaparece está en movimiento. Es energía extendida en el espacio y el tiempo. El pensar, la energía, se representa a sí mismo en discontinuidad pero, dado que surge y muere en la quietud, fundamentalmente no es otra cosa que esta presencia más allá del pasado, presente y futuro.

Lo que generalmente llamamos “pensar” es un proceso de la memoria. Es proyección construida sobre lo ya conocido. Todo cuanto existe, todo cuanto se percibe, es representación para la mente. El pensar secuencial, el pensar racional o científico, por tanto, comienza con una fracción, una representación. Este pensar fraccionario nace de la idea condicionada de que somos entidades independientes, “yos”, “personas”. La noción de ser alguien condiciona todo otro pensar porque la persona solo puede existir en la repetición de la representación, en la confirmación de lo ya conocido. El cerebro tiende aquí hacia la constante representación. La memoria es la originadora de la idea de ser una entidad continua. En última instancia, pensar es defensa contra la muerte del ego. ¿Quién eres tú cuando no piensas? ¿Dónde estás cuando apartas tu mirada del pensar? Pensar es generalmente un modo de escapar de tu totalidad, en la que no hay ningún sujeto pensador.

Cuando la profundamente arraigada idea de una entidad personal, un pensador, alguien que intenta o hace, está ausente, el pensar tiene lugar todavía, como antes, en sucesión utilizando la memoria, pero ahora este funcionamiento está firmemente arraigado en el fondo global: totalidad, esencia, no dualidad. En la ausencia de un pensador, el pensar se libera de todo lo que es personal. No hay objetivo, ni motivo, ni anticipación, ni intención, ni voluntad, ni deseo de concluir, etc. No hay interferencia psicológica alguna ni referencia a un centro. El pensar liberado de esta memoria surge del momento mismo; es siempre nuevo, siempre original. El pensar aquí no provoca la situación; la situación provoca el pensar y aporta su propia conclusión. Todo movimiento intencional, fragmentario, debe cesar antes de que el todo pueda operar. En tanto que haya movimiento en una dirección, la totalidad no podrá encontrar su propio camino. Cuando el pensamiento científico o racional está fundado en la presencia, tiene un resultado completamente distinto. Nunca puede ser monstruoso.

El pensamiento liberado de la memoria es verdaderamente creativo. Todo pensamiento es una explosión que se manifiesta y una implosión que es reabsorbida en el silencio. El deseo de ser revelado y de ser ocultado es la Danza Cósmica, juego sin motivo por el placer de jugar. El verdadero deseo no es otra cosa que esto. Cualquier otro deseo es sólo una deformación, y un anhelo inconsciente, de este deseo fundamental. La esencia del pensar es este divino juego. El pensamiento creativo jamás empieza con lo ya conocido, con una representación. Nace y muere en apertura y utiliza la mera memoria funcional para su expresión. Allí donde no hay ningún pensador, solamente hay un canal para la función de pensar. En este funcionamiento, toda representación está conscientemente fundada. Cuando la presencia se mantiene en el pensar, el nombre no está divorciado de la forma como sucede en el pensamiento mecánico, que es conceptual y abstracto. El “pensamiento” creativo es un júbilo de ser.

Al tomarnos a nosotros mismos por entidades separadas hemos olvidado nuestro propio terreno y nos hemos identificado con una idea, una proyección de individualidad. No son las infinitas expresiones de silencio las que constituyen el problema o causan complicaciones, sino nuestro olvido de la fuente de toda expresión. Esta separación de nuestra verdadera naturaleza nos lleva a un falso vivir. No permitimos que la expresión se disuelva sino que la cristalizamos y, después, nos identificamos con ―y nos perdemos en― esta cristalización. A través de esta objetivización se crea lo que nosotros llamamos “el mundo”. Tomamos la existencia por la vida misma. Pero la vida no tiene principio ni fin. El verdadero vivir es juego, gozo sin objeto.

Jean Klein (¿Quién soy yo? La búsqueda sagrada).

Fuente Boletín Semanal Enrique Martínez Lozano, vía Fe Adulta

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José María Álvarez: 39º Aniversario (1978-2017) de la muerte de Gaspar García Laviana.

Jueves, 28 de diciembre de 2017

6a00e008c55fbe883400e54fb0156e8834-800wiEn el año 2008 la muerte de Gaspar García Laviana había quedado ya muy difuminada entre mis recuerdos. Yo había conocido algo a Gaspar cuando vino de Nicaragua a visitar a su familia que vivía en Tuilla. Cuando ese año me invitan a participar en el documental que RTPA estaba haciendo sobre Gaspar García Laviana, sacerdote y comandante sandinista, acepté con mucho gusto y ello fue un revulsivo de mis vivencias de hacía unos treinta años. También el haber comenzado por esas fechas a participar en el Foro Gaspar García Laviana, hizo que ya desde entonces se mantuviera constante en mí la memoria de Gaspar. Contribuiría además a ello  el participar en el aniversario de su muerte en Tuilla –este año será el sábado 16 a las 12h Eucaristía y luego la Ofrenda Floral. He de confesar que el reencuentro con Gaspar en el 2008 supuso en mí revivir valores, actitudes, sentimientos… que me conducirían a comportamientos más comprometidos socialmente.

Es fundamental para los individuos y para los pueblos mantener la memoria de aquellos hechos y personas que más valoramos, sobre todo aquellos que conllevan, por la razón que sea, el marchamo de ejemplaridad. Ya el año pasado en este mismo medio recordaba aspectos fundamentales de su vida: su especial sensibilidad al sufrimiento de los más empobrecidos, su inquebrantable compromiso en la liberación de los oprimidos, su valentía y generosidad de entrega.

En el treinta y nueve aniversario, aquí en Asturias estamos ya mirando hacia la celebración del cuarenta. Así como en el 30º Aniversario se le quiso dar una especial resonancia, queremos también resaltar el cuadragésimo con la publicación de otro libro: Gaspar García Laviana visto desde Asturias.

Con la presentación de este libro a lo largo del año 2018, esperamos difundir más la ejemplar conducta de este cura  asturiano, misionero MSC, portador de unos encomiables valores humanos dignos de ser imitados, tal como ha sido reconocido en Asturias en el año 1979, ya nada más morir en Nicaragua, cuando fue distinguido por el diario La Nueva España como uno de los asturianos del año 1978, a título póstumo, pues ya había caído en combate el 11 de diciembre de ese año. Con ese motivo el nombre de Gaspar García Laviana quedó unido al de todos los personajes de Asturias que reciben tal honor por otorgamiento democrático de la redacción del periódico. Tras este reconocimiento han venido otros aquí en su tierra: Algunos ayuntamientos le honraron dedicándole una calle: Oviedo, Gijón (Avenida) y Siero (en Lugones, la población del municipio con mayor número de habitantes). El ayuntamiento de SMRA le dio nombre a un paseo peatonal entre El Entrego y La Hueria de Carrocera. Precisamente en esta Hueria, en Les Roces, es donde nació Gaspar el año 1941. Todo ello nos muestra cómo la sensibilidad popular sabe reconocer y agradecer el comportamiento de quienes han luchado por los empobrecidos y más si han entregado sus vidas por ellos.

gaspar_garcia_laviana_05Como ocurre en muchos casos, el valor ejemplarizante de ciertos personajes nuestros, de los cristianos, es más reconocido fuera del ámbito eclesial que dentro, principalmente si su compromiso estuvo centrado en favor de los desheredados y sobre todo si fueron personas que quisieron combatir las causas de los problemas sociales. Se reconocen más fácilmente los méritos de quienes protagonizan el asistencialismo social. Un ejemplo claro de tardanza ha sido Mons. Romero.  Bien es verdad que a nuestros “santos” o a nuestros “héroes” mejor que recordarles con liturgias vacías es conocerles profundamente y dar testimonio con nuestras propias vidas de los valores de los que son ejemplo.

Es precisamente desde esta perspectiva desde donde hay que ver el compromiso político-militar de Gaspar García Laviana, que en algunos produce un cierto rechazo. Conociendo la “vida interior” de Gaspar, que no muestra a través de sus poemas, podremos descubrir que detrás de su compromiso hay unas motivaciones humanitarias. Hay quienes condenan sin más el hecho de que un cura hubiese cogido las armas. En aquellos momentos fueron varios los que en Latinoamérica lo hicieron (recordemos al que fuera primer icono: el colombiano Camilo Torres) y bastantes los que colaboraron en la retaguardia de los movimientos de liberación.

Gaspar da el paso de entrar en la guerrilla del Frente Sandinista en primer lugar porque su misma vida, como la de tantos otros, ya estaba en peligro. Y en segundo lugar porque quiso comprometerse en la defensa del pueblo nicaragüense que estaba explotado y sometido por la familia Somoza, siendo muchos de ellos explotados hasta tener que vivir en situación de miseria, prácticamente como esclavos de unos amos que se enriquecían a su costa. Lo fundamental era la situación en la que vivía la  gente.  Así la describía Amnistía Internacional en su Informe del año 1976: “los derechos humanos son sistemáticamente violados”… “y torturan y mantienen en prisión a sospechosos de atentar contra la seguridad del Estado, sin que los cargos hayan sido comprobados judicialmente”. “En el noreste de Nicaragua, los campesinos han sido perseguidos por las autoridades por ser considerados como sospechosos de simpatizar con los guerrilleros” y asegura que “en esa zona del país han desaparecido trescientos campesinos, desde mayo de 1975 hasta enero de este año. En el departamento de Zelaya, doscientos campesinos están en prisión sin haber sido juzgados todavía”.

De esta cruel realidad que maceraba el corazón de Gaspar habla él mismo en sus poemas. Recordemos sólo tres de ellos: CAMPESINO 1. Me hieren/ tus mortajas/ prematuras/ de hambre/ serena.// Me hieren/ tus huesos/ entubados/ en pieles/ sedientas.// Me hieren/ tus ojos/ humillados/ hendiendo/ la tierra.// Me hieren/ tu duro trabajo/ y tus malas/ cosechas.// Me hieren/ tu ignorancia/ y tu eterna/ tristeza.// Me hieren/ tus plantas/ desnudas/ cuando pisan/ las piedras.// Todo tu yo/ me hiere/ campesino,/ pero me hiere/ sobre todo/ tu impotencia.//

Otro poema muy recurrido para explicar el corazón profundamente herido del cura de San Juan del Sur y Tola es el titulado LA NIÑA DEL PROSTÍBULO. Catorce añitos de edad,/ dos de puta,/ cara joven,/ rasgos viejos,/ piel lozana,/ ojos muertos.// pantaloncito ceñido,/ desnudos pierna y ombligo,/ pies descalzos,/ recorriendo el puterío.// … Estas niñas eran de su parroquia, todos conocían a los guardias que cerraban los ojos a esta esclavitud infantil, recibiendo a cambio unos dinerillos, y también los nombres de la gente que utilizaban sus obligados servicios. A éstos los recrimina Gaspar en su REFLEXIÓN 1. Hablando de aquellos contra los que se está haciendo la revolución incluye a los que “dormían con putas/ y aparecían con sus esposas en los desfiles/ y en las inauguraciones/ y en la iglesia comulgando.//

gaspar_garcia_lavianaEstas pincelas que he dado sobre la realidad de Nicaragua nos hacen ver que este país, desde hace ya tiempo (el dominio de la familia Somoza dura desde 1934 a 1979), vive en estado de guerra, pues así es cuando existe una conculcación generalizada de todos los derechos humanos, que en Nicaragua incluía la violencia física, torturas, muertes con impunidad, duras condiciones de trabajo, desatención sanitaria… Y además el hambre, reflejada en esa “piel seca” de muchas de sus gentes, que tanto impresionó a Gaspar. Todos tenemos derecho a vivir en paz. Y todos es todos. Con este fin pacificador entra en aquella guerra y lo hizo en favor de los empobrecidos, de los masacrados, de los humillados… y en contra de los poderosos que desde todas las instancias del Estado –militar, económico, legal…- estaban agrediendo a los más débiles. Gaspar entra en una guerra de liberación nacional.

Él mismo es consciente de la contradicción en la que se vio obligatoriamente envuelto. Él, que había sido educado para la paz, para la no violencia… se veía inmerso en la guerrilla que el Frente Sandinista libraba contra el Estado somocista. Todos quisiéramos saber -¿Cómo se produjo ese paso decisivo hacia una acción violenta? Es la pregunta que le hace el periodista que le entrevista poco antes de su trágica muerte (Interviú, nº 125, 1978, 5-12 de octubre). Y ésta es la respuesta de Gaspar: -Para mí, con una formación social no violenta, fue un problema muy grande. Sólo había un causante de los millones de hombres humillados, aplastados, oprimidos, muertos: Somoza. Entonces me planteé el ya antiguo problema teológico-moral: ¿Es lícito matar al tirano? La respuesta era sí, no había más remedio, era por el bien de toda la comunidad. Los documentos de Medellín, suscritos por los obispos de Latinoamérica, lo dicen bien claro: “La insurrección revolucionaria puede ser legítima en el caso de tiranía evidente y pro­longada y que atente gravemente a los derechos fundamentales de la per­sona y damnifique peligrosamente el bien común del país, ya provenga de una persona, ya de estructuras eviden­temente injustas.”

Los criterios morales los tiene claros. En varias ocasiones recuerda estas palabras de los obispos latinoamericanos. Pero el periodista todavía insiste y le dice: “-Pero una cosa es justificar algo moralmente y la otra que un sacerdo­te sea precisamente el que aprieta el gatillo o conecta el detonador. Y él responde: “-Es lo mismo. Hay que ser consecuentes con las ideas. El bien de muchos justificaba el que este hombre desapareciera. Entonces el pueblo, dormido por la propaganda, no era consciente de esto. Yo sí lo era. Era mi misión.” 

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A su respuesta hay que añadir algo muy importante: En temas fundamentales, como lo es la conculcación de los derechos humanos, la moral es la misma para un cura que para un seglar. Quienes lo diferencian es debido a una cierta mistificación que se ha hecho de los sacerdotes. La guerra en Nicaragua era una realidad que ya existía cuando Gaspar llega a esas tierras y él ve que era una exigencia cristiana tomar partido. Lo dice en su carta A MIS HERMANOS LOS OBISPOS, SACERDOTES,RELIGIOSOS Y RELIGIOSAS: “No podemos quedarnos como mudos espectadores de la tragedia del pueblo mientras la dictadura Somocista enloquecida por el oro y el poder, sigue torturando y matando a los nicaragüenses como si fuesen bestias sin derechos”. Cada uno tenía que ver cómo, según las propias posibilidades y capacidades, colaboraba para conseguir una paz real para todos en Nicaragua. Él es consciente de que “el pueblo oprimido y humillado al que yo he servido como sacerdote, reclamaba más que el consuelo de las palabras el consuelo de la acción”. Naturalmente, no todos tenemos la fuerza necesaria para llevar hasta esos límites el compromiso de la acción. Hubo también otros sacerdotes y seglares que de distinta manera a como lo hizo Gaspar apoyaron la causa de la liberación del pueblo nicaragüense.

Concluyendo: estupendo todo aquello que nos recuerda a Gaspar, pero quienes reconocemos la ejemplaridad de su vida no podemos quedarnos en meros gestos de admiración hacia él, hemos de intentar imitarle en algo. Gaspar será siempre una invitación a un compromiso social liberador. En esta Europa nuestra, el neoliberalismo dominante nos está sometiendo a todos a múltiples esclavitudes que reclaman esfuerzos liberadores. Y no digamos en otros lugares del mundo.

José María Álvarez

Del Foro Gaspar García Laviana

www.forogasparglaviana.es

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La comensalidad de los discípulos de Jesús

Sábado, 23 de julio de 2016

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“Jesús se convierte en altar, víctima y sacerdote”

“El sacrificio de Jesús sostiene la celebración actual”

(Benjamín Forcano y Rufino Belasco).- Al comenzar este tema, confesamos que nos acompañan dos sentimientos importantes: primero, que no vemos que dentro de la cristiandad haya una disponibilidad general a entender la Cena de Jesús -que hoy llamamos Misa o Eucaristía- tal como El la vivió y nos la quiso transmitir. Y segundo que, de ser esto verdad, el reto que se nos plantea es enorme: cómo reintroducir en los ámbitos de la vida cristianas la visión originaria de Jesús.

Si uno está un poco familiarizado con la liturgia eucarística verá enseguida dos cosas: que es tema obsesivo el del sacrificio y el de que Jesús se convierte en altar, víctima y sacerdote. La Ultima Cena se reduce a “sacrificio”, siendo Jesús la víctima santa e inmaculada , que nos redimió del pecado original y queda, por tanto, como víctima preparada por el Padre para la Iglesia.

Creemos que transcurre por ahí el meollo de la cuestión: la ideología de sacrificio. Y la pregunta inevitable entonces es ésta: ¿Si la Ultima Cena no es sacrificio, por qué y cómo se ha reducido históricamente a esa categoría? ¿Qué significa propiamente esa reducción? ¿Cómo habría que entenderla y qué reformas serían necesarias?

Cuatro consideraciones previas

1.La Cena pascual de Jesús

La pascua judía coincide con aquel mes de Nissan (Marzo-Abril) en que la naturaleza se libera de las cadenas del invierno y que el israelita asimila con la esclavitud , cadenas que los padres tuvieron que soportar en Egipto durante siglos.

Esclavitud y liberación son, pues, las piedras fundantes de Israel, una experiencia que requiere una continua travesía , de manera que ninguno olvide la alianza que Dios quiso establecer con un pueblo de esclavos. La cena pascual es la madre de todas las fiestas. El Exodo de Egipto indica la necesidad de una liberación permanente.

Jesús, en su pueblo de Nazaret, revivía cada año en familia esta fiesta de la liberación del Faraón. La celebran en casa, sentados, en torno a una mesa con parientes y amigos, con los elementos que les llevan a recordar la historia de la liberación. Tal comida no se celebraba en la sinagoga ni el templo, ni contaba con sacerdotes, ni con lecturas estandarizadas, gestos ritualmente definidos, hábitos o útiles “sagrados”.

Hoy, sin embargo, la Eucaristía presenta una articulación estricta y meticulosa según el canon de cuanto en ella se desenvuelve. Y esto de manera uniforme, una y mil veces, por uno y mil sacerdotes, en todos los rincones de la tierra, y aunque se trate de una variedad infinita de personas, edades. situaciones, pueblos y culturas distintas.

La manera monóloga y ritualizada de entender la Eucaristía explicaría el hecho de que después de millones de Misas celebradas semanalmente en los cinco continentes, no acaezca nada nuevo en la sociedad, mientras la cena pascual de Jesús, teóricamente idéntica, ha marcado una vertiente en la historia de las religiones.

2.El Sacrificio de Jesús en el rito, clave de bóveda que sostiene el modo celebrativo de la Eucaristía actual

El concepto de sacrificio aplicado a la Eucaristía, subyace como base de un proceso histórico de la Iglesia, que condiciona la desigualdad entre sus miembros con la división entre clérigos y laicos y la sacralización de un poder destinado a mantener un orden y clases sociales.

Basta con recordar algunos textos del Magisterio elesiástico hasta el concilio Vaticano II: La comunidad de Cristo no es una comunidad de iguales, en la que todos los fieles tuvieran los mismos derechos, sino que es una sociedad de desiguales” (Constitución sobre la Iglesia, Vaticano I, 1870). – Por su misma naturaleza, la Iglesia es una sociedad desigual con dos categorías: la jerarquía y la multitud de fieles; sólo en la Iglesia Jerarquía reside el poder y la multitud no tiene más derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores” (Pio X, Vehementer, 12.)

Estas ideas han arraigado profundamente en la cristiandad. Tan profundamente que aún hoy son guía y criterio de muchos.

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La Cena del Señor centro de la liturgia de la Iglesia

1º) La Cena de Jesús como sacrificio

El concepto de sacrificio reaparece como centro de la oración de la liturgia. He aquí tan sólo unos textos: -“Oh Señor, que te sea agradable nuestro sacrificio que hoy se cumple delante de ti” .-“Padre clementísimo, te suplicamos que aceptes estos dones, este santo e inmaculado sacrificio”.- “En este sacrificio, oh Padre, nosotros tus ministros y tu pueblo santo, celebramos el memorial de la santa pasión del Cristo tu hijo”. -“Mira con amor, oh Dios, la víctima que tú mismo has preparado para la Iglesia” (SC, 7).”Orad, hermanos, para que este sacrificio, mío y vuestro, sea agradable a Dios Padre todopoderoso”.

El mismo concilio Vaticano II recoge esta tradición, aun cuando luego la modifique y enriquezca profundamente: “Nuestro salvador, en la última Cena, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con que perpetuara por los siglos , hasta su vuelta, el Sacrificio, memorial de su muerte y resurrección, y así confiara a su esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección; signo de unidad, vínculo de caridad , banquete pascual, en el cual se come a Cristo” (SC, 47).

2º) La interpretación dada a la Cena como sacrificio

Admitamos que la Ultima Cena sea un Sacrificio, ¿pero en qué sentido?
La historia de lo que le ocurrió a Jesús es muy simple: El es un profeta, se opone a toda ley inhumana, repudia el rumbo exhibicionista de una religiosidad interesada en las apariencias, propone una nueva imagen de Dios como Bondad sin fín y sin discriminaciones, ataca el objeto más sagrado para el israelita, el Templo, asociado a mercado y cueva de bandidos, hace el bien en modo y tiempos no oficiales, atestigua con autoridad que en el Reino del Padre entran primero los samaritanos que los fariseos, las prostitutas primero que los justos, los que han padecido primero que los que han gozado, los bondadosos de corazón primero que los poderosos, los operadores de la paz y de la justicia primero que los mojigatos que sacrifican animales.

Ciertamente, Jesús no dice que va a morir por los pecados del mundo, sino que es espiado, perseguido y condenado por blasfemo y sedicioso. Se ha hecho hijo de Dios y es un revolucionario político que pone en peligro la legitimidad del Gobenador romano. Y, para estos casos, las autoridades reservan la crucifixión.

3º) El sacrificio de los fieles

La ideología del sacrificio deforma ciertamente la figura histórica de Jesús y también de los congregados en su nombre en la asamblea de los fieles.

En la Cena última, Jesús trata de que los discípulos aprendan a hacer lo que él hizo, volviéndose disponibles y serviciales para que otros se beneficien. Es una cena pedagógica, internamente estimuladora.

La Eucaristía de hoy es, por lo general, impositiva, hay que limitarse a escuchar, repetir y hacer mecánicamente cuanto está reglamentado. La relación entre el sacerdote y la asamblea es vertical. Un único actor en escena, varón y ordenado, célibe, sentado sobre un trono, separado de los “súbditos”, y detrás del altar sacrificial, incapaz de intercambiar con los otros sus experiencias, por lo que lógicamente acaban por sentirse extraños los unos a los otros. La imagen del celebrante arriba y de los fieles abajo, visibiliza la separación de ambos polos. A través del rito se sanciona, en nombre de Dios, la disyunción irreparable entre quien retiene el poder de la palabra y quien está privado de ella; entre quien ordena y obedece; entre quien está sobre y quien está abajo; entre quien está sentado en un trono y quien es siervo.

5º) ¿Tran-sustanciación del pan o de los cristianos?

Primero. El concilio de Trento es taxativo: “En la Eucaristia, después de la consagración del pan y el vino, Jesucristo se contiene verdaderamente, realmente y sustancialmente bajo la apariencia de esas cosas sensibles”.

Son dos las condiciones para que Jesús descienda a la Asamblea: 1.Que esté la materia (pan y vino de uva). 2.Y que haya un celebrante (ordenado, célibe y varón).

Si el sacramento no es administrado por un sujeto “ordenado” tal sacramento no se da. Paradójicamente, la Misa es nula si se celebra por una comunidad reunida en nombre del Señor pero sin un sacerdote. Y es válida si se celebra por un célibe “consagrado” de una forma absolutamente privada. Leer más…

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“Renovar la Iglesia es hacer actual el “recuerdo peligroso” de Jesús”, por José Mª Castillo

Jueves, 9 de junio de 2016

IGLESIA FANOLeído en su blog Teología sin Censura:

Si la Iglesia quiere renovarse en serio y a fondo, una de las primeras cosas que tendría que hacer es renovar en serio y a fondo el recuerdo de Jesús. No meramente recordando lo que sucedió cuando Jesús andaba por el mundo. Sino actualizando lo que ocurrió entonces. Es decir, la liturgia tiene que celebrarse de tal manera que se haga presente, en lo que vivimos ahora, lo que Jesús vivió, hizo y decidió cuando estaba en esta vida. Concretamente lo que ocurrió la noche aquella en que cenó, por última vez, con el grupo de personas que le acompañaron y compartieron lo que él vivió y cómo lo vivió. En aquella ocasión, Jesús dijo: “Haced esto en recuerdo mío” (1 Cor 11, 24. 25; Lc 22, 19). Lo cual quería decir: “Haced esto para que me tengáis presente”, como en seguida explicaré.

Lo que acabo de indicar se basa en un presupuesto previo: la última cena de Jesús con sus discípulos no fue un ritual religioso. El ritual de la “cena pascual” que celebran los judíos, con motivo del pèsaj, la fiesta del cordero, que marcó el punto de partida de la liberación de los judíos esclavos en Egipto (Ex 12). Por supuesto, sabemos que, según los evangelios sinópticos, la última cena fue la cena de Pascua (Mc 14, 12; Mt 26, 17; Lc 22, 7). Pero el evangelio de Juan, que se escribió después que los sinópticos, puntualiza este dato capital indicando que la cena se celebró antes de la Pascua (Jn 13, 1; 18, 28), de forma que Jesús murió el día de la Preparación de la Pascua (Jn 19, 14; cf. 19, 31. 42). Y san Pablo, que nos ha conservado el recuerdo más antiguo de la cena, ni menciona la Pascua (1 Cor 11, 23). Además, en ninguno de los relatos de la Cena se menciona el cordero pascual, ni se habla de las hierbas amargas, ni hay alusión alguna a los mazzen, ni de la haggadà, ni del primer hallel, ni se mencionan las cuatro copas que eran esenciales en el ritual judío de la Pascua. No hay, pues, traza ni indicio alguno de que allí se estuviera celebrando un ritual sagrado (Ulrich Luz, El evangelio según san Mateo, vol. IV, Salamanca, Sígueme, 2005, 138-139).

Ahora bien, si aquello no fue un “ritual sagrado”, sino una “cena”, en la que se vivieron una serie de experiencias muy fuertes, cuando Jesús les dice a sus “amigos” (Jn 15, 14-15): “Haced esto en memoria mía” (1 Cor 11, 25) o sea,”Haced esto para que me tengáis presente”, sin duda alguna, el término “esto” (toûto) engloba la cena entera, no únicamente el pan, sino el conjunto de experiencias vividas allí aquella noche (François Bovon, El evangelio según san Lucas, vol. IV, Salamanca, Sígueme, 2010, 282-283). Hacer lo que allí dijo Jesús no es repetir rutinariamente un ritual, sino actualizar (hacer presente y operante hoy) lo que allí se vivió aquella noche. El “recuerdo”, la “anamnêsis”, según la raíz original zkr, quiere decir “hacer presente el pasado” (H. Patsch, en Diccionario Exegético del Nuevo Testamento, vol. I, Salamanca, Sígueme, 2005, 251-254).

Pero, ¡atención!, estos datos no son meras matizaciones – por lo demás, muy elementales – de erudición. Nada de eso. Aquí se juega el ser o no ser de la autenticidad o del fracaso de lo que Jesús quiso. Sabemos que Jesús no fue amante, ni practicante de ritos, ceremonias, altares y templos. Jesús centró sus preocupaciones en tres cosas: el “sufrimiento humano” (curaciones), la “alimentación compartida” (comidas y comensalía, sobre todo con pobres y pecadores), las “relaciones humanas” (sermón del monte, en Mt, o de la llanura, en Lc). Al proceder así, Jesús desplazó la religión: la sacó del templo, la disoció de los “rituales” y la puso en el centro y en el conjunto de la “vida”.

Aquí y en esto está la clave y el secreto de todo lo demás. ¿Por qué? Porque hoy está sobradamente demostrado que los ritos constituyen un factor tan importante en la pervivencia de las sociedades humanas, que, desde hace incontables generaciones, los ritos (religiosos, políticos, sociales…) son decisivos en la integración o exclusión del individuo en la sociedad y, en general, en el sistema establecido (Walter Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 60 ss; ID., Homo necans, Barlona, Acantilado, 2013, 50-61). Pero no se trata de esto solamente. Porque los ritos integran al sujeto en el sistema de tal forma, que, al mismo tiempo que el sujeto hace suyos los valores del sistema, por otra parte, esos mismos ritos no modifican la conducta del sujeto que los cumple. Concretamente, un piadoso creyente se puede pasar cuarenta años comulgando a diario, y al cabo de ese tiempo sigue teniendo los mismos defectos que tenía el día que inició su comunión diaria. Y es que el ritual, por sí solo, no solamente no modifica la conducta, sino que además tiene la virtualidad de tranquilizar la conciencia del observante.

Entonces, ¿qué quiso decir Jesús cuando afirmó en la Cena: “Haced esto en memoria de mí”? No se refería simplemente a repetir lo que llamamos ahora “las palabras de la consagración”. Porque esta referencia al recuerdo o memoria (anamnêsis) lo introdujo san Pablo (1 Cor 11, 24. 25), del que depende el relato de Lucas (22, 19), para motivar a la comunidad de Corinto, al decirles a aquellos cristianos que lo que ellos hacían – y tal como lo hacían -, en realidad aquello ya no era la Cena del Señor. Literalmente: “eso ya no es comer la Cena del Señor” (“oúk éstin kyriakòn deipnon phagein”) (1 Cor 11, 20) (H. Patsch, o. c., 252-254). O sea, en Corinto, realizando exactamente el rito, realmente no celebraban la eucaristía. ¿Por qué? Porque la comunidad de Corinto estaba dividida. No por ideas teológicas, sino por la forma de vida que llevaban. Concretamente, porque allí había ricos y pobres. Y cuando se reunían para la eucaristía, los ricos comían hasta emborracharse, mientras que los pobres se quedaban con hambre (1 Cor 11, 21). Es decir, lo que pasaba en Corinto es que allí se repetían las palabras del Señor, pero allí no había una comunidad unida en la que quienes tenían dinero y comida lo compartían con los demás. Cada cual iba a lo suyo. Y Pablo afirma: donde hay división entre ricos y pobres, por mucho y muy bien que se repitan las palabras de Jesús, en realidad la memoria de Jesús está ausente. No se recuerda a Jesús. En esas condiciones, se dirá misa, pero allí no está Jesús. (J. D. Crossan, J. L. Reed, En busca de Pablo, Estella, Verbo Divino, 2006, 398-405).

Conclusión: la Eucaristía no consiste en “decir misa”, observando exactamente lo que manda la Sagrada Congregación de Ritos (o del Culto divino). Se puede hacer eso y no celebrar la Cena que quiso Jesús. Y tal como la quiso Jesús: haciéndonos esclavos unos de otros (Jn 13, 12-15), queriéndonos unos a otros, como él nos quiso (Jn 13, 33-35), mojando todos en el mismo plato, como él lo hizo (Jn 13, 20). Celebrar la Eucaristía no es repetir literalmente un “ritual”. Eso es una misa que nos tranquiliza (incluso nos da devoción). Pero eso no es lo que instituyó y quiso Jesús: el “recuerdo peligroso” (J. B. Metz, La Fe en la historia y en la sociedad, Madrid, Cristiandad, 1979, 100-102; 210-211), que hace actual la subversión de esos presuntos valores que se sostienen repitiendo los ritos. Lo que instituyó Jesús fue un “proyecto de vida”, que se expresa simbólicamente y que hace presente la persona y la vida de Jesús, en nuestras vidas y en nuestra sociedad. El día que resulte más “peligroso” ir a misa que acudir a una manifestación, ese día empezará a ser cierto que celebramos la Cena del Señor, en la que los cristianos vivimos la presencia, en el recuerdo vivo, de aquel Jesús que “aceptó la función más baja que una sociedad puede adjudicar: la de delincuente ejecutado” (G. Theissen, El movimiento de Jesús, Salamanca, Sígueme, 2005. 53). Entonces será cierto y la gente palpará que la misa no es un mero “rito”, sino un “recuerdo peligroso”.

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Espíritu de Dios, memoria de Jesús

Lunes, 6 de junio de 2016

24.the_trinity-blanchard-lowresT0más Maza Ruiz
Madrid

ECLESALIA, 20/05/16.- Los relatos de la venida del Espíritu Santo en la liturgia de Pentecostés parecen contradictorios: en Hechos 2, 1-11 hay un ruido como de “un viento recio” y aparecen unas como lenguas de fuego que se posan sobre las cabezas de cada uno de ellos y llenos del Espíritu Santo empezaron a hablar lenguas extranjeras. Sin embargo en el evangelio de Juan (20, 19-23) dice simplemente que Jesús se apareció a los discípulos encerrados por miedo a los dirigentes judíos, les dio la misión de predicar su mensaje y soplando sobre ellos les dijo “recibid el Espíritu Santo”.

En las predicaciones se nos dice que el Espíritu Santo es el gran desconocido y se nos exhorta a tener devoción hacia este Espíritu Santo. Pero nos quedamos igual porque en nuestro interior pensamos: ¿y quién es el Espíritu Santo?

Parece que el llamado dogma de la Santísima Trinidad lo formularon los llamados Padres capadocios, Basilio de Cesarea, Gregorio de Nisa y Gregorio de Nacianzo en el siglo IV. Como dice Karen Armstrong en su precioso libro “Una historia de Dios”: “los Padres capadocios elaboraron este paradigma imaginativo, entre otras razones, para evitar que Dios se convirtiera en una realidad tan racional como lo había sido en la filosofía griega… La Trinidad recordaba a los cristianos que la inteligencia humana no puede comprender la realidad de lo que llamamos Dios… En lugar de considerarla una afirmación sobre Dios, se ha de tener, quizá por un poema o una manifestación teológica que se encuentra a caballo entre lo que los simples mortales piensan y aceptan sobre “Dios” y el reconocimiento tácito de que cualquier afirmación de este tipo sólo puede ser provisional…. En el Concilio de Nicea (325) sólo hubo tres teólogos occidentales. Muchos cristianos de Occidente no estaban a la altura de la discusión y como no podían comprender parte de la terminología griega se sentían descontentos con la doctrina de la Trinidad. Quizá no era completamente traducible a otra lengua. Cada cultura ha de crear su imagen de Dios.”

Yo diría que no solamente cada cultura sino que cada persona cristiana debe hacerse una imagen (simbólica, claro está) de lo que representa Dios para él. Así, aunque sea muy difícil de explicar quiero decir lo que significan para mí Dios, Jesús y el Espíritu Santo.

Cuando visitamos Toledo decimos que el espíritu de El Greco se respira en aquel lugar y si estamos en Salzburgo sentimos el espíritu de Mozart. Son expresiones metafóricas que no tienen nada que ver con que los fantasmas de El Greco o de Mozart estén deambulando por aquellos lugares. También cuando recordamos a nuestros padres o a las personas que han dejado huella en nuestras vidas sentimos como su presencia entre nosotros.

Dios no está arriba en el cielo. El cielo es la metáfora de lo que no podemos alcanzar. Dios, creo que lo decía San Agustín, es más íntimo para cada uno de nosotros que nuestro más profundo interior pero como no podemos definir lo que sentimos más profundamente tampoco podemos definir a Dios. El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios, el Espíritu de Jesús, no es un soplo, una paloma o una lengua de fuego. Está siempre actuando desde nuestro yo más profundo. Los relatos bíblicos como los que se refieren a la liturgia de Pentecostés no son otra cosa que imágenes metafóricas de cómo se manifiesta Dios a cada uno de nosotros.

¿Y cómo se manifiesta Dios? Ya lo dice el apóstol Juan: “Dios es Amor”. Por lo tanto lo que transmite el Espíritu de Dios es amor. Pero también el Espíritu es memoria de Jesús. Jesús repite a los discípulos que todo lo que Él enseña no lo pueden asimilar de momento. El Espíritu se encargará de recordárselo todo y entonces comprenderán. Así es la naturaleza humana. Cada uno va acumulando recuerdos que muchas veces pasaron inadvertidos en su momento y al rememorarlos caemos en la cuenta de su significado. A lo largo de nuestra vida hemos acumulado recuerdos de personas, de situaciones y palabras que al cabo del tiempo adquieren un significado nuevo. Las enseñanzas que recibimos como revelaciones de Dios en el pasado hay que rememorarlas, digerirlas para interpretarlas a la luz de los acontecimientos de la vida. En esto nos acompaña el Espíritu de Dios. Los dogmas no son fósiles que hay que conservar en un altar. Son semillas para nuestro crecimiento interior que tenemos que desarrollar para que nos ayuden en el camino de la vida. Como en la parábola de los talentos no hay que enterrar la moneda sino hacerla fructificar.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Ayuntamientos andaluces se sumarán a los actos en Memoria contra la Transfobia a petición de ATA

Sábado, 14 de noviembre de 2015

noticias_file_foto_1026074_1447167230El Día Internacional de la Memoria Transexual, en inglés Transgender Day of Remembrance (TDoR), se celebra anualmente el 20 de noviembre. Es un día dedicado a la memoria de aquellas personas que han sido asesinadas víctimas de la transfobia, el odio y el miedo a las personas trans, así como para recordar la violencia continua que sufre la comunidad trans. La Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera,  ATA, para que la ciudadanía tome conciencia de tan brutal realidad ha trasladado unas peticiones a los Ayuntamientos de Sevilla, Cádiz, Córdoba y Málaga. Además de los municipios de Marbella, en Málaga, y Bollullos de la Mitación, en Sevilla.

Las propuestas se concretan en una Declaración Institucional condenando los asesinatos y exigiendo el cese de los mismos, así como el izado la Bandera Trans en los consistorios e iluminar un monumento de la ciudad con los colores trans.

Pinchando aquí puedes leer el documento íntegro que se le ha hecho llegar a los Ayuntamientos.

De momento, estos son los actos confirmados:

Málaga: Declaración Institucional, izado de la bandera e iluminación de una fuente pública.

Sevilla: Declaración Institucional, izado de la bandera e iluminación fuente del Prado de San Sebastián

Marbella: Declaración Institucional, izado de la bandera e iluminación de fuente Plaza de la Alameda de la Estatuas de Dalí

Cádiz: Declaración Institucional e izado de la bandera trans

Córdoba: Declaración Institucional e izado de la bandera trans

Bollullos de la Mitación: Declaración Institucional e izado de la bandera trans.

Estos eventos tiene como finalidad darles rostro y voz a aquellas víctimas de la violencia transfóbica, así como hacer visible la exigencia de vivir una vida libre de violencia y poder ejercer los derechos como el resto de la ciudadanía.

En el pasado año, el TDOR se llevó a cabo en más de 180 ciudades y en más de 20 países de America del Norte, Europa, África y Oceanía.

Además en todos los Ayuntamientos se dará lectura a un “manifiesto”. Si quieres leerlo íntegramente, pincha sobre este enlace.

El proyecto de Observatorio de Personas Trans (TMM), de Transgender Europe (TGEU) – un proyecto iniciado en abril de 2009 a fin de sistemáticamente recoger y analizar casos reportados de asesinatos de personas trans a escala mundial – brinda una actualización de los resultados del TMM IDAHOT 2015 con el fin de ayudar a los y las activistas de todo el mundo a aumentar la conciencia pública sobre los crímenes de odio contra las personas trans.

La actualización TMM IDAHOT 2015 revela un total de 1.731 casos de asesinatos contra personas trans desde el 1º de enero de 2008 hasta el 31 de diciembre de 2014.

Fuente Ragap

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Contemplación: Memoria y cambio.

Jueves, 5 de noviembre de 2015

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“La memoria se corrompe y se degrada por una multitud de recuerdos. Si quiero tener una verdadera memoria, tengo que olvidar primero un millar de cosas. La memoria no es plena cuando se extiende sólo en el pasado. Una memoria que no está atenta al presente no recuerda el aquí y el ahora, no recuerda su verdadera identidad, no es memoria en modo alguno. Quien no recuerda más que hechos y acontecimientos pasados y no es consciente del presente, es víctima de la amnesia”.

“Estamos tan convencidos de que los males pasados se tienen que repetir, que hacemos que se repitan. No nos atrevemos a correr el riesgo de una nueva vida en la que los males del pasado se olviden por completo; parece como si una nueva vida conllevara nuevos males, y nosotros preferimos afrontar males con los que ya estamos familiarizados. Por eso nos aferramos al mal que ya se ha hecho nuestro y lo renovamos día tras día, hasta que nos identificamos con él y pensamos que el cambio ya no es posible”.

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Thomas Merton. “Nuevas semillas de contemplación“.

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Pascua”, por José Arregi

Miércoles, 8 de abril de 2015

geloces-pascualsLeído en su blog:

El laurel y el sauce han florecido, las yemas del chopo revientan, canta el zorzal en lo más alto de la rama, la primera luna llena de la primavera resplandece en la noche. Es la Pascua de la vida que renace cada año: hace miles de años la celebraban los agricultores con el pan de las primeras gavillas, y los pastores con la carne de los primeros corderos. La vida es imparable y siempre nueva, como el Espíritu o la Ruah que respira en todo y reanima lo que parece muerto.

Es la Pascua que los judíos historizaron para celebrar la liberación de su pueblo oprimido bajo el faraón, imagen de todos los pueblos oprimidos.

Es la Pascua cristiana de la memoria de Jesús, el profeta mártir, el justo condenado, el Prójimo compasivo del leproso y del hambriento, el Buen Samaritano de todos los heridos, el amigo de publicanos y prostitutas, el alegre comensal de los impuros y despreciados, el sanador de cuerpos y de almas, el mensajero de Bienaventuranzas para los pobres y perseguidos.

Es la Pascua del Crucificado resucitado. ¿Pero qué significa resurrección? No pienses en ningún milagro “sobrenatural”, piensa en el milagro de la vida que eres y que ves cada día en todo. La resurrección de Jesús no es la reanimación física de un cuerpo muerto, ni significa que sus células y átomos se habrían transportado súbitamente al cielo o a “Dios”, quedando el sepulcro vacío. No se trata de un hecho único y excepcional, como si nadie hubiera resucitado hasta ese momento ni hubiera de resucitar hasta el “fin del mundo”. Ciertos, los cristianos llamaron y seguimos llamando a Jesús “primicia” de la resurrección universal o “primer nacido de entre los muerto”: es nuestra forma de decir que él es para nosotros el icono y el ejemplo de la vida resucitada de todos los vivientes en el Viviente, en la Vida, en Dios.

Es la Pascua de la Resurrección de Jesús, pero no tuvo lugar hace 2000 años, ni unos días después de su muerte en cruz. Cada día es el “tercer día” pascual. Desde que nació hasta que murió, Jesús vivió resucitando a la vida que no nace ni muere, como todos los vivientes que viven de verdad. Jesús resucitaba sobre todo cuando se compadecía y curaba, cuando tocaba a los intocables, cuando escuchaba historias de dolor y contaba parábolas de desafío, cuando denunciaba las mentiras de la religión y los abusos del imperio, cuando anunciaba que otro mundo mejor es posible en estas nuestras pobre manos. Jesús resucitó en su vida y, cuando murió dándolo todo, resucitó del todo, como todos los que mueren dando la vida, pues dar la vida es vivir plenamente.

La resurrección de la Vida tiene lugar desde el comienzo del mundo, si hay un comienzo, y seguirá teniendo lugar hasta el fin del mundo, si hay un fin. Resucita la semilla en la flor del laurel, el árbol en la semilla, la flor en el árbol, el canto en la rama, la Vida en la Tierra, el Espíritu en la materia, Dios en el cosmos. La vida resucita cuando triunfa la bondad y es feliz. La vida resucita en el hijo cuyo padre fue asesinado por ETA y ha vencido el deseo de venganza hasta ser capaz de hablar con los asesinos de su padre y de perdonarlos. La vida resucita en la hermana de un joven torturado, asesinado y desaparecido por el GAL a las órdenes del Estado, y nunca ha odiado a los que lo hicieron. La vida resucita en el parado que lucha y en la persona deprimida que se levanta de la postración gracias a la serotonina y al Espíritu Paráclito que vive en todo.

Amiga, amigo, es tu Pascua. Tú también eres el Viviente, la Viviente, en la gran Comunión de todos los seres hermanos. Abre los ojos como María de Magdala y los discípulos de Emaús. No temas. Acoge y celebra tu vida, y cuídala en medio de todas tus cruces y luchas. La Vida puede más. El bien es más fuerte. El Espíritu te habita. Levántate y vive.

José Arregi

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Mirar la Cruz

Sábado, 27 de septiembre de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

Vangelis Kyris (10)

Mirar la cruz, es hacer memoria:
acordarse de la muerte y de la resurrección,
amar hoy hasta dar su vida,
esperar la llegada del hijo del Hombre.

Desde mi edad más joven, me llamaste a seguirte, Señor
Hoy, quiero totalmente entregárme a tí
y a tu cruz gloriosa, por el amor del mundo del sufrimiento.
¡ Qué sea tu testigo alegre con el fin de que descubra tu inmenso amor!

María, tú que has caminado hacia el calvario,
dame la fuerza de imitar a tu hijo,
me confío a tí porque sabes que soy demasiado débil.
Con este mundo de sufrimiento, María, oh, madre mía,
te doy gracias y te alabo por todo lo que me darás.

Amen.

*

Hermano Christophe de Tibhirine 1950-1996

 

 

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“En nosotros están todas las memorias del universo”, por Leonardo Boff, teólogo, escritor

Viernes, 29 de agosto de 2014

camino de contradicciones o de esperanza y libertadLeído en la página web de Koinonia

El ser humano es el último ser de gran porte que ha entrado en el proceso de la evolución por nosotros conocido. Como no existe solamente materia y energía sino también información, ésta viene almacenada en forma de memoria en todos los seres y en nosotros a lo largo de todas las fases del proceso cosmogénico. En nuestra memoria resuenan las últimas reminiscencias del big bang que dio origen a nuestro cosmos. En los archivos de nuestra memoria se guardan las vibraciones energéticas oriundas de las inimaginables explosiones de las grandes estrellas rojas, de las cuales vinieron las supernovas y los conglomerados de galaxias, cada cual con sus miles de millones de estrellas y de planetas y asteroides.

En ella se encuentran también resonancias del calor generado por la destrucción de galaxias devorándose unas a otras, del fuego originario de las estrellas y de los planetas a su alrededor, de la incandescencia de la Tierra, del fragor de los líquidos que cayeron durante 100 millones de años sobre nuestro planeta hasta enfriarlo (era hadeana), de la exuberancia de las selvas ancestrales, reminiscencias de la voracidad de los dinosaurios que reinaron, soberanos, durante 135 millones de años, de la agresividad de nuestros antepasados en su afán por sobrevivir, del entusiasmo por el fuego que ilumina y cocina, de la alegría por el primer símbolo creado y por la primera palabra pronunciada, reminiscencias de la suavidad de las brisas leves, de las mañanas diáfanas, del precipicio de las montañas cubiertas de nieve, y por fin, recuerdos de las interdependencias entre todos los seres, creando la comunidad de los vivientes, del encuentro con el otro, capaz de ternura, entrega y amor y, finalmente, del éxtasis del descubrimiento del misterio del mundo que todos llaman por mil nombres y nosotros llamamos Dios. Todo eso está sepultado en algún rincón de nuestra psique y en el código genético de cada célula de nuestro cuerpo, porque somos tan antiguos como el universo.

No vivimos en este universo ni sobre nuestra Tierra como seres erráticos. Venimos del útero común de donde vienen todas las cosas, de la Energía de Fondo o Abismo Alimentador de todos los seres, del hadrón primordial, del top-quark, uno de los ladrillitos más ancestrales del edificio cósmico, hasta el computador actual. Y somos hijos e hijas de la Tierra. Más aún, somos aquella parte de la Tierra que anda y danza, que tiembla de emoción y piensa, que quiere y ama, que se extasía y venera el Misterio. Todas estas cosas estuvieron virtualmente en el universo, se condensaron en nuestro sistema solar y sólo después irrumpieron concretas en nuestra Tierra. Porque todo eso estaba virtualmente allí, ahora puede estar aquí en nuestras vidas.

El principio cosmogénico, es decir, aquellas energías directoras que comandan, llenas de propósito, todo el proceso evolutivo obedecen a la lógica siguiente, tan bien expuesta por E. Morin: orden, desorden, interacción, nuevo orden, nuevo desorden, nuevamente interacción y así siempre. Con esa lógica se crean siempre más complejidades y diferenciaciones; y en la misma proporción se van creando interioridad y subjetividad hasta su expresión lúcida y consciente que es la mente humana. Y simultáneamente y también en la misma proporción se va gestando la capacidad de reciprocidad de todos con todos, en todos los momentos y en todas las situaciones. Diferenciación /interioridad/ comunión: la trinidad cósmica que preside el organismo del universo.

Todo va sucediendo procesualmente y evolutivamente sometido al no-equilibrio dinámico (caos) que busca siempre un nuevo equilibrio, a través de adaptaciones e interdependencias.

La existencia humana no está fuera de esta dinámica. Tiene dentro de sí estas constantes cósmicas de caos y de cosmos, de no-equilibrio en busca de un nuevo equilibrio. Mientras estamos vivos nos encontramos siempre enredados en esta condición. Cuanto más próximos al equilibrio total más próximos a la muerte. La muerte es la fijación del equilibrio y del proceso cosmogénico. O su paso a un nivel que demanda otra forma de acceso y de conocimiento.

¿Cómo se da esta estructura concretamente en nosotros? En primer lugar por la cotidianeidad. Cada cual vive su cotidiano que comienza con el aseo personal, la manera como vive, lo que come, el trabajo, las relaciones familiares, los amigos, el amor. Lo cotidiano es prosaico y frecuentemente cargado de desencanto. La mayoría de la humanidad vive restringida a lo cotidiano con el anonimato que él implica. Es una parte del orden universal que emerge en la vida de las personas.

Pero los seres humanos también estamos habitados por la imaginación. Esta rompe las barreras de lo cotidiano y busca lo nuevo. La imaginación es, por esencia, fecunda; es el reino de lo poético, de las probabilidades de sí infinitas (de naturaleza cuántica). Imaginamos nueva vida, nueva casa, nuevo trabajo, nuevos placeres, nuevas relaciones, nuevo amor. La imaginación produce la crisis existencial y el caos en el orden cotidiano.

Pertenece a la sabiduría de cada uno articular lo cotidiano con lo imaginario, lo prosaico con lo poético y retrabajar el desorden y el orden. Si alguien se entrega sólo a lo imaginario, puede estar haciendo un viaje, vuela por las nubes olvidado de la Tierra y puede acabar en una clínica psiquiátrica. Puede también negar la fuerza seductora del imaginario, sacralizar lo cotidiano y sepultarse vivo dentro de él. Entonces se muestra pesado, poco interesante y frustrado. Rompe con la lógica del movimiento universal.

Sin embargo, cuando una persona asume su cotidiano y lo vivifica con inyecciones de creación, entonces comienza a irradiar una rara energía percibida por quienes conviven con ella.

Leonardo Boff escribió El despertar del águila: lo sim-bólico y lo dia-bólico como construcción de la realidad, 2002.

Traducción de MJ Gavito Milano

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Recordatorio

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