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Entradas Etiquetadas ‘Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia’

Taiwán: la junta electoral admite la toma en consideración de una propuesta de referéndum contra el matrimonio igualitario

Jueves, 26 de abril de 2018

taiwan-flagLos contrarios a la apertura del matrimonio para todas las parejas en Taiwán ganan una pequeña batalla. La Comisión Electoral Central dio su visto bueno el martes pasado a la tramitación de una petición de referéndum vinculante sobre el matrimonio igualitario y la educación en la diversidad afectivo-sexual. La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación, nombre eufemístico de un conjunto de grupos religiosos anti-LGTB, tiene así vía libre para reunir las 282.000 firmas que forzarían la convocatoria de la consulta. Mientras tanto, sigue corriendo el plazo de dos años que el Tribunal Constitucional dio al Parlamento para modificar el Código Civil y que concluye en mayo del año que viene.

Ya en febrero, representantes de la entonces llamada Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia presentaban segunda apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra del fallo del Constitucional que instó al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario antes de 2019. Si no se producen cambios en este sentido, la sentencia decreta que a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente. Además de las apelaciones registradas, las asociaciones religiosas LGTBfobas presentaron ante la Comisión Electoral Central la petición de celebrar un referéndum vinculante.

El pasado 10 de febrero, los demandantes recibían su primer mazazo: la justicia taiwanesa desestimaba su primera alegación en contra de la interpretación del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, lejos de amedrentarse, a los cuatro días presentaban su segunda alegación. También conocíamos que la Comisión Electoral Central de Taiwán se vería obligada legalmente a estudiar la solicitud de la misma agrupación religiosa sobre la celebración de un referéndum.

La legislación de este país, que oficialmente recibe el nombre de República de China, establece un mínimo de 1.879 firmas para la toma en consideración sobre la celebración de un referéndum. Los contrarios a la igualdad LGTB lograron presentar 3.549. La Comisión Electoral Central se ha visto obligada, por tanto, a tomar en consideración la propuesta. Los promotores deberán presentar 281.745 firmas válidas, dentro de un plazo establecido, para poder hacer efectiva la celebración del referéndum.

La Alianza para la Felicidad de la Próxima Generación plantea una consulta con tres preguntas, la primera de ellas de una retorcida formulación: “¿Está de acuerdo con proteger los derechos de las parejas del mismo sexo de iniciar una relación duradera de convivencia que se base en leyes que no sean el Código Civil de Taiwán?”. La segunda se refiere a la educación en la diversidad afectivo-sexual: “¿Está de acuerdo con que los centros de educación primaria y secundaria no deben iniciar ‘educación gay y lésbica’ tal como está estipulado por la Ley de Reglas de Cumplimiento Para la Educación en la Igualdad de Género?”. Y la tercera directamente plantea: “¿Está de acuerdo con que el Código Civil solo debe autorizar el matrimonio entre personas de distinto sexo?”.

El objetivo claro de esta Alianza, relacionada estrechamente con sectores cristianos del partido Kuomintang, es agitar el odio, el miedo y el desconocimiento sobre la realidad LGTB entre la población para impedir la igualdad. De todas formas, incluso en el escenario de la hipotética celebración de un referéndum, habría que ver hasta qué punto su resultado colisionaría con la resolución del más alto tribunal del país, que como explicábamos en líneas anteriores, dictaminó en 2017 que si en dos años no se modifica el Código Civil en el Parlamento, las parejas del mismo sexo podrán registrar sus matrimonios a partir de mayo de 2019.

En cualquier caso, los activistas LGTB han protestado contra el plan de celebrar un referéndum contra los derechos de una minoría. El activista Chi Chia-wei, entre otros, instó a la presidenta Tsai Ing-wen, favorable a la igualdad matrimonial, a promover la aprobación de la medida por la vía legislativa cuanto antes para terminar con la actual inseguridad jurídica de las parejas del mismo sexo. La mandataria ya advirtió, antes de la sentencia del Constitucional, de que el proceso sería “largo” y “difícil.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , ,

Grupos religiosos de Taiwán siguen su cruzada contra el matrimonio igualitario: ahora quieren forzar un referéndum vinculante

Lunes, 19 de febrero de 2018

p03-180214-marriageLa Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que agrupa a las jerarquías de las principales religiones de este pequeño país asiático, sigue dando vueltas de tuerca a su lucha contra la igualdad de las parejas del mismo sexo. Este miércoles, 14 de febrero, representantes de la citada organización presentaban su segunda apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra de la interpretación constitucional que instruye al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario antes de 2019. Si no se producen cambios en este sentido, a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente, por orden del Tribunal Constitucional. En este sentido, además de las apelaciones registradas, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia ha presentado ante la Comisión Electoral Central la petición de celebrar un referéndum vinculante.

El pasado 10 de febrero, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia recibía su primer mazazo: la justicia taiwanesa desestimaba su primera alegación en contra de la interpretación del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, lejos de amedrentarse, a los cuatro días presentaban su segunda alegación. También conocíamos que la Comisión Electoral Central de Taiwán se verá obligada a estudiar la solicitud de la misma agrupación religiosa sobre la celebración de un referéndum.

La legislación de este país, que oficialmente recibe el nombre de República de China, establece un mínimo de 1.879 firmas para la toma en consideración sobre la celebración de un referéndum. Al parecer, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia logró presentar 3.549 firmas (casi el doble de las necesarias). En cualquier caso, hay que recalcar que este primer paso solo obliga a la toma en consideración de la propuesta. En caso de que el Comité Electoral la aceptara, los promotores tendrían que ser capaces de presentar 281.745 firmas válidas, dentro de un plazo establecido, para la efectiva celebración del referéndum.

La pregunta que figura en la propuesta presentada por la Alianza de Grupos Religiosos es la siguiente: “¿está de acuerdo con que el gobierno mantenga la definición actual de matrimonio como el de un hombre y una mujer y apruebe una ley diferenciada para proteger el derecho de las parejas del mismo sexo a vivir juntos?”. El objetivo de la organización de jerarquías religiosas de Taiwán es agitar el odio, el miedo y el desconocimiento sobre la realidad LGTB entre la población para impedir la igualdad. De todas formas, incluso en el escenario de la hipotética celebración de un referéndum, habría que ver hasta qué punto su resultado colisionaría con la resolución del más alto tribunal del país, que es favorable a la igualdad matrimonial y que, como explicábamos en líneas anteriores, dictaminó en 2017 que si en dos años no se modifica el Código Civil en el parlamento, las parejas del mismo sexo podrán registrar sus matrimonios a partir de mayo de 2019.

En declaraciones a la prensa, representantes de la Alianza de Grupos Religiosos decían este miércoles cosas como que “el movimiento por los derechos de los homosexuales está devorando a Taiwán”, que “una vez que se aprueben estas leyes discriminatorias, las personas no tendrán libertad de expresión ni libertad religiosa” o que “queremos la educación sobre la liberación sexual fuera de nuestras escuelas”.

“Por lo tanto, pedimos a los jueces del Tribunal Administrativo Superior que tengan la conciencia y la integridad moral para decidir sobre nuestra apelación, a través de su propia postura independiente, y no ceder a la influencia política y a las fuerzas de intimidación, de cara a tomar una decisión conforme a las libertades y los valores de nuestra sociedad democrática”, decía Chang Shou-yi, secretario general de la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia.

Una espera “sencillamente agonizante”  para las parejas del mismo sexo

En un inclusivo editorial publicado este miércoles por el diario Taipei Times, se comparaba el enroque del matrimonio igualitario en Taiwán con lo ocurrido en Australia, que “legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en diciembre del año pasado, mientras que el mes pasado, el Alto Tribunal Administrativo de Taipei rechazó a la tercera pareja de lesbianas que intentó registrar su matrimonio desde octubre del año pasado. El tribunal dijo que, dado que las enmiendas que legalizaban el matrimonio entre personas del mismo sexo no se habían aprobado en la legislatura, no tenía base legal para aprobar la solicitud de matrimonio”.

Recogíamos en diciembre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo, en 2014, matrimonio en Canadá y que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que era denegada por un tribunal. Esta respuesta de la justicia entronca con casos anteriores y posteriores que han obtenido la misma negativa.

El citado editorial periodístico recuerda que “las restricciones al matrimonio entre personas del mismo sexo han sido declaradas inconstitucionales” y denuncia que “cuando la Ley de Referéndum fue enmendada en diciembre del año pasado, reduciendo los umbrales para iniciar, secuestrar y aprobar referéndums, casi se esperaba que los grupos opuestos al matrimonio homosexual saltaran sobre ella para promover su agenda”.

Prosigue diciendo, en referencia a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que “no tiene sentido discutir en contra de estos grupos, ya que es probable que no se detengan incluso después de que el matrimonio gay se legalice formalmente, pero solo continuamos resaltando que el gobierno no ha tomado medidas para convertir el fallo en ley”. Y finaliza señalando que “las uniones del mismo sexo se legalizarán en mayo del próximo año en cualquier caso, a menos que el gobierno tenga otras ideas”, ya que “es un tema de derechos humanos y la larga espera es sencillamente agonizante para la comunidad LGBT, muchos de los cuales necesitan desesperadamente casarse por motivos legítimos y prácticos”.

La lucha por el matrimonio igualitario ya acumula un largo recorrido en Taiwán

Sirva de ejemplo del largo recorrido que acumula el matrimonio igualitario en Taiwán la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

Cristianismo (Iglesias), General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , ,

Un tribunal de Taiwán rechaza reconocer el matrimonio de una pareja de mujeres celebrado en Canadá en 2014

Martes, 2 de enero de 2018

201712270015t0001Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, dos mujeres de origen taiwanés, contrajeron matrimonio legalmente en Canadá en 2014. Al regresar a Taiwán, solicitaron su inscripción como pareja casada en la Oficina de Registro de Hogares del distrito Zhongzheng de Taipei. Ante la negativa del registro, presentaron la correspondiente apelación y este miércoles llegaba la respuesta desestimatoria del tribunal. Como venimos recogiendo en los últimos años, tras este tipo de procesos judiciales a favor de la igualdad matrimonial en Taiwán subyace un activismo organizado y concienciado. En este sentido, un grupo de 30 parejas del mismo sexo solicitaron al registro en 2014 el reconocimiento legal de sus matrimonios y, sin éxito, varias de ellas acudieron a la vía judicial. Todas ellas con la misma respuesta infructuosa hasta el momento. La última de ellas, la formada por Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, contaba con la particularidad de que ya están casadas oficialmente en el extranjero y buscan que el matrimonio sea homologado en su país natal.

Como informábamos el pasado mes de mayo, la Corte Constitucional de Taiwán consideraba que las disposiciones del Código Civil que impiden a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio no se ajustan a la legalidad y daba un plazo de dos años al Yuan Legislativo (el Parlamento taiwanés) para que apruebe su reforma. En caso contrario, las parejas del mismo sexo podrán automáticamente comenzar a registrar sus matrimonios. Entretanto, en medio del largo camino que queda por delante, el activismo organizado sigue visibilizando en los tribunales la discriminación vigente todavía.

Este miércoles se ha hecho público el fallo sobre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo matrimonio hace tres años en Canadá, que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que ahora ha sido denegada por un tribunal. Esta respuesta negativa de la justicia entronca con casos anteriores que han obtenido la misma respuesta.

Sirva de ejemplo la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

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La presidenta de Taiwán niega un cambio en su apoyo al matrimonio igualitario pero dice que su aprobación será “larga” y “difícil”

Lunes, 6 de marzo de 2017

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511El optimismo con el que el colectivo LGTB taiwanés recibió el nombramiento de Tsai Ing-wen como presidenta del país a principios de 2016 se está convirtiendo ahora en un estado de cierta preocupación. A través de su cuenta de Facebook, el activista Vincent Huang denunciaba que la presidenta le habría dicho que “puede que no veas el matrimonio entre personas del mismo sexo en tu vida”. Desde la Oficina Presidencial se apresuraban a aclarar que no ha habido un retroceso en la postura de Tsai Ing-wen en su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque la propia dirigente admite que su aprobación será “un camino largo” y “difícil”.

El Partido Progresista Democrático de Taiwán defendió abiertamente, cuando todavía estaba en la oposición, su apoyo sin fisuras a la igualdad matrimonial. Con esa promesa, entre otras, consiguió el apoyo generalizado de la comunidad LGTB y la mayoría absoluta parlamentaria. Ahora que Tsai Ing-wen ya es la presidenta de este país asiático, niega que haya cambiado de postura pero admite que existen dificultades para sacar la legislación adelante.

Hace solo unos días, la presidenta se reunía por separado con grupos de partidarios y detractores del matrimonio igualitario. Entre los opositores, fundamentalmente, se encuentran grupos religiosos que están ejerciendo una gran presión mediática y social para evitar el acceso de todas las personas a la institución matrimonial, con independencia de su orientación sexual. De hecho, a finales de 2016, coincidiendo con la reunión del Comité Judicial y de Leyes Orgánicas para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio entre personas del mismo sexo en Taiwán, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia convocaba a 10.000 personas contrarias a la igualdad.

Por otra parte, varias familias homoparentales con hijos también fueron recibidas por la presidenta, ante representantes de altos funcionarios de la Oficina Presidencial, diputados del Yuan Legislativo y miembros del Gabinete y el comité legislativo del Partido Progresista Democrático. Alex Huang, portavoz de la Oficina Presidencial, ha asegurado que mientras se discute posiciones y se trata de llegar a un acuerdo con todas las partes, el Ministerio de Justicia se encuentra recopilando información sobre el matrimonio igualitario y los procedimientos legales pertinentes que se han aplicado en otros países.

El colectivo LGTB taiwanés, muy movilizado

82.000 personas apoyaron en octubre de 2016 el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica de noviembre, que apenas sumaba 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el Partido Progresista Democrático de Taiwán y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai Ing-wen publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB (y esperemos que así siga siendo).

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El proceso de aprobación del matrimonio igualitario en Taiwán da un paso adelante

Jueves, 29 de diciembre de 2016

taiwan_gay-a6El proceso de aprobación del matrimonio igualitario siue adelante en Taiwán. Un comité legislativo del Yuan Legislativo (el Parlamento unicameral taiwanés) ha aprobado en segunda lectura una modificación del Código Civil de la isla que abre el matrimonio a las parejas del mismo sexo. La culminación del proceso no será sencilla, de todas formas. Quedan aún dos lecturas más, cuya discusión seguramente no tendrá lugar hasta mediados del año 2017, y la oposición de los grupos religiosos es intensa. El hecho de que las manifestaciones a favor sean realmente multitudinarias y de que las encuestas arrojen un apoyo mayoritario de la población permite sin embargo mantener la esperanza.

El vuelco electoral ocurrido en enero, que hizo presidenta a Tsai Ing-wen y daba mayoría absoluta a su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP), acababa desembocando hace unas semanas en la presentación de varias iniciativa legislativas en esa dirección. La nueva presidenta, recordemos, es favorable al matrimonio igualitario (antes de convertirse en presidenta ya nos hicimos eco de uno de sus vídeos, en el que incluyó a parejas del mismo sexo) y la mayoría de su partido, al menos sobre el papel, también lo apoya.

Ya hace dos años, de hecho, que el Parlamento de Taiwán discutió el tema por primera vez, pero ahora el equilibrio de fuerzas parece más favorable. El matrimonio igualitario contaría con el apoyo de una fracción significativa del DPP, así como del minoritario Partido del Nuevo Poder (NPP), que tiene 5 diputados. Cuenta, sin embargo, con la oposición de la mayoría de los diputados del Kuomintang o Partido Nacionalista Chino, principal fuerza de la oposición (aunque también hay algún miembro de este que lo apoya).

La propuesta de modificación del Código Civil fue aprobada en primera lectura el pasado 8 de noviembre (en concreto, se aprobaron dos propuestas de enmienda). Este lunes, al menos una de las propuestas, la presentada por el diputado del DPP Yu Mei-nu, conseguía el aval del Comité Judicial y de Leyes Orgánicas de Yuan. No sin debate, de hecho. La redacción original, que sustituía a “el hombre y la mujer” por “las dos partes” en el texto legal, era sustituida por una nueva redacción, que sin eliminar la referencia al “hombre y la mujer” añadía una línea más al Código Civil específicando que el matrimonio también pueden tener lugar “entre dos personas del mismo sexo”, con los mismos requerimientos y consecuencias. La reforma también implica que las parejas del mismo sexo no podrán ser rechazadas en las solicitudes de adopción en base a su orientación sexual.

Comienza ahora el proceso posiblemente más delicado: las negociaciones entre los diputados para conseguir avanzar hacia una segunda y tercera lectura, que tendrían lugar ya a mediados del año 2017. Y es que, como ya comentamos en una entrada anterior, ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada, muy posiblemente, en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores. Y es que el proceso de discusión parlamentaria se está acompañando de una intensa movilización de los sectores homófobos. En noviembre nos hacíamos eco, por ejemplo, de una manifestación de diez mil personas en Taipéi, la capital taiwanesa, convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura.

Sin embargo, también el movimiento en favor de la igualdad en Taiwán ha sido capaz de mostrar músculo. Semanas antes de la manifestación homófoba, unas 82.000 personas habían apoyado la celebración del Orgullo LGTB de Taipéi. Y ya en diciembre, un concierto en favor del matrimonio igualitario, que contó con algunas de las figuras más populares del pop taiwanés, fue capaz de atraer a unas 150.000 personas.

Veremos qué sucede finalmente. A día de hoy, la vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía.

Punta de lanza de la igualdad en el Extremo Oriente

Lo cierto es que en Taiwán el clima social es cada vez más aperturista hacia el matrimonio igualitario. Una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba que el 68% de la población estaría ya a favor. Cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Los gestos públicos también parecen demostrarlo. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je.

Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas

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El líder de los homófobos de Taiwán no sabe si tiene o no un hijo con otra mujer

Martes, 13 de diciembre de 2016

p02-161208-1Andrew Chang (Foto: CNA / Taipei Times)

Andrew Chang dice que lo que pasó hace diez años es un lío muy confuso.

Ya os hemos contado antes en esta página que Taiwan está dando todos los pasos para ser el primer país asiático en legalizar el matrimonio igualitario.  Y  lo que pasa cuando en algún lugar del mundo se plantean esta posibilidad es que los homófobos salen a manifestarse coreando frases como “¡Los niños necesitan un padre y una madre!”. Sí, en Taiwan también recurren al tópico de que no son homófobos, que lo hacen pensando en los niños.

En el caso de esta isla del mar de China, la organización-franquicia del movimiento homófobo se llama Alianza de Grupos Religiosos por el Amor de las Familias  y afirman que está integrada por grupos religiosos y sociales que comparten los valores comunes de querer proteger la familia y el matrimonio. Lo de siempre, sólo que son tan poco sutiles que ya anuncian que su tontería es de inspiración religiosa en el título, aunque luego lo intenten arreglar.

Lo único original que tienen es el nombre, por lo demás apuestan por frases que ya saben que funcionan entre su público como “el comportamiento homosexual es contagioso” o que las marchas del Orgullo están en contra de la moral y las buenas costumbres.

El secretario general de esta Alianza se llama Andrew Chang, y ha hecho declaraciones como los partidarios de la homosexualidad y de la marcha del orgullo promueven  la cultura gay y la ideología de la revolución sexual. Según Chang, eso de la revolución sexual es una cosa malísima porque “no tiene en cuenta la afectividad, se centra en el sexo, anima a tener contactos sexuales con muchas personas a la vez, corrompe sin escrúpulos la buena moral, la ética y las tradiciones culturales, y es atractiva para los niños, haciendo que pierdan la capacidad de establecer relaciones o que incluso se vuelvan homosexuales”.

Mientras Chang anda por ahí protegiendo a la familia como Dios manda, un periódico local ha sacado la historia que tuvo con otra mujer cuando todavía estaba casado con su primera esposa.  Y hasta aquí todo sería un caso típico de hipocresía de estos señores tan morales y tan defensores de la familia que luego están por ahí casándose y descasándose todo lo que les parece. Lo más grave es que también le acusan de tener un hijo con esa otra mujer al que no ha reconocido ni le ha dado ningún tipo de apoyo económico. Imaginad la cara que le quedará al niño, que ya debe tener diez años, y sobre todo a su madre, cuando vea a este señor hablando en los medios sobre la importancia de la familia tradicional y que los niños lo que necesitan es un padre y una madre.

En su defensa, el señor Chang dice que las acusaciones no son necesariamente ciertas, no tiene muy claro lo que pasó, y que aquellos años lo de su relación fue un lio muy complicado. Sí, tal cual.  Lo lamentable es que este señor se dedique a pasear diciendo tonterías en vez de arreglar la confusión que tiene con su vida…

Fuente: Pink News

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Miles de personas protestan en Taiwán contra el matrimonio igualitario

Lunes, 21 de noviembre de 2016

gettyimages-623786348-e1479378241715-520x347Cambian los actores y los escenarios, pero la historia se repite. Grupos civiles contrario a los derechos humanos de las personas LGTB, en este caso auspiciados por las jerarquías agrupadas en torno a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, han exhibido su intolerancia ante la posible aprobación del matrimonio igualitario en este país asiático. Sin embargo, los 10.000 manifestantes de la marcha homófoba solo representan un 12% de las personas que recientemente dieron su apoyo al Orgullo LGTB de Taipéi, que logró congregar 82.000 asistentes. Por otra parte, un pequeño grupo de agitadores LGTBfóbicos trató de colarse en el interior del parlamento nacional taiwanés, sin éxito, para reclamar un referéndum y “audiencias públicas” antes de que se decida la cuestión. A pesar de estas movilizaciones, el proyecto de ley ya ha pasado su primera lectura (a falta de dos más).

La buena noticia es que parece ser que es bastante probable que Taiwán se convierta en el primer país asiático en aprobar el matrimonio igualitario. Diez diputados del gobernante Partido Progresista Democrático (DPP), que consiguió en las pasadas elecciones una victoria más que suficiente y que apoya los derechos del colectivo LGTB -o al menos algunos-, han presentado un proyecto de ley para modificar la legislación sobre el matrimonio. La gran mayoría de la comunidad LGTB taiwanesa apoya el texto del DPP, aunque otros partidos han presentado sus propias versiones (cuatro en total). La propuesta de la formación que sustenta al Gobierno propugna eliminar las referencias de género en el capítulo matrimonial del Código Civil, reemplazando los términos ‘hombre’ y ‘mujer’ por “las dos partes”. El artículo 972 del Código Civil de Taiwán, que regula los derechos de los cónyuges, sería enmendado en consecuencia para establecer que “el acuerdo matrimonial será realizado por las dos partes”.Y se espera que no tenga problema en ser aprobada en el parlamento.

Esta propuesta no responde sólo a un compromiso de la presidenta electa, sino que además es fruto de las presiones que los grupos de activistas LGTB han ejercido sobre el gobierno taiwanés después del suicidio de un profesor francés, Jacques Picoux, que se quitó la vida tras la muerte de su pareja, Zeng Jingchao, y comprobar que, a efectos legales, eran completos desconocidos y no podía hacer nada para que se cumplieran las últimas voluntades del hombre con el que compartió 35 años de su vida.

Varios grupos religiosos, inspirados por los mismos grupos en países occidentales, estaban dispuestos a protestar para preservar la santidad del matrimonio… Y eso han hecho. Miles de manifestantes abarrotaron las calles de la capital, Taipei, para protestar por esta nueva propuesta del gobierno progresista.

La marcha LGTBfóbica celebrada este jueves ha coincidido con la reunión del Poder Judicial de la Legislatura y el Comité de Leyes y Estatutos Orgánicos para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio igualitario en este país de Asia. La Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia quiere que la ley se vote en referéndum y que se celebren “audiencias públicas”, una posibilidad que serviría para dar voz en sede parlamentaria a supuestos “expertos” contrarios a la igualdad, así como a representes religiosos.

Los manifestantes vestían de blanco y llevaban pancartas, una parte de la manifestación consistía en sentarse delante de una pantalla gigante a ver trabajar al comité que trabaja en la redacción de la ley. Abucheos, negaciones, pulgares abajo.

Este vídeo recoge un momento de la manifestación contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo:

Uno de los organizadores de la marcha, David Tseng, explicó que están enfadados porque para ellos el matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer: “Ahora quieren cambiar la ley para eliminar lo del “padre” y la “madre” de golpe. Somos diferentes a occidente. En la cultura asiática le damos mucha importancia a la piedad filial hacia el padre y la madre. Es una virtud que tenemos que mantener.

Wang Tzu-hao, pastor portavoz de una alianza cristiana del sur del país, ha defendido que “solo un matrimonio heterosexual puede crear la posibilidad de tener hijos y solo entonces podremos sostener la próxima generación de la nación”. Una opinión similar a la defendida por los organizadores de la manifestación discriminatoria, que aseveran que “somos diferentes de Occidente, ya que en la cultura oriental damos gran importancia al respeto filial al padre y a la madre, una virtud que debemos mantener”.

No obstante, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ya ha expresado su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Ayer mismo, el portavoz de la oficina presidencial, Alex Huang, recordaba a los críticos y a los grupos homófobos que “Taiwán es una democracia” y, aunque todas las opiniones sean escuchadas, deben “respetar el debate en el parlamento y el proceso legislativo”. Si el proyecto de ley consigue superar las tres fases, Taiwán se convertiría en el primer país de Asia en aprobar el matrimonio igualitario.

Éxito del Orgullo LGTB de Taipéi

82.000 personas apoyaron hace unas semanas el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica, que apenas ha sumado 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente: Pink News, vía Estoybailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Gran éxito en Taiwán de un anuncio publicitario en el que un hijo sale del armario ante su padre

Sábado, 12 de marzo de 2016

Anuncio-LGTB-McCafe-Taiwan-2-300x212Un vídeo publicitario de la cadena McCafé en Taiwán ha tenido un importante impacto en las redes sociales del país. Muestra a un hijo que sale del armario con su padre mientras toman un café en uno de los establecimientos de la cadena. La reacción del progenitor es en principio incierta… aunque acaba siendo comprensiva y confortadora. Su éxito es otra muestra de lo que hace de Taiwán la sociedad más amigable para con las personas LGTB del continente asiático. Como también lo es que en una reciente encuesta del Ministerio de Justicia el 71 % de los entrevistados se declare a favor del matrimonio igualitario, al igual que lo hace la propia presidenta del país.

La cadena de establecimientos McCafé —una franquicia dependiente del gigante McDonald’s— ha iniciado en Taiwán una campaña publicitaria que lleva como lema “Más calidez en las conversaciones”. Entre los anuncios emitidos, uno de ellos muestra a un padre y a un hijo sentados a la mesa de uno de sus locales. El hijo ofrece a su padre su vaso de café, en el que ha escrito el siguiente mensaje: “me gustan los chicos”.  El padre suspira sonoramente y abandona su asiento, mientras el hijo se queda solo y cabizbajo. Pero al momento, el progenitor regresa, toma un bolígrafo y añade al mensaje inicial unos caracteres que lo modifican para que diga “acepto que te gusten los chicos”. Ambos se sonríen cariñosamente, mientras el hijo apenas puede contener las lágrimas. Lo podéis ver a continuación:

La repercusión en las redes sociales ha sido muy amplia. En la página de Facebook de la compañía anunciante, el vídeo ha sido compartido por más de 5.400 usuarios y ha sido visto más de 1 millón y medio de veces.  En YouTube, lo han visto más de 700.000 personas. La inmensa mayoría de los comentarios y opiniones han sido favorables. En YouTube, por ejemplo, más de 3.600 usuarios han votado positivamente el vídeo, mientras que tan solo 145 lo han hecho en negativo. Sin embargo, algunas organizaciones como la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia han comunicado su condena, porque “se oponen a la promoción del comportamiento homosexual” y llaman al boicot de “todas las empresas que contaminen a las nuevas generaciones”.

Sociedad y Gobierno a favor de los derechos LGTB, pero sin legislarlos aún

Taiwán se muestra desde hace tiempo como la sociedad más abierta a los derechos LGTB del continente asiático. El Orgullo LGTB de 2014, por ejemplo, batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este 2016 con un registro de parejas del mismo sexo.

Tsai Ing-wen, la nueva presidenta del país elegida este mismo 2016, se ha declarado partidaria de los derechos LGTB. Incluso durante la campaña electoral aprovechó para iluminar la sede de su partido con los colores del arcoíris y expresar públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Una idea que reafirmó en un vídeo de Facebook en el que afirmó que “en lo que se refiere al amor, todos somos iguales”. Queda por saber si ese talante positivo fructificará en las necesarias reformas legislativas que conviertan a Taiwán en el primer territorio asiático en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Por lo que se refiere a la aceptación social, los indicios son muy positivos. Ya en 2014 se hacía público que el 68 % de la población estaba a favor del matrimonio igualitario. En 2015, el Ministerio de Justicia elaboraba una nueva encuesta en la que se ese porcentaje ya alcanzaba el 71 %, que consideraba además que debía legalizarse “de inmediato”. Y es que el clima sociopolítico es cada vez más aperturista al respecto, aunque la vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

También se han sucedido los actos simbólicos a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su aprobación. En octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je.

El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Fuente Dosmanzanas

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