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La Ministra de Defensa italiana oficia una boda entre dos mujeres

Jueves, 13 de octubre de 2016

34633_roberta-pinotti-boda-genova-portadaRoberta Pinotti, ministra de Defensa de Italia, ha oficiado una boda en Génova que tendrá por protagonistas a dos mujeres lesbianas, en un gesto simbólico con el que quiere reforzar la implantación de la ley de matrimonio homosexual aprobada el pasado mes de febrero.

La presión de la Iglesia Católica hizo que la Ley de Unión Civil para parejas del mismo sexo aprobada el pasado mes de febrero en Italia apenas se pareciese al proyecto de ley presentado meses antes por la senadora Monica Cirinnà.

Una ley tan mutilada por los sectores reaccionarios del país transalpino que terminó por dejar fuera las demandas de las familias homoparentales y que llevó a miles de italianxs a las calles para protestar por la conformación de una ley tan exigua que en lugar de un triunfo parecía una derrota de la comunidad LGTB.

A pesar de que la ejecutiva liderada por Matteo Renzi se ha tenido que plegar al poder de la Iglesia en Italia, los miembros de su ejecutiva han tenido constantes guiños con el colectivo LGTB.

El último lo encontramos en la decisión de Roberta Pinotti, ministra de Defensa de Italia, de oficiar una boda entre dos mujeres como gesto contra la homofobia que permanece latente en la sociedad transalpina en general y en las Fuerzas Armadas italianas en particular.

La ministra anunció que presidiría dicho enlace mediante una carta enviada a la asociación Polis Aperta, asociación dedicada a combatir la discriminación sexual en las Fuerzas de Seguridad del Estado y que ha difundido a los medios la misiva.

Polis Aperta había invitado a la ministra a la asamblea que celebrará en Milán (norte) este pasado lunes, si bien Pinotti declinó su participación “pese a compartir el espíritu de ese significativo encuentro” a causa de otros compromisos políticos.

No obstante la titular de Defensa señaló a dicha asociación que el 8 de octubre oficiaría un matrimonio en Génova entre dos mujeres que la habían pedido que las casara por ser mujer, genovesa y miembro del Ejecutivo.

La decisión ha sido aplaudida por el colectivo homosexual y el portal ‘Gaypost.it’ lo ha considerado un mensaje “dirigido al corazón de las Fuerzas Armadas italianas donde (…) la homofobia es un problema difuso que afecta a gais, lesbianas, bisexuales y transexuales que visten el uniforme”.

La propia ministra ha colgado una foto del enlace en su perfil de Facebook junto con el siguiente mensaje:

Es un día especial para Isabel y Pamela, que hoy han coronado su sueño de amor en el palacio tursi, en Génova. Celebrar en primera persona su unión fue una emoción única. Por qué ha ocurrido en mi ciudad, porque desde hace demasiados años, las parejas homosexuales esperaban derechos y porque, como miembro del gobierno, siento de verdad haber contribuido a la felicidad de dos ciudadanas. A Isabel y Pamela, y a todas las parejas que en estos meses han podido finalmente unirse civilmente, van mis más afectuosos deseos.

Fuente Redacción Chueca

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Una pareja gay octogenaria protagoniza la primera unión civil homosexual de Turín, Italia

Lunes, 22 de agosto de 2016

boda_gay“En mis tiempos si te declarabas homosexual corrías el riesgo de acabar en el manicomio”, recuerda Franco.

La alcaldesa, emocionada, ha sido la encargada de oficiar la ceremonia.

Franco y Gianni por fin han podido darse el ‘sí quiero’ tras 52 años de relación. Lo hicieron el pasado sábado 6 de agosto delante de 16 invitados y cámaras de televisión. Con 83 y 79 años respectivamente, este matrimonio de ancianos ha protagonizado la primera unión civil de la ciudad italiana de Turín, después de que hace tres meses el parlamento italiano aprobara la ley que legalizaba las uniones civiles homosexuales.

Ahora Franco y Gianni ya son un matrimonio reconocido ante el estado italiano, algo impensable cuando ellos eran jóvenes. “En mis tiempos si te declarabas homosexual corrías el riesgo de acabar en el manicomio”, recuerda Franco. Una emocionada alcaldesa, Chiara Appendino, ha sido la encargada de oficiar la ceremonia.

La feliz pareja estaba acompañada también por el calor de ciudadanos que no quisieron perderse la ceremonia y por una delegación de Torino Pride, una agrupación de asociaciónes LGTB que opera en la región italiana de Piamonte.

Tras el acto civil quisieron compartir su felicidad con los más allegados con una comida íntima. Ahora les espera la luna de miel. Franco y Gianni son una pareja religiosa y han elegido Lourdes como destino porque tienen mucho que agradecerle a la vírgen de la que son devotos.

La suya ha sido también una boda con celeridad. A pesar de que la ley de las uniones civiles entró en vigor el pasado 29 de julio, su aplicación no ha sido inmediata en todo el territorio italiano por temas burocráticos. Monica Cirinnà, la senadora italiana autora de la ley, autorizó la unión mediante un procedimiento urgente con un telegrama que llegó momentos antes del ‘sí quiero’.

Fuente Cáscara amarga

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Italia aprueba una descafeinada ley de uniones entre personas del mismo sexo sin derecho a la adopción

Viernes, 13 de mayo de 2016

29190_beso-pareja-hombres-roma-coliseoTras años de espera, Italia ha aprobado por fin una ley de uniones civiles entre  personas del mismo sexo. Es una buena noticia, sin duda. No obstante, la aprobaciòn ha sido posible solo después de que el Gobierno de Matteo Renzi (Partido Democrático, PD) aceptase descafeinar el proyecto inicial, retirando la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pudiese adoptar a los hijos del otro miembro y modificando aspectos simbólicos para acentuar las diferencias entre uniones civiles y matrimonio.

El proyecto, tal y como informamos en su momento, fue aprobado en febrero por el Senado, cámara en la que el Gobierno italiano tiene un respaldo menor y en la que los contrarios a los derechos LGTB presionaron para reformar a la baja el proyecto inicialmente presentado por la senadora Monica Cirinnà. Renzi acabó por ceder a las presiones, y el proyecto fue aprobado por 173 votos a favor y 71 en contra. Pasó entonces a la Cámara de Diputados, donde en teoría no debía tener dificultades para ser aprobado. Pero no ha resultado tan sencillo: más de dos meses después el proyecto seguía enquistado. Finalmente Renzi se ha visto obligado a forzar un órdago: a primera hora de la tarde de este miércoles se sometía a una moción de confianza vinculada a que el proyecto no sufriese más dilaciones. La moción fue aprobada por 369 votos a favor, 193 en contra y 2 abstenciones. Despejada la duda, poco después se sometía a votación el texto, aprobado finalmente por 372 votos a favor, 51 votos en contra y 99 abstenciones.

La propuesta original presentada por la senadora Cirinnà en junio de 2014 reconocía a las parejas del mismo sexo derechos civiles, patrimoniales y sociales similares a los del matrimonio, aunque no la adopción conjunta. Como gran paso adelante, sin embargo, sí que permitía, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja (bautizada en Italia con el anglicismo stepchild adoption). La tramitación del proyecto, sin embargo, no se aceleró hasta después del histórico referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, cuando el primer ministro Renzi (Partido Democrático, PD) declaró que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería haber tenido, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo.

Hasta su aprobación por el Senado Renzi intentó, sin éxito, llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que prefería una regulación de menor nivel que no contemplase la stepchild adoption. Renzi, cuya primera y más importante dificultad era la división interna en su propio partido (una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y cuyo sector católico sigue siendo especialmente influyente), se vio finalmente abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios del PD se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo (M5S), que se había mostrado a favor del proyecto. No fue suficiente. El M5S se negó a validar la denominada “enmienda supercanguro”, un procedimiento parlamentario abreviado que tiene como objeto rechazar de un plumazo y sin discusión numerosas enmiendas menores, al que ese partido se opone por principio. Ello abocaba a un proceso de discusión más prolijo, y lo que en último término era lo que buscaba Grillo, acentuaba la división interna entre los senadores del PD, a los que Renzi pensaba dejar libertad de voto por lo que a la stepchild adoption se refiere. El propio M5S había decidido también, después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, dar libertad de voto a sus senadores en lo referente a este punto.

La discusión quedó así suspendida mientras partidarios y detractores reagrupaban sus fuerzas. Matteo Renzi, sin embargo, no quiso dejar pasar más tiempo y finalmente aceptó descaifenar el proyecto en el sentido en el que le reclamaban tanto el sector católico de su partido como la derecha. El resto, ya lo hemos contado arriba.

¿Por qué es un proyecto descafeinado?

La ley finalmente aprobada no contempla ni siquiera la stepchild adoption. Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos. Y es que los jueces italianos, salvo excepciones, se están mostrando más sensibles que la clase política de ese país hacia la realidad familiar de las personas LGTB. La propia stepchild adoption, por ejemplo, ha sido ya reconocida por varios tribunales.

Un detalle menor para algunos pero especialmente simbólico, y que deja bien claro el afán de los legisladores homófobos por dejar su impronta en el proyecto, ha sido la supresión de la “obligación de fidelidad” que, del mismo modo que la ley italiana exige a las parejas casadas, el proyecto inicial de Cirinnà exigía a las parejas del mismo sexo unidas civilmente. Por curioso que parezca, se trataba de un aspecto que había sido especialmente criticado por los contrarios al proyecto porque en su opinión hacía prácticamente indistinguible a esta institución de la del matrimonio. Eliminarlo supone, en cierto modo, oficializar que la relación afectiva que se le supone a dos personas del mismo sexo unidas civilmente es de peor calidad que la que se le supone a una pareja de distinto sexo casada.

De hecho, las uniones civiles italianas entre personas del mismo sexo son consideradas jurídicamente una “formación social específica”, término que nadie sabe muy bien qué significa, pero que fue introducido con objeto de configurarlas como una rareza que las diferencie, por ejemplo, de matrimonio.

Buena noticia, al fin y al cabo

La aprobación de la ley, en cualquier caso, supone que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconoce las parejas del mismo sexo (hasta Chipre o Grecia, dos países de tradición ortodoxa, la habían adelantado ya). De “paso histórico” la ha calificado el colectivo italiano Arcigay. También ILGA Europe se ha congratulado, reconociendo el 11 de mayo como un “día importante para el movimiento LGTBI italiano”, aunque la organización europea insiste en que no puede ser el último paso al haber quedado fuera las familias homoparentales.

El Partido Demócrata ha celebrado al decisión con un aplauso y el propio Matteo Renzi, para quien esta medida era uno de sus compromisos con sus votantes, ha señalado que era un «día de fiesta. Italia ha dado un paso hacia adelante». Así lo resume el propio Renzi en su muro de Facebook:

Hoy es un día de fiesta para muchos. En estas horas decisivas tengo junto a mi corazón el pensamiento y el recuerdo de Alessia [Ballini, alcaldesa de San Piero a Sieve, luchadora por los derechos de los homosexuales, fallecida en 2011]. Y esto me basta. Porque las leyes son hechas para las personas, no para las ideologías. Para quien ama, no para quien proclama. Lo hacemos poniendo la moción de confianza porque ya no se podía retrasar más después de años de intentos fallidos. Lo hacemos con humildad y valentía”.

Las celebraciones han llegado tanto por parte de colectivos LGTB, como por parte de otros miembros del gobierno, como María Elena Boschi, ministra para las Reformas Constitucionales, quien reiteraba que se trata de «un día de fiesta para todos los italianos (P). Hemos dado una respuesta después de años, no sólo en relación a los derechos, sino a los sueños y expectativas de tantas personas». En la misma línea, Roberta Pinotti, ministra de Defensa, publicaba en Twitter que «finalmente Italia podrá tener una ley sobre las uniones civiles. Más derechos y más serenidad para quienes se aman. Ahora estamos al mismo nivel que Europa».

Renzi no ha dejado de advertir que «nadie tiene derecho a no aplicar la ley», adelantándose a quienes se negaran a confirmar una unión civil entre homosexuales, dado que « los municipios tienen la obligación de ponerla en práctica». De la misma manera, tampoco le preocupa perder el respaldo de los votantes católicos, respondiendo que cuando hay cosas que hacer, se hacen. La ley aprobada no sólo reconoce las uniones de parejas del mismo sexo, sino que garantiza a ambos cónyuges derechos similares a las parejas heterosexuales en lo que respecta a pensiones, vivienda y herencias, así como visitas hospitalarias y hasta a llevar el mismo apellido.

Tampoco han faltado las voces críticas con la aprobación de esta ley, como los ultraderechistas de Liga Norte, Matteo Salvini y Massimiliano Defriga, mientras el primero hace un claro llamamiento a la desobediencia por parte de los alcaldes de su formación, el segundo sostiene que esta ley representa un ataque directo contra la familia. Más moderada se posiciona Giorgia Salvini, de la formación conservadora Hermanos de Italia, que ha declarado que respetará la ley, pero no celebrará personalmente ninguna unión homosexual.

No deja de ser triste, en cualquier caso, el espectáculo ofrecido por la clase política italiana a lo largo de los últimos meses, y que demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio, con un Renzi más preocupado de mantener unido a su partido o un M5S más preocupado de dejar en evidencia dicha división interna que de los derechos de las familias homoparentales, que siguen estando desprotegidos.

Enhorabuena en cualquier caso al colectivo LGTB italiano por lo conseguido, que no es poco. A celebrarlo hoy y a luchar por nuevos avances mañana.

Fuente Dosmanzanas/UniversoGay, Chueca/Agencias

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El Senado italiano aprueba la Ley de Unión Civil que ignora a las familias homoparentales

Lunes, 29 de febrero de 2016

33448_senado-italiaLa ley se someterá a votación en el Congreso en dos meses

El texto mantiene el requisito de ayuda recíproca moral y material, la pensión de supervivencia, el permiso de residencia para el cónyuge extranjero y también la posibilidad de adquirir el apellido del compañero.

Sin embargo elimina la obligación de fidelidad, un tema emblemático para las asociaciones de defensa de los homosexuales.

La califican una “versión descafeinada” del matrimonio igualitario porque deja fuera el aspecto más controvertido, la posibilidad de adopción de los hijos naturales de uno de los miembros de la pareja pero no deja de ser un hito en un país donde la opinión del Estado Vaticano cuenta y mucho. Al final el primer ministro, Matteo Renzi, ha optado por someter el texto a una moción de confianza, que ha salido adelante con el voto favorable de 173 senadores, mientras que otros 71 han votado en contra. Los representantes del Movimiento Cinco Estrellas han abandonado la sala antes de la votación. De haber salido mal, Renzi se hubiera visto obligado a dimitir, después del acuerdo cerrado este miércoles entre el Partido Democrático, al que pertenece, y Nuevo Centro Derecha (NCD), su principal socio de coalición. El texto deberá ser votado ahora en la Cámara de Diputados.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, aceptaba descafeinar la propuesta de ley de uniones civiles como única forma de desatascar su aprobación por el Senado y superar la división interna de su propio partido. Finalmente ha sido retirada la “stepchild adoption”, es decir, la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro miembro. Renzi también ha aceptado modificar algunos aspectos “simbólicos” para acentuar las diferencias entre uniones civiles y matrimonio. El proyecto ha sido aprobado finalmente por 173 votos a favor y 71 en contra. Ahora debe ser discutido por la Cámara de Diputados, donde no se esperan sorpresas.

La aprobación de una ley que reconozca las parejas del mismo sexo en Italia está siendo especialmente largo y trabajoso, y eso que ni siquiera estamos hablando de una ley de matrimonio igualitario, posibilidad a día de hoy imposible en Italia, el país de Europa occidental en el que la Iglesia católica sigue conservando una mayor influencia. Como en entradas anteriores hemos detallado, la propuesta que inicialmente estaba sobre la mesa era la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocía a las parejas del mismo sexo derechos civiles, patrimoniales y sociales similares a los del matrimonio, aunque no la adopción conjunta. Como gran paso adelante, sin embargo, sí que permitía, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja (bautizada en Italia con el anglicismo stepchild adoption).

La tramitación del proyecto, sin embargo, no se aceleró hasta después del histórico referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, cuando el primer ministro Renzi (Partido Democrático, PD) declaró que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería haber tenido, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo. El proyecto recibía por fin la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo pasado, aunque finalmente no ha llegado al pleno del Senado hasta ya bien entrado 2016.

En todo este tiempo, Renzi ha intentado sin éxito llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que rechazaba el proyecto de Cirinnà y prefería una regulación de menor nivel que no contemple la stepchild adoption. Renzi, cuya primera y más importante dificultad era la división interna en su propio partido (una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y cuyo sector católico sigue siendo especialmente influyente), se vio finalmente abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios del PD se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas de Beppe Grillo (M5S), que se había mostrado a favor del proyecto. Pero no fue suficiente. El M5S se negó a validar la denominada “enmienda supercanguro”, un procedimiento parlamentario abreviado que tiene como objeto rechazar de un plumazo y sin discusión numerosas enmiendas menores, al que ese partido se opone por principio. Ello abocaba a un proceso de discusión más prolijo, y lo que en último término es lo importante, acentuaba la división interna entre los senadores del PD, a los que Renzi pensaba dejar libertad de voto por lo que a la stepchild adoption se refiere. El propio M5S había decidido también, después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, dar libertad de voto a sus senadores en lo referente a este punto.

La discusión quedaba así suspendida mientras partidarios y detractores reagrupaban sus fuerzas. Matteo Renzi, sin embargo, no ha querido dejar pasar más tiempo, y esta misma semana daba su brazo a torcer y aceptaba descaifenar el proyecto en el sentido en el que le reclamaban tanto el sector católico de su partido como la derecha. La senadora Laura Cantini, del PD, plasmaba la reforma en una “maxienmienda que contaba por el fin con el visto bueno mayoritario de la cámara y que recibía 173 votos favorables y 71 contrarios (los senadores del M5S prefirieron abandonar la votación en señal de protesta por el giro de los de Renzi).

Ahora el proyecto debe recibir el visto bueno de la Cámara de Diputados, donde Renzi dispone de un margen más cómodo que en el Senado, y donde en principio no se esperan modificaciones significativas del texto.

Fuera, la stepchild adoption y la “obligación de fidelidad”

La aprobación del proyecto en el Senado deja al colectivo LGTB italiano con una sensación agridulce. Por un lado, supone la vía libre a que por fin Italia, el último gran país de Europa occidental en hacerlo, reconozca las parejas del mismo sexo (hasta Chipre o Grecia, dos países de tradición ortodoxa, a la que se le supone una mayor hostilidad hacia las relaciones entre personas del mismo sexo, la habían adelantado ya). Por otro, lo sucedido estas últimas semanas en el Senado demuestra hasta qué punto los derechos de una minoría se han convertido en moneda de cambio del juego político italiano, con un Renzi más preocupado de mantener unido a su partido o un M5S más preocupado de dejar en evidencia dicha división interna que de los derechos de las familias homoparentales, que siguen estando desprotegidos.

Las parejas del mismo sexo con hijos, por tanto, seguirán estando obligadas a acudir a la justicia italiana caso por caso para hacer valer sus derechos. Y es que los jueces italianos, salvo excepciones, se están mostrando más sensibles que la clase política de ese país hacia la realidad familiar de las personas LGTB. La propia stepchild adoption, por ejemplo, ha sido ya reconocida por los tribunales en el caso de una pareja de mujeres, residente en Roma desde el año 2003, que tuvo una hija mediante reproducción asistida en un país extranjero, donde también contrajeron matrimonio (no reconocido en Italia). Con posterioridad, reclamaron ante la justicia italiana la adopción del menor por parte de la madre no biológica.

Un detalle quizá menor para algunos pero especialmente simbólico, y que deja bien claro el afán de los senadores homófobos por dejar su impronta en el proyecto, ha sido la supresión de la “obligación de fidelidad” que, del mismo modo que la ley italiana exige a las parejas casadas, el proyecto inicial de Cirinnà exigía a las parejas del mismo sexo unidas civilmente. Por curioso que parezca, se trataba de un aspecto que había sido especialmente criticado por los contrarios al proyecto porque en su opinión hacía prácticamente indistinguible a esta institución de la del matrimonio. Eliminarlo supone, en cierto modo, oficializar que la relación afectiva que se le supone a dos personas del mismo sexo unidas civilmente es de peor calidad que la que se le supone a una pareja de distinto sexo casada.

Tras la aprobación del texto en la Cámara alta, la senadora Cirinná ha sido ovacionada por los miembros del Partido Demócrata, a pesar de que el texto aprobado parece no contentar ni al movimiento activista LGTBI ni a los sectores ultracatólicos y conservadores.

El ministro del Interior y líder de NCD, Angelino Alfano, ha celebrado este jueves desde Bruselas el acuerdo alcanzado. “Ha sido un bonito regalo a Italia haber impedido que dos personas del mismo sexo, algo que impide la naturaleza, tuvieran la posibilidad de tener un hijo. Hemos impedido una revolución contra natura y antropológica, creo que ha sido un resultado nuestro “, ha comentado en unas declaraciones que no han sido bien recibidas en las filas del PD.

“Creo que debería prevalecer el buen sentido también en las declaraciones. El regalo a Italia es decir que no hay ciudadanos de clase B. Y esta ley va en la dirección justa”, ha subrayado la ministra para las Reformas, Maria Elena Boschi.

Grupos católicos y conservadores insistían en que “un niño debe tener un papá y una mamá”. Si una pareja del mismo sexo desea adoptar, ahora no le quedará otro remedio que recurrir a los tribunales. Tal vez allí encontrará alguna puerta abierta.

Italia es el único país de la Europa Occidental que se encontraba en esta situación de limbo jurídico de las parejas del mismo sexo. El documento de ley lleva el nombre de la senadora del Partido Democrático que lo impulsó, Monica Cirinnà.

Las modificaciones introducidas en el proyecto de ley han tenido como principal objetivo hacer el texto digerible para la formación conservadora Nuevo Centroderecha, liderada por el ministro de Interior, Angelino Alfano. Éste aclaró que su partido “no rechaza los derechos de los homosexuales, aunque sí es contrario a las adopciones y a la equiparación de sus uniones con el matrimonio”.

En definitiva, y como la propia ILGA Europe ha reconocido en un comunicado, un paso adelante que es bienvenido pero que se demuestra insuficiente.

Fuente Agencias, Dosmanzanas, Cáscara Amarga, Chueca.com, Ragap

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Italia: el Movimiento 5 Estrellas de Grillo da libertad de voto a los suyos sobre la adopción homoparental

Jueves, 11 de febrero de 2016

Logo_M5S_2015-11-18Malas noticias para la igualdad de las personas LGTB en Italia. El Movimiento 5 Estrellas, el partido liderado por el cómico Beppe Grillo que con su discurso contra la política tradicional se colocó en las últimas elecciones como el segundo más votado de Italia, ha sucumbido a la gran movilización homófoba contra el proyecto de uniones civiles entre personas del mismo sexo y ha decidido dar libertad de voto a sus parlamentarios sobre la denominada stepchild adoption, es decir, la posibilidad de que en el seno de una pareja del mismo sexo uno de los miembros de la pareja pueda adoptar a los hijos del otro. Un giro que ha producido estupefacción en los colectivos LGTB italianos y que amenaza con descafeinar aún más el proyecto.

Italia sigue siendo el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance (hasta la muy ortodoxa Grecia ha aprobado ya una regulación en este sentido). Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto, pese a que el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, de acuerdo a las posiciones defendidas por los partidos en ese momento, especiales dificultades para aprobarlo.

La propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta. Sí que permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción por parte de uno de los miembros de la pareja de los hijos que ya tenga el otro miembro de la pareja. Algo que por cierto ya ha sido reconocido por la propia justicia italiana. El proyecto recibía por fin la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo pasado, y parecía reactivarse en octubre, aunque finalmente no ha llegado al pleno del Senado hasta ya entrado 2016, ante la desesperación de los colectivos italianos.

En todo este tiempo, Matteo Renzi (Partido Democrático, PD) ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centro Derecha de Angelino Alfano (actual ministro del Interior), que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y confiar en que a una supuesta mayoría de parlamentarios de su propio partido se sumasen diversas fuerzas menores de izquierda y sobre todo el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que hasta ahora se había mostrado inequívocamente partidario del proyecto.

Y decimos hasta ahora, porque después de las recientes y masivas movilizaciones populares tanto a favor como en contra del proyecto, el M5S ha decidido dar libertad de voto por lo que a la adopción se refiere. Una decisión que Beppe Grillo hacía pública en su blog el pasado fin de semana, “en respuesta a tantas peticiones por parte de los electores, inscritos y portavoces del M5S sobre este tema ético”, y que justificaba en el hecho de que en la votación online sobre la materia que los inscritos llevaron a cabo en 2014, y cuyo resultado fue masivamente favorable a dar el sí a las uniones civiles, no se mencionaba expresamente la adopción. Un argumento discutible, por cierto, dado que en el texto explicativo que en su momento acompañaba a la votación sí que se explicaba que la ley excluía la adopción “ex novo” por parejas del mismo sexo).

La decisión del M5S complica la aprobación íntegra del proyecto Cirinnà, ya amenazada previamente por la división existente dentro del propio PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas, y en el seno del cual hay un grupo consolidado de contrarios al proyecto en su versión actual. Lo que pueda suceder en próximos días, cuando el Senado comience a votar las innumerables enmiendas, es de hecho imprevisible. No tanto por la existencia de contrarios a la stepchild adoption en el seno del M5S (la web Gay.it estima que no serían más de tres) como por el efecto “psicológico” de la decisión del M5S, que demuestra la tremenda fuerza que los católicos tienen en la política italiana con independencia del sesgo ideológico de los partidos.

Seguiremos con atención lo que suceda…

Fuente Dosmanzanas

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Manifestación homófoba en Roma a favor de la familia tradicional y contra las uniones civiles entre personas del mismo sexo

Lunes, 1 de febrero de 2016

56ae427017f66.r_1454260907461.32-53-764-465Italia, a la cola en derechos de parejas homosexuales

Una gran manifestación en Roma a favor de la familia tradicional presiona al Gobierno de Matteo Renzi

Muchos religiosos participaron en la propuesta

La movilización social a favor y en contra del reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo continúa paralelamente a su discusión política en Italia. El debate, que podría por fin ser el definitivo, ya ha comenzado en el Senado italiano. Como estaba anunciado, apenas una semana después de las multitudinarias manifestaciones que mostraron su apoyo a la apertura de este proceso, las fuerzas reaccionarias opuestas a los derechos LGTB han organizado una gran concentración de sus adeptos en Roma.

La convocatoria ha sido la tercera de los llamados “Family Day” contra el reconocimiento de las parejas del mismo sexo. El primero tuvo lugar en 2007 y contribuyó al encallamiento del proyecto de sociedades de convivencia (DICO) del Gobierno de Romano Prodi. El segundo y más reciente también congregó a una multitud el pasado mes de junio en Roma y contó, como ahora, con el apoyo de la iglesia católica y la participación de numerosos políticos. Entre los presentes el pasado sábado, el ministro del Interior y líder del Nuevo Centro Derecha Angelino Alfano, que fue recibido personalmente por el organizador de la concentración Massimo Gandolfini. También asistió, “a título personal”, el ministro de Medio Ambiente Gian Luca Galletti. Unas presencias que dan idea de la división en el seno del Gobierno de Matteo Renzi sobre el asunto y que entorpecen los avances.

Y es que hay dos Italias en la calle. Una, que se manifestó la semana pasada en 80 ciudades del país, no comulga con el matrimonio tradicional y pide una ley que permita la unión civil y la adopción a las parejas del mismo sexo. La otra, que se congregó este domingo Roma con el respaldo siempre poderoso de la Iglesia católica, sigue considerando que casamiento y mortaja del cielo bajan y pide con vehemencia a los políticos que se opongan a la iniciativa del Gobierno de Matteo Renzi de aprobar una ley que, aunque tarde, pretende homologar Italia al resto de Europa en materia de derechos civiles.

El fin de semana pasado los organizadores de las movilizaciones que tuvieron lugar en 98 ciudades italianas a favor del matrimonio homosexual calcularon haber reunido en total un millón de personas. Este sábado tuvo lugar en Roma una contra manifestación a favor de la familia tradicional y, como era de prever, los convocantes del denominado ‘Family Day‘ -así se bautizó la jornada– aseguraron que ellos superaron con creces la cifra de la semana pasada: declararon haber llegado a los “dos millones” de manifestantes. Ciertamente, una gran multitud se congregó este sábado en el Circo Máximo romano para protestar contra la regulación de las uniones civiles en Italia. Las cifras de participantes, como siempre en estos casos, son objeto de polémica: los organizadores la situaron en dos millones, pero el presidente de GayNet Italia Franco Grillini aseguró que en el Circo Máximo no caben más de 300.000 personas. En cualquier caso, no cabe duda de la capacidad de movilización de los homófobos italianos, que fletaron más de mil autobuses para acudir a Roma desde muchos puntos del país. La guerra de cifras está servida.

Sea como sea, lo que está claro es que la sociedad italiana se encuentra dividida entre los que pretenden continuar anclados en el pasado, y los que consideran que no puede ser que Italia esté a la cola de la Unión Europea en el reconocimiento de los derechos de las parejas homosexuales, debido en parte a la influencia conservadora del Vaticano.

Este martes se votará en el Senado italiano la ley de uniones civiles, también conocida como ley Cirinnà, en referencia a la senadora que la impulsó, Monica Cirinnà, del Partido Democrático del primer ministro Matteo Renzi. El artículo principal de la ley establece que dos personas del mismo sexo pueden constituir una pareja de hecho reconocida por el Estado, ante la presencia de dos testigos. También prevé que estas parejas puedan adoptar un hijo o una hija cuyo padre o madre ya sea uno de los dos componentes de la pareja.

Sin límites, nuestra sociedad se volverá loca”, declaró Massimo Gandolfini, responsable de la organización de la jornada de protesta a favor de la familia tradicional de este sábado, que tuvo lugar en la gran plaza del Circo Massimo. “La ley Cirinnà no es aceptable de la primera a la última palabra. No se trata de cambiar tres o cuatro palabritas, sino de rechazarla completamente”, añadió. Desde un escenario instalado en el Circo Máximo, Massimo Gandolfini, un neurocirujano conocido por sus ataques a los homosexuales y organizador del Día de la Familia, ya advirtió de que la oposición al proyecto de ley será frontal. “No se trata de quitar una palabrita de aquí o de allí para maquillarlo”, dijo, “porque no es válido de la primera a la última letra. Tenemos que hacer una oposición radical, porque las leyes pueden cambiar la cultura de un pueblo y tenemos que estar atentos a las leyes destructivas”. Gandolfini presumió de contar con el apoyo de la Confederación Episcopal Italiana (CEI) y de destacados miembros del Gobierno, entre ellos del ministro del Interior, Angelino Alfano, y del de Medio Ambiente, Gianluca Galletti, que incluso asistió a la concentración de Roma en un claro desafío a Renzi, quien necesita del apoyo de los partidos de centro para poder seguir al frente del Gobierno.

Mil quinientos autocares procedentes de toda Italia trasladaron manifestantes a la capital, algunos financiados por colectivos católicos. De hecho, muchos religiosos participaron en la protesta, presidida por una gran pancarta que decía “En defensa de la familia y de los niños”. Otra destacaba “prohibido desguazar la familia”. De eslóganes, había de todo tipo: Nos gusta la diversidad. Queremos una mamá y un papá“, “la naturaleza no se cambia” o “Cirinnò“, haciendo un juego de palabras con el apellido de la senadora impulsora de la ley, Cirinnà, y la palabra “no“.

En la manifestación no hubo símbolos políticos, pero sí que asistieron al menos dos centenares de parlamentarios, sobre todo del partido Nuevo Centro Derecha -aliado del Partido Democrático en el gobierno-, Forza Italia, Lega Nord, y algunos representantes del ala católica de la propia formación del primer ministro italiano. De hecho, incluso el responsable de la cartera de Interior, Angelino Alfano -perteneciente a Nuevo Centro Derecha-, recibió en el ministerio al organizador de la manifestación, antes del inicio de la protesta. Esta división política hace que sea una incertidumbres saber cuál será el resultado de la votación de la ley.

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobarlo). Lo cierto es que pese a la enésima promesa de Renzi, han tenido que pasar casi cinco meses para que el proyecto simplemente se desatasque.

La propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). En esencia rehúsa el término “matrimonio”, sustituido por el de “específica formación social“, si bien una vez aprobada las parejas homosexuales podrán, entre otras cosas, fijar un domicilio, elegir un apellido común e incluso concederse su nacionalidad. Un proyecto que recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio, como se ha dicho, con una multitudinaria manifestación en Roma.

Desde la reactivación del proyecto en enero tras el arranque en falso del pasado octubre, el principal escollo en las negociaciones es la regulación de la adopción. La aprobación de la iniciativa, en cualquier caso, parece por fin probable: el Gobierno ha expresado hoy su respeto por los manifestantes a favor y en contra del proceso, pero ha reafirmado su compromiso con el mismo. La proposición de ley de Cirinnà podría votarse a mediados de febrero y recibir el apoyo de la mayoría del Partido Democrático, el Movimiento Cinco Estrellas, Izquierda Ecología Libertad y parte de Forza Italia.

En resumen, a pesar de la condena del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo el pasado mes de julio a Italia por no reconocer la unión legal de las parejas del mismo sexo, de la promesa de Renzi, del apoyo multitudinario en 80 ciudades de Italia y del trabajo incansable de la senadora Cirinnà, el proyecto de ley ya está sufriendo una vieja táctica parlamentaria consistente en la lluvia de alegaciones, casi nunca destinadas a mejorar el texto, sino a torpedearlo hasta hacerlo inviable o retrasarlo hasta el infinito. Ya ha sido aplazada en dos ocasiones y amenaza con romper el Gobierno de coalición e incluso la formación del centroizquierda a causa de la oposición de los parlamentarios católicos. Hasta el momento, Renzi ha optado por lavarse las manos dejando libertad de conciencia a sus ministros y senadores, pero da la impresión de que, sin su participación directa, el proyecto de ley –una de sus promesas para el año en curso— tiene todas las papeletas para naufragar o ser mutilado en uno de sus puntos más polémicos en Italia: la adopción del hijo del cónyuge, por cuanto los sectores más críticos sostienen que es una vía que podría permitir la gestación subrogada. De hecho, la Liga Norte –el partido xenófobo que suele enfrentarse con la Iglesia por la atención a los inmigrantes– camina ahora junto a los obispos y ya ha presentado más de 6.000 enmiendas. El proyecto del PD evita cualquier cercanía con la palabra matrimonio. Pero ni por esas. En materia de derechos civiles, Italia sigue anclada en el pasado.

Fuente Agencias

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Italia: se reactiva el proyecto de uniones civiles para parejas del mismo sexo… con resultado final aún incierto

Viernes, 16 de octubre de 2015

Italy's Prime Minister Renzi smiles as he arrives to lead a news conference at Chigi palace in RomeDespués de años de espera, por primera vez en la historia de Italia el Senado debatirá este miércoles una propuesta de ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo. Ello no significa, ni mucho menos, que su aprobación sea inminente, ni siquiera que esté asegurada, al menos en su redacción actual. Pero sí supone un punto de inflexión después de que el primer ministro Matteo Renzi haya ido dando largas una y otra vez al proyecto, que ya en mayo fue visto por la Comisión de Justicia de la cámara alta. El éxito final, en cualquier caso, dependerá del delicado equilibrio existente en el seno del Partido Democrático (PD) entre los democristianos y el resto. 

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobarlo). Lo cierto es que pese a la enésima promesa de Renzi, han tenido que pasar casi cinco meses para que el proyecto simplemente se desatasque.

A día de hoy, la propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). Un proyecto que como dijimos arriba recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio con una multitudinaria manifestación en Roma. Pocas semanas después el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que condenaba a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo, en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa (y ello pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que lo haga).

Durante este tiempo, Matteo Renzi ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centroderecha (NCD) de Angelino Alfano, que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y hacer lo que hasta ahora había rechazado: conseguir el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y de Izquierda Ecología Libertad (SEL), dos fuerzas con las que si quisiera el PD tendría mayoría suficiente para aprobar el proyecto, para al menos iniciar la discusión en el pleno del Senado.

Las distintas sensibilidades en el seno del PD dificultan el pronóstico

Y decimos “al menos” porque ni mucho menos está segura su aprobación, pese al apoyo de M5S y SEL, debido a la división existente dentro del PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas en el que es posible encontrar, por ejemplo, a uno de los líderes más destacados del movimiento homófobo italiano: el diputado Mario Adinolfi. En el sector democristiano del PD, de hecho, el primer ministro Renzi cuenta con grandes apoyos (él mismo proviene de esa familia ideológica). Una expresión más de la “excepción italiana”: hablamos de un país en el que la Iglesia católica posee poderosas terminales en prácticamente todos los partidos políticos. De hecho, un sector del PD está ya maniobrando para impulsar una alternativa a la adopción de los hijos de la pareja, que se retrasaría hasta que el hijo tuviese 18 años y optase voluntariamente por ella. Mientras tanto se crearía una especie de “custodia reforzada” que precisaría de una aprobación por parte de los servicios sociales.

Está por ver qué sucede. Por lo pronto, habrá que ver hasta dónde llega la discusión este miércoles, que en cualquier caso se interrumpirá a mediodía y posiblemente no se reanude hasta noviembre. Más allá de eso, habrá que ver qué hace finalmente el PD en materia de adopción: Renzi piensa dejar libertad de voto en esa materia. El M5S y SEL son partidarios de dejar el proyecto tal como está y no rebajarlo más. Mientras, entre los partidos de centro-derecha y derecha predomina, aunque con diferentes grados de intensidad, la negativa al proyecto de Cirinnà.

Demasiadas incógnitas, en definitiva. El diario La Stampa, de centro-izquierda, se mostraba este martes pesimista y consideraba que, a la luz de cómo se presenta el calendario político, lo realista es pensar que “Italia no tendrá esta ley, quedará como una mancha negra en el mundo occidental avanzado, encasillado entre Moldavia y Polonia, punta de un iceberg de integrismo confesional y de negación de los derechos civiles”. Ojalá se equivoque.

Fuente Dosmanzanas

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El Tribunal de Estrasburgo condena a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo

Viernes, 24 de julio de 2015

tribunal-europeo-de-derechos-humanos-de-estrasburgoLa Corte Europea de Derechos Humanos considera que Italia debería introducir reconocimiento legal para las parejas homosexuales. Los jueces condenan al país por violación de los derechos de tres parejas del mismo sexo.

Italia debe reconocer las parejas del mismo sexo. Así lo determina el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa, pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que legisle de una vez sobre la materia.

La propia Corte Constitucional de Italia dictaminó en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo debían ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no fuese necesariamente la del matrimonio (si bien tampoco había nada que constitucionalmente impidiese esta posibilidad, si el Parlamento lo decidía). Una línea argumentativa que han seguido después otros tribunales italianos sin que al legislativo le haya parecido urgente hacerles caso en estos últimos cinco años.

La sentencia de la Corte Constitucional italiana obedecía, de hecho, a dos requerimientos interpuestos por tribunales inferiores después de que dos parejas del mismo sexo recurrieran la negativa a celebrar su matrimonio. Una de ellas era la formada por Enrico Oliari y su novio, precisamente una de las tres parejas que han acabado recurriendo ante la justicia europea, que ahora les da la razón. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, por unanimidad de los siete jueces que han participado en la sentencia, considera que el Estado italiano, al no reconocer las parejas del mismo sexo, ha violado el artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que consagra el derecho al respeto a la vida privada y familiar, y le condena a indemnizar a cada uno de los demandantes con 5.000 euros (10.000 euros por pareja), además de abonarles las costas del proceso, que ascienden a 4.000 euros (en el caso de una de las parejas) y 10.000 (conjuntamente para las otras dos parejas).

El alto tribunal sugiere al Estado italiano que promueva una unión civil como la opción más apropiada para garantizar los derechos de las parejas demandantes, sin hacer referencia alguna al matrimonio igualitario. No es de extrañar, dado que ya en 2010 Estrasburgo sentenció que aunque las parejas del mismo sexo merecen protección jurídica los estados europeos no están obligados a permitir el matrimonio igualitario. El tribunal optó entonces por la interpretación mas restrictiva de la Convención Europea de Derechos Humanos, aunque aclaraba que su fallo no suponía posicionamiento en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, sino que consideraba que este asunto pertenece al ámbito de la soberanía de cada estado.

El Tribunal de Estrasburgo sostiene que “la protección jurídica actualmente disponible para las parejas del mismo sexo no sólo no garantiza las necesidades básicas para una pareja que está en una relación estable, sino que tampoco da ningún tipo de confianza”.

En concreto, la Corte condena a Italia por la violación de los derechos de las tres parejas del mismo sexo. Italia tendrá que pagar 5.000 euros por los daños morales causados “por violación del derecho al respeto de la vida privada y familiar”.

Las parejas, naturales de Trento, Mián y Liss (provincia de Milán) habían presentado un recurso al Tribunal de Estrasburgo porque sus ayuntamientos les impedían la posibilidad de unirse civilmente. La sentencia será firme si tras tres meses los solicitantes o el gobierno no impugnan y vuelven a someter a examen la cuestión.

El pasado 10 de junio, en la Asamblea del Partido Demócrata, el Primer Ministro Matteo Renzi prometió la aprobación a finales de este año de una ley de uniones civiles, tras su aprobación en la Cámara Baja del Parlamento.

Italia, una situación tercermundista en materia de derechos LGTB

Italia es, recordemos, el único gran país de Europa occidental que carece todavía de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance real. Recientemente, tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario, el primer ministro Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Y ello pese a que el propio Renzi ha actuado en el pasado como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debía tener, en teoría, especiales dificultades para aprobar un proyecto así).

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, cámara en la que sin embargo el proyecto permanece estancado. Pero tras el referéndum irlandés Cirinnà se mostraba esperanzada y declaraba que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”.

Por el momento, no ha sido así, y de hecho lo que sucedió antes del verano fue una gran movilización de los sectores conservadores de la sociedad italiana, que a finales de junio organizaron una gran manifestación en Roma. Conviene tener en cuenta que en Italia la Iglesia católica cuenta con terminales activas en prácticamente todos los partidos. Uno de los líderes del movimiento homófobo en ese país es, por ejemplo, Mario Adinolfi, diputado del Partido Democrático –el mismo al que pertenecen Renzi y la senadora Cirinnà–.

Habrá que ver ahora si la sentencia de Estrasburgo sirve para acelerar el proyecto. Cabe recordar, en este sentido, que algo muy parecido ha pasado con Grecia, país al que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó en 2013 por no reconocer las parejas del mismo sexo y le instó a modificar su ley de uniones para incluirlas, aunque no ha sido hasta la llegada de Syriza al gobierno griego cuando este ha iniciado el proceso para dar cumplimiento a la sentencia.

Foto: Matteo Renzi via FB

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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El primer ministro italiano anuncia que aprobará la unión civil homosexual antes de fin de año

Miércoles, 22 de julio de 2015

Italy's Prime Minister Renzi smiles as he arrives to lead a news conference at Chigi palace in RomeLa promotora de esta iniciativa es la senadora Monica Cirinná, aunque el texto se limita a una unión civil sin posibilidad de adoptar hijos de manera conjunta.

El primer ministro de Italia, Matteo Renzi, estimó hoy que el proyecto de ley sobre las uniones civiles homosexuales será aprobado de manera definitiva “antes de que acabe este año”.

Lo dijo durante la apertura de la Asamblea Nacional del Partido Demócrata (PD, en el Gobierno) en Milán (norte), donde previó que el texto será aprobado antes de final de año para “cerrar una cuestión abierta en Italia desde hace demasiados años y que exige una solución definitiva”.

De este modo Renzi abordó el futuro de este proyecto de ley que actualmente está bloqueado en una comisión del Senado por las varias enmiendas interpuestas por legisladores contrarios al texto. Además, su tramitación se ha visto interrumpida, ya que han dado prioridad a la reforma de la televisión pública, la RAI.

La promotora del texto es la senadora del PD Monica Cirinná y en el mismo se prevé la unión de parejas homosexuales sin emplear el término matrimonio y sin contemplar la posibilidad de adoptar hijos de manera conjunta, entre otros aspectos.

Muchos son los actores políticos del país que reclaman al Gobierno una legislación para las uniones homosexuales, hasta la fecha inexistente.

Tal es así que el subsecretario de la Presidencia del Consejo del Gobierno, Ivan Scalfarotto, ha permanecido veinte días en huelga de hambre para protestar ante esta ausencia de regulación. Una protesta a la que puso fin hoy porque, según explicó en su perfil de Twitter, se fía de Renzi.

Fuente Cáscara Amarga

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Multitudinaria manifestación contra un proyecto de ley de uniones entre personas del mismo sexo en Italia

Jueves, 25 de junio de 2015

8f97e3a0505e9907d580cdc102cfb904-kn9-U106036648206aPG-700x394@LaStampa.itAnte la perspectiva de un posible reconocimiento jurídico de las parejas del mismo sexo, los sectores sociales más conservadores muestran la intensidad de su odio homófobo en Italia manifestándose de forma multitudinaria en las calles, como antes lo hicieran en España o en Francia. La diferencia es que mientras en estos dos últimos países la intensa reacción homófoba se producía frente al matrimonio igualitario, en Italia lo hace contra una propuesta de ley de uniones civiles que ni siquiera contempla la adopción conjunta. 

La fortaleza de los homófobos es indudable en Italia. Según sus promotores, más de un millón de personas salieron a las calles de Roma este sábado para protestar contra un proyecto que en las últimas semanas parece haber salido de su letargo. Según el Ministerio del Interior, fueron 400.000 personas. Muy posiblemente ambas cifras son exageradas (el Ministerio del Interior italiano está en las manos de Angelino Alfano, político derechista contrario al proyecto de uniones civiles y que hizo público en redes sociales su apoyo a la manifestación, aunque no acudió en persona), pero en cualquier caso fueron decenas de miles de personas las que acudieron al centro de la capital italiana para hacer una gran demostración de fuerza.

Para comprender lo que está sucediendo en Italia hay que retrotraerse unas semanas atrás, cuando el pueblo de Irlanda dio un ejemplo al mundo incorporando a su Constitución el matrimonio igualitario por amplia mayoría en un histórico referéndum. Un resultado que dejaba a Italia, que comparte con Irlanda su tradición católica, como prácticamente el único país de la Europa occidental que no reconoce los derechos de las parejas LGTB, ni mediante el matrimonio igualitario ni con la fórmula de la unión civil. El primer ministro Matteo Renzi declaraba tras conocer el resultado irlandés que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Y ello pese a que el propio Renzi ha actuado en el pasado como freno al proyecto, y ello pese a el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobar un proyecto así. La misma Corte Constitucional dictaminaba en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no sea el matrimonio (si bien tampoco hay nada que consitucionalmente impida esta posibilidad), línea argumentativa que han seguido después los tribunales italianos sin que al legislativo le haya parecido urgente hacerles caso.

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, aunque en principio le quedaría una larga rodadura. Pero tras el referéndum irlandés Cirinnà se mostraba esperanzada y declaraba que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”.

Unas previsiones que aunque no se han cumplido (el verano ya está aquí…) parecen haber despertado las alarmas de los homófobos y han desembocado en la gran manifestación de este sábado a favor de la familia tradicional y en contra de la “ideología de género” que se acompañará sin duda de más protestas. Protestas que por mucho que quieran difuminar (la Conferencia Episcopal Italiana se ha desmarcado de la convocatoria, aunque asegura compartir sus reivindicaciones, y se ha invitado a participar, por ejemplo, a Ben Mohamed, imán de la barriada romana de Centocelli) están promovidas y lideradas por el catolicismo más tradicionalista, que tiene gran fuerza en Italia. No faltó, por cierto, representación española: otro de los intervinientes fue Kiko Arguello, uno de los fundadores del Camino Neocatecumenal, los conocidos “kikos”.

También participaron políticos italianos de gran tradición homófoba, como Carlo Giovanardi, Paola Binetti, Maurizio Gasparri, Roberto Formigoni o Mario Adinolfi. Este último, que intervino como orador en el acto, es de hecho uno de los líderes del movimiento homófobo italiano, pese a ser diputado del Partido Democrático, el mismo al que pertenecen el primer ministro Renzi y la senadora Cirinnà. Adinolfi ha sido, de hecho, uno de los apoyos internos de Renzi (un político que, no olvidemos, proviene de la democracia cristiana). Una muestra más de lo complicado de la escena política en materia LGTB en Italia, un país en el que la Iglesia católica cuenta con terminales en prácticamente todos los partidos.

Fuente Dosmanzanas

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Nuevas perspectivas para las parejas del mismo sexo en Australia e Italia tras el contundente resultado del referéndum irlandés

Sábado, 30 de mayo de 2015

Trébol-arcoírisLa reciente aprobación del matrimonio igualitario en Irlanda mediante consulta popular está influyendo muy positivamente en un cambio de actitud respecto a las legislaciones favorables a los derechos de las parejas del mismo sexo, que ahora muchos ven como inevitables. Desde Italia hasta Australia llegan noticias sobre procesos que se inician y otros que adquieren nuevo impulso. En otros países, sin embargo, los prejuicios siguen vigentes y triunfantes, como en el caso de Polonia, cuyo Parlamento ha rechazado por cuarta vez una ley de uniones civiles abierta a las parejas del mismo sexo.

El hecho de que la mayoría de los irlandeses haya votado, con contundencia, a favor de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo está sirviendo de acicate para que en otros países se levanten voces reclamando la igualdad para las parejas LGTB. A la repercusión que obtuvo en Alemania, de la que informamos detalladamente, se suman ahora Australia e Italia, países con los que Irlanda guarda, de una u otra manera, cierta relación.

Perspectivas favorables en Australia

Los ecos del proceso irlandés han llegado hasta la lejana Australia, país con una importante población con ancestros irlandeses. El líder del opositor Partido Laborista, Bill Shorten, ha anunciado que presentará el próximo lunes ante el Parlamento australiano un proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario, esperando, según sus palabras, que el impulso del referéndum irlandés sirva de ayuda para que el proceso prospere. Shorten asegura que dará libertad de voto a los representantes laboristas, algo que el líder del gobernante Partido Liberal, el conservador primer ministro Tony Abbott, ha negado pertinazmente a los suyos.

Pero en los últimos días esa oposición frontal a la libertad de voto parece haber cambiado. El pasado miércoles Tony Abbott establecía las condiciones para permitir el voto en conciencia a sus representantes: “Si nuestro Parlamento tuviera que tomar una decisión en un asunto como este, quiero que la iniciativa pertenezca al Parlamento, no a ningún partido en particular”. Y esa es precisamente la labor que está desarrollando un grupo de trabajo que aúna a representantes liberales, laboristas y verdes, que tratan de elaborar un proyecto de ley conjunto para presentarlo a consideración del Parlamento.

Según un recuento de los representantes de los diversos partidos que han expresado públicamente su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo, se estaría tan solo a un voto para lograr la mayoría en la Cámara de Representantes (la cámara baja del Parlamento australiano), y ya se contaría con una mayoría en el Senado (la cámara alta). La incógnita reside en quienes aún no se han pronunciado, pero las perspectivas parecen favorables.

Eso es al menos lo que opina la propia hermana del primer ministro Tony Abbott, la abiertamente lesbiana Christine Forster,  que espera que antes de finalizar el año el matrimonio igualitario sea legal en Australia. Forster también recordaba el proceso irlandés: “La decisión de Irlanda, ver lo que ha ocurrido en la conservadora Irlanda … ver ese sorprendente resultado… le dirá a cualquiera que se oponga a esta reforma que es inevitable que se produzca en una democracia occidental desarrollada como la de Australia”.

El primer ministro italiano y las uniones civiles

Quien también se ha hecho eco del proceso irlandés es el primer ministro italiano, Matteo Renzi. El resultado en Irlanda sitúa a Italia, otra nación de tradición católica, como el único país de la Europa occidental que no reconoce los derechos de las parejas LGTB, ni mediante el matrimonio igualitario ni con la fórmula de la unión civil. Según el diario La Repubblica, Renzi declaraba tras conocer el resultado del referéndum irlandés que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. También expresaba su satisfacción Roberto Speranza, líder de su propia formación, el Partido Democrático, para quien “ahora es el turno de Italia”. Para Nichi Vendola, el abiertamente gay presidente de la región de Apulia, “Irlanda nos está dando una lección de civismo”.

El proceso de las uniones civiles en Italia se encuentra en trámite parlamentario. La misma Corte Constitucional dictaminaba en 2010 que los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos bajo una forma u otra, aunque la fórmula no fuera el matrimonio (si bien tampoco haya nada que lo impida). Sin embargo, el Parlamento italiano sigue sin resolver definitivamente al respecto, pese a disponer de una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. El propio Matteo Renzi supeditaba el pasado verano la aprobación de la ley de uniones civiles al éxito de su paquete de reformas políticas.

Por el momento, existe un proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) que ya ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, aunque en principio le quedaría una larga rodadura. Pero Cirinnà se ha mostrado muy esperanzada tras el referéndum irlandés, y ha declarado que “finalmente ha llegado el momento de que se apruebe antes del verano”. Esperemos que las declaraciones del primer ministro Renzi no hayan sido simplemente de cara a la galería, y que se cumplan las optimistas previsiones de Cirinnà.

Polonia no sigue la estela irlandesa

Donde continúa el inmovilismo en cuanto al reconocimiento de los derechos de las parejas LGTB es en Polonia, otro país de tradición católica. Su Parlamento ha rechazado un cuarto proyecto de ley de uniones civiles, que incluiría a las parejas del mismo sexo y les otorgaría derechos semejantes a los matrimonios. Un total de 215 diputados votaron en contra del proyecto, 146 lo hicieron a favor, 24 se abstuvieron y 75 se ausentaron.

Ya en enero de 2013 el Parlamento polaco rechazó tras un acalorado debate tres proyectos de unión civil abierta a las parejas del mismo sexo, uno de ellos promovido desde la gobernante PO (Plataforma Cívica) con el apoyo del primer ministro, Donald Tusk. Una derrota que provocó una auténtica fractura en el seno la PO entre su sector más liberal y su sector más conservador, liderado por el entonces ministro de Justicia Jarosław Gowin, vinculado al Opus Dei y con conocidos antecedentes homófobos.

Según Agata Chaber, dirigente del grupo Campaña Contra la Homofobia, “estamos siendo engañados por los políticos, en su mayoría conservadores, que dicen que Polonia no está lista para las uniones civiles, y mucho menos para el matrimonio entre personas del mismo sexo. Eso es mentira, Polonia está preparada”.

Fuente Dosmanzanas

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Tras una larga batalla jurídica, la justicia italiana reconoce el matrimonio de una mujer transexual con otra mujer

Sábado, 25 de abril de 2015

cassazioneImportante sentencia de la Corte Suprema de Casación de Italia, según la cual el matrimonio de Alessandra Bernaroli (una mujer transexual) con otra mujer es válido a todos los efectos. La sentencia, que pone punto final a un largo litigio, aplica lo ya determinado por la Corte Constitucional hace un año: que la norma que obliga a disolver un matrimonio cuando uno de los cónyuges es reconocido como de sexo contrario al que tenía legalmente cuando lo contrajo es inconstitucional. La actuación de la justicia italiana deja de nuevo en evidencia a su clase política, incapaz hasta el momento de aprobar una ley que equipare los derechos de las parejas del mismo sexo.

La historia de Alessandra Bernaroli la venimos contando desde 2009: tras cinco años de matrimonio, el cónyuge que ante la sociedad era el marido se sometió a un proceso de reasignación de sexo para acomodar su cuerpo a su identidad femenina. Su matrimonio con otra mujer, al que ninguna de las dos quería poner fin, quedaba sin embargo disuelto en virtud de la normativa italiana que regula la modificación registral de sexo, que data de 1982 aunque fue modificada parcialmente en 2011. La pareja divorciada a la fuerza inició una batalla legal. Un tribunal de primera instancia les dio la razón pero en 2011 la Corte de Apelaciones de Bolonia consideró que las mujeres estaban en efecto divorciadas.

La pareja, que ha sido asesorada por el colectivo de abogados LGTB Rete Lenford, recurrió ante la Corte de Casación, que solicitó a la Corte Constitucional que aclarara la situación. Esta declaraba por fin en 2014 que la norma que obligaba a disolver sin más el matrimonio de la pareja era inconstitucional, argumentando como causa de inconstitucionalidad que la norma no prevé una regulación jurídica de la convivencia entre las dos personas “que tutele adecuadamente sus derechos y obligaciones” con la modalidad que el legislador decida (puedes acceder al texto de aquella sentencia, la 170/2014, pinchando aquí). La Corte Constitucional invitaba así al Parlamento italiano, de forma bastante explícita, a regular la situación de las parejas del mismo sexo.

Sin embargo, el texto de la sentencia de la Corte Constitucional no entraba en si el matrimonio de Alessandra seguía siendo válido o no, y de hecho era posible encontrar interpretaciones opuestas en los medios. Debía ser la Corte de Casación, de la que partió la consulta a la Corte Constitucional, la que determinase qué hacer en su caso concreto. Y finalmente la Corte de Casación ha optado por considerar nula la separación y dar validez a todos los efectos al matrimonio de Alessandra y su esposa hasta que exista una figura jurídica que les permita ejercer sus derechos como pareja (puedes descargar íntegramente la nueva sentencia, 8097/2015, pinchando aquí).

La sentencia, conviene aclararlo, no supone el reconocimiento general del matrimonio entre personas del mismo sexo, pero deja claro que para la justicia italiana las parejas del mismo sexo merecen una protección jurídica que el actual marco legal italiano no les da. Sigue, en este sentido, la estela de otras sentencias previas, como la de marzo de 2012, cuando la Corte Suprema de Casación italiana determinó que las parejas del mismo sexo tienen derecho a una vida familiar con los mismos derechos que las parejas de distinto sexo, o la más reciente de febrero de este año,  que determinó que la negativa a permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo no viola la Constitución italiana (ninguna sorpresa: ya la Corte Constitucional dictaminó en 2010 que la Constitución italiana no obliga a reconocer el matrimonio igualitario, aunque tampoco impide que pueda ser aprobado) pero insistía en que bajo una forma u otra los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos.

Algo que el Parlamento italiano aún no ha hecho, pese a disponer de una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. Significativa es la posición del primer ministro italiano, Matteo Renzi (Partido Democrático), que el pasado verano supeditaba la aprobación de una ley de uniones civiles al éxito de su paquete de reformas políticas. Veremos lo que sucede finalmente. Por el momento, el proyecto presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) ha recibido el visto bueno de la Comisión de Justicia del Senado, pero aún le queda una larga rodadura.

Fuente Dosmanzanas

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La Justicia italiana se pronuncia en contra de la legalización del matrimonio igualitario

Viernes, 13 de febrero de 2015

matrimonio_gay_italiaEl alcalde de Roma, Ignazio Marino.

La Corte Suprema de Casación -el más alto tribunal de justicia de Italia- ha dictaminado que la negativa a permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo no viola la Constitución italiana. La noticia no supone en realidad una novedad, ya que la Corte Constitucional italiana ya dictaminó en 2010 que la Constitución de ese país no obliga a reconocer el matrimonio igualitario, aunque tampoco impide que pueda ser aprobado por el Parlamento. La sentencia, no obstante, supone un jarro de agua fría a los diversos procesos en curso de reconocimiento de matrimonios de ciudadanos italianos celebrados en el extranjero. La Corte Suprema de Casación, eso sí, vuelve a insistir una vez más en que bajo una forma u otra los derechos de las parejas del mismo sexo deben ser reconocidos. Algo que Italia sigue sin hacer.

Según Tribunal de Casación de Italia, el principal órgano judicial del país, las leyes europeas y la Constitución no exigen a los legisladores la necesidad de extender el vínculo del matrimonio a las personas homosexuales.

El tribunal se pronunció en contra de la celebración del matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, reconoce que estas personas tienen derecho a un “estatus de protección” con los mismos beneficios y obligaciones que las “parejas de hecho“, algo que ya es “accesible”.

Italia es, de hecho, el único gran estado de Europa occidental que sigue sin reconocer bajo ninguna forma las uniones entre personas del mismo sexo, más allá de algunas regulaciones municipales como la aprobada en Roma hace unos días.

Es por eso que la sentencia emitida ahora por la Corte de Casación (que puedes descargar aquí) supone un jarro de agua fría. El fallo recuerda el ya mencionado dictamen de la Corte Constitucional italiana, que en 2010 rechazó dos recursos procedentes de sendos tribunales de Venecia y Trento en los que se cuestionaban varios artículos del Código Civil y se solicitaban aclaraciones sobre su posible incompatibilidad con algunos artículos de la Constitución. Los recursos tenían su origen en una acción conjunta de Rete Lenford y Certi Diritti, dos organizaciones que en 2007 lanzaron la campaña “Afirmación Civil”, que llevó a multitud de parejas a solicitar sus licencias de matrimonio y recurrir sistemáticamente las negativas. La Corte Constitucional consideró infundados los recursos, considerando que el matrimonio igualitario no es un derecho reconocido constitucionalmente y que es el Parlamento italiano el que tiene la facultad para aprobarlo.

La sentencia de la Corte de Casación también hace alusión al marco jurídico europeo y recuerda el fallo de 2010 del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en respuesta a la demanda de una pareja austriaca consideró que, pese a que diversos estados europeos han actualizado el concepto de matrimonio para hacerlo extensivo a las parejas del mismo sexo, la Convención Europea de Derechos Humanos de 1950 solo garantizaba como derecho fundamental el matrimonio entre un hombre y una mujer.

Lo que estaba en juego entonces era si, sesenta años después, el artículo 12 de la Convención (que establece el derecho de hombre y mujer a contraer matrimonio, pero no define a éste como la unión “exclusiva” entre un hombre y una mujer) debía ser interpretado no solo a la luz del concepto de matrimonio vigente en 1950, sino también del principio de no discriminación reconocido por el artículo 14 o del principio de respeto a la vida privada y familiar reconocido por el artículo 8. Ante esta disyuntiva, el Tribunal Europeo optó por la alternativa más restrictiva, insistiendo en que este asunto pertenece al ámbito de la soberanía de cada estado.

Claro que el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos reconocía también que “las parejas del mismo sexo son tan capaces como las de diferente sexo de establecer relaciones estables de compromiso mutuo”, lo que las coloca en una “situación similar a las de las parejas de distinto sexo por lo que se refiere a su reconocimiento legal y a la protección de su relación”. Algo en lo que está de acuerdo la Corte de Casación italiana, que como ya dijimos más arriba sí que reconoció en 2012 el derecho de las parejas del mismo sexo a “una vida familiar”, a “vivir libremente una condición de pareja” y a beneficiarse de un “trato homogéneo al que la ley asegura a la pareja casada”.

Y en junio de 2014 era la Corte Constitucional italiana la que, en respuesta al recurso de una mujer transexual, declaraba inconstitucional la normativa que obliga a disolver un matrimonio cuando uno de los cónyuges es reconocido como de sexo contrario al que tenía legalmente cuando contrajo dicho matrimonio, argumentando como causa de inconstitucionalidad que la norma no prevé una regulación jurídica de la convivencia entre las dos personas “que tutele adecuadamente sus derechos y obligaciones” con la modalidad que el legislador decida. Una sentencia que, más allá de su interpretación jurídica, invitaba de forma bastante explícita al Parlamento italiano a que regulase la situación de las parejas del mismo sexo.

También ahora la Corte de Casación insiste en ese mismo concepto: al mismo tiempo que rechaza que exista una obligación constitucional de permitir el matrimonio igualitario, considera expresamente que es necesaria la intervención del legislador para dar reconocimiento jurídico a las parejas del mismo sexo en base al artículo 2 de la Constitución italiana, que tutela los derechos humanos de todos los ciudadanos y su vida social y afectiva. La Corte de Casación pide que se reconozca a estas parejas “un núcleo común de derechos y obligaciones de asistencia y solidaridad propio de las relaciones afectivas de pareja”.

En los últimos meses, el tema generó una gran polémica en Italia, el alcalde de Roma, Ignazio Marino, se rebeló contra la orden de no registrar matrimonios entre personas del mismo sexo y con algunos alcaldes empezando a inscribir en sus ciudades los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, como es el caso de la capital, Roma. Ante las actuaciones de estos alcaldes, los jefes de provincias, dependientes del Ministerio del Interior –dirigido por el partido conservador Nueva centro-derecha (NCD)– comenzaron a presionar para que estos municipios cancelaran estos registros, comenzando así una batalla legal sobre el tema.

Actualmente, varios proyectos de ley que pretenden legalizar el matrimonio igualitario en Italia todavía están en el Parlamento. Algo a lo que el Parlamento italiano lleva años resistiéndose, incluso ahora que existe una mayoría teóricamente suficiente salida de las elecciones de 2013. Significativa es la posición del primer ministro italiano, Matteo Renzi (Partido Democrático), que el pasado verano arrojaba un nuevo jarro de agua fría a la prometida ley de uniones civiles y la supeditaba al éxito del paquete de reformas políticas que está llevando a cabo. Está por ver si aún así sale adelante. Por el momento, el proyecto de ley presentado por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja) permanece en la Comisión de Justicia del Senado.

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El nuevo jarro de agua fría de Renzi a la prometida ley de uniones civiles desata la indignación de los colectivos LGTB italianos

Martes, 29 de julio de 2014

Italy's Prime Minister Renzi smiles as he arrives to lead a news conference at Chigi palace in RomeAyuntamientos italianos se rebelan ante la ausencia de una ley que legalice el matrimonio igualitario

Indignación de los colectivos LTGB italianos tras la entrevista que el primer ministro italiano Matteo Renzi ha concedido a Avvenire, el diario de la Conferencia Episcopal Italiana, en la que confirma que el proyecto de uniones civiles anunciado en junio, y que la senadora del Partido Democrático (PD) Monica Cirinnà ya había registrado en el Parlamento italiano, no será finalmente discutido. Renzi supedita ahora el reconocimiento de las parejas del mismo sexo a que se apruebe su paquete de reformas políticas y ha anunciado que será el propio gobierno italiano el que en su momento presente una propuesta.

“Siempre he dicho que los derechos civiles forman parte de un paquete que parte de las reformas constitucionales. Una vez que el Parlamento haya terminado de votar estas, discutiremos sobre lo que creo que debe ser una representación completa y precisa de la unión civil según el modelo alemán. El proyecto Cirinnà quedará superado, porque también en este campo habrá una propuesta ad hoc del gobierno, que promoverá su propia iniciativa”, ha afirmado Renzi al diario católico italiano.

En definitiva, la promesa de que en otoño se discutiría un proyecto de ley de uniones civiles que concedería a las parejas del mismo sexo derechos equivalentes a los del matrimonio, salvo la adopción conjunta (sí se contemplaba la posibilidad de que uno de los miembros de la unión pudiera adoptar a los hijos del otro) es ya papel mojado, y las familias LGTB quedan a la espera de que las reformas políticas en Italia evolucionen de acuerdo a los deseos de Renzi. Lo que el primer ministro proponga entonces, y solo entonces, solo él lo sabe en este momento.

En este punto conviene precisar que Matteo Renzi se encuentra sumido en un proceso de reformas cuyo objetivo es consolidar en Italia un sistema político bipartidista en el que el partido más votado gobierne sin ataduras parlamentarias. Entre estas reformas se cuenta un cambio de la ley electoral, ya pactada con Silvio Berlusconi, que impone umbrales mucho más altos a los partidos minoritarios para conseguir representación y otorga un “premio de mayoría” en la Cámara de Diputados al partido más votado, y una reforma del Senado, que en Italia tiene hoy día verdaderos poderes legislativos, y que quedaría convertido en una cámara testimonial que ni siquiera sería elegida por sufragio universal. Reforma esta última que exige además un cambio constitucional (que si no es apoyado por dos tercios de las cámaras debe ser aprobada en referéndum).

Satisfacción de los homófobos

Si bien Renzi no ha especificado de qué forma el proyecto de uniones civiles presentado por la senadora Cirinnà será “superado” por un futuro proyecto del gobierno (que en este momento está sostenido por una coalición entre el PD de Renzi y varias formaciones de derecha), las reacciones a sus palabras no auguran nada bueno. Un ejemplo es la alegría que ha mostrado el diputado homófobo del PD Mario Adinolfi (precisamente uno de los apoyos internos de Renzi y perteneciente como el propio primer ministro al ala democristiana del partido), que considera que “la batalla está ganada, y parecía difícil. Pero la guerra no. Renzi sigue hablando del modelo alemán (…) Pero al menos hemos ganado espacio político y tiempo”.

Entre los colectivos LGTB la reacción es de incredulidad e indignación. Arcigay critica el “enésimo cambio de ruta” y considera “grotesco” y “al límite de la esquizofrenia” que Renzi vete ahora la discusión de un proyecto de ley acorde con sus promesas y presentado por una senadora del partido del que él mismo es secretario general. El presidente de Arcigay, Flavio Romani, ha exigido a Renzi que defina claramente qué es lo que tiene en mente ofrecer a las parejas del mismo sexo y se deje de una vez de “trucos”.

También Aurelio Mancuso, de Equality Italia, y Franco Grillini, de GayNet, han criticado con dureza a Renzi. Incluso miembros del PD, como el senador abiertamente gay Sergio Lo Giudice, se muestran perplejos. Lo Giudice defiende que sea un debate parlamentario abierto a las fuerzas políticas y libre de “vínculos de mayoría” el que aborde el asunto. “Me temo que una propuesta del gobierno endurecerá la situación, en lugar de ayudar a encontrar una solución”, ha declarado.

Fuente Dosmanzanas

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