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La FELGTB pide a los partidos andaluces que garanticen el respeto a los derechos humanos tras la formación de gobierno

lunes, 10 de diciembre de 2018
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104 - Sevilla - Parlamento de AndaluciaLa Federación asegura estar «verdaderamente alarmada» ante la irrupción en el Parlamento de Vox

[05.12.18]. La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) exige a los partidos políticos que han obtenido representación en el Parlamento de Andalucía que garanticen el respeto a los derechos humanos y mantengan en vigor medidas como la Ley LGTBI de Andalucía o la Ley Integral Trans andaluza.

La FELGTB asegura estar “verdaderamente alarmada” ante la irrupción en el Parlamento de un partido político que se enorgullece de ser LGTBIfóbico y que, entre otros aspectos, rechaza la ley de violencia de género o el Tribunal Constitucional e incluye en su programa electoral medidas como la creación de una ley orgánica “de protección de la familia natural”, que según su punto de vista, debe estar formada por un hombre y una mujer.

En este sentido, la presidenta de la FELGTB, Uge Sangil, incide en que “los derechos humanos no son ideológicos, ni cuestionables y el acceso a las instituciones democráticas de partidos de esta índole pone en peligro aquellos avances sociales que tanto ha costado conquistar”.

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Por este motivo, solicita al resto de partidos políticos que fijen los derechos humanos como prioridad a la hora de realizar sus negociaciones para formar gobierno y que no olviden que únicamente un 10% del censo electoral ha votado a VOX en unas elecciones con una participación inferior al 56%.

Asimismo, Sangil asegura que “ninguna fuerza política va a volver a meternos en el armario” y que el movimiento LGTBI “no va dar ni un paso atrás en cuanto a derechos se refiere».

Por esta razón, recuerda a los partidos políticos la importancia de afianzar a nivel estatal los derechos de las personas LGTBI a través de la aprobación de la Ley de Igualdad LGTBI pues es una fórmula para que no se vean amenazados ante posibles escenarios de inestabilidad política, como puede ser el ascenso de formaciones políticas extremistas.

demetrio_270x250El obispo de Córdoba se alegra «del espectacular vuelco electoral» de Vox en Andalucía

La pastoral del prelado coincide, punto por punto, con las tesis defendidas por la ultraderecha

«No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente», declara Demetrio

(Jesús Bastante).- El «espectacular vuelco electoral» de las elecciones andaluzas, con la caída del PSOE y el ascenso de la ultraderecha de Vox, «alegra» al obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. En su carta pastoral de este semana, el prelado, subraya cómo «esta sociedad andaluza, que muchos de dentro y de fuera desprecian o minusvaloran, haya sido capaz de dar un vuelco de este calibre, rompiendo una inercia casi imposible de superar».

«De esta manera Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española», recalca el prelado, quien subraya alguna de las claves que, en su opinión, han provocado el resultado electoral. Y que, curiosamente, coincide punto por punto con las tesis defendidas por la ultraderecha capitaneada por Santiago Abascal.

«No se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás», denuncia Demetrio, quien sostiene que «no se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la Mezquita-Catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de los que las montan».

«No se puede ir contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, en el que caben todos menos el Dios que ha configurado nuestra historia», añade, subrayando que «no se puede trocear España, sin que eso tenga un precio político».

El obispo no deja ningún tema fuera del debate. Tampoco la educación: «No se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social que descomponen la persona y destrozan las conciencias», añade Demetrio Fernández, que también recalca que «no se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida, y esperar que encima los voten».

Demetrio Fernández concluye su nota pidiendo «a Dios y a su Madre bendita que sepan gestionar bien el encargo de quienes los han votado y de toda la sociedad a la que sirven», para «la regeneración de la noble tarea política, librándola de toda corrupción».

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Hablando de los futuros pactos, el obispo incide en que «sea cual sea la alianza a la que lleguen los políticos, encargados por el pueblo de gobernar, seguiremos recordándoles la necesidad de atender a los más pobres«.

«A las costas de Andalucía continúan llegando pateras cargadas de inmigrantes, que reclaman un planteamiento nuevo a nivel europeo y mundial. Los padres piden ser tenidos en cuenta en la educación de sus hijos, y eso no es posible con una escuela ‘única, pública y laica’ para todos, como pretendían nuestros gobernantes»; concluye Demetrio, quien finaliza con una frase lapidaria: «Que el vuelco en Andalucía sirva para una conversión a Dios y hacia los hermanos, en este precioso tiempo de adviento».

Esta es la carta de Demetrio Fernández

Vuelco en Andalucía

El vuelco electoral en Andalucía producido el pasado 2 de diciembre en las elecciones autonómicas ha sido espectacular. Creo que ha superado con creces las expectativas y los temores de unos y de otros. El cristiano no es ajeno a lo que sucede en este mundo; por el contrario, intenta con los medios a su alcance transformar la sociedad para hacer un mundo nuevo, más justo, más humano, más fraterno, más con Dios y más para el hombre. El cristiano recurre sobre todo a los medios sobrenaturales de la oración, de la confianza en Dios, del amor fraterno que Jesús nos ha enseñado. Y al mismo tiempo, trabaja y se compromete en la transformación de este mundo, mediante el compromiso político concreto que cada uno estima en conciencia.

Me alegro de que esta sociedad andaluza, que muchos de dentro y de fuera desprecian o minusvaloran, haya sido capaz de dar un vuelco de este calibre, rompiendo una inercia casi imposible de superar. De esta manera Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española. Andalucía tiene una sensibilidad propia, Andalucía sabe lo que quiere y a donde va. Harta de promesas incumplidas, que la tienen a la cola en tantos aspectos, pide a gritos ser protagonista de su propia historia, y que no contradigan sus sentimientos más nobles.

No se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás. No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la Mezquita-Catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de los que las montan. No se puede ir contracorriente queriendo construir un mundo sin Dios, en el que caben todos menos el Dios que ha configurado nuestra historia. No se puede trocear España, sin que eso tenga un precio político. No se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social que descomponen la persona y destrozan las conciencias. No se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida, y esperar que encima los voten. Los andaluces son sensibles a todo esto, y han querido decir en las urnas cuál es el futuro que quieren para ellos y para sus hijos.

Ahora viene la responsabilidad de los que han obtenido la confianza de los electores. Le pedimos a Dios y a su Madre bendita que sepan gestionar bien el encargo de quienes los han votado y de toda la sociedad a la que sirven. No se trata de ninguna revancha, se trata de una renovación y regeneración de la noble tarea política, librándola de toda corrupción. No se trata de ningún protagonismo personal o de partido, sino de la cultura del encuentro, del pacto y del consenso para buscar lo mejor en favor de la sociedad a la que sirven. Los electores de Andalucía han demostrado que saben a quien votan, y lo mismo que hoy han dado un vuelco electoral, pueden darlo dentro de un tiempo, si los actuales votados no saben gestionar bien el encargo recibido. Los andaluces han dado un paso histórico para decirles a los políticos por donde quieren construir su propio futuro, y que no se lo den ya construido o deconstruido.

Sea cual sea la alianza a la que lleguen los políticos, encargados por el pueblo de gobernar, seguiremos recordándoles la necesidad de atender a los más pobres. En nuestra provincia y en nuestra región están los barrios más pobres de España; entre nosotros tenemos la tasa más alta de paro, especialmente entre los jóvenes, que tienen que emigrar para buscarse un futuro digno. Entre nosotros continúa eliminándose la vida en el seno materno y se proyecta eliminarla en la etapa final de la vida. A las costas de Andalucía continúan llegando pateras cargadas de inmigrantes, que reclaman un planteamiento nuevo a nivel europeo y mundial. Los padres piden ser tenidos en cuenta en la educación de sus hijos, y eso no es posible con una escuela «única, pública y laica» para todos, como pretendían nuestros gobernantes.

Son muchas las cosas que tiene que cambiar, y todo no puede hacerse en un día. Cuenten nuestros gobernantes -sean los que sean- que la comunidad cristiana reza por ellos (como lo ha hecho y seguirá haciendo siempre), para que podamos vivir en paz, para que reine la justicia social entre nosotros, para que sean atendidos los más pobres de nuestro entorno, para que podamos vivir nuestra fe cristiana respetando a los que no la comparten, para que sea la persona siempre la que prevalezca sobre cualquier proyecto. Que el vuelco en Andalucía sirva para una conversión a Dios y hacia los hermanos, en este precioso tiempo de adviento.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

iC9RaBmv_400x400El PSOE acusa al obispo de Córdoba de promover «un cambio social hacia el fascismo»

Antonio Hurtado critica que el prelado haga campaña «por la ultraderecha antidemocrática» de Vox

«Personajes como este señor están alejando cada día a más gente de sus convicciones religiosas»

El diputado del PSOE por Córdoba, Antonio Hurtado, ha afirmado que el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, «promueve un cambio social hacia el fascismo», con su carta pastoral, pues «está muy contento con los resultados de Vox» y «seguro que en sus homilías habrá hecho campaña electoral por la ultra derecha antidemocrática, machista y reaccionaria«.

En un comunicado remitido a Europa Press y que ha difundido también en redes sociales, Hurtado ha reaccionado así después de que el obispo haya dicho alegrarse del «vuelco electoral en Andalucía producido el pasado 2 de diciembre en las elecciones autonómicas», que «ha sido espectacular», fruto de un «cambio social», que espera que se traslade a toda España.

Ante esto, Hurtado, desde el «respeto a los creyentes», ha vinculado lo recogido en la carta semanal del obispo con un apoyo al fascismo, desde EL convencimiento de que «personajes como este señor son los que están alejando cada día a más gente de sus convicciones religiosas», pues «su intolerancia, su extremismo político y su provocación permanente se contradicen con el cristianismo y con los valores de humildad, respeto y consideración hacia los demás».

Tanto es así, que el diputado socialista ha opinado que la provincia de Córdoba «no se merece a alguien como este señor, que leinteresan más las cuestiones del Cesar, que las de Dios», llegando a la conclusión Hurtado de que «su expresión resulta ofensiva y su predicamente en absoluto religioso, sino más bien político y de extrema derecha».

Fuente FELGTB/Religión Digital

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James Martin, sj: «Hay cientos, miles de sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas

viernes, 7 de diciembre de 2018
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de-financiero-deprimido-a-sacerdote-feliz-la-historia-de-james-martin«Algunos rigoristas me atacan por miedo a la propia sexualidad complicada», sostiene el jesuita

«Tenemos que ser claros: es falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato»

(C. Doody/J. M. Vidal).- El jesuita James Martin acaba de publicar en España su libro Tender un puente (GC Loyola). Una invitación a la Iglesia a tratar a las personas LGBT «no como leprosos«, como ha venido haciendo, «sino como hijos amados de Dios». En esta entrevista, el religioso también tacha de «falso» el relato de que los curas gays no puedan vivir vidas célibes o que sean la raíz de la crisis de los abusos de menores en la Iglesia.

¿Qué pretende con su libro?

Espero que ‘Tender un puente’ ayude a iniciar una conversación en la Iglesia sobre cómo podemos tratar a nuestros hermanos y hermanas LGBT no como leprosos, tal y como la Iglesia ha hecho en el pasado, sino como hijos amados de Dios. El Catecismo es el que mejor lo expresa: estamos invitados a aceptarlos con «respeto, compasión y sensibilidad».

¿Le agrada o le molesta haberse convertido en icono de la lucha de los derechos LGTBI en el seno de la Iglesia?

Bueno, no me considero así. Más bien, me veo a mí mismo como un jesuita que está haciendo lo que los jesuitas siempre han hecho, y que todos los Papas recientes les han pedido que hagan: acompañar a las personas que están en los márgenes, o en las «periferias», como dijo el Papa Francisco. Y no hay nadie en la Iglesia católica más marginado que las personas LGBT.

¿Le duele que los rigoristas le ataquen tan duramente?

Sólo unos pocos me han atacado abiertamente. Muchos más han estado abiertos a la discusión, después de haber leído el libro o haber escuchado una de mis conferencias. De hecho, muchos de los ataques provienen de personas que no han leído el libro.

Pero la mayor parte de estos ataques provienen de sitios web supuestamente católicos que provocan odio y homofobia, cuando deberían promover el amor y el respeto. También es importante decir que Tender un puente cuenta con la aprobación oficial de mis superiores jesuitas, que ha sido respaldado por muchos cardenales, arzobispos y obispos, que se basa en los Evangelios y que no contradice en absoluto la doctrina de la Iglesia.

Así que los ataques a veces son desconcertantes. En general, el vilipendio personal y los ataques injustos solían molestarme, pero ahora ya no lo consiguen. Porque, ¿qué tipo de jesuita sería, si permitiera que algunas personas odiosas y homofóbicas online me impidieran amar a los marginados?

¿Hay homofobia en la Iglesia? ¿Más o menos que en las demás instituciones?

Lamentablemente, hay mucha. La mayor parte proviene del miedo: el miedo a las personas que son diferentes, el miedo a escuchar algo nuevo y, a menudo, el miedo a la propia sexualidad complicada.

Probablemente hay más homofobia en la Iglesia católica que otras instituciones porque algunos católicos sienten, erróneamente, que su religión lo justifica. Pero el odio nunca es justificado por el cristianismo. De hecho, Jesús amaba sobre todo a los más marginados.

Pero ese odio está disminuyendo a medida que cada vez más personas se sinceran  respeto a su sexualidad. Y a medida que cada vez más personas se abren o «salen» del armario, la gente empieza a reconocerlos como sus hermanos y hermanas, tías y tíos, sobrinas y sobrinos, y amigos y compañeros de trabajo. El encuentro disminuye el miedo.

¿Le parece justa la ley vaticana que prohibe la entrada en los seminarios de jóvenes con «arraigadas tendencias homosexuales»?

El Vaticano dice que los hombres con «tendencias homosexuales profundamente arraigadas» no deben ingresar en el seminario. Pero los obispos han interpretado esto de tres maneras. Primero, ningún hombre gay debería entrar. Segundo, ningún hombre para quien su sexualidad sea la parte más importante de su personalidad debe ingresar. En tercer lugar, ningún hombre gay que no pueda vivir el celibato debe entrar. Todo lo que puedo decir es que conozco a muchos sacerdotes homosexuales que llevan vidas santas en la Iglesia.

¿Los sacerdotes y obispos homosexuales que hay en la Iglesia (al parecer, muchos) son capaces de cumplir con sus obligaciones de mantener el celibato?

Sí, ¿por qué no lo serían? Ser gay no significa que tengas que ser sexualmente activo. Tenemos que ser claros: es simplemente falso decir que los sacerdotes homosexuales no pueden vivir el celibato. La mejor prueba de ello es el hecho de que hay cientos, si no miles, de sacerdotes gays célibes y miembros castos de órdenes religiosas que llevan vidas entregadas y de servicio a Dios y a la Iglesia.

¿Qué le parece la aseveración de que la homosexualidad es la causa principal del abuso sexual de menores en la Iglesia?

Tenemos que decir que la mayoría de los casos son hombres que se aprovechan de niños y jóvenes varones. Pero esto no significa que todos los sacerdotes gays, o incluso la mayoría, sean abusadores. Es un argumento falso. Solo porque lo sean algunos no significa que todos o la mayoría lo sean. Además, la mayoría de los abusos sexuales ocurre en las familias, y nadie dice que todos los hombres heterosexuales, todos los padres o todos los hombres casados son abusadores. Una vez más, es un estereotipo peligroso que hay que cuestionar.

¿Es verdad que una parte importante de la jerarquía de la Iglesia estadounidense no comulga con el Papa Francisco y está esperando que su pontificado pase como una tormenta de verano?

Es cierto que cierta parte de la jerarquía de los Estados Unidos no favorece las políticas del Papa Francisco. Y a veces me sorprende lo estridente que son algunos de estos obispos. La ironía es que algunos de estos mismos obispos que, durante los pontificados de Juan Pablo y Benedicto, dijeron que nunca se podría estar en desacuerdo con un Papa, ahora estén en desacuerdo constantemente. Es una triste ironía.

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80 años de Jon Sobrino, el principio misericordia y la Iglesia de los pobres

miércoles, 5 de diciembre de 2018
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Jon Sobrino, SJ, PresidentÕs Speaker Series, Santa Clara University FMP DB# 2690 Contribuyó decisivamente al desarrollo de una cristología latinoamericana

«Su objetivo es recuperar al Jesús histórico y lo más histórico de Jesús de Nazaret: su práctica liberadora»

(Juan José Tamayo, teólogo).- El 3 de diciembre tuvo lugar en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de San Salvador (El Salvador) la celebración de los 80 años de Jon Sobrino, que cumplirá el 27 de diciembre. Es una efemérides que, como la de nuestro colega y amigo Leonardo Boff, de la misma edad, que recibió un homenaje el 28 de noviembre en el Instituto Teológico Franciscano de Petrópolis, debemos conmemorar quienes hemos hecho con ellos el largo camino de la teología de la liberación, no exento de persecuciones, censuras y condenas.

Son muchos los lazos que me unen con Jon Sobrino desde que, en 1982, le invitamos en la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XXIII a participar en el II Congreso de Teología sobre «Esperanza de los pobres, esperanza cristiana«. De entonces para acá han sido numerosos los encuentros que hemos mantenido y en los que hemos participado en España, El Salvador y otros países de América Latina. Hoy quiero sumarme a la celebración de la UCA con este breve perfil de su personalidad y de su pensamiento.

Jon Sobrino es uno de los más cualificados teólogos latinoamericanos de la liberación, que trasciende las fronteras de América Latina y cuenta con un reconocimiento mundial. Su principal aportación es historificar los principales contenidos teológicos, liberados del universalismo abstracto, y reubicar los grandes temas del cristianismo en el contexto de los oprimidos. Entre sus aportaciones más relevantes cabe destacar: el método teológico, la cristología, la eclesiología, la espiritualidad y la imagen de Dios.

La teología de Sobrino parte de un lugar eclesial preferente, la Iglesia de los pobres, y de un lugar social privilegiado: el mundo de los pobres, las mayorías populares de América Latina, y muy especialmente de El Salvador, pequeño país desangrando por una guerra de 12 años con más de 80.000 muertos y cientos de miles de desplazados y exiliados. El mundo de los pobres, afirma, da que pensar, capacita para pensar y enseña a pensar.

El horizonte de su reflexión es el principio-misericordia. La misericordia informa todas las dimensiones del ser humano, también del pensamiento, y de la existencia cristiana, también de la teología. Esta no puede limitarse a ser una fría inteligencia de la fe que pasa de largo ante el sufrimiento de los seres humanos, como el sacerdote y el levita de la Parábola del Buen Samaritano. Ha de entenderse como inteligencia del amor y de la misericordia, que se hace cargo del dolor de las víctimas desde la com-pasión, denuncia a quienes lo provocan y toma partido por las personas empobrecidas y los pueblos crucificados.

Junto con otros teólogos de la liberación, como Leonardo Boff y Juan Luis Segundo, Sobrino ha contribuido de manera decisiva al desarrollo de una cristología latinoamericana elaborada desde el mundo de los pobres como lugar socio-teologal, que conduce a Jesús de Nazaret, el Cristo Liberador. Su cristología se guía por la parcialidad a favor de los excluidos, la esperanza y la praxis.

Su objetivo es recuperar al Jesús histórico y lo más histórico de Jesús de Nazaret: su práctica liberadora. Subraya el carácter relacional de Jesús con Dios y su Reino. Pone el acento en la cruz y la resurrección. Su reflexión sobre la resurrección se centra en el Dios de Jesús que hace justicia a las víctimas poniéndose de su lado, rehabiliándolas en su dignidad y devolviéndoles la vida.

Sobrino ha desarrollado una creativa reflexión sobre la Iglesia, articulada en torno a los pobres. Estos constituyen el horizonte referencial de la comunidad cristianas y su principio de constitución, organización y estructuración. La nueva forma de ser comunidad es la Iglesia de los pobres en el seguimiento de Jesús y el proseguimiento de su causa de liberación, en continuidad con el movimiento igualitario de hombres y mujeres que Jesús puso en marcha.

La espiritualidad es otro de los campos donde brilla con luz propia Jon Sobrino, quien la saca del estrecho marco de la ascética, donde ha estado encerrada durante siglos, y la sitúa en el horizonte de la historia y en el centro de los procesos de liberación. La espiritualidad es constitutiva del ser humano, como lo es corporeidad, la sociabilidad, la practicidad, y se convierte en una dimensión tan necesaria del ser cristiano como la liberación.

Sobrino destaca la conexión entre espíritu y práctica, liberación y seguimiento de Jesús. La liberación necesita tanto de la praxis como del espíritu. La santidad no puede quedarse en la esfera privada, sino que tiene que influir en el cambio de las estructuras. El encuentro entre espiritualidad y liberación da como resultado la «santidad política».

En su reflexión sobre Dios parte de la experiencia latinoamericana. En un continente donde la vida de las mayorías oprimidas se ve amenazada a diario, Dios aparece como generador, defensor y garante de vida, y es experimentado como protesta última contra la muerte. La afirmación del Dios de la vida lleva derechamente a optar por la vida de los pobres e incluso a dar la propia vida.

Sobrino se refiere con frecuencia a la afirmación de San Ireneo de Lyon: gloria Dei, homo vivens, que traduce así: «la gloria de Dios es que vivan los pobres». Esta interpretación fue citada por monseñor Romero -hoy san Romero- en el discurso de concesión del doctorado honoris causa de la universidad de Lovaina.

El asesinato de seis compañeros jesuitas y de dos mujeres la fatídica madrugada del 16 de noviembre de en 1989 en la UCA a manos del batallón Atlacatl, el más sanguinario del Ejército salvadoreño, estableció un antes y un después en la vida y la obra, en la mente y el corazón de Jon Sobrino, marcados desde entonces por el sello del martirio. Con motivo del óctuplo asesinato, afirmó: «Experimenté un corte real en mi vida y un vacío que no se llenaba con nada».

Tras treinta años de sospechas detectivescas sobre su cristología por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Joseph A. Ratzinger, el Vaticano, siendo ya papa Ratzinger, censuró sus libros Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret y La fe en Jesucristo. Ensayo desde las víctimas -dos de las más importantes cristologías del siglo XX-, y acusó a Sobrino de ofrecer una imagen distorsionada de Jesucristo, ya que subrayaba desmesuradamente la humanidad de Cristo y no afirmaba con suficiente claridad su divinidad. La Notificación del Vaticano afirma haber encontrado en estos libros «diversas proposiciones erróneas o peligrosas que pueden causar daño a los fieles».

La censura provocó una corriente cálida de solidaridad con Sobrino y una justificada indignación en todo el mundo, así como una crítica severa por parte de no pocos colegas para quienes la Notificación del Vaticano no tenía en cuenta los avances teológicos de los últimos cincuenta años, recurría a una argumentación deductiva y era ajena a la fe de los pobres y a la opción por ellos, tal como fue asumida por Medellín.

Mientras le llovían los testimonios de solidaridad de todo el mundo, Sobrino guardó silencio, un silencio muy elocuente, que quizá fuera la mejor respuesta ante tamaña e infundada censura contra uno de los testigos privilegiados de los mártires salvadoreños. Es posible que recordara a Atahualpa Yupanqui: «La voz no la necesito. Sé cantar en el silencio». Aquella censura dejó menos huella en su vida y su trabajo intelectual que el martirio de los profetas salvadoreños, desde Rutilio Grande, pasando por Monseñor Romero, hasta los compañeros y las dos mujeres de la UCA.

Fuente Religión Digital

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El jesuita Olaizola, sobre su denuncia de la homofobia: «Los ecos han sido mayoritariamente positivos»

lunes, 3 de diciembre de 2018
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noalahomofobia_560x280«Solo intento ayudar a que haya diálogo y reflexión sobre asignaturas pendientes»

«Intento ser honesto con lo que pienso, ayudar como parte de la Iglesia y ser fiel»

(José María Rodríguez Olaizola, sj).- Comparto como «post» una respuesta que he añadido al post de iglesia y homofobia del pasado sábado, reiterando mi gratitud porque a veces las redes puedan ser lugar de búsqueda.

Muchas gracias a tantos que habéis ido respondiendo de distintas maneras a esta reflexión a lo largo de esta semana. Disculpad que no entre a respuestas y contra-respuestas ante la cantidad de comentarios que se han ido sumando. Me sería imposible y además en muchos casos creo que lo que toca es ver la diversidad de puntos de vista y luego seguir dándole vueltas. Supongo que en muchos contextos este post habrá dado para diálogos, discusión y reflexión. Ojalá.

Entiendo y respeto que no todo el mundo comparte la misma manera de ver las cosas. Agradezco especialmente las respuestas que se centran en lo que he expresado, y no en otras cosas de las que no habla este post. Hay quien me ha dicho que no está bien borrar los comentarios negativos. No he borrado comentarios negativos. Solo algún insulto.

Sin embargo, hay algo para mí bonito y es que mayoritariamente los ecos de esta publicación son positivos, quizás porque mucha gente -comparta o no comparta lo que expreso- ha entendido lo que quiero decir. (Por poner un ejemplo de lo contrario, el eco en Twitter de aquella primera publicación tiene muchas más respuestas negativas, quizás por la dinámica del propio Twitter, y porque una frase tan contundente inmediatamente suscita reacciones de todo tipo).

Por otra parte, hay también quien pasa del tema a juzgar a la persona. Hay quien me dice que lo que estoy buscando son likes, o que hago daño a la Iglesia con este tipo de polémicas. Lo siento de veras si lo veis así. No soy ni santo ni demonio, ni un crack de la valentía (ya me gustaría) ni un pirómano en busca de exposición. Podéis creerlo o no, pero así es. Solo puedo decir que solo intento ayudar a que en distintos ámbitos haya diálogo y reflexión sobre asignaturas pendientes, intento también ser honesto con lo que pienso, ayudar como parte de la Iglesia y ser fiel. Y seguiré intentándolo.

Un abrazo.

Fuente Religión Digital

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“La apostasía de los jerarcas”, por José Mª Rivas Conde.

sábado, 1 de diciembre de 2018
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137d9cb2-ecfc-4f92-a980-753ef848d5a0José Mª Rivas Conde
Madrid.

ECLESALIA, 09/11/18.- No recuerdo a nadie de mi entorno haberse extrañado que se tuviera por exageración decir que es apostasía prohibir el matrimonio. Ni siquiera entre quienes lo sabían expresamente afirmado en la Escritura (1Tim 4,1-3). Éstos, además de acotarlo con mitigaciones diversas, daban como por sentado, que no debía entenderse literalmente; sino más bien a manera de exabrupto oratorio contra el excesivo entusiasmo por la virginidad, producido en varias comunidades primitivas.

La dureza y extremosidad del lenguaje de Pablo en el pasaje, puede que hayan ayudado a interpretarlo así. Pero pienso que lo más determinante quizá haya sido, lo mucho que asusta tener, en buena lógica, que considerar apóstatas al Colegio Episcopal y al Primado. Porque ha resultado que ellos son quienes han prohibido el matrimonio, aunque sólo haya sido al clero.

Asusta mucho porque al hacerlo se nos desvanece la seguridad y nos ahoga la angustia de sentirnos como cayendo al vacío sin nada a lo que agarrarnos. Pues se nos derrumba una de las certidumbres que se nos inculcaron como fundamentales: ser garantía de nuestro caminar y demanda primordial de la autenticidad de nuestro cristianismo en contraposición a los protestantes, la confianza ciega en nuestros pastores. La sintetizada en lo de “habló Roma, cuestión zanjada”.

Asusta también el profundo desgarro que arrastra la frustración de advertir que se ha gastado la ilusión, el entusiasmo, la vida, en hacer no el bien a los demás como se pretendía, sino en perjudicarles inculcándoles confianza, sumisión, fidelidad, apoyo… en los que en realidad son caña cascada. ¡Inconcebible que pasen de ahí quienes pueden llegar a la apostasía tanto como nosotros!

Y asustan además las condenas eclesiásticas y las repercusiones sociales que éstas han solido tener. Hablo de las condenas que hasta hace nada se lanzaban y a veces se añoran aún, contra los que en situaciones como ésta optan por atenerse a la palabra de Jesús. La de su respuesta a sus discípulos, cuando éstos le avisaron del escándalo de los fariseos por su enseñanza sobre lo del comer sin lavarse antes las manos: «Dejadlos; son ciegos que guían a ciegos; y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán a la vez al hoyo» (Mt 15,14).

Que hayan sido el Primado y el Colegio Episcopal los autores de esa prohibición, quedó inobjetablemente asentado, una vez más, en mi anterior escrito (ECLESALIA, 20/10/2017). Pero no se trata de algo sólo del pasado tan cierto que no admita discusión; sino también de conclusión irrebatible del propio presente en el que vivimos. La vigencia actual de la ley que prohíbe al clero el matrimonio (CIC c. 277, § 1), se debe tan exclusivamente a su voluntad y decisión, como se debió su implantación inicial. No ya porque haya resultado ser así; sino porque no puede ser de otra forma: el mismo Vaticano II reconoce, como tengo repetido, que el celibato no se exigía inicialmente al clero, sino que fue ley surgida con posterioridad (PO 16,3), y nada más que al Primado y al Colegio Episcopal se les atribuye la capacidad de establecerla. Por considerarlos los únicos en la iglesia con autoridad para legislar, para prohibir y mandar.

Dejadlos”, no porque nieguen alguna verdad de fe; sino porque se apartan del sentir de Jesús, a pesar de profesar el credo en toda su integridad. Apartarse es lo que significa la palabra apostasía. Creen en la condición de Jesús, creen en el Padre Eterno, creen en el Espíritu. Creen en todo lo que la teología enseña como verdad de fe. Creen en su propia condición de testigos de Jesús y pastores de su pueblo. Pero se separan del parecer y criterio de Jesús, aquí en concreto en lo tocante a la sexualidad.

El papa Francisco, por cierto, parece no participar de este concreto distanciamiento. Inducen a pensarlo sus palabras en Grenoble el pasado día 17 de septiembre de 2018 a jóvenes franceses: “El sexo, la sexualidad, es un regalo de Dios”. Las vi en Religión Digital tres días después, en publicación de Jesús Bastante, que las da como noticia de Vatican News.

Conocer estas palabras del papa actual, me ha acrecido vigorosamente la esperanza de una pronta derogación de la ley del celibato, que es la última manera histórica de expresar lo que al principio se llamó sin más y con todas las letras “prohibición de matrimonio al clero”. Y me ha causado un gozo y una alegría grandes. Por disentir al fin y rectificar las tan opuestas de la jerarquía desde el desafortunado “San Siricio”, allá al final del siglo IV. Todas están recogidas en el archivo de la historia. Muchas se escucharon insistentemente en el Sínodo de obispos de 1971 sobre el sacerdocio ministerial, y contra ellas razoné prolija y reiteradamente en “El mito del celibato sacerdotal” (Madrid, 1976). Algunas de las más ominosas y bochornosas, de Siricio precisamente, las tengo también aducidas en varios de mis escritos publicados en este medio. A ellos me remito.

Todas esas palabras, tan incompatibles con las del papa Francisco en Grenoble, son el contexto histórico de las de éste último. En las de éste se aplica aisladamente a una parte lo que es condición de la totalidad a la que la misma pertenece. Es forma espontánea de enfatizar que la parte posee la condición propia del todo que integra, aunque no falten quienes lo hayan negado o nieguen. El todo aquí es indudablemente que el propio existir, tal cual se da en la realidad, es un regalo de Dios, un gran regalo.

No puede ser de otra forma lo que es creación de quien únicamente es Hacedor de bien. “Toda criatura de Dios es buena, y no hay nada que merezca repudiarse…” (1Tim 4,4). Por ello, aunque este texto sólo declare apostasía la prohibición del matrimonio, y sólo una a la misma la exclusión de alimentos, sin embargo también lo es vedar o restringir el uso de cualquier otra cosa. Obviamente cuando se pretende justificar en su imposible nocividad innata en orden a vivir en plenitud el cristianismo.

Que todas las criaturas son buenas mucho antes de usarlas e independientemente del modo en que se usen, lo enseña hasta la primera página de la Biblia. Es, por otra parte, el supuesto de las palabras del propio Jesús, incluso hablando sobre los alimentos: “el comer con las manos sin lavar no ensucia al hombre” (Mt 15,20). Lo de que “… como se tome con hacimiento de gracias” del versículo 4 y el siguiente de 1Tim 4, son enseñanza de Pablo sobre la actitud con que deben disponer de todo lo creado los fieles, esto es, “los que han conocido la verdad plenamente”. Pero en modo alguno requerimiento para la bondad de las cosas.

A partir de la historia se concluye que la apostasía que consiste en separación o abandono del sentir de Jesús en algo, acecha de manera especial a quien ejerce autoridad, la tenga o no, la pueda o no tener. Es decir, al jerarca: primado, colegio episcopal, obispo, párroco, confesor, fundador de institución religiosa, guía, animador… Aunque riesgo también de cualquier creyente, sin embargo el resbaladero hacia ella más propicio para éste, no es el autoritarismo de los jerarcas justificado en lo de que “cuanto atéis en la tierra…”; sino el simplismo con que se entiende la recomendación bíblica de obediencia y sumisión a los guías (Heb 13,17).

Es el que se da al suponer en los pastores ―en razón de que éstos también han de dar cuenta― la cordura y el desvelo por el bien de los que tienen confiados, olvidando por completo que de entre ellos mismos, entre los mismos que “el Espíritu Santo […] puso por obispos para pastorear la iglesia de Dios […], surgirán hombres que enseñarán cosas perversas para arrastrar a los discípulos en pos de sí”, (Hch 20,28-30).

La vigilancia, a la que en consecuencia exhorta este pasaje, constituirá obviamente cometido de los pastores de la Iglesia. Pero no por ello deja de ser responsabilidad también de los demás. Pablo en concreto no dejó de prevenir al respecto a los colosenses, simples fieles que habían conocido plenamente la verdad: “Nadie tiene por qué meterse a juzgaros por lo que coméis y bebéis, o por no guardar fiestas, lunas nuevas o sábados […] Si moristeis con Cristo desligándoos de la religiosidad rudimentaria del mundo, ¿por qué, como si aún vivierais de ella, os dejáis imponer leyes? «No tengas relación sexual, no gustes, no toques»” (2,16-21). ¿Que es traducción un tanto libre? ¡Cierto! Pero da certeramente el significado. A ver si así lo entienden algunos más.

Llegue esto a suceder o no, lo más razonable es que todos nos mantengamos en principio en sumisión a los que se nos han dado como guías. Pero no deberíamos bajar del todo la guardia sabiendo, como sabemos hasta por la Escritura, que algunos de ellos “enseñarán cosas perversas”. Es la única forma de prevenir el riesgo de descarriarnos junto con ellos, cuando ellos se descarríen. Para tal prevención lo más eficaz y seguro, lo más asequible hasta para los más incultos o torpes, es tomar como motivo de alarma, o incluso de repulsa llagado el caso, la falta de relación de lo que nos enseñen o urjan con el amor al prójimo. El amor ―ya lo sabemos― es la síntesis de la Ley y los Profetas y la esencia distintiva de la moral de Jesús (Mt 25,31-46).

Podemos por tanto tomarlo como criterio certero de discernimiento entre lo éticamente malo y lo bueno, entre lo que es “cosa perversa” y lo que no, entre lo que “merece repudiarse” y lo que no. No lo merece lo que no produce a otros el daño que no se quiere para sí, ni lo que no tenga nada que ver con el mal del prójimo. Esto nunca podrá ser exigencia del cristianismo; sino, a lo sumo, norma organizativa del grupo u otro requerimiento de la vida y del ser temporales del hombre. Como lo es, por ejemplo, la cultura de cada pueblo y su folklore religioso. Para bajar de las nubes del teorizante, aplicaré dicho criterio a cuestiones concretas.

¿Qué mal hace al prójimo ordenar la incineración del propio cadáver; guardar, enterrar, esparcir por tierra, o arrojar al mar las cenizas? ¿O no observar la abstinencia y ayuno cuaresmales y de adviento; o el eucarístico? ¿O prescindir de los llamados “tiempos fuertes”? ¿Qué mal hace al prójimo la masturbación, el uso del preservativo, y las otras varias prácticas que, pese a estar “oficialmente repudiadas”, se dan de hecho en la vida de multitud de parejas, por más que ellas mismas se mutilen en algo su propia plenitud humana y la de su sexualidad? ¿Qué mal hace al prójimo no iluminar el sagrario con lamparilla de aceite; celebrar misa sin velas, de paisano, fuera del templo? ¿O no atenerse en ella al texto oficial; ni a los gestos, posturas y ceremonias prefijadas en el ritual? ¿O faltar a misa los domingos y días de fiesta, sin excluir con ello la del “recuerdo comunitario de Jesús” el día que fuere? ¿Qué mal hace al prójimo conferir el orden sacerdotal a mujeres, a casados, a solteros sin obligación de celibato? ¿O que ejerzan el ministerio los “secularizados”? ¿Qué mal hace al prójimo la comunión de los divorciados vueltos a casar, la de las parejas sin casar o casadas sólo por lo civil? ¿O comulgar y recibir cualquier otro sacramento sin antes confesarse de los “pecados graves”? ¿U olvidarse por completo de la llamada “confesión sacramental”? Etc., etc., etc.

¿Que con muchas de esas cosas se vulneran la veneración y la reverencia debidas a Dios y a lo “sagrado”? ¡No mucho más que las “vulneró” el propio Jesús con su doctrina y al comer y beber con pecadores o asumir el “roce” de prostitutas, para escándalo de los fariseos hasta condenarle a muerte de cruz!

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Papa Francisco: «El ministerio o la vida consagrada no es el lugar (de los homosexuales)»

sábado, 1 de diciembre de 2018
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francisco-de-espaldasEl cinismo de Bergoglio, el papa «abracitos» en quien algunos ingenuos aún confían, es de antología… Así que no es el lugar de los religiosos y sacerdotes homosexuales, pero sí el de los religiosos y curas heterosexuales que violan niñas… como este pájaro: «La espeluznante confesión del cura español detenido en Venezuela por pederastia con una niña de 12 años»…  Sr. Bergoglio, no es que «en nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda» es que la libertad de la sociedad laica, tan combatida por la Iglesia romana unida al fundamentalismo evangélico y musulmán, nos ha permitido lograr que seamos personas de pleno derecho mientras ustedes nos rechazan a las personas LGTBI y pisotan la igualdad de la mujer. Ni más, ni menos… Lea el Evangelio, ande, y deje de menospreciar y dinamitar “puentes”,..

Por otra parte, si lo desea le podría enviar un reporte, bastante extenso, de sacerdotes heterosexuales que llevan una doble vida, con compañera e hijos… ¿Se atreve? Yo no, no sería como ustedes que husmean en vida ajena.

***

Extracto del libro ‘La fuerza de la vocación. La vida consagrada hoy’ (Claretianas)

Bergoglio reconoce que la homosexualidad «es una realidad que no podemos negar»

«A los curas, religiosos y religiosas homosexuales, hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y, sobre todo, que sean exquisitamente responsables, procurando no escandalizar nunca»

El día 3 de diciembre sale a la venta el libro ‘La fuerza de la vocación’ (Publicaciones claretianas). Se trata de una entrevista del claretiano Fernando Prado al Papa Francisco sobre el pasado, el presente y el futuro de la vida consagrada. Un libro claro y valiente, en el que Francisco no esquiva pregunta alguna. Ni siquiera la polémica cuestión de la homosexualidad en la Iglesia, que Religion Digital adelanta en exclusiva.

¿Hay límites que no se deben tolerar en la formación?

Evidente. Cuando hay candidatos con neurosis y desequilibrios fuertes, difíciles de poder encauzar ni con ayuda terapéutica, no hay que aceptarlos ni al sacerdocio ni a la vida consagrada. Hay que ayudarlos a que se encaminen por otro lugar, no hay que abandonarlos. Hay que orientarlos, pero no los debemos admitir. Tengamos en cuenta siempre que son personas que van a vivir al servicio de la Iglesia, de la comunidad cristiana, del pueblo de Dios. No olvidemos ese horizonte. Hemos de cuidar que sean psicológica y afectivamente sanos.

No es un secreto que en la vida consagrada y en el clero también hay personas con tendencias homosexuales. ¿Qué decir de esto?

Es algo que me preocupa, porque quizá en un momento no se enfocó bien. En la línea de lo que estamos hablando, te diría que tenemos que cuidar mucho en la formación la madurez humana y afectiva. Tenemos que discernir con seriedad y escuchar la voz de la experiencia que también tiene la Iglesia. Cuando no se cuida el discernimiento en todo esto, los problemas crecen. Como decía antes, sucede que en el momento quizá no dan la cara, pero después aparecen.

La cuestión de la homosexualidad es una cuestión muy seria que hay que discernir adecuadamente desde el comienzo con los candidatos, si es el caso. Hemos de ser exigentes. En nuestras sociedades parece incluso que la homosexualidad está de moda y esa mentalidad, de alguna manera, también influye en la vida de la Iglesia.

Tuve aquí a un obispo algo escandalizado que me contó que se había enterado de que en su diócesis, una diócesis muy grande, había varios sacerdotes homosexuales y que había tenido que afrontar todo eso, interviniendo, antes que nada, en la formación, para formar otro clero distinto. Es una realidad que no podemos negar. En la vida consagrada tampoco han faltado casos. Un religioso me contaba que, de visita canónica a una de las provincias de su congregación, se había quedado sorprendido. Él veía que había buenos chicos estudiantes y que incluso algunos religiosos ya profesos eran gays.

Él mismo dudaba de la cuestión y me preguntó si en ello había algo malo. «En definitiva -decía él- no es tan grave; es tan solo expresión de un afecto». Esto es un error. No es solo expresión de un afecto. En la vida consagrada y en la vida sacerdotal, ese tipo de afectos no tienen cabida. Por eso, la Iglesia recomienda que las personas con esa tendencia arraigada no sean aceptadas al ministerio ni a la vida consagrada. El ministerio o la vida consagrada no es su lugar. A los curas, religiosos y religiosas homosexuales, hay que urgirles a vivir íntegramente el celibato y, sobre todo, que sean exquisitamente responsables, procurando no escandalizar nunca ni a sus comunidades ni al santo pueblo fiel de Dios viviendo una doble vida. Es mejor que dejen el ministerio o su vida consagrada antes que vivir una doble vida.

***

Aquí un cura hom…. ¡Ah, no, que es HETEROSEXUAL!

Fuente Religión Digital

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Genial discurso de un chico gay en su graduación en un colegio católico

viernes, 30 de noviembre de 2018
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10560108-3x2-xlargeEl colegio St. Ignatius es un centro educativo católico, muy cerrado y tradicional, además de uno de los más elitistas de Sidney, Australia.  Este es el escenario donde sale a la palestra un héroe si tomamos en cuenta lo difícil que es a veces ser quienes somos, sobre todo en una edad complicada como la adolescencia y en un entorno hostil con la diversidad sexual.

Finn Stannard es el joven que acaba de graduarse, y quien tenía a su cargo dar el discurso de graduación. La cadena noticiosa SBS se ha hecho eco del discurso y las reacciones que tuvo esta salida del armario.

“Llevo cuatro años trabajando para este discurso. En esos cuatro años he llegado a entender quién soy y cómo no lamentarme por ser yo mismo (…) Presentarte al mundo da un poco de miedo porque, ¿qué pasa si al mundo no le gustas? Me armé de valor y decidí que era el momento de contarle la verdad a alguien. No fue fácil, pero le conté a mi madre que creía que era gay. Vivir con una careta es algo que nadie tendría que sufrir, así que el mensaje que os mando desde mi cabeza es: ‘Apóyate de gente que te deje vivir como eres de verdad y nunca tengas miedo de pedir ayuda. Busca tu propia identidad y estáte cómodo con quien eres”.

Fue parte del valiente discurso. La madre declaró a los informativos que estaba profundamente emocionada con las palabras  de su hijo. “Estoy muy orgullosa de él, del colegio, de los chicos, fue un momento muy especial”, señaló.

finn-stannard

Los alumnos y los profesores se levantaron para aplaudir a Finn. “Finn hizo algo muy arriesgado, pero debía hacerlo por todos los chicos que le siguen, que le tengan como ejemplo si tienen esta orientación sexual. Nunca habíamos tenido a un chico haciendo pública su sexualidad de esta manera“, declaró el director del centro a los informativos de SBS.

Después de esta ceremonia Finn acudió al baile de graduación de la mano de su novio.

Fuente Oveja Rosa

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Arrupe Etxea acogerá la presentación en Bilbao del libro de James Martin

jueves, 29 de noviembre de 2018
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tender-un-puente-jpgEl texto aboga por ‘Tender un puente’ entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI

Para el autor «es muy importante estar fuera del «armario eclesial»

(Grupo Comunicación Loyola).- Luis Mariano González, teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), reflexionará sobre la propuesta del jesuita norteamericano de establecer entre ambos grupos una relación de respeto, compasión y sensibilidad.

La presentación del libro del sello editorial Mensajero, del Grupo de Comunicación Loyola, es una iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea, en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, y se celebrará el próximo 30 de noviembre en el salón de actos del edificio de la calle Padre Lojendio 2, a las 19 h.

James Martin ha abierto el debate en el seno de la Iglesia Católica sobre la relación con la comunidad LGTBI a través de su último libro Bulding a Bridge. Una profunda reflexión donde aboga por tender un puente entre ambas abriéndose a unas nuevas relaciones de respeto, compasión y sensibilidad.

El libro publicado en Estados Unidos llega a España de la mano del Grupo de Comunicación Loyola, bajo el sello de Mensajero, con el título ‘Tender un puente‘. Cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBTI pueden entablar una relación de respeto, compasión y sensibilidad. Una propuesta «realista y factible» para la iglesia española, según defiende el teólogo y miembro de la asociación cristiana Crismhom (Cristianas y Cristianos de Madrid LGTBI), Luis Mariano González.

Para él, este libro es una invitación al diálogo y así lo compartirá durante la presentación del libro en Bilbao, el próximo 30 de noviembre en Arrupe Etxea, en el salón de actos del edificio de la calle del Padre Lojendio 2, a las 19h. Este acto, iniciativa de la Comunidad de Vida Cristiana CVX-Arrupe Elkartea en colaboración con el Centro Loyola Bilbao, es una oportunidad para continuar creciendo en torno a la propuesta eclesial planteada por James Martin.

El autor, editor de la revista América, intenta trazar con audacia y respeto los caminos que pueden acercar a las dos partes, la iglesia institucional y la comunidad LGTBI, separadas por un gran abismo. Desde la premisa de que la obra del Evangelio no puede realizarse si una parte de la iglesia está esencialmente separada de cualquier otra parte, el jesuita James Martin descubre en las propias palabras del catecismo de la Iglesia Católica los ingredientes necesarios para establecer las relaciones deseables para él: Respeto, compasión y sensibilidad.

invitacion

Su propuesta responde a su enorme inquietud suscitada por la matanza colectiva de 49 personas en una discoteca de referencia entre la comunidad gay de Orlando, Florida. Tras el suceso, en verano de 2016, millones de personas expresaron su apoyo a la comunidad LGTBI, incluidos algunos obispos católicos. Sin embargo, el silencio guardado por una mayoría de los máximos representantes eclesiales fue para él revelador.

«Ponía de manifiesto que la comunidad LGTBI seguía siendo invisible en numerosos círculos de la iglesia. Incluso en medio de la tragedia, sus miembros seguían siéndolo», reconoce. De este modo, a lo largo del libro, Martin visibiliza a este colectivo poniendo voz a sus miembros a través de sus experiencias y sus inquietudes como creyentes reunidas a lo largo de su intensa labor pastoral y a la vez, iluminando desde el Evangelio cada paso a dar para el encuentro, «en igualdad de corazón».

En sus argumentos toma de referencia el Evangelio, el Catecismo, el ejemplo de personalidades reconocidas y el ministerio del papa Francisco. Su voz durante una conferencia de prensa en 2016, durante el vuelo de regreso a Roma tras la visita a Georgia y Azerbaiyán, resuena de nuevo en este libro: «Las personas deben ser acompañadas, como las acompañó Jesús. Si una persona en esa situación que usted me plantea se acerca a Jesús, seguro que este no le dirá: «Márchate, porque eres homosexual«».

Para Luis Mariano este encuentro es una oportunidad grande de diálogo y oración. «Es muy importante estar fuera del «armario eclesial«, de este modo, los jóvenes de la parroquia que sean LGTBI, podrán socializar y tener referencias de normalidad en las propias comunidades», asegura. «Será un trabajo lento, pero será fructífero. La Iglesia Católica para evangelizar el mundo LGTBI, necesita de nosotras/os/es como «apóstoles del arcoíris».

James Martin, Sj, es editor de la revista América, publicada por los jesuitas, y autor de numerosos libros, es colaborador en el Canal Historia, en la BBC y en Radio Vaticano. Se graduó en la Wharton School of Business antes de ingresar en la Compañía de Jesús en 1988.

Fuente Religión Digital

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«Basta de homofobia dentro de la Iglesia», por José María Rodríguez Olaizola

martes, 27 de noviembre de 2018
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Homofobia religiosaJosé María Rodríguez Olaizola SJ., reflexiona sobre los clichés de los católicos ante la homosexualidad

«Desgraciadamente, hay muchos cristianos que no respetan a las personas homosexuales»

(José María Rodríguez Olaizola, sj.*).-Ayer publiqué un tuit. Una sola frase: «Basta de homofobia en la Iglesia«. Inmediatamente me encontré con un montón de respuestas. Algunas, positivas. Otras, bastantes, negativas.

Entre las negativas, algunas respetuosas con la persona, pero que discutían mi afirmación. «En la Iglesia no hay homofobia» -decían unos-.

Otros cuestionaban que cómo un sacerdote podía afirmar algo así de la Santa Madre Iglesia. ¿Acaso soy un hereje, un tirabombas, un apóstata encubierto? (sí, de todo esto he leído). Luego, también alguno preguntaba ¿es que acaso hablo por mí mismo? Había insultos también, aunque en esto, como siempre hago ante las faltas de respeto personales, prefiero silenciar y bloquear.

Algunos me urgían a releer el catecismo. Otros decían que la Iglesia es la que atiende a los enfermos de SIDA -gracias por la aclaración, yo mismo estuve varios años en un piso de Caritas, haciendo varias noches a la semana y acompañando a personas con HIV en los años 90, cuando la Iglesia era la única institución que se volcaba con las personas enfermas-. (Por cierto, el SIDA no es patrimonio de las personas homosexuales).

Todo eso lo sé. Y amo a la Iglesia, de la que me siento parte. Y me alegran pasos que se van dando, una mayor sensibilidad, y afirmaciones como la del último Sínodo de los Jóvenes, que en el documento final insiste en que «Dios ama a cada persona, y así lo hace la Iglesia, renovando su compromiso contra toda discriminación y violencia por motivos sexuales»Pero en la iglesia hay homofobia.

Esto no es lo mismo que decir que en la Iglesia solo hay homofobia. Porque, efectivamente, en la Iglesia también hay acogida, y respeto. Hay personas, instituciones, y grupos que acogen. Pero, desgraciadamente, hay personas que rechazan y discriminan. En una institución plural como esta, hay personas que manifiestan hacia las personas homosexuales actitudes hostiles e insultantes, a veces sin ni siquiera darse cuenta.

Alguien me preguntaba: «¿Podrías definir homofobia?» Para definirlo no hay más que leer algunas de las respuestas que recibí. Hay quien ha aprovechado para establecer paralelismos, comparando la homosexualidad con el asesinato o con el robo. También hay quien ha vuelto al atrasado argumento de que homosexualidad es igual a enfermedad. Y, por supuesto, están todos los que inmediatamente vinculan homosexual con pedófilo.

¿Y todavía me discuten que hay homofobia dentro de la Iglesia? Sí, desgraciadamente, hay muchos cristianos que no respetan a las personas homosexuales. Los mismos que exigen celibato de por vida para las personas de orientación homosexual, afirman sin ningún rubor que los homosexuales no pueden ser considerados para el sacerdocio porque no son capaces de una vida célibe. ¿En serio? ¿No ven cierta contradicción entre ambas exigencias?

Honestamente, sé que las polémicas pueden ser ocasión para los insultos. Pero también pueden ser ocasión para la reflexión sosegada desde el respeto. Para seguir buscando, en Jesús y su Palabra, lo que más nos pueda ayudar a comprender el mundo en el que vivimos y a tratarnos desde el amor radical e incondicional que está en el corazón del evangelio. En ello estamos. Y aunque a veces uno tendría la tentación de callar y no meterse en líos, seguimos a un Maestro que no tuvo miedo a alzar la voz.

(*tomado de sus redes sociales), vía Religión Digital

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El Presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel apoya inclusión del matrimonio igualitario en la nueva Constitución

lunes, 26 de noviembre de 2018
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220px-miguel_diaz_canelEn febrero de 2019 en la isla caribeña se votará por una nueva Carta Magna, hecho que ha generado polémica por la definición en uno de sus artículos del matrimonio como «la unión consensuada entre dos personas», sin especificar sexo. 

Cuba avanza hacia la igualdad de derechos de las personas del colectivo LGBT+, algo impensable en los albores de la Revolución cuando las personas homosexuales eran fuertemente perseguidas y obligadas a trabajo forzoso para su “recuperación”.

Ahora, la nación caribeña está a las puertas de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. «Reconocer al matrimonio entre personas, sin limitaciones, responde a un problema de eliminar cualquier tipo de discriminación en la sociedad», dijo en entrevista a Telesur el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

«El país ha ido cambiando, las concepciones también van cambiando, el país evoluciona. No estamos en una burbuja y vamos viviendo realidades (…) En estos años que hemos vivido hay una evolución tremenda en el pensamiento, se han roto muchos tabúes que antes eran cosas muy establecidas y hay una juventud que empuja mucho«, aseveró el mandatario, quien ha manifestado públicamente su apoyo al artículo 68 del nuevo texto constitucional.

cuba-600x385El mencionado artículo, que ha centrado la atención de los ojos del mundo en Cuba, establece el matrimonio como «la unión voluntaria consensuada entre dos personas», sin especificar sexo. Como era de esperarse esta medida ha provocado posturas a favor y en contra. La iglesia católica y la evangélica se han unido para promover el rechazo a los derechos del colectivo LGBT+. Mientras, Cristianos LGBTI cubanos afirman que ‘Dios es poliamoroso y radicalmente inclusivo’

La nueva Carta Magna -que se debate actualmente en todo el país y que se votará en febrero de 2019- reemplazará a la de 1976. Además del artículo 68 que abre las puertas al matrimonio igualitario, también está el inciso 40 que establece igualdad y no discriminación por razón de género u orientación sexual.

mariela-castro-hija-del-dictador-cubano-raul-castro-es-una-militante-contra-la-discriminacion-a-homosexuales-_595_429_1054983-300x216Manuel Vázquez, subdirector del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), indicó a la prensa que “con la nueva Constitución, toda la población ganará en derechos, no solo los homosexuales. El 68, y el 40, que es su fundamento, nos permitirá avanzar hacia una sociedad más diversa. No se trata solamente de celebrar nuestro orgullo, sino de reivindicar nuestras vivencias como una forma legítima y legal en el seno de una sociedad más inclusiva”.

El Cenesex es una institución presidida por Mariela Castro Espín, hija del expresidente Raúl Castro, una de las principales defensoras de los derechos de las personas LGBT+ en la isla.

Fuente Universogay

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El Secretario general de los obispos españoles Luis Argüello, reivindica el derecho de la Iglesia católica a elegir candidatos al sacerdocio «enteramente varones y, por tanto, heterosexuales»… y dice que se disculpa liándola más.

lunes, 26 de noviembre de 2018
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1542974597066Ni rectificación ni perdón…

Celaá no comenta las palabras de los obispos sobre curas y heterosexualidad: «La obra habla por sí misma»

Argüello rectifica y se disculpa: «No he querido decir que los homosexuales no sean perfectamente varones»

Ha querido rectificar porque la declaración se ha expresado de manera negativa

El secretario general de los obispos españoles y obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello, ha rectificado sus palabras sobre sacerdocio y heterosexualidad y se ha disculpado por si la expresión que ha utilizado ha molestado a algunas personas. «No he querido decir que los homosexuales no sean perfectamente varones», ha indicado.

«Pedir disculpas por si la expresión que he utilizado en el contexto de la pregunta que se me hizo, ha podido molestar a algunas personas. Yo no quiero decir que los varones homosexales no sean perfectamente varones, lo que yo he querido expresar con esta frase poco afortunada era algo más amplio», señala en un audio enviado por la Conferencia Episcopal Española (CEE), tras la rueda de prensa que ha ofrecido Argüello este viernes 23 de noviembre.

En su comparecencia, el obispo auxiliar de Valladolid había reivindicado el derecho de la Iglesia católica a elegir candidatos al sacerdocio «enteramente varones y, por tanto, heterosexuales».

Si bien, unas horas después ha aclarado que lo que ha querido expresar es que la Iglesia pide candidatos «de sexo varón, de género varón» pero cuya «tendencia sexual no sea de atracción por el mismo sexo» sino que sea «lo que la corporalidad masculina puede llevar consigo».

«He tratado de explicar por qué la Iglesia elige a estas personas que reúnan esta triple condición: varones -sexo varón, género varón-, que por supuesto las personas de condición hommosexual así lo son», ha subrayado.

Si bien, ha reconocido que «al saltar» su declaración a «un titular de prensa, sobre todo, si se dice de manera negativa -los homosexuales no son enteramente varones-«, ha considerado oportuno rectificar porque «no es» lo que ha «querido decir».

Por su parte, la portavoz del Gobierno y ministra de Educación, Isabel Celaá, ha preferido no comentar las declaraciones del secretario general de los obispos, Luis Argüello, en relación al sacerdocio y la heterosexualidad. «La obra habla por sí misma», ha dicho en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

Celaá ha sido preguntada por las palabras del recientemente nombrado secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, que ha reivindicado este viernes el derecho de la Iglesia a elegir sacerdotes «enteramente varones y heterosexuales» y ha rechazado que se eleve a «categoría jurídica un sentimiento» a la hora de cambiar de sexo.

«No voy a hacer ningún comentario al respecto, creo que la obra habla por sí misma, así que no voy a hacer comentario alguno desde el Gobierno a esta cuestión», ha subrayado.

En concreto, el obispo ha reivindicado el derecho de la Iglesia Católica a elegir candidatos al sacerdocio «enteramente varones y, por tanto, heterosexuales».

Asimismo ha rechazado que un «sentimiento» sea «elevado a categoría jurídica» a la hora de cambiar de sexo.

Fuente Religión Digital

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“Curas pederastas: ¿Una solución radical?”, por José María Castillo

martes, 13 de noviembre de 2018
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42d1d446-e1bd-4f9a-bc77-d87f88763551De su blog Teología sin censura:

Este problema de la pederastia, que tanto daño hace a las víctimas para toda su vida y tanto está destrozando la credibilidad de la Iglesia, no se resuelve suprimiendo la ley del celibato. Los hombres casados abusan sexualmente de menores probablemente lo mismo que los solteros.

Una medida positiva podría ser suprimir la prescripción, en el derecho penal, para este delito. Me consta que los menores, que se sienten humillados por este tipo de abusos, tardan muchos años en decirlo. Y, en la mayoría de los casos, cuando un adulto dice que, de niño, abusaron de él en esta materia, el delito ya ha prescrito. Si llega el día en que penalmente esto nunca prescribe, posiblemente habrá quienes se contengan ante la probabilidad de terminar, alguna vez, en la cárcel.

Pero lo más importante, que quiero decir en esta reflexión, es que la Iglesia tendría que recuperar y poner al día lo que fue la ley eclesiástica que duró en torno a mil doscientos años. La ley que consistía en expulsar del clero (incluso si eran obispos) a los eclesiásticos que cometían abusos que escandalizaban gravemente a los ciudadanos. Los papas, los concilios, los sínodos, tanto en la Iglesia occidental como en la oriental, no sólo insistieron en esta ley, sino que la aplicaron a tres clases de delitos: faltas contra el ordenamiento eclesiástico establecido, contra la sexualidad y abusos que ofendían al prójimo.

Tantas veces y en tantos casos, se repitió esta práctica, que la ley cuajó en una fórmula bien conocida: «sea degradado o expulsado» (y otras expresiones equivalentes) y que viva, de ahora en adelante, «laica communione contentus». Dicho más claramente: «que salga del clero, que comulgue como laico, y que se busque la vida como como todo hijo de vecino».

En 1983, publiqué un extenso artículo sobre este asunto, en la «Revista Catalana de Teología» (VIII/1, pgs. 81-111). Y allí cito, en 277 notas, la abundante y documentada bibliografía que existe sobre este penoso asunto. Son notorios los excelentes trabajos que han escrito sobre este tema: C. Vogel, P. M. Suriski, E. Herman, P. Hinschius, F. Kober, K. Hofmann.

El punto capital, que quiero destacar, es que no debe ser dificultad «para quitarle el sacerdocio», a un clérigo ordenado, el argumento según el cual, si está «ordenado de sacerdote», tiene el «carácter» sacramental, que es imborrable, eterno y nadie lo puede suprimir o prescindir de él.

El argumento teológico del «carácter sacramental» fue un invento de los teólogos escolásticos del s. XI-XII, que destaca Pedro Lombardo, y en el s. XIII desarrolla Tomás de Aquino (Sum. Theol. III, q. 34, a. 2). Pero ni entre los teólogos escolásticos hubo unanimidad, como demostró ampliamente el excelente estudio de J. Galot.

Y termino recordando que la enseñanza de la Ses. 7ª del concilio de Trento no se puede aducir como «dogma de fe» de la Iglesia, ya que lo que afirma el concilio es que hay tres sacramentos (bautismo, confirmación, orden sacerdotal) que no se pueden repetir («Unde ea iterari non possunt«) (CT, vol. 5, 857, 9-10; 859, 16).

O sea, lo que afirma Trento es que los tres sacramentos mencionados solo se pueden administrar una sola vez en la vida. Sacarle a Trento que los curas pederastas tienen que seguir siendo curas toda su vida, eso no está definido por la Iglesia en ninguna parte.

Y termino: decir, como ha dicho el Sr. Giménez Barriocanal (El País, 10. XI. 18), que es «irrelevante el porcentaje de pederastia, insignificante», eso o es una falsedad o una ignorancia impropia de un alto cargo en la Conferencia Episcopal.

Puedo asegurar que sólo el amor y la fidelidad a la Iglesia me mueven a decir estas cosas. El ocultamiento y la hipocresía sólo sirven para hacer más daño a la institución y a seres humanos inocentes.

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La Iglesia católica y la pederastia: el clericalismo que no salva.

sábado, 10 de noviembre de 2018
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abusosAnte los atroces crímenes contra la moral, la dignidad, la libertad y la indemnidad sexual de los menores de edad, a los cuales, sacerdotes y religiosos les robaron la infancia y el sueño a sus padres de verlos crecer felices y sanos como niños normales, parece ser que la Iglesia Católica trata de responder.

El pasado 12 de septiembre, el papa Francisco convocaba a los presidentes de las Conferencias Episcopales para hablar de los casos de abusos en una reunión de carácter privado que tendrá lugar en el Vaticano entre el 21 y el 24 de febrero de 2019.

Con tal motivo, el Comité Ejecutivo, en su reunión de septiembre, aprobó la creación de una Comisión para preparar los materiales de trabajo que presentará el presidente de la Conferencia Episcopal Española, cardenal Ricardo Blázquez Pérez, en este encuentro. Bajo la presidencia del obispo de Astorga, Mons. Juan Antonio Menéndez Fernández, canonista, comenzará sus trabajos esta misma semana.

Lo curioso de esta situación es que no se cuenta con las víctimas para elaborar los nuevos protocolos o para que aporten datos que pueden ser relevantes de cara al trato que se les da a las mismas por parte de la Iglesia católica cuando se denuncian abusos sexuales a manos de sacerdotes. Cuando muchos e importantes clérigos españoles siguen convencidos de que el modo correcto de resolver estos graves delitos es mediante la confesión y en la oscuridad del confesionario, se entiende que no sea necesario contar con la aportación de las víctimas.

La Comisión que preparará los protocolos y documentación que Ricardo Blázquez presentará en el Vaticano, tendrá, en primera instancia, un cariz fundamentalmente jurídico. Estará compuesta por juristas de la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos; del Servicio Jurídico Civil; del Tribunal de la Rota de la Nunciatura Apostólica; del Servicio Jurídico de CONFER; y de la Vicesecretaría para Asuntos Generales. Parece ser que tampoco se cuenta esta vez con psicólogos y psiquiatras expertos en abordaje del trauma de los abusos y sus derivados como el trastorno de estrés postraumático. Prescindir de estos profesionales a la hora de elaborar materiales de referencia para que los protocolos sean efectivos, es como prescindir de nutricionistas en la elaboración de un menú para perder peso. Un sin sentido total y absoluto.

La explicación de todo esto, en un tiempo en el cuál muchos escritores cristianos hablan de la existencia de un cierto lobby gay sacerdotal y episcopal, parece reafirmar que a día de hoy donde el progreso y las interdisciplinariedad se imponen, el clericalismo que durante años hemos vivido en España quiere persistir.

El papel de los laicos aún no está muy afinado, pues sino no se entendería que tras los escándalos económicos que se han producido en el Vaticano y en diferentes países, no se contrate a una gestoría profesional que se haga cargos de los medios materiales y se viva una ejemplaridad de transparencia en cuanto a bienes materiales de la Iglesia Católica.

Pensar que todo el que no hable a favor de la Iglesia es un hereje o no ama suficientemente a la Esposa de Cristo, es desconocer la realidad de la familia, donde existiendo mucho amor entre sus miembros, los problemas se resuelven, también judicialmente cuando componen delitos y delitos graves, al igual que se acuden a profesionales externos para sanar problemas de salud de los miembros de la familia.

La defensa inconsistente que algunos clérigos tratan de hacer, pensando que no se debe acudir a los tribunales civiles o a los medios de comunicación y aludiendo para ello que «los problemas de la familia se resuelven en la familia» o «los trapos sucios se lavan en casa», ya no tiene alcance a estas alturas del siglo XXI. Cuando un padre, un tío o un abuelo abusa de un menor en el seno de la familia, debe ser puesto en conocimiento de las autoridades civiles cuanto antes, y no tratar de resolverlo en el hogar familiar. Por protección al menor en primer lugar y por un deber de justicia innato a la condición humana. La justicia civil entonces, impondrá sus penas, y en el seno de la familia, se castigará de forma ejemplar por el daño causado al núcleo familiar y a la víctima en cuestión.

¿Qué pedimos los católicos a la sociedad? Qué se nos respete en nuestra libertad para creer, celebrar y elegir nuestra educación en principio y valores. ¿Qué aportamos como valor diferencial a la sociedad? Nuestras obras de caridad, nuestros colegios, hospitales, comedores sociales, fundaciones y ONG´S. Todo eso ya es bien sabido, y casi como una monserga, aparece de forma repetitiva en las declaraciones para marcar la X en favor de la Iglesia en la declaración de la renta, pero, ¿nuestra ejemplaridad para abordar un tema tan delicado como los abusos sexuales a menores? ¿nuestro avance para hablar de feminismo y empoderamiento de la mujer tras años de represión? ¿nuestra implicación en la lucha contra un capitalismo salvaje que destruye la esencia del hombre e impone un liberalismo económico que no entiende de hombres sino de números y rentabilidad? No. Ante esto no tenemos palabras ni somos ejemplares. De este modo, pudiera parecer que pedimos a la sociedad que respete y se sienta atraída por un estilo, una formas y un dogmatismo clerical que encajan más en el nacional catolicismo, tan añorado por muchos, que en la etapa de avance, progreso y descubrimiento que nos toca vivir.

¿Le pediríamos a alguien que viviera ahora alumbrado por la luz de las velas? Resulta ridículo, ¿verdad? La corriente eléctrica ya llega a casi todas las partes del planeta tierra y el acceso a la misma, esta facilitado y normalizado.

No llevar la bandera de la ejemplaridad en la lucha contra los abusos sexuales en 2018, es tan decadente como vivir a día de hoy alumbrado por velas sin saber que existe la red eléctrica y las bombillas. Por desgracia, así vivimos este tema en la Iglesia Católica.

El representante de la Santa Sede ante la ONU, el arzobispo Silvano Tomasi, informó en 2009, en una declaración ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que según las estadísticas internas del Vaticano entre el 1,5 y el 5% del clero católico estaba involucrado en casos de abusos sexuales a menores. En 2018, considerando los nuevos casos destapados y aquellos que se ocultaron durante años, el porcentaje asciende al 8%.

El caso de abusos sexuales de Granada, donde 9 sacerdotes y dos laicos estaban implicados en forma de red organizada, y donde declararon como víctimas 4 jóvenes, ha sido la baza principal de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española para transmitir que dichas denuncias no siempre son ciertas. La realidad del asunto es una manipulación total y efectiva por parte de la Santa Sede y de la Conferencia Episcopal Española. Concluye la Sentencia del Tribunal Supremo español con fecha 28 de abril de 2018 y en respuesta a la Audiencia de Granada que de forma sesgada y parcial juzgó el caso:

«El Tribunal de instancia – Audiencia de Granada, sección segunda- tilda de inverosímil la imputación hecha por la acusación. Inverosímil significa según la RAE es lo que parece mentira o es imposible o muy difícil de creer. Lo que no dice la sentencia es que la imputación sea falsa. Lo que es incoherente con tildar el comportamiento del acusador como fruto de mala fe. Incluso lo que tilda de mentiras en referencia a datos que suministra durante la causa le lleva a un reproche de deslealtad que no puede justificar la condena en costas. No solamente porque deslealtad y mala fe son conceptos bien diversos, sino porque en modo alguno explicita la trascendencia de esa supuesta falta a la verdad en datos más o menos circunstanciales incorporados al discurso del acusador.

Tampoco la recurrida llega a afirmar que las circunstancias permitan considerar que el acusador «no podía dejar de tener conocimiento de la injusticia y sinrazón de su acción», ya que, como advertimos, lo que se atribuye al mismo es el conocimiento de determinados datos concretos, pero no, inequívocamente, de aquella falta de verdad respecto del hecho esencial imputado al acusado, o, tampoco, de datos que demostrasen esa falsedad en lo esencial.

Por todo ello hemos de estimar el recurso con declaración de oficio de las costas originadas por éste.

F A L L O

Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido Estimar el recurso de casación formulado por D., contra la sentencia dictada por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada con fecha 11 de abril de 2017; la que dejamos sin efecto …».

La falta de pruebas para condenar al principal sacerdote imputado, no es sinónimo de la falta de verdad en la denuncia. Verdad que fue confirmada, como en el caso Gaztelueta, por equipos de la policía judicial expertos en análisis de testimonio, que otorgan a las víctimas un testimonio verosímil y coherente y en los curas agresores un testimonio deshonesto cuando declaran en sede judicial.

Por si esto fuera poco, igualmente en el examen de los aparatos informáticos y telefónicos intervenidos al grupo de curas, además de la negativa a facilitar contraseñas de archivos protegidos por parte de los sacerdotes y de la desaparición o borrado de archivos o memorias, se encontraron múltiples archivos con documentos relativos a abusos sexuales en menores, documentos sobre el perfil de las víctimas en redes sociales, documentos sobre menores, penas, eyaculación precoz, sexo para uno, prescripción … etc (libros, comentarios, artículos…etc).

Con todo esto, además de las múltiples pruebas periciales que confirman de forma rotunda la existencia de los abusos, por la vía penal, como suele ocurrir por el código penal español que en este momento está en vigor, se declara la prescripción de los delitos de abuso sexual -señala el juez instructor del caso de Granada – «En el Auto judicial de 14 de Febrero  se acuerda, por aplicación legal obligatoria y por supuesto, no es porque no existan indicios de responsabilidad suficientes como ya se explicó en aquel auto,  declarar la prescripción de los delitos de abusos sexuales sin penetración, exhibicionismo y encubrimiento, todo ello con prevalimiento , y en sus distintas formas de participación, en cuanto a los hechos expuestos en el mismo y por los que se siguió inicialmente la  causa en relación a Francisco J. Campos Martínez , Manuel Morales Morales , Sergio Quintana Muñoz, José Gabriel Flores Flores, Manuel Jiménez Jiménez, Manuel Fajardo Rodríguez, Manuel Quintana Muñoz, Angel Moreno Muñoz, Juan Carlos Moreno Muñoz, Vicente Rodríguez Rodríguez, y José Jorge Nieto García.

Y para contrarrestar, las víctimas de tan execrables delitos llevados a cabos por sacerdotes que se permiten dar lecciones morales, confían en el derecho canónico y en los maravillosos protocolos de la Santa Sede para estos delitos que recogen: Leer más…

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¿Informar de los abusos del clero es ‘atacar’ a la Iglesia católica?

martes, 6 de noviembre de 2018
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manifestaciones-vs-pederastiaCompartimos el editorial de Religion Digital porque practicamente podríamos firmarlo nosotros… Quien denuncia y no quien comete el delito es acusado de atacar a la Iglsia… El mundo al revés.

«No vamos a olvidar a las víctimas, que hoy se sienten en la Iglesia como descartados»

«No pretendemos atacar a la Iglesia, sino cumplir con nuestra deontología profesional»

(Editorial de RD).- Arrecian los casos de abusos sexuales, de poder y de conciencia del clero católico en todo el mundo. Incluso en España comienzan a emerger y se espera que, como en el ámbito anglosajón, también en el hispano se produzca una explosión de denuncias, mientras la Iglesia española sigue tomando medidas cosméticas y de cara a la galería.

¿Qué debe hacer un medio de comunicación como el nuestro a la hora de informar sobre esta plaga? ¿Informar de todo, informar selectivamente, o silenciar esa información para no contribuir al mayor descrédito de la institución?

Algunos lectores nos escriben sobre el tema, se quejan de que «damos demasiadas noticias sobre los abusos del clero» y piden que bajemos «el diapasón y el nivel de información respecto a estos casos». Unos pocos nos acusan, incluso, de «atacar a la Iglesia», de «intentar mancharla» y de fijar demasiado el foco en lo negativo, sin resaltar lo positivo.

También, es cierto, recibimos palabras de ánimo e invitaciones a seguir en la brecha de la denuncia por parte de numerosos lectores y, especialmente de las víctimas, que siempre lo son, y que agradecen a «los medios honestos y profesionales, que nos dan voz en un ambiente tan silente y poco solidario a la par que carente de empatía con tanto drama y tragedia humana».

Unas cuantas consideraciones al respecto:

1/ Somos una web aconfesional. De ahí que no estemos sometidos a las directrices de la jerarquía, renuente en muchos casos a ponerse abiertamente al servicio del cambio de mentalidad que el Papa Francisco está pidiendo respecto a los abusos: centrarse en las víctimas. La mayoría de los medios católicos de nuestro país continúan guardando silencio sobre esta lacra, unas veces urgidos por los obispos y otras, por sus propios mecanismos de autocensura y autocontrol. Por ahora, obispos y medios confesionales se esconden y siguen anclados en las viejas inercias de tapar y encubrir, y lavar los trapos sucios en casa. Cuando quieran cambiar de dinámica y colocarse al ritmo que marca Francisco de contribuir con valentía a la verdad y a la sanación, posiblemente ya sea demasiado tarde para ellos.

2/ Sin ser confesionales, sí somos un grupo de periodistas católicos laicos que quieren rendir, libre y autónomamente, un servicio importante y necesario para toda la comunidad eclesial (desde la jerarquía hasta el último fiel), que consiste en informar de todo lo que pasa en el ámbito religioso de la forma más profunda y más rápida. Y, por supuesto, de todo lo que pasa en la Iglesia católica, mayoritaria en el ámbito hispano al que nos dirigimos primordialmente y del que proceden la mayoría de nuestros más de cinco millones de visitantes mensuales.

3/ Es evidente que los medios de comunicación nos alimentamos más de lo malo que de lo bueno. Y no por interés malsano, sino porque la dinámica noticiosa se basa precisamente en aquel viejo aserto de que no es noticia si un perro muerde a un hombre. Sí lo es, en cambio, si un hombre muerde a un perro. Es decir, si publicamos las noticias negativas de la pederastia clerical no es por atacar ni manchar a la institución, sino por puro criterio de interés informativo.

4/ Está claro, también, que lo negativo llama más la atención y tiende a fijarse más en la memoria selectiva de los lectores. Pero más del 80% de las noticias que publicamos en RD son de carácter positivo y resaltan el buen hacer, la misericordia y la lucha por la justicia y la paz de muchos colectivos eclesiales. Desde curas a frailes, monjas y misioneros, pasando por fieles, parroquias, Cáritas y asociaciones de todo tipo. Damos, pues, muchas más noticias positivas, con especial referencia al ministerio y al magisterio del Papa Francisco y a su primavera.

5/ Hemos lanzado, en este sentido, varias campañas en apoyo del Papa, alguna de las cuales sigue vigente, recogiendo decenas de miles de apoyos a Francisco en ProFrancisco.

6/ No informar de la plaga de los abusos clericales sería tanto como minusvalorar el enorme drama de la pederastia clerical, que, precisamente, se ha agravado, porque muchos, tanto en la jerarquía como en el clero, han optado y siguen optando por esconder, tapar, ocultar y encubrir. Esta vieja dinámica, que tanto daño hizo y sigue haciendo a la institución, sólo puede conducir a nuevas heridas, escándalos y crisis. Demuestra, además, que algunos, víctimas del clericalismo, no han calibrado bien lo que esta plaga significa desde hace décadas.

7/ Esta gravísima crisis está golpeando el corazón de toda la Iglesia, provoca una hemorragia constante de fieles que se van asqueados, hace tambalear la fe de muchos católicos sencillos, aparta de la institución, de una manera radical, a las generaciones jóvenes, y conduce a la pérdida total de credibilidad de la institución. La Iglesia tiene que volver a ganarse la confianza de la gente y, para eso, tiene que volver a ser casa segura para todos, especialmente para los menores.

8/ Como suele repetir el Papa, el clericalismo está en la base de los abusos sexuales, de poder y de conciencia. No es una cuestión de homosexualidad o promiscuidad, como apuntan los más tradicionalistas, sino de poder. La única forma que tenemos los medios de contrarrestarlo es la denuncia clara, tajante, radical y total de sus abusos del clero. Porque los abusadores le temen más a los medios que al infierno. Como decía Óscar Wilde, «»todo se trata de sexo, excepto el sexo, que se trata de poder».

9/ No tratamos tampoco de resaltar por encima de todo la pederastia clerical, dejando de lado a la que se da en los demás ámbitos de la vida social. Nos centramos en la clerical, porque somos un medio especializado y centrado en la información religiosa. Por eso, nos fijamos en los abusos cometidos en el seno de todas las confesiones religiosas.

10/ En definitiva, con nuestras denuncias de la pederastia clerical no pretendemos atacar a la Iglesia católica, sino cumplir con nuestra deontología profesional, que nos obliga a contar todos los casos (por mucho que asqueen) y con nuestra conciencia de creyentes, que tratan de comprometerse sólo con la verdad, que nos hace libres. Por eso, no vamos a olvidar a las víctimas, que hoy se sienten en la Iglesia como esos descartados de los que tanto habla el Evangelio de Jesús, y a quienes está recuperando el Papa Francisco.

A los lectores que nos acusan de exhibir demasiado las vergüenzas clericales, tenemos que invitarlos a huir de la dinámica ramplona de ‘matar al mensajero’, que evidencia una falta total de argumentos serios. Si los medios de comunicación publicamos estos casos, es porque existen. Nadie se los inventa. Y, como todo el mundo sabe, lo que se publica es casi siempre sólo la punta del iceberg. El poder clerical, como otros tipos de poder, tiene más miedo a los medios que al mismísimo Satanás. Controlar el poder eclesiástico es uno de los sacrosantos deberes de los informadores religiosos. Que intentamos cumplir lo mejor que podemos y sabemos.

Fuente Religión Digital

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“Cómo reformar la Iglesia”, por Carlos Osma

miércoles, 31 de octubre de 2018
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ReformaiglesiaMonumento a la Reforma, Ginebra

En el Día de la Reforma, publicamos este artículo del blog Homoprotestantes:

En ocasiones escucho reflexiones, predicaciones, o leo artículos en los que se anima a reformar la Iglesia. Si además la persona que hace este llamamiento pertenece al ámbito protestante, en algún momento repite la archiconocida frase: “Una iglesia reformada, siempre reformándose”. Bien es cierto que en pocas ocasiones indica en qué debe consistir esa reforma, porqué es necesario hacerla, y qué le ha llevado a pensar así. En realidad, en la mayoría de ocasiones, creo que la frase es más bien una muletilla, un elemento de la tradición que sobrevuela el discurso para indicar que se es protestante, que no se es fundamentalista, o que se está a años luz de otras iglesias en las que no hubo reforma.

En Martín Lutero encuentro también esa voluntad de transformación, de reforma de la realidad religiosa en la que estaba inmerso, pero entiendo que esta voluntad tuvo su origen en una experiencia previa de insatisfacción real, no teórica. Lutero tenía una autocomprensión negativa de sí mismo y esto le limitaba y le producía sufrimiento. Desde muy joven le acompañó el temor a un Dios castigador que le exigía una vida de sacrificios interminables. Por eso se dedicó al ayuno, a la autoflagelación, a la confesión constante; aunque nada de todo esto le hizo sentirse reconciliado con Dios.

Siempre hay casos excepcionales, es verdad, pero el de Lutero no lo es, creo que en la mayoría de ocasiones las reformas no surgen de personas que se encuentran cómodas con el sistema en el que viven, sino de las que padecen sus consecuencias negativas. Jamás una persona satisfecha con su iglesia querrá reformarla. Jamás una persona a la que le va bien con la vida que tiene querrá que ésta cambie. Seguro que en algún momento dirán eso de que es necesario reformarse, adaptarse, transformarse… pero serán sólo palabras. La reforma nace de una insatisfacción profunda con el sistema, no de palabras huecas biensonantes.

El 31 de octubre de 1517 Lutero clavó en la puerta de la iglesia del Palacio de Wittemberg sus 95 tesis. Por aquel entonces el papa León X quería renovar la Basílica de San Pedro en Roma, y desarrolló una campaña para recaudar fondos mediante la venta de indulgencias. Los compradores recibían a cambio una reducción de sus días de castigo en el purgatorio e incluso el perdón de los pecados. Lutero podría haber colaborado con dicha campaña aunque sus planteamientos teológicos no la vieran con buenos ojos, o podría simplemente haberse callado. Pero al leer algunas de sus tesis encontramos que no fue así:

Tesis 21. “En consecuencia, yerran aquellos predicadores de indulgencias que afirman que el hombre es absuelto a la vez que salvo de toda pena, a causa de las indulgencias del Papa”.

Tesis 22. “De modo que el Papa no remite pena alguna a las almas del purgatorio que, según los cánones, ellas debían haber pagado en esta vida”.

Con sus 95 tesis Lutero convierte su insatisfacción en una denuncia. Porque la insatisfacción que es incapaz de denunciar, no puede reformar ninguna iglesia, ni ninguna vida. Hay un momento en el que la experiencia de opresión debe surgir y convertirse en algo real para que el cambio pueda ser posible. Si Martín Lutero se hubiera callado, no estaríamos hablando hoy de reforma protestante. Evidentemente la denuncia situó a Lutero en un lugar peligroso, y él lo sabía, no era un ignorante ni un loco, tenía conocimiento de lo que les había ocurrido a muchos otros reformadores anteriormente. Para que una iglesia pueda ser reformada, para que sea real la petición de una reforma constante, se necesitan personas que denuncien el status quo y que asuman las consecuencias de hacerlo. En iglesias donde todo esto es imposible, donde las voces discordantes son excomulgadas, o donde éstas no se atreven a levantar la voz por cobardía, no hay posibilidad real de reforma. El Espíritu Santo dirige la iglesia hacia la reforma a través de voces proféticas.

Cuando algunos cristianos y cristianas alaban la respuesta de Lutero ante las exigencias del papa León X para que se retractara de 41 de sus 95 tesis: “No puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro actuar contra la conciencia”. Deberían preguntarse si alguna vez se han enfrentado a una situación como esa dentro de la iglesia, y si actuaron como Lutero, defendiendo su conciencia, o como León X, que trató a Lutero como un delincuente, prohibió la posesión o lectura de sus escritos y dio inmunidad a quien lo asesinara. ¿Dónde se alinearon? ¿Con quienes defendían la conciencia o quienes defendían la ortodoxia?

Martín Lutero vivió una experiencia opresiva y levantó la voz para oponerse a lo que él consideraba erróneo e injusto, pero no se quedó ahí. Se atrevió también a hacer una propuesta basada en la tradición bíblica y eclesial, que le liberaba de sus temores al igual que al resto de cristianos. Se atrevió a dejar sin argumentos a quienes utilizaban las condenas y el temor en beneficio propio. Y lo hizo afirmando que la salvación es un regalo de Dios, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por la fe. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo[1]”. No tenía mucho sentido el sentirse culpable, el vivir atemorizado, condenado… La liberación no se encontraba ni en la Ley ni en los dirigentes de la iglesia, sino en la fe en el Dios de Jesús. Por eso un cristiano no debía tener como sumo juez al papa, sino a Jesucristo y su Palabra en la que se revela su voluntad.

La liberación que supuso la Biblia para cristianos como Lutero es difícil de entender hoy, ya que la ortodoxia evangélica la ha petrificado y puesto al servicio de la opresión. La Biblia ya no es fuente de liberación, sino una ley que está al servicio del capricho del líder de turno que dice poseer la lectura verdadera. Las lecturas fundamentalistas han debilitado profundamente la percepción de la Biblia como lugar de liberación para los seres humanos. Las personas LGTBI somos unas de las danificadas por este proceso diabólico que pretende destruir cualquier autocomprensión positiva que podamos hacer de nosotros mismos, al mismo tiempo que exige una represión de nuestros deseos y un reconocimiento de culpabilidad por ser como somos. Sólo comprando sus indulgencias con mentiras podemos alcanzar la salvación que ellos nos otorgan.

Pero es desde esta situación opresiva desde la que las personas LGTBI podemos convertirnos en profetas que traen una nueva reforma a la iglesia. Una reforma que no nacerá del legalismo, sino de la experiencia y la liberación del texto bíblico de manos de quienes lo están adulterando. Y esto ocurrirá si nos atrevemos, como Martín Lutero y tantos otros reformadores, a levantar la voz denunciando la opresión heteronormativa aunque esto signifique nuestra expulsión de las iglesias que no dejan espacio al profetismo, y que son más sensibles a las lecturas literalistas y las tradiciones homófobas que al dolor que éstas producen. Y si partimos de nuestra experiencia y somos valientes en la denuncia, también podremos encontrar respuestas que dejen sin sentido al poder heteronormativo. En realidad no tenemos que buscar demasiado, ni ser muy originales, porque la Palabra de Dios siempre ha dado vida a quienes la han visto negada, y es por gracia que vivimos los cristianos, por medio de la fe… no por cualquier otra cualidad humana, ni siquiera la heterosexualidad.

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. No por vuestra heterosexualidad, para que nadie se gloríe[2]”.

Las cristianas y los cristianos LGTBI somos una oportunidad de reforma para la iglesia, una oportunidad para curar de heteronomatividad sus discursos, sus lecturas, su praxis. Una oportunidad, ni la primera ni la última, de hacer del evangelio una fuente de liberación para toda la Iglesia.

Carlos Osma

[1] Rm 5,1

[2] Ef 2,8-9 El texto pone “obras” donde pongo “vuestra heterosexualidad”.

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«La reforma necesaria de la Iglesia», por José Mª Castillo

martes, 30 de octubre de 2018
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450_1000De su blog Teología sin censura:

El papa Francisco ha convocado un Encuentro Mundial de todos los presidentes de las Conferencias Episcopales de la Iglesia Católica. El Encuentro se tendrá en Roma, en el próximo mes de febrero. Un acontecimiento como éste no se había producido nunca en la Iglesia. Seguramente porque nunca la Iglesia lo había necesitado tanto como ahora, cuando raro es el día que no nos enteramos de nuevos escándalos (clericales o eclesiásticos) que se hacen públicos en los sitios más inesperados y en situaciones que no imaginábamos.

Lo primero, que nos viene a decir esta convocatoria del Papa Francisco, es que la Iglesia necesita, de manera urgente, una reforma a fondo. Todo el mundo sabe que ya Lutero (y los demás reformadores del s. XVI) promovieron una reforma en su tiempo. Ninguna persona culta pone en duda la genialidad de Lutero. Pero también es verdad que la reforma de Lutero, en vez de reformar, lo que hizo fue dividir a la Iglesia. Y hoy, una de las cosas que más necesitamos es unirnos todos, lo más posible y en cuanto sea posible.

La segunda cosa, que nos dice esta convocatoria que ha hecho el Papa Francisco, es que la Curia Vaticana – al menos, tal como está ahora mismo – es incapaz para resolver los problemas más serios que tiene planteados actualmente la Iglesia. La Curia Romana ha servido, entre otras cosas y hasta ahora, para ocultar los problemas de fondo, que tiene planteados la Iglesia desde hace siglos. Pero las clandestinidades ya no son posibles, en la cultura en que vivimos y con la abundancia creciente de técnicas de la comunicación, que manejamos y nos manejan.

En tercer lugar, el Papa Francisco, al convocar este Encuentro de todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo, lo que en realidad está haciendo es poner en práctica una de las cuestiones más importantes que decidió el Concilio Vaticano II, a saber: que el “orden (o colegio) de los obispos” es, con el Romano Pontífice, “sujeto de suprema y plena potestad sobre la Iglesia universal” (LG 22, 3). O sea, el poder supremo en la Iglesia no lo tiene la Curia Romana, sino que lo tiene el Papa y el Colegio o Cuerpo episcopal con el Papa.

Ya es hora de que, en la práctica del gobierno de la Iglesia, las cosas se gestionen de otra manera, dado que, tal como se han gestionado hasta este momento, la Iglesia está atascada en un clericalismo atrasado, que, en gran medida, está alejando a la Iglesia de la cultura y de la sociedad de nuestro tiempo. Las iglesias vacías, los conventos vacíos, los seminarios también medio vacíos, con una teología extraviada ante los problemas más apremiantes de este momento…, ¿y seguimos tirando y esperando a ver si esto mejora? ¿cómo? ¿cuándo? ¿dónde? ¿estamos ciegos o andamos perdidos y sin ideas de los deberes apremiantes que nos urgen?

Además, es importante saber que el Papa Francisco, al dar más protagonismo a las Conferencias Episcopales, no hace sino recuperar la tradición de la Iglesia del primer milenio. Durante diez siglos, la Iglesia era gobernada por los Sínodos locales o regionales. Y con aquella forma de gobierno, la Iglesia se hizo presente y marcó toda la cultura de Europa.

Por el contrario, cuando en el s. XI el Papa Gregorio VII le dio el giro decisivo al gobierno de la Iglesia, constituyendo al papa como “señor supremo del mundo”, hasta desembocar en el “poder pleno y supremo” (“plenitudo potestatis”) (Inocencio III), la consecuencia fue legitimar (como si fuera el dueño del mundo) a los reyes de Europa para justificar el colonialismo cuyas consecuencias estamos pagando ahora, con un futuro que no sabemos ni cuándo ni cómo tendrá solución.

Además, si el papado busca sus colaboradores directos en las Conferencias Episcopales, el gobierno de la Iglesia será más participativo, con más posibilidades de cooperación de los laicos y menos gestión administrativa de la mera burocracia, que inevitablemente queda más alejada de los problemas que vive la gente y de las soluciones que necesitan sobre todo los más desvalidos.

En todo caso, cuanto sea o ayude a evitar la tentación de “los Zebedeos”, aquellos que apetecían los primeros puestos (Mc 10, 35-41; Mt 20, 20-24) será un factor importante para que en la Iglesia haya más unión de todos y el ejemplo de Jesús esté más vivo y presente en quienes gobiernan.

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«Tender un puente», de James Martin, SJ, publicado en español.

martes, 30 de octubre de 2018
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tender-un-puente-jpgJames Martin es un sacerdote jesuita que ha publicado “Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad”, un libro que anima a la iglesia católica a abrir sus brazos a la comunidad LGBT.

La orientación sexual de las personas ha generado mucha incomprensión dentro de la Iglesia católica. De hecho, el debate no siempre ha estado a la altura del respeto, compasión y sensibilidad cristiana hacia las personas que forman la comunidad de católicos LGBTI.

Este libro de James Martin, «Tender un puente» nos sitúa ante los pilares de un puente necesario entre la comunidad LGTBI y la iglesia institucional. Un puente que todos los católicos debemos construir, porque formamos parte de una misma Iglesia.

Ni “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas LGBT. Llamemos a los católicos gays de una forma que afirme su orientación, y mostrémosles más respeto y compasión. Estos son los cambios que propone para la Iglesia el influyente jesuita James Martin,  colaborador habitual de la revista América, publicada semanalmente por los jesuitas estadounidenses en la que abordan temas sobre el catolicismo y la relación de la iglesia con la vida cultural y política y que son recogidos en un nuevo libro que cuenta con la bendición de los cardenales Kevin Farrell y Joseph Tobin y que anima a la Iglesia Católica a ser más compasiva y respetuosa con la comunidad LGBTQ. Construyendo un puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad es el título del libro, que han asegurado es “Necesario”, “valiente” e “inspirador”.

Tal y como informa Religion News Service, con esas palabras recibieron los dos purpurados el tomo de Martin, Tender un Puente: cómo la Iglesia Católica y la comunidad LGBT pueden entrar en una relación de respeto, compasión y sensibilidad. A pesar de lo alentador del título del libro, lo cierto es que no apoya ningún cambio de doctrina ni cuestiones tan candentes como el matrimonio igualitario, pero emplea cuatro letras que resultan controvertidas dentro de la religión: no dice “homosexuales” ni gente “atraída por el mismo sexo”, sino personas “LGBT”.

El cardenal Farrell, recientemente elegido por el Papa Francisco para dirigir la oficina del Vaticano en asuntos de familia y vida, elogió la escritura de Martin: “Es un libro bienvenido y muy necesario, que ayudará a los obispos, sacerdotes y líderes de la iglesia a acompañar más compasivamente a la comunidad LGBT. También ayudará a que los católicos LGBT se sientan más a gusto en lo que es, después de todo, su Iglesia. En demasiadas partes de nuestra Iglesia, las personas LGBT han sido forzadas a sentirse mal recibidas, excluidas e incluso avergonzadas”, agregó el cardenal de Newark, Joseph Tobin. El religioso aseguró que “el valiente, profético e inspirador libro del padre Martin marca un paso esencial para invitar a los líderes de la iglesia a ejercer el ministerio con más compasión y a recordar a los católicos LGBT que forman parte de nuestra iglesia como cualquier otro católico”.

El obispo Robert McElory de San Diego, una figura en ascenso en la jerarquía eclesiástica estadounidense, va todavía un poco más lejos al afirmar que los católicos homosexuales también deben ser amados de manera genuina: “El Evangelio exige que los católicos LGBT sean genuinamente amados y atesorados en la vida de la iglesia. Pero no lo son”. McElroy dijo que Martin “nos proporciona el lenguaje, la perspectiva y el sentido de urgencia para reemplazar una cultura de alienación con una cultura de inclusión misericordiosa”.

El propio Francisco provocó una polémica cuando utilizó el término “gay” el año pasado al decir que la Iglesia Católica debería pedir disculpas a las personas LGBT, entre otras, por haberlas “ofendido”. Unas declaraciones que parecían adelantar cambios de actitud en la iglesia, pero que finalmente no se han llegado a materializar realmente.

Los comentarios del Papa se produjeron después de la masacre en un club nocturno gay en Orlando, Florida, el pasado junio, donde resultaron 49 personas muertas. También el libro de Martin surgió de esa tragedia. A James Martin le sorprende la falta de compasión de los obispos estadounidenses con las personas homosexuales, lo que le lleva a profundizar sobre el tema que desarrolla en el libro.

Martin, cuyos libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y temas relacionados han estado en las listas de best-seller, ha escrito a menudo sobre el papel de gays y lesbianas en la iglesia, y sobre la necesidad de darles la bienvenida, por lo que no sorprende que el libro de Martin se haya convertido en un best-seller, puesto que no es la primera vez que logra buenas ventas con libros sobre Jesús, la espiritualidad católica y otros temas relacionados con la religión, como ya sucediera con The Jesus guide to (almost) everything. A menudo escribe también sobre el papel de los homosexuales en la iglesia y la necesidad de que la iglesia les abra sus brazos definitiva y sinceramente.

“Estaba encantado de que el cardenal Farrell y el cardenal Tobin encontraran el libro útil”, dijo Martin. “Para mí es un recordatorio de que muchos en la jerarquía apoyan un acercamiento más compasivo a los católicos LGBT”.

El autor de Construyendo puentes apoyó que los líderes de la iglesia se dirijan a las personas LGBT por el término que ellos prefieren, y pidió el fin de los despidos indiscriminados de los empleados de la iglesia que son descubiertos como homosexuales o que hacen pública su orientación sexual, y al mismo tiempo pidió a gays y lesbianas que sean considerados y respetuosos con la jerarquía de la Iglesia: ambas partes pueden escuchar y aprender unos de otros.

El pasado 26 de Octubre fue presentado el libro en el Centro Arrupe de Sevilla por el grupo Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla. Juan V. Fernández, buen amigo de James Martin, se encargó de presentarlo y un vídeo grabado especialmente para la ocasión por el propio Martin, sirvió para introducir el libro y reflexionar sobre su contenido. Os dejamos con el video:

Fuente Loyola Grupo de Comunicación/Ichthys Cristianxs lgtbh de Sevilla/Cristianos Gays

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Una víctima acusa al obispo de Oviedo Jesús Sanz Montes de encubrir al cura que abusó de ella

martes, 30 de octubre de 2018
Comentarios desactivados en Una víctima acusa al obispo de Oviedo Jesús Sanz Montes de encubrir al cura que abusó de ella

sanzmontes2013«Me dijo que era mi palabra contra la suya», asegura este mujer

No abrió ninguna investigacioón ni ningún proceso eclesiástico contra él

El Gobierno de España anuncia al Vaticano que cambiará la ley para que los abusos sexuales «sean imprescriptibles«

“Si quieres una compensación económica, pídela y veremos”

Una víctima asturiana de 36 años acusa al actual arzobispado de Oviedo, Jesús Sanz Montes, de tratar de ocultar su caso ocurrido hace casi tres décadas. Sanz Montes conoce lo sucedido de primer mano, ya que la mujer le escribió una carta a mano en la que le relataba todo lo que le había hecho un cura en Villaviciosa desde que tenía seis años y hasta los trece.

El caso no ha sido admitido a trámite en los juzgados al haber prescrito el delito. Sin embargo, ahora que ha dado el paso de denunciar, la víctima se niega a que la Iglesia también dé carpetazo al caso.

La mujer y el arzobispo de Oviedo llegaron a verse en persona, según relata ella misma al periódico El País. Sanz Montes tenía en la mano la carta. La había leído. Le dijo que no podía hacer nada, que era su palabra contra la del sacerdote al que acusaba.

También le explicó que el cura estaba bajo vigilancia y que llevaba un tiempo apartado. No abrió ninguna investigación ni ningún proceso eclesiástico, tal y como marca el protocolo que tiene la Conferencia Episcopal.

Era el año 2015. Habían pasado muchos años, de sufrimiento y de dolor por lo sucedido. Toda esa fase fue necesaria para que, finalmente, se decidió a hablar. La negativa del arzobispo de Oviedo a actuar la convenció de que tenía que denunciar.

Lo hizo pero la sección octava de la Audiencia Provincial lo rechazó porque el delito había prescrito. Cuenta la víctima que el sacerdote al que acusa de haber abusado sexualmente de ella tuvo que declarar. Acudió acompañado por un abogado de la propia diócesis que no había movido un dedo. Lo negó todo.

La asturiana no da la batalla por perdida. El caso sigue en manos de una abogada que trata de reunir pruebas para volver a llevar el caso de los tribunales. Sabe que su caso no es único. Ese mismo sacerdote acumula más denuncias, de una comunidad cristiana en la que vivían. Los recuerdos enterrados durante años comenzaron a golpearla cuando comenzó a la Universidad. Sufrió una depresión y tuvo que acudir al psicólogo. No entienden cómo es posible que este tipo de casos prescriban.

La Archidiócesis de Oviedo ha confirmado a El País que este caso se archivó en 1997 y que esta segunda denuncia había prescrito. Este diario explica que este mismo años 2018, el arzobispado ha trasladado a este sacerdote a la zona de Pola de Siero.

Éste no es el único caso que refleja la investigación del rotativo madrileño, que apunta otros cuatro casos: el de Leopoldo Martín, de 80 años, que sufrió en un internado religioso hace más de 70 años; el de Teresa Conde, que relata los abusos que sufrió siendo menor, durante dos años, en un religioso de los Trinitarios de Salamanca; el de Manolo, que denunció a un salesiano en Cádiz, quien fue declarado inocente; o el de Manuel Villar, quien denunció abusos en Castellón. El País asegura que al correo habilitado para denuncias le han llegado al menos un centenar de casos, que están analizando.

Fuente Agencias/El País, vía Religión Digital

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Sínodo de los jóvenes: La mayor polémica está en la inclusión o no en el texto final de términos relacionados con la cultura LGTBI

sábado, 27 de octubre de 2018
Comentarios desactivados en Sínodo de los jóvenes: La mayor polémica está en la inclusión o no en el texto final de términos relacionados con la cultura LGTBI

respetolgbt_560x280Se constata «la urgencia de un cambio necesario e inevitable» sobre el papel de la mujer, adelanta Il Messagero

La declaración del Sínodo planteará una «reforma histórica» para erradicar la pederastia en la Iglesia

(Jesús Bastante).- «Es necesario reconocer con humildad que detrás de la propagación de la cultura del abuso hay un vacío espiritual que se enfrenta a una conversión decisiva del corazón». El documento final del Sínodo, cuyo borrador votarán los padres sinodales el sábado antes de presentarlo al Papa, incluirá un rotundo mea culpa de la pederastia eclesial, al tiempo que planteará una «reforma eclesial de importancia histórica» para erradicar los abusos de la Iglesia católica.

Al menos así lo adelanta Il Messagero, que ha tenido acceso al borrador de texto que debaten los padres sinodales. En la línea de lo adelantado por los cardenales Marx y Tagle, el documento recogerá cómo «los abusos sexuales son también abusos de poder«, que se achacan a «la falta de responsabilidad y transparencia con la que se han manejado».

«Desafortunadamente, la Iglesia ha acabado asumiendo un estilo de ejercicio de poder que marca la historia del mundo, hecha de violencia contra los pequeños y vulnerables», apunta el borrador.

Y es que, pese a algunas oposiciones internas, el objetivo de Francisco no es otro que reflejan, ante el mundo y ante los jóvenes, «una Iglesia que se pone verdaderamente a la escucha y que no tiene siempre una respuesta prefabricada ya lista». Pese a todo, y al deseo del Papa de ofrecer un documento que arriesgue, se mantiene hasta el final la duda de si el texto final incluirá o no referencia a la terminología asociada con la cultura LGTBI.

«Se quiere utilizar un lenguaje inclusivo, pero no enredarnos con las palabras, sino ofrecer una propuesta para todos», apuntó a RD un padre sinodal, que entiende que el borrador «es bastante rico», y que «no defraudará».

Sin embargo, según lo adelantado por Il Messagero, las referencias al papel de la mujer en la Iglesia se limitan a dos puntos del documento, en concreto los 62 y 155. En los mismos, se dice que «entre los jóvenes surge la exigencia de un mayor reconocimiento y valorización de las mujeres en la sociedad y en la Iglesia», y se reconoce que «muchas mujeres desempeñan un papel insustituible en las comunidades cristianas, pero rara vez participan en los procesos de toma de decisiones, incluso cuando tales procesos no requieren responsabilidades ministeriales específicas o reconocimiento eclesial».

«La ausencia de la voz y la mirada femeninas empobrecen el debate y quitan al discernimiento una contribución preciosa. Es importante emprender procesos que hagan a todos más conscientes de la urgencia de un cambio necesario e inevitable«, recalca el primero de los puntos.

Por su parte, el número 155 añade que «un aspecto de particular importancia en este sentido es el de la presencia femenina en los cuerpos eclesiales en todos los niveles, también en función del liderazgo, y de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones eclesiales».

«Es un deber de justicia, que se inspira tanto en la forma en que Jesús se relacionó con los hombres y mujeres de su tiempo, como en la importancia del papel de algunas figuras femeninas en la historia de la Iglesia. El tema de la presencia femenina en las asambleas sinodales también se planteó, evitando la disparidad entre la representación de la vida religiosa masculina y femenina«, se apunta.

Fuente Religión Digital

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Dos víctimas acusan al cardenal Dolan de encubrir los sacerdotes que abusaron de ellos

sábado, 27 de octubre de 2018
Comentarios desactivados en Dos víctimas acusan al cardenal Dolan de encubrir los sacerdotes que abusaron de ellos

dolanEl hoy arzobispo de Nueva York vivía en la mismacasa donde se produjeron, en los 70, los crímenes

Chris O’Leary: «Dolan no es ningún pastor, es un lobo. No es parte de la solución, sino del problema. Borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine». Las denuncias no aparecen en el expediente

Otra víctima acusa a Dolan de encubrir al sacerdote que abusó de él, esta vez en Nueva York

«Sin ninguna duda, ha estado activamente escondiendo a abusadores en la archidiócesis»

Kevin Stanton: «El cardenal es un obispo absolutamente negligente y un fraude piadoso»

Un bufete de abogados publica nombres y fotos de 265 sacerdotes acusados de abusos en San Francisco

La fiscalía de Virginia (Estados Unidos) abre una investigación sobre abusos a menores en la Iglesia

Justicia chilena llama ahora a la ‘conciliación’ en el ‘caso Karadima‘, y las víctimas anuncian que no acudirán

Felipe Berríos pide al Estado que intervenga la Iglesia chilena: «No tiene ninguna credibilidad»

(Cameron Doody).- El cardenal de Nueva York, Timothy Dolan, encubrió a un sacerdote que, en los años 70 y 80, abusó de un menor en la misma casa parroquial de San Luis donde el hoy purpurado residía, según denuncia la propia víctima, Chris O’Leary, en conversación exclusiva con RD. Este diario ha intentado, sin éxito, recabar la opinión de Dolan.

Chris, superviviente reconocido, apenas era un niño cuando comenzó a sufrir abusos por parte parte del padre LeRoy Valentine, abusos que duraron varios años. Hablando con RD, Chris desvela que Dolan ocultó deliberadamente a las autoridades eclesiales la denuncia que él formuló contra un cura con el que Dolan vivió en la iglesia de la Immacolata en Richmond Heights, Misuri, un barrio de San Luis.

La pesadilla de Chris empezó a finales de la década de los 70, cuando fue abusado por Valetine. Las cicatrices físicas y emocionales sufridas durante años hicieron que no fuera hasta 2002 cuando se atrevió a contar su drama. Valentine fue apartado del sacerdocio en 2013 tras confirmarse otros abusos en la diócesis.

6coc_oqc_400x400El padre LeRoy Valentine abraza a Chris O’Leary.

En marzo de aquel año, justo cuando salía a la luz el escándalo de Spotlight, otras tres víctimas de Valentine, que ya habían llegado a un acuerdo judicial con la archidiócesis de San Luis, se enteraron de que el cura abusador seguía en el ministerio activo, en una escuela de primaria. En contra de las promesas del entonces arzobispo (luego cardenal) Justin Rigali. Se desató el escándalo, y la archidiócesis invitó a otras posibles víctimas de Valentine a presentarse. Chris aceptó la invitación.

«Había pasado mucho tiempo con el padre Valentine, a solas y ayudándole en sus misas, y pensaba: ‘Si alguien le conoció, fui yo'», dice Chris.

Chris denunció los abusos de Valentine a una fiscal de su distrito, a una periodista de la televisión local y al entonces obispo auxiliar y vicario de curas en la archidiócesis de San Luis, Timothy Dolan. Solo Dolan se puso en contacto con él, pero el hoy cardenal de Nueva York le contó que no había pasado nada. Que sus recuerdos no significaron nada. Así es como Chris recuerda las palabras exactas de Dolan:

Conozco bien al padre Valentine. Estuvimos juntos en el seminario. Vivimos y trabajamos juntos en la Immacolata. Sé que LeRoy Valentine no hizo nada de lo que se le acusa. Sé que nunca haría nada para hacerle daño a un niño.

Aún así, si todavía quieres hablar con alguien, podría organizar algo.

En otras palabras, Dolan no creyó a Chris, sino a su abusador, Valentine. Un hombre con el que Dolan vivió en la parroquia de la Immacolata, en la habitación contigua a la que Valentine traía a sus víctimas. Chris afirma que otra víctima le contó después que Dolan sabía, y veía a Valentine traer a niños a su habitación.

Chris acusa a Dolan de haberle hecho «ver lo blanco negro» al no creerle, y dice que esta tortura psicológica le hirió profundamente. El daño provino del hombre que protagoniza el más pronto recuerdo de Chris de un cura, cuando Dolan mandó a su clase representar el episodio de la curación de Jesucristo del hombre ciego en Marcos 8, y encomendó a Chris el papel de Cristo.

Aún así, Chris aceptó la oferta de Dolan de ponerle en contacto con alguien que le podría ayudar. Chris se encontró pocas semanas después con una mujer que cree recordar fue Nancy Brown, la entonces directora adjunta de la Oficina de la Protección del Menor en la archidiócesis de San Luis. Brown, como Dolan, le dijo que no pasó nada con Valentine. Le manifestó que estaba «malinterpretando» las acciones e intenciones de su depredador. De igual forma que con el obispo, Chris creyó en la palabra de la psicóloga y, durante los siguientes nueve años, continuó con su vida.

cardenales-rigali-dolan-y-burkeCardenales Rigali, Dolan y Burke juntos, en una foto que Chris denuncia que la archidiócesis de San Luis ha intentado quitar de Internet y de las redes sociales

«Dolan borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine»

Dolan dejó la archidiócesis de San Luis rumbo a Milwaukee en agosto de 2002, y Rigali partió rumbo a Filadelfia en julio de 2003. Pero aunque estos protectores de Valentine siguieron adelante, Chris no pudo hacerlo, y empezó a sufrir ataques de pánico, cada vez más frecuentes e intensos conforme iban pasando los años.

Chris perdió su trabajo, vio cómo se desintegró su matrimonio y se distanció de su familia. Entre tanto, nunca supo nada de la archidiócesis, ahora encabezada por el entonces arzobispo (y ahora cardenal) Raymond Burke.

El 9 de mayo de 2011, Chris no pudo aguantar más el dolor, y regresó a la archidiócesis de San Luis. El diácono Philip Hengen -entonces director de la Oficina de la Protección del Menor- se puso a la defensiva desde el principio. El religioso trajo consigo dos abogados a su primera reunión con Chris, en contra de la política archidiocesana sobre reuniones con víctimas de abusos sexuales.

La Iglesia no había cambiado su actitud ante el abusador Valentine desde que Chris se reuniera con Dolan nueve años atrás. Sus representantes repitieron que los abusos de Chris nunca se produjeron. Pero Chris descubrió algo más perturbador en su reunión con Hengen y los abogados en 2011: que la archidiócesis no tenía constancia de sus conversaciones con Dolan en 2002. Una laguna que hizo pensar a Chris que Dolan había encubierto deliberadamente a Valentine.

«Dolan borró toda prueba de nuestras conversaciones del expediente del padre Valentine», denuncia Chris. Un hecho que, según la víctima, fue corroborado por el sucesor de Dolan como vicario de curas en San Luis, el ahora obispo Rick Stika, en un tuit de agosto de 2018.

Stika confirmó que Dolan seguía a cargo de la protección del menor en la archidiócesis cuando Chris hizo su primera denuncia, y que no había partido aún para Milwaukee. Stika le dijo a Chris que no había encontrado ningún rastro de sus acusaciones en el expediente de Valentine.

«Dolan no es ningún pastor. Es un lobo»

La archidiócesis de San Luis no sólo insistió en no tener constancia de la denuncia de 2002 de Chris. Hengen también achacó a problemas paternales la ansiedad que Chris padecía ya en 2011. Las negaciones de los abusos que había sufrido le sumieron en una espiral descendente que solo se intensificó cuando Hengen prometió en julio de 2011, a insistencia de Chris, hablar con su psicólogo. Nunca lo hizo.

El 10 de mayo de 2013 la archidiócesis de San Luis anunció que Valentine sería apartado del ministerio debido a otra denuncia recibida contra él en 2012. Dicha denuncia, a diferencia de la de Chris, había sido considerada sustanciada. Pero ni siquiera entonces la Iglesia se puso en contacto con él para interesarse por su caso. Se limitó a repetir sus ofertas poco precisas de colaborar en un plan de tratamiento que Chris tendría que costear.

Chris se sintió frustrado con la que dice fue la estrategia de la archidiócesis «de hacer simplemente que desapareciera», e intentó ir al superior de Hengen, monseñor Richard Hanneke, entonces vicario de curas. Hanneke acabó mandándole de vuelta a Hengen.

Chris lo había perdido todo y se había visto obligado a volver a vivir en casa de sus padres, pero lo peor estaba todavía por llegar. En octubre de 2015 demandó a la archidiócesis de San Luis y dos meses después descubrió que tenía en el brazo un melanoma maligno. Aunque parece que ya se ha recuperado de ese cáncer, Chris dice que el estrés de luchar contra la Iglesia le ha supuesto otro problema serio de salud: la diabetes tipo II.

Chris se vio forzado a llegar a un acuerdo judicial con la archidiócesis de San Luis en septiembre de 2017. Fue debido a un problema con los plazos de prescripción que Chris dice surgió de los esfuerzos de la archidiócesis de manipularle psicológicamente y de darle largas. Chris sigue luchando, no obstante, en la que él llama la «guerra» en la Iglesia entre los «convencidos de que el escándalo [de abusos] es real y sigue siendo un problema» y los «escépticos, negadores y apañadores que cree ‘que todo son calumnias'». Su sitio web es la trinchera desde la que libra su lucha.

En febrero de este año, Chris recibió un email de la directora de la Oficina de la Protección del Menor de la archidiócesis de San Luis que admitía que sus acusaciones de abusos contra Valentine «fueron reconocidas por el diácono Philip Hengen, la archidiócesis de San Luis y los tribunales». Solo unas semanas después, no obstante, un portavoz de la archidiócesis insistió en que «el historial de las acusaciones del señor O’Leary que tiene la archidiócesis es sensiblemente distinto» al que mantiene Chris. Y que «la información que compartió O’Leary cambió múltiples veces», negándole así a esta víctima de abusos el cierre de heridas que tanto busca.

Chris busca también contarle a todo el que quiera escuchar el papel que jugó el ahora cardenal Dolan en los abusos sexuales, emocionales y psicológicos que sufrió a manos de la Iglesia. Esta es una parte de su relato que dice que nunca ha sido reconocida.

El cardenal Dolan «es un lobo», dice Chris. «Esto hace sea aún más asqueroso que… se esté presentado como un pastor». «El cardenal Dolan no es parte de la solución. Es parte del problema».

Esta es la primera parte de una serie de RD sobre acusaciones de encubrimiento de abusos contra el cardenal Timothy Dolan. Publicaremos la segunda parte en los próximos días.

***

(Cameron Doody).- Nuevas revelaciones de víctimas de abusos colocan en una delicada situación al cardenal Dolan. Junto a la denuncia de Chris -publicada ayer en exclusiva por RD-, abusado por un cura en la habitación contigua a la que ocupaba el hoy arzobispo de NY, otro superviviente de la pederastia clerical, Kevin Stanton, denuncia que el purpurado también encubrió los abusos de su depredador, esta vez en Nueva York.

En esta conversación exclusiva con RD, Kevin denuncia que Dolan otorga títulos a curas depredadores, que ha aparcado a algunos de ellos en una residencia especial en el Bronx, y que impone estándares imposibles de pruebas a las víctimas para proteger a la Iglesia de demandas de indemnizaciones.

Kevin tenía seis años cuando el padre Joseph Reynolds de Millbrook, Nueva York, vino a su casa una noche de 1986 para una cena con sus padres en la que no faltaba el alcohol. Reynolds no olvidó llevarse consigo el muñeco de Snoopy con el que había predicado a niños durante años, y con el cual se ganó la confianza de Kevin, hasta el punto de abusar sexualmente de él aquella noche en su dormitorio.

El dolor físico y emocional que Kevin sostuvo a manos de Reynolds fue suficiente como para impedir que contara los abusos hasta 2010, cuando los denunció al fiscal del condado de Dutchess. Se encontró con que la justicia no pudo procesar sus abusos debido a que habían prescrito. Cuando Kevin acudió ese mismo año a la archidiócesis de Nueva York, la junta de revisión encabezada por Dolan juzgó su denuncia como no sustanciada. Kevin ni siquiera sabe por qué, dado que los criterios para determinar la validez o no de una denuncia de abusos a menores nunca han sido públicos.

Desde el momento en el que hizo su denuncia, Kevin ha llegado a albergar aún más dudas acerca del proceso en Nueva York, después de saber que Reynolds había sido suspendido del ministerio en 2009 por otras acusaciones de abusos: un año antes de que Kevin se quejara de él.

«Dolan voluntaria y conscientemente dejó a curas abusadores en parroquias durante cinco años»

Insatisfecho con el trato que recibió a manos de Dolan y la archidiócesis de Nueva York, Kevin se puso a investigar por su cuenta. Así, descubrió primero que aunque los predecesores de Dolan -los cardenales John O’Connor y Edward Egan- habían prometido retirar a curas abusadores del ministerio, no hicieron nada.

Kevin también supo que cuando Dolan llegó a Nueva York en 2009, tampoco tomó ninguna acción decisiva contra los sacerdotes pedófilos, alojando a algunos de ellos en un centro especial en el Bronx -Reynolds sigue residiendo ahí hoy- y otorgándoles a algunos títulos específicos, como «Sacerdote Senior Administrador» (un eufemismo para considerarlos ‘curas eméritos’, sin levantar sospechas entre los fieles). Un proceso, afirma Kevin, con el que «Dolan voluntaria y conscientemente dejó a curas abusadores en parroquias durante cinco años». Leer más…

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