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Palabras. (Cuaresma con Merton 3)

Sábado, 25 de marzo de 2017

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Para ser auténtica, la religión contemporánea tiene que eludir prácticamente toda definición religiosa. Porque ha habido infinitas definiciones, infinitas descripciones, y las palabras se han convertido en dioses.  Hay tantas palabras, que no podemos acercarnos a Dios mientras lo concibamos mediatizado por las palabras… Cuando se le fuerza rigurosamente a ubicarse más allá de las palabras, estas se multiplican como moscas y la religión se convierte en un enorme zumbido, muy rentable, muy sagrado, muy falso.

Tratamos de escapar con gestos de autenticidad  que no llevan a nada.

Todo nuestro ser debería ser un gesto que no pueda describirse con palabras. Esa es la esencia de la fe. La base que hace posible otras dimensiones del creer. Nada fuera de eso. Todo mi ser tiene que ser un “sí” y un “amén” y una exclamación inaudible. Solo después tiene sentido el exclamar, aunque incluso después sigue sin tener sentido. Nuestros gestos tendrían que ser parte de la misma exclamación muda. …

¡Ay! ojalá entendiéramos que no deberíamos decir nada.

Las palabras solo tienen sentido cuando son espontáneas y libres.”

*

Thomas Merton,
10 de abril de 1965

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Seguimos con el libro Tropiezos celestiales de Roger Lipsey.  Editorial MAITRI.  Su segundo capítulo son 34 reflexiones tomadas de diferentes textos de TM, que acompañan algunos de sus dibujos y grabados. Resulta un buen compañero de camino para esta Cuaresma, y estamos compartiéndolas en varias entradas.

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“Da miedo la religión mal entendida”, por José Mª Castillo

Sábado, 25 de marzo de 2017

fotonoticia_20170322155317_422_93_93_0_0De su blog Teología sin Censura:

El terrorismo religioso, que la humanidad viene soportando desde que en el mundo hay religiones organizadas, se ha hecho más preocupante y peligroso desde que el desarrollo tecnológico ha posibilitado el manejo de medios de comunicación y de destrucción violenta que, hace menos de un siglo, no existían. Y, puesto que las tecnologías de la información y de la muerte avanzan a una velocidad que ya no controlamos, cada día que pasa nos da más miedo el “terrorismo religioso”. Sobre todo, si tenemos en cuenta que, con frecuencia, el hecho religioso se entiende mal. Y se vive al revés de cómo se tendría que vivir.

La religión no es Dios. La religión es el medio para relacionarnos con Dios. El problema está en que Dios, por definición, es “trascendente”. Es decir, Dios no está a nuestro alcance, ya que la “trascendencia” constituye un ámbito de la realidad que no es el nuestro. “A Dios nadie lo ha visto jamás”, dice el Evangelio (Jn 1, 18). El cristianismo ha resuelto este problema viendo en Jesús, el Señor, la revelación de Dios. Otras religiones encuentran distintas “representaciones” de Dios. Pero – insisto – ninguna religión puede asegurar que ve a Dios y sabe lo que Dios quiere en cada momento y en cada situación.

Todo esto supuesto, se comprende el peligro que entraña la religión. Porque las creencias religiosas nos pueden llevar al convencimiento de que lo que a mí me conviene o a mí me interesa, eso es lo que Dios quiere. Y si hago lo que Dios quiere, ese Dios (que puede ser una “representación” mía) me puede “mandar que mate” o que “robe” o que “odie” o “utilice” a otras personas, etc. Y lo que es peor, si mato o robo…, “mi Dios” me dará el premio del paraíso de la gloria y los placeres.

Con lo cual, ya tenemos el montaje ideológico perfecto para odiar, robar, matar, no sólo con la conciencia tranquila, sino que la convicción del deber cumplido y el futuro ideal asegurado. Si a semejante tinglado mental le añadimos la fuerza del “deseo”, la pasión, los sentimientos y las ambiciones que son tan frecuentes en la vida, ya podemos echarnos a temblar.

Todo esto viene de lejos. Cuando san Bernardo (s. XII) organizaba las cruzadas, publicó un libro en el que decía que matar al infiel sarraceno no era un “homicidio”, sino un “malicidio”. O sea, se podía matar con buena conciencia. Cuando el papa Nicolás V (s. XV) le mando una bula al rey de Portugal en la que “le hacía donación” de toda Africa, de forma que sus habitantes fueran sus esclavos, puso la primera piedra del esperpento y los horrores del negocio de la esclavitud. Cuando Alejandro VI concedió a los Reyes Católicos la bula para invadir y apoderarse de los territorios y riquezas de América, justificó el colonialismo.

La desigualdad, en dignidad y derechos, que las religiones han establecido entre hombres y mujeres, entre homosexuales y heterosexuales, han acarreado humillaciones y sufrimientos indecibles. Los horrores de los terroristas religiosos actuales, que matan matándose ellos mismos, porque así se van derechos al paraíso, convierten en un acto heroico lo que es un acto criminal.

Es evidente que, con la experiencia de estas atrocidades (y tantas otras…), necesitamos gobernantes, policías y jueces que nos protejan. Pero este fenómeno, tan arraigado en la historia y tan fundido (y confundido) en las creencias más hondas de millones de seres humanos, sólo se puede resolver mediante la educación. Y con el replanteamiento del hecho religioso, con su fuerza genial. Y con se peligrosidad aterradora.

Como creyente cristiano, termino recordando que, según el Evangelio, las tres grandes preocupaciones de Jesús fueron: 1) el problema de la salud (relatos de curaciones), 2) el hambre y sus consecuencias (relatos de comidas); 3) las relaciones humanas, centradas en la bondad con todos y siempre. ¿No es esto lo que más necesitamos para que este mundo y esta vida resulten más soportables? Y que cada cual lo viva con religión o sin ella. O en la religión que mejor le lleve a vivir así.

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Religión y Espiritualidad

Jueves, 23 de marzo de 2017

Hermoso texto de Pierre Teilhard de Chardin (nacido en Orcines, 1 de mayo, 1881 – Murió en Nueva York 10 de abril de1955),  sacerdote jesuita, teólogo, filósofo y paleontólogo francés que intentó construir una visión integrada de la ciencia y la teología. Gracias hermano Abdías por el regalo…:

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“La religión no es sólo una, hay cientos.
La Espiritualidad es una.
La religión es para los que duermen.
La Espiritualidad es para los que están despiertos.
La religión es para aquellos que necesitan que alguien les diga qué hacer y quieren ser guiados.
La Espiritualidad es para aquellos que prestan atención a su voz interior.
La religión tiene un conjunto de reglas dogmáticas.
La Espiritualidad invita a razonar sobre todo, a cuestionar todo.
La religión amenaza y asusta.
La Espiritualidad da Paz interior.
La religión habla de pecado y culpa.
La Espiritualidad dice, “aprender del error” ..
La religión reprime todo, y en algunos casos es falsa.
La Espiritualidad trasciende todo, te muestra la diferencia entre la realidad y la Verdad!
La religión no es Dios.
La Espiritualidad es todo y, por tanto, es Dios.
La religión inventa.
La Espiritualidad encuentra.
La religión no pide ninguna pregunta.
La Espiritualidad cuestiona todo.
La religión es humana, es una organización con reglas.
La Espiritualidad es Divina, sin reglas.
La religión es la causa de las divisiones.
La Espiritualidad es la causa de la Unión.
La religión te busca para que creas.
La Espiritualidad necesita que investigues que busques.
La religión sigue los preceptos de un libro sagrado.
La Espiritualidad busca lo sagrado en todos los libros.
La religión se alimenta del miedo.
La Espiritualidad verifica y se alimenta de la confianza y la fe.
La religión está viviendo en el pensamiento.
La Espiritualidad es vivir en la conciencia ..
La religión se ocupa de hacer.
La Espiritualidad tiene que ver con el ser.
La religión se alimenta el ego.
La Espiritualidad nos permite trascender.
La religión nos hace renunciar al mundo.
La Espiritualidad nos permite vivir en Dios, no se da a él.
La religión es el culto.
La Espiritualidad es la meditación.
La religión nos hace soñar la gloria y el paraíso en el futuro.
La Espiritualidad nos permite vivir la gloria y el paraíso aquí y ahora.
La religión vive en el pasado y en el futuro.
La Espiritualidad vive en el presente.
La religión en-claustra nuestra memoria.
La Espiritualidad libera nuestra conciencia.
La religión cree en la vida eterna.
La Espiritualidad nos hace conscientes de la vida eterna.
La religión promete después de la muerte.
La Espiritualidad es encontrar a Dios en nuestro interior durante toda la vida.

No somos seres humanos que pasan por una experiencia espiritual …
Somos seres espirituales que pasan por una experiencia humana … “”

*

Pierre Teilhard de Chardin

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“El lenguaje religioso: desmitologización y cambio cultural”, por Andrés Torres Queiruga

Jueves, 23 de marzo de 2017

nena_aburrida_en_misaEn un artículo anterior trate el tema del lenguaje religioso atendiendo sobre todo a los problemas planteados por lo que Richard Rorty  bautizó como giro lingüístico del pensamiento moderno [1]. Aquí lo doy por supuesto y tatar de tocar dos temas complementarios: el suscitado por el programa de la desmitologización defendido por el escriturista protestante Rudolf Bultmann, y el más hondo y englobante que nace de la magnitud del cambio causado por la entrada de la Modernidad [2].

1. La alerta de la desmitologización

1.1 La necesidad del cambio

“No se puede usar la luz eléctrica y el aparato de radio, o echar mano de modernos medios clínicos y módicos cuando estamos enfermos, y al mismo tiempo creer en el mundo de espiritas y milagros del Nuevo Testamento”[3].

Esta frase, que impresiona por su contundencia, no fue escrita ayer por uno de los nuevos ateos, sino hace ya bastantes años, el año 48 del siglo pasado, por uno de los grandes exégetas cristianos, el alemán Rudolf Bultmann. Y no la escribió para atacar a la fe cristiana, sino para defender su vigencia, aunque, eso sí, llamando a la necesaria y urgente actualización en el modo de comprenderla y anunciarla. Fue lo que el llama el problema de la desmitologización. No hace falta estar de acuerdo en todo con él, demasiado influido por un fuerte radicalismo exegético y por un claro reduccionismo teológico (muy marcado por el concepto de autenticidad en la filosofa de Heidegger) para comprender la seriedad del desafío y la justicia de su llamada de atención.

En el agudo y profundo prólogo a la traducción francesa de su pequeño e influyente libro sobre Jesús, Paul Ricoeur señala bien sus límites, pero también sus méritos irrenunciables [4]. Hace una distinción, tan obvia como fundamental, entre dos niveles. Cuando su lectura invade los dominios de la ciencia, confiriendo valor de solución científica a la cosmología primitiva de la cultura bíblica la concepción de un mundo estratificado en tres pisos: cielo, tierra, infierno, poblado de poderes sobrenaturales que descienden aquí abajo desde allá arriba, el mito debe ser pura y simplemente eliminado (383). Pero el mito es algo distinto de una explicación del mundo, de la historia y del destino; expresa, en términos de mundo, o ms bien de ultra-mundo o segundo mundo, la comprensión que el ser humano hace de sí mismo en relación con el fundamento y con el límite de su existencia [5]. Por eso, ante el mito, de lo que verdaderamente debe tratarse es de interpretar su intención genuina, eliminando las explicaciones objetivantes, y buscando en cambio lo que revela acerca del sentido último de la existencia.

Confrontados pues con la envoltura mítica en la que en ocasiones viene presentado el mensaje del Nuevo Testamento, es necesario tomar muy en serio la necesidad de una traducción que vaya al fondo de lo que allí se nos revela. Nada será más opuesto a esto que una banalización que, sin estudio serio ni meditación profunda, se quedase en un barniz superficial. Ya sea despreciando todo y tirando el niño con el agua sucia de la bañera, o ya sea con una acomodación puramente formal, pudiendo llegar al ridículo de una anécdota que ya he contado: en cierta ocasión o por casualidad a un locutor radiofónico que, pretendiendo modernizar el mensaje de la Ascensión, tuvo la brillante ocurrencia de describir a Cristo como el divino astronauta.

1.2 La seriedad del desafío

Ante expresiones como esa, cuando se supera una cierta e irremediable sensación de ridículo, surge enseguida la sospecha de estar ante un problema muy grave. El ejemplo muestra, en efecto, como la urgencia de la reinterpretación en la comprensión y expresión de la fe enlaza con el enorme cambio cultural que desde la entrada de la Modernidad ha sacudido las raíces ms hondas del pensamiento y de la expresión de la experiencia cristiana.

Porque resulta evidente que la descripción neotestamentaria no encaja en la nueva visión de un mundo que no tiene ya un arriba ni un abajo, que no se divide en lo terrenal (imperfecto, mutable y corrupto) como opuesto a lo supralunar o celestial (impoluto, circular, perfecto y divino). Por eso, intentar, como en la anécdota, forzar el encaje mediante un superficial ajuste linguístico, lleva al absurdo; y, lo que es peor, confirma la acusación, tan extendida, de que la religión pertenece irremediablemente a una mitología pasada.

Y, una vez alertados, basta una simple mirada para comprender que no se trata de un caso aislado, sino que el problema afecta profundamente al marco mismo de las formulaciones en que se expresan las grandes verdades de nuestra fe. ¿Quién, a la vista de los datos proporcionados por la historia humana y la evolución biológica, es capaz de pensar hoy el comienzo de la humanidad a partir de una pareja perfecta, en un paraíso sin fieras y sin hambre, sin enfermedades y sin muerte? Ms grave aún: quién, siendo incapaz, como toda persona normal, de golpear a un niño para castigar una ofensa de su padre, puede creer en un dios que será capaz de castigar durante milenios a miles de millones de hombres y mujeres, sólo porque sus primeros padres lo desobedecieron comiéndose una fruta prohibida?

Esto puede parecer una caricatura, y lo es en realidad; pero todos sabemos que fantasmas iguales o parecidos habitan de manera muy eficaz el imaginario religioso de nuestra cultura. Y la enumeración podrá continuar, en asuntos, si cabe, ms graves. As, por ejemplo, se sigue hablando con demasiada facilidad de un dios que castigara por toda una eternidad y con tormentos infinitos culpas de seres tan pequeños y frágiles como, en definitiva, somos todos los humanos. O que exigió la muerte de su Hijo para perdonar nuestros pecados; y grandes teólogos, desde Karl Barth a Jrgen Moltmann y Hans Urbs von Balthasar, no se recatan de hacer afirmaciones que recuerdan demasiado aquellas teologías y aquella predicación que hablaban de la cruz como el castigo con el que Deus descargó sobre Jesús su ira hacia nosotros [6]…

Bien sabemos que bajo estas expresiones palpita una honda experiencia religiosa, y que, incluso, con esfuerzo y buena voluntad, resulta posible llegar a entenderlas de una manera ms o menos correcta. Pero será pastoral y teológicamente suicida no ver que el mensaje que de verdad llega a la gente normal es el sugerido por el significado directo de esas expresiones, puesto que las palabras significan dentro del contexto cultural en el que son pro.

De otro modo, se incurre en lo que alguien llamó con acierto una traición semántica[7], que acaba haciendo inútil y aun contradictorio el recurso a procedimientos hermenéuticos, artificios oratorios o refinamientos teológicos, para lograr una significatividad actual, pretendiendo al mismo tiempo conservar palabras y expresiones que son deudoras del contexto anterior. Como en esos diques cuya estructura ha cedido ya a la presión de la riada, los muros de contención y los remedios provisionales son incapaces de contener la hemorragia de sentido provocada por las numerosas y crecientes rupturas del contexto tradicional. O se renueva la estructura, o el resultado sólo puede ser el desbordamiento y la catástrofe.

Como queda dicho, será lamentable que, por culpa de ciertas exageraciones por parte de Bultmann y de ciertos alambicamientos teológicos de muchos críticos, se descuidase su grito de alerta. Piénsese que, por mucho que lo diga el libro de Josué, ninguno de nosotros es capaz de creer que el sol se mueve alrededor de la tierra; y si a nuestro lado alguien se cae al suelo por un ataque epiléptico, no podemos creer que la causa fue un demonio, aunque que así se pensase en tiempo de Jesús, o, mejor, aunque así lo dijese culturalmente por supuesto el mismo Jesús.

Afirmar esto no implica de ningún modo negar el contenido religioso ni el valor simbolice (Bultmann hablaba de significado existencial) de esas narraciones. Lo que se cuestiona no es el significado, sino la aptitud de aquellas expresiones para vehicularlo en el nuevo contexto.

Digámoslo con un ejemplo concreto: la creación del ser humano en el capítulo 2 del Génesis sigue conservando todo su valor religioso y toda su fuerza existencial para una lectura que trate de ver ahí la relación única, íntima y amorosa de Dios con el hombre y la mujer, a diferencia de la que mantiene con las demás criaturas. Pero para verlo así, resulta indispensable traspasar la letra de las expresiones. Por el contrario, si nos mantenemos en querer leer en esos textos, de evidente carácter mítico, una explicación científica del funcionamiento real del proceso evolutivo de la vida, todo se convierte en un puro disparate [8]. De hecho, sabemos muy bien que durante casi un siglo, en este caso concreto, la fidelidad a la letra se convirtió en una terrible fábrica de ateísmo, haciendo verdad la advertencia paulina de que la letra mata, mientras que el Espíritu vivifica (2 Cor 3,6).

2. La Modernidad como cambio de paradigma cultural

Pero reducir el problema a la desmitologización será minimizarlo, porque su necesidad se enmarca en el proceso ms amplio y profundo de cambio de paradigma cultural, que, afectando al conjunto de la cultura, modifica profundamente la función del lenguaje. Resulta obvio que eso lleva consigo la urgencia de una remodelación y una retraducción del conjunto de conceptos y expresiones en que culturalmente se encarna la fe.

2.1 La hondura y la transcendencia de la mutación cultural

La afirmación es grave y comprometida. No cabe desconocer que tomarla en serio implica para el cristianismo una reconfiguración profunda muchas veces incómoda e incluso dolorosa de los hábitos mentales, de los usos linguísticos y de las pautas piadosas. Basta pensar en un dato simple y evidente: la inmensa mayora de los conceptos y buena parte de las expresiones en que nos llega verbalizada la fe en la piedad y en liturgia, en la predicación y en la teología pertenecen al contexto cultural anterior a la Ilustración. Tienen por tanto sus raíces vitales en el mundo bíblico, fueron reconfiguradas culturalmente durante los cinco o seis primeros siglos de nuestra era, y recibieron su formulación más estable a lo largo de la Edad Media. Posteriormente hubo, desde luego, actualizaciones; pero sobre todo en el catolicismo, por su mayor control magisterial tuvieron por lo general un marcado carácter restauracionista (neo-escolástica barroca y decimonónica, neo-tomismo y reacción antimodernista). Leer más…

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“Teología de la desigualdad”, por José Mª Castillo

Sábado, 11 de marzo de 2017

31536679513_cc495acb3bDe su blog Teología sin Censura:

Una teología de la desigualdad, nunca definida pero claramente aplicada, se encuentra bien formulada en el vigente Código de Derecho Canónico de la Iglesia católica. En el Código, como sabemos, las mujeres no son iguales en derechos a los hombres. Ni los laicos son iguales a los clérigos. Ni los presbíteros tienen los mismos derechos que los obispos. Ni los obispos se igualan con los cardenales. Y conste que no hablo de los poderes inherentes al gobernante, sino de los derechos que son propios de las personas. Ya sé que todo esto necesitaría una serie de precisiones jurídicas y teológicas, que aquí no tengo espacio para explicar. Para lo que en esta reflexión quiero indicar, valga lo dicho como mera introducción a la teología de la desigualdad en la Iglesia.

Como punto de partida, no olvidemos que la religión es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implican dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles (W, Burkert). Superiores que se hacen visibles en jerarquías que hacen cumplir los rituales de sumisión, según las diversas religiones y sus estructuras correspondientes. En el caso de la Iglesia, durante los tres primeros siglos, las originales comunidades evangélicas fueron derivando hacia un “sistema de dominación”, con las consiguientes desigualdades, que todo sistema de dominación produce, y que quedó establecido en la Antigüedad Tardía (J. Fernández Ubiña, ed.).

Este sistema, como es bien sabido, alcanzó la cumbre de su fortaleza en su expresión máxima, la “potestad plena” (ss. XI al XIII). Un poder que se ejercía conforme a la normativa del Derecho romano (Peter G. Stein), que no reconoció la igualdad “en dignidad y derechos” de mujeres, esclavos y extranjeros.

Como es lógico, este sistema, no ya basado en las “diferencias”, sino en las “desigualdades”, sufrió el golpe más duro, que podía soportar, en las ideas y las leyes que produjo la Ilustración, concretamente en la Declaración de los Derechos del hombre y del ciudadano, que aprobó la Asamblea Francesa, en 1789. Un documento que fue denunciado y rechazado por el papa Pío VI. Lo que fue el punto de partida del duro enfrentamiento entre la Iglesia y la cultura de la Modernidad. Un enfrentamiento que se prolongó durante más de siglo y medio, hasta después de la segunda guerra mundial.

Naturalmente, esta legislación y esta forma de entender la presencia de la Iglesia en la sociedad se tenía que justificar desde una determinada teología. La teología de la desigualdad, que el papa León XIII recogió de una tradición de siglos, para rechazar las enseñanzas de los socialistas, que, a juicio de aquel papa “no dejan de enseñar… que todos los hombres son entre sí iguales por naturaleza” (Enc. Quod Apostolici. ASS XI, 1878, 372). Cuando en realidad, para León XIII, “La desigualdad, en derechos y poderes, dimana del mismo Autor de la naturaleza”. Y tiene que ser así, “para que la razón de ser de la obediencia resulte fácil, firme y lo más noble” (ASS XI, 372).

Así, el papado de aquellos tiempos pretendió aplicar a la sociedad civil el principio determinante del sistema eclesiástico, que quedó formulado por el papa Pío X, en 1906: “En la sola jerarquía residen el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y, dócilmente, el de seguir a sus pastores” (Enc. Vehementer Nos, II-II. ASS 39 (1906) 8-9). La teología de la desigualdad quedó bien formulada, como una teoría y una práctica que, con otras palabras, ya había sido formulada desde Gregorio VII (s. XI) y afianzada por Inocencio III (ss. XII-XIII).

Uno de los componentes determinantes de la cultura es la religión. Por eso, una cultura como es el caso de lo que ha ocurrido en Occidente durante tantos siglos, la teología de la desigualdad ha marcado la mentalidad, el Derecho, la política, las costumbres y las convicciones, de la cultura occidental, mucho más de lo que seguramente imaginamos.

El contraste con esta teología está en el Evangelio. Jesús quiso, a toda costa, la igualdad en dignidad y derechos de todos los seres humanos. Por eso se puso de parte de los más débiles, de los más despreciados, de los más desamparados. Esto supuesto, yo me pregunto por qué hay tanta gente de la religión – o muy religiosa – que no disimula su rechazo y hasta su enfrentamiento con el papa Francisco. Más aún, yo me pregunto también si el profundo malestar, y hasta la indignación, que se está viviendo ahora mismo en España, no tendrá algo (o mucho) que ver con la teología de la desigualdad y sus defensores, los clérigos de alto rango. Es más, yo me atrevo a preguntar si España está prepara, en este momento, para aguantar un cambio tan radical, en nuestras leyes, jueces y fiscales, que no fueran los “robagallinas”, sino los más altos dirigentes de la política y de la economía los que se echaran a temblar.

¿Es o no es importante la teología de la desigualdad? En todo caso, yo no tengo soluciones. Ni esa es mi tarea en la vida. Me limito a plantear preguntas, que nos obliguen a todos a pensar.

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La religión debe levantar la cabeza de los hombres.

Viernes, 10 de marzo de 2017

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Yo no creo, como Lenín, que la religión sea el opio de los pueblos.

La religión debe ser, en cambio, la liberación de los pueblos; porque cuando el hombre se enfrenta con Dios alcanza las alturas de su extraordinaria dignidad.

Si no hubiese Dios, si no estuviésemos destinados a Dios, si no existiese religión el hombre sería un poco de polvo derramado en el abismo de la eternidad.

Pero Dios existe y por Él somos dignos, y por Él somos iguales, y ante Él nadie tiene privilegios sobre nadie.

¡Todos somos iguales!

Yo no comprendo entonces por qué, en nombre de la religión y en nombre de Dios, pueda predicarse la resignación frente a la injusticia, y porqué no puede en cambio reclamarse, en nombre de Dios y de la religión, esos supremos derechos de todos a la justicia y a la libertad.

La religión no debe ser jamás instrumento de opresión para los pueblos. Tiene que ser bandera de rebeldía. La religión está en el alma de los pueblos porque los pueblos viven cerca de Dios, en contacto con el aire puro de la inmensidad.

Nadie puede impedir que los pueblos tengan fe.

Si la perdiesen, toda la humanidad estaría perdida para siempre. Yo me rebelo contra las “religiones” que hacen agachar la frente de los hombres y el alma de los pueblos.

Eso no puede ser religión.

La religión debe levantar la cabeza de los hombres.

Yo admiro a la religión que puede hacerle decir a un humilde descamisado frente a un emperador: “¡Yo soy lo mismo que usted, hijo de Dios!”

La religión volverá a tener su pretigio entre los pueblos si sus predicadores la enseñan así: como la fuerza de rebeldía y de igualdad, no como instrumento de opresión.

Predicar la resignación es predicar la esclavitud.

Es necesario, en cambio, predicar la libertad y la justicia.

*

Eva Perón

*

(Extraído de la obra de Eva Perón, Mi Mensaje -escrito entre marzo y junio de 1952-, Introducción de Fermín Chávez, Buenos Aires: Ediciones del Mundo, 1987, páginas 57-58.

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Presentan un proyecto para que los religiosos de Alabama puedan negarse a tramitar adopciones homoparentales

Jueves, 9 de marzo de 2017

StopHomofobiaEl Senado de Alabama ha acogido la presentación de un proyecto de ley que busca impedir que las parejas homosexuales puedan acceder a las adopciones en dicho Estado, vulnerando las necesidades tanto de los niños huérfanos como de dichas parejas.

Un comité del Senado de Alabama ha aprobado un proyecto de ley elaborado e impulsado por el Partido Republicano para permitir que las organizaciones religiosas de la región estadounidense puedan negarse a tramitar las solicitudes de adopción emitidas por parejas homosexuales alegando que sus “creencias religiosas” van en contra de dicha orientación sexual y de la formación de familias homoparentales.

El Comité de Salud del Senado de Alabama ha sido la institución en la que los republicanos han aprobado la medida. De recibir las demás aprobaciones necesarias, ninguna organización religiosa perderá su licencia para tramitar adopciones, requisito imprescindible para poder trabajar en dicho ámbito, pese a la discriminación que ejerzan contra las parejas homosexuales en base a la orientación sexual de las mismas, al contar con la protección por parte del Estado gracias a la medida homófoba.

El senador republicano Bill Hightower ha defendido la medida presentada por su formación política alegando que solo buscan “proteger” a la comunidad religiosa, la cual, según ha indicado el senador republicano, estaría viendo vulnerado su derecho a la “libertad religiosa” que está amparo por la Constitución de los Estados Unidos, situando una interpretación exagerada de tal derecho por encima del derecho constitucional a la no discriminación e igualdad de derechos de todos los ciudadanos, sin filtros basados en la orientación sexual de los mismos.

“Todo lo que tratamos de hacer es asegurarnos de que el Departamento de Asuntos Sociales no discrimina a las organizaciones religiosas que tramitan adopciones”, ha expresado Hightower, pese a la importancia de que tales organizaciones tramiten las adopciones solicitadas por parejas homosexuales al hacerse cargo las mismas de más del 30% de todas las adopciones que se producen en la región estadounidense.

El Comité de Salud del Senado de Alabama ya ha dado su respaldo a la medida, aprobando la misma con 6 votos a favor y únicamente 1 en contra. El proyecto deberá recibir el aprobado de otros comités del órgano legislativo antes de ser sometido a votación por parte del pleno del Senado de Alabama.

Fuente LGBTQNation, vía Universogay

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“La religión emigrante”, Jesús Martínez.

Viernes, 24 de febrero de 2017

tumblr_static_tumblr_static_ltm9s8k53pc0gc8c4c0w0c0o_640Intencionadamente sin duda, me quiero situar en el doble aspecto, que incluye el título de este breve artículo: La emigración religiosa por motivos religiosos de persecución u otros; y la emigración religiosa implicada en la religiosidad concreta, que emigra con cada emigrante.

Son dos aspectos inseparables de todo movimiento migratorio. Pero quiero mostrar que será fructífero considerarlos y valorarlos por separado, para darles toda su importancia y tratamiento necesario.

Porque una cosa es que muchos tengan que emigrar, porque su vivencia religiosa es demonizada y perseguida en su país. Y otra muy diferente que todo emigrante, sea cual sea la razón de su desplazamiento, lleva consigo, con su cultura y modos de vida, su religión de nacimiento.

El que emigra por necesidad de salvar su vida, o su modo de vida, puede experimentar una sensación de inevitable extrañeza, al encontrarse con gentes de otra religión. A ello puede agregarse un cierto sentido de inferioridad, sobre todo en cuanto al número. Inevitablemente encontrará mayor dificultad para seguir practicando su religión. Puede experimentar alguna forma de intrusismo o de rechazo en la relación con la religión mayoritaria del país de llegada. En el fondo, su presencia está denunciando por sí misma una irregularidad.

He llamado emigración religiosa, también, al hecho de que, con cada emigrante, la religión que vive le acompaña, le marca de manera diferente, para ayudarle o para dificultar su aclimatación a la nueva realidad.

La historia nos da, abundantes, y a veces funestas, muestras de la crudeza con que la religión ha marcado el encuentro de grupos humanos, de culturas, y la convivencia misma en zonas del planeta. No solo escisiones y rupturas; largas y encarnizadas guerras de religión han denigrado la esencia misma de lo religioso.

Solo encuentro respuesta a esta espinosa realidad en la naturaleza misma de la religión. Salvo posibles inicios de religiones, originadas en mentes torcidas y de motivación ventajista, creo que toda religión brota de la búsqueda de sentido, que el hombre de todos los tiempos experimenta en su interior. A cuya búsqueda responde alguna forma de inspiración. En todas las religiones el autor de esta inspiración es el mismo Dios.

Este hecho universal da a todas las religiones un marchamo único de legitimidad. De legitimación para abrazarlas y de motivación para fomentarlas. No entro aquí en la discusión de su verdad/falsedad, que viene después, marcada por la mentalidad de sus mentores autorizados.

Solo pretendo una sencilla incursión por el talante, que conviene y será necesario, para que cada emigrante y, con él y por medio de él, cada religión cumpla de lleno su función: ser emigrante.

Ninguna religión debe estudiarse, alabarse y menos plantearse como la mejor y, menos aún, la única. Todas son caminos del hombre a Dios. Todas son invitación de Dios a la plenitud del hombre. Lo mejor, que pueden hacer las religiones es acercarse mutuamente, conocerse, valorarse y apoyarse.

Para ello, tienen necesidad absoluta de emigrar de sí mismas. Salir de sí y entrar a fondo en la oferta de las otras. Conocer lo mejor y esencial que hay en ellas. Beneficiarse de sus riquezas; son algo que las otras guardan y no deben negar. Llegar hasta incorporar parte o toda la riqueza de otra religión es más delicado. Es lo contrario a mi planteamiento. Lo llaman conversión, pero, salvo casos especiales, ofrece muchos reparos a un análisis libre. Las motivaciones suelen ser más de índole externa que interior.

Por eso, mi propuesta es el diálogo del conocimiento y el encuentro de la búsqueda común. Es el Diálogo – Encuentro Interreligioso. Y este, en nuestro tiempo, no puede ser una encomiable decisión de unos pocos llamados a ello. Es necesidad y deber de las jerarquías, en primerísimo lugar. Tarea que no están, ni de lejos, cumpliendo. De hecho, se encargan muy bien de cerrar las puertas a este género de emigración. No les gusta que su religión sea emigrante. Les gusta más que sea misionera, predicadora de la conversión.

Jesús Martínez

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Malasia sugiere a los homosexuales que “aprender” a ser hetero es igual que iniciarse en la equitación

Lunes, 20 de febrero de 2017

malasia_equitacion-300x150Aunque las “terapias de conversión” carecen de evidencia científica y suelen acarrear consecuencias dañinas a las personas que se someten a ellas, para el Gobierno malasio son una “solución” adecuada para “curar” la homosexualidad. Así lo han reconocido representantes del ejecutivo, tras respaldar el vídeo promovido por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia (JAKIM). En él se equipara la supuesta transición de la homosexualidad a la heterosexualidad con el aprendizaje de montar a caballo ya que, según dicen, ambas prácticas implican “recibir una amplia formación y orientación”. Asimismo, para reprimir la atracción hacia personas del mismo sexo recomiendan ayuno, recurrir al “amor de Dios” y el matrimonio heterosexual.

El Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia o JAKIM (una institución oficial que desarrolla las políticas religiosas del país) considera que se puede modificar la orientación sexual a base de “paciencia” y aconseja que los amigos de las “personas no heterosexuales” les presten su “ayuda” para devolverles al “camino recto”. El vídeo que promueve el JAKIM, que cuenta con el respaldo del Gobierno, transmite el mensaje de que la homosexualidad se puede “curar”.

A pesar de todo, algunos activistas señalan que es inédito que las autoridades religiosas recomienden “apoyar” a la comunidad LGTB, aunque sea para intentar cambiarles, en lugar de recurrir al odio, la exclusión o la violencia. El vídeo, con una duración de 3 minutos y locutado en malayo, dice textualmente que “el hecho es que hay quienes están entre los musulmanes que tienen orientación no heterosexual pero permanecen firmes en el camino del Islam”. Para ellos, prosigue la voz en off, “esto es una prueba de Alá y deben elegir enfrentar la prueba con lo que el Islam exige”.

El activista Syed Azmi Alhabshi ha sido el responsable de compartir el vídeo a través de las redes sociales, ya que el JAKIM había evitado este tipo de distribución masiva. Sin embargo, el subdirector del Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia, Mohd Izwan Yusof, confirmaba que esta institución se encuentra detrás del referido audiovisual, que insertamos a continuación:

LGTBfobia de estado en Malasia

En Malasia la homosexualidad está perseguida y se castiga con penas de hasta 20 años de cárcel (especialmente las relaciones entre hombres gais). De hecho, allá por 2011 nos hacíamos eco de las intenciones de varios líderes musulmanes malasios de endurecer las medidas contra la homosexualidad y en 2015 el primer ministro, Najib Razak, comparaba a las personas LGTB con el Estado Islámico, alegando que carecen de derechos humanos.

Malasia es un país de variada composición étnico-religiosa, aunque de mayoría musulmana, en el que conviven leyes civiles, de obligado cumplimiento para todos, y leyes islámicas, de aplicación a los ciudadanos musulmanes.

Venimos dando cuenta de la LGTBfobia social y política imperante en este pequeño estado peninsular de Asia. Algunos ejemplos son el anuncio de censura de programas con personajes homosexuales, la cancelación de un Festival que se celebraba desde 2008 para promover el respeto a la diversidad sexual o la censura de la canción Born This Way, de Lady Gaga, por su contenido LGTB. También en 2012, un joven gay musulmán recibía amenazas de muerte por difundir un vídeo en el que animaba a otros homosexuales a salir del armario. Con anterioridad, concretamente en noviembre de 2008, informábamos sobre un edicto de las autoridades musulmanas contra las “actitudes masculinas” en las mujeres, entre las que se incluía el lesbianismo y el vestir “como hombres”.

Fuente Dosmanzanas

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“Espiritualidad transreligiosa”, por Enrique Martínez Lozano

Miércoles, 15 de febrero de 2017

12261a-errores-practicar-espiritualidadLa comprensión de la diferencia que hay entre “religión” y “espiritualidad” permite comprender que “existe una alternativa entre el ateísmo materialista y la religión tradicional, entre la concepción científico-técnica del mundo y una visión mítica preilustrada”.

Quien así se expresa es el filósofo Feliciano Mayorga, en un libro que acaba de publicar, en la editorial Kairós, con título provocativo y sugerente: “El ateísmo sagrado. Hacia una espiritualidad laica”.

Parece innegable que el imaginario colectivo de nuestro entorno sociocultural se mueve, efectivamente, en un “credo materialista”, cuyo dogma fundamental afirma que solo existe aquello que podemos experimentar. Poco importa que tal “creencia” ignore cuestiones hoy científicamente irrebatibles, como el hecho de que apenas conocemos un 4% de la realidad existente, o que, como se viene afirmando desde la física cuántica, el origen de la materia es inmaterial. Sabemos bien que cuando un dogma se asienta en el imaginario colectivo es difícil tomar distancia del mismo, someterlo a crisis y abrirse a una verdad mayor. Parece que el cerebro humano justifica con facilidad aquello a lo que previamente se ha aferrado…, por más que resulte objetivamente insostenible. Esto suele ocurrir en todo tipo de creencias –en la religión hay casos notables de dogmas “increíbles”–, y el nuevo “credo” materialista o cientificista no es una excepción. La ironía consiste en que el materialismo moderno crítica el dogmatismo religioso y su carácter mítico, sin ser consciente de sus propios pre-juicios que le mantienen encerrado en el mismo error de fondo.

Para el cientificismo materialista, todo lo que suene a espiritualidad solo se sostiene en el delirio narcisista –proyectarse en lo eterno–, que escapa al control humano. No advierte que lo que realmente constituye un delirio narcisista es la reducción de la realidad a lo que puede ser controlado por el ser humano. Este es el delirio de la razón absolutizada o del racionalismo patológico, causa de un efecto hipnótico, que obliga a creer que solo existe lo que, bajo tal hipnosis, es posible percibir. Junto con sus logros extraordinarios –entre ellos, la emergencia de la “razón crítica”–, esa fue la más triste y empobrecedora herencia de la Ilustración: la razón fascinó y hechizó al ser humano, hasta el punto de quedar hipnotizado por ella, con la consecuencia de no aceptar absolutamente nada que la propia razón no comprobara.

Nos hallamos así ante una paradoja: por una parte, la no asunción de la modernidad condena a las personas religiosas a posiciones fundamentalistas –no parece desacertado afirmar que esa es precisamente una de las carencias graves de la religión islámica, aunque no solo de ella–; por otra, su absolutización desemboca en la “cultura chata”, nihilista, vacía y carente de sentido que parece haberse enseñoreado de no pocos sectores de nuestra sociedad.

Entre ambas “creencias” –la religión preilustrada y el materialismo dogmático, dos formas “gemelas” de hipnosis mental–, la espiritualidad muestra un camino de apertura incondicional a la verdad de lo que somos.

En la auténtica espiritualidad no hay dogmas ni creencias –se valora la razón y, sin absolutizarla, se la integra y trasciende–, sino apertura lúcida a la comprensión de lo real. Así, ofrece “instrucciones”, pautas o caminos para ir más allá de la mente y, de ese modo, responder adecuadamente a la única pregunta que realmente importa: ¿Quién soy yo?

Cada vez somos más conscientes que la mente nunca podrá atrapar la verdad. Por lo que tampoco es capaz de otorgarnos certezas definitivas. Todo lo que nace de ellas son –no puede ser de otro modo– “construcciones mentales”, es decir, creencias de todo tipo, religiosas o no.

Necesitamos, por tanto, aprender a acallar la mente para poder “ver” en profundidad.

Y, dado que no tiene nada que ver con las creencias, la espiritualidad es transreligiosa, por el simple hecho de que es transmental. En esta línea, son de agradecer los intentos que están surgiendo en los últimos años favoreciendo la llamada “espiritualidad laica” o “espiritualidad atea”. En esta línea, además del libro de Mayorga, ya citado, y que me ha dado pie a esta reflexión, es obligado mencionar otros dos:

Marià CORBÍ, Una espiritualidad laica. Sin religiones, sin creencias, sin dioses, Herder, Barcelona 2007.

André COMTE-SPONVILLE, El alma del ateísmo. Introducción a una espiritualidad sin Dios, Paidós, Barcelona 2006.

Finalmente, a quien esté interesado en una visión más de conjunto de toda esta cuestión de la “espiritualidad transreligiosa”, me permito reenviarle a dos libros míos:

La botella en el océano. De la intolerancia religiosa a la liberación espiritual, Desclée De Brouwer, Bilbao 2009.

Vida en plenitud. Apuntes para una espiritualidad transreligiosa, PPC, Madrid 32013.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Fe Adulta

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Muntarbhorn, el experto nombrado por Naciones Unidas, advierte: el derecho a la libertad religiosa no puede poner en riesgo al colectivo LGTB

Jueves, 9 de febrero de 2017

1437358680“La libertad de expresión y la libertad religiosa no son derechos absolutos y se pueden limitar si es necesario”. En estos términos y con esta contundencia se ha expresado el primer experto independiente de Naciones Unidas contra la violencia y la discriminación a las personas LGTB. El mensaje del tailandés Vitit Muntarbhorn no cuestiona el respeto a estos derechos universales pero sí deja entrever que no deben utilizarse para el fomento impune de la discriminación, el odio y la violencia hacia personas por su orientación sexual o identidad de género. Sus palabras, en todo caso, no han caído bien a todos. De hecho, se han encendido los ánimos de los sectores religiosos más ortodoxos de varios países, así como de grupos ultraconservadores.

En una comparecencia pública, celebrada hace unos días, Vitit Muntarbhorn ha defendido que “hay algunos derechos absolutos y otros que no lo son”. Entre otros, considera el experto de Naciones Unidas contra la violencia y la discriminación a las personas LGTB, “la libertad de expresión y la libertad religiosa no son derechos absolutos y podrán ser limitados si es necesario”. Muntarbhorn, como decíamos, se refería en su alocución a la necesidad de salvaguardar la integridad y el honor de todas las personas, con independencia de su orientación sexual o de su identidad de género.

Asimismo, Muntarbhorn defiende que, para evitar actitudes de odio, violencia y discriminación LGTBfóbica es imprescindible actuar desde sectores como el de la enseñanza y la educación. En este sentido, entiende que hay que “formar a los niños en actitudes correctas desde una edad temprana”. Estos son solo algunos de los puntos que el experto de la ONU expuso en relación a los objetivos de desarrollo sostenible y los derechos de la comunidad LGTB en el plano internacional.

Aunque estas tesis no coartan ningún derecho fundamental sino que, como ocurre en el ámbito del derecho, solo se habla de poner límites cuando derechos como el de la libertad religiosa o el de expresión colisionen con otros derechos fundamentales (como puedan ser el honor, la integridad o la intimidad), algunos sectores religiosos de línea dura y determinados grupos ultraconservadores (a los que preferimos no hacer publicidad en este caso) están poniendo el grito en el cielo a través de internet.

Primer experto en materia LGTB de Naciones Unidas

Dosmanzanas se hacía eco el pasado mes de octubre del nombramiento de Vitit Muntarbhorn como el primer experto de Naciones Unidas contra la violencia y la discriminación a las personas LGTB de la historia. Con anterioridad (concretamente el 30 de junio de 2016), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU había aprobado la creación del cargo con 23 votos a favor, 18 en contra y 6 abstenciones. Cabe recordar que la puesta en marcha de esta figura, propuesta por varios países de América Latina, no fue precisamente fácil, y tuvo que enfrentarse, además de a numerosas enmiendas, a una propuesta de retirada promovida por Arabia Saudí, que finalmente no prosperó.

Muntarbhorn es un profesor de Derecho Internacional con una dilatada trayectoria al servicio de Naciones Unidas. Ha sido, por ejemplo, relator especial sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía y relator especial sobre la situación de los derechos humanos en la República Democrática de Corea (Corea del Norte), por mencionar solo dos de las posiciones que ha ocupado. En estos momentos es miembro de la Comisión Internacional Independiente de las Naciones Unidas de Investigación sobre Siria.

Además, fue uno de los juristas que participaron en la elaboración de los muy importantes “Principios de Yogyakarta” sobre la aplicación de la legislación internacional de derechos humanos en relación con la orientación sexual y la identidad de género, aprobados en noviembre de 2006 (y que puedes descargar en su integridad aquí).

Fuente Dosmanzanas

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El Estado de Virginia permitirá que sus funcionarios se nieguen a celebrar matrimonios gays

Jueves, 9 de febrero de 2017

Stop Homofobia - ICMLa Cámara de Representantes de Virginia ha aprobado un proyecto de ley que permitirá que la comunidad religiosa pueda oponerse a los derechos de la personas LGTB, discriminando a las mismas en los ámbitos que sean, sin tener que afrontar por ello la condena de los tribunales. Ello permitiría que los funcionarios se nieguen a celebrar matrimonios gays en base a sus creencias religiosas, entre otros ámbitos afectados.

La Cámara de Representantes del Estado de Virginia ha aprobado un proyecto de ley que ha sido ampliamente reclamado por los colectivos religiosos más extremistas de la región estadounidense. El gobernador Terry McAuliffe vetó una propuesta similar el año pasado.

El proyecto de ley HB2025, defendido por Nicolás Freitas, aprobado por la Cámara de Representantes de Virginia establece que los ciudadanos que discriminen a la diversidad sexual pero aleguen hacerlo en base a sus creencias religiosas no tendrán que afrontar consecuencias legales por ello.

La medida busca permitir que las organizaciones y empresas que continúan negándose a aceptar matrimonios homosexuales puedan continuar con dichas políticas contrarias a la actual legislación estadounidense favorable a la igualdad en el matrimonio de las parejas del mismo sexo.

El proyecto de ley ha podido ser aprobado en la Cámara de Representantes de Virginia gracias a que el Partido Republicano controla ampliamente la citada institución legislativa, la cual ha apoyado la medida con 57 votos a favor y 37 en contra.

Miembros del Partido Republicano en la Cámara de Representantes no han dudado en considerar que la homosexualidad representa una “pasión venérea” que puede ser discriminada por la ciudadanía que así lo considere oportuno y que las normativas contra la discriminación de las personas homosexuales suponen “cruzar una línea. Tenemos que defender a las organizaciones religiosas”.

Desde el Partido Demócrata han condenado la medida, al creer que la misma supone estigmatizar la imagen del Estado, al asociar el mismo con la ideología más extremista y desfasada del país. “Creo que la medida enviará un mensaje equivocado al resto de los Estados Unidos. Dirán que somos como Carolina del Norte, que estamos en el lado equivocado de la historia”, ha expresado el demócrata Marcus Simon. “Dirán que no estamos dando la bienvenida a todo tipo de personas, independientemente de a quienes amen. No es el mensaje que debemos enviar si queremos tener una economía del siglo XXI en Virginia”, defendió el representante demócrata ante la prensa.

Organizaciones por los derechos de las minorías sexuales de Estados Unidos ya han condenado la medida, indicando que militarán en cuantos sitios haga falta para evitar que cualquier legislación de este tipo entre en vigor en la región.

Fuente PinkNews, vía Universogay

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“La religión como amenaza: lo “divino” a costa de lo “humano””, por José Mª Castillo, teólogo

Jueves, 19 de enero de 2017

lithographie-estampe-originale-marc-chagall-15De su blog Teología sin censura:

El miedo a los atentados terroristas de origen religioso (o reivindicados en nombre de la religión) va en aumento. Porque raro es el día que no tenemos noticias de nuevas y atroces matanzas de seres inocentes, ejecutados de forma criminal en nombre de la religión.

Obviamente, cuando se piensa en estas brutalidades, lo primero que a cualquiera le viene a la cabeza es el peligro que entraña el “hecho religioso”. Y la explicación de semejante peligro radica, según el criterio más generalizado, en que la “condición humana” nos empuja al odio, a la venganza, al egoísmo, la ambición y a todas las perversiones morales que convierten al “hombre en lobo para el hombre”.

Esto es verdad. Pero, con reconocer que la condición humana es así, no resolvemos nada. Ni aclaramos lo que realmente nos está pasando. Por otra parte, no quiero meterme aquí a analizar lo que ocurre en otras religiones, por ejemplo, en el islam. Entre otras razones, porque no lo conozco a fondo. Y es peligroso ponerse a dictaminar lo que el vecino debe hacer en su casa, para tenerla limpia, cuando tú tienes la tuya que da pena verla. Por eso, vamos a centrarnos en nuestra propia confesión religiosa, el cristianismo. ¿No será verdad que también la “religión cristiana” ha sido, y sigue siendo, una amenaza, un asunto peligroso, incluso (a veces) muy peligroso?

No voy a echar mano – una vez más – del tan manoseado asunto de las Cruzadas, la Inquisición, la condena de Galileo y, menos aún, de casos recientes, ocurridos en España hace sólo unas décadas. Vamos a ir más al fondo del asunto.

El cristianismo es una religión que pone el centro de sus creencias, no solo en “lo divino”, sino igualmente en “lo humano”. Porque el Dios de nuestra fe se nos dio a conocer en Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Y esto – precisamente esto – es el gran problema, que tuvo que afrontar la Iglesia desde los primeros años de su existencia. Pero – es claro – cuando se afronta este problema entre gentes, que tienen creencias “religiosas”, inevitablemente, la religión “como tal” pesa tanto, que, en la persona religiosa, “lo divino” termina siendo más determinante que “lo humano”. Y esto, ni más ni menos, es lo que le ha ocurrido, y le sigue ocurriendo, a la Iglesia.

Efectivamente, en su Teología, en su Liturgia, en su Derecho, en las convicciones más profundas de los gobernantes eclesiásticos, en la mentalidad de la mayoría de los fieles, verdaderamente fieles a la Iglesia, no sólo es que “lo divino” pesa más que “lo humano”. El problema principal está en que “lo humano” se tiene que someter a “lo divino. Por eso, los primeros cuatro concilios ecuménicos, que celebró y aprobó la Iglesia, Nicea (325), Constantinopla (381), Éfeso (430) y Calcedonia (451), se centraron en una preocupación fundamental: afirmar como dogma de fe la “divinidad” de Jesucristo. Es verdad que el concilio de Calcedonia defendió “la naturaleza humana” de Jesús: “perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad” (DH 301). Pero precisando, a continuación, que, en Jesucristo, las dos “naturalezas”, la divina y la humana, “confluyen en una sola persona”, que es la divina (DH 302). En última instancia, por tanto, en Jesús, “lo divino” quedó superpuesto a “lo humano”.

Es evidente que los textos de aquellos primeros concilios, distantes de nosotros en casi 1.500 años (o más), para ser entendidos correctamente, necesitan ser “interpretados” como necesita ser “interpretado” cualquier texto de la Biblia. Porque el lenguaje, y el contenido del lenguaje – el de entonces y el de ahora – ya no son lo mismo. Pero lo más importante, en todo este asunto, es que, en la historia de los siglos posteriores, la cultura ha ido evolucionando de manera que, en la mentalidad de la gran mayoría de la población de los países más desarrollados, “lo humano” ha cobrado más fuerza y tiene más presencia que “lo divino. Mientras que, por el contrario, la Iglesia ha gestionado todo esto de manera que ha defendido y ponderado con más pasión y celo “lo divino” que “lo humano”. Y por supuesto, más “lo sagrado” que “lo profano”.

Ahora bien, si aplicamos esta manera de pensar a la Liturgia, a la Espiritualidad, al Derecho, a la Moral, a la “forma de vivir” y a las “costumbres”, ya tenemos clara y patente la explicación de por qué esta Iglesia nuestra sigue atascada en la mentalidad, no digo ya de la Edad Media, sino incluso en la manera de plantear y resolver tantos y tantos problemas que afectan muy seriamente a lo que hacen y dicen no pocos curas, bastantes obispos, algunos cardenales…. Y hasta la crispación que produce, en ambientes de sacristía, el comportamiento y las enseñanzas del papa Francisco. Por la sencilla razón de que, para esta Iglesia, es más importante evitar el pecado que aliviar el sufrimiento.

Termino asegurando que el día que nos preocupe más el problema del sufrimiento humano que la creencia en el pecado (¿contra lo divino?), ese día daremos el paso decisivo para que la Iglesia se haga más amable, más creíble y, por supuesto, más acogedora. Leyendo los evangelios, lo más claro que se encuentra en ellos es que a Jesús le interesó más el sufrimiento de la gente que la vida poco ejemplar que veía aquella gente en los amigos de Jesús, los pecadores (Mc 2, 14-17; Mt 9, 9-13; Lc 5, 27-32; 15, 1-2). ¿Por qué será que Jesús andaba con malas compañías y tenía constantes conflictos con los hombres de la religión?

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Trailer de la polémica película “I am Michael”, la película en la que James Franco interpreta a un antiguo activista LGTB reconvertido a pastor homófobo

Lunes, 2 de enero de 2017

mag-19friend-t_CA1-popupMichael-and-Rebekah-Glatze-marriedMichael Glatze antes y después de su “curación”… con su novio de diez años y con su mujer..

Por fin hay fecha para el estreno comercial en Estados Unidos de I am Michael, la película protagonizada por James Franco y Zachary Quinto que cuenta la historia de Michael Glatze, un activista a favor de los adolescentes LGTB que tuvo una crisis vital que le llevó a una conversión religiosa y a afirmarse como “ex-gay”.

Por fin se ha liberado el largamente esperado trailer de la película I Am Michael, que versa sobre la polémica vida de Michael Glatze, el editor de la revista Young Gay America que posteriormente “renunció” a su homosexualidad, llegando a casarse con una mujer y erigiéndose como uno de líderes del movimiento antigay. Y todo gracias a abrazar la religión. En I am Michael veremos el proceso desde que un prolífico activista gay va “conociéndose a sí mismo” tras un suceso traumático, dejando a sus amigos, entorno, amantes… en definitiva cambiando radicalmente su vida y centrándose en la religión cristiana, hasta llegar al punto de casarse con una mujer y hacerse pastor de su iglesia. Una controvertida película que asegura basarse en el amor, negación y redención.

I am Michael se basa en una historia real, la de Michael Glatze, activista LGTB que tras sufrir una profunda crisis vital aseguró haber abandonado la homosexualidad, se casó con una mujer y se hizo pastor. Hoy vive un pequeño pueblo de Wyoming y está al frente de una congregación. Una historia que llegó al gran público gracias al periodista Benoît Denizet-Lewis, antiguo amigo del propio Glatze y con el que colaboró en XY, revista dirigida a jóvenes gais. A partir de una visita que le hizo en el año 2011, Denizet-Lewis elaboró una crónica para The New York Times con el título Mi amigo ex-gay”. En ella, daba voz a Michael, pero también a Benjie Nycum, el que fue su pareja durante años. Esta crónica fue la base de la película.

I am Michael está protagonizada por James Franco y cuenta con Charlie Carver y Zachary Quinto interpretando a varios de sus amantes.  Como comentamos en su momento, la película tiene un elenco muy destacable. El papel de Michael está interpretado por James Franco, que ya ha recreado como actor varios personajes gais y que ha dirigido Interior. Leather Bar, un falso documental con referencias a la mítica Cruising. El papel de Benjie (Bennett, en la película) lo interpreta por su parte el actor abiertamente gay Zachary Quinto, mientras que Emma Roberts interpreta a la mujer de Michael. Por su parte, Charlie Carver interpreta a Tyler, que establece una relación con la pareja que forman Michael y Bennett. Su director, Justin Kelly, no escatima elogios al hablar de la interpretación de Franco: “Sinceramente, lo hace estupendamente (…) Es una historia complicada y tiene una gran química con las dos personas con las que está vinculado amorosamente, Zachary Quinto y Emma Roberts”.

El director ha querido, eso sí, tomar distancias respeto a la cuestión de los “ex-gais”. “No es solo una película sobre un ex–gay. Es en realidad una historia muy apta para ser contada sobre el poder de la creencia y el deseo de pertenencia”, explicó en su momento. La película, en este sentido, busca un difícil equilibrio. No busca establecer un juicio sobre Glatze pero tampoco quiere contribuir a dar alas al movimiento “ex-gay”, tal y como señalaron Carver y el director en una entrevista para The Huffington Post. El director, de hecho, apuntó que si se hubiera tratado de la habitual historia relatada por supuestos “ex–gais” no le habría interesado. Lo relevante para él era el peculiar trayecto vital del personaje: cómo la súbita conciencia de que puede morir le lleva a decidir por sí mismo, sin consultar a ningún pastor, leer la Biblia de manera literal y seguir el camino de un cristianismo fundamentalista. Frente a él se encuentra el personaje interpretado por Zachary Quinto, su pareja, que acompaña como mejor puede a su compañero mientras insiste en su identidad como gay y cree que debe mantenerse fiel a la misma. De hecho en la vida real Benjie Nycum está ahora casado con otro hombre y vive en Canadá.

 I am Michael saldrá al circuito comercial de Estados Unidos el próximo 27 de enero. La película llega dos años después de ser estrenada para el festival de Sundance de 2015, tras lo cual prometía convertirse en una de las películas de temática LGTB de referencia ese año. Finalmente ha tardado dos años en ser estrenada comercialmente y con distribución limitada, hecho que quedará compensado por su disponibilidad en streaming.

Michael Glatze: de militante LGTB a pastor de una iglesia fundamentalista

La historia de Glatze es desde luego reseñable, pues se trató de un destacado activista LGTB. Después de trabajar en XY, estuvo entre los fundadores de YGA (Young Gay America) publicación con un enfoque más amplio, que hablaba también de lesbianas, bisexuales, trans y queer. De hecho, YGA se organizó como un equipo que recorría Estados Unidos recogiendo testimonios de adolescentes y jóvenes LGTB. De él formaba parte también su pareja Benjie. Entre sus logros estuvo también la elaboración del primer documental dirigido a prevenir el suicidio en adolescentes LGTB, Jim in Bold, premiado en varios festivales de cine LGTB.

Todo cambió en 2004, cuando una serie de problemas de salud hicieron temer a Glatze que podía sufrir la misma enfermedad cardiaca que acabó con su padre cuando él tenía 13 años. No fue así, pero el impacto de aquella experiencia lo llevó a redescubrir “a Dios” y a “reevaluar” toda su existencia anterior. Tras un año de crisis vital, llegó a la conclusión de que todos sus problemas se debían a su “identidad sexual”, tal y como reveló a Benoît Denizet-Lewis en una conversación mantenida por entonces. En su artículo de The New York Times, el propio Denizet-Lewis cuenta como poco después, el último día que estuvo en la redacción de YGA, Glatze escribió en su ordenador “Soy heterosexual”, luego “Homosexualidad=muerte, elijo la vida” y se marchó. A partir de ese momento, según le dijo luego, su atracción hacia las personas de su mismo sexo comenzó a desaparecer… al tiempo que profundizaba su relación con la faceta más intolerante de la religión.

En una carta publicada en 2007 en una web de ultraderecha, la homofobia de Glatze se revelaba ya en toda su plenitud. Afirmaba haber optado por la homosexualidad siendo adolescente “porque era débil”. Según él, a estas edades la homosexualidad “es por su propia naturaleza pornográfica, destruye sus mentes impresionables [las de los adolescentes] y confunde su desarrollo sexual”. También impide “profundizar en nosotros mismos”, dejándote a merced de la superficialidad y de las relaciones fundamentadas únicamente en la “lujuria”. No perdía tampoco ocasión de elogiar a Polonia por su valentía en oponerse a la “propaganda homosexual” (en referencia a las iniciativas que entonces promovían los gemelos Kaczyński).

En el reportaje de The New York Times, Michael incidía en su historia. Y ello pese a que, a la pregunta de su antiguo compañero sobre si realmente se sintió infeliz durante los años que vivió con Benjie, respondió que “bueno, tú no puedes ver lo oscuro que se está en una cueva cuando estás dentro. Pero no, en esa época no me consideraba infeliz”.

En un plano más anecdótico, no podemos dejar de recordar una escena de sexo en trío protagonizada por James Franco, Zachary Quinto y Charlie Carver, de la que una imagen consiguió hacerse viral. Preguntado a este respecto, Carver respondió de una manera que en inglés se presta al juego de palabras. Al describir cómo fue rodar un trío con Franco y Quinto, afirmó que había sido “hot as hell”, aclarando inmediatamente que se había roto el aire acondicionado. Y es que esta expresión puede entenderse en su sentido literal de “hacía un calor infernal” o con una explícita connotación sexual…

Os dejamos con el nuevo tráiler que se ha difundido con ocasión de su estreno comercial, en el que se refleja el conflicto de Michael con su pareja de entonces, Benjie Nycum.

Fuente Ambiente G/Dosmanzanas

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Cerca de 40.000 parejas del mismo sexo han contraído matrimonio en España desde 2005

Sábado, 24 de diciembre de 2016

matrimoniogay1El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el adelanto provisional del movimiento natural de población del primer semestre de 2016, en el cual se celebraron 1.961 bodas entre personas del mismo sexo, el 2,9% del total (68.560). De ellas, 997 fueron entre varones (el 50,8%) y 964 entre mujeres (el 49,2%). Sumando los datos provisionales del primer semestre de 2016 a los de años anteriores, y teniendo en cuenta que estamos a pocos días de que acabe el año, cerca de 40.000 parejas del mismo sexo habrían contraído ya matrimonio en España.

Según estos datos provisionales, en el primer semestre de 2016 habría aumentado ligeramente el número de bodas entre personas del mismo sexo (según los datos equivalentes del año anterior, en el primer semestre de 2015 se celebraron 1.803). Un aumento que contrasta con la disminución de bodas entre personas de distinto sexo, que cayeron de 67.868 a 66.599. Como consecuencia, las bodas entre personas del mismo sexo supusieron en los primeros seis meses del año un 2,9% del total de matrimonios. Habrá que esperar a los datos definitivos, pero lo cierto es que el repunte encadenaría ya dos años consecutivos.

Y es que el INE también ha publicado los datos definitivos del año 2015, en el que se celebraron finalmente 3.738 matrimonios entre personas del mismo sexo (un 2,2 del total de matrimonios). Se trata de la segunda cifra más alta de la serie histórica, después de la de 2006, primer año completo en que se pudieron celebrar bodas entre personas del mismo sexo.

A diferencia de los datos provisionales del primer semestre de 2016, los datos definitivos de 2015 se ofrecen además desglosados por comunidades autónomas. El pasado año Cataluña repitió de nuevo como la comunidad con más matrimonios entre personas del mismo sexo en números absolutos (799), si bien en términos porcentuales sigue siendo Canarias la que más alto número de bodas entre personas del mismo sexo celebra: sus 265 enlaces supusieron el 4% del total de bodas celebradas en 2015 en las islas. Las que menos matrimonios del mismo sexo celebraron fueron las ciudades autónomas de Melilla (3) y Ceuta (1). Por otra parte, 42 de estos matrimonios se celebraron en el extranjero.

Sumando los datos provisionales del primer semestre de 2016 a los de 2005 (1.269), 2006 (4.313), 2007 (3.193), 2008 (3.194), 2009 (3.082), 2010 (3.193), 2011 (3.540), 2012 (3.455), 2013 (3.071), 2014 (3.275) y 2015 (3.738) y teniendo en cuenta que prácticamente ya ha transcurrido todo 2016, cerca de 40.000 parejas del mismo sexo habrían contraído ya matrimonio en España.

Poco más de 1 de cada 5 bodas son católicas

Por lo que se refiere a la forma de celebración, y refiriéndonos ya al total de matrimonios, en el primer semestre de 2016 continúa la pronunciada caída del matrimonio católico. De las 68.560 bodas celebradas, 52.090 (el 76%) fueron exclusivamente civiles, mientras que 15.204 (el 22,1%) se celebraron por el rito católico. 393 se celebraron por el rito de otra religión, no constando el dato en 873 casos.

Fuente Dosmanzanas

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“¿Religión a la carta?”, por Gonzalo Haya

Lunes, 5 de diciembre de 2016

eucaristia-720_270x2501.La pregunta

¿Debe un cristiano cumplir íntegramente con su religión? La respuesta parecería obvia: si se reconoce como cristiano, debe cumplir con su religión; no vale una “religión a la carta”. Sin embargo muchos cristianos, al llegar a una edad adulta, hemos considerado injustificados algunos preceptos –impuestos con la amenaza de castigos eternos– como la obligación de la misa dominical, la confesión, la moral sexual, o la aceptación de dogmas incomprensibles. En algunos ambientes están ahuyentando a unos, y  me temo que a otros nos permiten olvidarnos del mensaje central del evangelio. Nos preocupamos más de las normas de la Iglesia que de las parábolas del evangelio.

¿Tenemos que aceptar necesariamente todo lo que nos dice nuestra religión? Me planteo esta pregunta dentro del ámbito cristiano, prescindiendo de otros razonamientos desde una ética o una filosofía natural.

Entiendo la Religión como una socialización de la espiritualidad, basada en unas creencias sobre un Ser trascendente y nuestras relaciones con él (Doctrina), en una normas de conducta (Preceptos), y en unas expresiones en palabras y gestos (Ritos), todo organizado mediante una estructura más o menos jerarquizada.

Para aclarar mis ideas acudo a  Jesús, mi referente fundamental; al Jesús de los evangelios, especialmente el de los sinópticos, porque son los que nos transmiten mejor lo que podemos saber del Jesús histórico.

2.¿Cumplió Jesús con su religión judía?

Al releer los evangelios, encuentro que Jesús invocó al Dios de la creación –“al principio no fue así” (Mt 19,8) y se consideró en la línea de Abraham, Isaac, y Jacob. Sin embargo renunció al nacionalismo exclusivista de la Promesa y recibió a la mujer cananea, al endemoniado geraseno, y al centurión romano sin ninguna exigencia de que cambiaran sus creencias.

Reconoció a Moisés, pero admitió que hizo concesiones “por la dureza de vuestros corazones”; y criticó duramente las tradiciones transmitidas por  los fariseos y los doctores de la Ley  porque: “¡dejáis de lado el mandamiento de Dios para implantar vuestra tradición!”, “invalidando la palabra de Dios con esa tradición vuestra que habéis transmitido. Y de éstas hacéis muchas” (Mc 7,5-37); por eso le acusaron: “Le hemos oído decir que… destruirá este lugar y cambiará las tradiciones que nos transmitió Moisés” (Hechos 6,14).

Al rechazar esas tradiciones, Jesús siguió el espíritu de los Profetas, que reclamaron  justicia para los débiles (huérfanos, viudas, inmigrantes), y se enfrentaron a reyes y sacerdotes.

En cuanto a los preceptos de su religión, es sabido que transgredió algunos muy significativos como el cumplimiento del sábado, la comida con los gentiles y pecadores, los alimentos impuros, o la lapidación de la mujer adúltera. Lo hizo precisamente para rescatar el espíritu de su propia religión, ahogado por la Ley pero vivo en los profetas.

En cuanto a los ritos y la jerarquía, Jesús recibió el bautismo de Juan, un profeta laico en el desierto, no en el Templo. Acudió a las sinagogas y al Templo para anunciar su programa del Reinado de Dios, pero oraba a solas en el campo abierto, y aconsejaba retirarse en la propia casa para orar. Según Marcos, maldijo el Templo en el simbolismo de la higuera sin frutos: “nunca, nadie jamás coma de tus frutos” (Mc 11,14)Mateo, en cambio, no comprendió –o no quiso comprender- el significado de esta acción parabólica; la abrevió y suprimió el comentario de Marcos “porque no era tiempo de higos” para que no resultara un Jesús caprichoso que maldice a una higuera porque no le da  higos cuando él quiereLucas fue más conciliador y cambió la maldición de la higuera por una parábola en la que el hortelano pide que le dé un año más a ver si da frutos (Lc 13,6-9). Estas modificaciones muestran que se trataba de un tema discutido. Mateo y Lucas sí repiten el simbolismo relatado por Marcos de que a la muerte de Jesús “el velo del Templo se rasgó en dos de arriba abajo” (Mc 15,38; Mt Mt 27,51; Lc 23,45).

Fue la jerarquía religiosa, reunida en el Sanedrín, la que condenó a Jesús por blasfemo y lo entregó para que fuera crucificado por los romanos en las afueras de la ciudad santa, y cayera sobre él la sentencia “maldito el que cuelga del madero” (Deuteronomio 21,23; Gálatas 3,13); pero Jesús, fiel al espíritu de su religión, murió dirigiéndose a Dios con las palabras del salmo 22 “¡Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Jesús no instituyó una nueva religión

Podría objetarse que Jesús fundó una nueva religión, pero muchos teólogos sostienen actualmente que el cristianismo se fundamenta en Jesús, pero que Jesús no fundó el cristianismo. Sería largo de explicar, pero brevemente podemos decir que su mensaje se centró en la proclamación del Reinado de Dios, que es cumplimiento y ampliación universal de la promesa confiada al judaísmo. Rebasó el judaísmo (con su exclusivismo nacionalista), pero no lo rechazó; lo que rechazó fue la letra, no el espíritu de su religión: rechazó las tradiciones abrumadoras (Mt 23,4), el legalismo, la falta de misericordia. Apeló al Dios de la creación –“al principio no fue así”- anterior a cualquier religión, pero no propuso una nueva creencia, ni más mandamientos que el amor, ni más rituales que la oración y la comensalía: “haced esto en memoria mía” (Lc 22,19).

Fueron las nuevas comunidades las que se separaron paulatinamente del judaísmo hasta culminar en el siglo II; los discípulos acudían al Templo a orar, y el llamado concilio de Jerusalén armonizó las relaciones entre los judeo-cristianos y los gentil-cristianos.

Conclusiones

Jesús no fundó una nueva Religión, impulsó un Movimiento espiritual que denominó como el Reino de Dios, y que acoge a personas de cualquier religión (cristiana, judía, cananea, o romana). La religión se fue estructurando a medida que se difundían las comunidades.

La diferencia entre este Movimiento espiritual y una Religión, estaría en una gran flexibilidad al concretar e interpretar estos cuatro elementos: creencias, preceptos, ritos, organización. Un Movimiento es un espíritu que se contagia; una Religión es letra que se impone.

La religión es necesaria para expresar la espiritualidad de una sociedad, pero tiene el peligro de que, al correr del tiempo, la letra ahogue el espíritu, de que los pormenores concretos de conceptos, normas y ritos olviden el motivo por el que se fueron estableciendo, de que los árboles no dejen ver el bosque. Esto es lo que sucedía en tiempos de Jesús, y lo que parece que sucede ahora.

Tenemos que volver al Jesús de los evangelios para recuperar el punto de equilibrio entre el Movimiento y la Religión; para impulsar el Reino de Dios, una sociedad igual y fraterna que trasciende nuestros intereses personales. Ecclesia semper reformanda.

¿”Religión a la carta”? Yo elijo el menú de Santiago:

“Religión pura y sin tacha a los ojos de Dios Padre, es ésta:
mirar por los huérfanos y las viudas en sus apuros
y no dejarse contaminar por el mundo” (Sant 1,27).

 

Gonzalo Haya

Fuente Fe Adulta

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Religión, Política y Ecumenismo

Viernes, 2 de diciembre de 2016

ecumenical-blackGabriel Mª Otalora
Bilbao (Vizcaya).

ECLESALIA, 14/11/16.- La dicotomía entre religión y política es uno de los temas más espinosos entre los seguidores de Cristo, católicos o no, que lo entienden de manera diferente. Quizá lo que deberíamos matizar de entrada es el concepto “política”, ya que una cosa es la política partidista como ejercicio necesario para la gobernabilidad de un país, y otra muy diferente la llamada denuncia profética de las injusticias ante las que un seguidor de Cristo no puede quedarse indiferente, o lo que sería peor, directamente cómplice.

Jesús de Nazaret entró de lleno en esta segunda categoría de política hasta el punto de que lo mataron porque llegó demasiado lejos con su ejemplo. Y sus seguidores más directos hicieron exactamente lo mismo. Ninguno entendía nada de la política convencional de alianzas estratégicas ni de espacios de poder o estaban capacitados para administrar el funcionamiento del día a día en lo que los romanos llamaban res publica. Pero no dejaron de incomodar a las autoridades judías por sus graves inconsecuencias hasta convertirse en una molestia peligrosa para los dirigentes romanos. Su fruto enorme se basó en que su coherencia estuvo a la altura de sus convicciones llegando a convertirse en el referente para todas las generaciones posteriores.

La iglesia de Cristo se ha metido en política en ambas direcciones. Muchos profetas y comunidades enteras han mantenido su coherencia en la fe, la esperanza y el amor a pesar de los peores pesares. Las mayores matanzas y persecuciones de la historia a los seguidores de Cristo se están dando ahora mismo, sin que muchos creyentes en la fe de Jesús apenas levantemos la voz en el Primer Mundo. Pero la Iglesia Pueblo de Dios se ha organizado en la Iglesia institución a medida que ha ido creciendo y a partir de ahí hemos llegado a cohabitar espacios de poder en los que nunca debimos estar, propiciando guerras de religiones hasta romper violentamente la unidad de los cristianos amenazando con la cruz a los contrarios: católicos y protestantes son la realidad más significativa de lo que comento, donde la religión y la política han cohabitado en ambos casos con el poder mundano de manera muy poco evangélica.

De repente, el Papa Francisco nos sorprende una vez más con la mejor política posible: el impulso para la reconciliación entre católicos y luteranos. No se habla de unidad de las iglesias sino de reconciliación, que es mucho más importante, estando cerca, al parecer, la rehabilitación de Martín Lutero al que Francisco tilda de “reformador en un tiempo en el que la Iglesia no era un modelo a imitar: había corrupción, mundanismo, el apego a la riqueza y el poder”. Y apostilla que “las intenciones de Martín Lutero no estaban erradas, no fue un hereje y su gesto de la Dieta de Worms fue necesario”. Le faltó decir que hizo política profética dentro de la Iglesia. Pero a aquella pluralidad de carismas y de miserias humanas le faltó humildad y escucha para gestionarlas propiciando una espiral que luego fue imposible de controlar hasta convertir a Dios en un patrimonio excluyente de cada uno de los bandos.

La realidad es que Lutero no quería dividir la Iglesia sino reformarla, aunque él tampoco fuera un ejemplo de diplomacia ante la simonía generalizada y corrupciones varias que nadie trataba siquiera de ocultar. Pero al final, se impuso la peor de las políticas con la peor de las religiones: violencia doctrinal que derivó en la física hasta el punto de que los principales gobiernos europeos se pusieron a guerrear entre ellos por asuntos de religión. Eso sí que fue una pésima política religiosa.

Volviendo al presente, algunos se afanan en que sus oraciones les den fuerzas para trabajar juntos en la gran tarea del Reino para ser profetas de la coherencia amorosa de Cristo con los que necesitan urgentemente de ayuda, en común unión con todos los que participan de esta sensibilidad ante el dolor humano. Otros, en cambio, ante la mera posibilidad de que exista una confesión mutua al mismo Dios sin descartar que la intercomunión pueda hacerse realidad (es decir, la participación común en la eucaristía entre cristianos cuyas iglesias no están en comunión entre sí) amenazan con otro cisma si esto se produce.

De la misma manera que la denuncia profética es la política evangélica a seguir, no es menos cierto que la reconciliación en clave de sanación con la humildad y el reconocimiento mutuo de aciertos y errores es esencial porque son gestos proféticos. Como afirma el cardenal Kasper refiriéndose a Lutero, el Evangelio es la fuente de la doctrina y la caridad es la fuente de la vida moral.

En definitiva, la mejor política evangélica pasa, en el caso del ecumenismo, por un verdadero trabajo en común en lo esencial. Unidad no es necesariamente uniformidad. De lo contrario, todos seríamos de la misma altura, con igual color de piel, el mismo idioma y parejos gustos y sensaciones. La unidad en lo esencial está en el Amor Dios, con todo lo que supone amar de verdad para un cristiano, sea católico, ortodoxo o reformador. Y es aquí donde no podemos despistarnos como Iglesia por más tiempo.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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“El nuevo gobierno: todos somos responsables”, por José M. Castillo

Miércoles, 16 de noviembre de 2016

la-honestidad-es-como-la-virginidad-pintura-de-ernesto-bertani_edited_2De su blog Teología sin censura:

Por lo que se lee y se oye, por todas partes, el nuevo Gobierno, que acaba de nombrar Rajoy, está dando pie a reacciones para todos los gustos. Era de esperar. Desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, cada cual piensa y habla según le conviene, le interesa, le agrada o le desagrada. Unos se sienten más o menos felices. Y los otros más o menos indignados.

Esto es lo que era de esperar. Pero, ¿es lo razonable? ¿es lo que más conviene? Respondo a estas preguntas, lo más pronto y lo más claro que me es posible. Y mi respuesta está determinada, como es lógico, por los conocimientos que, en muchos años de trabajo y estudio, de búsqueda y diálogo, de aciertos y desaciertos, he ido acumulando y madurando. He dedicado mi vida a las cosas de la religión, al estudio de la teología, en universidades de Europa y América. Y, sobre todo, en la lectura y la meditación sosegada de lo que, para mí, es el centro de mis convicciones y, en cuanto eso es posible, el centro también de mi vida.

Pues bien, todo esto supuesto, lo que a mí me da más que pensar es que la clave del problema, y la clave también de la solución, no está donde la mayoría de la gente se imagina que está. No. La felicidad o la desgracia de un país no depende primordialmente de quien manda en ese país. La felicidad o la desgracia de un país depende, ante todo y sobre todo, de la honradez de sus ciudadanos. La tendencia a cargar en los demás la responsabilidad de lo que nos pasa (sobre todo, si se trata de males y desgracias), es la maldita tendencia que nos ciega y nos engaña. Por más cierto que sea el hecho patente de que ahora mismo haya en España ministros que gestionan los asuntos públicos de manera que, por el mismo trabajo realizado con la misma competencia, uno gana cien y otro gana tres, si es que gana algo. Porque de sobra sabemos que, en la España del crecimiento imparable del señor Rajoy, hay millones de criaturas que no tienen que llevar a su casa. ¿Qué les decimos a esas criaturas? ¿Qué “se conviertan”? ¿En qué?

He pensado mucho en todo esto cuando he leído en los evangelios que un día le fueron a decir a Jesús que el procurador romano, Poncio Pilatos, había mandado degollar a unos galileos en el Templo de Jerusalén (Lc 13, 1). Como es lógico, aquello fue el crimen de un tirano, de un canalla, algo que clamaba al cielo. Pues bien, la respuesta de Jesús no consistió en clamar venganza contra el tirano. Ni siquiera interpelar a la gente para exigir justicia y libertad. Jesús dijo lo que seguramente a ninguno de nosotros se nos hubiera ocurrido: “Os digo que si no os convertís (“metanoete”), todos vais a perecer también” (Lc 13, 3). ¿Fue Jesús cobarde? De sobra sabemos cómo acabó sus días: colgado como un delincuente. Y colgado por decreto del propio Pilato. Quien dejó constancia de estos hechos, sabía de gobernantes. Y sabía cómo se las gastan los gobernantes. Pero se cuidó, sobre todo, de poner el dedo en la llaga. Y la llaga no está – a juicio de Jesús el Señor – en la responsabilidad de los gobernantes, sino en la honradez de los gobernados. Y añado, a lo dicho, que lo mismo nos viene a decir el hecho patético y repugnante del asesinato de Juan Bautista, degollado en una noche de juerga, por la cobardía y la desvergüenza de un reyezuelo de mala muerte, el canalla de Herodes Antipas. ¿Protestó Jesús por este crimen el día que se enteró de lo que había pasado? No hay noticia de tal denuncia en los evangelios. Jesús siguió su camino, explicando su Evangelio, su “proyecto de vida”, interpelando a todos a vivir en la honradez y la bondad.

El problema no está en que Rajoy ponga otros ministros. El problema está en que nosotros, los ciudadanos, seamos íntegros, honrados, transparentes, libres, coherentes a carta cabal. Pero, en realidad, lo que pasa es que no estamos dispuestos a cambiar de vida. Y, menos aún, a complicarnos la vida. Resulta más cómodo culpar a quienes nos gobiernan, echando mano de lo inútil que es el “buenismo”. ¿Inútil? Que se lo pregunten a todos los tiranos que en el mundo han sido. De ellos, sólo nos queda el recuerdo hediondo de “lo insoportable”.

En estos días en que recordamos la importante aportación de la Reforma Luterana, recientemente reconocida por el papa Francisco, no puedo olvidar lo que representó, y sigue representando, lo que Max Weber denominó acertadamente la “concepción cristiana de la profesión”. Lo absolutamente nuevo, que nos dejó la Reforma, fue integrar en nuestras vidas que “el más noble contenido de la propia conducta moral consiste precisamente en sentir como un deber el cumplimiento de la profesión (de cada cual) en el mundo”. Es sencillamente vivir la “profesión” como la propia “vocación”. Antes que las devociones, las piedades y los ritos, lo primero es la honradez profesional. Con todas sus consecuencias.

Si los países del Norte de Europa tienen una manera de vivir la vida, la religión y el trabajo de forma que rinden más y respetan mejor los derechos de los demás que en los países del Sur, ¿no nos obliga esto a pensar por qué, en nuestro querido Sur, somos tan “religiosos” como “cainitas”? Esto no se arregla protestando del Gobierno de turno. Entre otras razones porque, cuando la propia “profesión” se vive como la propia “vocación”, las protestas no hacen falta. El que comete una indignidad, una bajeza, una injusticia, algo que tiene que ocultar (sea lo que sea), no necesita que otros protesten. La primera de todas las protestas es la del propio responsable, que presenta inmediatamente su dimisión.

Cuando, en 1999, el ministro de finanzas alemán Oskar Lafontaine dimitió inesperadamente de todos sus cargos políticos por causa de sus desacuerdos con la política equivocada de Helmut Kohl, publicó un libro precioso, “La rabia crece”, que terminaba recordando, entre otras, estas dos sentencias que Gandhi no toleraba: “Política sin principios”… “Religión sin sacrificio”.

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Países y territorios del mundo que penalizan la homosexualidad: 50 % de mayoría musulmana, 43 % de mayoría cristiana y 7 % de otras religiones

Martes, 27 de septiembre de 2016

250px-religious_syms-svgTras la derogación de las leyes homófobas de Nauru, Belice y Seychelles, las relaciones homosexuales siguen castigadas en 72 países y 4 territorios del mundo. Atendiendo a la religión mayoritaria en cada uno de ellos, la homosexualidad estaría penada en 38 de mayoría musulmana (el 50 %), en 33 países o territorios de mayoría cristiana (el 43 % del total) y en 5 cuya población profesa otras religiones (el 7 % restante). El número de habitantes que viven bajo regímenes que condenan la homosexualidad asciende a 2.326.265.000, un 31,5 % de la población mundial (estimada en 7.386.010.000 personas). De ellos, 488.045.000 lo hacen en países de mayoría cristiana (el 21 %), 434.987.000 en países de mayoría musulmana (el 19 %) y 1.404.039.000 en países que profesan otras religiones (el 60 %, un elevado porcentaje debido a la enorme población de la India). Sin embargo, los 13 países que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son de mayoría musulmana, o bien solo se aplica en los territorios donde rige la ley islámica. No hay ningún país que castigue la homosexualidad entre aquellos en los que su población mayoritariamente se declara no creyente o poco interesada en la religión.

Los datos de los países que penalizan las relaciones homosexuales se han recogido del último informe de ILGA, restando a Nuaru, Belice y Seychelles, que han despenalizado las relaciones homosexuales recientemente. Por otra parte, se han sumado territorios como Palestina/Franja de Gaza, no reconocido internacionalmente o el Estado Islámico; también provincias autónomas como las Islas Cook o los territorios con legislación homófoba de Indonesia. Para el dato de la población de cada país se ha tomado una proyección estimatoria de la población mundial al 01/07/2016. Podéis comprobar gráficamente estos datos en el siguiente mapa (pinchad en él para verlo a mayor tamaño):

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Países de mayoría cristiana

Los 33 países y territorios de mayoría cristiana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 43 % del total. Los 488.045.000 habitantes que albergan suponen el 21 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que hacer la salvedad de que el presidente de Dominica aseguró en 2014 que no aplicaría las leyes homófobas, aunque aún persisten en su Código Penal. Muchas de estas legislaciones son herencia de las leyes coloniales británicas o francesas, pero la fuerte presión social (sobre todo proveniente de las organizaciones religiosas) hace que aún se mantengan.

País Población
Angola 27.782.000
Botsuana 2.225.000
Burundi 10.113.000
Camerún 22.498.000
Ghana 28.404.000
Kenia 45.508.000
Liberia 4.132.000
Malawi 16.830.000
Namibia 2.327.000
Nigeria 188.549.000
Suazilandia 1.133.000
Tanzania  50.143.000
Togo 7.269.000
Uganda 36.596.000
Zambia 15.934.000
Zimbabue 13.661.000
Antigua y Barbuda 90.000
Barbados 284.000
Dominica 71.000
Granada 104.000
Guyana 747.000
Jamaica 2.732.000
San Cristóbal y Nieves 46.000
Santa Lucía 173.000
San Vicente y las Granadinas 110.000
Trinidad y Tobago 1.355.000
Islas Cook 15.000
Islas Salomón 652.000
Kiribati 115.000
Papúa Nueva Guinea 8.151.000
Samoa 195.000
Tonga 101.000
Tuvalu  10.000
Total 488.045.000

Países de mayoría musulmana

Los 38 países y territorios de mayoría musulmana que penalizan las relaciones homosexuales representan el 50 % del total. Los 434.987.000 de habitantes que albergan suponen el 19 % del total de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Hay que tener en cuenta que en el Líbano existe una sentencia de un tribunal superior que considera que la legislación que castiga la indecencia no es aplicable a las personas homosexuales. En Irak no existen oficialmente leyes que castiguen la homosexualidad, pero la violencia homófoba es intensa y habitual. Se incluye asimismo al Estado Islámico, que no duda en exhibir un grado de violencia y barbarie inauditos contra las personas LGTB como arma propagandística, si bien la población afectada está enmarcada en la de cada país ocupado. En Palestina/Franja de Gaza está en vigor una legislación que castiga la homosexualidad proveniente de cuando esos territorios estaban bajo mandato británico. Indonesia no tiene una legislación discriminadora de ámbito nacional, pero sí que la mantiene en las provincias de Aceh y Sumatra Meridional.

Sin embargo, los 13 países o territorios que castigan las relaciones homosexuales con la pena de muerte son todos de mayoría musulmana: Afganistán, Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Estado Islámico (en los territorios que controla en el norte de Iraq y Siria), Irak (aplicada por jueces islámicos), Irán, Mauritania, Pakistán, Somalia (en algunos estados del sur), Sudán, y Yemen. También Nigeria, pues aunque aparece en el listado de países de mayoría cristiana, la pena de muerte solo se aplica en los estados del norte donde rige la ley islámica.

Libia 6.330.000

País Población
Argelia 40.856.000
Comoras 806.000
Egipto  91.139.000
Eritrea  7.274.000
Etiopía  92.206.000
Gambia  2.089.000
Guinea 11.063.000
Mauritania  3.719.000
Mauricio  1.266.000
Marruecos  34.098.000
Senegal 14.800.000
Sierra Leona 7.206.000
Somalia  12.961.000
Sudán  39.599.000
Sudán del Sur  13.265.000
Túnez  11.273.000
Afganistán  27.353.000
Arabia Saudí  32.248.000
Bangladesh  160.935.000
Brunei  425.000
Catar  2.402.000
Ejército Islámico
Emiratos Árabes Unidos  9.015.000
Indonesia (provincias de Aceh y Sumatra Meridional)  10.911.000
Irak  37.638.000
Irán  79.794.000
Kuwait  4.331.000
Líbano  5.576.000
Malasia  31.446.000
Maldivas  351.000
Omán  4.444.000
Pakistán  199.321.000
Palestina/Franja de Gaza  4.817.000
Siria  23.843.000
Turkmenistán  4.964.000
Uzbekistán  32.324.000
Yemen  27.536.000
Total 434.987.000

Otras religiones

Aunque los cinco países que profesan otras religiones cuya legislación castiga las relaciones homosexuales solo representan el 7 % del total, la enorme población de la India hace que supongan el 60 % de la población mundial que habita en países que penalizan la homosexualidad. Se hace evidente así la dimensión extraordinaria de la decisión de la Corte Suprema india, que en 2013 ordenó que volvieran a considerarse delito las relaciones homosexuales, un dictamen que afecta a un país de más de mil millones de habitantes.

País Población
 Bután 774.000
 India 1.320.900.000
 Myanmar 52.921.000
 Singapur 5.601.000
 Sri Lanka 23.843.000
Total 1.404.039.000

Fuente Dosmanzanas

Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

El arzobispo anglicano de Gales compara a los cristianos que atacan al colectivo LGTB con los que usaban la Biblia para defender la esclavitud

Lunes, 19 de septiembre de 2016

barry-morgan-archbishopEl Arzobispo Anglicano de Gales dice que el sexo gay no es pecado

Barry Morgan, Arzobispo de la Iglesia Anglicana, se sirve de la Biblia para señalar que las propias escrituras pueden ser interpretadas de una forma diferente y más inclusiva y respetuosa hacia las diversas sexualidades.

Mientras en España estamos acostumbrados a lidiar con lo más rancio y carca de la Iglesia Católica, y mientras tenemos que aguantar que los tribunales se nieguen a procesar a los obispos por sus discursos cargados de odio y homofobia, en la Iglesia Anglicana parece que tienen bastantes más ganas de avanzar y darse cuenta de que viven en el siglo XXI.

El Arzobispo Anglicano de Gales, Barry Morgan, (que ya pidió perdón hace tiempo a la comunidad LGTB por la forma en que el anglicanismo les había tratado en el pasado) ha aprovechado su último sermón antes de dejar de dirigir la Iglesia en 2017 para decir que ya va siendo hora de que se replanteen su postura sobre las relaciones entre personas del mismo sexo; y ha dicho que no hay nada pecaminoso en el sexo entre una pareja de gays o lesbianas en una relación estable.

Una vez más, el arzobispo de Gales, Barry Morgan, ha salido a la palestra para lanzar un mensaje de apoyo a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Concretamente lo ha hecho durante su último discurso ante el Consejo de Administración de la Iglesia de Gales, ya que Morgan dejará su cargo el próximo mes de enero. Sus declaraciones son especialmente oportunas puesto que el matrimonio igualitario es legal en Gales pero en el ámbito religioso los sacerdotes anglicanos todavía no pueden oficiarlos en este país del Reino Unido.

Y para hacerlo Morgan se ha servido de la mismísima Biblia, señalando que los pasajes que más utilizan los de la caverna para cargar contra la homosexualidad, como la destrucción de Sodoma y Gomorra, “pueden ser interpretados en más de un sentido“, apuntando además que “no hay un entendimiento único sobre lo que dice la Biblia sobre la sexualidad“. “La Biblia tiene más de un punto de vista sobre la homosexualidad e instó a los cristianos a estudiar las enseñanzas de Dios en su conjunto en lugar de unas líneas del Levítico”.

Morgan, además, señaló varios pasajes de la  Biblia para señalar partes en las que ella misma se contradice en cuanto a la situación de los eunucos en la sociedad judía o el uso de la violencia como forma de castigo: “Todo esto demuestra que dentro de las propias Sagradas Escrituras hay cambios radicales en el entendimiento sobre cómo discernir la voluntad de Dios. No es válido citar textos de partes de la Biblia de forma simplista sin hacer referencia a su contexto“.

Así se ha expresado el arzobispo de Gales, Barry Morgan, que en unos meses abandonará su cargo al frente de la Iglesia de Gales. Para este destacado miembro de la jerarquía anglicana, los cristianos que se dedican a perseguir y herir al colectivo LGTB son comparables a los que antaño utilizaron la Biblia para defender la esclavitud.“Todo esto demuestra que uno no puede argumentar que existe una única forma tradicional aceptada de interpretar las escrituras que sea verdadera y ortodoxa mientras que todo lo demás sea revisionismo moderno, condicionamiento cultural…” apunta Morgan, recordando los giros radicales que la propia Iglesia ha tomado en el pasado en temas como la esclavitud; “Aceptar la Biblia como un todo y tomarse lo que dice de una forma seria puede llevarnos a una visión muy diferente de las relaciones entre personas del mismo sexo que la tradicionalmente mantenida por la iglesia. No estamos abandonando la Biblia sino interpretándola de forma verdadera de una forma consistente con verdadero impulso del ministerio de Jesús, que se salió del camino marcado por Él para ayudar a aquellos que fueron excluidos, marginados y abandonados por su sociedad porque eran vistos como impuros y herejes por los líderes religiosos de la época; ya fuera por su género, edad, moralidad o sexualidad.

Nuevamente, el todavía arzobispo de Gales ha vuelto a mostrar su apoyo público sin fisuras al matrimonio igualitario y a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo en relaciones comprometidas. Barry Morgan está convencido que defender las uniones entre personas del mismo sexo no supone abandonar la Biblia sino “interpretarla de una manera que es consistente con la idea central del ministerio de Jesús”.

No es la primera vez que nos hacemos eco de la postura del arzobispo de Gales a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. En 2012, por ejemplo, ya recogíamos su discurso inclusivo: “si el mensaje moral del Evangelio es que amemos a los demás, cómo es posible que hagamos a estas personas sentirse no amadas, no queridas, pecaminosas? ¿Dónde queda la Buena Nueva del Evangelio para los homosexuales?”.

Además, Barry Morgan añadía entonces que “la cuestión aquí es: ¿dará la iglesia protección pastoral a las relaciones que implican un compromiso para toda la vida, estables y llenas de fe, sean de tipo que sean, con el fin de estimular valores como el amor y la fidelidad, y reconocer la necesidad de aquellos que son cristianos de contar con el apoyo de la religión?”.

Salida del armario del obispo de Grantham

Bishop of Grantham reveals he is gayHace solo unos días  publicábamos que, Nicholas Chamberlain hacía público que es homosexual y que mantiene una relación (aunque célibe) desde hace años con otra persona de su mismo sexo. Con su salida del armario se ha convertido en el primer obispo abiertamente gay de la Iglesia de Inglaterra. Chamberlain fue consagrado en noviembre de 2015 y, según él mismo ha asegurado, todos los que participaron en su nombramiento (incluyendo el arzobispo de Canterbury) estaban al corriente de su situación personal.

Sobre su pareja, el obispo de Grantham confiesa que “es fiel, cariñoso, nos gusta disfrutar de la compañía del otro y compartimos la vida con los demás”. En este sentido, tenemos que añadir que cada vez es mayor el número de sacerdotes anglicanos que se han casado o planean hacerlo con parejas del mismo sexo, desafiando la prohibición que pesa sobre el clero abiertamente homosexual de contraer matrimonio con personas de su mismo sexo.

Homosexualidad en la comunión anglicana

La aceptación de la homosexualidad en la comunión anglicana es todavía muy desigual entre sus diferentes jerarquías e iglesias. No obstante, los avances inclusivos que ha experimentado una parte de esta rama del cristianismo distan mucho de las posiciones negacionistas y ultraconservadoras con el colectivo LGTB que siguen manteniendo las jerarquías católicas española y vaticana, con el papa Francisco a la cabeza.

La Iglesia episcopaliana, rama estadounidense de los anglicanos, es la que ha dado pasos más sólidos en ese sentido, al romper con la moratoria autoimpuesta por la comunión anglicana y ordenar obispos y obispas abiertamente homosexuales, así como celebrar matrimonios entre personas del mismo sexo. Un avance al que recientemente se sumaba la Iglesia anglicana de Canadá. En el otro extremo se sitúan las iglesias anglicanas africanas, algunas de ellas virulentamente homófobas. Una situación inestable que ha colocado al anglicanismo al borde del cisma.

Fuente Dosmanzanas/EstoyBailando

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