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“¿Bendice el papa las uniones homosexuales?”, por José Arregi

Jueves, 29 de octubre de 2020

matrimoniogay1Leído en su blog

“Afirma en primer lugar que los homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Es decir: si tienes un hijo o una hija homosexual, no la puedes echar de la familia por serlo. ¿Es que hacía falta decirlo? ¿Habrá algún alto cardenal que lo sostenga? Me inquieta que un buen papa como Francisco hable así, no sé si por decisión consciente o por lapsus inconsciente”

“Se da la circunstancia de que casi todos los países de Europa y otros muchos ya cuentan con una ley civil de matrimonio homosexual, aprobada, eso sí, con la frontal oposición de sus respectivos episcopados católicos”

“Y se da la circunstancia de que, una vez aprobada la ley, los obispos generalmente abandonan la resistencia: así pasó con casi todos los derechos humanos, así pasó con la ley del divorcio y pasará con la eutanasia e incluso con el aborto”

“Quede claro al papa: el problema con los homosexuales no lo tiene la sociedad civil, sino la institución religiosa que él preside, todavía incapaz de llamar “matrimonio” y de bendecir como “sacramento” el amor de dos hombres o de dos mujeres”

Muchos saludan como hito histórico y como terremoto doctrinal de la Iglesia católica unas declaraciones del papa Francisco en el reciente documental “Francesco”. Me gustaría que lo fueran. Me alegraría que los sectores católicos más conservadores que han vuelto a hacer sonar las alarmas tuvieran razones para hacerlo, pero pienso que, desgraciadamente, sus fervores conservadores tienen poco que temer.

He aquí en su integralidad las declaraciones del papa al respecto: “La gente homosexual tiene derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Nadie debería ser expulsado o sentirse miserable por ello. Lo que tenemos que hacer es crear una ley de uniones civiles. Así están cubiertos legalmente. Yo apoyé eso”.

Puede decirse que es un paso adelante, pero, según se mire, puede considerarse igualmente un pasito para atrás, pues adelante y atrás son conceptos relativos, como el espacio y el tiempo y la velocidad. Si yo avanzo 50 metros en un minuto mientras mi vecino avanza 100, me iré quedando cada vez más rezagado, como si estuviera quieto o si caminara para atrás. Muy pronto, mi vecino me perderá de vista. Sinceramente, es lo que pienso que sucede con las declaraciones del papa.

Afirma en primer lugar que los homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Es decir: si tienes un hijo o una hija homosexual, no la puedes echar de la familia por serlo. ¿Es que hacía falta decirlo? ¿Habrá algún alto cardenal que lo sostenga? Me inquieta que un buen papa como Francisco hable así, no sé si por decisión consciente o por lapsus inconsciente. La razón que aduce no me parece menos inquietante: los homosexuales “son hijos de Dios”. Si fuera homosexual, me sentiría humillado, pues me suena como si el papa dijera: “Incluso un homosexual” es hijo de Dios. “Incluso un ladrón, un asesino, un violador”… es hijo de Dios. Ni los teólogos más rigoristas y retrógrados del pasado ni los monseñores ultravonservadores de hoy –Müller y Burke y tantos otros bien cerca de nosotros– lo han negado nunca.

En segundo lugar, el papa aboga por una ley social que ampare “la unión civil de los homosexuales”, de modo que queden “cubiertos legalmente” (y uno pueda, por ejemplo, visitar a su compañero/a hospitalizada, o heredar o cobrar una pensión en caso de fallecimiento de su pareja). Es aquí donde reside la novedad de las declaraciones papales que comento, y es lo que ha llevado a unos a tocar campanas, a otros a sonar alarmas.

Celebro la reivindicación del papa Francisco. Pero se da la circunstancia de que casi todos los países de Europa y otros muchos ya cuentan con una ley civil de matrimonio homosexual, aprobada, eso sí, con la frontal oposición de sus respectivos episcopados católicos. Y se da la circunstancia de que, una vez aprobada la ley, los obispos generalmente abandonan la resistencia: así pasó con casi todos los derechos humanos, así pasó con la ley del divorcio y pasará con la eutanasia e incluso con el aborto. La sociedad civil va siglos por delante de la Iglesia en cuestión de derechos humanos. Y son justamente los países de mayoría social religiosa conservadora (musulmana, cristiano-ortodoxa, católica) los que aún carecen de una ley civil de matrimonio sexual.

En conclusión: está bien que el papa y los obispos prediquen a la sociedad civil, pero debieran predicar sobre todo y ante todo a su propia Iglesia católica, empezando por sí mismos, por la propia institución eclesiástica, profundamente patriarcal, clerical y homófoba desde hace casi 2000 años. De otro modo, Jesús de Nazaret les dirá como dijo a los escribas de su tiempo: “¡Ay de vosotros que imponéis a la gente cargas insoportables, y vosotros no las tocáis ni con un dedo!” (Lc 11,46). Quede claro al papa: el problema con los homosexuales no lo tiene la sociedad civil, sino la institución religiosa que él preside, todavía incapaz de llamar “matrimonio” y de bendecir como “sacramento” el amor de dos hombres o de dos mujeres. Lo califica como “unión civil”, que en la jerga canónica equivale a decir relación inmoral y adúltera y, por lo tanto, estado permanente de pecado mortal a no ser que renuncien a toda relación sexual. Y todo eso por ser lo que son, por amarse en cuerpo y alma como Dios o la Vida los hizo.

“La sociedad civil va siglos por delante de la Iglesia en cuestión de derechos humanos”

Así pues, mientras este papa u otro y toda la institución católica no cure sus ojos y derogue el Derecho Canónico y el modelo clerical de Iglesia, mientras no deje de considerar a los homosexuales como enfermos y menos aún como pecadores, mientras no reconozca al amor y a la relación sexual homosexual la misma dignidad y santidad que al amor y a la relación heterosexual, y mientras no los bendiga como sacramento de Dios o del Amor, la Iglesia seguirá quedándose rezagada o caminando para atrás en la historia, hasta dejar enteramente de ser luz, sal y levadura de esta sociedad, hasta desaparecer enteramente de la vista de los hombres y de las mujeres guiadas por el Espíritu. Ya está desapareciendo. Pero el Espíritu de la Vida sigue alentando el corazón de los seres.

Fuente www.josearregi.com

Espiritualidad, General, Iglesia Católica

Portavoz de los obispos franceses: “Hay algo de Dios que habla” en las relaciones homosexuales

Jueves, 4 de abril de 2019

conference des eveques lourdes le 4/10/2016 “Las cosas están progresando” en la Iglesia con respeto a los derechos de los gays, asegura

Sobre la ley de matrimonio homosexual aprobada en el país galo en 2013, reconoce: “De un mal surgió algo bueno”

“La relación amorosa entre dos personas del mismo sexo… hay algo de Dios que habla allí. Estoy profundamente convencido de ello. Estoy profundamente convencido”. Fuerte defensa de los homosexuales por parte del portavoz de los obispos franceses, monseñor Olivier Ribadeau-Dumas, quien ha insistido en que “en cada relación verdaderamente amorosa se nos está diciendo algo del amor de Dios, cualquiera que sea la relación”.

“Sé que Dios es amor y si dos personas se aman de verdad, hay una relación allí, necesariamente, dijo Ribadeau-Dumas, secretario de la Conferencia Episcopal gala desde 2013 y portavoz desde 2015, en una sesión de preguntas y respuestas con el grupo Devenir un en Christ (Convertirse en uno en Cristo), un ministerio pastoral a los gays y sus familias bajo el lema “Fe y homosexualidad”. Aunque la charla tuvo lugar el pasado octubre, la transcripción de la misa solo ha sido hecha pública esta misma semana por la web Riposte catholique.

Hay en cada relación humana, continuó Ribadeau-Dumas, “hay imperfecciones… tanto en el amor entre un hombre y una mujer, como en el amor entre dos personas del mismo sexo. Pero yo creo que de verdad hay algo que se dice del amor de Dios en ellos. Reflexionando sobre la ley de matrimonio homosexual que se aprobada en Francia en 2013, el prelado dijo que la percepción de la Iglesia de los homosexuales ha cambiado. “De un mal surgió algo bueno”, zanjó.

Las cosas están progresando” en la Iglesia en lo referido al respeto de los homosexuales: “solo tenemos que darles tiempo”, explicó el portavoz de los obispos franceses, añadiendo que espera que los gays encuentren cada vez más aceptación en el corazón de las parroquias, y no solo en ministerios pastorales especializados.

Entiendo lo impacientes que estáis, pero démosles tiempo. Es tranquilizador al fin y al cabo se haya progresado y que haya más pasos adelante. En el corazón de la Iglesia sed amor, amadla, y desde dentro, ayudadla a progresar hacia ese amor, ese reconocimiento, ese amor”, alentó a los presentes en la charla Ribadeau-Dumas, parafraseando a Santa Teresa de Lisieux.

Funte Religión Digital

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Juan Masiá, sj.: “El Código permite la celebración de una bendición religiosa del matrimonio civil sin boda canónica”

Martes, 5 de julio de 2016

bandera-gay_560x280De su blog Vivir y pensar en la frontera:

‘Amoris Laetitia’ y la acogida eclesial a los matrimonios del mismo sexo

“Mientras no evoluciona la doctrina, queda el recurso a la práctica pastoral”

El párroco Flavio atendió la consulta matrimonial de los cónyuges Ticio y Cayo (nombres todos ficticios, como en los manuales canónicos de casus conscientiae, pero que convienen a personajes, hechos y dichos reales en un lugar mediterráneo el pasado 13 de Junio, que san Antonio bendiga).

Ticio y Cayo convivían como pareja de hecho desde hace tiempo y, sin ocultarlo, participaban con normalidad en la vida de la parroquia. Ahora, aprovechando que en su país las leyes lo permiten, han formalizado civilmente su situación. Pero desearían la bendición sacramental de su unión y han venido a consultarlo.

— Padre Flavio, usted ya nos conoce bien y sabe que, aunque nos hemos casado civilmente, echamos de menos su bendición.

—Mi bendición, no. La de Jesús, que ya sabéis que no os casa un juez, ni os casa un cura, sino que os casáis vosotros y el Señor bendice la unión para que, a lo largo de la vida, se vaya haciendo irrompible.

—Ah, qué bien, Entonces, ¿Nos podemos casar también en la Iglesia y nos da usted esa bendición del Señor? , dice Ticio.

—La verdad es que estábamos dudando si pedírselo, añade Cayo. —Se lo comentamos al cura Filiberto y nos dijo que no se puede, que lo dijeron los obispos en la reunión esa del Sínodo, y que también lo dice el Papa en una carta que ha escrito sobre amor y alegría

—Bueno, vamos por partes, dice el cura Flavio. Lo que dice Filiberto que dice Francisco no es del todo exacto. En realidad, Francisco dice dos cosas: primero, que a vosotros hay que acogeros en la Iglesia sin la más mínima discriminación; segundo, que una boda como la vuestra iría en contra de lo que dice el derecho canónico que es el matrimonio.

Con esto, ya puedo responder a vuestras preguntas. Porque me habéis hecho dos preguntas distintas: si os podéis casar canónicamente en la iglesia y si la Iglesia puede bendecir vuestra unión ya civilmente formalizada.

A la primera pregunta os tengo que responder que no. Hoy por hoy, mientras no se reforme el derecho canónico, no podemos celebrar esa boda canónicamente, cumpliendo con todos los requisitos canónicos e inscribiéndoos en el registro matrimonial. Pero, por otra parte, ni falta que os hace, porque ya estáis casados civilmente.

Pero a la segunda pregunta os tengo que decir que sí. Lo mismo que la semana pasada celebramos dentro de la misa la renovación de la promesa matrimonial de nuestros amigos Clara y Felipe, en sus bodas de plata, del mismo modo podemos celebrar dentro de la misa de nuestra comunidad, que os acoge, podemos celebrar la renovación de la promesa de vuestro matrimonio civil y que Dios la bendiga.

—¿Y no le llamarán la atención a usted desde Roma?

—Después de
Amoris laetitia, ya no. Mirad lo que escribe un teólogo moral amigo mío. que comenta así en su blog la exhortación de Francisco:

Mutaciones en la práctica, evolución de las doctrinas

En el n. 251 de Amoris Laetitia Francisco se limita a citar lo que dijeron los obispos sobre “los proyectos de equiparación de las uniones entre personas homosexuales: no existe ningún fundamento para asimilar a establecer analogías entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia”.

En el número 250, citando palabras suyas en Misericordiae vultus dice: “El amor de Jesús se ofrece a todas las personas sin excepción… toda persona, independientemente de su tendencia sexual ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, evitando todo signo de discriminación”.

La afirmación del n. 251 presupone que la actual formulación canónica de la doctrina sobre el matrimonio refleja el designio de Dios sobre la familia, lo cuál es exegética y teológicamente cuestionable, al menos en el sentido de cerrar la puerta a toda evolución de la doctrina. Además, tomando en serio la afirmación del n. 250, hay que cuestionar el presupuesto de que la actual formulación canónica de la doctrina sobre el matrimonio refleje el designio de Dios sobre la familia.

Sin embargo, hoy por hoy, estando vigente la normativa canónica, no podría ningún párroco permitir en su jurisdicción una boda canónica de una pareja del mismo sexo ni inscribirla en el registro matrimonial con todos los requisitos correspondientes. En un futuro (que quizás tardará más de lo deseable) será posible, si y cuando se haya realizado antes la reforma del derecho canónico, la revisión y evolución de las doctrinas sobre sexualidad y matrimonio y se haya revisado la exagerada juridificación de la vida sacramental.

Pero lo que si nos permite la postura del n. 250 es la celebración de una bendición religiosa del matrimonio civil sin boda canónica. Esto se aplica no solamente al caso de la pareja del mismo sexo, sino también a otras situaciones como las de divorciados vueltos a casar civilmente. Precisamente en el párrafo 297, en que insiste en “integrar a todas las personas en la comunidad eclesial según la lógica del Evangelio” acentúa Francisco así:“No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión, sino a todos, en cualquier situación que se encuentren”

Esta práctica, lo mismo que la de resolver mediante “discernimiento en el foro interno” casos insolubles canónicamente, hace años que se realizaba en las vanguardias de la pastoral en diversos países y diócesis (Háganlo, pero no me pidan permiso, decían algunos obispos con sentido común y evangélico, (que “haberlos haílos también). Ahora, después de la Amoris laetitia, no solo está avalada esta práctica, sino que engendra y provoca el cambio y evolución doctrinal. Con razón decía Francisco en el prólogo de Amoris laetitia que quedan pendientes cuestiones doctrinales. Una de ellas, la de no limitarse a las declaraciones de nulidad, sino a reconocer el divorcio por ruptura de lo que no fue nulo, pero se ha roto irremediablemente, y reconocer las nuevas nupcias.

Entretanto, mientras no evoluciona la doctrina, queda el recurso a la práctica pastoral de bendecir la unión de la pareja que se ha formalizado civilmente. Lo mismo que ocurre al resolver en el foro interno el tema del acceso a los sacramentos para los divorciados vueltos a casar, este paso práctico pastoral no es una aplicación o una excepción de una doctrina, sino un paso adelante creativo que provoca, suscita y alienta la evolución de las doctrinas.

Por eso es tan decisivo el paso dado por Amoris laetitia. Lo han percibido muy bien quienes la critican por no coincidir con algunas aspectos del magisterio anterior (Humanae vitae, Familiaris consortio…). En realidad esa crítica es la mejor alabanza de la Amoris laetitia, porque eso es lo que estaba haciendo falta con muchos años de retraso: no repetición , sino evolución doctrinal. Lo paradójico es que para lograrlo haya hecho falta repetir por activa y pasiva que nada cambia doctrinalmente, cuando precisamente ese cambio pastoral es el que produce la evolución doctrinal requerida y esperada.

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Candidata presidencial Keiko Fujimori en contra de la unión homosexual

Sábado, 7 de mayo de 2016

keiko_fujimoriEsperemos que sea contundentemente derrotada… para que los derechos LGTBI sean respetados y rabien evangélicos y católicos fundamentalistas

La candidata presidencial de Perú Keiko Fujimori expresó este martes su oposición hacia la unión civil de los homosexuales cuando meses antes, en camapaña, manifestó que los apoyaba.

Durante una reunión en Lima, con miembros de iglesias evangélicas, la candidata que disputará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el próximo 5 de junio contra Pedro Pablo Kuczynski, dijo también estar en contra de la adopción de niños por parejas homosexuales.

Dichas afirmaciones contradicen su previo apoyo a la unión civil entre homosexuales. Meses atrás, en una conferencia en la Universidad de Harvard, la candidata se mostró entusiasta con la unión de dos personas de un mismo sexo.

Con relación al aborto, Fujimori señaló en ese momento que estaría de acuerdo con que una mujer abortara, si es que su vida peligra.

“Queda claro que no estoy a favor de la unión civil ni de la adopción de niños por parejas homosexuales y estoy en contra del aborto. Firmé este documento porque estoy de acuerdo con lo que se me ha planteado”, manifestó la candidata.

Lo dijo en un contexto en el que matizó posiciones duras de su padre y de la corriente fujimorista sobre temas como los derechos humanos y los aspectos más duros del gobierno de su progenitor (1990-2000).

Fuente Telesur, vía SentidoG

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Oposición dentro del gobierno de Italia por las uniones homosexuales

Martes, 19 de enero de 2016

hrw-italia-gay-homofobiaItalia es uno de los países de la Unión Europea que no ha legislado en esta materia, junto a Bulgaria, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Eslovaquia.

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”.

Pero el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, se ha topado con la oposición del ala católica de su formación, el Partido Demócrata, y varios senadores anunciaron ayer una enmienda a ciertos aspectos del proyecto de ley sobre uniones gais. Pero Renzi tiene la intención de seguir adelante y aunque ha dado libertad de voto pues reconoce que es un tema transversal que afecta a todas las formaciones políticas, advierte de que votar en contra colocaría a Italia en el lugar vergonzoso de la historia. Por otra parte, el día 23 se realizará una manifestación, que se espera multitudinaria de apoyo al proyecto de ley de Uniones Civiles

Los legisladores han firmado también un manifiesto para oponerse al punto en el que el texto establece la conocida como “stepchild adoption” (adopción del hijastro), que permite a un miembro de una pareja homosexual adoptar al hijo de su cónyuge. En cambio dichos senadores de este partido de centroizquierda optan, entre otras cosas, por permitir la adopción del menor cuando “es hijo, también adoptivo, del otro miembro de la pareja y el progenitor biológico ajeno a la unión sea desconocido, haya fallecido” o carezca de custodia.

senatori-malpancisti-base8En señal de protesta por esta acción, el portal de internet gay.it ha publicado la identidad de todos los senadores que han firmado la enmienda, lo que ha suscitado cierta controversia.

El proyecto de ley reconoce las “uniones civiles entre personas del mismo sexo” y es una de las prioridades de Renzi para el 2016. Fue presentado en el Senado el pasado octubre, empezará a ser discutido previsiblemente el próximo 28 de enero y todo apunta a que su tramitación parlamentaria no será fácil. A día de hoy, la propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). Un proyecto que como dijimos arriba recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio con una multitudinaria manifestación en Roma. Pocas semanas después el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que condenaba a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo, en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa (y ello pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que lo haga).

El texto ha sufrido un bloqueo de meses durante su estudio en la comisión de Justicia de la Cámara Alta y se enfrenta además a múltiples obstáculos, como los que opondrá gran parte de la oposición e incluso el aliado de Renzi en el Gobierno, el Nuevo Centroderecha, que rechaza la adopción por parte de parejas gais.  Además Renzi deberá lidiar con esta oposición en el seno de su partido y que ya provocó la modificación del proyecto de ley evitando cualquier tipo de alusión al matrimonio y calificando estas uniones como “específica formación social”.

Durante este tiempo, Matteo Renzi ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centroderecha (NCD) de Angelino Alfano, que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y hacer lo que hasta ahora había rechazado: conseguir el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y de Izquierda Ecología Libertad (SEL), dos fuerzas con las que si quisiera el PD tendría mayoría suficiente para aprobar el proyecto, para al menos iniciar la discusión en el pleno del Senado.

il-poster-di-mister-gay-italiaY en octubre decíamos “al menos” porque ni mucho menos está segura su aprobación, pese al apoyo de M5S y SEL, debido a la división existente dentro del PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas en el que es posible encontrar, por ejemplo, a uno de los líderes más destacados del movimiento homófobo italiano: el diputado Mario Adinolfi. En el sector democristiano del PD, de hecho, el primer ministro Renzi cuenta con grandes apoyos (él mismo proviene de esa familia ideológica). Una expresión más de la “excepción italiana”: hablamos de un país en el que la Iglesia católica posee poderosas terminales en prácticamente todos los partidos políticos. De hecho, un sector del PD está ya maniobrando para impulsar una alternativa a la adopción de los hijos de la pareja, que se retrasaría hasta que el hijo tuviese 18 años y optase voluntariamente por ella. Mientras tanto se crearía una especie de “custodia reforzada” que precisaría de una aprobación por parte de los servicios sociales.

Está por ver qué sucede. Por lo pronto, habrá que ver hasta dónde llega la discusión el próximo día 28. Más allá de eso, habrá que ver qué hace finalmente el PD en materia de adopción: Renzi piensa dejar libertad de voto en esa materia. El M5S y SEL son partidarios de dejar el proyecto tal como está y no rebajarlo más. Mientras, entre los partidos de centro-derecha y derecha predomina, aunque con diferentes grados de intensidad, la negativa al proyecto de Cirinnà.

Demasiadas incógnitas, en definitiva. El diario La Stampa, de centro-izquierda, se mostraba pesimista y consideraba que, a la luz de cómo se presenta el calendario político, lo realista es pensar que “Italia no tendrá esta ley, quedará como una mancha negra en el mundo occidental avanzado, encasillado entre Moldavia y Polonia, punta de un iceberg de integrismo confesional y de negación de los derechos civiles”. Ojalá se equivoque.

Radio Vaticana informó ayer de que más de cien juristas han manifestado su rechazo a la norma y el próximo día 30 de enero Roma acogerá una nueva edición del “Día de la Familia”, una manifestación con la que se protestará contra este proyecto.

Italia es uno de los países de la Unión Europea que no ha legislado en esta materia, junto a Bulgaria, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Rumanía y Eslovaquia. El pasado 21 de julio, el Tribunal de Estrasburgo condenó a Italia por no respetar el Convenio Europeo de Derechos Humanos y le instó a que legalice las uniones civiles entre personas del mismo sexo.

Agencias/Cristianos Gays

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China ‘ignora’ a las parejas del mismo sexo en su primera ley de violencia doméstica

Jueves, 31 de diciembre de 2015

homosexualidad-en-chinaEl Parlamento chino aprobaba este domingo una Ley contra la Violencia Doméstica que incluirá a las parejas de hecho pero excluye a las parejas homosexuales. Guo Linmao, un funcionario legislativo del Comité Permanente del Congreso en la Comisión Nacional del Pueblo en Asuntos Legales, aclaró en una conferencia de prensa que la nueva ley cubre los derechos de la tutela y crianza de hijos y regula las normas de convivencia exclusivamente para parejas hetero. Los abusos domésticos han sido ignorados hasta ahora por el Gobierno chino acorde con la tradición habitual del país por la que esta clase de comportamientos violentos suelen ocultarse por miedo a desgraciar el honor familiar. La superpotencia de peso en el nuevo orden mundial, es también ejemplo de los más rocambolescos efectos que la clandestinidad produce en la población homosexual: Más de 16 millones de chinas están casadas con gays.

Ahora, esta nueva legislación prohíbe cualquier tipo de violencia en el hogar como producir daños físicos, palizas o restricciones forzosas de la libertad incluyendo la psicológica, como las amenazas verbales, y acelera el proceso burocrático para obtener órdenes de alejamiento.

Hay que tener en cuenta que cerca un cuarto de las mujeres chinas han afirmado haber sufrido violencia matirmonial. Sin embargo, la presión sociocultural es tan fuerte que solo se tiene constancia de entre 40.000 y 50.000 denuncias al año; un 90 por ciento de ellas contra varones.

Las parejas homosexuales no se ven cubiertas por la legislación porque, según el diputado Guo Linmao, “no se tiene constancia de que exista esta clase de violencia entre la población homosexual”.

La homosexualidad, hay que recordar, no es delito en China, cuyas grandes ciudades se caracterizan en parte por el pujante ascenso de la escena LGBT. Sin embargo, no tienen tanta protección legal como las parejas homosexuales y no pueden casarse.

Activistas de derechos de los homosexuales, incluyendo a padres de hijos homosexuales en China han presionado activamente al gobierno para que reconozca el matrimonio entre personas del mismo sexo en los últimos años. En 2013, más de 100 padres de personas homosexuales enviaron una carta abierta a los delegados del Congreso Nacional del Pueblo instando a los legisladores a modificar la Ley de Matrimonio de la República Popular de China que permitiera que las parejas homosexuales se casen legalmente pero estos esfuerzos y peticiones se estrellan contra el muro de la incomprensión.

Todas las autoridades chinas, incluyendo al portavoz, Guo Linmao también ignoran intencionadamente a esas más de 16 millones de parejas chinas que se vieron condenadas a vivir en un matrimonio impuesto así que ahora intenten protejer a los más débiles de los abusos físicos y psiquicos es hipócrita.

Fuente Ragap

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Takarazuka, la primera ciudad en la región japonesa de Kansai que reconocerá legalmente la unión civil homosexual

Sábado, 5 de diciembre de 2015

nakagawaTomoko Nakagawa, alcaldesa de Takarakuza

La ciudad nipona de Takarazuka, en el sur del país, anunció que empezará a expedir certificados de unión civil para parejas del mismo sexo, siguiendo los pasos de un distrito de Tokio que fue el primero de Japón en reconocer estos enlaces.

A partir del próximo mes de junio, el ayuntamiento de Takarazuka comenzará a expedir estos documentos que, aunque no serán legalmente vinculantes, permitirán a las parejas del mismo sexo ejercer ciertos derechos y acceder a determinados servicios en un país que no contempla el matrimonio igualitario.

La ciudad de Takarazuka, una ciudad con más de 200.000 habitantes situada en la prefectura de Hyogo en Japón, será la primera en expedir certificados de “unión” a las parejas homosexuales a partir de junio del próximo año. ‘Una de las misiones principales de los gobiernos locales es estar del lado de la gente que se siente incómoda con las normas de la sociedad’, dijo la alcaldesa Tomoko Nakagawa ayer lunes. La primer edil de la ciudad de Takarazuka se ha mostrado muy satisfecha de este avance: “Este es un paso adelante para fomentar la unidad en el reconocimiento de los matrimonios del mismo sexo en todo Japón y, en última instancia, impulsar los debates sobre esta cuestión”.  Tomoko Nakagawa, manifestó que la iniciativa permitirá “combatir la discriminación contra las minorías sexuales” y “ofrecer más apoyo de las autoridades locales a las parejas del mismo”, en declaraciones recogidas por la agencia nipona Kyodo.

Takarazuka es el primer gobierno local en la región de Kansai, al oeste de Japón en reconocer las uniones homosexuales y la tercera después de Shibuya y Setagaya, dos distritos de la capital, Tokio. En concreto, desde el 31 de marzo del 2015, en el distrito de Shibuya, el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal.

Las parejas del mismo sexo que residan en Takarazuka que quieran dar este paso tendrán que realizar un “juramento de alianza” y se les otorgarán certificados firmados por el alcalde que les servirán para estar acreditados ante las instancias públicas como parejas casadas. Pero, a diferencia del distrito de Shibuya, los “sistemas de unión” en Takarazuka y Setagaya no obligan a las empresas privadas a reconocer a las parejas homosexuales.

La constitución japonesa define el matrimonio como un contrato entre un hombre y una mujer, pero los gobiernos locales están tratando de forzar un cambio por reconocer a las parejas homosexuales en sus jurisdicciones. Sin embargo, la medida aún no está teniendo mucho éxito porque sólo una pareja de lesbianas se ha registrado en Shibuya desde que comenzó la emisión de certificados, el pasado 5 de noviembre.

En Japón se han presentado varios proyectos para que se pueda reconocer la unión civil de personas del mismo sexo, al igual que en países como Corea del Sur y Tailandia, pero también se estudia como alternativa el matrimonio entre personas del mismo sexo, tal como lo tienen planeado para un futuro China, Filipinas, Taiwán o Camboya. La política japonesa Kanako Otsuji, que se declaró abiertamente lesbiana, fue candidata para el senado. Antiguo Miembro del Parlamento de Osaka, contrajo matrimonio con su pareja durante un festival para la prevención del VIH/SIDA organizado por la Asociación Gay Lésbica Revolución de Japón, siendo felicitada por el gobernador de Osaka, Fusae Ota. A pesar de todo su matrimonio no ha sido reconocido por el gobierno; en uno de sus discursos Ojsuji afirmó que muchos gays y lesbianas se ocultan porque tienen miedo del rechazo social, deben hacer conocer a su país que existen y son parte de la misma sociedad.

Fuente Ragap y Cáscara Amarga

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Medio millón de católicos piden al Papa que no dé la comunión a divorciados vueltos a casar y proclaman que “Las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural”

Domingo, 16 de agosto de 2015

filial_560x280Una impresentable campaña del lobby fundamentalista

“Filial Súplica a su Santidad para el futuro de la familia”, guiada por Burke

Cerca de medio millón de personas firmaron una petición en contra de que el papa Francisco autorice la comunión a los divorciados que se vuelven a casar y de condena a la unión entre homosexuales, informaron este jueves los organizadores de la iniciativa.

Según la página internet www.filialsuplica.org, más de 462.700 personas en todo el mundo habían firmado hasta este jueves la petición. Llamada “Filial Súplica a su Santidad para el futuro de la familia”, los firmantes piden con ese mensaje al “papa Francisco que reafirme categóricamente la enseñanza de la Iglesia de que los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente no pueden recibir la Sagrada Comunión y que las uniones homosexuales son contrarias a la ley divina y a la ley natural”.

La iniciativa fue lanzada por varias organizaciones católicas conservadoras, conocidas por sus campañas en contra del aborto y que cuentan con el apoyo de numerosos dirigentes de la Iglesia católica.

Entre los firmantes figuran varios obispos y cardenales, entre ellos el estadounidense Raymond Burke, cuya influencia en la Curia Romana ha disminuido tras la elección en 2013 del papa argentino.

El pontífice convocó para octubre un sínodo o asamblea de obispos de todo el mundo para debatir varios temas que se anuncian complicados, si bien el documento de trabajo divulgado en junio resulta una mediación entre posiciones progresistas y conservadoras.

La cuestión de los católicos que se casan en segundas nupcias divide a la Iglesia, al igual que el lugar de los homosexuales en su seno o las uniones civiles. El tema es especialmente espinoso en los países en desarrollo, opuestos a cualquier cambio y enfrentados a una línea más moderna, que aspira a conseguir una cierta apertura.

El asunto suscitó fuerte debate durante el sínodo sobre la familia de octubre pasado y deberá ser central durante el segundo sínodo, que tiene que elaborar recomendaciones para el papa. La semana pasada Francisco pidió que no se trate como excomulgados a los divorciados que se vuelven a casar.

“Los divorciados que se vuelven a casar forman parte siempre de la Iglesia”, afirmó el papa quien recordó que esas personas “no están excomulgadas, como algunos piensan: ellas forman parte siempre de la Iglesia“, insistió Francisco.

Para la Iglesia, no se puede disolver un matrimonio religioso, y el derecho canónico, que considera a las personas que se casan por segunda vez como infieles a su primer cónyuge, las excluye de los sacramentos, incluida la comunión.

La excomunión es, sin embargo, una sanción más dura, ya que también implica la exclusión de la comunidad.

 Ésta es la carta:

Beatísimo Padre:

En vista del Sínodo sobre la familia de octubre de 2015, nos dirigimos filialmente a V.S. para manifestarle nuestras aprensiones y esperanzas sobre el futuro de la familia.

Nuestras aprensiones se deben a que, desde hace décadas, asistimos a una revolución sexual promovida por una alianza de poderosas organizaciones, fuerzas políticas y medios de comunicación, que atenta paso a paso contra la existencia misma de la familia como célula básica de la sociedad. Desde la llamada Revolución del 68 padecemos una imposición gradual y sistemática de costumbres morales contrarias a la ley natural y divina, tan implacable que hace hoy posible, por ejemplo, que se enseñe en muchos lugares la aberrante “ideología del género” aún en la tierna infancia.

Ante ese oscuro designio ideológico, la enseñanza católica sobre el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios es como una antorcha encendida que atrae numerosas personas – agobiadas por la propaganda hedonista – al modelo casto y fecundo de familia predicado por el Evangelio y conforme al orden natural.

Santidad, a raíz de las informaciones difundidas por ocasión del pasado Sínodo, constatamos con dolor que, para millones de fieles, la luz de esa antorcha pareció vacilar por causa de los vientos malsanos de estilos de vida propagados por lobbies anticristianos. En efecto, constatamos una generalizada desorientación causada por la eventualidad de que en el seno de la Iglesia se haya abierto una brecha que permita la aceptación del adulterio – mediante la admisión a la Eucaristía de parejas divorciadas vueltas a casar civilmente – e, incluso, una virtual aceptación de las propias uniones homosexuales, prácticas éstas categóricamente condenadas como contrarias a la ley divina y natural.

De esta desorientación brota paradójicamente nuestra esperanza.

Sí, pues en esta situación una esclarecedora palabra vuestra será la única vía para superar la creciente confusión entre los fieles. Ella impediría que se relativice la misma enseñanza de Jesucristo y disiparía las tinieblas que se proyectan sobre el futuro de nuestros hijos, si esa antorcha dejase de iluminarles el camino.

Esta palabra, Santo Padre, os la imploramos con corazón devoto por todo lo que sois y representáis, seguros que ella jamás podrá disociar la práctica pastoral de la enseñanza legada por Jesucristo y sus vicarios, porque esto sólo aumentaría la confusión. Jesús nos ha enseñado, en efecto, con toda claridad la coherencia que debe existir entre la verdad y la vida (cfr. Jn 14, 6-7) así como nos ha advertido que el único modo de no sucumbir es poniendo en práctica su doctrina (cfr. Mt 7, 24-27).

Al pedirle la Bendición Apostólica, le aseguramos nuestras oraciones a la Sagrada Familia – Jesús, María y José – para que ilumine a S.S. en esta circunstancia tan trascendental.

Fuente Religión Digital

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“Uniones homosexuales: ¿Rechazo? ¿Misericordia? ¿Reconocimiento?”, por Pablo Romero, sj

Martes, 16 de junio de 2015

matrimoniogay1Nos encontramos en medio del Sínodo sobre la familia. En octubre del año pasado se realizó una primera asamblea y al terminar se hicieron públicas sus conclusiones en la Relatio Synodi. La reflexión continuará al menos hasta la asamblea de octubre de 2015 y, por lo mismo, como dijo el portavoz de la sede apostólica, “es importante no sobre-analizar el texto”. De todas maneras, queda la estela de los debates, del documento y de las votaciones inéditamente publicadas. Especialmente estas últimas muestran una notoria falta de consenso, entre otros asuntos, en el cómo abordar la pastoral con personas homosexuales (1). El texto conclusivo no respondió a las expectativas de aquellos que esperaban “nuevas palabras” a lo ya dicho en esta materia y, así, no es arriesgado pensar que con esto tenga que ver el tercio de obispos que quedó disconforme con la redacción de los números dedicados a ella.

¿Qué “nuevas palabras” se podrían esperar, con mayor o menor realismo, de parte del Magisterio de la Iglesia en lo relativo a la vida de las personas homosexuales? Creo que estas se podrían situar en dos niveles. El primero es el de la actitud. Para muchos, se esperan palabras que logren expresar de mejor forma el debido “respeto, compasión y delicadeza” que el mismo Magisterio proclama en el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC) de 1992 (n° 2.357). Algunos añoran dichos que nadie podría discutir doctrinalmente y que tienen esta cualidad: “Los homosexuales son bienvenidos en la Iglesia”, “queremos escucharlos”, “ellos no deben sentir vergüenza por lo que son”, “sabemos del sufrimiento cuando se les estigmatiza negativamente”, “ellos tienen muchos dones que entregar”. Varias de estas expresiones de hecho sabemos que fueron discutidas y ninguna llegó a estar presente en el texto final. Estas harían mucho bien. Además, algunos, en esta línea, soñamos con que la Iglesia pida perdón. Aquí ha habido negligencia pastoral y complicidad en vivencias de la homosexualidad teñidas de oscuridad y sufrimiento. Y, por último, se espera que se celebre a aquellos que, incluso en medio de la hostilidad, han permanecido fieles a la Iglesia y buscando su crecimiento. De ellos, todos tenemos que aprender.

Otro nivel de “nuevas palabras” esperables se refiere derechamente al juicio a las uniones homosexuales. ¿Es posible decir algo más de lo que se ha dicho? ¿Es ilusorio pensarlo? Las próximas páginas tienen como objetivo presentar lo que se ha dicho hasta hoy y, sobre todo, lo que se “podría” esperar que se dijera.

Lo dicho hasta hoy: El rechazo magisterial

Creo que lo dicho por el Magisterio en torno a lo que llama “actos” homosexuales es conocido por muchos. Y lo es tanto por su claridad como por la insistencia en ser expresado utilizando prácticamente las mismas palabras en cada documento de los últimos cuarenta años. Esto se puede dividir en: un juicio al acto, una justificación principal, otras justificaciones relevantes y un juicio a la culpabilidad. Presento a continuación una breve síntesis de todo esto a modo, probablemente, de un recuerdo:

a) El juicio al acto homosexual.

Nunca se ha expresado una duda en un documento magisterial respecto de que “(el acto homosexual) no puede recibir aprobación en ningún caso” (CIC, n° 2.357). La primera vez que se lo señaló en esos términos fue en la declaración de la Congregación de la Doctrina de la fe (CDF) de 1975 “Persona humana”, en su n° 8. Y en ese texto se agrega: “No se puede emplear ningún método pastoral que reconozca una justificación moral a estos actos”. La siguiente vez fue en la “Carta sobre la atención pastoral a las personas homosexuales” de la misma congregación. Esta vez, el año 1986, repite la primera formula y especifica en su n° 15 que “ningún programa pastoral auténtico podrá incluir organizaciones en las que se asocien entre sí personas homosexuales, sin que se establezca claramente que la actividad homosexual es inmoral”. En el año 2003, por último, en un contexto de discusión sobre reconocimiento civil, la CDF reiterará el juicio.

b) La justificación principal.

Se podría decir que la principal justificación utilizada para el rechazo ha sido la siguiente: según el orden moral objetivo, estas relaciones son “actos privados de su ordenación necesaria y esencial”, o son, “por su intrínseca naturaleza, desordenados” (CDF, 1976, n° 8). ¿Cuál sería ese orden transgredido? El acto sexual estaría orientado, por naturaleza, a la procreación y exige, por lo mismo, complementariedad. La actividad homosexual, por el contrario, “no expresa una unión complementaria capaz de transmitir la vida y, por lo tanto, contradice la vocación a una existencia vivida en esa forma de autodonación que, según el Evangelio, es la esencia misma de la vida cristiana” (CDF, 1986, n°7). Vale decir, el argumento del Magisterio es el mismo utilizado para rechazar todas las relaciones sexuales no abiertas a la procreación, aunque aquí agrava su juicio porque el acto está imposibilitado para ello.

c) La justificación desde la continuidad con la tradición y las Escrituras

20091022-matrimonio-gay-iglesiaEl Magisterio ha resaltado el hecho de que el mismo rechazo se puede encontrar a lo largo de la tradición de la Iglesia y está en perfecta continuidad con las Escrituras. Aun cuando se reconoce, especialmente respecto a estas últimas, que la Iglesia de hoy proclama el Evangelio a un mundo muy diferente al antiguo, “existe una evidente coherencia dentro de las Escrituras mismas sobre el comportamiento homosexual” (CDF, 1986, n° 5). No se tratarían, por tanto, de frases aisladas de las escrituras sacadas fuera de su contexto (asunto defendido por parte importante de los teólogos bíblicos), sino de una coherencia en el juicio presente en diversos pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento y que hunde sus raíces en la misma teología de la creación del Génesis: “Los seres humanos, por consiguiente, son creaturas de Dios, llamadas a reflejar, en la complementariedad de los sexos, la unidad interna del Creador. Ellos realizan esta tarea de manera singular, cuando cooperan con Él en la transmisión de la vida, mediante la recíproca donación esponsal” (CDF, 1986, n° 6). Además, ha insistido en que ese mismo juicio se encuentra en muchos escritos eclesiásticos de los primeros siglos y “ha sido unánimemente aceptado por la Tradición católica” (CDF, 2003, n° 4).

d) El juicio respecto a la culpabilidad.

Si el juicio objetivo respecto al acto homosexual parece claro, ¿qué hay respecto de la culpabilidad personal? En la declaración de 1975 de la CDF se distingue entre el acto homosexual objetivamente contrario a la moral y la culpabilidad de la persona. Esta última, dice, debe ser “juzgada con prudencia” (CDF, 1975, n° 8), aun cuando, como ya se señaló, no deben emplearse métodos pastorales que reconozcan una justificación moral. En la carta de 1986 ahonda al respecto, pero poniendo énfasis en lo relativo a la no justificación moral. Frente a una posición justificadora que argumenta una falta de libertad y alternativas por parte de la persona homosexual, la CDF defiende dos cosas en el n° 11: el no generalizar a partir de casos particulares –estos últimos pueden tanto reducir como aumentar la culpabilidad– y el evitar la presunción “infundada y humillante” de la falta de libertad.

Como se ve, el tono en que está formulado el juicio magisterial da poco espacio a la interpretación. Incluso cuando en alguna declaración se reconoce que la culpabilidad debe juzgarse con prudencia, el énfasis está puesto en que estas uniones no se pueden justificar moralmente en ningún caso.

La misericordia o la unión homosexual como “mal menor”

Cuando se piensa en “nuevas palabras” a nivel doctrinal, algunos piensan que el llamado a un “juicio prudente” respecto de la culpabilidad personal debe abrir paso a una más decidida expresión de misericordia para aquella personas homosexuales que se han unido en relaciones de noviazgo y convivencia.

Esta apelación a la “misericordia” hunde sus raíces en la experiencia del conocimiento del sufrimiento de personas homosexuales en su itinerario de vida. Este último está marcado muchas veces por:

– una orientación sexual que se fue descubriendo desde temprano, no siendo elegida, ni querida.

– un contexto social hostil a la homosexualidad con ridiculizaciones, menosprecios, e incluso exclusión laboral y maltrato físico a quien podía ser sospechoso de ser homosexual o bien lo revelara.

– un contexto eclesial donde se replicó: la estigmatización, insistiendo en que la orientación era una “enfermedad”; el maltrato, a través de discursos peyorativos; y la exclusión, esta vez eclesial, para aquellos que hiciesen pública su orientación, y más aún para quien decidiera vivirla. Esto traía consigo dos “pesos” agregados: la carga religiosa de lo “pecaminoso” y la autoridad de quién lo decía.

– un contexto familiar donde se podían replicar las mismas dinámicas, con el sufrimiento añadido para el niño(a)-joven-adulto homosexual de no querer provocar un dolor en aquellos que tanto quería.

– una vivencia homosexual, que en los contextos anteriores, tuvo el peso de la lucha contra sí mismo, la soledad, la doble vida y el riesgo.

Muchos de aquellos quienes piden más “misericordia” tienen presente historias como estas o incluso más dramáticas, como las de aquellos adolescentes que han terminado suicidándose. De aquí surge una sana compasión que dice “basta de tanto sufrimiento injusto”.

Por otra parte, al mirar el futuro exigido por el Magisterio para todo homosexual, como es el del celibato, muchas personas también lo reconocen como una carga indebida y una oferta de camino irreal, al menos para todos. Aún valorando el celibato como vocación, este exige estructuras de apoyo para ser vivido sana y fecundamente. Estructuras que no proveen la sociedad ni la Iglesia para el homosexual. Además, la vivencia del celibato supone un marco de sentido que no es universal. Exigir el celibato para todos pareciera desproporcionado y excluiría a buena parte de los homosexuales de la comunidad eclesial. Contemplando a Jesús, que buscó la inclusión de aquellos marginados de su tiempo, muchos no pueden quedar en paz con el rechazo magisterial a todas las uniones homosexuales.

¿Qué significa, entonces, la petición de “misericordia”? Además de “nuevas palabras” que expresen una nueva actitud, como dijimos al comienzo, se trata de la esperanza que a nivel doctrinal se proclame que “no toda unión homosexual es condenada e injustificable desde el punto de vista moral”.

¿Es irreal esto en el corto o mediano plazo, teniendo en cuenta las declaraciones de las últimas décadas? No lo sabemos. Algo así evidentemente contradeciría varias formulaciones de la CDF. Y esto hace que sea algo difícil que suceda en breve. Pero no es impensable un cambio de postura, invocando otros principios de juicio moral que tienen larga tradición en la Iglesia, mucho más que las señaladas en estas declaraciones. Recuerdo al menos tres que están entretejidas:

a) La doctrina del mal menor. Se puede seguir creyendo que toda unión homosexual es algo no querible en sí mismo. Pero si la alternativa es un mal superior e invencible, como podría ser una vida sexual deshumanizante, o una soledad no llevable psicológicamente, cierta unión homosexual, especialmente monógama, podría tolerarse como “mal menor” y no sufrir condena. De hecho, en la declaración de la CDF que habla sobre la culpabilidad subjetiva desliza algo como lo anterior, haciendo alusión a la “imposibilidad de vivir la vida célibe”. Lo que pasa es que pide no “generalizar los casos particulares”. La cuestión aquí sería ver si efectivamente estamos hablando de casos muy particulares y no la situación general.

b) El lugar de la conciencia. La anterior cuestión respecto de los dos males en juego, vista ahora desde la persona homosexual que juzga su mejor quehacer, nos lleva a la valorización de su propia conciencia. De nuevo, aun cuando este pueda reconocer que la vida homosexual activa no es el ideal, la propia conciencia ¿no podría llevarlo a asumir estas relaciones bajo ciertas condiciones? ¿No estaría con ello haciéndose responsable de su propia vida y del llamado a la búsqueda del bien y la verdad en ella? Recordemos que el Concilio Vaticano II en su constitución pastoral Gaudium et Spes reivindica el lugar privilegiado de la conciencia personal en la búsqueda de la verdad (n° 16) incluso para la propia dignidad de la persona (n°17).

c) Heroísmo no exigible. Por último, la doctrina del mal menor se entronca con otra clave de juicio moral que tiene larga tradición. Supongamos que efectivamente el juicio entre estos dos males objetivos puede llevar a la conclusión de que es posible una vida célibe, pero con un costo humano muy grande. El Magisterio ante ello podría animar en el valor del celibato para el homosexual, pero ¿exigirlo para todos como la única respuesta moral justificada? ¿No será para muchos una verdadera vida heroica y, aunque deseable, no exigible?

Una postura “misericordiosa” que se puede pedir al Magisterio eclesial podría ir en esta línea y, como hemos insinuado, se engarza con cuestiones defendidas por la tradición de la Iglesia. Es más, quizás a la hora de las formulaciones futuras, bastaría un énfasis distinto que resaltara lo que la CDF del 76 señaló, pero ha tenido resguardo en proclamar públicamente para no generalizar: la relativización de la culpa subjetiva. La misericordia no implica pasar por alto un mal realizado, sino acoger la fragilidad humana. Tiene que ver con que “no podemos todo”, y que la moral se juega “dentro de lo posible”. La compasión que acompaña a esta misericordia no tiene que ver con una mirada en menos a un cierto grupo humano o una minusvaloración de su libertad. La compasión es la conexión con personas concretas e historias sagradas que merecen un trato único, más aún si muchas de ellas han sido marcadas por el sufrimiento. Las últimas intervenciones del papado y la reflexión de moralistas y pastores estas últimas décadas que van en esta línea hacen que no sea ilusorio pensar en estas “nuevas palabras”.

La esperanza en el reconocimiento del amor homosexual

Todo lo dicho anteriormente, aunque necesario y bienvenido, resulta insuficiente para una amplia mayoría de mujeres y hombres homosexuales católicos y no católicos. Más todavía para aquellos que han terminado aceptando su orientación sexual con un sano orgullo como parte de su identidad y de lo que están invitados a compartir. La lucha pública, pero antes en el interior de la misma persona, ha sido justamente la de no concebir su orientación como un desorden, el cual debiera ser reprimido, sublimado o en el mejor de los casos “tolerado”, sino como uno de los modos de sentir que la constituye en cuanto tal. No estamos hablando aquí de una característica secundaria de una persona, de la que es indiferente un juicio valorativo sobre ella. En la orientación sexual se expresan deseos de acompañar y ser acompañado, de ser contenido y contener, así como de comunicación, afectos, y proyectos de vida, entre otras muchas cosas. La orientación sexual no se reduce al mero placer epidérmico. Por lo mismo, decir que esa orientación no es un bien es referirse a todo ese modo de sentir que tonifica la vida de esa persona desde muy dentro. Así, aunque es cierto que se pueden hacer distinciones entre la condición y la expresión sexual, la separación que hace el Magisterio entre “te acepto como persona”, “pero tu homosexualidad es un mal” y “todos tus actos homosexuales son pecado”, resulta violento para muchos, y creo que con justa razón. En el fondo, ahí no termina de haber aceptación. Leer más…

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El cardenal Kasper asegura que las uniones homosexuales serán un tema central en el próximo Sínodo de la Familia

Viernes, 5 de junio de 2015

zzksprEl cardenal Kasper afirma que pueden existir elementos buenos en una unión homosexual

En declaraciones al diario italiano Corriere della Sera, el cardenal Walter Kasper ha asegurado que la Iglesia tiene que abordar con más detalle la cuestión de las parejas del mismo sexo. Indica además que esa cuestión fue en el último Sínodo “solamente un tema marginal, pero ahora se convierte en central“. El purpurado alemán defiende el voto a favor del matrimonio igualitario en el reciente referendo celebrado en Irlanda.

El cardenal Kasper defendió el voto de los irlandeses a favor del lmatrimonio igualitario, diciendo:

“Un Estado democrático tiene el deber de respetar la voluntad del pueblo; y parece claro que, si la mayoría de la gente quiere este tipo de uniones homosexuales, el Estado tiene el deber de reconocer tales derechos”.

También dijo que el referéndum irlandés es “emblemático por la situación en la que nos encontramos, no sólo en Europa, sino en todo Occidente”. Y añadió : “El concepto de la posmodernidad –según el cual todo es igual– está en contraste con la doctrina de la Iglesia”.

El cardenal Kasper quiso vincular lo sucedido en Irlanda y la doctrina de la Iglesia Católica, asegurando que ahora se hace más difícil para la Iglesia explicar a los demás su propia posición moral en la cuestión de la homosexualidad. “Tenemos que encontrar un nuevo lenguaje, dijo. “Tenemos que superar la discriminación [injusta], que tiene una larga tradición en nuestra cultura”.

En su opinión es importante honrar las relaciones del mismo sexo de larga duración, que contienen “elementos buenos”, a pesar de que la Iglesia no puede cambiar su actitud fundamental hacia ellos, ya que están en contra de la enseñanza de los Evangelios.

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El distrito de Shibuya, en Tokyo, reconocerá las relaciones homosexuales

Lunes, 16 de febrero de 2015

largeJapón ha abierto la puerta a la legalización de las uniones homosexuales, con la iniciativa del distrito tokiota de Shibuya de reconocer a las parejas del mismo sexo, la primera de este tipo en el país.

 Hay que dejar claro que no es matrimonio, no son uniones civiles, y no es una medida a nivel estatal, pero cualquier pequeño avance debe ser tomado con alegría. En Tokyo, el distrito de Shibuya va a reconocer las relaciones entre parejas del mismo sexo. Se tratará de una ordenanza que, de ser aprobada, entrará en vigor el 1 de abril. A partir de entonces, se emitirán certificados que serán una prueba de unión entre parejas del mismo sexo. Será la primera autoridad local de todo Japón en reconocer de forma oficial a las parejas del mismo sexo, aunque sea de una forma tan local. Aunque su valor es básicamente simbólico, la noticia supone un paso adelante en un país en el que las relaciones de pareja entre personas del mismo sexo han sido tradicionalmente un tema tabú.

El distrito tokiota de Shibuya planea comenzar a expedir certificados de unión civil a parejas homosexuales en abril, lo que sienta un importante precedente para otras entidades locales e incluso para el Ejecutivo central. Se trata de una iniciativa pionera en el país asiático, donde la Constitución define el matrimonio como “unión basada sólo en el consentimiento mutuo de personas de diferente sexo” y la legislación civil no reconoce derecho alguno para las parejas del mismo sexo.

Con sus más de 200.000 habitantes y una significativa población LGTB, Shibuya, uno de los 23 municipios de Tokio y un popular epicentro comercial y creativo de Japón además de ser un importante centro de negocios, turismo y moda. Pretende así terminar con la discriminación que sufren estas parejas para acceder a beneficios fiscales, a servicios sociales o a contratos a título compartidoPocos turistas que hayan viajado a la capital japonesa habrán dejado de fotografiar su célebre cruce de pasos de peatones, supuestamente el más transitado del mundo… En Shibuya se celebra, por ejemplo, la marcha del Orgullo LGTB, que en 2014 contó con la presencia en una de las carrozas de Akie Abe, esposa del primer ministro japonés, una imagen que en su momento dio la vuelta al mundo. No es de extrañar que sea el primer distrito especial (nombre que reciben las 23 municipalidades que componen la metrópolis de Tokio) en conceder a las parejas del mismo sexo un reconocimiento oficial.

 “Hemos decidido crear el ‘certificado de pareja’ como parte de nuestra política de impulsar una sociedad que respete a las personas con independencia de su orientación sexual”, “Nuestro objetivo es que los residentes LGBT (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) puedan vivir en una sociedad diversa donde las diferencias sean mutuamente aceptadas y respetadas”, afirmó al presentar la iniciativa en rueda de prensa el alcalde de Shibuya, Toshikate Kuwahara quien espera que este plan cambie la mentalidad de la gente.

Tras reunirse con juristas y representantes del colectivo LGBT, el Gobierno local elaboró una propuesta de normativa que aún debe ser aprobada en la asamblea local en marzo, y que entraría en vigor desde abril. En particular, el consistorio planea ofrecer certificados para parejas homosexuales que las reconocerá como “parejas equivalentes al matrimonio”, aunque todavía existe cierta controversia en torno a esta definición. Con esta medida se pretende garantizar los derechos de las minorías sexuales. Podrán pedir este certificado todos los residentes de Shibuya mayores de 20 años, y será anulado cuando las parejas se separen. Gracias a esta medida, se evitarán ciertos problemas locales cuando, por ejemplo, una persona quiere visitar a su pareja en el hospital y encuentra que no es posible porque no está reconocido como familia.

130428-4891 - Tokyo Rainbow Pride Parade 2013Está por ver qué alcance real tiene la medida, que entrará en vigor el próximo 1 de abril si como todo parece indicar la asamblea de Shibuya le da su visto bueno. El estado japonés no reconoce más institución jurídica que el matrimonio entre personas de distinto sexo, pero la intención del gobierno municipal de Shibuya es impulsar el que al menos tenga utilidad a nivel local y pueda ser utilizado por parejas del mismo sexo que buscan alquilar un piso o que quieren asegurar el derecho de visita en hospitales.

La medida ha sido acogida con satisfacción por organizaciones defensoras de los derechos de las personas LGTB, iglesias inclusivas y políticos implicados en esta causa, que la ven como un primer paso hacia la equiparación al tiempo que piden cautela para ver su recorrido legal. Algunos políticos locales han mostrado su oposición al reconocimiento legal de este tipo de parejas, y apuestan porque a los enlaces entre personas del mismo sexo se les otorgue un estatus completamente distinto al matrimonio.

De lo que cabe duda es del valor simbólico de la medida en un país en el que las relaciones entre personas del mismo sexo han sido tradicionalmente un tema tabú, a pesar de la creciente visibilidad LGTB ejemplificada en casos como los del activista y político Taiga Ishikawa, primer político abiertamente gay elegido para un cargo público en Japón del que tuvimos conocimiento (fue elegido concejal en Toshima, otro distrito de Tokio, en 2011) o el adolescente que hace menos de un año sorprendía al salir del armario con un emotivo discurso pronunciado con motivo de un concurso de dominio del idioma inglés.

En cualquier caso, la iniciativa de Shibuya promete alimentar el debate en la sociedad nipona, donde una parte mayoritaria de la población todavía se opone al matrimonio igualitario e incluso muestra una opinión negativa sobre este colectivo. El 52 por ciento de los japoneses rechaza legalizar las uniones entre personas del mismo sexo, mientras que el 62 por ciento dice “no estar cómodo” con la homosexualidad, según una encuesta realizada el año pasado por Nihon Yoron Chosakai (Centro de Opinión Pública de Japón).

Fuente| Japan News

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Cardenal Reinhard Marx: “No podemos estar diciendo cada día que alguien está viviendo el pecado”. No es posible decir: “Todo lo que tú haces, porque tú eres homosexual, es negativo”

Sábado, 14 de febrero de 2015

el-cardenal-marxUna interesante  entrevista que ha puesto de los nervios a la Caverna y a su medio digital…

“La des-clericalización del poder es muy importante para la Curia Romana”

“No estamos creando una nueva Iglesia, pero hay un aire fresco, un paso hacia adelante”

“No podemos estar diciendo cada día que alguien está viviendo el pecado”

(Luke Hansen, sj., en América).- El Cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y Freising, es presidente de la conferencia episcopal alemana, miembro del Consejo de Cardenales que aconseja al Papa Francisco en materias de gobernanza eclesial, coordinador del Consejo Vaticano para la Economía y autor de El Capital: Un clamor por el hombre (2008).

Su experiencia en el Consejo de Cardenales, ¿le ha dado alguna perspectiva diferente sobre la Iglesia?

Tengo una nueva responsabilidad. Cuando me entrevistan -como hoy- y me preguntan, “¿Qué está haciendo en el consejo?” y “¿Qué significa estar con el Papa?”, siento una gran responsabilidad. Sin embargo, no veo a la Iglesia de una manera nueva. He sido obispo durante 18 años, cardenal por 5 años, y he sido parte de Sínodos. Veo, sí, mi nueva responsabilidad y sus nuevas oportunidades, y también el momento histórico como un paso hacia delante en la Iglesia y de ser parte de la historia de la Iglesia.

¿Cuáles son las nuevas oportunidades?

Todo este pontificado ha abierto nuevos derroteros. Pueden sentirse. Aquí en los Estados Unidos todos hablan sobre Francisco, incluso personas que no pertenecen a la Iglesia Católica. Tengo que decirlo: El papa no es la Iglesia. La Iglesia es más que el papa. Pero hay una nueva atmósfera. Un rabino me dijo, “Diga al papa que nos ayuda por fortalecer toda religión, no solo a la Iglesia Católica“. Entonces se trata de un nuevo movimiento.

En el Consejo de Cardenales tenemos la misión especial de crear una nueva constitución para la Curia Romana, reformar el Banco del Vaticano y discutir muchos otros temas con el papa. Pero no podemos estar presente todos los días en Roma. Este pontificado debe verse así, como un paso mayor y nuevo. Es mi impresión que estamos en camino. No estamos creando una nueva iglesia -sigue siendo la Católica- pero que hay un aire fresco, un paso hacia adelante.

¿Qué desafío plantea este nuevo tiempo a la Iglesia?

Lo mejor es leer Evangelii Gaudium. Algunas personas dicen, “No sabemos lo que el papa quiere realmente.” Yo digo, “Lean el texto.” No da respuestas mágicas a cuestiones complejas, pero sí muestra el rumbo del Espiritu, la manera de la evangelización, estando cerca de la gente, cerca de los pobres, cerca de quienes han fallado, cerca de los pecadores, no una iglesia narcisista, no una iglesia de temor. Hay un impulso nuevo, libre, a salir afuera. Algunos se preocupan de lo que va a suceder. Francisco usa la siguiente imagen: “Prefiero una iglesia herida, adolorida y sucia porque ha estado en las calles“, más que una iglesia que es muy limpia y que tiene la verdad y todo lo necesario. Esta última no ayuda a las personas. El Evangelio no es nuevo, pero Francisco lo expresa de una manera nueva que inspira a muchas personas en todo el mundo, y que dicen, “Sí, esa es la Iglesia.” Es un gran regalo para nosotros. Es muy importante. Veremos qué hace. Ha sido Papa por solo dos años, lo que no es mucho tiempo.

¿Qué nos puede decir acerca del Papa Francisco, la persona, sobre su trabajo muy cercano a él?

El es muy auténtico. Es relajado, calmado. A su edad no necesita lograr cosas o probar que es “alguien”. Es muy claro y abierto, y sin ser orgulloso. Y fuerte. No es una persona débil, sino fuerte. Pienso que no es tan importante analizar el carácter del Papa, pero entiendo el interés.

Lo que sí es interesante es cómo, junto con él, podemos desarrollar un camino hacia adelante en la Iglesia. Por ejemplo, el escribe en Evangelii Gaudium acerca de las relaciones entre el centro que es Roma y las conferencias de obispos, y también acerca del trabajo pastoral en las parroquias, las iglesias locales y el carácter de los Sínodos. Estas son cosas muy importantes para el futuro de la Iglesia. Es tan importante como tener un Papa. Hoy en día todo el mundo está hablando acerca de la Iglesia Católica, no totalmente de manera positiva, pero sí en su mayoría.

Así, Cristo lo hizo muy bien al crear el oficio de San Pedro. Lo vemos. Pero esto no significa centralismo. Le dije al Papa, Un institución centralizada no es una institución fuerte. Es una institución débil. El Concilio Vaticano II comenzó a establecer un nuevo equilibrio entre la Iglesia central y las iglesias locales, porque se vio, hace 50 años, el comienzo de la iglesia universal. Esto sin embargo no está todavía logrado. Debemos hacer que ocurra por primera vez. Ahora, 50 años después, vemos lo que debe ser una iglesia en un mundo globalizado, una iglesia universal, globalizada. Aun no la hemos organizado de manera suficiente. Esta es la gran tarea para este siglo. La tentación es centralizar, pero esto no funcionará. El otro desafío es encontrar un camino para explicar la fe en las distintas regiones del mundo. ¿Qué es lo que los sínodos y las iglesias locales hacen en conjunto con Roma? ¿Cómo podemos hacer esto de una manera correcta?

Dos temas del Sínodo son los divorciados católicos vueltos a casar y los católicos gay, especialmente los que mantienen relaciones. ¿Tiene usted oportunidad de escuchar directamente a estos católicos en su actual ministerio?

He sido sacerdote por 35 años. Este problema no es nuevo. Tengo la impresión que tenemos mucho que hacer en el campo teológico, no solamente en relación a la cuestión del divorcio, sino también en cuanto a la teología del matrimonio. Me sorprendo cuando algunos dicen sobre este asunto, “todo está claro”. Las cosas no están claras. No es una cuestión acerca de cómo la doctrina de la Iglesia está siendo determinada por los tiempos actuales. Es una cuestión de aggiornamento, de decir todo esto de manera que la gente pueda entenderlo, y de adaptar siempre nuestra doctrina al Evangelio, a la teología, en sentido de encontrar nuevos caminos para entender lo que Jesús dijo, el significado de la tradición de la Iglesia, la teología y así con las otras cosas. Hay mucho que hacer.

He hablado con muchos expertos -canonistas y teólogos- quienes reconocen muchas cuestiones relacionadas con la sacramentalidad y validez de los matrimonios. Una interrogante es: ¿Qué podemos hacer cuando una persona se casa, se divorcia y luego encuentra un nuevo compañero/a? Hay diversas posiciones. Algunos obispos en el Sínodo dijeron: “Están viviendo en pecado”. Pero otros dijeron: “No podemos estar diciendo cada día que alguien está en pecado. Esto no es posible“. Como ve, hay cuestiones acerca de las cuales debemos conversar. Abrimos una discusión sobre estos temas en la Conferencia de los Obispos alemanes. Ahora el texto está publicado. Pienso que es un muy buen texto y una buena contribución para la discusión en el Sínodo.

Es muy importante que en el Sínodo no se tenga el espíritu del “todo o nada”. No es un buen camino. El Sínodo no puede tener ganadores y perdedores. Este no es el espíritu del Sínodo. El espíritu del Sínodo está en encontrar un camino juntos, no decir, “¿Cómo puedo encontrar un camino para imponer mi postura, mi pensamiento?” Más bien: “¿Cómo puedo entender la otra postura, y cómo podemos encontrar juntos una nueva postura?” Este es el espíritu del Sínodo.

Por lo tanto, es importante señalar que estamos trabajando sobre estos temas. Espero que el Papa inspirará este Sínodo. El Sínodo no puede decidir. Solo es un concilio o un papa puede decidir. Estas cuestiones deben ser entendidas en un contexto más amplio. La tarea es ayudar a la gente a vivir. No se trata, de acuerdo con Evangelii Gaudium, acerca de cómo podemos defender la verdad. Se trata de ayudar a la gente a encontrar la verdad. Esto es lo importante.

La Eucaristía y la reconciliación son necesarias para la gente. Decimos a algunas personas, “Tú no te reconciliarás hasta tu muerte”. Esto es imposible de creer cuando ves las situaciones. Puedo poner ejemplos. En el espíritu de Evangelii Gaudium debemos ver cómo la Eucaristía es medicina para la gente, para ayudar a la gente. Debemos encontrar caminos para que la gente pueda recibir la Eucaristía. ¡No se trata de encontrar caminos para mantenerlos afuera! Debemos encontrar caminos para acogerlos. Debemos utilizar nuestra creatividad para preguntarnos, “¿Podemos hacer algo?“. Quizás no es posible en algunas situaciones. Esa no es la cuestión. El objetivo es cómo podemos acoger a las personas.

En el Sínodo usted se refirió “al caso de dos homosexuales que han estado viviendo juntos por 35 años y cuidándose uno al otro, incluso en las últimas fases de sus vidas”, y usted preguntó: “¿Cómo podemos decir que eso no tiene valor?” ¿Qué ha aprendido usted de estas relaciones y tienen alguna relación con la ética sexual actual?

Al hablar de ética sexual, quizás no tenemos que comenzar con el hecho de dormir juntos, sino con el amor, la fidelidad y la búsqueda de una relación que dure toda la vida. Yo estoy asombrado de como la mayoría de nuestros jóvenes, incluidos los católicos homosexuales activos, buscan una relación que dure para siempre. La doctrina de la Iglesia no es extraña para esta gente. Es verdad. Debemos comenzar desde los puntos centrales de la doctrina para ver el sueño: el sueño es que una persona diga, o un hombre y una mujer digan, “Usted y usted, para siempre.”, “Usted y usted, para siempre”. Y que nosotros como Iglesia digamos: “Sí, eso está Ok. ¡Su visión es la correcta!”. Entonces, así encontramos un camino. Entonces, después quizás se da un fracaso. Ellos encuentran a la persona, y quizás no es un gran éxito. Pero la fidelidad de por vida está bien y es buena.

La Iglesia dice que una relación gay no está al mismo nivel que una relación entre un hombre y una mujer. Eso es claro. Pero cuando ellos son fieles, cuando están comprometidos con los pobres, cuando están trabajando, no es posible decir: “Todo lo que tú haces, porque tú eres homosexual, es negativo”. Eso no debe ser dicho, y yo no he escuchado ninguna crítica al respecto. No es posible mirar a una persona solo desde un punto de vista, sin mirar la situación completa de la persona. Eso es muy importante en ética sexual.

Lo mismo pasa con las personas que están juntas pero se casan más tarde, o cuando son fieles el uno al otro pero están unidos sólo por el matrimonio civil. No es posible que digamos que esa relación fue totalmente negativa si es que en la pareja son fieles el uno al otro, y están esperando, o planificando su vida, y después de diez años encuentran el camino hacia el sacramento. Cuando es posible, tenemos que ayudar a la pareja a encontrar plenitud en el sacramento del matrimonio. Nosotros discutimos de estas cosas en el Sínodo, y muchos padres sinodales compartían esta opinión. Yo no estaba solo en este tema.

El mes pasado el obispo Johan Bonny de Amberes, Bélgica, dijo que la Iglesia debía reconocer una “diversidad de formas” y podría bendecir a algunas relaciones homosexuales basadas en los valores del amor, fidelidad y compromiso. ¿Es importante para la Iglesia discutir estas posibilidades?

Yo dije en el Sínodo que Pablo VI tuvo una gran visión en “Humanae Vitae”. La relación entre un hombre y una mujer es muy importante. Las relaciones sexuales en una relación fiel están fundadas en la conexión entre la procreación, el darse amor, la sexualidad y la apertura a la vida. Pablo VI creía que esa conexión podía ser destruida. Él estaba en lo correcto; basta mirar todas las cuestiones abiertas por la medicina reproductiva. No podemos excluir este gran modelo de sexualidad, y decir, “tenemos diversidad” o “todos tienen el derecho a…“. El gran significado de la sexualidad es la relación entre un hombre y una mujer y la apertura a dar vida. Yo también he mencionado previamente que la cuestión de acompañar personas, para ver que están haciendo las personas con su vida y sus situaciones personales.

¿Cómo vivirán las Iglesias Católica y Protestantes el 500° Aniversario de la Reforma en 2017? ¿Cuáles son las posibilidades de una mayor cooperación entre nuestras Iglesias?

Nosotros estamos recorriendo un buen camino en Alemania al nivel de la Santa Sede, con la Federación Luterana Mundial, para reunirnos a hacer memoria sobre este acontecimiento. Nosotros, la Iglesia Católica, no podemos “celebrar” este aniversario, pues no es bueno que la Iglesia haya estado dividida durante estos siglos. Pero tenemos que sanar nuestras memorias – un importante paso adelante en nuestra relación. En Alemania, yo estuve muy contento de constatar que las cabezas de la Iglesia Protestante tienen muy claro que no quieren celebrar este aniversario sin los católicos. Hace cien años, o incluso hace 50 años, un obispo Protestante jamás habría dicho: “Yo sólo celebraré cuando los católicos estén presentes”. Por lo tanto, estamos planificándolo juntos. “Sanar nuestras memorias” será una celebración en conjunto.

En Alemania, las cabezas de la Iglesia Protestante y la Iglesia Católica harán una peregrinación a Tierra Santa para volver a nuestras fuentes. Haremos una celebración mayor, no sobre Martín Lutero, sino sobre Cristo, una fiesta de Cristo, para mirar hacia adelante: ¿cuál es nuestro testimonio hoy? ¿qué podemos hacer hoy? ¿cuál es el futuro de la fe cristiana y qué podemos hacer juntos? Esos son nuestros planes para enmarcar el aniversario 500° de la Reforma.

El papa Francisco ha invitado a un rol más importante de las mujeres en la Iglesia. ¿Qué es lo que imagina como posible? ¿Qué ayudaría a la Iglesia a cumplir mejor su misión?

La des-clericalización del poder es muy importante para la Curia Romana y para la administración de las diócesis. Debemos mirar el derecho canónico y reflexionar teológicamente, para ver cuáles roles necesariamente requieren sacerdotes; y luego todos los demás roles, en el sentido más amplio posible, tienen que estar abiertos para los laicos, hombres y mujeres, pero especialmente mujeres. En la administración del Vaticano no es necesario que los sacerdotes guíen todas las congregaciones, consejos y departamentos. Es una pena que no haya mujeres entre los laicos del Consejo de Economía. Los especialistas fueron elegidos antes de que yo comenzara como coordinador, pero buscaré a mujeres para servir en ese rol.

Por primera vez en la historia del Vaticano, nuestro consejo tiene a laicos con las mismas responsabilidades y derechos que los cardenales. Eso no parece ser una gran cosa, pero las grandes cosas comienzan con pequeños pasos, ¿cierto?

Yo lo digo y lo repito también en mi diócesis: Por favor vean cómo podemos incorporar a los laicos, especialmente a las mujeres, en posiciones de responsabilidad en la administración diocesana. Nosotros hemos elaborado un plan para la Iglesia Católica en Alemania para tener a más mujeres en posiciones de liderazgo en las administraciones diocesanas. En tres años evaluaremos que es lo que se ha hecho al respecto.

En este asunto debemos hacer un gran esfuerzo por el futuro, no solamente para ser modernos e imitar al mundo, sino para darnos cuenta de que esta exclusión de las mujeres no está en el espíritu del Evangelio. A veces el desarrollo del mundo nos da pistas – vox temporis vox Dei (“la voz de los tiempos es la voz de Dios”). El desarrollo en el mundo nos da signos, signos de los tiempos. Juan XXIII y el Concilio Vaticano II nos dijeron que debemos interpretar los signos de los tiempos a la luz del Evangelio. Uno de esos signos son los derechos de la mujer, la liberación de la mujer. Juan XXIII lo dijo hace más de 50 años. Estamos siempre en camino para realizarlo.

El progreso no es aparente.

¡A veces ha sido peor!

¿Qué impedimentos necesitan superarse?

La mentalidad! La mentalidad! La mentalidad! Y las decisiones de los responsables. Está claro: Los obispos tienen que decidir. Los obispos y el Santo Padre tienen que comenzar a cambiar. He participado en seminarios y cursos para jefes de empresas, y siempre estuvo claro que los peldaños se limpian desde arriba, no desde abajo -de arriba hacia abajo, no de abajo hacia arriba. Entonces son los líderes quienes deben comenzar. Los jefes. La mentalidad debe cambiar. La Iglesia no es una empresa, pero los métodos no son demasiado diferentes. Debemos trabajar más en equipo, en proyectos. La pregunta es: ¿Quién tiene los recursos para llevar esas ideas adelante? No, ¿quién es clerical? Dios nos da a todas esas personas, y nosotros decimos, “No, no es un clérigo, no puede hacer este trabajo, o su idea no es tan imporante”. Esto no es aceptable. No, no, no.

El Papa Francisco hará su primera visita a los Estados Unidos en septiembre. ¿Qué espera Ud. de ella?

Siempre me sorprendo de la capacidad del Papa de congregar a las personas e inspirarlas. Espero que la gente en los Estados Unidos pueda tener también esta experiencia. Una de las principales tareas y desafíos para un obispo, y para el Papa, es congregar a las personas y unir al mundo. La Iglesia es instrumentum unitatis, un instrumento y sacramento de unidad entre las personas, y entre Dios y las personas. Espero que cuando el Papa visite los Estados Unidos -y posiblemente las Naciones Unidas- que la Iglesia pueda mostrar al mundo que será un instrumento no para sí misma sino de unidad de las naciones y el mundo.

Vía Religión Digital

 

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El papa Francisco y la oportunidad de opinar sobre las uniones homosexuales

Viernes, 30 de mayo de 2014

No es común que la vida real genere un experimento de laboratorio que ayude a resolver un debate histórico, pero la política italiana puede crear una ocasión como esta para centrar la atención en una cuestión biográfica clara en relación con el papa Francisco.

Puesto que el tema es el estatus legal de las relaciones entre personas del mismo sexo, la opinión del papa adquiere obviamente un interés que no es meramente histórico.

Antes de ser elegido pontífice, la línea del cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, era la de un conservador bastante convencional, en parte debido a su papel en el encendido debate nacional que tuvo lugar en Argentina en el año 2010 sobre el matrimonio homosexual.

La disputa fue la ocasión perfecta para una de las retóricas políticas más vehementes de Bergoglio, expresada en una carta de julio de 2010 que envió a los monasterios argentinos y en la que les pedía que rezaran por el fracaso de la iniciativa. «No seamos ingenuos. Esto no es simplemente una batalla política, sino un intento de destruir el plan de Dios» escribió. «No es solo un proyecto de ley, sino un gesto del padre de las mentiras que intenta confundir y engañar a los hijos de Dios». Sin embargo, al final Argentina se convirtió en el primer país de América Latina que autorizó el matrimonio gay.

¿Cómo conciliar entonces aquella postura aparentemente dura de Bergoglio en 2010 con la percepción que se tiene hoy en día del papa Francisco como una persona políticamente moderada y decidida a pacificar las guerras entre civilizaciones, un pontífice prudente y considerado abierto hacia los homosexuales por la famosa frase «¿Quién soy yo para juzgar?»?

Existen dos teorías de fondo al respecto. Una sostiene que el verdadero Francisco es el de la carta de 2010 y que la fascinación actual por el guante de seda ignora el puño de hierro que hay debajo. Dadle tiempo, afirma esta teoría, y mostrará su verdadera naturaleza. Este punto de vista está extendido tanto entre los conservadores, que quieren que el papa dé pautas, como entre los activistas a favor de los derechos de los homosexuales, que temen que haga justamente eso.

La otra teoría defiende que quien escribió aquella carta en 2010 no era el verdadero Bergoglio que, por el contrario, estaba tranquilamente dispuesto a aceptar una solución de compromiso para las uniones civiles como alternativa al matrimonio gay, pero que finalmente adoptó esa rígida postura en público porque era presidente de la Conferencia Episcopal y sentía el deber de expresar la  opinión de la mayoría.

El padre argentino Jorge Oesterheld, que era portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina durante los seis años en los que Bergoglio fue su presidente, entre 2005 y 2011, afirmó precisamente esto último en una entrevista a National Catholic Reporter (NCR) en el mes de abril: «Algunos [obispos] eran más inflexibles que otros» afirmó Oesterheld. «El cardenal actuó según el deseo de la mayoría. Pensaba que su deber como presidente de la conferencia episcopal era defender lo que la mayoría había decidido y no imponer su propia visión a otros obispos.»

Dentro de poco la política italiana le dará a Francisco otra oportunidad para ocuparse de este tema. A principios de enero de este año, el nuevo líder carismático del Partido Democrático de centro-izquierda italiano, el ex alcalde de Florencia Matteo Renzi, expuso las bases de su programa en una carta a los líderes de los partidos. Los sondeos señalaban a Renzi, de 39 años, como favorito para convertirse en el primer ministro del país.

Uno de los puntos de su programa es el apoyo a las uniones civiles, que sigue líneas similares a las del Civil Partnership Act adoptado en Reino Unido durante el gobierno de Tony Blair.

Dado que el sistema de valores italiano es profundamente católico, los analistas consideran que en Italia es improbable contemplar un matrimonio en el sentido pleno de la palabra para las parejas del mismo sexo, aunque las encuestas muestran que existe gran apoyo popular a las uniones civiles. «No son derechos civiles, sino deberes civiles», afirmó Renzi. «¿Cómo puede llamarse civil una nación que no afronta estos problemas con seriedad?»

A pesar del apoyo popular, los expertos en política italiana consideran la de Renzi una postura en cierto modo arriesgada, ya que el apoyo mostrado a una medida similar en los años 2006-2008 contribuyó a la caída del segundo gobierno de centro-izquierda del primer ministro Romano Prodi. Prodi defendía una medida para la unión civil, conocida en Italia con el acrónimo Dico (Derechos y deberes de las personas que conviven establemente), la cual despertó una feroz oposición por parte de la Iglesia italiana.

Oposición guiada por el entonces poderosísimo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Camillo Ruini, con el firme apoyo del Vaticano y del papa Benedicto XVI. La propuesta no salió adelante porque Prodi dimitió en 2008 debido a una pérdida de confianza por parte del Senado italiano.

Suponiendo que Renzi saque adelante la propuesta, el impulso para las uniones civiles podría presentarse de nuevo bajo un gobierno de centro-izquierda y entonces la pregunta sería ¿será diferente la respuesta de Francisco?

Basándose en el tono que el nuevo papa ha usado hasta ahora, muchos observadores esperan que así sea. Escribiendo en La Stampa del 3 de enero, el periodista Fabio Martini sostiene que en la era de Francisco los denominados teo-con, es decir, los políticos que apelan a valores cristianos para defender posiciones conservadoras, «se han convertido en personajes sin voz que difícilmente volverán a tener fuerza».

Dos observaciones: primero, Francisco ha afirmado en repetidas ocasiones que la Iglesia no debería posicionarse en política directamente y, por tanto, es improbable que exprese su opinión explícitamente; segundo, es una persona que cree fuertemente en la toma de decisiones colegiales, por lo que más bien preferiría dejar que fueran los obispos italianos los que se hicieran cargo de este asunto.

Dicho esto, el nuevo régimen de la Conferencia Episcopal Italiana estará sin duda ansioso de inspirarse en el Papa. Francisco está dejando huella sobre la dirección del grupo, ya que ha nombrado recientemente al obispo Nunzio Galantino, de la diócesis de Cassano all’Jonio (Calabria) como secretario del organismo de los obispos. Una vez constituido el gobierno de Renzi, las riendas estarán firmemente en manos de los “bergoglianos”.

El 2 de enero Maurizio Gasparri, vicepresidente del Senado italiano y representante del centro-derecha, dijo que la variable crítica en el inminente debate será la manera en que reaccionen los católicos en las dos principales coaliciones. Sin embargo, para el mundo en general la pregunta más intrigante será ¿cómo reaccionará el papa Francisco?

* John L. Allen Jr. es periodista en el National Catholic Reporter (Estados Unidos), cuya sede en Roma dirigió en el año 2000. Desde tal posición, informó de la crisis americana provocada por los abusos sexuales en la Iglesia católica, de la oposición del Vaticano a la guerra de EE. UU. contra Irak, del fallecimiento de Juan Pablo II y de la elección de Benedicto XVI.

En el verano de 2006, Allen regresó a EE. UU., lo que le permitió hablar tanto sobre la Iglesia americana como sobre el panorama católico mundial, aunque seguía con la vista puesta en Roma. Allen es autor de siete libros sobre la Iglesia católica, entre ellos: All the Pope’s Men, The Rise of Benedict XVI, Opus Dei (Opus Dei: La verdad al desnudo) y A people of Hope.

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Texto original: Papa Francesco e l’opportunità di esprimersi sulle unioni gay

Fuente Progetto Gionata

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La Iglesia de base se “rebela” contra la política de la jerarquía en materia de familia y moral sexual.

Miércoles, 19 de febrero de 2014

243331_590_500_0_0_0_0Leemos en Religión Digital:

Religión Digital y Esglèsia Plural recogen 6.000 respuestas para el Sínodo

Reclaman “respeto a todo tipo de uniones”, el papel de la mujer y el celibato opcional

El cuestionario enviado por Francisco en octubre a las diócesis de todo el mundo para obtener una fotografía real de la Iglesia confirma el cisma que se vive en España entre los católicos de base y la doctrina oficial en materia de familia y moral sexual.

Las casi 6.000 respuestas recogidas entre parroquias, comunidades, cristianos particulares y teólogos y remitidas al Vaticano «sin filtros ni cocinas» por Església Plural en Catalunya y el portal Religión Digital en Madrid, revelan que la mayoría de los católicos no viven ni están de acuerdo con la prohibición de los métodos anticonceptivos o de las relaciones prematrimoniales, por ejemplo. Lo cuenta Antonio Yagüe en El Periódico.

En las observaciones enviadas a Roma, también piden quienes han respondido a Esglèsia Plural y Religión Digital respeto a todo tipo de uniones, incluidas las uniones de personas del mismo sexo y la adopción de niños por ellas, revisar el papel del mujer en la Iglesia y que el celibato opcional de los sacerdotes.

En paralelo, la Conferencia Episcopal Española (CEE), todavía regida por el cardenal de Madrid, Antonio María Rouco, remiso al sondeo, recogerá los informes de todas la diócesis y los enviará la próxima semana con una síntesis o “resumen nacional” que se está elaborando actualmente.

Matrimonios, religiosos, novios, viudos, y comunidades de jesuitas, dominicanas, franciscanas, Acción Católica o la asociación de Mujeres Teólogas, entre otras, coinciden en que es muy poco conocido el magisterio de la Iglesia sobre la familia, mayoritariamente rechazado y mal comunicado. También resaltan que falta credibilidad en el emisor.

La institución del matrimonio que la Iglesia mantiene no dista mucho, en opinión de los encuestados, de la de en tiempos de los primeros cristianos, con una unión “para toda la vida” “cuando la esperanza de vida era de 30 años”. “Su visión es demasiado inmovilista y patriarcal”, señalan, y se quejan de que “la Iglesia no reconoce en España otra unión que la matrimonial sacramental”.

El cuestionario del Papa pregunta si hay uniones de personas del mismo sexo equiparadas “de alguna manera” al matrimonio y cuál es la actitud de la Iglesia. “Francamente mejorable”, explica un grupo de profesores universitarios y de curas casados.

Las relaciones sexuales en general y dentro del matrimonio es uno de los apartados más contestados. Los encuestados consideran que urge una revisión a fondo de la normas morales que las regulan, ya que son un “compendio de prohibiciones absurdas planteadas por personas que jamás -en teoría- han tenido que afrontar estas cuestiones”.

Algunos plantean que la mayor parte de los “medios naturales” que se proponen, especialmente la abstinencia, son rotundamente antinaturales. Mayoritariamente se está a favor del uso de los sistemas anticonceptivos y especialmente el preservativo.

En el epígrafe “otros desafíos y protestas”, una especie de cajón de sastre, con el que concluye el largo cuestionario de Francisco, los fieles piden al Papa que con urgencia se revise el papel de la mujer dentro en la Iglesia, se incluya una pastoral sobre el final de la vida, que se aceleren los procesos de dispensas matrimoniales y se revise el celibato obligatorio de los sacerdotes.

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