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La Corte de Casación italiana sentencia en contra de la filiación de los hijos no biológicos nacidos en el extranjero mediante gestación subrogada

Viernes, 6 de septiembre de 2019

Foto-Palazzaccio-095XLa Corte de Casación, máxima instancia judicial de Italia, ha emitido una sentencia sobre el reconocimiento de los hijos nacidos en el extranjero mediante gestación subrogada. El alto tribunal deniega a los progenitores no biológicos la posibilidad de inscribirse como padres o madres del menor, pero deja abierta la puerta de la adopción. Refuta así el criterio de un tribunal de Trento que falló a favor de los derechos de parentalidad de una pareja de hombres que había tenido un hijo en Canadá mediante este controvertido procedimiento. Los afectados pueden recurrir todavía a la justicia europea, que en casos similares se ha inclinado por permitir el registro de ambos padres.

La sentencia es la respuesta a la demanda de una pareja de hombres residente en Trento que tuvo un hijo mediante gestación subrogada en Canadá y recurrió a la justicia para ver reconocidos sus derechos de parentalidad. En 2017, el Tribunal de Apelación de esta ciudad del norte de Italia decretó que ambos podían inscribirse como padres del menor. El alcalde de Trento, Alessandro Andreatta (del Partido Democrático, PD), se negó a registrar a estos hijos.

La Corte de Casación enmienda ahora al tribunal de Trento y deniega el derecho de inscribirse como padre al progenitor no biológico, al que deja abierta la puerta de la adopción a título particular. Los activistas, sin embargo, se muestran moderadamente optimistas, porque la sentencia pone el acento en la prohibición de la gestación subrogada en Italia y no en la homoparentalidad. Mientras que la reproducción asistida solo está abierta a las parejas casadas, la maternidad subrogada está vetada en todas las circunstancias.

Los afectados pueden todavía apelar a la justicia europea. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ya sentenció en 2016 que la negativa del Estado francés a registrar a tres niños nacidos en el extranjero mediante gestación subrogada viola el derecho de los menores al respeto de su vida privada. Se trata de un tema con posiciones encontradas, también en el seno de la comunidad LGTB. La justicia europea consideró que aunque los Estados pueden prohibir este procedimiento, negarles los derechos de filiación a los hijos que hayan nacido así en otro país que sí se los reconozca es una vulneración de los derechos de los menores.

Jurisprudencia favorable a la homoparentalidad

Por lo pronto, la sentencia de la Corte de Casación cierra la puerta al registro de estos menores, pero no se pronuncia sobre los concebidos mediante reproducción asistida, que han sido reconocidos por varios ayuntamientos y por el propio alto tribunal. En abril de 2018, por ejemplo, la ciudad de Turín permitía la inscripción del hijo de una pareja de mujeres concebido con fecundación in vitro en Dinamarca. Otras dos parejas del mismo sexo siguieron sus pasos, con el apoyo de la alcaldesa Chiara Appendino, del Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Su correligionaria, la regidora romana Virginia Raggi, también permitió el registro de otro menor nacido en circunstancias similares. Otro de los casos fue el de una pareja de mujeres, una española y otra italiana, casadas (y luego divorciadas) en España, y que tuvieron a su hijo mediante reproducción asistida en Barcelona. Tras serles reconocidos los derechos de parentalidad en Italia por un tribunal de Turín, la Corte de Casación los confirmaba de forma definitiva en septiembre de 2016.

En cuanto a la gestación subrogada, en 2016 un tribunal de menores de Roma reconocía los derechos de parentalidad de otra pareja gay que tuvo a su hijo mediante este procedimiento en Canadá. Y ya antes otros tribunales habían reconocido en varios casos la stepchild adoption (la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos biológicos del otro) y situaciones equiparables. Una posibilidad que ahora refuerza la sentencia de la Corte de Casación. En 2017, el tribunal de menores de Florencia reconocía por primera vez en la historia de Italia a una pareja de hombres como padres adoptivos de dos niños con los que no tenían vínculo biológico (es decir, una adopción «pura y dura» por una pareja del mismo sexo).

En el plano político, la situación se tornó aún más difícil tras la llegada al poder de la Liga Norte, una formación abiertamente contraria al reconocimiento de la homoparentalidad, y que ha formado parte del gobierno de coalición con el M5S. El que ha sido ministro de Familia y Discapacidad hasta el pasado julio, Lorenzo Fontana, hizo gala de su abierto desprecio por la comunidad LGTB al negarles la condición de familias a las familias homoparentales y querer terminar con las inscripciones de hijos de parejas del mismo sexo nacidos en el extranjero mediante técnicas a las que no tienen acceso en Italia. Habrá que ver si la nueva coyuntura política que se abre en el país transalpino tras el acuerdo entre el M5S y el PD para formar un nuevo gobierno sin la presencia de la derecha populista aporta novedades en este sentido.

Fuente Dosmanzanas

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Italia elige su primer alcalde abiertamente transgénero

Jueves, 6 de junio de 2019

tromelloGianmarco Negri, un abogado de 40 años, fue elegido alcalde de Tromello, una pequeña ciudad de apenas 3 mil 700 habitantes al sur de Milán, en Italia. Negri es un hombre abiertamente transgénero, lo cual lo convierte en el primer alcalde trans en ser elegido en el país.

Negri ganó con el 37.5% de los votos al frente del Partido Democrático, de tendencia centroizquierda. Con estas cifras derrotó al partido de derecha Liga, el cual obtuvo el 26% del total de los votos.

Gianmarco es activista defensor de los derechos de las personas transgénero e hizo campaña con el eslogan “Cambia menti per Tromello” que tiene un doble significado: “Cambios para Tromello” y “Cambie de opinión sobre Tromello”.

El triunfo de Negri ha sido catalogado como impresionante, ya que a la vez se celebraron elecciones para el Parlamento Europeo, en las que el 53% de los votos de Tromello fueron para Liga, y sólo el 16% para el Partido Democrático.

“Siempre me he sentido como un hombre. Tuve el coraje, a través de varias operaciones, de encontrarme de una vez por todas”, dijo Gianmarco Negri en un programa televisivo. “No sé si me considero un símbolo para la batalla de nuestros derechos, pero trato de hacer mi parte”, agregó.

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Negri no es el primer político abiertamente trans en ser elegido en un puesto público. Vladi Luxuria fue la primera miembro abiertamente trans del Parlamento en Europa, cuando fue elegida en 2006; en dicho año fue segunda diputada abiertamente trans del mundo después de la neozelandesa Georgina Beyer.

Fuente desastre.mx

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Mateo Salvini propone ahora imponer la presencia del crucifijo en edificios públicos

Lunes, 30 de julio de 2018

Italian Northern League leader Matteo Salvini shows a rosary as he speaks during a political rally in Milan, Italy February 24, 2018. REUTERS/Tony Gentile Matteo Salvini. REUTERS/Tony Gentile

Spadaro: “La cruz es una señal de protesta contra el pecado, la violencia, la injusticia y la muerte”

El ministro del Interior se confiesa católico, pero no cuenta con el apoyo de los obispos italianos

La propuesta busca introducir la obligatoriedad de exponer el crucifijo en las escuelas, universidades públicas, hospitales, cárceles, estaciones, aeropuertos, sedes diplomáticas, “en un lugar elevado y bien visible”

(J. Bastante/Agencias).- El polémico ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, parece convencido en hacer de la religión un objeto político. Si durante la campaña sorprendió (y molestó) a muchos católicos utilizando el rosario y el Evangelio para justificar la expulsión sumaria de refugiados, ahora hace lo propio con el crucifijo, que quiere sea obligatorio en los edificios públicos.

Así, Salvini ha presentado una propuesta de ley para introducir la obligatoriedad de exponer el crucifijo en las escuelas, universidades públicas, hospitales, cárceles, estaciones, aeropuertos, sedes diplomáticas, “en un lugar elevado y bien visible”.

La propuesta del partido ultranacionalista La Liga, que implica la introducción del crucifijo en absolutamente todos los edificios públicos de Italia, prevée multas de hasta 1,000 euros para aquellas personas o instituciones que retiren “el emblema de la cruz o del crucifijo del edificio público en el cual esté expuesto”, se lee en el texto.

La formación liderada por Salvini revive así una batalla histórica que, sin embargo, no ha sido recibida con entusiasmo por un amplio sector de la Iglesia católica italiana, crítica con la política migratoria emprendida por el ministro de Interior transalpino. Ayer, el semanario Famiglia Cristiana‘, abría su portada con un significativo ‘Vade Retro Salvini’, que provocó la protesta del ministro.

La cruz es una señal de protesta contra el pecado, la violencia, la injusticia y la muerte. No es nunca una señal de identidad, denunció Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica, la histórica revista fundada por la Compañía de Jesús, referente de las publicaciones católicas en Italia.

La iniciativa ha sido criticada por una parte de la oposición mientras que Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, ha reivindicado la paternidad de la propuesta. “Creemos que es un símbolo identificativo que representa nuestra historia, no sólo religiosa sino también cultural y de valores”, defendió Annagrazia Calabria, líder de la sección jóvenes de Forza Italia.

“Un gobierno que se respete debería, antes que nada, dotar a las escuelas de profesores cualificados y retribuidos adecuadamente, gimnasios accesibles y, sobre todo, edificios seguros”, denunció Laura Boldrini, expresidenta de la Cámara de los Diputados y diputada del partido progresista Liberi e Uguali, escisión del Partido Democrático, muy crítica con la propuesta liguista.

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El polémico Mateo Salvini, con el Evangelio en la mano

A  este personaje insensible e hipócrita le dedicamos las palabras de la primera lectura de la liturgia del pasado sábado:

El Señor dirigió esta palabra a Jeremías:

-Ponte a la puerta del templo y proclama esta palabra:

Escuchad la Palabra del Señor, vosotros todos, hombres de Judá, que entráis por estas puertas para adorar al Señor.

Así dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel:

Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones y os permitiré habitar en este lugar.  No os fiéis de palabras engañosas repitiendo: «¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor! ¡El templo del Señor!»

Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si practicáis la justicia unos con otros, si no oprimís al emigrante, al huérfano y a la viuda; si no derramáis en este lugar sangre inocente, si no seguís a otros dioses para vuestra desgracia, entonces yo os dejaré vivir en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde antiguo y para siempre.

Pero vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven para nada. No podéis robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, incensar a Baal, correr tras otros dioses que no conocéis, y luego venir a presentaros ante mí, en este templo consagrado a mi nombre, diciendo: «Estamos seguros», y seguir cometiendo las mismas abominaciones.

¿Acaso tomáis este templo consagrado a mi nombre por una cueva de ladrones? ¡Muy bien, pues yo también lo miraré así! Oráculo del Señor.

*

Jeremías 7,1-11

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Fuente Religión Digital

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Italia: una madre pierde la custodia de su hijo adolescente por su comportamiento “afeminado”

Lunes, 16 de enero de 2017

tribunale_minori-jpg-aspxEn Padua, una ciudad al norte de Italia, una madre ha perdido la custodia de su hijo de 13 años ya que, según el Tribunal de Menores y los servicios sociales, el joven presenta “actitudes afeminadas”, “tiende a afirmar que es diferente” y “hace ostentación” de dicho comportamiento “de modo provocador”. El abogado de la madre denuncia que se trata de un caso de discriminación y alerta sobre el peligro de acoso al que el menor puede verse sometido si es internado en un centro de acogida. 

La desgraciada historia de esta familia comenzó tiempo atrás. La madre denunció al padre por abusos sexuales a su hijo, denuncia que acabó en absolución por falta de pruebas. Tras el juicio, los servicios sociales afirmaron que la madre era la causante del rechazo que el menor sentía hacia su padre, con el que rechazaba frontalmente todo contacto, motivo por el cual el Tribunal de Menores emitió una primera medida de alejamiento de su familia: el joven tendría que asistir a una comunidad diurna (una especie de centro de acogida para menores en situación familiar inestable) de 7 de la mañana a 7 de la tarde todos los días.

En ese momento, los responsables de la comunidad diurna se percataron de “las actitudes afeminadas” del joven e informaron de esta situación a los servicios sociales, los cuales elaboraron un nuevo informe para el Tribunal de Menores, que ha emitido una segunda sentencia en la que retira la custoria del menor a la madre. El informe de los servicios sociales argumenta que “su mundo afectivo está ligado casi exclusivamente a figuras femeninas [su madre y hermanas] y la relación con la madre tiene un cariz de dependencia, sobre todo por lo que se refiere a las relaciones dos a dos, con la consiguiente dificultad de identificación sexual, hasta el punto de que en algunas ocasiones ha acudido a la escuela con maquillaje, sombra de ojos y las uñas pintadas”. Un antecedente, ese último, que la madre niega, alegando que su hijo solo usó el maquillaje una vez con motivo de una celebración de Halloween. “En cualquier caso, si fuese homosexual para mí no sería ningún problema”, se defiende la madre.

El informe de los servicios sociales añade que el joven se muestra “agresivo” y “maleducado” en sus relaciones tanto con sus compañeros como con los adultos y se comporta de modo “excéntrico”. “Tiende en todo momento a afirmar que es diferente y hace ostentación de sus actitudes afeminadas de modo provocador”, añade, adjudicando finalmente al menor un “trastorno de personalidad”. Es por todo ello que el Tribunal de Menores ha decidido retirar su custodia a la madre. El abogado de la madre, Francesco Miraglia, asegura que nos encontramos ante un claro ejemplo de discriminación, e insiste en que resulta inadmisible que se retire a una madre la custodia de un menor basándose en su comportamiento afeminado.  El abogado también ha expresado su preocupación por la situación de acoso a la que el menor se puede enfrentar en el centro de acogida al que sea trasladado. “No sabemos cuál es la orientación sexual del muchacho”, asegura, pero al mismo tiempo se pregunta: “¿Y si llega con la marca de ser homosexual? ¿Nos arriesgamos a ponerlo en riesgo de suicidio?”. 

El Tribunal de Menores, por parte, niega que sea el “comportamiento afeminado” la razón de su decisión, sino el supuesto “trastorno de personalidad” que el informe de los servicios sociales le atribuye. Según la presidenta del tribunal, Maria Teresa Rossi,  “cualquier medida que restringe la responsabilidad parental está relacionada con una investigación exhaustiva sobre la aptitud de los padres para cumplir su papel y proteger al menor“. De ahí que el Juzgado se alineara con la recomendación de los Servicios Sociales que dicen que el niño necesita alejarse de la madre para tener “un espacio propio que le permita encontrar su propio pensamiento y sus propios deseos, con la consecuente revisión de su mundo interno tal y como lo percibe ahora.”

La decisión judicial ha sido apelada, y de hecho la noticia ha causado tal estupor que Alessandro Zan, diputado por Padua del Partido Democrático y abiertamente gay, ha presentado una pregunta urgente al Gobierno italiano sobre el caso. “Cuando la discriminación proviene de quien debe protegernos, cuando la sentencia de un tribunal nos dice más acerca del que juzga que sobre el hecho juzgado y cuando todo ello pone en peligro los derechos de un menor, no podemos dejar de preguntarnos dónde y cuándo el sistema de garantías de un Estado civil ha dejado de funcionar”, ha declarado.

Fuente Dosmanzanas

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Valeria Fedeli, una aliada LGTB en el Ministerio de Educación italiano mientras los ultras se muerden las uñas…

Jueves, 22 de diciembre de 2016

imagesEl referéndum convocado Matteo Renzi ha reconfigurado la ejecutiva del país transalpino. El propio Renzi ha dimitido y el nuevo primer ministro, Paolo Gentiloni, ha nombrado a varios ministros para formar una nueva ejecutiva. Entre los nuevos nombres del gobierno hay uno que luce con el brillo de la diversidad: Valeria Fedeli.

Si hablamos de legislación LGTB, Italia se encuentra bastante más cerca de Rusia que de España. Por fortuna, en el país transalpino no hay una persecución de la comunidad promocionada por el estado, pero también es cierto que el peso de la Iglesia Católica se deja notar en la falta de avances en los derechos del colectivo LGTB.

Por la tradicional herencia del país, el colectivo LGTB italiano necesita el apoyo de diferentes protagonistas para conquistar mayores cuotas de autonomía y derechos. Por ello, el nombramiento de Valeria Fedeli ha sido recibida como una ofensa por los sectores más ultraconservadores del país transalpino. Italia es un país en el que los temas religiosos suelen causar polémicas, en particular por todo lo que tiene que ver con el Vaticano, y la lucha entre los conservadores y aquellos que quieren cambiar o modificar ciertas conductas o prejuicios de la sociedad. Ahora, con el nombramiento de Valeria Fedeli, se ha desatado el debate, ya que los conservadores la ven como “una defensora de la ideología de género y uno de los grandes referentes del feminismo italiano”. Y consideran esa descripción como “un peligro que esta sindicalista, feminista radical y gran defensora de la ideología de género, interfiera en la educación de los jóvenes italianos”, según comenta InfoVaticana.

Según recoge Javier Lozano en Religión en Libertad, la nueva ministra de educación intentó desde el Senado que se aprobara una ley -aunque finalmente no salió adelante- que “imponía la doctrina LGTB” en todos los colegios del país. Es, segun ellos, enemiga declarada del movimiento ‘Family Day’, que “defiende el matrimonio y la familia frente a la intromisión del lobby LGTB en la sociedad”.

Valeria Fedeli pertenece al Partido Democrático y se convirtió una de las senadoras que con mayor vehemencia defendió la ley Cirinna que contempla las uniones civiles del mismo sexo. La política del Partido Demócrata ha indicado que defender la ley era apoyar de verdad a la familia y que ”no sería la victoria de una minoría, sino de todo el país, debido a que regalan mucha felicidad y serenidad”.

De hecho, en su intervención en el Senado dio la nota leyendo una carta de una madre lesbiana que defendía la ley y mientras lo hacía se puso a llorar afirmando que estaba ”orgullosa” de llevar la felicidad al colectivo LGTB.

Fedeli fue también vicepresidenta de la Asociación Nacional de Consumidores y luchaba para “superar las desigualdades de género”. Presentó en 2014 un proyecto de ley bajo el nombre “Introducción de la educación de género y de la perspectiva de género en la actividad y en los materiales didácticos de la escuela del sistema nacional de educación y en la universidad”.

Según los ultramontanos religiosos, el texto defendía la “deconstrucción crítica de las formas rígidas y estereotipadas a través de las cuales las identidades de género son cultural y socialmente conformadas” a través de la modificación de los libros de los libros de texto de los más pequeños o la intervención en los planes de estudio de los colegios.

Por lo tanto, una doble victoria para esta política que es una de las mayores referencias del feminismo italiano y una firme defensora de la ideología de género y la comunidad LGTB.

Un nombramiento que inyecta una saludable dosis de diversidad e inclusión a la política italiana, aunque se ha visto enturbiado por los noticias que indican que Valeria Fedeli no tiene el título de Trabajo Social que aparece en su biografía política.

Vídeo: Valeria Fedeli interviene en el debate de la unión civil en Italia

Fuente Redacción Chueca/Universogay

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Italia aprueba una descafeinada ley de uniones entre personas del mismo sexo sin derecho a la adopción

Viernes, 13 de mayo de 2016

29190_beso-pareja-hombres-roma-coliseoTras años de espera, Italia ha aprobado por fin una ley de uniones civiles entre  personas del mismo sexo. Es una buena noticia, sin duda. No obstante, la aprobaciòn ha sido posible solo después de que el Gobierno de Matteo Renzi (Partido Democrático, PD) aceptase descafeinar el proyecto inicial, retirando la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pudiese adoptar a los hijos del otro miembro y modificando aspectos simbólicos para acentuar las diferencias entre uniones civiles y matrimonio.

El proyecto, tal y como informamos en su momento, fue aprobado en febrero por el Senado, cámara en la que el Gobierno italiano tiene un respaldo menor y en la que los contrarios a los derechos LGTB presionaron para reformar a la baja el proyecto inicialmente presentado por la senadora Monica Cirinnà. Renzi acabó por ceder a las presiones, y el proyecto fue aprobado por 173 votos a favor y 71 en contra. Pasó entonces a la Cámara de Diputados, donde en teoría no debía tener dificultades para ser aprobado. Pero no ha resultado tan sencillo: más de dos meses después el proyecto seguía enquistado. Finalmente Renzi se ha visto obligado a forzar un órdago: a primera hora de la tarde de este miércoles se sometía a una moción de confianza vinculada a que el proyecto no sufriese más dilaciones. La moción fue aprobada por 369 votos a favor, 193 en contra y 2 abstenciones. Despejada la duda, poco después se sometía a votación el texto, aprobado finalmente por 372 votos a favor, 51 votos en contra y 99 abstenciones.

La propuesta original presentada por la senadora Cirinnà en junio de 2014 reconocía a las parejas del mismo sexo derechos civiles, patrimoniales y sociales similares a los del matrimonio, aunque no la adopción conjunta. Como gran paso adelante, sin embargo, sí que permitía, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja (bautizada en Italia con el anglicismo stepchild adoption). La tramitación del proyecto, sin embargo, no se aceleró hasta después del histórico referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, cuando el primer ministro Renzi (Partido Democrático, PD) declaró que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería haber tenido, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo.

Hasta su aprobación por el Senado Renzi intentó, sin éxito, llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que prefería una regulación de menor nivel que no contemplase la stepchild adoption. Renzi, cuya primera y más importante dificultad era la división interna en su propio partido (una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y cuyo sector católico sigue siendo especialmente influyente), se vio finalmente abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios del PD se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo (M5S), que se había mostrado a favor del proyecto. No fue suficiente. El M5S se negó a validar la denominada “enmienda supercanguro”, un procedimiento parlamentario abreviado que tiene como objeto rechazar de un plumazo y sin discusión numerosas enmiendas menores, al que ese partido se opone por principio. Ello abocaba a un proceso de discusión más prolijo, y lo que en último término era lo que buscaba Grillo, acentuaba la división interna entre los senadores del PD, a los que Renzi pensaba dejar libertad de voto por lo que a la stepchild adoption se refiere. El propio M5S había decidido también, después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, dar libertad de voto a sus senadores en lo referente a este punto.

La discusión quedó así suspendida mientras partidarios y detractores reagrupaban sus fuerzas. Matteo Renzi, sin embargo, no quiso dejar pasar más tiempo y finalmente aceptó descaifenar el proyecto en el sentido en el que le reclamaban tanto el sector católico de su partido como la derecha. El resto, ya lo hemos contado arriba.

¿Por qué es un proyecto descafeinado?

La ley finalmente aprobada no contempla ni siquiera la stepchild adoption. Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos. Y es que los jueces italianos, salvo excepciones, se están mostrando más sensibles que la clase política de ese país hacia la realidad familiar de las personas LGTB. La propia stepchild adoption, por ejemplo, ha sido ya reconocida por varios tribunales.

Un detalle menor para algunos pero especialmente simbólico, y que deja bien claro el afán de los legisladores homófobos por dejar su impronta en el proyecto, ha sido la supresión de la “obligación de fidelidad” que, del mismo modo que la ley italiana exige a las parejas casadas, el proyecto inicial de Cirinnà exigía a las parejas del mismo sexo unidas civilmente. Por curioso que parezca, se trataba de un aspecto que había sido especialmente criticado por los contrarios al proyecto porque en su opinión hacía prácticamente indistinguible a esta institución de la del matrimonio. Eliminarlo supone, en cierto modo, oficializar que la relación afectiva que se le supone a dos personas del mismo sexo unidas civilmente es de peor calidad que la que se le supone a una pareja de distinto sexo casada.

De hecho, las uniones civiles italianas entre personas del mismo sexo son consideradas jurídicamente una “formación social específica”, término que nadie sabe muy bien qué significa, pero que fue introducido con objeto de configurarlas como una rareza que las diferencie, por ejemplo, de matrimonio.

Buena noticia, al fin y al cabo

La aprobación de la ley, en cualquier caso, supone que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconoce las parejas del mismo sexo (hasta Chipre o Grecia, dos países de tradición ortodoxa, la habían adelantado ya). De “paso histórico” la ha calificado el colectivo italiano Arcigay. También ILGA Europe se ha congratulado, reconociendo el 11 de mayo como un “día importante para el movimiento LGTBI italiano”, aunque la organización europea insiste en que no puede ser el último paso al haber quedado fuera las familias homoparentales.

El Partido Demócrata ha celebrado al decisión con un aplauso y el propio Matteo Renzi, para quien esta medida era uno de sus compromisos con sus votantes, ha señalado que era un «día de fiesta. Italia ha dado un paso hacia adelante». Así lo resume el propio Renzi en su muro de Facebook:

Hoy es un día de fiesta para muchos. En estas horas decisivas tengo junto a mi corazón el pensamiento y el recuerdo de Alessia [Ballini, alcaldesa de San Piero a Sieve, luchadora por los derechos de los homosexuales, fallecida en 2011]. Y esto me basta. Porque las leyes son hechas para las personas, no para las ideologías. Para quien ama, no para quien proclama. Lo hacemos poniendo la moción de confianza porque ya no se podía retrasar más después de años de intentos fallidos. Lo hacemos con humildad y valentía”.

Las celebraciones han llegado tanto por parte de colectivos LGTB, como por parte de otros miembros del gobierno, como María Elena Boschi, ministra para las Reformas Constitucionales, quien reiteraba que se trata de «un día de fiesta para todos los italianos (P). Hemos dado una respuesta después de años, no sólo en relación a los derechos, sino a los sueños y expectativas de tantas personas». En la misma línea, Roberta Pinotti, ministra de Defensa, publicaba en Twitter que «finalmente Italia podrá tener una ley sobre las uniones civiles. Más derechos y más serenidad para quienes se aman. Ahora estamos al mismo nivel que Europa».

Renzi no ha dejado de advertir que «nadie tiene derecho a no aplicar la ley», adelantándose a quienes se negaran a confirmar una unión civil entre homosexuales, dado que « los municipios tienen la obligación de ponerla en práctica». De la misma manera, tampoco le preocupa perder el respaldo de los votantes católicos, respondiendo que cuando hay cosas que hacer, se hacen. La ley aprobada no sólo reconoce las uniones de parejas del mismo sexo, sino que garantiza a ambos cónyuges derechos similares a las parejas heterosexuales en lo que respecta a pensiones, vivienda y herencias, así como visitas hospitalarias y hasta a llevar el mismo apellido.

Tampoco han faltado las voces críticas con la aprobación de esta ley, como los ultraderechistas de Liga Norte, Matteo Salvini y Massimiliano Defriga, mientras el primero hace un claro llamamiento a la desobediencia por parte de los alcaldes de su formación, el segundo sostiene que esta ley representa un ataque directo contra la familia. Más moderada se posiciona Giorgia Salvini, de la formación conservadora Hermanos de Italia, que ha declarado que respetará la ley, pero no celebrará personalmente ninguna unión homosexual.

No deja de ser triste, en cualquier caso, el espectáculo ofrecido por la clase política italiana a lo largo de los últimos meses, y que demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio, con un Renzi más preocupado de mantener unido a su partido o un M5S más preocupado de dejar en evidencia dicha división interna que de los derechos de las familias homoparentales, que siguen estando desprotegidos.

Enhorabuena en cualquier caso al colectivo LGTB italiano por lo conseguido, que no es poco. A celebrarlo hoy y a luchar por nuevos avances mañana.

Fuente Dosmanzanas/UniversoGay, Chueca/Agencias

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Un tribunal de Nápoles reconoce a una pareja de mujeres la doble adopción “cruzada” que ya habían obtenido en Francia

Lunes, 11 de abril de 2016

ladelfa_appello_napoli1Nueva victoria en los tribunales italianos de las familias homoparentales, a las que su clase política se empeña en negar el reconocimiento. La Corte de Apelaciones de Nápoles ha reconocido de nuevo una doble adopción “cruzada”, pero en este caso se añade un factor novedoso: el tribunal simplemente ha ordenado la transcripción en el registro italiano de lo que ya había reconocido un tribunal francés.

Giuseppina La Delfa y Raphaelle Hoedts, una pareja italo-francesa, son madres de dos hijos, niña y niño, concebidos mediante reproducción asistida. Cada una de ellas es madre biológica de uno de los hijos, y a su vez cada uno de ellos ha sido adoptado por su madre no biológica en Francia, país en el que ambas contrajeron además matrimonio en 2013. Así lo determinaron sendas sentencias de un tribunal de Lille, al norte del país galo.

Ahora la Corte de Apelaciones de Nápoles simplemente ha estimado que dichas sentencias son plenamente reconocidas en Italia y que por lo tanto la pareja puede inscribir a sus dos hijos en ese país. Una decisión elemental que a Giuseppina y Raphaelle les ha costado un proceso judicial, dado que el Ayuntamiento de Santo Stefano del Sole, en la provincia de Avellino, donde reside la pareja, se negó a tramitar la inscripción con el argumento de que ello supondría reconocer su matrimonio. Y aunque la validez de este matrimonio fue finalmente reconocida en Italia el año pasado, por decisión de la propia Corte de Apelaciones de Nápoles, la pareja seguía sin poder registrar a sus hijos como hijos de ambas.

“Italia debe transcribir las adopciones de mis dos hijos. Ha sido una larga batalla, pero al final hemos ganado y ahora es el alcalde el que debe desembolsar más de 5.000 euros por los costes legales”, ha declarado Giuseppina, una de las fundadoras (y expresidenta) de Famiglie Arcobaleno y miembro de consejo de NELFA (Red Europea de Asociaciones de Familias  LGBTIQ). “La Corte de Apelaciones refuerza la visión jurídica según la cual existe ‘portabilidad del estado civil’ en el interior de la Unión Europea, que se aplica tanto al matrimonio de ciudadanos europeos como a las adopciones y relaciones de filiación”, ha destacado por su parte Alexander Schuster, abogado de la pareja y miembro de ECSOL (Comité Europeo de Derecho sobre Orientación Sexual), una red de juristas en favor de los derechos LGTB.

Italia: la justicia, por un lado; la política, por otro

Hace escasas semanas que nos hacíamos eco, precisamente, de cómo un tribunal de menores de Roma autorizaba otra adopción cruzada. En aquel caso, cada una de las dos mujeres de la pareja era madre de una niña, en los dos casos recurriendo a reproducción asistida en Dinamarca. Las dos niñas tienen ya 4 y 8 años, pero no ha sido hasta ahora cuando la justicia italiana ha concedido la adopción de cada una de las niñas a su madre no biológica, de forma que ambas madres vean reconocidos legalmente sus derechos parentales sobre las dos menores.

No se trataba, de hecho, del primer caso de stepchild adoption (término anglosajón que los italianos ha adoptado para designar la posibilidad de que, en el seno de una pareja del mismo sexo, uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro miembro de la pareja). Ya en diciembre la Corte de Apelaciones de Roma confirmaba la histórica sentencia que año y medio antes había emitido un tribunal de menores de la capital italiana, y que por primera vez avalaba que una mujer pudiese adoptar a la hija biológica de su pareja del mismo sexo.

El caso abrió en su momento un camino que otros tribunales italianos ya están siguiendo. En enero de 2015, por ejemplo, era la Corte de Apelaciones de Turín la que reconocía los derechos de parentalidad de otra pareja de mujeres, una española y otra italiana, casadas (y luego divorciadas) en España, y que tuvieron a su hijo mediante reproducción asistida en Barcelona. Y en diciembre otro tribunal de apelaciones, esta vez en Milán, reconocía como válida la adopción concedida en España a una mujer italiana que adoptó a la hija biológica de su pareja. La historia de esta pareja es bastante similar a la anterior: se casaron (luego se divorciaron) y tuvieron a su hijo mediante reproducción asistida en España, aunque en este caso ambas mujeres son italianas. Aún así, el tribunal consideró que el procedimiento de adopción en España debe ser reconocido en Italia.

Todas estas sentencias tienen lugar mientras la clase política italiana se muestra incapaz de aprobar una ley de uniones civiles entre parejas del mismo sexo que reconozca, aunque sea de forma limitada, a las familias homoparentales. Si bien es cierto que el proyecto que ha sido aprobado por el Senado (y que ahora tramita la Cámara de Diputados) supone la vía libre a que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconozca las parejas del mismo sexo, la eliminación en el último momento de la stepchild adoption demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio del juego político italiano, con un primer ministro (Matteo Renzi) más preocupado de mantener unido a su partido, el Partido Democrático, dividido sobre la materia, o un Movimiento 5 Estrellas más preocupado de dejar en evidencia la división interna de los de Renzi que de reconocer los derechos de las familias homoparentales. Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos.

Fuente Dosmanzanas

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La justicia italiana reconoce una adopción “cruzada” a una pareja de mujeres con dos hijas

Viernes, 4 de marzo de 2016

Two women and a little girl walking up steps La realidad es tozuda y acaba por abrirse camino. Pocos días después de que el Gobierno italiano aceptase eliminar la stepchild adoption como única forma de que el proyecto de uniones civiles entre parejas del mismo sexo sobreviviese en su paso por el Senado, un tribunal de menores de Roma ha autorizado una adopción “cruzada” en el seno de una pareja de mujeres. Precisamente lo que el Senado acaba de negar… concedido por la justicia por partida doble. 

Cada una de las dos mujeres de la pareja es madre de una niña, en los dos casos recurriendo a reproducción asistida en Dinamarca. Las dos niñas tienen ya 4 y 8 años. Pero no ha sido hasta ahora cuando gracias a un recurso de la abogada Francesca Quarato, miembro de los colectivos Rete Lenford y Famiglie Arcobaleno, un tribunal de menores de Roma ha concedido la adopción de cada una de las niñas a su madre no biológica. De esta forma, ambas madres ven reconocidos legalmente sus derechos parentales sobre las dos menores.

Aunque se trata del primer caso en el que la justicia italiana reconoce una adopción “cruzada”, no es sin embargo el primer caso de stepchild adoption (término anglosajón que los italianos ha adoptado para designar la posibilidad de que, en el seno de una pareja del mismo sexo, uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro miembro de la pareja). De hecho, el pasado diciembre un tribunal de apelaciones de Roma confirmaba la sentencia que año y medio antes había emitido un tribunal de menores de la capital italiana, y que por primera vez avalaba que una mujer pudiese adoptar a la hija biológica de su pareja del mismo sexo (ya en su momento recogimos la que entonces fue histórica sentencia. La pareja de mujeres, residente en Roma desde el año 2003, tuvo una hija mediante reproducción asistida en un país extranjero que no ha trascendido, donde también contrajeron matrimonio. Con posterioridad, reclamaron ante la justicia italiana la adopción del menor por parte de la madre no biológica).

El caso abrió en su momento un camino que otros tribunales italianos ya están siguiendo. En enero de 2015, por ejemplo, era un tribunal de apelaciones de Turín el que reconocía los derechos de parentalidad de otra pareja de mujeres, una española y otra italiana, casadas (y luego divorciadas) en España, y que tuvieron a su hijo mediante reproducción asistida en Barcelona, cuyo registro civil reconoce al niño como hijo de ambas. Y en diciembre otro tribunal de apelaciones, esta vez en Milán, reconocía como válida la adopción concedida en España a una mujer italiana que adoptó a la hija biológica de su pareja. La historia de esta pareja es bastante similar a la anterior: se casaron (luego se divorciaron) y tuvieron a su hijo mediante reproducción asistida en España, aunque en este caso ambas mujeres son italianas. Aún así, el tribunal considera que el procedimiento de adopción en España debe ser reconocido en Italia.

Italia: una justicia por delante de su clase política

Todas estas sentencias tienen lugar mientras la clase política italiana se muestra incapaz de aprobar una ley de uniones civiles entre parejas del mismo sexo que reconozca, aunque sea de forma limitada, a las familias homoparentales. La aprobación del proyecto en el Senado ha dejado, de hecho, al colectivo LGTB italiano con una sensación agridulce… tirando a agria. Si bien es cierto que supone la vía libre a que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconozca las parejas del mismo sexo (hasta Chipre o Grecia, dos países de tradición ortodoxa, a la que se le supone una mayor hostilidad hacia las relaciones entre personas del mismo sexo, la habían adelantado ya), lo sucedido demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio del juego político italiano, con un primer ministro (Matteo Renzi) más preocupado de mantener unido a su partido, el Partido Democrático, o un Movimiento 5 Estrellas más preocupado de dejar en evidencia la división interna de los de Renzi que de reconocer los derechos de las familias homoparentales.

Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos.

Fuente Dosmanzanas

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El Senado italiano aprueba la Ley de Unión Civil que ignora a las familias homoparentales

Lunes, 29 de febrero de 2016

33448_senado-italiaLa ley se someterá a votación en el Congreso en dos meses

El texto mantiene el requisito de ayuda recíproca moral y material, la pensión de supervivencia, el permiso de residencia para el cónyuge extranjero y también la posibilidad de adquirir el apellido del compañero.

Sin embargo elimina la obligación de fidelidad, un tema emblemático para las asociaciones de defensa de los homosexuales.

La califican una “versión descafeinada” del matrimonio igualitario porque deja fuera el aspecto más controvertido, la posibilidad de adopción de los hijos naturales de uno de los miembros de la pareja pero no deja de ser un hito en un país donde la opinión del Estado Vaticano cuenta y mucho. Al final el primer ministro, Matteo Renzi, ha optado por someter el texto a una moción de confianza, que ha salido adelante con el voto favorable de 173 senadores, mientras que otros 71 han votado en contra. Los representantes del Movimiento Cinco Estrellas han abandonado la sala antes de la votación. De haber salido mal, Renzi se hubiera visto obligado a dimitir, después del acuerdo cerrado este miércoles entre el Partido Democrático, al que pertenece, y Nuevo Centro Derecha (NCD), su principal socio de coalición. El texto deberá ser votado ahora en la Cámara de Diputados.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, aceptaba descafeinar la propuesta de ley de uniones civiles como única forma de desatascar su aprobación por el Senado y superar la división interna de su propio partido. Finalmente ha sido retirada la “stepchild adoption”, es decir, la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro miembro. Renzi también ha aceptado modificar algunos aspectos “simbólicos” para acentuar las diferencias entre uniones civiles y matrimonio. El proyecto ha sido aprobado finalmente por 173 votos a favor y 71 en contra. Ahora debe ser discutido por la Cámara de Diputados, donde no se esperan sorpresas.

La aprobación de una ley que reconozca las parejas del mismo sexo en Italia está siendo especialmente largo y trabajoso, y eso que ni siquiera estamos hablando de una ley de matrimonio igualitario, posibilidad a día de hoy imposible en Italia, el país de Europa occidental en el que la Iglesia católica sigue conservando una mayor influencia. Como en entradas anteriores hemos detallado, la propuesta que inicialmente estaba sobre la mesa era la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocía a las parejas del mismo sexo derechos civiles, patrimoniales y sociales similares a los del matrimonio, aunque no la adopción conjunta. Como gran paso adelante, sin embargo, sí que permitía, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja (bautizada en Italia con el anglicismo stepchild adoption).

La tramitación del proyecto, sin embargo, no se aceleró hasta después del histórico referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, cuando el primer ministro Renzi (Partido Democrático, PD) declaró que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería haber tenido, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo. El proyecto recibía por fin la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo pasado, aunque finalmente no ha llegado al pleno del Senado hasta ya bien entrado 2016.

En todo este tiempo, Renzi ha intentado sin éxito llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que rechazaba el proyecto de Cirinnà y prefería una regulación de menor nivel que no contemple la stepchild adoption. Renzi, cuya primera y más importante dificultad era la división interna en su propio partido (una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y cuyo sector católico sigue siendo especialmente influyente), se vio finalmente abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios del PD se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo (M5S), que se había mostrado a favor del proyecto. Pero no fue suficiente. El M5S se negó a validar la denominada “enmienda supercanguro”, un procedimiento parlamentario abreviado que tiene como objeto rechazar de un plumazo y sin discusión numerosas enmiendas menores, al que ese partido se opone por principio. Ello abocaba a un proceso de discusión más prolijo, y lo que en último término es lo importante, acentuaba la división interna entre los senadores del PD, a los que Renzi pensaba dejar libertad de voto por lo que a la stepchild adoption se refiere. El propio M5S había decidido también, después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, dar libertad de voto a sus senadores en lo referente a este punto.

La discusión quedaba así suspendida mientras partidarios y detractores reagrupaban sus fuerzas. Matteo Renzi, sin embargo, no ha querido dejar pasar más tiempo, y esta misma semana daba su brazo a torcer y aceptaba descaifenar el proyecto en el sentido en el que le reclamaban tanto el sector católico de su partido como la derecha. La senadora Laura Cantini, del PD, plasmaba la reforma en una “maxienmienda que contaba por el fin con el visto bueno mayoritario de la cámara y que recibía 173 votos favorables y 71 contrarios (los senadores del M5S prefirieron abandonar la votación en señal de protesta por el giro de los de Renzi).

Ahora el proyecto debe recibir el visto bueno de la Cámara de Diputados, donde Renzi dispone de un margen más cómodo que en el Senado, y donde en principio no se esperan modificaciones significativas del texto.

Fuera, la stepchild adoption y la “obligación de fidelidad”

La aprobación del proyecto en el Senado deja al colectivo LGTB italiano con una sensación agridulce. Por un lado, supone la vía libre a que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconozca las parejas del mismo sexo (hasta Chipre o Grecia, dos países de tradición ortodoxa, a la que se le supone una mayor hostilidad hacia las relaciones entre personas del mismo sexo, la habían adelantado ya). Por otro, lo sucedido estas últimas semanas en el Senado demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio del juego político italiano, con un Renzi más preocupado de mantener unido a su partido o un M5S más preocupado de dejar en evidencia dicha división interna que de los derechos de las familias homoparentales, que siguen estando desprotegidos.

Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos. Y es que los jueces italianos, salvo excepciones, se están mostrando más sensibles que la clase política de ese país hacia la realidad familiar de las personas LGTB. La propia stepchild adoption, por ejemplo, ha sido ya reconocida por los tribunales en el caso de una pareja de mujeres, residente en Roma desde el año 2003, que tuvo una hija mediante reproducción asistida en un país extranjero, donde también contrajeron matrimonio (no reconocido en Italia). Con posterioridad, reclamaron ante la justicia italiana la adopción del menor por parte de la madre no biológica.

Un detalle quizá menor para algunos pero especialmente simbólico, y que deja bien claro el afán de los senadores homófobos por dejar su impronta en el proyecto, ha sido la supresión de la “obligación de fidelidad” que, del mismo modo que la ley italiana exige a las parejas casadas, el proyecto inicial de Cirinnà exigía a las parejas del mismo sexo unidas civilmente. Por curioso que parezca, se trataba de un aspecto que había sido especialmente criticado por los contrarios al proyecto porque en su opinión hacía prácticamente indistinguible a esta institución de la del matrimonio. Eliminarlo supone, en cierto modo, oficializar que la relación afectiva que se le supone a dos personas del mismo sexo unidas civilmente es de peor calidad que la que se le supone a una pareja de distinto sexo casada.

Tras la aprobación del texto en la Cámara alta, la senadora Cirinná ha sido ovacionada por los miembros del Partido Demócrata, a pesar de que el texto aprobado parece no contentar ni al movimiento activista LGTBI ni a los sectores ultracatólicos y conservadores.

El ministro del Interior y líder de NCD, Angelino Alfano, ha celebrado este jueves desde Bruselas el acuerdo alcanzado. “Ha sido un bonito regalo a Italia haber impedido que dos personas del mismo sexo, algo que impide la naturaleza, tuvieran la posibilidad de tener un hijo. Hemos impedido una revolución contra natura y antropológica, creo que ha sido un resultado nuestro “, ha comentado en unas declaraciones que no han sido bien recibidas en las filas del PD.

“Creo que debería prevalecer el buen sentido también en las declaraciones. El regalo a Italia es decir que no hay ciudadanos de clase B. Y esta ley va en la dirección justa”, ha subrayado la ministra para las Reformas, Maria Elena Boschi.

Grupos católicos y conservadores insistían en que “un niño debe tener un papá y una mamá”. Si una pareja del mismo sexo desea adoptar, ahora no le quedará otro remedio que recurrir a los tribunales. Tal vez allí encontrará alguna puerta abierta.

Italia es el único país de la Europa Occidental que se encontraba en esta situación de limbo jurídico de las parejas del mismo sexo. El documento de ley lleva el nombre de la senadora del Partido Democrático que lo impulsó, Monica Cirinnà.

Las modificaciones introducidas en el proyecto de ley han tenido como principal objetivo hacer el texto digerible para la formación conservadora Nuevo Centroderecha, liderada por el ministro de Interior, Angelino Alfano. Éste aclaró que su partido “no rechaza los derechos de los homosexuales, aunque sí es contrario a las adopciones y a la equiparación de sus uniones con el matrimonio”.

En definitiva, y como la propia ILGA Europe ha reconocido en un comunicado, un paso adelante que es bienvenido pero que se demuestra insuficiente.

Fuente Agencias, Dosmanzanas, Cáscara Amarga, Chueca.com, Ragap

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El Senado italiano aplaza la votación para aprobar el matrimonio igualitario

Sábado, 20 de febrero de 2016

beso-gay-vaticanoEl jefe del grupo parlamentario del PD en el Senado, Luigi Zanda, temiendo la posible deserción de diputados católicos del partido, ha propuesto posponer la votación hasta la semana que viene.

El Senado italiano ha aplazado este miércoles, 17 de febrero, la votación para garantizar el reconocimiento legal del matrimonio homosexual en el país. El proyecto de ley está generando una fuerte división política dentro de las filas del gobernante Partido Democrático (PD), mientras algunos aliados del primer ministro, Matteo Renzi, pujan por la retirada de una disposición que concede al colectivo derechos de adopción limitados.

La demora marcará “un periodo de reflexión que nos permitirá encauzar los hilos políticos y encontrar el camino de forma ordenada”, ha explicado. Este aplazamiento supone un nuevo revés para Renzi, que prometió promulgar la ley el pasado año, pero sus intereses se han visto bloqueados por la fuerte oposición parlamentaria y la influyente Iglesia Católica.

El debate político sobre la cuestión, que se inició el martes durante algunas horas, volverá a celebrarse como pronto el 23 de febrero, según ha informado el presidente del Senado, Pietro Grasso.

Retirada de las disposiciones

La oposición ha centrado su crítica en una disposición que permite a las parejas no casadas adoptar al hijo de su compañero. Los detractores señalan que esta medida podría incitar el uso de los vientres de alquiler, una práctica ilegal en Italia.

Las últimas encuestas señalan que el 70 por ciento de los italianos apoya los matrimonios civiles, de los cuales solo un 24 por ciento están a favor de que se reconozcan derechos de adopción a las parejas homosexuales.

El proyecto de ley ha polarizado a la sociedad italiana. El mes pasado cientos de miles de manifestantes, respaldados por la Iglesia, se concentraron en Roma para protestar contra el matrimonio homosexual. Al mismo tiempo, se han celebrado protestas a favor de la legislación.

Italia es el único país de las grandes potencias occidentales que todavía no ha reconocido el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, quedando desprovisto este colectivo de algunas protecciones legales como los derechos de sucesión.

Renzi, que posee una mayoría ajustada en el Senado, intenta evitar una escisión ideológica dentro de su partido. Si la propuesta de ley es aprobada en la Cámara Alta, deberá someterse a una posterior votación en la Cámara Baja, donde el primer ministro mantiene un respaldo más sólido.

Fuente Agencias/Cáscara Amarga

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Italia: el Movimiento 5 Estrellas de Grillo da libertad de voto a los suyos sobre la adopción homoparental

Jueves, 11 de febrero de 2016

Logo_M5S_2015-11-18Malas noticias para la igualdad de las personas LGTB en Italia. El Movimiento 5 Estrellas, el partido liderado por el cómico Beppe Grillo que con su discurso contra la política tradicional se colocó en las últimas elecciones como el segundo más votado de Italia, ha sucumbido a la gran movilización homófoba contra el proyecto de uniones civiles entre personas del mismo sexo y ha decidido dar libertad de voto a sus parlamentarios sobre la denominada stepchild adoption, es decir, la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro. Un giro que ha producido estupefacción en los colectivos LGTB italianos y que amenaza con descafeinar aún más el proyecto.

Italia sigue siendo el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance (hasta la muy ortodoxa Grecia ha aprobado ya una regulación en este sentido). Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo.

La propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta. Sí que permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja. Algo que por cierto ya ha sido reconocido por la propia justicia italiana. El proyecto recibía por fin la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo pasado, y parecía reactivarse en octubre, aunque finalmente no ha llegado al pleno del Senado hasta ya entrado 2016, ante la desesperación de los colectivos italianos.

En todo este tiempo, Matteo Renzi (Partido Democrático, PD) ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios de su propio partido se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que hasta ahora se había mostrado inequívocamente partidario del proyecto.

Y decimos hasta ahora, porque después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, el M5S ha decidido dar libertad de voto por lo que a la adopción se refiere. Una decisión que Beppe Grillo hacía pública en su blog el pasado fin de semana, “en respuesta a tantas peticiones por parte de los electores, inscritos y portavoces del M5S sobre este tema ético”, y que justificaba en el hecho de que en la votación online sobre la materia que los inscritos llevaron a cabo en 2014, y cuyo resultado fue masivamente favorable a dar el sí a las uniones civiles, no se mencionaba expresamente la adopción. Un argumento discutible, por cierto, dado que en el texto explicativo que en su momento acompañaba a la votación sí que se explicaba que la ley excluía la adopción “ex novo” por parejas del mismo sexo).

La decisión del M5S complica la aprobación íntegra del proyecto Cirinnà, ya amenazada previamente por la división existente dentro del propio PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y en el seno del cual hay un grupo consolidado de contrarios al proyecto en su versión actual. Lo que pueda suceder en próximos días, cuando el Senado comience a votar las innumerables enmiendas, es de hecho imprevisible. No tanto por la existencia de contrarios a la stepchild adoption en el seno del M5S (la web Gay.it estima que no serían más de tres) como por el efecto “psicológico” de la decisión del M5S, que demuestra la tremenda fuerza que los católicos tienen en la política italiana con independencia del sesgo ideológico de los partidos.

Seguiremos con atención lo que suceda…

Fuente Dosmanzanas

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Manifestación homófoba en Roma a favor de la familia tradicional y contra las uniones civiles entre personas del mismo sexo

Lunes, 1 de febrero de 2016

56ae427017f66.r_1454260907461.32-53-764-465Italia, a la cola en derechos de parejas homosexuales

Una gran manifestación en Roma a favor de la familia tradicional presiona al Gobierno de Matteo Renzi

Muchos religiosos participaron en la propuesta

La movilización social a favor y en contra del reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo continúa paralelamente a su discusión política en Italia. El debate, que podría por fin ser el definitivo, ya ha comenzado en el Senado italiano. Como estaba anunciado, apenas una semana después de las multitudinarias manifestaciones que mostraron su apoyo a la apertura de este proceso, las fuerzas reaccionarias opuestas a los derechos LGTB han organizado una gran concentración de sus adeptos en Roma.

La convocatoria ha sido la tercera de los llamados “Family Day” contra el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. El primero tuvo lugar en 2007 y contribuyó al encallamiento del proyecto de sociedades de convivencia (DICO) del Gobierno de Romano Prodi. El segundo y más reciente también congregó a una multitud el pasado mes de junio en Roma y contó, como ahora, con el apoyo de la iglesia católica y la participación de numerosos políticos. Entre los presentes el pasado sábado, el ministro del Interior y líder del Nuevo Centro Derecha Angelino Alfano, que fue recibido personalmente por el organizador de la concentración Massimo Gandolfini. También asistió, “a título personal”, el ministro de Medio Ambiente Gian Luca Galletti. Unas presencias que dan idea de la división en el seno del Gobierno de Matteo Renzi sobre el asunto y que entorpecen los avances.

Y es que hay dos Italias en la calle. Una, que se manifestó la semana pasada en 80 ciudades del país, no comulga con el matrimonio tradicional y pide una ley que permita la unión civil y la adopción a las parejas del mismo sexo. La otra, que se congregó este domingo Roma con el respaldo siempre poderoso de la Iglesia católica, sigue considerando que casamiento y mortaja del cielo bajan y pide con vehemencia a los políticos que se opongan a la iniciativa del Gobierno de Matteo Renzi de aprobar una ley que, aunque tarde, pretende homologar Italia al resto de Europa en materia de derechos civiles.

El fin de semana pasado los organizadores de las movilizaciones que tuvieron lugar en 98 ciudades italianas a favor del matrimonio homosexual calcularon haber reunido en total un millón de personas. Este sábado tuvo lugar en Roma una contra manifestación a favor de la familia tradicional y, como era de prever, los convocantes del denominado ‘Family Day‘ -así se bautizó la jornada– aseguraron que ellos superaron con creces la cifra de la semana pasada: declararon haber llegado a los “dos millones” de manifestantes. Ciertamente, una gran multitud se congregó este sábado en el Circo Máximo romano para protestar contra la regulación de las uniones civiles en Italia. Las cifras de participantes, como siempre en estos casos, son objeto de polémica: los organizadores la situaron en dos millones, pero el presidente de GayNet Italia Franco Grillini aseguró que en el Circo Máximo no caben más de 300.000 personas. En cualquier caso, no cabe duda de la capacidad de movilización de los homófobos italianos, que fletaron más de mil autobuses para acudir a Roma desde muchos puntos del país. La guerra de cifras está servida.

Sea como sea, lo que está claro es que la sociedad italiana se encuentra dividida entre los que pretenden continuar anclados en el pasado, y los que consideran que no puede ser que Italia esté a la cola de la Unión Europea en el reconocimiento de los derechos de las parejas homosexuales, debido en parte a la influencia conservadora del Vaticano.

Este martes se votará en el Senado italiano la ley de uniones civiles, también conocida como ley Cirinnà, en referencia a la senadora que la impulsó, Monica Cirinnà, del Partido Democrático del primer ministro Matteo Renzi. El artículo principal de la ley establece que dos personas del mismo sexo pueden constituir una pareja de hecho reconocida por el Estado, ante la presencia de dos testigos. También prevé que estas parejas puedan adoptar un hijo o una hija cuyo padre o madre ya sea uno de los dos componentes de la pareja.

Sin límites, nuestra sociedad se volverá loca”, declaró Massimo Gandolfini, responsable de la organización de la jornada de protesta a favor de la familia tradicional de este sábado, que tuvo lugar en la gran plaza del Circo Massimo. “La ley Cirinnà no es aceptable de la primera a la última palabra. No se trata de cambiar tres o cuatro palabritas, sino de rechazarla completamente”, añadió. Desde un escenario instalado en el Circo Máximo, Massimo Gandolfini, un neurocirujano conocido por sus ataques a los homosexuales y organizador del Día de la Familia, ya advirtió de que la oposición al proyecto de ley será frontal. “No se trata de quitar una palabrita de aquí o de allí para maquillarlo”, dijo, “porque no es válido de la primera a la última letra. Tenemos que hacer una oposición radical, porque las leyes pueden cambiar la cultura de un pueblo y tenemos que estar atentos a las leyes destructivas”. Gandolfini presumió de contar con el apoyo de la Confederación Episcopal Italiana (CEI) y de destacados miembros del Gobierno, entre ellos del ministro del Interior, Angelino Alfano, y del de Medio Ambiente, Gianluca Galletti, que incluso asistió a la concentración de Roma en un claro desafío a Renzi, quien necesita del apoyo de los partidos de centro para poder seguir al frente del Gobierno.

Mil quinientos autocares procedentes de toda Italia trasladaron manifestantes a la capital, algunos financiados por colectivos católicos. De hecho, muchos religiosos participaron en la protesta, presidida por una gran pancarta que decía “En defensa de la familia y de los niños”. Otra destacaba “prohibido desguazar la familia”. De eslóganes, había de todo tipo: Nos gusta la diversidad. Queremos una mamá y un papá“, “la naturaleza no se cambia” o “Cirinnò“, haciendo un juego de palabras con el apellido de la senadora impulsora de la ley, Cirinnà, y la palabra “no“.

En la manifestación no hubo símbolos políticos, pero sí que asistieron al menos dos centenares de parlamentarios, sobre todo del partido Nuevo Centro Derecha -aliado del Partido Democrático en el gobierno-, Forza Italia, Lega Nord, y algunos representantes del ala católica de la propia formación del primer ministro italiano. De hecho, incluso el responsable de la cartera de Interior, Angelino Alfano -perteneciente a Nuevo Centro Derecha-, recibió en el ministerio al organizador de la manifestación, antes del inicio de la protesta. Esta división política hace que sea una incertidumbres saber cuál será el resultado de la votación de la ley.

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobarlo). Lo cierto es que pese a la enésima promesa de Renzi, han tenido que pasar casi cinco meses para que el proyecto simplemente se desatasque.

La propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). En esencia rehúsa el término “matrimonio”, sustituido por el de “específica formación social“, si bien una vez aprobada las parejas homosexuales podrán, entre otras cosas, fijar un domicilio, elegir un apellido común e incluso concederse su nacionalidad. Un proyecto que recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio, como se ha dicho, con una multitudinaria manifestación en Roma.

Desde la reactivación del proyecto en enero tras el arranque en falso del pasado octubre, el principal escollo en las negociaciones es la regulación de la adopción. La aprobación de la iniciativa, en cualquier caso, parece por fin probable: el Gobierno ha expresado hoy su respeto por los manifestantes a favor y en contra del proceso, pero ha reafirmado su compromiso con el mismo. La proposición de ley de Cirinnà podría votarse a mediados de febrero y recibir el apoyo de la mayoría del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, Izquierda Ecología Libertad y parte de Forza Italia.

En resumen, a pesar de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo el pasado mes de julio a Italia por no reconocer la unión legal de las parejas del mismo sexo, de la promesa de Renzi, del apoyo multitudinario en 80 ciudades de Italia y del trabajo incansable de la senadora Cirinnà, el proyecto de ley ya está sufriendo una vieja táctica parlamentaria consistente en la lluvia de alegaciones, casi nunca destinadas a mejorar el texto, sino a torpedearlo hasta hacerlo inviable o retrasarlo hasta el infinito. Ya ha sido aplazada en dos ocasiones y amenaza con romper el Gobierno de coalición e incluso la formación del centroizquierda a causa de la oposición de los parlamentarios católicos. Hasta el momento, Renzi ha optado por lavarse las manos dejando libertad de conciencia a sus ministros y senadores, pero da la impresión de que, sin su participación directa, el proyecto de ley –una de sus promesas para el año en curso— tiene todas las papeletas para naufragar o ser mutilado en uno de sus puntos más polémicos en Italia: la adopción del hijo del cónyuge, por cuanto los sectores más críticos sostienen que es una vía que podría permitir la gestación subrogada. De hecho, la Liga Norte –el partido xenófobo que suele enfrentarse con la Iglesia por la atención a los inmigrantes– camina ahora junto a los obispos y ya ha presentado más de 6.000 enmiendas. El proyecto del PD evita cualquier cercanía con la palabra matrimonio. Pero ni por esas. En materia de derechos civiles, Italia sigue anclada en el pasado.

Fuente Agencias

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Italia: se reactiva el proyecto de uniones civiles para parejas del mismo sexo… con resultado final aún incierto

Viernes, 16 de octubre de 2015

Italy's Prime Minister Renzi smiles as he arrives to lead a news conference at Chigi palace in RomeDespués de años de espera, por primera vez en la historia de Italia el Senado debatirá este miércoles una propuesta de ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo. Ello no significa, ni mucho menos, que su aprobación sea inminente, ni siquiera que esté asegurada, al menos en su redacción actual. Pero sí supone un punto de inflexión después de que el primer ministro Matteo Renzi haya ido dando largas una y otra vez al proyecto, que ya en mayo fue visto por la Comisión de Justicia de la cámara alta. El éxito final, en cualquier caso, dependerá del delicado equilibrio existente en el seno del Partido Democrático (PD) entre los democristianos y el resto. 

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobarlo). Lo cierto es que pese a la enésima promesa de Renzi, han tenido que pasar casi cinco meses para que el proyecto simplemente se desatasque.

A día de hoy, la propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). Un proyecto que como dijimos arriba recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio con una multitudinaria manifestación en Roma. Pocas semanas después el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que condenaba a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo, en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa (y ello pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que lo haga).

Durante este tiempo, Matteo Renzi ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centroderecha (NCD) de Angelino Alfano, que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y hacer lo que hasta ahora había rechazado: conseguir el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y de Izquierda Ecología Libertad (SEL), dos fuerzas con las que si quisiera el PD tendría mayoría suficiente para aprobar el proyecto, para al menos iniciar la discusión en el pleno del Senado.

Las distintas sensibilidades en el seno del PD dificultan el pronóstico

Y decimos “al menos” porque ni mucho menos está segura su aprobación, pese al apoyo de M5S y SEL, debido a la división existente dentro del PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas en el que es posible encontrar, por ejemplo, a uno de los líderes más destacados del movimiento homófobo italiano: el diputado Mario Adinolfi. En el sector democristiano del PD, de hecho, el primer ministro Renzi cuenta con grandes apoyos (él mismo proviene de esa familia ideológica). Una expresión más de la “excepción italiana”: hablamos de un país en el que la Iglesia católica posee poderosas terminales en prácticamente todos los partidos políticos. De hecho, un sector del PD está ya maniobrando para impulsar una alternativa a la adopción de los hijos de la pareja, que se retrasaría hasta que el hijo tuviese 18 años y optase voluntariamente por ella. Mientras tanto se crearía una especie de “custodia reforzada” que precisaría de una aprobación por parte de los servicios sociales.

Está por ver qué sucede. Por lo pronto, habrá que ver hasta dónde llega la discusión este miércoles, que en cualquier caso se interrumpirá a mediodía y posiblemente no se reanude hasta noviembre. Más allá de eso, habrá que ver qué hace finalmente el PD en materia de adopción: Renzi piensa dejar libertad de voto en esa materia. El M5S y SEL son partidarios de dejar el proyecto tal como está y no rebajarlo más. Mientras, entre los partidos de centro-derecha y derecha predomina, aunque con diferentes grados de intensidad, la negativa al proyecto de Cirinnà.

Demasiadas incógnitas, en definitiva. El diario La Stampa, de centro-izquierda, se mostraba este martes pesimista y consideraba que, a la luz de cómo se presenta el calendario político, lo realista es pensar que “Italia no tendrá esta ley, quedará como una mancha negra en el mundo occidental avanzado, encasillado entre Moldavia y Polonia, punta de un iceberg de integrismo confesional y de negación de los derechos civiles”. Ojalá se equivoque.

Fuente Dosmanzanas

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El alcalde de Venecia pretende prohibir el Orgullo Gay en la ciudad

Viernes, 28 de agosto de 2015

luigi_brugnaroA principios de este mes, el recién elegido alcalde ya provocó una controversia por la retirada de libros sobre la realidad de las familias homoparentales en colegios de Venecia.

Una vez más un político homófobo asegura tener “amigos gais”. Se trata del recientemente elegido alcalde de Venecia, Luigi Brugnaro, que al parecer ha decidido convertir la homofobia en marca personal. Tras emprender una cruzada contra los libros infantiles que presentan a familias homoparentales, ahora le llega el turno al Orgullo LGTB, que Brugnaro no quiere ver en su ciudad mientras él sea alcalde por considerarlo “una bufonada” y “el colmo de lo kitsch”.

Lo dice el alcalde de Venecia… La ciudad del carnaval, de los Palazzos imposibles, de los gondoleros a rayas, de Arlequín, Brighella y Colombina. “Es una bufonada. El colmo de lo kitsch. Que lo hagan en Milán, o en su casa”, asegura, despectivo, en una entrevista al diario italiano La Reppublica, al ser preguntado sobre la posibilidad de que la ciudad organice un Orgullo LGTB, a lo que que él se niega en redondo.

Luigi Brugnaro, que fue elegido como alcalde de Venecia en junio como cabeza de lista en plataforma autodenominada de centro-derecha, ha afirmado que va a tratar de prohibir los desfiles de Orgullo Gay en la ciudad, lo que ha provocado la furia de activistas de derechos de los derechos LGTB en Italia. “No habrá orgullo gay en mi Venecia”, ha dicho Luigi Brugnaro al diario La Repubblica, describiendo el evento como una farsa y “kitsch”, alegando inmediatamente que él no es homofóbico e insistiendo en que tiene amigos gays.

El representante de la asociación LGTB Arcigay, Flavio Romani, criticó al alcalde y lo invitó a unirse a la próxima marcha del Orgullo en Venecia: “Vamos a volver el próximo año e invitamos al alcalde a marchar a la cabeza del desfile con nosotros. De esa manera verá lo que es el Orgullo Gay en realidad”. Asimismo, Romani acusó al alcalde de tratar de imponer sus puntos de vista en una “ciudad cosmopolita”.

En la entrevista con el diario La Repubblica, el Brugnaro dijo que se opone firmemente a que Venecia aloje el desfile en la ciudad: “¡Que se vayan y lo hagan en Milán o delante de sus propios hogares!”, exclamó.

A principios de este mes, el recién elegido alcalde ya provocó una controversia mediante la retirada de los libros que representaban las familias del mismo sexo de los viveros de Venecia y escuelas primarias. La estrella del pop británico Elton John llamó al alcalde por esto “groseramente intolerante” en una publicación en Instagram. Brugnaro le respondió en Twitter, acusando a la cantante de “arrogante”. Brugnaro responde en la misma entrevista a las críticas del cantante Elton John, que lo acusó de liderar una sociedad “divisiva” y fomentar la ignorancia por su cruzada contra los libros infantiles inclusivos.

Todo comenzó cuando Brugnaro decidió revertir la iniciativa del anterior Gobierno municipal sobre educación en la diversidad en las aulas. A principios de 2014, tras una lucha denodada de la concejala Camilla Seibezzi para convencer a sus compañeros del Partido Democrático (PD), se decidió la introducción de 49 títulos infantiles en los centros de primaria que abordaran la diversidad familiar. Entre ellos estaba, por ejemplo, Tres con Tango, el cuento sobre un pingüino y sus dos papás al que nos hemos referido en varias ocasiones en dosmanzanas. Algo que no gusta al nuevo alcalde, según el cual “yo tengo que pensar en la mayoría de las familias donde hay una madre y un padre”. Seibezzi replicó que los libros habían sido seleccionados por psicopedagogos y contaban con el respaldo de las principales universidades italianas. “Se trata simple y llanamente de censura”, declaró.

También mostraron su rechazo, además de Seibezzi y de Elton John, más de 250 de escritores italianos, que pidieron al alcalde de Venecia que retirase también sus libros de la ciudad en solidaridad con los cuentos vetados. Finalmente, la lista inicial de 49 libros quedó reducida a los dos considerados los más “peligrosos”: Piccolo Uovo, de la italiana Francesca Pardi y Jean a deux mamans, de la francesa Ophélie Texier.

“La familia con dos mujeres y un niño no es natural”, replica ahora Brugnaro en La Repubblica. “¿Homófobo?”, le pregunta en ese momento el periodista. “Por favor, yo tengo amigos gais”, responde…

Luigi Brugnaro, empresario y propietario de un equipo de baloncesto, es el perfecto paradigma de político populista. No pertenece a ningún partido, pero fue elegido alcalde el pasado mes de junio con el apoyo de las fuerzas del centroderecha. De hecho, asegura admirar al primer ministro, Matteo Renzi (PD), por sus iniciativas de reformas políticas, aunque, eso sí, no lo gustan “los comunistas”. Tampoco nos gusta él a nosotros.

Funte C+ascara Amarga y Dosmanzanas

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Polémica por la decisión del alcalde de Venecia de retirar de los colegios dos libros sobre familias homoparentales

Lunes, 24 de agosto de 2015

Mestre - Riviera XX Settembre - Sopralluogo del nuovo sindaco Luigi BrugnaroYa habíamos publicado el mes pasado la intención del alcalde y ahora se ha conocido más tras la denuncia de Elton John…

El recientemente elegido alcalde de Venecia (Italia), Luigi Brugnaro, se ha estrenado con polémica en el cargo. La decisión de revisar las bibliotecas de los colegios de la ciudad para retirar los libros infantiles que traten sobre las familias homoparentales le ha valido un torrente de críticas, tanto de otros autores como de celebridades como el cantante Elton John. Finalmente han sido dos los títulos vetados por una supuesta intromisión en el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones.

Todo comenzó cuando Brugnano, elegido alcalde de la ciudad el pasado mes de junio con el apoyo del centroderecha, decidió revertir la iniciativa del anterior Gobierno municipal sobre educación en la diversidad en las aulas. A principios de 2014, tras una lucha denodada de la concejala Camilla Seibezzi para convencer a sus compañeros del Partido Democrático, se decidió la introducción de 49 títulos infantiles en los centros de primaria que abordaran la diversidad familiar. Entre ellos estaba, por ejemplo, Tres con Tango, el cuento sobre un pingüino y sus dos papás al que nos hemos referido en alguna ocasión en dosmanzanas.

Para el alcalde, que asegura estar cumpliendo una promesa electoral, “son los padres los que tienen que educar a los niños en estos temas, no la escuela”. Brugnano afirma que “en casa, se les puede llamar a los padres ‘papá 1’ y ‘papá 2’, pero yo tengo que pensar en la mayoría de las familias donde hay una madre y un padre”. Seibezzi replica que los libros habían sido seleccionados por psicopedagogos y contaban con el respaldo de las principales universidades italianas. “Se trata simple y llanamente de censura”, declaró.

También mostraron su rechazo más de 250 de escritores italianos, que han pedido al alcalde de Venecia que retire sus libros de la ciudad en solidaridad con los cuentos vetados. “No queremos quedarnos en una ciudad en la que los libros de otros están prohibidos”, afirman en una carta a Brugnano. El cantante británico Elton John, por su parte, ha arremetido contra el político veneciano por “liderar una sociedad futura que es divisiva y fomenta la ignorancia”.

Finalmente, la lista inicial de 49 libros ha quedado reducida a dos, considerados los más “peligrosos”: Piccolo Uovo, de la italiana Francesca Pardi, y Jean a deux mamans, de la francesa Ophélie Texier. Pardi, que agradeció el apoyo de sus colegas escritores, advirtió contra el intento de “asustar a la gente” que suponen iniciativas como esta. “No quieren que las cosas cambien. Quieren que la homosexualidad se quede en las mentes de la gente, mantener el prejuicio”, afirmó.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal de Estrasburgo condena a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo

Viernes, 24 de julio de 2015

tribunal-europeo-de-derechos-humanos-de-estrasburgoLa Corte Europea de Derechos Humanos considera que Italia debería introducir reconocimiento legal para las parejas homosexuales. Los jueces condenan al país por violación de los derechos de tres parejas del mismo sexo.

Italia debe reconocer las parejas del mismo sexo. Así lo determina el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa, pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que legisle de una vez sobre la materia.

La propia Corte Constitucional de Italia dictaminó en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo debían ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no fuese necesariamente la del matrimonio (si bien tampoco había nada que constitucionalmente impidiese esta posibilidad, si el Parlamento lo decidía). Una línea argumentativa que han seguido después otros tribunales italianos sin que al legislativo le haya parecido urgente hacerles caso en estos últimos cinco años.

La sentencia de la Corte Constitucional italiana obedecía, de hecho, a dos requerimientos interpuestos por tribunales inferiores después de que dos parejas del mismo sexo recurrieran la negativa a celebrar su matrimonio. Una de ellas era la formada por Enrico Oliari y su novio, precisamente una de las tres parejas que han acabado recurriendo ante la justicia europea, que ahora les da la razón. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por unanimidad de los siete jueces que han participado en la sentencia, considera que el Estado italiano, al no reconocer las parejas del mismo sexo, ha violado el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que consagra el derecho al respeto a la vida privada y familiar, y le condena a indemnizar a cada uno de los demandantes con 5.000 euros (10.000 euros por pareja), además de abonarles las costas del proceso, que ascienden a 4.000 euros (en el caso de una de las parejas) y 10.000 (conjuntamente para las otras dos parejas).

El alto tribunal sugiere al Estado italiano que promueva una unión civil como la opción más apropiada para garantizar los derechos de las parejas demandantes, sin hacer referencia alguna al matrimonio igualitario. No es de extrañar, dado que ya en 2010 Estrasburgo sentenció que aunque las parejas del mismo sexo merecen protección jurídica los estados europeos no están obligados a permitir el matrimonio igualitario. El tribunal optó entonces por la interpretación mas restrictiva de la Convención Europea de Derechos Humanos, aunque aclaraba que su fallo no suponía posicionamiento en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, sino que consideraba que este asunto pertenece al ámbito de la soberanía de cada estado.

El Tribunal de Estrasburgo sostiene que “la protección jurídica actualmente disponible para las parejas del mismo sexo no sólo no garantiza las necesidades básicas para una pareja que está en una relación estable, sino que tampoco da ningún tipo de confianza”.

En concreto, la Corte condena a Italia por la violación de los derechos de las tres parejas del mismo sexo. Italia tendrá que pagar 5.000 euros por los daños morales causados “por violación del derecho al respeto de la vida privada y familiar”.

Las parejas, naturales de Trento, Mián y Liss (provincia de Milán) habían presentado un recurso al Tribunal de Estrasburgo porque sus ayuntamientos les impedían la posibilidad de unirse civilmente. La sentencia será firme si tras tres meses los solicitantes o el gobierno no impugnan y vuelven a someter a examen la cuestión.

El pasado 10 de junio, en la Asamblea del Partido Demócrata, el Primer Ministro Matteo Renzi prometió la aprobación a finales de este año de una ley de uniones civiles, tras su aprobación en la Cámara Baja del Parlamento.

Italia, una situación tercermundista en materia de derechos LGTB

Italia es, recordemos, el único gran país de Europa occidental que carece todavía de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance real. Recientemente, tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, el primer ministro Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Y ello pese a que el propio Renzi ha actuado en el pasado como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debía tener, en teoría, especiales dificultades para aprobar un proyecto así).

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, cámara en la que sin embargo el proyecto permanece estancado. Pero tras el referéndum irlandés Cirinnà se mostraba esperanzada y declaraba que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”.

Por el momento, no ha sido así, y de hecho lo que sucedió antes del verano fue una gran movilización de los sectores conservadores de la sociedad italiana, que a finales de junio organizaron una gran manifestación en Roma. Conviene tener en cuenta que en Italia la Iglesia católica cuenta con terminales activas en prácticamente todos los partidos. Uno de los líderes del movimiento homófobo en ese país es, por ejemplo, Mario Adinolfi, diputado del Partido Democrático –el mismo al que pertenecen Renzi y la senadora Cirinnà–.

Habrá que ver ahora si la sentencia de Estrasburgo sirve para acelerar el proyecto. Cabe recordar, en este sentido, que algo muy parecido ha pasado con Grecia, país al que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó en 2013 por no reconocer las parejas del mismo sexo y le instó a modificar su ley de uniones para incluirlas, aunque no ha sido hasta la llegada de Syriza al gobierno griego cuando este ha iniciado el proceso para dar cumplimiento a la sentencia.

Foto: Matteo Renzi via FB

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Multitudinaria manifestación contra un proyecto de ley de uniones entre personas del mismo sexo en Italia

Jueves, 25 de junio de 2015

8f97e3a0505e9907d580cdc102cfb904-kn9-U106036648206aPG-700x394@LaStampa.itAnte la perspectiva de un posible reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo, los sectores sociales más conservadores muestran la intensidad de su odio homófobo en Italia manifestándose de forma multitudinaria en las calles, como antes lo hicieran en España o en Francia. La diferencia es que mientras en estos dos últimos países la intensa reacción homófoba se producía frente al matrimonio igualitario, en Italia lo hace contra una propuesta de ley de uniones civiles que ni siquiera contempla la adopción conjunta. 

La fortaleza de los homófobos es indudable en Italia. Según sus promotores, más de un millón de personas salieron a las calles de Roma este sábado para protestar contra un proyecto que en las últimas semanas parece haber salido de su letargo. Según el Ministerio del Interior, fueron 400.000 personas. Muy posiblemente ambas cifras son exageradas (el Ministerio del Interior italiano está en las manos de Angelino Alfano, político derechista contrario al proyecto de uniones civiles y que hizo público en redes sociales su apoyo a la manifestación, aunque no acudió en persona), pero en cualquier caso fueron decenas de miles de personas las que acudieron al centro de la capital italiana para hacer una gran demostración de fuerza.

Para comprender lo que está sucediendo en Italia hay que retrotraerse unas semanas atrás, cuando el pueblo de Irlanda dio un ejemplo al mundo incorporando a su Constitución el matrimonio igualitario por amplia mayoría en un histórico referéndum. Un resultado que dejaba a Italia, que comparte con Irlanda su tradición católica, como prácticamente el único país de la Europa occidental que no reconoce los derechos de las parejas LGTB, ni mediante el matrimonio igualitario ni con la fórmula de la unión civil. El primer ministro Matteo Renzi declaraba tras conocer el resultado irlandés que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Y ello pese a que el propio Renzi ha actuado en el pasado como freno al proyecto, y ello pese a el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobar un proyecto así. La misma Corte Constitucional dictaminaba en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no sea el matrimonio (si bien tampoco hay nada que consitucionalmente impida esta posibilidad), línea argumentativa que han seguido después los tribunales italianos sin que al legislativo le haya parecido urgente hacerles caso.

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, aunque en principio le quedaría una larga rodadura. Pero tras el referéndum irlandés Cirinnà se mostraba esperanzada y declaraba que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”.

Unas previsiones que aunque no se han cumplido (el verano ya está aquí…) parecen haber despertado las alarmas de los homófobos y han desembocado en la gran manifestación de este sábado a favor de la familia tradicional y en contra de la “ideología de género” que se acompañará sin duda de más protestas. Protestas que por mucho que quieran difuminar (la Conferencia Episcopal Italiana se ha desmarcado de la convocatoria, aunque asegura compartir sus reivindicaciones, y se ha invitado a participar, por ejemplo, a Ben Mohamed, imán de la barriada romana de Centocelli) están promovidas y lideradas por el catolicismo más tradicionalista, que tiene gran fuerza en Italia. No faltó, por cierto, representación española: otro de los intervinientes fue Kiko Arguello, uno de los fundadores del Camino Neocatecumenal, los conocidos “kikos”.

También participaron políticos italianos de gran tradición homófoba, como Carlo Giovanardi, Paola Binetti, Maurizio Gasparri, Roberto Formigoni o Mario Adinolfi. Este último, que intervino como orador en el acto, es de hecho uno de los líderes del movimiento homófobo italiano, pese a ser diputado del Partido Democrático, el mismo al que pertenecen el primer ministro Renzi y la senadora Cirinnà. Adinolfi ha sido, de hecho, uno de los apoyos internos de Renzi (un político que, no olvidemos, proviene de la democracia cristiana). Una muestra más de lo complicado de la escena política en materia LGTB en Italia, un país en el que la Iglesia católica cuenta con terminales en prácticamente todos los partidos.

Fuente Dosmanzanas

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Tras una larga batalla jurídica, la justicia italiana reconoce el matrimonio de una mujer transexual con otra mujer

Sábado, 25 de abril de 2015

cassazioneImportante sentencia de la Corte Suprema de Casación de Italia, según la cual el matrimonio de Alessandra Bernaroli (una mujer transexual) con otra mujer es válido a todos los efectos. La sentencia, que pone punto final a un largo litigio, aplica lo ya determinado por la Corte Constitucional hace un año: que la norma que obliga a disolver un matrimonio cuando uno de los cónyuges es reconocido como de sexo contrario al que tenía legalmente cuando lo contrajo es inconstitucional. La actuación de la justicia italiana deja de nuevo en evidencia a su clase política, incapaz hasta el momento de aprobar una ley que equipare los derechos de las parejas del mismo sexo.

La historia de Alessandra Bernaroli la venimos contando desde 2009: tras cinco años de matrimonio, el cónyuge que ante la sociedad era el marido se sometió a un proceso de reasignación de sexo para acomodar su cuerpo a su identidad femenina. Su matrimonio con otra mujer, al que ninguna de las dos quería poner fin, quedaba sin embargo disuelto en virtud de la normativa italiana que regula la modificación registral de sexo, que data de 1982 aunque fue modificada parcialmente en 2011. La pareja divorciada a la fuerza inició una batalla legal. Un tribunal de primera instancia les dio la razón pero en 2011 la Corte de Apelaciones de Bolonia consideró que las mujeres estaban en efecto divorciadas.

La pareja, que ha sido asesorada por el colectivo de abogados LGTB Rete Lenford, recurrió ante la Corte de Casación, que solicitó a la Corte Constitucional que aclarara la situación. Esta declaraba por fin en 2014 que la norma que obligaba a disolver sin más el matrimonio de la pareja era inconstitucional, argumentando como causa de inconstitucionalidad que la norma no prevé una regulación jurídica de la convivencia entre las dos personas “que tutele adecuadamente sus derechos y obligaciones” con la modalidad que el legislador decida (puedes acceder al texto de aquella sentencia, la 170/2014, pinchando aquí). La Corte Constitucional invitaba así al Parlamento italiano, de forma bastante explícita, a regular la situación de las parejas del mismo sexo.

Sin embargo, el texto de la sentencia de la Corte Constitucional no entraba en si el matrimonio de Alessandra seguía siendo válido o no, y de hecho era posible encontrar interpretaciones opuestas en los medios. Debía ser la Corte de Casación, de la que partió la consulta a la Corte Constitucional, la que determinase qué hacer en su caso concreto. Y finalmente la Corte de Casación ha optado por considerar nula la separación y dar validez a todos los efectos al matrimonio de Alessandra y su esposa hasta que exista una figura jurídica que les permita ejercer sus derechos como pareja (puedes descargar íntegramente la nueva sentencia, 8097/2015, pinchando aquí).

La sentencia, conviene aclararlo, no supone el reconocimiento general del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero deja claro que para la justicia italiana las parejas del mismo sexo merecen una protección jurídica que el actual marco legal italiano no les da. Sigue, en este sentido, la estela de otras sentencias previas, como la de marzo de 2012, cuando la Corte Suprema de Casación italiana determinó que las parejas del mismo sexo tienen derecho a una vida familiar con los mismos derechos que las parejas de distinto sexo, o la más reciente de febrero de este año,  que determinó que la negativa a permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo no viola la Constitución italiana (ninguna sorpresa: ya la Corte Constitucional dictaminó en 2010 que la Constitución italiana no obliga a reconocer el matrimonio igualitario, aunque tampoco impide que pueda ser aprobado) pero insistía en que bajo una forma u otra los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos.

Algo que el Parlamento italiano aún no ha hecho, pese a disponer de una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. Significativa es la posición del primer ministro italiano, Matteo Renzi (Partido Democrático), que el pasado verano supeditaba la aprobación de una ley de uniones civiles al éxito de su paquete de reformas políticas. Veremos lo que sucede finalmente. Por el momento, el proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, pero aún le queda una larga rodadura.

Fuente Dosmanzanas

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La Justicia italiana se pronuncia en contra de la legalización del matrimonio igualitario

Viernes, 13 de febrero de 2015

matrimonio_gay_italiaEl alcalde de Roma, Ignazio Marino.

La Corte Suprema de Casación -el más alto tribunal de justicia de Italia- ha dictaminado que la negativa a permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo no viola la Constitución italiana. La noticia no supone en realidad una novedad, ya que la Corte Constitucional italiana ya dictaminó en 2010 que la Constitución de ese país no obliga a reconocer el matrimonio igualitario, aunque tampoco impide que pueda ser aprobado por el Parlamento. La sentencia, no obstante, supone un jarro de agua fría a los diversos procesos en curso de reconocimiento de matrimonios de ciudadanos italianos celebrados en el extranjero. La Corte Suprema de Casación, eso sí, vuelve a insistir una vez más en que bajo una forma u otra los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos. Algo que Italia sigue sin hacer.

Según Tribunal de Casación de Italia, el principal órgano judicial del país, las leyes europeas y la Constitución no exigen a los legisladores la necesidad de extender el vínculo del matrimonio a las personas homosexuales.

El tribunal se pronunció en contra de la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, reconoce que estas personas tienen derecho a un “estatus de protección” con los mismos beneficios y obligaciones que las “parejas de hecho“, algo que ya es “accesible”.

Italia es, de hecho, el único gran estado de Europa occidental que sigue sin reconocer bajo ninguna forma las uniones entre personas del mismo sexo, más allá de algunas regulaciones municipales como la aprobada en Roma hace unos días.

Es por eso que la sentencia emitida ahora por la Corte de Casación (que puedes descargar aquí) supone un jarro de agua fría. El fallo recuerda el ya mencionado dictamen de la Corte Constitucional italiana, que en 2010 rechazó dos recursos procedentes de sendos tribunales de Venecia y Trento en los que se cuestionaban varios artículos del Código Civil y se solicitaban aclaraciones sobre su posible incompatibilidad con algunos artículos de la Constitución. Los recursos tenían su origen en una acción conjunta de Rete Lenford y Certi Diritti, dos organizaciones que en 2007 lanzaron la campaña “Afirmación Civil”, que llevó a multitud de parejas a solicitar sus licencias de matrimonio y recurrir sistemáticamente las negativas. La Corte Constitucional consideró infundados los recursos, considerando que el matrimonio igualitario no es un derecho reconocido constitucionalmente y que es el Parlamento italiano el que tiene la facultad para aprobarlo.

La sentencia de la Corte de Casación también hace alusión al marco jurídico europeo y recuerda el fallo de 2010 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en respuesta a la demanda de una pareja austriaca consideró que, pese a que diversos estados europeos han actualizado el concepto de matrimonio para hacerlo extensivo a las parejas del mismo sexo, la Convención Europea de Derechos Humanos de 1950 solo garantizaba como derecho fundamental el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Lo que estaba en juego entonces era si, sesenta años después, el artículo 12 de la Convención (que establece el derecho de hombre y mujer a contraer matrimonio, pero no define a éste como la unión “exclusiva” entre un hombre y una mujer) debía ser interpretado no solo a la luz del concepto de matrimonio vigente en 1950, sino también del principio de no discriminación reconocido por el artículo 14 o del principio de respeto a la vida privada y familiar reconocido por el artículo 8. Ante esta disyuntiva, el Tribunal Europeo optó por la alternativa más restrictiva, insistiendo en que este asunto pertenece al ámbito de la soberanía de cada estado.

Claro que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconocía también que “las parejas del mismo sexo son tan capaces como las de diferente sexo de establecer relaciones estables de compromiso mutuo”, lo que las coloca en una “situación similar a las de las parejas de distinto sexo por lo que se refiere a su reconocimiento legal y a la protección de su relación”. Algo en lo que está de acuerdo la Corte de Casación italiana, que como ya dijimos más arriba sí que reconoció en 2012 el derecho de las parejas del mismo sexo a “una vida familiar”, a “vivir libremente una condición de pareja” y a beneficiarse de un “trato homogéneo al que la ley asegura a la pareja casada”.

Y en junio de 2014 era la Corte Constitucional italiana la que, en respuesta al recurso de una mujer transexual, declaraba inconstitucional la normativa que obliga a disolver un matrimonio cuando uno de los cónyuges es reconocido como de sexo contrario al que tenía legalmente cuando contrajo dicho matrimonio, argumentando como causa de inconstitucionalidad que la norma no prevé una regulación jurídica de la convivencia entre las dos personas “que tutele adecuadamente sus derechos y obligaciones” con la modalidad que el legislador decida. Una sentencia que, más allá de su interpretación jurídica, invitaba de forma bastante explícita al Parlamento italiano a que regulase la situación de las parejas del mismo sexo.

También ahora la Corte de Casación insiste en ese mismo concepto: al mismo tiempo que rechaza que exista una obligación constitucional de permitir el matrimonio igualitario, considera expresamente que es necesaria la intervención del legislador para dar reconocimiento jurídico a las parejas del mismo sexo en base al artículo 2 de la Constitución italiana, que tutela los derechos humanos de todos los ciudadanos y su vida social y afectiva. La Corte de Casación pide que se reconozca a estas parejas “un núcleo común de derechos y obligaciones de asistencia y solidaridad propio de las relaciones afectivas de pareja”.

En los últimos meses, el tema generó una gran polémica en Italia, el alcalde de Roma, Ignazio Marino, se rebeló contra la orden de no registrar matrimonios entre personas del mismo sexo y con algunos alcaldes empezando a inscribir en sus ciudades los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, como es el caso de la capital, Roma. Ante las actuaciones de estos alcaldes, los jefes de provincias, dependientes del Ministerio del Interior –dirigido por el partido conservador Nueva centro-derecha (NCD)– comenzaron a presionar para que estos municipios cancelaran estos registros, comenzando así una batalla legal sobre el tema.

Actualmente, varios proyectos de ley que pretenden legalizar el matrimonio igualitario en Italia todavía están en el Parlamento. Algo a lo que el Parlamento italiano lleva años resistiéndose, incluso ahora que existe una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. Significativa es la posición del primer ministro italiano, Matteo Renzi (Partido Democrático), que el pasado verano arrojaba un nuevo jarro de agua fría a la prometida ley de uniones civiles y la supeditaba al éxito del paquete de reformas políticas que está llevando a cabo. Está por ver si aún así sale adelante. Por el momento, el proyecto de ley presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) permanece en la Comisión de Justicia del Senado.

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Ante la parálisis a nivel nacional, la ciudad de Roma aprueba una normativa de uniones civiles para las parejas del mismo sexo

Miércoles, 4 de febrero de 2015

131757144-03c89edc-0d90-4484-9576-417a8e0000c2El ayuntamiento de Roma aprobó el pasado miércoles, por 32 votos a favor frente a 10 en contra, una ordenanza municipal de uniones civiles que otorga a todas las parejas inscritas, sin distinción de sexo, derechos y obligaciones hasta ahora reservadas a los matrimonios. Se trata de una iniciativa pionera en Italia, donde solo algunas regiones habían emprendido iniciativas parecidas.

El proyecto del Partido Democrático (PD), Izquierda Ecología Libertad (SEL) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) establece un registro de uniones civiles para las parejas “mayores de edad y convivientes de cualquier sexo”, tanto italianas como extrajeras, que puedan acreditar su convivencia durante al menos un año. Los contrayentes podrán celebrar una ceremonia similar a las que están disponibles para los matrimonios y disfrutarán de derechos como las visitas hospitalarias y ser informados sobre el estado de salud del cónyuge. Además, las parejas del mismo sexo casadas en el extranjero serán reconocidas en Roma como uniones civiles.

Al acto de aprobación de la normativa asistieron dos políticos y activistas LGTB muy conocidos, invitados por el alcalde Ignazio Marino: el presidente de la región de Apulia, Nichi Vendola y la exdiputada Vladimir Luxuria. Ambos celebraron “momento histórico” para el movimiento LGTB en Italia y una “victoria civil de una capital de un Estado laico”. También la concejala romana Imma Battaglia, abiertamente lesbiana, ha afirmado que la ciudad está “haciendo historia” con una política “que respeta los derechos de los ciudadanos”.

Menos entusiasmo ha mostrado la derecha del ayuntamiento romano. El exalcalde Gianni Alemanno, de Forza Italia, opinó en Facebook que solo “una ley hecha en el Parlamento” puede reconocer derechos a las parejas del mismo sexo y afirmó que la ordenanza pretende “engañar a la gente” y “abolir la familia”. Los grupos de la oposición han anunciado recursos judiciales para intentar paralizar la aplicación de la normativa. A pesar de ello, un grupo de jóvenes celebró el avance con un flashmob en las escaleras del Capitolio, la sede del gobierno local.

Derechos LGTB en Italia: una excepción en Europa occidental

Italia se encuentra en una posición muy retrasada con respecto a sus vecinos de Europa occidental en lo que se refiere a igualdad LGTB. Sin ningún reconocimiento a nivel nacional, hace unos meses informábamos de la iniciativa de varios alcaldes, entre ellos los de Bolonia y Nápoles, de inscribir en sus registros civiles los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados fuera de Italia. Tan solo unas semanas después, el ministro del Interior ordenaba detener estas inscripciones y avisaba de su nulidad por no ajustarse a la ley italiana. Una polémica jurídica y política que de hecho ha continuado viva hasta este momento.

En cualquier caso, aunque estas inscripciones queden finalmente sin valor legal, de lo que no cabe duda es de que suponen (junto con la norma ahora aprobada por Roma) una llamada de atención al Parlamento italiano. Una cámara que se ha mostrado incapaz de aprobar ni siquiera una ley de uniones civiles largamente prometida por el primer ministro Renzi pero que este, ante la indignación de los colectivos LGTB italianos, supeditó al principio del verano a la aprobación de una serie de reformas políticas y que tras la vuelta de las vacaciones excluyó de sus prioridades al considerarlo en todo caso una promesa a cumplir a lo largo de sus próximos “1000 días” de gobierno.

Fuente Dosmanzanas

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