Comentarios desactivados en Refugiados del colectivo LGBT son víctimas de violencia sexual en Siria y en sus países de asilo
ACNUR denuncia la vulnerabilidad de los refugiados, tanto adultos como también menores de edad, pertenecientes al colectivo LGBT, quienes terminan siendo víctimas de violencia sexual tanto en Siria como en los países que les dan asilo.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas) es un organismo de la ONU que tiene como objetivo el de proteger a refugiados y desplazados por persecuciones o conflictos armados, que este martes, 6 de diciembre, denuncia que la violencia sexual contra niños y adultos pertenecientes al colectivo LGBT es «más común» de lo que se pensaba. Lo hace a través de la publicación de un estudio elaborado con la intervención de docenas de periodistas e informadores que se han entrevistado con un total de 196 refugiados procedentes de Irak, Líbano y Jordania hace ahora un año.
Según testimonios de las propias víctimas y testigos, la violencia sexual en Siria llega de distintas partes del conflicto, produciéndose tanto en menores de sólo 10 años de edad como en adultos de hasta 80 años, siendo las más vulnerables las personas homosexuales, bisexuales y transexuales, tanto en Siria por parte principalmente de los grupos armados, quienes son igualmente responsables de la lapidación de personas en base a su orientación sexual, como en aquellos países de asilo a los que llegan debido al oportunismo de personas sin escrúpulos.
«Cuando estuve detenido en Siria fui torturado de todas las formas posibles (…). Estuve encerrado en una cela con 80 personas sin luz durante 30 días. Estábamos todos desnudos y por las noches nos ataban de las manos y nos torturaban con electricidad en los genitales. Entraban en la celda y nos violaban, pero como estaba oscuro no podíamos verles», explica Tarek, refugiado gay cuyo testimonio está incluido en el informe, en le que también señalan que el chantaje y la explotación sexual se repite entre quienes trabajan en la economía sumergida en los países de asilo a través de condicionar su remuneración económica con determinados favores sexuales.
Asimismo, uno de los menores entrevistados asegura que este tipo de violencia sucede «a diario», en ocasiones por parte de otros jóvenes mayores que ellos. Situaciones que se producen en centros de detención o prisiones improvisadas, pero también en su caso en los países de asilo, a manos tanto de otros refugiados como de ciudadanos integrados en las comunidades de acogida y que son considerados como episodios de acoso, aunque posteriormente se descubra que han llevado a delitos sexuales. La dureza de la situación lleva a las víctimas al abandono escolar, obstaculizando aún más su integración en la sociedad de su país de acogida.
«Estos relatos inquietantes revelan cuán grave es el riesgo de sufrir violencia sexual para mujeres y niñas, pero también para hombres y niños (…). Nos enfrentamos a un ciclo vicioso que cuenta con poca ayuda, con acceso limitado a víctimas masculinas, servicios inaccesibles y a la cultura del silencio, lo que refuerza el mito de que este problema es raro», señala Volker Türk, responsable de protección de los refugiados de ACNUR.
Comentarios desactivados en Un estudio relaciona los casos de abusos sexuales a menores en la iglesia con la homofobia
Un nuevo estudio realizado a lo largo de cinco años por dos exsacerdotes, sostiene que los casos de abuso sexual a menores de edad relacionados con la iglesia católica se producen como consecuencia de la combinación del celibato y la homobia.
Un estudio de la Universidad de Melbourne sostienen que el celibato obligatorio al que obliga la iglesia a los sacerdotes «ha sido y sigue siendo el mayor factor de riesgo causante del abuso sexual infantil», una situación empeorada por el «ambiente profundamente homofóbico». Publicado por el Center for Global Research con el nombre de Child Sexual Abuse in the Catholic Church: An Interpretive Review of the Literature and Public Inquiry, se trata de la primera investigación realizada por personas con formación teológica y conocimientos de las prácticas religiosas, el Dr Peter Wilkinson y el profesor Des Cahill, dos exsacerdotes, actualmente casados, que renunciaron a la iglesia en los años 70.
«No hay duda de que el celibato obligatorio ha sido un factor crítico para alcanzar con éxito el objetivo de la Iglesia de evangelizar y fundar iglesias locales en todo el mundo. Pero no se puede afirmar que la política del celibato haya sido un éxito sin precedentes. La cuestión no es el celibato, sino el celibato obligatorio», sostiene el informe en el que desarrollan su teoría explicando que cuando se prohíbe tener una salida tradicional para los deseos sexuales, y ni siquiera les está permitido proporcionar satisfacción a sí mismos, la liberación eventual va a ser algo poco convencional.
La evaluación de 26 casos de abusos sexuales a menores de edad en todo el mundo, determina que uno de cada quince sacerdotes comete delitos sexuales contra menores edad. Los porcentajes varían entre diócesis y entre las congregaciones religiosas, pero el riesgo de cometer delitos sexuales es mucho mayor entre los hermanos religiosos que tienen poco contacto con las mujeres, que fueron educados en escuelas exclusivamente para varones, destinados en escuelas masculinas y que viven en comunidades en las que todos sus miembros son hombres.
Cahill y Wilkinson sostienen que la normativa que obliga al celibato ha «conducido a identidades psicosexualmente inmaduras y privación sexual por parte de los sacerdotes y religiosos que han abusado de niños». Sin embargo, las reglas de la iglesia contra las relaciones sexuales por parte del clero no son las que causan todos los problemas con el abuso sexual infantil. «No se puede argumentar que el celibato, por sí solo, ha sido la causa del abuso sexual infantil en entornos católicos. Hay demasiados buenos sacerdotes y religiosos, varones y mujeres, que han desarrollado con éxito una vida fiel al celibato, aunque haya sido acompañada por una gran lucha interna. Pero el celibato es el mayor factor de riesgo que precipita hacia el abuso sexual infantil cuando se combina con otros factores de riesgo».
De acuerdo con el estudio, no es la homosexualidad lo que lleva a los sacerdotes a abusar de menores de edad, sino que sería exactamente lo contrario: la homofobia institucional de la iglesia católica: «Aunque la homosexualidad no es una causa directa de abuso, el ambiente profundamente homofóbico dentro de la Iglesia y sus seminarios, basado en la enseñanza de que la homosexualidad es un estado intrínsecamente desordenado y que todos los gays deben llevar una vida célibe contribuyendo a la inmadurez psicosocial».
Los adolescentes y especialmente los niños vulnerables corren riesgo de ser víctimas de abusos sexuales en presencia de sacerdotes varones «psicosocialmente inmaduros, psicosocialmente mal desarrollados y sexualmente privados y profundamente frustrados, que no hayan resuelto satisfactoriamente su propia identidad sexual», concluye el estudio, advirtiendo que estas circunstancias se dan especialmente cuando «estos sacerdotes y religiosos están confundidos o niegan su orientación homosexual mientras se formaban y desarrollaban en un ambiente profundamente homofóbico», en el que hay «poca evidencia psicológica de que el sacerdote y los agresores religiosos estaban sufriendo de alguna enfermedad psicótica».
Comentarios desactivados en La Iglesia ortodoxa rumana, implicada en dos escándalos sexuales
El primer caso de este tipo
El obispo decidió dejar su cargo el viernes «por la paz y el bien de la Iglesia»
Está claro que la hipocresía no es patrimonio de nadie…
La Iglesia ortodoxa rumana estuvo implicada en las últimas semanas en dos escándalos sexuales, de los cuales el más reciente provocó la dimisión de uno de sus altos cargos, acusado de mantener relaciones con un alumno, informaron este sábado los medios locales.
Es el primer caso de este tipo en un país en el que el 85% de la población se declara ortodoxa.
Según los medios rumanos, el alumno tenía 17 años en el momento de los supuestos hechos.
El caso de Corneliu Bârlădeanul se dio a conocer en junio, cuando se presentó la denuncia contra tres sacerdotes que chantajearon con la revelación de las imágenes comprometedoras. Posteriormente, la película apareció en público.
Jitaru Sebastian Cristi sacerdote Archimandrita Episcopal de la Cathedral Napa, Damian Gheorghe, sacerdote del Hospital de Caridad del Condado de Vaslui, y Bumbu Razvan Michael Párroco Parroquia Valeni, fueron detenidos el 15 de junio bajo cargos de haber pedido dinero o determinados cargos para no publicar una serie de vídeos en los que el obispo de Huşi, Corneliu Bârlădeanul podría aparecer en situaciones comprometedoras. Más tarde fueron puestos bajo arresto domiciliario. A continuación podeos ver al obispo y a dos de los chantajistas…
El obispo defendió su inocencia, pero decidió dejar su cargo el viernes, «por la paz y el bien de la Iglesia», anunció un comunicado del Patriarcado rumano.
Barladeanul ya no tendrá un puesto oficial en el seno de la Iglesia, pero seguirá siendo monje, sin poder oficiar misas. La retirada de Cornelius Bârlădeanu es válida hasta octubre. Hasta entonces, la investigación continúa con su caso.
Otro sacerdote del noroeste de Rumanía fue expulsado definitivamente de la Iglesia ortodoxa a finales de julio por intentar corromper a un joven de 17 años para mantener relaciones sexuales con él.
Comentarios desactivados en Australia contempla cargos criminales para confesores que se enteren de abusos a menores y no denuncien
La Iglesia teme que implique «hacer pinchazos» en el confesionario
La Real Comisión argumenta que prima la protección de menores sobre el secreto confesional
(Cameron Doody).- Cargos criminales para sacerdotes que escuchen en el confesionario detalles de abusos sexuales de niños y no los denuncien. Esto es lo que busca implementar la Real Comisión australiana que investiga las agresiones sexuales cometidas contra menores en las instituciones del país durante los últimos sesenta años, organismo que asimismo ha llamado a una profunda «reforma» de los procesos judiciales que se ocupan de este tipo de delitos.
Según informa la agencia local de noticias AAP, la Real Comisión australiana anti-pederastia quiere que haya un nuevo delito de omisión de denunciar agresiones sexuales a niños en instituciones, sin excepción para los curas que sepan de ellas durante la confesión.
Esto significaría que los presbíteros tendrían que romper el secreto de confesión en casos de abusos sexuales infantiles en instituciones, algo que el arzobispo católico de Sídney, Anthony Fisher, ha equiparado a «hacer pinchazos y escuchas» de las conversaciones que tienen lugar en los confesionarios.
La Comisión admite que entiende la inviolabilidad del secreto de confesión, particularmente en lo referente a la Iglesia católica, pero la importancia de proteger a los niños del abuso implica que el clero no debe rehuir de informar sobre tales abusos por el hecho de que la información haya sido recogida durante la confesión.
La investigación en todo el terreno australiano que lleva la Comisión ha escuchado declaraciones sobre perpetradores que hicieron una confesión religiosa de haber abusado sexualmente de niños pero que luego llegaron a reincidir y a buscar de nuevo la absolución, notó dicha Comisión en un amplio informe, titulado «Justicia Criminal», que llama a la reforma del sistema judicial criminal australiana.
«Queda demostrado que la confesión es un foro en el que niños católicos han revelado los abusos sufridos y en el que sacerdotes han revelado su comportamiento abusivo con el fin de abordar su propia culpabilidad», afirmó la Comisión.
La Comisión notó asimismo que el comité para la doctrina de la Iglesia anglicana ha recomendado que la práctica de la confidencialidad absoluta sea reconsiderada para confesiones de crímenes serios tales como los delitos de abusos a menores.
El nuevo delito de omisión de denunciar abusos en instituciones se aplicaría a personas en instituciones que supieran, sospecharan o debieran sospechado que un niño está siendo o ha sido abusado sexualmente por un adulto asociado a dicha institución.
La Real Comisión australiana sobre las Respuestas Institucionales al Abuso Sexual Infantil reveló en febrero de este año que entre 1980 y 2015 casi 4.500 personas denunciaron abusos sexuales a manos de 1.880 miembros de la Iglesia católica, o lo que es lo mismo, a manos del 7% del clero de entonces. Cifra esta última que, en algunas diócesis, alcanzó la suma escalofriante del 15% de todos los obispos, sacerdotes, diáconos y hermanos religiosos en activo.
Comentarios desactivados en Sacerdote de Santo Domingo (República Dominicana) asesina a joven exmonaguillo
El cura Elvin Tavera de Santo Domingo mantenía relaciones sexuales con su víctima
Le mató a martillazos por extorsionarle
«Una persona que hace algo así no es una persona; es un demonio», lamenta la familia
La archidiócesis lo suspendió de inmediato
La Iglesia pide perdón a la familia y señala su intención de colaborar con la justicia
El sacerdote Elvin Tavera Durán, párroco de una iglesia al este de Santo Domingo, fue arrestado la noche del martes 8 de agosto después de varios interrogatorios y allanamientos en la casa curial, informó el miércoles el departamento de prensa de la Fiscalía de la provincia Santo Domingo.
El cura fue arrestado después de que la familia de Fernely Carrión, de 16 años, lo señaló como posible autor del asesinato del adolescente. Carrión había sido monaguillo en la parroquia de Tavera y pasaba mucho tiempo con el sacerdote, narró a periodistas la abuela del joven, Ana Núñez.
Benito Medina, uno de los abogados de la familia, dijo el miércoles a periodistas que según le informaron las autoridades -a las que no identificó- el sacerdote habría confesado el asesinato. La fiscalía no ha dado precisiones sobre el caso.
En tanto, la archidiócesis de Santo Domingo suspendió de manera cautelar a Tavera y pidió a las autoridades que «basados en la verdad de los hechos» apliquen las sanciones previstas por la ley. «Acompañamos en su dolor a la familia Carrión Saviñón, a la cual le expresamos nuestra cercanía. Les pedimos perdón y les aseguramos nuestras oraciones», agregó la archidiócesis en un comunicado en el que manifestó su disposición a colaborar con la investigación.
La familia había reportado a la policía la desaparición del adolescente después de que el 4 de agosto no regresara a su casa tras haber salido por la mañana. El taxista José Altagracia Molina narró al periódico Diario Libre que esa mañana llevó a Carrión hasta un lugar donde se encontró con el sacerdote, quien pagó la tarifa del viaje. Su cuerpo fue encontrado entre matorrales cerca de una ruta que conduce a la ciudad de Monte Plata, al norte de Santo Domingo, y el martes fue identificado en la morgue por su familia.
La Fiscalía de República Dominicana aseguró el jueves pasado que un sacerdote detenido por su presunta vinculación con el homicidio del exmonaguillo le dio dos martillazos en la cabeza y lo apuñaló. El mismo día, el sacerdote Elvin Tavera, de 41 años, fue enviado a prisión preventiva durante un año por orden del juez Julio Aybar, quien consideró que existen pruebas suficientes para vincularlo con el homicidio de Fernely Carrión, de 16 años, ocurrido el 4 de agosto.
La Procuraduría General informó en un comunicado que, de acuerdo con el informe forense, el adolescente falleció como consecuencia de dos martillazos en la parte trasera de la cabeza y heridas de arma blanca.
Benito Medina, abogado de la familia Carrión, dijo a periodistas al término de la audiencia que, según las propias declaraciones del sacerdote ante un fiscal y la policía, después de los dos martillazos que dejaron inconsciente al adolescente, Taveras le colocó una bolsa en la cabeza para asfixiarlo. «Después de que lo asfixió, lo ató de pies y manos y le hizo una herida en el cuello», detalló Medina. El cuerpo de Carrión, amordazado y atado de pies y manos con cordones de calzado, fue encontrado el lunes pasado entre matorrales cerca de una carretera al norte de la capital.
«Una persona que hace algo así no es una persona, nunca lo fue; es un demonio», gritaba Freddy Carrión, padre de la víctima, al salir de la audiencia.
En su relato preliminar, registrado en documentos de la Policía y la Fiscalía, el sacerdote narró que abusaba sexualmente del adolescente desde hacía tres años y que lo mató porque lo estaba extorsionando con la amenaza de que difundiría fotos o vídeos de actos íntimos que fueron grabados con un teléfono móvil.
Según la narración, Tavera, párroco de una iglesia en un barrio popular al este de la capital, aseguró que después de haberle pagado 190.000 pesos (unos 4.200 dólares) al adolescente, Carrión aún le exigía más dinero a cambio de las fotos.
Tras el arresto de Taveras ha permanecido en silencio ante las autoridades, si bien la archidiócesis de Santo Domingo le ha suspendido de manera cautelar.
Comentarios desactivados en El cardenal Pell comparecerá ante los tribunales de Melbourne el próximo 26 de julio… Y la jerarquia eclesiástica australiana sale en su defensa
Y salió el corporativismo episcopal… ¿Tolerancia 0?
Fuentes vaticanas asumen que el cardenal ha sido «defenestrado» por un sector de la Curia
Francisco podría aceptar su renuncia (tiene 76 años) para minimizar el daño a las reformas emprendidas
Por su parte, la irlandesa Marie Collins, ex integrante de la comisión antipederastia del Vaticano, considera que la salida de Pell del Vaticano «llega demasiado tarde».
(Jesús Bastante).- El cardenal George Pell comparecerá ante los tribunales de Melbourne el próximo 26 de julio, para responder a las acusaciones de «múltiples abusos sexuales» de las que ha sido acusado, y que le han llevado a solicitar una excedencia en su puesto como superministro de Economía de la Santa Sede.
Un Pell que, hasta el momento, contaba con el apoyo, sin fisuras, del Papa Francisco, quien le ha concedido el tiempo que necesite para defenderse de la «difamación incesante«, como ayer la calificó el propio purpurado en una comparecencia de prensa sin preguntas.
«El proceso judicial me dará la oportunidad de limpiar mi nombre y de volver a mi trabajo en Roma«, subrayó Pell, quien también ha solicitado a los médicos que le tratan por una afección cardíaca permiso para volar al continente austral. Precisamente, su salud fue una de las causas por las que, en octubre pasado, el cardenal compareció, por videoconferencia, ante la Corte australiana, desde un hotel romano.
Sin embargo, en Roma no son pocos los que asumen que el cardenal ha sido «defenestrado», y que su viaje a Australia supondrá, en la práctica, el fin de su carrera como responsable de las finanzas vaticanas. Fuentes cercanas a la Santa Sede apuntan a que Pell ha sufrido el acoso de un sector de la Curia, que se había negado sistemáticamente a apoyar la lucha contra la corrupción y el proceso de reformas en las finanzas del Estado vaticano, que implicaba que todos los dicasterios y oficinas curiales tuviesen que rendir cuentas. La salida, inesperada, del revisor general y «mano derecha» de Pell, Lino Millone, se entiende ahora como el último paso antes de la marcha del arzobispo australiano.
Así, según The Australian, aunque el Papa Francisco cree en la inocencia de Pell, habría tomado la decisión de aceptar su renuncia (el cardenal cuenta con 76 años) para minimizar, en lo posible, el daño que la noticia puede tener a la reputación de la Santa Sede y a la política de reformas emprendidas por Bergoglio. «Este es el final del camino para el cardenal Pell en el Vaticano, sin importar el veredicto de la justicia australiana. Él pasará al retiro cuando el caso termine», comentó un oficial del Vaticano al diario australiano.
Por su parte, la irlandesa Marie Collins, ex integrante de la comisión antipederastia del Vaticano, considera que la salida de Pell del Vaticano «llega demasiado tarde».
A su llegada a Australia, Pell se encontrará con un panorama complicado de solucionar. Y es que el cardenal es sospechoso de haber abusado sexualmente de menores cuando era sacerdote en la ciudad de Ballarat (1976-80), en Victoria, y cuando fue arzobispo de Melbourne (1996-2001), la capital estatal.
«Múltiples denuncias». El subcomisionado de la Policía de Victoria, Shane Patton, dijo que la imputación fue presentada a los representantes legales de Pell en Melbourne y ante la corte de magistrados de la ciudad. «El cardenal Pell se enfrenta a múltiples cargos, en relación a delitos sexuales históricos, y hay múltiples denuncias relacionadas con esos cargos», manifestó Patton en rueda de prensa. El subcomisionado insistió en que las acusaciones contra Pell aún no han sido examinadas en sede judicial, pero subrayó que «el cardenal Pell, como cualquier otro imputado, tiene derecho a un proceso justo».
Los líderes de la iglesia católica australiana salieron en defensa del cardenal George Pell, responsable de finanzas del Vaticano. «El George Pell que yo conozco es un hombre íntegro en sus relaciones con los demás, un hombre de fe y de grandes ideales, un hombre meticulosamente decente«, dijo el arzobispo de Sídney, Anthony Fisher, en un comunicado.
Fisher aclaró que la archidiócesis no se hará cargo de los costes de la defensa del cardenal, aunque sí le ayudará a encontrar un lugar donde vivir.
El actual arzobispo de Melbourne, Denis Hart, un cargo que también ocupó Pell, pidió por su parte un «juicio justo». «El arzobispo es consciente de las buenas obras del cardenal, reconocidas nacional e internacionalmente», indicó un comunicado, destacando la lucha de Pell contra los abusos sexuales dentro de la iglesia en su tiempo como arzobispo de Melbourne, en 1996.
El arzobispo de Hobart, Julian Porteous, dijo estar «conmocionado y decepcionado» por las acusaciones contra Pell y aseguró que «no tenían sustancia», en declaraciones al periódico Hobart’s Mercury.
También el ex primer ministro australiano, Tony Abbott, salió en defensa del cardenal y dijo que era «un muy buen hombre».
George Pell fue arzobispo de Melbourne entre 1996 y 2001 y luego se convirtió en arzobispo de Sídney hasta 2014. Fue entonces cuando se fue al Vaticano, llamado por el papa Francisco para ocuparse de reformar las finanzas de la iglesia católica.
Comentarios desactivados en El cura de Arroyomolinos, condenado a 15 meses por exhibicionismo y abuso de menores
La diócesis de Coria-Cáceres muestra su «profunda consternación y dolor»
También tendrá que indemnizar al menor con 3.000 euros
(J. Bastante/Ep).- El Juzgado de lo Penal 2 de Cáceres ha condenado a Juan Carlos M.T., cura de Arroyomolinos (Cáceres), a quince meses de prisión y al pago de 3.000 euros por un delito de continuado de exhibicionismo y por otro delito de abuso de menores. En la sentencia, que puede ser recurrida en diez días, se considera probado que el sacerdote abusó de un adolescente durante 2015.
Asimismo, en concepto de responsabilidad civil, el religioso, quien desde que se hizo pública la denuncia, fue apartado de toda responsabilidad pastoral por la diócesis, deberá indemnizar al menor con una cantidad de 3.000 euros.
El fallo entiende probado que el acusado hizo ver al menor «vídeos de contenido pornográfico», así como «comenzó a efectuar movimientos con la mano por dentro de los calzoncillos que al menor le hicieron pensar que se estaba masturbando».
La víctima grabó en su teléfono móvil imágenes del acusado «en calzoncillos sentado en el salón viendo el mencionado video». La sentencia apunta que a causa de tales hechos, el menor sufrió una «elevada sintomatología ansioso-depresiva, hiperactivación, así como la afectación de hábitos y rutinas que aconseja el abordaje psicoterapéutico».
El fallo ha sido recibido con «profunda consternación y dolor» por la diócesis de Coria-Cáceres, que en un comunicado ha mostrado su pesar por el hecho de que un sacerdote «haya cometido estos delitos según refleja la sentencia», además de expresar su máxima solidaridad con la víctima.
Asimismo, la diócesis cacereña ha mantenido su «completa disposición» a colaborar con la justicia «en lo que sea necesario y en las formas que esta estime oportunas».
Además, ha recordado que desde el momento de la detención, el pasado 9 de abril de 2016, J.C.M.T continúa apartado del ejercicio de su ministerio sacerdotal.
También ha hecho hincapié en que el obispado seguirá cumpliendo «escrupulosamente» el protocolo de la Santa Sede para estos casos.
Comentarios desactivados en El obispo de Córdoba no acatará la sentencia que condena a un cura por abusos a una niña hasta que sea firme
Este se ha dado con el hisopo y se ha quedado así… ¿que defienden a las víctimas?
El sacerdote recurrirá al Tribunal Supremo su condena a cinco años de prisión
Fue cambiado de la parroquia donde se produjeron los hechos a otra de otro pueblo
(José M. Vidal/Agencias).- En contra de lo que pide el Papa y la propia Conferencia episcopal española, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, del ala más conservadora de la Iglesia, no acatará la sentencia que condena a un cura cordobés a cinco años por abusos a una niña hasta que la sentencia sea firme. El sacerdote, condenado a cinco años de prisión ha recurrido en casación al Tribunal Supremo.
Además, desde que comenzó el enjuiciamiento del sacerdote abusador, el obispo de Córdoba no le suspendió cautelarmente del ejercicio de sus funciones pastorales. Lo único que hizo fue cambiarlo de parroquia y trasladarlo a otro pueblo, donde sigue ejerciendo. Tal y como se hacía antes de que el Vaticano decretase la «tolerancia cero» ante los curas abusadores.
Eso sí, el Obispado de Córdoba, ante la sentencia que condena a un sacerdote de la Diócesis por abusos sexuales a una niña de diez años cuando ésta era su monaguilla, ha recordado que ha venido colaborando «con la justicia civil» desde que el cura fue denunciado en abril de 2015, y que está «dispuesto a seguir haciéndolo, respetando la decisión de los tribunales y acatando la sentencia, cuando ésta sea firme».
En un comunicado, el Obispado cordobés ha reaccionado así después de que la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba ha condenado a cinco años y un día de cárcel al sacerdote I.M.V., de unos 50 años de edad y que fue trasladado al municipio cordobés de Espiel, tras la supuesta comisión de un delito continuado de abusos sexuales a una niña de diez años, que era su monaguilla en la localidad cordobesa de Villanueva del Duque.
Ante ello, el Obispado, además de expresar su respeto por dicho fallo judicial y anunciar que lo acatará cuando sea firme, ha anunciado que el sacerdote condenado, «haciendo uso de su derecho de recurrir la sentencia, seguirá defendiendo su inocencia y presentará recurso de casación ante el Tribunal Supremo, ya que considera que no son ciertos los hechos denunciados».
Junto a ello, el Obispado ha reiterado que seguirá «colaborando plenamente con la justicia civil y cumpliendo escrupulosamente el procedimiento previsto para estos casos por la disciplina canónica, protegiendo en todo momento a las posibles víctimas«.
El cura condenado ejerce en la actualidad en la citada localidad de Espiel, cuyo alcalde, José Antonio Fernández (PP), tras conocer la sentencia, ha asegurado a Radio Córdoba que no pedirá nada al Obispado, justificando esta decisión en el respeto a la Iglesia y al propio sacerdote.
Texto íntegro del comunicado
Hecha pública la Sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Córdoba que condena a D. Ignacio Mora Vilaltella, sacerdote diocesano de Córdoba, por un delito de abusos sexuales sobre una menor, este Obispado desea manifestar:
1. Desde el momento en que se tuvo noticia oficial de que este sacerdote había sido denunciado por presuntos abusos sexuales de una menor, el Obispado ha colaborado con la justicia civil y está dispuesto a seguir haciéndolo, respetando la decisión de los tribunales y acatando la sentencia, cuando ésta sea firme.
2. Este sacerdote, haciendo uso de su derecho de recurrir la sentencia, seguirá defendiendo su inocencia y presentará recurso de casación ante el Tribunal Supremo, ya que considera que no son ciertos los hechos denunciados.
3. El Obispado seguirá colaborando plenamente con la justicia civil y cumpliendo escrupulosamente el procedimiento previsto para estos casos por la disciplina canónica, protegiendo en todo momento a las posibles víctimas.
Comentarios desactivados en La confesión de un cura del Próvolo: «Abusábamos de los niños sordos, éramos al menos diez»
Sencillamente NAUSEABUNDO:
Un periodista graba con cámara oculta el aberrante relato del padre Eligio Piccoli
Al ser descubiertos, los depredadores eran enviados a Argentina, donde se dieron más abusos
(J. Bastante).- «Abusábamos de los niños sordos. Éramos al menos diez«. El escalofriante testimonio de un sacerdote, grabado con cámara oculta, pone al descubierto los aberrantes abusos acaecidos en el Instituto Próvolo de Verona.
Un periodista, Sacha Biazzo de la web Fanpage logró infiltrarse en el hospital donde está internado el padre Eligio Piccoli y, haciéndose pasar por un ex alumno del instituto, consiguió que el religioso le diera escabrosos detalles de cómo eran los abusos a los que él y otros curas sometían a los internos. Las pruebas reforzaron las denuncias de las víctimas en la causa que investiga la justicia italiana y podrían tener repercusiones en los casos de Argentina.
La entrevista fue realizada en la localidad de Negrar, cerca de Verona, en un edificio que alberga entre otros sacerdotes al ex cura del Próvolo, Eligio Piccoli, uno de los 24 acusados en la causa que investiga 67 abusos sexuales a menores de edad dentro de la institución religiosa, entre las décadas de 1960 y 1980.
El diálogo entre ambos revela, con toda crudeza, la realidad de los abusos, y la «solución» que se buscaba cuando eran descubiertos: su traslado a Argentina, en cuyo instituto también se dieron casos de pederastia, que están siendo investigados por las autoridades. «Había que elegir, ‘a tu casa’ o ‘a América'», explica en el video.
En el caso del Próvolo mendocino, además de Corradi, están detenidos el sacerdote Horacio Corbacho, el monaguillo, Jorge Bordón, dos empleados administrativos, José Luis Ojeda y Armando Gómez, y la recientemente implicada monja Kumiko Kosaka.
Ésta es la conversación grabada con cámara oculta:
-¿Era una cosa común, frecuente?
-En esa época sí. -¿Es decir que lo hacían un poco todos los curas?
-Un poco todos, sí sí. -¿También sexo?
-Sí sí. -¿Sexo?
-Sí sí. -¿Y los sacerdotes, cuando se sabía, eran retirados?
-Eliminados. -¿Cuando se descubrían los abusos?
-Estaba Don Turati por ejemplo, que hizo esas cosas, y luego «a América». -¿Eran enviados cuando se descubría que habían realizado abusos a los niños?
-Sí, a Argentina, a Argentina.
Comentarios desactivados en Detenida una monja por haber facilitado y consentido los abusos en el Instituto Próvolo
Nauseabundo… ¿Quién era responsable de la Iglesia argentina en esa época? ¿Quién era el Papa cuando el cura abusador fue trasladado a Argentina?…
Kosaka Kumiko habría seleccionado las víctimas de los pederastas
Kumiko también golpeaba a los alumnos, los estudiaba para «entregar» a los más débiles a sus victimarios y los corrompía con prácticas como la visualización de pornografía
La religiosa lo niega todo y dice que «estaba allí para hacer el bien»
(C.D./Ap).- «Comisión por omisión del abuso sexual con acceso carnal». Este es el cargo principal al que se enfrenta la monja de origen japonés Kosaka Kumiko, quien ha sido detenida en el marco de las investigaciones de las violaciones perpetradas contra niños sordos e hipoacúsicos en el Instituto Antonio Próvolo de la provincia argentina de Mendoza.
Kumiko, de 42 años, quedó detenida en la Penitenciaría de Agua de las Avispas en la ciudad de Mendoza, situada a unos a 1.190 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
Durante una declaración de ocho horas la religiosa, vestida con un hábito gris y esposada, se desvinculó de las supuestas violaciones ocurridas en el Instituto dela localidad mendocina de Luján de Cuyo. Por esos hechos están detenidos e imputados dos sacerdotes -uno de los cuales fue denunciado por los mismos delitos en Italia- y tres exempleados laicos del centro.
«Negó todo y en un momento dijo que ella estaba allí para hacer el bien», dijo el viernes a The Associated Press Martín Ahumada, portavoz del fiscal general de la provincia de Mendoza.
La religiosa, que tenía como misión guiar espiritualmente a los niños sordos, fue acusada por una exalumna de haber ocultado la hemorragia que sufrió cuando supuestamente fue violada de niña por el sacerdote Horacio Corbacho, uno de los detenidos con prisión preventiva desde fines de 2016.
La joven denunció que la monja le puso un pañal para disimular el sangrado que le había provocado la violación.
La acusación completa contra Kumiko, quien se entregó esta semana tras permanecer prófuga durante un mes, es «comisión por omisión de abuso sexual con acceso carnal en concurso ideal con abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser el autor encargado de la guarda y por ser cometido contra un menor», indicó Ahumada.
Según las denuncias Kumiko -que posee nacionalidad argentina- también golpeaba a los alumnos, los estudiaba para «entregar» a los más débiles a sus victimarios y los corrompía con prácticas como la visualización de pornografía. La monja vivió en el Próvolo entre 2004 y 2012 y tomó los hábitos en la Congregación de Hijas de María Santísima del Huerto.
En una serie de entrevistas a testigos protegidos hechas por AP en Mendoza, varias jóvenes señalaron que Kumiko era muy unida a Corradi y que encubría los abusos que ocurrían en el instituto.
De ser hallada culpable en un juicio ella y el resto de los acusados podrían recibir entre 10 y 50 años de cárcel.
El escándalo en el colegio para sordos se destapó en 2016 cuando una de las supuestas víctimas se animó a denunciar los presuntos abusos sufridos cuando era una niña. A partir de ese momento se sucedió una catarata de denuncias de al menos 20 presuntas víctimas y testimonios de unos 100 testigos en contra de Corbacho, de 55 años, del sacerdote italiano Nicola Corradi, de 82, y los exempleados José Luis Ojeda, Jorge Bordón y Armando Gómez.
Nicola Corradi
Los acusados han negado los cargos y todos están confinados en un penal menos Corradi, que goza de prisión domiciliaria por su avanzada edad y problemas de salud.
El nombre de Corradi apareció públicamente en 2009 cuando decenas de sordos italianos del Instituto Antonio Próvolo de Verona dijeron haber sido abusados en dicho centro por 24 curas, laicos y hermanos religiosos desde la década de 1950. La lista de abusadores fue publicada en internet y especificaba que el sacerdote italiano estaba en Argentina.
En 2012 la diócesis de Verona sancionó a cuatro de los 24 acusados, entre los que no estaba Corradi. En ningún caso hubo un proceso penal porque el delito había prescrito.
El nombre del cura volvió a aparecer en una carta dirigida al Papa Francisco en octubre de 2014 en la que las víctimas italianas le hacían notar que Corradi estaba en Argentina desde los años ochenta junto a otros tres sacerdotes presuntamente abusadores.
Pero el sacerdote permaneció dirigiendo el instituto para sordos en Mendoza hasta que a fines de 2016 el centro fue cerrado por las denuncias. Una comisión investigadora del Vaticano integrada por sacerdotes argentinos estuvo recientemente en Mendoza para informarse sobre las denuncias contra los curas detenidos.
Joan ingresó el pasado martes por la tarde en el Centro Penitenciario Lledoners, a 70 kilómetros de Barcelona, donde tendrá que cumplir una pena de tres años después de haber agotado todas las vías posibles para evitarla. A principios de febrero el Gobierno le denegó la petición de indulto parcial (se mantenía la pena pero no tenía que entrar en prisión), petición que no fue de indulto total porque para ello Joan tenía que reconocer estar arrepentido del delito y él siempre ha mantenido su inocencia.
El caso de Joan es bastante esperpéntico y no se comprende que la justicia española pueda enviar a la cárcel a alguien teniendo como única prueba el testimonio de la víctima; algo que, sinceramente da bastante miedo. Como se explica en la petición en Change.org que se creó para exigir que el Tribunal Constitucional valorara detenidamente la sentencia, el 19 de noviembre de 2012 una chica sufrió una agresión sexual en el portal de su casa a manos de un chico que llegó en motó, forcejeó con ella, le realizó tocamientos por encima de la ropa y luego huyó en esa misma moto.
Días más tarde la chica reconoció a su agresor como cliente del supermercado en el que ella trabajaba. El chico al que reconoció fue Joan. Por parte de la acusación las únicas pruebas que se pudieron aportar fueron el testimonio de la víctima y el de un compañero de trabajo que corroboró, únicamente, que Joan era cliente habitual del supermercado. La descripción que la chica realizó de su agresor, además, no sólo no se correspondía con la fisonomía de Joan sino que además aseguraba que el agresor llegó en moto (Joan ni tiene ni sabe conducir una moto), llevaba un casco blanco (Joan no tiene un casco blanco) y cazadora de cuero negra (que tampoco la tiene).
Pero lo más sorprendente es que la defensa de Joan pudo demostrar, con testimonios jurados de su hermana y el novio de ésta, que en el momento de los hechos Joan estaba cenando en casa con ellos. Además aportaron el registro de aparcamiento de una bicicleta municipal cerca de su casa antes de que sucediera la agresión y también se le hizo llegar al juez el registro de una conversación que Joan mantuvo poco después con su novio a través de Facebook con la que demostraban no sólo que Joan no podía estar en dos sitios al mismo tiempo sino que, además, es homosexual.
El juez desestimó todas las pruebas de la defensa y, basándose únicamente en el testimonio de la víctima de la agresión, condenó a Joan a tres años de prisión y le impuso una orden de alejamiento que le obligó a tener que abandonar su casa y su barrio.
Hay que recordar, por cierto, que en la primera sentencia el juez no sólo dijo que le daba igual que Joan hubiera demostrado que no tenía una moto porque “podría haberla tomado prestada” (como señalaron Mafia Rosa en un artículo hace unos meses, el caso de Joan está lleno de “podrías”); sino que además no dudó en mostrar una homofobia galopante al asegurar que la orientación sexual de Joan era irrelevante y pudo perfectamente haber sentido el impulso de abusar de una mujer porque “En el ámbito de las tendencias sexuales las posibilidades son múltiples“. Es decir, como dijo el propio Joan: “cuando eres heterosexual no hay ninguna duda, pero cuando eres homosexual lo tienes que demostrar“.
Lo peor de este caso es que, basándonos en la débil sentencia emitida por el juez, en este caso hay dos víctimas: la agredida, que no sólo fue asaltada y sufrió el intento de violación sino que además no ha recibido justicia porque el sistema judicial no ha hecho bien su trabajo; y Joan, que sin comerlo ni beberlo se ha visto metido en este despropósito. Y no olvidemos que, si Joan es inocente (y, sinceramente, todo apunta a que lo es) el verdadero culpable sigue en libertad y probablemente repitiendo el delito. Cierto es que el caso de Joan ha pasado por varios tribunales y eso podría hacer pensar que hay una parte de la historia que los jueces conocen y nosotros no; pero no podemos descartar que las revisiones que se hayan hecho del caso haya sido superficiales y no se haya ido al detalle para no perjudicar al juez que, con estos datos en la mano, no ha emitido una sentencia justa.
Está claro que en este caso Joan no fue inocente hasta que se demostrara lo contrario, porque a pesar de haber podido acreditar su inocencia el juez decidió que era culpable a pesar de todo.
Comentarios desactivados en Un sacristán de Cieza, procesado por abusos sexuales a tres monaguillos
El juez solicita para él una fianza de 9.000 euros o el embargo de sus bienes
«Al obispo sólo les importa la imagen, no el dolor de las víctimas», dice uno de los abusados
(José M. Vidal).- «Por todo ello se manda que D. F.J.R.P preste fianza en cantidad de 9.000 euros con la finalidad de asegurar el resarcimiento de las víctimas». El auto del juez de la audiencia de Murcia, al que ha tenido acceso RD, no deja lugar a dudas y declara «procesado» al sacristán de la basílica de la Asunción de Cieza por «serios y continuados abusos y agresiones sexuales» sobre tres monaguillos de la parroquia.
Según detalla Ignacio, una de las víctimas, éstos son algunos de los abusos sexuales que sufrió: «Tocamientos, masturbaciones, eyaculaciones en el cuerpo, rozamientos desnudos, fotografías desnudas, etc, todo ello con el empleo de la fuerza por parte del sacristán». A cambio, les daba «regalos y dinero» o les ofrecía «puestos de relevancia en el altar e invitaciones a su casa de la playa».
En la parte dispositiva, el auto declara «procesado en la presente causa a D. F.J.R.P. y decreta «el embargo de bienes del citado procesado en cantidad suficiente para cubrir la citada suma si no prestara dicha fianza«. Por otra parte, el juez habla de los altos «índices de criminalidad», que quedan patentes en la instrucción de la causa y cita al sacristán a una «declaración indagatoria para el día 17 de mayo de 2017 a las 10.00 horas».
Ignacio (nombre supuesto), el monaguillo que inició el proceso contra el sacristán hace dos años y que todavía continúa con terapia psicológica, se muestra satisfecho de la evolución del caso. Él fue el primero en denunciar el caso canónicamente, pero «el obispado me trató fatal, el obispo me engañó y me fue dando largas, de tal forma que, cuando quise denunciar por lo civil, ya había prescrito».
«Profundamente dolido» por la actitud de monseñor Lorca Planes, obispo de Cartagena-Murcia, Ignacio pensó que la institución a la que querñía y de la que formaba parte «sólo intentaba tapar el caso y alargarlo en el tiempo, para que prescribiese y para que no pudiese denunciarlo y, así, evitar el escándalo público. Al obispo sólo les importa la imagen, no el dolor de las víctimas».
El caso sólo pudo seguir adelante, porque a la denuncia canónica inicial se sumaron otras dos civiles de otros dos monaguillos contra el mismo sacristán de Nuestra Señora de la Asuncion. E Ignacio pudo sumarse a dichas querellas como testigo principal.
«Por ahora, esto pinta bien. Estoy esperanzado y se nos abre el horizonte. Sólo espero que la Justicia lo condene, nos dé la razón y deje claro que no mentimos y que lo denunciamos para defender a muchos niños que estaban cerca del sacristán. Necesitamos ese reconocimiento público», explica Ignacio.
Cuando RD destapó en exclusiva el caso, hace dos años, mantuvimos en secreto el nombre de la víctima, pero, como dice Ignacio, «en un pueblo como el nuestro todos nos conocemos y, de hecho, la gente cercana a la parroquia, al sacristán y al cura de entonces, se meten conmigo por la calle y me dicen de todo«.
Y algo parecido les pasa a los otros dos «monaguillos» denunciantes, que «sufren represalias por parte del círculo eclesiástico del pueblo». De hecho, Ignacio cuenta que uno de los denunciantes, que trabaja de camarero en un restaurante del pueblo, vio que entraban el sacristán y el entonces cura del pueblo. «Se puso a temblar, con ataques de ansiedad y le dijo al jefe que no podía servir aquella mesa, pero el jefe lo obligó a hacerlo. Y tuvo que servirles y aguantar, encima, sus saludos y recochineos. ‘¿Qué tal fulanito? ¿Cómo te va la vida?’, le preguntaban entre risas».
A estas alturas, en el pueblo también se conoce la identidad tanto del acusado como del párroco de entonces. El sacristán, que responde a las iniciales F.J.R.P., entonces un empleado contratado por la basílica, y, según relata la denuncia, «era el verdadero administrador de la parroquia, ya que él manejaba la economía de la misma, disponía de los cepillos y dirigía los grupos de laicos». Mientras tanto, el párroco en aquella época, A.M.C., «sólo participaba en los actos litúrgicos, dejando todo el movimiento de la parroquia en manos del sacristán». Protegido por el párroco y dueño de los dineros, el sacristán no sólo abusaba de Ignacio, sino de otros niños.
El obispo Juan Manuel Lorca Planes
Dos de ellos e Ignacio son los que ahora lo sientan en el banquillo, tras dos años de sufrimiento. «El proceso fue muy largo y duro, tanto en la instrucción como a la hora de contárselo a nuestras familias», dice. Ahora, las tres familias están «unidas como una piña en esta batalla«. Los monaguillos denunciantes cuentan también con el apoyo de algunos sacerdotes y de muchos chavales de la parroquia de los mismos grupos juveniles a los que también ellos pertenecieron.
Tras apartarse de la Iglesia en un primer momento, Ignacio ha vuelto a participar en los sacramentos, pero en otra parroquia, y sigue teniendo padre espiritual. «La fe es lo que me salva y lo que me mantiene. He aprendido por experiencia que la fe radica en Jesús, no en los obispos, curas o sacristanes y que, en cualquier institución, puede haber manzanas podridas».
Los otros dos chavales no pudieron aguantar dentro de la Iglesia que no sólo los había herido, sino que, además, los había abandonado y acusado de «mentir y de denunciar por dinero«, y dejaron la práctica religiosa. Y eso que uno de los monaguillos denunciantes y su familia pertenecían al Camino Neocatecumenal.
«Entiendo que es muy difícil seguir en la Iglesia, después de todo lo que nos ha pasado. Yo, porque tuve la suerte de contar con mi familia y con la ayuda de mi terapeuta y de mi padre espiritual. Y quizás también porque, en mi lucha intraeclesial, me encontré con clérigos que me dieron la espalda, pero también con otros que me aconsejaron, me ayudaron y hasta dieron la cara por mí».
Ignacio, que escribió cartas al dicasterio romano de Doctrina de la Fe, asi como a la Nunciatura española, agradece, sobre todo, el apoyo del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla. «Monseñor Munilla es amigo de mi terapeuta e, informado del caso, llamó por teléfono a monseñor Lorca Planes y le pidió que diese la cara por mí y que me ayudase».
A raíz de esa llamada, el obispo de Murcia citó a Ignacio, a su terapeuta y a otro sacerdote. «Se mostró absolutamente compungido por el caso, dijo que estaba sufriendo y que iba a tomar medidas inmediatamente, pero pasó el tiempo, se olvidó de mí y lo único que hizo fue remover al párroco con la escusa de su jubilación y con todos los honores».
Comentarios desactivados en El pastor que se reía de las personas trans, a la cárcel por abuso sexual de menores
En agosto del año pasado conocíamos las acusaciones en su contra, y ahora es condenado en firme:
Kenneth Adkins, que se puso pelucas para reírse de las personas trans y proteger las leyes de los lavabos, es declarado culpable por abusar de dos menores en su parroquia.
El pastor celebró la matanza de Orlando y dijo que los gays éramos demonios que merecíamos morir.
Kenneth Adkins, el controvertido pastor de la zona del sur de Georgia, tanto por su activismo contra el colectivo LGTB como por ser asesor político en Jacksonville (Florida), se entregaba a las autoridades en la mañana del viernes, 26 de agosto, tras ser imputado con cargos de abuso infantil con agravantes y un cargo de abuso a un menor de 16 años de edad, quien habría formado parte de su congregación y del que habría sido su mentor.
Quizá lo más desagradable de su trayectoria LGTBfoba fue el mensaje que publico en Twitter tras la matanza homófoba de Orlando, en el que aseguraba que después de tratar a los homosexuales de Jacksonville no veía a estos como víctimas, sino como personas que “tienen lo que se merecen”. Esclavo de sus acciones y sus palabras, a sus 56 años de edad y pastor de tres congregaciones, una de ellas en Atlanta (Georgia), Atkins ha levantado ampollas en la comunidad LGTB tanto por ser un fervoroso partidario de la ley HB2, sobre la restricción del uso de los cuartos de baños a personas transexuales de Carolina del Norte, como por sus declaraciones al respecto de la matanza del club Pulse, en Orlando, de las que dijo en Twitter que «hemos pasado por tanto con esos homosexuales de Jacksonvillle que no veo a ninguno de ellos como víctimas. Los veo recibiendo lo que se merecen».
Posteriormente, tras el revuelo organizado y después de ser acusado de incitar al odio, aseguró que al escribir su texto estaba pensando en el “grupo de Jacksonville que ha convertido mi vida en un infierno“, en referencia al supuesto acoso al que le habría sometido los activistas LGTB por su actuación en Jacksonville… Explicaría que su tuit no iba dirigido a las víctimas de Orlando, sino al colectivo LGTB de Jacksonville en cuanto estaban tratando de conseguir la aprobación de una ordenanza en favor de los derechos humanos en su ayuntamiento. En cualquier caso, en otras ocasiones sí se habría referido despectivamente a las víctimas de Omar Mateen cuando publicaba «Queridos gays, id a sentaros en alguna parte. Sé que todos queréis una atención especial; todos sois unos pecadores que necesitáis a Jesús. Este fue un ataque contra América». Actualmente su cuenta de Twitter es restringida.
Adkins ejerce como pastor de una iglesia con ramificaciones en Atlanta, Brunswick y Jacksonville (las dos primeras ciudades en Georgia, la tercera en Florida) y su actividad político-religiosa se mueve a caballo entre ambos estados. Él fue, por ejemplo, una de las personas que en su momento más virulentamente se opuso a que Jacksonville ampliase su normativa antidiscriminatoria a las personas LGTB. Intervino como panelista en uno de los foros comunitarios que tuvieron lugar en diciembre pasado, y uno de los argumentos a los que recurrió fue, cómo no, al “pánico transexual en los baños”, tan de moda entre los opuestos a los derechos LGTB En Estados Unidos: según Adkins, la extensión de la norma antidiscriminatoria facilitaría a los “predadores sexuales” acceder a víctimas en los baños públicos.
Adkins, de hecho, no dudó en promover una activa campaña en redes sociales contra el concejal Tommy Hazouri, promotor de la iniciativa, del que llegó a publicar un montaje fotográfico presentándolo como un actor porno gay. También llegó a amenazar con disfrazarse de mujer y hacer uso de baños públicos femeninos como un acto de “protesta”. Las estratagemas de Adkins y otros contrarios a la igualdad tuvieron éxito, por cierto: la propuesta de ampliar a las personas LGTB la normativa antidiscriminatoria de Jacksonville fue retirada en febrero.
Kenneth Adkins se puso pelucas para cargar contra las leyes que protegen al colectivo trans y dijo que gracias a ellas cualquier hombre con peluca se iba a poder meter en los baños de las mujeres y las niñas para acosarlas. Las fotos no tenían ninguna gracia y la afirmación de que las mujeres trans abusan sexualmente de otras mujeres es meridianamente falsa, pero fíjate lo que es la vida que mientras Adkins estaba “denunciando” eso se dedicaba a abusar de dos adolescentes (chico y chica) que participaban en varios programas de su parroquia.
Adkins fue detenido hace unos meses por la policía de Brunswick después de una larga investigación que comenzó con las sospechas de que el pastor utilizaba los programas sociales que él mismo monitorizaba para abusar de menores. La detención de Adkins, por cierto, ocurrió poco después de que publicara un tweet diciendo que las 49 víctimas del atentado homófobo de Orlando no le daban ninguna pena porque “No les veo como víctimas. Les veo como gente que ha recibido su merecido.”
La investigación que involucra al polémico pastor con el abuso de menores comienza el 12 de agosto, cuando Jackie Johnson, fiscal del distrito de Brunswick, solicita ayuda a la Oficina de Investigación de Georgia, cuyas indagaciones continúan centrándose en varios escenarios, incluyendo una de las iglesias de Adkins, un vehículo y el domicilio de una de las víctimas. Los hechos se remontan al año 2010, según confirma Kevin Gough, abogado de Adkins, quien contactó con la oficina del sheriff del condado de Glynn para informar de que su defendido había decidido responder voluntariamente a la orden de detención.
No es la primera vez que Adkins tiene problemas con la ley, en 2010 fue arrestado en el condado de Duvall en relación a un cheque sin fondos o falsificado, como lo había sido anteriormente por delitos similares algunos años antes. Se convertiría en ferviente defensor de la rehabilitación de exconvictos, a los que ayudaría a reconstruir sus vidas, tras pasar él mismo 10 meses en la cárcel por cargos relacionados con las drogas, como consecuencia de una seria adicción a la cocaína.
«No sé nada más sobre las acusaciones que lo que se ha informado en las noticias, pero me pone enfermo. Si se descubre que ha hecho aquello por lo que se le acusa, merece el castigo máximo que la ley permita», declaraba indignado Lenny curry, alcalde de Jacksonville. En su excéntrico periplo, Adkins ha tenido tiempo de hacerse con los mismo aliados que enemigos, caracterizándose por sus airadas respuestas, como cuando llamó «idiota» y «esclavo fugitivo» a un miembro de la Junta Escolar del condado de Glynn, además de haber llamado «acosador de niños» a un rival de campaña en reiteradas ocasiones.
La esposa del pastor niega las acusaciones y estaba convencida de que su marido sería declarado inocente. Su abogado había llegado a insinuar incluso que Adkins es víctima de una persecución de carácter político. Se trata de un joven que según Charlotte Adkins, la esposa del pastor, “formó parte de nuestro ministerio con adolescentes”. “Ken y yo lo tratamos como familia, al igual que nuestra iglesia. «Estamos decepcionados con lo que parece un juicio apresurado por las autoridades policiales en este caso (…). Estamos seguros de que Kenneth Adkins será declarado inocente», declara Charlotee Stormy Adkins, esposa del acusado, quien espera que tanto la fiscal del distrito como la Oficina de Investigación de Georgia se encarguen de «limpiar su buen nombre» después de haberlo mancillado en los medios de comunicación. Asimismo asegura que habían tratado al testigo que les acusa como si fuera de su familia, definiéndolo como «un joven profundamente perturbado… nuestros pensamientos y oraciones están con él, incluso ahora» ha declarado.
Y llega la sentencia:
MientrasAdkins estaba “denunciando” lo malos que son los transexuales, homosexuales… se dedicaba a abusar de dos adolescentes (chico y chica) que participaban en varios programas de su parroquia.
Según la sentencia, se ha probado que Adkins animaba al chico y a la chica a practicar sexo frente a él para que pudiera “juzgarlos“; y más adelante se sumaba él mismo al acto para enseñarles cómo lo tenían que hacer. Además Adkins envió varias fotos de su pene al chico.
Ahora que ha sido declarado culpable, Adkins (que es un antiguo politoxicómano que se “reinventó” al llegar a Jacksonville y abrir una empresa de relaciones públicas y abrazar a Dios) está a la espera de sentencia. No se sabe cuántos años le van a caer, pero se espera que sean unos cuantos años dado que las leyes de Jacksonville contemplan penas mínimas muy altas para este tipo de delitos.
Comentarios desactivados en La Audiencia de Granada absuelve al padre Román y condena a costas a «Daniel»
¿Alguien entiende esto?
El sacerdote, «tranquilo» y «satisfecho», mientras las acusaciones se plantean recurso al Supremo
Roma reabrirá ahora el caso en su vertiente canónica, en la que hay implicados nueve religiosos
«No existe acreditación alguna de los hechos que son imputados al procesado, ni en lo esencial ni en lo accesorio o circunstancial». Bajo esta premisa, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada despacha el ‘caso Romanones’ de supuestos abusos del sacerdote Román Martínez a un joven de su parroquia con la absolución del cura, en una larga sentencia dada a conocer este martes a las partes en el juicio, que en sus 80 folios niega credibilidad al denunciante ‘Daniel’ -nombre supuesto-, al que condena al pago de las costas procesales.
(Jesús Bastante).- La Audiencia Provincial de Granada acaba de absolver al padre Román, único acusado en el juicio del «caso Romanones», considerada la mayor trama de pederastia eclesial de nuestro país. El tribunal, , presidido por el magistrado José María Requena, que está remitiendo la sentencia a los procuradores de las partes, ha condenado también a «Daniel» al pago de las costas del proceso.
El fallo llega después de que el fiscal Francisco Hernández variara su posición y pasara de pedir nueve años de cárcel y una indemnización de 50.000 euros, a solicitar que quedara libre. Había visto, decía, «contradicciones y ambigüedades» en la única víctima, Daniel.
El caso juzgaba los presuntos abusos sexuales que sufrió Daniel durante años en el círculo religioso conocido como los Romanones. Se trataba de un grupo de 12 personas, diez de ellas sacerdotes, de ideas ultraconservadoras y prácticas modernas.
El caso se destapó después de que Daniel escribiera una carta al papa Francisco tras no hallar respuesta en el Arzobispado granadino. Su cabeza, Francisco Javier Martínez, fue reprendido por el Vaticano por no actuar con diligencia y le obligó a abrir una investigación canónica. Francisco llamó personalmente a la víctima, ahora condenada a pagar por la justicia española.
La sentencia, de 80 páginas, y suscrita por unanimidad, resulta tumbativa para Daniel. El fallo apunta a «versiones de los hechos imprecisas y vacilantes» del joven denunciante, al que condena expresamente al pago de las costas de la defensa. Contra la sentencia cabe recurso de casación de cinco días ante el Tribunal Supremo.
La sentencia indica que, a lo largo del procedimiento, especialmente en el acto del juicio, se ha puesto de relieve la «inconsistencia del relato del acusador particular, sin apoyo periféricos alguno y, al mismo tiempo, que determinadas circunstancias que él daba por ciertas e inequívocas, han sido desmontadas a través del material probatorio que obraba».
La absolución del procesado, indica el fallo, se basa no solo en la falta de pruebas, sino en la falta de convicción que el testimonio de la presunta víctima causa, con «aspectos absolutamente inverosímiles».
El tribunal también habla de «conducta desleal» del denunciante a lo largo del proceso, al ir aportando datos de manera sucesiva, y ocultando otros aspectos, como su presencia en determinadas fotos o el momento de cese de los presuntos abusos.
El fallo ha sido recibido con «alivio» por el abogado del padre Román, Javier Muriel, quien en declaraciones a Ep ha subrayado que su representado se siente «tranquilo» y «satisfecho» al conocer la decisión del tribunal, que «por esperada no deja de ser grata«.
Por su parte, el letrado de la acusación particular, Jorge Aguilera, ha empezado a analizar la extensa sentencia, de 80 folios, para poder decidir sobre un posible recurso de casación ante el Supremo, puesto que tanto él como su cliente esperaban que fuera condenatoria, según ha señalado el letrado en una primera valoración.
Juan Pedro Oliver, presidente de Prodeni, que ejerce la acusación popular, ha argumentado que «respeta» la sentencia pero no cree que sea «justa», pues opina que han existido elementos de prueba que podían haber cambiado la valoración de la Sala respecto al relato del denunciante. Oliver ha llamado además a cambiar la ley, los plazos de prescripción en los abusos sexuales a menores y la manera de tomar testimonio a las víctimas para favorecer que salgan a la luz estos casos y las sentencias «sean más justas».
El ‘caso Romanones’, en el que se llegaron a practicar una decena de detenciones a quienes se mantuvo imputados hasta que el auto de apertura de juicio oral decretó la prescripción de los presuntos delitos para todo el supuesto ‘clan’ salvo el sacerdote que le daba nombre -Román Martínez-, se salda sin condenas, un desenlace que no se corresponde con la atención mediática que suscitó, en octubre de 2014, al conocerse que el Papa Francisco -a quien ‘Daniel’ dirigió una carta- había llamado personalmente a la presunta víctima para expresarle su solidaridad y animarlo a denunciar el caso. Ahora, la sentencia extiende dudas hasta el propio episodio de la intervención del Papa pues aprecia una contradicción flagrante al encajar las fechas del escrito y la llamada del Pontífice.
Entretanto, el arzobispo de Granada, Javier Martínez, continúa enfermo y sin participar en ninguno de los actos de la Semana Santa de la diócesis. En su lugar, confirma el Arzobispado en un comunicado, las celebraciones litúrgicas corren a cargo del cardenal Fernando Sebastián, quien fuera arzobispo coadjutor de Granada hace décadas.
Comentarios desactivados en «Te van a crucificar»: la soledad de las víctimas de abusos sexuales
Este tipo de abusos se cometen en la intimidad, sin testigos ni pruebas
Se someten a un calvario de interrogatorios, informes físicos, psíquicos y cuestionamientos
(Cristina Sánchez Aguilar, en AlfayOmega).- «Te van a crucificar», vaticinó un juez ante la propuesta de una víctima de abusos sexuales de denunciar por la vía penal. Dar el paso supone exponerse ante la opinión pública y adentrarse en un calvario de interrogatorios, informes físicos, psíquicos y cuestionamientos que, lejos de ayudar en su proceso de sanación, provoca «que te tomen por mentirosa, que te sientas doblemente víctima», admite una de ellas
«No denuncié por lo penal porque no me merecía que me hicieran más daño. Tenía claro que tenía que hacer justicia pero, por mi situación psicológica en aquel momento, no podía exponerme a ser revictimizada. Yo era una víctima abusada ya de adulta y sabía que la sospecha iba a pesar sobre mí». Llamémosla Ana. Sufrió abusos sexuales por parte de un sacerdote siendo mayor de edad y ha necesitado años de terapia, de altos y de bajos, para caminar hacia un proceso de sanación en el que todavía está inmersa.
«Un juez me advirtió abiertamente que dar el paso es «como si te crucificaran». El motivo es que la propia víctima es la única que puede desmontar con su relato la presunción de inocencia del autor del delito, ya que este tipo de abusos se cometen en la intimidad, sin testigos ni pruebas», explica. Es la palabra de uno contra la del otro, con el agravante de que «suelen pasar muchos años entre el abuso y el momento en que la víctima está preparada para contarlo, con lo que eso conlleva de posibles contradicciones a la hora de elaborar el relato». Ahí viene la segunda parte: «Que te traten como si fueras un mentiroso».
Su caso en la justicia civil ha prescrito. Lo que sí hizo en su día fue denunciar por la vía canónica, «fundamentalmente por razones terapéuticas, porque en el camino que estaba recorriendo era muy importante contar la verdad. Una de las cosas que más me pesaba era tener que vivir con ese secreto encima». Ella, reconoce, tuvo la suerte de «estar bien acompañada, con profesionales que conocían cada paso que dar». Pero, con la perspectiva de la experiencia, denuncia que en España «es necesario que se desarrollen los protocolos de actuación para las víctimas de abuso sexual por parte de la justicia civil, porque las víctimas no saben qué pasos dar ni cómo hacerlo».
En el caso de la Iglesia, «sí que existe un protocolo de actuación en la web de la Conferencia Episcopal Española, aunque es difícil de encontrar y alienta cierta desconfianza hacia las víctimas». Esto provoca que quienes se arman de valor para denunciar «actúen un poco por tanteo, algo que luego se puede volver en su contra si se cometen errores».
«Tiene 20 años, pero no ha superado 2º de Bachillerato»
Llamémoslo Adrián. Era un adolescente cuando se armó de valor para denunciar a su supuesto agresor, un profesor del colegio en el que empezaba 1º de la ESO. Para él y su familia parte de la sanación pasaba por lograr que se hiciera justicia: «Si no lo hubiéramos denunciado no podríamos dormir por la noche», dice su padre. Pero en medio del proceso tuvieron que parar «porque mi hijo estaba muy mal». Cuando cumplió los 18 años retomó la denuncia.
Ahora el joven tiene 20 años. Desde hace tres no es capaz de entrar en un aula, por lo que todavía no ha logrado aprobar 2º de Bachillerato. «Es totalmente incapaz de ir a clase, tiene fobia al colegio, sufre episodios de ansiedad y de estrés, tiene pocos amigos y no se fía de nadie… Desde hace años no duerme bien por la noche y tiene pesadillas recurrentes». Juan Cuatrecasas habla con dolor por ver sufrir a su hijo, pero también con mucha claridad, porque su objetivo es «ayudar a otros para que no pasen por lo mismo que hemos pasado nosotros». De hecho, desde hace poco decidió, tras preguntar al psiquiatra de Adrián, «dejar de ocultar mi rostro. No quería seguir tapándome como si mi hijo y yo fuéramos los malos».
Todo comenzó en 2008 en un colegio de Lejona, en Vizcaya. Presuntamente, el menor de 12 años sufrió «un abuso sexual continuado» -tal y como especifica la acusación- por parte de un profesor y el acoso de sus compañeros de colegio. Adrián dio el paso de denunciarlo por la vía penal en 2011, «con todo lo que eso conlleva». El maestro se declaró inocente y nueve años después el juicio está a la espera de fecha, por lo que, verdugo y víctima, jurídicamente, todavía no pueden definirse como tales.
Un proceso «muy desagradable»
Cuatrecasas recuerda especialmente la última sesión pericial a la que acudió su hijo al juzgado. «La anterior ya había sido desagradable, pero esta fue el colmo. Le hicieron preguntas en las que cuestionaron su tendencia sexual, le hicieron preguntas vejatorias sobre su intimidad… y hasta quisieron hacerle una exploración, pero por indicación del psiquiatra se negó. Habían pasado más de cinco años desde los abusos…. ¡qué iban a encontrar!», exclama el padre. «Este es un ejemplo claro del proceso de doble victimización que sufren los denunciantes».
Lo corrobora José Miguel Garrido, abogado del caso Vallmont, en el que 13 menores denunciaron a un profesor por abusos sexuales. «Siempre se pone en duda al denunciante. En nuestro caso, los padres se quejaban porque se trataba a los niños como si mintieran». Esto provoca «que la gente no quiera someterse a un proceso penal». Aunque finalmente ganaron el caso, «al final los niños no querían ni declarar porque estaban cansados de interrogatorios, de valoraciones… Para las víctimas es muy sacrificado».
«A mi hijo le han hecho una cantidad inmisericorde de análisis periciales, psiquiátricos, psicológicos… y al profesor nada o, al menos, oficialmente no hay constancia», añade Cuatrecasas. «Uno de los días que fue a declarar a la Fiscalía de menores tuvimos que sacarlo en brazos por la crisis de ansiedad que le causó contarlo todo de nuevo».
Para el padre de Adrián, algo falla en el tratamiento de estos casos y pide a los poderes públicos que articulen medidas, como por ejemplo, que se establezcan protocolos de acompañamiento para atender a las víctimas de abusos sexuales. «Lo peor de todo es lo solos que nos hemos sentido en todo este calvario». Otra de sus peticiones es que este tipo de delitos «no prescriban, porque un menor de edad, como mi hijo, con 12 años por ejemplo, muchas veces no sabe qué le está ocurriendo. Pero cuando crece y rebobina, se da cuenta, pero ya es tarde, porque el delito ya ha prescrito».
Comentarios desactivados en Bernard Fellay encubrió a varios sacerdotes lefebvrianos acusados de pederastia
Una televisión sueca descubre una trama de ocultación de abusos en la Fraternidad
Un informe acusa a cuatro religiosos de abusar de 12 niños: tres de ellos siguen en el ministerio activo
«A los cuatro se les acusa de haber abusado a doce niños a lo largo de tres décadas, hechos que fueron posibles gracias a que la Fraternidad los movía entre Francia, Alemania, Australia, Irlanda, EEUU y Reino Unido «
(Cameron Doody).- La Fraternidad de San Pío X encubrió los abusos de menores cometidos por tres de sus sacerdotes y otro voluntario de la congregación. Y en un caso, al menos, con la colaboración de Doctrina de la Fe. Son los detalles explosivos de un reportaje emitido este miércoles en una televisión sueca, un día después de que el Papa Francisco autorizara a los sacerdotes lefebvrianos a confesar y a celebrar los matrimonios de sus feligreses.
Tal y como recoge Crux, las alegaciones aireadas en el programa Uppdrag Granskning («Misión: Investigar«) involucran a tres curas que siguen en el ministerio activo en la Fraternidad y otro ex-seminarista condenada a cadena perpetua en EEUU por agresiones sexuales a menores. A los cuatro se les acusa de haber abusado a doce niños a lo largo de tres décadas, hechos que fueron posibles gracias a que la Fraternidad los movía entre Francia, Alemania, Australia, Irlanda, EEUU y Reino Unido.
Una presunta víctima de uno de estos sacerdotes habló con Crux y detalló no solo el encubrimiento de su caso que mandó la propia Fraternidad sino también la complicidad de Doctrina de la Fe.
«Andre», de 37 años, revela a la televisión sueca que sufrió abusos a manos del padre «P». Seudónimos ambos que usa el programa, para proteger tanto la identidad de la víctima como la del cura, quien no ha sido condenado por ningún tribunal civil.
La primera prueba que aporta Andre del calvario que experimentó cuando intentó denunciar su caso a las autoridades lefebvrianas es una grabación secreta con Niklaus Pfluger, el primer asistente del actual superior general de la Congregación, el obispo Bernard Fellay y como tal el «número dos» de la Fraternidad.
En ese audio, se escucha a Pfluger reconocer que, aunque el padre P había sido hallado culpable de abusos sexuales en juicios internos, su sentencia -la prohibición de volver al ministerio activo- nunca había sido ejecutada.
«El error más grande de nuestra parte es… por qué no la implementamos», dice Pfluger en la grabación. «Ese es precisamente el problema», continúa, antes de señalar, como responsable de esta decisión, a Franz Schmidberger, el entonces superior general de la Fraternidad y actual rector de su seminario en Zaitzkofen, Alemania, quien habría «cambiado de parecer».
Después de escuchar su caso, Schmidberger prometió a Andre que el padre P jamás volvería a trabajar con niños, pero durante la conversación grabada entre Andre y Pfluger se revela que éste habría descubierto que el superior de la Fraternidad, BernardFellay, continuaba permitiendo que el presunto pederasta organizara campamentos para niños, años después de haberle denunciado.
Esto ocurrió hace doce años. Paralelamente, como ha descubierto Uppdrag Granskning, Doctrina de la Fe fue informada del caso del padre P y dispuso que Fellay sometiera al padre P a un juicio canónico. Decisión que no sentó bien a Andre, como cuenta a Crux, ya que Fellay habría ocultado, o ignorado, las conclusiones a las que había llegado Schmidberger. «Para mí, no tiene sentido», reconoce la víctima. «Dieron un mandato al obispo Fellay a juzgar a un hombre al que había encubierto».
Aunque al final el juicio canónico al padre P le valió una sentencia de «penitencia y oración» en aislamiento en una casa de la Fraternidad en los alpes franceses, en Montgardin, el sacerdote se negó a acatarla, y a su vez se juntó a la llamada «Resistencia», el ala cismática de la Fraternidad fundada por el controvertido ex-obispo de la Fraternidad Richard Williamson. No obstante esa huida del padre P, el programa sueco obtuvo fotos que demuestran su participación en las ordenaciones llevadas a cabo por la Fraternidad en Écône, Suiza, en 2015.
En el caso del segundo sacerdote lefebvriano, el padre «M», sobre cuyos presuntos crímenes arroja luz la televisión sueca, se remontan a sus tiempos en Australia, país en el que la Fraternidad acabó reconciendo que había participado en «conducto inmaduro» con niños.
Posteriormente, sin embargo, M fue trasladado a Alemania y luego a Irlanda, desde donde una madre de un niño a cargo de M denunció al programa televisivo que le habían advertido que la reubicación del cura había sido motivada por«haber abusado de niños». Crux precisa que el padre M sigue actualmente en ministerio activo en París, pese a que la Fraternidad nunca ha explicado en qué ha quedado las alegaciones de «conducto inmaduro» contra él ni por qué tuvo que pasar dos años en aislamiento en Montgardin.
El tercer caso de encubrimientos que ha sacudido a la Fraternidad se refiere a un cura inglés, el padre «S», que sigue celebrando misa en las parroquias de la «Resistencia» de Williamson en Irlanda y Inglaterra. Y eso pese a que fue hallado culpable en un juicio interno de la Fraternidad en 2006 por haber abusado de un niño en Mulhouse, Francia, e inhabilitado permanentemente para el ministerio.
A la luz de todos estos casos, a Andre, la víctima del padre P -y en cierta medida también de Doctrina de la Fe- el acercamiento de los febvrianos a Roma no le sienta especialmente bien. En este dicasterio -del que depende la comisión encargada con las relaciones con la Fraternidad, la «Ecclesia Dei»– solo se ha encontrado con actitudes «irresponsable y hipócritas, en el sentido en que conocían bien todas estas historias».
Las conocieran o no en el dicasterio del cardenal Müller, o hasta qué punto, el escándalo descubierto por Uppdrag Granskning revela una incógnita clave: la de que si el compromiso de «tolerancia cero» del Papa Francisco con los abusos del clero le va a quedar grande para la Fraternidad de San Pío X. Especialmente mientras siga sin aceptar la autoridad plena de la Iglesia de Roma.
Comentarios desactivados en Argentina: Condenan a 15 años de prisión al padre Grassi
La Corte Suprema argentina ratifica, por unanimidad, la condena por abusos al cura Grassi
El religioso fue hallado culpable de abusos a varios niños huérfanos, y pasará 15 años en prisión
El Obispado de Morón recuerda que el sacerdote tiene prohibido «el ejercicio público del ministerio«
Julio César Grassi es un abusador de menores. Lo ha confirmado, por unanimidad, la Corte Suprema de Justicia de Argentina. El cura argentino ya fue condenado en 2009 a 15 años de prisión por «abuso sexual agravado» contra los niños, pero permaneció en libertad condicional hasta 2013.
Grassi quedó bajo sospecha en 2002, cuando el programa «Telenoche Investiga» de Canal 13 difundió un informe donde se ventilaban denuncias contra el titular de la «Fundación Felices Los Niños» por supuesto abuso deshonesto de menores a los que debía proteger. Estuvo solo un mes en prisión y luego esperó su juicio oral en libertad; en 2009 fue condenado por solo dos de los 17 cargos que pesaban en su contra y recibió una sentencia a pasar 15 años tras las rejas. Sin embargo, tampoco quedó detenido. Grassi sigue en libertad y ahora la Suprema Corte bonaerense confirmó esa resolución.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó hoy la condena a 15 años de prisión al Padre Grassi por los delitos de “abuso sexual agravado” contra un menor de edad en la Fundación Felices Los Niños.
La Justicia desestimó por unanimidad los recursos presentados en la causa que tiene como imputado al sacerdote Julio César Grassi, convalidando lo decidido por la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires.
De este modo, quedó firme la sentencia dictada por el Tribunal en lo Criminal n°1 de Morón, Provincia de Buenos Aires, que condenó a Grassi de 15 años de prisión como autor reiterado de los delitos de abuso sexual agravado por resultar sacerdote, encargado de la educación y guarda del menor-víctima en concurso real entre sí.
Fue condenado en junio de 2009 a 15 años de prisión por abusar sexualmente de “Gabriel”, un niño de 13 años de edad. El religioso fue sentenciado por «abuso sexual agravado, corrupción de menores agravada por su condición de sacerdote» contra un menor que en el 2002, con 19 años, había relatado en un programa de televisión cómo había sido abusado por el sacerdote cuando tenía 15 años y vivía en la Fundación Felices los Niños dedicada a rehabilitar a niños de la calle, de la que Grassi era responsable. Fue detenido el 24 de octubre de 2002, veinticuatro horas después de que el programa televisivo revelara su implicación en el abuso de cinco chicos.
Sin embargo, el Padre gozó de libertad condicional hasta que fue detenido en 2013 luego de que el fallo fuera ratificado en tres instancias y tras esta confirmación, le quedarían más de doce años de prisión efectiva. El sacerdote está actualmente alojado en la Unidad Penitenciaria Nro. 41 de Campana, Provincia de Buenos Aires.
El abogado querellante, Juan Pablo Gallego, se mostró muy conforme con la resolución e incitó a que la Iglesia tome una decisión sobre su continuidad como Padre. “No hay más dudas, no hay más complot, no hay más ataques a las victimas. Es un cura pedófilo y debe ser expulsado de la Iglesia”, indicó en declaraciones a TN.
La sentencia es firme, y ya no caben recursos. Tras conocerse el fallo, el Obispado de Morón -diócesis a la que pertenecía Grassi- emitió un breve comunicado en el que destaca que «desde el inicio del juicio el sacerdote fue separado de toda función pastoral de la diócesis», al tiempo que el obispo, Luis Eichhorn, «le prohíbe el ejercicio público del ministerio«.
En la nota, se añade que «la Santa Sede dispuso una investigación preliminar sobre las denuncias de la conducta de este sacerdote de la cual surgió un informe enviado a la Congregación para la Doctrina de la Fe«, y se afirma que «el Obispado actuará de acuerdo a los procesos canónicos vigentes que disponga la Santa Sede, los que serán informados debida y oportunamente a la opinión pública.«
Tras la confirmación definitiva de la Corte Suprema, le restarían doce años de prisión efectiva. El sacerdote está actualmente alojado en la Unidad Penitenciaria Nro. 41 de Campana, provincia de Buenos Aires.
Comunicado del Obispo de Morón:
Morón, 21 de marzo de 2017
Ante el pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso del sacerdote Julio César Grassi, el Obispado de Morón manifiesta que:
Desde el inicio del juicio el sacerdote fue separado de toda función pastoral de la diócesis.
Está vigente sobre este sacerdote la medida dictada por el obispo de Morón -Mons. Luis Eichhorn- que le prohíbe el ejercicio público del ministerio.
Oportunamente la Santa Sede dispuso una investigación preliminar sobre las denuncias de la conducta de este sacerdote de la cual surgió un informe enviado a la Congregación para la Doctrina de la Fe.
El Obispado actuará de acuerdo a los procesos canónicos vigentes que disponga la Santa Sede, los que serán informados debida y oportunamente a la opinión pública.
Bergoglio y el polémico Grassi, condenado por abusar de menores
Por su parte, y según informa Sergio Rubín en Valores Religiosos, el caso Grassi siempre dividió a la Iglesia entre los que lo consideraron culpable y los que creían en su inocencia. Como la cuestión era tan polémica, la cúpula del Episcopado decidió encargarle a un destacado penalista, Marcelo Sancinetti, un estudio del caso tras lo cual concluyó que el sacerdote era inocente.
Jorge Bergoglio, el primer papa argentino, era la figura máxima de la Iglesia Católica en Buenos Aires y Cardenal cuando el cura Julio César Grassi, perteneciente a su Diócesis, condenado en dos instancias a 15 años de prisión por corrupción de menores y abuso sexual, hechos ocurridos en su Fundación “Felices los Niños”.
Según declaró en una entrevista al diario Perfil en 2009, el mismo Grassi aseguraba que Bergoglio «jamás» le había soltado la mano. Investigaciones periodísticas de la época indican que Bergoglio no sólo continuaba protegiéndolo a través de la Iglesia, sino que además era su confesor, y uno de los pocos que acudían a la Fundación a hablar con él. «Hablo con él, me apoya mucho espiritualmente y me cree», dijo Grassi sobre Bergoglio antes de ser condenado a 15 años de prisión.
Francisco siguió defendiendo al cura Grassi diciendo que es inocente y que había sido víctima de un complot mediático. Recordemos que Bergoglio era su confesor. Y era el Presidente de la Conferencia Episcopal de Argentina y Cardenal.
Bergoglio encomendó un estudio secreto de dos tomos con el propósito de desacreditar no solo a “Gabriel” sino también a otras dos víctimas que habían denunciado a Grassi y convencer a los magistrados de la Suprema Corte bonaerense de la inocencia de Grassi. Según dijo el abogado de una de las víctimas, el libro se hizo llegar a los magistrados del tribunal superior que se preparaban a pronunciarse sobre la apelación interpuesta por la defensa de Grassi.. Se cree que el encargo de Bergoglio es una de las razones por las que Grassi permaneció en libertad durante más de cuatro años después de ser condenado. Finalmente fue enviado a la cárcel en septiembre de 2013.
En septiembre de 2013, Monseñor Marcelo Cuenca Revuelta, arzobispo de Río Negro, declaró públicamente que el padre Julio César Grassi (sacerdote ya condenado cuya culpabilidad había sido confirmada por dos tribunales de apelaciones) era “completamente inocente”. Él también dijo que Grassi había sido incriminado injustamente por personas desconocidas que querían castigar a Grassi e impedir que la Iglesia ayudara a los niños pobres.
Acaso por lo controvertido internamente que resultaba el tema llevó al obispo de Morón, Luis Eichhorn, del cual depende Grassi, a dilatar el juicio eclesiástico, cuyo veredicto es determinante para disponer o no la expulsión expulsión del sacerdote del ejercicio de su ministerio.
Eichhorn apeló al argumento de que no era conveniente avanzar decididamente en el juicio eclesiástico mientras estaba actuando la justicia para no aparecer interfiriendo, un criterio aceptado por los canonistas, aunque no necesariamente de observancia obligatoria.
Ahora, con el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, las instancias judiciales se cumplieron y todo indica que el proceso interno se acelerará, Por el bien de la Iglesia, es importante que concluya rápidamente.
A pesar de la condena recibida en 2009, Grassi permaneció en libertad hasta septiembre de 2013, cuando la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires rechazó su apelación y lo encarceló de inmediato para que comenzara a cumplir su condena de 15 años de prisión. Aun así, sigue siendo sacerdote católico.
Además fue condenado a dos años más de prisión por el delito de malversación de fondos de la Fundación y por el desvío de las donaciones en beneficio propio. En julio de 2014 el director de hogares de la Fundación Felices los Niños, Juan Manuel Casolati, lo denunció ante la Fiscalía número 8 de Morón, por el robo de la comida de los niños y las donaciones de la Fundación, que le son enviadas semanalmente en vez de ir a la Fundación, para que el padre pueda pagar prebendas y solventarse una vida de lujo en prisión mientras los niños pasan necesidades y viven en pésimas condiciones.
En 2007, Bernárdo Álvarez, Obispo de Tenerife, hizo unas declaraciones que afectaron la sensibilidad de quienes no rigen sus vidas ni su ética según los principios de la Iglesia Católica. “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”, explicó refiriéndose a la práctica, en el clero, de abusar sexualmente de personas.
La revista Barcelona reveló que el sacerdote español se sumaba al puñado de prelados que reclama “la inmediata libertad” del padre Julio César Grassi (hacer click sobre el recorte para leer), condenado a 15 años de prisión por abuso de menores. Lo que para cualquiera sería un sorbete amargo de tragar, para el fundador de la Fundación Felices Los Niños ha constituido un espaldarazo. Su gran amigo personal, el animador Raúl Portal, habría perdido la alegría desde la última vez que opinó públicamente sobre el caso Grassi: “Esta es una victoria dolorosa, pero recuerden que nadie ganó un partido sin perder un set. Mirá lo que quedó del violador serial. Si te acordás, eran como treinta los chicos que lo acusaban y le decían ‘violador serial’, ahora resulta que solamente violó a uno y dos veces, es un chiste”, se ufanó Portal en junio de 2009, la primera de las dos veces en que Grassi fue condenado y dejado en libertad, simultáneamente.
Comentarios desactivados en La Fiscalía retira la acusación contra Román al no ver «concluyentes» las denuncias de abusos
«Nos hace pensar que existía un clima sexual, pero no tenemos la verdad», asume Hernández
Las otras partes mantienen la petición de 26 y 15 años de cárcel para el sacerdote, respectivamente
(J. Bastante/Agencias).- La última sesión del «caso Romanones«ha deparado una notable sorpresa: el fiscal del caso, Francisco Hernández, ha retirado la acusación inicial contra el padre Román, al no considerar «concluyentes» los hechos. Una medida que venía anunciando en determinados corrillos en los últimos días, pero que no contaba con el beneplácito de la Fiscalía Provincial de Granada.
El anuncio de Hernández ha marcado la jornada final del mayor juicio por abusos en la Iglesia española, en una trama en la que llegaron a estar investigados diez sacerdotes y dos laicos, y que finalmente solo prosiguió contra el padre Román, al considerarse prescritos los posibles delitos del resto.
«Desconocemos la verdad. Sólo sabemos que hay 12 declaraciones distintas de las que no podemos concretar nada», ha declarado Hernández ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Granada. «Esto nos puede hacer pensar que existía un clima sexual. Pero no tenemos la verdad acerca de que fuera o no consentido ni si existió con Daniel. Sólo sabemos que hay ambigüedad en las declaraciones y en la acusación», señaló. «Sin la penetración anal no hay juicio, porque los hechos estaban prescritos en la fecha de la denuncia«, ha argumentado el Ministerio Público, que ha apuntado que el «juego de fechas» y el paso de los iniciales «toqueteos» a la penetración impiden considerar probados los hechos.
Es más, el fiscal ha llegado a preguntarse en público, como simple conjetura, si el joven denunciante quiso pagar algún favor con su denuncia que se produjo cuando obtuvo un trabajo en un centro educativo del Opus Dei en Pamplona. Aunque no textualmente, el fiscal si ha hecho referencia indirecta a la posible influencia del Opus Dei y del director espiritual de «Daniel» en el centro educativo navarro en el que trabaja, en la fabricación del relato acusatorio del joven, informa la Ser. RD ha intentado, infructuosamente, recabar la opinión de la Obra, que solo apunta haber seguido las noticias por la prensa.
Tras retirar su acusación inicial, de nueve años de cárcel, se han mantenido las peticiones tanto de la acusación particular, que ha pedido 26 años, de cárcel y la de Prodeni, que solicita 15 años de prisión para el sacerdote. Por su parte, la defensa ha pedido la libre absolución del sacerdote.
La Fiscalía atribuía al padre Román un delito de abuso sexual continuado agravado por el resultado de acceso carnal, por el que, además de los nueve años de cárcel, solicitaba prohibición de aproximarse a la supuesta víctima a menos de 100 metros y de comunicarse durante diez años. En concepto de responsabilidad civil, pedía que el acusado indemnice a la víctima en 50.000 euros por daño moral.
Salvo con algunas modificaciones, la acusación particular, que ejerce el denunciante de los supuestos abusos, ha mantenido su acusación y pide para el padre Román 26 años de prisión.
El letrado del denunciante, Jorge Aguilera, justifica 10 años de cárcel para Román por «acceso carnal» y 16 por dos «dos delitos continuados y relacionados con masturbaciones y felaciones». En su opinión «han quedado absoluta y perfectamente probados» los supuestos abusos, y ha señalado que el discurso de su cliente ha sido «coherente, lógico, sin ambigüedades ni contradicciones».
También han mantenido su acusación la acción popular, ejercida por la Asociación Prodeni, que atribuye al acusado un delito continuado de agresión sexual, con intimidación, violencia y prevalimiento y con acceso carnal. «En este tipo de situaciones no puede haber certezas. Están los sentimientos por encima de la razón», subrayaba Juan Pedro Oliver.
Pide para él la pena de 15 años de prisión, inhabilitación absoluta por 15 años, privación de residir en el lugar en que resida la víctima por 15 años y prohibición de aproximarse y comunicarse con ella durante 15 años, así como una indemnización de 75.000 euros por daño moral. La defensa solicita por su parte la libre absolución y ha reclamado la anulación del expediente canónico.
El juicio ha quedado visto para sentencia. A partir de ahora, serán los tres miembros del Tribunal quienes emitan su veredicto, que se espera para dentro de unas tres semanas.
(Jesús Bastante).- «Denuncié porque no quería que otros pasaran por lo que yo pasé«. «Daniel», la víctima del caso Romanones, puso esta mañana cara, y voz, a los desgarradores abusos a menores en el seno de la Iglesia. Por primera vez desde que en noviembre de 2014 RD destapara el caso, el denunciante declaró en la vista oral. Detrás, observándole atentamente, el padre Román.
Daniel compareció tranquilo, acompañado de sus familiares, en la sede de la Audiencia Provincial de Granada. Vestido con un suéter azul marino, camisa y pantalones negros, el joven (que hoy tiene 27 años de edad) reiteró las acusaciones de abusos sexuales, masturbaciones y tocamientos que padeció entre 2004 y 2007 y que denunció ante los tribunales tras la intervención del Papa Francisco.
En su declaración ante el tribunal, Daniel ha confirmado íntegramente sus declaraciones ante la Policía y el juez instructor, y ha acusado directamente de los abusos tanto al padre Román como a varios de los sacerdotes con los que convivía. Su relato no se ha movido un ápice de lo que en el verano de 2014 escribió al Papa Francisco, ni de los sucesivos interrogatorios.
«Yo tenía pánico cada vez que me tenía que quedar a dormir allí», ha asegurado en referencia a la casa parroquial, donde, aseguró, el padre Román le «metía la mano en los calzoncillos» y le «masturbaba» en la misma cama.
Durante el interrogatorio del fiscal, «Daniel» ha roto a llorar provocando la suspensión de la vista durante varios minutos. El joven salió de la sala llamando «hijos de puta» a algunos de los curas, miembros del clan, sentados en los bancos del tribunal, ante lo que el presidente de la sala le ha pedido que se tranquilizara.
Pese a lo que se esforzaron en sugerir ayer los otros miembros del clan inicialmente imputados -y sólo exonerados, tal y como se refleja en el auto de instrucción, por la prescripción de sus delitos-, la motivación de «Daniel» no fue la venganza contra Román o sus deseos por llamar la atención, sino evitar que otros pudieran pasar por la traumática experiencia que él vivió. «No quería que otros pasaran por lo que yo pasé», declaró la víctima, quien reiteró, a preguntas de las partes, que el padre Román «abusó de mí».
Antes de comenzar el interrogatorio, el fiscal del caso, Francisco Hernández, aseguraba a los medios apostados a la entrada al tribunal que «de la declaración y la forma de declarar del demandante dependerá el resultado de la prueba». «Estamos ante uno de los días cruciales de la vista oral», recalcaba el fiscal, quien considera el testimonio de «Daniel» la declaración fundamental, básica, la de la víctima».
El juicio, que cumple hoy su tercer día, está discurriendo«conforme a lo que esperábamos», afirmó Hernández, quien no vio extraño que ayer, los testigos miembros de clan, negaran los abusos y trataran de cuestionar las razones del denunciante. «Ya lo habían expuesto durante la instrucción judicial y era lógico que lo confirmaran».
Por su parte, el abogado del joven, Jorge Aguilera, mostró su esperanza en que hoy quedara establecida la versión definitiva de los hechos, la relatada por «Daniel».
José M. Vidal).- Algunos curiales del colmillo retorcido siguen resistiendo erre que erre y desde la sombra (su habitat preferido) a la revolución evangélica de Francisco, que conlleva, como es evidente, la tolerancia cero real con los curas abusadores y la quiebra total del sistema de encubrimiento, vigente durante tanto tiempo en la Iglesia. Marie Collins experimentó las reticencias curiales y, para denuciarlas, dimitió de su puesto en la comisión antiabusos del Vaticano. Un gesto como un aldabonazo.
La irlandesa Marie Collins primero fue víctima de abusos de un clérigo y, ahora, víctima de la falta de escrúpulos de algunos curiales (no sabemos cuántos), que siguen despreciando a las víctimas y, ya de paso, poniendo palos en las ruedas de las reformas de Francisco. Viejas y culpables inercias. Las cloacas de la Curia en acción.
No están dispuestos, por ejemplo, a contestar a las cartas de las víctimas de abusos. ¡Qué menos se merece una víctima! Pues ni eso quieren hacer. Les da igual que lo diga el Papa. Siguen anclados en los viejos métodos de la negación y del encubrimiento.
El pueblo de Dios tiene derecho a saber quiénes y cuántos son esos curiales. Y dónde trabajan y por qué se les sigue manteniendo en sus puestos, cuando no obedecen ni al Papa.
Marie Collins, en su despedida, no cita nombres. Sólo señala drectamente a un dicasterio, la Congregación para la Doctrina de la Fe, que dirige el cardenal Müller. Sin acusarlo a él directamente. Pero ya es casualidad que, siempre que se habla de este tipo de problemas o reticencias, ante siempre de por medio el ex Santo Oficio.
Marie Collins se va precisamente para eso. Para lanzar un sos al pueblo de Dios. Para gritar a los cuatro vientos que hay curiales resistentes, dispuestos a todo para mantener sus privilegios y su ley del ‘antiguo régimen’.
O, como dice nada menos que el Secretario de Estado, cardenal Parolin, Marie Collins se va «para sacudir el árbol». Una bofetada que deja en evidencia a los ‘resistentes’. Un grito de socorro, para que la limpieza en la Iglesia vaya más de prisa y más a fondo. Y nadie la pare.
Porque de lo que se trata no es sólo de desactivar a unas cuantas manzanas podridas del clero, sino de acabar con el ‘sistema eclesial de encubrimiento’. Todo un sistema, al que se aferran los que minimizan el problema de los abusos, los que lo interpretan siempre como maniobras de los ‘enemigos’ o los que, incluso, llegan a justificarlos o, al menos, restarle importancia.
Un viejo sistema eclesial a la defensiva, que rompe Benedicto XVI y continúa Francisco, pero no asumen algunos de sus curiales (y muchos obispos en todo el mundo). Se trata de un cambio de mentalidad. Dejar de pensar que los abusos son un mero pecadillo, que se cura con el traslado del depredador y que no conviene denunciar, para no dañar la imagen pública de la institución.
Los abusos son un pecado, el mayor pecado, el del escándalo de los inocentes, el del ‘más le valiera al que lo comete atarse una piedra al cuello y arrojarse al mar’, como dice el Evangelio. Un pecado y un delito.
La tolerancia cero en la Iglesia sólo será real (y dejará de ser una frase teórica) cuando los feligreses, los compañeros curas y los obispos denuncien a los abusadores a la justicia civil, los expulsen del sacerdocio y paguen a las victimas.
En Estados Unidos es ésta la dinámica que aplican los obispos. En muchos casos, porque se han visto obligados. Y es que, para indemnizar a las víctimas, muchas diócesis están en quiebra. A la fuerza, ahorcan.
En España, a pesar de los recientes casos descubiertos, sólo han salido a la luz menos del 5% de los abusos, según dicen los expertos en el tema. La punta del iceberg. Un iceberg que muchos se empeñan en ocultar. Sin éxito, en la sociedad de la globalización y de la información.
Santidad, saque el látigo. Como Cristo en el templo. ¡Con misericordia y por misericordia con las victimas: a latigazo limpio con los abusadores, con los renuentes y con los encubridores!
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