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El ministro de religión de Malasia dice que los derechos LGTB son «ideas extremas» y que «no podemos permitir» que dicten la agenda

Viernes, 12 de octubre de 2018

imageDatuk Mujahid Yusof Rawa, ministro de asuntos religiosos de Malasia, se ha despachado contra la igualdad, los derechos y la dignidad del colectivo LGTB de su país, cada vez más vulnerable por la exponencial escalada de LGTBfobia de Estado. El responsable de la cartera de Religión (lo que ya en sí dice mucho de la falta de libertades y de calidad democrática de un país, con independencia de qué fe se trate) califica los derechos y la igualdad de las personas LGTB como «ideas extremas», por lo que justifica que «no podemos permitir» que el colectivo dicte la agenda. Es decir, que ni hablar de proponer cambios legislativos porque el Gobierno se siente más cómodo en el rol que ha asumido de perseguir, penalizar y difamar (la clásica LGTBfobia de Estado, en otras palabras). Las declaraciones discriminatorias se suceden solo unas semanas después de que el primer ministro asegurara que «no podemos aceptar» el matrimonio igualitario o los derechos LGTB.

«No podemos permitir el dictado de estas personas a Malasia, damas y caballeros. No se puede permitir que se impongan al ministro encargado de los asuntos religiosos», ha expresado Datuk Mujahid Yusof Rawa en relación a la comunidad LGBTI. «El país estaría en una situación desastrosa si estas ideas extremas nos dictaran, mientras tengamos la autoridad para decir lo correcto y ser valientes para decirlo», proseguía este miembro del Gobierno.

El ministro defendió este discurso en el Instituto Internacional de Estudios Islámicos Avanzados, ante académicos y personalidades. «Esta es la posición que adoptamos, pero nunca cerramos la puerta a que ellos cambien», añadía Yusof Rawa. También se refirió a los comentarios del primer ministro Mahathir Mohamad al organismo de derechos humanos de Malasia (SUHAKAM) de que el país no aceptaría la igualdad LGTB, como recogíamos hace un par de semanas.

Escalada de LGTBfobia pese al cambio político

whipping_bernama_020317_03En entradas anteriores hemos venido hablando de la escalada de LGTBfobia de Estado en Malasia. Dos mujeres malasias, de 22 y 32 años, respectivamente, recibían a principios de este mes de septiembre seis latigazos por orden de un tribunal, tras ser descubiertas por agentes islámicos en el estado conservador de Terengganu «intentando participar en actos sexuales en un automóvil». El Gobierno, por otra parte, no solo dejaba claro su apoyo a la redada que días antes tenía lugar en un bar de ambiente gay de Kuala Lumpur sino que, en boca del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad, expresaba que «esperamos que esta iniciativa pueda mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad».

Ya con anterioridad, el nuevo Ejecutivo de Malasia había defraudado las expectativas despertadas cuando insinuó que el colectivo LGTB no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país. Lo hacía a cuenta de la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub en una exposición de George Town (ciudad del Estado de Penang) por orden administrativa.

Un entorno difícil para las personas LGTB

240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndyMalasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. En febrero del año pasado, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia se sugería a los homosexuales que «aprender» a ser hetero es como iniciarse en la equitación. En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que habían reaccionado con horror ni siquiera precisaron que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

Fuente Dosmanzanas

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El primer ministro de Malasia asegura que «no podemos aceptar» el matrimonio igualitario o los derechos LGTB

Miércoles, 3 de octubre de 2018

gmmahathir0931_2xPocos meses después de que el cambio político en Malasia abriese una esperanza de mejora en la situación de las personas LGTB, el primer ministro Mahathir Mohamad despeja —para mal— las dudas y aclara que su gobierno no piensa mover un solo dedo para favorecer políticas igualitarias. Antes al contrario, asegura que «no podemos aceptar» avances en ese sentido. Lo cierto es que estas declaraciones coinciden con la línea profundamente LGTBfóbica de las últimas y preocupantes noticias que hemos venido recogiendo de este país asiático. El primer ministro se pronunciaba en los términos referidos tras su reunión con la Comisión de Derechos Humanos de Malasia (SUHAKAM), que defiende una posición más inclusiva, aunque contraria al matrimonio igualitario.

«SUHAKAM no apoya los matrimonios entre personas del mismo sexo en Malasia», se apresuraban a exponer públicamente desde este organismo, a rebufo de las palabras del primer ministro. «Si bien SUKAHAM suscribe y cree en la universalidad de los derechos humanos, no deja de tener en cuenta nuestros valores específicos del contexto», añadía su portavoz. «Sin embargo, SUKAHAM es firme en su posición de que nadie tiene derecho a discriminar a las personas LGTB o a tratarlas con odio o violencia». La Comisión de Derechos Humanos de Malasia también añadía que «el Gobierno no puede permitir que una situación en la que las creencias religiosas personales junto con la inacción gubernamental y la homofobia política se conviertan en una licencia para la violencia contra las personas LGTB».

«Si bien estamos de acuerdo con las sugerencias de SUHAKAM, tenemos que recordarle que nuestro sistema de valores es diferente al de Occidente», aseguraba sin embargo el primer ministro. «No podemos aceptar, por ejemplo, LGBT [sic], o el matrimonio entre hombres y hombres, mujeres y mujeres». «Nuestro concepto de familia sigue siendo el mismo, que las parejas con niños, con sus propios hijos, son una familia, incluso niños adoptados. Pero dos hombres o dos mujeres no se consideran una familia», alega Mahathir Mohamad. Unas declaraciones que van más allá de la mera oposición al reconocimiento jurídico del matrimonio igualitario (que nunca ha estado verdaderamente sobre la mesa en Malasia).

Este vídeo recoge (en inglés) algunas de las palabras del primer ministro en contra de la igualdad del colectivo LGTB:

Escalada de LGTBfobia de Estado en Malasia

En entradas anteriores hemos venido hablando de la escalada de LGTBfobia de Estado en Malasia. Dos mujeres malasias, de 22 y 32 años, respectivamente, recibían a principios de este mes de septiembre seis latigazos por orden de un tribunal, tras ser descubiertas por agentes islámicos en el estado conservador de Terengganu «intentando participar en actos sexuales en un automóvil». El Gobierno, por otra parte, no solo dejaba claro su apoyo a la redada que días antes tenía lugar en un bar de ambiente gay de Kuala Lumpur sino que, en boca del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad, expresaba que «esperamos que esta iniciativa pueda mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad».

whipping_bernama_020317_03Ya con anterioridad, el nuevo Ejecutivo de Malasia había defraudado las expectativas despertadas cuando insinuó que el colectivo LGTB no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país. Lo hacía a cuenta de la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub en una exposición de George Town (ciudad del Estado de Penang) por orden administrativa.

Un entorno difícil para las personas LGTB

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. En febrero del año pasado, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia se sugería a los homosexuales que «aprender» a ser hetero es como iniciarse en la equitación. En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que habían reaccionado con horror ni siquiera precisaron que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

Fuente Dosmanzanas

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Malasia ejecuta la condena de seis latigazos a las dos mujeres acusadas de intentar mantener sexo lésbico en un coche

Miércoles, 5 de septiembre de 2018

whipping_bernama_020317_03Los latigazos comenzaron a las 10 a.m. y terminaron aproximadamente 20 minutos después. – Bernama pic

A pesar de la presión internacional y de las voces que desde dentro de Malasia han clamado por la conmutación de la pena, las dos mujeres acusadas de «tentativa de sexo lésbico» han sido sometidas este lunes a seis latigazos o azotes, además del pago de sendas multas de 800 euros. Aunque Justice for Sisters y otras nueve organizaciones civiles malasias calificaron este tipo de sentencias como tortura, la visión heteropatriarcal del sistema de justicia y de la administración del Estado muestra otra cara radicalmente distinta. Diríase que kafkiana. «Básicamente, cuando hablas de azotes en los tribunales de sharía, la falacia de la gente de fuera es que el azote tiene el propósito de lastimar a la persona», ha dicho el vicepresidente de la Asociación de Abogados Musulmanes, Abdul Rahim Sinwan.

Dos mujeres malasias, de 22 y 32 años, respectivamente, han recibido seis latigazos por orden de un tribunal, tras ser descubiertas por agentes islámicos «encargados de hacer cumplir la ley» en el estado conservador de Terengganu «intentando participar en actos sexuales en un automóvil». Lo contábamos hace solo unos días, la condena física para estas víctimas de la LGTBfobia de Estado de Malasia estaba prevista para la semana pasada. No obstante, alegando «razones técnicas», se pospuso hasta este lunes.

«El azote en la sharía no está destinado a lastimar a la persona. Se trata de educar a la persona. Por lo tanto, no es doloroso, no es cruel», sostiene alegremente el vicepresidente de la Asociación de Abogados Musulmanes, Abdul Rahim Sinwan. «No se trata de una humillación, no se trata de lastimar a la persona. Han sido llevadas a través de puertas diferentes, han sido sacadas por puertas diferentes, ya que el propósito no es humillar a la persona», agrega el letrado.

Por su parte, la abogada Marlina Amir Hamzah, ha explicado que las mujeres fueron castigadas a la vista de unas 100 personas en el tribunal, entre las cuales había observadores públicos, representantes de agencias gubernamentales y miembros de distintas ONG. El siguiente vídeo recoge los momentos previos a la humillante ejecución de la condena:

Escalada de LGTBfobia de Estado en Malasia

Ya se puede hablar de una escalada de LGTBfobia de Estado en Malasia. El Gobierno no solo dejaba claro su apoyo a la redada que hace unos días se realizaba de madrugada en un bar de ambiente gay de Kuala Lumpur sino que, en boca del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad, expresaban que «esperamos que esta iniciativa pueda mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad».

Ya con anterioridad, el nuevo Ejecutivo de Malasia, que había despertado ciertas esperanzas de mejora para el colectivo LGTB tras el cambio político operado en las elecciones de mayo, había empezado a alentar la LGTBfobia al insinuar que el colectivo no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país. Lo hacía a cuenta de la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub en una exposición de George Town (ciudad del Estado de Penang) por orden administrativa.

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que habían reaccionado con horror ni siquiera precisaron que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Fuente Dosmanzanas

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Aplazada en Malasia la condena a latigazos de dos mujeres por tener sexo lésbico.

Miércoles, 29 de agosto de 2018

2393cec1-316c-4170-9274-34205bab2e3fComo anunciábamos el pasado día 18,  este martes, dos mujeres tenían que ser sometidas a seis latigazos en Malasia, un país en el que día a día se incrementan las cotas de LGTBfobia de Estado. Las víctimas de esta inhumana tortura, además, tendrán que abonar sendas multas de 800 euros. «Estamos profundamente angustiados y absolutamente consternados por la inhumana sentencia de infligida a estas dos mujeres», denuncia la organización igualitaria The Human Rights Campaign (HRC). Asimismo, el grupo malasio Justice for Sisters y otras nueve organizaciones civiles han emitido una declaración conjunta en la que condenan la sentencia, al calificarla de «tortura». La declaración también dice que la dura sentencia viola tanto la Constitución de Malasia como la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El fiscal Muhamad Khasmizan Abdullah ha explicado, en declaraciones a los medios, que el pasado mes de abril agentes islámicos «encargados de hacer cumplir la ley» en el estado conservador de Terengganu, al noreste del país, descubrieron supuestamente a las dos mujeres musulmanas «intentando participar en actos sexuales en un automóvil»durante una de sus «patrullas». Para el director de HRC, Ty Cobb, en cambio, esto «debe ser detenido. Nos solidarizamos con los defensores de Malasia que están condenando esta sentencia y pidiendo que se revoque de inmediato».

Lo cierto es que los latigazos estaban previstos para este martes 28 de agosto, pero el el Tribunal Superior de la Sharía en Terengganu, sin embargo, ha pospuesto el castigo físico hasta el 3 de septiembre, alegando «razones técnicas». El secretario del citado tribunal, Nurul Huda Abdul Rahman, dice que «varias agencias estarán involucradas en el castigo y hay algunos problemas técnicos que aún deben resolverse».

Las declaraciones del fiscal ejemplifican la situación en Malasia, que venimos recogiendo en las últimas semanas: no solo las tímidas expectativas de mejora de la realidad del colectivo LGTB han caído en agua de borrajas sino que, además, parece empeorar día a día. Muhamad Khasmizan Abdullah defiende que «las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo están prohibidas en el Islam. Es una ofensa y moralmente incorrecto». Además, agrega que es la primera vez que se dicta sentencia por relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en Terengganu.

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El Gobierno de Malasia aprueba la redada a un bar de ambiente gay para «mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad»

Miércoles, 22 de agosto de 2018

legendary-30-year-old-gay-club-in-kl-raided-world-of-buzz-4Siguen llegándonos preocupantes avisos de la LGTBfobia de Estado auspiciada por el nuevo Gobierno de Malasia (constituido tras las elecciones federales del pasado mes de mayo). No solo han dejado claro su apoyo a la redada que el sábado de madrugada se realizaba en un bar de ambiente gay de Kuala Lumpur sino que, en boca del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad, expresan que «esperamos que esta iniciativa pueda mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad». Al parecer, es la primera vez en sus 30 años de existencia que este local sufre un registro de estas características en el que, por cierto, intervinieron la Real Policía de Malasia, las autoridades municipales de Kuala Lumpur, el Departamento de Religiones Islámicas de los Territorios Federales y la Agencia Nacional Antidrogas. Con la escalada de declaraciones LGTBfóbicas en el país se va evidenciado que, salvo sorpresa, el ansiado cambio de signo gubernamental de Malasia no supondrá avances para el colectivo.

Crecen la preocupación y la decepción con respecto al nuevo Gobierno de Malasia conforme se van sucediendo las semanas. Hace solo unos días recogíamos, precisamente que el ejecutivo alentaba la LGTBfobia al insinuar que el colectivo no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país. Lo hacía a cuenta de la censura de los retratos de los activistas Pang Khee Teik y Nisha Ayub en una exposición de George Town (ciudad del Estado de Penang) por orden administrativa. Ahora, tras la redada al bar de ambiente gay Blue Boy de Kuala Lumpur, siguen sucediéndose las alocuciones públicas de intolerancia por parte de cargos nacionales, regionales y locales.

«En esta división de operaciones, varias agencias diferentes de aplicación están llevando a cabo controles en las instalaciones y los visitantes, para detectar varios tipos de delitos», explicaba el secretario general del Ministerio Regional, Datuk Seri Adnan Md Ikshan. El mismo cargo regional ha añadido que «la inspección preliminar determina que el centro de entretenimiento tiene una licencia comercial válida, pero si detectamos una ofensa, revisaremos la licencia y tomaremos medidas».

A pesar del recorrido de LGTBfobia social y de Estado en Malasia, este local de ambiente lleva funcionando tres décadas sin que, hasta el pasado sábado, haya recibido ningún tipo de presión ni ninguna inspección extraordinaria. En el momento de la redada había más de 100 personas en el club, tanto malasios como turistas. Aunque no ha trascendido si se ha realizado alguna detención, lo preocupante es que parece un intento de amedrentar a la comunidad LGTB de cara a cualquier tipo de visibilización. Un objetivo que queda patente con las declaraciones del ministro del Territorio Federal, Khalid Samad, expresando que «esperamos que esta iniciativa pueda mitigar que la cultura LGTB se extienda a nuestra sociedad».

Malasia: LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, en 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el entonces primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio del año pasado conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen. Está claro, sin embargo, que ni siquiera un hecho tan terrible como este ha servido de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia, como ya entonces pronosticábamos. Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT

En febrero de este año nos hacíamos eco de un artículo que ejemplificaba la estigmatización de la comunidad LGTB también desde los medios de comunicación. En abril, nos enterábamos de que la Universidad de Ciencias de Malasia (USM) celebró un concurso de carteles para “convertir”alumnos gays en heterosexuales. Y en mayo que el gobierno de Malasia ha comenzado a bloquear páginas LGTB+, incluido el portal Utopia-Asia que es la principal fuente de información para viajeros gais en la región.

Este mismo mes de agosto, dos noticias nos preocupaban: El Gobierno de Malasia alienta la LGTBfobia al insinuar que el colectivo no debe visibilizarse porque incomoda «a la mayoría» del país y la más desagradable, que el próximo día 18, dos mujeres serán azotadas por tener sexo lésbico.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Denise Ho denuncia que le han negado la entrada en Malasia por defender los derechos del colectivo LGBT

Sábado, 24 de febrero de 2018

29thhongkongfilmawardspresentationceremonyja_8klfxjq7mLa artista de cantopop de Hong Kong, Denise Ho, tiene un concierto previsto para abril en Kuala Lumpur, pero las autoridades de Malasia le han negado la entrada en el país por defender los derechos del colectivo LGBT.

Destacada por la BBC como una de las 100 mujeres relevantes de 2016, Denise Ho es una cantante de Hong Kong abiertamente homosexual, reconocida igualmente por su activismo a favor de la democracia, que denuncia este jueves, 15 de febrero, que las autoridades de Malasia le han negado el visado que su promotor estaba solicitando para poder actuar en un concierto en Kuala Lumpur, previsto para abril, en la que es una acción más de la creciente intolerancia del gobierno malasio hacia la comunidad LGBT.

«Estoy decepcionada. Podrías pensar que en 2018, donde muchos países presionan por los derechos de los homosexuales y el matrimonio entre personas del mismo sexo, el mundo estaría progresando. Pero de hecho no es así», declara la cantante, una de las estrellas de catopop más famosas de Asia. El catopop es un subgénero en el que se integra la música tradicional china con el jazz, el pop y la música electrónica. Estaba previsto que al menos 2000 personas acudieran a su concierto. «Todos tienen el derecho de ser ellos mismos. Podemos ser abiertamente homosexuales ya que alguien más puede ser cristiano o musulmán», declara Ho.

El sexo entre personas del mismo sexo se considera un delito en Malasia y se castiga con multa, azotes o hasta 20 años de prisión. Mientras las autoridades fomentaban las terapias de conversión desde hace ahora un año, los radicales religiosos se unían a Indonesia en una campaña contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT, mientras el televisión anunció su intención de preparar un formato televisivo para someter a terapias de conversión a personas transexuales, que finalmente ha desechado por la presión, un periódico publica un reportaje sobre «cómo reconocer a una persona homosexual».

«Malasia da la bienvenida a cualquier artista que proyecte un valor total», asegura Salleh Said Keruak, ministro de comunicaciones y multimedia del país sin llegar a especificar las razones que han llevado a las autoridades a rechazar la solicitud de Ho, aunque puntualizando que todas las representaciones artísticas deben realizarse de acuerdo con «las leyes y valores locales». Hace poco más de una década, en 2006, Denise Ho ya actuara en Malasia sin que se desatara ninguna polémica.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

En junio de este año, conocíamos la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco días en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión había consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia. Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como este debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos temíamos que no iba a ser así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica. Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Y para corroborarlo, en julio radicales religiosos de Malasia e Indonesia se rebelaban contra Starbucks por su apoyo al colectivo LGBT… Y hoy, nos enteramos de esto…

Fuente Universogay/Cristianos Gays

 

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Espantoso asesinato homófobo de un chico de 18 años en Malasia

Lunes, 19 de junio de 2017

t-nhaveen-asesinato-homofobiaLa sociedad de Malasia está consternada por la muerte de un adolescente, T. Nhaveen, después de cinco día en coma y sufrir una dura agresión de carácter homofóbica que le había dejado con varias heridas y quemaduras en la espalda, además de ser sodomizado con una barra. T. Nhaveen, de dieciocho años de edad, había quedado con su mejor amigo, T. Previin, de 19 años de edad, el sábado, 10 de junio, alrededor de las 11 de la mañana en una hamburguesería de Gelugor, un zona residencial de George Town, en Penang, para celebrar que iba a comenzar su vida como estudiante de música en Kuala Lumpur, pero falleció el pasado jueves, 15 de junio, tras ser víctima de una dura agresión homofóbica que le deja en coma durante cinco días. Un episodio más de bullying homofóbico que en esta ocasión ha consternado a la sociedad de Malasia por su dureza y violencia.

Una vez más, una de esas noticias espantosas que nos hielan el corazón. Tenía 18 años, y al día siguiente iba a viajar a Kuala Lumpur para iniciar sus estudios universitarios. Un grupo de indeseables, que ya antes lo habían acosado, se cruzó en su camino hace ahora una semana. Lo golpearon, lo quemaron, lo violaron analmente con algún objeto rígido y lo dejaron en coma. Este jueves se ha anunciado su muerte. El odio homófobo se ha llevado por delante la vida de T. Nhaveen.

La brutal agresión ocurrió en la noche del pasado viernes en Gelugor, un suburbio dee George Town (en la isla de Penang, en Malasia). T. Nhaveen había dejado ese mismo día su trabajo en un centro comercial. Al día siguiente se trasladaba a Kuala Lumpur, la capital del país, para iniciar sus estudios universitarios de Composición Musical. Se encontraba tomando algo en una hamburguesería con T. Previin, un amigo, cuando dos de sus antiguos compañeros, que ya lo habían sometido a acoso homófobico, los vieron y comenzaron a molestarlos. Coinciden con un grupo de cinco adolescentes, de los que cuatro de ellos son antiguos compañeros de clase, que comienzan a reírse de las maneras afeminadas de Nhaveen, quien les dice que vayan a «ocuparse de sus asuntos».

Es entonces cuando, lejos de cesar su acoso, los dos agresores llamaron a varios jóvenes más, que llegaron al lugar en varias motocicletas y ya fuera del local comenzaron a golpear a los chicos con sus cascos, mientras gritaban insultos homófobos y no dudan en agredirles físicamente. Previin recibe un golpe en la cabeza, pero consigue zafarse de sus agresores y huir. LT. Previin pudo escapar, aunque con fracturas en los huesos de la cara de las que ha necesitado ser operado. T. Nhaveen no tuvo tanta suerte, y los agresores, de edades comprendidas entre los 16 y los 18 años, lo arrastraron hasta un parque cercano y allí se ensañaron con él. Cuando LT. Previin estaba siendo atendido por una fractura debajo del ojo derecho, el hermano de uno de los atacantes entrega el cuerpo de Nhaveen en el mismo hospital de Penang, inconsciente, donde es tratado por varias heridas y quemaduras en la espalda, además de que haber sido sodomizado con un objeto. Tras permanecer en coma durante cinco días, fallece finalmente..

La paliza fue brutal. Golpes, quemaduras en las espalda, una herida sangrante en la ingle… T. Nhaveen presentaba incluso desgarro anal, señal de que sus agresores lo sodomizaron con algún tipo de objeto rígido. Nada se pudo hacer ya por su vida. Cuando fue trasladado al hospital el joven se encontraba en coma, consecuencia de la brutalidad de los golpes recibidos, que le produjeron hemorragias internas en el cráneo y en el abdomen. Este jueves, de hecho, se anunciaba su fallecimiento. «El examen del médico demostró que tenía lesiones en el ano causadas por un objeto contundente. También había marcas de quemaduras en la espalda», confirma su propio tío, quien ha declarado que su familia estaba desolada por lo ocurrido dada la naturaleza amable y gentil de su sobrino. Hace sólo tres meses, Nhaveen se recuperaba de un tumor benigno en el cerebro, lo que no le había impedido presentarse a los exámenes académicos que le habrían permitido iniciar sus estudios de compositor en Kuala Lumpur. Mientras tanto había estado contribuyendo a la economía familiar trabajando en un supermercado de un centro comercial de Queenbay.

La policía ya ha detenido a cinco de los ocho adolescentes, de entre 16 y 18 años de edad, involucrados en la agresión que ha llevado a la muerte de Nhaveen, que tras ser inicialmente acusados por una revuelta, finalmente serán procesados por asesinato, tal y como ha confirmado Roslee Chik, jefe de policía de Penang, dado que cuentan con el testimonio de varios testigos que presenciaron el incidente, además del examen forense que les señala como responsables directos de su muerte. La policía también ha revelado que no es la primera vez que se les señala de intimidar y extorsionar a otros adolescentes, así como están relacionados con un incidente con el empleado de una tienda de Jelutong al que habrían golpeado el pasado 5 de mayo. «Hasta ahora sólo hemos recibido dos informes policiales sobre las actividades de la banda y le pido a cualquiera que haya sido su víctima que presente una denuncia», añade Chik.

De hecho, según se desprende de los medios locales que hemos podido consultar, la muerte de T. Nhaveen ha causado un gran impacto en el país por su brutalidad. La ministra de Mujer, Familia y Desarrollo Comunitario, Rohani Abdul Karim, ha declarado, tras entrevistarse con su madre, que es voluntad de su gobierno que los asesinos sean juzgados como adultos, pese a su edad, lo que podría suponer incluso que se les aplicara la pena de muerte.

«Esperamos que el alma de Nhaveen descanse en paz cuando se haga justicia. Demandamos justicia porque no queremos que les pase lo mismo a otros», reclama G Premalatha, una tía de Nhaveen, durante su emotivo funeral, al que han acudido numerosas autoridades locales.

Malasia: economía emergente… y LGTBfobia política y social

Malasia, una de las economías emergentes del sudeste asiático, es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes. Las relaciones homosexuales, en cualquier caso, son ilegales y se castigan con penas de hasta 20 años de cárcel. De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

La LGTBfobia social y política imperante en Malasia ha llevado, de hecho, a situaciones que rozan el absurdo, y que hemos recogido en esta misma página. El pasado mes de febrero, en un vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, se sugería a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación. Otros ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales; la censura de una escena de La Bella y la Bestia y de una canción de Lady Gaga o la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual. Especialmente preocupante fue lo sucedido en 2012, cuando un joven gay musulmán recibió amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario.

Ante este escenario, podría pensarse que un suceso tan terrible como el que hoy recogemos debería servir de acicate para que el respeto a la diversidad gane posiciones en Malasia. Mucho nos tememos que no será así, a la vista del hecho de que los mismos medios locales y autoridades que han reaccionado con horror ni siquiera precisan que el acoso que el joven sufría era de naturaleza homofóbica.

Esperemos, al menos, que se haga justicia con los asesinos de  T. Nhaveen.

Descansa en paz.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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Cancelan el orgullo de Kuala Lumpur por las quejas de los religiosos

Viernes, 26 de mayo de 2017

240_f_91794336_7p8lv2bh0kbuky7jtsfknzjnmrl2bndymalaygayLa Universidad Taylor, que iba a celebrar tres días de actividades dentro del Orgullo LGTB, cede a las presiones de varios blogs islamistas y cancela el evento. 

Malasia no es un buen país para vivir si eres una persona LGTB, pero aún así la Universidad Taylor se había comprometido a organizar, durante tres días, un Orgullo LGTB en el que la comunidad pudiera reunirse para organizar varios eventos, asistir a un ciclo de cine LGTB y marchar a través del campus. Por desgracia ya no van a poder: el Orgullo de Kuala Lumpur se ha cancelado.

Los organizadores del evento han publicado un comunicado en el que culpan a la dirección de la Universidad de “haber decidido anteponer sus intereses económicos a la protección de la libertad y la libertad académica; además de no haber luchado por la autonomía de sus estudiantes.” Todo apunta a que la Universidad decidió recular ante las protestas de varios blogs islamistas que comenzaron un boicot al centro por celebrar un Orgullo LGTB durante el Ramadán.

Las personas LGTB en Malasia sufren una fuerte discriminación social y el propio presidente del país ya dijo que los derechos humanos de las personas LGTB no tenían por qué ser necesariamente respetados. “El estado ha perpetrado una opresión sistémica hacia los espacios y discursos LGTB“, señalan los organizadores del Orgullo en el mismo comunicado, “incluyendo la prohibición del Seksualiti Merdeka, a pesar de los Artículos 19 y 20 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que garantiza el derecho a la libertad de reunión, de opinión y de expresión para todo el mundo“.

Llama la atención que mientras en Malasia se protesta por la celebración de un Orgullo durante el Ramadán, en el Pride de Londres se haya incluido la celebración religiosa dentro de la programación de su Orgullo en forma de iftar que tiene la intención de acercar a la comunidad LGTB y a la comunidad islámica.

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Y en cuando al cine… Según la censura malasia si en una película aparece un personaje homosexual, ese personaje ha de morir o arrepentirse volviéndose heterosexual al final de la historia.

Fuente | Pink News, vía EstoyBailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Candidata presidencial de Taiwán desea un feliz San Valentín a las parejas homosexuales

Miércoles, 26 de agosto de 2015

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511El clip, “El amor no hace diferencia”, celebra la diversidad de la isla con parejas de diferentes edades, razas, orientaciones sexuales y nacionalidades, con canción de fondo interpretada en cuatro idiomas.

Magnífica iniciativa la del Partido Democrático Progresista (DPP) de Taiwán. La candidata presidencial, Tsai Ing-wen, ha publicado un vídeo para celebrar el día de San Valentín chino en el que se incluyen tres parejas homosexuales. Ing-wen, de 58 años, se ha negado hasta la fecha a dar explicaciones sobre su propia sexualidad, alegando que no quiere ser “cómplice de la opresión de género”. En cualquier caso, es bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB. El pasado mes de diciembre, informábamos de que el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario. Una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Partido Nacionalista Chino.

“Les deseo a todos un feliz Día de San Valentín”, escribía Tsai Ing-wen en el momento de dar a conocer el vídeo dedicado al amor que ha realizado su formación, el Partido Democrático Progresista, el más importante de la oposición en Taiwán. La pieza audiovisual, lanzada en varias redes sociales, se enmarcaba en la celebración del Qi Xi (21 de agosto), un equivalente chino al día de San Valentín. Varias parejas de gais y lesbianas se unen al amplio y diverso conjunto (en el que también aparecen parejas heterosexuales taiwanesas, personas de diferentes nacionalidades y de distintas edades). En este sentido, el título del vídeo, que podéis ver a continuación, ya es muy gráfico en relación al contenido inclusivo: El amor no discrimina.

Tsai Ing-wen, candidata a la presidencia de Taiwán por el Partido Progresista Democrático (DPP), lanzó un video donde participan varias parejas homosexuales como parte de su campaña y con motivo del Día de San Valentín chino, que se celebra el próximo mes de septiembre.

El clip de 1 minuto y medio titulado El amor no hace diferencia“, celebra la diversidad de la isla con parejas de diferentes edades, razas, orientaciones sexuales y nacionalidades, por ello usan también una canción interpretada en cuatro idiomas como música de fondo.

 

En la publicación del clip, la candidata deseó a todos un feliz dia de San Valentín. El vídeo fue compartido en Facebook y hasta el momento cuenta con 30 mil “me gusta” y más de 200 mil visitas en sus primeras 24 horas.

La sexualidad de Tsai Ing-wen ha sido objeto de especulaciones en varios momentos, sin embargo, ella se ha negado a responder preguntas sobre su vida privada.

El empresario gay chino Haiwen Shen, en declaraciones a The Advocate, ha felicitado a Tsai Ing-wen y al Partido Democrático Progresista, aunque añade que, “en realidad, ser elegido y luchar por los derechos de los homosexuales no es lo mismo” que la difusión de un vídeo. Además, este empresario considera que “hay que esperar hasta que sea elegida y ver cuáles son las políticas que lleva a cabo y qué impacto producen”. La presidenta del Partido Democrático Progresista, Tsai Ing-wen, al parecer, en las próximas elecciones se medirá contra Hung Hsiu-chu (la más que probable candidata por el conservador Partido Nacionalista Chino). Aunque mantienen posturas enfrentadas en relación a los derechos del colectivo LGTB, cualquiera de las dos se convertiría en la primera mujer presidenta de Taiwán.

En la senda del matrimonio igualitario

En los últimos años, la opinión pública taiwanesa se ha encaminado hacia la igualdad LGTB. Según una encuesta pública de 2013, el 53 % de los taiwaneses aprueba la opción del matrimonio abierto a parejas del mismo sexo, mientras que en una anterior encuesta era solo el 37 %. Por ahora, como ya explicó dosmanzanas a finales de 2014, solo se trata de una declaración de buenas intenciones, ya que todavía no se ha discutido un texto articulado. Antes de la promulgación de la ley, el proyecto debería superar tres lecturas durante la legislatura.

El diputado progresista del DPP Cheng Li-chiun, uno de los promotores de la ley igualitaria taiwanesa, decía que “si no podemos romper el ciclo de discriminación, entonces todo el mundo podría convertirse en una víctima de discriminación a causa de sus respectivas diferencias”. En el extremo opuesto se sitúa la Alianza Taiwanesa de Grupos Religiosos por la Familia. Agitando un discurso homófobo e intransigente, desde dicha agrupación han acusado al DDP y al colectivo LGTB de “pretender ser grupos cívicos” y de “aterrorizar” a otros diputados al hablar de matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque el peso del Partido Nacionalista Chino en el Parlamento de Taiwán es determinante y su postura homófoba es evidente, puede considerarse un punto de inflexión para el cambio que la principal institución del país trate la cuestión abiertamente.

Taiwán avanza en la lucha por la igualdad LGTB

La celebración del Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán) de 2014 batió un récord de apoyos: 65.000 personas volvieron a reclamar la igualdad legal. Y es que, a pesar de todo, la taiwanesa es una de las sociedades más abiertas a la diversidad del continente asiático. En este sentido, la valentía en los pasos dados por algunos activistas lleva tiempo dando la vuelta al mundo. La lucha se centra ahora en el plano legislativo, después de que el año pasado el histórico activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio emprendieran una batalla jurídica tras intentar infructuosamente contraer matrimonio. La pareja decidió llevar su caso a la Corte Administrativa de Taipéi, que en marzo de este año desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Anteriormente ya había protagonizado un esfuerzo similar la pareja formada por Chen Ching-Hsueh (o Nelson Chen) y Kao Chih-wei, cuyo caso estuvo a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”.

El apoyo a los derechos LGTB, como hemos comentado, progresa a nivel social, a pesar de la ausencia de avances legales. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza.

Taiwán y Vietnam, dos de los países asiáticos más tolerantes

En enero de este año, nos hacíamos eco de la eliminación del veto al matrimonio igualitario en Vietnam, consolidándose como referente LGTB en el sudeste asiático. El gobierno vietnamita promovía, además, la eliminación de “prácticas obsoletas del matrimonio” como la poligamia, las uniones forzosas, la obligación de que una viuda contraiga nuevo matrimonio con el hermano del difunto y se garantizará los enlaces entre parejas pertenecientes a grupos étnicos distintos que así lo deseen. La situación puede resultar chocante desde el punto de vista occidental, ya que la eliminación de la prohibición de las bodas entre personas del mismo sexo no conlleva por el momento su reconocimiento jurídico en Vietnam, pero supone sin duda un nuevo avance que se produce después de que ya en 2013 un decreto suprimiera las multas económicas a las ceremonias nupciales igualitarias. Con todo, Vietnam y Taiwán son dos de los países asiáticos más tolerantes con las personas LGTB.

En el polo opuesto, hace solo unos días publicábamos que el primer ministro de Malasia comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico y aseguraba que carecen de derechos humanos. En Malasia se pueden cumplir hasta 20 años de prisión por mantener relaciones homosexuales. De hecho, el principal líder de la oposición malasio está cumpliendo cinco años de cárcel por ‘sodomía’. Hasta el momento, ningún país asiático permite a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio, pero la situación es muy dispar entre unos  y otros. En mayo de 2014 entró en vigor en el sultanato de Brunéi la reforma del Código Penal, que irá adaptándose a la sharia (o ley islámica) en un proceso ya programado que constará de tres fases. La última implicará la pena de muerte por lapidación para las relaciones entre personas del mismo sexo, el adulterio, la apostasía o las relaciones extramatrimoniales. Y tampoco llegan buenas noticias desde la India, donde se han llegado a realizar detenciones de más de 600 personas acusadas de practicar la homosexualidad.

Fuente Cáscara Amarga y Dosmanzanas

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El primer ministro de Malasia compara a las personas LGTB con el Estado Islámico y dice que carecen de derechos humanos

Martes, 25 de agosto de 2015

Pm-MalaysiaRespetar los derechos humanos es algo positivo para el país, salvo si ello es contrario al Islam. Este es el peculiar argumento de Najib Razak, primer ministro de Malasia, para negarse a proteger al colectivo LGTB. “Aunque en términos de definición, los derechos humanos se han definido universalmente, nosotros todavía definimos los derechos humanos en el país en el contexto del Islam y la sharía”, ha espetado Razak. El jefe del gobierno malasio considera que, aunque se trate de una postura difícil de sostener en el plano internacional, “debemos defender nuestra propia definición de los derechos humanos”. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han criticado con contundencia estos planteamientos. Para entender el alcance de la situación en Malasia baste recordar que, el pasado mes de febrero, el líder de la oposición, Anwar Ibrahim, fue condenado a cinco años de prisión por ‘sodomía’.

En opinión del Gobierno de Malasia, las personas LGTB no merecen la aplicación de los derechos humanos porque tal cosa contradeciría, según su punto de vista, el Islam y la sharía (la ley islámica). “Esto es lo que tenemos que defender”, ha asegurado el primer ministro, Najib Razak. Todavía más grave y esperpéntico, si cabe, es la asociación que Razak ha hecho entre el colectivo LGTB y el Estado Islámico (EI): “Grupos como el Estado Islámico y las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales se dirigen a la generación más jóvenes … y parecen tener éxito en influir en ciertos grupos de la sociedad”. Una comparación que resulta especialmente miserable, teniendo en cuenta que el EI asesina de forma violenta y brutal a las personas LGTB.

En Cristianos Gays hemos recogido algunas de las ejecuciones espeluznantes del EI, de las que los propios asesinos se encargan de distribuir material audiovisual. De hecho, hace solo unos días, nos hacíamos eco de que las Naciones Unidas debatirá sobre la persecución a las personas LGTB por el EI, debido a la gravedad del asunto. Ignorando esta realidad o restándole importancia (difícil de juzgar qué es peor), el primer ministro malasio argumenta que “algunos se disfrazan detrás de los derechos humanos para legitimar sus acciones, que se han desviado de las enseñanzas islámicas”. Un claro desprecio a la comunidad LGTB. Para Najib Razak tanto el Estado Islámico como el colectivo LGTB son “extremistas” y ambos utilizan el concepto de ‘libertad’ con el fin de imponer sus puntos de vista sobre los demás. Razak, a pesar de la crudeza de sus declaraciones, se arroga a sí mismo una pretendida (y falsa) postura de “moderación” y “centralidad”.

Recordemos, por otra parte, que el jefe de la oposición de este país del sudeste asiático, Anwar Ibrahim, tendrá que pasar los próximos cinco años en la cárcel, después de que el Tribunal Federal ratificara la sentencia por ‘sodomía’, emitida contra él en febrero. Un caso que, a diferencia de lo que ocurre en relación a otros países con los que existe rivalidad, no es denunciado con la misma contundencia por los líderes políticos y mediáticos, ni acapara grandes titulares o portadas.

Críticas desde Malasia y desde las ONG internacionales

La propia Comisión de Derechos Humanos de Malasia (Suhakam) ha señalado que todo el mundo tiene derecho a los derechos humanos básicos y que estos no pueden restringirse utilizando como pretexto la raza o la religión. Según el presidente de Suhakam, Tan Sri Hasmy Agam, “esto no solo puede enviar un mensaje engañoso, tanto a nivel nacional como internacional, sino que puede socavar la posición de respeto internacional de Malasia, en particular en las Naciones Unidas, así como el trabajo de la Comisión, que tiene incansablemente desde sus inicios la misión de la promoción y la protección de los derechos humanos en el país”.

El subdirector de Human Rights Watch en Asia, Phil Robertson, se ha mostrado “sorprendido” por la decisión. Robertson considera que la postura que el Gobierno malasio ha asumido de ignorar la protección de las personas LGTB y su visión particular sobre el concepto de ‘derechos humanos’ aleja al país de los organismos internacionales. Para este responsable de Human Rights Watch, “la respuesta lógica sería que Malasia dimitiera de la ONU” si no se atiene a asumir sus reglas de juego. Por este motivo, Robertson  se pregunta: “¿Malasia está dispuesta a hacer eso?”.

También Amnistía Internacional ha alzado su voz para recordarle al primer ministro y a su Gobierno que “los principios de la Declaración Universal son universalmente los principios aceptados del derecho consuetudinario e internacional de derechos humanos. En virtud de su universalidad, estos principios tienen prioridad sobre las religiones, con el fin de atribuir un sentido de igualdad entre todas las personas”. Aunque Malasia se incorporó a la ONU en 1957, asumiendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Amnistía Internacional insta a que el país firme los tratados de derechos humanos relacionados, que en conjunto constituyen la Carta Internacional de Derechos Humanos: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP); el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), así como sus dos Protocolos Facultativos.

Hasta 20 años de prisión por ser homosexual

La cuestión de los derechos de las personas LGTB en Malasia no se reduce a una discusión sobre conceptos y definiciones. La cruda realidad es que la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). En 2011 publicábamos las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad. Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Con información de Dosmanzanas

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El líder de la oposición de Malasia, condenado a cinco años de cárcel “por sodomía”

Sábado, 14 de febrero de 2015

imagesProsigue la estela homófoba en Malasia, es este caso también con objetivos políticos. El líder de la oposición de este país del sudeste asiático, Anwar Ibrahim, tendrá que pasar los próximos cinco años en la cárcel después de que, este martes, el Tribunal Federal ratificara la sentencia emitida contra él hace casi un año por sodomía.

Anwar es una figura política muy conocida en Malasia. Viceprimer ministro entre 1993 y 1998, ya fue condenado por sodomía y corrupción en un caso distinto y permaneció seis años encarcelado hasta su liberación en 2004. Después de reunir a las principales fuerzas de la oposición al partido gobernante desde la independencia del país, Barisan Nasional, Anwar ganó las elecciones de 2013 en votos pero no en escaños, por lo que siguió ejerciendo como líder de la oposición.

En 2008 se abrió la segunda causa contra el político por sodomía. Su ayudante Mohd Saiful Bukhari Azlan denunció que Anwar lo había violado y presentó supuestas pruebas que no cumplían los mínimos estándares legales para ser tenidas en consideración. El juicio comenzó en 2010 y el dirigente opositor fue declarado inocente en 2012; sin embargo, la parte demandante recurrió el fallo y la Corte de Apelaciones sentenció a Anwar a cinco años de prisión en marzo de 2014. El acusado recurrió a su vez, pero esta semana, el Tribunal Federal (la máxima instancia judicial del país) denegó el recurso y confirmó por unanimidad la pena.

El Gobierno malasio defiende que el juicio ha respetado escrupulosamente las garantías legales, pero organizaciones de defensa de los derechos humanos opinan que detrás del proceso hay una clara motivación política. De hecho, el demandante reconoció en el juicio haberse reunido con el entonces viceprimer ministro y actual jefe del Gobierno Najib Razak dos días antes de que presuntamente ocurrieran los hechos que denunciaba. Políticamente, la condena deja a la oposición sin un liderazgo claro durante un tiempo: incluso después de cumplir su condena, Anwar estará inhabilitado para presentarse a unas elecciones durante cinco años más.

Lo cierto es que en los últimos años las autoridades malayas parecen muy preocupadas por la cada vez más visible realidad LGTB en su país. En 2012 el Gobierno anunciaba la introducción de una nueva asignatura en los colegios que bajo el eufemístico nombre de “Educación en Salud Social y Reproductiva” persigue alertar a los jóvenes de los “peligros” de ser LGTB. Semanas antes se conocieron sus intenciones de colaborar con ONG antigays para “frenar la expansión del problema social LGTB”, adelantadas ante el Parlamento por Mashitah Ibrahim, representante del Gobierno, y confirmadas luego por el viceprimer ministro y ministro de Educación, Tan Sri Muhyiddin Yassin. Y más recientemente, el verano pasado, diecisiete mujeres transexuales eran arrestadas acusadas de violar la sharia o ley islámica.

Malasia sigue castigando la “sodomía” con penas de hasta 20 años de cárcel, aunque no suele perseguirse penalmente. En 2011 conocíamos las intenciones de los líderes musulmanes de dos estados del país de endurecer la persecución de la homosexualidad (Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes).

Malasia es, en cualquier caso, fuente habitual de noticias de corte homófobo. Como ejemplos, el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Antes, en noviembre de 2008, las autoridades musulmanas dictaban un edicto contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Otro ejemplo de intento de censura se tornó en fracaso, cuando grupos religiosos intentaron que fuera prohibido un concierto del cantante inglés Elton John en Kuala Lumpur por ser abiertamente gay. No solo no lo consiguieron, sino que el concierto, que resultó todo un éxito, se convirtió en un acto de reafirmación de la comunidad LGTB local.

Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , ,

La Carta Olímpica incluirá por primera vez la no discriminación de las personas LGTB

Sábado, 13 de diciembre de 2014

atletas-gays-nikolaos-thomasImportante paso adelante contra la homofobia en el mundo del deporte. Tras el vergonzoso papel en los juegos de invierno celebrados en febrero en Sochi (Rusia), el Comité Olímpico Internacional (COI) ha aprobado un paquete de medidas entre las que destaca la inclusión, por primera vez de manera expresa, de la no discriminación basada en la orientación sexual en la Carta Olímpica.

El COI, reunido en Mónaco, aprobó el pasado lunes la Agenda 2020, una serie de recomendaciones para actualizar los fundamentos y valores del olimpismo. La presión de las asociaciones LGTB, indignadas tras el episodio de Sochi en el que, ante la detención de activistas por manifestarse, el COI miró para otro lado, parece que ha surgido efecto: de las cuarenta medidas aprobadas por unanimidad, la número catorce reza:

Fortalecer el 6º Principio Fundamental del Olimpismo

El COI incluirá la no discriminación basada en la orientación sexual en el 6º Principio Fundamental del Olimpismo.

Los Principios Fundamentales del Olimpismo forman parte de la Carta Olímpica, el conjunto de directrices que rigen la organización de los Juegos Olímpicos y el espíritu del Movimiento Olímpico. El Principio 6º, que hasta ahora prohibía la discriminación basada en la “raza, religión, política, género u otros” quedará redactado de la siguiente manera:

El disfrute de los derechos y las libertades descritas en esta Carta Olímpica estará asegurado sin discriminación de ningún tipo, como raza, color, sexo, orientación sexual, lengua, religión, opinión política o de otro tipo, origen nacional o social, propiedad, nacimiento u otra condición.

La modificación para añadir de manera explícita la orientación sexual tiene un peso simbólico crucial para intentar evitar que las futuras candidaturas olímpicas procedan de países con legislaciones homófobas y represivas. La aplicación en la práctica del nuevo principio, sin embargo, todavía no está clara. El COI ya anunció en septiembre que exigiría a las ciudades candidatas políticas antidiscriminatorias en el contrato que tienen que firmar para convertirse en sede de los Juegos, pero el miembro del COI Barry Meister ha confesado no tener “ni idea” de cómo se trasladará el nuevo principio a estos contratos.

Por su parte, el activista Andre Banks, de All Out, se felicitó por el “triunfo que “manda un mensaje claro” contra las violaciones de los derechos humanos LGTB. “Estas normas deben evitar una repetición de Sochi”, avisó. All Out llevó a cabo una campaña de recogida de firmas online, precisamente con el objetivo de lograr la mención expresa a la protección de las personas LGTB en la Carta Olímpica.

Próxima decisión: los Juegos de Invierno de 2022

Será curioso ver por ejemplo que sucede en julio de 2015 cuando el COI deba elegir la sede de los Juegos de Invierno de 2022. Para empezar, una señal no precisamente positiva: la sesión del COI tendrá lugar en Kuala Lumpur, capital de Malasia, un país que sigue criminalizando las relaciones homosexuales y en el que hace pocos meses eran detenidas diecisiete mujeres transexuales acusadas de violar la ley islámica.

Por lo que se refiere a las ciudades candidatas, en principio eran tres: Oslo (Noruega), Pekín (China) y Almaty (Kazajistán). Desde un punto de vista de respeto a los derechos LGTB, Oslo debería ser la indiscutible ganadora, pero su candidatura cuenta con una fuerte oposición en su propio país y, de hecho, fue retirada en octubre. Por lo que se refiere a las otras dos, en Kazajistán ya hay grupos que demandan la aprobación de una legislación homófoba al estilo de la rusa (e incluso la reintroducción del delito de sodomía), mientras que China -país en el que cada vez hay una mayor visibilidad LGTB– no se plantea por el momento medidas legales ni a favor ni en contra, aunque la situación general de los derechos humanos no es desde luego la mejor.

Recordemos que ya están decididas las sedes de los Juegos de Verano de 2016 (Río de Janeiro) y 2020 (Tokio), así como la de los Juegos de Invierno de 2018 (Pyeongchang). Tres países, Brasil, Japón y Corea del Sur, donde más allá de su diferente percepción social de la diversidad sexual no son previsibles situaciones conflictivas como las tristemente vividas en Sochi.

Fuente Dosmanzanas

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Más de 100 investigadores y activistas del VIH que acudían a una conferencia sobre el SIDA en Australia fallecen en el vuelo del avión MH17 de Malaysian Airlines derribado sobre Ucrania

Sábado, 19 de julio de 2014

1405621232_663830_1405622586_album_normalUn rebelde prorruso observa los restos del avión de Malaysia Airlines.MAXIM ZMEYEV (REUTERS)

Indignación mundial

100 de las víctimas, expertos en sida

Los cuerpos ‘llovían‘ del cielo

Washington apunta a los rebeldes prorrusos como responsables del derribo

Kiev difunde una grabación para demostrar que los rebeldes atacaron el avión

Duelo nacional en Holanda por la tragedia del vuelo MH17

FOTOGALERÍA Tragedia en una zona de conflicto

1405621232_663830_1405689000_album_normal Velas y oraciones por las víctimas del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en una iglesia de Kuala Lumpur, Malasia. Joshua Paul (AP)

298 personas han perdido la vida al ser alcanzado el avión de Malaysia Airlines en el que viajaban por un misil, dentro del espacio aéreo ucraniano. En concreto, ha ocurrido en la región de Donetsk, una de las zonas en conflicto de Ucrania, de mayoría prorrusa. El Boeing 777 malasio cubría la ruta de Ámsterdam a Kuala Lumpur. Entre los pasajeros del avión se hallaba un nutrido grupo de infectólogos, investigadores y activistas que iba a participar en la 20ª Conferencia Internacional sobre el Sida en Australia. Samantha Powers, embajadora de Estados Unidos en la ONU, ha asegurado durante una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad que se ha celebrado hoy en Nueva York que el impacto del misil no fue accidental y que “no se puede descartar asistencia técnica de personal ruso”.

En los mismos términos que Estados Unidos (sobre la posible premeditación de la catástrofe por parte de las fuerzas prorrusas) se han expresado en el Consejo de Seguridad de la ONU otros países como Francia, Reino Unido o Australia, mientras que China argüía no precipitarse para evitar conclusiones precipitadas. En cualquier caso, los miembros del Consejo han solicitado una investigación internacional “completa, exhaustiva e independiente sobre el incidente de acuerdo con las directrices internacionales de la aviación civil para determinar las responsabilidades correspondientes”.

Poco a poco se van conociendo los nombres y nacionalidades de los pasajeros del vuelo MH17 de Malaysia Airlines siniestrado en Ucrania. Según ha confirmado el ministerio de Asuntos Exteriores de Australia, varias de las personas que volaban en el Amsterdam-Kuala Lumpur de Malaysia Airlines se dirigían al 20º Congreso Internacional sobre SIDA que se celebra en la ciudad de Melbourne a partir del domingo 20 de julio.

Aunque los datos aún no parecen claros, se maneja la cifra de que entre varias decenas y hasta un centenar de pasajeros (medios australianos hablan de 108) podrían estar dirigiéndose a Kuala Lumpur para conectar con un vuelo posterior a Australia que les llevara hasta el congreso, según informa el diario The Guardian.

La tragedia supone un importante varapalo para la comunidad científica que trabaja en la lucha contra el SIDA. Trevor Stratton, un reconocido experto en SIDA y VIH, aseguraba en declaraciones a la televisión australiana que “la cura del SIDA podría estar en ese avión, nunca lo sabremos. No puedes evitar preguntarte sobre lo que ocurrió en ese avión”.

El profesor e investigador en inmunología Richard Boyd lamentaba “haber perdido a líderes globales y a jóvenes brillantes que venían al encuentro. Es una pérdida desgarradora. Ayudé después de los atentados del 11-S de Nueva York y me recuerda a una catástrofe de ese nivel”. Así lo ha asegurado en unas declaraciones a Guardian Australia que recogen nuestros compañeros de HuffPost UK.

EN DIRECTO: Todos los datos y actualizaciones sobre el siniestro del vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

 La IAS (Sociedad Internacional contra el SIDA, por sus siglas en inglés) ha emitido un comunicado que puede leerse en su web en el que afirma:

La Sociedad Internacional contra el SIDA quiere expresar hoy su profunda tristeza al recibir la noticia de que un buen número de colegas y amigos que se dirigían a la 20º Conferencia Internacional sobre el SIDA que tendrá lugar en Melbourne, Australia, estaban a bordo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines que se ha estrellado en Ucrania.

En estos momentos especialmente tristes y sensibles la IAS permanece unida a nuestra familia de todo el mundo, y quiere enviar sus condolencias a los seres queridos de aquellos que han fallecido en esta tragedia.

 INVESTIGADORES Y ACTIVISTAS
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Joep Lange

Entre los viajeros fallecidos confirmados está el experto holandés en SIDA Joep Lange, que acudía a Australia junto a su esposa para participar en esta cita. Lange era una eminencia en la investigación de la enfermedad, a la que dedicó tres décadas de su vida, e incluso fue presidente de la IAS, organizadora de este congreso en Melbourne, entre 2002 y 2004.

“La IAS ha sabido que entre los pasajeros está el antiguo presidente de la Sociedad, Joep Lange, y aquí sí que podemos decir que el movimiento contra el SIDA y el VIH ha perdido un gigante”, ha dicho Chris Beyrer, actual presidente de la IAS. Lange, profesor de medicina en Ámsterdarm, fue uno de los pioneros en poder ofrecer un tratamiento con antiretrovirales barato para evitar la trasmisión del VIH de madres a hijos en los países subdesarrollados, según informa Reuters.

Otro de los fallecidos es un trabajador de la Organización Mundial de la Salud, Glenn Thomas, portavoz del Programa Especial contra la Tuberculosis con base en Ginebra. También ha fallecido, según explican nuestros compañeros de The Huffington Post, Pin de Kuijer, un activista político y escritor holandés destacado por su lucha contra el SIDA, como recoge también The Guardian.

En esta conferencia internacional que se celebra cada dos años está previsto que participen, entre otros, el expresidente de EEUU Bill Clinton o el artista Bob Geldof, además de diversos expertos en SIDA y VIH.

En España, el presidente de la Coordinadora Estatal de VIH-sida (CESIDA), Juan Ramón Barrios, ha expresado que hoy “es un día triste, además de un fuerte varapalo, para la estudio del VIH-sida la pérdida de 100 de los mejores investigadores en esta materia”. Y ha añadido que “desde CESIDA enviamos nuestras condolencias a las familias y amigos de todas las víctimas”.

Por su parte, desde la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) han recordado que “uno de los temas fundamentales de esta conferencia, que se inaugura el domingo, es la atención al colectivo de hombres que tienen sexo con hombres (HSH) en los países del llamado primer mundo”. La FELGTB también se ha querido sumar “a la consternación del movimiento internacional en respuesta al VIH y quiere acompañar en el sentimiento a familiares y personas allegadas” aunque ha solicitado al Gobierno español y a las instituciones internacionales “ayuda en I+D+i del para que el trabajo de estas personas recientemente fallecidas pueda continuarse”.

A pesar de los trágicos decesos, la Sociedad Internacional del Sida ha asegurado que el encuentro internacional tendrá lugar en las fechas previstas (entre el 20 y el 24 de julio) “en reconocimiento por la dedicación de nuestros colegas en la lucha contra el sida”.

Fuente HuffingtonPost

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Condenan por homosexualidad a líder opositor en Malasia.

Sábado, 8 de marzo de 2014

imagesLeemos en InOutPost:

Kuala Lumpur, 7 mar (dpa) – El líder opositor Anwar Ibrahim fue declarado culpable hoy en Malasia por una corte de apelaciones de mantener relaciones homosexuales con un antiguo asesor, decisión que revierte una absolución dictada por otro tribunal hace dos años.

La corte, integrada por tres jueces, consideró de forma unánime que el otro tribunal se equivocó al dudar de las pruebas de ADN presentadas por la fiscalía durante el proceso y lo condenó a cinco años de cárcel.

Las relaciones homosexuales están castigadas en el país musulmán con hasta 20 años de cárcel y azotes. Los magistrados autorizaron a Anwar, de 66 años, a salir en libertad bajo fianza de 10.000 ringgit (unos 3.000 dólares), ya que el dirigente puede volver a apelar el fallo.

El caso se remonta a una acusación por parte de Saiful Bukhari Azlan, que afirma haber tenido relaciones homosexuales con Anwar en Kuala Lumpur en 2008.

Es la segunda vez que el dirigente es acusado de homosexualidad. En 1999, otro tribunal lo encontró culpable de relaciones sexuales con su ex chofer y lo sentenció a seis años de cárcel, pero el fallo fue revocado en 2004.

La esposa de Anwar, Wan Azizah, presente en el tribunal junto a sus tres hijos, se echó a llorar al oír el veredicto. Un grupo de simpatizantes del político le mostró su apoyo en el exterior con gritos de ‘¡Reformas!’ y ‘¡Liberen a Anwar!

El dirigente asegura que el proceso forma parte de una campaña política en su contra del gobierno, porque cuando comenzó estaba al frente de una alianza opositora que podría haber llegado al poder. Las organizaciones de derechos humanos y asociaciones de juristas internacionales critican el juicio.

El ex ministro de Finanzas, que rompió con la coalición que gobierna el país desde su independencia en 1957, vuelve a estar en campaña. Quiere ganar los comicios locales en el estado más poblado, Selangor, y volver a presentarse a las próximas elecciones nacionales a más tardar en 2018. En los de 2013 su coalición salió perdedora, pero el oficialismo registró el peor resultado de su historia.

Homofobia/ Transfobia. , , , , , , ,

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