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Taiwán aprueba (con algunas limitaciones) el matrimonio igualitario

Sábado, 18 de mayo de 2019

taiwan-lesbianas-2Una semana antes de que terminara el plazo dado por el Constitucional en 2017, el Parlamento de Taiwán legaliza el matrimonio igualitario

Taiwán ya es definitivamente el primer país asiático en legalizar el matrimonio igualitario. Y es que aunque en 2017 se legalizó «de facto», no ha sido hasta ahora que se ha aprobado la ley.

El 17 de mayo de 2019, fecha en la que se conmemoraba el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, pasará a la historia de la lucha en favor de los derechos LGTB como el día en el que por primera vez un país asiático, Taiwán, aprobó el matrimonio igualitario. Una aprobación que cuenta con algunas limitaciones, pero que ha sido recibida por satisfacción por el activismo taiwanés, que ve como se gana una importante batalla jurídica que comenzó en los tribunales hace varios años y en la que los grupos cristianos de la isla han ofrecido gran resistencia.

Ya explicamos en su momento que el Tribunal Constitucional de Taiwán había sentenciado que el Código Civil del país (que definía el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer) era discriminatorio porque violaba “las garantías constitucionales de libertad de matrimonio en igualdad“. En mayo de 2017, la Corte Constitucional de Taiwán emitía un fallo en el que instaba al Yuan Legislativo (el parlamento taiwanés) a legalizar el matrimonio igualitario en un plazo de dos años.  Si no se producía la reforma por la vía legislativa tras un periodo de dos años, la sentencia decretaba que a partir de mayo de 2019 las parejas del mismo sexo podrían comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente. La sentencia  otorgaba al Parlamento dos años que se cumplían dentro de una semana para modificar el Código Civil y legislar el matrimonio igualitario; aunque ya entonces se podía decir que se había legalizado puesto que el Tribunal dejaba claro que si en ese periodo de tiempo el gobierno no había presentado una ley, ese artículo del Código Civil se consideraba erróneo y las parejas homosexuales podrían empezar a casarse en los Ayuntamientos.

Comenzaba entonces la movilización de los grupos anti-LGTB, articulados en torno a la la denominada «Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación», un conjunto de grupos religiosos que reunieron las firmas suficientes para promover la celebración de un referéndum sobre la materia. El referéndum, que constaba de varias preguntas, tuvo lugar el pasado mes de noviembre, y los grupos LGTBfobos, que llevaron a cabo una muy agresiva campaña y que contaron con importantes apoyos económicos, consiguieron más votos (ello a pesar de que las encuestas muestran que el matrimonio igualitario cuenta con el apoyo de una mayoría de los taiwaneses). Así, por ejemplo la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo recibió 3.250.165 votos a favor y 6.701.859 en contra (el censo electoral era de 19.757.067 votantes). Un resultado que entraba en colisión con las disposiciones constitucionales y legales que el Gobierno estaba obligado a resolver.

Finalmente, el Gobierno de Taiwán optó por evitar que se agotase el plazo concedido por la Corte Constitucional y presentó ante el Yuan Legislativo un proyecto de ley muy medido en su lenguaje. Por ejemplo, el lugar de llamarlo proyecto de ley de matrimonio, la norma se presentó bajo el aséptico título de «Ley parlamentaria de ejecución de la interpretación judicial nº 748». Era, además, no un proyecto de ley de simple reforma de las leyes de matrimonio vigentes para abrirlas por defecto a todas las parejas, sino un texto legal específico. Pues ayer 17 de mayo, justo una semana antes de que se cumpla ese plazo, en el Parlamento de Taiwán se han debatido tres propuestas. Una de ellas quería llamar al matrimonio igualitario «relación familiar homosexual» (con cada miembro llamado «miembros de familia homosexual«) y la otra propuesta proponía llamarlo «unión homosexual» y a cada miembro «compañero doméstico».

En la propuesta presentada por el Gobierno y respaldada por el Partido Democrático Progresista (que ya llevaba el reconocimiento de este derecho en su programa electoral hace años aunque no se puso manos a la obra hasta recibir una intensa presión popular a raíz del caso del activista Chi Chia-Wei) sí hablaba de matrimonio, incluía además derechos de adopción limitados y era la única que los activistas LGTB+ del país apoyaban.

Finalmente ésa ha sido la propuesta aprobada en el Parlamento por una amplia mayoría: 66 votos a favor y 27 en contra.

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Un proyecto que ha sido finalmente aprobado en tercera lectura este 17 de mayo, por 66 votos a favor (varios de ellos procedentes del Partido Nacionalista Chino o Kuomintang, principal fuerza opositora) y 27 en contra. Un resultado que ha provocado alivio entre el activismo LGTB, que veía con temor la posibilidad de que el Yuan Legislativo optase por dar su apoyo a cualquiera de los otros dos proyectos de ley alternativos presentados en la cámara con objeto de regular las uniones entre personas del mismo sexo de forma explícitamente diferente al matrimonio y con menos derechos de los que conceden el proyecto finalmente aprobado.

El proyecto autoriza a las parejas del mismo sexo a registrarse como matrimonios y les concede el estatus legal de esposos, aunque limita algunas cuestiones. Los taiwaneses no podrán contraer matrimonio con extranjeros de su mismo sexo a menos que sus países de origen reconozcan también el matrimonio igualitario, y los derechos de homoparentalidad continuan muy limitados: las parejas del mismo sexo seguirán sin poder adoptar conjuntamente hijos con los que no tengan relación biológica ni se habilitarán como «parejas infértiles» a efectos de acceso a los procedimientos de reproducción asistida.

El colectivo LGTB+ había convocado manifestaciones y marchas hacia el Parlamento para seguir la votación y, una vez se han conocido los resultados, han celebrado la victoria. Y es que la decisión también ha sido mayoritariamente celebrada por los grupos LGTB, que pese a las limitaciones de la ley (por cuya corrección en el futuro seguirán trabajando) han conseguido una importante victoria simbólica y moral, que además ha colocado a Taiwán en las primeras páginas de todos los periódicos del mundo como primer país asiático en aprobar el matrimonio igualitario. Hay que recordar, en este sentido, que aunque el estatus de Taiwán como sujeto político internacional permanece en un limbo diplomático desde el final de la guerra civil china y numerosos países no lo reconocen oficialmente como estado, en la práctica y a nivel comercial, turístico o cultural es considerado un país más.

Por otra parte, no está de más recordar que también en occidente la aprobación del matrimonio igualitario ha contado con limitaciones iniciales en varios países. La aprobación mediante un texto legislativo específico plagado de particularidades, por ejemplo, ya sucedió en Inglaterra y Gales. Y Bélgica, segundo país del mundo en aprobarlo en 2003, no permitió la adopción homoparental conjunta hasta 2006. Lo mismo sucedió en Portugal, que aprobó el matrimonio igualitario en 2010 pero la adopción homoparental tuvo que esperar hasta 2016.

Gay rights supporters celebrate outside Parliament after lawmakers legalised same-sex marriage bill in Taipei on May 17, 2019. - Taiwan's parliament began debating Asia's first gay marriage law as conservative lawmakers launch a last-ditch attempt to scupper the most progressive bill in favour of a watered-down "civil-union" law. (Photo by Sam YEH / AFP) (Photo credit should read SAM YEH/AFP/Getty Images)

Partidarios de los derechos humanos celebrando la legalización del matrimonio igualitario (Foto: AFP/Getty/Sam Yeh)

La propia presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, del Partido Progresista Democrático y que siempre se ha mostrado favorable a las reivindicaciones del colectivo LGTB, expresaba en redes sociales su confianza en que el proyecto recibiese finalmente el apoyo de la mayoría. «Hoy tenemos la posibilidad de hacer historia y mostrar al mundo que los valores progresistas pueden echar raíces en una sociedad del Asia oriental», tuiteaba:«El 17 de mayo de 2019 en Taiwan, #LoveWon. Hemos tomado un gran paso hacia la igualdad y hemos hecho de Taiwán un país mejor«, publicaba la presidenta del país, Tsai Ing-wen, en su cuenta de Twitter.

 

La ley aprobada entrará en vigor el próximo viernes, 24 de mayo, fecha a partir de la cual comenzarán a celebrarse los primeros matrimonios. Veremos si ello tiene efecto arrastre en otros países del área en los que ya desde hace varios años ha comenzado a plantearse la posibilidad de aprobar el matrimonio igualitario, como Vietnam, o por el contrario refuerza las posiciones de los cada vez más influyentes grupos cristianos anti-LGTB, que ya han conseguido tumbar iniciativas en favor de la igualdad, por ejemplo, en Corea del Sur. O ambas cosas. Estaremos atentos.

Como no podía ser de otra manera los homófobos han protestado mucho y han pataleado más y han asegurado que el gobierno está legislando en contra del pueblo porque ellos celebraron un referéndum que decía que el 72% de la población de Taiwán está en contra. Alguien tiene que explicarles que los derechos de las minorías no deben someterse a referéndum (porque la minoría jamás será más numerosa que la mayoría que no concede ese derecho, aunque no le afecte en absoluto), aunque tampoco es necesario porque el Gobierno ya aclaró que ni referéndum ni referéndam: la sentencia del Constitucional es la que es y los derechos humanos son los que son.

Fuente El Diario.es, vía HazteQueer/Dosmanzanas

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Taiwán: el referéndum sobre el matrimonio igualitario forzado por los grupos religiosos anti-LGTB tendrá lugar el 24 de noviembre

Lunes, 15 de octubre de 2018

p03-180214-marriageEl 24 de noviembre tendrá lugar un referéndum sobre el matrimonio igualitario en Taiwán (oficialmente, la República de China), promovido por un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB que consiguió reunir las firmas necesarias para forzarlo. La consulta, que constará de tres preguntas sobre los derechos de las personas LGTB, coincidirá con las elecciones locales y regionales, por lo que se espera una alta participación. Una eventual victoria de los homófobos chocaría frontalmente con la sentencia del Tribunal Constitucional que fijó mayo de 2019 como la fecha tope para la entrada en vigor de la igualdad matrimonial.

La Comisión Electoral Central de Taiwán ha aceptado la propuesta de que se formalice el referéndum sobre el matrimonio igualitario aprovechando la jornada electoral del próximo 24 de noviembre, en la que se celebrarán elecciones locales y regionales a lo largo del todo el país. La confirmación de la fecha llega dos meses después de que se anunciara por el mismo organismo que los promotores de la consulta popular habían conseguido reunir las firmas necesarias para forzarla.

En mayo de 2017, el Constitucional emitía un fallo en el que instaba al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario en un plazo de dos años. Si no se produce la reforma por la vía legislativa, la sentencia decreta que a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente. En febrero de este año, representantes de grupos religiosos relacionados estrechamente con sectores cristianos del partido Kuomintang presentaban una apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra de la sentencia del Constitucional, así como una petición de celebrar un referéndum ante la Comisión Electoral Central.

El pasado 10 de febrero, la justicia taiwanesa desestimaba su alegación en contra del fallo del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, la Comisión Electoral Central de Taiwán se vio obligada legalmente a estudiar la solicitud de celebración de un referéndum. Los contrarios a la igualdad LGTB lograron presentar en abril las firmas necesarias para la toma en consideración de la propuesta, con lo que se abrió un plazo de cuatro meses para la recogida de apoyos en número suficiente para forzar la convocatoria del referéndum.

Para conseguir su propósito, los promotores tenían que presentar 281.745 firmas válidas por cada pregunta de la consulta propuesta. Finalmente consiguieron más de 600.000 en cada una de las cuestiones, por lo que, una vez contrastadas y validadas por la Comisión Electoral Central, obtuvieron la aprobación para la celebración del referéndum. El resultado del plebiscito se considerará válido si supera la mitad de los votos con una participación superior al 50 %. El hecho de que se celebre en coincidencia con elecciones locales y regionales hace más que posible que ese mínimo de participación se supere.

La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación, nombre eufemístico de un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB, plantea una consulta con tres preguntas, la primera de ellas de una retorcida formulación: «¿Está de acuerdo con proteger los derechos de las parejas del mismo sexo de iniciar una relación duradera de convivencia que se base en leyes que no sean el Código Civil de Taiwán?». La segunda se refiere a la educación en la diversidad afectivo-sexual: «¿Está de acuerdo con que los centros de educación primaria y secundaria no deben iniciar ‘educación gay y lésbica’ tal como está estipulado por la Ley de Reglas de Cumplimiento Para la Educación en la Igualdad de Género?». Y la tercera directamente plantea: «¿Está de acuerdo con que el Código Civil solo debe autorizar el matrimonio entre personas de distinto sexo?».

Paralelamente a los homófobos, un grupo de activistas y un diputado del Partido Socialdemócrata han iniciado su propia campaña de recogida de firmas para otro referéndum, este planteado de forma favorable a los derechos LGTB. Las preguntas que quieren plantear son: «¿Está de acuerdo con que los derechos de las parejas del mismo sexo a casarse debería estar protegido en el capítulo sobre matrimonio del Código Civil?» y «¿Está de acuerdo con que la Ley de Educación en la Igualdad de Género debería requerir que la educación en la igualdad de género incluyera la homosexualidad, las relaciones y la educación sexual y que se enseñara en los centros de educación primaria y secundaria?». La Comisión Electoral Central aún está estudiando si se han reunido las firmas necesarias para forzar la consulta popular. En caso afirmativo, podrían celebrarse dos plebiscitos distintos sobre la misma materia.

Si el resultado del referéndum es contrario a los derechos LGTB, no está claro cómo se resolverá la colisión con la resolución del Tribunal Constitucional, que no admite dudas en cuanto a su interpretación favorable al matrimonio igualitario. Los activistas LGTB, en cualquier caso, ya han empezado a organizarse para pedir un voto masivo por el triple «no» en la consulta homófoba. Al mismo tiempo, no dejan de pedir a la presidenta Tsai Ing-wen, favorable a la igualdad matrimonial, que promueva la aprobación de la medida por la vía legislativa cuanto antes para terminar con la actual inseguridad jurídica de las parejas del mismo sexo. La mandataria ya había advertido, antes de la sentencia del Constitucional, de que el proceso sería «largo» y «difícil».

Fuente Dosmanzanas

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Taiwán: el matrimonio igualitario se someterá a referéndum después de que una coalición de grupos religiosos haya conseguido las firmas necesarias

Viernes, 31 de agosto de 2018

p03-180214-marriageAumenta la incertidumbre sobre la posible apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo en Taiwán (oficialmente, la República de China). Cuatro meses después de recibir la autorización de la Comisión Electoral Central, un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB ha conseguido reunir las firmas necesarias para forzar un referéndum sobre la medida. La consulta tendrá tres preguntas y podría celebrarse el próximo noviembre. Una eventual victoria de los homófobos chocaría frontalmente con la sentencia del Tribunal Constitucional que fijó mayo de 2019 como la fecha tope para la entrada en vigor de la igualdad matrimonial.

En mayo de 2017, el Constitucional emitía un fallo en el que instaba al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario en un plazo de dos años. Si no se produce la reforma por la vía legislativa, la sentencia decreta que a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente. En febrero de este año, representantes de grupos religiosos relacionados estrechamente con sectores cristianos del partido Kuomintang presentaban una apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra de la sentencia del Constitucional, así como una petición de celebrar un referéndum ante la Comisión Electoral Central.

El pasado 10 de febrero, la justicia taiwanesa desestimaba su alegación en contra del fallo del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, la Comisión Electoral Central de Taiwán se vio obligada legalmente a estudiar la solicitud de celebración de un referéndum. Los contrarios a la igualdad LGTB lograron presentar en abril las firmas necesarias para la toma en consideración de la propuesta, con lo que se abrió un plazo de cuatro meses para la recogida de apoyos en número suficiente para forzar la convocatoria del referéndum.

Para conseguir su propósito, los promotores tenían que presentar 281.745 firmas válidas por cada pregunta de la consulta propuesta. Finalmente han conseguido más de 600.000 en cada una de las cuestiones. La Comisión Electoral comprobará ahora la validez de las firmas. Si se supera la cifra mínima como todo parece indicar, convocará el referéndum, que podría coincidir con las elecciones locales del próximo noviembre. El resultado del plebiscito se considerará válido si supera la mitad de los votos con una participación superior al 50%.

La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación, nombre eufemístico de un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB, plantea una consulta con tres preguntas, la primera de ellas de una retorcida formulación: «¿Está de acuerdo con proteger los derechos de las parejas del mismo sexo de iniciar una relación duradera de convivencia que se base en leyes que no sean el Código Civil de Taiwán?». La segunda se refiere a la educación en la diversidad afectivo-sexual: «¿Está de acuerdo con que los centros de educación primaria y secundaria no deben iniciar ‘educación gay y lésbica’ tal como está estipulado por la Ley de Reglas de Cumplimiento Para la Educación en la Igualdad de Género?». Y la tercera directamente plantea: «¿Está de acuerdo con que el Código Civil solo debe autorizar el matrimonio entre personas de distinto sexo?».

Paralelamente a los homófobos, un grupo de activistas y un diputado del Partido Socialdemócrata han iniciado su propia campaña de recogida de firmas para otro referéndum, este planteado de forma favorable a los derechos LGTB. Las preguntas que quieren plantear son: «¿Está de acuerdo con que los derechos de las parejas del mismo sexo a casarse debería estar protegido en el capítulo sobre matrimonio del Código Civil?» y «¿Está de acuerdo con que la Ley de Educación en la Igualdad de Género debería requerir que la educación en la igualdad de género incluyera la homosexualidad, las relaciones y la educación sexual y que se enseñara en los centros de educación primaria y secundaria?». Este lunes, los proponentes de este segundo referéndum se encontraban a 80.000 firmas de la cifra mínima requerida para convocarlo. El plazo expira a finales de mes, por lo que no se prevé que lo consigan.

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La legisladora del Partido Progresista Demócrata Yu Mei-nu, delante izquierda, el legislador del Partido Nuevo Poder Freddy Lim, frente derecha, y defensores LGBT en conferencia de prensa en Taipei para condenar referéndums anti-LGBT.

Si finalmente se celebra el referéndum y su resultado es contrario a los derechos LGTB, no está claro cómo se resolvería la colisión con la resolución del Tribunal Constitucional, que no admite dudas en cuanto a su interpretación favorable al matrimonio igualitario. Los activistas LGTB, en cualquier caso, ya han empezado a organizarse para pedir un voto masivo por el triple «no» en la consulta homófoba. Al mismo tiempo, no dejan de pedir a la presidenta Tsai Ing-wen, favorable a la igualdad matrimonial, que promueva la aprobación de la medida por la vía legislativa cuanto antes para terminar con la actual inseguridad jurídica de las parejas del mismo sexo. La mandataria ya había advertido, antes de la sentencia del Constitucional, de que el proceso sería «largo» y «difícil».

Fuente Dosmanzanas

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Taiwán: la junta electoral admite la toma en consideración de una propuesta de referéndum contra el matrimonio igualitario

Jueves, 26 de abril de 2018

taiwan-flagLos contrarios a la apertura del matrimonio para todas las parejas en Taiwán ganan una pequeña batalla. La Comisión Electoral Central dio su visto bueno el martes pasado a la tramitación de una petición de referéndum vinculante sobre el matrimonio igualitario y la educación en la diversidad afectivo-sexual. La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación, nombre eufemístico de un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB, tiene así vía libre para reunir las 282.000 firmas que forzarían la convocatoria de la consulta. Mientras tanto, sigue corriendo el plazo de dos años que el Tribunal Constitucional dio al Parlamento para modificar el Código Civil y que concluye en mayo del año que viene.

Ya en febrero, representantes de la entonces llamada Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia presentaban segunda apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra del fallo del Constitucional que instó al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario antes de 2019. Si no se producen cambios en este sentido, la sentencia decreta que a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente. Además de las apelaciones registradas, las asociaciones religiosas LGTBfobas presentaron ante la Comisión Electoral Central la petición de celebrar un referéndum vinculante.

El pasado 10 de febrero, los demandantes recibían su primer mazazo: la justicia taiwanesa desestimaba su primera alegación en contra de la interpretación del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, lejos de amedrentarse, a los cuatro días presentaban su segunda alegación. También conocíamos que la Comisión Electoral Central de Taiwán se vería obligada legalmente a estudiar la solicitud de la misma agrupación religiosa sobre la celebración de un referéndum.

La legislación de este país, que oficialmente recibe el nombre de República de China, establece un mínimo de 1.879 firmas para la toma en consideración sobre la celebración de un referéndum. Los contrarios a la igualdad LGTB lograron presentar 3.549. La Comisión Electoral Central se ha visto obligada, por tanto, a tomar en consideración la propuesta. Los promotores deberán presentar 281.745 firmas válidas, dentro de un plazo establecido, para poder hacer efectiva la celebración del referéndum.

La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación plantea una consulta con tres preguntas, la primera de ellas de una retorcida formulación: “¿Está de acuerdo con proteger los derechos de las parejas del mismo sexo de iniciar una relación duradera de convivencia que se base en leyes que no sean el Código Civil de Taiwán?”. La segunda se refiere a la educación en la diversidad afectivo-sexual: “¿Está de acuerdo con que los centros de educación primaria y secundaria no deben iniciar ‘educación gay y lésbica’ tal como está estipulado por la Ley de Reglas de Cumplimiento Para la Educación en la Igualdad de Género?”. Y la tercera directamente plantea: “¿Está de acuerdo con que el Código Civil solo debe autorizar el matrimonio entre personas de distinto sexo?”.

El objetivo claro de esta Alianza, relacionada estrechamente con sectores cristianos del partido Kuomintang, es agitar el odio, el miedo y el desconocimiento sobre la realidad LGTB entre la población para impedir la igualdad. De todas formas, incluso en el escenario de la hipotética celebración de un referéndum, habría que ver hasta qué punto su resultado colisionaría con la resolución del más alto tribunal del país, que como explicábamos en líneas anteriores, dictaminó en 2017 que si en dos años no se modifica el Código Civil en el Parlamento, las parejas del mismo sexo podrán registrar sus matrimonios a partir de mayo de 2019.

En cualquier caso, los activistas LGTB han protestado contra el plan de celebrar un referéndum contra los derechos de una minoría. El activista Chi Chia-wei, entre otros, instó a la presidenta Tsai Ing-wen, favorable a la igualdad matrimonial, a promover la aprobación de la medida por la vía legislativa cuanto antes para terminar con la actual inseguridad jurídica de las parejas del mismo sexo. La mandataria ya advirtió, antes de la sentencia del Constitucional, de que el proceso sería “largo” y “difícil.

Fuente Dosmanzanas

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Grupos religiosos de Taiwán siguen su cruzada contra el matrimonio igualitario: ahora quieren forzar un referéndum vinculante

Lunes, 19 de febrero de 2018

p03-180214-marriageLa Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que agrupa a las jerarquías de las principales religiones de este pequeño país asiático, sigue dando vueltas de tuerca a su lucha contra la igualdad de las parejas del mismo sexo. Este miércoles, 14 de febrero, representantes de la citada organización presentaban su segunda apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra de la interpretación constitucional que instruye al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario antes de 2019. Si no se producen cambios en este sentido, a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente, por orden del Tribunal Constitucional. En este sentido, además de las apelaciones registradas, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia ha presentado ante la Comisión Electoral Central la petición de celebrar un referéndum vinculante.

El pasado 10 de febrero, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia recibía su primer mazazo: la justicia taiwanesa desestimaba su primera alegación en contra de la interpretación del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, lejos de amedrentarse, a los cuatro días presentaban su segunda alegación. También conocíamos que la Comisión Electoral Central de Taiwán se verá obligada a estudiar la solicitud de la misma agrupación religiosa sobre la celebración de un referéndum.

La legislación de este país, que oficialmente recibe el nombre de República de China, establece un mínimo de 1.879 firmas para la toma en consideración sobre la celebración de un referéndum. Al parecer, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia logró presentar 3.549 firmas (casi el doble de las necesarias). En cualquier caso, hay que recalcar que este primer paso solo obliga a la toma en consideración de la propuesta. En caso de que el Comité Electoral la aceptara, los promotores tendrían que ser capaces de presentar 281.745 firmas válidas, dentro de un plazo establecido, para la efectiva celebración del referéndum.

La pregunta que figura en la propuesta presentada por la Alianza de Grupos Religiosos es la siguiente: “¿está de acuerdo con que el gobierno mantenga la definición actual de matrimonio como el de un hombre y una mujer y apruebe una ley diferenciada para proteger el derecho de las parejas del mismo sexo a vivir juntos?”. El objetivo de la organización de jerarquías religiosas de Taiwán es agitar el odio, el miedo y el desconocimiento sobre la realidad LGTB entre la población para impedir la igualdad. De todas formas, incluso en el escenario de la hipotética celebración de un referéndum, habría que ver hasta qué punto su resultado colisionaría con la resolución del más alto tribunal del país, que es favorable a la igualdad matrimonial y que, como explicábamos en líneas anteriores, dictaminó en 2017 que si en dos años no se modifica el Código Civil en el parlamento, las parejas del mismo sexo podrán registrar sus matrimonios a partir de mayo de 2019.

En declaraciones a la prensa, representantes de la Alianza de Grupos Religiosos decían este miércoles cosas como que “el movimiento por los derechos de los homosexuales está devorando a Taiwán”, que “una vez que se aprueben estas leyes discriminatorias, las personas no tendrán libertad de expresión ni libertad religiosa” o que “queremos la educación sobre la liberación sexual fuera de nuestras escuelas”.

“Por lo tanto, pedimos a los jueces del Tribunal Administrativo Superior que tengan la conciencia y la integridad moral para decidir sobre nuestra apelación, a través de su propia postura independiente, y no ceder a la influencia política y a las fuerzas de intimidación, de cara a tomar una decisión conforme a las libertades y los valores de nuestra sociedad democrática”, decía Chang Shou-yi, secretario general de la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia.

Una espera “sencillamente agonizante”  para las parejas del mismo sexo

En un inclusivo editorial publicado este miércoles por el diario Taipei Times, se comparaba el enroque del matrimonio igualitario en Taiwán con lo ocurrido en Australia, que “legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en diciembre del año pasado, mientras que el mes pasado, el Alto Tribunal Administrativo de Taipei rechazó a la tercera pareja de lesbianas que intentó registrar su matrimonio desde octubre del año pasado. El tribunal dijo que, dado que las enmiendas que legalizaban el matrimonio entre personas del mismo sexo no se habían aprobado en la legislatura, no tenía base legal para aprobar la solicitud de matrimonio”.

Recogíamos en diciembre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo, en 2014, matrimonio en Canadá y que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que era denegada por un tribunal. Esta respuesta de la justicia entronca con casos anteriores y posteriores que han obtenido la misma negativa.

El citado editorial periodístico recuerda que “las restricciones al matrimonio entre personas del mismo sexo han sido declaradas inconstitucionales” y denuncia que “cuando la Ley de Referéndum fue enmendada en diciembre del año pasado, reduciendo los umbrales para iniciar, secuestrar y aprobar referéndums, casi se esperaba que los grupos opuestos al matrimonio homosexual saltaran sobre ella para promover su agenda”.

Prosigue diciendo, en referencia a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que “no tiene sentido discutir en contra de estos grupos, ya que es probable que no se detengan incluso después de que el matrimonio gay se legalice formalmente, pero solo continuamos resaltando que el gobierno no ha tomado medidas para convertir el fallo en ley”. Y finaliza señalando que “las uniones del mismo sexo se legalizarán en mayo del próximo año en cualquier caso, a menos que el gobierno tenga otras ideas”, ya que “es un tema de derechos humanos y la larga espera es sencillamente agonizante para la comunidad LGBT, muchos de los cuales necesitan desesperadamente casarse por motivos legítimos y prácticos”.

La lucha por el matrimonio igualitario ya acumula un largo recorrido en Taiwán

Sirva de ejemplo del largo recorrido que acumula el matrimonio igualitario en Taiwán la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

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Un tribunal de Taiwán rechaza reconocer el matrimonio de una pareja de mujeres celebrado en Canadá en 2014

Martes, 2 de enero de 2018

201712270015t0001Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, dos mujeres de origen taiwanés, contrajeron matrimonio legalmente en Canadá en 2014. Al regresar a Taiwán, solicitaron su inscripción como pareja casada en la Oficina de Registro de Hogares del distrito Zhongzheng de Taipei. Ante la negativa del registro, presentaron la correspondiente apelación y este miércoles llegaba la respuesta desestimatoria del tribunal. Como venimos recogiendo en los últimos años, tras este tipo de procesos judiciales a favor de la igualdad matrimonial en Taiwán subyace un activismo organizado y concienciado. En este sentido, un grupo de 30 parejas del mismo sexo solicitaron al registro en 2014 el reconocimiento legal de sus matrimonios y, sin éxito, varias de ellas acudieron a la vía judicial. Todas ellas con la misma respuesta infructuosa hasta el momento. La última de ellas, la formada por Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, contaba con la particularidad de que ya están casadas oficialmente en el extranjero y buscan que el matrimonio sea homologado en su país natal.

Como informábamos el pasado mes de mayo, la Corte Constitucional de Taiwán consideraba que las disposiciones del Código Civil que impiden a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio no se ajustan a la legalidad y daba un plazo de dos años al Yuan Legislativo (el Parlamento taiwanés) para que apruebe su reforma. En caso contrario, las parejas del mismo sexo podrán automáticamente comenzar a registrar sus matrimonios. Entretanto, en medio del largo camino que queda por delante, el activismo organizado sigue visibilizando en los tribunales la discriminación vigente todavía.

Este miércoles se ha hecho público el fallo sobre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo matrimonio hace tres años en Canadá, que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que ahora ha sido denegada por un tribunal. Esta respuesta negativa de la justicia entronca con casos anteriores que han obtenido la misma respuesta.

Sirva de ejemplo la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

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La presidenta de Taiwán niega un cambio en su apoyo al matrimonio igualitario pero dice que su aprobación será “larga” y “difícil”

Lunes, 6 de marzo de 2017

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511El optimismo con el que el colectivo LGTB taiwanés recibió el nombramiento de Tsai Ing-wen como presidenta del país a principios de 2016 se está convirtiendo ahora en un estado de cierta preocupación. A través de su cuenta de Facebook, el activista Vincent Huang denunciaba que la presidenta le habría dicho que “puede que no veas el matrimonio entre personas del mismo sexo en tu vida”. Desde la Oficina Presidencial se apresuraban a aclarar que no ha habido un retroceso en la postura de Tsai Ing-wen en su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque la propia dirigente admite que su aprobación será “un camino largo” y “difícil”.

El Partido Progresista Democrático de Taiwán defendió abiertamente, cuando todavía estaba en la oposición, su apoyo sin fisuras a la igualdad matrimonial. Con esa promesa, entre otras, consiguió el apoyo generalizado de la comunidad LGTB y la mayoría absoluta parlamentaria. Ahora que Tsai Ing-wen ya es la presidenta de este país asiático, niega que haya cambiado de postura pero admite que existen dificultades para sacar la legislación adelante.

Hace solo unos días, la presidenta se reunía por separado con grupos de partidarios y detractores del matrimonio igualitario. Entre los opositores, fundamentalmente, se encuentran grupos religiosos que están ejerciendo una gran presión mediática y social para evitar el acceso de todas las personas a la institución matrimonial, con independencia de su orientación sexual. De hecho, a finales de 2016, coincidiendo con la reunión del Comité Judicial y de Leyes Orgánicas para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio entre personas del mismo sexo en Taiwán, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia convocaba a 10.000 personas contrarias a la igualdad.

Por otra parte, varias familias homoparentales con hijos también fueron recibidas por la presidenta, ante representantes de altos funcionarios de la Oficina Presidencial, diputados del Yuan Legislativo y miembros del Gabinete y el comité legislativo del Partido Progresista Democrático. Alex Huang, portavoz de la Oficina Presidencial, ha asegurado que mientras se discute posiciones y se trata de llegar a un acuerdo con todas las partes, el Ministerio de Justicia se encuentra recopilando información sobre el matrimonio igualitario y los procedimientos legales pertinentes que se han aplicado en otros países.

El colectivo LGTB taiwanés, muy movilizado

82.000 personas apoyaron en octubre de 2016 el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica de noviembre, que apenas sumaba 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el Partido Progresista Democrático de Taiwán y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai Ing-wen publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB (y esperemos que así siga siendo).

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Miles de personas protestan en Taiwán contra el matrimonio igualitario

Lunes, 21 de noviembre de 2016

gettyimages-623786348-e1479378241715-520x347Cambian los actores y los escenarios, pero la historia se repite. Grupos civiles contrario a los derechos humanos de las personas LGTB, en este caso auspiciados por las jerarquías agrupadas en torno a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, han exhibido su intolerancia ante la posible aprobación del matrimonio igualitario en este país asiático. Sin embargo, los 10.000 manifestantes de la marcha homófoba solo representan un 12% de las personas que recientemente dieron su apoyo al Orgullo LGTB de Taipéi, que logró congregar 82.000 asistentes. Por otra parte, un pequeño grupo de agitadores LGTBfóbicos trató de colarse en el interior del parlamento nacional taiwanés, sin éxito, para reclamar un referéndum y “audiencias públicas” antes de que se decida la cuestión. A pesar de estas movilizaciones, el proyecto de ley ya ha pasado su primera lectura (a falta de dos más).

La buena noticia es que parece ser que es bastante probable que Taiwán se convierta en el primer país asiático en aprobar el matrimonio igualitario. Diez diputados del gobernante Partido Progresista Democrático (DPP), que consiguió en las pasadas elecciones una victoria más que suficiente y que apoya los derechos del colectivo LGTB -o al menos algunos-, han presentado un proyecto de ley para modificar la legislación sobre el matrimonio. La gran mayoría de la comunidad LGTB taiwanesa apoya el texto del DPP, aunque otros partidos han presentado sus propias versiones (cuatro en total). La propuesta de la formación que sustenta al Gobierno propugna eliminar las referencias de género en el capítulo matrimonial del Código Civil, reemplazando los términos ‘hombre’ y ‘mujer’ por “las dos partes”. El artículo 972 del Código Civil de Taiwán, que regula los derechos de los cónyuges, sería enmendado en consecuencia para establecer que “el acuerdo matrimonial será realizado por las dos partes”.Y se espera que no tenga problema en ser aprobada en el parlamento.

Esta propuesta no responde sólo a un compromiso de la presidenta electa, sino que además es fruto de las presiones que los grupos de activistas LGTB han ejercido sobre el gobierno taiwanés después del suicidio de un profesor francés, Jacques Picoux, que se quitó la vida tras la muerte de su pareja, Zeng Jingchao, y comprobar que, a efectos legales, eran completos desconocidos y no podía hacer nada para que se cumplieran las últimas voluntades del hombre con el que compartió 35 años de su vida.

Varios grupos religiosos, inspirados por los mismos grupos en países occidentales, estaban dispuestos a protestar para preservar la santidad del matrimonio… Y eso han hecho. Miles de manifestantes abarrotaron las calles de la capital, Taipei, para protestar por esta nueva propuesta del gobierno progresista.

La marcha LGTBfóbica celebrada este jueves ha coincidido con la reunión del Poder Judicial de la Legislatura y el Comité de Leyes y Estatutos Orgánicos para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio igualitario en este país de Asia. La Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia quiere que la ley se vote en referéndum y que se celebren “audiencias públicas”, una posibilidad que serviría para dar voz en sede parlamentaria a supuestos “expertos” contrarios a la igualdad, así como a representes religiosos.

Los manifestantes vestían de blanco y llevaban pancartas, una parte de la manifestación consistía en sentarse delante de una pantalla gigante a ver trabajar al comité que trabaja en la redacción de la ley. Abucheos, negaciones, pulgares abajo.

Este vídeo recoge un momento de la manifestación contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo:

Uno de los organizadores de la marcha, David Tseng, explicó que están enfadados porque para ellos el matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer: “Ahora quieren cambiar la ley para eliminar lo del “padre” y la “madre” de golpe. Somos diferentes a occidente. En la cultura asiática le damos mucha importancia a la piedad filial hacia el padre y la madre. Es una virtud que tenemos que mantener.

Wang Tzu-hao, pastor portavoz de una alianza cristiana del sur del país, ha defendido que “solo un matrimonio heterosexual puede crear la posibilidad de tener hijos y solo entonces podremos sostener la próxima generación de la nación”. Una opinión similar a la defendida por los organizadores de la manifestación discriminatoria, que aseveran que “somos diferentes de Occidente, ya que en la cultura oriental damos gran importancia al respeto filial al padre y a la madre, una virtud que debemos mantener”.

No obstante, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ya ha expresado su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Ayer mismo, el portavoz de la oficina presidencial, Alex Huang, recordaba a los críticos y a los grupos homófobos que “Taiwán es una democracia” y, aunque todas las opiniones sean escuchadas, deben “respetar el debate en el parlamento y el proceso legislativo”. Si el proyecto de ley consigue superar las tres fases, Taiwán se convertiría en el primer país de Asia en aprobar el matrimonio igualitario.

Éxito del Orgullo LGTB de Taipéi

82.000 personas apoyaron hace unas semanas el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica, que apenas ha sumado 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente: Pink News, vía Estoybailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Taiwán podría ser el primer país asiático en aprobar el matrimonio igualitario

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

3500Lo adelantábamos hace unos días… El gobierno progresista de Tsai Ing-Wen presenta un borrador de ley, con altas probabilidades de ser aprobado en el parlamento, que cambiaría la definición del matrimonio para hablar de “personas” en lugar de “hombre y mujer”.

Hace un mes, el 16 de octubre, Jacques Picoux murió al caer desde la décima planta de un edificio en el distrito de Wenshan, al sur de Taipei. La policía no encontró evidencias de forcejeo, todo apuntaba que Picoux se había suicidado. Su pareja, Zeng Jingchao, murió de cáncer en diciembre de 2015.

Picoux y Jingchao estuvieron juntos 35 años. Durante todo ese tiempo, evidentemente, no pudieron formalizar legalmente su relación. Eso hizo que cuando Jingchao enfermó de cáncer Picoux viera cómo las autoridades no le reconocían como familiar; y llevó a Picoux a una agria disputa con la familia de Jingchao que fue le encargada de decidir que al hombre se le sometiera a los tratamientos más agresivos para intentar salvarle la vida a pesar de que Picoux insistía en que Zeng habría preferido no alargar su sufrimiento.

630zeyegyutp2396bwhwcplqf4n70a-520x312Jacques Picoux y Zeng Jingchao (Foto: Yen-jong Lee)

Además, aunque Zeng quería que Jacques heredara el apartamento en que vivían, la familia del fallecido y sus abogados cambiaron el testamento de Jingchao para quedarse con el piso y que Picoux no heredara nada.

Lee Yen-Jong, una antigua alumna de Picoux que además fue candidata por el partido de los Verdes en las elecciones de enero, publicó la historia en su Facebook identificando a Jackes como J y a Zeng como C. Yen-Jong explicó que por culpa de la legislación del país, el deseo de C de dejar su piso a su compañero durante 35 años fue imposible de cumplir porque eran unos “desconocidos, legalmente hablando“.

Cuando los grupos LGTB del país (que teóricamente forma parte de la República Popular China pero que en la práctica es algo así como un estado independiente) descubrieron la historia, se volcaron para presionar al gobierno sobre la necesidad de legislar el matrimonio igualitario. “¿Por qué no puede no puede una pareja que lleva 35 años junta vivir como una pareja legal y afrontar la enfermedad y la muerte juntos?” se preguntaba Chiu Hsin-yi, activista por los derechos del colectivo. Cheng Chi-Wei, directora de la sección social y de voluntariado de la Asociación Taiwan Tongzhi pedía en los medios que la recién elegida presidenta de la república, la demócrata progresista Tsai Ing-Wen, cumpliera lo que había prometido en campaña y legalizara el matrimonio igualitario.

taiwains_640x345_acf_cropped-520x280La presidenta, Tsai Ing-Wen, defendió el matrimonio igualitario durante la campaña electoral.

El pasado 29 de octubre tuvo lugar en Taipei la marcha del Taiwan Pride, la mayor de toda Asia, que además de conmemorar la muerte de Picoux contó con la presencia de varios miembros del gobierno de Tsai. Ante las críticas que el gobierno de Tsai, elegido en enero, afrontaba por haberse quedado dormidos en los laureles a la hora de legislar las uniones entre parejas del mismo sexo, tres días antes de la marcha presentaron un borrador de ley que cambiaría la definición legal de matrimonio para hablar de “dos personas” en lugar de “un hombre y una mujer.

Los legisladores del Partido Demócrata tienen plena confianza en que la ley se aprobará cuando llegue al parlamento, lo que convertiría a Taiwán en el primer país asiático en legalizar el matrimonio igualitario: “Es un gran paso adelante en la historia de los derechos humanos. Si Taiwán consigue aprobar esta ley, será un ejemplo para otros países de Asia“, ha declarado Yu Mei-nu, una de las legisladoras del PDP.

Cómo no, los grupos religiosos están totalmente en contra. Lo gracioso es que uno de esos grupos, la Alianza de Grupos Religiosos por el Amor de las Familias de Taiwan está claramente inspirado en los mismos movimientos que vemos en países occidentales. Su líder, Chang Shou-yi, incluso se ha aprendido los mismos argumentos de mercadillo que utilizan aquí los del Foro de la Familia o en EEUU los de la NOMA: “Lo que los activistas gays quieren es que su estilo de vida sea refrendado por la sociedad. Pero ¿por qué necesitan cambiar la institución tradicional del matrimonio, que se remonta a miles de años atrás?

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente: The News Lens, Pink News, vía EstoyBailando/Cristianos Gays

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La capital de Taiwán acoge la marcha del orgullo más multitudinaria de Asia

Viernes, 4 de noviembre de 2016

780x580-noticias-orgullo-de-taipeiCon el apoyo del gobierno y de la comunidad internacional, miles de personas han participado en Taiei en la que se considera como la marcha del orgullo más multitudinaria del continente asiático.

Miles de personas llegadas de todos los rincones de Asia han participado en la multitudinaria marcha por el orgullo LGTB en Taipei. La ciudad se ha convertido este fin de semana en la capital asiática del colectivo, uniendo la diversión con las proclamas de la comunidad en el evento más participativo de todo el continente.

Casi cien mil personas de todos los rincones del continente (82.000 personas se congregaron, según la organización) se dieron cita en la capital de Taiwán para celebrar la inclusión y la diversidad del colectivo LGTB en un continente que históricamente ha sido bastante beligerante con la comunidad. La marcha partió de la Puerta Jingfu, muy cerca del Palacio Presidencial, bajo el lema «Divertirse juntos, contra la ‘falsa amistad’ y por el verdadero respeto que da la libertad» que han defendido colectivos, familiares, amigos y simpatizantes en la marcha del orgullo en Taipei, que ha congregado a unas 82.000 personas, convirtiéndose en la más multitudinaria del continente asiático, en la que se han congregado hasta 160 grupos procedentes de países vecinos con más dificultades para la reivindicación de sus derechos y consiguió que las demandas de la comunidad resonaran en todo el continente asiático.

En esta edición, la marcha ha buscado “resaltar que las normativas legales no pueden sustituir a la educación, el diálogo y la compresión”, como ha declarado a medios locales Jenny Huang, una de las portavoces del evento.

Unos 160 grupos asiáticos y occidentales añadieron colorido a esta marcha, algunos con banderas e indumentarias nacionales y pancartas, a los que se unieron funcionarios de las representaciones de la Unión Europea (UE), Austria, Bélgica, Canadá, Francia, Nueva Zelanda, Países Bajos y Reino Unido, en solidaridad por la igualdad de derechos.

“Es la mayor marcha del orgullo LGTB en Asia, lo que muestra que Taiwán es líder en la protección de los derechos del colectivo”, indicó la Oficina Económica y Comercial de la Unión Europea en un comunicado, en defensa del respeto a los derechos humanos, independientemente de la orientación sexual.

La nueva presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha apoyado abiertamente la igualdad de matrimonio y dijo que respetaría cualquier decisión adoptada por el Parlamento: “A pesar de que mi papel ha cambiado, mis valores permanecen sin cambios”.

Taiwán como la meca de la libertad LGTB en Asia

«Es la mayor marcha del orgullo homosexual en Asia, lo que muestra que Taiwán es líder en la protección de los derechos de los homosexuales», indica la Oficina Económica y Comercial de la Unión Europea en un comunicado, en defensa del respeto a los derechos humanos, independientemente de la orientación sexual, lo que contrasta con las palabras de Shang Wen Tsai, presidente de la Asociación de Derechos Familiares de Homosexuales en Taiwán al afirmar que «hay legislaciones favorables y aceptación externa con frases tales como ‘respeto a los homosexuales’, pero eso convive con una discriminación soterrada, que crea presión y no permite actuar libremente».

Apoyada institucionalmente por delegaciones internacionales de países como Austria, Bélgica, Canadá, Francia, Nueva Zelanda, Países Bajos y el Reino Unido, muchos son los activistas y colectivos de otros países asiáticos que han aprovechado la marcha para reivindicar la falta de libertades en sus respectivos países de origen. Es el caso de activistas procedente de Hong Kong e India, ambos territorios que heredaron leyes homofóbicas del colonialismo británico, que se quejan de no contar con la libertad para expresarse que hay en Taiwán, así como de que en su país siga habiendo leyes que discriminen a los homosexuales.

Por otro lado, los japoneses, que viven un ambiente de libertad sexual similar a la de Taiwán, no han querido dejar pasar la oportunidad de unirse a «la mayor marcha del orgullo homosexual de Asia», uniéndose a los taiwaneses para reivindicar todo lo que «la sociedad ha avanzado en este aspecto» en el continente asiático, apuntando a que el siguiente objetivo es conseguir la aprobación del matrimonio igualitario.

El matrimonio igualitario como siguiente objetivo

3500«Todo amor es igual, toda igualdad puede lograrse por medio del amor… Hoy hay un arco iris sobre Taiwán. Sigue creyendo», publicaba Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán, en su página de Facebook, quien confía que el Parlamento tome pronto medidas sobre el matrimonio igualitario a las que se oponía el Partido Nacionalista Chino (KMT), conocido como Kuomintang, y que era desbancado del poder por el PDP hace cinco meses.

Ocupando 68 escaños de los 113 que está formado el Parlamento de Taiwán, el PDP ha reactivado este mes el primer proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario, presentado inicialmente en 2013, con el apoyo del Partido Nuevo Poder (NPP), con 5 escaños, proporcionando la esperanza a las parejas de homosexuales que aspiran a tener los mismos derechos legales que las parejas heterosexuales. De cumplirse esta promesa, Taiwán se convertiría en el primer país asiático que legaliza el matrimonio igualitario.

Fuente The Guardian, vía Universogay/Redacción Chueca

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Nueva iniciativa legislativa para aprobar el matrimonio igualitario en Taiwán

Viernes, 28 de octubre de 2016

201610240022t0001Nueva iniciativa legislativa para sacar adelante la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo en Taiwán. Diez diputados del gobernante Partido Progresista Democrático (DPP) han anunciado la presentación de un proyecto de ley en esa dirección. Han pasado dos años desde el último intento y el balance de fuerzas es ahora más favorable a la igualdad.

En enero de este año se producía en Taiwán un vuelco electoral que hizo presidenta a la candidata del DPP Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. El partido de Tsai también consiguió la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo, el parlamento unicameral del país. La victoria del DPP alimentó las esperanzas de nuevos avances en el país asiático, uno de los más adelantados del continente en materia de derechos LGTB.

Nueve meses después se produce el primer movimiento. Diez diputados del DPP anunciaron el lunes pasado la presentación de un proyecto de ley para modificar el Código Civil y abrir el matrimonio a las parejas del mismo sexo. La propuesta cuenta ya con el apoyo de 33 diputados del partido en el Gobierno, que ocupa 68 de los 113 escaños. El opositor Partido del Nuevo Poder (NPP), con 5 asientos, también se ha mostrado favorable a la igualdad matrimonial y ha hecho pública su propio proyecto.

El proceso legislativo, sin embargo, se prevé largo. Por lo pronto, ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida se someta finalmente a votación en el pleno del Parlamento. Esta reticencia parece contradictoria con el hecho de que 65 de los diputados han expresado públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Pero muchos de ellos justifican su falta de resolución por la presión para no importunar a los electores de sus distritos con una decisión que creen difícil de explicar. El opositor Kuomintang se plantea dotar de libertad de voto a sus representantes llegado el momento.

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas

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La pareja Sun y Hu o la lucha por el matrimonio homosexual en Asia

Sábado, 11 de junio de 2016

Sun_Wenlin-400x250China dejó de catalogar la homosexualidad como enfermedad en 2001 pero aún existe el temor al rechazo

Se producen miles “matrimonios falsos” en los que un gay y una lesbiana se casan para llevar vidas paralelas

Tras entablar conversación en un chat, los chinos Sun Wenlin y Hu Mingliang no tardaron mucho en conocerse en persona. A esa primera cita le siguieron muchas otras, con paseos por el parque, veladas de cine y palomitas o noches de copas en los bares. Cuando ya llevaban un año juntos, estos dos hombres decidieron dar un paso más y casarse.

El 23 de junio de 2015, su primer aniversario, acudieron a la oficina del registro civil local de Furong, en la provincia china de Hunan, para inscribir oficialmente su unión. Sin embargo, su alegría se vio empañada cuando un empleado se negó a hacerlo arguyendo que la ley del país no permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Lejos de desistir, Sun demandó a esta oficina y, para sorpresa de muchos, un tribunal de Changsha admitió a trámite la demanda. Aunque el proceso debía comenzar a finales de enero, se suspendió a última hora hasta el 13 de abril. Ese día, poco duraron las esperanzas de estos dos jóvenes y sus cientos de partidarios reunidos a la puerta del tribunal. A las pocas horas, el juez se pronunció en su contra y desestimó la demanda. La pareja recurrió.

“Tanto si me quiero casar como si no, debería ser yo quien lo decida. Es un derecho humano básico y quiero poder disfrutarlo”, declaró Sun, de 27 años, a los medios congregados en enero para cubrir la vista. “Había tenido otras relaciones, y ya me había planteado el casarme antes. El Estado no me lo permite, mi familia no me lo permite. Hay demasiados obstáculos”, dijo por su parte Hu, guardia de seguridad de 37.

Aunque China dejó de catalogar la homosexualidad como enfermedad en 2001 y se han producido pequeños avances en los últimos años, mucha gente todavía oculta su orientación sexual a familiares y miembros de su entorno por temor a ser rechazados. La presión social por casarse es tal que, según informes de medios locales, en el país hay miles de “matrimonios falsos” en los que un gay y una lesbiana se casan para mantener las apariencias mientras llevan una vida paralela.

No obstante, cada vez son más los miembros de la comunidad LGTB china que han decidido pelear por hacer valer sus derechos, y aunque se enfrentan a enormes dificultades, estos colectivos han ido ganando con los años presencia pública, sobre todo en las grandes ciudades.

“Antes, las generaciones más mayores pensaban que este era un asunto occidental que no concernía a los países de Asia, pero poco a poco esa concepción está cambiando. Hay que trabajar más para que se acepte que la cuestión de los derechos LGTB es un hecho global, y que todos los países deben respetarlos“, cuenta a este diario Xiao Tie, directora ejecutiva del Centro LGTB de Pekín.

Según ella, la iniciativa de Sun y Hu es la última de una serie de acciones que desde 2009 han llevado a cabo diferentes colectivos para reivindicar su derecho a casarse, y espera que su caso “sirva de ejemplo y ayude a que más gente pelee contra la discriminación y en apoyo de las uniones entre personas del mismo sexo”.

En julio de 2015, la activista Li Tingting y su pareja Teresa Xu organizaron una ceremonia nupcial informal en Pekín para demandar este derecho. “El caso de estos dos chicos va más allá del resultado”, declaró Li en las redes sociales. “Es un paso adelante para intentar abrir el diálogo con las autoridades por medios legales”.

De entre los 22 países que a día de hoy han legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, no hay ningún asiático en la lista. Pese a que la región más oriental del continente ha sido testigo en las últimas décadas de cómo sus comunidades LGTB han logrado una mayor aceptación social y pequeños avances legales, nadie esconde que su situación es todavía altamente discriminatoria y está lejos de alcanzar la normalidad de la que disfrutan en otras naciones.

De acuerdo con un informe del Comité de Derechos Humanos para Corea del Sur, muchos jóvenes LGTB sufren acoso en el colegio, mientras que los mayores corren el riesgo de perder su trabajo por su orientación sexual o identidad de género. Según otro estudio, el intento de suicidio entre esos jóvenes asciende a un sorprendente 45,7% de los encuestados.

Nara Lee, del grupo Solidaridad para LGTB de Corea del Sur, explica cómo la mayor oposición viene desde la conservadora derecha radical cristiana, que incluso ha llegado a protagonizar ataques violentos contra actos en los que se reclamaban mayores libertades para el colectivo. “Los jóvenes están más dispuestos a aceptarnos”, dice por email Lee, “pero se necesita más tiempo. Leyes como la del matrimonio entre personas del mismo sexo no serán posibles hasta pasados unos años”, añade.

Situación similar es la que se vive en Hong Kong, región autónoma que pertenece a China pero que cuenta con leyes propias. En esta moderna ciudad, diferentes agrupaciones llevan más de 20 años luchando por la aprobación de una ley contra la discriminación por orientación sexual, pero todavía no se ha conseguido. Para la mayoría, el matrimonio homosexual es un objetivo que queda muy lejos.

Ahora, las esperanzas de muchos están puestas en Taiwán, lugar en el que el colectivo LGTB disfruta de mayor aceptación y derechos. “Más de la mitad de la población apoya el matrimonio gay”, declaró a este diario Victoria Hsu, renombrada activista de la isla. Para ella, el momento actual es el apropiado, con una recién elegida presidenta Tsai Ing-wen que ya ha declarado públicamente su apoyo a la aprobación de una ley que permita el enlace entre personas del mismo sexo. “Pero deben darse prisa. Cuatro años pasan muy rápido y, si no lo hacen, miles de personas se van a sentir muy defraudadas”.

Muchos esperan que la aprobación de esta ley, la primera del continente, suponga un revulsivo que anime a otros países del entorno a adoptar legislaciones similares. Como dice Sun, “mi sueño es que cuando alguien vea a una pareja gay o lesbiana paseando de la mano por la calle, no los miren como bichos raros o los observen curiosos. Somos como cualquier otra persona, por lo que seguiremos luchando por nuestros derechos”.

Fuente El Mundo

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Gran éxito en Taiwán de un anuncio publicitario en el que un hijo sale del armario ante su padre

Sábado, 12 de marzo de 2016

Anuncio-LGTB-McCafe-Taiwan-2-300x212Un vídeo publicitario de la cadena McCafé en Taiwán ha tenido un importante impacto en las redes sociales del país. Muestra a un hijo que sale del armario con su padre mientras toman un café en uno de los establecimientos de la cadena. La reacción del progenitor es en principio incierta… aunque acaba siendo comprensiva y confortadora. Su éxito es otra muestra de lo que hace de Taiwán la sociedad más amigable para con las personas LGTB del continente asiático. Como también lo es que en una reciente encuesta del Ministerio de Justicia el 71 % de los entrevistados se declare a favor del matrimonio igualitario, al igual que lo hace la propia presidenta del país.

La cadena de establecimientos McCafé —una franquicia dependiente del gigante McDonald’s— ha iniciado en Taiwán una campaña publicitaria que lleva como lema “Más calidez en las conversaciones”. Entre los anuncios emitidos, uno de ellos muestra a un padre y a un hijo sentados a la mesa de uno de sus locales. El hijo ofrece a su padre su vaso de café, en el que ha escrito el siguiente mensaje: “me gustan los chicos”.  El padre suspira sonoramente y abandona su asiento, mientras el hijo se queda solo y cabizbajo. Pero al momento, el progenitor regresa, toma un bolígrafo y añade al mensaje inicial unos caracteres que lo modifican para que diga “acepto que te gusten los chicos”. Ambos se sonríen cariñosamente, mientras el hijo apenas puede contener las lágrimas. Lo podéis ver a continuación:

La repercusión en las redes sociales ha sido muy amplia. En la página de Facebook de la compañía anunciante, el vídeo ha sido compartido por más de 5.400 usuarios y ha sido visto más de 1 millón y medio de veces.  En YouTube, lo han visto más de 700.000 personas. La inmensa mayoría de los comentarios y opiniones han sido favorables. En YouTube, por ejemplo, más de 3.600 usuarios han votado positivamente el vídeo, mientras que tan solo 145 lo han hecho en negativo. Sin embargo, algunas organizaciones como la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia han comunicado su condena, porque “se oponen a la promoción del comportamiento homosexual” y llaman al boicot de “todas las empresas que contaminen a las nuevas generaciones”.

Sociedad y Gobierno a favor de los derechos LGTB, pero sin legislarlos aún

Taiwán se muestra desde hace tiempo como la sociedad más abierta a los derechos LGTB del continente asiático. El Orgullo LGTB de 2014, por ejemplo, batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este 2016 con un registro de parejas del mismo sexo.

Tsai Ing-wen, la nueva presidenta del país elegida este mismo 2016, se ha declarado partidaria de los derechos LGTB. Incluso durante la campaña electoral aprovechó para iluminar la sede de su partido con los colores del arcoíris y expresar públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Una idea que reafirmó en un vídeo de Facebook en el que afirmó que “en lo que se refiere al amor, todos somos iguales”. Queda por saber si ese talante positivo fructificará en las necesarias reformas legislativas que conviertan a Taiwán en el primer territorio asiático en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Por lo que se refiere a la aceptación social, los indicios son muy positivos. Ya en 2014 se hacía público que el 68 % de la población estaba a favor del matrimonio igualitario. En 2015, el Ministerio de Justicia elaboraba una nueva encuesta en la que se ese porcentaje ya alcanzaba el 71 %, que consideraba además que debía legalizarse “de inmediato”. Y es que el clima sociopolítico es cada vez más aperturista al respecto, aunque la vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

También se han sucedido los actos simbólicos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su aprobación. En octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je.

El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Fuente Dosmanzanas

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Taiwán elige una presidenta y un parlamento favorables al matrimonio igualitario

Martes, 19 de enero de 2016

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511La candidata del Partido Demócrata Progresista de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha logrado un 56,1% de los votos en las elecciones presidenciales, convirtiéndose en la primera mujer presidenta de la isla del pacífico que además ha explicitado en varias ocasiones su apoyo a los derechos de la población LGTB

Buenas noticias desde Asia oriental. La candidata Tsai Ing-wen ha conseguido la victoria en las elecciones generales celebradas el pasado sábado y su Partido Progresista Democrático (DPP) ha obtenido una mayoría absoluta en el Yuan Legislativo, el parlamento del país. Tsai es una firme defensora de los derechos LGTB, incluido el matrimonio igualitario, como ha manifestado en varias ocasiones.

Vuelco electoral en la República de China, comúnmente conocida como Taiwán. El gobernante Kuomintang pasará a la oposición tras perder las elecciones presidenciales y legislativas frente al DPP. La presidenta electa ha mostrado su apoyo a la igualdad LGTB, lo que unido a la mayoría parlamentaria que ha conseguido su partido, permite albergar la esperanza de que el país se convierta en los próximos años en el pionero asiático en esta materia.

Se respiran aires de aperturismo en Taiwán. Desde el 1 de enero las tres ciudades más grandes del país asiático, Taipei, Kaohsiung y Taichung, permiten registrarse a las parejas del mismo sexo y, este sábado, los taiwaneses eligieron a la primera mujer presidente. Se llama Tsai Ing-wen es una ex docente moderada, pragmática y de gran capacidad que ha logrado un éxito histórico para su Partido Demócrata Progresista (PDP) a pesar de una corta experiencia personal en la política. Con un carácter dialogante y capaz de conjuntar voluntades, Tsai, de 59 años, se ha ganado un enorme apoyo popular, con un 56,2 % de los votos frente al 31 % de su principal rival, Eric Chu, del histórico Kuomintang (KMT). Tsai es partidaria del matrimonio del mismo sexo en Taiwán, un tema que ha permanecido estancado en el parlamento, aunque un proyecto de ley fue aprobado en una primera lectura en 2013.

Esta ex profesora de Derecho, educada en los Estados Unidos y Reino Unido se ha negado a responder a las preguntas sobre su orientación sexual durante su última campaña presidencial en 2012, alegando que le haría “cómplice de la represión sexual”.

Tsai Ing-wen, con un característico perfil conciliador pero opuesto a la subordinación de la isla a China, también ha sido la primera líder política que ha hecho explícito y recurrente su compromiso con la legislación del matrimonio entre personas del mismo sexo, así como otros derechos del colectivo LGTB.

La promesa electoral del PDP fue presentada a la opinión pública a través la campaña publicitaria que os acercamos a contuación, que toma las famosas declaraciones de John Lennon a favor del amor libre mientras muestra la vida cotidiaana de dos parejas homosexuales.

Tsai publicó el año pasado un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB. En diciembre del año pasado, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El que ahora será el principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles.

La nueva presidenta y entonces candidata también participó activamente en la última edición del Orgullo LGTB en Taipéi, el más multitudinario de Asia. Aprovechó para iluminar la sede de su partido con los colores del arco iris y expresar públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Una idea que reafirmó en un vídeo de Facebook en el que afirmó que “en lo que se refiere al amor, todos somos iguales Yo soy Tsai Ing-wen, y apoyo la igualdad del matrimonio y que todo el mundo sea capaz de amar y buscar la felicidad libremente”.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

taiwan_gay-a6Más polémico que el matrimonio entre personas del mismo sexo es el tema de la independencia de Taiwán. Tsai, que apoya a los separatistas, se ha comprometido en su discurso de victoria preservar el status quo en las relaciones con China para reclamar a la isla como propia y mantener la “paz y estabilidad en el estrecho de Formosa”. Pero advirtió a Pekín que “cualquier forma de represión dañará la estabilidad de las relaciones a través del Estrecho”.

Tsai Ing-wen, que lidera el Partido Democrático Progresista (PDP), obtuvo 56 por ciento de unos 13 millones de votos emitidos, de acuerdo con informes de los medios.

En la década de 1990 participó en las negociaciones para la adhesión de Taiwán a la Organización Mundial del Comercio y fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional, con el presidente Lee Teng-hui, artífice de la democratización de la isla.

Tsai fue una de las personas que diseño la política de “sin prisa y con paciencia” de Lee en la apertura económica a China y de la controvertida doctrina de relaciones “especiales de Estado a Estado” con China, que en 2007 despertó las iras de Pekín.

Durante el Gobierno del independentista Chen Shui-bian (2000-2008) fue viceprimera ministra y titular del Consejo de Asuntos de China Continental, sin ser miembro del PDP hasta el 2004.

En tan sólo cuatro años desde su ingreso en el partido independentista, logró encaramarse a la presidencia y convertirse en su candidata presidencial en los comicios de 2012, que perdió ante Ma Ying-jeou.

Tras su renuncia a la presidencia del PDP en 2012, Tsai volvió a la cabeza del partido en 2014, imponiendo la paz entre las diferentes facciones e impulsando la moderación con respecto a las relaciones con China, lo que le granjeó fama de moderada y que EEUU no se oponga a sus políticas.

Su estilo pragmático y suave no oculta un rostro renovador, que quiere poner fin al poderío político del KMT, obligándolo a despojarse de sus propiedades y fondos, y también a un sistema de jubilación que privilegia a los funcionarios sobre el resto de los taiwaneses.

Tsai quiere traer a la política isleña más transparencia, rendición de cuentas y control popular, por medio de una reforma del Parlamento y la expansión de las leyes de referéndum y de consulta popular.

Tsai obtuvo la consideración de EEUU (al contrario que en 2012) sobre su política china durante un exitoso viaje a ese país, pero Pekín insiste en que rechace explícitamente la “independencia” y que acepte el “Consenso de 1992”, si no quiere que se los lazos se deterioren o incluso colapsen.

Tsai se ha alejado de las políticas independentistas radicales del presidente Chen Shui-bian (2000-2008), del Partido Democrático Progresista (DPP), que desencadenó fuertes tensiones con China, pero su formación aún mantiene una postura independentista y se opone firmemente al control chino de la economía, medios y política taiwanesa.

En economía, Tsai defiende políticas de reparto, apoyo al bienestar social y alza de salarios y muestra un cierto recelo ante las grandes empresas, sobre todo las que mantienen fuertes intereses en China.

Fuente Dosmanzanas/Ragap/Chueca.com

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Taiwán celebra el mayor Orgullo de Asia por las calles de la capital

Jueves, 5 de noviembre de 2015

taiwan_gayEl debate sobre la legalización del matrimonio igualitario que actualmente tiene lugar en Taiwán fue uno de los principales temas del desfile, y así numerosos participantes llevaron carteles y signos a favor de esa medida.

Unas 80.000 personas participaron en Taipéi, la capital de Taiwán, en la marcha en defensa de la igualdad de derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, en uno de los mayores desfiles asiáticos de este tipo, según los organizadores.

Representantes de países de la Unión Europea en Taiwán participaron en la cabeza de la marcha, que partió de un lugar cercano al Palacio Presidencial y al Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla, y expresaron su apoyo a los derechos de esos grupos.

En el evento, se pudieron observar muchas banderas multicolores y de la Unión Europea, en un evento que contó además con la participación de unos 300 activistas de varios países asiáticos venidos a un congreso internacional sobre los derechos de estos colectivos.

La marcha estuvo acompañada por otras actividades culturales, entre las que destacó un festival de cine de temática LGTB y otro de música.

En esta ocasión destacó la participación de representantes de universidades y escuelas secundarias de la isla y la confección de un árbol con los colores del arco iris en que los participantes habían escritos sus pensamientos y deseos en hojas de papel de los distintos colores.

La candidata presidencial por el opositor Partido Demócrata Progresista (PDP), Tsai Ing-wen, expresó públicamente su apoyo a la marcha y la sede de ese partido se decoró con los colores del arco iris, pero no participó en el evento, debido a compromisos previos.

Taiwán debate la legalización del matrimonio igualitario, tema sobre el que, según un reciente sondeo de opinión del Ministerio de Justicia, el 60 por ciento lo aprueba.

Fuente Agencias

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Candidata presidencial de Taiwán desea un feliz San Valentín a las parejas homosexuales

Miércoles, 26 de agosto de 2015

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511El clip, “El amor no hace diferencia”, celebra la diversidad de la isla con parejas de diferentes edades, razas, orientaciones sexuales y nacionalidades, con canción de fondo interpretada en cuatro idiomas.

Magnífica iniciativa la del Partido Democrático Progresista (DPP) de Taiwán. La candidata presidencial, Tsai Ing-wen, ha publicado un vídeo para celebrar el día de San Valentín chino en el que se incluyen tres parejas homosexuales. Ing-wen, de 58 años, se ha negado hasta la fecha a dar explicaciones sobre su propia sexualidad, alegando que no quiere ser “cómplice de la opresión de género”. En cualquier caso, es bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB. El pasado mes de diciembre, informábamos de que el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario. Una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Partido Nacionalista Chino.

“Les deseo a todos un feliz Día de San Valentín”, escribía Tsai Ing-wen en el momento de dar a conocer el vídeo dedicado al amor que ha realizado su formación, el Partido Democrático Progresista, el más importante de la oposición en Taiwán. La pieza audiovisual, lanzada en varias redes sociales, se enmarcaba en la celebración del Qi Xi (21 de agosto), un equivalente chino al día de San Valentín. Varias parejas de gais y lesbianas se unen al amplio y diverso conjunto (en el que también aparecen parejas heterosexuales taiwanesas, personas de diferentes nacionalidades y de distintas edades). En este sentido, el título del vídeo, que podéis ver a continuación, ya es muy gráfico en relación al contenido inclusivo: El amor no discrimina.

Tsai Ing-wen, candidata a la presidencia de Taiwán por el Partido Progresista Democrático (DPP), lanzó un video donde participan varias parejas homosexuales como parte de su campaña y con motivo del Día de San Valentín chino, que se celebra el próximo mes de septiembre.

El clip de 1 minuto y medio titulado El amor no hace diferencia“, celebra la diversidad de la isla con parejas de diferentes edades, razas, orientaciones sexuales y nacionalidades, por ello usan también una canción interpretada en cuatro idiomas como música de fondo.

 

En la publicación del clip, la candidata deseó a todos un feliz dia de San Valentín. El vídeo fue compartido en Facebook y hasta el momento cuenta con 30 mil “me gusta” y más de 200 mil visitas en sus primeras 24 horas.

La sexualidad de Tsai Ing-wen ha sido objeto de especulaciones en varios momentos, sin embargo, ella se ha negado a responder preguntas sobre su vida privada.

El empresario gay chino Haiwen Shen, en declaraciones a The Advocate, ha felicitado a Tsai Ing-wen y al Partido Democrático Progresista, aunque añade que, “en realidad, ser elegido y luchar por los derechos de los homosexuales no es lo mismo” que la difusión de un vídeo. Además, este empresario considera que “hay que esperar hasta que sea elegida y ver cuáles son las políticas que lleva a cabo y qué impacto producen”. La presidenta del Partido Democrático Progresista, Tsai Ing-wen, al parecer, en las próximas elecciones se medirá contra Hung Hsiu-chu (la más que probable candidata por el conservador Partido Nacionalista Chino). Aunque mantienen posturas enfrentadas en relación a los derechos del colectivo LGTB, cualquiera de las dos se convertiría en la primera mujer presidenta de Taiwán.

En la senda del matrimonio igualitario

En los últimos años, la opinión pública taiwanesa se ha encaminado hacia la igualdad LGTB. Según una encuesta pública de 2013, el 53 % de los taiwaneses aprueba la opción del matrimonio abierto a parejas del mismo sexo, mientras que en una anterior encuesta era solo el 37 %. Por ahora, como ya explicó dosmanzanas a finales de 2014, solo se trata de una declaración de buenas intenciones, ya que todavía no se ha discutido un texto articulado. Antes de la promulgación de la ley, el proyecto debería superar tres lecturas durante la legislatura.

El diputado progresista del DPP Cheng Li-chiun, uno de los promotores de la ley igualitaria taiwanesa, decía que “si no podemos romper el ciclo de discriminación, entonces todo el mundo podría convertirse en una víctima de discriminación a causa de sus respectivas diferencias”. En el extremo opuesto se sitúa la Alianza Taiwanesa de Grupos Religiosos por la Familia. Agitando un discurso homófobo e intransigente, desde dicha agrupación han acusado al DDP y al colectivo LGTB de “pretender ser grupos cívicos” y de “aterrorizar” a otros diputados al hablar de matrimonio entre personas del mismo sexo. Aunque el peso del Partido Nacionalista Chino en el Parlamento de Taiwán es determinante y su postura homófoba es evidente, puede considerarse un punto de inflexión para el cambio que la principal institución del país trate la cuestión abiertamente.

Taiwán avanza en la lucha por la igualdad LGTB

La celebración del Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán) de 2014 batió un récord de apoyos: 65.000 personas volvieron a reclamar la igualdad legal. Y es que, a pesar de todo, la taiwanesa es una de las sociedades más abiertas a la diversidad del continente asiático. En este sentido, la valentía en los pasos dados por algunos activistas lleva tiempo dando la vuelta al mundo. La lucha se centra ahora en el plano legislativo, después de que el año pasado el histórico activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio emprendieran una batalla jurídica tras intentar infructuosamente contraer matrimonio. La pareja decidió llevar su caso a la Corte Administrativa de Taipéi, que en marzo de este año desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Anteriormente ya había protagonizado un esfuerzo similar la pareja formada por Chen Ching-Hsueh (o Nelson Chen) y Kao Chih-wei, cuyo caso estuvo a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”.

El apoyo a los derechos LGTB, como hemos comentado, progresa a nivel social, a pesar de la ausencia de avances legales. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza.

Taiwán y Vietnam, dos de los países asiáticos más tolerantes

En enero de este año, nos hacíamos eco de la eliminación del veto al matrimonio igualitario en Vietnam, consolidándose como referente LGTB en el sudeste asiático. El gobierno vietnamita promovía, además, la eliminación de “prácticas obsoletas del matrimonio” como la poligamia, las uniones forzosas, la obligación de que una viuda contraiga nuevo matrimonio con el hermano del difunto y se garantizará los enlaces entre parejas pertenecientes a grupos étnicos distintos que así lo deseen. La situación puede resultar chocante desde el punto de vista occidental, ya que la eliminación de la prohibición de las bodas entre personas del mismo sexo no conlleva por el momento su reconocimiento jurídico en Vietnam, pero supone sin duda un nuevo avance que se produce después de que ya en 2013 un decreto suprimiera las multas económicas a las ceremonias nupciales igualitarias. Con todo, Vietnam y Taiwán son dos de los países asiáticos más tolerantes con las personas LGTB.

En el polo opuesto, hace solo unos días publicábamos que el primer ministro de Malasia comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico y aseguraba que carecen de derechos humanos. En Malasia se pueden cumplir hasta 20 años de prisión por mantener relaciones homosexuales. De hecho, el principal líder de la oposición malasio está cumpliendo cinco años de cárcel por ‘sodomía’. Hasta el momento, ningún país asiático permite a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio, pero la situación es muy dispar entre unos  y otros. En mayo de 2014 entró en vigor en el sultanato de Brunéi la reforma del Código Penal, que irá adaptándose a la sharia (o ley islámica) en un proceso ya programado que constará de tres fases. La última implicará la pena de muerte por lapidación para las relaciones entre personas del mismo sexo, el adulterio, la apostasía o las relaciones extramatrimoniales. Y tampoco llegan buenas noticias desde la India, donde se han llegado a realizar detenciones de más de 600 personas acusadas de practicar la homosexualidad.

Fuente Cáscara Amarga y Dosmanzanas

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Recordatorio

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