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Entradas Etiquetadas ‘Religión’

“La religión, asunto público y privado”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Lunes, 26 de enero de 2015

religionLeído en su blog Nihil Obstat:

 Muchas personas viven su religión como si solo tuviera incidencia en el momento de la muerte. En el fondo, a Dios le necesitamos para ir al cielo y nada más. La religión, para quienes así piensan, es un asunto privado y sus manifestaciones públicas se limitan a lo folklórico. ¿Podemos considerar la religión, en lo que tiene de más propio y esencial, un asunto meramente privado que sólo afecta a los individuos que la practican? Pero, por otra parte: ¿no habría que poner límites a las manifestaciones públicas de la religión, sobre todo cuando resultan polémicas, y no digamos, si promueven la intolerancia y producen divisiones sociales irreconciliables? En la propia casa uno puede expresarse como mejor le parezca, pero en los lugares públicos hay cosas que no deben decirse porque molestan a los demás.

En el terreno de lo privado, cuando se trata de mis pensamientos o de mis afectos, nadie tiene derecho a entrometerse. Y si alguien se entromete, solo aparentemente puede cambiarlos, porque en cuanto cesa la intromisión, o la presión, o la amenaza, mis sentimientos y pensamientos más bien se reafirman. Ahí la religión tendría derechos absolutos. Pero, si situamos la religión en el terreno de lo público, entonces los derechos de la religión terminan donde empiezan los derechos de los demás. Además en este terreno de lo público, las manifestaciones no son necesariamente la exacta reproducción de los profundos sentimientos del corazón: es posible encargar a un artista no creyente una obra religiosa; y es posible defender el dogma a base de gritos, sin amar al prójimo y, por tanto, sin amar a Dios.

En el terreno de lo público importan más los comportamientos que los sentimientos. Ahora bien, no cabe duda de que nuestras acciones y comportamientos, en la mayoría de los casos, están determinados por nuestras convicciones. En este sentido habría que decir que la religión tiene una incidencia pública. Cuando yo emito un voto de tipo político, este voto está determinado por mis convicciones. Por eso, un cristiano dice que no puede votar determinados programas que, a su juicio, son incompatibles con sus convicciones cristianas. Aunque aquí también hay que notar que no hay programas “puros” y que siempre hay que recurrir, a la hora de votar, al programa que me parece menos malo o que más se aproxima (porque seguro que no se identifica) con mis principales convicciones.

Espiritualidad , ,

“La religión exige respeto”, por José Mª Castillo

Domingo, 25 de enero de 2015

charlie_hebdo_fingerUn texto a reflexionar detenidamente desde nuestra absoluta condena del terrorismo y de los atentados de París y que hemos leído en su blog Teología sin Censura:

El Papa dice que “no se puede provocar” ni “ofender” a la religión

Cameron replica al Papa que en las sociedades libres se puede ofender a las religiones

Los sangrientos incidentes, que se han provocado en París con motivo de los asesinatos causados por el fanatismo religioso islamista contra los periodistas de Charlie Hebdo, han desencadenado la indignación y el miedo por casi toda Europa. Y la lógica del discurso, como es normal, se orienta mayoritariamente a condenar la violencia irracional de los terroristas. Sin embargo, si la cosa se piensa a fondo, me temo que se cargue la mano sobre algo que es muy verdadero: la violencia criminal de los intolerantes de la religión. Pero, tan cierto como lo que acabo de decir, es que el empeño legítimo por defender la libertad de opinar en una sociedad democrática, puede ocultar otro aspecto fundamental de la cuestión, a saber: que la religión es un asunto extremadamente serio. Porque la religión toca las fibras más profundas en las convicciones que dan sentido a la vida de millones de seres humanos. Y con esto – si es que tomamos la vida muy en serio – hay que tener mucho cuidado.

No pretendo en modo alguno justificar el terror y la violencia de los terroristas que, en nombre de “lo divino”, se atreven a violentar e incluso asesinar “lo humano”. Sólo pretendo recordar que la religión es un asunto muy serio. Es más, como se ha dicho con toda razón, “la religión puede ser mortalmente seria”. Es la “seriedad absoluta, que deriva del trato con superiores invisibles…, prerrogativa de lo sagrado que caracteriza a la religión” (W. Burkert, P. Hassler, D. D. Hughes). Más aún, como es bien sabido, la intuición genial de Rodolph Otto nos advirtió sabiamente que la experiencia del hecho religioso es en realidad el encuentro con el “mysterium tremendum”, un misterio “que hace temblar” a no pocas personas y grupos humanos.

Insisto: si es importante respetar la libertad de expresión, y en esta libertad hay que educar a la ciudadanía; pero también es importante que todos nos eduquemos en el respeto a las creencias y convicciones de los demás, con tal que tales creencias no lleven a la violencia en ninguna de sus formas.

Por supuesto que no es equiparable la violencia de un arma de fuego con la violencia de un lápiz. Pero tan cierto como eso es que no debe ser bueno para nadie lo que atinadamente ha dicho un artista francés bien conocido: “Mofarse de todo el mundo es una tradición muy arraigada en Francia desde Voltaire” (Christian Boltanski). Y que nadie me venga con las sutiles precisiones lingüísticas que ha hecho Alberto Manguel. Por supuesto, que “la razón tiene derecho a reírse de la locura”. Como no es lo mismo la “sátira” que el “insulto”.

Estamos de acuerdo con todas las precisiones que los pensadores y lingüistas nos quieran y nos deban hacer sobre lo que han hecho los ingeniosos periodistas del humor de Charlie Hebdo. Pero, ¡por favor!, no olvidemos que las palabras, las ideas y las sutiles distinciones de los sabios, nunca pueden abarcar la totalidad de lo real. Y la realidad – triste y dura realidad – es que, con demasiada frecuencia, el que se dedica al oficio de mofarse de los demás, por muy artista que sea, posiblemente sin darse cuenta de lo que hace, en realidad a lo que se puede dedicar muchas veces es a despreciar a quienes discrepan de sus ideas, por más respetables que sean. Pasar de la sátira al desprecio es más fácil de lo que sospechamos. Pero, es claro, que quien se ve o se siente despreciado, una y otra vez, llegará el día en que se ponga como un loco a violentar y matar al que le ofende.

¿Que hay que vigilar a los terroristas? Por supuesto. Pero que quede claro que no es menos urgente vigilar también a quienes se dedican a la desagradable tarea de la burla y la mofa como oficio.

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La adoración, otra experiencia del amor

Sábado, 24 de enero de 2015

Del blog À Corps… À Coeur:

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“Para experimentar la unión con Dios, tenemos que olvidarnos del mundo, de los hombres, olvidarnos de nosotros mismos y zambullirnos de una vez en Dios, sumergimos en él, prosternarnos ante Él y adorarlo. En este acto de adoración no queremos obtener nada para nosotros. No rezamos para conseguir algo, ni para tener la solución a nuestros problemas; renunciamos a nosotros mismos y simplemente nos prosternamos, porque Dios nos ha tocado, porque es más importante que nuestra propia persona. En todos nosotros, está metido este deseo de poder finamente olvidamos de nosotros mismos y de ser tocados de tal forma por Dios, que encontramos cerca de él nuestro pleno desarrollo… El mundo y los hombres serán permeables a Dios si nos tomamos tiempo para este Dios, si le escuchamos interiormente en el silencio para acercarnos a este misterio, para comprenderlo mejor y en última instancia, ser uno con él. El amor no sólo interpreta la realidad de manera diferente, transforma. Toma a Dios y su indescriptible misterio en sus manos de tal forma que se convierte en uno con él. Este es el fin de todo amor: hacerse uno con Él “.

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Anselm Grün, Una meditación para cada día, p. 87-88.

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Oikoumene

Jueves, 22 de enero de 2015

Del blog À Corps… À Coeur:

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No hay reconciliación sin renuncias recíprocas.

El día en que se realice entre los cristianos una comunión visible, será necesario morir a lo que más marcó a la familia en la que hemos vivido durante un tiempo, en un lugar.

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Frère Roger de Taizé, en “Dinámica de lo provisional

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“¿Jesús del Reino o Jesús de la religión?”, por José M. Castillo, teólogo

Viernes, 16 de enero de 2015

Vishal-Raj-Seduction-Burbujas-De-Deseo-02-533x800Leído en la página web de Redes Cristianas

Fe y laicidad en una sociedad que busca Espiritualidad y Justicia

1. El problema

La pregunta, que se propone como título de esta conferencia, nos sitúa de lleno ante un problema, que – según yo veo las cosas – es un asunto de enorme importancia y de consecuencias muy graves, pero que, al mismo tiempo, es un problema que no es fácil delimitar y cuyas consecuencias no son fáciles de precisar. De ahí – según creo -, la ambigüedad en que nos movemos. Una ambigüedad de la que difícilmente tomamos conciencia. Y precisamente por eso, porque vivimos siempre en esta especie de ambigüedad, por eso nunca podemos afrontar con claridad y firmeza el enorme problema de nuestra coherencia como creyentes en Jesús y como personas que tomamos en serio el Evangelio.

¿A qué me refiero al decir estas cosas? Es evidente que Jesús fue un hombre profundamente religioso. Pero, tan cierto como eso, es que la religiosidad de Jesús – la que él vivió y la que enseñó a la gente – no se ajustaba, ni coincidía, con la religiosidad establecida en su cultura y en su pueblo. Es más, no solamente no coincidía, sino que allí ocurrió algo enormemente significativo y que, por eso mismo, da mucho más que pensar. No se trata solamente de que la religiosidad “oficial” y la religiosidad de Jesús no coincidían, sino sobre todo se trata de que fueron dos religiosidades incompatibles la una con la otra. De forma que los dirigentes de la religión del templo vieron en Jesús una amenaza muy grave (de “ser o no ser”: cf. Jn 11, 47-53) para lo que ellos representaban y lo que ellos vivían. Como es igualmente cierto que, a la inversa, Jesús vio, en los sumos sacerdotes y maestros de la ley, a los responsables que, con seguridad, iban a ser los que acabarían torturando, humillando y asesinando cruelmente a Jesús (como consta por los anuncios de la pasión: Mc 8, 31 par; 9, 31 par; 10, 33-34 par).

Así las cosas, el problema está en que lo que Jesús y los sacerdotes de entonces vieron que era incompatible, nosotros lo hemos hecho compatible. Más aún, no solamente lo hemos hecho compatible, sino que además lo hemos hecho integrable. Peor todavía, necesariamente integrable. De manera que hemos llegado a la desfachatez de ir por la vida enseñando que tenemos que encontrar a Jesús y vivir su Evangelio en la religión del templo y con los sacerdotes del templo. La religión nos explica a Jesús. Y Jesús es un componente central de la religión. Con lo que, entre otras cosas, hemos logrado que el concepto tradicional de religión (según las palabras duras e irreverentes de Peter Sloterdijk) ha terminado por ser “aquel desgraciado espantajo que asoma en la escenografía de la Europa moderna” (Has de cambiar tu vida, Valencia, Pre-Textos, 2013, 18).

2. ¿Dónde está la dificultad?

La dificultad no está en Dios, que, al ser por definición “el Trascendente”, no nos es posible conocerlo, ni sabemos en qué consiste. Ser “trascendente” no significa ser “infinitamente superior”, sino simplemente ser “inconmensurable para” nosotros, ser “de un orden absolutamente distinto” del nuestro (S. Nordmann, Phénoménologie de la trascendance, Paris, Ed. D’écarts, 2012, 9-10). Por tanto, ya que Dios no está a nuestro alcance, la dificultad está en cómo nos relacionamos con Dios.

Ahora bien, en este intento de relacionarse con Dios, las religiones coinciden en dos elementos constitutivos que, de diferentes maneras, se repiten en todas las religiones que se han organizado como tales (excepto el Budismo y – después veremos en qué sentido – el Cristianismo). Estos dos elementos son los ritos y lo sagrado.

Por lo que se refiere a los ritos, es determinante saber que las ceremonias rituales son el elemento primero, el más primitivo, quela paleontología ha encontrado en los orígenes más remotos del fenómeno religioso. De manera que, desde el paleolítico superior hay huellas claras de prácticas religiosas que se pueden correlacionar con fenómenos religiosos documentados. Ya, desde los hombres de neanderthal, se practicaban entierros ceremoniales de los muertos. Y son muchos los especialistas convencidos de que tales actividades irían acompañadas de ideas religiosas desde hace unos cien mil años (Walter Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 33).
Lo que significa que lo más original, lo primero, en el hecho religioso, no es Dios, sino los rituales. Por tanto, lo primero no fue Dios, sino los ritos de la religión (cf. Para una información introductoria, J. M. Castillo, La laicidad del Evangelio, Bilbao, Desclée, 2014, 21-25). Por esto, sin duda, los niños aprenden antes los rituales que lo que es o lo que significa Dios. Y la gran mayoría de la gente religiosa tiene más claro lo de los rituales que lo de Dios. Hasta el punto de que la fe de muchas personas es, ante todo, fe en determinados rituales, no precisamente fe en Dios. Y las autoridades religiosas controlan con más exigencia la exactitud en la observancia de los ritos que la exactitud en la idea de Dios y la fe en ese Dios. Lo que hace pensar – o al menos sospechar – que, en la religión, son más importantes los ritos que Dios. Como ya dijo uno de los autores más reconocidos en todo este asunto, “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. Van der Leeuw). El “medio” (el rito) se ha sobrepuesto al “fin” (Dios).

En cuanto a lo sagrado, es el ámbito (de espacio, tiempo, personas y objetos) en el que se puede y se debe realizar el ritual. Lo característico de la religión es la “seriedad absoluta”, que deriva del trato con realidades superiores absolutas e invisibles, que son las prerrogativas de lo sagrado, que caracteriza a la religión.

Ahora bien, la dificultad con que tropezamos los cristianos es que, si “lo ritual” y “lo sagrado” son componentes esenciales de la religión, lo que encontramos en los evangelios es que lo central en la vida y el mensaje de Jesús no fue ni “lo ritual”, ni “lo sagrado”, sino “lo humano”. Jesús no centró sus preocupaciones, su mensaje y su actividad, ni en el templo, ni en los sacerdotes, ni en las observancias…., sino en la salud de los enfermos (curaciones), en la alimentación de toda clase de gentes (comidas) y en las buenas relaciones humanas (discursos). En cuanto a sus creencias, lo central para Jesús fue la relación con Dios (el Padre) y la oración (nunca en el templo o en la sinagoga, sino en la soledad de los montes y en el silencio de la noche.

El problema concreto que actualmente se nos plantea a nosotros está en que, por supuesto, somos sensibles a lo que fue central en la vida de Jesús (“lo humano”). Pero ocurre que, al mismo tiempo, “lo ritual” y “lo sagrado” (“lo religioso”) sigue teniendo en nuestras vidas más fuerza de lo que imaginamos. ¿Por qué nos siguen interesando tanto no pocas cuestiones relacionadas con templos, sacerdotes, obispos, misas, ordenación de mujeres o de hombres casados, leyes sobre el celibato o el divorcio, conductas del papado, etc, etc? Hemos nacido en una cultura religiosa, nos han educado en todo eso. Y todo eso sigue jugando un papel importante en nuestras vidas.

3. Consecuencias de este estado de cosas

La religión, es decir, los rituales y lo sagrado son realidades que están siempre asociadas a “jerarquías de poder”. Es decir, la religión es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implica dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles, cuyos mediadores en la tierra y en la sociedad son los “jerarcas religiosos”.

De ahí que los rituales son, con frecuencia, “rituales de sumisión”: inclinarse, arrodillarse, descalzarse, bajar la voz, representar modestia, comportarse como humilde (humilis = cercano a la tierra, humus), descubrirse, tirarse al suelo…., todo esto no es, en el fondo, sino la representación ritual del sometimiento. Lo que, a la inversa, representa la exaltación ritual del poder. La relación “sometimiento-soberanía”, gestionada mediante el ritual, es constitutiva del hecho religioso.

Esto supuesto, nos encontramos con una consecuencia inevitable: la religión crea, por sus mismos constitutivos, “desigualdad” y “sometimiento”. Lo que equivale a crear las condiciones que hacen imposible la igualdad y la libertad. Los dos pilares básicos sobre los que se construye la dignidad y los derechos fundamentales de los seres humanos. Una sociedad profundamente religiosa es una sociedad desigual y es igualmente una sociedad sin libertad. Donde no hay igualdad para todos y libertad verdadera y generalizada no puede haber religión, como hecho social y público.

Ahora bien, en una persona en la que se ha integrado (en su mentalidad y en su vida) la desigualdad entre los humanos y el sometimiento a jerarquías invisibles, inevitablemente se produce un fenómeno del que mucha gente no tema conciencia, pero que es de unas consecuencias asombrosas. El fenómeno al que me refiero consiste en que, en la vida de esa persona, se rompe la conexión entre “lo ritual” y “lo ético”. ¿Por qué? Porque, como se ha dicho muy bien, “el ámbito del comportamiento primario de un mito religioso es el rito, no el ethos” (.G. Theissen, La religión de los primeros cristianos, Salamanca, Sigueme, 2002, 151). Y esto ocurre, en primer lugar, porque los ritos son acciones que, debido al rigor de la observancia de las normas y por la seriedad absoluta que eso lleva consigo, el rito se constituye en un fin en sí (B. Lang, “Ritual, Ritus”, en Handbuch religionswissenschaftlicher Grundbegriffe, Stuttgart 1988 ss, vol. IV, 442-458).

Pero el fenómeno que se produce, en nuestra intimidad, es mucho más profundo y llega al fondo más hondo de nuestro ser. Se trata de que los ritos, como los primeros actos religiosos que son, de los que tenemos constancia, aparecieron como ceremoniales relacionados con los sentimientos de culpa que se producían con ocasión de los sacrificios de animales, que hacían las tribus nómadas de cazadores antiguos. La función o finalidad del ritual era tranquilizar la conciencia del acto violento que obviamente había sido matar el animal. Por eso los etnólogos han podido observar que se destaca claramente el sentimiento de culpa para con el animal muerto. Y por eso el ritual entraña un simulacro de disculpa y reparación (K. Meuli, “Griegische Opferbräuche”, en Phyllobolia, Basilea, 1946, 224-252). De ahí, la experiencia que todos tenemos con frecuencia y que consiste en que la práctica religiosa tiene la extraña y eficaz capacidad de dejarnos con una extraña, profunda e inexplicable tranquilidad. Nos libera de sentimientos de culpa, nos devuelve el sosiego interior perdido y hace que nos sintamos mejor.

De lo cual resulta que la gente se siente más tranquila y mejor practicando rituales sagrados que intentando vivir el Evangelio. Por eso hay tantos católicos que van a misa, rezan rosarios, acuden a templos, cofradías, bodas, bautizos, entierros, procesiones, peregrinaciones, devociones a santos, peregrinaciones, reuniones religiosas más o menos ocultas y clandestinas, etc, etc. Hacemos todo eso con más claridad, más facilidad y más gratificación interior que unir nuestra vida y nuestro destino a la vida y al destino que sabemos vivió y sufrió Jesús de Nazaret.

Más aún. Seguramente lo más misterioso que ocurre, en todo este proceso interior, está en que, por una parte, el ritual fielmente observado, nos comunica paz, sosiego, una indefinible experiencia de sentirse mejor (que se agiganta cuando asistimos a una ceremonia estéticamente bella, solemne, quizá deslumbrante). Pero, por otra parte y además de lo dicho, ocurre que, sin darnos cuenta de lo que nos pasa, el ritual cumplido se erige y se constituye en un fin en sí mismo, de forma que desliga nuestra conciencia de componentes fundamentales – quizá los más fundamentales – de la conducta ética. Sobre todo, cuando lo que está en juego son comportamientos civiles, especialmente determinados comportamientos relacionados con la economía, con la política, con la postura personal que adoptamos ante los otros, sobre todo cuando se trata de relaciones humanas asociadas al poder, al prestigio, la estima, la autoridad y, de forma muy intensa, cuando vivimos relaciones que afectan a lo religioso, lo nacional o lo cultural. Por ejemplo, si se trata de relaciones inter-religiosas, inter-grupales o inter-nacionales.

Y queda todavía, un tema capital: la religión cuesta dinero. Normalmente, las religiones manejan mucho dinero. Templos, monasterios, conventos, personal sagrado, títulos y dignidades, propiedades, donaciones, herencias…. Con lo que, al componente de pacificación interior que produce lo ritual y lo sagrado, se suma el componente de interés económico, de seguridad y de un nivel especial en cuanto afecta a la “categoría social”. Con lo que terminamos en una conclusión que resulta ser – si pensamos todo esto desde el punto de vista del Evangelio – una conclusión aterradora: la religión, sobre todo cuando se trata de la religión “oficial”, es inevitablemente una institución y una realidad “privilegiada”. Por esto, se ha dicho con razón que “las religiones antiguas normalmente gravitan hacia las clases dominantes y los representantes del poder. Después del triunfo del cristianismo, durante muchos siglos de historia europea, ésa fue también la situación de las iglesias cristianas” (W. Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 36). Esto explica que, durante miles de años y en las más diversas culturas, los “hombres de la religión” han sido los “notables” y los “selectos”. ¿Qué queda aquí de los “pequeños”, de los “últimos”, de los “niños”, que son las imágenes (metáforas) preferidas por Jesús para indicar quiénes son los primeros en el “reinado de Dios”?

4. Jesús y la religión de los ritos y de lo sagrado

Fuera lo que fuera lo que aquel campesino galileo del s. I, Jesús de Nazaret, sabía de todo cuanto acabo de explicar, si leemos los evangelios como un proyecto de vida, seguramente lo que queda patente, en ese conjunto de relatos, es que Jesús vio claramente que la religión de los ritos y de lo sagrado (con sus poderes, privilegios y dignidades) es el impedimento más inmediato y más fuerte, que tenemos los seres humanos, para entender y para vivir lo que significa y lo que exige el “Reinado de Dios”.

Por esto, los evangelios son el gran relato de un conflicto. El conflicto de Jesús con los fariseos, los letrados, los sacerdotes, los sumos sacerdotes y senadores, el templo, las observancias rituales. A Jesús no lo persiguieron y mataron porque los dirigentes religiosos rechazaron la divinidad de Jesús. Es decir, porque los hombres más religiosos del s. I no quisieron aceptar los dogmas cristológicos de Nicea (325) y Calcedonia (451). El problema, para aquellos dirigentes religiosos del s. I, estaba en que Jesús no toleraba ni la desigualdad, ni la sumisión que inevitablemente se derivaba de la forma de entender y practicar la religión que consideraban intocable los “hombres del templo”.

¿Por qué esta intolerancia de Jesús hacia aquellos representantes religiosos? Porque lo primero y lo intocable, para aquellos representantes religiosos, era “lo ritual” y “lo sagrado” (con todas sus consecuencias). Mientras que, para Jesús, lo primero y lo intocable, era “lo humano” (la vida humana, el respeto a lo humano, la dignidad de todos los seres humanos por igual). De hecho, las preocupaciones de Jesús no fueron nunca: ni las observancias rituales del templo, ni la inviolabilidad de lo sagrado, ni la dignidad de los sacerdotes, ni los poderes de la religión…. Las preocupaciones de Jesús fueron: la salud de los humanos (relatos de curaciones), la comensalía de los humanos (relatos de comidas), las relaciones entre los humanos (las “bienaventuranzas” y Mt 25, 31-46).

Todo esto supuesto, repito mi pregunta de antes: por qué la Iglesia es tan detallista y exigente en materia de rituales religiosos, al tiempo que es tan escandalosamente permisiva en cuanto se refiere a tantas cuestiones de ética civil y laica? Aquí es de suma importancia recordar la prohibición terminante de Jesús: “No llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo” (Mt 23, 9). Como al discípulo para el que lo primero era enterrar a su padre, Jesús le respondió de manera tajante: “Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mt 8, 21-22). En última instancia, todo lo que detrás de esto es algo de lo que nunca acabamos de tomar conciencia: ¡Qué misterio tan profundo es tener un padre! ¿Por qué? Porque el padre es esa realidad, profunda y misteriosa, que nos socializa y nos integra en el Kosmos, el “orden establecido”. El orden que perpetúa el poder que nos somete, nos prohíbe, nos priva de la libertad y de la igualdad. Para Jesús, el Padre es la imagen de la bondad y de la igualdad con todos sin distinciones, buenos y malos, justos y pecadores (Mt 5, 45).

5. Conclusiones

1. Jesús desplazó el centro del hecho religioso: de “lo ritual” y “lo sagrado” a lo central y determinante de “la vida humana”. La defensa de la vida, la dignidad de la vida, el respeto a la vida, los derechos humanos que son centrales para perpetuar la vida humana.

2. La Iglesia tiene su razón de ser, su finalidad y su autoridad a partir de Jesús y en esta forma – revolucionaria y desconcertante – de entender y vivir el hecho religioso.

3. Por tanto, lo esencial y específico del cristianismo no es “el dogma” (las verdades que hay que creer), ni es “el ritual sagrado” (las prácticas y observancias propias de una religión). Lo esencial y determinante del cristianismo es “la ética”: la forma de vida que llevó Jesús, sus “obras” (“erga”) y los “frutos” (“karpoi”) que produjo. Creer en Jesús y seguir a Jesús es aceptar que, ante el Dios y Padre que se nos dio a conocer en Jesús, no podemos contar nada más que con la conducta que nos dejó descrita el mismo Jesús con su vida, sus enseñanzas y la consiguiente conflictividad que desencadenaron tal vida y tales enseñanzas. Ante el Dios de Jesús no podemos presentar nada más que nuestra forma de vida, especialmente nuestra forma de tratar a los demás.

Ponencia de José Mª Castillo en la XVII semana andaluza de Teología

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“I am Michael”, donde James Franco interpreta a un antiguo activista LGTB reconvertido a pastor homófobo, se presenta en Sundance

Martes, 13 de enero de 2015

mag-19friend-t_CA1-popupGlatze, izquierda,  con  BenNycum, su ex-novio durante 10 años

Tras meses de rodaje, I am Michael está a punto de proyectarse por primera vez en el Festival de Sundance. La película se basa en una historia real, la de Michael Glatze, activista LGTB que tras sufrir una profunda crisis vital aseguró haber abandonado la homosexualidad, se casó con una mujer y se hizo pastor. Hoy vive un pequeño pueblo de Wyoming y está al frente de una congregación.

En 2011, Benoît Denizet-Lewis, antiguo amigo de Michael y colega suyo en XY, revista dirigida a jóvenes gays, se reencontró con él. Posteriormente, elaboró una crónica para The New York Times con el título Mi amigo ex-gay. En ella, daba voz a Michael pero también a Benjie Nycum, quien había sido su pareja durante varios años. Esta crónica ha sido la base de la película que está a punto de estrenarse.

La película tiene un elenco destacable. El papel de Michael está interpretado por James Franco, que ya ha recreado como actor varios personajes gays y que ha dirigido Interior. Leather Bar, un falso documental con referencias a Cruising. El papel de Benjie lo interpreta el actor abiertamente gay Zachary Quinto, mientras que Emma Roberts interpreta a la mujer de Michael. A la espera de la proyección y de las primeras críticas, el director, Justin Kelly, no escatima en elogios al hablar de la interpretación de Franco: “Sinceramente, lo hace estupendamente (…) Es una historia complicada y tiene una gran química con las dos personas con las que está vinculado amorosamente, Zachary Quinto y Emma Roberts”.

El director ha querido, eso sí, tomar distancias respeto a la cuestión de los “ex-gays”: “no es solo una película sobre un ex–gay. Es en realidad una historia muy apta para ser contada sobre el poder de la creencia y el deseo de pertenencia”. Con todo, resulta difícil obviar la relación de la película con el tema, especialmente cuando historias como las de Glatze son utilizadas por los homófobos para intentar demostrar la “posibilidad de un cambio”.

De activista por los adolescentes LGTB a militante homófobo

mag-19friend-t_CA0-articleLargeMichael Glatze en Wyoming

Después de trabajar en XY, Michael Glatze estuvo entre los fundadores de YGA (Young Gay America) publicación con un enfoque más amplio, que hablaba también de lesbianas, bisexuales, trans y queer. De hecho, YGA se organizó como un equipo que recorría Estados Unidos recogiendo testimonios de adolescentes y jóvenes LGTB. De él formaba parte también Benjie Nycum, que entonces era su pareja. Entre sus logros estuvo también la elaboración del primer documental dirigido a prevenir el suicido en adolescentes LGTB, Jim in Bold, premiado en varios festivales de cine LGTB. Michael y Benjie iban tomando de hecho cada vez más prominencia como activistas.

Todo esto cambió en 2004, cuando una serie de problemas de salud hicieron temer a Glatze que podía sufrir la misma enfermedad cardiaca que acabó con su padre cuando él tenía 13 años. No fue así, pero el impacto de aquella experiencia lo llevó a redescubrir “a Dios” y a “reevaluar” toda su existencia anterior. Tras un año de crisis vital, llegó a la conclusión de que todos sus problemas se debían a su “identidad sexual”, tal y como reveló a Benoît Denizet-Lewis en una conversación mantenida por entonces. En su artículo de The New York Times, el propio Denizet-Lewis cuenta cómo poco después, el último día que estuvo en la redacción de YGA, Glatze escribió en su ordenador “Soy heterosexual”, luego “Homosexualidad=muerte, elijo la vida” y se marchó. A partir de ese momento, según le dijo luego, su atracción hacia las personas de su mismo sexo comenzó a desaparecer… al tiempo que profundizaba su relación con la faceta más intolerante de la religión.

Michael-and-Rebekah-Glatze-marriedMichael and Rebekah Glatzeen su boda

En una carta publicada en 2007 en una web de ultraderecha, la homofobia de Glatze se revelaba ya en toda su plenitud. Afirmaba haber optado por la homosexualidad siendo adolescente “porque era débil”. Según él, a estas edades la homosexualidad “es por su propia naturaleza pornográfica, destruye sus mentes impresionables [las de los adolescentes] y confunde su desarrollo sexual”. También impide “profundizar en nosotros mismos”, dejándote a merced de la superficialidad y de las relaciones fundamentadas únicamente en la “lujuria”. No perdía tampoco ocasión de elogiar a Polonia por su valentía en oponerse a la “propaganda homosexual” (en referencia a las iniciativas que entonces promovían los gemelos Kaczyński).

En el reportaje de The New York Times, Michael incidía en su historia de conversión. Y ello pese a que, a la pregunta de su antiguo compañero sobre si realmente se sintió infeliz durante los años que vivió con Benjie, respondió que “bueno, tú no puedes ver lo oscuro que se está en una cueva cuando estás dentro. Pero no, en esa época no me consideraba infeliz”.

La historia de Michael Glatze abre, sin duda, interesantes interrogantes sobre hasta qué punto las personas reconstruyen el relato de sí mismas para adaptarlo a sus creencias actuales, o sobre cómo una crisis vital puede trastocar la vivencia más íntima de las personas. Lo preocupante del asunto, sin embargo, es que Glatze, pese a rechazar la etiqueta de “activista ex-gay”, ha ido más allá de contar su experiencia personal, usándola en charlas y publicaciones en internet para denigrar a quienes viven de una forma abierta su homosexualidad o bisexualidad y para promover las peligrosas “terapias” reparadoras.

Fuente Dosmanzanas

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“Corrupción y religión”, por José María Castillo, teólogo

Lunes, 29 de diciembre de 2014

corrupcion5Leído en su blog Teología sin Censura:

El reciente informe de la Unión Europea sobre la percepción que se tiene, en ciudadanos y empresas, sobre la corrupción en los distintos países de Europa, sitúa a la cabeza de los países corruptos a Italia y España, mientras que, por el contrario, los países menos corruptos, en cuanto se refiere a la gestión de la economía, son los países del norte de Europa.

En cuanto, hace pocos días, leí los resultados de este Informe, me vino a la memoria el conocido estudio de Max Weber, La Ética Protestante y el espíritu del capitalismo. Como es sabido, Weber defiende en este libro que “el afán de lucro” y la “tendencia a enriquecerse” nada tienen que ver con el capitalismo. Weber estaba convencido, hace un siglo, de que la “mentalidad económica” y el “ethos” [talante] económico son convicciones y pautas de conducta que están determinadas sobre todo por “la ética racional del protestantismo ascético”. Y destacaba las conexiones que las religiones más importantes tienen con la economía y la estructura social del medio en el que viven.

Yo estoy persuadido de que Max Weber no escribiría hoy este libro tal como lo escribió en su tiempo. Entre otras razones, porque el capitalismo de ahora no es como el que Weber conoció. Ni la religión que se practica ahora es como la que se practicaba a finales del s. XIX.

Sin embargo, hay un hecho patente que está a la vista de todos. Exactamente lo mismo, a comienzos del siglo XXI que a finales del XIX, los países de tradición católica son los más corruptos y los más castigados por la crisis económica (países del Sur), al tiempo que los países de matriz protestante (países del Norte) son los más desarrollados y los que han superado la crisis más rápidamente y mejor. Como es lógico, estas cosas no ocurren por casualidad. Alguna relación tiene que haber entre “economía” y “religión”. Lo que, en este momento, equivale a preguntarse: ¿tendrá algo que ver la religión con la corrupción económica?

No voy a ponerme a indagar – una vez más – en qué consiste exactamente el espíritu de la “ética protestante”. Sobre eso se han escrito bibliotecas enteras. Y ya sabemos lo que da de sí este asunto. Por eso yo me he puesto a darle vueltas a esta cuestión, repensando este enorme problema desde otro punto de vista. Hay un hecho que, por otra parte, no deja de llamar la atención. Me refiero a una cosa que ve cualquiera. “Gente religiosa”, “gente de derechas” y “gente capitalista” son expresiones que, con relativa frecuencia, suelen coincidir en las mismas personas y hasta en las mismas instituciones o grupos humanos. Pero coinciden solamente cuando la religión apoya el capitalismo y se pone de parte de la gente de derechas. Si se trata de una religión que, por lo que sea, no es incondicionalmente aceptada por los ricos, ese tipo de religión no tarda en caer en desgracia. Lo que ha pasado con la teología de la liberación es el ejemplo más claro que tenemos, en la Iglesia, de que las relaciones entre “religión” y “economía” son buenas y fluidas cuando, en definitiva, la religión se pliega a las exigencias del capitalismo financiero, con las consiguientes condiciones que impone la banca, etc, etc.

¿Qué hay detrás de todo esto? Por lo que yo he podido averiguar, hasta este momento, el factor determinante en este oscuro asunto es la profunda y extraña conexión que existe entre los “rituales” y la “ética”. Una conexión que se comprende en cuanto uno se da cuenta de que el comportamiento de una persona religiosa está más determinado por el “rito” que por el “ethos” (W. Burkert, B. Lang, G. Theissen). Es decir, la gente religiosa se aferra más a la observancia de los rituales sagrados que a la honradez sin fisuras de la conducta de un buen ciudadano. ¿Cómo se explica que haya tantos ricos capitalistas que se quedan tranquilos con su misa y sus rezos, cuando ellos son los primeros que saben que no pagan los jornales que tendrían que pagar? ¿Qué explicación tiene que haya obispos con palacios y coches de lujo, que se quedan tan tranquilos sabiendo que en su diócesis hay miles de criaturas que se acuestan sin cenar? ¿Cómo es posible que la Jerarquía eclesiástica (con sus clérigos, frailes y monaguillos) siga aferrada a sus exenciones fiscales y privilegios económicos, en una sociedad en la que cada día echan de sus casas a tantas familias que no han hecho otro mal que quedarse sin trabajo?

La observancia ritual es un asunto peligroso
. Porque el rito fielmente observado tiene el efecto diabólico de tranquilizar la conciencia. Por eso hay tanta gente a la que le va divinamente con los bautizos, las bodas (de iglesia), los funerales con misa, la cofradía, la romería, la promesa, el escapulario y la estampa. De manera que todo eso, sin saber cómo ni por qué, se condimenta admirablemente con la tacañería a la hora de pagar el sueldo o el jornal, hacer la declaración de la renta, tener a “la muchacha” de la limpieza apuntada en el “seguro” y, si se trata de gente de poder y gobierno, no tienen empacho en defender y aprobar leyes que hunden a tantas criaturas en la miseria y la desesperación.

¿Se puede asegurar que existe una misteriosa y tremenda conexión entre religión y corrupción? Ahí están los hechos. Y que cada cual responda, no asegurando “yo tengo la conciencia tranquila”, sino preguntando a quienes conviven a tu lado qué piensan de todo esto.

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Duelo entre Dios y la ciencia en un monasterio. En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies’

Miércoles, 26 de noviembre de 2014

14166927202786El prior Lluc Torcal y el físico Carles Urdina, en el Monasterio de Poblet. RAMÓN ORGA

POLÉMICA HISTÓRICA En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies

ESTHER PANIAGUAPoblet (Tarragona)

Cuando Charles Darwin publicó El origen de las especies el 24 de noviembre de 1859, las reacciones a favor y en contra de su pionera teoría evolucionista no se hicieron esperar. Tan sólo unos meses después, el fiel darwinista Thomas Huxley y el entonces obispo de Oxford Samuel Wilbesforce se batieron en duelo en un debate multitudinario entre ciencia y fe del que la prensa dio como ganadores a los darwinistas frente a los creacionistas.

A falta de una verdad absoluta, la discusión sigue viva a día de hoy. Hace poco más de dos años el evolucionista ateo Richard Dawkins y el obispo de Canterbury Rowan Williams revivieron ese debate entre Huxley y Wilbesforce con la misma vehemencia que los protagonistas originales. La expectación fue tal que tuvieron que habilitar dos espacios adicionales en teatros para dar cabida a todos los asistentes, y la retransmisión online congregó a decenas de miles de personas. Ayer, la historia se repetía de nuevo, coincidiendo con el 155 aniversario de la publicación de la biblia evolutiva de Darwin, que se celebra mañana.

Esta vez el lugar escogido fue el monasterio catalán de Poblet. El propio prior del monasterio, que además es físico y hombre de ciencia, instó este duelo a raíz de una provocación vía e-mail de un físico alarmado por las recientes declaraciones del Papa Francisco, en las que aseguró que el Big Bang no contradice a Dios, sino que lo exige. El prior, Lluc Torcal, respondió en seguida a este mensaje para justificar la postura del Papa y retó al físico -Carles Udina- a defender su postura en cara a cara en suelo sagrado, en el mismísimo monasterio de Poblet.

¿Creación o inicio?

Ante el sí de Udina, menos de un mes después llegaba el día de la batalla dialéctica entre el prior científico y el físico ateo. En este caso contaron con un número reducido de espectadores -aproximadamente 50-, en un encuentro privado reservado solo a miembros de la comunidad IP, presidida por el pionero de internet Andreu Veà y compuesta por expertos de ámbitos muy diversos.

El primer dardo del cara a cara lo lanzaba Torcal, sacando a la palestra desde el primer momento el debate entre Dios y la ciencia: «Estas cosas pasan cuando se meten con el Papa: a uno le tocan la fibra y contesta», comenzaba Torcal con visible excitación. Acto seguido, el prior entraba en materia. En opinión de Torcal, conciliar razón y fe no es una cuestión material sino «de sentido, del porqué de todo esto». Desde su punto de vista «crear significa dar la existencia, y no es lo mismo que dar inicio a las cosas».

Esta existencia -según Torcal- o nos viene dada [punto de vista científico] o es una emanación de algo que está en el origen de todo [punto de vista religioso]. “La segunda concepción implica una unidad de todas las cosas en la que no hay diferencia entre lo que yo soy y el mundo que descubrimos o se nos va dando a conocer, ya que desde el origen estaba todo allí”, explicaba Torcal.

El problema es cómo llamar a ese “todo”. Para la religión, es un Dios con conciencia y entidad propia que se presenta fundido en el maremágnum del universo; para la ciencia es simplemente la realidad. Udina va más allá y lo define como “un nivel de información desconocido para la física, un mecanismo que calcula todas las informaciones”. Según su teoría, “el éter que siempre han buscado los físicos no es material sino información independiente de la materia”.

Udina aseguró que la acción de ese nivel de información inicial -desconocido y anterior a la materialización del universo- es lo que propicia «el mal llamado Big Bang» y esa creación que los religiosos atribuyen a Dios.

Higgs, Hawking y Dawkins

En este punto del duelo, la conocida física y divulgadora científica Sonia Fernández-Vidal, presente entre el público, afirmó que está de acuerdo con la explicación del origen del universo que proporciona el modelo de la física actual y que deposita su confianza en el incansablemente buscado bosón de Higgs. La confirmación en 2012 de la existencia de este bosón con un margen de error del 1% fue «extremadamente excitante», en opinión de la física, debido a que validaba la teoría dada ya por válida por la comunidad científica pero aún sin demostrar.

Tal y como explica Fernández-Vidal, la importancia del descubrimiento de la llamada «partícula de Dios» radica en que confirma la teoría de Higgs que explica por qué unas partículas fundamentales tienen masa y otras no, en función de si interaccionan o no con el denominado «campo de Higgs», un campo cuántico invisible presente en todo el universo.

Al prior del monasterio de Poblet no le hace ninguna gracia la denominación de «partícula de Dios», ya que esta partícula «nada tiene que ver» con el Creador. Coincide en esto con Udina, aunque por motivos diferentes. Este último califica el descubrimiento del bosón de Higgs como «un fraude científico orquestado por el CERN [la Organización Europea para la Investigación Nuclear] para conseguir financiación».

En realidad, Udina y Torcal están de acuerdo en más cosas de las que parece. Incluso Fernández-Vidal opina que ciencia y religión no son incompatibles. Además, los tres coinciden en su desacuerdo con Stephen Hawking y Richard Dawkins, que no creen en una posible concordancia entre razón y fe. «Estos científicos reduccionistas defienden que la única verdad que hay es la experimentable», explica Torcal. El prior concluía el encuentro con su justificación de por qué esto es “insostenible” y “contradictorio”: “La ciencia no puede tener las raíces en sí misma porque no cumpliría las premisas para ser una verdad científica”.

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El Papa defendió modelo de familia tradicional y excluyente para criar a los hijos

Domingo, 23 de noviembre de 2014

Papa-Francisco-defendió-a-la-familia-tradicionalEl sumo pontífice bautiza a un bebé en el Vaticano. (Imagen: AP).

Lo sentimos, Francisco… A lo que tiene derecho un niño es a ser amado… lo que no garantiza necesariamente el tipo de familia tradicional… ¿hay que recordar cómo tantos jóvenes son echados de sus casas por ser homosexuales?

Jarro de agua fría para todos aquellos que esperan que el nuevo papa pase de las palabras a los hechos en el muchas veces anunciado proceso de aperturismo en cuestiones morales, incluida la homosexualidad. Jorge Bergoglio inauguró el pasado lunes una conferencia interreligiosa en el Vaticano sobre la familia tradicional, en la que rechazó de manera implícita el matrimonio igualitario y la adopción homoparental.  Este coloquio interreligioso ha reunido en el Vaticano durante tres días a dirigentes católicos, judíos, musulmanes y otras confesiones con el “fin de proponer de nuevo la belleza de la unión natural entre el hombre y la mujer en el matrimonio”.

Humanum, “un coloquio internacional interreligioso sobre la complementariedad del hombre y la mujer” según lo define su página web, tenía como objetivo aunar posiciones entre las distintas religiones para luchar contra el matrimonio igualitario y en él han participado, durante tres días, unos trescientos representantes de catorce confesiones como el jainismo, el judaísmo, el anglicanismo o el mormonismo, además del catolicismo. En el discurso de apertura, el papa afirmó que la unión entre un hombre y una mujer está “en la raíz del matrimonio” y que “los niños tienen derecho a crecer en una familia con un padre y una madre capaces de crear un entorno adecuado para el desarrollo y la madurez emocional del niño”, según extractos de su discurso difundidos por la radio vaticana.

Según el papa Francisco, “el matrimonio y la familia están en crisis”, porque “vivimos en una cultura de lo temporal, en la que cada vez más gente está renunciando al matrimonio como un compromiso público”. A pesar de que no hizo ninguna mención explícita a gays y lesbianas, el discurso del pontífice podría incluso ser suscrito por alguno de los mandatarios africanos, por ejemplo cuando declaró que “la revolución en las costumbres y la moral ha enarbolado con frecuencia la bandera de la libertad, pero en realidad ha traído la devastación material y espiritual a innumerables seres humanos, especialmente a los más pobres y los más vulnerables”.

Varios de los líderes religiosos participantes en la conferencia han mostrado su acuerdo con las declaraciones del papa. Russell Moore, de la Convención Baptista Sureña, celebró que la concepción excluyente del matrimonio “no pueda ser revisada por las ideologías actuales”. Henry B. Eyring, de la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días (comúnmente conocida como iglesia mormona), también expresó su satisfacción porque las diferentes confesiones se hayan mostrado unidas sobre la “santidad del matrimonio entre un hombre y una mujer”.

Por su lado, el cardenal Gerhard Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, había resaltado el domingo, en el Osservatore Romano, diario del Vaticano, que “el primer lugar de la diferenciación sexual (…) es la experiencia de la filiación”.

El Vaticano celebró el mes pasado un Sínodo sobre la Familia, reuniendo a cardenales y obispos, que dio lugar a fuertes tensiones, fundamentalmente sobre la cuestión de la homosexualidad.

Los activistas LGTB, como es lógico, se han sentido decepcionados, pero algunos de ellos han visto en las declaraciones de Bergoglio una confirmación de su escepticismo previo con respecto a los repetidos mensajes de apertura moral. Jeremy Hooper, asesor de GLAAD, publicó en Twitter una foto de su hija con el texto: “Mientras #Humanum ataca a mi familia, yo celebro la alegría de ser padre. De la vida. Del amor”. “Durante los últimos dos años, he escuchado cada vez a más personas decirme que el papa Francisco es algo así como un activista secreto LGTB”, añadía Hooper. “Tenía, como mínimo, reservas. Ahora debo decir por desgracia que su discurso de apertura en esta convención solo ha reforzado mi escepticismo”.

En definitiva, vuelve a quedar de manifiesto la debilidad del tan proclamado proceso de flexibilización del rigorismo moral católico encabezado por el papa. Frente a declaraciones inclusivas como mencionar la homoparentalidad al referirse a la necesidad de abrirse a nuevas realidades o mostrarse abierto a aceptar las uniones civiles, a la hora de la verdad parece que la ortodoxia sobre la homosexualidad se impone. Así quedó también de manifiesto en el documento final del reciente Sínodo de la Familia, que había generado unas expectativas que se tornaron en decepción.

Fuente Los Andes

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La mayoría de la población de América Latina se opone al matrimonio igualitario y al aborto

Miércoles, 19 de noviembre de 2014

1333540547_113226_1333816602_noticia_normalAdemás, según el estudio de Pew Research, aún persiste fuertemente el concepto de la sumisión de la mujer al marido.

Mientras que en 1970 más de un 90 por ciento de la población latinoamericana se declaraba católica, ahora son un 69 por ciento quienes se identifican con esta confesión. El protestantismo gana peso y sube hasta el 19 por ciento y hay un 8 por ciento que no se siente identificado con ningún grupo religioso.

Sobre este escenario, Pew Research ha tratado de esbozar un resumen de una región compleja que, a nivel general, sigue mostrándose conservadora. No obstante, países del cono sur como Argentina, Chile y, sobre todo Uruguay, avanzan hacia un escenario más laico en un continente que tiene en Centroamérica el núcleo social más conservador.

Un 80 % rechaza las bodas entre personas del mismo sexo

Sólo en Brasil, México, Chile, Argentina y Uruguay, así como en la comunidad hispana de Estados Unidos, hay un mayor porcentaje de personas partidarias del matrimonio igualitario que detractoras.

En Honduras, Guatemala, El Salvador y Paraguay, en cambio, el rechazo a las bodas gays iguala o supera el 80 por ciento. Estos cuatro países, junto con Panamá, también encabezan la lista de estados donde la homosexualidad está considerada un comportamiento equivocado en términos morales.

La legalización de la interrupción voluntaria del embarazo recibe un rechazo mayor al del matrimonio homosexual y tan sólo Uruguay, con un 54 por ciento de población a favor, desentona en una región donde una amplia mayoría de la ciudadanía es abiertamente contraria. Paraguay y Guatemala, con un 95 por ciento un 92 por ciento de rechazo, respectivamente, ocupan el extremo opuesto.

La mujer, sumisa

Sí hay una mayor permisividad con las medidas de control de la natalidad –en ningún país el rechazo a los anticonceptivos supera el 50 por ciento– y con otros aspectos como el consumo de alcohol, el divorcio o el sexo fuera del matrimonio, si bien en estos tres casos existen grandes diferencias entre los distintos estados.

La mujer sigue teniendo, a ojos de gran parte de la población latinoamericana, un papel sumiso a la figura del marido. Así, un 81 por ciento de los hondureños o un 80 por ciento de los dominicanos consideran que la mujer debe “obedecer” a su marido y tan sólo en Uruguay, Argentina, Chile, Costa Rica, Puerto Rico, y México la tasa cae por debajo de la mitad.

Democracia antes que un líder autoritario

El conservadurismo social no parece llegar a la esfera política, ya que una mayoría de la población de América Latina prefiere una democracia antes que un líder autoritario. En ningún país se invierte esta tendencia, si bien en el caso de El Salvador la diferencia es de solo tres puntos.

Sin embargo, la región sigue suspendiendo en materia de compromiso político y sólo en Panamá, Puerto Rico, Venezuela, Paraguay, Argentina y Chile existe una mayoría de población que está al tanto de lo que ocurre con el Gobierno y con los asuntos públicos. En República Dominicana y Guatemala, sólo tres de cada diez personas se interesan por esos temas.

Gobierno y religión

Respecto a la mezcla de religión y política, existe una división casi a partes iguales entre quienes piensan que el Gobierno debe promover valores religiosos y quienes abogan por un distanciamiento.

Uruguay y México, con un 75 y un 74 por ciento, respectivamente, figuran a la cabeza de una lista de países partidarios de la división, mientras que las poblaciones de El Salvador y República Dominicana quieren –con un 55 y un 57 por ciento– una defensa firme de la religión desde el Ejecutivo.

Fuente Periodista Digital Cáscara amarga

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Retiran sus credenciales a un pastor menonita de 96 años por oficiar la boda de su hijo gay

Lunes, 17 de noviembre de 2014

545cf3ba72371.imageA pesar de estar ya retirado y de su avanzada edad, un pastor menonita ha visto como su iglesia le retiraba sus credenciales por haber oficiado la boda de su hijo gay en junio pasado. El hecho muestra que el debate en torno a la realidad LGTB y la discrepancia de opiniones ha llegado a todo el espectro del protestantismo norteamericano.

Chester Wenger es un pastor menonita retirado de 96 años que vive en la pequeña ciudad de East Lampeter (en Pensilvania, Estados Unidos). En una publicación menonita, el pastor hizo público que había oficiado con gusto en la boda de su hijo con otro hombre el pasado 21 de junio. Lo hizo sabiendo que generaría polémica y consciente de las posibles consecuencias, pero convencido de la justicia de su decisión. “Sé que habrá quienes me acusen por mi transgresión. Pero mi acto de amor se hizo de parte de la iglesia que amo y mi conciencia está limpia”, expresó.

La decisión de Wenger ha supuesto la retirada de sus credenciales como ministro menonita. En palabras de Keith Weaver, moderador de la Conferencia Menonita de Lancaster (el condado al que pertenece East Lampeter), el pastor habría violado las directrices eclesiales, según las cuales “los pastores con credenciales en una conferencia de la Iglesia Menonita de los Estados Unidos no están autorizados a celebrar una unión entre personas del mismo sexo”. La decisión se tomó tras un proceso que, en palabras de Weaver, fue “recíprocamente lleno de gracia y respetuoso”.

La pasión que ha dominado a mi padre ha sido hablar con sus hermanos menonitas de la Conferencia de Lancaster y hacerlo con un mensaje de amor y un deseo de compartir su perspectiva tras una larga vida de estudio de la Biblia y consideración de este asunto que supone un desafío para nuestra comunidad”, ha declarado con orgullo el hijo de Wenger, que señala no obstante que no le habría pedido a su padre oficiar su boda de haber sabido que pasaría algo así.

Un debate creciente, también entre los menonitas

Lo sucedido con Chester Wenger es una nueva muestra de cómo el debate sobre la aceptación de la homosexualidad en particular, y la diversidad sexual en general, está sacudiendo todo el espectro de las iglesias cristianas de Norteamérica. En este caso, se trata además de una iglesia tenida habitualmente por conservadora en materia LGTB. Los menonitas se encuadran dentro del movimiento anabaptista, surgido al calor de la reforma protestante. Muchas comunidades menonitas viven de acuerdo a tradiciones centenarias, son radicalmente pacifistas, rechazan la modernidad y en algunos casos conservan el uso de la lengua alemana.

En España, por cierto, la pequeña comunidad anabaptista parece compartir plenamente esta posición mayoritariamente conservadora. Ya en una entrevista al portal Religión Digital, Antonio González, representante del Consejo Mundial de las Iglesias menonitas y Hermanos de Cristo en España, señalaba que “en algunas de nuestras Asociaciones prevalecen criterios que pudiéramos llamar ‘conservadores’, que les obligan al rechazo de los homosexuales. En otras, no se les escatima el trato pastoral, pero teniendo siempre presente su repulsa”.

No obstante, y más allá del ejemplo de Chester Wegner, el hecho es que también entre los menonitas hay un creciente movimiento a favor de la inclusividad. Así es al menos en Estados Unidos. Un ejemplo ilustrativo fue el de Theda Good, una mujer lesbiana con pareja que recibió de la comunidad de Denver la licencia para ser ordenada ministra. La decisión, obviamente, causó polémica, pero en ella los hubo en ambos lados del debate. También resultan significativas posiciones de pastores o teólogos prominentes de esta iglesia, como es el caso de C. Norman Kraus y su libro On Being Human, donde aboga por un cambio de consideración de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo sexo, explicando además su propio proceso de cambio de opinión. Y no podemos olvidar como ya en 2009 gays y lesbianas menonitas de Estados Unidos pidieron ser aceptados con ocasión de una conferencia nacional que esta confesión religiosa celebró en Ohio.

Fuente Dosmanzanas

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“¿Cómo es nuestra religión?”. 9 de noviembre de 2014. Dedicación de la Iglesia de Letrán. Juan 2, 13-22

Domingo, 9 de noviembre de 2014

55-OrdinarioA32El episodio de la intervención de Jesús en el templo de Jerusalén ha sido recogido por los cuatro evangelios. Es Juan quien describe su reacción de manera más gráfica: con un látigo Jesús expulsa del recinto sagrado a los animales que se están vendiendo para ser sacrificados, vuelca las mesas de los cambistas y echa por tierra sus monedas. De sus labios sale un grito: “No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre”.

Este gesto fue el que desencadenó su detención y rápida ejecución. Atacar el templo era atacar el corazón del pueblo judío: el centro de su vida religiosa, social y económica. El templo era intocable. Allí habitaba el Dios de Israel. Jesús, sin embargo, se siente un extraño en aquel lugar: aquel templo no es la casa de su Padre sino un mercado.

A veces, se ha visto en esta intervención de Jesús su esfuerzo por “purificar” una religión demasiado primitiva, para sustituirla por un culto más digno y unos ritos menos sangrientos. Sin embargo, su gesto profético tiene un contenido más radical: Dios no puede ser el encubridor de una religión en la que cada uno busca su propio interés. Jesús no puede ver allí esa “familia de Dios” que ha comenzado a formar con sus primeros discípulos y discípulas.

En aquel templo, nadie se acuerda de los campesinos pobres y desnutridos que ha dejado en las aldeas de Galilea. El Padre de los pobres no puede reinar desde este templo. Con su gesto profético, Jesús está denunciando de raíz un sistema religioso, político y económico que se olvida de los últimos, los preferidos de Dios.

La actuación de Jesús nos ha de poner en guardia a sus seguidores para preguntarnos qué religión estamos cultivando en nuestros templos. Si no está inspirada por Jesús, se puede convertir en una manera “santa” de cerrarnos al proyecto de Dios que él quería impulsar en el mundo. La religión de los que siguen a Jesús ha de estar siempre al servicio del reino de Dios y su justicia.

Por otra parte, hemos de revisar si nuestras comunidades son un espacio donde todos nos podemos sentir en “la casa del Padre”. Una comunidad acogedora donde a nadie se le cierran las puertas y donde a nadie se excluye ni discrimina. Una casa donde aprendemos a escuchar el sufrimiento de los más desvalidos y no solo nuestro propio interés.

No olvidemos que el cristianismo es una religión profética nacida del Espíritu de Jesús para abrir caminos al reino de Dios construyendo un mundo más humano y fraterno, encaminado así hacia su salvación definitiva en Dios.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Promueve la religión de Jesús. Pásalo.

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Un Himno a la Santidad

Lunes, 3 de noviembre de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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Señor,
en el silencio de este día naciente,
vengo a pedirte la Paz,
la Sabiduría y la Fuerza.

Quiero mirar, hoy, el mundo
con ojos muy llenos de amor.
Ser paciente, comprensivo y dulce.
Ver más allá de las apariencias a tus hijos,
como los ves tú mismo
y así, no ver nada más que el bien de cada uno.

Cierra mis oídos a toda calumnia.
Guarda mi lengua de toda maledicencia.
Que solo los pensamientos que bendigan
permanezcan en mi espíritu.

Que sea
tan acogedor y tan alegre
que todos los que se acerquen
sientan tu presencia.

Revísteme, Señor, de Tu belleza
y que a lo largo de este día, te revele.

*

Autor desconocido

***

 

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“Religión y sexualidad”, por José Arregi

Lunes, 3 de noviembre de 2014

Dulce-Mortificacion-por Eny-Roland-Hernandez-gestas-el-ladron“¿Sexualidad y religión forman buena pareja?”. Así se anunciaba un debate en el que participé el pasado mes de agosto en Larzac, bellísimo altiplano de Occitania (Francia), donde pastan miles de ovejas y se fabrica queso Roquefort.

Podría decirse, siguiendo con el símil, que sexualidad y religión se llevaron bien al principio, durante mucho tiempo, hasta que la segunda quiso someter a la primera. La sexualidad se sentía habitada por el Misterio Sagrado: la presencia del otro, el placer del encuentro, el milagro de la nueva vida que nace. Pero también se sentía rodeada de amenazas: no hay relación sin conflictos ni hay vida sin muerte.

El conflicto y la muerte son el precio de ese maravilloso invento de la Vida –maravillosa aventura– que es la sexualidad en orden a crear nuevas formas y especies de vida cada vez más complejas; las células que se multiplican reproduciéndose a sí mismas son inmortales, pero nunca pasan de ser perpetua repetición de lo mismo. Y la Vida busca novedad y evolución, pero también desea la difícil armonía de las partes, y no quiere ser devorada por la muerte. Así pues, como la vida misma, la sexualidad está rodeada de misterio y de peligros. Y ambos la llevaron a acercarse a la religión.

¿Y la religión? La religión fue “al principio” una fuente de aliento, más que un sistema religioso. Un ámbito sagrado de comunión, un horizonte de confianza, un camino amplio y libre para acceder a los bienes más excelsos que la Vida intuía en el fondo de su aventura sexual: la dicha de la relación y la plenitud de la vida sin fin. Cuando digo “al principio”, no me refiero a un tiempo, sino a la hondura de la Vida.

La religión fue infiel a sí misma: se olvidó de ser atención, cuidado, aliento, y se volvió sistema. Las religiones se volvieron fortalezas de poder patriarcal, guardianas del orden, autoritarias y celosas. Quisieron controlar la sexualidad y someterla a sus creencias y supersticiones, a sus normas y tabúes, y reducirla a simple función de la reproducción, mirando con recelo, cuando no condenando, todo placer sexual que no se orientara a la reproducción. “Entonces”, la sexualidad rompió con la religión y la expulsó de su casa –su templo de carne–. Y así es en nuestros días. Todavía hoy, cuando la sexualidad se ha liberado incluso de la función reproductiva, las religiones se empeñan por todos los medios en seguir ejerciendo el control sobre ella, pero ya no lo consiguen más que en reductos marginales de un mundo pasado. La sexualidad ha roto con los sistemas religiosos, porque los sistemas religiosos han roto con la vida.

En el debate de Larzac se proyectó primero el film israelí Kadosh. Narra la tragedia de dos hermanas del barrio judío ultraortodoxo de Jerusalén. La mayor, Rivka, está casada con Meir, y no tienen hijos; el rabino decide que la Torah obliga a Meir a repudiar a su esposa, dando por sentado que la esterilidad es cosa de la mujer y que una mujer estéril es un cántaro rajado, inútil. La pequeña, Milka, está enamorada de Jakob, pero es obligada a casarse con Joseph, un joven rabino. Dos mujeres rotas. Solo podrá sobrevivir la que se rebele contra ese orden religioso fundamentalista, asfixiante.

“Me ahogo”, dice Milka. Deja la familia, sale de Jerusalén. Al fondo se divisa la conocida vista panorámica: la explanada del antiguo templo judío, la Cúpula Dorada y la mezquita Al-Aksa, las torres de las basílicas cristianas. ¿Qué es, pues, realmente Kadosh, santo? Es aquello que permite respirar. Es el amor, con transgresión incluida.

¿Pero cómo es que las religiones han acabado queriendo someter la sexualidad hasta asfixiarla, declarándola impura? “Al principio” no fue así, sobre todo en las grandes religiones monoteístas. ¿No leemos en la Biblia judía el Cantar de los Cantares, tan bello y desinhibido y tan poco “religioso”? ¿No ha reconocido el cristianismo en el amor carnal un sacramento de “Dios”? ¿No han exaltado los poetas musulmanes el erotismo más refinado en los tonos más líricos?

Pero no basta con apelar a los orígenes o a los textos sagrados, pues en los orígenes de todas las grandes religiones y en sus textos sagrados están presentes también el machismo, la homofobia y la repulsa del sexo. Las religiones deben eliminar esos y otros residuos de un mundo pasado, aunque “esté escritos” en sus textos sagrados. Solo así podrán volver a su verdadero “origen”, inspirarse en la Vida e inspirar vida.

José Arregi

Fotografía: Dulce Mortificacion, por Eny Roland Hernandez, Gestas el ladrón

Fuente Humus

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El papa Francisco: “El Big Bang no contradice a Dios, lo exige”

Domingo, 2 de noviembre de 2014

1414526839_541261_1414576075_noticia_fotogramaLeemos en El País:

El papa rechaza que el origen del mundo sea “obra del caos”, sino de “un poder supremo creador del amor

El Papa advierte del peligro de imaginar a Dios “como un mago, con una varita mágica”.

Jorge Mario Bergoglio: “Dios no tiene miedo a las novedades”

Hace tres años, el papa Benedicto XVI advirtió de que, al contrario de lo que sostenía el físico Stephen Hawking en su último libro, El gran diseño, Dios sigue siendo necesario para explicar el origen del universo. “No debemos dejar que nos limiten la mente”, dijo entonces Joseph Ratzinger, “con teorías que siempre llegan solo hasta cierto punto y que, si nos fijamos bien, no están en competencia con la fe, pero no pueden explicar el sentido último de la realidad”. Y ahora ha sido su sucesor, el papa Francisco, quien ha vuelto a insistir sobre aquella tesis: “El Big-Bang –la teoría científica que explica el origen del universo—no se contradice con la intervención creadora divina, al contrario, la exige”.

Jorge Mario Bergoglio pronunció estas palabras durante la inauguración, el lunes, de un busto del papa emérito realizado en bronce y colocado en la Casina Pío IV, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias. Francisco glosó la figura de Ratzinger, quien tras su renuncia vive retirado en un monasterio del Vaticano, haciendo hincapié en su gran formación teológica, filosófica y también científica. “Su amor por la ciencia”, explicó Bergoglio, “se advierte en su preocupación por los científicos, sin distinciones de raza, nacionalidad, civilización, religión; preocupación por la Academia, desde cuando san Juan Pablo II lo nombró miembro. Él supo honrar la Academia con su presencia y con su palabra, y nombró a muchos de sus miembros. Y nunca se podrá decir que el estudio y la ciencia hayan secado su persona y su amor por Dios y por el prójimo, sino al contrario, que la ciencia, la sabiduría y la oración dilataron su corazón y su espíritu”.

En su intervención ante los académicos presentes, el papa Francisco subrayó la responsabilidad de los científicos, “sobre todo de los científicos cristianos”, de interrogarse sobre el porvenir de la humanidad y el mundo: “Ustedes están afrontando el tema altamente complejo de la evolución del concepto de naturaleza. No entraré, y ustedes comprenderán, en la complejidad científica de esta importante y decisiva cuestión. Quiero solamente subrayar que Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza, como afirmó el apóstol Pablo en el discurso en el Aerópago: “En Dios, efectivamente, vivimos, nos movemos y existimos”. Cuando leemos en el Génesis la narración de la Creación podemos caer en el peligro de imaginar que Dios era un mago, con una varita mágica capaz de hacer todas las cosas. Pero no es así. Él creó a todos los seres y los dejó desarrollarse según las leyes internas que Él dio a cada uno para que llegaran a su plenitud”. E insistió: “El principio del universo no es obra del caos, sino que deriva directamente de un poder supremo creador del amor”.

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Todos santos, aquí y ahora.

Sábado, 1 de noviembre de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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La vida futura es el opio del pueblo, es una mistificación que hace esperar del futuro un cambio que no no se habría producido o por lo menos no se ha preparado en el presente.

La verdadera fe cristiana no es la fe en una vida futura, sino en la vida eterna, y si es eterna, sólo se necesita un momento de reflexión para comprender que ya se ha iniciado. Vivimos ahora, o no viviremos nunca.

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Luis Evely, “Ese hombre eres tú” (1957), p. 58

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“Esa mirada cómplice”, por Martín Gelabert Ballester, OP.

Miércoles, 29 de octubre de 2014

394440_455974461150953_546098291_nLeído en su blog Nihil Obstat:

El término cómplice parece tener connotaciones negativas. Cómplice se dice de aquel que ayuda a cometer un delito. Pero con el término complicidad podemos denotar una colaboración para el bien, como cuando se dice que dos amigos se intercambian una mirada cómplice; o también indicar un movimiento de simpatía hacia otra persona, como queda claro en la siguiente frase: Antonia se apresuró a santiguarse ante la beneplácita y cómplice mirada de las monjas.

Las religiones, en ocasiones, han sido acusadas de complicidad con el mal. Cuando han callado ante la injusticia, han favorecido a los poderosos, han ocultado los delitos de sus dirigentes, han presentado un Dios represivo, han llamado a la guerra y la han calificado de santa. Desgraciadamente, la imagen que ofrecen las religiones está muy ligada al comportamiento de sus dirigentes. En demasiadas ocasiones esos dirigentes se han aprovechado de la sensibilidad religiosa de muchas personas para pedirles dinero, no precisamente para los pobres, sino para su propio enriquecimiento. Jesús de Nazaret lanzó serias diatribas contra esos que se aprovechan de los bienes de las viudas so pretexto de largos rezos.

Las religiones, por ser humanas, son ambiguas. Lo interesante es que a través de la ambigüedad de lo humano, Dios se hace presente. Las mejores imágenes del Dios de Israel lo presentan como solidario con los oprimidos, como defensor del huérfano y de la viuda. Para Jesús de Nazaret, Dios es aquel que tiene una mirada cómplice con aquellos que lo pasan mal, con los enfermos y los pobres, los oprimidos y los deprimidos. Cuando Jesús nos invita a ser misericordiosos como el Padre celestial es misericordioso, nos está indicando cuáles deben ser nuestras complicidades.

Un buen ejercicio para los profesores de religión sería invitar a sus alumnos a buscar historias de complicidad en la Biblia: la de Judas con los sacerdotes que prenden a Jesús, la de las mujeres que están al pié de la cruz, la de María con su prima Isabel. O estas otras del Antiguo Testamento: la de Jonatán, el hijo del rey Saul, que avisa a David de que el rey quiere matarle; la de Rajab, la prostituta de Jericó, que esconde a los espías israelitas en su casa; la de Rut que no quiere abandonar a su suegra Noemí, cuando se queda viuda. En las historias de solidaridad se descubre un reflejo de la bondad de Dios. Los personajes que aparecen no siempre son recomendables a primera vista, como es el caso de la prostituta Rajab. Pero estos personajes son propuestos a nuestra imitación precisamente porque supieron discernir quiénes son los cómplices malos y los cómplices buenos.

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Los grupos LGTB cristianos disminuyen la homofobia internalizada de sus miembros: Un estudio arroja luz sobre cómo el magisterio católico influencia a gais y lesbianas y cómo una pastoral inclusiva hace la diferencia

Lunes, 27 de octubre de 2014

cristianiglbtLos grupos como oportunidad única para los católicos LGTB

Interesante resultado el de un estudio llevado a cabo en Italia y que muestra cómo los gays y lesbianas que asisten a grupos LGTB cristianos ven disminuir su propia homofobia internalizada. Un hecho que viene a reforzar la tesis de que una pastoral basada en la afirmación de la identidad y su inclusión resultarían positivas para las personas LGTB católicas. Las conclusiones del estudio adquieren especial relevancia tras el reciente Sínodo sobre la Familia, que anunció un enfoque pastoral más inclusivo para dar marcha atrás posteriormente. Tras el Sínodo extraordinario sobre la Familia, que ha dejado una sensación agridulce, por no decir decepcionante, en materia LGTB, resulta oportuno volver sobre las consecuencias que la actual doctrina y práctica católicas tienen para las personas LGTB que se definen como católicas. Además, tiene también importancia estudiar qué efecto tendría otro enfoque pastoral y doctrinal en estas personas. En este contexto toma especial significado este estudio, dado a conocer por la asociación LGTB cristiana Gionata (Italia) y que fue presentado en el congreso “Los Caminos del Amor”, celebrado a la par que se iniciaba el Sínodo.

Los resultados son claros. En primer lugar, el catolicismo tiene un profundo impacto en cómo gays y lesbianas perciben su homosexualidad. Muestra claramente que los homosexuales católicos tienen mayores niveles de homofobia internalizada si los comparamos con los no creyentes. Además, se comprueba que la homofobia internalizada es tanto más fuerte cuanto más arraigados están los valores católicos en la familia de origen. Otro resultado importante es el que se arroja sobre el efecto de las asociaciones y grupos de personas LGTB cristianas. Estos grupos han ido surgiendo por iniciativa de creyentes LGTB al margen de sus jerarquías y constituyen un “material empírico” disponible, que han desarrollado por su propia iniciativa una actividad pastoral centrada en la afirmación de la identidad LGTB, una vida comunitaria y unas celebraciones fundadas en dicha aceptación. De esta manera, los resultados que ofrezcan pueden tenerse por un primer indicio de qué efectos tiene esta otra línea pastoral. En este sentido, los resultados del estudio son claros: las personas que asisten a estos grupos ven como disminuye su propia homofobia internalizada. Esto es, conforme pasa el tiempo las personas que asisten a estos grupos van reduciendo el impacto que la homofobia tiene en sus vidas. Esta perspectiva temporal ayuda también a entender que los índices de homofobia internalizada en los católicos que asisten a estos grupos siga siendo más alto que entre los no creyentes. Ello tendría como una de sus causas el hecho de que coinciden personas que llevan poco tiempo, y que manifiestan todavía el peso de los prejuicios interiorizados, y otros que tienen ya una trayectoria en dichos grupos. En palabras de Petilli, “parece que quienes tienen una opinión más negativa de su homosexualidad asisten a estos grupos. Conforme pasan más tiempo en ellos, descienden los niveles de homofobia internalizada. Esto muestra lo importante que es para gays y lesbianas católicos que vayan a grupos que validen su homosexualidad”. Para Petilli, el efecto positivo que tienen estos grupos y sus actividades es innegable: “Ha de pensarse que, para algunos, el grupo es el único lugar donde pueden vivir sin inhibir su homosexualidad y es el único contexto donde pueden profesar su religión sin remordimientos. La mayor parte de las actividades en estos grupos intentan ayudar a sus miembros a argumentar contra la doctrina católica oficial (…) y a interpretar la homosexualidad desde una perspectiva religiosa positiva. Es más, en un grupo es posible encontrar a otros gays y lesbianas católicos que tienen la misma experiencia y que pueden convertirse en fuente de apoyo, además de modelos de comportamiento. Esto no debe infravalorarse. Pues con frecuencia los gays y lesbianas católicos son doblemente rechazados tanto por la comunidad gay, que los discrimina porque son creyentes, como por el mundo religioso, que los excluye por ser homosexuales”. Por ello, concluye afirmando que “asistir a estos grupos es una oportunidad única para romper con el aislamiento (…) y desarrollar una nueva identidad donde la homosexualidad y los valores religiosos coexistan en perfecto equilibrio”.

Unos resultados que adquieren una significación especial tras el reciente Sínodo extraordinario sobre la Familia, cuya primera síntesis (“Relatio post disceptationem”), publicada a mitad del Sínodo, sorprendió por dar a entender un cambio en la visión de la realidad LGTB. Sin anunciar cambios doctrinales, sí parecía avanzar un cambio en el enfoque pastoral, al hablar de los “dones” que las personas homosexuales tenían que aportar y al reconocer valores positivos en sus parejas. Estos avances fueron sin embargo retirados del último informe (la “Relatio Synodi”).

***

Y este es el artículo completo que nos ha enviado Gionata:

Artículo de Innocenzo Pontillo, traducido del italiano por Carola y Carmen del grupo Ichthys (Espana) que hemos recibido a través de Progetto Gionata.

A falta de pocos días para la conferencia internacional Los caminos del Amor, para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014), que ha querido poner a la atención del Sínodo de los Obispos católicos la pregunta «Cuál es la pastoral para las personas homosexuales y transexuales», se ha publicado por fin el trabajo de investigación “Religión y homosexualidad: un estudio empírico sobre la homofobia internalizada de personas homosexuales en función del grado de religiosidad“. Además, se comprueba que la homofobia internalizada es tanto más fuerte cuanto más arraigados están los valores católicos en la familia de origen.

Esta investigación, por primera vez en Italia, analiza en profundidad el impacto de las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia Católica sobre la vida de las personas homosexuales e investiga sobre los efectos que una pastoral Católica, inclusiva y acogedora, puede tener sobre personas gais y lesbianas católicas.

Este estudio italiano ha involucrado directamente a 366 personas homosexuales, entre católicas y no creyentes, y algunos grupos italianos de personas cristianas homosexuales que tienen experiencia, en la Iglesia Católica, de una pastoral inclusiva que mira a la resolución de los conflictos que gais y lesbianas católicos pueden percibir entre sus creencias religiosas y su homosexualidad.

Este trabajo de investigación ha sido conducido por la doctora Arianna Petilli, titulada en Psicología Clínica y de la Salud (Instituto Miller, Florencia/Génova, Italia), junto con el profesor Davide Dèttore (Departamento de Psicología, Universidad de Florencia, Florencia, Italia), la doctora Antonella Montano (Instituto Eck, Roma, Italia) y al profesor Giovanni Battista Flebus (Universidad de Milán/Bicocca, Milán, Italia).

Los resultados de la investigación confirman que la religión Católica influencia fuertemente el modo en el que gais y lesbianas evalúan su homosexualidad, mostrando que las personas homosexuales católicas están caracterizadas por niveles mayores de homofobia interiorizada, con respecto a las no creyentes. Los resultados evidencian, además, que cuanto más influencian los valores católicos a la familia de origen, más fuerte es la homofobia interiorizada por la persona homosexual y tiene raíces más profundas.

La investigación, por primera vez, analiza también los efectos de la pastoral inclusiva, promovida por los grupos de personas cristianas homosexuales en la Iglesia Católica italiana. Nacidos por lo general de manera espontánea, esos grupos son a menudo hospedados de manera pública en parroquias católicas (como sucede en Italia en Florencia, Catania, Palermo, Padua) y llenan el vacío de una pastoral oficial de acompañamiento de las personas homosexuales.

Los resultados de la investigación muestran que al aumentar el tiempo de frecuentación de estos grupos, los niveles de homofobia interiorizada, o sea el rechazo de su propia homosexualidad, se reducen significativamente en las personas católicas homosexuales.

En efecto muchas de las actividades organizadas en el interior de los grupos (oraciones, testimonios, estudio de textos bíblicos) tienen el objetivo de ayudar a las personas católicas homosexuales a interpretar la homosexualidad desde una óptica religiosa positiva.

El camino de acogida y reconciliación promovido en el interior de la Iglesia Católica por los grupos de personas cristianas homosexuales, hoy presentes en todo el mundo, es un ejemplo extremadamente interesante de una pastoral nacida desde abajo que, cuando se vuelve realidades parroquiales, tiene el mérito de enseñar concretamente a las comunidades religiosas que los acogen cómo superar cualquier forma de discriminación y de estereotipo sobre las personas homosexuales.

Preguntamos a la doctora Arianna Petilli cuál era el objetivo de su estudio? 



Todo el trabajo ha sido guiado por un objetivo bien preciso, tratar de entender cómo la religión Católica influencia las actitudes que gais y lesbianas adoptan con respecto a su propia homosexualidad. Por lo tanto, han sido confrontados tres distintos grupos de personas homosexuales: los gais y las lesbianas que se definían no creyentes, los gais y las lesbianas católicos que frecuentaban un grupo de cristianos homosexuales y los gais y las lesbianas católicos que declaraban no haber nunca frecuentado uno.

En total la investigación ha involucrado a 366 personas. De los tres grupos han sido medidos y confrontados los niveles de homofobia interiorizada. Antes de proceder a analizar juntos los resultados de su investigación, nos explica mejor qué es la homofobia interiorizada y cómo la religión católica influencia los niveles de homofobia interiorizada de gais y lesbianas.


Con la expresión “homofobia interiorizada” se hace referencia a la interiorización, por parte de una persona homosexual, de la visión negativa que la sociedad tiene enraizada con respecto a la homosexualidad. Dicho en otros términos, le personas homosexuales aprenden y aplican hacia ellas mismas los estereotipos negativos relativos  a la homosexualidad que están difundidos en el contexto social en el que viven.

Por lo que respecta a la relación entre religión Católica y homofobia interiorizada, parecería que reconocerse en una religión que promueve una visión negativa de la orientación homosexual, no haga más que incrementar los prejuicios de gais y lesbianas hacia la homosexualidad y, por consecuencia, hacia ellos mismos.

Como es sabido, de hecho, la Iglesia Católica mantiene firme su posición de condena moral de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, proponiendo la castidad como única posibilidad de conducta correcta para gais y lesbianas.

Una persona, por lo tanto, que siente atracción hacia el mismo sexo y que se define católica, deberá enfrentarse a las enseñanzas de su propia confesión religiosa, en especial si en ellas se reconoce y si éstas tienen un importante valor subjetivo.

En la mayor parte de los casos eso ocasionará un fuerte conflicto entre sus propias preferencias sexuales y las creencias religiosas, lo cual obstaculizará el proceso de aceptación de su propia homosexualidad.

Cuáles son los resultados de su estudio sobre la relación entre religión Católica y homofobia interiorizada?

De una manera que no sorprende, también los resultados de mi estudio confirman que la religión católica influencia notablemente el modo en el que gais y lesbianas evalúan su homosexualidad, mostrando que las personas gais y lesbianas católicas involucradas en la investigación, con respecto a los no creyentes, están caracterizadas por niveles mayores de homofobia interiorizada.

Los resultados evidencian, además, que cuanto más influencian los valores religiosos católicos a la familia de origen del entrevistado, tanto más su homofobia interiorizada es fuerte y arraigada.

Concentrémonos más de cerca en los grupos de personas cristianas homosexuales. Ante todo, cómo nacen estos grupos y cuál es su finalidad? 



Esta perspectiva temporal ayuda también a entender que los índices de homofobia internalizada en los católicos que asisten a estos grupos siga siendo más alto que entre los no creyentes. Ello tendría como una de sus causas el hecho de que coinciden personas que llevan poco tiempo, y que manifiestan todavía el peso de los prejuicios interiorizados, y otros que tienen ya una trayectoria en dichos grupos. En palabras de Petilli, “parece que quienes tienen una opinión más negativa de su homosexualidad asisten a estos grupos. Conforme pasan más tiempo en ellos, descienden los niveles de homofobia internalizada. Esto muestra lo importante que es para gays y lesbianas católicos que vayan a grupos que validen su homosexualidad”.

No obstante la doctrina católica institucionalizada, en varias partes del mundo gais y lesbianas católicos se han reunido espontáneamente en grupos en los (cuales) que siguen practicando su religión sin buscar esconder o modificar su homosexualidad, ni mucho menos proponiendo la castidad como único camino a poderse recorrer. 
Esto ha tenido lugar también en Italia con el  nacimiento de grupos de cristianos homosexuales.

La finalidad, en especial, es la de ayudar a las personas participantes a resolver la incompatibilidad que experimentan entre sus creencias religiosas y la homosexualidad.

Como explicaba antes, a causa de las enseñanzas católicas oficiales que siguen mostrándose contrarias a la sexualidad homosexual, muchas personas gais y lesbianas católicas pueden percibir un fuerte conflicto entre sus valores religiosos y su orientación sexual.

Los grupos de personas cristianas homosexuales buscan ofrecer a quienes participan en ellos la posibilidad de vivir su homosexualidad en el respeto de las creencias religiosas, sin tener que renunciar a ninguno de estos dos aspectos.

Cómo buscan alcanzar este resultado?

En el interior de cada grupo se organizan numerosas actividades con la finalidad de promover una nueva interpretación religiosa positiva de la homosexualidad. Por ejemplo algunos encuentros se dedican a la lectura de los textos sagrados, interpretados según las contribuciones de la nueva exégesis que demuestran como cada pasaje de la Biblia tenga que ser atentamente posicionado en el interior del contexto histórico y cultural en el que se escribió.

Otros momentos están dedicados a la oración, colectiva e individual y, otros todavía, a la profundización con expertos de temas referentes a la relación entre Iglesia Católica y homosexualidad. Además, sobre la base de mi experiencia en algunos grupos de cristianos homosexuales, me he podido dar cuenta de cómo, en el interior de los grupos, la religión se interpreta a menudo como una relación directa con Dios que no necesita de la mediación de la institución Católica.

De este modo será privilegiado un camino espiritual personal que tendrá el efecto de reducir la importancia de los documentos católicos, siempre hostiles a la homosexualidad ejercitada, y por lo tanto de redimensionar su impacto negativo sobre la imagen que los homosexuales católicos tienen de sí mismos y de su sexualidad.

Por otro lado, aunque la mayoría de las veces los que frecuentan esos grupos sean mayormente católicos, la definición de “cristianos” indica su distancia de las jerarquías eclesiales y de una manera de concebir la religión como un conjunto de dogmas y prohibiciones.

Cuáles son los resultados de su estudio en lo que respecta a los grupos de cristianos homosexuales?

Como decía antes, las personas gais y lesbianas católicas de mi estudio han resultado ser más homofóbicas que las personas homosexuales no creyentes, sin distinción determinada por formar parte o no de un grupo de cristianos homosexuales. Se podría por lo tanto considerar superficialmente que estos grupos no sean capaces de alcanzar el efecto esperado.

En realidad, la investigación pone en evidencia ulteriores resultados que ofrecen diferentes motivos de reflexión. Ante todo se ha observado que al aumentar el tiempo de frecuentación del grupo, los niveles de homofobia interiorizada de los participantes se reducen significativamente.

Además, confrontando los niveles de homofobia interiorizada de las personas gais y lesbianas que habían llegado al grupo hace menos de un año con los de las personas católicas que nunca habían frecuentado esos grupos, se ha podido apreciar cómo, al menos en este estudio, sean justamente las personas que acaban de llegar al  grupo las más homofóbicas.

Parecería, por lo tanto, que esos grupos sean frecuentados sobre todo por quienes poseen una visión más negativa de su homosexualidad. El hecho de que, con el aumentar del tiempo de participación, los niveles de homofobia interiorizada se reduzcan, hace evidente cuán importante sea, para las personas gais y lesbianas católicas, frecuentar grupos religiosos que validen su homosexualidad.

Por qué, según su opinión, frecuentar estos grupos tiene efectos tan positivos?



Debéis tener en cuenta que, para algunas personas, el grupo representa el único lugar en el que vivir sin inhibiciones su propia homosexualidad y el único contexto en el cual practicar su propia religión sin sentimientos de culpa.

Muchas de las actividades organizadas (al) en el interior de los grupos, de hecho, tienen el objetivo de ayudar a los participantes a poner en discusión las enseñanzas católicas oficiales, siempre contrarias a su sexualidad homosexual, para interpretar, por lo contrario,  la homosexualidad, desde una óptica religiosa positiva. 
En el grupo es además posible conocer otras personas gais y lesbianas católicas que, viviendo la misma condición, pueden llegar a ser importantes fuentes de apoyo además de válidos modelos de referencia.

Se trata de un aspecto, este último, para no subestimar por qué a menudo gais y lesbianas católicos están forzados a un doble aislamiento, el que reciben por la comunidad homosexual, que los repulsa por ser creyentes, y el del mundo religioso que los rechaza por ser homosexuales.

Se hace evidente, por lo tanto, que la frecuentación de esos grupos se transforma en una oportunidad única para romper el aislamiento al que a menudo muchas personas homosexuales católicas están forzadas y para desarrollar una nueva identidad en la cual homosexualidad y valores religiosos coexisten en equilibrio perfecto.

Frente a ello, este estudio avala la tesis de que un enfoque más inclusivo sería mucho más positivo para sus propios fieles LGTB. En 2015 tendrá lugar otra sesión del Sínodo, que serán la base para decisiones vinculantes. Está por ver si se retoma lo que se abrió paso para luego dar marcha atrás. Por el momento, ya hay también apoyos empíricos.

Los resultados completos de la investigación en Italiano (archivo PDF): https://waysoflove.files.wordpress.com/2014/09/articolo-italiano-conferenza-1.pdf

Los resultados completos de la investigación en Inglés (archivo PDF):  http://waysoflove.files.wordpress.com/2014/09/articolo-inglese-conferenza-1.pdf

Gionata

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Joseanne Peregin: “Miedos y esperanzas de una madre católica de un hijo gay – la perspectiva de un padre”

Miércoles, 22 de octubre de 2014

carta-hijo-gay-600x330Presentación de Joseanne Peregin* (Presidenta de la Comunidad de Vida Cristiana de Malta) para “Los caminos del Amor. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales” (Roma, 3 de Octubre de 2014), traducido por Carlos (Pastoral de la Diversidad Sexual de Santiago, Chile)

Ni en mis sueños más locos me habría imaginado que estaría dando un discurso a teólogos. Pero tampoco habría soñado alguna vez que sería la madre de un hijo gay tampoco.

Vengo de la pequeña isla de Malta, donde todos conocen a todos y la gran mayoría de nosotros somos católicos tradicionales. He estado felizmente casada por casi 20 años y soy la madre orgullosa de 3 hijos, todos ellos de veintitantos. He sido miembro activo de la CVX por más de 35 años, 6 de ellos como presidenta de la CVX Malta. Más recientemente, sin embargo, mi servicio en la iglesia ha evolucionado ya que la línea de ayuda para padres que están luchando con la “salida del armario” de sus hijos.

En 2008, el grupo DrachmaLGBT, el cual fue establecido en 2004, había invitado a la Hna. Jeannine Grammick a Malta. Después de oír su charla, un puñado de padres decidieron volverse a reunir y aún lo hacemos todos los meses. El Grupo de Padres Drachma ofrece un ESPACIO SEGURO para que los padres asuman su proceso de aceptación.
Si bien es un ESPACIO SEGURO, no es un espacio cerrado, por lo que me causa gran alegría compartir esta experiencia con ustedes, aún cuando cono toda seguridad no soy un teólogo.

Comenzaré con cómo lidié con la “salida del armario” de mi hijo – conducida por la frase ignaciana: “Dios está en todas las cosas”. Entonces, explicaré algunas dificultades con la posición de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad. Y finalmente, diré algo sobre mi propia “salida del armario” como padre (probablemente, mi participación en esta Conferencia es mi etapa final en este proceso).

Lidiando con la “salida del armario” de mi hijo

Entonces, ¿cómo fue que mi hijo de 17 años “salió del armario” conmigo? Bueno, de un modo bien típico de su generación: ¡me mandó un SMS! Ocurrió mientras íbamos en el auto de vuelta a casa una tarde. Me detuve a leer el mensaje y decía: “Mamá, soy gay” (no es eso loco ). De cualquier modo, comencé con las típicas frases de negación, como “es sólo una fase…”.

Pero él me paró en seco y me explicó que había estado seguro por un buen tiempo y ya le había contado a todos sus amigos. Entonces me contó que me había escrito “la famosa carta” unas semanas antes, la que me explicaría todo lo que necesitaba saber, una vez que llegáramos a casa.

De cualquier modo, gracias a Dios cuando llegamos, mi esposo (el cual pensé que reaccionaría negativamente), estaba profundamente dormido frente a la televisión.

A medida que leía la carta (mi hijo siempre escribió muy claramente, de hecho es periodista), sentí que podía entender completamente la totalidad del camino doloroso que había vivido, y como San Pablo, sentí que las escamas se caían de enfrente de mis ojos y fui capaz de ver todo tan claramente: por qué se negaba a ir con nosotros a la misa dominical, por qué todos esos dolores de cabeza, por qué la pérdida de peso, y por qué la cantidad de pañuelos de papel en su papelero de muchas noches llorando, etc.

Bien en el fondo me sentí culpable de que tuvo que pasar por esa incertidumbre solo – no fue fácil para él. Por otro lado, sentí un gran alivio dado que había imaginado muchas cosas peores como: drogas, alguna enfermedad terrible, problemas con la policía, que hubiera embarazado a alguien, etc.

Sabía que algo andaba mal, pero nunca sospeché esto. De modo que cuando quedó claro que era gay me dije: “¡Ah! OK, con esto puedo tratar, porque todo lo que se necesita es amor. De modo que lo abracé y le aseguré mi amor. Me sentí privilegiada de tener una relación tan maravillosa como mi hijo, una donde el me podía confiar algo tan íntimo y especial.

Fue un espaldarazo a mi maternidad. Pero entonces me ordenó: “te cuento a ti pero no le voy a contar a papá yo mismo, porque no quiero tener en mi consciencia si él cae muerto de un ataque cardíaco. Así que si piensas que debiera saber, tú le cuenta, no yo“. Así fue como esa noche fue la más larga de mi vida y no dormí un pestañazo.

Tenía que procesar todas las implicaciones de esta nueva realidad que acababa de aterrizar en mi regazo.

Debía elegir entre apoyar a mi hijo de 17 años o proteger mi matrimonio y mi reputación en la iglesia. Así que recé pidiendo fortaleza…y en la mañana había elegido estar del lado de mi hijo y ser abierta sobre el tema, aún si todo el mundo se volvía en contra nuestra.

Pero es una decisión muy difícil de tomar. Pero quería estar al lado de mi hijo en un punto tan vulnerable en su vida. De modo que temprano en la mañana le conté a mi esposo y el camino lentamente se comenzó a desarrollar…y les gustará saber que, a Dios gracias, después de este shock inicial, mi esposo y yo estamos juntos acá. Parece que casi todos los padres sienten este shock inicial.

La confusión y el miedo paralizan a la mayoría de los padres. Pero nosotros, Católicos Romanos, tenemos una preocupación adicional es lo que la Iglesia dice sobre la homosexualidad.

Me di cuenta que, cuando se trata de la realidad LGBT, hay muchas concepciones erróneas y mitos que envuelven a las personas en dudas y en miedo.

Aún cuando tenemos leyes que protegen los derechos de los homosexuales, aún queda mucho camino hasta que veamos el cambio en la cultura y en la mentalidad que se necesita. Uno de nuestros primeros desafíos que los padres de hijos gay debemos enfrentar es: “¿qué va a decir la gente?”, pero en una Malta católica el segundo es: “¿qué dice la Iglesia Católica?”. Desafortunadamente es aquí donde muchos padres se confunden y es aquí donde se siente la mayor falta del apoyo pastoral.

Por ejemplo, uno de los miembros de nuestro grupo es una madre separada de un hijo gay de 35 años. Ella cuenta su triste historia de ser rechazada por sus propios hermanos y hermanas, los que antes eran muy cercanos y apoyadores mientras ella se separaba.

Pero desde que su hijo “salió del armario” hace años, ni ella ni su hijo son bienvenidos en matrimonios familiares o en celebraciones navideñas – ellos han sido excluidos por toda la familia extendida.

Esto ha resultado en que el hijo asuma la culpa como suya y, como consecuencia, muchas veces tiene pensamientos suicidas. Y estamos hablando de gente que va a misa diaria y que recibe la Eucaristía – y, sin embargo, les es tan fácil juzgar y excluir.

Escucho muchas de estas dolorosas historias.

Para mí, la atención pastoral es sobre salir a encontrar a la gente donde ellos están y construir una amistad con aquellos que se sienten aislados, distantes o apartados de la Iglesia o incluso de sus familias, con aquellos que están en la periferia de la sociedad, enfocándome por lo tanto en apoyo emocional y atención espiritual.

Como cristianos debemos pararnos junto al pobre y rechazado, aún si nos causa incomodidad y humillación. Pero aún has una gran cantidad de hostilidad y juicio allá afuera. Nuestras comunidades cristianas necesitan construir puentes y diálogo con aquellos que están en la periferia de la sociedad. Necesitamos ofrecerles un LUGAR SEGURO donde ellos puedan continuar su camino de fe. Un LUGAR SEGURO donde ellos puedan compartir sus vulnerabilidades.

De modo que mientas más abierta fui sobre tener un hijo gay, más me volvía un imán para que la gente se acercara y estas amistades pastorales se comenzaron a desarrollar. De algún modo podía ofrecer apoyo emocional y acompañamiento espiritual a padres, quienes como yo habían experimentado, de una día para otro, que ahora nos habíamos vuelto “los extranjeros”, “los otros que están bajo la mirada crítica de la sociedad – “la comidilla entre amigos y colegas”, los desadaptados en la sociedad y los marginados en nuestras propias comunidades de iglesia.

Esto es algo que yo misma experimenté. De pronto me di cuenta que “Yo también estoy siendo juzgada” y “Yo también estoy siendo excluida”, pero me aferraba a las palabras de Isaías: “Ya que eres precioso a mis ojos, digno de honra, y yo te amo” (Isaías 43, 4).

Bueno, comencé a leer muchos artículos (ej., “Siempre Nuestros Hijos”) y libros (algunos autores están aquí hoy ) y a aprender más sobre qué tiene que decir la Iglesia sobre la homosexualidad. Sin embargo, sentí que había numerosas contradicciones en lo que mi iglesia decía y lo que yo sabía de mi hijo gay. Quería unir las dos cosas que amo más: mi familia y mi Iglesia.

Pero, mientras mi Iglesia se refiere a la sexualidad de mi hijo como “intrínsecamente desordenada”, mi hijo se refiere a mi iglesia como “juzgadora e irracional”. Y este dilema interior es común entre muchos padres católicos que como yo, se sienten un poco decepcionados por su propia iglesia. Entonces, dado que no se ofrecía nada en las parroquias, el Grupo de Padres Drachma ofreció algún acompañamiento pastoral y ayudó a los padres a enfrentar su trauma:

•    Negación: “es sólo una fase”.
•    Culparse: “¿de quién es la culpa?“.
•    Culpa: “¿qué (no) debí haber hecho?”.
•    Rabia: “¿por qué Dios permite esto?”.
•    Pérdida/dolor: “no podemos ser abuelos y debemos olvidarnos de nuestros sueños”.
•    Miedo: “ser excluidos y juzgados”, “¿morirá mi hijo de VIH/Sida?”.
•    Rechazo: “¿debemos arriesgarnos a contarles a la familia y amigos?“.
•    Soledad: “sentirse abandonados aún por la Iglesia”.
•    Vergüenza: “¿fallé como padre?”.

Con estallidos regulares de lágrimas y compartiendo honestamente en nuestras reuniones hemos ido hacia un proceso un aceptación y reconciliación.

Drachma toma su nombre de la parábola de la moneda perdida en Lucas 15 – pienso que bien adentro todos queremos ser conocidos, apreciados y “encontrados”, y cuando nuestros hijos gay no es esconden más sino que “salen del armario” a la luz, entonces es nuestro turno para hacer nuestro camino de “salir del armario”, como padres.

Lidiando con la posición de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad

Pese a mis años de compromiso y servicio en CVX Malta, aún sentía el estima que la gente LGBTI experimenta. En cualquier ocasión en que cuestiono el duro lenguaje usado en el Catecismo de la Iglesia Católica, tal como: intrínsecamente desordenado – ¡cómo me gustaría que los Obispos comiencen este Sínodo cambiando esta frase que causa tanto dolor!.

Yo también me sentía estigmatizada, experimentaba rechazo y exclusión por personas e instituciones que me conocían muy bien.

Por ejemplo: cuando fui a mi primera Marcha del Orgullo Gay como oradora invitada del Grupo de Familia LISTAG en Turquía, alguna gente de mi comunidad la emprendió conmigo.

Era incomprendida. Y cuando asistí a la Conferencia ILGA en Turín hace alguno años, tuve la oportunidad de sabe cómo se siente estar en la minoría (yo misma entre 200 LGBTI) – ¡debía ser la una madre heterosexual católica ahí! No fue una experiencia fácil para mi. Pero esto me impulsó a apreciar la diversidad y a continuar actuando como un puente. Leer más…

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“El papa, el sínodo y los maricones”, por Bruno Bimbi

Lunes, 20 de octubre de 2014

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Seamos sinceros, por favor. ¿Ustedes realmente se creyeron que la reunión de tías solteronas del Vaticano iba a terminar con papá Francisco cantando “I Will Survive”?

Me mata tanta ingenuidad.

Una semana entera nos tuvieron a la espera, bombardeados por titulares de diarios e informes en los noticieros que contaban, orgullosos por ese argentino que consiguió sentarse en el trono de la última monarquía absolutista de Europa, que ahora la Iglesia católica, apostólica y romana iba a reconciliarse con los maricones. Que habría una “apertura” y una “acogida” (¡ay, señor traductor!) y no dirían más que somos sodomitas, pervertidos, desviados, antinaturales, pecadores, en fin, una manga de tragasables que irán al infierno por putos.

Dijeron que era histórico. Revolucionario. Una tormenta. Un cambio de época. No esperaron siquiera a ver el documento final, porque las ganas de confirmar que Francisco no es más Bergoglio y la Iglesia católica no es más apostólica ni romana tienen obnubilada a la prensa de casi todo el mundo, sobre todo a la argentina. Tienen una ganas bárbaras de creerle.

La primera versión del documento que pretendía resumir lo discutido en el “sínodo” por los obispos, vestidos con sus largas polleras negras y sus solideos y cinturones rosados, se titulaba Relatio post disceptationem —en latín clásico, esa lengua que solo ellas siguen hablando— y, para alegría de los más papistas que el papa, traía tres párrafos hablando de los omosessuali —en italiano, porque no había en latín una palabra para eso— y, curiosamente, el término no venía acompañado por las ofensas de siempre. ¡Extra, extra!

Los admiradores de Francisco estaban eufóricos, contándonos lo innovador y super-recontra-moderno que era ese texto que no nos insultaba más. Decía, presten atención, que los omosessuali tenemos “dones y talentos” y que podemos ofrecérselos a ellos, la comunità cristiana — y sólo a ellos, claro. Y se preguntaba —sí, se preguntaba, no afirmaba— si ellos serían capaces de “acogernos” y “evaluar” nuestra orientación sexual, pero siempre senza compromettere la dottrina cattolica su famiglia e matrimonio, por supuesto. No vaya a ser cosa que, de tanto evaluarnos y acogernos, alguien pueda pensar que la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio se movió medio milímetro del lugar donde Dios la puso, representado en el acto de ponerla por otras tías solteronas que se reunieron en el siglo XVI, con las mismas polleras negras, pero —según muestran las pinturas de la época del Concilio de Trento— sin nada rosado, salvo las de mayor jerarquía. Divas, ellas.

El texto también recordaba, por si quedaban dudas, que “las uniones entre personas del mismo sexo no pueden equipararse con el matrimonio entre el hombre y la mujer” y reclamaba al mundo que “tampoco es aceptable que se quiera ejercer presión sobre la actitud de los pastores o que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a la introducción de una legislación inspirada en la ideología de género” (la Iglesia le dice “ideología de género” a los estudios de género).

Benedicto manda saludos.

Por último, en el tercer párrafo, los obispos recordaban que la Iglesia tiene “problemas morales” con las parejas del mismo sexo, pero “reconoce” que “en algunos casos”, el apoyo mútuo “para el sacrificio” (WTF?) puede ser valioso, y hacían una confusa referencia a los niños con dos papás o dos mamás (aunque, obviamente, no usaban esas palabras), sin que quedase claro qué querían decir.

Y eso es todo.

Tenemos algunos dones y talentos. Pueden acogernos. Deven evaluarnos. Nuestras parejas siguen siendo un problema moral. La doctrina no se toca. Re-que-te-con-tra-mo-der-no. Pero apenas eso, para buena parte de los medios de comunicación de todo el mundo, era histórico. Revolucionario. Una tormenta. Un cambio de época. ¡Imaginate! La iglesia reconoce que tenemos algunos dones y talentos. ¡Guau!

Hagamos de cuenta, por un instante, que el sínodo hubiese terminado ahí y que ese texto fuese el documento final. Y hagamos de cuenta, por un instante, que no fuese un documento sobre los homosexuales, sino sobre los judíos. O sobre los negros. Y que dijese, con palabras parecidas, que tienen algunas cosas buenas, una que otra virtud, por lo cual estaría bueno acogerlos y evaluarlos, sin que eso comprometa la doctrina de la Iglesia sobre la judeidad y la negritud, que, como sabemos, es bien clarita. Me imagino que los negros y los judíos estarían contentísimos con semejante demostración de cariño y admiración.

Pero vos sos un denso, querés demasiado, no reconocés que es un gran avance.

—¿Cuál es el avance? A ver, explicame…

—Dicen que tienen dones, talentos. Antes decían que eran unos putos de mierda que se iban a ir al infierno. Es un avance, che, no seas tan exigente…

Pero no. Ni siquiera eso.

Después de una semana de discusiones, intrigas, trascendidos, aclaraciones, desmentidas, enojos y una incomprensible expectativa de casi todos los diarios del mundo, la reunión de tías solteronas decidió que no tenemos dones ni virtudes. O sea, para que quede claro: estuvieron una semana discutiendo sobre ese documento, porque no se ponían de acuerdo; votaron y decidieron, por mayoría, que no tenemos ningún don y ninguna virtud.

Ni una solita.

Ni siquiera eso fueron capaces de decir, aunque no fuese tan sincero, para disimular un poco.

El documento final, titulado en latín Relatio Synodi y divulgado este sábado, ya no trae más el subtítulo que hablaba de “acoger” a los omosessuali: ahora dice que hay que dar atención pastoral a sus familias. No dice más, repito, que los gays tengamos dones, ni virtudes, ni nada bueno. Dice, en cambio, que algunas familias viven la “experiencia” de tener dentro una persona con orientamento omosessuale. A esas familias, la Iglesia católica —que, por si quedaban dudas, sigue siendo apostólica y romana— debe darles atención pastoral para que entiendan que “no hay fundamento alguno para asimilar o establecer la más remota analogía entre las uniones del mismo sexo y el plan de Dios para el matrimonio y la familia”. Ni-la-más-re-mo-ta. Lo dicen estos señores de edad avanzada, desempleados y económicamente inactivos, que hablan en latín, usan polleras negras y solideos y cinturones rosados y son expertos internacionales en familia y matrimonio, pese a ser oficialmente castos, vírgenes, solteros y sin hijos. El plan de Dios, al que ellos tuvieron acceso através de la Wikileaks divina, no incluye a los omosessuali.

¿Entendieron, manga de putos?

Sin embargo, continúa el documento, los hombres y mujeres con orientamento omosessuale deben ser acogidos (y vuelve esa palabrita) “con respeto y sensibilidad”, evitándose todo tipo de “discriminación injusta”.

El respeto se nota mucho y se agradece inmensamente.

Lo más gracioso (por decirlo de alguna forma) es que la parte que habla de no discriminarnos injustamente es una cita, entre comillas, de un viejo documento escrito por Joseph Ratzinger en 2003, antes de ser papa (durante el reinado de Wojtila), titulado “Considerazioni circa i progetti di riconoscimento legale delle unioni tra persone omosessuali”. El objetivo del documento era, justamente, exigir a los gobiernos del mundo que discriminaran injustamente a las parejas homosexuales, negándoles el derecho al matrimonio civil. El documento de Ratzinger afirmaba, entre otras cosas, que “los actos homosexuales contrastan con la ley natural” y “cierran el acto sexual al don de la vida”, por lo que “no son el resultado de una verdadera complementariedad afectiva y sexual” y “en ningún caso pueden recibir aprobación”. Las muestras de respeto, sensibilidad y no discriminación continúan: “los actos homosexuales están condenados como graves depravaciones” y aunque no pueda decirse que los que “padecen esta anomalía” sean personalmente responsables por ella, cometen actos “intrínsecamente desordenados”. Para ser precisos, la parte citada por los obispos, que dice que los omosessuali deben ser acogidos con “respeto, compasión y delicadeza” y no sufrir “discriminación injusta” (ahí está: la que ellos nos imponen es justa, obvio), ordena que vivamos castos (como supuestamente ellos viven) y dice que “la inclinación homosexual es objetivamente desordenada y las prácticas homosexuales son pecados gravemente contrarios a la castidad”.

Todo muy bonito.

El texto de Ratzinger, resucitado desde las catacumbas de la Inquisición por el sínodo franciscano y agregado a último momento en el documento (también agregaron, al final, una condena más explícita a los países que aprueban el matrimonio igualitario), era tan repulsivo que el escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, escribió una durísima crítica en la que afirmaba que

“con argumentos así, aderezados con la presencia sulfúrica del demonio, la Iglesia mandó a millares de católicos y de infieles a la hoguera en la Edad Media y contribuyó decisivamente a que, hasta nuestros días, el alto porcentaje de seres humanos de vocación homosexual viviera en la catacumba de la vergüenza y el oprobio, fuera discriminado y ridiculizado y se impusiera en la sociedad y en la cultura el machismo, con sus degenerantes consecuencias: la postergación y humillación sistemática de la mujer, la entronización de la viril brutalidad como valor supremo y las peores distorsiones y represiones de la vida sexual en nombre de una supuesta normalidad representada por el heterosexualismo. Parece increíble que después de Freud y de todo lo que la ciencia ha ido revelando al mundo en materia de sexualidad en el último siglo la Iglesia Católica —casi al mismo tiempo que la Iglesia Anglicana elegía al primer obispo abiertamente gay de su historia— se empecine en una doctrina homofóbica tan anacrónica como la expuesta en las doce páginas redactadas por el cardenal Joseph Ratzinger”.

Once años después, la Iglesia católica, que sigue siendo apostólica y romana, bajo el reinado de Francisco, que sigue siendo Bergoglio, continúa empecinada en la misma doctrina homofóbica anacrónica, aunque su departamento de marketing y relaciones públicas ahora funcione mucho mejor y algunos crean que ha cambiado algo.

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Fuente BlogsTodoNoticias

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