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Archivo para Domingo, 16 de noviembre de 2014

Respóndeme pronto, Señor (Salmo 142)

Domingo, 16 de noviembre de 2014

Del blog Pays de Zabulon:

Psaume142-a

Señor, respóndeme pronto,

¡Estoy sin aliento!

¡No me ocultes tu rostro,

porque sería yo como los muertos!

Anúnciame tu amor por la mañana,

porque en ti confío;

Muéstrame el camino que debo tomar:

¡ hacia ti, elevo mi alma!

*

Salmo 142

***

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“Búsqueda creativa”. 16 de noviembre de 2014. 33 Tiempo ordinario(A). Mateo 25, 14-30

Domingo, 16 de noviembre de 2014

56-OrdinarioA33A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la llamada de Jesús a la creatividad. Pásalo.

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“Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.” Domingo 16 de noviembre de 2014. 33º domingo de tiempo ordinario

Domingo, 16 de noviembre de 2014

007-parable-talentsLeído en Koinonia:

Proverbios 31,10-13.19-20.30-31: Trabaja con la destreza de sus manos.
Salmo responsorial: 127: Dichoso el que teme al Señor.
1Tesalonicenses 5,1-6: Que el día del Señor no os sorprenda como un ladrón.
Mateo 25,14-30: Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.

La «parábola de los talentos» es sin duda el texto capital entre los tres de hoy. Un comentario pastoral a esta lectura podrá ir por la senda usual con este texto: Mateo acaba de hablar de la venida futura del Hijo del Hombre para el juicio, y a continuación nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida, a saber, la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos y del juicio de las naciones). La parábola de los talentos es, en este contexto interpretativo, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, del rendimiento. Podrá ser aplicada fructuosamente al trabajo, la profesión, las realidades terrestres, el compromiso secular…

Sin embargo, el contexto de la hora histórica que vivimos es tal, que este mensaje, en sí mismo bueno y hasta naif, ingenuo, se puede resultar funcional respecto a la ideología actualmente dominante, el neoliberalismo. Éste, en efecto, predica, como grandes valores suyos, la eficacia, la competitividad, la creación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico (si tenemos un crecimiento bajo o no crecemos nos declaramos en crisis), los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, etc. Son nombres modernos bien adecuados para lo que se presenta en la parábola, aunque si se los utiliza en la homilía, no pocos oyentes pensarán que el orador sagrado se salió de su competencia (o peor: «se metió en política»). Por una casualidad del destino, esta parábola se hizo bien actual, y los teólogos neoconservadores (también hay «neocons» en teología) la valoran altamente. Algunas de sus frases, sin necesidad siquiera de interpretaciones rebuscadas, avalan directamente principios neoliberales. Pensemos, por ejemplo en el enigmático versículo de Mt 25, 29: «Al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce, se le quitará hasta lo que tiene». No será fácil hacer una predicación aplicada que no haga el juego a un sistema que, para muchos cristianos de hoy, está en los antípodas de los principios cristianos.

La eficacia, la productividad, la eficiencia… no son malas en principio. Diríamos que no son valores en sí mismas, sino “cuantificaciones” que pueden ser aplicadas a unos u otros valores. Se puede ser eficiente en muchas dimensiones, muy distintas (unas buenas y otras malas) y con unas intenciones muy diversas (malas y buenas también). La eficacia en sí misma, abstraída de su aplicación y de su intención… no existe, o no nos interesa ahora. El juicio que hagamos sobre la eficacia dependerá de la materia a la que apliquemos esa eficiencia, así como del objetivo al que se oriente.

Cabe entonces imaginar una “eficiencia” cristiana (agrupando en este símbolo varios otros valores semejantes). El mismo evangelio la presenta en otros lugares, en su célebre inclinación hacia la praxis: No todo el que dice ‘Señor, Señor’, sino el que hace…, la parábola de los dos hermanos (el que dice pero no hace y el que hace aunque había dicho que no), bienaventurados más bien los que escuchan la palabra y la ponen en práctica… y más paradigmáticamente, el texto que continúa al de hoy, el que meditaremos el domingo próximo, Mt 25,31ss, en el que el criterio del juicio escatológico que allí aparece será precisamente lo que hayamos “hecho” efectivamente a los pobres…

La eficiencia aceptada y hasta encomiada por el evangelio es la eficiencia “por-el-Reino”, la que está puesta al servicio de la causa de la solidaridad y del amor. No es la eficiencia del que logra aumentar la rentabilidad (reduciendo empleos por la adopción de tecnologías nuevas), o la del que logra conquistar mercados por su competitividad (reduciendo la capacidad de auto-subsistencia de los países pequeños, o pobres, sin tecnología), o la del que logra ingresos fantásticos por inversiones especulativas del capital “golondrina” en este gran casino mundial financiero…

La «eficiencia por la eficiencia» no es un valor cristiano, ni siquiera es un valor verdaderamente humano (no parece que nos humanice, más bien parece que lo heredamos de nuestro pasado como depredadores). Quizá sea cierto que el capitalismo, sobre todo en su expresión salvaje actual, sea “el sistema económico que más riqueza crea”; pero no es menos cierto que lo hace aumentando simultáneamente el abismo entre pobres y ricos, la concentración de la riqueza a costa de la expulsión del mercado de masas crecientes de excluidos. El criterio supremo, para nosotros, no es una eficiencia económica que produce riqueza y distorsiona la sociedad y la hace más desequilibrada e injusta. No sólo de pan vive el ser humano. Cristianamente no podemos aceptar un sistema que en favor del (o en culto al) crecimiento de la riqueza, sacrifica idolátricamente la justicia, la fraternidad y la participación de masas humanas. Poner la eficiencia por encima de todo esto, es una idolatría, es la idolatría del culto del dinero, verdadero dios neoliberal. Y sobre la “idolatría del mercado” y el carácter sacrificial de la ideología neoliberal, ya se ha escrito mucho…

No, no es pues que nosotros no queramos ser eficientes, competentes (más que competitivos), o que no seamos partidarios de la “calidad total”, ni mucho menos… Somos partidarios de la mayor «eficacia en el servicio al Reino», así como de «la competencia y la calidad total en el servicio al Evangelio». (In ordinariis non ordinarius, decía un viejo adagio de la ascética clásica, queriendo llevar la calidad total a los detalles más pequeños de la vida ordinaria u oculta).

Y no es que no haya que reconocer que con frecuencia los más “religiosos” hayan estado ajenos a las implicaciones económicas de la vida real, predicando fácilmente una generosa distribución donde no se consigue una producción suficiente, esperándolo todo de la limosna o los piadosos mecenas. También en el campo de la economía teórica –sobre todo en esta hora– necesitamos un renovado compromiso de los cristianos.

Si Jesús se lamentó de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz, ello significa que la «astucia» (otro tipo de eficacia) no es mala; lo malo es ponerla al servicio de las tinieblas y no de la luz. Leer más…

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Dom 16. IX. 14. Talentos para Dios, el talento de la vida

Domingo, 16 de noviembre de 2014

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 33. Ciclo ordinario. Mateo 25, 14-30.

Expuse ayer el trasfondo y sentido de la primera lectura de este domingo, con la mujer como “talento” supremo para el hombre, en perspectiva de trabajo y de fecundidad sexual, según Prov 30-31.

Hoy vuelvo a la parábola de Mt 25, 14-30, paralela de Lc 19, 11-27, leída desde el trasfondo de las tres parábolas de Mateo sobre el dinero, es decir, sobre la capacidad humana de “producir” y la exigencia más alta de compartir, en línea de humanidad, de vida.

De nuevo, como ayer, deseo a todos mis lectores buen evangelio… y, al mismo tiempo, deseo que todos puedan tener un buen fin de semana. Les dejo con Mateo que, según la tradición, sabía de estas cosas, pues había sido alcabalero.

Tres parábolas de Mateo sobre el dinero

Mt 18, 23-35 Primera parábola: el perdón.

Nada debemos a Dios, nada tenemos que pagarle en plano religioso, pues es Padre y nos perdona todo, si algo le debiéramos. Pero en un nivel social, en nuestras relaciones con el prójimo, debemos expresar ese perdón en forma de gratuidad interhumana. Así lo expresa este pasaje, donde culmina el capítulo eclesial (17, 24-18, 35), centrado en la discusión sobre el valor de los pequeños y la exigencia de una ley comunitaria, con una parábola del perdón que se expresa en claves económicas.

El primer protagonista de la parábola es un rey perdona la deuda incalculable de su ministro injusto y ladrón, porque este se lo pide, revelando de esa forma el poder de la misericordia que está por encima de toda ley del mundo. Pero este ministro no quiere perdonar a un consiervo que le debe una pequeña suma de dinero ¿Que hará al rey? ¿Seguirá ofreciendo perdón a quien lo ha recibido sólo para aprovecharse de él y no quiere expandirlo en su entorno?

La parábola nos sitúa en el lugar donde se cruzan y fecundan dos lenguajes: la gratuidad fundante del rey, reflejada en el perdón de una suma incalculable de dinero (diez mil talentos) y la justicia inmisericorde del “ministro” que no quiere perdonar a quien le debe una modesta suma económica (cien denarios).

Esta parábola nos sitúa ante el tema Padrenuestro (Mt 6, 12), entendido en claves económica: le decimos a Dios que nos perdone todo (los 10.000 talentos) pues nosotros perdonamos a los otros (los 100 denarios).

Esta parábola (lo mismo que el Padrenuestro) supone que podemos emplear dinero, pues el problema no es el dinero material, sino el perdón y gratuidad, con la justicia, no sólo en plano espiritual sino también económico. El evangelio apuesta por una economía convertida en signo de perdón y reconciliación interhumana. Por eso ha tenido que contar esta parábola del perdón en claves monetarias, porque es a ese nivel (antaño como hogaño) donde el perdón resulta más difícil en el mundo.

Mt 20, 1-16. Segunda parábola: el dinero (=denario) de la gratuidad.

Conforme a la simbología bíblica, un denario es el jornal del día… Desde ese fondo se teja esta parábola ejemplar sobre el salario:

Por un día ha comenzado a contratar el amo a los primeros jornaleros, ajustándose con ellos a un denario. Pero el amo ha vuelto a salir a la plaza, una y otra vez, a lo largo del día, contratando nuevos jornaleros, hasta la hora undécima, cercano ya el fin del trabajo. Evidentemente, los trabajadores han calculado el jornal en términos de salario: recibirá más dinero quién más ha trabajado. Pues bien, con gran escándalo de los sufridos obreros de la mañana, el amo paga a todos el mismo jornal: un denario.

– Salario y gratuidad. En el fondo del relato está el problema del salario y la justicia. Quizá hay también una disputa entre judeocristianos (obreros del día entero) y paganocristianos (de la última hora) ¿Es justo que todos reciben lo mismo? En términos de salario no es justo. Pero Jesús, con esta parábola y con toda su conducta, ha superado el nivel de la justicia legal, para situarnos en un plano de pura gratuidad, donde la vida es don para todos.

– Más allá del salario… El denario, que ha empezado siendo un dinero material, viene a convertirse en signo de gratuidad. Es la expresión de don de Dios su gracia soberana, en clave de salvación. Hemos pasado del nivel de la obras de la ley al de la gracia (por utilizar una terminología paulina). Este es el nivel donde se sitúa y cobra su sentido la pobreza/riqueza de la vida cristiana, hecha expresión de gratuidad.

Más allá de los cálculos y salarios del mundo, Jesús ha revelado el más hondo principio de la gracia que iguala en amor (en promesa de salvación) a todos los humanos.

25, 14-30. Última parábola: talentos y servicio interhumano. El contexto.

Esta parábola final sobre el dinero en Mateo, está incluida en el texto de las tres parábolas famosas de Mt 25, que sitúan al hombre (al creyente) ante el misterio de su vida. Por eso será bueno mirarlas en su unidad

1. El dinero para ser y alumbrar en amor, el aceite de las diez vírgenes necias (25, 1-13).

La riqueza máxima de las muchachas que esperan al esposo es el aceite de la lámpara: es la fe, las buenas obras. Con ella pueden entrar en las bodas las vírgenes sabias, tras la noche larga de la muerte y de la historia. Pues bien, en contra de ellas, las vírgenes necias han dejado gastar el aceite y no tienen dispuesta la lámpara en la hora de las bodas.

Irónicamente se les dice que “vayan a comprar” el aceite, pero llegan tarde: este es un aceite que no puede comprarse en las tiendas de la tierra y de la historia. Supone la parábola que ellas tienen dinero del mundo, que puedan salir en la noche y buscar en las tiendas… Pero ese aceite así comprado no les vale; el reino de Dios no puede adquirirse de esa forma.

2. El “dinero” de la vida para producir: los talentos (25, 14-30).

imagessDe la luz de la lámpara que Dios ha ofrecido a los humanos para que la cuiden pasamos a los talentos que recibe cada uno, para administrarlos, al servicio del amo. Culminan así las parábolas monetarias del evangelio. Las anteriores (18, 21-35; 20, 1-16: propias de Mt) destacaban paradójicamente la gratuidad y el perdón, en términos económicos.

Esta parábola de los talentos, tomada de la tradición del Q (cf. Lc 19, 11-27) pone de relieve la responsabilidad del humano ante el juicio de Dios. La vida es como un capital (un dinero) que se nos ha confiado y debemos ponerlo en rendimiento. Es válido el tema en clave de responsabilidad, pero el simbolismo del dinero resulta duro, poco abierto a la ternura y a la misericordia de Dios que ha revelado Cristo. Este Dios de los talentos (Dios del dinero) no parece salvador, sino dueño duro de un duro negocio que pasa revista a sus siervos.

3. Parábola final, resumen de todas: el dinero para dar de comer: Tuve hambre y me distéis de comer (Mt 25, 31-46). .

Las parábolas anteriores culminan y quedan asumidas en ésta, que no habla de dinero sino de solidaridad interhumana. Ciertamente no condena la riqueza y posesiones (es bueno tener pan y casa, libertad y salud), sino el utilizarlas para el egoísmo propio, dejando en necesidad (con hambre, sin casa) a los que están viviendo a nuestro lado.

El dinero material, tomado en sí, resulta secundario, secundaria es también la riqueza en cuanto tal… Lo que importa es la solidaridad: el hecho de que hombres y mujeres puedan ayudarse, alimentarse, acogerse, visitarse… El dinero es medio que puede servir para el encuentro interhumano y en ese aspecto es bueno. Pero también puede convertirse en signo de poder, en expresión de egoísmo de algunos, y en ese aspecto es malo

De nuevo la parábola de hoy: Los talentos de Mateo 25,14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: “Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó. [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.]

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”
[Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.”

El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.”]


Reflexiones para seguir pensando:

a. Ésta es una parábola… no un texto de teoría, una doctrina. Es una parábola para pensar y comprometerse, para descubrir la vida como una fuerte tarea, o como un “don” que debemos recibir agradecidos, queriendo que “produzca fruto”, sin miedo. . En un primer momento, podemos pensar que el amo no es Dios (sobre todo por el final, cuando “castiga” al siervo holgazán de una forma extrema). Repito, el texto es una parábola, un espejo de la vida… Y para situarnos ante la tarea de nuestra “administración”, Jesús acude a la imagen de un “rico” (aspirante a reyezuelo) que deja su tesoro en manos de administradores, para que le produzcan más dinero. Leer más…

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Dom 16.11.14 Mujer fuerte. El camino de varón por la doncella

Domingo, 16 de noviembre de 2014

amistad-hombre-mujerDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 33, tiempo ordinario ciclo A. Este es el domingo de los talentos (Mateo 25,14-30) y, conforme al esquema de las tres lecturas de la misa el mayor talento del hombre varón es la mujer fuerte (Proverbios 31), que mantiene su casa y trabaja para él, siendo, al mismo, el “camino” por el que pasa su vida (su miembro masculino y su descendencia, conforme al mismo libro de los Proverbios (30, 18-19).

Varias veces he desarrollado en este blog el tema de los talentos del hombre, en línea económico-social, según el evangelio (cinco, dos, uno). Hoy quiero desarrollar el tema de la lectura de Proverbios, que presenta a la mujer como talento o riqueza económica, sexual y engendradora del varón, que encuentra en ella su casa (vive de ella).

Éste es un tema riquísimo y ambiguo (ambivalente) que puede y debe ser recordado. El canto de la Mujer Fuerte ha sido por siglos inspiración y modelo de “feminismo de hogar” para cristianos y judíos (y musulmanes), con los valores y riesgos que ello implica. El enigma de la mujer “camino” del sexo y descendencia de varón es menos conocido, pero quizá más importante, como verá quien siga leyendo. Buen fin de semana, para mujeres fuertes, mujeres, camino, hombres y mujeres “persona”.

1. Mujer fuerte y hacendosa, la casa del varón.

Significativamente, el libro de los Proverbios, que empieza con la imagen ideal de la Dama-Sabiduría (presencia divina), termina con un canto a la esposa real buena, trabajadora, hacendosa (Prov 30, 10-31), que ha sido referencia constante para la mujer casada (y rica) entre judíos y cristianos. Aquí recojo algunos de sus versos, según la primera lectura de este domingo:

Mujer fuerte (hacendosa) ¿quién la hallará? Porque su valor sobrepasa a las perlas. Confía en ella el corazón de su marido, y no carecerá de riquezas, pues le trae ganancias y no pérdidas, todos los días de su vida. Busca lana y lino y con gusto teje con sus manos. Es como un barco mercante que trae su pan de lejos. Se levanta siendo aún de noche, y da de comer a su familia y su diaria ración a sus criadas. Evalúa un campo y lo compra, y con sus propias manos planta una viña… Vigila su negocio, para que le vaya bien, y no se apaga su lámpara en la noche. Su mano se aplica a la rueca, y sus dedos toman el huso. Extiende sus manos al pobre y tiende sus brazos al necesitado… Respetan a su marido en las puertas de la ciudad, cuando se sienta con los ancianos del país. Ella teje telas y las vende, fabrica cinturones para los comerciantes…Vigila las andanzas de sus criados y no come pan de ociosidad. Se levantan sus hijos y le llaman bienaventurada. Y su marido la alaba también: «Muchas mujeres reunieron riquezas, pero tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia y vana es la hermosura; la mujer que teme a Yahvé, ella será alabada» (cf. Prov 31, 10-31).

Ésta es la mujer fuerte, que dirige con esfuerzo y tino la hacienda (una gran familia, con criados y criadas), esposa diligente al servicio de la casa, para alimentar a los hijos, con los siervos los obreros, mientras el marido acude a las “puertas” de la ciudad, para tratar de “cuestiones sociales”. Es una mujer rica, económicamente autónoma (aunque la propiedad sea por derecho del marido), capaz de administrar los negocios de la casa/familia, tanto la labranza (¡dirige la agricultura, cuida la viña!), como los talleres familiares, para confeccionar prendas de lana y de cuero.

Es hábil y emprendedora, gerente de la empresa del marido, en el interior de una familia rica, y así gestiona la hacienda familiar, desde el interior de la misma casa, de manera que le alaban hijos y marido. Apareciendo como representante de la sabiduría práctica, que sostiene y dirige la familia, la mejor ayuda que Dios ofrece al hombre (cf. Gen 2, 20). Ésta es una imagen digna de la mujer, pero en ella falta (desde la perspectiva moderna) algo importante: su vida personal: (¿cómo siente ella misma, cómo se relaciona con su marido), cómo es su relación con Dios, su libertad en el conjunto social, sus ideas (¿qué es lo que ella querría de verdad?).

Lógicamente, un pasaje como éste no se puede aplicar sin más en nuestro tiempo (aunque lo claven a la puerta de muchas casas judía y cristianas), pues la división de espacios que supone (ella en la casa, el marido en el mundo exterior) ya no está vigente. Por otro lado, la mujer no es mero talento (y riesgo) para el varón, sino que ella es persona en sí misma, de forma que se puede y debe invertir la comparación y decir también que el varón es talento para la mujer.

El paso de la mujer talento para el varón a la mujer persona con el varón marca una línea bíblica que aún no ha sido plenamente desarrollada.

2. Mujer camino, el paso sexual del varón por la doncella.

voy a ir tomando notaQuizá el texto más enigmático de Proverbios, en línea de familia, sea aquel que habla de tres caminos misteriosos (águila en el cielo, serpiente en la peña, nave en el mar) y de un cuarto, que es específicamente humano: el paso del varón por la doncella, entendido en un plano biológico y personal:

Hay tres cosas que me rebasan, y una cuarta que no entiendo:
El camino del águila por el cielo,
el camino de la serpiente por la peña,
el camino de la nave por el mar,
el camino del varón por la doncella (Prov 30, 18-19).

La vida empieza así como un recorrido, un deslizarse en los tres grandes espacios de la realidad cósmica: cielo, tierra/roca, mar… Los tres son distintos, pero se vinculan pues tienen un mismo sentido de fondo, pues volar en el cielo, deslizarse por la tierra, navegar por las aguas forman parte del enigma de una creación que sigue siendo misteriosa para quienes saben contemplarla. Pero especial interés y transcendencia tiene el cuarto, que es el “paso” del varón por la doncella.

‒ Al varón se llama aquí geber, palabra que se refiere en general a un hombre adulto, pero que se aplica, de un modo simbólico al miembro masculino, entendido como expresión compendiada del hombre entero en cuanto engendrador: En ese sentido, el paso del geber es la entrada de su miembro sexual en la vagina de la doncella, un tema aquí evocado con crudeza. De todas maneras ese paso podría aludir también al niño/geber (varón) cuando nace, saliendo (pasando) igualmente por la vagina.

‒ La doncella en cambio es almah, palabra que puede traducirse por “virgen”, pero que en general significa mujer joven, capaz de engendrar, cuando el varón pasa por ella. Pues bien, este paso del hombre por la “virgen” aparece aquí en Proverbios (y en el Antiguo Testamento) como el mayor de los enigmas, en contra del gesto de la adúltera (prostituta) del verso siguiente (Prov 30, 20), que actúa y dice “no ha pasado nada”, esto es, “no he hecho nada malo”.

En sentido estricto ese paso parece referirse a la generación-concepción: Se desliza el miembro masculino del varón por la mujer y deja en ella el germen o semen de la vida, evocando así la concepción estrictamente dicha. Como he dicho, en un sentido más amplio, ese paso podría referirse al nacimiento al niño varón (geber), pero esta segunda interpretación parece derivada, y además no se puede aplicar al nacimiento de la mujer-niña, pues ella no es “geber”.

Pienso, según eso, que el texto ha de entenderse en clave de unión sexual, que contrapone y vincula al hombre-geber (miembro masculino deslizante) y a la mujer-útero que acoge y permite que madure el semen masculino (conforme a la visión genética de entonces). Es como si la mujer fuera un espacio estable, la gran naturaleza (como el cielo para el águila, el mar para la nave, la roca para la serpiente…), mientras el hombre aparece como un “paso” incesante, desde el varón/geber que se introduce en la mujer hasta el niño que proviene de ella.

Este paso del hombre por la mujer, que expresa el sentido de la unión sexual y del engendramiento, es sin duda un tema importante de familia, vinculado con la “conversación” sexual. Pero cerrado en sí y entendido en un plano biológico corre el riesgo de dejarnos en el nivel de la generación biológica, como si el origen y sentido de la familia se centrara en el acto sexual y no en toda la acogida y educación posterior.

El paso del hombre geber-sexo por la doncella entendida como útero ha de estar subordinado o vincularse a un paso mucho más profundo del hombre como persona en la mujer como persona (y viceversa), en gesto de amor, de comunión dialogal, de vida compartida. No sólo la mujer es “paso” para el varón, sino que el varón es también “paso” para la mujer, y ambos pueden convertirse en casa de amor mutuo, como sabe el libro del Cantar de los Cantares.

No se puede entender al hombre como alguien que pasa, ni a la mujer como espacio de paso para el hombre, pues tanto uno como el otro son personas, y se definen por su capacidad de autonomía y comunicación. Sólo en un contexto de comunicación personal se sitúa y emerge la familia, superando el nivel de “paso” del águila en el cielo, de la serpiente en la roca (¡imagen sexual!) y de la nave en el mar. El hombre no es un géber/sexo saliente que pasa por la mujer útero/redondo que acoge, sino persona en comunicación y palabra, en libertad creadora y vida compartida. Leer más…

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El empleado miedoso y la empresaria modelo. Domingo 33. Ciclo A.

Domingo, 16 de noviembre de 2014

Jesus TalentoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

La parábola del domingo pasado (las diez muchachas) animaba a ser inteligentes y previsores. La de hoy anima a la acción, a sacar partido de los dones recibidos de Dios. Jesús ha usado poco antes, en otra parábola, la imagen del señor y sus empleados. Ahora vuelve a hacerlo, pero usando el contexto de la cultura urbana y pre-capitalista. La riqueza del señor no consiste en tierras, cultivos y rebaños de vacas y ovejas. Consiste en millones contantes y sonantes, porque los famosos “talentos” no tienen nada que ver con la inteligencia. El talento era una cantidad de plata que variaba según los países, oscilando entre los 26 kg en Grecia, 27 en Egipto, 32 en Roma y 59 en Israel. Por consiguiente, los tres administradores reciben, aproximadamente, 300, 120 y 60 kg de plata.

 La parábola

 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: 

Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. 

Se acercó el que habla recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”

Se acercó luego el que habla recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.” Su señor le dijo: “Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.”

Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.”

El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues deblas haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez.

Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

 El empleado miedoso, negligente y holgazán

 Los dos primeros duplican esa cantidad negociando con el dinero que les han confiado. Pero la parábola se detiene en el tercero, que se molesta en buscar un sitio escondido, cava un hoyo, y entierra el talento. El lector actual, conocedor de tantos casos parecidos, se pregunta quién ha sido el más inteligente. ¿Es preferible colocar el capital en acciones arriesgadas o guardarlo en una caja fuerte? En cambio, el propietario de la parábola lo tiene claro: había que invertir el dinero y sacarle provecho, como hicieron los dos primeros empleados.

¿Por qué no ha hecho lo mismo el tercero? Él mismo lo dice: ha actuado así porque conoce a su señor, le tiene miedo, y prefirió no correr riesgo. Y termina con un lacónico: “Aquí tienes lo tuyo”.

Sin embargo, el señor no comparte esa excusa ni esa actitud. Lo que ha movido al empleado no ha sido el miedo, sino la negligencia y la holgazanería. Le traen sin cuidado su señor y sus intereses. Y toma una decisión que, actualmente, habría provocado manifestaciones y revueltas de todos los sindicatos: lo mete en la cárcel (“echadlo fuera, a las tinieblas”).

 Aplicándonos el cuento

 Los sindicatos llevarían razón, y conseguirían que readmitieran al empleado, incluso con un gran resarcimiento por daños y perjuicios. Pero el Señor de la parábola no depende de sindicatos ni tribunales del trabajo. Tiene pleno derecho a pedirnos cuentas a cada uno del tesoro que no ha encomendado.

Como ocurría con el aceite en la parábola de las muchachas, los talentos se han prestado a múltiples interpretaciones: cualidades humanas, don de la fe, misión dentro de la iglesia, etc. Ninguna de ellas excluye a las otras. La parábola ofrece una ocasión espléndida para realizar un autoexamen: ¿qué he recibido de Dios, a todos los niveles: humano, religioso, familiar, profesional, eclesial? ¿Qué he hecho con ello? ¿Ha quedado escondido en un cajón? ¿Ha sido útil para los demás? Como se dice en el mismo evangelio de Mateo: ¿Ha resplandecido mi luz ante los hombres para que glorifiquen al Dios del cielo? Pienso que será suficiente decirle: “Aquí tienes lo tuyo”.

 Una moraleja desconcertante

 La parábola, termina con unas palabras muy extrañas: “Al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. ¿En qué quedamos? ¿Tiene o no tiene? Pero la frase no se debe al error de un copista, se encuentra así en los tres evangelios sinópticos (Mt 13,12; Mc 4,25; Lc 19,26). Es posible que el mismo Jesús intentara aclararla más tarde mediante la historia de un señor que encomienda su capital a tres empleados. El sentido de la frase resulta ahora más claro: “Al que produzca se le dará, y al que no produzca se le quitará lo que tiene”. Esa parábola terminó en dos versiones bastante distintas, la de Mateo, que se lee hoy, y la de Lucas 19,11-27. Lucas, para no provocar las iras de los sindicatos, no mete al empleado holgazán en la cárcel, se limita a quitarle el denario.

 La empresaria modelo (1ª lectura)

 En el contexto económico de la parábola encaja perfectamente la imagen de la mujer empresaria de la que habla el libro de los Proverbios. La liturgia traduce “mujer hacendosa”. Pero el texto sugiere mucho más. Habla de una mujer que es, al mismo tiempo, excelente empresaria (cosa que quedaría más clara si la liturgia no hubiera mutilado el texto), generosa con los necesitados y con las personas a su servicio, preocupada por sus hijos y su marido, gozando del respeto y estima de sus conciudadanos, porque ella misma respeta al Señor. Es interesante esta imagen propuesta por un libro bíblico hace veintitrés o veinticuatro siglos, tan distinta de nuestro proverbio: “La mujer casada, la pata quebrada… y en casa”.

 Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Vale mucho más que las perlas.  Su marido se fía de ella, y no le faltan riquezas.  Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida. Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos.  Extiende la mano hacia el huso, y sostiene con la palma la rueca. Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre. Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura, la que teme al Señor merece alabanza. Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

 Quien lee el poema entero (se encuentra en Proverbios 31,10-31) advierte la enorme actividad que esta mujer desarrolla desde la mañana temprano hasta avanzada la noche. El capital recibido de Dios (sean cinco talentos, dos o uno) ha sabido invertirlo perfectamente.

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En el XXV aniversario mártires de la UCA: El “recuerdo peligroso” de Jesús, por José María Castillo, teólogo

Domingo, 16 de noviembre de 2014

cms-image-000007343XXV aniversario de los mártires de la UCA

Ignacio Ellacuría, veinticinco años después

Redacción de Atrio: Recordando a Ellacuría y a sus compañeras y compañeros mártires

La influencia del filósofo y teólogo se mantiene en su obra 25 años tras su asesinato

“El padre Nachito decía “¡esto es una injusticia!” y entonces al ratito de eso pum, no se oyó nada”

Mártires de el salvador: ¡Prohibido olvidar!

La dictadura argentina también vigilaba a monseñor Romero

Romero será beato en 2015

En recuerdo de los Mártires de El Salvador. Leído en su blog Teología sin Censura:

El asesinato de cinco jesuitas y dos empleadas de la UCA (Universidad Centroamericana, de San Salvador), el 16 de Noviembre de 1989, coincidió, en aquel mismo año y en aquel mismo mes, con la caída del muro de Berlín. Se ha dicho que los acontecimientos de aquel momento histórico, no sólo en Europa sino también en Centroamérica, fueron “la metáfora suprema del triunfo de la libertad”. Y es que, como ha escrito Bertrand de la Grange, corresponsal de Le Monde en la Centroamérrica de aquellos días, el mundo asistió en aquel Noviembre del 89, al “derrumbe del bloque soviético (que) sentenció la lucha armada y aceleró los procesos de paz en Centroamérica”.

La coincidencia (con la pequeña distancia de pocos días) entre los asesinatos de la UCA, en El Salvador, y la caída del Muro, en Berlín, representa las dos caras de la lucha por la conquista de la igualdad y de la libertad, los dos pilares sobre los que se pueden (y se tienen) que edificar los derechos humanos y la paz en el mundo. Por la conquista de este ideal sufrieron y murieron, tanto los que cayeron en el muro de Berlín como los que fueron asesinados en El Salvador.

Por caminos opuestos, y a primera vista contradictorios, unos y otros murieron por la misma causa: la lucha por la libertad y la dignidad. A fin de cuentas, cuando se trata de alcanzar la libertad, lo mismo da que la opresión venga de la derecha o de la izquierda. En un caso y en otro, se les roba a los seres humanos lo más grande que se les puede quitar, su dignidad. Y eso es lo que se les arrebataba tanto a las víctimas apresadas por el Muro de Berlín, como a los cerca de 4.000 salvadoreños que murieron en las dos semanas de combates, entre guerrilleros, soldados y población civil, a partir del 11 de Noviembre del 89.

Se ha dicho que aquello fue la ofensiva que abrió la posibilidad de la paz, al dejar patente que la guerra no se podía decidir militarmente. En esta coyuntura, el 15 de Noviembre, fue cuando el Estado Mayor del ejército salvadoreño decidió eliminar a los “reconocidos líderes” que le estorbaban en su proyecto de seguir dominando al pueblo. En la madrugada del día 16, fueron asesinados los mártires de la UCA.

La enseñanza, que nos deja patente todo esto, es un hecho que da mucho que pensar: por el camino de la represión y la dominación, lo que hacemos es levantar muros y fronteras que nos dividen, nos separan y nos alejan. Sin embargo, por el camino de los que dan la vida porque no soportan la desigualdad y la falta de libertad, lo que hacemos es dar pasos de gigante hacia un mundo en el que será posible vivir en paz.

jesuitas-uca-720_560x280Por esto puedo asegurar que me produce una tristeza inmensa la postura ignorante y fanática de quienes se empeñan en seguir diciendo que, desde Mons. Romero hasta los jesuitas de la UCA, todos los que lucharon y murieron en Centroamérica, por el ideal de una sociedad más justa, más libre y más igualitaria, no eran sino militantes políticos de izquierdas que pretendían imponer un sistema de dominación totalitaria. ¿No se dan cuenta, quienes echan mano de ese vulgar lenguaje de tópicos manidos, que todo aquel proceso de Centroamérica ocurrió precisamente cuando se estaba hundiendo el Muro que separaba a los dos bloques, y que representaba el final de la guerra fría y del sistema totalitario impuesto por el comunismo?

Así las cosas, ¿se puede asegurar tranquilamente que Ignacio Ellacuría y los otros jesuitas (como los campesinos del Mozote y tantos miles de muertos de aquellos meses en El Salvador) fueron “los huérfanos del Muro”? A quienes se atrevan a tomar en serio semejante cuestión, yo les pregunto: ¿Y qué decimos de los que murieron por hundir para siempre el Muro de Berlín? ¿Fueron estos también enemigos de la justicia y de la libertad?

No hay cosa que me dé más pena que la gente que no piensa, porque es incapaz de pensar. Quienes piensan siempre lo que piensan otros, ésos son los que viven siempre a merced de lo que interesa a otros, no de los que les conviene a ellos. Y esto, ahora más que nunca, abunda demasiado para desgracia de todos.

De Ignacio Ellacuría, y de aquellos jesuitas, me impresiona su libertad y su coherencia. Yo mismo lo vi y lo palpé con mis manos y mis ojos, cuando, poco después de la muerte de aquellos mártires, tuve la enorme suerte de poder irme a la UCA, para echar una mano – durante 16 años – en la terea de cubrir el inmenso vacío que habían dejado aquellos testigos de sus más profundas convicciones, las convicciones del Evangelio, la forma de vida que quedó trazada en el “recuerdo peligroso” de Jesús.

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Gianni Vattimo: “Francisco salvó a la Iglesia del suicidio al que la estaban empujando sus antecesores”

Domingo, 16 de noviembre de 2014

vattimo-gianni-vattimo-123495“A diferencia de otros papas, no parece llevarse muy bien con los poderes”

“El entorno del Papa sigue frenando lo que podría llamarse una verdadera revolución eclesiástica”

“Albino Luciani fue asesinado por el Vaticano porque había empezado a investigar el Banco Vaticano. Espero que el Vaticano no asesine también a Francisco”

(Guillermo Piro, Pérfil).- Invitado por la Fedun (Federación de Docentes de las Universidades), el filósofo italiano, Gianni Vattimo, asiduo visitante de esta ciudad, dictó una serie de conferencias en la UBA y asistió a la presentación de tres libros de su autoría publicados por el sindicado docente. Se trata de Dios es comunista, Esperando a los bárbaros y De la realidad a la verdad. El primero es una serie de conversaciones con Marcelo​ González Magnasco y Adriana Farías, y los otros dos transcriben sendas ponencias dictadas por el autor del Pensamiento débil en visitas anteriores al país, invitado por la misma institución.

A los 77 años, el filósofo ha comenzado a sufrir “apnea del sueño“, trastorno que hace que la persona que lo sufre realice pausas en la respiración nocturna. “A raíz de eso estoy clínicamente autorizado a bostezar en cualquier momento: mientras doy clase, por ejemplo, o ahora mismo. Permiso”, dice, y bosteza larga y plácidamente.

-A lo largo de hace casi veinte años visitó muchas veces la Argentina. Supongo que sus impresiones desde la primera vez que llegó acá hasta ahora variaron. ¿Cuáles son esas variaciones? ¿Qué piensa hoy de la Argentina que no pensaba hace veinte años?

-No, no, extrañamente -y eso es ya un indicador de algo- la impresión que tengo hoy de la Argentina, sobre todo de la cultura argentina, no varió tanto de la primera impresión. Si usted tomara mis declaraciones sobre el tema apenas llegué por primera, invitado por Jorge Glusberg, verá que no han cambiado. Buenos Aires sigue siendo una ciudad europea emplazada en América Latina. Es algo que se deja de sentir corriéndose un poco nada más, yendo a Río de Janeiro, por ejemplo. Hay algo que mancomuna a las grandes ciudades de América Latina, y es que son netamente latinoamericanas. Buenos Aires no. Probablemente es por eso que me gusta tanto. Culturalmente sigue teniendo una potencia inigualable, nutritiva, avasallante. No conozco otrea ciudad así. Tal vez pueda igualársele Nueva York, pero no creo que muchas ciudades más se le parezcan en eso.

-El año pasado, cuando visitó Buenos Aires, hablar del papa Francisco era precipitado y le despertaba muchas incógnitas. Supongo que ahora está en condiciones de dar un juicio más certero…

-Estoy feliz. Francisco salvó a la Iglesia del suicidio al que la estaban empujando sus antecesores en base a la lectura literal de las Sagradas Escrituras y los dogmas, lo que a fin de cuentas, históricamente sólo ha servido para alejar a la comunidad de la Iglesia. Francisco está rodeado de problemas debidos a su entorno que ni siquiera alcanzamos a ver, pero son esos problemas los que siguen frenando lo que podría llamarse una verdadera revolución eclesiástica. Uno de los puntos en los que siempre ha insistido la Iglesia es la cuestión de la castidad, por eso es tan importante que Francisco tenga una visión positiva del amor homosexual. Al mismo tiempo, analizado en términos históricos, es algo escandaloso. Pero ese cambio es muy importante para la Iglesia porque, reitero, lo acerca a la comunidad, de la que se estaba alejando. A pesar de eso, Francisco está renovando pacientemente la Iglesia. Es cierto, sigue sin ser admitido el matrimonio gay, algo por lo que he luchado toda mi vida, pero hay ciertas cosas que empiezan a cambiar. Por ejemplo, el problema de la comunión y los divorciados, que, como decía antes, implica una lectura menos literal del sacramento. Hay, por otro lado, un compromiso político y cultural inusitado por parte de Francisco. A diferencia de otros papas, no parece llevarse muy bien con los poderes. Y además está el Banco Vaticano. Albino Luciani fue asesinado por el Vaticano porque había empezado a investigar el Banco Vaticano. De modo que espero que el Vaticano no asesine también a Francisco.

-¿Hasta dónde se remonta cuando habla de los “antecesores” del papa Francisco?

-A los inmediatamente anteriores. Juan Pablo II obtuvo gran parte de su popularidad con la caída del comunismo soviético, pero era un reaccionario inigualable, y Ratzinger fue una figura muy opaca, tal vez la más opaca en la historia de la Iglesia.

Fuente Religión Digital

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“No creo en el código canónico sino en los evangelios”, por Oscar Fortín

Domingo, 16 de noviembre de 2014

 

15115542350_0a11ea0378_nLeído en la página web de Redes Cristianas

Ya llegamos a las verdaderas opciones que permiten aclarar en que realmente creemos. No siempre hacemos la diferencia entre lo de la religión y lo de la fe.

En mi entendimiento, las religiones se reconocen ante todo por los cultos que llamamos sus practicas religiosas y por las doctrinas que determinan sus contenidos de fe.

En cuanto a la religión católica, uno se dice practicante si cada domingo va a la misa, hace de los sacramentos la referencia principal de su vida de fe. La Iglesia se identifica ante todo por sus sacerdotes, obispos, cardenales y el papa. Estos personajes aseguran el buen funcionamiento de la práctica religiosa en referencia a la ley fundamental del derecho canónico que determina lo que se puede hacer de lo que no se puede hacer. Determina en la practica lo que es bueno y lo que es malo. En lo bueno corresponden las virtudes y las bendiciones de Dios. En lo malo, corresponden los vicios y las sanciones que les corresponden. El perdón y la misericordia se actualizan à través del sacramento de la confesión. Al no cumplir con este ritual, las condenas se hacen irrevocables. Al respecto, me permito referirles a una reflexión sobre el juicio final según las leyes de la Iglesia.

Por otra parte, la fe puede entenderse no como una religión, con unos cultos y doctrinas, sino como una vida nueva surgida del testimonio mismo de Jesús y de su acción en el corazón de cada uno . Vista así, la fe es más un don gratuito de Dios que el resultado de una enseñanza doctrinal o de la acción del culto. La fe que nace de los Evangelios y del testimonio de Jesús es la que abre el camino hacia la justicia, la verdad, la compasión, la solidaridad, el amor gratuito del prójimo y que da la fuerza para que esos valores sean realidades para todos los humanos de la tierra.

Esta fe nos coloca en el corazón de la historia de estas mujeres y hombres de todos los tiempos que aspiraron y aspiran a una humanidad en que se reconozca la verdadera imagen de Dios, Jesús, el primero nacido de esta humanidad nueva, nos enseño, tanto por su vida que por su enseñanza, el camino para alcanzar la gran meta de una humanidad liberada de la mentira, de las manipulaciones, de las injusticias, del odio, de la crueldad, de los juicios sin compasión y de las condenas sin misericordia.

La Iglesia de la fe se reconoce por su actuar y sus compromisos en los que luchan para que la humanidad sea cada vez más humana y semejante a Dios que la creó para que así sea.

Si los cultos religiosos, los sacramentos, las celebraciones y fiestas no conducen a estos compromisos al servicio de una Humanidad siempre más a la imagen de Jesús, no sirven para nada. Tampoco pueden presentarse como una alternativa a los compromisos por la justicia, la verdad, la solidaridad, la compasión, etc. La Iglesia, la de la fe, está plenamente radicada en la historia de los hombres y mujeres, y su actuar debe encontrarse con el actuar de todos los que obran y luchan en la misma dirección. En este sentido, la Iglesia llevada por la fe viva y el Espíritu prosigue la encarnación de Jesús en la historia de los tiempos que vivimos.

Sobre este tema de los sacramentos de la Humanidad les refiero a dos artículos recientes :

http://blogs.periodistadigital.com/humanismo-de-jesus.php/2014/03/09/y-si-la-humanidad-fuera-iglesia-cuales-s

http://blogs.periodistadigital.com/humanismo-de-jesus.php/2014/03/27/los-sacramentos-de-la-humanidad

Al decir que no creo en el código canónico no significa que no reconozca la importancia de tener reglas que encuadran las practicas religiosas relacionadas con la fe. Sin embargo, esas reglas deben resaltar de una voluntad que viene de todos los miembros de la Iglesia y que no se substituyen a los evangelios y aun menos al Espíritu que actúa como bueno lo entiende en cada de los miembros del Cuerpo de la gran Iglesia. En este sentido, la cúpula que encabeza la Iglesia debe bajar a la base del pueblo al cual el Señor a dado los mismos poderes (Mt.18,18) que a Pedro (Mt,16,19).

En esta Iglesia de la cual nos habla el apóstol Pablo, no hay espacio para monopolio de un grupo sobre el otro. Todos estamos bajo la dirección del Resucitado y de su Espíritu. La fe nos hace a todos y todas libres en Cristo.

Oscar Fortín
20 de septiembre 2014

Sobre el mismo tema

http://blogs.periodistadigital.com/humanismo-de-jesus.php/2014/05/16/no-creo-en-el-estado-del-vaticano

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Mártires de Sendero Luminoso

Domingo, 16 de noviembre de 2014

martires de santa peruDos sacerdotes polacos y un italiano, asesinados en 1991

“Esperamos que el papa apruebe el decreto el próximo año y que venga a Perú para la beatificación”

Dos sacerdotes polacos y un italiano que fueron asesinados en 1991 por el grupo armado Sendero Luminoso serán declarados beatos mártires y se espera que el papa Francisco llegue el próximo año a Perú para oficializar la ceremonia, informó el obispo emérito de Chimbote, Luis Bambarén.

En declaraciones ofrecidas desde Roma y citadas hoy por el diario La República, Bambarén dijo que los religiosos franciscanos polacos Michael Tomaszek (a la dcha de la fotografía, conocido en Perú como Miguel) y Zbigniew Strzalkowski (en el centro de lafotografía), y el italiano Sandro Dordi  (izda en la fotografía) fueron ejecutados por los senderistas “por propagar la palabra del Señor“.

El obispo dijo que los jóvenes misioneros fueron acusados por los terroristas de impedir que el mensaje de la lucha armada sea acogido por los jóvenes en las localidades andinas de Pariacoto y Santa, en la región norteña de Áncash.

Añadió que durante la última semana culminó el proceso de beatificación de los tres misioneros, por lo que se espera que el papa los declare “beatos mártires”.

Esperamos que el papa apruebe el decreto el próximo año y que venga a Perú para la ceremonia de beatificación. Si no puede, vendría el cardenal Angelo Amato, que es el prefecto de la congregación para las Causas de los Santos, trayendo el decreto“, explicó.

Bambarén reveló que durante el proceso de beatificación se reunió en cuatro oportunidades con el líder y fundador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, quien cumple desde 1992 una condena a cadena perpetua en la prisión de la Base Naval del Callao.

Abimael me pidió perdón por ordenar asesinarlos y porque ese fue un acto de odio a la fe“, aseguró.

Fuente Religión Digital

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Este “ex gay” es un fenómeno viral en Estados Unidos

Domingo, 16 de noviembre de 2014

noticias_file_foto_895146_1415706501Son muchos los hombres que últimamente aseguran que han curado su homosexualidad, dando lugar a equívocos que hacen considerar que amar a una persona de tu mismo sexo es como poco, una enfermedad. Esta tendencia de que la gente crea que la homosexualidad es una etapa y que se puede sanar es muy preocupante.

Afortunadamente, buena parte de la población de Estados Unidos ha sabido poner en su sitio a esos gays que hacen un flaco favor a la sociedad asegurando “que se han curado”. Hasta tal punto, que se ríen de ellos (obviamente, saben que están mintiendo).

Uno de estos “ex gays” es desde este fin de semana un fenómeno viral en su país. El Vine (clip de vídeo y audio de pocos segundos de duración) en el que aparece circula en estos momentos por la red de forma exponencial, y es compartido en grupos de WhatsApp de todo el país.

En el vídeo, el joven, disfrazado con el mantel de restaurante de la boda de algún pariente, agarra fuertemente el micrófono y grita “Ya no soy gay. ¡Soy un creyente! ¡Ya no me gustan los hombres!, exclama entre jadeos en la tribuna de la eucaristía, acompañado por el pastor que “le ha sanado”. Este chico, con pajarita y pañuelo perfectamente conjuntados, afirma que ya no le gustan los hombres y ya no es gay gracias al poder de Dios. “I’m not gay no more! I don’t like mens no more!”.

Los siguientes vídeos: el Vine del momentazo “I’m not gay no more”, el hipnótico vídeo completo  de la “curación” de la homosexualidad y uno de los muchos remixes que ya circulan sobre la frase. ¡Reina en Youtube!

 

https://www.youtube.com/watch?v=dXBaJfVr9us

https://www.youtube.com/watch?v=pkvn8b92qSc

Ni que decir tiene, que nadie en su sano juicio, se traga esta patraña. Las terapias de reorientación sexual son un timo. Causan un daño horrible. Y dejan graves secuelas. Este chico es un ejemplo del estado en que quedan quienes se someten al tratamiento.

Fuente Ragap

Homofobia/ Transfobia., Iglesias Evangélicas , , , , , ,

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