Raíces

«Dios espera donde están las raíces.»
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Rainer María Rilke
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«Dios espera donde están las raíces.»
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Rainer María Rilke
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«Este enfoque jesuánico sugiere que el nuevo Papa se centrará en lo esencial, a saber, la invitación universal que Jesús mismo hizo»
«En la Biblia encontramos dos formas de entender el reino de Dios y la relación del hombre con él: una más ontológico-cúltual y otra más mesiánico-profética»
«El cristianismo mesiánico-profético en la unidad de mística y política y la Iglesia «samaritana», tan queridos por el Papa Francisco, caracterizarán también –con acentos propios– el pontificado de León XIV»
| Mariano Delgado*
Tras la elección del cardenal Robert Francis Prevost (Martínez), el portal de noticias Vatican News publicó una entrevista con él como cardenal (https://www.vaticannews.va/de/papst/news/2025-05/interview-prevost-kardinal-papst-leo-xiv-bischof-kirche-vatikan.html?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=NewsletterVN-DE), realizada por el redactor jefe de los medios de comunicación vaticanos, Andrea Tornielli.
Contiene palabras que podrían entenderse como un programa para el nuevo pontificado: «A menudo estamos ocupados enseñando la doctrina, pero corremos el riesgo de olvidar que nuestra primera tarea es comunicar la belleza y la alegría de conocer a Jesús». Esto recuerda a la recuperación de la «alegría de evangelizar» de la que hablaba el Papa Francisco.
Este enfoque jesuánico sugiere que el nuevo Papa se centrará en lo esencial, a saber, la invitación universal que Jesús mismo hizo: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». (Mt 11, 28-30) Extender repetidamente esta invitación y animar a los cristianos a utilizar el testimonio «capilar» de su propio ejemplo de vida para ayudar a que encuentre una resonancia duradera en el mundo y en la Iglesia es una tarea esencial del sucesor de Pedro.
Pero esta concentración en el mensaje jesuánico no significa «sólo Jesús» en el sentido de los carismáticos evangélicos o católicos con su «cristianismo aleluya». Tanto las demás declaraciones del cardenal Prevost en esta entrevista como sus primeras palabras como León XIV muestran que es muy consciente de que lo mesiánico-profético forma parte de Jesús. Su ministerio público comenzó con una llamada a la conversión o reorientación hacia el reino de Dios. En su «discurso inaugural» en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-21), entendió el reino de Dios en la tradición mesiánico-profética de Israel, al igual que su madre María (cf. Lc 1,46-55), cuando alabó la grandeza del Señor, que «enaltece a los humildes».
En la Biblia encontramos dos formas de entender el reino de Dios y la relación del hombre con él: una más ontológico-cúltual y otra más mesiánico-profética. La primera tiende hacia el ritualismo y el espiritualismo, la otra hacia una comprensión del reino de Dios como reino de verdad y libertad, de paz y justicia en este mundo, con un compromiso de solidaridad y fraternidad universales con especial consideración hacia los cansados y agobiados de la historia. El cristianismo mesiánico-profético en la unidad de mística y política y la Iglesia «samaritana», tan queridos por el Papa Francisco, caracterizarán también –con acentos propios– el pontificado de León XIV.
Pues una cristiandad que no siga claramente este camino tras el Concilio Vaticano II no ha sabido reconocer los signos de los tiempos. La reforma de la Iglesia (sinodalidad, el papel de la mujer, etc.) también es importante, por supuesto, pero como consecuencia del cristianismo mesiánico-profético, no como un fin en sí mismo. También forman parte de ello el fomento de la participación y el desarrollo teológico del sacerdocio general de todos los bautizados. El nuevo Papa también es consciente de estos signos de los tiempos.
A la pregunta «Maestro, ¿dónde vives?» (Juan 1:38), la tradición cristiana -aparte de la presencia sacramental en la Eucaristía- da básicamente dos respuestas. Una respuesta se basa en Juan 14,23: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él». Según esto, a Dios hay que buscarlo en nuestro interior, en el «fondo del alma», porque es ahí donde ha hecho su morada y desde aquí nos invita a la amistad, al diálogo de amor. El conocimiento de sí mismo y el conocimiento de Dios coinciden aquí, como decía san Agustín. El primer Papa de la Orden agustiniana nos recordará siempre esta tradición «mística».
Otra respuesta –siguiendo a Mt 25,40 («En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis»)– es buscar a Cristo fuera, en los pobres y en los que sufren. Es el cristianismo mesiánico y profético que parte del acto de amor. El Concilio Vaticano II puso de relieve esta tradición en la transición a la nueva era de la Iglesia cuando afirma en «Lumen Gentium» 8 que la Iglesia «reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo».
Algo parecido dice el Concilio en «Gaudium et Spes» 1: «Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón».
El nuevo Papa conoció de cerca esta tradición mesiánico-profética durante su trabajo como «misionero» en Perú. A través de su trabajo pastoral en una diócesis pobre y de su amistad con Gustavo Gutiérrez, padre de una bien entendida teología de la liberación, ha llegado a comprender el significado de Mateo 25 en el cristianismo contemporáneo, no sólo en el sentido de las llamadas «obras de misericordia», sino también en la combinación de mística y política con el compromiso por una vida en abundancia para todos (Juan 10,10). Pues, como caja de resonancia de la invitación universal de Jesús, la Iglesia debe defender también los valores mesiánicos de verdad y libertad, paz y justicia, y especial solidaridad con los cansados y agobiados.
León XIV, que en sus primeras palabras dirigió el saludo de paz de Cristo resucitado a «todas» las personas, se verá también, al igual que Francisco, como «guardián de la familia humana», haciendo uso de su voz profética a tiempo y a destiempo, aunque con la necesaria prudencia que recomendó el mismo Jesús: «Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas». Tenemos ante nosotros un papado jesuánico, «místico-político», no doctrinario, profético, pero a la vez «prudente».
*Mariano Delgado es Catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad de Friburgo (Suiza) y Decano de la Clase VII (Religiones) en la Academia Europea de las Ciencias y ls Artes (Salzburgo).
Fuente Religión Digital
Josiah Ryan como Jesús Gay.
«Tienes que entender por qué Jesús gay es tan popular en el Orgullo«, explicó al hablar de su brillante disfraz de Jesús gay.
Por Daniel Villarreal, lunes 14 de abril de 2025
Josiah Ryan, un exmormón gay que se disfraza de «Jesús Gay» en el Desfile del Orgullo de Utah en Salt Lake City, está recaudando fondos para la Conversion Therapy Survivor Network (Red de Sobrevivientes de Terapia de Conversión) y compartiendo historias sobre cómo su disfraz ha impactado positivamente a las personas afectadas por las posturas anti-LGBTQ+ de la Iglesia Mormona.
En un video reciente de TikTok, Ryan contó que compró un disfraz de Jesús de $20 en Amazon hace dos años y lo usó en el desfile del Orgullo. «No tenía ni idea de la recepción que tendría Jesús«, dijo, y señaló que, para el año siguiente, encargó a alguien que creara un disfraz de Jesús Gay brillante personalizado que usó durante todo el festival del Orgullo.
Dijo que unas mil o dos mil personas se tomaron fotos con él, generalmente con su brazo alrededor de ellas. «Muchas personas rompieron a llorar en mi hombro mientras me abrazaban, agradeciéndome por disfrazarme de Jesús«, añadió. «Es una experiencia increíble«.
Para este año, Ryan dijo que está mejorando el disfraz de nuevo, esta vez añadiendo una corona de espinas con rubíes colgantes. Asistirá al festival del Orgullo junto con otros exmormones para promover la Red de Sobrevivientes de Terapia de Conversión, y está pidiendo donaciones de $5 para ayudar a comprar el stand del festival y crear materiales para los sorteos.
«Tienes que entender por qué Jesús gay es tan popular en el Orgullo«, dijo. «Todo tiene que ver con el trauma religioso. Por alguna razón, que te digan que, solo por ser tú, estás intrínsecamente roto, incluso malvado, y que el único hombre que puede salvarte de ti mismo vivió hace un par de miles de años es doloroso… es especialmente cierto para la comunidad LGBTQ+». “Siempre se supuso que Jesús representaba el amor, ¿verdad? ¿No es eso lo que representa Jesús? Así que tener a Jesús presente en este festival se trata de celebrar el amor, incluso celebrar amarlos, eso es, de alguna manera, sanación”, dijo.
Si bien la Iglesia Mormona ha declarado que no aprueba ni implementa la terapia de conversión —la práctica ampliamente desacreditada de intentar cambiar la identidad LGBTQ+ de una persona—, la iglesia tiene un largo historial de demonizar a las personas LGBTQ+ como impías, contagiosas y dañinas para las personas, las familias y la sociedad. La iglesia solía excomulgar regularmente a sus miembros queer y promovió activamente la terapia de conversión durante décadas, lo que a menudo llevó a las personas LGBTQ+ a autolesionarse o a quitarse la vida.
Si bien la iglesia ha mostrado un mayor apoyo a los matrimonios entre personas del mismo sexo y a las personas transgénero —incluso permitiendo que las parejas del mismo sexo reciban llamamientos y participen de los sacramentos, y permitiendo que las personas trans tengan su nombre y pronombres reconocidos en las listas oficiales de la iglesia—, los líderes de la iglesia aún ocasionalmente hacen comentarios en contra de la iglesia y de las personas queer, porque la fe no es un monolito.
“Recuerden”, dijo Ryan en su video, “no hace mucho tiempo que [la Universidad Brigham Young en la cercana Provo, Utah] realizaba terapia de electroshock bajo el liderazgo de Donald H. Oaks, [el líder religioso mormón de 90 años], quien es el próximo en la línea de sucesión para convertirse en profeta [alguien que articula la ortodoxia de la iglesia]”.
“Así que, si pudieran ayudarnos, estaría encantado”, concluye Ryan. Al momento de la publicación, su GoFundMe ya había alcanzado su objetivo de $5000.
@ryanjosiah Hang out with me for a minute please Utah Pride is June 7-8 this year! #utahpride #conversiontherapysurvivor #gofundme #exmormon @CantPrayMeAway @Midlife Exmo @Everyday Valkyrie Costume credit: @Sacral And Irie ♬ original sound – RyanJosiah
Ha habido varias versiones de Gay Jesus a lo largo de la historia queer. Ray Navarro fue un videoartista, cineasta y activista del VIH/SIDA que solía disfrazarse de Jesús para demostrar la queerfobia religiosa durante la década de 1980. Leo Herrera es un artista queer mexicano que solía disfrazarse de Jesús gay en las redes sociales; sin embargo, Herrera dejó de hacerlo después de recibir mensajes hostiles por hacerlo.
Fuente LGBTQNation
España se mantiene en el top 5 de países europeos con mayor protección legal para las personas LGTBI+, pero desde la Federación aseguran que garantizar derechos no es suficiente si no se aplican con contundencia frente al auge del odio y el retroceso global
Madrid, 15 de mayo de 2025. – España ha descendido al quinto puesto en el informe Rainbow Map 2025, elaborado por ILGA-Europe, que evalúa el grado de compromiso de los países europeos con los derechos de las personas LGTBI+. Con un 74% de cumplimiento legislativo y de políticas públicas, nuestro país baja un puesto respecto al año anterior, lo que evidencia una preocupante tendencia de estancamiento mientras otros países avanzan en el reconocimiento y protección efectiva del colectivo.
Desde la Federación Estatal LGTBI+ advierten de que esta pérdida de liderazgo no es anecdótica, sino un síntoma de retrocesos concretos y de una falta de impulso políticoen la implementación real y efectiva de los derechos reconocidos en la legislación vigente. “Este descenso es una señal de alarma. España ha hecho avances importantes en los últimos años, pero no basta con tener leyes, hay que aplicarlas, desarrollarlas y protegerlas frente a los ataques constantes que estamos sufriendo. La igualdad legal debe traducirse en igualdad real en todo el territorio, y eso hoy no está ocurriendo”, ha afirmado Óscar Rodríguez, vocal de relaciones exteriores de la Federación Estatal LGTBI+.
El informe de ILGA-Europe destaca que, pese a que España mantiene avances significativos en áreas como la autodeterminación de género o la protección frente a delitos de odio, falta voluntad política para garantizar la implementación efectiva de estas normas, especialmente en educación, sanidad y empleo. También alerta del aumento del discurso de odio y de las campañas organizadas contra los derechos del colectivo.
“Lo que está ocurriendo en las aulas, en redes sociales y en muchas instituciones es preocupante. Se están normalizando discursos de odio que vulneran derechos fundamentales. Y frente a eso, las respuestas institucionales están siendo lentas, cuando no inexistentes”, ha añadido Paula Iglesias, Presidenta de la Federación Estatal LGTBI+.
El Rainbow Map 2025 pone de relieve una tendencia generalizada de retroceso en Europa. Países como el Reino Unido o Georgia han sufrido caídas importantes en el ranking debido a reformas legales regresivas, mientras que España no ha logrado mantener su posiciónfrente a otros países que han impulsado reformas clave.
“El retroceso en derechos no siempre es una ley derogada. A veces es simplemente mirar hacia otro lado. Y ese es el riesgo que corremos en España si no tomamos medidas urgentes”, ha subrayado la presidenta de la Federación. En este sentido, ha añadido que “no se trata ya solo de no dar ni un paso atrás. Se trata de seguir avanzando. De garantizar que cada derecho conquistado se aplica, se defiende y se amplía. Porque la igualdad no puede quedarse quieta: o avanza, o retrocede. Y en España, no podemos permitirnos frenar.”
Por ello, desde la Federación instan al Gobierno y a todas las administraciones públicas a reactivar su compromiso con la igualdad, garantizando el desarrollo completo de la Ley Trans y LGTBI+, reforzando los mecanismos de protección y asegurando que las políticas públicas lleguen a todas las personas, vivan donde vivan. “Este informe no es solo una clasificación. Es un termómetro de los derechos y la dignidad de millones de personas. No podemos permitirnos bajar más”, ha concluido Iglesias.
Fuente FELGTBI+

Reformatorio de las Oblatas de Alaquàs en 1966 (Archivo personal de María Palau)
«Por fin se enterará toda España«: Consuelo García del Cid Guerra
La Conferencia Española de Religiosos (Confer) de España celebrará el próximo 9 de junio un acto de «reconocimiento y petición de perdón a las supervivientes del Patronato de Protección de la Mujer«. Será a las 18.30 en la Fundación Pablo VI de Madrid
Esta institución, entre 1941 y 1985, encerraba en centros regentados por congregaciones religiosas a jóvenes que no habían cometido ningún delito, «Excepto pensar por sí mismas o proceder de familias desfavorecidas, ser huérfanas o pobres«
Perseguía «la dignificación moral de la mujer, especialmente de las jóvenes, para prevenir su explotación, apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de la religión católica»
«Era un sistema penitenciario oculto para menores de edad«, resume Consuelo García del Cid Guerra(Barcelona, 1958), al hablar de un organismo que actuaba sobre niñas y adolescentes de entre 16 y 25 años que transgredían el modelo único de mujer impuesto por el franquismo
(elDiario.es).– Hace catorce años que Consuelo García del Cid Guerra (Barcelona, 1958) dedica las 24 horas de sus días a investigar y denunciar la existencia del Patronato de Protección a la Mujer. “Me robó media vida y la otra media la he dedicado a contar lo que allí nos hicieron, para que se sepa y sobre todo para que no se repita. Ha sido dificilísimo, hubo momentos en que estuve a punto de tirar la toalla”. Pero no lo hizo. Y aquella adolescente de 17 años, a la que privaron de libertad –sin juicio, sin sentencia, sin condena– en varios reformatorios, ha cumplido la promesa que le hizo a sus compañeras: “El día que yo me despedí les dije ‘Os juro que, aunque pasen 40 años, yo seré escritora y España entera se va a enterar de lo que nos han hecho’”.
En 2020 ya exigía “un perdón público” por lo que ocurrió en esta institución franquistaque entre 1941 y 1985 encerraba en centros regentados por congregaciones religiosas a jóvenes que no habían cometido ningún delito. “Excepto pensar por sí mismas o proceder de familias desfavorecidas, ser huérfanas o pobres”, decía Consuelo, que inmediatamente después añadía: “En España esto es impensable. Yo creo que me moriré sin ver ese perdón”.
Consuelo se equivocaba. A sus 66 años, va a recibir la petición de perdónde las órdenes religiosas femeninas que regentaron los centros donde se internó a miles y miles de niñas y adolescentes como ella. Hasta ahora, nunca nadie se había disculpado.
La Conferencia Española de Religiosos (Confer), institución que agrupa a las congregaciones religiosas en España, celebrará el próximo 9 de junio un acto de “reconocimiento y petición de perdón a las supervivientes del Patronato de Protección de la Mujer”. Será a las 18.30 en la Fundación Pablo VI de Madrid, según se ha anunciado después de que las religiosas suspendieran la anterior fecha con motivo del fallecimiento del papa Francisco.
“Por fin se enterará toda España. Es el triunfo y la victoria de tantos años de lucha”, asegura Consuelo García del Cid Guerra. A ella la internaron en esta institución que, según su decreto fundacional de 1941, perseguía “la dignificación moral de la mujer, especialmente de las jóvenes, para prevenir su explotación, apartarlas del vicio y educarlas con arreglo a las enseñanzas de la religión católica”. “Era un sistema penitenciario oculto para menores de edad”, resume al hablar de un organismo que actuaba sobre niñas y adolescentes de entre 16 y 25 años que transgredían el modelo único de mujer impuesto por el franquismo.
Así era, al menos, sobre el papel. La realidad era distinta. A Consuelo la encerraron con 15 años. Había empezado a manifestarse contra el régimen y sospecha que su familia, de la burguesía barcelonesa, contrató a alguien para que la siguiera. “Un día, muy temprano, se abrió la puerta de mi habitación. Entraron mi madre y el médico de la familia, que era del Opus Dei. Me dijeron que me iban a poner una vacuna contra la gripe”. Despertó en una habitación desconocida. En el interior, una cama, un crucifijo y su maleta repleta de ropa para distintas estaciones. Tras los barrotes de la ventana, el exterior: “Me asomé y vi que la matrícula de todos los coches era M, M, M, M”. Estaba en el reformatorio de las Adoratrices de la calle Padre Damián, 52. Estaba en Madrid. Era 1975.
Trabajos forzados, internamientos psiquiátricos y test ginecológicos
Unos años antes, Mariona Roca Tort (Barcelona, 1952) había sido encerrada en el mismo centro, denunciada por sus progenitores por “fuga del hogar paterno”. Tenía 17 años y, durante su internamiento, fue obligada a confeccionar abrigos que, les decían, eran vendidos a El Corte Inglés. Nunca le pagaron por su trabajo. Su internamiento no acabó tras los muros del Patronato de Protección a la Mujer. Para rebelarse contra su destino, dejó de comer. Entonces, la ingresaron en la clínica psiquiátrica San Miguel.
Aquellas que osaban sublevarse contra la estricta disciplina del reformatorio o quienes eran pilladas manifestando “comportamientos homosexuales u otras anomalías de orden mental” eran trasladadas a un psiquiátrico. En la mayoría de los casos, a Ciempozuelos o al de Arévalo, en Ávila. “Querían que lo que no había acabado de hacer el Patronato, lo consiguiera la psiquiatría”, remarca Mariona. Para prevenir las pérdidas de memoria provocadas por los electroshocks y los shocks de insulina, comenzó a escribir en un diario. El 9 de julio anotó: “Postal del tiet Antoni. Visita con el Doctor Vallejo Nájera”.
«El cura del pueblo de María Forns empujó a sus padres a encerrarla en uno de estos centros, pero antes abuso sexualmente de ella y, más tarde, se dedicó a extender el rumor de que la habían internado por ser una enferma mental»
Mariona forma parte del Grup de Suport a les Represaliades pel Patronato, en el que comparte espacios y activismo con otra superviviente del organismo, Maria Forns Roca (les Franqueses, Barcelona, 1956). En 1972, con 16 años, fue confinada en un centro de las Adoratrices en Barcelona, que a día de hoy continúa en manos de la congregación. Con el tiempo ha descubierto que el cura de su pueblo empujó a sus padres a encerrarla, después de que Maria se alejara de su manto protector. Antes de que la trasladaran al reformatorio, ejerció abuso de poder y sexual sobre ella y, más tarde, se dedicó a extender el rumor de que la habían internado por ser una enferma mental. En 2024, el obispo de Terrassa le entregó un documentó en el que reconoce los abusos y le pide disculpas en nombre de la Iglesia, mientras que el Ayuntamiento de les Franqueses ha iniciado los trámites para retirar póstumamente la medalla de honor que concedió al párroco en 2017.
Pilar Dasí Crespo (València, 1951) también estuvo encerrada con 19 años en un convento de las Religiosas Adoratrices del Santísimo Sacramento y de la Caridad, que en la actualidad participan en diversos programas sociales de ayuda a mujeres vulnerables, actividades por las que desde 2021 han sido subvencionadas con fondos públicos que ascienden a 18 millones de euros, según comprobó elDiario.es. En su caso, el internamiento tuvo lugar entre 1970 y 1971 en dos reformatorios de la ciudad de València: Madre Sacramento, en la calle Hernán Cortés, y el Centro de Observación y Clasificación de la avenida del Puerto. Pilar nunca dejó de acudir a su puesto de trabajo como secretaria en una empresa de ascensores, aunque las monjas se quedaban con su salario.
Durante décadas, había borrado de su memoria una imagen que ahora se le presenta de forma recurrente: “Estoy tumbada sobre la mesa del despacho de mi jefe. Un hombre mirando mi coño ante la mirada de otro hombre. Me hicieron una prueba de virginidad. Eso sí eran malas costumbres, degradación y maldad hacia las mujeres”. A pesar de que era habitual que se practicaran exámenes ginecológicos a las internas para averiguar si estaban “completas” o “incompletas”, en la escasa página que compone el expediente de Pilar –que ha conseguido encontrar hace apenas unas semanas– no consta este episodio, que ella describe como “cruel, humillante y peligroso; obsceno”. No consta casi nada, en realidad. Quien escribiera aquellas líneas consideró que aquella adolescente mostraba “una conducta irregular” al “desenvolverse en un ambiente quizá superior al que le corresponde socialmente”, llegaba “muy tarde a casa” y “trataba con chicos melenudos de la nueva ola”. Cuando Pilar lo cuenta hoy, afirma: “Me gustaba leer e ir al cine”.
Cruces con la lengua en el suelo y múltiples fugas
Otra de las congregaciones religiosas con mayor presencia en el Patronato de Protección a la Mujer fueron las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor. En el orfanato Virgen del Perpetuo Socorro de Carabanchel, regentado por estas monjas, pasó Mariaje López Laderas (Getxo, 1957) cuatro años y medio de su recién estrenada vida: desde los ocho hasta los trece. Recuerda cómo la obligaban a desatrancar váteres con las manos, las horas de limpieza y trabajo ensobrando cromos de futbolistas y ciudades de plástico, las extrañas maneras de caminar de una compañera a la que restregaron ortigas en la entrepierna como castigo por mearse en la cama o las hasta 150 cruces que aquellas que hablaban en una fila o decían una palabrota eran obligadas a hacer en el suelo con la lengua.
“Yo me he escapado de todos los reformatorios”, sentencia orgullosa Paca Blanco Díaz (Madrid, 1949). Razón no le falta. La intentaron retener en las Adoratrices de Zamora, en el Centro de Observación y Clasificación de las Trinitarias de la calle Marqués de Urquijo de Madrid o en el Colegio Virgen de la Almudena de Collado-Villalba. Siempre encontraba la manera de fugarse. De este último, que describe como el más duro, huyó en dos ocasiones. La primera vez aprovechó una visita de Pilar Arechavaleta, fundadora de las Religiosas Misioneras de María Ianua Coeli, orden que dirigía el centro: “Para que yo me volviera más buena y más católica, me organizaron una entrevista con ella, junto con otra compañera que estaba encerrada porque la había violado su padre. Según como estábamos hablando con la fundadora, que estaba arrugaíta, cogí una silla, rompí el cristal de la sala y nos fuimos”.
Las pillaron y a Paca la encerraron en una celda de castigo en la que “no podías tumbarte ni ponerte de pie”. Cambió de estrategia y organizó una fuga con unas treinta compañeras. Pero, conforme se aproximaba la fecha marcada, algunas internas “empezaron a ponerse los rulos, a teñirse los pelos y lavarse la ropa que más les gustaba”. “Les dije que nos íbamos en ese mismo momento. Yo salí corriendo la primera y las demás me siguieron. Nos soltaron a los perros y a alguna la engancharon”, reconstruye. Cuando en 1968 se quedó embarazada la llevaron “al infierno”: el reformatorio para madres solteras y embarazadas Nuestra Señora de la Almudena, conocido como Peñagrande. Allí, Paca asegura que fue testigo de múltiples “tejemanejes” para el robo de bebés. Decidió escaparse, una vez más, cuando escuchó como una monja le espetaba a una parturienta que se quejaba de los dolores del parto: “Pecadora, reza. Tú te has buscado este sufrimiento, tienes que parir con dolor y luego a ver qué le dices a tu hijo”.
Suicidios y robo de bebés
Aunque a Paca el Patronato de Protección a la Mujer continuó vigilándola tras regresar a su casa, nunca consiguieron quitarle a su hija. Otras supervivientes no corrieron la misma suerte. Desde que en el verano de sus 13 años su tía la encerrara en las Oblatas de Alicante, Chelo Alfonso Femenía (Dénia, Alicante, 1960) pasó por un total de seis reformatorios del Patronato de Protección a la Mujer. Entre ellos, el Santo Celo, popularmente conocido como la Casa del Pecado Mortal y en la actualidad propiedad de la Universidad Católica de València. Allí la trasladaron desde las Oblatas cuando estaba embarazada de tres meses. Dio a luz en la clínica La Cigüeña, donde la registraron con un nombre falso: Josefa Vives Mateu. Tras el parto, afirma que una monja le comunicó: “Es un niño. Está bien”. Nunca lo vio. Lleva años buscándolo, remata.
«Cuando estaba a punto de cumplir los 15 años, a Loli la trasladaron a Peñagrande, donde dio a luz a su hija fruto de las violaciones de su progenitor. A su llegada, se enteró de que el día anterior una interna se había suicidado«
“Yo siempre digo que no fui una niña robada, pero a mí me robaron a mi madre”, repite sin descanso Patricia Morini Gozalbo (Madrid, 1971), nacida en la maternidad de Peñagrande. “Yo no tengo muy claros los tres primeros años de mi vida. A mi madre no hay forma de sacarle nada. No habla del tema, bajo ningún concepto”, lamenta Patricia, que descubrió, ya adulta, su verdadero lugar de nacimiento. Con la llegada de Internet, creó una web y aprovechó las redes sociales para poner en contacto a hijos adoptivos que desconocían sus orígenes y madres que buscaban a sus criaturas. De hecho, fue ella, junto con María García, fundadora de Isadora Duncan –asociación de madres solteras creada en 1989– quien facilitó una gran cantidad de documentación a Consuelo García del Cid Guerra y la animó a escribir su primer libro, Las desterradas hijas de Eva.
Con toda la información recopilada, Consuelo comenzó a escuchar los testimonios de otras supervivientes. Recuerda a la perfección la primera entrevista: “Era por la noche. Hablábamos en voz bajita, para que no nos escucharan en nuestras casas. Cuando terminamos, abrí la ventana. Fuera nevaba, porque yo entonces vivía en Salzburgo (Austria). Empecé a gritar y solté todo lo que llevaba tanto tiempo dentro”. Al otro lado de la línea, Loli Gómez Benito (Torrelavega, Cantabria, 1966) la había hecho partícipe de su historia. Cuando estaba a punto de cumplir los 15 años, la trasladaron a Peñagrande, donde dio a luz a su hija, fruto de las continuas violaciones de su progenitor. A su llegada, se enteró de que el día anterior una interna se había suicidado. Meses después del parto, las Cruzadas Evangélicas, orden secular a cargo de este y otros centros del Patronato que todavía no ha confirmado su presencia en el acto del 9 de junio, autorizaron la salida de Loli para pasar la Semana Santa con su padre. Volvió a violarla. Volvió a quedarse embarazada. Nadie preguntó. No hacía falta.
Presionada, firmó los papeles que autorizaban la adopción de sus bebés. Pero puso una condición: que no les separaran. Respetaron su voluntad. Loli permaneció en Peñagrande hasta el desmantelamiento del centro en 1983. Desde dos años antes, se venía produciendo un cambio en la gestión del organismo –pasó de depender del Ministerio de Justicia a los gobiernos autonómicos– que fue imperceptible para las muchachas tuteladas por la institución. Entonces ni siquiera fueron conscientes, pero hoy saben que el traspaso de funciones a la Xunta de Galicia fue firmado por José Elías Díaz García y Mariano Rajoy Brey, como secretarios de la Comisión Mixta.
En 1985, se anunció la disolución definitiva del Patronato de Protección a la Mujer. Franco llevaba muerto y enterrado –con honores– diez años. Una década en la que nada había cambiado para los miles de niñas y adolescentes que seguían encerradas en reformatorios por haber cometido un pecado. Consuelo García del Cid Guerra tiene muy claro que el Acto de Reconocimiento y petición de Perdón a las Supervivientes “no es un punto y final”, sino que “es el principio; una brecha en el muro de silencio con el que llevamos años chocándonos”. Ella, sostiene, no va a parar hasta conseguir la reparación por parte del Estado que merecen sus compañeras: “Por mis hermanas. Por las que aún no se han atrevido a contarlo. Por las que nos han dejado en mitad de la lucha”. Y por Consuelo, también por Consuelo.
Fuente Religión Digital
Human Rights Watch y Padres de Lesbianas y Gays (PFLAG-Uganda) publicaron un breve documental y una narración sobre la lucha de las madres ugandesas para proteger a sus hijos.
Las madres ugandesas se manifiestan para demostrar que apoyar los derechos de las personas LGBT no es incompatible con la familia ni con los valores africanos.
Por Greg Owen, jueves 8 de mayo de 2025
En vísperas del Día de la Madre el domingo y ante el riesgo de sanciones penales por «promoción de la homosexualidad«, un grupo de madres ugandesas de personas LGBTQ+ se reunirán el jueves para pedir protección, dignidad e igualdad de derechos para sus familias, señalaron hoy Human Rights Watch and Chapter Four Uganda.
La protesta se produce bajo la sombra de la draconiana Ley Anti-Homosexualidad de Uganda, que incluye la pena de muerte por «homosexualidad agravada» y hasta 20 años de prisión por «promover la homosexualidad«. Los actos definidos como “homosexualidad agravada” incluyen la actividad sexual con personas discapacitadas, seropositivas y mayores de 75 años, sin que el consentimiento para el acto sexual constituya una defensa contra la acusación. Esta categoría también se aplica a delitos como la violación de un niño o un adulto y el incesto. La ley también castiga la “homosexualidad en grado de tentativa“, con penas de hasta 10 años de prisión, mientras que la “homosexualidad agravada en grado de tentativa” puede ser castigada con hasta 14 años de cárcel. La legislación también intensifica la censura de las cuestiones LGBTQ+, donde las personas pueden ser castigadas con una multa o cinco años de prisión por “promover la homosexualidad”o utilizar dispositivos electrónicos con “fines homosexuales“. Alguien que simplemente defienda los derechos de las personas LGBTQ+ también podría ser condenado a 20 años de cárcel, y los propietarios que alquilen a sabiendas a personas LGBTQ+ se enfrentan a penas de hasta siete años de prisión.
El proyecto de ley denominado «Matar a los gays» se convirtió en ley en mayo de 2023 y fue confirmado por el Tribunal Superior de Uganda en abril de 2024. La ley ha sido condenada rotundamente por organizaciones de derechos humanos, miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el presidente Joe Biden e incluso el Papa Francisco.
«Las madres ugandesas están alzando la voz para demostrar que apoyar los derechos de las personas LGBT no es incompatible con la familia ni con los valores africanos«, afirmó Larissa Kojoué, investigadora de Human Rights Watch. La Ley contra la Homosexualidad no solo pone en peligro a las personas LGBT, sino que también ejerce una gran presión sobre sus familias, en particular sobre las madres, quienes suelen ser las principales cuidadoras y a menudo soportan las consecuencias emocionales y sociales del dolor de sus hijos.
Junto con la manifestación, Human Rights Watch y PFLAG-Uganda publicaron un breve documental y una narración sobre la lucha de las madres para proteger a sus hijos.
«Estas madres están demostrando lo que significan el coraje y el cuidado bajo la represión«, dijo Clare Byarugaba, fundadora de PFLAG-Uganda. Sus experiencias ponen de relieve cómo la ley anti-LGBT de Uganda perjudica no solo a las personas, sino a familias enteras, a quienes el país tiene la obligación de proteger según el Artículo 19 de la Constitución de Uganda. Su mensaje se basa en la esperanza de que su resistencia inspire a otros en África a solidarizarse y crear un entorno seguro para todos.
La protesta se produce antes de un informe de Human Rights Watch que examina el impacto de la Ley Antihomosexualidad. Después de que la ley entró en vigor en mayo de 2023, grupos locales informaron que la comunidad LGBTQ+ en Uganda experimentó un aumento de ataques y discriminación por parte de funcionarios gubernamentales, justicieros y otros que describieron la homosexualidad como «degenerada» y producto de nefastas influencias occidentales.
El presidente Yoweri Museveni felicitó a los legisladores que resistieron «la presión internacional y protegieron el tejido moral de Uganda durante la aprobación del proyecto de ley«.
En una carta solicitando a Museveni que no firme la legislación en 2023, un grupo de siete madres ugandesas escribió: «No somos promotoras de ninguna agenda; somos madres ugandesas que hemos tenido que superar muchos de nuestros propios prejuicios para comprender, aceptar y amar plenamente a nuestros hijos«.
Un aumento de abusos contra la comunidad LGBTQ+ comenzó en Uganda incluso antes de que se firmara el proyecto de ley “Matar a los gays”, incluyendo ataques de turbas, violaciones, extorsiones y torturas. La firma de Museveni en la legislación solo envalentonó y respaldó legalmente esos sentimientos anti-LGBTQ+ en desafío a las organizaciones de derechos humanos y a los gobiernos occidentales.
Las personas LGBTQ+ han sido detenidas y arrestadas sumariamente basándose en «consejos» de los vecinos. En enero del año pasado, el destacado activista ugandés por los derechos LGBTQ+, Steven Kabuye, fue apuñalado y abandonado por muerto frente a su casa por dos hombres en una motocicleta que lo habían estado siguiendo durante varios días.
En octubre, Open for Business, una coalición de empresas globales dedicadas a la inclusión LGBTQ+, publicó un informe sobre el impacto de la ley en la economía de la nación del este de África.
«Se estima que en los doce meses siguientes a la aprobación de la AHA, Uganda ha sufrido pérdidas económicas de entre 470 y 1.600 millones de dólares«, según el informe. Esta última cifra equivale al 3,2% del producto interno bruto (PIB) del país.
En 2023, el presidente Joe Biden anunció la expulsión de Uganda de un pacto comercial entre Estados Unidos y África por “graves violaciones de los derechos humanos internacionalmente reconocidos” tras la implementación de la ley Kill the Gays. Pidió la derogación de la ley.
En una inusual victoria legal para las personas LGBTQ+ del país, el Tribunal Superior de Uganda falló en noviembre a favor de un grupo de 20 hombres homosexuales que fueron torturados por la policía en 2020. Sus arrestos se produjeron después de que una residencia privada fuera «invadida por una turba«, según el fallo.
La difícil situación de la comunidad LGTBI en Uganda
Uganda tiene uno de los índices de tolerancia más bajos hacia las personas LGBTQ+, y es común que las personas queer sean víctimas de brutales ataques violentos. Si bien el nuevo proyecto de ley criminaliza aún más a las personas LGBTQ+, las relaciones entre personas del mismo sexo ya estaban prohibidas y las personas queer son el objetivo habitual de los funcionarios. El matrimonio entre personas del mismo sexo, que nunca ha sido permitido, fue prohibido constitucionalmente en 2005.
La situación de las personas LGTBI en Uganda es muy complicada. El artículo 145 del Código Penal castiga con penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua a aquellos que «tengan conocimiento carnal contra natura con otra persona». El mero intento de mantener relaciones homosexuales o lo que se denominan «prácticas indecentes» se castiga con hasta siete años de prisión. En 2017, el Orgullo LGTBI de Uganda tuvo que ser cancelado tras amenazar el Gobierno de este país africano con detenciones masivas. Unas amenazas que, unidas al antecedente de 2016 (cuando la policía ugandesa interrumpió la celebración y detuvo a varios activistas), llevaban a los activistas LGTBI ugandeses a dar prioridad a su seguridad.
Pero la durísima normativa no parece satisfacer a los LGTBIfobos. La presidenta del Parlamento, Rebecca Kadaga, insistía en 2016 en reintroducir un proyecto de ley que endurecía el trato penal a la homosexualidad, con la pretensión de establecer la pena de muerte en determinados casos, y a la cual ella misma llegó a llamar «un regalo de Navidad». El proyecto había sido aprobado por el Parlamento en diciembre de 2013, pero finalmente fue invalidado por el Tribunal Constitucional a causa de una falta de procedimiento: se había votado sin el quórum necesario. El nuevo Proyecto de Ley de Delitos Sexuales de 2021, pendiente de revisión por el Parlamento, trata de recuperar muchos de los aspectos del frustrado en 2016.
Lo que no dejan de sucederse son los ataques a la libertad de reunión y asociación. En 2015, de hecho, se aprobó una ley, y esa sí está en vigor, que permite al gobierno tener un control férreo sobre las ONG y asociaciones del país, pudiendo no autorizar sus actividades e incluso disolverlas si no se adecuan al «interés público» o si son «contrarias a la dignidad del pueblo de Uganda». Las asociaciones LGTBI ya avisaron de su peligro, ya que los activistas que trabajen en una organización que no cuente con el visto bueno del gobierno pueden llegar a ser encarcelados. Ello supone llevar la lucha por los derechos LGTBI a la ilegalidad.
Por fortuna, el Tribunal Constitucional de Uganda aliviaba un poco la presión a finales de 2016, al declarar contraria a derecho la normativa que impedía a determinados grupos, marcados en la ley como «inmorales o socialmente inaceptables», la posibilidad de reclamar ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en los casos de discriminación. Entre los colectivos señalados se encontraban el de las personas LGTBI (para quienes fue diseñada especialmente la norma), los trabajadores del sexo o las personas que viven con el VIH.
Pero conviene tener en cuenta que no todo depende del marco jurídico: la sociedad civil ugandesa también es fuente de ataques homófobos. Un ejemplo es el intento de linchamiento a un grupo de hombres homosexuales o los ataques que reciben los activistas que intentan llevar adelante la lucha. En octubre del año pasado recogíamos nuevos casos de violencia social y policial espoleada por las declaraciones de un ministro que animaban a reabrir el debate sobre la pena de muerte para las relaciones entre personas del mismo sexo.
En abril del pasado año, tras huir de Uganda, un refugiado gay se ahorcaba junto a la sede de la ACNUR en Nairobi (Kenia). Otro refugiado contaba: “Cuando eres gay en Uganda, no se te considera una persona”. Quedaba demostrado que el colectivo LGTB+ en Uganda sufre un aislamiento continuo…

En 2019, el ministro de seguridad de Ugandahabía llamado “terroristas” a las personas LGBT+en un visceral ataque contra un candidato presidencial y sus partidarios. Pero, en un paso màs de esta escalada homófoba, el gobierno de Uganda anuncio que las condenas con pena de muerte volverán a ser vigentes, cinco años después de que las anularan. Según fuentes, con esto quieren frenar el aumento de relaciones sexuales no naturales del país.
En agosto, una mujer LGTBI que buscó asilo en el Reino Unido y fue deportada a Uganda -donde el sexo gay es ilegal- ha contado cómo fue perseguida y violada en grupo a causa de su sexualidad. La mujer, conocida sólo como PN, regresó al Reino Unido el lunes 5 de agosto después de que el Tribunal Supremo dictaminara que la decisión de rechazar su solicitud de asilo era ilegal.
En agosto de 2022, el Gobierno de Uganda suspendió las actividades de Sexual Minorities of Uganda (SMUG), la principal asociación LGTBI del país…
La valiente e importantísima labor del activismo LGTB de este país se veía reconocida, en todo caso, a finales de 2017, cuando el Gobierno Vasco reconocía con el Premio René Cassin 2017 el activismo LGTB de la asociación africana Sexual Minorities Uganda.
En fin, si ponemos en el buscador el nombre de Uganda… el horror es cotidiano.
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Fuente LGBTQNation/Cristianos Gays
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