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Los obispos italianos impiden la proyección de “Weekend” en la mayor parte de Italia

Martes, 15 de marzo de 2016

weekend-cartelLa jerarquía católica vuelve a hacer notar su influencia en Italia. En esta ocasión, obstaculizando la proyección de la película Weekend. Estrenada en Alemania o Reino Unido en 2011, el aclamado largometraje de Andrew Haigh se estrenó en Italia el pasado 10 de marzo, con más de cinco años de retraso. Sin embargo, apenas podrá verse en las salas.

El motivo de esta limitación está en que la Iglesia católica posee más de 1.100 salas de cine en Italia (algunas de ellas integradas en el “circuito de calidad”, de gestión laica pero que deben seguir los criterios eclesiásticos), y ha prohibido que en ellas se proyecte la película. Según el comité de evaluación de películas de la Conferencia Episcopal Italiana, Weekend ha sido clasificada como “no recomendada, no aprovechable y escabrosa”, debido a que toca los temas del consumo de drogas y la homosexualidad.

Como consecuencia, Weekend apenas se proyecta en diez cines de todo el país, y ciudades del peso de Florencia, Bérgamo o Padua no tienen ninguna sala en que pueda verse la película. En palabras de Francesco Zaffarano, en La Stampa: “No es censura, pero se le acerca mucho. La Comisión de la Conferencia Episcopal Italiana evalúa todas las películas que salen en Italia para las 1.126 Salas de la Comunidad, esto es, eclesiásticas”.

Cesare Petrillo, responsable de la distribuidora de Weekend en Italia, Theodora Films, ha afirmado que “Weekend no tiene nada de escandaloso, es una historia de amor“, y ha invitado a que se vea la película antes de juzgarla, esperando que un buen resultado haga que en la segunda semana de proyección se difunda en más salas: “Invitamos a los espectadores a ver la película en el primer fin de semana: como esperamos todos, una media alta podrá permitir una distribución más amplia en la segunda semana de programación”.

Por lo demás, no resulta, de entrada, muy convincente el argumento de que exhibe el consumo de drogas; merecería la pena comprobar si otras películas con similar exhibición de consumo (o mayor) son igualmente vetadas en prácticamente todos los cines de Italia.

En definitiva, no solo un episodio triste con una película tan aclamada como Weekend. Es también un signo del fuerte peso de la Conferencia Episcopal Italiana; y sobre todo, no parece encajar demasiado, como mínimo, con los cambios siquiera formales del pontificado de Francisco.

No podemos sino terminar esta entrada homenajeando la que sin duda es una de las películas de temática gay mas importantes de la última década. “Una verdadera joya, simplemente perfecta, romántica, exquisita, y muy comprometida: una mezcla entre 9 songs y Notting Hill (si eso es posible). Una historia tan reconocible que duele: vivimos en un mundo heterosexista y resulta complicado y frustrante explicar que nos hemos enamorado de un tío al que solo hemos visto unas horas. Que nuestro mundo puede cambiar en un momento y que sin embargo hay trenes que solo pasan una vez…” escribía en 2011 en Desayuno en Urano el putojacktwist. Os dejamos con su tráiler:

https://www.youtube.com/watch?v=2EFttEiWlVA

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Italia: se reactiva el proyecto de uniones civiles para parejas del mismo sexo… con resultado final aún incierto

Viernes, 16 de octubre de 2015

Italy's Prime Minister Renzi smiles as he arrives to lead a news conference at Chigi palace in RomeDespués de años de espera, por primera vez en la historia de Italia el Senado debatirá este miércoles una propuesta de ley de uniones civiles entre personas del mismo sexo. Ello no significa, ni mucho menos, que su aprobación sea inminente, ni siquiera que esté asegurada, al menos en su redacción actual. Pero sí supone un punto de inflexión después de que el primer ministro Matteo Renzi haya ido dando largas una y otra vez al proyecto, que ya en mayo fue visto por la Comisión de Justicia de la cámara alta. El éxito final, en cualquier caso, dependerá del delicado equilibrio existente en el seno del Partido Democrático (PD) entre los democristianos y el resto. 

Italia es el único gran país de Europa occidental que carece de reconocimiento alguno de las parejas del mismo sexo, más allá de algunas iniciativas locales de escaso alcance práctico. Y ello pese a que tras el histórico resultado del referéndum irlandés sobre el matrimonio igualitario el primer ministro italiano Matteo Renzi declaraba que “las uniones civiles no pueden retrasarse más”. Curiosamente, el propio Renzi era el que había actuado hasta entonces como freno al proyecto (el Parlamento salido de las elecciones de 2013 no debería tener, en teoría, especiales dificultades para aprobarlo). Lo cierto es que pese a la enésima promesa de Renzi, han tenido que pasar casi cinco meses para que el proyecto simplemente se desatasque.

A día de hoy, la propuesta que está sobre la mesa es la presentada por la senadora Monica Cirinnà en junio de 2014, que reconocería a las parejas del mismo sexo su derecho a contraer una unión civil con derechos similares a los del matrimonio salvo la adopción conjunta (aunque sí permitiría, bajo ciertas circunstancias, la adopción de los hijos que ya tenga la pareja). Un proyecto que como dijimos arriba recibió la aprobación de la Comisión de Justicia del Senado en mayo, tras lo cual tuvo lugar una gran movilización conservadora, que culminó a finales de junio con una multitudinaria manifestación en Roma. Pocas semanas después el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que condenaba a Italia por no reconocer las parejas del mismo sexo, en una sentencia referida a tres parejas de hombres a las que el Estado italiano ni ha permitido contraer matrimonio ni les ha ofertado una regulación alternativa (y ello pese a que la propia justicia italiana ha demandado en repetidas veces a su Parlamento que lo haga).

Durante este tiempo, Matteo Renzi ha intentado llegar a un acuerdo con su socio principal de gobierno, el Nuevo Centroderecha (NCD) de Angelino Alfano, que se niega a aceptar el proyecto de Cirinnà y prefiere una regulación de menor nivel que ni siquiera contemple la posible adopción de los hijos de la pareja. No ha sido posible. Renzi, partidario de dejar libertad de voto en esta última cuestión, se ha visto abocado a dejar de lado a Alfano y hacer lo que hasta ahora había rechazado: conseguir el apoyo del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y de Izquierda Ecología Libertad (SEL), dos fuerzas con las que si quisiera el PD tendría mayoría suficiente para aprobar el proyecto, para al menos iniciar la discusión en el pleno del Senado.

Las distintas sensibilidades en el seno del PD dificultan el pronóstico

Y decimos “al menos” porque ni mucho menos está segura su aprobación, pese al apoyo de M5S y SEL, debido a la división existente dentro del PD, un partido que es en realidad una amalgama de democristianos, centristas, socialdemócratas y socialistas en el que es posible encontrar, por ejemplo, a uno de los líderes más destacados del movimiento homófobo italiano: el diputado Mario Adinolfi. En el sector democristiano del PD, de hecho, el primer ministro Renzi cuenta con grandes apoyos (él mismo proviene de esa familia ideológica). Una expresión más de la “excepción italiana”: hablamos de un país en el que la Iglesia católica posee poderosas terminales en prácticamente todos los partidos políticos. De hecho, un sector del PD está ya maniobrando para impulsar una alternativa a la adopción de los hijos de la pareja, que se retrasaría hasta que el hijo tuviese 18 años y optase voluntariamente por ella. Mientras tanto se crearía una especie de “custodia reforzada” que precisaría de una aprobación por parte de los servicios sociales.

Está por ver qué sucede. Por lo pronto, habrá que ver hasta dónde llega la discusión este miércoles, que en cualquier caso se interrumpirá a mediodía y posiblemente no se reanude hasta noviembre. Más allá de eso, habrá que ver qué hace finalmente el PD en materia de adopción: Renzi piensa dejar libertad de voto en esa materia. El M5S y SEL son partidarios de dejar el proyecto tal como está y no rebajarlo más. Mientras, entre los partidos de centro-derecha y derecha predomina, aunque con diferentes grados de intensidad, la negativa al proyecto de Cirinnà.

Demasiadas incógnitas, en definitiva. El diario La Stampa, de centro-izquierda, se mostraba este martes pesimista y consideraba que, a la luz de cómo se presenta el calendario político, lo realista es pensar que “Italia no tendrá esta ley, quedará como una mancha negra en el mundo occidental avanzado, encasillado entre Moldavia y Polonia, punta de un iceberg de integrismo confesional y de negación de los derechos civiles”. Ojalá se equivoque.

Fuente Dosmanzanas

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El papa Francisco y la oportunidad de opinar sobre las uniones homosexuales

Viernes, 30 de mayo de 2014

No es común que la vida real genere un experimento de laboratorio que ayude a resolver un debate histórico, pero la política italiana puede crear una ocasión como esta para centrar la atención en una cuestión biográfica clara en relación con el papa Francisco.

Puesto que el tema es el estatus legal de las relaciones entre personas del mismo sexo, la opinión del papa adquiere obviamente un interés que no es meramente histórico.

Antes de ser elegido pontífice, la línea del cardenal de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, era la de un conservador bastante convencional, en parte debido a su papel en el encendido debate nacional que tuvo lugar en Argentina en el año 2010 sobre el matrimonio homosexual.

La disputa fue la ocasión perfecta para una de las retóricas políticas más vehementes de Bergoglio, expresada en una carta de julio de 2010 que envió a los monasterios argentinos y en la que les pedía que rezaran por el fracaso de la iniciativa. «No seamos ingenuos. Esto no es simplemente una batalla política, sino un intento de destruir el plan de Dios» escribió. «No es solo un proyecto de ley, sino un gesto del padre de las mentiras que intenta confundir y engañar a los hijos de Dios». Sin embargo, al final Argentina se convirtió en el primer país de América Latina que autorizó el matrimonio gay.

¿Cómo conciliar entonces aquella postura aparentemente dura de Bergoglio en 2010 con la percepción que se tiene hoy en día del papa Francisco como una persona políticamente moderada y decidida a pacificar las guerras entre civilizaciones, un pontífice prudente y considerado abierto hacia los homosexuales por la famosa frase «¿Quién soy yo para juzgar?»?

Existen dos teorías de fondo al respecto. Una sostiene que el verdadero Francisco es el de la carta de 2010 y que la fascinación actual por el guante de seda ignora el puño de hierro que hay debajo. Dadle tiempo, afirma esta teoría, y mostrará su verdadera naturaleza. Este punto de vista está extendido tanto entre los conservadores, que quieren que el papa dé pautas, como entre los activistas a favor de los derechos de los homosexuales, que temen que haga justamente eso.

La otra teoría defiende que quien escribió aquella carta en 2010 no era el verdadero Bergoglio que, por el contrario, estaba tranquilamente dispuesto a aceptar una solución de compromiso para las uniones civiles como alternativa al matrimonio gay, pero que finalmente adoptó esa rígida postura en público porque era presidente de la Conferencia Episcopal y sentía el deber de expresar la  opinión de la mayoría.

El padre argentino Jorge Oesterheld, que era portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina durante los seis años en los que Bergoglio fue su presidente, entre 2005 y 2011, afirmó precisamente esto último en una entrevista a National Catholic Reporter (NCR) en el mes de abril: «Algunos [obispos] eran más inflexibles que otros» afirmó Oesterheld. «El cardenal actuó según el deseo de la mayoría. Pensaba que su deber como presidente de la conferencia episcopal era defender lo que la mayoría había decidido y no imponer su propia visión a otros obispos.»

Dentro de poco la política italiana le dará a Francisco otra oportunidad para ocuparse de este tema. A principios de enero de este año, el nuevo líder carismático del Partido Democrático de centro-izquierda italiano, el ex alcalde de Florencia Matteo Renzi, expuso las bases de su programa en una carta a los líderes de los partidos. Los sondeos señalaban a Renzi, de 39 años, como favorito para convertirse en el primer ministro del país.

Uno de los puntos de su programa es el apoyo a las uniones civiles, que sigue líneas similares a las del Civil Partnership Act adoptado en Reino Unido durante el gobierno de Tony Blair.

Dado que el sistema de valores italiano es profundamente católico, los analistas consideran que en Italia es improbable contemplar un matrimonio en el sentido pleno de la palabra para las parejas del mismo sexo, aunque las encuestas muestran que existe gran apoyo popular a las uniones civiles. «No son derechos civiles, sino deberes civiles», afirmó Renzi. «¿Cómo puede llamarse civil una nación que no afronta estos problemas con seriedad?»

A pesar del apoyo popular, los expertos en política italiana consideran la de Renzi una postura en cierto modo arriesgada, ya que el apoyo mostrado a una medida similar en los años 2006-2008 contribuyó a la caída del segundo gobierno de centro-izquierda del primer ministro Romano Prodi. Prodi defendía una medida para la unión civil, conocida en Italia con el acrónimo Dico (Derechos y deberes de las personas que conviven establemente), la cual despertó una feroz oposición por parte de la Iglesia italiana.

Oposición guiada por el entonces poderosísimo presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, el cardenal Camillo Ruini, con el firme apoyo del Vaticano y del papa Benedicto XVI. La propuesta no salió adelante porque Prodi dimitió en 2008 debido a una pérdida de confianza por parte del Senado italiano.

Suponiendo que Renzi saque adelante la propuesta, el impulso para las uniones civiles podría presentarse de nuevo bajo un gobierno de centro-izquierda y entonces la pregunta sería ¿será diferente la respuesta de Francisco?

Basándose en el tono que el nuevo papa ha usado hasta ahora, muchos observadores esperan que así sea. Escribiendo en La Stampa del 3 de enero, el periodista Fabio Martini sostiene que en la era de Francisco los denominados teo-con, es decir, los políticos que apelan a valores cristianos para defender posiciones conservadoras, «se han convertido en personajes sin voz que difícilmente volverán a tener fuerza».

Dos observaciones: primero, Francisco ha afirmado en repetidas ocasiones que la Iglesia no debería posicionarse en política directamente y, por tanto, es improbable que exprese su opinión explícitamente; segundo, es una persona que cree fuertemente en la toma de decisiones colegiales, por lo que más bien preferiría dejar que fueran los obispos italianos los que se hicieran cargo de este asunto.

Dicho esto, el nuevo régimen de la Conferencia Episcopal Italiana estará sin duda ansioso de inspirarse en el Papa. Francisco está dejando huella sobre la dirección del grupo, ya que ha nombrado recientemente al obispo Nunzio Galantino, de la diócesis de Cassano all’Jonio (Calabria) como secretario del organismo de los obispos. Una vez constituido el gobierno de Renzi, las riendas estarán firmemente en manos de los “bergoglianos”.

El 2 de enero Maurizio Gasparri, vicepresidente del Senado italiano y representante del centro-derecha, dijo que la variable crítica en el inminente debate será la manera en que reaccionen los católicos en las dos principales coaliciones. Sin embargo, para el mundo en general la pregunta más intrigante será ¿cómo reaccionará el papa Francisco?

* John L. Allen Jr. es periodista en el National Catholic Reporter (Estados Unidos), cuya sede en Roma dirigió en el año 2000. Desde tal posición, informó de la crisis americana provocada por los abusos sexuales en la Iglesia católica, de la oposición del Vaticano a la guerra de EE. UU. contra Irak, del fallecimiento de Juan Pablo II y de la elección de Benedicto XVI.

En el verano de 2006, Allen regresó a EE. UU., lo que le permitió hablar tanto sobre la Iglesia americana como sobre el panorama católico mundial, aunque seguía con la vista puesta en Roma. Allen es autor de siete libros sobre la Iglesia católica, entre ellos: All the Pope’s Men, The Rise of Benedict XVI, Opus Dei (Opus Dei: La verdad al desnudo) y A people of Hope.

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Texto original: Papa Francesco e l’opportunità di esprimersi sulle unioni gay

Fuente Progetto Gionata

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