Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Religión’

“¿Lo religioso o lo humano?”, por José Mª Castillo, teólogo

Miércoles, 10 de febrero de 2016

hcrlDe su blog Teología sin Censura:

 Como es bien sabido, “lo religioso” se viene cuestionando desde la Ilustración. Y desde entonces, por eso mismo, lo sagrado y las creencias religiosas se están viendo deterioradas y no levantan cabeza. El debilitamiento – y hasta la descomposición – de lo religioso es un hecho irreversible, por más que queden grupos de personas que se refugian en un empeño integrista, expresado en formas más o menos fanáticas, que (según parece) no llevan a ninguna parte.

Así las cosas, ¿podemos estar tranquilos porque nos queda “lo humano”? Esto es lo que, de una forma o de otra, han propugnado los defensores de lo secular, lo laico, lo meramente civil… Por no hablar de los laicistas y defensores del más descarado laicismo. En todo caso, y sea cual sea la postura que cada cual adopte ante estas tendencias, es un hecho que, en la misma medida en que “lo religioso” se ha ido debilitando, en esa misma proporción se ha venido recuperando la estima, el aprecio y la valoración creciente de “lo humano”. En la llamada “cultura cristiana”, de Occidente, tenemos además el hecho de una creencia sólida, que fortalece esta tendencia humanista. Me refiero a la creencia, que enseña el credo cristiano, según la cual el Dios cristiano es un “Dios encarnado”. Y, en ese sentido, un Dios “humanizado”, que se nos reveló y se nos dio a conocer en un ciudadano galileo del siglo primero, Jesús de Nazaret. En los últimos años, es esto, en definitiva, lo que viene repitiendo el papa Francisco. Un papa original, que produce la impresión de ser un hombre profundamente humano. De forma que en esa su enorme humanidad es donde está el secreto de su originalidad y su impacto en la opinión pública.

Pero ahora nos encontramos ante una situación que apunta como una novedad inesperada. Si primero se cuestionó “lo religioso”, ahora nos encontramos con que lo que se cuestiona es “lo humano”. Y lo más preocupante, a mi manera de ver, no es que nos preocupe este asunto porque palpamos cada día que “lo in-humano” crece a la misma rapidez con que se agiganta la desigualdad, se multiplican las formas de violencia y cada día nos enteramos de nuevas formas de deshumanización galopante en una sociedad que nos asusta y avergüenza. Todo esto es verdad, por desgracia. Pero el problema último no va por ahí. Lo que ahora se plantean algunos es que “lo humano” se verá pronto superado y sustituido por “lo posthumano”. ¿Cómo? Mediante “lo tecnológico”. El “hombre-robot” o algo así, aunque muchos no se atrevan a reconocerlo. Y conste que, al hablar de esta nueva propuesta, no invento nada. Recientemente, se ha publicado un volumen de más 500 páginas, coordinado por los profesores Albert Cortina y Miguel-Àngel Serra, ¿Humanos o posthumanos?, en el que han debatido más de 200 intelectuales. Y la semana próxima, se celebra en la Universidad Comillas (Madrid) un simposio en el que se investiga si se está creando un nuevo ser humano.

El debate está servido. Por mi parte, y como respuesta de emergencia, yo diría que lo primero es ser verdaderamente humanos y humanizar este mundo. Y luego, a quienes les queden ganas y medios para acometer otra empresa, que sigan adelante. Porque mucho me temo que todo eso de “lo posthumano” (basado en la tecnología), de momento al menos, no pasa de ser una audacia mental, que debería empezar por responder a esta simple pregunta: ¿Cómo nos hacemos verdaderamente humanos? Si no tenemos esto claro, ¿cómo nos atrevemos a quemar etapas que aún todavía nos son desconocidas? Vamos a acometer en serio esta tarea. Y cuando tengamos resuelto en qué consiste ser verdaderamente humanos, entonces se podría empezar a pensar en alcanzar horizontes más lejanos.

Espiritualidad , ,

Patxi López, Presidente del Congreso de los Diputados: “Es hora de la reconciliación ciudadana, también en lo religioso”

Jueves, 4 de febrero de 2016

Patxi López, Presidente del Congreso de los Diputados.

El presidente del Congreso en la Convención de Cristianos Socialistas

“Reconocer al otro es elemento fundante de la convivencia democrática”

(Patxi López, presidente del Congreso).- Buenos días a todos. Quiero agradeceros la invitación que me hacéis para dar inicio a esta jornada vuestra. Todos sabéis que yo no soy creyente, al menos creyente en lo tocante a Dios, pero siempre he afirmado que la tradición humanista, una tradición basada fundamentalmente en principios éticos y en la afirmación de que la persona es el valor supremo, ha sido un punto de encuentro entre las tradiciones socialistas y las de los cristianos progresistas.

En España nuestra historia, los desencuentros violentos de nuestra historia, hace que aún las posiciones de los laicistas y cristianos mantengan rastros de trinchera. De que una posición y otra se vean cono adversarios irreconciliables.

Y, sin embargo, a estas alturas del nuevo siglo, debemos hacer todos una reflexión más pausada, más tolerante; ha habido demasiada violencia, demasiado enfrentamiento, demasiado darse la espalda. Es hora de la reconciliación ciudadana, también en este tema.

Nosotros los socialistas defendemos sociedades abiertas, donde las personas, el individuo, tengan total libertad para decidir su propia vida y su forma de entender la felicidad, como decían los viejos ilustrados. El humanismo cristiano y la lucha por la igualdad de todas las personas que caracteriza el socialismo tenemos muchas cosas en común. Tenemos principios en común, que es lo importante. Pero no sólo, tenemos también una visión de la política, de la forma de entender la construcción de sociedades libres parecida; los dos compartimos el reconocimiento del “Otro” como elemento fundante de la convivencia democrática. Y de ahí surge el viejo concepto transformador, seguramente el concepto más transformador de Europa, la tolerancia, que a riesgo de su vida, defendía Castelio. Es este concepto profundo de tolerancia hacia el otro el que hacer florecer en la política la libertad de conciencia, pero no como un armisticio para no matarnos entre diferentes religiones sino como el reconocimiento de la soberanía de la persona en su propia vida.

Hay una corriente laicista que pretende reducir la religión, las creencias personas, al estricto ámbito de lo personal, de lo privado, donde por definición el soberano es uno mismo. Y hay también una corriente de cristianos, especialmente la jerarquía, que pretende lo contrario; que las creencias deben ser promovidas por las instituciones públicas.

Yo creo, sin embargo, que la fe tiene una dimensión colectiva y social; es más, que necesita de esta dimensión social y colectiva para reconocerse. Y os voy a hacer una afirmación categórica: son las instituciones públicas las que tienen que ser neutrales y laicas, pero no las sociedades.

Las sociedades modernas no son las formadas por individuos aislados que navegan solitarios por el universo. Pero tampoco pueden ser súbditos uniformados de un estado que determina su vivir y su pensar.

Por eso, entre el Estado y el individuo surge la vida, por así decirlo, surge un innumerable interactuar de unos con otros, en ese espacio regulado, regulado sólo en la medida que permita la libertad igual para todos, es donde se forman las opiniones o donde se viven las creencias.

Y, debo reconocer, que para llegar al reconocimiento y aceptación de esta sociedad abierta, donde los diferentes colectivos tienen libertad de elección de creencia o defensa de principios desde una posición de compromiso público, nos queda aún trecho. Pero sabemos que esa es la meta hacia la que tenemos que caminar.

Los socialistas vamos a hacer una defensa cerrada de la neutralidad del Estado en lo tocante a las creencias, y estoy seguro que el nuevo gobierno socialista va a poner un antes y un después en este sentido. Pero a la vez debemos hacer un esfuerzo en entender la dimensión pública de la vivencia de la fe. No tienen que ser contradictorios, es más, son dos caminos que deben avanzar a la par.

Pero ahora me quiero referir más en concreto a vuestra jornada de debate. Quiero hacer algunos comentarios, con vuestro permiso, de la encíclica Evangelii Gaudium del Papa Francisco. Nos es por halagaros sino, más bien, como ejemplo concreto de amplias zonas de encuentro entre socialismo y el humanismo cristiano.

El análisis de la desigualdad y la inequidad que hace en esta carta lo podemos suscribir enteramente todos los socialistas. Los cinco “Noes” de esta encíclica pueden perfectamente ir grabados en nuestro programa electoral.

-No a una economía de la exclusión
-No a la nueva idolatría del dinero
-No a un dinero que gobierna en lugar de servir
-No a la inequidad que genera violencia

Es la mejor forma de resumir nuestra propuesta económica. Porque recoge, además, el problema más grave de las sociedades del nuevo siglo; el arrogante e intolerable incremento de la desigualdad. El abandono a un colectivo importante de las sociedades a la marginación, a la pobreza y a la exclusión.

Me gusta especialmente la descripción que de este término hace el Papa Francisco: la exclusión que practican las nuevas sociedades no sólo tratan de forma injusta a los excluidos, sino que los expulsan de la propia sociedad.

“Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y opresión, sino de algo nuevo; con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son “explotados” sino “deshechos” sobrantes.”

Pocas veces se ha denunciado de forma tan nítida el gran problema, que de forma larvada, y muchas veces callada, está creciendo en nuestras sociedades. Y el Papa Francisco tiene razón, es el germen de violencia y guerra si no le ponemos término.

Atender y ayudar a los más débiles no es suficiente para solucionar este enorme problema social; es obligatorio que lo hagamos, y es de lo que hoy estáis discutiendo, es necesario que pongamos en marcha programas de solidaridad social, pero hace falta algo más profundo.

Hace falta que la economía sea parte sustancial de la política, dicho de otra manera, la economía debe ser algo colectivo, algo gestionado por la propia sociedad. En palabras del Papa Francisco “La economía debe ponerse al servicio de la sociedad”. Seguramente la afirmación más socialista que nuestros viejos socialistas nunca olvidaron, y que en los años 90 ha olvidado a más de un socialista. Está bien que, también, el Papa nos lo recuerde.

Ya veis, y con esto termino, entre el humanismo cristiano y el socialismo hay muchos espacios de encuentro y colaboración. Al final, todos los progresistas de diferente pensar o creer tenemos más puntos de encuentro que de enfrentamiento.

En este tiempo de siglo nuevo, y en esta España sin esperanza y con desigualdad creciente, todas las manos son necesarias para luchar juntos por los principios éticos que defendemos.

Muchas gracias.

Fuente Religión Digital

General , , , , , , , , , , ,

“Religión y economía”, por José María Castillo, teólogo

Jueves, 28 de enero de 2016

globalizacionLeido en su blog Teología sin Censura:

Ayer, 18 de Enero de 2016, se dio a conocer en todo el mundo el informe de Oxfam, que lleva por título:Una economía al servicio del 1%. Esto significa que la economía mundial se está gestionando de manera que se ha constituido en el sistema económico, político y jurídico más violento y canalla que ha conocido la historia de la humanidad.

Jamás hubo en el mundo ni tiranos, ni dictadores, dotados con un poderío semejante y de cuya conducta se siguieran consecuencias tan mundialmente destructivas y causantes de tanta devastación, tanta humillación, tanta desigualdad, tanto sufrimiento y tanta muerte. No estamos hablando de los campos de exterminio de la segunda guerra mundial. Lo que tenemos ante todos, y a la vista de todos, son naciones y continentes de exterminio, de los que las 62 personas más ricas del mundo (y sus más cercanos colaboradores) saben que podrán seguir concentrando riqueza sobre la base de que más de 3.000 millones de seres humanos se vean cada año más limitados en sus posibilidades de seguir viviendo.

Con un agravante estremecedor. No se trata sólo de reducir la población mundial a la mitad. Lo que estamos viendo es que un genocidio, que nadie pudo imaginar, se está llevando adelante, aceptando incluso que el planeta tierra quede destrozado y sin remedio para siempre.

No denuncio la perversión moral de los más ricos y sus colaboradores. Denuncio la perversión del sistema. Y denuncio, por tanto, a cuantos desean que este sistema funcione mejor. Porque eso equivale a desear que aumente la desigualdad, el sufrimiento y la devastación.

Por otra parte – y esto es lo más importante que quiero destacar aquí -, yo me pregunto si en este desastre tienen responsabilidad las religiones. La tienen, desde luego. Por la responsabilidad que tenemos, en este espantoso desastre, las personas que nos consideramos creyentes. Por nuestro silencio ante las autoridades civiles y ante las autoridades religiosas. Porque, con frecuencia, “legitimamos” al sistema colaborando con él. Porque utilizamos la religión, con sus rituales y ceremonias, para tranquilizar nuestras conciencias.

Y si a todo esto sumamos la conciencia de sumisión y subordinación, que entraña la experiencia religiosa, se comprende que las jerarquías dominantes, en cada religión, se vean legitimadas para vivir en la contradicción de tantos jerarcas que, en demasiados casos, viven exactamente al revés de lo que representan y predican.

La consecuencia, que se sigue de lo dicho, resulta cada día más preocupante. Las religiones han derivado hacia sistemas de poder que, en la situación actual, si quieren mantenerse tal como perviven ahora, no tienen más remedio que vivir integradas en la contradicción canalla del sistema dominante. Y esto seguirá siendo así, por más que las religiones prediquen lo contrario o publiquen documentos de protesta y denuncia. Mientras los creyentes no entremos en contradicción con este sistema devastador, inevitablemente nos haremos cómplices de sus consecuencias de destrucción y muerte.

Espiritualidad, General , , , , ,

“El potencial de la razón”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Miércoles, 27 de enero de 2016

RazónDe su blog Nihil Obstat:

“¿No habrá peligro en contemplar la religión bajo una luz puramente humana? ¿Y por qué lo va a haber? ¿Teme nuestra religión a la luz? Una gran prueba de su origen celestial es que soporta el más severo y minucioso examen de la razón”. La frase es de Chateaubriand. Mucho antes, Tomás de Aquino, hablando de algo tan actual como el diálogo del cristianismo con el Islam, había dicho que en este diálogo sólo cabía apelar a la razón humana como medio de argumentación, que “todos se ven obligados a aceptar”. En línea similar se movían los discursos de Benedicto XVI a los “amigos” musulmanes, aunque ya antes de su elevación al pontificado la relación entre razón y fe era una de las claves de su pensamiento. El cardenal Ratzinger, en un famoso debate con el filósofo J. Habermas, se presentaba a sí mismo como “amigo de la razón” y decía: “En la religión existen patologías sumamente peligrosas, que hacen necesario contar con la luz de la razón como una especie de órgano de control encargado de depurar y ordenar una y otra vez la religión”.

“La razón y la religión se refuerzan mutuamente, porque la religión se purifica y estructura por la razón, y el pleno potencial de la razón se despliega por la revelación y la fe”. Estas palabras del anterior Papa están en plena consonancia con estas otras de Tomás de Aquino: lo que se opone a la razón, y no digamos lo que la destruye, nunca puede considerarse revelado por Dios, pues no hay verdad de fe “contraria al conocimiento natural”.

Las relaciones entre fe y razón se complican porque el alcance de una y otra no resulta evidente. No todos estamos de acuerdo en lo que es revelación (¿la Biblia o el Corán?), ni tampoco todos interpretamos del mismo modo la misma fe. Ni todos estamos de acuerdo en lo que hay que considerar “razonable”. Las propias experiencias, la situación en la que uno se encuentra, los intereses, la capacidad de visión y de interpretación, y tantas cosas más hacen que el encuentro entre fe y razón, y entre unas razones y otras requiera de mucha escucha, paciencia, diálogo, comprensión. Pero al menos es importante encontrar un punto de partida en el que podamos estar de acuerdo y sobre el que podamos dialogar: la capacidad argumentativa de la razón humana.

En teoría está muy bien apelar a la razón. El problema comienza cuando alguien pretende apropiarse la razón para él solo y, en consecuencia, piensa que los discrepantes de su posición, no son razonables. ¿Habrá que empezar por ponerse de acuerdo en que no todos estamos de acuerdo en lo que hay que considerar “razonable”? Al menos debería unirnos la búsqueda de lo razonable, aceptando que en algunas cuestiones el acuerdo no será posible y entonces habrá que buscar posiciones de consenso, ceder unos y otros, no en los principios que se consideran irrenunciables, sino en el alcance práctico de los mismos, en los que deberemos respetar la fe o la ideología de cada uno.

Espiritualidad , , , , ,

La Iglesia episcopaliana, “castigada” por sus compañeros anglicanos por aprobar el matrimonio igualitario responde.

Jueves, 21 de enero de 2016

the_episcopal_church_welcomes_youLa Iglesia episcopaliana de Estados Unidos ha sido sancionada por los primados de la Comunión Anglicana, a la que no podrá representar en organismos internacionales. El motivo: su posición inclusiva en materia LGTB, especialmente en lo referido al matrimonio.

En la reciente reunión de primados de la Comunión Anglicana se ha producido una decisión que no por esperada deja de ser lamentable: la Iglesia episcopaliana de Estados Unidos ha sido sancionada por su inclusividad con las personas LGTB. En particular, se le reprocha la reciente modificación de su su canon matrimonial para incluir a las parejas del mismo sexo. Aunque los episcopalianos ya admitían la bendición de estas parejas, quedaban todavía excluidas del matrimonio religioso propiamente dicho. La decisión fue la culminación natural de un proceso inclusivo iniciado años antes, pero sin duda la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos —que consideró inconstitucional la prohibición del matrimonio civil igualitario— actuó como catalizador. Los episcopalianos fueron así la segunda confesión cristiana mainstream en aprobar el matrimonio religioso igualitario en pocos meses: en marzo de 2015 había hecho lo propio la Iglesia presbiteriana.

Un paso que ha supuesto que a la Iglesia episcopaliana se le aplique una sanción, consistente en que sus miembros no podrán ser elegidos para representar a la comunión anglicana en organismos internacionales. En palabras del comunicado oficial que hace pública la decisión: “Los desarrollos recientes en la Iglesia episcopal en relación a su canon matrimonial representan un apartarse de la fe y enseñanza mantenidas por la mayoría de nuestras provincias sobre la doctrina del matrimonio (…) Es nuestro deseo unánime caminar juntos. Sin embargo, dada la seriedad de estos asuntos, reconocemos formalmente esta distancia requiriendo que, por un periodo de tres años, la Iglesia episcopal no siga representándonos en organismos ecuménicos e interreligiosos. No deberá ser designada para comisiones permanentes internas; además, mientras participe en los órganos internos de la Comunión Anglicana, no tomarán parte en la toma de decisiones o en cualquier asunto relativo a doctrina o políticas”.

La Iglesia episcopaliana ha reaccionado con extrema elegancia, manifestando su pesar y su esperanza en el futuro. Así lo ha declarado su primado, Michael Curry:

“No es este el resultado que esperábamos. Y siendo verdad que estamos decepcionados, es importante recordar que la Comunión Anglicana no es en realidad una cuestión de estructura y organización. La Comunión Anglicana es una red de relaciones construida en asociaciones para la misión. Son relaciones fundadas en una fe común. Relaciones entre diócesis, de parroquia a parroquia a través del mundo (…) Es este un tiempo decepcionante para muchos. Y habrá dolor en el corazón de muchos. Pero es importante recordar que seguimos siendo parte de la Comunión Anglicana (…) Y la verdad es que puede que sea parte de nuestra vocación el ayudar a la Comunión, y a muchos otros, a crecer en una dirección donde podamos darnos cuenta y vivir el amor que Dios tiene por nosotros; de tal manera que un día podamos ser una Iglesia y Comunión donde todos los hijos e hijas de Dios sean plenamente bienvenidos”.

Otra de las reacciones que tiene interés es la reflexión de Brandan Robertson, cristiano evangélico abiertamente gay. “Creo que los primados anglicanos que están pidiendo la separación de la Iglesia episcopal por su postura en las relaciones entre personas del mismo sexo están actuando por miedo e ignorancia porque nunca se han sentado de verdad en la misma mesa —ni tampoco han caminado a su lado— con ningún discípulo LGTBQ+ de Jesús. Es fácil demonizar desde la distancia. Es fácil declarar ‘herético’ cuando nunca has andando en los zapatos de tu ‘otro’ ni has hecho experiencia de Dios a través de sus zapatos. Esos Primados —y en realidad todos los que se oponen enérgicamente a los LGTBQ+ cristianos— deben seguir el imperativo bíblico y conocer algunos fieles seguidores de Jesús que son LGTBQ+. Necesitan hacer experiencia de vida a través de sus ojos. Necesitan ver cuánto puede honrar a Dios nuestro ‘estilo de vida’. Porque mientras no lo hagan, lo único que harán será aferrarse a una teología desencarnada; y nada es más peligroso, destructivo y letal”, ha escrito Robertson.

Un conflicto que viene de atrás

Esta decisión no es más que es el último capítulo de un largo enfrentamiento entre dos grandes grupos. Por un lado están las iglesias del “sur global” (Global South), sobre todo del África anglófona, en particular Nigeria y Uganda. Por el otro, las iglesias de Estados Unidos y, en menor medida, Canadá. Las segundas han dado pasos decisivos hacia la inclusión mientras que las otras participan de la LGTBfobia extendida en sus países.

El conflicto se retrotrae varios años atrás. La primera fecha significativa puede situarse en 1998. Fue en la Conferencia de Lambeth (reunión de obispos de la Comunión Anglicana que tiene lugar cada diez años). Entonces se aprobó una resolución de condena de las relaciones homosexuales por “contrarias a la Escritura“. Se enfrentaban ya a la Iglesia episcopaliana, que llevaba años avanzando en la inclusión. No en vano, en 1988 el conocido obispo John Shelby Spong, de la diócesis de Newark (Nueva Jersey) hizo publicar Living in Sin?, donde planteaba ya la bendición de parejas del mismo sexo (hay traducción al español a cargo de la Asociación Marcel Légaut, con el título ¿Vivir en pecado?).

Esta resolución de la Conferencia de Lambeth no frenó a la iglesia episcopaliana. Y en 2003 se llegó a un punto de inflexión. Fue con la elección como obispo de New Hampshire de Gene Robinson, abiertamente gay y entonces con pareja (se divorció años después). Se conminó entonces a la Iglesia episcopaliana a no seguir ordenando obispos LGTB. Esta orden la cumplió un tiempo hasta que decidió proseguir su camino de inclusividad, eligiendo a Mary D.Glaspoool como obispa auxiliar de Los Angeles.

Durante este tiempo, además, esta iglesia ha ido posicionándose cada vez más claramente a favor del matrimonio igualitario. Un signo elocuente fue hacer tañer las campanas de la Catedral Nacional de Washington cuando el Tribunal Supremo de los Estados Unidos derogó la sección tercera de la DOMA (Defense of Marriage Act), sentencia que está en la base de la que un tiempo después extendió el matrimonio igualitario a todo el país. El último paso ha sido la reforma del canon para aprobar el matrimonio religioso.

En cada uno de estos pasos, ha habido amenazas de cisma, nunca formalizadas. No en vano, numerosas iglesias opuestas a la inclusión han ido enfriando o rompiendo lazos con la iglesia episcopaliana. Ahora algunos ven el cisma más cercano. Sin embargo, conviene tener claro que, estrictamente, no hay cisma en esta sanción: como bien dice el primado de la Iglesia episcopaliana, esta sigue siendo parte de la Comunión Anglicana. No obstante, no deja de llamar la atención que el primado de toda la Comunión, el arzobispo de Canterbury Justin Welby (un cargo más bien honorífico, en modo alguno equivalente al papa de Roma) haya asegurado que un cisma “no sería un drama”, palabras que pueden ser muy reveladoras.

De momento, lo más significativo a nuestro juicio es que la Iglesia episcopaliana sigue firme en su camino hacia la plena inclusión. Afirman ciertamente el deseo de seguir en la Comunión, pero dejan clara su apuesta. Más aún, consideran que su misión incluye ayudar a otros a ver la necesidad de tal inclusión. De una manera análoga a la Iglesia Evangélica Española (amenazada también, en su caso de expulsión del Consejo Evangélico de Madrid), parece que las iglesias inclusivas están viendo claro que no deben echarse atrás por el rechazo de otras.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Anglicana , , , , , , , , , , , , , ,

“El elemento que divide”, por José Mª Castillo

Martes, 19 de enero de 2016

religion-dividesDe su blog Teología sin Censura:

El elemento extraño a la realidad tangible, visible, palpable, demostrable, que es el hecho religioso, es además un elemento que divide. Porque rompe la homogeneidad de lo real. En cuanto que fractura, divide y separa “lo sagrado” de “lo profano”. Por eso, hay espacios sagrados (los templos…) y espacios profanos (la calle, la casa, el campo…). Como también hay tiempos sagrados (tiempo de oración, tiempo de celebración, cuaresma, Pascua, Ramadán…) y tiempos profanos (tiempo de trabajo, de descanso, de diversión…). Hay, además, personas sagradas (sacerdotes…) y personas profanas (los laicos). Hay objetos sagrados (un crucifijo, una patena…). Y objetos profanos (un vaso, una silla…).

Pero ocurre que la religión no solamente divide, sino que además privilegia. Es decir, donde se hace presente el hecho religioso, por eso mismo se fractura la homogeneidad de lo real. Y además, la misma creencia que rompe la homogeneidad de la realidad, además de eso, carga la mano a favor de lo sagrado. Y establece una desigualdad insalvable. Porque, en la misma medida en que la creencia se intensifica, en esa misma medida la desigualdad se agranda. Por poner algunos ejemplos muy sencillos: cuando entramos en un templo, bajamos la voz o incluso nos quedamos en silencio; si estamos ante un difunto, ante una imagen sagrada…, callamos, agachamos la cabeza, nos componemos la vestimenta… En las personas que tienen fe, estos comportamientos son inevitables, son “lo que tiene que ser”.

La consecuencia, que todo esto entraña, es que, en los países en los que está fuertemente implantada la religión, por eso mismo en tales países se implantan también no pocas desigualdades. Y la religión reclama privilegios que no están al alcance de quienes se consideran y se declaran laicos. Lo que, en importantes ámbitos de la vida y de la convivencia, es origen de enfrentamientos, rivalidades, conflictos, problemas económicos, políticos, sociales, etc.

Lo más original del cristianismo está en que, según los evangelios, Jesús no quiso nunca privilegios. Ni soportó desigualdades. Y por eso se enfrentó a los “hombres de la religión”, que había en aquel tiempo y en aquel pueblo. Es más, Jesús se puso de parte de los samaritanos, de los extranjeros, de los pecadores, de los publicanos, de los más pequeños, de los últimos, de las mujeres y de los niños. No para darles la limosna que tranquiliza la conciencia, sino para que los menos apreciados por la religión tuvieran la igualdad en dignidad y derechos, que, en nombre de “lo sagrado”, se les había quitado. Cuando la religión divide, eso no es religión, sino “anti-religión”. Y si no hay otra manera de vivir una religión que nos una a todos, habrá que inventar otra manera de poner en práctica el Hecho Religioso.

Espiritualidad , , , , , , ,

“El elemento extraño”, por José Mª Castillo

Lunes, 18 de enero de 2016

joven-rosarioDe su blog Teología sin Censura:

El hecho religioso introduce un elemento extraño en la vida. Un elemento ajeno a la realidad constatable, demostrable, palpable. Es una realidad empíricamente ajena a lo real. Y prueba de ello es que no tenemos instrumentos comprobatorios, que demuestren de forma indiscutible e incuestionable, científicamente probatoria de que la religión es un componente esencial y propio de la vida. De la realidad de la vida. No existe ni semejante argumento, ni instrumento alguno que nos puede hacer patente la evidencia de lo que jamás ha sido evidente. Ni puede serlo.

Por eso, el hecho religioso no se basa en la evidencia, sino en la creencia. Y toda creencia es siempre un convencimiento o una convicción libremente asumida. De ahí que el factor libertad es decisivo en el ser y en la pervivencia del hecho religioso. Y esto es lo que explica por qué, a medida que la gente se siente más libre para pensar, para decir lo que piensa y para actuar en consecuencia, en esa misma medida el hecho religioso se debilita, se va quedado al margen de la vida y de la sociedad, de la convivencia. Y entonces, lo que pasa es que quedan manifestaciones del hecho religioso, pero la gente es cada día menos religiosa. La gente va a las iglesias, a las mezquitas, a las sinagogas o a las pagodas, pero la gente va a esos sitios, más por costumbre o por compromiso, que por convicción.

Entonces, ¿por qué sigue existiendo el hecho religioso? Porque la vida tiene unos límites y nos impone unas limitaciones, que no responden a nuestras aspiraciones. Por eso, como necesitamos comida, aire o cariño, también necesitamos religión. La que sea. Mucha gente se agarra a las religiones que ya existen. Y otros se las inventan, aunque los inventores no expliquen nunca en qué consiste su invento.

En cualquier caso, una advertencia capital: no confundamos la religión con Dios. La religión, sea la que sea, es un medio, un instrumento, para buscar y encontrar a Dios. Pero la religión no es Dios. En esa palabra, Dios, ponemos el logro de nuestras aspiraciones últimas y el sentido de nuestra vida. Si la religión nos sirve para sentirnos mejor y ser mejores, ¡bendita sea! Si lo que pasa es que la religión nos separa, nos divide, nos enfrenta, nos deshumaniza…, entonces, ¿para qué la queremos y por qué la costeamos?

Espiritualidad , , , ,

“La Religión, más que un Catecismo”. por Félix Jiménes, Escolapio

Viernes, 15 de enero de 2016

news_mck07n63p22s7fdChristopher Hitchens en su libro “Dios no es grande. Cómo la religión envenena todo” afirma: “La religión procede del período de la prehistoria humana…cuando nadie tenía la menor idea de lo que estaba pasando. Hoy mi hijo menos educado sabe más acerca del orden natural que cualquiera de los fundadores de las religiones…y nadie está interesado en enviar a nadie al infierno”.

Pronunciar la palabra religión produce en algunos un bostezo de tiburón, mientras que otros segregan un odio mortal. Religión, tal vez seas la palabra más antipática que se pueda emitir en muchos ambientes y por esta razón la más silenciada. Religión, ni en las iglesias se te nombra.

A medida que la civilización y el progreso se hacen omnipresentes en las sociedades occidentales, el sentido del asombro, de lo sagrado, se desvanece.

De un pasado glorioso en el arte, en la arquitectura, en la literatura y hasta en la oratoria teológica hemos caído en un vacío que ahora es llenado por las imágenes y el ruido de los medios de comunicación. Todo es “sound and fury signifying nothing”. Ruido que sofoca las pequeñas y tímidas voces de lo divino.

Hoy nos contentamos con comprender el mundo, consumir los alimentos terrestres, usar y tirar los bienes que producimos. Hemos perdido el sentido de reverenciar, de asombrarnos.

La religión la hemos reducido a momentos puntuales, ocasiones especiales: nacimientos, bodas, funerales…Es el traje de fiesta, no el mono de trabajo de cada día que es mucho más precioso y necesario que el traje de fiesta.

La religión la hemos diluido en lo externo, en las grandiosas ceremonias, en los revivals que producen calambres cuasimísticos que, una vez consumidos, nada tienen que decir a la vida cotidiana y no alivian el tedio de la vida.

La religión, reducida al mínimo común denominador, se ha convertido en terminología, en catecismos, credos, códigos, dogmas…que corre el riesgo de transformarse en un elefante disecado para llenar un museo que visiten los turistas.

La religión, perdida el alma, es más un obstáculo que solución para el hombre de hoy.

La religión vivida sólo en los templos, en los que se reúnen los hombres, pero en los que Dios es el gran ausente es una abominación. Nosotros buscamos una utilidad inmediata cuando la verdadera religión apunta a la eternidad.

En la Biblia Hebrea no existe la palabra religión. La expresión yirat hashem -el asombro de Dios- o la expresión yirat shemayim -el asombro del cielo- sería un pobre equivalente de nuestra palabra religión. Tampoco existe la palabra creyente.

El hombre de hoy tiene las ventanas del alma, si aún la tiene, cerradas a la trascendencia, a la religión entendida como misterio, asombro ante lo inefable y lo santo.

Si Dios fuera una perla en el fondo del océano y el hombre fuera capaz de detectarla seguro que no se molestaría en buscarla.

La religión consiste en la pregunta de Dios al hombre: ¿Dónde estás? Genésis 2,9, en la pasión de Dios por el hombre, creado a su imagen, y buscado por Dios: “como un león me das caza”, Job 10,16.

En el principio era Dios y responder a Dios, estar abierto al misterio, a lo inefable de la existencia es un estado de mente y de corazón. Ser insensible a este misterio es el mayor obstáculo para responder a Dios, para vivir la religión.

A la pregunta de Dios nadie puede responder por nosotros, la fe confianza, no un catecismo, responde por mí.

“La humanidad perece no por falta de información sino por falta de apreciación”.

En este país la palabra religión, raquitismo intelectual, político y social, evoca una asignatura académica, religión con minúscula, religión proselitismo, religión adoctrinamiento superficial, que es lo único que la escuela puede hacer.

La religión con mayúscula, ventana que abre la mente y el corazón al asombro, al misterio de la vía y a la existencia de un horizonte más allá de todo horizonte nunca se puede convertir en asignatura.

No hay teología que pueda explicar a Dios, sólo las antenas de un corazón bien orientado puede captar su mensaje y su voz.

Todos, los premodernos, los modernos y los posmodernos, odiamos un poco eso que ahora llaman “la religión organizada” que vivimos más como esclavitud que como liberación.

El único consuelo consiste en que habrá un día en que “la religión organizada” y sus cloacas desaparecerán.

“Ven que te enseñe la novia, la esposa del Cordero. La ciudad no necesita ni de sol ni de luna que la alumbren, porque la ilumina la gloria de Dios”. Apocalipsis 21.

P. Félix Jiménez Tutor, Escolapio
www.reflexionyliberacion.cl

Espiritualidad , , ,

“Fundamentalismo y Espiritualidad sana”, por Chema Muñoz

Miércoles, 6 de enero de 2016

HomofobiaDe su blog Cristiano Arco Iris:

He recibido críticas, insultos y amenazas de condenación eterna tras mi reciente apoyo a las comunidades de la IEE en Madrid, algunas incluso de predicadores latinoamericanos. Comprendo su intención de preservar “la doctrina” y salvar a las personas LGTB que nos atrevemos a vivir y disfrutar nuestra capacidad de amar en modo afectivo-sexual. Pero sus posturas me parecen ofensivas y hasta peligrosas, propias de una época anterior a la Declaración de los Derechos Humanos.

Los fundamentalismos “religiosos” son reacciones ideológicas frente al miedo que producen los cambios modernos en sociedades cada vez más laicas y libres. Suelen ir asociados a la intolerancia y el fanatismo. Rechazan toda adaptación del mensaje sagrado a la realidad socio-cultural como algo herético. Propician el rechazo y la agresividad contra quienes no compartimos su mentalidad y su forma de entender la fe y la espiritualidad.

Los fundamentalistas suelen apoyar sus posiciones doctrinales con textos fuera de contexto, citas de la Biblia o del Corán que usan como armas arrojadizas sin ningún tipo de rigor hermenéutico, y que se convierten en pretexto para justificar sus posturas dogmáticas o fanáticas. Exigen la absoluta uniformidad doctrinal, tratando de imponer normas morales muy rígidas, reglamentando todos los aspectos de la vida privada. Una mala formación teológica, una falsa y enfermiza experiencia espiritual, una escasa formación humana y una mentalidad cerrada y estrecha aumentan el peligro de radicalización de estas personas y colectivos.

Una espiritualidad sana acoge lo mejor de este mundo actual, no teme los cambios, acepta la laicidad, comprende a quienes no comparten sus creencias, valora los avances científicos y sociales como un bien por el que dar gracias, defiende los Derechos Humanos y la dignidad de todas las personas. No se cree en posesión de la Verdad sino que intenta descubrir la parte de verdad que tienen los demás. No trata de imponer sus ideas, sino de proponerlas y dialogar de modo constructivo y respetuoso.

Entre las personas católicas, protestantes y musulmanas, muchas compartimos esta espiritualidad abierta y positiva, que nos ayuda a ser más felices, generosos, solidarios, respetuosos y agradecidos. Poco tenemos que ver en la práctica con los fundamentalismos cristianos e islámicos, que tanto daño han hecho, hacen y harán si se lo permitimos. No son nuestros enemigos, pero integran grupos enfermos que pueden ser peligrosos. Y algunos lo son. Sus derechos llegan hasta donde empiezan los derechos de los demás. ¿No os parece?

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , , , , , ,

Multa de 144.000 dólares a los pasteleros de Oregón que se negaron a elaborar un pastel para una boda de dos mujeres

Sábado, 2 de enero de 2016

bnsweetcakesjpg-e85b55c6afa7dfdbRecogimos la historia hace ya casi tres años: una pareja de mujeres de Oregón denunció a una pastelería por negarse a elaborar su pastel de boda. Su dueño les dijo que sus creencias religiosas le impedían elaborar la tarta para una boda homosexual. La pastelería ha tenido que abonar ahora una multa de 144.000 dólares. Desde 2007 el estado de Oregón prohíbe a los establecimientos comerciales discriminar a los clientes por su orientación sexual o identidad de género.

Aaron Klein, dueño de la pastelería Sweet Cakes en Gresham (Oregón), negó haber insultado a la pareja, pero admitió que había rechazado elaborar el pastel por razones religiosas. “Les pedí disculpas por las molestias ocasionadas y les dije que no servimos a matrimonios del mismo sexo (…) No quise ofender a nadie, es simplemente algo en lo que creo profundamente“, declaró Klein, que se escudó en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos para defender su supuesto derecho a “practicar mi religión de la forma en la que yo la veo“.

Han pasado casi tres años, y ahora hemos conocido que el estado de Oregón ha obligado por fin a Aaron y Melissa Klein, dueños de la pastelería, a abonar una multa de 137.000 dólares a Laurel y Rachel Bowman-Cryer, la pareja que fue víctima del episodio discriminatorio. Una cifra que se suma a los 7.000 dólares que ya habían abonado a principios de este mes. El estado de Oregón prohíbe a los establecimientos comerciales discriminar a los clientes por su orientación sexual o identidad de género, y únicamente reconocer exenciones a esta norma a organizaciones religiosas.

La multa, en realidad, les había sido impuesta hace ya seis meses, pero los Klein se habían negado hasta ahora a pagar la multa alegando dificultades financieras, y ello a pesar de haber recaudado más de medio millón de dólares en varias cuentas abiertas para que quienes les quisiesen ayudar pudieran hacerlo. El dinero, no obstante, permanecerá en depósito y no será entregado al matrimonio Bowman-Cryer hasta que la sanción sea firme, dado que los Klein han recurrido la multa ante los tribunales.

Una negativa que desencadenó una gran polémica 

En su momento, la lamentable noticia desencadenó una gran polémica en los Estados Unidos, gracias sobre todo a que los grupos de la derecha cristiana se movilizaron a favor de los pasteleros (ahí está el más de medio millón de dólares recaudado) y desencadenaron una formidable campaña mediática construida en buena parte a base de falsedades para convertir a los pasteleros en una especie de “mártires de la causa cristiana” (un artículo publicado por The New Civil Rights Movement la analizaba con detalle hace unos meses).

También la pareja discriminada recibió innumerables muestras de apoyo. Una de las más celebradas fue el ofrecimiento de Duff Goldman, dueño de la pastelería Charm City Cakes de Baltimore, para elaborar gratuitamente el pastel de boda de la pareja y hacerse cargo de los gastos de su traslado. Goldman es un pastelero conocido en todo el país por haber sido el protagonista de Ace of Cakes, un reality en torno al mundo de la pastelería emitido con gran éxito entre 2006 y 2011 por Food Network, un canal de televisión especializado en alimentación y cocina.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , , , , , , , , ,

Ellen Page habla de la toxicidad de estar en el armario y la religión

Martes, 29 de diciembre de 2015

ellen_page_1397_635x… Desde que Ellen Page salió del armario en febrero del año pasado, se ha prodigado mucho y muy bien sobre ser lesbiana, estar en el armario, sus relaciones y la importancia de fomentar las películas LGBT como profesional del cine. Hace unos días Ellen Page estuvo en el show de Stephen Colbert y volvió a hablar sin tapujos sobre su condición sexual, el proceso que ha atravesado estos años e incluso de religión. No os perdáis el vídeo con la entrevista.

Como la mayoría de personas armarizadas, Ellen se sentía triste, tóxica, asfixiada. Abrir las puertas y llenar sus pulmones de aire fresco le ha cambiado la vida y obviamente, no desea que nadie atraviese ese mal trago.

Pero Ellen, aparte de salir del armario, ha decidido mojarse y convertirse en activista LGBT. Esta vez ha hablado de religión y de cómo algunas personas se escudan en ésta para negar la igualdad de derechos:

La libertad religiosa es muy, muy importante. Pero es desafortunado que dicha libertad se emplee para justificar la discriminación. Si alguien está preocupado o sorprendido por la aceptación social de la comunidad LGBT es porque simplemente no están suficientemente expuestos a personas LGTB y no interaccionan con ellas.”

Page apareció en el programa de Colbert para promocionar Freeheld, la película basada en hechos reales en la que la pareja sentimental de una agente de policía lucha por conseguir la pensión de ésta. Por cierto, aunque Freeheld se estrenó mundialmente en octubre, en España podremos verla el próximo mes de enero.

Os dejamos con la entrevista de Ellen Page:

Imagen de previsualización de YouTube

Fuente AmbienteG

Budismo, Cine/TV/Videos, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , ,

Matrimonio igualitario en España, primer semestre de 2015: las bodas entre mujeres son ya la mitad del total

Martes, 8 de diciembre de 2015

20091022-matrimonio-gay-iglesiaEl Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el adelanto provisional del movimiento natural de población del primer semestre de 2015, en el cual se celebraron 1.803 bodas entre personas del mismo sexo, el 2,6% del total (69.671). De ellas, 908 fueron entre varones (el 50,4%) y 895 entre mujeres (el 49,6%).

Según estos datos provisionales, en el primer semestre de 2015 se habría producido un repunte relativo de bodas entre personas del mismo sexo, al ascender a un 2,6% del total de matrimonios (en años anteriores la cifra se había estabilizado ligeramente por encima del 2%). Habrá que esperar no obstante a los datos definitivos para confirmarlo.

El adelanto provisional del INE no ofrece los datos de bodas entre personas del mismo sexo desglosados por comunidades autónomas, pero no son de esperar, una vez se conozcan los datos definitivos, grandes cambios respecto a años previos. En 2014, el ejercicio inmediatamente anterior, Cataluña repitió una vez más como la comunidad con más matrimonios entre personas del mismo sexo en números absolutos (709), si bien en términos porcentuales es Canarias la que tradicionalmente más alto número de bodas entre personas del mismo sexo celebra (el 3,7% del total de bodas en 2014).

Sumando los datos provisionales del primer semestre de 2015 a los de 2005 (1.269), 2006 (4.313), 2007 (3.193), 2008 (3.194), 2009 (3.082), 2010 (3.193), 2011 (3.540), 2012 (3.455), 2013 (3.071) y 2014 (3.275) y teniendo en cuenta que prácticamente ya ha transcurrido todo 2015, más de 35.000 parejas del mismo sexo habrían contraído ya matrimonio en España.

Las bodas entre parejas de hombres y mujeres se igualan

Los datos provisionales del primer semestre de 2015 confirman, por otra parte, una tendencia que se veía con claridad en 2014: la equiparación ya casi total en el número de bodas entre hombres (1.679) y entre mujeres (1.596).

En los primeros años de matrimonio igualitario en España, las bodas entre hombres superaban con claridad las bodas entre mujeres. Una tendencia que sin embargo ha ido aminorándose con el paso del tiempo, hasta casi igualarse en 2014, cuando las bodas entre mujeres ascendieron al 48,7% del total de bodas del mismo sexo. Durante el primer semestre las cifras se igualaron aún más: 908 bodas entre varones (el 50,4%) frente a 895 entre mujeres (el 49,6%). Habrá que esperar a los datos de todo año para saber si por primera vez las bodas entre mujeres son más numerosas.

Tres de cada cuatro matrimonios son ya civiles

Por lo que se refiere a la forma de celebración, y refiriéndonos ya al total de matrimonios, parece que en el primer semestre de 2015 se acentúa la caída del matrimonio católico. De las 69.671 bodas celebradas, 51.670 (el 74,2%) fueron exclusivamente civiles, mientras que 16.788 (el 20,1%) se celebraron por el rito católico. 338 se celebraron por el rito de otra religión, no constando el dato en 875 casos.

General, Historia LGTB , , , ,

“Viernes de terror en París”, por José I. Calleja

Viernes, 20 de noviembre de 2015

nino-con-una-flor-tras-loa-atentados-de-paris_560x280“La religión, blanco de todas las iras”

Tocamos los límites de nuestra repugnancia moral”

(José I. Calleja).- Al “estallar París en muertes, dolor y terror” -es la noche del viernes trece de noviembre-, la gente de bien no puede sino llevarse las manos a la boca y la cabeza, y es que tocamos los límites de nuestra repugnancia moral. Las ideas y las palabras se nos paralizan hasta conocer cuántas son las víctimas, quiénes las han masacrado y dónde están sus asesinos. Sabemos quiénes son, decía el presidente Hollande, y no podía decir, sabemos dónde están. Todavía.

Si yo fuera un especialista en la explicación estratégica de los conflictos internacionales, algo extraordinario podría decir, pero sólo soy un cultivador de ideas sobre la ética cotidiana, la que podría hacernos más personas. ¿Es posible acaso ser más personas unos que otros? Es posible comportarse de una forma más propia de personas unos que otros.

El ser es aquí el hacer y de aprender esto se trata. Y eso soy, un cultivador de la ética como concepto y en lo posible un compañero de viaje en la aventura de vivir con humanidad hacia todos y con todos. El viejo sueño de los ilustrados humanistas que lo han sido y serán siempre desde la inclusión, la gran aportación de occidente al mundo.

Y en ese movimiento humanitario, social y cultural, es imprescindible no confundir creencias y valores, pero es imposible separarlos. Las creencias se manifiestan democráticamente por quien quiera, tomando la fuente o inspiración de donde estime, con respeto de la dignidad humana de todos; sin este respeto, las religiones declinan como derecho de las personas; y los valores y normas morales, estos sí, han de ser democrática y argumentativamente expuestos por todos, sin parapetarse los creyentes en la revelación y los no creyentes, en una racionalidad sólo para los liberados de la fe.

Los valores, y su concreción en normas morales o éticas universales, y en leyes precisas, son tarea de todos, argumentando todos, y concretando todos sus mínimos de interpretación y su práctica social. Europa es una cultura notable en este camino; en su teorización mucho más que en su práctica, desde luego. Pero sólo logramos certezas éticas en la vida civil, a la medida de los humanos, no de los dioses; tampoco los creyentes somos dioses; en ningún lugar ni religión los creyentes somos dioses, ni hablamos y actuamos sustituyéndolos; ni cuando hacemos el bien, ni cuando hacemos el mal. Somos los humanos los que elegimos uno u otro proceder, y de ello nos responsabilizamos, sin disculpas ni encargos trascendentes. Tú has matado, tú has explotado, tú has torturado. Tú recurres al terror. Deja en paz a Dios.

La religión, la pobre religión, se vuelve a convertir en estos casos en el blanco de todas las iras; la política y la economía tienen mil razones para precederla en nuestro enfado, pero eso no está claro siempre. La religión, la pobre religión, aparece al fondo de todos los males, y yo me alegro de que una sospecha extrema hacia ella esté ahí, en tantas bocas y almas. Porque es una experiencia purificadora que las religiones necesitamos y el islamismo, más si cabe que ninguna otra.

Occidente, cuya política económica y geoestratégica es demencial por sesgada e injusta en tantos casos, ha logrado una ética civil humanista capaz de poner al ser humano en otras vías. No sólo ella, pues la ética sin poder social y político, no es nadie; pero ella es una oportunidad de hacer internacionalmente bien las cosas, a la medida siempre de las fuerzas humanas. Nosotros, hablo desde el País Vasco, pareciendo que este decir moral es vaporoso e idealista, tenemos una experiencia reducida pero cierta de cómo puede progresar un sociedad de la violencia indiscriminada a la política y el entendimiento. Es un pequeño prodigio que de tan liviano como se presenta en el escenario de la historia, pareciera que nadie lo busca y llega solo. Pero no es así, viene cuando le abrimos paso.

Bien lejos en cantidad y dureza está lo que representa la noche roja y negra del viernes trece en París, pero la confianza en que una ética política y social humanista, inclusiva y justa, nos ha de llevar a donde vamos, está ahí. Sabemos en qué creemos, sabemos lo que queremos, y exigimos su respeto; las religiones y las políticas, las sociedades y los ejércitos, las empresas y los voluntarios tenemos que respetar esa ética de lo humano imprescindible e irrenunciable.

Nosotros lo tenemos que creer y exigir siempre, y el terrorismo lo tiene que entender y, mientras subsista, con la ley penal y la fuerza justa tenemos que combatirlo. Es muy duro decir que esa fuerza, nuestra fuerza, es a menudo indiscriminada y contra víctimas totalmente inocentes. Daños colaterales que decimos. No puede ser. Hay cifras escalofriantes sobre esos daños colaterales con centenares y centenares de víctimas inocentes. Así, la espiral de violencia se multiplica incontrolada. Los que aprisionan la verdad de la justicia en la violencia indiscriminada con víctimas inocentes, no pueden apelar a dioses ni a leyes justas.

París es un drama sin cuento en la noche de este viernes y trece; el terrorismo no tiene ninguna justificación y legitimidad, ni política ni religiosa; el terrorismo es terror, la expresión máxima de la inmoralidad humana en cualquier situación. Pero este es un discurso que amamos y compartimos masivamente. Nosotros creemos además que nadie sobra en el camino, ni la distribución de responsabilidades es única. Que las religiones tengan una historia compleja en la generación de violencia fundamentalista, no nos permite simplificar los procesos de violencia social y rehusar una lectura más completa por abierta a más sujetos y causas. Es difícil hacer que un ciudadano entienda algo cuando su modo de vida depende de que no lo entienda. Nos debemos esta libertad.

Fuente Religión Digital

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , ,

“La religión, asunto personal pero no intimista”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Sábado, 14 de noviembre de 2015

998cruzmonteLeído en su blog Nihil Obstat:

La religión es un asunto personal, pero no intimista. Tiene repercusiones en todos los ámbitos de la vida. Y como la persona es un ser social y se realiza en comunión con los demás, la religión tiene incidencias sociales y, en consecuencia, repercusiones políticas, económicas, laborales, artísticas. Nada escapa a la religión, porque ella está indisolublemente ligada con la vida. El Papa Francisco lo ha dicho con estas palabras: “Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos… Una auténtica fe, que nunca es cómoda ni individualista, siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo, de transmitir valores, de dejar algo mejor detrás de nuestro paso por la tierra… Si bien el orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política, la Iglesia no debe quedarse al margen en la lucha por la justicia”.

Las religiones, y el cristianismo en particular, han sido creadoras de cultura, promotoras de belleza; han fomentado, creado y dirigido instituciones asistenciales y educativas, han sido también instancia crítica de aquellas políticas que atentaban contra la dignidad de la persona. Desgraciadamente, en ocasiones, las religiones, han pretendido ocupar todo el ámbito de lo público y no han respetado la legítima autonomía de la política, de la economía, de la ciencia y de la educación. En estos casos no han sabido situarse adecuadamente y han pagado las consecuencias, muchas veces en forma de oposición o ataque a lo religioso, cuando lo secular se ha desligado de lo religioso.

Ahora bien, las convicciones religiosas con incidencia social no se defienden religiosamente. Y si no se defienden religiosamente se arriesgan a ser discutidas y rechazadas. Se arriesgan a “perder” la partida en el campo legislativo, social y político. La cuestión entonces está en “no verme obligado a”, pero no en obligar a otros. Cuando las convicciones religiosas tienen consecuencias que van más allá de lo individual y afectan a otras personas (cuestiones matrimoniales y de ética sexual), no pueden defenderse, en nuestra sociedad, con argumentos religiosos ni apelando a motivos religiosos. Si la persona religiosa los defiende en campos ajenos a la religión es porque no son asuntos estricta y solamente religiosos.

Aunque la religión tenga repercusiones en todos los ámbitos de la vida, lo fundamental de la religión no son sus repercusiones públicas, sino la relación que permite establecer entre la persona y Dios. Sin esto la religión se queda sin alma y puede desaparecer con la misma facilidad con que apareció. Las religiones, y en concreto el cristianismo, son una invitación a vivir en comunión con Dios, una comunión que es fuente de esperanza y que estimula a vivir de otra manera.

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , ,

“La religión puede hacer el bien mejor y también el mal peor”, por Leonardo Boff

Miércoles, 11 de noviembre de 2015

9713576-principales-religiones-del-mundo--cristianismo-islam-el-judaismo-el-budismo-y-el-hinduismo_560x280 Leído en Koinonia:

Todo lo que está sano puede enfermar. También las religiones y las iglesias. Hoy particularmente asistimos a la enfermedad del fundamentalismo contaminando a sectores importantes de casi todas las religiones e iglesias, inclusive de la Iglesia Católica. A veces hay una verdadera guerra religiosa. Basta seguir algunos programas religiosos de televisión especialmente, de tendencia neopentecostal, pero también de algunos sectores conservadores de la Iglesia Católica, para oír que condenan a personas o de grupos de ciertas corrientes teológicas o satanizan a las religiones afrobrasileras.

La mayor expresión del fundamentalismo guerrero y exterminador es el representado por el Estado Islámico que hace de la violencia y del asesinato de los diferentes, expresión de su identidad.

Pero hay también otro vicio religioso, muy presente en los medios de comunicación de masas especialmente en la televisión y en la radio: el uso de la religión para reclutar gente, predicar el evangelio de la prosperidad material, sacar dinero a los feligreses y enriquecer a sus pastores y auto-proclamados obispos. Tenemos que ver con religiones de mercado que obedecen a la lógica del mercado que es la competencia y el reclutamiento del mayor número posible de personas con la máxima acumulación de dinero líquido posible.

Si nos fijamos bien, en la mayoría de estas iglesias mediáticas el Nuevo Testamento raramente es mencionado. Lo que predomina es el Antiguo Testamento. Se entiende el por qué. En el Antiguo Testamento, excepto los profetas y otros textos, se resalta especialmente el bienestar material como expresión del agrado divino. La riqueza gana centralidad. El Nuevo Testamento exalta a los pobres, predica la misericordia, el perdón, el amor al enemigo y la solidaridad ilimitada con los pobres y caídos en el camino. ¿Dónde se oye, hasta en los programas católicos, las palabras del Maestro: “Felices vosotros, pobres, porque vuestro es el Reino de Dios”?

Se habla demasiado de Jesús y de Dios como si fuesen realidades disponibles en el mercado. Tales realidades sagradas, por su naturaleza, exigen reverencia y devoción, silencio respetuoso y unción devota. El pecado que más se da es contra el segundo mandamiento: “no usar el santo nombre de Dios en vano”. Ese nombre está pegado en los vidrios de los automóviles y en la propia cartera del dinero, como si Dios no estuviese en todos los lugares. Y Jesús para acá y Jesús para allá en una banalización desacralizadora irritante.

Lo que más duele y escandaliza verdaderamente es que se use el nombre de Dios y de Jesús para fines estrictamente comerciales. O peor, para encubrir desfalcos, robo de dineros públicos y blanqueo de dinero. Hay quien tiene una empresa cuyo título es “Jesús”. En nombre de “Jesús” se amasan millones en sobornos, escondidos en bancos extranjeros y otras corrupciones que atañen a los bienes públicos. Y esto se hace con el mayor descaro.

Si Jesús estuviera todavía entre nosotros, sin duda haría lo que hizo con los mercaderes del templo: tomó el látigo y los puso a correr además de derribar sus puestos de dinero.

Por estas desviaciones de una realidad sagrada, perdemos la herencia humanizadora de las Escrituras judeocristianas y especialmente el carácter liberador y humano del mensaje y la práctica de Jesús. La religión puede hacer el bien mejor pero también puede hacer el peor mal.

Sabemos que la intención original de Jesús no era crear una nueva religión. Había muchas en aquel tiempo. Tampoco pensaba reformar el judaísmo vigente. Quería enseñarnos a vivir guiados por los valores presentes en su mayor sueño, el reino de Dios, hecho de amor incondicional, misericordia, perdón y entrega confiada a un Dios, llamado “papá” (Abba en hebreo) con características de madre de bondad infinita. Él puso en marcha la gestación del hombre nuevo y de la mujer nueva, eterna búsqueda de la humanidad.

Como lo muestra el libro de los Hechos de los Apóstoles, el Cristianismo inicialmente era más movimiento que institución. Se llamaba el “camino de Jesús”, realidad abierta a los valores fundamentales que él predicó y vivió. Pero a medida que el movimiento fue creciendo, se convirtió inevitablemente en una institución con reglas, ritos y doctrinas. Y entonces el poder sagrado (sacra potestas) pasó a ser el eje organizador de toda la institución, ahora llamada Iglesia. El carácter del movimiento fue absorbido por ella. Por la historia sabemos que allí donde prevalece el poder, desaparece el amor y se desvanece la misericordia. Eso es lo que por desgracia pasó. Hobbes nos advirtió de que el poder sólo se asegura buscando más y más poder.

Y así surgieron iglesias poderosas en instituciones, monumentos, riquezas materiales e incluso bancos. Y con el poder la posibilidad de corrupción.

Estamos presenciando algo nuevo que hay que saludar: El Papa Francisco nos está recuperando el cristianismo más como movimiento que como institución, más como encuentro entre las personas y con el Cristo vivo y la misericordia sin límites que como disciplina y doctrina ortodoxa. Ha puesto a Jesús, a la persona en el centro, no el poder, ni el dogma, ni el marco moral. Con eso permite que todos, aun los que no se incorporan a la institución, puedan sentirse en el camino de Jesús en la medida en que optan por el amor y la justicia.

*Leonardo Boff, columnista del JB online y teólogo.

Espiritualidad , , , , , , ,

“La vida y la ley”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Martes, 10 de noviembre de 2015

982leyLeído en su blog Nihil Obstat:

Uno de los problemas que tienen las leyes es que la vida siempre va por delante de ellas. No solo porque las mentalidades y las costumbres cambian, sino porque la realidad se impone y nos obliga a cambiar nuestras preconcepciones y nuestros planes. Eso ocurre en todos los terrenos, también en el religioso. Hay situaciones que hoy se consideran normales y en otros tiempos se consideraban, como mucho, como algo excepcional, por no decir anormal. Las cuestiones de moral familiar y matrimonial son un buen ejemplo. Se piense lo que se piense, desde el punto de vista moral y religioso, la normalidad social del divorcio ha hecho cambiar leyes que lo prohibían o lo penaban.

Es conocido el gran aprecio de los judíos piadosos por su Ley, que ellos consideran proveniente de Dios. Al respecto no conviene olvidar que lo propio del judaísmo no es exactamente la Ley, sino la Alianza, la elección que Dios ha hecho de ese pueblo, una alianza que permanece para siempre. Esta permanencia indica que en el judaísmo la gracia tiene la primacía. La ley no es más que la respuesta del ser humano a la iniciativa amorosa de Dios de hacer una Alianza con su pueblo. Dicho lo cual, vuelvo al aprecio del pueblo judío por la ley para referir un ejemplo de cómo también para este pueblo la vida, en ocasiones, obligaba a cambiar la ley. Y no pasaba nada.

El libro primero de los Macabeos cuenta la persecución religiosa desencadenada por el rey Antíoco IV, y la rebelión liderada por los Macabeos para defender la religión de sus antepasados. Matatías, el patriarca de la familia, incita al pueblo con el siguiente grito de guerra: “¡Todos los que quieran defender la ley y mantenerse fieles a la alianza que me sigan!” (1Mac 2,27). Tras esta arenga, el libro describe una primera batalla que es perdida como consecuencia de la observación de la prohibición de combatir en sábado. Este incidente conduce a Matatías a proclamar que es necesario combatir en sábado para conservar la alianza (1 Mac 2,40-41). La Alianza es criterio de la ley, y la juzga, e incita a cambiar la ley.

Uno se da cuenta de la necesidad de cambiar la ley cuando estamos ante asuntos serios. Los sábados, en los hoteles de Jerusalén, los ascensores están todo el día funcionando automáticamente, para que nadie tenga que apretar el botón y cumplir así con el precepto del “descanso sabático”. Me atrevo a opinar que el descanso sabático debe ser algo más serio. O está al servicio del ser humano o puede convertirse en algo ridículo. Estoy convencido de que si, en sábado, un piadoso judío se encuentra con un herido en un ascensor y solo puede bajarlo apretando el botón, no lo dudará un solo momento. Ya lo he dicho: cuando se trata de asuntos serios es cuando uno se da cuenta de lo relativas que son las leyes.

Espiritualidad , , , ,

Nuevo estudio muestra la disparidad entre los fieles católicos y las enseñanzas de su iglesia, también en materia LGTB

Viernes, 18 de septiembre de 2015

gays4Un reciente estudio del Pew Research Center confirma que los fieles católicos de Estados Unidos se distancian, en buena medida, de las enseñanzas de su propia iglesia, pese a su amplia voluntad de permanecer dentro de la misma. Esta disparidad se manifiesta también en materia LGTB, aunque aquí la opinión se encuentra más dividida que en otros asuntos.

El próximo 21 de septiembre comenzará en Filadelfia una nueva edición (la octava) del denominado “Encuentro Mundial de las Familias”, que incluirá una misa que se prevé multitudinaria. Se espera que, como ya ha sucedido en ocasiones anteriores, sirva para reafirmar las tesis más tradicionales y como escaparate de grupos ultraconservadores (de hecho, asistirán incluso grupos que siguen defendiendo las peligrosas “terapias” de conversión).

En este contexto, resultan interesantes los datos del último estudio del Pew Research Center sobre las posiciones de los católicos estadounidenses en diversos temas. Datos que muestran una población católica que está lejos de aceptar monolíticamente las enseñanzas de la iglesia, especialmente las referidas a moral familiar y sexual (incluido lo referido a la realidad LGTB). Así, preguntados por si consideran aceptables diversos modelos de familia, hay un amplio consenso (predecible) en valorar positivamente la “familia tradicional”: un 90% de los encuestados lo considera “aceptable y tan bueno como otros para educar hijos”. Lo interesante es que la misma valoración se da en porcentajes relativamente elevados respecto de otras formas de familia, incluidas las de padres del mismo sexo: 48% para parejas heterosexuales no casadas, 43% para parejas del mismo sexo (no especifica si casadas o no), 38% para padres y madres solteros y 31% para padres y madres divorciados.

En lo referido a las familias homoparentales, el porcentaje de “aprobación total” es más bajo que con el matrimonio “tradicional”, pero significativamente más alto que con padres y madres solteros o divorciados. Parecen preferir una pareja antes que una persona sola para la crianza… En cambio, para dar un retrato completo del estudio, hay que señalar que las parejas del mismo sexo tienen un porcentaje de “desaprobación total” (considerarlas inaceptables en cualquier caso) más alto que todas las demás, pues en las otras la consideración de “mal menor” (esto es, tenerlas por aceptables aunque por debajo del ideal) tiene mayores porcentajes. Parece que en lo referido a las personas LGTB, la opinión está más polarizada: o la aceptan plenamente, o la rechazan del todo.

Preguntados por formas de pareja (sin hijos), se repiten resultados similares: una pareja del mismo sexo sin hijos obtiene la aprobación del 46% mientras que una pareja heterosexual no casada y sin hijos recibe la aprobación del 55%; un matrimonio heterosexual que decide no tener hijos, por su parte, recibe la aprobación de un 70%.

Otra variable que hay que tener en cuenta es la diferencia entre los católicos que asisten a misa regularmente (al menos una vez por semana) y quienes no lo hacen. Entre los primeros, la adhesión a las enseñanzas de su iglesia es mayor que entre los segundos. En concreto, sobre las personas LGTB, encontramos que un 36% de los católicos que asisten regularmente a misa encuentran inaceptable una familia homoparental y un 25% la ve como “no tan buena” como una familia “tradicional”; en cambio, un 36% la ve tan buena como cualquier otra. La interpretación de este dato, obviamente, está sujeta a discusión. Unos podrán pensar que los católicos que van a misa son los más coherentes, otros en cambio podrán pensar que quienes no van quizá no lo hagan porque no se sienten a gusto con su iglesia tal y como está…

El caso del juez Kennedy, un ejemplo 

El estudio completo aporta muchos más datos interesantes. De entre ellos, podemos destacar uno que suele despertar polémica desde ambientes católicos y no católicos, aunque por razones distintas. Se trata de la paradójica “fidelidad” que manifiestan los católicos a su iglesia, incluso entre quienes no aceptan enseñanzas suyas y ni siquiera asisten a misa regularmente. Aquí el estudio ofrece un dato claro: entre quienes se declaran católicos, un 70% afirma no imaginarse dejar la iglesia en ningún caso (entre quienes sí han dejado la iglesia católica, un abrumador 89% señala que no tiene pensado volver: parece que resulta difícil irse de la iglesia católica, pero que quien lo hace también difícilmente volverá).

La disparidad entre lo que piensan muchos católicos y las enseñanzas de su iglesia cuenta con un ejemplo elocuente: la reciente sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos acerca del matrimonio igualitario. Su ponente, el juez Anthony Kennedy, es conocidamente católico, lo que en cambio no le impidió posicionarse a favor del matrimonio igualitario, ser además quien redactara la sentencia, y hacerlo en los términos elocuentes con los que habla del matrimonio. En este sentido, se refiere, por ejemplo, al carácter “trascendente” de la institución matrimonial. Asimismo, no hay constancia de que Kennedy haya abandonado la iglesia católica (a pesar de las furiosas críticas que ha recibido desde sectores ultraconservadores).

En definitiva, un ejemplo más que muestra que, al menos en algunas partes del mundo, muchos fieles no dudan en apartarse abiertamente de enseñanzas que de su iglesia sin que por ello dejen de considerarse católicos. Y la realidad LGTB —aunque en menor proporción que otras cuestiones— forma parte claramente los elementos de disenso.

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , , , , , , , , , ,

La homofobia del hermano de Madonna: Acusa a los gays de querer ‘destruir’ a la funcionaria que negó licencias para bodas

Martes, 8 de septiembre de 2015

SPL42094_010En 2014, Madonna desmontaba el sistema legal anti gay de Rusia y desvela que la amenazaron de muerte. Ese mismo año subía a su cuenta de Instagram una foto de un judío y un musulmán a punto de besarse y la liaba pero claro que todos los miembros de unas misma familia no son iguales, Christopher Ciccone, hermano de la cantante e icono gay, se haya pronunciado en Facebook en defensa de Kim Davis, la funcionaria de Kentucky que se negaba a conceder licencias para bodas gays alegando motivos religiosos. El hermano de Madonna ha etiquetado a la comunidad gay de “ganadores doloridos”.

La secretaria del condado de Kentucky fue encarcelada recientemente después de que se negara a emitir licencias de matrimonio a parejas del mismo sexo, a pesar de la reciente sentencia del Tribunal Supremo. Ciccone publicó un mensaje en Facebook en el que pedía que a Davis debe concedérsele el derecho a denegar las licencias como parte de su libertad religiosa“.

El hermano de la galardonada superestrella comparó Davis con una musulmana, todas las mujeres musulmanas de hecho, en un intento intolerante para enfatizar su postura por parte de la prensa y la sociedad: “La secretaria del condado en Kentucky merece, sobre todo, el apoyo que le daría si fuera una mujer musulmana que insisten en su libertad de cubrir su rostro y sólo se negó a dar licencias a matrimonios gays“, escribió.

Christopher Ciccone también escribió: Una vez más, la comunidad gay siente la necesidad de ser los sufridos ganadores. ¿Es tan difícil permitir que esta mujer siga los dictados de su religión?. ¿O debemos destruirla para que traicione su fe?. No importa cómo juzgamos su verdad. Los derechos de todos por los que hemos luchado, no significan nada si le negamos el suyo“.

Aunque Ciccone es el primero en mencionar la palabra “destruir” a la señora Davis, incluso atreviéndose a comparar su experiencia a la del pueblo judío durante el Holocausto, son muchos los ciudadanos que han pedido su destitución y encarcelamiento si persiste en desobedecer la ley federal y discriminar a las parejas del mismo sexo.

Sin embargo, a pesar de que todavía está entre rejas, Davis aún tiene peso, ya que su firma es necesaria para legalizar oficialmente las licencias emitidas a parejas del mismo sexo por la oficina del condado de Rowan Clerk.

No podemos olvidar que Ciccone comenzó su carrera como uno de los integrantes del cuerpo de bailarines de su hermana, Madonna, pero tras una disputa pública, escribió un libro contando los escabrosos detalles de su relación distanciada.

Fuente Ragap

General, Homofobia/ Transfobia. , , , ,

Una definición de homofobia

Sábado, 22 de agosto de 2015

homofobiaHomofobia es el término que se ha destinado para describir el rechazo, miedo, repudio, prejuicio o discriminación hacia mujeres u hombres que se reconocen a sí mismos como homosexuales. De todas formas, el uso cotidiano del vocablo incluye a las otras personas contempladas en la diversidad sexual, como ocurre con los bisexuales y los transexuales. Incluso, a aquellos seres que mantienen hábitos o actitudes que suelen ser atribuidos al sexo opuesto, como los metrosexuales.

Cabe destacar que la homofobia carece de una definición precisa, ya que no se trata de un concepto de alcance estrictamente psiquiátrico. Hay quien considera homófoba a toda persona que no respalde o no se manifieste a favor de la homosexualidad. Sin embargo, la noción hace referencia a la discriminación, es decir, al rechazo o a la persecución.
Diversas estadísticas señalan que, en todo el mundo, cada dos días un gay es víctima de un crimen enmarcado en hechos de homofobia. Según Amnistía Internacional, más de setenta países persiguen a los homosexuales y ocho hasta los condenan a muerte.

La palabra homofobia fue utilizada por primera vez por el psicólogo estadounidense George Weinberg en 1971. Años atrás, Wainwright Churchill se había referido a la homoerotofobia.

Otro concepto relacionado es el heterosexismo o heterocentrismo, el cual permite darle nombre a la creencia de que los heterosexuales son, por naturaleza, organismos superiores en relación a los homo y a los bisexuales.

Muchas religiones mantienen una postura moral de rechazo a la homosexualidad, por lo que pueden ser consideradas como homofóbicas. La ortodoxia cristiana, judía e islámica, por ejemplo, no aceptan la homosexualidad como condición sexual natural de una persona, sino que consideran que se trata de una anomalía. Por lo tanto, la homosexualidad aparece como un pecado.

¿Por qué la homofobia no es una fobia?

Es necesario señalar que la homofobia no es precisamente una fobia, debido a las características que las diferencias. Mientras que en una fobia la emoción que la motiva es el miedo, la homofobia es motivada por el odio, que se manifiesta de forma moderada (a través de sensaciones corporales de repulsión, como incomodidad psicológica frente a personas homosexuales) o severa (mediante la alteración psicomotriz que lleva a un individuo a insultar de forma verbal o física a otro de condición homosexual, en algunos casos incluso puede llegar a matar a causa de ello).

Además, una característica propia de las fobias es que la reacción de los individuos que las padecen, es huir de aquello que les causa miedo, así, alguien que padece acrofobia tiende a no ponerse en situaciones de altura para evitar dicho temor; por el contrario, los homofóbicos buscan encuentros con personas homosexuales a fin de demostrarse a sí mismos que su postura es correcta, la forma en la que lo hacen es denigrando, humillando y destruyendo a todo aquel que reúna las características de un homosexual (ni siquiera tiene que ver con haber confirmado su homosexualidad, sino con que demuestre una actitud que para el homofóbico encaja dentro de la descripción de un homosexual).

Los fóbicos tienden a esconder su trastorno, no les gusta hablar de ello aún si saben que pueden estar necesitando ayuda, al contrario, los homofóbicos quieren hacer público su pensamiento, lo vuelven una batalla necesaria e intentan unirse a aquellos que piensen igual. Hace unos días leí que los homofóbicos eran como los vampiros, porque intentan contagiar a todo aquel que se cruce por su camino en el odio hacia los homosexuales, creo que sirve esta comparación para ejemplificar este punto.

Por último, mientras que las personas que padecen fobias tienen plena conciencia de su trastorno y pueden hablar de él para comprenderlo, los homofóbicos no piensan que haya un problema con ellos, más bien que el problema lo tienen los homosexuales. Buscan naturalizar ese odio brutal que los carcome e incluso, llegan a grados de incoherencia tales que son capaces de afirmar: “No soy una persona homofóbica…lo único que me pasa es que no puedo ver a dos mujeres (u hombres) juntos porque eso no es natural”.

¿Por qué las personas practican la homofobia?

Una de las cuestiones que llevan a alguien a volverse homofóbico, es el sospechar que él mismo posee un potencial homosexual, así lo explica el Dr. Miguel Urbina, quien asegura que la intensidad de ese repudio hacia lo que viene del mundo exterior, genera un cierto alivio a esos temores que provienen del mundo interior.

La hegemonía en las sociedades actuales, tanto de Occidente como de algunos países de Oriente, la tiene un modelo donde el varón es el que marca las condiciones en las que debe desarrollarse la vida en sociedad. La mujer y todo lo que se encuentre relacionado con lo femenino son sinónimos de flaqueza, y aquellos hombres que pasen el límite, abandonando su hombría en pos de una mayor sensibilidad o formas diversas de expresión que lo que se considera obligatorio en su género, son rechazados y maltratados, considerados inferiores al resto de sus congéneres (estudios afirman que esto puede ser movido por el sentimiento de inferioridad. En el fondo los machistas sienten que los homosexuales son superiores a ellos porque son libres de las estructuras sociales, ¡jamás lo admitirían!)

Historia de la homofobia

La homofobia no existió siempre, en civilizaciones antiguas, como las romanas, los mayas, los sumerios, la china de la dinastía y los griegos, las prácticas sexuales entre personas del mismo sexo estaban permitidas e incluso se consideraban sagradas. Con la llegada de la moral cristiana, que ejerció una gran influencia en las sociedades de la Edad Media, la homosexualidad fue considerada pecaminosa, un delito y se comenzó a perseguir brutalmente a las personas que realizaran el sexo con alguno de sus congéneres. Algunos de los teólogos que promovieron esta ideología de persecución a los homosexuales fueron los aún alabados y endiosados Tomás de Aquino y San Agustín. A partir de entonces se inculcó un modo de pensamiento absolutamente hermético en lo que se refiere a las prácticas sexuales, se condenó la homosexualidad, la masturbación, el sexo oral y todas aquellas prácticas que esta institución, la iglesia consideraba como atentados contra la naturaleza. Desde ese momento la homosexualidad adoptó la descripción moralista de pecado de sodomía, el cual es defendido incluso al día de hoy por ortodoxos (y otros que no lo son tanto) de la religión cristiana.

Pese a lo que muchos creen y a que intentan hacernos pensar que el mundo realmente está cambiando, la homofobia es parte de todas nuestras sociedades. En Estados Unidos, miles de niños adolescentes se quitan la vida a causa del rechazo que sufren en la escuela por parte de sus compañeros tan sólo por mostrar una actitud considerada como poco varonil, otros tantos son golpeados y torturados de formas espantosos y en todo el mundo muchos adultos que han manifestado su homosexualidad también deben soportar afrentas de todo tipo, hasta la muerte en muchos casos (en manos de homofóbicos o en las propias a causa de la inestabilidad que les generan los maltratos psicológicos). Términos como marimacho, tortillera, puto, maricón, etc, deberían desaparecer para siempre de nuestro vocabulario porque a través de estos insultos, muchas veces utilizados en broma, es que alimentamos la homofobia.

En los últimos años la salida del armario de personas que se autoproclaman homosexuales, en series de TV o programas, podrían estar colaborando con la difusión de cualidades como la tolerancia y la aceptación del otro sin importar su condición sexual. En este punto cabe mencionar la labor de la norteamericana Ellen Degeneres , que posee uno de los programas más vistos de la televisión y que trabaja incansablemente por cambiar rotundamente esta realidad.

Pese a la labor que se realiza, desde estos sectores que proclaman la tolerancia (los cuales no son dirigidos únicamente por homosexuales, como se cree), al día de hoy los homosexuales (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) son víctimas de abusos por su condición sexual. Todavía en muchos países se les prohíbe contraer matrimonio, lo que impide que llegado el caso puedan ejercer sus derechos como pareja consolidada, y del mismo modo, tampoco se les permite adoptar niños. Además son discriminados laboralmente, y las relaciones sexuales entre dos personas del mismo género tampoco son aprobadas. Por ejemplo, existen muchas quejas cuando una pareja de homosexuales simplemente se está besando en un lugar público, cosa que no pasa ante parejas heterosexuales.

Lee todo en: Definición de homofobia – Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/homofobia/#ixzz3iWj9W1eV

Biblioteca, General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , ,

Amicitia

Viernes, 21 de agosto de 2015

Del blog Amigos de Thomas Merton:

CIbR98ZUsAARza5

La religión no es sólo, ni principalmente, el culto; es, para empezar, amicitia, porque religión quiere decir vínculo; los vínculos de la amistad. Esos vínculos que crean la paz y que también liberan. El mundo tiene mucha necesidad de ello y no de mucho más”.

*

Thomas Merton

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.