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“La versión humanista del cristianismo”, por Juan Antonio Estrada.

Viernes, 7 de septiembre de 2018

9788498797312Las muertes de Dios

A la luz de la deconstrucción de la fe tradicional y de sus fundamentos teológicos, ¿es posible seguir siendo cristiano hoy? ¿Cómo superar el nihilismo ambiental y salir de un pensamiento deconstructivo? ¿Cómo se puede creer después de la muerte de Dios? ¿Es posible ser un cristiano no teísta? ¿Se puede reducir el cristianismo a una espiritualidad y un humanismo ético, sin que se pierda la continuidad con la fe tradicional? ¿Es posible afirmar al cristianismo como una oferta de sentido, sin plantearse la verdad del significado que se ofrece? ¿Se puede mantener la pretensión de universalidad y de salvación del cristianismo a pesar de que hoy tenemos un mayor conocimiento de las otras religiones? ¿Es posible una pretensión de absoluto en formulaciones y hechos que son siempre históricos y contingentes? Estas son algunas de las preguntas en el nuevo marco cultural, social y religioso que ha surgido a finales del siglo XX. Para responder a ellas hay que analizar el contexto social y cultural actual. La postmodernidad y la globalización caracterizan al tercer milenio. El simbolismo de la muerte de Dios está vinculado al creciente déficit de sentido, al nihilismo ontológico, cognitivo y moral de nuestras sociedades. La pluralidad y la carencia de fundamentos son constitutivos de la mentalidad postmoderna. La globalización genera la relativización de lo particular y arruina los sistemas con pretensiones de universalidad. Hago aquí una adaptación para FronterasCTR de algunos párrafos del capítulo V de mi obra, publicada recientemente en la Editorial Trotta, Las muertes de Dios. Ateismo y espiritualidad (Trotta, Madrid 2018). A esta obra me refiero para ampliación, clarificaciones, matices y referencia a las notas a pie de página.

La crítica de la modernidad llevó a la laicización del Estado y a la secularización de la sociedad, que generó la crisis de las religiones y la pérdida de irradiación de lo religioso en la cultura. Con la postmodernidad podemos hablar de una segunda secularización, que ha agravado la falta de correspondencia entre la sociedad y la cultura, por un lado, y las religiones por otra. El cristianismo tiene dificultades para echar raíces en la nueva sociedad democrática y pluralista de los últimos cincuenta años. La mentalidad científica ha desplazado a la religión, y con ella se ha impuesto una forma de conocimiento en que solo se puede hablar de aquello que es observable y comprobable empíricamente. Las propuestas que no pueden falsarse con hechos comprobables carecen de validez. A esto se añaden las consecuencias culturales de la “muerte de Dios” en la época de la postmodernidad. Se ha impuesto una inmanencia cerrada, que limita radicalmente las trascendencias intra mundanas de las utopías, las éticas y los proyectos de emancipación. En este marco, también lo sobrenatural y cualquier teología del más allá queda descalificada como especulación o proyección sin posibilidad de refrendo. Epistemológicamente podemos hablar de una cosmovisión cerrada, del cierre categorial para lo que trasciende lo comprobable. Hay una doble crisis de sentido y de fe, que es la otra cara del nihilismo. Cada vez es más difícil creer en algo o alguien y abrirse a que otra sociedad y forma de vida son posibles.

La epistemología actual es más agnóstica que atea, aunque la primera sea frecuentemente un estadio para llegar a la segunda. Choca frontalmente con el sobrenaturalismo tradicional y con un modelo de religión y de iglesia de cristiandad. Además, las estructuras y doctrinas vigentes en las iglesias son obsoletas y no se adecuan a la situación actual. Persisten instituciones, creencias y rituales que corresponden a las antiguas sociedades de cristiandad. Al cambiar la antropología, la cultura y los proyectos de vida, ya no hay correspondencia entre las preguntas de los ciudadanos y las respuestas de las religiones. Los mismos valores humanos vinculados en sus orígenes al cristianismo, se han autonomizado y forman parte de la cultura. Ya no son específicos de las religiones y estas pierden capacidad de atracción y de ofrecer alternativas a lo establecido. Lo importante es ser buena persona y basta con el humanismo laico, ¿para qué hacen falta las religiones? Crece el número de los que “pasan” de religión, porque no ven qué puede ofrecer al progreso, incluso la ven como un obstáculo para una sociedad emancipada. No es solo el anticlericalismo del pasado ante una Iglesia aliada con los grupos dominantes, sino de ciudadanos que no ven qué pueden apor­tar las religiones. Hay un trasfondo de ateísmo práctico y desinteresado por lo religioso. La paradoja es que los ateos son estadísticamente minoritarios en la sociedad y sin embargo se impone el silencio sobre Dios.

El silencio sobre lo religioso se impone socialmente

En este marco es difícil justificar una teología postmoderna y lograr una teología pública, que pueda hablar cristianamente en términos seculares. Las preguntas propias del agnosticismo y del ateísmo, han pasado también a los que se consideran cristianos. La sensibilidad postmoderna ha sustituido las verdades objetivas por la subjetividad de las creencias. Hemos pasado del teocentrismo del pasado al antropocentrismo actual. La autonomía cognitiva personal se ha desplazado en favor del contexto sociocultural, que impregnan la subjetividad y constituyen el trasfondo de las creencias y deseos. Ya no hay experiencias fundadoras para avalar las doctrinas. Cualquier pretensión de absoluto, tanto secular como religiosa, es hoy impugnada. Hoy impera la deconstrucción y la crítica. Resulta más fácil cuestionar las propuestas, su fundamento y su verdad, que ofrecer alternativas válidas. El escepticismo y la increencia son mayoritarias, amparadas por la banalidad de ofertas de la sociedad de consumo y los medios de comunicación.

Se impone el relativismo de las creencias y el pluralismo competitivo, por la imposibilidad de encontrar alguna que genere consenso. El eclecticismo postmoderno, que comenzó en el arte (en la arquitectura, literatura y pintura), se extiende también a la filosofía y a la religión. No hay hechos objetivos, sino interpretaciones que se imponen. Se rechaza todo lo que sea normativo en nombre de la tolerancia y la permisividad. Son virtudes cívicas necesarias en las sociedades plurales, pero necesitan el complemento de la crítica, porque las ideologías no son respetables, aunque lo sean las personas. Podemos hablar de una crisis de civilización en una época histórica de cambio, en la que subsiste pero decae la cultura heredada del pasado y todavía no se ha constituido la emergente. Sabemos más lo que no queremos que hacia dónde dirigir nuestras expectativas. Pero hay muchos que rechazan el horizonte del consumismo y la sociedad de mercado, y buscan un sentido humanista para sus vidas.

Una práctica del cristianismo como religión débil

En este marco surgen distintas propuestas para responder a la coyuntura presente. Una de ellas es la del cristianismo como una religión débil, básicamente ética, que corresponda a la cultura postmoderna. Destaca Gianni Vattimo, muy influido por Nietzsche y Heidegger como precursores de la postmodernidad. La muerte de Dios, que ha dejado de ser la referencia última para la conducta y el modo de vida lleva consigo una ontología débil y un cambio de creencias. La hermenéutica es el lenguaje de la nueva época en que vivimos, con pluralidad de relatos, tradiciones que son piezas de museo y una minusvaloración del pasado. En este contexto, Vattimo replantea el significado de la religión, en concreto del Cristianismo, su papel actual en la sociedad y las aportaciones que puede ofrecer a la cultura y la sociedad. No se trata de superar la religión (“Überwindung”) sino de “retorcerla”, de cambiarla para adaptarla al nuevo modelo de sociedad que se ha creado en los últimos cincuenta años. Lo normativo no es el cristianismo, sino la sociedad, a la que hay que adaptarse, eliminando los dogmas de la religión.

Como se no se puede vivir sin una cosmovisión, a pesar de las críticas a los grandes relatos, se asume la cristiana, a costa de transformar sus contenidos. De acuerdo con la mentalidad de la postmodernidad se rechazan los contenidos doctrinales fuertes. Como no hay verdad última no se puede afirmar que Dios exista, porque se trata de una afirmación metafísica obsoleta, sin referencias objetivas. Consecuentemente hay que superar, con Nietzsche, el Dios moral y dejar que la ciencia acabe con la divinidad platónica de lo sobrenatural. Es lo que le permite la doble afirmación de que “soy ateo por la gracia de Dios” y de presentar la religión como “creer que se cree”. La muerte de Dios arrastra cualquier pretensión de absoluto y Vattimo invalida también el ateísmo militante, ya que esa forma de ateísmo es también metafísica y con pretensiones fuertes de verdad. El ateísmo que lucha contra las religiones y sus creencias pierde fuerza, como todos los grandes relatos del pasado. El ateísmo no puede ser una anti-religión materialista, con pretensiones de verdad y de normatividad parecidas a las de la religión que combate. Según él, el agnosticismo y la relatividad de las creencias es lo más acorde con la época postmoderna, dado que el mundo no tiene estructuras permanentes y estables.

La alternativa es lo divino encarnado en lo humano, que diluye la trascendencia en lo intrahistórico, y está presente en todas las religiones. Hay que interpretar las “metáforas religiosas”, manteniendo su simbolismo y su retórica espiritual, pero transformando sus contenidos doctrinales y morales. Vattimo enfatiza el carácter interpretativo y procesual de la verdad, siempre dada históricamente. La religión se acerca a la poesía e impregna la vida, dando motivaciones e inspirando formas de actuación. Se trata de un cristianismo “kenótico”,en el que se rebajan las pretensiones de la divinidad y con ellas el potencial de violencia de lo religioso. Esta debilidad confesional convierte las tradiciones en “recuerdos peligrosos”, en “chispazos del bien”, en propuestas más que verdades objetivas. La alternativa de Vattimo es la de un cristianismo “no religioso”, frente al cual se mantiene siempre la libertad, a costa de las pretensiones normativas. No se puede hablar de una religión verdadera y hay que rechazar toda pretensión de exclusividad. La verdad es siempre plural, se ubica en la diversidad de las religiones y obliga a un diálogo entre ellas. La salvación y el sentido son contingentes, rechazando cualquier pretensión de trascendencia vertical. Pero al debilitar al cristianismo hay que plantear si se pierde su pretensión fuerte de ser revelación divina, con lo que dejaría de ser el cristianismo.

El principio fundamental es el de la “caridad”, al que Vattimo subordina el de “verdad”, tanto en el ámbito teórico como en el práctico. Hay que renunciar a las pretensiones de los grandes relatos, en favor del saber histórico, contingente y relativo, que da prioridad a lo que significan las cosas en cada momento, más que a lo que son en sí mismas. Por eso critica las instancias de poder y autoridad religiosa, que son las que exigen cumplir lo normativo. Para él, ser miembro de una religión es una forma de pertenecer a una cultura, porque el cristianismo es un mero subsistema cultural. Lo positivo del cristianismo está en su capacidad desacralizadora, en su capacidad para mantener la esperanza, en la productividad cultural de sus interpretaciones y en el valor que da a la propia conciencia, que hay que anteponer a cualquier mandamiento divino. También habla de una ontología de la piedad, consonante con la ontología de la decadencia de la época actual. Por eso no pretende creer, sino cree que cree. Pero su metafísica débil se convierte en fuerte, cuando pretende darle consistencia y validez universal. Se trataría de una hermenéutica “verdadera”, que recaería en los peligros de la metafísica fuerte.
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Una encuesta reciente detecta que el apoyo de la población estadounidense a la no discriminación de gais y lesbianas se debilita

Sábado, 18 de agosto de 2018

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009Mal dato el que arroja la última encuesta de la organización Public Religion Research Institute, que muestra un repunte en las posiciones a favor de la discriminación de las parejas del mismo sexo por razones religiosas respecto a hace un año. Aunque los partidarios de la no discriminación siguen siendo mayoría (por muy poco) y el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene constante, parece que la era Trump está comenzando a dejarse su huella en el sentimiento de los estadounidenses respecto a los derechos LGTB. Habrá que ver si la tendencia se confirma en el próximo futuro.

Public Religion Research Institute (PRRI) es una organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación de las relaciones entre religión, cultura y política, a cuyos estudios y encuestas hemos hecho referencia en diversas ocasiones. La última en mayo de este mismo año, a raíz de la publicación del «Atlas de los valores americanos», un estudio realizado a lo largo de 2017 en el que se detallaban las opiniones de la población estadounidense sobre diversos asuntos y que revelaba un aumento significativo en quienes apoyan los derechos LGTB en cuestiones como el matrimonio igualitario o las leyes de protección de las minorías sexuales.

Ahora, una nueva encuesta realizada entre el 27 de junio y el 8 de julio de este año arroja una sombra de preocupación sobre este panorama optimista. En concreto, al preguntar sobre si las empresas y negocios deberían tener derecho a negar sus servicios a parejas del mismo sexo que quieran contratarlas para algún asunto relacionado con su boda alegando motivos religiosos, el 48% responde que no, frente a un 46% que responde que sí: solo dos puntos porcentuales de diferencia. De acuerdo con la encuesta, la sociedad estadounidense está hoy día dividida en dos mitades casi iguales. Hace solo un año, la diferencia entre los que creían que no debería permitirse que este tipo de empresas de servicios puedan rechazar a parejas del mismo sexo y los que creían que sí era de doce puntos porcentuales (53% frente al 41%).

encuesta-prri-2018Por grupos de votantes, el crecimiento de la postura discriminatoria es más acentuada entre los que se identifican como republicanos (73% ahora frente a 67% hace un año) y entre los que se identifican como independientes (45% ahora frente al 40% hace un año). Pero incluso entre los que se identifican como votantes demócratas se aprecia un crecimiento, del 24% hace un año al 27% ahora. Por sexo, las mujeres siguen siendo más contrarias a la discriminación que los hombres, pero en ambos grupos crecen las posturas discriminatorias (40% de las mujeres, frente al 35% hace un año; 52% de los hombres, frente al 48% hace un año):

Si en lugar de preguntarse por empresas de servicios específicos para bodas se pregunta por empresas de servicios en general, la brecha se ensancha un poco: 49% es partidario de que no puedan discriminar a gais y lesbianas alegando razones religiosas, frente a un 42% partidario de que sí puedan hacerlo. Pero también en este aspecto se aprecia el crecimiento de las posturas discriminatorias: hace solo un año, un 56% de los estadounidenses se oponía a que las empresas de servicios pudieran discriminar a gais y lesbianas por razones religiosas, mientras que el 39% era favorable (hablamos específicamente de gais y lesbianas porque así es como se preguntó en la encuesta).

Curiosamente, el apoyo al matrimonio igualitario se mantiene estable respecto a hace un año: el 64% de los estadounidenses defiende el derecho de las parejas del mismo sexo a contraer matrimonio, frente a un 28% que lo rechaza. Los porcentajes, en este caso, coinciden con los del año pasado. Un dato que muestra que no necesariamente las personas que apoyan el matrimonio igualitario apoyan la ausencia de discriminación contra gais y lesbianas, al menos en una sociedad como la estadounidense, en el que el peso de la religión es mayor que por ejemplo en Europa occidental.

La influencia del Tribunal Supremo, indudable 

us-news-supremecourt-1-abaHay que tener en cuenta que en junio de este año, justo antes de llevarse a cabo la encuesta, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos falló en favor de Jack Phillips, el pastelero de Denver que se negó a elaborar una tarta de boda para una pareja gay, por 7 votos contra 2. La literalidad de la sentencia limitaba sus efectos a las circunstancias específicas de lo sucedido con Phillips, advirtiendo expresamente que no podía considerarse un aval para que los prestadores de bienes y servicios puedan discriminar a las parejas del mismo sexo por razones religiosas (de forma que la próxima vez que un caso de este tipo llegue a la justicia, esta deberá juzgarlo en su contexto y de forma independiente), lo cierto es que la decisión supuso un importante revés para los derechos LGTB en los Estados Unidos en un momento en el que los grupos conservadores, apoyados en una administración federal favorable a sus intereses, arrecian su ofensiva.

Cuesta pensar que el clima de opinión creado alrededor de la decisión del Supremo, así como la «lluvia fina» en favor de la discriminación de las personas LGTB tanto a nivel de los estados gobernados por los republicanos como a nivel federal de la mano de la administración Trump, no tienen nada que ver con el resultado de esta última encuesta del PRRI. Habrá que esperar para saber si es un mero contratiempo o el inicio de una tendencia negativa. En cualquier caso, resulta preocupante.

Fuente Dosmanzanas

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Apariciones entre interrogantes (III), por Salvador Santos.

Martes, 19 de junio de 2018

SAN PEDRO Y SAN PABLOLo que os transmití fue, ante todo, lo que yo había recibido:…

que se apareció a Pedro y más tarde a los Doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez: la mayor parte viven todavía, aunque algunos han muerto. Después se le apareció a Santiago, luego a los apóstoles todos. Por último se me apareció también a mí, como al nacido a destiempo”. (I Cor 15,5-8)

Tradición de selectos

En la relación de personajes presentada por Pablo destacan rasgos susceptibles de ser interpretados como originarios de una incipiente institución. La supresión de las mujeres se debe tal vez al intento de restarles protagonismo y, al tiempo, excluirlas de zonas de influencia. El resto de mencionados parecen escalonados en orden al reconocimiento de su autoridad.

Pablo, modestamente último

Pablo se introduce entre los destinatarios de las apariciones del Galileo. Se nombra, con educación, en último lugar. Pero lo hace en un aparte. Con una descripción adornada de confidencias que destacan por su exagerada humildad:

“Por último se me apareció también a mí, como al nacido a destiempo. Es que yo soy el menor de los apóstoles; yo, que no merezco el nombre de apóstol, porque perseguí a la Iglesia”. (I Cor 15,8-9).

Y no deja de echarse flores envueltas en una modestia algo indigesta:

“Sin embargo, por favor de Dios soy lo que soy y ese favor suyo no ha sido en balde; al contrario: he rendido más que todos ellos, no yo, es verdad, sino el favor de Dios que me acompaña” (I Cor 15,10).

Pedro, delante.

El primer lugar de la lista lo ocupa Pedro. Pablo lo coloca en esa posición por su reconocida autoridad. Utiliza para nombrarle su sobrenombre escrito siguiendo la pronunciación en arameo Cefas (Kēfā), el que le puso el Galileo; según Juan, nada más conocerle:

“Tú eres Simón, el hijo de Juan; a ti te llamarán Cefas (que significa ‘Piedra’)” (Jn 1,42).

Sin embargo, ¡en ninguno de los evangelios se afirma que el Galileo se apareció a Pedro de forma individual! ¡Ni en primer, ni en cualquier otro lugar! Resulta evidente que la tradición a la que Pablo alude ideó ese hecho. Y, desde luego, ese pensamiento no salió del mismo Pedro. Este, fuente principal de Marcos, tuvo la sinceridad por emblema. Le aportó al evangelista la información de lo sucedido con total veracidad. Lo hizo sin ensalzarse, antes bien, mostrando sin recato todas sus miserias. Marcos escribió siguiendo idéntica pauta. De ahí que el amigo cabeza dura saliera tan mal parado en ese evangelio.

Después, los Doce

Para Pablo, el Galileo se apareció a continuación a los Doce. Predomina el simbolismo del ‘Doce’ (‘Doce’ equivale a pueblo en la mentalidad judía). Sin embargo la realidad hablaba de Once. Judas se había auto-descartado. Los textos de Mateo y Lucas hablan de los Once al referirse a la aparición al grupo de los discípulos representantes del proyecto del Galileo (Mt 28,16; Lc 24,33). Incluso en el añadido al evangelio de Marcos se usa ese número: ‘Once’ (Mc 16,14). La tradición recogida por Pablo muestra, no obstante, su carácter oficial y su anclaje en la ideología judía al escribir: ‘Doce’.

Aparición a quinientos

También esa tradición se distancia de Mateo, Lucas y Juan al mencionar una aparición del Galileo que los evangelios no citan: “a quinientos hermanos a la vez”. Al margen de otras consideraciones respecto al simbolismo del número quinientos, esta referencia parece querer subrayar la extensión y veracidad de los testimonios de quienes vivieron tal experiencia. De ahí que detalle: “la mayor parte viven todavía, aunque algunos han muerto”.

¿Y quiénes son estos?

El siguiente registro de Pablo emerge por encima de los dos anteriores. Los personajes citados en este apunte sorprenden. Resultan para nosotros tan inesperados como extraños:

“Después se le apareció a Santiago, luego a los apóstoles todos” (v. 7),

¿Quién es Santiago? ¿Y quiénes, esos nuevos apóstoles? A los Doce ya los ha citado con anterioridad En los evangelios no hay ni rastro de estos desconocidos personajes. En cambio, los destinatarios de la carta debían conocerlos sobradamente. Porque Pablo comienza diciendo que lo que escribe ahora repite lo que les habló en su día. Y a ese mensaje llega a llamarle: evangelio:

“Os recuerdo ahora, hermanos, el evangelio que os prediqué…” (v.1).

Pistas en el original

El texto original nos abre algún camino a seguir. El verbo griego traducido por: “se apareció” o “se dejó ver” se usa en cuatro ocasiones y en el mismo tiempo verbal. Se encuentra unido a Cefas, los Quinientos, Santiago y Pablo como destinatarios de la acción de “aparecerse”. Los otros dos receptores, “los Doce” y “los apóstoles todos” están redactados sin verbo y asociados: el primero a Cefas y el segundo a Santiago mediante el mismo adverbio temporal con significación: “después”, “luego”, “a continuación”, “más tarde”. Dos grupos de similares características:

Pedro y los Doce;

Santiago y los apóstoles todos están descritos con idéntica estructura gramatical e iguales nexos de unión. La tradición de Pablo descubre dos colectivos que actúan como dos referentes en paralelo.

La expresión “Santiago y los apóstoles todos”, fórmula incluida en el evangelio anunciado por Pablo a Los Corintios, señala a un conjunto especialmente significado de responsables, cuya autoridad –según Pablo- debía ser reconocida más allá de la jurisdicción en la que actuaban. Este colectivo representa un primer indicio por el que asoma el origen de la tradición a la que alude Pablo. El hecho de que dicha tradición haya omitido a las mujeres como principales testigos orienta hacia algún organismo afín a la mentalidad y la ley judía que no admitía como válido el testimonio de las mujeres.

Santiago, descubierto

El primer paso para aclararlo reclama identificar al tal Santiago. Porque en consonancia con el paralelismo que guarda este grupo con el de ‘Pedro y los Doce’, Santiago figura como personaje principal encabezando al resto de nombrados. Si resulta obvio que no se habla aquí de uno de los hijos de Zebedeo, decapitado en el año 44, ¿quién es este Santiago? ¿Y quiénes, los otros responsables asociados a él y denominados con el nombre de apóstoles?

La carta a los Gálatas, escrita en torno al año 57, aporta un dato importante. Se trata de uno de los hermanos del Galileo:

“Después, tres años más tarde, subí a Jerusalén para conocer a Pedro y me quedé quince días con él. No vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el hermano del Señor” (Gál 1,19).

De hermano malpensado a apóstol de primera

Pablo llama ‘apóstol’ a un hermano del Galileo, uno de los del conjunto de familiares que viajaron para prenderle convencidos de que había perdido el juicio. Es más, Pablo afirma que, junto a Pedro y Juan, Santiago está reconocido como columna del colectivo de seguidores. E incluso, al mencionar a los tres, le concede el lugar preeminente:

“…Santiago, Pedro y Juan, los respetados como pilares, nos dieron la mano a mí y a Bernabé en señal de solidaridad…” (Gál 2,9).

Dirigente y responsables

Por lo que parece, Santiago goza de prestigio e influencia. En su círculo más próximo aparecen también una serie de personajes de cierto rango:

“Al día siguiente, Pablo, con nosotros, entró en casa de Santiago donde estaban también todos los responsables” (Hech 21,18).

Los datos brindados por Pablo dan a entender que este hermano del Galileo, Santiago, ocupaba una posición de alto rango. En una mirada superficial, resulta congruente que, a tal condición, le correspondiese una aparición directa y personal del resucitado. Aunque esa supuesta coherencia suscita extrañeza. ¡Los evangelistas ignoraron tan específica y singular aparición!

Un personaje rodeado de interrogantes

La presencia de Santiago genera algunos interrogantes: ¿Cómo pudo convertirse tras la ejecución de su hermano en uno de los pilares de su proyecto si antes lo tuvo por perturbado? ¿No confirmaba la crucifixión del Galileo que tenía razón y no se equivocaba en su juicio respecto a él? ¿Por qué, entonces, se le ocurrió después adherirse a su locura? ¿No tendría otros ocultos intereses? Y ¿qué papel jugó en el arranque del proyecto una vez ejecutado su hermano.

Rumiando qué hacer

Al comienzo del libro de los Hechos, Lucas aporta otros detalles para confirmar esta situación. El Galileo se aparece a los discípulos y permanece con ellos una totalidad concreta (cuarenta días) de tiempo, la duración que necesitan para madurar en sus convicciones y comenzar su andadura. En eso andaban sus cabezas sembradas de dudas. Lucas lo explica diciendo que el Galileo les habló de su proyecto:

“…dejándose ver de ellos durante cuarenta días, les habló acerca del reino de Dios” (Hech 1,3).

Una manera de decir que pasaron una cuarentena devanándose los sesos; recapacitando qué hacer respecto al proyecto del Galileo.

Y ellos, erre que erre

Pero el grupo de seguidores no solo seguía a distancia del proyecto, estaba situado en el polo opuesto. La propuesta del Galileo marcaba una ruta a seguir. El colectivo de discípulos deambulaba indeciso por la otra orilla. Dos itinerarios muy separados entre sí. El proyecto exige una praxis social. El grupo apuesta por la pasividad. Guarecido bajo la bóveda religiosa, se plantan al acecho de una intervención divina y una nueva aparición excelsa del ejecutado. Siguen pensando en sus posibles posiciones de poder. Ellos miran hacia arriba. El proyecto, atento al suelo, requiere hacer camino. Están acomodados en la inmovilidad religiosa:

“Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? (Hech 1,11)

A pesar del mucho esfuerzo realizado por el Galileo animándoles a tomar la iniciativa y abrirse paso con una manera de hacer acorde a su enseñanza, ellos no salían del sueño nacionalista y aguardaban todavía el momento portentoso en el que Israel conseguiría la hegemonía política:

Señor, ¿es en esta ocasión cuando vas a restaurar el reino para Israel?” (Hech 1,6).

Después de tanto tiempo con él, no se habían enterado. Lucas amplía con detalles el posicionamiento del colectivo. Los términos que utiliza desbordan expresividad:

“Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cercano a Jerusalén, a la distancia que se permite caminar un día de sábado. Cuando entraron, subieron a la sala de arriba donde se alojaban; eran: Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo, Simón el Fanático y Judas el de Santiago. Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, con las mujeres” (Hech 1,12-14a).

No se sitúan como el Galileo fuera de la ciudad (“el monte de los Olivos”), sino en la misma sede político-religiosa (“Jerusalén”) donde dictaron sentencia de muerte contra él. No se han liberado. Continúan encadenados a las estrictas normas judías (“sábado”). Se han establecido en el lugar fijando allí su actitud de espera (“la sala de arriba”). Hasta se ha trastocado la lista de los Doce. No se nombra por parejas de hermanos, sino por orden de autoridad. Prevalece el rango; no, la hermandad (“Pedro y Juan, Santiago y Andrés…”). No se han adherido al proyecto del Galileo, están aferrados a la religión y sus formulismos cultuales (“la oración”).

Las mujeres aparecen al final de esta presentación de Lucas. La recensión denominada ‘occidental’ (Hechos se puede leer en dos recensiones, cosa que no ocurre con ningún otro libro del NT) afirma que ellas son las mujeres de los Once acompañadas de sus hijos.

¡Otra vez María y los hermanos!

El conjunto de seguidores se muestra estático. Unido a ellos, se nombra sorpresivamente a otro pequeño grupo nunca antes asociado a los discípulos y tampoco mencionado más tarde como tal colectivo. Una nueva aparición de la familia del Galileo:

“…además de María, la madre de Jesús, y sus hermanos” (Hech 1,14b)

Por Mc 6,3 y su paralelo Mt 13,55 conocemos los nombres de los cuatro hermanos: Santiago, José, Judas y Simón. La reaparición de los allegados causa sorpresa. A excepción de Santiago, de ese colectivo no quedará ni rastro en el libro de los Hechos. Se habló por primera vez de ellos por su intento de reconducir al Galileo al ordenamiento legal y religioso. En esta ocasión, confirman mantener su pronunciamiento en favor del orden establecido. Pero, ¿qué objetivo persiguen ahora? Si nunca se presentaron unidos al conjunto de seguidores, ¿qué propósito les ha movido a hacerlo cuando está ausente el Galileo? ¿Por qué se sitúan en primera línea en el momento crucial en que los seguidores están a punto de tomar decisiones respecto al camino a seguir? ¿Qué papel desean asumir?

A primera hora y en primera fila

Los congregados imaginaban próxima la irrupción del ideal y definitivo Israel. Se imponía estar preparados para su llegada. El pueblo restaurado abría nuevas posibilidades de acceder a posiciones aventajadas. Disponer de un espacio de influencia requería acudir a primera hora y colocarse en primera fila. No estaba fuera de lógica pensar que la condición de familiares podía favorecer al grupo de allegados. Quizás se le reconocerían ciertas prerrogativas por esa circunstancia. Ellos lo saben. Todos lo saben. Pedro es el primero en ser consciente de ello. De ahí que, en un contexto de predisposición unánime al reconocimiento de un nuevo Israel, Pedro tome la palabra:

“Uno de aquellos días Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había una multitud como de ciento veinte personas -múltiplo de 12 = Pueblo numeroso- reunidas con el mismo propósito) y dijo:” (Hech 1,15).

Pedro los descarta

Buscaban sustituir al traidor Judas para restaurar también el grupo de los Doce. A ellos les competía la máxima responsabilidad del nuevo Israel. Pedro trenzó una jugada redonda:

“Por tanto, uno de los hombres que nos acompañaron todo el tiempo mientras vivía con nosotros el Señor Jesús, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que se lo llevaron a lo alto separándolo de nosotros, uno de esos tiene que ser con nosotros testigo de su resurrección” (Hech 1,21-22).

De un plumazo, descartó a los hermanos del Galileo. Los límites marcados por Pedro les excluían. El duro de mollera anduvo listo y amplió los márgenes al máximo. Desde la primera linde, la del Bautista, hasta el tope último: cuando lo perdieron de vista. ¿Por qué? Posiblemente no se fiaba de ninguno de ellos. Nunca habían acompañado al Galileo.

La elección recayó en un tal Matías, del que nunca más se habla en el NT. Sin embargo, pese a haber sido descartado por Pedro, Santiago aparece en la tradición recogida por Pablo como personaje influyente. ¿Qué otra u otras circunstancias propiciaron que conquistara esa condición de tan alto reconocimiento?

Atados y desunidos

El colectivo instalado en Jerusalén no acababa de soltar amarras. Mantenían los nudos atados bien firmes a la ideología y la religiosidad judía. Las rigideces de los miembros propensos a mantener este formato institucional generaron las primeras grietas. Los integrantes inmigrados de lengua griega no tardaron en sufrir el menosprecio. Los más vulnerables se llevaban la peor parte:

“Por aquellos mismos días, al crecer el número de los discípulos, se produjo una protesta de los de lengua griega contra los de lengua hebrea, a saber, que en el servicio asistencial de cada día desatendían a sus viudas” (Hech 6,1).

El desprecio a los más insignificantes mostraba la latente y profunda división interna, signo evidente de la absoluta contradicción entre las actuaciones del colectivo y el proyecto del Galileo. Leer más…

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Los ciudadanos estadounidenses apoyan mayoritariamente el matrimonio igualitario y las leyes contra la discriminación de las personas LGTB

Miércoles, 9 de mayo de 2018

prri-300x155Un reciente estudio llevado a cabo en los Estados Unidos revela un aumento significativo en quienes apoyan los derechos LGTB en cuestiones como el matrimonio igualitario o las leyes de protección de las minorías sexuales. Según la filiación política, solo los republicanos conservadores se oponen al matrimonio igualitario y apoyan que los proveedores de servicios discriminen a los ciudadanos LGTB. Si se tiene en cuenta la confesión religiosa, lo hacen los evangelistas y mormones, mientras que, por ejemplo, los protestantes no evangélicos, los católicos, los judíos o los musulmanes aceptan mayoritariamente tanto el matrimonio entre personas del mismo sexo como las leyes contra discriminación de las minorías sexuales.

Public Religion Research Institute es una organización estadounidense sin ánimo de lucro que se dedica a la investigación de las relaciones entre religión, cultura y política. Recientemente ha dado a conocer una encuesta, realizada a lo largo del año 2017, a la que han dado el nombre de «Atlas de los valores americanos», en la que se detallan las opiniones de la población estadounidense sobre diversos asuntos. Particularmente interesante es el resultado del sondeo sobre temas relacionados con la población LGTB, como la aceptación del matrimonio entre personas del mismo sexo, la posibilidad de que los proveedores de servicios puedan denegar su atención a los ciudadanos LGTB en razón de sus creencias religiosas, o la necesidad de que haya leyes especiales que protejan contra la discriminación en el trabajo, los servicios públicos o el acceso a la vivienda.

El matrimonio igualitario

En el conjunto de la población estadounidense, el 61 % se muestra partidaria de que las parejas del mismo sexo puedan contraer matrimonio, mientras que el 30 % se declara contraria (el resto no expresa su opinión). Esto supone un incremento en la aceptación considerable desde la aprobación del matrimonio igualitario por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en junio de 2015. En fechas tan recientes como el año 2013, tan solo se mostraba partidaria una exigua mayoría del 52 %, mientras que se oponía el 42 % de la población. El matrimonio entre personas del mismo sexo es más aceptado por las mujeres, entre las que hay un 65 % de partidarias, que entre los hombres, cuyo apoyo es del 58 %.

Pero lo interesante es ver cuáles son las actitudes ante la igualdad de derechos de las parejas del mismo sexo según filiación política, confesión religiosa o grupo étnico.

En cuanto a la filiación política, los republicanos son el único grupo en el que es mayoritaria la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque sobre todo es debido a la intransigencia de los más conservadores, quienes, lamentablemente, son quienes mayor influencia política tienen dentro del partido.

  • Ciudadanos favorables al matrimonio igualitario por filiación política:
    • Republicanos: 42 %.
      • Republicanos liberales: 58 %.
      • Republicanos moderados: 59 %.
      • Republicanos conservadores: 36 %.
    • Demócratas: 73 %.
      • Demócratas liberales: 87 %.
      • Demócratas moderados: 67 %.
      • Demócratas conservadores: 52 %.
    • Independientes: 66 %.
      • Independientes liberales: 82 %.
      • Independientes moderados: 72 %.
      • Independientes conservadores: 49 %.

Por confesión religiosa, cada vez es mayor la aceptación entre quienes profesan distintas creencias, oponiéndose mayoritariamente a los derechos LGTB los ciudadanos que pertenecen a las iglesias protestantes evangélicas, la iglesia mormona y a los testigos de Jehová. Los protestantes pertenecientes a las etnias negra o hispana se encuentran muy divididos, con una exigua mayoría también contraria a la igualdad de derechos de las parejas del mismo sexo. En el caso de los musulmanes, una también reducida mayoría (el 51 %) es favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo, pero quienes se oponen suman tan solo el 34 % de los entrevistados, con un 15 % que no tiene opinión al respecto.

  • Ciudadanos favorables al matrimonio igualitario por confesión religiosa:
    • Unitarios: 97 %.
    • Budistas: 80 %.
    • No afiliados: 80 %.
    • Judíos: 77 %.
    • Hindúes: 75 %.
    • Protestantes de etnia blanca no evangélicos: 67 %.
    • Católicos de etnia blanca: 66 %.
    • Ortodoxos: 66 %.
    • Católicos de etnia hispana: 65 %.
    • Musulmanes: 51 %.
    • Protestantes de etnia negra: 48 %.
    • Protestantes de etnia hispana: 43 %.
    • Mormones: 40 %.
    • Protestantes evangélicos: 34 %.
    • Testigos de Jehová: 13 %.

No hay ningún grupo étnico cuyos componentes se opongan mayoritariamente al matrimonio entre personas del mismo sexo, a diferencia de lo que ocurría en 2013, cuando la oposición entre los ciudadanos de etnia negra era mayoritaria (solo lo apoyaba el 41 %).

  • Ciudadanos favorables al matrimonio igualitario según grupo étnico:
    • Etnia blanca: 63 %.
    • Etnia negra: 52 %.
    • Etnia hispana: 61 %.
    • Etnias de origen asiático y de las islas del Pacífico: 72 %.
    • Nativos americanos: 56 %.
    • Otros grupos étnicos: 66 %.

Existe una gran brecha generacional entre los mayores de 65 años y quienes tienen entre 18 y 29 años, que se refleja en todos los grupos, tanto políticos como étnicos o religiosos. Solo el 47 % de los ciudadanos mayores de 65 años apoyan el matrimonio igualitario, mientras que entre los más jóvenes el porcentaje alcanza el 77 %.

Como dato curioso, el matrimonio entre personas del mismo sexo es apoyado mayoritariamente en todos los estados a excepción de Luisiana, Misuri, Alabama, Tennessee, Virginia Occidental y Carolina del Norte.

Oposición a la denegación de servicios a las personas LGTB por cuestiones religiosas

mapa-de-leyes-discriminatorias-en-los-estados-unidos-300x240La población estadounidense se muestra mayoritariamente contraria a que los proveedores de servicios pueden denegar sus prestaciones a las personas LGTB o a las parejas del mismo sexo arguyendo sus creencias religiosas. El 60 % de los encuestados se opone a que los dueños de los distintos negocios puedan negarse a ofrecer sus servicios a la población LGTB, mientras que un 33 % cree que debería permitirse. A pesar de ello, proliferan las leyes que lo permiten, en algunos o en todos los servicios, y cada vez son más las proposiciones de ley al respecto.

Por filiación política, solo los republicanos se muestran partidarios de la discriminación de las personas LGTB por cuestiones religiosas, aunque los republicanos liberales y moderados se declaran contrarios. Una vez más, las políticas de las corrientes más conservadoras son las que priman en la mayoría republicana.

  • Ciudadanos contrarios a la discriminación de las personas LGTB en la prestación de servicios. Por filiación política:
    • Republicanos: 40 %.
      • Republicanos liberales: 63 %.
      • Republicanos moderados: 55 %.
      • Republicanos conservadores: 41 %.
    • Demócratas: 76 %.
      • Demócratas liberales: 85 %.
      • Demócratas moderados: 72 %.
      • Demócratas conservadores: 63 %.
    • Independientes: 60 %.
      • Independientes liberales: 77 %.
      • Independientes moderados: 63 %.
      • Independientes conservadores: 44 %.

Por confesión religiosa, de nuevo son los miembros de las confesiones protestantes evangélicas y mormona quienes se declaran partidarios de la discriminación de los ciudadanos LGTB. Los estadounidenses pertenecientes al resto de confesiones religiosas se oponen a que las leyes permitan denegar servicios basándose en la orientación sexual de los clientes y con la excusa de la objeción de conciencia.

  • Ciudadanos contrarios a la discriminación de las personas LGTB en la prestación de servicios. Por confesión religiosa:
    • Unitarios: 86 %.
    • Budistas: 73 %.
    • No afiliados: 72 %.
    • Judíos: 70 %.
    • Protestantes de etnia negra: 65 %.
    • Protestantes de etnia blanca no evangélicos: 60 %.
    • Católicos de etnia hispana: 60 %.
    • Católicos de etnia blanca: 59 %.
    • Ortodoxos: 57 %.
    • Hindúes: 56 %.
    • Protestantes de etnia hispana: 55 %.
    • Musulmanes: 51 %.
    • Mormones: 40 %.
    • Protestantes evangélicos: 39 %.

Tampoco hay ningún grupo étnico cuyos componentes sean partidarios de la discriminación en el acceso a servicios de las personas LGTB, si bien son los ciudadanos de etnia negra quienes se manifiestan contrarios en mayor número.

  • Ciudadanos contrarios a la discriminación de las personas LGTB en la prestación de servicios. Por grupo étnico:
    • Etnia blanca: 58 %.
    • Etnia negra: 66 %.
    • Etnia hispana: 61 %.
    • Etnias de origen asiático y de las islas del Pacífico: 60 %.

Únicamente hay tres estados donde sus ciudadanos se muestran mayoritariamente a favor de esta discriminación: Utah, Dakota del Norte y Dakota del Sur.

Apoyo a las leyes de protección contra la discriminación

El 70 % de los ciudadanos estadounidenses se declara a favor de la existencia de leyes que impidan que las personas LGTB puedan ser discriminadas por su orientación sexual o identidad de género en el trabajo, servicios públicos o el acceso a la vivienda. Tan solo un 23 % se muestra contrario a la existencia de esas leyes. Por género, el 73 % de las mujeres apoya las leyes antidiscriminatorias, mientras entre los hombres lo hace el 65 %. Los mayores de 65 años apoyan estas medidas en un 61 %, mientras que los jóvenes entre 18 y 29 años lo hace en un contundente 78 %.

Curiosamente, a pesar de este mayoritario apoyo, no existe una ley de ámbito nacional que impida ese tipo de discriminaciones. La aprobación de la ENDA (Employment Non-Discrimination Act) ha sido pospuesta reiteradamente, y su futuro es más que incierto. Por otra parte, tan solo 19 estados y el Distrito de Columbia prohíben explícitamente la discriminación basada en la orientación sexual y la identidad de género en el empleo, los servicios públicos y el acceso a la vivienda. Dos estados más, New Hampshire y Wisconsin, tan solo penalizan la discriminación basada en la orientación sexual, pero no en la identidad de género, y el estado de Utah impide la discriminación en el empleo y la vivienda, pero no en los servicios públicos. Los otros 28 estados no tienen ninguna disposición legal que prohíba la discriminación de las personas LGTB.

Según la encuesta, el apoyo a las medidas antidiscriminatorias es mayoritario entre los ciudadanos de todas las filiaciones políticas, incluso entre quienes se declaran como republicanos conservadores. La falta de concordancia entre estas respuestas y las políticas efectivas (incluida la negativa republicana en las cámaras parlamentarias a aprobar leyes al respecto) quizás se deba a que, a pesar del apoyo, no se trata de un asunto que movilice a la población o pueda decidir su voto.

  • Ciudadanos favorables a las leyes contra la discriminación de las personas LGTB. Por filiación política:
    • Republicanos: 58 %.
      • Republicanos liberales: 65 %.
      • Republicanos moderados: 68 %.
      • Republicanos conservadores: 56 %.
    • Demócratas: 79 %.
      • Demócratas liberales: 87 %.
      • Demócratas moderados: 76 %.
      • Demócratas conservadores: 63 %.
    • Independientes: 72 %.
      • Independientes liberales: 82 %.
      • Independientes moderados: 77 %.
      • Independientes conservadores: 60 %.

Sorprendentemente, los ciudadanos de todas las confesiones religiosas se declaran partidarios de que las leyes impidan la discriminación de las personas LGTB en el trabajo, los servicios públicos y el acceso a la vivienda. Incluso los mormones, protestantes evangélicos y testigos de Jehová son mayoritariamente favorables a la existencia de estas leyes.

  • Ciudadanos favorables a las leyes contra la discriminación de las personas LGTB. Por confesión religiosa:
    • Unitarios: 95 %.
    • Judíos: 80 %.
    • No afiliados: 79 %.
    • Budistas: 78 %.
    • Hindúes: 75 %.
    • Católicos de etnia blanca: 74 %.
    • Protestantes de etnia blanca no evangélicos: 71 %.
    • Católicos de etnia hispana: 70 %.
    • Ortodoxos: 69 %.
    • Mormones: 69 %.
    • Musulmanes: 65 %.
    • Protestantes de etnia negra: 65 %.
    • Protestantes de etnia hispana: 59 %.
    • Protestantes evangélicos: 54 %.
    • Testigos de Jehová: 50 %.

Aunque los ciudadanos de todos los grupos étnicos se declaran a favor de las leyes antidiscriminatorias, son los de etnia blanca los que muestran un mayor apoyo a su existencia.

  • Ciudadanos favorables a las leyes contra la discriminación de las personas LGTB. Por grupo étnico:
    • Etnia blanca: 71 %.
    • Etnia negra: 66 %.
    • Etnia hispana: 69 %.
    • Etnias de origen asiático y de las islas del Pacífico: 75 %.

Ese apoyo es mayoritario en todos los estados que componen los Estados Unidos, aunque, como señalábamos, en la mayoría de ellos no existen legislaciones al respecto.

Fuente Dosmanzanas

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“La religión y el dinero”, por José Mª Castillo

Viernes, 20 de abril de 2018

23523-jpgLeído en su blog Teología sin censura:

El conocido historiador de la cultura religiosa de la Antigüedad, el profesor Peter Brown, en su reciente y conocido estudio sobre la riqueza y la construcción del cristianismo en Occidente (Por el ojo de una aguja, Barcelona, Acantilado, 2016), ha estudiado detenidamente y a fondo cómo se produjo el asombroso enriquecimiento de la Iglesia primitiva en los años en los que se vivió más intensamente la transición de la Antigüedad a la Alta Edad Media. Concretando más – a juicio del citado Peter Brown – estamos hablando de los años que transcurrieron desde finales del siglo IV hasta comienzos del siglo VI.

En aquel tiempo se produjo un fenómeno de unas consecuencias inimaginables. Por supuesto, la Iglesia dejó de ser “un ejército de desheredados”, como lo había sido en los siglos II y III (E. R. Dodds). Pero el paso decisivo consistió en que aquella Iglesia, que se enriquecía con notable rapidez, supo armonizar la riqueza económica con la espiritualidad. Es decir, desplazó el cristianismo desde el Evangelio hasta convertirlo en “mera religión” (cf. Max Horkheimer). Como indica el profesor Brown, quizá se pueda decir que así “los budistas y los cristianos tal vez hayan encontrado el modo de llegar a una solución común”.

¿Qué tipo de solución? Tanto los budistas como los cristianos sabían que quienes comían con el diablo de la riqueza necesitaban una cuchara larga. Sin embargo, quizá era precisamente la longitud de la cuchara lo que les daba una ventaja. El ideal de despego de las cosas mundanas dejó a la riqueza sin glamour, pero no la hizo desaparecer; de hecho, reforzó sutilmente la idea de que la riqueza tenía una razón de ser: estaba allí para usarla, para administrarla con eficacia y sensatez en beneficio de la Iglesia.

Así, el “giro decisivo” – en la historia de la Iglesia – no se produjo en el s. XI, en los pontificados de León IX (1049-1054) y Gregorio VII (1073-1081) (Y. Congar), sino mucho antes. Ya, en el s. V, se produjo el “giro determinante”. Porque el cambio, que lo modificó todo, no tuvo su clave en el ejercicio del poder para el gobierno de la Iglesia. Ese cambio estuvo en el desplazamiento del Evangelio a la Religión. Es decir, cuando lo que define a un cristiano no es ya el “seguimiento” de Jesús, sino la observancia” de lo sagrado (templo, sacerdotes, rituales…).

Todo esto, como es lógico, representa tener un personal “profesionalizado”, unos edificios, centros de estudio bien cualificados. Todo esto, además, dotado de un “poder sagrado”, que conlleva y se traduce en una serie de poderes jurídicos, sociopolíticos, económicos, doctrinales, etc., que necesitan mucho dinero, mueven abundante riqueza y justifican manejar importantes capitales.

Las consecuencias, que todo esto ha motivado, legitima y justifica son bien conocidas. La más importante, de esas consecuencias, es que, si se aceptan estos cambios y se consideran intocables, la Iglesia no tiene más remedio que vivir, en cosas muy fundamentales, en contradicción con el Evangelio. Por supuesto, la Iglesia se esfuerza y trabaja incesantemente por estudiar, comprender y explicar el Evangelio. Pero no puede vivir en coherencia con él. Ni puede ser consecuente con lo que el Evangelio enseña.

Concretamente, Jesús prohíbe a los apóstoles llevar dinero para anunciar el Evangelio (Mt 10, 9-10 par). Jesús estaba persuadido de que el dinero, no sólo no es necesario para hacer presente el Evangelio. Además de eso, si Jesús prohibió a los apóstoles llevar dinero, eso nos viene a decir que – a su juicio – el dinero es un impedimento para anunciar su mensaje.

Por lo demás, en la sociedad de todos los tiempos y más aún en la cultura en que vivimos, tener y manejar dinero es un condicionante que lleva consigo estar de acuerdo con los poderosos y adinerados, con el gran capital y con los medios, instituciones y procedimientos que utilizan los ricos y acaudalados para mantener y acrecentar su riqueza. Si la Iglesia es una institución rica y prepotente, ¿cómo va a tener libertad para decir a los ricos y prepotentes lo que les tendría que decir?

Y quede claro que aquí no vale el argumento de la caridad y la limosna, que la Iglesia practica en abundancia y con notable generosidad. Pero no olvidemos nunca que las desigualdades e injusticias, que tanto abundan, no se resuelven con limosnas, sino con la justicia y el derecho. Vivir “de limosna” es una de las cosas más humillantes que hay en la vida. Lo que necesitamos es un mundo más justo e igualitario.

Por todo esto, por lo que estoy diciendo, ¿cómo nos va a sorprender o escandalizar el hecho de que la Iglesia se calle ante tantos escándalos de corrupción como los que estamos viendo y soportando? ¿Quién puede exigir a los demás lo que él mismo no practica? ¿Por qué el actual obispo de Roma, el papa Francisco, está teniendo las más fuertes resistencias, no de parte de las masas populares, de los pobres, de las gentes marginales, sino de los prepotentes de este mundo y, sobre todo, de una notable parte del clero y de la Curia Romana?

Aceptemos, de una vez para siempre, que mientras la Iglesia no se ponga a vivir el Evangelio, de forma que todo el mundo lo vea y lo palpe, esta Iglesia nuestra tendrá buenas relaciones con los poderes públicos y con los más poderosos de este mundo, pero por eso mismo vivirá como una institución religiosa, que difícilmente podrá estar, en este mundo, como lo que realmente tiene que ser, el “recuero peligroso” de Jesús.

Espiritualidad , , , , ,

“¿Religión o Evangelio?”, por José Mª Castillo

Miércoles, 11 de abril de 2018

5De su blog Teología sin censura:

He oído decir que las autoridades de la Iglesia española andan gestionando imponer, en los planes de estudio, la clase de Religión como asignatura obligatoria. Yo me pregunto por qué no gestionan, más bien, que se imponga como asignatura la clase de Evangelio.

Digo esto porque, ante todo, con la Religión, tal como la ve y la vive la mayoría de la gente, creo que no vamos a ninguna parte. Además, se sabe (con bastante seguridad) que la casi totalidad de los estudiantes, cuando llegan a los 12 o 13 años, cortan con el tema de Dios y de la Religión. De forma que, aunque sigan asistiendo a las clases de la asignatura de Religión, la pura verdad es que no asimilan sus contenidos. No porque los profesores sean incompetentes o los libros de texto estén mal redactados. El problema está en que los contenidos de esos libros dejan de interesar a los adolescentes y a los jóvenes en su inmensa mayoría.

¿Cómo es posible que nuestros obispos no se hayan enterado todavía de esto? Y si se han enterado, ¿Por qué se aferran a seguir, erre que erre, repitiendo el fracaso, año tras año, como si con la clase de Religión obligatoria, las nuevas generaciones fueran más creyentes y más practicantes? ¿Será que así se quedan más tranquilos nuestros prelados, pensando ellos que están cumpliendo con su deber? ¿No habría que buscarle a todo este asunto otra solución?

Mi propuesta no es cambiarle el nombre a la asignatura. Eso sería un simplismo demasiado ingenuo. Y sobre todo, lo que intento proponer aquí es que el problema es mucho más profundo. Intentaré explicarlo.

Voy directamente al fondo del asunto. Jesús no fundó una Religión. ¿Cómo iba a fundar una Religión un individuo que fue odiado, perseguido y asesinado por la Religión; y rechazado como un delincuente por los “maestros” y “sumos sacerdotes” de la Religión? Y conste que, en la cultura del Imperio, cuando se hablaba de Religión, lo que menos importaba eran los “dioses” en los que se creía o los ritos con que se adoraban. En Atenas, le habían puesto, en la calle, un altar incluso al “dios desconocido” (Hech 17, 23). Porque, em el mundo romano del siglo I, a nadie se le ocurría pensar que la religión y la política estuvieran separadas (W. Carter). Con tal – claro está – que la Religión estuviera al servicio de la política (Rom 13, 1-2; Josefo, Ant. 20, 251).

Esto supuesto, la pregunta capital es la siguiente: ¿qué peligro o qué amenaza vio la Religión (y los políticos) en las enseñanzas y la conducta de Jesús? La respuesta es muy sencilla: Jesús antepuso la salud y la vida de la gente al sometimiento a la Religión. En esto radica toda la conflictividad de Jesús con los dirigentes religiosos. Hasta que por eso acabó colgado en una cruz, entre dos “lestaí” (dos “subversivos”) (Mc 15, 27 par; cf. H.-W. Kuhn: TRE 19,717).

Ahora bien, si efectivamente las cosas fueron así, ¿dónde y en qué puso Jesús el tema central del Evangelio? No lo puso en la Fe. Lo puso en el Seguimiento. En efecto, cuando Jesús llamó a sus discípulos y apóstoles, a ninguno le preguntó: “¿Crees en mí?”. Como a ninguno le dijo: “Cree en mí”. La propuesta y la exigencia de Jesús se resumió en una sola palabra: “Sígueme”. Así, desde la llamada a los discípulos del Bautista (Jn 1, 43), hasta la última palabra que Jesús le dijo a Pedro. ”Tú sígueme a mí” (sú moi akoloúthei) (Jn 21, 22). Lo mismo que les dijo a los pescadores del lago (Mc 1, 16-20 par), a Leví el publicano (Mateo) (Mc 2, 14 par) y al joven rico (Mc 10, 21 par).

Esta llamada es un enigma y un misterio. Jesús no explica ni por qué llama, ni para qué llama. Ni presenta un programa de vida, ni un objetivo, ni un ideal. Nada en absoluto. Eso sí: cuando pone condiciones, es tajante: no tolera dinero (Mc 10, 21 par), ni tener un rincón donde meterse, como lo tienen las alimañas del campo, ni enterrar al propio padre (Mt 8, 18-22), ni despedirse de la propia familia (Lc 9, 61-62). A sabiendas de que el seguimiento de Jesús lleva consigo “cargar con una cruz” y hacer propio el destino del mismo Jesús (Mt 16 24 par). Es que “la llamada es Jesús mismo” (D. Bonhoeffer, Nachfolge, München 1982, 28).

¿No es todo esto una locura y un sinsentido? Sí lo es. Porque se trata de la locura y el sinsentido del que carece de lo que más apreciamos en la vida, la propia seguridad. Que la ponemos en Jesús. Lo que, en definitiva, representa que el centro del cristianismo no está ni en la Religión, ni en la Fe. Todo radica en la ética, en la conducta del que existe para los demás. Y en la medida en que puede ser el ciudadano cabal.

Es algo que no da de sí la condición humana. Lo dijo con claridad el talento de Kant: “La praxis ha de ser tal que no se pueda pensar que no existe un más allá” (Gesammelte Schriften VII, 40). Sólo una espiritualidad, que, en definitiva, remite al Trascendente, da razón de semejante conducta. Pero insisto, ante una conducta así, hablamos del Trascendente. Si nos quedamos en la inmanencia, en nuestra limitada condición humana, nos damos de cara con la deshumanización que nos caracteriza.

¿Religión o Evangelio? Si la Iglesia, en lugar de interesarse tanto por educar a los niños y jóvenes como “religiosos”, los educara como “personas honradas”, sin fisura y a carta cabal, tendríamos un país con menos “profesionales de la Religión”, pero repleto de “ciudadanos honrados”. Con más honradez y menos corrupción.

Espiritualidad , ,

Resurrección

Martes, 3 de abril de 2018

Del blog Pays de Zabulon:

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“¿Fundó Jesús una religión o abolió todas al proclamar que los templos deben ser destruidos porque el verdadero templo de Dios es el hombre?;  que deben abandonarse los cultos porque el verdadero servicio de Dios es el servicio del hombre; quees necesario transgredir la ley porque la única ley es “Amaos los unos a los otros?

*

Louis Evely,
en “El camino de la alegría“, 1968

Imagen: “The Rising” de Philip Gladstone

Texto fuente y foto: vía Loquito

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Ocaso de la religión en Europa: más de la mitad de los jóvenes no creen en Dios

Martes, 3 de abril de 2018

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Pero el problema para los obispos es el matrimonio igualitario… y la inexistente “ideología de género”. Si queda alguien, que recoja las cenizas… o qué se las lleve el viento.

Dos de cada tres chicos y chicas españoles no rezan nunca, según un estudio

La República Checa, el estado menos religioso; Polonia, el más católico del Viejo Continente

(C. Doody/Yahoo).- El 55% de los españoles entre 16 y 29 años no confiesan ninguna religión, el 60% no asisten a oficios religiosos fuera de las ocasiones especiales y el 64% afirman que no rezan nunca. Son las principales conclusiones en lo que a nuestro país se refiere de un estudio de la Universidad de St. Mary de Londres, Jóvenes adultos de Europa y la religión. Un informe que demuestra, en palabras de su responsable Stephen Bullivant, que “la religión está moribunda” no solo en España sino en todo el viejo continente.

En plena Semana Santa, una festividad que suele estar caracterizada por las imágenes de fervor, el futuro del cristianismo se presenta mucho más sombrío en el continente de acuerdo con los datos de este informe, tomados de la encuesta social europea del periodo 2014-2016. Especialmente en 12 países donde una mayoría de los jóvenes de entre 16 y 29 años admiten que no son creyentes y que nunca o casi nunca acuden a la iglesia o rezan.

En este sentido, la República Checa es el estado menos religioso de Europa, ya que el 91% de sus jóvenes no tienen ninguna afiliación religiosa. Detrás, quedan Estonia, Suecia o los Países Bajos, todos ellos en una horquilla entre del 70% y el 80% de las personas estudiadas clasificándose a sí mismos como no religiosas.

En el extremo contrario se sitúa Polonia, el país que alberga más creyentes jóvenes entre su población, donde solo el 17% de los encuestados dijeron que no profesaban ningún credo. Le sigue Lituania, con el 25%. Curiosamente tanto los dos países más religiosos como los dos que menos fueron estados comunistas.

En los países más potentes de Europa también se observa un rápido declive de la religión, aunque no es tan pronunciado como en los anteriores. Así por ejemplo, en Francia el 64% de las personas entre 16 y 29 años admite no ser creyente, porcentaje que en Alemania baja al 45%. Unos datos que muestran que el catolicismo todavía goza de una salud razonable, pero que las próximas décadas pueden precipitar el declive.

jovenes-en-una-procesion-en-jaenEn Reino Unido se da una circunstancia muy curiosa. Solo el 7% de los encuestados se definieron como anglicanos, mientras que el 10% dijo que era católico y el 6% musulmán. La explicación a este fenómeno tan curioso tiene que ver con la alta inmigración y con el hecho de que los musulmanes tengan más hijos.

La práctica religiosa también está en crisis. Solo en Polonia, Portugal e Irlanda más del 10% de los encuestados admitieron que iban a misa al menos una vez a la semana. En Reino Unido, Francia, Bélgica y España entre el 56% y el 60% dijeron que nunca iban a la iglesia y entre el 63% y el 66% manifestaron que nunca rezaban. Una vez más, ha sido la República Checa (como es lógico) la que ha obtenido unas tasas más altas: el 70% confiesa que nunca ha acudido a una celebración religiosa y el 80% nunca reza.

La tendencia es que muchos europeos son bautizados cuando nacen, pero no vuelven a pisar una iglesia durante toda su juventud. A diferencia de hace unas décadas, las identidades religiosas no se están transmitiendo prácticamente de padres a hijos, sino que tienen más que ver con la propia identidad individual.

Al respecto Bullivant cree que en 20 o 30 años las iglesias serán más pequeñas porque no habrá tanta gente creyente, pero que sin embargo estos estarán muy comprometidos con la religión.

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Fuente Religión Digital

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , ,

Más allá

Lunes, 12 de febrero de 2018

Del blog Nova Bella:

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Dicen los neurofísicos que estamos metiendo la religión demasiado en la cabeza

y eso hace que pierda sentido.

Tenemos que ir más allá.

*

Karen Amstrong

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Puerto Rico aprueba una ley de “libertad religiosa” que abre la puerta a la discriminación legal de las personas LGTB y que solo el veto del gobernador puede frenar

Martes, 6 de febrero de 2018

flags-2455271_960_720La Asamblea Legislativa de Puerto Rico (Senado y Cámara de Representantes) ha aprobado la llamada ley de “restauración de la libertad religiosa”, que no es otra cosa que un intento de los sectores políticos conservadores de legalizar, por la puerta de atrás, la discriminación a personas LGTB. Las esperanzas de los colectivos en favor de los derechos civiles están ahora depositadas en el gobernador, Ricardo Rosselló, que en su momento mostró su oposición a una versión anterior del mismo proyecto, y que dispone de capacidad de veto.

La ley de “restauración de la libertad religiosa” imita leyes del mismo estilo que a lo largo de los últimos años han sido aprobadas en varios estados de Estados Unidos (sobre todo del sur), y que ensanchan los límites de la Religious Freedom Restoration Act, la ley federal de protección de la libertad religiosa aprobada en 1993 y vigente también en Puerto Rico. Se trata de leyes que, al calor de los más recientes avances en materia de derechos LGTB en Estados Unidos (muy especialmente tras la decisión de 2015 del Tribunal Supremo sobre el matrimonio igualitario y sus consecuencias) buscan dar cobertura legal a personas, instituciones y negocios para discriminar (sin nombrarlas) a las personas LGTB en nombre de la libertad religiosa.

En el caso de Puerto Rico, en concreto, el proyecto es visto como una especie de “compensación” a los sectores religiosos (especialmente las pujantes iglesias evangélicas), muy molestos por la reciente aprobación de una ley de adopción abierta a parejas no casadas y del mismo sexo. Ha sido promovido por los representantes María Milagros Charbonier, Guillermo Miranda Rivera y Carlos “Johnny” Méndez, todos ellos miembros del Partido Nuevo Progresista (PNP), partidario de la anexión completa de Puerto Rico a los Estados Unidos, y que actualmente tiene mayoría en las dos cámaras legislativas del estado y al que también pertenece el gobernador.  Carlos “Johnny” Méndez, de hecho, es el presidente de la Cámara de Representantes.

599px-seal_of_puerto_rico_legislature-svgEl proyecto que ha sido aprobado determina que el Gobierno no podrá “menoscabar” ni “imponer una carga sustancial” al “libre ejercicio religioso de una persona”, aun cuando la carga resulte de la aplicación de una ley o norma (la única excepción será la existencia de un “interés gubernamental apremiante”). Permite también a cualquier “empleado, contratista o funcionario” que considere que su libertad religiosa está amenazada “requerir a su institución eclesiástica que le asista en su reclamo”. Una redacción que los grupos de defensa de los derechos civiles consideran claramente una “licencia para discriminar”. “Si este proyecto se convierte en ley con la firma del gobernador, los servicios gubernamentales serán rehenes de las creencias religiosas de quienes trabajen en él”, asegura por ejemplo Amárilis Pagán, representante de CABE (Comité Amplio para la Búsqueda de la Equidad). Desde esta organizacion recuerdan además que no solo las personas LGTB están en peligro: según el abogado y portavoz Osvaldo Burgos, poner en manos de un funcionario la capacidad de elegir a quiénes discriminar en el ofrecimiento de servicios “es dar mano libre para discriminar a madres solteras, a víctimas de violencia doméstica, a personas negras, a personas de residenciales, a usuarios de sustancias y a tantas otras personas cuya apariencia o circunstancias puedan ser juzgadas de manera negativa”.

Los partidarios del proyecto, por su parte, argumentan que el texto incluye una salvaguarda que asegura que ninguna persona deje de recibir un servicio del Estado. Una pareja del mismo sexo a la que un funcionario rechace dar servicio alegando motivos religiosos mantendrá su derecho a ser atendida por otro.

La decisión, en manos del gobernador

gobernador_de_puerto_ricoSea como sea, el proyecto ya ha sido aprobado por el Senado de Puerto Rico (por 16 votos a favor, 11 en contra y 2 abstenciones) y por la Cámara de Representantes (por 29 votos a favor y 6 en contra, con 16 ausencias). Queda ahora a la espera de la decisión que adopte el gobernador, Ricardo Rosselló, que dispone de capacidad de veto (que solo puede ser levantado por dos tercios de las cámaras legistativas), y que cuando se discutió una versión anterior del proyecto se mostró en contra al entender que en efecto abría la puerta a la discriminación. La duda es si tras las modificaciones técnicas introducidas en esta segunda versión el gobernador seguirá opinando lo mismo. Por el momento ha preferido no despejar las dudas, supuestamente por no conocer todavía la versión definitiva. “Mi posición, ustedes la conocen, y ha sido bien clara. A menos que yo vea unos cambios significativos, lo cierto es que mi posición continúa siendo la misma”, ha declarado.

En estos últimos días se han sucedido los llamamientos a Rosselló para que vete el proyecto por parte de personas y organizaciones en favor de los derechos civiles, incluyendo por ejemplo a la Asociación de Psicología de Puerto Rico, que considera que el proyecto tendrá un impacto directo en el “bienestar psicológico, emocional, social, económico y legal” de los grupos vulnerables y “levantaría exclusión e interpretaciones equivocadas en favor de la libertad de culto”. Los líderes religiosos, por su parte, amenazan a Rosselló con retirarle el apoyo en las próximas elecciones. Veremos qué sucede finalmente.

Fuente Dosmanzanas0Veces compartido
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Sancionada con tres años de suspensión una profesora de instituto de Nueva Jersey que comparó la homosexualidad con el cáncer

Miércoles, 10 de enero de 2018

11033977-largeUna profesora de instituto de Nueva Jersey (Estados Unidos) que colgó comentarios abiertamente homófobos en Facebook ha aceptado una suspensión de tres años. Jenye “Viki” Knox comparó en su momento la homosexualidad con el cáncer y la calificó de perversión y de pecado.

SucSubir archivosedió en 2011 en el condado de Union (Nueva Jersey). Knox, que por entonces tenía 50 años, criticó en Facebook que el instituto (Union High School) en el que era profesora promoviera el mes de historia LGTB. A partir de ahí se inició una discusión en la que Knox acabó por mostrar su naturaleza homófoba, con comentarios en los que calificaba la homosexualidad de “sentimiento pervertido” y “pecado” e incluso la comparaba con el cáncer.

Como era de esperar, la diatriba de odio de Knox no pasó desapercibida, el Consejo Escolar del Distrito le abrió expediente y quedó suspendida de sus funciones. La profesora homófoba a su vez demandó al Departamento de Educación ante la justicia federal, alegando que se había violado su libertad religiosa. Finalmente, según se ha conocido ahora, la profesora ha llegado a un acuerdo con el Departamento de Educación del Estado de Nueva Jersey según el cual sus  licencias de profesora tanto para Educación Infantil como para Educación Especial (la labor que realizaba en el mencionado instituto, donde además era consejera para el estudio de la Biblia) quedan revocadas por un periodo de tres años, que comenzó a contar el pasado 8 de diciembre.

Caso parecido en España: 417 euros de multa

No podemos sino hacer una reflexión final comparando la sanción a Janye Knox con la que recibió hace escasas semanas un profesor de Lleida, también de instituto, aunque en este caso no fue por sus comentarios en una red social sino por sus palabras ante los alumnos, lo que muchos considerarían aún más grave. El profesor, que aseguró que mantener relaciones con personas de mismo sexo es algo “antinatural”, fue finalmente sancionado con 417 euros de multa de acuerdo a la ley catalana contra la LGTBIfobia.

No es infrecuente encontrar en medios de comunicación y redes sociales (también desde el ámbito progresista) críticas a estas leyes, aprobadas en diversas comunidades, al considerar que las sanciones administrativas que contemplan son un riesgo para la libertad de expresión. Muchas de esas críticas ponen precisamente el ejemplo de Estados Unidos como un país en el que el respeto a la libertad de expresión es máxima. Viendo la sanción que ha recibido Knox y la que recibió el profesor de Lleida uno se pregunta si realmente esas críticas se sostienen.

Fuente Dosmanzanas

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El arzobispo de Sídney equipara en gravedad la aprobación del matrimonio igualitario con el abuso sexual a menores por parte del clero católico

Jueves, 28 de diciembre de 2017

fisherLa última imbecilidad de un obispo… con la que tienen ellos con los abusos sexuales en Australia, hasta con el Cardenal Pell imputado… Mejor calladitos.

El arzobispo de Sídney, Anthony Fisher, ha afirmado en su mensaje de Navidad que los creyentes católicos deben considerar el 2017 como un “annus horribilis” (año horrible), por la aprobación de matrimonio igualitario, la revelación de los abusos sexuales a menores en las escuelas católicas y la aprobación de una ley sobre el derecho a una muerte digna en el estado de Victoria. Ha equiparado, sin ambages, el respeto de los derechos civiles de los ciudadanos LGTB con el abuso pertinaz y continuado sobre niños por parte de miembros de la Iglesia católica.

Anthony Fisher, arzobispo católico de Sídney, ha aprovechado el tradicional mensaje de Navidad a sus feligreses para hacer un repaso de lo acontecido en el 2017, un año que estima lleno de desafíos para su confesión religiosa. Según sus palabras: “Para las personas de fe, se podría decir que ha sido un ‘annus horribilis’, ya que nuestra concepción cristiana del amor ha sido desafiada en los debates sobre el matrimonio y la eutanasia; la libertad religiosa de Australia se ha puesto en duda”.

El arzobispo se refería a la reciente aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, tras un amplio debate social que culminó en un referéndum no vinculante, que se saldó con una amplia mayoría favorable. También a la aprobación hace unos días de una ley sobre el derecho a una muerte digna en el estado de Victoria.

Solo después de criticar las nuevas leyes, el arzobispo también ha señalado como uno de los desafíos para la iglesia católica en el año 2017 la difusión del informe de la Comisión Real sobre el Abuso Infantil, que detallaba casi 4.500 casos de abuso sexual a menores por parte de más de 1.800 miembros del clero e instituciones católicos. Un informe que se cree tan solo la punta del iceberg de los casos ocurridos en los últimos 30 años. Fisher se ha referido a ellos como “los vergonzosos crímenes y encubrimientos en nuestra Iglesia descubiertos por la Comisión Real”.

En efecto, para el arzobispo de la ciudad más populosa de Australia, el derecho de una parte de sus conciudadanos a acceder en igualdad a las instituciones civiles es un problema del mismo rango que el abuso sexual de niños por parte del clero católico, persistente y encubierto durante décadas. Es el mensaje que ha querido ofrecer a sus feligreses como celebración de la Navidad.

El portavoz de Equality Campaign, Clint McGilvray, estima que la equiparación que hace el arzobispo entre el matrimonio igualitario y el abuso sexual a menores perpetrado por el clero católico, al ponerlos en el mismo contexto, es algo “completamente equivocado“. Según McGilvray, “lo primero celebra lo mejor de los valores australianos, lo mejor de quiénes somos y lo que somos. En cuanto a lo otro, pienso que lo que ha sucedido es algo terrible y que la Iglesia tiene que asumirlo. Como católico, sé que la mayoría de los católicos australianos votaron a favor [del matrimonio entre personas del mismo sexo], porque es lo que está en línea con los valores de nuestra fe”.

Hay que señalar que, en su día, el arzobispo Fisher negó que la mayoría de los australianos hubieran apoyado el matrimonio entre personas del mismo sexo, a pesar del resultado favorable de la consulta popular, pues sumaba a los opuestos al matrimonio igualitario a quienes decidieron abstenerse.

Fuente Dosmanzanas

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Andalucía Diversidad denuncia la homofobia desatada en redes sociales por el cartel de Navidad de la Asociación de Belenistas de Sevilla

Jueves, 30 de noviembre de 2017

cartel_gay_navidad_sevillaLamentable polémica la que ha desencadenado el último cartel de la Navidad sevillana, y que más allá de gustos personales ha llenado de homofobia las redes sociales. La Federación Andalucía Diversidad LGBT, de hecho, ha emitido un comunicado de prensa en el que defiende el cartel y lamenta la “plumofobia y el rechazo de lo femenino” que subyace detrás de muchas de las críticas. Muchos sevillanos critican la connotación sexual de la mano del arcángel sosteniendo la Giralda y coronada por una flor; otros dice que se parece al futbolista Griezmann.

El cartel de la Navidad de Sevilla 2017 fue presentado el 25 de noviembre por la Asociación de Belenistas de Sevilla, que es la entidad responsable de su realización. El cartel, una obra realizada en pastel sobre tabla dorada, es obra del artista Manuel Peña, y según la propia Asociación de Belenistas explicaba, “se trata de una impactante obra donde se contempla en primer plano al Arcángel San Gabriel en el momento de ofrecer la azucena (símbolo de la pureza y la virginidad) a la Virgen María”.

La obra puede gustar más o menos, y evidentemente está sometida al juicio público (y al humor, como no podría ser de otra forma). No faltan los que la consideran ligeramente homoerótica (no más, en cualquier caso, que tantas y tantas otras figuras de la iconografía religiosa católica que son objeto de veneración y culto). Pero la avalancha de comentarios abiertamente homófobos que ha desencadenado en redes sociales es sorprendente. Basten algunos ejemplos que el tuitero sevillano Jesús Vecino ha tenido la paciencia de recopilar en Twitter: “Lo siento pero lo voy a decir con todas sus letras. Es una mariconada”, “Qué asco de cartel. Yo al autor lo mandaría a la cárcel con los Jordis”, “No sé si es una broma de mal gusto o una inocentada del 28 de diciembre. Qué decadencia, y el que figura como Arcángel San Gabriel qué pluma tiene”, “Puede ser alguien que se ha escapado de la caravana LGTB, madre mía no representa la Navidad en Sevilla ni de lejos ni de cerca”, “A mí me parece una aberración”, “Pura propaganda gay (…) véte con to orgullo gay a la cabalgata de Madrid, mamarracho”, “Un circo, algo que nada tiene que ver, una ofensa. Cuándo aprenderemos a respetar”, “¿Cómo le explico a mi nieto la manita en la Giralda?”, “¿Cuál será la que anuncie las fiestas del orgullo? (…) Creo que la gestualidad y el estilo del ángel no es la más acertada. Hay muchas más formas de representar la Navidad que con un ángel gay”, “Vaya maricona de dibujo. Esto no representa la Navidad, representa otra cosa”, “Si lo ponen en una carroza se lo pueden llevar a Madrid para celebrar otra cosa”, “Otra prueba más de que cualquier cosa vale para determinada parte de la sociedad para las tradiciones cristianas. ¿Dónde está la Navidad? Yo veo que ese cartel anuncia otra cosa”… y son solo una pequeña muestra (hemos corregido, eso sí, las numerosas faltas de ortografía).

Comentarios que no solo han venido de tuiteros “anónimos”. Algunas figuras conocidas, como el televisivo Kiko Matamoros, también se han pronunciado contra el cartel en términos muy duros. “Si digo lo que pienso actúa la fiscalía”, aseguraba el extertuliano de Sálvame.

El columnista de ABC Francisco Robles, que ha escrito al respecto: “Dilo tú, que puedes. Di que el cartel de esa asociación de belenistas es la apoteosis del lobby gay que está imponiéndose en buena parte de la Sevilla rancia. Esto es algo que todo el mundo sabe y todo el mundillo comenta en las tertulias afiladas de las barras de los bares o de los tabernáculos cofrades, algo que casi nadie saca a la luz. Ese arcángel que está posando en la atmósfera de un bar de ambiente, con su melenita de peluquería y todo, es el icono perfecto de lo que está sucediendo. Y eso no significa que sea bueno ni malo, pues doctores tiene la Iglesia… aunque no se pronuncien”.

No es de extrañar que la Federación Andalucía Diversidad, entidad vinculada a la Confederación COLEGAS, haya hecho público un comunicado en el que defiende el cartel y critica la polémica suscitada. “Nos estamos encontrando en este caso con un claro ejemplo de homofobia, e incluso ‘plumofobia’, dado que las críticas están vertidas hacia la representación más femenina o afeminada del ángel protagonista de la escena”, en palabras de su presidente, Antonio Ferre. “Los ángeles no tienen sexo, la representación de ellos, sobre todo en el Barroco, siempre ha sido muy femenina y se ha considerado arte en mayúsculas, no entendemos por qué ahora se ha criticado la imagen, nos parece un claro ejemplo de ‘plumofobia’ y rechazo a lo femenino”, explica la nota. “Esto es propio de una sociedad arcaica y llena de estereotipos, en la que parece que todo lo que apunte a una visión diferente es rechazado”, añade.

Andalucía Diversidad finaliza su nota mostrando su máximo apoyo tanto a la Asociación de Belenistas como al autor de la obra. “Nos posicionamos claramente a favor de esta asociación y de su autor, quien bien ha señalado que su idea era homenajear a Murillo en su 400 aniversario”, asegura. “Una vez más apostamos por una Navidad inclusiva, se trata de un tiempo de paz y reconciliación y como tal debemos verla”, añade Antonio Ferre.

La Asociación de Belenistas de Sevilla, por su parte, ha emitido un comunicaado en el que defiende que el procedimiento de elección del cartelista de la Navidad ha sido el mismo que en años anteriores y que el artista seleccionado simplemente ha representado la Navidad bajo su criterio, no recibiendo además remuneración alguna. “La asociación conocía el contenido de dicho cartel y lo que el autor ha representado en el mismo, una vez finalizado este, anteriormente al acto de presentación, considerando que dicho cartel cumple con los requisitos exigidos”, añade. La Asociación informa además que el Ayuntamiento de Sevilla es ajeno al proceso, interviniendo solo en la impresión. “Lamentamos cualquier tipo de polémica generada al respecto, siendo totalmente ajena a nuestra voluntad”, finaliza.

El propio artista ha tenido que escribir un artículo en ABC de Sevilla para justificarse: “Solo puedo decir que pocos han bajado la mirada para apreciar a una Sevilla llena de luz rodeada por las cinco estrellas con forma de mariquillas que posee en su pecho la Esperanza y en cambio muchos han dado rienda suelta a su imaginación para llegar a la conclusión de que el ángel no es Ángel, La Giralda no es Giralda y la azucena no es azucena”.

Veremos en próximos días si la Asociación aguanta el tipo o si el cartel acaba siendo retirado. En cualquier caso, una vez más somos testigos de cómo la homofobia aprovecha el más pequeño recoveco para aflorar, en cuanto puede, en toda su plenitud. Basta una anécdota como la del cartel sevillano para demostrar que la supuesta sociedad inclusiva de la que algunos tanto presumen en este país tiene todavía los pies de barro. Es necesario seguir trabajando, sin descanso y sin autocomplacencias.

Fuente Dosmanzanas

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“Encender una fe gastada”. 32 Tiempo ordinario – A (Mateo 25,1-13)

Domingo, 12 de noviembre de 2017

Mateo 25, 1-13

La primera generación cristiana vivió convencida de que Jesús, el Señor resucitado, volvería muy pronto lleno de vida. No fue así. Poco a poco, los seguidores de Jesús se tuvieron que preparar para una larga espera.

No es difícil imaginar las preguntas que se despertaron entre ellos. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos? ¿Cómo vivir despiertos mientras llega el Señor? ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague? Un relato de Jesús sobre lo sucedido en una boda les ayudaba a pensar la respuesta.

Diez jóvenes, amigas de la novia, encienden sus lámparas y se preparan para recibir al esposo. Cuando, al caer el sol, llegue el novio a tomar consigo a la esposa, los acompañarán a ambos en el cortejo que los llevará hasta la casa del esposo, donde se celebrará el banquete nupcial.

Hay un detalle que el narrador quiere destacar desde el comienzo. Entre las jóvenes hay cinco «sensatas» y previsoras que toman consigo aceite para alimentar sus lámparas a medida que se vaya consumiendo la llama. Las otras cinco son unas «necias» y descuidadas que se olvidan de tomar aceite, con el riesgo de que se les apaguen las lámparas.

Pronto descubrirán su error. El esposo se retrasa y no llega hasta medianoche. Cuando se oye la llamada a recibirlo, las sensatas alimentan con su aceite la llama de sus lámparas y acompañan al esposo hasta entrar con él en la fiesta. Las necias no saben sino lamentarse: «Que se nos apagan las lámparas». Ocupadas en adquirir aceite, llegan al banquete cuando la puerta está cerrada. Demasiado tarde.

Muchos comentaristas tratan de buscar un significado secreto al símbolo del aceite. ¿Está Jesús hablando del fervor espiritual, del amor, de la gracia bautismal…? Tal vez es más sencillo recordar su gran deseo: «Yo he venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué he de querer sino que se encienda?». ¿Hay algo que pueda encender más nuestra fe que el contacto vivo con Jesús?

¿No es una insensatez pretender conservar una fe gastada sin reavivarla con el fuego de Jesús? ¿No es una contradicción creernos cristianos sin conocer su proyecto ni sentirnos atraídos por su estilo de vida?

Necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Cuidar todo lo que nos ayude a centrar nuestra vida en su persona. No gastar energías en lo que nos distrae o desvía de su Evangelio. Encender cada domingo nuestra fe rumiando sus palabras y comulgando vitalmente con él. Nadie puede transformar nuestras comunidades como Jesús.

José Antonio Pagola

Audición del comentario

Marina Ibarlucea

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Todos santos, aquí y ahora.

Miércoles, 1 de noviembre de 2017

Del ya tristemente desaparecido y recordado  blog À Corps… À Coeur:

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La vida futura es el opio del pueblo, es una mistificación que hace esperar del futuro un cambio que no no se habría producido o por lo menos no se ha preparado en el presente.

La verdadera fe cristiana no es la fe en una vida futura, sino en la vida eterna, y si es eterna, sólo se necesita un momento de reflexión para comprender que ya se ha iniciado. Vivimos ahora, o no viviremos nunca.

*

Luis Evely, “Ese hombre eres tú” (1957), p. 58

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

“La religión contra el Evangelio”, por José Mª Castillo

Lunes, 30 de octubre de 2017

37589652480_a156c32e1f_zDe su blog Teología sin censura:

“La religión mató a Jesús”

“La religión incompatible con el Evangelio”

“La religión da poder, importancia, fama, en tanto que el Evangelio se vive desde la debilidad, lo marginal y lo excluido”

“Para el Nuevo Testamento, la ‘religión’ como culto sagrado, liturgia, ritual o conjunto de observancias o dogmas, no existe ni tiene presencia o razón de ser”

(José Mª Castillo).- Es curioso (y llama la atención) el hecho de que la palabra “religión” (thrêskeia), en su significado obvio de “servicio sagrado a Dios“, no se menciona en el Nuevo Testamento. La palabra “religión” aparece en la carta de Santiago (1, 26-27), pero para decir que “religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción.

Como se ha dicho muy bien, el cristianismo, fundamentalmente, no exige un comportamiento cultual especial (W. Radl: Dic. Exeg. NT, vol. I, 1898). Por lo tanto, para el NT, la “religión” como culto sagrado, liturgia, ritual o conjunto de observancias o dogmas, no existe ni tiene presencia o razón de ser. Es un asunto del que no se habla. Ni se menciona una sola vez en todo el NT.

Pero no es esto lo más fuerte. Lo más grave y más decisivo, en este asunto tan fundamental, es que, si leemos y analizamos los evangelios con detención y atención, lo que en ellos encontramos es algo que, no sólo nos sorprende, sino que sobre todo nos desconcierta. Se trata del desconcierto, que nos produce, el hecho de que el conjunto de relatos sobre la vida y enseñanza de Jesús, que nos transmiten los evangelios, deja patente que la religión, como conjunto de leyes y rituales, templos, altares y sacerdotes, no soporta al Evangelio y, por eso mismo, es incompatible con el Evangelio.

Si algo hay claro – y repetido tantas veces en los evangelios – es que los “hombres de la religión” no aguantaron el Evangelio de Jesús. Y no lo aguantaron porque los hombres de la religión vieron, en el Evangelio de Jesús, un peligro, una amenaza de vida o muerte.

Como quedó patente en el Consejo Supremo (Sanedrín) cuando los dirigentes religiosos vieron que el proyecto de Jesús se centra en la defensa de la vida, como se vio evidente cuando Jesús le devolvió la vida a Lázaro (no es que lo “resucitó” para la “otra vida”, sino que le hizo recuperar “esta vida”). Mientras que el proyecto de los hombres de la religión es defender y mantener su templo, sus ritos y normas, sus dignidades y privilegios, sus poderes sobre el pueblo (Jn 11, 47-53).

Esto explica por qué Jesús antepuso siempre la curación de enfermos, la cercanía a los pobres, a los pequeños, a los pecadores y a toda clase de personas despreciadas y rechazadas por los dirigentes religiosos. Todo esto es lo que privilegió Jesús incluso quebrantando las normas de la religión, enfrentándose a sus sacerdotes y actuando con violencia contra quienes utilizaban el templo como negocio, hasta convertirlo en una “cueva de bandidos”.

Como es lógico, esta secuencia prolongada de enfrentamientos acabó como era previsible e inevitable, en aquella sociedad: la religión mató a Jesús. ¿Se puede decir más claro que la religión es incompatible con el Evangelio?

Pero, si esto es así, ¿cómo se explica que, en este momento y durante tantos siglos, la religión haya estado y esté más presente que el Evangelio en la Iglesia y en la sociedad?

La respuesta se comprende enseguida: la religión da poder, importancia, fama, en tanto que el Evangelio se vive desde la debilidad, lo marginal y lo excluido. Por eso la religión te hace vivir en la seguridad, mientras que el Evangelio (vivido de verdad) te obliga a vivir en la inseguridad.

Todo esto se fue haciendo vida en la Iglesia. Y por eso, en ella, se fue debilitando el Evangelio y se fue potenciando la religión. Ya en el s. III, el “clero” se separó y se sobrepuso a los “laicos”. Y en el s. IV, con la “presunta” conversión de Constantino, la Iglesia recibió privilegios. Y a partir de Teodosio, en el 381, además de privilegios, también dinero. Los ricos comenzaron a entrar en la Iglesia en cantidades siempre crecientes, a menudo para cumplir con funciones de liderazgo en calidad de obispos y de escritores cristianos (“Padres de la Iglesia” y Teólogos). La Iglesia se organizó y se gestionó a partir de ricos y poderosos (Peter Brown, “Por el ojo de una aguja”, pg. 1034).

Así, Europa quedó marcada por la “religión cristiana”, pero muy alejada del “Evangelio de Jesús”.

Por más extraño que parezca, ahora mismo estamos viviendo una oportunidad inesperada. La religión se difumina y se hunde. Es verdad que hay casos en los que la “política”, el “nacionalismo”, la “riqueza” pretenden suplir el vacío que deja la ausencia de religión (cf. Juan A. Estrada).

Pero es más fuerte y determinante el anhelo, el deseo de recuperar los valores que aporta el Evangelio: que haya vida, humanidad, felicidad para todos. Ni la política, ni la tecnología, ni la religión responden a este anhelo mundial, a este grito de la tierra, que cada día se hace más fuerte y más insistente. Es la voz del Papa Francisco, el gran líder mundial que ha surgido inesperadamente, tanto más patente cuanto más odiado por tantos clérigos (y sus monaguillos), que, lo mismo que los fariseos antiguos, no soportan el Evangelio. A ellos, les va muy bien con la religión.

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Dimite el experto independiente de la ONU en temas LGTBI

Miércoles, 20 de septiembre de 2017

1437358680El profesor Vitit Muntarbhorn dimite de su puesto como Experto Independiente en temas LGTBI un año después de ser designado por la ONU.

Tanto su elección como la propia creación del puesto fueron duramente criticados por los países más LGTBfóbicos de las Naciones Unidas. 

Vitit Muntarbhorn fue elegido en noviembre de 2016 como Experto Independiente en Orientación Sexual e Identidad de Género de las Naciones Unidas, un puesto que se creó a sugerencia de la ILGA (Asociación Internacional de Lesbianas y Gais) y América Latina (propuesto por Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay), con la intención de que la persona designada fuera la responsable de vela porque los estados pertenecientes a la ONU respetan los derechos humanos del colectivo.

La designación de Muntarbohrn no fue sencilla, porque el bloque africano (compuesto por 54 países) presentó una moción para eliminar ese puesto en base a que, para ellos, los derechos LGTBI no deben ser prioritarios para la ONU. A esa moción se sumaron otros países como Rusia, China, varios países asiáticos y árabes. Por suerte Reino Unido apoyó a varios países latinoamericanos que presentaron una enmienda a esa moción y finalmente se votó la creación de ese puesto y se aprobó con 84 votos a favor, 77 en contra (los 77 países en los que ser homosexual sigue siendo ilegal hoy en día) y 17 abstenciones.

Un año después de ser designado Muntarbohrn ha decidido dimitir de su puesto, que abandonará el próximo 31 de octubre, alegando razones familiares y de salud. “Mis funciones comenzaron en noviembre y ha sido un gran placer servir a la comunidad globlal sobre este asunto durante el último año“, ha escrito Muntarbohrn en su carta de dimisión.

Durante el tiempo en que ha estado trabajando en el puesto Muntarbohrn consiguió presentar dos informes completos sobre la situación del colectivo LGTB en el mundo; uno para el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU presentado en junio y otro para la Asamblea General que presentará en el mes de octubre antes de que abandone el cargo.

Desde la Human Rights Campaign han alabado el trabajo de Muntarbohrn. Su director, Ty Cobb, ha dicho que la decisión de crear el puesto de Experto Independiente en derechos LGTB significó “un hito significativo en el esfuerzo global por la igualdad LGTBQ” y ha asegurado que “todas las personas LGTBQ, independientemente de su lugar de procedencia, seguirán beneficiándose de sus esfuerzos por protegerlos frente a la violencia y la discriminación.

Se espera que, cuando Muntarbohrn abandone el puesto, la ONU designe a otra persona para el puesto.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando

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La administración Trump apoya la discriminación contra una pareja del mismo sexo en Colorado

Miércoles, 13 de septiembre de 2017

cake400x300_0Charlie Craig, David Mullins y en la esquina el pastelero Jack Phillips

De cara a la resolución del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, la administración de Donald Trump apoya a un empresario pastelero condenado por violar la Ley Contra la Discriminación de Colorado al negarse a hacer una tarta de bodas para una pareja del mismo sexo.

El departamento de Justicia de los Estados Unidos presenta este jueves, 7 de septiembre, un amplio informe de 41 páginas a favor del dueño de Masterpiece Cakeshop, de cara a la resolución del Tribunal Supremo sobre un caso en el que ha sido considerado culpable.

De esta manera, la administración de Donald Trump apoya la discriminación contra una pareja del mismo sexo ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos, alineándose con un pastelero condenado por negarse a hacer su tarta de bodas.

Se trata de un informe en el que defienden la postura de Jack Phillips, quien reclama su derecho a la libertad religiosa y la libertad de expresión, que se estarían violando si se le obliga a hacer una tarta para Charlie Craig y David Mullins. La pareja encargó en 2012 una tarta de bodas en la pastelería de Denver de Phillips, quien se negó a cumplir el encargo afirmando que no hacía tartas para parejas homosexuales. «Una tarta de bodas personalizada es una forma de expresión», asegura Jeffrey B. Wall, abogado responsable de la recomendación del Departamento de Justicia, defendiendo que el pastelero tiene el derecho de libertad de expresión bajo la Primera Enmienda para negarse a «expresar» su apoyo a una boda entre personas del mismo sexo.

«Sabemos que la tolerancia es una calle de doble dirección y la dignidad se corta en ambos sentidos. Necesitamos proteger el derecho de todos los estadounidenses a vivir y trabajar según sus creencias religiosas y no obligar a las profesiones a crear arte visual que viole quiénes son», declara Kristen Wagoner, abogada de Alliance Defending Freedom, en representación de Phillips, quien asegura que ha perdido alrededor del 40 por ciento de su negocio, así como a varios miembros de su personal, como consecuencia de su decisión de no hornear tartas de bodas para gays. El caso se encuentra ahora a la espera de una resolución por parte del Tribunal Supremo, después de que el acusado fuera declarado culpable de haber violado la Ley Contra la Discriminación de Colorado.

El escrito presentado por el Departamento de Justicia ha provocado las críticas de la American Civil Liberties Union, que representa a la pareja y que ni siquiera considera que el Tribunal Supremo debiera haber accedido a contemplar el caso, permitiendo que se resolvieran las decisiones judiciales a favor de Craig y Mullins. «Este Departamento de Justicia ha dejado clara su hostilidad a los derechos de las personas LGBT y tantos otras. Estamos seguros de que el Tribunal Supremo se pronunciará sobre la igualdad de derechos de los tribunales inferiores», declara Louise Melling, directora legal de ACLU, asegurando que la administración de Trump está tratando de crear un «derecho constitucional para discriminar».

Fuente Universogay

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¿Religión o Laicidad?

Lunes, 4 de septiembre de 2017

laiciDesde hace tiempo vengo conversando con mi amigo García Mauriño sobre religión y laicidad, y reconozco que ha ido convenciéndome de que Jesús era un laico (en sentido restringido de no clérigo) con un proyecto laico de Reino de Dios (laico en sentido amplio de fraternidad compartida independiente de si se profesa o no una religión).

¿Laicidad para todos?

Muchos lectores de Atrio -y en general la cultura europea- venimos de una hipertrofia oprimente de la religión, y el péndulo tiende hacia el otro extremo, hacia la laicidad que recela de cualquier mención de algo trascendente (o incluso hacia un laicismo combatiente). Algunos dicen que la cultura occidental está adoptando un paradigma posreligioso. Creo que esta hipertrofia religiosa ocurría en tiempos de Jesús y fue determinante en su proyecto de Reino de Dios.

Hablo de Jesús porque para muchos de nosotros es el referente principal, aunque somos conscientes de que, como todo ser humano, actuó en los límites de su cultura. Su sensibilidad mística pudo intuir, como otros místicos anteriores y posteriores, lo más profundo del ser humano, aunque al expresarlo y concretarlo tuvo que hacerlo con los conceptos y prácticas conocidas por su pueblo. Un dato, quizás determinante, es que, según muchos exégetas, se equivocó al esperar la implantación del reino de Dios en su misma generación.

¿Cuál fue su actitud ante la religión? Jesús impulsó un movimiento pero no fundó una religión; ni practicó totalmente ni rechazó la suya, pero mantuvo y profundizó su espiritualidad. La experiencia fundamental de Jesús fue sentir a Dios como Padre, la difundió entre sus discípulos pero no se la impuso a quienes acudían a él.

Respetó la religiosidad del archisinagogo Jairo, y valoró la generosidad de la viuda que entregaba su último centavo para el servicio del fastuoso Templo. En cuanto a la religión de los pueblos vecinos, no rechazó -ni pretendió cambiar- la religión de la mujer cananea que aceptaba las migajas del Dios judío, ni la del endemoniado geraseno, ni la del centurión romano, que vigilaba al pueblo invadido.

¿Cuál fue su actitud ante la religión? Veremos que a los mismos discípulos no les quedó muy claro.

Galilea versus Jerusalén

El evangelio de Marcos termina con la consigna de volver a Galilea (Mc 16,7), donde los discípulos encontrarían a Jesús resucitado. El evangelio de Lucas, que conoce y sigue bastante de cerca el texto de Marcos, termina con la consigna contraria, permanecer en Jerusalén donde recibirían la promesa del Padre (Lc 24,49; Hechos 1,4.8).

Y no se trata de mera localización geográfica; se trata de la ruptura o de la conexión con la religión judía. Como ya he comentado en alguna ocasión, Marcos se muestra radical con la religión y con el Templo interpretando la maldición de la higuera como rechazo del Templo (Mc 11,12-21). Lucas, en cambio, se muestra frecuentemente conciliador, separa y suaviza la maldición de la higuera (Lc 13,6-9), y escenifica el concilio de Jerusalén (Hechos 15,1-35) para conciliar a Pablo con Pedro y Santiago.

Creo que estas dos posiciones de ruptura o conciliación son constantes en las decisiones sociales. En España tenemos el ejemplo actual de Pablo Iglesias y de Íñigo Errejón, de Pedro Sánchez y Susana Díaz. Los historiadores y los sociólogos nos dirán qué ha ocurrido en tantas situaciones semejantes; por mi parte creo que la decisión mejor dependerá de la situación concreta, de las condiciones objetivas de la sociedad, y del talante de los líderes que la gobiernan.

Conclusiones (por ahora)

Suele citarse el “como si Dios no existiera” de Bonhöffer como la mejor síntesis de la actitud cristiana en nuestro mundo occidental. Creo que la frase completa es más compleja, pero define mejor la actitud cristiana: “ante Dios y con Dios, vivir como si Dios no existiera”.

No es necesario mencionar la palabra Dios, u otras semejantes, para tener en cuenta lo que nuestra cultura conoce como Dios. Son muchos los que encuentran lo trascendente en su compasión, en su solidaridad, en su conciencia ética, en la belleza, en la armonía…  Creo que esto le bastaba a Jesús.

Sea o no necesario expresar esa percepción de trascendencia en términos religiosos, parece que en general los pueblos tienden a socializar sus sentimientos y creencias mediante explicaciones, normas comunes, y protocolos festivos (doctrinas, preceptos, ritos); es decir, en una especie de religiones laicas (bodas, entierros, y hasta bautizos laicos). Incluso los heterodoxos o los disconconformes formamos este tipo de grupos. Algunos han visto el capitalismo como la “religión del dios dinero” que tiene su “templo” en los Bancos, sus “principios económicos” y sus liturgias comerciales en navidad o en los días del padre o de la madre.

Los conceptos de Dios, espiritualidad, religión, ideología, laicidad… son muy ambiguos, porque son conceptos abstractos, generalizaciones de experiencias que han ido cristalizando -pero también evolucionando- durante siglos, que no responden bien a las experiencias actuales, y menos aún a las experiencias personales.

La religión no es necesaria para lo que llamamos “salvarse” o “plenitud humana”, pero tampoco son necesarios el arte o la música, y sin embargo todos los pueblos los crean porque necesitan expresar sus sentimientos.

La decisión última sobre religión o laicidad está en la conciencia individual, que es el punto de encuentro personal de Dios con el ser humano. La conciencia asegura una base de espiritualidad, porque nos viene de fábrica. Potenciarla, con o sin religión, es osa nuestra.

Para los pueblos o comunidades, propondría una espiritualidad más o menos socializada, o una religiosidad flexible, más o menos acentuada según las necesidades de cada pueblo o comunidad. De los evangelios no se deduce que Jesús rechazara toda religión; rechazó las “tradiciones” oprimentes (Mc 7,13; Hechos 6,14; 21,21) con las que las Jerarquías la amurallaron, pretendiendo defenderla, o defenderse.

Se considere laico o religioso, yo trato de interpretar mi conciencia a la luz de los ejemplos que, a través de las Iglesias, nos han llegado de Jesús.

Gonzalo Haya

Fuente www.atrio.org 13.08.17

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“La ciencia es sabiduría; los científicos a veces son dogmáticos (III)”, por Enrique Martínez Lozano

Miércoles, 16 de agosto de 2017

afbeelding1El equilibrio, decía, siempre es delicado. Porque el reconocimiento de la apertura ilimitada de lo real no puede servir de pretexto para la irracionalidad ni de soporte para charlatanes que se aprovechan de la credulidad ajena.

Entre ambos extremos –el dogmatismo científico y la propaganda pseudocientífica e irracional– parece que tendría que moverse la búsqueda desapropiada de la verdad. De hecho, si nos escuchamos con limpieza, tal vez podamos advertir que tanto un extremo como el otro nos chirrían interiormente.

Es lo que me ocurre al leer artículos como el de Javier Sampedro, titulado Ofensiva contra la ciencia ­–en una versión digital del mismo, se hablaba de “un ataque sin precedentes contra la ciencia” (cómo recuerda a los “ataques contra la religión”, de los que se queja periódicamente la jerarquía eclesiástica–, en el diario El País, del 16 de junio pasado[i].

Rescato todas sus valiosas aportaciones, así como su espíritu crítico frente a cualquier tipo de charlatanería pseudocientífica, pero me apena comprobar el reduccionismo estrecho en el que se mueve.

Algo parecido puede decirse sobre la anteriormente citada lista de “terapias pseudocientíficas”, elaborada por la APETP[ii]. También en este caso es de valorar la aproximación crítica a cada una de esas terapias o supuestas terapias. Bienvenido sea todo esfuerzo por someter a crítica cualquier teoría o método que aparezca en el mercado, sobre todo cuando se presentan de manera igualmente “dogmática”. Sin embargo, el error parece estar de nuevo en el dogmatismo de base según el cual no puede ser verdadero sino aquello que previamente –y desde un reductor paradigma cientificista– se ha decidido.

¿Acaso no hay nada verdadero y valioso en cada de las terapias mencionadas? ¿Puede descartarse la ancestral sabiduría china o india con el pretexto de que no se acomoda a los estándares occidentales? ¿Quién negaría hoy que los bloqueos emocionales repercuten en la salud o que las experiencias afectivas de la infancia repercuten decisivamente en el futuro de la persona…?

Sin duda, es preciso estar atentos a todo lo que se nos quiera “vender”, particularmente cuando se presente como remedio mágico o panacea definitiva para resolver nuestros problemas. Pero tal lucidez crítica no tiene nada que ver con el rechazo dogmático, cuando no pueril, de lo que previamente se ha descartado como “no científico”.

El error de base parece fácil de detectar: debido al proceso cultural de Occidente, se llegó a identificar la “ciencia” con el “materialismo (o positivismo) científico”. Pero, mientras la primera es camino de sabiduría, el segundo no pasa de ser una creencia acientífica que, en no pocos casos, se ha llegado a asumir como verdadera y, por tanto, incuestionable. Con ello, se ha caído en una trampa cargada de ironía: se otorga carácter científico a lo que solo es una creencia acientífica (indemostrable).

Para terminar, quiero señalar un detalle que me parece significativo y que viene a confirmar el dicho de que “los extremos se tocan”: tanto este perfil de científicos como los obispos –a los que aquellos acusan de “dogmáticos” y enfrentados a la ciencia– muestran su rechazo a las mismas expresiones. Así, en un documento reciente, los obispos vascos exigían a los colegios católicos que “huyan de las nuevas formas de espiritualidad como el yoga, el reiki o el zen”[iii]. También aquí se hace manifiesta, no solo la descalificación gratuita, sino la ignorancia de quienes llaman “nuevas” a tradiciones milenarias.

¿De dónde puede nacer esa actitud ultradefensiva en unos y otros? Tal vez –aun hallándose en paradigmas completamente diferentes– todos ellos tienen algo en común: la defensa dogmática de sus creencias o posiciones mentales, que consideran como la “única verdad”. Lo curioso es que, mientras se está en esa actitud, no se la reconoce. Es necesario tomar distancia –a veces por el simple paso del tiempo– para comprobar la cerrazón y los peligros que encierra.

Y para contribuir al debate en torno a una cuestión concreta -la homeopatía, que tantas diatribas está provocando–, dejo un resumen escrito sobre lo que fue la I Jornada sobre Evidencias Científicas en Homeopatía, celebrada en San Sebastián, el pasado mes de junio: “Homeopatía: la evidencia científica que necesitan los escépticos”, en:

http://www.saludnutricionbienestar.com/homeopatia-evidencia-cientifica-necesitan-escepticos/

 

Enrique Martínez Lozano

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[i]http://elpais.com/elpais/2017/06/16/ciencia/1497616571_649155.html

[ii] http://www.apetp.com/index.php/lista-de-terapias-pseudocientificas/

[iii]http://www.elizagipuzkoa.org/adjuntos/pastoralobispos2017JUNIO.pdf

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