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Grupos religiosos de Taiwán siguen su cruzada contra el matrimonio igualitario: ahora quieren forzar un referéndum vinculante

Lunes, 19 de febrero de 2018

p03-180214-marriageLa Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que agrupa a las jerarquías de las principales religiones de este pequeño país asiático, sigue dando vueltas de tuerca a su lucha contra la igualdad de las parejas del mismo sexo. Este miércoles, 14 de febrero, representantes de la citada organización presentaban su segunda apelación ante el Tribunal Administrativo Superior de Taiwán en contra de la interpretación constitucional que instruye al Yuan Legislativo a legalizar el matrimonio igualitario antes de 2019. Si no se producen cambios en este sentido, a partir de mayo del año que viene las parejas del mismo sexo podrán comenzar a registrar sus matrimonios automáticamente, por orden del Tribunal Constitucional. En este sentido, además de las apelaciones registradas, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia ha presentado ante la Comisión Electoral Central la petición de celebrar un referéndum vinculante.

El pasado 10 de febrero, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia recibía su primer mazazo: la justicia taiwanesa desestimaba su primera alegación en contra de la interpretación del Tribunal Constitucional favorable a la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo. Sin embargo, lejos de amedrentarse, a los cuatro días presentaban su segunda alegación. También conocíamos que la Comisión Electoral Central de Taiwán se verá obligada a estudiar la solicitud de la misma agrupación religiosa sobre la celebración de un referéndum.

La legislación de este país, que oficialmente recibe el nombre de República de China, establece un mínimo de 1.879 firmas para la toma en consideración sobre la celebración de un referéndum. Al parecer, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia logró presentar 3.549 firmas (casi el doble de las necesarias). En cualquier caso, hay que recalcar que este primer paso solo obliga a la toma en consideración de la propuesta. En caso de que el Comité Electoral la aceptara, los promotores tendrían que ser capaces de presentar 281.745 firmas válidas, dentro de un plazo establecido, para la efectiva celebración del referéndum.

La pregunta que figura en la propuesta presentada por la Alianza de Grupos Religiosos es la siguiente: “¿está de acuerdo con que el gobierno mantenga la definición actual de matrimonio como el de un hombre y una mujer y apruebe una ley diferenciada para proteger el derecho de las parejas del mismo sexo a vivir juntos?”. El objetivo de la organización de jerarquías religiosas de Taiwán es agitar el odio, el miedo y el desconocimiento sobre la realidad LGTB entre la población para impedir la igualdad. De todas formas, incluso en el escenario de la hipotética celebración de un referéndum, habría que ver hasta qué punto su resultado colisionaría con la resolución del más alto tribunal del país, que es favorable a la igualdad matrimonial y que, como explicábamos en líneas anteriores, dictaminó en 2017 que si en dos años no se modifica el Código Civil en el parlamento, las parejas del mismo sexo podrán registrar sus matrimonios a partir de mayo de 2019.

En declaraciones a la prensa, representantes de la Alianza de Grupos Religiosos decían este miércoles cosas como que “el movimiento por los derechos de los homosexuales está devorando a Taiwán”, que “una vez que se aprueben estas leyes discriminatorias, las personas no tendrán libertad de expresión ni libertad religiosa” o que “queremos la educación sobre la liberación sexual fuera de nuestras escuelas”.

“Por lo tanto, pedimos a los jueces del Tribunal Administrativo Superior que tengan la conciencia y la integridad moral para decidir sobre nuestra apelación, a través de su propia postura independiente, y no ceder a la influencia política y a las fuerzas de intimidación, de cara a tomar una decisión conforme a las libertades y los valores de nuestra sociedad democrática”, decía Chang Shou-yi, secretario general de la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia.

Una espera “sencillamente agonizante”  para las parejas del mismo sexo

En un inclusivo editorial publicado este miércoles por el diario Taipei Times, se comparaba el enroque del matrimonio igualitario en Taiwán con lo ocurrido en Australia, que “legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en diciembre del año pasado, mientras que el mes pasado, el Alto Tribunal Administrativo de Taipei rechazó a la tercera pareja de lesbianas que intentó registrar su matrimonio desde octubre del año pasado. El tribunal dijo que, dado que las enmiendas que legalizaban el matrimonio entre personas del mismo sexo no se habían aprobado en la legislatura, no tenía base legal para aprobar la solicitud de matrimonio”.

Recogíamos en diciembre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo, en 2014, matrimonio en Canadá y que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que era denegada por un tribunal. Esta respuesta de la justicia entronca con casos anteriores y posteriores que han obtenido la misma negativa.

El citado editorial periodístico recuerda que “las restricciones al matrimonio entre personas del mismo sexo han sido declaradas inconstitucionales” y denuncia que “cuando la Ley de Referéndum fue enmendada en diciembre del año pasado, reduciendo los umbrales para iniciar, secuestrar y aprobar referéndums, casi se esperaba que los grupos opuestos al matrimonio homosexual saltaran sobre ella para promover su agenda”.

Prosigue diciendo, en referencia a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, que “no tiene sentido discutir en contra de estos grupos, ya que es probable que no se detengan incluso después de que el matrimonio gay se legalice formalmente, pero solo continuamos resaltando que el gobierno no ha tomado medidas para convertir el fallo en ley”. Y finaliza señalando que “las uniones del mismo sexo se legalizarán en mayo del próximo año en cualquier caso, a menos que el gobierno tenga otras ideas”, ya que “es un tema de derechos humanos y la larga espera es sencillamente agonizante para la comunidad LGBT, muchos de los cuales necesitan desesperadamente casarse por motivos legítimos y prácticos”.

La lucha por el matrimonio igualitario ya acumula un largo recorrido en Taiwán

Sirva de ejemplo del largo recorrido que acumula el matrimonio igualitario en Taiwán la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

Cristianismo (Iglesias), General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , ,

Un tribunal de Taiwán rechaza reconocer el matrimonio de una pareja de mujeres celebrado en Canadá en 2014

Martes, 2 de enero de 2018

201712270015t0001Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, dos mujeres de origen taiwanés, contrajeron matrimonio legalmente en Canadá en 2014. Al regresar a Taiwán, solicitaron su inscripción como pareja casada en la Oficina de Registro de Hogares del distrito Zhongzheng de Taipei. Ante la negativa del registro, presentaron la correspondiente apelación y este miércoles llegaba la respuesta desestimatoria del tribunal. Como venimos recogiendo en los últimos años, tras este tipo de procesos judiciales a favor de la igualdad matrimonial en Taiwán subyace un activismo organizado y concienciado. En este sentido, un grupo de 30 parejas del mismo sexo solicitaron al registro en 2014 el reconocimiento legal de sus matrimonios y, sin éxito, varias de ellas acudieron a la vía judicial. Todas ellas con la misma respuesta infructuosa hasta el momento. La última de ellas, la formada por Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, contaba con la particularidad de que ya están casadas oficialmente en el extranjero y buscan que el matrimonio sea homologado en su país natal.

Como informábamos el pasado mes de mayo, la Corte Constitucional de Taiwán consideraba que las disposiciones del Código Civil que impiden a las parejas del mismo sexo contraer matrimonio no se ajustan a la legalidad y daba un plazo de dos años al Yuan Legislativo (el Parlamento taiwanés) para que apruebe su reforma. En caso contrario, las parejas del mismo sexo podrán automáticamente comenzar a registrar sus matrimonios. Entretanto, en medio del largo camino que queda por delante, el activismo organizado sigue visibilizando en los tribunales la discriminación vigente todavía.

Este miércoles se ha hecho público el fallo sobre el caso de Liang Tzung-huei y Chu Pei-shuan, una pareja de mujeres que contrajo matrimonio hace tres años en Canadá, que el Estado taiwanés seguirá sin reconocer a tenor de la resolución sobre la apelación que presentaron y que ahora ha sido denegada por un tribunal. Esta respuesta negativa de la justicia entronca con casos anteriores que han obtenido la misma respuesta.

Sirva de ejemplo la lucha del activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio, que llevan años peleando en los tribunales para ver reconocido su derecho a contraer matrimonio. Una batalla jurídica que parecía perdida después de que la Corte Administrativa de Taipéi desestimase su demanda en 2014, al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía. O lo sucedido en septiembre de 2013, cuando 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar su derecho a casarse.

Tras las promesas nunca satisfechas de Nepal o de Vietnam, Taiwán (o la República de China, su nombre oficial) es el principal candidato a ser el primer país asiático que aprueba una ley de matrimonio igualitario. Por un lado, su sociedad es una de las más abiertas de Asia hacia la realidad LGTB: una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba ya entonces que el 68% de la población estaba a favor de que las parejas del mismo sexo pudieran casarse, cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Taipéi, de hecho, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático, celebra un Orgullo multitudinario y es un destino turístico LGTB en alza.

Asimismo, entre la clase política el matrimonio igualitario cuenta ya con un respaldo significativo. Tanto la capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan con un registro de parejas del mismo sexo. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je. Pero el hito político que marcó un antes y un después fue la elección, en enero de 2016, de una presidenta, Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. Su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP) conseguía además la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo. En octubre, de hecho, se anunciaba una iniciativa parlamentaria de modificación del Código Civil. Dos meses más tarde el proyecto superaba sus dos primeras lecturas.

El proceso de aprobación del matrimonio igualitario, estancado

Ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores y en el temor a la reacción de los votantes cristianos, que suponen alrededor del 5% de la población de Taiwán pero cuyos sectores homófobos han empezado a movilizarse muy activamente. En noviembre de 2016, por ejemplo, tenía lugar una manifestación de diez mil personas en Taipéi convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura. No demasiadas, comparadas con las 82.000 que participaron en el anterior Orgullo, pero suficientes como para generar un importante ruido mediático.

En marzo de este año, de hecho, nos hacíamos eco de la inquietud que cundía en el activismo LGTB taiwanés ante la actitud de precaución que parecía haber adoptado Tsai Ing-wen al respecto. La presidenta, tras reunirse tanto con partidarios como con opositores al matrimonio igualitario, reconocía las dificultades políticas a las que se enfrentaba el proyecto y afirmaba incluso que se abría un camino “largo y díficil”.

Fuente Dosmanzanas

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La presidenta de Taiwán niega un cambio en su apoyo al matrimonio igualitario pero dice que su aprobación será “larga” y “difícil”

Lunes, 6 de marzo de 2017

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511El optimismo con el que el colectivo LGTB taiwanés recibió el nombramiento de Tsai Ing-wen como presidenta del país a principios de 2016 se está convirtiendo ahora en un estado de cierta preocupación. A través de su cuenta de Facebook, el activista Vincent Huang denunciaba que la presidenta le habría dicho que “puede que no veas el matrimonio entre personas del mismo sexo en tu vida”. Desde la Oficina Presidencial se apresuraban a aclarar que no ha habido un retroceso en la postura de Tsai Ing-wen en su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque la propia dirigente admite que su aprobación será “un camino largo” y “difícil”.

El Partido Progresista Democrático de Taiwán defendió abiertamente, cuando todavía estaba en la oposición, su apoyo sin fisuras a la igualdad matrimonial. Con esa promesa, entre otras, consiguió el apoyo generalizado de la comunidad LGTB y la mayoría absoluta parlamentaria. Ahora que Tsai Ing-wen ya es la presidenta de este país asiático, niega que haya cambiado de postura pero admite que existen dificultades para sacar la legislación adelante.

Hace solo unos días, la presidenta se reunía por separado con grupos de partidarios y detractores del matrimonio igualitario. Entre los opositores, fundamentalmente, se encuentran grupos religiosos que están ejerciendo una gran presión mediática y social para evitar el acceso de todas las personas a la institución matrimonial, con independencia de su orientación sexual. De hecho, a finales de 2016, coincidiendo con la reunión del Comité Judicial y de Leyes Orgánicas para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio entre personas del mismo sexo en Taiwán, la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia convocaba a 10.000 personas contrarias a la igualdad.

Por otra parte, varias familias homoparentales con hijos también fueron recibidas por la presidenta, ante representantes de altos funcionarios de la Oficina Presidencial, diputados del Yuan Legislativo y miembros del Gabinete y el comité legislativo del Partido Progresista Democrático. Alex Huang, portavoz de la Oficina Presidencial, ha asegurado que mientras se discute posiciones y se trata de llegar a un acuerdo con todas las partes, el Ministerio de Justicia se encuentra recopilando información sobre el matrimonio igualitario y los procedimientos legales pertinentes que se han aplicado en otros países.

El colectivo LGTB taiwanés, muy movilizado

82.000 personas apoyaron en octubre de 2016 el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica de noviembre, que apenas sumaba 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el Partido Progresista Democrático de Taiwán y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai Ing-wen publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB (y esperemos que así siga siendo).

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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El proceso de aprobación del matrimonio igualitario en Taiwán da un paso adelante

Jueves, 29 de diciembre de 2016

taiwan_gay-a6El proceso de aprobación del matrimonio igualitario siue adelante en Taiwán. Un comité legislativo del Yuan Legislativo (el Parlamento unicameral taiwanés) ha aprobado en segunda lectura una modificación del Código Civil de la isla que abre el matrimonio a las parejas del mismo sexo. La culminación del proceso no será sencilla, de todas formas. Quedan aún dos lecturas más, cuya discusión seguramente no tendrá lugar hasta mediados del año 2017, y la oposición de los grupos religiosos es intensa. El hecho de que las manifestaciones a favor sean realmente multitudinarias y de que las encuestas arrojen un apoyo mayoritario de la población permite sin embargo mantener la esperanza.

El vuelco electoral ocurrido en enero, que hizo presidenta a Tsai Ing-wen y daba mayoría absoluta a su partido, el Partido Progresista Democrático (DPP), acababa desembocando hace unas semanas en la presentación de varias iniciativa legislativas en esa dirección. La nueva presidenta, recordemos, es favorable al matrimonio igualitario (antes de convertirse en presidenta ya nos hicimos eco de uno de sus vídeos, en el que incluyó a parejas del mismo sexo) y la mayoría de su partido, al menos sobre el papel, también lo apoya.

Ya hace dos años, de hecho, que el Parlamento de Taiwán discutió el tema por primera vez, pero ahora el equilibrio de fuerzas parece más favorable. El matrimonio igualitario contaría con el apoyo de una fracción significativa del DPP, así como del minoritario Partido del Nuevo Poder (NPP), que tiene 5 diputados. Cuenta, sin embargo, con la oposición de la mayoría de los diputados del Kuomintang o Partido Nacionalista Chino, principal fuerza de la oposición (aunque también hay algún miembro de este que lo apoya).

La propuesta de modificación del Código Civil fue aprobada en primera lectura el pasado 8 de noviembre (en concreto, se aprobaron dos propuestas de enmienda). Este lunes, al menos una de las propuestas, la presentada por el diputado del DPP Yu Mei-nu, conseguía el aval del Comité Judicial y de Leyes Orgánicas de Yuan. No sin debate, de hecho. La redacción original, que sustituía a “el hombre y la mujer” por “las dos partes” en el texto legal, era sustituida por una nueva redacción, que sin eliminar la referencia al “hombre y la mujer” añadía una línea más al Código Civil específicando que el matrimonio también pueden tener lugar “entre dos personas del mismo sexo”, con los mismos requerimientos y consecuencias. La reforma también implica que las parejas del mismo sexo no podrán ser rechazadas en las solicitudes de adopción en base a su orientación sexual.

Comienza ahora el proceso posiblemente más delicado: las negociaciones entre los diputados para conseguir avanzar hacia una segunda y tercera lectura, que tendrían lugar ya a mediados del año 2017. Y es que, como ya comentamos en una entrada anterior, ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida sea finalmente aprobada. Una reticencia basada, muy posiblemente, en las reservas de los diputados de los distritos más conservadores. Y es que el proceso de discusión parlamentaria se está acompañando de una intensa movilización de los sectores homófobos. En noviembre nos hacíamos eco, por ejemplo, de una manifestación de diez mil personas en Taipéi, la capital taiwanesa, convocadas por la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, para mostrar su protesta tras la aprobación en primera lectura.

Sin embargo, también el movimiento en favor de la igualdad en Taiwán ha sido capaz de mostrar músculo. Semanas antes de la manifestación homófoba, unas 82.000 personas habían apoyado la celebración del Orgullo LGTB de Taipéi. Y ya en diciembre, un concierto en favor del matrimonio igualitario, que contó con algunas de las figuras más populares del pop taiwanés, fue capaz de atraer a unas 150.000 personas.

Veremos qué sucede finalmente. A día de hoy, la vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que la legislación vigente simplemente no lo permitía.

Punta de lanza de la igualdad en el Extremo Oriente

Lo cierto es que en Taiwán el clima social es cada vez más aperturista hacia el matrimonio igualitario. Una encuesta llevada a cabo en 2014 mostraba que el 68% de la población estaría ya a favor. Cifra que ascendía al 71% en otra encuesta llevada a cabo un año después. Los gestos públicos también parecen demostrarlo. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Y en octubre de 2015, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición de su alcalde, el independiente Ko Wen-je.

Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas

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Miles de personas protestan en Taiwán contra el matrimonio igualitario

Lunes, 21 de noviembre de 2016

gettyimages-623786348-e1479378241715-520x347Cambian los actores y los escenarios, pero la historia se repite. Grupos civiles contrario a los derechos humanos de las personas LGTB, en este caso auspiciados por las jerarquías agrupadas en torno a la Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia, han exhibido su intolerancia ante la posible aprobación del matrimonio igualitario en este país asiático. Sin embargo, los 10.000 manifestantes de la marcha homófoba solo representan un 12% de las personas que recientemente dieron su apoyo al Orgullo LGTB de Taipéi, que logró congregar 82.000 asistentes. Por otra parte, un pequeño grupo de agitadores LGTBfóbicos trató de colarse en el interior del parlamento nacional taiwanés, sin éxito, para reclamar un referéndum y “audiencias públicas” antes de que se decida la cuestión. A pesar de estas movilizaciones, el proyecto de ley ya ha pasado su primera lectura (a falta de dos más).

La buena noticia es que parece ser que es bastante probable que Taiwán se convierta en el primer país asiático en aprobar el matrimonio igualitario. Diez diputados del gobernante Partido Progresista Democrático (DPP), que consiguió en las pasadas elecciones una victoria más que suficiente y que apoya los derechos del colectivo LGTB -o al menos algunos-, han presentado un proyecto de ley para modificar la legislación sobre el matrimonio. La gran mayoría de la comunidad LGTB taiwanesa apoya el texto del DPP, aunque otros partidos han presentado sus propias versiones (cuatro en total). La propuesta de la formación que sustenta al Gobierno propugna eliminar las referencias de género en el capítulo matrimonial del Código Civil, reemplazando los términos ‘hombre’ y ‘mujer’ por “las dos partes”. El artículo 972 del Código Civil de Taiwán, que regula los derechos de los cónyuges, sería enmendado en consecuencia para establecer que “el acuerdo matrimonial será realizado por las dos partes”.Y se espera que no tenga problema en ser aprobada en el parlamento.

Esta propuesta no responde sólo a un compromiso de la presidenta electa, sino que además es fruto de las presiones que los grupos de activistas LGTB han ejercido sobre el gobierno taiwanés después del suicidio de un profesor francés, Jacques Picoux, que se quitó la vida tras la muerte de su pareja, Zeng Jingchao, y comprobar que, a efectos legales, eran completos desconocidos y no podía hacer nada para que se cumplieran las últimas voluntades del hombre con el que compartió 35 años de su vida.

Varios grupos religiosos, inspirados por los mismos grupos en países occidentales, estaban dispuestos a protestar para preservar la santidad del matrimonio… Y eso han hecho. Miles de manifestantes abarrotaron las calles de la capital, Taipei, para protestar por esta nueva propuesta del gobierno progresista.

La marcha LGTBfóbica celebrada este jueves ha coincidido con la reunión del Poder Judicial de la Legislatura y el Comité de Leyes y Estatutos Orgánicos para revisar las enmiendas propuestas a la ley que haría legal el matrimonio igualitario en este país de Asia. La Alianza de Grupos Religiosos de Taiwán para la Protección de la Familia quiere que la ley se vote en referéndum y que se celebren “audiencias públicas”, una posibilidad que serviría para dar voz en sede parlamentaria a supuestos “expertos” contrarios a la igualdad, así como a representes religiosos.

Los manifestantes vestían de blanco y llevaban pancartas, una parte de la manifestación consistía en sentarse delante de una pantalla gigante a ver trabajar al comité que trabaja en la redacción de la ley. Abucheos, negaciones, pulgares abajo.

Este vídeo recoge un momento de la manifestación contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo:

Uno de los organizadores de la marcha, David Tseng, explicó que están enfadados porque para ellos el matrimonio ha de ser entre un hombre y una mujer: “Ahora quieren cambiar la ley para eliminar lo del “padre” y la “madre” de golpe. Somos diferentes a occidente. En la cultura asiática le damos mucha importancia a la piedad filial hacia el padre y la madre. Es una virtud que tenemos que mantener.

Wang Tzu-hao, pastor portavoz de una alianza cristiana del sur del país, ha defendido que “solo un matrimonio heterosexual puede crear la posibilidad de tener hijos y solo entonces podremos sostener la próxima generación de la nación”. Una opinión similar a la defendida por los organizadores de la manifestación discriminatoria, que aseveran que “somos diferentes de Occidente, ya que en la cultura oriental damos gran importancia al respeto filial al padre y a la madre, una virtud que debemos mantener”.

No obstante, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ya ha expresado su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo. Ayer mismo, el portavoz de la oficina presidencial, Alex Huang, recordaba a los críticos y a los grupos homófobos que “Taiwán es una democracia” y, aunque todas las opiniones sean escuchadas, deben “respetar el debate en el parlamento y el proceso legislativo”. Si el proyecto de ley consigue superar las tres fases, Taiwán se convertiría en el primer país de Asia en aprobar el matrimonio igualitario.

Éxito del Orgullo LGTB de Taipéi

82.000 personas apoyaron hace unas semanas el Orgullo LGTB de Taipéi (capital de Taiwán), casi 10.000 más que en la edición de 2015. Aunque los fines son radicalmente opuestos, si se compara la asistencia del Orgullo con la de la manifestación LGTBfóbica, que apenas ha sumado 10.000 personas, se puede concluir que una minoría ruidosa pretende imponer sus postulados discriminatorios e injustos.

Entre los participantes hubo representantes de la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Hong Kong. Más de 100 asociaciones igualitarias, de derechos humanos, grupos feministas y estudiantiles de Taiwán fueron acompañados por delegaciones de varias misiones diplomáticas en el Orgullo LGTB de Taipéi, incluido el Instituto Americano de Taiwán.

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente: Pink News, vía Estoybailando/Dosmanzanas/Cristianos Gays

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Nueva iniciativa legislativa para aprobar el matrimonio igualitario en Taiwán

Viernes, 28 de octubre de 2016

201610240022t0001Nueva iniciativa legislativa para sacar adelante la apertura del matrimonio a las parejas del mismo sexo en Taiwán. Diez diputados del gobernante Partido Progresista Democrático (DPP) han anunciado la presentación de un proyecto de ley en esa dirección. Han pasado dos años desde el último intento y el balance de fuerzas es ahora más favorable a la igualdad.

En enero de este año se producía en Taiwán un vuelco electoral que hizo presidenta a la candidata del DPP Tsai Ing-wen, favorable al matrimonio igualitario. El partido de Tsai también consiguió la mayoría absoluta en el Yuan Legislativo, el parlamento unicameral del país. La victoria del DPP alimentó las esperanzas de nuevos avances en el país asiático, uno de los más adelantados del continente en materia de derechos LGTB.

Nueve meses después se produce el primer movimiento. Diez diputados del DPP anunciaron el lunes pasado la presentación de un proyecto de ley para modificar el Código Civil y abrir el matrimonio a las parejas del mismo sexo. La propuesta cuenta ya con el apoyo de 33 diputados del partido en el Gobierno, que ocupa 68 de los 113 escaños. El opositor Partido del Nuevo Poder (NPP), con 5 asientos, también se ha mostrado favorable a la igualdad matrimonial y ha hecho pública su propio proyecto.

El proceso legislativo, sin embargo, se prevé largo. Por lo pronto, ninguno de los partidos representados en el Yuan Legislativo se ha comprometido oficialmente a que la medida se someta finalmente a votación en el pleno del Parlamento. Esta reticencia parece contradictoria con el hecho de que 65 de los diputados han expresado públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Pero muchos de ellos justifican su falta de resolución por la presión para no importunar a los electores de sus distritos con una decisión que creen difícil de explicar. El opositor Kuomintang se plantea dotar de libertad de voto a sus representantes llegado el momento.

La punta de lanza de la igualdad en Asia

En diciembre de 2014, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El ahora principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles. Antes de convertirse en presidenta, Tsai publicó un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas

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Taiwán elige una presidenta y un parlamento favorables al matrimonio igualitario

Martes, 19 de enero de 2016

taiwan_studies_tsa_ying_wen_091511La candidata del Partido Demócrata Progresista de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha logrado un 56,1% de los votos en las elecciones presidenciales, convirtiéndose en la primera mujer presidenta de la isla del pacífico que además ha explicitado en varias ocasiones su apoyo a los derechos de la población LGTB

Buenas noticias desde Asia oriental. La candidata Tsai Ing-wen ha conseguido la victoria en las elecciones generales celebradas el pasado sábado y su Partido Progresista Democrático (DPP) ha obtenido una mayoría absoluta en el Yuan Legislativo, el parlamento del país. Tsai es una firme defensora de los derechos LGTB, incluido el matrimonio igualitario, como ha manifestado en varias ocasiones.

Vuelco electoral en la República de China, comúnmente conocida como Taiwán. El gobernante Kuomintang pasará a la oposición tras perder las elecciones presidenciales y legislativas frente al DPP. La presidenta electa ha mostrado su apoyo a la igualdad LGTB, lo que unido a la mayoría parlamentaria que ha conseguido su partido, permite albergar la esperanza de que el país se convierta en los próximos años en el pionero asiático en esta materia.

Se respiran aires de aperturismo en Taiwán. Desde el 1 de enero las tres ciudades más grandes del país asiático, Taipei, Kaohsiung y Taichung, permiten registrarse a las parejas del mismo sexo y, este sábado, los taiwaneses eligieron a la primera mujer presidente. Se llama Tsai Ing-wen es una ex docente moderada, pragmática y de gran capacidad que ha logrado un éxito histórico para su Partido Demócrata Progresista (PDP) a pesar de una corta experiencia personal en la política. Con un carácter dialogante y capaz de conjuntar voluntades, Tsai, de 59 años, se ha ganado un enorme apoyo popular, con un 56,2 % de los votos frente al 31 % de su principal rival, Eric Chu, del histórico Kuomintang (KMT). Tsai es partidaria del matrimonio del mismo sexo en Taiwán, un tema que ha permanecido estancado en el parlamento, aunque un proyecto de ley fue aprobado en una primera lectura en 2013.

Esta ex profesora de Derecho, educada en los Estados Unidos y Reino Unido se ha negado a responder a las preguntas sobre su orientación sexual durante su última campaña presidencial en 2012, alegando que le haría “cómplice de la represión sexual”.

Tsai Ing-wen, con un característico perfil conciliador pero opuesto a la subordinación de la isla a China, también ha sido la primera líder política que ha hecho explícito y recurrente su compromiso con la legislación del matrimonio entre personas del mismo sexo, así como otros derechos del colectivo LGTB.

La promesa electoral del PDP fue presentada a la opinión pública a través la campaña publicitaria que os acercamos a contuación, que toma las famosas declaraciones de John Lennon a favor del amor libre mientras muestra la vida cotidiaana de dos parejas homosexuales.

Tsai publicó el año pasado un vídeo para celebrar el equivalente chino del día de San Valentín en el que se incluyen tres parejas del mismo sexo. Ya era bien conocida su postura y la de su partido con respecto al apoyo explícito a la comunidad LGTB. En diciembre del año pasado, el parlamento taiwanés era el primero en Asia en debatir la aprobación del matrimonio igualitario; una cuestión propuesta, precisamente, por el DPP y que cuenta con el rechazo del Kuomintang. El que ahora será el principal partido de la oposición sí apoya las uniones civiles.

La nueva presidenta y entonces candidata también participó activamente en la última edición del Orgullo LGTB en Taipéi, el más multitudinario de Asia. Aprovechó para iluminar la sede de su partido con los colores del arco iris y expresar públicamente su apoyo al matrimonio igualitario. Una idea que reafirmó en un vídeo de Facebook en el que afirmó que “en lo que se refiere al amor, todos somos iguales Yo soy Tsai Ing-wen, y apoyo la igualdad del matrimonio y que todo el mundo sea capaz de amar y buscar la felicidad libremente”.

Aunque el matrimonio igualitario todavía no es legal en Taiwán, el clima sociopolítico es cada vez más aperturista. La vía legislativa parece la única viable, después de que la batalla jurídica emprendida por el activista Qi Jia-wei (o Chi Chia-wei) y su novio para contraer matrimonio fracasara cuando la Corte Administrativa de Taipéi desestimó su demanda al considerar que según la legislación vigente en Taiwán, el matrimonio debe contraerse entre un hombre y una mujer.

Por lo que se refiere a la aceptación social, hay indicios positivos. En octubre del año pasado, por primera vez, en las bodas masivas de Taipéi participaron 10 parejas del mismo sexo (cuya unión fue simbólica y sin validez legal), con el apoyo y la bendición del alcalde de Taipéi, Ko Wen-je. El principal escollo proviene del ámbito religioso. La Alianza Nueva Generación fue uno de los grupúsculos cristianos que criticaron la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”. Con todo, cabe recordar que los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa.

Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población está a favor del matrimonio igualitario. En septiembre de 2013, 800 activistas celebraron con gran éxito un banquete nupcial frente a la sede presidencial para reclamar la aprobación del matrimonio igualitario. Taipéi, por su parte, es considerada por muchos la ciudad más gay-friendly del continente asiático y es hoy un destino turístico LGTB en alza. La capital y Kaohsiung, la segunda ciudad del país, cuentan desde este año con un registro de parejas del mismo sexo.

taiwan_gay-a6Más polémico que el matrimonio entre personas del mismo sexo es el tema de la independencia de Taiwán. Tsai, que apoya a los separatistas, se ha comprometido en su discurso de victoria preservar el status quo en las relaciones con China para reclamar a la isla como propia y mantener la “paz y estabilidad en el estrecho de Formosa”. Pero advirtió a Pekín que “cualquier forma de represión dañará la estabilidad de las relaciones a través del Estrecho”.

Tsai Ing-wen, que lidera el Partido Democrático Progresista (PDP), obtuvo 56 por ciento de unos 13 millones de votos emitidos, de acuerdo con informes de los medios.

En la década de 1990 participó en las negociaciones para la adhesión de Taiwán a la Organización Mundial del Comercio y fue miembro del Consejo de Seguridad Nacional, con el presidente Lee Teng-hui, artífice de la democratización de la isla.

Tsai fue una de las personas que diseño la política de “sin prisa y con paciencia” de Lee en la apertura económica a China y de la controvertida doctrina de relaciones “especiales de Estado a Estado” con China, que en 2007 despertó las iras de Pekín.

Durante el Gobierno del independentista Chen Shui-bian (2000-2008) fue viceprimera ministra y titular del Consejo de Asuntos de China Continental, sin ser miembro del PDP hasta el 2004.

En tan sólo cuatro años desde su ingreso en el partido independentista, logró encaramarse a la presidencia y convertirse en su candidata presidencial en los comicios de 2012, que perdió ante Ma Ying-jeou.

Tras su renuncia a la presidencia del PDP en 2012, Tsai volvió a la cabeza del partido en 2014, imponiendo la paz entre las diferentes facciones e impulsando la moderación con respecto a las relaciones con China, lo que le granjeó fama de moderada y que EEUU no se oponga a sus políticas.

Su estilo pragmático y suave no oculta un rostro renovador, que quiere poner fin al poderío político del KMT, obligándolo a despojarse de sus propiedades y fondos, y también a un sistema de jubilación que privilegia a los funcionarios sobre el resto de los taiwaneses.

Tsai quiere traer a la política isleña más transparencia, rendición de cuentas y control popular, por medio de una reforma del Parlamento y la expansión de las leyes de referéndum y de consulta popular.

Tsai obtuvo la consideración de EEUU (al contrario que en 2012) sobre su política china durante un exitoso viaje a ese país, pero Pekín insiste en que rechace explícitamente la “independencia” y que acepte el “Consenso de 1992”, si no quiere que se los lazos se deterioren o incluso colapsen.

Tsai se ha alejado de las políticas independentistas radicales del presidente Chen Shui-bian (2000-2008), del Partido Democrático Progresista (DPP), que desencadenó fuertes tensiones con China, pero su formación aún mantiene una postura independentista y se opone firmemente al control chino de la economía, medios y política taiwanesa.

En economía, Tsai defiende políticas de reparto, apoyo al bienestar social y alza de salarios y muestra un cierto recelo ante las grandes empresas, sobre todo las que mantienen fuertes intereses en China.

Fuente Dosmanzanas/Ragap/Chueca.com

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Taiwán: 10 parejas del mismo sexo se casan simbólicamente en las tradicionales bodas masivas de la ciudad de Taipéi

Viernes, 30 de octubre de 2015

20151024000105MEl alcalde de Taipéi, Ko Wen-je, ha presidido las bodas multitudinarias que se celebran cada año desde 1973. Esta edición se han celebrado en el estadio deportivo de la Universidad de Taipéi, donde el regidor daba sus bendiciones a las 123 parejas que se casaron allí. Por primera vez en la historia, varias parejas del mismo sexo han participado en este enlace masivo y lo hacían, precisamente, con el apoyo explícito del ayuntamiento. Aunque el matrimonio igualitario todavía no ha llegado a Taiwán, este es otro pequeño paso adelante de la comunidad LGTB, en un contexto de progresiva aceptación social y política.

El consistorio de Taipéi modificaba el reglamento de las bodas masivas el pasado mes de julio, abriendo la puerta a las parejas del mismo sexo a unirse en las siguientes ediciones. Estas bodas se celebran en la capital del país dos veces al año y desde 1973 se han contabilizado más de 16.000 parejas participantes. Las imágenes y noticias de los enlaces multitudinarios de Taipei del pasado sábado 24 de octubre, sin embargo, están dando la vuelta al mundo por la participación de 10 parejas del mismo sexo, por primera vez. El alcalde de Taipéi, Ko Wen-je, ha mostrado su apoyo a la diversidad de manera pública (como podemos ver a la derecha de la imagen que acompaña a esta noticia).

201510240018t0002Para el activista LGTB Nelson Chen “a pesar de que el matrimonio entre personas del mismo sexo aún no está legalizado en Taiwán, si las parejas homosexuales más valientes vienen aquí será un gran ejemplo para el público”. Por ello, Chen ha sido uno de los que ha querido ‘unirse’ a su pareja Kao Chih-wei. Tanto ellos como el resto de parejas del mismo sexo presentes en este evento son conscientes de que su boda solo tiene carácter simbólico y, por lo tanto, carece de cualquier validez legal o jurídica. Con todo, se trata de una importante muestra de apoyo político y de visibilidad internacional.

Chen considera que “la boda pública masiva es una bendición ceremonial de igualdad de trato” y, aunque se manifiesta “agradecido”, apunta que queda mucho camino por recorrer todavía hasta que se consiga la aprobación del matrimonio igualitario. De hecho, este activista insta al Gobierno a que saque adelante, además, una ley contra la discriminación y una ley básica de protección de los derechos humanos, con el fin de salvaguardar los derechos fundamentales de todos.

Dosmanzanas ya ha recogido con anterioridad noticias relacionadas con Nelson Chen (o Chen Ching-Hsueh). Él y su pareja, Kao Chih-wei, estuvieron a punto de generar una sentencia en el Tribunal Constitucional en enero de 2013 sobre su derecho a contraer matrimonio. En aquella ocasión, los interesados retiraron el recurso antes de obtener una resolución del alto tribunal, debido a las presiones y amenazas que recibieron en las redes sociales por parte de extremistas homófobos. Nelson Chen aseguraba entonces que él y su prometido ya no querían “ser la única pareja gay de Taiwán en dar la cara”. Casi tres años después, a pesar de todo, Chen y Chih-wei siguen reivindicando sus derechos y los del colectivo LGTB de su país.

Homofobia entre las minorías cristianas frente al aperturismo social

Los cristianos solo representan en torno al 3,9 % de la población taiwanesa, frente a un 35,1 % de budistas, un 33 % de taoístas o un 18,7 % que no profesa ninguna religión. No obstante, aún incluso siendo minoritarios, los grupos cristianos se han esforzado en oponerse públicamente a que las personas LGTB vean reconocido cualquier derecho. La Alianza Nueva Generación ha sido uno de los grupúsculos cristianos que han criticado la medida de incluir a parejas del mismo sexo en las bodas masivas: “nos oponemos firmemente a la promoción en la ciudad de la cultura gay con nuestro dinero, sin ninguna discusión”.

También ha dado la nota algún familiar de las propias parejas del mismo sexo. Una madre, por ejemplo, se negó a atender a los medios de comunicación en nombre de su hijo porque ella no quería que su identidad apareciera en las noticias en relación a este tema. Pero este tipo de reacciones penosas quedaron totalmente empequeñecidas, comparadas con el tremendo apoyo que las 10 parejas del mismo sexo recibieron del resto de contrayentes de distinto sexo cuando desfilaron por el pasillo central y despertaron una gran ovación.

Es más, con mayor frecuencia nos llegan noticias positivas desde Taiwán, indicadoras de un progresivo aperturismo social. A finales de agosto,  nos hacíamos eco del vídeo, que lanzaba el principal partido de la oposición, en el que se incluían varias parejas del mismo sexo. El Partido Democrático Progresista (DPP) celebraba de este modo el San Valentín chino. Por otra parte, en 2014 el Orgullo LGTB batía un nuevo récord de asistentes: 64.000 personas. Ese mismo año, se hacía público que el 68 % de la población taiwanesa está a favor del matrimonio igualitario.

ILGA se reúne esta semana en Taiwán

TaiwánFrente al conjunto de países asiáticos que padecen la LGTBfobia de estado (como Malasia, Brunéi o la India, entre otros), Taiwán se alinea entre los que se acercan poco a poco hacia la senda de la igualdad en la diversidad (como Vietnam). Es por ello que Taiwán (concretamente, Taipéi) acoge esta semana la reunión de 300 activistas llegados de otras 30 naciones, junto a los locales, para tratar temas tan relevantes como la igualdad civil, el VIH-Sida, y los progresos realizados por las familias LGBT en Taiwán. Se trata de la conferencia regional de la asociación internacional de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales ILGA, para la que la Unión Europea ha realizado una donación de 40.000 euros (según recogen distintos medios de comunicación taiwaneses).

Fuente Dosmanzanas

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